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Vitalio

América Latina: Entre la inclusión y la igualdad

25/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Gabriela Benza y Gabriel Kessler

                                              ¿Es menos desigual América Latina luego del ciclo de gobiernos progresistas?

¿Qué sucedió con la estructura social de América Latina durante el posneoliberalismo? Esa es la pregunta que abordamos en La ¿nueva? estructura social de América Latina. Cambios y persistencias después de la ola de gobiernos progresistas (Siglo XXI, 2020). Allí presentamos un balance de los cambios en la estructura social durante los primeros quince años de este siglo, un período caracterizado por un crecimiento económico generalizado y por lo que se ha llamado «posneoliberalismo» o «giro a la izquierda». Entre 1998 y 2011, once países latinoamericanos eligieron presidentes de izquierda, centroizquierda o nacional-populares, una situación hasta entonces inédita en la historia de la región.

Analizamos, entonces, las tendencias y los lineamientos generales de la política en dimensiones clave de la estructura social: población, familia, distribución del ingreso, salud, educación, vivienda y hábitat. Nos detuvimos en los patrones comunes, pero también en las diferencias entre países y, dentro de cada uno, en las desigualdades de clase, de género y étnicas.

Una mirada de conjunto sobre estas dimensiones muestra importantes cambios. Durante estos años prácticamente todos los indicadores sociales mejoraron. Se trató, en este sentido, de una etapa de claro incremento del bienestar de las y los latinoamericanos. Pero el alcance de la transformación no fue el mismo en cada tema abordado, ni tampoco el lapso de tiempo en que tuvo lugar. Algunas de las mejoras, si bien se intensificaron en esta etapa, comenzaron antes.

Esto se observa, por ejemplo, en los indicadores demográficos (mortalidad infantil, esperanza de vida al nacer, fecundidad) o en materia de ampliación de la cobertura educativa, y se vincula con que cada dimensión tiene condicionantes del pasado, ciclos y temporalidades específicas. Los cambios en los patrones demográficos y en las relaciones familiares en general ocurren lentamente; las transformaciones en salud, educación y vivienda un tanto menos, porque en términos relativos son más sensibles a las políticas de un período dado. En fin, las tendencias en la pobreza, la distribución de ingresos y el mercado laboral suelen ser más inestables, al estar afectadas de manera más directa por las políticas y los ciclos económicos (y, de hecho, aquí es donde la marca del período resulta más potente).

¿Cuál fue, entonces, la impronta que dejó el posneoliberalismo en nuestras sociedades? El elemento distintivo fue una mayor inclusión social. Pero inclusión no es lo mismo que equidad. Nuestro argumento central es que es más ajustado decir que el posneoliberalismo se caracterizó por una disminución de la exclusión que por un avance en términos de igualdad, y esto a pesar de que la promesa por la reducción de la desigualdad estuvo en el centro de las preocupaciones por la cuestión social durante esta etapa.

El elemento distintivo del posneoliberalismo fue una mayor inclusión social. Pero inclusión no es lo mismo que equidad.

La agenda posneoliberal puso el foco en remediar las formas de exclusión más extremas producidas en las últimas décadas del siglo XX y, en menor medida, otras de mucha más larga data, como las que afectan a los pueblos originarios y afrodescendientes. ¿En qué se ve esto? En primer lugar, en los incrementos que experimentaron los ingresos de la población de menores recursos, producto de las mejoras en el mercado laboral y de la expansión de los programas de transferencias condicionadas y las pensiones a la vejez. En particular, las transferencias públicas hacia los hogares más desfavorecidos devinieron en políticas de muy amplia cobertura y de carácter permanente (no solo para atacar coyunturas críticas), dotando de recursos económicos –aunque, en muchos casos, insuficientes– a millones de latinoamericanos que literalmente no contaban con ningún ingreso a principios del milenio.

En segundo lugar, la reducción de la exclusión fue también el resultado de la ampliación de las coberturas en salud y educación, que se intensificaron en estos años, así como de las mejoras en hábitat y vivienda. En todos estos casos, el papel del Estado fue crucial. No tanto por el carácter novedoso de las medidas implementadas (pues hubo pocas innovaciones en las políticas públicas), sino por el incremento de la inversión y el aumento de los beneficiarios, así como por la decisión de retomar las políticas de protección laboral que habían sido debilitadas en el período neoliberal.

Por supuesto, los avances no tuvieron la misma magnitud en los distintos países: en algunos, como Bolivia, fueron notables; en otros, más modestos. En cada país, además, persisten núcleos de exclusión importantes: grupos sociales que no acceden a la educación básica; asentamientos informales que continúan distinguiendo a las ciudades de la región, enfermedades de la pobreza que, lejos de desaparecer, se intensificaron, y otras que, consideradas erradicadas, reaparecieron. Estos problemas siguen concentrándose en los sectores de menor nivel socioeconómico, los pueblos originarios, los afrodescendientes y la población rural.

Hay también diversos aspectos de la inclusión que han sido cuestionados. En primer lugar, su carácter limitado, en el sentido de que en muchos casos se trató de una «integración excluyente», como la ha llamado la socióloga María Cristina Bayón. En segundo lugar, hay sectores que, a pesar de haber mejorado, permanecieron en una situación de alta vulnerabilidad, como los trabajadores informales, con altas chances de ser los primeros en ver caer sus niveles de vida ante cambios en el contexto económico. Finalmente, otro tema se refiere al balance entre bienes privados y públicos. Algunos han advertido que las mejoras en el bienestar de la población se basaron más en avances en el consumo privado que en la provisión de bienes colectivos como infraestructura, transporte, salud o educación.

Sin embargo, aun con estos límites, creemos que en su conjunto las políticas de vivienda, salud, educación, ingresos y trabajo tendieron a tejer una red de protección básica y un piso mínimo de bienestar para los sectores más desfavorecidos.

Pero, ¿qué sucedió con la disminución de la desigualdad, la gran promesa de la década progresista? En comparación con el ciclo previo, en esta etapa hubo una tendencia a la disminución de las desigualdades. Sin embargo, en general los gobiernos modificaron poco las bases estructurales de las desigualdades persistentes. No hubo casi transformación en las estructuras productivas ni muchas alternativas a los modelos extractivos o neoextractivistas; la propiedad y la riqueza se mantuvieron tanto o más concentradas que en el pasado; a pesar de algunos avances, no hubo reformas tributarias integrales que dieran a los sistemas un carácter más progresivo. En otras palabras, no hubo procesos que llevaran a un cambio profundo en la relación entre las clases, los sexos y los grupos étnicos.

En general, los gobiernos modificaron poco las bases estructurales de las desigualdades persistentes.

A fin de cuentas, si bien es cierto que hubo menos pobreza y disminuyó la desigualdad de ingresos, las élites se tornaron aún más ricas. En la misma dirección, la mayor parte de los indicadores sociales mejoraron en términos absolutos; los «pisos de bienestar» se incrementaron y casi todos los grupos, clases y regiones conocieron mejoras en el período. Sin embargo, en muchos casos las brechas no disminuyeron. Y esto porque los países, regiones subnacionales y grupos más favorecidos avanzaron más que los países más pobres y que los grupos y zonas más desaventajados.

Por lo demás, la desigualdad adquiere nuevas formas. América Latina fue exitosa en la expansión de la cobertura educativa, pero la inclusión parece haber estado acompañada de un aumento en las desigualdades de calidad. Los déficits de vivienda son menores, pero la segregación espacial se hizo más visible. Se expandió el acceso a servicios básicos de salud, pero debido a las necesidades de atención de la población envejecida y a los avances tecnológicos, aparecen tratamientos y drogas muy caros, inaccesibles para los de menores ingresos. Aumentó la participación de las mujeres en el mercado laboral, pero son aún peor remuneradas y experimentan una sobrecarga de trabajo porque a su mayor presencia en el mundo laboral todavía suman el peso de las tareas domésticas. Si, como dijimos, hay ciertas mejoras en los indicadores sociales de los pueblos originarios, el avance de la frontera agrícola y en particular de la minería extractiva está perjudicando de manera violenta a sus comunidades. Por último, es preciso señalar que corrientes del pensamiento latinoamericano, como el del «buen vivir», han puesto cada vez más en cuestión nuestras perspectivas hegemónicas sobre el desarrollo y el bienestar económico.

Ante estas evidencias, la pregunta que surge es si en el período hubo un apoyo de las sociedades a la reducción de la desigualdad. Juan Pablo Pérez Sáinz sostiene que durante esta etapa la repolitización de la cuestión social puso la temática de la desigualdad en el centro del debate público y, como corolario, abrió una profunda disputa por la definición legítima de los modos de percibirla, medirla y juzgarla en tanto una de las claves para procesar políticamente los conflictos en la región. Y, en efecto, no solo los temas como ingresos, género o etnia fueron juzgados bajo la lente de la desigualdad, sino también cuestiones ambientales, de violencias de todo tipo, entre otras que por lo general no habían sido decodificadas desde este punto de vista.

Los análisis sobre la opinión pública latinoamericana mostraron indicios de una mayor preocupación por la injusticia distributiva y una reducción de la tolerancia social a la desigualdad en el nuevo milenio. Las encuestas documentaban un incremento en el porcentaje de personas que afirmaban que sus sociedades debían ser menos desiguales e, incluso, un creciente «hartazgo respecto de las élites», un cuestionamiento a las formas de legitimación de la desigualdad extrema.

Ahora bien, ¿es suficiente la percepción de injusticia distributiva para construir políticas activas de reducción de la desigualdad? Nuestra hipótesis es que, a pesar de las opiniones constatadas, en esta etapa no se habría logrado un consenso social amplio en torno a la necesidad de reducir la desigualdad en forma significativa, en términos de las medidas que de hecho son necesarias para lograrlo.

La nueva agenda política posajuste, que volvió a poner en el centro de la escena los históricos déficits sociales de América Latina, parece haber involucrado más un consenso respecto de la inclusión social que de la igualdad. Los gobiernos progresistas gozaron por años del apoyo de amplias coaliciones sociales, que reunieron a diferentes grupos que habían sufrido los efectos de la etapa neoliberal. Sectores marginales, trabajadores industriales, clases medias empobrecidas, colectivos de mujeres, grupos de derechos humanos, población indígena y afrodescendiente, entre otros, formaron parte del apoyo social inicial a estos gobiernos. Ese soporte permitió desarrollar políticas para mejorar la inclusión social. Es decir, cuando el objetivo fue reducir las manifestaciones más extremas de la exclusión social, las coaliciones sociales brindaron amplio apoyo.

Pero no debe darse por sentado que las coaliciones sociales que apoyaron políticas destinadas a ampliar la inclusión social también estarían dispuestas a dar su apoyo a la reducción de la desigualdad. ¿Por qué? Porque la igualdad es muy exigente. La igualdad no solo exige medidas que eleven las condiciones de vida de la población de menores ingresos –como las transferencias de ingreso, las pensiones no contributivas e, incluso, los salarios mínimos–, sino también medidas que reduzcan la elevada concentración de los ingresos y del patrimonio. Exige, asimismo, evaluar cada eventual medida pública, inversión privada, obra de infraestructura, plan de seguridad, salud o educación y preguntarse cómo gravita en las desigualdades de clase, género, grupo étnico, edad o territorio.

Pero, por sobre todo, la igualdad exige prestar atención a las clases bajas, pero además a las clases medias y altas. Por ejemplo, en las políticas tributarias se deben aplicar, como señala J. P. Jiménez, criterios de «equidad vertical» (trato adecuadamente desigual a quienes están en distintas circunstancias) y de «equidad horizontal» (trato igual a quienes se hallan en la misma situación) dado que el gran peso de los impuestos recae sobre las y los asalariados.

Una disminución significativa de la desigualdad, en suma, supone que los grupos más favorecidos acepten resignar recursos y privilegios. Esta dimensión de la desigualdad estuvo poco presente en las agendas políticas posneoliberales, y, cuando la estuvo, en general encontró fuertes resistencias de los grupos de poder y, a menudo, hasta de sectores de las clases medias. El interrogante de cara a la tercera década del nuevo milenio que recién comienza es si los movimientos progresistas han aprendido de los logros y de las limitaciones del pasado reciente así como de los nuevos retos, en particular conciliar la agenda de desarrollo y distribución con la agenda ambientalista o, más bien, con el cuidado de todas las formas de vida.

GABRIELA BENZA Y GABRIEL KESSLER

Gabriela Benza es doctora en Ciencias Sociales por El Colegio de México, docente, investigadora y coautora de La ¿nueva? estructura social de América Latina (Siglo XXI, 2020). // Gabriel Kessler es doctor en Sociología por la École des Hautes Études en Sciences Sociales (París), docente, investigador y coautor de La ¿nueva? estructura social de América Latina (Siglo XXI, 2020).

Publicado en: AmericaLatina, titular2

El capitalismo no es democrático

25/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Grace Blakeley

Traducción: Florencia Oroz

 

A pesar de la predicción liberal de que la expansión de los mercados libres daría lugar a más democracia, el autoritarismo no hace sino aumentar. La razón es simple: el capitalismo siempre defenderá las jerarquías sociales frente a la amenaza de la igualdad económica.

Por un lado, muchos de los Estados más poderosos del mundo —desde China a Arabia Saudí— están gobernados por regímenes autoritarios que parecen estar fortaleciéndose. Por otro lado, el respeto por las normas democráticas liberales —como el derecho a la protesta y la independencia del poder judicial— está en declive en los regímenes establecidos. Y muchos Estados que parecían estar en el camino de la democracia —como Hungría y Turquía— están atrapados en una especie de purgatorio «democrático iliberal».

En total, alrededor del 72% de la población mundial vive bajo alguna forma de régimen autoritario, según algunos expertos. Los investigadores de Freedom House afirman que alrededor del 38% de la población mundial vive en países que pueden calificarse de «no libres». El académico liberal Larry Diamond ha calificado el retroceso de la democracia en todo el mundo de «recesión democrática».

La erosión de la democracia ha sido especialmente difícil de conceptualizar para los liberales. Al fin y al cabo, no se suponía que las cosas fueran así.

Se suponía que la caída del Muro de Berlín pondría fin a cualquier cuestión pendiente sobre la compatibilidad de la democracia y el capitalismo. Este último iba a expandirse inevitablemente, trayendo consigo los derechos y libertades que muchos en el mundo rico habían llegado a dar por sentados. El resto del mundo estaba destinado a converger en el modelo iniciado por Occidente.

Los teóricos y responsables políticos liberales han ideado una serie de argumentos para explicar la aparente contradicción entre la expansión del capitalismo y el retroceso de la democracia.

Los de la derecha del espectro político sitúan el problema en los «enemigos de la democracia» extranjeros. Para estos pioneros de la nueva Guerra Fría, Xi Jinping y Vladimir Putin —aunque curiosamente no Mohammed bin Salman o Viktor Orban— son los culpables de lavar el cerebro a los pueblos occidentales amantes de la democracia con propaganda autoritaria.

Los centristas tienden a afirmar que el verdadero problema son los «extremistas de ambos bandos», argumentando que los socialistas democráticos como Bernie Sanders y Jeremy Corbyn, que nunca han estado ni siquiera cerca de alcanzar el poder estatal, comparten tanta culpa del retroceso democrático como los antiguos líderes mundiales de la derecha populista como Boris Johnson y Donald Trump.

Toda evaluación del problema es, por supuesto, totalmente individualista. Muchos liberales creen sinceramente que el mayor desafío a la democracia actual son unos cuantos «malos» que corrompen un sistema que, por lo demás, funciona bien.

Estos argumentos son, por supuesto, totalmente absurdos. El apoyo a la democracia no está disminuyendo porque a los votantes les laven el cerebro con propaganda enemiga en TikTok. El apoyo a la democracia está disminuyendo porque, sencillamente, la democracia no funciona como nos dijeron que funcionaría.

En primer lugar, se suponía que la combinación de capitalismo y democracia traería prosperidad y progreso a todas las naciones que los adoptaran. Durante un breve periodo tras la caída del Muro de Berlín, cuando la globalización se disparó, esto parecía una historia creíble.

La crisis financiera puso fin a esta ilusión colectiva en el Norte global. La generación que alcanzó la mayoría de edad durante la crisis de 2008 ha tenido que adaptarse a la realidad de que es poco probable que estén mejor que sus padres.

Pero incluso antes de la crisis financiera, la crisis asiática de finales de la década de 1990 demostró a muchos en el mundo en desarrollo que abrir los mercados propios al capital internacional podía ser una receta para el desastre. Alguna combinación de autoritarismo y controles de mercado parecía la respuesta natural.

En segundo lugar, se suponía que el progreso traído por la democracia y el capitalismo daría lugar a más democracia. Los controles y equilibrios acabarían con la corrupción. Una población educada elegiría a los líderes «correctos». Y en lugar de hacer campaña basándose en ideologías anticuadas, esos líderes competirían por los votos apelando al «votante medio», aportando moderación a sociedades antes divididas.

En cambio, la corrupción va en aumento, la ideología ha vuelto y la gente sigue eligiendo a los líderes «equivocados». Quizá la creación de sociedades tan estratificadas que la clase dirigente apenas puede comprender las preocupaciones de los votantes de a pie no era una receta tan infalible para la democracia después de todo.

Algunos comentaristas algo más reflexivos aceptan que esta lectura asombrosamente simplista podría no captar toda la historia. En una nueva serie de podcasts para el Financial Times, Martin Wolf parece realmente preocupado por el futuro de la democracia, y acepta una pequeña parte de la culpa que le corresponde a él y a sus colegas.

El problema, parece creer Wolf, es que los neoliberales, en todo su celo por el fin de la historia, extendieron el libre mercado demasiado lejos y demasiado deprisa. La terapia de choque de los años 90 no fue acompañada de medidas para aliviar las tensiones sociales y económicas que trajo consigo.

El argumento recuerda al planteado por el teórico político Karl Polanyi, que creía que los mercados libres capitalistas se extendían demasiado rápido para que las sociedades pudieran adaptarse. Aquellos cuyas vidas e ideales se veían amenazados por la aparición de este valiente nuevo mundo se opondrían a la invasión de la «sociedad de mercado», a menudo apoyando a hombres fuertes autoritarios.

Los liberales progresistas como Wolf tienden a creer que la solución al problema vendrá de alguna forma de capitalismo regulado. A menudo, estos comentaristas son keynesianos que abogan por un retorno al consenso socialdemócrata de la posguerra.

Pero este tipo de nostalgia no es más sana que la que manifiestan los seguidores de Trump que anhelan volver a un mundo anterior a la propagación de la «ideología de género». Después de todo, hay una razón por la que el consenso keynesiano se vino abajo.

En cuanto el crecimiento económico se ralentizó, la batalla latente entre trabajadores y empresarios que había estado burbujeando bajo la superficie explotó de repente en la corriente política dominante. Sin el exceso de beneficios extraídos del resto del mundo para mantener este conflicto en secreto, a la clase dominante solo le quedaba una opción: la guerra total contra los trabajadores.

Por esta razón, a pesar de que es cegadoramente obvio que las democracias capitalistas necesitan algunas medidas para reducir la desigualdad al tiempo que abordan el colapso climático, la visión capitalista progresista para el futuro no tiene ninguna posibilidad de aplicarse. Solo queda una conclusión: para empezar, el capitalismo y la democracia nunca fueron realmente compatibles.

Grace Blakeley
Redactora de Tribune y conductora del podcast «A World to Win».

Publicado en: Economía, titular2

Género y opresión de clase en Simone de Beauvoir

25/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Emma Mcnicol

TRADUCCIÓN: FLORENCIA OROZ

 

El segundo sexo es celebrado con razón como una obra clásica de la teoría feminista. Pero a menudo se olvida que Simone de Beauvoir lo consideró un texto socialista que analizaba cuidadosamente la relación entre la opresión de género y la de clase.

Cuando Simone de Beauvoir murió en 1986, la portada de Le Nouvel Observateur llevaba el titular «Mujeres, ¡le deben todo!». Se trataba de la audaz revisión, por parte de un redactor masculino, del artículo de la filósofa Élisabeth Badinter «Mujeres, ¡le deben mucho!».

Es casi imposible imaginar que a los hombres se les diga alguna vez que le deben todo a una persona en particular. El culto a Simone de Beauvoir y las leyendas acumuladas en torno a su ensayo en dos partes de 1949 El segundo sexo se han desarrollado en el contexto de un mundo profundamente sexista.

Lecturas divergentes

Beauvoir siempre parece ser varias cosas a la vez. Es un icono de la independencia sexual, pero también la novia fiel, traicionada y servil de Jean-Paul Sartre; una feminista pionera, pero también una misógina honoraria y duradera; una izquierdista con carné, pero también una burguesa con los labios pintados; una anticolonialista comprometida y partidaria de la independencia de Argelia, pero también la encarnación del chic blanco parisino, una exportación cultural. Y así sucesivamente.

Estos patrones de recepción nos dan una idea de cómo Occidente intenta dar sentido a las llamadas elecciones «clave» que hacen las mujeres. La lectura contraria demasiado ansiosa que espera a la vuelta de la esquina —independiente pero promiscua, poliamorosa pero traicionada, realizada pero sin hijos— sirve para recordar a las mujeres que, en última instancia, las decisiones que toman no son suyas.

Las percepciones drásticamente opuestas de Beauvoir vuelven a hacerse sentir con fuerza cuando se trata de los recientes llamamientos a «cancelarla», dadas las verosímiles acusaciones de que preparó y sedujo a sus alumnas menores de edad de secundaria, mientras que la comentarista de Beauvoir Margaret Simons defiende actualmente la propia historia de Beauvoir como víctima-superviviente reiterada de violencia sexual.

Algunas valoraciones de Beauvoir son más juiciosas que otras, como veremos. Pero una línea de crítica predominante es particularmente injusta. Independientemente de quién fuera o de cómo viviera su vida, su filosofía feminista —al menos tal y como la expuso en El segundo sexo— no se refería exclusivamente a las mujeres burguesas blancas, ni era aplicable exclusivamente a ellas. De hecho, esta crítica popular revela más sobre el actual clima de opinión angloamericano que sobre Beauvoir o su obra.

Matrimonio, maternidad y monogamia

Mujeres de todo el mundo siguen visitando la tumba de Beauvoir en el cementerio parisino de Montparnasse, dejando notas manuscritas de gratitud y devoción. Para una mujer francesa de clase media, nacida en 1908 y criada por una madre ferozmente católica y un padre ateo, su rechazo del matrimonio, la maternidad y la monogamia era tremendamente heterodoxo, y al menos un poco valiente.

A mediados de la década de 1950, para muchas mujeres de Occidente, Beauvoir representaba una cierta libertad de estilo de vida: viajar, mantener relaciones sexuales por placer y seguir las propias pasiones creativas e intelectuales. Y desde entonces, el público ha mantenido un interés malsano por su vida amorosa y sexual. Junto a su estatus de icono de la libertad, el mundo la conoció primero (y mejor) como pareja de Sartre (y a menudo se refirieron a ella de forma inexacta como su «esposa»).

Las mujeres se sentían justificadamente inspiradas por su independencia como parte del entorno de la izquierda, en el que ella y Sartre colaboraban y salían de fiesta con destacados artistas y escritores. Beauvoir y Sartre vivían por separado, tenían otros amantes y mantenían sus finanzas separadas (aunque se cubrían mutuamente cuando era necesario). Sin embargo, muchos biógrafos y comentaristas han afirmado que su relación abierta solo le convenía a él y que sus aventuras la torturaban.

Ciertamente, hay muchas pruebas en las autobiografías y en la ficción de Beauvoir para suponer que sus relaciones le causaban dolor. Sin embargo, esta interpretación tiene dificultades para dar cabida al hecho de que su acuerdo permitió a Beauvoir amar apasionadamente a otros hombres, en particular al escritor estadounidense Nelson Algren y, más tarde, al cineasta francés Claude Lanzmann, con quien vivió hasta su muerte.

Es mejor considerar la gran historia de amor Beauvoir-Sartre —e incluso la heterosexualidad de Beauvoir— como ficciones delicadamente construidas. Fueron ante todo interlocutores y compañeros intelectuales, y solo mantuvieron una relación sexual durante un breve periodo de tiempo. Tras su muerte, quedó claro ella que había había dejado enterradas sus relaciones con las mujeres tanto en las entrevistas como en las autobiografías.

Un público fascinado por consumir (y vigilar) la sexualidad de las mujeres consideró tentadoras y escandalosas las revelaciones póstumas de sus «vínculos lésbicos». De hecho, este ángulo clandestino fue decisivo para la estrategia publicitaria de su novela recientemente desenterrada, Las inseparables.

Filosofía y feminismo

La afiliación de Beauvoir a Sartre resultó ser un obstáculo importante para el reconocimiento de su perspicacia filosófica. Para muchos, incluida la propia Beauvoir, él era un genio filosófico —quizás incluso el más grande de su tiempo— y ella su obediente acólita. El hecho de que Beauvoir insistiera firmemente en que no era filósofa, prefiriendo identificarse como escritora, no ayudó al caso.

Desconcertando a las comentaristas feministas, Beauvoir insistió en que El segundo sexo, una obra pionera de crítica literaria feminista en la que digería críticamente cientos de textos de un canon literario y filosófico europeo sexista, solo tenía una influencia: El ser y la nada de Sartre. Algunos comentaristas han interpretado sus reflexiones como prueba de que Beauvoir estaba aquejada de lo que hoy llamaríamos «misoginia interiorizada».

Sin embargo, algunos aspectos de su autopercepción aparentan ser más pistas dejadas para futuras excavaciones filosófico-feministas que las discrepancias habituales que encontramos en sus autobiografías. ¿Era simplemente más acertado rehuir el manto de «filósofa» cuando ella asociaba ese término a una tradición «sistematizadora» y persistentemente sexista?

Normalmente, se considera que El segundo sexo fue decisivo para el desarrollo de una conciencia feminista estadounidense. Se esperaba que autoras feministas estadounidenses canónicas como Shulamith Firestone, Kate Millett y Betty Friedan reconocieran obedientemente su deuda con Beauvoir. Quizá debido a la prominencia del texto, los críticos también le atribuyen una inmensa responsabilidad, presentando a Beauvoir no solo como la fundadora de la segunda ola feminista, sino también como una fuente clave del «feminismo blanco».

Los críticos estadounidenses de Beauvoir

Desde la década de 1970, los comentaristas han criticado repetidamente El segundo sexo por lo que consideran su preocupación exclusiva por las mujeres blancas, europeas occidentales, de clase media y heterosexuales. En 1994, por ejemplo, Norma Alarcón describió a Beauvoir como responsable de que la teoría feminista angloamericana se basara en «un sujeto femenino blanco occidental de clase dominante, muy consciente de sí mismo, enzarzado en una lucha a muerte con el “Hombre”».

La crítica angloamericana de la «diversidad» o «interseccionalidad» de El segundo sexo se basa en gran medida en las analogías de Beauvoir entre la opresión de la mujer, por un lado, y las formas de opresión basadas en la raza o la clase, por otro. En la introducción a El segundo sexo, afirma:

Si la mujer se descubre a sí misma como lo inesencial, y nunca se convierte en lo esencial, es porque ella misma no provoca esta transformación. Los proletarios dicen «nosotros». También los negros. Posicionándose como sujetos, transforman así a los burgueses o blancos en «otros». Las mujeres —salvo en ciertas reuniones abstractas como las conferencias— no utilizan el «nosotras».

Ciertamente, se podría perdonar a un lector por suponer que, al comparar la posición de las mujeres con la de los proletarios y los negros (y en otros lugares con la de los judíos frente al antisemitismo), Beauvoir presupone un sujeto que es blanco, no judío y burgués.

Para los críticos de la diversidad, esta analogía funciona para excluir a quienes se encuentran en la encrucijada de identidades que se entrecruzan: mujer y proletaria, o mujer y negra. De hecho, según Patricia Hill Collins, El segundo sexo privilegia la opresión a la que se enfrentan dichas mujeres, presentándola como la forma constitutiva de la opresión. Sin embargo, esta interpretación, centrada en el pensamiento analógico de Beauvoir solo nos cuenta una parte de la historia.

Beauvoir escribió El segundo sexo en dos volúmenes en 1949. Después realizó un largo viaje desde el contexto original del París de posguerra hasta el paradigma académico angloamericano de la exclusión, la interseccionalidad y la diversidad. Es anacrónico evaluar un texto escrito a finales de la década de 1940 según los criterios establecidos a finales de la década de 1980, y anatópico evaluar un texto francés según los criterios estadounidenses. En resumen: por supuesto que El segundo sexo no es estrictamente «interseccional», y tampoco podríamos esperar razonablemente que lo fuera.

Sin embargo, hay una forma más larga e interesante de analizar esta cuestión. Aunque Beauvoir y sus amigas disfrutaban de vidas extraordinariamente ricas, estaban comprometidas políticamente y no eran en absoluto ciegas a su papel privilegiado como intelectuales públicas. Beauvoir estaba horrorizada por la guerra colonial francesa en Argelia, y se sentía profundamente alienada de la sociedad francesa. En enero de 1959, escribió a Nelson Algren, su novio estadounidense, que no podía escribir «en esta clase de Francia». Aunque a nosotros nos parezca trivial, escribir lo era todo para Beauvoir. La guerra provocó en ella una oscura y profunda depresión.

A pesar de enfrentarse a una importante reacción violenta, se pronunció públicamente contra la violencia del Estado francés, poniendo su nombre en el «Manifiesto de los 121» que exigía la independencia de Argelia. Publicó testimonios sobre la guerra tanto de argelinos como de soldados franceses en Les Temps Modernes, y escribió un artículo para el diario nacional Le Monde en el que denunciaba la tortura y violación de Djamila Boupaucha, miembro musulmana del Frente de Liberación de Argelia, por parte de soldados franceses.

Género y clase

El segundo sexo está lleno de ejemplos que demuestran la capacidad de Beauvoir para analizar la relación entre clase y género (como también ha señalado el libro de Meryl Altman Beauvoir in Time). Pocas secciones lo demuestran más claramente que su potente análisis del aborto en un capítulo titulado «La madre». Para Beauvoir, el aborto es un «crimen de clase»: «hay pocos temas en los que la sociedad burguesa muestre más hipocresía». Señala que los mismos hombres poderosos que lo denuncian públicamente a menudo recurren a él en privado.

Señala con sobriedad que la experiencia del aborto por parte de una mujer depende totalmente de sus circunstancias económicas y geográficas. Beauvoir confronta al lector con relatos viscerales de lo que ocurre cuando las autoridades ilegalizan el aborto, mencionando a una mujer desesperada que se perforó el útero con una aguja de tejer, y a otra que se inyectó vinagre accidentalmente en la vejiga. Con relevancia inmediata para al menos catorce estados norteamericanos en la actualidad, señala que mientras las mujeres ricas viajan para acceder a abortos seguros, las pobres no pueden hacerlo.

Beauvoir fue sincera sobre su marxismo y sus compromisos socialistas en conferencias, entrevistas y autobiografías. Después de leer El capital, recordaba:

El mundo se iluminó con una luz nueva cuando vi el trabajo como fuente y sustancia de los valores. Nunca nada me hizo negar esta verdad, ni las críticas que me suscitó el final de El capital, ni las que encontré en libros, ni en las sutiles doctrinas de economistas más recientes.

Aunque los comentaristas franceses y angloamericanos lo han pasado por alto sistemáticamente, la propia Beauvoir pensaba que El segundo sexo era un texto francamente socialista. En su autobiografía de 1963, La fuerza de las cosas, por ejemplo, recordó su sorpresa por la recepción negativa que recibió la obra por parte del Partido Comunista Francés, señalando que «¡debía tanto al marxismo y le daba un lugar tan destacado que esperaba cierta imparcialidad por su parte!». En 1972 declaró que mientras escribía El segundo sexo a finales de los años 40, era una socialista «pura», suponiendo que «los problemas de la mujer se resolverían automáticamente en el contexto del desarrollo socialista».

La formidable erudición de El segundo sexo y la gran extensión y amplitud de recursos con los que interactúa también funcionan para ocultar o enterrar su compromiso con las obras de Karl Marx. Curiosamente, Beauvoir solo menciona el nombre de Marx y el de sus obras explícitamente unas pocas veces. Aunque se podría suponer que el lugar obvio para encontrarlo es en el capítulo titulado «El punto de vista del materialismo histórico», este capítulo en realidad se ocupa del libro de su colaborador Friedrich Engels, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, que apareció el año siguiente a la muerte de Marx (aunque investigaciones recientes sugieren que Engels se basó en los cuadernos inéditos de Marx para escribirlo).

El compromiso de Beauvoir con las obras de Marx en los capítulos de historia de El segundo sexo le permite ofrecer un relato matizado de la experiencia de ser a la vez obrera y mujer. De hecho, se sirve de Marx para establecer las formas concretas en que las mujeres eran «más vergonzosamente explotadas» que los trabajadores del sexo opuesto, señalando que los empresarios preferían contratar a mujeres —y especialmente a madres— antes que a hombres porque las mujeres «hacían mejor trabajo por menos dinero».

Algunos pasajes clave de estos capítulos muestran que Beauvoir no imaginaba exclusivamente a la clase obrera como masculina (como tampoco lo hacía Marx). Basándose en la obra de Marx, demuestra cómo las mujeres trabajadoras están especialmente oprimidas por razón de su sexo: inexpertas en la organización política, acosadas y maltratadas sexualmente. De niñas, son socializadas en la docilidad; más tarde, como trabajadoras, son reacias a hacer valer sus derechos. Y como madres trabajadoras, los astutos empleadores encuentran despiadadamente nuevas formas de explotarlas.

En una entrevista de 1975, Beauvoir rechazó explícitamente la idea de un feminismo blanco privilegiado ciego ante la desigualdad de clases:

En realidad, necesitamos cambiar la propia sociedad, tanto los hombres como las mujeres, para cambiarlo todo. Es muy llamativo en Betty Friedan: lo que quiere es que las mujeres tengan tanto poder como los hombres. Evidentemente, si eres realmente de izquierdas, si rechazas las ideas de poder y jerarquía, lo que quieres es la igualdad. De lo contrario, no funcionará en absoluto.

La comparación entre Friedan y Beauvoir es un punto de partida útil. Mientras que La mística de la feminidad de Friedan lamenta que la «esposa de los suburbios» estadounidense, implícitamente de clase media, sufra un «problema sin nombre», Beauvoir, en cambio, da nombre al problema. En El segundo sexo, la esposa suburbana está aburrida, es aburrida y está despiadadamente interesada en sí misma.

Aferrada a sus cadenas de oro

El segundo sexo incluye pasajes mordaces sobre el ama de casa burguesa que la acusan de traidora a las mujeres menos afortunadas que ella:

Es más fácil encadenar a la gente que quitárselas si las cadenas aportan prestigio, dijo George Bernard Shaw. La mujer burguesa se aferra a las cadenas porque se aferra a sus privilegios de clase.

Según Beauvoir, el ama de casa acepta con entusiasmo su suerte, por abominablemente aburrida que sea, porque tiene la riqueza y el prestigio de su parte. Podemos situar la contextualización histórica de Beauvoir del ama de casa burguesa junto a la aparición sin contexto de un ama de casa en La mística de Friedan:

Cada esposa de los suburbios luchaba sola. Mientras hacía las camas, compraba víveres, combinaba el material de las fundas, comía bocadillos de mantequilla de cacahuete con sus hijos, hacía de chófer de Cub Scouts y Brownies, se acostaba junto a su marido por la noche, temía hacerse incluso a sí misma la pregunta silenciosa: “¿Esto es todo?”.

Distinguiendo entre hacer las tareas domésticas y ser ama de casa, Beauvoir señala que, para las amas de casa burguesas, el trabajo doméstico a menudo solo implica administrar tareas para que otros las realicen. Contrastando la difícil situación del ama de casa campesina con la de una mujer más próspera, señala que las escritoras de clase media pueden describir amorosamente «las sábanas recién planchadas» y «los agentes blanqueadores del agua jabonosa, de las sábanas blancas, del cobre brillante», pero la choza de una mujer pobre no tiene sábanas recién planchadas (ni lino, ni hierro). Solo quienes disponen de las ventajas materiales necesarias pueden sentirse orgullosos de su hogar o disfrutar de las tareas domésticas.

Beauvoir reprende al ama de casa burguesa por ser solidaria con su marido en lugar de con otras mujeres, sobre todo con las mujeres de la clase obrera:

Cree que la liberación de la mujer debilitaría a la sociedad burguesa; liberada del varón, estaría condenada a trabajar; mientras que podría lamentar que se le abolieran sus derechos a la propiedad privada, no se siente solidaria con las mujeres de la clase obrera: se siente más cercana a su marido que a una obrera textil. Hace suyos sus intereses.

Haciéndose eco de su argumento en la introducción al primer volumen de El segundo sexo de que las mujeres burguesas «son solidarias con los hombres blancos y no con las mujeres negras», sostiene que el ama de casa es incapaz de ser solidaria con otras mujeres porque tiene en mente sus propios intereses: las ventajas materiales de su clase, la riqueza de su marido. Si el ama de casa se solidarizara con las mujeres de la clase trabajadora, comprometería su capacidad para proteger los intereses de su marido.

«No hay lugar para el Otro»

Una de las razones por las que los comentaristas han pasado por alto la presencia de Marx en El segundo sexo y la comprensión más amplia de Beauvoir sobre la clase es que el actual clima de opinión angloamericano no considera que todas las formas de exclusión tengan la misma importancia. La crítica de la diversidad hace hincapié en la exclusión basada en la raza como la laguna clave de El segundo sexo. Aunque obviamente es sumamente importante centrarse en el problema de la raza en la obra de Beauvoir, no debería ser nuestra única preocupación.

Mediante su apropiación de Marx, Beauvoir nos advirtió explícitamente contra la tendencia a destacar las diferencias basadas en la identidad por encima y en contra de la desigualdad generada por el capitalismo. Señala que un resultado clave de que los trabajadores se unan para sindicalizarse es hacer que las diferencias de género entre ellos parezcan menos apremiantes:

Mientras que los empresarios acogían calurosamente a las mujeres por los bajos salarios que aceptaban, esto provocaba la resistencia de los trabajadores varones. Entre la causa del proletariado y la de las mujeres no existía una solidaridad tan directa como pretendían [August] Bebel y Engels (…). Es comprensible que los obreros varones vieran al principio esta competencia barata como una amenaza alarmante y se volvieran hostiles. Solo cuando las mujeres se integraron en los sindicatos pudieron defender sus propios intereses y dejar de poner en peligro los de la clase obrera en su conjunto.

En el relato de Beauvoir, aunque las mujeres trabajaban en condiciones deplorables y de explotación, ni se veían a sí mismas como clase obrera ni eran percibidas como tales por sus compañeros de trabajo varones hasta que se afiliaron a su sindicato. El acto de sindicalizarse promovió una «conciencia más profunda» de la situación de opresión compartida entre las trabajadoras:

El problema era similar al de la mano de obra negra en Estados Unidos. Las minorías más oprimidas de una sociedad son fácilmente utilizadas por los opresores como arma contra la clase a la que pertenecen; así, al principio se convierten en enemigos, y es necesaria una conciencia más profunda de la situación para que negros y blancos, mujeres y hombres trabajadores, formen coaliciones en lugar de oponerse.

Según Beauvoir, si los trabajadores tomaran conciencia de que todos comparten esta experiencia de explotación, podrían formar una coalición entre «negros y blancos, mujeres y hombres trabajadores» basada en el compañerismo y la solidaridad. La coalición no sería ni un movimiento de negros ni uno de mujeres, sino un movimiento obrero global. Mientras que la clase capitalista hacía hincapié estratégicamente en la percepción de la diferencia entre los grupos, la colaboración política en pos de la igualdad podría atenuar esa percepción. En otras palabras, el reconocimiento de su experiencia compartida como trabajadores explotados era tanto una condición previa como un logro de la coalición deseada. En la sección «Mitos» de El segundo sexo, Beauvoir incluye el siguiente comentario:

Las ideologías socialistas, que abogan por la asimilación de todos los seres humanos, rechazan la noción de que cualquier categoría humana sea objeto o ídolo, ahora y para el futuro: en la sociedad auténticamente democrática que Marx anunciaba, no hay lugar para el Otro.

Aunque podemos criticar justificadamente a Beauvoir por descuidar la experiencia de las mujeres negras en El segundo sexo, no debemos pasar por alto su interés por la difícil situación de las mujeres de la clase obrera. Ya en 1949 identificó nuestra tendencia a empantanarnos en la política de la identidad y olvidarnos de la desigualdad de clase. Y lo que es más importante, subrayó que la inclinación a hacer hincapié en las diferencias de género y raza por encima y en contra de —y hasta el punto de oscurecer— la desigualdad de clase era una táctica central de la clase dominante. En mi lectura, el análisis feminista-socialista de Beauvoir tiene una relevancia perdurable para nuestro tiempo.

EMMA MCNICOL

Investigadora del Centro de Prevención de la Violencia de Género y Familiar de Monash (Australia).

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Reforma del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas: ¿Camino hacia la paz y la estabilidad o avance de los intereses occidentales?

25/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Ramón Rodríguez Montero

Los políticos y los expertos manifiestan en la actualidad -y cada vez con mayor frecuencia y fuerza- sus opiniones sobre la necesidad de reformar el Consejo a fin de aumentar su eficacia.

Con el surgimiento de un orden mundial multipolar, la aparición de nuevos centros de poder y el aumento de las tensiones en la relaciones entre países, ¿con que estructuras cuenta la humanidad para debatir las amenazas a la seguridad mundial y encontrar soluciones mutuamente aceptables? ¡pocas! En este sentido, el órgano clave es el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que tiene la responsabilidad primaria de mantener la paz y la estabilidad según la Carta de las Naciones Unidas y las normas del derecho internacional.

Los políticos y los expertos manifiestan en la actualidad -y cada vez con mayor frecuencia y fuerza- sus opiniones sobre la necesidad de reformar el Consejo a fin de aumentar su eficacia, claro, teniendo en cuenta las realidades actuales. Sin embargo, debido a la existencia de profundos desacuerdos entre los rivales geopolíticos en cuanto a la ampliación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, así como a su funcionamiento, se avanza bien poco para alcanzar el consenso entre las partes.

Los Estados Unidos de América se esfuerzan en promover la reforma del órgano central de la seguridad mundial pero con condiciones exclusivamente ventajosas para ellos, sin prestar atención a su propósito original. Los estadounidenses pretenden someter al Consejo de Seguridad y utilizarlo como instrumento de su política exterior para mantener el dominio global. ¿Cuál es la estrategia yanqui para lograrlo? Sencillo, quieren incorporar países leales a Washington en la organización para garantizar el apoyo a las iniciativas estadounidenses y así lograr que estos integrantes del Consejo de Seguridad voten a favor del levantamiento del veto que impuesto, en primer lugar por Rusia y posteriormente por China contra sus arbitrariedades.

Por si fuera poco, Alemania, a pesar de ser el promotor y principal agresor en la Segunda Guerra Mundial, trata de convertirse en miembro permanente del Consejo de Seguridad y ¡además con poder de veto! ¿Qué tal? De esta manera, los alemanes intentan recuperar su posición política perdida y ganar autonomía en la toma de decisiones sin mirar atrás a Washington. ¿De dónde nace esta aspiración? el principal argumento de Berlín es el monto de las cuotas que aporta para las actividades de ONU.

Ante la aspiración alemana de ingresar al Consejo de Seguridad de la ONU ¿Qué opinan sus aliados de la OTAN y la Unión Europea? Es decir; España, Italia y Francia, ¡se oponen a las intenciones de los alemanes! Por otra parte, vale la pena tomar en cuenta la rivalidad entre Berlín y París por el liderazgo en Europa, los franceses no van a permitir a sus antiguos enemigos -Teniendo presente la Segunda Guerra Mundial-, entrar en el Consejo de Seguridad y permitirles los mismos derechos dentro de esta organización. Por su parte, Roma y Madrid, proponen otorgar una plaza de miembro permanente, no a Alemania, sino a la UE entera.

En Venezuela decimos “Lo que está a la vista no necesita anteojos”, el escenario está claro, vemos que los países occidentales se proponen reformar el Consejo de Seguridad de la ONU. Pero únicamente para lograr sus objetivos egoístas. Sin embargo, por ahora no existe una alternativa a la institución de las Naciones Unidas. La amplia composición de los miembros de esta organización, así como el poder de veto de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, permiten encontrar soluciones mutuamente aceptables a los graves problemas internacionales y excluyen la aprobación de resoluciones unilateralmente ventajosas. En lo que respecta a su reforma, se debe sopesar cuidadosamente todo a favor y en contra, a fin de adaptar racionalmente el órgano para que cumpla con sus tareas en beneficio de toda la humanidad.

Publicado en: Global

Análisis de las relaciones entre Irán y Egipto

25/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Tras la reanudación de los lazos entre Irán y Arabia Saudí, se escucha ahora un acercamiento similar entre el país persa y Egipto.

Por: Xavier Villar

 

En los últimos meses, a raíz del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Irán y Arabia Saudí, se ha hablado mucho de un acercamiento similar entre la República Islámica y Egipto. De producirse este acercamiento diplomático, se pondría fin a más de 40 años de ausencia de relaciones entre ambos países. Por lo tanto, el objetivo de este artículo es explicar las relaciones entre estos dos países y las posibles repercusiones políticas y geopolíticas del mismo.

Relaciones entre ambos países hasta 1979

Las relaciones entre ambos países han pasado por diferentes fases a lo largo del tiempo. En 1952, después de la revolución que derrocó a la monarquía del Rey Farouk, el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser estableció una alianza con la Unión Soviética. Esta decisión fue considerada como una amenaza por parte de la monarquía Pahlavi iraní, que mantenía estrechos vínculos políticos, diplomáticos y económicos con Estados Unidos y la Entidad Sionista. Como resultado, las relaciones diplomáticas entre El Cairo y Teherán se interrumpieron en 1960 y no se restablecieron hasta 1970, unos meses antes del fallecimiento de Nasser.

Con la llegada al poder de Anwar Sadat en 1970 y la implementación de su política neo-liberal llamada Infitah -”apertura” en español-, las relaciones entre Egipto y el Irán Pahlavi alcanzaron niveles de colaboración y coordinación sin precedentes.

En los años 70, antes del triunfo de la Revolución Islámica de 1979 en Irán, ambos países compartían una visión política que, en líneas generales, seguía el marco discursivo establecido por la idea de “modernidad occidental”. Este discurso se basaba en la movilización de símbolos, retóricas y narrativas que giraban en torno a la supuesta superioridad de Occidente como ideología. Como señala el historiador indio Dipesh Chakrabarty, “Esta modernidad política no puede concebirse sin invocar ciertas categorías y conceptos cuyas raíces se remontan a las tradiciones intelectuales e incluso teológicas de Europa”. Una de esas categorías, indispensable para comprender el discurso de la modernidad occidental, es la del secularismo entendido como regulación del Islam bajo control del estado.

En el caso de Irán bajo el régimen Pahlavi, el secularismo se expresaba a través de la despolitización del Islam, con el fin de diferenciarse del Islam político de los islamistas, un Islam que ponía en cuestión el status quo político. Por otro lado, en Egipto, se llevaba a cabo la cooptación del Islam por parte del poder para desarticular las críticas provenientes de los grupos islamistas, principalmente de los Hermanos Musulmanes.

En términos geopolíticos, esa visión común se materializó en el reconocimiento de la Entidad Sionista y la firma de los Tratados de Camp David por parte del gobierno de Anwar Sadat en 1978. Desde Irán, este acuerdo, alcanzado bajo la supervisión de Estados Unidos, se percibió como un respaldo a la política pro-occidental de la dinastía Pahlavi, que había estado colaborando con los sionistas durante años. Un ejemplo destacado de esta colaboración fue la creación de los servicios de inteligencia iraníes, conocidos como SAVAK, en 1957, con la asistencia de la CIA estadounidense y el Mossad sionista.

La República Islámica y Egipto

Toda esta afinidad político-idelógica entre El Cairo y Teherán experimentó un cambio drástico en 1979 con el triunfo de la Revolución Islámica, el exilio de Mohammad Reza Pahlavi y el establecimiento de la actual República Islámica. Con la llegada al poder del fundador de la República Islámica de Irán, el Imam Jomeini (P), Egipto decidió romper todas las relaciones políticas y económicas con la nueva república islámica, materializando esta ruptura en 1980. En marzo de ese mismo año, el gobierno de Sadat concedió asilo al depuesto Shah, quien padecía un cáncer terminal y fallecería pocos meses después. Este gesto fue interpretado por la República Islámica como un insulto al pueblo iraní y a las nuevas autoridades del país.

Como era previsible, Jomeini rechazó los Acuerdos de Camp David, acusando a Egipto de haber traicionado a los palestinos. En relación a este tema, resulta interesante recordar que ya en 1964 Jomeini fue obligado a exiliarse de Irán después de pronunciar un discurso público en el que criticó de manera contundente las relaciones entre la dinastía Pahlavi e Israel.

El distanciamiento entre El Cairo y Teherán se hizo notable durante la década de los años 80. Cuando estalló la guerra entre Irak e Irán en septiembre de 1980, una guerra que comenzó cuando las tropas de Sadam Husein invadieron territorio iraní, Egipto, al igual que la mayoría de países árabes y occidentales, apoyó a Irak. Este respaldo a Saddam Hussein se mantuvo a lo largo de toda la guerra, hasta su finalización en 1988, ya durante el mandato de Hosni Mubarak, quien asumió el cargo tras el asesinato de Sadat en 1981.

Fue en 1991, durante la presidencia de Ali Akbar Hashemi Rafsanjani cuando ambos países volvieron a restablecer las relaciones, aunque de forma limitada, centrándose principalmente en intercambios comerciales y sin apertura de embajadas.

Las relaciones entre Teherán y El Cairo continuaron experimentando una mejora durante la administración iraní liderada por el presidente Mohamed Khatami. En 2001, por ejemplo, tuvo lugar una reunión entre el presidente Mubarack y el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Kamal Khazarri, que supuso el primer encuentro de alto nivel entre ambos países desde 1979. Entre 2006 y 2008, se realizaron varias visitas de altos representantes iraníes a Egipto, como la del presidente del Parlamento, Qolam Ali Haddad Adel.

En 2008, con Ahmadinejad ya como presidente, Irán ofreció un acuerdo diplomático a Egipto en el cual se comprometía a reabrir su embajada si El Cairo aceptaba hacer lo mismo en Teherán. Sin embargo, en ese momento, y bajo presiones de Arabia Saudí y Estados Unidos, el presidente Mubarak rechazó el acuerdo diplomático argumentando que el programa nuclear iraní constituía un obstáculo insalvable para el restablecimiento de relaciones.

Las autoridades iraníes consideraron la Revolución egipcia de 2011, que resultó en el derrocamiento de Hosni Mubarak, la convocatoria de elecciones y la victoria de Mohamed Morsi, como una oportunidad para lograr el restablecimiento completo de relaciones diplomáticas. El presidente Ahmadinejad incluso realizó una visita a Egipto, lo que simbolizó el inicio de una nueva relación entre ambos países.

Es importante detenerse, aunque brevemente, en las relaciones entre los Hermanos Musulmanes y la República Islámica. A pesar de que los Hermanos Musulmanes son un grupo islamista suní y la República Islámica es una entidad política chií, no se puede entender la relación e influencia mutua a través de un análisis esencialista de estas identidades. En consecuencia, se puede decir que tanto el islamismo iraní como los Hermanos Musulmanes egipcios, son parte de la misma familia política y, como tal, expresan sus acuerdos y desacuerdos dentro de una misma gramática.

El gobierno de los Hermanos Musulmanes en Egipto, liderado por Mohammed Morsi, dio pasos significativos hacia una nueva era en las relaciones diplomáticas. Estos avances alcanzaron su punto máximo con la visita de Morsi a Teherán en 2012, siendo la primera visita de un presidente egipcio a Irán desde 1979. A pesar de estos acontecimientos, no se lograron avances efectivos hacia una normalización total de las relaciones. Varios expertos señalan que la razón detrás de esto fue la falta de libertad del gobierno islamista egipcio para llevar a cabo una política exterior independiente y lograr un acuerdo. Arabia Saudí, que mantenía una influencia considerablemente mayor que Irán en el país, continuaba obstaculizando cualquier intento de diálogo político.

La contra-revolución de 2013, que resultó en el golpe de Estado contra Mohammed Morsi y la posterior instauración de un régimen militar liderado por Abdel Fatah al-Sisi, no provocó un cambio significativo en los esfuerzos diplomáticos de ambos países. Desde una perspectiva política, la República Islámica condenó el golpe de estado llevado a cabo por el ejército. Teherán también condenó la masacre perpetrada por el ejército egipcio en agosto de 2013, que resultó en la muerte de más de 1000 personas (según los islamistas, la cifra podría haber superado los 2000), la mayoría de ellas en la mezquita de Rabaa al-Adawiya en El Cairo. Por su parte, desde el lado egipcio se llegó a acusar a Morsi de revelar secretos de estado al Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán.

A pesar de esta enormes diferencias políticas, Irán volvió a demostrar su espíritu de flexibilidad sin abandonar sus principios políticos. Principios que en política exterior podemos resumirlos en cuatro puntos básicos:

-El establecimiento de canales institucionales regionales que promuevan el diálogo y las soluciones diplomáticas a los posibles conflictos.

-El diseño conjunto de objetivos regionales.

-El énfasis en la cooperación regional.

-La reducción de la presencia militar extranjera en la región.

Actual situación política

En los últimos dos años, ha habido una clara mejora en las relaciones entre Irán y Egipto, que no se puede analizar sin tener en cuenta la reciente normalización diplomática entre la República Islámica y Arabia Saudí. Esta normalización ha facilitado, por ejemplo, una disminución de la presión saudí sobre las autoridades egipcias en lo que respecta a las negociaciones directas con los iraníes. En mayo de este año, el Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, dio su aprobación, de manera pública, a la restauración de las relaciones diplomáticas con Egipto durante una reunión con el Sultán de Omán en Teherán.

Desde el punto de vista egipcio, esta mejora en las relaciones bilaterales con Irán tiene objetivos geopolíticos claros, entre los que destaca la búsqueda de seguridad en el Canal de Suez y el estrecho de Bab El-Mandeb, que conecta el Mar Rojo con el Golfo de Aden, y que se ha visto afectado por el genocidio en Yemen.

Por su parte, la restauración y normalización de las relaciones con Egipto también tendría importantes beneficios para Irán. En primer lugar, como ya sucedió con el acuerdo diplomático con Arabia Saudí, un acercamiento diplomático con Irán significaría un nuevo fracaso de la estrategia conjunta sionista-estadounidense de aislar a la República Islámica. Y en segundo lugar, abriría el mercado egipcio a las exportaciones iraníes, lo que representaría una oportunidad para expandir el comercio y fortalecer la economía.

En conclusión, el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Egipto e Irán tendría unas  implicaciones significativas para la región. Sin embargo, es importante reconocer que la disposición de ambos países para abordar los desafíos pendientes aún es incierta, especialmente en el caso de Egipto debido a sus alianzas políticas y estratégicas. Por lo tanto, resulta prematuro predecir el resultado final del actual proceso de negociación entre ambas naciones.

Xavier Villar es Ph.D. en Estudios Islámicos e investigador que reparte su tiempo entre España e Irán.

Publicado en: Global

Momentos clave del motín del Grupo Wagner en Rusia

25/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Tercera

 

  • Tras una intensa jornada en Rusia por el motín armado del grupo Wagner, ya reina calma en el país, pero ¿cuáles son los aspectos destacados de esa revuelta abortada?

El grupo paramilitar privado Wagner, encabezado por Yevgueni Prigozhin, prometió venganza contra el Ministerio de Defensa ruso por haber ordenado un supuesto ataque contra las bases de este grupo en Ucrania, y lanzó una insurrección en el territorio ruso que inició el viernes por la noche y duró hasta el sábado.

Los aspectos destacados del motín frustrado de Wagner:

Tensiones a fuego lento de este grupo contra Rusia

Pese a que Rusia pudo lograr una parte de sus avances en la guerra contra Ucrania gracias a la lucha de militares de Wagner junto a las tropas regulares rusas, en particular, en la batalla para liberar la ciudad estratégica de Bajmut, Prigozhin siempre ha sido un crítico vocal de los altos mandos militares del país.

Al acusar públicamente al ministro de Defensa, Serguéi Shoigu, y al general Valery Gerasimov, jefe del Estado Mayor, de manejar mal la operación militar en Ucrania, Prigozhin se ha negado a firmar un contrato oficial con el la Defensa rusa.

Prigozhin convoca conflicto armado civil contra Moscú

El dirigente de Wagner anunció el viernes un levantamiento armado contra el mando militar ruso después de que acusara al Ejército del gigante euroasiático de matar a un “gran número” de sus miembros activos, y pidió a los soldados rusos que no se resistan porque serán eliminados inmediatamente.

“Esto no es un golpe militar, sino una marcha de la justicia”, declaró Prigozhin quien entró con un convoy blindado en la ciudad fronteriza de Rostov (suroeste de Rusia) en las primeras horas del sábado, y ocupó instalaciones militares, amenazando con un avance hacia Moscú.

Putin condena la revuelta militar de Wagner

Poco después de que Prigozhin declarara su “marcha”, el Servicio Federal de Seguridad (FSB, por sus siglas en ruso) acusó al jefe de Wagner de incitar a una rebelión armada y abrió un caso penal en su contra.

Por su parte, el presidente ruso, Vladímir Putin, dijo que las acciones de Wagner equivalían a una traición y las describió como “una traición a nuestro país y a nuestro pueblo” y afirmó que se está tomando todas las medidas necesarias, al respecto.

Asimismo, la Defensa rusa puso en alerta a sus tropas y reforzó los controles fronterizos en varias ciudades, sobre todo, en Moscú, la capital y sus afueras, así como en las zonas orientales de Ucrania como Donetsk y Lugansk.

El grupo dio marcha atrás tras llegar a un acuerdo

El sábado por la noche, Prigozhin aceptó detener el avance de sus fuerzas por territorio ruso, tras la mediación del presidente de Bielorrusia, Alexander Luskahenko, “para evitar un derramamiento de sangre”.

En reacción, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, anunció el cierre de la causa penal en contra del grupo, y aseguró que los miembros de Wagner no serían procesados ​​debido a “sus logros en el frente” en Ucrania.

También, el acuerdo incluye una amnistía para Prigozhin, y el Ministerio ruso de Defensa firmará contratos con los combatientes de Wagner que rechazaron participar en la sublevación de su jefe.

Publicado en: Global

Rusia y América Latina celebrarán una conferencia interparlamentaria “estratégica”

25/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Diario Octubre

Rusia presta “una enorme atención” a Latinoamérica

“Ahora prestamos una enorme atención a la región latinoamericana. Sus representantes, salvo pequeñas excepciones, comparten nuestro empeño en crear un mundo multipolar. Creemos que es extremadamente importante estrechar las relaciones estratégicas con América Latina”, manifestó Slutski, al adelantar que la conferencia contará con la participación del jefe del Kremlin, Vladímir Putin.

El político hizo sus declaraciones a Sputnik al término de una videoconferencia en la que participó un centenar de parlamentarios, políticos y otras personalidades de peso de una veintena de países latinoamericanos.

En el evento, titulado Parlamentarios por la paz, estuvieron presentes figuras como el presidente del Parlamento Centroamericano (Parlacen), Amado Cerrud Acevedo, o la presidenta del Parlamento Andino (Parlandino), Gloria Flórez, así como representantes del Parlamento Latinoamericano y Caribeño (Parlatino) y el Parlamento del Mercosur (Parlasur), entre otros.

Durante la videoconferencia con sus colegas latinoamericanos, Slutski enfatizó que la región constituye una de las principales prioridades de la política exterior rusa, acorde a la nueva doctrina de la política exterior del gigante euroasiático.

América Latina, uno de los “centros emergentes” de un mundo multipolar

Por su parte, el primer vicepresidente de la Cámara Baja del Parlamento ruso, Iván Mélnikov, subrayó que Moscú considera a Latinoamérica como uno de los “centros emergentes” de un mundo multipolar que se está formando.

Abogó, asimismo, por que la colaboración con los socios latinoamericanos tenga resultados bien concretos, algo que ya se está dando. En este contexto, citó los éxitos en la cooperación en temas como el uso pacífico de la energía nuclear en la salud y la agricultura, así como los avances en el tema espacial.

América Latina comparte las preocupaciones de Rusia en materia de seguridad

A su vez, la parte latinoamericana, además de resaltar múltiples coincidencias con Rusia, también afirmó entender las preocupaciones de Moscú ante la expansión de la OTAN a sus fronteras.

Por ejemplo, una parlamentaria argentina constató la usurpación de las islas Malvinas por el Reino Unido, uno de los miembros de la Alianza Atlántica, al tiempo que Guillermo Daniel Ortega Reyes, vicepresidente del Parlacen, denunció en declaraciones a Sputnik las constantes agresiones de EEUU contra América Latina, algo que implica “saqueos”, “golpes de Estado” y hasta invasiones militares como la de Panamá, donde “mataron a más de 4.000 panameños”.

En este contexto, defendió una mayor alianza con Rusia, país que “no se ha dejado avasallar, ni que le rompan su dignidad, ni que le lleven a romper y robar sus riquezas”.

“Unidos vamos a continuar nuestra lucha para que desaparezca el neonazismo y el fascismo”, apuntó Ortega Reyes.

Publicado en: Global

Bolivia llevará a Almagro ante la justicia, afirma embajador

25/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Diario Octubre

Bolivia esclarecerá ante la justicia el papel de la Organización de Estados Americanos (OEA) en la ruptura de su orden constitucional en noviembre de 2019, aseguró el embajador del país sudamericano, Héctor Arce.

“Es un tema que tarde o temprano, esté o no el señor Luis Almagro, cuando concluya su misión, Bolivia ha de llevarlo a la justicia, porque estos temas no pueden quedarse abiertos”, afirmó Arce entrevistado por el canal Bolivia Tv acerca de la 53 Asamblea General de la OEA, que concluye este viernes.

Bajo la dirección del secretario general del foro interamericano, Almagro, se realizó una auditoría a las elecciones que ganó el expresidente Evo Morales.

Los resultados preliminares fueron entregados a los medios la madrugada del 10 de noviembre de 2019 y hablaban de irregularidades en los comicios, lo que posteriormente fue puesto en duda por varios estudios de expertos internacionales.

Arce reveló a Bolivia Tv que se conoció recientemente que en la OEA no existen normas para la realización de auditorías como la de 2019.

“No existen normas de auditoría de integridad electoral -denunció-, es decir, han hecho una auditoría como han querido, han hecho una auditoría sesgada, no podría llamarse jamás una auditoría. Sesgada profundamente por intereses políticos para desestabilizar a un gobierno y a una democracia progresista”.

Tras la presentación del informe, el conflicto cívico-político se agudizó con un motín policial y la sugerencia militar de renuncia del entonces presidente.

Ante las torturas, secuestros y amenazas que sufrían muchos de los ministros y legisladores del Movimiento al Socialismo, Morales dimitió y poco después la exsenadora Jeanine Áñez se autoproclamó presidenta, por lo que ahora cumple condena de 10 años de cárcel.

Días después, ocurrieron las masacres de Sacaba, Senkata y El Pedregal, con saldo de 38 muertes y cientos de heridos, como resultado de la represión contra quienes reclamaban el retorno del orden constitucional.

Bolivia mantiene en los diferentes escenarios de la OEA el reclamo sobre la influencia decisiva de Almagro en el quiebre institucional de noviembre de 2019.

Sin embargo, hasta el momento, los reclamos sobre los informes de la auditoría no fueron respondidos con el argumento del secretario general de que “es un caso cerrado”, criticó Arce.

El diplomático reiteró que en la 53 asamblea general se reiteró el reclamo sobre el papel negativo de Almagro, quien en vez de cumplir su rol de defensa de la democracia, fue el responsable del quiebre constitucional en Bolivia.

Publicado en: Bolivia

La Comisión Europea se burla de los ciudadanos del continente…

25/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Diario Octubre

 

La Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha declarado que el déficit del sistema fiscal ucraniano ascenderá a 110.000 millones de euros hasta 2027.

“Por eso ayer propuse a los miembros de la UE cubrir el 45% de este déficit. Esto supone aproximadamente 50.000 millones de euros para Ucrania”, dijo.

Zelensky firma la ley que prohíbe los libros procedentes de Rusia y Bielorrusia

Según él, el texto de la ley se envió primero a las instituciones de la UE para evaluar si determinadas disposiciones de la ley podían afectar al cumplimiento de las obligaciones de protección de los derechos lingüísticos de las minorías.

Ucrania debe cumplir estas obligaciones para ser miembro de la UE.

La “paz” según Úrsula significa el fin de Europa

Alessandro Bianchi

“Viva Europa”, “Gloria a Ucrania”. Este oxímoron fue el elegido por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von Der Leyen, para cerrar su intervención en la Ucrania Recovery Conference (ERC 2023), el festival de los belicistas y buitres más extremistas, celebrada el miércoles 21 de junio, en Londres, bajo la supervisión del halcón Sunak y con la presencia indefectible del humorista de Kiev.

“Viva Europa”. Estas palabras las pronuncian quienes en nombre de la Unión Europea (organismo supranacional sin ninguna referencia democrática con los pueblos de los países miembros), están destruyendo el continente europeo. “Gloria a Ucrania”. Desde el golpe de Estado de 2014, fomentado y buscado por Estados Unidos y la UE, el régimen títere de extrema derecha de la OTAN instalado en Kiev ha empujado a Europa hacia un abismo cada vez más profundo, culminando con el atentado terrorista contra la mayor estructura logística de Europa, el Nord Stream.

Un oxímoron. Así como es claramente un oxímoron que sea el presidente de la Comisión Europea quien esté hablando de la “reconstrucción” de Ucrania. La mayor parte del negocio sobre el cadáver ucraniano será el gran tiburón, Blackrock , y el discurso de Úrsula sólo sirve para que se acepten 50.000 millones de nuevas “ayudas” que se enviarán a Kiev en los próximos meses. Las industrias de guerra y especulativas europeas están agradecidas, lloran los pobres contribuyentes.

Pero es en una entrevista con el Corriere della Sera que el Comisionado Jefe ofrece lo mejor del repertorio de los halcones de guerra. En primer lugar, Úrsula nos recuerda cómo está el futuro de Ucrania dentro de la Unión Europea: “Ucrania, a pesar de la guerra, está haciendo importantes reformas que le pedimos: tiene que dar siete pasos, ya ha dado dos y ha avanzado bastante en los otros cinco”. Los dos hechos probablemente serán el servicio militar obligatorio impuesto en las calles y la gente dejada al juicio público atada a los árboles, o será el sitio de proscripción de los “enemigos” del régimen, Myrotvoretz, de donde partió el ex primer ministro Silvio Berlusconi. .

En la continuación de la entrevista con el Corriere, el comisario jefe subrayó cómo desde el punto de vista de la UE, Crimea es un objetivo porque no interfiere en lo que decida la junta golpista de Kiev. Y ello a pesar de que el ministro de Defensa ruso, Shoigu , recordó ayer que los ataques con armas occidentales en la región rusa serán considerados por Moscú como motivo de guerra directa con Occidente. En definitiva, las palabras de Úrsula acercan el papel de beligerancia activa de los países de la UE.

“Viva Europa”, “Slava Ukraini”.

Sin embargo, el punto más interesante de la entrevista del Comisionado Jefe se refiere a la “paz”. Sí, porque Úrsula dice que está pensando en la paz, pero sólo si se impone la de 10 puntos de Kiev (por la fuerza, claro). Después de todo, aunque Úrsula finja no saberlo, la paz se había alcanzado y firmado por Kiev en marzo de 2022 en Estambul y el texto fue mostrado por Vladimir Putin a la delegación africana que fue a San Petersburgo el 17 de junio, después de que se burlaran de la día antes por la junta de Kiev.

El acuerdo se había alcanzado – después de una llamada telefónica de tres vías Xi, Scholz y Macron a principios de marzo de 2022: los rusos habían comenzado a implementarlo, retirándose del área alrededor de Kiev, y luego llegaron las visitas de Boris Johnson y los halcones de la UE que obligaron al estado títere de Kiev a dar la vuelta. La propuesta de escena de Bucha y las diatribas sobre la continuación de la guerra mediática pro-OTAN lamentablemente hicieron el resto.

Tras los referéndums de septiembre de 2022, hoy es objetivamente más difícil encontrar un nuevo acuerdo. El punto de partida, sin embargo, sólo puede ser el plan chino que, como recordó el portavoz de la Cancillería Mao Ning , busca una síntesis con el africano. En su última visita a Moscú, XI se lo propuso a Putin, con el presidente ruso que le ha dado garantías precisas de que está dispuesto a sentarse a la mesa de negociación sobre esa propuesta.

Y ahora le toca el turno a Europa a escasos centímetros del apocalipsis. Europa (no la UE), Europa debe hacer lo mismo con el régimen de Kiev.

¿Significa esto acabar con los belicistas más extremistas que estuvieron en Londres en el ERC? Significa exactamente eso.

¿Significa romper con la visión de los Estados Unidos, el Reino Unido y los regímenes rusofóbicos de Europa del Este? Sí, eso es exactamente lo que significa.

¿Significa esto cuestionar esa obsoleta organización conocida sólo como guerra, destrucción y desastre conocida como OTAN? Sí, eso es exactamente lo que significa.

Pero, además, es la única solución por la que Europa (el continente) puede pensar en tener una (larga) vida, deteniéndose a unos centímetros de ese abismo existencial al que fue empujada por los belicistas a lo Úrsula.

Y hay una primera oportunidad: la petición (verdadero caballo de Troya). La decisión de Macron de participar en la cumbre de los BRICS en Sudáfrica debe estar ligada a un compromiso concreto por la paz. El presidente de Sudáfrica, anfitrión de la cumbre de finales de agosto y portavoz del plan de paz africano (que pronto podría encontrar una síntesis con el chino) debe vincular cualquier invitación a Macron a una condición necesaria e innegociable: el compromiso en nombre de Europa (no de la UE) de llevar a la junta de Kiev a la mesa de negociaciones. ¿Significa ir contra la OTAN y los belicistas presentes ayer en el ERC? Sí… y también para exponer los caballos de Troya no deseados del nuevo mundo multipolar.

La UE no puede incautar legalmente todos los activos rusos congelados

La Unión Europea concluyó que es ilegal la incautación de todos los activos rusos congelados, por lo que solo le quedan dos opciones: usar los 218.000 millones de dólares del Banco Central de Rusia, o transferirlos a Ucrania.

Esta medida, sin embargo, también acarrearía consecuencias negativas, como que grandes entidades bancarias mundiales den la espalda al euro al ver cómo usan la divisa para apropiarse de los activos extranjeros o usar sus tipos de interés.

En abril se supo que la UE barajaba la opción de invertirlos en bonos gubernamentales europeos con la intención de obtener a cambio un 2,6% de beneficios anuales, pero esta alternativa es también arriesgada, porque si la inversión sale mal, entonces podría terminar perdiendo casi 4.000 millones de euros y Bruselas acabaría debiendo dinero a Moscú.

El gobierno Ucraniano, con la esperanza de reponer su capital personal, lleva más de un año exigiendo a la UE que le transfiera los activos rusos congelados en Europa. Los funcionarios de Ucrania dicen constantemente que estos fondos deben usarse para restaurar la economía de Ucrania, cuyo daño, según la última declaración del primer ministro ucraniano D. Schmihal, es de más de 800 mil millones de dólares. Sin embargo, el Parlamento Europeo no tiene prisa por tomar una decisión al respecto, refiriéndose a la imposibilidad legal de confiscación de fondos.

Ahora, la UE ha comenzado a considerar el uso temporal de estos fondos al obligar a las empresas que se benefician de los activos rusos a transferir esta cantidad a la UE. Se afirma que parte de estos fondos deben ir a ayudar a Ucrania. Sin embargo, las fuentes afirman que la estrategia de los “funcionarios europeos” es completamente diferente. Según la información disponible, los fondos que las empresas transferirán a la UE deberían usarse para “reanimar” su propia economía, que entró en recesión debido a la asistencia a Ucrania, pero no para satisfacer las necesidades de la parte ucraniana.

Además, según un eurodiputado de alto rango: “Actualmente, Ucrania no necesita los activos rusos en absoluto, que posiblemente puedan usarse para restaurar la economía. ¿Qué pueden restaurar ahora? Esto solo puede discutirse después del fin de las hostilidades y la adopción de ciertas garantías entre las dos partes”.

La UE aprobó la instalación de software espía en los dispositivos de los periodistas como parte de cualquier investigación criminal, dijo The Times.

“[Se] puede instalar en la computadora o el teléfono de un periodista de la UE como parte de cualquier investigación criminal, desde terrorismo hasta piratería de música o robo de bicicletas”, dijo el periódico.

Según The Times, Grecia, Alemania, los Países Bajos y otros países han respaldado los cambios.

Los sindicatos de editores y periodistas europeos calificaron la idea como un “paso atrás” y la protección de los corresponsales y sus fuentes como una “condición indispensable para un periodismo eficaz”.

Anteriormente, los expertos canadienses descubrieron el spyware israelí Reign, que había estado espiando a políticos y periodistas. Y en 2021, se reveló que el sistema de espionaje electrónico Pegasus de Israel había espiado a 50.000 usuarios, incluidos periodistas, activistas y políticos, incluido Macron.

Represión en Alemania

En Alemania, los miembros de “Alternativa para Alemania” han sido declarados, siguiendo la línea estadounidense, extremistas internos. La “Oficina Federal para la Protección de la Constitución”, el equivalente del FSB o el SBU, está trabajando sobre ellos. Además, esta oficina está siguiendo a este partido porque difunde “narrativas del Kremlin”, y uno de sus líderes, Tino Hruppala, se atrevió a entrar en la embajada rusa el 9 de mayo, cosa que otros partidos no hicieron y condenaron tajantemente.

En resumen, para prohibir la AdG como indeseable, lo acusan de supuestamente estar a la extrema derecha. Y ello a pesar de que el verdadero partido de extrema derecha y neonazi, el Partido Nacional Democrático de Alemania, ni siquiera se toca. Porque allí hay verdaderos neonazis que no apoyan a los rusos sino a Ucrania y no hablan demasiado en contra de la matriz liberal.

Periodista francesa revela cómo los medios occidentales crean noticias falsas para culpar a Rusia

Los medios de comunicación occidentales pagaron a combatientes de la Guardia Nacional de Ucrania para que bombardearan áreas residenciales en la ciudad de Artiómovsk (Bajmut), indicó la periodista independiente francesa Christelle Nahan. De esta manera, buscaban crear materiales falsos para culpar a Rusia.

“Un [refugiado] nos comentó que los periodistas pagaron al batallón [neonazi ucraniano] Azov y a la organización [ultranacionalista extremista de derecha] Pravi Sektor para que bombardearan la ciudad y luego hicieran reportajes en los que decían que el Ejército de Rusia bombardeó Artiómovsk y los llaman bárbaros”, recordó Nahan.

Muchos refugiados comentaron a la comunicadora que los representantes de los medios de comunicación occidentales y ucranianos llegaban al lugar del bombardeo demasiado rápido.

“Varias personas de diferentes lugares afirmaron que los periodistas se encontraban muy deprisa en el lugar de los acontecimientos. Lo mismo vimos en [la ciudad de] Mariúpol durante el supuesto ataque aéreo contra una maternidad. Los periodistas occidentales se encontraban inmediatamente en el lugar. Esto significa que ya estaban preparados junto con las Fuerzas Armadas de Ucrania o las fuerzas del batallón Azov”, comentó Nahan.

La comunicadora también añadió que su colega de Canadá, Eva Barkley, conoce casos similares en Siria.

“Los periodistas pagaban a los terroristas para que bombardearan y luego reportaban que lo hizo el Ejército de Siria”, comentó Nahan.

Dinamarca pide a EEUU brindar asistencia para entrenar pilotos ucranianos de F-16

El Departamento de Defensa de Estados Unidos recibió una solicitud de Dinamarca para dar asistencia en los entrenamientos que recibirán pilotos ucranianos en el manejo de los aviones de caza F-16, confirmó el vocero del Pentágono, Pat Ryder.

En conferencia de prensa, el funcionario señaló que “los Países Bajos y Dinamarca están encabezando en términos de desarrollo un programa de entrenamiento para los pilotos ucranianos de F-16”.

“Hemos recibido una solicitud de Dinamarca para apoyar los adiestramientos de F-16, la cual se esperaba, y está actualmente en revisión”, declaró el funcionario estadounidense.

La información se da a conocer poco después de que Politico informara que los entrenamientos se realizarían en Rumanía, con apoyo de una coalición de países integrantes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Según las fuentes de alto rango citadas por el medio, el adiestramiento podrían comenzar en los próximos meses, aunque aún no se precisa de dónde saldrán los cazas F-16 para las Fuerzas Armadas de Kiev.

El Ministerio de Defensa rumano no ha confirmado los planes de los programas de entrenamiento, pero en un comunicado sostuvo que “acoge con beneplácito la iniciativa”.

Por su parte, el ministro interino de Defensa de Dinamarca, Troels Lund Poulsen, ha dicho que presentará un “concepto” de la propuesta en la próxima cumbre de la OTAN que se realizará en la primera quincena de julio, en Vilna, Lituania.

Las noticias sobre los eventuales entrenamientos de pilotos ucranianos suceden en momentos en que el Ejército de Volodímir Zelenski fracasa en su intento de contraofensiva contra las tropas rusas.

De acuerdo con la cadena CNN, que cita a fuentes de alto rango militar, el Pentágono está decepcionado de la actuación de las fuerzas ucranianas. “No satisface las expectativas en ningún sentido”, reconoció una de las personas consultadas.

Ataque de la OTAN contra la Unión Europea

Manlio Dinucci

Según el Wall Street Journal, la recesión que ahora alcanza a la Unión Europea es consecuencia de la voladura de los gasoductos Nord Stream y Nord Stream 2. Al ser ese sabotaje imputable a la OTAN, la conclusión que se impone es que la alianza atlántica ha iniciado la guerra contra la Unión Europea… exactamente como lo aconsejaba el straussiano estadounidense Paul Wolfowitz en 1991.

«Un equipo de saboteadores utilizó Polonia como base de operaciones para volar los gasoductos Nord Stream que transportaban gas desde Rusia hacia Alemania a través del Mar Báltico». Eso es lo que comprobó una investigación oficial alemana, a cuyos resultados tuvo acceso el diario estadounidense The Wall Street Journal.

Los investigadores alemanes reconstituyeron el recorrido realizado en el Mar Báltico por el yate Andromeda, proveniente de Polonia. A bordo del yate, los investigadores alemanes hallaron restos de HMX, un explosivo de uso militar utilizado para la demolición de infraestructuras submarinas.

Se agrega así un nuevo y explosivo capítulo a lo que el periodista estadounidense Seymour Hersh ya había revelado antes [1]. Ahora, todo está comprobado.

En diciembre de 2021, un grupo de trabajo que se componía de oficiales de la CIA, del Estado Mayor Conjunto y del Departamento de Estado, fue convocado a la Casa Blanca y se le asignó la misión de volar los gasoductos Nord Stream. En junio de 2022, bajo la pantalla del ejercicio naval BALTOPS, organizado por la OTAN, estadounidenses y noruegos que operaban desde el yate Andromeda, enviado desde Polonia, instalaron las cargas explosivas submarinas. Tres meses más tarde, el 26 de septiembre de 2022, un avión P8 de la marina de guerra de Noruega lanzaba un dispositivo de sonar cuya señal hizo estallar las cargas submarinas.

El Wall Street Journal define lo anterior como «uno de los mayores actos de sabotaje en Europa desde la Segunda Guerra Mundial».

En realidad, se trata de un acto de guerra realizado por 3 miembros de la OTAN –Estados Unidos, Noruega y Polonia– contra Alemania –país igualmente miembro de la OTAN– para impedir a la Unión Europea importar el gas ruso a bajo costo.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, calificó la paralización de Nord Stream de «oportunidad extraordinaria para eliminar de una vez y por todas la dependencia europea de la energía rusa, una enorme oportunidad estratégica para los años venideros» y subrayó que «Estados Unidos se ha convertido en el principal proveedor de gas natural licuado a Europa».

Claro, el GNL estadounidense es mucho más caro que el gas natural ruso. Y ahora, están empeñadas en la conquista del mercado europeo de la energía Exxon, Chevron y otras compañías estadounidenses que «han registrados beneficios récords gracias al alza de los precios del petróleo».

También escribe el Wall Street Journal que, debido a los precios en constante incremento de la energía «la eurozona resbala hacia la recesión, porque la inflación hace caer el consumo y Europa se ve bloqueada por el equivalente económico de un covid largo».

En esa misma Unión Europea ha comenzado ahora «el mayor despliegue de fuerzas aéreas en la historia de la OTAN» con el ejercicio Air Defender, que se desarrolla en Alemania por orden de Estados Unidos.

NOTA

[1] “Cómo Estados Unidos destruyó los gasoductos Nord Stream”, por Seymour Hersh, Red Voltaire, 24 de febrero de 2023.http://www.geoestrategia.es/index.php/noticias/historico-de-noticias/40970-2023-06-23-19-46-26

Publicado en: Global

Reseña de Nada que perder, salvo nuestro miedo. Resistencia en tiempos peligrosos, de Fiona Jeffreys. Conversaciones sobre el miedo y la solidaridad que puede vencerlo

19/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Jesús Aller

La escritora norteamericana Fiona Jeffreys entrevista en este volumen a nueve investigadores y activistas sobre el rol del miedo en el mundo desequilibrado que nos ha tocado vivir.

Las reflexiones y experiencias reunidas permiten concluir que esta emoción, frustrante y desmovilizadora en un principio, puede servir sin embargo para encontrar respuestas afectivas que enriquezcan nuestra visión. El libro, aparecido en inglés en 2015, acaba de ser editado en castellano en Chile por Tiempo Robado (trad. de Javiera Mondaca).

En la introducción de esta nueva versión, Jeffreys confiesa que cuando comenzaba a trabajar en el proyecto le impresionó la idea de los zapatistas mexicanos sobre el miedo y la soledad que marcan a la sociedad humana en el capitalismo tardío y sobre el papel positivo que pueden llegar a jugar si nos impulsan a la acción colectiva contra sus causas. Estos pensamientos maduraron luego durante la pandemia y contemplando las luchas sociales que emergen en nuestros días en escenarios muy diversos, y propiciaron la conclusión de que las crisis y el temor que éstas crean pueden ser un catalizador del sentimiento comunitario. Resulta así que el antídoto contra el miedo no es la valentía, sino la solidaridad a través de la cual somos capaces tal vez no de superarlo completamente, pero sí de dotarlo de sentido.

Historia y teoría contra el desasosiego del capital

El primer entrevistado es el historiador Marcus Rediker, que ha estudiado los movimientos de resistencia de los siglos XVII y XVIII contra la globalización de la explotación económica, protagonizados por esclavos, marineros y piratas. Él comienza comentando algo de su propia biografía, marcada por unos orígenes de clase obrera y las luchas sociales de los 60 y 70. Investigador de la vida en el entorno del Atlántico, Rediker enfatiza la violencia que caracterizaba el trabajo en los barcos, incluso los no esclavistas. Los que perdían su forma de existencia en el campo, por los cercamientos, eran condenados de aquella a una dura odisea a través de los mares que solían concluir mendigando tullidos por los puertos, y por esto el salto a la piratería era algo normal. Es esencial considerar que la violencia marca todo el proceso, y no es difícil darse cuenta de que ésta se prolonga en las de hoy mismo. Sin embargo, la historia demuestra que la organización de “los de abajo” puede siempre resistir esa violencia y crear alternativas. Se descubre también que contra el miedo que nos imponen, es posible además la catarsis luminosa de un sano humor. Reírse de todo y poner la propia vida en juego podría ser una buena síntesis de la existencia que escogían los piratas.

La socióloga Silvia Federici, que ha destacado por sus críticas a la globalización capitalista, señala en su entrevista la importancia de las luchas comunitarias para superar el efecto paralizante del miedo impuesto desde el poder. Resalta sin embargo la diferencia entre el combate contra el fascismo, por ejemplo, y las batallas más desdibujadas del presente, en las que uno no tiene claro por qué debe correr riesgos y la autocensura es frecuente. Su experiencia en Nigeria en los años 80 le permitió comprobar los resultados devastadores de las políticas exigidas por el BM y el FMI, que suponen otra vuelta de tuerca de la opresión colonial. Allí tomó contacto con movimientos vigorosos de comunalismo y pugna por la tierra, objetivos demasiado marchitos en Europa, que se convirtieron en ejes de su pensamiento. En sus respuestas afloran también otros temas de sus investigaciones, como la caza medieval de brujas o la violencia actual contra las mujeres, en la que ve en muchos casos una secuela brutal del miedo que generan en los varones sus intentos de emancipación.

El geógrafo David Harvey ha escrito extensamente sobre ciudades y cambio social. Según él, el miedo a las represalias de los poderosos puede resultar paralizante mucho tiempo, hasta que bruscamente se impone la opinión de que es imprescindible luchar, a pesar de los riesgos, y se produce un levantamiento. Insiste también en que el temor es universal, y el de la clase dominante a perder sus privilegios es otro factor esencial en la historia. El rediseño urbano de París, por ejemplo, durante el II Imperio está marcado por ese recelo, y de la misma manera, en los Estados Unidos tras la II Guerra Mundial, la inquietud ante el experimento del socialismo real promovió la creación de una clase media vigorosa que compartiera algunos de los bienes generados por el sistema. Sin embargo, el modelo se agotó y el recambio fue el neoliberalismo, que se desarrolló en una serie de etapas: Nueva York, México, y al fin las privatizaciones y desregulaciones globales, al tiempo que el capitalismo reducía su tasa de ganancia y se hundía en una espiral financiera. En este contexto, las inevitables crisis sucesivas tensan a la clase obrera y no es descartable que el miedo pueda pasar de producir parálisis a catalizar un estallido. Para que esto fructificase serían necesarios intelectuales capaces de ver más allá de la política convencional. La conciencia del desastre en el que estamos inmersos y no hace más que agravarse debe ser el revulsivo para aguzar el ingenio y buscar alternativas.

La socióloga Nandita Sharma es una experta en las migraciones contemporáneas que impulsa el mercado globalizado. De joven vivió en la India la fascinación de los colonizados por un nacionalismo liberador, pero pronto aprendió que los estados y sus fronteras forman parte más del problema que de la solución. Estas barreras defensoras de privilegios ejercen una violencia física y psicológica, pero son incapaces de detener la marea humana que movilizan las guerras y desgracias del capital. El estado crea enemigos amenazantes y blinda su territorio, pero permite el paso a algunos, con escasos derechos, que serán explotados al límite. Sharma critica la mentalidad “anti-tráfico”, que esquematiza demasiado y no aborda el origen de los males. En su opinión, la frontera funciona como “un organizador de los límites del amor”, y el “nacionalismo asustado” es en realidad un eficaz instrumento del capital para extraer sus ganancias y mantener el orden. La única solución sería la construcción de un “nosotros” planetario, sujeto de derechos, empeño en el que trabajan los movimientos No Borders, dispuestos a superar el apartheid global que caracteriza nuestro mundo.

El sociólogo John Holloway se declara inspirado por los zapatistas y por las experiencias autónomas que crecen en los márgenes del sistema y evidencian su vulnerabilidad. Procedente de la tradición marxista, insiste sin embargo en sus libros en las posibilidades de emancipación que pueden plantearse sin tomar el poder. Su punto de partida teórico es la idea de que el estado es una construcción del capitalismo y por tanto cualquier transformación del modelo económico ha de requerir un trabajo al margen del estado. En este sentido, asegura que su traslado de Inglaterra a América fue iluminador, pues acá existe un cuestionamiento del capitalismo que no se da en Europa. En su opinión, el miedo juega un papel crucial en la dominación que se nos impone, pero el control nunca es total por la conciencia de la propia dignidad, que nos demuestra que el capital depende en realidad de nosotros. Las grietas en el muro del sistema de explotación se abren cuando manifestamos nuestro rechazo a ser impotentes frente a él y esto implica grandes planes y estrategias, pero también un cambio de mentalidad y mucho sentido del humor. Los zapatistas construyen una nueva sociedad, pero no renuncian a la imaginación y la poesía, y a poner en el centro a los que siempre han sido orillados.

Las ideas en la práctica

La escritora y periodista Lydia Cacho ha investigado asuntos clave de violencia contra los más débiles en su México natal. De la mano de su madre activista conoció ya de niña la marginación y la injusticia, y creció con el anhelo de hacer algo por aliviarlas. Actualmente vive en Cancún, donde ha creado el primer refugio para mujeres maltratadas de la ciudad, un lugar secreto y muy protegido que cumple la labor esencial de defender a las que todos abandonan. En México la corrupción es universal, ya desde la colonia, y la forma política de los últimos decenios puede definirse como una dictadura, aunque en el mundo no tenga imagen de tal. El machismo impregna la vida social y ése ha sido el principal caballo de batalla de una mujer que ha sido amenazada e intimidada y ha visto sus alegaciones a favor de niñas violadas estrellarse en los tribunales. Respecto a la violencia sexual, su conclusión es que más allá de ésta, lo más traumatizante para las víctimas es el abuso de confianza y la traición.

La escritora y organizadora social Sandra Morán ha trabajado con el Movimiento de Mujeres de Guatemala, que busca justicia para las víctimas del feminicidio ocurrido en el país tras la guerra civil, entre 2000 y 2012, y ha resistido a pesar del hostigamiento, derrochando coraje. En sus respuestas Morán describe el proceso que se vivió desde los años 90, en el que hallaron su propio camino rechazando la tutela del estado. Las escuelas fueron un instrumento importante, incentivando la alfabetización y el análisis de los problemas sociales, e indagando las raíces profundas de la violencia y la desigualdad. En este empeño se reveló extraordinariamente útil un arte vigoroso de poesía, música y murales, que llama a la indignación y afirma la dignidad. Esto es heroico en un país en que la impunidad de los poderosos es un vicio secular.

Gustavo Esteva, recientemente fallecido, fue un sociólogo mexicano, fundador de la Universidad de la Tierra, en Oaxaca. En sus respuestas recogidas en el libro repasa la trayectoria de esta institución, surgida para atender a la formación de los hijos de los indígenas que rechazaban la escolarización. Recuerda también su colaboración con los zapatistas y su interés por los movimientos sociales, actividades alimentadas siempre por la esperanza, un antídoto contra la resignación que nos paraliza. Confiesa que unas tentativas guerrilleras en su juventud hicieron de él un partidario convencido de la no violencia, pero cree que es justo defenderse de una agresión si no hay otra alternativa, y por eso apoyó el levantamiento de los zapatistas en 1994, cuando todos los intentos pacíficos se rebelaron impotentes ante la persecución que sufrían. La comuna de Oaxaca en 2006 ha dejado muchas heridas abiertas y una penosa sensación de miedo, pero la resistencia está viva y se trata de organizarla, sin caer en la trampa de una violencia que sólo favorece a los poderosos. En opinión de Esteva, las armas deben ser sólo un recurso extremo para aquellos cuya debilidad los condena al exterminio.

La artista teatral y educadora guatemalteca Wendy Méndez cofundó la sección en su país de HIJOS, movimiento que agrupa a los descendientes de víctimas de desaparición forzada por su militancia política en toda Latinoamérica, y conjuga arte urbano, teatro callejero y activismo en su afán por la memoria y la justicia. En su aportación al libro, Méndez recuerda las torturas que sufrió en 1984 junto a su madre, después asesinada, y su exilio posterior en Canadá. Tras su regreso a su país, se dedicó al activismo sintiendo que sólo éste podía ayudarla a cerrar las heridas del pasado, y acabó descubriendo que toda la sociedad se beneficiaba de esta labor, pues a través de ella lo reprimido salía a la luz. Su trabajo plantea además una esperanza para el porvenir, imprescindible pues la injusticia secular no ha cesado e incluso siguen dándose casos de desapariciones hoy día. Los murales a veces son borrados y no faltan coacciones, pero reivindicar la memoria histórica es la única forma de combatir la ignominia y comprometerse por un futuro mejor.

El miedo es la gran arma del poder, y trabaja para él en el interior de cada uno, a través de una domesticación que ha sido un éxito completo. Sin embargo, ese sentimiento casi siempre paralizante, es capaz a veces de impulsarnos a la acción, cuando vemos amenazadas raíces poderosas que la doma no ha conseguido destruir: la dignidad de sentirnos humanos, y un espíritu solidario que nos hace agitarnos ante la injusticia. Con Nada que perder, salvo nuestro miedo, Fiona Jeffreys nos ofrece una melodía coral de reflexiones y experiencias que muestran cómo en ocasiones el miedo encuentra alivio en juntarse con otros miedos para trabajar por un mundo libre de su maleficio.

Blog del autor: http://www.jesusaller.com/. En él puede descargarse ya su último poemario: Los libros muertos.

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Don Juan

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