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Vitalio

Reseña de Prehistoria de la propiedad privada. Implicaciones para la teoría política contemporánea, de Karl Widerquist y Grant S. McCall (Bauplan, 2023). Para ver lo aberrante del capitalismo

27/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Jesús Aller

No hay contraste más extraño en este mundo nuestro que el que existe entre la semejanza de las anatomías y fisiologías de los seres humanos y sus diferencias de patrimonio.

Cualquiera puede sospechar que las desigualdades abismales que se observan en este último aspecto no son ni razonables ni beneficiosas para el conjunto de la sociedad, pero lo sorprendente del caso es que han logrado convencernos de que la propiedad privada no sólo es natural, sino incluso sagrada.

¿Es realmente así? La cuestión es ardua, pero un primer punto importante para ir aclarando el panorama es analizar con una perspectiva temporal que incluya la prehistoria, si las formas de propiedad que son dominantes hoy lo fueron también en el pasado. Desde la aportación pionera de Piotr Kropotkin en El apoyo mutuo (1902), muchos se han preocupado de este problema y la bibliografía al respecto es amplia, pero entre los textos dedicados a él hay que destacar uno, recién editado por Bauplan, Prehistoria de la propiedad privada. Implicaciones para la teoría política contemporánea, que pone al día la investigación antropológica e histórica sobre el tema y discute además con rigor diversos aspectos teóricos implicados.

Los autores del volumen son los profesores norteamericanos Karl Widerquist, politólogo y economista, y Grant S. McCall, antropólogo, un equipo muy apropiado para abordar esta cuestión. Su trabajo conjunto dio lugar ya a otro libro anterior: Prehistoric Myths in Modern Political Philosophy (2017), en el que se argumenta hábilmente contra la asunción liberal de que las sociedades de los estados capitalistas son más beneficiosas para las personas que las sociedades pequeñas no estatales.

En su nuevo libro, que ha sido puesto en castellano por Sara Ortega, Widerquist y McCall dedican una primera sección a evaluar la pretensión tan extendida de que la desigualdad es natural e inevitable si no deseamos renunciar a la libertad. La segunda sección estudia si el capitalismo es más respetuoso con la libertad que cualquier otro sistema económico, y la tercera y más extensa, analiza el problema crucial de la propiedad privada por medio de un recorrido a través de la historia humana.

Una aproximación histórica a la desigualdad

El establecimiento de jerarquías y la irrupción de desigualdad en las sociedades puede constatarse desde la prehistoria, y se asienta siempre en una ideología que considera la segregación natural e inevitable, al tiempo que la atribuye a razones variadas, como la superioridad intelectual, moral o genética de la clase alta e incluso el carácter divino de los líderes. Se expresa también en la división una voluntad de recompensar servicios a la sociedad o la idea de que sólo las jerarquías son capaces de mantener la paz.

En las ciencias sociales y la filosofía política contemporáneas, sobrevive la creencia en la desigualdad natural, y muchas veces se la defiende como inevitable y se justifican reglas coercitivas que la mantienen, aunque las explicaciones que se dan sobre el fundamento de las diferencias sociales no resisten un análisis crítico. La dificultad de un estudio teórico de esta cuestión aconseja un repaso del pasado humano en busca de pautas dominantes y esto es lo que hacen Widerquist y McCall.

En este sentido, la evidencia reunida en el libro refuta completamente el carácter inevitable de la desigualdad, al mostrar niveles muy altos de igualdad social, política y económica, tanto en la tenencia de la tierra como en los sistemas de propiedad, en una amplia variedad de sociedades estudiadas por prehistoriadores, historiadores y antropólogos. Se trata de colectividades activas durante períodos de tiempo extremadamente largos y capaces de proteger la libertad de sus individuos al menos tan bien, si no mejor, que las sociedades basadas en derechos de propiedad. Es falaz pues defender la desigualdad en nombre de la libertad.

La libertad de la sociedad capitalista a examen

Domina el pensamiento contemporáneo la idea de que el capitalismo ofrece a los individuos una libertad frente a las imposiciones del resto de la sociedad (libertad negativa) mayor que la que otorga cualquier otro sistema. Sin embargo, hasta el momento esta afirmación no se ha fundado teóricamente de forma consistente, pues se ignoran los múltiples y variados recortes de libertades que impone el régimen basado en la propiedad privada. La dificultad de un análisis teórico que se constata de nuevo en este caso, aconseja otra vez abordar el problema empíricamente.

La construcción del argumentario preciso se plantea en el libro a través de un examen de las economías de diversas sociedades de cazadores-recolectores, con el cual se demuestra que éstas son más consistentes con la libertad negativa que la economía de mercado. Aunque la libertad sin duda es difícil de medir, ésta es mayor en las personas de los pueblos estudiados que en las menos libres de las sociedades capitalistas. De hecho, no existe ninguna forma de coerción o agresión a la que estén sujetos los cazadores-recolectores y de la cual se hayan liberado las clases baja y media de la sociedad capitalista.

El análisis permite concluir por tanto que la economía de mercado, tal como se concibe habitualmente, no ofrece la máxima libertad igualitaria. La supuesta superioridad de las sociedades capitalistas no puede asentarse sobre la afirmación de que promueven la libertad negativa.

La propiedad privada: rara avis en la larga historia de la humanidad

Los autores denominan “hipótesis de la apropiación individual” al conjunto de justificaciones, basadas en supuestos derechos, que tratan de fundamentar los sistemas en los que existe desigualdad. Estas justificaciones reposan sobre el principio de que la propiedad privada es natural y los sistemas de propiedad colectiva tienden a establecerse sólo en casos muy particulares. Se analiza el surgimiento de esta hipótesis en el siglo XVII y cómo su influjo se prolonga hasta convertirse en un supuesto de fondo de la teoría política contemporánea.

Tras evaluar los intentos de asentar los derechos de propiedad privada sobre una base a priori y demostrar su falta de solidez, los autores presentan una serie de evidencias que pueden resolver el problema a través de un recorrido por las diversas etapas de la prehistoria y la historia humanas. En primer lugar, se constata que las sociedades nómadas de cazadores-recolectores se apropiaron de la mayor parte del planeta, pero en contradicción con la hipótesis de la apropiación individual, optaron por no establecer una propiedad privada ni sobre la tierra, que era y es para ellos común, ni sobre alimentos o herramientas, compartidos en muchos casos.

Con el advenimiento del neolítico, se suele considerar que los primeros agricultores instauraron sistemas privados de propiedad sobre la tierra y se utiliza esta suposición para respaldar que la propiedad privada es un desarrollo natural. Sin embargo, la evidencia que se presenta en el libro muestra que no es así, sino que la propiedad privada se originó mucho después que la agricultura. El hecho es que la apropiación individual no juega ningún papel en las comunidades agrícolas más primitivas, que operan a pequeña escala. Lo que se observa en ellas es un sistema comunitario, tanto en el trabajo como en la distribución de la cosecha y nada parecido al sistema de apropiación individual, supuestamente natural.

Al formarse los estados, surgen sistemas de tenencia de la tierra en los que las élites políticas, de reyes o faraones, eran considerados propietarios de toda la extensión de sus reinos y los súbditos tenían diversos derechos de usufructo para la agricultura u otras prácticas. Los comienzos de la propiedad privada individual ocurrieron gradualmente, mucho después de la formación de los estados, y no a través de apropiaciones individuales, sino por la actividad de élites que usaban su poder político para nombrarse a sí mismas o a sus subordinados como propietarios. No obstante, hay que decir que incluso entonces, la propiedad privada de la tierra no se convirtió en el sistema de derechos de propiedad dominante, y esto es cierto tanto para la Edad Antigua como para el Medievo, épocas en las que la agricultura comunal de las aldeas siguió siendo el sistema más frecuente en las sociedades estatales de todo el mundo.

La propiedad privada: regalo envenenado de la Modernidad

Una vez mostrado que la propiedad privada es una rareza a lo largo de la historia humana hasta hace muy poco, la cuestión que se plantea es cómo se extendió por el mundo este sistema que se ha convertido en dominante. Widerquist y McCall analizan los dos procesos que a su juicio son responsables del gran cambio y que operan a partir del siglo XVI: los cercamientos (enclosures), que comenzando en Inglaterra se extienden por Europa occidental e imponen la propiedad individual en el medio rural, y las oleadas de colonos procedentes de este continente que establecieron por todo el orbe derechos de propiedad de la tierra ajenos a las tradiciones locales. Los cercamientos y los movimientos coloniales fueron procesos coercitivos y violentos, pero es importante resaltar que no se limitaron a robar propiedades por todo el mundo, sino que más allá de esto impusieron un nuevo sistema de propiedad privada a personas que hasta entonces habían conocido formas de vida comunales.

La evolución que se ha descrito puede sintetizarse diciendo que los seres humanos que comenzaron a asentarse y practicar la agricultura instauraron sistemas de tenencia de la tierra complejos, pero con un carácter colectivo en muchos casos, y con importantes elementos comunes. De esta forma, la “hipótesis de la apropiación individual” que se ponía a prueba, no sólo no se demuestra, sino que queda refutada. La historia discutida anteriormente indica que el establecimiento de sistemas de propiedad privada implica necesariamente coerción y violencia, con lo que la tesis de que la defensa de la propiedad privada desigual es de alguna manera la defensa de la “libertad natural” carece de base.

Argumentos para salir del laberinto

Prehistoria de la propiedad privada rebate con rigor tres creencias sólidamente asentadas en nuestro mundo sobre el sistema de propiedad privada dominante en él y que sirve de fundamento al sistema capitalista. Se demuestra en primer lugar que la desigualdad no es natural e inevitable y que la igualdad es compatible con la libertad. En segundo lugar, se pone de manifiesto que el capitalismo no es más consistente con la libertad negativa que cualquier otro sistema económico concebible. Por último, se deja claro que el predominio del sistema de propiedad privada es un recién llegado a nuestra historia.

Los que defendemos la vieja consigna de que “Otro mundo es posible” nos sentimos abrumados muchas veces por cómo todo lo que nos rodea parece una demostración palpable de la solidaridad y el apoyo mutuo son entelequias sin conexión con la realidad actual del ser humano. El gran mérito de Karl Widerquist y Grant S. McCall con este libro es dejar claros, para cualquiera sensible a datos y argumentos, dos hechos cruciales sobre la propiedad privada. En primer lugar, que en los doscientos mil años que lleva el Homo sapiens en el planeta ésta no fue hasta hace muy poco la norma dominante que vemos hoy. Y en segundo lugar, que de ninguna manera la apropiación individual constituye una garantía para la libertad, sino más bien todo lo contrario.

Publicado en: Cultural, Economía

Entrevista a Alfredo González-Ruibal, arqueólogo y autor de «Tierra arrasada». «Los primeros en practicar exterminio planificado son los europeos contra los no europeos»

27/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Daniel Galvalizi

El arqueólogo Alfredo González-Ruibal publica ‘Tierra Arrasada’, radiografía de la historia de la violencia humana desde el Paleolítico hasta el siglo XXI. Explica sus orígenes, los genocidios en la expansión colonial, la triste herencia de la Inquisición y por qué Europa es la región más violenta.

En su origen etimológico, la palabra «violencia» deriva del latín vis (fuerza) y latus (participio pasado del verbo ferus, que significaba llevar o transportar). Por tanto, su significado literal es llevar la fuerza a algo o alguien.

En su décimo libro publicado, que tiene nada ni más ni menos que 500 páginas, el doctor en Arqueología e investigador del CSIC Alfredo González-Ruibal hace un pormenorizado estudio sobre la historia de la violencia humana, aquella que comenzó, en clave de un grupo contra otro, hace más de 6.000 años, como mínimo.

Ruibal dedica buena parte de su tiempo profesional a indagar en yacimientos arqueológicos ubicados en los sitios más dispares. Brasil, Italia, Polonia, Sudán, Guinea Ecuatorial, Etiopía, Yibuti, Somalilandia, y el Estado español claro.

En Tierra arrasada (Ed Crítica, 2023) narra cómo la violencia no ha sido habitual en misma intensidad en todas las regiones. Cuenta cómo la África subsahariana, por ejemplo, «está asociada a lo peor cuando fue relativamente pacífica, con dosis mucho más intensas de violencia en Europa». Y en esta entrevista repasa algunos hitos de la historia, como el Holocausto, y la «primera guerra europea» ocurrida en el siglo XIII antes de Cristo.

¿Este libro es una historia sobre la violencia humana? ¿Le ha influido algo escribirlo en un contexto de guerra en Europa?

Quizás deberíamos hablar de zonas donde la violencia ha sido menos habitual porque es verdad que pensamos que la violencia es habitual a lo largo del tiempo y espacio y hay zonas donde lo ha sido menos. Y una de las zonas es África subsahariana, es importante subrayarlo, porque ahora lo asociamos a lo peor y es algo relativamente reciente. África fue un continente relativamente pacífico, en dosis muchas menos intensas desde luego que en Europa.

Conocemos menos los territorios como el Sudeste asiático o la India pero una constante es la guerra entre formaciones políticas. Si comparamos la historia de India con la de Europa, India sigue siendo en términos generales más pacífica hasta el siglo XVI por lo menos. Tuvo momentos de violencia previa, cuando invadieron los mongoles, la propia China, aunque hay menos evidencia de conflicto.

En Europa es cierto que tenemos mucha evidencia de violencia desde momentos muy antiguos pero hay un sesgo de información, tenemos tantísima información que es difícil de comparar con otros lugares. Lo vemos en dos elementos claves. Uno de ellos es que en Europa es donde primero se aplica a la guerra la innovación tecnológica, eso no sucede en otro lado. Y luego está el hecho de la fortificación; en Europa hay tradición de asentamientos fortificados que van desde el IV milenio antes de Cristo hasta finales del siglo XIX. En África subsahariana, por ejemplo, los poblados fortificados son bastante poco habituales.

Entonces, las innovaciones aplicadas a la guerra y las ciudades como máquinas de batalla indican que Europa ha tenido una tradición intensa duradera y fuerte de conflicto armado. A partir de finales del siglo XV ese modo europeo de hacer la guerra se globaliza, se proyecta.

¿Cuál fue la primera gran batalla bélica europea?

Con los datos que tenemos en la mano, la del año 1250 a.C. en el valle del río Tolense (nordeste de Alemania) es el primer gran conflicto europeo. Implicó a comunidades que vivían muy distantes. Quizás hubo otras antes pero esta la pudimos documentar arqueólogicamente. Es la guerra de Troya europea, podría decirse. Involucró a gente que venía de Bohemia, de Escandinavia… A partir de los análisis químicos de isótopos sabemos que vino gente de zonas muy distantes. Coincide con el mapa de la Guerra de los 30 años. Es un enigma por qué se desencadenó ese conflicto, con 4.000 o más personas, y eso lo hace más interesante todavía, porque solo podemos especular

Creo que para esa época en toda la Europa central habían surgido jefaturas, pequeños estados dirigidos por lideres guerreros, carismáticos seguramente, toda la zona estaría fragmentada en pequeños reinos que competían entre sí. Fue un modelo semejante al de la Europa bárbara de después del siglo V, y eso luego abarcaría grandes confederaciones.

Hay cosas que uno asocia a la modernidad, o al menos al último siglo, como las fosas comunes. ¿Cuáles son las más antiguas? ¿Es costumbre ancestral entre enemigos?

Las fosas comunes existen desde hace mucho tiempo. Realmente las que más se parecen a las actuales son las del Neolítico. Hay 10 ó 20 cadáveres, y a partir del Neolítico los tenemos en todos los periodos históricos y en todos los sitios del mundo. Con la modernidad aumentan exponencialmente, están relacionadas con las grandes masacres, con la violencia ideológica que hace que no se respete la vida de los no combatientes y la deshumanización a partir de finales del siglo XIX, que es un riesgo de la violencia.

Antes se le concedía la humanidad al otro, sobre todo antes de la expansión colonial. A finales del XVIII es cuando cuajan las ideologías que todavía tenemos ahora y aparece esa violencia ideológica revolucionaria tanto de izquierdas como de derechas. Y por otro lado tenemos la segunda oleada de expansión colonial a lo largo del siglo XIX, en la que se produce una violencia excesiva, se deshumaniza porque no se considera al otro que sea humano.

¿Es allí, en el pasado más próximo paradójicamente, cuando empieza un estadio más salvaje de violencia?

Violencia salvaje hay desde que hay seres humanos anatómicamente modernos. Huellas de violencia hay desde hace 12.000 años. Pero una cosa es practicarla con el enemigo y otra que le niegues su humanidad. Esto es algo que no sucede hasta tiempos más contemporáneos, no existe en momentos anteriores. Hay pogromos antisemitas en la Edad Media pero incluso en esos momentos se les concedía humanidad.

La realidad es que los genocidios, el exterminio planificado de un ser humano para que no quede ninguno, los primeros en practicarlos son los europeos con los no europeos. Una vez que sucede lo tenemos en otros contextos, como Ruanda, donde probablemente no hubiera existido eso si no hubiera habido colonización. En el sentido más extremo se puede decir que es patente europea esto, lo de no garantizar al otro su humanidad y hacerlo exterminable.

En la historia española se puede considerar que la Inquisición es algo similar…

Sí, en la Inquisición católica está la semilla. Antes de eso está la idea de la limpieza étnica. La idea de que España era para los españoles y que los españoles eran los cristianos viejos. Esas ideas de pureza de sangre y homogeneidad étnica son el germen del genocidio, aunque eso no significa que acabe en genocidio. Más que la Inquisición, se puede decir en el impulso de limpiar étnicamente y religiosamente un país. Como lo que buscaban los nazis, la monarquía hispánica expulsó a los judíos, luego a los musulmanes y sus descendientes, y España se queda teóricamente como país homogéneo.

Y pensar que en el hemiciclo del Congreso de los Diputados hay dos enormes estatuas de los Reyes Católicos…

Teniendo en cuenta cómo se ha educado a la gente en España, el imaginario de los españoles, tiene su lógica porque ahí está el origen de la unificación. Desde la sensibilidad que tenemos otros, asociamos a los Reyes Católicos no solo a la unificación política de las dos coronas sino a la expansión en América, la conquista, el sufrimiento que supuso, y la limpieza étnica y religiosa dentro de España. No serían mis personajes para colocar en el Congreso.

¿La guerra entre colectivos comienza en el IV milenio a.C.?

Sí, lo que entendemos por guerra solo surge en el caso de Europa y es en ese momento cuando empezamos a ver elementos característicos de la guerra frente a otros tipos de violencia colectiva. Guerreros, por ejemplo, que dedican parte de su vida o todo su tiempo a la función militar, con una serie de normas que rigen la conducción de la guerra, espacios para la guerra, santuarios, rituales, en momentos posteriores pueden ser cuarteles, barracones, armas de guerra… Es el elemento definitorio para mí. En el Próximo Oriente quizás sí tendríamos que irnos más atrás, quizás sexto milenio a.C.

¿En la Península Ibérica hay alguna peculiaridad? ¿Y en la zona de Euskal Herria?

De las cosas más interesantes de la Península Ibérica es la aparición de las primeras fortificaciones que se conocen en Europa occidental, poblados con murallas, en el sur de España, anterior a los íberos, fortalezas realmente espectaculares, con talleres de fabricación de puntas de flecha.

Del País Vasco no hay datos elocuentes hasta la Edad de Hierro, siglo IX  a.C.. Es un paisaje fragmentado con muchas fortificaciones, donde tendríamos comunidades que son autónomas independientes unas de otras, pequeños poblados. Hay una frase que me gusta mucho de un historiador que dice que las montañas rechazan la gran historia y es un poco lo que le pasa al País Vasco. Las montañas siempre se les han atragando a los imperios.

En el País Vasco, cerca de Laguardia (Araba), está San Juan Ante Portam Latinam, un sitio interesante, de tres mil años a.C.. Ahí se encontró un sepulcro colectivo, se pensó que había sido una gran masacre, que habían arrasado a una población entera, y no, era un sitio donde habían enterrado a la gente, no era una batalla ni gran masacre, sino una especie de cementerio pero enterrados todos juntos. Teniendo en cuenta dónde estaban, serían protovascos.

La práctica violenta de un grupo contra otro más salvaje que en mi cabeza resuena es tal vez Auschwitz-Birkenau. De su experiencia, ¿cuál es la que más le ha espantado por su sadismo, por la ingeniería del mal?

La verdad es que, al final, de todas las masacres, unas se parecen mucho a las otras. Cualquier masacre donde hayan matado mujeres, ancianos y niños es escalofriante y lo tenemos a lo largo de un periodo muy largo en muchos sitios distintos. Pero nada se acerca nunca al Holocausto. Estuve hace poco en Polonia y luego de haber excavado fosas… eso es indescriptible. Nunca se acaba de entender el horror, es algo que rompe todos los esquemas. El Holocausto rompió con la historia, marcó un antes y un después.

Cuantitativamente se puede decir que la invasión de los mongoles mató a más gente, pero ir a un psiquiátrico y matar a tiros a 1.800 personas, y matar a niños con inyecciones porque eran discapacitados… es difícil encontrar algo parecido a lo de los nazis. Muchas veces se habla del estalinismo, que fue horroroso claro y causó un sufrimiento inimaginable, pero la violencia estalinista encaja en la violencia masiva que hemos visto en otra época, la de los mongoles. Es más comprensible en perspectiva histórica. Lo de los nazis desafía la capacidad de comprensión.

He leído que para usted la arqueología es un ejercicio de compasión. Dígame por qué.

Cuando uno está excavando una fosa común o restos de un poblado destruido, tocas restos de otra vida, es muy difícil no establecer un vinculo con las personas que desaparecieron hace mucho tiempo y que siguen presentes a través de esos objetos. Conectamos con ellas. Nosotros trabajamos directamente con la historia que se puede tocar y es imposible no sentir esa emoción.

Para terminar, ¿cuál es su próximo libro?

El que me gustaría escribir, que no se si será el próximo, es contar el franquismo desde el punto de vista arqueológico. Hay campos de concentración, bases guerrilleras, chabolas, viviendas sociales… pero daré un respiro a los lectores por ahora [sonríe].

Publicado en: Cultural, Titular1

Cuando el fascismo se disfraza de revolución

27/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Homar Garcés

Cuando el fascismo (que es decir también la derecha o el conservadurismo o el liberalismo) se disfraza de revolución, el pueblo no tiene ningún protagonismo ni tampoco una influencia significativa en lo que atañe a la dirección y el destino de la nación. Tan solo sirve de telón de fondo, de espectador pasivo y, en el peor de los casos, de carne de cañón, según lo determinen los intereses de las castas o las clases gobernantes. Aunque a éstas les guste resaltar en sus discursos la preeminencia de la soberanía y los derechos populares, lo cierto es que solo repiten lo que ya hicieron durante el pasado siglo Benito Mussolini, Adolf Hitler, Josef Stalin, Pol Pot y las varias juntas militares que surgieran en nuestra América (instigadas por el imperialismo gringo) desembocando en la instalación de regímenes donde no cabían la disidencia, el ejercicio de una verdadera democracia, la tolerancia y la justicia de un Estado de derecho. En el mundo contemporáneo, algunas de estas actitudes y prácticas de lo que generalizaríamos como ultraderecha (o grupos fascistoides) se han extendido también al campo contrario, la izquierda o progresismo, lo que ha desdibujado la frontera ideológica que existiera tradicionalmente entre una y otra, sin mencionar la «coincidencia» en ambas con relación al tema económico.

El ejemplo más a la mano lo representa la retórica utilizada por la clase política de Estados Unidos, envolviendo al mundo en una lucha del bien contra el mal, en la cual los buenos son, por supuesto, los gringos y los malos todos aquellos que no acaten su destino manifiesto, como hijos predilectos que son de su dios bíblico. Ello le ha servido como justificación a la cúpula política-militar-económica para adjudicarse una dominación que no admite grandes cambios dentro de sus fronteras que puedan dañarla de algún modo, al mismo tiempo que pueda extenderse fuera, imponiendo su manera de entender la democracia y sus «valores» culturales (o american way life). Para muchos, la presidencia de Donald Trump hizo aflorar lo que son dichos valores, con un lenguaje y un comportamiento misógino, racista y supremacista sin ambigüedades que luego fuera copiado, entre otros políticos, por la dirigencia de Vox en España y Jair Bolsonaro en Brasil, fijándose una especie de patrón que, ahora, se hace presente en Argentina con Javier Milei, Viviana Canosa y El Dipy, antecedidos por Mauricio Macri.

En Venezuela, la oposición ultraderechista ha querido implantar tal patrón, con alguna estética transgresora, como el uso de la imagen de Simón Bolívar y la bandera y el escudo nacionales, contando para ello con un respaldo mediático con que se busca mermar el respaldo popular del gobierno de Nicolás Maduro. Todas estas expresiones de la ultraderecha tienen su génesis gracias al clima de frustración social que sufren, principalmente, quienes se ubican en las clases medias-bajas de la población, afectadas por una elevada inflación y unos altos niveles de pobreza, producidos, en gran parte, por la aplicación de medidas económicas de corte neoliberal.

En «Fascismo, fascistización, antifascismo», su autor Ugo Palheta, sociólogo y profesor asociado en la Universidad de Lille (Francia), observa que «en tanto movimiento, el fascismo se desarrolla y gana una gran audiencia presentándose como una fuerza capaz de desafiar al «sistema» restableciendo al mismo tiempo «la ley y el orden». Es esta faceta profundamente contradictoria de revuelta reaccionaria, mezcla explosiva de falsa subversión y de ultraconservadurismo, la que le permite seducir a franjas sociales cuyas aspiraciones e intereses son esencialmente antagonistas. Cuando el fascismo llega a conquistar el poder y a convertirse en un régimen (o, más precisamente, en un estado de excepción), tiende siempre a perpetuar el orden social independientemente de sus pretensiones «antisistema» que, algunas veces, llegan a presentarse como ‘revolucionarias’». Como se ha visto hasta ahora, el desplazamiento hacia la derecha de la derecha -algo que parece extenderse triunfante en nuestra América, acompañado, en algunos casos, como en Brasil, de un catolicismo y un evangelismo conservadores- rebasa el marco de principios tradicionalmente observados como son el pluralismo, el respeto de las instituciones representativas, la igualdad formal ante la ley y el respeto a los derechos humanos; en fin, establece un discurso de desdemocratización que atrae a un segmento nada desdeñable de personas resentidas con lo que ha sido la tendencia neoliberal en nuestro continente y su contraparte, las opciones progresistas que surgieran a finales del siglo anterior.

En su configuración destacan tres factores: la aparición de un outsider del escenario político, la convicción de que existe una separación profunda entre los ciudadanos de a pie y los representantes políticos (a quienes se acusa de ser los culpables de la corrupción gubernamental, de mantener un estilo de vida ostentoso, del auge de inseguridad, de la permisividad con los inmigrantes ilegales y de la situación crítica de la economía local) y, como resultado de éstas, la conformación de una fuerza antisistema. Además, se deslegitiman los derechos universales y de organización colectiva garantizados constitucionalmente, haciendo ver que lo pertinente es poner en primera instancia la iniciativa individual mediante emprendimientos liberados de todo control estatal, eliminándose todo tipo de subsidio social a las personas y familias de bajos recursos económicos, por estimar que son causa del atraso del desarrollo en que se encuentra el país. Como lo expone Ugo Palheta, «el fascismo no es solo una respuesta desesperada de la burguesía frente a una amenaza revolucionaria inminente, sino la expresión de una crisis de alternativa al orden existente y del fracaso de las fuerzas contrahegemónicas». Una cuestión que amerita, desde el campo revolucionario, más que simples analisis o señalamientos, muchos de los cuales lo que hacen es recalcar los viejos clichés heredados de la izquierda que calcara lo pregonado desde la Unión Soviética, impidiendo una mejor comprensión de las realidades de nuestros países.

El desmantelamiento de la democracia social, la pérdida del papel de los partidos políticos tradicionales como organizaciones mediadoras entre las ciudadanías y el Estado liberal, y la imposición de una sociedad de mercado y de consumo que parecía beneficiar a todo el mundo -con unas fuerzas de izquierda que no atinaban a definir el conjunto de transformaciones, tanto en el ámbito político como en el social y en el económico, que comenzaron a gestarse entonces- sirvieron de caldo de cultivo para que se produjeran grandes convulsiones sociales, como las ocurridas en Chile y Francia no hace mucho tiempo. Estas grandes convulsiones no obstante su impacto en la opinión pública no avanzaron más allá de su horizontalidad desorganizada y de los objetivos inmediatistas que los motivaron. Sin embargo, son indicativos del nivel de deslegitimación social que, desde mediados del siglo XX, caracteriza al sistema-mundo imperante.

Tomando en cuenta el caso argentino, el exvicepresidente Álvaro García Linera sostuvo que «las promesas de justicia e igualdad no se están cumpliendo, entonces, si desde el progresismo nosotros no somos capaces de entender eso y de dar respuestas concretas y rápidas que resuelvan la angustia e incertidumbre que corroe el alma colectiva, lo va a hacer alguien. Y en este caso, ese alguien fue la derecha más cavernaria, el neoliberalismo salvaje que tiene respuestas a problemas complejos». El divorcio de las elites políticas y económicas y la ciudadanía que confiara en su gestión para resolver los problemas más acuciantes ha servido de plataforma a esta nueva derecha. La gente no se conecta con el discurso que señala la conquista de un espacio más igualitario, democrático y equitativo mientras ve cómo estas mismas asumen un estilo de vida totalmente distinto a lo que predican, dejando a sus confiados electores en una incertidumbre y decepción crecientes, a medida que no halla soluciones a sus diversas necesidades materiales. Muy diferente es su reacción al simple mensaje y, en apariencia, desideologizado de quienes se exhiben como políticos de nuevo cuño, adoptando el recetario neoliberal como solución a todos los problemas existentes, más allá de lo que este ha sido desde que comenzó a implementarse. Todo eso obliga a generar movimientos sociales de resistencia defensiva que apunten a disminuir la apatía y la despolitización de una porción significativa de personas, lo cual pasa por producir serios debates que no se estanquen en la defensa ramplona de puntos de vista obsoletos o poco ajustados a la realidad contemporánea sino que estos sirvan para que surja una verdadera propuesta de transformación que contribuya a profundizar el ejercicio de la democracia en vez de permitir su total disolución.

Publicado en: Global

Argentina: Milei y su capitalismo de boludos

27/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Andrés Kogan Valderrama

La reciente victoria de Javier Milei en las primarias presidenciales en Argentina (PASO) no dejaron indiferente a nadie y viene a mostrar el rápido ascenso de la ultraderecha en nuestros países, la cual ha aprovechado la rabia, el malestar y un voto destituyente que busca de manera desesperada una salida por fuera de la política tradicional, incapaz de entregar ciertos mínimos de seguridad y dignidad a las personas, profundizado con la pandemia.

Es así como el ascenso de Milei no signifique que la sociedad argentina se haya ultra derechizado de un día a otro o que abracen los ideales fundamentalistas de un nuevo fascismo libertario de mercado,que pone la libertad económica por sobre la democracia y de mínimos civilizatorios del mundo occidental, propios del liberalismo político.

El problema es que el discurso de Milei se vea como una salida, al usar una retórica anti casta y anti elite política, que se aprovecha del malestar ciudadano, producto de la crisis económica y la corrupción estatal, para instalar así un idea de capitalismo de boludos, que deja completamente fuera de la discusión y la crítica el rol de una casta económica, que es la que finalmente más se ha favorecido de la crisis actual capitalista.

Con esto por supuesto no se trata de exculpar de responsabilidad a la clase política argentina y particularmente al kirchnerismo, como de un histórico voto antiperonista y un muy mal candidato como lo es Sergio Massa, pero no se puede dejar pasar la instalación de un discurso antisocial y estadofóbico de Milei, totalmente insostenible en cualquier democracia.
De ahí que el discurso fascista libertario de Milei deje chico a lo planteado por personajes como Bolsonaro y Trump, mediante un burdo economicismo incapaz de ver relaciones de poder básicas y plantear así una moral casi religiosa con respecto al sector empresarial, al sacralizarlo en cada momento, como si debiéramos constantemente darle las gracias por las bondades que nos entregarían.

En consecuencia, Milei plantea explícitamente que los empresarios son benefactores sociales, por el solo hecho de proveer bienes y servicios como por darnos trabajo, dándole exactamente lo mismo la concentración de la riqueza, la explotación laboral y los desastres socioambientales que generan muchas veces sus acciones, ya que los corruptos y chorros son siempre los políticos para él, mientras los empresarios serían seres puros y de luz.

Por lo mismo, no es casualidad la profunda admiración que Milei sienta de personajes como Axel Kaiser, José Antonio Kast y del llamado milagro económico chileno, impuesto en dictadura y profundizado a la vuelta de la democracia, que privatizó prácticamente todo y bancarizó y endeudó a niveles extremos a las familias del país para poder pagar aspectos tan básicos como la educación, salud, vivienda y para sobrevivir durante la jubilación, ante las miserables pensiones que entrega el sistema privado de AFP.

Pero eso no le importa a Milei, como tampoco que en Chile en 1% más rico concentre el 49,6% de la riqueza, superando por lejos a países como Rusia, Estados Unidos, Brasil y Argentina, y que ciertos grupos económicos  chilenos, dado su poder, hayan financiado por décadas a la clase política y que además  se hayan coludido en los precios de alimentos y medicamentos de manera criminal.

Tampoco le importa a Milei que tal concentración de grupos económicos en Chile como Luksic, Matte y Angellini se apropien de la riqueza natural del país, destruyan ecosistemas de manera impune y consuman agua a destajo, ya que darían trabajo esas megampresas extractivistas mineras, forestales y agroexportadoras.

Por el contrario, el capitalismo de boludos de Milei llega a tanto, que aparte de admirar un modelo chileno insostenible social y ambientalmente, plantea una retroutopía economicista, que añora el retorno de un supuesto pasado glorioso de Argentina de hace 100 años, marcado si bien por ser un país con el PIB más alto, pero sin industria, sin casi derechos laborales  y totalmente dependiente de las materias primas frente al mercado internacional.

Dicho lo anterior, Milei podrá disfrazarse de outsider, de rebelde, de anti sistema y por fuera de la clase política, aprovechándose de la crisis inflacionaria de Argentina y el empobrecimiento de las personas, pero solo está proponiendo un país inviable, a través de medidas extremas que van desde eliminar varios ministerios, eliminar el CONICET, el Banco Central, la ESI y reducir drásticamente los impuestos, ya que dentro de su fundamentalismo económico, los tributos serían un robo y un acto criminal del Estado.

En fin, si Javier Milei llega a ser presidente de Argentina, lo que es posible, se verá realmente que es capaz de hacer, considerando los pocos diputados y senadores que seguramente podrá sacar su partido La Libertad Avanza, lo que que para gobernar estará obligado a ceder políticamente, teniendo que dejar su pureza libertaria a un lado y verse como uno más de la casta que él mismo critica.

Andrés Kogan Valderrama es sociólogo. Diplomado en Educación para el Desarrollo Sustentable.

Publicado en: Argentina

Cuba como paradigma de anticorrupción

27/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Mg. José A. Amesty Rivera

Es lamentable que, en la mayoría de los países latinoamericanos, y en sus gestiones de gobierno, sean de derecha o izquierda, el cáncer de la corrupción haya carcomido sus cimientos.

Y aun es más lamentable que, según un informe del año 2022, del organismo Transparencia Internacional suceda, «un estancamiento de la acción contra la corrupción en los países de Latinoamérica y el Caribe, por la falta de voluntad o capacidad de la mayor parte de los gobiernos, para sacudir las poderosas redes que se lucran de la tradicional corruptela». Se muestra un panorama de Latinoamérica estático. «En el continente americano, 27 de 32 países llevan varios años en un punto muerto en la lucha contra la corrupción».

El presente escrito, pretende mostrar, como en un país, que muchas veces no entra en las estadísticas de estudio, como Cuba heroica, se emplean mecanismos y estrategias para tener en control este azote.

A continuación, mostramos varios mecanismos, leyes, herramientas utilizadas por Cuba en la lucha contra la corrupción en varios niveles y evidenciamos en general algunos aspectos.

Por ejemplo, el primer secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez y el Líder de la Revolución Cubana, General de Ejército Raúl Castro Ruz, participaron recientemente en la I sesión ordinaria de la X Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular cubano, en el debate del Informe sobre los resultados del cumplimiento de los lineamientos generales para enfrentar la delincuencia, las ilegalidades y la indisciplina social, el mandatario cubano expreso: «Manifestaciones de criminalidad, indisciplina social y corrupción amenazan la parte más sagrada del proceso de construcción socialista y profundizan las desigualdades sociales».

A su vez, advirtió sobre «la determinación imperial de crear un clima de inseguridad y desconfianza ciudadana que fracturaría la unidad popular en nuestro país, y por eso exageran constantemente, apoyándose en los que odian».

Sin embargo, subrayó el mandatario, «el Estado y el gobierno cubano no pueden ignorar la ocurrencia de actividades económicas ilícitas, la indisciplina social y manifestaciones de corrupción y criminalidad que se instauran como una economía paralela clandestina, que penetra y destruye nuestra vida social».

«Aquí discutimos con actitud y expresamos nuestro rechazo y, con eso, tenemos un consenso. Pero ahora hay que actuar con rigor, articulando la fuerza revolucionaria con la dirección del Partido y la participación de todo el sistema institucional, las organizaciones de masas y las instituciones armadas, junto con el pueblo”.

“Estas son la esencia de la Revolución cubana para enfrentar la actividad especulativa, la corrupción, el engaño, la burocracia, la mentira, la vulgaridad, la indiferencia del pueblo y el malestar que provoca la conducta irrespetuosa del lumpen”.

Por otro lado, en el mes de julio 2023, la Fiscal General de la República, Yamila Peña Ojeda, y el presidente del Tribunal Supremo Popular, Rubén Remigio Ferro, intervinieron en la Comisión de Asuntos Constitucionales y Jurídicos del Parlamento cubano, ésta Comisión analizó las medidas y acciones de enfrentamiento al delito, la corrupción, las ilegalidades e indisciplinas sociales durante el primer semestre de 2023.

En este sentido, la Fiscal General destaco que las leyes penales aprobadas han dotado a la Fiscalía de herramientas legales que «le permiten el enfrentamiento a la actividad delictiva, con novedosas instituciones y alternativas procesales que posibilitan un mejor resultado».

«Entre las directivas de trabajo, han estado utilizar con efectividad las medidas cautelares previstas en la ley y, en particular, la prisión provisional, así como identificar las cadenas delictivas». «Entre las áreas en las que hay que seguir trabajando, destacó mantener la prioridad en el enfrentamiento, la calidad de la investigación penal y la respuesta jurídico-penal en correspondencia con la política del país, y las acciones para el completamiento de la plantilla y la preparación de los fiscales, así como la utilización de los de mayor experiencia en la revisión de la calidad del control de la investigación».

Por su parte el Presidente del Tribunal Supremo Popular TSP, Rubén Remigio Ferro, destacó que la Constitución aprobada en 2019 reforzó el régimen de garantías de las personas naturales y jurídicas, «Nuestro papel es juzgar y tomar decisiones con apego a la Constitución».

Al abordar el enfrentamiento al delito, la corrupción, las ilegalidades y las indisciplinas sociales, en un momento de auge de esas manifestaciones, se refirió a la Instrucción No. 273 de 2022, «Política de rigor ante las conductas más nocivas que afectan a la sociedad y a la población», emitida por el TSP, y explicó que va dirigida a guiar la política de enfrentamiento y penal en los tribunales, «no solo en el ámbito penal, sino en el laboral y el mercantil, en todos los ámbitos de Justicia».

Luego de emitida la Instrucción No. 273, «fuimos provincia por provincia, a inicios de 2023, y en reuniones de trabajo explicamos a jueces de todo el país el proyecto. Cuando suben las manifestaciones de ilegalidad, la política judicial debe elevar la severidad y el rigor, no solo en multas, sino en sanciones accesorias y medidas cautelares».

Entre las prioridades incluidas en esa política de rigor, enumeró la corrupción administrativa, las drogas, los delitos contra la economía nacional; el hurto, robo y sacrificio ilegal de ganado mayor; las actividades especulativas, la evasión de impuestos, el tráfico de divisas, las sustracciones de bienes en centros estatales y viviendas y la violencia de género o familiar.

«No solo el enfrentamiento a la hora de juzgar y aplicar sanciones, sino con medidas cautelares de rigor, preferentemente la de prisión provisional a reincidentes y multirreincidentes y a primarios comisores de hechos de gran lesividad social», señaló Ferro.

Otros elementos de la Instrucción No. 273, son la prioridad en la tramitación de casos relacionados con esas prioridades; el rigor en las sanciones y en la combinación de sanciones principales y accesorias, y la severidad en la concesión de beneficios de excarcelación anticipada, previendo el cumplimiento de al menos dos tercios de la sanción impuesta. «En esta política de rigor individualizamos, porque no es a rajatabla para todos. No es una política ciega. Hay que analizar caso por caso, quiénes son esas personas, cuáles son sus circunstancias», comentó.

A su vez, en esta actividad (explicó el presidente del TSP) cooperan la Policía Nacional Revolucionaria PNR, los ministerios de Trabajo y Seguridad Social, Salud Pública y Educación, entre otros, así como instituciones y organizaciones de masas. «Hay una actividad sistemática para controlar el comportamiento de estas personas en sus comunidades, en el seno de sus familias y en centros laborales. Tiene que ser una actividad integral y se realiza desde hace 20 años. Hay talleres con organismos involucrados a nivel de municipios y provincias, que en ocasiones incluyen a los propios sancionados, y también se realiza un taller nacional», dijo.

Por otro lado, Cuba ya había expuesto (noviembre 2017) medidas adoptadas en el país, para cumplir con las recomendaciones del Mecanismo de Examen de la ONU, sobre el tema de la corrupción, el embajador cubano ante Austria, y la Oficina de Naciones Unidas en Viena Juan Antonio Fernández, intervino, señalando «la actualización permanente de la legislación nacional contra la corrupción y sus tratados internacionales de extradición y asistencia judicial recíproca». Mencionó la penalización del lavado de activos, basado en el deber de conocer, la suposición racional o la ignorancia inexcusable, así como la inclusión en el tipo penal «enriquecimiento ilícito» del enriquecimiento directo por persona intermedia y el aumento del patrimonio del funcionario o de tercero. Añadió que su país lleva a cabo la actualización continua de los tratados bilaterales en materia de extradición y asistencia jurídica recíproca».

También, Gladys Bejerano, Contralora General de la República cubana, presentó las directrices del órgano contralor: entre ellas «el control en la elaboración, ejecución y comprobación del presupuesto estatal. No solo nos ocupamos de detectar hechos delictivos y de corrupción, sino trabajamos para buscar la eficiencia y evitar los derroches. La entidad se concentra en las grandes inversiones, en los esquemas financieros (exportación e importación) y en los programas urgentes de la Revolución, como la entrega y el uso de las tierras, por ejemplo».

Señaló, además, «las directivas que se aplican en las auditorías que se realizan anualmente, y que tienen siempre en consideración los planes de cada ministerio. Velamos por la eficiencia y hacemos recomendación a las instituciones con el espíritu de que puedan optimizar su trabajo».

Dijo también que debemos ser más exigentes para evitar y prevenir, «esa es la responsabilidad de todos los que administran y organizan los recursos de nuestro país», sentenció.

Con ese objetivo, el documento que constituye el patrón para el Sistema de Control Interno, diseñado e implementado a través de un sistema de normas y procedimientos, que contribuyen a prevenir y definir los riesgos internos y externos, Gladys Bejerano hizo referencia a la Resolución 60.

En el artículo 6, de este documento se resaltan los principios básicos, quedando establecido que los órganos, organismos, organizaciones y entidades deben cumplir con:

  1. La legalidad (normas legales y procedimientos en correspondencia con lo establecido en la legislación vigente, para el diseño, armonización e implementación de los Sistemas de Control Interno).
  2. Objetividad (se fundamenta en un criterio profesional a partir de comparar lo realizado de forma cuantitativa y cualitativa, con parámetros y normas establecidas),
  3. Probidad administrativa (se relaciona con el acto de promover con honradez la correcta y transparente administración del patrimonio público y en consecuencia exigir, cuando corresponda, las responsabilidades ante cualquier pérdida, despilfarro, uso indebido, irregularidades o acto ilícito).
  4. División de funciones (garantiza que los procesos, actividades y operaciones sean controlados y supervisados de manera que no pongan en riesgo su ejecución, contrapartida y limiten su revisión).
  5. Fijación de responsabilidades (las normas y procedimientos estructurados sobre la base de una adecuada organización, que prevean las funciones y responsabilidades de cada área).
  6. Cargo y descargo (íntimamente relacionado con el de fijación de responsabilidades. Debe entenderse como el máximo control de lo que entra y sale).
  7. Autocontrol (obligación que tienen los directivos superiores, directivos, ejecutivos y funcionarios de los órganos, organismos, organizaciones y demás entidades de autoevaluar su gestión de manera permanente; y cuando proceda, elaborar un plan para corregir las fallas e insuficiencias y dar seguimiento al mismo en el órgano colegiado de dirección, comunicar sus resultados al nivel superior y rendir cuenta a los trabajadores).

En fin, esta es solo una muestra de algunos aspectos en la lucha por la erradicación de la corrupción en Cuba, en base a esto, nos permitimos hacer una serie de lineamientos:

  • En Cuba, el tema de la corrupción, no es un tema de moda, sino que se aborda seriamente, y «hay que estar resaltando cada día este fenómeno», «hay que hacer investigaciones profundas, mantener un flujo constante de información, para educar y prevenir».
  • En Cuba, no se trata de esconder el sol con un dedo al reconocer que hay corrupción, pero hay que combatirla con responsabilidad y eficiencia de Estado.
  • En Cuba, se reconoce que la corrupción es una amenaza que puede dar al traste con la Revolución.
  • En Cuba, se reconoce que el imperialismo, alimenta, fomenta y trata de reproducir la corrupción.
  • En Cuba, se discute el tema de la corruptela, se rechaza y en esto hay consenso, de allí se actúa con rigor, habiendo una articulación entre el pueblo, el partido, las organizaciones institucionales y de masas, así como las instituciones armadas.
  • En Cuba, se han creado leyes, resoluciones, decretos y herramientas como directrices de cómo actuar para prevenir la corrupción.

En conclusión, ojalá este actuar de Cuba, ayude a los países inicialmente de América Latina, a ir iniciando un camino para enfrentar la corrupción.

Publicado en: AmericaLatina

Ecuador: Apuntes sobre las elecciones

27/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Alfredo Serrano Mancilla

1. La ciudadanía no tuvo miedo de salir a votar a pesar del clima de violencia e inseguridad. La participación (82,26%) es la más alta en primera vuelta de las dos últimas décadas.

2. El correísmo sigue siendo la prioncipal identidad política del país. Y, por supuesto, este fenómeno tiene su correlato electoral. Cada vez que se vota en Ecuador, cualquier fórmula avalada por Rafael Correa siempre sale victoriosa en la primera vuelta. En esta ocasión, obtuvo casi el 34%; en el año 2021 casi el 33%, y en el año 2017, 39%.

3. No hay que extrapolar con tanto maniqueísmo el resultado de una elección regional a una elección presidencial. Hace pocos meses el correísmo ganó en las provincias más pobladas del país (Pichincha, Guayas, Manabí, etc.) y en las principales capitales (Quito, Guayaquil, etc.), pero hay que recordar que en esta instancia no existe la segunda vuelta. Y por tanto le fue suficiente alcanzar el 27% de voto válido a nivel nacional para este enorme éxito electoral.

4. Hay que tomarse en serio la idea de Democracia Spotify en países donde estamos ante un Estado Fallido y con alto grado de inestabilidad y fragmentación política. O sea: Ecuador. O Perú. En estos casos, un alto porcentaje del electorado no politizado cambia de candidato como de canción. Y seguramente esto explica que el segundo candidato más votado podría haber sido cualquiera. Este domingo le tocó a Noboa (el hijo del multimillonario Noboa). Si la elección hubiese sido el pasado domingo, tal vez habría sido Topic. Y si fuese la próxima semana, quizás, resultaría Zurita. Dicho de otro modo: no hay un candidato alternativo al correísmo con voto propio. Y lo mismo pasó en el año 2021: en esa ocasión fueron Yaku y Hervas, que sumaron 35%; esta vez, la suma de ambos no llega al 5%.

5. La campaña electoral explica parte del resultado, pero no su totalidad. En esta época de atajos y alta velocidad, se exagera el poder de la coyuntura y, en consecuencia, se eclipsan los surcos profundos. El Tik Tok jamás le ganará la batalla a la cotidianeidad.

6. La inseguridad importa muchísimo, perola ciudadanía ecuatoriana no optó por la vía Bukele. Topic solo logró el apoyo de uno de cada diez electores (pasado a voto válido, 14,67%). ¿Por qué? Seguramente porque tambiénimportan otros temas, como el empleo y salario, la educación y sanidad, las políticas sociales, etc.

7. El bloque indígena se quedó sin candidato; Yaku Pérez no llegó ni al 4% de los votos. Y a partir de ahora, Leonidas Iza, el presidente de la CONAIE, se queda como único líder sólido, con un papel protagónico hacia delante, tanto en lo electoral como en lo político.

8. A falta de resultados definitivos, la Asamblea Legislativa estará nuevamente atomizada. El correísmo será la primera mayoría (aproximadamente 50-55 curules de un total de 137). Y el resto, todos con muy poco. Por ejemplo, el partido de Noboa contará con una bancada muy débil (12).

9. Por último: de cara a la segunda vuelta, no todo es igual al 2021. Las principales diferencias son las siguientes: a) el correísmo podrá criticar al Gobierno de Lasso de cara a la ciudadanía de una de manera más eficaz de lo que pudo hacer con Lenín Moreno (porque éste era considerado por una parte de la población como ‘hijo’ de Correa); b) el correísmo cuenta con un poder institucional mayor ahora que antes (hoy gobierna prefecturas y capitales importantes); c) Luisa González es una candidata con una biografía muy diferente a la de Andrés Arauz; d) Noboa buscará confrontar más contra Lasso que contra el correísmo; e) estamos ante una disputa entre dos candidatos jóvenes (45 y 35 años) y; f) el contexto también ha cambiado: hay más violencia, más inseguridad, más pobreza, más narcotráfico, más hartazgo.

Alfredo Serrano Mancilla es director de Celag, doctor en Economía.

Publicado en: Ecuador

La débil unidad del Pacto Histórico en Colombia

27/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Jaime Jiménez

La elaboración de listas a concejo, asambleas departamentales y juntas administradoras locales, sin contar la escogencia de candidaturas a alcaldías y gobernaciones, se ha convertido en un auténtico atolladero para el Pacto Histórico. No es nuevo, algo parecido ocurrió a fines de 2021 cuando se confeccionaron los catálogos para congreso y cámara. En el momento actual el tema subió de tono debido a que fueron muchas las personas, candidatas a las corporaciones públicas locales, que se sintieron ultrajadas por Bogotá al no haber sido tenidas en cuenta, máxime cuando se llegaron a hacer consultas internas, las cuales fueron desconocidas parcial o totalmente por los organismos de decisión política en la capital del país.

Esa situación, que a simple vista podría calificarse como una brecha entre la burocracia centralista y las bases, es más compleja de lo que parece. Obedece a la ritualización de unas prácticas o conductas burguesas al interior del Pacto Histórico, no sólo en su cúspide sino en la mayoría del tejido que constituye la coalición de gobierno. El peso de la ideología dominante es más fuerte de lo que se cree, es como la ley de la gravedad, que existe y no nos damos cuenta de ello; así también en las relaciones sociales se reproducen prácticas que obedecen a otras concepciones del mundo distintas a las que se pregona defender, que se suponen son las revolucionarias, las proletarias e incluso las comunistas.

Me permito hacer un paréntesis y recordar aquello del modo de funcionamiento burgués, magistralmente señalado por el filósofo Louis Althusser

“en su trabajo titulado ‘Lo que no puede durar en el Partido Comunista’, elaborado a partir de la estrepitosa derrota electoral de los comunistas en las elecciones francesas de 1978. Dice el filósofo que al interior del Partido ocurre un divorcio entre la dirección y la base, es decir, que entre las células y el pueblo se vive una democracia dinámica y permanente, pero cuando se llega a las direcciones la ausencia de democracia se impone, ello con fundamento en la compartimentación y el mando unipersonal, típico de lo que ocurre en el  modo de producción capitalista en el que el burgués es el amo y señor del proceso productivo; en este caso son las direcciones partidarias, más particularmente el presidente o líder máximo de la organización, quien lo define casi todo. Es así como el programa, los estatutos, las definiciones colectivas, son reemplazadas con “acabo de hablar con el máximo, es que tengo línea directa con el máximo y él quiere que…”. Es en ese contexto en el que aparecen los grupos de amigos, las componendas, los manejos, las mentiras o verdades a medias, todo un escenario en el que la base y el pueblo son vistos como herramientas electorales para conquistar unos cargos y no como la esencia de la futura democracia popular que sacará a Colombia adelante”[1].

Pero, ¿cómo surge el modo de funcionamiento alternativo, popular, revolucionario o comunista? No aparece por decreto, ni es resultado de lúcidos y apasionados discursos de los líderes de la organización, surge de un proceso lento que puede durar años y hasta décadas. En ese recorrido es vital las horas o días de confrontación directa contra el establecimiento, vale más un día de combate callejero que mil horas de teoría (frase que se le atribuye a Lenin), ello porque el peligro y el riesgo exige de formas dinámicas de democracia y de centralismo que generan unos sólidos lazos entre quienes luchan. Más aún cuando se asumen formas superiores de lucha, como la armada, en la que la vida de quienes están a la vanguardia está resguardada por una base social que conoce las consecuencias de apoyar a los que están en la primera línea del combate.

Y fueron justamente las organizaciones insurgentes las que mejor construyeron una base social organizada. El trabajo de masas o trabajo de base era el fundamento para desmoronar desde los cimientos el orden capitalista. Encontraba como terreno abonado las reivindicaciones inmediatas, sea de obreros, campesinos, estudiantes, indígenas o afrodescendientes, pues, generalmente el establecimiento consideraba cualquier protesta, por legítima y genuina que fuera, como un desafío a la “democracia”. Las masas movilizadas entendían, por sí mismas o por influencia de la conciencia política, que la lucha por un hospital o por un pliego de peticiones de cualquier fábrica, estaba relacionada en últimas por la lucha por la conquista del poder.

Las palabras del criminal de guerra, general Álvaro Valencia Tovar, en el periódico El Tiempo, resume la percepción de las élites gobernantes en 1988, en torno a la ciudadanía movilizada:

“Sí. Afrontamos una guerra de múltiples facetas, compleja, turbia, indefinida en muchos campos y por ello más difícil de descifrar y conducir. Se precisa tomar conciencia de ello y obrar en concordancia (…) Su esencia es, sin embargo, revolucionaria (…) Comienza con un indetectable proceso de infiltración del Estado y del cuerpo social. Implantan células expansivas en puntos neurálgicos: sindicatos, centrales obreras, magisterio, universidades, medios de comunicación, aparato judicial y, si es posible, Fuerzas Armadas e Iglesia. Crean organismos de fachada dentro y fuera del país, señalado como objetivo que orquestan campañas de descrédito contra el régimen que se busca demoler, y de justificación de la lucha armada. Se recurre a idiotas útiles en plan de notoriedad para que desde las toldas democráticas torpedeen el sistema, desacrediten sus ejércitos, vilipendien a sus gobernantes y dejen la impresión global de corrupción, ineptitud, arbitrariedad, tiranía (…) Enarbolan banderas sociales para justificarse. Incorporan por persuasión o coacción jóvenes ingenuos que creen servir un ideal (…) Se recurre a toda suerte de expedientes. Marchas campesinas, actos vandálicos en universidades, paros laborales, sabotaje (…) Ingenuamente se cayó en el engaño de la negociación política (…) Adquirieron status y un partido que realiza abiertamente la acción desestabilizadora interna y de descrédito más allá de las fronteras, con la respetabilidad que da a sus miembros la investidura parlamentaria (…) Se requiere unidad nacional, genuina, honrada, sin segundas intenciones. Una dirección firme y motivante, que dé la más alta prioridad en la asignación de recursos a la lucha, entendida integralmente. Es decir, con responsabilidad primaria en el instrumento armado (…).[2]

Los poderosos siempre tuvieron claro que cualquier manifestación de descontento era una escuela en la que el ciudadano del común aprendía a conocer los verdaderos resortes que mantenían el status quo imperante.

Pero en la medida que la insurgencia fue derrotada y desmovilizada, a la vez que su tejido social brutalmente exterminado por medio del Terrorismo de Estado (paramilitares y Fuerzas Armadas), esa tradición organizativa se fue perdiendo y buena parte del movimiento de masas, huérfano del apoyo de la insurgencia, quedó en manos de organizaciones sociales o de partidos legales (la llamada “izquierda democrática”) en las que “el modo de funcionamiento burgués” operaba de “forma natural”.

Esta es la herencia con la que los partidos del Pacto Histórico hacen política. Colombia Humana, por ejemplo, es la confluencia de gente venida de todas partes; de muchachos, algunos de ellos, con los vicios y mañas de lo peor de la tradición política colombiana; de maduros (casi viejos) y no tan maduros militantes que piensan sólo en un puesto o en un contrato y que les da física pereza comprometerse con una comunidad; liderada por el Presidente Gustavo Petro, una persona proveniente de una organización política que poco conoció eso de consolidar trabajo organizativo en las zonas donde operaba, lo que incidió, entre otros aspectos, a que fueran derrotados tempranamente y firmaran su rendición en marzo de 1990, Colombia Humana y casi por igual el resto de agrupaciones que forman el Pacto Histórico, carece de dirigentes que tengan raíces profundas con una base social organizada, centralizada y dispuestos, todos, dirigentes y bases, a jugarse el todo por el todo en sus espacios naturales y en las calles.

Se ha ido formando, entonces, una élite de izquierda, que, entre curules, puestos oficiales, ONG´s (USAID), altos cargos sindicales, etc., cada vez se parece menos a una auténtica organización revolucionaria y más a lo que podríamos llamar la “burguesía nacional”, aquella categoría social con la que buena parte de la izquierda, sobre todo la electoral, soñaba con encontrar y aliarse con ella para alcanzar una “revolución democrático burguesa”, como antesala a la futura revolución socialista. Esa es, justamente, la paradoja y uno de los Talones de Aquiles del Pacto Histórico como coalición de gobierno, creer que, con vehementes llamados a la organización y movilización popular, ella brotará espontáneamente, máxime cuando las masas lo que ven es un modo de funcionamiento, que, aunque muy bien intencionado y que está produciendo resultados nunca vistos, se parece a como operaban los gobiernos anteriores.

Ello se hizo palpable en la confección a las listas a concejo, asamblea, juntas administradoras locales, sin hablar de los avales a candidatos a alcaldías y gobernaciones. No es la primera vez que pasa, sólo que ahora se supone que estando en la presidencia las cosas serían más organizadas y transparentes, no fue así. Salieron a relucir los conciliábulos, los expertos en cabildeo, lobby y demás artes de las “relaciones públicas” que se fueron a Bogotá y desde allí elaboraron unas listas que desconocían el sentir de las bases en los territorios, peor aún, borraron de un plumazo el veredicto de consultas internas. Ese sábado 29 de julio, día en que se inscribieron las listas en la Registraduría, alguien lo ha denominado “el sábado negro”. Con toda razón.

En medio de la rabia y la indignación se discute sobre las alternativas para cortar de raíz semejantes desafueros. Sale una, que es la más lógica, mas no por ello menos sencilla, convertir el Pacto Histórico en un partido. Ese sería el escenario en el que las bases pondrían en su sitio a todos esos burócratas que tienen intereses distintos a los del pueblo, a la vez que sería el “intelectual colectivo” que asesoría al Presidente de la República, tanto para apoyarlo como para limitarlo, pues Gustavo Petro no es infalible.

Pero que “caciques”, con sus precarias tribus y “propietarios” del acto administrativo que les dio personería jurídica, estén dispuestos a renunciar a su diminuta parcela de poder en torno a un ideal superior no parece sencillo. Es de justicia reconocer que no es lo mismo el Polo Democrático Alternativo, por ejemplo, con más de quince años de trayectoria y una importante red de militantes en todo el país a cualquier otra organización política, con una escasa incidencia política y un puñado de militantes a lo largo del territorio nacional.

Mientras, ha aparecido otra alternativa, que en principio parece una respuesta legítima, pero que puede traer consecuencias nocivas al Pacto Histórico: la presencia de Listas Abiertas a las corporaciones públicas, en competencia con las listas cerradas emanadas de los órganos de dirección de la coalición. En Medellín, por citar un caso, ha aparecido un “Pacto Decente” con una lista abierta al Concejo que lo que seguramente producirá será la dispersión y confusión entre el electorado, lo que restará curules y a la larga fortalecerá la presencia de la extrema derecha en dichos escenarios. La pregunta es, ¿qué es mejor? Un cuestionado militante del Pacto Histórico en el concejo/asamblea o un “reputado” corrupto del Centro Democrático. Por su puesto que es urgente construir una herramienta que garantice la democracia real y que sancione a esos dirigentes que han desconocido a las bases. Lo que acaba de ocurrir con la parlamentaria Luz María Múnera, que perdió su escaño por 300 votos con un miembro del Centro Democrático, debe servirnos de ejemplo. Esos puestos de elección popular se pierden hasta por un voto, los compañeros de las listas disidentes están a tiempo de recapacitar y no pasar a la historia como los que contribuyeron a la recomposición de la extrema derecha en Antioquia. Organizando la rabia y preparando futuros debates con altura, el apoyo a las listas cerradas es la consigna.

Volviendo al tema de convertir al Pacto Histórico en un partido. Salta a la vista que la articulación de la militancia, como acción primera, debe hacerse inicial e indirectamente desde los espacios gubernamentales, pues la relativa debilidad de cada una de las organizaciones que lo componen no posibilitan, en principio, un ente aglutinador que cohesione a la militancia. Al mismo tiempo es urgente promover la formación y el debate ideológico al interior de los partidos de la coalición, hay que conocer la historia de Colombia, los clásicos del marxismo nunca pierden vigencia, debemos recuperar el hábito de estudiar y reflexionar, individual y colectivamente.

Para terminar, un apunte teórico. Las clases sociales se reproducen en todas las esferas de la vida social. Relaciones de clase burguesas producen burgueses, que así no tengan rentas, están a la espera de la primera oportunidad: tienen la ideología, les falta el dinero. Lo que aparentemente le ha ocurrido a Nicolás Petro podría ser un ejemplo de ello.


[1] Jiménez, Jaime. Las listas y la lucha de clases al interior del Pacto Histórico. Artículo publicado en redes sociales, 2021.

[2] Cinep, Banco de Datos. Deuda con la humanidad. Paramilitarismo de Estado en Colombia 1988-2003. Bogotá, 2004. Pg. 35 Verlo en: http://www.nocheyniebla.org/files/u1/casotipo/deuda/html/deuda.htm

Publicado en: Colombia

Asoma una nueva, potente y resistida primavera en Guatemala

27/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Paula Giménez, Matías Caciabue 

En Guatemala el pasado domingo 20 de agosto el pueblo acudió por segunda vez a la urnas para elegir a su presidente, luego de la jornada del 25 de junio que llevó a la contienda definitiva al Movimiento Político Semilla con su fórmula Bernardo Arévalo de León – Karin Herrera y a la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), con Sandra Torres Casanova y el expastor Romeo Guerra.

El resultado, que dio una rotunda victoria al hijo del Juan Jose Arévalo (el primer presidente popularmente electo en Guatemala tras la Revolución Democrática de 1944) con 2 millones 441 mil 661 votos a su favor, (58%) frente al 1 millón 567 mil 472 de votos, (37.2%) de Torres en su tercer balotaje, es la expresión de una voluntad mayoritaria de transformación del país.

Guatemala se caracteriza por su débil democracia luego de décadas de gobiernos militares y guerra civil y sus enormes deudas sociales pendientes. Los niveles de analfabetismo alcanzan el 21.04% (y en algunos municipios hasta el 33.69 % en hombres y del 48.63 % en mujeres) según datos del Comité Nacional de Alfabetización, prevalentemente de origen indígena. La pobreza entre los niños y jóvenes de 0 a 14 años supera el 62% y la informalidad laboral urbana trepa hasta el 57%, según indican informes de la CEPAL.

Semilla, el movimiento surgido al calor de las manifestaciones de calle contra la corrupción en 2015 fue la gran sorpresa de estos comicios y finalmente, contra todo el aparato económico, mediático y judicial que históricamente ocupa el poder institucional político, dio el batacazo. No sin riesgo latente, de cara a una asunción que será efectiva dentro de cinco meses, el 14 de enero del próximo año. Sandra Torres de Casanova aún hoy no reconoce la derrota, mucho menos felicitó a su contrincante.

Vale recordar que el establishment instaló el relato de fraude desde el día siguiente a la primera vuelta y el Tribunal Supremo Electoral no anunció los resultados oficiales hasta después de quince días, luego del recuento del 54% de los votos emitidos, por pedido de la Corte de Constitucionalidad de Guatemala. A partir de allí se intentó anular la participación de Semilla, sin éxito. El titular de la Fiscalía Especial contra la Impunidad, Rafael Curruchiche alertó el jueves 17 de agosto, apenas tres días antes de la elección, sobre  posibles arrestos de dirigentes de Semilla luego del domingo, sin importar cuales fueran los resultados.

 La Fiscalía guatemalteca está liderada por algunos jueces incluidos en la “lista Engel” de «funcionarios corruptos y antidemocráticos» elaborada por la inteligencia de Estados Unidos. En una entrevista que el embajador norteamericano en el país William Popp concedió al periódico Prensa Libre, aseguró que el presidente Joe Biden “fue muy claro hace dos años en asegurar que la corrupción es una amenaza a la seguridad nacional, y eso es un reflejo del compromiso de Estados Unidos de enfrentar eso donde sea, y tratar de apoyar a las instituciones aquí en Guatemala”. En consonancia, la vicepresidenta Kamala Harris al visitar el país centroamericano en 2021, anunció compromisos e inversiones que suman más de US$4.2 mil millones en el norte de la región, históricamente subordinada a los intereses del imperialismo del tío Sam, como proveedora de materias primas.

La persecución continúa

Este miércoles, la Organización de los Estados Americanos (OEA) denunció que el Ministerio Público (Fiscalía) pidió al Tribunal Supremo Electoral del país información sobre los “miembros de las juntas receptoras de votos, miembros del cuerpo de revisores, de los coordinadores de digitadores y de los centros de votación” de las elecciones presidenciales, asegurando que se trata de una “extrema judicialización del proceso electoral” que pone en riesgo a la democracia en Guatemala.

A pesar de haber ganado en 17 de los 22 departamentos del país, con un abrumador más del 75% en la zona central, aún no se oficializan los resultados y por ello, Semilla suspendió los festejos oficiales, mientras continúa recibiendo el apoyo internacional de mandatarios de la región, de Europa y Asia, y hasta de Joe Biden, quien felicitó a Arévalo “por su elección como próximo Presidente de Guatemala” y agregó “espero trabajar juntos para fomentar la prosperidad y la seguridad en Guatemala”. Por su parte Josep Borrell, el Alto Representante de la Unión Europea para Política Exterior, aplaudió que el actual presidente Giammattei, haya “reconocido” el resultado de la segunda vuelta de las elecciones y haya aceptado el “traspaso de poder” al ganador.

Más allá de las particularidades nacionales, recientes experiencias de los progresismos en latinoamérica y el caribe nos demuestran que las victorias  electorales para el Ejecutivo Nacional son fundamentales, pero con ellas no alcanza para llevar adelante un plan de gobierno. La gobernabilidad de Arévalo dependerá de las (por el momento escasas) alianzas que pueda establecer dentro del parlamento con las principales fuerzas centristas y de derecha.

La profunda fragmentación política es una de las particularidades guatemaltecas. El hasta ahora partido oficial, Vamos, continuará siendo la principal fuerza del Congreso luego de obtener 39 diputados (de 160), mientras que la segunda fuerza será la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) que redujo considerablemente su representación pasando de 52 electos en 2019 a 28 diputados, seguido por el Movimiento Semilla que ocupará 23 curules. Además CABAL, el partido del candidato presidencial  Edmond Mulet tendrá 18 legisladores, mientras que un total de 13 agrupaciones sumarán entre uno y nueve legisladores cada una.

Los desafíos de la primavera arevalista

Las problemáticas que atraviesan la sociedad guatemalteca, la enorme desigualdad que la caracteriza y la necesidad de robustecer la presencia y la incidencia del Estado en materia económica, productiva y social en el país, demanda que la clase política asuma con compromiso el mensaje de las urnas. Es voluntad de todo un pueblo, una renovación y un nuevo tiempo.

¿Cómo enfrentará Semilla las exigencias sociales? ¿Cuáles son los recursos y las posibilidades para hacer frente a la deuda social? Es posible que uno de los caminos viables y urgentes sea cumplir un rol activo en la actividad económica, procurando participar de la explotacion e industrializacion con agregado de valor en origen de los recursos naturales disponibles que incluyen pesqueros, hídricos, forestales, petroleros, energéticos renovables, minerales y una biodiversidad única.

La industria minera en Guatemala, dedicada principalmente a la extracción de níquel, plata y oro, por ejemplo, se encuentra dominada por la Compañía Guatemalteca de Níquel, S.A. (CGN), que es una subsidiaria de Solway Investment Group, HEMCO del Grupo MINEROS de capital colombiano, Panama Development of Infrastructures (PDI) y el Ministerio de Energía y Minas. El problema es la falta de una política fiscal efectiva que contribuya a la distribución de la riqueza y la reducción de conflictos territoriales con las comunidades afectadas. La gestión sostenible de los recursos naturales en Guatemala es un desafío crucial que requiere una cuidadosa planificación y regulación del gobierno.

Pero no solo eso, la sociedad espera respuestas en materia de educación, salud, acceso a infraestructura para el desarrollo, acceso a la salud y a la propiedad de la tierra. Los desafíos son grandes, como grande es la esperanza depositada en el Movimiento Político Semilla que viene enfrentando las trabas y el peso del poder fáctico del país. Al parecer, una mayoría está dispuesta a destronar a la pequeña, conservadora y añejada élite que desde hace siglos, se cree dueña de Guatemala. Y no lo es.

 *Giménez es Licenciada en Psicología y Magister en Seguridad y Defensa de la Nación y en Seguridad Internacional y Estudios Estratégicos. Caciabue es Licenciado en Ciencia Política y Secretario General de la Universidad de la Defensa Nacional UNDEF en Argentina. Ambos son investigadores del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

Publicado en: América Central

Qué debe hacer Argentina ante la transformación de las relaciones de poder global. El FMI y el BRICS son el viejo y el nuevo mundo

27/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Alfredo Zaiat

Mientras el directorio del Fondo Monetario Internacional aprobaba un nuevo acuerdo, el BRICS anunciaba la ampliación del grupo a varios países, entre ellos Argentina. La simultaneidad de estos eventos muestra un pasado que se repite y un futuro que abre oportunidades.

La simultaneidad de los eventos hace todavía más atractivo el acontecimiento. Mientras el directorio del Fondo Monetario Internacional aprobaba un nuevo acuerdo, luego de una prolongada negociación técnica con intereses políticos implícitos, el BRICS anunciaba la ampliación del grupo a varios países, entre ellos Argentina. El primer evento fue el tradicional y conocido mecanismo de sometimiento a deudores de una de las instituciones internacionales bajo tutela de Estados Unidos. El segundo, la consolidación de una organización que aspira a dar respuesta a las necesidades del Sur Global.

El acontecimiento: un paso más en la transformación de las relaciones de poder global, con el pasado que se repite y el futuro que no se sabe si puede ser mejor pero al menos abre oportunidades para que lo sea.

En la velocidad de la coyuntura, con la inestabilidad cambiaria y la vorágine electoral, resulta complejo para no pocos identificar estos dos eventos como parte de un cambio estructural. Uno, mostró una vez más los vicios de programas con medidas perturbadoras de la estabilidad. El otro, es la apertura de la ventana de la cooperación y del financiamiento sin condicionalidades regresivas.

Una alteración de esta magnitud no es un proceso inmediato, sino que se va desarrollando en etapas más o menos relevantes. La de estos días ha sido importante pues además de incorporar otros miembros al BRICS, en el encuentro de Johannesburgo, Sudáfrica, se definió la estrategia de avanzar en la desdolarización del intercambio comercial y se indicó el objetivo de construir otra estructura financiera internacional.

Qué es el BRICS

La agrupación de cinco países (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) representa casi un tercio de la economía mundial, casi la mitad de la población mundial, el 30% del territorio global y, en los últimos años, contribuyó a más del 50% de crecimiento del producto bruto mundial.

Con los países que se están sumando, como Argentina, y los más de 40 que quieren hacerlo, este grupo ampliado se va a constituir en uno de los espacios más importantes a nivel mundial.

El Nuevo Banco de Desarrollo del BRICS ampliado se puede llegar a transformar en un instrumento clave para modificar la arquitectura financiera mundial, para orientar créditos hacia el sistema productivo y no hacia la especulación financiera

Una de las propuestas es la utilización de monedas propias para las inversiones y el comercio entre sus socios, lo que altera la presencia dominante del dólar en la economía mundial.

El embajador de Argentina en China, Sabino Vaca Narvaja, apuntó que el BRICS ampliado puede servir para construir un orden global más armónico donde la cooperación reemplace a la confrontación; el desarrollo productivo, a la especulación financiera; el principio de respeto mutuo, al intervencionismo unilateral; la integración económica, en lugar de las sanciones anacrónicas; y la transferencia de tecnología, en reemplazo de los bloqueos tecnológicos.

La decisión del BRICS de ampliarse parece un punto de inflexión en el orden económico mundial. De todos modos igual sigue siendoun poder desigual al interior del grupo. China representa el 17,6% del PIB mundial y es la potencia dominante, seguida por la India en un distante segundo lugar con el 7,0%, mientras que Rusia tiene el 3,1%, Brasil el 2,4% y Sudáfrica el 0,6%.

La miopía del poder económico local

Una característica saliente de un sector de grandes empresarios es confundir la ideología de clase con los intereses del país e incluso de su propia actividad. El principal argumento que tienen hoy respecto a las relaciones internacionales refiere a que Argentina necesita “reafirmar su pertenencia al mundo occidental”.

Esto lo dijo el presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, Mario Grinman, en la inauguración del Council of The Americas. Es el mismo concepto que expone Carlos Melconian, a quien eligió Patricia Bullrich como ministro de Economía en caso de ganar las elecciones presidenciales. Dice que tiene elaborado un programa económico para instalar “nuevamente a la Argentina en el marco de un capitalismo moderno, occidental y progresista”.

El juramento de Grinman fue en respuesta al anuncio de la incorporación del país al grupo conformado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, una hora después del mensaje por cadena nacional del Presidente Alberto Fernández. El dirigente empresarial afirmó que “sin menospreciar los sólidos vínculos y fructíferos vínculos comerciales que tenemos con distintas naciones del mundo y que hay que afianzar con un enfoque pragmático, debemos reafirmar nuestra pertenencia al mundo occidental, siendo consecuentes con nuestra historia de defensa de la libertad y de la democracia, que para nosotros tiene que ser fundamental e innegociable”.

La observación de la candidata a Presidente de la alianza PRO-Radicalismo-Coalición Cívica, Patricia Bullrich, diciendo que en su gobierno Argentina no estará en los BRICS, se ignora por piedad para no abundar en los zafarranchos de sus comentarios económicos.

La absurda exigencia de tener que elegir entre Estados Unidos y China

La mención del representante del establishment de ser parte de Occidente es pueril puesto que ni antes ni ahora, en ningún momento, Argentina estuvo fuera de esta parte del mundo en términos políticos, económicos, sociales y culturales.

Se trata de una forma de señalar, en realidad, que el país tiene que tener una alianza incondicional, sin importar las consecuencias, con Estados Unidos en su disputa hegemónica con China.

Es un desvarío de un grupo ideologizado, con mucha capacidad de influencia y pasión por la ignorancia. No hay necesidad de abrazarse en forma dogmática a uno u otro polo del nuevo poder global. El aspecto medular no consiste en acomodarse livianamente a lo que ellas pretenden, aspecto complicado dada la vulnerabilidad financiera y la escasa densidad nacional de los grupos sociales y económicos locales dominantes.

Para cualquiera que haya estudiado un poco el recorrido de las relaciones de Estados Unido y Argentina notará que ambas economías son competitivas; no complementarias. Esto significa que Argentina vende al mundo lo que produce en cantidad Estados Unidos. Por eso no se puede esperar de esta potencia una vocación de cooperación para el desarrollo nacional.

La situación es diferente en el vínculo con China puesto que son economías complementarias y, por lo tanto, resulta más sencillo transitar la vía de la cooperación. Esto no implica que no sea necesario un proyecto de desarrollo propio porque China no va por el mundo con acciones filantrópicas, sino que persigue sus propios intereses.

El desafío se encuentra entonces en aprovechar las oportunidades que se presentan en la relación con cada una de las potencias en relación a un plan propio de desarrollo nacional. Esto último debería ser un componente esencial, por caso, de los proyectos de expansión de la producción de materias primas estratégicas (petróleo, gas, minerales –litio-), como también de los de infraestructura preservando una cuota para los proveedores locales y reclamando convenios de transferencia de tecnología.

Estados Unidos pide y no da; China da y no pide

Que el nuevo acuerdo con el FMI haya ocurrido cuando se concretó la invitación a la Argentina para sumarse al BRICS sirve para exhibir la distinta forma de abordar los problemas financieros que puede tener una economía en desarrollo.

Los técnicos del Fondo exigieron hasta lograr la devaluación del peso porque era una condición inmodificable para habilitar el desembolso de 7500 millones de dólares. El ajuste cambiario fue del 22 por ciento e inmediatamente los precios subieron por lo menos en ese porcentaje. O sea, la devaluación sirvió poco y nada.

Pese a ello, la devaluación de la moneda nacional forma parte del típico manual de la tecnoburocracia de Washington exigido a cualquier país que demande recursos del organismo. No toma en cuenta las particularidades de cada economía, por caso la argentina bimonetaria, con muy alta tasa de inflación, pocas reservas disponibles en el Banco Central y elevado endeudamiento en dólares.

El traslado de una devaluación a precios es muy rápida, más aún si no forma parte de un plan de estabilización presentado por un gobierno con fortaleza política, como puede ser la situación al comienzo de una nueva administración en diciembre próximo.

El saldo de este ajuste fue mayor inestabilidad cambiaria, económica y social. No generó un descalabro político porque la primera vuelta de la elección presidencial se realizará en un par de meses, acontecimiento que permite aislar el impacto negativo en la gobernabilidad de esta medida cambiaria.

Qué está haciendo China

La estructura financiera internacional que nació al terminar la Segunda Guerra Mundial, con los Acuerdos de Bretton Woods, siendo sus pilares el FMI y el Banco Mundial, se está agotando. El caso argentino es una prueba contundente al respecto.

Tal es el agotamiento que la administración estadounidense liderada por Joe Biden anunció que llevará la propuesta de reformarla en el próximo encuentro del G20. Adelantó que será con la ampliación en la capacidad prestable en 200.000 millones de dólares. No se involucraría en cambiar la lógica de intervención del FMI y el BM, que siguen siendo los brazos financieros de la geopolítica de Estados Unidos.

Esta ampliación del capital para el FMI y el Banco Mundial tiene el objetivo de competir con la capacidad de financiamiento desplegada por China en estos años.

Desde el año 2000 hasta el 2022, China ha otorgado ayuda crediticia a 22 países en dificultades financieras por un monto total de 220.000 millones de dólares. Este relevamiento está detallado en el documento de investigación “China as an International Lender of Last Resort” de Sebastian Horn, Bradley Parks, Carmen Reinhart y Christoph Trebesch, presentado en el National Bureau of Economic Research.

Sin condicionamientos como los que aplica el FMI, China ha avanzado lenta y persistentemente en el papel de prestamista de última instancia a lo largo de estos años. Lo ha realizado por dos vías con el Banco Popular de China (banca central):

1. Las líneas de intercambio de monedas (swap) por el equivalente a 170.000 millones de dólares.

2. Préstamos de emergencia para fortalecer la liquidez de las bancas centrales y para repagar deudas, incluyendo a entidades chinas, por 70.000 millones de dólares.

En total, China ha entregado 128 asistencias crediticias, una de ellas es el swap con Argentina. Otros países auxiliados fueron Bielorrusia, Ecuador, Egipto, Laos, Mongolia, Pakistán, Surinam, Sri Lanka, Turquía, Ucrania y Venezuela.

Hasta 2010 menos del 5 por ciento de la cartera de estos préstamos era en apoyo a países deudores en dificultades, subiendo al 60 por ciento en 2022. De este modo, China ha respondido a los problemas de sobreendeudamiento, además de continuar con la tradicional estrategia de dar financiamiento para proyectos de infraestructura.

Los autores de la investigación concluyen que el papel de China como auxilio de países en crisis ha crecido exponencialmente en los últimos años tras el auge de sus préstamos en el extranjero. “Su posición está aún lejos de rivalizar con la de Estados Unidos o el FMI, que están en el centro del sistema financiero y monetario internacional actual”, afirman.

Señalan, sin embargo, que “vemos paralelos históricos con la época en que Estados Unidos comenzó su ascenso como potencia financiera global, especialmente en la década de 1930 y después de la Segunda Guerra Mundial, cuando utilizó el Eximbank, el Fondo de Estabilización Cambiaria y la Reserva Federal para proporcionar fondos de rescate a países con grandes pasivos frente a bancos y empresas estadounidenses. “Con el tiempo, estas intervenciones de Estados Unidos se convirtieron en un sistema de gestión de crisis globales, un camino que China posiblemente también pueda seguir”, concluyen.

China hace ahora lo que en su momento hizo Estados Unidos para convertirse en una potencia mundial.

Publicado en: Argentina

Cinco puntos a tener en cuenta cuando debatimos con la derecha

27/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Matt Mcmanus

 

              Cinco puntos a tener en cuenta cuando debatimos con la derecha… o cómo ganar una discusión de sobremesa.

 

La derecha política moderna empezó siendo una gran queja frente a las poderosas reivindicaciones igualitarias de la Ilustración. Doscientos años más tarde, continúa con sus berrinches.

Pero extrañamente, a pesar de todo su amor por las tradiciones eternas y las jerarquías naturales, los conservadores suelen quedarse sin palabras cuando llega el momento de definir qué significa ser de derecha. Esto se debe, sobre todo, a la vertiginosa variedad de posiciones, tropos y cuestiones de principios que pueblan esa tendencia política.

Mientras Ronald Reagan popularizaba su afirmación de que «el problema es el gobierno», aprobaba leyes que le concedían poderes extraordinarios al Estado para encarcelar a una cantidad sin precedentes de estadounidenses. Populistas de derecha como Jair Bolsonaro denuncian el derrumbe de la civilización cristiana al tiempo que parecen muy poco interesados en el Jesús que planteaba: «En verdad les digo que cuanto hicieron a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicieron». El filósofo conservador inglés Roger Scruton arremete contra la decadencia de los estándares intelectuales y estéticos mientras ensalza al «plebeyo» que acepta obedientemente el deterioro de su calidad de vida.

Estas ambigüedades, que rozan la contradicción, también contribuyen a las dificultades que tiene la izquierda para entender el conservadurismo. De hecho, cierta parte de la izquierda descartó a la derecha por considerarla casi como una cortina de humo ideológica sobre el poder y los prejuicios. Y a veces pareciera creer que, como escribió J. S. Mill, el conservadurismo no es más que «el partido de los estúpidos».

Por más tentador que sea patologizar a la derecha, podría ser peligroso no prestarle suficiente atención. Desde 2016 los movimientos de derecha y de extrema derecha avanzaron sobre el espacio que solían ocupar los partidos liberales centristas, llegando a ocupar el poder en muchos de los Estados más grandes del mundo —de Brasil a la India, pasando por la Rusia de Vladimir Putin y Aleksandr Duguin— o llevando adelante poderosas incursiones en países como Italia, Francia y España.

En estos tiempos de reacción, una de las tareas clave de la izquierda pasa por comprender mejor a nuestros principales rivales y al fin aprender a refutar sus argumentos. Con ese espíritu presentamos a continuación algunas estrategias para lidiar con la derecha. Básicamente, la idea es brindar algunos recursos útiles para las personas de izquierda que quieran aprender a debatir más efectivamente con los conservadores.

1. Necesitamos discutir con la derecha (y ganar) 

El primer motivo por el que las personas de izquierda tenemos que discutir con la derecha es simplemente porque nuestros argumentos y principios están mejor anclados en la realidad. En teoría, deberíamos ganar.

Consideremos el debate fundacional que enfrentó a Edmund Burke, muchas veces considerado como el padrino intelectual del conservadurismo moderno, con sus rivales Thomas Paine y Mary Wollstonecraft. Burke es frecuentemente aclamado por la derecha por su comprensión racional de las «leyes reales» de la historia, lo que le habría permitido anticipar que la Revolución francesa conduciría a excesos y violencias. Menos conocido es el hecho de que buena parte de lo que Burke consideraba como los fundamentos de una «sociedad buena» —sufragio limitado para las «cochinas masas», respeto por los prejuicios establecidos, asociación estrecha entre Iglesia y Estado y prestaciones públicas mínimas para los pobres— fueron completamente (o casi) rechazados por las sociedades modernas. Mientras tanto, los ideales revolucionarios de libertad, igualdad y fraternidad probaron ser tan poderosos que hasta los regímenes autoritarios simulan encarnarlos.

El conservadurismo de Burke desalentaba todo debate crítico respecto de los méritos de las instituciones humanas considerando que lo que denominamos «tradición» es realmente la suma de todos los logros humanos y que cualquier otra cosa implica un salto al vacío. La feminista Wollstonecraft lo tenía calado: «Debemos admirar la pátina de antigüedad y conformarnos con unas costumbres antinaturales, consolidadas por la ignorancia y por un egoísmo equivocado, como frutos sabios de la experiencia: es más, si descubrimos un error nuestros sentimientos deben llevarnos a perdonar, con amor ciego, o con un cariño filial sin principios, los vestigios venerables del pasado». Lo que un hombre llama tradición y costumbre, una mujer lo define como ideología y opresión.

En otros términos, siempre que la derecha nos llame a no cuestionar la autoridad —porque supuestamente está vinculada con prácticas y costumbres tradicionales «más viejas que el tiempo mismo»— tenemos que arrastrarlos a un debate intelectual.

2. El libreto de la derecha es limitado

La derecha existe desde hace siglos y desarrolló una gran variedad de estilos retóricos y argumentativos, que van desde el irracionalismo de Joseph De Maistre al «machismo lógico» de la dark web intelectual. Sin embargo, existen ciertos tropos recurrentes respecto de los que la izquierda debe estar atenta. Muchos de ellos se analizan en el clásico de Albert Hirschman La retórica reaccionaria: Perversidad, futilidad y riesgo.

Hirschman plantea allí que cada vez que confrontaron con movimientos igualitarios, los intelectuales conservadores tendieron a desplegar tres tropos retóricos. Uno es el «argumento de la perversidad», por el que los reaccionarios plantean que el cambio social traerá perversamente consigo unos efectos opuestos a la transformación benévola que se pretende. Este planteo también se conoce como «ley de los contrarios» o de los «efectos no deseados». En otros casos, la derecha política enfatiza la futilidad de cualquier intento de mejorar el mundo. Hirschman agrega que este «argumento de la futilidad» suele ser la objeción más poderosa ya que encuentra cierta afinidad con los análisis de izquierda respecto de las barreras estructurales para el cambio radical. Por último, los pensadores conservadores utilizarán el «argumento del riesgo», denunciando que la lucha por un cambio social igualitario hace peligrar las conquistas del frágil reformismo social existente.

Lo que tienen en común estos tres argumentos es la intención de presentar al derrotismo y la futilidad como sinónimos de realismo. Pero una actitud «realista» respecto de una versión completamente idealizada de la historia no es en absoluto realista.

Hirschman admite que es insostenible la afirmación de que los conservadores siempre están equivocados. Pero su libro muestra que la mayoría de las veces sus planteos son desmentidos por la misma historia. Por ejemplo, analizadas en retrospectiva, las estridentes declaraciones que sostenían que la democracia de masas conllevaría el colapso total de la civilización, no solo parecen elitistas, sino que hasta suenan un poco cómicas.

Yo añadiría un punto a los de Hirschman: la derecha política también ha demostrado sus dotes para apropiarse y rearticular la retórica de izquierda cuando sirve a sus fines. Por ejemplo, cuando quedó claro que la participación política de las masas era inevitable, pudimos ver a los demagogos de la derecha afirmando diestramente que ellos representan la verdadera voz del pueblo contra las decadentes élites progresistas y liberales. Basta con mirar a los movimientos populistas de derecha contemporáneos.

A veces esto puede ir más allá del plagio retórico. En el siglo diecinueve, el conservador Otto von Bismark proscribió al Partido Socialista al tiempo que adoptaba algunas de sus políticas, como la seguridad social. Su justificación estratégica fue que eran necesarias algunas reformas para evitar los cambios más radicales y que el establecimiento de una mínima red de seguridad garantizaría de forma paternalista el apoyo obrero a la clase dominante de los Junker y al monarca.

Hoy, en Europa del Este, los regímenes autoritarios de derecha adoptan medidas «posliberales» que atraen a muchos votantes de la clase trabajadora, como la garantía de prestaciones sociales y otros incentivos para las numerosas familias de «ciudadanos por nacimiento». La izquierda debe mantener la guardia alta cuando esto sucede ya que si no logramos explicar que el bienestar social también depende de la igualdad política y de la democracia, corremos el riesgo de que la derecha nos supere políticamente.

3. Hay ideas de las que la derecha no puede apropiarse

En relación con la democracia, hay algunas cuestiones particulares para las que la derecha carece de contraargumentos convincentes. Una de ellas es precisamente la necesidad de profundizar la democratización de la sociedad. Sucede que la derecha política de todo el mundo está fundamentalmente comprometida con la defensa de la desigualdad y de la disparidad de poder. La democracia universal amenaza ese poder permitiendo que cada persona tenga al menos algo que decir respecto de la forma en que la sociedad debería ser gobernada.

La democracia es un ideal increíblemente poderoso y popular que la izquierda debe reclamar confiadamente como propio. Tampoco debería titubear a la hora de exigir la expansión de la democracia más allá del Estado, hacia dimensiones como las de los lugares de trabajo, la familia y la política internacional.

Defender la democracia también implica enfatizar la conexión entre igualdad política y bienestar social. Como plantean Meagan Day y Micah Uetricht en Bigger than Bernie: How We Can Win Democratic Socialism for our Time [Más grande que Bernie: cómo podemos conquistar un socialismo democrático para nuestra época], uno de los motivos por el que los movimientos socialistas democráticos vacilaron en la historia reciente tiene que ver con haber puesto demasiado énfasis en el bienestar social sin enfrentar lo suficiente la inequidad de poder político que deriva de las desigualdades económicas. Sin dejar de proponer formas básicas de bienestar económico, la izquierda no debería tener miedo de condenar el poder de las élites y de exigir una renovación del proyecto democrático por medio de una redistribución general del poder.

4. Elegir bien las batallas

Nunca deberíamos temerle al debate con las ideas de la derecha y a proponer alternativas. Sin embargo, eso no significa que lo más sabio sea responder a todos los desafíos con los que nos cruzamos. Esto vale sobre todo en esta época posmoderna hiperrealista, en la que la derecha alternativa se volvió particularmente habilidosa cuando se trata de llevar a la izquierda a confrontaciones virtuales (que les garantizan nuevos seguidores y más presencia en las redes sociales). Esta estrategia funciona porque puede ser muy tentador responder críticamente a nuestros ciberenemigos, sobre todo cuando son deliberadamente vulgares y provocadores. Para ser claros: en esos combates no hay nada que ganar y mucho que perder. Es mucho más efectivo para la izquierda afinar la puntería y atacar los cimientos ideológicos de la cosmovisión derechista.

También es importante para los izquierdistas preguntarse estratégicamente cuáles son los debates de los que vale la pena participar en público. Por ejemplo, la derecha suele atacar al socialismo comparándolo con el totalitarismo soviético. Una opción es refutar la tesis de que la Unión Soviética fue de hecho un Estado fundado en el terror. Aunque la derecha tienda a recurrir a una interpretación unilateral de la historia, una defensa apasionada del comunismo soviético —aun cuando sea precisa— no es el tema más urgente en la vida cotidiana de la gente. Quedaremos mucho mejor parados si argumentamos a favor de los méritos de nuestras posiciones actuales y pasamos a la ofensiva contra las convicciones de la derecha.

5. Es demasiado tarde para preocuparse por la audiencia de la derecha

La idea de que muchas veces amplificamos la voz de los intelectuales de derecha cuando discutimos sus argumentos no es del todo errada. Después de todo, no podemos actuar como si cada uno de los trolls y fanáticos que surgen en las redes sociales ameritara un debate serio.

Sin embargo, tenemos que ser honestos con nosotros mismos: existe una nueva camada de intelectuales de derecha que ya tiene una enorme tribuna y no necesita nuestra ayuda. Intelectuales públicamente de derecha como Ben Shapiro y Jordan Peterson en Estados Unidos, Olavo de Carvalho en Brasil y Aleksandr Duguin en Rusia disfrutan de audiencias masivas a nivel mundial. Y muchas veces cuentan con el respaldo de cantidades monumentales de dinero y de poder. Precisamente porque tienen esa enorme tarima —que a veces supera la audiencia de los medios de comunicación mainstream— tenemos que enfrentarlos y tratar de reducir su influencia.

La izquierda puede ganar estas batallas en términos intelectuales porque nuestras ideas, aunque a veces sean más complejas, resultan mucho más persuasivas cuando las exponemos de manera apropiada. Asumir otra cosa implica adoptar una actitud elitista que, a esta altura, es lo último que necesita la izquierda.

TRADUCCIÓN: VALENTÍN HUARTE

MATT MCMANUS

Profesor de ciencias políticas en Whitman College. Es autor de «The Rise of Post-Modern Conservatism and Myth» y coautor de «Mayhem: A Leftist Critique of Jordan Peterson».

Publicado en: Cultural, Global, titular2

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