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Entrevista a Alfredo González-Ruibal, arqueólogo y autor de «Tierra arrasada». «Los primeros en practicar exterminio planificado son los europeos contra los no europeos»

27/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Daniel Galvalizi

El arqueólogo Alfredo González-Ruibal publica ‘Tierra Arrasada’, radiografía de la historia de la violencia humana desde el Paleolítico hasta el siglo XXI. Explica sus orígenes, los genocidios en la expansión colonial, la triste herencia de la Inquisición y por qué Europa es la región más violenta.

En su origen etimológico, la palabra «violencia» deriva del latín vis (fuerza) y latus (participio pasado del verbo ferus, que significaba llevar o transportar). Por tanto, su significado literal es llevar la fuerza a algo o alguien.

En su décimo libro publicado, que tiene nada ni más ni menos que 500 páginas, el doctor en Arqueología e investigador del CSIC Alfredo González-Ruibal hace un pormenorizado estudio sobre la historia de la violencia humana, aquella que comenzó, en clave de un grupo contra otro, hace más de 6.000 años, como mínimo.

Ruibal dedica buena parte de su tiempo profesional a indagar en yacimientos arqueológicos ubicados en los sitios más dispares. Brasil, Italia, Polonia, Sudán, Guinea Ecuatorial, Etiopía, Yibuti, Somalilandia, y el Estado español claro.

En Tierra arrasada (Ed Crítica, 2023) narra cómo la violencia no ha sido habitual en misma intensidad en todas las regiones. Cuenta cómo la África subsahariana, por ejemplo, «está asociada a lo peor cuando fue relativamente pacífica, con dosis mucho más intensas de violencia en Europa». Y en esta entrevista repasa algunos hitos de la historia, como el Holocausto, y la «primera guerra europea» ocurrida en el siglo XIII antes de Cristo.

¿Este libro es una historia sobre la violencia humana? ¿Le ha influido algo escribirlo en un contexto de guerra en Europa?

Quizás deberíamos hablar de zonas donde la violencia ha sido menos habitual porque es verdad que pensamos que la violencia es habitual a lo largo del tiempo y espacio y hay zonas donde lo ha sido menos. Y una de las zonas es África subsahariana, es importante subrayarlo, porque ahora lo asociamos a lo peor y es algo relativamente reciente. África fue un continente relativamente pacífico, en dosis muchas menos intensas desde luego que en Europa.

Conocemos menos los territorios como el Sudeste asiático o la India pero una constante es la guerra entre formaciones políticas. Si comparamos la historia de India con la de Europa, India sigue siendo en términos generales más pacífica hasta el siglo XVI por lo menos. Tuvo momentos de violencia previa, cuando invadieron los mongoles, la propia China, aunque hay menos evidencia de conflicto.

En Europa es cierto que tenemos mucha evidencia de violencia desde momentos muy antiguos pero hay un sesgo de información, tenemos tantísima información que es difícil de comparar con otros lugares. Lo vemos en dos elementos claves. Uno de ellos es que en Europa es donde primero se aplica a la guerra la innovación tecnológica, eso no sucede en otro lado. Y luego está el hecho de la fortificación; en Europa hay tradición de asentamientos fortificados que van desde el IV milenio antes de Cristo hasta finales del siglo XIX. En África subsahariana, por ejemplo, los poblados fortificados son bastante poco habituales.

Entonces, las innovaciones aplicadas a la guerra y las ciudades como máquinas de batalla indican que Europa ha tenido una tradición intensa duradera y fuerte de conflicto armado. A partir de finales del siglo XV ese modo europeo de hacer la guerra se globaliza, se proyecta.

¿Cuál fue la primera gran batalla bélica europea?

Con los datos que tenemos en la mano, la del año 1250 a.C. en el valle del río Tolense (nordeste de Alemania) es el primer gran conflicto europeo. Implicó a comunidades que vivían muy distantes. Quizás hubo otras antes pero esta la pudimos documentar arqueólogicamente. Es la guerra de Troya europea, podría decirse. Involucró a gente que venía de Bohemia, de Escandinavia… A partir de los análisis químicos de isótopos sabemos que vino gente de zonas muy distantes. Coincide con el mapa de la Guerra de los 30 años. Es un enigma por qué se desencadenó ese conflicto, con 4.000 o más personas, y eso lo hace más interesante todavía, porque solo podemos especular

Creo que para esa época en toda la Europa central habían surgido jefaturas, pequeños estados dirigidos por lideres guerreros, carismáticos seguramente, toda la zona estaría fragmentada en pequeños reinos que competían entre sí. Fue un modelo semejante al de la Europa bárbara de después del siglo V, y eso luego abarcaría grandes confederaciones.

Hay cosas que uno asocia a la modernidad, o al menos al último siglo, como las fosas comunes. ¿Cuáles son las más antiguas? ¿Es costumbre ancestral entre enemigos?

Las fosas comunes existen desde hace mucho tiempo. Realmente las que más se parecen a las actuales son las del Neolítico. Hay 10 ó 20 cadáveres, y a partir del Neolítico los tenemos en todos los periodos históricos y en todos los sitios del mundo. Con la modernidad aumentan exponencialmente, están relacionadas con las grandes masacres, con la violencia ideológica que hace que no se respete la vida de los no combatientes y la deshumanización a partir de finales del siglo XIX, que es un riesgo de la violencia.

Antes se le concedía la humanidad al otro, sobre todo antes de la expansión colonial. A finales del XVIII es cuando cuajan las ideologías que todavía tenemos ahora y aparece esa violencia ideológica revolucionaria tanto de izquierdas como de derechas. Y por otro lado tenemos la segunda oleada de expansión colonial a lo largo del siglo XIX, en la que se produce una violencia excesiva, se deshumaniza porque no se considera al otro que sea humano.

¿Es allí, en el pasado más próximo paradójicamente, cuando empieza un estadio más salvaje de violencia?

Violencia salvaje hay desde que hay seres humanos anatómicamente modernos. Huellas de violencia hay desde hace 12.000 años. Pero una cosa es practicarla con el enemigo y otra que le niegues su humanidad. Esto es algo que no sucede hasta tiempos más contemporáneos, no existe en momentos anteriores. Hay pogromos antisemitas en la Edad Media pero incluso en esos momentos se les concedía humanidad.

La realidad es que los genocidios, el exterminio planificado de un ser humano para que no quede ninguno, los primeros en practicarlos son los europeos con los no europeos. Una vez que sucede lo tenemos en otros contextos, como Ruanda, donde probablemente no hubiera existido eso si no hubiera habido colonización. En el sentido más extremo se puede decir que es patente europea esto, lo de no garantizar al otro su humanidad y hacerlo exterminable.

En la historia española se puede considerar que la Inquisición es algo similar…

Sí, en la Inquisición católica está la semilla. Antes de eso está la idea de la limpieza étnica. La idea de que España era para los españoles y que los españoles eran los cristianos viejos. Esas ideas de pureza de sangre y homogeneidad étnica son el germen del genocidio, aunque eso no significa que acabe en genocidio. Más que la Inquisición, se puede decir en el impulso de limpiar étnicamente y religiosamente un país. Como lo que buscaban los nazis, la monarquía hispánica expulsó a los judíos, luego a los musulmanes y sus descendientes, y España se queda teóricamente como país homogéneo.

Y pensar que en el hemiciclo del Congreso de los Diputados hay dos enormes estatuas de los Reyes Católicos…

Teniendo en cuenta cómo se ha educado a la gente en España, el imaginario de los españoles, tiene su lógica porque ahí está el origen de la unificación. Desde la sensibilidad que tenemos otros, asociamos a los Reyes Católicos no solo a la unificación política de las dos coronas sino a la expansión en América, la conquista, el sufrimiento que supuso, y la limpieza étnica y religiosa dentro de España. No serían mis personajes para colocar en el Congreso.

¿La guerra entre colectivos comienza en el IV milenio a.C.?

Sí, lo que entendemos por guerra solo surge en el caso de Europa y es en ese momento cuando empezamos a ver elementos característicos de la guerra frente a otros tipos de violencia colectiva. Guerreros, por ejemplo, que dedican parte de su vida o todo su tiempo a la función militar, con una serie de normas que rigen la conducción de la guerra, espacios para la guerra, santuarios, rituales, en momentos posteriores pueden ser cuarteles, barracones, armas de guerra… Es el elemento definitorio para mí. En el Próximo Oriente quizás sí tendríamos que irnos más atrás, quizás sexto milenio a.C.

¿En la Península Ibérica hay alguna peculiaridad? ¿Y en la zona de Euskal Herria?

De las cosas más interesantes de la Península Ibérica es la aparición de las primeras fortificaciones que se conocen en Europa occidental, poblados con murallas, en el sur de España, anterior a los íberos, fortalezas realmente espectaculares, con talleres de fabricación de puntas de flecha.

Del País Vasco no hay datos elocuentes hasta la Edad de Hierro, siglo IX  a.C.. Es un paisaje fragmentado con muchas fortificaciones, donde tendríamos comunidades que son autónomas independientes unas de otras, pequeños poblados. Hay una frase que me gusta mucho de un historiador que dice que las montañas rechazan la gran historia y es un poco lo que le pasa al País Vasco. Las montañas siempre se les han atragando a los imperios.

En el País Vasco, cerca de Laguardia (Araba), está San Juan Ante Portam Latinam, un sitio interesante, de tres mil años a.C.. Ahí se encontró un sepulcro colectivo, se pensó que había sido una gran masacre, que habían arrasado a una población entera, y no, era un sitio donde habían enterrado a la gente, no era una batalla ni gran masacre, sino una especie de cementerio pero enterrados todos juntos. Teniendo en cuenta dónde estaban, serían protovascos.

La práctica violenta de un grupo contra otro más salvaje que en mi cabeza resuena es tal vez Auschwitz-Birkenau. De su experiencia, ¿cuál es la que más le ha espantado por su sadismo, por la ingeniería del mal?

La verdad es que, al final, de todas las masacres, unas se parecen mucho a las otras. Cualquier masacre donde hayan matado mujeres, ancianos y niños es escalofriante y lo tenemos a lo largo de un periodo muy largo en muchos sitios distintos. Pero nada se acerca nunca al Holocausto. Estuve hace poco en Polonia y luego de haber excavado fosas… eso es indescriptible. Nunca se acaba de entender el horror, es algo que rompe todos los esquemas. El Holocausto rompió con la historia, marcó un antes y un después.

Cuantitativamente se puede decir que la invasión de los mongoles mató a más gente, pero ir a un psiquiátrico y matar a tiros a 1.800 personas, y matar a niños con inyecciones porque eran discapacitados… es difícil encontrar algo parecido a lo de los nazis. Muchas veces se habla del estalinismo, que fue horroroso claro y causó un sufrimiento inimaginable, pero la violencia estalinista encaja en la violencia masiva que hemos visto en otra época, la de los mongoles. Es más comprensible en perspectiva histórica. Lo de los nazis desafía la capacidad de comprensión.

He leído que para usted la arqueología es un ejercicio de compasión. Dígame por qué.

Cuando uno está excavando una fosa común o restos de un poblado destruido, tocas restos de otra vida, es muy difícil no establecer un vinculo con las personas que desaparecieron hace mucho tiempo y que siguen presentes a través de esos objetos. Conectamos con ellas. Nosotros trabajamos directamente con la historia que se puede tocar y es imposible no sentir esa emoción.

Para terminar, ¿cuál es su próximo libro?

El que me gustaría escribir, que no se si será el próximo, es contar el franquismo desde el punto de vista arqueológico. Hay campos de concentración, bases guerrilleras, chabolas, viviendas sociales… pero daré un respiro a los lectores por ahora [sonríe].

Publicado en: Cultural, Titular1

Reseña de Coherencia cuántica y vida, de Teresa Versyp (2022). Física cuántica para comprender y orientar la conciencia

20/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Jesús Aller  

El paradigma mecanicista que se impuso en física con la modernidad dejaba poco sitio para menudencias como la conciencia o la libertad, que pasaron a convertirse en entelequias alucinatorias, a modo de productos residuales de la todopoderosa materia.

Afortunadamente, el siglo XX trajo nuevos aires a una disciplina que vive hoy una efervescencia teórica y no se abstiene de reivindicar las visiones más antiguas y luminosas del espíritu humano. Algunos textos clásicos como El tao de la física (1975) de Fritjof Capra, Misticismo y física moderna (1980), de Michael Talbot o La totalidad y el orden implicado (1980), de David Bohm exploran estas conexiones.

Hay que reconocer, sin embargo, que la complejidad del asunto hace que se echen en falta obras de divulgación capaces de aunar claridad y rigor y atentas al mismo tiempo a los avances más recientes. Entre los científicos comprometidos en esta prometeica labor, un nombre a destacar es el de la física Teresa Versyp, autora de: La dimensión cuántica, de la física cuántica a la conciencia, de 2005 y ya en su 4ª edición, y Sobrevolando el territorio del Quantum, de 2012. En Coherencia cuántica y vida, publicado en 2022, completa el panorama descrito en sus trabajos anteriores con un recorrido sobre aspectos esenciales del nuevo paradigma, de la biología cuántica al universo multidimensional.

Implicaciones de la nueva física

La primera parte del libro está dedicada al formidable empeño de sintetizar en unas decenas de páginas los postulados básicos de la mecánica cuántica. Acostumbrados a nuestro bienquisto hogar tridimensional, inquieta descubrir que éste esconde en su interior un entramado en el que la lógica más elemental parece haber sido dejada de lado. Resulta que la materia viene a ser una forma de energía, cuya estructura profunda lleva asociada indeterminación e incertidumbre. Además, el observador es esencial en la evolución de los procesos, y en el fondo de todo nos aguarda el misterio del entrelazamiento cuántico, una “comunicación instantánea” entre eventos muy alejados que puede afectar a nubes de miles de átomos, o la no-localidad, que hace posible el teletransporte cuántico.

Se explora después la coherencia cuántica, que recientemente se ha demostrado que existe también en sistemas biológicos. Ésta consiste en un acoplamiento entre las vibraciones de un conjunto de moléculas que comparten la misma función de onda, lo cual puede darse en ámbitos variados, aunque por tiempos muy breves. Se presentan algunos casos. En la fotosíntesis, por ejemplo, las moléculas antena de la clorofila capturan fotones que desprenden electrones, pero sólo se alcanza la alta eficiencia observada en el transporte de la alteración si se considera que ésta viaja hasta el centro de almacenamiento de la energía por un mecanismo cuántico. En el reino animal diversas especies son capaces de captar la orientación del campo magnético terrestre, para lo cual se ha sugerido el papel de una proteína presente en la retina y sensible a este campo. En esto pueden intervenir procesos cuánticos, al igual que en el funcionamiento de los receptores olfativos, en la respiración e incluso en las mutaciones del ADN o en extraños efectos descritos para el ADN no codificante.

El modelo de organismo vivo que emerge de la nueva perspectiva es revolucionariamente novedoso. Un repaso da la biofísica cuántica del agua muestra que este compuesto, omnipresente dentro y fuera de nuestro cuerpo, forma estructuras estables por las interacciones debidas al carácter dipolar de su molécula. Estos “dominios de coherencia” vibran al unísono y son capaces de almacenar información correspondiente a las interacciones con biomoléculas próximas. Se discute el posible rol del agua en la captación de energías cósmicas, y algunas propiedades que se le han atribuido, aún mal entendidas. Se expone también la emisión espontánea de fotones en el rango ultravioleta por parte de los seres vivos, y los estudios y teorías al respecto, que en ocasiones parecen sugerir la existencia a través de esta energía de un sistema de comunicación entre las células.

El problema de la conciencia se ha comenzado a clarificar en tiempos recientes. A partir de los trabajos de John C. Eccles en la década de 1960 y los posteriores de Roger Penrose y Stuart Hameroff, sabemos que en las neuronas operan procesos cuánticos. Para estos últimos autores, la mente realiza la elección indeterminista que genera el subsiguiente estado neuronal por un autocolapso de la función de onda cuyos rasgos esenciales se describen en el libro. Se repasa también la teoría de Karl Pribram según la cual el cerebro utilizaría un sistema de interferencia de ondas para almacenar nuestros recuerdos como un holograma, así como las experiencias que muestran un carácter no-local en la conciencia, con posibles interacciones instantáneas entre cerebros separados miles de kilómetros. Resultan sorprendentes también los efectos que se han comprobado de personas en meditación sobre su propio organismo y su entorno.

Una realidad revolucionaria

Los últimos capítulos están dedicados a presentar un esbozo de la teoría de las Supercuerdas y la teoría M, que persiguen la unificación de las cuatro interacciones existentes, así como de la Relatividad de Einstein. Se describen luego los problemas que plantean la “materia oscura” y la “energía oscura”, y el significado de los agujeros negros y los agujeros de gusano, atajos que conectan con otros universos o regiones distantes del nuestro. Esta base sirve a Versyp para discutir la perspectiva emergente de un revolucionario universo multidimensional, fruto de la ciencia más sofisticada, pero que en su opinión corrobora visiones antiguas del ser humano y su relación con el cosmos, registradas en la mitología y el arte.

Ahondando en esto, el libro concluye con una reflexión personal en la que se exprimen los aspectos tratados para elaborar propuestas capaces de orientar nuestra vida. De esta forma, si hemos atisbado una extraña conexión en la raíz de todo de lo existente, el eje motriz que puede guiarnos no ha de ser otro que una profunda empatía. En una línea acorde con la esencia de la meditación, se propone así que la atención al propio cuerpo y a los ritmos de la naturaleza y el cultivo del desapego han de propiciar la solidaridad que alumbre una nueva visión. Se insiste además en la apertura hacia otras culturas y tradiciones, capaces de enriquecernos más de lo que pensamos.

La física avanza de forma extraordinaria y muchos de sus desarrollos tienen un gran potencial para vislumbrar el significado de procesos tan cruciales como la vida y la conciencia. Es por ello, que trabajos de divulgación claros y rigurosos, como los de Teresa Versyp, resultan imprescindibles. Superar el paradigma mecanicista impreso en nuestras mentes por siglos de ciencia desnortada ha de servir para reelaborar profundamente las nociones sobre el lugar que ocupamos en el cosmos, lo cual a fin de cuentas es la base de todo nuestro actuar.

Blog del autor: http://www.jesusaller.com/. En él puede descargarse ya su último poemario: Los libros muertos.

Publicado en: Cultural, Global, Titular1

Testimonio personal. Ernest Mandel (1923-1995) activista internacionalista y revolucionario en pensamiento y acción

14/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Eric Toussaint

Ernest Mandel fue un activista internacionalista y revolucionario que supo conjugar pensamiento y acción a lo largo de su vida.

A nivel intelectual, su extensa producción teórica, sus numerosos análisis de la situación económica y política, así como sus numerosos artículos influyeron en una importante generación de activistas, estudiantes, investigadores, líderes de organizaciones sindicales, sociales y políticas mucho más allá de la Cuarta Internacional en cuya dirección participaba. Mandel fue un constructor de organizaciones. Dedicó tanta energía a la construcción de la Cuarta Internacional y sus secciones nacionales como a la producción teórico-política. En cuanto a la segunda mitad del siglo XX, Mandel es uno de la veintena de intelectuales marxistas de talla internacional y entre ellos es uno de los pocos capaz de combinar permanentemente la acción y la elaboración intelectual creativa e innovadora, de caminar fuera de senderos trillados. Lo que sigue está escrito como testimonio.

Entre 1971, cuando fui elegido para la dirección de la sección belga de la Cuarta Internacional y hasta su muerte en 1995, estuve en contacto con Ernest Mandel. Los contactos se intensificaron a partir de 1980 cuando fui invitado a participar en la dirección de la Cuarta Internacional, llamada Secretariado Unificado (SU) que se reunía varias veces al año entre 3 y 4 días y el Comité Ejecutivo Internacional (CEI) que se reunía anualmente entre 5 y 6 días. La colaboración se intensificó a partir de 1988 cuando me convertí en miembro del Buró[1], un organismo permanente más pequeño que preparaba las reuniones del Secretariado Unificado y que se reunía al menos dos veces al mes en París. Seguí de cerca los contactos con movimientos sociales y revolucionarios en América Central, particularmente en Nicaragua y El Salvador, y más ampliamente en la región que va desde México hasta Colombia. En los últimos años de la vida de Ernest Mandel, nuestras relaciones se hicieron cada vez más regulares y estrechas, particularmente durante el período de la caída del Muro de Berlín en 1989, el fin de la Unión Soviética en 1991, la celebración del XIII Congreso Mundial de la Cuarta Internacional a principios de 1991 y la preparación y realización del XIV Congreso Mundial en 1995, que se reunió un mes antes de la muerte de Ernest Mandel. Mientras tanto, habíamos realizado juntos una misión en Nicaragua en 1992.

Conocí a Ernest Mandel (1923-1995) en 1970 cuando tenía 16 años. De hecho, fue un poco antes de los 16 años cuando decidí unirme a la Cuarta Internacional (CI), tras la intervención de los trotskistas belgas (la Joven Guardia Socialista y el Partido de los Trabajadores Valones) en una huelga de mineros del carbón en Bélgica, primero en la provincia de Limburg, que está en la parte flamenca del país, luego en la región de Lieja, que está en la parte francófona. Antes de ser miembro de la CI participé activamente en las luchas de la escuela secundaria, en la solidaridad con las huelgas de los trabajadores, en el movimiento contra la guerra de Vietnam, en solidaridad con la lucha de los afrodescendientes por los derechos civiles en los Estados Unidos, en apoyo a la revolución en Cuba,… Ernest Mandel fue uno de los líderes de la sección belga de la CI, también fue uno de los líderes de la CI como tal. Esto no lo sabía cuando decidí unirme a la CI. Creía que, dado lo que habían hecho las y los militantes de la CI en 1968, era en París donde debía ubicarse su dirección. Fue bastante intuitivo. Decidí, con un amigo de la misma edad que yo, hacer autostop a París en junio de 1970 para encontrarme con la CI. La primera noche dormimos bajo las estrellas bajo el Pont Neuf a orillas del Sena. Luego fuimos a conocer a la Liga Comunista. El mismo día, fuimos a París a tocar el timbre de la dirección de la CI, en el n.º 95 de la rue Faubourg Saint Martin. Quien nos abrió la puerta fue Pierre Frank, que había sido secretario de León Trotsky, especialmente durante su exilio en la isla de Prinkipo en Turquía en 1930, quenos recibió con gran entusiasmo. El diálogo con él fue fascinante. Sin duda, el hecho de que dos jóvenes adolescentes se presentaran para unirse a la CI le agradó mucho. No sabíamos que Ernest Mandel era uno de los líderes clave y que estaba en Bruselas y que, por lo tanto, si queríamos reunirnos con la CI, podíamos ir a llamar a su puerta.

Muy pronto nos dimos cuenta de que Ernest Mandel jugaba un papel importante, aunque no fuera, y eso es muy positivo, presentado como «el» líder de la CI. Posteriormente, pude ver por mí mismo que la dirección del CI funcionaba colectivamente. Ernest Mandel nunca afirmó ser su líder a diferencia de otras organizaciones. Nunca lo vi tomar medidas para afirmar algún tipo de liderazgo personal. No buscó beneficiarse de ningún privilegio, de ninguna prioridad a la hora de tomar la palabra. Su influencia fue el resultado de su acción y su contribución al análisis. Por supuesto, es por estar presente con él en más de cien reuniones entre 1970 y 1995 que lo afirmo sin dudar.

Vi a Ernest Mandel por primera vez en noviembre de 1970. Fue uno de los oradores en una importante conferencia por una Europa Roja. Dicha conferencia fue convocada por las organizaciones de la CI y se decía en aquel momento “vinculada al Secretariado Unificado de la CI” porque había varias ramas de la CI o varias organizaciones internacionales reclamando continuidad respecto a la IV Internacional fundada en 1938 con la participación de León Trotsky (ver Daniel Bensaid, Trotskismos, Madrid, 126 páginas, https://www.sylone.org/trotskismos-c2x18173129 ). La CI a la que me uní y de la que Ernest Mandel era un dirigente,  era vista como el “Secretariado Unificado de la Cuarta Internacional”, es decir, era el resultado de la reunificación que tuvo lugar en 1963 entre dos componentes principales de la CI: la mayoría de los militantes de la CI en Europa (animada por el trío Ernest Mandel – Pierre Frank – Livio Maitan) y la sección de los Estados Unidos, el Partido Socialista de los Trabajadores (SWP)[2]. Estábamos en 1970 y el Secretariado Unificado de la CI había convocado una gran conferencia de dos días por una Europa Roja en Bruselas. Asistieron más de 3.000 jóvenes, venidos de toda Europa, especialmente de Francia[3]. Fue extremadamente inspirador, extremadamente combativo, dejaba entrever los desarrollos revolucionarios en Europa y Ernest Mandel, junto con otros oradores como Alain Krivine [4], el activista pakistaní Tarik Ali que vive en Gran Bretaña, Livio Maitan de Italia, hicieron intervenciones muy combativas y, para alguien como yo que tenía 16 años, todo ello me dio mucha convicción y, al mismo tiempo, fuerza.

También conocí a Ernest Mandel a través de mis lecturas.Como he dicho, me uní a la CI en el verano de 1970 y comencé a leer las obras de Mandel. Antes de eso, había leído varios de sus artículos en el semanario La Gauche, que él había ayudado a fundar en 1956. Lo que me convenció  para adherirme a la CI, a nivel de análisis, además de la práctica y en particular esta intervención de los trotskistas belgas en la huelga de los mineros y en la lucha contra la intervención de los Estados Unidos en Vietnam, fue un texto de Ernest Mandel titulado «El nuevo ascenso de la revolución mundial». Este texto fue adoptado por el IX Congreso Mundial de la IV Internacional realizado en abril de 1969 en Italia. El informe introductorio de este texto de Ernest Mandel está disponible en francés aquí. El texto destacaba la dialéctica de los tres sectores de la revolución mundial. Se tuvo en cuenta lo ocurrido en 1968, es decir lo ocurrido en Francia y que tuvo repercusiones en el resto de Europa, pero también en Checoslovaquia con la Primavera de Praga de 1968 y la ofensiva del Tet de la noche del 30 al 31 de enero de 1968, cuando las y los revolucionarios vietnamitas lograron tomar temporalmente Saigón, la capital del Sur (lo que anticipó la derrota total de Estados Unidos en 1975). Este texto analizó el estado de las luchas y la interconexión entre los tres sectores de la revolución mundial (los países capitalistas más industrializados, los países del bloque del Este y los países del Tercer Mundo). Mayo del 68, el año 1968 y lo ocurrido en 1969-1970 fue la clara demostración de lo que estaba en un texto fundamental de la CI y qué intervención quería tener esta internacional.

Y luego, lo que me influyó mucho en 1970 fue la lectura del Tratado de economía marxista[5]. Devoré la edición en rústica de 4 tomos a fines de 1970, durante las vacaciones escolares de Navidad. Poco después leí con avidez otro libro de Ernest Mandel: La formación del pensamiento económico de Karl Marx, publicado en francés en 1967 por la editorial Maspero. Puede parecer muy temprano, pero hay que decir que leí el Manifiesto Comunista de Marx y Engels cuando tenía 13 años, en 1967, y a partir de ese año comencé a leer varios libros sobre revoluciones y en particular sobre la revolución china, concretamente en 1967 el libro Estrella roja sobre China (escrito en 1937, publicado en francés por Stock en 1964 y prestado de la biblioteca de mi pueblo) y en 1968 China en marcha de Edgar Snow. Al mismo tiempo leí  La China de Mao. El otro comunismo escrito en 1966 por K.S. Karol. Después de incorporarme a la IV Internacional, entre junio y julio de 1971 leí la Historia de la revolución Rusa de León Trotsky. Este libro me impresionó profundamente y me convenció de la enorme capacidad de su autor para analizar los procesos revolucionarios.

En 1971 me impliqué por completo con la nueva sección belga de la CI. En junio de 1970 me había sumado a una organización juvenil llamada Joven Guardia Socialista (JGS), que era una organización dirigida por miembros de la CI y que había roto con el Partido Socialista Belga a fines de 1964 y principios de 1965, cuando la dirección de este último apoyó el fortalecimiento represivo del Estado belga. De 1968 a 1969, la JGS se vio a sí misma como una organización juvenil revolucionaria. Tenía el estatus de organización simpatizante de la IV Internacional. Esta organización había experimentado un desarrollo significativo durante las revueltas juveniles que comenzaron en 1968 y había reclutado a 150 o 200 jóvenes en diferentes ciudades de Bélgica. Activistas que jugaban un papel importante en su entorno, generalmente la Universidad o, como yo, estudiantes de secundaria pero también en la clase trabajadora. Esta organización se encontraba en 1970 en un proceso de fusión con la generación anterior organizada en la Confederación Socialista de Trabajadores (CST). Ernest Mandel, por supuesto, pertenecía a la generación anterior. Nació en 1923, entonces tenía 47 años, no era viejo, pero obviamente para gente joven como yo, de 16 o 17 años, Mandel era un anciano y un representante de la vieja generación. Una generación que había tenido toda una trayectoria de lucha durante la ocupación nazi en 1940-1945 y que luego había militado en una corriente de izquierda dentro del Partido Socialista Belga y su organización juvenil. Así pues, la JGS había entrado en un proceso de fusión con la organización de los mayores, que tenía una presencia significativa de trabajadores y trabajadoras en las fábricas, en particular en mi ciudad, Lieja, en la industria siderúrgica. A finales de 1970 había participado en el último congreso de JGS, que tuvo lugar en Gante y allí se validó la fusión[6]. En mayo de 1971 tuvo lugar el congreso de fusión, en Lieja, uno de los puntos más importantes de implantación de lo que sería la nueva sección  belga de la CI. La Liga  Revolucionaria de las y los trabajadores (LRT) nació así del encuentro de la JGS con la Confederación Socialista de Trabajadores que agrupaba a tres organizaciones: en Valonia, el Partido Obrero Valón, en Bruselas, la Unión de la Izquierda Socialista y Revolutionaire Socialisten en Flandes, con su periódico De Socialistische Stem (que luego se convirtió en Rood). En mayo de 1971 se llevó a cabo el congreso de fusión. Ernest Mandel estuvo activamente presente en este congreso de fusión. Asistieron delegados internacionales como Alain Krivine de la Liga Comunista, sección francesa de la IV y Livio Maitan miembro del secretariado unificado de la IV Internacional y de los Grupos Comunistas Revolucionarios, sección italiana de la IV

Éramos una organización de unas 350 personas(incluso podríamos considerar que éramos casi 500) con una importante implantación obrera industrial y una buena presencia en las universidades flamencas, bruselenses y francófonas, así como en los institutos. Fui elegido miembro del Comité Central,  del cual era el miembro más joven. Todavía no tenía 17 años. Creo que éramos un poco más de 30 miembros en el Comité central. Había trabajadores industriales que se habían unido principalmente después de la gran huelga del invierno de 1960-1961. Hubo compañeros que se habían unido a la IV como Ernest Mandel antes de la Segunda Guerra Mundial y que habían tomado parte en la resistencia anti nazi: Emile Van Ceulen (1916-1987), ex curtidor que se unió a la organización trotskista en 1933 (delegado en 1951 al III Congreso Mundial de la Cuarta Internacional, vicepresidente nacional de la JGS tras haber superado en votos a la corriente proatlantista en 1954, invitado oficial en China por el PCC), René Groslambert, empleado (cofundador de L’Action socialiste en 1935 con Paul-Henri Spaak, cofundador de L’Action socialiste Révolutionnaire en 1936 con Walter Dauge y Léon Lesoil, arrestado en 1940 y deportado a Francia en el campo de Vernet, delegado al 2º Congreso Mundial de la Cuarta Internacional en 1948), Pierre Legrève (1916-2004), miembro de la organización trotskista desde 1933, docente que había sido elegido diputado de la Unión de la Izquierda Socialista de 1965 a 1968, muy activo en el apoyo a la revolución argelina[7] y en solidaridad con las y los presos políticos en Marruecos. Había trabajadoras y trabajadores industriales que desempeñaban un papel clave en la industria del acero en Lieja y en la industria del vidrio cerca de Charleroi y Mons. Había intelectuales de renombre. Junto a Ernest Mandel, estaba, por ejemplo, el jurista Nathan Weinstock, que había publicado en 1969 con la editorial parisina Maspero un libro notable y valiente titulado El sionismo contra Israel. Y el CC que se reunió 15 días, o tres semanas después de este congreso, me eligió para el Buró Político. Menciono esto porque fue en dicho Buró Político donde comencé a conocer directamente a Ernest Mandel y a su compañera, Gisela Scholz (1935-1982), una camarada alemana que jugó un papel importante en la IV Internacional. Mandel tenía en 1971 48 años; su compañera, doce años menor, pertenecía a la generación de la izquierda revolucionaria alemana, era amiga de Rudi Dutscke (1940-1979)[8], conocido como Rudi el Rojo.

En este BP había una serie de jóvenes activistas, en comparación con la generación de Ernest Mandel. En esta joven generación, entre las figuras destacadas, se encontraban Francois Vercammen, Eric Corijn, Denis Horman y Jan Vankerkhoven. Había mujeres que habían superado la cuarentena: la abogada de Lieja, Mathé Lambert, la periodista de Bruselas, Doudou Neyens,… También estaba el médico urólogo Jacques Leemans. François Vercammen (1944-2015) y Eric Corijn (1947- ) eran unos diez años mayores que yo y cuando tienes 17 alguien de 27, es un ‘viejo’. Al igual que Gisela que tenía 36 años era una ‘vieja’ para mí. Así que teníamos un BP y un CC donde había 3 o 4 generaciones políticas diferentes y fue en este BP donde conocí mejor a Ernest Mandel. El Buró Político se reunía todos los sábados en Bruselas. Aprecié no solo su conocimiento histórico y político, su aporte teórico con un libro como el Tratado de Economía Marxista, sino también su comportamiento en un órgano de dirección de una organización en pleno desarrollo, frente a circunstancias de radicalización de capas enteras de la población, en la clase obrera industrial, en los servicios públicos y en la juventud y con métodos radicales de acción.

En la onda de Mayo del 68, las organizaciones de la CI eran capaces de defenderse de la represión policial, y por tanto prepararse para ella. Habíamos desarrollado una capacidad de autodefensa. También estábamos dispuestos, en ocasiones, a participar en acciones dirigidas contra símbolos muy claros del imperialismo, por ejemplo, Estados Unidos y su abominable papel en Vietnam. En 1970 Vietnam estaba bajo los bombardeos americanos, se usaba mucho el napalm pero también tuvimos intervenciones en relación a los símbolos de la dictadura franquista, los símbolos de la junta de coroneles griegos, hablo de 1970, 1971 y por tanto la España franquista estaba muy presente y había una comunidad española, en gran parte constituida por republicanos o hijos de republicanos, que habían salido de España entre 1936 y 1939, víctimas del franquismo y había también una comunidad griega, sobre todo entre los mineros del carbón, y que se opuso al régimen de los coroneles griegos. A fines de la década de 1960, en Argentina, una importante organización guerrillera se había unido a la IV Internacional: el Partido Revolucionario de los Trabajadores- Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP), inicialmente conocido como PRT Combatiente (PRT Combatiente). Era una organización muy fuerte que se reclamaba de la Cuarta Internacional al igual que de Guevara y Castro, de las y los revolucionarios vietnamitas y de la revolución china. El principal dirigente del PRT-ERP fue Mario Roberto Santucho (1936-1976). Había estado presente en mayo de 1968 en París y en esta ocasión se había vinculado a la Juventud Comunista Revolucionaria que se convertiría en la Liga Comunista. En el cuarto trimestre de 1972, Mario Roberto Santucho mantuvo un largo encuentro con Ernest Mandel (en su casa de Bruselas), Daniel Bensaïd y Hubert Krivine. Santucho, que se había fugado cuatro meses antes de la prisión de Rawson en la Patagonia, regresaría a Argentina para retomar el liderazgo de la lucha armada[9]. Durante esta reunión, los participantes constataron que existían diferencias importantes sobre la forma de llevar a cabo la lucha armada y en octubre de 1973, el PRT-ERP anunció su separación de la Cuarta Internacional.

Un ejemplo del tipo de acciones en las que participé: en abril de 1970 hubo una gran manifestación en Bruselas para protestar contra la guerra de Vietnam, contra la OTAN y contra el arma atómica. Creo que había de 6 a 7.000 manifestantes y la JGS, la organización juvenil trotskista, había decidido convencer a un sector de esta manifestación de ir más allá del curso oficial de la manifestación, invadir la Estación del Norte en Bruselas y acercarse lo más posible por vía férrea a los edificios donde se encontraba oficinas de la OTAN para denunciar su actividad. En abril de 1970 aún no había cumplido los 16 años y ya participaba en las actividades de la JGS, en particular a raíz de la intervención de esta organización en la lucha de los mineros del carbón. Hay que decir que yo vivía en un pueblo de mineros del carbón, en la región de Lieja. Éramos varios cientos los que participamos en este desbordamiento, tal vez hasta 1000. Al final, no llegamos a los edificios de la OTAN, pero estuvimos muy cerca y cuando salimos de las vías del tren fuimos fuertemente reprimidos por las fuerzas de represión. Mientras ayudaba a otro joven que resultó herido en el hueso de la ceja y estaba perdiendo mucha sangre, fui fuertemente golpeado por la gendarmería y luego arrestado y llevado a una estación de policía. Finalmente, por mi parte, aunque había sido detenido por haber participado en una manifestación no autorizada y fui interrogado durante horas, no fui procesado porque no tenía 16 años en el momento de los hechos. En ese momento, no era posible procesar a un joven menor de 16 años por este tipo de «falta». Escapé de la condena a pesar de que los gendarmes me acusaron de golpear y herir a uno de sus compañeros, lo cual era completamente falso. A mí todo esto me enseñó cómo tratar con la policía cuando ésta me interrogó, me enseñó a tomar una actitud simple: firmar una declaración que decía que no tenía nada que informar. Esto es muy importante para tratar de evitar el enjuiciamiento. Menciono esta experiencia porque, leyendo la biografía[10] de Ernest Mandel, supe que Gisela Scholz, que tenía 35 años en abril de 1970, fue una de las organizadoras de este desbordamiento y de la manifestación contra la guerra de Vietnam y que estaba súper contenta por la capacidad que tuvimos para organizar esta dura acción, aunque lamentablemente no habíamos llegado a las oficinas de la OTAN. Esto es lo que escribió Gisela Scholtz a un compañero de estudios en ese momento comentando una acción similar en Bruselas que había tenido lugar un año antes: “Entonces los caballos, los carros, todo entró en acción. (…) Luchamos como pudimos y estamos orgullosos de haber contado entre nosotros solo algunos heridos. A lo sumo 40 heridos leves y uno grave (…) Dos gendarmes me tiraron por encima de un coche, pero por suerte pude frenar mi caída”[11].

Una anécdota significativa sobre mi relación con Ernest Mandel y los temas de represión y seguridad. En septiembre u octubre de 1973 fui convocado a Bruselas a casa de un antiguo militante de la IV Internacional para responder a preguntas sobre la seguridad de la sección belga. Estuvieron presentes en esta reunión Ernest Mandel y Hubert Krivine, el hermano gemelo de Alain Krivine. ¿Qué ocurría ? Mandel y Krivine me preguntaron si estaba poniendo en peligro a la organización consumiendo y vendiendo drogas. Les dije que no y todo salió muy bien, sin el menor nerviosismo ni tensión.

¿Cómo decidieron Mandel y Krivine convocarme a una reunión en un lugar discreto cuando estaban muy ocupados con cuestiones tan serias como la orientación del PRT-ERP en Argentina, la ilegalización de la Liga Comunista en Francia en junio de 1973, la expansión de la IV Internacional? He aquí mi explicación: desde 1972 estaba en el punto de mira de los servicios policiales belgas. Estaba directamente relacionado con mi participación en la dirección de la LRT. En febrero de 1972, en el salón académico de la Universidad de Lieja, presidí una conferencia de la LRT donde le dimos la palabra a un representante del Ejército Republicano Irlandés (IRA Irish Republican Army) a pesar de la decisión del Ministro de Justicia y Gobierno socialista, Alfons Vranckx[12], de impedirnos hacerlo. La LRT había organizado cinco reuniones en las cinco principales ciudades universitarias y en ninguna de ellas la policía logró arrestar al camarada irlandés que reaparecía al día siguiente en otra ciudad[13]. En Lieja había más de 500 personas. Habíamos logrado evitar el arresto del camarada irlandés a pesar de una impresionante intervención de la policía que por ello se sintió humillada por una pandilla de jóvenes y estaba completamente molesta con nosotros y especialmente conmigo.

En septiembre de 1972, unas semanas después de cumplir 18 años, me citaron en la Policía Judicial de Lieja. El agente de la PJ que me recibió me amenazó con enjuiciarme por la violación de una menor. La acusación no se tenía en pie: yo tenía una relación amorosa con una chica unos meses más joven que yo y manteníamos relaciones sexuales. Cuando llegué a la mayoría de edad, los 18 años, «automáticamente» me convertí en potencialmente culpable de violación de una menor porque una menor no podía dar su consentimiento. Ante mis protestas, el oficial de la PJ me dijo que era el Ministerio Público quien le había pedido que me citara e investigara un caso en mi contra por violación sexual por pertenecer al buró político de la LRT y a la dirección del Socorro Rojo Internacional, considerados como organismos que atentaban contra la seguridad del Estado.

Este oficial afirmó que si colaboraba para dar información confidencial sobre estas dos organizaciones, se retiraría el cargo de violación. Me negué a convertirme en informante y cuando salí de su oficina me amenazó furiosamente y dijo que me arañaría (¡sic!). Al día siguiente la policía fue a la casa de mi hermano, luego a la de mis padres y luego a la de un amigo periodista para intimidarnos. Lo informé en el diario La Gauche del 22 de septiembre de 1972, página 3. Presenté una denuncia por invasión a mi intimidad y la PJ no me volvió a citar. Mis abogados cometieron el error de no pedir una compensación económica, lo que permitió que la fiscalía no diera seguimiento a mi denuncia. A finales de 1972 – principios de 1973 me convertí en líder y portavoz de un movimiento de secundaria muy poderoso. Según cifras policiales, 160.000 estudiantes de secundaria se declararon en huelga y se manifestaron en todo el país contra un plan para hacer el servicio militar a partir de los 18 años. El mismo tipo de medida produjo unos meses después de Bélgica un gran movimiento de protesta en Francia (conocido como el movimiento contra la ley Debré). El gobierno y su Ministro de Defensa Nacional acusaron a la LRT de manipular a estudiantes de secundaria. Dado mi papel en el movimiento junto con otros miembros de la LRT, aumentó la intención de las fuerzas del orden de causarme problemas. En la primavera de 1973 me enteré por un viejo amigo que no tenía nada que ver con la LRT que la policía estaba tratando de denunciarme por tráfico de drogas. Este amigo me reveló que era informante de la policía.

La policía le tenía atrapado por un caso de drogas y amenazó con retirarle los derechos de visita a sus hijos, él me dijo que la policía estaba tratando de hacerle testificar en mi contra. Agregó que durante las detenciones, la policía mostró mi foto a jóvenes capturados por consumo de drogas y detenidos temporalmente en prisión para que me denunciaran como traficante. Dio la casualidad de que un miembro de la LRT era trabajador social y asistía a los interrogatorios en la prisión. Al ver mi foto entre las de los traficantes, realmente pensó que estaba poniendo en peligro a la organización y que tal vez yo mismo era un traficante. Le había pasado la información a la organización sin decírmelo. Por eso tuve que informar a Ernest Mandel y Hubert Krivine. Considero que Ernest y Hubert se portaron muy bien conmigo cuando se dirigían en mi contra acusaciones sin fundamento. Posteriormente, la policía, en particular la BSI (Brigada de Seguridad e Investigación) nuevamente intentó convertirme en informante ofreciéndome darme información confidencial sobre grupos neonazis en mi región con la condición de que diera información sobre la LRT y la Cuarta Internacional. Y luego se dieron por vencidos, pero me mantuvieron en el punto de mira todo el tiempo. Sería demasiado largo resumir varias aventuras posteriores.

Hay que tener en cuenta que el ministro socialista de Justicia Alphons Vrankx estaba resentido con los trotskistas que habían sido expulsados del Partido Socialista Belga en 1965 y sobre todo que, durante viajes a Estados Unidos para estrechar la colaboración entre los servicios de seguridad, había sido convencido por la administración Nixon de que había una conexión entre las organizaciones de extrema izquierda y el narcotráfico.

El Tratado de economía marxista

Realmente es muy importante señalar que su libro El tratado de economía marxista fue una alternativa a los tratados de economía marxista que dominaban el pensamiento “marxista” o “comunista” de la época, es decir, los textos de economía política o los manuales que venían de la Unión Soviética, o que se editaban en Beijing, que eran a la vez dogmáticos y pobres en pensamiento y método.

El Tratado de economía marxista,publicado en francés en 1962, adoptó un planteamiento genético, es decir, recorrió la historia de la humanidad desde las primeras etapas conocidas de la humanidad y trató de ver la evolución de las relaciones humanas y cómo se construye la economía de las distintas sociedades, en los distintos lugares de la humanidad. Está muy claro que, para las y los marxistas críticos, no hay 5 o 6 etapas por las que habrían pasado todas las sociedades, del comunismo primitivo a la sociedad esclavista, luego al feudalismo y la pequeña producción de mercado para llegar al capitalismo y finalmente al socialismo, incluso eventualmente al comunismo. Esta idea de las etapas por las que pasan todas las sociedades es ajena al pensamiento de Marx, que Mandel prolongaba. Esto está claro en las obras de Marx de las décadas de 1850 y 1860, en los Grundrisse y otras obras de Marx, especialmente en su correspondencia de 1881 con Vera Zassoulitch.

La obra de Ernest Mandel es una obra en ruptura crítica respecto a la forma en que se practicaba hasta entonces el marxismo. Obviamente no fue el único, pero no muchos de ellos siguieron el mismo enfoque y como resultado, tuvo un eco muy importante para toda una generación, la generación que me precedió, es decir la generación de los años 1963-1964 a 1968. Yo pertenezco a la generación del 68, una generación que tuvo la suerte de vivir grandes movilizaciones que ponían la revolución de nuevo en la agenda. Esta generación, al igual que otras que la precedieron, se sumergió en el marxismo para tratar de entender la sociedad que nos rodea, para tratar de destruir el capitalismo y construir una sociedad libre de toda forma de opresión. Para destruir el capitalismo, era necesario entender exactamente cómo funcionaba y Ernest Mandel ayudó poderosamente a muchos y muchas militantes en esta dirección. Su Tratado de economía marxista, que en el cuarto volumen contenía un análisis de las sociedades en transición al socialismo, trató de comprender y transmitir la realidad del «socialismo real» y sociedades como la Unión Soviética y Europa del Este, la degeneración de una sociedad en transición al socialismo en una dictadura de la burocracia sin restauración capitalista. En el tercer volumen, trató y logró explicar cómo era la sociedad capitalista de los años 50 y 60, por tanto, la sociedad heredera del período de gran crecimiento económico que siguió a la Segunda Guerra Mundial, presentado como los “Treinta Gloriosos”. Mandel, muestra las características y contradicciones de la sociedad capitalista después de la Segunda Guerra Mundial, para demostrar que las crisis seguían siendo una constante de la sociedad capitalista y que ésta requería una perspectiva de superación del capitalismo y una salida revolucionaria. Para conocer más sobre el Tratado de economía marxistaen la obra de Mandel, recomiendo leer el Capítulo 5 de la biografía en francés de Ernest Mandel de Jan Willem Stutje, páginas 153 a 169.

Cuando conocí a Ernest Mandel como miembro de la dirección belga en 1971, él estaba enseñando en la Universidad Libre de Berlín, donde iba todas las semanas a dar lecciones ante 1000 estudiantes.[14] Acababa de terminar su tesis doctoral, que escribió y defendió en alemán. Recuerdo muy bien que nos lo anunció con entusiasmo en una reunión del Buró Político de la LRT en el verano de 1971. La edición alemana se publicó en 1972, con el título Spätkapitalismus. Esto dio lugar a un libro publicado en francés en 1976 con el título Le troisième âge capitalisme. Se publico en español en 1979 bajo el titulo El capitalismo tardío por la Editorial ERA. Ernest Mandel estaba en su apogeo intelectual. Tenía muchos contactos, trabajaba mucho, eso lo pudimos constatar. También fue profesor de ciencias políticas en la Vrije Universiteit Brussel (la Universidad Libre de Bruselas, sector de habla holandesa). Trabajaba en términos de lectura, escritura y acción una gran cantidad de horas cada día.

La influencia de Ernest Mandel en los sindicatos

Mandel tenía eco en el mundo sindical, en el mundo laboral y en la juventud estudiantil. En el mundo del trabajo, particularmente en Bélgica, su eco se remonta a la década de 1950, pues fue uno de los estrechos colaboradores de André Renard, el principal dirigente sindical belga del ala radical del sindicalismo en el que se encontraban los militantes socialistas, comunistas, trotskistas, es decir la Federación General del Trabajo de Bélgica (FGTB) que contaba con más de un millón de afiliados. Dos congresos en 1954 y 1956 sobre el tema de Holdings y Democracia Económica introdujeron la idea de reformas de las estructuras anticapitalistas[15]. Mandel fue una de las personas inspiradoras. Para André Renard escribió una gran cantidad de documentos y fue invitado a dar una gran cantidad de conferencias en fábricas, en secciones sindicales, intervenir en congresos sindicales. Tenía una gran habilidad para comunicar cosas aparentemente complicadas de una manera sencilla y comprensible. También tenía la capacidad de tratar de mostrar a su audiencia que era necesario actuar para cambiar la realidad y por eso muy a menudo tomaba ejemplos de cómo actuar como delegación sindical para luchar en una empresa transnacional, qué contactos hacer con trabajadores y trabajadoras de otras sedes de las fábricas, cómo comunicarse, cómo tratar de realizar acciones conjuntas. Y la cuestión de la autoorganización, del control obrero era un elemento absolutamente central[16].

Para Ernest Mandel no se trataba simplemente de explicar el funcionamiento del capitalismo, se trataba de mostrar cómo los trabajadores, a partir de ejemplos concretos y luchas concretas, podían llegar a ser capaces de controlar lo que hacían los patronos, en particular imponiendo la apertura de los libros de cuentas, imponiendo el control de la jornada laboral, imponiendo la reducción del tiempo de trabajo, cuando se recurría a las huelgas, organizándose para que la huelga fuera lo más efectiva posible, para obtener concesiones de los patrones lo más rápido posible. Una huelga puede extenderse como una mancha de aceite, puede conducir a la conquista de derechos importantes para las y los trabajadores, puede llegar hasta una huelga general, o incluso una huelga insurreccional y por eso intervino en las asambleas obreras sobre estos temas. Y, por supuesto, daba cursos de formación a activistas anticapitalistas, a activistas revolucionarios dentro de la LRT, de las secciones de CI. Era un comunicador apasionado, un formador de muy alto nivel. Seguí muchos cursos dados por Mandel y me ayudaron a convertirme en formador. Muchas y muchos activistas recordarán sus cursos, la formación que impartió sobre la revolución alemana, sobre la revolución rusa, sobre qué es una huelga general, cómo pasar de una huelga general a una huelga activa con ocupación, una huelga general que conduzca a la creación de órganos de poder obrero, a partir de las experiencias más avanzadas del Mayo del 68 en Francia, el Mayo rampante en Italia, pero también de la experiencia de los consejos obreros italianos de 1920-21, los consejos húngaros de 1918-19, por supuesto de los soviets de la revolución en Rusia, de los órganos del poder popular u organizaciones de obreros y campesinos en la revolución española de 1936-1938/39. Mandel tenía un conocimiento de la historia de las luchas por la emancipación, no solo de los siglos XIX y XX, sino de la larga historia de la humanidad a escala planetaria, un conocimiento profundo y una voluntad de comunicar a las generaciones más jóvenes lo mejor que se podía aprender de estas experiencias.

Sus escritos sindicales

Ernest Mandel, en relación con el movimiento obrero en su país, Bélgica, y más en general en Europa y en el resto del mundo, estuvo sistemáticamente atento a las luchas que se desarrollaban. Allí intervino. Produjo una enorme cantidad de artículos en el semanario que había fundado con otros activistas anticapitalistas de la izquierda del PS, el periódico La Gauche que creó en 1956 con el apoyo del sindicalista que mencioné antes, André Renard, con quien mantuvo relaciones cada vez más tensas a medida que Renard adoptaba una posición cada vez más moderada. La Gauche «tenía» también una versión en Flandes (Links = la izquierda) en la que también jugó un papel importante. Escribió cientos de artículos y también escribió en muchas revistas en otros idiomas, en periódicos y revistas leídos por sindicalistas y académicos. En Bélgica produjo informes muy importantes para el sindicato FGTB, sobre la estructura del capitalismo en Bélgica, cómo una serie de grandes empresas capitalistas, en particular holdings, controlaban la economía de Bélgica.

Elaboró un folleto de unas sesenta páginas que me parece extremadamente importante titulado «Le socialisme par l’action» (El socialismo por la acción) que fue firmado por André Renard y se distribuyó en decenas de miles de copias, si no cientos de miles de copias. Fue leído por decenas de miles de delegados sindicales en Bélgica y les influyó mucho en la segunda mitad de la década de 1950. También hay que tener en cuenta que, en ese momento, Bélgica había experimentado huelgas muy grandes. En primer lugar, durante la Segunda Guerra Mundial hubo numerosas huelgas en las fábricas y una resistencia armada contra los ocupantes nazis en la que participó el joven Ernest Mandel (lo que le llevó a ser arrestado 3 veces por las autoridades nazis y escapar dos veces). Hubo la huelga general por la república, por la abdicación del rey, en 1950. Hubo una muy importante huelga de mineros en los años 50 a fin de obtener la nacionalización, y una muy importante huelga de las y los trabajadores siderúrgicos y metalúrgicos, por la decimotercera paga. Hubo la huelga general del invierno de 1960-61, con más de un millón de trabajadores y trabajadoras en huelga, en un país de diez millones de habitantes. Él estaba allí como pez en el agua, sus vínculos con el movimiento obrero eran muy estrechos, una de sus prioridades era estimular una dinámica de autoorganización.

Después de 30 años de militancia en condiciones difíciles, la segunda mitad de la década de 1960 marcada por una profunda radicalización de la juventud y de la clase obrera en los países de Europa, la creación en 1971 de la nueva sección belga de la CI, la LRT, que tuvo una influencia real en las fábricas,  Ernest Mandel pudo ver en cierto modo que estas propuestas encontraban una expresión concreta en la práctica del control obrero en varias fábricas importantes de Bélgica, en particular la siderúrgica Cockerill en Lieja y la fábrica de Glaverbel en Gilly, una fábrica de vidrio en la región de Charleroi.

Mandel y la juventud

He indicado la influencia que tuvo en la clase obrera de Bélgica en los años 50 y 60. Esta influencia se extendió a otros países a medida que activistas obreros, hombres y mujeres, y líderes sindicales escuchaban las propuestas de Ernest Mandel en Francia, Italia, Alemania, Gran Bretaña en este momento y más tarde en el estado español y Portugal. También incidió en la juventud estudiantil radicalizada de Alemania con el movimiento estudiantil anticapitalista e internacionalista, SDS[17], uno de cuyos líderes fue Rudi Dutschke, con quien mantuvo estrechas relaciones, desde 1966-1967, es decir antes de mayo del 68. Se casó en 1966 con una de las líderes de este movimiento estudiantil, Gisela Scholz. Y por supuesto tuvo un impacto en los jóvenes trotskistas franceses, incluidos los hermanos gemelos Alain y Hubert Krivine, Daniel Bensaid, Pierre Rousset, Janette Habel, Catherine Samary, Josette Trat y Janine, su hermana gemela, quienes fundaron la Juventudes Comunistas Revolucionarias,  tras su expulsión de la Unión de Estudiantes Comunistas (UEC) de Francia. Y entonces, en Bélgica, tuvo un impacto en la juventud estudiantil radical, parte de la cual ingresó o lideró la JGS, que se fusionó con la Confederación Socialista de Trabajadores para formar la LRT en mayo de 1971.

En 1971, como indiqué anteriormente, cuando había completado su tesis doctoral en la Universidad Libre de Berlín, se convirtió en profesor en la Universidad Libre de Bruselas, en la sección de habla holandesa, por lo tanto, la Vrije Universiteit Brussel.  Yo estaba viviendo en Lieja. Bajo la presión del movimiento estudiantil y de maestros marxistas progresistas, Mandel fue invitado a dar un curso de economía marxista en la Universidad de Lieja, en 72-73-74, cuando yo mismo comencé a estudiar allí, junto con otros estudiantes de mi generación. Cito entre ellos a Luc, uno de los dos hermanos Dardenne que se convirtieron en cineastas de Lieja de reputación internacional, ya que obtuvieron dos veces la Palma de Oro en Cannes, en particular por la película Rosetta. Luc Dardenne y yo seguimos los cursos impartidos por Ernest Mandel en la Universidad de Lieja.

Ernest Mandel en debate con otros intelectuales marxistas frente a grandes audiencias

Es necesario subrayar el eco de las intervenciones de Ernest Mandel en el período 1967-finales de los años 70. Es importante señalar que EM tuvo al mismo tiempo eco con sus escritos. Debatió con grandes autores marxistas como Perry Anderson, como Ernst Bloch, como Herbert Marcuse, Roman Rosdolsky, Lucien Goldman, como Jean- Paul Sartre. Discutió con grandes historiadores, economistas o filósofos del Partido Comunista Francés como Charlkes Bettelheim, Jean Ellenstein, Louis Althusser en debates públicos. Y, cuando hablaba en ciertas reuniones, cuando se anunciaba su presencia, había, en todo el período entre 1967 y finales de los 70, 1.000, 2.000, 2.500, 3.000 personas escuchándole. Esto fue cierto en Alemania, en 1967-68. Esto volvió a ser cierto en Alemania, de manera muy importante en 1988-89, con debates con líderes comunistas críticos como Gregor Gysi con 3.000 personas, 4.000 personas en Berlín y, si hablamos de la época de mayo del 68, una gran reunión el 9 de mayo, la noche de las barricadas, en París, una reunión organizada por la JCR, con 2.500 personas, un discurso en el 71, para la conmemoración del centenario de la Comuna de París, cerca del cementerio de Père Lachaise, debería haber cerca de 15.000, 20.000 personas; reuniones en Portugal justo después de la Revolución de los Claveles, en 1974-75 con 2.000, 2.500 personas; reuniones en España, a la caída del franquismo, también con 2.000 o 3.000 personas; una gran reunión de la que hablé para la Europa Roja, en noviembre de 1970, en la Universidad Libre de Bruselas, un mitin europeo de la CI, con 3.500 participantes. Mandel fue un orador con un eco de masas en la vanguardia radicalizada y supo hablar tanto a estudiantes como a trabajadores. Hablaba con mucha soltura en alemán, en francés, en holandés, pero tampoco dudaba en hacer discursos en español en España y en América Latina, en portuñol (mezcla de portugués y español) en Portugal, en italiano cuando iba a Italia. Combinó una gran fuerza analítica con una capacidad impresionante para transmitir en las intervenciones públicas un análisis, un mensaje, una energía, y apelar en cada ocasión al anticapitalismo, al internacionalismo, al proyecto emancipador y revolucionario.

La Cuarta Internacional

Ernest Mandel se unió a la CI a la edad dieciséis años, en 1939, justo antes de la guerra. Participó en la resistencia desde el inicio de la ocupación alemana, fue arrestado tres veces por los nazis. Cuando su segundo arresto estaba distribuyendo folletos a los trabajadores del acero, en Lieja, el 29 de marzo de 1944. Fue arrestado por el ejército alemán, llevado a juicio en la prisión de St Léonard en Lieja, condenado a años de trabajos forzados. Tuvo la «suerte» de ser condenado por el ejército alemán como un resistente político y no por la Gestapo. Si hubiera sido condenado por la Gestapo, simplemente habría sido enviado a un campo de exterminio o ejecutado en el acto. Deportado a Alemania a principios de junio de 1944, escapó de uno de los primeros campos en los que fue encarcelado gracias a su capacidad para despertar la simpatía de dos carceleros, ex militantes del partido socialista uno y del PC el otro. Rápidamente fue atrapado y trasladado a diferentes campos. Fue encarcelado sucesivamente en seis campos en la Alemania nazi. Fue liberado en marzo de 1945 por el ejército estadounidense en el campo donde se encontraba. La lista de campos donde estuvo internado se encuentra en los archivos alemanes e incluida en su biografía por Jan Willem Stutje[18].

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Ernest Mandel se convirtió en dirigente de la CI. Participó en la primera conferencia clandestina europea para relanzar la CI, durante la ocupación y antes de su segundo arresto, se reunieron delegados belgas y franceses de la CI en una granja en St Hubert en las Árdenasbelgas en febrero de 1944. Luego participó en el renacimiento de la CI después de la liberación. Allí se convirtió, junto a Michel Pablo, en uno de los líderes más importantes de la CI. Cuando lo liberaron, tenía 23 años. Su papel como líder de la CI en las décadas de 1940 y 1950 hasta principios de la década de 1960 fue muy importante y discreto. Era conocido como economista marxista por la publicación de su Tratado de Economía Marxista, fue fundador del semanario belga francófono La Gauche, fue periodista del diario socialista Le Peuple y luego se convirtió en periodista del diario sindical de la FGTB en Lieja, La Wallonie. Fue a finales de la década de 1960 y tras su exclusión del Partido Socialista Belga a mediados de la década de 1960, en la onda de Mayo del 68, cuando apareció públicamente como líder de la CI y, como tal, dado su papel en el movimiento revolucionario estudiantil y obrero internacional, se le negó el acceso a varios países por parte de diferentes gobiernos, como el gobierno francés que le prohibía el acceso a territorio francés, así como del gobierno de los Estados Unidos, de los gobiernos de Suiza, Alemania y Australia.

En el caso alemán, es especialmente escandaloso ya que había resistido contra el poder nazi, tenía una medalla otorgada por las autoridades alemanas después de la Segunda Guerra Mundial por su participación en la resistencia antinazi, pero se le prohibió entrar en territorio alemán, a pesar de que tenía una tesis doctoral y de que los intelectuales alemanes antinazis, así como, por supuesto, el movimiento estudiantil protestaron contra esta prohibición y exigieron el levantamiento de esta medida. También recuerdo que Ernest Mandel me pidió que hablara en Lieja cuando el canciller socialista alemán Helmut Schmidt fue recibido en la Universidad de Lieja. Quería que yo interviniera para protestar públicamente contra su prohibición de entrar en territorio alemán. Estas prohibiciones no le impidieron cruzar fronteras. Ernest Mandel viajó mucho y, en particular, a pesar de su prohibición en Francia, cruzaba la frontera con mucha regularidad, especialmente recuerdo muy bien, como miles de manifestantes franceses, su llegada a la conmemoración de la Comuna de París, en mayo de 1971, convocada por la Liga Comunista y Lutte Ouvrière. Fácilmente éramos diez o quince mil manifestantes y Ernest Mandel llegó a hablar, desde la parte trasera de una motocicleta, conducida por Hubert Krivine. A veces era detenido por las autoridades francesas, llevado de vuelta a Bélgica y, como cuenta su biógrafo holandés en una ocasión, cuando fue deportado a Bélgica a su llegada al aeropuerto Roissy Charles de Gaulle, un camarada de Bruselas le llevó de vuelta a París el mismo día por una ruta discreta porque había una reunión de la dirección de la CI en París.

Post scriptum:

Después de terminar la redacción de este testimonio recibí el comentario siguiente de parte de Rafael Bernabe,profesor universitario y senador en Puerto Rico: “Cuando hablas de figuras o polémicas con las que Mandel tuvo que ver también se podría incluir la polémica con Martín Nicolaus (traductor al inglés del Grundrisse) sobre el imperialismo americano (publicada en español por Anagrama y también en colección de ERA Ensayos sobre neocapitalismo); la polémica con Baran y Sweezy sobre El capital monopolista (recogida también en Ensayos sobre el neocapitalismo); la polémica con Nicolás Krassó sobre el marxismo de Trotsky, originalmente en New Left Review y luego en español en Cuadernos Pasado y Presente, que fue muy leida; sus reseñas de Solzhenitsin y luego de La alternativa de Rudolf Bahro, también publicadas originalmente en New Left Review. Y claro, las respuestas a los eurocomunistas (Berlinguer, Carrillo, Marchais, Claudin) son brillantes.

3. Yo destacaría que entre El tratado y Capitalismo tardío Mandel insistió en su tesis (contra gente del mainstream y de izquierda) que ni los monopolios, ni las medidas keynesianas o de bienestar, ni la planificación «indicativa», ni la supuesta «economía mixta», ni las instituciones de Bretton Woods, etc. habían permitido ni permitirían al capitalismo superar sus contradicciones fundamentales y que, por tanto, el boom de posguerra llegaría a su fin, como todos los booms anteriores. Con lo cual vendría un ataque renovado a las conquistas de la clase obrera. Un análisis que se comprobó correcto a partir de la crisis generalizada de 1974-75, o poco antes.

4. Pienso que un rasgo distintivo de Mandel fue que evitó dos extremos 1. Los que veían en el boom capitalista de posguerra como una refutación del marxismo y 2. Los que con tal de defender el marxismo negaban la realidad del boom. Contra uno y otro Mandel defendió y desarrolló un marxismo dinámico (ortodoxo, pero no dogmático, diría él) que era capaz de explicar los nuevos desarrollos del capitalismo a partir de sus categorías fundamentales. No había ni que negar la realidad del boom o el capitalismo en su nueva etapa ni que abandonar el análisis marxista. Al contrario, el marxismo podía explicar el primero, tanto su surgimiento como sus límites.

Por supuesto, creo que Mandel confiaba en una respuesta más amplia y enérgica de la clase obrera a la ofensiva patronal… Lo cual después de 1980 o antes no se materializó como era su expectativa… y seguimos en esa lucha

Ahí mis comentarios, en lo que puedan ayudar.

Creo que habría que hacer en algún momento unas obras completas de Mandel, es un legado militante-intelectual impresionante.

Último punto, también me parece admirable su constante disposición hasta el final a dedicar tiempo a redactar textos de iniciación al marxismo, siempre pensando no en los grandes intelectuales sino en los militantes que están comenzando (desde Introducción al marxismo, que círculo mucho en América Latina hasta El lugar del marxismo enla historia, que fue el último y es muy bueno.)”

Notas:

[1]    El Buró de la IV entre 1988 y 1991 estuvo integrado por Ernest Mandel, Livio Maitan, Claude Jacquin, Gilbert Achcar, Janette Habel y Daniel Bensaïd y yo. Penny Duggan estaba presente a todas las reuniones. Después del 13º Congreso Mundial a principios de 1991, formé parte también del nuevo Buró que fue elegido por el Secretariado Unificado. Según las memorias de Livio Maitan, este Buró estaba compuesto por Gilbert Achcar, Janette Habel, Phil Hearse, Claude Jacquin, Livio Maitan, Ernest Mandel, Braulio Moro y yo mismo (ver Livio Maitan, Pour une histoire de la Quatrième Internationale, La Brèche-IIRE, Paris, 2021. 475p.).

[2]    En la reunificación también participaron activistas de América Latina, como el líder indígena y campesino Hugo Blanco (1934-2023) en Perú, quien en el momento del Congreso acababa de ser encarcelado en su país. También hubo activistas muy activos en Bolivia. Sobre el Congreso de Reunificación de la IV Internacional, vert Livio Maitan,   Pour une histoire de la Quatrième Internationale, La Brèche-IIRE, Paris, 2021. 547 pages ISBN 9782955816851  p. 146 à 159. Lire également la revue Quatrième Internationale, Le Congrès de réunification de la Quatrième Internationale, Numéro spécial 3e trimestre 1963, Paris, 72 pages.

[3]    Leer la revista Quatrième Internationale, n°47, janvier 1971, Paris, p. 14 à 20.

[4]    Ver el vídeo de Usul, Ostpolitik realizado para Blast : « ALAIN KRIVINE : LE TROTSKISME PERMANENT »  https://www.youtube.com/watch?v=8Zent93oWko  et lire  dans dictionnaire Maitron https://maitron.fr/spip.php?article136624

[5]    Está disponible en español en https://www.nodo50.org/ciencia_popular/articulos/Mandel2.html

[6]    En el congreso de la JGS de 1970 había apoyado con otras personas una proposición consistente en llamar a la nueva organización Liga Socialista Revolucionaria, en vez de Liga Revolucionaria de los Trabajadores. Sigo convencido de que esto hubiera sido mejor.

[7]    Pierre Le Grève fue objeto de una tentativa de asesinato mediante paquete bomba en el marco de su actividad en favor de la Argelia independiente por la organización La Mano Roja en 1960 directamente ligada a los servicios secretos franceses. Los trotskistas belgas han sido muy activos en el apoyo a la lucha por la independencia de Algeria al final de los 1950 hasta la victoria de la revolución en 1962.

[8]    Rudi Dutschke tuvo numerosos debates públicos con Ernest Mandel ante grandes asambleas en Alemania. Pasó dos semanas en casa de Ernest Mandel y Gisela Sholtz en septiembre de 1968 tras haber sido víctima de un atentado. Ver Jan Willem Stutje, Ernest Mandel Un révolutionnaire dans le siècle, Editions Syllepse, Paris, 2022, 454 pages. P. 278 à 286.

[9]    De estos hechos se informa en la biografía de Mandel de Jan Willem Stutie, Ernest Mandel. Un révolutionnaire dans le siècle, Paris, Syllepse, 2022, p. 319.

[10]   Jan Willem Stutje, Ernest Mandel. Un révolutionnaire dans le siècle…

[11]   Gisela Scholtz à Ray, 13 mars 1969, Archives Ernest Mandel, dossier 652 cité par Jan Willem Stutje, Ernest Mandel. Un révolutionnaire dans le siècle p. 322.

[12]   Ver su retrato en La Gauche del 11 de febrero de 1972, p.2

[13]   Ver el acta de las tres primeras conferencias (500 personas en Lieja, 1500 en Bruselas, 1000 en Lovaina) en La Gauche del 11 de febrero de 1972, p.5 y la entrevista exclusiva de Jerry Lawless (parte 1) p. 4 y 5 y la parte 2 en La Gauche del 18 de febrero de 1972, p. 4 y 5. Hay que señalar que la prensa cotidiana tanto de derechas como de izquierdas había dado un amplio eco a esas conferencias.

[14]   Jan Willem Stutje, Ernest Mandel. Un révolutionnaire dans le siècle,  p. 235

[15]   A propósito de las reformas de estructuras neocapitalistas versus anticapitalistas, leer Ernest Mandel, La stratégie des réformes de structure, 1965 http://pinguet.free.fr/mandel1965.pdf

[16]         http://www.ernestmandel.org/new/ecrits/article/controle-ouvrier-et-strategie  et   http://www.ernestmandel.org/new/ecrits/article/autogestion-occupations-d-usines   http://biblioteca.andalucia.ccoo.es:8080/intranet-tmpl/prog/local_repository/documents/15363_8353.pdf

Ver el libro de Ernest Mandel: Control obrero, consejos obreros, autogestión (antología), Ediciones ERA, Mexico, Páginas: 450 p. En este libro, Mandel recopila textos teóricos de Marx, Lenin, Kaustky, Trotsky, Gramsci, Pannekoek, Luxemburgo, Kuron y documentos de experiencias de soviets en Argelia, Alemania, Bolivia, Hungría, Indonesia, Checoslovaquia y Francia en 1968 y otros países, donde restituye a los consejos obreros su función originaria. Reúne un corpus teórico que supera la crítica de la burocratización y sirve de fundamentación del gobierno obrero.
– Análisis de las variedades de participación obrera conocidas como cogestión, autogestión, consejos obreros, derivadas de la experiencia de los soviets rusos de 1917 y del pensamiento de Marx. Tags:autogestion en argelia , autogestion en yugoslavia , autogestion y estado , bolchevismo y control obrero , cogestion, autogestion obrera , comites de huelga , Comuna de Paris , consejos de fabrica en italia , consejos obreros , control obrero en bolivia , gobierno obrero y soviets , mayo de 1968 en francia , méxico , sindicalismo y soviets , soviets , soviets de petesburgo , soviets en china , soviets y comites de fabrica , soviets y postguerra , soviets y revolucion rusa. Temas:consejos obreros y la revolucion hungara, control obrero de la produccion, dictadura del proletariado y soviets, programa de transicion y soviets

[17]   Sozialistischer Deutscher Studentenbund (Unión Socialista Alemana de Estudiantes).

[18]   Jan Willem Stutje, Ernest Mandel… nota 142, p. 79.

En la segunda parte hablaré de la relación de Mandel con la revolución cubana y Che Guevara.

Eric Toussaint es doctor en Ciencias políticas de la Universidad de Lieja y de la Universidad de París VIII, es el portavoz del CADTM internacional y es miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia.

Traducido por Alberto Nadal Fernández

Publicado en: Cultural, Global, Titular1

Latinoamérica y el futuro de la memoria

06/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Javier Tolcachier 

Hace ya unos 15 años escribí un libro llamado “Memorias del Futuro”. Me pareció interesante con ese trabajo intentar descubrir ciertos paralelismos en situaciones históricas relativamente recientes acontecidas en las naciones latinoamericanas para ampliar la comprensión y renovar la propia mirada, más acostumbrada al claustro de la pertenencia local.

Por otro lado, en esa obra creí adecuado verificar huellas existentes en la conciencia colectiva que podrían facilitar o dificultar la acción humanizadora y a la vez profundizar en el paisaje social e histórico en el cual muchos de nosotros y nuestros compañeros de lucha nos hemos formado, para ahondar así en la raíz de ciertos comportamientos y posturas.

Toca ahora intentar ver hacia dónde señala en la actualidad la flecha del tiempo y cuál es el mejor modo de apuntar hacia allí.

A cinco décadas de las dictaduras militares

Los cuarenta años de democracia electoral ininterrumpida que se celebran en Argentina son una conquista indudable y constituyen la contracara del régimen sangriento ejecutado por la dictadura cívico-militar-eclesiástica impulsada por la estrategia geopolítica de los Estados Unidos de América en toda la región. Esa estrategia, que en Sudamérica se denominó “Plan Cóndor”, se extendió por toda Latinoamérica, intentando doblegar los impulsos revolucionarios de soberanía y transformación social que resurgían con fuerza por la época, sobre todo, luego de las victorias de la Revolución cubana en el año 59’ y de la Revolución sandinista en Nicaragua en 1979.

Otros veinte años después, asumiría la presidencia Hugo Chávez en Venezuela, abriendo las puertas a la Revolución bolivariana, consciente del necesario carácter continental de la lucha por la emancipación de los pueblos. A partir de ese nuevo impulso se iniciaría un período de fuerte acercamiento e integración entre las naciones de América Latina y el Caribe. Ese ciclo, a su vez, sería también respuesta a la dictadura neoliberal y financiera, que ya había sido iniciada por los gobiernos militares, pero que se vería profundizada por gobiernos civiles en los 80’ y los 90’, una vez más a lo largo de toda la región.

Mientras tanto, se fraguaban nuevos fenómenos bajo la superficie, que emergerían con toda su fuerza tiempo después. Por una parte, cobraban ímpetu las revoluciones identitarias, en las que los pueblos indígenas y afrodescendientes, discriminados y esclavizados durante siglos reclamarían reivindicación histórica, participación y autodeterminación. Así, llegarían a ser gobierno con Evo Morales en Bolivia y hoy parte del gobierno colombiano en la figura de su vicepresidenta Francia Márquez. En esta tendencia se encuadran también los actuales reclamos de reparación histórica por parte de las naciones del Caribe, que sucesivamente han asumido o proyectan en corto tiempo su definitiva independencia de la corona británica.

Al mismo tiempo, avanzó a pasos agigantados la imparable revolución feminista, que reivindica ya no como antaño lograr algunos derechos puntuales, sino una radical y más que justa equidad total, tomando parte crecientemente de todos los espacios sociales y exigiendo tener la opción de decidir con mayor libertad sobre la pesada carga impuesta por la naturaleza, las sotanas y los mandatos culturales patriarcales de tener que procrear y responsabilizarse por la crianza de las nuevas generaciones.

También aquí hemos podido observar el ascenso de lideresas a los primeros niveles de poder político como en el caso de Cristina Fernández, Dilma Rousseff o la actual presidenta de Honduras, Xiomara Castro, la hoy candidata de la Revolución Ciudadana en Ecuador Luisa González y muchas otras en puestos ejecutivos anteriormente solo reservados a hombres como las prefectas Paola Pabón o Marcela Aguiñaga en Ecuador o la actual precandidata a la presidencia de México por Morena Claudia Sheinbaum.

A muy grandes trazos, esos son los paisajes de la memoria en los que cada quien, dependiendo de su pertenencia generacional, se ha formado.

Entre tanto, ha surgido en las últimas dos décadas una nueva generación, para la que, en general, lo ocurrido en el período de la dictadura e incluso en el neoliberalismo, comienza a parecer ya historia antigua, tal como lo es para muchos de nosotros, por ejemplo, lo que pasó entre las dos guerras mundiales del siglo XX. Salvo que una persona o su familia haya sido tocada por la tragedia de manera más o menos directa, el sentir sobre lo que ocurrió históricamente no es tan vívido en las nuevas generaciones como en las anteriores, más allá del esfuerzo que éstas hacen por trasladar sus memorias a las cohortes emergentes.

Y obviamente, al igual que antes y por la propia dinámica histórica, mientras en la superficie social se despliega la trama de los cambios proyectados por las generaciones hoy encanecidas, se están fraguando, a resguardo de la prensa malintencionada e imprevistas para la mayoría ciudadana e incluso para la más ilustrada academia, las revoluciones futuras.

Un presente turbulento de cambio permanente

El presente de la memoria se encuentra en un momento de fuerte turbulencia histórica, tal como los que suelen atravesarse a veces en los vuelos, en los que un clima de temor invade a los pasajeros por lo que pudiera suceder, estando sujetos en esos momentos al destino de una frágil aeronave. O con un símil más preciso todavía, lo que se experimenta en lugares de habituales eventos sísmicos, en el transcurso de un fuerte y prolongado movimiento de suelo.

Los objetos y herramientas cotidianas que usamos ya no tienen mucho que ver con lo que utilizábamos tiempo atrás. Los lugares que se solían frecuentar ya no existen, perviviendo solamente en las fotografías y en los recuerdos. Profesiones y talentos que antes eran venerados o altamente requeridos son eficientemente reemplazados hoy por tecnologías y nuevos saberes.

Grandes cambios ocurren también con los vínculos sociales, en los que se han multiplicado las formas familiares, las modalidades de trabajo, las posibilidades de comunicarse y también los impedimentos para hacerlo sin interferencias. El lenguaje, considerado en otros tiempos un cohesor social fundamental, ha variado sensiblemente, derivando hacia una nueva torre de Babel protagonizada por diferentes tribus generacionales y segmentos poblacionales.

En el mundo casi subatómico de la intimidad, se han diversificado las tendencias afectivas y las identidades sexogenéricas, al tiempo que en el plano geopolítico, las reglas de la anterior predominancia única de Occidente ya son hoy contestadas por una poderosa multipolaridad.

Incluso la imagen misma del espacio sideral está cambiando a partir de la instalación en una órbita lejana de potentes lentes que nos permiten ver mucho más allá de lo conocido.

Lo que antes parecía totalmente imposible, hoy es verosímil y transforma en profundidad la visión que se tiene de la realidad.

En este panorama incierto y voluble, grandes conjuntos humanos tienden a buscar seguridad, certezas, algo que sea o al menos parezca inamovible. Sobre todo, en poblaciones que van aumentando su proporción longeva, como es el caso de las naciones del norte de Europa, del Asia oriental y crecientemente también, las del Cono Sur sudamericano.

Esa tendencia en el trasfondo sicosocial, esa respuesta mecánica en resistencia a este tiempo de severas transformaciones y paisajes irreconocibles, es la que explica el auge transitorio de las opciones retrógradas.

Desde ese estado de profunda inestabilidad que sienten las poblaciones, se pueden reconocer réplicas pendulares como la adhesión a corrientes recalcitrantes y  violentas, que proponen detener y volver atrás el reloj de la historia, tanto en el campo político como en el religioso. Incluso las prácticas de cuidado ecológico y la preocupación cotidiana por la situación medioambiental contienen, más allá de sus aspectos racionales, un elemento conservacionista que se encuadra también en lo anterior.

Esto permite también comprender por qué las propuestas de cambio social que suelen ser enarboladas desde los sectores progresistas, a pesar de estar totalmente justificadas en su carácter conceptual, son rechazadas por las mayorías poblacionales, que añoran sin duda un mundo diferente, pero sin tener que transitar nuevas perturbaciones o alteraciones significativas.

Sumidos en esta paradoja de enorme significación, cabe preguntarse entonces si acaso las transformaciones necesarias han de ser producidas sin que la población sienta inquietud por ellas. ¿Acaso es necesario un gatopardismo invertido, en el que todo cambie sin que lo parezca, a diferencia del tan mentado gatopardismo tradicional en que ningún cambio ocurre más allá de una pátina discursiva incendiaria pero carente de contenido real?

Por otra parte, si se afirma la necesidad del concurso popular para producir modificaciones de gran calado tanto en la organización social como en la conciencia colectiva, esto representa un total contrasentido.

¿O es que los conjuntos, guiados por sus creencias, introducen en sus revoluciones cambios impensados que van mucho más allá de los programas que asumen como bandera en una coyuntura? ¿Qué margen queda entonces para los proyectos explícitos y la convocatoria de sumar intenciones a ellos?

El futuro de la memoria

La población total actual de América Latina y el Caribe se ha casi cuadruplicado desde 1950 – otro cambio importante – pasando de 168 a más de 660 millones y continuará creciendo a un ritmo algo menor hasta 2086, alcanzando los 752 millones, para luego comenzar a decrecer. [1]

Sin embargo, este crecimiento no es uniforme a lo largo de los segmentos etarios. Según las estimaciones demográficas, se proyecta en la década actual una disminución del número de habitantes menores de 30 años y un crecimiento positivo de la población adulta en la región, sobre todo de los mayores de 50 años.

Descomponiendo el actual reloj generacional, encontramos que hay aproximadamente seis generaciones coexistentes en el momento actual, cuatro de ellas nacidas en el siglo pasado, en una era predigital, una quinta en la transición hacia y posterior a los años 2000 y una sexta, entre infantil y adolescente, plenamente perteneciente a los tiempos que corren.

En términos de proporción, los menores de 15 años representan hoy algo menos de un cuarto de la población, estimándose que en unos veinticinco años más, fruto del descenso de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida, las personas de más de 60 años, que hoy son más o menos la mitad de aquellos, los superen en número.

La generación hoy en pugna por asumir un papel transformador  – que situamos con cautela entre los 15 y los 30 años de edad – suma otro 25%, mientras que los que están en proceso de instalación social son un 22%. Las y los latinoamericanos que ocupan el centro de la escena generacional, entre unos 45 y 60 años, comportan a su vez un 17% del total.

Si consideramos la velocidad de los cambios y las diferencias que éstos van estableciendo en la percepción de las distintas generaciones sobre la realidad que les toca vivir, estas estadísticas nos muestran tan solo un abultamiento creciente de las franjas menos dinámicas, es decir, menos proclives a las transformaciones. Lo que no informa en absoluto sobre el signo de las mismas, ya que nada de esto es lineal y las generaciones pueden proponer como parte de su proyecto direcciones reactivas al progreso social. Esto puede observarse con nitidez en cierto sector de la juventud, que a contracorriente de lo que intentaron construir sus antecesores desde un paisaje más contestatario, se rebelan en términos conservadores o incluso retrógrados.

Sin embargo, a principios de la década pasada el mundo y también nuestra región fueron nuevamente sacudidos por fuertes movilizaciones juveniles que parecían protagonizar una nueva sensibilidad con aspectos muy positivos, como una mayor horizontalidad, el reclamo por una democracia real, una mayor justicia en la redistribución de la riqueza y la paridad de género, por solo citar algunas de sus proclamas más destacadas.

Esa asonada generacional logró ocupar un espacio político importante y sin embargo, parece haber sido absorbida por un sistema que entonces semejaba estar herido de muerte.

Otro alzamiento de carácter más complejo en su conformación, pero igualmente protagonizado por una “primera línea” de jóvenes, es la que se suscitó poco antes de la pandemia del Covid-19 en Chile y Colombia, ayudando a remover a gobiernos conservadores en esos países. Distinto fue el signo de esa arremetida en Bolivia, colaborando con un golpe de Estado que perseguía intereses antirrevolucionarios y en Ecuador, situación que fue manipulada eficazmente por el sistema y paradójicamente permitió la entrada a la presidencia de un banquero, hoy felizmente ya derrotado.

¿Cuál es entonces el proyecto de la actual generación en crecimiento, la generación nacida en entornos de plena digitalización, qué posibilidades de implantación tiene, a qué resistencias se enfrenta y cuáles serán sus implicancias sociales y políticas en América Latina y el Caribe? ¿Serán salidas creativas, reactivas, tenderán a la adaptación sin cambios, a una acción efectiva y transformadora o pretenderán desacoplarse y recluirse en sí mismos, perdiendo toda incidencia?

No son interrogantes fáciles ni podremos develarlos por completo, pero estamos seguros que entre esos pliegues podremos entrever algo del futuro de la memoria.

Ante todo, el cúmulo de información que comparten las nuevas generaciones llega hoy a todos los rincones y segmentos sociales en tiempo casi real, pese a los esfuerzos sistemáticos por censurar, desinformar, convertirla en nueva mercancía o vaciarla de sentido. Este hecho incontestable permite inferir una suerte de nivelación en los contenidos que manejan la mayor parte de los jóvenes y por tanto, en la posibilidad de constituir proyectos con elementos similares, más allá de las diferencias culturales o de posición socioeconómica. Precisamente esa nivelación informacional permite pensar que, en proceso, nadie querrá quedarse atrás en el disfrute de los beneficios que la humanidad ha acumulado en su conjunto a lo largo de la historia, lo que augura nuevas movilizaciones en ese sentido.

Asimismo, esta ancha avenida de posibilidades que se abre ante las nuevas generaciones, estimula cierta indecisión en las elecciones vitales, un vértigo propio de la ampliación de horizontes, contrario al carril predeterminado de tiempos anteriores, pero que a la vez  entorpece la adopción de un proyecto colectivo común.

Por otra parte, la velocidad en la dinámica social, en ocasiones rayana en la inmediatez más absoluta, promueve una sensación que dificulta cualquier idea de proceso o gradualismo. Todo debe suceder ya y en el “ahora”. Esto se opone radicalmente a la anterior idea de “progreso” o “movilidad social ascendente” que requería de muchos años de esfuerzo formativo, lo cual explica en parte el fracaso del modelo educativo actual y la búsqueda juvenil de caminos más cortos (o atajos como la migración o incluso la delincuencia) para lograr ciertas metas.

Al mismo tiempo, el alto grado de comodidad facilitada hoy por los artilugios tecnológicos, hace que la misma idea de “esfuerzo”, pese a las enormes dificultades que atraviesan muchos jóvenes, pierda vigencia. En todo caso, el esfuerzo es impuesto por la necesidad de supervivencia en un sistema explotador, pero no constituye ya una virtud, al igual que el concepto de “sacrificio”, tan en boga en generaciones precedentes.

En términos de relación, las nuevas generaciones se encuentran sometidas al flagelo de la fragmentación social, que no solo las afecta en el seno de sus hogares, sino en la desarticulación de lazos y vínculos profundos e inamovibles a su alrededor. Esto hace que, muy probablemente y por necesidad, un importante factor del proyecto juvenil tenga que ver en la actualidad con la búsqueda de comunidad en la que cobijarse y con la cual identificarse.

Esto choca con las pretensiones y las prácticas neoliberales, que imponen modalidades cada vez más individuales y de menor contacto humano en todos los ámbitos ya permeados por aplicaciones y tecnologías digitales.

Mientras tanto, cada vez más jóvenes descreen del sistema político actual y rechazan la inacción o ineficacia de los representantes para dar respuesta a las severas dificultades que padecen. En ocasiones, muestran su disconformidad mediante la abstención, el voto en blanco o nulo. En otras oportunidades, apoyan a algún candidato o candidata que se promueve como al margen del sistema, aunque por lo general, esta es una nueva mentira.

Al ser mínimas o nulas las posibilidades de subsistencia y tranquilidad económica para los jóvenes dentro del sistema, muchos buscan formas o espacios alternativos, que si bien muestran modos diferentes y más colaborativos de hacer las cosas, por lo general terminan fracasando o siendo absorbidos ya que el marco general o plano mayor continúa siendo adverso.

A toda esto se suma algo más importante aún. Es el vacío existencial que siente la mayor parte de esta nueva generación por la desazón que produce la provisoriedad y la carencia de sentido del sistema mismo, que tan solo promueve la posesión y la competencia como conductas prioritarias. Un primitivismo que conduce al absurdo, a la proliferación de afecciones mentales como la depresión, las adicciones, los trastornos alimentarios, la violencia contra otros y contra sí mismos. Cabe mencionar aquí que la autolesión ya es la tercera causa principal de mortalidad adolescente a nivel regional.

¿Permiten estos primeros trazos bosquejar un posible programa generacional coherente o delinean apenas un contorno de situación no suficientemente inteligible pero ciertamente refractario a hábitos añejos?

Nos inclinamos por lo segundo, pero esta comprensión nos invita a afirmar sin dubitaciones que el mundo ya ha cambiado y las viejas recetas ya no funcionarán en éste.

Estamos en la última etapa de un “ancién regime”, tal como se catalogaba al vetusto régimen monárquico, aristocrático y clerical en el transcurso de la revolución francesa. Y es altamente probable que sea la presente generación en crecimiento la encargada de darle la espalda definitivamente. Este aserto se basa no solo en un acto de conciencia esperanzado, sino en el fracaso total y evidente del sistema para dar respuestas efectivas a las necesidades sociales y existenciales acuciantes, más allá de la distracción que provocan los  nuevos fetiches tecnológicos.

Aunque algunos de los grandes problemas de hoy datan de hace mucho tiempo, la juventud emergente no adherirá a las misma respuestas por las que las anteriores generaciones apostaron en el pasado.

Lo que estamos queriendo decir, es que hay que desplegar propuestas acordes a la nueva sensibilidad, sin temor al rechazo que puedan provocar en coetáneos de otras épocas. Y con ellos, avanzar en la comprensión de aquellos paisajes profundos que generan adhesión a ciertos idearios y acciones y reaccionan con escepticismo ante la novedad.

Por supuesto que, como toda revolución la próxima, ya en curso, contendrá contradicciones, será resistida por los viejos moldes, no logrará por completo sus objetivos ni siquiera en su ciclo más fecundo y finalmente será reemplazada en sus paradigmas por las generaciones subsiguientes. Pero lo cierto es que con la rebelión estruendosa o silenciosa de la nueva generación ante lo establecido, la historia continuará su avance hacia la Nación Humana Universal, inclusiva, colaborativa, paritaria, diversa y no violenta, utopía fundacional del tiempo histórico que nos toca vivir.

[1] Fuente: Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE)-División de Población de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), revisión 2022 y Naciones Unidas, WorldPopulationProspects, 2022 [en línea] https://population.un.org/wpp

(*) Javier Tolcachier es investigador del Centro Mundial de Estudios Humanistas y comunicador en agencia internacional de noticias Pressenza

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De Franz a Franz

30/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Javier Suazo 

Recién nos enteramos de la muerte del destacado economista, filósofo y teólogo alemán, Franz Josef Hinkelammert, ocurrida en la ciudad de San José, Costa Rica.

Franz, como le conocían sus colegas, amigos y alumnos, fue un nombre muy familiar a la Academia Latinoamericana y movimiento popular. Estuvo ligado a la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC) como catedrático e investigador, igual fue investigador del Centro de Estudios de la Realidad Nacional (CEREN); el golpe de Estado contra Salvador Allende lo alejó de aquel país, pero se reconoció también su militancia política en el  Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU) fundado en mayo de 1969, integrante de la coalición del gobierno de la Unidad Popular.

Fran J. Hinkelammert analizó la posición y las acciones de la Iglesia Católica Chilena frente al Golpe: 1973-1974, donde destaca su parcialidad en contra del gobierno de Allende y de los pobres que quiere apoyar, manifestada en las acciones, declaraciones y mensajes del Cardenal y del padre Hasbun, vocero del golpe de Estado y la masacre ocurrida por medio del canal 13 de la Televisión de la Universidad Católica.[1]

En Centroamérica, Franz fue el primer director del  Postgrado Centroamericano en Economía y Planificación del Desarrollo (POSCAE), adscrito a la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), fundado en 1978, un año antes del triunfo de la Revolución Nicaragüense (julio de 1979)  y la posterior presencia de la “Contra” en territorio hondureño apoyada por el gobierno de Estados Unidos con el fin de derrocar el gobierno de Daniel Ortega en Nicaragua. Posteriormente, se instaló en Costa Rica, siendo profesor de la Maestría Centroamericana en Política Económica con sede en la Universidad Nacional de Heredia. También fue fundador  del Deparmento Ecuménico de Investigaciones (DEI), al cual estuvo ligado la mayor parte del tiempo y donde se encuentran y destacan sus principales investigaciones y libros publicados.

Sus aportes a la teoría del desarrollo son innumerables, como también aquellos que forman parte y complementan la llamada teología de la liberación.

En 1970 publicó el libro  “Subdesarrollo Latinoamericano, un caso de Desarrollo Capitalista”, apoyado por la Escuela de Sociología de la Universidad Católica de Chile y el Instituto Latinoamericano de Doctrina y Estudios Sociales (ILADES). En el supera aquellas tesis “modernizantes” que consideran el desarrollo como una situación donde hay un uso eficiente de los recursos económicos y mejor absorción de la técnica de producción, como la única manera de enfrentar  los problemas de  la sociedad tradicional, caracterizada por la baja productividad física y del trabajo  y la existencia de creencias,  valores y modelos de conducta que frenan el desarrollo, incluyendo la religión.  Esta sociedad nueva para países latinoamericanos tiene  en menteuna sociedad moderna al estilo europeo,  con diferencias marcadas en lo económico, social, político  y cultural.

Para Franz, el “subdesarrollo es, pues, una situación especial de frustración en la cual un país no quiere ser lo que es mientras no puede convertirse en lo que quiere ser”. Es un concepto incluso muy distante del manejado por teóricos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) con Raúl Prebish a la cabeza y su concepción de Centro- Periferia, pero muy cerca de los aporte de Marini, Do Santos y Bambirra  fundadores de la teoría de la dependencia.

Ya en Centroaméricapública “Dialéctica del Desarrollo Desigual”, por la Editorial Universitaria Centroamericana, donde reafirma sus tesis de la debilidad del estudio del subdesarrollo latinoamericano sin considerar su contraportada: el desarrollo. Para Franz “el subdesarrollo existe en forma de determinadas relaciones estructurales con los centros desarrollados. Se trata de relaciones económicas, tanto como de relaciones políticas, sociales, ideológicas, etc. Por lo tanto, la sociedad subdesarrollada sabe que es subdesarrollada.”[2]

Es una crítica a aquellas concepciones liberales y neoliberales que miran en la libre empresa, comercio libre, la Inversión Extranjera Directa y la importación del conocimiento, técnicas de producción, patrones de consumo y culturales,  la mejor opción que tienen los países subdesarrollados para superar su condición. Incluso, cuestiona los argumentos “desarrollistas” de un rol más protagónico del Estado en coyunturas donde hay evidencia de captura del mismo Estado por empresas transnacionales en asociación con grupos empresariales locales subordinados al capital.

Frente a la crisis de la deuda externa impagable de Latinoamérica, Frank escribió el libro “La Deuda Externa Latinoamericana: El Automatismo de la Deuda[3]”, que acompaño la llamada década perdida de los países en los años 80s, pero cuyo origen se encuentra a inicios de la crisis de los años 70s. Una tesis central lo fue y sigue siendo el “llamado automatismo de la deuda”, donde las nuevas deudas contratadas o a contratar por los países se pagan con nuevos créditos (prestamos de la banca privada y de organismos multilaterales), resultando insuficientes los ingresos captados por el Estado vía impuestos.

Es un mecanismo que opera en forma independiente de las decisiones de los gobiernos y que se profundiza con los programas de estabilización económica y ajuste estructural. En el 2000, con la vigencia de la Estrategia para la Reducción de la Pobreza (ERP), como instrumento de “desarrollo”, según el Banco Mundial y el FMI,  para aquellos países severamente endeudados (Bolivia, Nicaragua, Honduras), destinaron recursos del pago de la deuda al combate de la pobreza, y se pensó que el automatismo era cosa del pasado, pero hoy estamos en un nuevo ciclo de endeudamiento donde los países pagan sus deudas con más créditos (Argentina y Honduras entre otros), aun cuando países como China acepten comprar parte de dichas deudas por ser países que apoyan la política de una sola China.

En conjunto con Henry Mora, publicó “Hacia una Economía para la Vida”, con la Editorial Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI) en 2005, considerado un tratado sobre enfoques alternativos para enfrentar los problemas del subdesarrollo y dependencia, pocos visibles en los postulados teóricos y políticas de los modelos neoliberales vigentes en países latinoamericanos (incluyendo ciertos gobiernos tipificados de corte progresistas), donde se consideran una ideología. Hay que potenciar las dos fuentes de valor de la sociedad: trabajo (garantizar reproducción material del trabajador y su familia) y la naturaleza, al servicio de la población y humanidad.

Este libro y sus actualizaciones, debería ser  lectura obligada en las carreras de ciencias sociales de las universidades centroamericanas, y en las facultades de economía  asumido como un enfoque alternativo a las teorías, políticas y prácticas neoliberales, más allá incluso de aquellos enfoques de economía y políticaseconómicas heterodoxas de corte neo keynesiano y estructuralista.

Una de las críticas más completas al pensamiento neoliberal se encuentra en el libro “Critica a la Razón Utópica”, publicado por la editorial del DEI en 1984, que sirvió de texto básico de la clase “Planificación Vrs Mercado” impartida en la primera promoción de la Maestría en Política Económica en la Universidad Nacional  de Heredia, Costa Rica, siendo uno de sus alumnos que llegamos de toda Centroamérica, Dominicana y parte de Latinoamérica a recibir sus enseñanzas.  Destaca su crítica a Hayek, Popper  y Friedman, como los principales exponentes del pensamiento e ideología neoliberal.

Es un pensamiento, según Franz, orientado a  deslegitimar la sociedad socialista profundizando las políticas y prácticas del mercado libre y el conocimiento imperfecto por los ciudadanos (consumidores) de los problemas de la sociedad, o sea contra el conocimiento de la realidad que da la planificación en función de fines establecidos a favor de las mayorías, identificándose previamente los medios.

A finales de los años 90, Franz integró el pensamiento de varios miembros del DEI, docentes y ex/alumnos en la publicación del libro “ El Huracán de la Globalización”(1999) , donde destaca la creciente integración del capital financiero y la generalización de políticas neoliberales, como de sus impactos negativos en la población al aumentar la pobreza, desigualdad, destrucción del medio ambiente y las violaciones de los derechos humanos por gobiernos autoritarios ligados a la hegemonía del capital de los países centrales.

La creación del  DEI en 1976, en conjunto con el teólogo brasileño, Hugo Assmann, como un punto de encuentro y reflexión en investigaciones bíblicas, teológicas y sociales con amplia participación de activistas y ciudadanos involucrados en las enseñanzas teológicas y sabares, pero con una visión crítica del desarrollo y, siguiendo a Marx, contra  la fetichizacion de las relaciones económicas.

Un libro que marcó un punto de partida, lo fue “Las Armas ideológicas de la Muerte, publicado a finales de la década de los 70s, unos años después de la fundación del DEI; también de enseñanza obligatoria y debate critico en los cursos de economía política y sociología marxista de las facultades de ciencias sociales de Latinoamérica.

Sus aportes han sido reconocidos por universidades y centros académicos, pero también por gobiernos progresistas. En Venezuela recibió el premio Libertador, en honor a SimónBolívar, de la mano de Hugo Chávez, por sus aportes al pensamiento crítico latinoamericano. El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) publicó una Antología Esencial de su vida y obra, igual la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA), en 2008, institucionalizó la Catedra de Pensamiento Critico “ Franz Hinkelammert”, que dio paso a la creación del grupo Pensamiento Crítico.  La Universidad Centroamericana “JoséSimeón Cañas”, la UCA en el Salvador, mantiene vivo su pensamiento con la recopilación y divulgación de sus obras y ensayos.

A iniciativa del Dr. Roque Castro de la Maestría en Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNAH, se busca desarrollar conversatorios sobre el pensamiento de Franz Hinkelammert, que deben ser apoyadas por las autoridades académicas,  como un reconocimiento al aporte para el estudio del estado de la economía y planificación del desarrollo en la región.

Franz se consideraba un latinoamericano, centroamericano y hondureño más (tiene familia de origen hondureño),  por lo que su pensamiento y aportes a la teoría del desarrollo no debería mantenerse “invisible”. Debería servir de referencia para orientar las políticas públicas y acciones que ejecutan los gobiernos tipificados como progresistas que construyen un modelo socialista democrático.

En el caso de Honduras, en una entrevista a Franz en San José, Costa Rica, le preguntaba cuáles eran los principales desafíos que se enfrentarían en caso que el partido Libertad y Refundación (LIBRE) triunfara y asumiera el poder.

a) Mantener un Estado al servicio de la gente pobre y excluida;

b)  No depredar los recursos naturales;

 c) Apoyar la democracia participativa, generando espacios de dialogo y discusión amplios sobre la base de nuevas ideas para el desarrollo de cambio económico, social y cultural;

d)Fortalecer los sistemas de planificación con el involucramiento de minorías étnicas y demás sectores excluidos

e) Reivindicar  los derechos humanos, incluyendo el derecho a la tierra y alimentación.

 Honduras no ha podido, porque se le ha vedado el espacio (s) para el desarrollo de su gente, tanto desde dentro como de afuera.

Descansa en paz maestro y amigo, tus enseñanzas y aportes a la teoría del desarrollo y pensamiento crítico seguirán vigentes hoy y siempre.

Notas:

[1]Ver el libro “Ideología de Sometimiento”, Educa, Centroamérica, 1977.

[2]Ver Franz Hinkelammert “Dialéctica del Desarrollo Desigual”. Editorial Centroamericana, Colección Aula, 1983,  San José, Costa Rica, 1983, pag.17

[3]Ver Franz Hinkelammert “La Deuda Externa Latinoamericana: El Automatismo de la Deuda”. Editorial, DEI, San José Costa Rica, 1988.

Javier Suazo. Economista hondureño especializado en políticas económicas y relaciones internacionales, con estudios doctorales en ciencias economías.

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Litio: la carrera por el oro blanco de la transición energética

23/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Elisenda Pallarés

El Observatori del Deute en la Globalizació constata que la extracción de litio acapara el agua y daña los ecosistemas en zonas de Chile y Argentina, entre otros países. La organización señala en un nuevo informe la necesidad de reducir la demanda de este mineral estratégico para la transición energética.

El litio, el metal menos pesado de la tabla periódica, es el oro blanco de la llamada transición verde. Tiene la capacidad de conducir calor y un elevado potencial electroquímico, condición necesaria para el funcionamiento de las baterías eléctricas. Se ha convertido en una materia prima muy útil para producir cátodos de baterías de vehículos eléctricos, para el almacenamiento de energía renovable y para las baterías de los productos electrónicos de consumo como teléfonos móviles y portátiles.

La descarbonización de la economía indispensable para frenar la crisis climática multiplica la demanda de unos minerales y tierras raras estratégicos. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que la demanda que más ha crecido ha sido la del litio, que se multiplicará por 42 en solo dos décadas. La de cobalto lo hará por 25, la de níquel por 19, la de manganeso por 8 y las tierras raras por más de 7.

El informe La mina, la fábrica y la tienda que acaba de publicar el Observatori del Deute de la Globalització (ODG) analiza las dinámicas globales que aseguran el incremento de esta minería en numerosos países del Sur Global, la fabricación de tecnologías para la transición energética y su mercado para abastecer a los países del Norte Global. Chile tiene las mayores reservas actualmente reconocidas de litio y cobre, China de tierras raras y grafito, República Democrática del Congo de cobalto e Indonesia de níquel. China tiene una posición de dominio en el mercado de las tecnologías de la transición energética y ha conseguido movilizar alrededor del 80% de la inversión mundial.

Países como República Democrática del Congo, Mozambique, Perú, Ghana o Indonesia se dedican, principalmente, a extraer minerales y venderlos con un refinamiento/procesamiento básico. Otros países, como Chile, Bolivia, Argentina o Brasil extraen minerales y tienen distintos proyectos para avanzar hacia la industrialización, pero han topado con barreras internas. «Tienen un denominador común: se ven sometidos a la deuda externa o a los tratados de comercio e inversión, que funcionan como instrumentos para apuntalar su subordinación», indican desde el ODG. Por tanto, son empresas de otros países las que operan en el territorio.

El «triángulo del litio»

La triple zona fronteriza entre Bolivia, Chile y Argentina cuenta con salares y lagunas altoandinas que constituyen importantes fuentes minerales, principalmente de litio, potasio y boro. Esta zona es conocida por los inversores y financiadores de proyectos extractivos como el ‘triángulo del litio’. «Una denominación colonial que ejemplifica la desvalorización del territorio, la desnaturalización y su desacralización, reduciéndolo todo a un recurso del que se puede sacar rédito», explica la publicación del ODG.

Durante treinta días, el equipo del ODG visitó zonas de extracción minera de litio en el salar de Atacama, en Antofagasta (Chile), y de exploración para la minería del litio en el salar de Maricunga, en la región de Atacama. También han visitado los nuevos proyectos de hidrógeno verde en la costa de la región de Antofagasta, la extracción y procesamiento de cobre en Tierra Amarilla y Copiapó, situadas en la región de Atacama, y la explotación y procesamiento del litio en la Provincia de Catamarca (Argentina).

Allí han conocido a activistas y personas defensoras del medio ambiente que se organizan para hacer frente a la ofensiva minera, y alertan de los peligros que esta puede suponer para el entorno natural y su biodiversidad. «Estos salares son, sobre todo, ecosistemas únicos y ambientes naturales de gran complejidad y fragilidad, con una alta presencia de especies endémicas, que se están viendo afectados por la extracción de salmueras, de las que luego se concentra el litio y otros elementos», destacan.Guanacos de camino al paso fronterizo de San Francisco, que conecta Argentina y Chile, en la cordillera de los Andes. El Salar de Maricunga, en la Región de Atacama, Chile. Entrada de trabajadores de la empresa ZiJin, en las afueras del pueblo de Fiambalá, Argentina.

Residuos orgánicos resultado del proceso de desalinización en el puerto industrial de la ciudad de Mejillones, Chile.

«No es minería del litio, es minería del agua»

La extracción de litio por salmuera requiere de grandes cantidades de agua en una zona que sufre un gran estrés hídrico. Como el Salar del desierto de Atacama, la zona del planeta donde se registran los niveles más bajos de precipitación, con promedios que no superan los 10 litros por metro cuadrado al año. Pese a esta realidad, las empresas SQM y Albermarle produjeron un total de 18.000 toneladas de metal de litio en el Salar de Atacama con un consumo intensivo de agua.

Según la Agencia Internacional de la Energía, se calcula que para producir 1 tonelada de litio a partir de salmuera se necesita una media de 330.000 litros de agua. El proceso se efectúa con el bombeo de la salmuera mediante perforaciones, una salmuera que es enviada a unas piscinas de agua dulce, donde se evapora el líquido y
se concentran las sales. Una vez evaporada el agua, el litio se separa por precipitación de los demás compuestos como el magnesio, el calcio, el potasio o el sodio. Activistas defensoras del agua denuncian una falta de transparencia en la gestión del agua por parte de las empresas.

La minería acapara un agua que necesita la población. «No es minería del litio, es minería del agua», protesta Francisco Mondaca, de la Asociación Atacameña de Regantes y Agricultores de Toconao y Consejo de Pueblos Atacameños. En la comunidad situada en la parte sur del Salar de Atacama sus ahora trecientos habitantes puedan disponer de un caudal de no más de 4 litros por segundo, mientras enfrente están extrayendo más de 2.000 litros de agua por segundo para la extracción de litio. La problemática impacta en la agricultura local. «Mientras en las minas están utilizando litros y litros de agua al día, yo tengo que esperar un mes para poder regar mi campo, mediante el sistema de riego que tenemos estipulado, que es uno de los únicos de gestión comunitaria», denuncia Karen Luza, vecina de San Pedro de Atacama y activista por la defensa del agua.

El informe del ODG apunta también que la minería representa una amenaza para el emergente sector del turismo sostenible: «Los proyectos no tienen mucha trayectoria, no hay muchas investigaciones hechas sobre hidrología, ni se sabe cómo se va a comportar o cómo va a reaccionar. No nos pueden asegurar que no va a provocar daño en las cuencas de agua, en la fauna, especialmente en las chinchillas y las vicuñas, y en la afectación al paisaje», manifiesta Carlos Pizarro, activista y guía de turismo en Copiapó, Chile.

En definitiva, los impactos medioambientales y sociales de la actividad extractiva de minerales se agravan con el aumento de la demanda que está generando la transición verde. Esto afecta a afecta a las «zonas de sacrificio» como el desierto de Atacama, la región de Antofagasta o Catamarca, donde se ha impuesto el neocolonialismo. Zonas que la investigadora Maristella Svampa define como «territorios que viven la radicalización de una situación de injusticia ambiental donde la producción del espacio y las lógicas de control territorial dominante no contemplan la satisfacción de las necesidades sociales y económicas de la población y la sustentabilidad ambiental de los territorios».

Alternativas: acelerar otras transiciones

La publicación del ODG también propone medidas para reducir el impacto ambiental y la falta de justicia social de la transición energética. «Debemos cuestionar el sentido de urgencia que provoca que sean las grandes corporaciones las que mejor pueden afrontar semejante reto. Por supuesto, hay una necesidad de aceleración, pero bajo nuestro punto de vista, de otro tipo de transiciones», indican.

Apuntan que es necesario reducir la demanda de tecnologías en el norte global. Citan el informe Objetivo de emisiones cero con una mayor movilidad y una menor explotación minera del think tank Climate and Community Project que propone planificar tres políticas para contener la demanda de litio en 2050 en Estados Unidos: reducir el número de vehículos privados, reducir el tamaño de las baterías de los vehículos eléctricos y aumentar el reciclaje. Este análisis concluye que los EE.UU. pueden conseguir un modelo de movilidad de cero emisiones y a la vez limitar en más de un 85% la cantidad de litio necesaria proveniente de la extracción primaria.

Otro elemento que va encaminado a reducir la demanda de minería primaria es la minería urbana o secundaria, es decir, el reciclaje de los materiales que ya forman parte de las tecnologías que usamos o hemos desechado para la fabricación de nuevas tecnologías. El reciclaje de las tierras raras o del litio es prácticamente inexistente en la Unión Europea actualmente.

Para acelerar de la reducción de demanda señalan que se requiere una «verdadera planificación industrial pública que supere las políticas de estímulos financieros y garantías a las grandes empresas, como los fondos NGEU, el Plan Industrial del Pacto Verde o el IRA. «La planificación debería estar ligada a unos presupuestos de carbono que determinaran, teniendo en cuenta la emergencia climática pero también la crisis de biodiversidad y el agotamiento de los recursos, qué sectores industriales deben decrecer y redimensionarse, y cuáles deben liderar la transición».

Desde el ODG reclaman acelerar una transición más justa en la que se repartan los trabajos que va a generar la transición energética. Además, sostienen que se debe cancelar la deuda externa de los países empobrecidos «por ilegítima, insostenible y por irrisoria comparada con la deuda ecológica». Por último, consideran que los tratados de comercio e inversión deberían suspenderse para favorecer «una mayor autonomía a las soberanías nacionales y populares».

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Reseña de Filosofía de los pueblos originarios, de VV. AA.(Raúl Trejo y Obed Frausto Coord., Bajo Tierra Ediciones, 2022) Una experiencia de diálogo intercultural

16/07/2023 by Vitalio 2 comentarios

Por: Jesús Aller

Un prejuicio muy extendido afirma que la filosofía llegó a América de la mano de los europeos y niega a los pueblos que habitaban el continente hasta entonces cualquier relevancia en este sentido. Contra esta pretensión se rebeló hace ya más de medio siglo el ilustre pensador Miguel León Portilla (1926-2019) en obras emblemáticas como […]

Un prejuicio muy extendido afirma que la filosofía llegó a América de la mano de los europeos y niega a los pueblos que habitaban el continente hasta entonces cualquier relevancia en este sentido. Contra esta pretensión se rebeló hace ya más de medio siglo el ilustre pensador Miguel León Portilla (1926-2019) en obras emblemáticas como La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes, de 1956, o Tiempo y realidad en el pensamiento maya, de 1968.

Estos estudios pusieron en marcha una fructífera línea de trabajo en la que incide Filosofía de los pueblos originarios, recién publicado por Bajo Tierra Ediciones agrupando nueve textos de diversos autores coordinados por Raúl Trejo Villalobos y Obed Frausto. El proyecto del libro, que aparece en una edición bilingüe español-inglés, surgió de un encuentro entre estudiantes de la Ball State University (Indiana) y la Universidad Autónoma de Chiapas con pensadores de los pueblos originarios en 2019. El volumen viene con un prólogo de Ambrosio Velazco Gómez, que reivindica la importancia de impugnar con buenos argumentos el arraigado colonialismo cultural que se padece en Latinoamérica y expone el plan general de la obra.

Conceptos sugestivos del pensamiento autóctono mesoamericano

Entre los contribuyentes al libro hay filósofos indígenas como Raúl Peza Salazar, que desarrolla un concepto fundamental del pensamiento de los zapotecos, el Guendabiaani. Etimológicamente éste es “el ser espiritual que conjunta todas las luces en sí mismo”, y en su sentido muestra un carácter polisémico, pues puede referirse al “conjunto de las producciones espirituales del pueblo”, o también a una sabiduría colectiva “fundada en la experiencia razonada que sirve de guía para vivir bien en la tierra”. Se trata de una noción muy abstracta y de gran interés, pues define la autoconciencia al tiempo que impulsa ésta a un ideal de justicia y armonía.

Francisco J. Sántiz revela la resistencia de su pueblo tseltal al encubrimiento de su cultura por otras externas que pretenden imponer unilateralmente sus conocimientos. Frente a esto, se defiende el k’op-ayej, “hablar escuchando entre tú, yo y nosotros”, un proyecto para una coexistencia basada en el respeto mutuo. Por su parte, el tsotsil Manuel Bolom nos explica otros conceptos esenciales de la mentalidad maya, como el ch’ulel, una conciencia moral fundada en la colaboración, el servicio y el agradecimiento. Un repaso de los rituales que rigen la siembra y la recolección del maíz le sirve para poner de manifiesto como el ch’ulel expresa un tributo a la dignidad de todo viviente (o’ntonil), elemento primordial para el buen vivir (lekil kuxlejal).

Roberto Pérez Sántiz es autor de un texto que expone la complejidad de la sabiduría tsotsil, capaz de aunar conocimientos, emociones, sentimientos, valores éticos y sensibilidad religiosa en una totalidad integradora. Él nos describe como el ch’ulel llega a revelar la conciencia moral a través de un proceso interior de desarrollo espiritual que marca a las personas que serán capaces de trabajar para la colectividad y resolver los problemas que a ésta le surjan. El premio para ellas será un reconocimiento que se prolonga más allá de la muerte y otorga una dimensión sagrada.

Perspectivas para una coexistencia de universos culturales

También contribuyen al libro filósofos no indígenas como Raúl Trejo Villalobos, que sintetiza los condicionantes históricos del marco mesoamericano e insiste en la necesidad de un diálogo que sólo es posible entre mentes abiertas y puede enriquecer a todos si su espíritu es justo. Luis Madrigal Frías analiza el relato del Popol Vuh y discute cómo en él se refleja un equilibrio entre los dioses y los hombres. Las obligaciones mutuas y bien tipificadas que se establecen expresan en conjunto el anhelo de una armonía basada en el consenso y el respeto de la sacralidad del cosmos.

Obed Frausto reflexiona sobre sus experiencias como profesor migrante en los Estados Unidos y propone un multiculturalismo que enfatiza “las virtudes de las diferencias y previene contra mestizajes o síntesis homogeneizadoras”. De esta forma, “vivir entre lugares” sería una virtud, y no necesariamente ha de implicar angustia o desprecio al otro. En esta misma línea, Rodrigo Díaz Cadenas reivindica la llegada de un momento en la historia de México en que las minorías hablen con su propia voz y sean por fin respetadas. Esto ha de ser posible si se encuentra placer en el conocimiento mutuo y a éste se le ofrece la opción de desarrollarse en ámbitos que pueden ir desde la vida cotidiana hasta las instituciones académicas.

La profesora norteamericana Dorien Scheets, que ha realizado además la traducción de los textos junto a Rodrigo Díaz Cadenas y Miguel Pickard, aporta un capítulo en el que reflexiona sobre la complejidad de la labor del traductor y las posibilidades que crea, sin embargo, a través de la ambigüedad que es inherente a ella para situarnos fuera de nuestro sistema lingüístico y enhebrar universos culturales.

Para recuperar las voces de los excluidos de la historia

Los estudios pioneros de Miguel López Portilla resultaron un hito decisivo para rescatar la “visión de los vencidos” de la conquista y abrieron una vía imprescindible y novedosa para abordar las relaciones entre las culturas que coexisten en México. Autores posteriores profundizan en esta dirección, como es el caso de Luis Villoro en sus últimos trabajos, y clarificador en este sentido es lo que éste afirma en Estado plural, pluralidad de culturas, de 1998: “La verdadera liberación del indio es reconocerlo como sujeto, en cuyas manos está su propia suerte; sujeto capaz de juzgarnos a nosotros según sus propios valores, como nosotros los hemos siempre juzgado; sujeto capaz de ejercer su libertad sin restricciones, como nosotros exigimos ejercerla. Ser sujeto pleno es ser autónomo…”

Imbuidos de la urgencia de esta labor, los autores diversos que han aportado su esfuerzo a Filosofía de los pueblos originarios comparten el espíritu de escuchar con atención y sin prejuicios las razones del otro, que pueden ser un regalo precioso para las nuestras.

Blog del autor: http://www.jesusaller.com/. En él puede descargarse ya su último poemario: Los libros muertos.

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Geopolítica, guerra, clima y economía: Necesitamos un paradigma económico y social global alternativo

09/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Dimitri Konstantakopoulos 

 

El actual sistema económico mundial, aún dominante, es una forma generalizada, ampliada y globalizada del que prevaleció en el capitalismo occidental durante el siglo XIX, basado en las mismas doctrinas económicas neoclásicas.

El capitalismo «neoclásico» ha provocado las dos grandes crisis económicas (1873 y 1929), dos guerras mundiales, la Revolución Rusa y el ascenso del nazismo en Alemania. Es natural que el mismo modelo, aunque ampliado y globalizado después de 1980 y 1990, haya provocado la crisis económica mundial en la que vivimos desde 2008. Crisis que nos ha llevado al borde de una guerra mundial que ya se habría iniciado, de no ser por la existencia de las armas nucleares.

Este modelo también está acelerando nuestro descenso hacia un holocausto climático y medioambiental. Después de todo, este comportamiento del capital es natural, en la medida que el valor básico que subyace a la economía «neoclásica» y «neoliberal» es la competencia «sin trabas» -y de hecho una lucha mortal- de todos contra todos.

Una guerra mundial o un mundo contra nuestro entorno natural no es más que el resultado inevitable de la búsqueda del poder absoluto y de una acumulación siempre acelerada -por todos los medios- del Capital, que ha caracterizado el funcionamiento de este sistema social . El sistema es donde se encuentran la economía, la geopolítica, la ecología y la cultura.

1980-90: El triunfo neoliberal y neoconservador

Sólo en las condiciones políticas creadas, como resultado de la victoria principalmente soviética sobre el nazismo, en 1945, hemos asistido a la realización del New Deal en Estados Unidos, al establecimiento del compromiso socialdemócrata entre el Trabajo y el Capital en Europa y al surgimiento de regímenes más independientes en China y en algunas antiguas colonias.

Este equilibrio posterior a la Segunda Guerra Mundial se empezó a liquidar con el ataque del Gran Capital , con los neoliberales liderados en su momento por Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Fue en los años 80 cuando se impuso un nuevo modelo económico, codificado en el Consenso de Washington.

El colapso, del régimen burocrático soviético entre 1989 y 1991, en una dirección neocapitalista, neoliberal y cleptocrática, constituye un triunfo global para el nuevo paradigma dominante. Las instituciones internacionales básicas como el BM, el FMI y la OMC se reforman de acuerdo con el nuevo modelo económico. Se suprimen todas las restricciones a la acticidad del capital financiero, impuestas tras la crisis de 1929. Europa adopta el Tratado de Maastricht por el que se reconoce el neoliberalismo como principio constitucional básico de un nuevo «superestado» europeo, un tanto sui generis.

Este Tratado también oficializa la autoridad última de la OTAN sobre la política exterior y militar de la UE. El ascenso de los Neoconservadores, la desaparición de la estructura internacional de Control de Armamentos, la constante expansión de la OTAN y las guerras en Yugoslavia y en todo Oriente Medio no son sino el corolario geopolítico de este cambio masivo de la correlación de fuerzas entre Capital y Trabajo, entre naciones dominantes y explotadas.

Mirando las crisis del siglo XX y en analogía con lo que ocurrió en ese pasado reciente , es aconsejable que busquemos en el triunfo del modelo capitalista neoliberal la razón profunda y última por la que estamos de nuevo al borde de una nueva Guerra Mundial . Una Guerra que ya se habría iniciado de no ser por la existencia de las armas nucleares. Por cierto, esto es propio de este sistema: si la lucha general de todos contra todos es la regla principal en la economía, entonces todo tipo de guerras son un resultado normal.

La integración del antiguo Bloque «socialista» en el capitalismo mundial ha sido un momento triunfal del modelo y el fundamento de la “unipolaridad», aunque sen han producido tres importantes excepciones a esta subordinación, cuya trascendencia se ha hecho ahora evidente.

En primer lugar, Rusia conservó parcialmente algunos de los mecanismos y el grado de independencia del Estado soviético, nacido de una revolución anticapitalista y socialista y, con un arsenal nuclear que garantiza la paridad estratégica con Estados Unidos.

En segundo lugar, en China, a pesar del amplio uso del capital extranjero y de concesiones al capitalismo, el régimen ha conservado el grado de independencia que heredó de la Revolución de 1949. China sigue siendo un país no capitalista con una economía planificada, aunque no dirigida por métodos administrativos sino por el mercado, y el país se niega con firmeza a sucumbir a la globalización financiera, es decir, al poder mundial de las Finanzas internacionales.

En tercer lugar, las intervenciones militares masivas de Occidente en el Oriente Medio han transformado una gran parte de éste en una zona de ruinas, aunque occidente no ha sido capaz ni derrotar las fuerzas de resistencia de la región, ni de integrarlas en Occidente.

El momento de la crisis

Hoy, más de cuarenta años después de Reagan y Thatcher, más de treinta años después del colapso soviético y de la creación de la UE, el modelo económico mundial dominante no ha logrado ninguno de los objetivos básicos que se había fijado y que sus teóricos creían que alcanzarían gracias a su aplicación sin trabas.

Por el contrario, el modelo ha exacerbado una multitud de graves problemas y crisis, algunos de los cuales amenazan incluso la propia supervivencia de la humanidad, y nos ha puesto al borde de una nueva Guerra Mundial:

– El capitalismo occidental ha entrado en una crisis económica permanente desde 2008, algo no previsto por el modelo. Los Estados volvieron a asumir papeles críticos para rescatar, regular y «guiar» a los «mercados». La crisis causó una destrucción social generalizada, incluso la destrucción de la economía de Estados enteros (como en Grecia, el chivo expiatorio de la crisis de la deuda europea) y mantiene bajo una enorme presión lo que queda de democracia y de los Estados-nación en Occidente, por ejemplo en Francia. El sistema dominante no dejó que los mercados hicieran su trabajo, es decir, que quebraran los bancos, ya que se argumentó que eran «demasiado grandes para quebrar». En lugar de quebrar los bancos, ahora están quebrando a Estados y a sociedades enteras.

– El modelo actual se basa en una «competencia económica leal y sin trabas» entre múltiples actores económicos. Sin embargo, con el modelo nunca hemos tenido en toda la historia del capitalismo una concentración internacional del capital tan enorme, con estructuras monopolísticas tan grandes y vitales sectores para la alimentación, la medicina, la información, etc. Toda la pequeñas y medianas empresas están sucumbiendo al control oligopolístico, bajo los auspicios generales del capital financiero.

– El modelo se basa en el supuesto que el «mercado global» es acéfalo, no tiene un líder que decida y mucho menos un «dictador» que pueda violar sus propias leyes. Pero, el papel del dólar, el sistema SWIFT, el control de Internet por un puñado de grandes empresas, el papel de las agencias privadas de calificación, etc., combinados con la centralización del capital financiero y el secuestro de procesos que tradicionalmente han pertenecido al poder de los Estados (como el secuestro indirecto de la producción de dinero a través de la industria de derivados) desmienten esta imagen. Hoy, el Gran Capital Financiero Mundial actúa violando la ley del valor si sus resultados no se ajustan a sus normas. Washington ha impuesto sanciones a docenas de países en todo el mundo, mientras declara abiertamente que es completamente inaceptable que China se convierta en una potencia económicamente más fuerte que Estados Unidos. Algo que, por cierto, nunca se planteó cuando se aceptó a China como miembro de la OMC. Occidente proclama todo el tiempo su apoyo a un «orden internacional basado en reglas», pero viola constantemente esas reglas.

– Se supone que el modelo dominante garantiza, mediante los mecanismos del mercado y la competencia, el aumento continuo de la productividad y, en última instancia, una distribución equitativa tirando «hacia arriba» a las capas sociales más pobres y a los países más atrasados. La realidad es diametralmente distinta , asistimos a una explosión de las desigualdades tanto entre los Estados como dentro de los Estados, mientras que la estructura de los productos incluye cada vez más elementos antisociales y antiecológicos. En lugar de caminar hacia la «paz eterna» kantiana y al «fin de la historia» como lo sostienen los teóricos de la escuela, neoliberal, pasamos a la generalización de guerras cada vez más peligrosas, pero también a la generalización de una inseguridad desintegradora de los ciudadanos y de países enteros en todo el planeta. Una gran parte de la humanidad se debate bajo una enorme Deuda mientras que un pequeño número de empresas e individuos han acumulado una gran parte de la riqueza del mundo, amenazando con esclavizar a toda la humanidad. En la actualidad, tras el rápido retroceso del Movimiento Obrero en Occidente, sólo la multipolaridad puede ser una condición necesaria, aunque no suficiente, para evitar esa esclavización de todos los humanos.

– Como el sistema de «mercados libres” se ha mostrado completamente incompetente es la hora de abordar problemas vitales e incluso de supervivencia de la humanidad, en particular porque estamos traspasando los límites naturales del planeta. Nos enfrentamos a una contaminación generalizada del medio ambiente, a una crisis climática, al control de la información en manos de puñado de empresas privadas y , también, al desarrollode tecnologías muy peligrosas y socialmente incontroladas, como la biotecnología, la inteligencia artificial, la bioquímica, la neurociencia y muchas otras, tecnologías capaces de provocar la destrucción de la especie humana o de constituir la base de una «sociedad» totalitaria.

– Además, el sistema económico, objetiva y subjetivamente, fomenta la formación de élites locales que socavan el esfuerzo de las naciones o las regiones que tratan de conquistar soberanía e independencia.

Éstas son algunas de las razones por las que urge sustituir el Consenso de Washington por un Nuevo sistema económico, a escala nacional, regional y mundial. Si la búsqueda de la multipolaridad es la condición necesaria, sólo la creación progresiva de un nuevo orden económico, social y ecológico mundial es la condición necesaria para hacer frente a las crecientes amenazas que se ciernen sobre la civilización humana y sobre nuestra propia existencia.

Pero, ¿sobre qué principios puede y debe fundarse una alternativa al modelo actual?

¿Una alternativa al modelo actual?

A la luz de los múltiples problemas del modelo soviético y de todos los modelos económicos y políticos ultracentralizados, no se puede, negar la utilidad de los mecanismos de mercado, al menos durante un período largo, tanto por razones económicas como psicológicas y culturales.

Sin embargo, la función del mercado debe estar limitada por la existencia del Plan. El “mercado» podrá funcionar sólo en la medida que contribuya al aumento de la productividad, pero, al mismo tiempo, deberá estar “corregido» y «limitado» por la existencia de un plan general nacional, regional y mundial, que debe dar prioridad a las necesidades sociales básicas, a nivel nacional e internacional, y a la protección del medio ambiente natural.

Dado la crisis ecológica que coloca en peligro la supervivencia de la humanidad no tiene sentido hablar de economía ni de política. Por lo tanto, los mercados y su combustible propulsor, el beneficio y la acumulación perpetua de capital, deben ser sustituidos por el papel del Estado y su poder debe ser reducido y limitado por la ciudadanía.

La «corrección» también puede hacerse utilizando herramientas económicas. Sin embargo las medidas administrativas deben evitarse en la medida de lo posible. Por ejemplo, China ya está experimentando limitaciones entre el capital natural gastado en la creación por un producto.

En realidad, cuando un avión transporta, por ejemplo, ensaladas de Chile a Noruega, nadie tiene en cuenta el daño causado a la estratosfera terrestre a la hora de calcular costes y precios. Por cierto, cada vez hay más actividades económicas que exponen a los ecosistemas al riesgo de cambios irreversibles. Cuando una actividad empresarial crece sin controles el «daño esperado» al medio ambiente tiende al Infinito. Estas actividades deben eliminarse gradualmente.

No se puede permitir la propiedad privada en las fuerzas productivas muy grandes o estratégicas . Es inaceptable que un puñado de personas/empresas puedan controlar fuerzas productivas críticas o tecnologías de vanguardia. Como, por ejemplo, las relacionadas con el ADN y los organismos genéticamente modificados, la fabricación de virus, la circulación de información en Internet, las armas cibernéticas, los flujos de energía y dinero, la inteligencia artificial y muchas otras actividades económicas o tecnológicas, que puedan influir decisivamente en la alimentación humana, la educación la medicina y los medios de comunicación (Prensa, televisión, Internet).

El control estatal o social no es suficiente, porque los dueños de estos medios adquieren un poder tan desproporcionado que se imponen, como ha demostrado la experiencia de todas las supuestas regulaciones

La propiedad en estos sectores debe pasar a manos de los Estados y las sociedades. Pero, también la gestión debe alejarse del modelo clásico de control estatal, que crea una clase de gestores que, en última instancia, operan para su propio beneficio y no para el de la sociedad. Además, tanto la experiencia soviética como la de los sectores estatales de los Estados capitalistas han demostrado que la eficacia -incluso en el plano puramente económico- es limitada.

Para ello, es necesaria la aplicación simultánea de métodos de autogestión y de control social, a fin de tener en cuenta los intereses generales de la sociedad y no sólo los intereses de los trabajadores de una unidad de producción o de una industria.

La gestión de las nuevas fuerzas y tecnologías productivas por un sistema hipercentralizado no es posible ni deseable, en el largo plazo. Los problemas a los que se enfrenta la humanidad se deben abordar mediante una elevación general del nivel de la inteligencia colectiva de la sociedad, con colectivos cada vez más conscientes y responsables que participen activamente en la toma de decisiones.

También es evidente la necesidad de una democratización progresiva del sistema monetario internacional, quizá mediante el establecimiento de instrumentos monetarios regionales, pero también mediante la creación de un sistema de intercambios internacionales que intente anular la ley del «intercambio desigual», tal como la formuló Argyris Emmanuil, teniendo en cuenta la necesidad de elevar el nivel de las naciones más pobres y la crisis ecológica.

Es importante recordar en este punto que la Unión Soviética era, a diferencia de la Unión Europea, una organización que realizaba por principio la transferencia de excedentes de las regiones más ricas a las más pobres, una idea que Maynard Keynes, defendió, en términos diferentes, para el sistema económico internacional. Al regular los intercambios económicos internacionales hay que tener en cuenta la necesidad de hacer frente a las desigualdades a escala mundial y la necesidad de proteger el medio ambiente que hace posible la vida y la civilización.

Por supuesto se puede decir como dijo el Fausto de Goethe: Muéstrame la meta, pero también muéstrame el camino. Nos parece que nuestra tarea no es el «camino» sobretodo porque es imposible describir en detalle ese camino. En realidad, pienso, que no hay un camino prediseñado para lo que Marx describió como la transición de la prehistoria a la historia.

Todavía estamos muy lejos de poder implementar estas ideas a escala global. En la actualidad, y dadas las tendencias políticas y sociales que prevalecen en Occidente, una etapa de transición debe incluir necesariamente la lucha por un mundo multipolar y la formación de asociaciones regionales independientes tanto en América Latina como en África, por ejemplo. Es apropiado, sin embargo, introducir en este proceso elementos que contribuyan a la reforma general del sistema mundial capitalista.

Dimitris Konstantakopoulos, experto griego en economía y medio ambiente (Intervención en el Foro Económico de Petrogrado)

Publicado en: Global, Titular1

Reseña de Unamuno, Azaña y Ortega. Tres luciérnagas en el ruedo ibérico (Vision Libros, 2022), de Raimundo Cuesta Fernández ¡Disfrútenlo!

02/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Jesús Baigorri Jalón

Si es correcta la etimología vasca, Unamuno (1864-1936) [unanu – muno] significaría “Colina de los Asfódelos o Gamones”, un entorno apropiado para las luciérnagas en ese paisaje “verde como las montañas de mi tierra” (cita de don Miguel).

Para llamarse Azaña (1880-1940) la trayectoria histórica de don Manuel es más bien la de un desdichado antihéroe.

La redondez de la O de Ortega (1883-1955) es reflejo de un ego rotundo encaramado en la cumbre del Olimpo.


Introducción

Raimundo Cuesta es un ejemplo de cómo se puede crear escuela (con amplia proyección no solo en España sino también en América Latina) y hacer investigación muy valiosa desde varias periferias. En primer lugar, la geográfica en un Sur alegórico de Europa: el de De Sousa Santos, de Reyes Mate y de la balsa de piedra de Saramago. Pero también desde otras periferias: la del investigador independiente, es decir, dejado a sus propios medios, sin otras plataformas que las que ha creado él, junto con otros colegas, a la orilla de ciertas torres de marfil académicas. Afortunadamente, Raimundo está dejando plasmada buena parte de su patrimonio intelectual en formato escrito, que son esas piedras tiradas en los estanques que (según recuerda Gianni Rodari en su Grammatica della fantasia) crean ondas concéntricas de efectos muy variados y en su caso, muy provechosos. Eso es lo que ha hecho Raimundo a lo largo de su vida profesional y postprofesional. Lo sigue y lo seguirá haciendo.

Raimundo piensa, lee y escribe mientras explora, pandemia mediante, esos entornos urbanos y periurbanos en los que se solaza, a menudo junto al Tormes, quizá porque esa vega le trae ecos remotos de los valles cántabros donde se crio. Va siempre pertrechado de un zurrón en el que dan prueba de conllevanza rotuladores de distintos colores, un cuaderno de bitácora, y siempre, los libros, que disecciona con estilete de forense, a juzgar por las profusas anotaciones y subrayados con las que los ilustra.

El porqué de estas reflexiones

Escribo estas notas como consecuencia de una historia de amistad con Raimundo desde hace unos 45 años, un tiempo que merece una T mayúscula en el que hemos compartido escenarios muy diversos, desde mis comienzos en el Fray Luis de León, donde él había empezado antes. Entre las muchas experiencias comunes, traigo a colación aquellas escuelas de verano en Madrid en torno a 1980, la escapada a Londres donde visitamos algunos museos y la Royal Historical Society y donde nos hicimos la foto canónica ante el busto gigantesco de Marx en el cementerio de Highgate, donde Marx esbozó una sonrisa al ver por fin a Raimundo posando a su lado. También los seminarios en el ICE de la Universidad de Salamanca, donde nos acogió como solo él sabía hacerlo José Luis Cabezas, por los que pasaron muchos geógrafos e historiadores para compartir sus investigaciones y sus ilusiones. Éramos mucho más jóvenes los dos y también Guillermo Castán y Manolo Cuadrado, el núcleo originario del Grupo Cronos, al que se unieron Félix Gómez y Ramón Jaime López. Me tocó varias veces divulgar con Raimundo la obra de Cronos en plazas muy distintas, aunque no siempre tuve la suerte de degustar un cabracho delicioso, como el que nos preparó su madre en Santander. Después, para Raimundo, vendrían Fedicaria, Con-Ciencia social, sus libros y sus numerosos artículos de reflexión sobre la historia y su enseñanza, de todo lo que llevo aprendiendo muchos años.

Mis dos lecturas del libro

Es un privilegio que alguien te confíe el manuscrito de su obra para que le des tu opinión, porque es una prueba segura de amistad, que sé que Raimundo comparte con otros lectores del borrador. Pero en mi caso también es un reto y no solo por el procesamiento de los contenidos. Soy incapaz, por deformación profesional desde mi época de redactor de actas literales en la ONU, de dejar pasar las erratas orto-tipográficas o de otro tipo cuando las veo, máxime si creo que esa labor – ingrata, como sabrán quienes la hayan practicado con lupa alguna vez – le puede resultar útil a un amigo.

Esa tarea, que consiste – por parafrasear la referencia de Cervantes a la traducción en el Quijote – en mirar el envés del manuscrito, me llevó horas y días tratando de recortar hilos y de arreglar puntadas con el ánimo de mejorar el producto en su aspecto y, muy poco, en su fondo. Esa primera lectura fue en la pantalla de mi ordenador. Gran paradoja la de utilizar una forma de leer somera (como sostiene Nicholas Carr cuando reflexiona sobre lo que provoca Internet en nuestros hábitos lectores) para abordar un texto de una gran profundidad de pensamiento, que merece una lectura sosegada y, desde luego, en papel.

He podido comprobar en la segunda lectura que, pese a la minuciosidad microscópica de la primera, hubo erratas que se me pasaron por alto. La perfección no es virtud de los humanos, por más que nos arroguemos el dominio de una era, el Antropoceno, que, con echar una mirada a nuestro alrededor cercano y lejano, merece más bien el apelativo de Antropocenutrio. He observado también que, como corresponde a la aserción inquebrantable de su autoría, Raimundo ha hecho caso omiso de algunas modificaciones que le sugerí.

La segunda leída, menos onerosa y más grata que la primera, cuando el libro estaba aún en germen, ha sido en papel, pero no en el formato de libro, sino de un volumen de 557 páginas en A-4 que el autor me proporcionó encuadernado en canutillo y, consciente de nuestra presbicia, con tipo de letra grande. En esta segunda etapa he podido apreciar de forma cabal su ingente capacidad de depurar mediante un análisis profundo y crítico miles de páginas escritas por las tres luciérnagas y por otros muchos que han opinado sobre ellas. Este es uno de los grandes valores del libro, el favor que nos hace transmitiéndonos destilada esa enorme masa de información, que tiene poco que ver con la manera en que nos llegan los datos brutos, en más de un sentido, a través del llamado ciberespacio, no del todo imposible de identificar cuando lo miramos a través de la lente, nunca mejor dicho, de las GAFA (Google, Apple, Facebook y Amazon), a las que quién sabe si no acabaremos equiparando a los cuatro jinetes del Apocalipsis.

Según decía Azaña, “si los españoles habláramos sólo y exclusivamente de lo que sabemos, se produciría un gran silencio que nos permitiría pensar”, de modo que quizá sería prudente detenerme aquí, pero voy a aventurarme a hacer algunos comentarios más.

La obra narra un período de la historia de España a través de las tres vidas y escritos de sus protagonistas. Raimundo lo hace interpretando las posiciones de los actores desde su perspectiva y por tanto desmarcándose con firmeza de las versiones revisionistas de ciertos opinadores que se apropian de su historia. Los tres “protagonistas prototípicos” (como llama el autor a sus luciérnagas) son hijos de su tiempo. Sus vidas se solaparon en un período clave de la historia contemporánea española – y también mundial, aunque esta se conjugara con características particulares en España. Acontecimientos como el 98, la guerra colonial, el despertar del movimiento obrero o de los nacionalismos periféricos se interponen en la fase de modernización de la que ya empezaba a ser sociedad de masas, a causa de lo cual se debate sobre qué sea la modernidad, se ponen en solfa las estructuras políticas de la Restauración y se mantienen muy frágiles las libertades. Es el período en el que se va consolidando en España, como en otros países, la función del intelectual como cincelador de una incipiente opinión pública orientada a la concienciación política. Cada uno lo hace a su manera. Ortega llega a crear un partido político de intelectuales, una aristocracia del saber, que, por organizado, causaba sarpullido en el individualismo de Unamuno, cuya Arcadia se reducía a su yo de aristas agudas, a imagen de las que genera la papiroflexia, que tan asiduamente practicó. Los tres protagonistas navegaron por las aguas turbulentas de la historia de España entre los cataclismos del 98 y de la Guerra Civil. Esta significó para Azaña, “sacrosanto icono político de la República y del Frente Popular” “la muerte a fuego lento”, que se consumaría poco después en el exilio francés, y para Unamuno la muerte física el último día del año 36. Solo a Ortega le tocaría lidiar con el franquismo, de cuya faena no sale en el libro por la puerta grande.

El libro se encuadra en el género del ensayo biográfico, sobre el que Raimundo reflexiona en varios lugares de la obra. “Ciencia sin prueba explícita” definía Ortega al ensayo, como medio de divulgación, que, junto con la prensa escrita y con las reuniones ateneístas, entornos que los tres frecuentaron, permiten tal vez perfilar el daguerrotipo de la intelectualidad de la época.

Las tres biografías son contextualizadas, es decir, que entremezclan, como corresponde, la vida privada con la pública, porque son indisociables, máxime en los casos que analiza y, muy en particular, en el de Unamuno, que se ocupó más que nadie de estudiar y describir su propia vida. Precursor de la literatura del yo, se busca a sí mismo, como su personaje Augusto busca a su autor todopoderoso, y con él dialoga en Niebla, una obra que estrenamos a comienzos de los 70 los componentes del grupo de teatro universitario Penélope, donde Emilio de Miguel mostraba desde entonces su inclinación por la escena y su enorme valía teatral, ganando el Premio Nacional al mejor actor, y de paso al mejor grupo escénico en una actuación, memorable para nosotros, en el teatro Campoamor de Oviedo.

En el apéndice reflexivo que introduce al final del capítulo sobre Azaña señala Raimundo que la biografía de alguien no consiste en la descripción de un todo unitario ya dado, sino en el relato de sus cambiantes y dinámicas actuaciones. Así lo pone en práctica no solo en la descripción de cada personaje suelto, sino entreverando a menudo las tres biografías y pasando, con una soltura a la que se acostumbra el lector casi desde el principio, de la retrospectiva a los saltos hacia delante en su narración. Una conclusión a la que llega Raimundo respecto a su análisis y que da idea de la complejidad de tejer el relato es que en los tres casos encuentra muchos planos diferentes: “son muchos los Unamunos susceptibles de ser encontrados dentro del bastidor del personaje modelado por él, por la percepción de sus coetáneos y por la nuestra”; “son muchos los Azañas discernibles”. Y, refiriéndose a Ortega, agrega otro pensamiento sobre el género biográfico, “desafío biográfico” lo llama, “siempre envuelto en una imposibilidad, pues allí concurre un cruce inextricable de acciones y omisiones que flotan al albur de un itinerario vital sin dirección fija ni destino preconcebido”, para concluir que “en esa captación del inasible dinamismo del yo reside el arte de la biografía”.

Esta obra es también un testimonio de cómo fue posible – y lo sigue siendo – pensar en español, que es precisamente el título de un libro de Reyes Mate publicado en 2021 por Catarata, donde sostiene el valor del español como Weltsprache, es decir, idioma mundial o, en adjetivación más modesta para no ofender al inglés, cosmopolita. Que las voces de los tres tenores del libro tengan eco desde el ruedo ibérico en el extranjero es una muestra del alcance de su pensamiento en el plano internacional. Y que los tres tengan algo que ver con la traducción es indicativo también de la importancia de las lenguas y de su geopolítica. Unamuno y Azaña tradujeron en distintos momentos de sus trayectorias como modo de obtener ingresos, quizá a veces con menos oficio del necesario. Azaña tradujo quince libros, once del francés, con cuya cultura sintió intensa afinidad, y cuatro del inglés. Casi todas estas traducciones fueron publicadas en dos bloques cronológicos (de 1918 a 1921 y luego el año 1930). Unamuno tradujo 13 volúmenes del inglés y al menos 4 del alemán (de 300 a 350 páginas de promedio y algunos de más de 500 páginas), pero tradujo también del italiano, portugués, catalán y hasta del danés. Fue sobre todo antes de 1900, en una etapa temprana de su vida, y apenas se refiere después a sus traducciones. Julio César Santoyo atribuye los errores que encuentra en ellas, a la prisa – traducir diez páginas diarias es una temeridad – y también, en ocasiones, a la incomprensión del sentido original. Por otro lado, Ortega es el intelectual español más leído, publicado y traducido del siglo XX. Él no se dedicó a la traducción (su mujer Rosa Spottorno sí tradujo algo), pero escribió en 1937 una conocida serie de artículos, Miseria y esplendor de la traducción, que recoge en buena medida la corriente traductológica hermenéutica alemana de Schleiermacher. Esas páginas, muy citadas, contienen un conjunto de ideas sueltas y de opiniones en buena medida contradictorias sobre el oficio de traducir. Aunque en el libro no trata de esas cuestiones traductológicas, Raimundo sí recoge que Ortega intervino en la interpretación de la disertación de Einstein en su visita a la Residencia de Estudiantes en 1923. En aquel ejercicio demostró de forma palpable aquello que para él significaba la traducción (oral en este caso), según lo veo yo: una manera de poder retorcer el discurso del orador para acercarlo a su propia forma de pensar, de modo que la teoría de la relatividad de Einstein devino más bien “la relatividad de su teoría”. Einstein no entendía español, así que no pudo juzgar, pero es una forma de proceder que consideraría heterodoxa cualquiera que conociera entonces o que conozca ahora las claves del oficio de interpretar. Raimundo describe cómo Ortega se alineó con distintos enfoques de la filosofía alemana y cómo incluso, traducido a esa lengua, llega a competir en su terreno, reconociendo siempre, al decir de Heidegger que pensar en alemán (o en griego) es lo que más aproxima a una filosofía de verdad. Pero Ortega no escribió en alemán, sino en español.

Conclusión

“Toda lectura es un acto de selección”, dice Raimundo en la introducción. También toda escritura lo es y, en ese sentido, creo que la longitud del libro supera las expectativas. Definitio est negatio,como tuve ocasión de decirle en mis comentarios finales tras la lectura decorticada del borrador. Pero también es cierto que el libro admite una lectura por partes, es decir, por personajes, lo que equivale a leerse tres libros en vez de uno. Por eso, como lector medio, sigo pensando que la obra habría ganado con algunas propuestas que le hice: desde la reducción de su dimensión, por ejemplo, suprimiendo reiteraciones, hasta modificando el formato de determinadas citas, que habría desahogado el tamaño de algunos párrafos. También le sugerí que algunas fotografías, a las que hace referencia a veces, habrían servido para ilustrar momentos distintos de las vidas de sus personajes.

Una prima añadida a la lectura del libro es que los lectores aprenderán expresiones y vocabulario que no se utilizan todos los días. Les revelo un par de detalles anotados en mi primera lectura. La frase “si uno se pone a excogitar el subitáneo ataque orteguiano de extremismo un tanto estentóreo” provocó mi siguiente comentario al margen: ¡coñes! Y cuando, en el entorno de la discusión en las Cortes del Estatuto catalán Raimundo introduce la cita de Ortega con el siguiente mandoble: “Aquí estalla el olímpico y racional Ortega que vibra colérico ante la inverecundia y avilantez de sus adversarios”, solo se me ocurrió una tímida llamada a la moderación.

Termino diciendo que, si tuviera que proponer uno de esos eslóganes comprimidos que piden las editoriales para la promoción de un libro, diría algo así: “Con una estructura orgánica, que proporciona armonía a unos personajes por definición polifónicos, plurales y a menudo divergentes, el libro de Raimundo Cuesta posee una indudable utilidad para estudiosos de la historia cultural en un período clave de la historia de España”. ¡Disfrútenlo!


Nota

Este texto de Jesús Baigorri Jalón, miembro del Grupo Alfaqueque de la Universidad de Salamanca, es una versión ligeramente modificada de la intervención del autor de la reseña en la presentación del libro en el Centro Documental de la Memoria Histórica, en Salamanca el 28 de junio de 2022.

Publicado en: Cultural, Titular1

¿En qué momento degenera en fascismo una democracia formal?

25/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Pete Dolack

Puede ocurrir aquí. «Aquí» es cualquier país en el que gobierne el capitalismo. ¿En qué momento se convierte en fascismo una democracia formal burguesa? Esa es una pregunta que es preciso responder en muchos lugares, y desde luego en Estados Unidos, que ya ha experimentado un intento de autogolpe con inconfundibles tintes fascistas.

Nos referimos al intento de autogolpe de Donald Trump, por usar la expresión latinoamericana, en enero de 2021. Mucha gente, incluso en la izquierda, se ríe de los acontecimientos de ese día, señalando que el intento de golpe de Estado no tenía ninguna posibilidad de éxito. Claro que no tenía posibilidad de éxito. Pero eso no significa que haya que quitarle importancia, sino todo lo contrario: hay que tomárselo muy en serio. El intento de golpe de Estado de Hitler en la cervecería de Múnich en 1923 tampoco tuvo ninguna posibilidad de éxito, y su violento movimiento permaneció en el limbo durante varios años más. Pero ya sabemos cómo acabaría esa historia alemana.

No voy a hacer una comparación fácil de los Estados Unidos contemporáneos con la Alemania de Weimar. No vivimos en la época de Weimar. No hay camisas pardas organizadas campando a sus anchas, ni un ejército profundamente hostil a la democracia dispuesto a actuar de acuerdo con esa hostilidad, ni un número significativo de industriales financiando tropas de asalto. La historia no se repite de forma clara y precisa, ni como tragedia ni como farsa. No obstante, antes de hacer balance de las condiciones políticas contemporáneas podríamos aprender una lección de la historia.

Un mito que hay que desmentir es que Hitler fue elegido democráticamente. No lo fue. Le entregó el poder el presidente alemán, Paul von Hindenburg, quien le nombró canciller. Desgraciadamente, según la Constitución de Weimar eso era completamente legal, y suficiente para que el mayor partido de la oposición, los socialdemócratas, contuvieran la pólvora: se negaron a desplegar su milicia y se circunscribieron a un orden legal que iba a ser destruido de forma inminente. El otro gran partido de la oposición, los comunistas, declararon «Después de Hitler, nos toca a nosotros», un sentimiento público que contrastaba bastante con el de sus miembros, obligados a esconderse o exiliarse cuando los nazis, recién investidos de poder, empezaron a acorralar a los miembros del partido y a destruir sus oficinas.

Los líderes sindicales se plegaron dócilmente a Hitler cuando se hizo con el poder, aceptando participar en lo que ahora sería una celebración del Primero de Mayo dirigida por los nazis. A los dos días de ese Primero de Mayo, los nazis empezaron a detener a dirigentes sindicales y a prohibir los sindicatos existentes; los socialdemócratas correrían pronto la misma suerte. Hitler sólo tardó tres meses en barrer a toda la oposición y asumir el poder dictatorial. Con toda la oposición política suprimida, comenzaron las persecuciones de judíos, gitanos y comunidades LGTB, con resultados que el mundo no debería olvidar ni minimizar.

¿Por qué von Hindenburg nombró canciller a Hitler? En las últimas elecciones antes del nombramiento de enero de 1933, el voto nazi había disminuido con respecto a la votación anterior; el voto combinado comunista y socialdemócrata fue un millón y medios de votos superior al voto nazi, que totalizó el 33 por ciento, aunque el voto combinado de la izquierda se quedó a un millón del voto combinado de los nazis y el Partido Nacional, el vehículo restante de la derecha tradicional. La mayor parte del apoyo de la década de 1920 a los partidos de la derecha tradicional alemana se había transferido a los nazis, que dieron un salto gigantesco del 2,6 por ciento en mayo de 1928 al 18 por ciento (segundos entre 10 partidos) en septiembre de 1930. Los líderes de esos partidos tradicionales de derechas habían pensado que podrían controlar a Hitler haciéndole nombrar canciller (el equivalente a primer ministro) pero dando a los nazis sólo dos de los diez puestos del gabinete. Por desgracia, uno de esos puestos era el Ministerio del Interior, que controlaba la policía, lo que permitió a los nazis inundar dicha institución con sus matones de camisas pardas. El ministro del Interior, Wilhelm Frick, participó en el golpe de la cervecería, pero su sentencia no se hizo firme.

La violencia al servicio de los beneficios empresariales

Las historias de Italia y otros países que cayeron en manos del fascismo no son muy diferentes. A Mussolini también le dieron el poder. Mussolini era socialista hasta que empezó a recibir dinero de los fabricantes de armas y otros intereses empresariales. Aunque ahora estaba muy a la derecha, permitió cuidadosamente que se hiciera propaganda variada e incluso negó tener un programa, permitiendo que el fascismo pareciera lo que uno quisiera que fuese. Pero sus benefactores sabían lo que él y ellos querían. Los fascistas recibían regularmente subvenciones de las asociaciones de comerciantes y de la Confederación de Industria. Los socialistas quedaron primeros en las elecciones de noviembre de 1919, pero los conservadores empezaron a comprar el apoyo de las escuadras fascistas y la policía les permitió atacar sin impedimentos e incluso les prestó apoyo.

La Marcha sobre Roma de Mussolini no habría sido posible sin la financiación de los escuadrones fascistas por parte de los empresarios italianos. Pronto el rey Vittorio Manuel le nombró primer ministro. Las prohibiciones de sindicatos y huelgas no se hicieron esperar. En España, un ejército de mentalidad fascista derrocó al gobierno republicano; los golpes militares llevaron al poder a generales fascistas en Chile y Argentina en la década de 1970 con el apoyo de escuadrones fascistas que utilizaban tácticas violentas. En todos los casos se produjo una violenta represión de los trabajadores y sus organizaciones, así como una reducción de los salarios y las condiciones de trabajo.

En ninguno de estos casos históricos la toma del poder por los fascistas fue una irrupción repentina surgida de la nada. Hubo mucha violencia por parte de la derecha, ampliamente financiada por líderes empresariales y respaldada por el ejército y la policía. El punto de inflexión se produjo antes de las tomas del poder: no había, ni hay, un punto fácilmente definible en el que se cruza el Rubicón. Por lo tanto, la vigilancia y la lucha son siempre necesarias. Si parece fascismo y actúa como tal, debe tomarse en serio como movimiento fascista. La temporada de elecciones presidenciales de 2024 ya ha dado comienzo en Estados Unidos, donde todavía no hay industriales y banqueros financiando a matones callejeros y maniobrando para derrocar la democracia formal. Si bien es cierto que esos titanes corporativos apreciaron todo lo que la administración Trump -dotada de algunos de los ideólogos más virulentos de la burguesía y los empresarios- hizo por ellos y volvería a hacer por ellos si tuvieran la oportunidad, eso no equivale a respaldar un movimiento fascista declarado. Dado el gran control que los industriales y banqueros tienen sobre el proceso político estadounidense, apenas es necesario que derroquen un sistema que les funciona tan bien.

No obstante, los tiempos y las condiciones pueden cambiar y el mero hecho de que exista un movimiento fascista –encabezado actualmente por Trump pero que el gobernador de Florida, Ron DeSantis, desea dirigir- debería tomarse con la máxima seriedad, especialmente si dicho movimiento no muestra señal alguna de dispersión.

En Estados Unidos no hay un sistema parlamentario sino más bien un sistema bipartidista que aparenta ser inexpugnable y posee un ejército que a todas luces, a pesar de su utilización como un ariete en el extranjero a beneficio del saqueo empresarial, es no obstante un ente estrictamente constitucional sin ningún atisbo de agitación interna. Eso es cierto, pero deberíamos dejar de anteponer la forma a la función. La imagen clásica del fascismo es la de tropas de asalto merodeando por las calles, reprimiendo violentamente cualquier oposición. Pero la Sudamérica de los años setenta era diferente de la Europa de los años veinte y treinta. En Chile y Argentina había bandas fascistas haciendo de las suyas, pero el fascismo se impuso mediante golpes militares no disimulados.

Si en Estados Unidos llegara a producirse el fascismo, adoptaría formas diferentes a todas las anteriores, y los fundamentalistas cristianos formarían una proporción importante de cualquier base. Pero lo crucial es que un porcentaje significativo de los industriales y financieros del país –la clase capitalista dirigente- respalde la imposición de una dictadura con dinero y otro tipo de apoyos. Ese es elemento común crucial que prevalece en las diferentes formas de toma del poder por los fascistas.

Retórica vacía frente a intereses de clase

¿Por qué es tan crucial? Porque el fascismo es una dictadura impuesta para beneficio de los grandes industriales y financieros. En su nivel más básico, el fascismo es una dictadura establecida y mantenida por medio del terror en nombre de las grandes empresas. Posee una base social, que proporciona el apoyo y los escuadrones de la muerte, pero a la que se engaña de mala manera, pues la dictadura fascista actúa decisivamente contra los intereses de su base social. El militarismo, el nacionalismo extremo, la creación de enemigos y chivos expiatorios y, tal vez el componente más decisivo, una propaganda furibunda que crea intencionadamente el pánico y el odio mientras oculta su verdadera naturaleza e intenciones bajo el disfraz de un populismo hipócrita, son algunos de los elementos necesarios.

A pesar de las diferencias nacionales que producen las principales formas de fascismo, la naturaleza de clase es consistente. La gran empresa es invariablemente la mayor partidaria del fascismo, con independencia de cuál sea la retórica empleada por el movimiento fascista, y es, invariablemente, su beneficiaria. La institución de una dictadura fascista no es una decisión fácil, ni siquiera para los grandes industriales y banqueros, a quienes se les puede hacer la boca agua pensando en sus potenciales beneficios. Porque aunque su intención sea la de beneficiarles, estos grandes hombres de negocios estarán cediendo parte de su propia libertad, pues no controlarán directamente la dictadura; es una dictadura para ellos, pero no de ellos.

Las élites empresariales solo recurren al fascismo bajo determinadas condiciones; algún tipo de gobierno democrático bajo el cual los ciudadanos “consientan” la estructura de gobierno, es su forma preferida y mucha más sencilla de mantener. Que los trabajadores empiecen a retirar su consentimiento -que empiecen a desafiar seriamente el statu quo económico- es una «crisis» que puede provocar el fascismo. La incapacidad para mantener o aumentar los beneficios, como puede ocurrir durante un declive pronunciado del «ciclo económico», o una crisis estructural, es otra de esas «crisis».

Ningún movimiento fascista puede triunfar sin una base considerable convencida de que hay que detener a la Izquierda a cualquier precio*, que la única manera de que se produzca el místico retorno de la extrema derecha al pasado es que se imponga por la fuerza y que los que se opongan sean reprimidos con violencia. Por desgracia, esta parte de la ecuación está presente en gran medida en Estados Unidos, como tristemente demuestra el inquebrantable culto a Trump. El deseo de Trump de ser un dictador fascista es obvio – esto debería resultar inequívoco para cualquier persona de izquierdas, pero lamentablemente no lo es, ya que todavía hay demasiadas que no toman en serio a Trump y a su base o, peor aún, se dejan seducir por sus cantos de sirena.

En una ocasión fui invitado a participar en un respetado programa de radio sobre medio ambiente en el que se debatían los planes de la administración Trump de revisar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés). En determinado momento otro invitado, el destacado director de una organización no gubernamental de Washington, me interrumpió de malas maneras y se dirigió a mí del modo más condescendiente, pretendiendo “corregirme” al afirmar que los asesores comerciales de Trump querían acabar con los tribunales secretos que las corporaciones utilizan para revertir las leyes y regulaciones gubernamentales. En aquel entonces Trump llevaba más de un año en el poder y la guerra sin cuartel de su administración contra los trabajadores y sus denodados esfuerzos por permitir que las corporaciones saquearan y contaminaran sin cortapisas estaba en pleno apogeo. Por si fuera poco, su administración acababa de publicar el documento sobre política comercial (ese era el tema que yo estaba tratando) y no había ninguna ambigüedad sobre sus intenciones de desmantelar las normas laborales, de seguridad, sanitarias o de protección del medio ambiente promulgadas por otros países.

La retórica con vagas connotaciones izquierdistas de Trump no era sino una pantomima, una estratagema más que evidente para atraer a votantes que tenían muy buenas razones para deplorar los llamados tratados de “libre comercio” y todas las otras políticas que habían perjudicado a los trabajadores al permitir que miles de empleos se deslocalizaran en el extranjero. Los alemanes de la República de Weimar también tenían multitud de razones para estar hartos, pero esas obvias mentiras nazis se convirtieron en patrañas inequívocas cuando Hitler aniquiló a las tropas de asalto que se habían creído la retórica izquierdista en la «Noche de los cuchillos largos». Mussolini también utilizó ese tipo de tácticas.

El historial de Trump y de DeSantis debería ser inequívoco

Cuatro años de Trump en la Casa Blanca -cuatro años de ataques sin cuartel a los trabajadores y al medio ambiente, de torpezas y mentiras incompetentes sobre la pandemia del Covid-19 y de permitir que todos los misántropos lleven a cabo sus fantasías antisociales más detestables- no podrían ser más claros. Trump sigue siendo la encarnación de la amenaza del fascismo. Y ¿qué decir de su principal rival por la nominación presidencial del Partido Republicano? DeSantis -o DeSatán, como se le ha apodado- claramente también tiene aspiraciones de convertirse en un dictador fascista. El gobernador no posee un rabioso respaldo popular como Trump, pero parece probable que adquiera mayor respaldo de industriales y financieros que Trump, dado su éxito en reducir la Legislatura de Florida a su sello de aprobación. DeSantis bien podría gobernar por decreto teniendo en cuenta que los congresistas le dan todo lo que quiere.

Su historial no necesita presentación para quienes lo conocen. Pero «destaquemos» algunas de sus actuaciones. Está librando una guerra de tierra quemada contra las comunidades LGTBI, negando su humanidad y prohibiendo en la medida de lo posible incluso la discusión de los intereses de esas comunidades, imponiendo prohibiciones draconianas al aborto (las mujeres siempre son despojadas de derechos y reducidas a máquinas de hacer bebés bajo el fascismo), destituyendo unilateralmente a los cargos electos que se atreven a discrepar con él, prohibiendo libros, blanqueando la historia, utilizando a los inmigrantes como accesorios desechables al servicio del nacionalismo y ofreciendo bonificaciones a los agentes de policía para que se trasladen a Florida, muchos de los cuales han sido acusados de delitos como violencia doméstica, secuestro y asesinato. Tan despiadado es el estado policial que DeSantis se dispone a crear y tan hostil es el intento de borrar la esclavitud y el racismo de la historia que la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP, por sus siglas en inglés) ha emitido una advertencia para que los afroamericanos eviten viajar a ese Estado.

Aunque es indiscutiblemente que un partido fascista independiente no va a tomar el poder en Estados Unidos en un futuro previsible, no es necesario que surja uno. Los dos principales candidatos de uno de los dos partidos que se alternan en el poder, los republicanos, tienen la aspiración de ser dictadores fascistas y hay una base considerable de republicanos dispuestos a que así sea. El otro partido, los demócratas, apenas sirve de ayuda, ya que la oposición de «centro-izquierda» (en realidad la oposición de «centro-derecha» a la extrema derecha) es aplastada una y otra vez. Su incapacidad para enfrentarse a la derecha o para organizar una oposición eficaz no es sólo el resultado de estar en deuda con el dinero de las empresas y con la ideología del «excepcionalismo americano», sino también con el callejón sin salida intelectual del liberalismo. (Utilizo aquí terminología norteamericana; los lectores del resto del mundo pueden sustituir «liberal» por «socialdemócrata»).

El liberalismo norteamericano y la socialdemocracia europea están atrapados por un ferviente deseo de estabilizar un sistema capitalista inestable. Están atrapados por su adhesión al sistema capitalista, lo que hoy en día significa defender la austeridad para los trabajadores y las subvenciones para el saqueo empresarial y financiero, sin importar los bonitos discursos que puedan pronunciar. Cuando Bill Clinton, Barack Obama, Jean Chrétien, Justin Trudeau, Tony Blair, Gordon Brown, François Hollande, Gerhard Schröder, José Luis Rodríguez Zapatero y Romano Prodi hincan la rodilla ante los industriales y los financieros, cuando cada uno de ellos se apresura a aplicar políticas neoliberales de austeridad a pesar de encabezar la supuesta oposición de «centro-izquierda» a los partidos conservadores que defienden abiertamente la dominación corporativa, hay algo más que debilidad personal en juego. Y este lamentable historial -Bill Clinton fue el presidente republicano más eficaz que ha tenido Estados Unidos- ofrece una oportunidad a los demagogos de extrema derecha para ofrecer cantos de sirena que suenan a izquierda y que engañan a demasiadas personas.

No obstante, puedo entender perfectamente por qué tantos estadounidenses, no sólo liberales sino incluso de izquierdas, votan a los demócratas como un movimiento táctico, argumentando que un demócrata en el poder, especialmente en la Casa Blanca, proporciona más espacio para maniobrar. Aunque personalmente no tengo estómago para votar a los demócratas, desde luego comprendo este voto táctico como una cuestión de supervivencia, sobre todo porque cada administración republicana es peor que la anterior. Pero sería útil que los votantes demócratas presionaran a sus gobernantes para que intentaran poner en práctica algo de lo que quieren, en lugar de darles carta blanca. Y una estrategia diferente a la habitual del Partido Demócrata de encogerse y acobardarse no debería significar primero acobardarse y luego encogerse.

Dejando a un lado el voto -y votar debería ser lo mínimo que hagamos-, el fascismo solo puede ser detenido por un movimiento de masas, enfrentándonos a él directamente. Y eso significa tomarse en serio el peligro en lugar de reírse de la ignorancia de Trump y sus cegatos seguidores. El fascismo nunca es cosa de risa, como su número de muertos debería dejar claro.

*Ese parece ser el principal mensaje de elementos de la derecha española, como Isabel Díaz Ayuso, en las pasadas elecciones locales y autonómicas y en las próximas generales en España (N. del T.).

Peter Dolack lleva el blog Systemic Disorder y es activista de diversos grupos.

Fuente: https://www.counterpunch.org/2023/06/11/when-does-a-formal-democracy-degenerate-into-fascism/

Traducido por Paco Muñoz de Bustillo

Publicado en: Global, Titular1

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