• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal

TINKU

La información independiente sobre América latina

  • Facebook
  • Facebook
  • Twitter
  • AmericaLatina
    • Invitados
    • Colombia
      • Gustavo Petro
    • Peru
    • Uruguay
    • Bolivia
    • Chile
    • Argentina
    • Venezuela
    • Ecuador
    • América Central
    • Mentes del Sur
  • Global
  • Cultural
  • Nosotros
    • CONTACTENOS
    • DONAR
  • ARCHIVO
  • COMENTARIOS
  • Mentes del Sur
    • Enrique Dussel
    • Rafael Bautista
    • Walter Mignolo
    • Boaventura de Sousa S.
    • Silvia Rivera Cusicanqui
    • Anibal Quijano
    • Álvaro García Linera
    • Eduardo Galeano

Chile

Álvaro García Linera y la parálisis constituyente gubernativa en Chile

19/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Tercera

La instalación del nuevo Consejo Constitucional en Chile, el pasado 7 de junio, nos genera sentimientos encontrados para quienes vemos con nostalgia lo ocurrido hace un par de años atrás con la Convención Constitucional, pero también nos vuelven las preguntas sobre qué realmente pasó para que el escenario político en Chile haya cambiado tanto en tan poco tiempo, pasando de un órgano conformado mayoritariamente por personas independientes y de movimientos sociales, a uno conformado por lo peor de la ultraderecha pinochetista.

De ahí que se vuelve provocador lo planteado por el intelectual orgánico, ex vicepresidente de Bolivia y referente de varias izquierdas latinoamericanas, Álvaro García Linera, quien en una entrevista reciente dijo que el rechazo a la propuesta constitucional fue debido principalmente a una parálisis del gobierno de Gabriel Boric, dejando así en bandeja a los grandes medios de comunicación concentrados, la instalación de una campaña de desinformación masiva (1).

Por lo mismo, García Linera planteó sin decirlo explícitamente, de que el gobierno de Gabriel Boric debió haber tomado el camino de presidentes como Hugo Chávez, Rafael Correa y Evo Morales, en lo que refiere a un decisionismo gubernamental que haya permitido acercar al pueblo chileno al proceso constituyente en curso y garantizar así su victoria en las urnas, a través de fuertes políticas económicas que dieran certezas a la población, afectado enormemente por la pandemia y el aumento del costo de la vida.

Pero García Linera va mucho más allá con su crítica al fracaso de la Convención Constitucional al señalar que el verdadero poder constituyente en la región es el ejecutivo y no la asamblea misma, lo que me parece muy discutible y peligroso plantear para quienes queremos transformaciones profundas, pero siempre críticos de la concentración del poder imperante y defensores de la democracia y los derechos humanos, sean donde sea.

Lo señalo ya que si bien uno puede estar de acuerdo con la primera parte de la crítica de García Linera, en lo que refiere a la pasividad de parte del gobierno de Gabriel Boric en medio del proceso constituyente, y dado la importancia del momento histórico que estábamos viviendo como país, no puedo compartir su visión instrumental de lo constituyente, reproduciendo lo peor de las izquierdas autoritarias, que han terminado por apropiarse de los procesos de movilización social.

No es sorpresivo por tanto, que García Linera en su balance de la primera oleada progresista (2), no le de ninguna importancia en su análisis a la implementación de las nuevas constituciones latinoamericanas, como es el caso de Venezuela, Ecuador y Bolivia, al centrarse en ciertas políticas gubernamentales, dejando fuera aspectos realmente revolucionarios de aquellos procesos, como lo fueron la conformación de Estados Plurinacionales, Derechos de la Naturaleza y de nociones como Sumak Kawsay y Suma Qamaña, en tanto buenos vivires.

En consecuencia, lo que le importa a García Linera finalmente no es todo lo que estaba en juego en la propuesta constitucional chilena, marcado por un texto de enormes horizontes para Chile y el mundo en distintos temas y que se hacía cargo de enormes luchas históricas en el país, sino en la incapacidad del gobierno de Gabriel Boric de concentrar el poder, lo que es bastante lamentable para alguien que es tomado como referente, incluso para el mismo presidente.

En otras palabras, es como si esas constituciones hayan sido meros medios de gobiernos de izquierda, que a través de caudillos, terminaron por coaptar y negar las propias cartas magnas que impulsaron, como es el caso de Venezuela, que por supuesto García Linera no dice nada al respecto, negando implícitamente la crisis humanitaria que vive ese país, y una dictadura de Nicolás Maduro, lo cual termina por darle argumentos a la ultraderecha para que crezca cada vez más en la región y se desprestigie cualquier intento de las izquierdas latinoamericanas en democratizar a sus países.

Dicho esto, cobra mucho sentido lo señalado por autores que han estudiado a fondo el proceso constituyente boliviano y el pensamiento de García Linera, como es el caso del antropólogo Salvador Schavelzon, quien nos muestra cómo la noción de revolución que tiene el ex vicepresidente está marcada por una profunda centralización autoritaria y monopólica del Estado, muy influenciada por Lenin y de la experiencia de la Rusia soviética, en donde la represión estuvo siempre validada para mantener el control político sobre el pueblo y los territorios.

Ante esto, que el proyecto del MAS (Movimiento al Socialismo), a través del caudillismo de Evo Morales, haya sido siempre un proyecto político que usó la democracia y el proceso constituyente mismo como herramienta para centralizar el poder, como quedó de manifiesto con su postulación a presidente el año 2019, a pesar de que el año 2016 haya perdido un referéndum, que lo imposibilitaba a ir nuevamente de candidato, haciendo caso omiso de aquello.

Con esto por supuesto que no busco desconocer el golpe de Estado y la dictadura posterior de Jeanine Áñez, llena de racismo y colonialismo, así como tampoco con lo ocurrido en Perú con Dina Boluarte, pero de ahí a no ver una visión totalmente antidemocrática de algunas izquierdas en la región, que se creen los dueños de los destinos de los pueblos y poseedores de una verdad incuestionable, es seguir reproduciendo lo peor de ciertas experiencias que se dicen transformadoras.

En definitiva, seguramente Álvaro García Linera, como buen vocero de las izquierdas autoritarias, pensará que en Chile está todo perdido actualmente, y que solo una nueva revuelta social podrá generar nuevamente las condiciones para que aparezca un caudillo y un sector político que esta vez sí se apropie de todo el proceso centralizadamente, como no pasó el 2019 en el país por suerte.

1: https://www.youtube.com/watch?v=xpyM_FdE6Y4

2: https://www.youtube.com/watch?v=U9izfQIydw0&t=153s

3:https://rebelion.org/teoria-de-la-revolucion-en-alvaro-garcia-linera-centralizacion-estatal-y-elogio-de-la-derrota/

 

*Andrés Kogan Valderrama
Sociólogo
Diplomado en Educación para el Desarrollo Sustentable
Realizando Diplomatura en Masculinidades y Cambio Social
Magíster en Comunicación y Cultura Contemporánea
Con cursos de Doctorado en Estudios Sociales de América Latina
Profesional de la Municipalidad de Ñuñoa
Militante de Convergencia Social: https://sites.google.com/view/cslascondes

Publicado en: Chile

Chile: La peor política comunicacional es no tener política comunicacional

04/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Andrés Kogan Valderrama 

Nuevamente Chile sigue liderando el ranking de países con mayor preocupación por el crimen, la violencia y la inmigración, luego de conocer los últimos resultados de la empresa Ipsos (1), lo que no debiera sorprendernos en lo absoluto, ya que sigue predominando una completa desconexión entre los datos reales en el país sobre seguridad y una percepción descontrolada que se tiene sobre ella, que solo refleja la concentración no solo de los medios, sino también de los miedos en el país (2).

De ahí que se vuelve necesario poner en el centro de la discusión, el rol determinante que ha jugado esta percepción de inseguridad como factor clave para el fracaso del plebiscito de salida y de la última elección de consejeros constituyentes, en donde la ultraderecha arrasó en votos, lo que se conecta no solo con un voto destituyente de las instituciones, sino también con la incapacidad de nuestro propio gobierno de poder hacer algo al respecto, al no hacer nada con el sistema de medios concentrados en Chile, lo que ha sido un error garrafal.

Lo señalo de esa forma, ya que como sector creímos de manera muy ingenua que la fuerte politización de la sociedad durante la revuelta social del 2019, que fue capaz, entre otras cosas, de mover la agenda de los medios de información tradicionales, al poner en el centro la desigualdad y el abuso, iba ser capaz de mover los cimientos de una sociedad profundamente individualista, conservadora y neoliberal.

Por el contrario, con el primer acuerdo constitucional y los distintos momentos del proceso constituyente, desmovilizó a la población, que luego con el contexto de pandemia, dominado por el miedo y la incertidumbre de vivir, hizo que la agenda mediática no solo volviera a lo que era antes de octubre del 2019, sino que volviera con mucha más fuerza aún, ya que efectivamente trajo un empeoramiento en las condiciones materiales de la población en general.

El problema de todo esto, es que los medios de información concentrados no han tenido ningún contrapeso, por lo que más allá de los errores y torpezas de la misma Convención Constitucional, se dieron un verdadero festín con este órgano, trasladando el malestar social hacia las y los convencionales, lo que trajo consigo el resultado que ya conocemos, y de un nuevo acuerdo constitucional entre los partidos políticos, que está intentando salvar algo que no se ve por donde pueda salir algo bueno.

Por lo mismo, lo que más falló y que no fuimos capaces de verlo, fue que luego de la desmovilización ciudadana y la pandemia, el gobierno de Gabriel Boric, desde su primer día, no tuviera una injerencia gravitante durante todo el proceso, y se mantuviera al margen, por temor a sanciones de la contraloría y el ser acusado de intervencionismo por los sectores que estaban por el rechazo desde el comienzo, lo que nos dejó fuera de la discusión.

Incluso, nuestro gobierno terminó por alimentar el discurso del rechazo y la idea de aprobar para reformar, luego que llamara a los partidos de izquierda a manifestarse públicamente sobre la propuesta y los problemas que tenía el texto, a través de un documento llamado “Unidos y unidas para aprobar una nueva constitución” (3), el cual solo generó más confusión en la población, dando a entender de lo malo que se había producido en la Convención Constitucional.

En consecuencia, ni siquiera se pedía que el gobierno enviara un proyecto de ley de medios al congreso, dada la desfavorable correlación de fuerzas en ese espacio, pero si, dado el contexto constituyente, impulsar un Nuevo Sistema de Medios Públicos (NSMP), en televisión, radio y multiplataformas. que está presente en el plan de gobierno (4), lo que hubiera permitido disputar una posición, y contrarrestar la feroz campaña del rechazo desde los grandes medios privados.

Asimismo, un Nuevo Sistema de Medios Públicos (NSMP), hubiera permitido acercar a la ciudadanía a contenidos y formas distintas de ver el país, diferentes a las de los grandes medios, desde un enfoque de género, ecológico, intercultural y descentralizado y que valorara la pluralidad existente, permitiendo así que las y los chilenos pudieran acercarse más a lo que se estaba discutiendo y aprobando en la Convención Constitucional.

Además, esto hubiera permitido que el gobierno instalara de manera más fácil un relato constituyente, centrado principalmente en el Estado Social y Democrático de Derecho, que dado el contexto de pandemia, cobraba mucho sentido, ya que las y los chilenos necesitaban a un Estado presente y no neutro durante el proceso, lo que se conectaba además con las demandas del 2019, en donde la falta de derechos sociales fue clave

Lamentablemente la historia no fue así y nos farreamos el proceso más democrático y participativo que hayamos tenido nunca como país, encontrándonos en un momento desconstituyente, liderado por una ultraderecha que no le interesa en lo más mínimo construir un nuevo pacto social, y que usa el discurso de la violencia de los grandes medios para sumar día a día personas que no ven otra salida más que el punitivismo y la represión del Estado como alternativa.

Dado el escenario actual y el derrumbe del proceso constituyente en Chile, es hora que como sector entendamos de la importancia de tener una política comunicacional en serio, que como bien planteó Pablo Iglesias, luego del resultado del plebiscito en un foro (5), y al escuchar el testimonio de Beatriz Sánchez sobre el rol que jugaron los grandes medios durante todo el proceso, es clave democratizar este poder, aunque personajes como Eugenio Tironi aún crean que es algo que no debiera impulsar el Estado.

Dicho lo anterior, si nuestro gobierno cree que podrá instalar un relato distinto al de seguridad en los mismos medios concentrados, con las mismas reglas, buscando algún titular que nos beneficie para alguna medida y/o reforma, o solo mejorar el trabajo de la Secretaría de Comunicaciones (Secom), para comunicar mejor los logros del ejecutivo, podemos esperar sentados, ya que no va tener grandes efectos, y menos con la arremetida republicana, por lo que luchar porque la comunicación sea un derecho, debiera ser una prioridad.

A quitarse el miedo con los medios de información y a politizar la comunicación, que nadie está pidiendo un Estado que controle todos los medios y censure a quienes piensan distinto, solo pedimos que no sean escuchadas solamente las mismas voces de siempre y que se regule un poder que pareciera intocable, en donde no solo grandes medios tradicionales instalan su agenda, sino también mega plataformas digitales, hacen lo que se les da la gana con la extracción de datos personales y algoritmos.

1: https://www.ipsos.com/es-cl/chile-encabeza-el-ranking-de-paises-preocupados-por-el-crimen-la-violencia-y-el-control-de-la

2: https://oplas.org/sitio/2023/01/30/andres-kogan-valderrama-los-miedos-concentrados-en-chile/

3: https://media.elmostrador.cl/2022/08/acuerdo-oficialismo-nueva-constitucion.pdf

4: https://observatorioplanificacion.cepal.org/sites/default/files/plan/files/Plan%2Bde%2Bgobierno%2BAD%2B2022-2026%2B%282%29.pdf

5: https://www.youtube.com/watch?v=ZpJUfSb_0Lc

Publicado en: Chile

Entrevista con el investigador chileno Arnaldo Delgado: «El Consejo Constitucional será un laboratorio para la ultraderecha»

14/05/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Cristian González Farfán

 

Detrás del arrollador triunfo del Partido Republicano del 7 de mayo, dice Delgado a Brecha, sigue vigente la enorme crisis de representación que parió la revuelta de 2019. El analista cree que aún hay mucho en juego y que la potencia destituyente desatada desde hace tres años amenaza con carcomer cualquier proyecto político que no le dé respuesta.

Quienes se manifestaron en contra de una nueva Constitución tendrán la facultad de escribirla. El ultraderechista Partido Republicano, que declinó firmar el Acuerdo por Chile para habilitar un nuevo proceso constituyente en Chile, arrasó en las elecciones del pasado domingo y tendrá mayoría en el Consejo Constitucional encargado de revisar y aprobar el anteproyecto constitucional que emanará de la Comisión Experta.

El partido ultraconservador liderado por José Antonio Kast obtuvo 35,4 por ciento de los votos y se quedó con 23 de los 51 escaños del Consejo Constitucional. A esa cifra se suman 11 integrantes electos del pacto Chile Seguro (que aglutinó a la coalición de derecha Chile Vamos, con el 21 por ciento de los votos), con lo cual la derecha en general alcanzó 34 cupos y supera el cuórum requerido (tres quintos) para aprobar las normas de la nueva propuesta. Esto deja sin poder de veto a las fuerzas transformadoras dentro del órgano: Unidad para Chile, el pacto de la coalición de gobierno (Frente Amplio, Partido Comunista, Partido Socialista y otros), obtuvo 28,59 por ciento de los votos y logró 11 cupos. El Partido de la Gente, que asomaba como una nueva fuerza electoral, se quedó sin representación. Llamó la atención la dimensión histórica que alcanzaron los votos anulados en la votación del domingo, un 16,98 por ciento del total.

Así, la escena política chilena cambió radicalmente desde la revuelta social de 2019, que derivó en la apertura de un inédito proceso constituyente con participación de pueblos originarios y movimientos sociales, hasta un 2023 en que la extrema derecha tendrá la manija en el interior del Consejo Constitucional.

Para analizar el ciclo político en Chile, Brecha conversó con el investigador Arnaldo Delgado, del Centro de Investigación Transdisciplinar en Estéticas del Sur, quien asegura que la «potencia destituyente» –es decir, la impugnación al poder en el contexto de una crisis aguda de representación política– continúa vigente de 2019 a 2023, e incluso se ha incrementado. Delgado es magíster en Filosofía en la Universidad de Chile, autor de los libros Comunalización, Prolegómenos sobre el esteticidio y Abecedario para octubre, y columnista del programa en línea La Cosa Nostra, donde destacan sus análisis de las estructuras de poder político.

—¿Cómo explicar el vuelco en este ciclo político en Chile?

Hay un malestar y un descontento social que se ha ido agudizando con los años. Detrás de ese malestar hay una crisis de representación tremenda. No tiene solo que ver con desconfiar de los representantes de turno, sino de la forma de habitar el mundo colectivamente. Buscamos articular una forma de representación política que nos permita salir de esta sensación de malestar. Pero hay un verbo central para explicar este ciclo: impugnar. Yo creo que lo que es transversal en estos cuatro años es ese carácter impugnatorio, que la izquierda intentó capitalizar a través del proceso constituyente anterior, pero no lo logró porque las vías para salir de ese malestar eran promesas muy a largo plazo.

Además, cuando Gabriel Boric llega al gobierno, los partidos de izquierda se vacían. Todos los cuadros se van a trabajar al Estado y con ello se deja de lado la impugnación, y quienes encabezaban la impugnación en 2019 se empiezan a asimilar al poder. Boric pasó de impugnador a impugnado. Queda vacante el cetro de impugnador, y ese cetro lo toman el Partido de la Gente y el Partido Republicano.

En suma, hay un círculo vicioso de impugnación y se enlaza con lo que yo llamo potencia destituyente. Hoy esa potencia destituyente está radicalizada porque ningún sector es capaz de tener una propuesta instituyente creativa, capaz de generar un orden nuevo, ni siquiera los republicanos.

—¿Dirías que esa potencia destituyente está siendo capitalizada por la ultraderecha ahora?

Primero, habría que decir que la anterior Convención Constitucional fue carcomida de inmediato por la potencia destituyente. Los constituyentes pasaron a ser parte de la elite. El neoliberalismo chileno es un proyecto muy preciado para las derechas; les costó mucha imaginación y trabajo académico llegar al «paraíso neoliberal» que se instaló en Chile. A la derecha no le interesa inventar algo nuevo, le interesa recuperar. Por eso su eslogan es «restituir», «restaurar», «recuperar», todo lo que empieza con re. Pero también re implica «repetir», «revertir». La única forma que tiene la ultraderecha para viabilizar algún tipo de esperanza –ilusoria– es la reversión y la repetición de un modelo que está en la génesis del malestar social. En términos constituyentes, no hay ninguna capacidad de proyectar el país de aquí a 30 o 40 años.

—También has propuesto que el «yo pueblo» presente durante el estallido ahora es un «yo nación». ¿Cómo se expresa eso en los resultados del domingo?

Lo que manda es la incertidumbre. En 2019 se intentó abordar a través de solidaridades compartidas y de articulación barrial. Pero, cuando se intensifica la crisis económica por la pandemia, la incertidumbre se individualiza. Ahí el discurso del «yo pueblo» ya no calza tanto en la forma en que se aborda la incertidumbre, y ahí viene la derecha que, a través del discurso de la seguridad pública, vuelve a instalar el «yo nación» como elemento articulador de la colectividad chilena. Además, la izquierda no tiene lenguaje para abordar el tema de la seguridad pública, suena impostado.

—¿Cómo avizoras la discusión en el Consejo Constitucional con la mayoría abrumadora de los republicanos? ¿Qué papel va a jugar la derecha más moderada?

Hay dos almas dentro de la derecha que se están disputando qué tipo de restitución tendrá Chile en los próximos años. Antes del 7 de mayo, un alma estaba encabezada por Chile Vamos y sectores de la ex-Concertación, y la otra por el Partido Republicano y el Partido de la Gente. En el primer caso, la restauración es una democracia tutelada con un neoliberalismo «democrático» y, en el segundo, una restauración ochentera, con ortodoxia neoliberal y seguridad autoritaria. A partir del domingo se empieza a perfilar el carácter de la restauración con el triunfo de los republicanos.

Lo que se jugaba en esta elección no era tanto el asunto constitucional, que ya estaba medio cerrado; lo que realmente se jugaba era si el Consejo Constitucional iba a ser un espacio coyuntural para ensayar el programa de gobierno del Partido Republicano. Con esta victoria arrolladora, el Consejo Constitucional será un laboratorio, un espacio de ensayo y error para la ideología republicana respecto de las próximas candidaturas a las elecciones municipales, parlamentarias y presidenciales.

—¿Y qué margen de maniobra tiene el gobierno ante ese contexto?

Creo que ya no tiene margen. No le queda más que resistir. Con la aprobación de la ley Naín-Retamal [una norma conservadora que apoyó el oficialismo y garantiza una legítima defensa privilegiada para Carabineros ante un delito grave], se sepultó cualquier probabilidad de juego. Pero, más aún, el pecado capital del gobierno es haber dejado la impugnación porque, basado en una buena fe democrática, está evitando el antagonismo político.

—A pesar del triunfo, has dicho que el proyecto republicano chocará con la intacta potencia destituyente. ¿Qué pasará ahí?

En algún momento, el Partido Republicano tendrá que mostrar sus credenciales, de dónde viene. Una de las deficiencias del gobierno de Boric es no poder cumplir con su programa ni mejorar las condiciones de la vida cotidiana de las personas. Es decir, los derechos sociales siguen estando ahí. Y esa demanda de seguridad social le va a tocar la puerta a quien esté en la próxima elección presidencial. Y, así como la izquierda no tiene idioma para hablar de seguridad pública, la derecha no lo tiene para hablar de seguridad social.

A la derecha le va a pegar el malestar en algún momento; la potencia restauradora va a ser carcomida por la potencia destituyente. Por eso, no me echo a morir por los resultados del 7 de mayo, porque esta es una carrera larga. En términos objetivos, cuatro años en la historia de un país no es tanto tiempo. Hay todavía mucho en juego. Sin embargo, en poco tiempo la ultraderecha puede provocar retrocesos enormes.

—¿Mantienes la idea de que la sociedad chilena no se derechizó en 2023 ni se izquierdizó en 2019?

Sí. Hay algo superior que es un cambio civilizatorio. Es la incertidumbre lo que está en juego. Lo que queremos como sociedad es un espacio relativamente seguro. No podría decir que la sociedad chilena se derechizó; eso habría que verlo en los próximos diez o 15 años. Lo que pasa es que los requerimientos sociales de hoy coinciden con las banderas históricas de la derecha. Pero ni las victorias ni las derrotas políticas se juegan hoy en hitos específicos. La derrota electoral del 4 de setiembre de 2022 [el rechazo a la propuesta constitucional anterior] no necesariamente fue una derrota política, sino que abrió un campo para que la derecha empezara a ganar. La derecha aprovechó muy bien ese espacio y en los últimos meses ha ido ganando. Incluso si se llegara a aprobar esta nueva propuesta constitucional y si llegara José Antonio Kast a la presidencia, sería cauto en decir que la sociedad chilena se derechizó.

—De persistir este tenor poco dialogante del Partido Republicano dentro del Consejo, ¿crees que el texto se podría rechazar y eso ser aprovechado por las fuerzas transformadoras?

Hoy no hay potencia instituyente para impulsar un proceso constitucional. Pero tampoco hay fuerzas transformadoras articuladas. Hoy la impugnación quedó capturada por los republicanos, y el Partido Comunista y el Frente Amplio fueron perdiendo esa capacidad. Si no la recuperan ellos y los movimientos sociales, no sé si estarán en condiciones de aprovechar la coyuntura que se abrirá cuando la potencia destituyente se coma a la potencia restauradora de los republicanos. Estamos en un período oscuro no porque los republicanos hayan ganado, es porque la izquierda no es capaz de articular fuerza impugnadora: los partidos están vaciados de poder, no hay sindicatos, no hay federaciones estudiantiles. Sería bueno pensar en un repliegue estratégico pensando en los próximos diez o 15 años.

Publicado en: Chile

Colectivos mapuches plantean movilizaciones ante la exclusión de los indígenas en el proceso constituyente chileno

07/05/2023 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Prensa Latina

 

  • El pueblo mapuche estudia hoy una protesta ante organismos internacionales por la exclusión del proceso constitucional chileno, después de las elecciones para escoger a los miembros del órgano encargado de redactar la carta magna.

Sólo dos de los 350 postulados al Consejo Constitucional en los comicios de este domingo son mapuche, a diferencia del proceso anterior cuando hubo 17 escaños reservados para comunidades originarias.

Sus posibilidades de ser electos son remotas porque necesitarían 196 mil votos, mientras que los otros aspirantes podrán ser escogidos con 25 mil o 30 mil.

El escenario más probable es que ningún indígena sea elegido, lo cual vulnera tratados internacionales actualmente vigentes, como es el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), dijo el candidato Alihuen Antileo, jurista y presidente de la Plataforma Política Mapuche.

Las comunidades originarias tampoco tienen presencia en la comisión de expertos encargada del borrador de la propuesta de ley fundamental, ni en el Comité Técnico de Admisibilidad.

Este 7 de mayo más de 15 millones de chilenos están convocados a las urnas para elegir a los 50 miembros del Consejo Constitucional que elaborarán y aprobarán el proyecto de ley fundamental, el cual será sometido a referendo el 17 de diciembre.

El otro candidato mapuche, Julio Marileo, profesor y magister en educación en la Universidad de Chile, advirtió que si después de las elecciones su pueblo es excluido totalmente presentarán recursos ante organismos internacionales.

De acuerdo con el censo de población de 2017, unas dos millones 186 mil personas se declararon como miembros de un pueblo originario, lo que representa el 12,8 por ciento del total de habitantes.

Según el Convenio 169 de la OIT, adoptado en 1989 y ratificado por Chile en 2008, el Estado debe garantizar el respeto y protección de los derechos humanos de los pueblos indígenas.

Además está obligado a asegurarles igualdad de oportunidades, una participación efectiva y la preservación de su cultura, tradiciones y territorios, así como la consulta previa en asuntos que les afecten.

Publicado en: Chile

Los escaladores sociales. El Parvenus: Un síndrome de la izquierda chilena

16/04/2023 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Rebelión

La nueva forma de vida adquirida está vinculada con redes de cooperación interclasista, su dependencia del Estado, y por tanto de esas relaciones, construye un pequeño espacio mundo, recubierto de un supuesto intelectualismo crítico

Por: Miguel Ávila Carrera

El fin del ciclo político post dictatorial chileno, protagonizado por la novel generación estudiantil que rompe con el sistema binominal, nos permite observar el surgimiento de un síndrome en la izquierda chilena, el del “parvenus”, el que nos permite explicar su giro hacia la socialdemocracia y el progresismo en la izquierda en el Chile reciente.

El parvenus, nos dice Hanna Arendt, es un escalador social y para ello niega lo dado, es decir se niega a sí mismo: su cultura y visión política para incluirse en la vida social de las clases acomodadas, utiliza preferentemente las estructuras del Estado, tanto en el ámbito de la gestión, sanitarias y de reproducción cultural. Exige al sujeto nuevas formas relacionales, un lenguaje con las categorías de significación del mundo liberal, busca nuevos espacios geográficos donde habitar, niega por tanto su propia condición humana.

Su rol como escalador social, no solo se limita a asumir el consumo y las formas de vida, el habitus de Bourdieu, sino que juega una función mucho más compleja, proyecta una imagen del sujeto de “bien” socialmente aceptado, con patrones de socialización y formas de entender la política defensoras hacia los intereses de las clases hegemónicas. La nueva forma de vida adquirida está vinculada con redes de cooperación interclasista, su dependencia del Estado, y por tanto de esas relaciones, construye un pequeño espacio mundo, recubierto de un supuesto intelectualismo crítico acerca de la realidad vivida, por ello funcional al sistema económico, político y cultural dominante. Sus relaciones con el poder lo obligan a abandonar el lugar de la crítica y “habitar” sus cargos funcionales al poder y por ello va negando la necesidad de transformarlo. Impulsa nuevas banderas de lucha, alejadas de los trabajadores, excluye a los obreros y campesinos de su rol central como fuerza motriz revolucionaria, dando paso a nuevos actores (identitarios) y sus nuevas demandas (particulares), defendiendo el orden y sosteniendo las bases estructurales del sistema.

El parvenus de izquierda, construye mecanismos de mimetismo vinculados con las imágenes simbólicas clásicas de la izquierda, como Salvador Allende, El Che, traficando con grandes líderes de la clase dominante. Así, la música de protesta, la literatura de crítica social o la poesía, el mundo de la cultura en general, no importando el género, permite proyectar una imagen de continuidad, histórica y cultural, que ha permitido parir una “izquierda” socialdemócrata, una “izquierda progresista”, una izquierda que requiere apellido.

Durante el primer año de gobierno del Frente Amplio quedó de manifiesto la convicción de la “izquierda” progresista y socialdemócrata chilena. Cuestiones como la visita de la ex Ministra del Interior a una comunidad mapuche en conflicto sin las coordinaciones necesarias, el discurso de “superioridad moral” transmitido por personeros de gobierno, la actitud violenta hacia una diputada del Ministro de Educación, son todas manifestaciones al interior de la élite. Su expresión respecto a la mayoría popular del país ha quedado de manifiesto con posterioridad al Plebiscito Constitucional del 4 de septiembre de 2022, cuando el Presidente de la República realizó un “ROTEO” generalizado del mundo popular, no tan sólo de quienes rechazaron el proyecto constitucional, menoscabando su condición humana, representándoles como ignorantes, carentes de ideología, sin capacidad transformadora del mundo, situación que habla de expectativas creadas en función de integrarse a la administración y gestión del Estado, de la mano del modelo neoliberal, las relaciones entre aristócratas liberales progresistas y los parvenus de “izquierda”.

El impulso de la agenda de seguridad pública, y la ley conocida como “gatillo fácil”, nos permite observar que la élite “frenteamplista” en el gobierno asumió las banderas de lucha históricas de la derecha: orden, represión, violencia. Asimiló sus categorías de análisis y representaciones sociales, levantando una nueva dimensión del “roteo” ya mencionado con anterioridad. Defender el Estado burgués y las relaciones sociales de la alta sociedad, es un gesto de sumisión al orden estatal post dictatorial, también de disciplinamiento hacia el mundo popular, para posibilitar su propio ascenso personal, gestos que podríamos caracterizar como unas mutaciones del inquilinaje colonial chileno, relaciones ya no edificadas bajo la hacienda o el latifundio, sino que ahora en las estructuras estatales.

Publicado en: Chile

Chile: inseguridad y pinochetismo

10/04/2023 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: La Jornada

 

El Congreso de Chile aprobó el pasado miércoles una ley que amplía las facultades de los cuerpos policíacos para hacer uso de las armas al enfrentar a la delincuencia. Conocida como “gatillo fácil”, la legislación fue promulgada de inmediato por el presidente Gabriel Boric. Si bien el gobierno de izquierda trabajó para borrar del proyecto original los aspectos más impresentables, se trata de una normativa que vulnera los derechos humanos al aumentar la arbitrariedad y facilitar los abusos por parte de los uniformados.

La administración de Boric se vio arrinconada para tramitar la ley impulsada por la oposición derechista debido al asesinato de dos carabineros en apenas 11 días, un hecho inusual en el país andino que encendió una ola de apoyo social a la policía y fue explotado por los sectores oligárquicos para golpear al gobierno estrenado hace un año. El mismo día que se aprobó la controversial medida, un tercer miembro de Carabineros fue víctima de un homicidio, y dos agentes sufrieron agresiones armadas, lo que contribuyó a reforzar la narrativa de que Chile se encuentra rebasado por la amenaza criminal.

Aunque sus índices delictivos siguen entre los más bajos de América Latina, cifras oficiales reconocen un incremento de 33.4 por ciento en los homicidios durante 2022 en comparación con el año anterior. Este auge de la violencia ha llevado a que 80 por ciento de los ciudadanos consideren la seguridad pública el principal problema nacional. Si bien es lógico y comprensible que los chilenos se hallen conmocionados por el reciente incremento en la criminalidad y que exijan a las autoridades soluciones a la problemática, el vuelco hacia el securitismo ha venido acompañado de una inquietante apelación al populismo penal, la mano dura sin reparar en derechos humanos y manifestaciones abiertamente profascistas, como el uso de la imagen del dictador Augusto Pinochet para llamar a un “orden” construido sobre la sangre de quienes expresaban cualquier disidencia a ese brutal régimen.

Tampoco puede olvidarse que el cuerpo de Carabineros ha sido un instrumento represivo, totalmente volcado a aplastar las demandas sociales y fungir como brazo armado de los grandes capitales desde que se sumaron al golpe de Estado contra Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973. Justamente el carácter autoritario y antidemocrático de este cuerpo policial fue uno de los catalizadores de las históricas protestas que pusieron en jaque al derechista Sebastián Piñera a lo largo de 2019, lograron la convocatoria a un proceso constituyente que dejara atrás la Carta Magna heredada de la dictadura y abrieron a Boric el camino al poder. De manera inversa, la exaltación del pinochetismo en las marchas a favor de Carabineros representa el último episodio de una trágica involución que ha dejado de lado las reivindicaciones de igualdad, derechos sociales o concreción de una democracia plena libre de las restricciones impuestas por el marco legal autoritario y signado por la ortodoxia neoliberal, para centrarse en un punitivismo que fácilmente deriva en posturas fascistoides.

Cabe esperar que el pueblo chileno dé con las vías para resolver su crisis de seguridad pública sin caer en tentaciones autoritarias y sin renunciar a la búsqueda de la justicia social.

Publicado en: Chile

Lo que resulta sorprendente y preocupante para los analistas es el alineamiento que el actual gobierno ha adoptado con la política estadounidense respecto al conflicto bélico en Ucrania. Una peligrosa deriva en la política internacional de Gabriel Boric

27/03/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Cecilia Vergara Mattei

Lo que resulta sorprendente y preocupante para los analistas es el alineamiento que el actual gobierno ha adoptado con la política estadounidense respecto al conflicto bélico en Ucrania

En materias internacionales, el actual gobierno chileno del joven presidente Gabriel Boric, más allá de su aureola de hombre progresista, no se ha diferenciado sustancialmente de las políticas aplicadas por los gobiernos de Sebastián Piñera y Michelle Bachelet.

Más allá de la rimbombancia de los nombres, la verdad es que el gobierno del Presidente Boric no asumió con un plan de peso en materia de política exterior. Ello ha quedado en evidencia en este año transcurrido, donde todo lo relevante es continuidad de los gobiernos anteriores. Y a ello se suma su propio perfil ya que a diferencia de Bachelet y Piñera carece de experiencia en materia internacional sustantiva, más allá del discurso americanista.

Lo que resulta sorprendente y preocupante para los analistas es el alineamiento que el actual gobierno ha adoptado con la política estadounidense respecto al conflicto bélico en Ucrania, y que se ha manifestado en conferencias virtuales del presidente Boric con el muy cuestionable gobernante de esa nación, el excomediante Volodimir Zelenski.

En las conversaciones, ambos gobernantes acordaron proseguir la guerra. No sólo eso: también elogiaron la insólita y absurda orden de captura emitida por la Corte Penal Internacional en contra de Vladimir Putin.

La crisis trascendió con el segundo cambio de gabinete en menos de un año de gobierno. Boric decidió informarle personalmente la salida del cargo a la ministra de Relaciones Exteriores, la socialista Antonia Urrejola, tras el reconocimiento que hay en La Moneda respecto a que los grandes errores en materia internacional fueron responsabilidad del propio mandatario y de sus asesores del segundo piso.

Los problemas graves comenzaron el primer mes de gobierno con los nombramientos de personas vinculadas a Boric en cargos diplomáticos clave como Brasil, España, México y Reino Unido, sobre todo el de Sebastián Depolo en Brasil, que estuvo un año esperando recibir el agreement y recién aterrizó en la embajada de Brasilia cuando Lula da Silva asumió el primero de enero pasado.

El más serio dolor de cabeza que tuvo que enfrentar la canciller Urrejola fue la instalación de José Miguel Ahumada en la subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales, decidido a frenar la tramitación del Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (TPP-11) y a dilatar lo más que pudo la modernización del Acuerdo Comercial de Chile con la Unión Europea.

El último desacierto del presidente Boric en política exterior que la ministra Urrejola no pudo detener, fue cuando aprovechó la cumbre de la CELAC, en Buenos Aires, para opinar de asuntos internos del Perú al acusar al «régimen peruano» de violaciones a los derechos humanos. En Cancillería fue considerado un grave error abrir un flanco diplomático con el único país vecino con el que Chile no tiene diferendos limítrofes.

Ganaría mucho el Presidente si convocara de verdad a un debate para consensuar una estrategia actualizada de política exterior y mientras tanto redobla en prudencia su condición de conductor de la misma”. señala Juan Pablo Glasinovic en El Mostrador.

Eso quedó de manifiesto, por ejemplo, en la CELAC con la crítica a Perú, una injerencia en asuntos internos en lo que un presidente no puede incurrir. También ocurrió con el bochornoso rechazo de recibir las cartas credenciales del embajador de Israel.

Chile inició el mes pasado un despliegue militar en puntos críticos de la frontera con Perú y Bolivia, una medida que durará 90 días y busca aumentar el control del ingreso irregular de migrantes que afecta la zona, ante la sorpresa de sus dos vecinos.

Hace un año, el gobierno del entonces presidente Sebastián Piñera amplió una singular zanja de 600 metros de largo por dos de profundidad -anegada- construida seis años atrás cerca de Colchane. Bandas criminales dedicadas al contrabando y al narcotráfico construyeron puentes para cruzarla, que también fueron usados por migrantes indocumentados, según el gobierno anterior.

Las relaciones con Bolivia tampoco han mejorado. El presidente de Bolivia, Luis Arce, manifestó que su país no cesará en el reclamo de un acceso al Océano Pacífico ante Chile, durante el acto de conmemoración del mar boliviano, a 144 años de la Guerra del Pacífico (1879-1884) que enfrentó a ambos países. «Mar para Bolivia. No dejaremos de proponer la necesidad de trabajar en el tema de nuestra reivindicación marítima con Chile”, manifestó.

En criterio de Arce, el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de octubre de 2018, estableció que se trata de una cuestión pendiente en Sudamérica y que ambos países deben resolverlos mediante el diálogo.

Durante la XXVIII Cumbre Iberoamericana en República Dominicana, los cancilleres de Chile, Alberto Van Klaveren (quien sustituyó a Urrejola), y de Venezuela, Yván Gil, sostuvieron una reunión donde expresaron su deseo de consolidar una ruta de trabajo basada en el entendimiento. Gil, expresó su deseo de que ambos países puedan desarrollar una “cooperación económica mutuamente ventajosa”. Se supone que analizaron asimismo el problema de los miles de migrantes venezolanos en Chile.

Un tenso momento se vivió en esta reunión cuando el canciller de Nicaragua, Denis Moncada, le reclamó “respeto” a Boric, por haber considerado al gobierno de Daniel Ortega como una dictadura. “Exigimos al presidente de Chile respeto para el gobierno y pueblo de Nicaragua. No debe utilizarnos como plataforma para demostrar su traición al pueblo chileno y su entrega al imperio norteamericano”, dijo Moncada.

Desaciertos presidenciales

Pero la alta tolerancia de la canciller Urrejola con los desaciertos del Presidente Boric no fueron suficiente para ocultar el escándalo generado por la filtración del audio de la reunión de gabinete en que se definió la estrategia para enfrentar las declaraciones del embajador argentino en Chile, Rafael Bielsa.

Boric montó una estructura débil al mando de cancillería, con una ministra que no era de su círculo de confianza ni de la coalición preferente, que, si bien tenía más experiencia en ese mundo, venía del área de los Derechos Humanos. Urrejola debió luchar internamente por imponer sus criterios, para en muchos casos tener que ajustarse a la agenda y prioridades del subsecretario Ahumada, el “alter ego” presidencial.

Glasinovic señala que si ya el esquema de mando en la cancillería es malo, se potencia con el propio perfil presidencial y su poca experiencia internacional: es imposible disociar la personalidad presidencial de la política exterior, cuando el presidente sigue actuando más como un diputado que como un jefe de Estado.

“La política exterior en muchas dimensiones es de Estado y por lo tanto el interés superior del país se antepone a quien detenta momentáneamente el poder. Nuestros presidentes tienen como primera obligación compenetrarse de ese espíritu con la humildad necesaria para dejarse guiar por la experiencia de otros (personas e instituciones)”, indicó.

En cadena nacional, Boric le enrostró estos resultados a la derecha. “Cuando el país comienza a mostrar señales de recuperación, cuando empezamos a salir adelante de una crisis larga, nuevamente hay un sector que intenta hacer que las cosas no cambien. Dejar las cosas tal cual y cómo están. Parece que no aprendemos de las lecciones del pasado. Parece que el objetivo de algunos es golpear al gobierno e impedir los cambios”.

Las presiones de Washington

En su pretensión de revivir la desacreditada doctrina Monroe, esa de “América para los americanos”, es decir para ellos, Washington presiona y presionará al gobierno de Gabriel Boric, no sólo para que se enemiste con Rusia, sino también de forma indirecta con China, hoy por hoy el principal socio comercial de Chile y de la mayoría de los países de la región.

De hecho, ya lo viene haciendo a través de la jefa del Comando Sur. Recientemente, la generala Laura Richardson, al referirse a las inmensas riquezas naturales de los países del área no vacila en hablar de “nuestros recursos naturales” y recorre la región de punta a punta, solicitándole a los gobiernos que mantengan a China fuera de lo que, eufemísticamente, ella denomina “nuestro vecindario.”

Tomar partido por el gobierno ucraniano, como hace Boric, es exactamente lo que Washington necesita para lograr apartar a China de “su vecindario”, como si fuese propiedad de Estados Unidos, como si pudiesen seguir considerándola como lo que un día fue: el patio trasero del imperialismo, señala El Clarín de Chile.

Se supone que el gobierno de Boric no ignora que el conflicto que se libra en Ucrania no se inició en febrero del 2022, sino en el 2014, con el golpe de estado organizado por el Departamento de Estado estadounidense y que contó con el activo protagonismo en el terreno de Victoria Nuland, Subsecretaria de Estado para Asuntos Euroasiáticos de la Administración Obama, que entronizó a un régimen de derecha radical.

Desde el golpe, Kiev comenzó a lanzar sistemáticos ataques contra el territorio rusófono de Donbass, ocasionando miles de muertos, heridos y mutilados que la prensa occidental se encargó de silenciar u ocultar ante los ojos de la opinión pública. Obviam,ente, la prensa hegemónica chilena nunca habló de ello.

Las condicionantes

Juan Carlos Gómez Leyton, cientista político, señaló que una condición política que condicionó todo el quehacer gubernamental fue el triunfo del Rechazo en el plebiscito constitucional, donde  Boric, nuevamente, fue un presidente timorato.

“No tuvo la actitud de un presidente Correa, en Ecuador o de un Evo Morales, en Bolivia, o del Comandante Chávez, en Venezuela, o inclusive, el presidente Gaviria en 1991 en Colombia, presidentes que se la jugaron con todo por la aprobación de las nuevas constituciones e hicieron campaña por su aprobación. Boric y su gente se restaron de ello. Dejaron al Apruebo solo”, indicó.

Si bien la propuesta constitucional no era de su total agrado, el gobierno se dejó influenciar por las encuestas internas que daban tempranamente como ganador al Rechazo, y no se comprometió activamente por un proyecto, decidiendo preparar el terreno para un nuevo proceso constitucional que se hará de manera armónica y equilibrada, consensuada, con todos los partidos del orden neoliberal, a objeto de darle continuidad al neoliberalismo.

Aunque esta cirugía mayor al núcleo del gobierno ha estado preparándose prácticamente todo el verano, entre incendios forestales y ministros interrumpiendo vacaciones para “habitar” sus cargos en medio de la crisis, ha sido manejada con discreción para evitar episodios como la filtración del nombramiento del comunista Nicolás Cataldo como subsecretario del Interior, que generó una presión tal por parte de la derecha que finalmente se lo excluyó.

*Periodista chilena, asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

Publicado en: Chile

Chile: La noción de nación

19/03/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Luis Casado

La nación ya no es el espacio de realización del principio de soberanía, si alguna vez lo fue. Para decirlo con todas sus letras, la nación ya no existe.

Entre las herramientas que aprendí a usar de niño se cuenta una irremplazable: el diccionario. Más tarde supe que las prácticas lugareñas hacen de cualquier palabra un enredo polisémico de mucho cuidado. Así, una “guagua” es un niño o niña lactante en Chile, mientras que en Cuba o en el archipiélago Canario se trata de un autobús de esos que en Chile llamamos “micro”. Lo que nuestros vecinos argentinos llaman “curda”, en España es “estar en pedo” y en Chile una “tranca”, que la RAE define como Palo grueso que se pone para mayor seguridad, a manera de puntal o atravesado detrás de una puerta o ventana cerrada.

Peor aún, una misma cosa es designada de distintos modos y la comprensión se hace difícil. Ejemplo entre otros: para los cubanos la papaya no es la fruta que uno piensa. Uno cree que domina el idioma pero vuelve al diccionario para eliminar dudas, precisar un significado o aprender nuevas palabras. Inconveniente: a veces el propio diccionario te induce en error, te confunde, te conduce a callejones sin salida.

Consulté el diccionario de la RAE para examinar la noción de “nación” y mira lo que encontré: la palabra recibe tres acepciones,

1. f. Conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo Gobierno.
2. f. Territorio de una nación.
3. f. Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común.

Irlanda, una nación, tiene tres gobiernos: uno en Dublin, otro en Belfast y un tercero en Londres. La antigua Yugoslavia -un país- ahora está separada en no menos de doce “países” con otros tantos gobiernos, incluyendo uno creado a bombazos por EEUU y la OTAN. Escocia busca su independencia de Gran Bretaña y mientras tanto está regida por un gobierno en Londres y otro en Edimburgo.

Luego, que la nación sea definida como el “territorio de una nación” es algo así como una recursión: la definición de una palabra con la misma palabra. El pan es el pan…

En cuanto al conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común… ¿cómo no pensar en países que albergan habitantes disímiles en idioma, cultura, territorio, tradiciones, costumbres, gastronomía, características antropológicas, color de piel, religión, etc.? Francia, es un buen ejemplo. O Bélgica. O España, para no mencionar la India o aún China y Rusia. O bien Chile, en cuyo territorio aún encontramos aymarás, quechuas, diaguitas, mapuches, onas, alacalufes y aun otros pueblos a pesar de los denodados esfuerzos de los conquistadores y de sus indignos sucesores por liquidarlos a todos.

Exit pues la RAE y sus definiciones. De ahí que haya echado mano a un concepto del economista e investigador francés Frédéric Lordon. Helo aquí:

“La deliberación democrática tiene su lugar más favorable en la circunscripción de lo que llamamos una nación. Sabiendo que por nación, si somos capaces de un poco de espíritu de abstracción, no hay que entender el dato del contorno de las actuales naciones, sino la nación, definida como el espacio de realización del principio de soberanía.”

No digo que esta definición facilite el curro: la Unión Europea, por ejemplo, y los países que la conforman, tendrían muchas dificultades para demostrar que constituye, o constituyen, el espacio de realización del principio de soberanía.

Ese ectoplasma llamado Ursula von der Layen, por ejemplo, no fue elegida por nadie, y mangonea como si se tratase de la encarnación del sufragio popular. Lo mismo se puede decir de ese payaso-sicario llamado Josep Borrell, un mutante que pasó del ala izquierda del PSOE a guardián de la herencia neofascista europea. Franco debe bailar muiñeira en su tumba.

Agrégale que Europa no es sino un Protectorado de los EEUU y ya la tenemos liada. No lo digo yo, lo dijo Charles de Gaulle cuando denunciaba, en su calidad de presidente de Francia, ese ministerio de colonias llamado OTAN. Mon Général tenía -como decía él mismo- “una cierta idea de Francia”: una nación grande, fuerte, independiente y soberana… Nación que sucumbió junto a él. Una vez más no lo digo yo, lo dice Pierre de Gaulle, nieto del gran Charles, quién sostiene que la clase política gala traicionó los ideales de su abuelo entregándose a la dominación del imperio.

Si se trata de gobernar para su propio pueblo, las mandatarias/es/is/os/us lo tienen crudo cada vez que toman decisiones que contrarían los intereses de las oligarquías y de los mercados financieros. O del imperio… que es más o menos lo mismo.

Para resistir hay que tener convicciones, habilidad, un cerebro y algo de cojones. De otro modo terminas nombrando a Jaime de Aguirre ministro de… ¡Cultura!

Actualmente, en materias económicas no se puede debatir de nada, ni descartar la doxa o negar la verdad revelada. El neoliberalismo es el destino insuperable de la Humanidad. Que hoy en día los EEUU practiquen un proteccionismo hipócrita, financien a las empresas que se deciden a abandonar Europa para instalarse en el imperio, que una vez más importantes bancos quiebren dejándole la cuenta a los fondos públicos… no estimula ni siquiera el deseo de pensar allí donde nadie piensa estas cosas. En Chile por ejemplo.

Si no se puede debatir… ¿dónde queda la soberanía? Si los ciudadanos no tienen ni siquiera el derecho a opinar sobre cuestiones que les atañen directamente, como sus leyes -comenzando por la primera: la Constitución- ¿dónde queda la noción de nación? Si no es posible definir más prioridades ni objetivos que un alto nivel de lucro para los capitales extranjeros acompañado de una ridícula tasa de impuestos… ¿de qué sirve votar?

La nación ya no es el espacio de realización del principio de soberanía, si alguna vez lo fue. Para decirlo con todas sus letras, la nación ya no existe.

En estos días, Macron intenta gobernar por decreto en Francia, y así le va. El uso inmoderado del artículo 49.3 de la Constitución francesa, que impone leyes que nadie ha votado, podría echar abajo el gobierno, forzar nuevas elecciones parlamentarias, y debilita, sí o sí, la frágil legitimidad de un elegido por defecto.

En otros sitios la Constitución debe ser el resultado de una masturbación extremadamente privada entre expertos del onanismo a las órdenes del gran capital. Tú lo llamas como te dé la gana: comité de expertos, consejo ciudadano, comité técnico… Lo que no figura en ningún sitio es la nación. Ese espacio de realización del principio de soberanía que desapareció un 11 de septiembre de 1973, hace ya casi 50 años.

¡Cómo te echamos de menos, Salvador…!

Publicado en: Chile

El indulto presidencial y las amenazas de la derecha chilena

08/01/2023 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Prensa Latina

La decisión del presidente chileno, Gabriel Boric, de ejercer su derecho al indulto, provocó una reacción virulenta de la oposición que abandonó la mesa por el acuerdo de seguridad y amenaza con acusar constitucionalmente al mandatario.

Las ya tensas relaciones subieron de tono cuando el dignatario liberó a fines de año a 12 presos del estallido social de 2019 y a Jorge Mateluna, exmilitante del Frente Patriótico Manuel Rodríguez.

Molestos por esta decisión la coalición de derecha Chile Vamos y el ultraderechista Partido Republicano decidieron retirarse de las negociaciones para alcanzar un acuerdo que permita enfrentar la delincuencia y el crimen organizado.

Interrogado sobre el tema por Prensa Latina, el analista político Nicolás Romero, director de la Revista De Frente, explicó que -en primer lugar- el indulto es una atribución constitucional que tienen los presidentes.

En este caso se aplicó a personas condenadas por tribunales chilenos por la comisión de delitos en el contexto de las revueltas de 2019 y, a Mateluna, sometido a un proceso muy irregular con vastos antecedentes que demuestran haber sido víctima de las circunstancias. Romero recordó que en el anterior gobierno de derecha de Sebastián Piñera se realizaron cientos de indultos bajo el argumento de la Covid-19, e incluso, se liberaron a violadores de los derechos humanos durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

“Si en su momento la derecha invocó razones humanitarias para saltarse convenios internacionales que prohíben la amnistía de condenados por delitos de lesa humanidad, entonces no viene al caso que se cuestione la iniciativa constitucional del presidente Boric”, declaró Romero.

En segundo lugar, explicó, el indulto es una promesa de campaña del presidente, que al inicio de su mandato retiró 223 querellas interpuestas por la administración anterior contra participantes en las manifestaciones iniciadas en octubre de 2019.

En su arremetida contra el Gobierno por esa decisión, los sectores conservadores, además de abandonar la mesa de negociaciones sobre el acuerdo de seguridad, amenazaron con una acusación constitucional a la ministra de Justicia, Marcela Ríos, e incluso contra el mandatario.

Romero considera que en este punto hay una división. Existe, dijo, una derecha más dura, vinculada al pinochetismo y al Partido Republicano, que está por la desestabilización del Gobierno y -de hecho- ya lo hicieron durante el reciente paro de camioneros.

Hay otro sector más tradicional, alineado a los intereses de los empresarios, que necesitan mayor estabilidad para sus negocios y ello pasa por la continuidad del ejecutivo de Boric, y por lo tanto no están a favor del proceso contra el presidente, ni con el abandono del acuerdo para alcanzar una nueva carta magna.

La última encuesta de la firma Criteria, realizada en el período en que se anunció el indulto, muestra un aumento de cinco puntos en la aprobación a la gestión del presidente hasta alcanzar el 35 por ciento, una cifra aún baja.

Al referirse al tema, el director de la Revista De Frente recordó que parte de la caída de la popularidad de Boric en los últimos meses está vinculada con la derrota de la opción del Apruebo en el plebiscito sobre un nuevo proyecto de constitución y con la incapacidad del Gobierno para levantar banderas propias.

No obstante, dijo, en ese referendo cuatro millones de personas votaron por el cambio y es muy posible que muchas de ellas también tengan una simpatía por el indulto, un tema bien transversal y muy sentido por una parte de la población.

Según su criterio, esta medida logra empoderar al gobierno y recuperar la confianza de sectores progresistas y de izquierda.

Publicado en: Chile

Chile: 2022: Año de la derechización del oficialismo

03/01/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Andrés Figueroa Cornejo 

Evaporados los últimos sudores del 2022, como expresión descompensada, inestable y contradictoria de las relaciones de fuerza entre los intereses de las clases dominantes y el movimiento amplio y heterogéneo de las luchas de los trabajadores y los oprimidos, y tras la pandemia que detuvo de golpe la revuelta social de octubre de 2019, el Estado capitalista chileno y sus administradores de turno persisten en profundizar las políticas del liberalismo monetarista, precipitando la estanflación mientras liberan bonos focalizados para los ultra empobrecidos.

Asimismo, el Estado ranquea continentalmente la subordinación y fetichismo aspiracional respecto del Estado corporativo estadounidense. Por ejemplo, y actuando como la seguidilla de administraciones civiles post dictadura iniciada en 1990, Boric saludó con celeridad olímpica, tal cual Biden desde la Casa Blanca, la presidencia ilegítima y violadora serial de los derechos humanos de Dina Boluarte, caudilla mediática del último golpe de Estado dado en el Perú contra un mandatario elegido en las urnas.

Al respecto, el gobierno de Boric, cuyo marketing de cambio generacional en la ‘política’ se hizo trizas a poco andar, fue rápidamente ocupado por la tendencia más fuerte y reaccionaria del Partido Socialista, siguiendo el hilo de su plenipotenciario ministro de Hacienda, el ex presidente del Banco Central, Mario Marcel, celebrado una y mil veces por el gremio patronal (Confederación de la Producción y el Comercio, CPC).

De este modo, el gobierno se ha caracterizado, entre otras conductas, por hacer propia la agenda de la denominada derecha tradicional. No sólo mantiene cautivos a los muchachos que fueron detenidos por la policía en la revuelta social de hace tres años (luego de un acotado y “simbólico” indulto de 12 de ellos el pasado 30 de diciembre), sino que ha redoblado los recursos fiscales para la militarización del territorio ancestral mapuche, multiplicando la prisión política de sus luchadores, extendiendo repetidamente el estado de emergencia en la zona, e intentando amilanar sin éxito el ánimo y la ética antigua de un pueblo que, encarnando los principios de territorio y autonomía, protagoniza diversos procesos de recuperación de tierras que le fueron arrebatadas por colonos terratenientes y la industria forestal.

Así también, Boric firmó hace poco el antisocial y enemigo de la soberanía popular Tratado de Libre Comercio TPP 11 (Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico), alianza económico-financiera de ‘nueva generación’ mediante la cual los grandes monopolios y oligopolios corporativos multinacionales negocian directamente con los gobiernos de turno, eternizando la condición primario exportadora y extractivista de Chile a costa de mayor explotación, precarización laboral y saqueo de naturaleza. Y de no cumplir el gran capital sus expectativas gananciales, puede llevar a los propios Estados a tribunales creados para tales efectos.

Si bien, los luchadores sociales jamás tuvieron expectativas significativas respecto de que Boric liderara una administración consecuentemente reformista, tampoco se vaticinó su espectacular derechización. Luego del plebiscito de salida que rechazó la propuesta de Constitución convenida por una convención ad hoc, se produjo la traducción política institucional de que la población habría entrado en razón y tornado militante de la derecha autoritaria, patriarcal, conservadora y antidemocrática chilena.

En ese sentido, el problema no es que la derecha convierta en una victoria de los intereses de las clases que representa el resultado de un plebiscito. El problema es que el gobierno de turno, autoproclamado ‘progresista, ecologista y feminista’, se comporte de igual forma, transmutando los contenidos de sus promesas electorales con el propósito de adaptarse a un supuesto nuevo escenario de alternancia de fuerzas por arriba.

Ello ha significado clausurar, para beneficio de los grandes grupos económicos, los pocos aspectos progresivos de la reforma tributaria, previsional y otras; además de reproducir las fórmulas históricas de la oligarquía para escribir un nuevo texto constitucional, denominado esta vez “Acuerdo por Chile”, donde su debate y resultado se concentran en un poder legislativo profundamente desprestigiado y no votado para escribir constituciones, y un determinante “grupo de expertos” no elegidos democráticamente.

Semejante acuerdo, que no apasiona sino exclusivamente a sus propios firmantes, no difiere sustancialmente de cómo se fabricó la Constitución de la dictadura y es una réplica de las maneras elitistas en que se dictaron las cartas magnas de los últimos 200 años. Al respecto, ya proliferan las voces que postulan el rechazo al acuerdo impuesto por la casta política institucional.

Si bien, las necesidades y derechos sociales de las grandes mayorías que se manifestaron abiertamente desde octubre de 2019, no serán satisfechos por la actual administración ni por el capitalismo neoliberal, tampoco se observan iniciativas gubernamentales tendientes a aliviar los dolores sociales cuyos principales nudos se encuentran en la inseguridad laboral y empeoramiento del trabajo, la caída de los salarios, el encarecimiento diario del costo de la vida, una salud pública arruinada y basada en mortales listas de espera; la educación reproductora de la desigualdad, la imposibilidad de la vivienda propia, la ausencia de tiempo para vivir y el aumento vertiginoso de las dolencias mentales devenidas de unas relaciones sociales que han vuelto mercancía, o sea, objeto de alienación y lucro, todos los momentos que llenan las horas y los días de la sociedad chilena.

Por abajo, como no se han resuelto las necesidades más apremiantes de la sociedad que gatillaron octubre de 2019, subsisten los sujetos sociales más dinámicos y en acción de los oprimidos: fracciones de juventud popular que hasta hoy perseveran en la trabajosa producción de procesos territoriales abiertos y volcados a la organización directa de la comunidad.

Es cierto: un gran segmento de quienes participaron en el estallido social desapareció de las calles y retornó a las veredas, mientras otros son incluso parte del gobierno. Pero también hay agrupaciones anticapitalistas preexistentes o que se forjaron al calor de la revuelta que han cobrado un crecimiento relativo, tanto por fuera como por dentro de la lucha institucional.

Pero el pueblo despierto se busca y busca a los compañeros. Se coordina y se distancia, vuelve a concertarse y luego hace camino propio. Tal vez será un eventual nuevo momento explícito de la lucha de clases y la voluntad colectiva por ella condicionada lo que, por la urgencia de concentrar fuerzas, razones y organización, se disponga a reunir los empeños atomizados, superar las mistificaciones identitarias, y recomenzar la ruta desde el lugar más encumbrado donde se congeló transitoriamente la lucha.

Sin embargo, esta vez, no en forma de mera suma de demandas, sino que con objetivos tan claramente organizados como las propias necesidades elementales de la gente común. Y esos contenidos, por más sencillos que parezcan, requieren uno o más instrumentos políticos que aún no existen y que sólo pueden emerger volcánicamente, desde abajo, del curso genuino y creativo de los combates populares concretos.

Publicado en: Chile

  • Ir a la página 1
  • Ir a la página 2
  • Ir a la página 3
  • Páginas intermedias omitidas …
  • Ir a la página 27
  • Ir a la página siguiente »

Barra lateral principal

Suscribete en nuestra lista

PODCASTS DE DON JUAN

Don Juan
Don Juan

Este podcast tiene la intención de reproducir interpretaciones personales de algunos clásicos de la poesía universal. Entiendo, al igual que Octavio Paz, que la poesía es una actividad emocional revolucionaria, un ejercicio espiritual, un medio de liberación interior y una búsqueda de transfiguración. Adonis, Ali Ahmad Said y Octavio paz son mis favoritos. Dos clásicos modernos.

LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
byjuan

Este poema, como tantos otros, tiene que ver con los límites de la vida. Es un poema profundo y desconcertante, pero como todos en los poemas de Adonis nunca sabemos a dónde nos lleva sus impresionantes versos, es como no saber en qué puerto este barco llegará anclar.

LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
06/03/2024
juan
LAS OCHO, un poema de Lorca
26/12/2023
juan
RAIZ DE HOMBRE de Octavio Paz
03/11/2023
juan
NIDO de García Lorca
15/10/2023
juan
TIERRA SIN RETORNO
02/10/2023
juan
MADRUGADA de Octavio Paz
25/09/2023
juan
SILENCIO de octavio paz
14/09/2023
juan
EL HUERTO DE LA PETENERA de Lorca
28/08/2023
juan
DESPEDIDA de Lorca
18/08/2023
juan
LAS ESTRELLAS de Adonis
04/08/2023
juan
Search Results placeholder

Manu Chao – Clandestino (Full Album)

https://youtu.be/DOs5lmxDo74?si=yuHyqvCMGtTjtSKC

Los artículos se publican con el permiso de los autores a través de una licencia de Creative Commons

Ontiveros

Por qué Estados Unidos sigue perdiendo guerras

[Crónica] «La ligereza»: El ensayo es el Andrés Iniesta de las ideas

El caso Orélien y la crisis de autoría que sacude a la literatura

Spam bloqueado

283.635 mensajes de spam bloqueados por Akismet

webmaster ©ontiveros

Utilizamos cookies para asegurar una mejor experiencia en nuestra página. Al utilizar nuestras páginas, aceptas el uso que hacemos de las cookies.