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Bolivia

Bolivia: Los hijos que está pariendo el proceso de cambio. Revolución sin revolucionarios

06/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Jhonny Peralta Espinoza 

 

Desde hace 16 años el proceso de cambio ha ido produciendo una clase media que forma parte de la maquinaria estatal, y tiene otra forma de entender y hacer política, que ven a la formación política como algo innecesario, porque hacen política y toman decisiones políticas en un contexto institucional, pero donde falta la pasión política tan necesaria; así la clase media que vive en el mundo de la gestión estatal, creen que están sobrepolitizados por estar rodeados de política y de políticos, pero de otra pasta, porque están metidos en los vericuetos de la administración pública.

Pero eso no es política, eso es gestión, y confundir política con gestión conlleva un vaciamiento ideológico, porque muchas veces esa gestión ni siquiera tiene criterios políticos, y los criterios están en función de si habrá o no presupuesto, o lo que haya ordenado tal ministro o cual director. Así la “política” se reduce a dar luz verde o no a tal proyecto. Claro que el tema de la formación política a alguno le puede interesar, pero quizás lo ven como un extra a su trabajo, una necesidad personal y no colectiva. Pero cuanto más tiempo estén metidos en los laberintos de la gestión institucional, menos lo van a percibir como algo útil para su quehacer; así la dinámica los absorbe junto con el deseo de hacer de la política una profesión, verbigracia, tener una carrera política como diputados, directores, etc. Y si les decimos que hay que debatir sobre la radicalización de la democracia, las formas de entender el poder, etc., la respuesta es: “eso es para el mundo académico, teórico”, porque en su realidad esas cuestiones no les afectan en nada, cuando más bien es la base para una acción política con sentido.

También hay gente hipócrita que dice “estos jóvenes solo buscan la pega, su sueldo”, pero se olvidan de que ese mundo institucional es el que los ha creado así, y como no han sido capaces de crear una estructura institucional diferente, ni de descolonizar un Estado colonial; la gente que está ahí cumple el adagio: “la función crea al órgano” y se van convirtiendo en eso, en una pieza funcional para que esa maquinaria funcione. Estos son los hijos del proceso de cambio, y el buen diagnóstico es: estos son tus hijos, esto es lo que tienes, entonces cuestiónate, no tienes cuadros políticos que están pensando cómo cambiar el país.

El mercado sólo produce derechistas

Para pensar políticamente al individuo común, hay que partir de un hecho y es la coincidencia entre vida y mercado. Así, la vida se vive y se percibe cotidianamente como mercado; entonces el mercado fundido con la tecnología, aparece como la principal causa de experiencia. La clase media parida por el proceso de cambio se mueve en radiotaxi, viaja en BOA, buscan pareja en tinder, compran en hipermaxi, se informan en google, se entretienen en netflix, bromean con sus amigos en instagram, ríen con tik tok, y refuerzan su narcisismo en facebook. Entonces cada clase mediero del proceso de cambio, “reproducen el mercado simplemente viviendo, tomándose a sí mismo como un capital que gestionar: capital humano, capital-imagen, capital-salud, capital-afectos, capital-capacidades, capital erótico, capital-proyectos, capital-contactos” (A. Fernández S.)

Este vínculo vida-mercado políticamente significa que la ideología está en las cosas, está en el aire, es inseparable del hecho vivir, y esto obliga a que la noción de “lucha ideológica” debe redefinirse completamente. No se trata de ideas, la clase media del proceso de cambio tiene sus construcciones mentales, lo mismo que la unión juvenil cruceñista que posee sus ideas políticas, pero sus vidas se bañan en la misma realidad que es el mercado, sus vidas hoy son todas de derechas.

Pasolini propuso pensar este conflicto político como una disputa antropológica, entre diferentes modos de ser, sensibilidades, ideas de felicidad; porque una fuerza política no es nada, no tiene ninguna fuerza, si no arraiga en un espacio de contracultura, que rivalice con el mundo dominante en términos de formas de vida deseables. Así, mientras los dirigentes del proceso de cambio miran hacia el poder estatal, como el lugar privilegiado para la transformación social, se toma el poder y desde arriba se cambia la sociedad; Pasolini advierte que el capitalismo avanza mediante un proceso de «homologación cultural» que arruina los «mundos otros» de los campesinos, proletarios, mujeres de barrios populares, juventud sin proyecto de vida, contagiando los valores y modelos del consumo de forma horizontal, a través de la moda, la publicidad, la información, la televisión, la cultura de masas, etc. Este nuevo poder no desciende desde un lugar central, sino que se propaga «indirectamente, en la vivencia, lo existencial, lo concreto», decía Pasolini. En el consumo, en la forma de ser y pensar, en las conductas, Pasolini estaba descifrando los signos de una «mutación antropológica» en marcha, y la única forma de frenarla es con otra mutación antropológica, ¿será la clase media del proceso de cambio capaz de este reto?, porque frenarla desde el poder político sería como tratar de contener una inundación con una manguera.

La contención única tarea de los revolucionarios

La izquierda que apostó a tomar el poder estatal mediante elecciones, ha ido cambiando de pelaje, así de izquierda rosa, paso a ser de salón, después de caviar y llegó a ser progresista, y cuando se instaló en el Estado se convirtió en institucional, y ahora parece que se dio cuenta que es una izquierda de contención. Así, la izquierda de clase media que trabaja en las instituciones, en el gobierno, se dedicó a poner límites a los excesos neoliberales, redistribuir la riqueza y “contener” las infinitas y dolorosas heridas que se abren en los movimientos sociales; es decir, ahora se orientan a disminuir los impactos y los daños más agresivos del neoliberalismo, mediante el despliegue de políticas sociales (bonos, subsidios, incrementos salariales, subvenciones), en otras palabras, de ejercer la contención ante el avance incesante del capital depredador y explotador, avance que parece nunca detenerse.

Empero esta contención no termina de contener, no termina de modificar las estructuras latentes de la desigualdad, no termina de revertir la insatisfacción subjetiva y objetiva de amplios sectores de la población, esa sensación de una permanente “vida precariada”. Por esto, que esta política de contención nunca pudo reconectar con la política, con esos movimientos sociales más golpeados por el sistema, y quizás aquí está la respuesta ante el golpe de estado de 2019, su desafección y retiro del apoyo al gobierno del MAS. En conclusión, la contención no es capaz, por sí sola, de retomar la iniciativa política, hoy en manos de la vida-mercado.

Contrafinalidad del capitalismo

La coyuntura mundial es la de la hegemonía territorial e ideológica del capitalismo liberal, esto es una evidencia tan fuerte que no hay necesidad de comentarios; esta hegemonía no está en crisis, está en una secuencia de despliegue particularmente intensa e innovadora. Más aún “la extensión del dominio capitalista sobre vastos territorios, la diversificación intensiva y extensiva del mercado mundial, está lejos de haberse completado, casi toda África, gran parte de América Latina, Europa del Este, la India, son lugares «en transición», ya sean zonas de saqueo o países «en proceso de crecimiento», donde la implantación a gran escala del mercado puede y debe seguir el ejemplo de Japón o China” (A. Badiou)

Hoy 264 personas poseen el equivalente de riqueza de tres mil millones, son concentraciones de propiedad sin precedentes a escala mundial, y están lejos de haber concluido; pero hay dudas de que el capital pueda valorizar la fuerza de trabajo de toda la población mundial, por esto, hay entre dos y tres mil millones de personas desposeídas, no son dueños, campesinos sin tierra, informales, etc. que vagan por el mundo y, por tanto, políticamente peligrosos. Por otro lado, los Estados Unidos, lucha con otros países que quieren su parte de soberanía sobre el mercado mundial, y ya han comenzado enfrentamientos en Oriente Medio, África y el Mar de China, por esto la guerra es el horizonte de esta situación, con marcado autoritarismo en los gobiernos.

Hoy más que nunca el mundo pide revolución, el país nunca pudo encontrar el camino de un auténtico proceso de transformación, y la coyuntura mundial señala una salida, y es el autoritarismo con diferentes formas y contenidos, en unos países se instalarán gobiernos al estilo Bolsonaro, Meloni, Erdogan o Trump, en otros se situarán gobiernos producto de golpes de estado blandos o lawfare y, también habrán países donde simple y sencillamente se den golpes de estado cruentos. ¿En Bolivia qué salida se estará operando desde la embajada norteamericana?

Cuál es la identidad política del proceso de cambio

Rex Nettleford, un luchador jamaiquino decía: «La pregunta ¿qué somos? lleva al deseo de lo que queremos ser», con esto nos dice que arrancamos del presente para afirmar el futuro; y nuestro presente, para preocupación de todos, está marcado por la implosión del MAS, ya casi nadie se acuerda de la construcción del Estado Plurinacional y la democracia intercultural, que marcaban horizontes de construcción intersubjetiva y la definición del proceso de cambio en términos contextuales, planteando su legitimación de manera local, cultural, como algo propio.

Lo que llama la atención en encuentros que hacen Evo Morales como Luis Arce, o sus epígonos, repiten verdades universales o abstractas, como ser “somos antiimperialista”, “somos anticapitalistas”, “somos anticolonialistas”; la pregunta es si estas verdades ayudan en algo a los movimientos sociales, a la gente de a pie, si dan sentido a sus vidas cotidianas. A lo mejor hay que partir desde las creencias justificadas desde nuestra comunidad, nuestro país, porque no hay mejor experiencia de verdad que la que emerge desde la participación en nuestra comunidad, cuando ya sabemos cuál es la principal causa de experiencia de la clase media en el aparato estatal: su celular.

Y esas creencias justificadas que palpitan en nuestra comunidad no son más que el goce colectivo de derechos sociales dignos, porque toda dignidad humana se deriva de la dignidad de una comunidad concreta; y en nuestro caso es que la dignidad de nuestros hermanos indígenas de tierras altas y bajas, de nuestros jóvenes y niños/as, de nuestros obreros, de nuestras mujeres… es gozar de una tierra productiva, de educación y salud de calidad, de un proyecto de vida, de una legislación laboral progresista, de una vida sin violencia machista…

Así se construye una identidad política, y la responsabilidad social del Gobierno será con nuestra gente y con nuestras comunidades; por lo tanto, no se concibe una moralidad como el interés común de toda la humanidad, sino como el interés de una comunidad condicionada históricamente: nuestro País. Donde nuestra existencia moral más elevada y completa sólo se alcanza como miembros de nuestra comunidad, de nuestro país. En estas condiciones ser antiimperialista, anticapitalista, en nuestro contexto no tiene sentido, a no ser que alguien de un concepto claro y concreto de «qué es ser antiimperialista», “qué es ser anticapitalista” “qué es ser anticolonialista”.

Esta nueva identidad política nacida de nuestro contexto cultural no puede ocurrir por evolución espontánea, por acciones y reacciones independientes de la voluntad de cada cual; el camino del progreso moral de la construcción de esa identidad política en comunidad, implica la mayor inclusión de voces, de experiencias, de creencias, de luchas, que en otras palabras significa escucharnos entre todos y todas en un plano de reconocimiento y respeto.

Esta nueva identidad política construida con la voluntad de sacrificio, el apoyo mutuo y el sentirnos comunidad es el mayor desafío al capitalismo porque transformamos las relaciones sociales. Nuestras armas de lucha serán nuestra resistencia a convertirnos en individuos perdidos, sin identidad, que produce el neoliberalismo; nuestra rebeldía a no admitir más jerarquías, patriarcados; y, nuestra palabra que será el resultado de la deliberación abierta nos llevará a la verdad.

Contención o revolución, ¿sin revolucionarios?

La dirección estratégica de la política boliviana se dirige a la restauración de un orden conservador y reaccionario, esto porque las ofertas políticas que hace Evo Morales, la nacionalización, y, Luis Arce la industrialización, son insuficientes para tratar los problemas estructurales que atraviesa el país; así queda libre el camino para que el plan de la embajada norteamericana sea victorioso, porque son ofertas que nada tienen que ver con el día a día de la demanda ciudadana; por tanto, la disputa del evismo y el arcismo se reduce a una disputa del poder por el poder, porque sus ofertas no plantean proyectos de país, ni estrategias políticas.

En ese tablero de ajedrez donde se define la nueva geopolítica mundial, y las desigualdades siguen creciendo y la vida no vale nada para el gran capital; hay una creciente insatisfacción contra el capitalismo global que provoca estallidos de furia, pero que no se materializan en un nuevo proyecto político de emancipación; en este contexto, es mejor correr el riesgo y comprometerse con una transformación auténtica, aun si este compromiso termine en una catástrofe, que es mejor que vegetar en la supervivencia hedonista. Ya lo dijo Sergio Almaraz “Era por la vía de la defensa movilizada de los recursos naturales por la que se recuperaría la tensión en las masas y acabaría llevándose al país a la radicalización permanente, hacia el socialismo, considerando la preexistencia de un pueblo activo políticamente”

Países como el nuestro solo nos queda la rebelión, porque como lo afirmo Marx, “las reformas sociales nunca se logran por la debilidad de los fuertes, sino que siempre son el resultado del poder de los débiles”; eso sí, olvidándonos de todos los cimientos de la época revolucionaria del siglo XX, porque nos llevará al fracaso. Y tomando el consejo de S. Almaraz, es hora de luchar en el campo de la economía política y afectar los intereses del gran capital en nuestro país. Algunos izquierdistas gritarán al cielo y dirán que “no están dadas todas las condiciones objetivas y subjetivas”, que las masas ignorantes de indios, mujeres, jóvenes y obreros dispersos no tienen “conciencia política”; cuando la historia reciente nos demuestra que en agosto del 2020, esos “inconscientes” demostraron que su rebeldía podía caminar a la rebelión y desembocar en una revolución, solo que los jerarcas tradujeron ese acontecimiento en función de sus intereses privados. Así, la conciencia política para esas masas “ignorantes” es saber dónde viven, qué necesidades tienen y quién les machaca sus vidas, y esto sin leer a Lenin o a Marx.

Sin olvidar que “las revoluciones pueden comenzar de muchas maneras, la primera imagen que aparece es la de una multitud asaltando la sede del poder:  las Tullerías de París, en agosto de 1792 y en julio de 1830; el Palacio de Invierno de Petrogrado, en octubre de 1917; o un edificio estratégico: el hotel Colón de Barcelona, en julio de 1936; el cuartel Moncada de Santiago de Cuba, en julio de 1953 (Éric Hazan)

Jhonny Peralta Espinoza, exmilitante de las Fuerzas Armadas de Liberación Zárate Willka

Publicado en: Bolivia

Bolivia: La absurda tesis del autogolpe

23/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Carloslos Echazú Cortézuentes

 

Una vez más la derecha en el país pretende insultar el sentido común de nuestro pueblo.

De ese modo, muestra su desprecio a los sectores humildes, pues piensa que, por más absurdas que sean sus narrativas, los sectores populares van a creerlas. De eso, y nada más que de eso, trata la última pretensión que han tenido las oligarquías y sus lacayos pitas.

En efecto, la tesis del «autogolpe» de Evo recientemente «descubierta» por sus pseudointelectuales, no hace más que dejarlos en el ridículo nuevamente.

Veamos qué es un autogolpe y bajo qué condiciones se presenta: los políticos de derecha, acá en Bolivia y en todo el mundo, recurren con frecuencia a las maniobras más infames para afincarse en el poder, por lo que el autogolpe siempre, se presenta en situaciones en las que el poder del gobernante se ve amenazado. En ese marco, el autogolpe se realiza para evitar que la oposición le arrebate el poder, y no para entregárselo, como la derecha estúpidamente lo ha pensado.

El autogolpe se ha presentado de dos maneras en la historia de las luchas sociales. La primera forma es la más común. En este caso el gobernante disuelve el parlamento, y otras instituciones de la democracia y saliéndose del marco legal, gobierna por decreto, desatando una persecución a sus opositores. Para eso generalmente se, apoya en el ejército. Eso fue lo que hizo Fujimori en el Perú el año 1992. Se le ha denominado el Fujimorazo. Algo parecido realizó Germán Busch, acá en Bolivia, el año 1939, cuando se declaró dictador y disolvió el Congreso.

La otra modalidad consiste en que el gobernante, justamente para evitar que su oposición le arrebate el poder, se lo entrega a los militares que instauran un gobierno de facto, dejando sin efecto todo el marco legal bajo el cual su oposición estaba por arrebatarle el poder. Eso fue lo que hizo Mamerto Urriolagoitia en Bolivia el año 1951, desconociendo la victoria electoral del MNR. En nuestra historia, este episodio ha sido denominado el Mamertazo.

Como se puede apreciar lo que se atribuye a Evo, es decir, supuestamente haber pedido a las organizaciones sociales que, a su vez, ellas pidan su renuncia, no se enmarca en ninguna lógica de autogolpe, pues el gobernante que recurre a esa maniobra, lo hace para mantenerse en el poder, ante el riesgo de ser destituido o, en su caso, para evitar que su oposición tome el poder.

Por otro lado, a modo de instruir en lógica elemental a la derecha obscena, conviene resaltar algo que ya lo han señalado desde muchos ámbitos, quienes utilizan un poquito de sentido común: Así fuera cierto que Evo hubiera requerido a las organizaciones sociales que pidan su renuncia (algo que ha sido negado por quienes estuvieron en esa reunión), eso no significa, de ningún modo, que «se derrumbara la teoría del golpe». El golpe no es una teoría, más bien es la caracterización de lo que la derecha fascista y racista de este país acometió en noviembre de 2019 y eso está probado de muchísimas maneras; por ejemplo, 1) en el secuestro del hermano del presidente de la cámara de diputados, Víctor Borda, (que se encontraba en la lista de sucesión constitucional) bajo la amenaza de matarlo, si no renunciaba; 2) en el despliegue de las bandas paramilitares racistas de la unión juvenil cruceñista y de la resistencia K’ochala, que sembraron de terror a las poblaciones humildes indígenas; 3) en la quema de los tribunales departamentales electorales; 4) en el acuerdo que llegaron Camacho y su padre con el ejército y la policía «para, que no salieran»; 5) en la transferencia de fondos de Camacho a la cuenta del comandante de la Fuerza Aérea, Gral Terceros, en los momentos que se realizaba la arremetida fascista; 6) en el motín policial, dirigido nada menos que por la oficialidad; 7) en la «sugerencia»/advertencia de las Fuerzas Armadas para que Evo renunciara, pisoteando el deber constitucional que tienen de no deliberar; 8) en la autoproclamación de Añez en recinto parlamentario vacío; 9) en la subordinación de las fuerzas Armadas a Añez, incluso antes que se posesionara; 10) en el envío de municiones del gobierno argentino a la policía boliviana sin que el gobierno de Evo lo conociera, menos lo aprobara; 11) en la ilegal reunión de la Universidad Católica donde decidieron que Añez seria presidente; 12) en las masacres de Sacaba, Senkata y Ovejuyo, que se constituyó en el aplastamiento de la resistencia al golpe, bajo el infame eufemismo de “pacificación”.

Todas estas pruebas del golpe son apabullantes y la pretensión de la derecha de haber encontrado un «autogolpe» es simplemente ridícula.

Publicado en: Bolivia

El simbolismo de Allende que Evo y Álvaro no logran comprender

02/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Javier Larraín  

 

No son los hombres los que hacen la Historia,
es la Historia la que hace a los hombres
o a las figuras o a las personalidades.

Fidel Castro

I

En la emisión del pasado 27 de marzo del programa Detrás de la verdad, ante una pregunta del periodista Junior Arias, referida a la salida del país de Evo Morales en plena crisis golpista en noviembre de 2019, Álvaro García Linera respondió:

“El año 1973, en septiembre, el presidente mártir Salvador Allende resiste en La Moneda la traición de sus Fuerzas Armadas –que hacen un golpe de Estado–, y murió. ¿Y hasta cuándo se quedaron los militares? Hasta el año 90; y su Constitución hasta el día de hoy.  El Presidente, heroico, se inmoló. ¿El resultado? 40 años de neoliberalismo violento, destructivo. ¿Eso queríamos de Evo?”

En la misma línea, en su programa dominical por Radio Kawsachun Coca, este 18 de junio, Morales, a fin de abordar el asunto ya mencionado, también tomó como ejemplo el actuar del exmandatario chileno, apuntando:

“Ha habido una lucha dura para salvar la vida de Evo y de muchos hermanos de Bolivia. ¿Qué dijo la derecha? ‘El cobarde Evo se escapó’. Algún compañero nuestro dijo también que se escapó, y un ministro dijo que debería dar su vida como Allende, como Marcelo Quiroga Santa Cruz, porque eso es ‘Patria o Muerte’. […] Acabaron con la vida de Salvador Allende en Chile y allí ya no hay socialismo.”

II

El 11 de septiembre de 1973, a poco menos de dos horas de que la Fuerza Área de Chile con aviones Hawker Hunter lanzara los cohetes “rockets” a La Moneda, Salvador Allende, acompañado de sus escoltas y amistades más cercanas y leales, por Radio Magallanes se comunicó por última vez con su pueblo:

“[…] En estos momentos pasan los aviones. Es posible que nos acribillen. Pero que sepan que aquí estamos, por lo menos con nuestro ejemplo, que en este país hay hombres que saben cumplir con la obligación que tienen. Yo lo haré por mandato del pueblo y por mandato consciente de un Presidente que tiene la dignidad del cargo entregado por su pueblo en elecciones libres y democráticas.

En nombre de los más sagrados intereses del pueblo, en nombre de la patria, los llamo a ustedes para decirles que tengan fe. La Historia no se detiene ni con la represión ni con el crimen. Esta es una etapa que será superada. Este es un momento duro y difícil: es posible que nos aplasten. Pero el mañana será del pueblo, será de los trabajadores. La Humanidad avanza para la conquista de una vida mejor.

Pagaré con mi vida la defensa de los principios que son caros a esta patria.

[…] Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.”

III

La Historia, esa con H mayúscula, como reflexionó con claridad Fidel Castro en la actividad de clausura de la «Conferencia Mundial Diálogo de Civilizaciones. América Latina en el siglo XXI: Universalidad y Originalidad», llevada a cabo La Habana el 30 de marzo de 2005, se caracteriza por al menos tres tendencias. Y cito:

“Los grandes acontecimientos históricos son producto de las crisis”;

“Del pueblo salen los jefes y, sobre todo, en los procesos de grandes crisis sociales”;

“La Historia está hecha de una serie de acontecimientos y avanza de etapa en etapa. […] Cada una de esas etapas fue creando valores, cada una de esas etapas fue creando culturas que se iban sumando”.

IV

En el prólogo al libro del agudo escritor argentino Alejo Brignole, Los combates y las ideas, haciendo una apretada síntesis de esa “historia de la Humanidad o historia de la lucha de clases” de la que hablara Marx en el Manifiesto del Partido Comunista, destaqué:

“[…] basta dar una mirada más o menos detenida de la Historia para notar que durante decenas de siglos hombre y mujeres de todos los colores y estaturas, así como naciones enteras, han luchado porfiada, revoltosa y dignamente ‘para subir la cuesta del gran reino animal’.

Así nos conmueven en la Antigüedad las tempranas batallas emprendidas por el espartano Agis y las reformas de su coterráneo Cleómenes; el grito desesperado de Esquilo y su Prometeo; la secesión de los plebeyos que en un acto bien ejecutado abandonaron Roma y se marcharon al Monte Sacro; los reclamos de los Graco y las peleas de esclavos sirios y macedonios, también los de Apulia y Sicilia, contra la República romana, a la cabeza de Enno y Cleón, de Salvio y Artenión, como antesala de la odisea de Espartaco y Crixo.

Las fuentes de esas épocas nos emocionan con las labores de los esenios y de los cristianos primitivos, perseguidos estos últimos despiadadamente por Nerón, pero victoriosos en el tiempo, imponiendo la ideología de los pobres y perseguidos a todo un Imperio.

Con el paso de los siglos se despliegan las revueltas aldeanas en Inglaterra con John Ball; las sublevaciones sociales en Alemania y la acción de Thomas Müntzer; las utopías de Moro y Campanella; el bravío actuar de los jacobinos; la ‘conjuración de los iguales’; la búsqueda de Charles Fourier, Saint-Simon y Owen; la intrepidez de Blanqui y Babeuf; la Liga de los Justos y el levantamiento del 48; la Primera Internacional y la Comuna de París; los rusos populistas y pronto los comunistas liderados por Lenin. En fin…

A la par de esos personajes y acontecimientos, en ‘nuestra mayúscula América’ y haciendo frente a la invasión europea sobresalieron por su inteligencia, brío y fiereza Lautaro y Hatuey, Túpac Amaru I; la humanidad de Fray Bartolomé de las Casas; después apuntalados por la rebelión de los comuneros de El Socorro y la de indígenas de Túpac Amaru II y Tupaj Katari y Bartolina Sisa; por la ‘inconfidência mineira’ de Tiradentes y la apasionante revolución de esclavos negros en Haití, conducida por Toussaint Louverture y Jean Jacques Dessalines.

Asimismo, la lucha de clases se expresó en esta parte de un continente ya independiente con la hondura de Artigas y del Dr. Francia; de Hidalgo y Morelos; del abolicionismo de Miranda, Bolívar y José Miguel Carreras; para dar saltos integradores y emancipadores con Simón Rodríguez y Francisco Bilbao; con Hostos y Betances; con el decoro de Juárez y la conmovedora obra-acción de José Martí. Con la pedagogía de Recabarren y Mella; con la decisión de Sandino y Farabundo Martí, de Guiteras y Aponte; con el levantamiento mapuche en Ranquil; con la mítica columna de Prestes; con Villa, Zapata y Cárdenas en México; con la transparencia de Árbenz, con la dignidad de Allende y los socialismos triunfantes, de los cuales la Revolución cubana, con Fidel y el Che, nos mostró cuan bien valía hacer atajos en la Historia.”

V

Salvo rarísimos casos, desde Espartaco hasta Ho Chi Minh la Historia nos conmueve, seduce y nos duele con una seguidilla ininterrumpida de acciones justicieras protagonizadas por gentes humildes prontamente frustradas por las clases dominantes de todas las eras.

Es irrebatible que la resistencia de Allende junto a su pueblo, aquel 11 de septiembre de 1973, no parió un “Chile socialista”, como el que tampoco de la rebelión de Espartaco nació una “Europa liberta” o que los sueños de los bolcheviques, tras siete luminosas décadas, fueron finalmente desalojados y se despidieron del mundo.

Pero así avanza la Historia, a tropezones…

Por eso no es justo ni honrado pretender justificar dudosas decisiones personales a costa de la relectura torcida de la actuación noble y desprendida de otras y otros.

Y no nos equivoquemos. Ni nos dejemos arrastrar al falso debate de si “vivir o morir”, porque ni Ernesto Che Guevara, ni los hermanos Inti y Coco Peredo, ni Quiroga Santa Cruz perseguían la muerte. Por el contrario, amaban y luchaban por una mejor vida, pero no exclusivamente para ellos, sino para todas y todos.

El simbolismo de Allende que Evo y Álvaro no logran comprender reside justamente ahí: en la lealtad en todo momento con los pobres de la ciudad y el campo de Chile; en no ceder su investidura pacíficamente a la traición y a la burguesía golpista y asesina; en aceptar que los procesos sociales no se deben a una persona, que todas y todos son prescindibles, porque o las y los humildes se liberan por sí mismos y en colectivo, o no se liberarán.

A medio siglo de la inmolación de Allende y las mejores hijas y los mejores hijos de la historia de Chile, no nos queda más que seguir su ruta, con la mirada puesta en el pasado y en el porvenir y aquellos bellos versos de Neruda sellados en nuestras mentes:

[…] ven conmigo,
ven con todos los que a ti se parecen,
los más sencillos,
ven, no sufras,
ven conmigo,
porque aunque no lo sepas, eso yo sí lo sé:
yo sé hacia dónde vamos,
y es ésta la palabra:
no sufras porque ganaremos,
ganaremos nosotros,
los más sencillos,
ganaremos,
aunque tú no lo creas,
ganaremos.

Javier Larraín es profesor de Historia y Geografía

Publicado en: Bolivia

Bolivia llevará a Almagro ante la justicia, afirma embajador

25/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Diario Octubre

Bolivia esclarecerá ante la justicia el papel de la Organización de Estados Americanos (OEA) en la ruptura de su orden constitucional en noviembre de 2019, aseguró el embajador del país sudamericano, Héctor Arce.

“Es un tema que tarde o temprano, esté o no el señor Luis Almagro, cuando concluya su misión, Bolivia ha de llevarlo a la justicia, porque estos temas no pueden quedarse abiertos”, afirmó Arce entrevistado por el canal Bolivia Tv acerca de la 53 Asamblea General de la OEA, que concluye este viernes.

Bajo la dirección del secretario general del foro interamericano, Almagro, se realizó una auditoría a las elecciones que ganó el expresidente Evo Morales.

Los resultados preliminares fueron entregados a los medios la madrugada del 10 de noviembre de 2019 y hablaban de irregularidades en los comicios, lo que posteriormente fue puesto en duda por varios estudios de expertos internacionales.

Arce reveló a Bolivia Tv que se conoció recientemente que en la OEA no existen normas para la realización de auditorías como la de 2019.

“No existen normas de auditoría de integridad electoral -denunció-, es decir, han hecho una auditoría como han querido, han hecho una auditoría sesgada, no podría llamarse jamás una auditoría. Sesgada profundamente por intereses políticos para desestabilizar a un gobierno y a una democracia progresista”.

Tras la presentación del informe, el conflicto cívico-político se agudizó con un motín policial y la sugerencia militar de renuncia del entonces presidente.

Ante las torturas, secuestros y amenazas que sufrían muchos de los ministros y legisladores del Movimiento al Socialismo, Morales dimitió y poco después la exsenadora Jeanine Áñez se autoproclamó presidenta, por lo que ahora cumple condena de 10 años de cárcel.

Días después, ocurrieron las masacres de Sacaba, Senkata y El Pedregal, con saldo de 38 muertes y cientos de heridos, como resultado de la represión contra quienes reclamaban el retorno del orden constitucional.

Bolivia mantiene en los diferentes escenarios de la OEA el reclamo sobre la influencia decisiva de Almagro en el quiebre institucional de noviembre de 2019.

Sin embargo, hasta el momento, los reclamos sobre los informes de la auditoría no fueron respondidos con el argumento del secretario general de que “es un caso cerrado”, criticó Arce.

El diplomático reiteró que en la 53 asamblea general se reiteró el reclamo sobre el papel negativo de Almagro, quien en vez de cumplir su rol de defensa de la democracia, fue el responsable del quiebre constitucional en Bolivia.

Publicado en: Bolivia

Bolivia: Crisis y disputas internas

04/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Mg. José A. Amesty Rivera

Desde la salida del expresidente Evo Morales Ayma, de la jefatura presidencial en Bolivia, (golpe de Estado en su contra) se empezaron a escuchar especulaciones sobre problemas internos entre el partido Movimiento al Socialismo MAS y Evo Morales, dentro del mismo partido MAS, entre el presidente Luis Arce y Evo, entre David Choquehuanca y Álvaro García Linera, en fin, una lucha intrincada entre los principales líderes del MAS y ex presidentes, vice presidentes y presidentes en ejercicio.

Revisemos algunos elementos de esta crisis o disputas internas. Por ejemplo, José Llorenti, miembro del MAS, señala: «En el año 2014, con la victoria de Evo Morales con el 61%, el MAS como partido tenía la misión histórica de empezar a debatir la transición o la renovación en la misma revolución, sin embargo, ante la intensión de Morales de negar el debate, y de hablar únicamente de su posible reelección, se postergó un debate necesario en el MAS que hoy (gestiones 2021-2022-2023), estamos llevándolo a cabo. La crisis del MAS actualmente, es la crisis de la transición y ahora llamada renovación, la cual debió debatirse el año 2014, inmediatamente después de que Evo Morales ganara la elección. Es decir, que inmediatamente la victoria de Morales se debió iniciar la discusión por quién o quiénes serían los siguientes cuadros en conducir la Revolución (actualmente, Luis Arce y David Choquehuanca)».

«En otras palabras, la crisis orgánica y política que está ocurriendo en el MAS, es un debate atrasado, porque debió debatirse de cara al año 2019 la transmisión ordenada de mando como sucedió por ejemplo en Brasil, con Lula-Dilma o en Argentina con Cristina Fernández-Alberto Fernández, o varios otros ejemplos. El rehusar el debate no hizo otra cosa que ocultarlo, motivo por lo cual ahora estamos viviendo esta crisis. Asimismo, debatir la transmisión de mando, no quiere decir, “jubilar a una generación” o “retirar de la política” a un líder, como por ejemplo, sucedió en Brasil donde se puede ver con más claridad que la transmisión de mando no significó el retiro de Lula de la política, de la misma manera, en Argentina, la salida de Cristina Fernández de la presidencia no significó su retiro en la política, significó, más bien, la oxigenación de un gobierno o de un proceso político de cambio (progresista – popular)».

Ahora, para salir o para sobrellevar esta crisis política, se presentan varias salidas, veamos las más destacadas:

A. La salida institucional-electoral, que significa ir a primarias al interior del MAS para ver una salida ordenada a la división y la crisis. Esta salida, siendo la más racional, no parece ser la más popular entre los líderes del denominado “Proceso de Cambio”, por los grados de desconfianza que existen, y porque ya se tiene el precedente de que, si se escoge una dirigencia en el interior del MAS que no comulga con la línea central del evismo, ésta es retirada o negada.

B. La salida por la fuerza, que, más bien, plantea exacerbar la pugna interna hasta que uno de los dos bandos gane.

C. La salida dialogada, en la que ambos bandos tomen en cuenta el criterio del otro y exista un desprendimiento para hacer posible la unidad, propuesta establecida fundamentalmente por Álvaro García Linera, exvicepresidente.

D. La salida por el caos, que significa más bien la división del MAS y la competencia externa en elecciones nacionales, incluso en diferentes partidos políticos.

Lo más triste es que al parecer, las diferencias al interior del MAS parece que se inclinan por el desastre, antes que por una salida salomónica o pacífica-institucional.

En esta situación se agrega, que el expresidente Álvaro García Linera, aboga en estos últimos días: «donde habló de que esta revolución o este proceso político debe ser conducido únicamente por indígenas, haciendo fuerza para que sea Evo Morales quien vuelva a conducirlo«.

Cuando finalmente señala Llorenti, «la Revolución ya avanzó mucho en inclusión social y política. García Linera no ve que los indios (indígenas) ya hicieron su revolución burguesa (denominada Revolución Democrática y Cultural) y la Bolivia que recibió junto a Evo Morales el año 2005, no es la Bolivia que dejó el año 2019», y mucho menos la del 2023.

Por otro lado, veamos tres posturas ante la crisis interna en Bolivia. Desde el “ala arcista” (renovadora) respondió el exministro de Gobierno, Hugo Moldiz. Desde el “ala evista” (radical) el abogado de Derechos Humanos, Nelson Cox. Y la voz de la experiencia que ve con preocupación el impasse, el extitular de Minería, José Pimentel. Quienes responden y se preguntan: ¿Qué está pasando realmente y qué debemos saber de esta situación? ¿Existe un ala denominada “evista” y otra “arcista” en flagrante disputa? ¿Es posible concertar la unidad a estas alturas?

CORREO DEL ALBA, entrevista a estas tres personas, y la primera pregunta para los tres es: ¿Cuál sería el origen del conflicto entre “renovadores” y “radicales”?

Hugo Moldiz responde: «Tiene que ver con la ausencia de un espacio de resolución de las contradicciones y tensiones que se iban a presentar debido a que, por vez primera desde 2005, se iba a producir un dislocamiento entre el liderazgo político-institucional o estatal y el liderazgo político. Evo Morales concentró ambos desde enero de 2006 hasta noviembre de 2019«.

Nelson Cox responde: «Deviene de ciertas posturas asumidas. El entorno de Luis Arce –Hugo Moldiz y los ministros Lima, Del Castillo, María Nela Prada, Montaño y Novillo– le han hecho creer que era el nuevo referente de Bolivia y paladín del MAS, quien estructuró los basamentos del Proceso de Cambio y que su vínculo con Evo Morales le perjudicaría».

José Pimentel responde: «No hay tendencias, son simpatías e intereses. El MAS-IPSP es un instrumento de las organizaciones sociales, en sí no es un partido. Por eso el liderazgo no es un hecho electivo, si no consecuencia de la lucha que los dirigentes y líderes han desarrollado en el seno y en servicio de las organizaciones sociales.La gestión gubernamental ha tenido un acompañamiento de las organizaciones sociales, pero no la orientación y dirección de las mismas, esta falta de reflexión-práctica no ha permitido que se profundice el cambio o prevea errores«.

Como vemos es un abanico de perspectivas disimiles. Pero lo que sí parece haber es un elemento común y es que, no se ha producido nunca un debate medianamente profundo del carácter del Proceso de Cambio y de su horizonte histórico.

Pero si ha habido y hay, un agudo enfrentamiento ideológico que los del pueblo tienen con los sectores retrógrados. Problemas como la concentración de la tierra, la fuga de divisas, la explotación ilegal del oro, el cambio de la Justicia, la aplicación de la salud universal y la educación intercultural, la lucha contra la corrupción y el enriquecimiento ilícito, son temas sin solución.

Estas y otras muchas contradicciones, llevaran a la Revolución a la ruptura y a un punto de no retorno. Para no llegar a esto, algunos proponen:

«Corregir los errores que se cometieron, profundizar lo que se hizo bien, y articularlo con los resultados positivos de la gestión del presidente Arce, a pesar del contexto internacional adverso y las dificultades internas, va a depender de concebir la política de una manera no burguesa«.

Otros, «Pavimentar la unidad pasa por la predisposición de Luis Arce de dejar de escuchar ese zumbido de moscas que anda rondándole para seguir viviendo del prebendalismo y el oportunismo«.

«Si se pierde de vista al enemigo principal (que es el imperialismo), la desestabilización del gobierno de Luis Arce será la constante y crecerá el riesgo del acortamiento de su mandato, al que parecen apostar algunos miembros de algunas facciones«, aseveran otros.

Finalmente, algunos proponen: «Recuperar lo que se había postergado en la primera etapa de gobierno, el socialismo comunitario y el desarme de los golpistas«.

Como señalamos arriba y reiterando hay toda una trama política en Bolivia, que si no se corrige podría dar al traste con la Revolución. Lo que nos lleva a recordar, lo expuesto en el artículo de mi autoría: «ONG tarifada por EEUU, replica-inocula su veneno antirrevolucionario«, cuyo objetivo fundamental es: denunciar el intento de aplicación del esquema subversivo diseñado contra Cuba por EEUU, como réplica en Bolivia.

Es decir, en el caso de Bolivia, se realizan gestiones, entre muchas otras, para potenciar los partidos políticos de oposición y vincularlos a los congresistas cubano americanos en una causa común, la de replicar las medidas antirrevolucionarias en Bolivia. ¡Ojalá!, esto no esté sucediendo finalmente en Bolivia.

Finalmente, es sensato recordar las palabras y recomendaciones del vice presidente Álvaro García Linera en su artículo: «Cinco pasos para contrarrestar la vulnerabilidad de los procesos progresistas«, aunque sea parte de esta trama.

  1. Reconocer y analizar en qué decisiones nos equivocamos, como gobernantes, esto es muy importante para avanzar sin repetir errores. Es necesario luchar, a toda costa, para mantener la unidad del bloque social que fue el constructor del proceso de democratización continental, esta alianza de sectores indígena-campesinos o de campesinos con sectores obreros, con profesionales, estudiantes, esta alianza que se logró después de mucho tiempo de oscurantismo dictatorial y neoliberal, hay que defenderla.
  2. la alianza es una construcción virtuosa de hegemonía y de un bloque social de poder que difiere en cada proceso revolucionario y que es necesario resaltar lo que nos une.
  3. La capacidad de gestión económica, la gente nos va a seguir apoyando o nos va a rechazar por cómo orientemos la economía y depende de la realidad de cada país.
  4. Cada decisión que se tome debe estar orientada a beneficiar al núcleo duro, a aquel que no nos va a abandonar nunca, a los más pobres, a los más humildes, a los más maltratados.
  5. Si tenemos que distribuir los costos, no los hagamos recaer sobre los más humildes, sino sobre los que tienen más, para mantener el apoyo de los que tienen menos. Nunca se debe perder la base de apoyo de tu núcleo duro porque, al fin y al cabo, de ahí venimos y cuando pase todo esto, ahí vamos a volver.
  6. Y como última recomendación, García Linera señaló el constante proceso que deben desarrollar los revolucionarios de repolitización y reideologización de la sociedad, esta es la tarea más difícil, porque cada vez que se requiere de mayor cantidad de personal en el aparato estatal, asumen los integrantes de los sectores sociales y estos se despolitizan.

Al despolitizar esos sectores, convertir al activista en funcionario público y dejar abandonado a la comunidad o al sindicato, hemos dejado un espacio para que las fuerzas conservadoras vuelvan a apoderarse de esos sectores.

Por ello, enfatizó en que toda medida económica que favorece a lo popular debe estar acompañada de un proceso de narrativa política, de politización, de un sentido de lo político: lo comunitario, lo social, lo socialista y lo comunista, mediante cursos de formación política, seminarios, charlas y demás.

Para concluir recordemos igualmente las palabras del compañero Juan Martorano, «en el marco de estos días cruciales, no podemos ni debemos bajar la guardia. Además de ello, las líneas están dadas y claramente establecidas: Calma y cordura. Nervios de acero. Máxima conciencia y movilización».

Publicado en: Bolivia

BOLIVIA se suma a la tendencia desdolarizante. Considera reemplazar el dólar por el yuan en su comercio exterior con China

28/05/2023 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Insurgente.org

 

Según recientes noticias[1], el Gobierno de Bolivia, encabezado por el presidente Luis Arce, está considerando la sustitución del dólar estadounidense por el yuan chino en su comercio exterior con China. Esta medida busca hacer frente a la escasez de dólares que afecta al país sudamericano.

Tanto el presidente Arce como representantes del sector empresarial boliviano están a favor de incluir el yuan en el comercio bilateral, siguiendo el ejemplo de otros países de Sudamérica como Brasil y Argentina, y en este sentido, se está evaluando la posibilidad de establecer hasta un banco chino en Bolivia que facilite el intercambio en yuanes.

Esta decisión se ve como una solución para los problemas monetarios que enfrentan varios países de América Latina y además refleja la tendencia global de diversificar las monedas utilizadas en el comercio internacional, reduciendo la dependencia del dólar.

Bolivia se incorpora a la cada vez más larga lista de economías que intentan desprenderse del dólar y empiezan a comerciar en yuanes. Hace no mucho veíamos cómo Brasil incentivaba la creación de una moneda conjunta con el grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), así como la aprobación por parte de India de un pago de aproximadamente 318 millones de dólares a Rusia en yuanes, con el fin de eludir las sanciones en las que actualmente se encuentra inmerso este país. En este sentido, son muy significativas las declaraciones del presidente boliviano, Luis Arce, para la prensa nacional: «Las dos economías más grandes de la región ya están transando en yuanes en acuerdos con China. Y la tendencia de la región va a ser esa».

El dólar no deja de ser todavía la moneda dominante, pero eso no quiere decir que el statu quo no pueda cambiar. La economía yanqui muestra claros signos de declive, de modo que es inútil tratar de predecir una fecha para una desdolarización basándose en la tendencia de estos años, teniendo en cuenta que la fortaleza de una moneda depende en gran medida de la situación geopolítica internacional. La posibilidad de que en un futuro cercano una gran parte de América Latina pueda comerciar en yuanes o en monedas locales tiene el potencial de tener un impacto significativo en el comercio en dólares. Por lo tanto, más que determinar cuándo ocurrirá, resulta crucial analizar las acciones que tomará Estados Unidos en respuesta a esta situación.. Al comprender que la economía de Estados Unidos requiere sistemáticamente de desestabilización para que su moneda siga siendo la única opción estable ‑como ocurrió en Ucrania-, nos da pistas sobre el rumbo que podría tomar en el futuro.

[1] https://www.europapress.es/economia/noticia-presidente-bolivia-plantea-pagar-importaciones-china-yuanes-frenar-caida-reservas-20230511183119.html

Publicado en: Bolivia

Bolivia: Entrevistas a Hugo Moldiz, Nelson Cox y José Pimentel. Tres miradas para entender la disputa interna en el MAS

22/05/2023 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Correo del Alba

En enero de 2020, a pocos meses del golpe de Estado y su renuncia, el expresidente Evo Morales anunció desde su exilio en Buenos Aires que “el candidato a Presidente [del Estado Plurinacional de Bolivia] por el Movimiento Al Socialismo – Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP) es el licenciado Luis Arce Catacora (…) candidato a Vicepresidente, tomado en cuenta la propuesta del Pacto de Unidad, quiero informarles que es el hermano David Choquehuanca”.

La militancia, simpatizantes y hasta algunos “pititas” arrepentidos optaron disciplinadamente por la mentada dupla, que ganó con más del 50% de los votos en los comicios del 18 de octubre de 2020. Sin embargo, a poco andar del Gobierno, las fisuras internas comenzaron a aflorar y ser amplificadas por una prensa opositora que dedicó vastas portadas al conflicto.

No fue necesario seguir apuntando a un eventual distanciamiento entre masistas desde los medios de comunicación, en tanto el propio presidente del MAS, Evo Morales, ha ido publicando, desde hace varios meses en su cuenta Twitter, Facebook y otras redes sociales, denuncias y ataques al Ejecutivo, reforzadas por sus colaboradores más cercanos.

Personas afines al MAS, así como parte de su militancia y numerosos adherentes se sienten desconcertados y desconcertadas ante los problemas cupulares. ¿Qué está pasando realmente y qué debemos saber de esa situación? ¿Existe un ala denominada “evista” y otra “arcista” en flagrante disputa? ¿Es posible concertar la unidad a estas alturas? ¿En qué se parece este proceso de ruptura a lo experimentado en el siglo pasado por el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), partido que capitaneó la llamada Revolución del 52?

En fin, son muchas las preguntas y pocas las respuestas. En busca de ellas hemos entrevistado a tres voces claves para que nos den su opinión y análisis sobre la crisis por la que atraviesa el MAS. Desde el “ala arcista” (renovadora) respondió el exministro de Gobierno, Hugo Moldiz; del “ala evista” (radical) el abogado de Derechos Humanos, Nelson Cox; y una voz de la experiencia que ve con preocupación el impasse, el extitular de Minería, José Pimentel.

¿Cuál sería el origen del conflicto entre “renovadores” y “radicales”?

Hugo Moldiz (HM)–Tiene que ver con la ausencia de un espacio de resolución de las contradicciones y tensiones que se iban a presentar debido a que, por vez primera desde 2005, se iba a producir un dislocamiento entre el liderazgo político-institucional o estatal y el liderazgo político. Evo Morales concentró ambos desde enero de 2006 hasta noviembre de 2019.

Aquel liderazgo concentrado cambió desde la campaña electoral misma, como se puede inferir, y es también un hecho el que no hubo ningún tipo de acuerdo desde la designación del binomio. Se partió del supuesto de que se tenía un binomio meramente instrumental, lo que, ciertamente, no fue asumir que, desde el golpe de Estado y la recuperación de la democracia, se iba a presentar una nueva configuración política.

Nelson Cox (NC)– Deviene de ciertas posturas asumidas. El entorno de Luis Arce –Hugo Moldiz y los ministros Lima, Del Castillo, María Nela Prada, Montaño y Novillo– le han hecho creer que era el nuevo referente de Bolivia y paladín del MAS, quien estructuró los basamentos del Proceso de Cambio y que su vínculo con Evo Morales le perjudicaría.

Obviamente ellos tienen mucha afinidad con la derecha y esa determinación interna ha permitido que cometan actos de traición, no solamente con los procesos de Senkata y Huayllani, sino con relación a la propia agenda que ha dejado el golpe de Estado y el gobierno de facto, por ejemplo, el procesamiento a altas autoridades como son los exministros de Jeanine Áñez, a Tuto Quiroga, Carlos Mesa, a Samuel Doria Medina, a Waldo Albarracín.

Al apartarse de todo eso se ha hecho un acto de traición a la ideología del MAS, estableciendo alianzas con el eje de la derecha: Jhonny Fernández, Manfred Reyes Villa y Arias.

José Pimentel (JP)– No hay tendencias, son simpatías e intereses. El MAS-IPSP es un instrumento de las organizaciones sociales, en sí no es un partido. Por eso el liderazgo no es un hecho electivo, si no consecuencia de la lucha que los dirigentes y líderes han desarrollado en el seno y en servicio de las organizaciones sociales. Estos dirigentes, formados en la resistencia contra las dictaduras militares y el neoliberalismo, ocuparon cargos en el Ejecutivo, la Asamblea Constituyente (AC), el Parlamento y los gobiernos subnacionales. La exigencia de una gestión acelerada y eficiente dio paso a su sustitución por profesionales, mientras los sectores sociales se convertían en beneficiarios, relegando su función dirigencial. La gestión gubernamental ha tenido un acompañamiento de las organizaciones sociales, pero no la orientación y dirección de las mismas, esta falta de reflexión-práctica no ha permitido que se profundice el cambio o prevea errores.

La pasividad de las masas, que puede interpretarse como satisfacción o tranquilidad para conseguir respuestas a sus intereses y necesidades, no da paso al protagonismo de los actores sociales, ni al surgimiento de nuevos líderes. En ese sentido, la conducción del aparato estatal asume la titularidad del liderazgo y la conducción política está condicionada a los espacios que se logren en el Gobierno; por eso la promoción de “tendencias” es un adelanto de espacios en las futuras elecciones.

¿En qué se fundamentan las desavenencias? ¿Hay diferencias estratégicas?

HM– El Instrumento Político nació en 1995 como síntesis de un pluralismo político en el marco del antiimperialismo, el anticolonialismo y el anticapitalismo, aunque con una aproximación bastante compleja desde el indianismo, katarismo, socialismo no marxista, socialismo marxista e incluso desde la socialdemocracia.

Si bien es cierto que no se ha producido nunca un debate medianamente profundo del carácter del Proceso de Cambio y de su horizonte histórico, es evidente que existen desavenencias en términos de cómo concebir, construir y gestionar la política; de definición del sujeto histórico de la Revolución; del tipo de relación entre el “líder” y el pueblo y de otros aspectos que, entre otras cosas, no son suficientes para marchar por rumbos distintos.

NC– Se fundamentan en ese acto innoble de deslealtad, de ataque constante, sistemático y ofensivo contra Evo Morales. Debieron tener claridad en no atacarlo, pero han hecho un “Plan Negro”, el pasado año, con el objetivo de desmontar el ideario que se tiene de él en cuanto a su liderazgo histórico y político.

Hay diferencias estratégicas, el MAS y nuestro presidente Evo Morales es antiimperialista y anticapitalista, nosotros jamás nos vamos a aliar y dar la mano con la derecha. Por otra parte, los “renovadores” no están de acuerdo con las determinaciones del MAS, se apartan de su estructura y no escuchan las sugerencias de Evo Morales, desoyen las recomendaciones para que alejen a ministros nefastos como Del Castillo, Lima y otros.

JP– Estos intereses particulares ocultan el agudo enfrentamiento ideológico que los del pueblo tienen con los sectores retrógrados. Problemas como la concentración de la tierra, la fuga de divisas, la explotación ilegal del oro, el cambio de la Justicia, la aplicación de la salud universal y la educación intercultural, la lucha contra la corrupción y el enriquecimiento ilícito, son temáticas que plantea y busca solucionar el Gobierno al margen del conocimiento y sentir de las masas. Por lo tanto, la lucha ideológica se suple con un enfrentamiento de la fuerza gubernamental y la movilización de la oposición.

La reafirmación de nuestros principios solo se puede dar enfrentando al enemigo, que no ha desaparecido y está al acecho. El futuro del proceso está en la definición de esta disputa ideológica y la construcción del poder popular; lo otro es descuidar la retaguardia y recibiremos un golpe en la espalda.

A medida que se aproximan escenarios electorales, ¿qué rumbos avizora pueda tomar esta disputa? ¿Hay mayores posibilidades de unidad o de ruptura?

HM– Nada justifica la ruptura, menos una lógica electoral. Hay que señalar que la táctica y la estrategia es la unidad, pues sin ella el avance de los procesos políticos es mucho más difícil y a veces hasta imposible.

Si no hay un cambio en la forma de ver las contradicciones actuales la ruptura será inevitable. Estamos por llegar, si es que ya no se lo hizo, a un punto de no retorno, con las consecuencias negativas que ello va a implicar. Desde la subjetividad, mantengo el optimismo de que se podrá evitar la ruptura.

NC– Hay mayor probabilidad de unidad en la lealtad, la convicción y en los postulados para poder seguir en el camino de la Revolución Democrática y Cultural, una revolución dentro de la Revolución, a la cabeza de nuestro presidente Evo Morales, único e indiscutible líder, Comandante. Obviamente nosotros no vemos que esto tenga sintonía y tono cuando existe un afán de proscribir al MAS y ser utilitarsistas del voto.

El Gobierno ya no es del MAS, se ha apartado, hay una ruptura ideológica y programática con relación a la continuidad del Proceso de Cambio, que está pausado. Se llenan la boca hipócrita y discursivamente el Presidente, el Vicepresidente y la ministra Prada, con actos que no son coherentes ni coinciden con el “Plan de Gobierno” que hemos votado todos. Hay una mirada hacia el Bicentenario y una “Agenda Patriótica” de 13 puntos que ni siquiera observan. No ven lo que hizo el gobierno de Evo Morales, tampoco reconocen la nacionalización. Realmente son unos amnésicos por conveniencia.

JP– El proceso electoral todavía está lejano, la reafirmación de nuestros principios y la unidad solo se puede dar enfrentando al enemigo, este sabe poner en debate problemas intrascendentes para hacernos olvidar la esencia de la disputa del poder: La apropiación del excedente económico. Es en este plano que hay que plantear acciones para superar nuestra situación de país proveedor de materias primas con la participación de los sectores sociales, a objeto de encontrar soluciones entre todos. La socialización no es convencer, es construir una voluntad colectiva.

¿Qué cree que sería necesario hacer para pavimentar una ruta unitaria? ¿Qué condiciones debieran darse para ello?

HM– Ojalá pronto, pues el tiempo político se agota, exista un proceso de “desfetichización” del poder de parte de quienes llevaron el Estado desde 2014 y que hoy están fuera de cualquier tipo de conducción institucional.

La posibilidad de recuperar el Proceso de Cambio, de corregir los errores que se cometieron, de profundizar lo que se hizo bien, y de articularlo con los resultados positivos de la gestión del presidente Arce, a pesar del contexto internacional adverso y las dificultades internas, va a depender de concebir la política de una manera “no burguesa”.

NC– Pavimentar la unidad pasa por la predisposición de Luis Arce de dejar de escuchar ese zumbido de moscas que andan rondándole para seguir viviendo del prebendalismo y el oportunismo, que retorne al cauce del Proceso de Cambio, que escuche a su Presidente y compañero que ha liderado 14 años Bolivia. Pasa igualmente porque retorne a las bases sociales con sinceridad, respetando al MAS y lo dispuesto cuando se expulsa a diputados; escuchando cuando se le sugiere que cambie ministros. La mirada tozuda de Luis Arce le aleja no solamente de la verdad, sino además de la base social, que está ofendida.

JP– La unidad es una necesidad para la lucha; solo la lucha nos unirá. La batalla contra la derecha es ahora. De esto dependen los resultados de las elecciones: Si hoy defendemos el Proceso de Cambio, profundizándolo, movilizando, cohesionadas y puestas en orden nuestras filas; sino llegaremos divididos y agotados. Lo otro es marketing electoral. Nuestra visión es desarrollar la lucha social.

¿Cuál considera que ha sido el costo de esta disputa para la gestión gubernamental y los movimientos sociales? ¿Habrá ganadores y perdedores?

HM– El hecho de que la facción “conservadora” [“radical”] esté desplegando una táctica similar a la de la izquierda ante el gobierno de Siles Suazo entre 1982-1985 no solo es equivocada, sino que pone en riesgo una acumulación histórica del pueblo durante décadas. Si esto se profundiza, se pierde de vista al enemigo principal –que es el imperialismo–, la desestabilización del gobierno de Luis Arce será la constante y crecerá el riesgo del acortamiento de su mandato, al que parecen apostar algunos miembros de dicha facción. Si esto ocurriese, el pueblo habrá perdido y la única ganadora será la derecha, que mira expectante cómo se desangra el Proceso de Cambio. Esto porque en 1971, luego del gobierno patriótico militar de Juan José Torres, se instaló una dictadura militar de Hugo Banzer; y en 1985, después de Siles Suazo, no se instauró un gobierno popular, sino dos décadas de neoliberalismo.

NC– Me apena que la determinación equivocada de Luis Arce y de David Choquehuanca genere estas fisuras, que le han convenido solo al entorno de Luis Arce y que están provocando que el MAS pierda, porque le afecta y desacredita; afecta el prebendalismo de dirigentes que están buscando con estas divisiones un quiebre. La mirada lineal de los movimientos sociales está padeciendo un divisionismo interno; no podemos negar que hay un divisionismo motivado por David Choquehuanca, que es el operario de Luis Arce y busca crear, a través de la Ministra de Culturas, de la ministra la Prada y el viceministro Vilca, un paralelismo en nuestras organizaciones.

Hay un movimiento prebendalista fomentado desde el Gobierno, quien está ganando bastante; mientras que la gran perdedora es la estructura unívoca y uniforme del MAS, que está padeciendo un revés trazado por intereses externos nefastos.

JP– El costo es enorme, la política es acción en un momento preciso: No se aprovechó la fortaleza del triunfo electoral para recuperar lo que se había postergado en la primera etapa de gobierno, el socialismo comunitario y el desarme de los golpistas. Las luchas interfracciones nos alejan más de este objetivo, cuando la mayor lección que nos dio el golpe de Estado de 2019 es que si un proceso no toma pasos hacia adelante, retrocede.

Publicado en: Bolivia

Bolivia: La unidad es una forma de hacer y organizar la política de forma colectiva

07/05/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Jhonny Peralta Espinoza

El laberinto de la derecha y su paradójica salvación

El reflujo que atraviesa la derecha se explica a partir de que sus objetivos que parecían innegociables, hoy no los tiene tan firmes, y esto se debe a que su estrategia nunca ha sido clara, ni tampoco ha podido seducir a todas las corrientes de la oposición, ni al país. Esto nos demuestra que, si hay la voluntad de cambiar la realidad, el mensaje político que se va a trasmitir, no debe reducirse a consignas: “cambio de la relación política con el Estado”, “federalización del país”, “retorno al republicanismo”, porque si las consignas no son traducidas en mensajes políticos para la población, para el territorio y la ideología, todo se reduce al activismo verbal, eso sí, esta situación no ha alterado el objetivo estratégico de la derecha: el derrocamiento del gobierno, y para lograr este objetivo, simplifica la realidad e impone, mediante su aparato mediático, la narrativa de que se avecina una crisis económica fuerte, de la cual el presidente estaría obligado a renunciar.

La derecha es una posición en la lucha de clases, y desde el 2009 y hasta ahora, solo ha conocido y ejercido un solo método para derrocar al gobierno del MAS, y es la conspiración nacional e internacional con el ejercicio de la violencia; el gobierno debe estar consciente de esta situación, porque la renovación o el cambio real de la derecha no es posible, ya que sus valores, como son su carácter privatizador, su gen racista, su monoculturalismo hegemónico, su violencia fascista, son innegociables. Además, hoy la derecha tiene vientos a su favor: la implosión irreversible del MAS, una crisis económica que se avecina, el sistema institucional cada vez más frágil, la ausencia de horizonte de país compartido, son factores que explican que estamos ingresando a una etapa donde resolver estos conflictos superan a la acción del gobierno, por tanto, hacer democracia sin ciertas transformaciones de la estructura social es una quimera. A tomar en cuenta el presidente y su entorno cercano.

Esos vientos a favor de la derecha, se convierten en tempestades, cuando Evo Morales y su entorno afirman que el gobierno no es del MAS; que los proyectos de ley enviados por el ejecutivo y llamados “paquete de leyes malditas”, no es iniciativa del MAS; que la inestabilidad y especulación financiera es responsabilidad de los ideólogos del modelo económico; que los que usurparon la presidencia de diputados y dividieron la bancada del MAS, son los que traicionaron a las víctimas del golpe de Estado; y, al final, acusan al gobierno de convivir con el gonismo, el neoliberalismo, el imperialismo, etc. Esta salvación paradójica que encuentra la derecha antinacional, es un reto al gobierno para que defina una estrategia de unidad indígena popular, dar señales evidentes de autonomía política y de discurso alternativo, y prepararse activamente para el conflicto político-social; porque si gobernar es un modo de organizar el conflicto, no debería tener miedo a la movilización política-social, para derrotar estas acciones conspirativas y desestabilizadoras.

El extravío estratégico: la chapareñización del MAS

La resolución 002/2023 de la dirección nacional del MAS, declara “que los militantes leales de base, están decididos a defender la revolución democrática cultural frente a las arremetidas del vicepresidente Choquehuanca, presidente Luis Arce…que pretenden proscribir al MAS y el liderazgo del hermano Evo Morales”; esta resolución expresa un extravío estratégico y alimenta una polarización política dentro de las filas del proceso de cambio, situación que es aprovechada por el aparato mediático de la derecha, porque en términos de identidad, de compromiso emocional, de sistema de creencias, y sean cuales sean los hechos, la gente comienza a creer lo que impone esta narrativa, un relato que es difundido principalmente por la vocería chapareña conformada por Leonardo Loza, Gualberto Arispe y Héctor Arce. Esta polarización política planteada por el sector chapareño del MAS, no tiene la intención de convertir al coyuntural adversario (llámese Luis Arce o David Choquehuanca, etc.) como un interlocutor legítimo con el cual pactar y entenderse, la única posibilidad de consenso político que busca el sector chapareño es la exclusión absoluta de cualquier compañero que apoya y colabora con el gobierno.

El MAS chapareño debe tomar en cuenta que los partidos no están condenados ni salvados por sí mismos, viven o mueren según lo que hacen frente a los grandes problemas, el MAS avanza de forma acelerada a su implosión, y al mismo tiempo destruye al sujeto político indígena popular, que en su momento con sus movilizaciones y su voto reconquisto la democracia. Ahora, quién o quiénes quieran reconstituir a ese sujeto político y sumar a nuevos actores, tendrán que plantear un proyecto mucho más radical que el que hemos vivido, añadiendo que lo más difícil es que la gente que ve estos extravíos del proceso de cambio, no pierdan la fe en la necesidad del mismo. Este es un problema enorme que no deben olvidar ni Luis Arce, ni Evo Morales, ni sus entornos correspondientes.

¿Se podrá levantar las ruinas del MAS?

Marx advertía que un partido ya no puede inspirar ninguna práctica histórica revolucionaria, si antepone la ideología a la política; porque el término “ideología”, para Marx es “un conjunto de ideas que se aplica a la realidad no para dilucidarla y transformarla, sino para oscurecerla y justificarla en el imaginario”. La realidad nos muestra que las élites evistas o arcistas enarbolan ideología pura y dura; los primeros viven del pasado: liderazgo indígena, nacionalización, estado plurinacional; y, los segundos, de la salvación economicista: sustitución de importaciones e industrialización del país. Para nadie es desconocido que los movimientos sociales se caracterizan por una debilidad ideológica, política, y estratégica, debilidad que se esconde muchas veces tras los resultados electorales o las grandes concentraciones políticas, y esto es producto de años de gobierno del MAS, donde los movimientos sociales han delegado su poder en el partido; o, más precisamente, en el presidencialismo, llámese Evo o Lucho, y sus entornos de confianza.

Si en algún momento hubo una llama de revolución en el proceso de cambio, ésta se apagó cuando el colectivo de obreros, indígenas, mujeres y estudiantes dejaron que otros decidan por ellos; entonces estamos hablando de un tema central en los procesos de transformación, como es el de la autonomía, o sea, la capacidad de decidir por sí mismos, sin delegación, tanto como individuo, como colectivo. Ahora bien, ¿cómo es posible la autonomía? ¿Qué significa y qué implica la autonomía? Castoriadis, afirmaba que la autonomía es “una meta que sólo se puede alcanzar a través de su propia práctica”, en otras palabras, el “ser” autónomo se construye mediante la práctica de la autonomía, ejerciéndola.

Ahora, el problema es si el  MAS, en cualquier de sus corrientes o tendencias, tendrá la voluntad de apoyar la autonomía de los movimientos sociales; hasta ahora lo que han demostrado es prebendalismo y cooptación; y para refrendar lo dicho, es útil recordar cuando  declaro el presidente Luis Arce e instó a “no temer al pluralismo de ideas” … (para) consolidar la “unidad ideológica” del MAS; y, la respuesta de Evo Morales fue de crítica a ese  “pluralismo ideológico que fue utilizado por la dirigencia obrera para proteger a todos los trabajadores, y al mismo tiempo pretexto para albergar en el movimiento obrero a adenistas, emenerristas, miristas”. Ambas posiciones expresan a la izquierda tradicional, siempre reactiva al valor de la igualdad y al valor de la pluralidad; para la izquierda ortodoxa la igualdad se concentra en la vanguardia, en la dirección nacional, y reniega de la pluralidad, porque expulsa a los que no están de acuerdo, a lo que no es capaz de unir a la diferencia; en cambio, los movimientos sociales, la igualdad la conciben como todos suman, todos aportan, no solo vale lo que sabe hacer una casta de dirigentes; y, la pluralidad, tiene que ver con la idea de que somos distintos, tenemos ideas diversas, pero podemos articularnos y no ser obstáculo para la organización y ser potencia. Esta es la fuerza de los movimientos sociales, que está en el máximo de igualdad y el máximo de pluralidad, el asunto es cómo articularnos para hacer una fuerza, una potencia.

Tristemente asistimos a una disputa de élites o entornos, donde, quizás ni Evo ni Lucho están enterados en qué telaraña están atrapados.

“El rostro que adquiere históricamente un partido es uno solo: el de su sector finalmente predominante” R. Zavaleta M.

Esta disputa entre elites del MAS nos muestra qué clases se adueñaron del proceso de cambio, porque es una disputa sin horizontes ni contenidos, cuando el mandamiento supremo de la política debe ser actuar de acuerdo con medidas que sirvan al pueblo en general, pero si sólo sirven para los militantes, los analistas, o cualquier otro grupo especial, el divorcio entre el pueblo y la política está asegurado, la desafección crece y la desmovilización se garantiza.

Más allá de las limitaciones, errores, desviaciones estratégicas, etc. de las élites del MAS, hay una responsabilidad que recae sobre el gobierno porque enfrenta a la ingobernabilidad, la desestabilización y la conspiración; y el gobierno debe responder si está dispuesto a construir un nuevo pacto social que implique la radicalización de la democracia y nuevos retos políticos que reconduzcan el proceso de cambio, debe mostrar si es capaz de entender el carácter de la época, las características de la crisis económica mundial, la nueva geopolítica mundial, y desarrollar una crítica política y una visión político-moral apropiadas para interpretar esta nueva época.

Una medida política trascendental, que gatille a los movimientos sociales y pueda permitir abrir nuevos horizontes políticos, que hace tiempo lo planteó S. Almaraz, es la vía de la defensa movilizada de los recursos naturales o económicos, como por ejemplo la nacionalización de la explotación y comercialización del oro o la estatización del comercio exterior, medidas políticas que podrían recuperar la tensión de los movimientos sociales, y llevaría al país a una radicalización permanente. En este caso, tendríamos un pueblo activo políticamente, donde el detonante son los recursos que genera el mismo pueblo trabajador, estas medidas demostrarían que la ideología que busca conscientemente el gobierno y los movimientos sociales, es una ideología igualitaria.

Otro camino que puede elegir el gobierno, es que el presidente inicie la batalla de las ideas, como proceso ético, que aspire a la politización de los movimientos, en base a preguntas esenciales que tienen que ver con el país que aspiran a construir, con el poder político que desean poseer, con unas fuerzas armadas de defensa de la democracia y la patria, con sistemas de salud y de educación que colmen las expectativas del pueblo boliviano. Estamos hablando de un proyecto de país, de un poder político y de una economía política que responde a las necesidades de un pueblo que siempre ha estado a la altura de la historia.

La voluntad es poder, y el poder es emancipación; el gobierno debe ser audaz también en los métodos, debería encabezar junto a los movimientos sociales y un renovado gabinete más político, un manifiesto como base para iniciar un debate de masas, más allá de los límites que desea imponer el aparato mediático de la derecha. Dicho manifiesto tendría una parte analítica especialmente rigurosa y dura que intente explicar las causas de la derrota el 2019 (si hay balance no hay derrota) y, sobre todo, una propuesta-sintetizada en diez o doce ideas fuerza, que centrara el debate y ayude a una síntesis final. Todo este planteamiento, en torno a la necesidad de construir un “sujeto político unitario” con voluntad de mayoría y de gobierno, o sea, una mayoría para gobernar desde un proyecto propio, solvente, viable social y políticamente. Ni programa máximo, ni programa mínimo, programa para la acción consciente que mueva a las mayorías, que genere, compromiso e ilusión.

Estos caminos que planteamos al gobierno, tienen el fin de construir una convergencia de fuerzas sociales y políticas, o sea una nueva unidad, que, para ganar una mayoría en el país, debe ser creíble, debe apoyarse en la posición hegemónica de su ala radical. En el país podemos identificar que esa ala radical lo constituyen los indígenas, que siguen siendo los sectores más desfavorecidos; los jóvenes entre 17 a 27 años, que cuando se inició el proceso de cambio, habían nacido o tenían 10 años, y que hoy constituyen el 30% del electorado y no tienen un proyecto de vida; y, las mujeres, con las que el Estado tiene una deuda social. Esta es una tarea inmediata y sin plazos que el gobierno debe iniciar ya; porque desde esos sectores saldrá el proyecto estratégico por el cual luchar, y la exigencia de actuar tanto “desde arriba» como «desde abajo» iría de la mano, creando así las condiciones de relaciones de fuerzas políticas y sociales a favor del gobierno y de una reconducción del proceso de cambio.

Hoy la palabra más repetida es unidad, para unos es alrededor de un líder, para otros la unidad es entorno a un gobierno; ni lo uno ni lo otro, la unidad es una estrategia, es decir, un modo de hacer y organizar la política concebida como acción consciente, colectivamente realizada. A esto se suman, los relatos o narrativas que se construyen sobre hechos, ni evistas ni luchistas poseen una línea política que se materialice en hechos, y, por lo tanto, construyan relatos; y mucho menos poseen una comunicación política, que en política es decisivo, porque de manera que quien nombra, hace valer su interpretación de las cosas, y esa interpretación beneficia a quien lo hace. Entonces, la batalla de los relatos va a definir en buena medida el final de esta lucha política.

Jhonny Peralta Espinoza exmilitante de las Fuerzas Armadas de Liberación Zárate Willka

Publicado en: Bolivia

Bolivia: La crisis orgánica del MAS

30/04/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: José Llorenti

El año 2014, Evo Morales fue reelecto para una gestión más con un histórico 61%, y prácticamente venciendo en todos los departamentos del país con excepción de Beni donde perdió por aproximadamente 12 mil votos. Esta victoria desató una gran cantidad de análisis en los estudiosos de las ciencias sociales y los protagonistas políticos, sin embargo, resaltan tres explicaciones de la victoria:
  1. Álvaro García Linera, quien aseveró en un texto pequeño publicado por la vicepresidencia, que “el campo político había girado a la izquierda”, usando una metáfora tomada de los principios geométricos de Euclides y el espacio euclidiano, mezclado con la teoría de la hegemonía gramsciana. En pocas palabras, el ex vicepresidente aseveró que los valores y los principios de izquierda ahora se encontraban en el centro de la sociedad, y que existió, palabras textuales: “un cambio de posición izquierdizante en el campo político (…) (que) ha convertido a su vez a la izquierda en el “centro” de gravedad política.” Esta era la explicación de Linera para exponer la victoria de Evo.
  2. Otra explicación, no tan difundida, la realizó Roger Córtez, un intelectual de centro izquierda ecologista muy crítico al MAS en su libro; “Del Auge a la descomposición de un Proceso de Cambio 2013-2021”. Córtez, habló de que la victoria de Evo se debe más bien a que el voto fue un voto conservador, es decir, un voto para conservar lo adquirido en los últimos años de la Revolución, no tanto para profundizarla hacia un camino más izquierdista, sino más bien para cuidar los avances económicos y sociales iniciados el año 2005 (¿estabilidad?). No fue un voto porque la gente habría cambiado sus valores, sino más bien porque la gente deseaba conservar lo ganado. Era un voto pragmático.
  3. Una tercera explicación, también muy difundida mediáticamente, pero que no tuvo tanta relevancia en círculos intelectuales, fue la impulsada por sectores afines a Juan Ramón Quintana y otros grupos evistas, se denominó “factor Evo”, es decir, solo porque estaba Evo en la papeleta se ganaba cualquier elección, subordinando el MAS a la imagen del líder. Esta teoría, se argumentaba bajo el criterio de que en elecciones donde no participó Morales, como las subnacionales o las elecciones judiciales, bajaba la votación a favor del MAS, y cuando participaba ganaba. Denominamos a esta como la teoría del culto a la personalidad.

Los asesores de Morales y su círculo interno, basándose en la explicación 1 y 3, pensaron que lo mejor sería cambiar la constitución para que Morales pueda postular una vez más a las elecciones el año 2019, aunque aún faltaban más de 3 años para la nueva contienda electoral. Es ahí donde se originó el referéndum del 21 de febrero para cambiar la Constitución Política del Estado.

El referéndum lo perdió Evo Morales con el 49% de los votos, contra el 51% que votaron por la opción del NO, por lo cual Evo no podía ir a una elección más. Las lecturas de la derrota fueron varias, pero también resaltaron tres:

  1. Álvaro García Linera, quien era (es) el principal ideólogo del masismo, aseveró públicamente que la derrota ocurrió por las redes sociales y la guerra mediática. Razón por la cual después se creó la dirección de redes sociales y también las principales autoridades del Estado ingresaron a las redes sociales de manera tardía.
  2. La segunda explicación, también proveniente de círculos quintanistas, pregonó la idea del: “Cartel de la Mentira”, para teorizar la existencia de un aparato mediático que emitió mentiras que calaron en la gente y que por eso votaron por el NO. A esto se aumenta la idea de la conspiración estadounidense, es decir, que no solo existió una estrategia del “Cartel de la Mentira” para derrotar a Morales, sino que en esta estrategia también participó Estados Unidos.
  3. La tercera explicación, que fue teorizada por otros intelectuales (incluso por algunos masistas), fue que, en realidad, la gente no votó por el “SI”, no porque estarían en contra del Estado Plurinacional (hace dos años habían elegido esa opción con un 61%), sino porque querían que exista otra persona que conduzca el Estado Plurinacional, y no Evo Morales. Es decir, reconocían el aporte de Evo al país (en las encuestas su aprobación no bajaba del 50%), sin embargo, querían que el Estado Plurinacional continúe su camino sin la tutela del culto a la personalidad.

Aquí saltan muchas interrogantes, ¿cómo es posible que Evo Morales haya perdido en menos de dos años más de 12 puntos porcentuales sabiendo que hizo una gran gestión política, social y económica? ¿La teoría de García Linera del giro a la izquierda no era la correcta? ¿La teoría que si estaba Evo en la papeleta ganaba cualquier elección no era correcta? Todas estas preguntas parecían complicar el análisis porque ya no explicaban la victoria, ahora debían justificar la derrota.

De todas maneras, a pesar de esto, Evo fue habilitado para una reelección más el año 2019 de manera bastante criticable, saltando por alto, la decisión del referéndum del año 2016 (acción criticada en su tiempo por el autor de este texto y quien fue llamado traidor ya en la gestión 2016). Bajo el pretexto de que era un derecho humano la posibilidad de ir a una reelección. Morales participó en las elecciones 2019 con bastantes altibajos y con bastante dificultad, y en curso un golpe de Estado que se encontraba en la fase del “calentamiento de calles”, según Gene Sharp. Desde el incendio de la Chiquitania hasta el motín policial y el ataque a las dirigencias masistas por parte de grupos paramilitares, todo fue un golpe de Estado planificado y bien ejecutado, que, sin lugar a dudas contó con la participación (por acción o por omisión), del gabinete de seguridad de Evo Morales, en complicidad con los sectores anti masistas que usaron la consigna de “fraude electoral” para movilizarse y derrocar al gobierno.

Evo Morales obtuvo, a pesar de todo, un 47%, su votación más baja desde el año 2005, y casi 15 puntos porcentuales menos que el año 2014. Nuevamente aquí saltan interrogantes: ¿cómo es posible que un presidente -quizás el mejor en la historia del país- haya perdido tantos votos en 5 años, cuando tuvo la gestión con mayor presupuesto y con mayor entrega de obras de los últimos casi 200 años? ¿Por qué se produjo un desgaste tan crónico desde el año 2014? ¿Por qué el MAS perdió llegada a la gente? ¿Por qué el MAS perdió el control de las calles? ¿Por qué no actuó su gabinete de seguridad y político?

El 47% de Evo Morales no le alcanzó para seguir en la presidencia, y poco tiempo después de las elecciones tuvo que renunciar por el golpe de Estado en su contra. Lo llamativo yace en que, una vez concretada la renuncia de Evo Morales y para muchos sectores opositores la caída de la Revolución Democrática Cultural, las calles estaban tomadas por sectores reaccionarios no por sectores masistas (acostumbrados a tener un dominio de las calles), y que muy pocos sectores salieron en defensa de Evo Morales. La gente salió en protesta cuando los sectores reaccionarios denominados “pititas”, empezaron con la quema de la Wiphala y los ataques directos al Estado Plurinacional por el gobierno de Añez, quien al verse rebasada por el levantamiento social en El Alto y en regiones de Cochabamba, tuvo que retroceder en su intento de eliminar la plurinacionalidad, no sin antes masacrar a más de 30 personas. Este dato no es menor: la gente no salió por defender a Morales (al culto a la personalidad, si quieren decirlo), salió en defensa de la Revolución o del Estado Plurinacional (quema de la Wiphala), lo que corrobora de alguna manera la tesis dos del primer tema (Roger Córtez) y la tesis tres del segundo tema: La gente votó el 2014 no por Evo únicamente, sino por conservar los avances de la Revolución, y la gente votó por el NO el 21 de febrero, no por estar únicamente en contra de Evo Morales, sino por defender su revolución y al Estado Plurinacional del culto a la personalidad.

Existe una hipótesis anexa de la crisis política del 2019, la teoría del fraude electoral del MAS, la cual no solo carece de rigurosidad y no vale la pena repetirla, sino que también es negada por la misma realidad, con los resultados electorales del año 2020, cuando el MAS (sin ser gobierno ni tener control del TSE) obtuvo el 55% de los votos. La teoría del fraude electoral evita realizar un análisis más profundo sobre lo sucedido el años 2019, porque oculta las verdaderas razones por las que la gente se movilizó en contra del gobierno de Evo Morales, (algunas legítimas como la defensa de la democracia en su vertiente institucional-liberal y otras simplemente muestras de racismo por sectores sociales -de clase media urbana fundamentalmente- que aprovecharon la oportunidad para sacar a relucir todo el racismo y odio acumulado en 14 años de Revolución). Me atrevo a decir, que para los mismos sectores opositores al masismo, hablar de fraude electoral es un escollo para entender lo que sucede actualmente en el país.

Sobre las lecturas del golpe de Estado, existen varias y de diversa naturaleza, sin embargo, se puede agrupar en seis grupos:

  1. Las lecturas que hacen hincapié en Evo Morales, como “Evo, operación rescata”, de Alfredo Serrano Mancilla.
  2. Las lecturas cronológicas, que tratan de explicar lo sucedido en base a una línea temporal y diversas periodizaciones a lo largo de la Revolución Democrática y Cultural (algunas parten desde la “Guerra del Agua” o la marcha por la vida, y otras desde la misma colonización en 1492), como “Fraude de la OEA, y golpe de Estado en Bolivia” de César Navarro, “Golpe Fascista en Bolivia”, de Alberto Echazú, “Golpe de Estado y fascismo en Bolivia”, de Jaime Choque Mamani, “Generación Wiphala” de diversos autores, etc. Estos textos explican incluso día a día lo sucedido en los fatídicos días previos y posteriores a la renuncia de Evo Morales, pero también producen conceptualizaciones para explicar lo acaecido, como calificar directamente de fascista el golpe, o, en el caso de César Navarro, por ejemplo, explicar la caída por un desgaste producto de los mismos errores de la última gestión (la electrolización del proceso de cambio, la falta de formación política, hacer hincapié únicamente en la economía y dejar de lado la concepción ideológica, etc.)
  3. Las lecturas teórico-conceptuales que también son varias y están ligadas directamente con las cronológicas, por ejemplo, “Golpe de Estado en Bolivia, la soledad de Evo Morales”, donde Hugo Moldiz, teoriza incluso la naturaleza de la Revolución Democrática y Cultural, “El noviembrismo” de Jorge Ritcher, que es una especie de diccionario del golpe de Estado, o “El Ángel de la Historia”, de Rafael Bautista, que con gran precisión va describiendo el funcionamiento del golpe, pero también las causas profundas que lo provocaron (incluso en un ensayo del texto, predice la posibilidad de un golpe desde diciembre del 2018).
  4. Las lecturas geopolíticas, aquí resalta el libro de Juan Ramón Quintana, “Golpe de Estado en Bolivia, contra ofensiva imperial”, que habla de que el golpe de Estado en Bolivia sucedió como parte de un plan de dominación continental geopolítico, tesis en demasía conocida, quizás en este tipo de lecturas geopolíticas, también es menester volver a mencionar la del libro de Rafael Bautista, el cual también tiene un enfoque geopolítico más integral que el de Juan Ramón Quintana.
  5. Las lecturas del golpe desde los medios de comunicación, donde se encuentra, por ejemplo, el libro de Jaime Iturri, “El país de mis desvelos”, y también “la invención del monstruo” de Iván Gutiérrez.
  6. Las lecturas desde el indianismo-indigenismo, que no tocan precisamente el golpe, o no lo mencionan como punto nodal de análisis, sino más bien, las masacres sucedidas y el odio expresado por el racismo de los denominados sectores pititas, menciono, por ejemplo, “Wiphalas, luchas y nueva nación”, de varios autores bajo la coordinación de Pablo Mamani Ramírez.

Todas estas lecturas, y muchas más que no menciono por temas de espacio, vienen a acumular las múltiples visiones y voces teóricas sobre el golpe del año 2019 y sus consecuencias. Asimismo, todas, de alguna manera, están relacionadas, y no es posible encasillar, cada uno de estas lecturas únicamente en un grupo de manera aislada.

Ahora, ingresando a lo que denominaremos la segunda fase del Proceso de Cambio, con la victoria electoral de Luis Arce y David Choquehuanca con el 55% de los votos, ingresamos a la temática de la crisis orgánica del MAS, la cual tiene sus inicios el año 2014, como pudimos ver en este recorrido histórico.

El año 2014, con la victoria de Morales con el 61%, el MAS como partido tenía la misión histórica de empezar a debatir la transición o la renovación en la misma revolución, sin embargo, ante la intensión de Morales de negar el debate, y de hablar únicamente de su posible reelección, se postergó un debate necesario en el MAS que hoy (gestiones 2021-2022-2023), estamos llevándolo a cabo. La crisis del MAS actualmente, es la crisis de la transición y ahora llamada renovación, la cual debió debatirse el año 2014, inmediatamente después de que Evo Morales ganara la elección. Es decir, que inmediatamente la victoria de Morales se debió iniciar la discusión por quién o quiénes serían los siguientes cuadros en conducir la Revolución (actualmente, Luis Arce y David Choquehuanca).

En otras palabras, la crisis orgánica y política que está ocurriendo en el MAS, es un debate atrasado, porque debió debatirse de cara al año 2019 la transmisión ordenada de mando como sucedió por ejemplo en Brasil, con Lula-Dilma o en Argentina con Cristina Fernández-Alberto Fernández, o varios otros ejemplos. El rehusar el debate no hizo otra cosa que ocultarlo, motivo por lo cual ahora estamos viviendo esta crisis. Asimismo, debatir la transmisión de mando, no quiere decir, “jubilar a una generación” o “retirar de la política” a un líder, como por ejemplo, sucedió en Brasil donde se puede ver con más claridad que la transmisión de mando no significó el retiro de Lula de la política, de la misma manera, en Argentina, la salida de Cristina Fernández de la presidencia no significó su retiro en la política, significó, más bien, la oxigenación de un gobierno o de un proceso político de cambio (progresista – popular).

Ahora, para salir o para sobrellevar esta crisis orgánica-política, se presentaron varias salidas, menciono las más destacadas:

  1. La salida institucional – electoral, que significa ir a primarias en el interior del MAS para ver una salida ordenada a la división y la crisis. Esta salida, siendo la más racional, no parece ser la más popular entre los lideres del denominado “Proceso de Cambio”, por los grados de desconfianza que existen, y porque ya se tiene el precedente de que, si se escoge una dirigencia en el interior del MAS que no comulga con la línea central del evismo, ésta es retirada o negada.
  2. La salida por la fuerza, que, más bien, plantea exacerbar la pugna interna hasta que uno de los dos bandos gane.
  3. La salida dialogada, en la que ambos bandos tomen en cuenta el criterio del otro y exista un desprendimiento para hacer posible la unidad, propuesta establecida fundamentalmente por Álvaro García Linera, exvicepresidente.
  4. La salida por el caos, que significa más bien la división del MAS y la competencia externa en elecciones nacionales, incluso en diferentes partidos políticos.

Por el momento, no existe un panorama claro sobre lo que vaya a suceder, empero, las diferencias en el interior del MAS parece que se inclinarán por el desastre, antes que por una salida salomónica o pacífica – institucional.

Finalmente, para terminar esta parte, es importante mencionar las teorizaciones de García Linera en las últimas semanas, donde habló de que esta revolución o este proceso político debe ser conducido únicamente por indígenas, haciendo fuerza para que sea Evo Morales quien vuelva a conducirlo, (cuando García Linera habla de indígenas generalmente reduce la idea al caudillismo de Morales, el cual sintetizaría a la masa movilizada y plebeya como en reiteradas ocasiones mencionó la ex autoridad). Esta idea, aun siendo correcta porque el sujeto histórico de la Revolución es el indígena (indio en nomenclatura indianista), parece desactualizada por parte de Linera, debido a cierto sustancialismo en sus apreciaciones, no viendo que el país cambió en su composición política abrumadoramente desde el año 2005, solo hace falta ver la composición orgánica y socio-identitaria de la Asamblea Legislativa Plurinacional, donde la amplia mayoría representada es indígena, siendo incluso, algunos indígenas opositores al MAS, ni que decir de las Asambleas Legislativas Departamentales (incluyendo la cruceña), donde el voto indígena o es mayoritario o tiene posibilidades reales de gobernar sus departamentos o regiones. De la misma manera, hay tanto alcaldías opositoras como gobernaciones opositoras al MAS que están dirigidas por indígenas, siendo algunas de éstas, como Damián Condori de cierto masismo disidente. Hoy, la Wiphala y el ser indígena no es monopolio del MAS, y menos de Evo Morales, y ese éxito de la Revolución Democrática y Cultural no es tomado en cuenta por García Linera al momento de pensar que la Revolución solo puede ser conducida por Morales, cuando la Revolución ya avanzó mucho en inclusión social y política. García Linera no ve que los indios (indígenas) ya hicieron su revolución burguesa (denominada Revolución Democrática y Cultural) y la Bolivia que recibió junto a Evo Morales el año 2005, no es la Bolivia que dejó el año 2019.

Conclusiones preliminares, 9 tesis para entender la crisis del MAS

  1. Para entender lo que pasó el 2019 y lo que está pasando actualmente, se debe entender el significado de la victoria del 2014 y las causas de la derrota del 21 de febrero del 2016.
  2. El debate postergado entre los años 2014-2019 por la transición (ahora ya llamada renovación), es el detonante para profundizar la crisis en el MAS.
  3. La Revolución Democrática y Cultural se encuentra en una segunda fase bajo el mandato de Luis Arce y David Choquehuanca, las similitudes tanto en estilo de gobernanza como en forma de hacer política con la gestión de Morales-Linera, son varias (relación directa con sectores sociales, por ejemplo), empero, también existen diferencias considerables, como la forma de tomar decisiones. Arce demostró que no es un tecnócrata como se lo quiso hacer ver, sino que es un político que expresa mucha mayor dureza que Evo Morales en la toma de decisiones.
  4. La crisis tiende a agudizarse, hasta que no se realice una autocrítica de la Revolución, y se encuentren las causas profundas de la caída el año 2019.
  5. Las palabras de García Linera que únicamente Evo Morales, en tanto el caudillo indígena (sustancia fetichizada), pueda dirigir la Revolución, tratan de explicar un país que ya no existe, la Bolivia del año 2005, ya no es la del 2023, son casi 18 años de diferencia, y casi un ciclo político entero de diferencia (los ciclos políticos en Bolivia aproximadamente duran 20 años).
  6. La división del MAS es más posible que nunca, eso puede significar el fin del Proceso de Cambio, sin embargo, si se ve el contexto regional, la salida del MAS del poder, no significaría su salida definitiva sino más bien, un momento de readaptación del bloque popular, véase Brasil y/o Argentina.
  7. Las fuerzas sociales y políticas tienden a la atomización, y Bolivia, al parecer, está viviendo una época de disgregación social, la cual solo puede ser contenida desde el Estado en tanto monopolio de la fuerza y la toma de decisiones estratégicas en el país.
  8. El Estado Plurinacional, visto como una consigna o como parte de una narrativa, no es únicamente del MAS, ahora existen varios otros frentes, como Jallalla, Tercer Sistema, Alianza Social, etc., que se rescatan como defensores del Proceso de Cambio y de las reivindicaciones indígenas (muy probablemente todas votaron unidas en contra del régimen de Añez y la reacción el año 2020), pero no comulgan en el interior del MAS.
  9. Electoralizar el campo político de cara a las elecciones 2025, es un error que el evismo cometió el año 2016, acelerando los tiempos y creando las condiciones objetivas para el golpe de Estado el año 2019.

José Llorenti, miembro del MAS-IPSP

Publicado en: Bolivia

Bolivia: Manifiesto de la Comunidad de Arte y Cultura Irpiri El Instrumento Político (IPSP) como comunidad

16/04/2023 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Rebelión

Ante la situación que atravesamos en el Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (IPSP) la Comunidad de Arte y Cultura Irpiri –junto al grueso de actores que resistieron al Golpe de Estado en Bolivia el año 2019- se manifiesta para dejar en claro su postura. La postura no se trata de un pedido –menos un ruego- sino que se trata de la expresión de una necesidad concreta.

En esta pacha, en esta nuestra tierra, los pueblos originarios nos reafirmamos siempre con la premisa y el horizonte de transformación constante, de vislumbrar a nuestro jacha uru, nuestro Pachakuti, en la senda de nuestra revolución cultural del presente. Por ello es importante recordar de donde es fruto este nuestro proceso, es claro que no es de memorizar consignas del vivir bien y de solo llamarse revolucionario o descolonizador. El Proceso es brote de luchas inclaudicables de nuestros ancestros, pueblos originarios, organizaciones sociales, de un pueblo libre cohesionado en el nacimiento del Instrumento Político para la Soberanía de los Pueblos (IPSP).

La unidad de nuestro instrumento político es fundamental y así lo señalan algunos dirigentes del pacto de unidad -y de la estructura misma del partido- al menos desde el discurso, sin embargo, el hecho es que solo se reitera una consigna de modo retorico, la distinción recae en tomar conciencia real de las consecuencias de no lograr unidad interna en el Instrumento.

Dejando de lado la intensión de construir un discurso moralista que llame a la “unidad interna” es fundamental comprender la situación (el tiempo) en que estamos, para así entender las consecuencias de ser actores y testigos de un instrumento que puede terminar quebrado.

En esta línea se debe considerar que:

1) Existe en el Instrumento una confusión –fruto de cierta pedagogía política- que quiere evitar mostrar cualquier tipo de discrepancias y opiniones divergentes en su seno interno. La referencia es a una pedagogía que tiene que ver con una percepción generalizada en la política en general, percepción en la que se asume que la discrepancia -en sí misma- es mala y que obliga a que intentemos, cotidianamente, esconderla.

No nos referimos a “una opinión” de uno u otro líder, sino a la percepción en general que se tiene sobre la pluralidad al interior del Instrumento. Nuestra experiencia -desde el espacio del campo político- ha asentado esta imagen de la política; una imagen de unidad forzada por una aparente armonía como cualidad exigida.

2) Vivimos un olvido del significado de la comunidad. Olvido que tiene que ver con creer que ella implica -a priori- ese espacio de convivencia armónica. Es decir, creemos que la comunidad se hace en el lugar en el cual estamos, el nosotros, que tiene lo común enfrentado a los demás que son los diferentes que deben ser excluidos.

Estamos en contra de esta idea, porque asumimos que la COMUNIDAD es ante todo espacio de acogida. Ella es la que recibe a quien lo necesita. Es la apertura al diferente con el que no se tienen cosas en común porque lo común es lo que -al convivir- se construye. Esa es sabiduría de vida que hemos aprendido y que se hace de fundamento para el vivir, la política y hacer el Instrumento.

3) Por ello la política es siempre espacio de encuentro para la convivencia. Es nuestro encuentro entre diferentes y diversos, por eso la política es nuestra escuela para hacer la comunidad.

Sabemos esto por nuestro caminar en la vida porque nadie que venga de una comunidad asume que una decisión ahí esté tomada de manera directa, porque la decisión es algo que emerge, siempre, fruto de mucha discusión (en asambleas de los pueblos puede durar horas un solo tema). Es lo que se vive, un ejemplo común: al momento de tomar la decisión de salir a un bloqueo de caminos, se asume la trascendencia de una decisión de ese tipo, y por ello no se podría tomar “a la ligera” tal decisión, de ahí que se discute, se hace AKULLI y se llega a un punto de CONSENSO. El consenso es un punto de LLEGADA, pero nunca el punto de partida.

La diferencia ha sido y debe ser lo que se muestre como lo propio del Instrumento, el consenso es lo que mostramos como resultado.

Decidir en el diálogo y la discusión interna se hace, una necesidad para recuperar la comunidad entre lo diferente como lo propio del Instrumento. Aparentar estar unidos escondiendo las diferencias trae una consecuencia concreta; la autodestrucción. Esconder las diferencias corroe la comunidad y así no se puede terminar de construir.

Es estratégico comprender que la discusión es el medio para fortalecer al Instrumento. Discutir y deliberar es algo que permite fortalecer un instrumento que por su dimensión y tamaño debe saber construir escenarios que permitan que la pluralidad es elemento fundamental que da cuerpo y vida a lo propio de nuestro Instrumento y por consecuencia al proceso mismo.

Al parecer no dimensionamos la cantidad de los miles de militantes que tenemos en el instrumento en todos los departamentos, -sin mencionar los que están en el exterior-. No somos igual que una cúpula reducida, por ello es importante lograr identificar la estrategia adecuada para que todas las voces sean escuchadas, y desde ahí decidir como un solo sujeto y aceptar lo determinado en su seno.

Acordar aceptar la determinación que se decida es la expresión de que antes de cualquier particularidad está el proceso y el proyecto, tal madurez nos muestra una militancia consecuente que le puede dar continuidad en el tiempo al instrumento. Exigir a priori imponer una postura como la auténtica, muestra una actitud en la que no nos interesa la comunidad, mucho menos el Instrumento y proceso, sino sólo la visión de uno.

Lo expuesto abre una puerta que, por principios a la memoria de las luchas de nuestros pueblos originarios, nuestras organizaciones sociales y nuestra militancia plurinacional, impulsemos y reconozcamos la importancia de las elecciones primarias dentro del Instrumento. Elecciones internas que nos deben permitir que:

– Se elijan la mayor cantidad de candidaturas, es decir, que al margen del candidato a presidente y vicepresidente también elijamos diputados, senadores, etc.

– Se acuerde entre todos los bloques postulantes respeten los resultados a modo de ejemplo de conducta que refleje ante la sociedad la práctica democrática dentro el instrumento, que cada militante asuma la designación que se dio por el ejercicio democrático para irradiar una cohesión en el apoyo a los candidatos electos como expresión de una madurez política.

– Es elemental que fruto de la discusión interna se llegue a elecciones primarias con una AGENDA BÁSICA en la que se muestre un programa básico del instrumento que -se sabe- será respetado independientemente de quien gane esas primarias.

Este breve punteo nos muestra desde donde debemos sanar el Instrumento, y no tiene que ver, tanto con “inteligencia”, sino con la capacidad de PODER. Lo que significa que más que una cúpula, somos las bases quienes debemos lograr jalar y marcar la posibilidad de que la vía deliberativa y de discusión para hacer COMUNIDAD se imponga.

Es nuestra responsabilidad asumir la conciencia de la lucha inclaudicable que vive: en nuestras retinas, en nuestras mentes. En lo más profundo de nuestros ajayus vive la entrega, el esfuerzo, el sacrificio de nuestros padres, madres, de nuestros abuelos, de nuestras abuelas, heredamos un árbol genealógico de resistencia, de coraje, de lucha, que hoy ya va mostrando sus frutos. Este es el momento en el cual, para fortalecer a cada instrumento y al proceso de cambio, se hace necesario recuperar espíritu de COMUNIDAD para articularnos desde las bases y hacer unidad que logre hacer historia.

Publicado en: Bolivia

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Don Juan
Don Juan

Este podcast tiene la intención de reproducir interpretaciones personales de algunos clásicos de la poesía universal. Entiendo, al igual que Octavio Paz, que la poesía es una actividad emocional revolucionaria, un ejercicio espiritual, un medio de liberación interior y una búsqueda de transfiguración. Adonis, Ali Ahmad Said y Octavio paz son mis favoritos. Dos clásicos modernos.

LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
byjuan

Este poema, como tantos otros, tiene que ver con los límites de la vida. Es un poema profundo y desconcertante, pero como todos en los poemas de Adonis nunca sabemos a dónde nos lleva sus impresionantes versos, es como no saber en qué puerto este barco llegará anclar.

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