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AmericaLatina

Cuba como paradigma de anticorrupción

27/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Mg. José A. Amesty Rivera

Es lamentable que, en la mayoría de los países latinoamericanos, y en sus gestiones de gobierno, sean de derecha o izquierda, el cáncer de la corrupción haya carcomido sus cimientos.

Y aun es más lamentable que, según un informe del año 2022, del organismo Transparencia Internacional suceda, «un estancamiento de la acción contra la corrupción en los países de Latinoamérica y el Caribe, por la falta de voluntad o capacidad de la mayor parte de los gobiernos, para sacudir las poderosas redes que se lucran de la tradicional corruptela». Se muestra un panorama de Latinoamérica estático. «En el continente americano, 27 de 32 países llevan varios años en un punto muerto en la lucha contra la corrupción».

El presente escrito, pretende mostrar, como en un país, que muchas veces no entra en las estadísticas de estudio, como Cuba heroica, se emplean mecanismos y estrategias para tener en control este azote.

A continuación, mostramos varios mecanismos, leyes, herramientas utilizadas por Cuba en la lucha contra la corrupción en varios niveles y evidenciamos en general algunos aspectos.

Por ejemplo, el primer secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez y el Líder de la Revolución Cubana, General de Ejército Raúl Castro Ruz, participaron recientemente en la I sesión ordinaria de la X Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular cubano, en el debate del Informe sobre los resultados del cumplimiento de los lineamientos generales para enfrentar la delincuencia, las ilegalidades y la indisciplina social, el mandatario cubano expreso: «Manifestaciones de criminalidad, indisciplina social y corrupción amenazan la parte más sagrada del proceso de construcción socialista y profundizan las desigualdades sociales».

A su vez, advirtió sobre «la determinación imperial de crear un clima de inseguridad y desconfianza ciudadana que fracturaría la unidad popular en nuestro país, y por eso exageran constantemente, apoyándose en los que odian».

Sin embargo, subrayó el mandatario, «el Estado y el gobierno cubano no pueden ignorar la ocurrencia de actividades económicas ilícitas, la indisciplina social y manifestaciones de corrupción y criminalidad que se instauran como una economía paralela clandestina, que penetra y destruye nuestra vida social».

«Aquí discutimos con actitud y expresamos nuestro rechazo y, con eso, tenemos un consenso. Pero ahora hay que actuar con rigor, articulando la fuerza revolucionaria con la dirección del Partido y la participación de todo el sistema institucional, las organizaciones de masas y las instituciones armadas, junto con el pueblo”.

“Estas son la esencia de la Revolución cubana para enfrentar la actividad especulativa, la corrupción, el engaño, la burocracia, la mentira, la vulgaridad, la indiferencia del pueblo y el malestar que provoca la conducta irrespetuosa del lumpen”.

Por otro lado, en el mes de julio 2023, la Fiscal General de la República, Yamila Peña Ojeda, y el presidente del Tribunal Supremo Popular, Rubén Remigio Ferro, intervinieron en la Comisión de Asuntos Constitucionales y Jurídicos del Parlamento cubano, ésta Comisión analizó las medidas y acciones de enfrentamiento al delito, la corrupción, las ilegalidades e indisciplinas sociales durante el primer semestre de 2023.

En este sentido, la Fiscal General destaco que las leyes penales aprobadas han dotado a la Fiscalía de herramientas legales que «le permiten el enfrentamiento a la actividad delictiva, con novedosas instituciones y alternativas procesales que posibilitan un mejor resultado».

«Entre las directivas de trabajo, han estado utilizar con efectividad las medidas cautelares previstas en la ley y, en particular, la prisión provisional, así como identificar las cadenas delictivas». «Entre las áreas en las que hay que seguir trabajando, destacó mantener la prioridad en el enfrentamiento, la calidad de la investigación penal y la respuesta jurídico-penal en correspondencia con la política del país, y las acciones para el completamiento de la plantilla y la preparación de los fiscales, así como la utilización de los de mayor experiencia en la revisión de la calidad del control de la investigación».

Por su parte el Presidente del Tribunal Supremo Popular TSP, Rubén Remigio Ferro, destacó que la Constitución aprobada en 2019 reforzó el régimen de garantías de las personas naturales y jurídicas, «Nuestro papel es juzgar y tomar decisiones con apego a la Constitución».

Al abordar el enfrentamiento al delito, la corrupción, las ilegalidades y las indisciplinas sociales, en un momento de auge de esas manifestaciones, se refirió a la Instrucción No. 273 de 2022, «Política de rigor ante las conductas más nocivas que afectan a la sociedad y a la población», emitida por el TSP, y explicó que va dirigida a guiar la política de enfrentamiento y penal en los tribunales, «no solo en el ámbito penal, sino en el laboral y el mercantil, en todos los ámbitos de Justicia».

Luego de emitida la Instrucción No. 273, «fuimos provincia por provincia, a inicios de 2023, y en reuniones de trabajo explicamos a jueces de todo el país el proyecto. Cuando suben las manifestaciones de ilegalidad, la política judicial debe elevar la severidad y el rigor, no solo en multas, sino en sanciones accesorias y medidas cautelares».

Entre las prioridades incluidas en esa política de rigor, enumeró la corrupción administrativa, las drogas, los delitos contra la economía nacional; el hurto, robo y sacrificio ilegal de ganado mayor; las actividades especulativas, la evasión de impuestos, el tráfico de divisas, las sustracciones de bienes en centros estatales y viviendas y la violencia de género o familiar.

«No solo el enfrentamiento a la hora de juzgar y aplicar sanciones, sino con medidas cautelares de rigor, preferentemente la de prisión provisional a reincidentes y multirreincidentes y a primarios comisores de hechos de gran lesividad social», señaló Ferro.

Otros elementos de la Instrucción No. 273, son la prioridad en la tramitación de casos relacionados con esas prioridades; el rigor en las sanciones y en la combinación de sanciones principales y accesorias, y la severidad en la concesión de beneficios de excarcelación anticipada, previendo el cumplimiento de al menos dos tercios de la sanción impuesta. «En esta política de rigor individualizamos, porque no es a rajatabla para todos. No es una política ciega. Hay que analizar caso por caso, quiénes son esas personas, cuáles son sus circunstancias», comentó.

A su vez, en esta actividad (explicó el presidente del TSP) cooperan la Policía Nacional Revolucionaria PNR, los ministerios de Trabajo y Seguridad Social, Salud Pública y Educación, entre otros, así como instituciones y organizaciones de masas. «Hay una actividad sistemática para controlar el comportamiento de estas personas en sus comunidades, en el seno de sus familias y en centros laborales. Tiene que ser una actividad integral y se realiza desde hace 20 años. Hay talleres con organismos involucrados a nivel de municipios y provincias, que en ocasiones incluyen a los propios sancionados, y también se realiza un taller nacional», dijo.

Por otro lado, Cuba ya había expuesto (noviembre 2017) medidas adoptadas en el país, para cumplir con las recomendaciones del Mecanismo de Examen de la ONU, sobre el tema de la corrupción, el embajador cubano ante Austria, y la Oficina de Naciones Unidas en Viena Juan Antonio Fernández, intervino, señalando «la actualización permanente de la legislación nacional contra la corrupción y sus tratados internacionales de extradición y asistencia judicial recíproca». Mencionó la penalización del lavado de activos, basado en el deber de conocer, la suposición racional o la ignorancia inexcusable, así como la inclusión en el tipo penal «enriquecimiento ilícito» del enriquecimiento directo por persona intermedia y el aumento del patrimonio del funcionario o de tercero. Añadió que su país lleva a cabo la actualización continua de los tratados bilaterales en materia de extradición y asistencia jurídica recíproca».

También, Gladys Bejerano, Contralora General de la República cubana, presentó las directrices del órgano contralor: entre ellas «el control en la elaboración, ejecución y comprobación del presupuesto estatal. No solo nos ocupamos de detectar hechos delictivos y de corrupción, sino trabajamos para buscar la eficiencia y evitar los derroches. La entidad se concentra en las grandes inversiones, en los esquemas financieros (exportación e importación) y en los programas urgentes de la Revolución, como la entrega y el uso de las tierras, por ejemplo».

Señaló, además, «las directivas que se aplican en las auditorías que se realizan anualmente, y que tienen siempre en consideración los planes de cada ministerio. Velamos por la eficiencia y hacemos recomendación a las instituciones con el espíritu de que puedan optimizar su trabajo».

Dijo también que debemos ser más exigentes para evitar y prevenir, «esa es la responsabilidad de todos los que administran y organizan los recursos de nuestro país», sentenció.

Con ese objetivo, el documento que constituye el patrón para el Sistema de Control Interno, diseñado e implementado a través de un sistema de normas y procedimientos, que contribuyen a prevenir y definir los riesgos internos y externos, Gladys Bejerano hizo referencia a la Resolución 60.

En el artículo 6, de este documento se resaltan los principios básicos, quedando establecido que los órganos, organismos, organizaciones y entidades deben cumplir con:

  1. La legalidad (normas legales y procedimientos en correspondencia con lo establecido en la legislación vigente, para el diseño, armonización e implementación de los Sistemas de Control Interno).
  2. Objetividad (se fundamenta en un criterio profesional a partir de comparar lo realizado de forma cuantitativa y cualitativa, con parámetros y normas establecidas),
  3. Probidad administrativa (se relaciona con el acto de promover con honradez la correcta y transparente administración del patrimonio público y en consecuencia exigir, cuando corresponda, las responsabilidades ante cualquier pérdida, despilfarro, uso indebido, irregularidades o acto ilícito).
  4. División de funciones (garantiza que los procesos, actividades y operaciones sean controlados y supervisados de manera que no pongan en riesgo su ejecución, contrapartida y limiten su revisión).
  5. Fijación de responsabilidades (las normas y procedimientos estructurados sobre la base de una adecuada organización, que prevean las funciones y responsabilidades de cada área).
  6. Cargo y descargo (íntimamente relacionado con el de fijación de responsabilidades. Debe entenderse como el máximo control de lo que entra y sale).
  7. Autocontrol (obligación que tienen los directivos superiores, directivos, ejecutivos y funcionarios de los órganos, organismos, organizaciones y demás entidades de autoevaluar su gestión de manera permanente; y cuando proceda, elaborar un plan para corregir las fallas e insuficiencias y dar seguimiento al mismo en el órgano colegiado de dirección, comunicar sus resultados al nivel superior y rendir cuenta a los trabajadores).

En fin, esta es solo una muestra de algunos aspectos en la lucha por la erradicación de la corrupción en Cuba, en base a esto, nos permitimos hacer una serie de lineamientos:

  • En Cuba, el tema de la corrupción, no es un tema de moda, sino que se aborda seriamente, y «hay que estar resaltando cada día este fenómeno», «hay que hacer investigaciones profundas, mantener un flujo constante de información, para educar y prevenir».
  • En Cuba, no se trata de esconder el sol con un dedo al reconocer que hay corrupción, pero hay que combatirla con responsabilidad y eficiencia de Estado.
  • En Cuba, se reconoce que la corrupción es una amenaza que puede dar al traste con la Revolución.
  • En Cuba, se reconoce que el imperialismo, alimenta, fomenta y trata de reproducir la corrupción.
  • En Cuba, se discute el tema de la corruptela, se rechaza y en esto hay consenso, de allí se actúa con rigor, habiendo una articulación entre el pueblo, el partido, las organizaciones institucionales y de masas, así como las instituciones armadas.
  • En Cuba, se han creado leyes, resoluciones, decretos y herramientas como directrices de cómo actuar para prevenir la corrupción.

En conclusión, ojalá este actuar de Cuba, ayude a los países inicialmente de América Latina, a ir iniciando un camino para enfrentar la corrupción.

Publicado en: AmericaLatina

La Policía Federal solicitó a la Justicia de Brasil levantar el secreto de sus cuentas bancarias. Jair Bolsonaro es investigado por el robo de joyas del Estado

14/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Darío Pignotti

 

Para el Supremo Tribunal Federal, el exmandatario fue el responsable de la “organización delictiva” que transportó clandestinamente joyas a Estados Unidos, donde fueron puestas a la venta.

Joyas robadas y cerca de cuarenta kilogramos de cocaína. Estos son dos –posiblemente no los únicos- cargamentos ilegales transportados en las bodegas de los aviones de la Presidencia de Brasil entre 2019 y 2022: durante el mandato de Jair Bolsonaro.

En su último vuelo como mandatario, el 30 de diciembre de 2022, dos días antes de la asunción de Luiz Inácio Lula da Silva, el excapitán escondió en el avión oficial cuatro juegos de joyas obsequiadas por gobiernos árabes al Estado brasileño, no a él.

Bolsonaro permaneció tres meses en Estados Unidos donde además de hablar en templos evangélicos y en un foro de la extrema derecha trumpista, pasó el tiempo junto a un séquito de militares y lavadores de dinero. Entre ellos figurael general Mauro Cesar Lourena Cid, su amigo desde los años 70 cuando ambos eran cadetes en la academia militar de Agulhas Negras.

Modus operandi

En el Partido de los Trabajadores (PT), de Lula da Silva, sostienen que Bolsonaro y los suyos actuaron durante los cuatro años en el gobierno como una “gavilla” que tomó cuenta del Estado para cometer todo tipo de delitos.

Así lo declaró este domingo el diputado Rogerio Correa. Desde el viernes el parlamentario petista obtuvo 111 firmas de respaldo para formar la que él dio en llamar “Comisión Parlamentaria Investigadora de las Joyas”. Es necesario el aval de 171 congresistas para la creación de ese organismo, una cifra que podría ser alcanzada en el transcurso de esta semana, según los lulistas más entusistas.

La rápida adhesión lograda por la “Comisión de las Joyas” no surgió de la nada, ella refleja el impacto causado por un trabajo de meses realizado por los investigadores de la Policía Federal tras el cual el viernes pasado el Supremo Tribunal Federal llegó a al conclusión de que fue Bolsonaro – él en persona y no algún subalterno – el responsable la “organización delictiva” que transportó clandestinamente joyas a Estados Unidos donde fueron puestas a la venta.

Otras alhajas obsequiadas por Arabia Saudita fueron ocultas en la mochila de un auxiliar del almirante Bento Albuquerque, por entonces ministro de Minas y Energía, para ingresar sin registro en el Aeropuerto Internacional de San Pablo en 2021.

Por desgracia, para Bolsonaro , la aduana de San Pablo incautó collares y relojes con incrustaciones de piedras preciosas hace dos años. Era el primer indicio del esquema delictivo.

Sábado de perros

Este sábado el cacique más importante de la ultraderecha latinoamericana (en su carácter de tal auguró suerte a su correligionario Javier Millei en la primarias argentinas de este domingo, y habló sobre un viaje a Buenos Aires) amaneció posiblemente contrariado. En la noche del viernesla Policía Federal solicitó al Supremo levantar el secreto bancario, fiscal y telefónico.

Si bien el exmilitar es investigado en otras causas como el intento de golpe de estado del 8 de enero y haber saboteado la vacunación contra el coronavirus, en ninguna de ellas se llegó a solicitar el acceso a sus cuentas.

Cocaína

Casi cuatro años antes de volar a Estados Unidos con joyas del Estado, en junio de 2019, Bolsonaro viajó a Japón acompañado por ministros y una numerosa (muy numerosa) escolta de militares, incluyendo el general Augusto Heleno responsable de gabinete de seguridad.

En uno de los aviones presidenciales había 39 kilogramos de cocaína que fueron embarcados en la Base Aérea de Brasilia, donde sólo es franqueado el ingreso de miembros de las Fuerzas Armadas y ministros. Los paquetes con polvo de alta pureza fueron incautados en un aeropuerto de España donde la aeronave hizo escala para reabastecerse.

El militar-mula en cuya mochila estaba el cargamento, el sargento de la Fuerza Aérea Manoel Silva Rodrigues, fue condenado a principios de 2020 a seis años de prisión por la justicia española ante la cual reconoció haber hecho otros viajes similares em 2019.

“Son cosas que pasan” declaró Bolsonaro , desentendiéndose del caso con un gesto y entonación de voz con similar a los usadas por los “malandros” cuando uno de los suyos es pescado con las manos en la masa.

La Aeronáutica fue mucho menos ágil que la justicia española respecto del traficante Rodrigues al cual expulsaría de sus filas sólo en 2022.

El general

Para sorpresa de muchos, lo cual podría incluir al capitán retirado Bolsonaro, la Policía Federal allanó el viernes a las seis de la mañana la residencia de su amigo, el general Mauro Cesar Lourena Cid sospechoso de ser una pieza clave en el tráfico de joyas y lavado de dinero.

El militar había sido designado como responsable de la Agencia de Promoción de Exportaciones en Miami donde al parecer utilizó el aparato del Estado para reciclar dinero de Bolsonaro y su entorno. Esa plata malhabida fue enviada a Estados Unidos por el hijo del general, el teniente coronal, Mauro Cid, el auxiliar de órdenes y mano derecha de Bolsonaro. Mauro Cid está preso desde mayo.

Los diarios O Globo y Estado de San Pablo publicaron que en la cúpula del Ejército preocupa el desgaste causado a la imagen de la institución por la participación del general Lourena Cid en la banda al frente de la cual, según el Supremo, estaría Bolsonaro.

Barbie

En la noche de este sábado la Policía Federal solicitó al Supremo suprimir los secretos bancario y telefónico de la Michelle Bolsonaro, esposa del expresidente, quien se habría quedado con algunas joyas árabes.

Este es el primer caso de corrupción del clan familiar que la salpica bastante, a tal punto que los diarios de este domingo publicaron su posible citación a declarar a la Policía Federal, donde su marido ya fue interrogado este año al igual que miembros de su gobierno.

La ascendente exprimera dama fue nombrada recientemente como presidenta del ala femenina del Partido Liberal, que así la proyectó como posible candidata a la presidencia en 2026 luego de que su marido fuera inhabilitado por el Tribunal Superior Electoral.

Su discurso se vertebra en argumentos religiosos, ella es una evangélica intensa y moralista: dos ejes que podrían verse afectados si se comprueba que es corrupta.

Ante las sospechas que comienzan a afectar su imagen,Michelle optó por endulzarla: divulgó una foto vestida de rosa y sonriendo a lo Barbie.

Publicado en: AmericaLatina

Latinoamérica y el futuro de la memoria

06/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Javier Tolcachier 

Hace ya unos 15 años escribí un libro llamado “Memorias del Futuro”. Me pareció interesante con ese trabajo intentar descubrir ciertos paralelismos en situaciones históricas relativamente recientes acontecidas en las naciones latinoamericanas para ampliar la comprensión y renovar la propia mirada, más acostumbrada al claustro de la pertenencia local.

Por otro lado, en esa obra creí adecuado verificar huellas existentes en la conciencia colectiva que podrían facilitar o dificultar la acción humanizadora y a la vez profundizar en el paisaje social e histórico en el cual muchos de nosotros y nuestros compañeros de lucha nos hemos formado, para ahondar así en la raíz de ciertos comportamientos y posturas.

Toca ahora intentar ver hacia dónde señala en la actualidad la flecha del tiempo y cuál es el mejor modo de apuntar hacia allí.

A cinco décadas de las dictaduras militares

Los cuarenta años de democracia electoral ininterrumpida que se celebran en Argentina son una conquista indudable y constituyen la contracara del régimen sangriento ejecutado por la dictadura cívico-militar-eclesiástica impulsada por la estrategia geopolítica de los Estados Unidos de América en toda la región. Esa estrategia, que en Sudamérica se denominó “Plan Cóndor”, se extendió por toda Latinoamérica, intentando doblegar los impulsos revolucionarios de soberanía y transformación social que resurgían con fuerza por la época, sobre todo, luego de las victorias de la Revolución cubana en el año 59’ y de la Revolución sandinista en Nicaragua en 1979.

Otros veinte años después, asumiría la presidencia Hugo Chávez en Venezuela, abriendo las puertas a la Revolución bolivariana, consciente del necesario carácter continental de la lucha por la emancipación de los pueblos. A partir de ese nuevo impulso se iniciaría un período de fuerte acercamiento e integración entre las naciones de América Latina y el Caribe. Ese ciclo, a su vez, sería también respuesta a la dictadura neoliberal y financiera, que ya había sido iniciada por los gobiernos militares, pero que se vería profundizada por gobiernos civiles en los 80’ y los 90’, una vez más a lo largo de toda la región.

Mientras tanto, se fraguaban nuevos fenómenos bajo la superficie, que emergerían con toda su fuerza tiempo después. Por una parte, cobraban ímpetu las revoluciones identitarias, en las que los pueblos indígenas y afrodescendientes, discriminados y esclavizados durante siglos reclamarían reivindicación histórica, participación y autodeterminación. Así, llegarían a ser gobierno con Evo Morales en Bolivia y hoy parte del gobierno colombiano en la figura de su vicepresidenta Francia Márquez. En esta tendencia se encuadran también los actuales reclamos de reparación histórica por parte de las naciones del Caribe, que sucesivamente han asumido o proyectan en corto tiempo su definitiva independencia de la corona británica.

Al mismo tiempo, avanzó a pasos agigantados la imparable revolución feminista, que reivindica ya no como antaño lograr algunos derechos puntuales, sino una radical y más que justa equidad total, tomando parte crecientemente de todos los espacios sociales y exigiendo tener la opción de decidir con mayor libertad sobre la pesada carga impuesta por la naturaleza, las sotanas y los mandatos culturales patriarcales de tener que procrear y responsabilizarse por la crianza de las nuevas generaciones.

También aquí hemos podido observar el ascenso de lideresas a los primeros niveles de poder político como en el caso de Cristina Fernández, Dilma Rousseff o la actual presidenta de Honduras, Xiomara Castro, la hoy candidata de la Revolución Ciudadana en Ecuador Luisa González y muchas otras en puestos ejecutivos anteriormente solo reservados a hombres como las prefectas Paola Pabón o Marcela Aguiñaga en Ecuador o la actual precandidata a la presidencia de México por Morena Claudia Sheinbaum.

A muy grandes trazos, esos son los paisajes de la memoria en los que cada quien, dependiendo de su pertenencia generacional, se ha formado.

Entre tanto, ha surgido en las últimas dos décadas una nueva generación, para la que, en general, lo ocurrido en el período de la dictadura e incluso en el neoliberalismo, comienza a parecer ya historia antigua, tal como lo es para muchos de nosotros, por ejemplo, lo que pasó entre las dos guerras mundiales del siglo XX. Salvo que una persona o su familia haya sido tocada por la tragedia de manera más o menos directa, el sentir sobre lo que ocurrió históricamente no es tan vívido en las nuevas generaciones como en las anteriores, más allá del esfuerzo que éstas hacen por trasladar sus memorias a las cohortes emergentes.

Y obviamente, al igual que antes y por la propia dinámica histórica, mientras en la superficie social se despliega la trama de los cambios proyectados por las generaciones hoy encanecidas, se están fraguando, a resguardo de la prensa malintencionada e imprevistas para la mayoría ciudadana e incluso para la más ilustrada academia, las revoluciones futuras.

Un presente turbulento de cambio permanente

El presente de la memoria se encuentra en un momento de fuerte turbulencia histórica, tal como los que suelen atravesarse a veces en los vuelos, en los que un clima de temor invade a los pasajeros por lo que pudiera suceder, estando sujetos en esos momentos al destino de una frágil aeronave. O con un símil más preciso todavía, lo que se experimenta en lugares de habituales eventos sísmicos, en el transcurso de un fuerte y prolongado movimiento de suelo.

Los objetos y herramientas cotidianas que usamos ya no tienen mucho que ver con lo que utilizábamos tiempo atrás. Los lugares que se solían frecuentar ya no existen, perviviendo solamente en las fotografías y en los recuerdos. Profesiones y talentos que antes eran venerados o altamente requeridos son eficientemente reemplazados hoy por tecnologías y nuevos saberes.

Grandes cambios ocurren también con los vínculos sociales, en los que se han multiplicado las formas familiares, las modalidades de trabajo, las posibilidades de comunicarse y también los impedimentos para hacerlo sin interferencias. El lenguaje, considerado en otros tiempos un cohesor social fundamental, ha variado sensiblemente, derivando hacia una nueva torre de Babel protagonizada por diferentes tribus generacionales y segmentos poblacionales.

En el mundo casi subatómico de la intimidad, se han diversificado las tendencias afectivas y las identidades sexogenéricas, al tiempo que en el plano geopolítico, las reglas de la anterior predominancia única de Occidente ya son hoy contestadas por una poderosa multipolaridad.

Incluso la imagen misma del espacio sideral está cambiando a partir de la instalación en una órbita lejana de potentes lentes que nos permiten ver mucho más allá de lo conocido.

Lo que antes parecía totalmente imposible, hoy es verosímil y transforma en profundidad la visión que se tiene de la realidad.

En este panorama incierto y voluble, grandes conjuntos humanos tienden a buscar seguridad, certezas, algo que sea o al menos parezca inamovible. Sobre todo, en poblaciones que van aumentando su proporción longeva, como es el caso de las naciones del norte de Europa, del Asia oriental y crecientemente también, las del Cono Sur sudamericano.

Esa tendencia en el trasfondo sicosocial, esa respuesta mecánica en resistencia a este tiempo de severas transformaciones y paisajes irreconocibles, es la que explica el auge transitorio de las opciones retrógradas.

Desde ese estado de profunda inestabilidad que sienten las poblaciones, se pueden reconocer réplicas pendulares como la adhesión a corrientes recalcitrantes y  violentas, que proponen detener y volver atrás el reloj de la historia, tanto en el campo político como en el religioso. Incluso las prácticas de cuidado ecológico y la preocupación cotidiana por la situación medioambiental contienen, más allá de sus aspectos racionales, un elemento conservacionista que se encuadra también en lo anterior.

Esto permite también comprender por qué las propuestas de cambio social que suelen ser enarboladas desde los sectores progresistas, a pesar de estar totalmente justificadas en su carácter conceptual, son rechazadas por las mayorías poblacionales, que añoran sin duda un mundo diferente, pero sin tener que transitar nuevas perturbaciones o alteraciones significativas.

Sumidos en esta paradoja de enorme significación, cabe preguntarse entonces si acaso las transformaciones necesarias han de ser producidas sin que la población sienta inquietud por ellas. ¿Acaso es necesario un gatopardismo invertido, en el que todo cambie sin que lo parezca, a diferencia del tan mentado gatopardismo tradicional en que ningún cambio ocurre más allá de una pátina discursiva incendiaria pero carente de contenido real?

Por otra parte, si se afirma la necesidad del concurso popular para producir modificaciones de gran calado tanto en la organización social como en la conciencia colectiva, esto representa un total contrasentido.

¿O es que los conjuntos, guiados por sus creencias, introducen en sus revoluciones cambios impensados que van mucho más allá de los programas que asumen como bandera en una coyuntura? ¿Qué margen queda entonces para los proyectos explícitos y la convocatoria de sumar intenciones a ellos?

El futuro de la memoria

La población total actual de América Latina y el Caribe se ha casi cuadruplicado desde 1950 – otro cambio importante – pasando de 168 a más de 660 millones y continuará creciendo a un ritmo algo menor hasta 2086, alcanzando los 752 millones, para luego comenzar a decrecer. [1]

Sin embargo, este crecimiento no es uniforme a lo largo de los segmentos etarios. Según las estimaciones demográficas, se proyecta en la década actual una disminución del número de habitantes menores de 30 años y un crecimiento positivo de la población adulta en la región, sobre todo de los mayores de 50 años.

Descomponiendo el actual reloj generacional, encontramos que hay aproximadamente seis generaciones coexistentes en el momento actual, cuatro de ellas nacidas en el siglo pasado, en una era predigital, una quinta en la transición hacia y posterior a los años 2000 y una sexta, entre infantil y adolescente, plenamente perteneciente a los tiempos que corren.

En términos de proporción, los menores de 15 años representan hoy algo menos de un cuarto de la población, estimándose que en unos veinticinco años más, fruto del descenso de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida, las personas de más de 60 años, que hoy son más o menos la mitad de aquellos, los superen en número.

La generación hoy en pugna por asumir un papel transformador  – que situamos con cautela entre los 15 y los 30 años de edad – suma otro 25%, mientras que los que están en proceso de instalación social son un 22%. Las y los latinoamericanos que ocupan el centro de la escena generacional, entre unos 45 y 60 años, comportan a su vez un 17% del total.

Si consideramos la velocidad de los cambios y las diferencias que éstos van estableciendo en la percepción de las distintas generaciones sobre la realidad que les toca vivir, estas estadísticas nos muestran tan solo un abultamiento creciente de las franjas menos dinámicas, es decir, menos proclives a las transformaciones. Lo que no informa en absoluto sobre el signo de las mismas, ya que nada de esto es lineal y las generaciones pueden proponer como parte de su proyecto direcciones reactivas al progreso social. Esto puede observarse con nitidez en cierto sector de la juventud, que a contracorriente de lo que intentaron construir sus antecesores desde un paisaje más contestatario, se rebelan en términos conservadores o incluso retrógrados.

Sin embargo, a principios de la década pasada el mundo y también nuestra región fueron nuevamente sacudidos por fuertes movilizaciones juveniles que parecían protagonizar una nueva sensibilidad con aspectos muy positivos, como una mayor horizontalidad, el reclamo por una democracia real, una mayor justicia en la redistribución de la riqueza y la paridad de género, por solo citar algunas de sus proclamas más destacadas.

Esa asonada generacional logró ocupar un espacio político importante y sin embargo, parece haber sido absorbida por un sistema que entonces semejaba estar herido de muerte.

Otro alzamiento de carácter más complejo en su conformación, pero igualmente protagonizado por una “primera línea” de jóvenes, es la que se suscitó poco antes de la pandemia del Covid-19 en Chile y Colombia, ayudando a remover a gobiernos conservadores en esos países. Distinto fue el signo de esa arremetida en Bolivia, colaborando con un golpe de Estado que perseguía intereses antirrevolucionarios y en Ecuador, situación que fue manipulada eficazmente por el sistema y paradójicamente permitió la entrada a la presidencia de un banquero, hoy felizmente ya derrotado.

¿Cuál es entonces el proyecto de la actual generación en crecimiento, la generación nacida en entornos de plena digitalización, qué posibilidades de implantación tiene, a qué resistencias se enfrenta y cuáles serán sus implicancias sociales y políticas en América Latina y el Caribe? ¿Serán salidas creativas, reactivas, tenderán a la adaptación sin cambios, a una acción efectiva y transformadora o pretenderán desacoplarse y recluirse en sí mismos, perdiendo toda incidencia?

No son interrogantes fáciles ni podremos develarlos por completo, pero estamos seguros que entre esos pliegues podremos entrever algo del futuro de la memoria.

Ante todo, el cúmulo de información que comparten las nuevas generaciones llega hoy a todos los rincones y segmentos sociales en tiempo casi real, pese a los esfuerzos sistemáticos por censurar, desinformar, convertirla en nueva mercancía o vaciarla de sentido. Este hecho incontestable permite inferir una suerte de nivelación en los contenidos que manejan la mayor parte de los jóvenes y por tanto, en la posibilidad de constituir proyectos con elementos similares, más allá de las diferencias culturales o de posición socioeconómica. Precisamente esa nivelación informacional permite pensar que, en proceso, nadie querrá quedarse atrás en el disfrute de los beneficios que la humanidad ha acumulado en su conjunto a lo largo de la historia, lo que augura nuevas movilizaciones en ese sentido.

Asimismo, esta ancha avenida de posibilidades que se abre ante las nuevas generaciones, estimula cierta indecisión en las elecciones vitales, un vértigo propio de la ampliación de horizontes, contrario al carril predeterminado de tiempos anteriores, pero que a la vez  entorpece la adopción de un proyecto colectivo común.

Por otra parte, la velocidad en la dinámica social, en ocasiones rayana en la inmediatez más absoluta, promueve una sensación que dificulta cualquier idea de proceso o gradualismo. Todo debe suceder ya y en el “ahora”. Esto se opone radicalmente a la anterior idea de “progreso” o “movilidad social ascendente” que requería de muchos años de esfuerzo formativo, lo cual explica en parte el fracaso del modelo educativo actual y la búsqueda juvenil de caminos más cortos (o atajos como la migración o incluso la delincuencia) para lograr ciertas metas.

Al mismo tiempo, el alto grado de comodidad facilitada hoy por los artilugios tecnológicos, hace que la misma idea de “esfuerzo”, pese a las enormes dificultades que atraviesan muchos jóvenes, pierda vigencia. En todo caso, el esfuerzo es impuesto por la necesidad de supervivencia en un sistema explotador, pero no constituye ya una virtud, al igual que el concepto de “sacrificio”, tan en boga en generaciones precedentes.

En términos de relación, las nuevas generaciones se encuentran sometidas al flagelo de la fragmentación social, que no solo las afecta en el seno de sus hogares, sino en la desarticulación de lazos y vínculos profundos e inamovibles a su alrededor. Esto hace que, muy probablemente y por necesidad, un importante factor del proyecto juvenil tenga que ver en la actualidad con la búsqueda de comunidad en la que cobijarse y con la cual identificarse.

Esto choca con las pretensiones y las prácticas neoliberales, que imponen modalidades cada vez más individuales y de menor contacto humano en todos los ámbitos ya permeados por aplicaciones y tecnologías digitales.

Mientras tanto, cada vez más jóvenes descreen del sistema político actual y rechazan la inacción o ineficacia de los representantes para dar respuesta a las severas dificultades que padecen. En ocasiones, muestran su disconformidad mediante la abstención, el voto en blanco o nulo. En otras oportunidades, apoyan a algún candidato o candidata que se promueve como al margen del sistema, aunque por lo general, esta es una nueva mentira.

Al ser mínimas o nulas las posibilidades de subsistencia y tranquilidad económica para los jóvenes dentro del sistema, muchos buscan formas o espacios alternativos, que si bien muestran modos diferentes y más colaborativos de hacer las cosas, por lo general terminan fracasando o siendo absorbidos ya que el marco general o plano mayor continúa siendo adverso.

A toda esto se suma algo más importante aún. Es el vacío existencial que siente la mayor parte de esta nueva generación por la desazón que produce la provisoriedad y la carencia de sentido del sistema mismo, que tan solo promueve la posesión y la competencia como conductas prioritarias. Un primitivismo que conduce al absurdo, a la proliferación de afecciones mentales como la depresión, las adicciones, los trastornos alimentarios, la violencia contra otros y contra sí mismos. Cabe mencionar aquí que la autolesión ya es la tercera causa principal de mortalidad adolescente a nivel regional.

¿Permiten estos primeros trazos bosquejar un posible programa generacional coherente o delinean apenas un contorno de situación no suficientemente inteligible pero ciertamente refractario a hábitos añejos?

Nos inclinamos por lo segundo, pero esta comprensión nos invita a afirmar sin dubitaciones que el mundo ya ha cambiado y las viejas recetas ya no funcionarán en éste.

Estamos en la última etapa de un “ancién regime”, tal como se catalogaba al vetusto régimen monárquico, aristocrático y clerical en el transcurso de la revolución francesa. Y es altamente probable que sea la presente generación en crecimiento la encargada de darle la espalda definitivamente. Este aserto se basa no solo en un acto de conciencia esperanzado, sino en el fracaso total y evidente del sistema para dar respuestas efectivas a las necesidades sociales y existenciales acuciantes, más allá de la distracción que provocan los  nuevos fetiches tecnológicos.

Aunque algunos de los grandes problemas de hoy datan de hace mucho tiempo, la juventud emergente no adherirá a las misma respuestas por las que las anteriores generaciones apostaron en el pasado.

Lo que estamos queriendo decir, es que hay que desplegar propuestas acordes a la nueva sensibilidad, sin temor al rechazo que puedan provocar en coetáneos de otras épocas. Y con ellos, avanzar en la comprensión de aquellos paisajes profundos que generan adhesión a ciertos idearios y acciones y reaccionan con escepticismo ante la novedad.

Por supuesto que, como toda revolución la próxima, ya en curso, contendrá contradicciones, será resistida por los viejos moldes, no logrará por completo sus objetivos ni siquiera en su ciclo más fecundo y finalmente será reemplazada en sus paradigmas por las generaciones subsiguientes. Pero lo cierto es que con la rebelión estruendosa o silenciosa de la nueva generación ante lo establecido, la historia continuará su avance hacia la Nación Humana Universal, inclusiva, colaborativa, paritaria, diversa y no violenta, utopía fundacional del tiempo histórico que nos toca vivir.

[1] Fuente: Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE)-División de Población de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), revisión 2022 y Naciones Unidas, WorldPopulationProspects, 2022 [en línea] https://population.un.org/wpp

(*) Javier Tolcachier es investigador del Centro Mundial de Estudios Humanistas y comunicador en agencia internacional de noticias Pressenza

Publicado en: AmericaLatina, Titular1

Detuvieron a dos bolsonaristas que decían que lo iban a matar en Belem. Lula amenazado en Amazonia

06/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Darío Pignotti

 

“Ustedes conocen la noticia de que la policía detuvo a un ciudadano en Santarém que dijo que iba a matarme, y a otro en Belém que también dijo que iba a matarme. Si yo tuviera miedo no hubiera nacido, si tuviera miedo no sería presidente”, dijo el presidente de Brasil.

La presencia de efectivos de la Policía Federal fue reforzada en el estado de Pará, donde el mandatario del Partido de los Trabajadores (PT) se encontraba este sábado, tras el arresto de un estanciero sospechoso de planear un magnicidio que coincidiría con la cumbre de jefes de Estado amazónicos anunciada para el próximo martes en Belém, capital de ese estado. “Le voy a disparar a la barriga” a Lula, amenazó el hacendado Arilson Strapasson detenido en la mañana del jueves en la ciudad paraense de Santarém. Ese día a la misma hora era interrogado en Belém un agente de seguridad privada cuya identidad no fue revelada, por haber manifestado similares intenciones asesinas a través de las redes sociales.

“No les temo”

Lula reaccionó durante un acto: “Ustedes conocen la noticia de que la policía detuvo a un ciudadano en Santarém que dijo que iba a matarme, y a otro en Belém que también dijo que iba a matarme. Si yo tuviera miedo no hubiera nacido, si tuviera miedo no sería presidente de la República. Mi madre decía perro que ladra no muerde”, .

Hablando ante cientos de seguidores de la Amazonia, Lula elevó la apuesta al prometer que dejará de utilizar automóviles blindados y seguirá abrazandose con “pueblo” a pesar de las intimidaciones sucedidas en vísperas de la cumbre en la que se reunirá con los representantes de siete gobiernos de la región, incluyendo sus colegas Gustavo Petro, Nicolás Maduro y Luis Arce.

Bolsonaristas

Está por verse si las amenazas contra Lula fueron anuncios de potenciales asesinos o sólo se trató del alarde de dos mitómanos. Lo cierto es que a estos dos casos se sumó una tercera amenaza registrada días atrás contra el vicepresidente Geraldo Alckmin, según reveló el canal GloboNews.

Frente a semejante escenario, el Ministerio de Justicia, la Agencia Brasileña de Inteligencia y la gobernación de Pará resolvieron incrementar las alertas. La Amazonia es una región donde abundan las organizaciones delictivas y los simpatizantes armados: estancieros, policías, militares y paramilitares seguidores del expresidente Jair Bolsonaro.

Pará se ubicó en los primeros lugares de la lista de asesinatos de campesinos sin tierra e indígenas durante la administración bolsonarista, entre 2019 2022. Los crímenes políticos se superponen a los delitos ambientales en la Amazonia brasileña, una región de 4,5 millones de kilómetros cuadrados, equivalentes a casi el 60 % del territorio nacional.

Punto de no retorno

La deforestación, causada principalmente por incendios intencionales y la tala ilegal de bosques, se disparó un 73 por ciento en los tres primeros años del gobierno de Bolsonaro, período en el que fueron destruidas cerca de 35 mil hectáreas de selva.

De haber continuado esta política de tierra arrasada, se corría el riesgo de llegar a un punto de no retorno ecológico, a través de una emisión de carbono superior al que pueden absorver los bosques, acelerando el calentamiento global.

Aún así, la semana pasada Bolsonaro aseguró que los incendios en la selva son una invención de las “narrativas” de las ONGs, los países del “norte” y del gobierno “entreguista” del PT. Y defendió una vez más la explotación de minerales en tierras indígenas. Además recordó haber impulsado una serie de proyectos respaldados por su aliado Donald Trump, en pos de la modernización: un planteo ecocida.

Bolsonaro no hizo más que reciclar las vetustas tesis de la dictadura que mató a cerca de ocho mil indígenas – a causa de enfermedades, destierro forzado y asesinatos según reseño la Comisión de la Verdad en 2014- para llevar el “orden y el progreso” a la selva. Repitió las mismas ideas planteadas por él ante la Asamblea de la ONU en 2019 cuando ofendió al nonagenario cacique Raoni Metuktire de la etnia Kayapó.

Más allá de los discursos, el Tribunal Penal Internacional de La Haya sigue analizando una denuncia contra el dirigente de extrema derecha por “genocidio” debido a una serie de medidas en perjuicio de los pueblos originarios como alentar la penetración de buscadores de oro y diamantes en las reservas y retacear el envio de medicamentos a las aldeas durante la pandemia del coronavirus.

En contrapartida el cacique Raoni –de fluida relación con Lula a quien acompañó al ascender la rampa del Palaco del Planalto el 1 de enero– participó este viernes en los debates previos a la conferencia presidencial de la semana próxima en Belém.

Delitos múltiples

El estanciero arrestado el jueves en Santarém por urdir un presunto atentado, participó en el intento de golpe Estado del 8 de enero cuando fueron depredados los palacios del Planalto, el Congreso y el Supremo Tribunal Federal en Brasilia, exigiendo el establecimiento de un régimen militar. El ministro de Justicia y Seguridad Pública, Flavio Dino, dijo el viernes que el gobierno será implacable con quienes insistan en acechar a una democracia en vías de consolidación: “Aún después del fracaso de los actos golpistas de enero todavía existen personas que amenazan matar o agredir físicamente a las autoridades de la República. La Policía Federal continuará aplicando la ley contra los delincuentes.”.

Desayuno con el presidente

El encuentro amazónico del próximo martes fue el tema convocante del desayuno ofrecido por Lula a corresponsales el miércoles pasado en el Planalto. Fue el primero compartido con periodistas extranjeros, entre ellos este reportero, en lo que va del su tercer mandato en el que ha dado un peso destacado a la “diplomacia verde”, en línea con el propósito de reinstalar al país como una “potencia” ecológica. Junto al mandatario se encontraban el ministro de Relaciones Exteriores, Mauro Vieira, y el asesor especial sobre asuntos internacionales, el ex canciller Celso Amorim y el ministro de Comunicaciones, Paulo Pimenta.

Antes de asumir el gobierno, Lula participó como presidente electo en la cumbre ambientalista COP 27 realizada a fines del año pasado en Egipto y en noviembre viajará a los Emiratos Arabes para estar COP 28. La ONU escogió a Belém como sede de la COP 30 agendada para 2025.

Durante el desayuno Lula repasó varias medidas contra la devastación de la floresta adoptadas en sus primeros meses de gestión y aseguró que será “muy duro” con los invasores de tierras y responsables de otros crímenes como la extracción ilegal de minerales a costa de la seguridad y sobrevivencia de los pueblos originarios.

“Brasil va a cumplir lo que prometió, nosotros vamos a llegar a la deforestación cero en 2030. Pueden escribir eso y guardarlo para pedirme que les rinda cuentas en 2030”.

De acuerdo con Lula la preservación del pulmón del mundo es tan acuciante como frenar la guerra en Ucrania, para lo cual reiteró su propuesta de diálogo entre Kiev y Moscú, e impulsar un debate global sobre la desigualdad. “Espero contar con el apoyo del compañero Xi Jinping y Joe Biden” para dar fuerza a la discusión sobre la desigualdad, tema que va a presentar ante la Asamblea de la ONU en septiembre próximo en Nueva York y posiblemente en la cumbre de los BRICS a fines de este mes, en Joanesburgo, Africa del Sur.

Sur Global

Lula cerró el desayuno asumiendo el papel de reportero. Le preguntó a un corresponsal alemán por qué los grandes medios occidentales son en mayor o menor grado omisos frente a la prisión de Julian Assange. “Es una vergüenza que un periodista que denunció las tropelías de un Estado (Estados Unidos) contra otros, esté preso y condenado a morir en la cárcel”. No es la primera vez que toca el tema. Recientemente recordó que gracias a Wikileaks Brasil supo del espionaje de la NSA norteamericana contra la ex presidenta Dilma Rousseff y Petrobras.

El ex tornero mecánico trabaja para afirmarse como un portavoz de un sur global que pretende un rol mas protagonico a través del cuestionamiento de la prensa dominante,  tanto como el repudio al FMI por “hundir” a los países endeudados y la defensa del comercio internacional con monedas locales. Y el apoyo a la ampliación de los BRICS a través de la incorporación de Argentina. Pero también, como dijo el miércoles, con el ingreso de Arabia Saudita, propuesta que debe ser poco simpática para Washington.

En lo relativo a la conferencia amazónica del martes próximo , Lula anhela que tenga un carácter más global, para lo cual invitó a los gobiernos del Congo e Indonesia, los países con las mayores selvas tropicales de Africa y Asia.

En ese sentido dijo apostar a que la cumbre sea un “marco” histórico respecto de la reflexión y los planes de acción sobre la Amazonia, un programa elaborado por los gobiernos que representan a los habitantes de esa región de seis millones de kilómetros cuadrados en América del Sur. Y dejar de ser pensados por las metrópolis a las cuales ha responsabilizado como verdaderas causantes del desastre ambiental contemporáneo, en razón de las emisiones de gases contaminantes iniciadas con la revolución industrial.

Publicado en: AmericaLatina

Guerra judicial en México contra la 4T

30/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Eva Cuervo

De los grandes y difíciles problemas con los que se ha topado el gobierno federal de la 4T, es el Poder Judicial, que a casi 5 años de gobierno sigue siendo predominantemente neoliberal (9 vs 2- Loretta Ortiz y Jasmín Esquivel- falsamente acusada de haber plagiado la tesis para obtener el grado de licenciatura, con la finalidad de sacarla de la SCJN). Desde el inicio del sexenio, el PJ (Poder Judicial) aliado a la oposición conservadora, echo a andar la maquinaria golpista contra el nuevo gobierno e inicia una guerra de litigios contra todas las acciones del gobierno de AMLO, para inmovilizarlo y evitar la construcción de las grandes obras prometidas durante la campaña: la construcción del nuevo aeropuerto Felipe Ángeles, la construcción del Parque Ecológico Lago de Texcoco que será el más grande del mundo con 14 mil hectáreas de extensión. El Corredor Interoceánico del Itsmo de Tehuantepec , etc.  Enfrentando en Tribunales Colegiados de Circuito 5,631 amparos interpuestos por la oposición a menos de un año (10 meses) de haber asumido el poder  (Monroy, Jorge. Decisiones del gobierno de AMLO enfrentan…El Economista. 8 octubre 2019), en abierta Guerra Judicial contra la 4T: ésta, forma parte de los llamados golpes de estado blandos (llamados de varias maneras), impeachment, guerra hibrida y Lawfare,consiste en una guerra política, por la vía judicial-mediática, con intereses económicos, políticos y geopolíticos ocultos a la opinión pública, aplicados a gobernantes de izquierda, que se basa en acusaciones de denuncias falsas, difamaciones sostenidas con el gran aparato de los medios de comunicación, que juegan un papel determinante. El objetivo, es la continuidad del modelo neoliberal, provocando desestabilización del país y dañar la imagen del presidente, para articular campañas de criminalización, persecución y desprestigio. Con ésta estrategia, en otros países, los tribunales se han utilizado para quitar del poder, a gobiernos legítimamente electos o bien a futuros enemigos, como ocurrió en Brasil, Bolivia, Argentina, México, Honduras, Venezuela, Ecuador y Perú (Gzz., Jesús. Golpes blandos, golpes bajos. EL SALTO América Latina. 26 septiembre 2020).

Con la globalización neoliberal (en México de 1982-2018) llegaron también reformas jurídicas profundas  a la Constitución Política mexicana de 1917, durante este periodo se reformaron 495 artículos,  para favorecer a las  grandes trasnacionales y a la élite empresarial nacional, garantizándoles el saqueo y la impunidad, mediante nuevas leyes, estructuras,  procedimientos y dogmas anti democráticas que les permitiera pasar legalmente por encima de la soberanía de los estados y de los derechos: económicos, laborales, sociales y culturales de los pueblos. En ésta etapa, le cambiaron a la Constitución Mexicana: la esencia y el espíritu de las demandas  de la Revolución Mexicana, todo lo relacionado con los derechos sociales (llamados hoy, derechos humanos), así como el importantísimo papel de la responsabilidad ineludible del Estado mexicano, con: 1.- el desarrollo integral de sus ciudadanos para que puedan alcanzar   al máximo sus capacidades y 2.- que los ciudadanos vivan en una sociedad armónica, sustentada en la igualdad de oportunidades,  requisito indispensable para lograr la justicia social y como consecuencia alcanzar la paz social. Es importante que destaquemos que la justicia social, va más allá de la justicia legal (es frecuente escuchar la frase “la ley es la ley” para justificar una resolución legal contraria a la nación y el pueblo).  A casi 5 años de gobierno de la 4T, AMLO posee el  80% de aprobación ciudadana (De las Heras. 8 de cada 10 mexicanos apoyan a AMLO. Demotecnia. Mayo 2023), en cambio el Poder Judicial es un poder que carece de legitimidad popular ya que, de cada 4 mexicanos, 3 no confían en el ( Latinobarómetro 1995-2020), el Sistema Judicial Mexicano y  la Justicia, siguen secuestrados por una minoría rapaz que se opone a los deseos de la mayoría que en el 2018 voto por un cambio radical (Olivares, Emir  y  Alonso Urrutia. AMLO: ésta podrido el Poder Judicial; no tiene remedio. La Jornada. 10 de mayo 2023).

Durante los 36 años del neoliberalismo, el Sistema Judicial fue ciego y sordo, no hicieron nada, ante las denuncias ciudadanas de las masacres, ejecuciones, desapariciones, perdidas de las conquistas laborales, sociales, educativas, de salud pública, el robo y el saqueo de nuestros recursos naturales (agua, territorio, minerales, aire, etc.), por el contrario, los jueces, magistrados y ministros se convirtieron en los guardianes y defensores del neoliberalismo (multinacionales y  poderosos capitalistas) a cambio de privilegios, sin importar la afectación a la salud pública, las arcas nacionales o la vida de las mayorías.  Jamás escucharon los gritos de las víctimas ante el aumento de la inseguridad en las ciudades y el grito desesperado de las comunidades por el robo de sus tierras, acaparamiento del agua y asesinatos de sus líderes, por bandas criminales  relacionadas con las compañías  mineras invasoras.  Ante su indiferencia, indolencia o complicidad, el país entero se convirtió en un enorme cementerio durante los narco gobiernos panistas de Fox y Calderón y el de la corrupción extrema con Peña Nieto con su “Pacto por México” y la lamentable desaparición de los  43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa.  Ante el abandono absoluto de autoridades y gobiernos, el pueblo quedó totalmente indefenso, siendo presa fácil de los crímenes más horrendos de que se tenga memoria en México. Para todos los gobernantes neoliberales son perfectamente  aplicables, las sabias palabras de León Tolstoi que decía: “un estado que no procura la justicia, es porque sus gobernantes son una banda de malhechores” (Zepeda, Lecuona, Guillermo, Crimen sin castigo. Procuración de….México, FCE, CIDAC, 2004).

Es mucho lo que el Poder Judicial le debe al pueblo de México.  La impunidad de los delitos que no son sancionados por las autoridades en México, es dolorosamente muy alta, de cada 100 delitos cometidos, el 99% de ellos no reciben ningún castigo, solo el 1 % recibe sentencia de un juez, como consecuencia de ello 3 de 4 delitos no se denuncian (Carbonell  Sánchez, Miguel. Corrupción Judicial e impunidad. El Caso México-UNAM. 2019).  El Sistema Judicial  encargado de la procuración de justicia en el país, vergonzosamente está sumido en lo más profundo de la corrupción por decir lo menos, o bien son cómplices de la delincuencia desde los niveles más altos en la SCJN, sus magistrados y ministros, el Tribunal Federal Electoral, los Tribunales de Circuito, los Juzgados de Distrito, etc., con sus jueces, fiscales, ministerios públicos, etc.,  la mayoría de ellos formando parte del entramado corrupto del neoliberalismo que facilitó y aún facilita el saqueo “legalizado”  de los recursos naturales, la trata de personas, los secuestros, las desapariciones, las extorsiones, las masacres, protegiendo a los delincuentes de cuello blanco, narcotraficantes,  bandas criminales y empresas trasnacionales a través de amparos, liberaciones por “fallas” al debido proceso, descongelamiento de cuentas bancarias a bandas de delincuentes (de 39 MMP bloqueados en una década por la UIF por estar vinculados al lavado de dinero, sólo 4 mil 350 millones permanecen congelados) y otras triquiñuelas legaloides (Villanueva, Dora. Por la vía judicial descongelan 9 de cada 10 pesos bloqueados por la UIF. La Jornada. 27 junio 2023).

  El Sistema Judicial en México hoy autoerigido como el máximo poder (invadiendo poderes que no le corresponde, invalida decisiones del poder legislativo y el poder ejecutivo, poniendo en peligro la gobernabilidad) requiere de cambios profundos, porque el que opera actualmente, bajo los lineamientos neoliberales, son un obstáculo para el avance de la democracia y la justicia que tanto necesitan y anhelan los mexicanos. Actualmente en el fin del sexenio, la alta beligerancia de la derecha y no contar con mayoría en el congreso, no es posible lograr el cambio deseado. Después que la SCJN no aprobó el Pan B,  “El presidente López Obrador  propuso una estrategia que denominó Plan C, la cual consiste en ganar dos terceras partes del Congreso de la Unión en las elecciones del 2024 y, con esa mayoría, aprobar reformas constitucionales que limpien de corrupción al Poder Judicial” (Regeneración. La guerra judicial, la soberanía y el plan C. Junio-julio 2023 pág.7). Al mismo tiempo propone que los puestos más altos del PJ como: ministros, jueces y magistrados, sean puestos por el pueblo a través del voto, como se hacía en el gobierno del presidente Benito Juárez en la época de la República Restaurada. Será necesario agregar la revocación del mandato para cada uno de esos puestos, agregando a gobernadores, alcaldes y otros puestos importantes.  México no necesita hacer una nueva Constitución, basta con quitar todas las modificaciones hechas en el capitalismo-neoliberal y regresar a la Constitución de 1917. De esta manera se lograra la igualdad jurídica como norma inquebrantable, para que pase a formar parte de  la conciencia nacional y se haga real la frase del ilustre político liberal del gabinete de Benito Juárez,  José María Iglesias  (1823-1891) “Al margen de la ley, nada; por encima de la ley, nadie”.

Publicado en: AmericaLatina

¿Hay perspectiva anticapitalista en América Latina y el Caribe?

30/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Hugo Moldiz Mercado

 

En este artículo el autor defiende, después de analizar las olas y ciclos revolucionarios en América Latina, la necesidad de «reencausar la lucha anticapitalista desde una perspectiva revolucionaria», para lo que «las fuerzas sociales y políticas de la izquierda deben vencer a sus propios demonios, superar las causas de su estancamiento y sobre todo volver a ser anticapitalistas».


No la hay menor duda que América Latina y el Caribe se han convertido en un territorio de ardua disputa en lo que va del siglo XXI entre las fuerzas políticas, en su excepción más amplia, que apuestan a mantener las relaciones de dominación/subordinación y las que desafían, en su diversidad, a un horizonte emancipador. Todavía la tendencia predominante no está clara, pues en esta disputa se han registrado avances y retrocesos táctico-estratégicos de las corrientes que rechazan las pretensiones hegemonistas de los Estados Unidos, de una parte por la contraofensiva imperial y, de otra, por las limitaciones de la izquierda en el gobierno para rebasar los umbrales del capitalismo.

Las fuerzas progresistas y de izquierda no cuentan con un horizonte emancipador común. La coincidencia está en el rechazo al fundamentalismo neoliberal y a las formas cada vez más autoritarias de los Estados Unidos, considerado por Fidel Castro como el imperialismo más poderoso que la Humanidad haya conocido jamás. Pero sus diferencias están en su posición ante el tipo de organización capitalista de la vida social, lo que ciertamente pone de manifiesto la existencia de varias corrientes: los que pretenden una reforma dentro del sistema, con una mayor participación del Estado en determinados campos, los que no reniegan de un modelo neoliberal pero lo quieren menos ortodoxo, y los que mantienen su aspiración por marchar hacia un horizonte postcapitalista, aunque no estén muy claras las ideas de cómo avanzar en esa dirección.

Con el triunfo de la Revolución cubana es que América Latina y el Caribe, que nunca ha dejado de ser una prioridad para los Estados Unidos, ya sea contemplada en su política exterior o como parte de su “política doméstica”, como sostuvo el estratega Brzezinski, se inicia una tercera ola por la emancipación [1] que, en términos generales, ha atravesado por dos momentos o “ciclos” [2] y, obviamente, “contraciclos”: el primero contempla a las décadas del 60 y 70 [3], cuando en la Región se registró la irrupción de movimientos de liberación nacional, predominantemente armados, y la presencia de gobiernos militares de orientación nacionalista que, como era de esperarse, tampoco eran del agrado de Washington.

A pesar de que los Estados Unidos se habían constituido en potencia hegemónica al cabo de la Segunda Guerra Mundial, el surgimiento de procesos contestarios en su “patio trasero”, alentados por la victoria de la “revolución de barbudos” a solo 90 millas de su territorio, impulsó rápidamente al imperialismo a desarrollar una línea contrainsurgente. John F. Kennedy, quien asumió la presidencia en 1961, recibió de parte de sus consejeros el criterio de que la radicalidad del Tercer Mundo –ya fuera descrito como socialismo o nacionalismo radical–, era una amenaza a los intereses estadounidenses que había que tomar muy en serio [4]. La respuesta imperial se tradujo en la intervención militar directa, como ocurrió en República Dominicana en 1965, pero también a través de la instalación de gobiernos militares de la Seguridad Nacional, y a fines de los 70 con la promoción de la “democracia viable” y los “Derechos Humanos” de Carter. Al amparo de la Doctrina de la Seguridad Nacional y el concepto de “enemigo interno” se “erradicó” a los movimientos guerrilleros en Bolivia, Perú, Brasil, Uruguay, Argentina, Puerto Rico y República Dominicana, aunque no sucedió lo mismo en Colombia. También se acabó con las experiencias nacionalistas de Velasco Alvarado en Perú y Juan José Torres en Bolivia.

Si bien los pueblos no dejan de luchar nunca, la estrategia estadounidense arrojó resultados. La estabilidad política fue el rasgo central entre las décadas del 80 y 90, con la instalación de regímenes democráticos burgueses, hasta el punto tal que cientistas sociales afirman que, sobre todo en los 90, se produjo la transformación política más importante después de las guerras de la independencia [5].

En los 80 se terminó con los pocos focos nacionalistas que todavía perduraban, como son los casos de Granada (1983) y Panamá (1989). Cuba quedaba solitaria y en resistencia al criminal bloqueo que le fue declarado desde 1961; y en Colombia el movimiento guerrillero no contaba con posibilidades favorables para la “toma del poder”, aunque al mismo tiempo el sandinismo se alzaba triunfante en 1979 en Nicaragua, pero mediante un proceso electoral impuesto por los Estados Unidos abandonó el poder 10 años después.

En la década del 90, tras la caída de la URSS, la lucha anticapitalista se debilitó pues muchas organizaciones de izquierda, comunistas entre ellas, ingresaron en una crisis de paradigma. No pocas retrocedieron en sus posiciones y se desplazaron hacia la socialdemocracia en el mejor de los casos. Las banderas de cambio de sistema fueron archivadas, el socialismo dejó de ser el horizonte a alcanzar y la democracia modelada a gusto de los Estados Unidos se impuso como forma predominante de hacer política. El discurso del “fin de la Historia” cuajó y el modelo neoliberal se estableció.

Sin embargo, cuando todo hacía suponer que el mundo unipolar había llegado para no irse más, las propias limitaciones del Consenso de Washington para atender la creciente demanda de la población fueron sentando condiciones “desde abajo” para abrir otro ciclo de luchas populares con efecto estatal e internacional. La ola de privatizaciones y transnacionalizaciones, el achicamiento del Estado, la política de domesticación de los sindicatos y la liberalización de la economía no produjo el esperado “rebalse” [6] que iba a bañar a todos. Tampoco dio resultado la militarización del continente, particularmente en el Cono Sur, bajo el pretexto de la Guerra Internacional contra las Drogas y el intento de imponer el Área de Libre Comercio en las Américas (ALCA) fracasó.

Desde fines del siglo XX, con el triunfo político-electoral de Hugo Chávez (1998) y el inicio de la Revolución bolivariana (1999), la correlación de fuerzas en América Latina empezó a modificarse rápida y sustancialmente, pues de un continente sumergido en un mar neoliberal, con la sola resistencia de Cuba, al concluir la primera década del siglo XXI, la irrupción de “los de abajo” permitió, en distintos grados, la instalación de gobiernos progresistas y de izquierda que modificaron el tablero geopolítico de la Región. Hasta fines de 2012 los vientos soplaban a favor de las corrientes latinoamericanistas. Cerca de 10 Estados estaban gobernados por el progresismo y la izquierda, aunque cada uno de ellos con distintos grados de radicalidad; Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, Honduras, El Salvador y otros países caribeños pasan por similar experiencia.

El optimismo se apoderó de las fuerzas populares y no era para menos. Los pueblos han estado siempre en resistencia a los planes de la burguesía imperial y de sus socios locales, pero esta era la primera vez que la ola expansiva producida por la Revolución cubana había logrado sintetizarse en gobiernos rebeldes a los mandatos de los Estados Unidos. El primer momento o ciclo inmediatamente registrado tras el triunfo de la revolución en Cuba fue mucho más radical en los métodos y el horizonte que pretendía alcanzar: la liberación nacional y el socialismo; el segundo ciclo (que el progresismo presenta como primero) fue por la vía de la participación en elecciones y con horizontes más difusos. Pero en el segundo, y no el primero, es que la izquierda ha logrado romper la camisa blindada que los Estados Unidos y las clases dominantes le habían colocado a sus regímenes políticos asentados en democracias restringidas. Empero, la sospechosa muerte de Hugo Chávez dejó un vacío en la articulación de los procesos progresistas y de izquierda.

Sería un error considerar a estos procesos y gobiernos como un todo homogéneo. De ahí que se hace más que necesario, para una mejor valoración de lo que se hizo y se dejó de hacer, y también para saber lo que se debe ajustar, aglutinar estas experiencias en dos grandes campos: el progresismo y la izquierda.

El progresismo es bastante heterogéneo, pues está compuesto por partidos y organizaciones que se mueven guiadas por la reforma social progresista dentro del sistema y la institucionalidad vigentes. Es decir, es la reforma como estrategia y no como táctica [7]. Estamos hablando de Argentina, Brasil, Honduras y Paraguay. No es que en estos países no hubieran existido corrientes por el socialismo, pero la hegemonía estaba en otras fuerzas que hicieron del “posibilismo” su espejo [8].

El campo de la izquierda es igualmente diverso. De una parte destacan gobiernos que emergieron como respuesta al “punto de no retorno” que marcó la profunda crisis de Estado y que se han caracterizado por desarrollar, desde abajo y desde el gobierno, procesos y asambleas constituyentes, que son las formas histórico-concretas de las revoluciones políticas en el siglo XXI. Estamos hablando de Venezuela, Bolivia y Ecuador, pero, a la par, de Nicaragua, donde el sandinismo retornó al gobierno en 2006. A partir de la segunda parte de la década del siglo XXI se empezaría a notar el distinto nivel de desarrollo y radicalidad de esos tres procesos, de los cuales uno recorrió el camino de la “reversión” desde 2017, cuando el presidente Lenín Moreno –quien llegó al gobierno con el mismo movimiento que encumbró a Rafael Correa– se alineó a la política de Washington. En el caso de Bolivia, a pesar de los cambios profundos introducidos en varios campos, no pasó de la revolución política a la revolución social, lo que implicó su estancamiento ya antes del golpe de Estado de 2019, y Venezuela optó por una mayor radicalidad.

Pero también hay otras experiencias en las que partidos o coaliciones de izquierda, como el Frente Amplio (FA) en Uruguay, el Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) en El Salvador y el Partido de los Trabajadores (PT) en Brasil, a pesar de sus historias, solamente llevaron a cabo políticas progresistas que no apuntaban a modificar estratégicamente las relaciones de poder vigentes, ni mucho menos superar la frontera del postneoliberalismo.

Los tres últimos países en incorporarse en este “segundo ciclo” de la lucha progresista y de izquierda, que al mismo tiempo confirmaban la vigencia de la tercera ola por la emancipación en América Latina y el Caribe son México en 2018, Perú en 2021 y Colombia en 2022. En el caso argentino se retoma el rumbo, en diciembre de 2019, después de haber perdido las elecciones en 2015; y en Bolivia, en noviembre de 2020, tras un histórico triunfo de Luis Arce y David Choquehuanca con más del 55% de la votación. De los últimos tres países en los que ganó el progresismo, Chile se alineó a los Estados Unidos en varios temas de política internacional; en Perú el imperio revirtió el proceso en el marco de una estrategia continental; y Petro muestra su talente latinoamericanista. Estados Unidos aprovechó las serias contradicciones en el Perú y, tras un error del presidente Castillo de clausurar el Congreso Nacional, llevó adelante un golpe de Estado e instaló, en los hechos, una dictadura civil-militar a la cabeza de Dina Duarte.

A manera de síntesis, salvo en Ecuador y El Salvador, donde todavía no es posible determinar la magnitud del retroceso al que ha llevado la revolución/restauración (revolución pasiva) conducida por Lenín Moreno y Nayib Bukele, respectivamente, las revoluciones de Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia enfrentan, dentro de la dinámica revolución/contrarrevolución, el gran desafío de fortalecerse “desde arriba” (gobiernos y Estado) y “desde abajo” (sociedad civil). Una prematura electoralización dentro del Movimiento Al Socialismo (MAS) para las elecciones de 2025 ha construido territorio minado que podría hacer explotar la gestión de Arce y poner freno al Proceso de Cambio. En un distinto nivel, es también un desafío de la misma naturaleza para los gobiernos de Argentina, México y Colombia.

América Latina vive desde 1998 el momento más extraordinario de su historia, pero al mismo tiempo el más delicado si las revoluciones no rectifican sus errores y no se profundizan. En América Latina la disputa entre dominación y emancipación se traduce, desde 2015, en un frágil e inestable equilibrio de fuerzas. La inclinación en una u otra dirección va a depender de lo que las fuerzas en disputa construyan local, nacional e internacionalmente.


«América Latina vive desde 1998 el momento más extraordinario de su historia, pero al mismo tiempo el más delicado si las revoluciones no rectifican sus errores y no se profundizan»


Reencausar la lucha anticapitalista desde una perspectiva revolucionaria no está fácil. Para lograr eso, las fuerzas sociales y políticas de la izquierda deben vencer a sus propios demonios, superar las causas de su estancamiento y sobre todo volver a ser anticapitalistas.


Notas

[1] Moldiz, José Hugo (2013). América Latina y la tercera ola emancipadora. Ocean Sur, México.

[2] No es muy exacto hablar de ciclos, pero si se tiene que recurrir al uso de ese concepto, tras el triunfo de la Revolución cubana se inaugura la tercera ola emancipadora en América Latina. Las dos anteriores fueron las rebeliones indígenas (siglos XVI y XVII) y la segunda las luchas independentistas (siglos XVIII y XIX). Dentro de la tercera, el “primer ciclo” se dio con los procesos políticos posteriores al triunfo de la Revolución cubana y el “segundo ciclo” empieza con el triunfo de Chávez en 1998.

[3] Aquí se hace una periodización distinta a la realizada por el progresismo, que al situar el primero a fines del siglo XX, en realidad pretende marcar una distancia del sello de la Revolución cubana.

[4] Klare T. Michael. Armas y poder en América Latina. Ediciones Era, México.

[5] Mainwaring, Scott y Pérez-Liñán, Anibal (2019). Democracias y dictaduras en América Latina. Fondo de Cultura Económica, México.

[6] Stiglitz, Josep (2002). El malestar en la globalización. Taurus, Argentina.

[7] Regalado, Roberto (2012). La izquierda latinoamericana en el gobierno. Ocean Sur, México.

[8] Regalado, Roberto (2006). América Latina entre siglos. Ocean Sur, México.

Hugo Moldiz Mercado es escritor e investigador boliviano, exministro de Evo Morales y coordinador del capítulo boliviano de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad (REDH).

Publicado en: AmericaLatina

Moncada: las ideas no se matan

30/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Andrea Mulas

El 26 de julio de 1953, hace setenta años, un pequeño grupo liderado por Fidel Castro aprovechó las celebraciones del carnaval y asaltó el cuartel Moncada. La gran epopeya de la Revolución Cubana comenzaba con una derrota.

«La lógica me dice que si existen tribunales, Batista debe ser castigado, y si Batista no es castigado y sigue como amo del estado, presidente, primer ministro, senador, mayor general, jefe civil y militar, Poder Ejecutivo y Poder Legislativo, dueño de vidas y haciendas, entonces no existen tribunales, los ha suprimido. ¿Terrible, verdad? Si es así, dígase cuanto antes, cuélguese la toga, renúnciese al cargo; que administren justicia los mismos que legislan, los mismos que ejecutan, que se siente de una vez un cabo con una bayoneta en la Sala augusta de los Magistrados».

Es abril de 1952 cuando el joven abogado Fidel Castro, de tan solo 25 años, denuncia ante el Tribunal de Urgencia de La Habana todas las violaciones de las normas constitucionales cometidas por el general Fulgencio Batista que, con un golpe de Estado el 10 de marzo, se había autoproclamado jefe del Estado y derogado la Constitución de 1940. Su petición fue rechazada y Fidel se convenció de que solo había una forma de derrocar al usurpador: «Si Batista tomó el poder por la fuerza, hay que arrebatárselo por la fuerza».

Las reacciones de la mayoría de los cubanos inmediatamente después del golpe de Batista habían sido bastante confusas, pero no se les había pasado por alto que el coronel, con el apoyo de Estados Unidos, había violado la Constitución y había impedido que las masas llevaran al poder al Partido Ortodoxo, pero nadie imaginaba que establecería un régimen peor que el del presidente-déspota Gerardo Machado (el «Mussolini tropical»). El golpe fue reconocido una semana después por Washington y, en consecuencia, también por los grupos empresariales norteamericanos. En abril, Cuba apareció por primera vez en la portada de la revista Time con una extravagante representación del rostro de Batista, con la bandera cubana desplegada como un halo alrededor de su cabeza, y la leyenda en vivos colores «Batista lleva la democracia a Cuba».

Entre los miembros de la Juventud Ortodoxa que se mueven por la Universidad de La Habana, Fidel Castro es el más activo, y pocas semanas después del golpe, los «fidelistas» no son más de media docena cuidadosamente elegidos; este pequeño grupo pronto se convertiría, junto a Castro, en la célula motriz de la revolución.

El movimiento estudiantil del que proceden Fidel y algunos de sus camaradas más devotos, como Camilo Cienfuegos, hijo de anarquistas españoles, es liberal pero también nacionalista y antiimperialista. Existen fuertes razones históricas para ello: mientras que casi todos los países latinoamericanos habían declarado su independencia a principios del siglo XIX, Cuba no rompió con España hasta 1898. Su independencia tardía, conseguida tras largas guerras contra la madre patria, ancló el nacionalismo en el corazón de cualquier proyecto revolucionario cubano.

También explica la importancia de la figura de José Martí en el imaginario de la revolución cubana. Martí fue considerado el padre de la independencia de la isla, por la que tomó partido siendo aún un adolescente, y que le valió la detención y el exilio con solo dieciséis años, en 1869. España, que le acogió, era entonces tierra de exilio, pero también lugar de creación de redes anticolonialistas transnacionales. El joven Martí continuó su viaje por Francia, América Latina y Estados Unidos. En México, conoció a socialistas opuestos a Porfirio Díaz y se unió a su causa. Durante sus largas estancias en Estados Unidos, el libertador entró en contacto con organizaciones de cubanos exiliados y contribuyó a su radicalización a favor de la causa independentista.

Fidelismo

El 28 de enero de 1953 se conmemoró el centenario del nacimiento de José Martí y los «fidelistas», unos cuatrocientos voluntarios, hicieron su primera aparición pública junto al frente antibatistiano al grito de «¡Abajo Batista!» y «¡Revolución!». Eran los presagios de la rebelión.

En pocas semanas reuní a los primeros combatientes y células. Montamos algunas emisoras de radio secretas y distribuimos un periódico en mimeógrafos. (…) Nos convertimos en verdaderos conspiradores. (…) Organizamos el movimiento en unos 14 meses. Teníamos 1.200 miembros (…). A través de reuniones con los futuros combatientes, durante las cuales les di ideas e indicaciones, establecimos una organización sólida basada en una disciplina de hierro.

Fidel Castro, junto con el estado mayor del movimiento, comenzó a planificar un ataque contra un cuartel en Santiago de Oriente, por razones tácticas y porque el cuartel Moncada solo albergaba a mil soldados. La idea era atacar y tomar simultáneamente el cuartel Moncada y el cuartelito de Bayamo, con el fin de apoderarse de un nuevo arsenal y armar así al grupo rebelde con vistas a futuras represalias, pero al mismo tiempo representar el primer acto simbólico del (esperado) levantamiento popular.

El grueso de las fuerzas, ciento treinta y cuatro hombres, atacarían en Santiago. Veintiocho lo harían en Bayamo. Entrarían por sorpresa, capturarían los cuarteles y distribuirían armas a los demás voluntarios que, se suponía, acudirían en masa a apoyarles. El armamento de que disponía Castro se limitaba a tres fusiles del ejército estadounidense, seis viejos Winchester, una ametralladora gastada y un gran número de escopetas, así como algunos revólveres y una escasa cantidad de munición.

Tras semanas de reclutamiento y de formación de células sobre el terreno, a mediados de 1953 Fidel Castro dirigió a un grupo de jóvenes pertenecientes a la pequeña burguesía y al proletariado, en su mayoría del Partido Ortodoxo, que pretendían derrocar a Batista. El plan de la «Juventud del Centenario» (en homenaje al centenario del nacimiento de Martí) es proyectado y estudiado con gran detalle. La fecha elegida por Fidel Castro es el domingo 26 de julio, día de la celebración del carnaval que involucra a toda la ciudad con numerosas congas sonando en las avenidas, cubanos acudiendo en masa a Santiago y la ciudad desbordada de extranjeros. Una decena de voluntarios asustados abandonan la empresa en el último momento.

Los fundamentos teóricos del movimiento de liberación nacional, desprovistos de toda referencia ideológica, están contenidos en la proclama que se leerá una vez tomada la emisora:

La Revolución declara su firme propósito de colocar a Cuba en un plano de bienestar y prosperidad económica que asegure la supervivencia de su rico subsuelo, su situación geográfica, la diversificación de la agricultura y la industrialización (…). La Revolución declara el establecimiento total y definitivo de la justicia social, sobre la base del progreso económico e industrial (…). La Revolución reconoce y construye los ideales martianos y (…) declara su respeto a la Constitución dada por el pueblo en 1940.

El objetivo declarado de los rebeldes del 26 de Julio no era más que exigir el respeto de la Constitución de 1940 y poner límites a las pretensiones norteamericanas sobre Cuba.

Cuando decidió atacar el Moncada, Fidel Castro estaba fuertemente influido por los escritos de otro líder estudiantil y populista radical de los años 30: Antonio Guiteras. Desilusionado por la experiencia revolucionaria de 1933 y la fragilidad de las instituciones democráticas que siempre parecían tener que ceder a las inclinaciones autoritarias del dictador de turno, Guiteras estaba convencido de que la vía electoral era inadecuada para el contexto cubano. En su opinión, la lucha armada era la única vía para consolidar la democracia y derrocar a los tiranos locales. Las ideas rectoras de Guiteras —el fracaso del proceso electoral, la viabilidad de la lucha armada, la necesidad imperiosa de derrocar a los tiranos y la desconfianza en las instituciones democráticas de Cuba— fueron asumidas y aplicadas por Fidel antes y después de su conquista del poder.

El amanecer revolucionario

Alas 5:15 horas del 26 de julio de 1953 comenzó la operación, pero, como contaría el propio Castro, «debido a un desafortunado error la mitad de nuestras fuerzas —la mitad mejor armada— se perdió a la entrada de la ciudad y no pudo ayudarnos en el momento decisivo». Fidel, que estaba en primera línea, se lanzó sin cobertura alguna a un tiroteo con los soldados resultando increíblemente ileso, mientras a su alrededor caían algunos de sus hombres. Las otras dos fases del ataque a Santiago habían tenido éxito: Raúl Castro logró tomar un Palacio de Justicia casi vacío y Abel Santamaría el hospital civil, sin bajas ni en sus filas ni entre los militares. Pero a estas alturas el efecto sorpresa en Moncada había fracasado y, al cabo de una hora, Fidel da la orden de retirada. También fracasa el ataque a Bayamo, donde unos nerviosos caballos dan la alarma y los rebeldes se ven obligados a huir. En el asalto al cuartel Moncada mueren diecinueve soldados y veintisiete resultan heridos: entre los voluntarios de Fidel hay ocho muertos.

Batista regresa precipitadamente de las playas de Varadero, desata una represión desproporcionada en toda la isla y suspende las garantías constitucionales. Por primera vez en cuarenta y tres años, el Ejército ha tenido que luchar y ha perdido hombres. El gobierno se aterroriza, el ejército se pone en estado de alarma en toda la isla y cientos de personas son encarceladas: como se sabe que algunos «fidelistas» están heridos, cualquiera que tenga una herida corre el riesgo de ser interrogado y maltratado.

La mayoría de los rebeldes supervivientes capturados en los dos primeros días son asesinados a sangre fría o mueren a consecuencia de las torturas. En Bayamo, tres prisioneros son arrastrados durante kilómetros colgados de un Jeep. Las dos mujeres que participaron en el asalto, Haydée Santamaría y Melba Hernández, no son maltratadas, pero oyen cómo torturan hasta la muerte a Abel Santamaría, hermano de la primera y novio de la segunda, y a Boris Santa Colona, novio de Haydée.

Mientras, un puñado de rebeldes con Fidel Castro consiguen esconderse en las montañas de Sierra Maestra, pero son capturados al cabo de cinco días: «Pensábamos que ya estábamos muertos, pero el teniente se volvió hacia los soldados y exclamó en voz baja: “¡No disparéis; las ideas no se matan!” (…) El hombre lo repitió tres veces: “¡las ideas no se matan!”». A los jóvenes rebeldes les salvó la vida el teniente afrocubano Pedro Manuel Sarría. Las fotos de los cadáveres de sus compañeros, obtenidas furtivamente y publicadas el 2 de agosto por el periódico Bohemia, conmocionan a todo el país y vuelven a la población contra el régimen, provocando una ola de indignación y simpatía hacia los asaltantes.

El juicio de los treinta y dos presos comenzó el 21 de septiembre y terminó el 16 de octubre. Fidel Castro, que a estas alturas gozaba de gran popularidad, se convierte en el protagonista absoluto. Se intenta envenenarle o impedir que comparezca debido a una enfermedad fantasma, pero habiendo obtenido la oportunidad de comparecer en su propia defensa, el líder habla ininterrumpidamente durante cinco horas. Su discurso no es una petición de clemencia; al contrario: es una implacable acusación contra el régimen de Fulgencio Batista que termina con estas memorables palabras:

Sé bien que la cárcel será tan dura para mí como lo ha sido para cualquiera, llena de viles amenazas y horribles torturas. Pero no temo la prisión, como no temo la furia del miserable tirano que extinguió la vida de setenta de mis hermanos. Condenadme, no me importa. La Historia me absolverá.

Los castigos son muy duros. Fidel es condenado a quince años de prisión, su hermano Raúl a trece, otros veinte insurgentes reciben diez años, Haydée Santamaría y Melba Hernández siete meses. Al día siguiente Castro fue trasladado en avión a la isla-cárcel Isla de Pinos con otros camaradas e inmediatamente comenzó la reconstrucción de su movimiento revolucionario. Mientras tanto, su famosa arenga de defensa es sacada de la cárcel en cajas de cerillas y, una vez publicada, se convierte en el manifiesto político del castrismo.

Al igual que sus camaradas, Fidel permaneció en prisión hasta el 15 de mayo de 1955. Tras un año y siete meses de encarcelamiento, todos son liberados en virtud de una amnistía obtenida gracias a la presión pública apoyada por la prensa cubana. A las pocas semanas decide trasladarse a México para formar, en total secreto, un núcleo bien entrenado y disciplinado que más tarde constituiría la columna vertebral de una unidad guerrillera con el objetivo de derrocar a Batista por la fuerza.

En el México romántico y revolucionario de Lev Trockij, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, de Juan Antonio Mella y Tina Modotti, de Diego Rivera y Frida Kahlo, Fidel Castro y el médico argentino de 27 años Ernesto «Che» Guevara se encuentran una noche de principios de julio. Paco Taibo II  escribió en su libro Ernesto Guevara, también conocido como el Che que la primera conversación entre ambos duró ocho o diez horas, según los relatos, y quedó profundamente grabada en la memoria de los dos protagonistas: «Desde las ocho de la tarde hasta el amanecer hablaron de la situación internacional, repasaron sus respectivas ideas sobre América Latina, hablaron de política y, sobre todo, de revoluciones».

A partir de entonces, el piso de la calle Emperán se convirtió en una especie de cuartel general y centro de información de los «fidelistas». Pocos días después, Fidel Castro formó el núcleo de lo que se convertiría en la organización político-militar «Movimiento 26 de Julio» (denominada M-26-7 en honor a su primer gesto de resistencia armada), que adoptaría un semanario ciclotímico bautizado como Revolución. En diciembre de 1956, un grupo de ochenta y dos guerrilleros, dirigidos por Fidel Castro, embarcaron en México en la lancha rápida Granma para desembarcar en Playa de las Coloradas, al este de Cuba. Un grupo de veinte personas, el núcleo original del Ejército Rebelde, consigue organizar la primera base guerrillera en la Sierra Maestra. Es el comienzo de la lucha y la revolución que derrocará a la dictadura de Batista el 1 de enero de 1959. La revolución cubana está en marcha.

 

[*] El artículo anterior fue publicado originalmente en  Jacobin Italia.

ANDREA MULAS

Especialista en historia de América Latina, es investigador independiente en la Fondazione Basso (Roma). Entre sus publicaciones más recientes se cuentan L’altro settembre. Allende e la via cilena al socialismo (Bordeaux, 2023) y La storia spezzata. Cile 1970-1973 (Nova Delphi, 2023).

TRADUCCIÓN: FLORENCIA OROZ

Publicado en: AmericaLatina

El futuro de América Latina se construye en los territorios

23/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Valeria Foglia

Aman la tierra que habitan, le ponen el cuerpo a las luchas y reclaman participación en las decisiones sobre el futuro. Los jóvenes ambientalistas de la región aportan al movimiento global una fisonomía tan diversa como los territorios que defienden.

De El Impenetrable, en el Chaco de Argentina, y la Región Oriental de Paraguay a los páramos de Colombia  y las playas de Puerto Rico, los jóvenes ambientalistas cuestionan los modelos de desarrollo impuestos desde arriba.

Varios de ellos: Horacio García (32), Emiliano González (35), Luisa Acuña (27), Juan Camilo Sarmiento (29) y Mabette Colón (23) comparten la necesidad de luchar colectivamente por un mañana de carne y hueso, pero también hecho de árboles, aire puro, tierra y río.

Sin calendarios especiales ni reuniones privadas con altos funcionarios, enfrentan el avance extractivista y plantean alternativas para la transición ecológica en una de las regiones más peligrosas para los defensores del planeta.

El Chaco argentino: el monte es vida 

En El Impenetrable, al noreste de Argentina, la comunidad qom resiste el avance de madereras y agronegocio sobre el monte nativo. Aunque desde fines de 2020 todos los desmontes son ilegales, en 2022 Chaco fue la segunda provincia más deforestada, con más de 36000 hectáreas.

Para los qom el monte es “un ser viviente igual que nosotros”, cuenta Horacio García. Su gente se puso en alerta cuando el Gobierno chaqueño acordó con una empresa china la instalación de megagranjas porcinas en sus tierras comunitarias de El Espinillo, en el departamento de General Güemes.

El monte nativo es sustento, tradición y promesa de futuro para los qom. García, que siempre vivió en el paraje Olla Quebrada –a unos seis kilómetros de El Espinillo–, se plantea qué sería de su pueblo sin el bosque nativo, que les brinda frutos y animales silvestres, pero también aire puro y protección contra inundaciones y tormentas.

El joven albañil, que estudia para auxiliar docente aborigen, cuenta que decidieron salir a protestar con cortes de ruta tras enterarse por redes sociales del acuerdo entre el gobernador Jorge Capitanich y Feng Tian Food.

Pese al impacto sanitario y ambiental de las granjas industriales, no hubo consulta previa, libre e informada, como prescribe el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para proteger medios de vida y ambiente de los pueblos originarios.

Cuando el proyecto original se enfrió, la empresa propuso la siembra masiva de monocultivos de soja y girasol. Para la población eso equivale a deforestación, contaminación y daños a la fertilidad del suelo.

“Ya hemos vivido un desmonte: cortaron árboles para las ventas de maderas, pero únicamente las de muy buena calidad, árboles grandes como los algarrobos que nacen en nuestros territorios”, refiere García.

Detrás de todos estos negocios está la Asociación Comunitaria Meguesoxochi que preside el intendente Zenón Cuéllar. Además de reunirse con el grupo chino, en tanto administrador de la propiedad comunitaria “distorsionaba las informaciones y mentía a la gente para que acepte”, afirma el joven.

En 2021, patrocinados por una abogada de Somos Monte, presentaron un amparo en resguardo de sus tierras. García comenta que “algunos ancianos, que fallecieron en el transcurso de la lucha, contribuyeron con testimonios. Otros compañeros de la zona urbana nos ayudan en la traducción”.

No quieren que El Impenetrable se transforme en un lugar seco, extremadamente caluroso y contaminado.

“Hay que cambiar la manera de producir los alimentos. Tenemos muchas oportunidades para autosustentarnos. Al monte hay que cuidarlo, porque es la única parte donde nos podemos cobijar y encontrar nuevas alternativas de convivir con la naturaleza”, concluye.

Paraguay y la sed de tierra para vivir

La extranjerización y la concentración de la propiedad de la tierra en Paraguay se remontan al siglo XIX, con los colonos ingleses y españoles. Hoy, su Región Oriental se ve copada por monocultivos transgénicos de empresas de Brasil, Argentina y, más recientemente, Uruguay.

Emiliano González, coordinador de la Juventud Paraguay Pyahura, denuncia desalojos masivos, contaminación y deforestación. En su ADN y el de sus compañeros está inscrita la lucha por la tierra: “Somos los hijos de la Federación Nacional Campesina”.

Cuando era chico, González encontraba animales silvestres y árboles al costado del camino, en las orillas de arroyos y ríos, en montes y selvas. Hoy, ese Paraguay no existe. Desde la década de 1990 el agronegocio convirtió su entorno en “un mar de soja”.

Los reportes oficiales confirman la descripción del referente campesino: pese a la ley de deforestación cero, entre 2017 y 2020, la Región Oriental sufrió un cambio drástico. San Pedro, su departamento, y el vecino Canindeyú perdieron en total casi 40.000 hectáreas, más del triple de la superficie de Asunción. “En algunas partes cultivaron soja hasta en la orilla del arroyo”.

El asentamiento campesino donde creció fue ganado por “una lucha sangrienta” en la que “fallecieron cuatro compañeros para que podamos tener un pedazo de tierra”. No es un caso aislado: lo antecede una historia de despojo y acaparamiento ilegal por parte de latifundistas extranjeros y familias ligadas a la dictadura de Alfredo Stroessner, que les cedió más de ocho millones de hectáreas.

En Con soja al cuello, Lorena Izá Pereira estima que un 35% del territorio paraguayo está bajo control directo e indirecto del capital extranjero. En 2018, de 291 empresas foráneas, 239 eran brasileñas.

Este modelo impone condiciones muy adversas a la agricultura familiar: desalojos masivos, fumigaciones aéreas e invasión de plagas desde las fincas agroindustriales. González habla también de un “desequilibrio ambiental” entre períodos de sequía y lluvias intensas, y olas de calor interrumpidas por frío extremo. Él lo atribuye a la combinación de crisis climática y deforestación récord.

En 2021 el Estado sumó otra herramienta para criminalizar la lucha por la tierra. González dice que la ley Zavala-Riera, que prevé hasta diez años de cárcel, ya produjo centenares de expulsiones violentas de comunidades campesinas e indígenas asentadas hace décadas. Esto genera “intranquilidad”, considerando que la mayoría de los asentamientos agrícolas son irregulares y que los agroexportadores planean duplicar la siembra de monocultivos.

“Imagínate si vos tenés tu casa, tus comodidades, tu producción, pero un día vienen los policías, los cascos azules, los antimotines, los carros hidrantes y helicópteros, y a la fuerza te quitan tu propiedad, mecanizan toda tu producción, echan las casas así como están”, protesta. “Sin reforma agraria no habrá paz”.

Colombia pide agua para la vida 

Petroleras y mineras se disputan el agua y los minerales en una Colombia donde ser defensor ambiental sigue siendo una actividad de riesgo. Global Witness registró que, en 2021, fueron asesinadas 33 personas por proteger sus territorios.

Muchas otras huyeron “ante los señalamientos, la persecución, las amenazas y el amedrentamiento que han sufrido por su ejercicio de liderazgo”, detalla Luisa Acuña, trabajadora social y diplomada en Gestión Ambiental y Territorial.

“La mayoría de conflictos socioambientales se generan por la invisibilización de las poblaciones que habitan los territorios”, agrega la joven. En el mismo sentido, el abogado ambientalista Juan Camilo Sarmiento considera que los movimientos sociales pueden “hacer la diferencia” en defensa del agua y por alternativas de transición justa.

Acuña se involucró con las causas socioambientales durante sus prácticas académicas con una organización campesina. Seis años después, como parte del Observatorio de Conflictos Ambientales de la Corporación Compromiso, brinda herramientas, formación política y capacitaciones sobre emprendimientos extractivistas a poblaciones que hace décadas habitan, producen y conservan las zonas rurales en Santander.

No es casual que un país con gran riqueza hídrica esté inundado de conflictos por el agua. Acuña identifica dos concepciones: una utilitarista, que la ve “como un recurso ofertado para la explotación”, y otra que la considera un derecho humano. En esta perspectiva se inscribe la lucha en defensa del Páramo de Santurbán, que ella define como uno de los “procesos bandera” del ambientalismo colombiano.

La movilización popular, nucleada en el Comité por la Defensa del Agua y el Páramo de Santurbán, frenó dos proyectos de gran minería en este ecosistema que abastece a más de dos millones de personas.

Según el abogado Sarmiento, buscan que el Plan Nacional de Desarrollo del Gobierno de Gustavo Petro y Francia Márquez prohíba la actividad en los “territorios del agua”, que abarcan las “cuencas hidrográficas que abastecen acueductos, estrellas fluviales, páramos, bosques, humedales, manglares, corales y arrecifes”.

Aunque tampoco tiene licencia social en Santander, el fracking (fractura hidráulica) amenaza el río Magdalena, la fuente de agua para seis millones de personas.

Acuña y sus compañeros están abocados a enfrentar los dos proyectos piloto –Kalé y Platero– que la estadounidense ExxonMobil y la colombiana Ecopetrol tienen en el municipio de Puerto Wilches, pero hay siete contratos de concesión ya vigentes en César-Ranchería (Guajira) y el valle del Magdalena Medio, adjudicados a Drummond, ConocoPhilips y Parex.

Aunque el Congreso colombiano aprobó la prohibición del fracking y “algunos yacimientos no convencionales”, la lucha sigue. La Alianza Colombia Libre de Fracking, que elaboró el proyecto original presentado por el Gobierno del Pacto Histórico, advierte que dejaron fuera los yacimientos no convencionales de gas asociado a mantos de carbón, los únicos explotados en la actualidad.

El acuerdo entre oficialistas y conservadores privilegió los contratos para “evitar las demandas contra el Estado a través de los Tratados de Libre Comercio (TLC) y el sistema de protección a las inversiones”, dice Sarmiento.

El abogado lo resume con un dicho popular: “‘Hay gobierno, pero no poder’. A pesar del discurso y la voluntad política del Gobierno, toda la estructura normativa, económica, mediática y legislativa está con el extractivismo”. Para él, son los movimientos sociales los que pueden torcer la balanza en una región que históricamente se organizó en defensa del agua.

Malos aires en Puerto Rico

Según cifras oficiales, la central térmica de la estadounidense Applied Energy Services (AES) en Guayama, al sur de Puerto Rico, genera cada año unas 300.000 toneladas de cenizas de carbón, el recurso fósil más contaminante. La Comunidad Guayamesa Unidos por tu Salud, a la que pertenece Mabette Colón, denuncia perjuicios a la salud de la población y el ambiente.

AES plantea una encrucijada energética en un país que sigue importando combustibles fósiles y tiene una inversión marginal en renovables. Las comunidades proponen un vuelco a la energía solar sin afectar sus territorios y medios de vida.

La planta de AES, inaugurada en 2002, al comienzo fue una enemiga silenciosa. Aunque respira cenizas de carbón desde sus dos años, Colón cuenta que “de pequeña no entendía qué era eso y lo veíamos incluso como algo innovador en el área. Solía ir a una playa que está muy cerca de las instalaciones y me fascinaba ver esos barcos enormes entrando al puerto”.

Hoy se sabe que la montaña de residuos tóxicos que AES tiene al aire libre contradice normas de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos y leyes puertorriqueñas. Las playas guayamesas atestiguan su impacto con arenas teñidas de negro, peces muertos, mangles costeros resecos y desaparición de cítricos que solían ser muy abundantes, describe la joven.

Colón vive a poco más de un kilómetro de la central, en Miramar, una de las comunidades expuestas a la inhalación de partículas de metales pesados, que también se filtran a los acuíferos.

El Departamento de Salud Ambiental de la Universidad de Puerto Rico registró que, entre 2016 y 2018, se duplicó la prevalencia de enfermedades crónicas: respiratorias, cardiovasculares, de la piel, diabetes y cáncer. Esta última ha sido, según la activista, “el mayor impacto en las personas”.

Fue en 2016 cuando, siguiendo el ejemplo de su padre Alberto, Colón se unió a la Comunidad Guayamesa Unidos por tu Salud. Con sus reclamos lograron frenar algunas propuestas, pero su meta mayor, el cierre y la mitigación del daño causado por AES, sigue pendiente.

En 2027, cuando finalice el contrato, no se resolverán todos los problemas, especialmente para los residentes de bajos recursos, que seguirán padeciendo la ceniza de carbón que AES vendió como material de relleno y hoy sigue al descubierto en muchos lugares públicos.

La activista, que también colabora con Diálogo Ambiental, EarthJustice y Sierra Club, es optimista pese a las dificultades: “Ser joven en estas luchas no es fácil, es un sacrificio, es frustrante y es arriesgado, pero nuestra voz es la fuerza que moverá al mundo”.

Construir el futuro 

Los jóvenes denuncian los errores del pasado, pero también pueden ser parte de la solución. Cuando se habla de fechas, no es una entelequia, sino el futuro de millones, ni más ni menos que el tiempo y las circunstancias que les tocará vivir.

Reclaman participación 

– Acuña piensa que en Colombia no es demasiado tarde para “poner en discusión viejas lecturas y proponer nuevas formas de defender el territorio”. Propone, por ejemplo, dar marcha atrás con la resolución de 2018 que “quitó la vinculatoriedad de las consultas populares”. Si bien considera que Acuerdo de Escazú, convertido en ley nacional, es “un avance gigante”, la joven colombiana espera que no quede “en meras mesas de trabajo” y que jóvenes y movimientos sociales puedan aportar a la construcción colectiva.

– La puertorriqueña Colón concuerda: “Tenemos en nuestras manos el poder de lograr un mundo mejor para nosotros y generaciones futuras”. Su generación de activistas, dice, no se deja intimidar cuando los poderosos intentan descartarlos por “falta de experiencia”, y sigue estudiando e investigando.

– González apuesta a concientizar a los jóvenes de Paraguay: no tiene dudas de que deben ser protagonistas, en especial cuando imagina “cómo sería la vida en 20 años si no lucharan ahora”.

– En Chaco, García rechaza la narrativa oficial contra los qom y destaca su potencial: “Nosotros trabajamos, por eso defendemos la tierra. Queremos producir, no que venga gente de otro lado a trabajar nuestras tierras. Podemos capacitarnos, tenemos más experiencia y no dañamos nuestro ambiente”.

Exigen herramientas:

– El arte y la cultura ayudan a sumar voluntades y lograr la unidad del movimiento socioambiental, dice Acuña. La referente colombiana también subraya que la inversión en educación, ciencia y tecnología debe estar a la altura del desafío de “transitar del viejo modelo de producción y consumo hacia formas de coexistencia con la naturaleza”.

– Los jóvenes campesinos de Paraguay lograron la apertura de bachilleratos agropecuarios, pero siguen luchando por más presupuesto y contra el cierre de escuelas. También reclaman asistencia técnica y créditos accesibles en un contexto climático incierto.

Piensan la transición energética:

– Aunque “es un bastión del actual Gobierno” colombiano, Acuña reconoce que no se tiene claridad al respecto: “Estamos expectantes”. Sarmiento, en tanto, ve una disputa entre una visión “corporativa” y “colonialista”, que impone zonas de sacrificio al servicio del consumo energético del norte global, y otra con enfoque territorial, reconversión laboral y soberanía.

Sarmiento admite que “el gobierno ha impulsado decididamente la idea de descarbonizar la economía, adoptando medidas contra el fracking y la gran minería de carbón”. Sin embargo, reclama que no se haya pronunciado aún contra el extractivismo de “minerales de transición” y los tratados que “dan vía libre al saqueo de las transnacionales a través de demandas contra Colombia”.

– En Puerto Rico también hay dos concepciones. Mientras AES promete una rápida transición a la energía solar, Colón es escéptica. “Sí, tienen una finca con varias placas solares, pero eso no genera absolutamente nada para nosotros. Además, ¿de qué vale hacer dicha inversión si aún tienen esa montaña de cenizas y carbón a la intemperie, permitiendo que se percolen en el acuífero, vuelen diariamente a nuestros hogares y anden regados en la bahía de Jobos?”.

Las comunidades promueven la instalación de paneles fotovoltaicos en los techos residenciales. “Si utilizamos los terrenos para las placas solares, no tendremos dónde sembrar. Hay que pensar más allá de la burbuja”, razona.

Este artículo es parte de la Comunidad Planeta, un proyecto periodístico liderado por Periodistas por el Planeta (PxP) en América latina, del que IPS forma parte.

Publicado en: AmericaLatina

Los pueblos indígenas y sus rutas de resistencia

23/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Magdalena Gómez

Bien lo han dicho los pueblos indígenas: su resistencia no se mide ni agota por sexenios; siendo esto cierto, también hay que visibilizar y cuestionar las políticas estatales en turno.

Las oficiales, no necesariamente las que algunos políticos incorporan retóricamente en sus narrativas cotidianas. Y aquí otra distinción necesaria, el Presidente de la República tiene un estatus y facultades inherentes al titular del Poder Ejecutivo federal; no puede, por tanto, suponer que él tiene similar libertad de expresión y “derecho de réplica” a la de cualquier ciudadano que eventualmente acuda, reivindique o exija el cumplimiento de las obligaciones relativas a su cargo, formalmente sexenal. Y subrayo formalmente, porque recordemos que el maximato se concretó en alguna etapa de nuestra historia. Con todo ello, nos ubicamos en una de las distinciones torales en la relación entre política y derecho cuya tensión está presente y cruza las estrategias de los pueblos indígenas. Dicho esto, recurro a uno de los ejemplos paradigmáticos, como fue la contrarreforma salinista al artículo 27 constitucional cuyo impacto sigue vigente desde 1992.

En este punto se concretó una de las afectaciones más fuertes al despojar a indígenas y campesinos de los derechos logrados a partir, ni más ni menos, que de una revolución cuya conclusión se materializó en la Constitución de 1917. Por ello no podemos quedarnos en la reiterada frase del titular del Ejecutivo de aquel momento: “ni los veo ni los oigo”. Ciertamente una desafortunada expresión política que al tiempo cobró forma jurídica. No fue otra que la materialización del despojo legalizado al establecer el ingreso de las tierras a la lógica del mercado.

Pues bien, la contrarreforma que cito ha sido el puntal para contener el alcance de los derechos que los pueblos indígenas, no sólo en nuestro país han logrado para transitar hacia el pleno ejercicio del derecho a la libre determinación y al territorio. Sea el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, ratificado por nuestro país, la Declaración de la Organización de las Naciones Unidas sobre Derechos de los Pueblos Indígenas y, para no ir más lejos, las mutilaciones y distorsiones a los acuerdos de San Andrés expresadas en el vigente artículo 2 constitucional. Ahí encontramos, de nueva cuenta la tensión entre el derecho y la política. Los reiterados esfuerzos de los pueblos indígenas de utilizar las aún precarias herramientas, se topan con decisiones no exentas de contenido político plasmado en las resoluciones jurídicas. La decisión de la Suprema Corte de Justicia en torno a las 330 controversias constitucionales que dio el portazo, como dijeron en su momento los zapatistas, es otra más de las deudas pendientes. Todo este recuento busca llegar al punto en que los pueblos indígenas se encuentran en el actual sexenio heredero pleno de sus antecesores.

Si se logró incorporar la noción de derechos colectivos, la llamada 4T los redujo a la dimensión individual, son las personas indígenas las que reciben los mecanismos monetarios de la política social. Vaya, ni siquiera la regulación del derecho a la ­consulta se ha concretado, que, por cierto, no incorpora la dimensión del consentimiento previo, libre e informado. La Suprema Corte emitió una resolución que obliga al Congreso a legislar y el proceso pasó de la Cámara de Diputados a la de Senadores que le ha dado lugar en su congeladora. En estos tiempos los megaproyectos en curso, como el llamado Tren Maya, el Corredor Interoceánico, el Proyecto Integral Morelos han sido escenarios de batallas donde, cuesta reconocerlo, el Estado ha avanzado, si bien no plenamente sobre los pueblos, con mecanismos como la declaración de seguridad nacional o su concepto de desarrollo nacional y el ciertamente eficaz mecanismo de contención, promotor de clientelas y adhesiones de los programas sociales.

Este panorama eleva el costo de la resistencia de los pueblos y se enfrenta al paulatino incremento de la violencia en sus territorios, de la mano de la delincuencia organizada, con sus pugnas y redes de complicidades.

Está en curso una campaña nacional e internacional que busca detener la guerra contra las comunidades zapatistas, que hace visibles los miles de desplazados internos en Chiapas y la acción u omisión del Estado. Es una apuesta por la vía política, la de la organización y la denuncia que cada vez menos espera un espacio siquiera de escucha estatal, pues se replica el negacionismo oficial, cuando en diversas regiones se están presentando situaciones de violencias inéditas. Sin embargo, recuperamos que no es lo mismo tener derechos que no tenerlos, siempre que la lucha no quede sólo en los estrados de los juzgados, sino que se convierta en una herramienta para dibujar y fortalecer la resistencia y la escucha entre pueblos y quienes los acompañamos. La lucha es por la vida. A contrapelo del Estado.

Publicado en: AmericaLatina

Progresismos: ¿avance o retroceso?

23/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Marcelo Colussi

Hace algunos años atrás se hablaba de “revolución socialista”. Hoy se habla de “progresismos”. En décadas pasadas no se les tenía miedo a las palabras “poder o movilización popular”, “gobierno de los pobres”, “democracia de base”. Hoy parece que todo eso se ha trocado en “participación ciudadana”, “democracia” (entendiendo por tal la democracia participativa), “ciudadanía” y “gobernabilidad”. “¡A desalambrar, a desalambrar!”, se pedía en un canto motivador un tiempo atrás; hoy, con saco y corbata, o con tacones y joyas, se habla del respeto a la propiedad privada, de una economía “con responsabilidad social”. ¿Qué pasó con aquel ideario de cambio, de profundas transformaciones revolucionarias? Los progresismos que vivimos en Latinoamérica ¿constituyen un avance o un retroceso en términos político-sociales?

Para responder esa pregunta hay que contextualizar el fenómeno. Las luchas obreras del siglo XIX, en buena medida enmarcadas en ideas anarquistas, dieron lugar al surgimiento del socialismo científico de la mano de Marx y Engels. Ese ideario permitió las primeras revoluciones socialistas ya entrado el siglo XX: Rusia, China, Cuba, Vietnam, Nicaragua. Para la década del 70 del pasado siglo una cuarta parte de la humanidad vivía en países que, con diferencias, pero con un común denominador, se decían socialistas. Esos años, décadas de los 60 y 70 del siglo XX, mostraron el gran crecimiento de un espíritu transformador que se difundió por todo el planeta.

Varios países de África con el socialismo “africano” luego de su independencia de las potencias imperialistas europeas, movimientos guerrilleros marxistas en toda Latinoamérica, el socialismo “árabe” en distintos Estados del Medio Oriente y del Magreb, sindicatos combativos por doquier, movimientos campesinos, Mayo Francés como faro para las luchas estudiantiles, movimientos anti-guerra de Vietnam, Teología de la Liberación en la Iglesia Católica con su “opción por los pobres”, un movimiento hippie que llamaba al no-consumo (herida mortal para el sistema), mística guevarista que inspiraba a las juventudes… todo eso mostraba un clima de búsqueda de transformaciones radicales. La democracia burguesa, en esa cosmovisión, era vista como una burla indecorosa a los pueblos, un rutinario ejercicio de cambio periódico de gerente de los negocios capitalistas. Ante todo ese impulso de cambio, el sistema global reaccionó violentamente.

Si las décadas de los 60/ 70 mostraron esos avances, la de los 80 significó un freno radical a ese espíritu transformador. Las represiones brutales en Latinoamérica llenaron de cadáveres los países. Ríos de sangre corrieron, asesinatos de líderes populares, desaparición forzada de personas, cárceles clandestinas, cámaras de tortura, masacres de población rural, un anticomunismo visceral inspirado en la Doctrina de Seguridad Nacional y enemigo interno impulsado por Washington, todo eso detuvo el crecimiento de la protesta, de los movimientos emancipadores. Contra la Teología de la Liberación cundieron las iglesias neoevangélicas, y sobre las montañas de muertos se erigieron los planes neoliberales.

El neoliberalismo- versión corregida y aumentada del capitalismo más despiadado que prioriza a un nivel máximo el libre mercado contra la intervención estatal- se estableció rápidamente. Conquistas laborales y sociales logradas con heroicas luchas, se perdieron. El capitalismo global tomó la iniciativa, y las ideas de cambio fueron dejadas en el olvido. Surgen ahí formulaciones ideológicas sumamente peligrosas para el campo popular que, de un modo subrepticio, entronizan el posibilismo acomodaticio, el supuesto “fin de la historia” y la derrota final de las ideas socialistas. Ahí aparece el credo post moderno y la proliferación de luchas parciales, importantísimas en sí mimas pero que, desvinculadas unas de otras (feminismo por un lado, ecologismo por otro, reivindicaciones étnicas por aquí desconectadas de lucha por la diversidad sexual por allá, etc.), solo sirven para fragmentar la lucha antisistémica (¿divide y reinarás?). El final de la Guerra Fría con un claro ganador, el polo capitalista, ensombreció las luchas populares.

Pero las mismas no desaparecieron. ¿Por qué iban a hacerlo? A partir de las nefastas políticas neoliberales surgieron reacciones. La primera, y quizá más importante en Latinoamérica, fue el Caracazo venezolano, en 1989, silenciado con miles de muertos por la represión gubernamental. Sobre esa ola de descontento popular, años después aparece la figura de Hugo Chávez.

Con él, en 1999 se inicia un proceso que sorprendió a todos: un militar formado en las técnicas contrainsurgentes, no marxista, de pronto retoma terminologías abandonadas y vuelve a hablar de socialismo. Incluso, con la propuesta de revisar lo actuado en los socialismos reales del siglo XX, criticando su excesivo burocratismo y verticalidad, proponiendo algo nuevo: el socialismo del siglo XXI. Sin dudas, el proyecto que inaugura abrió grandes esperanzas. Después de años de dictaduras sangrientas y planes neoliberales que esclavizaron a las poblaciones, la aparición de Chávez significó una bocanada de aire fresco. Sin una posición claramente socialista -“En mi país no hay lucha de clases”, pudo decir- desarrolló una política de principios sociales. No produjo cambios sustanciales como los del socialismo del siglo XX, con expropiaciones a la clase propietaria, con milicias populares armadas y genuina democracia de base ejercida en asambleas comunitarias. Pero sí elevó el nivel de vida de las grandes mayorías, impulsando planes de contenido social.

Esa aparición, y el contexto internacional que lo permitió- los altos precios de las materias primas que producen los países del área compradas por China- dieron lugar a cierta acumulación que diversos gobiernos con talante social-popular usaron en favor de las mayorías. En esa lógica fueron surgiendo a inicios del siglo XXI diversas administraciones que, sin cuestionar de base el capitalismo, produjeron mejoras en las empobrecidas- y reprimidas- sociedades latinoamericanas. Tras la larga noche del neoliberalismo, eso pareció una primavera. Se comenzó a hablar de progresismos. Y en un sentido, lo fueron.

De hecho, ya corridas dos décadas del actual siglo, hubo dos oleadas de progresismo; entre medio de ellas apareció un intento de reconfigurar el neoliberalismo más rampante, con presidentes de ultra derecha: Bolsonaro, Macri, Duque, Piñera. Lo cierto es que, con las dos oleadas de progresismo (la segunda vigente hoy en varios países), se abren preguntas.

En ninguno de estos avances progresistas se superó el modelo capitalista; incluso, ni el neoliberalismo impulsado por los megacapitales occidentales. Si bien es cierto que hubo válvulas de descompresión con avances significativos- Bolivia, con Evo Morales, se acercó más a planteos socialistas-, las estructuras de base se mantuvieron. Las oligarquías no perdieron su poder ni económico ni político, las fuerzas armadas- salvo el caso de Venezuela- nunca pasaron a ser instrumento del pueblo, sino que siguieron fieles a la defensa del sistema, la democracia representativa no pasó- no puede pasar- de ser un ejercicio alejado realmente del poder popular y todos los países con gobiernos de este talante de “centro-izquierda” continuaron pagando sus deudas con los organismos crediticios internacionales.

Como se dijo, la primera ola se vio beneficiada por los altos precios de las materias primas exportables; la segunda ola, no. Por tanto, los problemas estructurales en ninguna de las naciones donde tuvieron o tienen lugar esos progresismos, se resolvieron. Visto lo anterior, cabe la pregunta: ¿resultan avances o retrocesos?

En comparación con los planes de ajuste fondomonetarista que se comenzaron a vivir años atrás, y que aún persisten, tuvieron un sabor de respiro, de bocanada de aire fresco. Pero, está demostrado, políticas asistencialistas y clientelares no resuelven las carencias históricas. Son-y, por supuesto, bienvenidos- paños de agua fría, aunque no pueden pasar de allí. En tal sentido, son avances.

Vistos en una perspectiva histórica, después del avance obtenido en décadas anteriores con el aumento de las luchas populares y la última revolución socialista triunfante en 1979 en Nicaragua, pensar ahora en elecciones democrático-burguesas y que la izquierda quede circunscripta a mandatarios “progresistas” (¡el socialismo no es eso!) deja ver la tremenda derrota del campo popular. Derrota táctica, seguramente, porque la historia no ha terminado.

Los progresismos evidencian que la lucha de clases sigue siendo el motor de la historia porque, aunque no son la revolución, a la clase dirigente le asustan. Por eso, si bien no son el fantasma del comunismo de la Guerra Fría, hacen lo imposible por derrocarlos. Desde el campo popular se deberá apoyarlos, pero sabiendo que las reformas superficiales no son el punto de llegada.

Publicado en: AmericaLatina, titular2

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Este podcast tiene la intención de reproducir interpretaciones personales de algunos clásicos de la poesía universal. Entiendo, al igual que Octavio Paz, que la poesía es una actividad emocional revolucionaria, un ejercicio espiritual, un medio de liberación interior y una búsqueda de transfiguración. Adonis, Ali Ahmad Said y Octavio paz son mis favoritos. Dos clásicos modernos.

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Este poema, como tantos otros, tiene que ver con los límites de la vida. Es un poema profundo y desconcertante, pero como todos en los poemas de Adonis nunca sabemos a dónde nos lleva sus impresionantes versos, es como no saber en qué puerto este barco llegará anclar.

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