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Vitalio

El socialismo puede hacer realidad los derechos liberales

27/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Matt Mcmanus

En el capitalismo, la igualdad formal garantizada por la ley es una farsa. El socialismo democrático puede garantizar derechos liberales tales como la libertad de expresión al tiempo que rompe los desequilibrios de recursos del capitalismo.

Los izquierdistas no son los mayores admiradores de la ley y los tribunales. Pregúntale a un socialista de Estados Unidos qué piensa de la Corte Suprema, y es probable que obtengas un largo discurso sobre cómo los nueve togados han reforzado el poder del capital y respaldado la opresión.

No debería sorprender, por tanto, que muchos socialistas hayan soñado con un mundo sin sistema jurídico. A pesar de su reputación de estatistas, Marx y Engels escribieron sobre la «extinción» del Estado. Puesto que el Estado y el derecho estatista no eran «más que la forma de organización que los burgueses adoptan necesariamente tanto para fines internos como externos, para la garantía mutua de sus propiedades e intereses», desaparecería con el advenimiento de una sociedad sin clases. «El Estado no es “abolido”», escribió Engels en un momento dado, «se marchita».

Sin embargo, nunca se definió bien cómo se «marchitaría» el Estado ni qué lo sustituiría: Engels planteó la hipótesis de que «el gobierno de las personas [sería] sustituido por la administración de las cosas y la dirección de los procesos de producción». Pero, ¿qué pasaría con los conflictos que, en una sociedad sin clases o no, perdurarían y necesitarían ser resueltos? Algunos marxistas insistían en que en el socialismo surgiría un nuevo tipo de persona, liberada del egoísmo de la sociedad capitalista competitiva. No habría necesidad de la ley. Otros argumentaban que el socialismo produciría tal superabundancia de bienes que las bases materiales de la delincuencia desaparecerían junto con los síntomas.

El socialismo realmente existente nunca funcionó así. Los estudiosos debaten si el autoritarismo soviético se definía por un exceso de ley o por una cleptocracia sin ley. Pero cualquiera que fuera su naturaleza fundamental, el estado soviético no se «marchitó» ni dio paso a una sociedad fraternal en la que todos cazaban por la mañana, pescaban por la tarde y filosofaban después de cenar.

Los socialistas democráticos que llegaron al poder en el siglo XX tendían a ser más pragmáticos, y no ocultaban la necesidad del Estado y de la ley mientras trabajaban para democratizar la economía y redistribuir la riqueza. Aun así, a menudo se esforzaban por justificar un concepto de derecho socialista que fuera más allá de la mera aceptación de su necesidad práctica.

Así que cuando apareció el libro de Christine Sypnowich The Concept of Socialist Law en 1990, justo cuando la Unión Soviética se estaba desmembrando, llenó instantáneamente un vacío. Sypnowich, filósofa política que ahora trabaja en la Universidad de Queens (Canadá), argumentó:

Si la ley sigue siendo un marco para mediar en las diferencias individuales o una fuente de retazos de auténtica justicia (…) entonces los socialistas harían bien en plantearse cómo preservarlas y desarrollarlas en una sociedad poscapitalista. El «socialismo existente» ha demostrado la imposibilidad de que el derecho «se marchite»; los conflictos sobrevivirán a las clases y las disputas seguirán necesitando regulación mucho después de la desaparición de las relaciones de mercado burguesas.

La necesidad del derecho socialista

Si el derecho socialista «sobrevivirá a la desaparición de las relaciones de mercado burguesas», ¿en qué fuentes intelectuales debería basarse? Sypnowich, entonces una joven académica influida por el filósofo socialista liberal C. B. Macpherson, se inspiró en gran medida en la tradición liberal de la jurisprudencia analítica.

La filosofía jurídica analítica del siglo XX se dividía entre los teóricos del derecho «natural» y los «positivistas jurídicos». Los teóricos del derecho natural afirmaban que existe una conexión necesaria entre el derecho y la moral, de modo que cualquier sistema jurídico suficientemente «perverso» deja de ser derecho. Pensemos en el sistema jurídico nazi: para el teórico del derecho natural, el derecho fascista no era más que la imposición bruta del terror sin normas ni coherencia, carente de respeto por principios jurídicos básicos como la igualdad ante la ley o la presunción de inocencia.

Por el contrario, los positivistas jurídicos sostenían que no existe una conexión necesaria entre el derecho y la moral (la tesis de la «separación»). Aunque la ley pueda reflejar las opiniones éticas de los legisladores, el concepto de ley es lo suficientemente neutral como para incorporar una amplia gama de posiciones normativas, incluidas muchas que la mayoría de la gente consideraría repugnantes. Según el positivista jurídico, tanto Islandia como la Sudáfrica del apartheid tenían «sistemas jurídicos», aunque uno sea admirable y el otro deplorable. Los críticos a veces acusan al positivismo jurídico de fomentar la obediencia ciega a la ley, ya que sus partidarios no ven ninguna conexión necesaria entre la ley y la justicia. Pero todos los positivistas jurídicos sofisticados insistieron en que el hecho de que existiera un sistema jurídico determinado no es argumento para obedecerlo, y que algo puede ser a la vez lícito e injusto.

Sypnowich sostiene que los socialistas tienen cosas únicas que decir tanto a los positivistas como a los teóricos del derecho natural. La mayoría de los socialistas simpatizarán con la afirmación positivista de que el derecho puede encarnar muchos sistemas morales diferentes sin reflejar una Moral con M mayúscula. Esto está en consonancia con el historicismo de Marx, que (dicho burdamente) subrayaba que la «superestructura» jurídica y la ideología de una época reflejan la «base» de las relaciones económicas de producción. El derecho en una sociedad esclavista se parece mucho al derecho en una sociedad capitalista.

Aun así, Sypnowich señala que todos los socialistas, salvo los más tenazmente «científicos», admitirían que no comparten el compromiso de los positivistas jurídicos con una descripción neutral de la ley o, para el caso, del contenido moral incorporado en un sistema jurídico determinado. Los socialistas son partidarios de la lucha contra la dominación estatal; dondequiera que el sistema legal imponga la opresión, los socialistas se alzarán como críticos ruidosos.

Sin embargo, no basta con criticar: corresponde a los socialistas concebir y construir un sistema jurídico menos dominador y más igualitario que el que existe en el capitalismo, que dirima los conflictos ajustándose a los principios socialistas de justicia.

Hayek, Marx y los derechos socialistas

Afortunadamente, Sypnowich no nos deja con las manos vacías en estos puntos. En una de las secciones más creativas de The Concept of Socialist Law, combina las dimensiones crítica y constructiva de su proyecto mediante un examen de la teoría jurídica de Friedrich Hayek. Hayek —el defensor liberal del capitalismo más sofisticado del siglo XX— argumentó en su obra magna de 1960 Los fundamentos de la libertad que el Estado de Derecho es una idea «metajurídica» que evolucionó a lo largo del tiempo para garantizar las condiciones de las sociedades liberales libres, organizadas por el respeto a la igualdad de derechos de las personas y, fundamentalmente, a los derechos de propiedad. Hayek pensaba que un Estado que no respetara estos derechos liberales clásicos comprometería invariablemente el Estado de derecho al privilegiar los intereses de grupos selectos sobre los derechos de los demás.

Pero, como escribe Sypnowich, esto es exactamente lo que ocurre en el capitalismo. La igualdad jurídica formal que exaltaba Hayek se convierte rápidamente en injusta y cleptocrática en la práctica. Como han documentado observadores de los tribunales como Adam Cohen, Irwin Chemerinsky y Samuel Moyn, el Tribunal Supremo del pasado y del presente ha dictado repetidamente sentencias a favor de los ricos y poderosos: la decisión Dred Scott de 1857, que defendió la esclavitud; el caso Lochner de 1905, que rechazó la reducción de la jornada laboral; y la reciente decisión Dobbs, que hizo retroceder los derechos reproductivos, son sólo la punta de una historia vergonzosa.

Miremos fuera de los tribunales: la asistencia jurídica a los pobres y a la clase trabajadora está tan desbordada y carece de fondos suficientes que se anima a los inocentes a declararse culpables antes que arriesgarse a perder en un juicio; los litigantes de la clase trabajadora están en gran desventaja cuando demandan a las grandes empresas, y a menudo son obligados a firmar contratos que acceden a un arbitraje forzoso que favorece a los intereses de las grandes fortunas. Como teórica, Sypnowich no ofrece muchas soluciones concretas a este abismo entre la retórica liberal clásica y la práctica. Pero insiste en que un sistema jurídico socialista garantizaría que «las intrusiones en la vida del individuo se ajusten a ciertas normas de procedimiento» y «frenen el uso del poder público con fines privados».

Como sugiere su referencia a la protección de los individuos frente a la intrusión, Sypnowich no quiere desechar toda la tradición jurídica liberal, como tampoco lo haría Marx, según argumenta provocativamente. Como es sabido, Marx no veía con buenos ojos los «derechos humanos», pues consideraba que codificaban las normas ideológicas de la sociedad burguesa y concebían a la humanidad como un conjunto de individuos atomizados que necesitaban protección jurídica unos de otros. Pero Sypnowich se hace eco de estudios recientes al señalar que Marx veía los derechos liberales, con todos sus defectos, como un logro histórico que fomentaba nuevos tipos de libertad no disponibles bajo el feudalismo. Para Marx, esto era cualquier cosa menos abstracto: perseguido por la represión estatal durante toda su vida, conoció de primera mano el valor de la libertad de expresión y de reunión.

Sin embargo, Sypnowich cree que debemos reconocer el argumento marxista de que los derechos «no son derechos naturales, presociales, porque la dignidad humana que pretenden proteger se desarrolla en la sociedad y, por tanto, es susceptible de cambios históricos». En otras palabras, los derechos individuales son inherentemente sociales y se garantizan mejor dentro de una sociedad comprometida con dar prioridad a la dignidad y la autonomía individuales.

Uno de los derechos más importantes de los que habla Sypnowich es el «derecho a la expresión política»: en un sistema socialista democrático, «se tendrían en cuenta todos los puntos de vista» y no solo el de los ricos. Este es un punto especialmente importante hoy en día, cuando la riqueza engendra influencia política mientras que la pobreza equivale a ser silenciado. Repensar los derechos a la expresión política no solo en términos de intereses, sino sobre la base solidaria de tener en cuenta «todos los puntos de vista», ayuda a conectar estos derechos con las nociones de libertad social para todos.

Las reflexiones de Sypnowich sobre los derechos son muy provechosas, sobre todo porque rompen algunos binomios convencionales. Sypnowich demuestra que, puesto que todos los derechos son de hecho sociales, la distinción habitual entre derechos «negativos» y «positivos» —los derechos negativos son los que los individuos hacen valer frente al Estado para conservar su autonomía, mientras que los derechos positivos exigen que el Estado actúe para garantizarlos— es, en el mejor de los casos, borrosa. El derecho liberal a un juicio justo carece en gran medida de sentido si el Estado no construye un sistema jurídico justo y no ofrece asistencia jurídica a los litigantes pobres.

Una vez que reconocemos lo borroso de la distinción entre derechos negativos/positivos, se abre la puerta a que los socialistas argumenten que un fundamento mejor para los derechos humanos es aquel que garantiza las cosas que los seres sociales necesitan para maximizar sus capacidades y su dignidad. Esto lleva a la pregunta adicional de si la persona media lleva una vida más libre y digna cuando el sistema jurídico hace cumplir militantemente un derecho expansivo a la propiedad en lugar de, por ejemplo, al agua potable o a la vivienda. Por no hablar de si puede decirse que un sistema jurídico que permite grandes disparidades de riqueza y poder muestra «igual respeto» por los derechos de todos.

Un sistema jurídico más justo

El libro de Sypnowich no es en absoluto exhaustivo, y hay mucho más que decir sobre cómo sería el derecho socialista en la práctica a nivel nacional e internacional. No obstante, The Concept of Socialist Law merece una segunda mirada como joya oculta de finales del siglo XX, repleta hasta el borde de provocaciones e investigaciones perspicaces.

Sypnowich va más allá de la utopía para reflexionar sobre los principios animadores de un sistema judicial auténticamente igualitario. Conservando lo mejor de la tradición liberal (libertad de expresión, libertades civiles, etc.), un sistema jurídico socialista haría añicos, sin embargo, los desequilibrios de recursos del capitalismo, no permitiendo ya que el ideal de igualdad jurídica se estrelle contra la realidad de la desigualdad jurídica. Del mismo modo, la visión de los derechos de «cada hombre, una isla» daría paso a una comprensión de los derechos como necesariamente sociales. Como dice Sypnowich, «los derechos humanos no pueden reducirse, por tanto, a instrumentos de afirmación de la individualidad frente a la incursión de la vida social, ya que la vida social constituye el terreno para el surgimiento de una persona que puede reclamar el respeto de su autonomía por medio de los derechos».

Los socialistas tienen buenas razones para rechazar un Estado todopoderoso. Pero también podemos reconocer lo que el juez Robert Jackson evocó durante los Juicios de Nuremberg: que detener la mano de la venganza y someter nuestros inevitables conflictos a los juicios de un sistema jurídico justo sería un gran tributo que el poder rendiría a la razón.

TRADUCCIÓN: FLORENCIA OROZ

MATT MCMANUS

Profesor de ciencias políticas en Whitman College. Es autor de «The Rise of Post-Modern Conservatism and Myth» y coautor de «Mayhem: A Leftist Critique of Jordan Peterson».

Publicado en: Cultural, Global, titular2

Debemos revisar lo que sabemos sobre los orígenes del capitalismo

27/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Paolo Tedesco

El nuevo libro del historiador Jairus Banaji desarrolla una perspectiva original de la historia del capitalismo. Es una lectura esencial para cualquiera que desee saber cómo se configuró el sistema económico mundial y cómo podría seguir desarrollándose en el futuro.

El libro de Jairus Banaji A Brief History of Commercial Capitalism, publicado por primera vez en 2020, se propone desvelar las profundas raíces históricas del desarrollo capitalista. El libro aborda importantes debates teóricos, especialmente dentro de la tradición marxista, sobre los orígenes del capitalismo.

La obra de Banaji pone en tela de juicio varios relatos arraigados sobre la historia económica mundial, incluida la visión de una Edad Media económicamente regresiva y la idea de una transición lineal a la modernidad. Las imágenes que Banaji esboza a través de un impresionante conjunto de casos ilustrativos de todo el planeta, que abarcan casi un milenio, plantean muchas cuestiones fundamentales para cualquiera que quiera entender cómo se formó el sistema económico mundial y cómo podría seguir desarrollándose en el futuro.

A Brief History of Commercial Capitalism ha tenido ya una gran repercusión en el mundo académico y ha suscitado numerosas reacciones entre los colegas historiadores de Banaji. Pero también debería ser de gran interés para los lectores no especializados.

Capitalismo mercantil

Jairus Banaji nació en Poona en 1947, el año en que la India obtuvo su independencia, y fue escolarizado en Inglaterra antes de regresar a su país natal como activista político. En su labor académica, Banaji es un historiador de la Antigüedad tardía y la Edad Media con foco en el Mediterráneo y Oriente Próximo, aunque sus intereses se centran también en la larga historia del capitalismo. Su obra aborda diversos temas, como el destino de los campesinos en el contexto de una economía en rápida globalización y la historia de la economía mercantil a lo largo del último milenio.

El principal objetivo de Banaji en A Brief History es volver a centrar el concepto de capitalismo mercantil como categoría clave para investigar la formación de la economía global moderna. En su obra, este término se utiliza para describir un sistema económico impulsado por el beneficio en el que los mercaderes emplean su capital no solo para hacer circular mercancías, sino también para obtener el control directo de la producción y subordinarla así a sus intereses.

El énfasis de Banaji en el control mercantil sobre la producción es un ataque frontal a la dicotomía marxista tradicional entre el mundo del comercio (la «esfera de la circulación») y el de la producción, una dicotomía que llevó a economistas e historiadores marxistas como Maurice Dobb a descartar la idea misma del capitalismo mercantil como una contradicción en los términos.

Como señala Banaji, fueron en gran medida los historiadores que trabajaban fuera de la tradición marxista, o que se relacionaban más libremente con ella, los que adoptaron la categoría. El caso más notable es el de Fernand Braudel, que definió el capitalismo comercial como el término más útil para describir la naturaleza de la producción y el intercambio mercantil en Europa y el Mediterráneo entre los siglos XV y XVIII.

A Brief History es el último de una serie de volúmenes que abordan estas cuestiones, tras Agrarian Change in Late Antiquity (2001), Theory as History (2010) y Exploring the Economy of Late Antiquity (2016). Aunque Banaji escribe desde la tradición académica marxista, sus puntos de referencia clave en la galaxia marxista difieren de los de la mayoría de los historiadores marxistas occidentales. En particular, Banaji se basa en la obra de tres eruditos rusos de principios del siglo XX: el historiador Mikhail N. Pokrovsky (1868-1932), el economista Yevgeni A. Preobrazhensky (1886-1937) y el economista agrario Alexander V. Chayanov (1888-1939).

Pokrovski, Preobrazhenski, Chayanov

Mijaíl N. Pokrovski fue uno de los intelectuales más influyentes de la sociedad soviética en la década de 1920. Gozó de un enorme prestigio, de hecho inigualable, entre los historiadores soviéticos de su época. Apartándose radicalmente de lo que se consagraría como el relato marxista ortodoxo bajo Joseph Stalin, la interpretación de Pokrovsky de la historia rusa hacía hincapié en la centralidad del capital comercial como agente del cambio socioeconómico entre los siglos XVII y XIX. Sin embargo, afirmaba explícitamente que la existencia y el funcionamiento del capital comercial no significaban que hubiera surgido una economía capitalista.

Yevgeni A. Preobrazhensky fue un pionero en el estudio de las consecuencias de la «penetración lateral» del capital industrial en el campo. Al igual que Pokrovsky antes que él, Preobrazhensky consideraba que la pequeña producción de mercancías era típica del capitalismo mercantil y, al mismo tiempo, uno de los principales obstáculos para su expansión. En línea con marxistas agrarios como Lev N. Kritsman, Preobrazhensky veía el capitalismo como una fuerza que desarraigaba al campesinado y acababa provocando su desaparición.

En su opinión, esto ocurrió como resultado de dos procesos. Por un lado, el desarrollo interno de las relaciones capitalistas en las filas del propio campesinado, con la formación de una clase de campesinos ricos que controlaban la agricultura a gran escala. Por otro lado, de forma más generalizada y catastrófica, se produjo la subordinación externa de las zonas rurales a la gran industria, con la creación de una clase de campesinos sin tierra que trabajaban en cultivos comerciales.

Alexander V. Chayanov fue uno de los principales economistas agrarios de su época. En su obra The Theory of Peasant Economy, Chayanov destacaba la resistencia de los hogares campesinos y su capacidad de adaptación para resistir los embates del capitalismo, en contraste directo con los marxistas agrarios y Preobrazhensky. Sostenía que el desarrollo de las tendencias capitalistas y la concentración productiva en la agricultura no tenían por qué desembocar en la desposesión de los campesinos y el auge de las grandes explotaciones capitalistas.

Para Chayanov, el capital comercial y financiero también podía ejercer su control más sutilmente estableciendo una hegemonía económica sobre sectores considerables de la agricultura. Mientras tanto, esos sectores podrían seguir siendo muy parecidos a los de antes en lo que se refiere a la producción, es decir, compuestos por pequeñas empresas campesinas basadas en la mano de obra familiar.

El trabajo de Banaji demuestra que podemos conciliar estos modelos aparentemente incompatibles. Cada uno describe una posible trayectoria diferente de la penetración del capital en el campo. Pero también reflejan distintas fases de la trayectoria intelectual del propio Banaji.

En sus primeros escritos, Banaji adoptó la idea de Preobrazhensky de la penetración lateral del capital para mostrar el efecto destructivo de la industrialización en el campesinado de la Rusia de finales del siglo XIX y principios del XX. En ese contexto, el modelo de Preobrazhensky fue útil como punto de comparación para el análisis de Banaji de los campesinos de todo el mundo. En estudios posteriores, sin embargo, Banaji llegó a considerar la reconstrucción de Preobrazhensky solo como una de las posibles vías de penetración del capital industrial en el campo.

En este giro le influyó un renovado interés por la obra de Chayanov, en particular por los trabajos que más tarde desarrolló y amplió Henry Bernstein. La conceptualización de Chayanov de la relación entre el campesinado y el capital ocupa, por tanto, un lugar central como fuente primaria de inspiración de Breve historia de Banaji.

Esta reevaluación de la obra de Chayanov lleva a Banaji a incluir en su modelo las circunstancias históricas en las que los hogares campesinos resistieron la penetración del capitalismo. Tenemos que entender dicha «resistencia» en el sentido de que los hogares campesinos no fueron desarraigados sino «incorporados», un acto que a su vez permitió el conflicto y la resistencia por su parte. Aunque estos hogares siguieron existiendo en gran número, su ciclo de reproducción social estaba ahora en gran medida y de forma crucial determinado por el capital.

Mercaderes y manufactura

En A Brief History, a diferencia de sus obras anteriores, Banaji no se preocupa tanto por establecer una distinción teórica entre lo que Karl Marx llamó «el modo de producción capitalista» y los modos no capitalistas. En su lugar, aborda el capitalismo en términos menos normativos, sosteniendo en particular que una especie de «capitalismo mercantil» existió mucho antes de la industrialización en ciertas regiones del mundo, en un período que va desde el siglo XII (o incluso antes) hasta el XVIII.

Aunque Banaji no ofrece una definición formal del capitalismo comercial, podemos captar su significado combinando el análisis del libro con sus escritos teóricos anteriores. Fernand Braudel veía el capitalismo como una red global de banqueros y grandes comerciantes que presidían la economía de la vida cotidiana desde sus centros financieros urbanos, al tiempo que carecían de cualquier control directo sobre los productores primarios. Banaji, por su parte, identifica la larga historia del capitalismo en términos de sus relaciones sociales características.

El capitalismo es un sistema en el que los poseedores de capital tienen un control limitado de los medios de producción y reducen el trabajo a un factor dentro del proceso de producción, una simple mercancía que se puede comprar y vender. La confrontación entre un capitalista y un campesino o un artesano —una persona que sobrevive vendiendo su trabajo— ocupa el centro mismo del análisis de Banaji.

Partiendo de esta distinción, argumenta contra la extendida opinión marxista de que la riqueza mercantil no constituye capital en el sentido marxiano, porque permanece externa al proceso de producción. Puesto que la riqueza mercantil está, según Marx, separada de lo que él llamó la subsunción real del trabajo al capital, se limita a extraer los productos de los productores primarios, y los mercaderes obtienen beneficios vendiéndolos.

Por su parte, Banaji sostiene que la riqueza mercantil consiste efectivamente en capital y que, desde el siglo XII hasta el XVIII, los mercaderes utilizaron sistemáticamente este capital para controlar y explotar el trabajo de una parte significativa de la población en todo el mundo afro-euroasiático. Identifica dos ámbitos de producción en los que la penetración del capital comercial fue especialmente significativa.

El primero fue en el sector de la agricultura de cultivos comerciales, donde los «capitalistas mercantiles» se apropiaron de grandes cantidades de trabajo familiar no remunerado mediante diversos expedientes, imponiendo así relaciones de deuda a los campesinos. Los capitalistas mercantiles eran terratenientes que se convirtieron en comerciantes; a veces también eran comerciantes (incluidos prestamistas) que se interesaron por controlar las fincas de cultivos comerciales. Formaban una categoría flotante históricamente muy difícil de precisar.

A pesar de sus diferencias, la base productiva de la mayoría de los comercios de productos era una mano de obra mixta. Este es un punto que Banaji ha demostrado en su examen de los pequeños campesinos de Deccan a finales del siglo XIX, y recibe más apoyo del trabajo de Lorenzo Bondioli sobre el campesinado egipcio del siglo XI.

El segundo sector es el de la producción artesanal, o «fabricación mercantil», como la denomina Banaji. En este sector, los mercaderes obligaban a los pobres rurales y urbanos a procesar la seda, la lana y el algodón para el mercado. Esto significaba que no se limitaban a vender sus excedentes, sino que trabajaban para los mercaderes a «destajo».

Trayectorias de acumulación

En A Brief History, Banaji examina las «trayectorias de acumulación» que conducen del capitalismo mercantil al industrial. Mientras que los capitalistas mercantiles premian la apertura de la agricultura —junto con la minería, la explotación de los recursos marinos, etc.— a la explotación capitalista, los capitalistas industriales llevan ese proceso a un nivel completamente distinto. La mera escala de subordinación, la naturaleza de su impacto y el grado de subsunción distinguen la subyugación del campo a la acumulación industrial de ciclos anteriores de «capitalismo».

Banaji no solo nota una rápida intensificación de los mecanismos de explotación bajo el capitalismo industrial. También observa un cambio radical en el reparto de los beneficios entre comerciantes e industriales en beneficio de estos últimos. A finales del siglo XIX, los agentes económicos que controlaban directamente la producción consiguieron así marginar a los comerciantes, logrando la subordinación del capital comercial al capital industrial descrita por Marx.

Esta parece ser la clave de una separación duradera, en opinión de Banaji, entre la era del capitalismo comercial y la del capitalismo industrial, una era plenamente merecedora de la etiqueta de modo de producción capitalista. Sin embargo, estas trayectorias del capitalismo comercial al industrial fueron multilineales en el tiempo y en el espacio. No siguieron una secuencia rígida de etapas ni fueron irreversibles, como demuestran las tendencias contemporáneas.

Hoy en día, los minoristas globales que operan en el mercado mundial controlan la fabricación a través de los flujos de capital comercial sin poseer los medios de producción. Como observó Nelson Lichtenstein,

La hegemonía del comercio minorista en el siglo XXI se hace eco e incluso reproduce características del régimen mercantil presidido antaño por los grandes comerciantes y casas bancarias de Ámsterdam, Hamburgo y la City londinense de los siglos XVII y XVIII.

En resumen, una especie de empresario braudeliano ha «regresado para apuntalar el sistema global contemporáneo».

La exposición de Banaji del «capitalismo mercantil» puede, por tanto, acomodar varios niveles y diversos grados de integración entre la producción y la circulación, señalando la fuerza motriz del capital como un denominador común que atraviesa diferentes configuraciones. El modelo de capitalismo comercial resultante es el de un desarrollo desigual y combinado. Este modelo rechaza la noción de una sucesión lineal entre los distintos modos de producción —antiguo, feudal y capitalista— y rescata las historias del capitalismo tanto del eurocentrismo como del orientalismo.

Perspectivas críticas

Desde su publicación en 2020, A Brief History ha atraído la atención de una amplia y diversa comunidad de especialistas en el campo de la historia del capitalismo, lo que ha dado lugar a múltiples reseñas de la obra de Banaji. Aunque cada autor expresó diferentes preocupaciones sobre diversos aspectos de su visión del capitalismo, podemos identificar tres grandes temas: (1) la definición de capitalismo comercial, (2) la relación entre el auge del capitalismo comercial y el Estado y (3) el impacto del capitalismo comercial y el colonialismo en la vida social.

La primera crítica surge de la laxa definición que hace Banaji del capitalismo mercantil. Lorenzo Bondioli señala que las infraestructuras del capitalismo comercial que Banaji ha identificado como las primeras en aparecer en el siglo IX de nuestra era tienen raíces más profundas de lo que sugiere el libro. Sus cimientos se establecieron en la Antigüedad Tardía (en ocasiones con raíces que se remontan a la Antigüedad propiamente dicha), y siguieron funcionando sin discontinuidades dramáticas hasta la Edad Media.

Partiendo de esta observación, Bondioli aísla tres posibles definiciones de capitalismo e intenta esbozar una relación no teleológica entre ellas. En primer lugar, está el capitalismo de los mercaderes capitalistas que desplegaron la riqueza monetaria como capital extrayendo plusvalía de productores subordinados de diversas maneras; en segundo lugar, está el capitalismo de los Estados mercantiles coloniales que pusieron la violencia organizada al servicio de la acumulación por parte de los mercaderes capitalistas; en tercer lugar, está el capitalismo de la sociedad capitalista industrial moderna (en otras palabras, de un modo de producción capitalista de pleno derecho).

La intervención del Estado en la economía mundial es el segundo criterio que Banaji despliega en su análisis del capitalismo comercial. Banaji ve en la «colusión entre el comercio y el Estado» —es decir, en el auge de los Estados mercantilistas en la Europa medieval tardía y moderna temprana— un cambio significativo en el proceso de acumulación de capital y subordinación del trabajo. Sin embargo, podemos observar la «colusión» per se, y en particular la participación de los comerciantes en las finanzas estatales, en muchos contextos históricos.

Esto sugiere que, como Martha Howell demuestra claramente, no fue la mera presencia de un Estado en connivencia con los mercaderes lo que determinó una aceleración de la escala de acumulación de capital. Tampoco fue cualquier tipo de Estado —como los Estados tributarios musulmanes o las dinastías chinas examinadas por Andrew Liu— el que determinó un cambio en la escala de acumulación de capital y subordinación del trabajo.

Más bien, fue solo el Estado que actuaba como exportador de agresión y violencia el que controló dicho cambio. Esta idea también vuelve a centrar el vínculo clave entre el capitalismo comercial y el colonialismo, subrayando que fue la violencia colonial la que provocó un cambio en la calidad y el funcionamiento del capital comercial.

Con este punto, pasamos al tercer elemento de controversia que se desprende del relato de Banaji: la relación entre capitalismo comercial y colonialismo. Como observan perspicazmente Priya Satya y Sheetal Chhabria, Banaji no separa la raza de la clase ni la casta de la clase. Sin embargo, estas distinciones son importantes, ya que nos permiten diagnosticar el punto en el que el capitalismo comercial se cruzó con el colonialismo y empezó a depender de la racialización o de la identidad de casta.

Esta laguna también apunta en la dirección de una crítica más amplia. En su análisis de las relaciones de producción, Banaji no siempre deja claro cómo el capitalismo comercial impactó y rehizo violentamente la vida social de las personas subordinadas a él. En otras palabras, nos queda preguntarnos hasta qué punto el capitalismo comercial, tal y como lo describe Banaji, transformó fundamentalmente (o no) los modos de vida social en diferentes lugares y en diferentes épocas.

Esta pregunta podría abrir una serie de prometedoras vías de investigación que parecen apuntar todas en una misma dirección. No podemos escribir la historia del capitalismo sin considerar la intersección de diferentes mecanismos de opresión como la raza, el género, la etnia y el origen nacional, además de la clase social. Estos ofrecen una imagen más rica del modo en que los «distintos niveles de opresión» cambiaron la vida de la gente corriente bajo el capitalismo.

TRADUCCIÓN: FLORENCIA OROZ

PAOLO TEDESCO

Profesor de Historia en la Universidad de Tubinga (Alemania). Sus investigaciones abarcan la historia social y política de la Antigüedad tardía y de la Alta Edad Media, la historia agraria comparada, el desarrollo del campesinado en distintos tipos de sociedad y el materialismo histórico.

Publicado en: Economía, Global, titular2

Luther King: hacer realidad el sueño

27/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: La Jornada

 

Mañana se cumplen 60 años de un parteaguas en la historia de Estados Unidos y de las luchas contra la opresión. El 28 de agosto de 1963, un cuarto de millón de seres humanos se congregaron en Washington D.C. para exigir el fin de la desigualdad racial y para escuchar al líder moral y espiritual del movimiento por los derechos civiles de los afroestadunidenses, el reverendo Martin Luther King Jr. Fue aquel día cuando, delante del monumento a Abraham Lincoln, pronunció el discurso que lo inmortalizó: “A pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño”, dijo, “sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: ‘Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales’”.

A seis décadas de ese hito, se ha recorrido un camino dulce y desolador, tan lleno de victorias incontestables como de colosales pendientes. Es cierto, hoy los afroestadunidenses y los integrantes de otras minorías étnicas ocupan más puestos en la política, la cultura, la ciencia, el deporte y los negocios que nunca antes. Asimismo, el clamor de igualdad se ha extendido a otros colectivos que en aquel momento se encontraban condenados a un papel subalterno o a vivir en las sombras, como las mujeres y el abanico de personas que no se adscriben a las preferencias o las identidades sexuales hegemónicas.

Sin embargo, los avances nunca llegaron a remediar la centenaria historia de inequidad que padecen los descendientes de quienes fueron llevados a Estados Unidos encadenados a barcos esclavistas y, lo que es peor, en los últimos años muchos de los logros obtenidos a un enorme costo por la generación de King (quien, no debe olvidarse, fue asesinado por sus ideas) han sido desmantelados por una ola de conservadurismo recalcitrante que ya no disimula su fanatismo racista, machista, xenófobo, homófobo y contrario a las libertades.

Ayer mismo, un hombre blanco de 20 años que dejó por escrito sus manifiestos de odio a los negros entró a una tienda y asesinó a tres personas de este color de piel. La masacre ocurrió en Florida, donde el mes pasado el gobernador Ron DeSantis aprobó cambios a los planes de estudio que instruyen a los docentes a enseñar a sus alumnos que la esclavitud fue benéfica para las víctimas, pues les permitió desarrollar habilidades que pudieron usar en su provecho personal. En mayo de 2022, otro blanco, de apenas 18 años, mató a 10 personas en un barrio de mayoría negra en Búfalo, Nueva York. La violencia racista no se limita a individuos aislados, sino que se encuentra institucionalizada: de acuerdo con la organización Mapping Police Violence (Cartografiando la Violencia Policiaca), 24 por ciento de quienes mueren a manos de policías son negros, aunque éstos representan sólo 13 por ciento de la población.

En un ejemplo de la generalización de los retrocesos en materia de justicia social para esta comunidad históricamente oprimida, la Corte Suprema invalidó las políticas de “acción afirmativa” o “discriminación positiva” en los procesos de admisión de las universidades de Harvard y de Carolina del Norte. Esos planes fueron diseñados como un paliativo ante la inocultable subrepresentación de las personas de origen africano y latinoamericano en los centros universitarios, pero ahora todos los aspirantes serán tratados como si se encontraran en igualdad de oportunidades, pese a las evidencias de que los colectivos racializados enfrentan condiciones adversas desde su nacimiento. El bloque conservador que domina el máximo tribunal pasó por alto hechos elementales, como que los negros tienen el doble de posibilidades de nacer en una familia pobre que los blancos, así como una tasa de mortalidad infantil 58 por ciento mayor.

Muchos de los reveses que sufren los afroestadunidenses son resultado de la imposición del capitalismo neoliberal, un modelo que redistribuye la riqueza de abajo hacia arriba y golpea con saña a los más vulnerables. En este sentido, el reverendo King fue profético al advertir, en el último periodo de su vida, que la igualdad de derechos políticos era una quimera en ausencia de igualdad económica. Para revertir esta situación, la comunidad negra tendrá que aunar sus reivindicaciones a las de las mujeres, los miembros de la diversidad sexual, los pueblos indígenas, los trabajadores precarizados y todos los que son marginados por un sistema que antepone el lucro a la vida.

Publicado en: Global, titular2

México: La integración neoliberal y la defensa del territorio

27/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Raúl Romero*

Cuando en 2001 la clase política mexicana negó la posibilidad de una profunda reforma al Estado mexicano, que mediante el reconocimiento de los Acuerdos de San Andrés Sakamch’en de los Pobres abriera la puerta a una nueva relación entre pueblos originarios y Estado, contribuyó a la agudización de diversas problemáticas y generó consecuencias que hasta el día de hoy observamos.

Una de ellas tiene que ver con la intensificación del proceso de acumulación por despojo, el cual se aceleró desde la reforma al artículo 27 constitucional, que significó la privatización del suelo ejidal y comunal. El reordenamiento territorial que México necesitaba para la integración neoliberal con América del Norte pasaba por apagar las pocas y disminuidas luces de la revolución agraria de principios de siglo. Reconocer a los pueblos originarios como entidades de derecho público y encauzar la discusión sobre la libre determinación territorial, era algo que estaba en total contrasentido del proyecto neoliberal. Los políticos que rechazaron los Acuerdos de San Andrés al mismo tiempo ratificaron su adhesión al consenso neoliberal.

La historia que vino después es ampliamente conocida: mediante proyectos como el Plan Puebla Panamá, que se convertiría en el Proyecto Mesoamérica y que hoy es retomado con el mal llamado Tren Maya y el Corredor interoceánico, impulsó zonas económicas especiales y polos de desarrollo ahí donde los pueblos habían ganado históricas batallas en defensa del territorio. Si la integración neoliberal norteamericana se había contenido, fue gracias en parte a la resistencia y fuerte tejido social y comunitario de los pueblos originarios, campesinos y de amplios sectores populares.

Otra consecuencia que hay que analizar es la ruta de los pueblos que decidieron impulsar su autonomía de facto y continuar con la defensa de sus territorios. Las comunidades del EZLN son el caso más emblemático a nivel mundial. En su palabra dicen que pasaron del tiempo de pedir y del tiempo de exigir, al tiempo de ejercer. Con su resistencia y rebeldía han logrado construir un mundo muy otro basado en el mandar obedeciendo, con autogestión y autodeterminación en 43 entidades autónomas, entre las que destacan los 12 Caracoles Zapatistas.

Las comunidades zapatistas no fueron las únicas en optar por esta vía. Otros pueblos, comunidades, barrios, tribus y naciones, la mayoría de ellas articuladas en el Congreso Nacional Indígena, decidieron seguir defendiendo sus territorios. Ya sea reconstruyendo sus guardias comunales o policías comunitarias, impulsando sus radios comunitarias, fortaleciendo a sus autoridades tradicionales, robusteciendo sus clínicas o escuelas autónomas o recuperando y creando proyectos productivos, estos pueblos originarios han entregado toda su energía en defensa de los bienes comunes. Para enfrentar a gobiernos municipales, estatales o federales, vinculados a poderosas corporaciones nacionales y trasnacionales, los pueblos originarios han explorado diversas vías jurídicas y políticas en la resistencia. En algunos casos han encontrado como respuesta los ataques de grupos paramilitares o de las bandas armadas del crimen organizado que, mediante asesinatos, desapariciones, desplazamientos forzados, amenazas y otras violencias, han intentado eliminar a los pueblos en resistencia.

La comunidad nahua de Santa María Ostula es un ejemplo de esa violencia que Estado y capital lanzan contra los pueblos con fines de despojo. En 2009, miles de comuneros de Ostula se dieron a la tarea de recuperar cientos de hectáreas de tierra que tenían en su poder caciques y pequeños propietarios y que son deseadas por empresas turísticas, minería, crimen organizado, empresas de maderas preciosas.

El pueblo de Santa María Ostula construyó ahí un ejercicio de autonomía que ganó la atención de otros pueblos de la región y del mundo. Para eliminar y desplazar a este pueblo nahua en resistencia, Estado y corporaciones legales y criminales intensificaron una guerra que hoy deja como saldo 36 comuneros asesinados y otros cinco desaparecidos. Esta violencia no es cosa del pasado, el 10 de agosto pasado, Froylan de la Cruz Ríos, integrante de la comunidad, fue desaparecido y luego encontrado brutalmente asesinado. Esto sucedía al mismo tiempo que el gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, amenazaba con desalojar a los pueblos en resistencia.

Dentro de la misma estrategia de violencia para la acumulación por despojo, podríamos identificar la que se emprende contra los pueblos del Concejo Indígena y Popular de Guerrero-Emiliano Zapata en Guerrero, las agresiones en Oaxaca contra los pueblos de la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo, los ataques contra las comunidades zapatistas en Chiapas o el asesinato en Morelos de Samir Flores Soberanes.

Estos pueblos, que desde 2001 emprendieron nuevas estrategias para la defensa de los territorios y de la vida, en los hechos disputan en lo más concreto a las corporaciones legales y criminales. Un Estado diferente apostaría por fortalecerlos, no por abandonarlos, denostarlos y hacerles la guerra. Eso no sucede hasta ahora.

* Sociólogo

Publicado en: América Central, Economía

‘Nuevas’ divisas reacomodan estructura financiera global

27/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Dora Villanueva

 

Las grandes potencias se han rezagado en su contribución al crecimiento de la economía mundial frente a países emergentes, pero la estructura financiera sigue afianzada en lo tradicional. Más de 90 por ciento del volumen de reservas internacionales se encuentra en monedas de Canadá, Estados Unidos, Japón, Reino Unido y la oficial en 20 países de la Unión Europea.

En los últimos siete años, no obstante, se ha registrado un reacomodo en los activos financieros que los bancos centrales invierten en el exterior. El avance del renminbi como divisa de reserva, así como de otras monedas de países emergentes, han desplazado la cuota de 95.1 por ciento que tenían a inicio de 2016 el euro, el yen japonés, la libra esterlina, los dólares canadienses y, sobre todo, los estadunidenses.

Las reservas internacionales son activos financieros que los bancos centrales invierten en el exterior. Su característica principal es la liquidez, la facilidad de uso para saldar rápidamente obligaciones de pago. Son un estabilizador de precios cuando disminuyen los flujos comerciales o de capital de la balanza de pagos, por desequilibrios macroeconómicos y/o financieros (internos o externos).

Concluido 2020, las proporción de reservas en dólares estadunidenses en manos de los bancos centrales cayó a 59 por ciento (en ese momento su nivel más bajo en 25 años), según la Encuesta sobre composición monetaria de las reservas oficiales de divisas (Cofer por su sigla en inglés) que realiza el Fondo Monetario Internacional (FMI). En esa proporción se mantienen dos años después.

De acuerdo con la Cofer, al primer primer trimestre de 2023, la proporción de reservas en dólares estadunidenses fue de 59 por ciento. Siete años atrás, en los tres primeros meses de 2016, antes de que se empezara a registrar el peso del renmimbi, los bancos centrales del mundo reportaron haber tenido 65.5 por ciento de los activos de reserva en el billete verde.

El trecho que cayó el dólar ha sido tomado no sólo por la moneda China, que de cero pasó a 2.6 por ciento de la cuota de reserva en el mismo periodo. Otras monedas como el yen japonés, los dólares canadienses y australianos, la corona sueca y el won surcoreano, han replegado al dólar.

El movimiento se puede explicar porque esas monedas combinan rendimientos más elevados con una volatilidad relativamente menor; además que las tecnologías financieras, como la creación automática de mercados y los sistemas automatizados de gestión de la liquidez, abaratan y facilitan la negociación de monedas de economías más pequeñas.

Publicado en: Economía

Presidente de Cuba participa como invitado de honor en el Día de los Héroes de Namibia

27/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: TeleSur

Geingob dijo que “Namibia y Cuba comparten un vínculo de amistad de larga data (…) grabado en las trincheras de los campos de batalla, de lucha por la libertad y la independencia”.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, quien realiza una visita oficial a Namibia, participó este sábado como invitado de honor en las conmemoraciones por el Día de los Héroes de esta nación africana.

“Muy emotivas las primeras horas en Windhoek, en el acto por (el) Día de los Héroes. Rendimos tributo a héroes y heroínas de Namibia, Angola y Cuba, quienes abonaron con su sangre el camino a la independencia y pusieron fin al odioso régimen del Apartheid”, escribió el mandatario cubano en sus redes sociales.

El presidente de Namibia, Hage G. Geingob, destacó en su discurso que desde hace 33 años, cuando se alcanzó la independencia del país, cada 26 de agosto se recuerda que ese día de 1966 el movimiento de liberación nacional SWAPO inició acciones guerrilleras en la norteña localidad de Ongulumbashe.

Geingob calificó de “gran importancia que en este día especial, cuando conmemoramos a esos héroes y heroínas que pagaron el máximo sacrificio por la libertad, nos acompañe un grupo de invitados muy especiales y al frente de ellos un líder muy especial, a quien estamos orgullosos de darle la bienvenida hoy como nuestro invitado de Honor”, dijo en referencia a Díaz-Canel.

“Las admirables e históricas hazañas del pueblo cubano, bajo el liderazgo del Padre de la Revolución Cubana, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, continuarán siendo una gran fuente de inspiración para los namibios”, aseveró el gobernante.

“Namibia y Cuba -destacó- comparten un vínculo de amistad de larga data y ni siquiera la inmensidad del Océano Atlántico que se encuentra entre nosotros puede romper este duradero vínculo, porque es un vínculo forjado a través de la sangre de nuestros patriotas caídos, un vínculo grabado en las trincheras de los campos de batalla, de lucha por la libertad y la independencia”.

El jefe de Estado cubano, al tomar la palabra, agradeció al presidente Geingob, “no solo para realizar una visita oficial a Namibia sino para, en nombre de Cuba, participar como invitado especial en esta importante conmemoración del 26 de agosto”.

“Hoy, junto a ustedes, rendimos emocionado y merecido tributo a los héroes y heroínas de este país, quienes con el sacrificio de sus vidas abonaron el camino a la definitiva independencia”, manifestó Díaz-Canel.

El mandatario agradeció “al gobierno de Namibia por promover cada año, en la Unión Africana, la adopción de resoluciones contra el bloqueo a Cuba y por hacer escuchar su voz desde el podio de la Asamblea General de la ONU y mantener un consistente apoyo a favor de las resoluciones sobre el tema en ese órgano”.

Díaz-Canel recibe máxima condecoración de Namibia

Durante la conmemoración de este sábado, Díaz-Canel recibió de manos de su homólogo Geingob la banda honorífica de la Orden de la Antiquísima Welwitschia Mirabilis en Primer Grado, la máxima condecoración que otorga la nación africana.

 “Siento una enorme gratitud por recibir esta condecoración y lo hago en nombre del pueblo de Cuba”, expresó el también primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

En el edicto de otorgamiento se destaca que Cuba “ha contribuido inmensamente a la lucha del pueblo namibio por la libertad, la paz, la justicia y la independencia”.

La Orden de la Antiquísima Welwitschia Mirabilis en Primer Grado también fue entregada al comandante Fidel Castro en marzo de 2008, “por su apoyo a las luchas de liberación africanas”.

Namibia es el último país de la gira que emprendió el presidente cubano desde el pasado 19 de agosto por naciones africanas, las cuales incluyeron visitas a  Angola, Sudáfrica y Mozambique.

Publicado en: Global

Alertan que las municiones de uranio británicas y estadounidenses contaminan Ucrania

27/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Diario Octubre

 

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia advirtió que las municiones de uranio empobrecido estadounidenses y británicas contaminan con radiactividad el suelo ucraniano.

“Ucrania se convierte en un territorio no apto para la vida a causa de las municiones de uranio empobrecido británicas y estadounidenses, radiactivas y altamente tóxicas. Se registra ya la contaminación radiactiva del suelo”, denunció la portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, en un artículo en el periódico Komsomólskaya Pravda.

Las secuelas del uso de municiones de uranio empobrecido, indicó, pueden afectar también a Polonia, nación que limita con Ucrania.

En mayo, precisó, en suelo polaco se registró un gran aumento de la radiación, al igual que en la provincia fronteriza ucraniana de Jmelnitski.

“La causa, al parecer, es la misma que en Ucrania: la destrucción de las municiones de uranio empobrecido que estaban almacenadas en un arsenal en la ciudad de Jmelnitski”, señaló.

Zajárova remarcó que la lluvia radiactiva puede nivelar las mediciones, sin embargo, “todo el suelo que se encontraba bajo la nube que se observó sobre el mencionado almacén, así como las zonas aledañas, están ya contaminadas con partículas radiactivas”.

El pasado 25 de abril, Gran Bretaña admitió que entregó municiones de uranio empobrecido a las tropas de Kiev.

Publicado en: Global

Reseña de Coherencia cuántica y vida, de Teresa Versyp (2022). Física cuántica para comprender y orientar la conciencia

20/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Jesús Aller  

El paradigma mecanicista que se impuso en física con la modernidad dejaba poco sitio para menudencias como la conciencia o la libertad, que pasaron a convertirse en entelequias alucinatorias, a modo de productos residuales de la todopoderosa materia.

Afortunadamente, el siglo XX trajo nuevos aires a una disciplina que vive hoy una efervescencia teórica y no se abstiene de reivindicar las visiones más antiguas y luminosas del espíritu humano. Algunos textos clásicos como El tao de la física (1975) de Fritjof Capra, Misticismo y física moderna (1980), de Michael Talbot o La totalidad y el orden implicado (1980), de David Bohm exploran estas conexiones.

Hay que reconocer, sin embargo, que la complejidad del asunto hace que se echen en falta obras de divulgación capaces de aunar claridad y rigor y atentas al mismo tiempo a los avances más recientes. Entre los científicos comprometidos en esta prometeica labor, un nombre a destacar es el de la física Teresa Versyp, autora de: La dimensión cuántica, de la física cuántica a la conciencia, de 2005 y ya en su 4ª edición, y Sobrevolando el territorio del Quantum, de 2012. En Coherencia cuántica y vida, publicado en 2022, completa el panorama descrito en sus trabajos anteriores con un recorrido sobre aspectos esenciales del nuevo paradigma, de la biología cuántica al universo multidimensional.

Implicaciones de la nueva física

La primera parte del libro está dedicada al formidable empeño de sintetizar en unas decenas de páginas los postulados básicos de la mecánica cuántica. Acostumbrados a nuestro bienquisto hogar tridimensional, inquieta descubrir que éste esconde en su interior un entramado en el que la lógica más elemental parece haber sido dejada de lado. Resulta que la materia viene a ser una forma de energía, cuya estructura profunda lleva asociada indeterminación e incertidumbre. Además, el observador es esencial en la evolución de los procesos, y en el fondo de todo nos aguarda el misterio del entrelazamiento cuántico, una “comunicación instantánea” entre eventos muy alejados que puede afectar a nubes de miles de átomos, o la no-localidad, que hace posible el teletransporte cuántico.

Se explora después la coherencia cuántica, que recientemente se ha demostrado que existe también en sistemas biológicos. Ésta consiste en un acoplamiento entre las vibraciones de un conjunto de moléculas que comparten la misma función de onda, lo cual puede darse en ámbitos variados, aunque por tiempos muy breves. Se presentan algunos casos. En la fotosíntesis, por ejemplo, las moléculas antena de la clorofila capturan fotones que desprenden electrones, pero sólo se alcanza la alta eficiencia observada en el transporte de la alteración si se considera que ésta viaja hasta el centro de almacenamiento de la energía por un mecanismo cuántico. En el reino animal diversas especies son capaces de captar la orientación del campo magnético terrestre, para lo cual se ha sugerido el papel de una proteína presente en la retina y sensible a este campo. En esto pueden intervenir procesos cuánticos, al igual que en el funcionamiento de los receptores olfativos, en la respiración e incluso en las mutaciones del ADN o en extraños efectos descritos para el ADN no codificante.

El modelo de organismo vivo que emerge de la nueva perspectiva es revolucionariamente novedoso. Un repaso da la biofísica cuántica del agua muestra que este compuesto, omnipresente dentro y fuera de nuestro cuerpo, forma estructuras estables por las interacciones debidas al carácter dipolar de su molécula. Estos “dominios de coherencia” vibran al unísono y son capaces de almacenar información correspondiente a las interacciones con biomoléculas próximas. Se discute el posible rol del agua en la captación de energías cósmicas, y algunas propiedades que se le han atribuido, aún mal entendidas. Se expone también la emisión espontánea de fotones en el rango ultravioleta por parte de los seres vivos, y los estudios y teorías al respecto, que en ocasiones parecen sugerir la existencia a través de esta energía de un sistema de comunicación entre las células.

El problema de la conciencia se ha comenzado a clarificar en tiempos recientes. A partir de los trabajos de John C. Eccles en la década de 1960 y los posteriores de Roger Penrose y Stuart Hameroff, sabemos que en las neuronas operan procesos cuánticos. Para estos últimos autores, la mente realiza la elección indeterminista que genera el subsiguiente estado neuronal por un autocolapso de la función de onda cuyos rasgos esenciales se describen en el libro. Se repasa también la teoría de Karl Pribram según la cual el cerebro utilizaría un sistema de interferencia de ondas para almacenar nuestros recuerdos como un holograma, así como las experiencias que muestran un carácter no-local en la conciencia, con posibles interacciones instantáneas entre cerebros separados miles de kilómetros. Resultan sorprendentes también los efectos que se han comprobado de personas en meditación sobre su propio organismo y su entorno.

Una realidad revolucionaria

Los últimos capítulos están dedicados a presentar un esbozo de la teoría de las Supercuerdas y la teoría M, que persiguen la unificación de las cuatro interacciones existentes, así como de la Relatividad de Einstein. Se describen luego los problemas que plantean la “materia oscura” y la “energía oscura”, y el significado de los agujeros negros y los agujeros de gusano, atajos que conectan con otros universos o regiones distantes del nuestro. Esta base sirve a Versyp para discutir la perspectiva emergente de un revolucionario universo multidimensional, fruto de la ciencia más sofisticada, pero que en su opinión corrobora visiones antiguas del ser humano y su relación con el cosmos, registradas en la mitología y el arte.

Ahondando en esto, el libro concluye con una reflexión personal en la que se exprimen los aspectos tratados para elaborar propuestas capaces de orientar nuestra vida. De esta forma, si hemos atisbado una extraña conexión en la raíz de todo de lo existente, el eje motriz que puede guiarnos no ha de ser otro que una profunda empatía. En una línea acorde con la esencia de la meditación, se propone así que la atención al propio cuerpo y a los ritmos de la naturaleza y el cultivo del desapego han de propiciar la solidaridad que alumbre una nueva visión. Se insiste además en la apertura hacia otras culturas y tradiciones, capaces de enriquecernos más de lo que pensamos.

La física avanza de forma extraordinaria y muchos de sus desarrollos tienen un gran potencial para vislumbrar el significado de procesos tan cruciales como la vida y la conciencia. Es por ello, que trabajos de divulgación claros y rigurosos, como los de Teresa Versyp, resultan imprescindibles. Superar el paradigma mecanicista impreso en nuestras mentes por siglos de ciencia desnortada ha de servir para reelaborar profundamente las nociones sobre el lugar que ocupamos en el cosmos, lo cual a fin de cuentas es la base de todo nuestro actuar.

Blog del autor: http://www.jesusaller.com/. En él puede descargarse ya su último poemario: Los libros muertos.

Publicado en: Cultural, Global, Titular1

Dos formas de ser fascista

20/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Jorge Majfud 

La historia prueba que si el fascismo europeo siempre sufrió de un fuerte complejo de superioridad, el fascismo del Sur global siempre sufrió de un fuerte complejo de inferioridad. Los fascistas europeos y estadounidenses fueron nacionalistas y conservadores, mientras los de África y América latina, desde Porfirio Días, Trujillo, Somoza, Ubico, Pinochet, Videla, Castelo Branco, Mobutu Sese Seko, Blaise Compaoré y varias decenas más fueron liberales (sólo en la economía) y entreguistas.

Siempre llegaron al poder no por una revolución sino por «la mano invisible del mercado», es decir, de la mano visible e invisible de los imperios de turno.

Todos los fascismos, sin embargo, los del Norte y los del Sur, tenían y tienen algo en común: esa docilidad y obediencia incondicional con los de arriba y ese odio sádico e irrecuperable por los de abajo. El fascismo no es una ideología; es un estado mental.

Como los esclavistas negreros del pasado, todos le cantaron a la libertad en los cuarteles, en las iglesias, en los penthouses de las corporaciones y los bancos privados. Todos le cantaron a la libertad de los de arriba, la libertad del selecto club de «la gente de bien» que se abraza a símbolos patrios y canta el himno nacional con la mano en el corazón. Esa misma gente que ama a sus países con pasión y odia a la gente que vive en él –con pasión aún.

Porque el fascismo no es una ideología; es un estado mental y, a veces, se cura con más educación, más cultura y una buena alimentación.

Publicado en: Cultural, Global

Separarse del imperio, descolonizar nuestra mente

20/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Ramón Pedregal Casanova 

El doble rasero, la hipocresía y perversidad de quienes pretenden someter al mundo por la fuerza, ha llegado a tal punto que ahora hasta pretenden que su codicia y criminalidad sea vista por el mundo como evidencia de su supuesta magnanimidad y espíritu compasivo. Es así que cometen las más grandes agresiones que resultan en la muerte de centenares, miles o millones de inocentes.

Del libro titulado La Reinvención de la ONU. Propuesta. Prólogo de Ramsey Clark. Autor: Miguel d´Escoto Brockmann. Algunas de sus responsabilidades políticas: Fue Asesor principal en política exterior del Presidente Daniel Ortega Saavedra; Ministro de Asuntos Exteriores de Nicaragua; Presidente de la Asamblea general de Naciones Unidas, y dirigió la denuncia contra EEUU ante la Corte Internacional de Justicia por la agresión a Nicaragua y el bloqueo con minas de los puertos nicaragüenses, consiguiendo que el imperio fuese condenado a pagar una multa millonaria que aún no ha cumplido.

Para el imperialismo es más importante dominar culturalmente que militarmente. La dominación cultural es más flexible , la más eficaz, la menos costosa. Nuestra tarea consiste en descolonizar nuestra mente.

Palabras del revolucionario Thomas Sankara, asesinado por los imperialistas franceses y sus contrarrevolucionarios el 15 de octubre de 1987.

Los días 6 y 9 de agosto de 1945 la capitanía general del ejército imperialista ponía dos cruces más en las casillas de los crímenes de genocidio que habían cometido. La ciudadanía de Hirosima y Nagasaki fue la elegida por el aparato militar del imperio para hacerla desaparecer. Nadie puede negar que los nazis cometieron la barbarie más espantosa en sus campos de exterminio, … pero la población japonesa tiene la prueba de lo que son capaces los militares yanquis, mientras dicen que llevan la “democracia”. Cientos de miles de personas fueron asesinadas en un instante. Han transcurrido casi 80 años de sufrimiento radiactivo y, en el último acto de recuerdo del acto genocida los autores, con la colaboración del gobierno japones, han ignorado su acción y han hablado de Rusia como el peligro causante de las desgracias. ¿Se puede mentir más a la Humanidad entera? Ahí se encierra la historia de la clase dirigente de EEUU, con su gran fábrica de mentiras oculta los exterminios que ha realizado en el territorio que hoy hace suyo, esa terrible historia de aniquilación de los pueblos indígenas, a la que siguieron más de 200 años de guerras dedicados a la invasión hasta llegar al día de hoy, momento en que continúa su guerra de conquista.

Los regímenes que se autotitulan “democráticos” y dicen de si mismos que son la voz de la “opinión pública mundial” apenas alcanzan a tener en sus patios particulares al 20% de la población, y los propietarios del sistema sus capitanes generales no llegan al 1%. Ese exiguo 1% es el financiador de semejante parodia trágica, y en su encubrimiento trabajan los voceros de los medios generales de difusión para que su terror sea normalizado en las mentes y suspenda cualquier duda y deseo de rebelión al respecto. Su trabajo está en que 80% asimile la “verdad” inventada, asuma la doblez política servil, y un estado personal egoísta y huidizo del compromiso social. Es obligación denunciar que los días 6 y 9 de agosto de 1945 el imperialismo yanqui abrió paso al genocidio nuclear, y su historia anterior y posterior se basa en los principios por los que tiró las bombas.

Ahora bien, desde la guerra que encendieron contra Rusia, -empezando por Lugansk y Dombask, una guerra que encargaron a los nazis ucranianos EEUU, la UE, más Inglaterra y Canadá y para ello les contribuyen con miles de millones y armas hasta las prohibidas por la ONU-, su falsedad se ha multiplicado, quizás porque la base de la guerra para el imperio es la ocultación, las medias verdades o, simplemente, el engaño del enemigo y la negación del otro, el insulto al otro, la degradación humana del otro junto con la más férrea censura, tanto informativa, como cultural, social y política, … en busca de colonizar las mentes, como denunciaba Thomas Sankara, y proteger sus intereses.

¿Dónde quedan el entendimiento, la hermandad de clase, la igualdad de derechos y el respeto y la solidaridad, los intereses de los pueblos? Nuestra defensa requiere evitar creernos lo que nos dan con el sello de “opinión pública mundial”, o con la arrogancia propia del racista, como lo prueba la declaración de ese al que se se llama en la calle “el jardinero”, Borrell: “Europa es un jardín y el resto del mundo es una selva”. Expresión racista y clasista que todos los gobernantes “democráticos” refrendan con sus comportamientos. Tampoco ninguno de sus correligionarios imperialistas ha discrepado de la siguiente trato para idiotas del “jardinero” de la UE queriendo engañar, ¿a quién?, sobre la ayuda rusa a África: Al aceptar grano ruso gratis renunciaras a tu independencia. Están intentando revivir la esclavitud en una tierra libre y ponerte de rodillas. Tendrás que elegir entre el hambre y la dignidad humana.

Borrell, el desastrado mental, no tiene límites a la hora de mentir, despreciar al prójimo, o declarar la guerra. Si no fuese porque conocemos al racista, al nazi representante de la UE para el mundo, cualquiera diría que parecen palabras paternalistas de un esclavista. De esto podemos deducir que los imperialistas viven en ese mundo despreciado por los pueblos en general, y en el caso que nos ocupa por los pueblos de África, -Mali, Burkina Faso, Niger-, que se han alzado contra el monstruo que los esclaviza.

Dejo aquí algunos datos que hablan por si solos, y que la banda de los Borrelles no quieren que se conozcan para seguir colonizando nuestras mentes:

Francia roba a 14 países africanos -Benín, Burkina Faso,Costa de Marfil, Guinea, Mali, Níger, Senegal, Togo, Camerún, República Centro Africana, Chad, Congo, Guinea Ecuatorial y Gabón- 500.000.000.000 (quinientos mil millones) de francos, lo que es el 85% de todos sus ingresos, por lo que se ven obligados a pedir prestamos al imperio francés, generando así una deuda que no tiene fin. Otro dato: Todos los intentos de liberación popular han sido cortados en sus colonias, el imperio francés los ha aplastado con golpes de Estado, por lo que en los últimos 50 años ha dado ya 67 golpes de Estado terriblemente sangrientos.

A los de abajo nos queda la obligación de buscar la verdad en fuentes que pongan a la luz la raíz, las trayectorias y los intereses históricos de las partes, para saber en qué lado se recoge el interés por la Humanidad. No olviden las palabras de Miguel D´Escoto, son la mejor arma para luchar contra la colonización mental del imperialismo: El doble rasero, la hipocresía y perversidad de quienes pretenden someter al mundo por la fuerza, ha llegado a tal punto que ahora hasta pretenden que su codicia y criminalidad sea vista por el mundo como evidencia de su supuesta magnanimidad y espíritu compasivo. Es así que cometen las más grandes agresiones que resultan en la muerte de centenares, miles o millones de inocentes.

Ramón Pedregal Casanova es autor de los libros: Gaza 51 días; Palestina. Crónicas de vida y Resistencia; Dietario de Crisis; Belver Yin en la perspectiva de género y Jesús Ferrero; y, Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios. Presidente de AMANE. Miembro de la Asociación Europea de Apoyo a los Detenidos Palestinos. Miembro del Frente Antiimperialista Internacionalista e integrante de la Red de Artistas, Intelectuales y Comunicadores Solidarios con Nicaragua y el FSLN

Publicado en: Cultural

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PODCASTS DE DON JUAN

Don Juan
Don Juan

Este podcast tiene la intención de reproducir interpretaciones personales de algunos clásicos de la poesía universal. Entiendo, al igual que Octavio Paz, que la poesía es una actividad emocional revolucionaria, un ejercicio espiritual, un medio de liberación interior y una búsqueda de transfiguración. Adonis, Ali Ahmad Said y Octavio paz son mis favoritos. Dos clásicos modernos.

LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
byjuan

Este poema, como tantos otros, tiene que ver con los límites de la vida. Es un poema profundo y desconcertante, pero como todos en los poemas de Adonis nunca sabemos a dónde nos lleva sus impresionantes versos, es como no saber en qué puerto este barco llegará anclar.

LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
06/03/2024
juan
LAS OCHO, un poema de Lorca
26/12/2023
juan
RAIZ DE HOMBRE de Octavio Paz
03/11/2023
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NIDO de García Lorca
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TIERRA SIN RETORNO
02/10/2023
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MADRUGADA de Octavio Paz
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SILENCIO de octavio paz
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EL HUERTO DE LA PETENERA de Lorca
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DESPEDIDA de Lorca
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LAS ESTRELLAS de Adonis
04/08/2023
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Manu Chao – Clandestino (Full Album)

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Ontiveros

ARABIA PREPARA MASIVA INV∆SIÓN EN Y£MEN. 1RÁN ANUNCIA NUEVAS SORPRESAS PARA ADV£RSARIOS

[Ensayo] El último andén: Cuerpos, mercancía y pacto roto

A 130 años del nacimiento de Gerardo Diego

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