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Vitalio

Sobre mentiras y… “mamadas”

20/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Maciek Wisniewski

Harry Frankfurt (1929-2023), un aclamado filósofo estadunidense y profesor de la Universidad de Princeton fallecido a mediados de julio, ha sido autor de un libro peculiar y sonado en su momento, Sobre mamadas (On Bullshit, 2005). El quid de su argumento era la distinción entre la “mamada” (bullshit), el “mamador” (bullshitter), la mentira (lie) y el mentiroso (liar). A diferencia del mentiroso, que tiene en cuenta a la verdad, según Frankfurt el “mamador” es completamente indiferente a ella. El mentiroso se preocupa por la verdad e intenta ocultarla. Al “mamador” le da igual si lo que dice es verdadero o falso. Su única preocupación es persuadir a otros a fin de obtener algo o satisfacer una necesidad. En este sentido, “mamadas” (sandeces, patrañas, etc.) son una forma de falsedad distinta de la mentira. Es imposible que alguien mienta a menos que sepa la verdad. “Mamar” no requiere tal condición por lo que, según Frankfurt, la “mamada” y el “mamador” son una amenaza más grande a la verdad que la propia mentira y el mentiroso.

Con base en esto, en 2016 Frankfurt sugirió que Donald Trump, el entonces candidato a la presidencia, era un “mentiroso consumado”, pero sobre todo “un mamador”. Hacía afirmaciones falsas que sabía que eran falsas, pero más que nada sobresalía en hacer otras de cuyo carácter no estaba seguro o cuya veracidad era inverificable. En el primer caso, mentía. En el segundo, “mamaba”. En la segunda categoría recaían tanto las afirmaciones autopromocionales, por ejemplo, “que él tenía la memoria mejor del mundo” o “que era el hombre de negocios extremadamente exitoso” –el libro de Trump, The Art of the Deal (1987) está lleno de este tipo de afirmaciones revelando su origen: el mercado inmobiliario neoyorquino en el que Trump, con una larga historia de bancarrotas y fracasos empresariales, logró sobrevivir sólo gracias a engaños y litigios constantes–, como las promesas de la campaña pronunciadas, más que cualquier otro político, sin ningún apego a la realidad o programa político, solamente con un objetivo: ser elegido presidente.

Todo esto viene a la mente en el contexto de las recientes acusaciones de Trump relacionadas con sus esfuerzos para anular las elecciones presidenciales en 2020 y su responsabilidad en el ataque al Capitolio el 6 de enero de 2021, que incluyen “la conspiración para defraudar a Estados Unidos”, “conspiración para obstruir de manera corrupta un procedimiento oficial”, “obstrucción e intento de obstruir un procedimiento oficial” y “conspiración contra el derecho al voto”. La parte clave de la acusación federal –otra acusación parecida acaba de ser presentada en el estado de Georgia– reside en que “el demandado difundió mentiras de que hubo un fraude”, sabiendo que eran afirmaciones falsas, y con base en las cuales, “a pesar de haber perdido, quería permanecer en el poder”. O sea, en términos de Frankfurt, tal cual una “mentira” –no una “mamada”, que, en teoría, puede que sea una amenaza más grande a la verdad, pero difícilmente sería procesable–, que además, según la prosecución, fue la base para una “conspiración criminal y delictiva”.

Frente a las alegaciones de la defensa de Trump de que sus afirmaciones –sean cuales fuesen– han de ser protegidas por la Primera Enmienda, que estipula que todo estadunidense tiene el derecho a expresar libremente su opinión, las voces contrarias especifican que este derecho se pierde si las palabras se utilizan para delinquir. En este caso, conspirar para boicotear el resultado electoral tratando por ejemplo de obligar a sus colaboradores –al vicepresidente Mike Pence y al fiscal general William Barr– a bloquear la certificación de la victoria de Biden por el Colegio Electoral (cosa a que ambos se han negado). Según el propio Barr, en una entrevista reciente, es dudoso que esta línea de la defensa de Trump sea válida: “No están atacando su Primera Enmienda. Él puede decir lo que quiera. Mentir. Decirle a la gente que la elección fue robada cuando sabía que no lo era. Eso no te protege de entrar en una conspiración. Todas las conspiraciones involucran la libertad de expresión, y todo el fraude involucra el habla. Pero la libertad de expresión no te da derecho a participar en una conspiración fraudulenta”.

¿Buenas noticias −como alegan algunos− o más o menos? Lo que observamos es más bien la judicialización de un problema que es esencialmente político, algo que no sólo pasa en Estados Unidos: en junio en Brasil, el “Trump tropical”, Jair Bolsonaro fue inhabilitado por ocho años por “mentiras electorales”. Dado que el 6 de enero no era un verdadero putsch –Trump fue demasiado perezoso e inepto para orquestar uno–, “la conspiración a base de mentira para boicotear el resultado electoral” es lo único que, tal vez, se le pueda demostrar. Pero, tal como ya lo señalaba Harry Frankfurt en 2016, lo más inquietante no era que existiera una figura política tan entregada a la mentira y a la “mamada” −y una que las usara para atacar a la democracia−, sino que haya un gran segmento de la población estadunidense que respondiera a ella con tanto entusiasmo. La lucha es política y no sólo judicial –la herramienta que, irónicamente, es la base del “éxito” empresarial de Trump–, y la solución está en la política y no sólo en el sistema judicial y/o electoral que anteriormente en Brasil le abrió el camino a Bolsonaro (al encarcelar a Lula), y en Estados Unidos funciona para sofocar la propia democracia (Colegio Electoral).

Publicado en: Global

México: Libros y crisis en la conducción de la educación

20/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Hugo Aboites*

Los reformadores neoliberales venidos del norte de Estados Unidos, a finales de los años 80 se toparon en México con la SEP, el reumático elefante que decía Reyes Heroles, y el contraste fue inevitable. En ese país, un departamento específicamente de educación a nivel federal sólo comenzó a existir en 1980; siempre ha tenido relativamente muy pocos empleados, no contrata ni controla a maestro alguno, tampoco define planes y programas de estudio ni, por supuesto, elabora y reparte gratuitamente decenas de millones de libros.

Tiene una función de apoyo y orientación. La responsabilidad de la enseñanza reside en cada entidad federativa, pero no en los gobiernos locales sino en consejos escolares estatales o municipales integrados por ciudadanos prominentes y políticamente adecuados. De ahí que al comienzo de los años 90 en México los reformadores neoliberales ya tenían en la agenda convertir al elefante en una estructura liviana y ágil sostenida por la recaudación fiscal de cada entidad, con currículos escolares adecuados al entorno y relaciones laborales con maestras(os) a cargo de cada estado. Es decir, una estructura que permite un acceso local y mucho más directo de sectores como el empresarial y el ideológico a la educación. Pero fracasaron. Entre otros, las y los maestros rechazaron una reforma que fragmentaría su organización nacional.

En educación superior sí les fue posible avanzar en la creación de miles de nuevas escuelas privadas, la evaluación sistemática, el alza de colegiaturas, requisitos de acreditación, calidad, mercantilización y vínculos con empresas y, además, hacer languidecer el modelo universitario autónomo y público y crear escuelas técnicas de nivel universitario. En los años siguientes, el fortalecimiento electoral de la derecha y del papel cada vez más activo de empresas y organizaciones privadas –como Mexicanos Primero (Claudio X. González)– crearon una intensa presión por ser incluidos como socios predominantes en la conducción de la instrucción pública y privada, pero con una visión de derecha burda, atrabiliaria y muy violenta que, aplicada contra las y los maestros en el sexenio de Peña Nieto, los llevó a otro estrepitoso y más costoso fracaso, pues hizo que al llegar AMLO perdieran nada menos que el importante terreno ya ganado en el artículo tercero constitucional. Lograron, sin embargo, que este nuevo gobierno otra vez les concediera espacios importantes en la legislación secundaria. Por eso, tanto las leyes General de Educación como la de Educación Superior incluyen elementos que responden a su visión formativa y –en el caso de los gobiernos panistas y otros conservadores– les da asideros para convertirse en sumamente autoritarios. Por ejemplo, mayor control sobre el ingreso del magisterio, apoyo a los dirigentes de las universidades (especialmente en el terreno del ingreso de estudiantes y de la posibilidad de cambios legales adversos), restricción a la gratuidad y evaluación y apertura a la comercialización.

De ahí que estas leyes en 2019 y 2021 se aprobaron sin problema –y, en contraste con lo que ocurre hoy con los libros de texto– sin cuestionamiento. La participación en la conducción quedó así de tal manera asegurada que, luego de completar la tarea, el titular pasó a ser embajador y la SEP a ser un elemento meramente decorativo, como se quería, ya sin iniciativas ni proyecto, adormecida. En ese contexto, aparecen los libros de texto gratuitos y de inmediato la derecha busca ampliar en ese terreno su participación decisiva. Otra vez miope, considera que le beneficia poner en crisis un acuerdo muy estable que en estos años le ha asegurado y beneficiado con un papel preponderante en la conducción. Pero no tienen llenadera, dice AMLO, porque ahora deciden armar una batalla campal aprovechando la coyuntura de un ríspido proceso electoral y, además, con el sexenio ya políticamente concluido. Pero ponen en riesgo lo ganado y lo quieren todo, pero la crisis que provocan abre otros espacios. Ahí están las y los maestros independientes y sus propuestas y materiales educativos alternativos y están también los estudiantes hartos de derechos que en realidad no lo son y cansados de ser víctimas de la violencia. Quieren ser ahora los prioritarios y no sólo becas.

Participar en la construcción de sistemas educativos estatales democráticos o de grupos de escuelas y profesores también ampliamente participativos. O, como, por ejemplo, las estudiantes de la Universidad Autónoma Metropolitana que consiguen por primera vez en 50 años, incluir su agenda de derechos de la mujer en las instancias colegiadas. O la posibilidad de que una comunidad que ha logrado hacer de su universidad la Universidad Nacional Autónoma de México –según un ranking– una de las 10 más importantes del mundo, pueda elegir ella a su rector.

* UAM-X

Publicado en: América Central

Ecuador celebra unas elecciones marcadas por la violencia y la convulsión política

20/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: TeleSur

 

  • Las elecciones en Ecuador transcurrirá en medio de una ola de violencia e inseguridad que costó la vida al candidato presidencial Fernando Villavicencio.

Más de 13 millones de ecuatorianos están llamados a participar en unas elecciones generales para elegir al nuevo presidente, vicepresidente y asambleístas en medio de un clima de violencia e inseguridad en todo el país suramericano.

De acuerdo a lo previsto por el Consejo Nacional Electoral (CNE) el proceso electoral arrancará a las 07H00 (Hora local) con la apertura de los 4.390 centros de votación en todo el país.

La jornada electoral se extenderá hasta las 17H00 cuando se cierren los centros de votación y se dé inició al conteo de votos.

Los votantes deberán elegir entre ocho candidatos que aspiran a la presidencia de Ecuador, entre los que se encuentran Luisa González, del movimiento Revolución Ciudadana; el exvicepresidente Otto Sonnenholzner, de la alianza Actuemos; Jan Topic, de la coalición Por un país sin miedo; Daniel Noboa, de Acción Democrática Nacional.

También aspiran por la presidencia Yaku Pérez, de la alianza Claro que se puede; Xavier Hervas, del movimiento Renovación Total (RETO); el periodista Christian Zurita, quien reemplazó al asesinado Fernando Villavicencio; y Bolívar Armijos, de la agrupación Amigo.

Además de elegir al próximo presidente y vicepresidente, los ecuatorianos deberán votar por los 137 legisladores de la Asamblea Nacional que completarán el actual período de cuatro años previsto hasta mayo de 2025.

La jornada electoral en Ecuador transcurrirá en medio de la mayor ola de inseguridad en el país, que costó la vida al candidato presidencial Fernando Villavicencio el pasado 9 de agosto, cuando fue asesinado a balazos al salir de un acto de campaña en Quito.

Tras el asesinato del aspirante presidencial, el resto de los candidatos centraron sus campañas en la lucha contra la delincuencia y el crimen organizado, principal preocupación de la ciudadanía.

Las elecciones se desarrollarán, además, en medio de un estado de excepción decretado por el Gobierno para hacer frente a la violencia y con unos 100 mil policías y militares en las calles y centros de votación.

A pesar del despliegue militar, en las últimas horas se registraron hechos violentos que ponen en duda la tranquilidad del proceso electoral en Ecuador.

La violencia e inseguridad en Ecuador dejó un récord de 26 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2022, casi el doble del año anterior.

Publicado en: Ecuador

Hermann Hesse: Siddharta versus alienación laboral vejatoria

20/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

 Por: Polifermo

 

Cuando el Padre de Todos malvivía sus últimos años, antes de estirar la pata, muchos adolescentes le ignorábamos (aunque nuestros padres le venerasen) ya que en aquella época arrasaba la rebelión contra todo tipo de autoridad, y la mayoría buscaba, por encima de todo, tres cosas: el amor, la amistad y la sabiduría.

¿Podría haber algo más sublime, más hermoso y transformador, desde lo Profundo, que el amor, la amistad y la sabiduría?

Creíamos, ingenuamente, que «esas tres verdades» —que chocaban frontalmente contra el capitalismo, ya sea de izquierdas o derechas, la alineación, los adoctrinamientos, las religiones — eran la base para construir un mundo más habitable en el que los abrazos, besos y el sexo, desintegrarían las bombas atómicas, las fronteras, la competitividad vejatoria, etc., y dejarían KO al materialismo que incrusta de por vida  a gran parte de la humanidad «Bajo las ruedas».

Durante años mis compañeros de viaje buscaron más allá de nuestras fronteras nuevas formas de vida, pues los cambios propuestos por los Hunos y los Otros, lo que incluía, al principio, «la creación de una República Socialista» o un sistema capitalista bajo el ala del águila USA, olían, tras quitar el polvo, al eterno retorno del adagio, tan usado por Hannah Arendt, de «la noria, el burro, el palo y la zanahoria».

Otra parte de «mi generación», cuyos padres eran franquistas o falangistas, en casa maldecía «al enano ensangrentado», pero a la hora de ir a estudiar a la universidad no le hacían asco a «las remesas» enviadas por sus progenitores fascistas, ya que su dinero era bueno para celebrar fiestas con los camaradas, comprar libros prohibidos, o pasarse los veranos al sol leyendo a Karl Marx y a su amigo Engels, entre otros.

En las largas vacaciones veraniegas, los jóvenes rojos, tras tostarse al sol en la playa o la piscina, regresaban hambrientos al hogar donde les esperaba una sabrosa paella de mariscos, maridada con un buen tinto, así como los postres caseros que la adoradora del caudillo había hecho con todo el amor del mundo. En aquellos comedores lo mismo había una cruz en la pared que un retrato o foto del generalísimo. Tras el «lunch» era obligada una siesta hasta la noche y, al salir la luna, más charlas con «el demonio bermellón».

Muy pocos de aquel colectivo se negaron a recibir dinero del facha de la «domus» y, tras dar el portazo, buscarse la vida. Es decir, alternar «el trabajo con el estudio» a fin de terminar la carrera (…) con esfuerzo y sudor propios, esos que elevan la dignidad y consolidan la credibilidad de las convicciones ideológicas.

Solo los comunistas de vieja solera mantuvieron una firme oposición al régimen castrense, por lo que pagaron un alto coste. Los otros, los reconvertidos de la paella de mariscos, acabaron levantando la rosa o cantando el «no nos moverán» en campus universitarios donde ya apenas aparecía la policía.

En la otra orilla, los que creían en el poder de la transformación del amor, la amistad y la sabiduría, viajaban a Oriente o leían libros sobre sabios que apostaban por el crecimiento personal y la liberación física y espiritual. El «establishment» (diestro y zurdo) los empezó a llamar despectivamente hippies (por estar contra todo lo que significase adoctrinamiento) y se hizo lo imposible por enterrarlos vivos.

Muchas escuelas indias te invitaban al viaje interior y a alejarte de «la sociedad podrida que se construía en todo el mundo» a base de explotación, corrupción, esclavización  con trabajos vejatorios, y la subsiguiente destrucción planetaria. Sólo una minoría de los humanos, «los más listos», habían acaparado los mejores trabajos (y los lujos que ello conlleva). Los gobiernos prometían, como algo bueno, «el pleno empleo en las galeras».

Siddhartha huía de ese modelo de sociedad, que muchos critican al tiempo que alimentan, e invitaba a todos los seres humanos a pensar por sí mismos, a escuchar a su dios interior, a romper las cadenas de los adoctrinamientos, a volar en libertad, lejos de las sanguijuelas que te chupan la sangre en las canteras de un sistema inhumano, donde han puesto cara de santo al capataz.

Volvamos al principio. A la ventresca del bonito.

En un pasaje de la obra de H.H. Siddharta le dice a Buda:

Has logrado la liberación a través de las búsquedas que llevaste a cabo en tu propio camino. Sin seguir ninguna doctrina. No dudo que es posible la Iluminación siguiendo los dictados (del Ser Profundo).

Mientras tanto ya han llegado al parlamento los Siete Magníficos de JxCat a recoger sus actas de diputados. Sólo queda, haciendo cábalas, el octavo, Yul Brynner, quien, despojándose la peluca por la canícula, aún duda qué urraca enviará a Myerit. La Historia está en el aire. Ojalá no se haga papilla, y volvamos a la caverna, con una nueva y larga ola de calor que nos deje a todos quemados, a la espera que lluevan cubitos de hielo.

Publicado en: Cultural, Global, titular2

Testimonio personal. Ernest Mandel (1923-1995) activista internacionalista y revolucionario en pensamiento y acción

14/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Eric Toussaint

Ernest Mandel fue un activista internacionalista y revolucionario que supo conjugar pensamiento y acción a lo largo de su vida.

A nivel intelectual, su extensa producción teórica, sus numerosos análisis de la situación económica y política, así como sus numerosos artículos influyeron en una importante generación de activistas, estudiantes, investigadores, líderes de organizaciones sindicales, sociales y políticas mucho más allá de la Cuarta Internacional en cuya dirección participaba. Mandel fue un constructor de organizaciones. Dedicó tanta energía a la construcción de la Cuarta Internacional y sus secciones nacionales como a la producción teórico-política. En cuanto a la segunda mitad del siglo XX, Mandel es uno de la veintena de intelectuales marxistas de talla internacional y entre ellos es uno de los pocos capaz de combinar permanentemente la acción y la elaboración intelectual creativa e innovadora, de caminar fuera de senderos trillados. Lo que sigue está escrito como testimonio.

Entre 1971, cuando fui elegido para la dirección de la sección belga de la Cuarta Internacional y hasta su muerte en 1995, estuve en contacto con Ernest Mandel. Los contactos se intensificaron a partir de 1980 cuando fui invitado a participar en la dirección de la Cuarta Internacional, llamada Secretariado Unificado (SU) que se reunía varias veces al año entre 3 y 4 días y el Comité Ejecutivo Internacional (CEI) que se reunía anualmente entre 5 y 6 días. La colaboración se intensificó a partir de 1988 cuando me convertí en miembro del Buró[1], un organismo permanente más pequeño que preparaba las reuniones del Secretariado Unificado y que se reunía al menos dos veces al mes en París. Seguí de cerca los contactos con movimientos sociales y revolucionarios en América Central, particularmente en Nicaragua y El Salvador, y más ampliamente en la región que va desde México hasta Colombia. En los últimos años de la vida de Ernest Mandel, nuestras relaciones se hicieron cada vez más regulares y estrechas, particularmente durante el período de la caída del Muro de Berlín en 1989, el fin de la Unión Soviética en 1991, la celebración del XIII Congreso Mundial de la Cuarta Internacional a principios de 1991 y la preparación y realización del XIV Congreso Mundial en 1995, que se reunió un mes antes de la muerte de Ernest Mandel. Mientras tanto, habíamos realizado juntos una misión en Nicaragua en 1992.

Conocí a Ernest Mandel (1923-1995) en 1970 cuando tenía 16 años. De hecho, fue un poco antes de los 16 años cuando decidí unirme a la Cuarta Internacional (CI), tras la intervención de los trotskistas belgas (la Joven Guardia Socialista y el Partido de los Trabajadores Valones) en una huelga de mineros del carbón en Bélgica, primero en la provincia de Limburg, que está en la parte flamenca del país, luego en la región de Lieja, que está en la parte francófona. Antes de ser miembro de la CI participé activamente en las luchas de la escuela secundaria, en la solidaridad con las huelgas de los trabajadores, en el movimiento contra la guerra de Vietnam, en solidaridad con la lucha de los afrodescendientes por los derechos civiles en los Estados Unidos, en apoyo a la revolución en Cuba,… Ernest Mandel fue uno de los líderes de la sección belga de la CI, también fue uno de los líderes de la CI como tal. Esto no lo sabía cuando decidí unirme a la CI. Creía que, dado lo que habían hecho las y los militantes de la CI en 1968, era en París donde debía ubicarse su dirección. Fue bastante intuitivo. Decidí, con un amigo de la misma edad que yo, hacer autostop a París en junio de 1970 para encontrarme con la CI. La primera noche dormimos bajo las estrellas bajo el Pont Neuf a orillas del Sena. Luego fuimos a conocer a la Liga Comunista. El mismo día, fuimos a París a tocar el timbre de la dirección de la CI, en el n.º 95 de la rue Faubourg Saint Martin. Quien nos abrió la puerta fue Pierre Frank, que había sido secretario de León Trotsky, especialmente durante su exilio en la isla de Prinkipo en Turquía en 1930, quenos recibió con gran entusiasmo. El diálogo con él fue fascinante. Sin duda, el hecho de que dos jóvenes adolescentes se presentaran para unirse a la CI le agradó mucho. No sabíamos que Ernest Mandel era uno de los líderes clave y que estaba en Bruselas y que, por lo tanto, si queríamos reunirnos con la CI, podíamos ir a llamar a su puerta.

Muy pronto nos dimos cuenta de que Ernest Mandel jugaba un papel importante, aunque no fuera, y eso es muy positivo, presentado como «el» líder de la CI. Posteriormente, pude ver por mí mismo que la dirección del CI funcionaba colectivamente. Ernest Mandel nunca afirmó ser su líder a diferencia de otras organizaciones. Nunca lo vi tomar medidas para afirmar algún tipo de liderazgo personal. No buscó beneficiarse de ningún privilegio, de ninguna prioridad a la hora de tomar la palabra. Su influencia fue el resultado de su acción y su contribución al análisis. Por supuesto, es por estar presente con él en más de cien reuniones entre 1970 y 1995 que lo afirmo sin dudar.

Vi a Ernest Mandel por primera vez en noviembre de 1970. Fue uno de los oradores en una importante conferencia por una Europa Roja. Dicha conferencia fue convocada por las organizaciones de la CI y se decía en aquel momento “vinculada al Secretariado Unificado de la CI” porque había varias ramas de la CI o varias organizaciones internacionales reclamando continuidad respecto a la IV Internacional fundada en 1938 con la participación de León Trotsky (ver Daniel Bensaid, Trotskismos, Madrid, 126 páginas, https://www.sylone.org/trotskismos-c2x18173129 ). La CI a la que me uní y de la que Ernest Mandel era un dirigente,  era vista como el “Secretariado Unificado de la Cuarta Internacional”, es decir, era el resultado de la reunificación que tuvo lugar en 1963 entre dos componentes principales de la CI: la mayoría de los militantes de la CI en Europa (animada por el trío Ernest Mandel – Pierre Frank – Livio Maitan) y la sección de los Estados Unidos, el Partido Socialista de los Trabajadores (SWP)[2]. Estábamos en 1970 y el Secretariado Unificado de la CI había convocado una gran conferencia de dos días por una Europa Roja en Bruselas. Asistieron más de 3.000 jóvenes, venidos de toda Europa, especialmente de Francia[3]. Fue extremadamente inspirador, extremadamente combativo, dejaba entrever los desarrollos revolucionarios en Europa y Ernest Mandel, junto con otros oradores como Alain Krivine [4], el activista pakistaní Tarik Ali que vive en Gran Bretaña, Livio Maitan de Italia, hicieron intervenciones muy combativas y, para alguien como yo que tenía 16 años, todo ello me dio mucha convicción y, al mismo tiempo, fuerza.

También conocí a Ernest Mandel a través de mis lecturas.Como he dicho, me uní a la CI en el verano de 1970 y comencé a leer las obras de Mandel. Antes de eso, había leído varios de sus artículos en el semanario La Gauche, que él había ayudado a fundar en 1956. Lo que me convenció  para adherirme a la CI, a nivel de análisis, además de la práctica y en particular esta intervención de los trotskistas belgas en la huelga de los mineros y en la lucha contra la intervención de los Estados Unidos en Vietnam, fue un texto de Ernest Mandel titulado «El nuevo ascenso de la revolución mundial». Este texto fue adoptado por el IX Congreso Mundial de la IV Internacional realizado en abril de 1969 en Italia. El informe introductorio de este texto de Ernest Mandel está disponible en francés aquí. El texto destacaba la dialéctica de los tres sectores de la revolución mundial. Se tuvo en cuenta lo ocurrido en 1968, es decir lo ocurrido en Francia y que tuvo repercusiones en el resto de Europa, pero también en Checoslovaquia con la Primavera de Praga de 1968 y la ofensiva del Tet de la noche del 30 al 31 de enero de 1968, cuando las y los revolucionarios vietnamitas lograron tomar temporalmente Saigón, la capital del Sur (lo que anticipó la derrota total de Estados Unidos en 1975). Este texto analizó el estado de las luchas y la interconexión entre los tres sectores de la revolución mundial (los países capitalistas más industrializados, los países del bloque del Este y los países del Tercer Mundo). Mayo del 68, el año 1968 y lo ocurrido en 1969-1970 fue la clara demostración de lo que estaba en un texto fundamental de la CI y qué intervención quería tener esta internacional.

Y luego, lo que me influyó mucho en 1970 fue la lectura del Tratado de economía marxista[5]. Devoré la edición en rústica de 4 tomos a fines de 1970, durante las vacaciones escolares de Navidad. Poco después leí con avidez otro libro de Ernest Mandel: La formación del pensamiento económico de Karl Marx, publicado en francés en 1967 por la editorial Maspero. Puede parecer muy temprano, pero hay que decir que leí el Manifiesto Comunista de Marx y Engels cuando tenía 13 años, en 1967, y a partir de ese año comencé a leer varios libros sobre revoluciones y en particular sobre la revolución china, concretamente en 1967 el libro Estrella roja sobre China (escrito en 1937, publicado en francés por Stock en 1964 y prestado de la biblioteca de mi pueblo) y en 1968 China en marcha de Edgar Snow. Al mismo tiempo leí  La China de Mao. El otro comunismo escrito en 1966 por K.S. Karol. Después de incorporarme a la IV Internacional, entre junio y julio de 1971 leí la Historia de la revolución Rusa de León Trotsky. Este libro me impresionó profundamente y me convenció de la enorme capacidad de su autor para analizar los procesos revolucionarios.

En 1971 me impliqué por completo con la nueva sección belga de la CI. En junio de 1970 me había sumado a una organización juvenil llamada Joven Guardia Socialista (JGS), que era una organización dirigida por miembros de la CI y que había roto con el Partido Socialista Belga a fines de 1964 y principios de 1965, cuando la dirección de este último apoyó el fortalecimiento represivo del Estado belga. De 1968 a 1969, la JGS se vio a sí misma como una organización juvenil revolucionaria. Tenía el estatus de organización simpatizante de la IV Internacional. Esta organización había experimentado un desarrollo significativo durante las revueltas juveniles que comenzaron en 1968 y había reclutado a 150 o 200 jóvenes en diferentes ciudades de Bélgica. Activistas que jugaban un papel importante en su entorno, generalmente la Universidad o, como yo, estudiantes de secundaria pero también en la clase trabajadora. Esta organización se encontraba en 1970 en un proceso de fusión con la generación anterior organizada en la Confederación Socialista de Trabajadores (CST). Ernest Mandel, por supuesto, pertenecía a la generación anterior. Nació en 1923, entonces tenía 47 años, no era viejo, pero obviamente para gente joven como yo, de 16 o 17 años, Mandel era un anciano y un representante de la vieja generación. Una generación que había tenido toda una trayectoria de lucha durante la ocupación nazi en 1940-1945 y que luego había militado en una corriente de izquierda dentro del Partido Socialista Belga y su organización juvenil. Así pues, la JGS había entrado en un proceso de fusión con la organización de los mayores, que tenía una presencia significativa de trabajadores y trabajadoras en las fábricas, en particular en mi ciudad, Lieja, en la industria siderúrgica. A finales de 1970 había participado en el último congreso de JGS, que tuvo lugar en Gante y allí se validó la fusión[6]. En mayo de 1971 tuvo lugar el congreso de fusión, en Lieja, uno de los puntos más importantes de implantación de lo que sería la nueva sección  belga de la CI. La Liga  Revolucionaria de las y los trabajadores (LRT) nació así del encuentro de la JGS con la Confederación Socialista de Trabajadores que agrupaba a tres organizaciones: en Valonia, el Partido Obrero Valón, en Bruselas, la Unión de la Izquierda Socialista y Revolutionaire Socialisten en Flandes, con su periódico De Socialistische Stem (que luego se convirtió en Rood). En mayo de 1971 se llevó a cabo el congreso de fusión. Ernest Mandel estuvo activamente presente en este congreso de fusión. Asistieron delegados internacionales como Alain Krivine de la Liga Comunista, sección francesa de la IV y Livio Maitan miembro del secretariado unificado de la IV Internacional y de los Grupos Comunistas Revolucionarios, sección italiana de la IV

Éramos una organización de unas 350 personas(incluso podríamos considerar que éramos casi 500) con una importante implantación obrera industrial y una buena presencia en las universidades flamencas, bruselenses y francófonas, así como en los institutos. Fui elegido miembro del Comité Central,  del cual era el miembro más joven. Todavía no tenía 17 años. Creo que éramos un poco más de 30 miembros en el Comité central. Había trabajadores industriales que se habían unido principalmente después de la gran huelga del invierno de 1960-1961. Hubo compañeros que se habían unido a la IV como Ernest Mandel antes de la Segunda Guerra Mundial y que habían tomado parte en la resistencia anti nazi: Emile Van Ceulen (1916-1987), ex curtidor que se unió a la organización trotskista en 1933 (delegado en 1951 al III Congreso Mundial de la Cuarta Internacional, vicepresidente nacional de la JGS tras haber superado en votos a la corriente proatlantista en 1954, invitado oficial en China por el PCC), René Groslambert, empleado (cofundador de L’Action socialiste en 1935 con Paul-Henri Spaak, cofundador de L’Action socialiste Révolutionnaire en 1936 con Walter Dauge y Léon Lesoil, arrestado en 1940 y deportado a Francia en el campo de Vernet, delegado al 2º Congreso Mundial de la Cuarta Internacional en 1948), Pierre Legrève (1916-2004), miembro de la organización trotskista desde 1933, docente que había sido elegido diputado de la Unión de la Izquierda Socialista de 1965 a 1968, muy activo en el apoyo a la revolución argelina[7] y en solidaridad con las y los presos políticos en Marruecos. Había trabajadoras y trabajadores industriales que desempeñaban un papel clave en la industria del acero en Lieja y en la industria del vidrio cerca de Charleroi y Mons. Había intelectuales de renombre. Junto a Ernest Mandel, estaba, por ejemplo, el jurista Nathan Weinstock, que había publicado en 1969 con la editorial parisina Maspero un libro notable y valiente titulado El sionismo contra Israel. Y el CC que se reunió 15 días, o tres semanas después de este congreso, me eligió para el Buró Político. Menciono esto porque fue en dicho Buró Político donde comencé a conocer directamente a Ernest Mandel y a su compañera, Gisela Scholz (1935-1982), una camarada alemana que jugó un papel importante en la IV Internacional. Mandel tenía en 1971 48 años; su compañera, doce años menor, pertenecía a la generación de la izquierda revolucionaria alemana, era amiga de Rudi Dutscke (1940-1979)[8], conocido como Rudi el Rojo.

En este BP había una serie de jóvenes activistas, en comparación con la generación de Ernest Mandel. En esta joven generación, entre las figuras destacadas, se encontraban Francois Vercammen, Eric Corijn, Denis Horman y Jan Vankerkhoven. Había mujeres que habían superado la cuarentena: la abogada de Lieja, Mathé Lambert, la periodista de Bruselas, Doudou Neyens,… También estaba el médico urólogo Jacques Leemans. François Vercammen (1944-2015) y Eric Corijn (1947- ) eran unos diez años mayores que yo y cuando tienes 17 alguien de 27, es un ‘viejo’. Al igual que Gisela que tenía 36 años era una ‘vieja’ para mí. Así que teníamos un BP y un CC donde había 3 o 4 generaciones políticas diferentes y fue en este BP donde conocí mejor a Ernest Mandel. El Buró Político se reunía todos los sábados en Bruselas. Aprecié no solo su conocimiento histórico y político, su aporte teórico con un libro como el Tratado de Economía Marxista, sino también su comportamiento en un órgano de dirección de una organización en pleno desarrollo, frente a circunstancias de radicalización de capas enteras de la población, en la clase obrera industrial, en los servicios públicos y en la juventud y con métodos radicales de acción.

En la onda de Mayo del 68, las organizaciones de la CI eran capaces de defenderse de la represión policial, y por tanto prepararse para ella. Habíamos desarrollado una capacidad de autodefensa. También estábamos dispuestos, en ocasiones, a participar en acciones dirigidas contra símbolos muy claros del imperialismo, por ejemplo, Estados Unidos y su abominable papel en Vietnam. En 1970 Vietnam estaba bajo los bombardeos americanos, se usaba mucho el napalm pero también tuvimos intervenciones en relación a los símbolos de la dictadura franquista, los símbolos de la junta de coroneles griegos, hablo de 1970, 1971 y por tanto la España franquista estaba muy presente y había una comunidad española, en gran parte constituida por republicanos o hijos de republicanos, que habían salido de España entre 1936 y 1939, víctimas del franquismo y había también una comunidad griega, sobre todo entre los mineros del carbón, y que se opuso al régimen de los coroneles griegos. A fines de la década de 1960, en Argentina, una importante organización guerrillera se había unido a la IV Internacional: el Partido Revolucionario de los Trabajadores- Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP), inicialmente conocido como PRT Combatiente (PRT Combatiente). Era una organización muy fuerte que se reclamaba de la Cuarta Internacional al igual que de Guevara y Castro, de las y los revolucionarios vietnamitas y de la revolución china. El principal dirigente del PRT-ERP fue Mario Roberto Santucho (1936-1976). Había estado presente en mayo de 1968 en París y en esta ocasión se había vinculado a la Juventud Comunista Revolucionaria que se convertiría en la Liga Comunista. En el cuarto trimestre de 1972, Mario Roberto Santucho mantuvo un largo encuentro con Ernest Mandel (en su casa de Bruselas), Daniel Bensaïd y Hubert Krivine. Santucho, que se había fugado cuatro meses antes de la prisión de Rawson en la Patagonia, regresaría a Argentina para retomar el liderazgo de la lucha armada[9]. Durante esta reunión, los participantes constataron que existían diferencias importantes sobre la forma de llevar a cabo la lucha armada y en octubre de 1973, el PRT-ERP anunció su separación de la Cuarta Internacional.

Un ejemplo del tipo de acciones en las que participé: en abril de 1970 hubo una gran manifestación en Bruselas para protestar contra la guerra de Vietnam, contra la OTAN y contra el arma atómica. Creo que había de 6 a 7.000 manifestantes y la JGS, la organización juvenil trotskista, había decidido convencer a un sector de esta manifestación de ir más allá del curso oficial de la manifestación, invadir la Estación del Norte en Bruselas y acercarse lo más posible por vía férrea a los edificios donde se encontraba oficinas de la OTAN para denunciar su actividad. En abril de 1970 aún no había cumplido los 16 años y ya participaba en las actividades de la JGS, en particular a raíz de la intervención de esta organización en la lucha de los mineros del carbón. Hay que decir que yo vivía en un pueblo de mineros del carbón, en la región de Lieja. Éramos varios cientos los que participamos en este desbordamiento, tal vez hasta 1000. Al final, no llegamos a los edificios de la OTAN, pero estuvimos muy cerca y cuando salimos de las vías del tren fuimos fuertemente reprimidos por las fuerzas de represión. Mientras ayudaba a otro joven que resultó herido en el hueso de la ceja y estaba perdiendo mucha sangre, fui fuertemente golpeado por la gendarmería y luego arrestado y llevado a una estación de policía. Finalmente, por mi parte, aunque había sido detenido por haber participado en una manifestación no autorizada y fui interrogado durante horas, no fui procesado porque no tenía 16 años en el momento de los hechos. En ese momento, no era posible procesar a un joven menor de 16 años por este tipo de «falta». Escapé de la condena a pesar de que los gendarmes me acusaron de golpear y herir a uno de sus compañeros, lo cual era completamente falso. A mí todo esto me enseñó cómo tratar con la policía cuando ésta me interrogó, me enseñó a tomar una actitud simple: firmar una declaración que decía que no tenía nada que informar. Esto es muy importante para tratar de evitar el enjuiciamiento. Menciono esta experiencia porque, leyendo la biografía[10] de Ernest Mandel, supe que Gisela Scholz, que tenía 35 años en abril de 1970, fue una de las organizadoras de este desbordamiento y de la manifestación contra la guerra de Vietnam y que estaba súper contenta por la capacidad que tuvimos para organizar esta dura acción, aunque lamentablemente no habíamos llegado a las oficinas de la OTAN. Esto es lo que escribió Gisela Scholtz a un compañero de estudios en ese momento comentando una acción similar en Bruselas que había tenido lugar un año antes: “Entonces los caballos, los carros, todo entró en acción. (…) Luchamos como pudimos y estamos orgullosos de haber contado entre nosotros solo algunos heridos. A lo sumo 40 heridos leves y uno grave (…) Dos gendarmes me tiraron por encima de un coche, pero por suerte pude frenar mi caída”[11].

Una anécdota significativa sobre mi relación con Ernest Mandel y los temas de represión y seguridad. En septiembre u octubre de 1973 fui convocado a Bruselas a casa de un antiguo militante de la IV Internacional para responder a preguntas sobre la seguridad de la sección belga. Estuvieron presentes en esta reunión Ernest Mandel y Hubert Krivine, el hermano gemelo de Alain Krivine. ¿Qué ocurría ? Mandel y Krivine me preguntaron si estaba poniendo en peligro a la organización consumiendo y vendiendo drogas. Les dije que no y todo salió muy bien, sin el menor nerviosismo ni tensión.

¿Cómo decidieron Mandel y Krivine convocarme a una reunión en un lugar discreto cuando estaban muy ocupados con cuestiones tan serias como la orientación del PRT-ERP en Argentina, la ilegalización de la Liga Comunista en Francia en junio de 1973, la expansión de la IV Internacional? He aquí mi explicación: desde 1972 estaba en el punto de mira de los servicios policiales belgas. Estaba directamente relacionado con mi participación en la dirección de la LRT. En febrero de 1972, en el salón académico de la Universidad de Lieja, presidí una conferencia de la LRT donde le dimos la palabra a un representante del Ejército Republicano Irlandés (IRA Irish Republican Army) a pesar de la decisión del Ministro de Justicia y Gobierno socialista, Alfons Vranckx[12], de impedirnos hacerlo. La LRT había organizado cinco reuniones en las cinco principales ciudades universitarias y en ninguna de ellas la policía logró arrestar al camarada irlandés que reaparecía al día siguiente en otra ciudad[13]. En Lieja había más de 500 personas. Habíamos logrado evitar el arresto del camarada irlandés a pesar de una impresionante intervención de la policía que por ello se sintió humillada por una pandilla de jóvenes y estaba completamente molesta con nosotros y especialmente conmigo.

En septiembre de 1972, unas semanas después de cumplir 18 años, me citaron en la Policía Judicial de Lieja. El agente de la PJ que me recibió me amenazó con enjuiciarme por la violación de una menor. La acusación no se tenía en pie: yo tenía una relación amorosa con una chica unos meses más joven que yo y manteníamos relaciones sexuales. Cuando llegué a la mayoría de edad, los 18 años, «automáticamente» me convertí en potencialmente culpable de violación de una menor porque una menor no podía dar su consentimiento. Ante mis protestas, el oficial de la PJ me dijo que era el Ministerio Público quien le había pedido que me citara e investigara un caso en mi contra por violación sexual por pertenecer al buró político de la LRT y a la dirección del Socorro Rojo Internacional, considerados como organismos que atentaban contra la seguridad del Estado.

Este oficial afirmó que si colaboraba para dar información confidencial sobre estas dos organizaciones, se retiraría el cargo de violación. Me negué a convertirme en informante y cuando salí de su oficina me amenazó furiosamente y dijo que me arañaría (¡sic!). Al día siguiente la policía fue a la casa de mi hermano, luego a la de mis padres y luego a la de un amigo periodista para intimidarnos. Lo informé en el diario La Gauche del 22 de septiembre de 1972, página 3. Presenté una denuncia por invasión a mi intimidad y la PJ no me volvió a citar. Mis abogados cometieron el error de no pedir una compensación económica, lo que permitió que la fiscalía no diera seguimiento a mi denuncia. A finales de 1972 – principios de 1973 me convertí en líder y portavoz de un movimiento de secundaria muy poderoso. Según cifras policiales, 160.000 estudiantes de secundaria se declararon en huelga y se manifestaron en todo el país contra un plan para hacer el servicio militar a partir de los 18 años. El mismo tipo de medida produjo unos meses después de Bélgica un gran movimiento de protesta en Francia (conocido como el movimiento contra la ley Debré). El gobierno y su Ministro de Defensa Nacional acusaron a la LRT de manipular a estudiantes de secundaria. Dado mi papel en el movimiento junto con otros miembros de la LRT, aumentó la intención de las fuerzas del orden de causarme problemas. En la primavera de 1973 me enteré por un viejo amigo que no tenía nada que ver con la LRT que la policía estaba tratando de denunciarme por tráfico de drogas. Este amigo me reveló que era informante de la policía.

La policía le tenía atrapado por un caso de drogas y amenazó con retirarle los derechos de visita a sus hijos, él me dijo que la policía estaba tratando de hacerle testificar en mi contra. Agregó que durante las detenciones, la policía mostró mi foto a jóvenes capturados por consumo de drogas y detenidos temporalmente en prisión para que me denunciaran como traficante. Dio la casualidad de que un miembro de la LRT era trabajador social y asistía a los interrogatorios en la prisión. Al ver mi foto entre las de los traficantes, realmente pensó que estaba poniendo en peligro a la organización y que tal vez yo mismo era un traficante. Le había pasado la información a la organización sin decírmelo. Por eso tuve que informar a Ernest Mandel y Hubert Krivine. Considero que Ernest y Hubert se portaron muy bien conmigo cuando se dirigían en mi contra acusaciones sin fundamento. Posteriormente, la policía, en particular la BSI (Brigada de Seguridad e Investigación) nuevamente intentó convertirme en informante ofreciéndome darme información confidencial sobre grupos neonazis en mi región con la condición de que diera información sobre la LRT y la Cuarta Internacional. Y luego se dieron por vencidos, pero me mantuvieron en el punto de mira todo el tiempo. Sería demasiado largo resumir varias aventuras posteriores.

Hay que tener en cuenta que el ministro socialista de Justicia Alphons Vrankx estaba resentido con los trotskistas que habían sido expulsados del Partido Socialista Belga en 1965 y sobre todo que, durante viajes a Estados Unidos para estrechar la colaboración entre los servicios de seguridad, había sido convencido por la administración Nixon de que había una conexión entre las organizaciones de extrema izquierda y el narcotráfico.

El Tratado de economía marxista

Realmente es muy importante señalar que su libro El tratado de economía marxista fue una alternativa a los tratados de economía marxista que dominaban el pensamiento “marxista” o “comunista” de la época, es decir, los textos de economía política o los manuales que venían de la Unión Soviética, o que se editaban en Beijing, que eran a la vez dogmáticos y pobres en pensamiento y método.

El Tratado de economía marxista,publicado en francés en 1962, adoptó un planteamiento genético, es decir, recorrió la historia de la humanidad desde las primeras etapas conocidas de la humanidad y trató de ver la evolución de las relaciones humanas y cómo se construye la economía de las distintas sociedades, en los distintos lugares de la humanidad. Está muy claro que, para las y los marxistas críticos, no hay 5 o 6 etapas por las que habrían pasado todas las sociedades, del comunismo primitivo a la sociedad esclavista, luego al feudalismo y la pequeña producción de mercado para llegar al capitalismo y finalmente al socialismo, incluso eventualmente al comunismo. Esta idea de las etapas por las que pasan todas las sociedades es ajena al pensamiento de Marx, que Mandel prolongaba. Esto está claro en las obras de Marx de las décadas de 1850 y 1860, en los Grundrisse y otras obras de Marx, especialmente en su correspondencia de 1881 con Vera Zassoulitch.

La obra de Ernest Mandel es una obra en ruptura crítica respecto a la forma en que se practicaba hasta entonces el marxismo. Obviamente no fue el único, pero no muchos de ellos siguieron el mismo enfoque y como resultado, tuvo un eco muy importante para toda una generación, la generación que me precedió, es decir la generación de los años 1963-1964 a 1968. Yo pertenezco a la generación del 68, una generación que tuvo la suerte de vivir grandes movilizaciones que ponían la revolución de nuevo en la agenda. Esta generación, al igual que otras que la precedieron, se sumergió en el marxismo para tratar de entender la sociedad que nos rodea, para tratar de destruir el capitalismo y construir una sociedad libre de toda forma de opresión. Para destruir el capitalismo, era necesario entender exactamente cómo funcionaba y Ernest Mandel ayudó poderosamente a muchos y muchas militantes en esta dirección. Su Tratado de economía marxista, que en el cuarto volumen contenía un análisis de las sociedades en transición al socialismo, trató de comprender y transmitir la realidad del «socialismo real» y sociedades como la Unión Soviética y Europa del Este, la degeneración de una sociedad en transición al socialismo en una dictadura de la burocracia sin restauración capitalista. En el tercer volumen, trató y logró explicar cómo era la sociedad capitalista de los años 50 y 60, por tanto, la sociedad heredera del período de gran crecimiento económico que siguió a la Segunda Guerra Mundial, presentado como los “Treinta Gloriosos”. Mandel, muestra las características y contradicciones de la sociedad capitalista después de la Segunda Guerra Mundial, para demostrar que las crisis seguían siendo una constante de la sociedad capitalista y que ésta requería una perspectiva de superación del capitalismo y una salida revolucionaria. Para conocer más sobre el Tratado de economía marxistaen la obra de Mandel, recomiendo leer el Capítulo 5 de la biografía en francés de Ernest Mandel de Jan Willem Stutje, páginas 153 a 169.

Cuando conocí a Ernest Mandel como miembro de la dirección belga en 1971, él estaba enseñando en la Universidad Libre de Berlín, donde iba todas las semanas a dar lecciones ante 1000 estudiantes.[14] Acababa de terminar su tesis doctoral, que escribió y defendió en alemán. Recuerdo muy bien que nos lo anunció con entusiasmo en una reunión del Buró Político de la LRT en el verano de 1971. La edición alemana se publicó en 1972, con el título Spätkapitalismus. Esto dio lugar a un libro publicado en francés en 1976 con el título Le troisième âge capitalisme. Se publico en español en 1979 bajo el titulo El capitalismo tardío por la Editorial ERA. Ernest Mandel estaba en su apogeo intelectual. Tenía muchos contactos, trabajaba mucho, eso lo pudimos constatar. También fue profesor de ciencias políticas en la Vrije Universiteit Brussel (la Universidad Libre de Bruselas, sector de habla holandesa). Trabajaba en términos de lectura, escritura y acción una gran cantidad de horas cada día.

La influencia de Ernest Mandel en los sindicatos

Mandel tenía eco en el mundo sindical, en el mundo laboral y en la juventud estudiantil. En el mundo del trabajo, particularmente en Bélgica, su eco se remonta a la década de 1950, pues fue uno de los estrechos colaboradores de André Renard, el principal dirigente sindical belga del ala radical del sindicalismo en el que se encontraban los militantes socialistas, comunistas, trotskistas, es decir la Federación General del Trabajo de Bélgica (FGTB) que contaba con más de un millón de afiliados. Dos congresos en 1954 y 1956 sobre el tema de Holdings y Democracia Económica introdujeron la idea de reformas de las estructuras anticapitalistas[15]. Mandel fue una de las personas inspiradoras. Para André Renard escribió una gran cantidad de documentos y fue invitado a dar una gran cantidad de conferencias en fábricas, en secciones sindicales, intervenir en congresos sindicales. Tenía una gran habilidad para comunicar cosas aparentemente complicadas de una manera sencilla y comprensible. También tenía la capacidad de tratar de mostrar a su audiencia que era necesario actuar para cambiar la realidad y por eso muy a menudo tomaba ejemplos de cómo actuar como delegación sindical para luchar en una empresa transnacional, qué contactos hacer con trabajadores y trabajadoras de otras sedes de las fábricas, cómo comunicarse, cómo tratar de realizar acciones conjuntas. Y la cuestión de la autoorganización, del control obrero era un elemento absolutamente central[16].

Para Ernest Mandel no se trataba simplemente de explicar el funcionamiento del capitalismo, se trataba de mostrar cómo los trabajadores, a partir de ejemplos concretos y luchas concretas, podían llegar a ser capaces de controlar lo que hacían los patronos, en particular imponiendo la apertura de los libros de cuentas, imponiendo el control de la jornada laboral, imponiendo la reducción del tiempo de trabajo, cuando se recurría a las huelgas, organizándose para que la huelga fuera lo más efectiva posible, para obtener concesiones de los patrones lo más rápido posible. Una huelga puede extenderse como una mancha de aceite, puede conducir a la conquista de derechos importantes para las y los trabajadores, puede llegar hasta una huelga general, o incluso una huelga insurreccional y por eso intervino en las asambleas obreras sobre estos temas. Y, por supuesto, daba cursos de formación a activistas anticapitalistas, a activistas revolucionarios dentro de la LRT, de las secciones de CI. Era un comunicador apasionado, un formador de muy alto nivel. Seguí muchos cursos dados por Mandel y me ayudaron a convertirme en formador. Muchas y muchos activistas recordarán sus cursos, la formación que impartió sobre la revolución alemana, sobre la revolución rusa, sobre qué es una huelga general, cómo pasar de una huelga general a una huelga activa con ocupación, una huelga general que conduzca a la creación de órganos de poder obrero, a partir de las experiencias más avanzadas del Mayo del 68 en Francia, el Mayo rampante en Italia, pero también de la experiencia de los consejos obreros italianos de 1920-21, los consejos húngaros de 1918-19, por supuesto de los soviets de la revolución en Rusia, de los órganos del poder popular u organizaciones de obreros y campesinos en la revolución española de 1936-1938/39. Mandel tenía un conocimiento de la historia de las luchas por la emancipación, no solo de los siglos XIX y XX, sino de la larga historia de la humanidad a escala planetaria, un conocimiento profundo y una voluntad de comunicar a las generaciones más jóvenes lo mejor que se podía aprender de estas experiencias.

Sus escritos sindicales

Ernest Mandel, en relación con el movimiento obrero en su país, Bélgica, y más en general en Europa y en el resto del mundo, estuvo sistemáticamente atento a las luchas que se desarrollaban. Allí intervino. Produjo una enorme cantidad de artículos en el semanario que había fundado con otros activistas anticapitalistas de la izquierda del PS, el periódico La Gauche que creó en 1956 con el apoyo del sindicalista que mencioné antes, André Renard, con quien mantuvo relaciones cada vez más tensas a medida que Renard adoptaba una posición cada vez más moderada. La Gauche «tenía» también una versión en Flandes (Links = la izquierda) en la que también jugó un papel importante. Escribió cientos de artículos y también escribió en muchas revistas en otros idiomas, en periódicos y revistas leídos por sindicalistas y académicos. En Bélgica produjo informes muy importantes para el sindicato FGTB, sobre la estructura del capitalismo en Bélgica, cómo una serie de grandes empresas capitalistas, en particular holdings, controlaban la economía de Bélgica.

Elaboró un folleto de unas sesenta páginas que me parece extremadamente importante titulado «Le socialisme par l’action» (El socialismo por la acción) que fue firmado por André Renard y se distribuyó en decenas de miles de copias, si no cientos de miles de copias. Fue leído por decenas de miles de delegados sindicales en Bélgica y les influyó mucho en la segunda mitad de la década de 1950. También hay que tener en cuenta que, en ese momento, Bélgica había experimentado huelgas muy grandes. En primer lugar, durante la Segunda Guerra Mundial hubo numerosas huelgas en las fábricas y una resistencia armada contra los ocupantes nazis en la que participó el joven Ernest Mandel (lo que le llevó a ser arrestado 3 veces por las autoridades nazis y escapar dos veces). Hubo la huelga general por la república, por la abdicación del rey, en 1950. Hubo una muy importante huelga de mineros en los años 50 a fin de obtener la nacionalización, y una muy importante huelga de las y los trabajadores siderúrgicos y metalúrgicos, por la decimotercera paga. Hubo la huelga general del invierno de 1960-61, con más de un millón de trabajadores y trabajadoras en huelga, en un país de diez millones de habitantes. Él estaba allí como pez en el agua, sus vínculos con el movimiento obrero eran muy estrechos, una de sus prioridades era estimular una dinámica de autoorganización.

Después de 30 años de militancia en condiciones difíciles, la segunda mitad de la década de 1960 marcada por una profunda radicalización de la juventud y de la clase obrera en los países de Europa, la creación en 1971 de la nueva sección belga de la CI, la LRT, que tuvo una influencia real en las fábricas,  Ernest Mandel pudo ver en cierto modo que estas propuestas encontraban una expresión concreta en la práctica del control obrero en varias fábricas importantes de Bélgica, en particular la siderúrgica Cockerill en Lieja y la fábrica de Glaverbel en Gilly, una fábrica de vidrio en la región de Charleroi.

Mandel y la juventud

He indicado la influencia que tuvo en la clase obrera de Bélgica en los años 50 y 60. Esta influencia se extendió a otros países a medida que activistas obreros, hombres y mujeres, y líderes sindicales escuchaban las propuestas de Ernest Mandel en Francia, Italia, Alemania, Gran Bretaña en este momento y más tarde en el estado español y Portugal. También incidió en la juventud estudiantil radicalizada de Alemania con el movimiento estudiantil anticapitalista e internacionalista, SDS[17], uno de cuyos líderes fue Rudi Dutschke, con quien mantuvo estrechas relaciones, desde 1966-1967, es decir antes de mayo del 68. Se casó en 1966 con una de las líderes de este movimiento estudiantil, Gisela Scholz. Y por supuesto tuvo un impacto en los jóvenes trotskistas franceses, incluidos los hermanos gemelos Alain y Hubert Krivine, Daniel Bensaid, Pierre Rousset, Janette Habel, Catherine Samary, Josette Trat y Janine, su hermana gemela, quienes fundaron la Juventudes Comunistas Revolucionarias,  tras su expulsión de la Unión de Estudiantes Comunistas (UEC) de Francia. Y entonces, en Bélgica, tuvo un impacto en la juventud estudiantil radical, parte de la cual ingresó o lideró la JGS, que se fusionó con la Confederación Socialista de Trabajadores para formar la LRT en mayo de 1971.

En 1971, como indiqué anteriormente, cuando había completado su tesis doctoral en la Universidad Libre de Berlín, se convirtió en profesor en la Universidad Libre de Bruselas, en la sección de habla holandesa, por lo tanto, la Vrije Universiteit Brussel.  Yo estaba viviendo en Lieja. Bajo la presión del movimiento estudiantil y de maestros marxistas progresistas, Mandel fue invitado a dar un curso de economía marxista en la Universidad de Lieja, en 72-73-74, cuando yo mismo comencé a estudiar allí, junto con otros estudiantes de mi generación. Cito entre ellos a Luc, uno de los dos hermanos Dardenne que se convirtieron en cineastas de Lieja de reputación internacional, ya que obtuvieron dos veces la Palma de Oro en Cannes, en particular por la película Rosetta. Luc Dardenne y yo seguimos los cursos impartidos por Ernest Mandel en la Universidad de Lieja.

Ernest Mandel en debate con otros intelectuales marxistas frente a grandes audiencias

Es necesario subrayar el eco de las intervenciones de Ernest Mandel en el período 1967-finales de los años 70. Es importante señalar que EM tuvo al mismo tiempo eco con sus escritos. Debatió con grandes autores marxistas como Perry Anderson, como Ernst Bloch, como Herbert Marcuse, Roman Rosdolsky, Lucien Goldman, como Jean- Paul Sartre. Discutió con grandes historiadores, economistas o filósofos del Partido Comunista Francés como Charlkes Bettelheim, Jean Ellenstein, Louis Althusser en debates públicos. Y, cuando hablaba en ciertas reuniones, cuando se anunciaba su presencia, había, en todo el período entre 1967 y finales de los 70, 1.000, 2.000, 2.500, 3.000 personas escuchándole. Esto fue cierto en Alemania, en 1967-68. Esto volvió a ser cierto en Alemania, de manera muy importante en 1988-89, con debates con líderes comunistas críticos como Gregor Gysi con 3.000 personas, 4.000 personas en Berlín y, si hablamos de la época de mayo del 68, una gran reunión el 9 de mayo, la noche de las barricadas, en París, una reunión organizada por la JCR, con 2.500 personas, un discurso en el 71, para la conmemoración del centenario de la Comuna de París, cerca del cementerio de Père Lachaise, debería haber cerca de 15.000, 20.000 personas; reuniones en Portugal justo después de la Revolución de los Claveles, en 1974-75 con 2.000, 2.500 personas; reuniones en España, a la caída del franquismo, también con 2.000 o 3.000 personas; una gran reunión de la que hablé para la Europa Roja, en noviembre de 1970, en la Universidad Libre de Bruselas, un mitin europeo de la CI, con 3.500 participantes. Mandel fue un orador con un eco de masas en la vanguardia radicalizada y supo hablar tanto a estudiantes como a trabajadores. Hablaba con mucha soltura en alemán, en francés, en holandés, pero tampoco dudaba en hacer discursos en español en España y en América Latina, en portuñol (mezcla de portugués y español) en Portugal, en italiano cuando iba a Italia. Combinó una gran fuerza analítica con una capacidad impresionante para transmitir en las intervenciones públicas un análisis, un mensaje, una energía, y apelar en cada ocasión al anticapitalismo, al internacionalismo, al proyecto emancipador y revolucionario.

La Cuarta Internacional

Ernest Mandel se unió a la CI a la edad dieciséis años, en 1939, justo antes de la guerra. Participó en la resistencia desde el inicio de la ocupación alemana, fue arrestado tres veces por los nazis. Cuando su segundo arresto estaba distribuyendo folletos a los trabajadores del acero, en Lieja, el 29 de marzo de 1944. Fue arrestado por el ejército alemán, llevado a juicio en la prisión de St Léonard en Lieja, condenado a años de trabajos forzados. Tuvo la «suerte» de ser condenado por el ejército alemán como un resistente político y no por la Gestapo. Si hubiera sido condenado por la Gestapo, simplemente habría sido enviado a un campo de exterminio o ejecutado en el acto. Deportado a Alemania a principios de junio de 1944, escapó de uno de los primeros campos en los que fue encarcelado gracias a su capacidad para despertar la simpatía de dos carceleros, ex militantes del partido socialista uno y del PC el otro. Rápidamente fue atrapado y trasladado a diferentes campos. Fue encarcelado sucesivamente en seis campos en la Alemania nazi. Fue liberado en marzo de 1945 por el ejército estadounidense en el campo donde se encontraba. La lista de campos donde estuvo internado se encuentra en los archivos alemanes e incluida en su biografía por Jan Willem Stutje[18].

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Ernest Mandel se convirtió en dirigente de la CI. Participó en la primera conferencia clandestina europea para relanzar la CI, durante la ocupación y antes de su segundo arresto, se reunieron delegados belgas y franceses de la CI en una granja en St Hubert en las Árdenasbelgas en febrero de 1944. Luego participó en el renacimiento de la CI después de la liberación. Allí se convirtió, junto a Michel Pablo, en uno de los líderes más importantes de la CI. Cuando lo liberaron, tenía 23 años. Su papel como líder de la CI en las décadas de 1940 y 1950 hasta principios de la década de 1960 fue muy importante y discreto. Era conocido como economista marxista por la publicación de su Tratado de Economía Marxista, fue fundador del semanario belga francófono La Gauche, fue periodista del diario socialista Le Peuple y luego se convirtió en periodista del diario sindical de la FGTB en Lieja, La Wallonie. Fue a finales de la década de 1960 y tras su exclusión del Partido Socialista Belga a mediados de la década de 1960, en la onda de Mayo del 68, cuando apareció públicamente como líder de la CI y, como tal, dado su papel en el movimiento revolucionario estudiantil y obrero internacional, se le negó el acceso a varios países por parte de diferentes gobiernos, como el gobierno francés que le prohibía el acceso a territorio francés, así como del gobierno de los Estados Unidos, de los gobiernos de Suiza, Alemania y Australia.

En el caso alemán, es especialmente escandaloso ya que había resistido contra el poder nazi, tenía una medalla otorgada por las autoridades alemanas después de la Segunda Guerra Mundial por su participación en la resistencia antinazi, pero se le prohibió entrar en territorio alemán, a pesar de que tenía una tesis doctoral y de que los intelectuales alemanes antinazis, así como, por supuesto, el movimiento estudiantil protestaron contra esta prohibición y exigieron el levantamiento de esta medida. También recuerdo que Ernest Mandel me pidió que hablara en Lieja cuando el canciller socialista alemán Helmut Schmidt fue recibido en la Universidad de Lieja. Quería que yo interviniera para protestar públicamente contra su prohibición de entrar en territorio alemán. Estas prohibiciones no le impidieron cruzar fronteras. Ernest Mandel viajó mucho y, en particular, a pesar de su prohibición en Francia, cruzaba la frontera con mucha regularidad, especialmente recuerdo muy bien, como miles de manifestantes franceses, su llegada a la conmemoración de la Comuna de París, en mayo de 1971, convocada por la Liga Comunista y Lutte Ouvrière. Fácilmente éramos diez o quince mil manifestantes y Ernest Mandel llegó a hablar, desde la parte trasera de una motocicleta, conducida por Hubert Krivine. A veces era detenido por las autoridades francesas, llevado de vuelta a Bélgica y, como cuenta su biógrafo holandés en una ocasión, cuando fue deportado a Bélgica a su llegada al aeropuerto Roissy Charles de Gaulle, un camarada de Bruselas le llevó de vuelta a París el mismo día por una ruta discreta porque había una reunión de la dirección de la CI en París.

Post scriptum:

Después de terminar la redacción de este testimonio recibí el comentario siguiente de parte de Rafael Bernabe,profesor universitario y senador en Puerto Rico: “Cuando hablas de figuras o polémicas con las que Mandel tuvo que ver también se podría incluir la polémica con Martín Nicolaus (traductor al inglés del Grundrisse) sobre el imperialismo americano (publicada en español por Anagrama y también en colección de ERA Ensayos sobre neocapitalismo); la polémica con Baran y Sweezy sobre El capital monopolista (recogida también en Ensayos sobre el neocapitalismo); la polémica con Nicolás Krassó sobre el marxismo de Trotsky, originalmente en New Left Review y luego en español en Cuadernos Pasado y Presente, que fue muy leida; sus reseñas de Solzhenitsin y luego de La alternativa de Rudolf Bahro, también publicadas originalmente en New Left Review. Y claro, las respuestas a los eurocomunistas (Berlinguer, Carrillo, Marchais, Claudin) son brillantes.

3. Yo destacaría que entre El tratado y Capitalismo tardío Mandel insistió en su tesis (contra gente del mainstream y de izquierda) que ni los monopolios, ni las medidas keynesianas o de bienestar, ni la planificación «indicativa», ni la supuesta «economía mixta», ni las instituciones de Bretton Woods, etc. habían permitido ni permitirían al capitalismo superar sus contradicciones fundamentales y que, por tanto, el boom de posguerra llegaría a su fin, como todos los booms anteriores. Con lo cual vendría un ataque renovado a las conquistas de la clase obrera. Un análisis que se comprobó correcto a partir de la crisis generalizada de 1974-75, o poco antes.

4. Pienso que un rasgo distintivo de Mandel fue que evitó dos extremos 1. Los que veían en el boom capitalista de posguerra como una refutación del marxismo y 2. Los que con tal de defender el marxismo negaban la realidad del boom. Contra uno y otro Mandel defendió y desarrolló un marxismo dinámico (ortodoxo, pero no dogmático, diría él) que era capaz de explicar los nuevos desarrollos del capitalismo a partir de sus categorías fundamentales. No había ni que negar la realidad del boom o el capitalismo en su nueva etapa ni que abandonar el análisis marxista. Al contrario, el marxismo podía explicar el primero, tanto su surgimiento como sus límites.

Por supuesto, creo que Mandel confiaba en una respuesta más amplia y enérgica de la clase obrera a la ofensiva patronal… Lo cual después de 1980 o antes no se materializó como era su expectativa… y seguimos en esa lucha

Ahí mis comentarios, en lo que puedan ayudar.

Creo que habría que hacer en algún momento unas obras completas de Mandel, es un legado militante-intelectual impresionante.

Último punto, también me parece admirable su constante disposición hasta el final a dedicar tiempo a redactar textos de iniciación al marxismo, siempre pensando no en los grandes intelectuales sino en los militantes que están comenzando (desde Introducción al marxismo, que círculo mucho en América Latina hasta El lugar del marxismo enla historia, que fue el último y es muy bueno.)”

Notas:

[1]    El Buró de la IV entre 1988 y 1991 estuvo integrado por Ernest Mandel, Livio Maitan, Claude Jacquin, Gilbert Achcar, Janette Habel y Daniel Bensaïd y yo. Penny Duggan estaba presente a todas las reuniones. Después del 13º Congreso Mundial a principios de 1991, formé parte también del nuevo Buró que fue elegido por el Secretariado Unificado. Según las memorias de Livio Maitan, este Buró estaba compuesto por Gilbert Achcar, Janette Habel, Phil Hearse, Claude Jacquin, Livio Maitan, Ernest Mandel, Braulio Moro y yo mismo (ver Livio Maitan, Pour une histoire de la Quatrième Internationale, La Brèche-IIRE, Paris, 2021. 475p.).

[2]    En la reunificación también participaron activistas de América Latina, como el líder indígena y campesino Hugo Blanco (1934-2023) en Perú, quien en el momento del Congreso acababa de ser encarcelado en su país. También hubo activistas muy activos en Bolivia. Sobre el Congreso de Reunificación de la IV Internacional, vert Livio Maitan,   Pour une histoire de la Quatrième Internationale, La Brèche-IIRE, Paris, 2021. 547 pages ISBN 9782955816851  p. 146 à 159. Lire également la revue Quatrième Internationale, Le Congrès de réunification de la Quatrième Internationale, Numéro spécial 3e trimestre 1963, Paris, 72 pages.

[3]    Leer la revista Quatrième Internationale, n°47, janvier 1971, Paris, p. 14 à 20.

[4]    Ver el vídeo de Usul, Ostpolitik realizado para Blast : « ALAIN KRIVINE : LE TROTSKISME PERMANENT »  https://www.youtube.com/watch?v=8Zent93oWko  et lire  dans dictionnaire Maitron https://maitron.fr/spip.php?article136624

[5]    Está disponible en español en https://www.nodo50.org/ciencia_popular/articulos/Mandel2.html

[6]    En el congreso de la JGS de 1970 había apoyado con otras personas una proposición consistente en llamar a la nueva organización Liga Socialista Revolucionaria, en vez de Liga Revolucionaria de los Trabajadores. Sigo convencido de que esto hubiera sido mejor.

[7]    Pierre Le Grève fue objeto de una tentativa de asesinato mediante paquete bomba en el marco de su actividad en favor de la Argelia independiente por la organización La Mano Roja en 1960 directamente ligada a los servicios secretos franceses. Los trotskistas belgas han sido muy activos en el apoyo a la lucha por la independencia de Algeria al final de los 1950 hasta la victoria de la revolución en 1962.

[8]    Rudi Dutschke tuvo numerosos debates públicos con Ernest Mandel ante grandes asambleas en Alemania. Pasó dos semanas en casa de Ernest Mandel y Gisela Sholtz en septiembre de 1968 tras haber sido víctima de un atentado. Ver Jan Willem Stutje, Ernest Mandel Un révolutionnaire dans le siècle, Editions Syllepse, Paris, 2022, 454 pages. P. 278 à 286.

[9]    De estos hechos se informa en la biografía de Mandel de Jan Willem Stutie, Ernest Mandel. Un révolutionnaire dans le siècle, Paris, Syllepse, 2022, p. 319.

[10]   Jan Willem Stutje, Ernest Mandel. Un révolutionnaire dans le siècle…

[11]   Gisela Scholtz à Ray, 13 mars 1969, Archives Ernest Mandel, dossier 652 cité par Jan Willem Stutje, Ernest Mandel. Un révolutionnaire dans le siècle p. 322.

[12]   Ver su retrato en La Gauche del 11 de febrero de 1972, p.2

[13]   Ver el acta de las tres primeras conferencias (500 personas en Lieja, 1500 en Bruselas, 1000 en Lovaina) en La Gauche del 11 de febrero de 1972, p.5 y la entrevista exclusiva de Jerry Lawless (parte 1) p. 4 y 5 y la parte 2 en La Gauche del 18 de febrero de 1972, p. 4 y 5. Hay que señalar que la prensa cotidiana tanto de derechas como de izquierdas había dado un amplio eco a esas conferencias.

[14]   Jan Willem Stutje, Ernest Mandel. Un révolutionnaire dans le siècle,  p. 235

[15]   A propósito de las reformas de estructuras neocapitalistas versus anticapitalistas, leer Ernest Mandel, La stratégie des réformes de structure, 1965 http://pinguet.free.fr/mandel1965.pdf

[16]         http://www.ernestmandel.org/new/ecrits/article/controle-ouvrier-et-strategie  et   http://www.ernestmandel.org/new/ecrits/article/autogestion-occupations-d-usines   http://biblioteca.andalucia.ccoo.es:8080/intranet-tmpl/prog/local_repository/documents/15363_8353.pdf

Ver el libro de Ernest Mandel: Control obrero, consejos obreros, autogestión (antología), Ediciones ERA, Mexico, Páginas: 450 p. En este libro, Mandel recopila textos teóricos de Marx, Lenin, Kaustky, Trotsky, Gramsci, Pannekoek, Luxemburgo, Kuron y documentos de experiencias de soviets en Argelia, Alemania, Bolivia, Hungría, Indonesia, Checoslovaquia y Francia en 1968 y otros países, donde restituye a los consejos obreros su función originaria. Reúne un corpus teórico que supera la crítica de la burocratización y sirve de fundamentación del gobierno obrero.
– Análisis de las variedades de participación obrera conocidas como cogestión, autogestión, consejos obreros, derivadas de la experiencia de los soviets rusos de 1917 y del pensamiento de Marx. Tags:autogestion en argelia , autogestion en yugoslavia , autogestion y estado , bolchevismo y control obrero , cogestion, autogestion obrera , comites de huelga , Comuna de Paris , consejos de fabrica en italia , consejos obreros , control obrero en bolivia , gobierno obrero y soviets , mayo de 1968 en francia , méxico , sindicalismo y soviets , soviets , soviets de petesburgo , soviets en china , soviets y comites de fabrica , soviets y postguerra , soviets y revolucion rusa. Temas:consejos obreros y la revolucion hungara, control obrero de la produccion, dictadura del proletariado y soviets, programa de transicion y soviets

[17]   Sozialistischer Deutscher Studentenbund (Unión Socialista Alemana de Estudiantes).

[18]   Jan Willem Stutje, Ernest Mandel… nota 142, p. 79.

En la segunda parte hablaré de la relación de Mandel con la revolución cubana y Che Guevara.

Eric Toussaint es doctor en Ciencias políticas de la Universidad de Lieja y de la Universidad de París VIII, es el portavoz del CADTM internacional y es miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia.

Traducido por Alberto Nadal Fernández

Publicado en: Cultural, Global, Titular1

Las empresas fósiles continúan explorando yacimientos a pesar de la emergencia climática. Inversiones contra el futuro

14/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Juan F. Samaniego, Eduardo Robaina

El IPCC alertó en su último informe que con las infraestructuras de combustibles fósiles ya existentes bastaba para calentar el planeta 1,5 ºC. Aun así, la industria fósil no para de iniciar nuevos planes de exploración y producción. Lo analizamos.

El cambio climático tiene muchos culpables, pero hay tres que resaltan por encima del resto: el carbón, el petróleo y el gas. Por muchas normas, leyes y acciones que se lleven a cabo a nivel mundial, dejar de usar estos tres combustibles fósiles es la forma principal de evitar que el planeta continúe calentándose y de minimizar los eventos extremos.

Aun así, a pesar de toda la evidencia en torno a la necesidad de abandonar los hidrocarburos, las grandes empresas y gobiernos (y, en líneas generales, el sistema económico) siguen enganchados a ellos. Tras más de un siglo dominando la sociedad, resulta difícil pasar página. Los combustibles fósiles son sinónimo de dinero, estatus y de poder, por lo que nadie está dispuesto a renunciar a todo ello de golpe. Pero las alternativas ya existen, así como la evidencia sobre las consecuencias de no hacerlo.

Según el informe de Brecha de producción 2021 (última edición disponible), elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) junto a destacados institutos de investigación,los gobiernos todavía planean producir en 2030 una cantidad de combustibles fósiles un 110% superiorde lo que sería coherente con el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 ºC respecto a la temperatura media del siglo XIX. Tampoco parece realista contener el calentamiento por debajo de los 2 ºC, ya que la producción prevista estaría un 45% por encima.

El mayor panel de especialistas en cambio climático (IPCC), señalaba en su último gran informe que solo con las emisiones de dióxido de carbono (CO2) que generarían en esta década las infraestructuras de combustibles fósiles ya existentes, se excedería el presupuesto de carbono restante para 1,5°C. Y los planes de las grandes petroleras no pasan por cambiar estas tendencias en el futuro cercano.

De acuerdo con la agencia Internacional de la Energía, se espera un repunte en la inversión en combustibles fósiles en los próximos años. De hecho, la demanda mundial de carbón alcanzó un máximo histórico en 2022. Además, el gasto de la industria fósil en alternativas de bajas emisiones fue inferior al 5% de su gasto total en producción de hidrocarburos.

¿Cuánto están realmente invirtiendo las empresas fósiles en encontrar y explotar nuevos yacimientos fósiles? De acuerdo a la Lista Global de Salida de Petróleo y Gas (GOGEL, por sus siglas en inglés), una base de datos actualizada hasta septiembre de 2022 y elaborada por Urgewald junto a otras organizaciones, existen nuevos recursos fósiles en desarrollo equivalentes a más de 230.000 millones de barriles de petróleo (suficientes para mantener el consumo actual de combustibles fósiles durante al menos 7 años). Solo en los últimos tres años, las petroleras han invertido más de 51.000 millones de dólares anualesen explorar el planeta en busca de nuevos yacimientos.

A continuación, analizamos con nombres y apellidos los planes recientes de exploración y producción de las principales empresas fósiles. Todas las empresas nombradas fueron contactadas por Climática para contrastar los datos. Equinor y Eni se limitaron a facilitar un apartado de su página web. Las españolas Repsol y Cepsa respondieron de forma algo más detallada. Saudi Aramco respondió declinando hacer comentarios. El resto no contestó.

Saudi Aramco

La petrolera saudí es la mayor compañía fósil del planeta. De acuerdo con informes independientes de SP Global y Evercore ISI, sus planes pasan por aumentar la producción de petróleo en13 millones de barriles más diarios antes de 2027 y solo en 2022 encargó la construcción de 30 plataformas de extracción. Además, el año pasado anunció el descubrimiento de dos nuevos yacimientos de gas y petróleo en Arabia Saudí y este año ha avanzado en la ampliación de los campos de Marjan y Safiyah, considerada ya la mayor explotación offshore del planeta.

De acuerdo con GOGEL, base de datos creada para acelerar la adopción de políticas de abandono del petróleo y gas en el sector financiero, es la petrolera con mayor cantidad de recursos fósiles en desarrollo del planeta. Nada menos que recursos equivalentes a 19.961 millones de barriles de petróleo, todos repartidos entre Arabia Saudí y Kuwait. Es, también, una de las que más invierte en exploración, con una media de 2.199 millones de dólares anuales entre 2020 y 2022.

Con estos datos sobre la mesa, no es de extrañar que Arabia Saudí sea uno de los países que se oponen sistemáticamente a señalar a los combustibles fósiles como culpables del cambio climático en las cumbres del clima y uno de los principales centros de origen de las políticas retardistas para intentar dilatar en el tiempo la acción necesaria, contrariamente a lo que señalan los científicos.

Gazprom

Los datos muestran que Gazprom sigue siendo una de las empresas fósiles más fuertes del planeta a pesar de las turbulencias económicas y las sanciones en marcha tras la invasión rusa de Ucrania. De acuerdo con GOGEL, Gazprom es la tercera corporación a nivel mundial con mayor cantidad de recursos fósiles en desarrollo (equivalentes a 13.639 millones de barriles de petróleo). En los últimos tres años, se ha gastado 601,34 millones de dólares anuales (de media) en exploración de nuevos recursos.

El crecimiento de Gazprom se ha producido, sobre todo, en territorio ruso y en Uzbekistán. Entre otros lugares, ha aumentado su presencia en el Ártico: a finales de 2022 puso en marcha nuevos equipos de perforación en el mar de Kara, la primera operación offshore en el océano Ártico. En 2022 también contrató la construcción de seis plataformas de perforación con Naftagaz para el megaproyecto gasífero en la península de Yamal. En este yacimiento se extrae ya el 20% del gas ruso, pero se espera incrementar la producción hasta el 40% en 2030.

La compañía fósil rusa es también la segunda que más capacidad está desarrollando en el sector del midstream, el transporte de combustibles. De acuerdo con los datos de GOGEL, cuenta con 8.083 kilómetros de gasoductos en construcción.

ADNOC

La compañía nacional de petróleo de Abu Dabi (o ADNOC, por sus siglas en inglés) ha ocupado muchos titulares en los últimos meses por su implicación en la próxima cumbre climática. La COP28 se celebrará en los Emiratos Árabes Unidos y estará presidida por Sultan Ahmed Al Jaber, CEO de la petrolera estatal y ministro de Industria del país.

Pero más allá de su trabajo como lobby, ADNOC es también una de las grandes empresas fósiles del planeta. De acuerdo con los datos de GOGEL, tiene recursos en desarrolloequivalentes a 7.562 millones de barriles de petróleo, todos en yacimientos de los Emiratos. Además, en los últimos tres años ha gastado una media de 25 millones de dólares anuales en exploración de nuevos recursos.

Una de las inversiones recientes más destacadas es la del megaproyecto de Ghasha, un yacimiento offshore de gas y petróleo que se encuentra dentro de la reserva de la biosfera de Marawah, designada por la UNESCO. Construído sobre una isla artificial, entrará en funcionamiento en 2025 y contará no solo con pozos de extracción, sino también con una terminal de licuefacción de gas. Tiene unas reservas estimadas de 141.000 millones de metros cúbicos de gas fósil.

ConocoPhillips

Cuando Joe Biden prometió en campaña electoral que no habría más perforaciones en tierras federales de Estados Unidos, el proyecto Willow ya estaba sobre la mesa. Después de muchos meses de presiones, en marzo de este año ConocoPhillips, la impulsora de esteplan para extraer petróleo en Alaska, logró el visto bueno de la Casa Blanca. En las próximas tres décadas espera extraer hasta 600 millones de barriles de petróleo.

El proyecto ha estado rodeado de polémica desde el principio, ya que se llevará a cabo en una reserva remota e inalterada del noroeste de Alaska, a 300 kilómetros del círculo polar Ártico. Si se completa tal como se ha planteado, supondrá la excavación de 200 pozos nuevos y la emisión de más de 260 millones de toneladas CO2 a la atmósfera.

La empresa centra cada vez más su actividad en los recursos fósiles del Ártico y el fracking  (juntos suman el 84,7% de los recursos de hidrocarburos que la compañía está desarrollando). Pero ConocoPhillips es mucho más que Willow. De acuerdo con GOGEL, está desarrollando recursos fósiles equivalentes a 3.674 millones de barriles de petróleo en Malasia, China, Catar, Libia, Canadá y Noruega. Además, en los últimos tres años ha invertido cerca de 867 millones de dólares anuales en exploración de nuevos yacimientos.

Además, ConocoPhillips, vigésimo productor mundial de petróleo y gas, posee recursos equivalentes a 7.988 millones de barriles de petróleoque aún no han entrado en la fase de evaluación o desarrollo, según Reclaim Finance. Y, mientras en 2022 la compañía dedicó 10.100 millones de dólares a toda la cadena del petróleo y el gas, no publicó inversiones relacionadas con las energías renovables.

ExxonMobil

Hoy, el nombre de ExxonMobil está irremediablemente ligado al de Guyana. La corporación estadounidense ha sido la principal socia del país en la exploración y el desarrollo de sus yacimientos petroleros. Este mismo año, ExxonMobil   para poner en marcha Uaru, el quinto proyecto offshore en el país. Tiene unas reservas estimadas de 800 millones de barriles de crudo y empezará a funcionar en 2022.

Antes de Uaru fue el turno de Yellowtail (donde se han invertido 10.000 millones de dólares para unas reservas estimadas de 900 millones de barriles), Payara, Luza y una larga lista de proyectos para extraer las reservas de crudo del país sudamericano.

Además, de acuerdo con los datos de GOGEL, tiene recursos en desarrollo equivalentes a 7.160 millones de barriles de petróleo en Indonesia, Vietnam, Kazajistán, Azerbaiyán, Catar, Mozambique, Angola, Brasil, Argentina, Canadá y Rusia.

Su base sigue siendo Estados Unidos, donde está presente desde que se fundó la Standard Oil Company en 1870. En los últimos años, ha centrado sus inversiones allí en elrefinado y la industria petroquímica. Pero todavía produce 1,9 millones de barriles diarios desde California, Texas, Wyoming, Luisiana y Alabama.

De acuerdo con Reclaim Finance (una ONG fundada por Lucie Pinson, ganadora del premio Goldman Environmental Prize en 2020), ExxonMobil no se ha comprometido a dejar de desarrollar nuevos proyectos de petróleo y gas, y posee 11.411 millones de barriles de petróleo en recursos de hidrocarburos todavía sin desarrollar. En los últimos tres años, además, se gastó una media de 1.400 millones de dólares anuales en exploración.

TotalEnergies

Las inversiones de TotalEnergies recorren el planeta. La multinacional francesa tiene recursos fósiles en exploración equivalentes a 6.854 millones de barriles de petróleo y repartidos entre Uganda, Australia, Papúa Nueva Guínea, Azerbaiyán, Iraq, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Oman, Egipto, Libia, Kenia, Mozambique, Angola, Congo, Camerún, Nigeria, Brasil, Argentina, Estados Unidos, Noruega, Dinamarca y Rusia.

Según GOGEL, en los últimos tres años se han gastado 1.012 millones de dólares al año en exploración. Reclaim Finance también es clara al respecto. TotalEnergies posee 7.544 millones de barriles de petróleo equivalentes en recursos descubiertos que aún no está desarrollando.

En Europa, ha invertido más de 2.800 millones de euros en Tyra II para renovar sus instalaciones en el yacimiento de Tyra, un campo de gas que lleva más de 40 años produciendo. La nueva infraestructura entrará en funcionamiento en diciembre y producirá 2.800 millones de metros cúbicos de gas al año.

A finales de 2022, también aprobó el desarrollo de la paltaforma offshore Fénix, en Argentina, con la que espera producir 10 millones de metros cúbicos de gas al año, después de que el gobierno prorrogase las concesiones en la zona hasta 2041. Pero su proyecto más ambicioso, y también más polémico, está en África, en la región del lago Alberto.

Allí ya ha comenzado a extraer los más de 1.400 millones de barriles de petróleo que se estima que tiene la reserva y está construyendo un oleoducto a través de Uganda y Tanzaniajunto a China National Petroleum Corporation y con apoyo de inversores locales y de Reino Unido. El East African Crude Oil Pipeline, con 1.440 kilómetros de longitud, será uno de los oleoductos más largos del mundo. Cuando esté al máximo de producción, moverá suficiente crudo como para generar 34 millones de toneladas de CO2 al año.

Chevron

La petrolera estadounidense es otra de las que mantiene una posición dominante en el mercado de los combustibles fósiles. De acuerdo con los datos de GOGEL, sus recursos equivalentes a 5.421 millones de barriles de petróleo en desarrollo la colocan en noveno lugar en la clasificación de compañías que más recursos fósiles poseen. Es también la novena por inversión en exploración, con una media anual de 1.353 millones de dólares entre 2020 y 2022.

Entre otras cosas, está poniendo en marcha una nueva plataforma de extracción en el golfo de México, frente a las costas de Luisiana, llamada Anchor. Producirá durante los próximos 30 años y tendrá una producción máxima de 30.000 barriles diarios. Solo el desarrollo del yacimiento necesitó una inversión de 5.700 millones de dólares.

También ha trabajado en la ampliación de las infraestructuras del yacimiento de gas de Leviathan, en Israel, junto a New Med Energy. Ambas han iniciado los trabajos para construir un tercer gasoducto que entrará en funcionamiento en 2025 y permitirá incrementar la producción del campo en 14.000 millones de metros cúbicos de gas al año.

Chevron es también el principal socio de YPF (empresa argentina de energía) en el desarrollo de Vaca Muerta, en Argentina, donde la producción de petróleo ha ido cayendo en detrimento del gas extraído mediante fracking. En julio de 2023, la compañía aprobó una nueva inversión de 500 millones de dólares para Vaca Muerta, donde sus planes pasan por perforar 16 nuevos pozos.

También destaca supresencia en Nigeria. A finales del año pasado, logró cerrar 1.400 millones de dólares de financiación para construir 37 nuevos pozos en el delta de Niger. Su presencia en la zona ha encontrado una fuerte oposición por parte de las comunidades locales durante la última década, ya que la actividad industrial acaba con otros recursos, como la pesca.

Shell

Shell es otro de los nombres propios en la expansión de la industria fósil en los últimos años. La petrolera británica ha invertido 2.329 millones de dólares al año entre 2020 y 2022 en exploración de nuevos recursos  (la tercera que más ha gastado, según los datos de GOGEL). Actualmente está desarrollando recursos equivalentes a 4.398 millones de barriles de petróleo en Australia, Malasia, Brunei, Kazajstán, Qatar, Omán, Camerún, Nigeria, Brasil, Argentina, Bolivia, Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Noruega.

Entre otras cosas, este año empezó a operar en el Golfo de México la plataforma Vito, que se reparte con la noruega Equinor (60%-30%), formada por ocho pozos. La producción estimada en su pico más alto es de 100.000 barriles de petróleo al día.

También ha invertido mucho en la ampliación de Penguin, en el mar del Norte, donde tiene previsto perforar otros ocho nuevos pozos. Allí, la producción máxima estimada es de 85.000 barriles al día. Además, acaba de firmar un acuerdo con la brasilenha Petrobras para explorar nuevas oportunidades de explotación en los yacimientos offshore del país (donde se concentra más del 90% de las reservas).

De acuerdo con Reclaim Finance, Shell ha prometido una reducción de su producción de petróleo de entre el 1% y el 2% anual para 2030 (algo insuficiente para alcanzar las cero emisiones en 2050). Además, sigue sin comprometerse a dejar de desarrollar nuevos proyectos de petróleo y gas, y cuenta con recursos reconocidos y sin explorar superiores a 7.544 millones de barriles de petróleo.

Equinor

La petrolera estatal noruega también se cuela entre las que más están invirtiendo a corto y medio plazo. De acuerdo con los datos facilitados por GOGEL, está expandiendo sus operaciones en Australia, Azerbaiyán, Angola, Brasil, Argentina, Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Noruega y está desarrollando nuevos recursos fósiles equivalentes a 3.118 millones de barriles de petróleo. En los últimos tres años, además, ha invertido 1.202 millones de dólares anuales (de media) en exploración de nuevos yacimientos.

De hecho, en febrero de este mismo año, anunció que las últimas prospecciones en el mar del Norte habían tenido éxito y se habían descubierto nuevas reservas de gas y petróleo. En el mes de mayo reabrió el campo Njord, tras varias obras de actualización, alargando la vida útil del yacimiento en 20 años, y a finales del año pasado empezó la operación de la fase dos de Sverdrup, la mayor reserva que le queda a Noruega. Cuando alcance el pico de producción, esta explotación generará el 7% de la demanda de petróleo de Europa.

De acuerdo con Reclaim Finance, Equinor posee 3.203 millones de barriles de petróleo equivalente de recursos de hidrocarburos descubiertos y no explotados y no se ha comprometido a dejar de desarrollar nuevos proyectos de petróleo y gas en el futuro. Aunque se denomina a sí misma compañía energética, en 2022 Equinor dedicó 9.500 millones de dólares a petróleo y gas (en toda la cadena, de la extracción a la distribución), mientras gastó 298 millones en otras soluciones de energía y renovables.

BP

La petrolera británica acaba de empezar a operar la plataforma Argos, en el golfo de México, la quinta plataforma operativa de la compañía en la zona y la primera nueva en algo más de 15 años. Argos es, también, parte del proyecto Mad Dog 2, en el que BP ha invertido más de 9000 millones de dólares en los últimos años y con el que espera aumentar su producción en Estados Unidos hasta los 400.000 barriles de petróleo equivalente al día en 2025.

Pero la corporación fósil británica no solo tiene su vista puesta en el golfo de México. En enero, anunció nuevas exploraciones en el sus del mar Caspío, en el yacimiento gasífero de Shah Deniz. Y acaba de anunciar el inicio de la extracción de gas en la nueva plataforma gasífera enel yacimiento MJ de la India, desde donde espera producir 30 millones de metros cúbicos de gas al día (un 15% de todo lo que demanda el país).

De acuerdo con la organización GOGEL, BP está expandiéndose en Indonesia, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Mauritania, Brasil, Argentina, Bolivia, Trinidad y Tobago y Reino Unido, además de los tres países ya mencionados. Está desarrollando recursos equivalentes a 3.066 millones de barriles de petróleo, y entre 2020 y 2022 ha invertido más de 1.000 millones de dólares anuales en exploración de nuevos yacimientos.

Según Reclaim Finance, BP tampoco se ha comprometido a dejar de desarrollar nuevos proyectos de petróleo y gas. Alcanzar su objetivo de producción para 2030 requerirá la adquisición de nuevos activos o el desarrollo de nuevos yacimientos, además de los planes de expansión a corto plazo que ya han sido hechos públicos.

China National Petroleum Corporation

La industria petrolera china, articulada a través de tres grandes compañías que comparten como accionista mayoritario al Estado (China National Petroleum Corporation, Petrochina y Sinopec), sigue creciendo con fuerza e invirtiendo en los recursos fósiles del país. Su proyecto más sonado a nivel internacional, sin embargo, está en Uganda y Tanzania.

Allí, en colaboración con TotalEnergies y con el apoyo de accionistas locales y de Reino Unido, está construyendo un gran oleoducto de 1440 kilómetros de longitud que conectará el yacimiento de la cuenca del lago Alberto (con reservas estimadas más de 1.400 millones de barriles de petróleo) con el océano Índico.

De hecho, China National Petroleum Corporation (CNPC) es la compañía que más está invirtiendo en desarrollo de infraestructurasde transporte de petróleo y gas (midstream) en todo el planeta. Según datos de GOGEL, tiene actualmente en desarrollo más de 13.100 kilómetros de gasoductos y oleoductos.

De acuerdo con la organización, entre CNPC, Sinopec y Petrochina tienen también recursos en desarrollo equivalentes a cerca de 6.700 millones de barriles de petróleo. Y las tres, en conjunto, conforman también el mayor inversor en exploración, con más de 6.600 millones de dólares invertidos anualmente entre 2020 y 2022.

Una de sus grandes apuestas es laexplotación del petróleo de esquisto, un petróleo no convencional producido a partir de esquistos bituminosos, en las formaciones del Gulong. CNPC asegura que a partir de 2025 podrá producir allí más de 1 millón de barriles diarios. La otra apuesta importante sigue estando en el yacimiento del Tarim, la mayor reserva del país, con una producción  de 100 millones de barriles al anho. Solo en 2022 construyó en esa cuenca más de un centenar de pozos.

Eni

La petrolera italiana Eni tiene, como casi todo el sector en Europa, un objetivo claro: aumentar la producción hasta 2030 y a partir de ahí mantenerla estable. De acuerdo con el análisis de Reclaim Finance, los objetivos de producción de Eni son un 70% mayores de lo necesario para alcanzar las emisiones cero de carbono a mediados de siglo.

Según la organización, Eni es también el decimoséptimo inversor en exploración de nuevos recursos, ya que gastó una media de 787 millones de dólares al año entre 2020 y 2022. De hecho, este año anunció dos descubrimiento importantes: una reserva de gas en Egipto y una reserva de petróleo en México (con 200 millones de barriles estimados). Desde la agencia de noticias Reuters señalan que también ha estado haciendo exploraciones en la cuenca de Angoche, en Mozambique, donde se estima que hay importantes reservas (pero Eni guarda silencio al respecto).

Además, a principio de 2023 empezó a trabajar en el desarrollo de un yacimiento de gas en Libia y en la expansión de sus operaciones de gas en el Congo con la construcción de una nueva planta de licuefacción de gas para exportar el gas de los yacimientos offshore de Nenè y Litchendjili. En las cercanías están las bolsas de Minsala y Nkala, también descubiertas por Eni, pero todavía sin explotar.

Repsol

La empresa española que más CO2 emite del país (10,7 millones de toneladas en 2021, según el Observatorio de Sostenibilidad) busca seguir aumentando su producción a medio plazo. Según Reclaim Finance, los objetivos marcados para 2030 son un 68% más altos de lo necesario para alcanzar las cero emisiones de carbono en 2050.

Si bien es cierto que la petrolera española está lejos de los números de las grandes compañías fósiles, desde GOGEL apuntan a que Repsol cuenta con reservas de petróleo y gas en desarrollo equivalentes a 1.170 millones de barriles de crudo, y en los últimos tres años invirtió 312 millones de dólares anuales en exploración en Papúa Nueva Guinea, Indonesia, Malasia, Vietnam, Libia, Angola, Argelia, Marruecos, Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guyana, Trinidad y Tobago, Barbados, México, Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Noruega, España, Grecia, Bulgaria y Rusia.

Entre otros acuerdos, en mayo de este año pactó con Equinor y Petrobras la inversión de más de 9.000 millones de dólaresen el desarrollo del proyecto BM-C-33, en la cuenca Campos en el estado de Río de Janeiro. Este proyecto implica también la construcción de una plataforma Flotante de Producción, Almacenamiento y Descarga (FPSO) que debería estar operativa en 2027.

También este año llegó a un acuerdo con Sonatrach y Pertamina para invertir de forma conjunta más de 800 millones de dólares en el yacimiento argelino de Menzel Lejmat. Estiman que cuando la ampliación esté operativa permitirá una recuperación de cerca de 150 millones de barriles equivalentes de petróleo. Además, desde el inicio de la guerra de Ucrania ha renovado su defensa del fracking en Europa como forma de reforzar la seguridad energética.

Su objetivo es convertirse en una compañía cero emisiones netas en el año 2050.  Contactados por Climática, desde Repsol defienden que para el periodo 2021-2025 tienen previsto destinar un 35% de las inversiones a “iniciativas bajas en carbono”. Ese tercio al que hace referencia la petrolera no se refiere a energías renovables, o no únicamente. El concepto de “iniciativas bajas en carbono” incluye también la exploración de combustibles fósiles mediante, por ejemplo, la captura y almacenamiento de carbono (conocida como CCS). Además, el 65% de las inversiones restantes sí se destina al negocio convencional de los hidrocarburos.

Cepsa 

La petrolera española, propiedad de Mubadala Investment Company, un fondo de inversión soberano del Gobierno del Emirato de Abu Dabi, no está entre las grandes empresas fósiles del planeta. Eso no impide que sea la quinta empresa que más CO2 emite cada año en España (4,9 millones de toneladas en 2021, según datos del Observatorio de Sostenibilidad).

La noticia de más calado del último año en relación con la compañía es que Cepsa completó la venta de todos sus activos de exploración y producción en Abu Dabi (donde tenía licencia hasta 2058) a TotalEnergies, lo que representa el 50% de toda su producción de petróleo. La compañía lo ha vendido como parte de su estrategia de abandono gradual del petróleo, aunque sigue operando el segundo mayor yacimiento de Argelia, extrae crudo en Perú y Colombia, y tiene tres proyectos de exploración en México.

En declaraciones a Climática, Cepsa defiende que desde 2020, si bien “han realizado inversiones de mantenimiento y optimización en sus campos de producción para implementar medidas para aumentar su eficiencia y reducir sus emisiones”, no han iniciado producción de petróleo en nuevos contratos.

No obstante, Cepsa anunció el año pasado el hallazgo de un importante yacimiento frente a las costas de Surinam, donde trabaja junto a Apache y Petrobras. Por ahora, está siendo analizado y todavía no se sabe si se podrá explotar, aunque todo apunta a que sí. De acuerdo con GOGEL, la compañía ha invertido casi 17 millones de dólares anuales en los últimos tres añosen proyectos de exploración en Malasia, Tailandia, Brasil, Colombia, Surinam y México.

Fuente: https://www.climatica.lamarea.com/inversiones-futuro-empresas-fosiles/

Publicado en: Global

Otra embestida mediático-judicial en la región, ahora en Colombia contra Petro

14/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Paula Giménez, Matías Caciabue

El tema reverberó en los medios colombianos con mucha fuerza. Es que todo esto sucedió a poco de cumplirse un año del gobierno del Pacto Histórico, la amplia coalición política y social que puso a Gustavo Petro y Francia Márquez en la Casa de Nariño, la sede del Poder Ejecutivo colombiano.

La revista Semana, de tendencia conservadora, emitió en directo el 5 de agosto, una dramática entrevista al hijo del presidente, tres días después de la importante instalación del Comité Nacional de Participación de los Diálogos de Paz, entre el Gobierno Nacional y las insurgencias del Ejército de Liberación Nacional (ELN), un gran logro de Petro en su apuesta por cumplir con su promesa de “Paz total”.

Las acusaciones se basan en que supuestamente recibió dinero para la campaña electoral por encima de los límites legalmente establecidos, y, según agregan algunos medios, proveniente de “exnarcos y empresarios cuestionados”.

El mismo presidente Petro fue quien solicitó la investigación judicial cuando se conocieron las acusaciones. En sus declaraciones, dijo que “como persona y padre me duele mucho tanta autodestrucción y que uno de mis hijos pase por la cárcel. Como presidente de la República aseguró que la Fiscalía tiene todas las garantías de mi parte para proceder de acuerdo a la ley”, y agregó que no intervendrá y dejará que el derecho guíe libremente el proceso.

La entrevista difundida por la revista Semana no escatimó en condimentos para presentar los hechos como una telenovela de desamor entre el padre y el hijo: “¿Usted siente que él no lo quiere?”, preguntó la entrevistadora. “Es muy duro decirlo, pero sí. Así es.”, respondió Nicolás Petro, quien también afirmó en esa emisión que Petro no sabía de aquellos fondos. Sin embargo, los titulares mediáticos fueron impregnados por los hechos que animan más a pensar no sólo que Gustavo Petro (y su gobierno) es corrupto, sino que es un mal padre.

Lo cierto es que las acusaciones y la posterior detención se dan apenas un mes después de las operaciones mediáticas tras la filtración de audios de Armando Benedetti en los que afirmaba tener información sobre delitos cometidos en torno a la financiación de la campaña que llevó a Petro a ser electo presidente.

En ese contexto, líderes de todo el mundo advertían ya sobre “un golpe blando en marcha en Colombia”. Las decisiones judiciales precedidas de operaciones mediáticas han sido una receta clave de este tipo de golpes en Latinoamérica en el siglo XXI, y Colombia no parece ser la excepción.

A un año de su asunción, Petro denunció que “han intentado utilizar todas las debilidades y errores” para intentar derrotar “el primer gobierno popular de Colombia”, que, pese a todo, ha puesto en agenda el reparto de tierras, reformas en salud, trabajo y tributaria y una propuesta para avanzar en el malogrado proceso de Paz.

El proyecto de gobierno popular y de paz total, el blanco de los golpes

El gobierno colombiano ha impulsado durante su primer año una serie de transformaciones que sin dudas generan incomodidad en el poder real del país. Entre ellas podemos contar el lanzamiento del programa para la protección de la Amazonía, el proyecto para la creación del Ministerio de la Igualdad, el programa de mejoramiento de vivienda para 18 mil hogares con el objetivo de 100 mil por año, la ley de la paz total y los procesos de diálogo con el ELN, la reforma tributaria, el restablecimiento de las relaciones entre Venezuela y Colombia.

Asimismo, las transferencias de 500 mil pesos mensuales a madres cabeza de hogar con niños menores de 18 años, la condonación de la deuda a más de 4.000 personas del ICETEX (Programa de financiamiento para estudios), la regularización de 807 mil hectáreas gracias a la titulación masiva de predios, la declaración de las dos primeras zonas de reserva campesina en Meta y Cundinamarca en las que se entregaron 74 mil hectáreas, la prohibición del fracking, además de las reformas de salud y educación impulsadas y que se debaten en el Congreso.

Este proyecto de país, traducido en acciones y medidas concretas, le ha costado fuertes tensiones al gobierno. Tras los conflictos que generó el tratamiento de la reforma de salud, Petro dio por concluida la alianza con los partidos tradicionales declarando que “la coalición política pactada como mayoría ha terminado en el día de hoy por decisión de unos presidentes de partido”.

Tras esto, pidió la renuncia a todos sus ministros, y finalmente salieron del gobierno los representantes de los Partidos Liberal, de la U (Santismo) y Conservador.

Este proceso de profundización del proyecto de gobierno, vino acompañado de una enorme movilización popular como estrategia para sostener el poder, aunque también, claro está, trajo consigo una embestida mediática y judicial que parece haber llegado para quedarse.

En una entrevista que pudimos realizarle para el portal Nodal a Olimpo Cárdenas, miembro del Equipo de Paz del Congreso de los Pueblos y Director del Periódico Periferia de Colombia, consideró que el gobierno de Petro, el primero de representación popular en la historia de Colombia, inició con el vigor que le brindó la esperanza de aquellos y aquellas que se movilizaron desde los lugares más recónditos del país para votar al Pacto Histórico.

Así mismo evaluó que actualmente “esa esperanza inicial, que ha logrado traducirse en el primer año en un conjunto de acciones importantes, como la reforma tributaria, la reforma de salud, el restablecimiento de las relaciones con Colombia, la reactivación de las conversaciones del proceso de paz, hoy se tiñe de incertidumbre, no sólo por las exigencias de quienes piden profundizar las acciones en favor del pueblo sino por el fantasma de los golpes blandos que recorre latinoamérica”.

La dinámica de las embestidas mediáticas y judiciales contra la militancia popular y sus liderazgos políticos, tan comunes en toda América Latina, empezó a sumar un nuevo capítulo: Colombia. Este obsceno accionar de la derecha colombiana reafirma que en la región actúa una estrategia política en curso, instrumentando las mismas políticas y enlazando actores similares. El triángulo de derecha política, medios de comunicación y poder judicial corrompido han parido una nueva “doctrina de seguridad nacional”: el Lawfare.

Matías Cacciabue es licenciado en Ciencia Política y Secretario General de la Universidad de la Defensa Nacional, UNDEF en Argentina. Paula Giménez es Licenciada en Psicología y Magister en Seguridad y Defensa de la Nación y en Seguridad Internacional y Estudios Estratégicos. Ambos son Investigadores del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

Fuente: https://estrategia.la/2023/08/13/otra-embestida-mediatico-judicial-en-la-region-en-colombia-contra-petro/

Publicado en: Colombia

La Policía Federal solicitó a la Justicia de Brasil levantar el secreto de sus cuentas bancarias. Jair Bolsonaro es investigado por el robo de joyas del Estado

14/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Darío Pignotti

 

Para el Supremo Tribunal Federal, el exmandatario fue el responsable de la “organización delictiva” que transportó clandestinamente joyas a Estados Unidos, donde fueron puestas a la venta.

Joyas robadas y cerca de cuarenta kilogramos de cocaína. Estos son dos –posiblemente no los únicos- cargamentos ilegales transportados en las bodegas de los aviones de la Presidencia de Brasil entre 2019 y 2022: durante el mandato de Jair Bolsonaro.

En su último vuelo como mandatario, el 30 de diciembre de 2022, dos días antes de la asunción de Luiz Inácio Lula da Silva, el excapitán escondió en el avión oficial cuatro juegos de joyas obsequiadas por gobiernos árabes al Estado brasileño, no a él.

Bolsonaro permaneció tres meses en Estados Unidos donde además de hablar en templos evangélicos y en un foro de la extrema derecha trumpista, pasó el tiempo junto a un séquito de militares y lavadores de dinero. Entre ellos figurael general Mauro Cesar Lourena Cid, su amigo desde los años 70 cuando ambos eran cadetes en la academia militar de Agulhas Negras.

Modus operandi

En el Partido de los Trabajadores (PT), de Lula da Silva, sostienen que Bolsonaro y los suyos actuaron durante los cuatro años en el gobierno como una “gavilla” que tomó cuenta del Estado para cometer todo tipo de delitos.

Así lo declaró este domingo el diputado Rogerio Correa. Desde el viernes el parlamentario petista obtuvo 111 firmas de respaldo para formar la que él dio en llamar “Comisión Parlamentaria Investigadora de las Joyas”. Es necesario el aval de 171 congresistas para la creación de ese organismo, una cifra que podría ser alcanzada en el transcurso de esta semana, según los lulistas más entusistas.

La rápida adhesión lograda por la “Comisión de las Joyas” no surgió de la nada, ella refleja el impacto causado por un trabajo de meses realizado por los investigadores de la Policía Federal tras el cual el viernes pasado el Supremo Tribunal Federal llegó a al conclusión de que fue Bolsonaro – él en persona y no algún subalterno – el responsable la “organización delictiva” que transportó clandestinamente joyas a Estados Unidos donde fueron puestas a la venta.

Otras alhajas obsequiadas por Arabia Saudita fueron ocultas en la mochila de un auxiliar del almirante Bento Albuquerque, por entonces ministro de Minas y Energía, para ingresar sin registro en el Aeropuerto Internacional de San Pablo en 2021.

Por desgracia, para Bolsonaro , la aduana de San Pablo incautó collares y relojes con incrustaciones de piedras preciosas hace dos años. Era el primer indicio del esquema delictivo.

Sábado de perros

Este sábado el cacique más importante de la ultraderecha latinoamericana (en su carácter de tal auguró suerte a su correligionario Javier Millei en la primarias argentinas de este domingo, y habló sobre un viaje a Buenos Aires) amaneció posiblemente contrariado. En la noche del viernesla Policía Federal solicitó al Supremo levantar el secreto bancario, fiscal y telefónico.

Si bien el exmilitar es investigado en otras causas como el intento de golpe de estado del 8 de enero y haber saboteado la vacunación contra el coronavirus, en ninguna de ellas se llegó a solicitar el acceso a sus cuentas.

Cocaína

Casi cuatro años antes de volar a Estados Unidos con joyas del Estado, en junio de 2019, Bolsonaro viajó a Japón acompañado por ministros y una numerosa (muy numerosa) escolta de militares, incluyendo el general Augusto Heleno responsable de gabinete de seguridad.

En uno de los aviones presidenciales había 39 kilogramos de cocaína que fueron embarcados en la Base Aérea de Brasilia, donde sólo es franqueado el ingreso de miembros de las Fuerzas Armadas y ministros. Los paquetes con polvo de alta pureza fueron incautados en un aeropuerto de España donde la aeronave hizo escala para reabastecerse.

El militar-mula en cuya mochila estaba el cargamento, el sargento de la Fuerza Aérea Manoel Silva Rodrigues, fue condenado a principios de 2020 a seis años de prisión por la justicia española ante la cual reconoció haber hecho otros viajes similares em 2019.

“Son cosas que pasan” declaró Bolsonaro , desentendiéndose del caso con un gesto y entonación de voz con similar a los usadas por los “malandros” cuando uno de los suyos es pescado con las manos en la masa.

La Aeronáutica fue mucho menos ágil que la justicia española respecto del traficante Rodrigues al cual expulsaría de sus filas sólo en 2022.

El general

Para sorpresa de muchos, lo cual podría incluir al capitán retirado Bolsonaro, la Policía Federal allanó el viernes a las seis de la mañana la residencia de su amigo, el general Mauro Cesar Lourena Cid sospechoso de ser una pieza clave en el tráfico de joyas y lavado de dinero.

El militar había sido designado como responsable de la Agencia de Promoción de Exportaciones en Miami donde al parecer utilizó el aparato del Estado para reciclar dinero de Bolsonaro y su entorno. Esa plata malhabida fue enviada a Estados Unidos por el hijo del general, el teniente coronal, Mauro Cid, el auxiliar de órdenes y mano derecha de Bolsonaro. Mauro Cid está preso desde mayo.

Los diarios O Globo y Estado de San Pablo publicaron que en la cúpula del Ejército preocupa el desgaste causado a la imagen de la institución por la participación del general Lourena Cid en la banda al frente de la cual, según el Supremo, estaría Bolsonaro.

Barbie

En la noche de este sábado la Policía Federal solicitó al Supremo suprimir los secretos bancario y telefónico de la Michelle Bolsonaro, esposa del expresidente, quien se habría quedado con algunas joyas árabes.

Este es el primer caso de corrupción del clan familiar que la salpica bastante, a tal punto que los diarios de este domingo publicaron su posible citación a declarar a la Policía Federal, donde su marido ya fue interrogado este año al igual que miembros de su gobierno.

La ascendente exprimera dama fue nombrada recientemente como presidenta del ala femenina del Partido Liberal, que así la proyectó como posible candidata a la presidencia en 2026 luego de que su marido fuera inhabilitado por el Tribunal Superior Electoral.

Su discurso se vertebra en argumentos religiosos, ella es una evangélica intensa y moralista: dos ejes que podrían verse afectados si se comprueba que es corrupta.

Ante las sospechas que comienzan a afectar su imagen,Michelle optó por endulzarla: divulgó una foto vestida de rosa y sonriendo a lo Barbie.

Publicado en: AmericaLatina

El triunfo de Kicilloff, el otro dato político de las PASO Milei en su ley: ¿Llamado de atención o voto definitivo?

14/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Luis Bruschtein

Javier Milei dejó de ser una amenaza potencial para tomar cuerpo en unas PASO que se convirtieron en un “que se vayan todos” de derecha. Es difícil saber si en las elecciones de octubre tendrá el mismo acompañamiento que en estas internas, pero quedó claro con los resultados de ayer cuál es el estado de ánimo de la sociedad. El amplio triunfo del gobernador Axel Kicillof a pesar del malhumor generalizado por la difícil situación económica puso otro dato de relevancia en estos comicios.

Esa masa que votó a Milei no puso un voto opositor, sino uno antisistema. Es una masa que encausó la bronca por la situación económica hacia una bronca antitodo. Es un sendero de alerta roja porque ha sido la cuna de violencia y totalitarismos. Aunque es difícil dilucidar si se trata de un llamado de atención o un voto definitivo.

Si el de Milei es el voto de la antipolítica sin pensar siquiera en la gestión ni en las propuestas, por el camino contrario, el respaldo a Kicillof ha sido el voto a una gestión bien visualizada, con fuerte asiento en la política. Ha sido una gestión de mucha presencia en el territorio, hiperactiva y de respaldo a los intendentes.

El resultado de estas PASO reconfiguró el escenario político, donde los candidatos del macrismo serán Jorge Macri en CABA, Néstor Grindetti en el distrito bonaerense y Patricia Bullrich a nivel nacional. Es el ala dura y la más próxima a Mauricio Macri. El radicalismo sólo tiene expresión en su vertiente más derechista, con Luis Alfonso Petri como candidato a vicepresidente.

Sergio Massa deberá confrontar con Milei y Bullrich, que se disputan los votos entre sí, aunque ambos sumados lo superan ampliamente. Queda como interrogante si todos los votos de Milei son sumables a Juntos por el Cambio (o viceversa) y si todos los votos de Horacio Rodríguez Larreta son sumables a Bullrich.Es probable que sea así entre los núcleos más politizados de esas corrientes. Pero también es probable su dispersión, sobre todo aquellos de raíz peronista o radical.

Algunos ven el voto a Milei como una actitud ideológica: la bronca montada sobre los instintos más regresivos, el sálvese quien pueda, la discriminación y el patriarcado machista, la meritocracia, la antipolítica, el antisindicalismo y el autoritarismo represivo. Seguramente es así en un sector minoritario de esa base electoral.

Para la gran mayoría Milei representa hartazgo y frustración. La carga ideológica ultraderechista y prodictadura de este ex asesor del genocida Antonio Domingo Bussi, es un detalle que no interesa. Un candidato de estas características surge de una situación económica mala, de situaciones críticas de meses de encierro con la pandemia, sumado al golpe exasperante y permanente de la inflación.

Esa base electoral siente que dentro del sistema político conformado por los partidos no hay salida. Ha votado seguramente por todos ellos, sobre todo al peronismo, y siente que la defraudaron. Y ve que Milei es el único que está dispuesto a patear el tablero. Resulta extraña la similitud de este cuadro con el que se creaba antes de los golpes militares en otras épocas. Después los golpes militares se llevaban puesto el sistema democrático pero nunca solucionaron nada y, en contrapartida, empeoraron la vida de los argentinos: carestía, deuda, desempleo y demás.

Milei parece hijo de esa historia. Encarna las misma ilusiones que un sector de la sociedad que propició las dictaduras y después se arrepintió.

Sergio Massa deberá competir en ese escenario: Dos candidatos con discursos fuertemente derechista y un sector supuestamente moderado de oposición que quedó al garete. En el mapa del voto a Milei hay muchos votos peronistas que sólo fue retenido en la provincia de Buenos Aires, la más compleja y difícil de gobernar. Ese voto peronista no es un voto de derecha, sino un voto de frustración.

La disputa por ese voto no será entre Milei y Bullrich, sino entre Milei y Massa y los candidatos a gobernador de Unión por la Patria. Pero para eso, Massa tendrá que tomar distancia del gobierno porque saldrá a la pesca de un voto gopeado por la inflación que se desilusionó con esta gestión.

Todos los candidatos deberán ajustar sus campañas a estos resultados que se leen como una primera vuelta. Bullrich tratará de disputar con Milei con su discurso de mano dura y salvajismo neoliberal. Y Massa saldrá desde atrás en esa carrera en la que si quiere avanzar deberá tomar distancia de la imagen de incapacidad para resolver la crisis que desgastó a Alberto Fernández.

En un contexto tan desfavorable, el desempeño de Kicillof sobresale aún más como un candidato en crecimiento. La provincia de Buenos Aires y el conurbano fueron más golpeados aún por la crisis que los otros distritos donde creció el voto a Milei. Sin embargo, el trabajo de los intendentes y la gestión de la gobernación permitieron mantener abierta la posibilidad de que Unión por la Patria pueda ser visibilizado como factor de transformación. Es el camino que deberá recorrer el candidato Sergio Massa hasta octubre.

Publicado en: Argentina

Oppenheimer refleja la grandeza y el horror de la modernidad

14/08/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Leigh Phillips

Oppenheimer, de Christopher Nolan, es una evocadora exploración de las contrastantes dimensiones de la modernidad. La película explora los horrores que puede provocar el avance de la tecnología junto a las estimulantes cotas de los logros humanos.

Está a la venta nuestro octavo número, “Economía Política de la Crisis”. La suscripción a la revista también te garantiza el acceso a material exclusivo en la página.

En 1913, en vísperas de la Primera Guerra Mundial, el poeta y socialista francés Charles Péguy escribió: «El mundo ha cambiado menos desde los tiempos de Jesucristo que en los últimos 30 años».

En el espacio de esas tres décadas (años más, años menos), Thomas Edison había iluminado la noche con su bombilla de filamento incandescente, donde antes solo las costosas velas, el aceite de ballena o el gas habían horadado en la oscuridad. Mediante la grabación sonora del fonógrafo, Edison también proporcionó lo que el difunto crítico de arte australiano Robert Hughes, en su arrolladora historia documental del modernismo en el arte, The Shock of the New, denominó «la extensión más radical de la memoria cultural desde el libro impreso». Los hermanos Lumière nos habían dado la cámara de cine; Guglielmo Marconi, el telégrafo sin hilos o, como lo conocemos hoy, la radio; Étienne Lenoir y Nicolaus Otto, el motor de combustión interna; y Rudolf Diesel, su versión homónima de ese aparato.

Marie Curie había descubierto la radiactividad; la pasteurización de Louis Pasteur había conducido al descubrimiento de los virus y a las pruebas de Robert Koch de la teoría de los gérmenes de la enfermedad; el proceso de Fritz Haber y Carl Bosch para la producción sintética de amoníaco en esencia hizo Brot aus Luft —o, como decían en alemán, «pan del aire»— que llegaría a alimentar a miles de millones. Y los hermanos Wright habían hecho realidad el milagro con el que nuestra especie soñaba desde los mitos de Dédalo e Ícaro: el vuelo humano.

En este periodo increíblemente breve llegaron el teléfono, la primera pila, los primeros plásticos, la aspiradora, la refrigeración, el tractor, la estilográfica y el bolígrafo, incluso el papel higiénico y el sujetador, y tantos otros inventos y descubrimientos que mejoraron radicalmente la condición humana, o al menos la condición de cierto número de humanos. El asombro de Péguy ante lo que había ocurrido en apenas tres décadas se hace eco del asombro del propio Karl Marx ante lo que el capitalismo había desencadenado ya en 1848. A veces se olvida últimamente, pero el Manifiesto comunista no se limitó a criticar este sistema económico. El panfleto también lanzaba un himno a su capacidad revolucionaria, más laudatorio incluso que las alabanzas de un friedmanita o un objetivista:

La burguesía vino a demostrar (…) cuánto podía dar de sí el trabajo del hombre. La burguesía ha producido maravillas mucho mayores que las pirámides de Egipto, los acueductos romanos y las catedrales góticas; ha acometido y dado cima a empresas mucho más grandiosas que las emigraciones de los pueblos y las cruzadas.

En su serie, Hughes expuso el convincente argumento de que este aumento increíble y sin precedentes del ritmo del progreso produjo una sensación generalizada de un nuevo orden de cosas —«un cambio en la visión que el hombre tenía de sí mismo y del mundo»— que impulsó la aparición del arte moderno. No fueron solo las nuevas tecnologías, como la fotografía y el cine, las que produjeron formas artísticas totalmente nuevas; pintores, escultores, arquitectos, compositores, coreógrafos y escritores se esforzaron por producir nuevas técnicas y estilos que intentaran tanto describir esta aceleración como igualarla.

Sin embargo, Péguy se enfrentaría rápidamente a la cara de Jano de la modernidad. En este mismo periodo de gran ciencia y gran innovación, Alfred Nobel había ideado también los explosivos militares, el detonador y el casquillo de percusión. En 1904 nació la ametralladora y en 1912, el tanque. Los nitratos artificiales del proceso Haber-Bosch no solo habían liberado la producción en masa de fertilizantes, sino también la de municiones. Como teniente de la infantería francesa, Péguy recibiría un disparo en la frente apenas un mes después de iniciada la Gran Guerra.

Mientras que los horrores de la Primera Guerra Mundial empujarían a algunos a una retirada contra la Ilustración de los «molinos oscuros y satánicos» del capitalismo industrial, otros —entre los que se encontraban muchos artistas y científicos— se convencieron aún más por la guerra y su conclusión con la Revolución Rusa de que lo que los marxistas llamaban las «fuerzas de producción» estaban tensando los grilletes que les imponían unas relaciones de producción anticuadas. El poderío industrial de la modernidad podía encargarse de la destrucción masiva o podía ponerse al servicio de un nuevo mundo de libertad sin límites. Este es el momento en que Lenin definió célebremente al comunismo como «el poder soviético más la electrificación de todo el país». A finales de la década siguiente, el crack de Wall Street y la Gran Depresión no habían hecho sino aumentar la convicción generalizada de que el capitalismo estaba en las últimas.

Desde entonces, novelistas, dramaturgos y cineastas han relatado en numerosas obras a los artistas bohemios y libertinos que eran al mismo tiempo radicales políticos o simpatizaban con ese radicalismo, y viceversa: los socialistas y sindicalistas que eran al mismo tiempo poetas, dramaturgos y compositores modernistas o que veían expresadas sus grandes esperanzas políticas en el nuevo arte.

Pero en este tópico sobre los habitantes de Bohemia se pierden todos los científicos e ingenieros de la época que también eran radicales, y no menos enamorados del nuevo arte. No todos los artistas eran radicales, ni tampoco todos los científicos. Pero cualquier historia de la ciencia de principios del siglo XX está plagada de socialistas, de sus compañeros de viaje y de quienes en un momento u otro simpatizaron con esas ideas: el matemático (y filósofo) Bertrand Russell, el químico Linus Pauling, el pionero de la cristalografía J. D. Bernal, el biólogo evolucionista J. B. S. Haldane, los físicos Albert Einstein, Paul Dirac, Max Born, David Bohm y J. Robert Oppenheimer, y tantos otros. Apenas hay una biografía de los grandes científicos de esta época que venga sin un índice repleto de referencias al socialismo, al Partido Comunista de Estados Unidos (CPUSA) o a otros aspectos del universo izquierdista.

Hoy en día, la separación entre ciencia y arte, entre la ciencia y la tecnología y las humanidades, es quizá incluso mayor que cuando el físico y novelista C. P. Snow se burló por primera vez en 1959 del abismo emergente entre estas dos culturas. Muchos, desde liberales a izquierdistas radicales, desconfían ahora de la tecnología y advierten repetidamente de la supuesta arrogancia de la ciencia. El tropo del científico loco del cine, la literatura y la música es omnipresente.

Así que parece extraño que fuera una época heroica, en la que existía una unidad de las ciencias, las artes y la política progresista, consideradas cada una de ellas por los implicados como parte esencial del mismo proyecto: la liberación humana.

Necesitamos recordar el regocijo, esa sensación de propósito colectivo e interdisciplinar, que muchos de los que participaron en este periodo sintieron antes de la desilusión con la modernidad que más tarde, comprensiblemente, se instalaría durante y justo después de la Segunda Guerra Mundial. Nuestra comprensión del alcance del genocidio producido industrialmente por los nazis nos mostró un mal históricamente único, que no podría haberse producido a tal escala antes de la modernidad. Nuestro reconocimiento de la verdad de la Unión Soviética de Stalin nos llevó a la conclusión de que el utopismo conduce inevitablemente al exterminio.

Estos terrores de la modernidad no son ahora más que el trasfondo ético-histórico para casi todos nosotros. Los que vivieron la totalidad de ese viaje ya han muerto casi todos. Hoy reconocemos el peligro y lo ignoramos al mismo tiempo. Muy pocos se preguntan si se puede recuperar y mantener la promesa liberadora de la modernidad.

J. Robert Oppenheimer: la modernidad encarnada

Aeste embrollo llega la impresionante película de Christopher Nolan, Oppenheimer, adaptación de la biografía American Prometheus de Kai Bird y Martin Sherwin. Quizá no haya otra figura en la historia del siglo XX que represente mejor esa unidad del modernismo y ese arco que va del regocijo modernista a la desilusión que Julius Robert Oppenheimer: poeta, compañero de viaje comunista y padre de la bomba atómica. Sus intentos de trascender la paradoja de la modernidad presionando a favor de la internacionalización del desarrollo pacífico de la energía nuclear y contra la proliferación de armas nucleares le convirtieron en una de las víctimas más conocidas del macartismo y casi le destruyeron profesionalmente.

La película comienza con los días de estudiante de Oppenheimer en Cambridge en los años veinte. En un brillante montaje vemos a nuestro protagonista en un museo contemplando la Mujer con los brazos cruzados de Picasso, luego escuchando a Igor Stravinsky y leyendo La tierra baldía de T. S. Eliot. El joven Oppenheimer, interpretado por Cillian Murphy, se encuentra «atormentado por visiones de un universo oculto» como resultado de la nueva ciencia profundamente desestabilizadora que pone patas arriba la física clásica de Newton y Einstein (cuya propia relatividad ya era suficientemente desestabilizadora) y deja inquieto el propio determinismo del universo.

En lugar de una exposición torpe que intente explicar el reino cuántico al público masivo, Nolan realiza una de sus películas más visualmente experimentales hasta la fecha, expresando el vértigo intelectual de Oppenheimer con ondas de gotas de lluvia en charcos, vibraciones de luz y estrellas que explotan y mueren. El resto del primer acto nos lleva por escenas que exploran las primeras investigaciones de Oppenheimer; sus esfuerzos por sindicalizar a sus colegas; cenas y salones con liberales, socialistas, comunistas y otros «antifascistas prematuros» dedicados a recaudar fondos para defender a la asediada República Española; y la indiferencia de muchos de estos progresistas ante las costumbres sexuales de la época. Picasso, Eliot, Stravinsky, Bohr, Marx —o más exactamente, el arte, la literatura, la música, la ciencia, el socialismo—forman todos parte de la misma amalgama radical y revolucionaria para esta gente.

Y esto no es solo una lectura espuriamente impuesta a la última superproducción de Nolan. En una entrevista reciente con el Boletín de Científicos Atómicos, el director explica su atracción por el tema exactamente en estos términos:

Estás tratando con personas que se dedicaban a una reevaluación revolucionaria de las leyes del universo, del mismo modo que Picasso y otros artistas se dedicaban a una reevaluación revolucionaria del arte estético, de la representación visual, del mismo modo que Stravinsky, como sabes, estaba allí escribiendo toda su música, y ciertamente Marx, los comunistas —es decir, pasando de Marx, los comunistas años 20, la Revolución Rusa… Es decir, estás reescribiendo literalmente todos los aspectos de las reglas por las que vivimos, siendo la física la más radical de todas ellas.

«Es una época increíble», continúa Nolan. «Y luego, por supuesto, cuando empiezas a investigar y a ver el drama de su historia y adónde fue a parar después, adónde fue a parar realmente este fervor revolucionario, es cuando tantas revoluciones acabaron en un lugar bastante horrible».

La revolución de Einstein

Por muy alucinante que sea la mecánica cuántica, la relatividad tampoco es un paseo. Einstein publicó los dos postulados de su teoría especial de la relatividad en 1905. De ellos, junto con otras leyes físicas, se desprende E = mc2, su famosa equivalencia de masa y energía.

Es una idea extraordinaria, que la masa y la energía son la misma cosa. La ecuación intimida, pero no es tan complicada. Sin embargo, sus ramificaciones son colosales. Afirma que la energía contenida en un objeto es igual a su masa multiplicada por el cuadrado de la velocidad de la luz (299.792.458 metros por segundo, multiplicado por sí mismo). El resultado es una cifra gigantesca, incluso para una masa ínfima. Por ejemplo, un libro de texto de un kilogramo (aproximadamente 2,2 libras) te daría en principio algo menos de 25.000 millones de kilovatios-hora de energía.

Al principio, sin embargo, apenas se intentó producir ninguna aplicación del concepto. No podía haberla. Otros físicos aceptaban sin duda la equivalencia masa-energía, pero nadie tenía más que las mínimas pistas sobre cómo aprovechar esta inmensa energía «congelada» en la materia. Desde los trabajos de Henri Becquerel y Marie Curie a finales de la década de 1890 sobre el radio y el uranio, metales que producían misteriosamente radiaciones durante meses sin pérdida aparente de masa, se sabía ciertamente que se producía la desintegración atómica, pero se trataba de un proceso aleatorio y pasivo. No parecía posible controlar tal energía.

Sin embargo, las consecuencias de una densidad de energía tan asombrosa eran evidentes de inmediato: una fuente de energía que, si se hiciera accesible de algún modo, superaría fácilmente la densidad energética del carbón, el petróleo o el gas. O podría utilizarse en una bomba de potencia devastadora.

Pero a finales de los años 20, mientras Einstein, Niels Bohr y otros teóricos debatían furiosamente el significado de la mecánica cuántica, los físicos experimentales habían cogido el balón atómico y corrían con él. El físico estadounidense Murray Gell-Mann describiría mucho más tarde la mecánica cuántica como «esa disciplina misteriosa y confusa que ninguno de nosotros entiende realmente, pero que sabemos cómo utilizar». Los experimentalistas resolvían un problema tras otro a nivel atómico y pasaban rápidamente al núcleo con el descubrimiento del neutrón por James Chadwick y el trabajo de Enrico Fermi explorando el impacto de los neutrones en el núcleo.

Sería extremadamente didáctico que Nolan intentara contar toda la historia. Lo suyo es un drama, no un documental. Sin embargo, hay tres aspectos clave de la experiencia científica en general y de este periodo en particular que Nolan consigue dramatizar de algún modo, tomando material de origen densamente científico y transmitiendo al menos algo de su ambiente a un público masivo principalmente no científico.

El primero es el puro ritmo de descubrimiento de la época, la sensación de desvelar grandes misterios. Einstein escribiría más tarde que aquel periodo era como ser un niño pequeño que se adentra en una inmensa biblioteca llena de libros escritos en docenas de idiomas: «El niño nota un plan definido en la disposición de los libros, un orden misterioso, que no comprende sino que solo sospecha vagamente».

La segunda es la rivalidad amistosa (y a veces no tan amistosa) entre los teóricos y los experimentalistas. El gran experimentalista Ernest Rutherford dijo de los teóricos que «ellos juegan con sus símbolos, pero nosotros descubrimos los hechos reales de la Naturaleza». Con demasiada frecuencia, dicen los experimentalistas, los teóricos se atribuyen la gloria del descubrimiento, cuando son los primeros los que llevan a cabo la verificación. En la película, esta rivalidad se expresa tanto en la amistad como en las bromas entre el teórico Oppenheimer y el experimentalista Ernest Lawrence (Josh Hartnett).

Esta tensión entre los teóricos y los experimentalistas produce un desarrollo clave de la trama: un alumno de Oppenheimer, el experimentalista Luis Álvarez (Alex Wolff), llega emocionado a clase describiendo que acaba de leer en el periódico que Otto Hahn y Fritz Strassmann, en la Alemania nazi, han logrado la fisión de núcleos de uranio, el sueño de Leo Szilard y Fermi. En la película, el teórico Oppenheimer se dirige directamente a la pizarra y, mediante una serie de cálculos, muestra a Álvarez que la teoría demuestra que esto es completamente imposible.

Entonces Álvarez vuelve al laboratorio y repite con éxito el experimento de Hahn y Strassmann. En cuestión de minutos, Oppenheimer queda convencido. Es un momento de humor ligero en el que los experimentalistas «prácticos» ponen en evidencia a los teóricos «soñadores», pero también desencadena a la perfección el segundo acto de la carrera contrarreloj de la película: el desarrollo de una bomba atómica antes que los nazis.

La gran ciencia

Se ha comentado poco en la cobertura de la película de Nolan, pero el director también se las arregla para dramatizar de forma que se muestre y no se cuente la historia de cómo la ciencia se reorganizó radicalmente durante este periodo, pasando de ser una actividad que había tenido lugar exclusivamente en pequeños laboratorios y aulas —con algunos laboratorios no mucho más grandes que grandes armarios, y llevados a cabo por equipos de quizás dos, tres, seis o siete personas como máximo— a una empresa en la que los proyectos abarcaban continentes, y más tarde el mundo entero.

El ingeniero contemporáneo de fusión nuclear y popular escritor de Substack, Andrew Cote, señala que el acelerador de partículas ciclotrón de Ernest Lawrence, construido entre 1929 y 1930, podía caber cómodamente en la mano, mientras que el segundo de Berkeley cabía en el edificio de física más grande de Estados Unidos por aquel entonces, y aun así solo medía veintisiete pulgadas. En la actualidad, el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) de las afueras de Ginebra (Suiza), el mayor acelerador de partículas del mundo, está formado por un anillo de imanes superconductores de veintisiete kilómetros de longitud. Construido por la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN), el LHC alberga a más de diez mil científicos y colabora con cientos de universidades y laboratorios de más de cien países.

Cote lo denomina «ciencia a escala de la civilización», mientras que los historiadores de la ciencia lo llaman «Gran Ciencia», un desarrollo impulsado en primer lugar por el Proyecto Manhattan. En su punto álgido, el Proyecto Manhattan empleó directamente a casi 130.000 personas, mientras que en total participaron más de 600.000 personas, y la financiación alcanzó el 1% del gasto federal, o el 0,4% del PIB. (El Programa Apolo, dos décadas más tarde, alcanzó el 2,2% de los gastos federales).

En la actualidad, Estados Unidos alberga diecisiete laboratorios nacionales, cada uno de los cuales, como señala Cote, tiene el tamaño de una pequeña ciudad y acoge a miles de científicos e ingenieros que investigan la vanguardia del conocimiento. «Sin los laboratorios nacionales no se consiguen cosas como Internet, el almacenamiento láser de lectura-escritura, la secuenciación genómica, el modelo estándar de la física, los superordenadores, las nuevas aleaciones utilizadas en misiones espaciales y automóviles, los cátodos de baterías de nueva generación. El legado intelectual es colosal».

Nada de esto habría sido posible sin el anteproyecto redactado por Oppenheimer, que dirigió el equipo de Los Álamos, y por el general de brigada e ingeniero Leslie Groves (Matt Damon), que dirigió el Proyecto Manhattan en su conjunto (incluidas otras instalaciones en Oak Ridge y Hanford). Una vez más, Nolan consigue convertir en un thriller político una historia potencialmente árida sobre la tecnología de la organización, la construcción de una nueva y vasta empresa pública y el reclutamiento de científicos. Damon, en el papel de Groves, tiene toda la razón al afirmar que el Proyecto Manhattan es, de hecho, «la puta cosa más importante que ha ocurrido en la historia del mundo».

Al exponer en el primer acto la unidad de los tres reinos de la modernidad —el nuevo arte, la nueva política, la nueva ciencia y tecnología—, Nolan facilita al público contemporáneo la comprensión de cómo un militar conservador como Groves podía estar a gusto no solo con un compañero de viaje comunista como Oppenheimer, sino también reclutar a docenas de científicos que no eran meros compañeros de viaje, sino que se sabía que eran miembros con carné del Partido Comunista. El socialismo estaba en el aire mismo del mundo moderno. No podías reclutar a las mejores mentes de la física radical sin reclutar también a algunos radicales.

Nolan también muestra cómo era factible la inversa de este enigma político: cómo tantos izquierdistas podían ponerse al servicio de la creación de un arma de destrucción masiva que sería esgrimida por el estado estadounidense. Junto a la amistad profesional del protagonista con Groves, el corazón de la película se encuentra en la amistad de dos judíos neoyorquinos, Oppenheimer y el físico polaco-americano ganador del Nobel Isidor Rabi (David Krumholz). Cuando Oppie intenta reclutar a Rabi para Los Álamos, Rabi se niega, diciendo: «Arrojas una bomba y cae sobre justos e injustos. No deseo que la culminación de tres siglos de física sea un arma de destrucción masiva».

Para Oppenheimer, la preocupación primordial e inmediata es que Hitler esté exterminando a su pueblo y derribando democracias en toda Europa. Sin embargo, no está totalmente en desacuerdo con la postura de su amigo. «No sé si se nos puede confiar un arma así, pero sé que a los nazis no», concluye.

La película no defiende tanto que Oppenheimer sea el que tiene razón aquí, el que tomó «la decisión difícil pero necesaria», sino que acepta que ambas posturas, a pesar de ser mutuamente excluyentes, pueden ser ciertas. Nolan está diciendo, quizás, que no hay una respuesta fácil en esta situación imposible. Pero solo quizás. La opinión de Nolan sobre el tema en este punto de la película sigue siendo en gran medida inescrutable.

Pero, desde luego, tampoco respalda los atentados. Tras el anuncio del éxito de los dos bombardeos, vemos tanto la euforia como la náusea de los científicos de Los Álamos. Oppenheimer se pavonea con confianza, orgulloso de lo que ha conseguido, pero también está horrorizado. No vemos ninguna imagen de las 225.000 personas —en su mayoría civiles— que murieron en Hiroshima y Nagasaki. En su lugar, Oppenheimer ve la carne de uno de sus colegas abrasándose en una explosión imaginaria. Estas antípodas de la emoción se sienten simultáneamente, la grandeza y el horror de la modernidad capturados simultáneamente en el rostro esquelético de Cillian Murphy.

Pero aunque en la película son los radicales los que parecen tener los primeros recelos, sería un error pensar que fue la derecha política la que aprobó el bombardeo y solo la izquierda la que se opuso. El periódico del Partido Comunista de Estados Unidos, el Daily Worker, declaró tras el bombardeo que los Aliados habían tenido suerte de haber encontrado el objetivo «antes de que el enemigo pudiera idear contramedidas». Y continuaba: «Así que no saludemos nuestro dispositivo atómico con un escalofrío, sino con la euforia y la admiración que merece el genio del hombre». Tal vez, se podría replicar, tal cálculo era de esperar por parte de los estalinistas. Sin embargo, las revistas no estalinistas pero aún progresistas The Nation y The New Republic no opinaban de forma muy diferente. La editora de The Nation, Freda Kirchwey, escribió en aquel momento: «El sufrimiento, la matanza al por mayor que conllevó, han sido superados por su espectacular éxito».

Pocos escaparon del siglo XX con su honor intacto, aunque cabe destacar que fue el lado más religioso de la izquierda liberal el primero en manifestar su inquietud ante Hiroshima y Nagasaki. Como señaló el historiador Paul Boller, fueron de hecho el semanario católico Commonweal, orientado hacia el evangelio social, y su homólogo protestante Christian Century, los que directamente argumentaron que los bombardeos habían destruido la posición moral de la nación en el mundo.

Proliferación

Por duro que fuera el llamamiento al desarrollo de la bomba atómica, muchos de los que participaron en su creación centraron rápidamente su atención en detener la proliferación nuclear después de la guerra. Oppenheimer no fue ni mucho menos el único: su amigo Rabi, por ejemplo, se radicalizó, a su manera, con la Prueba Trinity, Hiroshima y Nagasaki, y desde entonces trabajó para impedir la proliferación nuclear. Al final de la vida de este último, en 1988, Rabi seguía haciendo campaña activamente, esta vez contra el programa de la Guerra de las Galaxias de Ronald Reagan.

Pero fue Oppenheimer quien sufrió quizá la mayor caída en desgracia una década después de que hubiera terminado la guerra, durante la caza de brujas macartista, cuando se le retiró su autorización de seguridad nacional. Como consecuencia, fue apartado de los altos comités gubernamentales en los que había presionado sin descanso a favor del control de las armas nucleares y la internacionalización de la ciencia y la tecnología atómicas.

El tercer acto de la película se centra en este periodo y en las batallas, grandes y pequeñas, de Oppenheimer con Lewis Strauss (Robert Downey Jr. en su mejor interpretación dramática desde Chaplin, de 1992), el hombre que le había invitado a convertirse en director del prestigioso Instituto de Estudios Avanzados de Princeton y que se sentaba junto a Oppenheimer en el Comité Asesor General de la Comisión de Energía Atómica (AEC) de Estados Unidos, la agencia civil que se había creado tras la guerra para gestionar la energía y las armas nucleares.

En 1946, Oppenheimer había presionado para que Estados Unidos abandonara su monopolio sobre las armas nucleares, revelara a la Unión Soviética todo lo que sabía sobre el tema y traspasara el control de las armas nucleares, así como de la ciencia nuclear y sus aplicaciones pacíficas, a una autoridad internacional de desarrollo atómico, que controlaría todo el material fisible. Truman aceptó el plan, pero la URSS desconfiaba de Washington y consideraba el marco, que habría incluido inspecciones de los recursos soviéticos de uranio, como una forma de que Estados Unidos mantuviera su monopolio nuclear.

A pesar de esta derrota, Oppenheimer siguió abogando por el control internacional de armamentos y, en particular, contra el desarrollo de la bomba de hidrógeno, un arma nuclear combinada de fisión y fusión unas mil veces más potente que las bombas lanzadas sobre Japón. Oppenheimer perdió una vez más, pero las Fuerzas Aéreas estadounidenses no se lo perdonaron.

Nolan evita estas fuerzas más amplias implicadas en su caída y, en su lugar, se centra en contar la historia a través de la amarga animadversión personal de Strauss y las ambiciones científicas del físico húngaro Edward Teller (Benny Safdie), que ya en Los Álamos había dedicado gran parte de su tiempo al desarrollo de un arma de fusión. Nolan muestra aquí su interés como escritor no solo por las cuestiones imposibles de la historia, sino por cómo los momentos cruciales de esa misma historia pueden ser encendidos por las debilidades de la ambición personal e incluso por la neurótica obsesión científica; en otras palabras, es el materialismo histórico de las grandes fuerzas económicas y políticas, pero plagado de las rarezas de los seres humanos reales.

Resulta extraño que algunos críticos consideren a Nolan un director conservador, el «conservador definitivo», cuando la figura central de su obra magna es un compañero de viaje comunista y víctima del macartismo que pasa buena parte de la película organizando sindicatos, cuya conciencia estuvo atormentada el resto de su vida por el peso de la responsabilidad de lo que su mente había forjado, y que hasta el final de sus días hizo campaña por la abolición de las armas nucleares. Se trataría de un conservador extremadamente extraño, además, que fuera de la pantalla recorre las huelgas de los escritores.

Por muy dramáticamente convincente que sea la caída de Oppenheimer, este tercer acto de la historia no es más que una representación de lo que la película trata en términos mucho más generales: el fracaso de la modernidad —hasta el día de hoy— para resolver su propia paradoja.

En 2023, el mundo sigue amenazado por 12.500 cabezas nucleares, según la Federación de Científicos Americanos. El Estado de bienestar de posguerra en Occidente, que todos los progresistas quieren ver extendido a todo el mundo y reformado en casa, se ha alimentado en gran medida de combustibles fósiles, pero esto ahora también amenaza el florecimiento de nuestra especie y, en los extremos de las proyecciones, nuestra propia existencia. Tras décadas de avances tecnológicos relativamente lentos, ahora parece que estamos entrando en una época tan transformadora —mediante tecnologías como la inteligencia artificial, la edición de genes y la biología sintética— como las décadas de Péguy, tecnologías que encierran enormes oportunidades para la liberación humana pero que tampoco están exentas de graves desafíos.

¿Podremos resolver el rompecabezas de la modernidad esta vez? En la película de Nolan vuelve a haber un indicio. La promesa original hecha por la unidad de los tres reinos de la modernidad en los primeros años del siglo XX, de liberación sin límites de la dominación —ya sea por otros humanos o por el resto de la naturaleza— no ha sido traicionada tanto como dejada sin cumplir. Lo que Oppie y Rabi y el resto de los progresistas antiproliferación de posguerra perseguían, un igualitarismo internacionalista ausente de los dogmas y falsas certezas del CPUSA, donde todo el mundo se beneficiaba de la energía nuclear pero las armas nucleares estaban prohibidas, sigue siendo el objetivo.

El proyecto debe seguir pasando por despojar las grandezas de la modernidad de sus horrores, realizar aún más maravillas que superen con creces las que Marx dijo que habían superado las pirámides de Egipto, y ponerlas a disposición de todos, en lugar de imaginar un posible retroceso de la modernidad a los horrores aún mayores que la precedieron. Permitamos que los artistas, los científicos y los radicales, con una confianza inquebrantable en la promesa de la modernidad, marchen una vez más del brazo.

Traducción: Florencia Oroz 
LEIGH PHILLIPS

Leigh Phillips es escritor científico y periodista especializado en la UE. Es autor de “Austerity Ecology & the Collapse-Porn Addicts”.

Publicado en: Global, titular2

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