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Vitalio

Crecen movilización y fuerza en EU de sus pueblos indígenas

19/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Jim Cason y David Brooks

Tulsa., Un equipo de investigadores, narradores y activistas indígenas estadunidenses aquí en el sur del país están logrando transformar la narrativa nacional sobre sus pueblos en los medios, el mundo de espectáculos y en los debates políticos estatales y en Washington.

Crystal Echo Hawk –indígena pawnee– directora fundadora de la organización Illuminative comenta en entrevista con La Jornada en sus oficinas en esta ciudad que en estos primeros cinco años esta iniciativa ha ayudado a promover la confirmación de la primera indígena en el gabinete presidencial en la historia del país, está proporcionando las investigaciones, datos y las capacidades de narrativa para ampliar el poder y la soberanía de las comunidades indígenas, nutrir campañas sobre las mujeres indígenas desaparecidas y asesinadas, difundir historias “borradas” de estos pueblos, y participar en campañas y proyectos para anular imágenes y mensajes racistas en los deportes y espectáculos y hasta asesorar en la producción de nuevas expresiones como una serie de televisión exitosa (Reservation Dogs).

La influencia del EZLN

Echo Hawk comenta que este esfuerzo para cambiar la narrativa y generar poder tiene que ver con lo que aprendió de joven en México, cuando visitó Chiapas en los años 90. “Estaré eternamente agradecida por mi tiempo con los zapatistas”, afirma, recordando su trabajo de solidaridad con el EZLN. “Sólo pienso de ese momento y movimiento increíble, un movimiento que se volvió global, de poder realmente aprender sobre el poder de la palabra y del cuento y cultura, y cuando eso se cruza con la política y la organización de bases, la magia puede ocurrir, momentos mágicos de movimiento”.

Los primeros pasos de Illuminative fue llevar a cabo extensas investigaciones sobre cómo los estadunidenses perciben a los indígenas. Encontraron que “78 por ciento habían escuchado poco o nada sobre comunidades indígenas estadunidenses”, cuenta Echo Hawk. Los resultados de estas investigaciones revelaron que 90 por ciento de las escuelas en este país no enseñan nada sobre la experiencia indígena más allá del año 1900; 72 por ciento de los estadunidenses casi nunca –o nunca– se encuentran con información sobre los pueblos indígenas de su país, y 53 por ciento de los hombres admitieron que la únicas veces que ven algo sobre los indígenas son en eventos deportivos por las mascotas o nombres de los equipos.

Estos datos llevaron a que Illuminative ayudara a desarrollar narrativas para campañas dedicadas a cambiar los nombres de equipos de deporte, logrando recientemente que el equipo de Pieles Rojas de Washington eliminaran el nombre insultante que los blancos habían impuestos a los indígenas.

Cambiar nombres de equipos no es suficiente

Pero cambiar nombres de equipos no es suficiente. “Lo que real y profundamente demuestran las investigaciones es que esto se trata de un enorme sistema que perpetúa e institucionaliza nuestro papel como nativos en este país. Y los principales promotores de eso son los medios de entretenimiento, educación primaria y secundaria como también el propio gobierno”, afirma Echo Hawk. “Si la gente en este país está condicionada a pensar que, o no existimos, o que estamos dañados y somos patéticos, borrachos, etcétera, todo demuestra qué tan profundo es el esfuerzo por borrar

“Podemos constantemente irrumpir contra los esfuerzos para borrarnos al amplificar nuestras historias, nuestras voces, nuestros temas y hacer todo lo que podamos para crear espacios para que la gente nos vea, nos escuche; así es como se cambia a los corazones y a las mentes.”

Un logro reciente con enormes implicaciones fue poco después de la elección del presidente Joe Biden, cuando una coalición de organizaciones indígenas, incluida Illuminative y sus aliados, aseguró la nominación de la primera persona indígena en ocupar un puesto de gabinete nacional, en este caso la ex diputada federal Deb Haaland como secretaria del Departamento del Interior que, entre otras cosas, está encargada de asunto indígenas a nivel federal.

El esfuerzo fue notable porque el cabildeo para lograr la nominación no fue sólo entre la cúpula, sino que incluyó la movilización y participación de representantes y líderes indígenas alrededor del país, generando por primera vez mayor atención y hasta asombro entre comunidades indígenas. Echo Hawk subrayó que muchos indígenas que nunca antes se habían involucrado en la política por primera vez se encontraron junto con otros observando intensamente y hasta participando en este avance histórico.

La participación política

El esfuerzo de abogar por la nominación de Haaland, quien ahora encabeza esa secretaría, ayudó a motivar mayor participación política de indígenas en el país. “Se trata de construir poder y activar a nuestra gente. Todo lo que hacemos está enfocado en cómo construir más poder para los pueblos indígenas”, enfatiza Echo Hawk. El enfoque central de todo esto es ampliar la soberanía de los pueblos indígenas al insistir en que estas comunidades deben tener el derecho, la responsabilidad y los recursos para abordar y resolver una amplia gama de asuntos, desde la violencia contra mujeres indígenas, revelar la verdad sobre la historia de cómo el gobierno estadunidense trabajó junto con organizaciones religiosas para establecer escuelas dedicadas a borrar la cultura, costumbres e historia indígena, como también reafirmar el poder de estos pueblos sobre los recursos naturales y el desarrollo de sus tierras.

Entre las señales de mayor poder indígena está la presencia de seis diputados federales que se identifican como indígenas –hace 20 años sólo había dos– como también una lista cada vez más larga de indígenas que son funcionarios electos locales alrededor del país, y el número creciente de personas en esta nación que están retomando su identidad como indígenas. “Una de nuestras estrategias de organización que estamos evaluando tiene que ver con un giro en la narrativa y cómo estamos construyendo una casa más grande e inclusiva de indígenas y sus aliados”, dice Echo Hawk. “¿Cómo exploramos la identidad indígena en el siglo XXI?” Agregó que el censo nacional de 2020 reveló un incremento de 85 por ciento en el número de personas que se identifican como indígenas, de 5.2 millones en 2010, a 9.7 millones en 2020.

“Ahora más personas proclaman esa identidad, porque no querían hacer eso antes. Esto es resultado de una conciencia mayor sobre el poder de los indígenas”, comenta Echo Hawk. En parte, dice, esto es resultado de esfuerzos de movilización indígena exitosos que tuvieron un perfil público nacional, como el triunfo de los sioux en Standing Rock en frenar la construcción de un oleoducto en Dakota del Sur. A la vez, subraya que en parte estos éxitos se construyeron junto con aliados de otras luchas, y que el futuro también depende de nuevas relaciones con inmigrantes indígenas latinoamericanos y filipinos en Estados Unidos.

Publicado en: Global

¿Por qué Irán y América Latina ven un enemigo común en EEUU?

19/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Hamid Javadi

 

En las reuniones del presidente Ebrahim Raisi con los líderes de Venezuela, Nicaragua y Cuba durante su reciente gira por tres naciones de América Latina, el tema apremiante que ocupó un lugar destacado en las discusiones fue la resistencia contra el intervencionismo estadounidense en todo el mundo.

América Latina tiene una enorme importancia geopolítica en la política exterior de Irán. Las implicaciones del viaje del presidente Raisi van más allá de las relaciones bilaterales. Significan un cambio más amplio en el orden mundial capitalista existente, con países independientes finalmente anunciando su llegada al gran escenario.

El llamado de Irán para un frente de resistencia más fuerte contra Estados Unidos, que se extienda desde Asia Occidental hasta el hemisferio occidental, resuena en millones de personas en América Latina que aspiran a la independencia y la prosperidad económica.

Una rápida revisión de la historia revela por qué los países latinoamericanos, en particular Venezuela, Nicaragua y Cuba, guardan rencor a Estados Unidos y están tan entusiasmados con forjar alianzas con países de ideas afines del otro rincón del mundo.

No hay nación en América Latina y el Caribe que no haya sido víctima de los indecibles horrores del imperialismo estadounidense en un momento u otro.

La intromisión estadounidense se ha presentado en varios tipos y formas, desde el espionaje y los golpes militares hasta las guerras de poder, desde las invasiones militares en toda regla hasta la anexión de territorios, que se remontan a principios del siglo XIX.

Resumen de las intervenciones de Estados Unidos en América Latina

Aquí hay una breve lista de eventos que se destacan en la larga y sangrienta historia de la intromisión de Estados Unidos en esa parte del mundo.

Estados Unidos invadió México en 1846 y anexó lo que ahora se conoce como el oeste de Estados Unidos. Luego invadió Cuba, la República Dominicana, la isla caribeña de Granada, Panamá y Haití, y orquestó golpes de Estado en Guatemala, Brasil, Haití, Venezuela y Honduras.

Desde que el presidente James Monroe emitió una declaración unilateral en 1823, supuestamente para contrarrestar la interferencia europea en las Américas, EE.UU. se ha involucrado en los asuntos cotidianos de la región, a menudo para reemplazar gobiernos adversarios con regímenes amigos para asegurar los intereses comerciales de EE.UU.

La política estadounidense en el hemisferio occidental estuvo guiada en gran medida por la Doctrina Monroe durante casi un siglo hasta que el presidente Theodore Roosevelt amplió la doctrina en 1904 al introducir lo que se conoció como el “Corolario Roosevelt”.

El corolario otorgaba a Estados Unidos la autoridad para intervenir en cualquier país del Hemisferio Occidental que considerara necesario.

Desde la introducción de la Doctrina Monroe, cualquier intervención militar en América Latina, y en cualquier otro lugar del mundo, se ha enmarcado como misiones no para expandir el poder estadounidense sino para promover instituciones republicanas y rescatar a las personas menos afortunadas.

Este paternalismo también estaba fuertemente teñido de racismo: el expansionismo estadounidense se justificaba sobre la base de la supremacía blanca. Los líderes estadounidenses esencialmente consideraban a los latinoamericanos como nativos “de color” que necesitaban la guía de blancos superiores.

Cuba

Cuando el presidente William McKinley envió tropas estadounidenses a Cuba en 1898 para luchar contra el ejército colonial español, dijo que lo hacía para detener “la opresión en nuestras mismas puertas”.

En muchos sentidos, 1898 fue un año decisivo para el imperialismo estadounidense a escala mundial, y los cubanos fueron los primeros en experimentar el impacto de esta profunda transformación en la psique estadounidense: Estados Unidos ya no estaba contento con el territorio que tenía en América del Norte.

La Guerra Hispanoamericana de 1898 puso fin a tres siglos de dominio español, pero también puso a Estados Unidos en control no solo de Cuba, sino también de Hawái, Puerto Rico y Filipinas.

Los cubanos, que habían luchado tenazmente por la independencia, inicialmente aplaudieron la participación estadounidense. Sin embargo, verían con frustración cómo Estados Unidos asumía cada vez más el papel de su nuevo señor supremo.

En los años posteriores a la guerra, EE.UU. usó todo lo que tenía a su alcance, incluida la imposición de dictadores amigos de EE.UU., para mantener el control de Cuba.

No es coincidencia que cuando la República de Cuba finalmente se estableció el 20 de mayo de 1902, se encontró en medio de rebeliones periódicas y ataques a los bienes estadounidenses.

Estados Unidos firmó un tratado con Cuba en 1903 que le otorgaba un control casi total de los asuntos cubanos. El tratado permitió a los EE.UU. establecer una base naval en la Bahía de Guantánamo (que se convertiría en sinónimo de abuso y tortura de prisioneros de la CIA un siglo después).

Una protesta contra el fraude electoral en 1906 le dio a Estados Unidos el pretexto que estaba buscando. Las fuerzas estadounidenses aterrizaron en Cuba una vez más supuestamente para sofocar los disturbios. Asumieron el control militar directo sobre la nación asediada.

Cuando los soldados estadounidenses abandonaron Cuba unos años más tarde, el presidente William Howard Taft advirtió que estaba “absolutamente fuera de discusión que la isla siguiera siendo independiente”.

Las intervenciones de Estados Unidos en los asuntos cotidianos de los países latinoamericanos provocaron una oleada de nacionalismo en toda la región en las décadas de 1920 y 1930. Cuba fue particularmente barrida por sentimientos anti-estadounidenses.

El presidente de los Estados Unidos, Franklin Roosevelt, alentó al ejército cubano a rebelarse, allanando el camino para el ascenso de un sargento llamado Fulgencio Batista.

El ascenso de Batista al poder se inició en 1933 a través de un levantamiento conocido como la Revuelta de los Sargentos, que derrocó al gobierno interino de Carlos Manuel de Céspedes y Quesada.

Batista se autoproclamó jefe de las fuerzas armadas y gobernó efectivamente Cuba al instalar una serie de presidentes títeres hasta 1940, cuando ganó las elecciones presidenciales con una plataforma populista.

Invitó a inversionistas y gánsteres estadounidenses a Cuba para sentar las bases de una industria turística lucrativa, basada principalmente en la prostitución y los juegos de casino.

Sin embargo, Batista es más notorio por su decisión de cancelar las elecciones al Congreso de 1952.

Fidel Castro, un abogado carismático, fue candidato en esa elección. Castro recurrió a la revolución cuando el golpe militar respaldado por Estados Unidos bloqueó su camino hacia la política electoral.

Batista huyó de Cuba el día de Año Nuevo de 1959. Al día siguiente, Castro descendió de su fortaleza montañosa a Santiago para pronunciar su primer discurso como líder de la revolución cubana.

“Esta vez, afortunadamente para Cuba, la revolución logrará su verdadero objetivo. No será como 1898 cuando llegaron los estadounidenses y se hicieron dueños del país”, declaró.

Los estadounidenses no se quedarían de brazos cruzados viendo cómo la joya de la corona de su imperialismo latinoamericano se les escapa de las manos.

En 1961, la CIA patrocinó a exiliados cubanos para que invadieran la isla en un intento fallido de derrocar a Castro. Los sucesivos presidentes de los Estados Unidos prometieron derribarlo mientras la CIA intentaba varios atentados contra su vida.

Castro sobrevivió y dedicó su vida a luchar contra el imperialismo estadounidense, grabando su nombre en la historia como un ícono del antiamericanismo. Se convirtió en un héroe para millones de personas amantes de la libertad en todo el mundo.

El embargo que Estados Unidos impuso a Cuba en 1960 después de la revolución enormemente popular de Castro no solo sigue vigente sino que se ha fortalecido a lo largo de los años.

El año pasado, la Asamblea General de la ONU reprendió enérgicamente por trigésima vez a Washington por su paralizante embargo sobre Cuba, con 185 países votando a favor de una resolución no vinculante que condena el embargo.

“Si el gobierno de Estados Unidos estuviera realmente interesado en el bienestar, los derechos humanos y la autodeterminación de los cubanos, podría levantar el bloqueo”, dijo Yuri Gala, representante adjunto de Cuba en la ONU.

Nicaragua

Cuba no fue el único país latinoamericano donde el viento de los sentimientos antiamericanos sopló con fuerza. En otras partes de las Américas, naciones enteras se enfrentaban al intervencionismo estadounidense.

Uno de esos lugares fue la nación caribeña de Nicaragua.

Estados Unidos usó el mismo estribillo que había invocado contra Cuba en 1898 una década después cuando la administración Taft declaró que estaba derrocando al gobierno de Nicaragua para imponer “instituciones republicanas” y promover el “verdadero patriotismo”.

Así comenzó un siglo de tensiones entre Estados Unidos y Nicaragua. Estados Unidos derrocó al presidente José Santos Zelaya en 1909. El golpe llevó a Estados Unidos a décadas de intervenciones en Nicaragua, como resultado de las cuales miles de personas fueron asesinadas y generaciones de nicaragüenses sufrieron.

Podría decirse que Zalaya fue uno de los líderes más formidables que ha visto Nicaragua. Sus intentos de restringir y regular las empresas estadounidenses en el país y su decisión de buscar préstamos de bancos europeos en lugar de estadounidenses llevaron a EE.UU. a deponerlo.

Washington pasó a instalar a Adolfo Díaz, contador jefe de la Compañía Minera La Luz, de propiedad estadounidense, como presidente de Nicaragua. Díaz le devolvió el favor al permitir que los asesores estadounidenses tomaran efectivamente las decisiones en su gobierno.

Los nicaragüenses nunca aceptaron el papel de su país como protectorado de los Estados Unidos, que en 1912 dirigía sectores clave de la economía del país, incluido su banco central, el ferrocarril y la línea de barcos de vapor.

Los lazos de Díaz con los EE.UU. lo convirtieron en una figura odiada en Nicaragua, que estaba presa de fiebres nacionalistas, especialmente dentro de las filas militares.

El secretario de Guerra, Luis Mena, acusó al presidente Díaz de “vender la nación a los banqueros de Nueva York” y se rebeló contra su gobierno. Una fuerza encabezada por el general Benjamín Zeledón, un ferviente admirador de Zelaya, acudió en su ayuda.

Díaz pidió ayuda a Estados Unidos, y eso se convirtió en un pretexto para la ocupación militar estadounidense de Nicaragua, que duró más de dos décadas.

Cuatro años después de que las tropas estadounidenses finalmente abandonaran Nicaragua en 1933, el general Anastasio Somoza García, el ambicioso comandante de la Guardia Nacional creada por los estadounidenses, se hizo con la presidencia.

Luego se convirtió en el patriarca de la familia Somoza, que gobernó Nicaragua como una dictadura familiar durante 42 años.

Tan pronto como Somoza fue asesinado en 1956, un grupo llamado Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) se rebeló contra la dictadura de Somoza. La revolución triunfó en 1979 y el FSLN forjó una alianza antiestadounidense con la Cuba de Fidel Castro.

El presidente estadounidense Ronald Reagan respondió lanzando otra ronda de guerra en Nicaragua que se prolongó durante nueve años, convirtiendo a la nación centroamericana en un campo de batalla sangriento de la Guerra Fría.

La ocupación estadounidense de Nicaragua en 1912 estableció un patrón peligroso que dio forma a la política exterior estadounidense a lo largo del siglo XX y hasta bien entrado este siglo.

En los últimos años, los sucesivos gobiernos estadounidenses han endurecido el régimen de sanciones contra Nicaragua con varios pretextos endebles, apuntando principalmente a la industria minera del país.

Después de que Daniel Ortega jurara como presidente de Nicaragua por cuarto mandato consecutivo en enero del año pasado, Estados Unidos y la UE endurecieron las sanciones contra el país.

Venezuela

Estados Unidos ha estado metiendo la nariz en los asuntos internos de Venezuela desde el siglo XIX.

Durante la mayor parte del siglo XX, la intromisión de Estados Unidos en Venezuela, que se asienta sobre vastos recursos naturales, se centró principalmente en el petróleo. Pero ese no ha sido siempre el caso.

Estados Unidos orquestó su primer golpe en Venezuela en 1908 cuando los marines estadounidenses ayudaron al vicepresidente Juan Vicente Gómez a tomar el poder.

Apodado “el bagre”, Gómez gobernaría Venezuela directa o indirectamente mediante el nombramiento de presidentes títeres, hasta su muerte en 1935.

Gómez gobernó con puño de hierro, encadenando, torturando y asesinando a los presos políticos en grillos. Sin embargo, se ganó el cariño de los EE.UU. al otorgar concesiones lucrativas a compañías petroleras extranjeras como Standard Oil (ExxonMobil hoy) y Royal Dutch Shell.

Con el propósito de explotar los abundantes recursos petroleros de Venezuela, Estados Unidos extendió la misma política de respaldar a Gómez e ignorar sus abusos de derechos a Marcos Pérez Jiménez, un general militar que tomó el poder en un golpe de estado en 1948.

Al igual que Gómez, Jiménez fue tan generoso con las empresas transnacionales como brutal con los venezolanos.

Venezuela finalmente cambió a la democracia en 1958, en un momento en que la mayoría de las demás naciones sudamericanas estaban hirviendo bajo las dictaduras militares respaldadas por Estados Unidos.

Los venezolanos disfrutaron de décadas de paz y prosperidad, pero Washington no quiso nada de eso.

Después de la elección libre y justa de Hugo Chávez en 1998 y su posterior lanzamiento de la Revolución Bolivariana, una serie de reformas económicas y sociales, Estados Unidos llevó su campaña de intervencionismo a nuevos niveles sin precedentes.

La Revolución Bolivariana, que nacionalizó sectores clave de la economía y mejoró enormemente el nivel de vida.

La Revolución Bolivariana, que nacionalizó sectores clave de la economía y mejoró enormemente el nivel de vida de los venezolanos, convirtió a Chávez en un héroe nacional. También lo convirtió en un hombre marcado en Washington.

La administración del presidente estadounidense George W. Bush respaldó un golpe militar contra Chávez en 2002. El golpe finalmente fracasó y Chávez volvió al poder en menos de 48 horas.

El presidente Barack Obama continuó satanizando a Venezuela, calificando al país como una “amenaza extraordinaria para la seguridad nacional” de los EE. UU., a pesar de que Venezuela nunca había iniciado una guerra en su historia.

El sucesor de Obama, Donald Trump, impuso sanciones económicas contra el gobierno de Nicolás Maduro, quien fue elegido presidente tras la muerte de Chávez en 2013.

También amenazó con atacar militarmente a Venezuela para deponer a Maduro, elegido democráticamente.

En 2019, Trump reconoció a la figura de la oposición Juan Guaidó como presidente legítimo de Venezuela en un intento de provocar la subversión dentro del gobierno y el ejército del país. Maduro dijo en ese momento que al presionar para que Guaidó asumiera, Estados Unidos planeaba “gobernar Venezuela desde Washington”.

Animado por Washington, Guaidó lanzó un golpe fallido para derrocar a Maduro.

El asesor de seguridad nacional de Trump, John Bolton, un animador de la invasión de Irak en 2003 y el “cambio de régimen” en Irán y Venezuela, llamó a Venezuela, Cuba y Nicaragua una “troika de la tiranía”.

Solo después de que la campaña militar de Rusia en Ucrania en febrero de 2022 interrumpiera el mercado mundial del petróleo, Estados Unidos planteó un posible reinicio de las relaciones con el

gobierno de Maduro. Washington incluso permitió que el gigante petrolero estadounidense Chevron reanudara sus operaciones en Venezuela.

Sin embargo, este gesto de distensión nunca fue sincero. Fracasó cuando EE.UU. excluyó a Venezuela, junto con Cuba y Nicaragua, de la Cumbre de las Américas que organizó en Los Ángeles en junio de 2022.

Para Venezuela, Cuba y Nicaragua, la exclusión recordaba la larga historia de intromisión de mano dura de Estados Unidos en los asuntos internos de los países latinoamericanos.

Si la historia sirve de guía, EE.UU. siempre ha tratado de socavar, a través de invasiones, golpes de Estado y sanciones, a los países que optaron por perseguir de forma independiente sus propios intereses políticos y económicos.

Después de regresar a casa de su gira por América Latina el viernes, el presidente Raisi elogió a las naciones de esa región por décadas de resistencia contra el sistema imperialista liderado por Estados Unidos y el actual orden mundial “injusto”.

Este espíritu de resistencia, subrayó el presidente, también lo comparte la República Islámica de Irán.

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Hamid Javadi es un destacado periodista y comentarista iraní que reside en Teherán.

Publicado en: Global

El derrumbe de Kiev

19/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Thierry Meyssan

Las armas han hablado. También ha hablado el momento de la verdad. La contraofensiva de Kiev ha fracasado de manera lamentable. Los enormes volúmenes de armamento enviados por los miembros de la OTAN han resultado inútiles. El campo de batalla se ha cubierto de cadáveres de soldados ucranianos enviados a morir inútilmente. Los territorios cuyas poblaciones decidieron por vía de referéndum unirse a la Federación Rusa seguirán siendo rusos.
Este “jaque mate” no sólo marca el fin de la Ucrania que alguna vez conocimos. También significa el fin de la dominación occidental, de un Occidente que apostó por la mentira.
El nacimiento del mundo multipolar puede llegar a concretarse durante este verano, en el marco de varias cumbres internacionales. Se impone una manera de pensar que no reconoce la fuerza como fuente del derecho.

Este artículo fue redactado el 10 de junio. En aquel momento, las únicas informaciones disponibles eran las que divulgaban Rusia y los estados mayores de los países de la OTAN. Kiev había impuesto un silencio mediático total sobre su contraofensiva. Quizás tendríamos que haber esperado un poco antes de publicar este artículo. Pero también pensamos que si Kiev hubiese logrado al menos romper la primera línea defensiva rusa… lo habría anunciado. Por consiguiente, decidimos publicar este análisis.

En 6 días, del 4 al 10 de junio de 2023, la contraofensiva del ejército de Kiev se ha convertido en una terrible derrota.

Las fuerzas rusas habían construido dos líneas defensivas en la parte de la Novorossiya ya liberada y en el Donbass. Los blindados occidentales de Kiev se estrellaron contra la primera línea.

Las tropas de Kiev arremetieron contra una docena de puntos con la esperanza de recuperar el territorio «ocupado». Sus blindados no lograron atravesar la primera línea defensiva rusa, se amontonaron frente a ella y allí fueron destruidos uno por uno por la artillería y los drones rusos.

Antes del inicio de la contraofensiva de Kiev, el ejército ruso había destruido centros de mando y arsenales de las fuerzas armadas ucranianas mediante ataques con misiles. Gran parte de la defensa antiaérea recién instalada había sido igualmente destruida con misiles hipersónicos. Al carecer de los medios antiaéreos destruidos, las fuerzas ucranianas no pudieron llevar a cabo las acciones que la OTAN había planificado.

Exceptuando su sistema de neutralización electrónica de los medios de control del armamento de la OTAN y algunos de sus misiles hipersónicos, Rusia no recurrió a sus nuevas armas.

La frontera se ha convertido en un extenso cementerio de hombres y blindados. Los aeródromos ucranianos están plagados de restos humeantes de aviones MiG-29 y F-16.

Los estados mayores de Estados Unidos, de la OTAN y de Ucrania se acusan entre sí de este histórico desastre. Nadie quiere cargar con la responsabilidad de la derrota. Varios miles de militares ucranianos han muerto inútilmente y 500 000 millones de dólares se han perdido en un gasto igualmente inútil. Las armas occidentales que hacían temblar el mundo en los años 1990 no han servido de nada ante el arsenal ruso de hoy. La fuerza ha cambiado de bando.

En este momento, ya se imponen dos conclusiones:

No debemos confundir el ejército ucraniano con los «nacionalistas integristas»

Ya no existe un ejército ucraniano capaz de librar una guerra de alta intensidad, pero Kiev todavía cuenta con las fuerzas integradas por los «nacionalistas integristas» –a veces denominadas «banderistas» o «ukronazis». Sin embargo, esas fuerzas no cuentan con la preparación necesaria para asumir un conflicto de alta intensidad –su experiencia se limita a la participación en enfrentamientos de baja intensidad. Sus cabecillas lucharon en Chechenia –a finales de los años 1990– bajo las órdenes de la CIA estadounidense y de los servicios secretos de la OTAN, y a veces en Siria –en los años 2020. Están entrenados para cometer asesinatos selectivos, realizar acciones de sabotaje y perpetrar masacres contra civiles. La guerra de alta intensidad está por encima de sus “capacidades”.

Esos elementos han logrado
sabotear los gasoductos ruso-germano-franco-neerlandeses Nord Stream y Nord Stream 2, el 26 de septiembre de 2022, para sumir a Alemania, y la Unión Europea en general, en la recesión;
sabotear el puente que atraviesa el estrecho de Kerch, conocido como «el Puente de Crimea», el 8 de octubre de 2022;
atacar con drones el Kremlin, el 3 de mayo de 2023;
atacar con drones el barco ruso Ivan Kurs, que defendía el gasoducto Turkish Stream en el Mar Negro, el 26 de mayo de 2023;
sabotear la represa de Kajovka, para dividir en dos la Novorossiya, el 6 de junio de 2023;
volar la tubería destinada al transporte de amoníaco entre Togliatti (en Rusia) y Odesa (en Ucrania), el 7 de junio de 2023, para sabotear la producción rusa de fertilizantes.

Como en las dos Guerras Mundiales y durante la guerra fría, los «nacionalistas integristas» ucranianos han demostrado sus “habilidades” en materia de terrorismo, pero no han tenido ningún papel decisivo en el campo de batalla.

En este momento es más importante que nunca percibir la diferencia entre los ucranianos, los militares, que creían defender a su pueblo, y los «nacionalistas integristas» [1], indiferentes estos últimos a la protección de sus compatriotas y que a lo largo de todo un siglo han demostrado tener como único objetivo la erradicación de los rusos y de la cultura rusa.

La Ucrania que alguna vez conocimos ya no existe

Lo que hoy queda de Ucrania es sobre todo un poder de comunicación. Kiev ha logrado hacer creer que el golpe de Estado de 2014, el derrocamiento de un presidente democráticamente electo para poner en el poder a los «nacionalistas integristas», fue una «revolución». También ha logrado disimular el hecho que el régimen nacido de aquel golpe de Estado reprimió a los ucranianos del Donbass, les negó el acceso a los servicios públicos, negó el pago de los salarios a los funcionarios en aquella región, negó el pago de las jubilaciones y acabo bombardeando las ciudades del Donbass. Y también ha logrado hacer creer en Occidente que Ucrania era un país homogéneo donde un solo grupo poblacional siempre vivió una historia común.

Como en la mayoría de las guerras, existe en Ucrania el factor «guerra civil» [2]. Todos pueden comprobar ahora que –a pesar de todo lo que se ha hecho para tratar de negarlo– el análisis que Vladimir Putin publicó en su momento no es una “reconstrucción” de la historia sino una verdad acorde con los hechos. El pueblo del Donbass es profundamente ruso. El pueblo de la Novorossiya, aunque su historia es diferente a la de Rusia (nunca existió en la Novorossiya el sistema de explotación de los siervos), también es de cultura rusa. A lo largo de la historia, Ucrania sólo existió como Estado independiente durante un decenio –durante los agitados periodos de 1917-1922 y 1941-1945–, al que se agregó después el periodo iniciado en 1991, a raíz de la disolución de la URSS.

Durante esos breves periodos, Kiev emprendió limpiezas étnicas y masacró a los propios ucranianos. Primero, cuando los nacionalistas integristas estuvieron en el poder –en 1917-1922, con el régimen de Petliura, y en 1941-1945, con el colaborador de los nazis Stepan Bandera. En 2014-2022, volvió a suceder lo mismo –bajo los presidentes Petro Porochenko y Volodimir Zelenski. O sea, en un siglo, los «nacionalistas integristas» ucranianos –así se designan ellos mismos– han asesinado a más de 3 millones de sus compatriotas.

Durante la Primera Guerra Mundial, la población de la Novorossiya se sublevó contra Kiev, con el anarquista Nestor Majno. Durante la Segunda Guerra Mundial, la población del Donbass y la población de la Novorossiya se sublevaron, como pueblos soviéticos, contra el régimen impuesto en Kiev por los ocupantes nazis y sus colaboradores ucranianos. Esas poblaciones luchan hoy, junto a las fuerzas rusas, contra los «nacionalistas integristas» de Kiev.

La única manera de evitar nuevas masacres es separar a los «nacionalistas integristas» de las poblaciones de cultura rusa que estos se empeñan en tratar de aniquilar [3].

Dado el hecho que la OTAN organizó un golpe de Estado en 2014, puso a los «nacionalistas integristas» en el poder y emprendió una verdadera guerra contra las poblaciones de las regiones de cultura rusa, es evidente que el país ya está dividido y que la única solución para el actual conflicto es dejar a esos elementos en el poder… en Kiev. Tocará a los ucranianos –y sólo a ellos– la tarea de sacarlos definitivamente del poder.

El conflicto actual ha iniciado el proceso. En las regiones liberadas por las fuerzas rusas los pobladores decidieron, mediante referéndums populares, unirse a la Federación Rusa. El presidente Vladimir Putin, interrumpió el avance inicial del año pasado para dejar espacio a las negociaciones con Ucrania, realizadas primero en Bielorrusia y posteriormente en Turquía. La región de Odesa es ucraniana, de jure, pero es culturalmente rusa. De jure, Transnistria sigue siendo moldava pero también es culturalmente rusa.

Técnicamente, la guerra puede considerarse terminada. Ninguna ofensiva de Kiev podrá modificar las nuevas fronteras surgidas del conflicto. Es cierto que los combates pueden prolongarse por mucho tiempo y que las partes están lejos de concluir un tratado de paz.

Pero también es cierto que las armas han hablado y que la suerta está echada. Y que también queda un problema en Ucrania, así como en Moldavia: la región de Odesa y la de Transnistria todavía no han pasado a ser rusas.

Lo más importante, sin embargo, es que aún subsiste un problema de fondo. En violación de sus compromisos orales y escritos, las potencias de la OTAN han acumulado enormes volúmenes de armamento estadounidense junto a la frontera de Rusia, cuya seguridad sigue estando en peligro.

[1] «¿Quiénes son los nacionalistas integristas ‎ucranianos?‎», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 17 de noviembre de 2022.

[2] «¿Es una guerra civil lo que vemos en Ucrania?‎», Red Voltaire, 18 de noviembre de 2022.

[3] «Ucrania y la Segunda Guerra Mundial como ‎conflicto inconcluso», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 26 de abril de 2022.

Publicado en: Global

Álvaro García Linera y la parálisis constituyente gubernativa en Chile

19/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Tercera

La instalación del nuevo Consejo Constitucional en Chile, el pasado 7 de junio, nos genera sentimientos encontrados para quienes vemos con nostalgia lo ocurrido hace un par de años atrás con la Convención Constitucional, pero también nos vuelven las preguntas sobre qué realmente pasó para que el escenario político en Chile haya cambiado tanto en tan poco tiempo, pasando de un órgano conformado mayoritariamente por personas independientes y de movimientos sociales, a uno conformado por lo peor de la ultraderecha pinochetista.

De ahí que se vuelve provocador lo planteado por el intelectual orgánico, ex vicepresidente de Bolivia y referente de varias izquierdas latinoamericanas, Álvaro García Linera, quien en una entrevista reciente dijo que el rechazo a la propuesta constitucional fue debido principalmente a una parálisis del gobierno de Gabriel Boric, dejando así en bandeja a los grandes medios de comunicación concentrados, la instalación de una campaña de desinformación masiva (1).

Por lo mismo, García Linera planteó sin decirlo explícitamente, de que el gobierno de Gabriel Boric debió haber tomado el camino de presidentes como Hugo Chávez, Rafael Correa y Evo Morales, en lo que refiere a un decisionismo gubernamental que haya permitido acercar al pueblo chileno al proceso constituyente en curso y garantizar así su victoria en las urnas, a través de fuertes políticas económicas que dieran certezas a la población, afectado enormemente por la pandemia y el aumento del costo de la vida.

Pero García Linera va mucho más allá con su crítica al fracaso de la Convención Constitucional al señalar que el verdadero poder constituyente en la región es el ejecutivo y no la asamblea misma, lo que me parece muy discutible y peligroso plantear para quienes queremos transformaciones profundas, pero siempre críticos de la concentración del poder imperante y defensores de la democracia y los derechos humanos, sean donde sea.

Lo señalo ya que si bien uno puede estar de acuerdo con la primera parte de la crítica de García Linera, en lo que refiere a la pasividad de parte del gobierno de Gabriel Boric en medio del proceso constituyente, y dado la importancia del momento histórico que estábamos viviendo como país, no puedo compartir su visión instrumental de lo constituyente, reproduciendo lo peor de las izquierdas autoritarias, que han terminado por apropiarse de los procesos de movilización social.

No es sorpresivo por tanto, que García Linera en su balance de la primera oleada progresista (2), no le de ninguna importancia en su análisis a la implementación de las nuevas constituciones latinoamericanas, como es el caso de Venezuela, Ecuador y Bolivia, al centrarse en ciertas políticas gubernamentales, dejando fuera aspectos realmente revolucionarios de aquellos procesos, como lo fueron la conformación de Estados Plurinacionales, Derechos de la Naturaleza y de nociones como Sumak Kawsay y Suma Qamaña, en tanto buenos vivires.

En consecuencia, lo que le importa a García Linera finalmente no es todo lo que estaba en juego en la propuesta constitucional chilena, marcado por un texto de enormes horizontes para Chile y el mundo en distintos temas y que se hacía cargo de enormes luchas históricas en el país, sino en la incapacidad del gobierno de Gabriel Boric de concentrar el poder, lo que es bastante lamentable para alguien que es tomado como referente, incluso para el mismo presidente.

En otras palabras, es como si esas constituciones hayan sido meros medios de gobiernos de izquierda, que a través de caudillos, terminaron por coaptar y negar las propias cartas magnas que impulsaron, como es el caso de Venezuela, que por supuesto García Linera no dice nada al respecto, negando implícitamente la crisis humanitaria que vive ese país, y una dictadura de Nicolás Maduro, lo cual termina por darle argumentos a la ultraderecha para que crezca cada vez más en la región y se desprestigie cualquier intento de las izquierdas latinoamericanas en democratizar a sus países.

Dicho esto, cobra mucho sentido lo señalado por autores que han estudiado a fondo el proceso constituyente boliviano y el pensamiento de García Linera, como es el caso del antropólogo Salvador Schavelzon, quien nos muestra cómo la noción de revolución que tiene el ex vicepresidente está marcada por una profunda centralización autoritaria y monopólica del Estado, muy influenciada por Lenin y de la experiencia de la Rusia soviética, en donde la represión estuvo siempre validada para mantener el control político sobre el pueblo y los territorios.

Ante esto, que el proyecto del MAS (Movimiento al Socialismo), a través del caudillismo de Evo Morales, haya sido siempre un proyecto político que usó la democracia y el proceso constituyente mismo como herramienta para centralizar el poder, como quedó de manifiesto con su postulación a presidente el año 2019, a pesar de que el año 2016 haya perdido un referéndum, que lo imposibilitaba a ir nuevamente de candidato, haciendo caso omiso de aquello.

Con esto por supuesto que no busco desconocer el golpe de Estado y la dictadura posterior de Jeanine Áñez, llena de racismo y colonialismo, así como tampoco con lo ocurrido en Perú con Dina Boluarte, pero de ahí a no ver una visión totalmente antidemocrática de algunas izquierdas en la región, que se creen los dueños de los destinos de los pueblos y poseedores de una verdad incuestionable, es seguir reproduciendo lo peor de ciertas experiencias que se dicen transformadoras.

En definitiva, seguramente Álvaro García Linera, como buen vocero de las izquierdas autoritarias, pensará que en Chile está todo perdido actualmente, y que solo una nueva revuelta social podrá generar nuevamente las condiciones para que aparezca un caudillo y un sector político que esta vez sí se apropie de todo el proceso centralizadamente, como no pasó el 2019 en el país por suerte.

1: https://www.youtube.com/watch?v=xpyM_FdE6Y4

2: https://www.youtube.com/watch?v=U9izfQIydw0&t=153s

3:https://rebelion.org/teoria-de-la-revolucion-en-alvaro-garcia-linera-centralizacion-estatal-y-elogio-de-la-derrota/

 

*Andrés Kogan Valderrama
Sociólogo
Diplomado en Educación para el Desarrollo Sustentable
Realizando Diplomatura en Masculinidades y Cambio Social
Magíster en Comunicación y Cultura Contemporánea
Con cursos de Doctorado en Estudios Sociales de América Latina
Profesional de la Municipalidad de Ñuñoa
Militante de Convergencia Social: https://sites.google.com/view/cslascondes

Publicado en: Chile

Petro transmite su “preocupación” por el auge fascista en Europa desde una fundación socialdemócrata alemana

19/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Insurgente.org

 

Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht fueron asesinados por orden de la socialdemocracia alemana. Gobiernos socialdemócratas, como el español y el alemán, están apoyando al gobierno neonazi de Ucrania. En el caso de España, el fascismo campea a sus anchas

Introducción

Antes de nada, conviene subrayar que, como socialdemócrata que es, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, se expresó a través de un discurso pronunciado en la sede de la Fundación Friedrich-Ebert-Stiftung en Alemania, la más grande y antigua fundación y cercana al Partido Socialdemócrata alemán. ¿Por qué subrayamos esto? Pues porque Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht fueron asesinados por orden de la socialdemocracia alemana. Y de aquellos polvos estos lodos.

La noticia

En el marco de su visita oficial a Alemania, el presidente colombiano, Gustavo Petro, considera que el crecimiento de la extrema derecha en España y en toda Europa es muy similar al escenario de 1933, cuando ascendió al poder Adolf Hitler al frente del partido Nazi.

Petro ofreció un discurso en la Fundación Friedrich-Ebert-Stiftung, “hoy tenemos a una izquierda europea que no sabe qué hacer, mientras el fascismo está avanzando. Lo pude ver en las calles de Madrid, mientras se organizaban contra mí, por el hecho de ser latinoamericano, por mi piel de color café con leche, por ser de izquierda”.

Para Petro, se está frente a una realidad que va avanzando y que si las circunstancias electorales son propicias, se vuelve determinante, igual que ocurrió con Hitler en 1933, cuando el capital le entregó el poder por miedo.

El mandatario colombiano expresó que la caída del Muro de Berlín en 1989 propició el debilitamiento de la izquierda: “después de una gran noche neoliberal como la llamamos nosotros, neoconservadora le dicen otros, que por décadas, tres o cuatro décadas, ha dominado al mundo, fundamentalmente a partir precisamente de ese lugar geográfico y del derribo del muro de Berlín, trajo una oleada neoconservadora, una destrucción del movimiento obrero a escala mundial, un debilitamiento formidable y una pérdida entonces de valor de la izquierda”.

La coletilla

El fascismo, que nunca ha desaparecido, es inherente al capitalismo, sólo que este deshumanizado sistema lo saca a relucir con la intensidad y las formas que en cada momento considere oportuno. Por otra parte, la socialdemocracia a la que pertenece Gustavo Petro no cuestiona el capitalismo, sino que lo defiende, aunque matizan que el que ellos proponen posee un rostro humano. ¡Como si eso fuera posible!

Gobiernos socialdemócratas, por ejemplo el español y el alemán, están apoyando al gobierno neonazi de Ucrania. En el caso de España, el fascismo campea a sus anchas.

Por infinidad de motivos, los gobiernos socialdemócratas también son responsables del auge del fascismo, tanto en Europa como en Latinoamérica.

Publicado en: Global

Ucrania. Ya se puede decir que la contraofensiva de la OTAN ha fracasado

19/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Insurgente.org

 

Pese a que la promocionada contraofensiva ucraniana apenas comienza, ya se pueden sacar algunas conclusiones políticas sobre el porqué del descalabro de Kiev.

Pese a que la promocionada contraofensiva ucraniana apenas comienza, ya se pueden sacar algunas conclusiones políticas sobre el porqué del descalabro de Kiev

En primer lugar, la jugada de la contraofensiva ha fallado. Si bien todavía queda una fuerza de combate considerable en el ejército ucraniano, incluido más del 75% del grupo de 60.000 efectivos entrenados y equipados por la OTAN que Ucrania había reunido en los últimos ocho meses, las suposiciones fundamentalmente erróneas sobre la calidad de la fuerza en la que Ucrania y sus aliados de la OTAN habían puesto sus esperanzas colectivas de victoria sobre Rusia han sido expuestas. En resumen, Ucrania carece de la capacidad militar para superar las defensas rusas.

Las brigadas de asalto más importantes de Ucrania, equipadas con la última tecnología militar occidental, no lograron avanzar fuera de lo que la doctrina defensiva rusa llama la línea de defensa de «cobertura», el amortiguador que está diseñado para canalizar y desbaratar una fuerza atacante antes de alcanzar la principal línea de defensa. Las bajas ucranianas fueron extremadamente numerosas y Rusia logró una proporción de muertes de 10 a 1, lo que es insostenible desde la perspectiva de un atacante.

Las razones del fracaso ucraniano son de naturaleza fundamental, lo que significa que no se pueden superar tal como están las cosas actualmente y, como tal, el Ejército ucraniano tiene cero posibilidades de éxito, sin importar cuánto presionen los ataques posteriores.

Lo primero y más importante es la calidad de las defensas rusas, especialmente en términos de la red de barreras (campos de minas, obstáculos y trincheras) que, cuando se combina con la tenacidad del defensor ruso y la abrumadora superioridad de la que disfruta Rusia en términos de apoyo de fuego (tanto de artillería como aérea), es la razón por la que los ucranianos no pueden avanzar más allá de la capa de «cobertura» de las defensas rusas. El equipo y las tácticas ucranianas son insuficientes para la tarea de romper las barreras de obstáculos rusas de manera significativa, condenando a las fuerzas atacantes a ser destruidas poco a poco por la artillería y los ataques aéreos rusos, así como por los contraataques locales montados por las fuerzas especiales rusas.

Además de las malas tácticas y las deficiencias de equipo (sí, los tanques Leopard y los vehículos de combate Bradley no eran las armas milagrosas que Ucrania y sus partidarios occidentales habían promocionado), los ucranianos están pagando el precio de la impresionante supresión de la defensa aérea enemiga por parte de Rusia que ya lleva varias semanas en marcha.

Rusia no solo ha neutralizado la capacidad de Ucrania para defender objetivos estratégicos mucho más allá de las líneas del frente, sino también para proyectar cualquier capacidad de defensa aérea significativa en la zona de conflicto real. Esto, combinado con la falta de una fuerza aérea viable, deja a las fuerzas terrestres ucranianas atacantes expuestas a todo el peso del poder aéreo ruso.

Los aviones de ala fija rusos han podido lanzar municiones guiadas con precisión con efectos letales en las áreas de reunión utilizadas por Ucrania para organizar sus fuerzas de ataque antes de enviarlas al campo de batalla. Se estima que entre el 25 y el 30% de las víctimas de Ucrania se deben a estos ataques. Los helicópteros rusos pueden usar sus misiles guiados antitanque con un efecto letal en las fuerzas ucranianas que operan en la zona de contacto, y las municiones merodeadoras rusas (es decir, «drones kamikaze») también se han cobrado un alto precio entre las fuerzas ucranianas. Todo ello casi sin oposición.

A menos que Ucrania pueda reafirmar alguna apariencia de defensa aérea en el campo de batalla, tanto en las áreas de retaguardia como en las líneas del frente, y desplegar su propio poder aéreo capaz de desafiar la superioridad aérea rusa en el campo de batalla, entonces no hay cantidad de coraje e innovación táctica en el campo de batalla de parte de las fuerzas terrestres ucranianas que altere el cálculo mortal del conflicto que prevalece en la actualidad.

Imperativo político

Una de las muchas tragedias del conflicto en curso es el hecho de que gran parte de lo que Ucrania hace en el campo de batalla no está dictado por la necesidad militar, sino por el imperativo político.

La batalla por Artemovsk (Bajmut), que recientemente concluyó y duró meses, es un ejemplo de ello, donde el presidente ucraniano Volodímir Zelenski insistió en verter mano de obra y equipo en una batalla por una ciudad que la mayoría de los expertos militares creían que tenía un valor militar estratégico mínimo. Sin embargo, la geografía no dictó el alcance y la escala de la batalla, sino más bien la percepción de la tenacidad defensiva ucraniana y, como resultado, entre 60.000 y 75.000 soldados ucranianos fueron dados de baja en lo que fue un esfuerzo fallido.

De manera similar, se le pide al Ejército ucraniano que realice lo que equivale a un ataque suicida contra las defensas rusas bien preparadas en condiciones que, como se detalló anteriormente, solo pueden resultar en una derrota decisiva de Ucrania. Esta vez, los culpables son los aliados de Ucrania en la OTAN que, en vísperas de su cumbre anual, están desesperados por cualquier señal de que la inversión multimillonaria que han realizado colectivamente en el Ejército ucraniano puede pagar incluso los dividendos más rudimentarios.

Por esta razón, la OTAN continuará presionando a Ucrania para que redoble la derrota, presionando a los rusos de manera ofensiva a pesar de que cualquier ganancia, si de hecho se puede obtener, sería de naturaleza pírrica e insostenible a largo plazo.

La realidad es que cuando la OTAN se reúna en Vilnius el 11 de julio, los rusos estarán en pleno proceso de destrucción del tercer Ejército ucraniano creado por la OTAN. El primero se armó durante el amortiguador proporcionado por la farsa diplomática de los Acuerdos de Minsk, de 2015 a 2022. Con unos 260.000 efectivos, esta fuerza fue destruida en gran parte en junio de 2022.

El segundo Ejército, que consta de unos 80.000 soldados ucranianos recién entrenados y equipados respaldados por miles de mercenarios extranjeros, es el resultado directo de miles de millones de dólares de ayuda militar proporcionada por la OTAN. Esta milicia pudo lanzar el exitoso (aunque poco valioso) contraataque ucraniano en el otoño de 2022, antes de ser diezmado en la guerra posicional que siguió (incluida la masacre de Artemovsk).

La fuerza de contraataque ucraniana de 12 brigadas con 60.000 efectivos que actualmente opera contra los rusos, nuevamente como resultado de miles de millones de dólares en equipo militar (incluidos tanques occidentales modernos, artillería y vehículos de combate de infantería), muy probablemente será destruida o enfrentará la destrucción inminente para cuando se reúna la cumbre de la OTAN.

La pregunta principal que enfrenta la OTAN es si tiene la capacidad política, económica y militar para formar un cuarto Ejército ucraniano y, después de su desaparición, un quinto, un sexto y más.

Hasta el último ucraniano

La OTAN está comprometida políticamente a librar un conflicto de poder con Rusia «hasta el último ucraniano». Esta trágica realidad significa que, independientemente de la realidad del campo de batalla que existe en Ucrania, la OTAN continuará presionando a Ucrania para que sacrifique su mano de obra en una lucha infructuosa contra Rusia por el simple hecho de que la OTAN no está dispuesta a perder voluntariamente la reputación política en el país y en el extranjero.

Sin embargo, esta voluntad política no significa automáticamente que la OTAN podrá sostener este objetivo ni económica ni militarmente. Si bien declaraciones recientes realizadas por el general estadounidense Mark Milley, presidente del Estado Mayor Conjunto, indican que hay decenas de miles de soldados ucranianos en la «tubería» de entrenamiento de EEUU/OTAN, y que EEUU/OTAN está reuniendo equipo suficiente para proveer a estos soldados, no estarán listos para el combate hasta dentro de varios meses, mucho después de que el tercer Ejército ucraniano haya encontrado su trágico destino en el campo de batalla.

Milley habló de nuevos sistemas de defensa aérea para Ucrania, y otros funcionarios de la OTAN hablan de la posibilidad de proporcionar a Ucrania (viejos) aviones F-16.

Sin embargo, los nuevos sistemas de defensa aérea no pueden alterar por sí mismos una realidad militar impuesta por Rusia a Ucrania a través de su estrategia de suprimir y destruir la defensa aérea del enemigo. Ucrania simplemente continuará una lucha perdida contra el poder aéreo ruso. Lo mismo se aplica a cualquier caza F-16 que se pueda proporcionar a Ucrania: demasiado poco, demasiado tarde y, en cualquier caso, incapaz de lograr un resultado significativo en el campo de batalla.

En Vilnius, la OTAN se enfrentará a la realidad de su impotencia como alianza militar cuando se trata de contrarrestar a Rusia en Ucrania.

Cualquier analista militar sabrá que, tal como están las cosas actualmente, Ucrania simplemente no puede prevalecer sobre Rusia. Las ilusiones de la OTAN de un «conflicto congelado» que parecen impulsar su loco deseo de armar a Ucrania hasta el infinito y más allá, además, están impulsadas por evaluaciones fundamentalmente defectuosas con respecto a la competencia y capacidad económica de Rusia, la competencia militar rusa y la voluntad del pueblo ruso para sostener este conflicto.

Aquí está la causa raíz del fracaso estratégico de la OTAN en Ucrania: una completa falta de comprensión sobre la realidad de Rusia hoy. Rusia podrá superar a la OTAN desde el punto de vista de la tecnología militar hasta que las naciones de la OTAN hagan una transición completa a una economía de guerra, algo que las naciones de la OTAN no tienen la voluntad política ni los medios económicos para lograr.

El Ejército ruso ha superado en gran medida las deficiencias que lo plagaron en las fases iniciales de la operación militar especial, y las fuerzas armadas rusas reunidas en la zona de la operación militar especial están altamente capacitadas, bien equipadas y debidamente facultadas para las tareas que se les han encomendado.

Además, la nación rusa se ha unido en torno al liderazgo del presidente ruso Vladímir Putin de manera abrumadora, unida en el convencimiento de que la guerra de poder que la OTAN está librando contra Rusia en Ucrania es de naturaleza existencial y, como tal, que Rusia no puede perder.

La OTAN no cambiará de rumbo en el periodo inmediato posterior a la cumbre de Vilnius; simplemente, hay demasiado impulso político como para intentar una alteración significativa de la trayectoria actual en Ucrania. Pero la OTAN tampoco producirá una fórmula ganadora en Ucrania. Más bien, seguirá persiguiendo poco más que una variación de un tema existente: armar a Ucrania para que pueda luchar mientras sea capaz de sostener la lucha.

Esta postura miope resultará en el inevitable colapso militar de Ucrania, probablemente en algún momento entre fines del verano o principios del otoño de este año. Cuando esto suceda, la OTAN tendrá que luchar para construir algún tipo de mecanismo de salvamento para ocultar su posición geopolítica debilitada frente a Rusia.

En este momento se desconoce cómo se verá. Pero una cosa es segura: debido a que la OTAN se niega hoy a considerar una rampa de salida del conflicto ucraniano, no habrá futuro para Ucrania mañana. El orgullo político de la OTAN será la caída y la destrucción de la nación ucraniana, su Ejército y su pueblo.

Publicado en: Global

La Tierra está muy enferma y en peligro en casi todos los aspectos ecológicos

11/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Seth Borenstein

 

Según un nuevo estudio, la Tierra ha sobrepasado siete de los ocho límites de seguridad establecidos científicamente y se encuentra en “la zona de peligro”, no sólo por el recalentamiento del planeta, que está perdiendo sus zonas naturales, sino por el bienestar de las personas que viven en él.
El estudio no se limita a analizar los límites de seguridad del ecosistema planetario, sino que incluye por primera vez medidas de “justicia”, que consisten sobre todo en evitar daños a países, etnias y géneros.

El estudio del grupo científico internacional Earth Commission, publicado el miércoles en la revista Nature, examina el clima, la contaminación atmosférica, la contaminación por fósforo y nitrógeno del agua debida al uso excesivo de fertilizantes, las reservas de aguas subterráneas, las aguas dulces superficiales, el entorno natural sin construcciones y el medio natural en general, y el construido por los humanos. Sólo la contaminación atmosférica no alcanzó el punto de peligro a nivel mundial.

Según el estudio del grupo sueco, la contaminación atmosférica es peligrosa a escala local y regional, mientras que la climática supera los niveles nocivos para los seres humanos en grupos, pero no llega a sobrepasar la pauta de seguridad para el planeta como sistema.

El estudio encontró “puntos calientes” de zonas problemáticas en toda Europa del Este, el sur de Asia, Oriente Medio, el sudeste asiático, partes de África y gran parte de Brasil, México, China y parte del oeste de Estados Unidos, en gran parte debido al cambio climático. Alrededor de dos tercios de la Tierra no cumplen los criterios de seguridad del agua dulce, dijeron los científicos a modo de ejemplo.

“Estamos en una zona de peligro para la mayoría de los límites del sistema terrestre”, afirmó Kristie Ebi, coautora del estudio y profesora de clima y salud pública de la Universidad de Washington.

Si el planeta Tierra se sometiera a un chequeo anual, similar al examen físico de una persona, “nuestro médico diría que la Tierra está realmente muy enferma en este momento y que lo está en muchas áreas o sistemas diferentes, y que esta enfermedad también está afectando a las personas que viven en la Tierra”, declaró en una rueda de prensa Joyeeta Gupta, copresidenta de Earth Commission y profesora de Medio Ambiente de la Universidad de Ámsterdam.

No es un diagnóstico terminal. El planeta puede recuperarse si cambia, entre otras cosas, el uso que hace del carbón, el petróleo y el gas natural y la forma en que trata la tierra y el agua, señalaron los científicos.

Pero “nos estamos moviendo en la dirección equivocada en básicamente todos estos aspectos”, dijo el autor principal del estudio, Johan Rockstrom, director del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático en Alemania.

“Se trata de un documento convincente y provocador, científicamente sólido en su metodología e importante para identificar las dimensiones en las que el planeta se está acercando al borde de los límites que nos lanzarían a estados irreversibles”, afirmó en un correo electrónico Indy Burke, decana de la Escuela de Medio Ambiente de Yale. Ella no participó en el estudio.

El equipo de unos 40 científicos creó límites cuantificables para cada categoría medioambiental, tanto para lo que es seguro para el planeta como para el punto en que se convierte en perjudicial para grupos de personas, lo que los investigadores denominaron una cuestión de justicia.

Rockstrom considera que esos puntos establecen “una valla de seguridad” fuera de la cual los riesgos son mayores, pero no necesariamente mortales.

Rockstrom y otros científicos han intentado en el pasado este tipo de medición holística de los diversos ecosistemas interconectados de la Tierra. La gran diferencia en este intento es que los científicos también se fijaron en los niveles local y regional y añadieron el elemento de la justicia.

La parte de justicia incluye la equidad entre generaciones jóvenes y viejas, entre diferentes naciones e incluso entre diferentes especies. Con frecuencia, se aplica a condiciones que perjudican más a las personas que al planeta.

Un ejemplo de ello es el cambio climático.

El informe utiliza el mismo límite de 1,5 grados Celsius (2,7 grados Fahrenheit) de calentamiento desde la época preindustrial que los líderes internacionales acordaron en el acuerdo climático de París de 2015. Hasta ahora, el mundo se ha calentado alrededor de 1,1 grados Celsius (2 grados Fahrenheit), por lo que no ha cruzado ese límite de seguridad, dijeron Rockstrom y Gupta, pero eso no significa que la gente no esté sufriendo daños.

“Lo que intentamos demostrar con nuestro artículo es que incluso a 1 grado centígrado (1,8 grados Fahrenheit) se está produciendo una enorme cantidad de daños”, dijo Gupta, señalando las decenas de millones de personas expuestas a temperaturas extremadamente altas.

La barrera de seguridad planetaria de 1,5 grados no se ha traspasado, pero sí el límite “justo” de 1 grado en el que la gente sale perjudicada.

“Sostenibilidad y justicia son inseparables”, afirmó el jefe de estudios medioambientales de Stanford, Chris Field, que no participó en la investigación. Dijo que querría límites aún más estrictos. “Las condiciones inseguras no necesitan cubrir una gran fracción de la superficie de la Tierra para ser inaceptables, especialmente si las condiciones inseguras se concentran en y cerca de comunidades pobres y vulnerables”.

Otra experta externa, la Dra. Lynn Goldman, catedrática de salud ambiental y decana de la facultad de salud pública de la Universidad George Washington, afirmó que el estudio era “bastante atrevido”, pero no era optimista respecto a que se tradujera en muchas medidas.

Seth Borenstein
es un periodista científico que escribe en muchos medios.

Publicado en: Global, Titular1

¿Hasta cuándo el culto al eurocentrismo?

11/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Marcelo Colussi

“Europa es un jardín florido”, dijo recientemente un alto funcionario de ese continente, mientras que el resto del mundo, según su parecer, es “la jungla”. Visión sesgada -absolutamente bochornosa, por cierto-, consistente con lo que un siglo atrás pudo decir un ministro de Estado de algún país de esa región: “Las razas superiores tienen el derecho porque también tienen un deber: el de civilizar a las razas inferiores”. Visión que hoy buena parte de lo que llamamos Norte (Europa Occidental y América del Norte) tiene del Sur global.

Esa concepción, a la que llamamos eurocéntrica, se impuso globalmente en estos últimos dos o tres siglos, en virtud del modo de producción vigente este tiempo, el capitalismo, y al desarrollo científico-técnico que posibilitó su expansión por todo el orbe. Como discurso hegemónico, esa cosmovisión eurocéntrica, de piel blanca, portadora de una tecnología novedosa en relación al resto del mundo, se ha impuesto -sangrientamente siempre, no olvidarlo- creando muchas veces el espejismo de hacer pensar a los dominados que sí, efectivamente, los dominadores eran “superiores”.

Así se desarrolló una cultura de sumisión donde los pueblos conquistados, a veces, en una muy compleja y problemática relación, terminaron glorificando a sus conquistadores. Eso ha pasado, y sigue pasando aún, en Latinoamérica.

No es infrecuente ver en cualquier punto de ese continente a algún ciudadano de aspecto aindiado o afrodescendiente (en Latinoamérica hay indios de los pueblos originarios y negros, descendientes de los esclavos africanos traídos siglos atrás, no blancos de ojos azules y rubias cabelleras), con el pelo teñido de amarillo. En esta sufrida región, para ambientar un programa cultural, en principio a muchos se le podría ocurrir usar música llamada “clásica” (música académica europea de los siglos XVII, XVIII o XIX) y no, seguramente, cumbia o ranchera. Y si se trata de organizar una cena de lujo, muy probablemente algún latinoamericano pensaría en ofrecer langosta, algún plato con un complicado nombre en francés, lasaña quizá… pero seguro que no arepa, humita ni indio viejo. Para ir “bien” vestido, un varón debe llevar saco y corbata y una mujer tacones altos con joyas; sería de “mal gusto” presentarse en güipil o con chaqueta de colores típicos como la usada por el ex presidente de Bolivia. Los palacios gubernamentales, aún rodeados de palmeras y bajo abrasadores soles tropicales, deben tener muchas columnas griegas con amplias escalinatas de mármol como los de los “hombres blancos” del Norte (el símbolo de la UNESCO, organización mundial de la ciencia y la cultura, es un Partenón griego), y la juventud “in” canta en inglés. ¿¡Cómo habría de tararear una canción en guaraní o en mapuche?! En diciembre, ¡por supuesto!, los malls (también se puede decir shopping centers, siempre en inglés) se llenan de pinos plásticos y nieve artificial con un viejo Barbudo vestido con trajes de piel. Si pensamos en pirámides fabulosas, pensamos en las de Egipto, olvidando que en Mesoamérica hay otras tan fantásticas como aquellas. Dato marginal: la civilización maya llegó al concepto de número cero hace más de mil años, cuando en Europa se cazaban brujas.

¿Por qué lo latinoamericano no es “civilizado”? ¿ Maldición de Malinche?

¿Pero quién dice que no somos “civilizados”? ¿Cuál es el ícono representativo de nuestros países? Hombres borrachos y mujeriegos, en general flojos para el trabajo, mujeres provocativas con sensuales caderas y pechos semidesnudos, sucias y caóticas ciudades desorganizadas atestadas de vendedores ambulantes y niños de la calle, uniformados impunes que ejercen un poder dictatorial, un agro semifeudal con campesinos famélicos usando bueyes y machete para sus faenas diarias. En general no se relaciona Latinoamérica con ciencia, tecnología, arte ni filosofía; pero sí se la asocia a atraso, a primitivismo, a sociedades detenidas en los siglos de la colonia española, profundamente católicas, llenas de prejuicios. Ahora bien: ¿de dónde sale esta cosmovisión? ¿Somos así los latinoamericanos, o esa es la lectura que sobre nosotros produce el discurso imperial que nos condena a ser “indios” y “negros” atrasados proveedores de materias primas baratas?

La dominación se asegura militarmente, y por la cultura. E incluso esta última termina siendo, a largo plazo, tan o más efectiva que las armas. Desde que hay sociedades de clases, siempre existe una cultura dominante que se impone marcando el ritmo a los dominados. El conquistado se resiste, pero también se pliega al conquistador. Seguramente como mecanismo de sobrevivencia, la dinámica de esta relación amo-esclavo está marcada por esta compleja dialéctica: el esclavo, por lo común, termina pensando con la cabeza del amo. De ahí que la maldición de Malinche puede establecerse y ser efectiva. ¿Por qué, si no, un indígena latinoamericano querría pintarse el pelo del color de quien lo conquistó?

Una supuesta cultura “superior” a otra no es más que patraña. ¿Son “mejores” los que tienen el “buen” gusto de comer pasta con vino tinto en vez de anticucho o de usar ropa con apagados colores pastel y no esos “primitivos” tonos vivaces de las guayaberas tropicales? Si alguien creyera que sí, verdaderamente es un primitivo. Lo curioso, no obstante, es que el mundo está basado en esa idea. Sin saberlo, sintiéndose “superiores” algunos e “inferiores” otros, continúa repitiéndose la estructura. ¿Nos irá mejor en la vida si nos teñimos el cabello de rubio y copiamos las modas de los anglosajones dominantes?

Producto de más de cinco siglos de imposición cultural, en Latinoamérica estamos adormecidos, y en muy buena medida seguimos creyendo, como la Malinche, que lo que viene de afuera es necesariamente “mejor”. El “made in…” es ya una garantía de calidad. ¿Pero hasta cuándo vamos a seguir con ese complejo de inferioridad? ¿Acaso si no somos rubios no podemos hacer nada “importante”? ¿Estamos condenados a proveer al norte (a precio de remate) sólo productos primarios y jugadores de fútbol? Las cosas están empezando a cambiar. La dominación llamada “occidental” está comenzando a caer.

Si hay algo primitivo, bárbaro y salvaje entre los seres humanos es, justamente, creerse superior a otro.

https://www.facebook.com/marcelo.colussi.33

https://www.facebook.com/Marcelo-Colussi-720520518155774/

https://mcolussi.blogspot.com/

Publicado en: Cultural

La geopolítica euroasiática frente al imperialismo

11/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Martín Martinelli 

 

El desplazamiento geopolítico desde los ’90 lo inicia la implosión de La Unión Soviética. Se manifiesta en el desmantelamiento de su área de influencia, así como el avance de la OTAN hasta el Báltico y la frontera rusa. Se intensificó la internacionalización productiva a través de las cadenas globales de valor.

Desde la unipolaridad, Estados Unidos lideró invasiones en Medio Oriente, Norte de África y Asia Central, además de acrecentar el cerco hacia China y Rusia. Desde 2001 a la actualidad, la crisis del 2008 es el parteaguas. La segunda década del siglo actual, presenció la reincorporación rusa al poder decisorio mundial por su maquinaria bélica y el resurgimiento chino por el alcance de su potencial económico.

El nuevo imperialismo (2001) las intervenciones de 2001-2003, el desplazamiento geopolítico a partir del 2008, acentuado en 2013-2015, para llegar al momento actual. El ascenso chino y la recomposición derivan en la declaración de EE.UU. del “pivote asiático” hacia China para cercarla. Este impulsa como contrapartida la “Iniciativa de la Franja y la Ruta” (Belt and Road Initiative, BRI) desde 2013. Estados Unidos en parte, Rusia y China (¿orden tripolar?) imponen su presencia económica y diplomática. Allí las potencias subimperialistas como Arabia Saudí, Turquía e Irán (opuesto a Washington) más el Israel coimperial influyen respecto a otros actores no hegemónicos.

La región de Asia Occidental es un nudo intersticial del eje euroasiático, como las recientes tres décadas lo evidencian. La zona detenta alrededor del 65% de las reservas mundiales probadas de petróleo y gas del planeta, y es fundamental por su proximidad a China y Rusia. Nuclea pasos centrales para el comercio internacional y sus transportes: el Estrecho de Ormuz, el Canal de Suez y el Estrecho de Bab el-Mandeb, más los Estrechos de Dardanelos y Bósforo. Asimismo, destaca su participación con una de las mayores adquisiciones de armamentos y logística militar.

Irán, Iraq y Afganistán, países estratégicos de Eurasia, pasaron de estar suscriptos a la política occidental a ser designados como enemigos de las mismas, en tres décadas consecutivas, el primero desde 1979 (inmediatamente lo siguió la Guerra Iraq-Irán 1980-88), el segundo 1991 (luego desde 2003) y el tercero 2001, ambos a través de la invasión directa, estos dos circundan al primero.

Una de las mayores pugnas actuales se despliega en este escenario de disputa efectivo, desde al menos la segunda mitad del siglo XX y del XXI, o sea, la independencia política de estos “nuevos países”. Al mismo tiempo percibimos el declive del atlantismo y la anglósfera tras cuatro siglos –o incluso menos– de dominio occidental.

El imperialismo clásico y el nuevo imperialismo

El imperialismo va en concordancia con los cambios en los procesos de acumulación, alterando la jerarquía geopolítica y las formas de dominación mundial. La etapa clásica se caracteriza por la colonización de espacios, en el periodo entre 1880-1914. La segunda etapa inicia con los enfrentamientos interimperialistas directos, podría periodizarse hasta la década de 1970 y la crisis del petróleo. La etapa de nuevo imperialismo se avizora en los ´80, comenzaría luego del desmembramiento de la URSS y las invasiones directas sobre el Medio Oriente ampliado.

Esta nueva dominación se basa en la actualización de la concepción clásica de Lenin, quien debate con Kautsky, una visión de rivalidad con otra de asociación interimperial. En los últimos cuatro decenios, un breve lapso unipolar es atravesado por dos fenómenos. Un desplazamiento geopolítico, gravita el resurgimiento de Eurasia, con Asia Pacífico como locomotora económica. Una asiatización económica desafía a la Tríada (EE.UU., Europa y Japón), debido al retroceso industrial estadounidense y la competencia hegemónica. En Medio Oriente, la devastación deja en un estado crítico a diversos países, y entonces, se desarrolla la geopolítica euroasiática frente al imperialismo.

Estados Unidos se erige como superpotencia protectora del capitalismo global. Explota el complejo MICIMAT: Militar-Industrial-Contra-Inteligencia-Medios-Academia-Think Tank y la ideología del “choque de civilizaciones”. La acción imperial se recrea a través del belicismo y ahí radica una diferencia crucial con la forma de expansión china. No solo se trata de las luchas por el poder, de los individuos o de los países, sino de las tendencias de la acumulación capitalista a escala global. Una forma de dominación actual se instituye a través de bases militares en espacios aliados u ocupados por las potencias.

El neoimperialism compendia cinco características: uno, el nuevo monopolio de producción y circulación; dos, el nuevo monopolio del capital financiero, la financiarización económica; tres, el monopolio del dólar estadounidense y la propiedad intelectual, –que genera la desigual distribución de la riqueza–; cuatro, el nuevo monopolio de la alianza oligárquica internacional –la política monetaria y las amenazas bélicas–, cinco, la esencia económica y la tendencia general. En suma, el imperialismo es una política de dominación desplegada por los poderosos del planeta a través de sus estados.

Las transiciones geopolíticas recientes

Desde las décadas de 1980 y 1990, el capitalismo se restructuró hacia políticas neoliberales y su fase neoimperialista. La recomposición de la nueva Rusia y el crecimiento económico exponencial chino combinaron con el declive del eje europeo franco-alemán y Japón. La alianza chino-rusa empezó en julio de 2001 con la creación de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), una asociación estratégica integral. La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), cuatro meses después, ocupó Afganistán tras el 11 de septiembre de 2001 con 300.000 soldados.

Las incursiones ambicionaron abatir a los países no alineados a sus políticas como Irak o Afganistán. Además de evitar el fortalecimiento de rivales potenciales como China, nuevo centro de acumulación de capital y dependiente del suministro de hidrocarburos, o Rusia (Doctrina Wolfowitz, 1992). Pero, EE.UU. quedó empantanado en Irak, en una guerra contrainsurgente, declinando su hegemonía sobre Medio Oriente.

La hoja de ruta indicaba como objetivos a los supuestos “ejes del mal” de la “civilización occidental”. Acusaron a Siria, Irak (dos de los nacionalismos laicos más consolidados promediando el siglo XX, con una ideología baazista), Afganistán, Libia e Irán, pero también países de otras latitudes como Venezuela, Corea del Norte, la ahora ex-Yugoslavia y otros que se dispusieran a desarrollar algún tipo de autonomía.

Las rebeliones en los países del Medio Oriente y norte de África, en 2011, están signadas por la OTAN invadiendo Libia. En 2013/14, la oposición chino-rusa impidió el inminente ataque estadounidense-OTAN sobre Siria. Este nuevo orden mundial, mantuvo su escenario de confrontación, por su posición geoestratégica y geoeconómica, por las rutas marítimas y terrestres, por su cercanía al Heartland, y por su preeminencia energética.

EE.UU. utiliza el dólar como moneda de cambio y reserva del valor, y para consolidarlo despliega su ejército. Desde 2001, “Guerra contra el terrorismo”, luego 2011, “Pivote asiático”, se aproxima a la “rivalidad entre las grandes potencias”, hasta el momento en espacios intermedios en Ucrania, Taiwán, el Sahel o Irán.

En la crisis sistémica la fisura interna estadounidense entre el globalismo de las costas y el americanismo del interior obstaculiza su proyección exterior. Mantiene su primacía financiera y tecnológica, frente a su crisis interna. No es un declive inexorable del imperialismo estadounidense, el cual, como estructura mundial de dominación, es jerárquica con subimperios y apéndices, pero no se trata de una gobernanza mundial.

El gigante asiático se consolida como mayor motor del crecimiento económico global. El Cinturón y la Ruta una apuesta geoeconómica hegemónica con contradicciones, se contrapone a la actuación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) de reconfigurar el Gran Oriente Medio desde 1991. Beijing al consolidarse supone un desafío ygenera todo tipo de tensiones para la hegemonía norteamericana.

La Nueva Ruta de la Seda (BRI) o el Puente Terrestre Euroasiático

El mapa del poder mundial delinea la alianza entre Rusia, China (objetivo de Estados Unidos que nunca se unieran) e Irán. En 2013, Putin advirtió sobre la pretensión norteamericana de reconstruir un mundo unipolar. Obama reafirmó la “excepcionalidad norteamericana” que le consentiría dirigir el mundo y así defender los intereses mundiales.

Con altibajos, las potencias que se mantuvieron con papeles más regionales o más mundiales, son Japón, Rusia (y URSS), Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Alemania. En los últimos dos siglos, China se transformó desde una situación semicolonial, periférica, mediante una mejora constante con base en la Revolución de 1949, para ascender a país central y hegemónico, en un caso inédito. Los últimos movimientos tectónicos denotan la importancia del Índico y el Pacífico, frente a la preminencia anterior del atlántico; si reparamos, en los puertos con mayor actividad del mundo.

La mayoría de la población mundial interactúa en el territorio euroasiático, escenario de multipolaridad, recursos, variedad cultural y lingüística. China representa el ascenso de Asia Pacífico, Rusia la potencia político-militar, territorial e inmensos recursos naturales. Europa es representada por su tríada: eje británico y Franco-alemán. No obstante, la irrupción geoeconómica sin antecedentes es China, cuya erradicación de la pobreza en beneficio de cuatrocientos millones de personas en el último medio siglo ejemplifica esa potencialidad, junto con el vuelco de su sobreproducción y excedentes al resto del mundo.

La tercera potencia en discordia es Moscú, desafiante geopolítico y militar, no tanto en lo económico. La prioridad inmediata es el acoso naval en el mar de China, zona vital del comercio mundial. A la OTAN Estados Unidos les añadió el AUKUS, junto con Australia, Gran Bretaña y también reactivó el QUAD, una especie de “OTAN del Pacífico” junto a Japón, Australia e India. Esta rodearía por fuera el “Collar de perlas” del corredor marítimo de la BRI. Mientras tanto, China lidera la Asociación Económica Integral Regional (RCEP, en sus siglas en inglés), entre quince naciones de la región de Asia y el Pacífico – como Japón, Australia, Indonesia, Filipinas y Vietnam –.

La estrategia estadounidense es contrarrestada por la alianza ruso-china, que se acopla en parte Asia Central (espacio postsoviético), y se incorpora a Irán (tratado de 25 años). En situaciones intermedias, se inclina hacia Pakistán (tradicional aliado nuclear de EE.UU.), y a Turquía (integrante de la OTAN) según la planificación de la BRI (Teherán-Estambul) con su posición geoestratégica, uno de los corredores económicos para llegar a Europa.

La doctrina de “Una sola China” ejerce su soberanía frente a los vestigios coloniales como Hong Kong y Taiwán. Su aparato militar se prepara mientras pregona su actuación pacífica. El “siglo de la humillación”, desde la Guerra del Opio en 1841 a 1949, cuando se funda de la República Popular China. Desde 2015, se diseñó una hoja de ruta en lo tecnológico, “Made in China 2025”, dirigido a estrechar su brecha; en 2035, fortalecer su posición, y en 2045, encabezar la innovación global.

La integración económica de la BRI con Rusia y Europa, ensamblan la intención de desenvolver el interior del país (como Xinjiang) y asegurarse la energía desde el centro de Eurasia. Además de restringir la presencia norteamericana y construir rutas que el ejército estadounidense no podría interrumpir en el caso de un mayor nivel de confrontación.

La vía ferroviaria –construida y proyectada– junto a la marítima y la terrestre conectan Eurasia. La ruta tiene lineamientos comerciales, industriales, de transporte, ciencia y tecnología. La estrategia se resume en una paz para su economía y su estatus global, estabilizar la situación económica y política global. A la extensión de su esfera de influencia, sus competidores responden con rivalidad geopolítica en la región del Indo-Pacífico.

Dos siglos de predominio marítimo, las sucesivas hegemonías británica y norteamericana, se intercalan con esta resolución terrestre (reduce el tiempo un tercio de lo necesario por mar) –las potencias talasocráticas frente a las telurocráticas–. Transforma la geografía de Eurasia central, luego de las invasiones estadounidenses, un “reordenamiento” pero en términos desiguales. Rusia, en 2015, con el apoyo tácito de China interviene con su ejército. Rusia y Estados Unidos difieren en la cercanía o lejanía geográfica adonde intervienen y el despliegue norteamericano alrededor del mundo con sus bases militares.

Alianza sino-rusa más Irán, oposición geopolítica al eje anglosajón

La alianza sino-rusa junto con Irán delinea un triángulo estratégico. Rusia recuperó protagonismo en el tablero geopolítico mundial. En el espacio postsoviético se desenvuelve otra parte de la contienda hegemónica y por los recursos, donde la OTAN avanzó hacia el este.

China luego de ser una potencia mundial y asiática, atravesó un periodo de invasiones e intentos de colonización primero británico y luego japonés. Y si bien posee armamento nuclear y es parte del Consejo de Seguridad de la ONU, no ha seguido la política de agresión de los restantes cuatro. Según los académicos chinos “el consenso de Beijing” desenvuelve un comportamiento circunspecto, una lógica geopolítica del poder agudo (sharp power), diferente tipo de injerencia al de las fuerzas solo diplomáticas(soft power), o estadounidense de respuestas bélicas duras (hard power) e interferencia política.

La política del pivote asiático estadounidense –y de la OTAN–, busca detener el despliegue de la BRI. Estados Unidos es imperialista, su posición es de agresión, los lugares adonde dirige sus flotas están a miles de kilómetros de su territorio. El país norteamericano con su geografía insular estuvo involucrado en guerras a excepción de diecinueve años de su historia.

Este reposicionamiento de Eurasia está representado, parte por este eje tripartito, aunque la desconexión con Alemania es otra cuestión central. China asume una reacción defensiva, destacan su planificación a largo plazo y el peso demográfico. El matiz es otra forma de reparto del poder multipolar. Está por verse si esto beneficia y en qué medida al resto del mundo.

Potencias subimperialistas

Las transformaciones en una región principal para la competencia hegemónica se reflejan o anteceden a variaciones sistémicas mundiales. Las tensiones globales repercuten allí a través de enfrentamientos indirectos, de las rebeliones populares, de las fluctuaciones en las alianzas. Los gendarmes periféricos no contradicen la independencia de actuación de esos países, pero si confirma el nivel de intervencionismo en la región. Basta observar los sucesivos mapas de Medio Oriente, sus independencias y sus enfrentamientos bélicos (1916, 1948, 1967, 1973, 2001, 2021) para constatar la atmósfera de confrontación.

El papel de esta región pasa por la energía global (producción, tránsito), los refugiados, la seguridad del Golfo Pérsico, la no proliferación nuclear, el islam político, los actores no estatales (como Jezbolá y Hamas), la cuestión israelí-palestina, guerras civiles como en Siria, tensiones regionales (como la rivalidad saudí-iraní), el BRI chino, más la independencia de los subimperios, las revueltas populares, las batallas democráticas y las resistencias antiimperialistas.

Luego de la implosión de la Unión Soviética, se delinea una reconfiguración del mapa, simbólica y material, que repercutió en la belicosidad regional, cuando EE. UU. invade a los países que había apoyado en la década previa de los ´80, Iraq (frente a Irán) y Afganistán (el “Vietnam” de la URSS). El propósito de dominación mundial, en el siglo XXI, pasa por la energía, los alimentos, la tecnología y la seguridad. Esa beligerancia estuvo amparada por la caracterización del enemigo musulmán como el adverso per se de “occidente” en reemplazo del “Oso rojo”.

En las dos décadas recientes, 2001-2021, Estados Unidos comienza sus invasiones directas sobre la zona en Iraq (1991, 2003-2021), Afganistán (2001-2021), el parteaguas, la crisis capitalista de 2008, Libia (2011), injerencia en Siria (2012) y en Yemen (2015). Además, el apoyo incondicional a Israel frente a los palestinos y Jezbolá, la alianza con Arabia Saudita y la aparición del ISIS (2014), más el acuerdo nuclear con Irán (2015). Esas incursiones quedaron atascadas hasta la actualidad, con países devastados, miles de refugiados, y consecuencias sociales críticas.

Las subpotencias ubicadas en Medio Oriente, Turquía, Irán, Arabia Saudita e Israel, compiten por diferentes zonas de influencia. Dos se perciben como herederas de los Imperios Otomano y Persa; el peninsular, respecto de las expansiones árabo-musulmanas al Norte de África y Europa; en el colonial, el “Gran Israel” no se condicen con algún imperio. En un punto, esto se equipara con las percepciones que tienen los rusos y chinos de sí mismos, y se diferencia de los estadounidenses por ser una colonia que se convierte en Imperio.

El carácter subimperial de Turquía, miembro de la OTAN y vinculado con el Pentágono, se comprueba en su intervención en los conflictos regionales, su represión a los kurdos o las controversias con Irán. Sin embargo, oscila entre la asociación y ciertas disidencias respecto de Estados Unidos. Como un lugar de paso y de conexión, la diferencia con sus vecinos es que no se sustenta en reservas de gas natural y petróleo, sino en el comercio y el turismo.

Irán domina el Golfo Pérsico con su territorio, puente entre Asia Central o China hacia el Mediterráneo. Aliado de Rusia y China, de India (construyó un puerto en Irán, para evitar Paquistán) que con Rusia son sus principales abastecedores de petróleo y gas. Para China, el país persa es trascendental en la BRI. Para Rusia, resulta esencial para neutralizar la V Flota de EEUU, con base en Qatar. A su vez, el eje Irán-Iraq-Siria-Líbano (con Hezbolá) y Palestina (con Hamas) constituye una oposición a Israel y los estadounidenses en la región. Irán posee la segunda reserva mundial de gas y la tercera de petróleo, un extenso territorio en una zona clave, lo opuesto a el aliado incondicional del “Imperio del caos”.

Los intereses, alianzas y roles de países subimperialistas como Turquía e Irán –con ambivalencias–, y aliados históricos del hegemón como Israel (coimperial) y Arabia Saudita. A su vez, estos países dirimen sus diferencias en terceros países, pero no se enfrentan directamente, como tampoco lo hacen las superpotencias. La rivalidad se observa en sus zonas de influencia, con los países del Golfo cuyo protagonismo aumenta. Un nuevo paradigma se abre a partir de la reciente reconciliación entre Arabia Saudí e Irán.

Israel es un coimperio con una “ventaja militar cualitativa” auspiciada por su aliado. Se acerca a países árabes, ubicado en estrechos marítimos claves Bahréin, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Sudán y Marruecos de forma abierta, así como podríamos sumar Arabia Saudita de manera subterránea. En, EAU lo aproxima a la costa opuesta de Irán dentro del Golfo Pérsico. Israel sofoca y coloniza a Palestina, bombardea la Franja de Gaza cíclicamente, la bloquea por tierra, mar y aire, una cárcel a cielo abierto.

Afganistán, el “Vietnam de la URSS”, es un país estratégico para la OTAN. Brindaría una ventaja geopolítica única sobre China, Rusia, India e Irán, siendo la plataforma para implicarse en Eurasia. Las guerras inducidas por la OTAN en Afganistán, Iraq, Libia, Siria o Yemen perturbaron la existencia de al menos cien millones de personas en esta región, en las recientes tres décadas.

La reconfiguración material transforma las territorialidades mediante intervención directa o indirecta. El concepto de subimperio jerarquiza los poderes capitalistas en el estado de guerra, latente o permanente. Actores locales cuyos intereses e interacciones resultan ambivalentes para las superpotencias. Turquía, la oposición a Irán y un acercamiento con el tratado nuclear, y la alianza con Arabia Saudita.

El declive hegemónico y el ascenso chino

Tras la crisis mundial de 2008, en la región del “mundo árabe” se rebelaron desde 2011, depusieron así monarquías o gobernantes de larga data. Sin embargo, la contrarrevolución represiva asestó varios golpes a ese movimiento. Las transformaciones de la década del 2010, expusieron como Estados Unidos viró en su política para redirigirla hacia China y Rusia.

La guerra contra Iraq aislaría a Irán como paso previo a su destrucción, quedaban dos regímenes opositores como el libio y el sirio. En Siria se encuentran las únicas bases militares que permitían a Moscú proyectar su poder naval y aéreo sobre el Mediterráneo. La ofensiva del llamado Estado Islámico contra el régimen sirio –apoyada por EEUU, Israel, Turquía y Arabia Saudita– apuntaba a Rusia y a Irán que, desde Siria, respaldaba a Jezbolá. De ahí la decisión rusa amparada por China, de involucrarse en septiembre de 2015.

En Siria el conflicto devastó a su población. Mientras Libia quedó en una situación de potencial disgregación y división estatal en tres regiones. Las fronteras terrestres de Irán, que sufrió numerosas sanciones económicas, están cercadas por bases militares estadounidenses. Se aproxima así al Golfo Pérsico y al Océano Índico, de interés chino.

EE.UU. en Medio Oriente, está en un retroceso, por el incumplimiento de sus planes, de convertir cinco países en catorce o de balcanizar varios Estados. Si bien destruyó varios países, el ingreso de China y Rusia, así como la influencia de Irán modificaron su hoja de ruta. El intento de rediseño imperial sintoniza con el aplicado por Francia e Inglaterra al comienzo del siglo XX.

La desestabilización de la región, mal llamada “Guerra Global contra el terror”, aniquiló 900.000 personas, causó 38 millones de refugiados y desplazados internos en Afganistán, Pakistán, Yemen, Siria, Iraq, Somalia, Filipinas, Libia y Siria, más la cuestión palestina. Perjudicó al menos cien millones de vidas. El cambio externo ha quedado de manifiesto porque Rusia y China, dos potencias en recomposición, han intervenido en diferentes sentidos en la región, e incidido además de las rebeliones populares y las potencias subimperiales.

Medio Oriente y Eurasia se constituyen como espacios decisivos del sistema mundial. Estados Unidos apuesta a conservar su hegemonía mundial. Intenta mantener la supremacía armamentística desplegada por el mundo, además de una serie de subpotencias socias o seguidoras en momentos clave, y por sus características. En Nuestramérica veremos si la confrontación entre los bloques Estados Unidos-Europa con la alianza estratégica Rusia-China genera nuevas realineaciones. Queda por saber si la doctrina Monroe prevalece. La reacción debiera ser aliarse y no dividirse, tal como lo conciben ellos.

Publicado en: Global

Colombia: El pueblo salió a la calle a respaldar las reformas del presidente

11/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Camilo Rengifo Marín  

Acosado desde varios frentes movidos por la derecha colombiana, que amenaza con paralizar al Congreso y congelar un paquete de reformas a las leyes de salud, trabajo y pensiones, el presidente Gustavo Petro elevó el tono y señaló ante la multitud que salió en su apoyo: “que no se atrevan a romper con la democracia porque se encontrarán con un gigante: el pueblo de Colombia en las calles de este país”.

Petro denunció nuevamente indicios de que se fragua en su contra un golpe de Estado o golpe blando y advirtió que los sectores que han atizado en los últimos días una crisis política a partir de un escándalo de dudoso trasfondo quieren “hacer lo mismo que en Perú, llevar al presidente a la cárcel, cambiar el gobierno y poner a un nuevo presidente no electo. Y eso se llama golpe de Estado”.

Es el golpe de la derecha y del gran capital contra sus reformas. No quieren salud gratuita, trabajo digno y un bono pensionario para que cualquier viejo o vieja tengan un sustento para poder existir.Durante su discurso insistió en que hay un plan para “destruir el apoyo popular del Gobierno” y dejarlo solo. Cargó contra los medios de comunicación y los grupos económicos, a quienes acusó de ejercer presión para hundir las reformas sociales (pensional, laboral y de la salud) en el Congreso, y dijo que hay intenciones de sacarlo del poder a través de investigaciones en la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes.

El mandatario anunció la propuesta de dos nuevas reformas: a los servicios públicos y a la educación. “Vamos por la reforma a los servicios públicos, para que el eje del servicio no sea el empresario sino el usuario“, aseguró. Esta reforma llega después de que el Consejo de Estado suspendiera el decreto 0227 de 2023, con el que el presidente Gustavo Petro asumía el control de la regulación de los servicios públicos.Habló de una reforma a la educación, específicamente a la Ley 30 de 1992, por la cual se organiza el servicio público de la Educación Superior. Según dijo, este es un mandato popular, “para que la juventud pueda acceder al derecho de educarse”.

El gobierno de  Petro fue llevado a una grave convulsión política a raíz del escándalo que involucra a la exjefa de gabinete Laura Sarabia, y al exembajador en Venezuela, Armando Benedetti, apartados de la administración por el Presidente desde el viernes pasado.

La crisis se remonta a enero de este año, cuando Sarabia denunció el robo de un maletín con miles de dólares en su domicilio. A finales de mayo, un medio de comunicación publicó una entrevista con Marelbys Meza, quien trabajaba de niñera para Sarabia y asegura que la funcionaria la hizo detener y la sometió a un interrogatorio con polígrafo durante cuatro horas en el sótano de un edificio anexo a la residencia presidencial.

Las acusaciones de Meza cobraron mayor notoriedad por incluir presuntas intercepciones telefónicas ilegales, una práctica  que se identifica con el autoritarismo de ultraderecha del expresidente Álvaro Uribe, acerbo crítico y rival político de Petro.

Asimismo, el fiscal general, Francisco Barbosa, atrajo con inusitada premura el caso y en pocos días lo ha convertido en una bandera de su gestión. Cabe recordar que Barbosa fue nombrado por el expresidente Iván Duque,  discípulo político de Uribe y compañero de estudios del fiscal.

En diciembre el Ejecutivo debe enviar al Congreso una terna para remplazarlo, por lo que las investigaciones se leen como un intento de torpedear la llegada de un sucesor que investigue los graves excesos de Duque. La procuradora general, Margarita Cabello (encargada de perseguir las irregularidades cometidas por servidores públicos), ha emprendido una campaña para reducir la representación de la coalición gobernante en el Congreso suspendiendo los derechos políticos de los legisladores oficialistas, una medida que desde 2014 fue desautorizada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Coridh). Semanas atrás, el exdirector de la Asociación de Oficiales Retirados de las Fuerzas Armadas (Acore), John Marulanda, aseguró que los efectivos en reserva harán lo mejor por defenestrar a un tipo que fue guerrillero, en referencia a Petro, quien perteneció al M-19. Marulanda llamó a los uniformados a actuar contra el mandatario tal como los militares peruanos procedieron con el depuesto Pedro Castillo, quien contempla desde la cárcel la sumisión de los golpistas al neocolonialismo estadounidense, así como la violencia represiva desatada por la usurpadora Dina Boluarte.

Colombia asiste a un episodio de lawfare como los que llevaron al derrocamiento de Dilma Rousseff y el encarcelamiento de Luis Inácio Lula da Silva, en Brasil, y de Fernando Lugo en Paraguay, o como el acoso judicial en Argentina en contra de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

La pacificación, prioritaria

El mandatario, que asumió el mando hace 10 meses, también anunció que hoy viaja a La Habana para una ronda de negociaciones con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en la que se espera firmar un alto el fuego.

El escenario de crisis se ha agravado en las últimas semanas a partir de lo que los medios y personeros de los partidos de la oposición derechista y ultraderechista insisten en calificar de el mayor escándalo de corrupción en los últimos tiempos, como cabeza de playa de una estrategia de golpe blando. Empezó por una triangulación de un conflicto personal entre el ahora exembajador de Colombia en Venezuela Armando Benedetti, la asesora del presidente Laura Sarabia y una niñera que presuntamente robó a ambos (hecho no probado), aderezado por intercepciones telefónicas filtradas a la prensa y acusaciones contra ambos de abuso de poder.

El pleito subió de tono con la publicación en la revista Semana (cabeza de playa anti-Petro) de más chuzadas en las que Benedetti, diplomático sui generis conocido por su indisciplina frente a la cancillería y sus adicciones, soltó en medio de improperios subidos de tono amenazas de dar a conocer presuntos financiamientos del narco a la campaña de Petro. Ambos funcionarios fueron destituidos, pero para la oposición no hay otro tema en la agenda nacional, aunque carezcan de cualquier prueba de los supuestos delitos.Los mismos medios que hoy atizan el fuego contra Petro callaron a mediados de mayo, cuando Salvatore Mancuso, ex jefe de la paramilitar de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) , rindió su primera audiencia ante la Jurisdicción Especial para La Paz (JEP), donde confesó cómo ordenó masacres, descuartizamientos, desapariciones y robo de tierras, muchas veces para cooperar con el ejército.

También callaron cuando el último miércoles, la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas en la zona de Juan Frío, norte de Santander,  localizó una fosa con 200 cuerpos, enterrados ahí por las AUC a petición del ejército. Para esa prensa que responde alos grandes capitalistas colombianos, eso pareciera no ser escándalo.Centrales obreras, el magisterio, buena parte del movimiento estudiantil y formaciones políticas afines al Pacto Histórico, entre ellos un gran contingente de la Unión Patriótica, respondieron a la convocatoria de salir a las calles. Además de la marcha multitudinaria de la capital, que movilizó a decenas de miles desde la Plaza de la Nación hasta la histórica Plaza Simón Bolívar, hubo concentraciones en cerca de 200 municipios.

«No hay que temer, hay que cambiar», «Petro se queda. Adelante con las reformas», «Yo confío en Petro», se leía en las  pancartas. En esta oportunidad, el presidente bajó a la calle, caminó un corto tramo entre la gente.

Y desde la Plaza Simón Bolívar, sobre un pequeño templete, levantó su petición a los legisladores del país: solicitamos desde nuestra humildad, desde nuestras ganas de justicia, que aprueben las reformas que le garantizan al pueblo sus derechos. Esto no es una solicitud violenta, irrespetuosa, armada, Es una solicitud popular que nace de las entrañas del territorio excluido, de la base de la nación.

“¿Queremos una eterna Colombia de las exclusiones; una Colombia donde la prensa odia a la vicepresidenta por su color de piel? ¿Queremos una Colombia que lleve al indígena al cepo como en los años de esclavitud o un indígena que algún día pueda gobernar este país? ¿Una Colombia donde los jóvenes que salen a protestar se les dispare a los ojos?”, preguntó.

El objetivo de la paz es el mayor deseo de la sociedad colombiana. El primer requisito es que el país tenga justicia social, añadió.

Cierre de la negociación de Paz con el ELN

Y en el marco de la Plaza de Bolívar abarrotada por miles de manifestantes que salieron a expresar su apoyo a las reformas propuestas por el actual gobierno, Petro anunció que viaja a La Habana para cerrar el tercer ciclo de negociaciones con el ELN: “Voy a firmar un papel que puede significar el comienzo sin retroceso de una era de paz para este país”.

Desde días atrás se especula con el acuerdo alcanzado en la Mesa sobre cese bilateral de fuegos por un periodo de seis meses. La decisión de la Fiscalía General de la Nación de levantar las órdenes de captura vigentes contra el comandante Antonio García, corresponde a la magnitud de lo alcanzado en esta fase de la negociación, donde también se debaten temas como la participación de la sociedad en el proceso de construcción de paz, así como acciones y dinámicas humanitarias.Otros ceses de fuego, de poca duración, fueron anunciados durante estos meses, todos ellos como materialización del propósito de Paz Total: uno con el Clan del Golfo –paramilitares herederos de las Autodefensas Unidas de Colombia–, y otro con el Estado Mayor Central de las Farc. En ambos casos, todo está en vilo debido a la violación de lo acordado por uno u otro sector, por uno u otro motivo, y tal propósito esta por retomarse.

Los allanamientos de la Fiscalía

Durante su discurso en la marcha a favor de las reformas sociales, el presidente se volvió a referir al escándalo de Laura Sarabia y Armando Benedetti, que involucra supuestas “chuzadas” (escuchas telefónicas). El mandatario dijo que las puertas de la Presidencia están abiertas a cualquier investigación: “no tenemos nada que ocultar”. Horas antes de que el presidente  saliera a las calles para marchar junto a quienes reclaman la aprobación de sus reformas, agentes de la Fiscalía tomaron el piso 13 del edificio de la Dian, donde al parecer funciona una oficina de seguridad de la Presidencia y el ente investigador trata de averiguar si desde ahí se habría interceptado el celular de Marelbys Meza, la exniñera de Laura Sarabia. Petro recordó también que su campaña presidencial fue objeto de interceptaciones ilegales que ninguna autoridad investigó.

Petro se refirió a gobiernos anteriores y aseguró que “no chuzamos, no golpeamos a las personas humildes; no destruimos los ojos de la juventud, no torturamos en las mazmorras, no chuzamos magistrados, periodistas, gente de la oposición, no violamos los derechos de la humanidad”. Dijo que las acusaciones en su contra carecen de ética y que no tiene miedo a ninguna investigación. Pero la maquinaria del golpe blando parece no deternse. Al tiempo que Petro pidió apoyo para sus reformas, la Comisión Séptima del Senado aplazó el debate de la reforma pensional, pues no logró conseguir quórum.  Esta ha sido una estrategia usada  por la oposición y partidos de derecha para no debatir los proyectos.

*Economista y docente universitario colombiano, analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE.

www.estrategia.la)https://estrategia.la/2023/06/08/colombia-el-pueblo-salio-a-la-calle-a-respaldar-las-reformas-del-presidente/

Publicado en: Colombia

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PODCASTS DE DON JUAN

Don Juan
Don Juan

Este podcast tiene la intención de reproducir interpretaciones personales de algunos clásicos de la poesía universal. Entiendo, al igual que Octavio Paz, que la poesía es una actividad emocional revolucionaria, un ejercicio espiritual, un medio de liberación interior y una búsqueda de transfiguración. Adonis, Ali Ahmad Said y Octavio paz son mis favoritos. Dos clásicos modernos.

LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
byjuan

Este poema, como tantos otros, tiene que ver con los límites de la vida. Es un poema profundo y desconcertante, pero como todos en los poemas de Adonis nunca sabemos a dónde nos lleva sus impresionantes versos, es como no saber en qué puerto este barco llegará anclar.

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LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
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