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Vitalio

SIRIA. China insta a levantar las sanciones Ante el Consejo de Seguridad de la ONU

02/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Insurgente.org

Según informa SANA, este jueves 29 de junio, China instó a incrementar el apoyo humanitario para hacer frente a los desafíos financieros en Siria, y subrayó la necesidad urgente de levantar sin condiciones todas las sanciones unilaterales e ilegales impuestas a esta nación árabe.

La  postura fue expresada por el representante permanente adjunto de China ante la ONU, Geng Shuang, durante una sesión informativa ante el Consejo de Seguridad de la ONU sobre Siria.

Shuang resaltó el impacto significativo de las grandes brechas en el financiamiento humanitario, lo cual afectó la implementación de operaciones de socorro y proyectos de recuperación temprana en Siria. En este sentido, instó a incrementar el apoyo financiero para mejorar las condiciones humanitarias en Siria.

El diplomático chino resaltó los esfuerzos del gobierno sirio en facilitar el acceso de la asistencia humanitaria a las áreas afectadas, así como agilizar la emisión de visas para los trabajadores humanitarios.

Asimismo, destacó la importancia de la remoción de minas que representan una amenaza para la seguridad de los civiles y obstaculizan los esfuerzos humanitarios.

En el mismo contexto, el diplomático fustigó que algunos países alegan su preocupación por la situación humanitaria en Siria y, al mismo tiempo, imponen deliberadamente sanciones unilaterales, lo que provoca un agravamiento de las condiciones económicas y humanitarias en Siria.

“Este hipócrita y contradictorio comportamiento de algunos países no es diferente de pretender realizar reanimación cardiopulmonar para un paciente sin dejar de asfixiarlo”, expresó.

Publicado en: Global

IRÁN se une a la alianza China-Rusia

02/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Insurgente.org

Irán ingresará la próxima semana en la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), alianza regional que incluye a China y Rusia, según anunció el viernes 30 de junio el jefe de la diplomacia rusa, Sergei Lavrov.

«En la próxima reunión del Comité de Jefes de Estado [de la OCS], que se celebrará el 4 de julio, se formalizará la plena adhesión de Irán», declaró Lavrov a la prensa desde Moscú. En la reunión también se firmará un memorando sobre las «obligaciones» de Bielorrusia, aliado de Moscú, «que también pondrá en marcha un procedimiento de adhesión de pleno derecho» a la OCS, añadió Lavrov.

La Organización de Cooperación de Shanghai, creada en junio de 2001, reúne actualmente a ocho países: Rusia, China, Kazajstán, Tayikistán, Kirguistán, Uzbekistán, India y Pakistán.

Irán se muestra actualmente muy activo en la reducción de su aislamiento internacional, estrechando lazos con China y Rusia y reconciliándose con sus vecinos árabes, además de reducir las tensiones con los países occidentales.

Además de la OCS, Teherán dice querer unirse cuanto antes a otra organización sin miembros occidentales: los Brics, que agrupan a Sudáfrica, Brasil, China, India y Rusia.

Publicado en: Global

La Fábrica de Sueños. Searching for Sugar Man (2012). El ilustre desaparecido del único thriller musical

25/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Luis Carlos Munoz Sarmiento

Por último, la tolerancia nunca ha provocado ninguna guerra civil; la intolerancia ha cubierto la tierra de carnicería.

F.-M. Arouet, Voltaire

Esperar que la gente te trate bien porque eres buena persona, es como esperar que un tigre no te ataque porque eres vegetariano.

Bruce Lee

Un amigo de todos es un amigo de nadie.

Aristóteles

El Ciclo El Documental: Padre del Cine, que se emite desde la bóveda interdisciplinaria de La Fábrica deSueños, por vía del Cine-Club Al Filo del Tiempo, continúa con Searching for Sugar Man (2012), del cineasta sueco Malik Bendjelloul. Obra que se ha traducido (mal) con el título de Buscando al señor azúcar cuando en realidad corresponde a la búsqueda del surtidor de perico o de cocaína y cuya estructura fílmica está montada sobre el esquema del thriller, uno atípico, en el que no hay muertos, salvo al que desde el inicio se da por suicidado: Sixto Diaz Rodriguez, tal cual es el nombre completo del protagonista, al que también se conoce a través del documental por Sixto o Rodriguez o Jesus o ‘Sixth’, alias éste del que no se dice nada, pero que además de Sexto hijo es sinónimo de Sixto, nombre de pila. A buscarlo, casi con frenesí, contribuye una muy amplia horda de personajes, entre ellos, preciso, alguien a quien se presenta como musicólogo-detective y se alía con un joyero y vendedor de discos.

Stephen Sugar Segerman (SS) viaja en su carro y canta Sugar Man, como le decían en el ejército; su apodo viene del tema: de ahí pasó a Sugar. Hace 40 años fue lanzado el LP de Sixto Rodriguez, Cold Fact (1970) o Un dato duro. (1) Luego viene Coming From Reality (1973) o Viniendo de la realidad. (2) El primero, un álbum muy popular en Sudáfrica (S. Á.), uno de los mayores de la época y, no obstante, nadie sabía quién era Rodriguez (sic). De cualquier rockstar había información, pero no de él. Entonces, se enteraron de que se había suicidado: inmolado en escena, pegado un tiro en la sien: no sólo había suicidio, sino que era el más grotesco de la historia del rock. Bajo esa consigna Bendjelloul consigue captar la atención del espectador hasta que tiene que pasar lo inevitable. Dennis Coffey le propone a Mike Theodore conocer a un artista, se llama Rodriguez y vive junto al río Detroit. A un bar del barrio de los muelles fueron a verlo. ‘Era como salir de una novela de Sherlock Holmes’.

Cerveza por doquier, muestras de maní, un caos. De pronto, el ruido de una batería, el sonido de una guitarra y una voz, extraña por demás; al instante, se ve la sombra de un hombre, pero no su rostro. Sólo su espalda, mientras canta en el rincón: una forma alegórica de timidez. El único que escribía letras entonces era Bob Dylan, pero lo que Coffey y Theodore veían ‘era incomparable’; le propusieron grabar un álbum. Crucify Your Mind (1970). ‘¿Fue un cazador o un jugador / el que te hizo pagar el precio? / ¿El que ahora goza de una buena posición / y prostituye tus pérdidas? / Fuiste torturado por tu propia sed / en los placeres que andas buscando / ¿Te convirtió eso en Tom el Curioso o en James el Débil? / y aseguras tener algo entre manos / algo que consideras único / pero te he visto autocompadecerte / mientras las lágrimas rodaban por tus mejillas’. (3) Para Dan DiMaggio era el espíritu vago por la ciudad, Detroit tiene sus zonas desoladas y a veces se lo topaba en una esquina lejos de La Cloaca…

Sixto le llamaba la atención, no sólo a él, era un dato para la mitología: todo el mundo quería saber quién era, a qué se dedicaba. Oyó por ahí, siempre el rumor, que era albañil, construía, hacía techos. Así comienza a armarse un tapiz antropo/sociológico en torno a un hombre que se situaba entre el ser político, el artístico y el científico pues además estudió filosofía en la U., como cuenta una de sus hijas. Con las que, a propósito, pareciera haberse dejado de ver o hablasen muy poco o él ya no existiera, quizás como quien acata el diktat del guion. Sixto era una especie de homeless, tipo sin hogar u hombre a la deriva, que va de refugio en refugio, con ese malestar baudelaireiano llamado la grande maladie de l’horreur du domicile. Detroit en los 70 era un lugar jodido, en decadencia, con casas en ruinas, sitios gays y de putas, como en los que cantaba Sixto, y era su hábitat natural. Para hablar del primer LP, citaba a Coffey y a Theodore en una esquina y al bajar de sus carros surgía él, ‘el poeta interior de la ciudad’.

Coffey y Theodore tenían el estudio Tera-Shirma. Al oírlo se decía que Sixto poseía lo que hace falta: tono, fraseo, tesitura, Drive, Feeling. Grandes nombres, dinero de respaldo, el Olimpo lo favorecía: ¿por qué no resultó? Pregunta sin respuesta, pero Theodore apunta algo preciso: ‘¿Era muy político lo suyo?’ SÍ. Ella es quizás la pregunta clave y el SÍ se seguirá notando hasta que Sixto vuelva tras muchos años a S. Á. El colega J. Ferretti sólo le escuchó una vez Sugar Man. Sixto conoció a ese tipo, era ¡Volkswagen Frank! Allá iban a buscar ‘azúcar’, no sabe si se explica: bueno, perico. Por eso, el título ya es problemático: el del documental, claro, algo así como Buscando al Jíbaro o al del perico, de ahí su connotación política. Sugar Man (1970). ‘Sugar Man, ¿no te das prisa? / Porque estoy cansado de estas escenas / por una moneda azul, / ¿no traerás de vuelta / todos esos colores a mis sueños? / Embarcaciones mágicas de plata que llevas / saltimbanquis, cocaína, dulce Marijuana…’ (4)

[…] ‘Sugar, hombre, eres la respuesta / eso hace que mis preguntas desaparezcan’, dice Sixto en Sugar Man. Palm Springs. Steve Rowland, productor 2° álbum citado, Coming. Muestra fotos con Rodriguez en UK, entre ellas una de él junto a James Dean. Luego las de Sixto: ‘Es mi artista más memorable’ y al decirlo exuda saudade. Produjo a Jerry Lee Lewis, The Cure, Peter Frampton, etc. No era sólo su talento, más que un simple músico, sabio/profeta. De seguir le hubiera ido… Cold Fact es para él ‘en absoluto brillante’. Steve tenía unos demos de Coming y no puede creer que no fuera un hit. Había un tema muy triste, ‘que te mata, si lo oyes’. Cause. Porque… ‘Porque me quedé sin empleo dos semanas antes de Navidad / y hablé con Jesús en La Cloaca [The Sewer, en Detroit, donde tocaba] / pero el Papa dijo que ese no era su maldito problema / Mientras la lluvia bebía champaña / mi arcángel estonio vino y me halló destrozado / porque el beso más dulce que recibí es el que nunca probé’. (5)

Lo de veras triste es que fue la última canción que grabaron Steve y Sixto. Más triste aún fue que el álbum se editó en nov.71 y esperaban grandes cosas de él, pero no pasó nada. Lo peor vino luego: 15 días antes de Navidad, el sello Sussex, de uno de los pocos negros arrogantes, Clarence Avant, dio de baja a Sixto. Rowland trasluce el dolor que debió sentir, lo sacó de circulación y envió de nuevo a la realidad: de ahí, quizás, Viniendo de la realidad. El primer verso es una premonición, Sixto merece reconocimiento, en EE.UU nadie lo conoce, a nadie le importa escuchar lo que hace, cómo puede ser con un tipo que escribe así. Rowland se lamenta. Y suena: ‘Porque me dijeron que todos tienen que pagar sus deudas / y expliqué que les había pagado de sobra / tan atrasado que fui a la tienda de la compañía / y el empleado ahí dijo que acababan de ser invadidos / así que zarpé en una lágrima y escapé por debajo del umbral / Porque el aroma de su perfume aún retumba en mi cabeza’. Ciudad del Cabo, S. Á.

Grúa sobre Mabu Vinyl, la disquera de SS. I Wonder. ‘Me pregunto cuántas veces te derrotaron / y […] cuántos de tus planes fracasaron / […] cuántas veces tuviste sexo / y […] cuándo lo volverás a tener’. (6) El misterio de cómo llegó la primera copia de Cold Fact a S. Á. es así: una chica gringa fue allí a visitar a su novio y trajo una copia consigo. A todos les gustó, buscaron conseguirla, pero como no se podía, empezó a grabarse y a pasarse copias entre ellos. Prendió, se difundió muy rápido. Willem Möller oyó esa letra en secundaria: ‘Me pregunto cuántas veces tuviste sexo’ y la recuerda para referir el conservadurismo de S. Á. entonces. Era el apogeo del Apartheid, ni TV había, tan conservadora que decían que la TV ‘era comunista’. Restricción, prohibiciones, censura por todas partes y de pronto Sixto canta esta canción. Icono de rebelión: todos compraban sus discos, la gente que Möller conocía los tenía. I Wonder era el gran tema cantado por todos. Foto en tapa: un hippie con gafas oscuras.

‘Estás ahí sentado sintiéndote inseguro / y el bufón de la Corte proclama que no hay cura probada. / Vuelves a tu cuarto / la mirada sobre la pared / pues no hay nadie que te escuche / nadie a quién llamar / dirás que soy curioso’. No, más que curioso, un desoído, marginado, excluido de la sociedad, como S. Crane, por desobedecer el diktat oficial y brindar su verdad. El disco tuvo gran popularidad y para muchos sudafricanos fue la banda sonora de sus vidas. A mediados de los 70, si alguien iba al azar a un hogar blanco, progre, clase media, con tornamesa y una pila de discos pop, en ella estarían Abbey Road, Bridge Over Troubled Water, y Cold Fact, dice SS. Su mensaje: ‘Ve contra el Establishment’. Un tema se titula Establishment Blues, antes del tema de Sixto y ahí supieron que está bien protestar contra la sociedad, sentir furia contra ella, porque vivían en una en la que todo medio era válido para evitar el fin del Apartheid. Las letras de ese álbum liberaron a un pueblo oprimido, dice Craig.

Toda revolución requiere un himno y Cold Fact fue el LP que facilitó liberarse mentalmente y pensar de distinto modo. Cold Fact. ‘El alcalde oculta los crímenes / la concejala vacila / la gente se indigna / pero olvida ir a votar / este sistema caerá / con una melodía de jóvenes airados / he aquí datos fríos y concretos’. Raro que las discográficas de S. Á. no rastrearan a Sixto hasta dar con él, pero en retrospectiva se estaba en el apogeo del Apartheid, al país lo sancionaba todo el mundo, a sus músicos no se les aceptaba afuera y a los foráneos se les impedía entrar: el país estaba aislado del mundo. Establishment Blues. ‘No se recoge la basura, las mujeres no están protegidas / los políticos usan a la gente, han estado abusando / la mafia se hace más grande, como la contaminación en el río / y me dices que esto está donde está. / Me desperté esta mañana con un dolor de cabeza / me puse la ropa y salí de la cama / abrí la ventana para escuchar las noticias / pero sólo escuché el blues del Establishment’. (7)

Se decían cosas terribles, pero nadie lo sabía por el control mediático. A la mayoría, marginada, se le prohibía comerciar. Era una derivación nazi: si algún diario publicaba algo tendría problemas. Con boicots de todo tipo, S. Á. era un paria. Viviendo allí no había mucho que como blanco se pudiera hacer, dice SS. Estado muy estricto, militarizado, si alguien se iba contra el Apartheid, podría recibir tres años de cárcel. En Colombia, si alguien se iba contra Uribe, Santos o Duque, podría sufrir algo mucho peor y no se habla aquí sólo de cárcel. En S. Á. muchos blancos en la lucha, pero no la mayoría. Había vigilantes y espías, la gente tenía miedo, el medio más eficaz para adoctrinar, someter, impedir sublevarse, reflexionar y hacer crítica. El miedo es una compuerta al masoquismo y a la indignidad. Por eso hay que resistir al tirano, desafiarlo y enfrentarlo. Ninguna guerra civil proviene de la tolerancia y la carnicería terrenal ha sido producto del racismo, de la xenofobia, en fin, de la intolerancia…

De la comunidad afrikáans surgían músicos y cantantes a los que Sixto indicó una salida. Saben hacer música, crear imágenes, cantar, actuar: de ahí la primera oposición al Apartheid. En dicha revolución musical todo empezó con Sixto. W. Möller, del Mov. Voelvry de artistas contra el Apartheid, dice que todos lo oían en algún punto, los impactó y llevó a otro modo de actuar; no todo era como decía el Establishment. ‘¡Apágala!’ En la era del sátrapa Botha, la TV se apagaba. Cuando aparecía en ella, su dedo índice arriba amenazaba. Un tipo jodido. El éxito mayor fue el tema Set It Off, que se reducía a Desenchúfala, la televicio, claro. M. B. la desenchufa de nuevo y se abre el Archivo de Material Censurado, de Johannesburg, S. Á. Uno igual al que tuvo Brasil en la dictadura de Getúlio Vargas o Colombia durante el tirano Turbay y luego Satanás López, Gaviria, Pastrana, Uribe, Santos y Duque. La funcionaria del archivo dice que todas las líneas son problemáticas: las del tema Sugar Man.

‘Saltimbanquis, cocaína, dulce marihuana’. ‘¿Y eso qué es? ‘Lo dejo a su interpretación’ e Ilse sonríe. ‘Son drogas’. Pepas y perico, excepto, eso sí, la marihuana que es yerba, no droga. Lo mismo que coca no es cocaína: aún no tiene otros elementos que la vuelven eso. La pasta base lleva sulfato de cocaína, como el crack, y se elabora con residuos de cocaína y procesa con ácido sulfúrico y querosene. A veces se extrae usando cloroformo, éter o carbonato de potasio, entre otros. En el Apartheid era imposible pasar Sugar Man porque los acetatos eran rayados de forma severa para evitar que se pusieran en el tocadiscos. En la contratapa de todo vinilo decía AVOID = EVITAR. La mayoría de temas de Sixto estaba en la lista negra de la South African Broadcasting Company (SABC) y ellos tenían control total sobre la industria radiofónica y discográfica. No había estaciones de radio o canales de TV independientes. Pero, claro, cuando trascendía todo hacía al disco aún más deseable: nada como lo prohibido.

Al menos eso se infiere de lo que decía Steve M. Harris, jefe del sello sudafricano formador de Sixto Rodriguez. Cape Town, S. Á. Can’t Get Away (1973). ‘Nacido en la ciudad turbulenta / en R&R, EE.UU / a la sombra del edificio más alto / juré abrirme paso / escuché a los actores dominicales / pero lo único que decían era / que no se puede escapar / que no te puedes escapar’. Cold Fact, por 20 años, no fue más que un LP oído y apreciado; pero, de pronto todo cambió para Segerman. Sólo se conseguía en S. Á., ya en CD. Una amiga con la que fue a la playa le dijo que en EE.UU era imposible. Luego, fue a casa, sacó los discos de Rodriguez y notó que no había ningún dato que dijera quién es ni de dónde viene. En Cold Fact la cubierta sólo dice Rodriguez, pero si se saca el disco y se ve el sello, el nombre completo es Sixto [D.] Rodriguez y seis bandas se atribuyen a Jesus R. y otras cuatro a Sixth Prince. Así, ¿quién fue el que escribió tales canciones? Segerman no advierte el chiste doble.

El doble chiste es jugar con dos alias, dos nombres, que son el mismo Sixto Diaz Rodriguez: uno, Jesus Rodriguez y otro Príncipe Sexto o Sixto, igual da. La única información disponible para saber quién era o eran esas personas provenía de un CD con una foto suya en cubierta, sentado y con gafas de sol. Ya se tenía la pista de NY, por el edificio más alto, Ámsterdam, por un cuarto de hotel, Georgia, por un camino polvoriento, no mucho para empezar, dice SS. Luego, vendrá Dearborn, en Detroit, Mich. También se supo que no se presentaba desde hacía mucho tiempo. En un sitio nada bueno, donde el sonido era pobre, Sixto fue abucheado, hasta que él muy tranquilo, como siempre, canta su último tema: ‘Pero gracias por tu tiempo / y tú dame las gracias por el mío / y dicho esto olvidemos todo’. Entonces, surge el mito: ‘Y ahí extrae una pistola y aprieta el gatillo’, miente Craig B. Strydom, miente el musicólogo-detective. ‘Un final dramático, para lo que era una carrera fallida’, agrega el (maluco) cínico.

En 1996, el sello South African lanza, por primera vez en S. Á., el segundo CD, Coming From Reality, y como creían que SS sabía todo sobre Sixto le pidieron unas líneas para el folleto: ‘No hay datos fríos ni concretos sobre el artista Rodriguez. ¿Algún musicólogo-detective por ahí?’ Línea que produjo el vuelco. Empezó a investigar sobre él cuando estaba en el ejército y alguien preguntó: ¿cómo fue que murió Rodriguez? Craig leyó esa línea y sintió una invitación: elaboró cinco puntos y el cuarto era sobre cómo murió. Lo primero que hizo fue seguir la ruta del dinero, la misma que tanto bochorno le causó a Bendjelloul cuando se la citó al arrogante negro Clarence Avant. Pero, ¿adónde va el dinero de un muerto?, pensó. Al presionar a las disqueras, por fin obtuvo un # de teléfono. Llamó y no recuerda si habló con alguien o dejó un recado, pero al llamar al otro día el # había cambiado. ‘Si lo que buscas aparece fácilmente, ¿qué gracia tiene?’ Craig B. S. empezó a oler una trama de dinero sucio.

Robbie Mann, de RPM Records, primer sello de Sixto en S. Á., lo compara con otros artistas y se pregunta cuán grande era, no se atreve a decir cuántos discos vendió, quizás medio millón de copias: muchas, para un país pequeño. Disco de Oro, unas diez veces. Sixto nunca conoció su importancia como figura allá. Cuando Bendjelloul le cita el pago de derechos, Mann le replica que si fuera él investigaría sobre el dueño de Sussex Records y así sabría qué pasó con el dinero: la sabandija, antes director de Motown, era Clarence Avant. Steve M. Harris, de Teal Trutone, segundo sello de Sixto en S. Á., se pregunta por el nivel de popularidad del álbum y si llegaba al nivel de los Rolling Stones o The Doors y concluye que Sixto, en esa época, era mucho más que los Rolling Stones. Por entonces, la leyenda era que había un artista, como Jimi Hendrix: con sus catálogos, si se le consigue y se tiene licencia para un territorio, no se intenta, obviamente, entrar en contacto con Jimi Hendrix, porque ha muerto.

Como Teal Trutone pagaba los derechos a Sussex Records, de Clarence Avant, Craig elabora un documento. Así, halla tres discográficas en S. Á. que editaron discos de Sixto. Al final, descubrió que la ruta del dinero apuntaba a una compañía gringa: la que lo contrató y produjo su primer álbum, Cold Fact, Sussex Records, fundada en 1975. Eso lo llevó al chupasangre de tanto negro, Clarence Avant, y antiguo presidente de Motown, una de las marcas de mayor prestigio en la industria discográfica. Pero, era imposible acceder a él. Bendjelloul le muestra una foto de Sixto a Avant en su oficina de Hollywood. Avant trabajó con Bill Withers (1938-2020), Miles Davis, Michael Jackson, Stevie Wonder, Quincy Jones, Janet Jackson, Dionne Warwick. Sobre Sixto cree: ‘Nunca se oyó nada semejante’. Bob Dylan era tibio comparado con él. Si nombra diez artistas, Sixto está entre los cinco primeros. ¿Ganó dinero? ¿Entró doceavo en la tabla? En EE.UU juzgan a los cantantes según si están entre los 100 primeros.

Cuando Avant dice que, aunque parecía un blanco y todos sabían que Rodriguez, aún escrito sin tilde, era un apellido hispano y la música latina entonces no existía, fácil se infiere que fue una víctima más de discriminación y racismo: todo ello vinculado a las letras de sus temas, porque para el Imperio es la forma más sutil de perseguir al diferente, al que no come entero, al que ve el mundo desde otro lado. Por ello, Sixto no vendía en EE.UU: la ceguera del statu quo es inversamente proporcional a la lucidez del artista, del músico, del escritor y a todos los que se ‘desvían’ o desobedecen la directriz oficial se les margina, estigmatiza, excluye por igual. En tal sentido, Sixto no era la excepción. Por eso, no extraña que cuando Bendjelloul le habla a Avant de los centenares de miles de discos que vendió en S. Á., éste le riposte que no va a ir a perseguir a alguien por eso: ‘Mierda, no, viejo’; y al insistirle en que era alguien famoso en S. Á., con soberbia diga: ‘En lo que a mí concierne, nunca existió’.

Si vendió medio millón de discos no sabe a quién, ni cuántos distribuidores tuvo; si M. B. habló con los jefes de los tres sellos que editaron sus discos pues que vuelva con ellos y le envíen la cuenta: ‘¿Crees que me voy a calentar por algo así, un contrato de 1970? Si lo crees estás fuera de tus putos cabales. Buddha Records salió del negocio, yo salí del negocio, y ¿crees que me importa una mierda de todo eso?’ Es tan arrogante Clarence Avant que, aunque no sepa quién es ni lo haya visto por Netflix, parece ser en quien se inspiró James Rodríguez para el nombre de su restaurante: a propósito, ¿cuál de los dos es más ‘arrogante’? Mientras, Segerman busca información sobre Sixto, crea una página WEB y en eso está cuando aparece Craig, el musicólogo-detective que había leído sus líneas y que también estaba a la caza del genio de ascendencia mexicana. Tras pensar en tirar la toalla, de ir a Londres y Ámsterdam, un día por casualidad SS escucha Inner City Blues: ‘Conocí a una chica de Dearborn’… (8)

Ahí estaba Dearborn, Wayne, Mich, zona de Detroit. Se abría un mundo. Detroit, el hogar de Motown, Marvin Gaye, Stevie Wonder, y eventualmente Mike Theodore, productor del álbum, y quien en ago.1970 mira al mar, toma un café, suena el teléfono y recibe una llamada de S. Á. Es Craig, quien le cuenta cosas sobre Sixto y al final: ¿cómo murió Rodriguez? ¿Se voló los sesos en escena o se inmoló, ¿cómo fue el drama? Y Theodore le aclara que Sixto no está muerto, sino que vive, está vivo y coleando. En Detroit, la capital automotriz. Con teléfono en mano, Segerman bailaba y bromeaba con Craig: ‘¡Lo hallamos!’ ‘Sólo una canción compartida aquí / de tu sonrisa, de la chispa de tu risa / de tus besos, después de esos momentos / pienso en ti’. Así que fin de la…: buscaban a un muerto y se toparon con un vivo. Craig escribió el artículo y lo tituló En busca de Jesus, no Jesús, y se lo envió por fax a mucha gente, hasta que llegó a EE.UU: así, lo que creyó fin de la historia era inicio de otra.

La hija de Sixto, Eva Rodriguez, ignora dónde está su padre, puede tardar un rato. Tienen fechas, periódicos, tres años en busca de un cantante muerto. Ago.1997. Eva en Kansas, consigue una copia en el trabajo, tiene turno de 24 horas. Entra a Internet y ve el anuncio de Segerman: ‘¿Conoce a este hombre? Ríe y contesta: ‘¿De veras quiere saber sobre mi padre?’ ‘Hablar con Sixto por teléfono fue uno de los grandes momentos de mi vida’, dice el joyero ahora con tienda de discos. Sandrevan Lullaby (1971) (9) Vista de la casa de Sixto en Detroit. Asoma a la ventana, esconde su timidez detrás de las gafas negras, un contraluz protege su austera intimidad, la humildad de su hogar, de su caverna sin imágenes, si se prefiere. ‘Cuando quieran’, dice como quien ordena sin dar órdenes. ‘¿Tomo un vaso de agua o algo?’, pregunta, como quien no sabe qué hacer ante el asalto a su privacidad: especie de violación voluntaria. Ahora, frente a la cámara, mira como quien no finge la seguridad que muestra…

Si finge no es por hipócrita, sino por solitario. ‘Se supone que tenemos que estar cómodos’, dice en medio de la incomodidad y toma agua para pasar el mal rato. Sixto no sabe responder a eso de ‘ser una estrella’ o no. Tras Coming From Reality, le hubiera gustado seguir haciendo discos, ‘pero no se puede luchar contra la realidad’, expresa ahora con acento taoísta: lo que no fluye, no hay que forzarlo, no puede forzarse. Así que volvió a trabajar: jornalero, demoliciones, refacciones de casas. Albañilería. Un hombre, en síntesis, con conciencia de clase. Le gusta lo que hace porque circula la sangre, lo mantiene en forma. Aunque lo ha alejado de la música; sin embargo, le encanta tocar guitarra y, más, escuchar, va a eventos, sigue dando vueltas. Como ahora me da vueltas en la cabeza Always on My Mind, de Willie Nelson, mientras escucho a Marthica, mi esposa, tocarla en el piano. Es inevitable, como lo es intentar pasar por alto la historia de Street Boy (1971) o el chico de la calle que es Sixto…

El protagonista sufre lo que, ya se dijo, Baudelaire llamaba la grande maladie de l’horreur… o ese algo que empuja a una persona a no sentirse tranquila si permanece en casa. ‘Holas presurosos y rápidos adioses’: la canción habla del vértigo de la vida moderna. El chico de la calle es un alter ego del propio Sixto, como lo deja ver una línea: ‘Sólo un chico de la calle / con luces nocturnas en los ojos’. Eva dice que su padre jamás ha citado la palabra decepción. Apenas pasó a otra cosa, siguió sobreviviendo, lo cual ya es un éxito (L. Cohen), pues ¡no se puede bajar los brazos! En efecto, Sixto es un luchador, un guerrero, un trabajador y al mismo tiempo un hombre de paz. Su otra hija, Regan, dice que ‘leía mucho’, participaba en política, en causas comunitarias. Iba a manifestaciones y protestas si acaso creía en esas causas: curioso, habla de él en pasado, como si no estuviera ahí. Siempre del lado de los obreros, que casi nunca tienen una voz o la opción de hablar por sí mismos, los empobrecidos que trabajan.

Aquí entra en escena un albañil que antes es un poeta, como Eva y Regan lo son, sin ser ellas albañiles, lo que a su vez no desdice de nadie: ese albañil/poeta es Rick Emmerson, colega de Sixto en el arte físico de construir, y para quien Sixto encaraba su trabajo desde una visión distinta a la de la mayoría, lo tomaba muy en serio, como un sacramento profano. Iba a hacer ese trabajo sucio durante diez horas, con smoking pues ‘tenía esa habilidad mágica, tan común en poetas y artistas, de elevar las cosas’, por sobre lo mundano, lo prosaico, lo ruin. ‘De toda la mierda… y de la mediocridad vigente. El artista es un pionero. Los sueños musicales podrían haber muerto, pero el espíritu seguía vivo; él sólo tenía que buscar un sitio, y refinar el proceso de dedicación a ello. Sabía que había algo más. Quería hacer algo recto, que algo cambiara. Me soltó que quería postularse para intendente y me dije: ¡Que Dios te bendiga, Rodriguez! Si llegas a ser intendente de Detroit, quiere decir que todo es posible…’

Regan muestra la calcomanía de la primera vez que se postuló para el Concejo Municipal: escribieron ‘Sixto Rodriquez’. Nunca ganó una elección: se señala en su favor que muy pocos políticos honrados ganan una elección. Y no se dice tanto por los que son honrados, sino porque casi todas las elecciones son robables. Eva recuerda que los parientes maternos son europeos y nativos gringos, la familia de Sixto es mexicana, su abuelo vino de allá: y es que los mexicanos iban a Detroit a trabajar en la industria automotriz; así que eran de clase obrera, overol, trabajo duro. Vivieron en 26 casas que no lo eran pues unas no tenían cuartos y otras no tenían baños, sólo lugares para dormir. Aquí exhala dignidad una mujer pequeña, aunque ‘mahatma’, alma grande: ‘Pero la pobreza o escasez de medios no quieren decir que uno no tenga grandes sueños o que no tenga riqueza de alma. Las clases sociales y los prejuicios vienen todos de ahí: hay una diferencia entre tú y yo’, la misma que hay entre Sixto y el resto.

A Most Disgusting Song (1971). ‘Ya di todos los conciertos que se pueden dar / toqué en bares gay, bares de putas, funerales de motoristas / en teatros de ópera, salas de concierto, centros de rehabilitación / y en todos esos lugares me di cuenta de que la gente / para la que tocaba, era la misma gente / escuchen y verán que hay algo conocido en esta canción / ¡una canción súper asquerosa!’ Viene la denuncia de Sandra envuelta en papel nobleza: Sixto no hacía la carpintería habitual, limpiaba la casa, aceptaba trabajos que nadie más quería hacer. Volvía a casa lleno de polvo, con restos de pintura. Bajaba neveras a pulso por la escalera. Era más trabajador que otros padres que veía. ‘Detroit te enseña a no pensar en grande, a no esperar gran cosa’. Eva cuenta que Sixto estudió filosofía en la U., las llevaba a bibliotecas, museos, exposiciones científicas y visitaron las salas con obras de San Diego Rivera, Picasso y Delacroix, conocieron la vida externa de la ciudad y eso fue en libros, cuadros y música…

Sandrevan Lullaby (1971). ‘Los generales odian las vacaciones / otros disparan al cielo para mantener al blues lejos del sol. / La Iglesia abre otro escaparate. / Mar de luces de neón, un boxeador combate su sombra. / Un soldado cansado, un marinero roto, / el invierno duerme en mi ventana / el viento helado espera en mi puerta. / Ella me invita a subir por su callejón / pero no quiero caer nunca más. / Jueces con corazón de policía. / Empieza la justicia de supermercado. / Niños helados / meretrices del centro de la ciudad. / Bajo la lluvia de noticias / esperando adalides que nunca llegan / secuestradas esforzándose por parecer hermosas / La lluvia nocturna golpea en mi ventana / las brisas de mi pensamiento andan con ella. / Ella se rio cuando intenté decirle, que todo hola acaba en un adiós’. ‘Empecé a tocar a los 16. La familia tenía una guitarra y arranqué a tocar en bares de la ciudad, clubes, salas pequeñas. Conocí a Mike y a Dennis, quienes fueron a verme tocar en The Sewer y me contrató Avant’.

‘Ahí empezó todo’. No obstante, Sixto siempre supo que nadie lo trataría bien sólo por ser buena persona: equivaldría a esperar que la hiena Clarence Avant no lo atacara por ser vegano. 2.mar.98: los Rodriguez llegan a S. Á. 6.mar: concierto de Sixto en Ciudad del Cabo. Luego de tocar/cantar I Wonder, Regan cree que Sixto pasó de ser un paria a lo que en verdad era, volvía a ser él, lo que siempre fue: un músico en escena, tocando para sus fans. Möller: ‘Pensé que se iba a sentir apabullado con toda esa gente mirándolo, pero fue al contrario de una absoluta tranquilidad. Serenidad total en el rostro. Era como haber llegado al lugar que había tratado de alcanzar toda su vida. El hogar es aceptación. He aquí a un tipo de otro extremo de la Tierra, y era como si hubiera llegado a su hogar. Miré a toda esa gente alrededor y me dije: es una experiencia que se da una vez en la vida. Es algo que nunca volverá a pasar’. Entonces, Sixto había llegado al lugar donde siempre lo quisieron, donde siempre debió estar.

Donde ahora estaba gracias a la justicia poética, que no discrimina, y daría otros 29 veces conciertos. Brian Malan: ‘Bueno, ¿no es ese nuestro gran destino? Tus sueños de ti mismo, tu forma propia más alta, es que un día serás reconocido y tus talentos y todo lo otro, de pronto, se hacen visibles al mundo. En realidad, la mayoría de nosotros muere sin alcanzar esa especie de magia’. Al entrevistarlo, intentó que le hablara sobre lo extraño que es eso, pero no consiguió nada en absoluto. Nunca supo si lo suyo era timidez invencible o preguntas fuera de lugar o el idioma una barrera, no supo. Él, tal vez, sólo quería preservar ese misterio. Salió de la entrevista diciéndose todo esto es demasiado raro para ser verdad: ‘Y sigue siéndolo, estos son días de milagros asombrosos’, concluye Malan; luego, Sixto: ‘Sudáfrica me hizo sentir como una especie de príncipe’. Para Regan, Sixto lleva una vida muy modesta, sin excesos y trabaja como antes o más para poder vivir, así su vida no tiene el encanto vulgar.

Bendjelloul pregunta a Regan si su padre es rico hoy. ‘No’, enfatiza, como quien da un beso: ‘Rico en muchas cosas, pero tal vez no materiales. Nunca le importó eso’. Quizás porque: ‘Soy avaro de esa libertad que desaparece cuando comienza el exceso de bienes’ (Camus). ‘Pero, vendió centenares de miles de discos en S. Á.’. ‘Bueno, sí’, e imagina mucha piratería. ‘A lo mejor otros sí se hicieron ricos’, remata sobre ese paradigma de austeridad que es Sixto, quien sabía que todos eran sus amigos, pero él no podía serlo de todos. Idea que refuerza J. Ferretti: ‘En verdad era famoso. Demolía su casucha o barría la mugre y un día empezó a mostrar todo y yo no le creía. […] Se volvió tan popular que los chicos lo recitan y cantan palabra por palabra, todos los temas. No había escuchado el CD y le pregunté si podía traerme uno. Justo él no podía conseguir ni uno. Tenía esas fotos y cosas, con multitudes de 20.000 personas, como Woodstock o algo así. ‘¿Me jodes? ¿Éste eres tú? Sospechaba Photoshop’…

Bendjelloul inició su filme con película Super 8, pero se quedó sin dinero para comprar más para las tomas finales. Tras tres años en la sala de montaje, los patrocinadores del filme amenazaron retirar sus fondos para acabarlo. Filmó las tomas estilizadas restantes con su celular usando la aplicación para iPhone 8mm Vintage Camera. (10) Aun con la precariedad de sus imágenes, de VHS, con el descuido en la sincronización de los diálogos, con la escasa música de concierto, nadie podría ocultar la emoción que produce su obra. Por contraste, tampoco podría ocultarse la tristeza al saber que el artífice de tal audiovisual se suicidó dos años después, en un raro fatalismo. El que quizás radique en haber desaparecido a Rodriguez, estando vivo, a fin de capturar sin remordimiento alguno la atención del espectador. El culo a veces se rebela contra los azotes de la lengua. En todo caso la depresión lo acorraló y el 13.may.2014 se arrojó al tren que llegaba a la estación de Solna Centrum, Estocolmo. E.P.D.

I’ll Slip Away (1973). ‘Le diré a quien yo quiera adónde ir / olvidaré tus mentiras y engaños / y tu afán de discreción [Sixto cruza igual que The Beatles Abbey Road] /quizás hoy sí me escabulla. / Puedes guardarte tus símbolos triunfales / que perseguiré mi propia dicha / puedes quedarte con tus relojes y rutinas’. SS piensa en la noche que habló con Sixto: no imaginó el cambio en sus vidas. Eva fue de gira con Sixto y le asignaron un guía muy amoroso, W. Möller, y hoy tienen un hijo. SS, joyero, vende ahora discos. A todos les cambió la vida, menos a Sixto. Emmerson: ‘Lo que demostró que siempre se puede elegir. Asumió todo ese tormento, agonía, confusión y dolor y lo transformó en algo bello, como el gusano de seda toma una materia prima, la transforma y aparece algo que antes no existía. Algo bello, quizás trascendente, eterno. En tanto hace eso encarna el espíritu humano de lo posible. Siempre es posible elegir. He ahí mi elección: entregarles a Sugar Man. ¿Has hecho eso? Pregúntatelo’.

En conclusión, un amigo de todos es alguien sin amigos, valga el oxímoron. Crane tal vez lo pensó, al ser acosado por las tres bestias del periodismo amarillo, McClure, Pulitzer, Hearst; y ahora el príncipe Sixto, quien nunca fue mendigo de nadie y por eso vive en la misma casa donde está hace 50 años, después de pasar por 26 espacios sin cuartos ni baños, sólo para dormir. Una hazaña, no cualquiera, en un mundo de personas asombrosas como Sixto y de cosas deprimentes como la arrogancia de Clarence o de James: si desaparecen los restaurantes como se prevé, ojalá Arrogante no sea el último: los únicos desaparecidos que se agradecen; como si se traicionara a Varito con la verdad: la única traición política digna de celebrar. Seguro Sixto et al, así lo creen. Como ahora se les agradece al difunto M. B. y al ilustre suicidado del único thriller musical, cuya voz no es mezcla alguna de B. Dylan, J. Taylor y/o Nick Drake y cuya actitud política le costó la persecución de los mediocres de su tiempo. (11)

A Valentina, de quien me hubiera gustado mucho observar cómo descubría al señor del perico.

A Santiago, a quien le enseñé a Sixto y ahora él me da clases sobre Rodriguez sin causarme pena.

A Marthica, quien siempre estará en mi mente mientras la oruga siga transformándose en mariposa.

Notas, enlaces y bibliografía:

(1) https://www.youtube.com/watch?v=r_tTacSzZRo

(2) https://www.youtube.com/watch?v=RF4642pdpdU&list=PLX66jEixZe1xiVzKbrzBJIbvrsIR9-KJX

(3) https://www.youtube.com/watch?v=O9doG1cH6Og

(4) https://www.youtube.com/watch?v=eAq8c-q-RjQ

(5) https://www.youtube.com/watch?v=ZnLY2BuyuSA

(6) https://www.youtube.com/watch?v=fdmpdlQ-2N0

(7) https://www.youtube.com/watch?v=eOpJmA9n0wQ

(8) https://www.youtube.com/watch?v=MNg8lZwCZaU

(9) https://www.youtube.com/watch?v=SfqFlWM8I8k

(10) MALIK BENDJELLOUL en Wikipedia.

(11) https://web.archive.org/web/20130205071259/http://movies.nytimes.com/2012/07/27/movies/malik-bendjellouls-searching-for-sugar-man.html

FICHA TÉCNICA: Título original: Searching for Sugar Man. En español: Buscando al Sr. Perico. País: Suecia / Reino Unido (UK). Año: 2012. Gén.: Documental / Musical / Thriller musical. Formato: Super 8mm; 8mm Vintage Camera; color / b/n; 87 min. Dir., Guion y Mon.: Malik Bendjelloul. Mús.: Rodriguez. Fot.: Camilla Skagerström. Int.: Rodriguez. Prod.: Simon Chinn / Nicole Stott / George Chignell. Prod.: Passion Pictures / Sveriges Television / Yleisradio. Dist.: Sonny Pictures Classics / Netflix. Premios: Oscar al Mejor Documental Largo, 2013. Bafta a Mejor Documental, 2013. Mejor Guion de Documental, del Gremio de Escritores de América (WGA).

Luis Carlos Muñoz Sarmiento (Bogotá, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crítico literario, de cine, de jazz, catedrático, conferencista, corrector de estilo, traductor y, por encima de todo, lector. Colaborador de El Magazín Cultural de EE, 5.jun. 2012; columnista, 23.mar.2018. Su libro Ocho minutos y otros cuentos, Colección 50 libros de Cuento Colombiano Contemporáneo, fue lanzado en la XXX FILBO (Pijao, 2017). Mención de Honor por Martin Luther King: Todo cambio personal/interior hace progresar al mundo, en el XV Premio Int. de Ensayo Pensar a Contracorriente, La Habana, Cuba (2018). Siete ensayos sobre los imperialismos – Literatura y biopolítica, en coautoría con Luís E. Soares, fue publicado por UFES, Vitória (Edufes, 2020). El libro El estatuto (contra)colonial de la Humanidad, producto del III Congreso Int. Literatura y Revolución, con su ensayo sobre Manuel Zapata Olivella y su novela Changó, el gran putas, fue lanzado por UFES, el 20/feb/2021. Autor, traductor y coautor, con Luis E. Soares, en el portal Rebelión, Magazín EE y Las2Orillas.

Publicado en: Cultural

Entrevista a Éric Toussaint, portavoz de la red internacional del Comité para la abolición de las deudas ilegítimas. Más profunda que nunca, la crisis de un capitalismo agotado

25/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Rebelión

 

Éric Toussaint: Sí. Todos los indicadores están en rojo. Podemos mencionar las siguientes señales: Desaceleración económica muy fuerte (estancamiento en la zona euro en el último trimestre de 2022-primer trimestre de 2023) sin que esto reduzca las emisiones de gases de efecto invernadero y otros daños al medio ambiente; efectos dramáticos de la crisis ecológica y en particular en su dimensión climática; aumento muy fuerte de la deuda pública y privada; alta inflación y pérdida de poder de compra de las clases populares; trabajo precario en ascenso, explosión de las desigualdades con aumento colosal del patrimonio y de las rentas del 1% más rico; caída del índice de desarrollo humano en numerosos países, en particular de la esperanza de vida, incluso en el Norte; guerras comerciales acentuadas; grave crisis alimentaria mundial; guerras en Europa, en la Península Arábiga, en el este de la República Democrática del Congo, en Sudán, en el Cuerno de África…; aumento de las formas autoritarias de ejercicio del gobierno (represión cada vez más dura de las protestas, marginación del poder legislativo…); ataques a derechos humanos fundamentales como el derecho al aborto; políticas migratorias cada vez más restrictivas y mortíferas; éxitos electorales de la extrema derecha…

El único sector económico con un crecimiento muy fuerte de la producción es el sector militar. Se trata de una gran crisis del sistema capitalista globalizado, la mayor crisis desde las de los años 1914-1945.

CADTM: ¿En qué fase de la crisis se encuentra la economía mundial?

Éric Toussaint: El final del túnel no está a la vista. Lo peor está por venir: las burbujas especulativas pueden estallar en cualquier momento produciendo un empeoramiento brutal de la situación económica; pueden ocurrir incidentes bélicos aún más graves que hoy; los desastres climáticos y ambientales probablemente se agravarán; las crisis sanitarias no se superan, ni mucho menos; los gobiernos y los bancos centrales no toman ninguna medida pertinente a favor de una salida de la crisis favorable a la humanidad sino todo lo contrario; la concentración de las herramientas estratégicas de la producción y de las finanzas en manos de un número cada vez más restringido de grandes accionistas privados prosigue en los sectores de la energía, las industrias extractivas, el comercio de alimentos y otras materias primas, el sector farmacéutico, el sector bancario, etc.

CADTM: ¿Cuáles son las causas?

Éric Toussaint: A pesar de la enorme acumulación de riqueza por parte del 1% más rico, a pesar de las colosales ganancias de una serie de grandes empresas, especialmente en los campos de la energía, la alimentación, la Big Pharma (las grandes empresas farmacéuticas), el transporte marítimo, la industria armamentística… en general, la tasa de beneficio no aumenta lo suficiente como para que el gran capital reactive una gran ola de inversiones productivas.

Nunca hay que perder de vista que el capital está buscando la maximización de la tasa de beneficio. Cuando no lo consigue, se centra en particular en la especualción. Esto forma parte de las contradicciones inherentes al capitalismo.

Aparte de las empresas muy grandes que obtienen beneficios extraordinarios aprovechando crisis como la de la pandemia, la energía, las guerras… la gran masa de las empresas se enfrenta a una caída de la tasa de beneficio, a una caída de la productividad, a pesar del agravamiento de las condiciones de explotación y precarización de la fuerza de trabajo.

También hay un problema en el lado de la oferta de mercancías: hubo interrupciones en las cadenas de suministro relacionadas con las medidas de confinamiento durante la pandemia de coronavirus en 2020 – 2021 (hasta 2022 inclusive para China). El sector de los semiconductores, cuya producción se concentra en algunos países, tiene problemas de producción y dificultades para satisfacer la demanda. Este fenómeno se agudiza por la guerra comercial y tecnológica entre Estados Unidos y China (porque estamos en una fase en la que Washington se vuelve cada vez más agresivo y está tratando de limitar la expansión económica y comercial china).

En el sector inmobiliario es la oferta la que es demasiado grande en comparación con la demanda solvente. Ha vuelto a haber una fase de sobreinversión en la construcción inmobiliaria en relación con la demanda, especialmente en Estados Unidos, Reino Unido y China. Esto es especialmente evidente en los inmuebles comerciales (oficinas, comercios…). Una burbuja especulativa se ha desarrollado en los años 2018 a 2022 y ha comenzado una nueva crisis inmobiliaria.

Las políticas de los gobiernos y los bancos centrales, la inyección masiva de liquidez y el rápido aumento de la deuda han provocado y/o mantenido la aparición de nuevas burbujas financieras. Este es muy claramente el caso en la capitalización bursátil, en el mercado de títulos de deuda, en el sector inmobiliario de muchos países, en el mercado de materias primas, en las criptomonedas. El cambio de política de 180 grados desde 2022, pasando de Quantitative Easing (QE) (flexibilización cuantitativa) a Quuantitative Tightening (QT) (Contracción cuantitativa) provoca una gran inestabilidad financiera y en particular quiebras bancarias. En resumen, la decisión de los gobiernos y los bancos centrales de aumentar los tipos de interés, en particular para combatir la inflación, conduce al estancamiento (o incluso a una posible recesión) y a las crisis financieras, sin lograr reducir la inflación de manera significativa. Es posible que la crisis financiera, que ya produjo la quiebra de varias empresas de criptomonedas en 2022, la quiebra de 4 bancos importantes en Estados Unidos y Europa en marzo de 2023, cobre de nuevo impulso y que haya otras quiebras bancarias o graves accidentes financieros en otros sectores como las bolsas, el sector inmobiliario en particular el comercial, el sector de las obligaciones…

CADTM: ¿Podemos hablar de una nueva crisis de la deuda en el Sur?

Éric Toussaint: Una nueva crisis de deuda afecta a toda una serie de países del Sur, ya sea en Asia (Sri Lanka, Pakistán, Bangladesh…), África subsahariana (Ghana, Zambia…), África del Norte (Túnez, Egipto…), Oriente Próximo (Líbano…), América Latina (Argentina), el Caribe (Puerto Rico, Cuba…). Algunos de estos países están en suspensión de pagos o, como Sri Lanka, lo han estado. Es probable que haya nuevas suspensiones de pagos.

En general, la crisis es provocada por una sucesión de choques externos que afectan gravemente a las economías del Sur. Estos choques externos son el resultado de acciones y acontecimientos que provienen del Norte:

1. Los efectos de la pandemia de coronavirus que comenzó en el norte (China, Europa, América del Norte) antes de extenderse hacia el sur. Los efectos de la pandemia sobre la deuda son claros: aumento de la deuda pública para financiar la lucha contra la pandemia y reducción de los recursos en monedas fuertes indispensables para garantizar el pago de la deuda externa: a partir de 2020 hasta 2022 hay una caída radical del turismo, del que algunas de las economías se han vuelto muy dependientes (ejemplo: Sri Lanka y Cuba).

2. Los efectos de la guerra provocada por la invasión rusa de Ucrania: un aumento muy fuerte del precio de los cereales y fertilizantes cuando toda una serie de países del Sur se han convertido en importadores netos de cereales porque organizaciones como el Banco Mundial y el FMI, así como los gobiernos del Norte (con la complicidad de los gobiernos de los países del Sur) les han empujado a favorecer la producción de otros productos agrícolas (frutas tropicales, café, té, algodón, soja transgénica para alimentar al ganado…). Este fuerte aumento del precio a pagar por importar cereales ha dado lugar a una falta de medios financieros y, por tanto, a problemas de pago de la deuda o de una acumulación insostenible de nuevas deudas para seguir importando. La guerra en Ucrania también ha provocado un aumento de los precios de los combustibles cuando toda una serie de países del Sur son importadores de combustibles. Para países como Egipto, Sri Lanka, Túnez, que importan tanto cereales como combustibles, la situación de la deuda se ha vuelto insostenible.

3. Tercer gran choque externo: los efectos del cambio climático y la crisis ecológica. Este es particularmente el caso de Pakistán, víctima de las catastróficas inundaciones en 2022.

4. Cuarto gran choque externo: El aumento del coste de refinanciación de la deuda provocado por la decisión unilateral de la Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra, de aumentar muy fuertemente a partir de 2022 los tipos de interés. Países del Sur que tomaban prestado a entre el 3 y el 6% de interés anual antes de 2021 se enfrentan a un aumento muy significativo de los tipos que hay que pagar para los nuevos préstamos, del 9 al 15%. Esto también es insostenible.

CADTM: Del FMI se dice que ha cambiado, ¿qué hay en realidad?

Éric Toussaint: Las políticas del FMI no han cambiado, las del Banco Mundial tampoco. Son tan perjudiciales como en el pasado. Y como muchos países del Sur acaban de recurrir a los créditos del FMI, deben aplicar de forma reforzada políticas neoliberales antipopulares.

En este contexto, es muy importante apoyar la realización a la convocatoria del CADTM de una contr-cumbre en Maraakech del 12 al 15 de octubre de 2023 con motivo de la reunión anual del FMI y del Banco Mundial.

CADTM: ¿Por qué dice que ésta es la peor crisis desde 1945?

Éric Toussaint: Desde 1945, nunca ha habido una crisis de tal envergadura y con tantas facetas como la actual. La crisis ecológica y su dimensión climática son de una magnitud nunca vista. La crisis ecológica es el producto de dos siglos de producción capitalista como sistema dominante. En el espacio de dos siglos, este modo de producción ha afectado y degradado profundamente la vida en el planeta, y ahora hemos llegado a un punto crítico. A esto se añade la crisis sanitaria de la que acabamos de salir y que podría rebrotar. Esta crisis sanitaria ha causado más de 7 millones de muertes. Su magnitud también está ligada al propio sistema capitalista. Añadamos que, en comparación con 1945, el arsenal nuclear ha proliferado y el nivel de las tensiones internacionales podría desembocar en un holocausto. Desde otros puntos de vista, la crisis capitalista es efectivamente la más grave desde 1945, sobre todo en términos de debilitamiento de la actividad económica global sobre un largo periodo de tiempo. La tendencia hacia formas de gobierno más autoritarias y violentas afecta en mayor o menor medida a todos los continentes. El ascenso mundial de las fuerzas de extrema derecha es el más fuerte desde 1945. Aumentan las violaciones reiteradas de los derechos humanos, en particular en relación con la migración y el derecho de asilo. Ante estos hechos, no debemos rendirnos, debemos redoblar nuestros esfuerzos para llevar a cabo una auténtica revolución autoemancipadora.

Publicado en: Economía

Otro golpe a la democracia: lawfare en México

25/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Gerardo Villagrán del Corral

En otro golpe del lawfare en Latinoamérica, la Suprema Corte de Justicia de la Nación mexicano declaró inválida por completo la reforma electoral del presidente Andrés Manbuel López Obrador, también conocida como “plan B”, acusándola de generar incertidumbre de cara a las elecciones presidenciales de 2024.

Disconforme con la Corte Suprema, López Obrador consideró «importantísimo» que el pueblo elija por voto directo a los integrantes del poder judicial «como se elige al presidente, como se elige a los diputados, como se elige a los legisladores, que los elige el pueblo, que no representen a una élite». Por eso reiteró que presentará una iniciativa constitucional para la elección popular de los ministros de la Corte Suprema.

La Corte  completó  su golpe a la autonomía del Poder Legislativo, anulando la segunda parte de las reformas político-electorales conocidas como plan B, la alternativa ideada por el oficialismo para racionalizar el gasto del Instituto Nacional Electoral (INE) y acotar las facultades abusivas que sucesivas modificaciones jurídicas fueron entregando a ese y otros organismos, ante la falta de una mayoría calificada en el Congreso que pudiera aprobar cambios a la Constitución.

Nuevamente quedó patente la falta de escrúpulos de los cortesanos al emitir este fallo, que confirma la alianza política entre la cúpula del Poder Judicial y los partidos de la oposición derechista -Acción Nacional, Revolucionario Institucional, Movimiento Ciudadano y de la Revolución Democrática-, poniendo de relieve la casi total coincidencia de las resoluciones de la Suprema Corte y tribunales menores con las peticiones, necesidades e intereses de la oposición.

Como ocurrió cuando se invalidó la primera parte del plan B en mayo pasado, los ministros no calificaron el contenido de las reformas, sino que adujeron “violaciones graves” -que no detallaron- al procedimiento legislativo para echarlas abajo, vulnerando el principio de separación de poderes para de mantener  un sistema de privilegios cónsonos con sus preferencias ideológicas y del que son beneficiarios, como muestra su rechazo a renovar la Ley Orgánica que rige a su propia institución.

El ministro ponente, Javier Laynez, sostuvo que las violaciones cometidas en la Cámara de Diputados y en el Senado incluyeron el cambio de texto de la iniciativa, la omisión de cumplir con el quórum necesario en comisiones y el hecho de que no se repartió a tiempo el proyecto para que los legisladores pudieran estudiarlo y emitir su voto de forma razonada.

Era la reforma electoral más importante en los últimos 20 años, que pasó por el Congreso sin dictamen y cuya discusión y aprobación llevó en total unas cuatro horas y media, afirmó Laynez.

Lawfare

La palabra lawfare es una fusión de las palabras law (ley) y warfare (conflicto armado o guerra) y se refiere al uso de la ley como arma de guerra política, para eliminar a un enemigo político, delegitimándolo o incapacitándolo. Los presidentes Cristina Kirchner, Rafael Correa, Dima Roussef, Lula da Silva o Evo Morales , entre muchos otros, lo han vivido en carne propia.

La comunidad jurídica ha resumido sus tácticas: a) manipulación del sistema legal; b) dar apariencia de legalidad a las persecuciones políticas; c) uso de demandas sin mérito, sin contenido, con acusaciones frívolas; d) abuso del derecho para dañar y deslegitimar a un adversario; e) promoción de acciones legales para desacreditar al adversario; f) intento de influir en la opinión pública; g) uso del derecho para obtener publicidad negativa u opresiva.

Y también h) judicialización de la política: el derecho como herramienta para conectar medios y fines políticos; i) promoción de la desilusión popular; j) crítica a quienes utilizan el derecho internacional y los procesos judiciales para presentar demandas contra el Estado; k) uso del derecho como medio para constreñir y castigar al adversario; l) acusación de inmorales e ilegales las acciones del enemigo, con el fin de frustrar los objetivos contrarios.

Las situaciones límite de la lawfare se crean mediante un paciente y minucioso camino que empieza por afirmar el poder político del Poder Judicial, a través de sus decisiones judiciales.Ha sido también abundante la desacreditación, destrucción o desvanecimiento de acciones del gobierno progresista de López Obrador , que buscan combatir la corrupción del régimen neoliberal, o desarrollar obras necesarias.

Esta connivencia del Poder Judicial con las derechas partidistas –y con las que se encuentran enquistadas en los organismos autónomos– le ha entregado a los sectores reaccionarios todo aquello que no consiguen en las urnas y se ha convertido en la mayor rémora para el proyecto transformador elegido por la mayoría de los ciudadanos.

Como era de esperar, los partidos de oposición que integran la alianza Va por México celebraron el fallo de la Corte. El dirigente del PAN, Marko Cortés, sostuvo que una vez más, la SCJN hace respetar la Constitución y que los nueve ministros que votaron por la nulidad defendieron la libertad y la democracia en nuestro país.

El presidente del PRI, Alejandro Moreno, aseveró que la reforma fue aprobada con total desaseo por las y los legisladores oficialistas. A su vez, el líder del PRD, Jesús Zambrano, afirmó que triunfa la democracia y ganó la legalidad y el estado de derecho.

Si a los recientes embates judiciales se suman episodios como la entrega indiscriminada de amparos a favor de poderes fácticos que sabotean obras públicas y parasitan el erario, está claro que el Poder Judicial ha abandonado la imparcialidad que forma parte indisoluble de sus funciones para convertirse en trinchera de la oposición, señala el diario La Jornada.

Gerardo Villagrán del Corral. Antropólogo y economista mexicano, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

Publicado en: América Central

Guatemala, elecciones en medio de la desconfianza popular

25/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Victoria Korn

Guatemala celebra elecciones presidenciales el domingo 25 de junio en medio de creciente incertidumbre y desconfianza con las instituciones electorales y judiciales, y un extendido malestar con un entramado institucional que bloqueó la participación de los candidatos que amenazaban la supervivencia del corrupto sistema.

Una veintena de candidatos aspiran a llegar al poder para reemplazar al actual mandatario, Alejandro Giammattei, que dejará la Presidencia bajo acusaciones de malos manejos, mientras que los tres problemas que más inquietan a los guatemaltecos son la inseguridad, el desempleo y la corrupción.

Llama la atención la admiración de varios candidatos por el modelo autoritario instaurado en El Salvador por Nayib Bukele, que emprendió  una guerra contra las pandillas a costa de un deterioro palpable de las garantías democráticas y los derechos humanos.

Las elecciones se desarrollarán pese a las críticas a las autoridades electorales, señaladas por su poca independencia y credibilidad. Los magistrados del Tribunal Electoral negaron en febrero la inscripción del Movimiento de Liberación de los Pueblos (MLP), organización de izquierda encabezada por la líder maya Thelma Cabrera y el exprocurador de derechos humanos Jordán Rodas. De esta manera dejaban fuera a una organización política muy crítica con Giammattei.

Además de los desmanes del poder electoral, el proceso electoral quedó marcado por el juicio contra el periodista José Rubén Zamora, condenado  por lavado de dinero, en clara persecución política contra el fundador de elPeriódico, medio que publicó decenas de investigaciones por casos de corrupción que involucraban al actual presidente y altos funcionarios.

Muy pocos candidatos se han pronunciado sobre este proceso o demostrado algún tipo de simpatía hacia Zamora y criticado a las autoridades judiciales, acusadas de obedecer las órdenes de Presidencia.

No debiera llamar la atención: las encuestas muestran el hartazgo hacia un sistema en el que prevalece la impunidad. El país ha sobrevivido entre crisis políticas desde 2019, cuando el entonces presidente Jimmy Morales, decidió expulsar del país a la Comisión Internacional contra la Impunidad (Cicig) que lo investigaba por presunta corrupción.

El continuado voto de castigo al oficialismo y el voto antisistema están impulsados por la persistente frustración social, a veces traducida en protestas (2015), que desencadenan la caída de presidentes (Pérez Molina) o estallidos de violencia (2021).

¿De dónde surge esa frustración? Es un problema multicausal con profundas raíces históricas, resultado de un fracaso del estado, de las administraciones públicas y de una elite política y económica extractivista y monopolista, de escasa capacidad para construir un proyecto nacional, centrada en su control hegemónico.

El Estado tiene fuertes limitaciones para proveer bienes públicos esenciales, como salud, seguridad pública, educación o justicia, tanto en el ámbito nacional como en el subnacional y municipal. La última encuesta de Prensa Libre (mayo de 2023) muestra que seis de cada 10 entrevistados afirman que confían en las iglesias (evangélica y católica) y en el Ejército,

Los partidos políticos tienen el más bajo nivel de confianza de los últimos 11 años, igual que la presidencia, que en 2023 mostró su peor calificación (11,4%). Lo mismo ocurre con el Congreso, que en algún momento obtuvo un 24%, aunque este año es la institución peor valorada (8,9%).

Voto castigo

En el actual contexto latinoamericano, marcado por el voto de castigo al oficialismo, Guatemala lo practica de forma constante desde el regreso de la democracia en 1985. La ciudadanía ha votado siempre contra el gobierno de turno. Esa perenne frustración explica una ley no escrita de la política guatemalteca: nunca un partido en el poder consiguió revalidar la confianza ni regresar al poder en la siguiente elección ni en otras posteriores

Esta vez lo hace en unas elecciones marcadas por una creciente desconfianza con las instituciones electorales y judiciales, un extendido malestar con las élites y el sistema político y partidista. Son elecciones atípicas, que a menos de un mes de su celebración han visto como el outsider Carlos Pineda, el candidato favorito, que abanderaba el voto antipolítico y anti establishment, quedaba fuera de la campaña.

La posibilidad de ganar la presidencia de Guatemala se esfumó en menos de un mes para Pineda, que lideraba las encuestas desde principios de mayo. El 23% en la intención de voto que le infundió fortaleza para verse ya en la segunda vuelta, también se convirtió en su mayor vulnerabilidad, porque le pusieron en el foco de acciones legales para despojarle de la candidatura.

Pineda, un empresario de provincia que escaló en las encuestas gracias a su campaña en TikTok, es el tercer presidenciable que denuncia el bloqueo institucional para participar en las elecciones y la anulación de su candidatura eleva las voces que denuncian fraude ante la aplicación de criterios arbitrarios para excluir a candidatos incómodos para el sistema.

“La elección adquiere el carácter de elecciones restringidas donde la autoridad electoral se convierte en el primer y gran elector del proceso, restringiendo el voto ciudadano a la oferta preseleccionada”. proclamó recientemente la organización Mirador Electoral.

Entre los candidatos caídos que llaman “fraude” al proceso electoral están el hijo del expresidente Álvaro Arzú, Roberto Arzu García-Granados y la lideresa indígena Thelma Cabrera. Los tres han sido excluidos de forma legal, pero en circunstancias que muchos opositores consideran arbitrarias y en un contexto de “cooptación institucional”, según Arzú, mientras Cabrera y Pineda fueron más allá al hablar de síntomas de una “dictadura”.

La lideresa indígena Thelma Cabrera y el exprocurador de los Derechos Humanos Jordan Rodas han quedado fuera de la contienda electoral porque el tribunal electoral invalidó la solvencia de administración de fondos públicos que Rodas presentó para su postulación. La función pública de Rodas no se había cuestionado hasta días después de que el Movimiento para la Liberación de los Pueblos (MLP) lo proclamara como candidato a vicepresidente.

Con una propuesta de conformación del estado plurinacional y de nacionalización de los recursos públicos, Cabrera quedó en el cuarto puesto en las presidenciales de 2019. En el quinto quedó Roberto Arzú García-Granados, que se presentaba como una opción “disruptiva, de rechazo a la corrupción” y que pretendía retomar el legado de su padre, el expresidente Álvaro Arzú Irigoyen del conservador partido Unionista.

La salida de Pineda, según una encuesta de CID-Gallup, podría favorecer el ascenso del presidenciable Edmond Mulet, un exfuncionario de Naciones Unidas y abogado señalado por participar en adopciones ilegales de niños en los ochenta. Sin embargo, Mulet afronta la amenaza de un caso penal que surgió desde el despacho del fiscal Rafael Curruchiche, designado como actor antidemocrático por Estados Unidos.

La fiscalía señala como obstrucción de la justicia los mensajes de solidaridad y apoyo que Mulet emitió a favor del presidente de el Periódico, Jose Rubén Zamora, procesado por un caso de lavado de dinero que se armó en tres días.

Hasta marzo, las encuestas marcaban un escenario estancado, que preveía una segunda vuelta inédita entre dos mujeres: Sandra Torres (Unidad Nacional de la Esperanza, UNE) y Zury Ríos (Partido Unionista, VALOR-PU).

Poco a poco, Edmond Mulet (CABAL) y Pineda (Prosperidad Ciudadana) fueron mejorando, al atraer el voto del descontento y canalizar el respaldo de los candidatos que quedaban fuera de la carrera. El apoyo que inicialmente recibió el discurso populista y anti-élite de Roberto Arzú, excluido por hacer campaña anticipada, viró, sobre todo, a Pineda, que pasó de una intención de voto del 3% al 10% en abril.

Manuel Conde, el candidato de la oficialista Vamos, nunca mejoró su intención de voto pese al respaldo del aparato del Estado y de la red de alcaldes pro gubernamentales.

La última etapa de la campaña (mayo-junio) ha estado centrada en la pugna por conquistar los votos que dejaba Pineda. Todo apunta a que esos votos irán en buena medida a la abstención, aunque hay algún candidato con opciones de hacerse con una parte.

Una encuesta de Cid Gallup de finales de mayo señalaba que si bien Torres subía tres puntos, hasta el 22%, Mulet era el que más crecía (del 14 al 21%) y Ríos apenas avanzaba hasta el 19%, desde el 16%.

El voto urbano de Pineda se lo llevaban principalmente los otros dos candidatos, de mayor fuerza en las zonas urbanas (sobre todo Mulet y en menor medida Ríos), mientras Torres, más fuerte en las zonas rurales, se beneficiaba menos por esta exclusión. Pineda, por su parte, ha promovido el voto nulo para deslegitimar el proceso y obligar a repetir las elecciones si el voto nulo superara el 50%.

Cada uno de los llamados “principales candidatos” promete ser la mayúscula con la que comenzará una nueva historia para Guatemala. Pero unas son figuras recicladas y otras recuerdan a los fantasmas del pasado. Edmond Mulet (72 años), Zury Ríos (55 años) y Sandra Torres (67 años) son quienes figuran entre los primeros lugares en las encuestas. Los tres navegan por el espectro de la derecha, en unas elecciones marcadas por un extendido malestar con las élites y el sistema político actual.

La trayectoria de Mulet quedó manchada a inicios de los años 80, cuando ejercía como abogado. Fue capturado y enfrentó un proceso penal bajo sospechas de pertenecer a una red de adopciones ilegales de niños para parejas canadienses. Zury Ríos no puede dejar de ser asociada a su padre: los medios internacionales no olvidan que es «hija del dictador» o «hija del genocida».

Sandra Torres fue esposa del exmandatario Álvaro Colom, de quien se divorció en 2011 para cumplir con la ley que no permitía a familiares directos del presidente en turno buscar la presidencia. Fue detenida el 2 de septiembre de 2019 por supuesta financiación electoral ilegal y asociación ilícita, tres semanas después de perder las elecciones. Recién en noviembre de 2022, un juzgado decidió cerrar el proceso penal.

*Periodista venezolana, analista de temas de Centroamérica y el Caribe,  asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

Publicado en: América Central

La inminente extradición de Julian Assange y la muerte del periodismo

25/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Chris Hedges

 

Para Julian Assange las opciones legales están prácticamente agotadas y podría ser extraditado a Estados Unidos en cualquier momento. Si fuera condenado en aquel país, cualquier informe sobre el funcionamiento interno del poder se convertirá en delito.

El juez del Tribunal Superior Jonathan Swift -que anteriormente trabajó para diversas agencias gubernamentales británicas como abogado y dijo que sus clientes favoritos son «las agencias de seguridad e inteligencia»- rechazó la semana pasada dos solicitudes de los abogados de Julian Assange para recurrir su extradición. La orden de extradición fue firmada en junio del pasado año por la ministra del Interior, Priti Patel. El equipo jurídico de Julian ha presentado una última solicitud de apelación, la última opción disponible en los tribunales británicos. Si se acepta, el caso podría pasar a una vista pública ante dos nuevos jueces del Tribunal Superior. Si se rechaza, Julian podría ser extraditado inmediatamente a Estados Unidos, donde será juzgado por 18 cargos de violación de la Ley de Espionaje, cargos por los que podría ser sentenciado a 175 años, esta misma semana.

La única posibilidad de bloquear una extradición, si se rechaza el recurso final como supongo que ocurrirá, vendría del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH). El brazo parlamentario del Consejo de Europa, que creó el TEDH, junto con su Comisario de Derechos Humanos, se oponen a la «detención, extradición y procesamiento» de Julian porque representa «un precedente peligroso para los periodistas». No está claro si el gobierno británico acataría la decisión del tribunal -aunque está obligado a hacerlo- en caso de que se pronunciara en contra de la extradición, o si el Reino Unido extraditaría a Julian antes de que se pueda presentar un recurso ante el tribunal europeo. Una vez enviado a Estados Unidos, Assange sería juzgado en el Tribunal del Distrito Este de Virginia, donde el gobierno estadounidense ha ganado la mayoría de los casos de espionaje.

La jueza Vanessa Baraitser del Tribunal de Magistrados de Westminster se negó a autorizar la solicitud de extradición del gobierno estadounidense en enero de 2021 debido a la gravedad de las condiciones que Julian soportaría en el sistema penitenciario estadounidense.

«Ante las condiciones de aislamiento casi total sin los factores de protección que limitaban su riesgo en [la prisión de Su Majestad] Belmarsh, estoy convencida de que los procedimientos descritos por EE.UU. no impedirán que el Sr. Assange encuentre la forma de suicidarse», dijo Baraitser al dictar su sentencia de 132 páginas, «y por esta razón he decidido que la extradición sería oprobiosa por razón de daño mental y ordeno su puesta en libertad».

La decisión de Baraitser fue anulada tras un recurso de las autoridades estadounidenses. El Alto Tribunal aceptó las conclusiones del tribunal inferior sobre el mayor riesgo de suicidio y las condiciones inhumanas de la prisión. Pero también aceptó cuatro garantías de la Nota Diplomática de EE.UU. nº. 74, entregada al tribunal en febrero de 2021, en las que se prometía que Julian sería bien tratado. El gobierno estadounidense afirmó que sus garantías «responden totalmente a las preocupaciones que llevaron al juez [del tribunal inferior] a poner en libertad al Sr. Assange». Las «garantías» afirman que Assange no será sometido a Medidas Administrativas Especiales (SAM, por sus siglas en inglés). Prometen que al ser ciudadano australiano podrá cumplir su condena en Australia si el gobierno de aquel país solicita su extradición. Prometen que recibirá atención clínica y psicológica adecuada. Prometen que, antes y después del juicio, Julian no será recluido en el Centro de Internamiento de Máxima Seguridad (ADX, por sus siglas en inglés) de Florence, Colorado. Nadie es retenido antes del juicio en ADX Florence. Pero suena inquietante. ADX Florence no es la única prisión de máxima seguridad en los EE.UU. Assange puede ser recluido en cualquiera de las otras instalaciones similares a Guantánamo en una Unidad de Gestión de Comunicaciones (CMU, por sus siglas en inglés). Las CMU son unidades altamente restrictivas que reproducen el aislamiento casi total impuesto por las SAM.

Ninguna de estas «garantías» vale ni siquiera el papel en el que están escritas. Todas vienen con cláusulas de excepción. Ninguna es jurídicamente vinculante. Si después de ofrecer estas garantías Julian hiciera «algo que cumpla los requisitos para la imposición de SAM o la designación de ADX», estará sujeto a estas formas más duras de control, admitió el tribunal.

Si Australia no solicitara el traslado «ello no podría ser motivo de crítica a EE.UU., ni razón para considerar que las garantías son inadecuadas para satisfacer las preocupaciones de la jueza», dice la sentencia. E incluso si no fuera así, Julian tardaría entre 10 y 15 años en recurrir su sentencia hasta el Tribunal Supremo de Estados Unidos, tiempo más que suficiente para destruirle psicológica y físicamente.

Sin duda, el avión que espera para llevar a Assange a Estados Unidos estará bien provisto de vendas para los ojos, sedantes, grilletes, enemas, pañales y monos utilizados para facilitar las «entregas extraordinarias» llevadas a cabo por la CIA.

La extradición de Julian será el siguiente paso en la ejecución a cámara lenta del editor y fundador de WikiLeaks y uno de los periodistas más importantes de nuestra generación. Garantizará que Julian pase el resto de su vida en una prisión estadounidense. Creará precedentes legales que criminalizarán cualquier investigación sobre el funcionamiento interno del poder, incluso por parte de ciudadanos de otro país. Será un duro golpe para nuestra anémica democracia, que se está metamorfoseando rápidamente en un totalitarismo corporativo.

Estoy tan asombrado por este ataque frontal al periodismo como por la falta de indignación pública, especialmente por parte de los medios de comunicación. El muy tardío llamamiento de The New York Times, The Guardian, Le Monde, Der Spiegel y El País -todos los cuales publicaron material proporcionado por WikiLeaks- a retirar los cargos de extradición es insuficiente y llega demasiado tarde. Todas las protestas públicas a las que he asistido en defensa de Assange en Estados Unidos cuentan con escasa asistencia. Nuestra pasividad nos hace cómplices de nuestra propia esclavitud.

El caso de Julian, desde el principio, ha sido una completa farsa judicial.

El expresidente ecuatoriano Lenin Moreno puso fin al derecho de asilo de Julian como refugiado político, en flagrante violación del derecho internacional. A continuación, autorizó a la Policía Metropolitana de Londres a entrar en la embajada ecuatoriana -territorio soberano sancionado diplomáticamente- para detener a un ciudadano naturalizado de Ecuador. El Gobierno de Moreno, que revocó la ciudadanía de Julian, recibió un importante préstamo del Fondo Monetario Internacional por su ayuda. Donald Trump, al exigir la extradición de Julian en virtud de la Ley de Espionaje, criminalizó el periodismo de un modo similar a como lo hizo Woodrow Wilson cuando clausuró publicaciones socialistas como The Masses.

Las audiencias, a algunas de las cuales asistí en Londres y a otras por Internet, se burlaron de los protocolos jurídicos básicos. Incluyeron la decisión de ignorar la vigilancia de la CIA y la grabación de las reuniones entre Julian y sus abogados durante su estancia como refugiado político en la embajada, eliminando la confidencialidad abogado-cliente. Solo por esto, el caso debería haber sido desestimado. Validaron la decisión de acusar a Assange, aunque no es ciudadano estadounidense, en virtud de la Ley de Espionaje. Incluyeron contorsiones kafkianas para convencer a los tribunales de que Julian no es periodista. Ignoraron el artículo 4 del tratado de extradición entre el Reino Unido y Estados Unidos, que prohíbe la extradición por delitos políticos. Vi cómo el fiscal James Lewis, que representaba a Estados Unidos, daba directrices legales a la juez Baraitser, que rápidamente las adoptó como su decisión legal.

El linchamiento judicial de Assange tiene mucho más en común con los oscuros días de la Lubyanka [cuartel general de la antigua KGB] que con los ideales de la jurisprudencia británica.

El debate sobre los retorcidos matices legales nos distrae del hecho de que Julian no ha cometido ningún delito en Gran Bretaña, aparte de una vieja acusación de incumplir las condiciones de la fianza cuando pidió asilo en la Embajada de Ecuador. Normalmente esto conllevaría una multa. En cambio, fue condenado a un año en la prisión de Belmarsh, donde lleva recluido desde abril de 2019.

La decisión de solicitar la extradición de Julian, contemplada por la administración de Barack Obama, fue impulsada por la administración Trump tras la publicación por parte de WikiLeaks de los documentos conocidos como Vault 7, que exponían los programas de ciberguerra de la CIA diseñados para vigilar y tomar el control de automóviles, televisores inteligentes, navegadores web y los sistemas operativos de la mayoría de los teléfonos inteligentes, así como de Microsoft Windows, MacOS y Linux.

Assange, como señalé en una columna enviada desde Londres el año pasado, está en el punto de mira por los informes de guerra de Irak publicados en octubre de 2010, que documentan numerosos crímenes de guerra de Estados Unidos, incluidas las imágenes que aparecen en el vídeo Collateral Murder (Asesinato colateral), del asesinato a tiros de dos periodistas de Reuters y otros diez civiles, y de dos niños gravemente heridos.

Van a por él porque hizo pública la muerte de casi 700 civiles que se habían acercado demasiado a los convoyes y puestos de control estadounidenses, entre ellos mujeres embarazadas, ciegos y sordos, y al menos 30 niños.

Van a por él porque sacó a la luz más de 15.000 muertes de civiles iraquíes de las que no se había informado y la tortura y los malos tratos infligidos a unos 800 hombres y niños, de edades comprendidas entre los 14 y los 89 años, en el campo de detención de Guantánamo.

Van a por él porque nos demostró que Hillary Clinton ordenó en 2009 a diplomáticos estadounidenses espiar al Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, y a otros representantes de la ONU de China, Francia, Rusia y el Reino Unido, espionaje que incluyó la obtención de ADN, escáneres de iris, huellas dactilares y contraseñas personales, todo lo cual formaba parte del complejo esquema de vigilancia ilegal que incluyó escuchas al Secretario General de la ONU, Kofi Annan, en las semanas previas a la invasión de Irak liderada por Estados Unidos en 2003.

Van a por él porque reveló que Obama, Hillary Clinton y la CIA respaldaron el golpe militar de junio de 2009 en Honduras que derrocó al presidente democráticamente elegido Manuel Zelaya, sustituyéndolo por un régimen militar asesino y corrupto.

Van a por él porque hizo públicos documentos que revelaban que Estados Unidos lanzó en secreto ataques con misiles, bombas y aviones no tripulados contra Yemen, matando a decenas de civiles.

Van a por él porque hizo públicas las conversaciones extraoficiales que Hillary Clinton mantuvo con Goldman Sachs, conversaciones por las que recibió 657.000 dólares, una suma tan elevada que sólo puede considerarse un soborno, así como sus garantías privadas a Wall Street de que cumpliría sus órdenes mientras prometía al público regulación bancaria y reforma financieras.

Solo por revelar estas verdades, es culpable.

El sistema judicial estadounidense es aún más draconiano que el británico. Puede utilizar Medidas Administrativas Especiales, leyes antiterroristas y la Ley de Espionaje para impedir que Assange hable en público, sea puesto en libertad bajo fianza o vea las pruebas «secretas» utilizadas para condenarle.

La CIA se creó para llevar a cabo asesinatos, golpes de Estado, torturas, secuestros, chantajes, difamación y espionaje ilegal. A pesar de las limitaciones que marcan sus estatutos, ha tenido como objetivo a ciudadanos estadounidenses. Estas actividades fueron expuestas en 1975 por las audiencias del Comité Church en el Senado y del Comité Pike en la Cámara de Representantes.

En colaboración con UC Global, la empresa española de seguridad de la embajada ecuatoriana, la CIA sometió a Julian a vigilancia digital y por vídeo las 24 horas del día. Se habló de secuestrarlo y asesinarlo mientras estaba en la embajada, lo que incluía planes de un tiroteo en la calle con participación de la Policía Metropolitana de Londres. Estados Unidos destina un presupuesto secreto de 52.000 millones de dólares al año para ocultar múltiples proyectos clandestinos llevados a cabo por la Agencia de Seguridad Nacional, la CIA y otras agencias de inteligencia, normalmente al margen del escrutinio del Congreso. Todas estas actividades clandestinas, especialmente tras los atentados del 11-S, se han ampliado masivamente.

El senador Frank Church, tras examinar los documentos de la CIA, ampliamente retocados, entregados a su comité, definió la actividad encubierta de la CIA como «un disfraz semántico para el asesinato, la coerción, el chantaje, el soborno, la difusión de mentiras».

La CIA y las agencias de inteligencia, junto con el ejército, todos los cuales operan sin supervisión efectiva del Congreso, son los motores que impulsan la extradición de Assange. Al exponer sus crímenes y mentiras, Julian les infligió una herida grave. Exigen venganza. El control que estas fuerzas pretenden ejercer en el extranjero es el control que pretenden ejercer en casa.

Puede que Julian Assange sea pronto encarcelado de por vida en EE.UU. por ejercer el periodismo, pero él no será el único.

Chris Hedges es un periodista estadounidense ganador del Premio Pulitzer. Fue durante 15 años corresponsal en el extranjero para The New York Times, ejerciendo como jefe para la oficina de Oriente Próximo y la  de los Balcanes. A lo largo de los últimos años estableció una relación personal con Assange y se ha convertido en uno de sus más fuertes defensores: “Lo que está en juego no es solo la libertad de Julian sino la libertad de expresión y de prensa”.

Fuente: https://scheerpost.com/2023/06/18/chris-hedges-the-imminent-extradition-of-julian-assange-and-the-death-of-journalism/

Traducido por Paco Muñoz de Bustillo

Publicado en: Global

¿En qué momento degenera en fascismo una democracia formal?

25/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Pete Dolack

Puede ocurrir aquí. «Aquí» es cualquier país en el que gobierne el capitalismo. ¿En qué momento se convierte en fascismo una democracia formal burguesa? Esa es una pregunta que es preciso responder en muchos lugares, y desde luego en Estados Unidos, que ya ha experimentado un intento de autogolpe con inconfundibles tintes fascistas.

Nos referimos al intento de autogolpe de Donald Trump, por usar la expresión latinoamericana, en enero de 2021. Mucha gente, incluso en la izquierda, se ríe de los acontecimientos de ese día, señalando que el intento de golpe de Estado no tenía ninguna posibilidad de éxito. Claro que no tenía posibilidad de éxito. Pero eso no significa que haya que quitarle importancia, sino todo lo contrario: hay que tomárselo muy en serio. El intento de golpe de Estado de Hitler en la cervecería de Múnich en 1923 tampoco tuvo ninguna posibilidad de éxito, y su violento movimiento permaneció en el limbo durante varios años más. Pero ya sabemos cómo acabaría esa historia alemana.

No voy a hacer una comparación fácil de los Estados Unidos contemporáneos con la Alemania de Weimar. No vivimos en la época de Weimar. No hay camisas pardas organizadas campando a sus anchas, ni un ejército profundamente hostil a la democracia dispuesto a actuar de acuerdo con esa hostilidad, ni un número significativo de industriales financiando tropas de asalto. La historia no se repite de forma clara y precisa, ni como tragedia ni como farsa. No obstante, antes de hacer balance de las condiciones políticas contemporáneas podríamos aprender una lección de la historia.

Un mito que hay que desmentir es que Hitler fue elegido democráticamente. No lo fue. Le entregó el poder el presidente alemán, Paul von Hindenburg, quien le nombró canciller. Desgraciadamente, según la Constitución de Weimar eso era completamente legal, y suficiente para que el mayor partido de la oposición, los socialdemócratas, contuvieran la pólvora: se negaron a desplegar su milicia y se circunscribieron a un orden legal que iba a ser destruido de forma inminente. El otro gran partido de la oposición, los comunistas, declararon «Después de Hitler, nos toca a nosotros», un sentimiento público que contrastaba bastante con el de sus miembros, obligados a esconderse o exiliarse cuando los nazis, recién investidos de poder, empezaron a acorralar a los miembros del partido y a destruir sus oficinas.

Los líderes sindicales se plegaron dócilmente a Hitler cuando se hizo con el poder, aceptando participar en lo que ahora sería una celebración del Primero de Mayo dirigida por los nazis. A los dos días de ese Primero de Mayo, los nazis empezaron a detener a dirigentes sindicales y a prohibir los sindicatos existentes; los socialdemócratas correrían pronto la misma suerte. Hitler sólo tardó tres meses en barrer a toda la oposición y asumir el poder dictatorial. Con toda la oposición política suprimida, comenzaron las persecuciones de judíos, gitanos y comunidades LGTB, con resultados que el mundo no debería olvidar ni minimizar.

¿Por qué von Hindenburg nombró canciller a Hitler? En las últimas elecciones antes del nombramiento de enero de 1933, el voto nazi había disminuido con respecto a la votación anterior; el voto combinado comunista y socialdemócrata fue un millón y medios de votos superior al voto nazi, que totalizó el 33 por ciento, aunque el voto combinado de la izquierda se quedó a un millón del voto combinado de los nazis y el Partido Nacional, el vehículo restante de la derecha tradicional. La mayor parte del apoyo de la década de 1920 a los partidos de la derecha tradicional alemana se había transferido a los nazis, que dieron un salto gigantesco del 2,6 por ciento en mayo de 1928 al 18 por ciento (segundos entre 10 partidos) en septiembre de 1930. Los líderes de esos partidos tradicionales de derechas habían pensado que podrían controlar a Hitler haciéndole nombrar canciller (el equivalente a primer ministro) pero dando a los nazis sólo dos de los diez puestos del gabinete. Por desgracia, uno de esos puestos era el Ministerio del Interior, que controlaba la policía, lo que permitió a los nazis inundar dicha institución con sus matones de camisas pardas. El ministro del Interior, Wilhelm Frick, participó en el golpe de la cervecería, pero su sentencia no se hizo firme.

La violencia al servicio de los beneficios empresariales

Las historias de Italia y otros países que cayeron en manos del fascismo no son muy diferentes. A Mussolini también le dieron el poder. Mussolini era socialista hasta que empezó a recibir dinero de los fabricantes de armas y otros intereses empresariales. Aunque ahora estaba muy a la derecha, permitió cuidadosamente que se hiciera propaganda variada e incluso negó tener un programa, permitiendo que el fascismo pareciera lo que uno quisiera que fuese. Pero sus benefactores sabían lo que él y ellos querían. Los fascistas recibían regularmente subvenciones de las asociaciones de comerciantes y de la Confederación de Industria. Los socialistas quedaron primeros en las elecciones de noviembre de 1919, pero los conservadores empezaron a comprar el apoyo de las escuadras fascistas y la policía les permitió atacar sin impedimentos e incluso les prestó apoyo.

La Marcha sobre Roma de Mussolini no habría sido posible sin la financiación de los escuadrones fascistas por parte de los empresarios italianos. Pronto el rey Vittorio Manuel le nombró primer ministro. Las prohibiciones de sindicatos y huelgas no se hicieron esperar. En España, un ejército de mentalidad fascista derrocó al gobierno republicano; los golpes militares llevaron al poder a generales fascistas en Chile y Argentina en la década de 1970 con el apoyo de escuadrones fascistas que utilizaban tácticas violentas. En todos los casos se produjo una violenta represión de los trabajadores y sus organizaciones, así como una reducción de los salarios y las condiciones de trabajo.

En ninguno de estos casos históricos la toma del poder por los fascistas fue una irrupción repentina surgida de la nada. Hubo mucha violencia por parte de la derecha, ampliamente financiada por líderes empresariales y respaldada por el ejército y la policía. El punto de inflexión se produjo antes de las tomas del poder: no había, ni hay, un punto fácilmente definible en el que se cruza el Rubicón. Por lo tanto, la vigilancia y la lucha son siempre necesarias. Si parece fascismo y actúa como tal, debe tomarse en serio como movimiento fascista. La temporada de elecciones presidenciales de 2024 ya ha dado comienzo en Estados Unidos, donde todavía no hay industriales y banqueros financiando a matones callejeros y maniobrando para derrocar la democracia formal. Si bien es cierto que esos titanes corporativos apreciaron todo lo que la administración Trump -dotada de algunos de los ideólogos más virulentos de la burguesía y los empresarios- hizo por ellos y volvería a hacer por ellos si tuvieran la oportunidad, eso no equivale a respaldar un movimiento fascista declarado. Dado el gran control que los industriales y banqueros tienen sobre el proceso político estadounidense, apenas es necesario que derroquen un sistema que les funciona tan bien.

No obstante, los tiempos y las condiciones pueden cambiar y el mero hecho de que exista un movimiento fascista –encabezado actualmente por Trump pero que el gobernador de Florida, Ron DeSantis, desea dirigir- debería tomarse con la máxima seriedad, especialmente si dicho movimiento no muestra señal alguna de dispersión.

En Estados Unidos no hay un sistema parlamentario sino más bien un sistema bipartidista que aparenta ser inexpugnable y posee un ejército que a todas luces, a pesar de su utilización como un ariete en el extranjero a beneficio del saqueo empresarial, es no obstante un ente estrictamente constitucional sin ningún atisbo de agitación interna. Eso es cierto, pero deberíamos dejar de anteponer la forma a la función. La imagen clásica del fascismo es la de tropas de asalto merodeando por las calles, reprimiendo violentamente cualquier oposición. Pero la Sudamérica de los años setenta era diferente de la Europa de los años veinte y treinta. En Chile y Argentina había bandas fascistas haciendo de las suyas, pero el fascismo se impuso mediante golpes militares no disimulados.

Si en Estados Unidos llegara a producirse el fascismo, adoptaría formas diferentes a todas las anteriores, y los fundamentalistas cristianos formarían una proporción importante de cualquier base. Pero lo crucial es que un porcentaje significativo de los industriales y financieros del país –la clase capitalista dirigente- respalde la imposición de una dictadura con dinero y otro tipo de apoyos. Ese es elemento común crucial que prevalece en las diferentes formas de toma del poder por los fascistas.

Retórica vacía frente a intereses de clase

¿Por qué es tan crucial? Porque el fascismo es una dictadura impuesta para beneficio de los grandes industriales y financieros. En su nivel más básico, el fascismo es una dictadura establecida y mantenida por medio del terror en nombre de las grandes empresas. Posee una base social, que proporciona el apoyo y los escuadrones de la muerte, pero a la que se engaña de mala manera, pues la dictadura fascista actúa decisivamente contra los intereses de su base social. El militarismo, el nacionalismo extremo, la creación de enemigos y chivos expiatorios y, tal vez el componente más decisivo, una propaganda furibunda que crea intencionadamente el pánico y el odio mientras oculta su verdadera naturaleza e intenciones bajo el disfraz de un populismo hipócrita, son algunos de los elementos necesarios.

A pesar de las diferencias nacionales que producen las principales formas de fascismo, la naturaleza de clase es consistente. La gran empresa es invariablemente la mayor partidaria del fascismo, con independencia de cuál sea la retórica empleada por el movimiento fascista, y es, invariablemente, su beneficiaria. La institución de una dictadura fascista no es una decisión fácil, ni siquiera para los grandes industriales y banqueros, a quienes se les puede hacer la boca agua pensando en sus potenciales beneficios. Porque aunque su intención sea la de beneficiarles, estos grandes hombres de negocios estarán cediendo parte de su propia libertad, pues no controlarán directamente la dictadura; es una dictadura para ellos, pero no de ellos.

Las élites empresariales solo recurren al fascismo bajo determinadas condiciones; algún tipo de gobierno democrático bajo el cual los ciudadanos “consientan” la estructura de gobierno, es su forma preferida y mucha más sencilla de mantener. Que los trabajadores empiecen a retirar su consentimiento -que empiecen a desafiar seriamente el statu quo económico- es una «crisis» que puede provocar el fascismo. La incapacidad para mantener o aumentar los beneficios, como puede ocurrir durante un declive pronunciado del «ciclo económico», o una crisis estructural, es otra de esas «crisis».

Ningún movimiento fascista puede triunfar sin una base considerable convencida de que hay que detener a la Izquierda a cualquier precio*, que la única manera de que se produzca el místico retorno de la extrema derecha al pasado es que se imponga por la fuerza y que los que se opongan sean reprimidos con violencia. Por desgracia, esta parte de la ecuación está presente en gran medida en Estados Unidos, como tristemente demuestra el inquebrantable culto a Trump. El deseo de Trump de ser un dictador fascista es obvio – esto debería resultar inequívoco para cualquier persona de izquierdas, pero lamentablemente no lo es, ya que todavía hay demasiadas que no toman en serio a Trump y a su base o, peor aún, se dejan seducir por sus cantos de sirena.

En una ocasión fui invitado a participar en un respetado programa de radio sobre medio ambiente en el que se debatían los planes de la administración Trump de revisar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés). En determinado momento otro invitado, el destacado director de una organización no gubernamental de Washington, me interrumpió de malas maneras y se dirigió a mí del modo más condescendiente, pretendiendo “corregirme” al afirmar que los asesores comerciales de Trump querían acabar con los tribunales secretos que las corporaciones utilizan para revertir las leyes y regulaciones gubernamentales. En aquel entonces Trump llevaba más de un año en el poder y la guerra sin cuartel de su administración contra los trabajadores y sus denodados esfuerzos por permitir que las corporaciones saquearan y contaminaran sin cortapisas estaba en pleno apogeo. Por si fuera poco, su administración acababa de publicar el documento sobre política comercial (ese era el tema que yo estaba tratando) y no había ninguna ambigüedad sobre sus intenciones de desmantelar las normas laborales, de seguridad, sanitarias o de protección del medio ambiente promulgadas por otros países.

La retórica con vagas connotaciones izquierdistas de Trump no era sino una pantomima, una estratagema más que evidente para atraer a votantes que tenían muy buenas razones para deplorar los llamados tratados de “libre comercio” y todas las otras políticas que habían perjudicado a los trabajadores al permitir que miles de empleos se deslocalizaran en el extranjero. Los alemanes de la República de Weimar también tenían multitud de razones para estar hartos, pero esas obvias mentiras nazis se convirtieron en patrañas inequívocas cuando Hitler aniquiló a las tropas de asalto que se habían creído la retórica izquierdista en la «Noche de los cuchillos largos». Mussolini también utilizó ese tipo de tácticas.

El historial de Trump y de DeSantis debería ser inequívoco

Cuatro años de Trump en la Casa Blanca -cuatro años de ataques sin cuartel a los trabajadores y al medio ambiente, de torpezas y mentiras incompetentes sobre la pandemia del Covid-19 y de permitir que todos los misántropos lleven a cabo sus fantasías antisociales más detestables- no podrían ser más claros. Trump sigue siendo la encarnación de la amenaza del fascismo. Y ¿qué decir de su principal rival por la nominación presidencial del Partido Republicano? DeSantis -o DeSatán, como se le ha apodado- claramente también tiene aspiraciones de convertirse en un dictador fascista. El gobernador no posee un rabioso respaldo popular como Trump, pero parece probable que adquiera mayor respaldo de industriales y financieros que Trump, dado su éxito en reducir la Legislatura de Florida a su sello de aprobación. DeSantis bien podría gobernar por decreto teniendo en cuenta que los congresistas le dan todo lo que quiere.

Su historial no necesita presentación para quienes lo conocen. Pero «destaquemos» algunas de sus actuaciones. Está librando una guerra de tierra quemada contra las comunidades LGTBI, negando su humanidad y prohibiendo en la medida de lo posible incluso la discusión de los intereses de esas comunidades, imponiendo prohibiciones draconianas al aborto (las mujeres siempre son despojadas de derechos y reducidas a máquinas de hacer bebés bajo el fascismo), destituyendo unilateralmente a los cargos electos que se atreven a discrepar con él, prohibiendo libros, blanqueando la historia, utilizando a los inmigrantes como accesorios desechables al servicio del nacionalismo y ofreciendo bonificaciones a los agentes de policía para que se trasladen a Florida, muchos de los cuales han sido acusados de delitos como violencia doméstica, secuestro y asesinato. Tan despiadado es el estado policial que DeSantis se dispone a crear y tan hostil es el intento de borrar la esclavitud y el racismo de la historia que la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP, por sus siglas en inglés) ha emitido una advertencia para que los afroamericanos eviten viajar a ese Estado.

Aunque es indiscutiblemente que un partido fascista independiente no va a tomar el poder en Estados Unidos en un futuro previsible, no es necesario que surja uno. Los dos principales candidatos de uno de los dos partidos que se alternan en el poder, los republicanos, tienen la aspiración de ser dictadores fascistas y hay una base considerable de republicanos dispuestos a que así sea. El otro partido, los demócratas, apenas sirve de ayuda, ya que la oposición de «centro-izquierda» (en realidad la oposición de «centro-derecha» a la extrema derecha) es aplastada una y otra vez. Su incapacidad para enfrentarse a la derecha o para organizar una oposición eficaz no es sólo el resultado de estar en deuda con el dinero de las empresas y con la ideología del «excepcionalismo americano», sino también con el callejón sin salida intelectual del liberalismo. (Utilizo aquí terminología norteamericana; los lectores del resto del mundo pueden sustituir «liberal» por «socialdemócrata»).

El liberalismo norteamericano y la socialdemocracia europea están atrapados por un ferviente deseo de estabilizar un sistema capitalista inestable. Están atrapados por su adhesión al sistema capitalista, lo que hoy en día significa defender la austeridad para los trabajadores y las subvenciones para el saqueo empresarial y financiero, sin importar los bonitos discursos que puedan pronunciar. Cuando Bill Clinton, Barack Obama, Jean Chrétien, Justin Trudeau, Tony Blair, Gordon Brown, François Hollande, Gerhard Schröder, José Luis Rodríguez Zapatero y Romano Prodi hincan la rodilla ante los industriales y los financieros, cuando cada uno de ellos se apresura a aplicar políticas neoliberales de austeridad a pesar de encabezar la supuesta oposición de «centro-izquierda» a los partidos conservadores que defienden abiertamente la dominación corporativa, hay algo más que debilidad personal en juego. Y este lamentable historial -Bill Clinton fue el presidente republicano más eficaz que ha tenido Estados Unidos- ofrece una oportunidad a los demagogos de extrema derecha para ofrecer cantos de sirena que suenan a izquierda y que engañan a demasiadas personas.

No obstante, puedo entender perfectamente por qué tantos estadounidenses, no sólo liberales sino incluso de izquierdas, votan a los demócratas como un movimiento táctico, argumentando que un demócrata en el poder, especialmente en la Casa Blanca, proporciona más espacio para maniobrar. Aunque personalmente no tengo estómago para votar a los demócratas, desde luego comprendo este voto táctico como una cuestión de supervivencia, sobre todo porque cada administración republicana es peor que la anterior. Pero sería útil que los votantes demócratas presionaran a sus gobernantes para que intentaran poner en práctica algo de lo que quieren, en lugar de darles carta blanca. Y una estrategia diferente a la habitual del Partido Demócrata de encogerse y acobardarse no debería significar primero acobardarse y luego encogerse.

Dejando a un lado el voto -y votar debería ser lo mínimo que hagamos-, el fascismo solo puede ser detenido por un movimiento de masas, enfrentándonos a él directamente. Y eso significa tomarse en serio el peligro en lugar de reírse de la ignorancia de Trump y sus cegatos seguidores. El fascismo nunca es cosa de risa, como su número de muertos debería dejar claro.

*Ese parece ser el principal mensaje de elementos de la derecha española, como Isabel Díaz Ayuso, en las pasadas elecciones locales y autonómicas y en las próximas generales en España (N. del T.).

Peter Dolack lleva el blog Systemic Disorder y es activista de diversos grupos.

Fuente: https://www.counterpunch.org/2023/06/11/when-does-a-formal-democracy-degenerate-into-fascism/

Traducido por Paco Muñoz de Bustillo

Publicado en: Global, Titular1

Bolsonaro rumbo a la cárcel

25/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Eric Nepomuceno

 

El pasado jueves el desequilibrado ultraderechista Jair Bolsonaro (foto) enfrentó la primera de 16 denuncias presentadas contra éltanto en el Supremo Tribunal Federal, instancia máxima de la Justicia en Brasil, como en el Tribunal Superior Electoral.

Y fue precisamente en el Electoral, dondela fiscalía pidió suspender su derecho de postularse en disputa de votos por ocho años.

Una segunda sesión del juicio se dará el martes 27. Caso haya necesidad de una tercera, deberá ocurrir el jueves 29.

El mismo Bolsonaro que admitía, hace algunos días, que podría ser condenado, ahora cambió de tono. Dice que sería una injusticia y una ilegalidad, y que pretende postularse a cualquier cargo, hasta el de concejal en las municipales del año que viene.

La causa se refiere a la reunión que Bolsonaro promovió en julio del año pasado en el Palacio Presidencial con embajadores para denunciar, sin ninguna prueba, el sistema electoral brasileño implantado en 1996 sin que jamás haya surgido siquiera indicios de fraude.

La denuncia, respaldada por la Fiscalía Electoral, menciona el uso de edificio público, bien como medios públicos de comunicación, para realizar campaña electoral sin haber sido registrado como candidato, lo que es exigido por la legislación. Además, el uso de edificios públicos para fines electorales es prohibido por ley.

De los siete integrantes del Tribunal Superior Electoral, uno fue nombrado por el ultraderechista. Hay otro que es aliado a Bolsonaro. Se da por cierto que los otros cinco  votarán por condenarlo.

Hay fuerte presión de los seguidores del exmandatario para que uno de los dos, o mismo ambos, pidan tiempo para examinar la denuncia. Con eso podrían retardar por sesenta días sus votos.

La política por otros medios

Las dos denuncias siguientes, que deberán ser juzgadas antes de noviembre, involucran Bolsonaro y sus tres hijos que actúan en política: el senador Flavio, el diputado nacional Eduardo y el concejal por Rio de Janeiro Carlos, además de varios aliados.

¿Eso significará el fin del ultraderechista? En términos electorales, sí, hasta 2030. Pero en términos políticos, no.

La ultraderecha que desde hace diez años salió del placard y llegó al auge con la elección de Jair Bolsonaro lo tendrá como líder, y él será un eficiente captador de votos tanto en las municipales del año que viene como en las mayoritarias de 2026.

Al mismo tiempo, la derecha menos radicalizada ya busca un sucesor que no sea tan extremista. Por ahora, el nombre más mencionado es el deTarcisio de Freitas, gobernador de San Pablo, el estado más rico del país.

Además de perder el derecho de presentarse como candidato a lo que sea, Jair Bolsonaro corre otro peligro, de peor contundencia: las denuncias presentadas pueden llevarlo a la cárcel.

De momento, lo que circula en Brasilia es que tal medida no deberá ser adoptada tan pronto, para no fortalecer el aire de víctima con que el ultraderechista se presentará.

Pero hay convergencia en un punto: tarde o temprano difícilmente Bolsonaro escape de ir preso. Y sus hijos deberán seguir el mismo rumbo.

Publicado en: AmericaLatina

Che Guevara: pensar en tiempos de revolución

25/06/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Jantte-Habel y Michael Löwy

Janette Habel y Michael Löwy, estudiosos de la Revolución cubana y del pensamiento del Che, analizan la obra de Samuel Farber sobre Ernesto Guevara, a la que consideran como «plagada de acusaciones falsas, inexactas y caricaturescas». Por una lectura del legado guevarista más allá de los reduccionismos.

En esta reseña crítica de Che Guevara. Ombres et Lumieres dún révolutionnaire (París, Ed. Syllepse, 2017) —traducción al francés de la obra original en inglés de Samuel Farber The Politics of Che Guevera: Theory and Practice (Chicago, Haymarket Books, 2016)—, Janette Habel y Michael Löwy, dos conocidos estudiosos de la Revolución cubana y en particular del pensamiento de Ernesto «Che» Guevara, revelan y analizan algunos de los juicios históricos y errores de interpretación a que da lugar lo que consideran el enfoque sesgado con el que Farber aborda la vida, la personalidad, la actuación y el pensamiento de Guevara y que hacen que la obra esté «plagada de acusaciones falsas, inexactas y caricaturescas».
La reseña que sigue se publica ahora en español, en exclusiva para Jacobin América Latina, con la autorización expresa de los autores. Próximamente se publicará en francés en el número de julio de la versión impresa de Contretemps. Revue de Critique Communiste.

Las manifestaciones ocurridas en Cuba el 11 de julio de 2021 pusieron de manifiesto la gravedad de la crisis por la que atraviesa la isla. Desde el triunfo de la Revolución cubana, nunca antes había experimentado el país dificultades económicas, sociales y políticas tan dramáticas, excepción hecha de los años posteriores a la caída de la URSS, durante el llamado «período especial», el cual estuvo marcado por carencias de todo tipo. La muerte de Fidel Castro en 2016 y el retiro de Raúl Castro en 2021 dieron paso a un nuevo Ejecutivo. Si bien esa transición generacional transcurrió sin sobresaltos, su legitimidad está lejos de haberse afianzado e incluso comienza a verse cuestionada, como demuestran las protestas más localizadas que se han sucedido en todo el país desde aquél 11 de julio contra la escasez de alimentos o medicinas y los prolongados cortes de electricidad, como lo atestiguan numerosos sitios web independientes, blogs y testimonios en redes sociales desde que estos hechos comenzaron a difundirse por todo el territorio nacional. Las nuevas generaciones de cubanos tratan de reevaluar el pasado y de reexaminar el relato de la historia revolucionaria, a fin de comprender y dilucidar los impasses de la hora, más de 60 años después del derrocamiento de la dictadura de Batista.

En ese contexto, ha aflorado de nuevo el legado político y teórico de Ernesto «Che» Guevara, asesinado en Bolivia a la edad de 39 años. Al tiempo que sigue vedado el acceso a no pocos de sus numerosos escritos, la última carta que le escribiera a Fidel Castro en vísperas de su salida definitiva de Cuba, el 25 de marzo de 1965, no se publicó hasta 2019, es decir, 54 años después. Más que de una carta, en realidad se trata de un documento analítico de gran envergadura. En octubre de 1965, durante la presentación nominal del nuevo Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) —en el que no figuraba Ernesto Guevara—, Fidel Castro dio lectura a una carta de despedida del Che, sin que en esa ocasión hiciera referencia alguna a esa otra, mucho más extensa. En esta última, calificada por Guevara de «crítica constructiva», se hace sin ambages un análisis de los desórdenes económicos y organizacionales que afectaban el cuadro general del país en aquellos primeros años de revolución y se arroja luz sobre las concepciones políticas del Che respecto de la economía de la transición al socialismo y sus discrepancias con el sistema soviético.

Seis décadas después, Cuba ya no es la misma. Pero los últimos escritos del Che, con su crítica del régimen soviético y su concepción ética del ejercicio del poder, resuenan entre las nuevas generaciones que se cuestionan el pasado. En contraste, la mayoría de los opositores al régimen impugnan al Che y desfiguran su legado. En ese empeño no se encuentran solos. Otros, desde la izquierda, les tienden una mano.

A continuación reseñaremos Che Guevara. Ombres et lumières d’un révolutionnaire [Che Guevara. Sombras y luces de un revolucionario] (París, Ed. Syllepse, 2017), de Samuel Farber, quien se presenta como crítico «marxista» de Guevara. No es que no sea perfectamente legítimo examinar los errores o limitaciones de Guevara. Pero la obra de Farber, por el saldo en general negativo de su evaluación, está plagada de acusaciones falsas, inexactas y caricaturescas. El libro, publicado inicialmente en 2016 en inglés y en 2017 en francés, insiste principalmente en las «sombras» y muy poco en las «luces».

¿Una tradición «marxista clásica»?

Samuel Farber nos remite a una presunta «tradición marxista clásica» en la que se reconoce: «Mis raíces políticas se hunden en la tradición marxista clásica que antecedió al estalinismo en la Unión Soviética» —escribe. En cambio, «si bien Ernesto Che Guevara era un revolucionario honesto y consagrado, no poseía la formación marxista clásica de Lenin, que hacía suyo el legado democrático del ala radical de la Ilustración».

La Revolución cubana nació en unas circunstancias históricas y geopolíticas peculiares que hicieron posible la victoria de un proceso revolucionario imprevisto en un país —una isla— en que no se esperaba que ello ocurriera: a 90 millas del flanco sur de los Estados Unidos, en pleno Mediterráneo americano, donde el fatalismo geográfico parecía vedar toda posibilidad de emanciparse de la tutela estadounidense. Sin embargo, fue en esa isla donde tuvo lugar la primera revolución socialista del continente —en sus orígenes, una rebelión armada contra la dictadura de Batista—, en ese «extremo occidente» latinoamericano. La especificidad del proceso revolucionario cubano, la organización de una guerra de guerrillas acompañada de insurrecciones cívicas, su radicalidad, la envergadura del apoyo popular que recibió y la originalidad de un liderazgo aparentemente inclasificable desde el punto de vista ideológico hacen de ese proceso un caso singular en la historia de las revoluciones. Es menester situar a la Revolución cubana en su propia perspectiva histórica, en lugar de remitirla a las invariantes de «un marxismo clásico» que existiría en todo tiempo y lugar.

La de Cuba fue «una rebelión contra (…) los dogmas revolucionarios», escribió el Che. Revolución que vino a hacer valer la predicción del gran marxista latinoamericano José Carlos Mariátegui, quien escribió que el socialismo en América Latina no debía ser «calco y copia» sino «creación heroica». En cuanto a Lenin —a quien Samuel Farber se remite como referente del «marxismo clásico»—, escribió lo siguiente en Cartas desde lejos: «Si la revolución triunfó tan rápidamente y —aparentemente, para quienes se contentan con una mirada superficial— de manera tan radical, fue sólo porque, debido a una situación histórica en extremo original, se unieron, en forma asombrosamente “armónica”, corrientes absolutamente diferentes, intereses de clase absolutamente heterogéneos, aspiraciones políticas y sociales absolutamente opuestas.» Análisis que podría aplicarse, un siglo después, palabra por palabra, a la Revolución cubana.

Una ruptura generacional y política

Fue en un contexto político nacional e internacional excepcional que se forjó una nueva generación revolucionaria, cuya conciencia política se radicalizaría bajo la presión de los acontecimientos. En aquellos años 50 del siglo pasado, emergía y se politizaba una nueva generación, joven y combativa, en Cuba y otros países del Tercer Mundo. El ascenso de las luchas de liberación nacional, la Conferencia de Bandung y la Guerra Fría configuraban una nueva realidad histórica. En América Latina, las revelaciones del XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) habían debilitado a los ya de por sí poco influyentes partidos comunistas. En esa coyuntura, que poco tenía que ver con el llamado «marxismo clásico» que reivindica Farber, nació el Movimiento 26 de Julio (M-26-7), que tendrá su acto fundacional en el cruento asalto al cuartel Moncada. Procedentes de las filas del Partido Ortodoxo, que era un partido nacionalista, Fidel Castro y los dirigentes del M-26-7 encarnaban la revuelta de la juventud ante la pasividad de los demás partidos políticos, expresaban la voluntad de derrocar a la dictadura de Batista, pero también de liberarse de la corrupción y la dominación que desde hacía tanto imponía el poderoso vecino del Norte. Farber caracteriza a esos jóvenes rebeldes como «’desclasados’, en el sentido de que estaban desvinculados de la vida organizacional de las clases trabajadoras, medias y altas de la sociedad cubana». Señalemos que reducir la sociedad cubana de la época a las «clases trabajadoras, medias y altas» es, cuando menos, esquemático. Lo más significativo, sin embargo, es el análisis del 26-M-7 en cuanto «movimiento pequeñoburgués», en contraste con la caracterización posterior que hace Farber del Partido Socialista Popular (PSP) —denominación que ostentaba entonces el partido comunista cubano— como partido obrero. ¡Extraña interpretación del marxismo que hace de un movimiento pequeñoburgués el promotor y agente de una revolución socialista!

Como señala el escritor francés Robert Merle, quien a principios de los años 60 del pasado siglo permaneció en La Habana mientras realizaba investigaciones, «entre los reclutados por el Movimiento después del Moncada ocuparán un lugar muy importante los campesinos, una vez que [el Movimiento] logre establecerse en la Sierra Maestra. Por eso llama tanto más la atención el hecho de que antes del Moncada el movimiento fuera casi totalmente proletario». Añadamos que en Cuba son históricos los vínculos de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) con el movimiento obrero, lazos que se remontan a la época de la llamada revolución «del treinta» que puso fin a la dictadura de Gerardo Machado y marcó la entrada en la escena política cubana del entonces sargento-taquígrafo Fulgencio Batista. En diciembre de 1955, la FEU había apoyado activamente la huelga de los trabajadores bancarios, así como la gran huelga de los trabajadores azucareros.

Por último, Farber parece ignorar la trayectoria ideológica recorrida por Fidel Castro. Ya en 1953-1954, mientras se encontraba en la cárcel, se refiere a Marx y define una estrategia y un pensamiento políticos que nada tienen de «pequeño burgués». Cita El 18 Brumario de Luis Bonaparte —«un trabajo formidable»— y escribe que en éste «Karl Marx ve el resultado inevitable de las contradicciones sociales y la pugna de intereses (…) Desde aquí termino de forjar mi visión del mundo»— concluye. No obstante, Farber insiste en sostener que la revolución «fue llevada a cabo por un movimiento multiclasista bajo un liderazgo compuesto por desclasados».

Che, «bohemio»

Según él mismo declara en la introducción de su libro, Farber se propone «disipar muchos de los mitos habituales» que rodean al Che. Propósito loable, habida cuenta de lo mucho que se ha distorsionado la personalidad de Guevara. Pero lejos de contribuir a ello, lo curioso es que, ya desde el primer capítulo, Farber se dé a la tarea de examinar «los orígenes bohemios del pensamiento político del Che», «su formación bohemia», que Farber contrapone a sus propias «raíces políticas». El adjetivo «bohemio» aparece nueve veces en el primer capítulo, para una media de una vez cada tres páginas, y un total de dieciocho en todo el libro. Para comprender el sentido despectivo de ese término, hay que compararlo con la caracterización que hace Farber del Movimiento 26 de Julio como movimiento pequeño burgués, que agrupa a «desclasados» y «aventureros», esos mismos «aventureros» que llevaron a cabo una de las revoluciones socialistas más importantes del siglo XX; razón suficiente para revisar la «tradición marxista clásica» que reivindica Farber.

Como suele ocurrir, en cada momento histórico, cada generación se forja un instrumento político diferente. Es lo que ocurrió con el M-26-7. La incomprensión de que da muestras Farber proviene de su visión dogmática —podría decirse que hasta pobre— de las premisas del Movimiento 26 de Julio, de sus orígenes, de su orientación, de su líder Fidel Castro y de la influencia política que junto con éste ejercería un argentino, Ernesto Guevara, a quien aquel conocería en México. Pero a esos calificativos añade Farber una falsedad: «Guevara […] en cambio, se formó en el legado político de un marxismo estalinizado» y «sus miras revolucionarias eran por tanto irremediablemente (sic) antidemocráticas». Ahora bien, nada en la infancia del Che, en su círculo familiar, en su trayectoria, guarda relación alguna con ningún «marxismo estalinizado». Su viaje en motocicleta a los 23 años junto con Alberto Granado da fe de la evolución de su pensamiento político y de su radicalización, itinerario que culminará con su experiencia del fracaso de la revolución en Guatemala, las lecciones que extrae de la acción del Partido Comunista guatemalteco y sus intercambios con su compañera peruana Hilda Gadea, cercana a los círculos trotskistas de Perú. Como señala Gadea, hablando del Che, «su verdadera transformación se inició [en Guatemala], a pesar de que [para el momento en que fue derrocado el gobierno del Presidente Arbenz] él tenía ya una buena formación teórica marxista». Así lo confirma el exdiplomático cubano Raúl Roa Kourí: «Por esa época [en Guatemala], el Che poseía ya una formación política de avanzada; sobre todo, convicciones claras respecto a la raíz de nuestros males en la explotación imperialista y la dominación de una burguesía extranjerizante y dependiente (…) Puede decirse que, en lo fundamental, su pensamiento se orientaba hacia el marxismo desde esa época. Admiraba la Revolución de Octubre y conocía el leninismo.» Tras su encuentro con Fidel Castro y el M-26-7, el Che se compromete por primera vez con un movimiento político. Hasta entonces no había sido miembro de ningún partido comunista.

En México, se entrena junto a los demás miembros del M-26-7. Fidel Castro se dispone a desembarcar en las costas cubanas en noviembre de 1956 para organizar el derrocamiento de la dictadura. El desembarco no se producirá ni en la fecha ni en el lugar previstos y se saldará con la pérdida de numerosas vidas. Entre quienes logran sobrevivir se cuenta Guevara. Tenía 28 años cuando se inició la lucha armada en la Sierra Maestra y no conocía Cuba. Más tarde escribiría: «Con ese espíritu inicié la lucha: honradamente sin esperanza de ir más allá de la liberación del país, dispuesto a irme cuando las condiciones de la lucha posterior giraran hacia la derecha (…)». Cuando llegó por primera vez a La Habana en diciembre de 1958, como comandante del Ejército Rebelde, coronado por el halo de sus impresionantes victorias militares, Ernesto Guevara tenía 30 años. Venía de compartir con Fidel Castro dos años de lucha en la Sierra Maestra, dos años de reflexión e intercambio. Su pensamiento está en plena evolución. Se declara marxista y cree durante un breve período que podría encontrar en los países del Este, «detrás de la llamada cortina de hierro», referencias útiles para la construcción de otra sociedad. Las desilusiones no tardarían en llegar, ni tampoco las críticas.

En 1960, escribió: «[A Fidel Castro] lo seguíamos, éramos un grupo de hombres con poca preparación política, solamente una carga de buena voluntad y una ingénita honradez.» En cuanto a la citada carta en la que se refería a los países situados «detrás de la llamada cortina de hierro», pronto cambiaria de opinión. Más tarde mencionaría su errónea percepción inicial de Fidel Castro, a quien habría considerado entonces «un auténtico líder de la burguesía de izquierda», cuyas convicciones y cuya visión estratégica antimperialista habría subestimado en medio de un proceso que desembocaría en una revolución «herética».

Revalorización del viejo partido estalinista (PSP)

Si, por un lado, Farber achaca al Che, ese pequeñoburgués bohemio, su deuda con «un marxismo estalinizado», por el otro cataloga al viejo partido comunista cubano, el PSP, de partido «obrero», cuyo carácter estalinista y la gravedad de cuyos errores políticos Farber subestima. En 1959, para Moscú y el movimiento comunista internacional, la Revolución cubana, primera revolución socialista victoriosa en América Latina no dirigida por un partido comunista, era toda una herejía. El ascenso de los partidos comunistas latinoamericanos se vio siempre obstaculizado por su alineamiento dogmático y su subordinación con respecto a Moscú, esa «tradición marxista clásica», alejada del marxismo heterodoxo del peruano Mariátegui. En realidad, es Farber —y no Guevara— quien rehabilita el papel del PSP en la Revolución cubana. Según Farber, «el PSP (…) desempeñó un papel fundamental en el proceso revolucionario cubano, sobre todo después del triunfo de la revolución». Incluso llega a defender al PSP de la acusación de reformismo, al afirmar que «en el transcurso de la Revolución Cubana, ninguna figura importante del PSP mostró la menor inclinación o el menor compromiso de preservar el statu quo capitalista».

Discrepamos de esa positiva evaluación del papel desempeñado por el viejo Partido Comunista estalinista en Cuba. Tras la victoria revolucionaria de 1959, el PSP se opuso firmemente, en nombre de la doctrina estalinista de la revolución por etapas, al giro socialista de la Revolución cubana. Bastará un ejemplo para ilustrar esa actitud: en agosto de 1960, cuando el gobierno revolucionario cubano comenzó a intervenir empresas y a expropiar a los grandes propietarios cubanos, en un incipiente giro anticapitalista, he aquí lo que Blas Roca —no una «figura importante», sino el secretario General del PSP— dijo en la VIII Asamblea Nacional del Partido:

(…) en la etapa actual, democrática y antimperialista, es necesario — dentro de los límites que se establezcan— garantizar los beneficios de las empresas privadas, su funcionamiento y su desarrollo (…). Ha habido excesos, ha habido intervenciones abusivas que se habrían podido evitar (…). Intervenir en una empresa o una fábrica sin que haya razón suficiente no nos ayuda, porque eso irrita y vuelve contra la revolución (…) a elementos de la burguesía nacional que deben y pueden mantenerse del lado de la revolución en esta etapa (…).

Pero eso no es todo. Por esa misma época, el PSP publicaba un panfleto titulado Trotskismo: Agentes del imperialismo, en que proclamaba:

Los provocadores trotskistas mienten cuando dicen que «el pueblo cubano está incautándose de los bienes de propiedad imperialistas y de sus aliados nacionales». Eso es lo que dicen cada día la AP, la UPI y demás voceros imperialistas. Pero es falso (…).

Citas que ilustran lo lejos que se encontraba el PSP —como otros tantos partidos comunistas latinoamericanos— de grandes marxistas del continente como Mariátegui.

Esos juicios se inscriben en una continuidad política. Ya en un artículo de Carta Semanal, la revista del PSP, publicado el 3 de septiembre de 1953, es decir, cinco semanas después del asalto al cuartel Moncada, cuando decenas de jóvenes habían sido asesinados por la policía de la dictadura, el PSP condenó públicamente la acción de los asaltantes en estos términos:

Todo el mundo sabe que el Partido Socialista Popular ha sido el más resuelto oponente de las aventuras, el que más empeño ha tomado en mostrar a las masas que ese es un camino falso. Todo el mundo sabe que el Partido Socialista Popular es el único que ha señalado el camino justo para resolver la crisis cubana: el camino de rechazar resueltamente las aventuras, el terrorismo y las «expediciones», el camino de rechazar las «componendas» y el aislacionismo.

Los años 60 y la construcción de un nuevo partido: la influencia cada vez mayor del PSP

Desde los primeros años de la Revolución, la cuestión de la organización de un nuevo partido estuvo en el orden del día. A juicio de Fidel Castro, era necesario reunir y unificar a las tres corrientes políticas que habían contribuido, en distinto grado, a la victoria —el M-26-7, el Directorio Revolucionario y el PSP—, sin por ello dejar de asegurar, al mismo tiempo, la hegemonía del M-26-7. A pesar de todo, Moscú y el movimiento comunista internacional desconfiaban de los dirigentes cubanos, al tiempo que depositaban su confianza en el PSP. La construcción del nuevo partido sería larga y difícil y pasaría por varias etapas. Los sucesivos proyectos de las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI) y posteriormente del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba (PURSC) no bastaron para alcanzar ese objetivo. No fue hasta 1965, seis años después de la toma del poder y tras largas negociaciones, que se inició la construcción del nuevo PCC. Pero esta vez su primer secretario no sería Blas Roca sino Fidel Castro.

Para ilustrar la manera en que se concebía ese nuevo partido, cabe recordar las palabras de un instructor político del PSP, Gaspar Jorge García Galló, en las que se proclamaba la supremacía duradera del PSP y de sus cuadros sobre el Movimiento 26 de Julio, lo cual habría de generar numerosas tensiones. En un discurso dirigido a militantes del partido en la Escuela de Instrucción Revolucionaria Leoncio Guerra, titulado «El Partido del proletariado y del pueblo», García Galló recordaba el hecho de que el 26 de Julio no era un partido marxista-leninista que se rigiera por normas leninistas de organización y que en su seno coexistían varias corrientes y fracciones de derecha, de centro y de izquierda, aunque todos aceptaran el liderazgo de Fidel. En cuanto al acercamiento entonces en marcha entre las tres corrientes políticas —el M-26-7, el PSP y el Directorio Revolucionario— agrupadas en las ORI, destinadas a fundar el futuro partido único, García Galló anticipaba las normas de funcionamiento del nuevo partido: sus miembros debían ser disciplinados, seguir las orientaciones recibidas como un soldado cumplía las órdenes de sus superiores y luchar sin cuartel contra todo tipo de actividad fraccional. Será esa concepción, heredada del estalinismo, la que se imponga durante la formación del futuro PCC, a despecho del pluralismo político inicial. Sus vínculos con la URSS propiciarán que el PSP se haga con el control del aparato burocrático y explican las numerosas crisis que surgieron y que marcaron la primera década revolucionaria. Las normas de funcionamiento del PCC no volverán a sufrir cambios. Y Fidel Castro terminará por adaptarse a la situación. El Che se distanció cada vez más del control ejercido por el PSP y de la influencia cada vez mayor de las concepciones soviéticas en los planos económico, político y cultural.

Alegaciones infundadas

Contrariamente a las infundadas alegaciones de Samuel Farber de que «las ideas políticas del Che se asemejaban más a la militancia ultraizquierdista del llamado Tercer Período de la Internacional Comunista (Comintern) de finales de los años 20 y 30 [que a las maniobras políticas propias de la doctrina del Frente Popular]», bastaría comparar brevemente las ideas de Guevara con las del estalinismo del llamado Tercer Período para revelar la inanidad de semejante argumento. Uno de los principales aspectos del estalinismo entre 1929 y 1933 fue la negativa a ver en el fascismo y el nazismo al enemigo principal. De hecho, en Alemania y en otros lugares los estalinistas consideraban que la socialdemocracia —definida como «socialfascismo»— era el mayor enemigo del movimiento comunista, con consecuencias catastróficas para los trabajadores y para la humanidad. Fue esa la característica más importante y decisiva del Tercer Período de la Comintern y la razón por la cual, ya en 1933, Trotsky llegaría a la conclusión de que era necesaria una nueva internacional.

En los años 30, el Partido Comunista de Cuba, antecesor del PSP y fiel discípulo de Moscú, había aceptado sin reservas las consignas de la III Internacional sobre el «socialfascismo» y la lucha de «clase contra clase», lo que lo condujo, como a los demás partidos comunistas del subcontinente a adoptar una política sectaria y estéril y a rechazar toda colaboración con otras fuerzas políticas de izquierda. Los comunistas cubanos, por ejemplo, no participarían en las luchas que derrocaron a la dictadura de Machado.

¿Es posible encontrar algo similar en Guevara? ¿Consideraba éste que las dictaduras militares de América Latina, apoyadas por el imperialismo, no eran el principal adversario que combatir? ¿Definía a los partidos socialistas —por ejemplo, en Chile o Argentina— como al principal enemigo? ¿Utilizó alguna vez el término «socialfascismo» para referirse a socialdemócratas o reformistas?

El Tercer Período del estalinismo no constituyó un «giro a la izquierda» en política exterior sino un período de brutal represión de la disidencia, en que miles de opositores comunistas, entre ellos Trotsky, sus compañeros y sus partidarios fueron enviados a campos de concentración en Siberia y, a veces, asesinados. También fue ese el período en que se exterminó a millones de campesinos acusados de «kulaks». ¿Alguna similitud con Guevara?

¿Son las opiniones del Che sobre economía política equiparables con las de la industrialización soviética a marcha forzada de 1929-33? Recordemos que Ernest Mandel, economista marxista, visitó Cuba en 1964 invitado por Guevara y que Mandel había escrito un artículo en que apoyaba las posiciones del Che en el debate económico que entonces tenía lugar en Cuba. Al parecer, Mandel no era consciente de que las de Guevara eran opiniones propias… del estalinismo del Tercer Período. Por otro lado, otro economista marxista, Charles Bettelheim, había criticado duramente las tesis de Guevara, calificándolas de heréticas y de «no marxistas» por estar en contradicción con… las teorías económicas de Stalin.

Según Farber, «el estalinismo del Tercer Período, el maoísmo y el guevarismo mantenían una postura más agresiva y revolucionaria hacia el capitalismo, como parte de su intento por extender su forma de dominación de clase más allá de sus propios países». Desde luego, el «internacionalismo» del discurso estalinista durante el Tercer Período, o del maoísmo en los años 60 o 70, no era más que un instrumento al servicio de los intereses de las burocracias soviética y china, respectivamente. ¿Cabe hacer extensiva esa actitud al internacionalismo de Guevara? ¿Es de alguna pertinencia para sus intentos revolucionarios internacionalistas en el Congo o en Bolivia, que en ambos casos culminaron en la derrota? ¿A qué intereses burocráticos servía cuando, en cuanto argentino, decidió unirse a los revolucionarios cubanos en 1956?

Para concluir sobre esta cuestión, nada impide hacer un examen crítico de las posiciones de Guevara, cosa que él mismo alentaba en sus debates con sus colaboradores del Ministerio de Industrias. Pero la analogía artificial, por no decir calumniosa, con el estalinismo del Tercer Período es la forma más segura de pasar por alto lo esencial. No sólo no podemos identificar al Che con las razones que condujeron al fracaso de la Unión Soviética, sino que, además, un cuarto de siglo antes de la desaparición de la URSS y de la caída del Muro de Berlín, el Che previó la crisis y el colapso del régimen soviético y avizoró la restauración del capitalismo en la Unión Soviética y en los países del Este europeo.

El Che y el gran debate económico: transición al socialismo y subdesarrollo

Es a la luz de su experiencia en el ejercicio del poder que el Che analiza los problemas y las dificultades de la transición al socialismo en Cuba. La relectura de sus últimos textos en el gran debate económico que lo opuso a los partidarios de las reformas liberales soviéticas en los años 60, su ensayo El socialismo y el hombre en Cuba, de sus últimos discursos, en particular el que pronunció en Argel en 1965, y de sus Apuntes críticos sobre el Manual de Economía Política de la Academia de Ciencias de la URSS ilustran su visión premonitoria de los graves problemas a que se enfrentaba la Unión Soviética y de las dificultades que probablemente sobrevendrían en Cuba por su dependencia económica y financiera de Moscú.

El gran debate de 1963 y 1964 en el Ministerio de Industrias, que dirigía el Che, versaba en lo fundamental sobre la construcción del socialismo y la planificación y organización de la economía durante la transición al socialismo en una isla pequeña y dependiente, sometida a las presiones del mercado internacional, cuyo desarrollo se veía obstaculizado por un drástico embargo económico y comercial impuesto por la primera potencia económica mundial. Más allá del debate teórico sobre la persistencia de categorías mercantiles y de la ley del valor durante el período de transición, en el seno del gobierno cubano iban a surgir distintos enfoques políticos, al tiempo que en los años sesenta los economistas soviéticos Evsei Liberman y Vadim Trapeznikov presentaban propuestas de reformas económicas basadas en el mercado. Tras observar la ineficacia de los métodos de gestión utilizados en la URSS, Liberman y Trapeznikov sometieron a crítica la planificación basada en normas imperativas que ellos consideraban demasiado restrictivas. Para remediarlo, propusieron que entre los criterios de la buena gestión empresarial se reintrodujera la ganancia.

El debate tuvo lugar en La Habana paralelamente con la introducción de esas reformas en la URSS. La isla se enfrentaba entonces a la necesidad de redefinir una estrategia de desarrollo económico y social ante el reto de la inserción en una economía capitalista globalizada. A ello se sumaba la dificultad —escribió entonces Ernesto Che Guevara— de que, «empezábamos todos nosotros el aprendizaje de esta marcha hacia el comunismo», al mismo tiempo que «la economía política de todo este período [de transición] no se había creado».

Samuel Farber consagra más de 20 páginas de su libro a ese debate económico. Para empezar, afirma que «el Che llegó a concebir el socialismo sobre la base de la planificación económica centralizada y del rechazo de la competencia y la ley del valor». Sólo que Farber no ha leído bien los escritos del Che, quien, por el contrario, al respecto de la aplicación de la ley del valor en el socialismo, y en respuesta a un artículo de Alberto Mora titulado «En torno a la cuestión del funcionamiento de la ley del valor en la economía cubana en los actuales momentos», expresó:

Cómo manejar conscientemente el conocimiento de la ley del valor (…) es uno de los problemas más serios planteados a la economía socialista (…). No se está impugnando la vigencia de la ley del valor, se está considerando que esta ley tiene su forma de acción más desarrollada a través del mercado capitalista y que las variaciones introducidas en el mercado por la socialización de los medios de producción y de los aparatos de distribución, conllevan cambios que impiden una inmediata calificación de su acción (…). Cuando aceptamos la vigencia de la mercancía no aceptamos la vigencia principal del mercado (…) como organizador de la economía nacional.

Lejos de las afirmaciones de Farber, he aquí los comentarios matizados de uno de quienes se opuso al Che en aquel debate, el exministro Carlos Rafael Rodríguez, quien subrayó la complejidad de la polémica: «La teoría de eliminar la ley del valor no la planteaba el Che como absoluta, esto es interesante recordarlo, puesto que nosotros admitimos la vigencia de la ley del valor a ciertos efectos. Él decía que la ley del valor no podía ser rectora de la actividad económica, que nosotros teníamos condiciones creadas por el socialismo para manipular la ley del valor, para utilizarla en beneficio del socialismo. Creo que esto es importante (…) Porque, efectivamente, no se trata, como algunos de los defensores del cálculo económico de aquel período trataron de establecer, de la defensa absoluta de la vigencia de la ley del valor y de la inevitabilidad del mercado, sino de la utilización de la ley del valor bajo control, tomando en cuenta fundamentalmente los elementos impuestos por la responsabilidad de la economía de nuestros tiempos, en nuestro país».

Farber lanza acusaciones contra concepciones atribuidas por otros al Che, sin primero corroborarlas. Señalaremos tres.

«Su crítica del mercado capitalista y de la competencia, que tienden a cosificarlo todo, y su elogio del compromiso altruista con la colectividad, sientan las bases de una utopía reaccionaria que trata de emular formaciones sociales precapitalistas». ¿En qué lugar podemos encontrar en Guevara referencia alguna a «formaciones precapitalistas»? ¿En qué sentido los pronunciamientos del Che en contra del mercado capitalista y en favor del compromiso altruista son «una utopía reaccionaria»? Farber no ofrece ninguna explicación ni cita ningún texto del Che en apoyo de tan extraña acusación. José Carlos Mariátegui, en los años 20 del pasado siglo, solía referirse al colectivismo de las formaciones precapitalistas y consideraba que el ayllu tradicional —comunidad rural precolombina— podía ser un punto de partida para la movilización de los campesinos en un movimiento socialista moderno. No obstante, Mariátegui no era ningún «reaccionario», si bien algunas de sus opiniones fueron tildadas de similares a las de los «populistas» (narodniki) por los estalinistas. No sabemos si Guevara compartía esas ideas de Mariátegui, pero sólo los estalinistas podían haberlas considerado propias de una «utopía reaccionaria».

Según Samuel Farber, en sus Apuntes críticos sobre el manual soviético de economía política, al referirse a las prioridades económicas, Guevara «[da] a entender que ello sería decidido exclusivamente por el Partido Comunista en el poder». Sólo que en sus Apuntes críticos, mantenidos en secreto por las autoridades cubanas hasta principios de la década de 2000, el Che escribía exactamente lo contrario cuando sostenía que el plan debía concebirse «como una decisión económica de las masas, conscientes de su papel (…). Sе ha visto una cosa fundamental, algo que era elemental, la importancia, el entusiasmo que tiene la gente cuando sabe que va a elegir a sus representantes». En esa misma línea, Farber acusa a Guevara de «evitar y rechazar la elección por el pueblo de sus representantes». Esa lectura inexacta queda desmentida por la crítica que hace Guevara de los sindicatos y de la intervención del Partido:

Aquí la democracia sindical es un mito, que se dirá o no se dirá, pero es un perfecto mito. Se reúne el Partido, entonces propone a la masa a ‘fulanito de tal’, candidatura única, y de ahí en adelante salió aquel elegido; una con mucha asistencia, otra con menos asistencia, pero en realidad no ha habido ningún proceso de selección por parte de la masa.

E insiste:

Es algo que a nosotros nos tiene que llamar la atención desde el (…) punto de vista institucional, que es el hecho de que la gente tiene necesidad de expresarse, tiene necesidad de un vehículo para expresarse. Nosotros tenemos que reflexionar sobre este asunto (…) [el de establecer] un vehículo de democracia necesario para las nuevas instituciones que hay que crear.

También criticó a la burocracia sindical que se había creado y que no quería volver a trabajar con las manos y subrayó que «el trabajo de la C[entral de] T[rabajadores de] C[uba] ha dejado mucho que desear en los últimos tiempos». La relación entre el socialismo y el hombre ocupaba el centro de sus preocupaciones. Decir que a los ojos de Guevara correspondía exclusivamente al Partido Comunista en el poder adoptar las más importantes decisiones económicas es faltar a la verdad.

Para Farber, en escritos del Che como El socialismo y el hombre en Cuba, «reina un silencio ensordecedor (…) sobre el aumento sustancial de los bienes de consumo y, de manera más general, sobre la elevación del nivel de vida del pueblo». El propio Farber contradice esa afirmación. Varias decenas de páginas antes, observa que, como Ministro de Industrias, Guevara se había propuesto «aumentar en más del doble el nivel de vida de los cubanos en sólo cuatro años». Si bien es cierto que, como Guevara admitió más tarde, ese plan no era realista, queda demostrado que «el aumento sustancial de los bienes de consumo» no era algo que estuviese en absoluto fuera de su concepción del socialismo («el guajiro también aspira a tener televisión», apunta). Del mismo modo, conforme a su costumbre de reconocer los errores cometidos, reiteró la necesidad de vivienda para los cubanos y lamentó que la construcción de viviendas no dejara de disminuir, con lo cual estaba haciendo una crítica implícita a los errores de planificación y a las decisiones de otros ministerios. Cabe señalar, de paso lo decisiva que es la planificación para el Che, extraña preocupación para una mente «bohemia».

«A mediados de 1961, [Guevara] anunció, en nombre del gobierno revolucionario, un plan económico cuatrienal muy poco realista cuyos objetivos eran fantasiosos», escribe Samuel Farber, a modo de ilustración del «voluntarismo» del Che. Pasemos por alto el hecho de que esa decisión se había adoptado «en nombre del gobierno» encabezado por Fidel Castro, alguien que no se dejaba imponer decisiones con las que no estuviese de acuerdo, sobre todo teniendo en cuenta que el intento de industrialización rápida que se hizo al principio de la Revolución respondía al compromiso contraído el propio Fidel en 1953, en su discurso La historia me absolverá y, luego, por la dirección del M-26-7 en la Sierra Maestra, de romper con la dependencia histórica del monocultivo de la caña de azúcar. No obstante, la dirección revolucionaria había subestimado los obstáculos que terminaría enfrentando para romper con décadas de vínculos de subordinación económica, vínculos documentados por numerosos autores, entre ellos los historiadores cubanos Ramiro Guerra y Manuel Moreno Fraginals.

Llevado por su ímpetu, Samuel Farber compara el plan que atribuye a Guevara «con el Gran Salto Adelante [en la China de Mao-Tse Tung]», campaña que trajo como resultado «la hambruna y la muerte de millones de personas». Una vez más, Farber señala con el dedo a Guevara y lo responsabiliza por el desastre agrícola que se produjo en los años 60, al tiempo que ignora las responsabilidades del propio Fidel Castro, como en su momento hubo de poner de relieve René Dumont. El verdadero desastre agrícola sería causado por el fracaso del plan de cosechar 10 millones de toneladas de azúcar durante la zafra de 1970, objetivo vinculado a acuerdos con Moscú a los que el Che era ajeno.

Contra el dogmatismo

Tal vez la más extravagante de todas las imputaciones que Samuel Farber lanza contra el Che sea la de que, en términos generales, este sostenía una «concepción monolítica del socialismo que ignoraba la división jerárquica del trabajo y descartaba la posibilidad de cualquier conflicto de intereses que no fueran los intereses de clase en vías de abolición», pues son abundantes las pruebas de todo lo contrario, se lo llegó a considerar un hereje y fue erróneamente tildado de trotskista por los soviéticos. Farber guarda silencio sobre la postura del Che en favor de la libertad de expresión y, aunque reconoce que éste protegió a los trotskistas cubanos, le resta importancia a esa práctica cuando atribuye la actitud del Che al hecho de que los trotskistas cubanos ¡«eran partidarios, si bien críticos, del Estado de partido único»! Curiosa caracterización ésta, la de militantes políticos pertenecientes a un partido trotskista independiente del Partido Comunista, semiclandestino, reprimido y finalmente prohibido.

En 1964, durante una discusión con sus camaradas del Ministerio de Industrias, a punto de ser destruidos los libros de Trotsky (entre ellos La revolución permanente), Guevara reafirmó: «Tenemos que tener la suficiente capacidad como para destruir todas las opiniones contrarias sobre [la base d]el argumento o si no dejar que las opiniones se expresen. Opinión que haya que destruirla a palos es opinión que nos lleva ventaja a nosotros (…). No es posible destruir las opiniones a palos y precisamente es lo que mata todo el desarrollo, el desarrollo libre de la inteligencia». Esas declaraciones son tanto más significativas cuanto que confirmaban sus discrepancias con los trotskistas. En 1965, en vísperas de su salida de Cuba, hizo sacar de la cárcel al trotskista cubano Roberto Acosta Echevarría, a quien, después de darle un abrazo, se dirigió en términos similares: «Acosta, las ideas no se matan a palos». En el Ministerio de Industrias, las asambleas de balance y de análisis de la situación daban paso a desencuentros y polémicas, que se reproducen en el libro de su viceministro Orlando Borrego. En ese mismo ministerio, el Che le dio acogida a Alberto Mora, exministro de Comercio Exterior y uno de sus adversarios en el debate económico.

El 29 de septiembre de 1963, en su discurso de clausura del Primer Encuentro Internacional de Profesores y Estudiantes de Arquitectura, Guevara expuso claramente su criterio:

No hemos rehuido nunca la confrontación ni la discusión. Siempre hemos estado abiertos a discutir todas las ideas y lo único que no hemos permitido es el chantaje de las ideas o el sabotaje de la Revolución. Allí sí hemos sido absolutamente inflexibles (…). Ha habido profesionales que han ido a la cárcel por tareas directamente contrarrevolucionarias, por sabotajes. Y aun esos profesionales, desde la cárcel, se han rehabilitado y han trabajado primero en la cárcel, y después han salido y han trabajado en nuestras industrias, y están trabajando. Les depositamos toda la confianza que se le puede depositar a cualquier técnico nuestro y se incorporan a pesar de haber conocido la parte más dura, la parte más tenebrosa de la Revolución, que es la represión, que es obligada en una revolución que triunfa (…). Pero (…) a esa parte de la sociedad que toma las armas contra nosotros, ya sean las armas directas de destrucción o armas ideológicas para destruir la sociedad, los atacamos y somos inmisericordes. Contra los demás, los inconformes, los descontentos honestos, los que plantean que no son ni serán nunca socialistas, nosotros les decimos simplemente: «Bueno, pues a usted nadie le preguntó antes si usted era o no era capitalista. Tenía un contrato y lo cumplía. Cumpla su contrato, trabaje y tenga las ideas que le dé la gana, no nos metemos con sus ideas».

El testimonio del poeta Heberto Padilla resulta revelador. De regreso de un viaje a la URSS, dio rienda suelta a sus críticas y desilusiones durante un encuentro con Guevara, quien le dio la razón: «Porquería sé que es todo aquello, lo pude ver por mí mismo». Ante las preocupaciones del poeta, quien buscaba trabajo en el periodismo, le advirtió: «Los tiempos no son buenos para hacer periodismo». Y le aconsejó que abandonara la idea y se fuese a trabajar al Ministerio de Comercio Exterior, cuyo titular era entonces Alberto Mora. Tiempo después, en 1971, Padilla cayó víctima de un juicio estalinista y se vio obligado a hacerse una autocrítica pública.

Farber intenta por todos los medios hacer entrar al Che en el molde estalinista. Para ello, privilegia —entre otras— fuentes como la provistas por Jorge Castañeda, adversario declarado de la Revolución cubana y detractor del Che, para afirmar que, desde su paso por Guatemala, «Guevara se había identificado estrechamente con Joseph Stalin» y que esa «identificación con Stalin se mantendría». Es cierto que en una carta de 1953 dirigida a su tía, durante su viaje iniciático por América Latina, Guevara elogiaba al «camarada Stalin», pero el hecho de que nunca hubiese llegado a afiliarse a ningún partido comunista, ni en Guatemala ni en México —como reconoce el propio Farber— demuestra la escasa importancia de un episodio que data de la época en que el Che tenía 25 años. De ahí a hacer de Guevara un estalinista, media un largo trecho, que Samuel Farber, «marxista clásico», desanda sin vacilar.

De hecho, como recuerda Luis Simón, intelectual afiliado al M-26-7, cuando conoció a Guevara en septiembre de 1958, en medio de la lluvia y los mosquitos, éste le pidió en préstamo la obra de Merleau-Ponty Existencialismo y marxismo y, al girar la conversación hacia temas de política internacional, la emprendió cáusticamente contra el estalinismo y la masacre de Budapest. En sus Apuntes críticos, Guevara subrayó que «el tremendo crimen histórico de Stalin» consistió en «haber despreciado la educación comunista e instituido el culto irrestricto a la autoridad».

Samuel Farber acusa también a Guevara de haber sido un comunista —aunque «honesto»— represivo, comparable con el revolucionario ruso Felix Dzerzhinsky. A ese respecto, escribe: «Tal vez (sic) quepa establecer un paralelismo entre Guevara y Felix Dzerzhinsky (…) Si bien, como jefe de la Cheka [policía política soviética], era conocido por sus acciones represivas, a menudo arbitrarias, a Dzerzhinsky se lo consideraba una persona honesta y un comunista». ¿Acaso alguna vez dirigió Guevara algún órgano de policía política comparable a la Cheka soviética de Dzerzhinsky, quien fuera responsable de la ejecución de miles de opositores, entre ellos de izquierda (anarquistas, eseristas de izquierda, etc.)?

Siguiendo la misma línea, para Farber sus «opiniones estaban lejos de la filosofía ‘humanista’ que le atribuyen algunos de sus partidarios. Durante sus días en la Sierra [Maestra], Guevara se opuso a la muy eficaz táctica de devolución de prisioneros empleada por Fidel Castro». Farber extrae esa «información» del libro de Castañeda, autor de una biografía hostil y acerba del Che. En su bibliografía, a menudo Farber privilegia los escritos de opositores a la Revolución en detrimento de numerosos testimonios de combatientes de la Sierra y de quienes acompañaron al Che en el Ministerio de Industrias hasta su salida de Cuba en 1965. ¡Pero la realidad es exactamente lo opuesto de lo que afirma Farber! Así, en su manual La guerra de guerrillas, proclama Guevara: «(…) mientras no haya bases considerables de operaciones y lugares inexpugnables, no hacer prisioneros. Los sobrevivientes deben ser dejados en libertad. Los heridos deben ser cuidados con todos los recursos posibles en el momento de la acción». Fue esa también su práctica como comandante guerrillero en Bolivia. En su diario en Bolivia escribió: «Se tomaron prisioneros dos nuevos espías; un teniente de carabineros y un carabinero. Se les leyó la cartilla y fueron dejados en libertad». El propio Farber se ve obligado a admitir que el Che se opuso a que se ejecutara a Huber Matos —opositor anticomunista condenado a 20 años de prisión— e incluso a su encarcelamiento. Guevara se habría puesto en contacto con la familia de Matos y les habría sugerido que apelaran la sentencia judicial, según el testimonio del propio Matos tras su excarcelación.

Otro testimonio, hecho público en Francia por Luis Alberto Lavandeyra, exguerrillero que había sido miembro de la columna del Che en la Sierra Maestra, resulta ilustrativo de la ética del Che y de su respeto por la vida durante la batalla de Santa Clara:

[El Che] había preparado meticulosamente una emboscada en la parte alta de un valle por donde debía pasar un batallón de soldados de Batista, en el que todos eran negros. El Che nos advirtió que sería el primero en disparar y que esa sería la señal. Pasó la compañía sin que el Che disparara. Después de que la compañía había pasado, toda la tropa se le acercó sorprendida: —Estábamos esperando a que diera la señal. Pero, ¿por qué no disparó, comandante? —Me quedé pensando —respondió el Che—. Hemos ganado la guerra. ¿De qué serviría una masacre? Son soldados reclutados en los medios más pobres y tienen mujeres e hijos”.

Estamos ante una reflexión —en pleno combate— que obedece a consideraciones éticas. A diario, el Che se planteaba cuestiones de carácter ético. Una actitud política constante que mantendrá en Bolivia, donde dejará en libertad a los soldados hechos prisioneros.

Salida de Cuba. Bolivia

«Apesar de haber fracasado en el Congo —escribe Samuel Farber— [Guevara] no veía motivo para cuestionar la decisión que había tomado en 1965 de renunciar a la ciudadanía cubana y dimitir de sus responsabilidades en el gobierno». Farber retoma la versión oficial y presenta esa decisión como una elección personal independiente de una situación política marcada por las tensiones que se habían suscitado entre La Habana y Moscú tras el discurso de Guevara en Argel. Farber no puede ignorar que la realidad era bien diferente. Tras su regreso a La Habana, Guevara no volvió a aparecer en público. A finales de 1964, el Ministro de Industrias ya había dado a conocer sus numerosas discrepancias con la política internacional y las reformas económicas soviéticas y estaba siendo denigrado por algunos apparatchiks del PSP. Guevara lo sabe: «En toda una serie de aspectos yo he expresado opiniones que pueden estar más cerca del lado chino: en la guerra de guerrillas, en la guerra del pueblo, en el desarrollo de todas esas cosas (…) [Y] como a mí me identifican con el sistema presupuestario, también lo del trotskismo surge mezclado. Dicen que los chinos también son fraccionalistas y trotskistas y a mí también me meten el San Benito»—escribe. (El San Benito es la prenda de infamia impuesta por la Inquisición a quienes iban a ser quemados en la hoguera.)

De regreso en La Habana, el 14 de marzo de 1965, le escribe a su madre que se va por un mes al interior del país a cortar caña de azúcar, lo que causó incomprensión entre sus colaboradores más cercanos. Como señala René Dumont, en realidad, repudiado, Guevara ya había dimitido, muy discretamente, de su puesto de ministro.

Esa decisión fue resultado del aumento de las tensiones entre La Habana y Moscú, en las que el Che tuvo un papel protagónico. Durante su último viaje a la URSS había sostenido, según sus propias palabras, varios debates científicos con estudiantes y economistas soviéticos invitados a la Embajada de Cuba. El discurso pronunciado por el Che en Argel, durante el Segundo Seminario Económico de Solidaridad Afroasiática, fue el punto culminante de la expresión pública de sus desacuerdos, a los que se referirá en la carta a Fidel Castro que no se publicaría hasta 2019, tres años después de la muerte de este último.

Tras el fracaso de su misión en el Congo, el Che le escribe a Fidel para disuadirlo de enviar refuerzos, regresa clandestinamente a Cuba y, finalmente, abandona la isla en 1966 rumbo a Bolivia. La elección de los lugares y los preparativos organizativos y políticos se hicieron al más alto nivel de la dirección cubana.

Según afirma Samuel Farber, «la fuerza expedicionaria del Che en Bolivia fue incapaz de forjar una relación eficaz de apoyo con la izquierda boliviana». Sin embargo, la afirmación de Farber se ve categóricamente desmentida por varias declaraciones de sindicatos de mineros y organizaciones políticas de izquierda, excepción hecha del Partido Comunista de Bolivia (PCB), pero no de su organización juvenil. Según aseguraba Guillermo Lora, secretario General del Partido Obrero Revolucionario (POR) en una entrevista con el periodista mexicano Rubén Vásquez Díaz:

El único camino por el que la clase obrera —el proletariado boliviano— puede conquistar el poder en el país es desde las minas (…). La guerrilla sin la clase trabajadora no es nada. El POR apoya sin condiciones a la guerrilla, porque es una consecuencia lógica de la actual situación de Bolivia (…). Y nuestra ayuda y apoyo es completamente sin límites.

A la pregunta de Vásquez Díaz de si el POR estaba listo para enviar hombres a la guerrilla, Lora respondió afirmativamente sin vacilar: «Hombres también, sí».

La otra organización trotskista afiliada a la IV Internacional (el POR de González Moscoso) había enviado a militantes a entrenarse en Cuba para unirse a la guerrilla boliviana. Se quedaron varados en la isla, sin poder salir del país para unirse a los guerrilleros.

En 1967: San Juan a sangre y fuego, los bolivianos Carlos Soria Galvarro, José Pimentel Castillo y Eduardo García Cárdenas relatan ese momento crucial de la historia del país andino-amazónico. En el primer capítulo de la obra, «Mineros y guerrilleros», Soria Galvarro narra los días de mayo de 1965 en que se ratificó el pacto entre mineros y estudiantes universitarios y de la enseñanza media; período en que se reprimió implacablemente a los mineros, en que los dirigentes sindicales que habían organizado asambleas y huelgas para defender sus reivindicaciones fueron atacados y condenados, en que el gobierno de la junta militar encabezada por Barrientos restableció la pena de muerte, en que se declaró fuera de la ley a los partidos de izquierda por haberse solidarizado públicamente con la guerrilla y se prohibieron terminantemente todas las reuniones y manifestaciones públicas y en que, tras el inicio en marzo de 1967 de los enfrentamientos entre la guerrilla y el ejército en la región sudoriental del país, la presencia de los guerrilleros pasó a ocupar la primera plana de los periódicos.

Otro testimonio que contradice lo dicho por Farber es el de Domitila Barrios de Chungara, dirigente minera boliviana, quien recuerda que en la guerrilla del Che había varios guerrilleros procedentes de las minas y que los obreros organizaron actividades en favor de la guerrilla, por ser ésta el ejército del pueblo, de los obreros, de los explotados, y que habían decidido apoyarla con el envío de los réditos de una jornada laboral, víveres y medicinas. Según Barrios de Chungara, muchos mineros creían que era ella la encargada de coordinar el apoyo a la guerrilla e incluso fueron a anotarse con ella para sumarse al movimiento guerrillero.

El 25 de mayo de 1967, en su número 17, Fedmineros, órgano de prensa de la poderosa Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), publicó una nota titulada «Frente Guerrillero», en la que decía:

El hambre, la miseria, la explotación, la desocupación, la violencia y el matonaje, como la persecución que ha impuesto el Gobierno gorila de Barrientos, es la consecuencia de la aparición de la[s] guerrillas. Los generales dicen que se trata de bandoleros, enemigos de los pobres, pero esto nadie cree. Podemos afirmar que la inmensa mayoría de los trabajadores ven con simpatía la acción guerrillera. Esto es la verdad. No puede ser de otra manera cuando se vive en la injusticia, sin trabajo y mal alimentado. Sabemos que yanquis operan de antiguerrilleros y esto indigna a los obreros.

El 6 de junio del mismo año en una asamblea general de trabajadores y dirigentes sindicales de las minas de Huanuni, Siglo XX y Catavi, se aprobó una resolución de trece puntos, en uno de los cuales se exhortaba a «apoyar moral y materialmente a las guerrillas patrióticas (sic) que operan en el sudeste del país» y a «enviar [medicinas] y alimentos». Al día siguiente, la junta militar declaró el estado de sitio. «Según el portavoz del gobierno [boliviano], la medida se tomó fundamentalmente por la amenaza de los mineros de Huanuni de salir en marcha de protesta hacia la ciudad de Oruro y debido a que varios dirigentes mineros habían pronunciado discursos ‘francamente subversivos y en apoyo a las guerrillas que opera[ba]n en el sudeste del país’».

En una entrevista concedida en 1967, el sociólogo René Zavaleta Mercado, exministro de minas del gobierno del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), afirmaba: «Dentro de tres meses estaremos en condiciones de enviar los primeros contingentes a la guerrilla, y con alguna ayuda esperamos estar en condiciones de formar una red de propaganda (…). El gran mérito de la guerrilla es que ha roto con todas las concepciones políticas tradicionales y líneas partidarias». Los mineros serían masacrados en la víspera de San Juan. Fue después de esa carnicería que Guevara dio a conocer el Comunicado núm. 5, dirigido a los mineros bolivianos, que Farber malinterpreta. Según recuerda Farber, Guevara «advirtió a los mineros que se abstuvieran de seguir a los ‘falsos apóstoles de la lucha de masas’» (…) y, a cambio, les hizo «la muy poco realista propuesta de que abandonaran sus empleos, sus familias y sus comunidades para irse a otro lugar a incorporarse a su grupo guerrillero (…) dirigido por militantes ajenos a su clase y oriundos de otros países». ¿Qué dice, sin embargo, el comunicado? «No se debe insistir en tácticas falsas; heroicas, sí, pero estériles, que sumen en un baño de sangre al proletariado y ralean sus filas, privándonos de sus más combativos elementos. Contra las ametralladoras, no valen los pechos heroicos». El comunicado recomienda «no comprometer fuerzas en acciones que no garanticen el éxito, pero la presión de las masas trabajadoras debe ejercerse continuamente contra el gobierno, pues esta es una lucha de clases sin frentes limitados». Y concluye diciendo: «Compañero minero: las guerrillas del E.L.N. te esperan con los brazos abiertos y te invitan a unirte a los trabajadores del subsuelo que están luchando a nuestro lado. Aquí reconstruiremos la alianza obrero-campesina que fue rota por la demagogia antipopular; aquí convertiremos la derrota en triunfo». Esa conclusión está en consonancia con los debates de los años 60 sobre la relación entre lucha armada y lucha de masas en América Latina, siete años después del triunfo de la Revolución cubana.

Acta de acusación

El libro de Samuel Farber se lee como si fuese un acta de acusación. Farber no cesa de hablar de las carencias y de los defectos del Che. Toda una sección del capítulo dos se titula «Esquematismo político e indiferencia ante contextos específicos» (pp. 23-25). Abundan las variaciones sobre el mismo tema: «incapacidad para comprender situaciones políticas específicas» (p. 4); «ignorancia e indiferencia ante contextos políticos específicos» (p. 23); «incapacidad para reconocer tramas políticas y coyunturas históricas específicas de Cuba durante el período de la lucha armada» (p. 23); «sordera política» (p. 23); «[falta] de ese rasgo difícil de descifrar pero real llamado instinto político» (pp. 23 y 46); «ceguera táctica» (p. 24); «[indiferencia] ante los datos históricos concretos y la significación política» del período marcado por la Constitución del 40 (p. 25), y así sucesivamente. Todo ello, siempre, en contraste con el «genio» de Fidel Castro.

Farber llega incluso a poner en entredicho el internacionalismo del Che, pues —según afirma— es la expresión de «[un] proyecto común de creación de un nuevo sistema de clases» que «compartirá hasta el último momento (…) con los hermanos Castro y los comunistas cubanos alineados con Moscú». Para Farber, la burocracia es una nueva clase social a la que el Che, «pequeño burgués bohemio» no proletario, se habría incorporado con toda naturalidad. Quod erat demonstrandum.

Según sostiene Farber, «la mayoría de los cubanos consideran al Che una figura quijotesca fracasada» y hoy en día «el Che no tiene absolutamente ninguna influencia entre las diferentes corrientes de la oposición cubana». ¿De qué oposición habla Farber? La oposición cubana no es homogénea. Es cierto que las nuevas generaciones cubanas juzgan con severidad el saldo de la dirección del país, pero esas críticas divergen entre sí y tienden a evolucionar. La lucha de Guevara contra los privilegios de la burocracia y contra el aumento de las desigualdades, sus previsores análisis sobre el posible derrumbe de la URSS, su concepción ética del ejercicio del poder, explican el prestigio de que goza entre la izquierda crítica, especialmente entre los jóvenes en actitud de ruptura. En un texto publicado en marzo de 2023 en La Joven Cuba, el joven afrocubano Alexander Hall Lujardo —quien fuera detenido durante las manifestaciones del 11 de julio de 2021—, al referirse a la última carta del Che a Fidel, recuerda cómo «fueron silenciadas por el liderazgo cubano, durante más de cuarenta años, las críticas realizadas por el revolucionario internacionalista Ernesto Che Guevara desde una militancia marxista radical, favorables a la autonomía económica de la Isla como única condición [capaz] de garantizar su soberanía nacional». Nada más ajeno al pensamiento de Ernesto Guevara que un enfoque apologético que oscurezca errores y diferencias. «Si no estás de acuerdo, escribe lo tuyo», relata Enrique Oltuski que le decía el Che cuando le comentaba algún aspecto de la guerra revolucionaria.

Interrumpido por su muerte a los 39 años, el proyecto del Che sobre la transición socialista quedó inconcluso, subraya el historiador cubano Fernando Martínez Heredia. Su pensamiento estaba en constante evolución. Carecía de una concepción estructural y orgánica de la democracia política necesariamente pluralista en la transición al socialismo, pero en su breve existencia no llegó a conocer sino lo que él mismo llamó «democracia armada».

Sin embargo, no es posible comprender el pensamiento teórico y estratégico del Che, su influencia política y ética, si se lo reduce a un estalinista del llamado Tercer Período o a un chekista de los años veinte del siglo pasado. Tampoco se puede reducir a Guevara a la figura de un idealista puro, de un personaje singular cuya «honestidad política e igualitarismo radical (…) podrían haberlo hecho más apto para ser un opositor comunista que un gobernante comunista instalado por largo tiempo en el poder (…)».

Tampoco es posible escribir sobre Ernesto Guevara sin referirse al contexto en el que pensó y actuó entre 1955 y 1959 y, luego, entre 1959 y 1965, cuando se le confiaron las más altas responsabilidades en una revolución que iniciaba un proceso de transición socialista por caminos inexplorados, en un contexto histórico que lo obligaba a «navegar entre la Caribdis imperialista y la Escila totalitaria».

Janette-Habel y Michael Löwy

Janette Habel es politóloga especialista en Cuba y en América Latina. Michael Löwy es director de investigación emérito del Centre national de la recherche scientifique (CNRS). Autor de numerosos libros, entre ellos Ecosocialismo, La alternativa radical a la catástrofe ecológica capitalista.

Traducción: Rolando Prats

Publicado en: Global, titular2

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Don Juan
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Este podcast tiene la intención de reproducir interpretaciones personales de algunos clásicos de la poesía universal. Entiendo, al igual que Octavio Paz, que la poesía es una actividad emocional revolucionaria, un ejercicio espiritual, un medio de liberación interior y una búsqueda de transfiguración. Adonis, Ali Ahmad Said y Octavio paz son mis favoritos. Dos clásicos modernos.

LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
byjuan

Este poema, como tantos otros, tiene que ver con los límites de la vida. Es un poema profundo y desconcertante, pero como todos en los poemas de Adonis nunca sabemos a dónde nos lleva sus impresionantes versos, es como no saber en qué puerto este barco llegará anclar.

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