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Vitalio

Entrevista a Alba Sidera, autora de Fascismo persistente (Escritos Contextatarios, 2023). «Italia va unos años por delante de España en la normalización del fascismo»

30/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Sebastiaan Faber 

En la lucha contra el fascismo, España e Italia han tenido trayectorias históricas, diríase, opuestas. Al fin y al cabo, Benito Mussolini murió fusilado por los partisanos treinta años antes de que Franco falleciera en la cama. Hoy, sin embargo, los dos países son más parecidos de lo que ese dato indicaría. Irónicamente, la misma Italia que derrotó al fascismo en 1945 ha sido pionera en su blanqueamiento, gracias en gran parte a Silvio Berlusconi, el magnate mediático e industrial que entró en política en los años noventa para evitar que el sistema judicial le persiguiera por sus vínculos con la mafia. Berlusconi murió en junio, pero su nefasto legado persiste a todos los niveles –incluido el gobierno nacional, que desde el otoño pasado está en manos de la ultraderechista Giorgia Meloni–.

Esta Italia puede ser un espejo de que lo que le espera a España, nos advierte la periodista Alba Sidera en Fascismo persistente (Escritos Contextatarios, 2023), una versión traducida, condensada y actualizada de su Feixisme persistent (Saldonar, 2020). El libro analiza en detalle el auge de una extrema derecha italiana ya plenamente normalizada en un contexto europeo cada vez más tolerante con las ideas (neo)fascistas. Como escribe Miquel Ramos en el prólogo, Sidera cuenta “cómo fue desvaneciéndose ese supuesto antifascismo de las democracias europeas que nos decían que nos blindaba tras el Holocausto… Ya no asusta el fascismo, y ya no vende la alerta antifascista que algunos políticos de izquierdas tratan de usar como reclamo del voto ante el inexorable avance de la extrema derecha”.

Alba Sidera (Girona, 1979) lleva casi dos décadas en Roma, desde donde hablamos por videoconferencia a mediados de julio en un castellano salpicado de italianismos y algún otro giro en catalán.


Sebastiaan Faber.- La primera edición de su libro salió hace tres años. Lo ocurrido desde entonces en ambos países parece confirmar su idea de que el presente político italiano prefigura el futuro de España. Ahora que la derecha y ultraderecha españolas parecen estar plenamente “italianizadas”, ¿sigue habiendo algo que España pueda aprender de Italia? Quiero decir, ¿ya están a la misma altura?

Alba Sidera.- No creo que lo estén todavía. Se suele decir que Italia es el laboratorio político de Europa. No por manida la expresión deja de ser verdadera. No olvidemos que el propio Steve Bannon, el arquitecto del trumpismo, vino a Italia para seguir la campaña electoral de 2018 nada menos que ¡en la sede de la Lega de Matteo Salvini! Fue Bannon quien quiso que se hiciera el pacto entre Salvini y el Cinco Estrellas de Beppe Grillo, que se hizo realidad. Ahora bien, en ese entonces, Bannon intentó que se sumara también Meloni. Fue ella la que no quiso porque tenía una estrategia más a largo plazo.

Se suele decir que Italia es el laboratorio político de Europa. No por manida la expresión deja de ser verdadera

Sebastiaan Faber.- Y le ha sacado rendimiento: hoy preside el Gobierno.

Alba Sidera.- Exacto. En ese sentido, diría que Italia sigue yendo unos años por delante de España en la normalización del fascismo y de la extrema derecha.

Sebastiaan Faber.- Explica en el libro que, cuando usted llegó a Italia hace casi veinte años, ya le chocó esa normalización, que en ese entonces habría sido impensable en España.

Alba Sidera.- En España, el blanqueamiento del fascismo ha sido mucho más reciente, sobre todo por la irrupción de Vox. Pero también ha influido mucho la coyuntura internacional, que ha visto un desplazamiento masivo hacia la derecha del sentido común político. En Italia comenzó hace tres décadas.

Sebastiaan Faber.- Señala sin tapujos la complicidad de los medios italianos en este proceso, no solo los muchos medios controlados por Silvio Berlusconi, sino también de los medios supuestamente progresistas. Por más obvia que sea esa complicidad, ¿no cree que seguir hablando del papel de los medios, a estas alturas, puede servir como una disculpa para no abordar un análisis político más profundo? ¿Realmente son la raíz del problema?

Alba Sidera.- Para mí su responsabilidad queda fuera de toda duda. Desde los años noventa, Berlusconi fue el gran blanqueador de la extrema derecha. Berlusconi controlaba –y lo sigue haciendo su familia– no solo la casi totalidad de los medios privados en Italia, sino que, una vez que se hizo con el gobierno, también tenía el control de los medios públicos. La RAI de hoy no tiene nada que ver con lo que era antes de su berlusconización. Los medios ayudan a construir los marcos mentales de la ciudadanía, la forma en que la sociedad se percibe a sí misma. Y en Italia, esto ha incluido de forma prominente la persistente banalización de ideas y actitudes fascistas. Del pasado y del presente.

Los medios ayudan a construir los marcos mentales de la ciudadanía, la forma en que la sociedad se percibe a sí misma

Sebastiaan Faber.- Incluidas las ideas, actitudes y políticas de la propia Meloni.

Alba Sidera.- El viernes 14 de julio, cuando Meloni intervino en un mitin de Vox en Valencia, los medios italianos se escandalizaron porque la primera ministra declarase su apoyo a un partido español de ultraderecha. Y es que, en Italia, los medios, también los progresistas, insisten en definir a Meloni ¡como una política moderada! Para los medios italianos, Vox es un partido neofranquista, homófobo, racista; pero son adjetivos que casi ningún periodista se ha atrevido a aplicar a Meloni. Los pocos que sí se han atrevido viven bajo protección policial. Y eso, claro, acaba por distorsionar la percepción de la gente. Como explico en el libro, por ejemplo, en 2019, el 36% de los italianos creían que en su país había veinte millones de extranjeros. Solo había cinco millones. Y aunque el número de delitos en el país lleva diez años disminuyendo, el 78% del electorado cree que ha aumentado. Así es en todo.

Sebastiaan Faber.- Los ejemplos son claros. ¿Pero hay que concluir entonces que gran parte de los que votan a la extrema derecha lo hacen porque están desinformados? En otras palabras, ¿votarían de forma diferente si tuvieran una visión menos distorsionada de su país y del mundo?

Alba Sidera.- Bueno, reconocer la importancia de la manipulación informativa no puede servir de excusa para caer en una especie de paternalismo intelectual. Hay personas que votan a la ultraderecha y que votarían de un modo distinto si conocieran mejor sus programas electorales, pero obviamente también hay otros factores.

Sebastiaan Faber.- En el libro, precisamente, rechaza el cliché de que el fascismo “se cura leyendo y viajando”.

Alba Sidera.- Claro, porque no deja de ser una idea clasista.

Sebastiaan Faber.- También señala que el auge de la ultraderecha europea se fundamenta en una importante labor intelectual que lleva más de medio siglo desarrollándose, empezando con la “nueva derecha” francesa a finales de los años sesenta.

Alba Sidera.- Otro factor muy importante ha sido la responsabilidad de los partidos de izquierda en la desafección de muchos votantes. La respuesta de la socialdemocracia europea a la crisis de 2008 tiene mucho que ver en el hecho de que tantos votantes de la clase trabajadora hoy se sientan huérfanos de partido. Lo más importante que se puede hacer para que la gente no vote a la extrema derecha es hacer políticas que funcionen, que mejoren la vida de la gente. Meloni tuvo la cara dura de decir en el mitin de Vox que la izquierda europea no está al lado de los débiles y que ellos, los “patriotas”, sí lo están. Y esto lo dice cuando lidera un gobierno que, en una de sus primeras medidas, desmanteló la renta de ciudadanía e hizo amnistías fiscales a los más ricos. Evidentemente, si no hubiera tanta desafección política, la extrema derecha no podría sacarle tanto provecho.

Si no hubiera tanta desafección política, la extrema derecha no podría sacarle tanto provecho

Sebastiaan Faber.- Además del análisis histórico del auge de la extrema derecha italiana y europea, su libro también contiene algunos reportajes tremendos, como cuando usted finge ser una simpatizante fascista para entrar a la casa de Mussolini, que se ha convertido en una especie de museo privado. Como lector, me impactaron esos episodios: no deja de escandalizar la naturalidad con que sus interlocutores ensalzan a Mussolini y hasta niegan el Holocausto. Después, sin embargo, me entró la duda: ¿esa fascinación escandalizada no reduce el neofascismo a una especie de espectáculo, impidiendo un análisis más productivo de su popularidad actual?

Alba Sidera.- El propósito de esos episodios es poner a las lectoras en mi lugar para compartir las sorpresas que me he llevado a lo largo de mis años aquí. También pretendo con ellos romper los estereotipos del neofascista como hombre de cabeza rapada.

Sebastiaan Faber.- De hecho, abre el libro con una anécdota llamativa de sus primeros meses en el país: en una cena agradable en casa de amigos de amigos –personas cultas y sensibles con las que resulta compartir gustos musicales y literarios– sus anfitriones mencionan, casi de pasada, que son fascistas, y a mucha honra. Usted se queda de piedra.

Alba Sidera.- Claro; recién llegada de España, me chocó muchísimo esa normalización. Desde entonces, he tenido infinidad de encuentros parecidos. Incluí la anécdota para romper el estereotipo y subrayar que no estamos hablando de personas ignorantes, sino de gente como nosotros.

Sebastiaan Faber.- Si esas mismas personas leyeran su libro, ¿cambiarían de opinión?

Alba Sidera.- Esas precisamente no, no lo creo… (Risas.) Pero la pregunta plantea dos temas de más calado. Primero, si hay que dialogar o no con los fascistas –no digo a nivel interpersonal, que lo he hecho mucho, sino en términos del debate político o parlamentario–. Allí yo creo, como principio político, que no se debe dialogar con ellos. Segundo, es obvio que existen personas muy inteligentes e informadas que se identifican plenamente con el fascismo. Pero también lo es que hay mucha gente que, si no fuera por la constante manipulación informativa, se plantearía las cosas desde otro punto de vista.

Si no fuera por la constante manipulación informativa, se plantearía las cosas desde otro punto de vista

Me acuerdo de mis primeras crónicas del 2013, cuando expliqué el proceso de reconversión que llevó a cabo Matteo Salvini de la mano de Marine Le Pen. Salvini tomó las riendas de la Lega Nord, que era un partido que estaba muy de capa caída, tenía muchos problemas de escándalos públicos de corrupción y estaba muy mal en los sondeos. Los medios italianos decían que Salvini no tenía ningún tipo de futuro. ¿Cómo podía reconvertir un partido autonomista del norte de Italia, que despreciaba abiertamente al sur, en un partido ultranacionalista para todos los italianos? Pues logró hacerlo, gracias a una fuerte maquinaria propagandística, y alcanzó cuotas de popularidad tremendas. Y fueron los mismos medios los que ayudaron a que se olvidara su pasado.

Sebastiaan Faber.- Una forma de pensar en lo que usted llama la “normalización” o “blanqueamiento” de ideas, actitudes, políticas y acciones de la ultraderecha –incluida una violencia verbal y física cada vez más explícita– es que ha ido desapareciendo la idea de que se trata de algo indecente desde un punto de vista moral. Por tanto, también ha desaparecido la vergüenza –propia o ajena, individual o colectiva– que, en años anteriores, aún funcionaba como un dique de contención. En España, ese dique empezó a minarse en los años noventa, con la “derecha sin complejos” de Aznar.

Alba Sidera.- Esa pérdida de complejos es un proceso que me fascina. Pero yo lo enmarcaría en un contexto más internacional. En realidad comienza en Francia, con la Nouvelle Droite de Alain de Benoist, poco después del mayo del 68, cuando los intelectuales de derechas se dieron cuenta de que las ideas de la izquierda eran mucho más atractivas para los jóvenes que las suyas, y empezaron a pensar cómo podían cambiar esto. Se pusieron las pilas. Montaron think tanks con mucho dinero detrás. Estudiaron muy bien al enemigo. De Gramsci y su concepto de hegemonía aprendieron que lo más importante es penetrar en la sociedad y, poco a poco, ir desplazando el marco mental hacia la derecha, ir ampliando el límite de lo que nos parece moralmente aceptable. La estrategia les ha salido muy bien: no es casual que hoy los partidos de extrema derecha crezcan como hongos por todas partes.

Sebastiaan Faber.- Aun así, todavía necesitan usar algo de maquillaje.

Alba Sidera.- Pero cada vez menos. Cuando Berlusconi llegó el poder, promovió una idea que hoy comparte casi toda la derecha italiana: que hubo un fascismo bueno antes de que los malos nazis enredaran a Mussolini y le hicieran participar en cosas que él hubiera hecho, incluidas las leyes raciales que llevaron a centenares de miles de italianos a las cámaras de gas. En este marco, el nazismo todavía se presenta como el mal absoluto. No está bien visto que alguien se autoidentifique como nazi. Pero yo estoy convencida de que quieren conseguir que se erosione incluso este consenso social. Lorenzo Fontana, por ejemplo –un personaje ultracatólico, hoy el segundo de la Lega, el ideólogo de Salvini y el actual presidente del Parlamento italiano–, en 2016, hizo un vídeo en el que daba su apoyo a Amanecer Dorado, el grupo griego que la justicia ha dictaminado que es un grupo criminal neonazi. En su vídeo, Fontana decía que la Lega y Amanecer Dorado compartían los mismos ideales. Ese mismo Fontana, en 2018-19, cuando era ministro de Familia del Gobierno de los grillini de Cinco Estrellas y de la Lega, propuso que la apología del nazismo y del fascismo dejaran de ser un delito en Italia. En su momento fue como un globo sonda para ver cómo reaccionaba la gente.

Sebastiaan Faber.- Pero es la dirección en la que van.

Alba Sidera.- Y cada vez sienten menos necesidad de esconderse. No es casual que Vox lleve en sus filas a Jordi de la Fuente, que es un conocido neonazi. La misma Meloni, en los últimos días de campaña electoral, en un mitin para la militancia, dijo algo así como: “Cuando gobernemos nosotros, acabará esto de que os despidan del trabajo por vuestras ideas, podréis volver a ir con la cabeza bien alta”. Ese es el plan: normalizar el fascismo, que no sea penalizado ni moral ni socialmente. Y a la propia Meloni le ha funcionado. Nunca se ha tenido que retractar de decir que Mussolini ha sido el mejor político de Italia.

Fuente: https://ctxt.es/es/20230701/Politica/43570/Sebastiaan-Faber-Alba-Sidera-fascismo-persistente-libro.htm

Publicado en: Cultural, titular2

Paulo Freire en Paraguay y las terribles consecuencias

30/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Martín Almada  

En 1972 era director del Instituto Juan Bautista Alberdi en la ciudad de San Lorenzo, Paraguay. El centro educativo contaba con 44 profesores, 25 de los cuales compartían conmigo el mensaje de la Iglesia Católica lanzado en la Ciudad de Medellín en 1968 y que se resumía en estas palabras: “La educación en todos sus niveles debe llegar a ser creadora y ha de anticipar un nuevo tipo de sociedad en América Latina».

Pero el momento político que vivía el Paraguay no era precisamente el más propicio para recoger y poner en práctica mensajes de esta naturaleza. En aquel tiempo, y desde 1954, mi país estaba bajo el yugo de la dictadura militar del general Alfredo Stroessner, en la que no cabían experiencias educativas como las que se podían inspirar en el mensaje de Medellín, ni tampoco cabía la experiencia autogestionaria que intentábamos establecer en nuestro Instituto. Un ejemplo de la orientación educativa del gobierno de entonces lo tenemos en el hecho que el Ministerio de Educación, un apéndice de la Honorable Junta de Gobierno del Partido Colorado (ANR), distribuyó en la primera etapa a todas las escuelas de primaria y secundaria borradores del tristemente célebre “Decálogo Anticomunista” (1) en el que se ponía en guardia a todos los maestros contra los supuestos peligros de la ideología marxista.

Conscientes de la situación y de los riesgos que implicaba el desarrollar una pedagogía progresista sin apoyo local, nos vinculamos con una serie de organizaciones pedagógicas nacionales e internacionales como la Asociación de Educadores de San Lorenzo, la Federación de Educadores del Paraguay (FEP), la Universidad Católica y la Confederación Mundial de Profesionales de la Enseñanza,  CMOPE, cuya sede se encontraba en la ciudad suiza de Morges.

Para definir las grandes orientaciones de nuestra futura acción pedagógica nos reunimos en varias jornadas de reflexión un grupo de profesores/as, en su mayoría de creencias cristianas y unidos por una afinidad ideológica progresista en mayor o menor intensidad. Estábamos influidos por el mensaje de Medellín y por los acontecimientos de mayo de 1968 en Francia. Pensábamos ingenuamente que se podía cambiar la institución educativa en un país con sistema de gobierno represivo y retrogrado. Con este objetivo acordamos llevar cabo determinadas acciones tendentes a democratizar nuestro sistema de enseñanza. Esto significaba que la comunidad educativa participase en la toma de decisiones.

Los sanlorenzanos ya no estaban al margen de la escuela a mi cargo. Ellos eran los auténticos protagonistas de la historia.

Con el objetivo de terminar con las viejas prácticas verticalistas y autoritarias, decidimos proceder a un cuestionamiento periódico tanto del   director como de los profesores y estudiantes. El primero era evaluado por sus colegas y los estudiantes en asambleas; los segundos eran evaluados por sus colegas y sus estudiantes y en cuanto a estos, tratamos de habituarlos a prácticas de autocrítica sumamente rigurosa que prepararan luego la autogestión personal y comunitaria. Los estudiantes valoraban las prácticas de sus profesores de acuerdo con una serie de parámetros tales como la competencia,  solidaridad, la capacidad de diálogo, el desarrollo de la imaginación y la creatividad para vincularse con la comunidad, entre diversos ítems.

A esta altura de los acontecimientos, muchos eran los que querían conocer el verdadero rostro del Paraguay en tiempo de dictadura. Varios alumnos y docentes se enjuiciaban entre ellos mismos y a otros. Asumieron su realidad arduamente y nuestra Escuela de San Lorenzo se convirtió en un laboratorio para despertar a los dormidos. La participación en las más variadas acciones se fue ampliando hacia los restantes niveles y llegó incluso hasta el cuarto grado de la educación primaria. Un clima distinto coloreaba su desempeño

Con el método de Paulo Freire fuimos avanzando en la convicción de que era necesario llegar a la hondura misma del problema de la educación. Había que criticar, desmenuzar la cultura transmitida por la escuela para poder recrearla a la luz de nuestros valores. La pregunta fundamental apuntaba hacia la creatividad y el compromiso para el cambio. Y de este modo llegamos a elaborar un instrumento de evaluación al que denominamos “TERMOMETRO ESCOLAR” y al que los estudiantes de secundaria llamaban “COMO ATRAVESAR EL TUNEL DEL TIEMPO”

La aplicación de este instrumento de evaluación iba precedida de un esquema de la historia social y de la estructura de dominación y dependencia de cada estadio. Le seguía una descripción del hombre y su desarrollo bio-psico-social y concluía con la presentación de tres tipos de educadores que derivan de concepciones diferentes del hombre y la educación. Estos educadores correspondían a la escuela “tradicional” ( neoliberal/conservadora), a la simplemente “progresista” y a la “nueva”, abierta, basada en el dialogo, en la facilitación del aprendizaje para la autoconducción personal y social.

Pusimos a prueba este instrumento de evaluación al comienzo con los grados superiores de la Primaria. Su manejo resultaba fácil por su estructura esquemática y permitía detectar la “temperatura” de cada situación en el aula, según su maestro fuese un conductor autoritario, permisivo o democrático. Para el efecto, la evaluación comenzaba trazando, por ejemplo, una raya horizontal cortada por una vertical. Al comienzo de la horizontal colocamos el año en que fue “descubierta” América Latina por los españoles, 1492. Justo en el cruce con la raya vertical colocamos el año de la experiencia, 1971 y en el otro extremo derecho de la raya horizontal, el año 2000.

En el transcurso de una reunión de trabajo, en 1972, con un miembro del Jurado de mi tesis de grado en la Universidad Nacional de La Plata, profesor de Sociología de la Educación Guillermo Savloff, expuse nuestra experiencia paraguaya en el Instituto Alberdi. Savloff me señaló que la marcha de los tiempos no es lineal sino circular ascendente (ciclo histórico) y que la historia  se repite en espirales, las idas y vueltas, las vueltas y revueltas de la vida de los pueblos.La historia personal y colectiva se repite en diferentes momentos . También me aconsejó leer y releer, en la rica biblioteca de la Facultad, al filósofo e historiador italiano Juan Bautista Vico (1668-1744), lo que hice de inmediato. Además, a su recomendación  recurrí al argentino Aníbal Ponce (1898-1938) autor del libro Educación y lucha de clases. Asimismo, me inspiré en las producciones intelectuales del peruano Carlos Mariátegui (1894-1930) y en algunos documentos del proceso de la reforma educativa realizada en Perú en 1970 por el gobierno progresista del general Juan Velasco Alvarado (1910-1977), que además también realizó al mismo tiempo la reforma agraria. Savloff me aconsejó incluir en mi repertorio los Cuadernos de la Cárcel, del político italiano e ideólogo de la educación, Antonio Gramsci, publicados por primera vez entre 1948 y 1951. En su obra Gramsci analiza las dificultades que se plantean en las sociedades avanzadas y cambiantes en las que la clase dominante ejerce no sólo el poder político y militar sino también la hegemonía intelectual y cultural.

Volviendo al Instituto Alberdi, entiendo que el más importante beneficio de nuestra práctica educativa fue, sin duda, el despertar de la conciencia, el conocimiento de la realidad concreta por parte de profesores y alumnos y las riquísimas inferencias que surgían de la circunstancia paraguaya. ¿Dónde estamos? ¿Por qué estamos donde estamos? ¿Cómo vivimos? ¿Que pensamos?, fueron los principales interrogantes.

La discusión llegaba al consenso general: la sociedad en el Paraguay tenía unfuerte rasgo feudal. Las relaciones de poder eran de señor a siervo. La educación oficial reproducía simplemente el sistema dominante (manteniendo el statu quo) y llegamos también a la conclusión de que el combustible de la dictadura era la ignorancia y el miedo, favoreciendo el individualismo/consumismo y la indiferencia.

Pero intuíamos que la dictadura militar llevaba en su seno su propia crisis, su propia destrucción, aunque por el momento impedía acceder a la conciencia social y a la participación. Por otra parte, frenaba el aprendizaje de resolución de los problemas y de la creatividad. Los jóvenes egresan de la escuela a una sociedad para la que no están preparados y sin resolver naturalmente la identidad propia y menos aún la de su tierra.

El empleo del citado “termómetro escolar” se fue generalizando en manos especialmente de educadores sin formación didáctica pero inquietos y abiertos al cambio. Con ellos había una corriente de fácil entendimiento. Con los llamados “profesionales” de la educación en cambio las cosas eran diferentes, no en lo formal, pero si en las actitudes. Los institutos profesionales no trabajan generalmente la pedagogía de las actitudes, más bien privilegian las técnicas curriculares recomendadas por el Banco Interamericano o el Banco Mundial, defensores de los grandes intereses transnacionales y que preconizan siempre una ideología claramente conservadora/neoliberal. Ello hizo que el miedo al cambio condicionara su conducta y los llevara a actuar, directa o indirectamente, siguiendo las orientaciones de estas instituciones internacionales.

Por nuestra parte continuamos adelante con el proyecto. El Lic. Lino Trinidad Sanabria, con un comité de profesores, se encargó de preparar la transformación del establecimiento en una cooperativa de profesores y padres de familia. En ese contexto y con el nuevo clima pedagógico constatábamos con alegría el deseo de aprender que animaba a nuestros estudiantes y, sobre todo, la voluntad de compartir las luchas de nuestro pueblo.

En los pizarrones habíamos escrito el siguiente mensaje:

“El hombre y la sociedad nueva serán el fruto de la solidaridad fraterna, con el pueblo que surge en la convivencia, en el esfuerzo compartido”.

Se rompieron múltiples barreras y se avizoraban nuevos horizontes.

Lógicamente no todos los profesores del Instituto compartían nuestras inquietudes. El llamado “grupo reaccionario stronista”, protestó vivamente  cuando solicité que las hojas de exámenes de ciencias exactas (Aritmética Geometría, Trigonometría, etc.) fueran entregadas a los estudiantes después de las correcciones pertinentes. Argumentaban que tal medida podría ocasionar un grave daño a la autoridad del docente, quien sería controlado tanto por los estudiantes como por sus padres incapaces, según su opinión, de un juicio competente en la materia.

Sabíamos perfectamente el riesgo que estábamos corriendo, pero estábamos convencidos de la justeza de nuestra experiencia y de nuestros sueños. El compromiso de trabajar por nuestra juventud y por nuestra patria, nos impulsaba a seguir la estrella que guiaba nuestros pasos. Teníamos muy en cuenta el mensaje que nos dejó Cervantes: “Cambiar el mundo no es una locura ni utopía sino JUSTICIA”.

Cierto día, en presencia de los estudiantes del 5º curso del Ciclo Bachillerato sección mañana, el joven profesor Roberto León Reyes, graduado en el marco de la educación brasileña pro-militar/dictatorial de la época, me exigió que detuviera urgentemente el proceso de renovación pues según él desembocaría de manera inexorable en el caos total. Sus advertencias no me amedrentaron: la confianza de la mayoría de los padres organizados en el Club de Padres y de los estudiantes organizados en el Centro de Estudiantes del Alberdi era la mejor prueba de que nuestra acción pedagógica respondía a las aspiraciones de la comunidad educativa.

Pero el grupo de recalcitrantes stronistas no cejó en su empeño y denunció en el Ministerio de Educación la “experiencia comunista” que según ellos estábamos desarrollando. Con la denuncia, el entonces ministro al servicio de la policía secreta de Stroessner, Raúl Peña, ordenó mi secuestro y tortura ejemplar. Mi esposa, la educadora Celestina Pérez, quedó detenida en el local escolar Juan Bautista Alberdi, donde sufrió tortura psicológica que le ocasionó la muerte por infarto cardiaco el 5 de diciembre de 1974. La hacían escuchar los gritos y alaridos que yo pronunciaba debido a las torturas que estaba padeciendo en la sala del tormento en Asunción.

Era evidente que nuestra experiencia innovadora estaba condenada. Apuntes, anotaciones, cómputos, datos de la misma, fueron destruidos por la dictadura en la época de la feroz persecución policial/militar que bajo el lema de “Paz y Progreso sin comunismo” el general Alfredo Stroessner desató contra todo lo que podía amenazar el régimen. Recuerdo que cuando llegaron al local escolar el 26 de noviembre de 1974 los “perros rabiosos” me conminaron que les entregara el aparato diabólico/subversivo que supuestamente inventé. Se referían increíblemente al “termómetro escolar”….

La represión de Stroessner terminó por el momento con aquel proyecto innovador e ilusionante, pero más allá de la interpretación científica de aquella memorable experiencia queda la aseveración de Paulo Freire que nosotros hicimos nuestra

“La educación en un acto de amor, por lo tanto, un acto de valor.

No puede temer al debate, al análisis de la realidad,

No puede huir de la discusión creadora, bajo pena de ser una farsa”.

Para el régimen dictatorial yo había cometido diversas faltas gravísimas en los planos político, sindical y pedagógico. Las pruebas más contundentes fueron presentadas al Tribunal Militar en la sala del tormento.  El Tribunal Militar estaba integrado por militares de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay, auténtica representación del Plan Cóndor. Dichas pruebas hacían referencia a:

– La experiencia de autogestión educativa en el Instituto Juan Bautista Alberdi, en la perspectiva de la educación liberadora de Paulo Freire.

– La tesis con la que aprobé mi doctorado en Ciencias de la Educación, en la Universidad Nacional de La Plata, en la que sostenía que, por una parte, “en Paraguay la educación cumple el papel legitimador del sistema imperante y está organizada para el subdesarrollo y la dependencia”. Pero de la DEPENDENCIA se pasó hoy a la PRESCINDENCIA, es decir, los pobres producen poco y no consumen casi nada porque son pobres. Paraguay es un simple socio agregado de los países vecinos y países ricos proveyendo de carne y de soja para beneficio exclusivo de la atrasada elite terrateniente y empresarial.

          – Por otra parte, en la tesis denuncié la “primera vigilancia masiva norteamericana, conocida más bien como el Plan Camelot (espionaje socio-político) en 1970” (2)

–  Finalmente había llegado a la conclusión que el marxismo no es un dogma sino un método de pensamiento que se aplica a los problemas sociales en el proceso de la transformación social. Así como Darwin descubrió la ley de la evolución de la naturaleza, Marx descubrió la ley de la evolución de la historia

 – Mas adelante, ya en la cárcel, agravé mi situación al alfabetizar con la metodología de Freire a compañeros prisionerosen el campo de concentración de “Emboscada”. Allí el reloj se detuvo porque la cárcel militar fue diseñada para romper el espíritu y la dignidad humana de cualquier edad. Allí se encontraba conmigo Celeste, mi hija huérfana de 7 años edad que en vez de estar en una escuela pública sufría las penurias de la cárcel con los otros niños y más de 400 prisioneros políticos. El campo estaba a cargo del coronel José Félix Grau, un perro rabioso egresado de la Escuela de las América, Zona del Canal de Panamá.

Las consecuencias personales de todo ello fueron para mi muy duras. Además de la muerte de mi esposa, tuve que soportar torturas,  mas de tres  años de cárcel y mas de 10 de exilio, que pase en  Panamá y  París. En definitiva, había cometido el más terrible crimen contra la tiranía; había colocado una estrella libertaria en el corazón de nuestra juventud estudiosa.

Martín Almada: Premio Nobel Alternativo 2002 (Suecia). Recibió la condecoración francesa Legión de Honor, 2021.

Publicado en: Cultural, titular2

Guerra judicial en México contra la 4T

30/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Eva Cuervo

De los grandes y difíciles problemas con los que se ha topado el gobierno federal de la 4T, es el Poder Judicial, que a casi 5 años de gobierno sigue siendo predominantemente neoliberal (9 vs 2- Loretta Ortiz y Jasmín Esquivel- falsamente acusada de haber plagiado la tesis para obtener el grado de licenciatura, con la finalidad de sacarla de la SCJN). Desde el inicio del sexenio, el PJ (Poder Judicial) aliado a la oposición conservadora, echo a andar la maquinaria golpista contra el nuevo gobierno e inicia una guerra de litigios contra todas las acciones del gobierno de AMLO, para inmovilizarlo y evitar la construcción de las grandes obras prometidas durante la campaña: la construcción del nuevo aeropuerto Felipe Ángeles, la construcción del Parque Ecológico Lago de Texcoco que será el más grande del mundo con 14 mil hectáreas de extensión. El Corredor Interoceánico del Itsmo de Tehuantepec , etc.  Enfrentando en Tribunales Colegiados de Circuito 5,631 amparos interpuestos por la oposición a menos de un año (10 meses) de haber asumido el poder  (Monroy, Jorge. Decisiones del gobierno de AMLO enfrentan…El Economista. 8 octubre 2019), en abierta Guerra Judicial contra la 4T: ésta, forma parte de los llamados golpes de estado blandos (llamados de varias maneras), impeachment, guerra hibrida y Lawfare,consiste en una guerra política, por la vía judicial-mediática, con intereses económicos, políticos y geopolíticos ocultos a la opinión pública, aplicados a gobernantes de izquierda, que se basa en acusaciones de denuncias falsas, difamaciones sostenidas con el gran aparato de los medios de comunicación, que juegan un papel determinante. El objetivo, es la continuidad del modelo neoliberal, provocando desestabilización del país y dañar la imagen del presidente, para articular campañas de criminalización, persecución y desprestigio. Con ésta estrategia, en otros países, los tribunales se han utilizado para quitar del poder, a gobiernos legítimamente electos o bien a futuros enemigos, como ocurrió en Brasil, Bolivia, Argentina, México, Honduras, Venezuela, Ecuador y Perú (Gzz., Jesús. Golpes blandos, golpes bajos. EL SALTO América Latina. 26 septiembre 2020).

Con la globalización neoliberal (en México de 1982-2018) llegaron también reformas jurídicas profundas  a la Constitución Política mexicana de 1917, durante este periodo se reformaron 495 artículos,  para favorecer a las  grandes trasnacionales y a la élite empresarial nacional, garantizándoles el saqueo y la impunidad, mediante nuevas leyes, estructuras,  procedimientos y dogmas anti democráticas que les permitiera pasar legalmente por encima de la soberanía de los estados y de los derechos: económicos, laborales, sociales y culturales de los pueblos. En ésta etapa, le cambiaron a la Constitución Mexicana: la esencia y el espíritu de las demandas  de la Revolución Mexicana, todo lo relacionado con los derechos sociales (llamados hoy, derechos humanos), así como el importantísimo papel de la responsabilidad ineludible del Estado mexicano, con: 1.- el desarrollo integral de sus ciudadanos para que puedan alcanzar   al máximo sus capacidades y 2.- que los ciudadanos vivan en una sociedad armónica, sustentada en la igualdad de oportunidades,  requisito indispensable para lograr la justicia social y como consecuencia alcanzar la paz social. Es importante que destaquemos que la justicia social, va más allá de la justicia legal (es frecuente escuchar la frase “la ley es la ley” para justificar una resolución legal contraria a la nación y el pueblo).  A casi 5 años de gobierno de la 4T, AMLO posee el  80% de aprobación ciudadana (De las Heras. 8 de cada 10 mexicanos apoyan a AMLO. Demotecnia. Mayo 2023), en cambio el Poder Judicial es un poder que carece de legitimidad popular ya que, de cada 4 mexicanos, 3 no confían en el ( Latinobarómetro 1995-2020), el Sistema Judicial Mexicano y  la Justicia, siguen secuestrados por una minoría rapaz que se opone a los deseos de la mayoría que en el 2018 voto por un cambio radical (Olivares, Emir  y  Alonso Urrutia. AMLO: ésta podrido el Poder Judicial; no tiene remedio. La Jornada. 10 de mayo 2023).

Durante los 36 años del neoliberalismo, el Sistema Judicial fue ciego y sordo, no hicieron nada, ante las denuncias ciudadanas de las masacres, ejecuciones, desapariciones, perdidas de las conquistas laborales, sociales, educativas, de salud pública, el robo y el saqueo de nuestros recursos naturales (agua, territorio, minerales, aire, etc.), por el contrario, los jueces, magistrados y ministros se convirtieron en los guardianes y defensores del neoliberalismo (multinacionales y  poderosos capitalistas) a cambio de privilegios, sin importar la afectación a la salud pública, las arcas nacionales o la vida de las mayorías.  Jamás escucharon los gritos de las víctimas ante el aumento de la inseguridad en las ciudades y el grito desesperado de las comunidades por el robo de sus tierras, acaparamiento del agua y asesinatos de sus líderes, por bandas criminales  relacionadas con las compañías  mineras invasoras.  Ante su indiferencia, indolencia o complicidad, el país entero se convirtió en un enorme cementerio durante los narco gobiernos panistas de Fox y Calderón y el de la corrupción extrema con Peña Nieto con su “Pacto por México” y la lamentable desaparición de los  43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa.  Ante el abandono absoluto de autoridades y gobiernos, el pueblo quedó totalmente indefenso, siendo presa fácil de los crímenes más horrendos de que se tenga memoria en México. Para todos los gobernantes neoliberales son perfectamente  aplicables, las sabias palabras de León Tolstoi que decía: “un estado que no procura la justicia, es porque sus gobernantes son una banda de malhechores” (Zepeda, Lecuona, Guillermo, Crimen sin castigo. Procuración de….México, FCE, CIDAC, 2004).

Es mucho lo que el Poder Judicial le debe al pueblo de México.  La impunidad de los delitos que no son sancionados por las autoridades en México, es dolorosamente muy alta, de cada 100 delitos cometidos, el 99% de ellos no reciben ningún castigo, solo el 1 % recibe sentencia de un juez, como consecuencia de ello 3 de 4 delitos no se denuncian (Carbonell  Sánchez, Miguel. Corrupción Judicial e impunidad. El Caso México-UNAM. 2019).  El Sistema Judicial  encargado de la procuración de justicia en el país, vergonzosamente está sumido en lo más profundo de la corrupción por decir lo menos, o bien son cómplices de la delincuencia desde los niveles más altos en la SCJN, sus magistrados y ministros, el Tribunal Federal Electoral, los Tribunales de Circuito, los Juzgados de Distrito, etc., con sus jueces, fiscales, ministerios públicos, etc.,  la mayoría de ellos formando parte del entramado corrupto del neoliberalismo que facilitó y aún facilita el saqueo “legalizado”  de los recursos naturales, la trata de personas, los secuestros, las desapariciones, las extorsiones, las masacres, protegiendo a los delincuentes de cuello blanco, narcotraficantes,  bandas criminales y empresas trasnacionales a través de amparos, liberaciones por “fallas” al debido proceso, descongelamiento de cuentas bancarias a bandas de delincuentes (de 39 MMP bloqueados en una década por la UIF por estar vinculados al lavado de dinero, sólo 4 mil 350 millones permanecen congelados) y otras triquiñuelas legaloides (Villanueva, Dora. Por la vía judicial descongelan 9 de cada 10 pesos bloqueados por la UIF. La Jornada. 27 junio 2023).

  El Sistema Judicial en México hoy autoerigido como el máximo poder (invadiendo poderes que no le corresponde, invalida decisiones del poder legislativo y el poder ejecutivo, poniendo en peligro la gobernabilidad) requiere de cambios profundos, porque el que opera actualmente, bajo los lineamientos neoliberales, son un obstáculo para el avance de la democracia y la justicia que tanto necesitan y anhelan los mexicanos. Actualmente en el fin del sexenio, la alta beligerancia de la derecha y no contar con mayoría en el congreso, no es posible lograr el cambio deseado. Después que la SCJN no aprobó el Pan B,  “El presidente López Obrador  propuso una estrategia que denominó Plan C, la cual consiste en ganar dos terceras partes del Congreso de la Unión en las elecciones del 2024 y, con esa mayoría, aprobar reformas constitucionales que limpien de corrupción al Poder Judicial” (Regeneración. La guerra judicial, la soberanía y el plan C. Junio-julio 2023 pág.7). Al mismo tiempo propone que los puestos más altos del PJ como: ministros, jueces y magistrados, sean puestos por el pueblo a través del voto, como se hacía en el gobierno del presidente Benito Juárez en la época de la República Restaurada. Será necesario agregar la revocación del mandato para cada uno de esos puestos, agregando a gobernadores, alcaldes y otros puestos importantes.  México no necesita hacer una nueva Constitución, basta con quitar todas las modificaciones hechas en el capitalismo-neoliberal y regresar a la Constitución de 1917. De esta manera se lograra la igualdad jurídica como norma inquebrantable, para que pase a formar parte de  la conciencia nacional y se haga real la frase del ilustre político liberal del gabinete de Benito Juárez,  José María Iglesias  (1823-1891) “Al margen de la ley, nada; por encima de la ley, nadie”.

Publicado en: AmericaLatina

FMI apalanca en Argentina una inflación del 120% y una recesión del 2,5%

30/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Claudio della Croce 

Un informe realizado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) denominado Perspectivas Económicas Mundiales prevé para este año en Argentina una recesión del 2,5% y una inflación anual del 120%, una situación generada, precisamente, por la decisión oficial de seguir las recetas de ajuste del organismo.

El duro pronóstico llega luego de que el ministro y candidato presidencial oficialista Sergio Massa puso en marcha las nuevas medidas cambiarias e impositivas para complacer al organismo y que actúan como una devaluación encubierta que impacta en los precios. Precisamente, cumpliendo las recetas del FMI es que se llega a esta dura realidad en la que el 40% de la población vive en la pobreza.

La próxima semana, el Ministerio de Economía deberá afrontar pagos por 3.530 millones de dólares: 2.700 millones en concepto de capital y otros 800 millones en concepto de intereses. Si no paga, el país entrará en default con el organismo multilateral. La catástrofe que se procuraba evitar, según las palabras que emitió Massa en marzo de 2022, acecha nuevamente a la economía argentina justamente a causa de ese nuevo acuerdo pactado hace un año y cuatro meses atrás.

Los analistas locales recuerdan que la burocracia del Fondo inicia sus vacaciones la próxima semana, por lo cual Massa está urgido de cerrar un acuerdo en los próximos días y lograr que lleguen dólares frescos: al menos, llegarían 4.000 millones que casi inmediatamente se irán para pagar los vencimientos de la semana próxima, aunque él insiste en que llegará una cifra mayor a ese monto con el fin de fortalecer las reservas del Banco Central y transitar el período electoral con menos estrés.

Para lograr cerrar el acuerdo, el equipo económico realizó una serie de anuncios como gesto de buena voluntad hacia el Fondo, basados sobre el aumento de la cotización del dólar, medidas en diagonal para evitar una devaluación fuerte, que es lo que exigía el Fondo, pero que significan una devaluación parcial sobre parte importante de bienes y servicios comerciados con el exterior que impactarán en nuevas rondas de aumentos de precios y acentuarán las tendencias recesivas que ya operan en la economía.

Las turbulencias vinieron por el lado del mercado cambiario: el dólar paralelo o blue  sufrió un alza de 20 pesos en solo una jornada para cerrar en un nivel récord de 552 pesos. Así la brecha con el dólar oficial mayorista superó nuevamente el 100%. Las medidas que anunció el gobierno resultan una devaluación encubierta o parcial.

El impacto de la sequía durante este año es evidente, pero las tendencias al aumento de la inflación y a la desaceleración económica son previas, y en parte son cionsecuencia del acuerdo alcanzado en marzo de 2022 con el organismo multilateral.

Desde Washington, el Fondo señaló que las medidas anunciadas en Buenos Aires tuvieron una buena recepción, pero el momento de la aparición de la letra chica del acuerdo se sigue postergando. Esa letra chica no explicitará las pretensiones estadounidenses sobre los recursos estratégicos del país, como el litio, pero seguro que el principal accionista del Fondo las está haciendo valer en la negociación.

La inflación

En abril de este año, el Fondo había hecho otro pronóstico: inflación de 88 % y crecimiento al 0,2 % para este año, pero ahora habla de 120% de inflación y una recesión del 2,5%.

Desde que Sergio Massa asumió como superministro de Economía el 3 de agosto pasado prometiendo frenar la inflación para que (en teoría) se recuperen los salarios, la inflación se aceleró y lejos de toda recuperación, los salarios cristalizaron y acentuaron la pérdida de poder de compra que arrastraban desde el gobierno neoliberal de Mauricio Macri.

Entre agosto de 2022 y mayo de 2023, el período de gestión de Massa al frente de Economía, la inflación (IPC) acumuló una suba de 77,1%, en tanto que los precios de productos de primera necesidad, que componen la canasta básica alimentaria, treparon un 86,9%.

Mientras, el Índice de Precios al Consumidor del mes de mayo había marcado una suba del 7,8%, los salarios de los trabajadores crecieron en promedio un 7,5%, lo que marca un nuevo retroceso en los haberes laborales que a escala interanual: quedaron 7,9 puntos por detrás de la suba de precios. Los haberes en promedio subieron un 106,3% mientras que los precios aumentaron un 114,2% en el mismo período.

Se trata de una pérdida del poder adquisitivo promedio de 3,6% que se agrava sensiblemente para el sector informal cuyos salarios solo se incrementaron un 77,4% medidos en forma interanual. Para este sector, la pérdida del poder adquisitivo fue del 17,2%.

¿Fuga?

La pregunta obligada es: si el superávit comercial del 1 de enero de 2020 al 30 de junio de 2023 es de 29.813 millones de dólares, la disminución de las reservas internacionales del Banco Central de 16.922 millones de dólares y el aumento de la deuda pública bruta de la Administración Nacional de 80.744 millones de dólares en tres años y 6 meses, la suma de estos tres componentes totaliza 127.479 millones de dólares ¿Adónde se fueron?.

Una parte importante fue el pago de intereses de la deuda externa pública nacional y la disminución del capital adeudado con el FMI (de 44.599 millones de dólares prestados al gobierno neolide Cambiemos a 40.220 millones adeudados al 30 de junio 2023), que suman unos 27.000 millones de dólares. A ello se le debe sumar la venta de dólares al tipo de cambio oficial a las provincias, para que paguen el capital e interés de su deuda externa (unos 9.000 millones de dólares).

Pero el gobierno  tomó la decisión de venderle a precio oficial divisas de las reservas internacionales para pagar el capital y los intereses de la deuda privada (compromisos y obligaciones de pago de empresas privadas).

La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner señaló que “no debió haber salido ese dinero o esos dólares. El argumento, no se puede hacer que las empresas privadas tengan default. ¿Ustedes creen, sinceramente, que una empresa argentina que obtiene un crédito en dólares en el exterior se lo dan en el exterior?”. Y eso fue lo que pasó, “el deporte preferido de los grandes empresarios del país, sacarle reservas internacionales al Banco Central”.

“¿Quién va a prestar miles de millones de dólares si no están apalancados en el exterior con una garantía? Lo que pasa es que después pagan con los dólares que deberían estar dedicados a la industria para sostener la actividad económica para pagar deuda. Claro que se podría haber evitado. Seguramente se habrían enojado algunos pero,… Este es el problema de querer gobernar y conformar a todos”, añadió.

El economista Horacio Rovelli indica que los dólares que faltan son los que las grandes empresas, que fueron a su vez las que más compraron dólares durante el endeudamiento en la gestión de Cambiemos, detraen del BCRA al tipo de cambio oficial (62 pesos por dólar el 10 de diciembre de 2019 y a  281,50 el 21 de julio de 2023) por diversos motivos.

Añade que el BCRA en claro incumplimiento de su Carta Orgánica que le da como primer objetivo preservar el valor de la moneda, “despilfarra sin control ni miramiento vendiéndole a esas grandes empresas las reservas internacionales y de esa manera deja sin respaldo al dinero nacional”.

No se debe acordar con el FMI sin antes investigar qué se hizo con el crédito concedido al gobierno de Cambiemos, tema sobre el cual que el ministro-candidato no menciona.Y también es necesario que se audite la deuda real o ficticia de las empresas que detrajeron las divisas del BCRA, que hoy son las divisas que le faltan al país.

Asimismo, Rovelli alerta sobre el “encadenamiento de pagos en los que se va comprometiendo Massa” con el FMI, un acuerdo que por ahora sólo él conoce.

Claudio della Croce: Economista y docente argentino, investigador asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

Publicado en: Argentina

Psicogenealogía del miedo al decrecimiento

30/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Gil-Manuel Hernandez i Martí 

Por qué la idea del decrecimiento puede provocar miedo en extensas poblaciones asalariadas de los países del centro del sistema.

Sabemos que las élites que viven del capitalismo fosilista son las primeras interesadas en rechazar, estigmatizar y denigrar la propuesta del decrecimiento, pues también niegan o minimizan el colapso ecosocial al que esta propuesta intenta dar una respuesta efectiva. Esto se debe a que el capitalismo depende del crecimiento constante para maximizar sus ganancias y mantenerse vivo, por lo que el decrecimiento representa su mayor obstáculo. Es comprensible, entonces, que los sectores dominantes lo desprecien o lo ignoren.

Sin embargo, también es cierto que una gran parte de las clases populares de los países con altos ingresos puede mostrar resistencia y temor a las propuestas decrecentistas, pese a los indudables beneficios ecológicos y sociales que aquellas pueden aportar. Hasta el punto de apoyar por defecto a las fuerzas neoliberales que promueven las supuestas virtudes del crecimiento constante.

Se trata de una narrativa potente y persuasiva, hecha desde el poder, pero las poblaciones mencionadas le dan su consentimiento al estar convencidas de pertenecer a la próspera “clase media” del mundo rico. En realidad, estas personas enfrentan numerosos problemas, todos ellos con raíces sistémicas, aunque se aferran a la comodidad de lo “normal”, a un pasado añorado de seguridad material o a la esperanza de que las múltiples crisis actuales serán superadas. Es cierto que hay  indignación y protestas recurrentes, pero por lo general las masas de asalariados respiran literalmente la asfixiante atmósfera capitalista. Se sienten ansiosas, decepcionadas, cansadas, y les resulta muy complicado tomar distancia crítica, pues bastante tienen con “ir tirando”.

La psicogenalogía y el trauma de la pobreza

La razón del miedo al decrecimiento que quiero destacar remite a lo que estudia la psicogenealogía. Se trata de una disciplina que explora cómo las experiencias y eventos vitales más cruciales de nuestros antepasados pueden influir en nuestra forma de pensar y actuar en la actualidad. La psicogenealogía sostiene que los traumas, secretos y conflictos no resueltos de nuestros antecesores pueden transmitirse a través del inconsciente familiar de generación en generación, impactando nuestras vidas de diversas maneras. La psicogenealogía utiliza diversas herramientas, métodos y enfoques, que orbitan alrededor del trabajo con el árbol genealógico. Se busca revelar las conexiones ocultas entre las vivencias traumáticas del pasado y las dificultades actuales, brindando la oportunidad de sanar y transformar patrones negativos o limitantes.

Una gran parte de las clases populares de los países con altos ingresos puede mostrar resistencia y temor a las propuestas decrecentistas, pese a los indudables beneficios ecológicos y sociales que aquellas pueden aportar

Los padecimientos, miedos y traumas de los antepasados afectan a las nuevas generaciones en una línea hereditaria directa, tanto física como psíquicamente. Así lo han demostrado diversos estudios a lo largo de los últimos años sobre guerras, catástrofes, matanzas, torturas, privaciones, sufrimientos y otras conmociones que son capaces de trascender, arraigándose en el inconsciente del ser humano. Hasta el punto de que la emergente ciencia de la epigenética ha confirmado que esas conmociones han producido cambios heredables en la expresión de genes, que no implican modificaciones en la secuencia de ADN, pero que tienen importantes impactos en la salud física y mental de los individuos.

Es importante recordar que la pobreza, la explotación, la vulnerabilidad y la miseria han sido experiencias cotidianas para las clases trabajadoras (campesinos, artesanos, obreros) en el Occidente moderno capitalista desde los inicios de la Revolución Industrial hasta prácticamente la mitad del siglo XX. Hambrunas, enfermedades, guerras, genocidios, precariedad material,  emigración forzosa, analfabetismo y explotación acompañaron el ascenso y desarrollo del capitalismo, basado en la acumulación por desposesión y la destrucción del procomún.

Dichas experiencias, agravadas por el modelo patriarcal de sociedad en el caso de las mujeres, se ha ido manifestando, generación tras generación, en problemas personales y familiares, que evocan un horizonte vital de abandono, violencia, necesidad material, exclusión social y la ausencia de esperanza. Si consideramos las generaciones que vivieron durante la configuración de las llamadas clases medias modernas, existe un período histórico marcado por privaciones severas y catástrofes, como las guerras mundiales, los genocidios o la Gran Depresión. Eventos que dejaron una profunda huella en el inconsciente colectivo, transmitiendo una traumática herencia en forma de temerosa aversión a la pobreza y a la miseria.

Tras el final de la Segunda Guerra Mundial y en el contexto de Guerra Fría, el capitalismo consintió en moderar su margen de beneficio a cambio de paz social. Se inició un período de relativa estabilidad y avance económico, unos años de Estado del Bienestar y euforia desarollista que parecían consolidar un benigno modelo de crecimiento permanente en el Primer Mundo. Aunque dicho bienestar se consiguiera a costa del malestar de los territorios periféricos del sistema, o aunque la escasez artificial haya sido inducida por el capitalismo mediante el consumo masivo para seguir creciendo, lo relevante es que las idealizadas clases medias de los países ricos han disfrutado de un oasis temporal de prosperidad y estabilidad económica, traducido en una sensación de seguridad existencial.

Tras un periodo de prosperidad que ahora se considera un breve paréntesis en la historia, parece que nadie está dispuesto a volver a enfrentarse a la privación o a permitir que sus hijos tengan una vida peor que la de sus padres

Parecía que las pesadillas asociadas a la pobreza y el “subdesarrollo” estaban felizmente superadas, pero la ofensiva neoliberal orientada a asegurar un nuevo ciclo de acumulación capitalista a partir de los años 80 del pasado siglo, con su agresivo ataque a las conquistas y derechos sociales, ha hecho realidad el temor a la vuelta a la precariedad. Especialmente tras la crisis económica de 2008 y las políticas de “austeridad”, que tanto ha recortado el gasto público en bienes sociales y protección social, mientras las élites se enriquecían aún más.

Mi planteamiento es que la convergencia de diversos factores, como el aumento de la desigualdad social, la disolución de las clases medias, el deterioro de las condiciones materiales de vida, el declive energético, la crisis ecológica y la pandemia de 2020, junto con las preocupaciones sobre el futuro de las generaciones venideras, podría estar reabriendo antiguas heridas que nunca sanaron por completo. Esto estaría provocando la reactivación de temores arraigados en el inconsciente colectivo, relacionados con traumas históricos asociados a la pobreza, heredados de las generaciones anteriores. Tras un periodo de prosperidad que ahora se considera un breve paréntesis en la historia, parece que nadie está dispuesto a volver a enfrentarse a la privación o a permitir que sus hijos tengan una vida peor que la de sus padres. Las persistentes protestas populares contra las políticas de austeridad neoliberal son prueba clara de esta inquietud social.

El decrecimiento como terapia colectiva

Ante la magnitud del colapso ecosocial provocado por el necroliberalismo en un contexto de capitalismo crepuscular, con sus posibles derivadas ecofascistas y exterministas, se plantea el decrecentismo como solución o alternativa. Como señala Jason Hickel, el decrecimiento busca una reducción planificada del uso excesivo de energía y de recursos para volver a poner la economía en equilibrio con el mundo viviente de forma segura, justa y equitativa. La idea es acabar y garantizar vidas dignas para todos. Para ello, como subraya Carlos Taibo, en el Norte del planeta hay que reducir inexorablemente los niveles de producción y de consumo, aplicando principios y valores muy diferentes de los que hoy abrazamos, materializados en prácticas como la relocalización, la agroecología, la desindustrialización, la rerruralización y una nueva concepción de los límites.

Sin embargo, pese a la perentoria necesidad del decrecimiento, no debe darse por sentada la colaboración inmediata de la ciudadanía. Más bien al contrario. Las clases medias del mundo rico, al haber disfrutado de décadas de estado del bienestar tras una larga historia de privaciones, experimentan temores profundos y resistencia a realizar lo que pueden interpretar como sacrificios que les  hagan revivir el trauma histórico de la pobreza. Pues subsiste en su inconsciente personal, familiar y de clase un recuerdo intergeneracional de la pobreza, capaz de inducir el miedo ancestral a revivir aquellas dificultades históricas que se consideraban totalmente superadas.

Como subraya Carlos Taibo, en el Norte del planeta hay que reducir inexorablemente los niveles de producción y de consumo, aplicando principios y valores muy diferentes de los que hoy abrazamos

Pese a que es el necroliberalismo la fuente de toda fragilidad, precariedad y vulnerabilidad de esas clases medias desestructuradas, paradójicamente la seguridad y el bienestar anhelados se pueden percibir como amenazados por las propuestas de decrecimiento, lo que desencadena respuestas de resistencia al cambio, azuzadas por la hegemónica narrativa de las élites corporativas. No se trata tanto de una falta de voluntad para abordar cambios necesarios en la forma de vida, sino del impacto emocional de los traumas intergeneracionales de los que no parece existir consciencia. Lo que la psicogenealogía permite entender es que el miedo popular al decrecimiento no debe interpretarse como puramente irracional o políticamente reaccionario, sino como una respuesta psicológica basada en duras experiencias pasadas, que permean los árboles genealógicos y generan respuestas puramente defensivas. Solo entendiendo esto, sin estigmatizar a los que oponen una dolida resistencia, se puede trabajar en la sanación, la transformación de creencias limitantes y el establecimiento de una concepción diferente de abundancia. Y ahí es justo donde entra el juego el decrecimiento como una especie de terapia colectiva.

Si para abordar el trauma hay que encararlo, aceptarlo y atravesarlo, que es lo suele ser común a la psicoterapias personales, el decrecimiento puede ser una suerte de terapia en términos sociales. Si consideramos que el temor de las clases medias venidas a menos es “volver a pasar hambre”, debe explicarse con pedagógica paciencia que el retorno de aquellas a la pobreza sólo se producirá si se persiste en la gestión necroliberal de un colapso descontrolado. En psicoterapia muchas veces se teme más a la terapia en sí que a lo que esta pretende sanar. En ese sentido, el decrecimiento puede ser la forma de afrontar el trauma heredado y superarlo, pues como señala Hickel, implica una descolonización mental. Solo así se puede contribuir a diluir el conjunto heredado de pánicos, creencias limitantes, sentimientos de culpa, insatisfacciones, frustraciones, amarguras y pérdidas.

En el Siglo de la Gran Prueba, para allanar el camino hacia una sociedad más justa, resiliente y en armonía con la vida, primero hay que desactivar los miedos que el sistema está encantado de reforzar y reproducir

Si en el ámbito individual la psicogenealogía puede ayudar a explorar y abordar los efectos de los traumas familiares para que sean superados, en el ámbito colectivo el decrecimiento no solo sería la principal estrategia para evitar los peores efectos del colapso y generar una transición ecológica justa, sino un remedio necesario para afrontar y desarticular los arraigados fantasmas del pasado. En el Siglo de la Gran Prueba, para allanar el camino hacia una sociedad más justa, resiliente y en armonía con la vida, primero hay que desactivar los miedos que el sistema está encantado de reforzar y reproducir. Hay que atreverse a decrecer materialmente para que también decrezcan, y al final desaparezcan, los opresivos lastres generacionales con los que nos ha ido haciendo cargar el sistema. Cuando cada vez más gente descubra que el decrecimiento es la fórmula para desprenderse de aquellos viejos temores, sanar colectivamente y avanzar hacia el buen vivir, quizás todo sea mucho más fácil.

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¿Hay perspectiva anticapitalista en América Latina y el Caribe?

30/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Hugo Moldiz Mercado

 

En este artículo el autor defiende, después de analizar las olas y ciclos revolucionarios en América Latina, la necesidad de «reencausar la lucha anticapitalista desde una perspectiva revolucionaria», para lo que «las fuerzas sociales y políticas de la izquierda deben vencer a sus propios demonios, superar las causas de su estancamiento y sobre todo volver a ser anticapitalistas».


No la hay menor duda que América Latina y el Caribe se han convertido en un territorio de ardua disputa en lo que va del siglo XXI entre las fuerzas políticas, en su excepción más amplia, que apuestan a mantener las relaciones de dominación/subordinación y las que desafían, en su diversidad, a un horizonte emancipador. Todavía la tendencia predominante no está clara, pues en esta disputa se han registrado avances y retrocesos táctico-estratégicos de las corrientes que rechazan las pretensiones hegemonistas de los Estados Unidos, de una parte por la contraofensiva imperial y, de otra, por las limitaciones de la izquierda en el gobierno para rebasar los umbrales del capitalismo.

Las fuerzas progresistas y de izquierda no cuentan con un horizonte emancipador común. La coincidencia está en el rechazo al fundamentalismo neoliberal y a las formas cada vez más autoritarias de los Estados Unidos, considerado por Fidel Castro como el imperialismo más poderoso que la Humanidad haya conocido jamás. Pero sus diferencias están en su posición ante el tipo de organización capitalista de la vida social, lo que ciertamente pone de manifiesto la existencia de varias corrientes: los que pretenden una reforma dentro del sistema, con una mayor participación del Estado en determinados campos, los que no reniegan de un modelo neoliberal pero lo quieren menos ortodoxo, y los que mantienen su aspiración por marchar hacia un horizonte postcapitalista, aunque no estén muy claras las ideas de cómo avanzar en esa dirección.

Con el triunfo de la Revolución cubana es que América Latina y el Caribe, que nunca ha dejado de ser una prioridad para los Estados Unidos, ya sea contemplada en su política exterior o como parte de su “política doméstica”, como sostuvo el estratega Brzezinski, se inicia una tercera ola por la emancipación [1] que, en términos generales, ha atravesado por dos momentos o “ciclos” [2] y, obviamente, “contraciclos”: el primero contempla a las décadas del 60 y 70 [3], cuando en la Región se registró la irrupción de movimientos de liberación nacional, predominantemente armados, y la presencia de gobiernos militares de orientación nacionalista que, como era de esperarse, tampoco eran del agrado de Washington.

A pesar de que los Estados Unidos se habían constituido en potencia hegemónica al cabo de la Segunda Guerra Mundial, el surgimiento de procesos contestarios en su “patio trasero”, alentados por la victoria de la “revolución de barbudos” a solo 90 millas de su territorio, impulsó rápidamente al imperialismo a desarrollar una línea contrainsurgente. John F. Kennedy, quien asumió la presidencia en 1961, recibió de parte de sus consejeros el criterio de que la radicalidad del Tercer Mundo –ya fuera descrito como socialismo o nacionalismo radical–, era una amenaza a los intereses estadounidenses que había que tomar muy en serio [4]. La respuesta imperial se tradujo en la intervención militar directa, como ocurrió en República Dominicana en 1965, pero también a través de la instalación de gobiernos militares de la Seguridad Nacional, y a fines de los 70 con la promoción de la “democracia viable” y los “Derechos Humanos” de Carter. Al amparo de la Doctrina de la Seguridad Nacional y el concepto de “enemigo interno” se “erradicó” a los movimientos guerrilleros en Bolivia, Perú, Brasil, Uruguay, Argentina, Puerto Rico y República Dominicana, aunque no sucedió lo mismo en Colombia. También se acabó con las experiencias nacionalistas de Velasco Alvarado en Perú y Juan José Torres en Bolivia.

Si bien los pueblos no dejan de luchar nunca, la estrategia estadounidense arrojó resultados. La estabilidad política fue el rasgo central entre las décadas del 80 y 90, con la instalación de regímenes democráticos burgueses, hasta el punto tal que cientistas sociales afirman que, sobre todo en los 90, se produjo la transformación política más importante después de las guerras de la independencia [5].

En los 80 se terminó con los pocos focos nacionalistas que todavía perduraban, como son los casos de Granada (1983) y Panamá (1989). Cuba quedaba solitaria y en resistencia al criminal bloqueo que le fue declarado desde 1961; y en Colombia el movimiento guerrillero no contaba con posibilidades favorables para la “toma del poder”, aunque al mismo tiempo el sandinismo se alzaba triunfante en 1979 en Nicaragua, pero mediante un proceso electoral impuesto por los Estados Unidos abandonó el poder 10 años después.

En la década del 90, tras la caída de la URSS, la lucha anticapitalista se debilitó pues muchas organizaciones de izquierda, comunistas entre ellas, ingresaron en una crisis de paradigma. No pocas retrocedieron en sus posiciones y se desplazaron hacia la socialdemocracia en el mejor de los casos. Las banderas de cambio de sistema fueron archivadas, el socialismo dejó de ser el horizonte a alcanzar y la democracia modelada a gusto de los Estados Unidos se impuso como forma predominante de hacer política. El discurso del “fin de la Historia” cuajó y el modelo neoliberal se estableció.

Sin embargo, cuando todo hacía suponer que el mundo unipolar había llegado para no irse más, las propias limitaciones del Consenso de Washington para atender la creciente demanda de la población fueron sentando condiciones “desde abajo” para abrir otro ciclo de luchas populares con efecto estatal e internacional. La ola de privatizaciones y transnacionalizaciones, el achicamiento del Estado, la política de domesticación de los sindicatos y la liberalización de la economía no produjo el esperado “rebalse” [6] que iba a bañar a todos. Tampoco dio resultado la militarización del continente, particularmente en el Cono Sur, bajo el pretexto de la Guerra Internacional contra las Drogas y el intento de imponer el Área de Libre Comercio en las Américas (ALCA) fracasó.

Desde fines del siglo XX, con el triunfo político-electoral de Hugo Chávez (1998) y el inicio de la Revolución bolivariana (1999), la correlación de fuerzas en América Latina empezó a modificarse rápida y sustancialmente, pues de un continente sumergido en un mar neoliberal, con la sola resistencia de Cuba, al concluir la primera década del siglo XXI, la irrupción de “los de abajo” permitió, en distintos grados, la instalación de gobiernos progresistas y de izquierda que modificaron el tablero geopolítico de la Región. Hasta fines de 2012 los vientos soplaban a favor de las corrientes latinoamericanistas. Cerca de 10 Estados estaban gobernados por el progresismo y la izquierda, aunque cada uno de ellos con distintos grados de radicalidad; Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, Honduras, El Salvador y otros países caribeños pasan por similar experiencia.

El optimismo se apoderó de las fuerzas populares y no era para menos. Los pueblos han estado siempre en resistencia a los planes de la burguesía imperial y de sus socios locales, pero esta era la primera vez que la ola expansiva producida por la Revolución cubana había logrado sintetizarse en gobiernos rebeldes a los mandatos de los Estados Unidos. El primer momento o ciclo inmediatamente registrado tras el triunfo de la revolución en Cuba fue mucho más radical en los métodos y el horizonte que pretendía alcanzar: la liberación nacional y el socialismo; el segundo ciclo (que el progresismo presenta como primero) fue por la vía de la participación en elecciones y con horizontes más difusos. Pero en el segundo, y no el primero, es que la izquierda ha logrado romper la camisa blindada que los Estados Unidos y las clases dominantes le habían colocado a sus regímenes políticos asentados en democracias restringidas. Empero, la sospechosa muerte de Hugo Chávez dejó un vacío en la articulación de los procesos progresistas y de izquierda.

Sería un error considerar a estos procesos y gobiernos como un todo homogéneo. De ahí que se hace más que necesario, para una mejor valoración de lo que se hizo y se dejó de hacer, y también para saber lo que se debe ajustar, aglutinar estas experiencias en dos grandes campos: el progresismo y la izquierda.

El progresismo es bastante heterogéneo, pues está compuesto por partidos y organizaciones que se mueven guiadas por la reforma social progresista dentro del sistema y la institucionalidad vigentes. Es decir, es la reforma como estrategia y no como táctica [7]. Estamos hablando de Argentina, Brasil, Honduras y Paraguay. No es que en estos países no hubieran existido corrientes por el socialismo, pero la hegemonía estaba en otras fuerzas que hicieron del “posibilismo” su espejo [8].

El campo de la izquierda es igualmente diverso. De una parte destacan gobiernos que emergieron como respuesta al “punto de no retorno” que marcó la profunda crisis de Estado y que se han caracterizado por desarrollar, desde abajo y desde el gobierno, procesos y asambleas constituyentes, que son las formas histórico-concretas de las revoluciones políticas en el siglo XXI. Estamos hablando de Venezuela, Bolivia y Ecuador, pero, a la par, de Nicaragua, donde el sandinismo retornó al gobierno en 2006. A partir de la segunda parte de la década del siglo XXI se empezaría a notar el distinto nivel de desarrollo y radicalidad de esos tres procesos, de los cuales uno recorrió el camino de la “reversión” desde 2017, cuando el presidente Lenín Moreno –quien llegó al gobierno con el mismo movimiento que encumbró a Rafael Correa– se alineó a la política de Washington. En el caso de Bolivia, a pesar de los cambios profundos introducidos en varios campos, no pasó de la revolución política a la revolución social, lo que implicó su estancamiento ya antes del golpe de Estado de 2019, y Venezuela optó por una mayor radicalidad.

Pero también hay otras experiencias en las que partidos o coaliciones de izquierda, como el Frente Amplio (FA) en Uruguay, el Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) en El Salvador y el Partido de los Trabajadores (PT) en Brasil, a pesar de sus historias, solamente llevaron a cabo políticas progresistas que no apuntaban a modificar estratégicamente las relaciones de poder vigentes, ni mucho menos superar la frontera del postneoliberalismo.

Los tres últimos países en incorporarse en este “segundo ciclo” de la lucha progresista y de izquierda, que al mismo tiempo confirmaban la vigencia de la tercera ola por la emancipación en América Latina y el Caribe son México en 2018, Perú en 2021 y Colombia en 2022. En el caso argentino se retoma el rumbo, en diciembre de 2019, después de haber perdido las elecciones en 2015; y en Bolivia, en noviembre de 2020, tras un histórico triunfo de Luis Arce y David Choquehuanca con más del 55% de la votación. De los últimos tres países en los que ganó el progresismo, Chile se alineó a los Estados Unidos en varios temas de política internacional; en Perú el imperio revirtió el proceso en el marco de una estrategia continental; y Petro muestra su talente latinoamericanista. Estados Unidos aprovechó las serias contradicciones en el Perú y, tras un error del presidente Castillo de clausurar el Congreso Nacional, llevó adelante un golpe de Estado e instaló, en los hechos, una dictadura civil-militar a la cabeza de Dina Duarte.

A manera de síntesis, salvo en Ecuador y El Salvador, donde todavía no es posible determinar la magnitud del retroceso al que ha llevado la revolución/restauración (revolución pasiva) conducida por Lenín Moreno y Nayib Bukele, respectivamente, las revoluciones de Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia enfrentan, dentro de la dinámica revolución/contrarrevolución, el gran desafío de fortalecerse “desde arriba” (gobiernos y Estado) y “desde abajo” (sociedad civil). Una prematura electoralización dentro del Movimiento Al Socialismo (MAS) para las elecciones de 2025 ha construido territorio minado que podría hacer explotar la gestión de Arce y poner freno al Proceso de Cambio. En un distinto nivel, es también un desafío de la misma naturaleza para los gobiernos de Argentina, México y Colombia.

América Latina vive desde 1998 el momento más extraordinario de su historia, pero al mismo tiempo el más delicado si las revoluciones no rectifican sus errores y no se profundizan. En América Latina la disputa entre dominación y emancipación se traduce, desde 2015, en un frágil e inestable equilibrio de fuerzas. La inclinación en una u otra dirección va a depender de lo que las fuerzas en disputa construyan local, nacional e internacionalmente.


«América Latina vive desde 1998 el momento más extraordinario de su historia, pero al mismo tiempo el más delicado si las revoluciones no rectifican sus errores y no se profundizan»


Reencausar la lucha anticapitalista desde una perspectiva revolucionaria no está fácil. Para lograr eso, las fuerzas sociales y políticas de la izquierda deben vencer a sus propios demonios, superar las causas de su estancamiento y sobre todo volver a ser anticapitalistas.


Notas

[1] Moldiz, José Hugo (2013). América Latina y la tercera ola emancipadora. Ocean Sur, México.

[2] No es muy exacto hablar de ciclos, pero si se tiene que recurrir al uso de ese concepto, tras el triunfo de la Revolución cubana se inaugura la tercera ola emancipadora en América Latina. Las dos anteriores fueron las rebeliones indígenas (siglos XVI y XVII) y la segunda las luchas independentistas (siglos XVIII y XIX). Dentro de la tercera, el “primer ciclo” se dio con los procesos políticos posteriores al triunfo de la Revolución cubana y el “segundo ciclo” empieza con el triunfo de Chávez en 1998.

[3] Aquí se hace una periodización distinta a la realizada por el progresismo, que al situar el primero a fines del siglo XX, en realidad pretende marcar una distancia del sello de la Revolución cubana.

[4] Klare T. Michael. Armas y poder en América Latina. Ediciones Era, México.

[5] Mainwaring, Scott y Pérez-Liñán, Anibal (2019). Democracias y dictaduras en América Latina. Fondo de Cultura Económica, México.

[6] Stiglitz, Josep (2002). El malestar en la globalización. Taurus, Argentina.

[7] Regalado, Roberto (2012). La izquierda latinoamericana en el gobierno. Ocean Sur, México.

[8] Regalado, Roberto (2006). América Latina entre siglos. Ocean Sur, México.

Hugo Moldiz Mercado es escritor e investigador boliviano, exministro de Evo Morales y coordinador del capítulo boliviano de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad (REDH).

Publicado en: AmericaLatina

Mintieron sobre Afganistán e Irak y ahora mienten sobre Ucrania

30/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Chris Hedges 

El público estadounidense ha sido engañado, una vez más, para que invierta miles de millones en otra guerra interminable.

El manual de jugadas estratégicas que los proxenetas de la guerra utilizan para arrastrarnos a un fiasco militar tras otro, incluyendo Vietnam, Afganistán, Irak, Libia, Siria y ahora Ucrania, no cambia: La libertad y la democracia están amenazadas. El mal debe ser derrotado. Hay que proteger los derechos humanos. Está en juego el destino de Europa y de la OTAN, así como el «orden internacional basado en reglas». La victoria está asegurada…

Los resultados también son los mismos. Las justificaciones y las narrativas quedan expuestas como mentiras. El pronóstico optimista es falso. Aquellos en cuyo nombre se supone que luchamos son tan venales como aquellos contra los que luchamos.

La invasión rusa de Ucrania fue un crimen de guerra, aunque provocado por la expansión de la OTAN y el apoyo estadounidense al golpe del « Maidán » de 2014, que derrocó al presidente ucraniano democráticamente elegido, Viktor Yanukóvich. Yanukóvich quería la integración económica con la Unión Europea, pero no a costa de los lazos económicos y políticos con Rusia. La guerra sólo se resolverá mediante negociaciones que den a los rusos étnicos de Ucrania autonomía y protección frente a Moscú, así como neutralidad ucraniana, lo que significa que el país no puede entrar en la OTAN.

Cuanto más tarden estas negociaciones, más sufrirán y morirán los ucranianos. Sus ciudades e infraestructuras seguirán reduciéndose a escombros.

Pero esta guerra por poderes en Ucrania está diseñada para servir a los intereses de Estados Unidos. Enriquece a los fabricantes de armas, debilita al ejército ruso y aísla a Rusia de Europa. Lo que le ocurra a Ucrania es irrelevante.

«En primer lugar, equipar a nuestros amigos en el frente para que se defiendan es una forma mucho más barata -en dólares y en vidas estadounidenses- para degradar la capacidad de Rusia de amenazar a Estados Unidos», admitió el líder republicano en el Senado, Mitch McConnell .

«En segundo lugar, la eficaz defensa ucraniana de su territorio nos enseña cómo mejorar las defensas de los socios amenazados por China. No es sorprendente que altos funcionarios taiwaneses pudieran ayudar a Ucrania a derrotar a Rusia».

« En tercer lugar, la mayor parte del dinero destinado a ayudar a la seguridad de Ucrania no va realmente a Ucrania. EIle invierte en la fabricación de material de defensa estadounidense. EIle está financiando nuevas armas y municiones para las fuerzas armadas estadounidenses con el fin de reemplazar los equipos más antiguos que hemos suministrado a Ucrania.

« Seamos claros  : esta ayuda significa más puestos de trabajo para los trabajadores estadounidenses y nuevas armas para las fuerzas armadas de EE.UU. ».

Una vez que la verdad sobre estas guerras interminables se ha infiltrado en la conciencia pública, los medios de comunicación, que promueven servilmente estos conflictos, materializan la cobertura. Las debacles militares, como las de Irak y Afganistán, permanecen en gran medida ignoradas. Para cuando Estados Unidos admite su derrota, la mayoría de la gente apenas recuerda que estas guerras están en curso.

Los proxenetas de la guerra que orquestan estos fiascos militares pasan de una administración a otra. Entre un puesto y otro, tienen su base en think tanks – Project for the New American Century, American Enterprise Institute, Foreign Policy Initiative, Institute for the Study of War, The Atlantic Council y The Brookings Institution – financiados por corporaciones y la industria bélica.

Una vez que la guerra en Ucrania llegue a su inevitable conclusión, estos Dr. Strangelove tratarán de promover una guerra contra China. La Armada y el Ejército de EE.UU. ya están amenazando y rodeando a China. Que Dios nos ayude si no los detenemos.

Vieja retórica de manual

Esos proxenetas de guerra atraen a los estadounidenses a un conflicto tras otro con relatos halagüeños que presentan a Estados Unidos como el salvador del mundo.

Ni siquiera tienen que ser innovadores. La retórica está sacada del viejo manual de jugadas stratégicas. Los estadounidenses se tragan ingenuamente el anzuelo y abrazan la bandera -esta vez azul y amarilla- para convertirse en agentes involuntarios de nuestra autoinmolación.

Ya no importa -al menos a los proxenetas de la guerra- si estas guerras son racionales o prudentes. La industria bélica ha hecho metástasis en las entrañas del imperio estadounidense para vaciarlo desde adentro. Estados Unidos es vilipendiado en el extranjero, se ahoga en deudas, tiene una clase trabajadora empobrecida y está lastrado por ruinosas infraestructuras y servicios sociales de mala calidad.

 ¿No se suponía que el ejército ruso iba a derrumbarse hace meses ?

¿No se suponía que el Presidente ruso Vladimir Putin iba a ser expulsado del poder ?

¿No se suponía que las sanciones llevarían a zambullir el rublo en una espiral mortal ?

¿No se suponía que la separación del sistema bancario ruso de SWIFT, el sistema internacional de transferencia de dinero, paralizaría la economía rusa ?

¿Cómo es posible que las tasas de inflación en Europa y Estados Unidos sean más altas que en Rusia a pesar de estos ataques a la economía rusa ?

¿No se suponía que los casi 150.000 millones de dólares en equipamiento militar avanzado y ayuda financiera y humanitaria prometidos por Estados Unidos, la UE y otros 11 países habrían cambiado el curso de la guerra ?

¿Por qué quizá un tercio de los tanques suministrados por Alemania y Estados Unidos se convirtieron rápidamente en pedazos de metal carbonizados por las minas, la artillería, las armas antitanque, los ataques aéreos y los misiles rusos al comienzo de la tan cacareada contraofensiva ?

¿No se suponía que esta última contraofensiva ucraniana, originalmente conocida como la « Ofensiva de Primavera », iba a romper las fuertemente fortificadas líneas del frente ruso y recuperar enormes franjas de territorio ?

¿Cómo explicar las decenas de miles de bajas militares ucranianas y el reclutamiento forzoso del ejército ucraniano ? Ni siquiera nuestros generales retirados y ex funcionarios de la CIA, el FBI, la NSA y Seguridad Nacional, que sirven como analistas en cadenas como CNN y MSNBC, pueden decir que la ofensiva tuvo éxito.

Proteger la « democracia »

 ¿Y qué pasa con la democracia ucraniana que luchamos por proteger ?

¿Por qué el Parlamento ucraniano revocó el uso oficial de las lenguas minoritarias, incluido el ruso, tres días después del golpe de Estado de 2014?

¿Cómo se racionalizan los ocho años de guerra contra los rusos étnicos en la región de Donbass antes de la invasión rusa de febrero de 2022 ?
¿Cómo se explica la matanza de más de 14 200 personas y el millón y medio de desplazados antes de la invasión rusa del año pasado?

¿Cómo defender la decisión del Presidente Volodymyr Zelensky de prohibir once partidos de la oposición, entre ellos la Plataforma de Oposición por la Vida, que tenía el 10% de los escaños en el Consejo Supremo, el parlamento unicameral de Ucrania, así como el Partido Shariy, Nashi, Bloque de Oposición, Oposición de Izquierda, Unión de Fuerzas de Izquierda, Estado, Partido Socialista Progresista de Ucrania, Partido Socialista de Ucrania y Bloque Volodymyr Saldo ?

¿Cómo podemos aceptar la prohibición de estos partidos de la oposición -muchos de los cuales son de izquierdas- mientras Zelensky permite que florezcan los fascistas de los partidos Svoboda y Sector Derecho, así como el batallón banderista Azov y otras milicias extremistas ?

¿Cómo hacer frente a las purgas antirrusas y a las detenciones de las llamadas « quintas columnas » que recorren Ucrania, dado que el 30% de sus habitantes son ruso-parlantes ?-

¿Cómo responder a los grupos neonazis apoyados por el gobierno de Zelensky que acosan y atacan a la comunidad LGBT, a la población romaní, a las manifestaciones antifascistas y amenazan concejales, medios de comunicación, artistas y estudiantes extranjeros ?

¿Cómo aceptar la decisión de Estados Unidos y sus probables aliados de bloquear las negociaciones con Rusia para poner fin a la guerra, cuando Kiev y Moscú están aparentemente a punto de negociar un tratado de paz ?

Hice un reportage sobre Europa Central y Oriental en 1989, en el momento de la desintegración de la Unión Soviética. La OTAN, suponíamos, había quedado obsoleta.

El Presidente Mijail Gorbachov propuso acuerdos económicos y de seguridad con Washington y Europa. El Secretario de Estado James Baker de la administración de Ronald Reagan, así como el Ministro de Asuntos Exteriores de Alemania Occidental Hans-Dietrich Genscher, aseguraron a Gorbachov que la OTAN no se extendería más allá de las fronteras de una Alemania unificada.

Ingenuamente pensamos que el final de la Guerra Fría significaba que Rusia, Europa y Estados Unidos ya no tendrían que desviar ingentes recursos a sus ejércitos.

Sin embargo, los llamados dividendos de la paz eran una quimera.

Si Rusia no quería ser el enemigo, se vería obligada a convertirse en el enemigo. Los belicistas reclutaron a las antiguas repúblicas soviéticas para la OTAN presentando a Rusia como una amenaza.

Los países que se unieron a la OTAN, que ahora incluyen a Polonia, Hungría, la República Checa, Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Rumania, Eslovaquia, Eslovenia, Albania, Croacia, Montenegro y Macedonia del Norte, reconfiguraron sus ejércitos, a menudo por decenas de millones en el listo Occidente, para que fueran compatibles con el material militar de la OTAN. Esto ha reportado miles de millones de beneficios a los fabricantes de armas.

Tras el colapso de la Unión Soviética, en Europa Central y del Este se comprendió universalmente que la ampliación de la OTAN era innecesaria y una peligrosa provocación. No tenía sentido geopolítico. Pero sí tenía sentido comercial. La guerra es un negocio.

En un cable diplomático clasificado -obtenido y publicado  por WikiLeaks– fechado el 1° de febrero de 2008, escrito desde Moscú y enviado a la Junta de Jefes de Estado Mayor, la Cooperativa OTAN-UE, el Consejo de Seguridad Nacional, el Colectivo Político Moscú-Rusia, el Secretario de Defensa y el Secretario de Estado, existía un entendimiento inequívoco de que la ampliación de la OTAN entrañaba el riesgo de un conflicto con Rusia, especialmente en relación con Ucrania.

« Rusia no sólo percibía el cerco [por parte de la OTAN] y los esfuerzos por socavar la influencia de Rusia en la región, sino que también temía consecuencias impredecibles e incontroladas que afectarían gravemente a los intereses de seguridad rusos », afirma el cable.« Los expertos nos dicen que a Rusia le preocupa especialmente que las fuertes divisiones existentes en Ucrania en torno a la adhesión a la OTAN, con una gran parte de la comunidad étnica rusa en contra de la adhesión, puedan provocar una gran división, con violencia o, en el peor de los casos, una guerra civil. En esta erradicación, Rusia tendría que decidir si interviene o no, una decisión a la que Rusia no quiere tener que enfrentarse… ».

« Dmitri Trenin, subdirector del Carnegie Moscow Center, dijo que le preocupaba que Ucrania fuera, a largo plazo, potencialmente el factor más desestabilizador en las relaciones ruso-estadounidenses, dado el nivel de emoción y neuralgia que permite su búsqueda de la adhesión a la OTAN… » decía el cable.

« Dado que la adhesión ha seguido siendo una fuente de división en la política interna ucraniana, ha creado una apertura para la intervención rusa ». Trenin expresó su preocupación por que se animara a elementos del establishment ruso a interferir, estimulando abiertamente el fomento de fuerzas políticas opuestas por parte de EE.UU. y defendiendo a EE.UU. y Rusia en una postura clásica de confrontación.

La invasión rusa de Ucrania no habría tenido lugar si la alianza occidental hubiera cumplido sus promesas de no extender la OTAN más allá de las fronteras de Alemania y si Ucrania hubiera permanecido neutral.

Los belicistas conocían las posibles consecuencias de la ampliación de la OTAN. Sin embargo, la guerra es su única vocación, incluso si conduce a un holocausto nuclear con Rusia o China.

La industria bélica, y no Putin, es nuestro enemigo más peligroso.

Chris Hedges es un periodista ganador del Premio Pulitzer, autor de best sellers del New York Times, fue profesor de la Universidad de Princeton. Pasó casi dos décadas como corresponsal extranjero en Centroamérica, Oriente Medio, África y los Balcanes. Anteriormente trabajó en el extranjero para The Dallas Morning News, The Christian Science Monitor y NPR. Es el presentador de The Chris Hedges Rep

Original : « They Lied About Afghanistan. They Lied About Iraq. And They Are Lying About Ukraine »

Publicado en: Global

La batalla por la construcción de sentidos: El discurso económico dominante

30/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Pablo Caramelo *

Existen distintas definiciones de economía. Si no se construyen las condiciones estructurales para el desarrollo económico desde lo discursivo, será imposible desplegar las condiciones materiales que lo concreten políticamente.

Dadas las recurrentes crisis económicas por las que pasó el país,  los argentinos están muy familiarizados con la discusión económica. Merced al impacto que tienen en la vida cotidiana conceptos como inflación, tipo de cambio, devaluación o emisión monetaria, son incorporados en muchas conversaciones cotidianas, hecho que no resulta tan habitual en otras latitudes. Pero, la pregunta es: ¿De qué hablamos cuándo hablamos de economía?

En el marco de la ciencia económica, existen definiciones y leyes fundamentales que conforman el profuso, amplio e incluso contradictorio andamiaje teórico que esta ciencia social ha desarrollado a lo largo de muchos años de historia. Sin embargo, existe una primera definición cuya correcta exposición y comprensión resulta imprescindible para un adecuado abordaje de toda discusión económica. Aquella que especifica en qué consiste la economía. Aunque en primera instancia esto parece una obviedad, se pueden observar desde la primera definición las contradicciones y los conflictos que subyacen en esta materia.

La definición más difundida es aquella que caracteriza a la economía como la ciencia que estudia la administración de recursos escasos para la satisfacción de las múltiples necesidades humanas. Sin embargo, esta conceptualización no permite abarcar todo el terreno de estudio ni la complejidad de esta disciplina.

El hecho de que la definición más difundida incurra en ciertas inexactitudes no es casual y tampoco inocuo. Su vigencia se debe a la hegemonía de la ortodoxia económica en la formación de economistas, que promueve el divorcio de la economía y la política, con la pretensión de presentar su discurso y su acción como si fueran neutrales.

En primera instancia, el problema de la definición antes detallada radica en que los bienes de este mundo no son escasos. Si bien es cierto que no son infinitos, los recursos con los que el planeta cuenta resultan más que abundantes para garantizar una vida plena a todos sus habitantes. Además, el ser humano posee una capacidad asombrosa para transformar su entorno y, a través de ello, incrementar la producción de nuevos bienes mediante el trabajo, la ciencia y la tecnología. Complementariamente, si bien las necesidades de los seres humanos son diversas, no son infinitas, como la sociedad de consumo intenta establecer.

Por lo tanto, el escenario que la tradicional definición de economía presenta parece invitar a la resignación de quienes no tuvieran una suficiente dotación de recursos, ya que estos son exhibidos como escasos e insuficientes para todos desde un primer momento. En la misma dirección, esta escuela de pensamiento económico recurre frecuentemente a la metáfora de la manta corta para explicar los problemas en economía. Sin embargo, la manta no es tan corta y cada día se hace más grande a partir del trabajo, la producción y la innovación. De lo cual se desprende que el verdadero inconveniente no se circunscribe a la escasez, sino en torno a cómo se distribuye la posibilidad de cobijarse con esa manta. Lo cual resulta de vital importancia ya que mientras algunos tienen una fracción de la manta mucho mayor a la que necesitan para abrigarse, otros se mueren de frío.

La economía es siempre política, por lo cual su campo de estudio no se circunscribe únicamente a los detalles técnicos de producción, sino que abarca también las relaciones sociales que se desprenden del propio proceso de producción y del modo en que la acumulación se despliega.

El hecho de que la economía se encuentre permanentemente atravesada por la dimensión política no implica que no existan en esta ciencia social un conjunto de conocimientos comprobables y de capacidad predictiva. La cuestión relevante aquí es que, como la política es el ámbito donde se enfrentan los intereses de los distintos sectores que conforman la sociedad moderna, en esa discusión la metodología propia de la ciencia queda absolutamente desdibujada por la polvareda propia de la confrontación. Es justamente esto lo que complejiza el debate y los acuerdos en torno a las leyes fundamentales de la economía.

Más allá de esta relación dialéctica entre el método científico y los intereses políticos inmanentes a todo abordaje económico, la síntesis de esta contradicción avanza sistemáticamente en la construcción de leyes generales debidamente estructuradas y con sus correspondientes características de comprobación empírica y facultad predictiva.

Lo que distingue al método científico es ciertamente su potencia transformadora hacia el progreso y es por ello que los sectores de poder concentrado se ven amenazados frente a la posibilidad de todo cambio que pudiera surgir de dicho procedimiento. Los sectores de poder tienen absolutamente claro que, en el marco de la discusión política, la ciencia y los argumentos que de ella se desprenden debilitan sus posiciones de privilegio. Por eso intentan desterrarla del ámbito de debate público.

Esta degradación del discurso no es solo un fenómeno local, la política hegemónica en el mundo se encuentra eximida de aportar pruebas que respalden sus postulados, o lo que es aún peor, se encuentra exonerada en la exigencia de la más mínima coherencia argumental. Pueden decir cualquier cosa sin encontrar objeción o repregunta.

El avance de los medios de comunicación y de las redes sociales ha impulsado un vaciamiento en el contenido del discurso económico. Esta banalización favorece lo ya establecido atentando contra la posibilidad de una transformación superadora.

La sistemática difusión de este mensaje neoclásico, obsoleto y carente de toda rigurosidad científica no es casual, sino que la construcción de subjetividades que impulsa, se encuentra debidamente direccionada y orquestada por aquellos sectores que se benefician con estos proyectos reproduciendo los esquemas de poder vigentes.

La pugna por la hegemonía

Jacques Derrida, el filósofo francófono de origen argelino, aseguraba que “no hay nada por fuera del texto”. Todo es lenguaje, nada existe por fuera del lenguaje, lo que no se nombra, no puede ser percibido. Esta idea puede resultar un tanto perturbadora pero resulta indispensable para comprender la disputa por la construcción de un discurso dominante.

Tal como sostenía el pensador italiano Antonio Gramsci, “cada grupo social, al nacer sobre la base original de una función esencial en el mundo de la producción económica, crea al mismo tiempo, orgánicamente, una o más capas de intelectuales que le dan homogeneidad y conciencia de su propia función”. En el modo de producción capitalista, la organización social está dada en términos de clases, cuyos rasgos distintivos están determinados por la posición que ocupan cada una de ellas en el proceso de producción y reproducción material de la sociedad, posición que además las encuentra enfrentadas entre sí. Es por ello que permanentemente las clases y fracciones sociales impulsan la participación de determinados actores que, mediante la construcción de una estructura de sentidos (creencias, explicaciones, percepciones, instituciones, valores, costumbres), legitime y racionalice su función dentro de la reproducción material de la sociedad, con el fin último de fortalecer su posición.

De tal forma, estos cuerpos de profesionales se inmiscuyen en una batalla por la construcción de sentidosy la dirección ideológica de una comunidad, que pretende de esa forma modelar un determinado esquema de reproducción social. Es, ni más ni menos, que la pugna por la hegemonía. En suma, más allá del grado de precisión y rigurosidad que cada consultora o centro de estudios muestre en sus recomendaciones económicas, no debemos olvidar que a fin de cuentas representan intereses concretos de determinados actores sociales. Distinguir esto es vital para lograr una comprensión global de los discursos que circulan en nuestra sociedad.

Es por eso que hay que ser absolutamente conscientes de que la política y, por ende, la distribución, resultan centrales en el abordaje de toda discusión económica, para evitar así que quienes buscan erigirse como sumos sacerdotes de la técnica económica nos vendan sus recetas como verdades ineludibles y desinteresadas.

Pero al mismo tiempo la construcción de un discurso sólido, extendido, sencillo, persuasivo y especialmente dirigido a los sectores populares, que focalice en la necesidad de construir una matriz productiva más diversificada que incremente su capacidad de exportación, en base a más y mejor educación, ciencia y tecnología, que permita dar lugar a una distribución progresiva del ingreso sustentable, resulta ineludible para un armado político que busque sinceramente impulsar el desarrollo económico inclusivo.

El discurso político constituye una herramienta indispensable para la transformación y el progreso. De tal forma, si no se construyen las condiciones estructurales para el desarrollo económico desde lo discursivo en primera instancia, será imposible luego desplegar las condiciones materiales que lo concreten políticamente. Y para ello, resulta fundamental tener en cuenta la potencia transformadora del método científico, usufructuando todas sus posibilidades y recurriendo a él sistemáticamente, no sólo desde una perspectiva particular, sino fundamentalmente como una estrategia de construcción política sin incurrir en explicaciones pedantes ni maniqueistas.

El trabajo para deconstruir el discurso económico dominante resulta imperioso, ya que los límites del discurso, son los límites de nuestro mundo.

*Economista UBA. @caramelo_pablo

Publicado en: Economía

“Fanon”, la novela experimental de John Edgar Wideman 

30/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Demian Paredes

En Fanon, el escritor norteamericano John Edgar Wideman, recrea la vida y la praxis quizás imposible de encasillar del psiquiatra y activista Frantz Fanon, en una novela radicalmente experimental.

Un fantasma recorre el siglo XXI, convocado por la literatura. Es el fantasma de Frantz Fanon, figura capital de las décadas de 1960 y 1970. El argelino-francés, psiquiatra, anticolonialista, revolucionario y escritor, del que Sartre dijera que posee una obra “tan ardiente”, alguien que “habla en voz alta”. Quien realiza el conjuro es el norteamericano John Edgar Wideman (1941), narrador, ensayista, memorialista y profesor universitario, de amplia obra de varias decenas de volúmenes, reconocida y premiada. Ahora, El cuenco de plata publicó, con traducción de Pablo Ingberg, Fanon (2008), uno de sus grandes libros, una nueva apuesta por el trabajo intertextual, el entrelazamiento de múltiples voces e historias de las sufridas y castigadas poblaciones afroamericanas a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, segregadas, reprimidas y encarceladas. Son voces propias y ajenas: Wideman tiene un hermano menor encerrado a cadena perpetua por asesinato, y tiene un hijo que pasó por la misma condena, y logró hace poco la excarcelación. Con Fanon, Wideman -injusta y escasamente traducido al castellano aún- logra una ampliación y expansión en su narrativa, triangulando de manera tan sorprendente como inventiva vidas, países y temas, entre Argelia, Francia y Estados Unidos, por medio de una prosa multifacética, que combina registros, modos y toda clase de recursos literarios, reordenando prosas y sintaxis que la sociedad, en la llamada realidad, mantiene en impecable (y mortífero) ordenamiento. Un autor revolucionario para un texto revolucionario.

El comienzo de la novela, en primera persona, ya anticipa su objetivo y “método”, mediante una “Carta a Frantz Fanon”: “Estoy sentado con los últimos restos de una copa de vino tinto en el pequeño jardín de una pequeña casa de Bretaña. Pasé la mañana de este día como pasé la mayor parte de las mañanas de este verano, tratando de salvar una vida, agregando unas palabras, unas frases a esta larga carta que estoy dirigiéndote, Frantz Fanon, muerto casi medio siglo antes que yo empezara a escribirte casi todos los días, al aire libre cuando el clima lo permite, sentado cada mañana en el jardín de una casa en Francia, el país que reclamabas, Fanon, como tu nación, por el que luchaste y sangraste, herido cerca de Lyon en 1944, y contra el que luego luchaste durante la guerra de independencia de Argelia hasta morir de leucemia, dicen, en 1961, en un hospital de los Estados Unidos, el país que reivindico yo como el mío”.

Tan biógrafo como autodescriptivo y razonante, sigue: “Aunque tu historia es extraordinaria, también lo es, como la mía, como la de cualquiera, tan sólo otra historia, pero desde que elegí contarla o me eligió ella a mí, por razones que todavía intento descubrir mientras avanzo, razones por las que puede ser que esté avanzando, sé que está en juego una vida. La vida de quién y por qué son otras cosas que estoy tratando de descubrir”. Es sólo el comienzo de lo que serán largos pasajes conectados, con o sin circularidades, a veces mínima o indirectamente relacionados, a veces sólo conjeturalmente, para cubrir vidas y ciudades, países y continentes, episodios puntuales y grandes hechos históricos, donde lo real y lo imaginario se dan y confluyen, haciendo de la novela una “metanovela”, una narración sobre la narración misma –en su hacerse y existencia misma–, incluyendo derivas líricas y delirantes, y rítmicas y puntuaciones y sintaxis inesperadas. Un abrirse de tema, irse por las ramas, para volver luego al tronco principal -tal vez inexistente- del relato: ¿el proyecto Fanon o la autobiografía, la vida propia y familiar? ¿Acaso realmente la madre de Wideman pudo llegar a hablar, algunas veces, furtivamente, con Fanon, enfermo terminal en un hospital? ¿El personaje llamado Thomas -evidente alter ego o “semi-sosias” del autor- recibió o no una caja por el correo estatal UPS conteniendo… una cabeza humana? Tras lo que denomina “fracaso” de libros anteriores para explicar su historia y situación, e intentar sacar a su hermano de la cárcel ¿qué vida afirma estar intentando salvar ahora el autor-narrador, mediante Fanon?

Poliédrica, la novela deja correr sus historias por diversos meandros, para luego regresar y metamorfosearse en otra historia: otra dirección, escenario, voces, anécdotas y dramas, donde los juegos de lenguaje acompañan la historia familiar y barrial, pasando por “la cabeza dentro una caja”, hasta la biografía (y simbología) de Fanon, un olvidado en el mundo contemporáneo, tan desangelado como desesperanzado, mediante saltos abruptos e inteligentes chispazos discursivos, giros, conexiones y diversas ocurrencias. La “Nota del traductor” al final del volumen destaca la labor de “recreación” emprendida, para honrar “los juegos de palabras y afines”, en una prosa abundante en “repeticiones y otros efectos sonoros, pasajes con frases muy extensas, sintaxis por momentos algo laxas, puntuación bastante escasa, elisión recurrente de pronombres relativos y otros nexos, frecuente elisión del verbo copulativo y recurso constante al -ing”.

Wideman incluye entre tantas historias, sorprendentes propuestas, diálogos y diatribas con (y contra) un famoso cineasta franco-suizo, por entonces vivo; las visitas, junto a su madre en silla de ruedas, a su hermano preso de por vida; frases, alusiones y episodios variopintos (se mencionan a los igbos y los sumerios, Shakespeare y André Breton, Hitler). Se trata, una vez más, de las posibles uniones de las siempre porosas ficción-realidad/arte-vida: “Descubriendo más sobre Fanon mientras continúo con este proyecto de escribir una vida, se vuelve claro que Fanon no consiste en tomar distancia, mantenerse al margen, analizar y enseñar a otros, sino en identificarse con otros, zambullirse en su fastidiosa, misteriosa otredad, correr riesgos con el corazón y la mente, enamorarse perdidamente haya o no posibilidades de que el amor resulte retribuido o redimido en este mundo”.

A mediados de la década de 1990, Wideman viajó a Brasil para presentar una novela. El Folha de São Paulo tituló una nota: “Wideman ataca el racismo de los críticos”. Dijo en una entrevista telefónica: “Pretender poner a un autor en un compartimiento de acuerdo con el color de su piel es una actitud racista y anticultural”, “los críticos frecuentemente confunden los reinos de la crítica y de la biología”. Y más: “No se trata de usar esta o aquella palabra, ‘negros’ o ‘afroamericanos’. Se trata de entender la historia y la cultura en la sociedad actual. Hay personas de buena voluntad que están haciendo un esfuerzo para comprender la diversidad y hay otras que simplemente intentan mantener la mitología que justifica su posición privilegiada en la sociedad. Esas personas son peligrosas, no importa qué lenguaje o rótulos usen”. Es la posibilidad de crear arte sólo desde la experiencia y el punto de vista, del imaginario de quien padece, en su vida, esta clase de heridas.

EL ÚLTIMO AÑO DE FRANTZ FANON

Es 1961. El último año de Frantz Fanon en la tierra, el año en cuyo primer mes, enero, el nuevo conocido de Fanon Patrice Lumumba, primer ministro de una nueva-reciente-flamante República del Congo, será secuestrado, torturado, ejecutado por belgas y congoleños, su cuerpo quemado en un tambor de aceite, el año en cuyo último mes, diciembre, Fanon sucumbirá de leucemia en un hospital de Bethesda, Maryland, 1961 el año de su viaje que estamos espiando, que empieza en una ciudad guineana, Kankan, cruza la frontera hacia Bamako, en Malí, luego va a Segú a Mopto a Gao y al norte, siempre avanzando al norte hacia la guerra argelina para independizarse de Francia, siguiendo la Estrella del Norte o cualquier estrella brillante en el firmamento arriba de este hemisferio en el otoño de 1961 que dirija a los peregrinos a la tierra prometida, cualquier estrella cuya luminosidad y lustrosidad emita esperanza, un faro y bendición.

Idea sencilla de Fanon. Un segundo frente. Sangre negra fluyendo al norte como el oro negro fluyó en otros tiempos desde Malí para enriquecer a Europa. Una vez lograda la libertad en Argelia el flujo se invertirá, de norte a sur, inundará el Sahara, las dunas se pondrán verdes, flores florecerán, chaparrones de pétalos, de semillas y fértil lluvia transformando tierra desecada, reviviendo ciudades polvorientas asadas al sol. África con lluvia, húmeda y recién nacida, aceitosa de sangre negra, oro negro, el continente en movimiento, sacudiéndose eones de modorra, un nuevo ser que se levanta, ruge. Erguida al fin. África se despoja de su miedo a la desnudez, luego se despoja de los mitos de género, las pieles quiméricas de la raza y la clase y el privilegio, esas mantas bajo las cuales la humanidad ha estado encogiéndose de miedo, escondiéndose, chupándose el pulgar durante siglos. Una idea sencilla. Por qué no.

Qué música debería sonar de fondo mientras sueña Fanon su sencilla idea. Si no Little Richard, tal vez Otis en el muelle de la bahía. O un piano de pulgares interpretando África de postal en la banda sonora. Jirafas y cebras sonrientes enmarcadas a través de la ventanilla de una Range Rover. Luego música que haga bambolearse el marco como una película vieja a punto de estropearse en la pantalla. Interpretar el jeep estallando por una mina. Interpretar la cámara huyendo. Interpretar la quietud y la inmensidad alrededor, encogiendo al observador. África extendiendo el marco, como un océano o montañas nevadas en el horizonte, un recordatorio de que tu vida termina en un abrir y cerrar de ojos pero dura tanto como los viajes que hace la gente cuando se imagina no viva ya.

Quizá nada de música. Sonido natural quizá: cadena de montaje para ajustes de motor de la Range Rover, golpazos, triquitraques, quejidos, porrazos de las gomas sobre cuestionable asfalto. Modular el ruido. Interpretarlo como un niño jugando con el volumen de un televisor. Sonido errático y perverso, apenas audible, luego el crescendo ensordecedor de un helicóptero.

Fragmento de Fanon de John Edgar Wideman, que publicó El Cuenco de plata.

Publicado en: Cultural

Crece la tensión a menos de un mes de la segunda vuelta  Guatemala: Bernardo Arévalo denuncia una “campaña del miedo” 

30/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Página 12

 

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, llegará el lunes al país centroamericano para monitorear el proceso electoral.

El candidato presidencial del Movimiento Semilla, Bernardo Arévalo, denunció una “campaña del miedo” puesta en marcha para desprestigiar a su formación de cara a la segunda vuelta de las elecciones guatemaltecas, previstas para el 20 de agosto.

“Lo que pasa es que para el 25 de junio se dieron cuenta de que Semilla había llegado a la segunda vuelta. Entraron en pánico porque se dieron cuenta que había llegado una opción sobre la que no tenían ninguna capacidad de control”, afirmó el dirigente en una conferencia de prensa brindada la noche del viernes.

“Recurrieron a lo único que les queda, que es inventar mentiras, circular mentiras, campañas de desinformación”, para hacer creer que el partido defiende “el aborto, el matrimonio igualitario o que busca prohibir la libertad de culto, despojo a la propiedad privada o implantar el comunismo”. Y argumentó: “Así la gente escucha lo que se dice y empiezan a tener miedo. Lo único que les queda es recurrir a la campaña del miedo, tratar de que la gente no vote por Semilla por el miedo”. En ese sentido, Arévalo rechazó estas afirmaciones. “Vamos a repetirlo muy claramente: no, no somos comunistas, respetamos la propiedad privada, queremos un país responsable y una economía de la competencia”.

El camino a la segunda vuelta

En las elecciones de junio pasado, Arévalo recibió el 11,77%, mientras que la ex primera dama Sandra Torres -exesposa del exmandatario Álvaro Colom- del partido Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), obtuvo el 15,86%. Distintas fuerzas hicieron una presentación judicial para desconocer los resultados y hacedos semanas un juez ordenó suspender la personería jurídica del Movimiento Semilla por un supuesto caso de falsificación de fichas de afiliados. La acusación la había hechoFiscalía a cargo de Rafael Curruchische, sancionado por Estados Unidos por obstruir investigaciones en casos de corrupción. La suspensión de Semilla fue criticada por la ONU, la Unión Europea y elgobierno de Estados Unidos. Luego la Corte Constitucional de Guatemala ratificó la presencia de Arévalo en el ballotage.

“Estamos en la contienda electoral. Nosotros seguimos adelante y no nos vamos a dejar distraer por estos actos ilegales, por parte de este grupo corrupto”, expresó Arévalo al respecto, en una conferencia de prensa en el centro de la Ciudad de Guatemala. “De acuerdo al artículo 92 de la Ley Electoral y de Partidos Políticos, no se puede suspender a un partido en el lapso que existe entre la apertura de las elecciones y su conclusión. De manera que eso no es posible”,  dijo el candidato antes de que se conociera la ratificación de la Corte constitucional.

Debido a estas tensiones, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, anunció que llegará el lunes a Guatemala para monitorear el proceso electoral.

La semana pasada, el Tribunal Suerior Electoral presentó un recurso judicial en el que solicitaba a las instituciones del Estado garantías para la realización de la segunda vuelta, luego de que se realizara el segundo allanamiento a su sede para detener a la presidenta del cuerpo, Irma Palencia, y otra requisa al Movimiento Semilla.

Publicado en: América Central

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