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Vitalio

Rusia: Las jornadas de julio

30/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Daniel Gaido

      Los bolcheviques querían evitar el destino de la Comuna de París. Es por eso que no tomaron el poder en julio de 1917.

Rusia tenía una población de más de 165 millones en 1917, mientras que Petrogrado tenía una población de 2,7 millones. Petrogrado tenía aproximadamente 390.000 obreros, de los cuales alrededor de un tercio eran mujeres, y la guarnición de Petrogrado abarcaba entre 215.000 y 300.000 soldados, a los que deberían agregarse los alrededor de 30.000 marineros y soldados de la base naval de Kronstadt, en la cercana isla Kotlin.

Después de la Revolución de Febrero, que dio como resultado la abdicación del zar Nicolás II, los soviets, bajo la dirección de los mencheviques y socialistas revolucionarios, cedieron graciosamente el poder a un Gobierno Provisional burgués no electo que continuaba la guerra imperialista y posponía la reforma agraria hasta la elección de una Asamblea Constituyente en un futuro indefinido.

Sin embargo, dado que los mismos soviets habían ordenado la elección de comités de soldados en el ejército y les habían dado instrucciones de desobedecer todas las órdenes de los oficiales contrarias a los decretos emitidos por el Soviet de Diputados de los Trabajadores y de los Soldados, el resultado final fue la temblorosa estructura de doble poder, signada por constantes crisis gubernamentales.

La primera de dichas crisis, sobre la continuación de la participación de Rusia en la guerra imperialista, estalló en abril de 1917 y resultó en la expulsión del Gobierno Provisional de los principales líderes políticos burgueses, Pavel Miliukov del Partido Kadete (Partido Constitucional Demócrata) y de Alexander Guchkov, del Partido «Octobrista».

La crisis de abril proporcionó una prueba evidente de la impotencia del Gobierno Provisional en la guarnición de Petrogrado, porque las tropas respondieron a la autoridad del Comité Ejecutivo del Soviet de Petrogrado en lugar de responder al General Kornilov, entonces comandante del Distrito Militar de Petrogrado.

La orden No. 1 del Soviet de Petrogrado, emitida el 14 de marzo de 1917. La orden llama a las unidades a elegir comités de soldados, a enviar representantes al Soviet y a obedecer a sus oficiales y al gobierno provisional solo si sus órdenes no contradecían los decretos del Soviet de Petrogrado. Todas las armas debían ser entregadas a los comités de soldados «y de ninguna manera serán entregadas a los oficiales, ni siquiera ante su insistencia».

La crisis de abril derribó al Primer Gobierno Provisional y dio lugar a la formación de un segundo gobierno, que fue también el Primer Gobierno de Coalición, y que incluía nueve ministros de los partidos burgueses y seis de los partidos «socialistas».

El Primer Ministro y Ministro del Interior seguía siendo un príncipe con el nombre de Georgy Lvov, pero la estrella ascendente y candidato a Bonaparte era el Ministro de Guerra y de la Marina de Guerra Alexander Kerensky, miembro de la organización trudovique (una escisión de los socialistas revolucionarios que se opuso al boicot por éstos de las elecciones a la Primera Duma).

El gabinete también incluía a los mencheviques Irakli Tsereteli como Ministro de Correos y Telégrafos y a Mijail Skobelev como Ministro de Trabajo, así como al «teórico» de los socialistas revolucionarios, Víctor Chernov, como Ministro de Agricultura, y a su compañero de partido Pavel Pereverzev como Ministro de Justicia.

El Partido Bolchevique a mediados de 1917

El partido bolchevique experimentó múltiples sacudidas de febrero a junio de 1917. Inicialmente se opuso a las manifestaciones del Día Internacional de la Mujer que condujeron al estallido de la Revolución de Febrero (el 23 de febrero en el calendario Juliano era el 8 de marzo en el calendario gregoriano), luego experimentó un agudo giro a la derecha a mediados de marzo, cuando el trío formado por Kamenev, Stalin y Muranov regresó de Siberia y tomó el control del órgano partidario, Pravda, que comenzó a abogar por un apoyo crítico al gobierno provisional, el rechazo de la consigna «Abajo la guerra» y el fin de las actividades desorganizadoras en el frente.

Esta posición contrastaba fuertemente con las opiniones expresadas por Lenin en sus «Cartas desde lejos», y por lo tanto no es sorprendente que Pravda publicara solo la primera de ellas, y además censurada. Según el testimonio de Alexander Shlyapnikov:

El día de la primera edición de «Pravda reformado» —el 15 de marzo— fue un día de júbilo para los defensistas. El conjunto del Palacio Táuride, desde los miembros del Comité de la Duma al Comité Ejecutivo del Soviet —el corazón mismo de la democracia revolucionaria— se llenó con la misma noticia: la victoria de los bolcheviques moderados y razonables sobre los extremistas. En el Comité Ejecutivo del Soviet nos recibieron con sonrisas venenosas.

Fue la primera y única vez que Pravda recibió la aprobación del ala defensista, incluso de los más reaccionarios. Cuando ese número de Pravda fue recibido en las fábricas, causó perplejidad entre los miembros y simpatizantes de nuestro partido y satisfacción entre nuestros oponentes más virulentos. El Comité de Petrogrado, el Buró del Comité Central y el Consejo Editorial de Pravda recibieron muchas interpelaciones (¿qué estaba pasando? ¿Por qué nuestro periódico renunciaba a la línea bolchevique y tomaba la ruta defensista?). Pero el Comité de Petrogrado, al igual que toda la organización, estaba sorprendido por este golpe de timón y, profundamente indignado, culpaba al Buró del Comité Central. El resentimiento en los barrios obreros era muy grande, y cuando los proletarios se enteraron de que Pravda había sido capturado por los tres exlíderes recién llegados de Siberia [Kamenev, Stalin y Muranov], exigieron su expulsión del partido.

Tales eran los puntos de vista de los dirigentes bolcheviques en Petrogrado, cuando el 3 de abril Lenin llegó a la estación Finlandia y al día siguiente presentó ante los delegados bolcheviques a la Conferencia Panrusa de Soviets de Diputados de Obreros y Soldados su famosa «Tesis», las cuales, en contraste con la posición de Kamenev-Stalin sobre la guerra, reafirmaban el llamado anterior de Lenin de rechazar totalmente el «defensismo revolucionario» y abogaban por la fraternización en el frente, adoptando las perspectivas de Trotsky y caracterizando al «momento actual» como una transición entre la primera etapa «liberal-burguesa» de la revolución y la segunda etapa «socialista», durante la cual el poder sería transferido a manos del proletariado.

En cuanto al Gobierno Provisional, las tesis de Lenin rechazaban la fórmula de «apoyo limitado» de Stalin-Kamenev y pedían en cambio el rechazo total del Gobierno Provisional, descontando como absurda la posibilidad de reunificación con los mencheviques. El principal eslogan bolchevique desde entonces sería la transferencia de todo el poder a los soviets, lo que daría como resultado el armamento del pueblo, la abolición de la policía, el ejército y la burocracia estatal, la confiscación de todas las propiedades de los terratenientes y la transferencia del control sobre la producción y distribución de bienes a manos de los trabajadores. En la Séptima Conferencia de Rusia del POSDR(b), que se reunió en Petrogrado del 24 al 29 de abril, las posiciones de Lenin sobre el Gobierno Provisional y sobre la guerra obtuvieron el apoyo de la mayoría.

Los miembros del Partido Bolchevique en el momento del derrocamiento del zar eran muy escasos. En febrero había unos 2.000 bolcheviques en Petrogrado, es decir, los bolcheviques constituían entonces alrededor del 0,5 por ciento de la clase obrera industrial de la capital.

En la apertura de la Conferencia de abril, la afiliación al partido de la ciudad había aumentado a 16.000. A finales de junio había llegado a 32.000, mientras que 2.000 soldados de la guarnición se habían unido a la Organización Militar Bolchevique y 4.000 soldados se habían asociado al «Club Pravda», un club «no partidario» de personal militar operado por la Organización Militar Bolchevique.

Este crecimiento masivo de la militancia partidaria fue acompañado por una transformación en la composición de la organización partidaria de Petrogrado, cuyas filas se inflaron con reclutas impetuosos que sabían poco de marxismo y estaban sobre todo sedientos de acción revolucionaria.

A este reclutamiento sobre una base individual debe agregarse la incorporación al Partido Bolchevique de organizaciones prexistentes. El 4 (17) de mayo, un día antes de la formación del Gobierno de la Primera Coalición, León Trotsky regresó del exilio. Sus posiciones ahora coincidían con las de Lenin, y por lo tanto comenzó a trabajar con el Partido Bolchevique junto con su organización, la «Organización Interdistrito» de Petrogrado, un grupo de unos 4.000 militantes formado en noviembre de 1913 que se fusionó con el Partido Bolchevique en su sexto congreso, celebrado a fines de julio y principios de agosto de 1917.

Pero, no obstante el crecimiento exponencial de la afiliación partidaria, los bolcheviques todavía eran una minoría relativamente pequeña dentro del país a mediados de 1917: los bolcheviques obtuvieron el 9,63 por ciento de los delegados en el Primer Congreso Panruso de Soviets de Diputados Obreros y Soldados que se reunió en Petrogrado del 3 de junio al 24 de junio de 1917. Este congreso nacional soviético incluyó 1.090 delegados, 822 de ellos con derecho a voto, lo cuales representaban a 305 soviets de trabajadores, soldados y campesinos, y a 53 soviets regionales, provinciales y de distrito. La distribución de los delegados por partido era la siguiente: 285 socialistas revolucionarios, 248 mencheviques, 105 bolcheviques, 32 mencheviques internacionalistas y otros.

En dicha época existían en Petrogrado tres organizaciones distintas del Partido Bolchevique: el Comité Central de nueve hombres, elegido a fines de abril de 1917; la Organización Militar, bajo la dirección de N.I. Podvoiski y V.I. Nevsky; y el Comité de Petersburgo, cada una de ellas con sus propias responsabilidades. Dichas organizaciones sometían al partido a presiones diferentes y a veces conflictivas. El Comité Central, que tenía que tomar en consideración la situación de todo el país, debía a menudo contener a las organizaciones más radicalizadas de la capital.

Preparando el escenario

Una manifestación armada prevista para el 10 de junio por iniciativa de la Organización Militar bolchevique como expresión de oposición masiva a los preparativos del Gobierno Provisional para una ofensiva militar, y en particular a los intentos de Kerensky de reinstaurar la disciplina militar y a las crecientes amenazas de traslados al frente, tuvo que ser cancelada a último momento debido a la oposición del Congreso de los Soviets. En el momento de la abortada manifestación del 10 de junio, algunos elementos del Partido Bolchevique, particularmente en el Comité de Petersburgo y en la Organización Militar (en contraposición al Comité Central y a Lenin), la consideraron una oportunidad potencial para un levantamiento en la capital.

Lenin tuvo que comparecer en una reunión de emergencia del Comité de Petersburgo celebrada el 11 de junio a fin de defender la decisión del Comité Central de cancelar la manifestación armada. Explicó que el Comité Central no podría haber actuado de otra manera debido a la orden formal del Soviet que prohibía la manifestación y porque habían sabido de fuentes confiables que la contrarrevolución pretendía hacer uso de la manifestación. Lenin agregó:

Incluso en la guerra a veces sucede que las ofensivas programadas deben ser canceladas por razones estratégicas, y es tanto más probable que esto ocurra en la guerra de clases. (…) Es necesario analizar la situación y ser audaz en las decisiones.

Después de la cancelación de la manifestación del 10 de junio, el Congreso de los Soviets decidió organizar una marcha propia el domingo 18 de junio, en la que todas las unidades militares de la guarnición de Petrogrado debían tomar parte sin armas. Los bolcheviques convirtieron esta idea mal concebida en una masiva manifestación de oposición al Gobierno Provisional, con más de 400.000 participantes.

En sus memorias de la Revolución Rusa, Sujanov recuerda:

Todos los trabajadores y soldados de Petersburgo participaron en ella. Pero ¿cuál era el carácter político de la manifestación? «Bolcheviques», comenté, mirando las consignas, «y detrás de ellos hay otra columna bolchevique» (…). «¡Todo el Poder a los Soviets!», «¡Abajo los diez ministros capitalistas!», «¡Paz a las chozas, guerra a los palacios!»: de esta manera robusta y pesada, el trabajador-campesino de Petersburgo, vanguardia de la revolución rusa y mundial, expresaba su voluntad. La situación era absolutamente inequívoca. Aquí y allá, la cadena de banderas y columnas bolcheviques era interrumpida por consignas soviéticas oficiales y de los Socialistas Revolucionarios. Pero estas estaban sumergidas en la masa; parecían ser excepciones que confirmaban la regla. Una y otra vez, como un inmutable invocación saliendo de las profundidades de la capital revolucionaria, como el propio destino, como la madera fatal de Birnam, avanzaban hacia nosotros: «¡Todo el Poder a los Soviets!», «¡Abajo los diez ministros capitalistas!».

La abortada manifestación del 10 de junio había sido planificada por los bolcheviques junto con la Federación de Anarquistas-Comunistas de Petrogrado, una de las dos principales organizaciones anarquistas que operaban en Petrogrado en el verano de 1917, siendo los anarcosindicalistas el segundo grupo.

En su planificación para la manifestación de junio de 18, el «Comité Revolucionario Provisional» anarquista, acuartelado en la mansión de Durnovo, decidió ser más audaz que los bolcheviques. Irrumpiendo en la prisión de Vyborg, liberaron a F.P. Jaustov, el editor del periódico de la Organización Militar bolchevique en la primera línea, Okopnaia Pravda. En respuesta, el 19 de junio el Gobierno Provisional organizó una incursión en la mansión de Durnovo, matando a Asnin, uno de los líderes anarquistas-comunistas.

Esto, junto con la ofensiva de julio lanzada por Kerensky y la recepción por parte de varios regimientos de la guarnición de Petrogrado de órdenes de entregar armas y hombres, condujo al surgimiento de disturbios entre los soldados y al aumento de la tensión en las unidades militares, particularmente en el Primer Regimiento de Ametralladoras, en el que planes para que un levantamiento inmediato, avivado por los Anarquistas-Comunistas, fueron esbozados ya el 1 de julio.

En la Conferencia Rusa de Organizaciones Militares Bolcheviques, los 107 delegados, que representaban a 26.000 miembros del partido (en su mayoría soldados que se habían unido al partido en 1917), fueron advertidos de no caer en el juego del gobierno, que intentaba empujarlos a una sublevación desorganizada y prematura. En su discurso de Lenin el 20 de junio hizo la siguiente advertencia:

Debemos ser especialmente atentos y cuidadosos para no ser caer en una provocación (…). Un movimiento equivocado de nuestra parte puede arruinarlo todo. (…) Si pudiéramos ahora tomar el poder, es ingenuo pensar que habiéndolo tomado podríamos conservarlo.

Hemos dicho más de una vez que la única forma posible de gobierno revolucionario es un Soviet de diputados obreros, soldados y campesinos.

¿Cuál es el peso exacto de nuestra fracción en el Soviet? Incluso en los Soviets de ambas capitales, para no hablar de los otros, somos una minoría insignificante. ¿Y qué demuestra este hecho? No se puede dejar de lado. Muestra que la mayoría de las masas está vacilando pero todavía cree en los socialistas revolucionarios y los mencheviques.

Este es un hecho básico, y determina el comportamiento de nuestro partido. ¿Cómo podemos empujar a la pequeña burguesía a tomar el poder, si esta pequeña burguesía ya es capaz de hacerlo pero no quiere tomarlo?

No, para tomar el poder seriamente (no mediante métodos blanquistas) el partido proletario debe luchar por la influencia dentro del Soviet, paciente, inquebrantablemente, explicando a las masas día a día el error de sus ilusiones pequeñoburguesas.

Lenin retomó esta idea al día siguiente en un editorial sobre la ofensiva de Kerensky publicado en Pravda:

El ejército marchó a la muerte porque creía que estaba haciendo sacrificios por la libertad, la revolución y la paz temprana.

Pero el ejército lo hizo porque es solo una parte del pueblo, que en esta etapa de la revolución está siguiendo a los partidos socialista revolucionario y menchevique. Este hecho general y básico, la confianza de la mayoría en la política pequeñoburguesa de los mencheviques y los socialistas revolucionarios, que dependen de los capitalistas, determina la posición y la conducta de nuestro partido.

Seguiremos esforzándonos por exponer la política gubernamental, advirtiendo resueltamente a los obreros y soldados, como en el pasado, que no deben centrar sus esperanzas en acciones descoordinadas y desorganizadas.

Pero, en palabras de Trotsky, los obreros y los soldados «recordaban que en febrero sus líderes habían estado dispuestos a batirse en retirada justo en vísperas de la victoria; que en marzo la jornada de ocho horas había sido obtenida por la acción de abajo; que en abril Miliukov había sido expulsado por regimientos que salieron a la calle por iniciativa propia. El recuerdo de estos hechos acentuaba el humor tenso e impaciente de las masas».

Entre los dirigentes a nivel de unidad de la Organización Militar de Petrogrado, el sentimiento en este momento estaba fuertemente a favor de una acción directa inmediata contra el Gobierno Provisional, y muchos miembros del Partido Bolchevique a nivel de distrito ya consideraban inevitable e incluso deseable un levantamiento temprano. La divergencia entre el Comité Central y la Organización Militar en su estimación de la situación revolucionaria y de la fuerza del partido se reflejó en sus respectivos órganos, Pravda y Soldatskaia Pravda.

Justo cuando la ofensiva estaba a punto de colapsar, el Gobierno Provisional experimentó una crisis en torno a Ucrania: cuatro ministros del partido Kadete dejaron la coalición en protesta contra el compromiso alcanzado entre Kerensky y la Rada Central en Kiev sobre la autodeterminación de Ucrania.

La abrupta deserción de los Kadetes dejó al Gobierno Provisional, compuesto ahora de seis ministros «socialistas» y solo cinco «capitalistas», en una posición desorganizada y completamente vulnerable en vísperas de las Jornadas de Julio. Y en el transcurso mismo de las Jornadas de Julio los bolcheviques obtuvieron la mayoría en la sección obrera del Soviet de Petrogrado, un testimonio de su creciente influencia entre las masas.

El levantamiento del 3 de julio de 1917 en Petrogrado

La serie de acontecimientos conocidos como las Jornadas de Julio comenzó con una rebelión del Primer Regimiento de Ametralladoras, apoyada por varias otras unidades militares, el 3 de julio. El estallido del levantamiento encontró a los bolcheviques en la capital celebrando su Segunda Conferencia de la Ciudad de Petrogrado, que se inauguró el 1 de julio en la mansión Kshesinskaia, la sede de los bolcheviques.

Fue solo a último momento que el Comité Central decidió unirse al movimiento, cuando quedó claro que varios regimientos, apoyados por masas de obreros, ya estaban en la calle y que los bolcheviques en todas partes participaban en la manifestación. Se aprobó la recomendación de que las manifestaciones callejeras continuaran el día siguiente bajo los auspicios bolcheviques, pero, aunque se entendía que las manifestaciones estarían armadas, no se dijo nada sobre un levantamiento armado ni sobre la ocupación de edificios gubernamentales. En cambio, la resolución oficial pedía «la transferencia del poder al Soviet de Diputados de Obreros, Soldados y Campesinos».

Así, la Organización Militar Bolchevique asumió el liderazgo de un movimiento callejero que originalmente se había desarrollado fuera de su control. Por otra parte, la erupción de la revuelta desbarató al Partido Bolchevique: aquellos de sus agitadores que obedecían las directrices del Comité Central e intentaban posponer un levantamiento a menudo se encontraron en conflicto, en lugares como la fábrica Putilov y la base naval de Kronstadt, con otros miembros del partido, en particular los pertenecientes a la Organización Militar y al Comité de Petersburgo, que favorecían un levantamiento.

Un partido revolucionario inevitablemente experimenta un crecimiento exponencial durante una revolución: hemos visto que durante el período considerado el Partido Bolchevique en Petrogrado creció 1.600%, desde apenas 2.000 miembros a finales de febrero a 32.000 miembros a finales de junio.

En dichas circunstancias, un partido está casi inevitablemente sujeto a presiones sin precedentes, que se manifiestan con diferentes grados de intensidad en los diferentes órganos del partido, dando lugar a un desorden potencial en momentos críticos. Ningún método organizativo, por más «leninista» que sea, puede evitar que esto ocurra de antemano; el resultado de tales eventos depende de un conjunto de circunstancias, entre las cuales la confianza obtenida por el liderazgo del partido entre sus miembros durante un largo período de tiempo no es la menos significativa.

Esta es la razón por la que la construcción de un partido revolucionario no es una tarea que se pueda emprender en el curso de los acontecimientos revolucionarios mismos, como lo demostrarían posteriormente, por la negativa, los acontecimientos de la Revolución alemana.

Los manifestantes armados del 3 de julio, después de un intento infructuoso de detener a Kerensky, se trasladaron al Palacio Táuride, sede del Comité Ejecutivo Central de los Soviets, con la intención de obligarlo a tomar el poder de manos del Gobierno Provisional. La multitud, estimada en sesenta a setenta mil personas, abrumó las defensas y presentó su exigencia de que todo el poder se transfiriera a los soviets, solo se encontró con una negativa cerrada.

Trotsky capturó la ironía del momento cuando observó que, mientras cientos de miles de manifestantes exigían la transferencia del poder a los líderes de los soviets, éstos buscaban fuerzas armadas para emplear contra los manifestantes. Los mencheviques y los socialistas revolucionarios, después de haber recibido el poder de los obreros y soldados luego de la revolución de febrero, trataban de entregárselo a la burguesía imperialista contra la voluntad de las masas, prefiriendo una guerra civil contra el pueblo a una transferencia sin sangre del poder a sus propias manos.

Cuando los manifestantes de julio se encontraron ante la negativa frontal de los dirigentes soviéticos a prescindir de sus aliados capitalistas (la mayoría de los cuales habían dejado al gobierno por su cuenta) en nombre de la «democracia», la situación llegó a un punto muerto.

«¡Toma el poder, hijo de puta, cuando te lo dan!»

Al día siguiente, 4 de julio, Lenin llegó a Petrogrado desde Finlandia y se dirigió a la mansión Kshesinskaia, donde pronto tuvo que enfrentarse a los marineros de la base naval de Kronstadt, que habían venido armados en una flotilla hacia la capital. El último discurso público de Lenin hasta después de la revolución de Octubre no fue lo que los marineros esperaban escuchar: puso énfasis en la necesidad de una manifestación pacífica, expresó la certeza de que el lema «Todo el poder a los Soviets» eventualmente prevalecería y concluyó pidiendo a los marineros autocontrol, determinación y vigilancia.

De este modo, los acontecimientos de las Jornadas de Julio muestran al Comité Central bolchevique, y particularmente a Lenin, en un rol muy inusual: intentando impedir un levantamiento prematuro en la capital que, de haber tenido éxito, podría haber llevado al aislamiento de los bolcheviques y al eventual aplastamiento de la Revolución Rusa, como ocurrió con la Comuna de París en 1871 y con el Levantamiento Espartaquista en Berlín en enero de 1919.

Una procesión armada de unos sesenta mil hombres se dirigió hacia el Palacio Táuride, solo para ser emboscada por un francotirador en la esquina de las calles Nevsky y Liteiny, y de nuevo en la esquina de las calles Liteiny y Panteleimonov. Pero la mayor cantidad de bajas resultó de enfrentamientos con dos escuadrones de cosacos, los cuales incluso emplearon artillería contra los manifestantes. Para entonces los manifestantes ya habían acumulado varias docenas de muertos y heridos.

Fue después de estas batallas campales que los marineros de Kronstadt, encabezados por el bolchevique Raskolnikov, llegaron al Palacio Táuride, donde fueron recibidos por los soldados del Primer Regimiento de Ametralladoras.

Y aquí, en el Palacio Táuride, sede de la dirección soviética, tuvo lugar uno de los acontecimientos más dramáticos y tragicómicos de la época: el Ministro de Agricultura, el «teórico» de los socialistas revolucionarios, Victor Chernov, fue enviado por los líderes soviéticos para calmar a los manifestantes. Chernov fue arrastrado por la muchedumbre, y un trabajador sacudió su puño ante su cara diciendo: «¡Toma el poder, hijo de puta, cuando te lo dan!».

Chernov fue declarado bajo arresto, llevado a un coche cercano y finalmente salvado solo por la oportuna intervención de Trotsky, quien con extrema dificultad persuadió a los manifestantes para que lo liberaran. Sujanov describió la escena en las siguientes palabras:

La turba estaba en un estado de excitación hasta donde alcanzaba la vista. (…) Todo Kronstadt conocía a Trotsky, y se habría pensado que confiaban en él. Pero Trotsky empezó a hablar y la multitud no se calmó. Si en ese momento se hubiera disparado un tiro por provocación, habría podido ocurrir una tremenda matanza y todos nosotros, tal vez también Trotsky, podríamos haber sido destrozados. Trotsky, excitado y sin encontrar palabras en esta atmósfera salvaje, apenas podía hacer que las filas más cercanas lo escucharan. (…) Cuando trató de liberar a Chernov, encontró una viva resistencia. «Has venido a declarar tu voluntad y a mostrar al Soviet que la clase obrera ya no quiere ver a la burguesía en el poder» (declaró Trotsky). «Pero, ¿por qué herir a tu propia causa con pequeños actos de violencia contra individuos casuales? (…) Cada uno de ustedes ha demostrado su devoción a la revolución. Cada uno de ustedes está dispuesto a dar su vida por ella. Yo sé eso. ¡Dame la mano, compañero! ¡Tu mano, hermano!». Trotsky estiró la mano hacia un marinero que protestaba con especial violencia. Pero éste se negó a responder (…) Me pareció que el marinero, que debía haber oído más de una vez a Trotsky en Kronstadt, ahora tenía una sensación real de que era un traidor: recordaba sus discursos anteriores y estaba confundido. No sabiendo qué hacer, los marineros de Kronstadt liberaron a Chernov.

Chernov regresó al Palacio Táuride y se tomó la revancha escribiendo ocho editoriales contra los bolcheviques, de las cuales el periódico socialista revolucionario, Delo nadora, finalmente publicó cuatro. Pero el Gobierno Provisional en su conjunto, uno de cuyos ministros era Chernov, se vengó de los bolcheviques al día siguiente de una manera mucho más pérfida: lanzando, por iniciativa del Ministro de Justicia P.N. Pereverzev, una campaña de calumnias que describía a Lenin (a quien se había permitido llegar a Rusia viajando por Alemania en un coche sellado) como agente del Estado Mayor alemán.

Triunfo temporal de la reacción

El 5 de julio, el Comité Ejecutivo Central de los Soviets y los funcionarios del Distrito Militar de Petrogrado lanzaron una operación militar para retomar el control en la capital. Las tropas leales al gobierno ocuparon la mansión Kchesinskaia y destruyeron la planta editorial de Pravda. Lenin, que había decidido ocultarse, se les escapó por poco.

Es inútil especular si de haber sido capturado habría sufrido el mismo destino que Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht después de la Revuelta Espartaquista, pero una pista sobre lo que podría haberle sucedido es ofrecida por la caricatura publicada en el periódico de derecha Petrogradskaia Gazeta dos días más tarde:

«¿Lenin quiere un alto puesto? ¡Muy bien! ¡Un puesto está listo para él!!!» (caricatura de Petrogradskaia Gazeta, 7 de julio de 1917, con la etiqueta «un alto puesto para los líderes de la rebelión»).

Tropas leales al gobierno también ocuparon la fortaleza de Pedro y Pablo, abandonada por los soldados del Primer Regimiento de Ametralladoras a instancias de la Organización Militar bolchevique. El Comité Central bolchevique también instruyó a sus seguidores para que pusieran fin a las manifestaciones callejeras, invitando a los trabajadores a volver a trabajar y a los soldados a regresar a sus cuarteles.

Mientras tanto, el Gobierno Provisional ordenó la detención de los principales líderes bolcheviques tales como Lenin, Zinoviev (que también pasó a la clandestinidad) y Kamenev, y de los jefes de la Organización Interdistrital Lunacharsky y Trotsky. Aunque algunos de los detenidos, como Trotsky, salieron de la prisión durante el golpe de Kornilov para organizar la resistencia obrera, otros solo serían liberados por la Revolución de Octubre.

Así terminaron las Jornadas de Julio, las cuales fueron, en palabras de Lenin, «mucho más que una demostración y algo menos que una revolución».

Sin embargo, aunque algunos de los principales sus líderes tuvieron que pasar a la clandestinidad y sus periódicos Pravda, Soldatskaia Pravda, y Pravdy Golos fueron clausurados, el retroceso experimentado por el Partido Bolchevique fue de corta duración. El colapso de la ofensiva del Undécimo Ejército en el frente del suroeste ante un masivo contraataque de los ejércitos austro-alemanes y el deterioro de la situación económica hicieron que las consignas bolcheviques conservaran toda su validez.

En consecuencia, los periódicos bolcheviques pronto reaparecieron con títulos ligeramente alterados y los comités del partido también volvieron a ponerse rápidamente de pie. El desarme de las unidades rebeldes ordenado por el gobierno provisional era más fácil de decir que de hacer, y pronto el aplastamiento del golpe de Kornilov en agosto de 1917 revirtió la situación y creó las condiciones para el éxito de la insurrección organizada por los bolcheviques para tomar el poder.

¿Cuáles fueron las lecciones de las Jornadas de Julio para el Partido Bolchevique? Según el libro magistral del que tomamos la mayor parte de los datos de este ensayo, Prelude to Revolution: The Petrograd Bolsheviks and the July 1917 Uprising de Alexander Rabinowitch:

La derrota sufrida por los bolcheviques resultó ser mucho menos grave de lo que cabía esperar. En el momento del abortado golpe de Kornilov, el partido más que recuperó sus pérdidas. El último día de agosto, los bolcheviques resurgidos obtuvieron la mayoría en el Soviet de Petrogrado por primera vez, y apenas dos semanas más tarde Lenin exhortó a los dirigentes bolcheviques de la capital a derrocar al Gobierno Provisional de inmediato. Es significativo que durante la segunda quincena de septiembre y en octubre, cuando el Partido Bolchevique se dividió una vez más en torno a la cuestión de la toma del poder, el alto mando de la Organización Militar insistió en la absoluta necesidad de una cuidadosa preparación antes de tomar la ofensiva contra el Gobierno Provisional. Como la Revolución de Octubre lo habría de demostrar, para el liderazgo de la Organización Militar, como para los bolcheviques de Petrogrado en general, las lecciones de julio no fueron inútiles.

DANIEL GAIDO

Investigador en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Argentina.

Publicado en: Cultural, titular2

Moncada: las ideas no se matan

30/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Andrea Mulas

El 26 de julio de 1953, hace setenta años, un pequeño grupo liderado por Fidel Castro aprovechó las celebraciones del carnaval y asaltó el cuartel Moncada. La gran epopeya de la Revolución Cubana comenzaba con una derrota.

«La lógica me dice que si existen tribunales, Batista debe ser castigado, y si Batista no es castigado y sigue como amo del estado, presidente, primer ministro, senador, mayor general, jefe civil y militar, Poder Ejecutivo y Poder Legislativo, dueño de vidas y haciendas, entonces no existen tribunales, los ha suprimido. ¿Terrible, verdad? Si es así, dígase cuanto antes, cuélguese la toga, renúnciese al cargo; que administren justicia los mismos que legislan, los mismos que ejecutan, que se siente de una vez un cabo con una bayoneta en la Sala augusta de los Magistrados».

Es abril de 1952 cuando el joven abogado Fidel Castro, de tan solo 25 años, denuncia ante el Tribunal de Urgencia de La Habana todas las violaciones de las normas constitucionales cometidas por el general Fulgencio Batista que, con un golpe de Estado el 10 de marzo, se había autoproclamado jefe del Estado y derogado la Constitución de 1940. Su petición fue rechazada y Fidel se convenció de que solo había una forma de derrocar al usurpador: «Si Batista tomó el poder por la fuerza, hay que arrebatárselo por la fuerza».

Las reacciones de la mayoría de los cubanos inmediatamente después del golpe de Batista habían sido bastante confusas, pero no se les había pasado por alto que el coronel, con el apoyo de Estados Unidos, había violado la Constitución y había impedido que las masas llevaran al poder al Partido Ortodoxo, pero nadie imaginaba que establecería un régimen peor que el del presidente-déspota Gerardo Machado (el «Mussolini tropical»). El golpe fue reconocido una semana después por Washington y, en consecuencia, también por los grupos empresariales norteamericanos. En abril, Cuba apareció por primera vez en la portada de la revista Time con una extravagante representación del rostro de Batista, con la bandera cubana desplegada como un halo alrededor de su cabeza, y la leyenda en vivos colores «Batista lleva la democracia a Cuba».

Entre los miembros de la Juventud Ortodoxa que se mueven por la Universidad de La Habana, Fidel Castro es el más activo, y pocas semanas después del golpe, los «fidelistas» no son más de media docena cuidadosamente elegidos; este pequeño grupo pronto se convertiría, junto a Castro, en la célula motriz de la revolución.

El movimiento estudiantil del que proceden Fidel y algunos de sus camaradas más devotos, como Camilo Cienfuegos, hijo de anarquistas españoles, es liberal pero también nacionalista y antiimperialista. Existen fuertes razones históricas para ello: mientras que casi todos los países latinoamericanos habían declarado su independencia a principios del siglo XIX, Cuba no rompió con España hasta 1898. Su independencia tardía, conseguida tras largas guerras contra la madre patria, ancló el nacionalismo en el corazón de cualquier proyecto revolucionario cubano.

También explica la importancia de la figura de José Martí en el imaginario de la revolución cubana. Martí fue considerado el padre de la independencia de la isla, por la que tomó partido siendo aún un adolescente, y que le valió la detención y el exilio con solo dieciséis años, en 1869. España, que le acogió, era entonces tierra de exilio, pero también lugar de creación de redes anticolonialistas transnacionales. El joven Martí continuó su viaje por Francia, América Latina y Estados Unidos. En México, conoció a socialistas opuestos a Porfirio Díaz y se unió a su causa. Durante sus largas estancias en Estados Unidos, el libertador entró en contacto con organizaciones de cubanos exiliados y contribuyó a su radicalización a favor de la causa independentista.

Fidelismo

El 28 de enero de 1953 se conmemoró el centenario del nacimiento de José Martí y los «fidelistas», unos cuatrocientos voluntarios, hicieron su primera aparición pública junto al frente antibatistiano al grito de «¡Abajo Batista!» y «¡Revolución!». Eran los presagios de la rebelión.

En pocas semanas reuní a los primeros combatientes y células. Montamos algunas emisoras de radio secretas y distribuimos un periódico en mimeógrafos. (…) Nos convertimos en verdaderos conspiradores. (…) Organizamos el movimiento en unos 14 meses. Teníamos 1.200 miembros (…). A través de reuniones con los futuros combatientes, durante las cuales les di ideas e indicaciones, establecimos una organización sólida basada en una disciplina de hierro.

Fidel Castro, junto con el estado mayor del movimiento, comenzó a planificar un ataque contra un cuartel en Santiago de Oriente, por razones tácticas y porque el cuartel Moncada solo albergaba a mil soldados. La idea era atacar y tomar simultáneamente el cuartel Moncada y el cuartelito de Bayamo, con el fin de apoderarse de un nuevo arsenal y armar así al grupo rebelde con vistas a futuras represalias, pero al mismo tiempo representar el primer acto simbólico del (esperado) levantamiento popular.

El grueso de las fuerzas, ciento treinta y cuatro hombres, atacarían en Santiago. Veintiocho lo harían en Bayamo. Entrarían por sorpresa, capturarían los cuarteles y distribuirían armas a los demás voluntarios que, se suponía, acudirían en masa a apoyarles. El armamento de que disponía Castro se limitaba a tres fusiles del ejército estadounidense, seis viejos Winchester, una ametralladora gastada y un gran número de escopetas, así como algunos revólveres y una escasa cantidad de munición.

Tras semanas de reclutamiento y de formación de células sobre el terreno, a mediados de 1953 Fidel Castro dirigió a un grupo de jóvenes pertenecientes a la pequeña burguesía y al proletariado, en su mayoría del Partido Ortodoxo, que pretendían derrocar a Batista. El plan de la «Juventud del Centenario» (en homenaje al centenario del nacimiento de Martí) es proyectado y estudiado con gran detalle. La fecha elegida por Fidel Castro es el domingo 26 de julio, día de la celebración del carnaval que involucra a toda la ciudad con numerosas congas sonando en las avenidas, cubanos acudiendo en masa a Santiago y la ciudad desbordada de extranjeros. Una decena de voluntarios asustados abandonan la empresa en el último momento.

Los fundamentos teóricos del movimiento de liberación nacional, desprovistos de toda referencia ideológica, están contenidos en la proclama que se leerá una vez tomada la emisora:

La Revolución declara su firme propósito de colocar a Cuba en un plano de bienestar y prosperidad económica que asegure la supervivencia de su rico subsuelo, su situación geográfica, la diversificación de la agricultura y la industrialización (…). La Revolución declara el establecimiento total y definitivo de la justicia social, sobre la base del progreso económico e industrial (…). La Revolución reconoce y construye los ideales martianos y (…) declara su respeto a la Constitución dada por el pueblo en 1940.

El objetivo declarado de los rebeldes del 26 de Julio no era más que exigir el respeto de la Constitución de 1940 y poner límites a las pretensiones norteamericanas sobre Cuba.

Cuando decidió atacar el Moncada, Fidel Castro estaba fuertemente influido por los escritos de otro líder estudiantil y populista radical de los años 30: Antonio Guiteras. Desilusionado por la experiencia revolucionaria de 1933 y la fragilidad de las instituciones democráticas que siempre parecían tener que ceder a las inclinaciones autoritarias del dictador de turno, Guiteras estaba convencido de que la vía electoral era inadecuada para el contexto cubano. En su opinión, la lucha armada era la única vía para consolidar la democracia y derrocar a los tiranos locales. Las ideas rectoras de Guiteras —el fracaso del proceso electoral, la viabilidad de la lucha armada, la necesidad imperiosa de derrocar a los tiranos y la desconfianza en las instituciones democráticas de Cuba— fueron asumidas y aplicadas por Fidel antes y después de su conquista del poder.

El amanecer revolucionario

Alas 5:15 horas del 26 de julio de 1953 comenzó la operación, pero, como contaría el propio Castro, «debido a un desafortunado error la mitad de nuestras fuerzas —la mitad mejor armada— se perdió a la entrada de la ciudad y no pudo ayudarnos en el momento decisivo». Fidel, que estaba en primera línea, se lanzó sin cobertura alguna a un tiroteo con los soldados resultando increíblemente ileso, mientras a su alrededor caían algunos de sus hombres. Las otras dos fases del ataque a Santiago habían tenido éxito: Raúl Castro logró tomar un Palacio de Justicia casi vacío y Abel Santamaría el hospital civil, sin bajas ni en sus filas ni entre los militares. Pero a estas alturas el efecto sorpresa en Moncada había fracasado y, al cabo de una hora, Fidel da la orden de retirada. También fracasa el ataque a Bayamo, donde unos nerviosos caballos dan la alarma y los rebeldes se ven obligados a huir. En el asalto al cuartel Moncada mueren diecinueve soldados y veintisiete resultan heridos: entre los voluntarios de Fidel hay ocho muertos.

Batista regresa precipitadamente de las playas de Varadero, desata una represión desproporcionada en toda la isla y suspende las garantías constitucionales. Por primera vez en cuarenta y tres años, el Ejército ha tenido que luchar y ha perdido hombres. El gobierno se aterroriza, el ejército se pone en estado de alarma en toda la isla y cientos de personas son encarceladas: como se sabe que algunos «fidelistas» están heridos, cualquiera que tenga una herida corre el riesgo de ser interrogado y maltratado.

La mayoría de los rebeldes supervivientes capturados en los dos primeros días son asesinados a sangre fría o mueren a consecuencia de las torturas. En Bayamo, tres prisioneros son arrastrados durante kilómetros colgados de un Jeep. Las dos mujeres que participaron en el asalto, Haydée Santamaría y Melba Hernández, no son maltratadas, pero oyen cómo torturan hasta la muerte a Abel Santamaría, hermano de la primera y novio de la segunda, y a Boris Santa Colona, novio de Haydée.

Mientras, un puñado de rebeldes con Fidel Castro consiguen esconderse en las montañas de Sierra Maestra, pero son capturados al cabo de cinco días: «Pensábamos que ya estábamos muertos, pero el teniente se volvió hacia los soldados y exclamó en voz baja: “¡No disparéis; las ideas no se matan!” (…) El hombre lo repitió tres veces: “¡las ideas no se matan!”». A los jóvenes rebeldes les salvó la vida el teniente afrocubano Pedro Manuel Sarría. Las fotos de los cadáveres de sus compañeros, obtenidas furtivamente y publicadas el 2 de agosto por el periódico Bohemia, conmocionan a todo el país y vuelven a la población contra el régimen, provocando una ola de indignación y simpatía hacia los asaltantes.

El juicio de los treinta y dos presos comenzó el 21 de septiembre y terminó el 16 de octubre. Fidel Castro, que a estas alturas gozaba de gran popularidad, se convierte en el protagonista absoluto. Se intenta envenenarle o impedir que comparezca debido a una enfermedad fantasma, pero habiendo obtenido la oportunidad de comparecer en su propia defensa, el líder habla ininterrumpidamente durante cinco horas. Su discurso no es una petición de clemencia; al contrario: es una implacable acusación contra el régimen de Fulgencio Batista que termina con estas memorables palabras:

Sé bien que la cárcel será tan dura para mí como lo ha sido para cualquiera, llena de viles amenazas y horribles torturas. Pero no temo la prisión, como no temo la furia del miserable tirano que extinguió la vida de setenta de mis hermanos. Condenadme, no me importa. La Historia me absolverá.

Los castigos son muy duros. Fidel es condenado a quince años de prisión, su hermano Raúl a trece, otros veinte insurgentes reciben diez años, Haydée Santamaría y Melba Hernández siete meses. Al día siguiente Castro fue trasladado en avión a la isla-cárcel Isla de Pinos con otros camaradas e inmediatamente comenzó la reconstrucción de su movimiento revolucionario. Mientras tanto, su famosa arenga de defensa es sacada de la cárcel en cajas de cerillas y, una vez publicada, se convierte en el manifiesto político del castrismo.

Al igual que sus camaradas, Fidel permaneció en prisión hasta el 15 de mayo de 1955. Tras un año y siete meses de encarcelamiento, todos son liberados en virtud de una amnistía obtenida gracias a la presión pública apoyada por la prensa cubana. A las pocas semanas decide trasladarse a México para formar, en total secreto, un núcleo bien entrenado y disciplinado que más tarde constituiría la columna vertebral de una unidad guerrillera con el objetivo de derrocar a Batista por la fuerza.

En el México romántico y revolucionario de Lev Trockij, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, de Juan Antonio Mella y Tina Modotti, de Diego Rivera y Frida Kahlo, Fidel Castro y el médico argentino de 27 años Ernesto «Che» Guevara se encuentran una noche de principios de julio. Paco Taibo II  escribió en su libro Ernesto Guevara, también conocido como el Che que la primera conversación entre ambos duró ocho o diez horas, según los relatos, y quedó profundamente grabada en la memoria de los dos protagonistas: «Desde las ocho de la tarde hasta el amanecer hablaron de la situación internacional, repasaron sus respectivas ideas sobre América Latina, hablaron de política y, sobre todo, de revoluciones».

A partir de entonces, el piso de la calle Emperán se convirtió en una especie de cuartel general y centro de información de los «fidelistas». Pocos días después, Fidel Castro formó el núcleo de lo que se convertiría en la organización político-militar «Movimiento 26 de Julio» (denominada M-26-7 en honor a su primer gesto de resistencia armada), que adoptaría un semanario ciclotímico bautizado como Revolución. En diciembre de 1956, un grupo de ochenta y dos guerrilleros, dirigidos por Fidel Castro, embarcaron en México en la lancha rápida Granma para desembarcar en Playa de las Coloradas, al este de Cuba. Un grupo de veinte personas, el núcleo original del Ejército Rebelde, consigue organizar la primera base guerrillera en la Sierra Maestra. Es el comienzo de la lucha y la revolución que derrocará a la dictadura de Batista el 1 de enero de 1959. La revolución cubana está en marcha.

 

[*] El artículo anterior fue publicado originalmente en  Jacobin Italia.

ANDREA MULAS

Especialista en historia de América Latina, es investigador independiente en la Fondazione Basso (Roma). Entre sus publicaciones más recientes se cuentan L’altro settembre. Allende e la via cilena al socialismo (Bordeaux, 2023) y La storia spezzata. Cile 1970-1973 (Nova Delphi, 2023).

TRADUCCIÓN: FLORENCIA OROZ

Publicado en: AmericaLatina

Elogio de la generación X, Sinéad, el grunge y la resistencia noventista

30/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Macarena Marey

Mientras la llamada Generación X llora la muerte de Sinéad O´Connor, hacernos ciertas preguntas sobre las características de ese grupo etario permite redescubrirlas como condición de posibilidad para nuevas resistencias.

Según la taxonomía etaria estadounidense, quienes nacimos entre 1965 y 1981 pertenecemos a la generación X. Por pura contingencia, tenemos el honor de compartir generación con Shuhada Sadaqat (Sinéad O’Connor), Kurt Cobain y los hermanos Cavalera. En la Argentina, nuestra generación incluye a los hijos de la generación diezmada, a quienes crecimos en la dictadura y recordamos muy bien la hiperinflación, como niños o como jóvenes cuyo debut en la adultez se parece en tanto y en tan poco al de quienes nacieron ya en el siglo XXI. La carestía es casi la misma, la eticidad no. El ánimo (el humor, la Stimmung, para decirlo en filosófico) no es el mismo. No es el mismo aire el que se respira hoy que el que respiramos antes. Esto es una trivialidad: de hecho, este aire está mucho más arruinado que el que pudimos respirar nosotros (me pregunto cuál fue la última generación con aire puro en sus pulmones). Pero el opresor (el capital) siempre es gatopardista: cambia algo para que nada cambie, así que las cosas, en el fondo, no cambian mientras continúe el capitalismo. Y, sin embargo, mientras envejecemos y miramos las nuevas olas, hay algo nuestro (léase: de la generación X) que no es parte del mar.

Esas taxonomías etarias importadas no se nos aplican por muchas razones, sobre todo porque casi todo «universal» inventado en Estados Unidos es imposición de un particular. Pero sí se nos aplican por dos razones muy puntuales: la planetarización del capital y el hecho de que el imperialismo de nuestra generación fue el de la hegemonía de los yanquis y sus asociados. Hoy ya no hay un único hegemón ni un mundo bipolar y el gobierno del capital tiene menos mediaciones. Pero esto no quita que nuestra generación sea, pensando en términos occidentales, la última que creció por entero en la Guerra Fría, para quienes el neoliberalismo no es una novedad de la década del 2010. Crecimos entre ajustes fiscales y morales represivas, homófobas y tránsfobas, entre represiones y masacres y el divorcio todavía prohibido. También entre la fe revolucionaria esparcida por América Latina, Asia y África —además del impacto de Stonewall—, por un lado, y el renacimiento de la banalidad de la opulencia «democratizada » por los espejismos igualitarios del capitalismo en su fase neoliberal, que mercantiliza las luchas sociales con la máscara (y no la piel) de la identidad, por el otro.

***

TDK, la cinta scotch en la cinta de los casetes y las FMs marcaron nuestra educación sentimental. TDK es (fue una vez) una empresa japonesa que, si le creo a su página web, no deja de adaptarse a las necesidades del capital. Eso es éxito: ser capital del capital, la mercancía (aparentemente) vacía de la cultura. Nada más capitalista que un casete virgen. Y nada menos capitalista que un casete virgen (por no ponernos a hablar de poner cinta scotch en esos casetes de música de viejos que encontrábamos en casa). No somos la primera generación pirata (hay ediciones piratas del Leviathan de Hobbes, en un paroxismo de la ironía), pero sí, quizás, la primera para la que piratear se volvió rutina. Muchos recordamos esa propaganda anti-piratería de los cines: «No te robarías una cartera». Jajaja. ¡Buen intento, señores!, pero la analogía no funciona: piratear es democratizar. La reproductibilidad técnica nos habrá quitado el aura (aunque no) pero nos abrió las arcas del tesoro. No hay masificación de la cultura sin reproductibilidad y no hay reproductibilidad que no se derrame pirateada. Esto puede ser muy bueno o puede ser muy malo, depende, como casi siempre, del quién.

***

Cuando murió Diego Maradona, hablamos con Enrique Biondini de la suerte que tuvimos por haberlo visto jugar y de (quizás tan sólo por eso) haber nacido a fines de los años 70. Una infancia con Maradona se parece, de repente, a una infancia mundialista como la que viven hoy niños y niñas con Messi. La diferencia no es tanto futbolística (aunque lo es) como ética. Es decir, la diferencia no es ontológica, no es moral, no es solamente política, no es tampoco del todo socioeconómica. La diferencia es éticopolítica.

Con Enrique también hablamos en las últimas horas de nuestra tristeza por la muerte de Sinéad O’Connor. «Un gesto que no le vas a ver a Taylor Swift », escribe por Whatsapp cuando recordamos «lo de la foto del Papa». Sigue: «Una persona en medio del show televisivo más grande del mundo, en la cima, podía tener un gesto. Es su singularidad, pero también la época. Había otra eticidad». Antes había dicho: «Qué bajón lo de Sinéad. Me acuerdo de que hace unos años un grupo remanente del IRA reclutaba pibes con una canción suya. Aparecen AK47 y pasamontañas. Una buena republicana». Siempre estamos de acuerdo en estas cosas.

Estábamos hablando (para quienes no se enteraron) de ella y de Cobain, de cómo usaron el consumo masivo y su posición en los lugares mainstream para romper la foto de Juan Pablo II en SNL —y luego soportar el oprobio generalizado de un mundo pacato de curas abusadores— o para educar a un público misógino a costas de su propio prestigio, cuando ser anticlerical y feminista no era todavía algo que generara ganancias con libritos del tipo Feministas para colorear. Se nos dispara esa nostalgia capciosa por los 90s. Hablamos de «bandas como Sepultura» y Quique escribe: «¿Quién te hace un video poniendo arriba de la mesa Palestina como Sepultura?». Antes no era tan fácil licuar la potencia de los reclamos políticos, económicos y sociales porque todavía no nos habían robado todas las banderas para convertirlas en espejitos de colores.

«Hoy sería horrible tener 20 años en este contexto», concluimos, no se sabe si por el atávico miedo a la vejez (la nuestra), al mundo nuevo o por otro motivo. Como sea, los pibes de Malvinas nacieron un año antes, fueron los últimos en ser jóvenes antes de que llegáramos y nunca dejáramos de serlo. Hoy estamos envejeciendo y se van muriendo nuestras referencias. Se nos van a fuerza psiquiatrización, de incomprensión, de pura angustia existencial (¿somos la última generación existencialista?), a fuerza de vivir para el orto. Pienso en lo mal que estamos viviendo, en nuestra condición de generación a cargo. La puta madre, nuestro talento es ser adolescentes.

Hay otro texto de Benjamin (viene a cuento porque Benjamin fue importante para muchos de nosotros a los 20), que se llama «Experiencia». Es un texto de su juventud, en el que se enoja con esa tendencia a reprocharles a los jóvenes el no haber pasado por experiencias. Puede que seamos la generación que no tiene una experiencia desde la que enseñarles nada a las posteriores. Y ni siquiera podemos pedirles que sean indulgentes con nuestro enojo, por citar a ese otro alemán antifascista y comunista llamado Bertolt Brecht. Es que tampoco podemos reconocernos en ese lugar de maestras y maestros: sólo hemos experimentado la juventud como ancianas, como ancianos, como personas vencidas por la vida, pero no por el capital, no por los sistemas de opresión. Nos cansamos de sentir, pero no nos cansamos de actuar. En el mejor de los casos.

***

En algún momento casi defendimos esa trampa de que la MTV era una impostura, una negociación estética de la juventud neoliberalizada con el capital. Luego esas cachetadas de celadora de escuela de monjas de principios del siglo XX que nos da la vida trajeron a la memoria el Unplugged de Alice in Chains, el de Nirvana, el de Charly García. Nadie en los años 90 se drogaba realmente para divertirse. Lo hacíamos para que doliera menos, para aliviar un poco la mierda que era nuestra vida. Ni siquiera para evadirnos. Nos cansamos de sentir, pero después seguimos sintiendo.

***

Quique escribe: «En los 90s argentinos la democracia de la derrota terminó de imponernos la lógica global del capital». Y después:

Derribado el último límite de la expansión capitalista, sólo restaba el remate de todo lo que representase un compromiso anterior entre capital y trabajo. En el menemato vivimos el ocaso de la cooperación social y el arrebato de todo futuro digno de ser habitado. En los años 90 se paseaban los espectros de un mundo potente e incompleto que ya no tenía sitio.

Nunca se destacará lo suficiente que la resistencia cotidiana en las calles argentinas fue emprendida por los jubilados y los pensionados, conducidos por Norma Plá. La idea más extendida sobre esa década supone que la reestructuración capitalista sucedió como si nada, sin luchas, sin negatividad alguna. Es una fachada que logró imponerse, pero tras ese cartón pintado la vida de las masas se desarrollaba sin paz ni mañana, con el odio de clase a flor de piel, con los cuerpos exhaustos por el terror inflacionario. En ese mundo en ruinas, como el Albergue Warnes implosionado, surgían iniciativas minoritarias muy potentes aunque condenadas a perder, a desdibujarse en la montaña de mercancías propiciadas por la ficción monetaria. Pero todavía resistían muchos lazos sociales forjados en décadas de luchas, en una sociabilidad que aún partía de una comunidad. ¿Se imaginan hoy en día algo como Radio Olmos, aquél famoso concierto en la cárcel?

El ciclo de luchas argentinas de 1997-2003 que por convención llamamos «el 2001», tiene como condición de posibilidad la supervivencia de esos modos de vida clandestinos y alternativos. Lo que crece en las sombras. Cervezas en la esquina. Resistir a pedradas a la montada en la cancha o en un recital. El pogo. Oír la radio. Oír música juntos. Reventarse. Ejercer la crueldad y rebelarse ante ella. Odiar al Estado, pedirle al Estado. Vestirse de negro. Oír la cumbia a escondidas. Bailarla en los barrios. La contradicción clavada en la carne. Creer en el amor. Ensayar la rebelión.

«Sería horrible tener 20 en este contexto». Aunque nuestros 20 también fueron una porquería, Quique propone releerlos como condición de posibilidad para nuevas resistencias. «Habría que dejarse morir», dice. Pero ahora se murió Sinéad O’Connor y acordamos en que dejarse morir es una forma de resistencia mucho más digna que mentirnos en ese entusiasmo estúpido de la superación personal-individual. La fragilidad es lo contrario de la banalidad. También es nuestra fuerza. Y la fuerza, ya lo sabemos, siempre nos va a acompañar.

La tierra que te lastimó tanto te será leve, Sinéad. El cielo te escucha ahora, tu Dios sí te entiende.

MACARENA MAREY

Doctora en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires e investigadora del CONICET. Su último libro se titula Teorías de la república y prácticas republicanas (Herder, 2021).

Publicado en: Global

¿Qué expresa la pugna electoral “correismo – anticorreismo” en el Ecuador?

30/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Fran Molina1

 

 

Introducción

Las brutales políticas económicas aplicadas por los gobiernos de Lenin Moreno (2017-2021) y de Guillermo Lasso (2021-2023) agravaron la expoliación de los trabajadores y las condiciones de vida de millones de ecuatorianos especialmente de los sectores populares.

Las medidas de ajuste, desregulación, reducción del Estado, recorte de la inversión pública, privatización, flexibilización laboral, despidos masivos, servilismo al Fondo Monetario Internacional y a los mandatos imperialistas de Estados Unidos de Norteamérica (se entregó a Julián Assange a Reino Unido para su potencial extradición a USA) y de China (con quien se pretende aprobar un tratado de libre comercio lesivo a los derechos laborales y ambientales), que Moreno aplicó de forma aleve en medio de la mortal pandemia de coronavirus sin precedentes en la historia, mientras a la vez de manera inconcebible disponía el pago anticipado de los intereses de la deuda externa, destruyeron la vida de miles de ecuatorianos. Fueron salvajemente replicadas y profundizadas por Lasso, agudizando el desempleo, insalubridad y extrema violencia, por abandono estatal, carencia y mala calidad de servicios públicos, especialmente por falta de atención de salud, insuficiencia de médicos y carencia de medicinas, inexistencia y deterioro de infraestructura y equipamiento particularmente de establecimientos hospitalarios y educativos, descuido y destrucción de la vialidad y evidente e inmensa corrupción gubernamental, todo lo cual produjo un incontrolable incremento de la extrema pobreza, miseria, mendicidad y hambre, junto con aumento impresionante de delincuencia y criminalidad que arroja decenas de personas asesinadas cada día, sangrientas masacres carcelarias que suman por cientos las personas privadas de la libertad que han sido literalmente despedazadas, la multiplicación de enfermedades de toda índole y miles de decesos como efecto de las mismas, abandono escolar y baja en la matriculación educativa, empeoramiento de desnutrición infantil, cierre de negocios y desalojo de ciudades por parte de su población huyendo del crimen enquistado por la ausencia del Estado (como en el dramático caso de la ciudad de Esmeraldas) y masiva emigración al exterior por condiciones de desocupación y pauperización.

Como resultado político de este miserable accionar gubernamental existe una alta probabilidad que la organización dirigida por el ex presidente Rafael Correa retome el gobierno. Esta posibilidad provoca la preocupación de las facciones de poder de la burguesía que se alinean con el modelo de gobierno llamado neoliberal y son contrarias a aquel designado como progresista. Denominaciones establecidas por la ideología burguesa dominante que se encuentran revestidas de simplismo reduccionista, esquematismo maniqueo y manipulación.

Durante su mandato el gobierno de Correa (2007-2017) enfocó su gestión en la contratación de obra pública (particularmente para la construcción y mantenimiento de infraestructura), ampliación y renovación de entidades estatales y servicios públicos, introducción e implementación de reformas modernizantes y publicitadas medidas asistenciales, lo cual permitió acrecentar la realización, rentabilidad y acumulación del capital, para apuntalar el sistema socioeconómico y sus relaciones sociales de producción y sostener la histórica estructura de explotación de los trabajadores y la consecuente apropiación y concentración de la riqueza en el país, la cual más bien se acentuó (el gran sector empresarial y financiero privado incrementó sus ganancias de forma exorbitante).

Esta modernización del aparato estatal, articuló un programa tecnocrático orientado a optimizar las condiciones normativas, de infraestructura y demás recursos necesarios para coadyuvar a la reactivación del gran capital empresarial, atender las necesidades de las facciones emergentes de la burguesía y consolidar la versión criolla de capitalismo burocrático.

Para ello el gobierno de Correa contrajo un significativo y costoso endeudamiento con China, amplió y profundizó el extractivismo y comprometió por anticipado la producción (extracción) de crudo nacional, mientras paradójicamente ofrecía un supuesto “cambio de matriz productiva”. Además, persiguió judicialmente y encarceló a decenas de dirigentes comunitarios y ambientalistas contrarios a la intensificación extractiva, agenció un corporativismo a su medida para neutralizar a las organizaciones y gremios que resultaban incomodos a su gestión y condonó deudas de grandes grupos económicos con el Estado.

Esta manipulación política logró sostener la popularidad y estabilidad del gobierno por más de una década, aunque decayó en los últimos años de su gestión, entre otras causas por deterioro del precio del petróleo, apreciación del dólar, devaluación de la moneda de países exportadores de materias primas que compiten con productos ecuatorianos en el mercado internacional y un terremoto, pero sobre todo por el agotamiento de su política de costoso endeudamiento e intenso extractivismo. Esto implicó entre otros aspectos el desgaste de la capacidad del país para acceder a más préstamos y seguir comprometiendo por anticipado el crudo nacional aún por extraer, además de los límites de una recaudación tributaria intrínsecamente inequitativa y regresiva.

Sin embargo, lo más favorable y ventajoso que entregó el gobierno de Correa al sistema del capital, sus conglomerados empresariales y grupos facticos de poder, con su actuación oportunista, reformista, funcional e instrumental (y también por la complicidad de supuestas organizaciones de izquierda), es que terminó de diluir tanto en el espacio social como en el político la presencia de la corriente política de izquierda revolucionaria y dejó artificiosamente posicionado el contrapunto electoral superficial, utilitario, mecanicista y no antagónico de clases, que enfrenta correismo contra anticorreismo, el primero presentado como referente progresista y el segundo como supuesto defensor de “libertades”.

Estas “opciones” políticas de progresismo y neoliberalismo, si bien confrontan electoralmente a facciones de la burguesía en pugna por captar mayor renta de capital, en la perspectiva histórica estructural solo constituyen las dos caras de una misma moneda.

Modelos de gobierno del capital

Si consideramos que todo modo de producción genera sus propias relaciones jurídicas y forma de gobierno (Marx. 1986. 22), que“el derecho del más fuerte” se mantiene bajo la forma de “Estado jurídico” (Ibíd. 23), en el cual incluso facciones de la propia burguesía pretenden remediar los problemas sociales para consolidar la estabilidad de la sociedad burguesa (Marx y Engels. 1948. 64), y que, entre estas facciones constan ignorantes, embusteros y oportunistas, pero también humanistas que creen poder mejorar la situación de los pobres, además organizadores de beneficencia, protectores de animales, reformadores sociales domésticos de toda clase y socialistas burgueses (Ibíd. 65). En cuyos gobiernos su gestión se reduce a demagogia, propaganda, ejecución de planes sociales, pequeños experimentos de intervención y medidas superficiales, que en determinados casos se enmarcan en una suerte de “evangelio social” que apelando a la “paz” compasiva, aspira a mejorar las condiciones de vida de todos (Ibíd. 69), sin afectar los intereses de las clases expoliadoras de los trabajadores y concentradoras del capital, ni salirse del sistema social de producción y su orden político, jurídico, ideológico y cultural. Esto se explica debido a que las ideas predominantes son en sí mismas producto de las relaciones de producción y de propiedad burguesas (Ibíd. 40), y que;“la sociedad burguesa moderna, está dada, tanto en la realidad como en el cerebro” (Marx. 1968. 51) de quienes la conforman.

Estos elementos ideológicos incorporados en la formalidad normativa y en el espacio cultural del orden establecido, confunden en la conciencia social; libertad humana con libertad del capital (Ibíd. 37), justicia con el derecho positivo burgués de propiedad privada que ubica el interés particular individualista absoluto por sobre el bien colectivo y encubre la deplorable desigualdad material de los seres humanos con la igualdad formal de la ley burguesa.

En todo caso, comparativamente hablando el modelo de gobierno progresista ha demostrado mayor eficacia funcional e instrumental que el modelo de gobierno neoliberal que exhibe un fanatismo de carácter fascista, para amortiguar las contradicciones históricas estructurales y sostener el sistema capitalista.

Si bien el neoliberalismo genera el incremento rápido en la tasa de ganancia del capital que beneficia principalmente a grandes conglomerados empresariales nacionales e internacionales. Esta política inevitablemente produce drástico y acelerado deterioro de la vida de millones de personas y consecuente radicalización de la lucha social. Es decir, aunque este modelo de gobierno aumenta la renta del capital de forma vertiginosa, también se desgasta, deslegitima y desestabiliza de manera precipitada.

En cambio las medidas oportunistas, reformistas, modernizantes, de corte social-liberal del progresismo, aunque no incrementan abruptamente la tasa de ganancia del capital, si lo hacen de manera consistente y sostenida, mientras atemperan el malestar social con medidas asistenciales, contratación de obra pública y modernización de servicios a la ciudadanía, que en cierta medida demandan mano de obra, permiten mayor y mejor intervención del Estado para facilitar el incremento de la rentabilidad especialmente de los grandes conglomerados empresariales precisamente por su participación en la contratación de obras estatales y también debido al aumento relativo de consumo de la pequeña burguesía.

En el modelo neoliberal como resultado de la intensa explotación del trabajo y la extrema y acelerada concentración del capital. Al incrementarse la protesta social, este tipo de gobierno para sostenerse debe aplicar en mayor medida una salvaje represión, legitimada con apoyo de los grandes medios de desinformación y alienación de la prensa burguesa, aunque su apoyo de difusión ideológica actualmente tiende a modificarse e incluso a perder efectividad por la pérdida de credibilidad de los medios tradicionales en el contexto del acceso de miles de personas a otras fuentes de información emergentes en medios digitales y redes sociales.2

Mientras el modelo de gobierno progresista es más sofisticado, pues junto con su retórica de derechos humanos y discurso de desarrollo equitativo, a la par implica en su gestión con mayor eficiencia y en ocasiones hasta de forma más sutil, todo un dispositivo de coerción y represión selectiva a través de la actualización y gestión operativa del andamiaje jurídico-legal y de la fuerza pública, para criminalizar la lucha social y mediante la operación de un mecanismo ideológico de adoctrinamiento y propaganda masiva para legitimar esta instrumentalización de sometimiento y desprestigiar organizaciones y sujetos sociales opositores.

Ninguna de estas versiones de modelo de gobierno del capital significa verdadero cambio en las condiciones de vida de las clases populares mayoritarias. En el caso del modelo progresista este apenas modifica superficialmente ciertas condiciones de sobrevivencia de personas que pertenecen a sectores populares. Así lo demostró en Ecuador el denominado “correismo” en más de una década de gobierno, como se verá más adelante con algo más de detalle.

Uno más burdo, otro más sofisticado, estos modelos de gobierno del capitalismo en el contexto de sus contradicciones no antagónicas y confrontaciones entre facciones de la burguesía por ambiciones de reparto de la tasa de ganancia del capital, en los hechos concretos se alternan en el poder gubernamental en una suerte de péndulo político-electoral en el cual la situación histórica del proletariado empeora.

Si bien estos modelos generales se diferencian en cuanto a determinadas características de su gestión, no significa que existan modelos de gobierno del capitalismo que se manifiesten de forma “pura”. La mayoría de veces estos presentan acciones mezcladas, toda vez que la propia receta de gobernabilidad burguesa advierte la necesidad de acompañar las decisiones de depredación y ruina de las clases populares, junto con medidas sociales paliativas para maquillar las decisiones gubernamentales en favor de la realización del capital y debilitar la protesta social.

En general un sector de la burguesía ha adoptado una superficial perorata de género, feminista, ecologista, intercultural o animalista, que supuestamente reivindica derechos de minorías sociales, de la naturaleza o la fauna urbana, pero sin cuestionar ni desafiar al sistema del capital en que se desarrollan todo tipo de formas de opresión. En este contexto son los modelos de gobierno progresista, los que exhiben más posibilidades de incorporar componentes de género, ambiente o etnicidad, mientras los modelos de gobierno neoliberal por su misma condición excluyente deben asumir posiciones reaccionarias más evidentes, las cuales hasta cierto punto dificultan la incorporación en sus proyectos políticos de determinadas minorías sociales de género, étnicas o culturales y consecuentemente se ve limitado el respaldo por parte de los respectivos segmentos electorales de estos grupos sociales.

Por supuesto el enfoque que adopta el modelo de gobierno progresista respecto a las reivindicaciones de estas minorías sociales, por su propia condición oportunista-reformista, enajena estas problemáticas del componente de clases sociales evitando de esta manera cualquier posibilidad que estos grupos sociales asuman una posición histórica de cambio estructural.

Hoy se alinean a la cola de este tipo de gobiernos, organizaciones políticas autodenominadas de izquierda que disfrazan y justifican su apoyo, argumentando que se trata de acciones “estratégicas” para supuestamente impulsar la política revolucionaria a instancias del ámbito electoral burgués. Falacia que encubre su infiltración reaccionaria, traición y abandono de la praxis política de lucha de clases, su incapacidad de generar y desarrollar procesos auténticamente revolucionarios y su colaboracionismo con estratagemas burguesas de conciliación de clases.

La vía burguesa electoral por su misma esencia nunca ha constituido el camino de un proceso revolucionario, no contiene un escenario propicio para avanzar en la lucha de ideas y concienciación de las clases populares respecto a la necesidad de erigir la alternativa histórica de revolución emancipadora del proletariado, ni comprende un espacio para conquistar derechos pues su conculcación es sistémica.

Por otra parte, los referidos modelos de gobierno propios del capitalismo pueden presentar otros matices y combinaciones. Tener por ejemplo características políticas reformistas modernizantes progresistas en el aspecto económico y a la vez mantener posiciones conservadoras en el ámbito social y cultural. Esto también puede expresarse de manera contraria o incluso de forma más compleja aún.

En algunos países de Europa se evidencia una representativa presencia de modelos de gobierno capitalista que combinan políticas de conservadurismo económico con medidas progresistas en lo social, que logran articular sin mayor dificultad debido a que su imbricación se encuentra inserta dentro de las relaciones sociales de producción del capital. Es decir que en su esencia y en última instancia pese a sus diversos matices, no son otra cosa que gobiernos que apuntalan y sostienen el sistema capitalista.

La llamada “política social” históricamente surgió para paliar los efectos de las medidas económicas de saqueo a los sectores populares. En América Latina y en el Ecuador la historia evidencia que han predominado ampliamente gobiernos de extrema derecha en lo económico y ultraconservadores en lo social a veces con breves paréntesis progresistas modernizantes de salvataje del sistema del capital.

Sin embargo, aunque el modelo de gobierno progresista evidencia mayor efectividad para atemperar las contradicciones sociales y apuntalar el sistema de explotación humana. De todas formas como toda gestión gubernamental capitalista que deforma ideológicamente la realidad material, también llega a un punto de desgaste cuando las clases populares van perdiendo la esperanza de verdaderas mejoras en su vida y paulatinamente empiezan a exigir otras medidas que ofrezcan mayores resultados, aunque estas sigan siendo solo eso, meras reivindicaciones funcionales, pero que por los límites del propio reformismo capitalista, este tipo de gobierno tampoco está en capacidad de atender de forma efectiva.

El sistema del capital, por su misma esencia extractiva del valor de la fuerza de trabajo en beneficio de los tenedores de capital y los medios de producción, provoca crisis recurrentes, las cuales a la vez sirven para depurar y recomponer su funcionamiento, en cuyos períodos este orden no está en condiciones objetivas y subjetivas ni siquiera de cumplir sus propios postulados ideológicos y normativas legales, que falsean en su real contenido las concepciones de justicia, libertad e igualdad.

Hay que tomar en cuenta que en el seno del capitalismo la clase burguesa para sojuzgar a las otras clases, requiere asegurar a estas por lo menos condiciones mínimas de subsistencia (Marx y Engels. 1948. 29). Por lo tanto, cuando la burguesía no es capaz de garantizar los recursos más elementales para la supervivencia de las clases populares y se ve obligada a dejarlas caer hasta el punto de tener que asistirlas (Ibíd.), solo mantiene su capacidad de dominio mientras sea capaz de sostener mecanismos asistenciales. De allí que por lo regular, tras determinadas crisis de funcionamiento del sistema del capital3 reaparecen instrumentales opciones electorales progresistas con sus políticas de reformismo modernizante para la actualización operativa del mismo.

Contexto nacional

El gobierno de Correa adoptó medidas consideradas progresistas junto con posiciones conservadoras, autoritarias y de persecución respecto a los derechos laborales del sector privado y público, derechos ambientales de las comunidades, derechos de género y de las mujeres, entre otros. En el aspecto considerado progresista, no renovó el funcionamiento de la base militar de USA en Manta, votó a favor de Cuba en la ONU, concedió asilo político a Julián Assange, retomó relaciones diplomáticas con países que no gozan del beneplácito de USA, como Irán, Cuba y Venezuela, expulsó al representante del Banco Mundial por injerencia interna, incentivó la aparente salida de la USAID del país, se alejó del financiamiento del FMI, contrató principalmente con China (con acusaciones de sobreprecios, comisiones y corrupción) la construcción de infraestructura educativa, de salud, energía y vialidad. Utilizando al Estado como palanca de acumulación de viejas y nuevas facciones emergentes de la burguesía. Lo cual en el marco de una operación de propaganda masiva sirvió para presentar una imagen progresista del gobierno tanto al interior como al exterior del país.

Este gobierno en realidad de forma paulatina fue asumiendo posiciones cada vez más reaccionarias. En su gestión totalmente dependiente de préstamos rapaces de China, entregó a este mismo prestamista los principales contratos de construcción de obra pública a un alto precio y profundizó una política abiertamente extractiva. Con lo cual un importante monto de los préstamos otorgados al país, retornaron al financista de forma casi directa y se incrementaron los problemas ambientales y protestas comunitarias. Esto generó un malestar cada vez más marcado en algunos sectores de la sociedad afectados por estas políticas, los cuales fueron duramente perseguidos judicialmente, provocando desgaste del régimen. Deterioro político-electoral que fue aprovechado especial e irónicamente por las facciones de la burguesía financiera (pese a sus altos niveles de ganancia en este período) opositoras al gobierno y otros conglomerados empresariales en pugna por mayor participación en la tasa de ganancia del capital.

De esta manera mediante un masivo trabajo de lavado cerebral de la ciudadanía a través de los grandes medios de desinformación de la prensa burguesa, fueron ganando terreno sectores de la derecha política reaccionaria y ultraconservadora con fuertes rasgos fascistas. En primera instancia estos sectores accedieron al poder a través de una operación de inteligencia e infiltración con apoyo externo en el nuevo gobierno electo perteneciente al mismo movimiento político de Correa. Así, Moreno pese a haber sido supuestamente elegido por el progresismo adoptó una política de extrema derecha y abierta subordinación al FMI y a las disposiciones de USA, retomando la servil cooperación militar y en materia de “seguridad” con el imperialismo norteamericano.

Política gubernamental que incluyó reducción y eliminación de instituciones del Estado, recorte del “gasto” público, desenrolamientos masivos de servidores públicos, baja de salarios, incremento de precios de combustibles, manejo corrupto de la vacunación contra el coronavirus y cobarde represión en contra de miles de ecuatorianos que se levantaron contra las políticas expoliadoras y entreguistas del gobierno de Moreno. Lucha social que fue traicionada, transada y entregada por una parte de la dirigencia oportunista de las organizaciones indígenas, que utiliza sus bases con fines electoreros, con “exigencias” de meras reivindicaciones funcional al sistema del capital. Esto dio lugar a que posteriormente el gobierno de Moreno traicione los “acuerdos alcanzados”, aplique un irracional paquetazo neoliberal de forma incremental y progresiva, mientras morían miles de personas por coronavirus.

Pese a la fuerte oposición popular a este gobierno, el mismo se sostuvo por el respaldo de la alta burguesía empresarial nacional (particularmente del sector financiero), los conglomerados empresariales internacionales, por la injerencia encubierta de USA a través de su embajada y sus agencias, el respaldo de la fuerza pública (Fuerzas Armadas y Policía Nacional), los grandes medios de comunicación tradicional que conforman la prensa burguesa y los jerarcas de la iglesia católica y evangélica. También el gobierno se mantuvo debido a la pandemia de coronavirus que obligó al asilamiento y confinamiento de la población, lo cual impidió que continúe la movilización social combativa que se venía desarrollando en contra del régimen. Pero sobre todo el gobierno de Moreno no fue derrocado debido a la ausencia de un verdadero partido de vanguardia del proletariado que articulé y guie a las masas populares hacia su emancipación.

Posteriormente por vía electoral accede al poder político el gobierno de características ultraconservadoras y reaccionarias de Lasso, para continuar y ahondar la intensa explotación laboral (flexibilización), el burdo extractivismo, la reducción del Estado y la inversión pública, las privatizaciones (especialmente pretenden privatizar del sistema de seguridad social y el Banco del Pacífico que pertenece al Estado), la reducción de gravámenes a la salida de divisas (que resulta particularmente peligroso en el contexto de un país dolarizado), indiscriminado aperturismo, salvataje y prebendas al alto empresariado, aún mayor abandono de la salud y educación, de la vialidad y los servicios públicos de toda índole. Esta irracional política paso factura casi de inmediato al gobierno, que al haber ganado las elecciones de forma pírrica desde el inicio tenía considerable resistencia y rechazo social.

Así, el gobierno de Lasso pese al apoyo de los medios de manipulación burguesa pasó a ser considerado inepto, indolente y corrupto por un amplio sector de la población. Pues la mayoría de la ciudadanía cree que el problema se reduce a ignorancia, desconocimiento, incapacidad, ineficiencia, desidia, deshonestidad, senilidad, falta de voluntad, de personalidad y carácter de Lasso, mal asesoramiento político e inadecuada estrategia de comunicación. Pero en realidad el principal factor de su gestión negativa a los intereses de la mayoría de ecuatorianos tiene que ver con sus intereses objetivos de clase e insaciable afán de lucro del sector que representa (alta burguesía empresarial y financiera) en detrimento de las necesidades populares.

En todo caso, en opinión de una gran mayoría de ecuatorianos Lasso fracasó rotundamente en todos los ámbitos de gobierno, sobre todo en cuanto a la denominada seguridad ciudadana, pues la violencia extrema, la delincuencia común y organizada, el narcotráfico, lavado de activos, los casos de sicariato y secuestros, las extorciones a pequeños empresarios y personas en general, las sangrientas masacres penitenciarias, se dispararon a niveles increíbles en su gobierno.

De igual manera la ciudadanía constató que su promesa de generación de empleo, no pasó de ser una demagógica mentira de campaña. Pero más aún, la imagen del gobierno se descalabró a partir del conocimiento por parte de la ciudadanía de denuncias de graves casos de corrupción aún no aclarados, que involucrarían al propio Lasso, junto con miembros de su entorno empresarial, social y familiar, relacionados con tenencia de capitales en paraísos fiscales y evasión de impuestos, participación por acción y omisión en delincuencia organizada, cohecho y concusión (en donde incluso se ha producido el crimen de Rubén Cherres un potencial involucrado y testigo que pertenecía al círculo de Lasso y su cuñado). Denuncias que una Fiscalía a todas luces instrumental a las órdenes de los poderes facticos del sistema, no está dispuesta a investigar realmente ni el corrupto sistema de justicia se propone sancionar.

En estas circunstancias la Asamblea Nacional también plagada de organizaciones corrompidas y sujetos deshonestos, llamó a juicio político a Lasso y se aprestaba a censurarlo y destituirlo (a pesar que una parte de integrantes de este órgano legislativo y de fiscalización política, se vendieron al gobierno de forma descarada). Para evitarlo Lasso decretó la denominada muerte cruzada y disolvió la Asamblea legislativa, para que se convoque a corto plazo a elecciones anticipadas de presidente, vicepresidente y legisladores. Razón por la cual el gobierno de Lasso no completará su periodo de mandato y debe entregar el poder este 2023. Mientras tanto, pretende gobernar mediante decretos para implementar sus últimas medidas privatizadoras y en beneficio económico de los sectores a los que se debe.

Es en este contexto en el cual se abre la posibilidad de que vuelva a gobernar el Ecuador la facción de la burguesía que representa Correa. Cuya organización política aparece nuevamente ante una parte del alienado electorado nacional no solo como la opción progresista del país sino como una alternativa de “izquierda” e incluso “socialista”.

Progresismo que se presenta respaldado de rezagos de organizaciones supuestamente de izquierda (como el Partido Comunista que en los hechos nunca ha sido una organización revolucionaria sino un partido socialdemócrata). En el contexto de un país en donde desde sus inicios las propias organizaciones sindicales de trabajadores han sido infiltradas e incluso creadas por las mismas agencias del imperio y por lo tanto no representan a la clase obrera.

Nada más absurdo y alejado de la realidad, pensar que el progresismo defiende los intereses populares. Pues es en la práctica donde se demuestra la verdad, es decir la realidad concreta (Marx en Engels.1979. 54). Y allí, en la cruda realidad este sector político progresista constituye una vez más la punta de lanza para intentar rescatar, apuntalar y actualizar el deprimido, alicaído y rezagado sistema capitalista burocrático criollo, mediante otro periodo de reforma modernizante, mayor regulación e intervención del Estado capitalista burocrático en la economía, con alto endeudamiento, inversión pública, extractivismo y coerción.

Eso es todo lo que puede ofrecer esta opción, que tal parece a algunas organizaciones de trabajadores, campesinas, indígenas e intelectuales, así como algunos sectores sociales de la pequeña burguesía e incluso populares, con eso alcanzaría. Lo cual se explica porque “el capital es la fuerza económica de la sociedad burguesa que todo lo domina” (Marx. 1986. 53), y, las ideas dominantes son las ideas de la clase dominante (Marx y Engels. 1948. 45).

Lógicamente tampoco por la vía electoral las clases populares cuentan con otras opciones que pudieran beneficiar sus intereses para tener una vida digna. Es más, todas las otras candidaturas también representan lo más repugnante de la rancia burguesía de extrema derecha (como Otto Sonnenholzner inescrupuloso vicepresidente de Moreno o Fernando Villavicencio un oscuro mercenario al servicio de poderes fácticos). Así, por ejemplo “otra” opción que se presenta con imagen progresista, es un vergonzoso y repudiable fraude ideológico y político. Se trata de la candidatura tránsfuga y oportunista de Yacu Pérez, que antes se llamaba Carlos Pérez, apoyada por la organización política hoy denominada Unidad Popular (que forma parte de un partido que irónicamente se define como comunista, marxista y leninista, que apoyó en su momento a Correa y después a Lasso), también respaldado por el Partido “Socialista” (organización que se vende a cualquier postor) con su impresentable dirigente Enrique Ayala y además por agentes infiltrados por poderes fácticos y operaciones de inteligencia de USA.

Esta candidatura expresa una derecha camuflada, arropada de un discurso falaz, ambiguo y contradictorio, que apela a una falsa identidad étnica, humanista, ambientalista, que encubre el segmento funcional al orden inserto al interior de un segmento etnicista. Candidatura que ya ni siquiera cuenta con el apoyo de Pachacutik que es el partido que representa al sector indígena, cuya trayectoria desde su creación también ha transitado en dirección contraria a los intereses históricos del propio indigenado.

Además, hay que tener en cuenta que al interior de las organizaciones indígenas se encuentran grupos políticos progresistas (como el sector perteneciente al Consejo de Nacionalidades Indígenas del Ecuador que actualmente dirige Leónidas Iza), así como grupos que son parte de la derecha conservadora y reaccionaria, que representan concretos intereses económicos de facciones de la burguesía, entre cuyos representantes más conocidos constan Lourdes Tibán, Marlon Santi o Salvador Quishpe, referentes del reinvindicacionismo oportunista instrumental al sistema del capital. También incididos por ideologías religiosas retrógradas o subsumidos por organizaciones no gubernamentales funcionales al orden.

Conclusiones

Por cuanto “la coincidencia de la modificación de las circunstancias y de la actividad humana sólo puede concebirse y entenderse racionalmente como practica revolucionaria”(Marx en Engels. 1979. 55). En este escenario a los sectores auténticamente revolucionarios corresponde avanzar hacia ello y trabajar en la organización popular, en la formación política y concienciación de clase de los lideres e integrantes de los sectores populares, en la lucha social popular contra el sistema social y económico burgués y su orden político y jurídico. Es decir, presentar batalla popular radical sin recular ni hacer concesiones de principios o perder de vista el objetivo fundamental de cambio estructural.

Si bien cabe aprovechar las disensiones intestinas de la burguesía para avanzar los intereses de la clase obrera (Marx y Engels. 1948. 24). Sin embargo, ese no es el último propósito y hay que hacerlo con innovadoras acciones tácticas que incorporen los nuevos recursos científicos y tecnológicos, pues no se trata de derrotar electoralmente a la derecha y al progresismo burgués o simplemente conquistar el gobierno, sino de transformar esencialmente el mundo y construir una nueva forma de vivir y de pensar, a partir de lo social, lo colectivo, de la justicia, solidaridad, igualdad, equidad y verdadera libertad y humanismo comunista.

Comprende excretar aquellas falsas organizaciones obreras y de izquierda y desarrollar un nuevo y poderoso movimiento político revolucionario de avanzada, no revisionista y ubicado a la altura de los tiempos, que incorpore aspectos de la pluralidad étnica y cultural, los derechos de las minorías y de los movimientos sociales emergentes, pero que tenga la capacidad orgánica de desmontar también la falacia progresista postmoderna e imprimir a todas las emergentes necesidades humanas objetivas y subjetivas, concretas y abstractas, generales y particulares, un contenido profundamente histórico, estructural y verdaderamente revolucionario.


Bibliografía

Marx, Karl:

(1986). Introducción a la crítica de la economía política. Buenos Aires: Anteo.

(1987). Miseria de la filosofía. México: Siglo XXI editores. https://proletarios.org/books/Marx-Miseria_de_la_filosofia.pdf

(2000). Critica del programa de Gotha. elaleph

https://web.seducoahuila.gob.mx/biblioweb/upload/Karl%20Marx%20-%20Critica%20del%20programa%20de%20Gotha.pdf

(2003). El 18 brumario de Luis Bonaparte. Madrid: Fundación Federico Engels. https://aulavirtual4.unl.edu.ar/pluginfile.php/7094/mod_resource/content/1/18_brumario_de_luis_bonaparte_Karl_Marx_.pdf

(2007). La guerra civil en Francia. Madrid: Fundación Federico Engels.

https://proletarios.org/books/Karl-Marx-La_guerra_civil_en_Francia.pdf

(2007). Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Grundrisse 1857-1858). México. Siglo XXI editores.

http://ecopol.sociales.uba.ar/wp-content/uploads/sites/202/2013/09/Marx_Grundrisse_Vol.-1.pdf

Marx, Karl y Engels, Friedrich:

(1948). Manifiesto del Partido Comunista. Santiago de Chile: Babel. https://obtienearchivo.bcn.cl/obtienearchivo?id=documentos/10221.1/19671/1/19742.pdf

(1974). La Ideología Alemana. Quinta edición. Barcelona: Grijalbo.

(1983). Obras escogidas. Moscú. Progreso.

Engels Friedrich y Marx, Karl:

(1979). Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana. Bogotá: Linotipo.


Notas:

1 Sociólogo. Magister en Ciencias Políticas por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Magister en Ciencias Sociales por la Universidad Central del Ecuador.

2 Históricamente los medios de comunicación tradicionales resultan aparentemente gratuitos o de bajo precio para el público, no solo porque se financian con publicidad, sino porque garantizan la difusión ideológica burguesa de forma masiva en la población. De lo contrario este tipo de funcionamiento mediático jamás habría tenido asidero en el sistema del capital. En este sentido, si bien los medios tradicionales del capital están muriendo, los nuevos espacios mediáticos también se encuentran colonizados por el capital, cargados de bulos, desinformación y manipulación, en donde actúan trolls, generadores de falsas noticias y negocios dedicados a difundir y posicionar contenidos ideológicos. Allí principalmente se enfrentan agentes reaccionarios fascistas contra activistas progresistas postmodernos. Espacios que también, son ampliamente utilizado por el denominado capitalismo “woke”.

3 En ese caso, particularmente agudizada por intensificación de la explotación y la restricción del consumo, en el contexto de las contradicciones estructurales generales entre el carácter social de la producción y el carácter de la apropiación, concentración y acumulación privada extrema del capital, y también de las relaciones sociales de producción retrasadas existentes en relación con el actual desarrollo de las fuerzas productivas, que ha incorporado la tecnología como fuerza productiva directa.

Publicado en: Ecuador

EE.UU tiene una decena de bases militares en Siria desde donde roba gas y petróleo

30/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Insurgente.org

 

                                                                       ¿Y la llamada “comunidad internacional” dónde anda?

Las fuerzas del ocupante estadounidense ingresaron durante las últimas 24 horas, cantidades de armas, municiones y equipo logístico a sus bases ilegales en la provincia nororiental siria de Hasakeh.

El objetivo es consolidar la presencia ilegal norteamericana en territorio sirio, especialmente en la región nororiental de Al-Yazira (Este del Éufrates), en una flagrante violación de las leyes y principios internacionales.

Activistas locales informaron a SANA que un convoy compuesto por 30 camiones, custodiados por vehículos blindados con la bandera estadounidense, y otros pertenecientes a la milicia separatista y mercenaria “FDS” apoyada por la Casa Blanca, ingresó a la ciudad de Al-Shadadi (60 km al sur de la capital provincial Hasakeh, proveniente del territorio iraquí.

Los activistas aclararon que el lote fue descargado en el enclave del ocupante en la mencionada ciudad.

La carga del convoy incluía armas medianas avanzadas, incluidos misiles anti blindado, sistemas modernos de comunicación e interferencia, además de grandes cantidades de municiones, y otros contenedores con materiales para apoyar a las FDS.

El pasado 25 de enero, un convoy de 40 camiones cargados con armas y grandes cantidades de municiones y equipos logísticos llegó a la base del ocupante estadounidense establecida en la misma localidad.

El Pentágono tiene en Siria al menos una docena de bases, en su mayoría en los campos de petróleo y gas en la región nororiental de Al-Yazira, principalmente en Hasakeh, mientras mantiene una en la zona de Tanef, en la frontera con Iraq, para impedir cualquier comunicación terrestre entre estos dos países.

Siria denunció en varias ocasiones que las fuerzas de Estados Unidos entrenan y forman a milicias separatistas y extremistas para seguir desestabilizando el país y prolongar la guerra en el mismo.

 

Publicado en: Global

Mientras Europa teme, en Nuestra América el pasado reaparece como futuro

23/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Juan Guahán

Algunos sucesos de estos días ponen en evidencia las semejanzas y diferencias entre lo que conocemos como la Vieja Europa y Nuestra América. Allá y aquí son cuestionados varios aspectos del sistema de poder. De todos modos, es difícil entender esas diferentes problemáticas si no tenemos en cuenta lo acontecido cinco siglos atrás con la llegada de los europeos a estas tierras. Aquella Europa vino, conquistó y colonizó estas tierras. Sometió a los pueblos originarios, que en ellas habitaban. Con las riquezas que estaban en las entrañas de estas tierras financió gran parte del despliegue industrial que colocó a Europa en la cúspide del poder mundial.

Como corresponde a cualquier conquistador que se precie de tal, sin olvidar las polémicas existentes, el tiempo ha demostrado que la Europa conquistadora consideró como propios los bienes de los pueblos conquistados y los utilizó en su exclusivo beneficio. En gran parte, pasaron de la España conquistadora a los empresarios industriales británicos.

Más allá de la “independencia” proclamada de esos territorios ellos continuaron siendo una especie de “reserva” de los países conocidos como “centrales”. Una constante emigración hacia los mismos formó parte de su espíritu colonizador. Esa ocupación territorial le dio a Europa la posibilidad de utilizar la vastedad de estos territorios para que ellos sirvieran como “granja” de las necesidades alimenticias de su desarrollo industrial.

Pensando en nuestro país, no se puede dejar de señalar de qué modo, en los finales del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, nuestro territorio recibió millones de inmigrantes europeos que huían del hambre y la guerra. Según los datos del Censo Nacional de Población de 1914, el 29,9% de la población de nuestro territorio era de origen europeo. Tamaña relación con Europa terminó determinando el fuerte carácter eurocéntrico de toda nuestra cultura y –consecuentemente- de nuestro modo de pensar. Muchas de esas características se mantienen hasta la actualidad.

En la búsqueda de las respuestas a las cuestiones señaladas es bueno penetrar en algunas razones y modalidades de lo que está pasando en Europa, con el incendio social iniciado en Francia y los propios acontecimientos que tienen como protagonistas a los pueblos originarios en Jujuy, Chaco y la Patagonia de nuestro país.

Europa teme que se propague el incendio que arde en Francia

El asesinato de Nahel M, un joven argelino de 17 años, está conmoviendo a Francia y otros países europeos, como Bélgica y Suiza. Temen que las chispas de esos fuegos incendien las praderas de la licuada tranquilidad europea. Todo empezó con un incidente de tránsito y un vehículo que no se detuvo en un control policial. Iniciada la persecución, rodeado el vehículo, uno de los uniformados del móvil policial hace disparos a quemarropa sobre el joven. Ellos ponen fin a la vida de Nahel M, residente en Nanterre, uno de los suburbios de París.

Da la impresión que Francia no quiere aprender la lección de historias bastante recientes. No lo hace respecto de la evolución de la situación económico social. Pero tampoco es capaz de disolver el muro, prácticamente insalvable, que esas políticas han construido.

En el 2005 los adolescentes de las barriadas de las grandes ciudades francesas salieron a las calles. Gobernaba Nicolas Sarkozi quien, haciendo gala de su racismo, hablaba de gentuza que habría que expulsar. A los hechos que motivaron la protesta y a ese exceso verbal le siguieron cerca de 20 noches con más de 8 mil vehículos quemados y cerca de 3 mil adolescentes detenidos. La desigualdad reinante, la falta de oportunidades, la ceguera de la derecha en el gobierno y la calle, la falta de ideas en la llamada izquierda política, constituyen una parte del caldo de cultivo en el que crece y se desarrolla esta gigantesca bronca colectiva. Después de esos sucesos el gobierno pensó que una mejora en la situación material de las barriadas sería la solución. Se invirtieron 50 mil millones de euros en viviendas y arreglos. Buena parte de esos lugares ardieron en estas noches.

La nación francesa tiene un Estado, el Estado francés cargado de historias y derechos. Allí habitan los franceses de pura cepa. Pero hay otro agrupamiento humano, muy grande. Son los inmigrantes o sus descendientes, muchos de ellos pertenecen a la segunda o tercera o cuarta generación de vivir en Francia. La mayoría de ellos nacieron en Francia, habitan en Francia, van a escuelas francesas, tienen documentos franceses, pero no se sienten franceses. Muchos son argelinos, su vieja colonia, la mayoría musulmanes, en menor proporción de otras religiones o procedencias. Para éstos no rigen el Estado de derecho, la democracia. En Francia se impuso el muro cultural. De un lado los que son franceses, se sienten y piensan como tales; del otro los franceses que no quieren serlo.

Por eso va cambiando el sentido de la lucha. Antes era por recuperar el Estado de Bienestar; ahora -cada día más- es contra el Estado francés. Por eso, fracasada la integración, combatirlos es tan difícil.

El gobierno y la mayoría de las fuerzas políticas no sabe cómo responder, más allá de la represión. La derecha más dura va definiendo su política: Proponen deportaciones masivas. Claro está que –por ahora- tienen una dificultad, las personas a expulsar tienen la nacionalidad francesa. El racismo de quienes sostienen esas ideas sostiene que la integración es imposible dado que “esos inmigrantes provienen de lugares culturales incompatibles con Europa”. Por si estas consideraciones se consideren exageradas cabe recordar que para distintos analistas hay ciudades europeas, donde el Estado ha perdido el control territorial, que ha pasado a manos de mafias del narcotráfico. Esa es la situación actual del importante puerto de Marsella, donde el Estado tiene control sobre menos de la mitad del territorio y su población. Allí reside aproximadamente un millón de personas, repartido por mitades entre franceses de origen e inmigrantes o descendientes de los mismos, provenientes de Argelia y Túnez.

Desde el 27 de junio, cuando Nahel M fuera asesinado, pasaron varios días. La situación tiende a aflojar, pero existe la convicción que la situación -en los términos actuales- no tiene una solución a la vista y que sus esquirlas pueden herir a otras sociedades europeas. Un gobierno sin rumbo no encuentra las soluciones. Ahora Emmanuel Macron propone bloquear las redes sociales para evitar nuevos disturbios. Para muchos observadores el conflicto actual es superior al vivido hace 18 años atrás.

Del eurocentrismo actual al estado plurinacional del futuro

Europa está confundida y perdida en los laberintos del sistema colonial que practicó, le dio mucho poder y por varios siglos. Por el contrario, en Nuestra América, los pueblos originarios van emergiendo, luego de haber sido invisibilizados durante la conquista y colonización. Ahora, con todas sus contradicciones, se visualiza la posibilidad de orientar la lucha inmediata en los debates y la reivindicación de un Estado Plurinacional que los pueda contener junto a las demás expresiones culturales, que habitan nuestro suelo. Las respuestas del pueblo kolla en Jujuy, la alianza -de hecho- de los pueblos originarios con los docentes en el actual conflicto y la generación de una fuerza multisectorial, aparecen como preludio de nuevas y esperanzadoras respuestas.

Estos siglos de dominación europea dejaron dos fuertes saldos negativos que habrá que ir corrigiendo. Por un lado, ese predominio europeo -en muchos casos cargado de racismo- se construyó sobre un genocidio destinados a aniquilar a los pueblos primitivos. Esa actitud, con el desprecio que ella encierra, llega hasta nuestros días.

Por otro lado, esa misma idea de supremacía de la cultura europea se desparramó sobe la sociedad generando el eurocentrismo, como forma de pensar. Ella se instaló entre nosotros y tiene a Europa como el centro cultural del mundo y guía del pensamiento y la cultura universal.

Ambos pensamientos, el desprecio a los pueblos originales y esa sobrevaloración de los europeos lleva –entre nosotros- no menos de un siglo y medio de construcción. De profundizarse corremos el riesgo que ella construya insalvables cercos, muros y paredones, como lo han hecho en Francia. Es bueno mirarse en ese espejo, no para seguir la cultura retrógrada que genera el eurocentrismo, sino para tener presente el rumbo hacia el cual se inclina el occidente, reivindicado por gran parte de nuestra dirigencia.

Ante esta perspectiva aparece la necesidad de construir una realidad diferente, que pueden ser los avances hacia el Estado plurinacional.

El Estado plurinacional no es una revolución, ni el fin de un montón de contradicciones e injusticias. Pero sí, es un gran paso adelante, en la medida que se constituya como alternativa a la actual concepción del Estado Nación. Pero… ¿Cuál es la diferencia?

Esa idea del Estado Nación es hija de la crisis del feudalismo y nace hacia los siglos XV y XVI. En su construcción y evolución Europa ocupa un lugar dominante. La Constitución de los EEUU (1776) y la Revolución Francesa (1789) le dan aplicabilidad histórica y gran parte de las instituciones en boga, la mayoría de las nuestras entre ellas, está hecha sobre esas bases. Nuestra propia Constitución de 1853 –que sigue rigiendo- es una copia de la estadounidense de 1776, esos textos fueron traídos, incorporados y escritos por Juan Bautista Alberdi.

En esta concepción, la nación -organizada de este modo- está asentada sobre “principios y valores universales” que valen y son obligatorios para todos. Olvidaron que esa “razón universal” no era de todos, ni para todos. Quienes lo sostuvieron no dijeron que esa propuesta formaba parte constitutiva de la cultura europea y que representaba sus valores, experiencias e historia, pero tenía poco que ver con otras culturas, como por ejemplo la nuestro-americana, que fue sometida y obligada adecuarse a esos valores.

Dentro de este paquete vinieron ideas que frenan el avance y la organización de nuestros pueblos. De ese modo creció la idea de una superioridad étnica del blanco; vino el patriarcado que tanto pesa en la sociedad; vino la idea del progreso indefinido que explica que, en nombre de ese progreso destruyamos la naturaleza (como si fuéramos “dueños” absolutos y no meros “cuidadores” de la misma). Todo ello olvidando que aquí, -en estas tierras- hubo miles de años de vida anterior.

Todo ese paquete que –fuéramos o no- nos hizo “occidentales” se incorporó como algo “natural” y se integró a esas “universalidades” que sostienen a este Estado Nación. Todos nosotros nos criamos en un mundo regidos por estos “Estados” de allí algunas de las dificultades para imaginar situaciones distintas. Pero la realidad de la vida cotidiana, el fracaso social de este modelo, la miseria que desparraman entre millones de compatriotas indican el camino de su inutilidad para nuestro futuro.

Su forzada uniformidad hizo que el mundo indígena quedara afuera. Según esa apreciación, sus diferencias –como dicen hoy algunos franceses- son incompatibles desde de punto de vista cultural.  Por eso los pueblos originarios quedaron formando parte del “atraso” que no se lograba integrar al mundo europeo. El paso de los años demostró que, sin embargo, ese mundo existía.

Ahora, cinco siglos después de la llegada de los conquistadores, ese mundo “atrasado” empieza a reaparecer. El conflicto jujeño, con su “Tercer Malón de la Paz” como estandarte, ¡allá va…! Ya cumple un mes de rebeldía. Su futuro de lucha es incierto, pero difícilmente será ignorado. Las hijas e hijos de Bartolina Sisa y Tupac Katari, nominados por su pueblo como Virreyes de Tupac Amarú, avisaron que están vivos y vuelven por sus derechos.

Nuestra sociedad tiene que aventurarse a mirar “el lado oscuro de la luna”. Allí -tal vez- encontremos señales de un futuro, distinto al que hoy tenemos, al cual ni siquiera podemos imaginar.

*Analista político y dirigente social argentino, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

Publicado en: Global

El futuro de América Latina se construye en los territorios

23/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Valeria Foglia

Aman la tierra que habitan, le ponen el cuerpo a las luchas y reclaman participación en las decisiones sobre el futuro. Los jóvenes ambientalistas de la región aportan al movimiento global una fisonomía tan diversa como los territorios que defienden.

De El Impenetrable, en el Chaco de Argentina, y la Región Oriental de Paraguay a los páramos de Colombia  y las playas de Puerto Rico, los jóvenes ambientalistas cuestionan los modelos de desarrollo impuestos desde arriba.

Varios de ellos: Horacio García (32), Emiliano González (35), Luisa Acuña (27), Juan Camilo Sarmiento (29) y Mabette Colón (23) comparten la necesidad de luchar colectivamente por un mañana de carne y hueso, pero también hecho de árboles, aire puro, tierra y río.

Sin calendarios especiales ni reuniones privadas con altos funcionarios, enfrentan el avance extractivista y plantean alternativas para la transición ecológica en una de las regiones más peligrosas para los defensores del planeta.

El Chaco argentino: el monte es vida 

En El Impenetrable, al noreste de Argentina, la comunidad qom resiste el avance de madereras y agronegocio sobre el monte nativo. Aunque desde fines de 2020 todos los desmontes son ilegales, en 2022 Chaco fue la segunda provincia más deforestada, con más de 36000 hectáreas.

Para los qom el monte es “un ser viviente igual que nosotros”, cuenta Horacio García. Su gente se puso en alerta cuando el Gobierno chaqueño acordó con una empresa china la instalación de megagranjas porcinas en sus tierras comunitarias de El Espinillo, en el departamento de General Güemes.

El monte nativo es sustento, tradición y promesa de futuro para los qom. García, que siempre vivió en el paraje Olla Quebrada –a unos seis kilómetros de El Espinillo–, se plantea qué sería de su pueblo sin el bosque nativo, que les brinda frutos y animales silvestres, pero también aire puro y protección contra inundaciones y tormentas.

El joven albañil, que estudia para auxiliar docente aborigen, cuenta que decidieron salir a protestar con cortes de ruta tras enterarse por redes sociales del acuerdo entre el gobernador Jorge Capitanich y Feng Tian Food.

Pese al impacto sanitario y ambiental de las granjas industriales, no hubo consulta previa, libre e informada, como prescribe el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para proteger medios de vida y ambiente de los pueblos originarios.

Cuando el proyecto original se enfrió, la empresa propuso la siembra masiva de monocultivos de soja y girasol. Para la población eso equivale a deforestación, contaminación y daños a la fertilidad del suelo.

“Ya hemos vivido un desmonte: cortaron árboles para las ventas de maderas, pero únicamente las de muy buena calidad, árboles grandes como los algarrobos que nacen en nuestros territorios”, refiere García.

Detrás de todos estos negocios está la Asociación Comunitaria Meguesoxochi que preside el intendente Zenón Cuéllar. Además de reunirse con el grupo chino, en tanto administrador de la propiedad comunitaria “distorsionaba las informaciones y mentía a la gente para que acepte”, afirma el joven.

En 2021, patrocinados por una abogada de Somos Monte, presentaron un amparo en resguardo de sus tierras. García comenta que “algunos ancianos, que fallecieron en el transcurso de la lucha, contribuyeron con testimonios. Otros compañeros de la zona urbana nos ayudan en la traducción”.

No quieren que El Impenetrable se transforme en un lugar seco, extremadamente caluroso y contaminado.

“Hay que cambiar la manera de producir los alimentos. Tenemos muchas oportunidades para autosustentarnos. Al monte hay que cuidarlo, porque es la única parte donde nos podemos cobijar y encontrar nuevas alternativas de convivir con la naturaleza”, concluye.

Paraguay y la sed de tierra para vivir

La extranjerización y la concentración de la propiedad de la tierra en Paraguay se remontan al siglo XIX, con los colonos ingleses y españoles. Hoy, su Región Oriental se ve copada por monocultivos transgénicos de empresas de Brasil, Argentina y, más recientemente, Uruguay.

Emiliano González, coordinador de la Juventud Paraguay Pyahura, denuncia desalojos masivos, contaminación y deforestación. En su ADN y el de sus compañeros está inscrita la lucha por la tierra: “Somos los hijos de la Federación Nacional Campesina”.

Cuando era chico, González encontraba animales silvestres y árboles al costado del camino, en las orillas de arroyos y ríos, en montes y selvas. Hoy, ese Paraguay no existe. Desde la década de 1990 el agronegocio convirtió su entorno en “un mar de soja”.

Los reportes oficiales confirman la descripción del referente campesino: pese a la ley de deforestación cero, entre 2017 y 2020, la Región Oriental sufrió un cambio drástico. San Pedro, su departamento, y el vecino Canindeyú perdieron en total casi 40.000 hectáreas, más del triple de la superficie de Asunción. “En algunas partes cultivaron soja hasta en la orilla del arroyo”.

El asentamiento campesino donde creció fue ganado por “una lucha sangrienta” en la que “fallecieron cuatro compañeros para que podamos tener un pedazo de tierra”. No es un caso aislado: lo antecede una historia de despojo y acaparamiento ilegal por parte de latifundistas extranjeros y familias ligadas a la dictadura de Alfredo Stroessner, que les cedió más de ocho millones de hectáreas.

En Con soja al cuello, Lorena Izá Pereira estima que un 35% del territorio paraguayo está bajo control directo e indirecto del capital extranjero. En 2018, de 291 empresas foráneas, 239 eran brasileñas.

Este modelo impone condiciones muy adversas a la agricultura familiar: desalojos masivos, fumigaciones aéreas e invasión de plagas desde las fincas agroindustriales. González habla también de un “desequilibrio ambiental” entre períodos de sequía y lluvias intensas, y olas de calor interrumpidas por frío extremo. Él lo atribuye a la combinación de crisis climática y deforestación récord.

En 2021 el Estado sumó otra herramienta para criminalizar la lucha por la tierra. González dice que la ley Zavala-Riera, que prevé hasta diez años de cárcel, ya produjo centenares de expulsiones violentas de comunidades campesinas e indígenas asentadas hace décadas. Esto genera “intranquilidad”, considerando que la mayoría de los asentamientos agrícolas son irregulares y que los agroexportadores planean duplicar la siembra de monocultivos.

“Imagínate si vos tenés tu casa, tus comodidades, tu producción, pero un día vienen los policías, los cascos azules, los antimotines, los carros hidrantes y helicópteros, y a la fuerza te quitan tu propiedad, mecanizan toda tu producción, echan las casas así como están”, protesta. “Sin reforma agraria no habrá paz”.

Colombia pide agua para la vida 

Petroleras y mineras se disputan el agua y los minerales en una Colombia donde ser defensor ambiental sigue siendo una actividad de riesgo. Global Witness registró que, en 2021, fueron asesinadas 33 personas por proteger sus territorios.

Muchas otras huyeron “ante los señalamientos, la persecución, las amenazas y el amedrentamiento que han sufrido por su ejercicio de liderazgo”, detalla Luisa Acuña, trabajadora social y diplomada en Gestión Ambiental y Territorial.

“La mayoría de conflictos socioambientales se generan por la invisibilización de las poblaciones que habitan los territorios”, agrega la joven. En el mismo sentido, el abogado ambientalista Juan Camilo Sarmiento considera que los movimientos sociales pueden “hacer la diferencia” en defensa del agua y por alternativas de transición justa.

Acuña se involucró con las causas socioambientales durante sus prácticas académicas con una organización campesina. Seis años después, como parte del Observatorio de Conflictos Ambientales de la Corporación Compromiso, brinda herramientas, formación política y capacitaciones sobre emprendimientos extractivistas a poblaciones que hace décadas habitan, producen y conservan las zonas rurales en Santander.

No es casual que un país con gran riqueza hídrica esté inundado de conflictos por el agua. Acuña identifica dos concepciones: una utilitarista, que la ve “como un recurso ofertado para la explotación”, y otra que la considera un derecho humano. En esta perspectiva se inscribe la lucha en defensa del Páramo de Santurbán, que ella define como uno de los “procesos bandera” del ambientalismo colombiano.

La movilización popular, nucleada en el Comité por la Defensa del Agua y el Páramo de Santurbán, frenó dos proyectos de gran minería en este ecosistema que abastece a más de dos millones de personas.

Según el abogado Sarmiento, buscan que el Plan Nacional de Desarrollo del Gobierno de Gustavo Petro y Francia Márquez prohíba la actividad en los “territorios del agua”, que abarcan las “cuencas hidrográficas que abastecen acueductos, estrellas fluviales, páramos, bosques, humedales, manglares, corales y arrecifes”.

Aunque tampoco tiene licencia social en Santander, el fracking (fractura hidráulica) amenaza el río Magdalena, la fuente de agua para seis millones de personas.

Acuña y sus compañeros están abocados a enfrentar los dos proyectos piloto –Kalé y Platero– que la estadounidense ExxonMobil y la colombiana Ecopetrol tienen en el municipio de Puerto Wilches, pero hay siete contratos de concesión ya vigentes en César-Ranchería (Guajira) y el valle del Magdalena Medio, adjudicados a Drummond, ConocoPhilips y Parex.

Aunque el Congreso colombiano aprobó la prohibición del fracking y “algunos yacimientos no convencionales”, la lucha sigue. La Alianza Colombia Libre de Fracking, que elaboró el proyecto original presentado por el Gobierno del Pacto Histórico, advierte que dejaron fuera los yacimientos no convencionales de gas asociado a mantos de carbón, los únicos explotados en la actualidad.

El acuerdo entre oficialistas y conservadores privilegió los contratos para “evitar las demandas contra el Estado a través de los Tratados de Libre Comercio (TLC) y el sistema de protección a las inversiones”, dice Sarmiento.

El abogado lo resume con un dicho popular: “‘Hay gobierno, pero no poder’. A pesar del discurso y la voluntad política del Gobierno, toda la estructura normativa, económica, mediática y legislativa está con el extractivismo”. Para él, son los movimientos sociales los que pueden torcer la balanza en una región que históricamente se organizó en defensa del agua.

Malos aires en Puerto Rico

Según cifras oficiales, la central térmica de la estadounidense Applied Energy Services (AES) en Guayama, al sur de Puerto Rico, genera cada año unas 300.000 toneladas de cenizas de carbón, el recurso fósil más contaminante. La Comunidad Guayamesa Unidos por tu Salud, a la que pertenece Mabette Colón, denuncia perjuicios a la salud de la población y el ambiente.

AES plantea una encrucijada energética en un país que sigue importando combustibles fósiles y tiene una inversión marginal en renovables. Las comunidades proponen un vuelco a la energía solar sin afectar sus territorios y medios de vida.

La planta de AES, inaugurada en 2002, al comienzo fue una enemiga silenciosa. Aunque respira cenizas de carbón desde sus dos años, Colón cuenta que “de pequeña no entendía qué era eso y lo veíamos incluso como algo innovador en el área. Solía ir a una playa que está muy cerca de las instalaciones y me fascinaba ver esos barcos enormes entrando al puerto”.

Hoy se sabe que la montaña de residuos tóxicos que AES tiene al aire libre contradice normas de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos y leyes puertorriqueñas. Las playas guayamesas atestiguan su impacto con arenas teñidas de negro, peces muertos, mangles costeros resecos y desaparición de cítricos que solían ser muy abundantes, describe la joven.

Colón vive a poco más de un kilómetro de la central, en Miramar, una de las comunidades expuestas a la inhalación de partículas de metales pesados, que también se filtran a los acuíferos.

El Departamento de Salud Ambiental de la Universidad de Puerto Rico registró que, entre 2016 y 2018, se duplicó la prevalencia de enfermedades crónicas: respiratorias, cardiovasculares, de la piel, diabetes y cáncer. Esta última ha sido, según la activista, “el mayor impacto en las personas”.

Fue en 2016 cuando, siguiendo el ejemplo de su padre Alberto, Colón se unió a la Comunidad Guayamesa Unidos por tu Salud. Con sus reclamos lograron frenar algunas propuestas, pero su meta mayor, el cierre y la mitigación del daño causado por AES, sigue pendiente.

En 2027, cuando finalice el contrato, no se resolverán todos los problemas, especialmente para los residentes de bajos recursos, que seguirán padeciendo la ceniza de carbón que AES vendió como material de relleno y hoy sigue al descubierto en muchos lugares públicos.

La activista, que también colabora con Diálogo Ambiental, EarthJustice y Sierra Club, es optimista pese a las dificultades: “Ser joven en estas luchas no es fácil, es un sacrificio, es frustrante y es arriesgado, pero nuestra voz es la fuerza que moverá al mundo”.

Construir el futuro 

Los jóvenes denuncian los errores del pasado, pero también pueden ser parte de la solución. Cuando se habla de fechas, no es una entelequia, sino el futuro de millones, ni más ni menos que el tiempo y las circunstancias que les tocará vivir.

Reclaman participación 

– Acuña piensa que en Colombia no es demasiado tarde para “poner en discusión viejas lecturas y proponer nuevas formas de defender el territorio”. Propone, por ejemplo, dar marcha atrás con la resolución de 2018 que “quitó la vinculatoriedad de las consultas populares”. Si bien considera que Acuerdo de Escazú, convertido en ley nacional, es “un avance gigante”, la joven colombiana espera que no quede “en meras mesas de trabajo” y que jóvenes y movimientos sociales puedan aportar a la construcción colectiva.

– La puertorriqueña Colón concuerda: “Tenemos en nuestras manos el poder de lograr un mundo mejor para nosotros y generaciones futuras”. Su generación de activistas, dice, no se deja intimidar cuando los poderosos intentan descartarlos por “falta de experiencia”, y sigue estudiando e investigando.

– González apuesta a concientizar a los jóvenes de Paraguay: no tiene dudas de que deben ser protagonistas, en especial cuando imagina “cómo sería la vida en 20 años si no lucharan ahora”.

– En Chaco, García rechaza la narrativa oficial contra los qom y destaca su potencial: “Nosotros trabajamos, por eso defendemos la tierra. Queremos producir, no que venga gente de otro lado a trabajar nuestras tierras. Podemos capacitarnos, tenemos más experiencia y no dañamos nuestro ambiente”.

Exigen herramientas:

– El arte y la cultura ayudan a sumar voluntades y lograr la unidad del movimiento socioambiental, dice Acuña. La referente colombiana también subraya que la inversión en educación, ciencia y tecnología debe estar a la altura del desafío de “transitar del viejo modelo de producción y consumo hacia formas de coexistencia con la naturaleza”.

– Los jóvenes campesinos de Paraguay lograron la apertura de bachilleratos agropecuarios, pero siguen luchando por más presupuesto y contra el cierre de escuelas. También reclaman asistencia técnica y créditos accesibles en un contexto climático incierto.

Piensan la transición energética:

– Aunque “es un bastión del actual Gobierno” colombiano, Acuña reconoce que no se tiene claridad al respecto: “Estamos expectantes”. Sarmiento, en tanto, ve una disputa entre una visión “corporativa” y “colonialista”, que impone zonas de sacrificio al servicio del consumo energético del norte global, y otra con enfoque territorial, reconversión laboral y soberanía.

Sarmiento admite que “el gobierno ha impulsado decididamente la idea de descarbonizar la economía, adoptando medidas contra el fracking y la gran minería de carbón”. Sin embargo, reclama que no se haya pronunciado aún contra el extractivismo de “minerales de transición” y los tratados que “dan vía libre al saqueo de las transnacionales a través de demandas contra Colombia”.

– En Puerto Rico también hay dos concepciones. Mientras AES promete una rápida transición a la energía solar, Colón es escéptica. “Sí, tienen una finca con varias placas solares, pero eso no genera absolutamente nada para nosotros. Además, ¿de qué vale hacer dicha inversión si aún tienen esa montaña de cenizas y carbón a la intemperie, permitiendo que se percolen en el acuífero, vuelen diariamente a nuestros hogares y anden regados en la bahía de Jobos?”.

Las comunidades promueven la instalación de paneles fotovoltaicos en los techos residenciales. “Si utilizamos los terrenos para las placas solares, no tendremos dónde sembrar. Hay que pensar más allá de la burbuja”, razona.

Este artículo es parte de la Comunidad Planeta, un proyecto periodístico liderado por Periodistas por el Planeta (PxP) en América latina, del que IPS forma parte.

Publicado en: AmericaLatina

Litio: la carrera por el oro blanco de la transición energética

23/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Elisenda Pallarés

El Observatori del Deute en la Globalizació constata que la extracción de litio acapara el agua y daña los ecosistemas en zonas de Chile y Argentina, entre otros países. La organización señala en un nuevo informe la necesidad de reducir la demanda de este mineral estratégico para la transición energética.

El litio, el metal menos pesado de la tabla periódica, es el oro blanco de la llamada transición verde. Tiene la capacidad de conducir calor y un elevado potencial electroquímico, condición necesaria para el funcionamiento de las baterías eléctricas. Se ha convertido en una materia prima muy útil para producir cátodos de baterías de vehículos eléctricos, para el almacenamiento de energía renovable y para las baterías de los productos electrónicos de consumo como teléfonos móviles y portátiles.

La descarbonización de la economía indispensable para frenar la crisis climática multiplica la demanda de unos minerales y tierras raras estratégicos. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que la demanda que más ha crecido ha sido la del litio, que se multiplicará por 42 en solo dos décadas. La de cobalto lo hará por 25, la de níquel por 19, la de manganeso por 8 y las tierras raras por más de 7.

El informe La mina, la fábrica y la tienda que acaba de publicar el Observatori del Deute de la Globalització (ODG) analiza las dinámicas globales que aseguran el incremento de esta minería en numerosos países del Sur Global, la fabricación de tecnologías para la transición energética y su mercado para abastecer a los países del Norte Global. Chile tiene las mayores reservas actualmente reconocidas de litio y cobre, China de tierras raras y grafito, República Democrática del Congo de cobalto e Indonesia de níquel. China tiene una posición de dominio en el mercado de las tecnologías de la transición energética y ha conseguido movilizar alrededor del 80% de la inversión mundial.

Países como República Democrática del Congo, Mozambique, Perú, Ghana o Indonesia se dedican, principalmente, a extraer minerales y venderlos con un refinamiento/procesamiento básico. Otros países, como Chile, Bolivia, Argentina o Brasil extraen minerales y tienen distintos proyectos para avanzar hacia la industrialización, pero han topado con barreras internas. «Tienen un denominador común: se ven sometidos a la deuda externa o a los tratados de comercio e inversión, que funcionan como instrumentos para apuntalar su subordinación», indican desde el ODG. Por tanto, son empresas de otros países las que operan en el territorio.

El «triángulo del litio»

La triple zona fronteriza entre Bolivia, Chile y Argentina cuenta con salares y lagunas altoandinas que constituyen importantes fuentes minerales, principalmente de litio, potasio y boro. Esta zona es conocida por los inversores y financiadores de proyectos extractivos como el ‘triángulo del litio’. «Una denominación colonial que ejemplifica la desvalorización del territorio, la desnaturalización y su desacralización, reduciéndolo todo a un recurso del que se puede sacar rédito», explica la publicación del ODG.

Durante treinta días, el equipo del ODG visitó zonas de extracción minera de litio en el salar de Atacama, en Antofagasta (Chile), y de exploración para la minería del litio en el salar de Maricunga, en la región de Atacama. También han visitado los nuevos proyectos de hidrógeno verde en la costa de la región de Antofagasta, la extracción y procesamiento de cobre en Tierra Amarilla y Copiapó, situadas en la región de Atacama, y la explotación y procesamiento del litio en la Provincia de Catamarca (Argentina).

Allí han conocido a activistas y personas defensoras del medio ambiente que se organizan para hacer frente a la ofensiva minera, y alertan de los peligros que esta puede suponer para el entorno natural y su biodiversidad. «Estos salares son, sobre todo, ecosistemas únicos y ambientes naturales de gran complejidad y fragilidad, con una alta presencia de especies endémicas, que se están viendo afectados por la extracción de salmueras, de las que luego se concentra el litio y otros elementos», destacan.Guanacos de camino al paso fronterizo de San Francisco, que conecta Argentina y Chile, en la cordillera de los Andes. El Salar de Maricunga, en la Región de Atacama, Chile. Entrada de trabajadores de la empresa ZiJin, en las afueras del pueblo de Fiambalá, Argentina.

Residuos orgánicos resultado del proceso de desalinización en el puerto industrial de la ciudad de Mejillones, Chile.

«No es minería del litio, es minería del agua»

La extracción de litio por salmuera requiere de grandes cantidades de agua en una zona que sufre un gran estrés hídrico. Como el Salar del desierto de Atacama, la zona del planeta donde se registran los niveles más bajos de precipitación, con promedios que no superan los 10 litros por metro cuadrado al año. Pese a esta realidad, las empresas SQM y Albermarle produjeron un total de 18.000 toneladas de metal de litio en el Salar de Atacama con un consumo intensivo de agua.

Según la Agencia Internacional de la Energía, se calcula que para producir 1 tonelada de litio a partir de salmuera se necesita una media de 330.000 litros de agua. El proceso se efectúa con el bombeo de la salmuera mediante perforaciones, una salmuera que es enviada a unas piscinas de agua dulce, donde se evapora el líquido y
se concentran las sales. Una vez evaporada el agua, el litio se separa por precipitación de los demás compuestos como el magnesio, el calcio, el potasio o el sodio. Activistas defensoras del agua denuncian una falta de transparencia en la gestión del agua por parte de las empresas.

La minería acapara un agua que necesita la población. «No es minería del litio, es minería del agua», protesta Francisco Mondaca, de la Asociación Atacameña de Regantes y Agricultores de Toconao y Consejo de Pueblos Atacameños. En la comunidad situada en la parte sur del Salar de Atacama sus ahora trecientos habitantes puedan disponer de un caudal de no más de 4 litros por segundo, mientras enfrente están extrayendo más de 2.000 litros de agua por segundo para la extracción de litio. La problemática impacta en la agricultura local. «Mientras en las minas están utilizando litros y litros de agua al día, yo tengo que esperar un mes para poder regar mi campo, mediante el sistema de riego que tenemos estipulado, que es uno de los únicos de gestión comunitaria», denuncia Karen Luza, vecina de San Pedro de Atacama y activista por la defensa del agua.

El informe del ODG apunta también que la minería representa una amenaza para el emergente sector del turismo sostenible: «Los proyectos no tienen mucha trayectoria, no hay muchas investigaciones hechas sobre hidrología, ni se sabe cómo se va a comportar o cómo va a reaccionar. No nos pueden asegurar que no va a provocar daño en las cuencas de agua, en la fauna, especialmente en las chinchillas y las vicuñas, y en la afectación al paisaje», manifiesta Carlos Pizarro, activista y guía de turismo en Copiapó, Chile.

En definitiva, los impactos medioambientales y sociales de la actividad extractiva de minerales se agravan con el aumento de la demanda que está generando la transición verde. Esto afecta a afecta a las «zonas de sacrificio» como el desierto de Atacama, la región de Antofagasta o Catamarca, donde se ha impuesto el neocolonialismo. Zonas que la investigadora Maristella Svampa define como «territorios que viven la radicalización de una situación de injusticia ambiental donde la producción del espacio y las lógicas de control territorial dominante no contemplan la satisfacción de las necesidades sociales y económicas de la población y la sustentabilidad ambiental de los territorios».

Alternativas: acelerar otras transiciones

La publicación del ODG también propone medidas para reducir el impacto ambiental y la falta de justicia social de la transición energética. «Debemos cuestionar el sentido de urgencia que provoca que sean las grandes corporaciones las que mejor pueden afrontar semejante reto. Por supuesto, hay una necesidad de aceleración, pero bajo nuestro punto de vista, de otro tipo de transiciones», indican.

Apuntan que es necesario reducir la demanda de tecnologías en el norte global. Citan el informe Objetivo de emisiones cero con una mayor movilidad y una menor explotación minera del think tank Climate and Community Project que propone planificar tres políticas para contener la demanda de litio en 2050 en Estados Unidos: reducir el número de vehículos privados, reducir el tamaño de las baterías de los vehículos eléctricos y aumentar el reciclaje. Este análisis concluye que los EE.UU. pueden conseguir un modelo de movilidad de cero emisiones y a la vez limitar en más de un 85% la cantidad de litio necesaria proveniente de la extracción primaria.

Otro elemento que va encaminado a reducir la demanda de minería primaria es la minería urbana o secundaria, es decir, el reciclaje de los materiales que ya forman parte de las tecnologías que usamos o hemos desechado para la fabricación de nuevas tecnologías. El reciclaje de las tierras raras o del litio es prácticamente inexistente en la Unión Europea actualmente.

Para acelerar de la reducción de demanda señalan que se requiere una «verdadera planificación industrial pública que supere las políticas de estímulos financieros y garantías a las grandes empresas, como los fondos NGEU, el Plan Industrial del Pacto Verde o el IRA. «La planificación debería estar ligada a unos presupuestos de carbono que determinaran, teniendo en cuenta la emergencia climática pero también la crisis de biodiversidad y el agotamiento de los recursos, qué sectores industriales deben decrecer y redimensionarse, y cuáles deben liderar la transición».

Desde el ODG reclaman acelerar una transición más justa en la que se repartan los trabajos que va a generar la transición energética. Además, sostienen que se debe cancelar la deuda externa de los países empobrecidos «por ilegítima, insostenible y por irrisoria comparada con la deuda ecológica». Por último, consideran que los tratados de comercio e inversión deberían suspenderse para favorecer «una mayor autonomía a las soberanías nacionales y populares».

Publicado en: Global, Titular1

Bolivia: La absurda tesis del autogolpe

23/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Carloslos Echazú Cortézuentes

 

Una vez más la derecha en el país pretende insultar el sentido común de nuestro pueblo.

De ese modo, muestra su desprecio a los sectores humildes, pues piensa que, por más absurdas que sean sus narrativas, los sectores populares van a creerlas. De eso, y nada más que de eso, trata la última pretensión que han tenido las oligarquías y sus lacayos pitas.

En efecto, la tesis del «autogolpe» de Evo recientemente «descubierta» por sus pseudointelectuales, no hace más que dejarlos en el ridículo nuevamente.

Veamos qué es un autogolpe y bajo qué condiciones se presenta: los políticos de derecha, acá en Bolivia y en todo el mundo, recurren con frecuencia a las maniobras más infames para afincarse en el poder, por lo que el autogolpe siempre, se presenta en situaciones en las que el poder del gobernante se ve amenazado. En ese marco, el autogolpe se realiza para evitar que la oposición le arrebate el poder, y no para entregárselo, como la derecha estúpidamente lo ha pensado.

El autogolpe se ha presentado de dos maneras en la historia de las luchas sociales. La primera forma es la más común. En este caso el gobernante disuelve el parlamento, y otras instituciones de la democracia y saliéndose del marco legal, gobierna por decreto, desatando una persecución a sus opositores. Para eso generalmente se, apoya en el ejército. Eso fue lo que hizo Fujimori en el Perú el año 1992. Se le ha denominado el Fujimorazo. Algo parecido realizó Germán Busch, acá en Bolivia, el año 1939, cuando se declaró dictador y disolvió el Congreso.

La otra modalidad consiste en que el gobernante, justamente para evitar que su oposición le arrebate el poder, se lo entrega a los militares que instauran un gobierno de facto, dejando sin efecto todo el marco legal bajo el cual su oposición estaba por arrebatarle el poder. Eso fue lo que hizo Mamerto Urriolagoitia en Bolivia el año 1951, desconociendo la victoria electoral del MNR. En nuestra historia, este episodio ha sido denominado el Mamertazo.

Como se puede apreciar lo que se atribuye a Evo, es decir, supuestamente haber pedido a las organizaciones sociales que, a su vez, ellas pidan su renuncia, no se enmarca en ninguna lógica de autogolpe, pues el gobernante que recurre a esa maniobra, lo hace para mantenerse en el poder, ante el riesgo de ser destituido o, en su caso, para evitar que su oposición tome el poder.

Por otro lado, a modo de instruir en lógica elemental a la derecha obscena, conviene resaltar algo que ya lo han señalado desde muchos ámbitos, quienes utilizan un poquito de sentido común: Así fuera cierto que Evo hubiera requerido a las organizaciones sociales que pidan su renuncia (algo que ha sido negado por quienes estuvieron en esa reunión), eso no significa, de ningún modo, que «se derrumbara la teoría del golpe». El golpe no es una teoría, más bien es la caracterización de lo que la derecha fascista y racista de este país acometió en noviembre de 2019 y eso está probado de muchísimas maneras; por ejemplo, 1) en el secuestro del hermano del presidente de la cámara de diputados, Víctor Borda, (que se encontraba en la lista de sucesión constitucional) bajo la amenaza de matarlo, si no renunciaba; 2) en el despliegue de las bandas paramilitares racistas de la unión juvenil cruceñista y de la resistencia K’ochala, que sembraron de terror a las poblaciones humildes indígenas; 3) en la quema de los tribunales departamentales electorales; 4) en el acuerdo que llegaron Camacho y su padre con el ejército y la policía «para, que no salieran»; 5) en la transferencia de fondos de Camacho a la cuenta del comandante de la Fuerza Aérea, Gral Terceros, en los momentos que se realizaba la arremetida fascista; 6) en el motín policial, dirigido nada menos que por la oficialidad; 7) en la «sugerencia»/advertencia de las Fuerzas Armadas para que Evo renunciara, pisoteando el deber constitucional que tienen de no deliberar; 8) en la autoproclamación de Añez en recinto parlamentario vacío; 9) en la subordinación de las fuerzas Armadas a Añez, incluso antes que se posesionara; 10) en el envío de municiones del gobierno argentino a la policía boliviana sin que el gobierno de Evo lo conociera, menos lo aprobara; 11) en la ilegal reunión de la Universidad Católica donde decidieron que Añez seria presidente; 12) en las masacres de Sacaba, Senkata y Ovejuyo, que se constituyó en el aplastamiento de la resistencia al golpe, bajo el infame eufemismo de “pacificación”.

Todas estas pruebas del golpe son apabullantes y la pretensión de la derecha de haber encontrado un «autogolpe» es simplemente ridícula.

Publicado en: Bolivia

Ecuador: «¡Nos venden humo!»

23/07/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Pedro Pierre

            Es lo que pasa en todas las campañas electorales: hacen promesas que, en muchos casos, no se cumplirán. “¡No venden humo!” porque estas promesas, en la mayoría de los casos no se pueden cumplir. El desafío es discernir ‘cuándo nos venden humo y cuando no’. El caso del actual gobierno es patente. Nunca se había visto hasta ahora un gobierno que, sistemáticamente, no haga obras sociales: Ni se utiliza el presupuesto asignado porque el ministro de Economía no lo entrega. ¿Por qué motivo se da esto? Es muy sencillo: En nuestro país, se está aplicando estrictamente el sistema neoliberal y para eso el gobierno obedece a las orientaciones del FMI (Fondo Monetario Internacional). El FMI hace o ha hecho préstamos y exige que se pagan sin ningún retraso. Entonces se guarda el dinero en reserva para que se pague a tiempo los intereses de las deudas contraídas.

            Pero el gobierno, apoyado irrestrictamente por los grandes medios de comunicación y por la represión policial y militar, no es el único culpable. Mucha gente está creyendo ciegamente que ‘la política es sucia’ y que no tenemos que meternos en ella… Es justamente lo que quieren el gobierno y los partidos políticos que lo apoyan o que quieren alcanzar el poder y continuar con el sistema neoliberal. Así nos van engañando, nos van manipulan, nos van ‘vendiendo humo’ … para seguir gobernándonos para el beneficio de ellos y a costa nuestra.

            ‘Nos venden humo’ todos los candidatos que apoyan el sistema neoliberal porque es un sistema construido por los grandes ricos para conservar su capacidad de acumular riquezas sin límite. Por eso también quieren que no nos interesemos en la política afín que ellos sigan sin problemas siendo cada vez más ricos. Tradicionalmente la jerarquía católica y el clero en general han estado ligados a los ricos y a sus gobiernos, y han utilizado la religión y el púlpito para machacar que ‘los cristianos no se deben meter en política’ … aunque sin nunca explicar por qué motivos, explicándonos que Jesús y la fe en él son exclusivamente relacionados a lo espiritual, al cielo y a la salvación después de la muerte.

            En la Iglesia católica, las cosas han comenzado a cambiar con el Concilio Vaticano 2°, esta reunión de unos 1,400 obispos de todo el planeta, convocado por el papa Juan 23 en 1961 para actualizar el pensamiento y la misión de la Iglesia. Esta reunión tuvo 4 sesiones en los años 1962 a 1965. La gran novedad fue la invitación a regresar a la persona de Jesús, su vida, su mensaje y su misión al servicio del Reino. La Iglesia debe ser un testimonio colectivo de la vida, del mensaje y de la misión de Jesús…. Dijo el Concilio que la primera misión de la Iglesia era la de Jesús, es decir, la construcción del Reino, o sea de la fraternidad y que no hay fraternidad sin igualdad. ¡Menudo compromiso que todavía no ha sida captado por un número significativo de obispos, sacerdotes y laicos! En el Concilio lo obispos dijeron que la Iglesia era ‘Pueblo de Dios’ y no solo jerarquía o clero. Además afirmaron que el Pueblo de Dios en su conjunto tenían un ‘sentido correcto de la fe’ que debía ser escuchado y asumido por la jerarquía.

            Resumiéndolo, diremos que su mensaje principal fue: “Seamos una Iglesia pobre y servidora a la manera de Jesús”. Reapareció la importancia de todos los bautizados para reconocer lo que nos decía Dios y Jesús en los tiempos actuales para hacer presentes el Reino de Dios en la vida cotidiana, social, económica y política. El Concilio, que es la máxima autoridad en la Iglesia católica, proclamó que la Iglesia en general estaba al servicio del Reino, o sea, de la humanización de las personas y de la fraternidad universal. Eso era su primer servicio, imitando a Jesús.

            La novedad de estos tiempos es el testimonio del papa Francisco que nos invita a volver al Concilio Vaticano 2°, continuar sus orientaciones y actualizar sus intuiciones: Ser servidores del Reino y conformarnos en una pobreza que es solidaridad con los pobreza y eliminación de la miseria. Por eso ha lanzado en gran proyecto de la ‘sinodalidad’. La sinodalidad quiere ser un regreso a las fuentes del cristianismo, un volver a Jesús y a su misión del Reino, un seguimiento de las prácticas de las primeras Comunidades cristianas. El bautismo es el gran motivador de estas opciones porque nos hace a todos iguales e igualmente responsables, porque hemos sido marcado por la unción del crisma que nos hace a todos ‘profetas, sacerdotes y reyes-pastores’.

            Esta renovación eclesial nos plantea enfrentar el compromiso político de nuestra fe. Si la política es fundamentalmente el servicio de bien común para el bienestar de todas y todos, es también el compromoso de todos los ciudadanos, en particular de los cristianos que son, según la palabra de Jesús, “sal, luz y fermento” de un mundo nuevo conforme a los valores del Reino: la hermandad universal.

            En nuestro Ecuador mayoritariamente cristiano, si seguimos la manera de vivir de Jesús, su mensaje y su misión al servicio del Reino, como también el testimonio de las primeras Comunidades cristianas, estaríamos mucho más empeñados a comprometernos por la fraternidad sin frontera, la superación de la miseria, la lucha contra las desigualdades, la defensa de los derechos humanos… Todos estos compromisos están íntimamente relacionados con una política al servicio del bienestar de todos… De esta manera, los gobiernos neoliberales y los malos políticos no se dedicarían a “vendernos humo” con tanta facilidad.

Pedro Pierre: Sacerdote diocesano francés, acompaña las Comunidades Eclesiales de Base (CEB ) urbanas y campesinas de Ecuador, país adonde llegó en 1976.

Publicado en: Ecuador

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