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Bolivia

Carta a Evo Morales por lo que está sucediendo en el Territorio Indígena y Parque Isiboro Sécure

13/09/2011 by maestro Deja un comentario

“Como hermano latinoamericano me siento en la obligación de transmitirle mi preocupación”

Rebelión

 

La Paz Bolivia

Estimado presidente del fraterno pueblo de Bolivia:

Como hermano latinoamericano me siento en la obligación de transmitirle mi preocupación por lo que está sucediendo en el Territorio Indígena y Parque Isiboro Sécure (TIPNIS). La posibilidad de que una carretera atreviese este refugio de vida y más aun de que esta sea una ruta para la apertura de la exploración y explotación petrolera en el Territorio Indígena y Parque Isiboro Sécure, teniendo al lado del parque las concesiones hidrocarburíferas de Chispani y Rio Hondo a empresas trasnacionales, me mueve a escribirle.

Lo hago porque reconozco que Bolivia, Estado plurinacional, ha proclamado los derechos de las Naciones y de los Pueblos Indígenas, constitucionalizándolos. Lo hago porque ustad ha difundido una política internacional de defensa de los derechos de la Naturaleza, firmando las resoluciones de Tiquipaya donde abiertamente se consagran estos derechos y se exige defender a la Madre Tierra contra el capitalismo explotador, avasallador y extractivista. Lo hago también porque su gobierno está jugando un papel central en el contexto internacional y por supuesto en su país en defensa de la Madre Tierra. Y también porque debemos ser profundamente solidarios con los caminos de transformación gestados en ese país hermano de Bolivia.

Me preocupa, señor presidente, las tensiones existentes en la Amazonia boliviana, por la creciente apertura a la actividad petrolera. Nosotros en Ecuador, por una dura experiencia de cuatro décadas, sabemos muy bien las amenazas y riesgos que esto implica. Nosotros conocemos los impactos y costos de esta actividad, expresados en distorsiones de carácter económico, en la destrucción de la Naturaleza y en la creación de condiciones deplorables de salud y seguridad para los pueblos que habitan nuestra Amazonia petrolerizada. Pueblos enteros, como los tetete y los sansahuari, desaparecieron por la actividad petrolera.

Señor presidente, es imposible construir el sumak kawsay en esas condiciones. Por eso mismo, desde la sociedad civil, en Ecuador se han desarrollado caminos de resistencia activa, como lo es el juicio en contra de la transnacional Chevron-Texaco, y caminos de construcción de alternativas, como es la propuesta de dejar el crudo en el subsuelo demandando una contribución internacional, plasmada en la Iniciativa Yasní-ITT.

La actividad petrolera, que responde a un patrón hegemónico de dominación del capital transnacional, utiliza diferentes estrategias para mimetizarse bajo urgencias nacionales. Construye presiones diversas para postergar las agendas nacionales y finalmente conlleva a incorporar nuevos territorios para la extracción de recursos indispensables para sostener el capitalismo transnacional, mientras se pierden espacios para construir el sumak kawsay.

Es indispensable, señor presidente, que abramos las puertas a diálogos amplios y respetuosos que nos permitan la transición plural y democrática hacia un modelo postextractivista, centrado en la vida y no en las demandas del capital. Hoy más que nunca, presionados por los perniciosos y graves efectos locales nacionales y globales, tenemos que superar la dependencia de los combustibles fósiles, resguardar territorios libres de petróleo, como bases para construcción del Buen Vivir, porque como usted muy acertadamente afirma “Vivir Bien es pensar no sólo en términos de ingreso per-cápita, sino de identidad cultural, de comunidad, de armonía entre nosotros y con nuestra Madre Tierra.”

En este contexto se inscribe la propuesta de las organizaciones bolivianas de allanar el camino para la no explotación de los recursos del subsuelo de la región de la Amazonia, particularmente en el Territorio y Parque Nacional Isibore Sécure (TIPNIS), territorio de los pueblos Chiman, Yuracare y Moxeño.

Solidarizándome con el proceso de cambio del pueblo boliviano y, además, consecuente con esa solidaridad, no puedo sino saludar a las organizaciones que están llamando la atención sobre los riesgos de estos proyectos extractivistas. Con el respeto que usted se merece, le recomiendo y alerto para que no sacrifiquen lo andado, que busque otros caminos para construir democráticamente una sociedad más justa y equitativa, capaz de atender las demandas de toda la población boliviana.

Con un saludo fraterno,

Alberto Acosta

Ex-presidente de la Asamblea Constituyente de Ecuador

Publicado en: Bolivia Etiquetado como: Carta a Evo Morales por lo que está sucediendo en el Territorio Indígena y Parque Isiboro Sécure

BOLIVIA: EN EL ASUNTO DEL TIPNIS, ¿POR QUÉ NO PREGUNTAMOS A LA MADRE?

17/08/2011 by maestro Deja un comentario

….. Porque su apuesta por el “desarrollo” no pasa por la generación de un nuevo modelo (acorde al nuevo contenido plurinacional que dice abrazar) sino del empecinamiento en perseguir el mismo modelo de “desarrollo” que produce nuestro subdesarrollo. No se trata de una palabra cualquiera sino del concepto que comprime la creencia última e irrenunciable de la dominación moderna. El concepto de “desarrollo” es sólo posible por la dicotomía superior-inferior que es, a su vez, un modo sofisticado de encubrir la previa clasificación racista entre civilizados y bárbaros.

En ese sentido, los procesos de “modernización” que abraza ahora nuestro nuevo Estado, asumidos como sinónimo de “progreso”, encubren esta clasificación naturalizada; pues los objetos a ser siempre “modernizados” somos nosotros (afirmamos estar en contra del capitalismo pero seguimos planificando nuestra economía a partir de sus criterios y sus expectativas). Seguimos mirándonos con los ojos del dominador, que nos hace creer que “su desarrollo” es el desarrollo que todos debemos perseguir; pero como el mundo ya no puede repartirse, en esa carrera perdemos siempre y, en efecto, logramos un “desarrollo”, pero que ya no es el nuestro. Para colmo, nuestra colonialidad naturalizada, nos hace creer que “desarrollo” y “progreso” son categoría éticas que nos prescriben el deber moral de “desarrollarnos”, como antes debíamos “civilizarnos”.

Si la historia se repite, la repiten quienes no aprenden nada de ella y no aprenden nada de sus dogmas de fe; por eso no es raro que la izquierda en este proceso (la nueva derecha del proceso) apueste por aquello que critica. En el primer volumen de El Capital, Marx muestra cómo el capitalismo naciente y su correspondiente sociedad burguesa, necesitan destruir toda forma de relación comunitaria para imponer exclusivamente intereses privados como el articulador de las nuevas relaciones sociales. Entonces, lo primero a destruir es la ligazón común, de pertenencia y reciprocidad, del campesino feudal con la tierra; esto se efectiviza con la privatización legal de la propiedad común del campo. El concepto mismo de propiedad es traducido como propiedad privada, es decir, toda propiedad sólo puede ser privada; lo que es posesión común ya no tiene ningún amparo legal, por lo tanto, es susceptible de apropiación (lo que era común ahora es de unos cuantos y lo que consagra las nueva propiedades no son las cercas sino las leyes).
El campesino moderno nace con esta nueva concepción de la tierra: ya no es algo sagrado o divino sino fuente de recursos, es decir, objeto de explotación. La expropiación “legal” de las tierras de comunidad (en el altiplano paceño) para pasar a poder de los nuevos latifundistas (los posteriores detractores del indio), tenían el mismo objetivo. Imponer relaciones sociales pasa por destruir las formas de vida comunitarias. La falacia que inventa la modernidad, para justificar todo proyecto de “desarrollo”, consiste en presentar a toda forma de comunidad como atrasada o prehistórica; pues desde la perspectiva de ella misma, todo lo que no es ella es pre moderno. Es decir, ella se pone, como juez y parte, para decidir que lo que ha destruido o lo que va a destruir, es inferior en sí y ella es lo único superior. En el concepto de “desarrollo” se halla comprimida esta concepción, desde la cual se encuentra devaluada toda forma de vida que no contenga sus valores irrenunciables: el interés individualista, la propiedad privada, la maximización de las ganancias, la codicia como ordenador de la existencia, etc.

Entonces, no se trata de rechazar la modernidad y su economía, el capitalismo, por afanes culturalistas o afirmación intercultural de las diferencias. No. Se trata del rechazo humano a una forma de vida (la moderna) que está conduciendo a la humanidad toda al suicidio colectivo del planeta. Por eso el discurso de “vida o capital” no se trataba de una afirmación folklórica sino de un juicio de hecho: persistir en el desarrollismo moderno era y es una carrera suicida, no sólo para nosotros sino para todos.

Por eso el grito de los pueblos indígenas era un grito superlativo, porque ese grito contenía el grito de la Madre (y de los Ajayus y Achachilas o, lo que dicen los indios de Norteamérica, el Gran Espíritu). Los indios se habían convertido en el portavoz de la Madre, sus defensores, quienes habían alertado al planeta entero, ellos, los primeros sacrificados del proyecto moderno. Por eso tenía sentido la constitución de un Estado plurinacional, como defensor de los derechos de la Madre tierra. Por eso era fundamental proponernos un nuevo modelo de vida que se traduzca en un nuevo modelo de desarrollo, que ya no confirme nuestro subdesarrollo como condición para el desarrollo exclusivo del primer mundo. Pero (oyendo a los portavoces gubernamentales) perseguir el mismo “desarrollo” moderno, delata un síntoma de adicción de algo que no se ha superado. El discurso entonces se hace demagogia y lo que se expresa afuera es algo en lo cual no se cree realmente. Por eso viene la pregunta: si, como dice el gobierno, los indios son manejados por las ONG, ¿por qué no preguntamos a la Madre?

La cuestión es simple. Si decimos ser “defensores de la Madre tierra”, es decir, no la concebimos como objeto sino como sujeto de derechos, por lo tanto, sujeto de expresión, entonces, ella misma puede expresarnos su parecer. Tenemos para ello su modo de comunicación, que es la hoja de coca. A ella también la consideramos como sagrada y hasta hacemos huajtas (ofrendas a la PachaMama) en palacio de gobierno. Es decir, si no creemos ya en los indios e incluso oponemos el interés nacional al interés de ellos, que ahora sería mero interés particular; preguntemos a la Madre, haber qué dice.

¿O es que ya tampoco creemos en la Madre? Y la defensa de ella es mero recurso demagógico para perseguir un proyecto que nos haga ricos, siempre a costa de alguien (en este caso de la Madre). Si el proyecto es, otra vez, la riqueza, habría que preguntarse, ¿qué clase de riqueza? Si es la riqueza moderna, entonces ya sabemos, el precio de esa riqueza es la producción de miseria. ¿Quiénes serían nuestros nuevos miserables? El enfrentamiento entre sectores campesinos e indígenas no es casual. Si los campesinos también apuestan por esa clase de riqueza entonces la tierra no es Madre sino fuente de ganancias; por eso hay cocaleros (no todos) que intensifican su producción a costa de los consumidores, pues de tanto químico que acelera las cosechas, la hoja bendita ya no produce bendición. Se convierte en fuente de ganancias. Lo sagrado se hace pagano.

El problema en el TIPNIS tiene varias aristas que, por el enfrenamiento insensato y paulatino que ha ido adquiriendo la política boliviana, gracias sobre todo a los medios de comunicación, no son fáciles de abordar en declaraciones de uno y otro lado. En principio, la posición gubernamental, errática como de costumbre, ahora insiste en el diálogo cuando previamente no propició aquello; pues lo sensato consistía en hacer del enunciado constitucional, política de Estado. Pero la posición, por principista de, por ejemplo, el ministro de la presidencia, muestra la incongruencia de esta posición con el nuevo contenido de Estado: “la consulta no puede ser vinculante porque no lo quiera yo sino porque en ningún país es vinculante”. Se olvida el ministro que ninguno de esos países es un Estado plurinacional que, además, proclama la defensa de la Madre tierra como defensa internacional. Ese apego legalista es ingenuamente colonial, pues el derecho internacional es una de las determinaciones del derecho de la conquista que se otorga, para sí, el conquistador. Es decir, postulamos la descolonización pero nos aferramos a la defensa hasta histriónica del derecho moderno, para el cual nunca fuimos sujetos de derecho sino mero objeto.
Por eso la Madre nunca tuvo derechos; si los indios son inferiores, con mayor razón la tierra, por eso el concepto de humanidad que proclama la modernidad consiste en su enajenamiento radical de su condición natural. La condición del indio es inferior porque es natural, en cambio, la condición del conquistador es superior porque es condición civil, donde hay leyes (hechas por el conquistador mismo).

Ya no es así, “el derecho ha avanzado”, dicen sus apologistas y, para ello, se amparan en la noción de “desarrollo”, con lo cual, de modo ingenuo, confirman la supeditación a la clasificación mundial que ha originado el racismo y que, en el paradigma del “desarrollo” (encubierto de modo sofisticado), deposita su última creencia: la superioridad europeo-gringo-moderno-occidental. El gobierno insiste en algo que no cree (el “mandar obedeciendo”); pues si creyera, escucharía de modo anticipado, por eso firma contratos sin atender a los afectados, sólo atiende a las necesidades de los inversores, porque también se ha creído el cuento de la inversión. Si Marx desmonta el sistema de categorías de la ciencia económica burguesa, es para mostrar su falacia encubierta: que el capital es la fuente de toda riqueza. Descubre Marx lo contrario: el capital sólo sabe desarrollar su proceso de acumulación socavando, a su vez, las dos únicas fuentes de riqueza: el trabajo humano y la naturaleza. Quien piensa que no hay nada sin inversión, es decir, sin capital, no ha entendido en aquello que consistiría una crítica al capitalismo. Éste es apenas la expresión económica de un proyecto de vida. Ese proyecto es el moderno. Entonces, no hay crítica de su sistema económico sin crítica de sus presupuestos culturales y civilizatorios.
Volvemos al inicio, ¿por qué no preguntamos a la Madre? No preguntamos porque, en el fondo, no creemos en ella, y no creemos porque somos más modernos que el conquistador. El enemigo no está afuera, está en uno mismo, naturalizado en nuestras concepciones de vida, hombre y naturaleza. Por eso toda crítica es descalificada como puro resentimiento. Porque nuestra noción del poder no ha sufrido cambio alguno y llamamos “mandar obedeciendo” a lo que es, en realidad: Yo mando y tú obedeces. Y si no obedeces, estás en contra del proceso. Y si la Madre no obedece, ella también está en contra del proceso. Entonces, todos aparecen como obstáculos del proceso; como algo a eliminar, para el “desarrollo” del proceso. De ese modo, se produce la recaída en aquello que se pretendía abandonar, la política neoliberal. Para ésta, seres humanos y naturaleza, se presentan como distorsiones del equilibrio del mercado, que siempre son vistos como amenazas externas que impiden el desarrollo de la supuesta armonía que produce el mercado (un verdadero ídolo moderno, como el capital, al cual se sacrifican, desde 1492, pueblos enteros). Que esto crean en el primer mundo se entiende, pero que esto siga siendo dogma de fe de los supuestos anti-neoliberales ya es patético.

Seguramente, la pregunta que origina estas notas, motivará la burla de algunos que están en ámbitos de decisión. Preguntar a la Madre les sonará irrisorio, cosa de indios o, como ya dicen, producto de las “siete fumadas poderosas”; tal vez haciendo eco de los detractores del proceso, aquellos despistados que ven en la crítica a la modernidad el “pachamamismo” que les produce tanta ansiedad (¿será que se conciben como los nuevos cruzados del racismo moderno, denunciando los despropósitos prehistóricos de la indiada?).

Amenazados por esta nueva cruzada (que no logró desprestigiarlos, pero no cesa de “hacerles entrar en razón”, incluso a la fuerza) los indios empiezan la marcha y, con ellos, marcha la Madre, reclamando, en primera instancia, coherencia. Que el discurso se haga política de Estado. Porque lo que está en juego no es el empecinamiento de los indios que, supuestamente, sólo desean aislarse. Veamos. De las 4’463.157 hectáreas de bosque tropical certificados en el mundo, Bolivia posee 1’474.175, es decir, el 33%, superando inclusive al Brasil, con 1’249.204, el 28%. Parte de ese 33% se encuentra en el TIPNIS. El ingreso a este territorio, por su centro neurálgico, representa inevitablemente, la colonización territorial de estos bosques tropicales. Los cuales no son sólo el pulmón del planeta sino el lugar de origen del 95% de los recursos genéticos, es decir, microorganismos, plantas y animales, de todo el planeta.

La agricultura tropical es de suma importancia para los intereses del primer mundo y sus transnacionales de los granos y los alimentos, por eso no es raro la sentencia de Kissinger: si controlas el petróleo, controlas a los gobiernos, pero si controlas los alimentos, controlas a los pueblos. La lucha por el acceso, control, apropiación, regulación y uso de los recursos tropicales es una nueva distribución geopolítica de los recursos naturales. Ya es sabida la influencia de la Empresa Brasileira de Pesquisa agropecuaria, EMBRAPA, en algunas políticas agropecuarias que se traducen en nuestro país; esta empresa creada en 1972, en plena dictadura militar, bajo auspicios de la fundación Ford, es uno de los centros de investigación que aplica y desarrolla la cultura científica hegemónica en la actualidad, es decir, el dominio y control de los recursos genéticos en beneficio de las transnacionales. Fue el mismo Ford quien financió una de las mayores destrucciones del Amazonas para la producción intensiva de caucho; la lógica de la maximización de los beneficios hace creer a la propia ciencia que puede alterar y reconducir en unos cuantos años lo que a la naturaleza le costó millones de años. Las alteraciones, en este caso, son producto de la necesidad que siempre ha tenido el primer mundo, de contar con el acceso irrestricto de todas las riquezas naturales, para beneficio exclusivo suyo.

Entonces, ¿cómo se puede insistir en que el interés de los indígenas del TIPNIS sea particular? ¿No se estará admitiendo que lo que entendemos por interés nacional, no es otra cosa que el interés de acceso y control de uno de los últimos reservorios de recursos genéticos del planeta? Sin contar, por supuesto, el petróleo y el gas que se supone existen allí. Es decir, ¿es la defensa del planeta, o sea, de la Madre tierra, interés particular? ¿Por qué una carretera debe necesariamente penetrar el corazón del TIPNIS y no bordearlo?; además habiendo otras conexiones más urgentes y necesarias (como la tan deseada conexión entre La Paz y Trinidad) y no precisamente Villa Tunari-San Ignacio de Moxos. Ahora la ABC (Administración Boliviana de Carreteras) señala que no hay todavía proyecto definido; pero entonces, ¿por qué las palabras del presidente, del sí o sí se construye esa carretera, por donde se ha proyectado, quieran o no los indígenas? ¿Por qué el llamado al diálogo, como de costumbre, se da a destiempo, cuando la marcha se inicia?

Si ya no creemos en los indios, porque se han hecho expresión de los ambientalistas y de la derecha, otra vez, ¿por qué no preguntamos a la Madre? Tenemos a yatiris, amautas y chamanes, que son los representantes del saber y el conocimiento de nuestros pueblos; ¿o es que sólo nos sirven para la foto y la imagen internacional? ¿Será que, en el fondo, no creemos en ellos ni en la Madre? Entonces, ¿cómo podemos pretender siquiera ayudarlos si no creemos en ellos? Si fuéramos primer mundo se entendería esa apuesta: dominar; pero si somos nosotros la prueba histórica de las consecuencias irracionales de aquello, ¿por qué la obstinación en perseguir algo que sólo produce miseria? La crisis ecológica no es producto de la casualidad sino las consecuencias de un modelo de vida que hace de su “desarrollo” depredador el único posible. La humanidad entera está hambrienta de alternativas, incluso el primer mundo; si es así, ¿por qué clausurar en nosotros la posibilidad de ser fieles a una apuesta que no es sólo nuestra sino mundial?

“Vida o capital” quería decir: toda recomposición de la lógica del capital es acceso, control, apropiación, regulación y abuso de los recursos naturales, en beneficio apenas del 1% rico del planeta; quienes, para colmo, apenas son los empleados de los dueños del planeta, aquellos que se aglutinan en torno a aquellos ámbitos oscuros e influyentes, como el club Bilderberg. El 1% de ese 1% son los verdaderos dueños del mundo, quienes poseen las transnacionales como la ostentación de sus business. Entre esos se encuentran las dinastías Rotschild y Rockefeller; cuya fortuna, si se repartiera entre cada uno de los 7.000’000.000 de gentes que pueblan este planeta, deberían recibir, cada uno, a 3’000.000 de dólares. Pero ni esa distribución produciría la felicidad, porque se trata de dinero maldito. Nada robado produce la felicidad, y eso lo saben muy bien los ricos del primer mundo, por eso hasta se suicidan, teniendo todo.

La única forma es hacer un alto en aquella desenfrenada apuesta por un “desarrollo” y “progreso” que nos hace volver al estado natural de Hobbes, la lucha de todos contra todos. La crisis actual es una crisis civilizatoria que se percibe en la relación entre los mitos modernos y los proyectos políticos que se proponen su realización. El “progreso infinito” es uno de ellos; el mito consiste en que es posible de ser realizado, lo cual desata la rebelión de los límites, porque ni el ser humano ni la naturaleza (fuentes de toda riqueza) son infinitos, en consecuencia, la maximización de la acumulación, como criterio de “desarrollo”, “crecimiento” y “progreso”, atenta al propio “desarrollo” y a la vida misma. Si la vida es limitada, porque es mortal, no puede imponérsele un modelo que la devalúe a ser mero sostén de un afán infinito. En eso consiste la irracionalidad de la racionalidad económica moderna, que ya no es sólo capitalista sino también socialista. La segunda critica el dominio burgués del trabajo pero insiste en el dominio de la naturaleza. Siempre hay que dominar algo, en eso consiste ser moderno. Contra toda forma de dominio es que se levanta, Hinkelammert dixit, el grito del sujeto reprimido.

Por eso, en la marcha en defensa del TIPNIS, marcha la Madre misma, porque no ha sido consultada, por un alguien que dice ser su defensor. Si lo es, que sea consecuente con lo que pregona. Que escuche y obedezca antes de actuar. Y si la Madre dice no, que sea consecuente hasta el final. Si se trata de la Madre, se trata del origen de la vida y, si no hay vida, no hay nada, ni siquiera el “desarrollo” y “progreso” que tanto se pregona. La Madre no es infinita e inagotable, es un ser vivo, un sujeto de derechos al cual debemos respeto. Por eso la frase del presidente fue de lo más desafortunada, cuando pidió a los cocaleros (para reafirmar la decisión gubernamental de construir la carretera en su fase dos, en base al proyecto original, cortando al TIPNIS en dos), “conquistar a las indias yuracares”.

La devaluación de la Madre ha traído consigo, bajo la lógica moderna, la devaluación de la mujer; lo cual no es, ni más ni menos, que la devaluación de la vida misma (porque lo femenino es fuente de vida). Conquistar significa poseer, someter algo como mío; así piensa el colonizador aunque se haga llamar intercultural. Por eso la modernidad globaliza su lógica de modo épico. Se trata del júbilo de la muerte, como única y suprema vencedora ante el vacío que queda en el universo entero, cuando se ha acabado con la vida. Por eso descolonizarse no significa cambiar de apariencia, ni de bandera ni de grito de guerra sino cambiar, en definitiva, de forma de vida.
El tránsito hacia una nueva forma de vida no es, en consecuencia, exclusivamente lógico sino existencial, es decir, no se trata de cambiar de idea sino que la idea se encarne en una nueva subjetividad, es decir, en un nuevo sentido de la existencia. Sólo quien atraviesa esto podría concebir como lógico y sensato algo como “preguntar a la Madre”. Algo que sería locura a los ojos de “este mundo” moderno. Pero, dice el mismo fundamento, al cual acude el Occidente moderno, para reafirmarse, que “Dios escogió a los débiles para vencer a los fuertes, a los ignorantes para confundir a los sabios”.

Desde la lógica de la dominación, los que marchan por la Madre, los indios, esos son los débiles e ignorantes, los irracionales, salvajes y bárbaros; pero para el propio Dios cristiano, esos son los escogidos, “lo que no es”, para poner en su lugar a lo que es: Toda dominación es un gigante de bronce con pies de barro; porque la verdadera fuerza no la tienen los que mandan. La verdadera fuerza proviene de lo débil. Por eso, el origen del poder no es el que gobierna, el verdadero origen del poder es la comunidad. Por eso ella está en todo su derecho para reclamarle al detentador actual del poder –al que se le ha transferido, de modo circunstancial, ese poder originario– el cumplir el mandato original.

Otra vez, la marcha demanda el aprender a escuchar; y el silencio sospechoso, de las voces oficiales de la defensa de la Madre tierra, no hacen sino confirmar el abandono gubernamental de los principios que dieron origen a este gobierno. Seguramente ya no hay nadie quien le recuerde, al presidente Evo, por qué había luchado.

A la oposición le duele no ser ella la que comande esta nueva apuesta por el mismo “desarrollo” que cree como el único posible; le duele que lo haga un indio y que éste les muestre la inoperancia prebendal y corrupta de su tradición. Lo que les irrita es que lo que debieron hacer ellos (pero no hicieron por ladrones), lo haga aquel que siempre despreciaron. Pero el problema ya no es ese sino que toda discusión se reduzca al modo de hacer las cosas y no al sentido que debiera tener un proyecto de desarrollo propio. El gobierno ha caído en el discurso del “desarrollo”, por eso en sus planes educativos, otra vez, se insiste en la formación de técnicos, como salvación nacional; es decir, no se concibe la manera de producir conocimiento propio sino sólo aplicar el conocimiento hegemónico, es decir, convertirnos en mano de obra apta para aplicar lo que se produce en el primer mundo. Por eso se apuesta, otra vez, de modo solapado, a la consigna colonial del “exportar o morir”; y en esa línea se encuentra la construcción de la carretera que atraviesa el TIPNIS. Se trata de una nueva conquista del territorio, ni siquiera para integrarnos entre nosotros, sino para abrir los territorios vírgenes como ampliación de los mercados, es decir, poner en bandeja de plata lo que se le antoje al capital transnacional que, para eso, tiene dinero, y mucho, para someter a un Estado que, en esa lógica, tiene necesidad de dinero, y mucho, para así sellar su dependencia estructural, con inversión, financiamiento, transferencia tecnológica, etc. Eso trae plata para repartir por supuesto (más aun cuando nuestros proyectos se circunscriben al mismo del primer mundo; presos de sus seductoras mercancías, para lo cual se requiere siempre más ingresos, como el adicto requiere cada vez más dosis), pero, a la larga, lo que ganamos no compensa lo que destruimos.

Los indios Cree tienen razón: “sólo cuando se haya cortado el último árbol, sólo cuando el último río haya muerto envenenado, sólo cuando se haya cazado al último pez, sólo entonces verás que el dinero no se puede comer”. Parece que sólo así aprenderemos que la tierra, como decía el cacique Seattle, no es nuestra enemiga (a quien hay que vencer para triunfar) sino nuestra hermana; en nuestro caso, nuestra Madre. Ojalá que no nos demos cuenta de eso cuando ya sea demasiado tarde.

La Paz, Bolivia, 14 de agosto de 2011
Rafael Bautista S.
Autor de “¿QUÉ SIGNIFICA EL ESTADO PLURINACIONAL?” y “HACIA UNA CONSTITUCIÓN DEL SENTIDO SIGNIFICATIVO DEL VIVIR BIEN”
rincón ediciones
[email protected]

Publicado en: Bolivia Etiquetado como: ¿POR QUÉ NO PREGUNTAMOS A LA MADRE?, BOLIVIA: EN EL ASUNTO DEL TIPNIS

2.000 días de Evo: ¿entre la utopía y el desencanto?

12/08/2011 by maestro Deja un comentario

¿Con qué comparar los avances y los no-avances (o fracasos)? ¿Con el régimen neoliberal anterior o con las propias promesas del proceso de cambio? ¿Basta centrarnos en la letra de la nueva Constitución, las nuevas leyes y los nuevos derechos o evaluar los resultados prácticos de esta nueva arquitectura legal? ¿Hasta dónde los límites del cambio son responsabilidad del gobierno y hasta dónde de una serie de inercias y debilidades crónicas del Estado y la institucionalidad de la cual el MAS y el “evismo” también son productos? ¿2.000 días son mucho o poco para cambiar el país? De allí dos preguntas: ¿Bolivia está mejor que “antes”? Y más importante aún, ¿existe una alternativa que mejoraría sensiblemente el actual desempeño gubernamental?

Todo ello es sin duda importante. Por ejemplo, el peronismo hizo sus reformas más importantes en cinco o seis años años (1946-1952), pero no es menos cierto que el Estado argentino contaba con una densidad, cuadros, científicos e instituciones bastante sólidos desde antes del peronismo. Más bien el movimiento justicialista se montó en ese Estado y lo reorientó en favor de las mayorías nacionales, pero en el caso boliviano, ¿qué tipo de Estado heredó el MAS? ¿Con qué cuadros cuenta? ¿Hasta dónde se pueden hacer los procesos de aprendizaje desde el poder? ¿Se favorecen en verdad estos procesos hoy o se prioriza la adhesión acrítica? ¿Hasta dónde las actuales tensiones del proceso de cambio son “creativas” (G. Linera) o se trata más bien de enredo ideológico?, ¿Cómo llenar de contenido los “grandes recipientes” como vivir bien (suma qamaña), Estado plurinacional, y varios de los postulados de la Nueva Constitución?, ¿Basta reflexionar desde la copa de la palmera o debemos bajar a tierra?

Posiblemente deberíamos partir de algunas constataciones:

– Que el evismo representa a una pluralidad de movimientos sociales realmente existentes que no son ni la panacea del debate democrático horizontal ni la dictadura sindical; que se mueven entre expansiones hegemónicas y repliegues corporativos.

– Que las tesis sobre “excepcionalidad boliviana” tienen sus límites y que una variedad de problemas que enfrenta el actual proceso de cambio lo enfrentaron, lo enfrentan y enfrentarán otros procesos similares en otras latitudes: por ejemplo, la necesidad de construir instituciones. Sin instituciones que funcionen bien -de manera democrática, sin la cultura de someterse al de arriba y ser despótico con el de abajo, con menos corrupción y más eficacia, con niveles mínimos de eficiencia y sin las actuales dosis de colonialismo interno- no habrá un cambio sustantivo en el país.

– Que la radicalidad del cambio de élites y la descolonización de facto que vive Bolivia -y que ha cambiado de manera sustancial las relaciones intersubjetivas entre las personas- no debe confundirse con la radicalidad de las nuevas élites. Dicho de otro modo: en Bolivia no estamos poniendo en cuestión ni el capitalismo ni la modernidad pero sí una historia de colonialismo interno y de marginación de las mayorías nacionales que impidió hasta ahora construir un país más igualitario y una sociedad más justa. Posiblemente tenga razón un editorial del mensual Día D de Tarija, que sostiene que todo -refiriéndose a los cambios- queda “a medias”. Posiblemente ese fue el problema del 52 y lo sea hoy por varias de las causas señaladas antes. “Ya se trate de obras de infraestructura, procesos de transformación institucional, ejercicio de derechos, programas de desarrollo, etc., todo parece quedar inconcluso”… ¿No nos remite esto -de nuevo- a las carencias institucionales? Pienso que sí, pero como la izquierda y el poscolonialismo abandaron esta discusión hoy institución/institucionalidad es sinónimo de liberalismo o derechismo. O se intenta resolver utópicamente el problema propiciando cambiar el “eficientismo” neoliberal por la “comunitarizaicón” del Estado.

– Que la democracia boliviana no está en riesgo. Que no hay ninguna venganza étnica ni racismo al revés.

– Que hay poca voluntad oficial de debatir. Que la conservación del poder se impone por sobre la agenda de los cambios. Y que la oposición no da signos de capacidad para superar al gobierno actual.

– Que, con todo, Bolivia en muchos sentidos está mejor, y en otros al menos no está peor que “antes”.

Y una cuestión clave: ¿Desde dónde cuestionar los “límites” de la actual gestión? Por ejemplo Tristán Platt sostiene que el ayllu debe ser el modelo del nuevo país. En un debate en el marco del Congreso de Etnohistoria planteó -con cierta violencia verbal y simbólica- esta posición sin desarrollar cómo podría pasarse del modelo del ayllu a una hegemonía nacional en un país donde los ayllus solo representan a una pequeña parte de la población. Algunos -no todos- los firmantes del “Manifiesto por la reconducción” seguramente coinciden con esta visión. No se trata de una chicana, pero no deja de ser complicado -por decir lo menos- que alguien que con certeza tiene su seguro de salud en Escocia, estudió en una universidad prestigiosa, y hace de su saber sobre la historia y la antropología del ayllu un “capital” valorizado en el mercado académico global impulse -sin ninguna consecuencia para sí mismo- una visión romántica de la mezcla de prácticas democráticas y carencias hasta niveles inhumanos que caracterizan al ayllu actual -esos ayllus que los antropólogos visitan y donde pasan algunas temporadas para sus etnografías pero luego abandonan hacia sus universidades de elite donde pasan una vida más plácida.

Si no ubicamos en este plano terrenal las contradicciones desarrollismo/vivir bien no llegaremos a ningún lado. Eso no implica -por si acaso- justificar o impulsar cualquier proyecto “modernizador”. El paso de esta constatación a la necesidad de construir una carretera por el Tipnis está lleno de cuestiones que hay que discutir, básicamente a quiénes beneficia y a quienes perjudica esa carretera. Una de las consecuencias de la debilidad institucional -y eso no es un problema desde 2006 sino desde 1825- es que el “Estado débil y la sociedad fuerte” a menudo genera un sistema en el que se imponen quienes más capacidad e influencia y/o movilización tienen, en este caso los cocaleros frente a los indígenas del Tipnis.

Sin duda hay un estancamiento político-ideológico. Pero solo podrá avanzarse si los cuestionamientos se hacen con realismo sociológico (que no es lo mismo que realpolitik), aterrizando los planteos y tratando de ir evaluando la construcción del nuevo “Estado plurinacional” antes de apresurarnos a destruir el “Estado-nación”. Ante ciertas impaciencias por agarrar la maza y empezar a golpear deberíamos recordar que los países “sin Estado” se parecen más a Haití o Somalía que a los paraísos anarquistas alguna vez soñados.

Fuente: http://www.paginasiete.bo/

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Tensiones y contradicciones del proceso de cambio

25/07/2011 by maestro Deja un comentario

La reciente publicación de dos documentos contrapuestos quizás es la mejor escenificación de las tensiones, contradicciones y posicionamientos políticos, a veces complementarios, a veces enfrentados entre sí, que vive nuestro proceso.

Por un lado, desde la Vicepresidencia se ha lanzado el documento “Las tensiones creativas de la revolución, la quinta fase del Proceso de Cambio”, escrito por Álvaro García Linera, sobre la base de su discurso el 22 de enero del 2011 en la Asamblea Legislativa durante las celebraciones por el primer aniversario del Estado Plurinacional. Por otro lado se ha lanzado a la opinión publica el manifiesto “Por la recuperación del proceso de cambio para el pueblo y con el pueblo”, firmado por varios conocidos intelectuales bolivianos, algunos de ellos además referentes por haber ocupado distintos cargos públicos en el ejecutivo de Evo Morales, como Alejandro Almaraz, quien ha sido el mejor Viceministro de Tierras que hemos tenido, o Raúl Prada, ex Viceministro de Planificación Estratégica del Estado.

Una mirada a los dos documentos puede darnos algunas claves para entender la coyuntura actual del proceso en Bolivia y el complicado horizonte que se nos dibuja a todos los y las que nos consideramos militantes del proceso de cambio.

Fases del proceso de cambio

Nuestro Vicepresidente define cinco fases del proceso revolucionario que estamos viviendo desde que en el año 2000 estallara la Guerra del Agua hasta el momento actual, proceso por el que han pasado 5 presidentes en 5 años hasta la victoria de Evo Morales, fases que detallan la construcción de un proyecto común y de una hegemonía nacional popular.

Una primera fase caracterizada por el ciclo de lucha que transcurrió de 2000 a 2003, pues si bien desde años antes se habían dado luchas por la tierra y el territorio en Bolivia, principalmente por parte de los pueblos indígenas del oriente boliviano, germen de la reivindicación de la convocatoria de una Asamblea Constituyente, es con la Guerra del Agua en Cochabamba, guerra popular profundamente antiliberal y con raíces en las luchas antiglobalización, que se da el primer paso de recuperar una memoria histórica de lucha, una unión de las clases populares y subalternas, campesinos, indígenas, obreros fabriles, estudiantes y clases medias urbanas. Guerra del Agua continuada con la Guerra del Gas, con decenas de compañeros y compañeras muertas por las balas del ejército en las calles de El Alto.

Y en este punto llega una segunda fase, la que va de 2003 a 2008, definida como la del empate catastrófico, en el que tras las decisiones populares en cabildos y asambleas de no tomar el Palacio presidencial mediante la utilización de la violencia política, y la apuesta de utilizar el recurso de la vía institucional, en diciembre de 2005 un indígena y el Instrumento Político para la Soberanía de los Pueblos llegan al gobierno, aunque como se vería después, tomar el gobierno no equivalía a tomar el poder. Poder que seguía estando en las mismas manos de siempre, de una derecha política, económica y mediática que utilizo todos los medios a su alcance, violentos y golpistas, para tratar de ganar mediante métodos fascistas lo que había perdido en las urnas.

La tercera fase definida por García Linera es la que, en paralelo a la segunda, se inicia el 22 de enero del año 2006 cuando Evo Morales Ayma es declarado Presidente de la República de Bolivia. Es la fase en la que la capacidad de movilización es convertida en presencia estatal gubernamental. La contradicción antagónica de un gobierno controlado por los subalternos y un poder de Estado dominado todavía por las clases dominantes nos sumerge en una fuerte dinámica de confrontación. Y aunque García Linera no se adentra en la cuestión, esta fase es la de la transición del estado republicano y colonial al Estado Plurinacional mediante la convocatoria y desarrollo de la Asamblea Constituyente en Sucre.

Nos adentramos en la cuarta fase, la del punto de bifurcación, y esperemos que de no retorno. Ante el choque y confrontación de dos bloques antagónicos, la derecha es derrotada política y militarmente (después llegaría la derrota electoral en diciembre de 2009 cuando Evo revalida su mandato con el 64% de los votos). No podemos olvidar a nuestros hermanos y hermanas sometidas en Sucre a humillaciones racistas en mayo de 2008, la quema de instituciones estatales en el oriente boliviano y la masacre de campesinos el 11 de septiembre de ese mismo año en Pando. La captura de un grupo terrorista de ex mercenarios de la guerra en Yugoslavia en abril de 2009 o la presentación como candidato de la derecha a Vicepresidente del propio prefecto de Pando encarcelado como autor intelectual de la matanza de campesinos hizo el resto para terminar de desarticular el proyecto político racista de la derecha.

Y así llegamos a la quinta fase del proceso de cambio, la actual, la que el Vicepresidente García Linera define como la de las tensiones creativas, contradicciones secundarias (Mao las definía como contradicciones en el seno del pueblo) pero también creativas que son (si se manejan de manera adecuada) motor del proceso de cambio. Contradicciones y tensiones que giran alrededor de la caracterización, velocidad y profundidad del proceso de cambio. Se nos definen cuatro tensiones dentro de esta quinta fase que repasaremos a continuación.

Tensiones creativas

La primera de las tensiones está referida la tensión entre Estado y movimientos sociales. Esta tensión es probablemente la más compleja de todas las que se analizan. Lo primero porque exige una distinción entre Estado y gobierno, lo segundo porque sin atrevernos a definir en este momento si este es el Gobierno de los Movimientos Sociales, en cualquier caso sí que los movimientos sociales y pueblos indígenas, tanto sus bases como su dirigencia, asumen como suyo este gobierno.

La segunda de las tensiones, enlazada con la primera, es la de la flexibilidad hegemónica frente a la firmeza en el núcleo social. Es decir, la necesidad de un nuevo mapa de alianzas políticas para construir hegemonía, pero manteniendo la conducción del proceso en manos de las clases plebeyas. Sin embargo habría que preguntarse si los últimos acontecimientos y decisiones, como la introducción de 2 artículos en la Ley de Revolución Productiva que dan entrada libre a organismos genéticamente modificados en medio de las declaraciones positivas del agronegocio cruceño, o el proyecto de ley que legaliza todos los autos ilegales (más de noventa mil registrados hasta el momento) promovido por senadores del MAS pero en la que se dan una mezcla de intereses legítimos de sectores populares con una serie de intereses de mafias ligadas al contrabando, contribuyen a construir una hegemonía nacional popular u otro tipo de hegemonía que puede poner en peligro el rumbo de nuestro proyecto político.

La tercera tensión es la que se da entre los intereses generales, y los intereses particulares y privados. Es cierto que después de las reivindicaciones colectivas del ciclo de lucha que permitieron a Evo Morales y el MAS llegar al gobierno, después del cumplimiento con más o menos matices de la Agenda de Octubre, nacionalización y convocatoria de la Asamblea Constituyente, los movimientos se han replegado y han pasado a reivindicar demandas más sectoriales. Pero el análisis es más complejo de lo que parece, el que las reivindicaciones sean territoriales o sectoriales no nos puede hacer pensar que son particulares. Tampoco podemos olvidarnos de un año 2010 donde la acumulación de contradicciones (marcha de la CIDOB en oriente, conflicto con colonizadores muertos por la policía en Caranavi, las tres semanas de bloqueo en Potosí, etc.) terminaron con una respuesta popular que obligo a derogar el decreto 748 de nivelación de precios, más comúnmente llamado gasolinazo.

La cuarta de las tensiones es la referida al Socialismo Comunitario del Vivir Bien. Es decir, industrialización versus Madre Tierra. Probablemente la más importante de las contradicciones que vive nuestro proceso de cambio, como lograr una industrialización y un desarrollo para un país saqueado y esquilmado de todas sus riquezas, sin prácticamente industria, a la vez que esto se da en armonía con la Madre Tierra y bajo el horizonte del Vivir Bien. Aquí debemos discrepar con el Vicepresidente en cuanto a que Vivir Bien sea utilizar la ciencia, la tecnología y la industria para generar riqueza, por mucho respeto a la naturaleza que haya en este proceso. Vivir Bien en estos momentos supone construir un nuevo proyecto político sustentado en pilares como la descolonización o despatriarcalización, que desarrollen el Estado Plurinacional, que nos introduzcan en otras lógicas, en las que quizás no salgamos del sistema mundo capitalista, pero si nos permitan construir una transición hacia otro modelo económico.

Teniendo presente esta tensión, no podemos caer en los turbios movimientos que se dan en algunos sectores para profundizar las brechas coyunturales que surgen por esta dinámica de contradicciones entre gobierno y movimientos. Es legítimo la disputa política y el marcaje férreo en la defensa de nuestra Madre Tierra, pero no cuando esa defensa se da buscando divisiones al interior de las ejecutivas de las organizaciones, o entre las organizaciones y el gobierno, por medio de plataformas u organizaciones como LIDEMA (Liga de Defensa del Medio Ambiente), financiada por el programa PL-4801 de USAID, la Agencia Internacional de Desarrollo de los Estados Unidos, agencia que se ha demostrado varias veces operadora de los intereses del Departamento de Estado y que en Bolivia realiza acciones de espionaje ante la ausencia del embajador y su cuerpo diplomático, expulsados en 2008.

Reconducción junto al gobierno o frente al gobierno

En esta coyuntura es donde se ha lanzado a la opinión publica el manifiesto2 “Por la reconducción del proceso de cambio para el pueblo y con el pueblo” en el que se hacen una serie de críticas al gobierno basadas en cuestiones económicas, como que a pesar de la nacionalización las transnacionales siguen en poder de nuestros campos hidrocarburiferos, que se está financiando al capital internacional con nuestras reservas internacionales (en niveles altísimos por encima de los diez mil millones de dólares), reforzándose así mismo el modelo extractivista mientras se sigue acumulando deuda multilateral. En el manifiesto se lanzan además graves acusaciones políticas como la violación de la Constitución Política del Estado, el giro autoritario del gobierno y el abandono de la construcción del Estado Plurinacional. A la vez, el manifiesto lanza una serie de propuestas sin mucho contenido político, o precisamente con tal alto contenido que lleva a la ambigüedad y con las que todos y todas podemos estar de acuerdo, defensa de la Constitución, de la participación, ejercer la interculturalidad, construir el Estado Plurinacional comunitario y autonómico…Sin embargo ninguna de las anteriores ocupa el primer lugar en el listado de propuestas con la que termina el manifiesto, sino que este lugar le corresponde a la conformación de una Coordinadora Plurinacional de Reconducción, lo cual se parece sospechosamente a algún tipo de articulación política, quizás no (todavía) la creación de un nuevo partido político, pero si un movimiento que tiene ya reuniones programadas, primero en Cochabamba, y después en otros departamentos, prácticamente definiendo como traidor al gobierno, impulsando una política frentista que no construye, sino todo lo contrario.

La autoría del manifiesto tiene una homogeneidad en cuanto a su composición, clase media, urbana, de un ámbito intelectual, lo cual es muy legítimo, pero con una heterogeneidad en cuanto a posiciones políticas, desde compañeros que han sido parte institucional de este gobierno, a otros que están enfrentados a él desde hace varios años. En cualquier caso, y aunque se ha buscado, no ha contado con la firma de movimientos sociales ni colectivos urbanos que están en posiciones críticas con este gobierno pero con una lealtad al proceso de cambio que les lleva a plantear su crítica al interior y no al exterior en una actitud que además es alimentada por algunos medios de comunicación e intereses de la derecha.

Además, ya ha provocado algunas pequeñas divisiones al interior de las organizaciones, lo cual es bien peligroso. Es de resaltar la actitud de madurez política del CONAMAQ planteando3 que siempre ha tenido una posición crítica frente a las acciones gubernamentales, pero considerándose a la vez guardián del proceso de cambio que construyen los movimientos indígenas desde antes de la Asamblea Constituyente y que ahora coyunturalmente dirige Evo Morales.

Todo esto además solo puede llevar a un repliegue de filas oficialistas, un cierre de los espacios de reflexión y crítica interna, en perjuicio de los compañeros y compañeras que al interior del ejecutivo, están trabajando y peleando por construir el Estado Plurinacional bajo el horizonte del Vivir Bien.

Como encarar la transición

Estamos viviendo un tiempo histórico, una transición hacia otro modelo, modelo en construcción, además de en disputa. No puede haber propuestas alternativas de ningún lado que no profundicen en una plurinacionalidad descolonizadora, en el pluralismo democrático, jurídico, cultural lingüístico, etc. que ofrece nuestra Constitución. Transición en la que, y aquí volvemos a coincidir con el Vicepresidente, el modelo alternativo de generación y distribución de la riqueza es el de la economía plural con liderazgo estatal en los sectores estratégicos de generación del excedente.

En estos momentos es urgente un mayor acercamiento entre gobierno y movimientos, no solo a nivel de dirigencias, legítimamente elegidas, sino especialmente con las bases. Debemos convertir de nuevo al MAS-IPSP en el instrumento político de los pueblos, implementándolo territorialmente, abriendo mayores cauces de participación y debate para construir desde adentro, para una real construcción del proceso de cambio también desde las bases y los sectores populares y no solo desde el gobierno, con lealtad al proceso de cambio, pero también con una mirada crítica sobre la burocracia, tecnocracia, peguismo, corrupción, y porque no decirlo también, la derecha instalada en nuestro gobierno, a la que hay que combatir siempre, aunque sin hacerle el juego a todos los que están esperando y operando para convertirse en alternativa electoral en 2014. Alternativas electorales con las que nunca, bajo ninguna circunstancia, vamos a profundizar y mucho menos radicalizar el proceso de cambio.

Propuestas desde la reflexión son urgentes y necesarias en estos momentos, ahora es cuando. No podemos desaprovechar este momento histórico, incluidas crisis, tensiones y contradicciones, debemos valernos de ellas para avanzar, construir y profundizar una transición bajo otro horizonte político y civilizatorio, el horizonte de la descolonización y el Vivir Bien.

*Militante del proceso de cambio

1 http://www.usaid.gov/policy/budget/cbj2007/an/pl480.html

2 http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2011062207

3 http://www.cambio.bo/noticia.php?fecha=2011-06-24&idn=48314

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Diversidad en movimiento.

28/06/2011 by Vitalio Deja un comentario

Las relaciones complejas entre los niños, como actores en el centro de una pluralidad de espacios de socialización, y la calle, como territorio del espacio público urbano y símbolo de la metropolización en los países andinos, fue el objeto de análisis durante el Coloquio Internacional “Los niños y la calle en los países andinos – Precariedad, socialización y dinámicas urbanas”. El Coloquio Internacional de Ciencias Sociales se ha realizado del 15 al 17 de junio de este año en la ciudad de La Paz, sobre la base de tres paneles: la calle como espacio de trabajo y de identidad de los niños; la calle como espacio marginal de supervivencia y de socialización de los niños; la infancia en la calle: ruptura y fragmentación de las dinámicas urbanas andinas. ¿Se puede hablar de una urbanización de la cuestión de la infancia en los países andinos a lo largo de las últimas décadas? ¿Cuál es el espacio actual de los niños en una metropolización que se ha acompañado de una creciente precariedad presentando nuevas formas de manifestación, son las preguntas analizadas durante el encuentro.

La intención fue de generar una reflexión colectiva sobre la cuestión del género en la relación del niño y de la niña con la calle; el rol y el estatus del niño según su actividad “lícita” o “ilícita” en el espacio público; las declinaciones de las trasgresión y la relación con las autoridades públicas y la sociedad dominante; los contextos de socialización marginales y el rol de los pares; las rupturas familiares y las relaciones hermandad; las problemáticas de la edad; la infancia como construcción sociocultural; y cuestiones de método, de epistemología y de ética, explica Robin Cavagnoud, investigador principal del Instituto Francés de Estudios Andinos, organizador del coloquio internacional que tiene el respaldo del Instituto Francés de Estudios Andinos (IFEA), el Postgrado en Ciencias del Desarrollo de la Universidad Mayor de San Andrés (CIDES-UMSA), la Embajada de Francia y el Museo Nacional de Etnografía y Folklore MUSEF (http://www.musef.org.bo/cgi-bin/koha/musef/musef-actividades.pl?op=4&cod=448). El coloquio internacional de ciencias sociales conto con la participación de investigadores de Francia, Ecuador, Colombia, Perú, Chile y Bolivia.

Durante el encuentro con el Sr. Embajador de Francia, Antoine Grassin, pude agradecer la Embajada de Francia para permitirme la presentación del libro “Diversidad en Movimiento” en un espacio académico de alto nivel, mencionando el compromiso de la Embajada Francesa hacia la infancia trabajadora que en marzo 2003 ha organizado un seminario internacional en la Paz invitando una docena de delegados de niños y adolescentes trabajadores organizados (ver memoria del seminario publicada por el Defensor del Pueblo) y también el compromiso de Alain Lipiez, ex candidato presidencial francés (Verdes) y ex Presidente de la Comisión del Parlamento Europeo para la relación con la Comunidad Andina.

Robin Cavagnoud, investigador principal del Instituto Francés de Estudios Andinos IFEA (www.ifeanet.org) ha enfatizado que” la infancia es actualmente en el centro de las preocupaciones nacionales e internacionales. Por lo tanto, este coloquio presentó un importante interés tanto para la comunidad científica como para los profesionales del sector social y los decidores políticos públicos. Si el respeto por los derechos del niño es el principal objetivo de la Convención de los Derechos del Niño ratificada por casi todos los países en 1989, la calle representa uno de los numerosos escenarios en el cual el niño se encuentra en posición de gran vulnerabilidad y en el cual muchos de sus derechos no están reconocidos. Además de entender mejor la situación de los niños en la calle, este coloquio contribuyó en enriquecer el debate actual sobre la noción de “interés superior del niño” aportando elementos de conocimiento útiles en la elaboración de políticas de la infancia en los países andinos.”

Marcela Salgado, socióloga y profesora ayudante del Departamento de Geografía de la Universidad de Chile, ha comentado al Observatorio SELVAS que “las temáticas abordadas, además de significar un esfuerzo por posicionar las problemáticas de y desde la infancia en los países altoandinos, brindaron la posibilidad de percibir aromas, colores y rostros de movimientos en cuya potencia puede encontrarse una semilla para la reivindicación de nuestros niños y niñas. Si bien que queda mucho por hacer, experiencias como ésta nos permiten conocer nuestras particularidades y así identificar las debilidades y potenciar las fortalezas para construir un futuro más digno para nuestros pueblos”.

Sandra Espinosa Navarro, consultora social de Quito, ha subrayado que “me parece fundamental generar espacios para conocer lo que se está haciendo tanto en estudios sociales, como en proyectos ejecutándose en temas de niñez; en este caso: niñez en la calle, una variedad de experiencias muy ricas y enriquecedoras; no solo por una motivación académica, principalmente para fomentar el diálogo de saberes y el debate de contenidos. Hay temas sensibles que han generado posiciones radicales y a veces irreconciliables que no permiten avanzar y atender a la niñez, escuchando sus necesidades reales y apreciaciones valiosas”.

Ha participado en el seminario internacional también Antonella Invernizzi, consultora independiente-Francia e investigadora honoraria de la Universidad de Swansea – Reino Unido: esta destacada experta a nivel mundial (ha investigado la infancia trabajadora en Perú, Portugal y Grecia), ha subrayado que “la nociones dominantes de explotación del trabajo infantil a nivel internacional desconocen los aspectos sociales, culturales y económicos y el punto de vista de los niños, adolescentes y adultos. Su aplicación rígida, asociada a imágenes de la infancia, la familia y el trabajo propias a los países del norte desafortunadamente lleva a la conclusión que toda tarea realizada por el niño pobre es una forma de explotación. Eso puede limitar considerablemente la capacidad de intervenciones, políticas sociales y procesos de implementación do les derechos de los niños de construirse sobre los recursos, y las formas de protección, socialización, autonomía y solidaridad que existen entre niños trabajadores y en sus comunidades”.

Recomendamos la lectura del excelente texto de Antonella Invernizzi y Brian Milne, “Are children entitled to contribute to international policy making? A critical view of children’s participation in the international campaign for the elimination of child labour” (en International Journal of Children’s Rights 10: 403-431, 2002) y tambien del libro “Beyond article 12: Essential Readings in children’s participation” – Henk van Beers, Antonella Invernizzi y Brian Milne (http://www.knowingchildren.org/reading.php) y “La vie quotidienne des enfants travailleurs”, L’Harmattan 2001.

Las ONGs Tierra de Hombres, Save the Children, ECPAT and Nobody’s Children Foundation el dia el 26 de mayo en el Parlamento Europeo junto a el Sr. Mariya Ivanova Nedelcheva (Bulgaria), miembro del Parlamento Europeo, han presentado los resultados del informe publicado recientemente bajo el título: “Vulnerabilidad a la explotación y a la trata de niños, niñas y adolescentes búlgaros en Grecia” (Antonella Invernizzi).

Este informe es el resultado de meses de observación a pie de calle en Thesalonica, Grecia, dirigido a la identificación de niños/as de origen búlgaro en situación de calle y su vulnerabilidad a la explotación infantil. Llevado a cabo con técnicas de investigación, el informe dirige una serie de recomendaciones específicas a los gobernantes, ONGs, organizaciones internacionales, actores de la sociedad civil y comunidades, y a los actores intergubernamentales incluyendo a la UE (http://tdhinfancia.blogspot.com/2011_05_01_archive.html).

PRESENTACION LIBRO “DIVERSIDAD EN MOVIMIENTO”

Durante el coloquio internacional se ha presentado el libro “Diversidad en movimiento – Experiencias de participación infantil para construir un nuevo proyecto emancipatorio y decolonial desde las organizaciones de niños, niñas y adolescentes indígenas y de los sectores populares de la Región Andina (Ecuador, Bolivia, Colombia)”, Ediciones Antropos, auspiciado por Terre des Hommes TDH Italia. Esta investigación realizada por Cristiano Morsolin, ofrece una panorámica de algunas experiencias de participación infantil. En particular evidencia algunas praxis y buenas prácticas para construir un nuevo proyecto emancipatorio y decolonial desde las organizaciones de niños, niñas y adolescentes indígenas y de los sectores populares a nivel regional andino, considerando específicamente Colombia, Ecuador y Bolivia. La herramienta de la “biografía narrativa” permite que los mismos actores y protagonistas visibilicen sus vivencias y diseñen sus conceptos, propuestas de vida y de lucha en una óptica emancipadora. En las conclusiones se visibilizan algunas propuestas y pistas de acción colectiva y de pedagogía critica con relación al paradigma del Buen Vivir, del trabajo formativo Wawa Yanapak en la cosmovisión andina.

En la post-facción Elizabeth Patiño, ex Vice Ministra de la Familia e Juventud de Bolivia, hace un análisis comparativo entre los procesos en Ecuador y Bolivia para valorar la actoria socio-política de las organizaciones de niños, niñas y adolescentes.

Robin Cavagnoud, investigador principal del Instituto Francés de Estudios Andinos IFEA de La Paz, ha comentado: “En los países andinos como Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, la mayoría de los niños, niñas y adolescentes trabajadores se encuentran en las zonas rurales donde su participación tiene una fuerte aceptación de parte de las familias y de la comunidad en el marco de su socialización y su desarrollo. La participación económica de los niños no es una imposición de los padres sino que su compromiso en los trabajos de la chacra o del pastoreo de animales es una actividad inherente a su pertenencia cultural. Esta observación es particularmente relevante en los niños/as y adolescentes indígenas a quienes Cristiano Morsolin da la palabra en su libro. Sin embargo, las legislaciones nacionales e internacionales, es decir la mayoría del cuerpo político y de los actores de los organismos internacionales tienen un punto de vista diferente acerca de la participación de los niños en la economía domestica lo cual provoca un desfase muy profundo entre los textos jurídicos y legales, y las practicas culturales cotidianas de los niños”. Javier Herrán Gómez, Rector de la Universidad Politécnica Salesiana UPS, sede Cuenca (Ecuador) destaca que “la investigación muestra como el encuentro desde la diversidad favorece el conocerse, rompe prejuicios y construye caminos de participación. Analizar los problemas desde la diversidad y cosmovisiones distintas es ya una práctica de una nueva forma de ser ciudadanos y ciudadanas que se liberan de esquemas históricos y rompen con divisiones y exclusiones. Los niños son los nuevos actores de una emancipación que busca la afirmación cultural, la valorización de los saberes locales para la construcción de una nueva sociedad en donde “el cóndor y el águila vuelen juntos. Hacer un mundo donde quepan muchos mundos, como proponen estos pequeños amigos y amigas de Cristiano Morsolin”.

Tuve el placer de presentar personalmente el libro “Diversidad en Movimiento” al diputado Jorge Medina, Presidente de la Comisión de Naciones y Pueblos Indígenas, Originarios, Campesinos, Culturas e Interculturalidad, a la Viceministra Gardy Costas – Igualdad de oportunidades (ver foto), a Griselda Sillerico – Defensoría nacional del Pueblo, a Silvia Tamayo – concejal del Municipio Mayor de La Paz.

Compromiso por el reconocimiento de los derechos de los niños trabajadores

La Organización Católica Internacional para los Derechos de la Infancia (BICE) y otras redes mundiales como Centro Tricontinental CETRI, Movimiento Mundial por la infancia, Business & Human Rights de Londres, Observatorio Internacional sobre justicia juvenil de Bruselas, han anunciado el compromiso de la “Comisión de Naciones y Pueblos Indígenas, Originarios, Campesinos, Culturas e Interculturalidad” de la Cámara de Diputados de Bolivia con respecto a la Unión de niños y niñas trabajadores (UNATsBO) de Bolivia. Este reconocimiento se ha producido gracias al apoyo de esta institución en los sectores de la salud, la educación, el trabajo, la organización, el entretenimiento, la identidad y la justicia para los niños, niñas y adolescentes que trabajan en las calles como limpiabotas, vendedores ambulantes, recicladores, vendedores de periódicos. Sin embargo, de acuerdo con el representante nacional, el congresista Jorge Medina, aún queda mucho por hacer para proteger a esta categoría y es necesario coordinar todos los sectores para poder evaluar cuidadosamente todas las propuestas en favor de los más vulnerables de la sociedad, en particular la de los niños. La reunión se celebró en La Paz, y han asistido representantes de los niños, niñas y adolescentes que trabajan en todo el país, destaca una nota de la agencia del Vaticano FIDES, difundida en 6 idiomas (http://www.fides.org/aree/news/newsdet.php?idnews=31433&lan=spa).

El trabajo infantil es una realidad innegable, fruto de la valentía de niñas, niños y adolescentes trabajadores inmersos en un sistema económico político y social excluyente. Frente a este hecho, los niños, niñas y adolescentes trabajadores de Bolivia han intentado encontrar un verdadero espacio de participación donde puedan ejercer un rol protagónico. El Observatorio sobre Latinoamérica SELVAS sigue visibilizando esta movilización social NATs para construir nuevas políticas públicas incluyentes (www.cetri.be/spip.php?article2190&lang=es).

Cristiano Morsolin, trabajador social italiano y operador de redes internacionales para la defensa de los derechos de los niños, niñas y adolescentes. Trabaja en Latinoamérica desde 2001 con experiencias en Ecuador, Colombia, Perú y Brasil. Co-fundador del Observatorio sobre Latinoamérica SELVAS.

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Por la recuperación del proceso de cambio para el pueblo y con el pueblo

28/06/2011 by maestro Deja un comentario

Hermanos y Hermanas:

 
Quienes firmamos este manifiesto no nos atribuimos representación alguna. Simplemente asumimos la obligación moral de dar nuestra palabra honesta y comprometida frente a los difíciles momentos que vive nuestro país, identificándonos con lo que sienten y piensan muchas bolivianas y bolivianos.
 
Cuando en el año 2000 los bolivianos y bolivianas rompimos con las formas de hacer política y economía a las que nos habían condenado todos los gobiernos, despojándonos casi de todo lo material y espiritual, decidimos ponernos de pie y cambiar las cosas por nosotros mismos. Así, derrotamos al enemigo común de nuestro pueblo y de otros pueblos como el nuestro: el Estado colonial, los malos gobiernos, los organismos financieros, como el FMI y el BM, las transnacionales, las oligarquías, los partidos políticos y los aparatos represivos.
 
Nuestras armas fueron las piedras y los palos, pero, ante todo, la capacidad de indignación y lucha, recuperadas ante el desprecio con el que se nos gobernó y oprimió, siempre en nuestro propio nombre y en el ajeno beneficio de las élites privilegiadas y el capital transnacional. Nuestra forma fue la movilización, por eso respondemos a los movimientos sociales y a las naciones y pueblos indígenas y originarios. Practicamos esa democracia que siempre hemos querido: la directa, la participativa, sin intermediarios, en asambleas y cabildos, en las plazas, las calles, los sindicatos, las comunidades, los ayllus y los territorios, deliberando, decidiendo y ejecutando lo que decidíamos. Cambiamos el rumbo del despojo de nuestros bienes comunes y de nuestro patrimonio nacional construido por las generaciones de nuestros padres y abuelos, madres y abuelas, y decidimos, como en el 2000, 2003 y 2005, que el destino de éstos debería ser el bienestar, la dignidad y la libertad de los que habitamos en este territorio, sin exclusión ni discriminación. Derrotamos al proyecto neoliberal, a la política partidaria excluyente, circense, mercantilista y corrupta, y le devolvimos el sentido ético a lo político, entendiéndolo como la capacidad colectiva de construir un destino común.
 
Fue así como la gente sencilla y trabajadora del campo y la ciudad, los y las ciudadanas, con su lucha y su esperanza, y desde sus comunidades y organizaciones de base, abrió el proceso de cambio, dándole la finalidad de transformar profundamente la injusta realidad que ha imperado siempre y de construir un nuevo Estado y una nueva sociedad, donde todas las personas convivan en equidad, justicia y fraternal armonía, entre sí y con la gran comunidad de vida que expresa nuestra Madre Tierra.
Hoy, en el año 2011, al quinto año de gobierno del Presidente Evo Morales, todos y todas nos preguntamos: ¿Cómo estamos? ¿Qué ha pasado? ¿Cuál es la situación y el futuro del proceso de cambio que hemos abierto entre todos y en el que hemos depositado nuestras esperanzas de un mejor futuro colectivo?
En lo económico
Hoy la gran mayoría de nuestro pueblo se encuentra básicamente en la misma situación de pobreza, precariedad y angustia en la que estuvo siempre. Pareciera que los que más mejoraron son los que siempre estuvieron bien: los banqueros, las transnacionales petroleras y mineras, los contrabandistas y los narcotraficantes. El gasolinazo del 26 de diciembre ha evidenciado que la gestión económica de este Gobierno se dirige a reproducir y restaurar las viejas estructuras que mantuvieron históricamente al país en la pobreza y la opresión, y no a la construcción de otras nuevas, justas y liberadoras, como es el mandato del pueblo boliviano.
 
A 5 AÑOS DE LA NACIONALIZACIÓN, LAS TRANSNACIONALES SIGUEN EN PODER DE NUESTROS CAMPOS HIDROCARBURÍFEROS.
 
La nacionalización decretada el 1 de mayo de 2006, para hacerse real y efectiva, tendría que haberse consumado en una rápida secuencia de acciones centradas en la reapropiación material de los hidrocarburos, en toda la cadena productiva, por parte del Estado boliviano expresado en YPFB. Sin embargo, hasta la fecha, ese proceso se ha reducido a la sola recuperación de los sectores secundarios del transporte y la refinación. A cinco años de su refundación, YPFB no opera, salvo alguna posible excepción irrelevante, ningún campo hidrocarburífero en producción, y no muestra la voluntad de imponer su estrategia ni hacer prevalecer los intereses nacionales frente a las empresas contratistas, como correspondería en ejercicio del inalienable derecho propietario del Estado boliviano, honrando el discurso de “socios no patrones”. La inconsecuencia con el interés nacional ha llegado a la inconcebible situación de adquirirse, a alto precio, la mayoría accionaria en determinada empresa hidrocarburífera, para luego ceder a la socia transnacional la condición de operadora y, consiguientemente, el dominio efectivo del proceso productivo.
 
Las transnacionales petroleras, supuestamente nacionalizadas, se han beneficiado de injustas y leoninas indemnizaciones cargadas a YPFB. Así ocurrió, por ejemplo, con Transredes, que fue indemnizada con alrededor de 241 millones de dólares, aunque delinquió y causó grave daño económico al Estado boliviano en los años anteriores, o con las indemnizaciones por inversiones financiadas con deudas asumidas por YPFB. A otras, YPFB les está devolviendo el costo, globalmente establecido en 1.500 millones de dólares, de inversiones pasadas que permanecen en su poder y beneficio. A todas las empresas contratistas, YPFB les devuelve por concepto de costos recuperables grandes cantidades de dinero que solo el año 2010 llegaron a 640 millones de dólares, siendo que este concepto, por su especial amplitud y ambigüedad, puede aplicarse a una gran variedad de situaciones, muchas de ellas carentes de legitimidad y efectivo control por parte de YPFB. Las transnacionales se benefician también con la injusta devolución del impuesto a las transacciones (IT), a pesar de que este impuesto recae en última instancia en los consumidores. Por último, algunas de estas empresas, como en el caso de PETROBRAS, han venido siendo ilegítimamente favorecidas con la exportación de gas boliviano de un alto valor energético asociado que no se reconoce en su precio de compra.
 
No obstante todos los injustos privilegios de los que siguen gozando, y del dominio efectivo del proceso productivo que conservan, a cinco años de la nacionalización, las transnacionales petroleras solo aportaron 1.528 millones de dólares (regalías e IDH) el año 2010. Pero, si restamos los 640 millones de dólares que las petroleras exigen que YPFB les pague por costos recuperable del mismo año, resulta que su contribución efectiva se reduce a 888 millones de dólares, mientras que los otros empresarios aportaron por impuestos a las utilidades 857 millones de dólares el mismo año. Es decir, todos los empresarios contribuyeron con 1.746 millones de dólares el año 2010. Entre tanto, los consumidores y ciudadanos, el pueblo, aportó por una serie de impuestos, sin incluir el de las propiedades, alrededor de 2.300 millones de dólares en el año 2010. En otras palabras, el pueblo contribuye con montos mayores a los de los empresarios para sostener al Estado.
En contraste, YPFB sufre la descapitalización constante, pues debe hacerse cargo del pago de las indemnizaciones y de la devolución de los costos recuperables, las inversiones y el impuesto a las transacciones a las transnacionales. Asimismo, se ha cargado a la débil economía de la empresa el pago de los bonos Juancito Pinto y Juana Azurduy y de la Renta dignidad. Al mismo tiempo, YPFB sufre una grave incapacidad operativa. Así se reveló cuando, en una relativa compensación a su descapitalización permanente, se le destinó 1.000 millones de dólares de las reservas internacionales, y en dos años no tuvo la capacidad de invertirlos ni siquiera en una pequeña proporción.
 
Mientras el poder de las transnacionales petroleras se ha reestructurado con rostro remozado y conserva lo principal de su dominio sobre los hidrocarburos bolivianos, YPFB se ha refundado aplastada por el peso de las deudas y los bonos, por una abrumadora incapacidad de gestión y por un manejo clientelar que en el pasado produjo su ruina. Por eso, a cinco años de su refundación, es una empresa débil y marginal en el proceso productivo de los hidrocarburos, no ha superado de manera efectiva y esencial la condición residual a la que la condenó el neoliberalismo, y no es capaz de desarrollar una estrategia empresarial que permita la efectiva reapropiación nacional de los hidrocarburos.
 
BOLIVIA FINANCIA AL CAPITAL FINANCIERO TRANSNACIONAL CON SUS RESERVAS INTERNACIONALES.
 
Como demostración de la buena salud de la economía nacional y del éxito de sus políticas económicas, el Gobierno de Evo Morales propagandiza la existencia de reservas internacionales que expresan el ahorro del país y que a la fecha tienen la dimensión nunca antes alcanzada de 10.700 millones de dólares. Sin embargo, el beneficio que el país, y particularmente sus sectores sociales mayoritarios, obtiene de dichas reservas es escaso y dudoso, mientras es evidente y destacado el obtenido por el capital financiero transnacional.
 
En efecto, se ha destinado una parte importante de las reservas a la compra de bonos de bancos y gobiernos extranjeros, como el de EEUU y Portugal. Solo el primer semestre del año 2010, Bolivia invirtió 734 millones de dólares en bonos del Tesoro de los Estados Unidos, a un interés promedio del 2%. Con lo que resulta que el Gobierno, pretendidamente antiimperialista de Bolivia, financia con el sacrificado ahorro interno del país, al mismísimo tesoro del imperio.
Asimismo, el Gobierno de Bolivia, durante el primer semestre de 2010, compró bonos del Banco Bilbao Vizcaya-Argentaria de España por un valor de 1.290 millones de dólares. En este caso, la inversión boliviana tiene la extraordinariamente baja tasa de interés de alrededor de 0,25 %, mientras los créditos concesionales que recibe el país del Banco Mundial tienen tasas de interés del 0,50%, de 2,5% los otorgados por la Corporación Andina de Fomento, y de 2%, los créditos solidarios de Venezuela. Es decir, el Gobierno de Evo Morales emplea el ahorro del pueblo boliviano en otorgar créditos concesionales a la banca transnacional, con intereses 8 veces menores a los de los créditos solidarios que Venezuela brinda a Bolivia. El “anticapitalista” y “antiimperialista” Gobierno de Evo Morales es mucho más generoso y solidario con la banca transnacional, núcleo duro y agresivo del capital mundial, de lo que el Presidente Hugo Chávez lo es con Bolivia. Por otra parte, al considerar la importancia y disponibilidad de las reservas internacionales, se debe tener en cuenta que cerca de 4 mil millones de dólares de las mismas deben destinarse a respaldar las importaciones bolivianas del extranjero, y, asimismo, que su cuantía debe cotejarse con la de la deuda externa que, al presente, se halla alrededor de los 3.000 millones de dólares.
 
En suma, bajo un altisonante discurso anticapitalista y antiimperialista, el Gobierno de Evo Morales ha financiado a países ricos y a la banca transnacional con más de 2.500 millones de dólares del sacrificado ahorro nacional de uno de los países más pobres del continente, otorgados a bajísimos intereses solidarios. Al mismo tiempo, han sido insignificantes y absolutamente insuficientes los recursos públicos invertidos en los sectores productivos del país, no obstante que entre ellos existen muchos emprendimientos que redituarían mucho más que los míseros intereses que paga el Tesoro de EEUU o el banco Bilbao Vizcaya. Ante la escasa inversión pública para el desarrollo productivo general del país, se han perdido importantes oportunidades para diversificar la economía con sustento productivo, buscar la autosuficiencia, la soberanía alimentaria y disminuir la dependencia tecnológica, o reconstruir y fortalecer efectivamente las empresas estratégicas del país. Aún más grave y frustrante para el proceso de cambio, se ha defeccionado así del propósito revolucionario de construir y desarrollar el sector social y comunitario de la economía, programáticamente constituido en el eje de un nuevo modelo económico de auténtica equidad y amplia inclusión social, que conduciría a la nueva sociedad que anhelan los bolivianos y bolivianas.
 
Lo anterior, nos ha impedido salir del modelo extractivista al que hemos estado históricamente condenados por el colonialismo y la colonialidad. Más bien, se ha reforzado su persistencia robusteciendo las cadenas de nuestra dependencia respecto del centro del sistema capitalista mundial, supeditándonos a la división del trabajo y a los condicionamientos del mercado internacional, transfiriendo nuestros recursos naturales y valores y des-acumulándonos en aras de la acumulación del capital transnacional. Por el contrario, de lo que se trata, de acuerdo con el horizonte establecido por la nueva Constitución y abriendo las rutas de una transición transformadora y emancipadora, es de salir del modelo extractivista y de la dependencia y construir un modelo productivo generador de nuevas relaciones sociales de producción basadas en la solidaridad, la complementariedad y la reciprocidad. Un nuevo modelo socioeconómico que, en el marco de una economía plural, integrada, articulada y complementaria, nos conduzca a la sociedad del vivir bien y a la construcción de otro mundo.
Más deuda para cargarla sobre los hombros de los bolivianos.
 
Dado que al Estado no le alcanzan sus ingresos, como lo muestra el déficit fiscal en el que se ha caído, debido a su política rentista, de crecimiento burocrático y grandes concesiones a las transnacionales, el Gobierno ha venido acrecentando la deuda pública aceleradamente. Solo en el año 2011, los créditos de agencias multilaterales y de otros países significaron alrededor de 1.500 millones de dólares de endeudamiento neto nuevo. Así, a fines del 2010, la deuda externa se acercaba a los 3.000 millones de dólares. El otro componente de financiamiento del Estado, la deuda interna, también ha experimentado un gran crecimiento, superando los 4.500 millones de dólares en 2010. En suma, la deuda del Estado boliviano ha superado ya, al presente, los 7.500 millones de dólares.
 
Pero para el Gobierno, este gigantesco endeudamiento parece no ser suficiente ni representar problema alguno, pues ha decidido endeudarse mucho más. Para ello, el ministro de economía ha anunciado que se emitirán bonos del Gobierno de Bolivia por un monto de 5.000 millones de dólares para ofertarlos en el mercado internacional solo durante el año 2011. Continuar con dicha política es un grave atentado para la economía nacional. Si se materializan las nuevas proyecciones de endeudamiento, los bolivianos no podremos terminar de pagar semejante deuda, cuyo peso asfixiará y aplastará, como ha sido la dolorosa experiencia de todo el continente con la deuda externa, todas nuestras iniciativas y esfuerzos de desarrollo soberano.
 
El gobierno pretende obtener nuevos ingresos a costa de los humildes, tal y como razonaron y actuaron los neoliberales del pasado. Es por ello que se han detectado recursos en los seguros de los trabajadores y se pretende utilizarlos contra la voluntad de sus titulares y sin respetar sus derechos ni la autonomía de sus instituciones. De igual modo, en el proyecto borrador de la Nueva Ley de Hidrocarburos 2011, se formula una serie de tasas sobre ventas brutas y otras que inevitablemente se descargarán sobre la población que ya ha visto sus ingresos reducidos por la inflación. Es la sombra de un nuevo gasolinazo, mucho más disimulado, que se cierne sobre la cabeza del pueblo boliviano.
En lo político
También el ámbito político, el de la construcción de la democracia participativa, ha sido escenario de grandes capitulaciones gubernamentales y, consiguientemente, profundas frustraciones para la marcha del proceso de cambio.
 
El soberano mandato del pueblo boliviano, claramente expresado en la nueva CPE, establece el imperativo supremo de construir el Estado Plurinacional Comunitario, concebido como la integración emancipadora de la sociedad boliviana, que amplía y profundiza la democracia mediante sus formas directas y comunitarias, y el autogobierno local y étnico expresado en las autonomías indígena, departamental, municipal y regional. El Estado Plurinacional Comunitario, en ningún caso, puede suponer la conculcación de la tradicional democracia representativa, sino su profundización y complementación histórica, dando al conjunto de la sociedad más derechos, garantías, libertad y, sobre todo, participación en las decisiones públicas, en síntesis, más democracia. Sin embargo, el Gobierno de Evo Morales ha tomado una inocultable opción antidemocrática; ha violado reiteradamente la nueva CPE, recién aprobada por la esperanzada voluntad de transformación democrática del pueblo boliviano, y ha cancelado la auténtica construcción del Estado Plurinacional.
 
SE HAN VIOLADO PRINCIPIOS DE LA DEMOCRACIA.
 
Las graves agresiones a la democracia y violaciones a la nueva CPE empezaron con la transgresión al elemental principio democrático de la independencia de poderes que se produjo cuando el Órgano Ejecutivo, con la complacencia servil de la Asamblea Legislativa, nombró vertical y arbitrariamente a las principales autoridades del Órgano Judicial. La subordinación de la administración de justicia a la voluntad del gobierno central, que por sí solo revela este acto, ha generado justificadas dudas en la ciudadanía sobre la transparencia y legitimidad que se dará a la elección de los magistrados por voto universal, de acuerdo con la norma constitucional, más aún, cuando dicha subordinación tiene una larga y vergonzosa confirmación en las múltiples y subrepticias acciones con las que el Gobierno ha instrumentado a distintas instituciones públicas relacionadas con la administración de justicia para eliminar o reprimir la oposición y la disidencia política. Más allá de su profundo sentido autoritario, esta sostenida actitud ha tenido un particular impacto exculpatorio de los verdaderos corruptos de la partidocracia tradicional, al mezclarlos, bajo el mismo tratamiento arbitrario, con quienes son víctimas de la injusta represión política judicial, convirtiéndolos también en víctimas. Por lo demás, la forzada celeridad y debilidad de fundamentos con los que se enjuician y destituyen a opositores contrasta con la indulgente lentitud e inoperancia frente a la creciente corrupción de los oficialistas.
 
Al mismo tiempo, el Gobierno de Evo Morales ha dado un fuerte giro autoritario frente al conjunto de la sociedad. Así, mientras se proclama gobernar obedeciendo, se lo hace, en realidad, desde una estrecha concentración del poder y las decisiones sobre el futuro colectivo. Por eso, se han evitado o eliminado todos los espacios que permitirían la efectiva participación social en la conducción del proceso o se los ha reducido a insignificantes simulacros protocolares. A las legítimas demandas y movilizaciones con las que los sectores populares ejercen sus derechos y defienden sus intereses, se ha venido respondiendo con la descalificación calumniosa, la intimidación sistemática o la represión violenta y brutal. Esto ha sido particularmente evidente en el campo del trabajo asalariado, donde la lucha de los trabajadores contra las condiciones de precarización que sufren y el desconocimiento de sus derechos sociales viene siendo respondida desde el Gobierno con la calumnia, la intimidación y la represión. El Gobierno de Evo Morales ha envuelto su gestión y sus actos en una densa intransparencia que la hace inaccesible al conocimiento y control de la ciudadanía, reduciendo la divulgación de la gestión pública al mediocre ejercicio propagandístico.
Por último, las conductas autoritarias y represivas en el Gobierno se combinan con la reproducción de las antiguas prácticas de prebendalismo y distribución corporativa de la administración pública que caracterizaron al Estado oligárquico y colonial, degradando la función pública y sometiendo a las organizaciones populares al envilecimiento de la servidumbre política. Hoy, como en los tristes tiempos de la decadencia de la Revolución del 52 y del pacto militar-campesino, hay una dirigencia social siempre lista para enfrentarse agresivamente, y sin más argumento que su obsecuencia oficialista, a las protestas obreras, las marchas indígenas y cualquier otra manifestación de disconformidad de los sectores populares.
 
SE HA ABANDONADO LA CONSTRUCCIÓN DEL ESTADO PLURINACIONAL.
 
Pero si principios e instituciones fundamentales de la democracia representativa han sido trasgredidos o avasallados, la constitución concreta de las nuevas instituciones públicas, en las que debe adquirir vigencia real el Estado Plurinacional Comunitario, ha sido obstruida, distorsionada, postergada o abandonada por la acción u omisión del Gobierno. Así, las leyes aprobadas por la Asamblea Legislativa Plurinacional, sin consulta con los pueblos indígenas y originarios, han desconocido la letra y el espíritu de la nueva Constitución y han herido de muerte el proyecto del Estado Plurinacional Comunitario.
 
Para empezar, en la Ley de Régimen Electoral se ha violado flagrantemente el derecho constitucional de los pueblos indígenas a la representación política directa, menoscabando profundamente el carácter plurinacional de la Asamblea Legislativa, al establecer un número de circunscripciones especiales indígenas que priva de posibilidades reales de representación política directa a varios pueblos indígenas del territorio nacional, y niega toda posibilidad de ello a los pueblos indígenas de Chuquisaca. En el mismo sentido, en la Ley de Autonomías y Descentralización, se han establecido, para la constitución y funcionamiento de las autonomías indígenas, normas obstructivas que desconocen, en este ámbito socio-cultural eminentemente comunitario, las prácticas de la democracia comunitaria constitucionalmente reconocida, además de desconocerse la pre-existencia de los pueblos indígenas y originarios a la Colonia y la República, como estipula el artículo 2 de la nueva Constitución.
 
Asimismo, la reforma del sistema educativo, ámbito fundamental para la emancipación cultural y la construcción de un sentido de ciudadanía plurinacional, no solo que no es objeto de ningún avance real y práctico, sino que experimenta sensibles retrocesos en los modestos logros de años anteriores. Por último, la Ley de Deslinde Jurisdiccional es colonial y racista porque limita la jurisdicción indígena originaria campesina a una especia de minoría de edad, al igual que en la Colonia, contradiciendo la administración de justicia propia según la nueva Constitución, el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de Derechos Indígenas de Naciones Unidas.
 
SE HA DAÑADO Y AGREDIDO A LA MADRE TIERRA.
 
El Gobierno de Evo Morales, que en los foros internacionales se sitúa a la vanguardia discursiva de los derechos de la Madre Tierra y de los pueblos indígenas, ha favorecido los graves alcances destructivos y depredadores del modelo extractivista. Estos irradian la destrucción de la naturaleza al campo social, destruyendo las capacidades de convivencia y cohesión, al cultural, socavando las redes y valores simbólicos, y al ético, empujando a la gente al abismo de la decadencia moral. En este sentido, como ningún gobierno del pasado reciente, ha asumido en su totalidad el diseño subimperial del capitalismo brasileño para implementar megaproyectos de infraestructura inadecuados a las necesidades nacionales y locales. Estos proyectos además implican, primero, alto endeudamiento externo con la consiguiente pérdida de soberanía y, luego, graves e irreparables daños al ecosistema y al ejercicio de los derechos territoriales de los pueblos indígenas y originarios.
 
En este afán, el Gobierno ha venido violando reiteradamente el derecho a la consulta previa e informada que la nueva Constitución ha establecido en favor de los pueblos indígenas y originarios cuando se pretende ocupar o afectar su territorio con obras o actividades de distinta naturaleza, como es el caso dramático de la carretera que se pretende construir, con capital y empresa brasileños, en el Parque Nacional y Territorio Indígena Isiboro Sécure, sin la previa e informada consulta a las comunidades indígenas que lo habitan ancestralmente y que son su legal y legítimo propietario. En la misma dirección, el gobierno impulsa la legalización de los productos transgénicos, manipulados y comercializados bajo el control monopólico de ocho transnacionales, que atentan contra la diversidad y los ciclos de la vida, y la integralidad complementaria de los seres vivientes, sometiendo a las comunidades campesinas e indígenas, a los productores agrarios y a los consumidores a la absoluta dependencia de los circuitos de ganancia de las transnacionales que, de este modo, se hacen dueñas de la reproducción de la vida para mercantilizarla.
 
En el derrotero de la Guerra del Agua, de la marcha indígena por la Asamblea Constituyente, de las incontables movilizaciones campesinas e indígenas por tierra y territorio, de las victoriosas insurrecciones populares de abril y septiembre del 2000, octubre del 2003 y mayo y junio del 2005, y de todas las gestas combativas del pueblo boliviano, convocamos a todos los bolivianos y bolivianas a recuperar el proceso de cambio para el pueblo, y a construir, con su capacidad colectiva creadora, un destino común de justicia, libertad y dignidad. En esa perspectiva, proponemos la apertura inmediata de espacios deliberativos de amplia concurrencia, en los que, los que queremos recuperar y reconducir el proceso de cambio, evaluemos honesta y profundamente la situación del país y construyamos, colectiva y democráticamente, las propuestas y alternativas que nos conduzcan a conquistar el mañana soñado.
 
1.- Alejandro Almaraz
2.- Roberto Fernández
3.- Oscar Olivera Foronda
4.- Gustavo Soto
5.- Aniceto Hinojosa
6.- Marcela Olivera Foronda
7.- Víctor Hugo Sainz
8.- Freddy Villagómez
9.- Leonardo Tamburini
10.- Fernando Machicado
11.- Hugo Siles Alvarado
12.- María Eugenia Flores Castro
13.- Camila Olivera Rodríguez
14.- Gastón Zeballos
15.- Juan José Olivera Rodríguez
16.- Lic. Teresa Polo Nájera
17.- Dr. Ramiro Becerra Márquez
18.- Pablo Mamani
19.- Moisés Torres
20.- Mario Laura
21.- Gustavo Guzmán
22.-Raul Prada
23.- Rafael Quispe
24.- Ernesto Sánchez
25.-Oscar Vega
26.- Jorge Komadina
27.- Ana María Bravo
28.-Zenobia Tocojori
29.- Pablo Regalsky
30.- Julia Chambi
31.- Marcelo Delgadillo
32.- Jorge Costas
33.- Eliana Quiñones
34.- Gabriel Rodríguez
35.- Luis Huanca
36.- Yajaira San Martin
37.- Marcelo Rojas

Publicado en: Bolivia Etiquetado como: Por la recuperación del proceso de cambio para el pueblo y con el pueblo

“En Bolivia el neoliberalismo ha muerto pero nos queda enterrarlo”

28/06/2011 by maestro Deja un comentario

Sacha Llorenti fue nombrado en Enero de 2010 Ministro de Gobierno (equivalente a Ministro del Interior en otros estados) tras la reelección de Evo Morales en diciembre de 2009 y la conformación de su nuevo gabinete. Llorenti durante más de dos décadas desempeño como activista de la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos en Bolivia, y desde la primera victoria electoral de Evo en 2006 ocupó al año siguiente el rol de Viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales.

1- ¿El llamado “Proceso de Cambio” en Bolivia camina hacia un socialismo indigenista o hacia un capitalismo andino?

Lo primero es tener clara la ideología de este proceso. Es un proceso que se sustenta en 3 pilares ideológicos iniciales; es antiimperialista, anticapitalista y anticolonialista. Por supuesto las fórmulas del socialismo tradicional no caben para explicar este proceso y creo que su contenido está expresado claramente en la Constitución Política del Estado que ha sido aprobada por primera vez en la historia a través de un Referéndum Popular en 2009. En esta Constitución se establece un modelo no solamente de convivencia entre las personas, también de convivencia con la naturaleza, de respeto a la diversidad económica, a la plurinacionalidad, al Vivir Bien que se llamó desde mucho antes de la invasión del imperio español. Esto resume en pocas palabras el contenido de esta Revolución, que es una revolución democrática y cultural.

2- Se nombra al “Vivir Bien” como el proyecto político del gobierno de Evo Morales, pero ¿podría explicarnos qué es?

El Vivir Bien se traduce a través de la Plurinacionalidad en una sociedad como la nuestra, tan diversa pero tan racista, con una estructura mental a veces sentimental colonial. La plurinacionalidad significa que no importa el color de piel, la lengua,… para que una persona tenga los mismos derechos y oportunidades. Al mismo tiempo, en lo económico existe pluralidad, el reconocimiento a la propiedad privada, a la propiedad comunitaria, a la propiedad estatal, pero con el énfasis del rol de la participación del estado. Solamente en 5 años, desde 2006, el gobierno ha pasado del 12% del control de la economía de Bolivia a un 34% actual. Todo esto implica la posibilidad del estado de influir en los lugares donde más necesidades existen con la redistribución de la riqueza, la nacionalización, la recuperación de los recursos y de empresas estratégicas. Gracias a estos recursos tenemos ahora el Bono Juancito Pinto – ayuda de 200 bolivianos anuales del estado a la familias para que sus hijos vayan a la escuela y no trabajen – que ha logrado reducir la deserción escolar de un 5% a un casi 2%, la multiplicación por 5 veces de los presupuestos de algunas universidades, de municipios,etc. Y el otro aspecto trascendental es la relación con la naturaleza. Anteriormente se hablaba de un socialismo que anteponía al ser humano ante el resto de la naturaleza y ahora esa concepción ha sido superada al tener una visión de complementariedad.

3- ¿Se puede decir que Bolivia puso fin al neoliberalismo con la anulación el pasado 1 de mayo del Decreto Supremo 21060 que se aprobó en 1985 para iniciar ajustes estructurales mercantiles?

El neoliberalismo ha muerto pero nos queda enterrarlo. La anulación del Decreto es el golpe mortal. El estado ahora está recuperando sus recursos y sus empresas para administrar el bien público a favor del pueblo en su conjunto; el caso del petróleo, gas, telecomunicaciones, agua, de la tierra… en un proceso de redistribución absolutamente acelerado. El golpe se inició en el año 2006 con la nacionalización de hidrocarburos pero poco a poco es un proceso que hay que desmontar con muchas prácticas. El neoliberalismo no se ha montado en un año con un decreto solamente sino que han tardado casi 20 años en construirlo. Y segundo, tiene que ver con uno de los pilares, es la herencia del colonialismo que sufrimos, por eso también vivimos una Revolución Cultural.

4- El pasado 26 de Diciembre el gobierno sacó un Decreto – conocido como Gasolinazo – que dejaba de subvencionar los combustibles. Finalmente anuló el decreto el 31 de diciembre a causa de grandes movilizaciones de protesta. ¿Podemos entender este breve suceso como una crisis de gobernabilidad o una legitimación del gobierno por escuchar a los movimientos de protesta y anular la medida?

Creo que era Lenin el que decía que “uno no puede ir ni un paso mas adelante ni un paso atrás de las masas”. Esto demuestra este hecho. La nivelación de los precios es una necesidad, todo el mundo lo reconoce por que estamos subvencionando al contrabando y estamos perjudicando a los países vecinos. Aquí la gasolina cuesta algo más de 3 bolivianos y en Brasil cuesta un poco más de 10 bolivianos. Sacando 10 litros de gasolina de Bolivia a Brasil el contrabandista ya tiene una ganancia enorme. El Presidente Evo Morales dijo muy claramente en varios de sus discursos que “Hay que Mandar Obedeciendo”. Yo creo que fortalece una relación de transparencia y sinceridad que existe entre el gobierno y las organizaciones sociales por que nadie ha cuestionado la pertinencia de la medida solo cuál debe ser la mejor forma, como por ejemplo si se tiene que hacer la subida de precios gradualmente.

5- En el mes de abril se han vivido duros conflictos entre el gobierno y el sindicato de la Central Obrera Boliviano (COB) sobre el incremento salarial de 2011. Se ha dicho que la COB era un aliado del gobierno, pero estas luchas salariales han producido cierta ruptura entre gobierno y sindicato. ¿A que se debe el cambio de estrategia de la COB?

Hemos sido muy sinceros para determinar la capacidad del estado y a diferencia del anterior estado lo que si que hemos respetado es que el salario no pierda su valor adquisitivo, esto significa que todos los incrementos salariales deben ser superiores a la inflación anual. Pero aprobando el incremento salarial en un 10% por encima de la inflación que ha sido del 7% ha habido huelgas de la COB demandando un aumento salarial mayor por una causa, como se acerca el congreso de la COB buscan cierto protagonismo. A nosotros nos dijeron en la reunión que si de un principio les hubiésemos subido el salario al 8% reclamarían subirlo al 10%. Esto refleja que no había una necesidad palpable sino más bien una pugna interna que tendrán que explicar los propios dirigentes sindicales. Nosotros somos muy respetuosos con la COB por que tiene una trayectoria histórica, además el Presidente Evo Morales es miembro de la COB, el Vicepresidente García Linera en su calidad de docente universitario lo fue,… todos y todas de una o cierta manera estamos muy cerca de la organización matriz de los trabajadores pero en estos 5 años no siempre han estado apoyando el Proceso. Yo les decía a los de la COB que cuando estaba Tuto Quiroga de Presidente (2001-2002) o el mismo Hugo Banzer (1998-2001) y los incrementos salariales eran inferiores a la inflación ellos no iban a tomar la plaza gubernamental – Plaza Murillo – con dinamita y con tanta violencia como lo hicieron esta vez. Ellos tendrán sus explicaciones, pero lo que quiero subrayar es que la vanguardia del Proceso, a diferencia de muchos manuales marxistas, está en el campesinado indígena originario por que entienden que nosotros podemos tener defectos o errores o limitaciones pero como dice muchas veces el Presidente Evo Morales no van a ver traiciones para las aspiraciones del pueblo.

6- El Proceso de Cambio lleva la inserción de todos los actores excluidos históricamente en el sistema de Bolivia, pero parece que todavía los actores llevan un proyecto de lucha específica y no de proyecto nacional, como por ejemplo el caso de las huelgas de los maestros que buscan aumento salarial sin pensar en la inflación que produciría y como afectaría a los actores de la economía informal. ¿A que se debe esa contradicción? ¿No afecta al Proceso en su conjunto?

Es un proceso que solo tiene 5 años, pero hay algunas mentalidades y prácticas sindicales que se arrastran por décadas, sobre todo en el troskismo que es lo más cercano que existe a la derecha. Mejor dicho es la misma derecha disfrazada de un discurso que pretende ser revolucionario pero que al final es cómplice de la derecha. Ellos están acostumbrados a esa práctica asalarialista perdiendo la visión nacional, del estado, del bien común. Incluso nos han sugerido utilizar el dinero de las reservas internacionales para su aumento salarial, y así no podemos financiar el proyecto satelital por subir 1 o 2 puntos su salario. En un proceso verdaderamente revolucionario debía haberse hecho lo que hicieron los mineros antes de la masacre de san Juan cuando el Che Guevara estaba en Bolivia, los cuales pusieron plata de su salario para apoyar al Che. A nosotros nos gustaría tener una clase obrera que diga que el incremento no sea el 10% que sea el 9% y con ese 1% restante construyamos un hospital en cierta ciudad. Yo creo que este gobierno tiene la moral para hablar de esas cosas. Antes los Presidentes ganaban 40000 bolivianos al mes y tenían miles de gastos de dólares en presentaciones, además se repartían los gastos reservados en miles de dólares mensualmente. Evo Morales es el Presidente que menos gana del mundo, no hay gastos de representación, no hay gastos reservados. Hay muchos funcionarios que ganan más que el Presidente por distinta razón estratégica. Tenemos la suficiente autoridad moral para hablar de austeridad, y lamentamos esa lógica asalarialista. Esto no pasa en el movimiento indígena campesino, y no en todos los sectores obreros como los petroleros, los mineros de Huanuni, trabajadores de varios servicios,… que están en la vanguardia. El año pasado los de Huanuni dijeron que no iban a aceptar incremento salarial porque podía afectar a la empresa, la productividad. Esa mentalidad es la que rompe con la lógica egoísta que es parte de la clase media, como los maestros

7- Sobre el tema del mar. En enero de 2011 se creó una comisión bilateral entre Chile y Bolivia para llevar a cabo directamente la demanda marítima de Bolivia, pero el 22 de marzo el Presidente Evo Morales en su discurso anunció que Bolivia reclamará a organismos internacionales su demanda. ¿A que se debieron ciertos cambios de rumbo estratégico en la demanda?

En esta etapa por la lucha de la recuperación del mar son solo 5 años que estamos trabajando muy pacientemente. No se descarta el diálogo bilateral pero tenemos el derecho a recurrir a las instancias multilaterales y a los tribunales internacionales. Nos ha sorprendido mucho el apoyo dentro de Chile, la participación de chilenos en la Paz por el día de la celebración del Día de Reivindicación Marítima (29 de abril). Y en el último discurso del Presidente Evo hay mucha fuerza, un contenido ideológico muy profundo por que quien manipuló la Guerra del pacífico (1879-1883) entre dos pueblos hermanos, cuando Bolivia perdió su salida al mar, fue el imperio y la oligarquía, y ahora después de más de 130 años padecemos las consecuencias. Yo me limitó a estas afirmaciones por que estas competencias corresponden al Ministerio de relaciones Exteriores y a la Dirección de Reivindicación Marítima.

8- Bolivia como miembro del ALBA-TCP es un socio fuerte de Venezuela. Hugo Chávez cuando estuvo en Bolivia a finales de marzo salió un poco decepcionado por que muchos de los proyectos que financia el ALBA-TCP no se están ejecutando. ¿A que se debe? ¿Perjudica la relación Bolivia – Venezuela?

No, todo lo contrario. Del mismo tema habló Evo Morales. Lo frustrante es la burocracia, su lentitud, la dejadez de funcionarios, la falta de serenidad en la ejecución de varios proyectos,… y eso perjudica a los programas conjuntos con Venezuela, como el más acelerado el programa de “Bolivia Cambia, Evo Cumple”. Son más de 4000 proyectos que han sido ejecutados o se están ejecutando en municipios de todo el país. Hay otros de mayor magnitud como el tema de la exploración petrolera, gasífera,… que no avanzan en la misma velocidad, y creo que es una crítica conjunta que han hecho los dos presidentes a nuestras burocracias.

9- Bolivia desde su entrada al neoliberalismo en 1985 es uno de los países de América Latina que recibe más fondos de agencias internacionales de intervención y cooperación pero según datos de los últimos 20 años no ha habido un avance en el desarrollo nacional. ¿Estos fondos finalmente son válidos para el desarrollo de Bolivia o han sido parte de las injerencias de los países desarrollados que paralizan la soberanía del estado?

Depende, hay cooperaciones y cooperaciones. Nosotros somos muy respetuosos y agradecidos por varios niveles de cooperación en distintos temas. Con España hemos tenido una muy buena experiencia con la inserción de ambulancias en los municipios, o en temas sobre el agua. Pero lo que nosotros exigimos a todos los países es el respeto a nuestra soberanía, a nuestras decisiones. En el pasado, no solo en la cooperación bilateral sino también en la de organismos multilaterales, se condicionaba la donación de ciertos recursos con tal de que se privatizase tal empresa. Nosotros no admitimos ese tipo de condicionamientos. Abrimos las puertas a todos los países del mundo pero en el marco del respeto a nuestra dignidad y soberanía. Hay casos que la denominada cooperación o algunas donaciones han frenado el desarrollo del país, como el ejemplo del trigo. Bolivia antes erapaís productor agrícola, la ciudad de Cochabamaba era denominada el granero de Bolivia, pero llegó la “donación” de los Estados Unidos a precio mas barato de lo que producían los productores de trigo y prácticamente desapareció la producción nacional de trigo. Ese tipo de donaciones no son casuales, tienen un interés político, económico, de control y de dominio.

10- El 16 de octubre se celebrarán en Bolivia las elecciones del poder judicial como novedad mundial, donde el pueblo elegirá a sus representantes jurídicos. ¿Cómo será el proceso? ¿El pueblo participará en las elecciones como en las legislativas o municipales?

Es una experiencia innovadora y la respuesta se verá en la práctica. El país es una realidad de alta movilizacióny en los últimos años ha habido una participación altísima, esperamos que en esta oportunidad también sea así, por que está en juego el futuro de una de las instituciones mas importantes, el órgano judicial. Esto es parte del proceso de transformaciones estructurales que llevamos a cabo.

11- El estado español lleva un modelo autonómico desde hace más de 30 años y Bolivia está realizando una estructura similar con la futura elaboración de sus estatutos de autonomía en sus 9 departamentos. Pero en el estado español hay cierta relación, todo y su debate, entre nación cultural (el pueblo catalán) y nación política (la comunidad autónoma catalana), y en Bolivia no sucede lo mismo por que las culturas como la aymará o la quechua están en varios departamentos.

 Ahí esta la diversidad y la plurinacionalidad, pero por ejemplo, a diferencia de otros países cuando se habla de nuestros pueblos indígenas no se habla de minorías que están localizadas en ciertos territorios sino de las mayorías. Los aymaras y quechuas son mayorías en Bolivia, y están en departamentos como Pando, Tarija, Santa Cruz, en Potosí, en La Paz,… en todo el país. Por eso es mucho más compleja nuestra regionalización. Se puede dar autonomías indígenas como existe por ley, pero se dan en aquellos pueblos indígenas minoritarios donde el vínculo territorial es más latente. Bolivia es de todos los bolivianos y las naciones mas grandes están a lo largo y ancho de todo el país

Publicado en: Bolivia Etiquetado como: Anibal Garzón BaezaEn Bolivia el neoliberalismo ha muerto pero nos queda enterrarlo

¿Qué significa “proceso de cambio”?

20/05/2011 by maestro Deja un comentario

Pero cuando el cambio, imaginado “desde arriba”, es lo puramente deducido de esquemas preconcebidos (inconscientes de su eurocentrismo), entonces el transitar mismo ya no tiene sentido. Es más, el proceso mismo empieza a diluirse, cuando lo que se asume no son los sentidos que produce el proceso, sino aquellos que arrastra una izquierda que pretende dirigir un proceso que no lo vive y, en consecuencia, no lo comprende.

Sólo se puede transitar lo nuevo cuando acontece un desprendimiento lógico-existencial de lo viejo. Pero lo viejo no es lo pasado sino lo estructurado como lo dado, lo establecido como sistema (colonial). La denuncia derechista de “volver al pasado” hizo mella en una izquierda que tiene por cuco su pasado de fracasos; por eso se afanó, ufano y febril, en demostrar que lo suyo consistía también en “ir hacia adelante”, aunque ese “adelante” signifique el mismo que postula la derecha: el “adelante” moderno, es decir, el mito del “progreso infinito”, el mismo que nos está conduciendo, a la humanidad y a la naturaleza, al suicidio global.

En el último conflicto, de modo unánime, gobierno y sindicatos, mostraron aquello que los descubre como astillas del mismo palo (no sólo por la intransigencia y tozudez, o la manía de la inmediatez y el simplismo, tanto en el diagnóstico como en la pretendida solución); esto es: herederos de una política que arrastran como maldición. Ambos denuncian al capitalismo y al neoliberalismo pero, cuando uno impone medidas económicas y el otro demanda reivindicaciones sectoriales, ambos afirman el núcleo del cual el capitalismo es apenas su más acabada expresión económica: los mitos modernos.

Si el precio de la estabilidad económica, que apuesta el gobierno, es el sometimiento a la dictadura de la macroeconomía (cuyos criterios, desde el PIB, certifican todo, menos el bienestar concreto de la gente de carne y hueso), entonces no hay posibilidad siquiera de imaginar otra economía. A esto añadamos semejante miopía: creer que los criterios mercadotécnicos son neutrales e imparciales del modelo que se pretenda seguir.

La ceguera conduce a creer que, porque el mercado tiene la historia de la humanidad, el mercado global al cual se enfrentan nuestras economías pobres, desde que hay capitalismo, es el mercado a secas. En la historia de la humanidad, la institución llamada mercado nunca se había expandido de un modo tan irracional como el actual, al grado de descomponer las culturas, las relaciones humanas y la naturaleza, como sucede en el capitalismo. No se trata del mercado como institución humana, anterior al mundo moderno, sino de la resignificación de éste como mercado-centrismo moderno, que apuesta por someter a la humanidad toda y a la naturaleza, al automatismo de éste como condición para garantizar un supuesto interés general.

Confundir el mercado en general con el mercado moderno capitalista ya es una confusión en el análisis. En función de gobierno, esta confusión lleva a metidas de pata como el gasolinazo. Afirmar el mercado (aun a secas) no quiere decir afirmar la vida, porque el mercado (como institución humana) no se reproduce a sí mismo sino en la relación circular de la racionalidad reproductiva de la humanidad y la naturaleza. Lo que desata la modernidad, como caja de Pandora, es la subordinación de la humanidad y la naturaleza al automatismo del mercado; la estabilidad de éste es sólo posible a costa de aquellas. Si el mercado lo regula todo, la vida y la muerte ya no son decisiones que le corresponda a la humanidad sino a las necesidades de la expansión del mercado. La mercantilización de todo, hasta el aire y el espíritu, como expansión definitiva del mercado, es lo que socava la vida entera.

El lenguaje que expresa al mercado es el dinero; su beatificación es como capital. Cuando nuevos ídolos se levantan, las multitudes son congregadas para nuevos e infinitos sacrificios. Mercado y capital, en santa alianza, producen su expansión mutua, desplazando sistemáticamente a la humanidad y al planeta como meros suministradores de recursos. Por eso hay globalización, porque la lógica de la acumulación del capital no conoce límites y su expansión, traducida en la apertura de nuevos mercados, lo que hace es mercantilizar toda la vida, para así cumplir las exigencias de la reproducción del mercado capitalista global: si todo tiene precio, el mercado lo regula todo, hasta la vida (quienes no puedan pagar el “derecho a vivir”, son desechables).

El mercado global es aquel espacio al cual acceden sólo quienes tienen dinero: apenas el 20% rico del planeta. Por eso los países ricos abrazan y defienden el capitalismo, porque éste garantiza una estructura mundial que somete a la humanidad restante y a la naturaleza a meros suministradores de los apetitos del primer mundo. La sentencia no es gratuita: el capitalismo sólo sabe desarrollar la tecnología y el sistema de la producción socavando, al mismo tiempo, las dos únicas fuentes de riqueza: el trabajo humano y la naturaleza. Marx no expone la lógica del capital por puro afán teórico; si realiza una crítica a todo el sistema de categorías de la economía burguesa es para mostrar el fetichismo en que cae ésta: creer que la fuente de toda riqueza es el propio capital. No hay capital sin trabajo humano y no hay trabajo sin naturaleza. Capital también existe antes del capitalismo, pero su especificidad histórica consiste en el proceso de destrucción humana y planetaria como condición de su acumulación progresiva global.   

Cuando el gobierno cede a la lógica del mercado-centrismo moderno, cede a sus criterios y, en consecuencia, evalúa lo que es crecimiento, desarrollo y progreso como sinónimos de la reproducción exclusiva del capital y del mercado, dejando a su propio pueblo (y a la naturaleza) como simples medios para la realización de estos; es decir, afirma, en última instancia, al capitalismo, porque no sabe cómo salir de él. Las alternativas no quieren decir pretender un mundo sin mercado o dinero o capital; quiere decir: una racionalidad económica crítica no puede subordinar las necesidades de las fuentes de riqueza a la lógica del mercado. Si los criterios que regulan la economía se desprenden exclusivamente de las necesidades del mercado, entonces la humanidad y la naturaleza están de más. Pero sin éstas no hay mercado ni capital. Por eso el capitalismo es irracional, porque es suicida: sólo sabe producir destruyendo; cuanto más destruye, más ganancias se logra. La lógica de la ganancia extraordinaria socava la racionalidad económica misma.

No es de extrañar que rápidamente el gobierno haya abrazado el paradigma desarrollista eurocéntrico, porque, en el fondo, la izquierda afirma de modo ingenuo la cosmovisión que presupone el capitalismo: la modernidad. No se puede superar al capitalismo si, en definitiva, se parte de sus propios presupuestos; ese es el drama de la izquierda: en su lucha contra el capitalismo lo que logra, de modo paradójico, es su pura reposición. Al perseguir la modernización de todo, no entra en cuenta que el proyecto moderno es precisamente el concebido por Europa y USA para desarrollar al primer mundo a costa del tercer mundo; pretender ese tipo de desarrollo (que se confunde como sinónimo de todo posible desarrollo) es condenarnos siempre al subdesarrollo.

Es lo que pretendió el Estado colonial: abrazar un proyecto ajeno como si se tratara del propio; esto condujo a su carácter aparente: para ser debía estar en contra de su propio contenido nacional. Por eso descolonizar el Estado no significaba el puro cambio de nombre o de color o de bandera, sino la reconstitución del contenido propio del Estado; esto quiere decir, en definitiva, la reconstitución del sujeto nacional, como proyecto de su propio desarrollo. Por eso no se trata de prestarse proyectos ajenos sino de producir el proyecto que se deduzca de la propia historia y la propia realidad, que tenga como contenido la toma de conciencia de las propias contradicciones que asume un sujeto que se ve, por vez primera, cara a cara, como lo que es, como lo que ha sido y como lo que puede, en definitiva, ser.

Pero pareciera que la actitud conservadora tiene las de ganar; porque si su última referencia sigue siendo la forma de vida que no se sabe cómo dejar atrás, entonces no encuentra otra manera de superación más que su pura continuación (aunque mejorada). Por eso afirma el institucionalismo y, en consecuencia, tiende a afirmar exclusivamente lo que ya hay. Sus metas las concibe entre lo que se puede medir o calcular; porque lo otro significa, no sólo capacidad de imaginación sino, sobre todo, osadía o atrevimiento de realizar el salto hacia lo que, precisamente, no hay (por eso es etapista, no sólo porque no se anima al salto sino, sobre todo, porque se aferra tanto a lo que hay, que desperdicia la fuerza histórica que le serviría de proyección). Un gobierno enfrenta esta disyuntiva a la hora de realizar gestión. Si se trata de construir algo radicalmente nuevo, en nuestro caso, un nuevo Estado, además, plurinacional, la disyuntiva tiene tintes dramáticos. Porque por cuidar su permanencia (cálculo político) puede llegar a arriesgar su misma existencia. Y, lo más grave, puede arrastrar, en esta desgracia, al propio sentido histórico que le sirvió para ser gobierno.

Transitar este proceso tenía sentido desde el marco de referencia propuesto en los términos de una descolonización histórico-sistemática de la subjetividad del boliviano con conciencia moderno-colonial. Lo cual reclamaba, a su vez, de un proceso de transformaciones institucionales que coadyuven a la reconstitución del sujeto del cambio. Por eso la transformación del Estado constituía la condición necesaria para impulsar el movimiento propio del proceso de cambio. Es decir, no se trataba de hacer lo contrario, porque eso significaba, otra vez, subsumir los sentidos que emanaban del proceso para una reposición de la razón de Estado (la reposición del Estado liberal como Estado autonómico).

El conservadurismo de izquierda, ingenuamente fiel al automatismo institucional (utopismo propio de la modernidad), cree que, por inercia, las instituciones persiguen su equilibrio perfecto (es por eso que también apuesta a “lo técnico” como criterio de evaluación institucional, sin caer en cuenta que “lo técnico” es la devaluación misma de la política). Pero no hay nada que demuestre este equilibrio por automatismo; es más, lo que sí puede demostrarse es que todo sistema (también institucional) tiende, por entropía, a su propio desgaste. La modernidad es ingenua al respecto; por eso el capitalismo nace con el mito de que el mercado, por su propio automatismo, realiza el equilibrio perfecto en la sociedad, y el socialismo concibe, en los mismos términos, la realización del comunismo por planificación perfecta. A ambos los determinan sus respectivos modelos ideales que tratan de imponer, a la fuerza, a la realidad; pero el orden de la perfección no es el orden de la realidad, entonces, cuando lo que se proponen contiene esa suerte de abstracción en términos ideales, aparece la contradicción con una realidad que no lo es: la realidad aparece imperfecta y, frente al modelo ideal, se concibe incorrecta, errada, equivocada, hasta inmadura.

En la política esto se traduce de este modo: el gobierno (auto-concebido como “el sujeto político”) aparece, ante sí mismo, en términos ideales y concibe del mismo modo al ahora objeto: el pueblo. Cuando idealiza su propia presencia idealiza también la imagen que tiene del pueblo; por eso, en la relación sujeto-objeto, el pueblo aparece como aquel obediente que, de modo voluntario, acepta su propia subordinación. Por eso el gobierno, preso de la idealización de sus propios esquemas, se duele de lo “errado, equivocado, hasta inmaduro” que puede comportarse su propio pueblo. Por eso realiza una pura y simple devaluación de todo aquel que se le enfrenta, incluso si es el pueblo mismo, porque, siendo objeto, ha consentido la expropiación de su poder de decisión al ámbito exclusivo del estamento político. Por eso el dramatismo del gobierno no es anecdótico sino expresa la más arraigada conciencia colonial de la política moderna que le ha constituido en eso: en creer que sin él todo está perdido.

Pero no se trata de personas, sino de una racionalidad que contamina toda pretensión de liberación, reproduciendo lógicas de dominación, aun abrigadas en las propias banderas de lucha. Cuando la propia izquierda replica el proceder de la derecha, es porque la izquierda no es consciente de los presupuestos que, en última instancia, arrastra. Si nuestra izquierda es una izquierda fracasada, su fracaso no se debe a no poder haber construido el socialismo sino por no haber sido consciente del por qué no pudo realizarlo. Y ese fracaso parece padecerlo como maldición propia, cuando abraza, en el siglo XXI, un proceso nuevo y pretende, irreflexivamente, conducirlo desde sus mismos esquemas asumidos sin la más mínima autocrítica. Vestirse de poncho y lluchu le bastó para legitimar su presencia, pero cuando el poder ya le ha sido otorgado, hasta puede prescindir de estos.

No fue gratuita la caracterización que hicieron los pueblos indígenas del Abya Yala, en La Paz, el 2006: la izquierda latinoamericana nunca tuvo identidad. Por eso sus últimas referencias históricas no son ni siquiera nacionales. Por eso no es raro que, para explicar la crisis que desató el gasolinazo, no se recurra a la propia historia sino a algunas reflexiones coyunturales de Mao. Ese tipo de recurrencias es típica de una mentalidad que se concibe absolutamente verdadera, por eso acude a la teoría, y desde ella, demostrar siempre que se tiene la razón, que lo falso es la realidad (si ésta se resiste a comportarse como un puro predicado de la teoría). Quien se maneja en estos términos, nunca estará equivocado, pues sólo es real lo que pueda representarse su propia conciencia como real. En ese caso, la conciencia ya no es conciencia de la realidad sino conciencia de sí mismo. Por eso busca asaltar el poder, porque el esquema o modelo que ha concebido, de modo perfecto, cree que es lo mejor para todos y que la misma realidad debe adecuarse a aquel modelo preconcebido.

Pero ese modelo no deja de ser una pura idealización (como abstracción de la propia realidad), aunque para éste sea lo más realista y, en nombre de ese realismo, condena toda otra alternativa que no sea la suya. Lo paradójico consiste en que cree que lo real puede acercarse, de modo empírico, a lo ideal de sus proyecciones, y cuando sucede lo contrario, es cuando entiende que todo aquello que se le opone, son sólo distorsiones que se debe anular, suprimir, eliminar, etc. Impone un modelo como lo más realista posible e imagina un tipo de aproximación institucional que, por su propio automatismo, producirá la realización de aquello, frente al cual sólo resta el inclinarse. Condición para aceptar su modelo (pensado al margen del proceso que se niega a vivir) es el festejo ciego de las condiciones presentes, porque el continuo sacrificio es condición para abrazar un futuro siempre aplazado en un mañana que nunca llega.

Del otro lado, de los sindicatos, la respuesta contiene semejante miseria. Porque toda crítica se torna descalificación pura, porque a todas las atiza un anarquismo principalista. Ninguna pretende ser propositiva porque lo que se persigue es, en definitiva, la destrucción del Estado (porque se confunde al Estado moderno con todo Estado posible). En este caso, el fetichismo actúa al revés: no quiere someterse a ninguna institución porque cree, en el fondo, que éstas tienen poder propio.

El poder es una categoría política porque el sujeto es productor de realidad; si el pueblo es la sede soberana del poder, todo otro poder es pura delegación de soberanía. El fetichismo del poder es el mismo en las dirigencias que apuestan, también por cálculos políticos, ser oposición iracunda (que ostentan como programa de lucha un evidente despecho por no ser poder); confundiendo al gobierno con el proceso, creen salvar a éste destruyendo aquel, es decir, creen que el cambio es un cambio de actores, ellos por supuesto, que, como los otros, juran que tienen el modelo ideal para arreglar todo. Y, de ese modo, gobierno y sindicatos, como en los líos de pareja, aparecen para ser escuchados, pero nunca para escucharse uno al otro.

En esta sarta de desencuentros, aparecieron dos sectores que, de modo manifiesto, arrastran las taras coloniales de una sociedad agriamente constituida en enemiga de sí misma. Si hay dos cosas deprimentes en nuestro país, son la salud y la educación; y, curiosamente, un proceso de cambio tiene, en esos dos ámbitos, una férrea resistencia de sus sectores sindicalizados. Las movilizaciones tenían un tenor: el aumento salarial; a este exclusivo requerimiento se pretende reducir toda posibilidad de transformación (como sucede también con la policía: para acabar con el crimen, se pide más recursos, cuando lo que más hace falta es simple y llana voluntad), despachando de cuajo la corrupción imperante en las cajas de salud y la deficiencia en la calidad de la educación. No en vano se dice que el máximo obstáculo de toda reforma en la educación son los propios maestros; y si la salud es pésima en Bolivia, los salubristas no son inocentes en ese desastre.

Tres cosas debe proporcionar un Estado a su pueblo: trabajo, salud y educación. Pero el problema que debe enfrentar un Estado que ha sido colonizado, es que su burocracia es heredera de esa colonización. Por eso la salud no se democratiza, mientras el cuerpo operativo siga reproduciendo la segregación fáctica; tampoco la educación se cualifica (y menos se descoloniza), mientras los educadores no muestran la más mínima voluntad de cambio. Un trabajo digno no se refiere sólo a la gratificación económica sino, sobre todo, al respeto que inspira su desempeño vocacional. De nada sirve un buen salario si no es fruto de un digno servicio, sobre todo en áreas tan fundamentales como la educación y la salud.

Por eso, proceso de cambio señalaba a la totalidad de los actores comprometidos en la superación de una crisis que atraviesa todo un país, no sólo su gobierno; quería indicar que no hay transformación parcial sino total, y esto quería incidir en el involucramiento decidido del pueblo en el sentido de la transformación misma. Pero si el gobierno le expropia al pueblo su condición de soberanía, las dirigencias hacen lo mismo y, ocupando estos la arena política, dejan en la orfandad a la sede soberana de todo poder político; produciendo un enfrentamiento de posiciones encontradas entre quienes detentan el poder y quienes lo pretenden asaltar e imponer, también ellos, sus esquemas y modelos preconcebidos al margen de una realidad que acaba siendo una pura anécdota de un mismo cálculo político compartido.

Por eso la intransigencia se hace ácida, porque ambos reconocen, en el oponente, la imagen de sus propias miserias. Nadie cede. Porque ceder sería entender. Pero en la intransigencia el entendimiento se nubla. Si no tenemos cultura de diálogo, no es tanto por gritar, sino por callar. El boliviano cuando calla no otorga, por eso cuando habla (porque se guarda amargamente todo) grita, estalla como la dinamita que le acompaña en su protesta. Herencia colonial de una cultura política que sólo sabe hacerse escuchar gritando.

Cosa que aprovechan los medios para hacer circo de todo eso. Porque su afán también es destruir: destrozar toda la legitimidad del proceso para devolver todo a la normalidad, es decir, la política a los patrones y los indios a la hacienda. Lo cual es ya, de modo implícito, política mediática de rearticulación opositora, a propósito de las elecciones del órgano judicial. Frente a la cual, otra vez, el gobierno peca de ingenuo por no tener política comunicacional (porque ésta no la asegura el tener un ministerio de comunicaciones); por no saber cómo proponer alternativas al uso perverso que hacen los medios del entretenimiento y la información. La más cínica demanda que ahora esgrimen los medios es el recorte de libertad de expresión cuando, en realidad, se trata de recorte de ingresos por concepto de campaña electoral.

Que los medios se atribuyan la garantía de la información suena hasta hilarante, pues lo que producen es, más bien, la desinformación sistemática. Tampoco son ellos los que puedan asegurarnos pluralidad e imparcialidad; creer que gracias a los medios se puede elegir a los más probos, es una broma de mal gusto, cuando sabemos, por historia reciente, que lo que sí pueden garantizar es todo lo contrario. El pueblo reivindicó el acto electoral a pesar de los medios, no gracias a estos. Los medios vueltos mediocracia son también un poder y, de ese modo, no pueden imputar los excesos de otros sin antes ver los propios. Esta falta de autocrítica es ya soberbia, pues no hay nada que se les pueda objetar que no resulte coartar la “libertad de expresión”; es como enfrentar a un dios que, para colmo, se siente herido.

Pero lo que, en el fondo, desata una nueva resistencia conservadora ya no son las cuitas mediáticas que, entre el desengaño y la desilusión, muestran una impotencia que ya no sabe cómo ser ofensiva. Aparece un temor que asume como posible la pérdida de todo estatus. Si la segregación estructura a nuestra sociedad y el órgano judicial es la consagración de aquello, la oposición a cualquier cambio en éste, sólo puede significar la defensa intransigente de los privilegios. Pues la mayor parte de las críticas, al defender, ya sea una elección “meritocrática”, independencia política o libertad de información, lo que defienden, en definitiva, es el privilegio de acceso a estas instancias; pues la meritocracia (que la dan los “títulos”) es patrimonio de los pudientes, la independencia significa ser oposición conservadora y la supuesta libertad de información es la libertad que otorga el poder económico para acceder a los medios.

La supuesta cooptación del MAS al órgano judicial no debería de pararles los pelos de punta, pues es una práctica que legalizaron los anteriores gobiernos de turno; es decir, lo que debieran criticar es el tipo de práctica que impusieron ellos, dando el ejemplo, limpiando la ropa sucia en casa, no la pueril condescendencia de sus costumbres y el intolerante rechazo a que lo hagan los indios por ser indios. En eso consiste la naturalización de las relaciones de dominación: el patrón puede gozar del derecho de pernada con las indias pero guay del indio que haga lo mismo con las hijas del patrón.

Los patrones consagran sus derechos con leyes, por eso el poder judicial era la cuota política que se repartían entre ellos. Pero si lo que estaría por vaciarse de la presencia oligárquica es el mismo órgano ejecutor de las leyes, entonces el arrebato es comprensible. Arrebato que les conduce, además, a una exigua capacidad de visión estratégica; pues si resultara aquello una elección amañada por el oficialismo, no habría mejor modo de hacer caer la legitimidad del gobierno que el dejarse caer solito. Si lo que busca la oposición es el desmoronamiento del gobierno, bastaría con que se coloque de palco para ver cómo los propios dislates oficiales provocan su propia caída (que comedidamente comete); pero lo que se ve es una oposición rabiosa que no puede concebir su derrota política y esa amargura es la que le carcome por dentro porque, además, su racismo no le permite concebir el tener como presidente a un indio, que además es atrevido y les echa en cara todas sus taras.

Lo que más desprecian, lo más propio de la nación que les avergüenza, es gobierno. No saben cómo aguantar esa presencia, por eso no saben sino convertirse en monstruos para acabar con el monstruo que se han inventado: un gobierno totalitario, dictatorial, tirano, despótico, etc. Por eso la oposición es iracunda y despotrica, no sólo por los desatinos del indio, sino por la amarga impotencia de ver su poder hereditario usurpado.

Todo lo que la oposición critica al gobierno es el retrato de ella misma; si el gobierno es soberbio e intolerante, la oposición y los medios hicieron hasta lo imposible para generar aquello; porque frente a la calumnia y la falsedad, la mentira y la hipocresía, generaron las condiciones para que su increpado replique en sí mismo todo aquello, como única respuesta a semejante atropello discursivo. Si la política se ha rebajado a la sarta de insultos entre unos y otros, como único recurso discursivo, eso se debe, en gran parte, a una mediatización de ésta, es decir, a una mercantilización de la política. Por eso los medios no conciben una dignificación de la política misma (mientras más arda todo, mejor para ellos, pues eso significa más rating). La dignidad no hace mercado, porque si no todo tiene precio, entonces no toda valía se mide con dinero. Por eso los medios pegan el grito al cielo cuando se les restringe sus atribuciones en este nuevo proceso electoral. Acostumbrados a manipular a la opinión pública, ahora se ven sin la posibilidad de reiterar su ilimitada potestad sobre ésta.

Del otro lado, el problema que atraviesa la visión gubernamental es no saber leer los tiempos. Prescindir de los medios, que es a lo que apunta la nueva ley, requiere, de modo previo, un elevado grado de concientización del electorado, además de una diversidad de redes de información alternativa que hagan prescindible la referencia exclusiva de los medios, sobre todo, privados. Al no haber todo aquello, las disposiciones que reglamentan y prohíben hacer campaña mediática, se encuentran con susceptibilidades que denuncian hasta violaciones constitucionales en que incurre la ley electoral. En esto cabe destacar una demanda sensata que esgrime la red Erbol, pues el derecho constitucional a la información garantiza la labor periodística en el próximo evento electoral; no se trata del consabido rechazo hasta hormonal mediático, que se vale de toda coyuntura para denunciar el atropello a la libertad de expresión desde la más expedita libertad de expresión, sino de, en estricto ejercicio democrático, hacer funcionar los preceptos constitucionales. Lo que se denuncia es que un artículo de la ley entra en contradicción con la constitución, en consecuencia, lo que se colige es la obediencia a la constitución por encima de un artículo que entra en flagrante contradicción constitucional.

En un Estado de derecho, la desobediencia es un atributo democrático, no una herejía: ley que no es legítima no es ley que deba seguirse. Al parecer, la intención de los asambleístas era recortar la potestad ilimitada de los medios, sobre todo en lo concerniente a la manipulación que se realiza en época electoral; pero no sólo el apresuramiento sino la falta de argumentos (además de cierta miopía política) posibilitan ciertos desaciertos que justifican esta clase de resistencia. Al no haber política comunicacional y, además, al subordinar toda información a la agenda de provocación de los medios privados, el gobierno sólo responde de modo defensivo, y ello le obliga a no producir nada que no sea otra provocación.  

Por eso no avanza y todo movimiento no es más que un juego hasta perverso de un puro cálculo instrumental. Por eso ya no suma y sólo se atrinchera en sus fueros cada vez más selectivos. Replica aquello que critica. Por eso: no todo aquel que critica es crítico. La crítica no consiste en echar piedras al vecino. No hay crítica sin autocrítica, y quien pierde la capacidad de evaluarse con el otro, pierde la posibilidad de ser consciente de sus equívocos. Dicen los que saben: el justo comete siete pecados al día, ¿cuántos comete el injusto?, ninguno, porque piensa que todo lo que hace es justo. No hay mérito en no equivocarse nunca, el mérito consiste en admitir el equívoco y enmendarlo. Pero eso requiere de humildad, de frenar el ego y aprender a escuchar. Pero eso no se da de modo automático. Es todo un desaprender para aprender de nuevo.

Por eso el cambio es un proceso. No es para uno. Es con uno. El mundo entero atraviesa una crisis civilizatoria; lo que ha entrado en crisis es una forma de vida –la moderna– que está acabando con la humanidad y el planeta. Por eso, proponernos una nueva forma de vida, más digna y más justa, sólo es posible saliendo existencialmente de aquella. No se trata de volver a las cavernas. En eso consisten sus mitos; que todo lo que no es ella, es bárbaro, atrasado, prehistórico, arcaico, anticuado, en suma, premoderno. Juzga a toda otra forma de vida sin juzgarse nunca a sí misma. Por eso se hace ciega ante los desastres que, por cinco siglos, ha venido produciendo. Salir de ella no es renegar de todo sino liberarse de sus mitos. Si el llamado primer mundo se ha vuelto conservador es, precisamente, por esta incapacidad de liberación; por eso el ángel de la historia se les aparece ahora a los pueblos pobres, porque son ellos los que claman por otro mundo. Pero otro mundo no se da con el simple deseo sino con el sudor de la frente.

Por eso cambiar hasta duele, porque la tendencia conservadora es la que se empeña en hacer de las caídas derrotas definitivas, en convencernos de que nada de lo logrado vale la pena, que cambiar es imposible y lo mejor es dejar todo como estaba, que soñar no cuesta nada y que quienes prometen el cielo producen el infierno. Cuando la desazón cunde, los “realistas” pululan en los medios: lo más seguro es el infierno que tenemos. La democratización del malestar emocional no sólo se debe por la acumulación de incertidumbre y miedo que generan los medios, sino porque desaparecen las posibilidades para que la gente pueda restituirse la confianza, la fe y la esperanza arrebatada.

Un proceso de cambio es algo que sucede en el sujeto. Del cual sólo puede dar razón si, en efecto, lo vive. No es algo dado, es algo que se va haciendo produciéndolo. Si aparecen de nuevo todas las contradicciones que creíamos pasadas, aparecen porque si no rendimos cuentas con el pasado, éste regresa en forma de trauma. En las crisis nos asaltan todas aquellas angustias que ocultaban los calmantes; por no haberlas sabido enfrentar, es que desfallecemos ante ellas. Pero las crisis nunca han derrotado a nadie. Lo que nos derrota es el no saber enfrentarlas. Por eso precisamos de sabiduría; pero un mundo que ha desdivinizado todo (empezando por la naturaleza y acabando en el ser humano), lo que ha hecho, en última instancia, es expulsar al espíritu de sus perímetros. Y sin espíritu, no hay sabiduría.

Como tampoco hay política sin sujeto, es decir, sin pueblo. Si lo que triunfa son las leyes que actúan a espaldas de los actores, como las leyes del mercado, entonces el pueblo está de más, ya no es sujeto de decisión. Entonces también la política desaparece y en su remplazo, aparece lo técnico en toda decisión; como ya no hay actores, todo lo deciden las leyes inapelables a las que son sometidas la humanidad y la naturaleza. Cambiar esto significa transformar el fondo de todo. Por eso las soluciones no son simples sino complejas y son a largo plazo, que son las que más efectos inmediatos tienen, porque son estructurales. Del mismo modo, un cambio es real cuando su horizonte no se diluye en la inmediatez sino se abre en tanto proyecto de vida, es decir, en cambiar de forma de vida.

La política y la economía tratan, en definitiva, de eso: de producir y desarrollar la forma de vida que se deduce de lo que somos. Por eso acudimos a nuestro origen, porque allí se encuentra comprendido todo acto fundador. Sólo sabremos lo que podemos ser si somos conscientes de quiénes somos. Por eso un proceso no es un simple avanzar en una dirección sino la continua interpelación de los tiempos en el presente que vivimos; de ese modo, poder mantenerse en el origen es condición de propulsión del presente. Volver al acontecimiento no es dar la espalda al presente sino afirmar siempre su sentido. La historia es la más acabada forma en que el presente se hace inteligible.

Cuando un pueblo produce el proceso por el cual ha de transitar hacia su liberación, produce también las determinaciones coyunturales, como los gobiernos de turno, para ir limpiando el camino que debe transitar. Es decir, produce desde lo que tiene, desde lo que proyecta y lo que arrastra; por eso su transitar no es claro sino accidentado, porque el pueblo mismo debe saber reconocer de qué está hecho, cuáles son sus limitaciones y cuáles sus opciones. Por eso se trata de un transitar de la conciencia a la autoconciencia, de hacerse sujeto de su propia historia y su destino, de hacer de su contingencia trascendencia. Proceso de cambio quiere decir hacerse sujeto. Lo cual no se asume por obligación sino por pura decisión libre. El reto consiste en liberarse, porque para ser libre primero hay que liberarse, y nadie se libera solo, uno se libera liberando al otro, es decir, liberación significa liberación de toda pretensión de dominación. Por eso es proceso, porque esto significa, en cada uno, apagar al ego. Cada uno es único, sólo que el ego no le hace dar cuenta de ello: toda criatura tiene su lugar y, en su lugar apropiado, se hace hermoso. Del mismo modo, los pueblos deben saber atravesar un proceso que los devuelva a lo que son y, desde allí, ser referentes del proceso de otros pueblos, en lucha contra la uniformización de la forma de vida moderna.

Rafael Bautista S.  es autor de “¿QUÉ SIGNIFICA EL ESTADO PLURINACIONAL?” y “HACIA UNA CONSTITUCIÓN DEL SENTIDO SIGNIFICATIVO DEL VIVIR BIEN”. Rincón ediciones

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¿Por qué no hay vida a la izquierda del “evismo”?

20/05/2011 by maestro Deja un comentario

sin embargo las diferencias remitían menos a proyectos diferentes que a una radicalización mayor o menor del mismo proyecto: gran parte del debate se concentró en si indemnizar o no a los barones del estaño y, más en general, a la profundidad de la política nacionalizadora. Hoy parece repetirse esa dinámica, pero a decir verdad, no hay una fuerza social a la izquierda del gobierno. El socialismo en Bolivia es percibido como un avance hacia mayores niveles de estatización económica. Y a eso se reduce en gran parte la discusión acerca de si el gobierno cumplió o no con la agenda de octubre.

Las protestas de la COB alentaron algunos análisis acerca del retorno de las luchas obreras y populares, esta vez contra el gobierno de Evo Morales. Ciertas izquierdas creen que es posible una salida por izquierda al evismo, pero.. . ¿es posible? La respuesta parece depender de lo que se entienda por izquierda. Si las cosas vuelven a plantearse como un clivaje reforma/revolución creo que no y que esas luchas pueden ser más “destituyentes” que “constituyentes”. La COB puede salir a las calles y reclamar con justeza aumentos de salarios, todos podemos criticar que el gobierno los acuse de hacer el juego a la derecha y que intente enfrentar a obreros con campesinos, pero todos sabemos también que la COB carece de una estrategia y de un proyecto político.

Por otro lado, el socialismo “cobista” -o el socialismo a secas- carece de una real base política social. Estas posiciones pueden dar letra a nuevos análisis sobre revoluciones eternamente traicionadas por direcciones reformistas, pequeñoburguesas, indigenistas, etc. pero jamás realizarán un análisis serio de las correlaciones de fuerzas políticas e ideológicas en la sociedad, ni acerca de los actores realmente existente y no los que imaginan los manuales y los dogmas. ¿Acaso hay un análisis del capitalismo boliviano actual? ¿Y de cómo los diferentes sectores, subalternos y dominantes, se articulan a él?

Una característica de nuestro marxismo es su anquilosamiento, su falta de diálogo con los marxismos más críticos y reflexivos y su repetición ad infinitum de una serie de eslóganes prefabricados. Todo ello a la (eterna) espera de que los sectores populares se desilusionen de Evo y den el ansiado paso hacia la Revolución.

Tampoco las críticas provenientes el ala plurinacionalista -cuyo principal vocero es Raúl Prada- parecen ser capaces de atraer demasiado entusiasmo entre los subalternos. En primer lugar porque difícilmente alguien que apenas se ha formado en la pésima educación que ofrece la escuela pública en el campo y los barrios populares urbanos pueda entender los artículos que publica el ex viceministro de Planificación estratégica. Raúl Prada señala que “El bloque dominante nacionalista en el gobierno se ha convertido en el mayor obstáculo para el avance del proceso descolonizador y para la tarea de construcción del Estado plurinacional comunitario y autonómico [y] así también para la emancipación del proletariado nómada, plural, diverso, articulado a las formas del capitalismo periférico, que combina la explotación salvaje con la explotación ultramoderna del capitalismo de las empresas transnacionales (“Las formas del contraproceso”).

Sin ninguna evidencia, el autor del artículo sigue asociando gasolinazo con nacionalismo, y nacionalismo con neoliberalismo… Subsume una enorme cantidad de problemas -y casi todo lo que no le gusta- en el término “nacionalismo” como si eso resolviera algo. Si en algún momento el socialismo soviético creía que el racismo, el patriarcalismo, la pobreza y los diversos “atrasos” eran cuestiones inherentes al capitalismo que desaparecerían progresivamente luego de su abolición (sin que nada de eso pasara), ahora la receta mágica es abolir el Estado-nación y desconectarnos del capitalismo mundial. Yo no se si eso nos acercará más a Suecia o a Haití y Somalia.

El problema de nuestros diversos discursos “revolucionarios” es que su radicalidad es una trampa: somos más radicales cuanto menos capaces somos de diseñar un programa de reformas consistentes. Frente a los intentos del gobierno de buscar deus ex machinas -posiblemente Garzón no nos ayude mucho a conseguir el mar- una corriente de izquierda podría proponer un “combo” de reformas consistentes. El derechista Piñera en Chile se propuso «Siete reformas estructurales», centradas en seguridad ciudadana, pobreza, modernización del Estado, medio ambiente, institucionalidad democrática, salud y educación.

¿Qué tal si nos propusiéramos esas siete reformas desde posiciones progresistas en Bolivia? Quizás nos permitiría salir de las meras grandes palabras (socialismo, estado plurinacional…) y comenzar a dar más densidad al proceso de cambio. La crisis de narrativa del gobierno, que hoy se trata de llenar con el giro marítimo, tiene que ver en gran medida con la distancia entre el Proyecto y la vida cotidiana de las personas. Si algo reencauzará el proceso -como se pide por estos días- es acercar los “grandes relatos” a las “historias mínimas” que cada día se tejen en los barrios populares, los ayllus y las comunidades campesinas. Si la escritora italiana Paola Caridi hablaba de los “árabes invisibles” -aquellos que no apoyan al fundamentalismo ni encajan en los clichés de Bush- también hay muchos “indígenas invisibles” que no encajan en los nuevos clichés posmodernos. A esos deberá llegar también el cambio.

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Economía comunitaria y plural

13/05/2011 by maestro Deja un comentario

… por mandato constitucional debe considerarlas en cualquier diseño de modelo de economía plural.

La Constitución Política del Estado contiene la normativa básica sobre la economía plural y sobre los fines de cada una de la cuatro formas de organización económica, sin embargo a mas de dos años de su implementación el proceso de desarrollo económico del Estado Plurinacional avanza bajo modelos liberales asumidos por la vieja institucionalidad y en casos particulares con algunas reestructuraciones que no dejan de darle continuidad a las tradicionales concepciones de producción capitalista y sin crear los recursos teóricos y conceptuales que orienten un nuevo modelo de desarrollo económico en función a las cuatro formas de organización económica ya sea en unidad de complementariedad o en su unidad contradictoria.

La realidad económica y la percepción de viejas forma de relacionamiento laboral empujan a ver teóricamente en Bolivia un modelo de producción capitalista que por sus implicancias genera en el sector de los trabajadores acciones de protesta con demandas de aumentos salariales y accesibilidad al vivir bien y en sectores organizados económicamente, en oposición al gobierno, reclamos por la inseguridad jurídica y una supuesta falta de una acertada política económica de desarrollo. Sin embargo a esta acción y demanda, la reacción y respuesta gubernamentales y empresarial es de respaldo a la economía de mercado y acumulación de capital. Esta determinante en la interacción entre sectores de empleados y empleadores hace que las formas clásicas de enfrentamiento y relacionamiento entre capital y trabajo desarrollen procesos económicos y políticos favorables a los grupos de poder organizados en rubros financieros, comerciales y agroindustriales, además de las tendencias favorables para las empresas extractivas de recursos naturales no renovables administrado por el Estado. Es entonces evidente las razones por la que al frente no se vislumbre indicios o indicadores que hagan ver o suponer la preocupación del Gobierno central y de los Gobiernos Autónomos por implementar relaciones y mecanismos de organización económica comunitaria y organización económica social como alternativas de modelos de desarrollo distinto al del capitalismo dependiente.

Traducido al tema institucional y de planificación la realidad es que autoridades nacionales y locales se mueven en un alto grado de omisión institucional para empezar a organizar el modelo de economía plural, se percibe que voluntariamente prefieren abstraer todo impulso e iniciativa al debate en el Órgano Legislativo y Órgano Ejecutivo sobre la estructuración jurídica y principista de la economía plural, asumiendo que el modelo económico está regido por el mercado y las relaciones capitalistas de producción, y en razón a ello los órganos del Estado apuntan el desarrollo económico de manera pragmática en unos casos y en otros recurriendo a las recomendaciones de organismos financiero y comerciales internacionales. Muestra de ello son las proyecciones económicas favorables preponderantemente al sector financiero y comercial y las últimas medidas de orden salarial y monetaria tomadas por el Ministerio de Economía y Finanza Públicas en función a los recursos del Tesoro General y las proyecciones inflacionarias. Está claro que el índice inflacionario y los millones de las reservas nacionales no son los indicadores apropiados para medir el “Vivir Bien” de los bolivianos, aunque si son indicadores macroeconómicos que buscan la aceptación en las esferas del Banco Internacional de Desarrollo BID y del Fondo Monetario Internacional FMI. En definitiva el proceso de cambio en Bolivia demanda medir el vivir bien desde indicadores de cuánto come el ciudadano y no cuánto cuesta su comida, cuanto tiene de acceso a una educación y salud de calidad y no cuánto de los recursos del Tesoro General de dispone a la educación y salud entre otros.

Resumiendo las percepciones sobre las políticas económicas impulsadas por el Gobierno, es inevitable pensar que los acontecimientos económicos y proyecciones de crecimiento positivo en le marco de la economía de mercado vienen hasta ahora inviabilizando el análisis serio y desarrollo teórico particular de la organización económica comunitaria en tanto componente de la economía plural y parte jurídica de la organización económica del Estado Plurinacional.

El crecimiento del Producto Interno Bruto y el superávit en las finanzas públicas inclinan al favor de la organización económica privada y estatal toda mirada de desarrollo, pero no dicen absolutamente nada del crecimiento o no de la economía comunitaria ya que esta, la economía comunitaria se postra en el “anonimato” porque los resultados de la economía que debía medirse con indicadores del “vivir bien” se mide con indicadores macroeconómicos, se percibe que el Gobierno apoya y promueve el proceso de desarrollo económico considerando el liderazgo de la organización estatal y privada, y en menor grado la cooperativa; y sin incidencia alguna en la organización económica comunitaria y social.

La economía comunitaria en la actualidad y por mandato constitucional demanda desarrollarse en proyección y superación de los niveles empíricos de la economía plural (presentada como forma de organización económica estatal), hacia el campo de la economía en tanto ciencia y modelo de desarrollo que satisfaga las necesidades de alimentación, vestimenta, seguridad y vivienda, transporte, comunicación entre otros; sólo en esa medida tiene sentido explorar connotaciones y características de la economía comunitaria en el contexto de las cuatro formas de la economía plural del Estado Plurinacional. La economía comunitaria no es un proyecto económico en manos del Estado o de una Organización No Gubernamental estatal cuya finalidad se limite al logró de la soberanía o seguridad alimentaria, ni es un procedimiento de articulación del mercado; es más bien la forma de organización que debe ir suplantando y extinguiendo toda otra forma de organización económica liberal o capitalista y desde ella desmitificar el monopolio de pensamiento mercantil. Así bajo la mirada de organización económica comunitaria se irá prediciendo connotaciones políticas de lo que las diversas visiones conllevan en el proceso de cambio.

En el siguiente acápite se presenta aspectos puntuales que se deben tomar en cuenta antes de entrar al debate y exploración de la organización económica comunitaria y plural.

Las cuatro formas de la economía plural

Cuatro son las formas de economía que el constitucionalismo boliviano considera legal desarrollarlas para crear bienes, estas pueden sintetizarse por un lado en ideas consideradas relativamente dominantes y de aceptación en el marco general de conceptos construidos desde la práctica laboral de los obreros, el trabajo de los campesinos y la producción de bienes por productores urbanos pequeños, medianos y grandes, y por otro en la realización del productos en las esferas del mercado.

A continuación se menciona esta generalidad:

  1. La economía estatal en sus antecedentes y manifestaciones inmediatas lo ubicamos en etapas particulares del desarrollo de producción capitalista, del desarrollo de relaciones de explotación y la lucha de intereses nacionales con los intereses transnacionales, entre otros. Es la forma de economía que se desarrolló y se planteó como alternativa a la economía privada en gobiernos de corte socialista; y en periodos de crisis de los esquemas de gobiernos liberales, la economía estatal como hijo de la crisis liberal se convierte en antagónico de la economía privada ante esquemas de gobiernos y economías neoliberales. Una economía neoliberal o privatizadora es la negación de la economía estatal (esto quedó mostrado el 1985 con la privatización de las empresas estatales y la implementación del decreto supremo 21060 en el gobierno de Víctor paz Estensoro); y la ruta viceversa tendría que negar al neoliberalismo en el campo económico, es decir que bajo la dialéctica de los contrarios el estatizar la economía significaría la negación a todo neoliberalismo económico, pero por la fuerza con la que el neoliberalismo en 1985 atacó a la estructura de la economía estatal y la economía privada liberal, se contaminó el sistema liberal al grado que una restauración del viejo sistema liberal agredido en sus pilares básicos por el proceso de cambio que viene dándose por el proceso de construcción institucional del nuevo Estado no permite que la intelectualidad estudiosa pueda diferenciar el viejo liberalismo con el mimetizado neoliberalismo, menos entonces podrá encontrar las vías económicas que superen el viejo sistema liberal.

  2. La economía social cooperativa tiene necesariamente dos connotaciones que deben ser abiertamente discutidas, una entendida en la amplitud de la organización social económica y la otra en los ámbitos especificados por la teoría del cooperativismo. El cooperativismos tiene sus orígenes en la era de la Revolución Industrial en Inglaterra y sus raíces principistas en el sistema liberal y más que una forma de economía estatal en Bolivia fue en el pasado una forma de organización y asociación de intereses y capitales individuales invertidos para responder a fines comunes de sus miembros, con relevantes variantes en la categoría de propiedad. Para el proceso de cambio la cooperativa significa acercarse a diferenciar con claridad la propiedad colectiva y social de la propiedad individual en la riqueza democratizadora que encierra cualquier proceso productivo en base a la propiedad colectiva. Esto es posiblemente la razón por la que las formas de asociación cooperativa tuvieron emprendimientos satisfactorios en la línea de los servicios más que en los productivos y por los cuales en muchos casos fueron intervenidos por instancias estatales y absorbidas por capitales privados en algunos otros casos. La forma económica cooperativa fue defendida a ultranza por los grupos de poder y la corriente del institucionalismo autonomista en el oriente boliviano a raíz de las amenazas del Gobierno de intervenir las cooperativas de agua, electricidad y teléfonos en virtud a su negativa de someterse al control social.

La organización económica social debe darse en las organizaciones y movimientos sociales fundamentalmente al igual que en los sindicatos campesinos, de comunidades interculturales y otros. Una organización económica social no es si misma una cooperativa y sin duda que sus sustentos en la economía política deben construirse en el ámbito contrario al liberalismo y lógicamente neoliberalismo.

  1. La economía privada es más conocida y diversificada entre las cuatro formas de organización económica que constituyen la economía plural. La economía privada deviene de la propiedad privada que aparece paralelo al desarrollo del Estado y en negación a la “no propiedad” de bienes de producción y la tierra. Es conocida la importancia que el sistema liberal imprimió a la propiedad privada, la herencia y la libertad asociativa y con ello al emprendimiento privado y la propiedad de las fuerzas productivas como base de la economía privada. Los sistemas económicos neoliberales se caracterizan por el amplio y libre desarrollo de la economía privada aún a desmedro de cualquier otra forma económica.

  2. La economía comunitaria en sus orígenes como forma dominante de producción social puede históricamente ubicarse en comunidades anteriores a la consolidación del Estado como modelo de organización económica social. Por la naturaleza agraria de las comunidades pre estatales resaltamos el carácter de la propiedad comunitaria de la tierra o la “no propiedad de la tierra” entendiendo que la no propiedad de la tierra está fuera de todo atributo mercantil y que recupera su natural estado de bien para usufructo a favor de la colectividad sin fines de lucro. La economía comunitaria es la forma de economía que funcionalmente debe desarrollarse y potenciarse para sustentar la base de una organización social productiva ajena a relaciones de explotación de la mamo de obra y de las formas alternativas a las de la producción neoliberal o liberal.

Una primera idea que salta a la vista es que tres de las formas económicas de la economías plural responden a construcciones del modelo liberal y economía de mercado a diferencia de la economía comunitaria que en si misma no tiene un desarrollo sostenible a lo largo de las historia de las sociedades organizadas en Estado. La organización economía social cooperativa tiene un componente de cambio en la organización económica social y un viejo componente restaurador del sistema en la organización de economía cooperativa.

Apreciaciones políticas sobre la organización económica del Estado Plurinacional.

Descriptivamente es menester reconocer la importancia de contar con un Título en la CPE dedicado a la Organización Económica del Estado con las generalidades de las cuatro formas de organización de la economía plural, sin embargo la normativa constitucional no es lo suficiente amplia y precisa en sus conceptos. Desde la cotidiana dinámica económica se establece un acuerdo implícito al juego en el mercado en abierta competencia interna entre el emprendimiento estatal y el privado, obviando la creación de una ruta jurídica coactiva a favor de la organización económica comunitaria y social cooperativa y que actúe sobre las instancias competentes del área económica y productiva obligando a cumplir el mandato constitucional a mediano y largo plazo; sobre todo como organización económica estratégica del “vivir bien”.

La coyuntura en ese sentido demanda la necesidad de un tratado oficial de desarrollo teórico alternativo y creativo aplicable en el Órgano Ejecutivo con objeto de marcar ruta en el desarrollo de la economía plural ubicando funcionalmente las cuatro formas de la economía, esto para tomar parte activa en la economía desde un modelo de economía comunitaria y social y romper con el monopolio del dogmatismo teórico de regulación de los precios por el mercado y del sistema de desarrollo económico mercantil y financiero boliviano.

Ante la carencia de una legislación que encamine y proyecte a la economía comunitaria de manera estratégica, lo que se devela hasta ahora es que la regulación de precios es trazada en las calles de manera que la práctica política de los actores económicos cuando ejercen presión para conseguir una demanda particular ente el gobierno, hace suya esta responsabilidad enraizando el modo de producción capitalista que en términos constitucionales significa negar vías jurídicas que ayuden a la transformación orientada desde la normativa en vigencia.

El Gobierno, como siempre, cuando las determinaciones política y ahora económicas las toman loa actores en las calles, no puede conducir nada, ni recurriendo a la represión. Esta realidad mas de una vez a puesto al gobierno en problemas, y en el caso de las demandas de implementación de política económica estatales el gobierno – en cuanto a la aplicación de principios sobre la regulación de precios en productos de primera necesidad – no ha ido más allá de improvisadas intensiones para finalmente someter sus productos con precios regulados al imperio mercantil de la oferta y la demanda.

Oferta, demanda, subvención y regulación de precios

Uno de los ejes con los que se caracterizó al neoliberalismo en el mundo globalizado es la supresión del rol regulador del Estado en las finanzas y el comercio, es decir que un componente del neoliberalismo se pone en manifiesto en Bolivia cuando desde políticas públicas y normativa jurídica el Estado no interfiere el proceso financiero y comercial del interés de capitales transnacionales y por el contrario ayuda a este proceso a asentarse. El DS 21060 consideró este aspecto en una de sus finalidades y en los hechos mas concretos significó que los precios de toda mercancía podían fluctuar en la lógica mercantil de la oferta y la demanda y en palabras de Carlos Marx “ la oferta y la demanda no regulan más que las oscilaciones pasajeras de los precios en el mercado” , esto significa que desde la oferta y la demanda se puede explicar por que el precio de un artículo en el mercado sube por encima de su valor o por el contrario baja pero de ninguna manera explicar y menos determinar el precio de una mercancía. Lo que puede hacer la oferta y la demanda al entrar en equilibrio, y libre de cualquier especulación, es encontrar el precio real de un mercancía, en todo caso solo puede encontrar un precio real en el mercado y no el precio determinado por el proceso y costo de producción en si mismo. El precio de una mercancía que descubre la oferta y la demanda en situación de equilibrio parte de un proceso de cálculo virtual que reconoce el esfuerzo productivo y finalmente de manera real determina el valor de una mercancía sustentado en los costos de comercialización y traslado del punto de producción al centro de comercialización entre otros costos de menor importancia como la conservación y cuidados dependiendo de la naturaleza de la mercancía.

Como ejemplo para acercarse mas a explicaciones sobre el comportamiento de la oferta y la demanda en la economía boliviana respecto a la regulación del precio de una mercancía se puede recurrir a la determinación del precio de los hidrocarburos en el momento que se elevó en el mercado en aproximadamente el 80 % con el Decreto Supremo 0748 de diciembre de 2010, decreto que después de movilizaciones populares en su contra fue abrogado por el Gobierno central. Curiosamente un nuevo precio después del aumento de los hidrocarburos lo impuso de manera directa una situación de conflicto y no la oferta y la demanda.

Volviendo al tema, con el aumento del precio a los hidrocarburos desde el DS 0748 se buscó explicar en primera instancia la necesidad de anular el déficit de 380 millones de dólares del año 2010 comparado con la subvención del año 2008 y en segunda la necesidad de incrementar la producción de líquidos en el país incentivando a las empresas de exploración a explotar más petróleo y por ende aumentar la producción de derivados como el diesel y la gasolina.

En el fondo se puede ver que estas explicaciones no tenían nada que ver con la regulación del precio de los hidrocarburos por el mercado a través de la oferta y la demanda, pero desde la oferta y la demanda el Gobierno explicó el aumento recurriendo al precio internacional principalmente al precio de los hidrocarburos en los países vecinos. Al caso viene dos preguntas: ¿Actuó el mercado como regulador del precio de los hidrocarburos o por el contrario el Estado es la instancia de regulación de precios en función a factores de tipos social y político?

Cuando el Estado a través de YPFB cuenta con el monopolio de la producción y comercialización de los hidrocarburos en el mercado interno no queda mas que concluir que es YPFB quien tendría la capacidad de determinar el precio de los hidrocarburos en función a criterios de costo y de ganancia, a decir de cualquier empresario se debe tener un estudio y un seguimiento a los costos y ganancias y con ello determinar el precio, pero si nos remitimos a los aumentos en los precios de los hidrocarburos encontramos que dicho aumento corresponde a las alícuotas establecidas a partir de costos de transporte y comercialización y no así a un estudio sobre los costos de producción, hasta ahora no se conoce cuanto cuesta la producción de un barril de petróleo o de un litro de gasolina, pero se conoce supuestamente el costo de su transporte y comercialización que se traduce en las alícuotas establecidas a los hidrocarburos, lo que hace complicado definir hacia donde se dirige la subvención y en caso de hacerlo a donde se le quita, si a la producción, refinación, exploración o comercialización.

En la opinión pública los bonos Juancito Pinto y el Bono Dignidad para estudiantes de primaria de Unidades Educativas del sistema público y para el universo de personas de la tercera edad registradas respectivamente se otorga desde las ganancias generadas por la venta de los hidrocarburos, lo que supone ganancia e ingresos positivos. Ahora si la venta de los hidrocarburos genera ganancias, ¿Cómo se genera las pérdidas en la subvención del mismo producto? La explicación lógica es que la subvención no es tal y mas bien se trata de inversión en alguna etapa de la producción, posiblemente en la etapa más débil. La comercialización en el mercado interno de diesel y gasolina producido en Bolivia es rentable y genera altas ganancias, de eso no debe haber duda incluso es posible que genere ganancias para aumentar el ahorro interno y las reservas nacionales.

Pero entonces lo que ocurre cuando se hace referencia a la subvención, es que por la insuficiencia de producción para la demanda interna, se compra gasolina y diesel a países a un precio mayor al precio establecido por los costos de producción, transporte y comercialización que realiza YPFB para el mercado interno, si es así por qué no se invierte en refinerías para elevar la producción de diesel y gasolina y satisfacer la demanda interna, para que en función a las leyes y principios de la competencia, la oferta y la demanda YPFB incluso pueda terminar con la competencia y obligue a las empresas petroleras a bajar el precio de la gasolina y el diesel. Todo hace ver que, a).- cómo el mercado nacional es tan reducido comparado con el mercado en los países vecinos, su influencia en el mercado regional con cantidades necesarias producidas para satisfacer la demanda para el mercado nacional y algún excedente para el mercado vecino es insignificante y sin gravitación alguna. Y lo será no por el ámbito reducido del mercado que dispone YPFB sino porque YPFB es productor para el mercado interno de un producto que genera ganancias en sus ventas, pero al mismo tiempo es comercializador a pérdida del diesel y gasolina que no puede producir para la demanda interna, y lo compra de Brasil o la Argentina, b) que el precio lo determina el costo a nivel internacional del petróleo y YPFB no cuenta con el petróleo suficiente para refinar y producir gasolina y diesel con costos que le permitan tener ganancias y no verse en la necesidad de compra y venderlo a precio subvencionado, lo que en definitiva llevaría a la conclusión de que los pozos petróleo son insuficiente y se debe invertir mas en exploración y explotación de petróleo, y c).- que cuando se habla de mercado energético no se puede ajustar a las reglas convencionales del mercado de la oferta y la demanda sino de necesidades de desarrollo productivo y distribución de bienes para satisfacción común.

Lo que demandaría la lógica del mercado es copar la demanda o jugar con lo que se tiene a costa de pérdidas constantes para cerrar la empresa y dejar que la ciudadanía compre a precio de mercado. La subvención altera esta lógica y distorsiona toda regulación en los precios.

Distorsión de la oferta y la demanda en el caso de la regulación de precios

Una primera distorsión que genera la subvención es que no habiendo competencia interna se quiera suponer un mercado que regule el precio de los hidrocarburos desde oferta y la demanda, es ilógico concebirla en este caso como ley aplicable en el campo económico si el monopolio o el control de la exploración, explotación, traslado y comercialización lo tiene la empresa estatal YPFB.

A YPFB y al Estado plurinacional le toca ver que la gasolina, el gas natural, el diesel mas otros productos derivados son parte de un proceso que idealmente debe desarrollarse en el ámbito de la organización económica social sino comunitaria, recuperando valores y principios que la CPE establece para el vivir bien y dejando a un lado el criterio de que el precio de los hidrocarburos los determina el mercado.

Los países desarrollados saben que no es el mercado de la oferta y la demanda que en rigidez determina el precio del petróleo, talvez la fluctuación, pero el precio se determina desde el poder y hegemonía de las potencias económicas – militares. Las guerras por el petróleo responden a esta necesidad. Así el precio del petróleo y de los principales energéticos es sustancialmente diferente en su determinación a lo que sería para el azúcar, el maíz o soya frente. El precio del petróleo esta determinado por la tenencia, el control y el flujo que este puede tener en función a necesidades de dominio económico – militar y posicionamiento geopolítico internacional. Esto ocurrirá siempre con cualquier mercancía que sea de demanda universal.

Así como los principios newtonianos son válidos en un rango donde la masa se mantiene constante para velocidades menores a la de la luz, entonces también los principios de la oferta y la demanda tienen sus límites no solo políticos, sino también en la particularización o universalización de las demanda.

Para seguir explorando el tema de la regulación, la demanda y oferta en Bolivia y el proceso de cambio se puede tomar otro ejemplo; el tema de la producción, traslado y comercialización del azúcar. Para el caso el Gobierno a través de EMAPA no tuvo el monopolio y menos el control de la producción, trasporte y comercialización; en términos económicos actuó como otra empresa en competencia con la Empresa Privada y desde esta posición desventajosa en el mercado y ventajosa en tanto Institución estatal, quiso regular el precio del azúcar rompiendo la lógica de la oferta y la demanda en el mercado. Las preferencias de exportación que por decreto gozada EMAPA y las trabas interpuestas a la Empresa Privada no fueron herramientas eficaces para controlar el precio del azúcar y menos regularla de manera sostenible. Todo intento fue inútil y el resultado a mas de desgastar la gestión política y económica del Gobierno central, después de más de dos meses de especulación y agio con el azúcar, donde se supuso el ocultamiento del azúcar no solo de parte de comerciantes sino del la propia empresa estatal, se resolvió las colas de compradores y la carencia liberando el precio del azúcar al mercado. Después de mas de 30 días de conflicto y presión de productores y comerciantes en las calles, EMAPA torció la mano. Los comerciantes mayoristas y minoristas finalmente determinaron parámetros y ajustaron el precio del azúcar desde la oferta y la demanda que en los hechos significó la negación del rol regularizador del Estado, algo semejante pasó con el Ministerio de Obras Públicas, Servicio y Vivienda que frente al aumento de pasajes por el transporte público se vio imposibilitado de regular y optó por deslindar parte de su responsabilidad a los gobiernos autónomos municipales y departamentales pese a que la Ley Marco de Autonomías y Descentralización le asigna la responsabilidad de establecer parámetros reales para el costo de pasajes.

Vemos que las leyes que permiten la fluctuación de los precios de la mercancía esta expuesta a las condiciones que la relación Estado y sociedad determina y en ese caso el precio no fluctúa solamente por la acción de las leyes mercantiles de la manera pura como se la muestra en teoría, sino que aparecen dos contrarios que se pelean no por el mercado, sino por el poder y la competencia reguladora.

Para el caso del pan de batalla el precio fue consensuado entre representantes del Gobierno y de la asociación de panificadores, el precio del pan cuya elaboración y componentes es subvencionada no es un mérito de la función regularizadora del Gobierno, ya que, como se dijo mas arriba la subvención distorsiona el mercado sobre todo si lo que se quiere como Estado es regular el precio final al consumidor.

Un precio acordado por dos partes, en este caso panificadores y Gobierno reconocen implícitamente que se están moviendo por la regulación del mercado ya que los ajustes de precios se hace en función del precio de la harina en el mercado con la salvedad que el Gobierno paga una parte y otra los panificadores, pero en función a la ganancia esperada por los panificadores y de la cual no se beneficia el Estado, ni siquiera a través de los impuestos que pueda generar la actividad económica.

El caso de EMAPA junto la crisis de la producción del cemento debe ser analizada desde la viabilidad de la producción y las ganancias que generará a toda empresa estatal luego que en su comercialización el precio inevitablemente tendrá la fluctuación que el juego en el mercado impone a través de la oferta y la demanda.

Estos hechos junto a otros de menor impacto público en el presente año dice claramente que el mercado puede regular fluctuaciones de los precios de los productos de primera necesidad abstrayendo la diversidad de los procesos productivos, de comercialización y transporte, y que la política por el control de precios que supuestamente maneja el Gobierno es improvisada e imprecisa. Con estos ejemplos queda claro que el mercado de la oferta y la demanda no se mueve de manera regular y con resultados predecibles cómo muchos economistas liberales en función de gobierno y en oposición quieren hacer ver, el mercado no regula el precio de las mercancías ya que desconoce cualquier subvención y proceso productivo.

Por otro lado si el estado se adhiere a la lógica económica competitiva desde el rol de empresa, es viable en la etapa de producción en virtud a disponer de capital pero en la comercialización no tiene frutos más allá de distorsionar la regulación de los precios en el mercado de la oferta y la demanda. El Estado en estas condiciones no regula los precios de las mercancías pero si se somete a la presión de sectores que se enfrentan para respaldar el libre desarrollo del la oferta y la demanda.

Como primera conclusión sobre el tema se debe empezar a manejar la idea de que el mercado no es la única etapa final del proceso que va de la producción al consumo; que la economía social y comunitaria está en la tarea de desarrollar una nueva forma de llegar al consumidor, que la subvención es una política social que responde a necesidades sociales y no de mercado y que finalmente el agua y la energía no son mercancías sino bienes de uso y consumo, pero que el capitalismo y el imperialismo los enajena en función a su intereses de dominación y hegemonía política, económica y militar.

Dialéctica de la lucha de clases en la normativa de la economía plural.

Con argumentos que van desde el ámbito político, económico y hasta religioso las posiciones que tienden a esclarecer teóricamente la economía plural, sin pruebas reales ante la ausencia de procesos sistematizados y evaluados, se puede ir afirmando que un conjunto de opiniones desembocan en el criterio general de que la economía plural es un sistema de desarrollo productivo puestas en práctica aun de manera empírica, partiendo de especificaciones funcionales constitucionalizadas de cada una de las cuatro formas de la economía plural hacia el desarrollo normativo estatal transitorio.

Así que las cuatro formas de organización económica al ser evaluadas como etapas de un proceso o como formas de distinta finalidad se tendrá que bifurcar en dos miradas, uno como un proceso de desarrollo económico fundamentado en los diversos complementarios donde una forma es menos sin la otras y una de ellas es mas con las otras, y otra como el desarrolla normativo y argumental en torno a cuatro formas económicas en antagonismo en el proceso de iguales y contrarios donde una de las formas económicas debe cobrar predominancia sobre las otras para, como dice la CPE, mejorar la vida y el vivir bien de todas las bolivianas y bolivianos. En general para abordar las miradas sobre la economía plural y en particular de la organización económica comunitaria se debe empezar por mostrar partes fundamentales de la normativa constitucional en el tema.

Implícitamente la CPE para organizar la economía plural la disgrega en dos grupos; el primer conformado por la economía estatal y la privada, el segundo por la comunitaria y la social cooperativa. En esa lógica desaparece la igualdad jurídica y es remplazada por una organización económica jerarquizada que va de lo fundamental y estratégico a lo complementario y secundario. En el artículo 309 de la CPE se descubre lo estratégico y fundamental de la organización económica estatal sobre las formas comunitarias y social cuando dice que esta “ cumplirá el objetivo de administrar los servicios básicos de agua potable, y alcantarillado directamente o por medio de empresas públicas, comunitarias, cooperativas o mixtas” ; el lineamiento puede traducirse en otros rubros productivos y no sólo el de servicios.

Además de la organización estatal hay espacio estratégico reservado por la CPE a la organización de la economía privada que reconocida y protegida por el Estado pueda contribuir al desarrollo económico, social y fortalecimiento de la independencia económica del país sin acumular poder tal que ponga en peligro la soberanía económica del Estado.

La idea central, al margen de las imprecisiones y uso de términos de manera imprecisa en la CPE, es que la economía plural en la mirada del actual Órgano Ejecutivo y Órgano Legislativo del Estado Plurinacional es la organización económica que impulsa formas estratégicas de organización económica estatal y privada y como complemento a estas, de manera secundaria impulsar formas de organización económica comunitaria y economía social. Esta mirada refuerza toda economía de mercado debilitando roles reguladores del Estado poniendo en riesgo el desarrollo de emprendimientos colectivos de la organización económica comunitaria y social.

¿Cómo entendemos la economía comunitaria? Al buscar la viabilidad de una organización económica comunitaria y social en el Estado Plurinacional es prudente hacerlo considerando su antagonismo con toda formas de organización económica privada y no desde su rol de complementariedad, dicho de otra manera , la forma de organización económica privada tiene en la forma de organización comunitaria y social su principal antagónico si se considera no solo la organización económica en su ámbito productivo, sino en la conformación de nuevas formas de relacionamiento de intercambio de productos o de la distribución de bienes. Se trata de buscar en la organización económica comunitaria el eslabón que permita relacionar la organización comunitaria en su fase de organización productiva con la organización económica de intercambio, que remplace la lógica del mercado y de la oferta y la demanda.

Aclarando la idea expuesta en el párrafo anterior nos encontramos con pensadores marxistas que proponen organizaciones productivas alternativas a la empresa privada, cuya realización de su producto o mercancía finalmente no la apartan de todo el pensamiento y lógica mercantil. Esta visión limitante hace que desde el espectro de las transformaciones económicas no se distingan las vías racionales que sustenten la viabilidad de la organización económica comunitaria y social. Por ejemplo el proceso de estatización de la economía estratégica del Estado Boliviano muestra un camino de organización productiva que enfrenta y disputa hegemonía a la organización económica privada nacional pero al entrar al campo de la realización de la mercadería, su producto terminado lo somete inevitablemente al mercado de la oferta y la demanda, con operadores mercantilizados y hasta en relaciones laborales de explotación, lo que finalmente muestra a la oferta y demanda como la indestructible forma de regulación de precios, y a la producción capitalista como la única forma viable de producción para salir del subdesarrollo. Esto lo palpamos con la producción cooperativa de minerales, en prestación de servicios, productos de agrupaciones productivas comunitarias y lógicamente toda la producción estatal y privada.

Frente a todo ello la Organización económica comunitaria debe producir bienes para distribuir o intercambiarlo; no para llevarlo al mercado, solo en esa medida se puede entender que la organización económica comunitaria y social sea entendida en el antagonismo de la lucha de clases

La organización económica comunitaria debe negar el rol regulador del mercado en tanto no debe ser productora de mercancías sino de bienes y servicios en la mirada del vivir bien.

El Estado a través de su organización institucionalizada en concordancia con la producción generada desde la economía estatal puede jugar un rol regularizador desde la mediación mercantilizada, es decir establecer precios desde indicadores de accesibilidad y de necesidad del vivir bien.

El sistema plural debe empezar a explora desde la organización económica comunitaria y social las formas y contenidos de relacionamiento económico que suplante las formas asalariadas de producción, la explotación de la fuerza laboral y la acumulación y concentración del capital en pocas manos.

Pero no solo explorar desde las formas y contenidos de la organización económica comunitaria, sino desde las cotidianas demandas de propiedad de la tierra y los medios de producción y el aporte del sistema financiero a la producción nacional a través de préstamos al emprendimiento individual, el potenciamiento de la pequeña y mediana empresa, por poner algunos ejemplos.

Disfunciones con la organización económica comunitaria.

Para introducirse al campo normativo de la organización económica plural se tendrá que debatir en el parlamento y legislar los temas de desarrollo, agrario, industrial, comercialización entre otros. Existe el criterio en sectores afines al gobierno que la organización económica comunitaria tiene un alcance rural y que este debe responder a la seguridad y soberanía alimentaria, pero eso no debe ser así, ya que la organización económica comunitaria debe abarcar el conjunto productivo del Estado plurinacional.

Se tiene muchos ejemplos para analizar la viabilidad de la Organización Económica Comunitaria al igual que ejemplos para ilustrar disfunciones entre el concepto que se pueda construir para el desarrollo de la economía comunitaria en un contexto de impulso a la economía estatal que compite con la economía privada. En este contexto competitivo se está confundiendo la organización económica comunitaria con a).- el impulso de proyectos productivos de organizaciones sociales y organizaciones campesinas que requieren el apoyo del gobierno, b).- con el emprendimiento estatal en la industria y c).- con el control de precios y subvención en productos específicos.

Por ejemplo; en referencia a la propiedad y el saneamiento de tierras ejecutado por el Instituto Nacional de la Reforma Agraria INRA se tiene al frente una legislación que no vas allá de la titulación de la propiedad agraria individual que fomenta la organización económica privada y convierte a la tierra en mercancía. La propiedad de la tierra de pequeños productores agrarios, de los viejos terratenientes o empresarios agroindustriales desde el trabajo jurídico del INRA se convierte en mercancía que es utilizada para especular y desarrollar operaciones financieras. La propiedad de la tierra desde el saneamiento y titulación se ajusta entonces a la categoría de propiedad liberal y de uso en la forma de producción capitalista.

Para el caso de la producción agraria la organización de la economía comunitaria no debe concebir a la tierra categoría alguna de propiedad; ni individual ni colectiva, esto en el sentido de que la tierra debe ser trabajada para beneficio común y desde su capacidad de uso, de producción social y comunitaria. La tierra para la economía comunitaria debe tener un valor de uso, no de cambio, no sometido al mercado de la oferta y la demanda. Sin propiedad individual o colectiva de la tierra se incorporará en la organización económica comunitaria la racionalidad de la producción; la planificación en función a necesidades y no en función a ganancias; el cuidado al medio ambiente, el uso de tecnología apropiada y mecanismos creativos para cumplir nuevos fines de distribución y sacar el producto definitivamente del ciclo de producción capitalista, que como se decía mas arriba supone la exploración de nuevas formas y mecanismos de llegada al consumidor desde la etapa productiva sin llegar al mercado de la oferta y la demanda. En los términos que impone la legislación sobre la propiedad privada o colectiva de la tierra, el desarrollo productivo solo puede darse para fomentar e impulsar la organización económica privada, cooperativa o estatal pero no para desarrollar la organización económica comunitaria.

En el tema industrial el impulso a la economía estatal en competencia con la empresa privada se da con ejemplos de la fábrica de cartón (Cartonbol), la procesadora de lácteos (Lactosbol), la fábrica de papeles (Papelbol) y otras empresas estatales de reciente creación. Se trata de empresas pequeñas inspiradas en la competitividad productiva y la disputa de mercado con la empresa privada, pero su creación no es para ser empresas productivas comunitarias, sostenibles y sin fines de lucro, eso no se da, y por ser pequeñas empresas existe la gran probabilidad de sucumbir ante el poder de la empresa privada nacional o transnacional, esto debido a la falta de políticas de regulación de la competencia entre empresas y por falta de un tratado económico serio que enfoque la transformación del modelo de organización económica capitalistas hacia la organización económica plural. La economía plural desde el impulso de pequeñas empresas industriales estatales se verá en grades dificultades si se busca que desde la organización económica estatal se pueda fortalecerse la competencia con la empresa privada nacional o transnacional.

En el tema de comercialización con EMAPA se tiene que en razón jurídica de Empresa de Apoyo a la Producción Agraria se introdujo a competir en el área de comercialización generando efectos negativos en el sector productivo privado haciendo que la producción sea insuficiente y se tenga que recurrir a la importación de azúcar. Erróneamente se atacó competitivamente a sectores productivos desde la comercialización, paralizando el proceso productivo y fortaleciendo el proceso de comercialización, el Estado podría haber tenido otro resultado si la competencia la hubiese desarrollado desde una empresa productora de azúcar y no desde una instancia de comercialización que finalmente terminó en apertura a la importación y no de fomento a la producción. Hoy se intenta enmendar este error desde acuerdos con la empresa privada y pequeños productores de caña a condición de producir azúcar a precio preestablecido antes de la producción, esto de nuevo no tendrá efectos positivos debido a que la batalla por el precio del azúcar fue ganada por los pequeños y medianos comerciantes que impusieron a la empresa privada y al Estado su preferencia por el mercado de la oferta y la demanda que incluye el contrabando y la importación legal. El Ministerio de Desarrollo Económico y Desarrollo Plural cae una vez mas en improvisaciones de organización económica y confunde y enfrenta a la producción planificada con la comercialización regulada, la proyección de costos con la imposición de precios. En meses se verá si bajar el precio del azúcar de 9 Bs. a 6 Bs. es posible sin movilizaciones gremialistas y sin ocultamiento y especulación que ocasione una nueva situación de conflicto. Determinar el precio del azúcar sin pasar por el mercado de la oferta y la demanda sería posible si la producción del azúcar sería monopolizada por la empresa estatal, que no es el caso, y con el Ingenio en Buenaventura no matará a la empresa privada para tener dicho monopolio.

Por hora queda una ruta que explorar y esa es el de la organización económica comunitaria con el presupuesto de que es ella la que rescata el principio constitucional del vivir bien.

Publicado en: Bolivia Etiquetado como: Economía comunitaria y plural

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