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maestro

obssssssssssssssssss

01/09/2023 by maestro Deja un comentario

Publicado en: titular2

¿Hay una “quinta columna” en el MAS?

05/04/2023 by maestro Deja un comentario

Por Carlos Echazú Cortéz-La expresión «quinta columna» tiene su origen en la Guerra Civil española, cuando cuatro columnas del Ejército fascista avanzaban desde distintos puntos cardinales sobre Madrid, que era defendida por las fuerzas republicanas. En ese momento surgieron rumores que habían fuerzas reaccionarias en la misma Madrid que coordinaban acciones con el Ejército de Francisco Franco, saboteando la defensa de la capital. Desde entonces, se habla de «quinta columna» para referirse a una fracción de las fuerzas propias que coordinan con el enemigo, perjudicando los esfuerzos para combatirlo.Entonces, con este marco referencial, nos preguntamos ¿hay una “quinta columna” en el Movimiento Al Socialismo (MAS)?

Una de las principales confrontaciones políticas de la coyuntura actual es el debate sobre el golpe de Estado o un presunto fraude en las elecciones de 2019. El debate no es simplemente histórico-académico. Por el contrario, se trata de un debate que debe definir las responsabilidades políticas y penales para los promotores y ejecutores del golpe. de tal modo que se siente un importante precedente para el futuro. En este debate, la derecha se ha esforzado en destruir la figura de Evo Morales, puesto que tiene conciencia de que es el factor de unidad de las fuerzas populares en el país. Por este motivo, han generado la narrativa de «un dictador, obsesionado por el poder, que se resistía a abandonarlo y por eso realizó un monumental fraude».

Ahora bien, resulta muy sugestivo que, en este contexto, hace unas semanas atrás, David Choquehuanca, vicepresidente del Estado,  haya expresado «la primera corrupción del político es cuando olvida y da la espalda a su propio pueblo… entonces podemos estar seguros que ya se ha corrompido y solo le interesará quedarse en el poder a toda costa». De este modo, hablando en genérico, Choquehuanca estaba reproduciendo la narrativa de la derecha, por eso esta se dio un festín con esas declaraciones afirmando que el Vicepresidente se estaba refiriendo a Evo. Flaco favor que nos hizo en el debate político.

Por si esto no fuera poco, tiempo después, Andrónico Rodríguez, presidente del Senado, considerado por muchos como sucesor natural de Evo, declaró mediante su Tweet, aparentemente refiriéndose a Donald Trump: «Así es la vida en política, son tiempos, etapas, ciclos que uno tiene, nadie puede creerse imprescindible, el político también pasa de moda… un político con mucha ambición de poder pone en vergüenza internacional del país intentando forzar por encima de la decisión del electorado…». Otra vez una de las máximas autoridades del MAS daba lugar a otro festín de la derecha, reproduciendo su narrativa. Lo grave acá, como lo hiciera notar Juan Ramón de la Quintana, es que no solo reproducía su narrativa, sino también sus valores, sosteniendo que «los políticos pasan de moda», como si de eso se tratara.

Para el colmo, Freddy Mamani, presidente de la Cámara de Diputados, en el homenaje póstumo que se hizo a Felipe Quispe, dijo que se trataba del «líder indígena más sobresaliente del siglo en el país y en el continente». A nadie escapa que indígenas y fuerzas progresistas del continente entero han reservado esa caracterización para Evo, puesto que, nadie como él ha logrado nuclear a las fuerzas populares y ha conseguido tres triunfos electorales consecutivos con más del 50%, sobrepasando en dos oportunidades el 60%, lo que es inalcanzable para cualquier político boliviano, además de haber liderizado el Proceso de Cambio, con los logros más significativos de toda nuestra historia. El Mallku, con todos los méritos que se le quiera dar, estuvo muy lejos de alcanzar eso. Así pues, el discurso está claramente en concordancia con la derecha en sus pretensiones de devaluar a Evo.

Después de considerar esas declaraciones, obviamente surge la preocupación porque desde el MAS se generen discursos coincidentes con la derecha, pues eso significa una de dos cosas: o se está coordinando con la derecha o se tiene un nivel de conciencia muy bajo. Tratándose de las tres autoridades más altas, después del presidente Arce, el tema es realmente preocupante. Si bien ninguno de ellos dice referirse concretamente a Evo Morales, hasta el más ingenuo sabe que los discursos en política se leen entre líneas. De ahí que surja la pregunta: ¿Hay una “quinta columna” en el MAS?

Publicado en: Bolivia

Colombia ¿Quien es Gustavo Petro?

25/06/2022 by maestro Deja un comentario

Grande Petro. Muy emocionado por esta nueva era en Colombia. Espero que pueda controlar a las Oligarquías, el Pueblo lo necesita.

Publicado en: Titular1

Ganó la democracia, ganó el pueblo: Petro presidente, Francia vicepresidenta

20/06/2022 by maestro Deja un comentario

La dignidad de un pueblo ha ganado. Logró derrotar al miedo, a la desesperanza, a las fórmulas de la ausencia y el silencio de quienes no dieron tregua a abandonar las rutas del odio que movían pasiones y envenenaban el ambiente democrático.

Fueron más de 130 grandes manifestaciones en plazas públicas, con miles de personas uniéndose poco en torno a la esperanza de alcanzar por primera vez en la historia del país, un ascenso al poder de un presidente y una vicepresidenta respaldados plenamente y de manera directa por los sectores populares. Es un indiscutible y merecido triunfo del pueblo, de la gente común, de los nadies y las nadies del país hace 200 años controlado por solidas estructuras de élites. Es un triunfo de las víctimas que superan en el país 9 millones, de los jóvenes que a partir del año 2018 no han cesado de llenar las calles con protestas ante unas políticas de estado contrarias a sus demandas, de campesinos que pactaron respuestas no cumplidas, de las 104 naciones indígenas arrinconadas por un genocidio lento y silencioso, de universitarios en búsqueda de oportunidades y garantías para una educación gratuita y de calidad, de mujeres enfrentadas a la marginación y el olvido, de comunidades afro, de firmantes de paz a la espera de ver sus sueños de civilidad respetados, y de cientos y cientos de organizaciones y movimientos sociales, de intelectuales, académicos, trabajadores, artistas y personalidades de reconocido prestigio por la coherencia permanente de sus posturas democráticas y de grupos y movimientos políticos que supieron anteponer el interés de la nación por encima de sus propios intereses.

Francia Márquez es una mujer que representa con toda legitimidad a las mujeres y a los hombres del país cotidiano, que padecen el desempleo, el hambre, la miseria, académicamente preparada y moralmente conocedora de las demandas de los territorios. Gustavo Petro es un hombre honrado, honesto, estudioso, formado académicamente y con los conocimientos y experiencias necesarias y suficientes para sacar adelante el estado de derecho, la justicia y la paz.

Colombia ha ganado, obtuvo el resultado hace tiempo esperado, tener un  presidente y vicepresidente legitimado por un pueblo, con capacidad para componer un gobierno plural diverso. Petro gana en medio de la adversidad forjada desde el mismo establecimiento y sus alianzas de partidos y jefes regionales del poder político, que articularon y diseñaron infamias, engaños, desinformaciones y obstáculos, orientados por todos los medios a conservar el control del estado y del gobierno. Es el comienzo del cambio, del dejar atrás el horror y la barbarie padecida y seguir cerrando heridas que pongan por delante la agenda de reconciliación, paz y derechos para sacar adelante el país hacia un objetivo de ser potencia de la vida.

Colombia está de fiesta, Petro y Francia superaron por más de un millón de votos a su ausente contendor un empresario que en algún momento se declaró admirador de Hitler. Fueron mas de 3 puntos porcentuales por encima, que configuran el triunfo definitivo y contundente. Es hora de celebración popular, de convertir el agua en vino y el pan en multiplicador de las emociones para mostrar la alegría con la que empieza el vivir sabroso que enseñó Francia Márquez y el Pacto Histórico para alcanzar la unidad de la nación en un gran acuerdo nacional, que Petro sabrá tejer.

La dignidad de un pueblo ha ganado. Logró derrotar al miedo, a la desesperanza, a las fórmulas de la ausencia y el silencio de quienes no dieron tregua a abandonar las rutas del odio que movían pasiones y envenenaban el ambiente democrático. Colombia ha alcanzado su madurez, por cuenta propia, logra salir adelante, supo votar a conciencia, juntarse, hacer juntanzas en campaña y ahora sabrá hacerlas para gobernar. Nada será fácil, pero hay gente suficiente, capaz, responsable para trazar el camino de una democracia que puede ser reconstruida, en un ámbito de generosidad en la victoria. Gustavo Petro fue de lejos el mejor candidato, el más capaz en esta dura prueba de campaña, su verbo, su sabiduría, su tenacidad, cordura y pausa para no sobreactuarse, ni dejarse aislar de la gente merecía ser lo que será el presidente de Colombia. El Pacto Histórico ha sido la mejor fusión humana de grupos, partidos, movimientos y personalidades y desde ya augura el mejor gobierno de toda la historia de Colombia y la más grata esperanza para el estado de derecho, los derechos, la paz y sobre todo la dignidad. Petro y Francia tendrán el respaldo del país, el reconocimiento de las demás naciones democráticas, de los sectores económicos y políticos y en general del mundo entero que participó de esta experiencia en la que el pueblo tuvo la razón y supo hacer uso inteligente de su derecho a votar, de su resistencia y solidaridad para este triunfo colectivo, el mejor triunfo en toda la historia electoral y política del país.

A celebrar, a celebrar, que el agua sea vino y el pan alcance para todos, es lo que pide a gritos el final feliz de esta campaña, que termina la victoria popular. Esa es la vida sabrosa que inspiró Francia, y ese el inicio de un presidente al que los mamos de la sierra nevada, en su último evento de campaña ofrecieron su energía y declararon el presidente para el corazón de la tierra. El 19 de junio queda en la memoria como el día del pueblo, y será el momento de la fiesta para la democracia. Llega la oportunidad para empezar a crear otros marcos de posibilidad a la aplicación efectiva de la constitución de 1991, producto de una asamblea constituyente. La historia tiene la oportunidad de ser escrita con otras letras y contada por otras voces hasta ahora invisiblizadas, excluidas. Alrededor de la más agitada y rara campaña. Hoy fue un día para cambiar la historia.

Publicado en: Colombia, Titular1

La inflación que lo cambia todo. Los callejones sin salida del capitalismo contemporáneo

07/06/2022 by maestro Deja un comentario

Por: Romaric Godin

El estallido de la inflación llevó a las élites políticas a removilizar las narraciones de los años 1970. Pero esta crisis es ante todo una crisis profunda del capitalismo contemporáneo, de sus impasses y de su gestión.

Durante más de treinta años, la inflación casi había desaparecido de las discusiones políticas y de la mente de la ciudadanía de la mayoría de los países occidentales. Se hablaba más de crecimiento, de competitividad y, desde 2008, el gran asunto de la política económica ha sido sobre todo evitar la espiral descendente de los precios, la deflación.

Y, de repente, desde finales de 2020, la crisis sanitaria lo ha cambiado todo. Los precios comenzaron a subir. Primero en algunos productos, luego cada vez más en general. Lo que estaba destinado a ser temporal se ha convertido en un fenómeno duradero. Y todo el mundo parece confundido. Los políticos, los bancos centrales y los economistas de alguna manera se habían “desacostumbrado” a la inflación. Debemos tener en cuenta este hecho y establecer nuevas prioridades.

Pero este fenómeno no ha caído del cielo. No se trata de un impulso coyuntural cualquiera. Así como la inflación de la década de 1970 marcó el fin del modo de gestión del capitalismo keynesiano-fordista, el impulso de principios de los años 2020 anuncia una forma de ocaso de su sucesor, el neoliberalismo.

Porque las causas y la realidad de esta inflación son profundamente nuevas. Por lo tanto, comprender estos problemas requiere analizar el largo plazo y examinar el estado general del sistema productivo. El intento de resolver la situación copiando las viejas recetas -por lo demás poco probadas- de los años 1980 parece una actitud arriesgada, fruto de una incomprensión del momento histórico actual. Porque este repunte inflacionario está socavando las certezas económicas afirmadas durante casi medio siglo.

La promesa imposible de la “gran moderación”

En la década de 1970, la inflación se erigió como un mal absoluto. Era, se afirmó, la causa del desempleo y de la desaceleración del crecimiento. Por lo tanto, había que combatirlo a toda costa. Por lo tanto, la “estabilidad de los precios”, garantizada por los bancos centrales independientes y basada en una política de “reformas estructurales”, se convirtió en la prioridad.

Esta prioridad cambió rápidamente por completo el modelo dominante. La inflación era endémica porque, según esta lectura, el modelo keynesiano-fordista basado en la nación favorecía tanto la concentración industrial como el proteccionismo y la redistribución salarial. La competencia, el libre comercio y la moderación salarial se convirtieron entonces en la nueva santísima trinidad de las políticas económicas.

Inflación en Francia desde 1960. Ver en Reserva Federal de St. Louis

A pesar de lo débil histórica y teóricamente que era esta narrativa, se extendió a través de la opinión pública y el mundo político. Y todos querían creerla. La promesa era la de la compensación por los “esfuerzos” de los y las asalariados/as y la reducción de la esfera no comercial en la sociedad mediante una moderación general de los precios al consumo. Entonces se podrían comprimir los salarios, en la medida en que la globalización y la liberalización aseguraran precios reducidos.

El consumidor tenía que encontrar en los estantes lo que había perdido como trabajador/a. Era el maravilloso mundo de la “gran moderación” de las décadas de 1990 y 2000, cuando se suponía que la baja inflación garantizaba el bienestar general.

Pero este mejor de los mundos rápidamente se estropeó, hasta que rápidamente se volvió insostenible. Los efectos de la globalización de la producción, de la individualización del trabajo y de la caza a los sindicatos han llevado más bien a una desaceleración generalizada de la demanda y, en consecuencia, de la inversión. La caída de la productividad continuó ejerciendo presiones a la baja sobre los beneficios y los salarios y favoreciendo el desarrollo de la esfera productiva. Pero después de 2008 fue necesario movilizar a los bancos centrales, luego al Estado, para tratar de salvar, cada vez más difícilmente, este modelo.

Parte de los salarios en el PIB de los Estados Unidos. Ver en Reserva Federal de St. Louis.

La promesa de las ventajas de la estabilidad de precios era tanto más difícil de cumplir cuanto más difícil era mantener esta estabilidad en sí misma. Durante diez años, tras el colapso del sector financiero, los bancos centrales vertieron miles de millones de euros para evitar la espiral deflacionaria, sin lograr realmente sus objetivos. Los precios ciertamente se mantuvieron en apariencia moderados, pero los hogares estaban bajo una mayor presión sobre los salarios y los servicios públicos, para garantizar que se mantuviera la rentabilidad del capital. Mientras tanto, las burbujas financieras e inmobiliarias se multiplicaban, contribuyendo a profundizar las desigualdades.

Al contrario de lo que solemos escuchar, la deflación y la inflación no son dos fenómenos opuestos, a menudo son complementarios. La “gran moderación” ha llevado a una subinversión crónica, a una expansión y fragmentación cada vez mayores de las cadenas productivas y, finalmente, a una creciente vulnerabilidad de los y las asalariados/as frente al capital. Y estas son las fuentes de la actual crisis inflacionista.

La espiral precios-beneficios

El neoliberalismo, nacido de la promesa de moderación de precios, sentó así las bases de la actual fiebre inflacionista. Ella puede entenderse pensando en la “flexibilidad” frente al mercado, que durante mucho tiempo se ha promocionado como el non plus ultra de la organización económica y la fuente de la “gran moderación”. Gracias a ella, podemos obtener todo lo que necesitamos de forma rápida y a bajo coste: bienes, servicios, empleos, materias primas. La respuesta es necesariamente rápida y óptima. Tanto más cuanto que los mecanismos de cobertura financiera permitían anticipar la demanda futura y, así, organizar mejor la producción.

Nivel de beneficios en los Estados Unidos. Ver cuadro de la Reserva Federal de St. Louis

Lo que ha ocurrido tras la crisis sanitaria ha desmentido violentamente estos preceptos. La supuesta flexibilidad y eficiencia se han convertido en una trampa. El súbito vaivén de la demanda durante la crisis sanitaria no se anticipó en absoluto y el sistema de “justo a tiempo” de la organización productiva se tropezó en la alfombra, mientras el nivel de recuperación de la demanda se mantiene por debajo del de 2019. En estas condiciones, la globalización de la producción en salsa neoliberal no ofrece una solución, sino que se convierte en el problema, en la fuente de la crisis inflacionista.

La organización neoliberal ya no es la garantía de la “gran moderación”, sino el combustible para la reanudación de la inflación. Su promesa se vuelve insostenible. Tanto más cuanto que este repunte inflacionista es una oportunidad para que las empresas cuiden sus márgenes jugando con los precios. Lo que era difícil en la década de 2010 se vuelve posible. No es que la demanda sea más fuerte, pero la oferta es más limitada.

Una vez más aquí, las políticas neoliberales alimentan el movimiento. Como siempre, el movimiento de liberalización de los mercados ha estado acompañado de una concentración de empresas, alentada por el sector financiero, que ha visto en ella jugosos beneficios. Este movimiento se traduce en una mayor capacidad de las empresas para imponer sus precios (su “pricing power”). El Banco de Pagos Internacionales (BPI) subrayaba así recientemente en su boletín que esta capacidad de formación de precios por parte de las empresas había alcanzado “máximos históricos”.

En la historia del neoliberalismo, los últimos años han estado marcados por una evolución cada vez más pronunciada hacia la constitución de rentas, que las políticas de liberalización no frenan sino que, por el contrario, alimentan. Cuando los mercados están abiertos, como en los años 1970-1980, se asiste a un momento de desconcentración que rápidamente se seca por el efecto mismo de la competencia.

Recientemente, se ha podido constatarlo en los sectores tecnológicos, en el comercio minorista, en la telefonía, pero también en las finanzas, donde la lógica de la gestión de activos ha primado sobre las lógicas de mercado. En todas partes se han formado, en el mejor de los casos, oligopolios y, en el peor, monopolios de facto.

Gráfico: Salario real por hora, Estados Unidos, Unión Europea y Reino Unido. © OCDE

Tan pronto como las materias primas y los costos de producción no salariales aumentan se hace más fácil compensar este movimiento con aumentos de precios, al mejorar su margen en el proceso.

Contrariamente a lo que se intenta hacer creer, la crisis actual es, por lo tanto, completamente diferente de la de la década de 1970. El movimiento no es, como afirman los economistas ortodoxos, una espiral de “precios-salarios”, sino una de “precios-beneficios”: son los beneficios los que incentivan la inflación y es este movimiento el que conduce a su transmisión al resto de la economía.

La caída de los salarios reales

Para evitar que los beneficios del aumento de los precios sean devorados por los correspondientes aumentos salariales, los propietarios del capital practican la austeridad salarial de facto al reducir el valor real de los salarios. Y esto es tanto más fácil cuanto que, gracias a las “reformas estructurales” del pasado, el mundo del trabajo ya no puede responder a las presiones de los precios y defender su nivel de vida con tanta eficacia.

Los sindicatos están debilitados, las y los trabajadoras/es aislados y amenazados por despidos exprés y por el seguro de desempleo debilitado. Resultado: los salarios reales, es decir, los salarios que tienen en cuenta la inflación, están cayendo. En Francia, según la Dares, en el primer trimestre el salario medio del sector privado cayó un 2,3% en términos reales. Pero el fenómeno es el mismo en Estados Unidos, Reino Unido y Alemania.

Esta caída tiene un significado simple: si los salarios aumentan menos rápidamente que los precios, eso refleja una distorsión en la distribución del costo de la inflación importada entre el capital y el trabajo. Y a una distorsión del mismo orden en el valor añadido. Por lo tanto, los y las trabajadores/as sacrifican parte de su nivel de vida para salvaguardar los beneficios.

Por lo tanto, los beneficios están en el corazón de la dinámica inflacionista actual. En Estados Unidos, como en Francia, las cifras hablan por sí solas. El nivel de margen de las empresas francesas en el último trimestre de 2021 es muy superior al de 2019, mientras que el nivel del PIB es casi el mismo. En Estados Unidos, el nivel de beneficios está en su punto más alto desde 2020.

Gráfico: Los determinantes de los aumentos de precios entre 1979 y 2019 y de 2020 a 2021. © EPI

Un estudio del instituto estadounidense EPI (Economic Policy Institute) muestra claramente las diferencias con la década de 1970. El crecimiento de los precios unitarios entre el segundo trimestre de 2020 y el cuarto de 2021 es en el 53,9% atribuible a los beneficios y en el 7,9% a los salarios. Márgenes elevados, salarios a media asta: la inflación de la década de 2020 no es, por tanto, en absoluto la de la década de 1970, ni siquiera la que defiende la teoría estándar.

La alta inflación no tiene su origen en una demanda excesiva, en ningún desenfreno monetario o en una aceleración de los salarios provocada por un hipotético pleno empleo, sino en la capacidad de las empresas de salvaguardar sus niveles de beneficio mediante la subida de precios y la compresión de los salarios reales.

Esta es toda la paradoja de la época: la organización económica y social que debía asegurar precios bajos a cambio de moderación salarial conduce a precios altos sin posibilidad de ajuste salarial. Entonces llegamos a una situación bastante rara en la que los ingresos reales colapsan, dejando a los hogares, especialmente a los más pobres, sin recursos.

En la década de 1970, la pérdida del salario real rara vez superó el 1%, es decir, la mitad de la pérdida del primer trimestre de 2022… Pero la paradoja es solo aparente: si la organización neoliberal de la sociedad pretende dar prioridad a los beneficios, eso es lo que produce, cualquiera que sea la dinámica de la inflación.

La carrera al abismo

Frente a esta situación, el neoliberalismo retoma entonces su función principal: la de salvaguardar y proteger el capital contra el trabajo. Si bien la realidad económica viene a aplastar todo el discurso defendido desde fines de la década de 1970, se intentan reciclar las recetas de esta época para hacer creer que el mantenimiento de los salarios reales, es decir, el mantenimiento del nivel de vida de los y las asalariados/as, sería el mal absoluto. Sin mencionar la cuestión de los salarios, aunque de Salario, Precio y Ganancia de Marx (1865), sabemos que la cuestión central de la inflación es la de la distribución de la carga entre salarios y beneficios.

El sábado 14 de mayo, el gobernador de la Banque de France, François Villeroy de Gahau, ha afirmado así que “todo el mundo perdería si se aumentaran los salarios”. En febrero, fue su homólogo británico, Andrew Bailey, quien reclamaba “moderación en los aumentos salariales” para evitar “una pérdida de control de la situación”. Por su parte, los gobiernos, empezando por el francés, se afanan con medidas de subvención de los beneficios (como los “cheques energía”) para moderar el efecto de la inflación sobre el consumidor con el fin de contener las demandas salariales. Estos actos de equilibrio se esconden detrás de la retórica del “poder adquisitivo” que evita cuidadosamente interesarse por las dinámicas en curso.

Todo esto prueba que la lógica neoliberal sigue funcionando con fuerza: la prioridad de las autoridades sigue siendo salvaguardar los beneficios. El problema es que esta lógica comienza a avanzar hacia un callejón sin salida. Incluso cuando el neoliberalismo ha dado a a luz a la inflación actual, también parece estar acelerando hacia el muro que el mismo está construyendo.

Porque, al buscar a toda costa comprimir los salarios y usar el arma de la subida de los tipos de interés para evitar una espiral de demanda que no existe, se corre el riesgo de llevar a la economía mundial a un nuevo ciclo de recesión y provocar una crisis financiera. Sin por tanto combatir las fuentes de la inflación y de las penurias, que son las tensiones en la organización de la oferta y el desarrollo de las rentas.

La recesión que se avecina

Esto significa que una voluntad de combatir la inflación a través de la demanda requerirá una vuelta de tuerca violenta y no es seguro que sociedades ya debilitadas por décadas de neoliberalismo en crisis y por el Covid puedan resistirla. Sobre todo porque la crisis medioambiental está empeorando, lo que plantea más riesgos sobre los recursos.

Ya en los países emergentes, los más frágiles y expuestos, por ejemplo en Sri Lanka, las situaciones políticas se encienden bajo el impacto de las restricciones, el aumento de los precios y la escasez. Es probable que la próxima recesión sea explosiva.

Evolución del PIB y sus componentes

En la propia Francia, en el primer trimestre, el consumo se desplomó un 1,3%, lo que ha provocado un estancamineto del PIB trimestral. Tal presión a la baja sobre los salarios reales es algo poco frecuente en las economías avanzadas. Y sorprende, además, la ligereza con que los líderes “responsables” consideran sana y normal esta situación.

Esta crisis no es un accidente. Es la traducción de un profundo callejón sin salida: la continua disminución de las ganancias de productividad que el neoliberalismo no ha frenado. Pero este es el corazón del problema del capitalismo contemporáneo. Porque si no se puede aumentar la productividad, no hay ningún medio para que las empresas compensen el aumento de los salarios reales o los efectos de una competencia más fuerte.

La única forma de asegurar el aumento continuo de los beneficios es a través de la compresión de precios y salarios. Esta es la situación descrita por Ricardo en 1815 en su Ensayo sobre el beneficio y que el aumento de la productividad había permitido hasta ahora evitar. La inflación actual no es por tanto un “accidente”, es constitutiva de la profunda evolución del capitalismo contemporáneo.

También es por eso que cualquier intento de solución “interna” a esta crisis chocará con esta realidad. No es posible contentarse con estimular la demanda o la competencia, como tampoco es posible salvaguardar la renta misma. En todas partes, las puertas parecen cerradas. La lógica de la renta hará añicos cualquier intento “socialdemócrata” y conducirá a una crisis social y económica, como ya decía Ricardo. Por no decir que, en todo caso, estas dinámicas se vuelven mortíferas respecto a la evolución de la crisis ambiental y altamente inflamables a nivel social.

En este contexto, la única opción parece ser romper la dinámica actual del modo de producción mediante un cambio radical donde la generación de beneficios deje de ser central. Esto puede involucrar medidas de control de urgencia destinadas a “romper” la dinámica actual: control de precios, indexación de salarios, manejo del desabastecimiento a través del racionamiento e impuestos a los beneficios. Pero entonces habrá que “asumir” la ruptura de las empresas rentistas que implican estas medidas y reorganizar por completo el modo de producción a través de la planificación y la democratización del modo de producción. Es porque inevitablemente abre tales debates y tales tensiones que esta crisis inflacionista lo cambia todo.

Texto original: http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article62640

Publicado en: Global, Titular1

Reseña de Los Jacobinos Negros de C. L. R. James (Katakrak, 2022). Un texto fundamental sobre Toussaint L’Ouverture y la Revolución de Haití (1791-1804)

07/06/2022 by maestro Deja un comentario

Por: Jesús Aller
En la reseña dedicada recientemente a Historia de las revueltas panafricanas, otro libro de C. L. R. James (1901-1989) reeditado también por Katakrak, repasaba la trayectoria de este historiador, activista y escritor antillano (de Trinidad), que vivió largo tiempo en Inglaterra y los Estados Unidos, y cuyo pensamiento evolucionó desde el trotskismo hacia un énfasis en los movimientos de liberación de los grupos oprimidos, especialmente en los ámbitos africano y caribeño. Los Jacobinos Negros, publicado en 1938, es uno de sus textos fundamentales y acaba de aparecer en el catálogo de Katakrak con traducción de Ramón García.

Una nota editorial y la introducción de James Walvin remarcan la importancia historiográfica de la obra, resaltando un aspecto imprescindible para comprenderla, pero muy alejado del ideario dominante. Se trata de tomar conciencia de que “todo modelo económico colonial, incluido el del siglo XXI, se basa en una violencia despiadada.” El gran mérito del trabajo de James fue poner de manifiesto la trascendencia de la Revolución de Haití en la historia, explicándola a la vez como un corolario de esta violencia estructural.

Nunca antes ni después de los sucesos que se estudian, los esclavos fueron capaces de deponer el sistema esclavista y proclamarse ciudadanos libres de un estado soberano. Hay que considerar además que, concluida esta gesta, y en parte a consecuencia de ella, el tráfico de seres humanos a través del Atlántico comenzó su declive. Los jacobinos negros aporta una crónica puntual de los hechos y una interpretación económica rigurosa, y estableció un nuevo camino para la historiografía con su manifiesto antiimperialista, esencial en un tiempo en que arrancaban procesos de descolonización por todo el mundo.

El sistema social esclavista

La colonización por los europeos de La Española dio lugar a guerras entre ellos que culminaron en 1695 con el tratado de Ryswick, por el que se repartió la isla entre los franceses, ocupantes de una porción occidental (Haití), y los españoles. Para este momento, la vida tradicional de los nativos ya había sido destruida e impuesto el trabajo forzado en plantaciones de caña de azúcar y café principalmente. De todas formas, como no eran brazos suficientes, se comenzaron a traer seres humanos apresados en África para auxiliar en las labores.

James nos expone el funcionamiento de la máquina esclavista: las expediciones y la inducción de guerras entre tribus para incrementar las capturas, la reclusión en infectas empalizadas y el embarque a América en unas condiciones que un escritor de la época describió así: “Ningún lugar sobre la tierra acumula mayor miseria que el compartimento de carga de un barco negrero”. La vida en las haciendas prorrogaba el infortunio con trabajo agotador y castigos sádicos, más norma que excepción, con lo que los suicidios eran comunes. A los africanos se les consideraba y trataba como bestias, pero algunos testimonios refieren su clara inteligencia y su sufrimiento por verse en tan triste situación. Su refugio era el culto vudú, en el que cantaban un juramento de destruir a los blancos y todas sus posesiones. Había también unos pocos negros privilegiados: sirvientes y capataces, y no faltaban los que escapaban a bosques y montañas, cimarrones errantes o instalados en quilombos protegidos por empalizadas. Hubo incluso rebeliones, como la de Mackandal, un cimarrón que organizó una red de envenenadores y asaltantes y traicionado por los suyos fue capturado y quemado vivo en 1758. En la metrópoli se elevaban críticas filosóficas a la esclavitud, como las de Diderot o el abate Raynal, que imbuido de justa cólera profetizó una revuelta: “Sólo es necesario un jefe valiente. ¿Dónde está?” Era ésta una frase que obsesionaba al hombre que va a ser protagonista principal de esta historia.

Los blancos por su parte estaban sometidos a sus propios tormentos: humedad y calor opresivos, enfermedades que acechaban, aislamiento de las plantaciones… No es de extrañar que sólo ansiasen acumular dinero para regresar a Europa. Entre ellos se diferenciaban “grandes blancos”: plantadores y comerciantes ricos, y “pequeños blancos”: una pléyade de subordinados, funcionarios, tenderos, etc. Aparte campaban el gobernador y su camarilla, con poder casi omnímodo: “Dios estaba demasiado arriba y el rey demasiado lejos”. En medio del lío, la genética de poblaciones hace aparecer enseguida mulatos. Éstos muchas veces son libres, sobrios y ahorradores, y crecen como clase en fuerte competencia con los blancos más pobres, promotores de crueles discriminaciones contra ellos.

A pesar de los pesares, el rendimiento económico de aquella sociedad era prodigioso, como se comprueba analizando las exportaciones de azúcar, índigo, algodón, café, cacao, etc. De hecho, la burguesía francesa extrajo su gran poder económico, que en breve se hizo político, de este flujo de riqueza, en cuya base estaba la infamia esclavista, pues de ella dependía todo lo demás.

En esta compleja estructura, la metrópoli se apropiaba el derecho de abastecer a las colonias y absorber su producción, o dicho de otra forma, el comercio exterior al sistema estaba proscrito, lo cual generó tensiones recurrentes entre los colonos y las autoridades. En realidad, aquel mecanismo tan eficaz económicamente estaba desgarrado por contradicciones internas y externas que iban a hacerlo saltar por los aires muy pronto.

El estallido de la tormenta

La prosperidad de Haití provocó la envidia de los ingleses, que encontraron una forma astuta de boicotearla. Si todo venía de la esclavitud, se trataría de abolirla y aquí cabían muchos y buenos argumentos humanitarios. Por otra parte, el colapso de la monarquía en Francia era imparable, y la “burguesía marítima”, la que se lucraba con las colonias y el comercio asociado a ellas, decidió aliarse al sector liberal de la aristocracia para tomar el poder. Así, en 1789, a los grandes propietarios de Haití se les conceden seis diputados en los Estados Generales, cuando la revolución inicia su marcha.

Mientras tanto, en la colonia muchos blancos, grandes y pequeños, se alistan en el partido revolucionario, mientras el gobierno logra el apoyo de los mulatos, marginados desde siempre y a los que aún se niegan los derechos civiles. Una sublevación de éstos en 1790 es derrotada y su líder, el aristócrata criollo (un cuarto africano) Vincent Ogé, descuartizado. Al año siguiente son los negros los que toman el relevo. Dirigidos por Dutty Boukman, capataz y alto sacerdote vudú, queman las plantaciones y asesinan a sus propietarios en amplias zonas del norte del país, con un comportamiento cruel en extremo durante los primeros días, pero que se aplaca en seguida. Algunos mulatos y negros libres se les unen, entre ellos un tal Toussaint de Breda, que había nacido en 1743 y conseguido la libertad en 1776. Éste era un hombre con cierta instrucción y buena posición económica, propietario él mismo de esclavos en ese momento, que mostró pronto su talento militar y fue apodado “L’Ouverture”, es decir, “El iniciador”.

Contra los negros suman sus fuerzas blancos, y también mulatos, cuyas demandas son por fin aceptadas. En 1793 la revolución avanza en la metrópoli y Luis XVIII es guillotinado en enero. En febrero hay guerra con España, y es entonces cuando los españoles de Santo Domingo ofrecen a los esclavos una alianza contra el gobierno francés que éstos aceptan. La destreza política y militar de Toussaint queda de manifiesto en los meses siguientes y consigue incluso sumar destacamentos blancos a su ejército de la libertad para todos. En febrero de 1794 se aprueba en París un decreto de abolición de la esclavitud, y Toussaint se une a los franceses, rompiendo con los españoles mientras combate también a los ingleses que habían invadido la colonia. Al año siguiente se firma la paz con España.

El ascenso de Toussaint

Hasta este momento, Toussaint es un general en el ejército de los esclavos y sus aliados más o menos coyunturales, pero en poco tiempo va a convertirse en líder indiscutido de la revolución. Es un hombre con clara inteligencia y dotes de mando, brillante estratega, reservado y firme, que va al frente de los suyos y arrima el hombro cuando hay que mover un cañón. La moral de la tropa es alta y aunque los medios son escasos, se resisten las ofertas de deserción con buenas pagas y mejor armamento por parte de ingleses y españoles. Ellos son los honestos hijos de la Francia republicana que les ha traído libertad e igualdad fraternas, y al mismo tiempo un ejército popular impregnado de las aspiraciones de las masas.

En las regiones que van siendo pacificadas, el empeño de Toussaint es que el país vuelva a su vida productiva. Él no duda en incluir blancos en su gabinete y se esfuerza para que las plantaciones funcionen, regidas por sus dueños pero ya sin el oprobio de la esclavitud y en ocasiones con un cuarto de la cosecha para los campesinos. Con inteligencia y trabajo sin desmayo, en 1796 el antiguo esclavo consolida su posición como consejero decisivo de Étienne de Laveaux, gobernador de la colonia y en mayo del año siguiente es nombrado comandante en jefe. Mientras tanto, en París Robespierre ha entregado ya su cuello a la guillotina y un directorio busca nuevos caminos para la revolución, respetuosos con la propiedad y el orden.

Este ascenso meteórico no deja de crearle enemigos a nuestro protagonista, y los primeros en tratar de descabalgarlo son los mulatos, que no soportan al valedor de los negros desposeídos, pero el complot es controlado con rapidez. Las noticias que llegan de París, de una deriva reaccionaria del Directorio, son preocupantes y en noviembre de 1797 Toussaint les remite una carta, recurrentemente reproducida por su vibrante y lúcida apología de los ideales humanistas de la revolución. A partir de ese momento está a la defensiva. En 1798, tras sufrir derrotas militares y recibir promesas de que no se exportará la revuelta a otras colonias, los británicos abandonan Haití. La última resistencia de los mulatos en el sur es sofocada en 1800 y ese mismo año, la isla en toda su extensión es arrebatada a los españoles. El Santo Domingo revolucionario ha triunfado, pero está al albur de lo que ocurre en Francia.

Al acceder al poder en 1799, Napoleón había confirmado a Toussaint como comandante en jefe y gobernador, y lo que éste instaura en el país devastado por la guerra es una dictadura militar. Su administración favorece la productividad de las explotaciones, en las que esclavos hasta hace poco reciben sus salarios más el cuarto de la cosecha, y la isla progresa sin residuos de discriminación racial. James perfila un retrato físico y moral de este hombre que logró con su destreza y férrea voluntad lo que parecía imposible. En julio de 1801 se publica en la colonia una constitución que consagra las libertades y establece una relación con Francia respetuosa pero no de sumisión. Ésta va a ser la excusa para una guerra a muerte.

Bonaparte entra en reacción

Decidido a apoyarse en el dinero, Napoleón busca el regreso de los buenos negocios del Antiguo Régimen, y para ello le resulta provechosa una alianza con la burguesía marítima. Furibundo racista además, está decidido a acabar con Toussaint y su black power. En diciembre de 1801 parte de la metrópoli con este fin una expedición de veinte mil veteranos al mando del general Leclerc, cuñado de Napoleón.

Mientras tanto, en la colonia los negros se rebelan contra un poder que para su gusto contemporiza con los blancos. La represión es cruenta, y éste es para James un gran error de Toussaint: no darse cuenta de que sólo contando con la adhesión inquebrantable de las masas tenía alguna posibilidad ante lo que se le venía encima.

Los franceses que desembarcan exigen sumisión absoluta, y la firmeza de Toussaint lleva sin remedio a una guerra civil en la que la mayor parte de blancos y mulatos apoyan a Leclerc. Los revolucionarios, escasos de recursos, practican una estrategia de tierra quemada, mientras abundan las deserciones en sus filas. Toussaint resiste, inflige graves derrotas a los franceses, y sólo ahora comienza a hablar a sus fieles de la independencia de la isla. En abril de 1802, con la estación lluviosa, comienza una epidemia de fiebre amarilla que va a diezmar los dos ejércitos. Poco después, Toussaint pacta una rendición con los franceses, que falsariamente le prometen que su milicia no será desarmada. Al principio se le deja en libertad, pero en unos días es apresado y embarcado para Europa con su esposa y sus dos hijos.

La guerra va a seguir sin embargo, en lo que influyen noticias que llegan de que en París la cámara legislativa ha votado el retorno de la esclavitud. Con Jean-Jacques Dessalines, otrora lugarteniente de Toussaint, al frente del ejército revolucionario, negros y mulatos unidos combaten a los blancos en una guerra feroz en la que por las dos partes se masacra a civiles. Leclerc fallece en noviembre de fiebre amarilla, y Toussaint, encarcelado en Fort-de-Joux, en el Jura, donde padece humillaciones, hambre y frío y se le priva de atención médica, va a sobrevivirle sólo hasta abril de 1803. Por esas fechas, sus viejos compañeros de armas comienzan a redactar en la isla natal una declaración de independencia que harán efectiva a finales de ese año, tras su victoria en la batalla de Vertières. El nuevo país adopta el nombre de Haití, que en la lengua de sus primitivos habitantes significa “tierra de montañas”, y en su historia atormentada hasta nuestros días podemos ver lo cara que le han hecho pagar tanta libertad los dueños del mundo.

Un hito historiográfico

La Revolución haitiana fue un acontecimiento de primer orden cuya trascendencia no suele resaltarse suficientemente. Con su desarrollo imbricado con el de la gran Revolución francesa, la cual se entiende mal si no se considera lo ocurrido en la colonia, los eventos de aquel rincón del Caribe entre 1791 y 1804 marcaron un hito en la historia. En Haití se produjo en esos años la primera y más importante de las revueltas protagonizadas por esclavos negros, y además, éstos, bajo la influencia de un personaje extraordinario como fue Toussaint L’Ouverture y con el apoyo inicial de la Francia revolucionaria, fueron capaces de organizar una nueva sociedad más justa e igualitaria, que representaba un avance enorme sobre lo existente por entonces.

La gran aportación de Los Jacobinos Negros fue analizar con minucioso detalle esta historia en toda su complejidad y subrayar el protagonismo en ella de unas masas negras que en muchas ocasiones se evidencia que actuaron con más criterio político que sus líderes. Se caracteriza además con este trabajo un episodio decisivo a la escala del universo colonial, pues en La Española estuvo el germen del declinar de la trata en las décadas que siguieron. A través de esta obra, C. L. R. James nos revela de qué manera la infamia esclavista resultó esencial en el desarrollo capitalista de Europa, y nos muestra asimismo la capacidad de organización y lucha de sus víctimas, cualidad que no se les había reconocido hasta ese momento.

Otro aspecto muy sugestivo del libro es la imagen que en él emerge de Toussaint L’Ouverture, un brillante militar y político y un hombre inteligente y bienintencionado que merece un lugar entre los grandes luchadores por la emancipación humana. Pueden achacársele errores, pero lo cierto es que le tocó jugar una partida endiabladamente compleja y si de algo pecó fue de prudencia excesiva y una tendencia, cegado por altos ideales, a tejer alianzas imposibles con irreductibles enemigos de clase. En cualquier caso, con la aproximación que James nos proporciona queda claro que la revolución de Haití fue en realidad un corolario de los sucesos de la metrópoli, de forma que cuando allí triunfó la reacción la suerte estaba echada.

Blog del autor: http://www.jesusaller.com/

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Bolivia: Puedes ganar una partida, pero no cambiar el juego

07/06/2022 by maestro Deja un comentario

Por: Jhonny Peralta Espinoza

 

Mucho se repite que en una década se creó más de dos millones de nuevos clase medieros en términos de relaciones laborales, o tres millones en términos de capacidad de consumo.

La pregunta pertinente es, si este logro fue suficiente para contar con una militancia dispuesta a defender con su vida el proceso de cambio o, por el contrario, a pesar de tantos clase medieros, el proceso de cambio ya estaba solo y no tenía ningún compromiso con la historia.

La historia nos enseña que los movimientos sociales no quisieron ofrendar ni su vida ni su sangre, que la revolución democrática y cultural fue derrotada porque asumió que la democracia era plena y acabada, y que el conflicto social, el pensamiento crítico, el debate político, la politización de las preguntas radicales, eran los “enemigos” a quien combatir, cuando precisamente solo esos “enemigos” permiten desafiar y cuestionar esos límites de esa democracia neoliberal.  En otras palabras, solo el conflicto social, el pensamiento crítico, el debate político, la politización de las preguntas radicales permiten la expansión democrática, ensanchar los márgenes de vida y libertad de los trabajadores, de las mujeres, de los indígenas, de los negros, de los jóvenes.

Después de más de dos años del golpe cívico militar policial, no hay un balance de esa derrota que nos ayude a aprender a partir de la experiencia, y que incluya preguntas sencillas, pero radicales, ¿qué ocurrió? ¿qué se vio y que se vivió? ¿qué se aprendió? ¿desde este presente podemos leer ese pasado para abrirnos un futuro? Si no hacemos el balance no seremos capaces de prevenir nuevas equivocaciones, que seguro que vendrán. Este es el objeto de este artículo, analizar si el MAS, gracias al voto popular, puede ganar una partida, y si esa victoria le permita cambiar el juego.

CADA REVOLUCIÓN QUE FRACASA, ¿QUÉ DETERMINISMO NIEGA?

Atravesamos una coyuntura demasiado gris, pero esto no significa que el enemigo duerme, cada día que pasa la conspiración, con olor yanqui y súbditos derechistas, está al orden día; sin embargo, el proceso de cambio sigue sin contar con una militancia politizada, todos los intentos de formación política siguen repitiendo el adoctrinamiento, que carece de pensamiento crítico y que demuestra su orfandad de ideas de cambio, ya nadie se acuerda de la revolución democrática cultural, la democracia intercultural, la lucha contra el racismo y el colonialismo interno, ni el vivir bien.

Ese adoctrinamiento que sigue presente, no intensifica las prácticas, porque para saber la eficiencia de cualquier formación política, se la debe buscar afuera de la formación, en las experiencias colectivas, donde las luchas políticas le ponen nombre a las reivindicaciones y demandas de los pueblos, ¿las antiguas y actuales formaciones políticas qué demandas han producido en la militancia? ¿nuestros militantes son críticos, activistas y constructores?

Por los resultados que tenemos en formación política, estos cursos se caracterizan porque se imponen y hechizan, donde los capacitadores hablan claro y son contundentes, pero lo que consiguen es acallarlos, dejarlos sin palabras y sin respuestas a los capacitados. Las formaciones políticas deben servir para comunicar y para interpelar, para elaborar algo al respecto, para aprender a luchar y para crear realidades.

Sabemos que el poder tiene unos efectos en el cuerpo, la formación política también tiene que tener efectos; es como la transformación de uno mismo, así como ocurrió con la contracultura, que consistió en deshacerse de ese cuerpo impuesto y darse otro, capaz de sentir, pensar y hacer distinto. El neoliberalismo también es un poder que produce y reproduce un tipo de cuerpo: es un sujeto en constante superación de sí mismo y en competencia con los demás, obsesionado por más rendimiento, más productividad, más consumo, más acumulación de capital. Entonces, la formación política no se desconecta del mundo, sino que lo habita de otro modo, de lo que hablamos es que con la formación política damos el primer paso de la batalla cultural: habitamos y pensamos el mundo, el país, el proceso de cambio de otra manera; miramos y nos relacionamos con las mujeres, los compañeros de trabajo, los amigos, de forma distinta.

Es imprescindible contar con una militancia crítica, compuesta por jóvenes orgánicos del MAS, que cuenten con nuevas herramientas para elaborar una nueva narrativa del proceso de cambio que pueda, resignificándolo, proyectarse al futuro. Que tengan la capacidad de narrar lo que está pasando en el país y proponer un programa positivo de cambio social que revitalice el compromiso con el proyecto emancipador gestado en el 2006, todo esto desde la acción política, desde donde se pueda construir el sujeto colectivo identificado y comprometido con dicho proyecto. Solo así nuestra militancia tendrá la capacidad de imaginarse procesos transformadores, donde pueda hablar de la injusticia, la falta de equidad, la desigualdad y la inmoralidad, mediante las luchas políticas.

Esta tarea es uno de los eslabones de la cadena para comenzar a ganar la partida, porque hasta ahora la derecha se muestra más eficaz para capitalizar la indignación social y cuestionar el sistema, caso contrario, el juego del sistema no se perturbará.

NO SE TRATA DE PENSAR CÓMO HABLAMOS, SINO DE HABLAR COMO PENSAMOS

Los jerarcas del MAS repiten sin cesar que el proceso de cambio es antiimperialista, anticapitalista, anticolonialista, habría que preguntarse, por ejemplo, si ese antiimperialismo es militar, político o ideológico, y si da sentido a nuestras vidas cotidianas; y aquí, es útil referirnos al vínculo entre creencia y práctica, por ejemplo cuando alguien se reivindica como anticapitalista como creencia, el vínculo con la práctica nos señala que la lucha contra el capitalismo tiene nombre y apellido, y en nuestro país se llama BranKo Marinkovic, Doria Medina, Orlando Careaga, etc., y son contra ellos que deben luchar los que se reclaman como anticapitalistas.

Como estamos viendo, hacer política con verdades abstractas quizás no sea lo recomendable, sino partir desde las creencias justificadas de nuestras comunidades, de nuestro país, y esas creencias justificadas que palpitan en nuestras comunidades tienen que ver con que sus vidas mejoren, que tengan un mayor goce colectivo de derechos sociales, donde la dignidad de nuestros indígenas de tierras altas y bajas, de nuestros jóvenes y niños/as, de nuestros obreros, de nuestras mujeres,…gocen de educación y salud de calidad, de un proyecto de vida, de una legislación laboral progresista, de una vida sin violencia machista, etc.

En este punto los que se reivindican como antimperialistas o anticapitalistas, etc. pueden confrontarme y decir que ser antiimperialista es un deber histórico más justificado que la vida de los pueblos mejore; mi respuesta tiene que ver con varias preguntas: ¿en qué medida ese antiimperialismo multiplica o resta? ¿ese anticapitalismo ayuda o no a que la vida de la gente mejore?, porque en política lo importante de una consigna o propuesta políticas, es que debe responder para qué se lo plantea. Entonces, nuestra identidad política, nuestra responsabilidad social será con nuestra gente y con nuestras comunidades, y, por lo tanto, no concebiremos una moralidad como el interés común de la humanidad, sino como el interés de una comunidad condicionada históricamente: nuestro País; en estas condiciones ser antiimperialista o anticapitalista, en nuestro contexto parece que no tiene sentido, a no ser que alguien dé un concepto claro y concreto «qué es ser antiimperialista o anticapitalista».

Eso sí, todos los hombres y mujeres comprometidos con nuestro proceso de cambio debemos estar modelados por la voluntad de sacrificio, por el apoyo mutuo (ayni, minka) y por sentirnos en cualquier lugar como Comunidad (ayllu). Esta nueva identidad política nacida de nuestro contexto cultural no puede ocurrir por evolución espontánea, por acciones y reacciones independientes de la voluntad de cada cual; el camino del progreso moral de la construcción de esa identidad política en comunidad, implica la mayor inclusión de voces, de experiencias, de creencias, que en otras palabras significa escucharnos entre todos y todas en un plano de reconocimiento y respeto.

Una batalla importante de confrontación contra el imperialismo puede ser contar con un país con más salud y educación de calidad, que le permita poseer una moral que responde históricamente a nuestro país; porque si seguimos siendo antiimperialistas de la forma como lo plantean esos jerarcas, con seguridad ganaremos una partida, pero el imperialismo y su juego estarán incólumes.

TENEMOS UN PROBLEMA: SUPERAR EL QUÉ HACER

Qué hacer es la pregunta por excelencia del esquema revolucionario clásico, es la pregunta de ese modelo de revolución dominante en el siglo XX, que fue triunfante con la toma del poder, pero fracasada como experiencia de emancipación; entonces, ese esquema instruía lo que tocaba hacer, lo que había que pensar, cómo organizarse, etc. Ese modelo de revolución dominante, tuvo en Lenin y Mao a sus referentes por antonomasia, porque mediante un renovado imaginario materializado en “la tierra y la paz”, de los rusos, y “la liberación nacional y la unidad contra la corrupción”, de los chinos, contagiaron nuevas costumbres en la vida cotidiana.

Aunque es la tarea más difícil de una revolución, hoy el proceso de cambio carece de consignas, refranes, que le den sentido a la vida diaria, desde hace 16 años el MAS detenta el gobierno, cuenta con un instrumento político, la pregunta del qué hacer, parcialmente fue cumplida; pero hay la percepción de que no sabemos por qué vamos a luchar, a veces protestamos o nos indignamos, pero con esto no cambiamos nada, seguimos en la posición de espectadores, víctimas de lo que deciden los jerarcas, reducidos a las generalidades, “son de esta línea o de esta otra línea”, etc., pero somos incapaces de poner solución al problema, porque esperamos que alguien lo solucione.

Esto nos sucede porque nos hemos estancado en la pregunta del qué hacer, cuando lo imprescindible es preguntarnos cómo hacer, que es la pregunta interminable, inagotable. Porque el ¿Cómo hacer? es una pregunta que apuesta por la gente, porque la gente sabe y puede; es contraria al Qué hacer, que delega en los líderes, que tienen tiempo para pensar y actuar, y que las bases solo pueden delegar a los listos para hablar en nombre del pueblo, reduciendo su rol sobre quiénes son mejores para que los represente.

La pregunta del ¿Cómo hacer? abre espacios donde se plantean los problemas propios de la gente, se tejen alianzas inesperadas, y se producen nuevos saberes, obteniendo un producto fundamental: aprender a pensar y aprender a luchar; porque en realidad, no se crea una situación de lucha porque tenemos conciencia o hemos abierto los ojos, sino que luchamos para pensar y abrir los ojos en comunidad, entonces se aprende a luchar para transformarnos y transformar la realidad.

Seguir el Qué hacer, se vio en la historia, ganó algunas batallas, pero al final no pudo cambiar el juego; todo depende de nosotros si queremos patear el tablero.

QUIEN TIENE RELACIONES DE MIERDA NO PUEDE LLEVAR A CABO SINO UNA POLÍTICA DE MIERDA (Comité Invisible)

Los analistas del MAS en su estado omnisciente repiten que la derecha está dividida, que no tiene programa, que su clase media moralmente está colonizada, etc. si la derecha está en esas condiciones, por decir en la cochina calle, porque no basta con que los analistas pisoteen a la derecha para derrotarlos. Pero las cosas no son tan fáciles, ¿por qué la embajada yanqui regala hospitales y funciones de cine gratuitas? ¿ofrece visas en El Alto y capacitaciones a líderes jóvenes? ¿financia la vida cómoda de Conade, Conainde y demás plataformas derechistas? La embajada, no hace filantropía, conspira.

La derecha no tiene más programa que el dinero, y con eso basta para hacer política; cuenta con una masa crítica que le permite aplastarnos en política comunicacional, ¿acaso ese aparato mediático de la derecha no cuenta todo; distorsiona los hechos, imponiéndonos marcos de comprensión e interpretación; y, por último, determina una agenda de temas para que solo veamos, leamos y escuchemos, lo que la derecha mediática quiere? ¿Que la derecha está dividida? Todo lo contrario, en 181 años la clase dominante tuvo el dominio del Estado y nosotros solo la dirección del gobierno en 16 años.

Para vencer a la derecha no basta con derrotarlo en las urnas, insultarlos, destituir el poder de la derecha es privarlo de su fundamento, de aquello que le convence a aplastarnos, explotarnos, reprimirnos, y es su angurria por más dinero; en otras palabras, el capitalismo triunfa porque es deseable, ¿acaso no hay izquierdistas que han bajado los brazos después de acumular un capital monetario durante el proceso de cambio?

Si esto no tomamos en cuenta a la hora de reconducir el proceso de cambio, posiblemente ganaremos algunas partidas, pero el juego seguirá ahogándonos; debemos tomar la decisión de que la economía es política, y si el futuro será cada vez más crítico, ha llegado la hora de disputar la querella del excedente contra la clase dominante: tierra, recursos naturales, materias primas. Convencernos que nunca debemos separar rabia y política, la política sin rabia se pierde en el discurso, y, la rabia sin política es puro griterío. Y dejar de echar la culpa de nuestros fracasos a la derecha, dieron un golpe de Estado porque cometimos muchos errores políticos, porque los puntos de apoyo en los que aprovechó el enemigo, estaban en nosotros.

Con franqueza debemos interrogarnos qué queda de izquierda entre nosotros, si somos capaces de reconstruir nuestro instrumento, porque organizarse es actuar según una percepción común, un ideal común, y lo que nos hace falta ahora es una percepción compartida de la situación; sabiendo cómo está la derecha y cómo estamos nosotros, encontraremos cómo construir de manera colectiva ese proyecto compartido. Están totalmente equivocados quienes piensan que la derecha está casi muerta, existen maneras de destruir al enemigo, pero que inevitablemente provocan el retorno de lo que se ha destruido. Quien se encone con el supuesto cadáver de la derecha, solo asegura despertar la vocación de venganza de la derecha.

Jhonny Peralta Espinoza. Exmilitante de las Fuerzas Armadas de Liberación Zárate Willka.

Publicado en: Bolivia

La necesidad de investigar la fuga de capitales en Argentina

07/06/2022 by maestro Deja un comentario

Por: Horacio RovelliEs crucial que se sepa la verdad y se castigue con multa y recargo a los evasores.

La deuda externa Argentina en diciembre de 2015 era equivalente a 240.665 millones de dólares, el 60% de la misma era intrasector público -en poder de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSeS), de los bancos oficiales, de los fondos fiduciarios argentinos, etc.)-, 9% con organismos internacionales (sin contar el FMI al que se le había pagado todas las acreencias en enero de 2006) y 31% restante se le debía al sector privado.

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En diciembre de 2019 la deuda externa pública argentina pasó a ser de 323.065 millones de dólares, el 40% de la misma intrasector público, 22,7% organismos internacionales (mayormente el Fondo Monetario Internacional (FMI) por equivalente a 45.400 millones de dólares) y 37,3% se le debe al sector privado.  La deuda se incrementó en 82.400 millones de dólares durante la gestión del gobierno neolioberal de Cambiemos y desmejoró sensiblemente su distribución, sobre todo por la perentoriedad de los plazos.

Con fecha 21 de mayo de 2020 el Banco Central (BCRA) publicó el Informe «Mercado de cambios deuda y formación de activos externos, 2015-2019” y demostró que de la deuda tomada en la gestión de Cambiemos, la fuga de capitales del período comprendido entre diciembre de 2015 y octubre de 2019 alcanzó los 86.200 millones de dólares, prácticamente el incremento del endeudamiento fiscal nacional.[1] El BCRA se lo vendió a los bancos y éstos los compraron para sí o para sus clientes.

Es más, ese informe sostiene que en total, 6.693.605 personas físicas y 85.279 personas jurídicas (empresas) compraron los 86.200 millones de dólares durante la gestión de Cambiemos, pero los 100 mayores compradores de dólares (que son empresas), adquirieron 24.679 millones de dólares  Nunca el BCRA reveló quienes son esas 100 firmas, pero sí lo hizo el semanario digital El Cohete a la Luna en su nota titulada “Los 100 de Macri” del 24 de mayo de 2020.

Sabemos que no pueden desaparecer en cuatro años y como por arte de magia 86.200 millones de dólares: por ende, se debe comenzar con el estudio de las operaciones de los 100 primeros compradores que lo hicieron por 24.769 millones de dólares. Le compete a los distintos estamentos del Estado controlar y fiscalizar qué pasó.  De otra forma los que  pagan esa deuda  son los que no se beneficiaron, como son la mayoría de los jubilados y pensionados, los trabajadores precarizados y/o desocupados  y sus hijos

Nunca pensaron los que compraron dólares desaforadamente,  que el BCRA les iba  a pedir a los bancos que se los vendieron, quiénes fueron los que adquirieron esas divisas.

Esa lista de los principales compradores que son empresas, se debe cotejar con sus Memorias y Balances que publican anualmente. Estamos hablando de posesión de divisas netas, no de pagos ni de cobros, esto es, la tenencia de dólares que compraron y que debería estar en poder de la firma, dado que en esos años fue legal su compra.

En diciembre de 2015 el gobierno de Cambiemos eliminó  el programa de consultas de operaciones cambiarias de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y levantó la restricción de comprar 2.000 dólares por persona física y jurídica y por mes, para pasar a ser de dos millones de dólares.

En mayo de 2016 el BCRA amplió dicho límite a cinco millones de dólares mensuales y en agosto de 2016 no se puso ningún límite a las operaciones en el MULC (Mercado Único y Libre de Cambio) constituido por los bancos y los compradores de divisas.

Contablemente, el problema no es difícil: las empresas deben presentar su Memoria y Balance General anual ante la Comisión Nacional de Valores dado que cotizan en Bolsas de Comercio del país y, ante la AFIP, de acuerdo a las normas internacionales de información financiera (NIIF) y de las normas impositivas del país.

En esos documentos deben exhibir un cuadro denominado “Estado de Flujos de Efectivo Consolidados” en el que debe constar el aumento neto de efectivo y el equivalente de efectivos que es donde se contabiliza la compra de las divisas. Ese cuadro se combina con el de Activos y Pasivos en moneda extranjera, y de ambos resulta la información de cuántos dólares fueron adquiridos por la empresa en el ejercicio fiscal.

Haciendo ese estudio observamos que la empresa que más compró dólares en el período 2016-2019 que fue Telefónica Argentina SAIC (Movistar), subsidiaria de Telefónica de España, que lo hizo por mil 248 millones de dólares y, en sus estados contables solo puede demostrar que tenía dinero disponible para comprar el 33,42% de esa suma (417,1 millones dólares).

Luego le sigue Pampa Energía (Marcelo Midlin, Joseph Lewis, Blackrock) que compró 903,8 millones y puede demostrar 623 millones de dólares, el 68,9%. Telecom SA, del grupo Clarín,  adquirió 647,5 millones de dólares y contaba con recursos efectivos según sus Estados Contables, por 434,5 millones de dólares, el  67,1% del total

El grupo ARCOR presidido por Luis Pagani, que adquirió a través de sus empresas controladas Arcor SAIC y Bagley Argentina 360,7 millones de  dólares y puede demostrar efectivo o equivalente a efectivo por 65,4 millones de dólares, que es el 18,13% de esa suma.

El holding Techint, liderado por Paolo Rocca, a través de tres de sus empresas controladas realizó la adquisición de 547 millones de dólares:  Tecpetrol SA compró en los cuatro años de gestión de Cambiemos, 92,6 millones de dólares, y de la lectura de sus estados contables se desprende que solo podría haber comprado 11,5 millones de  dólares, o sea solo justifica el 12,47% de lo realizado en el MULC.

Mientras, Ternium Argentina SA (ex Siderar Saic) obtuvo en el MULC 223 millones de dólares y contablemente solo puede demostrar liquidez en divisas por 54,3 millones de dólares (el 24,36% de ese monto) y Transportadora Gas del Norte SA adquirió  231,4 millones de dólares,  y puede demostrar en sus estados contables solo el 53,9% (depósitos en dólares por 124,9 millones de dólares)

Y así, en mayor o menor medidas, las 100 empresas que compraron 24.769 millones de dólares no pueden demostrar contablemente los recursos en efectivo para hacerlo, lo que amerita que la Administración Federal de Ingresos Públicos investigue los movimientos bancarios, tanto los que tienen que ver con la compra de dólares probando el origen de los fondos, como los relacionados con las transferencias bancarias en dólares y su destino.

Asimismo la AFIP debería fiscalizar los saldos contables  en dólares al final de cada ejercicio y verificar en qué cuentas bancarias – nacionales y/o offshore – estaban esas tenencias.

Paralelamente, el Banco Central debería dar cumplimiento en forma acelerada a lo solicitado por la jueza María Eugenia Capuchetti, a quién el 3 de marzo 2022 el fiscal Franco Picardi, le exige que identifique a todas las personas físicas y jurídicas que compraron divisas durante el período 2015-2019.  Y  también solicita identificar a todas las empresas –incluidos bancos – que realizaron transferencias de divisas netas al exterior durante el mismo período.

Finalmente, el Congreso de la Nación debería poner en funcionamiento la Comisión Bicameral Permanente de Seguimiento y Control de Gestión de Contratación y de Pagos de la Deuda Exterior de la Nación (Ley 27.249), para supervisar las tareas de la Justicia y de la AFIP, máxime cuando es el mismo BCRA el que le vende las divisas al  tipo de cambio oficial  para que giren al exterior por supuestas o reales deudas de esas mismas empresas.

Ésta es la principal causa por la que, teniendo un fuerte superávit comercial desde que asumió el gobierno de Alberto Fernández, las reservas internacionales no crezcan.

Es crucial que se sepa la verdad y se castigue con multa y recargo a los evasores. Estamos en presencia de una doble contabilidad y de una fuga de capitales que el Estado debe recuperar para que no sea el pueblo argentino, quién mediante los impuestos al consumo, la baja en las jubilaciones y pensiones, y el menor gasto público en general y en obra y construcción estatal en particular, sea el que la pague.

Nota:

[1] La deuda la toma el Tesoro de la Nación, pero salvo los pagos de intereses y capital de deuda, la mayor parte la emplea para pagar gastos que son en pesos: Jubilaciones y pensiones, salarios a las fuerzas armadas y de seguridad, al resto del personal público, transferencias y subsidios, licitaciones y contratos, etc. que son en pesos, por ende le vende los dólares que tomó en deuda externa al BCRA  Y el BCRA en lugar de conservar esos dólares, los vende al tipo de cambio oficial a los bancos.

Horacio Rovelli. Licenciado en Economía, profesor de Política Económica y de Instituciones Monetarias e Integración Financiera Regional en la Facultad de Ciencias Económicas (UBA). Fue Director Nacional de Programación Macroeconómica. Analista senior asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE).

Publicado en: Argentina

Chile: La Convención Constitucional y los acuerdos sobre el cobre: continuismo del Estado subsidiario

07/06/2022 by maestro Deja un comentario

Por: Jan Cademartori 

 

El Pleno de la Convención Constitucional, terminó su trabajo el 14 de mayo, manteniendo el actual modelo económico de la gran minería del cobre, alguna vez denominado el “sueldo de Chile”.
De este modo, por más que se proclame lo contrario, el Estado subsidiario de la Constitución del 80 seguirá funcionando en el corazón del sistema productivo: el capital extranjero y los grandes conglomerados económicos. Así lo entendieron sus gremios empresariales y la prensa de negocios, quienes salieron a celebrar el éxito de su onerosa campaña mediática y de lobby.

Las únicas restricciones, para ellos, serían las ambientales. Por un lado, se prohíbe la explotación minera en los glaciares. Por otro lado, se regula la legislación de aguas para cuidar este recurso. Conjuntamente, se protege en mayor medida a los territorios indígenas. Lo cual no impide, que el grueso de las fabulosas ganancias del cobre, seguirán siendo exportadas por las empresas multinacionales. Ganancias que, de otro modo, podrían invertirse en diversificar la estructura productiva y desarrollar la “economía verde”. Algunos de los artículos que fueron presentados para nacionalizar la gran minería del cobre y del litio, rozaron la mitad de los votos, pero estuvieron lejos de los dos tercios. Tampoco prosperó una moción que se conformaba con que el Estado tuviera una participación mayoritaria en la propiedad de las empresas de la gran minería del cobre. Incluso fracasó aquella que permitía algún tipo de participación minoritaria en las empresas existentes.

Peor aún, naufragó el intento de limitar la duración de las concesiones mineras que hoy son indefinidas, y que le permiten a su titular, traspasarlas a otro privado, sin pasar por el Estado. De haber sido acotadas en el tiempo, el Estado podría haber colocado nuevas exigencias para su renovación, como, por ejemplo, vender el cobre a precios internacionales, evitar que se exporte el concentrado de cobre sin refinar, destinar una parte al Estado para agregar valor y asegurarse que no se estén escondiendo subproductos no declarados. Incluso, se rechazó la propuesta que el arrendamiento (royalty) que cobran los Estados mineros por las concesiones a privados, no fuera considerado un impuesto, ni tuviera derecho a rebajar otros impuestos.

Entre las patrocinadoras destacados, vale la pena mencionar por su perseverancia, a las convencionales María Rivera e Ivana Olivares (ex Lista del Pueblo), Camila Zárate (Vocería del Pueblo), Isabel Godoy (Pueblo Coya), quienes contaron con los votos de las bancadas del PC y FRVS, con el apoyo del convencional por Antofagasta, Hernán Velásquez.

Igualmente, cabe destacar las campañas de firmas a nivel nacional, organizadas por la Confederación de Trabajadores del Cobre (subcontratistas) y el Comité de Defensa y Recuperación del Cobre, organizaciones que fueron capaces, por separado, de reunir las más de 15 mil firmas que fueron necesarias para la presentación de dos iniciativas ciudadanas en la Convención. Todo este trabajo sirvió para crear conciencia sobre el tema. Esto no fue suficiente para conmover a la ex Concertación, a Independientes No Neutrales y a una parte del Frente Amplio. En el rechazo o la abstención, aparecían figuras mediáticas que cierta prensa califica como “izquierda radical”. No surtió efecto que las patrocinadoras, presentaran versiones más “blandas” para lograr el difícil quorum. Sus nombres, para bien o para mal, quedaron grabados en la batalla final, de la última plenaria del sábado 14 de mayo, disponible en el sitio convención.tv. ¿Qué queda para el futuro? Se podría retomar la demanda de nacionalización, con la iniciativa popular de ley o el plebiscito, que contemplan la nueva Constitución, con el objeto de nacionalizar el cobre.

Por otro lado, queda por explotar gran parte de las reservas mundiales que aún no se encuentran en manos privadas. Al respecto, resulta factible, crear empresas regionales estatales para explotar nuevos yacimientos de cobre, aprovechando que la nueva Constitución lo facilita; si sus proyecciones de ganancias son tan grandes como las registradas hasta ahora, la deuda se paga sola. Así se financió la inversión privada.

Al mismo tiempo, resulta interesante promover que las grandes mineras privadas, se conviertan en sociedades anónimas, de modo que el Estado pueda comprar en Bolsa, alguna parte de su propiedad, con el objeto de contar con información estratégica de su funcionamiento interno y de influir para un mayor respeto por la naturaleza.

Jan Cademartori. Doctor en Desarrollo Económico, académico Universidad de Antofagasta.

Publicado en: Chile

Boric pidió mediación de la ONU para negociar con mapuches y otros pueblos originarios

07/06/2022 by maestro Deja un comentario

Por: Cecilia Vergara Mattei

 

El presidente de Chile anunció que solicitó al secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU) la mediación del organismo para facilitar un proceso de diálogo que conduzca a la reparación de la deuda histórica del Estado con los pueblos originarios.

Y particularmente se refirió a la deuda con el pueblo mapuche, al hablar ante el Congreso, en su primera cuenta pública, a poco menos de tres meses de haber asumido el cargo.

El único camino para iniciar la superación de los conflictos es generar acuerdos que respondan adecuadamente a las deudas históricas del Estado con los pueblos indígenas. Impulsaremos parlamentos territoriales que reconozcan a las autoridades e instituciones propias, respetando protocolos indígenas y siguiendo estándares internacionales, con el acompañamiento del sistema de Naciones Unidas, dijo Boric

La cuenta fue sobre todo un recuento de desafíos y una hoja de ruta, el joven mandatario subrayó que su mandato buscará concretar una agenda de cambios: “Es nuestro deber dar respuesta a las incertidumbres a las que se enfrentan millones de chilenas y chilenos al vivir todos los días en un país que carece de una base sólida de derechos sociales”, puntualizó.

En un discurso bastante cercano, empático, en donde se le vio incluso salirse del libreto, comentando anécdotas recordó las distintas matanzas del pasado que fueron por una «vida digna» y las causas del estallido social. Entre los anuncios, dijo que la reforma previsional será ingresada en agosto y ratificó su voluntad de condonar la deuda estudiantil.

En materia de seguridad, anunció la reforma a Carabineros, «la que es para la institución, no en contra de ella» y la búsqueda total de la prohibición de la tenencia de armas. Asimismo celebró la ratificación del Acuerdo de Escazú. Sin dejar de tocar el Estado de Excepción en La Araucanía y el Bío Bío; habló de un plan nacional de trenes, incluida una ruta Santiago-Valparaíso.

Reconociendo la crisis de seguridad pública y la oleada delictual que soporta Chile, comprometió el pronto anuncio de una Política Nacional Contra el Crimen Organizado que incluirá una legislación para aumentar la efectividad de la persecución penal, un plan para el control y fiscalización del comercio ilícito y callejero, un proyecto de ley para modernizar la inteligencia del Estado y otro para la prohibición total de tenencia de armas en manos de particulares.

Boric basó su discurso en cinco ejes distintos que el gobierno planea utilizar para hacer sus mejoras y cambios de manera ordenada: Derechos Sociales, Mejor Democracia, Justicia y Seguridad, Crecimiento Inclusivo y Medio Ambiente.

Entre los cambios comentados los que más resaltaron fueron: la creación de un Sistema Nacional de Cuidados y de un Fondo Universal de Salud, la eliminación de la deuda educativa, una nueva Política Nacional de Migración, la reforma de Carabineros, el agua como un bien público y el impulso de una nueva Reforma Tributaria. Asimismo se refirió a la posible creación de los ministerios de Seguridad Pública, Protección Civil, Convivencia Nacional y un Ministerio de Pueblos Indígenas.

Boric marcó la importancia en temas como la subida de precios en múltiples productos, al igual que la el aumento en costo de la vida, comentando que “Somos conscientes de cuánto ha aumentado el valor del arroz, el pan, el aceite y las verduras, además del impacto que esto tiene en el bolsillo de las chilenas y chilenos. Por eso es por lo que entregamos un aporte adicional para cubrir el alza de la canasta básica.”

Llamó la atención fue la falta de algún tipo de alusión a los detenidos en el estallido social, que no fueron incluidos en ninguna parte del discurso.“Durante el estallido social vivimos la peor crisis en materia de Derechos Humanos de los últimos 30 años. Diversas instituciones nacionales e internacionales dieron cuenta de la existencia de graves abusos y violaciones de los derechos humanos que dejaron un saldo de dolor que, como chilenos, debemos asumir y resarcir” agregó posteriormente el gobernante.

Otro de los temas controversiales en la cuenta fue el conflicto presente en la Macrozona Sur, en la cual el mandatario dijo que “Desgraciadamente producto del aumento de graves atentados y cortes de ruta que ponían en riesgo el libre desplazamiento y abastecimiento, hemos decidido decretar y renovar el Estado de Excepción Constitucional en las provincias de Bío Bío, Arauco, Cautín y Malleco”

En temas de seguridad nacional, el mandatario presentó la idea del programa Menos Armas, Más Seguridad, el cual planea limitar de manera radical el acceso legal a las armas de fuego. junto al programa, el presidente le pidió al congreso su apoyo para avanzar en tal prohibición agregando que “Sé que algunos no aplauden cuando digo ésto, pero hemos visto lo que pasa en otros países. No permitamos que pase en Chile”.

 Mapuches

Sabemos que la restitución de las tierras es una de las demandas más sentidas por los pueblos indígenas. Estamos diseñando, con responsabilidad, una propuesta que nos permita resolver esta situación y que involucre a todos los actores de la zona, afirmó. Tuvo palabras y compromisos con otros pueblos originarios, entre ellos los rapa nui, los aymara y los kawésqar, comprometiéndose a crear el Ministerio de Pueblos Indígenas.

Al hacer referencia a los parlamentos que hubo a mitad del siglo XIX entre la nación mapuche y el naciente Estado de Chile, declaró que “ese antecedente puede guiar nuestro nuevo esfuerzo por lograr un entendimiento profundo entre la República y los pueblos que la habitan, y no cejaré en esfuerzos para avanzar por este camino”.

Pero admitió que existe una legítima desconfianza tras siglos de despojo y marginalidad, por lo cual debemos ser conscientes de que este entendimiento tomará tiempo, y agregó que la forma de resolver el conflicto es «el diálogo, la observancia de la ley, el respeto bidireccional y el estado de derecho que como presidente tengo el deber de hacer valer».

Previsión social, salud, vivienda

Dijo que habrá una reforma integral al sistema de salud, para lo cual presentaremos un proyecto de ley que creará un Fondo Universal de Salud, con el objetivo de generar mayor equidad en el acceso a servicios, mejorar la atención, aumentar la solidaridad en el financiamiento del sistema y reducir el gasto de los hogares.

Reconoció la emergencia habitacional con un déficit estimado de 700 mil viviendas, que comenzará a enfrentarse con la construcción de 65 mil casas dignas anuales, para llegar a 260 mil entregadas en los cuatro años de su gobierno.

Boric anunció que en agosto de este año presentarán el proyecto de ley para reformar el sistema previsional. “Llevamos décadas debatiendo sobre un cambio en el sistema de AFP. Llegó el momento de construir un verdadero sistema de seguridad social y en donde nuestras legítimas ideologías no entrampen la necesidad de tener una pensión digna”, dijo.

En su discurso ante el Congreso, aseguró que para “despejar cualquier fantasma vamos a respetar cada peso de los ahorros previsionales acumulados en las cuentas individuales”. Comprometió que con esta reforma “cada habitante de nuestra patria, de 65 años o más, tendrá derecho a una pensión básica garantizada por el Estado de 250 mil pesos”.

En medio del desarrollo de la Cuenta Pública realizada en el Congreso Nacional de Valparaíso, se registraron manifestaciones en el sector céntrico de Santiago, con una mayoritaria presencia de estudiantes secundarios. Carabineros llegó al lugar haciendo uso del carro lanzaaguas, con el objetivo de dispersar a los manifestantes, restableciendo el tránsito.

Popularidad

Las últimas encuestas dan cuenta que el gobierno incrementó su aprobación en dos puntos: alcanzó un 36%, mientras que la desaprobación llegó al 49%. Un 15% no aprueba ni desaprueba su gestión. En los próximos meses se dará una dura contienda política con miras a la aprobación o rechazo de la nueva Carta Magna, que adelanta la Convención Constituyente.

La encuesta Data Influye reveló que reveló que un 40% de los consultados está por la opción Apruebo y un 45%  por el Rechazo, y detectó que el 40% de los encuestados cree que un triunfo del Apruebo de la nueva Constitución aportará mayor paz social y política a Chile en el largo plazo, independiente de su preferencia para el plebiscito del 4 de septiembre.

* Periodista chilena, asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

Publicado en: Chile

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Este podcast tiene la intención de reproducir interpretaciones personales de algunos clásicos de la poesía universal. Entiendo, al igual que Octavio Paz, que la poesía es una actividad emocional revolucionaria, un ejercicio espiritual, un medio de liberación interior y una búsqueda de transfiguración. Adonis, Ali Ahmad Said y Octavio paz son mis favoritos. Dos clásicos modernos.

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