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Bolivia

Indígenas y petroleras suscriben el primer acuerdo en América Latina

17/12/2011 by maestro Deja un comentario

….. departamento de Tarija con Repsol, British y Total E & P “es el primero de esta naturaleza firmado en América Latina con una empresa multinacional petrolera y que, por tanto, esperamos que tenga repercusiones en las prácticas de la industria petrolera, siendo también un aporte específico y concreto a las reivindicaciones de las comunidades indígenas bolivianas y latinoamericanas. Este comunicado tiene la finalidad de cumplir con los principios de transparencia financiera o corporativa y debe servir como notificación a los efectos legales oportunos”. El comunicado, expedido el 15-III-11, lleva las firmas del directorio de la APG IG.

Al Acuerdo entre la Asamblea y la española Repsol, se sumaron la inglesa British Gas y la francesa E & P (Total), las que operan en los mega campos de gas que tiene Bolivia en su frontera con Argentina. El comunicado da cuenta que en marzo de 2011 se dio comienzo a la actividad financiera del “Fondo de Inversión Itika Guazú”, que contará con una inversión de 14,8 millones de dólares, cuya duración será de diez años renovables. Explica que los fondos se depositaron en el Banco do Brasil., que aceptó hacerse cargo de la gestión del fondo, lo que permitirá contar con su asesoramiento financiero a largo plazo. Añade que el uno por ciento de la suma citada (alrededor de 135.000 dólares-mes), beneficiará mensualmente a los guaraníes de la zona, se invertirá en programadas de salud, educación y vivienda. Puntualiza que el Acuerdo, cuyos detalles aún no se conocen, fue aprobado por la Asamblea el 01-XII-2010 y firmado en acto público ante notario, el 29-XII-2010. Todo parece indicar que la suma citada se cobrará al Estado, a título de “costos recuperables” a los que las empresas tienen derecho en la actividad petrolera.

Se destaca que el asesoramiento a los guaraníes para la implementación del Acuerdo, así como la negociación financiera ha sido dirigida por el argentino-español Gregorio Dionis, presidente de la ONG Nizkor, que opera en 40 países, cuyas oficinas principales están en España, Bélgica y EEUU. Señala que el equipo Nizcor está especializado en derecho mercantil y financiero internacional, así como en derecho indígena. La APG IG designó en la referida Asamblea a un “Consejo de Sabios” para recibir los informes de la ONG. La cooperación APG IG y Nizkor se basa en el reconocimiento jurídico de los usos y costumbres ancestrales, así como en el derecho internacional en su vertiente de derecho indígena.

El convenio, pese a su supuesto carácter público, se mantuvo en reserva hasta que el representante tarijeño en el directorio de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Luís Lafuente, hizo saber que los guaraníes se oponen a la ampliación del gasoducto Villa Montes (lugar de los megacampos) y la ciudad de Tarija. Dejó constancia de que el acuerdo había sido suscrito de espaldas a YPFB y al gobierno de Evo Morales y que vulnera la nueva Constitución Política del Estado (NCPE), la que, pese a su carácter indigenista, prescribe que YPFB es la única empresa facultada para ocuparse de la producción y comercialización de hidrocarburos y que no podrá transferir sus derechos u obligaciones en ninguna forma o modalidad, tácita o expresa, directa o in directamente (Artículo 361).

Por su parte, la autoridad denominada “Defensor del Pueblo de Tarija”, Andrés Tablada, advirtió de que había surgido en el país una especie de “Super-Estado”, ya que no le permitieron ingresar a la zona en la que habitan los guaraníes, por no haber obtenido previamente una autorización de la APG. Los hechos descritos fueron informados por el periódico “El País”, de Tarija, en sus ediciones del 8, 9 y 12 de diciembre, en las que publicó declaraciones de Lafuente y Tablada, lo que motivó una dura reacción de Gregorio Dionis, quien exigió que se le envíe la lista de los propietarios de “El País” y de quienes publican anuncios en ese medio, para después añadir que los guaraníes estaban recibiendo “ataques racistas”, que desconocen los derechos indígenas. El resto de los medios de comunicación, oficialistas y opositores, no se han ocupado, hasta ahora, de tan importante tema.

El avance del indigenismo fundamentalista (o pachamamismo) no encuentra límite. Los días 7 y 8 de diciembre pasados la Central Indígena del Oriente Boliviano (CIDOB), auspició, en Cobija, Pando (frontera con Brasil), un amplio encuentro destinado a lograr el absoluto cumplimiento del artículo 31 de la NCPE, cuyo texto dice: “Las naciones indígenas y pueblos originarios en peligro de extinción, en situación de aislamiento voluntario y no contactados, serán protegidos en sus formas de vida individual y colectiva… Gozan del derecho a mantenerse en esa condición, a la delimitación y consolidación legal del territorio que ocupan y habitan”. El artículo 17, concede a las naciones y pueblos indígenas, originarios campesinos “el derecho a la gestión territorial indígena autónoma, y al uso y aprovechamiento exclusivo de los recursos naturales renovables existentes en su territorio…”

Asistieron al encuentro, además de representantes de las ONG, la viceministra de Justicia, Isabel Ortega, y un representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, con sede en La Paz. En la oportunidad, se elaboró un anteproyecto de ley, en el que se pone de relieve que las naciones y pueblos originarios en peligro de extinción, en situación de aislamiento voluntario y no contactados, también tienen derecho a su autodeterminación. En este marco, se informó de que el 90% de los 327 municipios existentes en el país tiene problemas limítrofes. Los municipios que rodean a la ciudad de La Paz reclaman territorios ancestrales, los que, por falta de delimitación, podrían llegar a territorios de países vecinos. La debilidad del gobierno central se puso de manifiesto ante el avance del narcotráfico y la imposibilidad de detener el ingreso ilegal de 110.000 automóviles usados, altamente contaminantes, que se legalizaron el pasado mes de octubre.

Fuente: http://www.lahaine.org/index.php?blog=3&p=58261

Publicado en: Bolivia

Crisis del proceso de cambio o estado de transición

11/12/2011 by maestro Deja un comentario

 

Las Fases del Proceso Revolucionario

El proceso de cambio esta estructurado por lo que García Linera define como Fases del Proceso Revolucionario, según el libro las Tensiones Creativas de la Revolución. La Primera Fase consiste en el develamiento de la crisis de Estado, es decir un nuevo quiebre estructural a todo nivel, social, político, económico y cultural en la historia del país que comienza el año 2000 y que va a permitir una nueva cartografía del poder [1] .

Con la nacionalización de los hidrocarburos y la convocatoria a una Asamblea Constituyente se inicia la Segunda Fase. El empate catastrófico,

“Existe un empate entre ambos proyectos de sociedad y encima era catastrófico por la irresolución de la unicidad conducente del poder” [2] , asegura Linera.

Esta nueva correlación de fuerzas por primera vez en la historia de Bolivia, permite a las grandes mayorías participar en la elaboración del Nuevo texto constitucional del país, lo que significa ya un cambio muy importante, primero porque el nuevo sujeto político es el pueblo mismo a través de sus representantes y segundo porque es el momento en que se van tejiendo a pesar de las diferencias culturales, redes sociales a nivel nacional entre los representantes de esas grandes mayorías que debaten sobre la construcción de un proyecto país con quienes por siempre tuvieron el poder y nunca necesitaron debatir con el pueblo para ejercerlo.

Con la entrega del nuevo texto constitucional Bolivia deja de ser un Estado monocultural y pasa a ser un Estado Plurinacional que reconoce la diversidad de sus pobladores pero aún más reconoce el derecho individual y colectivo, permite la autonomía a través de un gobierno subnacional, y reconoce la pluralidad de la economía en la que se desarrolla el país estableciendo nuevos parámetros legales, con respecto al sector financiero, que deberán normarse para apoyar el desarrollo interno.

Con todo ello es el pueblo nuevamente quien decide la aprobación final del texto constitucional, es el pueblo quien también participa a lo largo de las diferentes asambleas departamentales para la elaboración del texto constitucional, es el pueblo quien da su respaldo con más del 64% a la gestión del presidente Evo Morales durante el revocatorio, y aún continúan las fiestas electorales; es decir, la población comienza un proceso de participación democrática a través de las urnas que empiezan a crear una nueva conciencia ciudadana de una democracia de las mayorías.

Llegados a este punto podemos coincidir con Marx en que la solución del problema político no está más en la subordinación de la sociedad civil al Estado como se daba antes de este proceso de cambio, sino por el contrario, en la absorción del Estado a través de los diferentes procesos electorales en las decisiones estratégicas del país por parte de la sociedad civil, en lo que consiste la “verdadera” democracia [3] .

Continuando con el análisis del proceso de cambio, según Linera la Tercera Fase comprende una coyuntura política de Estado dividido por

“… un gobierno controlado por los insurrectos y poder de Estado (lógica y mando institucional) controlado (históricamente) por las clases económicamente dominantes” [4] .

Es la radicalización de la segunda fase puntualiza el autor de Las Tensiones Creativas de la Revolución.

La Cuarta Fase – El Punto de Bifurcación

La Cuarta Fase es lo que se va a llamarse el Punto de Bifurcación es el momento en que los bloques antagónicos señala García, deben dirimir su existencia de manera abierta.

Es decir si bien el momento de la elaboración del texto constitucional estuvo plagado de tensiones producto de la correlación de fuerzas entre una oligarquía desplazada y una población invisibilizada que por primera vez iba más allá de la interpelación al poder en la construcción de una nueva propuesta inclusiva, la confrontación directa en la Calancha y el despliegue de la violencia sobredimensionada en Tahuamanu de la oposición no lograron violentar a una población que optó en todo momento por la movilización social pacífica como forma de defensa de la democracia y de la Revolución Democrático Cultural.

Ese fue el punto de Bifurcación, afirma Linera “El encuentro de fuerzas que sobre el escenario del combate social dirimieron el control del poder del Estado”

Si bien algunos analistas señalan la participación de técnicos y especialistas pagados por ONG´s para elaborar el texto constitucional, lo cierto es que luego de la culminación de las asambleas departamentales y regionales, la Asamblea Constituyente logró estructurar en 800 artículos las demandas que habían desencadenado el quiebre en la historia del país y que por primera vez fueron reconocidas y aprobadas por el pueblo a pesar del sabotaje en los medios de comunicación, propiedad de esta oligarquía y a pesar del frustrado golpe de Estado, financiado por los grupos de poder de una élite que no supo crear un proyecto país y que basó su dominio en un discurso clasista y racial.

La Quinta Fase – Tensiones y Contradicciones del Proceso de Cambio

Ahora bien, si durante la etapa previa al Estado Plurinacional y a pesar de las contradicciones antagónicas, se marcan en términos generales las nuevas reglas del juego a través de la Nueva Constitución Política del Estado, luego de la instalación del Estado Plurinacional veremos emerger las tensiones y contradicciones propias de un proceso mucho mas complejo en la práctica y donde ante la ausencia de una oposición eficazmente articulada en los grupos de élite, tendremos a una oposición soterrada y a veces manifiesta en la misma cúpula del movimiento al socialismo. Aquí se da lo que Linera llama la Quinta Fase del Proceso Revolucionario, la Emergencia de las Contradicciones creativas,

“En toda revolución existen tensiones y contradicciones de dos tipos, en primer lugar están las fundamentales y antagónicas, que escinden estructuralmente las sociedades, y en segundo lugar las de carácter secundario,…que son superables mediante métodos democráticos y revolucionarios” [5] señala Linera

En suma, entre las tensiones y contradicciones fundamentales y antagónicas están aquellas que evidencian la lucha entre dos polos opuestos el pueblo y la oligarquía, y entre las luchas de carácter secundario están las que se dan producto de pugnas internas.

Estas tensiones y contradicciones secundarias, nos dice Linera, “son parte de la dialéctica del avance de nuestro proceso revolucionario y lo alimentan porque son la fuente fundamental del desarrollo,… son dialécticas y no contradictorias” [6] .

Las Tensiones Dialécticas

 

Primera Tensión.-

Esta Quinta Fase subdivide las tensiones dialécticas en cuatro tensiones principales; la primera, se da en la relación entre el Estado y los Movimientos Sociales, el debate se centra en como resolver que el Estado, como concentración de decisiones, logre articular la participación de movimientos sociales que en esencia son por definición, afirma Linera, democratización de decisiones. El Estado Plurinacional optó por lo siguiente,

“…. propusimos el concepto de Estado Integral como el lugar donde el Estado (el centro de decisiones), comienza a disolverse en un proceso largo en la propia sociedad, y donde ésta última empieza a apropiarse, cada vez más, de los procesos de decisión del Estado”

Vale decir a través de procesos electorales, cumbres de los movimientos sociales con el ejecutivo para rediseñar algunos temas estratégicos para el país, además de una fluida relación con representantes de dichos movimientos y organizaciones sociales a nivel nacional.

Un segundo momento de esta tensión, es la expansión material del Estado social como protector de derechos y la función estatal de las comunidades y sindicatos agrarios en tanto función de estructuras locales y corporativas fragmentadas y sin sentido de universalidad, esta administración comunitario universal, señala Linera,

“….será a través del Estado, de sus funciones de gestión socializada, que los pueblos puedan expandir territorialmente la comunitarización del uso de lo común y la comunitarización y la universalización de la satisfacción de las necesidades humanas” [7]

La Segunda Tensión.- Flexibilidad Hegemónica

Una Segunda Tensión de este momento es la Flexibilidad hegemónica frente al núcleo social, esta tensión se da por la incorporación creciente de muchos sectores en el proceso y la necesidad de garantizar la conducción indígena, campesina, obrera y popular del mismo remarca García Linera, y a continuación señala que,

“… la forma de su resolución es la ampliación, la apertura y la conversión del significado de pueblo a todas y todos los bolivianos – sin excepción – que apuestan por la descolonización, por el Estado Plurinacional,…por el Vivir Bien”.

Esto implica incluir en las decisiones estratégicas para el país a la población en su conjunto a través, nuevamente de procesos electorales.

La Tercera Tensión – Proyecto País Vs. Intereses Privados

Una Tercera Tensión esta marcada por los intereses Generales frente a intereses particulares y privados, es decir marcada por una contradicción real, una tensión que puede crecer a una contradicción fundamental y antagónica en tanto beneficia a unos pocos. En ese sentido, complementa Linera

“…si triunfa el particularismo corporativista, y gremialista en el accionar del pueblo,

se marcará el inicio de un proceso degenerativo de la revolución y será el punto de partida para la restauración conservadora del bloque empresarial adversario del pueblo” [8]

Esto significa que si bien bajo una demanda legítima algunos sectores intentaron la defensa de los intereses regionales (por una falencia en la coordinación entre el Órgano Ejecutivo y movimientos sociales), esto fue utilizado políticamente para desprestigiar al proceso; es decir, primó la defensa de intereses privados cuyo objetivo era derrocar al gobierno a través de la manipulación mediática del conflicto, aprovechando este momento de transición donde aún no se ha consolidado el proceso de cambio y donde en consecuencia quedan muchos temas por resolver en medio de estas tensiones.

La Cuarta Tensión – El Socialismo Comunitario

 

La Cuarta Tensión esta dada por la construcción del Socialismo Comunitario del vivir Bien,

“Una última tensión que impulsa la dialéctica y el proceso de nuestra revolución, es la contradicción creativa entre la necesidad, la voluntad de industrialización de las materias primas y la necesidad imprescindible del Vivir Bien….”señala Linera

Y aquí vale la pena traer a colación las críticas que se han realizado desde distintos sectores intelectuales y de izquierda que basan su posición en que los cambios mas radicales que obedecerían a un verdadero proyecto de cambio no se están dando, por el contrario, se afirma que se estaría perfeccionando el capitalismo de la sociedad del consumo a partir de las políticas bonistas y de una ausencia de política económica que realmente permita desplazar al capitalismo y que por el contrario lo refuerza al optar por una economía extractivista que no diferencia el accionar de un gobierno que se dice revolucionario con otros gobiernos de la región de corte neoliberal y que apuestan por este modelo económico que desgasta la naturaleza en un sistema de producción que terminará destruyendo el planeta.

En contraste con algunos intelectuales del oficialismo que afirman que este proceso de cambio es en realidad una versión clásica del capitalismo social, que asume que sin dejar el mercado se puede lograr una mejor redistribución a través del Estado, y que el Estado al atenuar las diferencias sin generar confrontación, impulsa la construcción de la igualdad de oportunidades como proceso que permite una mejor correlación para hacer posible cambios estructurales mayores en la sociedad.

Por otro lado, se escuchan voces de alerta desde el oficialismo en tanto se habla de falta de cuadros, de ausencia de partido, que no se ha facilitado su construcción desde arriba y tampoco desde abajo, se habla de caudillismo, de clientelismo en la cúpula del oficialismo, que al carecer de una estructura partidaria, es aprovechado por gente de otros partidos de oposición que se han reciclado en el partido de gobierno y que le hacen un flaco favor al proceso revolucionario, además de otras debilidades que nos parece necesario considerar.

Sin embargo más allá de este debate queda claro que este proceso esta definido por la necesidad de industrialización de nuestra materia prima como condición para salir de la pobreza, lo cual significa que la necesidad de Bolivia no es un lujo de una política económica de “extractivismo” irracional, (que según algunos intelectuales se aplica en el caso de los hidrocarburos o en el caso del TIPNIS) ni parte de una política que pretende el desarrollo a costa de la naturaleza y/o a costa de la sobrevivencia de las comunidades indígenas y su hábitat. Por el contrario, lo que se pretende, asegura el gobierno, es brindar el acceso a la salud y educación a quienes no tienen una vida digna y permitir el desarrollo de sus comunidades para evitar su desaparición. Más aún se sabe que quienes están en el caso del TIPNIS expoliando las riquezas, en un extractivismo indiscriminado son las empresas extranjeras que firmaron acuerdos con líderes indígenas y que no retribuyeron el pago obtenido en beneficio de la región. 

Por otro lado tampoco podemos hablar de un capitalismo social como en el caso de los países desarrollados, cuyo Estado del Welfare (Bienestar) sostiene la economía de sus ciudadanos, en tanto les permite declararse en quiebra a tiempo que es el mismo Estado el responsable de saldar sus deudas (mientras expolia las ganancias de los países en desarrollo), ni tampoco podemos hablar de un capitalismo que se dice social que mantiene a la población vulnerable (madres solteras, o en casos de maltrato físico intrafamiliar) con un subsidio económico de 500 dólares mensual que les permite sobrevivir dignamente en caso de desempleo, promoviendo un sector parásito que prefiere acudir al welfare y no trabajar, mientras que por otro lado condena a la postración, al subdesarrollo y a la invisibilidad a poblaciones indígenas originarias de la región, estableciendo reservas ecológicas de las que no les permite salir fácilmente, ni acceder a condiciones mínimas de salud para asegurar una sobrevivencia digna lo que deriva en altos niveles de suicido en jóvenes indígenas de dichas regiones o bien en altas tasas de consumo de alcohol y drogadicción ante una realidad negada.

De que hablamos entonces?, el Estado Plurinacional en Bolivia obtiene de las materias primas, en este caso la más importante los hidrocarburos, una riqueza que pasa a ser redistribuida entre todos los sectores sociales y simultáneamente prioriza el valor de uso y la necesidad por encima del valor de cambio, nos dice Linera; es decir, se prioriza la satisfacción de las necesidades por encima del lucro y la ganancia.

“Es el caso de los servicios básicos declarados como un derecho humano y por tanto objeto de acceso en función a su necesidad y no a su rentabilidad, lo que lleva a políticas de subvención. El acceso al agua está subvencionada, lo mismo el crédito a los pequeños productores…” [9] , señala Linera

El priorizar el acceso a los productos de básica necesidad a la población, denota un capitalismo que no se regula por el valor mercantil sino por el valor de uso lo que significa invertir el principio mismo del modelo económico capitalista, ya que la satisfacción de necesidades son la base del fundamento comunitario y comunista, y esta es mas importante que el principio capitalista de la mercantilización de las mismas.

“Hablamos por tanto de otro régimen social en construcción con avances y retrocesos, eso es lo que estamos haciendo, potenciando al Estado como el mecanismo de generación de riqueza, no para la acumulación de una clase sino para su redistribución en la sociedad, especialmente entre los mas humildes, los más pobres que son el alma, el sentido profundo y el norte final de todas nuestras acciones como gobierno” [10] remarca el vicepresidente.

 

Porque un Estado de Transición?

Marx llamaba comunismo a la realización de la lógica total del valor de uso, en eso consiste el Vivir Bien afirma Linera, y es en ese contexto que consideramos, se desarrolla el Estado de Transición al que Marx define como,

“… el Estado en el que la clase dominante es el proletariado:… (esto significa) un Estado de “transición” a la sociedad sin Estado. Y es un Estado distinto de todos los demás, porque no se limita a apoderarse del Estado existente, sino que crea uno nuevo, y tan nuevo que origina las condiciones para el final de todos los Estados. El Estado de transición, en síntesis, se caracteriza por dos elementos diferentes y que deben ser mantenidos muy distintos; aunque destruya al Estado burgués precedente, no destruye el Estado en cuanto tal; sin embargo, al construir un nuevo Estado, sienta las bases de la sociedad sin Estado” [11]

A nuestro criterio esto es lo que el presidente Evo ha llamado Socialismo Comunitario del Vivir Bien. Por su parte Linera concluye que estas tensiones y contradicciones son parte del proceso de cambio en construcción o mejor del Estado en transición que menciona Marx por lo que no van a desaparecer; es decir aún a pesar de los errores políticos del gobierno sobredimensionados por los medios, aún a pesar de la guerra del golpe suave gestada por organismos internacionales vinculados a EEUU, aún más, a pesar de las deserciones y acusaciones de algunos intelectuales y la cooptación de líderes indígenas que articulan demandas legítimas y las subvierten según intereses particulares, y también a pesar de la visión regionalista de algunos líderes que no terminan de entender la construcción de un proyecto país a nivel nacional, hay elementos de esta nueva etapa del Estado Plurinacional que nos remiten a un proyecto en marcha mucho mayor y que refiere a un Estado de Transición del que Marx nos habla como un proceso para transir a la extinción del Estado, o mejor a la absorción del Estado por la sociedad, quien logra una mayor intervención en las decisiones que hacen a la construcción de un nuevo país. De esta manera y basado en la experiencia de la comuna, Marx destaca los siguientes pasos para una verdadera democracia.

“Sobre los caracteres del nuevo Estado Marx da algunas indicaciones …supresión del ejército permanente y de la policía asalariada, …funcionarios o de elección o bajo el control popular y por lo tanto responsables y revocables; jueces elegibles y revocables sobre todo, sufragio universal para la elección de los delegados con mandato imperativo y por lo tanto revocables; abolición de la tan mentada pero ficticia separación de los poderes… y finalmente amplia descentralización capaz de reducir a pocas y esenciales las funciones del gobierno central. Marx llamó a esta nueva forma de Estado. “gobierno de la clase obrera”, mientras Engels,…la llamó con fuerza,…”dictadura del proletariado” [12] :

Estos elementos se pueden observar claramente en este segundo período de consolidación del Estado Plurinacional, primero si bien no se ha suprimido al ejército como tal se ha penetrado ideológicamente al mismo en tanto se ha inyectado un nuevo sentimiento de patriotismo que pasa por el servicio a la patria, involucrándolo en la entrega de bonos al sector más vulnerable y potenciando el resguardo de nuestras fronteras. No obstante a nivel de la policía aún existen conflictos que no han permitido modificaciones importantes.

A nivel de la elección de jueces se ha permitido la elección de los mismos por el soberano. Por primera vez se han elegido jueces sin vinculación político partidaria, ni antecedentes en la defensa de narcotraficantes, a pesar de las acusaciones de la oposición y la propaganda hacia el voto nulo, al ser rechazados sus candidatos propuestos por la comisión parlamentaria en virtud de su ligazón político partidaria. Es decir, ahora la justicia tiene el deber de obedecer a quienes los han elegido y no a una clase oligárquica como era en el pasado.

Por último la descentralización del gobierno ha sido posible a través de la descentralización de los recursos y la elección de autoridades propias en la ejecución de las diferentes formas autonómicas departamental, regional, municipal e indígena, establecidas en la actual Constitución Política del Estado.

Es una Crisis del Proceso de Cambio?

Asumir que este es un proceso como nunca antes se había dado en la historia no solo en Bolivia sino a nivel mundial, nos exige analizar los elementos troncales de este proceso pero también asumir las debilidades del mismo como parte de una transición donde no hay recetas y donde los errores si bien no se justifican, constituyen el reto para la construcción de un país de las grandes mayorías y no de grupos minoritarios.

En ese sentido el reto no es solo de quienes están en el gobierno, es también del pueblo que ahora se encuentra en un proceso de politización de la ciudadanía a través de los debates, a través de las marchas, de las urnas, a través de las diferentes organizaciones sociales del campo y de la ciudad que hacen a esta nueva forma de aprender, haciendo democracia. Sin embargo, asumir que el poder no es un privilegio sino una responsabilidad, es un reto mucho mayor en tanto devenimos de una cultura del autoritarismo militar, del clientelismo, la corrupción y el patriarcalismo. En consecuencia el reto es para quienes asumieron que el empoderamiento del Estado era necesario para lograr los cambios que ahora vemos, y que ahora nuevamente optan por al deliberación colectiva para la construcción de un agenda nacional, como para quienes del otro lado del poder nunca tuvieron mayor participación política en la construcción de su historia tanto en el campo como en la ciudad y que ahora tienen la posibilidad de decidir no solo en las urnas sino también de tomar los espacios de deliberación para proponer nuevos cambios y exigir su cumplimiento.

Mandar obedeciendo al pueblo es lo que intenta hacer el presidente Evo Morales en esta nueva forma de hacer política, donde el Estado abre nuevos espacios para la deliberación popular organizada a través de movimientos y organizaciones sociales, que participan en un debate nacional sobre temas estratégicos que atañen al país, la última muestra de ello es la cumbre que se viene realizando en Cochabamba con las organizaciones sociales a nivel nacional, lo que legitima el proceso de cambio que hoy vivimos aún a pesar de las tensiones y contradicciones que han estado dando y que van a estar presentes a lo largo del camino y aún a pesar de los errores políticos que se puedan cometer. Este proceso de cambio se va consolidando frente a una oposición cada vez más desconcertada y que apunta a la desconcertación,

“…la nueva agenda que el presidente reclama es en realidad un nuevo escenario político desde el cual intentará recuperar el afecto de las clases medias, que son quienes debaten los alcances y contenidos de una nueva lista de temas que orienten a un gobierno desconcertado” [13] . Apunta Carlos Cordero, analista político

Así, bajo la máscara de una crisis del proceso de cambio, bajo la máscara del miedo y la inseguridad ciudadana, bajo los discursos manipulados de incremento del narcotráfico hay una ausencia de proyecto país,

“…Bolivia debe afrontar el debate para una agenda nacional de desarrollo, seguridad ciudadana, Hecha contra el narcotráfico, empleos….derechos humanos, son los temas para una verdadera agenda nacional” [14] Oscar Ortiz, gobernación de Santa Cruz

y una oposición desarticulada que lejos de presentar nuevas propuestas que permitan fortalecer la construcción de Bolivia como Estado de todas las naciones, en suma como Estado de la Plurinacionalidad, apunta a fortalecer una cultura del miedo basada en el prejuicio de los propios bolivianos a través del terrorismo mediático como ayer lo hiciera en la Asamblea Constituyente.

“…el presidente Morales en su segundo período ya no tienen que ofrecerle al país y está actuando por reacción… ” Samuel Doria Medina, líder del partido Unidad Nacional [15]

 


[1] Las Tensiones Creativas de la Revolución, Alvaro García Linera, p12

[2] Op Cit.

[3] Marx y el Estado, Bobbio p4

[4] Las Tensiones…… p18

[5] Las Tensiones….. p.24

[6] Op cit… p28

[7] Las Tensiones…. P. 35

[8] Op cit … p 48

[9] Las Tensiones….p67

[10] Las tensiones… p68

[11] Marx y el Estado, Norberto Bobbio, Cap. VII, pp. 132-147.

[12] Marx y el Estado, Norberto Bobbio, Cap. VII, pp. 132-147

[13] Op Cit.,…p14

[14] Op Cit.

[15] Revista Oxígeno, nov 2011, p 16

Publicado en: Bolivia

Preguntas que el Pachamamismo debería responder

28/11/2011 by maestro Deja un comentario

…. como advertí en mi nota “Pachamamismo Eurocéntrico” (Bolpress, 15-11-11). La respuesta de RPA, titulada “Recreación Anacrónica del Imaginario Desarrollista” (Bolpress, 16-11-11), elude este punto crucial. Recordemos que en sus territorios ancestrales, las naciones indígenas trazarán sus límites y ejercerán su libre determinación, su derecho a la autonomía, al autogobierno, a su cultura, a su justicia comunitaria y al reconocimiento de sus instituciones, así como su derecho a la gestión autónoma y al uso y aprovechamiento exclusivo de los recursos naturales renovables. Al no existir esa delimitación, Bolivia sufre centenares de conflictos limítrofes entre comunidades, pueblos indígenas, tierras comunitarias de origen, municipios, provincias y departamentos. 

El 17-II-10, RPA fue posesionado como Viceministro de Planificación Estratégica del Estado. ¿Cómo concilió su cargo con su propuesta de retorno al Tawantinsuyo, ya que, según sus palabras, los límites geográficos actuales, que deslindan a los nueve departamentos, son una herencia colonial? ¿Plantear el retorno al Tawantinsuyo no implica un andino centrismo absoluto, que desconoce la diversidad geográfica, cultural y poblacional del país? ¿Cómo defender el retorno al Tawantinsuyo y afirmar, al mismo tiempo, que, a su juicio, “la antigüedad de las sociedades andinas se halla enterrada en el olvido”, de manera que el esclarecimiento del tema debe quedar a cargo de la imaginación de los antropólogos?

En su nota, “La Recreación Anacrónica…”, RPA distingue “los actos heroicos de los nacionalismos de la mitad del Siglo XX, entre los que rescata los liderados por Lázaro Cárdenas en México, Perón en la Argentina, Getulio Vargas en Brasil y Ovando en Bolivia, de los nacionalismos del Siglo XXI, “que lo único que hacen es apoderarse de las imágenes de esos procesos soberanos…, sin llevar a cabo las medidas de expropiación de las empresas transnacionales”. Si se rescatan los actos heroicos de los nacionalismos del Siglo XX, ¿no es correcto valorar también a los pensadores nacionales que los impulsaron, como Carlos Montenegro, Augusto Céspedes, Sergio Almaraz, José Ortiz Mercado, René Zavaleta y Marcelo Quiroga Santa Cruz?

A su vez, poner de relieve el aporte de estos y otros pensadores nacionales, ¿no implica, al mismo tiempo, destacar los hechos positivos y negativos de nuestra historia y los esfuerzos por desarrollar la inter subjetividad de los bolivianos a fin de construir el país? ¿No es esta una actitud diferente a la del pachamamismo (del que RPA se aparta en este punto), que condena todo el acontecer histórico nacional, incluyendo el heroísmo de nuestros guerrilleros indo mestizos de la guerra de la independencia? El aporte de nuestros pensadores, ¿no significa, además, que estamos y estuvimos presentes en la formación de bloques regionales, como la Comunidad Andina de Naciones, el MERCOSUR, el UNASUR y el ALBA, cuya estructuración es impensable sin las expresiones nacionales del Siglo XX latinoamericano? ¿Cómo puede ignorarse, por ejemplo, que Perón hubiera sido el primer geopolítico de la América morena, de donde ha emergido el MERCOSUR?

Pero el pensamiento nacional también se siente parte de la contribución a la raza cósmica, que el mexicano José Vasconcelos desarrollara, en 1925, en los siguientes términos: “La raza cósmica es el mestizaje latinoamericano. Es la mayor contribución filosófica de América Latina a la humanidad desde su propia originalidad. Es la matriz de una nueva era civilizadora y esperanza de acabar con las guerras fratricidas, razón por la que debería convertirse en el deber ser de los seres humanos. Es la raza síntesis o raza integral, hecha con el genio y la sangre de todos los pueblos”. La voz de Vasconcelos enfrentaba a la del Conde de Gobineau, que pretendía prolongar la guerra de las razas superiores contra las inferiores (al igual que Huntington, hoy en día), en tanto que el también francés Gustavo Le Bon afirmaba que las mezclas raciales provocan degeneraciones. Gobineau y Le Bon están entre los inspiradores del nazismo.

Latinoamérica ha incorporado, felizmente, las reflexiones del indigenismo, que rescatan la importancia de culturas ancestrales y cuidados ecológicos, en un planeta acosado por la irracionalidad del capitalismo, al que el socialismo latinoamericano anhela también reemplazar, con visión endógena. Esa visión pasa por obligar a las ONG euro céntricas, herederas de Gobineau y Le Bon, a que rindan cuentas de los dineros que reciben de los paraísos fiscales y de transnacionales extractivistas.

El pensamiento nacional y el indigenismo endógeno deberían tener una primera meta común: Conquistar nuestra auto estima como país, como pueblo y como seres humanos. Deberíamos ser capaces de terminar con los donativos de ambulancias, computadoras o carros bomberos ONG o de centros de poder mundial, pero también de convencer a los dirigentes de los ayllus del norte de Potosí de poner fin a las campañas de mendicidad que llevan adelante mujeres y niños de la región, en varias ciudades de Bolivia (Guisela Derpic: “590 Días de Travesía Prefectural”, 2011). La construcción de la identidad nacional es tarea pendiente, que debería nutrirse con los mejores aportes del indigenismo y del socialismo latinoamericano, basado en el nacionalismo defensivo. De esa conjunción depende que Bolivia continúe existiendo.

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Pachamamismo eurocéntrico

18/11/2011 by maestro Deja un comentario

Estos estados están para garantizar la transferencia de los recursos naturales al centro de la economía-mundo capitalista. Apuestan a mantener la dependencia a través del modelo extractivista. Los nacionalistas se ilusionan con el desarrollismo y el extractivismo de la misma manera que lo hacían las élites liberales del siglo XIX. Los nacionalistas no entienden el desplazamiento epistemológico, teórico, político, cultural y civilizatorio de la propuesta descolonizadora indígena de la construcción del Estado plurinacional comunitario y autonómico, no entienden que es una propuesta de transición integral que rompe con la modernidad, la única forma de vencer al capitalismo. Lo demás, el desarrollismo y el extractivismo, es volver a entregar nuestras riquezas a la vorágine capitalista, el nacionalismo es una ideología que legitima esa dominación” (“Foro Bolivia”, 07-11-11)
Las elucubraciones indigenistas carecen de respaldo empírico. Por el contrario, el nacionalismo defensivo se nutre de las luchas de liberación nacional de las colonias y semicolonias. En los últimos años, la conjunción de políticas nacionales en la región ha permitido la creación de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), de UNASUR, del MERCOSUR y del ALBA para que, a partir de alianzas nacionales, construyamos la Nación continente, sudamericana primero y latinoamericana después. ¿Por qué el indigenismo silencia estas experiencias? Los planteamientos nacionales se han traducido en la estructuración del bloque Brasil, Rusia, India y China, al que muchos añaden Sudáfrica, que ha acelerado la desoccidentalización del mundo y ha logrado que parte importante de los recursos económicos fluyan ahora, después de 500 años, de Occidente a Oriente y del Norte al Sur. La decisión de Venezuela de recuperar cientos de toneladas de oro depositadas en Bancos foráneos comprueba lo afirmado.

¿Significa lo anterior “someterse a la geopolítica de dominación del sistema-mundo capitalista” o, por el contrario, implica articular la geopolítica de los países oprimidos para recuperar su soberanía y planificar su destino? ¿Acaso podremos enfrentar la geopolítica imperialista sin crear nuestra propia geopolítica defensiva? ¿No se confirma, una vez más, que quienes no defienden el nacionalismo de los países oprimidos acaban defendiendo el nacionalismo de las naciones opresoras? Las alternativas viables al capitalismo están emergiendo de los nacionalismos triunfantes, aliados a los cientos de miles de indignados en el mundo, a cuyas protestas se suman los trabajadores de países industrializados, que demandan el cierre de los paraísos financieros y la sustitución de la Banca internacional (que financia a las ONG) por Bancos Estatales. Provinciales o Municipales. Lo anterior demuestra que no existe un muro infranqueable entre nacionalismo defensivo y proyecto socialista, cuyos perfiles sólo pueden ser trazados por países que salieron del control del capital financiero.

Son los nacionalismos defensivos los que advierten que instrumentos internacionales, como el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de la ONU sobre pueblos indígenas, deben ser aceptados preservando el interés nacional. La aceptación de esos instrumentos necesariamente tendrá diferentes consecuencias en países con poca población indígena, como Uruguay, por ejemplo, que en los que tienen fuerte presencia cultural y demográfica de pueblos originarios, como Bolivia. Para que esas asimetrías sean tomadas en cuenta es fundamental pensar con cabeza propia y someter a las ONG a la fiscalización de sus recursos económicos, a fin de detener sus políticas disgregadoras. El nacionalismo defensivo permite aglutinar al bloque indomestizo que luchó en la guerra de la independencia, encontrar equilibrios razonables entre desarrollo y ecologismo y rescatar los aportes de nuestras culturas originarias. En tanto el nacionalismo busca unificar a la nación oprimida, el indigenismo ha desatado en Bolivia más de 300 conflictos entre comunidades, pueblos, municipios, provincias y departamentos por inciertos “territorios ancestrales” ¿Qué tiene que ver esta posición con las élites liberales del Siglo XIX, enemigas de lo indomestizo y de la defensa de los recursos naturales?

Alcoreza propone volver al Tawantinsuyo. Sobre el tema señala: “La concepción de la nación es la concepción de los suyos… Estamos hablando de varios suyos que serían Naciones. Estamos actualizando (se refiere a la nueva Constitución) lo que es el Tawantinsuyo. Los Departamentos y sus límites geográficos son una herencia colonial. Las autonomías departamentales, municipales e indígenas viabilizarán la recuperación del Tawantinsuyo” (“La Prensa”, de La Paz, 13-01-09). Lo paradójico es que, al mismo tiempo, admite la imposibilidad de conocer el pasado incaico. Esta su opinión: “… esta memoria no tiene larga data… Enfrentamos, entonces, una especie de catástrofe: La antigüedad de las sociedades andinas se halla enterrada en el olvido. Pero no decaigamos. Debemos confiarle a la arqueología la reconstrucción de otros mapas sociales, de la geografía de otros recorridos, de otras circularidades, de otras estrategias, otras prácticas, otra forma de valorar las cosas y configurar el mundo. Confiemos a la arqueología la recuperación de esos mundos perdidos”. Luego añade: “Hagamos, de todas maneras, un ejercicio. Imaginemos por lo menos lo que pasó unos siglos antes de la conquista en una porción transversal de los territorios andinos”. (“El Diplo”, 20-XI-09).

La aventura “Tawantinsuyana” fue acompañada por el Vicepresidente Alvaro García Linera, quien adelantó: “Los municipios de mayoría indígena conformarán territorios indígenas, los que se convertirán en departamentos indígenas, hasta culminar en regiones indígenas” (“La Prensa”, 17-06-07). Por su parte, el portugués Boaventura de Souza Santos explicó su “contribución” a la Constitución boliviana, con estas palabras: “Yo he propuesto en La Paz la idea de que esta Constitución corresponde a un Estado experimental… en estas circunstancias lo mejor es experimentar” (“Rebelión.org. 02-01-10). A su vez, Rodolfo Stavenhagen, impulsor del Convenio 169 de la OIT, escribió: “Las guerras culturales no tienen que hacer pedazos a sociedades bien integradas por instituciones sociales, económicas y políticas” (“Rebelión.org”, 01-08-09). Como puede advertirse, el indigenismo propone reconstruir una sociedad enterrada en el olvido, mediante la imaginación de los antropólogos. Si las cosas no salen bien, no tiene por qué preocuparse, ya que seguirá experimentando, aunque entre experimento y experimento se aniquile a Bolivia. Como las sociedades bien constituidas no tienen nada que temer, los que quedarán despedazados serán los países semicoloniales, que seguirán siendo expoliados por los que supuestamente no tienen nada que temer.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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Notas para una nueva agenda del proceso de cambio

13/11/2011 by maestro Deja un comentario

….. tras haber sido el actor histórico que ha posibilitado el actual momento de transición entre lo constituyente y constitutivo y una vez llegado al gobierno y tras la Asamblea Constituyente, se han replegado a sus propios territorios y sectores. Los sectores populares en Bolivia generan propuestas sí, pero sin la capacidad o posibilidad de lograr articular propuestas globales para una transformación real del modelo de Estado y del modelo económico en Bolivia.

El aun no cerrado aunque si encauzado conflicto en torno al TIPNIS no contiene elementos novedosos no presentes en anteriores conflictos, pero si ha tenido la potencialidad de mostrarnos los límites y contradicciones principales del proceso de cambio.

Quizás la principal consecuencia del conflicto haya sido el desgaste sufrido por el Pacto de Unidad, manteniéndose un apoyo firme al proceso por parte de las tres centrales sindicales indígenas, CSUTCB, CNMCIOB “Bartolina Sisa” y la Confederación de Comunidades Interculturales de Bolivia, mientras que se ha dado un distanciamiento de la CIDOB y una parte del CONAMAQ. En ese sentido es urgente una rearticulación del Pacto de Unidad que no esté mediada por plataformas varias ni asesores blancos de clase media, con el objetivo de fortalecer un Pacto que tenga una interlocución directa y política con el ejecutivo y la Asamblea Plurinacional. 

El conflicto nos ha demostrado como todos los actores están atravesados por lógicas del capitalismo y la modernidad, por lo tanto, y asumiendo que esos son los actores protagonistas del proceso de cambio en Bolivia, no debemos caer en la trampa de tratar de compatibilizar agendas sectoriales, pues si bien eso no es algo erróneo de por sí, solo lograríamos pequeños avances y precarios equilibrios. Debemos facilitar espacios de encuentro y de articulación política que logren consolidar una propuesta de agenda común, una agenda plurinacional para el proceso de cambio, los mínimos imprescindibles, pero también las líneas rojas que no se debieran traspasar en la Revolución Democrática y Cultural en Bolivia.

En ese sentido debemos recuperar no solo la Constitución, sino la propuesta del Pacto de Unidad a la Asamblea Constituyente, propuesta en la que además de una crítica radical al modelo capitalista, se proponía un Estado Plurinacional como modelo de organización política para la descolonización defendiendo un pluralismo democrático y jurídico, además de una defensa de las autonomías indígenas originarias y campesinas y del derecho a la tierra. Todo ello en el marco de un modelo participativo y plurinacional de toma de decisiones.

Necesitamos por tanto desarrollar desde esta propuesta un nuevo modelo de Estado, plurinacional, donde se complementen las distintas formas de democracia en una construcción participativa, y bajo un pluralismo jurídico en el marco de la profundización y el avance en el respeto a los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, así como los colectivos. 

Asimismo, necesitamos de una vez un cambio de modelo económico y de desarrollo, y esto pasa por profundizar en la nacionalización de los hidrocarburos y la redistribución del excedente, todo ello en el marco de un desarrollo de la Ley de la Madre Tierra, y bajo un nuevo Plan de Desarrollo Económico y Social plurinacional y del Vivir Bien, que nos permita pensar en una transición que provoque rupturas con el modelo extractivista y donde se refuerce la economía social y comunitaria bajo un modelo de soberanía alimentaria.

Todo lo anterior es urgente y necesario. No podemos perder la oportunidad histórica pues hacerlo sería dar paso a la derecha, aunque la misma se nos presente bajo amables caras reconductistas. Mientras los movimientos sociales y pueblos indígenas de Bolivia sigan asumiendo como suyo el gobierno boliviano, nuestra tarea es dar un apoyo crítico, pero firme, ante cualquier agresión al proceso de cambio. Nuestras posiciones deben ser claramente críticas con el capitalismo, el colonialismo y por supuesto anti imperialistas, pues solo desde estas posiciones será posible profundizar y radicalizar el proceso de cambio en el Estado Plurinacional de Bolivia.

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Tipnis: una mirada desde la Bolivia que somos

07/11/2011 by maestro Deja un comentario

Les hiere en su orgullo señorial encontrar pueblos que hoy se enorgullecen de ser ellos mismos, dejando de lado la vergüenza con la que vivieron por la condena republicano-colonial. Por eso no les cuesta volverse de izquierda, de derecha o del centro, al final todos apuntan al enemigo indio, aquel que tiene un proyecto de país y lo sostiene, no el exótico indígena de Oriente que ahora ha sido convertido en el representante de los derechos de los pueblos y la ecología, y recibe el apoyo de  esos mismos representantes políticos que ayer planeaban la manera de exterminarlo para generar una “mejor raza”.
En fin, dejemos de lado a la derecha y sus miserias que hoy se camuflan y se expanden a través de las voces y acciones de los “viejos militantes del cambio”, que a nombre del purismo revolucionario se encuentran dando discurso a la oposición, dejándose halagar por los medios de comunicación que los convocan a dar argumentos en contra del Proceso de Cambio.

Más allá de las marchas, contramarchas, movilizaciones, bloqueos e incluso denuncias internacionales (además de acuerdos firmados), las tensiones seguirán porque en estos momentos hacen al contenido del proceso que vivimos, y que es necesario entender para continuar.

El contexto Constituyente

Debemos recordar, y la memoria siempre será la de los pueblos, cómo llegamos al momento constituyente en el que la plurinacionalidad por primera vez pudo expresar su proyecto de país. Tuvo que haber un proceso acumulativo de largo aliento -en el que la lucha de los sometidos jamás se dio por vencida-, junto a la crisis neoliberal de reciente memoria, para producir un momento constitutivo con la elección del primer presidente indio del país y una propuesta constituyente de un nuevo acuerdo para Bolivia.

También habrá que recordar que el MAS, en el magno evento constituyente, no proponía más que 10 puntos, y que fue el Pacto de Unidad, constituido por las principales organizaciones indígena originario campesinas (IOC), el que enarboló la propuesta de mayoría, misma que subrayaba el proyecto hegemónico IOC, de transformación revolucionaria para el país, que sin embargo pasó a ser deliberada y matizada por los otros representantes de mayoría a fin de generar la incorporación de sectores urbanos y mestizos. Aun así la propuesta, a pesar de las grandes coincidencias con la minoría, fue enfrentada en las calles y en las plenarias para obstaculizar la viabilidad de un proyecto de país.

Finalmente estos sectores minoritarios, aún con importante presencia política y territorial, lograron transformar el proyecto de Constitución, “empatando” las dos visiones de país que se encontraban enfrentadas. La de mayoría, inclusiva y que permitía la presencia protagónica de los pueblos IOC, y la de minoría, republicana y liberal, que marcaba claramente las dimensiones del proceso. En definitiva, se dejaba a la historia la capacidad de construir puentes de convivencia creativos para hacer posible la plurinacionalidad, y sin embargo se postergaban al mismo tiempo tensiones históricas provenientes de distintos proyectos de país, que entienden de manera diferente el desarrollo, y por tanto la convivencia entre las economías en la pluralidad o los mismos derechos entre lo individual y lo colectivo.

El Estado Plurinacional y el liderazgo

La CPE le otorga un papel fundamental al Estado Plurinacional junto a los movimientos sociales: el de recuperar los recursos naturales hipotecados y vendidos por el neoliberalismo para beneficio de todos los bolivianos, el de construir institucionalmente la nueva estatalidad plurinacional que permita una nueva etapa de “nacionalismo” en el que el país recupere el orgullo de la identidad plurinacional que tenemos, y el de recuperar la territorialidad para el país, demasiados años a expensas de expropiaciones extranjeras, poderes locales o de invasiones populares que asumieron la inexistencia del Estado en Bolivia.

Para llevar a cabo todo eso era necesario un liderazgo histórico, que no sólo representara el protagonismo de los IOC, sino también el carisma de quien refleja la voluntad política de cambiar el país: el Presidente Evo Morales, que asume la vanguardia de los principales cambios estructurales a desarrollarse, desde el Estado, y convierte al Estado Plurinacional en el principal actor político de las transformaciones en el país.

Durante su primer mandato, se aplicaron medidas estratégicas como las nacionalizaciones y se confrontó a los sectores de poder minoritarios que se atrincheraron en la territorialidad departamental y en la propiedad de los medios de comunicación, situación que tuvo un primer desenlace con la desarticulación política de las minorías y la victoria estratégica del Proyecto de Cambio, hecho que fue acompañado por 7 victorias arrolladoras en las urnas, con el respaldo popular para continuar el proceso.

El segundo mandato fue vislumbrado como el momento en el que debían desarrollarse las tareas estratégicas de transformación del país. Hasta entonces se habían logrado importantes victorias simbólicas en el proceso de inclusión que abarcaban políticas de redistribución de la riqueza, permitiendo bajar los niveles de extrema pobreza que históricamente nunca habían sido afectados. Esto, además de la inclusión política, en todos los ámbitos estatales, de actores políticos IOC.

Estos avances estratégicos junto a la creciente confianza en el liderazgo, impidieron  analizar que el proyecto de gobierno propuesto por el MAS para el segundo mandato era una propuesta fundamentalmente desarrollista, elaborada principalmente por los ministerios, y que ya contenía los proyectos hoy interpelados.

Con el protagonismo estatal plenamente asumido en el contexto político, donde el Estado es poder y el poder se ejerce como sentido, se despliegan las certidumbres del desarrollo junto a un convencido nacionalismo que plantea una nueva historia para el país, en la que la transformación de las condiciones estructurales de pobreza de la mayoría implica la generación de nuevas posibilidades de acceso a mejores condiciones de vida con electricidad, agua potable, caminos, que permitan mayores empleos, salud y educación. Es decir que, en las circunstancias democráticas de transformación, sólo es posible construir condiciones de equidad, si desde el Estado se crea la infraestructura para permitir el acceso a los principales recursos de vida a la mayoría postergada y excluida.

Así se explica la insistente recurrencia a subrayar el ahorro de reservas internacionales de más de $us 10.000 millones para sostener este proceso, pero también la manera en la que se justificó el intento de nivelación de los precios a fines del año 2010. En otras palabras, el país entraba a una nueva etapa en la que se debían saldar las cuentas dejadas por la historia neoliberal, e invertir en las grandes tareas estratégicas y no en pagar las deudas de la dependencia.

Un segundo tema tenía que ver con la construcción de la nueva estatalidad que construye un nuevo principio de poder basado en la legalidad y la legitimidad en la aplicación de la Constitución y las leyes, y que necesariamente generaba una separación con la sociedad civil, para normar la convivencia y definir el sentido de soberanía a través del Estado Plurinacional. De esta manera, la lucha contra el contrabando, la invasión de tierras, la explotación ilegal de recursos y la misma Ley contra la corrupción Marcelo Quiroga Santa Cruz, definen un horizonte de estatalidad, que encontraría sus propios límites en una sociedad civil que se siente parte del Estado y demanda ser escuchada por quienes están en funciones como servidores públicos.

De Movimientos a Organizaciones Sociales

Esta condición estatal que se metamorfoseaba con el poder, tenía una historia paralela en los propios movimientos sociales que habían sido los protagonistas de las principales transformaciones revolucionarias políticas frente al neoliberalismo. Además, ese reconocimiento se encuentra claramente expresado en la Constitución cuando se dice que el Estado Plurinacional es la expresión de los movimientos y organizaciones sociales. La CPE propone un equilibrio de poder para cuidar que el Estado Plurinacional sea un instrumento del pueblo y no un poder separado por sobre la gente en el sentido clásico.

Sin embargo, los movimientos sociales, constituidos principalmente por los IOC como vanguardia del Proceso de Cambio, luego de lograr las principales victorias acompañando la formalización electoral del proceso, asumieron que el Estado Plurinacional eran ellos y se replegaron a pelear por una mayor participación institucionalizada, convirtiéndose en funcionarios públicos varios dirigentes sociales y de los pueblos IOC. Los movimientos sociales se descabezaron y volvieron a ser organizaciones sociales, con su estructura orgánica y sus demandas específicas, en las que operó un paulatino proceso de despolitización; las demandas se convirtieron en sectoriales y eran básicamente económicas, sin ningún contenido propositivo para seguir profundizando el proceso de transformación del país.

Llovieron las exigencias sobre el Estado Plurinacional sin asumir la corresponsabilidad en el proceso. La COB se movilizaría, al igual que los mineros cooperativistas, los movimientos regionales como el de Potosí o el de Oruro, los pueblos indígenas del Oriente, sectores vecinales de El Alto, y también provinciales como Caranavi; en definitiva, se pulverizó el tablero de la demanda estratégica para pedirle al Estado Plurinacional su parte de los recursos provenientes de la redistribución, aspiración legítima pero que reflejaba los límites políticos que tenía el proceso para sostener a los sectores movilizados e incondicionales del Proceso de Cambio. Simplemente delegaron esa labor al Estado y prefirieron demandarle recursos.

El Estado por su parte asumió plácidamente la tarea de la redistribución, de entrega de recursos de los beneficios compartidos como objetivos constitucionales, entendidos como la ampliación de la equidad como derecho, pero también como la reproducción de una forma de poder IOC que desde la mejora de su calidad de vida avanzaría en un proceso autodeterminativo que haría posible el Vivir Bien como proyecto de país.

Masismo, Nacionalismo y Desarrollo

En este proceso de construcción de la institucionalidad, ¿cuál ha sido el papel del Movimiento al Socialismo (MAS-IPSP)? El Instrumento Político exitoso en las urnas (obtuvo todas las victorias electorales) y de descomunal crecimiento político como única fuerza nacional, en realidad  se fue vaciando de contenido político revolucionario y se limitó a sostener el “Evismo” presente en la movilización de masas. Ese liderazgo, como cabeza de la nueva institucionalidad, convierte al Estado Plurinacional en el nuevo Instrumento Político y Económico, con presencia en los confines del territorio. Es a partir de las instancias de Estado que los funcionarios estatales llegan a transmitir información, apoyar en los proyectos locales de las alcaldías, otorgar recursos con el “Evo cumple” y definitivamente a ser presencia política de Estado.

El MAS como identidad política victoriosa, que congregaba a las organizaciones sociales, se convirtió en el mismo freno del desarrollo político de la transformación revolucionaria, cuando emparentó el horizonte político estratégico con la participación personal de los militantes en el Estado, dejando de plantearse el desarrollo revolucionario del Proceso de Cambio.

Por eso es comprensible el que exista más “Evismo” que “Masismo”. Esa es la realidad del contexto político en el que el liderazgo representa la principal potencia pero también su mayor debilidad. Se trata de un liderazgo creado por las bases insurgentes a las que representa en su identidad pero también en su negación de historia larga de colonialidad republicana y de la más corta, la neoliberal que había profundizado las exclusiones. Era expresión de la resistencia y la negación de una forma de construcción de la realidad, y sin embargo ella misma era su limitación, pues el despliegue de un proyecto de país luego de la primera victoria electoral, se convirtió precisamente en una reinvención del nacionalismo, con tareas que además de discursos se hicieron hechos a través de la recuperación de los recursos naturales, la inclusión de la diversidad en la política y en la economía, y el papel atribuido al Estado para redistribuir recursos y construir una nueva legitimidad estatal basada en presencia real que acompañaba una nueva legislación constitucional.

Por primera vez el país en su conjunto empezaba con todos y todas una nueva historia nacional. No es del todo extraño por tanto, en este contexto, que la idea del nuevo nacionalismo se asociara a la del desarrollo de las fuerzas productivas para generar un proceso de redistribución que permitiera a la mayoría excluida ser parte de un país del que nunca lo fue como derecho ejercido. Sin duda alguna, en un país donde lo único que se ha democratizado y ampliado de forma permanente es la miseria, es comprensible entender que desde una perspectiva de la mayoría IOC, la ampliación de las posibilidades de vida y la inclusión pasen por permitir a los más pobres el acceso a los recursos básicos.

Es una versión clásica del capitalismo social, que asume que sin dejar el mercado se puede lograr una mejor redistribución a través del Estado, que es el que atenúa las diferencias sin generar confrontación e impulsa  la construcción de la igualdad de oportunidades como proceso que permite una mejor correlación para hacer posible cambios estructurales mayores en la sociedad, que paralelamente se tiene que proponer la eliminación de la colonialidad y la dependencia, para hacer posible el Vivir Bien.

La otra mirada de país

Sin embargo, Bolivia tiene otra historia contenida en la plurinacionalidad, aquella de resistencia desde la identidad, la de memoria larga que al mismo tiempo ha sido capaz de convivir junto a un “Estado Aparente” que no logró representar al país porque los sectores dominantes no se propusieron construirlo más allá de sus propios intereses patrimoniales, pero también porque la fuerza de los IOC presentes en la historia  generaron un camino paralelo de luchas y resistencia que en los hechos planteaba una forma propia de existencia y de convivencia.

Este otro país, de la plurinacionalidad, es el que le permitió al liderazgo ser portador de su historia comprimida, reivindicada y sostenida en la oposición y en la resistencia. La propuesta constituyente del Pacto de Unidad intenta sistematizar no sólo la resistencia sino sobre todo el proyecto alternativo al neoliberalismo y al capitalismo, recoge la historia no escrita de los pueblos y busca convertir en propuesta nacional lo que fue la resistencia pero sobre todo lo que esos pueblos proponen en el marco de la construcción plurinacional de Bolivia. A pesar de eso, existen diferencias políticas en las que se inscribe cada pueblo; así, los aymaras y los quechuas, que son mayoría en Bolivia, se han inscrito en las luchas como vanguardia, reivindicación y propuesta, mientras que los pueblos del oriente lo hicieron como resistencia frente a la ofensiva permanente a desaparecerlos y subsumirlos en la migración.

La propuesta de vida es el proyecto político del Vivir Bien, que recoge como ideal la tierra sin males de unos pueblos y el suma kamaña de otros, y que definitivamente implica otra forma de entender el desarrollo y la convivencia. Sin embargo, lo que fue la base de la resistencia comunitaria, que hizo posible el compartir y el poder compartido en las comunidades, y que es una lección histórica que quiere ser proyecto de país, se ha encontrado en la realidad con demasiadas limitaciones hasta ahora.

Algunas fundamentales pasan todavía por las sombras colonizadoras que sobreviven y se multiplican cuando los dirigentes de los pueblos olvidan a sus bases al convertirse en dirigentes o funcionarios de gobierno, pero también cuando no han podido avanzar en una propuesta política que haga posible el Vivir Bien en este momento histórico que exige a los movimientos sociales la capacidad de proponer y construir una alternativa desde la plurinacionalidad para hacer contrapeso o complemento a la propuesta estatal del nacionalismo y a las políticas de desarrollo. No está demás mencionar las decenas de proyectos que habiendo sido traspasados por el Estado para la administración IOC, fracasaron con estafas y apropiaciones dirigenciales, o bien las cientos de hectáreas de bosques que son vendidas por pueblos indígenas  a madereros y expoliadores de recursos naturales.

Estos ejemplos históricos no deslegitiman la propuesta histórica de los IOC, pero permiten ver las limitaciones que actualmente se tienen para avanzar en un proceso político donde sean los pueblos, en su construcción autonómica, los que generen una posición de vanguardia en la transformación del sistema. Las resistencias particulares, válidas en tanto reivindicaciones y en tanto recordatorios del olvido de las necesidades urgentes de los pueblos al Estado Plurinacional, no terminan de plantear una propuesta de país diferente y diferenciado. Más allá de eso, al discurso romántico de los pueblos y de la ecología se suben demasiados oportunistas y opositores del pasado que no encuentran reparos ni resistencia en los mismos pueblos, para asumirse como “defensores de indígenas” aparentemente maltratados por su “gobierno indio”.

El TIPNIS y el reto país

Lo expuesto anteriormente nos permite reflexionar algunas conclusiones para seguir el debate. Quizás en primer lugar, el asumir que el contexto político de la Constitución es el de la correlación de fuerzas vigente en el país, con el que debemos continuar como punto de partida y de transición. Quiere decir que el contexto de la democracia formal y representativa y la de los consensos tienen igual derecho para construir Bolivia, pero que definitivamente en el desarrollo político del Estado Plurinacional, la lucha ideológica será cada vez más preponderante.

Las tensiones asumidas en la Constitución entre dos formas de hacer-sentir-vivir país que reflejan un reconocimiento básico de dos perspectivas históricamente contrapuestas y enfrentadas, tienen a la democracia intercultural como propuesta de convivencia de la diversidad. Sin embargo, el punto de partida para la resolución de las tensiones es: o bien la mirada liberal vuelve a ser hegemónica, en tanto discurso y práctica institucional, de relación entre la sociedad civil y el Estado como entes separados pero al mismo tiempo ligados por la legalidad y la legitimidad, o bien las organizaciones y movimientos sociales son capaces de construir los fundamentos históricos del Vivir Bien, no como práctica defensiva y de romántica preservación ecológica y humana, sino como propuesta de país, donde los derechos colectivos, la economía comunitaria, la autonomía indígena, sean capaces de establecer para Bolivia una propuesta  de la Plurinacionalidad como esencia del Vivir Bien.

Mientras eso no ocurra, el país seguirá viviendo el despliegue de un proyecto desarrollista en lo económico, que en lo político y lo social  permite, a través del Estado, una redistribución de recursos a la sociedad civil en procura de la mejora de sus condiciones de vida, y como idea en proceso, la generación histórica de condiciones para que los actores sociales se potencien en su capacidad de proponer y de construir país con el Estado Plurinacional, pero también fuera de él en su capacidad autodeterminativa.

El debate por tanto transcurre en su forma creativa en la capacidad de proponer, desarrollar y construir, desde las organizaciones y movimientos sociales, una propuesta nacional que involucre a los actores sociales que hicieron posible este proceso, repolitizando el proyecto de transformación y revolucionando al propio Estado Plurinacional en su mandato de ser “gobierno de los movimientos sociales”. No basta a estas alturas, aunque siga siendo fundamental, la democratización de la representación en el Estado de los IOC si no es acompañada de un proceso deliberativo y de formación política que transcurra en su calidad autodeterminativa, fuera y dentro del Estado Plurinacional.

Esto sólo será posible si las organizaciones sociales asumen su proyecto histórico en el marco de un proceso creado por ellos mismos, que implica la permanente reapropiación propositiva del Estado Plurinacional y de su liderazgo. No existe otro espacio más allá del presente. Las demandas y reivindicaciones locales y particulares no aportan, ni tampoco las escisiones políticas de quienes apuestan a la sustitución del liderazgo, que lo único que pueden provocar es el crecimiento de una oposición que, arrinconada históricamente y sin argumentos, hoy apuesta a su rearticulación en base a los errores y traiciones en el marco del propio Proceso de Cambio.

El Estado Plurinacional, por su parte, debe recuperar su capacidad de tejer consensos y construir voluntades políticas, debe contribuir a la deliberación pública y a la permanente politización de las organizaciones sociales para que sean más democráticas cuando sean capaces de proponer miradas estratégicas y ponerlas en marcha, para que la revolución de las voluntades no se trate tan sólo de funcionarios estatales, sino del conjunto de la sociedad civil. Mientras no exista un permanente reencuentro entre el Estado Plurinacional y las Organizaciones Sociales en torno a un proyecto histórico en construcción permanente, seguramente los errores estatales continuarán y las organizaciones sociales se mantendrán en el plano reivindicativo frente al Estado sin asumir el reto histórico de construir el Vivir Bien con un Estado Plurinacional que es su propio instrumento.

En definitiva, para continuar construyendo debemos salir de la agenda que le han puesto los medios de comunicación y los opositores al proceso: ni el gobierno ha traicionado el proceso revolucionario ni los IOC son opositores y vendidos al imperialismo. Estas tensiones, alimentadas desde la marginalidad política, buscan una nueva correlación de fuerzas que atomice a los actores sociales y desmitifique el liderazgo que ellos no tienen, para reestructurar el poder colonial que aún no perdieron. Estas mismas tensiones leídas desde la Plurinacionalidad tendrán que ser  asumidas como permanentes en el proceso de construcción del Vivir Bien, pero sólo tendrán sentido creativo cuando sean capaces de proponer conjuntamente un rumbo consensuado para la revolución que hoy vivimos en Bolivia.

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Territorios ancestrales en la Constitución boliviana

29/10/2011 by maestro Deja un comentario

… y su dominio ancestral sobre sus territorios, se garantiza su libre determinación en el marco de la unidad del Estado, que consiste en su derecho a la autonomía, al autogobierno, a su cultura, al reconocimiento de sus instituciones y a la consolidación de sus entidades territoriales, conforme a esta Constitución y la ley” . Es obvio que la mención a “la unidad del Estado boliviano” en medio del artículo es una broma ofensiva. En efecto, ¿cómo puede hablarse de unidad nacional y, al mismo tiempo, inventar la existencia de 36 incontaminadas naciones y pueblos IOC que habrían existido hace 500 años y cuyas dimensiones y límites dependen de conjeturas antropológicas? Las ONG se encargan de ridiculizar a quienes formulan estas o parecidas preguntas, a los califican, además, de defensores del colonialismo interno y cómplice de la destrucción de la naturaleza. El hecho de que la población urbana ascienda al 66 % y la rural sólo al 34 %, lo que implica un incremento del mestizaje, no les preocupa.

A fin de citar hechos concretos, recordemos que el imperio Tiwanaku, que se desarrolló en la zona circundante al Lago Titicaca, entre los años 724 y 1187 (dc), se debilitó por efecto de fuertes sequías que dispersaron su población, lo que facilitó que la cultura Mollo primero y el Imperio Incaico después lo derrotaran por la vía de las armas. Este último, con la finalidad de someter a los señoríos aymaras rebeldes, procedió a traslados poblacionales, a fin de quitarles cohesión. ¿Esos territorios ancestrales pertenecerán ahora a los descendientes de tiwanacotas, de la cultura Mollo, de quechuas o aymaras? Si la incertidumbre existe en áreas relativamente bien estudiadas, ¿cómo determinar los territorios ancestrales de naciones indígenas, muchas de ellas integradas sólo por centenares de familias (algunas itinerantes), que se hallan en la Amazonía y el Chaco bolivianos? Lo anterior demuestra que la valoración de lo ancestral es subjetiva y que se pretende usarlo para terminar de disgregar al in constituido Estado boliviano. Lo cierto es que la Ministra de Autonomías, Claudia Peña, acaba de informar la existencia de 300 conflictos territoriales entre departamentos, provincias, municipios y comunidades indígenas.

COMPETENCIAS EXCLUSIVAS

La territorialidad ancestral atraviesa transversalmente la NCPE. Su artículo 269 determina que “Bolivia se organiza territorialmente en departamentos, provincias (o regiones), municipios y territorios IOC”. Cada uno de ellos tiene su propio régimen autonómico. El artículo 290, indica que “la conformación de la autonomía IOC se basa en los territorios ancestrales, actualmente habitados por esos pueblos y naciones, y en la voluntad de su población, expresada en consulta, en armonía con la constitución y la ley”. Dentro de las competencias exclusivas de las naciones y pueblos IOC, enmarcados en la territorialidad ancestral, se halla, “la gestión y administración de los recursos naturales renovables, de acuerdo a la Constitución”. La NCPE fue inspirada en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, de 07-09-07, y en el Convenio 169, de la OIT, de 27-06-89, a los que Bolivia adhirió sin reserva alguna. Ambos documentos contienen aportes valiosos, que debieron ser incorporados a la legislación boliviana de manera selectiva, tomando en cuenta el grado de desarrollo y cohesión del país, sin que prevalecieran sólo los criterios de ONG. Infelizmente, los 46 artículos de la Declaración de la ONU fueron copiados textualmente, pese a los riesgos que conllevan para la pervivencia nacional. Veamos algunos de ellos:

Artículo 3.- “Los pueblos indígenas tienen derecho a la libre determinación. En virtud de ese derecho determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural”.

 

Artículo 4.- “Los pueblos indígenas, en ejercicio de su derecho de libre determinación, tienen derecho a la autonomía o el autogobierno en las cuestiones relacionadas con sus asuntos internos y locales, (la gestión y aprovechamiento exclusivo de recursos naturales renovables, por ejemplo), así como a disponer de los medios para financiar sus funciones autónomas”

PARQUES NACIONALES Y DEUDA EXTERNA

Los 22 parques nacionales existentes en Bolivia, además de decenas de territorios intangibles y zonas de protección ecológica, se consolidaron a partir del convenio de condonación de 650.000 dólares de la deuda externa, de julio de 1987, suscrito entre el último gobierno de Víctor Paz Estensoro, cuyo Ministro de Planificación era Gonzalo Sánchez de Lozada, y la ONG Conservación Internacional (CI), patrocinada por el City Group Bank, la ultra extractivista Exxon Mobil, Ford, GAP, J.P. Morgan, Mc Donalds, Sony, United Airlines y Wald Disney. El City Group sólo desembolsó 100.000 dólares, en tanto el aporte del Banco Central de Bolivia alcanzó a 250.000 dólares, a fin de preservar la Biósfera del departamento del Beni, donde se hallan los pueblos Yuracaré, Chimanes y otros que tuvieron directa participación en el conflicto del Territorio Indígena Parque Isidoro Sécure (TIPNIS), que ha causado graves fisuras al gobierno de Evo y ha paralizado la construcción del camino que debía articular el centro con el norte del país.

La deuda externa de los países pobres creció a partir de 1971, año en que el Presidente Nixon puso fin a la convertibilidad en oro del dólar de EEUU, lo que provocó la sobre abundancia de dólares nominales, que fluyeron a la periferia, con elevadas tasas de interés. El cumplimiento de la deuda fue vigilado por el FMI, a través de Plantes de Ajuste Estructural y condicionantes que estrangularon nuestras economías. En algunos países, como en la Argentina de Menem, el cobro de la deuda sirvió para transferir a transnacionales empresas estatales estratégicas. En Bolivia, fue usada para sembrar Parques Nacionales en zonas claves, en las que la industria farmacéutica de los centros de poder mundial preserva áreas ricas en germoplasma, que serán explotadas cuando convenga a sus intereses. Lograr este objetivo mediante negociaciones con inventadas naciones indígenas será mucho menos problemático que hacerlo con Estados nacionales, que, justamente en los últimos años, tratan de coaligarse en la Comunidad Andina de Naciones (CAN), UNASUR, el MERCOSUR y la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).

De manera paradójica, los países que han desarrollado centrales nucleares que amenazan la existencia de la vida humana, causan gigantescos niveles de contaminación ambiental y se niegan a disminuir sus ofensivos niveles de consumo y derroche, impiden que países pobres puedan resolver agudos problemas de salud y alimentación. Lo notable es que esa política se la cumple con apoyo de las víctimas, demostrando, una vez más, que la mayor victoria del poder imperial reside en apoderarse del cerebro de los colonizados.

LA NEGACION DE LA HISTORIA

El triunfo del poder imperial en Bolivia, esta vez usando al etnicismo y la ecología, pasa también por repudiar la historia nacional en su conjunto. El ultra indigenismo no valora a los guerrilleros indo mestizos de la guerra de la independencia, no menciona la egregia figura mestiza del Mariscal Andrés de Santa Cruz y Calahumana (impulsor de la confederación Perú-Boliviana), silencia el legado de Manuel Isidoro Belzu y los esfuerzos de indígenas y mestizos que defendieron la heredad nacional en conflictos bélicos con países vecinos, para terminar negando la importancia de la Revolución del 9 de abril de 1952, que aprobó el voto universal, la reforma agraria y la nacionalización de las minas. No es casual que el viceministro de descolonización hubiera intentado en semanas pasadas retirar de circulación todos los libros y novelas que no fortalecen al Estado plurinacional.

Iván Egido, uno de los voceros más activos de las ONG, en nota titulada “Cuatro Elementos para Entender a Soliz Rada” (Bolpress, 06-10-11), critica al autor de estas líneas por pensar “con la cabeza de la década de los cincuenta del siglo pasado” , cuyas ideas “las difunde cincuenta años tarde” . En consecuencia, el pensamiento de Franz Tamayo, Carlos Montenegro, Augusto Céspedes, Sergio Almaraz, René Zavaleta, José Ortiz Mercado y Marcelo Quiroga Santa Cruz sería obsoleto. Lo que no dice es que el pensamiento nacional se fue estructurando en defensa del país frente al poder financiero internacional y las oligarquías vecinas. Esa herencia conceptual es la que viabiliza la participación de Bolivia en la construcción del Estado Continente latinoamericano, que es la única esperanza que tiene Indo América de influir en los destinos del Siglo XXI. ¿Es esto obsoleto, o más bien la única posibilidad de que las opiniones de la América morena tengan peso en el contexto internacional? El legado indo mestizo es el que nos permite construir el equilibrio entre desarrollo y preservación ecológica, que responda a nuestras necesidades y no al poder foráneo.

La misión de las ONG, cuyas sigla en inglés, no por casualidad, es BINGO, es mantener intocada a la NCPE, cuyo texto fue poco reflexionado y deficientemente discutido, por las urgencias que imponían en ese momento los afanes separatistas de la Nación Camba.

Las ONG acostumbran a la población a vivir de la limosna foránea para resolver sus problemas. A su vez, la crónica debilidad del país lo torna más vulnerable a abusos de países vecinos, en especial de Chile y Brasil. Este último, apadrinó, a través del ex Presidente Lula, a la empresa OAS para que construyera la carretera Cochabamba – Beni con enormes sobreprecios. Se ha sostenido que el camino entre Cochabamba y el Beni ayudará al narcotráfico, cuando en realidad narcotraficantes colombianos están ya instalados en la región, gracias también a la falta de presencia estatal. El plurinacionalismo que está aniquilando a Bolivia es fruto de estrategias aplicadas durante décadas por influyentes personalidades, como el jesuita catalán Xavier Albó, las que, en los últimos años, aprovecharon las inconsecuencias de Evo en el gobierno y el oportunismo ideológico de Alvaro García Linera, que le permite asumir contradictorias posiciones conceptuales, sin tener la coherencia de fundamentarlas.

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El voto nulo en las elecciones judiciales

21/10/2011 by maestro Deja un comentario

…los impulsores del voto nulo, asumen un efímero triunfalismo sustentado en los presumibles porcentajes mayores del voto nulo frente al voto válido. Así, a sabiendas que no ganaron nada, los impulsores del voto nulo quieren inútilmente sacar rédito; quieren crear una bandera de reivindicación, sin prever que están rayando el absurdo jurídico, ya que el voto nulo en el proceso de conteo es de consideración legal solo para cruzar y controlar valores numéricos, nada mas, de manera que darle mas relevancia es caminar a la deriva y sin horizonte.

Con la carga de haber impulsado e inducido a la ciudadanía al voto nulo, aparece la idea, en la oposición, de darle continuidad al impacto del voto nulo con objeto de justificar y aprovechar circunstancias que vayan a desgastar la gestión del Gobierno, pero al percatarse que el final del camino movilizador del voto nulo llega cuando empiezan a utilizarse los votos válidos para asignar cargos a las autoridades electas, los impulsores del voto nulo demandan ahora que el Presidente anule las elecciones; un absurdo; igualmente piden la renuncia de los vocales del Tribunal Supremo Electoral. Pero ¿Con qué atribuciones y que normas constitucionales hacen viables estos pedidos?

Por cierto la oposición, además de la mea culpa que tendrá que cargar seis años, ha perdido la noción de lo que es la democracia participativa y representativa, acaso parece que estamos ante políticos que no han leído las competencias constitucionales del Presidente o intencionalmente lo pasan por alto. A manera de recordarles; el presidente del Estado Plurinacional no tiene facultades para anular resultados electorales, menos a solicitud verbal y mediática de dos o mas líderes de partidos políticos. De manera semejante ningún acto electoral puede ser anulado por la Asamblea Legislativa Plurinacional ya que no hay Ley, en la estructura jurídica de Bolivia, que faculte a instancia institucional alguna hacerlo. Anular un acto electoral llevaría inevitablemente a una serie de Amparos Constitucionales por parte de los elegidos o de cualquier ciudadano que demande el justo valor de su voto.

Definitivamente los impulsores del voto nulo, no quienes anularon concientemente su voto, están induciendo desde el debate mediático ideas sediciosa y de contravención al orden constitucional; en tal caso el Estado cuenta con instrumentos e instancias para contrarrestar toda sedición y contravención a la legalidad y legitimidad devenida de las leyes… y para desgracia de la oposición nadie puede demandar ni promover revocatoria de mandato para servidores públicos del Órgano Judicial; eso lo establece la CPE.

Legalidad y legitimidad del proceso eleccionario

Las elecciones para elegir a autoridades que administrarán la justicia boliviana está por demás decir que son legales y legítimas; la legalidad no está cuestionada por nadie y la legitimidad tampoco tendría que estarlo ya que esta legitimidad deviene de consensos logrados durante el proceso constituyente y principalmente del voto mayoritario para la aprobación de la Constitución Política del Estado en enero de 2008. Ninguna elección de autoridades que cumplan procedimientos establecidos en la CPE y normativa vigente serán entendidas como ilegítimas. Si se diera el caso de irregularidades esto entraría en materia de legalidad y de ninguna manera va a cuestionar la legitimidad de las elecciones.

La legitimidad del acto eleccionario de autoridades se consolida en el acto de votar y los resultados obtenidos en el acto eleccionario no ilegitiman el proceso eleccionario.

El conteo del voto ciudadano al ser sometidos a procesos legales se lo hace en una primera instancia para seleccionar los votos válidos y excluir los blancos y los nulos. Esa es la regla legal y la legitimidad de cientos de proceso eleccionarios anteriores. Excluidos los votos nulos y blancos, los votos válidos se convierten en el 100 % de votos para que, en el caso particular, en función a los votos obtenidos por los candidatos y en mayoría simple se realice la distribución proporcional de los cargos requeridos. La aplicación de la disposición positiva y consuetudinaria transfiere legitimidad al nombramiento de las nuevas autoridades electas del Órgano Judicial y en ese entendido se asume legalidad y legitimidad a la forma en la que se aplica y con los datos numéricos que el conteo y la distribución proporciona.

Lamentablemente la postura asumida por la dirigencia del Movimiento sin Miedo y de Unidad Nacional son pedidos inconstitucionales, posiblemente legítimos en tanto devenga del derecho constitucional de disentir, pero inviables y sin antecedente y correlato legal. En caso de que el voto nulo se procese como dato en ámbitos políticos la conclusión ya la dio la Central Obrera Boliviana cuando manifestó que el voto nulo debe ser un jalón de orejas a la gestión del Gobierno. No hay mas de donde arrancar otras cosas.

Finalmente, a los impulsores del voto nulo queda decirles algo semejante a lo que dicen los comentaristas deportivos “Jugaron bien, pero no ganaron nada” o “Jugaron como nunca y como siempre no ganaron nada”.

No se gana un partido por tener más tiempo la pelota (Léase mas propaganda y espacio mediático) o por patear más tiros de esquina (léase mas comentaristas y opinadores políticos a favor del voto nulo), se gana marcando más goles que el contrario. En procesos electorales los goles son los votos validos.

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“El movimiento social empuja el cambio político”

21/10/2011 by maestro Deja un comentario

Incluso hoy, en pleno proceso de cambio y bajo la intensidad del cargo, no sólo escribe profusamente sino que observa reflexivamente el trance revolucionario. García Linera fue convocado en 2005 por Evo Morales para acompañarlo en el binomio presidencial.

Su historia revolucionaria en el Ejército Guerrillero Túpac Katari, su formación en ciencias puras y sociales (es matemático y sociólogo), su conocimiento del mundo y la cultura indígena, así como su atenta lectura de Marx, Lenin y Gramsci, entre otros, le llevó a moldearse como un nexo, o un traductor, entre los campesinos indígenas y las clases medias urbanas, señala el periodista Pablo Stefanoni en la introducción de La potencia plebeya, antología de ensayos del vicepresidente.

La conversación que sostuvimos con el vicepresidente de Bolivia tuvo como contexto la marcha de los indígenas del Tipnis (Parque Nacional Isidoro Securé), conflicto que García Linera comprende como parte, tal vez necesaria, de las tensiones creativas de todo proceso revolucionario, cuyo desenlace si bien apunta hacia el socialismo, no es  inmediato ni rápido ni tampoco unidireccional. Es un proceso singular.

Como estudioso del marxismo y de la cultura indígena, vínculo que intenta organizar y fusionar en sus numerosos ensayos, hoy observa el proceso de cambio político, económico y cultural boliviano como un proceso no sólo único, sino con muy pocas referencias en los clásicos. Durante diez años rastreó por diversas bibliotecas textos y cuadernos de Marx sobre “los pueblos sin historia”, sin encontrarlas.

La revolución avanza en estas oleadas y retrocesos, en este camino de liberación en el que surgen tensiones, conflictos, que han de resolverse creativamente. Un proceso que no está libre de peligros. Desde 2005 el gobierno del presidente Morales ha estado expuesto a todo tipo de conspiraciones, ataques y atentados de la oligarquía y el imperio, que hoy espera utilizar para sus propios fines las nuevas tensiones sociales. En medio de esta permanente lucha y de todo esto nos habla el vicepresidente, García Linera.

– Han surgido nuevamente conflictos sociales, que están expresados con evidencia en la marcha de los indígenas del Tipnis. ¿Cómo se interpreta este movimiento en un contexto revolucionario protagonizado por la misma sociedad, por los mismos pueblos?

Hay una mezcla entre legítimas preocupaciones y demandas de sectores sociales. Que no las hubiera hablaría de una sociedad muerta. Todo proceso revolucionario no es homogéneo, eso sería una dictadura. Un proceso revolucionario es un cambio continuo, tendencias, demandas, posiciones. La revolución es la forma de discurrir, orientados a fines y metas comúnmente construidas. En esta etapa, derrotado inicialmente el adversario fundamental y su proyecto de Estado, de economía, de sociedad -conservador, neoliberal, racista, neocolonial-, la efervescencia tiende a concentrarse al interior del movimiento popular, lo que hemos denominado las tensiones creativas de la revolución, contradicciones secundarias de un lado y de otro, porque no hay un diseño de cómo se conduce una revolución. Ni Lenin lo tenía.

Todo proceso revolucionario siempre ha tenido esta complejidad respecto a la ruta. Comienzan a surgir tensiones al interior del movimiento popular como parte de la construcción del proceso revolucionario y el gobierno debe saber muy bien oír, equilibrar, potenciar. Pero como el adversario ha sido derrotado sólo temporalmente en su forma visible y personificada, intentará convertir las tensiones internas en contradicciones que escindan el bloque, que lo debiliten y lo desgasten. Siento que estamos viviendo en Bolivia esas tensiones, desde las que surgen movimientos legítimos. Es muy legítimo que los compañeros se preocupen sobre el futuro del bosque, pero también es legítimo que se demande una carretera para unir regiones.

Sobre estas demandas se van a encontrar legítimas preocupaciones propias de sectores sociales, pero a veces está la presencia malsana de otro tipo de intereses, de orientaciones políticas que intentarán manipular, cooptar, direccionar estas tensiones para generar una confrontación”.

– Una revolución es un proceso que tiene un horizonte. ¿Hacia dónde avanza esta revolución? ¿Cuáles son los riesgos de estancamiento, retroceso o pérdida con este tipo de conflictos?

Este es un proceso de transición hacia una nueva estructura social, que no la vamos a construir solos. Es una nueva estructura social de carácter planetario. Hay algunos compañeros que nos piden que en Bolivia se haga lo que tiene que hacerse en el mundo. Nos piden el comunismo. ¡Cómo le piden tanto a un pequeño país! Bolivia hará su aporte, está la decisión, la voluntad, ciertas potencias anidadas en sus estructuras comunitarias nos colocan en buenas condiciones.

Transición, sí, pero ¿hasta cuándo? Hasta que otros países, otros sectores sociales, puedan acoplarse a este ritmo. ¿Cómo un pequeño país de diez millones de habitantes va a apuntar hacia un lugar si el resto del continente está apuntando a otro? Pero aquí vamos. Tenemos un norte, que es una sociedad postcapitalista, que llamaremos socialista, comunista, pero eso no se hace ni en un año, ni en diez, ni en décadas, y tampoco lo hará Bolivia sola, ni el continente, sino el mundo. Bolivia puede ofrecerse a entregar su experiencia en este tránsito.

– Bolivia no puede ir sola en este proceso que es regional y planetario: ¿qué visión tiene usted de este proceso en la región? ¿Avances? ¿A qué asistimos hoy?

Creo que el continente está viviendo el momento más progresista, hasta cierto punto revolucionario, de los últimos 50 o 100 años. Varias cosas influyen. El retroceso de la lógica neoliberal, tan destructiva, criminal, que cercena derechos sociales y conquistas humanas que tenía la sociedad años atrás. Al mismo tiempo, este fenómeno ha ido permitiendo la presencia de gobiernos progresistas, de izquierda, revolucionarios, en el continente, lo que no significa necesariamente gobiernos de carácter socialista.

Lo interesante es que esta emergencia no es casual, sino que permite que el continente se convierta en una especie de avanzada planetaria y de debates. Estamos debatiendo qué hacemos con la salud, con la educación, qué hacemos con los bosques, con la economía, de una manera muy sana, muy fresca, sin tutelajes, sin esa actitud servil de las elites gobernantes anteriores, que asumían que todo lo que decían Estados Unidos y Europa era sagrado. Esa barbaridad, sacralizada durante veinte años en el continente, ha retrocedido. Nos ha hecho reflexionar, aun equivocándonos, desde nuestra propia experiencia, creatividad y libertad.

Lo interesante es que esto surge en medio de dos cosas: una crisis de la hegemonía estadounidense en el mundo entero, tal vez peligrosa para América Latina, pero que también permite que entre aire fresco, que se resquebrajen esas murallas asfixiantes con las que EE.UU. tenía controlado el continente. América Latina puede mirar hacia otros lados, hacia China, por ejemplo, para satisfacer ciertas necesidades de su economía. Eso ha llevado a que el continente esté en una excelente situación: gobiernos progresistas, mayor amplitud de vinculación económica, menos dependencia a los miedos y a las crisis que se dan en el mundo entero y capacidad de resistencia a partir de las propias economías y de la articulación regional.

La apropiación de la riqueza es colectiva

– Tenemos a la vista una crisis mundial y caída del valor de las materias primas, lo que afectará a las economías exportadoras. ¿Cómo puede solventar esta situación la articulación regional?

Yo creo que el continente de una manera no muy planificada, pero convergente, ha ido creando un espacio regional. ¿Por qué las economías latinoamericanas no han sido tan afectadas por la crisis económica global, tanto en 2008 como ahora? Porque diversifican sus productos a varios mercados y porque han apostado también a sus propios mercados internos, como Brasil, Argentina, Venezuela, Bolivia. Exportamos mucho, el doble o el triple que hace cinco años, pero la mitad de nuestro crecimiento depende hoy del mercado interno. Hay más mercado regional.

Las tres recetas se han dado: diversificación de mercados internacionales, mayor vinculación regional de nuestras economías y una fuerte presencia del mercado interno, aun cuando no tanto como en los años 50.

– ¿Qué peso tiene la articulación económica regional en los procesos revolucionarios? ¿Qué estructura económica ve en UNASUR? Teniendo en cuenta que en Latinoamérica también hay grandes corporaciones, ¿cómo participa el mercado?

“Es difícil. Si uno quiere ser realista, apuntar hacia un modelo socialista es muy lento. Las velocidades de los pueblos son muy distintas. Lo que sí podemos imaginar a corto plazo es este espacio regional económico-político actuando al unísono en el contexto de un espacio mundial. Se puede definir, a partir de sus riquezas internas, un mejor posicionamiento de cada país en particular, pero presentado como colectivo en el contexto mundial, como proveedores de materias primas, niveles de formación profesional más o menos avanzados, vinculación con los dos océanos, poseedores de riquezas claves para la economía del siglo XXI, comenzando por el agua, biodiversidad, petróleo, litio, alimentos.

En algunos países hay mayor presencia de la iniciativa privada, en otros más presencia del Estado. Internamente, cada país sabrá absorber y distribuir de la mejor manera en función de su propia composición interna. Pero hoy, en la mayor parte de continente, yo diría que en un 80 por ciento, las corrientes apuntan a una mayor presencia del Estado. Del mismo modo, por el desarrollo de los pueblos se instalará una agenda de mayor equilibrio.

No es un regreso al estatismo absorbente, que tapa los poros de la sociedad; es una mezcla, una tensión creativa, de presencia del Estado como distribuidor de la riqueza y presencia de lo privado como dinamizador de iniciativas económicas. Brasil a su modo, Venezuela a su modo, Bolivia a su modo… no hay un modelo. Aquí nadie puede imponer al otro un modelo, nadie puede decirnos este es el camino del mundo.

– En el caso de Bolivia hablamos de economía plural. ¿Cuáles son las principales fuerzas que explican el fuerte desarrollo económico de los últimos años?

La economía está definida para satisfacer necesidades humanas, para generar bienestar, no para acumular riquezas. Bolivia ha basado su crecimiento en exportaciones y en el crecimiento interno. Estamos exportando más gas, más minerales, y han subido los precios. Excelente. Pero además, hoy el 80 por ciento de la riqueza queda en manos de bolivianos: antes ese 80 por ciento quedaba en mano extranjeras. Se ha modificado la relación de propiedad y el control del excedente, se ha exportado más, pero también se ha logrado un desarrollo, una expansión gigantesca de la economía interna.

Eso significa mejor distribución interna, potenciamiento de la economía local, de la pequeña producción, de la economía campesina. Bolivia ha apostado por la exportación y el mercado interno. Tanto como modelo de desarrollo económico, modo de distribución de la riqueza y modo de expansión de la satisfacción de las necesidades de la gente. Ésa es la gran diferencia con el modelo neoliberal. El país crece a una alta tasa, pero la apropiación de la riqueza es colectiva.

La derecha no desaparece

– Pese a estos evidentes avances sociales, surgen movimientos como los indígenas del Tipnis. Usted vincula el abierto y, por cierto, sospechoso apoyo de la derecha a los indígenas como la búsqueda del desgaste del gobierno para intentar una restauración conservadora.

El adversario no desaparece. Se le están afectando intereses muy grandes. Es evidente que quieren de un modo u otro que este proceso termine. Mire usted: antes, todo el dinero que llegaba al Estado se entregaba a pequeñas elites financieras, agroindustriales y familiares. Al campo y a la gente en la calle, nada. Ahora el Estado tiene cinco veces más dinero. ¿Usted cree que hay gente en este país que no desea usufructuar de ese dinero? Que un campesino -o un profesor universitario- esté redireccionando esos recursos para beneficiar a los más humildes cuando eso podría estar potenciando las economías de sus familias, como lo hacían antes, eso no nos lo van a perdonar nunca. No perdonarán que la renta de la economía boliviana no se canalice a los grupos familiares que controlaban el país.

– Todos estos argumentos apuntan a que la crisis puede profundizarse en cualquier momento…

Siempre está el riesgo de la restauración. Lo han intentado. Me han intentado matar, también al presidente Evo. Han intentado un golpe de Estado hace sólo tres años. Hace tres años gobernábamos sólo dos departamentos: La Paz y Oruro. No podíamos viajar por el país o llegar a un aeropuerto regional, tenían tomadas las instituciones, renunciaban los ministros, las secretarias lloraban, la seguridad nos decía que de aquí solo saldríamos muertos. Y tras eso, la contratación de mercenarios para intentar crear un conflicto que permitiera la intervención de la ONU. Han intentado todo, y seguramente vendrán más dificultades. La derecha nunca va a detenerse.

No puede hacerlo ahora como proyecto político alternativo. Hace cinco años hubo un empate catastrófico, con dos proyectos políticos que disputaban la adhesión militante de la sociedad. Pero uno fue derrotado, que es el proyecto neoliberal. Aunque no hay tal proyecto, eso no significa que no haya reacción ni riesgo de restauración aprovechando las fisuras que se dan. Son conflictos que se dan al interior del bloque popular, que tienen que darse y necesitan darse, pero si no se los sabe tratar de manera revolucionaria y democrática pueden convertirse en punta de lanza para el potenciamiento de la reacción.

– Pese a ello se avanza y se profundiza el proceso revolucionario. ¿Qué prioridades consideran para afianzarlo?

Hay que seguir considerando estas tensiones, seguir profundizando el proceso de revolución, de transformación, potenciar a los sectores subalternos. Hemos dicho que en esta etapa, una vez que se tiene el poder político, lo que corresponde es avanzar hacia el poder económico. Que la sociedad laboriosa amplíe el poder económico. Esa es una cosa complicada, que no se hace por decreto. Tiene que ver con la capacidad económicamente autoorganizativa de la sociedad. El Estado puede brindar elementos, recursos, pero la fuerza autoorganizada de la sociedad no la da el Estado.

– Cambio político, económico. ¿El proceso de cambio y el poder político en manos indígenas ha permitido que emerja la verdadera identidad de Bolivia?

No podrá haber nunca más una Bolivia sin indios. Así de claro y fuerte. Los indígenas han asumido la conciencia de su mayoría y de su poder. Eso representa una conquista irreversible en la memoria y en la piel de la gente. La pregunta es si se consolidará lo indígena organizado, asumiendo el liderazgo desde el Estado, como es hoy, o simplemente como un acoplamiento secundario y casi testimonial, como suele darse en otras partes del mundo. No por haberse tomado conciencia de su situación significa que se tenga el poder.

Acción reivindicativa y acción política

– Volviendo a los actuales problemas, ¿es posible que la heterogeneidad de los movimientos sociales que conforman la base del gobierno tienda hoy a su fragmentación? ¿Radica ahí un problema real? ¿Es necesaria una institucionalidad política de mayor peso?

Acuérdese de que la socialdemocracia europea surgió de los movimientos obreros en el siglo XIX. Eran fundamentalmente estructuras sindicales. Después vino el proceso de institucionalización partidaria, ya en el siglo XX el movimiento obrero aparece subordinado a una estructura política. Hay algo de novedad, pero también de continuidad en lo que sucede hoy en Bolivia. Yo no diría que la falta de institucionalización sea un elemento deficitario. El riesgo es que la institucionalización vaya a separar el partido, la elite política y la toma de decisiones de las organizaciones sociales. Ésa es la experiencia europea que no habría que repetir.

¿Cuál es la enseñanza de Bolivia comparada con los inicios de la socialdemocracia, a comienzos del siglo XX? Que esta separación entre acción reivindicativa y acción política es una separación artificialmente construida; que es posible que ambas vayan juntas, que lo reivindicativo es político. Hemos absorbido del movimiento social las reivindicaciones de nacionalizar, las reivindicaciones de Asamblea Constituyente, las demandas de industrializar. No ha surgido de la reflexión partidaria. O la misma toma del poder: indígenas tomando el poder. Eso no ha surgido de un partido político y ni siquiera de un partido político indígena. Ha surgido de la acción colectiva. Bolivia es un ejemplo de que la acción reivindicativa puede tener niveles de universalidad, es decir, de construcción de una plataforma de carácter nacional.

– Pese a ello persiste el problema: creo que hay una cierta fragilidad política en la pura reivindicación, que siempre es corporativa y por tanto fragmentada.

El movimiento social no siempre construye demandas de carácter universal. Esto lo hace de manera excepcional. Como movimiento social tiene miradas corporativas. Esta es una de las tensiones creativas que estamos viendo. Después de la gran oleada viene el repliegue. Y durante estos repliegues, que pueden ser temporales o prolongados, el movimiento social se repliega en lo corporativo. Este es el problema de hoy, no la falta de institucionalización.

El problema es que el movimiento social tiende en momentos a lo corporativo, lo que nos lleva a un vacío. ¿Qué haces en ese momento, cuando un grupo lo quiere todo incluso con el riesgo de arruinar al resto? Marx no dice nada, Lenin tampoco, Robespierre tampoco, tal vez Mao, pero es muy críptico lo que escribe. ¿Dónde apoyarse? Hay que inventar el camino propio. ¿Hay que dar más poder al Estado? Pero, ¿cómo, para que el Estado no arrebate iniciativas a la sociedad? Estas son las tensiones creativas, que no están en ningún manual.

Por el momento, la sociedad se repliega sobre sí misma. Hay que confiar en la revitalización de la sociedad. No importa que haya marchas, pero que se reivindique lo universal, porque así surgió este proceso, cuando compañeros indígenas, campesinos, obreros, se miraron como gente abusada, humillada, pero que entendían que salían adelante juntos. Así se creó este proceso. Entonces, hay que seguir confiando en esa fuerza vital de la sociedad.

El Estado no puede reemplazar a la sociedad, y menos un Estado revolucionario, pero a la vez tampoco puede quedar arrinconado por el corporativismo de las organizaciones sociales. Tiene que ir reinvindicando lo común, pero apoyado en lo social. Hay que confiar en que habrá una nueva oleada, que algunos sectores impulsarán lo universal y otros no. Entonces, con el apoyo de esos sectores y con base en el diálogo democrático, impulsar lo universal.

– Durante el siglo XIX se formó una convicción política que marcó gran parte de ese siglo y el siguiente, pero tal vez es sólo una función de líderes e intelectuales…

La gente lucha por cosas concretas. Nosotros, los intelectuales, los políticos, nos inventamos ideales para movernos moralmente. La gente que busca comida, trabajo, con el tiempo va haciendo ideales en torno a los cuales se agrupa, pero es un proceso largo. Se pregunta, por ejemplo: Tengo que nacionalizar los hidrocarburos. ¿Por qué? Porque el país y sus ciudadanos necesitan esos recursos. Porque en este país hay recursos que no me llegan, que se los llevan los extranjeros. A partir de su vida concreta se construyen ideales. Este es apenas un despertar, que puede ser ahogado, pero es un despertar en un proceso de largo aliento. América Latina todavía dará mucho que hablar en términos de sus procesos revolucionarios que son de ida y de venida. No nos imaginemos procesos de ascenso permanente.

– ¿Como en el movimiento chileno por la educación: de lo concreto a lo universal?

La demanda de la educación como derecho colectivo es una cosa fundamental. No sólo afecta la manera en que un gobierno ha imaginado el uso de los recursos de su presupuesto, afecta una política de gobierno. También se pone en debate la educación como un bien público, que el Estado debe asumir, o como un servicio privado cuyo acceso depende del volumen de la billetera. Esa es la lógica neoliberal de la educación. Pero hay una tercera capa, que nos lleva al viejo debate marxista de valor de uso o valor de cambio.

¿Es la educación un valor de uso, un bien necesario que requiere el ser humano para satisfacer sus necesidades, o es un negocio, una mercancía? En esta reivindicación tan simple se está jugando la política gubernamental, la lógica neoliberal, la razón estructural de una sociedad. Por eso es tan bella esta reivindicación.

Donde se presente tiene esta profundidad estructural, que nos conmueve a todos. Es un hecho universal. No es gremial ni reivindicativo. Los jóvenes que luchan por educación, que lo hacen también en Europa, están luchando por un nuevo universo, por un nuevo entendimiento de lo que es patrimonio de todos, derecho de todos por ser humanos, por ser ciudadanos, independientemente del territorio o condición económica”.

*Publicado en “Punto Final”, edición Nº 744, 14 de octubre, 2011

 

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Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS)

04/10/2011 by maestro Deja un comentario

Es una TCO y un Área protegida al mismo tiempo, dualidad derivada de la condición de TCO (Tierra comunitaria de origen) lograda después de la marcha indígena de 1990, que mantiene la categoría de Parque Nacional dada por el Estado el año 1965. Su gestión se adscribe tanto al SERNAP como a la Subcentral indígena del TIPNIS, en el marco de una gestión de responsabilidad compartida. La importancia del TIPNIS, tanto en sus valores culturales como ecológicos, adquiere mayor realce a partir de los postulados y principios de la nueva constitución Política del Estado Plurinacional.

Distribución de ecosistemas y riqueza biológica: Aspectos generales
La ubicación del TIPNIS es típicamente transicional a partir de un gradiente de varios pisos ecológicos, todos ellos, caracterizados por su alta sensibilidad ambiental. De hecho, la zona de mayor fragilidad ecológica corresponde a la zona de serranías subandinas, pero también la transición entre el subandino y la llanura aluvial, conformada por los contrafuertes pedemontanos (colinas y terrazas onduladas) presentan una elevada fragilidad ecosistémica. El gradiente ecológico del TIPNIS, implica al menos cuatro pisos ecológicos, desde las zonas de yungas pluviosos en las cimas de la Cordillera de Mosetenes, hasta la llanura aluvial baja del norte, sujeta a fuertes inundaciones estacionales.

Todo el TIPNIS, ingresa en el centro de megapluviosidad del Chipiriri-Chapare, la región más lluviosa de Bolivia, con extremos de precipitación que llegan a superar los 6.000 mm./año. Esta hiperpluviosidad tiene efectos decisivos en los regímenes y ritmos de inundación del río Mamoré y la llanura beniana adyacente aguas abajo. Los bosques de yungas-subandino y sus suelos forestales, funcionan como auténticas esponjas, reteniendo el agua sobreabundante y favoreciendo la regulación de cuencas. Considerando la importancia de la evapotranspiración, todos los bosques del área, incluyendo los del pie de monte y llanuras adyacentes, ofertan dicho servicio ambiental, siendo por excelencia bosques de protección. Este valor tiene adquiere aún mayor importancia, considerando los episodios pluviales extremos en los fenómenos Niño-Niña y los riesgos del cambio climático.

Bosques de Yungas
Se ubican en macizos montañosos y serranías elevadas del sistemas de Serranías Mosetenes-Moleto, bajo influencia directa del centro de megapluviosidad de Chipiriri-Chapare. Los niveles de precipitación se sitúan normalmente entre los 3.000 y más de 5.000 mm/año. El intervalo altitudinal está entre los 2.400 y 700 m snm, hacia el límite inferior forma ecotonos difusos y no claramente diferenciables con los bosques subandinos. Sus particularidades florísticas han hecho que se las definida como una región de Yungas especial (parte de los Yungas de Vandiola, Pojo y Totora), con mayores afinidades con los Yungas de La Paz que con los Yungas adyacentes de Amboró, sin embargo, los aspectos de distribución, estructura, fisonomía, fragilidad y riqueza biológica son muy similares. En algunas zonas las partes más altas de las sierras corresponden a bosques nublados de ceja. Un 80% de los bosques de Yungas se ubican en topografías muy inclinadas a escarpadas. Conforman un mosaico de formaciones boscosas cuya distribución responde a ubicaciones topográficas, orientación de ladera, gradiente altitudinal y exposición a las masas de humedad. Los niveles de biodiversidad son elevados y con una gran certidumbre de alto número de endemismos. La aptitud agrícola de estas tierras es ínfima, incluso la vocación forestal es baja por las limitaciones del terreno, en tanto que son aptas para prestación de servicios ambientales y conservación de la biodiversidad, así como para usos indirectos como el ecoturismo.

Bosques pluviales subandinos
Las serranías subandinas forman parte de los contrafuertes de la cordillera de Mosetenes, comprenden la región más lluviosa del país (con más de 6.000 mm anuales. Son regiones con escasa activad humana y prácticamente sin asentamientos permanentes. Los bosques altos y densos de elevada riqueza biológica cumplen también importantes servicios ambientales de protección de cuencas y control de caudales, siendo ésta su principal aptitud. Son bosques de elevada biodiversidad, con altos niveles de endemismo y alto grado de fragilidad ecológica por las limitaciones de suelos, pendientes y elevada pluviosidad (más de 4.000 mm/año). Se distribuyen entre los 1.000 y 400 msnm., a manera de una franja casi continua de Serranías subandinas, las cuales se caracterizan por sus cursos paralelos al rumbo cordillerano, formando estrechos valles y conjuntos de colinas disectadas.

Bosques pluviales a húmedos, pedemontanos
Ubicados en los últimos faldíos de colinas y serranías bajas, a manera de una franja relativamente angosta, entre las serranías subandinas y la llanura aluvial, e inmersa en el núcleo de mega pluviosidad Chipiriri-Chapare, con niveles de pluviosidad que suelen sobrepasar los 3.000 mm. Estas tierras oscilan entre los 500 y 300 msnm. Las condiciones de fragilidad se extreman hacia la zona de colinas y ondulaciones más próximas al muro de serranías por efecto de las lluvias intensas y las pendientes. Es el tipo de región ecológica más impactada y de mayor vulnerabilidad en todo el sistema tropical preandino de Bolivia y América del Sur, debido sus condiciones óptimas para el cruce de las denominadas “carreteras marginales de la selva”, sin impedimentos de drenaje o topografía abrupta. Esto ha significado que una gran parte de esta ecoregión al pie de lo Andes, haya sido devastada por caminos y colonización, o esté en grave riesgo, como es precisamente la zona al oeste del río Ichoa en el interior del TIPNIS. Otras zonas en similar riesgo son la zona de Eva Eva al sur del Bosque Chimanes y Heath-El Tigre en el Norte de La Paz (PN.Madidi). Este tipo de ecoregión presenta una extraordinaria riqueza biológica, con una composición biológica diferente a la de las serranías y más rica en especies que la llanura aluvial. La vocación de esta región, es netamente de conservación, protección de cuencas y manejo forestal regulado, situación que nunca ha sido tomada en cuenta, al permitir el establecimiento de emprendimientos agropecuarios.

Bosques pluviales de la llanura (ríos Chipiriri-Chapare) 
Concentrado en la zona del trópico de Cochabamba y zonas adyacentes del Beni (TIPNIS), se distribuye al norte de la faja pedemontana ocupando parte del núcleo de mega pluviosidad Chipiriri-Chapare, con precipitaciones excepcionalmente altas que pueden superar los 4.000 mm./año. Hasta inicios de los años 90 se caracterizó por su extraordinaria biodiversidad y la presencia de bosques altos. A pesar de las limitaciones ocasionadas por la elevada pluviosidad, la región tiene una fuerte ocupación por la colonización y una elevada devastación y modificación de los ecosistemas por el cultivo de coca a gran escala. Se puede estimar que las pérdidas de biodiversidad fueron desastrosas. Se consideran ecosistemas de elevada fragilidad por la condición muy ácida y de fácil lixiviación de los suelos, siendo su vocación agropecuaria muy limitada, con aptitudes para el manejo forestal, la conservación y la prestación de servicios ambientales, aspectos que nunca fueron tomados en cuenta.

Bosques húmedos de la llanura aluvial 
Son las extensas planicies con escaso gradiente altitudinal al norte del TIPNIS, por tanto están sujetas a fuertes inundaciones estacionales. En términos generales constituyen complejos mosaicos de diversos tipos de ecosistemas boscosos (bosques de altura bien drenados, bosques de inundación, bosques pantanosos, bosques ribereños), principalmente determinados por gradientes de drenaje de los suelos y ausencia-duración de la inundación. Tienen amplias zonas de contacto con las sabanas naturales del Beni Central y Sur. Las partes más elevadas o “alturas”, sin inundación, corresponden a bosques altos (30-50 metros) de importante riqueza biológica. Las dinámicas de divagación de los ríos, son particularmente importantes en la historia de la organización ecológica de estas regiones.

Publicado en: Bolivia Etiquetado como: Indígena, Parque Nacional Isiboro Sécure, Territorio, TIPNIS

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Este podcast tiene la intención de reproducir interpretaciones personales de algunos clásicos de la poesía universal. Entiendo, al igual que Octavio Paz, que la poesía es una actividad emocional revolucionaria, un ejercicio espiritual, un medio de liberación interior y una búsqueda de transfiguración. Adonis, Ali Ahmad Said y Octavio paz son mis favoritos. Dos clásicos modernos.

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