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Colombia

Colombia: Petro-Márquez, momento histórico

07/08/2022 by Vitalio Deja un comentario

Por: Francisco Muñoz Jaramillo 

La victoria electoral de Gustavo Petro a la presidencia y de Francia Márquez, a la vicepresidencia de Colombia, pone de manifiesto la reivindicación histórica del pueblo colombiano, que en los cuarenta del siglo pasado sufrió el brutal asesinato del extraordinario dirigente liberal Eliécer Gaitán.

“Este domingo posiblemente- reflexionaba unos días antes de la primera vuelta electoral nuestro amigo Raúl Borja- se realizara el sueño de Jorge Eliécer Gaitán, el líder liberal democrático colombiano que quiso llegar a la Presidencia de la República por medio de un triunfo electoral. No pudo culminar su sueño pues fue asesinado el 9 de abril de 1948.” “Justamente este domingo- decía- va a ganar la Presidencia de la República de Colombia, el binomio de las izquierdas: Gustavo Petro y Francia Márquez. ¿Meras coincidencias? Es como que está sucediéndose una feliz constelación de planetas. ¡Júpiter y Venus!!!

Es así como en un acto lleno de tensión y de historia, el pueblo colombiano derroto en primera y segunda vuelta, a la vieja y tradicional oligarquía colombiana, a la derecha de Uribe y Duque, reivindicando así a las fuerzas y a las tendencias de izquierda y democráticas que constituyeron el gran pacto nacional (el Pacto Histórico), para superar los límites y traumas de la historia colombiana y abrir, ya entrado el siglo XXI, una nueva perspectiva de desarrollo y convivencia social.

Antecede, de manera inmediata, a esta victoria electoral, la significativa acción insurgente, contra hegemónica, que vivió Colombia, cuando se levantó en el 2019 en contra de las posiciones de derecha extrema, de carácter neoliberal de Duque, e irrumpió ante la necesidad de avanzar a fortalecer y consolidar la paz, que el “uribismo” y la derecha reaccionaria habian esquivado en todos estos años.

Estamos ante un momento regional y planetario, donde estas elecciones son un síntoma, que abre un nuevo impulso político, en que se reconocen las fuerzas progresistas y democráticas de Colombia y de la región, que han emergido de la reestructurada geopolítica y geo economía regional, y que cuestionan a la tradicional dominación norteamericana, que nuevamente intenta tratar a América como “patio trasero”. Los limites en la convocatoria de la Cumbre de las Américas, realizada meses antes en EEUU, muestra este nuevo signo regional.

Es una coyuntura de singular importancia para Colombia en que Petro derroto a la maniobra dominante, la misma que intentaba encarnar sus posibilidades en un candidato populista, de corte fascista – como el Bolsonaro en Brasil- dispuesto a dar continuidad a la dominación oligárquica y entrar en una ofensiva contra la democracia y las fuerzas democráticas. Constituye también, la victoria electoral de Petro, una derrota del pensamiento empirista “marketero”, que creyó encontrar en los resultados, de primera vuelta de las elecciones colombianas, el inevitable triunfo de Hernández en contra de Petro, sin examinar y comprender que la historia y su concepción dialéctica permite avizorar, más allá de la apariencias, y acertar con la expresión fidedigna de los nuevos momentos históricos.

El ascenso de Petro a la presidencia de la república, se da en un contexto planetario en que apraece una significativa convulsión mundial generada, principalmente, por la guerra de Rusia-Ucrania, y que deja ver síntomas de nuevas condiciones históricas del capitalismo planetario y la humanidad; contexto por otro lado, que evidencia renovadas formas de estructuración o refuncionalizacion de la geopolítica mundial, donde Europa por una parte y América Latina por otra, muestran procesos y signos de cambios en esta dimensión, en medio de la motivación que tiene EEUU para evitar su declive y decadencia como el gran hegemon mundial. La visita provocadora de la presidenta del congreso norteamericano a Taiwan, pone de manifiesto esta necesidad y su perspectiva hegemónica.

Para aquellos que nos identificamos con la necesidad de la autonomía, de la construcción de la fuerza desde abajo, vale decir, desde la necesidad de conformar la contra-hegemonía social y política, se requiere incorporar en el análisis el nuevo momento regional de nuestra historia, donde se ha impuesto, en medio de un equilibrio inestable, que se abre en la lucha política gubernamental próxima de Colombia – como diría Gramsci – una línea progresiva contraria a la recesiva del candidato populista de derecha. Recuperar este momento para generar un proceso que vaya más allá es la principal atención que se debe tener sobre este resultado electoral; y por tanto con la idea de la generación de la unidad de toda Colombia, que aísle al “uribismo”, y bajo el emblema de ese gran Líder Gaitan, despejar el camino de la recuperación histórica, social y política del hermano país.

Vivimos, entonces, una coyuntura decisiva de la lucha social y política de la región, en que se han reconocido diversidad de sectores subalternos, sociales y sindicales, y de género, que tienen en Gustavo Petro y Francia Márquez una perspectiva estratégica.

Los próximos 100 días de gobierno de Petro y Márquez son decisivos, y manifiestan una tensión política, donde el corazón ardiente de Colombia y la cabeza fría de la conducción partidaria, de la coalición progresista del Pacto Histórico tienen la última palabra para aislar, especialmente, al potente narcotráfico existente en este país, crear los lazos y mecanismos de la paz en Colombia, así como las medidas medioambientales y anti extractivistas, como aquellas sociales y de derechos humanos, y agrarias, que fueron comprometidas en campaña por Petro y Márquez. En todo caso en medio de la tensión hay una clara expectativa para cambiar el estado de excepción-autoritario de Colombia- que como se decía en la academia colombiana- ha representado en los últimos años el “leviatán contemporáneo” y/o el “bonapartismo regresivo”.

Publicado en: Colombia

Leonor Zalabata representará a Colombia en las Naciones Unidas. La historia de resistencia de la indígena que Gustavo Petro nombró como embajadora para defender la Madre Tierra

24/07/2022 by Vitalio Deja un comentario

Por: Constanza Vieira

 

 

Los indígenas “somos distintos porque respetamos al otro que es distinto”, dice la dirigente arhuaca. Quién es y cómo llegó al lugar que ocupa.

Leonor Zalabata, de la comunidad indígena Arhuaca, mientras habla durante una rueda de prensa, a 8 de agosto de 2007, en Bogotá, Colombia.. Imagen: EFE

Leonor Zalabata, dirigente indígena arhuaca de la mítica Sierra Nevada de Santa Marta, fue nombrada el martes vía Twitter por el presidente electo Gustavo Petro como la nueva embajadora de Colombia en la ONU. Zalabata es Premio Internacional Anna Lindhs de los derechos humanos, otorgado por el gobierno sueco.

En 2019 recibió el premio franco-alemán de derechos humanos Antonio Nariño. Fue elegida para el Parlamento Andino en 2014, aunque después los congresistas que ansiaban esos cargos lograron anular la elección y nombrarse entre ellos. Ha sido Comisionada de Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas de Colombia y miembro de la Red de Mujeres de Biodiversidad de la ONU, así como representante en la Mesa Permanente de Concertación de los Pueblos Indígenas de Colombia con el Gobierno.

“Nosotros (los indígenas) somos distintos porque respetamos al otro que es distinto y respetamos el espacio que tiene. Esa forma de pensar nos ayuda a mantener la paz”, aseguraba en una extensa entrevista para el libro Mujeres, paz, política y poder (Ediciones Aurora, Bogotá 2016).

En las Naciones Unidas tendrán que acostumbrarse a que esta abuela indígena de 58 años y hablar pausado no tiene que ceñirse a los tiempos acotados de los discursos en este foro mundial. Si quieren comprenderla, tendrán que ponerle atención al delicado tejido de sus palabras, eco de generaciones. También habrán de acostumbrarse a su vestimenta tradicional, de lana blanca, y a su bolso en crochet blanco y negro cruzado al hombro, con dibujos que tienen un hondo significado. Todos los arhuacos, hombres y mujeres, visten su traje tradicional estén donde estén.

El pensamiento indígena descuella en paneles y foros en Colombia porque no ha perdido el sentido de lo prioritario: la Madre Naturaleza es la religión de los 115 pueblos originarios de este país. Entre los arhuacos las mujeres son la Tierra, la Tierra es la Madre y la Madre es mujer. Todas las mujeres representan la Madre Tierra y por eso sí importa que jueguen un papel en la cultura.

Leonor Zalabata proviene de un sitio especial. La Sierra Nevada de Santa Marta es la mole montañosa más alta del planeta al pie del mar. Parece una pirámide de tres caras con una belleza natural capaz de hacer llorar; sus estribaciones miran hacia el Caribe y sus picos (de hasta 5.775 msnm), recubiertos de nieves perpetuas, son los más altos de Colombia. Está convencida de que, si los indígenas tuvieran las ideas desarrollistas que se profesan en el resto del país, no existirían más esos paisajes ni su abrumadora biodiversidad.

Zalabata: “Lo que tenemos en común, lo que nos hace iguales, es la visión del mundo”

La Sierra Nevada de Santa Marta, en la cosmogonía de sus habitantes originarios —los arhuaco, los kogui, los wiwa y los kankuamo— es el origen y el centro del mundo. La misión de estos pueblos es cuidar al máximo ese lugar, por eso son los Hermanos Mayores. Nosotros, el resto, somos los Hermanitos Menores. Nos separa de ellos una Línea Negra que fue reconocida por el Estado colombiano en 1994, una frontera que une sitios sagrados y de pagamento (lugares de peregrinación). Las cuatro culturas son diversas, cada una con su propia lengua, sus costumbres distintas y sus formas de convivencia que también difieren. “Lo que tenemos en común, lo que nos hace iguales, es la visión del mundo”, dice Leonor Zalabata. Los cuatro pueblos están declarados “en situación de alto riesgo” por la Corte Constitucional y sus territorios en la parte baja y media son violados e invadidos por narcos y campesinos.

Los kankuamo primero se diluyeron culturalmente, debido a que sus tierras quedaron más expuestas a la civilización occidental. Pero con el resurgimiento de Abya Yala (el nombre original de América), a comienzos de los años 1980, volvieron a reconstruirse gradualmente como pueblo. Más recientemente, entre finales de los años 90 y comienzos de este siglo, durante la guerra insurgente-contrainsurgente, fueron objeto de ataques genocidas.

Leonor Zalabata tiene claro que los pueblos indígenas de Colombia existen únicamente por la resistencia, y esta es “una forma de mantener la paz”. La educación occidental les llegó a los arhuacos en 1909 con los madereros y los que llegaron a explotar otros recursos naturales de la Sierra Nevada. Les compraban barato a los indígenas sus tejidos y les vendían caro los siempre anhelados anzuelos, clavos y herramientas. En 1917 los arhuacos pidieron la protección del Estado, y este respondió mandando misioneros capuchinos españoles contratados ex profeso, cuya tarea resultó ser cambiar las costumbres y la filosofía indígena. La cultura indígena se prohibió. “Mandaron a cortar el pelo, cambiar el vestido, dejar las prácticas tradicionales. Raptaban a los niños desde los tres años para llevarlos a un centro (un internado) donde los educaban bajo la visión del resto del país”, contó Leonor Zalabata.

En 1981, la nueva embajadora de Colombia en la ONU era una de las mujeres en la Directiva Central Arhuaca cuando sus integrantes decidieron que a las niñas y niños arhuacos no los iban a desculturizar más. Desde finales de ese año hasta agosto de 1982, la Directiva ocupó el principal de esos internados hasta que logró expulsar de la Sierra Nevada a los educadores de la cultura occidental. La directriz era muy clara: cero violencia, cero llevarse cosas de la Misión Capuchina integrada por españoles. Simplemente hacer presencia, quedarse, cocinar, comer, vivir ahí de acuerdo a las costumbres, que para los arhuacos incluye hacer música en la noche y mientras tanto, deambular: cuando unos se levantan, otros se acuestan, y así.

Zalabata: “Los valores indígenas son modernos y actuales”

Los curas no podían dormir. Llegó agosto y hubo una negociación con el obispo de Valledupar, que se comprometió a que los curas se iban en diciembre. Pero volvieron en enero y abrieron las escuelas como si nada. Ahí sí, las comunidades cerraron todas las escuelas y no mandaron a estudiar a sus hijas e hijos. El gobierno les siguió pagando a los desocupados docentes curas, también como si nada. Así hasta noviembre de 1983, cuando 64 arhuacos, incluida Leonor Zalabata, viajaron a Bogotá.

El palacio presidencial finalmente los recibió, y acordaron una Cumbre el 20 de febrero siguiente. Desde 1984 hasta 1989 funcionó una educación bilingüe ikum-español, con un currículo incompleto pero que incluía la propia historia arhuaca. Ikum es la lengua arhuaca. Zalabata y su pueblo recuerdan con afecto a las mujeres y hombres seglares influenciados por la Teología de Liberación que les ayudaron en esos años. Hoy, la educación propia de cada pueblo indígena de Colombia está garantizada por la Constitución de 1991, aunque hacer pasar la garantía del papel a la realidad también sigue siendo una lucha.

Lo sagrado no es lo que se tiene sino lo que se es, y “no es algo ajeno a lo que vivimos y a lo que hacemos”: para Leonor Zalabata los valores indígenas “son modernos y son actuales, porque nos permiten vivir desde la época de la conquista hasta ahora”. “Las tradiciones indígenas han sido capaces, durante miles de años, de dar una respuesta en cada época y en cada tiempo”, considera. “Nosotros, por ser lo que somos, nos sentimos iguales a cualquier sociedad. No sentimos inferioridad porque no tenemos un edificio. Tenemos una casa de bahareque, una casa de paja. Pero sentimos igualdad cuando estamos juntos con el otro, que puede tener un edificio”.

Publicado en: Colombia

La política del amor de Martí en Petro

18/07/2022 by Vitalio Deja un comentario

Por: José (Papo) Coss

Solo a través del amor y de la buena voluntad de todos, podemos transformar a Colombia, en una nación de prosperidad y felicidad.

Un exguerrillero triunfa con la bandera del amor, como el primer presidente progresista de Colombia, acompañado de una luchadora social afrodescendiente como vicepresidenta, proveniente de los sectores más pobres del país.

Recuerdo aquel joven idealista, cuando depone las armas después de 12 años de combates. Antes, a raíz de su lucha en el plano militar, es arrestado y torturado, causándole cicatrices físicas y mentales para toda lo vida. Posteriormente, sufre varios atentados como líder político de izquierda, de los que se salvó milagrosamente.

“Me llamo Gustavo Petro y soy su presidente”, dice emocionado, al dirigirse por primera vez a su pueblo, en un mitin masivo transmitido en vivo a toda la nación, la noche de las elecciones. Petro sorprende con su emotivo mensaje de amor y reconciliación, llamando a la concordia. No hay señales de protagonismo enfermizo, sino de humildad en su triunfo.

Se trata de la nueva política que Gustavo Petro viene impulsando durante las últimas tres décadas. Lo primero es lograr deponer todas las armas, odios y rencores. Ese camino violento ha costado ya demasiado. Hay que enfocarse en un cambio a favor de la vida, no de la muerte. Su constancia y perseverancia en ese mensaje es esperanzador. A la tercera va la vencida, en su aspiración presidencial.

Somos una Colombia dividida en dos partes, porque ganamos por solo 700 mil votos. Hay que sentarse a dialogar con respeto y alcanzar un “Acuerdo Nacional”, fundamentado en tres grandes objetivos: la paz, la justicia social y la justicia ambiental. Cada tema va hilvanado con un programa político preciso, producto de su formación como economista y ecologista.

Solo a través del amor y de la buena voluntad de todos, podemos transformar a Colombia, en una nación de prosperidad y felicidad. Así lograremos una economía de producción, que garantice la soberanía alimentaria, vivienda, un empleo digno, educación y salud de calidad, al alcance de todos, dice reiteradamente.

Para eso, las 4 mil familias más ricas del país, tendrán que aportar más de manera generosa al erario público. A ellas también les conviene una sociedad más justa y equitativa, donde prevalezca la solidaridad. Hay que devolverle al pueblo sus tierras y ofrecerle todo el apoyo del gobierno.

También es urgente detener la exploración de petróleo y encaminarnos metódicamente hacia la energía renovable. Colombia debe convertirse en un referente para la humanidad, en esta grave crisis climática, donde el planeta nos llama a proteger el ambiente y ya estamos contra el reloj.

Estrechemos lazos de amistad con Estados Unidos y también con nuestros queridos vecinos de Venezuela. Vamos a convertir a Colombia en líder mundial y hemisférico, de la concertación de todas las fuerzas políticas. El perdón debe vencer al rencor y el amor al odio. Esos ciclos de venganza en Colombia, no tendrán espacio en este gobierno del Pacto Histórico.

Viene entonces a mi mente el énfasis de la acción política amorosa, como parte del pensamiento espiritual en José Martí, cuando sentenció hace más de un siglo, de manera profética: “la única verdad es el amor”; “con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar” y “con todos y para el bien de todos.”

En Petro está sembrada la visión moderna del héroe de la patria cubana, que comienza con los principios éticos y morales de todo verdadero revolucionario. “El odio no construye.”

¡Martí vive!

Publicado en: Colombia

Colombia: ¿Cúpula militar contrainsurgente y con enemigo interno?

10/07/2022 by Vitalio Deja un comentario

Por: Horacio Duque

 

Desde el 28 de abril del 2021 y los días próximos a dicha fecha en Colombia ocurrió una ruptura histórica que ha sacudido en lo más profundo el sistema social, el régimen de dominación y la aberrante y oscurantista hegemonía neonazi del uribismo.

Desde ese momento pudimos observar con claridad el desajuste entre unas instituciones desactualizadas y una sociedad civil que clamaba por sus derechos y por el ejercicio pleno de una democracia abierta, respetuosa de la diferencia y dispuesta a la tolerancia entre los diversos grupos sociales que en ella interactúan.

Pero es en los aparatos militares y judiciales donde más se pudo ver el tremendo desfase entre las formas estatales y las comunidades. Tanto el Ejército, la Fuerza aérea, la Marina, la Policía, los fiscales y muchos jueces se encargaron de hacernos ver que estos dispositivos estatales adquirieron la forma de unas fuerzas de choque violentas enfocadas en la represión sangrienta de las manifestaciones de inconformidad que ha sido masacrada, exterminada, ultrajada y sofocada de la manera más absurda y despótica.

Definitivamente la fuerza militar del Estado colombiano es un factor central de la crisis política estructural que golpea al sistema político que reclama con urgencia una intervención drástica tal como lo recomienda en su informe la Comisión de la verdad dado a conocer en días recientes. El veredicto de tal organismo extrajudicial creado por el Acuerdo de paz con un sector de las Farc es contundente: las Fuerzas Armadas, el ejército, la policía y demás instrumentos de represión son los causantes directos de la violencia que ha golpeado por décadas a nuestra sociedad con casi medio millón de muertes acumuladas. Las guerras vividas por Colombia en los últimos 50 años han tenido como principal promotor al Estado y sus militares, todo ello como reflejo de las doctrinas que moldean las conciencias de los integrantes de tales instituciones. Se trata de las ideologías contrainsurgentes y anticomunistas que convirtieron a los campesinos, a los sindicatos, a los jóvenes, a los trabajadores, a las mujeres y a las organizaciones de izquierda en el principal “enemigo interno” de los poderes oligárquicos predominantes protegidos por generales, oficiales, batallones, brigadas, Esmads y los grupos paramilitares conformados en ese caldo de cultivo de las discursividades oscurantistas del anticomunismo y la acción contrainsurgente.

El presidente Gustavo Petro al recibir el informe de la Comisión de la Verdad se comprometió a estudiarlo y darle cumplimiento para alcanzar el objetivo de la paz completa e integral.

Estamos en el tránsito hacia el primer gobierno progresista y democrático en la historia de Colombia y, por supuesto, el tema militar no puede quedar al margen del Programa del Pacto Histórico.

Deben llegar cambios y Gustavo Petro ha dicho que quiere que la democracia social y popular se propague entre los soldados, los policías y los cuarteles.

Escoger una nueva cúpula militar es un asunto en extremo delicado y desde ciertos grupos de interés claramente definidos se esta presionando nombres asociados con la masacre, el exterminio de los lideres sociales, la desaparición, el desplazamiento de millones de campesinos, la articulación con el neoparamilitarismo y con la corrupción que se ha embolsillado billones en compras fraudulentas de material de guerra, dotaciones, combustible y alimentos.

Generales como Carlos Iván Moreno, sugerido como nuevo comandante de las Fuerzas Armadas y ex comandante de la Brigada móvil 22 de la Fudra Omega involucrada en atropellos y violaciones de los derechos humanos de las comunidades campesinas del Caquetá y Cartagena del Chaira; como Mauricio Moreno, sugerido como nuevo comandante del Ejército, relacionado con la muerte de un ex combatiente de las Farc en el Catatumbo, con operaciones para encubrir los falsos positivos de Nicasio Martínez, denunciados por el New York Time y con entramados de corrupción en el Choco en complicidad con los Urabeños; como Pablo García (Fuerza aérea) cuyos grupos de contra guerrilla y fuerzas especiales son responsables de varias masacres de menores en el Guaviare, Caquetá, Meta y de indígenas en el Putumayo (Puerto Leguizamo); como Juan Ricardo Rozo (Marina) relacionado con masacres y desapariciones en el Pacifico, en Sucre, en los ríos Caquetá, Putumayo, Magdalena Medio; y como Oscar Gómez Heredia vinculado con las masacres recientes ejecutadas por el  Esmad contra la población civil en los paros y protestas del 2019, 2020 y 2021, todos ellos prácticamente impuestos desde la red mediática dominada por la ultraderecha neonazi no son garantía del viraje que se requiere en el Estado.

Todos ellos son unos verdaderos gorilas pentagonistas (al igual que el resto de sus socios en la alta oficialidad) vinculados con la muerte, con el atropello, con la violencia generalizada, con el despotismo, con la corrupción y la arbitrariedad antidemocrática, que de llegar a los cargos que se están anunciando generarían un enorme rechazo y repudio de millones de colombianos.

Las Fuerzas Armadas colombianas reclaman un profundo cambio, una depuración completa y una reestructuración radical como garantía de los cambios que el presidente Gustavo Petro se propone adelantar para lo cual ha dado pasos muy acertados con los nombramientos que ha hecho de los nuevos ministros.

Publicado en: Colombia

El espejo de la tragedia colombiana en el histórico Informe Final de la Comisión de la Verdad

04/07/2022 by Vitalio Deja un comentario

Por: Camilo Rengifo Marín 

 

La Comisión de la Verdad entregó su Informe Final sobre lo ocurrido en las seis décadas de guerra en Colombia, después de casi cuatro años de trabajo, donde recoge el testimonio de miles de víctimas y expone cómo parte de la sociedad le dio la espalda a quienes más sufrieron.
Era imposible que el evento en el teatro Jorge Eliecer Gaitán no se politizara y dos señales lo marcaron: una, cuando la vicepresidenta electa Francia Márquez ingresó al teatro y el público se alzó en el canto de “sí se pudo”. Otra, la abucheada del público cuando el padre Francisco de Roux, presidente de la Comisión,  explicó que a pesar de la invitación que le hicieron al presidente Iván Duque para que recibiera el Informe Final, este no asistió pues se encontraba adelantando una agenda en Portugal.

La carga política se hizo evidente cuando se confirmó la presencia del presidente electo Gustavo Petro en el Teatro y más cuando éste afirmó que “éstas recomendaciones se volverán eficaces”, como una de las grandes promesas con las víctimas presentes y ausentes.

«Existe la posibilidad de pasar a una era de paz. Cuántos procesos de paz hemos firmado y cuántas veces hemos vuelto a la violencia. Debemos cortar los ciclos de la venganza«, insistió al tiempo que afirmó que la verdad tiene un sentido que es el diálogo, el acuerdo, la convivencia y la reconciliación. «Debemos convertir los espacios de la verdad en espacios de reconciliación«, continuó.

El sacerdote jesuita y filósofo Francisco de Roux compartió las preguntas que marcaron el norte de casi cuatro años de trabajo para construir el Informe Final que él y nueve comisionados más entregaron a todos los colombianos.

Señaló que Colombia sea un país geográfica y culturalmente muy rico y diverso, y afirmó que «es una sociedad excluyente, con problemas estructurales nunca enfrentados como la desigualdad, el racismo, el patriarcado, la corrupción, el narcotráfico, la impunidad, el negacionismo y la seguridad que no da seguridad. Eso es precisamente lo que hay que cambiar por caminos pacíficos y democráticos«.

 “¿Por qué el país no se detuvo para exigir a las guerrillas y al Estado parar la guerra política desde temprano y negociar una paz integral? ¿Cuál fue el Estado y las instituciones que impidieron y más bien promovieron el conflicto armado? ¿Dónde estaba el Congreso, dónde los partidos políticos? ¿Hasta dónde los que tomaron las armas contra el Estado calcularon las consecuencias brutales y macabras de su decisión?”, son parte de las interrogantes sobre cómo se degradó el conflicto armado.

Ahora el país deberá saber dimensionar su propia tragedia, la ocasionada por un conflicto armado de más de 60 años que todavía persiste y que causó más de 10 millones de víctimas, el 80% civiles. El informe cuenta qué fue lo que pasó en la guerra, por qué pasó, quiénes lo hicieron y cómo gran parte de la sociedad colombiana que no sufrió el conflicto directamente miró para otro lado sin dar ninguna respuesta a los horrores cometidos por paramilitares, guerrillas y agentes del Estado.

Asimismo, resalta la inhumanidad de la guerra y la capacidad de las víctimas para resistir en medio de la guerra y hace un llamado a la reconciliación y la convivencia. El Informe, que tiene 5.000 páginas repartidas en diez tomos, y es el resultado de cuatro años de investigación sobre más de medio siglo de conflicto armado y aporta luz para comprender, analizar y conocer las razones y las múltiples verdades de la guerra.

Cifras del horror

El Informe Final indica que 50.770 personas fueron secuestradas, 121.768 desaparecidas, 450.664 asesinadas y 7,7 millones desplazadas forzadamente, entre otras modalidades de violencia, como las miles de víctimas de violencia sexual. Destaca asimismo los llamados falsos positivos, donde 6.402 civiles inocentes fueron asesinados por el Ejército que los hacía pasar por guerrilleros para mostrar resultados, o como más de 30.000 niños fueron vinculados a la lucha armada cuando tenían 15 años o menos.

Contiene un capítulo dedicado a los impactos que la guerra tuvo en niñas y niñas, otro dedicado a los impactos del conflicto en las mujeres y la población LGTB y otros sobre la desaparición forzada, el secuestro, el desplazamiento, el exilio y otras modalidades de violencia que se vivieron.

Un amplio equipo de investigadores, con 11 comisionados que recorrieron todo el país para recoger unos 29.000 testimonios de víctimas: indígenas, afros, mujeres, niños y niñas, campesinos, miembros de grupos armados ilegales, de la Fuerza Pública, de políticos, empresarios, exiliados y exiliadas en 23 países y otros actores que tuvieron que ver con la sexagenaria guerra.

 Las interrogantes

“¿Nunca entendieron que el orden armado que imponían sobre los pueblos y comunidades que decían proteger los destruía, y luego los abandonaba en manos de verdugos paramilitares? ¿Qué hicieron ante esta crisis del espíritu los líderes religiosos, los educadores? ¿Qué dicen los jueces y fiscales que dejaron acumular impunidad? ¿Qué papel jugaron los formadores de opinión y los medios de comunicación?, fueron interrogantes que de Roux recitó como una incitación al involucramiento de la sociedad.

Ninguna víctima tomó la palabra en el estrado, no obstante, el manifiesto del presidente de la entidad fue interrumpido por las proclamas de víctimas y asistentes que buscaban hacer sentir su historia.

Yaneth Bautista, madre de la desaparecida Nidia Érika Bautista e integrante de Madres por la Vida, recalcó que vivió el evento con “mucha esperanza porque Petro recibió las recomendaciones, con mucha vergüenza porque Iván Duque no vino, a pesar de que era su responsabilidad. Ahora pensamos que hay que trabajar en la implementación de esas recomendaciones, pues nosotras hicimos aportes importantes para que la Comisión de la Verdad las construyera. Las víctimas tienen que ser una política de Estado”, indicó.

Sin dudas, la ausencia de Duque mandó un pésimo mensaje en la etapa final de su mandato. De igual forma, la participación de Petro como la única otra voz que tomó el micrófono mandó también un mensaje cuyo impacto depende del lente del que se mire: negativo, pues sirvió de gasolina para que la derecha siga rechazando y atacando el Informe Final, o positivo, pues comprometió al gobierno entrante a cumplir con cada palabra tatuada en las 896 páginas de hallazgos y recomendaciones.

Recomendaciones

La Comisión de la Verdad dejará múltiples recomendaciones para avanzar hacia la convivencia, la reconciliación y la no repetición: que se reconozca a las víctimas del conflicto armado en su dolor, dignidad y resistencias, así como a comprometerse con su reparación y que se implemente de manera integral el acuerdo de paz firmado hace cinco años entre el Gobierno y la guerrilla de las FARC.

También pide tomar la iniciativa para alcanzar la paz con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y con otros grupos armados, frenar la impunidad, dar prioridad a garantizar las condiciones de bienestar y vida digna de las personas y las comunidades sin exclusiones, dar a los campesinos el lugar que merecen, superar el racismo estructural, el colonialismo y la exclusión o reconocer la incursión del narcotráfico en la cultura, el Estado, la política y la economía.

Recomienda, al mismo tiempo, poner en marcha una nueva estrategia de regulación contra las drogas donde Colombia, por la historia sufrida.

¿Se inicia el camino de una nueva Colombia? Sólo el devenir del tiempo nos lo dirá. Al menos con el Informe Final de la Comisión de la Verdad, renació la esperanza en que nunca más vuelvan a suceder estos crímenes. Como dice la Comisión: hay futuro si hay verdad.

* Economista y docente universitario colombiano, analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

Publicado en: Colombia

Asesinan a líder social en Colombia, el número 94 en el 2022

04/07/2022 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Diario-Octubre

El Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) denunció este sábado el asesinato del líder social Libardo Perdomo Molano en el departamento colombiano del Tolima (centro), con lo cual suman 94 los líderes sociales ultimados en lo corrido del 2022 y 1.321 desde la firma del Acuerdo de Paz en 2016.

De 46 años de edad y oriundo de Puerto Asís, departamento de Putumayo (suroeste), Perdomo Molano fue asesinado con arma de fuego el miércoles pasado en la vereda San Agustín, del municipio Planadas.

De acuerdo con Indepaz, se trataba de un reconocido líder, quien en años anteriores se desempeñó como presidente de la Junta de Acción Comunal de San Agustín y velaba por el desarrollo de su comunidad.

El personero de Planadas, Ridier Rojas Rojas, valoró que el municipio ha sufrido una pérdida sensible. Señaló que Perdomo Molano “siempre lideró todos los procesos de desarrollo de este sector que limita con el departamento del Huila”.

Rojas instó a las autoridades judiciales a investigar cómo lo mataron y mostró su preocupación por el asesinato de nueve personas en ese sector en lo corrido del año.

Entre las víctimas se hallan dos venezolanos (Juan David Osorio Osorio y Eduardo José Parra Rivera), quienes aparecieron asesinados el sábado 25 de junio.

Según primeros indicios, habrían sido llevados a la fuerza hasta el sector conocido como El Peñón, donde desconocidos armados les hicieron tiros de gracia.

Rojas Rojas recordó que en el municipio hay presencia de actores del conflicto armado. Con anterioridad, la Defensoría del Pueblo alertó que las actividades de esos grupos pueden generar eventuales desplazamientos forzados de población civil, un incremento de atentados contra la vida de líderes sociales y excombatientes, el reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes, las extorsiones y la utilización de armas no convencionales con consecuencias no controlables.

Publicado en: Colombia

Colombia: Francia Márquez rechaza convertirse en un souvenir

28/06/2022 by Vitalio Deja un comentario

Por: Jorge Elbaum 

 

En Colombia el racismo es una pandemia interiorizada que sus portadores no logran visibilizar.

Les parece exótico e incomprensible que una afroamericana vaya a ocupar el palacio que los blancos creen reservados solo para sus homónimos epidérmicos.

Para la mente colonial, en todas sus variantes discriminatorias y racializadoras, el poder, el dinero o la fama viste de una pátina blanquecina a quienes se aceptan mimetizarse con sus supuestos rayos de superioridad.

Esa es la razón por la que –en ocasiones–, individuos de los sectores populares, descendientes de pueblos esclavizados, intentan adecuarse a los cantos de sirena de las pompas palaciegas y las estrategias de condescendencia de la jerarquía jerarquizadora.

Cada vez que alguien de abajo irrumpe, con fuerza, hacia la legitimidad pública se desata una operación doble. Por un lado para cooptarlo y comprarlo. Y por el otro para disolver su carga innovadora, subversiva, cuestionadora del estatus-quo. Se pretende, en este caso, que Márquez deje de ser aquello por lo activó, militó y soñó.

Parece que no podrán con Francia. Ella llegó a la vicepresidenta después de sortear charcos de dolor. Vio a las mujeres parir en la tierra. Sobrevivió a un atentado. Sabe el gusto de la tierra contaminada por pesticidas. Conoce la historia de los campesinos desplazados, de los “falsos positivos”, de los cuerpos descuartizados lanzados en los caminos para aterrorizar a las familias.

Y no quiere salir de sus heridas. No admite ser investida del halo de purismo al que se la quiere someter: ella no consiente el abandono de su identidad golpeada. No  acepta dejar de ser negra para convertirse en autoridad pública. Ella les advierte, sin titubear, que el tránsito de  lealtad requiere de una humildad latente en los orígenes.

Mientras se la pretende sobornar con hospedajes de suntuosidad, ella les avisa que no hay distracción posible: que la tarea no es sumarse a la comodidad sino ser coherente con los  pisoteados. Y que solo hay “sabrosidad” en la dignidad humana. No en el brillo ilusorio que se amontonan en los cortinados de la simulación.

Para quienes conocen el color del miedo compartido, la angustia del señalamiento discriminatorio y la empatía con los que permanecen en su tierra, no hay palacios, ni cambios de hábitos, ni disfrute de boatos inútiles. Solo hay una melodía que se parece a la entrega. Y una nota claramente definida que suena a compromiso y consciencia.

*Sociólogo, doctor en Ciencias Económicas, analista senior del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

Publicado en: Colombia

Petro, una victoria histórica

21/06/2022 by Vitalio Deja un comentario

Por: Atilio A. Boron

Con poco más del 98 por ciento de las mesas escrutadas se confirmó el triunfo de Gustavo Petro, candidato del Pacto Histórico, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia. Petro reunía el 50.51 por ciento de los votos contra 47.22 de su rival. Se trata de una victoria extraordinaria, de proyecciones no sólo nacionales sino continentales. Lo primero, porque se produce en un país sometido durante largas décadas al arbitrio de una de las derechas más brutales y sanguinarias de América Latina. El crepúsculo de su predominio se vislumbró en la primera vuelta electoral cuando el uribismo, como personificación de aquellas nefastas fuerzas políticas, no pudo siquiera garantizar que uno de sus varios candidatos pudiera llegar al balotaje. Por eso debieron recurrir a un personaje de opereta como Rodolfo Hernández, en quien volcaron todo su apoyo y trataron de presentarlo como si fuera un estadista cuando en realidad era un bufón, y fracasaron en su empeño. Los candidatos del Pacto Histórico debieron luchar contra un establishment que controla todos los resortes del poder en Colombia, y lograr derrotarlo. Un mérito que, sin duda, debe ser saludado por todas las fuerzas democráticas de Latinoamérica y el Caribe.

 Decíamos también que se trata de una victoria de proyecciones continentales porque reafirma los vientos de cambio que retomaron brío en la región, luego de un breve interregno de la derecha, con la elección de Andrés Manuel López Obrador en México en Julio del 2018, seguida al año siguiente por las victorias de Alberto Fernández en Argentina y de Evo Morales en Bolivia, frustrada ésta última por la conspiración maquinada por la OEA, la Casa Blanca y la derecha fascista boliviana. No obstante, con la victoria de Luis Arce en 2020 se retomó el rumbo provisoriamente abandonado a causa del golpe y, posteriormente las victorias de Daniel Ortega en Nicaragua, Pedro Castillo en Perú, Xiomara Castro en Honduras y Gabriel Boric en Chile, a las que se suma la del Pacto Histórico en Colombia reafirmaron la voluntad de cambio que cada vez con más fuerza se respira en éste, el continente más desigual del planeta. Se constituye así un promisorio telón de fondo sobre el cual se librará la gran batalla de las elecciones presidenciales en el Brasil el próximo mes de octubre, donde todo parece indicar que Luiz Inacio “Lula” de Silva debería alzarse con la victoria. En ese caso tendríamos nuevamente una Latinoamérica mayoritariamente teñida de rojo -un rojo pálido, sin duda- pero rojo al fin y que abre las puertas para renovadas oleadas transformadoras.

Obviamente la trágica historia colombiana nos obliga a ser cautos. Se supone que Petro debería asumir la presidencia el 7 de agosto, cuando se conmemora un nuevo aniversario de la batalla de Boyacá. Hay por lo tanto que remontar una cuesta de casi dos meses antes de que el candidato del Pacto Histórico se aposente en el Palacio de Nariño. La historia latinoamericana es pródiga en ejemplos de elecciones robadas, magnicidios y toda clase de estratagemas destinadas a burlar la voluntad mayoritaria de la población. No podemos olvidar lo ocurrido en Chile, cuando tras el triunfo de Salvador Allende el 4 de septiembre de 1970 la derecha se lanzó con todas sus fuerzas –con el enfático apoyo de Nixon desde la Casa Blanca- para impedir que el Congreso Pleno ratificara la victoria del candidato de la Unidad Popular. Y en ese afán no dudaron en asesinar a René Schneider Chereau, militar constitucionalista y ​​comandante en jefe del Ejército, que había manifestado la vocación legalista del arma.

En un país como Colombia, lastrado por una sucesión de “narcogobiernos” que forjaron una sólida alianza entre el paramilitarismo, el narco y los aparatos de seguridad del Estado no sería de extrañar la existencia de sectores ultraderechistas dispuestas a cualquier cosa con tal de impedir la asunción de Gustavo Petro y Francia Márquez y, de no ser eso posible, maniatarlo una vez en el cargo para que no pueda gobernar. No nos olvidemos que en términos sociopolíticos en los últimos años Colombia se convirtió en un protectorado norteamericano, con al menos siete bases militares de ese país instaladas en su territorio y sería ingenuo pensar que esta noche los oficiales estadounidenses estarán brindando por el triunfo de Petro. Por lo tanto, el Pacto Histórico tiene que redoblar su actitud de permanente vigilancia para evitar que su victoria sea birlada por la poderosa derecha colombiana –que controla la riqueza, el Poder Judicial y los grandes medios de comunicación – y sus patrocinadores establecidos en Washington. Y para ello será fundamental contar con “el otro poder” alternativo al del establishment: el pueblo consciente, organizado y movilizado. Lo peor que podría pasarle a la buena y noble gente nucleada en el Pacto sería pensar que la tarea ha concluido y que es hora de regresar a sus casas. Por eso es alentador saber que hace pocas horas Petro escribió en un tuit que “hoy es el día de las calles y las plazas”. Agregaría, no obstante, que de ahora en más todos los días deberán ser de calles y plazas porque es la única, exclusiva, garantía que tiene un gobierno popular. No es un consejo de este modesto analista sino la tesis central de Nicolás Maquiavelo al indagar sobre los fundamentos de la estabilidad política de los gobiernos populares. Ojalá que Petro, Francia y toda su gente tomen muy en cuenta lo que escribiera el padre de la ciencia política moderna.

Publicado en: Colombia

Colombia:El presidente electo de izquierda deberá tejer alianzas para formar mayoría en el Congreso Desafíos de Petro: militares, empresarios, conflicto armado y una Colombia fracturada

21/06/2022 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Pagina 12

El mandatario saliente, Iván Duque, aseguró que será garante de una transición “pacífica” y “transparente”, mientras que el Ejercito de Liberación Nacional expresó este lunes “su plena disposición para avanzar en un proceso de paz”.

Gustavo Petro convenció a la mitad de los colombianos con sus promesas de cambio. Pero ahora el primer presidente electo de izquierda tendrá que armar mayorías y vencer la resistencia de militares y empresarios para gobernar un país dividido en torno a su mandato. Para vencer al outsider millonario Rodolfo Hernández, el exguerrillero y senador de 62 años moderó muchas de sus posiciones más radicales. Luego de ganar con el 50,4 por ciento de los votos frente al 47,3 por ciento de Hernández, sobre sus hombros recae la responsabilidad de hacerse cargo de un país atravesado por la polarización luego de una campaña agresiva.

El presidente saliente de Colombia, Iván Duque, aseguró que será garante de una transición “pacífica” y “transparente”, mientras que el Ejercito de Liberación Nacional (ELN) manifestó este lunes “su plena disposición para avanzar en un proceso de paz”. A partir del siete de agosto, Petro deberá responder a los desafíos de un país en crisis, con un 39 por ciento de pobreza, la mayor producción de cocaína del mundo y castigado por un rebrote de la violencia que siguió al acuerdo de paz firmado en 2016 con la exguerrilla de las FARC.

 Formar mayorías

Una bancada importante, pero no mayoritaria, acompañará las iniciativas del inédito gobierno de izquierda en el Parlamento. “Ahora el problema es la gobernabilidad en el Congreso. Petro debe tratar de proponer lo que llamó un gran acuerdo nacional porque claramente el país está bien fragmentado en dos sectores”, asegura al respecto Alejo Vargas, profesor de derecho de la estatal Universidad Nacional.

En el mismo sentido opina Sergio Guzmán, de la consultora Colombia Risk Analysis: “Este resultado no le da un mandato claro para ejecutar sus políticas sin al menos tratar de calmar los cuestionamientos de sus opositores”. Durante su paso por la alcaldía de Bogotá (2012-2015), Petro chocó con el Concejo de la ciudad, que hundió muchas de sus iniciativas. Ahora llega rodeado de políticos tradicionales que podrían servirle de puente con el Congreso.

Apaciguar a los mercados

En su primera intervención como presidente electo, Petro envió un mensaje tranquilizador al empresariado que en campaña lo acusó de promover un socialismo fallido. “Fue una campaña de mentiras y miedo, que íbamos a expropiar a los colombianos, que íbamos a destruir la propiedad privada (…) nosotros vamos a desarrollar el capitalismo en Colombia. No porque lo adoremos, sino porque tenemos primero que superar la premodernidad”, expresó Petro el domingo ante una multitud que festejaba su triunfo.

Para Felipe Botero, profesor de ciencia política de la Universidad de Los Andes, ese fue “un mensaje clarísimo a la derecha, diciendo ‘yo soy de izquierda, pero eso no quiere decir que voy a transformar radicalmente el modelo económico'”. Pero el economista Jorge Restrepo advierte que el exguerrillero y senador aún debe construir “confianza” con el sector productivo, algo “muy difícil porque no hay antecedentes de un gobierno de izquierda a nivel nacional”.

Por lo pronto el empresario Mario Hernández, activo opositor de Petro durante la campaña, se mostró abierto a escucharlo. “Le llegó la oportunidad a Gustavo Petro de demostrarle al 50 por ciento de los colombianos y a mí de que estábamos equivocados”, disparó en Twitter el magnate de la confección.

La pelea en los cuarteles

Tras la toma de posesión de Petro, los militares tendrán que jurar lealtad a un exmiembro de las guerrillas de izquierda que han combatido durante seis décadas de conflicto. A finales de abril, Petro acusó a miembros de la cúpula militar de estar aliados con el Clan del Golfo, la mayor banda narco del país.

En respuesta el comandante del Ejército, el general Eduardo Zapateiro, lo acusó de “politiquería”, en una inusual intervención política en un país donde la Constitución prohíbe a la fuerza pública participar en el debate político y votar.

“La desconfianza entre el presidente y los militares es significativa”, afirma Guzmán, agregando que el izquierdista “deberá seleccionar a un ministro de Defensa que tenga el respeto y la confianza de los miembros de las Fuerzas Militares”. De lo contrario, subraya, la transición será un “desastre”. Hasta el momento, el presidente electo solo ha revelado que le entregará esa cartera a una mujer especializada en derechos humanos.

En una entrevista con El País la semana pasada, Petro confirmó que cambiará la cúpula del Ejército y la policía para “acabar con la política construida sobre el enemigo interno que ha llevado a unas violaciones tremendas de derechos humanos, como el asesinato de 6.402 jóvenes para hacerlos pasar como bajas guerrilleras”, una tragedia que popularmente se conoce como los “falsos positivos”.

El ELN dispuesto a buscar la paz

El ELN se pronunció este lunes sobre la victoria de Petro en las elecciones del domingo asegurando que mantienen su “lucha y resistencia política y militar”, pero también están dispuestos a buscar la paz. En un comunicado, la guerrilla también le advierte al mandatario electo que si no implementa “cambios que nos encaminen a superar el clientelismo y sacar la violencia de la política, avanzar en planes de inclusión social que contemplen empleo y emprendimientos para las mayorías”, entre otros, no tendrá el respaldo del “movimiento popular”.

En diálogo con la agencia Efe en mayo, Petro aseguró que quería retomar el plan de paz del expresidente Juan Manuel Santos (2010-2018), desde implementar totalmente el acuerdo de paz firmado con las FARC hasta retomar las negociaciones con el ELN. Las conversaciones iniciadas por Santos quedaron en suspenso por la exigencia del gobierno del actual presidente, Iván Duque, al ELN de que libere a todos los secuestrados que tiene en su poder y renuncie a esa y todas sus actividades criminales.

Duque y la transición

En su primer discurso como presidente, Petro también le dirigió un mensaje a la oposición, al asegurar que “será siempre bienvenida” en la Casa de Nariño. El domingo por la noche se mostró cordial con su oponente Rodolfo Hernández, en particular, y sus diez millones de votantes, en general, en una postura coherente con su objetivo de lograr lo que llama un “gran acuerdo nacional” donde exista “el máximo de consensos”.

También quedó confirmada una pronta conversación entre Petro y el presidente Iván Duque, uno de los primeros en llamar para felicitarlo. “Acordamos reunirnos en los próximos días para iniciar una transición armónica, institucional y transparente”, dijo Duque este lunes en una intervención virtual en el XV Foro Atlántico, que se desarrolla en España en la Casa América de Madrid.

“Lo primero que hay que reconocer para defender la democracia es cuando hay un pronunciamiento popular. Claramente ayer los colombianos eligieron un nuevo presidente”, agregó Duque en una charla virtual con el escritor Mario Vargas Llosa. El premio Nobel de Literatura de 86 años había interrogado al mandatario saliente sobre el triunfo de Petro, tras expresar su deseo de que esta elección sea “simplemente un accidente enmendable y corregible”.

Petro alcanzó la presidencia de Colombia con un discurso que se asentó en un programa de redistribución para “el buen vivir”. Propone un cambio en lo económico que incluya el cuidado del medioambiente junto a su vice, la activista Francia Márquez, la primera mujer afrodescendiente que ocupará ese lugar en la historia del país.

Publicado en: Colombia

Ganó la democracia, ganó el pueblo: Petro presidente, Francia vicepresidenta

20/06/2022 by maestro Deja un comentario

La dignidad de un pueblo ha ganado. Logró derrotar al miedo, a la desesperanza, a las fórmulas de la ausencia y el silencio de quienes no dieron tregua a abandonar las rutas del odio que movían pasiones y envenenaban el ambiente democrático.

Fueron más de 130 grandes manifestaciones en plazas públicas, con miles de personas uniéndose poco en torno a la esperanza de alcanzar por primera vez en la historia del país, un ascenso al poder de un presidente y una vicepresidenta respaldados plenamente y de manera directa por los sectores populares. Es un indiscutible y merecido triunfo del pueblo, de la gente común, de los nadies y las nadies del país hace 200 años controlado por solidas estructuras de élites. Es un triunfo de las víctimas que superan en el país 9 millones, de los jóvenes que a partir del año 2018 no han cesado de llenar las calles con protestas ante unas políticas de estado contrarias a sus demandas, de campesinos que pactaron respuestas no cumplidas, de las 104 naciones indígenas arrinconadas por un genocidio lento y silencioso, de universitarios en búsqueda de oportunidades y garantías para una educación gratuita y de calidad, de mujeres enfrentadas a la marginación y el olvido, de comunidades afro, de firmantes de paz a la espera de ver sus sueños de civilidad respetados, y de cientos y cientos de organizaciones y movimientos sociales, de intelectuales, académicos, trabajadores, artistas y personalidades de reconocido prestigio por la coherencia permanente de sus posturas democráticas y de grupos y movimientos políticos que supieron anteponer el interés de la nación por encima de sus propios intereses.

Francia Márquez es una mujer que representa con toda legitimidad a las mujeres y a los hombres del país cotidiano, que padecen el desempleo, el hambre, la miseria, académicamente preparada y moralmente conocedora de las demandas de los territorios. Gustavo Petro es un hombre honrado, honesto, estudioso, formado académicamente y con los conocimientos y experiencias necesarias y suficientes para sacar adelante el estado de derecho, la justicia y la paz.

Colombia ha ganado, obtuvo el resultado hace tiempo esperado, tener un  presidente y vicepresidente legitimado por un pueblo, con capacidad para componer un gobierno plural diverso. Petro gana en medio de la adversidad forjada desde el mismo establecimiento y sus alianzas de partidos y jefes regionales del poder político, que articularon y diseñaron infamias, engaños, desinformaciones y obstáculos, orientados por todos los medios a conservar el control del estado y del gobierno. Es el comienzo del cambio, del dejar atrás el horror y la barbarie padecida y seguir cerrando heridas que pongan por delante la agenda de reconciliación, paz y derechos para sacar adelante el país hacia un objetivo de ser potencia de la vida.

Colombia está de fiesta, Petro y Francia superaron por más de un millón de votos a su ausente contendor un empresario que en algún momento se declaró admirador de Hitler. Fueron mas de 3 puntos porcentuales por encima, que configuran el triunfo definitivo y contundente. Es hora de celebración popular, de convertir el agua en vino y el pan en multiplicador de las emociones para mostrar la alegría con la que empieza el vivir sabroso que enseñó Francia Márquez y el Pacto Histórico para alcanzar la unidad de la nación en un gran acuerdo nacional, que Petro sabrá tejer.

La dignidad de un pueblo ha ganado. Logró derrotar al miedo, a la desesperanza, a las fórmulas de la ausencia y el silencio de quienes no dieron tregua a abandonar las rutas del odio que movían pasiones y envenenaban el ambiente democrático. Colombia ha alcanzado su madurez, por cuenta propia, logra salir adelante, supo votar a conciencia, juntarse, hacer juntanzas en campaña y ahora sabrá hacerlas para gobernar. Nada será fácil, pero hay gente suficiente, capaz, responsable para trazar el camino de una democracia que puede ser reconstruida, en un ámbito de generosidad en la victoria. Gustavo Petro fue de lejos el mejor candidato, el más capaz en esta dura prueba de campaña, su verbo, su sabiduría, su tenacidad, cordura y pausa para no sobreactuarse, ni dejarse aislar de la gente merecía ser lo que será el presidente de Colombia. El Pacto Histórico ha sido la mejor fusión humana de grupos, partidos, movimientos y personalidades y desde ya augura el mejor gobierno de toda la historia de Colombia y la más grata esperanza para el estado de derecho, los derechos, la paz y sobre todo la dignidad. Petro y Francia tendrán el respaldo del país, el reconocimiento de las demás naciones democráticas, de los sectores económicos y políticos y en general del mundo entero que participó de esta experiencia en la que el pueblo tuvo la razón y supo hacer uso inteligente de su derecho a votar, de su resistencia y solidaridad para este triunfo colectivo, el mejor triunfo en toda la historia electoral y política del país.

A celebrar, a celebrar, que el agua sea vino y el pan alcance para todos, es lo que pide a gritos el final feliz de esta campaña, que termina la victoria popular. Esa es la vida sabrosa que inspiró Francia, y ese el inicio de un presidente al que los mamos de la sierra nevada, en su último evento de campaña ofrecieron su energía y declararon el presidente para el corazón de la tierra. El 19 de junio queda en la memoria como el día del pueblo, y será el momento de la fiesta para la democracia. Llega la oportunidad para empezar a crear otros marcos de posibilidad a la aplicación efectiva de la constitución de 1991, producto de una asamblea constituyente. La historia tiene la oportunidad de ser escrita con otras letras y contada por otras voces hasta ahora invisiblizadas, excluidas. Alrededor de la más agitada y rara campaña. Hoy fue un día para cambiar la historia.

Publicado en: Colombia, Titular1

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Don Juan

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