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Las relaciones comerciales Unión Europea-América Latina Caribe y sus muchos claros-oscuros

15/08/2010 by maestro Deja un comentario

La afirmación de que el intercambio comercial de la Unión Europea con América Latina y el Caribe es deficitario, no resulta totalmente veraz. Lo cierto es que el desbalance se produce solo en dos tipos de productos claramente identificados, importantes, pero de muy bajo valor agregado: los agropecuarios, y los recursos energéticos. Un hecho objetivo que desde nuestra perspectiva latinoamericana y caribeña estaría enviando otro mensaje: en su comercio de bienes con la UE, América Latina y el Caribe (ALC) presentan súper avit precisamente en sectores que se encuentran lejos de lo que hoy marca el liderazgo competitivo a nivel global.

Lo cierto es que en lo que respecta a los servicios, el intercambio resulta ventajoso para la Unión Europea, lo que a la vez introduce grandes riesgos para nuestras subregiones (ALC) dada la alta competitividad del bloque comunitario en dicha actividad: desde hace varias décadas la UE mantiene el liderazgo mundial en ella; en 1990 cubría el 50,2% de las exportaciones totales, y el 44,3% de las importaciones; en el 2007 lograba el 46,4% del total de ventas, y absorbía el 41,5% de las prestaciones.

Todo esto en el contexto de una economía netamente de servicios como la comunitaria: en el 2006, en la Comunicación conocida como la “Estrategia de Competitividad”, la Comisión Europea reconocía que “Los servicios son la piedra angular de la economía de la UE (…) el 77 % del PIB y del empleo, y son un ámbito en el que Europa -entiéndase UE, nota de esta autora- posee una ventaja comparativa, con el mayor potencial de crecimiento de sus exportaciones”1, debido “en gran medida a que las empresas de la UE venden productos y servicios con un diseño y una calidad superiores”, lo que convierte a los segundos, en “líderes mundiales en numerosos ámbitos”; una posición sostenida también desde hace varias décadas.

Sin embargo, en junio de 2009, el propio órgano europeo, específicamente la Dirección General de Sociedad de la Información y Medios de Comunicación, informó que el sector de servicios representaba el 70% del PIB de la Unión y el principal motor del crecimiento y el empleo, siendo además el garante del 95% de los nuevos puestos de trabajo que han sido creados en los últimos años en ese espacio geopolítico. Una declaración que podría estar indicando un cierto retroceso en esa esfera, pero además, reconociendo problemas: según la misma fuente, si bien el libre comercio de bienes es una realidad tangible en el bloque, “el mercado interior de los servicios no ha alcanzado todavía todo su potencial”, por cuanto “existen obstáculos jurídicos y administrativos” para que los proveedores de dichos productos “puedan establecerse en otros países o comerciar a través de las fronteras”2.

En consecuencia, la mencionada Estrategia, que identifica al conocimiento, la innovación, la propiedad intelectual, los servicios y el uso eficiente de los recursos, como “las actuales claves de la competitividad” del bloque, se plantea entre sus principales objetivos, “insistir en mayor medida en la apertura de los mercados y en normas más estrictas” en las que se reconocen como “nuevas áreas comerciales de importancia económica” para la Unión: precisamente, los “derechos de propiedad intelectual (DPI), los servicios, la inversión, la contratación pública y la competencia”. 

Un propósito no tan original, sino solo la expresión actualizada de la iniciativa que desde mediados de la década del 90 cualificó y cambió radicalmente el “contenido” y la esencia misma de los Acuerdos de Asociación (AA) que venía proponiendo la UE, esencialmente, a los diferentes y presuntos “socios” del espacio identificado como el “Sur geopolítico”. Se trata de los llamados Acuerdos de Cuarta Generación, que el propio Parlamento Europeo definió entonces como “más ambiciosos que los anteriores”, pues si bien con la habitual retórica invocaban el fortalecimiento del “diálogo político” y de la “cooperación para el desarrollo” -aunque no lo es realmente-; su mayor novedad radicaba en que implementaron la posibilidad de crear zonas de libre comercio entre la UE y estas regiones; todo ello defendiendo el principio básico de que precisamente el comercio es el vehículo más importante para estimular dicho desarrollo, al fortalecer no solamente la propia actividad comercial sino también la integración regional, y la llegada de inversiones.

En este contexto, con el objetivo de facilitar la firma de la nueva modalidad de acuerdos, fue utilizada la “cláusula evolutiva” que había sido introducida desde inicio de la propia década de los 90 por los Acuerdos de Tercera Generación, extensible a cada uno de los convenios que se firmaban a partir de ese momento, lo que permitía su renegociación y/o adaptación, sin necesidad de acudir a nuevos procesos de aprobación; “cláusula evolutiva” que facilitaba también la liberalización progresiva y recíproca de los intercambios, hasta llegar al mencionado propósito de establecer una amplia zona de libre comercio que incluyera tanto a bienes -productos manufacturados y agrarios-, como servicios, inversiones, etc.; unido a la retórica: generando la vez condiciones favorables para el fortalecimiento del diálogo político y la muy controvertida cooperación.

Un propósito muy bien definido desde entonces, y ratificado en el 2007 a través de la mencionada estrategia para el fortalecimiento de las capacidades del bloque, según la cual en todos los Acuerdos de Asociación, “…los nuevos Acuerdos de Libre Comercio impulsados por la competitividad deberían ser globales y ambiciosos en su ámbito de aplicación, teniendo como objetivo el grado más elevado posible de liberalización comercial”, principalmente en las esferas de los servicios, la inversión, la contratación pública -o el principio de tratamiento nacional, como lo define la Organización Mundial de Comercio (OMC)-, las barreras técnicas al comercio, las medidas sanitarias y fitosanitarias, así como con grandes exigencias en materia de propiedad intelectual.

Acuerdos además conocidos como los “OMC plus”, por cuanto en ellos, “…las obligaciones asumidas por los países (…) exceden en gran medida los compromisos de los países en desarrollo en la Organización Mundial de Comercio (OMC)”, según se reconoce públicamente, incluso por la propia Comisión Económica para América Latina (CEPAL)3, en este último caso refiriéndose específicamente “al alcance de la liberalización de servicios entre la Unión Europea y el CARIFORUM -foro de países caribeños para las relaciones con la UE, parte del Grupo África Subsahariana, Caribe, Pacífico-; rasgo, no obstante, extensible al resto de dichos acuerdos firmados o en proceso de negociación por el bloque comunitario. Dígase entonces, todo un reto para las contrapartes, sobre todo para los empobrecidos países que conforman nuestro “Sur”, en este caso específico los latinoamericanos y caribeños.

De hecho, es esta la esencia del “Acuerdo de Cotonou” rubricado por la Unión Europea con el Grupo ACP en el año 2000, el que ahora trata de implementar a través de pactos bilaterales con los 6 subgrupos regionales en los que dividió a este bloque -Caribe, Pacífico y 4 en África Subsahariana-, o con los que ha venido creando de manera arbitraria para el nada oculto propósito de alcanzarlo. Por consiguiente, es ese tipo de acuerdo, con Tratado de Libre Comercio incluido y altamente lesivo, el que en el año 2008 firmara la UE con el CARIFORUM, el único de dichos bloque institucionalizados con el que lo ha podido lograr. Para la CEPAL, “Uno de los problemas que esto supone es que, al conceder tratamiento nacional a los proveedores de servicios de la Unión Europea, el CARIFORUM ha limitado su capacidad reguladora en el sector de servicios y esto podría dificultar la eventual aplicación de políticas para proteger o promover a los proveedores de servicios locales como parte de una estrategia de desarrollo más amplio”4.

Pero también es este tipo de acuerdo el que existe con México y Chile. En 1997, México se convirtió en el primer país latinoamericano que negoció un “Acuerdo de Cuarta Generación” con la UE -por su esencia y en la praxis, un Tratado de Libre Comercio (TLC)-, en vigor desde el año 2000. En 2002 fue firmado el Acuerdo de Asociación con Chile, otro TLC de amplio alcance, que entró en pleno funcionamiento en el 2004.

Y es de igual forma un acuerdo con estas características el que se firmara con el bloque centroamericano -incluido Panamá-, en el contexto de la pasada VI Cumbre UE-ALC; como resultante, el cuarto TLC del tipo “OMC plus” que alcanzó la UE en nuestras regiones. A esto súmesele que es uno de estos convenios marcos el que la Unión intenta alcanzar con el Mercado Común del Sur -(MERCOSUR, conformado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay-, y el que dice proponerse aún con la Comunidad Andina de Naciones -(CAN), integrada por Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú-, a pesar de que en estos momentos el proceso de negociaciones con ésta se encuentra en un momento de gran incertidumbre, precisamente por las, un tanto paradójicas, pero sí bastante ¿sospechosas? decisiones de la UE al respecto.

En este contexto, lo sucedido recientemente en el proceso de negociaciones que desde el 2007 la Unión Europea mantenía con la CAN para la firma de un nuevo Acuerdo de Asociación, de “cuarta generación” -en esencia TLC de los “OMC plus”-, resulta paradigmático, a la vez que útil en la tarea de explicar argumentadamente la esencia de las relaciones que dicho bloque propone a los diferentes actores de nuestras subregiones, o lo que es lo mismo qué hay de cierto y de falaz en un discurso político cargado de retórica y en una praxis que por las mismas razones, casi siempre lo desmiente.

Se trata de que, a inicios del 2009, la Unión Europea abandonó las posiciones -supuestamente de principio- que hasta ese momento había defendido en sus negociaciones con la CAN, e inició un proceso bilateral independiente con Colombia y Perú para lograr la firma de un controvertido “Acuerdo Comercial Multipartes”. Una nueva modalidad de convenios, concebido solo como TLC, que excluye los otros dos pilares, la muy cuestionada “cooperación para el desarrollo” y el diálogo político. La justificación para ello, según el discurso oficial, fue la necesidad de agilizar el proceso, soslayando los obstáculos introducidos en éste por las graves contradicciones internas que como se conoce, desde hace mucho tiempo enfrenta el bloque andino, sumado a la insistente solicitud de ambos países latinoamericanos para alcanzarlo.

Pero la decisión fue objeto de severas críticas, las más importantes, por parte de Bolivia y Ecuador, que la calificaron como un verdadero atentado a la unidad de la Comunidad Andina. Sin embargo, desconociendo estas posiciones, el bloque europeo firmó los nuevos acuerdos -TLC- con Colombia y Perú, también en el contexto de la VI Cumbre UE-ALC. Un acto consumado que ya de por sí introdujo varios cuestionamientos: y es que, entre otros aspectos, vale preguntarse, ¿qué pasó con la formulación explícita de que uno de los objetivos de dichos nuevos acuerdos consistía en fortalecer la integración regional latinoamericana y caribeña?

Como una contribución a la búsqueda de las respuestas a ésta y a las numerosas interrogantes que se levantan alrededor de la controvertida decisión, evalúese este dato, al parecer no redundante: en un listado de los 50 primeros socios comerciales del bloque europeo solo se ubican 7 países latinoamericanos, ninguno propiamente caribeño: Brasil, México, Chile, Argentina, Venezuela, Colombia y Perú. Entre ellos, Colombia ocupa el puesto 46 y cubre el 0,3% del intercambio total de la UE, con un volumen de €8 176,7 millones, por delante de Pakistán; Siria; Bangladesh y el propio Perú; este último en el lugar 50, con un monto de €6 114,2 millones, para el 0,2%. Pero, para ganar en precisión, tómese también en consideración que actores como Irak, Venezuela, Kuwait, Qatar, y las Filipinas no se encuentran demasiado lejos, colocándose en las posiciones 41, 42, 43, 44 y 55, respectivamente5.

Entonces, ¿donde están los claroscuros?, ¿qué hay de cierto y falaz en todo esto?

Pues lo cierto es que detrás de los retóricos discursos, las declaraciones y los muchas veces controvertidos compromisos que establece el bloque en sus relaciones comerciales con las contrapartes del “Sur geopolítico”, en este caso con América Latina y el Caribe, se esconde una gran demagogia, concebida ésta como la práctica política que consiste en prometer y decir a las personas o pueblos precisamente lo que quieren tener o lo que quieren oír, aparentando a la vez solidaridad con sus problemas y necesidades, pero en realidad, con la intención obtener algo a cambio o en algunos casos mantener lo alcanzado, esencialmente, determinadas cuotas de poder; dígase entonces, una “manipulación deliberada” para lograr el fin; facundia, verborrea.

Porque también es cierto, que las relaciones comerciales que propone la Unión Europea a América Latina y el Caribe solo consolidan el papel periférico que desde hace siglos le ha sido asignado por los centros de poder, obviamente, no solo europeos: un patrón exportador concentrado en bienes de media y baja tecnología, manufacturas basadas en recursos naturales y productos primarios6; que a la vez estimula las importaciones esencialmente en sectores de elevado contenido tecnológico, dado el endeble posicionamiento en las cadenas globales de valor de los empresariados nacionales, y el hecho de que las empresas transnacionales que lideran los procesos productivos se apropian de estas capacidades en el exterior, lo cual solo potencia las desigualdades y la dependencia; agravado todo con otro déficit: los actores locales que consiguen integrarse en las redes internacionales solo se posicionan en niveles jerárquicos inferiores, casi marginales.

¿Representa la propuesta de la Unión Europea basada en Tratados de Libre Comercio “OMC plus” la solución a estos graves problemas? Obviamente, la respuesta es no. Y es que, soslayando la facundia, se trata realmente de acuerdos asimétricos que sólo logran profundizar aún más -en aquellos casos en que esto resulta aún posible- el empobrecimiento y la subordinación de nuestros países del “Sur geopolítico”; ciertamente  un compromiso con el crecimiento del comercio, pero al servicio del poder en los países ricos.

En verdad un sofisma, tal y como lo llamara el presidente ecuatoriano y además reconocido economista Rafael Correa, según el cual, “La idea de que el libre comercio beneficia siempre y a todos, es simplemente una falacia o ingenuidad extrema más cercana a la religión que a la ciencia, y no resiste un profundo análisis teórico, empírico o histórico. Mientras que sin duda una adecuada especialización y comercio entre países con similares niveles de desarrollo puede ser de gran beneficio mutuo, una liberalización comercial a ultranza entre economías con grandes diferenciales de productividad y competitividad, significa graves riesgos para los países de menor desarrollo7 relativo dada la probable destrucción de su base productiva, y, con ello, la destrucción de puestos de trabajo sin capacidad de crear nuevos empleos, todo lo cual constituye una verdadera bomba social”8.

Un sofisma que intenta dar vida a lo que la Organización Mundial de Comercio llama su “principal objetivo”: lograr un “modelo de integración económica global basado en el libre comercio”, dígase “…una nueva era de cooperación económica mundial, que responde al deseo generalizado de actuar en un sistema multilateral de comercio más justo y más abierto en beneficio y por el bienestar de los pueblos”; ratificando la “…determinación de resistir las presiones proteccionistas de toda clase (…) convencidos de que la liberalización del comercio (…) conducirá a un entorno comercial mundial cada vez más abierto”9.

Una filosofía engañosa, que responde en realidad a un egoísta principio de desarrollo del capitalismo enunciado en 1841 por el conocido economista alemán F. List: el de la “escalera” protectora, lista para ser “pateada” en el momento en que sea necesario, “Cualquier nación que por medio de aranceles y restricciones sobre la navegación ha elevado su poder industrial y de navegación a tal nivel de desarrollo que otra nación no puede competir con ella, no puede hacer nada más sabio que retirar la escalera de su grandeza, predicar a las otras naciones los beneficios del libre comercio, declarar en tono arrepentido que hasta ese momento ha vagado en los senderos del error, y decir que ahora por la primera vez ha logrado descubrir la verdad”10.

En resumen, una expresión genuina del modelo neoliberal de desarrollo y de políticas con igual carácter cuya aplicación temprana en América Latina y el Caribe “…han generado la exclusión de las mayorías populares en la satisfacción de sus necesidades y han profundizado la desigualdad y la pobreza en la región, beneficiando exclusivamente a los agentes económicos transnacionales y a los grandes monopolios”, contribuyendo con ello a “prolongar el modelo de dominación política, económica y militar sobre nuestro continente utilizando los instrumentos del libre comercio para la expansión y profundización de la hegemonía capitalista que conduce a la exaltación de la riqueza privada como motor de la dinámica social, y la pérdida de la noción de lo público, lo social y lo humano”11, como denunciaran los Jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), en ocasión de su VII Cumbre celebrada en la ciudad de Cochabamba del Estado Plurinacional de Bolivia, el 17 de octubre de 2009.

Una Alianza, el ALBA-TCP, que representa precisamente la alternativa para Nuestra América, la “que va desde el río Bravo hasta la Patagonia”, y para todos los pueblos que hoy conformamos nuestro “Sur geopolítico”, al refrendar un nuevo modelo de intercambio, el Tratado de Comercio de los Pueblos12, basado en principios como la complementariedad, la solidaridad y la cooperación, sin condicionamientos ni intromisión en los asuntos internos, en pos de una vida digna, el bienestar y el bien común sin exclusiones ni discriminación.

MCs. Gloria Teresita Almaguer G., Centro de Estudios Europeos

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Estancamiento de la economía de Estados Unidos

13/08/2010 by maestro Deja un comentario

Se habría así producido un cambio en las expectativas del mercado, existiendo ahora la convicción de que las políticas de rescate financiero ( Programa de Apoyo para activos con problemas (TARP) llevado a cabo por las Administraciones y las sucesivas bajadas de tipos de interés de la Fed habrían aliviado los problemas de liquidez de las entidades financieras, pero no impedirán que los bancos se sigan descapitalizando y necesiten más inyecciones de capital, debido a la existencia de emisiones del sector inmobiliario (cédulas hipotecarias) y de activos tóxicos (hipotecas subprime) que deberán ser comprados por los bad banks ( bancos malos) o continuar con el goteo de nacionalizaciones bancarias, prácticas que en ambos casos suponen una pérdida de la libre competitividad .

Ello unido al incesante aumento de la Deuda externa contribuirá a que la prima de riesgo aumente y el crédito siga sin fluir con normalidad a unos tipos de interés reales, lo que aunado con el hecho de que los diferenciales de rentabilidad entre las emisiones de deuda pública entre los diversos países del primer mundo han aumentado en los últimos meses, (lo que conlleva un encarecimiento y mayores dificultades para obtener financiación exterior),  la ralentización de las exportaciones debido a la fortaleza del dólar frente al euro conjugados con  la crisis de deuda que se vive en la Unión Europea  podría agudizar el riesgo evidente de estancamiento de la crisis económica en EEUU.

Dudas de la Fed   sobre la recuperación económica:

Las autoridades de la Reserva Federal expresaron  una mayor cautela sobre la economía estadounidense, lo que sugiere que las tasas de interés de corto plazo podrían permanecer en un mínimo histórico hasta el próximo año para apoyar el crecimiento y mantuvo la banda para la tasa interbancaria federal en el rango de entre cero y el 0,25% y dibujó un escenario  más pesimista  de las futuras  condiciones financieras y el mantenimiento de    escenarios de baja inflación  debido al todavía insuficiente aumento del consumo interno  (un 3,6%)  y a que   la adopción de medidas extraordinarias como implementar medidas cuantitativas (Quantitative Easing) para incrementar la base monetaria    no se trasladaron a una presión sobre los precios en Estados Unidos debido a la capacidad ociosa de las empresas y la resistencia a prestar del sistema financiero.

Severo estancamiento del mercado inmobiliario :
El sector bancario de EE.UU. podría soportar pérdidas de hasta 250.000 millones $ por inmuebles comerciales en esta crisis y más de 700 bancos podrían quebrar debido a su exposición a los bienes raíces comerciales, , con la aparición de un stock de 2 millones de viviendas que no encontrarán comprador hasta el 2012.

Por ello, las entidades bancarias intentarán mediante subastas, la creación de sociedades de gestión de activos inmobiliarios y la aplicación de medidas agresivas, dar salida a los pisos embargados que acumularán en sus carteras (considerados bienes ilíquidos), lo que originará drásticas caídas de los precios de los inmuebles que rondarán el 60% respecto al 2007 ( precios artificialmente revalorizados debido a la especulación inmobiliaria de la última década.).

Además,   la  aparente reactivación del mercado inmobiliario estadounidense en el primer trimestre del 2010 habría sido sólo un espejismo provocado por los estímulos fiscales., pues el departamento de Comercio informó que la venta de las viviendas nuevas en ese país cayeron 32,7% en mayo, (el mayor descenso mensual registrado desde 1963) , por lo que comparado con el alza   del 15% registrada en abril, es fiel reflejo de la tendencia que marcará el resto del 2010.

Tras el inesperado batacazo de la ventas, el miedo al W (Double dip) o recaída en la recesión se apoderó de los parquets mundiales con caídas generalizadas que fruto de la psicosis  y aunado con el elevado endeudamiento de las empresas podrían terminar por producir un nuevo crash bursátil  que tendría como efectos benéficos el obligar a las compañías a redefinir estrategias, ajustar estructuras, restaurar sus finanzas y restablecer su crédito ante el mercado (como ocurrió en la crisis bursátil del 2000-2002) y como daños colaterales la ruina de millones de pequeños inversores todavía deslumbrados por las luces de la estratosfera, la inanición financiera de las empresas y el consecuente efecto dominó en la declaración de quiebras .

Incremento de las tasas de paro:

La economía estadounidense habría creado 431.000 puestos de trabajo el pasado mes de mayo,  ( tasa de desempleo del 9,7% ), debido a la  contratación temporal de 411.000 personas para trabajar en la elaboración del Censo 2010 ( dato por debajo de lo esperado por las analistas, que estimaban que la economía estadounidense iba a crear este mes entre 500.000 y 600.000 puestos de trabajo , agravado por una reducción   en el sector de la construcción de 35.000 puestos de trabajo), por lo que el 2010 podría finalizar según los analistas en tasas cercanas al 10%,    aunado con  unos   previsibles   incrementos  del déficit Público  hasta los 1.6 billones de  $  ( 9% del PIB)   y de la Deuda Externa hasta los 12,5 Billones de $ para el 2.010, (el 90% del PIB),  una cifra histórica sobrepasada sólo durante la 2ª Guerra Mundial.

Finalmente, como consecuencia del seguro descenso de los ingresos de los Estados y del bestial incremento de las prestaciones de Desempleo ( 8 millones de parados sin cobertura de desempleo), no sería descartable en varios estados la aparición de agujeros financieros (en diciembre el estado de New York habría entrado en déficit por primera vez en la historia reciente al sufrir un déficit de 600 millones de dólares), la declaración de bancarrota de los organismos federales y a la progresiva desaparición de las clases medias.

En consecuencia, asistiríamos a una severa agudización de la fractura social del país que obligaría a amplias capas de la población a depender de los subsidios sociales.( el programa de Cupones para Desempleados estaría alcanzando cifras récord con  cerca de 37   millones de personas inscritas en comparación a los 29,4 millones que reciban esta ayuda mensual en el 2008 ), lo que unido a la drástica reducción de los subsidios sociales  , al renacer de sentimientos xenófobos en los Estados Sureños y las soflamas incendiarias de líderes religiosos como Jeremías Wright podrían terminar por reeditar los violentos disturbios raciales del verano de 1.963.

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Hiroshima y el nacimiento del terrorismo de estado

12/08/2010 by maestro Deja un comentario

El 6 de Agosto se cumplieron 65 años del ataque nuclear de Estados Unidos a la ciudad de Hiroshima, una monstruosidad si precedentes que, tres días después, se reiteraría al arrojar otra bomba atómica sobre la ciudad de Nagasaki. En un primer recuento ambas deflagraciones mataron unas 220.000 personas, 140.000 en Hiroshima y 80.000 en Nagasaki. La abrumadora mayoría de las víctimas fueron civiles, dado que para ese entonces las dos ciudades no albergaban significativos contingentes militares. Aproximadamente la mitad falleció de inmediato, el mismo día de los bombardeos. En su edición de hoy al dar cuenta del nuevo aniversario el New York Times comenta que las víctimas instantáneas murieron a causa de la excepcional intensidad de la explosión que redujo la ciudad a cenizas y literalmente vaporizó sus cuerpos, dejando apenas espectrales huellas y sombras en las pocas paredes que quedaron en pie. El resto fue falleciendo a lo largo del tiempo a causa de horribles quemaduras y los efectos de la radiación, que los condenó a una lenta y dolorosa agonía. El recuento actual de las víctimas que murieron a causa de los dos bombardeos llegaba, en el año 2008, a poco más de 400.000 personas y es muy probable que la cifra aumente levemente en los próximos años. Hasta el día de hoy, los de Hiroshima y Nagasaki son los únicos ataques nucleares de la historia, pero la desorbitada proliferación de armamentos nucleares hace temer por una reiteración de tan trágica experiencia. De hecho, la flota naval estadounidense-israelí que se encuentra al acecho en el estrecho de Ormuz, dispuesta a atacar a Irán, dispone de un formidable arsenal atómico. El Comandante Fidel Castro alertó sobre el riesgo de un holocausto nuclear y le advirtió al Presidente Barack Obama que una vez que de la orden de atacar se pasaría el punto de no retorno y se desencadenaría un conflicto internacional de incalculables y lúgubres proyecciones. Por otra parte, existen fundadas sospechas que las siete bases militares que Álvaro Uribe puso a disposición de Estados Unidos puedan también contar con armamento nuclear. Por algo hay una enconada resistencia a que una delegación de la Unasur pueda inspeccionar dichas bases.

No es exagerado afirmar que la historia del terrorismo de estado comienza con la agresión nuclear norteamericana al Japón. Si de armas de destrucción masiva se trata Estados Unidos se lleva las palmas sin competidor a la vista, y su bombardeo a dos poblaciones indefensas constituye, sin dudas, en el más grave y salvaje atentado terrorista de la historia de la humanidad. Lo anterior no obsta, sin embargo, para que sus sucesivos gobiernos se sientan con la autoridad moral como para acusar y condenar a muchos países -entre nosotros, Cuba y Venezuela- por “fomentar el terrorismo”; tampoco les plantea ningún dilema ético el hecho de dar abrigo dentro de sus fronteras a Luis Posada Carriles, terrorista probado y confeso y a muchos de sus compinches, mientras encierran en prisiones de máxima seguridad a los cinco héroes cubanos que luchaban contra el terrorismo y procuraban desbaratar sus siniestras maquinaciones.

La conmemoración realizada el día de hoy en Hiroshima contó con un ingrediente especial: ¡es la primera vez que un embajador de Estados Unidos participa en un evento de este tipo. ¡El criminal no da muestras de arrepentimiento y sí de soberbia y desprecio! Los representantes diplomáticos, funcionarios y autoridades norteamericanas tradicionalmente evitaron participar de la misma por temor a que su presencia pudiera re-encender el debate sobre el pedido de disculpas que Washington debería hacer por su monstruoso crimen, cosa que Estados Unidos jamás hizo. Tampoco lo hizo con Vietnam, país cuyo territorio fue arrasado tras once años de bombardeos que costaron unas 3.000.000 de víctimas, en su inmensa mayoría civiles. Y tampoco lo hizo por minar los puertos de la Nicaragua sandinista en la década de los ochentas, o por el medio siglo de agresiones y sabotajes, con sus secuelas de muertos y heridos, descargado sobre Cuba. El imperialismo es así, y es inútil esperar que cambie.

Para justificar su brutal agresión Washington dice que el bombardeo atómico ahorró miles de vidas de soldados americanos y japoneses que habrían muerto durante la inevitable invasión a Japón. Sin embargo, son muchos los que, mismo en Estados Unidos, argumentan que el haber arrojado la bomba atómica en alguna isla desierta del Pacífico habría surtido el mismo efecto disuasorio sobre el alto mando japonés y que, por lo tanto, decidir arrojarlas sobre Hiroshima y Nagasaki fue un acto de inhumana y gratuita crueldad. Durante la ceremonia del día de hoy algunos manifestantes reclamaron que Estados Unidos pidiese perdón al Japón y retirara sus bases militares en Japón, reclamo al cual Washington presta oídos sordos. Conviene recordar una sentencia de Albert Einstein en relación a los peligros de una nueva conflagración nuclear: “Si la tercera Guerra Mundial se hace a golpes de bombas atómicas, los ejércitos de la Cuarta Guerra Mundial combatirán con mazos”.

– Dr. Atilio A. Boron es Director del PLED, Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales, Buenos Aires, Argentina – http: //www.centrocultural.coop/pled –

 

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Mentiras de ayer y de hoy

10/08/2010 by maestro Deja un comentario

El 6 de este mes se cumplió otro aniversario del bombardeo atómico de Hiroshima. En esta ocasión, por primera vez, un embajador norteamericano asistió al acto de homenaje a las víctimas. Hasta hoy, sin embargo, el gobierno de Estados Unidos se ha abstenido a formular ningún pedido de perdón por lo sucedido aquel día, que mató instantáneamente a 100 mil japoneses, a los que vendrían a sumarse tres días después, otros 80.000 que fueron incinerados por la segunda bomba, arrojada sobre Nagasaki.

No es novedad este silencio. Hasta el momento, aun en este tiempo tan pródigo en pedidos de excusas que a veces rozan el ridículo si se los ve con los ojos de la Historia, ningún arrepentimiento ha sobrecogido a las autoridades de Gran Bretaña y Estados Unidos en lo referido a los llamados bombardeos “estratégicos” sobre Alemania, Japón y, en menor medida, también Italia, durante la segunda guerra mundial. Fenómeno singular este, toda vez que hasta la Iglesia católica se siente en el deber de pedir excusas por las barbaridades cometidas por la Inquisición.

Todo permite suponer que las potencias “democráticas” entienden que no necesitan pedirlas. Desde luego, los pretextos para no hacerlo no les faltan: que los otros habían empezado primero, que Guernica, que los bombardeos a Londres y otras ciudades europeas, que los crímenes nazis en Rusia y que el Holocausto, etcétera, etcétera. Está bien, son hechos muy ciertos y atroces, en especial el exterminio de la población judía y los horripilantes procesos de limpieza étnica llevados a cabo por los alemanes en la Europa eslava para ganar lo que los geopolíticos nazis llamaban el Lebensraum o espacio vital.

Pero estas atrocidades no significan que se deban excusar las cometidas por sus adversarios ni que estos, por haber salido vencedores en la guerra, puedan pasar un borrador sobre sus actividades pasadas. En particular si se toman en cuenta que las brutalidades que se efectuaron contra las poblaciones civiles de los países del Eje no estaban motivadas por un impulso retributivo sino más bien por el desarrollo y perfeccionamiento de tácticas dirigidas a aterrorizar a la población civil, pensadas desde antes de la guerra por todos los Estados Mayores y que, en manos del bando victorioso, alcanzaron una escala que decuplicó o centuplicó a la que pudieron llegar a aplicar sus enemigos.

Lo que hace particularmente repugnante esta aritmética en torno de la culpa o de la elevación moral de los verdugos es el peso de las mentiras en que se fundan las ecuaciones. Mentiras frente a las que hay que estar alertas hoy, pues se siguen reproduciendo, en escenarios diferentes y frente a adversarios distintos.

En el caso del bombardeo atómico tanto los portavoces oficiales del establishment como la folletería propagandística disimulada como productos de entretenimiento que suministran el cine y la TV, machacan en todos los tonos sobre el carácter irreductible de la resistencia japonesa y la necesidad que había de apelar a algún expediente terrible para persuadir a los dirigentes de Tokio a cesar con la lucha, ahorrando así cientos de miles de vidas aliadas y quizá millones de japonesas.

Esta es una mentira de tomo y lomo. La capacidad de resistir de Japón ya estaba quebrada. Desde 1943 -es decir, dos años antes del fin de la guerra- el Mikado estaba realizando aperturas en busca de un arreglo con EE.UU., aperturas que nunca tuvieron respuesta, y en Mayo de 1945 un cable del embajador alemán en Tokio interceptado por las escuchas norteamericanas señalaba que Japón quería la paz aunque hubiera de hacerla en durísimas condiciones. También había noticias de las gestiones que los japoneses estaban efectuando en Moscú para que la Unión Soviética mediase para conseguir el fin de las hostilidades. Un informe del Comando Estratégico de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, emitido con carácter reservado en 1946, aseguró que, en base a una investigación exhaustiva de los hechos y de los testimonios de los líderes japoneses sobrevivientes, “el Japón se habría rendido aunque las bombas atómicas no se hubiesen arrojado, aunque la Unión Soviética no hubiese intervenido y aunque no se hubiese realizado o planeado ninguna invasión”. La interdicción aérea y submarina del archipiélago nipón era completa y el derrumbe era sólo cuestión de tiempo.

Pero las autoridades en Washington no estaban interesadas en este tipo de certezas. Lo que las preocupaba eran primordialmente otras dos cosas:

a) Probar un arma en cuyo desarrollo se había invertido un capital descomunal y que estaba destinada a asegurar la primacía estadounidense en los años venideros. Por ello la Fuerza Aérea se abstuvo de bombardear las ciudades que serían el blanco del ataque. Mientras la práctica totalidad de las grandes urbes japonesas habían sido devastadas por bombardeos realizados con bombas convencionales, tanto incendiarias como explosivas, Hiroshima y Nagasaki fueron preservadas para comprobar la plena potencia destructiva de la bomba en un objetivo intacto.

b) Acelerar el curso de los hechos para adelantarse a la intervención soviética en la guerra del Pacífico e impedir así que los rusos pudieran postularse con títulos de guerra suficientes como para reclamar un puesto preeminente en el reordenamiento asiático a punto de sobrevenir.

Nada de esto es un secreto. Hay documentos y memorias que así lo testimonian. El secretario de Defensa, Henry Stimson, contó que el presidente Truman temía que la Fuerza Aérea pudiera bombardear al Japón hasta tal punto que “la nueva arma no alcanzase a demostrar su fuerza”. Los colegas de Stimson en el área del Departamento de Estado, por su lado, también estaban ansiosos por “intimidar a los rusos con la bomba exhibiéndola ostentosamente en la cadera”… Como el cowboy con un revólver en su funda.

Los mecanismos de la mentira con que se intenta disimular estos datos se basan fundamentalmente en el ocultamiento sistemático de este tipo de hechos y en el machaconeo mecánico en torno de la justicia de la causa aliada. Pero esos mecanismos no están referidos sólo al pasado sino que tienen plena y peligrosísima vigencia también en lo referido al presente. La prensa y los medios masivos de comunicación, así como el cine, tienen un papel central en este escamoteo de la realidad. Es preciso, una y otra vez, fabricar un espantajo, un cuco al que es preciso “neutralizar” antes de que haga daño. En la jerga, en el neo lenguaje que se especializa en vaciar de contenido a las palabras, “neutralizar” en este caso quiere decir suprimir, lisa y llanamente. El hombre de paja número uno por estos días es Mahmud Ahmadinejad, y por su intermedio su país. Se lo acusa, a él y a su régimen, de querer dotar a Irán de armamento nuclear. La prensa “olvida” señalar que la Comunidad de Inteligencia norteamericana señaló hace poco que la amenaza que representa Irán en ese plano es irrelevante. Y asimismo descuida apuntar que el único país del Medio Oriente que posee una cantidad indeterminada de cabezas nucleares (se calcula que unas 300) es Israel. Mientras pasa también por alto la existencia del club atómico de grandes potencias, cuyo poder de fuego es capaz de destruir varias veces la tierra.

De lo que se trata, como bien se sabe a poco que se informe uno y reflexione algo sobre el asunto, es que el club de las potencias imperialistas que pretende hegemonizar el mundo se ha propuesto destruir todas las resistencias locales que puedan amenazar a dicho proyecto. Irán, poseedor de cuantiosas riquezas petroleras y situado geoestratégicamente en el área que podría ser definida como el pivote del mundo, en la cual con gran probabilidad habrá de dirimirse la supremacía global durante el presente siglo; Irán, decimos, está gobernado por un poder que pretende regirse con autonomía y erigirse asimismo en un referente principal para el mundo islámico. Es por lo tanto un objetivo de primer nivel, en especial si se consigue aislarlo del eventual respaldo que podrían darle Rusia y China, los factores de poder que pueden llegar a constituirse en un contrapeso del bloque anglosajón hegemónico.

Cualquier mentira, cualquier instancia conflictiva que permita poner a la república islámica contra la pared será bienvenida, por lo tanto. Hay que reconocer que, lamentablemente, los mandantes de Teherán no dejan de poner su granito de arena al usar un lenguaje muy poco diplomático o al menos al no cuidar las formas cuando esos exabruptos estallan, procediendo a corregirlos, desmentirlos o matizándolos según los casos. Aunque tampoco está claro si estas declaraciones no son deformadas o incluso si las eventuales informaciones complementarias que puedan fluir de Irán encuentren un cauce en la prensa de Occidente.

Las amenazas contra Irán de parte de Washington, Tel Aviv y Londres se suceden. Las sanciones dispuestas por el consejo de Seguridad de la ONU, con apoyo ruso y chino, agravan la tensión. En este cuadro las mentiras proferidas -¡a 65 años de producido el asesinato en masa de Hiroshima y Nagasaki!- cobran una densidad siniestra. No podemos olvidar la imagen de Colin Powell blandiendo una minúscula pieza mecánica ante el Consejo de Seguridad para “probar” la posesión por Irak de armas de destrucción masiva, prólogo del ataque del 2003.

Los elementos de la mentira suelen ser ridículamente endebles. Lo que les da peso es la masividad con que se difunden y la forma unívoca en que en el fondo se los interpreta desde unos medios de comunicación monopolizados por el sistema de concentración capitalista y orientados por políticas de inteligencia que atienden con sumo cuidado a las coordenadas generales que debe tener la información. Se puede disentir, se pueden elaborar informes que vayan contra la corriente, pero estos últimos son moscas blancas en el torrente de noticias y comentarios que van en el sentido que deben tener las cosas para el sistema vigente. La masa del público es aturdida o persuadida por esta vegetación selvática que todo lo invade y todo lo sofoca. Hace falta un intelecto muy alerta y una percepción crítica a toda prueba para resistir el alud.

Elaborarlos no es una empresa titánica, sin embargo. Es un esfuerzo de todos los días que apunte a complejizar las imágenes aproblemáticas y en blanco y negro que ofrece el discurso del Imperio en su multiplicidad de variantes. Es un desafío, pero no un desafío inabordable. Es también lo mejor que se puede hacer para servir a una memoria activa, haciendo de la historia no un balde lleno de hojarasca inutilizable, sino una fuente de inspiración para preparar el futuro.

 

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“Seamos realistas, enfrentemos los nuevos problemas con ideas nuevas”

08/08/2010 by maestro Deja un comentario

Vestido de guerrillero, de completo uniforme verdeolivo, Fidel leyó su “Mensaje a la Asamblea Nacional”. Lo hizo desde un podio pequeño, entre las dos alas de asientos que ocupan los miembros del Consejo de Estado, con su Presidente, Raúl Castro, en su puesto habitual. Más de 600 personas, entre diputados, periodistas e invitados, asistieron a esta sesión extraordinaria del Parlamento y son testigos de un hecho excepcional: el Comandante en Jefe se dirigió desde allí al Presidente Barack Obama, el único que puede evitar una confrontación nuclear de consecuencias devastadoras para la humanidad.

“Se están dando las condiciones para una guerra de dimensiones desproporcionadas contra Irán”. Las palabras sonaron tan fuertes como dramáticas las circunstancias que han llevado al líder de la Revolución a emplear días de estudio y reflexiones, siguiendo con lupa las noticias que van llegando del Golfo Pérsico y la península coreana.

Un hombre tendrá que tomar la decisión en solitario para el inicio de esta guerra: el presidente de Estados Unidos, dijo Fidel. “Con seguridad, por sus múltiples ocupaciones, no se ha dado cuenta todavía (del riesgo de una guerra nuclear). Pero sus asesores sí empiezan a comprenderlo”.

En el mismo instante que diera la orden, Obama “estaría ordenando la muerte instantánea no solo de cientos de millones de personas, entre ellas un incalculable número de habitantes de su propia patria, sino también de los tripulantes de todos los navíos de la flota de EEUU en los mares en torno a Irán. Simultáneamente, la conflagración estallaría en el Cercano y el Lejano Oriente y en toda Eurasia”.

Fidel expresó la convicción de que Obama es un Presidente con valores que pueden ser decisivos en la salvación del planeta. “Quiso el azar que en este instante preciso, el presidente de Estados Unidos sea un descendiente de africano y de blanco, de mahometano y cristiano. No dará (la orden) si se logra que tome conciencia de ello. Es lo que estamos haciendo aquí… Estamos haciendo una contribución a ese esfuerzo disuasivo”.

Y Fidel llegó hasta el Parlamento -lo dijo en el Mensaje-, porque está dispuesto “a rendir cuentas por estas palabras”.

OBAMA NO DA LA ORDEN SI LO PERSUADIMOS

El Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Ricardo Alarcón abrió la sesión a las preguntas de los diputados, apelando a la brevedad y agradeciendo, en nombre de todos, la presencia de Fidel. Para ajustarse él mismo a su solicitud, Alarcón solo retoma una frase del mensaje de Gerardo Hernández, uno de los Cinco cubanos presos en Estados Unidos que esta semana logró salir de la celda de castigo en la prisión de Victorville, California, un éxito de los movimientos de solidaridad: “Gracias, Comandante, por la alegría de escucharlo y verlo tan grande como siempre”.

La diputada Pura Avilés hizo la primera pregunta: ¿será capaz Barack Obama de dar la orden que inicie una guerra nuclear? “No -respondió Fidel-, si lo persuadimos.” Otro parlamentario, Pablo Odén Marichal reflexionó sobre la trascendencia evitar las guerras y para vencer las guerras -añadió-, solo es posible con las prácticas de la paz.

Fidel terció entonces para enfatizar sobre la importancia de dar la batalla mediática y política a nivel mundial. Obama “no daría la orden de ataque, si lo persuadimos, y en ese esfuerzo estamos muchos. Estamos haciendo una contribución a ese esfuerzo persuasivo”, reitera.

Por ejemplo, la Televisión Cubana estaba transmitiendo en vivo la sesión de la Asamblea por Cubavisión Internacional, además de los canales nacionales , y han sido invitados algunos de los más destacados periodistas de la televisión venezolana: Walter Martínez, Mario Silva, Vanessa Davis y el presidente de Telesur, Andrés Izarra. La primera media hora se transmitía en directo por CNN. “Las principales cadenas del mundo occidental, las que nos interesan que escuchen esto, están transmitiendo. Yo diría que cada hora, si se fuera a pagar como publicidad, ascendería por lo menos el costo mínimo a 100 millones de dólares”.

El Presidente Obama es hijo de dos civilizaciones. ¿Estaremos necesitando un diálogo de civilizaciones para impedir esta guerra?, preguntó Kenia Serrano. Fidel respondió con franqueza: “Disponemos de poco tiempo para los diálogos”.

Esto se logra si el mundo se mueve, y tenemos que hacer que el mundo se mueva. Le correspondió a Cuba intentar que este planeta se dirija a otra dirección que no sea la catástrofe nuclear. Fidel consideró que no es un mérito hacerlo, que lo importante es no quedarse callados frente a la posibilidad de que caigan esas bombas: “tenemos que actuar, y es lo que estamos haciendo”.

El dialogo de civilizaciones es una maravilla, enfatizó, pero no hay tiempo. No podemos esperar. “Si acaso un diálogo de muy pocas semanas, y claro, no es a tiros como se van a resolver estos problemas, pero espero que los hombres más capaces, serenos e inteligentes, den los primeros pasos… ¿Que va a pasar? Es el fin del imperio. Y ya las guerras no son los instrumentos para sostener imperios.”

Aseguró no tener la menor duda de que China está trabajando en esta dirección, porque está consciente de la situación, así como también los rusos, quienes están sufriendo un verdadero desastre en este momento debido al cambio climático, con un calor de 40 grados. “Lo veo, lo percibo, lo palpo y lo sé, además. Hablo de dos grandes potencias”, confirmó.

El Comandante en Jefe reconoció que los Estados Unidos han tenido diversos tipos de presidentes, y “Obama no es (Richard) Nixon, que era un cínico; ni (Ronald) Reagan, que era un ignorante. (James) Carter era un hombre decente y Franklin Roosevelt no hubiera tirado las dos bombas atómicas sobre Japón. Lo hizo (Harry) Truman cuando no hacía falta, pues los japoneses ya estaban derrotados”.

Fidel reveló que el poder que tienen las armas nucleares ahora, comparado con la capacidad destructiva de aquellas bombas, es muy superior. Son 450 000 veces más potentes. “¿Puede parecer poco?”, preguntó.

TRATEMOS DE VER LOS PROBLEMAS REALES

Yolanda Gómez pidió al líder de la Revolución un comentario sobre la situación de América Latina en medio de esta crisis. Fidel hizo un recuento de los antecedentes de este conflicto. Inicialmente vio con claridad que “la guerra se iba desatar, y partiendo de ese hecho ineludible, trataba de imaginarme quienes podrían librarse de la destrucción total inmediata”.

América Latina y el Caribe, del Río Bravo a la Patagonia, ni tiene armas ni amenaza a nadie. “Las Malvinas a lo mejor se ‘ganan’ una bomba, pero América Latina y una parte de África no tienen por qué… Allá donde está nuestra brigada médica, en Timor Leste, donde están los médicos cubanos, pienso que allí no caigan.”

Se discute todavía el efecto de la radioactividad, pero no hay dudas, aseguró, “que si hay guerra nuclear, regresaremos a la prehistoria”.

Se sabe que los Estados Unidos hicieron numerosas pruebas nucleares en el desierto de Nevada y produjo daños, pero no parecieron ser tan destructivas. “Recuerdo cuando Krushov hizo estallar una bomba de 20 megatones, y eso estuvo en el aire, hubo reactividad”, señaló también.

Cuando Fidel conversó con los especialistas del Centro de Investigaciones sobre la Economía Mundial (CIEM), “estaba en esa posición, viendo qué se podía hacer frente a esta situación tan difícil…” Les propuso un trabajo de “ciencia-ficción” a fin de que meditaran y analizaran durante cuatro horas diarias “sobre estos delicados asuntos”.

El propósito era responder a la pregunta de qué deben hacer los países de Nuestra América en caso de un desastre nuclear. “Y después seguí pensando y pensando: llegué a esta conclusión de la cual no tengo la más remota duda.”

Hoy no es esa la situación de hace aproximadamente un mes, cuando se reunió con los economistas. “El objetivo es más alto. Si hay guerra nuclear, pueden pasar a la prehistoria muchos de los conocimientos que hoy existen”, y más adelante añadió: “Seamos realistas frente al problema y no tratemos de enfocarlo con viejas ideas. Tratemos de ver los peligros reales, y pensar en enfoques nuevos del problema.”

TRES PREGUNTAS CRUCIALES

Fidel propuso concretar el análisis a partir de tres preguntas que él considera cruciales:

* ¿Cree alguien que el poderoso imperio retrocederá en la demanda de que los mercantes iraníes sean inspeccionados

* ¿Cree alguien que los iraníes, un pueblo de milenaria cultura mucho más relacionado con la muerte que nosotros, les faltará el valor que nosotros hemos tenido para resistir las exigencias de EEUU?

* ¿Tiene alguna solución para esta contradicción?

“Traten de responder estas preguntas”, invitó el Comandante en Jefe. “De ahí depende todo”.

El diputado Gerardo Hernández preguntó acerca de las posiciones de Rusia, China y la Unión Europea en el conflicto con Irán: “No quiero emitir juicios sobre las cosas que se hicieron bien o mal, lo que importa es lo que vayan a hacer ahora y sé que están realmente decididos a luchar para impedir la guerra. Y me parece muy bien eso”, respondió Fidel.

¿Cree que Israel puede ser persuadido para que no ataque a Irán?, intervino Reinier Garmendía. Fidel respondió categóricamente: “No”.

Después de escuchar en el plenario a Juan Miguel González, quien en nombre de su familia, pidió al Presidente Obama que impidiera esta guerra, habló Ofelia Ortega. Ella contó su experiencia para multiplicar mensajes sobre la causa de los Cinco y quiso saber qué proponía hacer el Comandante ante este nuevo peligro.

“Tú misma has señalado lo que hay que hacer”, le dijo Fidel: “Continuar con el máximo de energía, comunicándote con cuantas personas puedas y transmitiéndoles los mensajes”. Acerca de la fecha en que podrían ser liberados los Cinco cubanos presos en Estados Unidos, añadió que pensar en que van a salir en una semana es “demasiado poco tiempo; pero (pensar que será en), diciembre, es demasiado tiempo”.

“El mensaje que debe quedar muy claro es que hay que actuar, volcarse en esa tarea con urgencia y de manera creadora… No solo aprobar una declaración, sino pensar de manera novedosa cómo podemos sustituir a la maquinaria de desinformación del Imperio”, comentó Alarcón y recordó a los Cinco, que desde la prisión sostienen relaciones con miles de personas en el planeta.

“¿Cómo no vamos hacerlo nosotros, los que estamos en libertad? Como dice Silvio Rodríguez, se trata de poner amor en lo que hagamos.” Y pidió que esa fuera la conclusión de esta reunión. “No solo agradecerle a Fidel que haya venido, sino agradecerle que lleve un buen tiempo ya haciendo todo lo posible por evitar esta guerra. Nadie en este planeta está haciendo más por la salvación de la humanidad que el compañero Fidel”.

El Comandante en Jefe había preguntado en el transcurso de la audiencia por Yoerkis Sánchez, joven periodista y director de la revista Alma Mater, con dotes de poeta repentista. Fidel lo invitó a que dijera algo a la audiencia, pero Yoerkis le pidió unos minutos: “Estoy reflexionando sobre sus tres preguntas para responderle en verso”. Y como había prometido, antes de las conclusiones, comparte su punto de vista en décimas:

Esas armas del Imperio
sé que sí se enfilarán
pero el rollo con Irán
va a ser un rollo muy serio.
Vemos en el cementerio
a un Imperio con su cama
y hoy cuando Fidel nos llama
con firmes conocimientos
ya sobran los argumentos
para convencer a Obama.

Pero también hay que ver
si ese Obama Presidente
es ahora inteligente
y se deja convencer.
Él sí puede resolver
tamaña contradicción
él tiene la solución
pero debe apresurarse
y ser capaz de zafarse
de su propia trabazón.

Sonriendo todavía con la ocurrencia del muchacho, Fidel compartió noticias sobre el libro que acaba de publicar, La victoria estratégica, en plena producción editorial. Confirmó que una parte del libro se venderá en “cuc”, la moneda convertible cubana, para poder financiar la venta en moneda nacional, en una proporción de uno en divisas por cinco en moneda nacional.

“Ese libro necesita el complemento del otro, La contraofensiva estratégica. En estos días trabajé mucho, casi casi está… Hay tiempo para editar ese próximo libro y presentarlo. Como dije, me iba a quedar sin trabajo (después de esta sesión en el Parlamento). Pero lo más importante, la cumbre del esfuerzo que he venido haciendo, es esta asamblea”, dijo.

Anunció que este domingo se entrevistará con los periodistas venezolanos. Luego atenderá a otros visitantes, a quienes les hará las preguntas que hizo a los diputados cubanos. Tiene otros planes, tiene tiempo. Recomendó a todos pensar en estos temas y divulgar los versos del joven poeta, que quizás pueda hasta ganarse un premio literario -uno de esos por los que dan mucho dinero-. En broma añadió que cobre el premio y lo use rápido, pues después no va a valer nada. Se ríe. Saluda.

“Y más nada, compañeros.”

 

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Ante los bárbaros no se debe olvidar el pasado ni el presente y menos el futuro

01/08/2010 by maestro Deja un comentario

Ante las incursiones e invasiones en cualquier época no cabe olvido posible. La desmemoria sería equivalente al suicidio, la falta de resistencia heroica conllevaría a la larga a la sumisión, la explotación y la muerte en forma indigna y miserable. Desde épocas remotas hasta hoy los pueblos fuertes y ambiciosos, dirigidos por gobernantes ensoberbecidos por el poder, se han lanzado sobre otras tierras, guiados por una locación latina, elevada al rango de principio dominante, empleada por Bismarck: “Beati possidentes”, es decir “Felices los que poseen”, que significa que, para reivindicar con provecho un país o un derecho, primero hay que apoderarse de él.

¿Cuántos pueblos y cuántos millones de personas habrán sido sacrificados con sufrimientos y muertes espantosos a lo largo de la historia de la humanidad al conjuro del maleficio que entraña esta simple frase que tiene, sin embargo, tal carga de exterminio que, a pesar de sus consecuencias horrendas, uno se asombra con justeza de que aún se esgrima para amenazar y, finalmente, descargar sobre otros pueblos la violencia, la destrucción y la muerte más atroces?

Es que a pesar de los horrores y espantos sufridos durante la Primera Guerra Mundial del siglo XX, con un saldo de 9 millones de muertos, y la Segunda Guerra Mundial, con 36 millones de muertos, ello no sirvió para contener los instintos bestiales, y seres tarados y aviesos continuaron desatando guerras de menores proporciones, pero igualmente horrendas y cruentas, como las de Vietnam y Corea, y más recientemente las de Irak y Afganistán, con igual saldo de millones de personas inmoladas ante el altar del principio del despojo que adoran e idolatran con una fe ciega de egoísmo e impiedad: “Felices los que poseen”.

En el presente parecen inevitables confrontaciones bélicas contra Irán y Corea del Norte por parte de los Estados Unidos y sus aliados. En un mundo con tantos problemas vitales por resolver, parece que la insania sigue apoderándose de gobernantes que actúan con la irracionalidad de pacientes ingresados en manicomios. ¿Será posible que Obama traicione su lema de Yes, We can change”, haga apropiación indebida del Premio Nobel de la Paz por la promesa y esperanza de una etapa de paz verdadera, siga los pasos y se comporte en la práctica de las relaciones exteriores como George W. Bush, un tonto de capirote pero gran carnicero imperial?

Ante tales hechos, cabe afirmar que son los bárbaros de antes, idénticos a los de ahora, y similares a los del futuro, si la especie humana no cobra conciencia que ese espíritu voraz de conquista desenfrenada puede conducir a la extinción de la humanidad y a la desaparición de la civilización alcanzada durante milenios.

Sin embargo, a pesar de la locura que se apodera de los conquistadores en todas las épocas, parecen no haber aprendido las lecciones de la historia, que enseña con claridad meridiana que mientras más poderosos e imbatibles se consideraban los imperios y más alucinados por las victorias parecían sus gobernantes (faraones, reyes, zares, emperadores, gobernantes de los más diversas denominaciones) y las clases que representaban, fueron incapaces de contener la resistencia que día tras día se fue manifestando y acumulando, incluso durante siglos, hasta estallar magnífica e incontenible, hasta arrasarlos y llegar a convertirlos, desde su condición de dueños de medio mundo hasta simples países reducidos al estrecho marco de sus fronteras naturales o históricamente adquiridas. ¡Los bárbaros no han aprendido esta lección todavía!

Todo este preámbulo nos lleva a referirles algunas ideas de la obra titulada “ANTE LOS BÁRBAROS” (LOS ESTADOS UNIDOS Y LA GUERRA) y publicada con un subtítulo “EL YANKI: HE AHÍ EL ENEMIGO”, que lleva una introducción de su autor de fecha 1917.

Le edición publicada en 1932 por su autor José María Vergas Vila es la fuente de referencia para acercar a los lectores a ideas que reflejan realidades de América Latina y del mundo.

El autor fue el colombiano José María Vargas Vila (1860-1933). Fue periodista, crítico, novelista y político, cuyas obras literarias gozaron de gran notoriedad en su época, aunque con valoraciones contradictorias a causa de sus enfoques de asuntos controvertidos.

Vargas Vila y Martí fueron coetáneos, fueron amigos y fue recíproca la admiración entre ellos. Sobre Vargas Vila, Martí expresó criterios elogiosos como éstos:

“Yo no olvido que le mostré deseo de conversar un poco a la larga con Ud. y nuestro amigo Zumeta, mañana domingo, no es que los obligo, sino que no fue convite pasajero, y tendría de veras gusto en entrar de manos de Ud. en mis cuarenta y un años”. (27 de enero de 1894)

“Al pintar los méritos que Ud. cree ver en mí, sólo pintó los suyos: no traduce bien sino quien es capaz de crear lo que traduce: no se supone en los demás sino las virtudes que se llevan de sí.” (14 de marzo de 1894)

“Pero sí diremos el vehemente entusiasmo con que, sacados de sus asientos por ímpetu de amor, saludaron aquellos esclavos de América la peroración cadenciosa, inspirada, valentísima del colombiano José M. Vargas Vila, que cuenta sus días ya gloriosos por las batallas afamadas de su palabra y de su pluma en pro de la libertad, del poeta benévolo que veía en aquel banquete de la América entera “a la espera que ve partir a la gloria.” (1 de noviembre de 1892)

En su libro “ANTE LOS BÁRBAROS”, Vargas Vila refleja los acontecimientos derivados de la Guerra Hispano-Cubana-Norteamericana, primera guerra imperialista de la historia, según Lenin, de la Primera Mundial y de los acontecimientos ocurridos en los primeros decenios del siglo XX.

Sobre la guerra en Europa señala: “Es hora de los grandes carniceros…; los unos se encargan de devorar a aquellos que los otros empujan brutalmente al sacrificio; ellos se alimentan de cadáveres; cadáveres de hombres, y, cadáveres de pueblos; es la hora del festín; ¿quién consolará al Hombre sobre la Tierra, en esta hora de Dolor, en que todo, hasta las lágrimas, ha perdido su prestigio (…); el Horror, es como un ser vivo, que ha tomado formas, y, mutila a los hombres y decapita a los pueblos(…); en esa marea de pueblos, que se lanzan los unos contra los otros, para morir en un solo montón de ruinas y de escombros…¿quién osará hablar de algo que no sea la Muerte?”

“¿Quién dirá a la Europa en fuego, los dolores de la América Latina, asaltada y violada por un tropel de bárbaros no menos codiciosos, ni menos crueles, que aquellos, que a la voz implacable del destino, salieron de los silencios de la Selva Negra, con el designio de pillar y degollar el Mundo?”

“Washington, apuñala a Bolívar por la espalda, y roba sus tesoros; los yanquis se entregan al reparto y, al despojo de América Latina, y, el mundo ignora este reparto hecho por los piratas de Cartago, creyendo en la derrota de Roma; (…); el yanqui, ha escogido bien la hora; esta hora trágica y, crepuscular, en que nadie puede ir en ayuda de los pueblos que devoran; el yanqui, ha explotado la guerra europea, como si fuera una mina…ha engordado con la sangre que fecunda la Tierra; pueblo sin corazón, él, no tiene sino vientre; él, ha amonedado la sangre y las lágrimas de Europa, y, ha hecho de ese infortunio, su fortuna; (…); los mercaderes, se han hecho, merodeadores, y, aprovechando que los pueblos de Europa combaten, ellos roban; el monroísmo es la consigna de ellos; atracar, más que atacar a los pueblos débiles; esa es la consigna de la cobardía; ellos prendieron la guerra en México, creyendo poder pillar entre las llamas de ese incendio; retrocedieron asustados, cuando las hordas de Zapata y Pancho Villa, tan bárbaras como ellos, les salieron al encuentro (…); para vengarse de esa derrota de su codicia cayeron sobre Haití, la isla verde y oro, los sedujo como una joya caída de los cielos; desembarcaron allí, se declararon amos de esa democracia (…); los merodeadores, meditabundos sobre el carro de sus conquistas, vieron que la mitad de esa isla no era bastante a su codicia, y miraron desde la frontera, la franja esmeralda y luminosa, de valles y de montañas, la tierra próvida que se extiende hacia el mar, Santo Domingo, vieron que ella era tierra de promisión y de riqueza, y cayeron sobre ella.”

“Y, un día, llegarán hasta la pampa…si el tiempo no se encarga de probar que San Martín, murió sin herederos (…)”

¿Y, Chile? Su plutocracia autoritaria, no ha dado hasta hoy el Hombre de Estado, bastante perspicaz, para adivinar la trayectoria reservada al destino de su país (…)”

“El Brasil, amenazado directamente por la colonización alemana, apenas tiene tiempo de mirar con asombro, este cáncer que crece en sus entrañas, y, no ve o no quiere ver, la lenta invasión de los búfalos, que vienen de las riberas del Hudson, ese río paternal del Despojo y del Pillaje, los dos gemelos nacidos de su seno.”

“El Hombre o el Pueblo llamado a salvar la América en estos días aciagos de turbación y de perplejidad no aparece por ninguna parte.”

“Es en esta hora trágica y sin ejemplo, la que escojo para la publicación de este libro”.

“En plena guerra hispano-yanki, yo dije la inutilidad del sacrificio y denuncié que de la bella isla diputada (Cuba) no se haría nunca una nacionalidad independiente; y la Isla heroica, no hizo si no cambiar de Amo; el sacrificio de Martí, estéril fue, y, no tuvo el Héroe Soñador, otro triunfo, que la suprema derrota de verse convertido en piedra…y dicen que en las noches, su estatua llora, sobre la tierra esclava.”

“Yo anuncié la separación de Panamá (…); un puñado de colombianos, arrancó después a Colombia esa estrella de su escudo…y, esa estrella ha sido atraída fatalmente, hacia el sistema de las constelaciones del Norte.”

“Yo anuncié la conquista de Nicaragua, y la conquista fue.”

“Y yo, caí vencido con la libertad…los gritos de ese combate forman este libro; permanezco fiel a ellos…fiel a ese ideal de mi juventud y de mi edad madura, entro en la vejez abrazado a él…espero el triunfo lejano de ese Ideal; creo en ese triunfo, que mis ojos mortales no han de ver; esperar es la forma más bella de creer; yo he matado en mi la fe, pero no he matado la Esperanza…ella canta en mi corazón…”

“Yo espero; arrojo la semilla en el surco, y, espero el nacimiento del Sol, sobre los cielos remotos; desde el fondo de mi Soledad, yo saludo el levantar lejano de esa Aurora.”

“Así pintó Vargas Vila la desolación y el holocausto que siembró la guerra entre todos los pueblos en una contienda en que la ambición por el despojo iba derramando sangre como ríos o mares, y luego va describiendo las arremetidas de los Estados Unidos contra los países de América Latina y luego vaticina lo que ocurrirá también en los países del Oriente, cuando Europa se debilite. Ya tenían la conquista de las Filipinas durante la guerra hispano-yanki, luego se abalanzarían sobre otros pueblos de esa parte del mundo.

Ese cuadro apocalíptico de la invasión de los Estados Unidos en América Latina, continuó a través de la fuerza, la imposición de dictaduras militares, la extravasación de capitales, la imposición de políticas económicas y, naturalmente de invasiones de países determinados, durante todo el siglo XX.

Sólo empezó a revertirse esta situación en el caso de Cuba a partir de 1959, y a finales del siglo XX y principios del XXI, se ha iniciado un proceso de liberación e independencia en países de América Latina, que se corresponden con el sueño e ideal de Vargas Vila de ver un surgimiento esplendoroso de una aurora.

A pesar de que en esta época el poderío de los Estados Unidos es el más colosal en la historia, como todo imperio ha empezado a sufrir el deterioro político y moral ante la resistencia de gran parte de los pueblos del mundo, y este proceso liberador y antiimperialista no podrá ser refrenado o impedido ni por la fuerza ni por el engaño. Es el destino inexorable que ha destruido por dentro y por fuera a los grandes imperios de la historia. El futuro será el gran aliado del triunfo de los pueblos aún subyugados por un poder avasallador.

Como conclusión cabe recordar que los conquistadores no han tenido ni tendrán futuro en la historia de la humanidad.

Y en relación al pueblo norteamericano, que también debe hacer lo suyo para quitarse de arriba los ímpetus imperiales de sus gobernantes y clases dirigentes, cabe recordar la frase de José Martí, Héroe Nacional de Cuba: “Amamos a la patria de Lincoln, tanto como tememos a la patria de Cutting”.

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América Latina, crecimiento asimétrico

01/08/2010 by maestro Deja un comentario

El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronosticó que en 2010 la región crecerá un 4,8 %. Este organismo, que se ha caracterizado por sus agresivas directrices financieras contra los países del área, apuesta siempre por el incremento del PIB en detrimento de políticas sociales justas.

En el informe del FMI se destaca con gran revuelo el posible crecimiento de México que llegaría al 4,5 % después de la fuerte recesión del pasado año. Significativamente no refleja el aumento en espiral de los pobres en esa nación.

La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) prevé una progresión aún mayor para la región y la sitúa en 5,2%, encabezada por Brasil, México y Perú al que adjudica la cifra de 8%.

Para la CEPAL, ha sido fundamental el precio de las materias primas impulsado por las demandas de China e India, que las necesitan en función de sus desarrollos económicos. Entre los factores favorables también señala el repunte de las inversiones y del consumo.

El informe del organismo regional destaca efusivamente que “el auge de América Latina le permitió evadir la crisis europea (y la estadounidense) y crear seis millones de empleos a inicios de 2010”.

Como simple recordatorio se debe analizar que la región la componen 35 países y si Brasil y Argentina, por sólo citar dos casos, crearon en el período alrededor de 4 millones de empleos, para el resto las sumas son risibles en comparación con una población total estimada en 530 millones de personas, en su mayoría jóvenes que no encuentran trabajo.

Los niveles de pobreza afectan a 230 millones de personas, es decir, el 45,2% de toda la región. De éstas, unos 105 millones (19,8% de la población) se hallan en situación de pobreza extrema o indigencia, pues sobreviven con menos de un dólar al día. 

Mientras el FMI y la CEPAL ofrecen datos halagüeños, el director del Banco Mundial, Robert Zoellick, dijo esta semana en un encuentro sostenido en Ciudad de México, que la crisis económica de 2008 había empujado a la pobreza a 60 millones de personas en todo el mundo. De ellas, 10 millones se encuentran en América Latina. 

Además, el alto funcionario estadounidense del BM, señalado como uno de los defensores a ultranza de las políticas neoliberales, reconoció en su análisis que “la recuperación económica mundial es frágil e incierta”. 

Como reafirmación de las palabras de Zoellick, el secretario de Hacienda de México, Ernesto Cordero, enfatizó que la crisis de 1995 había dejado en el país 15 millones de pobres y que la actual incorporaba a casi otros 6 millones de mexicanos. 

Resulta muy engorroso obtener una cifra más o menos exacta de las personas que en Latinoamérica han entrado en esa categoría, y por tanto no se conoce a ciencia cierta si son 10 ó 20 millones los que han ido a engrosar esas filas. 

La propia CEPAL comprende la difícil situación existente y en otro informe realizado en coordinación con el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) señaló que hay 80 millones de niños en situación de pobreza y 17 millones de ellos en condiciones de pobreza extrema. 

Si tomamos como ejemplo Perú, al que tanto la CEPAL como el FMI asignan un destacado papel en América Latina con un 8% de crecimiento del PIB para este año, un informe de Oxfam (ONG británica), advierte de que los índices de pobreza y pobreza extrema se encuentran invariables en las zonas rurales del país, e incluso aumentaron de 59,8% en 2008 a 60,3% en 2009. 

El representante de Oxfam en Perú, Frank Boren, explicó que el crecimiento económico tan publicitado por el gobierno, favorece principalmente a las zonas urbanas y los indicadores oficiales del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) no toman en cuenta otras dimensiones de pobreza como la falta de acceso a los servicios básicos. Asimismo, un documento emitido por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), puntualiza que América Latina y el Caribe “conforman la región más desigual del mundo” y no sólo es alta, sino también muy persistente. 

El coordinador del Informe, Luís Felipe López, señaló que 10 de los 15 países más desiguales del mundo “pertenecen a esta región” y se necesitan “planes contra la pobreza y políticas específicas contra la desigualdad”. 

López significó que el acceso a la educación y a la salud pública podrían reducir esos índices. 

Resulta incongruente que el PIB sólo mida producciones materiales o de servicios sin compensar el bienestar social. 

El premio Nobel de economía Joseph Stiglitz, en una de sus conferencias recalcó que el PIB no es un buen instrumento de medida pues no calcula adecuadamente el bienestar en los diferentes países y las personas. 

Desde la fundación en 2005 los integrantes la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) han priorizado la atención esmerada a sus poblaciones en todos los servicios, incluidos la educación, la salud y la alimentación cuestiones que han incidido en la disminución de los índices de pobreza y desigualdades en sus territorios. 

Otros gobiernos de la región como Brasil, Argentina, Costa Rica y Uruguay también han realizado esfuerzos en esa misma línea que les han dado buenos resultados. 

Por tanto, además del crecimiento económico resulta imperioso tener políticas sociales que ayuden a las grandes mayorías latinoamericanas a salir del estado de pobreza y miseria que persiste en muchos de sus países.

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“Se te acabó el futuro, Obama “

21/07/2010 by maestro Deja un comentario

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

 

 

El primer presidente negro de la nación prometió cambio en el momento preciso en el cual ni un solo hombre, aunque estuviera dotado de los poderes comunicativos de Franklin Roosevelt, de la maestría política de Lyndon Johnson o de la descarada agilidad de Bill Clinton, podría cambiar la corriente que ha estado llevando a EE.UU. al desastre durante 30 años.

Este verano numerosos estadounidenses están atemorizados. Más de 100.000 se declaran en bancarrota cada mes. Tres millones de propietarios de casas enfrentan la ejecución hipotecaria este año. Hay que agregarlos a los 2,8 millones que la sufrieron en 2009, el primer año en el poder de Obama. Casi siete millones estuvieron sin trabajo el año pasado durante seis meses o más. Si se suma la gente que ha renunciado a la busca de trabajo, o los que tienen trabajo parcial, el total se acerca a los 20 millones.

La gente atemorizada es irracional. También lo son los racistas. Obama es objetivo de acusaciones demenciales. Un porcentaje considerable de estadounidenses cree que es socialista -una acusación tan ridícula como acusar al Arzobispo de Canterbury de ser un druida encubierto. Obama reverencia al sistema capitalista. Admira a los súper-depredadores de Wall Street que inundaron el tesoro de su campaña con millones de dólares. La horrenda catástrofe del Golfo de México provino directamente de la luz verde que él y su secretario del interior, Ken Salazar, dieron a BP.

No es culpa de Obama que durante 30 años la política de EE.UU. -bajo Reagan, los dos Bush y Bill Clinton- haya sido exportar permanentemente puestos de trabajo al Tercer Mundo. Los puestos de trabajo que los estadounidenses buscan ahora desesperadamente ya no están aquí, en su patria, y no volverán a estar. Están en China, Taiwán, Vietnam, India e Indonesia.

Ningún programa de estímulo, ni la entrega de dinero a contratistas del cemento para que arreglen baches en el sistema federal interestatal de carreteras, van a lograr que vuelvan esos puestos de trabajo. Trabajadores herramentistas altamente capacitados, los aristócratas del sector manufacturero, están asando hamburguesas -en el mejor de los casos- por 7,50 dólares por hora porque las corporaciones de EE.UU. enviaron sus puestos de trabajo a Guangzhou, con la aprobación de políticos del lobby del “libre comercio” cargados de dinero.

No es culpa de Obama que durante 30 años más y más dinero haya flotado a la punta de la pirámide social hasta que EE.UU. está volviendo a donde estaba en los años 80 del Siglo XIX, una nación de vagabundos y millonarios. No es culpa suya que cada ventaja tributaria, cada regulación, cada decisión judicial se orienten hacia las empresas y los ricos. El EE.UU. neoliberal fue conjurado con maligna vitalidad a mediados de los años setenta.

Pero es culpa de Obama que no lo haya comprendido que siempre, desde el primer momento, halagó a los estadounidenses con apologías a su grandeza, sin advertir adecuadamente sobre la corrupción política y corporativa que estaba destruyendo EE.UU. y la resistencia que enfrentaría si luchara realmente contra las componendas prevalecientes que estaban destruyendo EE.UU. Les ofreció un viaje gratuito y fácil hacia un futuro mejor, y ahora ven que era una promesa vacía.

También es culpa de Obama que, como comunicador, no pueda movilizar e inspirar a la nación alejándola de sus temores. Desde sus primeros años aprendió a no ser excitable, a no ser un hombre negro airado que pudiera alarmar a sus amigos blancos en Harvard y a sus posteriores benefactores corporativos. El autocontrol fue su pasaporte para los guardianes del sistema, desesperados por encontrar un líder simbólico que restaurara la credibilidad de EE.UU. en el mundo después de los desastres de la era de Bush. Es demasiado distante.

De modo que ahora los estadounidenses han perdido confianza en él en cantidades crecientes. Por primera vez las evaluaciones negativas en los sondeos sobrepasan las positivas. Ya no cuenta con confianza. Su apoyo baja a un 40%. La maleabilidad que le permitió adular al mismo tiempo a los mandamases corporativos y a los obreros parece ahora el más insulso oportunismo. La promesa casual en la campaña de eliminar a al-Qaida en Afganistán se convierte ahora en una desastrosa campaña vista con consternación por la mayoría de los estadounidenses.

Los sondeos auguran el desastre. Ahora parece que es posible que los republicanos puedan no sólo recapturar la Cámara sino, concebiblemente, también el Senado. El humor público es tan contrario que aunque los sondeos muestran que los votantes piensan que es posible que los demócratas tengan mejores soluciones para la economía que los republicanos, votarán contra los demócratas en ejercicio en las elecciones a mitad de período en el otoño próximo. Simplemente quieren echar a los holgazanes.

Obama ha buscado a Bill Clinton para que lo aconseje en esta hora desesperada. Si Clinton es franco, recordará a Obama que sus propias esperanzas de un primer período progresista fueron destruidas por el fracaso de su reforma del sistema de salud en la primavera de 1993. Al llegar agosto de ese año, importó a un republicano, David Gergen, para que dirigiera la Casa Blanca.

Obama tuvo su oportunidad el año pasado, cuando habría podido convertir los puestos de trabajo y la reforma financiera en sus objetivos primordiales. Es lo que esperaban los estadounidenses. En vez de ello, hipnotizado por consejeros económicos que eran engendros de los bancos, se lanzó al Mar de los Sargazos de la “reforma del sistema de salud”, desperdició la mayor parte de un año, y terminó con algo que no satisface a nadie.

¿Qué puede salvar ahora a Obama? Cuesta identificar una esperanza a la que se pueda aferrar. Es demasiado pronto para decirlo, pero como dijo Janet Leigh a Orson Welles en Sed de mal: “se te acabó el futuro”.

Alexander Cockburn. Periodista, co-director del bimensual CounterPunch y del sitio internet homónimo (www.counterpunch.org).

Fuente: http://www.counterpunch.org/cockburn07162010.html

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Obama cedió ante Wall Street, la reforma financiera no fija límites

21/07/2010 by maestro Deja un comentario

Frente a la celebración de la Casa Blanca y el liderazgo demócrata en el Congreso por la aprobación de la reforma financiera, tal vez lo más revelador es que, en lugar de luto en Wall Street, no hubo ninguna señal de alarma ni de derrota.

De hecho, el mismo día que se aprobó la reforma, la Comisión de Valores (SEC), la agencia gubernamental reguladora de Wall Street, impuso la multa más grande -550 millones de dólares- en la historia a un banco de inversiones, la poderosa Goldman Sachs, a raíz de acusaciones civiles de que engañó a clientes para invertir en valores respaldados por hipotecas que la propia Goldman apostó a que fracasarían, ganándose, junto con su socio Paulson & Co, mil millones de dólares. Ese tipo de valores tóxicos fueron los que ayudaron a detonar la peor crisis en más de 70 años.

Al anunciarse la sanción, las acciones de Goldman subieron de 140 a 152.60 dólares. Paga una multa por 550 millones (equivalente a 15 días de ganancias durante 2009), pero el valor de sus acciones se eleva a un total de 800 millones el mismo día.

Críticos señalan que a empresas del tamaño de Goldman no les preocupa pagar esas sanciones y tampoco las implicaciones de la reforma financiera, pues lo entienden como parte de los costos de hacer negocio.

Sin embargo, el presidente Barack Obama celebró ayer la aprobación de la reforma: con ésta nunca jamás se pedirá al pueblo estadounidense pagar la cuenta por los errores de Wall Street. No habrá más rescates financiados por los contribuyentes. Punto. Pero algunos lo dudan.

El pueblo estadounidense continuará pagando la cuenta por los errores de los bancos más grandes de Wall Street, porque la legislación no hace nada para reducir el poder económico y político de esos gigantes, afirmó Robert Reich, ex secretario de Trabajo durante la presidencia de Bill Clinton y profesor de políticas públicas en la Universidad de California en Berkeley. “No impone un límite sobre su tamaño, no resucita la ley Glass-Steagall, que alguna vez separaba la banca (normal) comercial de la banca (de casino) de inversiones. En corto, no hace nada para cambiar la estructura básica (de los bancos). Y por esa razón otorga una póliza de seguro federal contra el fracaso a los bancos más pequeños -agregando así a su poder económico y político en el futuro”, escribió en su blog.

Reich y otros insisten en que mientras no se limite el tamaño y poder de los bancos más grandes, algo que no hace esta modificación, permanece en su lugar un chantaje resumido en la frase demasiado grande para fracasar -o sea, un gobierno no puede permitir el fracaso de empresas financieras gigantescas por su impacto devastador en la economía, justo lo que obligó a su rescate por el gobierno federal.

A la vez, economistas como el premio Nobel Paul Krugman argumentaban que la reforma financiera tenía que incluir la conformación de una agencia federal independiente de protección al consumidor en el sector financiero, lo que Obama inicialmente integró a la propuesta, pero que no sobrevivió como tal en la norma aprobada (en su lugar se crea una agencia para esa tarea dentro de la Reserva Federal, algo que los críticos dudan podrá cumplir con esa misión).

El economista Doug Henwood, editor de Left business observer y experto en Wall Street, comentó a La Jornada: sería una exageración decir que la reforma es nada, pero también llamarla transformación mayor del paisaje financiero. Señaló: aunque la legislación cambiara a cierto grado la forma en que Wall Street hace negocios, los banqueros lograron que se descartaran las peores amenazas para ellos, y los analistas de valores calculan que el efecto sobre las ganancias será menor a 10 por ciento del total.

Al reportarse ayer la aprobación de la reforma, se notó que sólo un demócrata en la cámara alta votó en contra (tres republicanos se sumaron para superar los 60 sufragios necesarios para asegurar la aprobación de la enmienda). Ese fue el senador liberal Russ Feingold, de Wisconsin. Pocos reprodujeron su explicación: las prácticas imprudentes de Wall Street detonaron la peor recesión desde la Gran Depresión y dejaron con la cuenta a millones de estadounidenses. A pesar de estos eventos cataclísmicos, Washington cedió de nuevo ante Wall Street en asuntos claves y elaboró una legislación que fracasa en proteger al pueblo estadounidense del dolor de otro desastre económico.

Triunfo político

Pero aún con todas las críticas a los límites de la reforma en sí, no cabe duda de que la aprobación de la reforma es un triunfo político de primera magnitud para Obama.

Él y su equipo enfrentaron una formidable oposición: el sector financiero gastó casi 600 millones de dólares en cabildeo para diluir la reforma y buscar descarrilar aspectos, y ganó en algunos frentes, mientras los republicanos se mantuvieron unidos en intentar bloquear cada paso (sólo tres de sus filas votaron en favor al final). Sí lograron diluir y anular propuestas claves, pero ahora Obama y algunos demócratas usarán el triunfo en el ámbito político y electoral.

Al promulgar la ley -la semana próxima-, Obama y los demócratas reiterarán que esa modificación es la más ambiciosa para el sector financiero en décadas. Algunos ya la comparan con iniciativas de los tiempos de Franklin Roosevelt. También intentarán emplear el logro para vincularse con la ira popular contra los banqueros.

De hecho, es su tercer triunfo legislativo en su agenda política en los últimos 18 meses, después del paquete de estímulo económico por 787 mil millones de dólares el año pasado y la recién promulgada reforma de salud, que de alguna manera otorgó un seguro mínimo de salud a 32 millones de personas.

Pero a pesar de todos estos logros, encuestas recientes continúan registrando frustración entre el electorado con el gobierno de Obama, lo cual tiene que ver con las tasas elevadas de desempleo y pesimismo en las perspectivas económicas. Todo ello nutre los pronósticos de posibles derrotas en las elecciones legislativas de noviembre para el partido del presidente, que podría acabar con el control demócrata de parte y tal vez todo el Congreso, lo cual tendría consecuencias dramáticas para la segunda parte del mandato presidencial de Obama.

 

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¿POR QUÉ DESEMBARCAN LOS MARINES EN COSTA RICA?

21/07/2010 by maestro Deja un comentario

Con los votos del oficialista Partido Liberación Nacional (PLN), el Movimiento Libertario y el diputado evangélico del partido Renovación Costarricense, Justo Orozco, el pasado 1º de Julio el Congreso de Costa Rica autorizó el ingreso a ese país de 46 buques de guerra de la Armada de los Estados Unidos, 200 helicópteros y aviones de combate, y 7.000 marines.

Si bien la multiplicidad de versiones encontradas no permiten ver con claridad el origen de esta decisión, la escasa evidencia disponible parece señalar que fue Washington quien solicitó la internación de las tropas.

Es sumamente llamativo el silencio de la prensa de Estados Unidos sobre el tema y la ausencia de cualquier referencia explícita a esta autorización en los boletines de prensa diarios de los departamentos de Estado y de Defensa, todo lo cual alimenta la sospecha de que fue la Casa Blanca la que tomó la iniciativa favorablemente acogida por el Congreso costarricense y para la cual exigió la mayor discreción.

Lo que se le comunicó al país centroamericano fue que la situación imperante en México había forzado a los cárteles de la droga a modificar sus rutas tradicionales de aproximación e ingreso a Estados Unidos y que para desbaratar esa maniobra era preciso garantizar el despliegue de un sólido contingente de fuerzas militares en el istmo centroamericano, condición sine qua non para librar una efectiva batalla en contra del narcotráfico.

Como era previsible, el gobierno de la Presidenta Laura Chinchilla – estrechamente vinculada a lo largo de muchos años con la USAID, nada menos- brindó todo su apoyo y el de sus parlamentarios para responder obedientemente a la requisitoria de Washington.

A nadie sorprende la apelación al pretexto del narcotráfico pues es el que corrientemente utiliza Washington-a falta de otros, como los que brindara el terremoto en Haití- para justificar la intrusión del personal militar estadounidense en los países de Nuestra América.

No obstante, conspira contra la credibilidad de este argumento el hecho que sean precisamente los países caracterizados por una fuerte presencia militar de Estados Unidos quienes sobresalen por su producción y comercialización de narcóticos.

Tal como quedó demostrado en El Lado Oscuro del Imperio.

La Violación de los Derechos Humanos por Estados Unidos, fuentes inobjetables de las Naciones Unidas (la UNODOC, la Oficina de la ONU contra la Droga y el Crimen) demuestran con estadísticas abrumadoras que desde que las tropas de Estados Unidos se instalaron en Afganistán se produjeron grandes avances en la producción y exportación de opio y la fabricación de heroína, a la vez que en Colombia la presencia estadounidense no fue óbice (sino todo lo contrario) para que se registrase una notable expansión de los cultivos de coca. [1]

Todo esto no debería causar sorpresa alguna, por varias razones.

Una de ellas es que el país que se arroga el derecho a combatir el narcotráfico en todo el mundo demuestra una incapacidad tan asombrosa como sospechosa para hacer lo propio dentro de sus fronteras, desde desmontar las redes que vinculan a las mafias del narco con las autoridades, las policías y los jueces locales y estaduales que hacen posible el negocio de la droga hasta implementar una campaña mínimamente significativa para contener la adicción y recuperar a los adictos.

Nada sorprendente, insistimos, por cuanto el narcotráfico mueve una cifra que se empina por encima de los 400.000 millones de dólares, anuales, que luego son convenientemente lavados en los numerosos paraísos fiscales que los principales países capitalistas han establecido a lo largo y a lo ancho del planeta (comenzando por Estados Unidos y Europa) para ser luego introducidos al sistema bancario oficial y, de ese modo, fortalecer los negocios del capital financiero.

Por otra parte, la debilidad e inconsistencia de este pretexto, el de la lucha contra el narcotráfico, se tornan más evidentes cuando se aprende que Estados Unidos es el primer productor mundial de marihuana, lo que según un estudio de la Fundación Drug Science, reporta a ese país una suma superior a los 35.000 millones de dólares, cifra que supera el valor combinado de la producción de trigo y maíz. [2]

Tercero y último: ¿Cómo subestimar la importancia que tienen el control y la administración del negocio de los narcóticos para sostener la dominación imperialista en las provincias exteriores del imperio?

¿No fue acaso Gran Bretaña quien reintrodujo el opio en China (droga que había sido prohibida por el emperador Yongzheng debido a los perjuicios que ocasionaba a su población) cuyo consumo masivo promovido por los británicos sirvió para equilibrar sus déficits de balanza comercial con el celeste imperio?

Para impulsar esa adicción entre los chinos, británicos y portugueses libraron dos guerras, entre 1839 y 1842 y 1856 y 1860, a resultas de las cuales establecieron dos cabeceras de playa para organizar el tráfico del opio en toda la China: una en Hong Kong, bajo control inglés, y otra en Macao, dominada por los portugueses.

¿Por qué tendríamos hoy que pensar que Estados Unidos, hijo putativo del imperio británico, habría de ser movido por otros intereses cuando declara, de la boca para afuera, la guerra al narcotráfico?

¿No resulta acaso funcional a sus intereses tener una América Latina caracterizada por la proliferación de estados fallidos – carcomidos por la corrupción que genera el tráfico de estupefacientes y sus secuelas: desintegración social, mafias, paramilitares, etcétera- e incapaces por eso mismo de ofrecer la menor resistencia a los designios imperiales?

El permiso concedido por el Congreso de Costa Rica se extiende por seis meses, a partir del 1º de Julio del corriente año.

No obstante, esta concesión, que se materializa en el contexto de la Iniciativa Mérida (que abarca a México y Centroamérica) es un proyecto que tiene metas pero no plazos, por lo cual la probabilidad de que las tropas usamericanas salgan de Costa Rica a fines de este año y retornen a sus cuarteles en la metrópolis es prácticamente cero.

Además, la experiencia internacional enseña que tanto en Europa como en Japón las tropas que Estados Unidos estacionara allí después de la Segunda Guerra Mundial por unos pocos años, extendidos luego con el pretexto de la Guerra Fría, ya llevan en esas locaciones más de 65 sin que sus jefes den las menores muestras de aburrimiento o deseos de regresar a casa.

En Okinawa, la repulsa generalizada de la población local contra los ocupantes yankis -que, amparados en su inmunidad, matan, violan y roban a su antojo- no fue suficiente para forzar el desmantelamiento de la base norteamericana.

De paso, este incidente subraya la valentía y eficacia del gobierno de Rafael Correa que sí logró la salida de las tropas norteamericanas de la base de Manta.

Y en caso de que hubiera un clamor popular exigiendo re-editar tan insólita ocurrencia en Costa Rica, un par de operaciones criminales de esas que la CIA sabe montar muy bien harían que ese pedido se revirtiese instantáneamente, sobre todo con un gobierno como el de Laura Chinchilla que se desvive por demostrar su incondicional sumisión a los dictados del imperio.

Al igual que lo establecido en el Tratado Obama-Uribe mediante el cual Colombia le cede inicialmente el uso de siete bases militares a Estados Unidos, en el caso que nos ocupa el personal militar de este país gozará de total inmunidad ante la justicia costarricense, y sus integrantes podrán entrar y salir de Costa Rica a su entera voluntad, circular por todo el territorio nacional vistiendo sus uniformes y portando sus pertrechos y armamentos de combate.

Con esta decisión la soberanía de Costa Rica no sólo es humillada sino que llega a los límites del ridículo para un país que, en 1948, abolió sus fuerzas armadas y que, en gran medida gracias a eso, pudo desarrollar una política social de avanzada en el deprimente contexto regional centroamericano porque el gendarme oligárquico había sido desbandado.

En lo que hace al armamento, la autorización del Congreso permite el ingreso de guardacostas y pequeños navíos pero también de otros como el portaaviones de última generación MakinIsland, botado en Agosto del 2006 y dotado de capacidad para albergar a 102 oficiales y1.449 marines, pudiendo transportar 42 helicópteros CH-46, cinco aviones AV-8B Harrier y seis helicópteros Blackhawks.

Aparte de eso la legislación aprobada extiende su permiso para naves como el USS Freedom, botado en el 2008, con capacidad para combatir a submarinos e internarse en aguas poco profundas.

El permiso se extiende también a otros navíos, tipo catamarán, un buque hospital y vehículos varios de reconocimiento con capacidad para transportarse tanto por mar como por tierra.

Armamentos y pertrechos que, en síntesis, de poco y nada sirvan para combatir al narcotráfico, en el dudoso caso de que esa sea la voluntad de los ocupantes. Es más que evidente que su objetivo es otro.

El portaviones Makin Island (Ojo, es sólo para combatir al narcotráfico, no piensen mal)

Esta iniciativa del gobierno norteamericano hay que situarla en el contexto de la creciente militarización de la política exterior de los Estados Unidos, cuyas expresiones más importantes en el marco latinoamericano han sido, hasta ahora, la reactivación de la Cuarta Flota, la firma del tratado Obama-Uribe, la de facto ocupación militar de Haití, la construcción del muro de la vergüenza entre México y Estados Unidos, el golpe de estado en Honduras y la posterior legitimación del fraude electoral que elevó a Porfirio Lobo a la presidencia, la concesión de nuevas bases militares por el gobierno reaccionario de Panamá, a todo lo cual se le agrega ahora el desembarco de los marines en Costa Rica.

Por supuesto, todo lo anterior articulado con el mantenimiento del bloqueo y acoso a la Revolución Cubana y el permanente hostigamiento a Venezuela, Bolivia y Ecuador.

En el plano internacional el desembarco de los marines norteamericanos en Costa Rica debe ser interpretado en el marco de la inminente guerra contra Irán y la grotesca provocación a Corea del Norte, sobre cuyas gravísimas consecuencias hace tiempo viene advirtiendo en sus Reflexiones el Comandante Fidel Castro Ruz.

En conclusión, el imperio avanza en la militarización de la región y en los preparativos para una aventura militar de proporciones globales.

Si la agresión a Irán finalmente llegara a consumarse, como autorizarían a pronosticar los aprontes vistos en estos últimos días, la gravísima situación internacional resultante impulsaría a los Estados Unidos a procurar garantizar a cualquier precio el control absoluto y sin fisuras de lo que sus estrategas geopolíticos denominan la gran isla americana, un enorme continente que se extiende desde Alaska a Tierra del Fuego, separado tanto de la masa terrestre eurasiática como de África y que según ellos desempeña un papel fundamental para la seguridad nacional norteamericana.

Esa es la razón de fondo por la cual se ha venido produciendo, preventivamente, la desorbitada militarización de la política exterior estadounidense.

Es ridículo que se pretenda convencer a nuestros pueblos que la veintena de bases militares establecidas en Centro y Sudamérica y en el Caribe, a las que ahora se suma el desembarco en Costa Rica, y la activación de la Cuarta Flota tienen por objetivo combatir al narcotráfico.

Cómo lo enseña la experiencia, a éste no se lo combate con una estrategia militar sino con una política social, que Estados Unidos no aplica dentro de sus fronteras ni permite que se lo haga afuera gracias a la enorme influencia que el FMI y el Banco Mundial tienen sobre países vulnerables y endeudados.

La experiencia antes de Colombia y ahora de México (¡con sus más 26.000 muertos desde que el presidente Felipe Calderón declarase su Guerra al Narcotráfico) atestiguan que la solución al problema no pasa por los marines, portaviones, submarinos y helicópteros artillados sino por la creación de una sociedad justa y solidaria, algo que es incompatible con la lógica del capitalismo y repugnante para los intereses fundamentales del imperio.

En síntesis: el desembarco de los marines en Costa Rica tiene por objetivo reforzar la dominación norteamericana en la región, derrocar por diversos métodos a los gobiernos considerados enemigos (Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador), debilitar aún más a los vacilantes y ambivalentes gobiernos de la centro-izquierda y fortalecer a la derecha que se ha hecho fuerte en el litoral del Pacífico (Chile, Perú, Colombia, Panamá, Costa Rica, Honduras y México), reordenando de ese modo el patio trasero del imperio para así tener las manos libres y la retaguardia asegurada para salir a reafirmar la prepotencia imperial guerreando en otras latitudes.

[1] Cf. Atilio A. Boron y Andrea Vlahusic, El Lado Oscuro del Imperio. La Violación de los Derechos Humanos por Estados Unidos (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2009), pg. 73.

 

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