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Wikileaks desata un terremoto con la mayor filtración de la historia: los secretos del Imperio al descubierto

28/11/2010 by maestro Deja un comentario

Se trata de más de 250.000 mensajes del Departamento de Estado de los EEUU, dirigidos a su personal diplomático y de inteligencia en todo el mundo, especialmente en aquellos rincones del planeta considerados de especial interés por la política imperial de los EEUU. Aunque era algo ya sobradamente sabido y, en otras ocasiones, han salido a la luz documentos, filtrados o desclasificados, que lo han demostrado sobradamente, el carácter imperial, injerecista, autoritario, antidemocrático y cuasifascista de este país para con la política internacional, queda ahora al descubierto en toda su magnitud. El escándalo mundial no ha hecho más que comenzar.

Putin, autoritario y machista. Las fiestas salvajes de Berlusconi. Estrecho seguimiento de Sarkozy. Los movimientos para bloquear a Irán. El juego en torno a China. Los esfuerzos para aislar y derrocar a Chávez. La injerencia de EEUU en toda América Latina. La influencia en el golpe de estado en Honduras. Erdogan seguido de cerca por sus políticas “islamistas”. La presión de algunos países árabaes para actuar contra Irán. Espiados el secretario general de la NNUU, y los principales funcionarios de la organización. Todo esto y mucho más, es lo que ha revelado esta tarde Wikileaks.

Y, por lo que parece, la “fiesta”, como decimos, no ha hecho más que empezar. Ya veremos como se van desarrollando los acontecimientos, pero, sin duda, vienen tiempos revueltos en la diplomacia internacional, unos tiempos de los que EEUU y sus aliados no parecen que vayan a salir muy bien parados…

Kaos. Internacional


LA FILTRACIÓN MÁS IMPORTANTE DE LA HISTORIA Wikileaks descubre la política exterior de EEUU

NUEVA YORK, 28 Nov. (EUROPA PRESS) –

Wikileaks ha vuelto a sacudir a la comunidad internacional con una nueva y masiva filtración de más de un cuarto de millón de documentos de la diplomacia estadounidense que describen en términos francos a los principales líderes internacionales y revelan graves irregularidades cometidas por el Departamento de Estado norteamericano, que habría ordenado espiar a los principales responsables de Naciones Unidas, entre otras informaciones reveladas por la organización dirigida por Julian Assange.

El Pentágono y el Departamento de Estado han reaccionado airadamente ante la publicación de los cables, y ha calificado de “irresponsable” la filtración, por “poner vidas en peligro”. Wikileaks ha desatendido las advertencias formuladas en este sentido por los abogados de la cartera dirigida por Hillary Clinton y ha garantizado a lo largo de este domingo la divulgación de los documentos, a pesar de haber sufrido un ataque cibernético que ha dejado su web (www.wikileaks.org) inutilizada durante horas.

Como sucedió en anteriores filtraciones, los documentos han sido divulgados simultáneamente a través de diversos medios internacionales; en este caso ‘Der Spiegel’ (Alemania), junto con ‘El País’ (España), ‘Le Monde’ (Francia), ‘The Guardian’ (Reino Unido) y ‘New York Times’ (Estados Unidos).

ESPIONAJE EN LA o nU

Los documentos revelan una serie de “directivas humanas de inteligencia”, bien ordenadas por Clinton o por su predecesora, Condoleezza Rice, por los que se ordena a los diplomáticos estadounidenses que obtengan información de “instalaciones militares, vehículos empleados por líderes políticos, e incluso muestras de ADN huellas dactilares”, cita ‘The Guardian’.

Particularmente una de estas directivas tiene como objetivo “a la cúpula de Naciones Unidas”. Los diplomáticos estadounidenses debían, en virtud de esa orden, obtener especificaciones técnicas de los sistemas de telecomunicaciones empleados por los principales responsables de la o nU, así como sus redes privadas –contraseñas incluidas– para el intercambio de información personal.

RETRATOS DE LIDERAZGO

Las informaciones clasificadas destacan el acercamiento entre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y Asia en detrimento de la Unión Europea, a la que considera un actor “en segundo plano” del escenario internacional, según recoge el número de mañana del magacín alemán ‘Der Spiegel’, filtrado esta tarde en internet y recogido por un buen número de medios internacionales.

Estos documentos equiparan al presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, con el dictador nazi Adolf Hitler, consideran que la canciller alemana Angela Merkel tiene carácter de “teflón” y describen al presidente afgano, Hamid Karzai, como un “completo paranoico”.

Además, otras citas de los documentos mencionan que Obama prefiere estrechar las relaciones con Asia. El presidente estadounidense “no demuestra ningún tipo de conexión emocional con Europa” y concibe el mundo como “enfrentamiento entre dos superpotencias” en el que “la Unión Europea ostenta un segundo plano”. El presidente galo, Nicolas Sarkozy, es calificado por ejemplo, como “el emperador desnudo”.

En lo que a Italia se refiere, los documentos describen las “salvajes” fiestas del primer ministro Silvio Berlusconi, cuyas relaciones con el líder libio Muamar El Gadafi y con el primer ministro ruso Vladimir Putin (al que describen como “un macho alfa”) provocan malestar en Washington.

En el contexto de las relaciones internacionales, los documentos revelan que Estados Unidos empleo a los prisioneros de Guantánamo como “moneda de cambio” en las conversaciones diplomáticas o que Washington ha sido objeto de ataques cibernéticos procedentes de China desde hace ocho años –y que Pekín ordenó la contratación de ‘hackers’ nacionales para emprender un asalto pirata sobre la compañía Google–.

TERRORISMO Y TENSIÓN EN ASIA

En lo que a la lucha contra el terrorismo se refiere, destacan que la principal fuente de financiación de la red terrorista Al Qaeda siguen siendo mecenas de Arabia Saudí y de Qatar, un país que se ha acobardado a la hora de contener el terrorismo por miedo a parecer alineado con Estados Unidos.

En Yemen, el Gobierno ha asumido la responsabilidad de ataques secretos estadounidenses contra la rama local de Al Qaeda, según una conversación secreta entre el presidente Ali Abdulá Salé y el entonces comandante estadounidense en Oriente Próximo, el general David Petraeus, quien recibió garantías de que el Parlamento de Yemen no conocerá la verdadera naturaleza de los bombardeos. “Les diremos (a los diputados) que las bombas son nuestras y no vuestras”, aseguró el dirigente yemení.

Además, los documentos también examinan la situación en Corea del Norte y Afganistán. En caso de Pyongyang, revelan conversaciones secretas entre diplomáticos estadounidenses y surcoreanos sobre la posibilidad de que el régimen comunista colapse “por problemas económicos” y “una crisis de sucesión” en el momento en el que el líder del país, Kim Jong Il, ceda el poder.

Sobre Afganistán, al margen de la “paranoia” exhibida por Karzai, se revela que el vicepresidente afgano, Ahmed Zia Masud, sacó de Afganistán 52 millones de dólares sin declarar, en un sólo viaje a Emiratos Árabes.

En el caso de Irán, en última instancia, los cables destacan los esfuerzos estadounidenses para convencer a Arabia Saudí de que una ofensiva militar contra Irán sólo retrasaría unos pocos años los esfuerzos de la República Islámica para obtener un arma nuclear.

CONDENA DE WASHINGTON

El portavoz del Departamento de Estado, P.J. Crowley, ha rechazado categóricamente que los diplomáticos estadounidenses sean empleados como espías. “Los diplomáticos son sólo eso: diplomáticos”, aseguró Crowley a ‘The Guardian’. “No se involucran en actividades de inteligencia. Representan a nuestro país en todo el mundo y mantienen un contacto transparente con otros gobiernos, y lo trasladan a casa. Es lo que han hecho durante cientos de años”, aseguró.

La Casa Blanca ha condenado igualmente la filtración de unos cables que “podrían afectar negativamente las discusiones privadas con los Gobiernos extranjeros y líderes de oposición”. “Cuando estas conversaciones aparecen impresas, atentan profundamente no sólo contra nuestros intereses políticos internacionales, sino con los de nuestros aliados y amigos de todo el mundo”, declaró el portavoz de Obama, Robert Gibbs.

En última instancia, el Pentágono ha advertido de que, para evitar que se repita este “lamentable incidente”, se han puesto en marcha una serie de medidas para evitar la descarga de estos documentos clasificados a memorias USB, entre otros formatos portátiles, hizo saber el portavoz Brian Whitman.


Especial filtración en el diario El País:

http://www.elpais.com/documentossecretos/

La mayor filtración de la historia deja al descubierto los secretos de la política exterior de EE UU

EL PAÍS desvela los documentos de Wikileaks.- Putin, autoritario y machista.- Las fiestas salvajes de Berlusconi.- Estrecho seguimiento de Sarkozy.- Los movimientos para bloquear a Irán.- El juego en torno a China.- Los esfuerzos para aislar a Chávez

VICENTE JIMÉNEZ / ANTONIO CAÑO – Madrid – 28/11/2010

EL PAÍS, en colaboración con otros diarios de Europa y Estados Unidos, revela a partir de hoy el contenido de la mayor filtración de documentos secretos a la que jamás se haya tenido acceso en toda la historia. Se trata de una colección de más de 250.000 mensajes del Departamento de Estado de Estados Unidos, obtenidos por la página digital Wikileaks, en los que se descubren episodios inéditos ocurridos en los puntos más conflictivos del mundo, así como otros muchos sucesos y datos de gran relevancia que desnudan por completo la política exterior norteamericana, sacan a la luz sus mecanismos y sus fuentes, dejan en evidencia sus debilidades y obsesiones, y en conjunto facilitan la comprensión por parte de los ciudadanos de las circunstancias en las que se desarrolla el lado oscuro de las relaciones internacionales.

Estos documentos recogen comentarios e informes elaborados por funcionarios estadounidenses, con un lenguaje muy franco, sobre personalidades de todo mundo, desvelan los contenidos de entrevistas del más alto nivel, descubren desconocidas actividades de espionaje y exponen con detalle las opiniones vertidas y datos aportados por diferentes fuentes en conversaciones con embajadores norteamericanos o personal diplomático de esa nación en numerosos países, incluido España.

Queda en evidencia, por ejemplo, la sospecha norteamericana de que la política rusa está en manos de Vladimir Putin, a quien se juzga como un político de corte autoritario cuyo estilo personal machista le permite conectar perfectamente con Silvio Berlusconi. Del primer ministro italiano se detallan sus “fiestas salvajes” y se expone la desconfianza profunda que despierta en Washington. Tampoco muestra la diplomacia estadounidense un gran aprecio por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, a quien se sigue con gran meticulosidad acerca de cualquier movimiento para obstaculizar la política exterior de Estados Unidos.

Los cables prueban la intensa actividad de ese país para bloquear a Irán, el enorme juego que se desarrolla en torno a China, cuyo predominio en Asia se da casi por aceptado, o los esfuerzos por cortejar a países de América Latina para aislar al venezolano Hugo Chávez.

En ocasiones, las expresiones usadas en estos documentos son de tal naturaleza que pueden dinamitar las relaciones de Estados Unidos con algunos de sus principales aliados; en otras, pueden ponerse en riesgo algunos proyectos importantes de su política exterior, como el acercamiento a Rusia o el apoyo de ciertos Gobiernos árabes.

El alcance de estas revelaciones es de tal calibre que, seguramente, se podrá hablar de un antes y un después en lo que respecta a los hábitos diplomáticos. Esta filtración puede acabar con una era de la política exterior: los métodos tradicionales de comunicación y las prácticas empleadas para la consecución de información quedan en entredicho a partir de ahora.

Todos los servicios diplomáticos del mundo, y especialmente de Estados Unidos, donde esta filtración se suma a otras anteriores de menor trascendencia con papeles relativos a Irak y Afganistán, tendrán que replantearse desde este momento su modo de operar y, probablemente, modificar profundamente sus prácticas.

Intensas gestiones

Tratando de anticiparse a ese perjuicio, la Administración de Estados Unidos lleva varios días, desde que supo la existencia de esta fuga de documentos, realizando intensas gestiones ante el Congreso norteamericano y los Gobiernos de gran parte de las naciones ante los que tiene representación diplomática para informarles sobre el previsible contenido de las filtraciones y sus posibles consecuencias. El Departamento de Estado envió a principio de esta semana un informe a los principales comités de la Cámara de Representantes y del Senado previniéndoles sobre la situación.

La propia secretaria de Estado, Hillary Clinton, ha telefoneado en las últimas horas a los Gobiernos de los países más importante afectados por esta fuga de información, entre otros los de China, Alemania, Francia y Arabia Saudí, para alertarles de lo sucedido y ofrecer algunas justificaciones

En Reino Unido, Israel, Italia, Australia y Canadá, entre otros socios de Estados Unidos, portavoces de sus respectivos ministerios de Relaciones Exteriores confirmaron que habían recibido información de parte de los embajadores norteamericanos, aunque no revelaron detalles sobre los datos precisos que habían sido puestos en su conocimiento. No ha habido, sin embargo, comunicación directa entre la Embajada en Madrid y el Gobierno español acerca de este asunto.

El portavoz del Departamento de Estado, P. J. Crowley, ha reconocido que no conoce con exactitud las informaciones que aparecerán en los papeles filtrados, aunque ha adelantado que “estas revelaciones son dañinas para los intereses de Estados Unidos”. “Van a crear tensiones entre nuestros diplomáticos y nuestros amigos alrededor del mundo”, declaró este fin de semana.

El Departamento de Estado, que ha negociado con uno de los periódicos que hoy publican los cables algunos contenidos particularmente lesivos para sus intereses o peligrosos para ciertas personas, está especialmente preocupado por el daño que esto puede causar en la guerra contra Al Qaeda en algunas regiones en la que la libran de forma encubierta, como Yemen o Pakistán, así como los efectos que puede tener para las difíciles relaciones con otras potencias, como Rusia y China.

Los dos últimos años

Los documentos -251.287 mensajes que cubren un periodo hasta febrero de 2010 y, en su mayor parte, afectan a los dos últimos años- fueron facilitados por WikiLeaks hace varias semanas, además de a EL PAÍS, a los diarios The Guardian, de Reino Unido; The New York Times, de Estados Unidos; Le Monde, de Francia, y al semanario Der Spiegel, de Alemania. Estos medios han trabajado por separado en la valoración y selección del material, y pondrán a disposición de sus lectores aquellas historias que cada uno considere de mayor interés; en algunos casos serán coincidentes, en otros no.

Ese proceso se ha llevado a cabo bajo una exigente condición de no poner en peligro en ningún momento fuentes protegidas de antemano o personas cuya vida podría verse amenazada al desvelarse su identidad. Al mismo tiempo, todos los medios han hecho un esfuerzo supremo por evitar la revelación de episodios que pudieran suponer un riesgo para la seguridad de cualquier país, particularmente de Estados Unidos, el más expuesto por estas revelaciones. Por esa razón, algunos de los documentos que serán puestos a disposición de nuestros lectores a partir de hoy aparecerán parcialmente mutilados.

EL PAÍS no ha estado en el origen de la filtración y, por tanto, desconoce los criterios con los que se ha llevado a cabo la selección del paquete que finalmente ha llegado a manos del diario. Resulta evidente que los papeles analizados no son todos los emitidos en el mundo por el Departamento de Estado en el periodo de tiempo comprendido, pero ignoramos si esos son todos a los que ha tenido acceso WikiLeaks.

Pese a eso, el lector comprobará el valor que en sí mismo encierra el conjunto de documentos facilitados, al margen de que puedan existir otros muchos que aún se desconocen. Se trata de un material que aporta novedades relevantes sobre el manejo de asuntos de gran repercusión mundial, como el programa nuclear de Irán, las tensiones en Oriente Próximo, las guerras de Irak y Afganistán y otros conflictos en Asia y África.

Terrorismo y radicalismo islámico

También se recogen los movimientos entre Estados Unidos y sus aliados para hacer frente al terrorismo y al radicalismo islámico, así como detalles reveladores sobre episodios de tanta trascendencia como el boicot de China a la empresa Google o los negocios conjuntos de Putin y Berlusconi en el sector del petróleo. De especial interés son las pruebas que se aportan sobre el alcance de la corrupción a escala planetaria y las permanentes presiones que se ejercen sobre los diferentes Gobiernos, desde Brasil a Turquía, para favorecer los intereses comerciales o militares de Estados Unidos.

Entre los primeros documentos que hoy se hacen públicos, se descubre el pánico que los planes armamentísticos de Irán, incluido su programa nuclear, despiertan entre los países árabes, hasta el punto de que alguno de sus gobernantes llega a sugerir que es preferible una guerra convencional hoy que un Irán nuclear mañana. Se aprecia la enorme preocupación con la que Estados Unidos observa la evolución de los acontecimientos en Turquía y la estrecha vigilancia a la que se mantiene al primer ministro, Erdogan.

Y, sobre todo, esta primera entrega revela las instrucciones que el Departamento de Estado ha cursado a sus diplomáticos en Naciones Unidas y en algunos países para desarrollar una verdadera labor de espionaje sobre el secretario general de la o nU, sus principales oficinas y sus más delicadas misiones.

Los lectores descubrirán al acceder a las sucesivas crónicas detalles insospechados sobre la personalidad de algunos destacados dirigentes y comprobarán el papel que desempeñan las más íntimas facetas humanas en las relaciones políticas. Eso resulta particularmente evidente en América Latina, donde se dan a conocer juicios de diplomáticos norteamericanos y de muchos de sus interlocutores sobre el carácter, las aficiones y los pecados de las figuras más controvertidas.

Mañana EL PAÍS ofrecerá detalles, por ejemplo, sobre las sospechas que la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, despierta en Washington, hasta el punto de que la Secretaría de Estado llega a solicitar información sobre su estado de salud mental. El mismo día se darán a conocer algunas de las gestiones que la diplomacia norteamericana ha realizado para repatriar a los presos de Guantánamo, así como la intensa actividad en Asia para frenar el peligro que representa Corea del Norte.

Cables controvertidos

Entre los cables con los que ha trabajado este periódico se encuentran informes extraordinariamente controvertidos, como los mensajes del embajador norteamericano en Trípoli en los que cuenta que el líder libio, Muamar el Gadafi, usa botox y es un verdadero hipocondríaco que hace filmar todos sus exámenes médicos para analizarlos posteriormente con sus doctores, y relatos con meticulosas descripciones del paisaje local, como el que hace un diplomático estadounidense invitado a una boda en Daguestán que sirve para ilustrar el grado de corrupción en la zona.

Hay cables de gran valor histórico, como el que revela la apuesta de la diplomacia norteamericana por el derrocamiento del general panameño Manuel Antonio Noriega o el que detalla ciertos movimientos de Estados Unidos durante el golpe de Estado que destituyó a Manuel Zelaya en Honduras, y cables de enorme interés sobre acontecimientos actuales, como el que precisa la presión ejercida sobre el presidente de Afganistán, Hamid Karzai, para que contenga los abusos de sus allegados y facilite la gobernabilidad del país.

En lo que respecta a España, estos documentos registran el enorme acceso de la Embajada de Estados Unidos a personalidades destacadas del ámbito político y judicial, y su influencia en algunos acontecimientos que han marcado la actualidad de los últimos años. También se descubre el punto de vista que funcionarios estadounidenses tienen de la clase política española, así como el que algunos políticos expresan sobre sus compañeros y adversarios.

En determinados casos, estas revelaciones tienen el estrictamente el valor que tiene la opinión de una persona de posición influyente. En otros casos, se trata de relatos que aportan pistas sobre acontecimientos importantes pero que son narrados por una sola fuente: el servicio diplomático de Estados Unidos. EL PAÍS no ha podido corroborar todos esos relatos y ha prescindido de algunos que ha considerado de dudosa credibilidad. Pero sí ha certificado otros y ha operado de forma responsable con el país objeto de la filtración con la intención de causar el menor daño posible. Entre otras precauciones, se ha decidido aceptar los compromisos a los que The New York Times llegue con el Departamento de Estado para evitar la difusión de determinados documentos.

No todos los papeles obtenidos por Wikileaks han sido utilizados para la elaboración de nuestras informaciones, y solo una parte de ellos serán expuestos públicamente, independientemente de lo que la propia WikiLeaks o los demás medios que han recibido el material decidan hacer. Se han seleccionado tan solo aquellos que consideramos imprescindibles para respaldar la información ofrecida.

Las informaciones han sido preparadas y escritas únicamente por redactores de nuestro periódico atendiendo a nuestras particulares exigencias de rigor y calidad. A lo largo de varios días se irán ofreciendo las crónicas que recogen la sustancia de esos documentos, añadiéndoles el contexto y la valoración requeridos, así como sus posibles reacciones y consecuencias.

Algunas de esas reacciones estarán, seguramente, dirigidas a examinar las causas por las que puede haberse producido una fuga de semejante magnitud. El origen de este problema puede remontarse a los días posteriores al ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001, cuando se detectaron unos fallos de coordinación entre los servicios de inteligencia que recomendaron la necesidad de un modelo de comunicación que permitiera a los diferentes responsables de la seguridad compartir datos extraídos por el Departamento de Estado.

Un sistema de Internet del Ejército

Se extendió, por tanto, a partir de esa fecha el uso de un sistema de Internet del Ejército norteamericano denominado SIPRNET, un acrónimo de Secret Internet Protocol Router Network. Todos los cables que se incluyen en esta filtración fueron enviados por ese medio, como se comprueba por la etiqueta que cada uno de ellos lleva en su cabecera, la palabra SIPDIS, que son las siglas para Secret Internet Protocol Distribution.

Al menos 180 embajadas norteamericanas alrededor del mundo utilizan actualmente ese sistema de comunicación, según informes elaborados por el Congreso norteamericano. Aunque se exigen fuertes medidas de seguridad para el uso de ese sistema, como la de mantenerlo abierto únicamente cuando el usuario está frente a la pantalla, la exigencia de cambiar la clave cada cinco meses o la prohibición de utilizar cualquier clase de CD u otro método de copia de contenidos, el número de personas que ahora acceden a la información ha crecido considerablemente.

A ese crecimiento ha ayudado también la necesidad de ampliar el número de personas trabajando en cuestiones de seguridad y, como consecuencia, la del número de personas a la que se da acceso a documentos clasificados. El Departamento de Estado clasifica sus informes en una escala que va del Top Secret al Confidential. En los documentos facilitados a EL PAÍS no hay ninguno clasificado como Top Secret, aunque sí más de 15.000 situados en la escala inferior, Secret.

Según se puede deducir de datos elaborados por la Oficina de Control del Gobierno, perteneciente al Congreso norteamericano, y otros expuestos recientemente por medios de comunicación de ese país, más de tres millones de estadounidenses están autorizados al acceso a ese material Secret. Eso incluye decenas de miles de empleados del Departamento de Estado, funcionarios de la CIA, del FBI, de la DEA, de los servicios de inteligencia de las fuerzas armadas y de otros departamentos implicados en la búsqueda de información. En Estados Unidos funcionan 16 agencias con responsabilidades de espionaje.

Será muy costoso, por tanto, para ese país reparar el daño causado por esta filtración, y llevará años poner en pie un nuevo sistema de comunicación con plenas garantías. Lo más importante, sin embargo, es el valor informativo que esos documentos tienen actualmente. Estamos ante una serie de relatos, sin precedentes en el periodismo español, que servirán para una mejor comprensión de algunos conflictos y de personalidades que afectan determinantemente a nuestra vida y que pueden abrir a nuestros lectores a una nueva interpretación de la realidad que les rodea.

 

Fuente: www.kaosenlared.net/noticia/wikileaks-desata-terremoto-mayor-filtracion-historia-secretos-imperio-

 

Más información: Análisis de la Comunicación Guerra / Criminalización / Represión Internacional Rel. Internacionales / Geopolítica

 

Publicado en: Invitados

¿Reírse de la guerra?

27/11/2010 by maestro Deja un comentario

¿Pueden ser tratadas las guerras -con todos sus horrores y desastres- como un tema cómico en la literatura y el arte en general? Parecería que no, y que sólo gente desalmada y carente de la mínima sensibilidad humana puede reírse de lo que ocurre y de cómo ocurre en las guerras. La respuesta que dieron con sus obras grandes artistas va en ese sentido de negar la comicidad de lo bélico, y ahí están Goya con su serie «Los desastres de la guerra» o Picasso con su «Gernika». La literatura y el teatro por su parte abundan en tratamientos patéticos de las guerras, y baste ahora con recordar un clásico de la literatura contra la guerra, la novela «Sin novedad en el frente» de Erich María Remarque, y, en el cine, grandes obras como «Senderos de gloria» o «¡Ataque!» o «Platoon». También es cierto que ya desde los griegos se puede contar con tratamientos cómicos, si no de la guerra, sí contra la guerra, como es la «Lisístrata» de Aristófanes. Por mi parte, las varias veces que he tratado ese tema nunca he dejado que asomara una sola sonrisa en los desarrollos de tales obras. Voz de un lector: «¡Se olvida usted de algo!».

Yo: «Dígame, dígame».

Lector: Hay un cuentecito escrito y publicado por usted y que se titula Estrépito y resplandor, en el que dos supervivientes de la bomba atómica de Hiroshima discuten y nos hacen reír -o al menos usted lo intenta- porque el personaje que cuenta la historia termina su relato «con esta chistosa frase: que él y yo, en nuestra discusión, por muy enfadados que estuviéramos, no podíamos, por razón de nuestras mutilaciones, llegar a las manos».

Mea culpa!, exclamo; y continúo diciendo ahora que mi lector tiene razón, y que ello me hace pensar en la verdad que hay seguramente en la idea de que la comicidad se produce cuando hay una frialdad de sentimientos y una mecanización de los movimientos humanos, como ya lo anotó Bergson en su libro «La risa». Es por lo que Charlot hace gracia cuando lo vemos sometido a la tortura de un trabajo inhumano. (Mi opinión es que la comicidad es una cuestión de estilo, y que con un mismo tema se puede hacer una tragedia o una comedia. Así es que el autor latino Plauto escribió una comedia memorable, comiquísima, con el tema de unas grandes tragedias griegas nada menos que de Esquilo, Sófocles y Eurípides, hoy perdidas: «Anfitrión»).

Sobre eso de que para reírse hay que dejar a un lado la sensibilidad humana, ser «una mala persona», por lo menos para reírse porque alguien -por ejemplo- corre angustiado detrás de su sombrero que se lleva el viento, yo recuerdo que el poeta Gabriel Celaya me dijo un día que la comicidad «es de derechas» (por cierto que él era de izquierdas y se reía mucho y con muy sonoras carcajadas), pero es cierto que los mejores humoristas españoles del siglo XX eran de derechas, como Julio Camba, Enrique Jardiel Poncela, Wenceslao Fernández Flórez, Miguel Mihura o Antonio Lara (Tono). ¡Ah!, pero para arrebatar el trono mundial del humor a las derechas nos basta con la figura memorable del gran Mark Twain, que fue un campeón literario de la lucha contra el imperialismo.

Pero vamos a ver, vamos a ver: Hablando de la guerra y su relación con el arte y la literatura, en seguida observamos que no son sólo dos los objetivos de su tratamiento: 1) hacer reír, y 2) hacer llorar, sino que está abierto y muy habitado en la historia de la cultura un tercer objetivo: 3) promover una gran admiración hacia las guerras trágico-heróicas, en las que no se trata de reír ni de llorar aunque en esas obras también -con la admiración- se ría o se llore. En esa línea están tan grandes obras como «La Iliada» de Homero, «Los persas» de Esquilo o, dando un gran salto histórico, la gran tragedia de Cervantes «La destrucción de Numancia», claro ejemplo de una obra que se hace para exaltar el heroísmo patriótico de los pequeños pueblos frente a sus grandes opresores imperialistas. Este planteamiento está, digamos, más allá de todo pacifismo plorante y eleva las desventuras al rango de sacrificios heróicos por la libertad.

Lo que yo intento hoy con este artículo es irrumpir e incurrir en el tema de «los desastres de la guerra» (recuerdo otra vez la genial serie de grabados de Goya), vividos estos desastres desde la vida cotidiana de los seres humanos que los sufren y de los sufrimientos y las miserias que toda guerra comporta, sea lo que sea lo que en ella se dispute. ¿Es posible reírse de eso o, ni siquiera, con eso? ¿Y cómo reírse en tales casos sin denunciarnos con ello como seres indignos, a quienes puede hacer gracia, por ejemplo, ver que un albañil se cae de un andamio si, al caer, hace unas graciosas piruetas? ¿Hacer un chiste, por ejemplo, sobre el bombardeo de Gernika? ¿Sobre la guerra en general? Sí, es posible. El humorista español Gila creó un genero de chistes de un tipo de comicidad que voy a imitar aquí porque no recuerdo ninguno de sus textos: (Al teléfono:) «¿Es la ferretería? Soy el general López. ¿Podría enviarme tres pesetas de balas, de esas que matan bien?».

Hemos hecho algunas preguntas que, en realidad, ya están respondidas en el área cultural europea, en la que se han escrito algunas obras estéticamente cómicas y socialmente revolucionarias sobre la guerra en general y el militarismo en particular, que yo estimo próximas a la genialidad, y estas obras, que yo sepa, son dos, así tituladas: «Las aventuras del buen soldado Svejk» de Jaroslav Hasek (Galaxia Gutenberg) y, sobre todo, «Los últimos días de la Humanidad» de Karl Kraus (Hiru), que acaba de aparecer. La respuesta a nuestra cuestión podría resumirse en la frase «reír por no llorar» y también en la otra, ya proverbial, «castigat ridendo mores»: critica las costumbres riéndote de ellas.

Cuando leemos «Los últimos días de la Humanidad», que es un Apocalipsis cómico y patético del horror de la Primera Guerra Mundial, reír es… una forma de llorar y, así mismo y sobre todo, de tomar conciencia de la gravedad de estos problemas; y más cuando se hace una lectura actual de la obra, desde el conocimiento histórico de que la humillación que sufrieron los alemanes en el Tratado de Versalles (la barbarie campeó en los dos bandos: los Imperios Centrales y la Entente) fue una causa muy importante de que naciera el huevo de aquella serpiente del nazismo que definitivamente estalló en 1939 con el comienzo de unos nuevos «últimos días de la Humanidad» (Segunda Guerra Mundial), que acabaría en el doble espanto de Hiroshima y Nagasaki, ya profetizado de algún modo en la obra de Karl Kraus. Desde entonces (bomba atómica), «Los últimos días de la Humanidad» no fueron sólo la horrible pesadilla de un «Criticón» desesperado (Karl Kraus) sino el horizonte de una gran amenaza real que hoy, después de lo que se llamó «la guerra fría», durante la que vivimos sobresaltados por la posibilidad del final de este planeta, puede asaltar a la Humanidad en cualquier momento, por medio de un casus belli tan sencillo como acusar a Irán de ser un peligro para la vida humana, y ello desde países que son arsenales de muerte atómica.

La obra del gran escritor austríaco Kraus es una pieza maestra escrita sobre los horrores de la guerra, que da risa, sí, pero también mete miedo y produce cólera ante las infamias que denuncia. Leyéndola se pasa de la carcajada al escalofrío y la ira.

La de Hasek, que cuenta la historia cómica de un inolvidable «buen soldado», trata de lo mismo que la de Kraus pero es muy diferente: la novela del genial escritor checo es como una burla suave, una flor del paraíso en medio del infierno. Es una obra dulce que provoca, podríamos decir, «carcajadas blancas».

Por su parte, Karl Kraus definió su terrible texto como una «versión escénica» de un libro anterior, y ello (decir que esta versión es «escénica») es una burla más de su autor, porque esta versión, desde el punto de vista teatral, tampoco es viable, lo cual no dice nada contra ella, por supuesto. Karl Kraus creía que el teatro era un freno para el espíritu y tenía razón en cuanto que en el teatro no se puede hacer lo que Kraus pide irónicamente que se haga, aunque también es cierto que con esos materiales que él escribió y que leía y recitaba en sus conferencias, directores como Erwin Piscator o Max Reinhardt, a quienes él negó su autorización, podrían haber hecho espectáculos memorables, cada uno a su modo. Ya para entonces Piscator había enriquecido el escenario con novedades mecánicas (como la banda sin fin) y empleaba proyecciones en la escenografía y para la presentación de movimientos de masas (véase su famoso libro «El teatro político»), además de crear una «oficina dramatúrgica» capaz de reescribir, con destino al Teatro Piscator, determinados textos. Entre los méritos de esta oficina está el de que Bertolt Brecht se formara en ella.

En aquella Europa el teatro estaba en la vanguardia de los acontecimientos estéticos, sociales y políticos, y los escritores (todavía) en las vanguardias del teatro.

Digamos como resumen de estas reflexiones, y para terminar, que reír por no llorar me parece una muestra de sensibilidad moral y no lo contrario.

 

Fuente: http://www.gara.net/paperezkoa/20101126/234354/es/Reirse-guerra

 

Publicado en: Invitados

Una defensa a contracorriente de lo público ¡Viva la política!

27/11/2010 by maestro Deja un comentario

“Usted haga como yo y no se meta en política.”

Cuando “los mercados” (llámense a partir de ahora “los capitalistas”) dictan las medidas económicas y sociales de prácticamente todos los gobiernos del mundo (con honrosas y significativas excepciones), cuando estos capitalistas son cada vez más poderosos, más ocultos y con mayor capacidad para imponerse en la “opinión pública” (llámese ideología dominante), resulta que una parte muy importante de la población de Europa occidental se muestra “desencantada de la política”.

Las perversiones de los tópicos han llegado a que se generalice, incluso entre la izquierda, la desafortunadísima expresión “clase política”, tal y como denunció ya hace años Julio Anguita. Cuando en los “medios de comunicación” (llámense medios de desinformación masiva) y en muchas las facultades por parte del profesorado (algunos de ellos ex-marxistas) se ha expulsado el concepto de “clase social”. Cuando nos quieren convencer de que no existe clase trabajadora ni clase burguesa, ahora han descubierto una nueva clase, la de los políticos. De las personas que ostentan cargos electivos no se puede extraer ninguna característica común que permita establecer los criterios para formar parte de esa clase. Por ejemplo, ¿qué tiene en común Otegui con Zapatero, o Cayo Lara con Aznar?

La dignificación de la política pasa por recuperar el significado original de este término. Según la RAE se puede definir la política como “Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo”.

La política es mucho más que la elección cada cuatro años entre el PSOE y el PP. Sí un ciudadano se queja de la suciedad de sus calles, de la falta de árboles, de la legislación laboral que permite ser explotado en su trabajo, de la televisión basura, de las colas en la Sanidad Pública, de las deficiencias en el colegio de su hijo… En todos estos casos estamos hablando de política. Cualquier actividad que realizamos puertas afuera de nuestra casa es política. Incluso en nuestra vida familiar influye la política o ¿es necesario preguntárselo a las mujeres que son asesinadas en su hogar?

Los medios de comunicación masivos lo han conseguido. EL término “político” se utiliza en la mayoría de las ocasiones con un claro sesgo despectivo causando un desapego de las clases populares a todo lo público, extendiéndose más allá de la militancia a los partidos políticos. El caso del Reino de España es paradigmático. La participación ciudadana en sindicatos, asociaciones de vecinos, cooperativas, ha ido descendiendo paralelamente al desencanto por la política. Es innecesario señalar a quien beneficia esta desmovilización popular.

Sin embargo, en el mismo período histórico la burguesía no sólo no se ha desmovilizado por crisis tan profundas como la causada por la guerra de Iraq, sino que están cada vez más organizados y unidos. A la clase burguesa el consumismo e individualismo no le ha afectado para votar en cada contienda electoral o apoyar económicamente a su partido y a su medio de comunicación más afín. Es cierto que para la burguesía la política no es más que una parte de sus negocios y el apoyo tiene el fin de ser recompensado económicamente a corto plazo.

Tampoco la corrupción en sus filas les hace mella. Básicamente dos son los argumentos para apoyar a auténticos delincuentes: “todos los políticos son iguales” y “si yo estuviese en su lugar, yo también lo haría”. Estas tesis tienen un doble efecto, reafirman el voto de la derecha a la vez que desaniman a electores de la izquierda. También tiene un efecto absolutorio a sus representantes, puesto que asumen que el robo de los bienes comunes está dentro de los parámetros morales de la derecha.

Todos hacemos política de una forma u otra. A grandes trazos se pueden observar dos posturas. Una parte de la clase trabajadora se implica de mayor o menor medida, con mayor o menor éxito o acierto en los asuntos públicos.

Otros trabajadores que “no se mete en política” dejan hacer a los poderosos, sea consciente o inconscientemente. Unos se conforman con beneficiarse de las migajas. Otros se muestran desencantados.

Es cierto que el clima político en el Reino de España se ha tornado irrespirable. Corrupción, engaños, clientelismo, bipartidismo, sistema electoral injusto, incumplimiento de promesas electorales, listas cerradas, transfugismo… son problemas que crecen día a día y no se les prevé una pronta solución.

Es cierto, también, que ha resultado una gran decepción para muchos votantes que los gobiernos de España, Grecia e Irlanda hayan rebajado salarios, pensiones, prestaciones sociales, facilitado el despido… Sin que ninguno de ellos ha subido los impuestos a los capitalistas. Pero cuando se crítica, con razón, a estos gobiernos, el siguiente paso es dirigir nuestras críticas contra el mercado, contra los inversores y, por ende, asumir que con capitalismo no es posible democracia, tal y como advirtieron antes de la actual crisis (y siguen advirtiendo) Luis Alegre Zahonero y Carlos Fernández Lliria .

A pesar de todo ello, no hay más salida a esta crisis que los trabajadores exijamos más democracia y más política. Y para ello debemos utilizar todos los medios a nuestro alcance, cómo huelgas, movilizaciones públicas o el voto en las elecciones. Si no nos involucramos en la lucha política nos espera un futuro nada halagüeño, para todos, para los que se meten y par los que no se meten en política.

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Haití, su historia oculta y la mafia mediática

26/11/2010 by maestro Deja un comentario

Ahora es por la epidemia de cólera, debida, dicen, a las precarias condiciones de higiene y al hacinamiento de la población desplazada después del sismo. ¿Y antes? ¿Se debe a un desastre “natural” que no quede apenas un edificio ileso y mueran en minutos un cuarto de millón de personas? ¿Es natural que no existan hábitos de higiene ni agua potable, causa principal de la aparición y rápida propagación del cólera?

Los “medios”, los libros y manuales de historia “políticamente correctos” y el sentido común dominante siempre ocultan las causas sociales de de la pobreza. En el caso de Haití esconden su gran revolución social, pionera de la independencia latinoamericana y primera verdaderamente popular triunfante del mundo colonial, donde los esclavos negros arrollaron a sus amos europeos y molieron a sus ejércitos, incluyendo el enviado por Napoleón(1804). Fue una estrategia común de las viejas potencias coloniales y la nueva república esclavista de América del norte hacer a los negros pagar muy cara su osadía y por mucho tiempo. No en balde el patricio Thomas Jefferson advertía que de Haití provenía el mal ejemplo y que había que “confinar la peste en esa isla”. Se lo han cumplido con creces, lo que sobresale mucho más este año con el discurso servil y entreguista de la derecha sobre el bicentenario de la independencia latinoamericana, que ha tratado de entregarnos una caricatura de nuestros próceres y hecho caso omiso de la revolución haitiana como la primigenia y fundadora, que tendió su mano generosa a Bolívar para que pudiera reiniciar la contienda en el continente.

Haití fue aislado, como un siglo y medio más tarde intentarían hacer con Cuba, y luego empobrecido con saña y exprimido, primero por Francia y más tarde por Estados Unidos, que, aunque enfrentó una tenaz resistencia armada, lo ocupó entre 1915 y 1934, para dejar allí instalada una hacienda particular con su guardia pretoriana, el mismo modelo aplicado en otras tierras del Caribe. La tiranía instaurada a partir de entonces tuvo su apogeo con la dinastía duvalierista y tras una nueva intervención yanqui se implantó el libre comercio, que acabó con la tradicional agricultura campesina de subsistencia y expulsó al mar, la muerte o el exilio económico a cientos de miles. De producir casi todo el arroz que consumía pasó a comprarlo en Estados Unidos.

Lo que hace que un terremoto mate 1000 veces más personas allí que en Japón o en Italia y que reaparezca en el siglo XXI una enfermedad perfectamente evitable y curable como el cólera es el saqueo colonial e imperialista, la dependencia y la consecuente degradación económica y ambiental. ¿Y alguien ha leído u oído en algún medio dominante sobre la batalla que libra en Haití contra esa epidemia la Brigada Médica Cubana? He perdido la cuenta de las decenas de notas informativas y entrevistas a representantes de no sé cuantas organizaciones humanitarias, dentro y fuera de Haití, y la colaboración cubana no forman parte del relato. Este silencio, como el existente sobre la historia de Haití, es absolutamente deliberado. No es posible que ni un reportero de la prensa corporativa se haya dado cuenta de la actividad incansable de casi 900 integrantes de la brigada cubana dispersos a lo largo del país en labor profiláctica o dislocados, desde que estalló la epidemia e independientemente de su especialidad, en todos los centros de atención a pacientes de cólera en ese país. No es posible, además, porque a solicitud del gobierno haitiano en sus hombros descansa la reconstrucción y fortalecimiento del sistema de salud, labor que realizan en estrecha cooperación con las autoridades y la sociedad civil. Una prueba incontrovertible de lo que afirmo es el silencio sobre las declaraciones de Niguel Fisher, alto funcionario de la Misión de Estabilización de la ONU en Haití(Minustah), en las que afirmaba en teleconferencia ante los corresponsales acreditados en la sede neoyorkina del organismo internacional que la Brigada Médica Cubana tiene a su cargo la “mayoría” de los centros de atención contra el cólera en Haití. Veinticuatro horas después los pulpos mediáticos no se han enterado.

http://www.jornada.unam.mx/2010/11/25/index.php?section=opinion&article=028a1mun

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41 hechos de la historia de los bancos centrales de EE.UU. que no se enseñan en las escuelas

26/11/2010 by maestro Deja un comentario

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Introducción

La versión original de este artículo contenía algunas inexactitudes menores. Pido perdón por ellas. No soy historiador y algunos de los hechos que presenté originalmente son objeto de controversia entre los historiadores. He tratado de revisar el artículo de manera que refleje de modo más exacto el consenso histórico. Sin embargo los puntos centrales del artículo original no están en disputa. Las operaciones de los bancos centrales han sido siempre un tema inmenso en toda la historia de EE.UU. y siguen siendo una tremenda amenaza para nuestro sistema financiero en 2010. Todo el mundo comete errores, y estoy seguro de que cometeré muchos más. Sin embargo, la intención principal del artículo es detallar lo destructivas que han sido las operaciones de los bancos centrales y de la elite financiera durante toda la historia de EE.UU., y espero que casi todos puedan verlo con mucha claridad. Siempre habrá un debate histórico sobre ciertos puntos, pero los temas generales son inconfundibles cuando se considera una visión de conjunto.

Inicio del artículo original

En la actualidad la mayoría de los estudiantes estadounidenses ni siquiera entienden qué es un banco central, menos todavía que la batalla por los bancos centrales es uno de los temas más importantes de la historia de EE.UU. La verdad es que nuestra nación nació en medio de un conflicto por los impuestos y el control de nuestro dinero. La operación del banco central ha jugado un papel clave en casi todas las guerras libradas por EE.UU. Los presidentes que ofrecieron resistencia a los banqueros centrales fueron asesinados a tiros, mientras otros se rendían vergonzosamente ante sus demandas. Nuestro actual banco central se denomina Reserva Federal y es tan “federal” como Federal Express. La verdad es que es una institución de propiedad privada hecha para enredar al gobierno de EE.UU. en una espiral de deuda en expansión interminable de la cual no hay escape. La Reserva Federal causó la Gran Depresión y la Reserva Federal es el centro de nuestra actual crisis económica. Ninguna de estas cosas se enseña actualmente a los estudiantes en las escuelas de EE.UU.

En 2010, enseñan a los jóvenes estadounidenses una versión esterilizada de la historia de EE.UU. que ni siquiera tiene sentido. Como con tantas cosas, si se quiere saber lo que pasó en realidad basta con seguir la pista del dinero.

A continuación enumero 41 hechos de la historia de los bancos centrales en EE.UU. que todos los estadounidenses deberían conocer…

  1. Como resultado de la Guerra de Siete Años con Francia, el rey Jorge III de Inglaterra estaba muy endeudado con los banqueros centrales de Inglaterra.
  1. En un intento por aumentar los ingresos, el rey Jorge trató de gravar fuertemente a las colonias en América.
  2. —Corrección— La siguiente cita, supuestamente de Benjamin Franklin en 1763, fue mencionada en Money and Men por Robert McCann Rice en 1941 pero no se ha encontrado ninguna fuente previa hasta ahora. ¿Es realmente de Franklin? En todo caso describe con exactitud las condiciones de aquel entonces…

“Es simple. En las colonias emitimos nuestro propio dinero. Se denomina Colonial Script. Lo emitimos en la proporción adecuada a las demandas del comercio y la industria para hacer que los productos pasen fácilmente de los productores a los consumidores.

De esta manera, al crear nosotros mismos nuestro propio papel moneda, controlamos su poder adquisitivo y no tenemos que pagar intereses a nadie.”

  1. El Acta Monetaria de 1764 ordenó que los colonos estadounidenses dejaran de emitir moneda de curso legal. El Colonial Script (la moneda que utilizaban entonces los colonos) debía cambiarse en una relación de dos a uno por “billetes” del Banco de Inglaterra.
  1. —Corrección— Existen diferencias de opinión sobre si fue Benjamin Franklin la fuente original de la siguiente cita:

“En un año cambiaron tanto las condiciones que terminó la era de la prosperidad y comenzó una depresión, de tal magnitud que las calles de las colonias se llenaron de desocupados”.

  1. —Corrección— Cuando le preguntaron por qué las colonias americanas habían perdido el respeto al Parlamento, Benjamin Franklin respondió con la siguiente cita:

“Por una coincidencia de causas: las limitaciones impuestas últimamente a su comercio, por las cuales se impedía la llegada de oro y plata extranjeros a las colonias; la prohibición de producir papel moneda, y luego exigir un nuevo y pesado impuesto por estampillas; la eliminación, al mismo tiempo, de juicios por jurados, y al negarse a recibir y escuchar sus humildes peticiones.”

  1. El gobernador Morris, uno de los autores de la Constitución de EE.UU., en 1787 nos advirtió solemnemente de que no debíamos permitir que los banqueros nos esclavizaran:

“Los ricos se esforzarán por establecer su dominación y esclavizar al resto. Siempre lo han hecho. Siempre lo harán… Tendrán el mismo efecto aquí que en otros lugares si no los mantenemos por (el poder del) gobierno en sus esferas apropiadas.”

  1. Por desgracia los que nos advirtieron contra los peligros de un banco central no se impusieron. Después de un intento abortado de establecer un banco central en los años ochenta del Siglo XVIII, se estableció el First Bank de EE.UU. en 1791. Alexander Hamilton (quien tenía estrechos vínculos con la familia Rothschild de banqueros) llegó a un acuerdo según el cual apoyaría el cambio de la capital de la nación a Washington D.C. a cambio de apoyo del sur para el establecimiento de un banco central.
  1. George Washington firmó la ley que creó el First Bank de EE.UU. el 25 de abril de 1701. Recibió un estatuto de 20 años.
  1. En los primeros cinco años del First Bank de EE.UU., el gobierno de EE.UU. pidió prestados 8,2 millones de dólares y los precios subieron un 72%.
  1. Los oponentes a un banco central no quedaron contentos. En 1798, Thomas Jefferson dijo lo siguiente:

“Quisiera que fuera posible obtener una sola enmienda de nuestra Constitución que quitara al gobierno federal su poder para pedir préstamos”.

  1. En 1811 no se renovó el estatuto del First Bank de EE.UU.
  1. Un año después estalló la guerra de 1812. Los británicos y los estadounidenses volvieron a estar en guerra.
  1. En 1814 los británicos capturaron y quemaron Washington D.C., pero los estadounidenses obtuvieron posteriormente victorias cruciales en Nueva York y Nueva Orleans.
  1. El Tratado de Gante, que terminó oficialmente la guerra, fue ratificado por el Senado de EE.UU. el 16 de febrero de 1815 y por los británicos el 18 de febrero de 1815.
  1. En 1816, se creó otro banco central. El Second Bank de EE.UU. fue establecido y recibió un estatuto de 20 años.
  1. Andrew Jackson, quien llegó a la presidencia en 1828, estaba decidido a acabar con el poder de los banqueros centrales sobre EE.UU.
  1. De hecho, en 1832, el eslogan para la reelección de Andrew Jackson fue “¡JACKSON y NINGÚN BANCO!”
  1. El 10 de julio de 1832 el presidente Jackson dijo lo siguiente sobre el peligro de un banco central: 

“No sólo nuestros propios ciudadanos recibirán la munificencia de nuestro gobierno. Más de ocho millones de acciones de este banco están en manos de extranjeros… ¿no corre peligro nuestra libertad e independencia en un banco que en su naturaleza tiene tan poco que lo vincule con nuestro país?… Controlando nuestra moneda, recibiendo nuestros dineros públicos y manteniendo en dependencia a miles de nuestros ciudadanos… sería más formidable y peligroso que una potencia  militar enemiga.”

  1. En 1835, el presidente Jackson pagó en su totalidad la deuda nacional de EE.UU. Es el único presidente de EE.UU. que ha sido capaz de hacerlo.
  1. El presidente Jackson vetó el intento de renovar el estatuto del Second Bank de EE.UU. en 1836.
  1. Richard Lawrence trató de matar a Andrew Jackson, pero éste sobrevivió. Se afirma que Lawrence dijo que “gente rica de Europa” le había incitado a hacerlo.
  1. La guerra civil fue otra oportunidad para que los banqueros centrales de Europa metieran sus garras en EE.UU. De hecho, se afirma que Abraham Lincoln efectivamente contactó con los intereses bancarios de Rothschild en Europa en un intento de financiar el esfuerzo bélico. Según se informa, los Rothschild pedían intereses muy elevados y Lincoln se negó rotundamente a pagarlos.
  1. En su lugar Lincoln impuso la Ley de Moneda de Curso Legal de 1862. Bajo esa ley, el gobierno de EE.UU. emitió 449.338.902 dólares de dinero libre de deuda.
  1. Ese dinero libre de deuda se conoció como “Greenbacks” por la tinta verde que se utilizó para imprimirlo.
  1. —Corrección— Afirman que la siguiente cita apareció en el London Times en 1865, pero numerosos historiadores cuestionan su autenticidad:

“Si esta dañina política financiera, que tiene su origen en Norteamérica, se convirtiera en algo permanente, ese gobierno se proveería de su propio dinero sin coste alguno. Pagaría sus deudas y se libraría de ellas. Tendría todo el dinero necesario para realizar su comercio. Llegaría a una prosperidad sin precedentes en la historia del mundo. Los cerebros y la riqueza de todos los países irían a Norteamérica. Ese país debe ser destruido o destruirá a todas las monarquías del globo.”

  1. Abraham Lincoln fue asesinado a tiros por John Wilkes Booth el 14 de abril de 1865.
  1. Después de la Guerra Civil, todo el dinero en EE.UU. fue creado por banqueros mediante la compra de bonos del gobierno a cambio de billetes de banco.
  2. —Corrección— Lo que sintió realmente el presidente James A. Garfield con respecto a los banqueros internacionales forma parte de un legítimo debate histórico. La cita del artículo original no ha sido totalmente documentada.
  1. El presidente Garfield fue atacado cerca de dos semanas después por Charles J. Guiteau el 2 de julio de 1881. Murió de complicaciones médicas el 19 de septiembre de 1881.
  1. En 1906 el mercado bursátil de EE.UU. establecía todo tipo de récords. Sin embargo en marzo de 1907 se derrumbó totalmente. Se afirma que los banqueros de elite neoyorquinos fueron los responsables.
  1. Además, en 1907, J.P. Morgan expandió rumores de que un importante banco de Nueva York se había declarado en bancarrota. Eso provocó un pánico bancario masivo. Por su parte, los bancos comenzaron a cobrar todos sus préstamos. El pánico de 1907 llevó a una investigación del Congreso que terminó por concluir que era “necesario” un banco central para que ese tipo de pánico jamás se volviera a repetir.
  1. Tardaron algunos años, pero los banqueros internacionales acabaron consiguiendo su banco central en 1913.
  1. —Corrección—La Cámara de Representantes de EE.UU. votó la Ley de Reserva Federal el 22 de diciembre de 1913, y el Senado de EE.UU. votó la Ley de Reserva Federal al día siguiente, el 23 de diciembre de 1913.
  1. Una parte importante del Congreso estaba durmiendo cuando sucedió o ya estaba con su familia celebrando las fiestas de fin de año.
  1. —Corrección— La versión correcta de la cita sobre nuestro sistema de crédito del presidente Woodrow Wilson es la siguiente:

Una gran nación industrial está controlada por su sistema de crédito. Nuestro sistema de crédito está concentrado en manos privadas. Por lo tanto el crecimiento de la nación, y todas nuestras actividades, están en manos de unos pocos, los cuales, incluso aunque sus acciones fueran honestas y en función del interés público, necesariamente se concentran en las grandes empresas en las que está involucrado su propio dinero, y  necesariamente, por la razón de sus propias limitaciones, congelan, limitan y destruyen una auténtica libertad económica. Es el mayor problema de todos, y los estadistas deben encararlo con una determinación seria para servir el futuro a largo plazo y las verdaderas libertades de los hombres.

Se discute si Woodrow Wilson realmente lamentó o no haber permitido que se creara la Reserva Federal, pero espamos que la mayoría esté de acuerdo en que debería haberlo lamentado.

  1. Entre 1921 y 1929 la Reserva Federal aumentó el suministro de dinero en EE.UU. en un 62%. Fue el tiempo conocido como “los felices años veinte”.
  1. Además, los “préstamos marginales” altamente apalancados se hicieron muy comunes durante ese período.
  1. En octubre de 1929 los banqueros neoyorquinos comenzaron a exigir masivamente el pago de esos préstamos marginales. Eso originó el crac inicial que lanzó la Gran Depresión.
  1. En lugar de expandir el suministro de dinero como reacción ante esta crisis, la Reserva Federal lo restringió.
  1. De hecho, se informó de que el suministro de dinero en EE.UU. se contrajo en 8.000 millones de dólares entre 1929 y 1933. Era una cantidad extraordinaria de dinero en aquella época. Quebró más de un tercio de los barcos de EE.UU. Los banqueros neoyorquinos pudieron comprar otros bancos y toda clase de activos por pocos centavos de dólar.

¿Pero se enseña algo de esto a los estudiantes estadounidenses en la actualidad?

Claro que no.

De hecho es raro que un estudiante pueda explicar adecuadamente qué es un banco central.

Hemos perdido mucho de lo que es importante para nuestra historia.

Y ya sabéis lo que dicen: los que olvidan la historia están condenados a repetirla.

Es absolutamente crítico que eduquemos a la mayor cantidad de estadounidenses con respecto a lo que sucede realmente en nuestro sistema financiero y el motivo por el cual debemos realizar algunos cambios verdaderamente fundamentales.

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Records

26/11/2010 by maestro Deja un comentario

Peor aún, que logren cumplir sus dos esquizofrénicos objetivos: reconstruir sus balances y recapitalizarse para evitar la quiebra. Segundo: seguir prestando dinero. Cuando a la vez, oratemente, se les condena a que ahorren, y obliga, a seguir gastando al mismo tiempo. Locura feliz del libre mercado.

Ante tal apasionamiento por el desastre, ¿cómo seguir confiando en ellos¿, considerando: la cantidad de trampas que nos han hecho y los tremendos récords mundiales que exhiben estas piezas esculturales de la fatalidad capitalista que se bambolean, olímpicamente, entre el boom y las bancarrotas. Parodiando la decencia, diremos que su secreto del éxito se encuentra en la “sinceridad y la honestidad”, principios que son capaces falsificar, demostrando su caradura.

Hay que conservarlos, son piezas insalvables de una economía, que cada día tiene menos razones para confiar en el libre mercado, o sencillamente lo mantienen como un articulo de fe o una creencia casi mística, con sacerdotes y magos que ofician desde los canales de televisión para farolear sobre su honorabilidad y apellidos de estirpe disfrazada: perdonen que los llame caballeros, pero es que no estoy muy al tanto de su alcurnia.

Esta profesión propia de la derecha exhibe récords mundiales inalcanzables: 2007, al North Rock de Inglaterra la gente le retiro por taquilla el 5% de su capital en dos días, monto de 1100 millones de libras esterlinas. Su final: expropiación. Para recuperarlo fue necesario donar al Banco 2500 millones de libras. Cifra que ningún Gobierno del Mundo había entregado antes a una empresa privada. Inicio del record mundial de los desastres de la humanidad.

En 2008, con Fannie Mae y Freddy Mac se produce la mayor expropiación de la historia del mundo. A este record le siguió otro: la mayor bancarrota de la historia del mundo cuando entró en cesación de pagos Lehman Brothers. Al siguiente día se produjo el mayor rescate de una compañía privada financiera de la historia mundial, al expropiar el gobierno de Bush el 79,9 % de la aseguradora AIG. Para mayor ironía esta empresa se había creado por decisión del National Housing Act de 1937 como medicina para enfrentar las secuelas de la Gran Depresión de 1929. Otro record mundial

Seguimos, 2009 Bank of America tomo el control de Merrill Lynch. El 21 de septiembre el mayor banco de inversión del mundo Goldman Sachs y otro monstruo mundial Morgan Stanley, convirtieron su desastrosa situación en matrimonio o “holding”. Por desconfianza de ambas tuvieron que convenir en que solo el bajo el control del Estado salvarían su ruinosa unidad. ¿ Idea contraria al libre mercado ¿

Mismo periodo, Bélgica cayó el Banco Fortis, el mayor empresario privado del país; en Inglaterra se derrumbó Bradford and Bingley; la alemana Hypo Real State recibió ayuda 50.000 millones de euros.

Luego, bajo la temperatura, hasta llegar a la nacionalización de la cual fue objeto la industria automotriz norteamericana de Estados Unidos. Todos enfermos por masticar “activos tóxicos”, que les inocularon los gerentes mejor pagados del mundo en la industria mas grande del mundo y que le da oxigeno al modelo económico mas gigantesco del mundo.

Puros récords mundiales, animados por el oxigeno de los créditos mas contagiados y contaminantes del planeta. Todo manejado como lo dice Charles Morris en Thrillion Dollars Meltdown (2008), (Un millón de millones derretidos) dentro de: “una burbuja crediticia” que es un tipo especial de atmosfera de estafadores. Agrega que el daño total causado estaría por el orden, digo desorden, de los dólares $4 trillones, esto es 4,000,000,000,000 – cuéntenlo, tiene 12 ceros, en español un millón de millones, evaporados.

Sin duda 2008 será recordado como el annus horribilis de los record mundiales del agravio de Wall Street: sus cinco primeros bancos se han vendido, declarado en bancarrota, expropiado, nacionalizado o transformado, en algo muy distinto.

Sin embargo, ser banquero es buen negocio; él, arriesga, hace apuestas con tu dinero, -se supone su oficio-, si gana, el capitalista se lucra y si pierde en la ruleta, el gobierno lo auxilia. Ellos son el poder de la cleptocracia según el autor John Lanchester, (Sept. 2010): “¡¡ Huy ¡¡: por qué todo el mundo debe a todo el mundo y nadie puede pagar”. Edit. Anagrama, Pág. 29, y son los que van a “convertir a USA en una republica bananera”. Libro a consultar

¿A propósito, adonde guarda Ud. sus ahorritos de los aguinaldos ¿.

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Entrevista a Pascual Serrano

23/11/2010 by maestro Deja un comentario

“Las conclusiones a las que creo que llegarán los lectores es que, sólo puede haber una línea editorial en esos grupos de comunicación: la defensa a ultranza del sistema económico con el que se enriquecen, el ocultamiento de sus operaciones oscuras, la complicidad con los poderes que les ayuden a desarrollarlas y el ataque a cualquier opción política, social o ética que intente enfrentarse a su ideología y modelo”.

Periodista especializado en política internacional y análisis de medios de comunicación, alma de rebelión desde su fundación en 1996, asesor editorial de Telesur durante 2006 y 2007, colaborador de numerosas publicaciones españolas y latinoamericanas, primer Premio del Concurso Internacional de Ensayo “Pensar a contracorriente” en 2007, galardonado en 2010 con la distinción Félix Elmuza que otorga la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), Pascual Serrano es autor de Perlas (2006), Perlas 2. Patrañas, disparates y trapacerías en los medios de comunicación (2007), Medios violentos. Palabras e imágenes para el odio y la guerra (El Viejo Topo, Barcelona, 2008), Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo (Península, Barcelona, 2010) y El periodismo es noticia. Tendencias sobre la comunicación en el siglo XXI (Icaria, Barcelona, 2010). Su último, eje de nuestra conversación, ha sido editado por Akal en 2010.

* * *

Tras felicitarte muy sinceramente por tu nuevo libro, déjame preguntarte por su título: “Traficantes de información”. ¿“Traficantes”? ¿No exageras? No parece una inocente metáfora.

El término “Traficantes” no estaba previsto cuando planteamos el proyecto del libro. Sin embargo, una vez terminado, era evidente que la trayectoria de los grupos de comunicación no era meramente económica o empresarial, había demasiados elementos que mostraban su falta de escrúpulos y, en algunos casos, un carácter casi delincuencial. La palabra “Traficantes”, con esa evocación criminal que sugiere, me parece que les define perfectamente.

Hablas en el subtítulo de “historia oculta de los grupos de comunicación españoles”. ¿Por qué usas la expresión “historia oculta”?

Porque descubrí que quienes tienen como objetivo profesional sacar a luz informaciones y noticias, las que más ocultan son las relacionadas con sus empresas. Es impresionante lo difícil que resulta conocer quiénes son los dueños de los medios, más todavía descubrir las miserias y canalladas que jalonan su historial.

Después de leer los doce capítulos de tu ensayo, uno se pregunta, creo que razonablemente, lo siguiente: la ciudadanía española, a través de las televisiones, los diarios, las revistas, ¿puede acceder realmente a una información donde la veracidad no sea una palabra de un trasmundo alejado?

Mi idea es que esa pregunta la tuviese respondida el lector con solo conocer la historia de los medios y sus modus operandi. Evidentemente, unos grupos económicos que tienen a directivos con sentencias firmes por haber “contribuido conscientemente a la consolidación y el reforzamiento de la asociación mafiosa” italiana, que venden armas a dictaduras, que evaden cifras millonarias a Hacienda, que hicieron fortunas en la Alemania nazi, que apoyaron y aplaudieron la dictadura franquista, que especulan con sus inmuebles, que acumulan condenas por atropellos laborales y que recurren a paraísos fiscales para registrar a sus empresas, no pueden estar muy interesados en la veracidad de la información de sus medios.

La otra cara de esta moneda: los periodistas españolas, en general, no sólo las “grandes estrellas”, ¿pueden ejercer realmente la libertad de expresión?

Los periodistas son meros empleados precarios que pueden ser despedidos libremente y que deben obedecer criterios de selección de las noticias establecidos por directivos nombrados por los propietarios. Son como el albañil que no puede decidir el diseño de la casa ni su ubicación, sólo poner ladrillos para terminarla de la forma que le han indicado los arquitectos y el presupuesto económico. Lo denuncian claramente en el libro el Sindicato de Periodistas: “Nuestra precariedad es tu desinformación”.

¿Has intentado abarcar todos los grupos de comunicación españoles o, conscientemente, te has dejado en el tintero grupos de menor alcance?

Desde el primer momento tenía claro que, por honestidad, debía tratar con el mismo rigor y severidad a todos los grupos. Lo cual tendrá como consecuencia que ningún medio quiera hacerse eco del libro. Hasta ahora se habían publicado varios libros que criticaban con dureza y con seriedad algún grupo de comunicación y que, lógicamente, lograban el apoyo de los medios de la competencia para darse a conocer. Como “Traficantes de información” no le gustará a ningún grupo porque todos salen malparados, lo silenciarán todos los medios.

Esperemos, para bien de todos, que aún existan hendiduras en la coraza del sistema. ¿Qué fuerzas crees que han desencadenado esta cambio absoluto, radical, del panorama informativo español en apenas 30 años, después de la muerte del dictador golpista?

El cambio no es del todo absoluto, los grandes grupos económicos y editoriales que se desarrollaron a la sombra del franquismo continúan en primera línea. Lo que ha sucedido es que, con la globalización, han entrado inversores extranjeros, en especial italianos y estadounidenses.

Uno de los casos más sorprendentes (y dolorosos) de los que presentas en tu libro es el caso de Prisa y El País, un diario “independiente” que ha llegado a aplaudir -o a justificar cuanto menos- golpes de Estado. Nicholas Berggruen, junto a su socio Martin E. Franklin, pretende reflotar y controlar el grupo a través de la sociedad de inversiones Liberty Acquisition Holdings. Esta sociedad está domiciliada en el paraíso fiscal estadounidense de Delaware. José Manuel Naredo escribía no hace mucho: “sería un triste destino para ese diario vocacional y militante de la libertad que en su día fue El País acabar siendo devorado por el capital financiero en estado puro”. ¿Exagera en tu opinión? ¿Es un juicio acertado? ¿El País en manos de la derecha neoliberal del capitalismo financiero especulativo internacional?

Coincido en considerar que El País acaba siendo devorado por el capital financiero en estado puro, pero hace mucho que no veo a ese diario como vocacional y militante de la libertad, como afirma Naredo. Sinceramente, ni la familia Polanco ni Juan Luis Cebrián me parecen mejor que los tiburones de Wall Street que han comprado la mayoría de Prisa. Simplemente se ha formalizado en el accionariado algo que hacía décadas que estable reflejado en los contenidos del periódico.

Sorprende también leer, cuando habla del grupo Mediapro/Imagina, el grupo que financió la película “Salvador” dirigida por Manuel Huerga, unas declaraciones de Jaume Roures, uno de sus grandes responsable, un ex militante de la LCR: “Yo no trabajo, yo milito… Mis ideas no han cambiado nada. La crisis actual demuestra los fallos del capitalismo y da actualidad al mensaje de Marx”. Estas, digamos, singulares declaraciones, ¿casan bien con su comportamiento empresarial?

No dudo de la sinceridad de Roures al posicionarse políticamente. El problema se le presenta cuando quiere aplicar su marxismo al funcionamiento del mercado: conseguir audiencias, lograr publicidad, contentar al resto de socios capitalistas, ganar dinero. En cualquier caso, sabe que declararse de izquierdas no es malo para la imagen de sus medios de comunicación, lo cual refleja que hay una parte de la sociedad que demanda medios de izquierdas.

 

En el actual panorama informativo español, ¿la radio, la televisión públicas, juegan algún papel? ¿Garantizan una información más veraz, de mayor calidad?

Jugar un papel claro que juegan. Sus cifras de audiencia son importantes, y en el caso de la televisión, mayoritarias. La cuestión no es tanto si su información es más veraz y plural, sino si su carácter público les posiciona en mejores condiciones para serlo. Sin duda sí, por ejemplo estoy convencido que en la televisión pública nacional los periodistas son más libres que en cualquiera de las privadas. Por otro lado, con todas sus deficiencias, tienen un consejo de administración donde se encuentran todos los partidos políticos y los sindicatos. Eso no quiere decir que haya mucho que mejorar.

Hablas, en las conclusiones de tu estudio, que la nueva legislación muestra también un ataque a la pluralidad. ¿Podrías explicar brevemente tu afirmación?

La nueva legislación, en especial la Ley Audiovisual, ha sido analizada por muchos expertos, algunos de los cuales han opinado en mi libro. Coinciden en que se han suavizado las normas que intentaban evitar la concentración de medios, se elimina cualquier posibilidad de vigilancia pública y social de la calidad de los contenidos, se deja el espectro audiovisual en manos de muy pocas empresas y se condena a la marginalidad a las iniciativas sin ánimo de lucro.

¿Existe hoy información alternativa en España que no llegue tan sólo a minorías muy atentas y politizadas?

Mi opinión es que no. Pero al menos esa información sí que está disponible, en radios libres, medios digitales, publicaciones escritas… Por otro lado, la desconfianza hacia los grandes medios también está generalizada. Y eso es bueno.

La red y sus páginas críticas, ¿pueden ser un contrapeso en España a la influencia cultural, política, ideológica, de los medios que has estudiado?

Se trataría de que lo fueran pero, como he comentado anteriormente, su poder e influencia es muy desigual con respecto a estos grandes medios.

Cada capítulo de tu libro, después de informar y analizar el grupo de comunicación, presenta una sucinta pero sabrosa biografía de sus “personalidades” más destacadas. En general, el horror adquiere tintes dantescos al leer esos textos. ¿A qué ese debido que ese conjunto de personas, algunas de ellas alejadas años-luz de todo lo que tenga que ver con la información, la coherencia y la veracidad, ocupen un papel tan destacado en los medios?

Era una de las conclusiones que pretendo que saque el lector: que los que mandan no tienen ninguna relación ni con el periodismo ni con la información. Porque los grupos de comunicación son simples emporios económicos que buscan rentabilidad, o lo que es peor, influencia política e ideológica al servicio de un modelo económico rabiosamente neoliberal. Eso no sería tan grave si no fuese porque todos son idénticos en esos principios y no hay lugar para una propuesta alternativa.

Enrique Bustamante, el autor de Los amos de la información en España, un ensayo de 1981, prologa tu libro. Tú mismo citas a Manuel Vázquez Montalbán y su Informe sobre la información. ¿Te has movido en ese mismo camino?, ¿has querido abonar con nuevas investigaciones esa senda crítica tan necesaria?

Sin duda, todos partíamos de una premisa similar: la sensación de que el panorama estaba dominado por grandes grupos empresariales de derecha que controlaban la información en nuestro país, aunque cada uno aportaba un estilo personal. Lo curioso es que el análisis de los grupos de comunicación españoles sea un tema muy comentado por al ciudadanía pero poco estudiado y mucho menos difundido.

Precisamente Enrique Bustamante escribe en su presentación: “El presente libro acierta pues cuando obvia el análisis ideológico para dejar que éste se desprenda de las telarañas complejas de intereses económicos puestos en juego”. No estoy seguro de que siempre hayas obviado el análisis ideológico pero, sea como fuere, ¿qué conclusiones se infieren, desde tu punto de vista, de “esas telarañas complejas”?

Celebro la percepción de Bustamante, porque esa era mi pretensión. No existe en el libro apenas valoraciones de la línea ideológica de los medios, a excepción de las muestras de complicidad con el franquismo. Las conclusiones a las que creo que llegarán los lectores es que, sólo puede haber una línea editorial en esos grupos de comunicación: la defensa a ultranza del sistema económico con el que se enriquecen, el ocultamiento de sus operaciones oscuras, la complicidad con los poderes que les ayuden a desarrollarlas y el ataque a cualquier opción política, social o ética que intente enfrentarse a su ideología y modelo.

¿Cómo crees que debería intervenir la izquierda en este ámbito visto el oscurísimo panorama que tan bien has descrito en tu libro?

Más allá de líneas de intervención en el campo mediático es necesario un rearme ideológico y organizativo más allá del informativo. El panorama de los medios es tan inquietante como el del sistema bancario y financiero, el de las desmovilización social o la claudicación de partidos y sindicatos de izquierda. Los movimientos sociales de América Latina han comprobado que ha sido más fácil alcanzar el gobierno que lograr adecentar el panorama mediático. En muchos de ellos han pasado diez años venciendo elecciones (Venezuela, Argentina, Brasil…) y siguen con los medios controlados por el gran capital. Responder a cómo cambiar la correlación de poder en los medios es más difícil que responder a cómo conseguir un gobierno de verdad de izquierdas.

 

Una última cuestión. El libro, cuentas en la página 37, te fue encargado por el responsable de la editorial Península (aunque el libro ha sido editado finalmente por Akal, la misma editorial que publicó el libro de Bustamante al que hacíamos referencia). A pesar de que, una vez finalizado el ensayo, el resultado satisfizo al director editorial y que incluso tu libro llegó a anunciarse entre las novedades de Península, “los altos directivos de la editorial y accionistas vetaron la publicación”. ¿Por qué? ¿Tanto miedo les da lo que aquí cuentas con detallada documentación? ¿Dónde queda entonces la libertad de expresión?

Efectivamente sucedió así. Yo creo que más que miedo es soberbia desde el poder, quieren dejar claro que ellos son los que mandan, quienes tienen la llave de lo que se publica y lo que no. Quieren intimidarnos para que no nos atrevamos a hablar. ¿Dónde queda la libertad de expresión? En el capitalismo, como tantas otras libertades y derechos, queda donde esté el dinero. Ya lo dijo Santiago Alba, no es la libertad de expresión lo que disfrutan los medios de comunicación, es el derecho a la censura, a decidir lo que no se publica.

Publicado en: Invitados Etiquetado como: Entrevista a Pascual Serrano

“Podemos lograr mucho” Chomsky sobre las posibilidades del activismo

22/11/2010 by maestro Deja un comentario

Para cientos de miles de personas, habitar en una vivienda digna resistente a los huracanes es una quimera. A pesar de los miles de millones de dólares entregados a organizaciones de asistencia humanitaria, los habitantes del campamento de Carrefour deben pagar mensualmente un “impuesto” para permanecer allí, mientras existen 1.3 millones de personas que aún continúan desplazadas internamente. Se estima que 8.000 personas desplazadas han sido desalojadas a la fuerza. Si existiera un estado democrático funcional en Haití, podría usar el dominio eminente para obtener tierra y construir viviendas permanentes para la población afectada. Pero en las próximas elecciones que los EE.UU. está financiando, el partido político más grande, Fanmi Lavalas, ha sido excluido, junto a otros trece, y no ha habido una iniciativa integral que brinde a las personas desplazadas las tarjetas de identificación necesarias para votar.

Usted ha hablado sobre el desprecio por la democracia que Estados Unidos ha mostrado anteriormente–la financiación en Haití de la candidatura del oficial del Banco Mundial y ex-ministro de Duvalier, Marc Bazin, contra Aristide en 1990, el castigo a Gaza por votar de manera equivocada, el financiamiento de partidos de oposición en toda América Latina–pero ahora parece que hasta han abandonado los pretextos de apoyar los procesos democráticos. Las elecciones de Honduras bajo el régimen golpista también han sido aceptadas, y es un ejemplo de ésto. ¿Estamos viendo una nueva tendencia hacia un mayor descaro y extremismo en este sentido?
Noam Chomsky: Creo que siempre ha sido cierto. La democracia es un peligro para cualquier grupo en el poder. Tomemos, por ejemplo, el caso de los Estados Unidos–formalmente tal vez una de las democracias más avanzadas del mundo. Y una de las primeras, de hecho–en el siglo 18 lideraban como tal. Los Padres Fundadores estaban muy preocupados por el peligro de la democracia y hablaron muy abiertamente sobre la necesidad de construir las instituciones democráticas que controlarían esa amenaza. Es por eso que el Senado tiene mucho más poder que la Cámara, para mencionar sólo un ejemplo.
KB: Pero parece que en cuanto a la política exterior, solía haber una mayor tolerancia hacia el proceso democrático formal. Ahora, demostrado por los casos de Honduras y Haití, no hay ni siquiera un esfuerzo para mantener esa pretensión.
NC: La literatura académica es bastante clara en este sentido. Con respecto a América Latina, pero de manera general es cierto en todo el mundo, la filosofía principal sobre la “promoción de la democracia” viene de Thomas Carothers. Él es un neo-Reaganista, quien cree que Reagan era una especie de Woodrow Wilson tratando de fomentar la democracia en el mundo, y estuvo en el Departamento de Estado en los años de Reagan trabajando en programas de aumento de democracia. Y él es un académico honesto. Y sigue con sus estudios al respecto prácticamente hasta el presente, y no voy a tratar todos los detalles, pero su conclusión es correcta y previsible. Dice que Estados Unidos apoya la democracia si–y sólo si–se conforma a sus objetivos sociales y económicos. Y dado que él es un fuerte partidario, considera esto una especie de paradoja.
KB: Una esquizofrenia…
NC: Sí, es esquizofrenia. Él llama a todo líder “esquizofrénico”. Bueno, los líderes son perfectamente realistas.
KB En Estados Fallidos, Ud. menciona siete soluciones para enfrentar problemas internacionales. La tercera es: “Que la ONU tome la iniciativa en crisis internacionales.” Aunque entiendo la sabiduría general detrás de esta recomendación, más que todo con respecto a Irak e Irán, ¿cómo se aplica esto a Haití, que ha estado bajo la ocupación de la MINUSTAH de la ONU desde el golpe del 2004?
NC: En primer lugar, la verdad es que en estos pasajes yo estaba presentando la opinión pública. La opinión pública declara que “creemos que las Naciones Unidas, no los EE.UU., debe tomar la iniciativa cuando hay crisis internacionales,” y creo que esto tiene cierta legitimidad, pero debemos reconocer–y probablemente lo discutí en ese mismo contexto–que la Naciones Unidas no es un agente independiente. La ONU es un agente de los estados que lo constituyen y, más concretamente, de los cinco estados que poseen el veto en el Consejo de Seguridad, y aún más específicamente, de los Estados Unidos. La ONU puede ir tan lejos a como los EE.UU. le permita, pero no más que eso. Y está restringida por las condiciones que los estados poderosos, lo que significa sobre todo los EE.UU., imponen. Haití es un ejemplo de ello. Pero hay un montón de otros. Tomemos, por ejemplo, las sanciones impuestas a Irak bajo Clinton que se dieron hasta la invasión. Se denominaban sanciones de la ONU, y fueron administradas a través de la ONU, pero si se analiza más a fondo resulta que fueron sanciones de los EE.UU. Entonces sí, el defecto que mencionas está aquí, claramente. Pero eso es algo inherente en la estructura de la ONU. Claro, las Naciones Unidas, en cierta medida difunde el poder de los EE.UU. Por lo tanto es una agencia menos directa de los Estados Unidos que el Ejército estadounidense. Pero aún así, no puede escapar la distribución de poder en el mundo.
KB: Y en casos más vulnerables, lugares que no pueden defenderse o reclamar sus derechos, como Haití, hay una mayor manifestación de eso.
NC: ¿Quién va a oponerse? Inglaterra no se va a oponer, Francia se une a los Estados Unidos. De hecho, Francia es uno de los más grandes torturadores de Haití, tanto históricamente como actualmente. China y Rusia no van a participar. Bueno, entonces sólo queda EE.UU.
KB: En 1994, el periodista Allan Nairn reportó el parecer del Comandante Luis Kernisan de la Agencia de Inteligencia de Defensa, quien dijo: “Al final, se tiene que tratar con la misma gente de antes, con las cinco familias que mandan el país, el ejército y la burguesía…no va a ser con el tipo de los tugurios de Cité Soleil.” Este es un ejemplo de lo que usted ha dicho: planificadores honestos utilizando el análisis marxista. Las élites y los estrategas parecen tener un buen entendimiento de las relaciones sociales e internacionales, pero con los valores invertidos. Usted ha dicho que no le importa mucho Marx. ¿Esto incluye el marco analítico que los planificadores y las elites usan?
NC: Eso no es totalmente acertado. Yo no digo que él no me importa mucho. No me llamaría un marxista, yo no creo que nadie debería ser ningún tipo de “-ista”. En cuanto al análisis de Marx del capitalismo, hay muchas ideas útiles en ello, pero tenemos que acordarnos–y él habría sido el primero en decirlo–que él estaba desarrollando un modelo abstracto del capitalismo en el siglo diecinueve. Es abstracto y ha cambiado. En cuanto a sus recetas para el futuro post-capitalista, en realidad no tuvo mucho que decir. Y con algo de justicia, pienso yo. Por otro lado, yo no diría que Marx no me importa mucho; él ofreció mucha perspicacia sobre cómo funciona la sociedad, y fue un excelente analista de la actualidad de la época. Creo que él daría por sentado que las élites son básicamente marxistas: creen en el análisis de clase, creen en la lucha de clases, y en una sociedad dominada por los negocios–como los Estados Unidos–las élites empresariales están profundamente comprometidas con la lucha de clases y participan de forma activa en ella todo el tiempo. Y ellos lo comprenden. Son marxistas instintivos, no tienen que leerlo.
KB: Ha hablado antes de como a menudo Ud. depende de la prensa élite de negocios para un retrato fiel de los acontecimientos. Según la lógica, los inversionistas necesitan tener una comprensión bien clara de los asuntos del mundo y no recibir propaganda con el fin de beneficiarse de los acontecimientos políticos y económicos. ¿Cuál, entonces, es el papel de The Economist, que al parecer no se puede leer sin encontrar graves distorsiones constantemente dentro de su cobertura? ¿Qué función esta sirviendo, y por qué difiere tanto su periodismo al del Financial Times o del Wall Street Journal?
NC: Yo solía leer The Economist con regularidad, pero no lo hago desde hace un tiempo. Una de las razones es esa que indicas. Otra es que no dan muchos fundamentos para lo que afirman, ni siquiera los nombres de sus escritores, para poder así tener por lo menos algo de credibilidad.
KB: Usted menciona y aboga por Adam Smith a menudo, a pesar de reconocer sus defectos. Por ejemplo, usted ha señalado la inverosimilitud de que hasta los mercados perfectos puedan llevar a una igualdad perfecta. ¿Es esto parte de un esfuerzo estratégico para privar a la derecha de su héroe, quien condena la división del trabajo, el imperialismo y el control empresarial sobre las políticas del estado?
NC: No, para nada. Es porque creo que tuvo muchas cosas importantes que decir, una vez que eliminemos la mitología que se ha creado acerca de él. Por ejemplo, su crítica a la división del trabajo se basa en sus principios de la Ilustración clásica. O su reconocimiento de que las políticas estatales son diseñadas por aquellos que dominan la economía para sus propios intereses, aunque el efecto para los demás sea “perjudicial”, incluyendo para el pueblo de Inglaterra. Pero más importante para las víctimas de “la salvaje injusticia de los europeos”, refiriéndose principalmente a los crímenes británicos en la India, su principal preocupación como persona honrada. Sus declaraciones se referían a la Inglaterra de su época, pero se pueden aplicar de forma general. O también su único uso de la frase “mano invisible” en la Riqueza de las Naciones, para argumentar (no muy convincentemente) que protegería a Inglaterra de los estragos de lo que llamamos “neoliberalismo” – Ricardo hizo lo mismo. O su llamado a favor de la regulación bancaria en reacción a un colapso financiero masivo. Y mucho más. Y eso es aparte de su interesante trabajo como filósofo moral.
KB: Hablé con un inversionista honesto recientemente, un multi-millonario. Se refirió a como su clase ha renunciado de su lealtad, como una norma social, en contraste con los capitalistas de la era de Eisenhower en los EE.UU. y con las élites en el Este de Asia hoy en día. Si este país estableciera una tasa marginal de impuestos más alta–aunque muy por debajo de la tasa de 90 por ciento bajo Eisenhower– él me dijo que simplemente cerraría lo que queda de sus activos productivos en los EE.UU., despediría a miles de sus trabajadores, cambiaría de ciudadanía a los Emiratos Árabes Unidos, y viviría allí. De hecho, después que él mencionó las tendencias ‘socialistas’ de Obama, él estuvo por hacer exactamente eso. Esta mentalidad transnacional, sin ataduras, que ahora predomina es una refutación de la noción de Smith y Ricardo que la clase capitalista prefiere apoyar a su propio país. ¿Cómo puede la población en general combatir esta amenaza, que ahora se extiende hasta físicamente salir de los EE.UU. para evitar que los ingresos de los impuestos puedan ser recaudados? Usted ha hablado de la toma laboral y autogestión de los trabajadores como una solución. ¿Qué más existe en el arsenal de la población en general, trabajando a través de los sindicatos, el gobierno o por otros medios?
NC: Lo que él está describiendo es sincero y acertado. De hecho, la clase capitalista en los años 50 era más o menos parte de un contrato social. Era parte de la naturaleza de la época. Durante la Gran Depresión y la Guerra hubo una verdadera radicalización de la población–no sólo aquí sino en todo el mundo. Y el sistema después de la guerra fue diseñado para reflejar eso. Es por eso que se vio un desarrollo de los estados benefactores en los años 50–había mucha presión popular de la cual no se podía escapar. Han pasado muchos cambios desde entonces, pero en realidad ha habido un retorno a una forma extrema del capitalismo depredador, lo que significa que no sólo voy a cerrar mi negocio o mudarme si no me gusta lo que haces, pero otra cosa interesante está ocurriendo. En las instituciones financieras, que ahora dominan el sistema económico, el nivel administrativo en muchas ocasiones actúa en maneras que pueden destruir sus propias instituciones si aumentan sus beneficios, los cuales no son pequeños. Analiza los ingresos de, por ejemplo, Goldman Sachs–un porcentaje muy alto de ello va sólo al pago de la administración y sus bonos. Hubo un tiempo tradicionalmente–por ejemplo, General Motors en la década de 1950–donde GM estaba tratando de desarrollar una base de consumidores que iba a ser leal y duradera porque se pensaba en términos de una institución que permanecería y crecería y prosperaría en la sociedad. En la actualidad muchas de las empresas de inversión– bancos, fondos de cobertura–están perfectamente contentos con destruir el lugar donde trabajan y salir de ahí con enormes beneficios. Esta es una nueva etapa del capitalismo.
En cuanto a tu pregunta sobre estrategias: entre las opciones menos radicales, utilizar la urna electoral, como se hizo en los años de los 1930s y 1960s–claro, acompañado con una ola de activismo popular a gran escala. Tuvo muy buenos resultados, dejando un legado que se puede llevar hacia adelante. Y hay muchas otras opciones, dependiendo de las circunstancias y el nivel de organización, la comprensión y el compromiso popular. Este siempre es el paso fundamental..
KB: En Hopes and Prospects usted habla sobre la hipocresía en los inicios de la crisis financiera: las propuestas del FMI para el Tercer Mundo fueron las de pagar la deuda a los países centrales, elevar las tasas de interés, privatizar, y en general, dedicarse a políticas a favor de los cíclos económicos. Para los EE.UU., las prescripciones aceptadas fueron: estimular la economía, olvidarse de la deuda, y nacionalizar la industria. Pero desde entonces, ha habido una corriente muy poderosa que cambió el debate político – ahora se trata de la reducción del déficit y de la austeridad fiscal, la cual la administración de Obama está impulsando activamente con su comisión sobre el déficit y sus discursos sobre como el gobierno federal debe abrocharse el cinturón. ¿Es este cambio otro indicador de lo que dice Simon Johnson, especificamente sobre las similitudes entre los EE.UU. y las oligarquías de los mercados emergentes? ¿Se está “convirtiendo en una república bananera” los EE.UU., como él dice? Tu libro menciona el análisis optimista que hizo Citigroup sobre las plutonomías, donde la economía funciona en todos sus aspectos hacia los intereses del 10 por ciento más rico, sin tomar en cuenta las necesidades del resto. ¿Es esto lo que está ocurriendo?
NC: Es un acontecimiento que ha estado sucediendo, aunque más aún en Europa. Los Estados Unidos en muchos aspectos se asemeja a un país del Tercer Mundo–mucho más desarrollado, pero tiene muchas de las mismas características estructurales: extrema desigualdad de la riqueza, el deterioro de la infraestructura, ya que sólo le sirve a los pobres, operaciones depredadoras, corrupción enorme, entre otras cosas. Todo esto es bastante típico de países del Tercer Mundo y no de países que están tratando de desarrollar una economía con un futuro sólido. Se roban lo que pueden y se van. En cuanto al análisis de Citigroup, tiene más validez ahora que antes. Nunca ha sido falso, pero sin duda menos ahora. Hablemos del período en el que se movía hacia la democracia social de algún tipo–por ejemplo los años 50 y los años 60, que fue cuando la tecnología que estás usando en este momento se desarrolló. Y fue desarrollada a expensas de los ciudadanos, o sea, de aquellos que pagan sus impuestos, pero no se tenía pensado particularmente que ellos se beneficiarían de ella. Aquellos que se beneficiarían de ella fueron IBM, Microsoft, y así sucesivamente. El sector empresarial quería que la población del país pagara los costos y asumiera los riesgos. Y se hizo de una manera totalmente fraudulenta, no para que pudieras tener una computadora. La gente pensaba que se estaban defendiendo de los rusos o algo así. Pero los planificadores entendían.
KB Estaban construyendo la base para la economía del futuro.
NC: Estaban construyendo la economía del futuro, de la cual ellos se beneficiarían. Y tal vez, de casualidad, otros se beneficiarían, pero sólo de forma secundaria. IBM es un caso interesante. Entonces IBM fue una gran industria, con tarjetas perforadas y lo demás, pero en los años 50, esencialmente, aprendió a cambiar de tarjetas perforadas a computadoras digitales que funcionaban efectivamente en laboratorios gubernamentales. En realidad, aquí, allá abajo, donde estamos sentados en el Edificio 20 (del Massachusetts Institute of Technology), fue donde mucho de esto ocurrió. Y para los años 60, IBM había adquirido suficiente capacidad para poder construir su propia computadora. Tuvieron la computadora más rápida del mundo: el Stretch.
KB: Y el Gobierno de los EE.UU. lo procuró.
NC: El gobierno lo tuvo que comprar, porque nadie lo compraría. No había interés. Y la procuración pública es una técnica importante de la subvención estatal, un hecho que ha sido bien estudiado dentro de la literatura profesional. Y esto continúa. No es posible sino hasta los 80s, más o menos–treinta años después de todo esto–cuando IBM realmente podría vender PCs y generar mucho dinero, y Microsoft podría escindirse de eso, y así sucesivamente. Pero lo que está pasando ahora es muy interesante y está siendo discutido por los líderes de industria. La Fundación Alfred P. Sloan ha hecho algunos estudios que señalan que, según lo que ellos presentan, ‘lo que es bueno para General Motors es bueno para el país’ ya no es cierto. Porque ahora–y usan IBM como su ejemplo, o tal vez el Wall Street Journal informa sobre el hecho–IBM no sólo intenta desplazar sus operaciones productivas en donde pueda conseguir mano de obra barata, pero está casi forzando a su personal doméstico a ir a la India [Project Match]. Entonces ya no te queremos aquí, ve a vivir como una persona del Tercer Mundo en la India. Vamos a pagarte menos y vas a trabajar igual que antes. Así que aquí hay una empresa que básicamente se construyó por medio de los impuestos de los estadounidenses, se hicieron muy ricos, y su responsabilidad ante el país es no sólo mandar puestos de trabajo al exterior, pero enviar a sus propios trabajadores a la India. Creo que alrededor del 75 por ciento de la fuerza laboral de IBM se encuentra en el extranjero.
KB: Volviendo a la cuestión de las prescripciones del FMI, Olivier Blanchard, su economista principal, abogó por un objetivo más alto de inflación, alrededor del 4 por ciento. El Wall Street Journal informó que “el señor Blanchard dice que el FMI debería liderar el replanteamiento de ideas necesario después de la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial.” ¿Qué, si acaso, puede significar la aprobación del FMI de una política monetaria más expansiva para los países en vías desarrollo, que normalmente tienen que obedecer al FMI?, y ¿puede ser esto una señal de un cambio real en el FMI, o es sólo una maniobra temporal?
NC: Ha habido algunos cambios en el FMI, pero no creo que sean suficientes, digo yo. Los economistas del FMI sin duda fueron perturbados por los fracasos extremos debido a sus recetas durante muchos años, y por el colapso del edificio intelectual de la teoría económica en la que confiaban.
KB: En su caracterización de la crisis financiera de EE.UU., usted dice que “los mercados son ineficientes…Pueden ser controlados por medio de un cierto grado de regulación, pero esta regulación se fue desmantelando gracias a un fanatismo religioso de mercados eficientes, que carecía de soporte empírico y de base teórica, nada más se basaba en el fanatismo religioso”. ¿Fue este “fundamentalismo irracional” el factor principal en el desarrollo de la actual crisis económica mundial? Le pregunto porque en Hopes and Prospects, usted dirige a los lectores que desean comprender mejor las raíces de la crisis al libro La Gran Crisis Financiera por Foster y Magdoff. La tesis que ellos exponen es que debido a las tendencias de estancamiento a largo plazo en la economía real, “las ganancias fueron dirigidas cada vez menos hacia la inversión en la expansión de la capacidad productiva y cada vez más hacia la especulación financiera.” Para Foster y Magdoff, el fanatismo religioso era de conveniencia política, y ayudó a alimentar una serie de burbujas financieras enormes, pero este esfuerzo se compensó por las tendencias de estancamiento a largo plazo subyacentes en la economía real.
NC: Creo que hay cierta verdad en eso. Hay libros que ahora están disponibles a los cuales me hubiera referido también, que van mucho más allá de lo que he dicho–gente en medio de la profesión económica llegando al punto de declarar que los economistas son criminales. Por ejemplo, el libro de Yves Smith–que es realmente bueno–quiero decir, ella dice que estos tipos son una plaga. Que el campo de estudio debe ser desmantelado. Y ella entra en detalles serios y muestra que la teoría económica es tan corrupta que es difícil hablar del tema. Es un gran libro. Y hay un par más, como probablemente los 13 Bankers (Trece Banqueros) de Simon Johnson, que no he leído todavía.
KB: Según Foster y Magdoff, la contradicción fundamental en la economía real, relativo al incremento en la desigualdad de ingresos y riqueza, con el tiempo se ejerció con fuerza de gravedad, lo que llevó a cabo una implosión financiera. La disyunción entre el estancamiento de la economía real y la esfera financiera cada vez más hinchada había crecido a tal punto que cuando la burbuja inmobiliaria finalmente estalló, las consecuencias resultantes abrumaron el poder de los bancos centrales para poder contrarrestarlas en su rol de “prestamistas de última instancia.” ¿Sugiere todo esto que las posibilidades de regular los mercados ineficientes del sistema son más limitadas de lo que comúnmente se supone?
NC: No lo creo, porque hubo un período de regulación desde la era del “New Deal” hasta los años 70, y no había crisis financieras. Desde los años 70, la estructura normativa se ha ido desmantelando parcialmente y parcialmente capturada–ya sabes, la captura reguladora–y en parte ha sido afectada por lo que a veces se llama captura reguladora cognitiva. Es decir, los reguladores se han tragado la ideología que está siendo vendida por los economistas, y el mundo de negocios felizmente propaga estas ideas porque son muy buenas para ellos, no porque se crea que haya algún mérito en ellas. Y como resultado, desde los años 70 se han producido repetidas crisis financieras; esta no es la primera, ha habido muchas.
En los países de Asia, hubo una reacción natural a la crisis a finales de los años 90: después de que los países más o menos salieran de la crisis financiera asiática, comenzaron a construir sus reservas financieras. Eso ahora se condena. Ese es el famoso exceso del capital que está causando desequilibrios globales, forzando que bajen nuestras tasas de interés, y haciendo todo tipo de cosas horribles. Fue una reacción muy racional al enorme flujo de capital especulativo y a las teorías de los economistas. Así que sí, nunca estaban en el sistema del mercado por mucho tiempo, pero ahora están saliendo de él aún más, almacenando reservas, creando desequilibrios en la economía global, mientras lo que se hizo aquí fue todo lo contrario: vamos a tomar prestado. Tomemos prestado como locos, nada puede salir mal, ya que tenemos una teoría que demuestra que los mercados son eficientes y que los participantes tienen información perfecta–hasta en el futuro indefinido, de hecho, si se toman en serio los teoremas. Así que ahora existe una peor crisis financiera, pero si nos fijamos bien, Reagan dejó al país con una crisis financiera seria–la de Ahorro y Préstamos (después de otra en 1987)–diez años más tarde tuvo lugar la burbuja tecnológica, en medio de eso ocurrió la del Long Term Capital Management (la Gestión del Capital a Largo Plazo), y el hecho de que la profesión económica ha podido sobrevivir todo esto es asombroso. Se conoce la historia, un par de años después de eso vino la burbuja inmobiliaria. Para la población, la economía ha sobrevivido por la inflación de activos, el incremento de la deuda y de horas de trabajo, a menudo para ambos adultos en la familia.
KB: Usted saca el tema de la crisis financiera de Asia y los países que no habían seguido la ortodoxia de abrir sus mercados de capitales salieron ilesos–la India, China, Taiwán…
NC: En Corea del Sur se puede obtener la pena de muerte por la fuga de capitales. Malasia, de hecho, también salió de la crisis asiática. Impuso controles de capital y en el momento todos los economistas advirtieron que iba a ser un desastre. Pero les fue bastante bien. Lo mismo con Argentina, el antiguo modelo ideal del FMI, lo que le llevó a una crisis grave. Luego no le hizo caso a las advertencias y las doctrinas y le fue muy bien a su economía, contrario a lo que predecían.
KB: Para analizar los países en vías de desarrollo, usted insiste en desagregarlos para arrojar luz sobre los varios niveles de crecimiento y desarrollo social durante la era neoliberal. En el caso de la India, que creció a un ritmo rápido, usted cree que sólo pudo haber ocurrido por haber violado las reglas neoliberales: India mantenía el control sobre los flujos de capital e ignoró las reglas del FMI en muchas maneras. Esto no habría sucedido si hubiera sido un alumno disciplinado, como Argentina, el cual usted menciona, o los países de América Latina y África en general.
NC: Bueno, hay una alta tasa de crecimiento, pero mira lo que le ha pasado a la población. ¡Su consumo de alimentos está disminuyendo!
KB: Correcto. Así que lo que le quería preguntar es, ¿qué es la índole de la economía de la India? Comparte casi todas las facetas de los resultados neoliberales–el empobrecimiento absoluto de la población en medición de, como usted dice, el consumo de calorías, y la aparición de los plutócratas y el fortalecimiento de su posición–pero goza de un alto crecimiento en lugar de bajo crecimiento. ¿Es este un modelo distinto?
NC: Hay un sector en la India–es un país grande, por lo que el sector no es pequeño, probablemente abarca un par de cientos de millones de personas–y ellos se benefician mucho con esto. Y si tienen que dejar de lado a los mendigos hambrientos en la calle, bueno, entonces está bien. Has vivido en la India, así que sabes como es.
En una ocasión viajé en carro por las calles de Delhi con una india radical, Aruna Roy–probablemente sabes de ella–quien ha dedicado su vida a vivir en una de las aldeas más pobres y trabajar en los asuntos de la mujer. Sumamente dedicada. Mientras viajábamos, me di cuenta de que ella no estaba mirando por las ventanas. Cada vez que el carro paraba, un grupo de gente venía a suplicar por una rupia, y hay un bebé moribundo, sabes. Y ella me dijo: “No lo hagas.” Y luego mientras continuaba andando el carro, me di cuenta que ella ni siquiera miraba. Y le pregunté, “¿Cómo puedes vivir así?” Ella respondió: “Si miras, te vas a matar a ti mismo. Así que deja de mirar. No hay manera de sobrevivir en esta sociedad loca.”
Y ella es una mujer muy interesante, fue profesora en la Universidad Jawaharlal Nehru (JNU) que hace veinte años renunció y se fue para Rajasthan, y vive en una aldea muy pobre en una choza de barro. Y trabaja en asuntos acerca la mujer. Entonces, aquí hay alguien muy dedicada y te dice francamente, “Si quieres sobrevivir aquí, no mires.”
KB: Un economista de JNU, Prabhat Patnaik, quien es también Vice-Presidente de la Junta de Planificación del Estado de Kerala, saca a colación un caso que me gustaría compartir con usted por sus implicaciones: según él, Kerala disfrutó de excelentes logros en el sector social, pero estuvo prácticamente estancado. Después del ’87-88, Kerala creció de forma muy rápida, y nadie estaba seguro por qué, pero fue precisamente el período del declive de los logros del sector social. Él concluye que el alto crecimiento no necesariamente implica mejoras sociales, pero lo contrario ocurrió en Kerala.
NC: Lo conozco a él un poco, y él sabe mucho más que yo, pero creo que hay otro factor ahí: las remesas. Se enviaba un número enorme de personas al Golfo. Ellos tenían un buen sistema educativo, para que pudieran salir y hacer el trabajo técnico para dirigir los estados del Golfo, que, hablando de economías depredadoras, son grotescas. Si uno va a Kuwait, los kuwaitíes no hacen nada. Todo lo hacen los asiáticos del sur, los filipinos y los palestinos, hasta que fueron echados. Y Kerala podía proveer eso y enviar remesas, y no sé la escala, pero era grande. Y de hecho, yo estaba allí alrededor del 2002, supongo, pero es un poco doloroso conducir por la región. Es una tierra muy fecunda, pero si miras los hermosos llanos de arroz–están abandonados. No pueden competir con el arroz de Vietnam. Los bosques de caucho están deteriorándose. Se podría resolver, pero requerirían de inversiones, y hay muy pocas yendo a las zonas rurales.
KB: Aparte de estudios de Utsa Patnaik sobre la disminución de consumo de calorías en la India, hay una gran cantidad de estudios que cuestionan la veracidad de la narrativa de la Encuesta Nacional de India [NSS] y del Banco Mundial que aseguran que ha habido una reducción de pobreza admirable. Uno de los estudios, realizado por la Comisión Nacional para las Empresas en el Sector No Organizado en el 2007, encontró que 836 millones, o 77 por ciento de la población, vivía con menos de 20 rupias al día [50 centavos estadounidenses]. La Iniciativa sobre la Pobreza y el Desarrollo Humano de Oxford, utilizando el índice de pobreza multidimensional, dijo que habían 645 millones pobres en la India–el 55 por ciento de su población–más gente que en los 26 más pobres países africanos juntos. El Banco Asiático de Desarrollo calculó la cantidad de pobres en 622 – 740 millones de personas. Pero hay altas tasas de crecimiento acompañando, de manera conservadora, un estancamiento en las mejoras sociales–efectivamente no hay cambios en la malnutrición infantil, tasas más altas de desnutrición que en África subsahariana–y por otras medidas, una privación agravada.
NC: Se ha producido un estudio interesante que recientemente he leído en The Guardian acerca del Sistema de Distribución Público [PDS] de la India. Quiero decir, hay una verdadera crisis alimentaria en la India y según el artículo, alrededor del 40 por ciento de los alimentos en el sistema PDS se pudre o lo se lo llevan los ricos. Lo que hacen es, si una persona pobre no puede pagar a su usurero, vende su billete PDS y lo toma una persona rica que recibe la comida gratis.
KB: Una pregunta sobre este tema: en la India independiente, 400 millones de personas no pueden darse el lujo de comprar alimentos en el mercado libre ydecenas de miles de toneladas de cereales se pudren desde hace años en los almacenes del gobierno. No se procura grano nuevo, lo que perjudica a los agricultores. Manmohan Singh, puso en duda la sabiduría de la decisión de la Corte Suprema en proporcionar comida gratis a los pobres y todavía hay un marasmo en lo que será esta política. Mike Davis, en su libro Late Victorian Holocausts cita a la Comisión Británica de la Hambruna del 1878-1880 que dijo:“La doctrina de que en tiempo de hambruna los pobres tienen derecho a exigir socorro…probablemente resultaría en la doctrina de que tienen derecho a tal socorro en todo momento, y por lo tanto se establecerían la fundación de un sistema benéfico general para los pobres, el cual no podemos contemplar sin temor grave.” ¿Qué ha cambiado desde la época en la que los británicos almacenaban los cereales durante la hambruna en la India?
NC: Este mismo artículo en The Guardian señaló que Jean Drèze y otros están tratando de establecer algún principio de un suministro alimentario universal que eliminaría el sistema PDS y diría simplemente, “Mira, hay una cierta cantidad de alimentos que hay que darle a todo el mundo–que no hayan boletos, ni tiendas, ni nada.” Aparentemente estará llegando a votación pronto. Si algo así se legislara y claro, se implementara–ya que las oportunidades de corrupción son altísimas–se podría distribuir algo de este alimento. Quiero decir, en la India–es simplemente grotesco lo que está pasando. Es muy abrumador. Acabo de estar en China. China tiene un montón de problemas, pero no este tipo, que yo sepa.
KB: Hay una narrativa que el alto crecimiento ha ‘pasado por’ la población en general y debe ser más equitativo e incluyente. Prabhat Patnaik, sin embargo, creeque el crecimiento se basa en la exacerbación del antagonismo de clases y la expropiación de los medios de producción de los pequeños productores y campesinos. Él piensa que la misma índole del crecimiento requiere la exclusión y del sufrimiento. Afirma que es ingenuo hablar más sobre la inclusión, mientras se mantiene y se opera dentro de este esquema. ¿Cómo lo ves?
NC: Supongo que se refiere al modelo específico del crecimiento adoptado en la India, no al crecimiento en general. Si es así, parece que hay evidencia considerable para apoyar la conclusión.
KB: Volviendo al tema de China: la disminución de la pobreza no parece tan controversial como en la India. ¿Hay progreso verdadero y significativo allí?
NC: No estuve en las áreas rurales, así que no pude averiguar. Y vale la pena comentar que es mucho más fácil obtener información acerca de la India, porque la sociedad es mucho más abierta.
KB Usted ha mencionado los estudios de Hart-Landsberg y Ching Lee Kwan, que destacan la fragilidad del modelo de desarrollo de China, las condiciones horribles para los trabajadores, las protestas laborales, y sentimientos de abandono y de traición. ¿Y con respecto al medio ambiente?
NC: Es bastante horrible, y las catástrofes ambientales son perfectamente reales. Pero por otro lado, yo estaba en Beijing y Xi’an, pero me dieron la vuelta por todo Beijing, porque los lugares donde iba estaban por todas partes. No se ve la pobreza que se ve en todas las ciudades estadounidenses. O la han escondido en algún lugar, o la han arrojado en el campo. Por otro lado, es extremadamente autoritario. Hay mucho optimismo y exuberancia, y la gente está emocionada por ello, y así. Cuando pasamos por un lugar en el centro de la ciudad, le pregunté al conductor–que resultó ser bastante crítico y franco–”¿dónde vive la gente?” Me explicó que hay empresas que construyen viviendas para que hayan grandes rascacielos para los trabajadores. No sé cómo son por dentro, pero no se ven tan mal desde afuera. Pasamos por algún centro grande de la ciudad, y él nos dijo que todas las personas ahí iban a ser desalojadas y enviadas al campo para que ellos hicieran que el área fuera más orientada a negocios. Así que le dije, “Bueno, ¿qué pasará con la gente en el campo?” Ellos dijeron que estaban construyendo un metro que iba a llegar hasta allá, y le pregunté si realmente lo harían, y me dijo que probablemente sí; suelen hacer estas cosas. Entonces les hice una pregunta, sabiendo que era ridícula, pero yo quería oír lo que dirían: “¿Tiene alguna elección la gente en esto?” Me miraban como si no entendían la pregunta. La suposición tácita parecía ser: “No es asunto de ellos; se les dice que serán mandados al campo.”
Me acordó de un evento en la India, cuando yo estaba allí antes de las llamadas “reformas” en el ’72. Yo era un invitado del gobierno y me llevaban por todos lados. Todos los días que estuvimos en Delhi, íbamos a través de la Plaza Connaught y todos los días estaba completamente llena de gente sin hogar, decenas de miles de personas en tiendas de campaña. Un día en la mañana me dirigí por la plaza y no había nadie allí. Así que pregunté, “¿qué pasó?”, y me dijeron, “la Feria de Asia está llegando y quieren purificar la ciudad, por eso ya no están”. Entonces les dije, “¿Qué pasó con ellos?” Mandaron camiones y los llevaron a alguna parte en el desierto y los botaron allí. Sin metro ni nada.
KB: Hasta en América Latina, he encontrado que cuando un presidente visita una región en particular, convierten las áreas en una especie de aldea Potemkin, limpias de miseria y suciedad.
En los casos esperanzadores que ha mencionado, como en América Latina, ha habido progreso auténtico, como ha señalado. Al mismo tiempo, a veces hayconflictos dramáticos entre los desarrollistas, como el presidente izquierdista Correa, y las comunidades indígenas afectadas por la minería y las represas.Además, Evo Morales, a pesar de ser muy popular, recientemente tuvo que lidiar con una huelga general bien grande en Potosí. ¿Qué opina de esta dinámica? ¿Cuáles son las esperanzas y posibilidades en América Latina con respecto al elevar los niveles de vida, los caminos hacia la industrialización, la consideración para el medio ambiente, el papel de los movimientos sociales, y el evitar la coacción de parte de los estados?
NC: Todo esto es cierto. En Ecuador existe un serio conflicto entre el gobierno de Correa y las comunidades indígenas oponiéndose a proyectos de desarrollo que han estado arruinando sus vidas y sociedades. Los derrames de petróleo en la Amazonia podrían ser peores que el desastre del Golfo de BP. Probablemente esté mejorando bajo Correa, pero todavía hay fuertes objeciones. Morales es de hecho popular, pero hay muchas quejas sobre el autoritarismo y la corrupción. La lucha en contra de los proyectos de desarrollo está pasando en todo el mundo. En la India, como sabes, hay una gran guerra en curso en gran parte por culpa de proyectos de desarrollo en zonas tribales. Yo estaba en el sur de Colombia recientemente visitando aldeas remotas donde campesinos y pueblos indígenas están tratando de luchar contra la minería y la privatización del agua que amenazan sus vidas y recursos. No sé de ninguna respuesta general sencilla a tu pregunta de cómo va a resultar todo eso. Los problemas a menudo no son simples. Hay mucho en juego, no sólo para la gente de estos países. La extracción de recursos afecta a un medio ambiente global que está en una situación de riesgo cada vez más grave.
KB: Ya que menciona los derrames, una estrategia clara para los ciudadanos de EE.UU. en medio de tantas complejidades puede ser la reestructuración de las características institucionales de las corporaciones para evitar el saqueo de recursos y la depredación de los estados más débiles por parte de empresas como BP y Chevron. En Hopes and Prospects usted menciona el intento legal que ocurrió hace 30 años en Youngstown, Ohio, liderado por el abogado radical Staughton Lynd para convencer a los tribunales que las partes interesadas–miembros de la comunidad, los trabajadores, y así sucesivamente–deberían tener la mayor prioridad en la orientación jurídica de las empresas. A pesar de que fracasó, usted escribe que “con suficiente apoyo popular, la iniciativa podría tener éxito.” ¿Podría describirnos un posible escenario en el cual las comunidades podrían recurrir a los tribunales para avanzar una concepción de la corporacion que se alejara de una obligación a los accionistas y se acercara hacia una obligación a las partes interesadas? Teniendo en cuenta la naturaleza generalmente conservadora de los tribunales y resoluciones como la de Citizens United, ¿cómo podrían ser influenciados por la presión popular?
NC: Los tribunales sí están influenciados por la presión popular. Incluso, los nombramientos judiciales son influenciados por ellos. Tomemos como ejemplo los años 60, cuando finalmente se consiguió llegar a resoluciones avanzadas sobre la libertad de expresión, y así sucesivamente. No fue que los miembros de la corte habían cambiado, sino que el clima social y cultural había cambiado y ellos respondieron a tales circunstancias. Nunca he leído la decisión del juez de Youngstown quien decidió en contra de la iniciativa, pero no me sorprendería que si hubiera habido agitación en las calles y la gente del país hubiera hecho llamamientos al apoyo y así, la decisión opuesta se hubiera podido lograr. Además, puedes elegir funcionarios que te darán jueces diferentes. Mucho de esto depende en el apoyo por la causa. Los tribunales, por ejemplo, se esforzaron para bloquear las resoluciones del New Deal, hasta el punto que Roosevelt trató de nombrar muchos de sus partidarios a las cortes, pero la mayoría de las resoluciones finalmente se aprobaron a través de la enorme presión popular.
KB: En lo que respecta al progresismo tras la Gran Depresión, ¿es esto una excepción a la tendencia general de la población de votar por la derecha durante tiempos economicamente difíciles? Los economistas Markus Brückner y Hans Peter Grüner publicaron un documento donde descubrieron esta tendencia histórica en los EE.UU. y en Europa.
NC: No creo que haya tal cosa, creo que varía demasiado. Tomemos, por ejemplo, Alemania y los Estados Unidos en la década de 1930. En parte había circunstancias similares. Alemania se lanzó a la derecha extrema, y los Estados Unidos hacia la socialdemocracia. Había muchas razones diferentes, pero dudo que se pueda generalizar.
KB Lo pregunto por su relevancia hoy en día. Con estas dificultades económicas actuales, se están viendo manifestaciones feas de nacionalismo y tribalismo en los EE.UU. Se pueden ver que los índices de aprobación pública hacia los sindicatos se encuentran en los niveles más bajos de todos los tiempos. En contraste, el 7 de septiembre hubo una huelga general en Francia en la cual participaron entre 2 millones y 3 millones de personas, con un índice de aprobación popular del70%, protestando el aumento de la edad de jubilación implementado por el gobierno de Sarkozy.
NC: Ellos protestan por su propio bien. Puede que estén haciendo lo correcto, pero no es en sí una acción progresiva a menos que haya implicaciones a largo plazo para la sociedad en su totalidad.
KB ¿Y qué tal el caso de Grecia? Ha habido una serie de huelgas generales que han tenido lugar.
NC: Bueno, la gente en Grecia está en huelga contra una represión gubernamental bien dura, pero no es siempre clarísimo para qué están en huelga. Lo que está pasando aquí en los EE.UU es interesante. Es cierto que los sindicatos son odiados, pero eso es el resultado de cincuenta años de propaganda intensa, que se remonta a principios de los 50s. Y de hecho, los trabajadores, en su mayoría, están a favor de los sindicatos. Aún hoy en día. Investigaciones del EPI [Economic Policy Institute (Instituto de Política Económica)] lo muestran. Pero sí, los sindicatos son odiados, pero acuérdate que todo lo demás que es odiado. El congreso es odiado, los banqueros son odiados, los partidos políticos son odiados. La gente odia a todo. Ellos piensan que todo está podrido. Es un poco similar a Alemania en los años 30, donde todas las instituciones se derrumbaban. Y luego viene un líder carismático; entonces bien, lo seguiremos.
KB: Además de todo este odio hacia las instituciones dominantes, existen fuertes sentimientos contra los latinos y musulmanes. Usted también ha mencionado el encarcelamiento masivo de afroamericanos y otras minorías durante el periodo neoliberal. Además, en Hopes and Prospects usted hace referencia al libro de Douglas Blackmon, que revela la poca conocida criminalización de la vida de los afroamericanos en Estados Unidos, comenzando desde el periodo después de la reconstrucción hasta la Segunda Guerra Mundial. Usted concluye que “la vida para la mayoría de los afroestadunidenses apenas ha escapado las cadenas de la esclavitud.” Ante todo esto, ¿está reconsiderando usted su opinión de que Europa es más racista que los EE.UU?
NC: Europa es peor, en mi opinión. Lo que está pasando en Europa es escandaloso. Tomemos como ejemplo la manifestación en Nueva York en contra de la mezquita. Quiero decir, tuvieron que traer a alguien de Holanda. No pudieron encontrar a un parlamentario estadounidense que hablara. Fue Geert Wilders quien vino. Eso no lo prueba, pero … yo estuve en París hace poco, fue bien interesante, grandes multitudes por todas partes y un montón de gente, lo de siempre. Pero la prensa élite como Le Monde se estaba volviendo loca, lo odiaba todo. Pero una de las cosas que particularmente odiaban fue cuando algunos amigos míos que trabajan en las afueras de la ciudad, donde vive mucha gente pobre, arreglaron para que yo pudiera conocer a muchachos adolescentes en Clichy, en las afueras. Eran en su mayoría norafricanos. Al principio no querían que hubiera un encuentro, de manera razonable, porque no les gusta ser los conejillos de Indias para visitantes ricos y blancos. Pero finalmente acordaron que tal vez yo realmente sí estaba interesado en ellos. Así que salí y tuvimos buenas conversaciones. Una de las cosas de las cuales se quejaron fue del desprecio que sentían por parte de la gente en París, que piensan que ellos son delincuentes y matones y no entienden que ellos tienen una cultura vibrante y que creen que sus propias vidas tienen importancia y así. Entonces les dije en un momento dado, “¿Por qué no organizan una exposición cultural y la llevan a París y muestran a la gente lo que hay detrás de sus vidas?” Y lo pensaron, y dijeron que tal vez lo harían. Sin embargo, los periódicos fueron interesantes. Tenían un par de periodistas allí. Al día siguiente la prensa decía algo así como: “Gracias, Sr. Chomsky, por decirles a estos matones y criminales que entren a París para que nos maten y nos roben.” Es como si fueran una caricatura de sí mismos.
La criminalización de la vida de los afroamericanos fue algo que se dio específicamente en los Estados Unidos en el período posterior a la reconstrucción, y hay algo parecido sucediendo hoy con el encarcelamiento de grandes multitudes, en gran medida directamente en contra de hombres negros. Francia no tenía la esclavitud interna, de modo que sí, en ese aspecto es diferente. Pero el racismo en Europa toma la forma de un extremismo anti-inmigrante, que es bastante malo aquí, y creo que es difícil de medir, pero mi suposición es que es probablemente peor allá.
KB: Me gustaría seguir hablando un poco más sobre la opinión pública y cómo evaluarla. Como a manera de continuar el tratamiento de halago hacia personas como Héctor Gramajo, la comunidad diplomática e intelectual le ofrece ahora al ex-presidente colombiano Alvaro Uribe una posición como profesor distinguido en la universidad de Georgetown, y la vicepresidencia en el grupo de investigación de la ONU sobre los ataques israelíes contra la flotilla.
NC: Es repugnante.
KB Aunque esta respuesta de la élite tiene sentido, Obama afirmó que “Si yo fuera a servir dos términos, estoy bastante seguro de que no contaría con el nivel de aprobación del 70 por ciento que tuvo el presidente Uribe”. De hecho, el Inter Press Service informó que Uribe disfrutó de niveles de aprobación del 75 por ciento cuando dejó su cargo en un país que, después de Sudán, tiene la mayor población de desplazados internos en el mundo. El gobierno ha sido implicado enasesinatos de muchos de sus propios civiles. ¿Hay problemas epistémicos con los datos de las encuestas, y si no, que será que está pasando en la mentalidad colectiva de los colombianos?
NC: Miremos cuidadosamente estas encuestas. Son sondeos telefónicos. Se está excluyendo un gran porcentaje de la población. Hay una enorme población de desplazados internos en los barrios pobres afuera de Bogotá y estoy seguro de que no están siendo encuestados. En aldeas remotas en el sur de Colombia, quiero decir, pueblos de los cuales muchos nunca han conocido ni por nombre, si es que fueron encuestados en absoluto fue bajo la coacción y la intimidación. Esa no es una gran parte de la población. Pero para la gente en Bogotá, Uribe les ha dado las cosas que quieren. Bogotá es más segura, los paramilitares se han asimilado en el gobierno, y ahora tienen un papel importante en su funcionamiento. Hay muchos asesinatos, pero son de líderes sindicales y activistas de derechos humanos y campesinos, no son de la gente de la élite, así que no les molesta. Se puede mencionar que en las mejores estimaciones en 1939, Hitler fue apoyado probablemente por un 90 por ciento de la población. Y puedo entender los motivos.
KB: Hablando un poco de lo mismo, mientras CNN informa que mientras que dos tercios de la población de EE.UU. se oponen a la guerra en Afganistán, unaencuesta de ABC publicada el 3 de septiembre con los datos recopilados en mayo indica que el 63 por ciento de afganos creen que su país va en la dirección correcta. ¿Podría analizar estas aparentes contradicciones? ¿Es Afganistán un caso genuino de “vengan a ayudarnos”?
NC: Escribí sobre eso en Hopes and Prospects. Si le ponemos atención a estas encuestas, por un lado, no encuestan mucho en las regiones Pashtun, porque son muy inaccesibles. Ni se puede enviar a los Marines ahí.
KB: En enero, una encuesta de ABC encontró que las opiniones favorables en Afganistán hacia los Estados Unidos cayeron a un 35 por ciento en el este del país y a un 29 por ciento en el sur (comparadas al 59 por ciento en el resto del país), de nuevo, desplomándose en donde los EE.UU. está más activo en combate.
NC: Mira, eso es en alrededor 40 por ciento de la población. Las áreas tribales, los tayikos y hazaras y uzbekos, a menudo se llevan bien con las tropas estadounidenses. Ellos son los que se están beneficiando de las tropas. Por otra parte, si se pone mucha atención, es muy posible que estas encuestas estén diciendo: “Quédense aquí para la reconstrucción.” ¿Estarán diciendo: “Quédense aquí para combatir”, o “Quédense aquí para la reconstrucción”? No hacen esa pregunta. Pero si nos fijamos en las pocas preguntas que sí dan algo de información sobre el tema, hay una posibilidad razonable de que estén diciendo, “Queremos que se queden aquí e inviertan dinero al país.” Deberían ser encuestados adecuadamente. Yo no pasaría por alto las encuestas, pero hay que observar con cuidado lo que están pidiendo.
KB ¿Por qué la población general confiaría en tropas invasoras extranjeras con tal historial de violencia–ejemplos incluyen bombardeos aéreos y fuerzas secretas de asesinos que presuntamente asesinan a afganos civiles por deporte–para que permanezcan en una capacidad diferente, como administradores de asistencia a la reconstrucción?
NC: Bueno, primero que todo, en las áreas de los tayikos, uzbekos, y hazaras, eso no es muy cierto. La mayoría de esta violencia está pasando en las zonas Pashtun. Y en segundo lugar, si hubiera habido una encuesta en París bajo la ocupación de los nazis, los alemanes hubieran tenido mucho apoyo. Ellos eran los que tenían el dinero, ellos eran los que tenían los recursos, ellos eran los que repartían los empleos. Probablemente había más gente involucrada en la colaboración con los alemanes que aquellos apoyando la resistencia.
KB: ¿Entonces qué implicaciones tiene todo esto para su idea del sentido común Cartesiano de la población en general?
NC: Creo que colaborar es algo sensible. ¿Si tienes tropas de asalto tomando tu área a la fuerza, vas a colaborar o resistir? Hay un buen cálculo en decir que voy a callarme y colaborar. Si los Estados Unidos estuviera ocupado por una fuerza extranjera, aquellos que ondean sus banderas colaborarían. De hecho, esto lo vi de forma muy destacada en mi propia infancia. Me tocó vivir en un barrio en su mayoría católico irlandés y alemán. Ellos estaban muy a favor de los nazis. El 8 de Diciembre de 1941–nunca voy a olvidar esto–las personas que celebraban la caída de París llevaban sombreros de estaño y agitaban banderas y te decían que bajaras las persianas porque iba a haber un apagón. Fue instantáneo.
KB: La guerra en Afganistán cumple casi una década, con una disminución en la cantidad de tropas en Irak y su incremento en Afganistán, un cambio de liderazgo militar y el apoyo de parte de los aliados cada vez más escaso, ¿ha visto algún cambio en las motivaciones y objetivos de los Estados Unidos? Su énfasis en la honestidad de la editorial del Washington Post en el 2008 viene a mente: “la importancia estratégica de Afganistán no se compara a la de Irak, que se encuentra en el centro geopolítico del Medio Oriente y contiene unas de las reservas más grandes del petróleo en el mundo”. El informe del Afghanistan Study Group (Grupo de Trabajo sobre Afganistán)defiende la distribución del poder y la reducción de tropas, y también abogan por ponerle fin a las operaciones militares en el sur de Afganistán. ¿Qué esperan los planificadores estatales lograr en la actualidad?
NC: Me parece que por ahora están intentando encontrar una forma de desvincularse del conflicto de tal manera que ellos puedan declarar victoria, y mantener un estado cliente dentro del poder lo más que sea posible. No es muy diferente a lo que los rusos estaban tratando de hacer a finales de los 80s.
KB: Me gustaría concluir la entrevista con Haití, volviendo al tema que usted mencionó la ultima vez que hablamos sobre las lecciones que el movimiento Lavalas de Haití brinda para los progresistas en EE.UU. Usted dijo: “Llama mucho la atención que nosotros y otros países occidentales no podemos alcanzar, ni siquiera acercarnos, no podemos ni soñar con el nivel de democracia que tenían en Haití. Eso es bastante chocante. Aquí está uno de los países más pobres del mundo. La población que se organizó para ganar esa elección se encuentra entre las más reprimidas y empobrecidas del mundo, y logró organizarse lo suficiente para entrar en el ámbito electoral sin recursos algunos y elegir a su propio candidato. Del mismo modo, usted alaba a Bolivia y se preguntó: “¿Es creíble que no podemos hacer lo mismo? … Podemos aprender mucho de ellos. Cualquier cosa que han hecho lo podríamos hacer mil veces más fácil.”
He estado pensando en las condiciones que existen en los Estados Unidos, las cuales usted llama “el sueño de un organizador”, y me gustaría compartir algunas reflexiones tentativas acerca de por qué esto no es así. 1. Los pobres en EE.UU. tienen mucho más que perder, materialmente, que sus homólogos en Bolivia y Haití, y esto puede ser un fuerte inhibidor en contra de un compromiso activo y desafiante. 2. De manera perversa, recibir disparos por el FRAPH [grupo paramilitar haitiano] o por las fuerzas de seguridad de Goni puede traer más claridad a que la causa sea justa, mientras que los mecanismos más sutiles en EE.UU. que esconden las intenciones de las personas–por ejemplo, la exclusión social, no ser considerado para una promoción, etc.–tienden a ser eficaces en disuadir y atomizar 3. La suburbanización de los EE.UU. ha socavado una vida colectiva de la cual los haitianos y bolivianos disfrutan. 4. Se ha mostrado que la industrialización estadounidense redujo la participación política. También se requirió una demanda interna, y por eso apareció un aparato de relaciones públicas con gran influencia para vender ‘deseos confeccionados’ y atomizar a la población. Sospecho que la población de Bolivia o Haití no ha sido profundamente propagandizada o adoctrinada en creer que ellos no pueden controlar sus propios asuntos. ¿Qué piensa al respecto?
NC: Parece que no estamos coincidiendo en el mismo tema. Lo que dices es cierto: no lo estamos haciendo. Como no estamos haciendo lo que han estado haciendo en Puerto Príncipe o Cochabamba, tiene que haber una razón. Tal vez las razones que diste, tal vez otras. Pero lo que yo decía es algo diferente. Tenemos la oportunidad y el privilegio de hacer tales cosas, y no las estamos haciendo. Entonces deberíamos preguntarnos a nosotros mismos el por qué, ya que podemos. No nos vamos a enfrentar a las fuerzas del FRAPH y de Goni. Y no es obvio que los pobres vayan a perder, pueden ganar. Si ocurre una lucha sindical, por ejemplo, la gente en la lucha sindical puede perder, pero lo está haciendo porque se motivan por nociones de solidaridad con los demás y una inquietud por el futuro. Entonces si el tipo de ideas y de compromiso, entre otras cosas, se desarrollara al nivel que nos permitiera utilizar las oportunidades que de hecho tenemos, que van mucho más allá de las que tienen ellos, dado todo eso, podemos lograr mucho.

Fuente: http://revista-amauta.org/2010/11/chomsky- podemos-lograr-mucho/

Traducción: Keane Bhatt y Eric French Monge
Está permitido reproducir este contenido en sitios de web y en la prensa escrita.

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Guerra de las divisas de Estados Unidos contra China

22/11/2010 by maestro Deja un comentario

Como Pekín desechó el regalo envenenado de un G-2 propuesto por los estrategas anglosajones para un condominio de control global, entonces la administración Obama, acorralada en el frente doméstico y en declive acelerado en el resto del mundo (con excepción del masoquista México neoliberal, donde impone su unilateralismo sádico de mal vecino), optó por apretar las tuercas geopolíticas en la periferia inmediata del dragón amarillo y, sobre todo, mediante el diluvio del nocivo efecto Bernanke (ver Bajo la Lupa, 7 y 10/11/10), susceptible de crear superburbujas de especulativos capitales golondrinos en los países emergentes, pero sobre todo, deliberadamente contra el BRIC (Brasil, Rusia, India y China).

La cumbre en Washington entre Estados Unidos y China en enero de 2011 será crucial para definir los posicionamientos y las posturas finales para formular un arreglo entre las dos superpotencias geoeconómicas del siglo XXI, la primera en declive acelerado y la segunda en vertiginoso ascenso.

En caso de ausencia de un arreglo armónico sobre un G-2 de facto y de corte geofinanciero (menos desfavorable y desequilibrado para China) –aunque nadie se atreva a pronunciar profanamente su nombre–, entonces el mundo incursionará en una guerra doblemente financiera y comercial de pronóstico reservado, sumada al ineludible neoproteccionismo y el retorno del control de cambios, que puede derrumbar todo el jueguito financiero especulativo de Wall Street y la City, que practican impúdicamente su “carry trade” (parasitaria especulación con los diferenciales de las tasas de interés de las divisas).

Yiping Huang, profesor de economía en el China Macroeconomic Research Center of Peking University, se pregunta si la guerra de las divisas es inevitable (China Daily, 19/11/10).

Yiping Huang aduce que “la política monetaria de Estados Unidos (léase: el efecto Bernanke) fracasará en recortar sus enormes déficit de cuenta corriente y creará burbujas en las economías emergentes”. A su juicio, muy discutible, los acuerdos alcanzados por el G-20 redujeron el riesgo de una guerra global de las divisas. Pero agrega acrobáticamente que una cosa es reducir los riesgos y otra es evitarla completamente.

A nuestro entender, desde que los humanos manejan los intercambios monetarios siempre han existido de una u otra forma guerras de divisas, que han llevado a su paroxismo perverso los esclavistas banqueros Rothschild y su instrumento conspicuo George Soros.

¿El desacoplamiento unilateral del dólar con el oro hecho por Nixon para financiar sus gastos bélicos no fue, acaso, una guerra del dólar contra las otras divisas?

¿No fue el tan cantado Acuerdo Plaza del 22 de septiembre de 1985 una guerra del dólar contra el marco alemán (que lo orilló a refugiarse en el euro, hoy también en la mira) y contra el yen japonés, que todavía no se repone de su monumental paliza?

Yiping Huang sostiene que los líderes de opinión en Occidente (sic) continúan contemplando varias opciones para que Estados Unidos libre una guerra de las divisas con China, lo cual incluye una nueva versión mas amplia del Acuerdo Plaza: tasas de cambio y políticas fiscales entre los países deficitarios (Estados Unidos) y los superavitarios (China y Alemania); tarifas punitivas a las importaciones; restricciones de acceso a los países superavitarios al mercado de los Bonos del Tesoro; intervención compensatoria de Estados Unidos; diluvio de liquidez de dólares impresos masivamente por la Reserva Federal.

Considera que ninguna (¡súper sic!) de estas opciones sería efectiva, porque no ataca la raíz de los desequilibrios globales.

No lo dice pero, como ilustró Michael Hudson, connotado economista con vasta cultura geopolítica (ver Bajo la Lupa, 17/11/10), la mayor proporción del déficit crónico de Estados Unidos proviene de su gasto bélico, de lejos superior a su parasitismo comercial.

Yiping Huang afirma que varias de las amenazas de Estados Unidos son incluso imposibles (sic) de implementar, como la prohibición primaria a la compra de Bonos del Tesoro que pueden ser adquiridos en los mercados secundarios, lo cual, además, sería contraproducente al elevar significativamente el costo de los capitales, ya que China es su principal tenedor foráneo.

La intervención compensatoria de Estados Unidos es todavía más difícil, puesto que China aún mantiene controles de cuentas de capital” respecto al renminbi/yuan.

Lo factible es una guerra comercial mediante las tarifas a la importación sugeridas por los halcones del Congreso (sobre todo, la nueva camada bélica de extrema derecha mexicanófoba, islamófoba y sinófoba), que antes deben pasar el escrutinio de la OMC.

Dadas las ventajas comparativas entre China y Estados Unidos, tampoco habría una fuga laboral al mercado estadunidense, arrasado por su mayúsculo desempleo.

Comenta que una nueva versión del Acuerdo Plaza conduciría a ajustes excesivos en las apreciaciones de las divisas (léase: una sobrevaluación del renminbi/yuan concomitante a una devaluación exagerada del dólar).

Desde luego que el previo Acuerdo Plaza no resolvió las raíces de los desequilibrios globales (v. gr. la impresión alegre de dólares chatarra), pero tampoco son coyunturas geopolíticas similares ni situaciones financieras, monetarias y fiscales análogas un cuarto de siglo más tarde.

A su juicio, hoy el diluvio de dólares chatarra –el efecto Bernanke– tiene como propósito tres objetivos: disminuye el costo de los capitales; crea un hiperinflación que reduce la deuda de Estados Unidos y devalúa al dólar frente a las otras divisas.

Lo más ominoso radica en el daño infligido al resto del mundo, en particular mediante la creación de superburbujas especulativas en las economías emergentes: La víctima más probable de la segunda ronda de facilitación cuantitativa no será Estados Unidos sino los mercados emergentes (nota: que incluyen al BRIC y al México neoliberal).

Asevera que la depreciación unilateral del dólar no será suficiente para eliminar los presentes déficit de la cuenta corriente de Estados Unidos.

Debido a la liberalización asimétrica del mercado adoptada por China desde hace 30 años, aconseja que su país mueva su tasa de cambio más rápido (sic), en forma continua (sic) y con mayor flexibilidad para reducir su superávit.

Teme que el diluvio de dólares chatarra del efecto Bernanke inunde China y conduzca a una superburbuja, por lo que deberá tomar medidas precautorias de ajuste como el alza en las tasas de interés para evitar el disparo estratosférico de las acciones bursátiles.

Lo más relevante: propone medidas temporales (sic) para controlar (¡súper sic!) las cuentas de capitales que detendrán la invasión de dólares chatarra en la frontera china.

Muy pendenciero, el centro de pensamiento texano-israelí Stratfor se jacta de que Estados Unidos despedazará a China mediante la guerra de las divisas, la cual volverá a ganar como en el pasado, mientras que el adicto globalizador británico Martin Wolf, ideólogo neoliberal a la carta de The Financial Times (16/11/10), asesta su epílogo del choque de trenes: a la impresión masiva de dólares por Bernanke, China responderá imprimiendo mas renminbis para comprar más dólares y el triunfador será aquel que padezca menor inflación.

¿Dónde queda el resto del mundo? ¿Entrarán Estados Unidos y China a una guerra inflacionaria? El mundo está en sus manos; lo mejor es que se pongan de acuerdo en enero.

http://www.jornada.unam.mx/2010/11/21/index.php?section=opinion&article=014o1pol

Publicado en: Invitados Etiquetado como: Guerra de las divisas de Estados Unidos contra China

Austeridad: otra vez la receta amarga para los inocentes

21/11/2010 by maestro Deja un comentario

…las fuerzas políticas responsables de las estrategias que llevaron a la crisis actual recomiendan una receta ya conocida para levantar la economía del hueco en la que fue dejada: aun más austeridad para el sector económico productivo, que efectivamente subsidia las pérdidas de los especuladores que viven de las rentas –i.e., del trabajo de otros.
Semejante movilización de fondos en los países del centro, en ciertos lugares equivalentes a 10 o más porciento de la producción anual total, antes era reservada para momentos de amenaza militar inminente. Por ello no deja de causar asombro e indignación la enorme suma trasladada a entidades privadas no-productivas, como son por su misma naturaleza las instituciones crediticias.

Para aquellos que vivimos en la periferia, el tema de la austeridad es, por desgracia, sintomáticamente recurrente. Se volvió consigna de la nueva derecha hace unos 40 años, para legitimar la desinversión pública tanto en los servicios básicos como en infraestructura productiva primaria.

Recién empezaba a extenderse el hoy lugar común de la crítica a los tropiezos de las economías con un alto nivel de planificación por empresas Estatales, atadas a políticas públicas asistencialistas o desarrollistas, dentro de proyectos políticos populistas.

Es cierto, en aquellas regiones de poca cultura cívica, la rendición de cuentas de las empresas públicas era deficiente y como consecuencia, se desperdiciaban vastos recursos públicos, en el mejor de los casos, o simplemente eran saqueados.

El usuario común tenía poco protagonismo frente al Leviatán estatal en sus muchas formas, banca pública, salud, educación, entre otros de los servicios de cobertura universal del Estado. Pero por otro lado, estos servicios públicos se desempeñaron como las herramientas principales del bienestar social en los años previos a la crisis del modelo desarrollista. (Eran el producto de decenios de lucha activa organizada de ciudadanos no-propietarios, sin acceso a ellos.)

Sin embargo, como bien se comprobó, el reclamo mayor de aquella nueva derecha poco tenía que ver con los derechos del consumidor, ni con la eficiencia en la producción de bienes y servicios, ni con una cultura cívica participativa y de servicio público.

Al contrario, su consigna principal siempre fue a favor de un mayor espacio para la ‘iniciativa privada’ –i.e., aquella dirigida unilateralmente por la rentabilidad privada—. Es decir, sentían que les correspondía una mayor tajada del pastel.

La austeridad o la reposesión de la riqueza pública.

La contracción del gasto público en los países que adoptaron (a la fuerza) el modelo que reemplazó el desarrollismo y sus formas de producción predominantemente con arraigo local, alentó al sector privado deprimido, después del agotamiento del gran auge económico de posguerra.

La eliminación de un actor económico tan poderoso como lo era en aquel entonces el Estado, que concentraba suficiente poder político para asegurar el éxito de sus inversiones –a pesar de perjudicar en ocasiones, ciertos intereses privados— posibilitó un nuevo ciclo de inversión y capitalización para el sector privado, en total ausencia de competencia real.

Muchas de las actividades rentables en manos de empresas públicas (telecomunicaciones, explotación minera, banca, etc.), fueron trasladadas a grandes firmas monopólicas del sector privado, dejando de lado, sin embargo, otra gran cantidad de proyectos y empresas necesarios para garantizar el bienestar social y la productividad a mediano y largo plazo.

La retirada del Estado como 1) otorgador de crédito a empresas pequeñas con un margen de ganancia ajustado –especialmente en el campo–, como 2) gran desarrollador de infraestructura primaria –aeropuertos, redes ferroviarias, autopistas, hospitales, etc.–, y como 3) regulador activo soberano de la economía política doméstica –a diferencia de la actual obediencia exigida a los organismos internacionales que controlan el flujo del crédito internacional— empoderó de manera desequilibrada a los actores económicos ‘exitosos’ en el juego desigual de los mercados regulados exclusivamente según el margen de ganancia.

Las economías que adoptaron esta fallida política pública pasaron de proyectos desarrollistas con una fuerte planificación Estatal, que reflejaba un balance de poder acorde a iniciativas de eliminación de la pobreza, a una planificación económica exclusivamente basada en utilidades a corto plazo.

El nuevo redentor sería la inversión extranjera. Sin embargo, los grandes capitales extranjeros que debían ser seducidos con la reversión del pacto social más progresista en la historia de la modernidad, huían a su vez del pago de garantías sociales en sus países de origen, demasiado oneroso para su gusto.

La mayoría debía acostumbrarse a niveles de vida por debajo de lo que se había establecido. “No había otra alternativa…”

 

Trabaje más, reciba menos.

Tal como ha venido a confirmar la actual crisis económica, las consecuencias de la prohibición política al Estado para intervenir y regular las actividades económicas fundamentales, tomando en cuenta los intereses de los sectores no-propietarios, han sido desastrosas. Quizá la más dañina entre todas ha sido el ataque frontal al alza del precio de la fuerza de trabajo.

Es bien conocida la argumentación. La supresión del crecimiento del precio de la fuerza de trabajo era necesaria y deseable para no ahogar la producción doméstica, que debía competir (a la fuerza) con importaciones de los nuevos centros industriales mundiales, muchos de los cuales, obviaban decirnos, reprimían la organización laboral, para garantizar precios laborales bajos.

En realidad, el abaratamiento sistemático del precio del trabajo es la manera menos efectiva para garantizar una productividad a mediano y largo plazo ( véase el caso alemán , cuyas exportaciones podrían alcanzar el billón de euros para el 2011, con una de las fuerzas de trabajo mejor remuneradas del mundo).

Mantener los costos de producción artificialmente bajos, penando a los trabajadores directos, reduce la capacidad de inversión productiva de una sociedad. Con estas medidas, se sub-recompensa a los sectores no-propietarios, para subsidiar la rentabilidad de un sector privado altamente concentrado y centralizado.

En realidad con el abarata miento intencional de la fuerza de trabajo se destruye el mercado de los bienes de consumo. Los desequilibrios distributivos propios de las políticas de represión de alzas salariales dificulta la reproducción de la fuerza de trabajo dentro de la economía formal. Y como dejó en evidencia M. Aglietta y muchos otros después –y algunos pocos antes, como Keynes—sin un mercado de bienes de consumo bullente, la reproducción de la economía-mundo capitalista es imposible.

Los movimientos hacia la re-regulación en interés de proyectos nacionales.

Todo esto para decir que el éxito del proyecto neoliberal para redistribuir la riqueza mundial en manos de los high net worth individuals , eufemismo técnico para referirse a los selectos miembros de la oligarquía económica de la economía-mundo capitalista, ha sido incuestionable. Según consta en el World Wealth Report, los 10 millones de individuos que componen esta élite tienen activos que rondan los 39 billones de dólares (trillion dollars). Cifra descomunal si se compara con el PIB mundial anual estimado en cerca de 60 billones de dólares .

Sus logros, en cambio, para mantener espacios y dinámicas propicias para una reproducción estable de la economía-mundo capitalista son menos impresionantes. El desarrollo de crisis tras crisis ha caracterizado la hegemonía de las políticas públicas nacionales e internacionales a favor de la hypermovilidad del capital (en especial financiero) –crisis de los países deudores de américa latina, crisis rusa, crisis del sudeste asiático, crisis de los savings and loans en los EEUU, crisis delNasdaq, crisis pos-11/9/2001, y la mega-crisis del 2008, inter alia.

Esto lo saben las autoridades políticas de países como Brasil , la India y China , que han venido imponiendo y fortaleciendo controles a la entrada de capital extranjero, en especial, al estadounidense, sin sufrir mayores represalias de los organismos internacionales como la OMC.

Contactos: http://www.revistapaquidermo.com/

 

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Este podcast tiene la intención de reproducir interpretaciones personales de algunos clásicos de la poesía universal. Entiendo, al igual que Octavio Paz, que la poesía es una actividad emocional revolucionaria, un ejercicio espiritual, un medio de liberación interior y una búsqueda de transfiguración. Adonis, Ali Ahmad Said y Octavio paz son mis favoritos. Dos clásicos modernos.

LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
byjuan

Este poema, como tantos otros, tiene que ver con los límites de la vida. Es un poema profundo y desconcertante, pero como todos en los poemas de Adonis nunca sabemos a dónde nos lleva sus impresionantes versos, es como no saber en qué puerto este barco llegará anclar.

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