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Latinoamérica

Viejos desafíos para un nuevo «giro a la izquierda» Riqueza, elites, impuestos

19/02/2023 by Vitalio Deja un comentario

Por: Hans Jurgen Burchardt, Jan Ickler

 

Por segunda vez en este siglo, alianzas de centroizquierda ganan elecciones nacionales en América Latina y el tan profetizado giro hacia la derecha no se ha materializado. ¿Estaremos realmente ante el comienzo de una segunda «marea rosa»? Aún no es posible responder esta pregunta de manera concluyente. Si bien se pueden ver algunas similitudes entre las dos «olas» (la actual y la de los primeros años 2000), como el papel cada vez mayor de la polarización social o la creciente movilización e influencia de las redes sociales, las condiciones económicas y políticas son diferentes. A pesar de que se está invocando desde distintos sectores un nuevo superciclo de materias primas[1], los efectos de la pandemia global de covid-19 y los recientes aumentos de la inflación están afectando severamente a las economías latinoamericanas[2]. Desde una perspectiva política, las nuevas alianzas de izquierda parecen mucho menos sólidas y dependen de una variedad de compromisos con el centro político. Prácticamente no hay nuevas acciones regionales –como lo fue la alianza contra el Área de Libre Comercio de las Américas (alca)–[3]. Sin embargo, los desafíos fundamentales que enfrentan todos los nuevos gobiernos progresistas son similares y valen para toda la región: la transformación en una nueva forma de economía, que lentamente pueda superar el modelo de desarrollo orientado a la exportación de productos básicos y promueva la sostenibilidad; el activo fomento de una transición energética y la protección del clima; la reducción de la enorme economía informal; una mejora en la participación social y la representación política; reformas para hacer ciudades más habitables; la promoción de la seguridad y la evitación de conflictos violentos son solo algunos ejemplos de estas tareas[4].

Además, la devastación provocada por la pandemia no solo ha llevado los sistemas de salud de la región al borde del colapso y, como efecto de las cuarentenas, ha privado a muchas personas de oportunidades económicas[5], sino que también ha intensificado un fenómeno bien conocido y estructural en América Latina: la desigualdad social, que no obstante haber caído discretamente durante la última «marea rosa», ha estado aumentando con fuerza desde 2018. Los sectores más pobres de la población latinoamericana son los que más han sufrido por la pandemia. Los datos de la World Inequality Database muestran claramente que la participación en el ingreso total del 50% más pobre en América Latina ha caído de 8,7% a 7,8% desde 2020[6]. Su participación en la riqueza total incluso se ha reducido a la mitad en los últimos años. La desigualdad social no solo afecta la calidad de vida de los individuos, sino que también tiene efectos sobre la sociedad en su conjunto, tales como la erosión de las instituciones democráticas, la reducción de la legitimidad democrática y la intensificación de los conflictos sociales[7].

Mientras los pobres y marginados fueron abandonados por los gobiernos de la derecha conservadora en muchos países durante la pandemia y fueron quienes más sufrieron la crisis del coronavirus, los más ricos de las sociedades latinoamericanas a menudo sacaron provecho de ella. La participación de estos en los ingresos regionales totales aumentó significativamente[8]. Puesto que la reconstrucción social de la región requiere una enorme movilización de recursos, pero las exigencias de la transformación socioecológica cuestionan en el mediano plazo la estrategia de desarrollo orientada a la exportación de materias primas –el «extractivismo»–, a las elites económicas también habrá que recordarles sus responsabilidades. En vista de la excesiva concentración de riqueza y los sistemas impositivos hoy altamente regresivos de América Latina, los impuestos sobre la riqueza, la renta o la herencia aparecen como una herramienta probada para obtener un margen financiero suficiente que permita mitigar las consecuencias de la crisis del coronavirus y afrontar la transformación socioecológica. Las reformas tributarias pueden allanar el camino que conduzca a mayor productividad, igualdad de oportunidades y cohesión social.

En síntesis: para lograr estabilidad económica y equilibrio social, los nuevos gobiernos progresistas deben movilizar ahora ingentes recursos. Lo que se aprende del ascenso y el fracaso de la primera«marea rosa» es que estos recursos ya no deben provenir exclusivamente de la exportación de materias primas, sino que deben surgir en forma gradual de la propia sociedad.

Desigualdad y riqueza en la región

América Latina sigue estando entre las regiones con mayor desigualdad del mundo. Los gobiernos de la «marea rosa» apenas lograron algunos modestos cambios. En la primera década del nuevo milenio, varios gobiernos latinoamericanos de centroizquierda pudieron reducir la desigualdad de ingresos y combatir la pobreza[9]. Así, el índice de Gini en América Latina y el Caribe cayó 2,3% anual entre 2002 y 2014[10]. Las mejoras fueron aún más marcadas en países como Argentina, Bolivia y Ecuador. La pobreza y la pobreza extrema también se han reducido como consecuencia de los programas desarrollados por los gobiernos de la «marea rosa»: mientras que en 1990 la tasa de pobreza era de 51,2% y la de pobreza extrema de 15,5%, en 2015 habían caído a 29,1% y 8,8% respectivamente[11]. Las transferencias monetarias y el aumento de los salarios mínimos fueron las razones principales de esta tendencia decreciente en la desigualdad de ingresos[12]. El incremento del margen financiero de los Estados nacionales, gracias a los ingresos por exportaciones de materias primas, fue lo que más significativamente contribuyó a reducir la desigualdad en la base de la pirámide social. No obstante, no hubo casi ninguna política fiscal progresiva. Una mirada más allá de los indicadores de desigualdad altamente agregados, como el índice de Gini o el índice de Theil[13], lo deja claro: la mayoría de quienes se ubicaban en el 10% de la población con mayores ingresos, así como las grandes fortunas, se ahorraron impuestos adicionales, las clases medias urbanas se beneficiaron sobre todo con la buena situación económica y aumentaron su nivel de vida, mientras que los segmentos más bajos lograron mejoras a través de transferencias sociales gracias a los ingresos adicionales recibidos por los gobiernos, sobre todo por los elevados precios de exportación de las materias primas. Las dinámicas de esta constelación se pueden describir como un «efecto ascensor», es decir, una movilidad ascendente colectiva en la que (casi) todos los grupos involucrados ascendieron por igual durante la fase de boom económico, sin que se haya modificado la composición interna de la sociedad.

El mayor impacto en la distribución de la desigualdad, tanto a escala mundial como en América Latina, lo provocó sin duda la pandemia de covid-19. Casi todos los grupos poblacionales perdieron ingresos (el quintil superior perdió significativamente menos, o incluso ganó, como en Bolivia y Chile)[14]. Asimismo, existen fuertes diferencias entre países: la situación de Perú es una de las más graves, con una caída en los ingresos de la población más pobre de alrededor de 35%. En Argentina y México, por el contrario, las diferencias entre los quintiles de ingreso no son tan grandes, pero aun así los diferentes grupos han perdido 10% y 5% de sus ingresos, respectivamente[15]. También algunos indicadores de desarrollo social, como el índice de desarrollo humano (idh) y el índice de pobreza multidimensional (ipm), indican que la pandemia de coronavirus profundizó sustancialmente la desigualdad en América Latina[16]. Hoy, el 10% más rico de la población se hace con casi 58% del ingreso total. Esta es una tasa más alta que en cualquier otra región, incluida África subsahariana. La situación no difiere si se toma incluso la población de ingresos extremadamente elevados (1% más alto en cuanto a ingresos): ese sector se lleva en América Latina y el Caribe 25% del total de los ingresos. México y Brasil dan cuenta de las tres cuartas partes de todos los multimillonarios de la región, mientras que los ingresos relativamente más altos se encuentran en Chile.

En general, la concentración de la riqueza en América Latina es particularmente pronunciada y llamativamente persistente a lo largo de la historia: según datos de la World Inequality Database, el 1% más rico posee 45% de la riqueza de la región, mientras que el 50% más pobre solo llega a 0,45%. Esto se ha intensificado durante la crisis del coronavirus: según un informe conjunto de Forbes y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (pnud), el número de multimillonarios en América Latina y el Caribe saltó de 69 a 117.[17] La riqueza en América Latina tiene muchas caras: tradicionalmente, la propiedad de la tierra es un parámetro (histórico) importante. Los primeros ricos de la región fueron los colonizadores y sus descendientes que se dedicaron a la agricultura, plantaciones y haciendas. América Latina (particularmente Ecuador y Guatemala) se caracteriza hoy por la máxima desigualdad en la propiedad de la tierra en el Sur global: 10% de los propietarios posee casi 80% de toda la tierra cultivable.[18]

Otra porción significativa de la riqueza en América Latina existe en forma de inversiones. Los números exactos son difíciles de obtener, pero como muestran Néstor Gandelman y Rodrigo Lluberas utilizando datos de los hogares, las inversiones en cuentas bancarias representan una gran parte del patrimonio de los hogares latinoamericanos ricos.[19] También hay siempre una discusión sobre impuestos y evasión fiscal cuando las acciones y las cuentas se mantienen en el extranjero, sin ser registradas por las autoridades estatales. Los «Panamá Papers» de 2016 revelan solo una parte del volumen de esta riqueza no declarada e «invisible»[20]. En general, en América Latina las colocaciones en los mercados financieros como opción de ahorro e inversión quedan reservadas casi exclusivamente al 10% más rico.

La posesión privada de empresas, sociedades y bienes inmuebles es todavía más difícil de mensurar. La estructura de propiedades de las grandes empresas, a menudo familiares, es en su mayoría opaca: esto no suele ser porque sí. Los dueños de grandes «multilatinas» y grupos económicos, con actividad muchas veces en toda América Latina, son quienes particularmente simbolizan la riqueza en la región en forma de conglomerados influyentes y personajes pintorescos: sea Carlos Slim (México), Luciano Hang (Brasil) o Luis Carlos Sarmiento (Colombia), todos se encuentran en la cima de la pirámide de riqueza por su éxito empresarial.

La estructura de la riqueza se ha mantenido muy estable durante largos periodos de la historia latinoamericana. No solo los efectos y procesos económicos juegan un papel como fuentes de reproducción de la riqueza[21], sino también los mecanismos sociales, políticos y culturales. Estos incluyen la herencia de la riqueza y la propiedad de empresas[22], así como los sistemas educativos altamente exclusivos de América Latina; los privilegios de los blancos y de los varones en particular[23], y los discursos sociales y políticos sobre la justicia[24], que casi no tematizan la excesiva concentración de la riqueza. También es importante la influencia política de los ricos, que impacta en el Estado, en las reformas y las medidas de regulación y redistribución[25].

Si los nuevos gobiernos de izquierda en América Latina quieren poner en práctica sus programas políticos, deben encontrar nuevas respuestas y medidas para esta situación cada vez más crítica. Las reformas fiscales son una herramienta clave para ello: lo primero es mejorar el grado de conocimiento de la situación actual, las condiciones especiales y específicas de reproducción de la concentración excesiva de la riqueza. Esto significa más estudios empíricos y estadísticos y mayor financiamiento para la investigación sobre la riqueza. Muchos investigadores piden una y otra vez la expansión de los sistemas de información pública y, en particular, la puesta a disposición del público de datos censales e impositivos más amplios, no solo para finalmente poder tener un cuadro más certero de la riqueza, sino también para poder diseñar políticas fiscales efectivas.

Una reforma fiscal para América Latina

La riqueza altamente concentrada en América Latina muestra que el desarrollo futuro de la región no es una cuestión de escasez de recursos, sino de distribución. Esto hace de la reforma fiscal una de las cuestiones centrales del nuevo giro a la izquierda en América Latina.

Las reformas fiscales son un terreno particularmente minado en la región. Los sistemas tributarios de América Latina tienen tres características. Primero, ingresos enfocados en la exportación de materias primas y el comercio exterior. Segundo, un carácter fuertemente regresivo. El patrimonio, los altos ingresos o las herencias rara vez son gravados directamente: según datos de la Cepal, el impuesto a la renta regional es actualmente de 5,6% del pib (ocde: 11,5%) y los impuestos sobre el patrimonio, de 0,8% (ocde: 1,9%). Además, los ricos disfrutan de numerosos privilegios legales de elusión fiscal y se practica una culturalmente adornada tolerancia a la evasión fiscal ilegítima y la fuga de impuestos al extranjero. El nivel de evasión fiscal se ubica en alrededor de 60% de los ingresos fiscales regionales posibles y la tasa impositiva efectiva para el 10% más rico de la población es de 5,4%, mientras que en la Unión Europea es de 20%.[26] Sin embargo, los impuestos indirectos (sobre todo el impuesto al valor agregado, iva) superan en la región en casi 14 puntos porcentuales el promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (ocde). En general, los sistemas tributarios latinoamericanos se caracterizan por una carga impositiva notoriamente baja para los ricos y relativamente alta para los habitantes de bajos ingresos. Estos sistemas no reducen las desigualdades, sino que las perpetúan o incluso las incrementan. Tercero, el gasto público financiado con impuestos se enfoca tradicionalmente en tareas centrales (militares, administración, subsidios a empresas, servicio de la deuda) y descuida las áreas importantes de los servicios públicos que legitiman los impuestos (como salud, educación y cultura).

Hasta ahora, el sistema fiscal latinoamericano ha favorecido en particular a las elites económicas y las clases medias, cumple tareas redistributivas muy limitadas y apenas reduce la heterogeneidad estructural de la región. Esta constelación cambió poco durante la primera ola de gobiernos progresistas. El potencial de redistribución de los impuestos en América Latina es actualmente solo de 5%. A modo de comparación: la redistribución en la ue-ocde después de impuestos es ahora de 38%.[27]

Sin embargo, la falta de implementación de reformas fiscales no puede explicarse únicamente por una debilidad de las instituciones para imponer políticas, por un desánimo político o por oportunismo. Más bien parece ser el resultado del propio extractivismo, el modelo de desarrollo basado en la exportación de materias primas, que cuenta con el apoyo activo de la «marea rosa»: por un lado, ha producido elites pequeñas pero poderosas (empresariales, políticas, militares) que, debido a una economía poco diversificada y una sociedad poco diferenciada, tienen un enorme poder de veto y sabotean cualquier forma de política redistributiva que las afecte. Por otro lado, los abundantes ingresos debidos a las materias primas durante la última fase del boom de 2003 a 2014 tentaron a los gobiernos de izquierda a no resolver estos conflictos, sino a utilizar los ingresos adicionales temporales de la exportación de materias primas para distender la crisis social y, de ese modo, obtener legitimidad. Esto explica por qué las elites políticas en América Latina durante el último giro a la izquierda, incluso en condiciones óptimas para una reforma (mayorías parlamentarias, democracia consolidada, prosperidad económica, arcas estatales llenas, alta legitimidad), no implementaron la universalización de la política social, reformas agrarias y la redistribución fiscal que garantizan mayor cohesión social, productividad económica y estabilidad política continua.

A partir de este hallazgo, se puede elaborar una hoja de ruta clara para una nueva política progresista: los gobiernos de centroizquierda ciertamente pueden aprovechar el nuevo gran boom de las materias primas, pero para lograr un desarrollo sostenible deben ligarlo directamente a reformas estructurales en agricultura, política social, relaciones laborales y sistemas tributarios que reduzcan la heterogeneidad estructural en la región. Y esa ligazón debe ser tan estrecha que cada nueva explotación de materias primas encuentre su eco concreto en tales medidas de reforma.

La reforma del sistema tributario es un asunto prioritario. A través de los impuestos, el Estado puede garantizar ingresos que no están sujetos directamente a la explotación de la naturaleza ni a la dinámica volátil del mercado mundial, y que financian la expansión a largo plazo de los servicios públicos y ayudan a promover la diversificación económica y los potenciales productivos.[28] Durante la fase de prosperidad que siga a un nuevo boom de las materias primas, los gobiernos podrían lograr, con menor conflictividad, la legitimidad democrática para realizar reformas fiscales. Para ello son centrales la mejora de los servicios sociales que brinda el Estado y el desarrollo de un sector público de calidad que apunte a la universalización, que beneficie a amplios sectores de la población y que no se reduzca a medidas asistencialistas, sino que se proponga la ampliación de los derechos sociales[29]. Si estas medidas pueden financiarse inicialmente con los nuevos ingresos por exportación de materias primas, se debe formular una agenda clara desde el principio sobre cómo se pueden convertir gradualmente en financiamiento fiscal. El contrato fiscal resultante garantiza, además, la democratización de las relaciones entre el Estado y la sociedad: los ingresos fiscales y la erogación de recursos necesitan legitimación política. La fórmula taxation and representation (tributación y representación) se convertiría en la nueva configuración de la organización social.

El mejor momento para que los gobiernos obtengan una amplia legitimidad para las reformas fiscales es durante las fases de prosperidad económica, tal como promete el próximo boom de las materias primas. Así que no puede haber un mejor momento para los gobiernos progresistas. Si no se aprende de los errores de la primera ola progresista, la segunda fase de gobiernos de izquierda en América Latina no promoverá ni la cohesión social ni la sostenibilidad. Lo que quedará es una región aún más pobre en términos de recursos y personas, así como una izquierda completamente desacreditada, a la que esta vez solo sucederá, probablemente, un giro hacia la derecha.

Notas:

1. «Could There Be a Commodity Supercycle in a Recession?» en Capital.com, 20/10/2022.

2. V., por ejemplo, datos económicos sobre el PBI y la inflación en Banco Mundial: «2020 World Development Indicators», https://databank.worldbank.org/source/world-development-indicators, fecha de consulta: 1/11/2022.

3. Jeffery R. Webber: «Rhythms of the Left in Latin America» en NACLA Report on the Americas vol. 54 No 2, 2022.

4. Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal): Una década de acción para un cambio de época, LC/FDS.5/3, Santiago de Chile, 2022.

5. Cepal: Panorama social de América Latina 2021, Naciones Unidas, Santiago de Chile, 2022, p. 97; Rebeca Ramos Padrón y H.-J. Burchardt: «Coronizando el futuro. La desigualdad en los tiempos de la pandemia» en Gerardo Gutiérrez Cham, Susana Herrera Lima y Jochen Kemner (eds.): Pandemia y crisis. El covid-19 en América Latina, Gedisa, Ciudad de México, 2021.

6. World Inequality Database, 2022, https://wid.world/

7. Ver Joseph E. Stiglitz: The Price of Inequality, W.W. Norton & Company, Nueva York, 2013.

8. World Inequality Database, 2022, https://wid.world/.

9. Nora Lustig: «Income Redistribution and Poverty Reduction in Latin America: The Role of Social Spending and Taxation in Achieving Development Goals» en Development vol. 57 No 3-4, 2014.

10. Cepal: Panorama social de América Latina 2021, cit., p. 51.

11. Ibíd., p. 67.

12. Luis Bértola y Jeffrey Williamson: Has Latin American Inequality Changed Direction?, Springer, Cham, 2017.

13. Los coeficientes de Gini y Theil miden la distribución de la desigualdad; en este caso, indican cómo se distribuye el ingreso entre partes de la población. A pesar de sus diferencias metodológicas, ambos índices suelen tomar valores entre 1 y 0, donde 1 simboliza una distribución completamente desigual y 0 una distribución de total igualdad.

14. Cepal: Panorama social de América Latina 2021, cit., p. 53.

15. Ibíd., p. 55.

16. PNUD y Oxford Poverty and Human Development Initiative (OPHI): «2022 Global Multidimensional Poverty Index (MPI): Unpacking Deprivation Bundles to Reduce Multidimensional Poverty», 10/2022.

17. Luis Felipe López-Calva: «COVID-19 and Wealth at the Top: More and Wealthier Billionaires After the Crisis in LAC» en PNUD, 27/5/2021, undp.org.

18. Luis Bauluz, Yajna Govind y Filip Novokmet: «Global Land Inequality», wid.world Working Paper No 2020/10, World Inequality Lab, 2020.

19. Néstor Gandelman y Rodrigo Lluberas: «Wealth in Latin America», Documento de Trabajo CAF No 2022/08, CAF, Caracas, 16/5/2022.

20. OCDE: «Transparencia fiscal en América Latina 2022. Informe de progreso de la Declaración de Punta del Este», OCDE, 2022.

21. Henry Veltmeyer y Arturo Ezquerro-Cañete: Development Beyond Extractivism: Alternative Scenarios and Lessons from Latin America, Routledge, Londres, en prensa.

22. Alice Krozer: «Alianzas matrimoniales y concentración de riqueza entre elites mexicanas del siglo XIX» en Estudios Sociológicos de El Colegio de México vol. 40 No 119, 2022.

23. V., entre otros, Paola García-Reyes y Henrik Wiig: «Reasons of Gender: Gender, Household Composition and Land Restitution Process in Colombia» en Journal of Rural Studies N° 75, 2020.

24. Graziella Moraes Silva, Matías López, Elisa Reis y Chana Teeger: «Who Are the Elite, What Do They Think About Inequality and Why Does It Matter?» en Katja Hujo y Maggie Carter (eds.): Between Fault Lines and Front Lines: Shifting Power in an Unequal World, Bloomsbury Academic, Londres, 2022.

25. Fernando Ignacio Leiva: Left Hand of Capital: Neoliberalism and the Left in Chile, State University of New York Press, Albany, 2021.

26. Matías Busso y Julián Messina (eds.): La crisis de la desigualdad. América Latina y el Caribe en la encrucijada, BID, Nueva York, 2020.

27. Alejandro Izquierdo y Carola Pessino: «Los efectos limitados de las políticas fiscales sobre la redistribución» en M. Busso y J. Messina (eds.): ob. cit.

28. Philip Fehling y H.-J. Burchardt (eds.): Taxation and Inequality in Latin America: New Perspectives on Political Economy and Tax Regimes, Routledge, Londres, en prensa.

29. Para el caso de Colombia, v. Gustavo Flores-Macias y Cynthia J. Arnson: «Petro’s Tax Reform: A q&a with Professor Gustavo Flores-Macías» en Wilson Center Blog, 7/10/2022.

Nota: traducción del alemán de Carlos Díaz Rocca.

Publicado en: AmericaLatina, Titular1 Etiquetado como: Latinoamérica

Una fábula brasileña de la derecha más a la derecha

03/10/2010 by maestro Deja un comentario

Para analizar a un gobierno y la sucesora por este indicada es preciso adentrarse en algunas variables. De éstas, las relacionadas con la estabilidad y evitar las incertidumbres son las más importantes para el mantenimiento de la división del poder, asegurando las ganancias opulentas de aquellos de siempre. Veamos:

Nadie con la conciencia perfecta puede decir que Lula profundizó la reforma agraria, disminuyó el lucro de los bancos, impuso una tasa el capital transnacional, acotó las grandes fortunas, redistribuyó los presupuestos de publicidad (liquidando a los opositores del oligopolio mediático nacional), o incentivó el aumento del nivel de protesta y organización popular. Ni aún atendió a cualquiera de las banderas históricas que dieron cara y cuerpo a su partido en la década de 1980, como la lucha por una sociedad socialista a partir de la movilización de la clase obrera. 

Por el contrario, el presidente alcanzó una nueva base social, dio el beneplácito a los históricos adversarios sindicales (hoy representados en la Fuerza Sindical, una central sindical neoliberal montada con apoyos explícitos de los grandes empresarios nacionales e internacionales a finales de la década de 90) y tranquilizó a los movimientos sociales con subsidios y proyectos de infraestructura. 

Lula ejecutó sus políticas sin aumentar la tensión social y fue disminuyendo paulatinamente el poder de los liderazgos populares aunque no el propio. Su gobierno desorganiza a la izquierda social y también la electoral, dejando a los que creen en esta vía (Partido Socialismo y Libertad – PSOL; Partido Socialista de los Trabajadores Unificado – PSTU; Partido de la Causa Obrera – PCO; y Partido Comunista Brasileño – PCB, este el partido de izquierda más antiguo del Brasil) con ínfimos índices de intención de voto, muchas veces ni siquiera apareciendo.

Si buscáramos en algunos de los hechos narrados arriba por el gobierno de Luiz Inácio, no veremos ninguna razón de interés material para la oposición más a la derecha. Pero, como la política no se hace sólo con la máquina de calcular, es obvio que el problema es de fondo. Cierta vez, uno de nosotros escribió en el blog del periodista Ricardo Noblat, que el precepto de la racionalidad de los emprendedores no estaba por encima de sus opciones ideológicas. 

Parafraseando a James Carville, figura sellada en la CNN y estratega del Partido Demócrata americano durante la campaña presidencial de 1992, cuando Bill Clinton derrotó a George Bush Padre, se constata que: “¡Es la ideología, estúpido!”. En el caso, estamos refiriéndonos a la saña de privatización de los neoliberales de Río Grande del Sur, uno de los estados brasileños, aunque esto implica el hipotético fin de su fuente de recursos casi exclusiva y la mayor parte de las veces atendiendo al neologismo de “préstamos a fondo perdido”. 

Los flujos de caja del estado no justifican la permanente ganancia política de desmontar toda y cualquier estructura que acordara el pasado positivista (en los gobiernos del Partido Republicano Río-Grandense -PRR- que se predisponía a regenerar a la sociedad con el cumplimiento de la orden a cualquier coste); el Estado Nacional-desarrollista dejado por el gobierno de Leonel Brizola entre 1959 y 1963; y profundizado por la dictadura a través de su modernización conservadora.

Es esta misma falta de “lógica” cartesiana que lleva a la desesperación a cualquier evaluador supuestamente sensato, como si eso existiera en el Juego Real de la Política. Es un problema de identidades y no de consecuencias societarias. Recordamos la fábula del sapo y del escorpión, cuando el primero lleva el arácnido sobre su dorso al atravesar el charco (o sería el “mar de lama”). Si el segundo pica el sapo a transportarlo, ambos morirían ahogados. Pero, como es de su “naturaleza” el ataque venenoso, el escorpión lo realiza, no importando las más funestas consecuencias. La suerte del piso de encima de la pirámide social brasileña es que el actual mandatario lleva otros bichos consigo, además de los que contra él combaten.

Veamos la paradoja. Cuando aún podían “marchar con Dios y la familia por la democracia”, no lo hicieron, haciéndose menos competentes que los sectores reaccionarios de la sociedad brasileña que marcharon por la “libertad” antes del Golpe Militar de 1964. Ahora, imagino el arrepentimiento de los que apuestan en el todo o nada en la recta final de la primera vuelta. No tuvieron esta misma disposición en el auge de los testimonios, durante la crisis política de 2005, cuando casi acusan Lula de corrupción, y hasta podrían haber logrado alguna cosa. Pero ahora, en la recta final de la primera vuelta de la sucesión, todo les queda muy difícil, por no decir imposible. 

Bruno Lima Rocha es politólogo (phd), docente universitario y periodista profesional; militante de la FAG (www.vermelhoenegro.org/fag) y editor del portal Estratégia & Análise (www.estrategiaeanalise.com.br) 
Contactos: email [email protected] / skype: bruno.lima.rocha 
Rafael Cavalcanti es estudiante de periodismo y trabaja en la comunicación sindical; actúa en Estratégia & Análise  

Publicado en: Invitados Etiquetado como: Latinoamérica, Una fábula brasileña de la derecha más a la derecha

Las relaciones comerciales Unión Europea-América Latina Caribe y sus muchos claros-oscuros

15/08/2010 by maestro Deja un comentario

La afirmación de que el intercambio comercial de la Unión Europea con América Latina y el Caribe es deficitario, no resulta totalmente veraz. Lo cierto es que el desbalance se produce solo en dos tipos de productos claramente identificados, importantes, pero de muy bajo valor agregado: los agropecuarios, y los recursos energéticos. Un hecho objetivo que desde nuestra perspectiva latinoamericana y caribeña estaría enviando otro mensaje: en su comercio de bienes con la UE, América Latina y el Caribe (ALC) presentan súper avit precisamente en sectores que se encuentran lejos de lo que hoy marca el liderazgo competitivo a nivel global.

Lo cierto es que en lo que respecta a los servicios, el intercambio resulta ventajoso para la Unión Europea, lo que a la vez introduce grandes riesgos para nuestras subregiones (ALC) dada la alta competitividad del bloque comunitario en dicha actividad: desde hace varias décadas la UE mantiene el liderazgo mundial en ella; en 1990 cubría el 50,2% de las exportaciones totales, y el 44,3% de las importaciones; en el 2007 lograba el 46,4% del total de ventas, y absorbía el 41,5% de las prestaciones.

Todo esto en el contexto de una economía netamente de servicios como la comunitaria: en el 2006, en la Comunicación conocida como la “Estrategia de Competitividad”, la Comisión Europea reconocía que “Los servicios son la piedra angular de la economía de la UE (…) el 77 % del PIB y del empleo, y son un ámbito en el que Europa -entiéndase UE, nota de esta autora- posee una ventaja comparativa, con el mayor potencial de crecimiento de sus exportaciones”1, debido “en gran medida a que las empresas de la UE venden productos y servicios con un diseño y una calidad superiores”, lo que convierte a los segundos, en “líderes mundiales en numerosos ámbitos”; una posición sostenida también desde hace varias décadas.

Sin embargo, en junio de 2009, el propio órgano europeo, específicamente la Dirección General de Sociedad de la Información y Medios de Comunicación, informó que el sector de servicios representaba el 70% del PIB de la Unión y el principal motor del crecimiento y el empleo, siendo además el garante del 95% de los nuevos puestos de trabajo que han sido creados en los últimos años en ese espacio geopolítico. Una declaración que podría estar indicando un cierto retroceso en esa esfera, pero además, reconociendo problemas: según la misma fuente, si bien el libre comercio de bienes es una realidad tangible en el bloque, “el mercado interior de los servicios no ha alcanzado todavía todo su potencial”, por cuanto “existen obstáculos jurídicos y administrativos” para que los proveedores de dichos productos “puedan establecerse en otros países o comerciar a través de las fronteras”2.

En consecuencia, la mencionada Estrategia, que identifica al conocimiento, la innovación, la propiedad intelectual, los servicios y el uso eficiente de los recursos, como “las actuales claves de la competitividad” del bloque, se plantea entre sus principales objetivos, “insistir en mayor medida en la apertura de los mercados y en normas más estrictas” en las que se reconocen como “nuevas áreas comerciales de importancia económica” para la Unión: precisamente, los “derechos de propiedad intelectual (DPI), los servicios, la inversión, la contratación pública y la competencia”. 

Un propósito no tan original, sino solo la expresión actualizada de la iniciativa que desde mediados de la década del 90 cualificó y cambió radicalmente el “contenido” y la esencia misma de los Acuerdos de Asociación (AA) que venía proponiendo la UE, esencialmente, a los diferentes y presuntos “socios” del espacio identificado como el “Sur geopolítico”. Se trata de los llamados Acuerdos de Cuarta Generación, que el propio Parlamento Europeo definió entonces como “más ambiciosos que los anteriores”, pues si bien con la habitual retórica invocaban el fortalecimiento del “diálogo político” y de la “cooperación para el desarrollo” -aunque no lo es realmente-; su mayor novedad radicaba en que implementaron la posibilidad de crear zonas de libre comercio entre la UE y estas regiones; todo ello defendiendo el principio básico de que precisamente el comercio es el vehículo más importante para estimular dicho desarrollo, al fortalecer no solamente la propia actividad comercial sino también la integración regional, y la llegada de inversiones.

En este contexto, con el objetivo de facilitar la firma de la nueva modalidad de acuerdos, fue utilizada la “cláusula evolutiva” que había sido introducida desde inicio de la propia década de los 90 por los Acuerdos de Tercera Generación, extensible a cada uno de los convenios que se firmaban a partir de ese momento, lo que permitía su renegociación y/o adaptación, sin necesidad de acudir a nuevos procesos de aprobación; “cláusula evolutiva” que facilitaba también la liberalización progresiva y recíproca de los intercambios, hasta llegar al mencionado propósito de establecer una amplia zona de libre comercio que incluyera tanto a bienes -productos manufacturados y agrarios-, como servicios, inversiones, etc.; unido a la retórica: generando la vez condiciones favorables para el fortalecimiento del diálogo político y la muy controvertida cooperación.

Un propósito muy bien definido desde entonces, y ratificado en el 2007 a través de la mencionada estrategia para el fortalecimiento de las capacidades del bloque, según la cual en todos los Acuerdos de Asociación, “…los nuevos Acuerdos de Libre Comercio impulsados por la competitividad deberían ser globales y ambiciosos en su ámbito de aplicación, teniendo como objetivo el grado más elevado posible de liberalización comercial”, principalmente en las esferas de los servicios, la inversión, la contratación pública -o el principio de tratamiento nacional, como lo define la Organización Mundial de Comercio (OMC)-, las barreras técnicas al comercio, las medidas sanitarias y fitosanitarias, así como con grandes exigencias en materia de propiedad intelectual.

Acuerdos además conocidos como los “OMC plus”, por cuanto en ellos, “…las obligaciones asumidas por los países (…) exceden en gran medida los compromisos de los países en desarrollo en la Organización Mundial de Comercio (OMC)”, según se reconoce públicamente, incluso por la propia Comisión Económica para América Latina (CEPAL)3, en este último caso refiriéndose específicamente “al alcance de la liberalización de servicios entre la Unión Europea y el CARIFORUM -foro de países caribeños para las relaciones con la UE, parte del Grupo África Subsahariana, Caribe, Pacífico-; rasgo, no obstante, extensible al resto de dichos acuerdos firmados o en proceso de negociación por el bloque comunitario. Dígase entonces, todo un reto para las contrapartes, sobre todo para los empobrecidos países que conforman nuestro “Sur”, en este caso específico los latinoamericanos y caribeños.

De hecho, es esta la esencia del “Acuerdo de Cotonou” rubricado por la Unión Europea con el Grupo ACP en el año 2000, el que ahora trata de implementar a través de pactos bilaterales con los 6 subgrupos regionales en los que dividió a este bloque -Caribe, Pacífico y 4 en África Subsahariana-, o con los que ha venido creando de manera arbitraria para el nada oculto propósito de alcanzarlo. Por consiguiente, es ese tipo de acuerdo, con Tratado de Libre Comercio incluido y altamente lesivo, el que en el año 2008 firmara la UE con el CARIFORUM, el único de dichos bloque institucionalizados con el que lo ha podido lograr. Para la CEPAL, “Uno de los problemas que esto supone es que, al conceder tratamiento nacional a los proveedores de servicios de la Unión Europea, el CARIFORUM ha limitado su capacidad reguladora en el sector de servicios y esto podría dificultar la eventual aplicación de políticas para proteger o promover a los proveedores de servicios locales como parte de una estrategia de desarrollo más amplio”4.

Pero también es este tipo de acuerdo el que existe con México y Chile. En 1997, México se convirtió en el primer país latinoamericano que negoció un “Acuerdo de Cuarta Generación” con la UE -por su esencia y en la praxis, un Tratado de Libre Comercio (TLC)-, en vigor desde el año 2000. En 2002 fue firmado el Acuerdo de Asociación con Chile, otro TLC de amplio alcance, que entró en pleno funcionamiento en el 2004.

Y es de igual forma un acuerdo con estas características el que se firmara con el bloque centroamericano -incluido Panamá-, en el contexto de la pasada VI Cumbre UE-ALC; como resultante, el cuarto TLC del tipo “OMC plus” que alcanzó la UE en nuestras regiones. A esto súmesele que es uno de estos convenios marcos el que la Unión intenta alcanzar con el Mercado Común del Sur -(MERCOSUR, conformado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay-, y el que dice proponerse aún con la Comunidad Andina de Naciones -(CAN), integrada por Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú-, a pesar de que en estos momentos el proceso de negociaciones con ésta se encuentra en un momento de gran incertidumbre, precisamente por las, un tanto paradójicas, pero sí bastante ¿sospechosas? decisiones de la UE al respecto.

En este contexto, lo sucedido recientemente en el proceso de negociaciones que desde el 2007 la Unión Europea mantenía con la CAN para la firma de un nuevo Acuerdo de Asociación, de “cuarta generación” -en esencia TLC de los “OMC plus”-, resulta paradigmático, a la vez que útil en la tarea de explicar argumentadamente la esencia de las relaciones que dicho bloque propone a los diferentes actores de nuestras subregiones, o lo que es lo mismo qué hay de cierto y de falaz en un discurso político cargado de retórica y en una praxis que por las mismas razones, casi siempre lo desmiente.

Se trata de que, a inicios del 2009, la Unión Europea abandonó las posiciones -supuestamente de principio- que hasta ese momento había defendido en sus negociaciones con la CAN, e inició un proceso bilateral independiente con Colombia y Perú para lograr la firma de un controvertido “Acuerdo Comercial Multipartes”. Una nueva modalidad de convenios, concebido solo como TLC, que excluye los otros dos pilares, la muy cuestionada “cooperación para el desarrollo” y el diálogo político. La justificación para ello, según el discurso oficial, fue la necesidad de agilizar el proceso, soslayando los obstáculos introducidos en éste por las graves contradicciones internas que como se conoce, desde hace mucho tiempo enfrenta el bloque andino, sumado a la insistente solicitud de ambos países latinoamericanos para alcanzarlo.

Pero la decisión fue objeto de severas críticas, las más importantes, por parte de Bolivia y Ecuador, que la calificaron como un verdadero atentado a la unidad de la Comunidad Andina. Sin embargo, desconociendo estas posiciones, el bloque europeo firmó los nuevos acuerdos -TLC- con Colombia y Perú, también en el contexto de la VI Cumbre UE-ALC. Un acto consumado que ya de por sí introdujo varios cuestionamientos: y es que, entre otros aspectos, vale preguntarse, ¿qué pasó con la formulación explícita de que uno de los objetivos de dichos nuevos acuerdos consistía en fortalecer la integración regional latinoamericana y caribeña?

Como una contribución a la búsqueda de las respuestas a ésta y a las numerosas interrogantes que se levantan alrededor de la controvertida decisión, evalúese este dato, al parecer no redundante: en un listado de los 50 primeros socios comerciales del bloque europeo solo se ubican 7 países latinoamericanos, ninguno propiamente caribeño: Brasil, México, Chile, Argentina, Venezuela, Colombia y Perú. Entre ellos, Colombia ocupa el puesto 46 y cubre el 0,3% del intercambio total de la UE, con un volumen de €8 176,7 millones, por delante de Pakistán; Siria; Bangladesh y el propio Perú; este último en el lugar 50, con un monto de €6 114,2 millones, para el 0,2%. Pero, para ganar en precisión, tómese también en consideración que actores como Irak, Venezuela, Kuwait, Qatar, y las Filipinas no se encuentran demasiado lejos, colocándose en las posiciones 41, 42, 43, 44 y 55, respectivamente5.

Entonces, ¿donde están los claroscuros?, ¿qué hay de cierto y falaz en todo esto?

Pues lo cierto es que detrás de los retóricos discursos, las declaraciones y los muchas veces controvertidos compromisos que establece el bloque en sus relaciones comerciales con las contrapartes del “Sur geopolítico”, en este caso con América Latina y el Caribe, se esconde una gran demagogia, concebida ésta como la práctica política que consiste en prometer y decir a las personas o pueblos precisamente lo que quieren tener o lo que quieren oír, aparentando a la vez solidaridad con sus problemas y necesidades, pero en realidad, con la intención obtener algo a cambio o en algunos casos mantener lo alcanzado, esencialmente, determinadas cuotas de poder; dígase entonces, una “manipulación deliberada” para lograr el fin; facundia, verborrea.

Porque también es cierto, que las relaciones comerciales que propone la Unión Europea a América Latina y el Caribe solo consolidan el papel periférico que desde hace siglos le ha sido asignado por los centros de poder, obviamente, no solo europeos: un patrón exportador concentrado en bienes de media y baja tecnología, manufacturas basadas en recursos naturales y productos primarios6; que a la vez estimula las importaciones esencialmente en sectores de elevado contenido tecnológico, dado el endeble posicionamiento en las cadenas globales de valor de los empresariados nacionales, y el hecho de que las empresas transnacionales que lideran los procesos productivos se apropian de estas capacidades en el exterior, lo cual solo potencia las desigualdades y la dependencia; agravado todo con otro déficit: los actores locales que consiguen integrarse en las redes internacionales solo se posicionan en niveles jerárquicos inferiores, casi marginales.

¿Representa la propuesta de la Unión Europea basada en Tratados de Libre Comercio “OMC plus” la solución a estos graves problemas? Obviamente, la respuesta es no. Y es que, soslayando la facundia, se trata realmente de acuerdos asimétricos que sólo logran profundizar aún más -en aquellos casos en que esto resulta aún posible- el empobrecimiento y la subordinación de nuestros países del “Sur geopolítico”; ciertamente  un compromiso con el crecimiento del comercio, pero al servicio del poder en los países ricos.

En verdad un sofisma, tal y como lo llamara el presidente ecuatoriano y además reconocido economista Rafael Correa, según el cual, “La idea de que el libre comercio beneficia siempre y a todos, es simplemente una falacia o ingenuidad extrema más cercana a la religión que a la ciencia, y no resiste un profundo análisis teórico, empírico o histórico. Mientras que sin duda una adecuada especialización y comercio entre países con similares niveles de desarrollo puede ser de gran beneficio mutuo, una liberalización comercial a ultranza entre economías con grandes diferenciales de productividad y competitividad, significa graves riesgos para los países de menor desarrollo7 relativo dada la probable destrucción de su base productiva, y, con ello, la destrucción de puestos de trabajo sin capacidad de crear nuevos empleos, todo lo cual constituye una verdadera bomba social”8.

Un sofisma que intenta dar vida a lo que la Organización Mundial de Comercio llama su “principal objetivo”: lograr un “modelo de integración económica global basado en el libre comercio”, dígase “…una nueva era de cooperación económica mundial, que responde al deseo generalizado de actuar en un sistema multilateral de comercio más justo y más abierto en beneficio y por el bienestar de los pueblos”; ratificando la “…determinación de resistir las presiones proteccionistas de toda clase (…) convencidos de que la liberalización del comercio (…) conducirá a un entorno comercial mundial cada vez más abierto”9.

Una filosofía engañosa, que responde en realidad a un egoísta principio de desarrollo del capitalismo enunciado en 1841 por el conocido economista alemán F. List: el de la “escalera” protectora, lista para ser “pateada” en el momento en que sea necesario, “Cualquier nación que por medio de aranceles y restricciones sobre la navegación ha elevado su poder industrial y de navegación a tal nivel de desarrollo que otra nación no puede competir con ella, no puede hacer nada más sabio que retirar la escalera de su grandeza, predicar a las otras naciones los beneficios del libre comercio, declarar en tono arrepentido que hasta ese momento ha vagado en los senderos del error, y decir que ahora por la primera vez ha logrado descubrir la verdad”10.

En resumen, una expresión genuina del modelo neoliberal de desarrollo y de políticas con igual carácter cuya aplicación temprana en América Latina y el Caribe “…han generado la exclusión de las mayorías populares en la satisfacción de sus necesidades y han profundizado la desigualdad y la pobreza en la región, beneficiando exclusivamente a los agentes económicos transnacionales y a los grandes monopolios”, contribuyendo con ello a “prolongar el modelo de dominación política, económica y militar sobre nuestro continente utilizando los instrumentos del libre comercio para la expansión y profundización de la hegemonía capitalista que conduce a la exaltación de la riqueza privada como motor de la dinámica social, y la pérdida de la noción de lo público, lo social y lo humano”11, como denunciaran los Jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), en ocasión de su VII Cumbre celebrada en la ciudad de Cochabamba del Estado Plurinacional de Bolivia, el 17 de octubre de 2009.

Una Alianza, el ALBA-TCP, que representa precisamente la alternativa para Nuestra América, la “que va desde el río Bravo hasta la Patagonia”, y para todos los pueblos que hoy conformamos nuestro “Sur geopolítico”, al refrendar un nuevo modelo de intercambio, el Tratado de Comercio de los Pueblos12, basado en principios como la complementariedad, la solidaridad y la cooperación, sin condicionamientos ni intromisión en los asuntos internos, en pos de una vida digna, el bienestar y el bien común sin exclusiones ni discriminación.

MCs. Gloria Teresita Almaguer G., Centro de Estudios Europeos

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La guerra contra América Latina

15/08/2010 by maestro Deja un comentario

“Crece el gasto militar. Guerra devora el presupuesto”; 27-2- 2008 www.geocities.com/vozxcol/voz.pdf).Ello crea un marcado desequilibrio con Venezuela, cuyo ejército mantiene unos 82.000 mil efectivos y según el World Economic Outlook consume en 2005 unos 1.477 millones de dólares, el 1,6% de un PIB del cual destina casi 9% a la Educación. También desequilibra al pequeño Ecuador, que para 2007 mantiene 37.448 efectivos en los cuales gasta 1.691.776.803 dólares, 3,41% de su PIB y 10,7% de su Presupuesto (A comparative Atlas of Defence in Latin America, 2008).
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Paralelamente, el gobierno de Colombia acepta la instalación de por lo menos siete bases militares estadounidenses, con estatuto de inmunidad e impunidad para su dotación ante leyes y tribunales colombianos, mientras Estados Unidos mantiene dos bases en Aruba y Bonaire y otra en Honduras y otra en Paraguay, instala dos nuevas en Panamá, desembarca miles de marines en Costa Rica, mantiene la injustificada invasión militar de Haití y patrulla el Caribe con la resucitada IV Flota. Aducen fuentes estadounidenses y colombianas que esta descomunal militarización tendría por objeto defenderse contra algunas docenas de colombianos exiliados en Venezuela. Pero nada más erróneo que interpretar la situación como una escaramuza local. No preguntes por quién doblan las campanas, que están doblando por ti, reza un pungente verso de John Donne. Las campanas no tañen por Venezuela; doblan por América Latina.

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Pues el mantenimiento de la base estadounidense en Honduras y el golpe contra el presidente electo de dicho país, el hostigamiento contra Nicaragua, la apertura de dos nuevas bases en Panamá y la ocupación militar de Costa Rica no son más que eslabones del viejo Plan Puebla-Panamá, que intenta abrir un corredor estratégico por Centroamérica desde México hasta Colombia. En ésta operan en cantidad creciente fondos, efectivos, armamentos y bases estadounidenses en los llamados planes Colombia, Patriota y Victoria, supuestamente encaminados a controlar la insurgencia y la droga. Su fracaso ha sido rotundo. Colombia en 2005 totalizaba 640 toneladas métricas de cocaína de la producción mundial de 910, de las cuales sólo 180 provenían de Perú y 90 de Bolivia (United Nations Office on Drugs and Crime, “World Drug Report 2006, Volume 1:Analysis” ; United Nations: Viena, Austria, 2006, p. 82). En realidad, Estados Unidos, que ahora pelea sus guerras con mercenarios, se propone sacrificar las fuerzas armadas de Colombia, que no han podido dominar la insurgencia local, para restaurar su menguada hegemonía continental. La situación no es nueva. A mediados del pasado siglo, efectivos colombianos fueron enviados a pelear la remotísima guerra de Corea; a comienzos del presente, soldados colombianos han sido remitidos a Afganistán. Su próxima misión será la de inmolarse por los intereses de la misma potencia que les arrebató Panamá.

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Demos una mirada al mapa. Cerca de  la frontera oriental de Colombia, dentro de la cual se erigen la mayoría de las bases militares estadounidenses, están los ricos yacimientos de hidrocarburos de Venezuela. Más al sur, en la misma divisoria, están el río Orinoco y la Amazonia venezolana, con sus caudales de energía hidroeléctrica, hierro, aluminio, oro, diamantes y biodiversidad. Desechemos la ilusión de que Venezuela sea el único objetivo de esta guerra largamente anunciada. El fuego se rompió contra el pequeño Ecuador, con un ataque de ensayo confesamente apoyado y dirigido por la base estadounidense de Manta, hoy afortunadamente erradicada. El objetivo era demostrar que se podía agredir la soberanía de un país de la región con un ataque militar sin mayor consecuencia que algunas palabras duras en Unasur.

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Ampliemos nuestra mirada al mapa. Por él se extiende la frontera con Brasil, país que por su extensión de 8.547.404 km2 y su población de unos 170 millones de habitantes constituye casi la mitad de América del Sur. Como dueño de la mayor parte de la Amazonia y de recién descubiertos yacimientos costeros de hidrocarburos, que alberga según el año la sexta o la séptima economía del mundo y la octava industria mundial de armamentos, núcleo del Mercosur y actor político internacional de marcada independencia, para Estados Unidos es el verdadero adversario en la hegemonía continental. Brasil lo ha entendido perfectamente en su Estrategia Nacional de Defensa aprobada por Lula da Silva en 2008. Su ejército de 210 mil efectivos será incrementado con otros 59 mil; ha sumado 28 puestos de frontera a los 21 existentes, pero localizados esencialmente en la Amazonia, a la cual destina 40% de los nuevos reclutas (Zibechi, Raúl: “Brasil desafía el Plan Colombia”, ALAI AMLATINA, 30-04-2010).

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Pues cualquier agresión contra Ecuador o Venezuela abre de hecho hostilidades contra el gigantesco Brasil y Bolivia y Ecuador y Nicaragua y la inexpugnable Cuba y el Mercosur. El supuesto conflicto local se vuelve así apocalípticamente continental. Sería, ni más ni menos, una guerra contra América Latina. Y si tenemos en cuenta que la supervivencia de Europa y de Asia depende en buena parte de los recursos y de los mercados de América Latina, el enfrentamiento podría devenir mundial.

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En la vertiente del Pacífico, Estados Unidos presionaría para que pelearan por sus intereses a los gobiernos de Perú y de Chile. Este último mantiene el ejército con mayor gasto militar y mayor número de efectivos per cápita en América Latina. El imperio exigiría la inmolación de estas milicias  para meter en cintura al colosal Brasil y a los progresistas gobiernos de Ecuador, Bolivia y quizá Paraguay y Uruguay. Esperando obtener vindicaciones territoriales y ventajas, los halcones entrarían en un conflicto que no sería sólo confrontación militar, sino también encarnizada guerra social de insurgencia, y del cual todos saldrían con las tablas en la cabeza. En primer lugar la potencia norteña, que ha perdido la hegemonía económica, diplomática y cultural, y que desde hace casi una década no ha podido vencer en desastrosas guerras contra países atrasados del Asia. Luego, sus aliados, a quienes históricamente utiliza, desecha y destruye. El primer toque de la campana ha sonado. Detengámosla antes de que doble por todos.

Versión en francés, gracias a la indispensable ayuda del amigo Romain Vallée:http://luisbrittogarcia-fr.blogspot.com 

http://luisbrittogarcia.blogspot.com

http://luisbritto.Wordpress.com 

Libros de Luis Britto en Internet:

Rajatabla: www.monteavila.gob.ve 

Dictadura mediática en Venezuela: www.minci.gob.ve

La paz con Colombia: www.minci.gob.ve 

 

[email protected]

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América Latina, crecimiento asimétrico

01/08/2010 by maestro Deja un comentario

El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronosticó que en 2010 la región crecerá un 4,8 %. Este organismo, que se ha caracterizado por sus agresivas directrices financieras contra los países del área, apuesta siempre por el incremento del PIB en detrimento de políticas sociales justas.

En el informe del FMI se destaca con gran revuelo el posible crecimiento de México que llegaría al 4,5 % después de la fuerte recesión del pasado año. Significativamente no refleja el aumento en espiral de los pobres en esa nación.

La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) prevé una progresión aún mayor para la región y la sitúa en 5,2%, encabezada por Brasil, México y Perú al que adjudica la cifra de 8%.

Para la CEPAL, ha sido fundamental el precio de las materias primas impulsado por las demandas de China e India, que las necesitan en función de sus desarrollos económicos. Entre los factores favorables también señala el repunte de las inversiones y del consumo.

El informe del organismo regional destaca efusivamente que “el auge de América Latina le permitió evadir la crisis europea (y la estadounidense) y crear seis millones de empleos a inicios de 2010”.

Como simple recordatorio se debe analizar que la región la componen 35 países y si Brasil y Argentina, por sólo citar dos casos, crearon en el período alrededor de 4 millones de empleos, para el resto las sumas son risibles en comparación con una población total estimada en 530 millones de personas, en su mayoría jóvenes que no encuentran trabajo.

Los niveles de pobreza afectan a 230 millones de personas, es decir, el 45,2% de toda la región. De éstas, unos 105 millones (19,8% de la población) se hallan en situación de pobreza extrema o indigencia, pues sobreviven con menos de un dólar al día. 

Mientras el FMI y la CEPAL ofrecen datos halagüeños, el director del Banco Mundial, Robert Zoellick, dijo esta semana en un encuentro sostenido en Ciudad de México, que la crisis económica de 2008 había empujado a la pobreza a 60 millones de personas en todo el mundo. De ellas, 10 millones se encuentran en América Latina. 

Además, el alto funcionario estadounidense del BM, señalado como uno de los defensores a ultranza de las políticas neoliberales, reconoció en su análisis que “la recuperación económica mundial es frágil e incierta”. 

Como reafirmación de las palabras de Zoellick, el secretario de Hacienda de México, Ernesto Cordero, enfatizó que la crisis de 1995 había dejado en el país 15 millones de pobres y que la actual incorporaba a casi otros 6 millones de mexicanos. 

Resulta muy engorroso obtener una cifra más o menos exacta de las personas que en Latinoamérica han entrado en esa categoría, y por tanto no se conoce a ciencia cierta si son 10 ó 20 millones los que han ido a engrosar esas filas. 

La propia CEPAL comprende la difícil situación existente y en otro informe realizado en coordinación con el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) señaló que hay 80 millones de niños en situación de pobreza y 17 millones de ellos en condiciones de pobreza extrema. 

Si tomamos como ejemplo Perú, al que tanto la CEPAL como el FMI asignan un destacado papel en América Latina con un 8% de crecimiento del PIB para este año, un informe de Oxfam (ONG británica), advierte de que los índices de pobreza y pobreza extrema se encuentran invariables en las zonas rurales del país, e incluso aumentaron de 59,8% en 2008 a 60,3% en 2009. 

El representante de Oxfam en Perú, Frank Boren, explicó que el crecimiento económico tan publicitado por el gobierno, favorece principalmente a las zonas urbanas y los indicadores oficiales del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) no toman en cuenta otras dimensiones de pobreza como la falta de acceso a los servicios básicos. Asimismo, un documento emitido por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), puntualiza que América Latina y el Caribe “conforman la región más desigual del mundo” y no sólo es alta, sino también muy persistente. 

El coordinador del Informe, Luís Felipe López, señaló que 10 de los 15 países más desiguales del mundo “pertenecen a esta región” y se necesitan “planes contra la pobreza y políticas específicas contra la desigualdad”. 

López significó que el acceso a la educación y a la salud pública podrían reducir esos índices. 

Resulta incongruente que el PIB sólo mida producciones materiales o de servicios sin compensar el bienestar social. 

El premio Nobel de economía Joseph Stiglitz, en una de sus conferencias recalcó que el PIB no es un buen instrumento de medida pues no calcula adecuadamente el bienestar en los diferentes países y las personas. 

Desde la fundación en 2005 los integrantes la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) han priorizado la atención esmerada a sus poblaciones en todos los servicios, incluidos la educación, la salud y la alimentación cuestiones que han incidido en la disminución de los índices de pobreza y desigualdades en sus territorios. 

Otros gobiernos de la región como Brasil, Argentina, Costa Rica y Uruguay también han realizado esfuerzos en esa misma línea que les han dado buenos resultados. 

Por tanto, además del crecimiento económico resulta imperioso tener políticas sociales que ayuden a las grandes mayorías latinoamericanas a salir del estado de pobreza y miseria que persiste en muchos de sus países.

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Siguiendo los pasos del ALCA. La Unión Europea viene a por todo en América Latina

29/06/2010 by maestro Deja un comentario

Un conjunto de organizaciones sociales latinoamericanas se reunieron en Montevideo para analizar los Tratados de Libre Comercio (TLC) que la Unión Europea (UE) firmó en mayo con América Central, Colombia y Perú. Según las conclusiones del seminario, estos TLC son una grave amenaza para la soberanía alimentaria de los pueblos, los bosques y la pesca artesanal, y agravarán el cambio climático. Además, alertaron que los países del MERCOSUR corren los mismos riesgos tras la decisión de reanudar sus negociaciones con la UE a fines de junio.

El Grupo Semillas de Colombia, la Red Manglar de Ecuador, el Proyecto Andino de Tecnologías Campesinas de Perú, CEPEDES de Brasil, el Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales y REDES-Amigos de la Tierra Uruguay se reunieron en Montevideo para analizar estos TLC que se insertan en la estrategia denominada “Europa Global”, aplicada por la UE desde 2006 para fortalecer a sus grandes corporaciones transnacionales alrededor del mundo.

Los análisis sectoriales de los impactos de los TLC sobre los Bosques, la Soberanía Alimentaria, la Pesca y el Cambio Climático, indican que la UE concretó acuerdos comerciales tan o más peligrosos que los firmados por Estados Unidos con Colombia, Perú y Centroamérica, y con el mismo objetivo: profundizar la liberalización comercial sobre amplios sectores estratégicos de las economías latinoamericanas en beneficio de las empresas europeas.

Las organizaciones presentes en Montevideo rechazaron los TLC que la UE concretó con las diversas regiones porque ponen en jaque la soberanía alimentaria y afectan la agricultura de pequeña escala, la pesca artesanal, los bosques y agravarán la crisis climática.

Algunos de los instrumentos presentes en estos TLC son la liberalización de las inversiones, del sector servicios y la apertura del sector agrícola, la eliminación de las trabas a las exportaciones (tanto arancelarias como no arancelarias), el fortalecimiento de los Derechos de Propiedad Intelectual (patentes) y la apertura de las compras estatales a los proveedores europeos.

“Estas medidas aumentarán la presencia de las grandes empresas en el sector agrícola. La agricultura industrializada, con gran maquinaria, uso de agrotóxicos, se verá fortalecida, sumando las patentes sobre las semillas, en detrimento de la agricultura familiar y campesina. Las políticas alimentarias controladas por el mercado internacional seguirán beneficiando a las empresas y perjudicando la soberanía alimentaria de los pueblos, sus posibilidades de determinar sus prácticas alimentarias locales y nacionales” aseguraron las agrupaciones sociales latinoamericanas.

Señalaron, asimismo, que los TLC impulsados por la UE incrementarán el impulso en el Sur global de la actividad extractiva maderera, los agrocombustibles, el agronegocio y la ganadería extensiva, los monocultivos de árboles, que han arrasado con los bosques y desplazado a comunidades locales, especialmente indígenas. La carrera europea por acceder a todo tipo de recursos naturales y adueñarse de la biodiversidad, sumada a esas actividades económicas realizadas desenfrenadamente, amenazan con acabar los bosques que ya han sido deforestados exponencialmente.

Las organizaciones sociales agregaron que la pequeña pesca artesanal, fundamental para la soberanía alimentaria y la alimentación de las poblaciones, también corre riesgos. Las grandes empresas europeas ya ocupan posiciones dominantes en el sector pesquero y acuícola latinoamericano, controlando el negocio de especies como el camarón, el atún y la tilapia. Su pesca de arrastre absolutamente insostenible ya es grave hoy y las medidas comerciales que defiendan a las corporaciones de la pesca perjudican las posibilidades de los pequeños pescadores, que cada vez logran menos capturas.

Finalmente, las agrupaciones latinoamericanas señalaron que las condiciones impuestas por la UE en las negociaciones reforzarán la ya creciente implementación de las falsas soluciones al cambio climático en nuestros países: desarrollo de transgénicos, agrocombustibles, la Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de los Bosques en los países en desarrollo (REDD) y mecanismos de desarrollo limpio, como las plantaciones de árboles para captura y almacenamiento de carbono y las represas. Estas medidas quitan la atención de lo verdaderamente necesario para hacer frente a la crisis del clima: que los países industrializados reduzcan radicalmente sus emisiones contaminantes.

Estos acuerdos chocan también con la Declaración de Naciones Unidas sobre derechos de los Pueblos Indígenas y con el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre Pueblos Indígenas y Tribales, porque no se realizaron las consultas previas a las comunidades indígenas. Así lo denunció la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI), que agregó que los gobiernos de Colombia y Perú ni siquiera informaron nada a lo largo de todo el proceso de negociaciones.

“Los TLC que la UE impulsa en América Latina son una vuelta de tuerca más para la seguridad de sus empresas y del patrón de consumo abusivo de sus países. Los beneficiados en nuestra región son algunos pocos grupos de poder económico y los perjudicados nuestros pueblos. Los parlamentos centroamericanos, de Colombia y Perú, y el MERCOSUR, todavía tienen la posibilidad de frenar este grave avance europeo contra nuestro futuro como pueblos soberanos”, destacaron las organizaciones presentes en Montevideo.

Fuente: http://www.redes.org.uy/2010/06/28/siguiendo -los-pasos-del-alca-la-union-europea-viene-por-todo-en-america-latina/

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“Sudamérica es fuente de inspiración, lucha y optimismo”

09/06/2010 by maestro Deja un comentario

Jean-Luc Melenchon, además de haber sido dirigente estudiantil, líder sindical, periodista y profesor de francés, también hizo parte de la dirección nacional del Partido Socialista, PS, una de las más importantes formaciones políticas del país, de la cual se retiró para conformar el Partido de Izquierda (Parti de Gauche) en febrero 2009. El ex senador Melenchon es diputado europeo.

Es de los escasos políticos europeos que conocen de los procesos políticos y sociales que se viven en Sudamérica. Su interés por este lado del mundo se dio a partir del golpe de Estado en Chile contra el presidente Salvador Allende, en septiembre de 1973. Este sangriento suceso lo puso frente a otras dos dictaduras, la de Argentina y Uruguay. Recuerda que esos fueron “los tres primeros países latinoamericanos que entraron en mi campo de análisis”.

Hernando Calvo Ospina. La dirigencia de la izquierda en Francia ¿cómo ve sus análisis sobre los procesos políticos y sociales que se desarrollan en países como Venezuela, Bolivia o Ecuador?

Jean-Luc Melenchon. La casi totalidad de los dirigentes de izquierda han considerado mis reflexiones sobre América Latina como una diversión, un exotismo. En particular los dirigentes del PS, con los cuales ha sido imposible tener una discusión seria sobre ese tema, porque son parte de la pobreza intelectual, cultura, política y socialista que vive buena parte de la izquierda europea.

Es que los dirigentes del PS francés, y de la socialdemocracia europea en general, son personajes a los cuales yo considero como “pollos de engorde”. Ellos vienen de las grandes escuelas, sin ningún pasado de implicación en las luchas populares, y aún menos han conocido el internacionalismo político. Suben en la escala política creyendo que su discurso de gestiores es socialismo. Y lo hacen creer.

Esta dirigencia nunca ha comprendido lo que pasa en América Latina porque no le ha interesado. En el mejor de los casos se contenta con recitar el subproducto de la propaganda estadounidense que aparece en la mayoría de medios de prensa.

La socialdemocracia europea no está interesada en tomar lecciones del método político que se está viviendo en Sudamérica. No quiere ni saber que los latinos se cansaron de las recetas del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial y de sus políticos tradicionales. Y debería de aprender, porque aquí el pueblo va en ese camino, y podría quedar más aislada de lo que ya está.

El presidente Hugo Chávez ha dicho: “No se quiere entender que para distribuir las riquezas entre los pobres se deben cambiar las instituciones”. Y el mismo Chávez nos pregunta: “¿Es que existe una alternativa? ¿Dónde están los magníficos modelos de ustedes, los europeos, que nosotros debemos imitar?”. Y tiene razón, pues lo que tenemos para mostrarles, para poner sobre la mesa, es el modelo griego, en cuya cabeza está el presidente de la Internacional Socialista, de la socialdemocracia, Yorgos Papandreu (hijo), el que se hizo elegir con un discurso de izquierda y luego vendió el país a los banqueros. Y ahí tenemos los resultados.

Por eso les he dicho a esos dirigentes que tengan la boca cerrada, y que miren con respeto el camino que proponen Chávez, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador o José Mújica en Uruguay. No para imitarles, sino para aprender. Pero no, la arrogancia no los deja, a pesar de que la socialdemocracia está varada, y que ni sus mismos dirigentes creen en ella como proyecto. Prefieren decir que el mercado es una potencia que no se puede manejar, una fuerza que va pero sin saber para dónde.

HCO. ¿No le parece que existe una especie de rabia entre cierta intelectualidad y muchos medios de información contra estos dirigentes, en Francia y Europa?

J-LM. El neoliberalismo impuso un increíble nivel de destrucción y regresión en las sociedades latinoamericanas. Trazó un camino para acabar con el Estado, bajo el pretexto de que era un sistema colectivo ineficaz y burocrático, por lo tanto se debía de acabar para que la empresa privada lo reemplazara. Y hoy el Estado está casi desaparecido y los servicios son malos y caros. Por eso creo que en Venezuela, Bolivia, Uruguay, Ecuador y otros países suramericanos se está tomando la buena dirección para salir de ahí.

Muchos de los que se dicen intelectuales y casi todos los medios de prensa, e incluyo a no pocos sectores de la izquierda, demuestran rabia contra Chávez y Morales, principalmente. No es suficiente que hayan llegado democráticamente al gobierno, ni que estén disminuyendo la pobreza en tiempo record, ni que alfabeticen, ni que den salud a los pobres. Estas cosas tan esenciales se toman como si fueran secundarias. El argumento de siempre es que en esos países “falta libertad”. Se les reclama una libertad de prensa que en Europa no es posible, porque aquí no se puede insultar ni calumniar al presidente o al rey, ni a ninguna autoridad del Estado, y esto es lo que hace la prensa de oposición en esos países. Dicen que Chávez es un dictador, pero se olvidan de que ha ganado doce procesos electorales.

Le reprochan a Morales, a Chávez, o Correa el haberle “confiscado” el petróleo y el gas a las transnacionales. Pero esconden que esas riquezas pertenecen a esos pueblos. Y aquí la gente aplaude esas decisiones, porque en Francia y Europa también un día nos contaron que privatizando todo las cosas irían mejor, y eso ha sido una gran falsedad. El pueblo francés y el europeo están viendo cómo unos países que están a las puertas del imperio estadounidense resisten y avanzan con otro tipo de lógica, no digo modelo, de lógica, tratando de hacer otra organización social para el bien de las mayorías empobrecidas. Los ataques a Chávez, Morales, Correa o Mújica son debidos a la mala conciencia de lo que pasa aquí. Quieren ocultar que mientras ellos están reduciendo la pobreza, en nuestra casa aumenta la miseria.

HCO. Lo que uno puedo percibir fácilmente es que no son simples ataques, sino campañas bien orquestadas contra esos dirigentes.

J-LM. Escupir sobre la América Latina que cambia es la cotización básica para pertenecer al club de los “bien pensantes”, de las personas que merecen el respeto y la consideración de los medios de prensa. El extraordinario lineamiento a los intereses de Estados Unidos en Francia, que ya no es ajeno a sectores de la izquierda, incrementó ese desprecio. Un ejemplo de ello son las grotescas campañas de desinformación que regularmente lanza la CIA, y que demuestran cómo sus oficinas de propaganda y de otras agencias estadounidenses se benefician de una gran complicidad y facilidades.

Con Chávez se dan ejemplos continuos. Las campañas se construyen en Estados Unidos y llegan a Francia, y demás países de Europa, por intermedio de los medios de prensa en España. Lo absurdo es que regularmente son retomadas por los partidos de izquierda como verdaderas sin tomarse la molestia de verificar. Eso lo viví en el Partido Socialista. Recuerdo que en una ocasión le pregunté al Primer Secretario del Partido si él estaba de acuerdo con un comunicado que se iba a emitir contra Chávez. Me dijo que no sabía de qué se trataba. Al explicarle que la información estaba distorsionada, decidimos averiguar de donde provenía la idea central del mensaje, hasta que llegamos a los que he considerado como “agentes de influencia” de Washington. Coincidencialmente eran personas que habían sido invitadas a Estados Unidos por instituciones políticas o universidades, con todos los gastos pagos. Es que eso crea lazos de reconocimiento, amistad y de gratitud, y se demuestran ayudando a esas campañas de opinión cuando se les pide. De esas personas existen en el PS, y en otros muchos partidos de Europa, de derecha e izquierda, ligadas directamente a las agencias de Estados Unidos porque son pagadas para que respondan a sus intereses.

HCO. Y en este contexto que describe, ¿dónde queda Cuba? No se puede olvidar que ese proceso revolucionario no ha dejado de ser atacado hace cincuenta años.

J-LM. No soy gran conocedor de Cuba, pero si soy un observador, y puedo decir que Cuba, en América Latina, beneficia de una autoridad y de una audiencia que no corresponde a lo que se dice en Europa. Aquí, cuando se habla de Cuba, es para tildarla de dictadura y para decir que faltan libertades. A esa prensa, toda ligada a Estados Unidos, solo le importa buscar a alguien que se diga disidente o preso político para volverlo héroe y lanzar sus campañas. Nunca se mencionan los casi 600 atentados que la CIA le ha preparado a Fidel Castro, ni el terrible bloqueo impuesto por Estados Unidos.

Cuba es objeto de una visión totalmente desequilibrada y absurda en Europa. Aquí se prohíbe comprender la realidad política, humana y hasta espiritual de ese país y de América Latina. Cuba produce rabia porque encarna el sentimiento de independencia, porque le ha puesto otra cara a la soberanía popular. ¿Qué soberanía popular existe en Europa, donde las naciones mismas están sumisas a Estados Unidos? O ¿qué soberanía popular existe en Francia donde, por ejemplo las mayorías votamos contra la Constitución europea y el gobierno la hizo aprobar en la Asamblea Nacional?

Se debe ser lúcido, y entender que Cuba produce rabia a los poderosos porque es el foco que mantiene la idea, el sueño vivo de poder hacer algo diferente, y que continúa a pesar de todos los problemas materiales. Yo felicito a Cuba, a su resistencia y a las contribuciones que ha hecho a la ciencia, a la cultura, al deporte y a la historia universal.

Muchos políticos, medios de prensa e intelectuales de Europa no quieren entender que en Cuba, Bolivia, Venezuela y otras naciones suramericanas las mayorías decidieron gobernarse. Y esta rebeldía latinoamericana no es nueva, ha existido desde las guerras de independencia, hace doscientos años. Los latinoamericanos siempre han estado apegados a la rebeldía por los deseos de libertad.

HCO. ¿Y para finalizar?

J-LM. Cada vez que tengo oportunidad hablo de América Latina, en particular de esos pueblos que están luchando por construir otras sociedades. En Europa se debería mirar hacia allá, porque es una fuente de inspiración, de conocimiento, lucha y optimismo, ese que tanto necesitamos. No existe otro lugar en el mundo donde eso se encuentre.

Paris, mayo de 2010

*Periodista, colaborador de Le Monde Diplomatique.

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América Latina: Tareas claves

08/06/2010 by maestro Deja un comentario

La “generación espontánea” no es condición valedera. En todo caso, cada experiencia será más fuerte y podrá garantizar su continuidad futura si es capaz de demostrar el grado de eficacia capaz de satisfacer las expectativas y necesidades concretas de sus respectivos pueblos.

No es asunto nuevo. Vladimir Ilich Lenin, el fundador del primer Estado de obreros y campesinos de la historia (la hoy extinta Unión Soviética) aún cuando apenas comenzaba a organizar su partido revolucionario, el bolchevique, ya sentenciaba que un régimen popular tenía como primera tarea demostrarle con hechos tangibles al pueblo su superioridad espiritual y material en relación con el viejo orden.

De manera que elevar el nivel y la calidad de vida de la población en todos los sentidos, y establecer el clima de oportunidades abiertas para todos, entre otras virtudes de los cambios revolucionarios, no solo responde a un acto de elemental justicia, sino también a necesidades políticas impostergables.

Baste recordar que uno de los propósitos del bloqueo norteamericano contra Cuba, proclamado desde los propios inicios del cerco por la Casa Blanca, era sembrar el desabastecimiento y la penuria entre el pueblo cubano para hacer cundir el desánimo, el caos, el descontento, y promover por esa vía el fin de la Revolución.

De manera que no andan despistados los procesos populares latinoamericanos que en nuestros días hacen énfasis especial en mejorar la vida cotidiana de sus conciudadanos, en impulsar las sociedades sobre bases ampliamente participativas, y en promover y consolidar la eficacia en cada una de sus gestiones.

Es ese el universo que precisamente comprende a los nuevos planes de integración regional, las misiones médicas y educativas, y los proyectos de desarrollo económico destinados, en primera instancia, a fortalecer al país y acrecentar la riqueza nacional para que favorezca a todos.

Hacer tangible esos logros es precisamente demostrar la real superioridad del proyecto revolucionario sobre los modelos de subordinación y dependencia que rigieron hasta hace muy poco en muchas naciones del área e, incluso, sobre las estructuras en que se sustentan las grandes naciones capitalistas, hundidas hoy en una crisis generalizada que no permite visualizar la más leve luz de mejoría.

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Declaración final de la Cumbre de los Pueblos “Enlazando Alternativas IV”

20/05/2010 by maestro Deja un comentario

Estamos inmersos en una crisis de civilización que afecta a todo el planeta, donde son los grupos sociales más vulnerables y los pueblos del Sur los que están soportando la carga más pesada. Mientras millones de trabajadoras y trabajadores han perdido su trabajo, sumiendose en la pobreza y precariedad, el sistema financiero obtiene ganancias multibillonarias con el apoyo de los Estados del Norte.

La crisis económica mundial está lejos de ser resuelta y los planes de rescate se han dirigido a defender los intereses del gran capital, como lo demuestran las recientes medidas de ajuste estructural exigidas a Grecia por la UE, y los anuncios en la misma dirección para España y Portugal. La historia de América Latina y el Caribe demuestra el impacto devastador de estas políticas de recorte del gasto público, privatizaciones y desregulación económica.

Justo cuando se cumplen dos siglos del inicio de las luchas de independencia en varios países de América Latina y el Caribe, la UE propone una “alianza” estratégica que supone volver al pasado. La creación de una «Zona Euro-Latinoamericana de Asociación Global Interregional», sustentada en la aprobación de una serie de acuerdos de libre comercio para proteger los intereses de las multinacionales europeas en América Latina y el Caribe y cercenar las posibilidades de una integración regional y birregional sobre nuevas bases.

En América Latina y el Caribe han surgido varios gobiernos progresistas y de izquierda sensibles a las exigencias de los movimientos populares, que buscan caminos alternativos de desarrollo más acordes con sus realidades locales y defienden su soberanía nacional. La derecha mundial, al tiempo que intenta desprestigiar y desestabilizar esos gobiernos, sigue predicando políticas de corte neoliberal que han sido promovidas por multinacionales europeas -en particular españolas dentro de América Latina y el Caribe- y cuentan con el apoyo de la UE. Estrategias como la “Europa Global: Competir en el Mundo” y “Europa 2020” van a seguir generando elevados costos sociales y agravando las desigualdades entre Estados y en el interior de cada país.

En Europa, con el Tratado de Lisboa se ha reforzado un modelo de integración antidemocrático y capitalista. La privatización de los servicios públicos, junto a la vulneración de los derechos sociales y laborales, consolida la Europa Fortaleza, de carácter militar, represivo y excluyente, en detrimento de la Europa Social.

Ante estas realidades la organización, la resistencia, la dignidad, la solidaridad y la movilización social son y serán factores esenciales para sostener los logros alcanzados en América Latina y el Caribe, impedir una vuelta al pasado y conquistar nuevos avances tanto en América Latina y el Caribe como en Europa. Nuestra estrategia de lucha y resistencia común se basa en la solidaridad entre nuestros pueblos para la construcción de una sociedad en la cual los derechos económicos, políticos, laborales, sindicales, sociales, culturales y ambientales sean la prioridad y razón de ser de las políticas gubernamentales.

En este sentido:

1. Rechazamos enérgicamente los Tratados de Libre Comercio, los Acuerdos de Asociación (AdAs) y los tratados bilaterales de inversión (TBIs) -o Acuerdos de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones (APPRIs)- pactados entre algunos gobiernos latinoamericanos y europeos, que han sido negociados a espaldas y en contra de los intereses de nuestros pueblos. En particular, rechazamosel Acuerdo de Asociaciòn UE Cariforum, la firma de tratados con Colombia, Perú y Centroamérica y la reanudación de negociaciones con el Mercosur.

2. Rechazamos que la cooperación al desarrollo forme parte de estos acuerdos al servicio de intereses económicos privados. Queremos una cooperación que fortalezca la capacidad de los actores sociales y de los Estados para diseñar y aplicar políticas que apunten a combatir la injusticia social.

3. Rechazamos la aplicación de planes de ajuste estructural e intervención del FMI en los países de Europa y América Latina y el Caribe para hacer frente a la crisis económica. Reivindicamos la moratoria inmediata sobre el pago de la deuda publica y la realización de auditorias para la cancelación de deudas ilegitimas.

4. Continuaremos buscando soluciones reales a la crisis ambiental y climática, basadas en la justicia climática y en la necesidad de cambiar el sistema, que produce la destrucción del planeta. Para frenar el cambio climático es necesario que la UE reduzca sustancialmente sus emisiones de gases de efecto invernadero a nivel domestico. Reclamamos a los gobiernos europeos que paguen las deudas ecológicas que acumulan con los pueblos del Sur, incluidos América Latina y el Caribe, para financiar la mitigación y la sobrevivencia al cambio climático. Ante el fracaso de la Cumbre sobre el Clima de Copenhague, nos comprometemos a llevar a cabo las propuestas acordadas en la “Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra”, celebrada en Cochabamba en abril de 2010, como por ejemplo la creación de un tribunal de justicia climática.

5. Apoyamos a todas luchas de los movimientos campesinos de América Latina y el Caribe y Europa por la Soberanía Alimentaria de los Pueblos, la reforma agraria, contra los transgénicos y en defensa de sus territorios. La agricultura campesina, familiar y de pequeña escala alimenta a los pueblos y enfría el planeta.

6. Mantendremos nuestra lucha en favor de la democracia participativa, directa y plural, y nos opondremos a los intentos de coartarla. Apoyamos las luchas contra la impunidad y por la justicia para las víctimas de los genocidios. Rechazamos la criminalización de la protesta social.

7. Exigimos la ruptura de relaciones diplomáticas y financieras con el gobierno de Porfirio Lobo en Honduras, rechazado por varios gobiernos. Dicho Gobierno es proveniente de un golpe de Estado, elegido en condiciones antidemocráticas, sostenido a costa de la represión a los movimientos sociales y la violación de los derechos humanos. Apoyamos la lucha del frente de Resistencia Popular de Honduras y su lucha por una asamblea constituyente.

8. Rechazamos la militarización y la visión que desconoce la capacidad del pueblo haitiano para definir su propio destino, con el pretexto de la ayuda humanitaria. Exigimos el respeto a la soberanía del pueblo haitiano, la anulación de la deuda externa de ese país y el pago de reparaciones.

8. Exigimos a la UE la derogación de la Posición Común contra Cuba.

9. Acusamos a la UE, a sus instituciones y a sus gobiernos de flagrante complicidad en la violación de los derechos humanos, por ejemplo en Colombia, Honduras, Perú, Guatemala y México, países donde dirigentes sociales son asesinados cotidianamente y la protesta social es reprimida.

10. Repudiamos las políticas que aplica la UE en materia de inmigración, porque amenazan gravemente la democracia y la paz entre nuestros pueblos al fomentar la xenofobia y el racismo. Apoyamos las luchas de los movimientos y redes de migrantes contra la Europa Fortaleza, con sus campos de internamiento para extranjeros (CIE) y su “Directiva del Retorno” justamente llamada “Directiva de la Vergüenza”. Esta política migratoria representa la otra cara de la Europa del Capital.

11. Denunciamos la militarización de nuestros continentes y, en particular, el carácter belicista del gobierno de Colombia. La instalación de 7 bases militares de los Estados Unidos en este país representa una amenaza a la paz y estabilidad de la región. Reiteramos nuestra condena a la política belicista de la UE en Afganistán bajo la égida de la OTAN, así como el uso de recursos millonarios para sostener una maquinaria de guerra que podrían emplearse para otras prioridades de carácter social.

12. Apoyamos la lucha del pueblo griego en la defensa de sus derechos, que representan los derechos de todos los pueblos europeos.

13. Nos comprometemos a trabajar para consolidar un espacio político de solidaridad -en el que participan una diversidad amplísima de movimientos sociales y políticos- que abogan por una integración social, económica, de género, política, ambiental y cultural, y que sea alternativa a la que propone la Unión Europea (UE) y varios de los gobiernos de América Latina y el Caribe.

14. Nos comprometemos a fortalecer y consolidar nuestras luchas frente al poder corporativo y a abrir una nueva etapa de trabajo de la Red Enlazando Alternativas hacia la constitución de un instrumento internacional vinculante para juzgar crímenes económicos. La sesión del Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP), “La Union Europea y las Transnacionales en America Latina. Politicas instrumentos y actores” ha contribuido a este propósito.

15. Apoyamos y formamos parte de las luchas que libran las comunidades afrodescendietnes, las mujeres, los jóvenes y los excluidos de la América Latina y Europa, que están sufriendo los efectos de la crisis con mayor dureza.

16. Hacemos nuestras las luchas y reivindicaciones de los pueblos originarios y por el buen vivir, la creación de estados plurinacionales y el reconocimiento y defensa de los derechos de la madre tierra, que contribuyen a la necesidad de desarrollar modos de consumo y producción que son sostenibles, responsables y justos.

17. Saludamos los compromisos de los gobiernos de América Latina y el Caribe para romper con siglos de dependencia económica, el saqueo de los recursos naturales y la expoliación de los territorios.

18. Llamamos a los pueblos europeos a levantarse para construir otra Europa. Agradecemos a las y los integrantes de los colectivos del Estado español su esfuerzo y ayuda para la realización de nuestra Cumbre de los Pueblos Enlazando Alternativas IV, y damos la bienvenida a las compañeras y compañeros que desde ya están dispuestos a iniciar los preparativos para la Quinta Cumbre de los Pueblos Enlazando Alternativas a realizarse en 2012.

Dedicamos esta Cumbre de los Pueblos a la memoria de la activista indígena Betty Cariño, quien fue asesinada en Oaxaca (México), el 27 de abril, por su labor contra las transnacionales mineras. Hacemos este homenaje en representación de todas las personas asesinadas a causa de su lucha social y política, y a todas las vìctimas del modelo neoliberal injusto y excluyente en América Latina, el Caribe y Europa

Madrid, 16 de mayo de 2010

http://www.enlazandoalternativas.org/spip.php?article677

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TOMAS BORGE “EL IMPERIO SE NUTRE DE LA MUERTE Y EL CINISMO…”

25/04/2010 by maestro Deja un comentario

NB. Compañero Tomás, Ud. en diversas ocasiones ha aludido al proceso político y social de América Latina, ¿Cómo lo percibe hoy?
TB. En los últimos años mas bien ha habido un flujo progresista, en algunos casos revolucionario, cumpliendo una especie de profecía que hiciera Fidel Castro hace algún tiempo. Cuando le preguntaron su opinión sobre América Latina en aquel instante, Fidel dijo: “estamos en una época del retroceso”, eso hace unos 17 años más o menos, “pero alguna vez, no muy tarde se va a producir un cambio muy sustantivo en la lucha de los pueblos de América Latina y habrán transformaciones cualitativas en América del Sur, Central y en el Caribe”. En efecto desde hace ya 10 años -no tardó demasiado tiempo desde que Fidel dijo aquella profecía- se iniciaron los cambios con la revolución bolivariana de Venezuela, el triunfo de la izquierda en el Uruguay, ciertos cambios positivos en Argentina, con la importantísima victoria de Evo Morales en Bolivia, con el triunfo del carismático dirigente Rafael Correa en Ecuador con la posterior victoria de Daniel Ortega en Nicaragua.
También no puede decirse que en Brasil ha triunfado la derecha hasta hoy si no por el contrario, hay una enorme confianza en la honradez y en la visión revolucionaria de Lula; así como no se puede afirmar que ha triunfado definitivamente la izquierda en El Salvador, ha sido derrotada la derecha. De la misma manera se puede dar en Guatemala, por lo menos un hombre honesto ha sido electo presidente de ese país, con una visión más o menos progresista, aunque con una correlación de fuerzas que no le favorece desde el punto de vista político. Es natural que en todos los movimientos políticos globales como en el caso del desarrollo de la izquierda   en América Latina, haya transitorios retrocesos. Había un gobierno con un hombre decente en Panamá -no era un revolucionario-, era Martín Torrijos un muchacho lleno de buenas intenciones que estableció vínculos con cuba, con el Frente Sandinista y la Venezuela de Chávez.
Estos avances de la derecha no son determinantes, pero tal vez se puede decir que son inevitables. El imperialismo está en una etapa de declive por lo tanto en un momento de gran peligro para los pueblos de América Latina. Se vuelve más feroz, la fiera cuando está herida. Empiezan los arrebatos de la decadencia. El Imperio se vuelve mas feroz y agresivo, a pesar de que llegó a la presidencia un hombre que ha sembrado ilusiones entre algunos ilusos de América Latina. Entonces en Panamá ha triunfado la ultraderecha. No había allí un gobierno revolucionario,  pero ganó la ultraderecha. En Chile también triunfo la ultraderecha. Tampoco había allí un gobierno revolucionario, pero existía un gobierno con cierto pudor político, porque la concentración jamás se atrevió a asumir  una actitud parecida a la de Salvador Allende, si no que la concertación fue un arquetipo de vacilaciones políticas y de oportunismo.
También así que yo digo que se mide la gente en América Latina por su posición política. Allí Ricardo Lagos hizo en algún momento declaraciones contra Cuba de la misma manera que la esta haciendo ahora el ultimo candidato de una supuesta izquierda  llamado Marco Enríquez Ominami, que ahora está llamando a Cuba “un país autoritario e intolerante”. Lo que no extraña para nada de esos supuestos dirigentes de izquierda que pretenden ir en contra de la unidad de la izquierda, aspiran a posiciones políticas personales y sacrifican  los principios en aras de un capital electoral.
Estamos pues en medio de avances y algunos retrocesos transitorios. De todos modos se puede decir que la lucha revolucionaria de los pueblos de América Latina es indetenible, y se esta empezando a construir la perspectiva de que se realice el sueño de Bolívar la unidad de nuestros pueblos, que empiece a perfilarse el ALBA y otras manifestaciones similares
NB. Los países de América Latina están celebrando precisamente el bicentenario de la independencia del yugo español ¿Qué enseñanzas podemos sacar al respecto?
TB. Eso se inicio en Venezuela, y no es para anda casual que haya un reinicio de la verdadera independencia de los pueblos de América Latina  precisamente en Venezuela. En este momento esta reunidos en Caracas con el presidente Chávez numerosos mandatarios progresistas de América Latina y allí se perfila y discute un horizonte distintito y pleno para los pueblos de nuestra América. Los documentos que saldrán de allì tendrán una gran importancia para nuestros pueblos
La propaganda hecha por el imperio y la derecha de alguna manera desmoralizó a algunos. Fue truculenta y engañosa. Pero bueno, eso esta cambiando. Otra vez los pueblos despiertan y se alzan con nuevos bríos para luchar por la defensa de sus derechos…
NB. En su poema a Bolívar, Neruda decía: “Despiertas cada cien años, como despierta el pueblo…” ¿Se podría decir que hoy los pueblos despiertan…
TB. Los pueblos despiertan cada 100 años, decía Pablo Neruda. Es verdad eso y yo diría además que lo hacen de manera mas conciente y clara vemos aquí en América Latina un desarrollo sostenible de los movimientos progresistas y revolucionarios, con todos sus problemas y peculiaridades ya mencionadas, sin embargo constante 
Las agresiones a Iraq, Corea de Norte, Cuba, Venezuela, Palestina, etc. demuestran una agresividad del imperio en la actualidad….
Son muestras descarnadas de un imperio que se alimenta de la muerte y la mentira. Un ejemplo claro propagandístico sobre el uso para fines militares  de energía nuclear por parte de Irak o Corea de Norte es totalmente distorsionada, y malévola. ¿Por qué no se dice lo mismo en los casos de Egipto, Pakistán o Israel? pues porque Irak y Corea de Norte son países que están fuera de la orbita del imperio, y como no son afines;  representan el mal y su proceder debe ser condenado a nivel mundial.
El imperio tiene su “verdad”, y esa “verdad”, ve lo quiere, como en los crímenes en Gaza y la muerte de inocentes hecha por los sionistas. Qué se dice por el millón de muertos en Iraq, como consecuencia de la invasión y ocupación de ese país por Estados Unidos.
El imperio se nutre de la muerte y del cinismo. Toda esta campaña por el fallecimiento de un ser humano del reo común Orlando Zapata, convertido por la magia de la manipulación en “reo político”, lo confirma. No tengo ninguna duda que el gobierno de Cuba hizo todo lo posible por evitar el desenlace fatal en este caso, de acuerdo con la vocación cubana. Zapata, como consecuencia de la debilidad provocada por el ayuno, sufrió una neumonía fatal.
Ahora mismo todos estos propagandistas de la vida dicen: ojala que se muera el otro reo que esta haciendo ayuno: Ellos desean que se muera, ruegan a Dios para que fallezca, con la única intención de buscar un rédito político en contra de Cuba. Ese es su mensaje siempre el de la muerte. Ellos nunca amaran la vida como la amamos los revolucionarios
¿Cómo pueden levantar tamaña patraña contra Cuba?  Centenares de médicos cubanos prestan servicios en Haití. Miles de voluntarios cubanos recorren el mundo aliviándole sufrimiento. Todo esto provienen de un país cercado por el odio y el bloqueo económico y donde, por eso mismo, no abunda la abundancia. No solo en América Latina han muerto centenares de cubanos protegiendo a hombres, mujeres y niños.
Se necesita estar envilecido para no reconocer que la revolución cubana y sus dirigentes se han especializado en eso, en salvar vidas y no en la muerte.
NB. Recientemente se cumpliò el cincuentenario de la Revolución Cubana. Hoy Cuba marcha firme por el camino de la victoria, pero la ofensiva Imperial no le da tregua ¿Qué significa para d. la Revolución Cubana en nuestro tiempo?
TB. La Revolución Cubana significa la raíz y un referente para todos los revolucionarios de América Latina y del mundo. Hace 10 años triunfó la Revolución de Venezuela. Eso no hubiese sido posible sin el triunfo de la Revolución Cubana, como la Revolución cubana no hubiese sido posible sin José Martí; el hombre moderno de José Martí se llama Fidel Castro y sin es un motivo de orgullo para Cuba tal vez lo es para Latinoamérica.
La Revolución Cubana es el madre de todos nosotros y alguna vez se ha reconocido así. Además, ninguno de los cambios que se han producido en América Latina, en Ecuador, en Brasil, en alguna medida, en Nicaragua, en Guatemala, quizá en el Salvador y particularmente en Bolivia no hubiesen sido posibles tampoco sin la acción de la Revolución Cubana y sin el ejemplo de Fidel Castro.
No podríamos los revolucionarios de Latinoamericana sobrevivir a la  desaparición  de La Revolución Cubana, seria un retroceso estratégico y total para los pueblos y los gobiernos progresistas de América Latina
Yo estaría dispuesto a dar todo, la vida entera, por la sobrevivencia de la  Revolución Cubana. Ese es nuestro deber fundamental
NB Muchas gracias Comandante y trasmitiremos su más fraterno saludo a todos…
Muchas gracias a Nuestra Bandera, que es una expresión auténtica y revolucionaria…
————————————————-

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Don Juan
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Este podcast tiene la intención de reproducir interpretaciones personales de algunos clásicos de la poesía universal. Entiendo, al igual que Octavio Paz, que la poesía es una actividad emocional revolucionaria, un ejercicio espiritual, un medio de liberación interior y una búsqueda de transfiguración. Adonis, Ali Ahmad Said y Octavio paz son mis favoritos. Dos clásicos modernos.

LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
byjuan

Este poema, como tantos otros, tiene que ver con los límites de la vida. Es un poema profundo y desconcertante, pero como todos en los poemas de Adonis nunca sabemos a dónde nos lleva sus impresionantes versos, es como no saber en qué puerto este barco llegará anclar.

LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
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