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Invitados

Libia entre la esperanza de la liberación y el riesgo de la «somalización»

27/02/2011 by maestro Deja un comentario

Si reunimos todos los elementos del puzzle libio que conocemos hasta ahora, son posibles cuatro escenarios. El primero sería que Gadafi consiguiera matar la insurrección popular gracias a los batallones militares que le son leales y a las legiones de mercenarios extranjeros dirigidas por el exjefe de los servicios de inteligencia y actual ministro de Asuntos Exteriores, Moussa Koussa, y los hijos menores de Gadafi, Moatassim y Khémis. El segundo escenario, el más deseable, es que el pueblo libio siguiera los ejemplos de Túnez y Egipto. La intervención de lo que queda del ejército contra el clan de Gadafi y sus mercenarios permitiría al pueblo libio proyectar con más esperanza un período de transición democrática y pacífica.
El tercer escenario sería una intervención militar directa de la OTAN o de los estadounidenses solos, bajo la cobertura de la ONU, que vendría a reemplazar la pasividad o la impotencia del ejército libio frente a los milicianos pagados por el régimen. Finalmente, el cuarto escenario sería una división del país en una región oriental liberada y una parte de la región occidental bajo el control de las fuerzas pro Gadafi durante un período indefinido. Conviene examinar cada uno de los escenarios y sus implicaciones, tanto internas como regionales. Dejaremos de lado el primer escenario, ya que parece muy improbable a la vista de la evolución de los últimos días. Dado su enorme descrédito, el régimen de Gadafi no tiene ninguna oportunidad de recuperar el control total de país que tenía antes.

El segundo escenario

El segundo escenario, que el pueblo libio se liberase del régimen de Gadafi gracias a la combinación del levantamiento popular con la neutralidad condescendiente del ejército no es factible en las mismas condiciones. Por una parte, al contrario de Túnez y Egipto, el régimen libio no cuenta sólo, ni principalmente, con el ejército para acabar con la insurrección popular puesto que puede movilizar a miles de mercenarios entrenados desde hace años para ese trabajo sucio. Por otro lado, al contrario que los ejércitos de Túnez y Egipto, el ejército libio fue voluntariamente desarticulado, desorganizado y compartimentado por el régimen desde el intento de golpe de Estado de 1996, en particular por la instigación de los hijos menores Moatassim y Khémis y su instructor, el exjefe de los servicios secretos y actual ministro de Asuntos Exteriores Moussa Koussa. Aunque el cambio de bando de algunas unidades al lado de los insurgentes podría desempeñar un papel importante en el desenlace de la situación, es difícil evaluar las auténticas relaciones de fuerzas entre las unidades «leales» y las unidades «rebeldes» y su repercusión sobre el terreno.

Y es de este elemento del que depende en gran parte la realización de este segundo escenario. Nadie duda de que la determinación popular, la deserción de un número cada vez más importante de políticos y diplomáticos y el aislamiento cada vez mayor del régimen en el escenario regional e internacional podrían acelerar el cambio de las unidades del ejército que todavía no han tomado una posición. Pero el tiempo apremia. Si la situación perdura y las masacres a puerta cerrada prometidas por Gadafi continúan, ese escenario, que sería beneficioso para Libia, corre el riesgo de ser sustituido por otros escenarios menos venturosos.

El tercer escenario

En efecto, si el ejército libio, o lo que queda de él, no asume sus responsabilidades, existe un grave peligro de que las potencias extranjeras, que hasta ahora se mantienen pasivas y cómplices por razones geopolíticas inconfesables, se arriesguen a montar una operación militar bajo cobertura «humanitaria» que ciertamente liberaría a Libia del dictador pero que se limitaría a imponer un régimen «democrático» pro occidental. Este escenario no es totalmente improbable en vista de las últimas evoluciones diplomáticas.

El presidente Obama acaba de declarar que ha pedido a su administración que le presente todas las eventualidades y posibilidades en el marco de la gestión de la crisis libanesa. Se sobreentiende que los estadounidenses podrían proyectar una intervención directa. Los británicos han comenzado a sondear a su opinión pública declarando que no dudarán en organizar una operación militar dirigida a repatriar a sus ciudadanos que se encuentran actualmente en Libia.

Por supuesto la intervención militar estadounidense o de la OTAN, bajo cobertura de la ONU, no tiene que parecerse necesariamente a la invasión de Afganistán o Irak. Podría ser que los estadounidenses se conformasen con una incursión del tipo de la intervención aérea dirigida contra Serbia durante el conflicto de Kosovo. ¿Pero sería suficiente una intervención semejante para desalojar al régimen de Gadafi si éste sigue beneficiándose de la ayuda de sus mercenarios extranjeros? El presidente Obama también añadió que su administración está concertándose con sus aliados para coordinar los pasos a seguir. ¿Se refiere sólo a sus aliados de la OTAN? ¿O incluye también a sus «aliados» los Estados árabes vecinos, que están corriendo el riesgo de que les golpeen directamente las evoluciones de la crisis libanesa, y son tres: Egipto, Argelia y Túnez?

Si por desgracia no hubiera otro remedio para desalojar a Gadafi que la intervención estadounidense, las cosas deberían evolucionar de forma diferente a lo que sucedió en Túnez y Egipto. Si en esos países todavía no se puede prever nada sobre el futuro desarrollo de la transición democrática según las relaciones que instauren con las potencias occidentales, y con Estados Unidos en particular, está claro que una intervención estadounidense en Libia no dejaría ninguna –o muy relativa- oportunidad de desarrollo «independiente» a la joven república «democrática» libanesa que nacería de semejante escenario. Eso no augura nada bueno en la región.

Si ese escenario llegase a hacerse realidad, sería sencillamente catastrófico. Lo que no lograron hacer en Egipto –una transición «democrática» autoritaria bajo el control de su hombre, Omar Suelimán- y lo que no consiguen en Argelia –un Estado completamente sometido a su juego, es decir, liberado de la «duplicidad» diplomática de Buteflika- ¿Podrá conseguirlo Estados Unidos gracias a una crisis «humanitaria» en la que todo indica que podrían haberla deseado? ¿Será Libia la futura base de maniobras estadounidense en la región? Un país de 6 millones de habitantes pero que disfruta de un PIB de 100.000 millones de dólares, es decir el equivalente a dos tercios del PIB de Egipto que tiene 85 millones de habitantes podría, en efecto, marcar la diferencia tanto en un sentido como en el otro. En el plano estratégico el control de Libia no es en absoluto un asunto menor.

El cuarto escenario

Con o sin intervención estadounidense, ¿podría caer Libia en un escenario de tipo somalí? Es una perspectiva extremadamente grave, pero a la vista de cierto número de elementos, por desgracia no se puede descartar. La liberación de la región oriental, en la que numerosas ciudades empezando por Benghazi, Derna, Elbeida y Tobrouk han caído, en los primeros días, en manos de los insurgentes, y el hecho de que el régimen concentra sus últimas fuerzas en la región occidental, si esta situación se estabiliza sobre el terreno, augura un escenario de división de facto del país. Pero es cierto que el hecho de que una localidad como Mesrata, situada al oeste de Trípoli, haya caído en manos de los insurgentes constituye un feliz acontecimiento que favorece la preservación de la unidad nacional del país.

Pero las aventuras de un clan asediado que juega la última carta del tribalismo podrían favorecer el escenario de una posible «somalización». Ese escenario es tanto más probable en cuanto que no sólo existe una situación de hecho en la que ya cada uno de los protagonistas controla un territorio determinado. Más grave, ese escenario podría también alimentarse de un tribalismo que permanece como una realidad sociológica en Libia, un tribalismo que el régimen ha alimentado e instrumentalizado y que ahora quiere utilizar como su última oportunidad de supervivencia. Pero ese escenario sólo puede convertirse en realidad si las potencias extranjeras tienen interés en jugar esta carta si fallan otras.

El escenario de la «somalización», que no es deseable para el pueblo libio, no sólo constituye un grave peligro para Libia como sociedad y nación. También es un peligro para la seguridad nacional de los países vecinos: Egipto, Argelia y Túnez. ¡Algunas fuentes occidentales, muy interesadas, ya empiezan a comercializar información de un presunto «emirato» de al-Qaida en la región liberada de Derna! Es un escenario experimentado en otras partes por razones estratégicas y geopolíticas inconfesables. ¿Algunas regiones en Libia serán una copia de las regiones denominadas «tribales» en la frontera de Afganistán y Pakistán, con el fin de crear zonas de tensión propicias a todo tipo de maniobras militares y diplomáticas?

¿Conseguirá el pueblo libio triunfar sobre todos los manejos que se traman en secreto para vaciar la revolución de su contenido liberador, al tiempo que se desembaraza del odiado régimen de Gadafi? De todos los escenarios expuestos, ¿será capaz el pueblo libio de imponer el que corresponde a sus aspiraciones democráticas, a sus intereses nacionales y a los intereses nacionales de los pueblos vecinos? Si la culpable y escandalosa pasividad de los Estados vecinos sólo puede suscitar el asombro y la indignación, incluso aunque los fuertes factores estratégicos y diplomáticos podrían explicarla, es un hecho que la actitud de los pueblos anda muy lejos de estar a la altura de los desafíos que ahora tienen como escenario a Libia, pero que pueden influir gravemente en la paz y la seguridad de toda la región

Fuente: http://oumma.com/La-Libye-entre-l-espoir-de-la

 

Publicado en: Invitados Etiquetado como: Libia entre la esperanza de la liberación y el riesgo de la «somalización»

LA IZQUIERDA MUNDIAL Y EL RÉGIMEN DE KHADDAFI

25/02/2011 by maestro Deja un comentario

Esto debe pasar por el hecho que aún hay muchos que piensan que Khaddafi es un lider revolucionario e insisten  en creer que Libia es un paraiso del socialismo arábigo…y por lo tanto, sino defenderlo abiertamente, por lo menos dejar en duda o en la nebulosa quién o quienes estarían detrás de las rebeliones populares y darle tiempo al tiempo para enterarnos finalmente en un futuro no muy cercano qué es lo que se teje en esta tragedia magrebí…esta actitud contrasta con la posición tomada  hace pocas semanas por nosotros, los izquierdistas del mundo, cuando las rebeliones populares en Túnez y Egipto.
Lo primero y que puede ayudarnos tremendamente en esta tarea de saber en qué lado de la trichera está Khaddafi y su tan sui géneris revolución verde (y otras experiencias de “socialismos”), es que hay que preguntarse dónde están en esa sociedad “socialista khaddafiana” los comunistas, los socialistas y toda organización con tinte revolucionario?…la realidad nos golpea en la cara: oh  sorpresa,  o están prohibidos al igual que las orgánicas del islamismo militante, o están muertos o en el exilio…o sea que nos encontramos con la misma realidad de regímenes supuestamente  opuesto ideológicamente con el gobierno libio , Egipto de Mubarak, Túnez de Ben Alí, Iran de los ayatolas…porqué será esta contradicción?
Historia que parece simple y conocida y no por eso menos trágica, lo que quizo ser en sus inicios una revolución antiimperialista y anticolonialista y una sociedad socialista donde el pueblo ejercía el poder popular a través de los “comité revolucionarios” como se asegura en  el famoso Libro Verde escrito por el mismísimo Kaddafi (version árabe de la biblia roja de Mao?), terminó siendo una simple dinastía donde el nepotismo y el amiguismo barrió en los hechos con la democracia popular y participativa además de echar por la borda las intensiones verdaderamente revolucionarias …esto me recuerda a Stalin y los paises del socialismo real. En los hechos concretos más que una sociedad revolucionaria lo de Libia se asemeja más a alguna tragedia de Shakespeare (recomiendo leer y comparar Macbeth, Rey Lear, Hamlet), semejanzas que también son utilizables con otros regímenes…lo que evidencia que el dramaturgo inglés era y sigue siendo más creible, confiable y certero  que muchos ”politólogos” contemporaneos.
De otrora revolucionario a socio petrolero. Para nadie es un secreto que Kaddafi y compañia dejaron de ser revolucionarios o algo parecido cuando se alió (asoció) hace ya bastante tiempo con el imperialismo petrolero para poder mantenerse él y su familia en el poder, para evitar un destino parecido al de Saddam Hussein…
Cómo es posible que el otrora revolucionario y antiimperialista terminara siendo un nene mimado y efectivo socio con quienes en 1986 asesinaron a su hija de tres años cuando la NATO bombardeó  Libia por orden de Reagan?
Qué hizo que el antiguo “demonio” se convirtiera a ojos de los imperialistas y capitalistas en un “chico bueno”, un poco travieso,  porfiado y medio payaso, pero chico bueno para sus intereses a fin de cuentas?
Cómo se explica que el baluarte de la causa palestina terminara expulsando a los refugiados palestino de Libia?
…exabruptos propios del reyezuelo beduino libio o pragmatismo politico (oportunismo)?
Posiblemente la respuesta a estas interrogantes podamos encontrarlas en que Libia posee mucho petróleo y gas natural lo condiciona y  abre los apetitos tanto de sus gobernantes como del capitalismo mundial. Esto hace a Libia  muy diferente a Túnez e incluso a Egipto….por extraño que perezca, estos dos paises son sólo pequeñas piezas en el gran negocio del petróleo que tanto necesita Europa y EE.UU., son sólo consumidores y transportadores del oro negro..en cambio Libia, al igual que Iran, Venezuela y SaudiArabia,  es productor  importante (1.700.000 barriles diarios de los cuales EE.UU. consume el 20%, Italia el 35% y toda la Unión Europea el 15%).
Sabiendo la importancia de ser país productor y que los yanquis prefieren a un leguaráz y extrambótico gobernate antes que un régimen musulmán radical que pondría en aprietos el abastecimiento petrolero estadounidense, es que  Kaddafi  “cambia su discurso y sus accionar” en los años 90 y comienza a ganarse la confianza, seguramente sólo temporal, de los yanquis e imperialistas dandoles participación en la prospección, explotación y ganacias petroleras.  Atención con este dato: Chevrón, Statoil, Shell, BP, Repsol…son sólo algunas de las petroleras más vinculadas al imperialismo capitalista que están instaladas en Libia…al ex primer ministro de Inglaterra, Tony Blair, se le encomendó la terea de asegurar el negocio petrolero con Khaddafi a cambio de no molestarlo más por asuntillos que, en honor a las ganacias económicas que deparaba esta nueva sociedad, era mejor olvidar…por el momento.
Cómo se explica que con toda esa ganacia producto de la exportación a gran escala de crudo y gas natural la cesantía entre los jóvenes libios es de más del 25%?…dónde va a parar esa riqueza, donde está la sociedad de bienestar?. De lo que estamos seguros es que tanto la dinastía Khaddafi así como los clanes económicos de los Bush, Condoleeza Rice, Rumfeld y otros se llenan los bolsillos con los petrodólares que pertenecen al pueblo libio.
Pieza fundamental en la política antiterrorista  de Bush
…Y  la colaboración de Khaddafi con el gran  capital fué más y más lejos, con tal de que los yanquis lo consideran un socio viable y perdonaran sus “travesuras”  y discursos antiimperialistas de antaño, no dudó en prestarse  para  la preparación de las falsas pruebas de armas de destrucción masiva que supuestamente tenía Iraq lo que justificó la invasion yanqui del 2003 y la aplicación a escala mundial por parte del gobierno de Bush de la política contra el terrorismo…cuantos millones de izquierdistas demostramos contra esa invasion en las calles del mundo?
Incluso, como buen nacionalista árabe, más allá de ser muy poco amigo de permitir movimientos y partidos de izquierda en Libia, se alió y apoyó en los años 80 nada menos que a los matones de la siniestra y tristemente recordada Triple A del fascista argentino López Rega que tiene en prontuario la tortura, asesinato y deasparición de muchos militantes de la izquierda argentina.
Y un dato aún más sabroso…el mejor aliado europeo de Khaddafi es el nunca bien ponderado Silvio Berlusconi!…claro,  Italia es dependiente del petróleo y el gas libio (o de la famila Khaddsafi debemos decir?), además que el dictador libio tiene una mansion muy cerca de la casa de verano del libidinoso primer ministro italiano…además que los Khaddafi son casi propietarios del club de fútbol italiano Juventus, aparte de sus acciones en la empresa automotriz itálica…seguimos?
Aquí va más…y seguramente esta parte demuestra el cinísmo (como dice Fidel) de la Unión Europea y Estados Unidos…
Business is business
Con tal de detener la ola de migrantes empobrecidos desde Africa, la UE le cancela a Khaddafi miles de millones de euros al año para que su gobierno sea una suerte de cedazo o aduana de estos desesperados africanos que intentan a toda costa llegar a Europa…y la aduana libia aplica políticas de campos de concentración o hundimiento de las chalupas que osan navegar hacia Italia….entonces,  ahora se explica que la UE el dia de ayer estuviera más preocupada del posible tsunami de inmigrantes que llegarían desde Libia si se destabiliza la situación interna de ese país norafricano (ya sea por golpe de estado, guerra civil o intervención militar de la NATO) que de la situación de los derechos humanos de los libios y africanos refugiados…con este negocito Europa se asegura que no lleguen a sus costas invitados no deseados y que el petróleo y gas libio siga siendo bombeado a todo el viejo continente…Khaddafi por su parte sabe que con esto a los europeos  los tiene agarrados de cierta parte ya que si lo presionan o ayudan a su desestabilización se acaba el petróleo y suelta a la masa de inmigrantes africanos que mantiene  virtualmente prisionera en su país…el negocio del miedo y el cinismo.
Por otra parte, porqué Obama se ha demorado tanto en presionar a su socio Khaddafi? Aparte de balbucear lo de siempre…”que es inaceptable el baño de sangre y la represión al pueblo que protesta en Libia”…nada más.
Con seguridad, conociendolos como los conocemos,  es muy posible que la CIA pueda estar detrás de algunas de la manifestaciones contra Khaddafi (si lo derrocan,  EE.UU. no tendría que dividir las ganacias petroleras con tan indeseado socio) pero, también es muy posible que la mayoría de los protestantes obedezcan a las tribus que fueron ningueneadas y divididas por Khaddafi cuando este llegó al poder…no deja de ser llamativo que las asambleas revolucionarias surgidas de las protestas en Bengasi y Tobruk funcionen en las mezquitas de esas ciudades…con esto a los yanquis se le cae el pelo al pensar que están ante una revuelta más pro-shiita al estilo iraní que ante unos ”revoltosos” pro-yanquis,  y esto hace que la CIA y Obama duden a la hora de emitir juicios condenatorios contra Khaddafi, ya que no tienen claro al parecer quien es ”su hombre” en Libia y no quieren perder su parte en el negocio petrolero.
Porqué Khaddafi cambió su discurso en 24 horas?
Khaddafi cambió sus acusaciones sobre los posibles culpables de sus desventuras. En un principio Khaddafi y su hijo (el torpe Saif al-Islam…que significa Espada del Islam) dijeron que rechazaban toda intervención estranjera para desestabilizar la situación libia…acaso se referían a su poco confiable socio petrolero EE.UU y la NATO?
Después (ayer martes), Khaddafi denunció que en realidad eran Osama Bin Laden y al-Quaeeda los que estaban detrás de la asonada los que pretendían, seguramente lo mismo que la dictadura teológica de Iran, arrastrar a Libia hacia una dictadura musulmana extremista, lo que representaría una verdadera pesadilla para EE.UU. y Occidente. Al parecer con esta táctica busca neutralizar una intervención más desembosada de los yanquis y ganarse el respaldo de occidente…lo logrará?
Por otra parte Khaddafi sigue amenazando con más represión y acusando de ”perros drogadistas” a los que protestan en las calles y de ”diablos malditos”  a los medios de prensa internacional…(Pinochet usó en su momento más o menos la misma terminología), e incluso Khaddafi llamó a sus seguidores a que limpien Libia de esa ”escoria (los que protestan)  casa por casa”,  insitando con ello a una cruel y sangrienta caza de brujas (más semejanzas:Pinochet llamó a extirpar el cáncer marxista cuando el golpe de estado)…. Me pregunto si es posible, cuando Khaddafi argumenta de esta manera, calificar de lider de la Revolución Libia a este gobernante como lo han descrito algunos medios de prensa ubicados en las filas de la izquierda? Qué pensará el tantas veces reelecto en elecciones limpias e informadas presidente Hugo Chávez o el parcimonioso y muy centrado Evo Morales, cuando el gobierno inglés, muy siniestra y cínicamente los vincula a este desbocado y peligroso personaje que gobierna Libia al mejor estilo de Mussolini?
Enseñanaza: apliquemos el sentido común o la dialéctica…que es lo mismo
Facilitemos el asunto, sin mucho ideologismo paralizante y ombliguista…para llegar a la conclusión básica  si una sociedad es popular, alternativa, humanista, revolucionaria, antiimperialista y se encamina de alguna forma al socialismo creo que debemos tomar en cuenta algunos factores fundamentales:
Cómo es la participación real del pueblo en los mecanismos y estructuras del poder, ya sea por medio de asambleas populares, comités revolucionarios, parlamentos populares, etc…se práctica  o no una suerte de democracia popular y participativa, se socializan los deberes y derechos de los ciudadanos,  o sólo los de “arriba” tiene la verdad y la última palabra?
Se práctica verdaderamente una economía no capitalista o por lo menos se busca implementar una economía humanitaria y no depredadora de seres humanos y naturaleza…y las ganancias son de usufructo de todos o se quedan en los bolsillos y cuentas bancarias de los sacrificados y preclaros dirigentes y sus familias…se invierte en el bienestar de todos, en salud, educación, vivienda, trabajo, tiempo libre, etc?
Todas las étnias y culturas y ciudadanos  son respetadas y tienen sus derechos por igual y las ideas son combatidas con ideas y no con balas? Todos tienen derecho a organizarse y participar?
Son repetadas todas las creencias religiosas y las opciones sexuales?
Se planifica una economía que respete y preserve el medioambiente?
Seguramente faltan muchos tópicos para medir si una sociedad es realmente humanista y socialista, incluso muchos dirán que estoy loco, yo respond como dice John Lennon “tu dices que soy un soñador…pero no soy el único”
Me parece que en base a estas mínimas  exigencias no podríamos calificar ni cercanamente de socialista y participativo al regimen de Khaddafi ni a la China Popular…por favor!
Lo que pasa en Libia con el régimen supuestamente popular y socialista de Muhamad el Khaddafi al igual con lo que pasó en su momento en los socialismo reales, lo que sucede en China y Corea del Norte no debe pasar inadvertido para la izquierda mundial, no podemos aplicar la política del avestruz o la siniestra política del ”enemigo de mi enemigo es mi amigo”…o que la estabilidad y seguridad de este “paraiso” es más importante que la vida de unos cuantos revoltosos…esas actitudes  no tienen nada de revolucionario pero sí mucho de maquiavélico  y reaccionario.
Mi intension no ha sido dar cátedra sobre nada, incluso puedo estar equivocado en varias de mis apreciaciones, muchas de las cuales están basadas en largas lecturas y observación de telenoticias o análisis en prensa como TeleSurTv, Rebelion.org, Diariourgencia RESUMEN LATINOAMERICANO, Cubadebate, Página 12, Reflexiones de Fidel, Alyaseera, Gara, Kaos en la Red, Le Monde Diplomatique, La Jornada y un sin fin de periódicos digitales anarquistas, comunistas, troskistas, socialistas, hasta los más reaccionarios,  etc.  pero, como animal político y animal social que rechaza todo lo que huele a imperialismo y capitalismo y que conozco en carne propia de la acción imperialista en Chile, con padre detenido-desaparecido incluido, asumo mi necesidad de entender, análisar y discutir, me urge buscar una respuesta y en último caso discutir conmigo  mismo, aunque solo sea eso lo que logre con todo este intento de buscar respuestas…no sé por qué la conformidad me resulta cada vez más y más sospechosamente reaccionaria.
Puede ser que la NATO termine invadiendo Libia y con ello cobrarle viejas cuentas al coronel beduino que alguna vez soñó con una Libia tal vez más parecida a la Italia de Mussolini que a la Cuba de Fidel, incluso una acción militar yanqui en Libia pondría fin a una supuesta amenaza de un regimen pro-irani en la región asegurandose con ello, el estado guerrerista de EE.UU., las reservas petroleras y gaseosas libias y de pasada sería una intervención militar que sacaría de escena finalmente a un socio petrolero tan odiado por el capitalismo mundial pero que se hizo necesario en su momento. Puede ser con toda seguridad en el caso libio, que gran parte de la prensa internacional desinforme intencionalmente como suelen hacerlo, para nadie es un secreto que hay muchos medios de prensa internacional que son parte del capitalismo mundial y que son muy poco confiables, dando un golpe mortal a la verdad al que hay que sumar el hecho  que en Libia no hay prensa que no sea dominada por la familia Khaddafi…todo eso puede pasar en las próximas horas…pero, no podemos esperar que suceda esto o aquello para tratar de hacer un análisis ahora y no esperar una vez que ya todo es pasado. Debemos aventurarnos, debemos correr el riesgo hasta de equivocarnos…es lo mejor que nos heredó la caida del socialismo real…atrevernos a buscar la información, discutirla, y practicarla y no esperar a que los sumos pontífices terminen los santos escritos para recién leer la realidad por medio de los ojos de otros.
Esta práctica de analizar debe inherente a ser socialista, además que es muy necesaria toda vez que se hace más y más imperioso para las gentes de cultura izquierdista repensar, con cabeza propia,  el tipo de sociedad que queremos y por la que aún luchamos y para reencantarnos y  encantar para esta justa causa a más y más jóvenes que han sido educados por el sistema en los errores y horrores de los “socialismos” reales y stalinistas. Ante esta situación hay que rebelarse,  huelga nuestro análisis y práctica revolucionaria.
Enviado por–Ilich Galdámez, hijo de detenido-desaparecido
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El Diablo vendiendo cruces. La historia de Muamar al Kadafi
http://www.radiotierra.com/node/2836
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Recibido y reenviado por.
Agrupación Solidaria de Expresos Políticos y Torturados de Magallanes
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El Precio de la Democracia en el mundo árabe

15/02/2011 by maestro Deja un comentario

Desde el punto de vista objetivo, el mundo árabe llevaba decenas de años sin un proceso de progreso y estructuración política y económica acordes al crecimiento poblacional, a los tiempos que vivimos y ajustado a las riquezas de sus respectivos países, cuestión esta, muy importante a la hora de buscar explicaciones del: ¿por qué ahora sí?, ¿por qué estalla el mundo árabe ahora? Cierto es que la crisis económica global ha agravado la situación económica, cierto es que la tasa de paro se ha incrementado con creces, cierto es que el nivel de corrupción ha alcanzado niveles altísimos, es decir, las condiciones objetivas para la revolución existieron y existen desde hace décadas en el mundo árabe. Pero, ahora existe un ingrediente importante de más, que a mi modesto entender, habría que buscarlo en la voluntad política de la cabeza del imperio capitalista que es EEUU y sus aliados, de hecho, creo que el sistema capitalista en EEUU cuando promociona a Obama para forzar el cambio de estrategia en su lucha contra Al Qaida, entre otros objetivos, querían llegar a alcanzar este objetivo: el de democratizar los países árabes gobernados por tiranos históricamente apoyados por EEUU e Israel, sin perder el control político y su hegemonía en la zona, asegurando que las alternativas políticas no puedan, aunque quieran, romper la cadena de intereses políticos, económicos y comerciales que les ligan al centro del poder capitalista y explotador.

EEUU y sus aliados han comprendido que estos regímenes árabes represores y corruptos ya no les sirven para asegurar su hegemonía política y económica, y que era preciso, entre otras razones, por cuestiones de seguridad interna, desinflamar la situación política, económica y social que sufren los pueblos árabes, y de ahí entiendo, que el giro de las políticas de cooperación con estos regímenes ha ido sufriendo varios retoques, de manera que, favorezcan el levantamiento popular cuando este se produzca. Lo hemos visto claramente en Túnez primero, y más tarde en Egipto a través de las rápidas y distintas reacciones de la administración estadounidense a lo largo de las semanas que han durado las revueltas callejeras, convirtiéndose estas, en auténticas revoluciones populares sin un liderazgo político claro y visible, cuestión esta, muy importante para dudar y reflexionar sobre los objetivos de estas revoluciones y el techo de sus reivindicaciones, máxime, cuando vemos la complicidad entre los pueblos tunecino y egipcio con el ejército, y sabiendo de antemano, las conexiones claras entre los jefes de estados mayores del ejército tunecino (Rashid Ammar) y el egipcio (M. Hussein Tantawi) con EEUU.

Sin embargo, creo que este movimiento de las cosas en el mundo árabe, es realmente una oportunidad formidable para forzar la situación política en la zona, estancada desde la paralización de la intifada palestina, favoreciendo esta situación, claramente a Israel que no ha parado de anexionarse más terrenos palestinos en Cisjordania y construir más asentamientos, y con una Autoridad Nacional Palestina inepta y corrupta hasta la medula. Creo y espero, que las cosas vayan a escaparse de las manos a los agentes de EEUU en la zona, y que una ola de revueltas en el mundo árabe, solo pueda acabar favoreciendo a los legítimos intereses de sus pueblos

Pienso sinceramente, que una verdadera democracia en el mundo árabe, que no sea subordinada a los intereses del centro capitalista, acelerará el fin del proyecto sionista en la zona y dará carpetazo a su estado racista incrustado en la zona con la fuerza de las armas administradas desde occidente, de hecho, la caída de las dictaduras árabes, es un elemento necesario e imprescindible para forzar la desestructuración del sionismo, puesto que estos mismos regímenes árabes y sus ficticias fronteras creadas por las potencias coloniales, forman parte del mismo proyecto sionista que condujo a la creación forzosa del estado racista de Israel.

Es posible que los pueblos árabes tengamos que pagar un altísimo precio aun para conseguir nuestros objetivos comunes de unidad y progreso, es el precio de la liberación nacional que todavía no hemos acabado de plasmar en un auténtico proyecto de liberación e independencia a nivel nacional. El primer proyecto del Líder Jamal Abdel Nasser fue abortado, espero que este segundo proyecto que se ha puesto en marcha tenga el merecido éxito, porque los pueblos árabes nos merecemos una democracia auténtica y genuina, y porque hemos pagado un elevadísimo precio para conseguirla.

 

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Latinoamérica centrada de nuevo en la exportación de recursos naturales

15/02/2011 by maestro Deja un comentario

El anuario estadístico de CEPAL, presentado semanas atrás en Santiago de Chile, muestra esta tendencia con indicadores sistematizados al año 2009. En la Comunidad Andina, el porcentaje de productos primarios en el total de exportaciones volvió a aumentar (del 81 por ciento en 2008 subió al 82,3 por ciento en 2009); y en el Mercosur el salto fue mayor (de 59,8 a 63,1 por ciento).

Los países andinos muestran la mayor “primarización” de sus exportaciones, en el orden del 90% (son los casos de Bolivia Perú, Ecuador y Chile (y seguramente también Venezuela, aunque para este país no hay datos sistematizados). Los datos preliminares para 2010 concuerdan con este cuadro. Además, la tendencia es profundizar esta dependencia. Por ejemplo, en Bolivia, en los últimos cinco años, la participación de bienes primarios pasó del 89,4 por ciento en 2005, a casi el 93 por ciento actual. O sea, que sea un gobierno progresista, como el de Evo Morales, o uno conservador como Alan García, en los últimos años, la primarización aumentó.

Pero lo mismo ocurre en Brasil, un país que es presentado como un éxito económico, pero que en realidad esconde varias contradicciones que los analistas internacionales no se detienen a señalar. Por ejemplo, durante las dos presidencias consecutivas de Lula da Silva, la participación de los bienes primarios en las exportaciones pasó de 48,5 por ciento en 2003, al 60,9 por ciento en 2009. La idea de un Brasil industrializado debe ser tomada con pinzas, ya que ese Gobierno sigue profundizando las exportaciones de recursos naturales. Por lo tanto, habría que considerar con cuidado si la estrategia económica y productiva de Lula es realmente un ejemplo a imitar.

En los últimos días se han conocido datos para Uruguay, y la situación es esencialmente la misma: la primarización aumento, y el país se desindustrializa.

Las tentaciones para seguir esta estrategia primarizada son enormes. La demanda internacional es fuerte (especialmente desde Asia), los precios son atractivos (en 2010 aumentaron un 28 por ciento respecto a 2009 para los agroalimentos, un 30 por ciento en los minerales, según la UNCTAD, y el precio del petróleo sigue aumentando). Por si fuera poco, en varios países esos sectores permiten captar ingresos fiscales jugosos.

Pero bajo esa estrategia, el objetivo del desarrollo nacional, como “desarrollo endógeno”, se pierde; la autonomía frente a los mercados globales se desvanece. Las industrias nacionales no se recuperan, en varios casos se reducen. Mientras que en el pasado, en varios países la izquierda acusaba a la derecha por favorecer las importaciones de bienes de consumo de Estados Unidos o Europa, en la actualidad, unas cuantas izquierdas gobernantes se entretienen con importaciones desde Asia. Para comprar esos automóviles o electrodomésticos cada vez se les exportan más minerales o más soja. Están cambiando los destinos del comercio internacional, pero la asimetría entre la venta de bienes primarios y la compra de manufacturas, se mantiene.

Bajo ese estilo de desarrollo, el empleo generado es insuficiente, la productividad es suplantada por mayores volúmenes exportados, y la presión sobre los recursos naturales aumenta, y con ello, los conflictos sociales. Ingenuamente se espera que la pobreza se reduzca como consecuencia de las exportaciones. Aunque antes se festejaba la globalización, y hoy se duda de ella, esperar que las exportaciones de materias primas resuelvan todos nuestros problemas es ingenuo y carece de fundamento. Sigue siendo necesario generar estrategias de desarrollo endógenas y autónomas.

Fuente: http://accionyreaccion.com/?p=319

 

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Otra crisis alimentaria y al “Dios mercado” no hay quién le tosa

15/02/2011 by maestro Deja un comentario

Estos datos, como es lógico, han encendido las alarmas ante otra posible crisis alimentaria, aunque conviene resaltar y subrayar que no se trata de una crisis por escasez de alimentos porque incluso en los años de déficit se cubre la demanda con las reservas, que luego, en épocas de buenas cosechas se recuperan para afrontar nuevamente los periodos de vacas flacas. El problema real es que, llenar los estómagos se ha dejado en manos del mercado y de su “lógica”, y en una de sus piruetas, se ha originado una nueva subida vertiginosa de los precios de los alimentos que dificulta el acceso a ellos. El motivo del ascenso, mayoritariamente se achaca a la volatilidad de los precios y a un desequilibrio por una mayor demanda y una menor oferta.

La reducción puntual de la oferta estalló en Rusia por las malas cosechas de trigo debido a las sequías y propiciaron el cese de sus exportaciones. Otros estados como Ucrania y Canadá también sufrieron disminuciones y restricciones, por eso, ya durante el verano de 2010, en la bolsa de futuros de Chicago el trigo sufría un incremento de precio del 60-80%. Desde entonces la tendencia alcista en los mercados se ha disparado y propagado a otros alimentos. El informe “Perspectivas Alimentarias” que elabora semestralmente la FAO, en su última edición (noviembre de 2010) auguraba para este año una disminución del 2% en la producción de alimentos. Luego, Estados Unidos, Europa, Argentina y Australia anunciaron cosechas menores a las previstas. Otros hechos recientes como el ciclón en Australia, el temor de que la inestabilidad en ciertos países árabes propicie alzas en los combustibles, los cultivos arrasados por las recientes tormentas e inundaciones en varias naciones de la África austral o la alerta por sequía en el norte de China -emitida por la FAO mientras se escribe este artículo, echan más leña al fuego generando temor en los mercados y en la sociedad.

Cada vez parece más claro que algunos de estos sucesos podrían tener su epicentro en la endémica crisis ecológica. Lester Brown, fundador del “Worldwatch Institute”, escribía un artículo en la revista “Foreign Policy” en el que vinculaba una menor productividad a la erosión del suelo, el agotamiento de los acuíferos, la pérdida de tierras agrícolas, el desvío de agua de riego a las ciudades, el estancamiento de los rendimientos de los cultivos en países avanzados y a eventos relacionados con el cambio climático como las olas de calor y las sequías.[3]

Todo ello redunda en una menor oferta mientras la demanda crece, al parecer, por un mayor consumo de alimentos a nivel mundial y por un incremento en el uso de los  agrocombustibles. Por lo tanto y aplicando la “lógica” del mercado, los precios están ascendiendo rápidamente amenazando la seguridad alimentaria de millones de personas. Pero aún así, la contradicción es clara, porque si no existe un peligro real de escasez ¿cómo es posible que los mercados actúen desesperadamente como si existiese?

Tal vez el meollo de la cuestión estribe en que la “lógica” del mercado es bastante peculiar y más cuando manos ocultas mecen la cuna de la alimentación. Alguna x se puede despejar al ver la siguiente tabla, que proporciona datos sobre los cereales por constituir nuestra base dietética y porque propiciaron la escalada de precios actual.

Ver tabla en: http://www.belianis.es/ecologia-social-crisis-alimentaria-Dios-mercado.htm

Como se observa, no ha existido riesgo de escasez en la última década y las reservas existentes para 2011 garantizan comida incluso con un déficit 13 veces mayor al actual, cuantificado en 37,4 millones de toneladas. No obstante, la conclusión más llamativa y sorprendente es la inexistente relación aparente entre la cantidad real de cereales y los precios según el índice de la FAO. El periodo 2003-2004 fue el que tuvo un mayor déficit y unas reservas menores, pero los precios fueron más bajos que desde 2007. Incluso en 2008-2009 (no aparece en la tabla) que la producción fue mucho mayor que la utilización permitiendo que ascendieran las reservas, el índice de precio de los alimentos de la FAO estuvo por encima de periodos de mayor “escasez” como en 2000-2004. Otra conclusión es que la desnutrición, proporcionalmente guarda más relación con los precios que con los volúmenes de cereales. Hay más hambre por la crisis de precios de 2007-2009 que en 2003-2004 cuando hay disponibles menos cereales.

 

Rarezas similares acaecen también con el azúcar, que ha sido el alimento más golpeado por la subida de precios provocando racionamientos en Portugal y protestas en países como Bolivia o Argelia. Una vez más se habla de cosechas mermadas, pero la FAO estima para 2011 un aumento de un 7,75% en la producción, lo que permitirá superar la demanda por primera vez en tres años.[5] Otros relacionan el alza de precios con la reducción, respecto a la campaña anterior, del contingente de azúcar destinado a la exportación. Sin embargo esa reducción -de 2,7 millones de toneladas- supone el 1,6% de la producción total mundial, por tanto ¿Puede explicar los espectaculares y prohibitivos incrementos de los precios del azúcar?

 

No hay duda de que los recovecos del “Dios mercado” son insondables, pero aún así, estos embrollos mercantiles tienen explicaciones más profanas como se vislumbra en ciertos párrafos de una Resolución aprobada por el Parlamento Europeo el pasado 18 de enero: “…estos acontecimientos están sólo en parte provocados por principios básicos del mercado como la oferta y la demanda y que en buena medida son consecuencia de la especulación (…) los movimientos especulativos son responsables de casi el 50 % de los recientes aumentos de precios…”. En la misma resolución la Eurocámara también respaldaba “…las conclusiones del Relator Especial de las Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación en relación con el papel que juegan los grandes inversores institucionales, como por ejemplo los fondos de alto riesgo, los fondos de pensiones y los bancos de inversiones -todos ellos por lo general sin interés alguno en los mercados agrícolas-, influyendo en los índices de precios de las materias primas con sus movimientos en los mercados de derivados”.[6]

 

En un tema determinante como el agroalimentario, el Parlamento Europeo, aparte de repudiar la especulación, también remarcaba aspectos tan urgentes como el de la equidad en la cadena de suministro y la incorporación de jóvenes a la agricultura. Es curioso, por tanto, que se desvíe la atención de los problemas principales, aunque no extraño si se tienen en cuenta los intereses creados. Incluso la FAO, antes de la escalada de precios actual, veía con buenos ojos a los especuladores y decía que intervenir el mercado “… podría alejar a los especuladores y esto disminuiría la liquidez disponible en el mercado para garantizar su cobertura”.[7] El tiempo dejó en mal sitio a este organismo porque la volatilidad provocada por maniobras especulativas ha obligado a los países pobres a gastar entre un 11-20% más de capital para importar alimentos y la factura mundial podría superar el billón de dólares.[8]

 

Aunque la oscilación entre oferta y demanda no es el principal motivo en esta crisis de precios, sí que incide para cubrir la dotación de algunos estados que dependen de ciertas importaciones. En esa dirección se afirma una y otra vez, que cosechas peores contrajeron la oferta y la demanda subió porque creció el consumo humano de alimento y el consumo vehicular de combustible. Generalmente, se tiende a equiparar ambos aumentos aunque injustamente. Se dice, por ejemplo, que trepó el consumo de carne per cápita. Y es cierto, porque entre 2005-2010 ascendió en 2,3 kg/año por persona. Teniendo en cuenta una población de 7.000 millones de habitantes, dicho crecimiento del consumo resultaría ser de 16,1 millones de toneladas, pero también la producción en ese periodo aumentó en 16,5 millones de toneladas.[9] Por tanto la demanda fue equilibrada con la producción, como también sucedió con los cereales:

ver tabla: http://www.belianis.es/ecologia-social-crisis-alimentaria-Dios-mercado.htm

Mientras el incremento del consumo humano y pienso asciende armónicamente con el aumento de la producción, resulta muy pronunciado el de “otros” (sobre todo maíz para la producción de bioetanol). Sólo en USA, durante 2010, se destinó el 35% de maíz al consumo nacional de bioetanol como agrocombustible. El dato es importante porque dicha potencia cosecha el 40 % de la producción mundial,[11] lo que significa que sólo con datos de USA, el 14% del maíz mundial se dedicó a la alimentación de coches.

 

Con ello, lógicamente, podrían tener problemas los países que dependan de las importaciones estadounidenses de maíz. México por ejemplo, es un caso paradigmático sobre todo tras la firma en 1994 del Tratado de Libre Comercio con USA. Fruto del mismo se desmantelaron los aranceles y se toleró la entrada de maíz estadounidense, que al estar subsidiado era más barato que el nacional lo que desplazó a los campesinos locales y fomentó la dependencia.[12] Pero, con la irrupción y promoción del bioetanol en USA aumentó la demanda en dicho país, aflorando los problemas de abastecimiento y precios en México hasta desembocar, en diciembre de 2006, en la denominada “Crisis de las Tortillas” que sería la antesala de la crisis mundial de precios de 2008. Es así como USA, primero creó la subordinación alimentaria y luego abandonó a México a la suerte de un mercado agrícola abducido por los depósitos de coches.

 

Este tipo de cultivos pueden influir de esta manera y lo peor es que la amenaza no es exclusiva del bioetanol, sino que se extiende también al otro agrocombustible: el biodiesel. La FAO vaticina en “Perspectivas Alimentarias” que la producción de éste representará al menos la mitad del aumento del consumo de aceite vegetal y “…es probable que los objetivos cada vez más ambiciosos de producción y consumo de biodiesel afecten considerablemente a la disponibilidad y el comercio de los aceites vegetales destinados al consumo humano y a otros usos tradicionales.”[13]

 

Por lo tanto, podrían tener más problemas los países que dependan de ciertas importaciones concretas, pero en general los tendrán aquellos que con el tiempo han descuidado su autosuficiencia en detrimento de un mercado internacional que no entiende ni de ética ni de inanición. Muchas fueron las naciones que dejaron de lado su soberanía alimentaria para fomentar a bombo y platillo cultivos exóticos y materias primas destinadas al supermercado global. Con palmaditas en la espalda les dijeron que los alimentos los podrían comprar en ese mismo supermercado, que está groseramente oligopolizado por intermediarios, especuladores, transnacionales, etc. Y así nos va.

 

Para finalizar, no hay duda de que el planeta tiene un reto con el actual crecimiento demográfico y la capacidad futura de proporcionar alimentos y recursos a toda la raza humana. Que se haya resaltado que la crisis actual no es de escasez, no significa que este artículo justifique el despilfarro de recursos agroalimentarios, más bien lo contrario. Se pretende ante todo denunciar la especulación en los mercados de futuros, cuestionar el mercado como centro del universo y debatir el papel de la alimentación como una mercancía globalizada, sujeta a cotizaciones que suben y bajan según ofertas y demandas. En un mundo incapaz de toser al “Dios mercado”, tal vez no quepa otra “lógica”… salvo la lógica aplastante del estómago vacío, de la barriga hinchada y de una ciudadanía cabreada de encajar una crisis tras otra.

 

[1] FAO: “Los precios mundiales de los alimentos alcanzan un nuevo récord histórico” Roma, 3 de febrero de 2011.

 

[2] FAO: “Los precios de los alimentos vuelven a subir” Roma, 9 de diciembre de 2009.

 

[3] http://www.derechoalimentacion.org/gestioncontenidosKWDERECHO/imgsvr/ publicaciones/doc/La%20gran%20crisis%20alimentaria%20de%202011.pdf

 

[4] http://www.fao.org/worldfoodsituation/foodpricesindex/es/ ftp://ftp.fao.org/docrep/fao/012/ai482s/ai482s00.pdf  http://www.fao.org/publications/sofi/en/ ftp://ftp.fao.org/docrep/fao/007/j3877s/j3877s00.pdf  http://www.fao.org/docrep/013/al969s/al969s00.pdf

 

[5] http://www.fao.org/docrep/013/al969s/al969s00.pdf

 

[6] http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?pubRef=-//EP//TEXT+TA+P7-TA-2011-0006+0+DOC+XML+V0//ES&language=ES

 

[7] FAO: “Los mercados de futuros necesitan algún tipo de regulación” Roma, 23 de junio de 2010.

 

[8] FAO: “La factura por la importación de alimentos alcanza el billón de dólares” Roma, 17 de noviembre de 2010.

 

[9] Datos obtenidos de ftp://ftp.fao.org/docrep/fao/010/ah864s/ah864s00.pdf http://www.fao.org/docrep/013/al969s/al969s00.pdf

 

[10] ftp://ftp.fao.org/docrep/fao/010/ah864s/ah864s00.pdf http://www.fao.org/docrep/013/al969s/al969s00.pdf

 

[11] http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/20110110/agrocarburantes-como-donde/657156.shtml

 

[12] http://www.ciepac.org/neoliberal/esp/tlcan.html

 

[13] http://www.fao.org/docrep/013/al969s/al969s00.pdf

 

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¿Un Octubre del mundo árabe?

12/02/2011 by maestro Deja un comentario

La renuncia de Mubarak significa no sólo su desaparición de la escena pública egipcia sino algo mucho más importante: el derrumbe de un régimen que poco después de la muerte de Nasser, en 1970, se había convertido en el gran gendarme regional de los Estados Unidos y en el paraguas protector de Israel, convalidando con su ascendiente sobre el mundo árabe el lento genocidio de la nación palestina. Tal como escribió uno de los ideólogos del imperio en el New York Times, Thomas Friedman, “Egipto ya nunca volverá a ser lo que fue.” Efectivamente: y ese es el dolor de cabeza que tienen hoy los administradores imperiales porque el delicado tablero geopolítico de Medio Oriente saltó por los aires. Era una mesa de tres patas: Irán, Egipto e Israel. La primera pata fue quebrada por la revolución islámica en 1979; con dos, su inestabilidad se hizo crónica. Removida la pata egipcia, el tablero de la región crucial del planeta en materia petrolera se desbarató irreparablemente. Estados Unidos, sostén financiero y político del régimen por cuarenta años demostró su impotencia cuando las masas egipcias se adueñaron de calles y plazas y tuvo que resignarse a ser un sorprendido espectador de la crisis, una lección de la cual los pueblos de todo el mundo deberían tomar nota.

Ahora, el tantas veces mentado “efecto dominó” dejó de ser una pesadilla de los imperialistas para convertirse en una realidad: no había pasado una hora de conocida la noticia de la renuncia de Mubarak cuando las masas copaban las calles de las principales ciudades de Medio Oriente, y de manera multitudinaria en Argelia, para celebrar la caída del régimen. Ya los tiranos de Jordania y Yemen se habían visto obligados a hacer algunas pequeñas, oportunistas y demagógicas concesiones y en la mismísima Arabia Saudí -donde los partidos políticos están expresamente prohibidos- anteayer se anunció públicamente la formación de uno que, para estupor universal, no fue inmediatamente disuelto y sus líderes encarcelados por el régimen. El rey Abdullah, gran amigo de EEUU y a quien, para delicia del complejo militar-industrial, le acaba de adquirir armamento por valor de 60.000 millones de dólares, está oportunamente poniendo sus barbas en remojo para evitar ser afeitado en seco por sus opositores.

En 18 heroicas jornadas de lucha el pueblo egipcio fue el gran protagonista de un acontecimiento que el viejo Hegel no hubiera dudado de caracterizar como de significación “histórica universal.” Puso una bisagra a la historia moderna del mundo árabe. No se conquistó todavía la democracia, cuyo logro requerirá enormes esfuerzos : una presencia constante en las calles, perfeccionar las estructuras organizativas y forjar una conciencia política, todo lo cual impediría que la victoria popular sea escamoteada por las fuerzas de la reacción, aún agazapadas entre las ruinas del régimen, o en los titubeos de un sector de la oposición que simplemente aspira a liberalizar módicamente al régimen político preservando el modelo neoliberal causante del holocausto social del Egipto contemporáneo. Se ganó una primera gran batalla, pero vendrán muchas más. Este Febrero del 2011 bien podría resultar la reedición de otro, acontecido en 1917, en Rusia, donde también se ganó una crucial batalla que ocho meses más tarde daría nacimiento a una revolución que, con sus logros y sus defectos, cambió el curso de la historia contemporánea. Es demasiado pronto para formular pronósticos de largo plazo. Pero, ¿quién podría ahora atreverse a descartar la posibilidad de que el mundo árabe también tenga su Octubre?

 

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La hipocresía de Occidente

10/02/2011 by maestro Deja un comentario

Las indecisas tonterías musitadas por Obama y la Clinton durante estas últimas dos semanas son sólo parte del problema. De “estabilidad” a la “tormenta perfecta” hemos terminado con el presidencial “ahora-significa-ayer” y “transición ordenada”, que se traduce: nada de violencia mientras el ex general de la fuerza aérea Murabak es llevado a pastar para que el ex general de inteligencia Suleimán pueda hacerse cargo del régimen en nombre de Estados Unidos e Israel.

Fox News ya les dijo a sus televidentes en Estados Unidos que los Hermanos Musulmanes –uno de los grupos islámicos más “suaves” en Medio Oriente– están detrás de los valientes hombres y mujeres que se animaron a resistir a la policía de seguridad estatal, mientras calla la masa de “intelectuales” franceses: las comillas son esenciales para mandapartes como Bernard-Henri Levy que se ha convertido, según Le Monde,, en “la intelligentsia del silencio”.

Y todos sabemos por qué. Alain Finkelstein habla de su “admiración” por los demócratas, pero también de la necesidad de “vigilancia” –y esto es un punto bajo en cualquier “filósofo”– “porque hoy todos sabemos sobre todo, que no sabemos cuál va a ser el resultado”. Esta cita casi rumsfeldiana está dorada por las propias ridículas palabras de Lévy, “es esencial tener en cuenta la complejidad de la situación”. Curiosamente, eso es exactamente lo que los israelíes dicen cuando algún occidental insensato sugiere que Israel debería dejar de robar tierra árabe en Cisjordania para sus colonias.

En verdad, la propia reacción de Tel Aviv a los importantes eventos en Egipto –que éste puede no ser el momento para la democracia en Egipto (permitiendo así mantener el título de “la única democracia en Medio Oriente”)– ha sido tan inverosímil como contraproducente.

Israel estará mucho más seguro rodeado por verdaderas democracias que por despiadados dictadores y reyes autocráticos. Para su enorme crédito, el historiador francés Daniel Lindenberg dijo la verdad esta semana. “Debemos admitir la realidad: muchos intelectuales creen, en lo profundo, que el pueblo árabe es congénitamente atrasado.”

No hay nada nuevo en esto. Se aplica a nuestros sentimientos recónditos sobre todo el mundo musulmán. La canciller Angela Merkel de Alemania anuncia que el multiculturalismo no funciona, y un pretendiente a la familia real de Baviera me dijo, no hace tanto tiempo, que hay demasiados turcos en Alemania porque “no quieren ser parte de la sociedad alemana”. Sin embargo, cuando Turquía mismo –lo más cercano a la perfecta mezcla de islamismo y democracia que uno puede encontrar en Medio Oriente ahora mismo– pide unirse a la Unión Europea y compartir nuestra civilización occidental, buscamos desesperadamente cualquier remedio, no importa cuán racista sea, para evitar que sea miembro.

En otras palabras, queremos que sean como nosotros, siempre que se queden aparte. Y luego, cuando prueban que quieren ser como nosotros pero no quieren invadir Europa, hacemos lo que podemos para instalar otro general entrenado en Estados Unidos para que los gobierne. Así como Paul Wolfowitz reaccionó a la negativa del Parlamento turco a permitir que los tropas de Estados Unidos invadieran Irak desde el sur de Turquía preguntando si “los generales no tienen nada que decir sobre esto”, ahora estamos reducidos a escuchar mientras el secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, pondera al ejército egipcio por su “restricción”, aparentemente no dándose cuenta de que es el pueblo de Egipto, los que proponen la democracia, los que deberían ser ponderados por su restricción y no violencia y no un montón de brigadieres.

De manera que cuando los árabes quieren dignidad y autorrespeto, cuando gritan por su propio futuro que Obama señaló en su famoso –ahora supongo que infame– discurso en El Cairo, les faltamos el respeto. En lugar de darle la bienvenida a sus exigencias democráticas, los tratamos como si fueran un desastre.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12. Traducción: Celita Doyhambéhère.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-162070-2011-02-10.html

 

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“La inmediatez es uno de los principales aliados de la desinformación”

10/02/2011 by maestro Deja un comentario

“El culto a lo inmediato es el principal aliado de la desinformación”. En estos términos se ha expresado el periodista Pascual Serrano, durante la conferencia sobre “El poder de la desinformación” impartida en Valencia por invitación del Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS).

“Esto se traduce –ha añadido Pascual Serrano- en que el ciudadano medio piensa que llega tarde a una especie de culebrón que no alcanza a comprender; algo así ocurre, por ejemplo, con el conflicto entre Israel y Palestina; antes que rendirse a esta inmediatez de la noticia, que hace muy difícil su comprensión, es preferible apagar la televisión y leer un libro que analice los hechos en su contexto y antecedentes”.

El autor de “La historia oculta de los grupos de comunicación españoles” y “El periodismo es noticia. Tendencias sobre comunicación en el siglo XXI” ha subrayado que, aunque a veces se desinforme deliberadamente, “en otras muchas ocasiones el formato ya conduce a la desinformación”. “El ritmo frenético de los periodistas impide la comprensión de los hechos y el análisis de su complejidad”, ha subrayado Serrano.

En este punto, el cofundador de Rebelión.org ha recordado unas palabras del teólogo brasileño Hélder Cámara, que explican la amenaza para los grupos de poder que supone poner la información en su contexto: “cuando doy de comer a los pobres me llaman santo, pero si hablo de las razones de la pobreza me llaman comunista”.

Una de las causas de de la desinformación, a juicio de Pascual Serrano, es “la perversión del lenguaje audiovisual”, argumento recurrente en sus conferencias sobre la comunicación de masas. “El culto a la imagen neutraliza la razón y el intelecto; maneja emociones y pasiones sin que deje al ciudadano espacio para la reflexión”, ha señalado el periodista.

Fuera de los análisis estructurales, y preguntado por cuestiones de actualidad como el fenómeno Wikileaks, Serrano ha apuntado la “dificultad de sostener una posición uniforme, ya que si bien resulta loable el espíritu de transparencia que lo anima, lo cierto es que no ha estado a la altura de su discurso. Sobre todo, por haber facilitado la información diplomática a un cartel de medios del establishment, para que la presenten y jerarquicen según sus intereses”. Según Pascual Serrano, “hemos pasado de la censura de Hillary Clinton, a la de Liberty Media, el grupo de brokers propietarios de El País”.

Del mismo modo, preguntado por la potencialidad de Internet y las nuevas redes sociales -como Facebook- para los movimientos alternativos, el colaborador de “Mundo Obrero”, “El Otro País” y “Pueblos” ha apostado por situarse “en un término razonable, entre la tecnofilia y la tecnofobia”. Esto significa –ha añadido Serrano- utilizar Internet para informarse, sin caer en la trampa de que con la red podemos organizarnos y cambiar el mundo”. “Para hacer la revolución hay que salir a la calle como se ha hecho siempre. Tenemos los ejemplos recientes de Túnez y Egipto, que así lo atestiguan”.

Sobre las posibilidades de cambiar el modelo comunicativo hegemónico, Serrano ha señalado que hoy en día es “difícil” con la correlación de fuerzas existente. “Pero una de las vías estriba en reforzar el papel de los estados; en primer lugar, para controlar el rigor de la información y evitar la impunidad de las grandes empresas comunicativas; y, además, para garantizar el acceso de los ciudadanos a los medios”.

Una de los peligros que corren los movimientos sociales es caer en el derrotismo y la impotencia. “Esto puede ocurrir cuando sobrevaloramos el poder de los grandes medios”, ha subrayado el periodista valenciano. “Hay que superar la fase plañidera, en la que Bolivia y Venezuela han estado en algún momento, que consiste en llorar porque los emporios periodísticos quieren derribar a nuestros gobiernos, y pasar a la ofensiva: cambiar las leyes, crear nuevos medios públicos o exigir responsabilidades a los privados”.

También en los medios alternativos hace falta autocrítica: “hemos de elaborar las informaciones con rigor, profundidad y explicando el contexto; no basta con llamar a Obama “asesino” o a Uribe “Paramilitar” para ofrecer una información de calidad”.

Por último, frente al desánimo y la frustración, Pascual Serrano ha puesto los ejemplos de gobiernos progresistas en América Latina, como los de Bolivia o Venezuela, que constituyen una barrera frente a la ofensiva neoliberal. “O los acontecimientos de Túnez y Egipto, que señalan que cuando uno menos se lo espera, la gente explota y sale a la calle”.

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Peligros para la integración latinoamericana

10/02/2011 by maestro Deja un comentario

Los hitos de avance fueron, por una parte, la constitución de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), con iniciativas de complementación financiera y comercial a través del Banco del Sur y la creación de una moneda común: el Sucre; de seguridad y defensa regional con la complementación de las Fuerzas Armadas de los países de la región al margen del siniestro Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) apadrinado por Estados Unidos; y de seguridad energética con Petrosur aún en etapa muy preliminar de implementación. Por otra parte, con principios programáticos más avanzados políticamente, se formalizó la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA), bajo el timón de Hugo Chavez y la República Bolivariana de Venezuela junto a los gobiernos de Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Dominica y Honduras, sin embargo, después del golpe de Estado y la crisis política en este últimos país, el gobierno de Tegucigalpa desistió de su participación. Y, finalmente, los procesos integracionistas del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) mantuvieron, con avances y retrocesos, sus acciones de complementación subregional.

 

El impulso, triunfo electoral y carisma de los liderazgos de Lula Da Silva, Hugo Chavez, Fidel Castro, Néstor Kirchner, Evo Morales, Daniel Ortega y Rafael Correa fueron muy importantes para la realización de varios encuentros y cumbres en los cuales los proyectos de integración se presentaban como prioritarios y a la orden del día, en medio de un debate público y abierto a los medios de comunicación, como nunca antes se había realizado. Los encuentros personales de los mandatarios también mostraron la afinidad e intención de acciones comunes, recuperando un discurso integrador y bolivariano.

En muchos casos el discurso antiestadounidense y la crítica al intervencionismo de la potencia del norte en la política interna latinoamericana y caribeña marcó la agenda de los distintos países, llegando inclusive a plantear la superación de la etapa de vigencia de la Organización de Estados Americanos (OEA), para ser sustituida por un nuevo organismo regional, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que inició sus actividades en la Cumbre de México de febrero de 2010 y deberá realizar próximamente una trascendental Cumbre.

Sin embargo, actualmente se presentan algunas señales poco alentadoras para la continuidad del proceso integracionista. Si bien fueron reelectos Chavez, Morales y Correa, las elecciones de nuevos Jefes de Estado en Chile, Brasil y Colombia y las futuras elecciones en Perú y Argentina avizoran una mayor heterogeneidad de conductores políticos, algunos de ellos muy condicionados por el gobierno de Washington o, en su caso, adheridos a corrientes mas conservadoras y tradicionales.

La crisis y el desequilibrio entre las economías de los países de la región marcan un indicador negativo para la complementación comercial y económica, sobretodo porque Brasil ha desarrollado, en coordinación con grandes corporaciones transnacionales, un potencial muy superior a los otros países, con elevadas inversiones en Argentina, Uruguay, Ecuador, Perú, Bolivia y Venezuela. Las primeras señales del gobierno de la nueva Presidenta Dilma Roussef parecen orientarse hacia la reducción del ritmo de acercamiento político a los otros países y la priorización de las relaciones económicas desiguales.

Por otra parte, se advierte que el Presidente de Venezuela Hugo Chavez ha reducido sus iniciativas regionales en función de priorizar la política interna con miras a profundizar su proyecto del “Socialismo del Siglo XXI” y las elecciones presidenciales que deben realizarse el próximo año. En el caso cubano se están produciendo reformas que tienden a una mayor apertura al libre mercado y en Bolivia y Ecuador los problemas internos han limitado las iniciativas externas de sus mandatarios.

Corresponderá a la Segunda Cumbre Presidencial de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), a realizarse a mediados de 2011 en Caracas, Venezuela, la adopción de decisiones trascendentales sobre el futuro regional de sus miembros, 32 países, casi 600 millones de habitantes y grandes y estratégicos recursos naturales, muy importantes en la economía y el comercio internacional, en una coyuntura mundial en la cual se posicionan económica y geopolíticamente los grandes bloques económicos y políticos de Asia, como China, Japón y la India, de la Unión Europea, del Mundo Árabe y de los Estados Unidos.

Se trata de una oportunidad para retomar las iniciativas colectivas e impulsar la unidad de América Latina y el Caribe, tomando en cuenta que del CELAC participan y han manifestado su compromiso los países mas fuertes de la región, como son Brasil, Argentina, Venezuela y México, con importante peso subregional en lo político y económico.

 

 

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Las redes del imperio y la reordenación del poder mundial

10/02/2011 by maestro Deja un comentario

Traducido del inglés (EE.UU.) para Rebelión por Ricardo García Pérez

Así, la acción imperial no siempre es de naturaleza económica directa, puesto que en un país o región puede ser precisa la acción militar para abrir o proteger zonas económicas. Tampoco todas las acciones militares se deciden por intereses económicos si el sector líder del Estado imperial es decididamente militarista.

Es más, la secuencia de la acción imperial puede variar según las condiciones específicas necesarias para construir el imperio. Así, la ayuda estatal puede servir para comprar colaboradores y la intervención militar se puede utilizar para conseguir regímenes clientes a los que después siguen inversores privados. En otras circunstancias, la entrada de empresas privadas puede preceder a la intervención del Estado.

En la penetración militar y/o económica, tanto privada como estatal, en apoyo de la construcción del imperio, la finalidad estratégica es explotar los elementos económicos y geopolíticos particulares del país en cuestión con el fin de crear redes que giren en torno al imperio. En el mundo colonial post-eurocéntrico, la posición privilegiada de Estados Unidos en sus políticas, tratados, acuerdos comerciales y militares en torno al imperio se disfrazan y justifican mediante una pátina ideológica que varía con el tiempo y las circunstancias. En la guerra librada para desintegrar Yugoslavia y establecer regímenes clientes, como Kosovo, la ideología imperial se sirvió de la retórica humanitaria. En las guerras genocidas de Oriente Próximo ocupa un papel central la ideología antiterrorista y antiislámica. Contra China predomina la retórica democrática y de derechos humanos. En América Latina, la potencia imperial en retirada depende de la retórica democrática y antiautoritaria esgrimida contra el gobierno democráticamente elegido de Chavez.

La efectividad de la ideología imperial es directamente proporcional a la capacidad del imperio de promover alternativas de desarrollo viables y dinámicas en los países que se fija como blanco. Con ese criterio, la ideología imperial ha ejercido poco poder de persuasión entre las poblaciones diana. La fobia islámica y la retórica antiterrorista no ha causado ningún impacto en el pueblo de Oriente Próximo y ha perdido el apoyo del mundo islámico. Las lucrativas relaciones comerciales de América Latina con el gobierno de Chavez y la decadencia de la economía estadounidense han socavado la campaña ideológica de Washington para aislar a Venezuela. La campaña estadounidense en favor de los derechos humanos contra China ha sido absolutamente ignorada en la Unión Europea, África, América Latina, Oceanía y las 500 multinacionales más grandes de Estados Unidos (y hasta por el Departamento del Tesoro estadounidense, que se ha dedicado a vender bonos a China para financiar el creciente déficit presupuestario estadounidense).

La débil influencia de la propaganda imperial y la cada vez menor capacidad de influencia económica de Washington significa que las redes imperiales estadounidenses forjadas en el último medio siglo han sufrido la erosión o, cuando menos, están sometidas a fuerzas centrífugas. Las redes antes bien integradas en Asia son hoy simples bases militares conforme las economías de la región van obteniendo mayor autonomía y se orientan hacia China y otros lugares. Dicho de otro modo: hoy día las redes imperiales se están transformando en destacamentos de operaciones limitadas, en lugar de ser núcleos de saqueo económico imperial.

 

Las redes imperiales: El esencial papel de los colaboradores

 

La construcción de un imperio es esencialmente un proceso de penetración en un país o región para establecer una posición privilegiada y conservar el control con el fin de (1) asegurar recursos lucrativos, mercados y mano de obra barata, (2) establecer una plataforma militar que se pueda expandir hacia países y regiones vecinas, (3) fundar bases militares para asegurar una presa sobre rutas terrestres o marítimas estratégicas con el fin de denegar o limitar el acceso a competidores o adversarios y (4) desarrollar actividades de inteligencia y clandestinas contra adversarios y competidores.

La historia ha demostrado que el menor coste para mantener la dominación imperial a largo plazo y gran escala es buscar colaboradores locales en forma de dirigentes políticos, económicos y/o militares que actúen desde los regímenes clientes. El gobierno político-militar imperial declarado se traduce en guerras muy caras y en perturbaciones, sobre todo para un amplio espectro de clases negativamente afectadas por la presencia imperial.

La formación de gobernantes y clases colaboradores es fruto de diversas políticas imperiales a corto y largo plazo, que comprenden desde las actividades militares directas, electorales y extraparlamentarias hasta el reclutamiento, la formación y la orientación a medio o largo plazo de líderes jóvenes y prometedores a través de propaganda y programas educativos, incentivos económico-culturales, promesas de respaldo político y económico cuando asuman cargos políticos y mediante apoyo económico clandestino sustancial.

El atractivo básico de los legisladores imperiales para las «nuevas clases gobernantes» en los Estados clientes emergentes es la oportunidad de participar en un sistema económico ligado a los centros imperiales, en el que las élites locales comparten riqueza con sus benefactores imperiales. Para recabar el apoyo de las masas, las clases colaboradoras enmascaran las nuevas formas de servidumbre imperial y explotación económica haciendo énfasis en la independencia política, la libertad personal, la oportunidad económica y el consumo privado.

Los mecanismos para la transferencia de poder a un Estado cliente emergente combinan propaganda imperial y la financiación de organizaciones de masas y partidos políticos, así como golpes de estado violentos o «levantamientos populares». Los regímenes autoritarios con burocracias osificadas basadas en el control policial para limitar o combatir la expansión imperial son «objetivos blandos». Las campañas selectivas de derechos humanos se han convertido en el arma organizativa más eficaz para reclutar activistas y promocionar a dirigentes del nuevo orden político centrado en el imperio. Una vez que se lleva a cabo la transferencia de poder, los antiguos miembros de la élite política, económica y cultural son proscritos, reprimidos, detenidos y encarcelados. Emerge entonces una nueva cultura política homogénea de partidos rivales que suscriben el universo centrado en el imperio. La primera orden de negocio más allá de la purga política es la privatización y la cesión de los principales activos de la economía a las empresas imperiales. Los regímenes clientes pasan a suministrar soldados para que se alisten como mercenarios en guerras imperiales y a transferir bases militares a las tropas imperiales con el fin de que ejerzan de plataformas de intervención. Toda la «farsa de la independencia» va acompañada del desmantelamiento generalizado de los programas públicos de bienestar social (pensiones, sanidad y educación gratuitas), la legislación laboral y las políticas de pleno empleo. La promoción de una estructura de clases muy polarizada es la consecuencia última del gobierno cliente. Las economías de los regímenes clientes centrados en el imperio, como una réplica de cualquier Estado sátrapa común y corriente, se justifican (o se legitiman) en nombre de un sistema electoral apodado democrático; en realidad, es un sistema político dominado por las nuevas élites capitalistas y su medios de comunicación bien financiados.

Los regímenes centrados en el imperio y dirigidos por élites colaboradoras que van desde los Estados Bálticos, Europa Central y del Este hasta los Balcanes son el ejemplo más asombroso de expansión imperial del siglo XX. La desintegración y apropiación de la Unión Soviética y el bloque del Este y su incorporación a una OTAN dirigida por Estados Unidos y a la Unión Europea desencadenó manifestaciones de orgullo imperial. Washington realizó declaraciones prematuras de que el mundo era unipolar mientras Europa occidental se dedicaba a saquear recursos públicos que iban desde las fábricas hasta las propiedades inmobiliarias, explotando mano de obra barata, extranjera y procedente de la inmigración, con lo que reclutó un formidable «ejército de reserva» para socavar los niveles de vida de la mano de obra sindicada de Occidente.

La unidad de acción de los regímenes imperiales europeos y estadounidenses facilitó la apropiación conjunta de la riqueza de regiones nuevas por parte de monopolios privados. Los Estados imperiales subvencionaron en un principio a los nuevos regímenes clientes con transferencias y préstamos a gran escala con la condición de que permitieran que las empresas imperiales se apoderaran de los recursos, las fincas, la tierra, las fábricas, el sector servicios, los grandes núcleos mediáticos, etcétera. Unos Estados muy endeudados pasaron de una crisis aguda en el periodo inicial a un crecimiento «espectacular» y, luego, a una crisis social profunda y crónica con tasas de desempleo de dos cifras en los 20 años del periodo de construcción de clientes. Aunque hubo protestas de los trabajadores cuando los salarios se degradaron, el desempleo aumentó, se recortaron prestaciones de bienestar y se propagó la miseria. Sin embargo, la «nueva clase media» inserta en los aparatos políticos y mediáticos y en las iniciativas económicas conjuntas están lo bastante bien financiadas por instituciones económicas del imperio para preservar su supremacía.

No obstante, la dinámica de expansión imperial en Europa oriental, central y meridional no proporcionó el ímpetu necesario para el avance estratégico debido a la ascendencia de un capital financiero muy volátil y de una casta militar poderosa en los núcleos políticos euroamericanos. En aspectos importantes, la expansión militar y política dejó de ir emparejada con la conquista económica. Era más cierto lo contrario: el saqueo económico y la supremacía política sirvieron como instrumentos para proyectar el poderío militar.

 

Secuencias imperiales: De la guerra para la explotación a la explotación para la guerra

 

Las relaciones entre las políticas militares imperiales y los intereses económicos son complejas y cambian con el tiempo y el contexto histórico. En algunas circunstancias, un régimen imperial invertirá con fuerza en personal militar e incrementará los gastos monetarios para derrocar a un gobernante antiimperialista y establecer un régimen cliente que trascienda cualquier beneficio económico estatal o privado. Por ejemplo, las guerras de Estados Unidos en Iraq y Afganistán o las guerras por poderes en Somalia y Yemen no han arrojado mayores beneficios para las multinacionales estadounidenses ni han aumentado la explotación privada de materias primas, mano de obra o mercados. En el mejor de los casos, las guerras imperiales han proporcionado beneficios a contratistas de mercenarios, empresas de construcción e «industrias de la guerra» anexas porque se han beneficiado de las transferencias del tesoro y de la explotación de contribuyentes estadounidenses, en su mayoría asalariados.

En muchos casos, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial, el Estado imperial estadounidense emergente no escatimó préstamos multimillonarios y programas de ayuda para Europa occidental. El Plan Marshall impidió levantamientos sociales anticapitalistas y restableció la supremacía política capitalista. La medida permitió que apareciera la OTAN (una alianza militar liderada y dominada por Estados Unidos). A continuación, las empresas multinacionales estadounidenses invirtieron en Europa Occidental y comerciaron con ella obteniendo beneficios muy lucrativos una vez que el Estado imperial había creado unas condiciones políticas y económicas favorables. En otras palabras, la intervención político-militar del Estado imperial precedió al auge y la expansión del capital multinacional estadounidense. Un análisis miope y a corto plazo de la actividad inicial de la posguerra minimizaría la importancia de los intereses económicos estadounidenses privados como fuerza impulsora de la política estadounidense. Si se amplia el periodo de tiempo analizado a las dos décadas posteriores, la interacción entre los elevados gastos militares y económicos del Estado al principio con los elevados beneficios privados posteriores nos brinda un ejemplo perfecto de cómo opera el proceso del poder imperial.

El papel del Estado imperial como instrumento para abrir, proteger y expandir la explotación del mercado privado, la mano de obra y la explotación de los recursos se corresponde con una época en la que tanto el Estado como las clases dominantes encontraban motivación fundamentalmente en la construcción de un imperio industrial.

La intervención militar y los golpes de estado dirigidos por Estados Unidos en Irán (1953), Guatemala (1954), Chile (1973) y República Dominicana (1965) estuvieron vinculados a empresas e intereses económicos imperiales específicos. Por ejemplo, las empresas petroleras estadounidenses y británicas trataron de invertir el proceso de nacionalización del petróleo en Irán. La empresa estadounidense United Fruit Company se opuso a las políticas de reforma agraria en Guatemala. Las principales empresas estadounidenses del sector del cobre y las telecomunicaciones apoyaron y promovieron el golpe de estado respaldado por Estados Unidos en Chile.

En cambio, las actuales intervenciones militares y guerras estadounidenses en Oriente Próximo, el sur de Asia y el Cuerno de África no están promovidas por multinacionales estadounidenses. Las políticas imperiales están promovidas por militaristas y sionistas encastrados en el Estado, medios de comunicación y organizaciones «civiles» poderosas. Los mismos métodos imperiales (golpes de estado y guerras) sirven a diferentes gobernantes e intereses imperiales.

 

Clientes, aliados y regímenes títeres

 

Las redes imperiales comportan garantizar múltiples «bases de recursos» económicos, militares y políticos complementarios que pasen a formar parte del sistema imperial y, al mismo tiempo, conserven diferentes grados de autonomía política y económica.

En las primeras fases dinámicas de la construcción del imperio estadounidense, aproximadamente desde la década de 1950 a la de 1970, las multinacionales y el conjunto de la economía estadounidenses dominaron la economía mundial. Sus aliados en Europa y Asia dependían enormemente de los mercados, la financiación y el desarrollo de Estados Unidos. La hegemonía militar estadounidense se reflejaba en una serie de acuerdos militares regionales que garantizaban casi el apoyo instantáneo a las guerras regionales, los golpes militares y la construcción de bases militares y puertos navales estadounidenses en sus territorios. Los países se dividían en «sectores de especialización» que servían a los intereses particulares del Imperio estadounidense. Europa occidental era un destacamento militar, un socio industrial y un colaborador ideológico. Asia, sobre todo Japón y Corea del Sur, ejercían de «destacamentos militares de primera línea» y de socios comerciales. Indonesia, Malasia y Filipinas eran en esencia regímenes clientes que suministraban materias primas y bases militares. Singapur y Hong Kong eran almacenes financieros y comerciales. Pakistán era un régimen militar cliente que actuaba como elemento de presión de avanzada contra China.

Arabia Saudí, Irán y los pequeños Estados del Golfo Pérsico, gobernados por regímenes autoritarios clientes, suministraban petróleo y bases militares. Egipto y Jordania e Israel afianzaban los intereses imperiales en Oriente Próximo. Beirut ejercía de centro financiero para los banqueros estadounidenses, europeos y de Oriente Próximo.

África y América Latina albergaban regímenes clientes y nacionalistas-populistas que eran una fuente de materias primas y de mercados para manufacturas y mano de obra barata.

La prolongada guerra entre Estados Unidos y Vietnam y la posterior derrota de Washington erosionó el poder del imperio. La expansión industrial de Europa occidental, Japón y Corea del Sur puso en cuestión la supremacía industrial estadounidense. La búsqueda en América Latina de políticas nacionalistas y de reemplazo de importaciones forzó el desplazamiento de la inversión estadounidense hacia las manufacturas extranjeras. En Oriente Próximo, los movimientos nacionalistas derrocaron a clientes estadounidenses en Irán e Iraq y socavaron los destacamentos militares. Las revoluciones de Angola, Namibia, Mozambique, Argelia, Nicaragua y otros lugares redujeron el acceso euroamericano «indefinido» a las materias primas, al menos por el momento.

El declive del Imperio estadounidense se vio detenido temporalmente por el derrumbamiento del comunismo en la Unión Soviética y Europa del Este y el establecimiento de regímenes clientes en toda la región. Asimismo, entre mediados de la década de 1970 y finales de la de 1990 el recrudecimiento de regímenes clientes centrados en el imperio en América Latina produjo la impresión de cierta recuperación imperialista. Sin embargo, la década de 1990 no fue el principio de una reedición del despegue imperial de comienzos de la de 1950: fue un «último hurra» antes de un declive irreversible a largo plazo. La totalidad del aparato político imperial, que tanto éxito había tenido en sus actividades clandestinas para subvertir los regímenes soviético y de Europa del Este, desempeñó un papel marginal cuando llegó el momento de capitalizar las oportunidades económicas subsiguientes. Alemania y otros países de la Unión Europea encabezaron la conquista de empresas lucrativas privatizadas. Los oligarcas ruso-israelíes (siete de los ocho primeros) conquistaron y saquearon industrias estratégicas privatizadas, bancos y recursos naturales. Los principales beneficiarios estadounidenses fueron los bancos y las empresas de Wall Street que lavaron miles de millones de beneficios ilícitos y recaudaron cuotas muy lucrativas de fusiones, adquisiciones, registro de inventarios y otras actividades poco transparentes. Dicho de otro modo, el derrumbamiento del colectivismo soviético fortaleció al sector financiero parasitario del Imperio estadounidense. Peor aún, la presunción promovida por los ideólogos estadounidenses de que el mundo es «unipolar» hizo el juego a los militaristas, que ahora daban por sentado que habían desaparecido las restricciones anteriores contra los ataques militares estadounidenses a nacionalistas y aliados soviéticos. En consecuencia, la intervención militar se convirtió en la principal fuerza impulsora de la construcción del imperio estadounidense, que desembocó en la primera guerra de Iraq, la invasión de Yugoslavia y Somalia y la expansión estadounidense de bases militares por todo el bloque de la antigua Unión Soviética y Europa del Este.

En el momento culminante del poderío político y militar global de Estados Unidos, en la década de 1990, con todos los regímenes latinoamericanos importantes revestidos del envoltorio neoliberal centrado en el imperio, arraigaron las semillas de la decadencia y el declive . La crisis económica de finales de la década de 1990 desencadenó levantamientos importantes y derrotas electorales de prácticamente todos los clientes estadounidenses de América Latina y profetizó el declive del dominio imperial norteamericano. El crecimiento extraordinariamente dinámico y acumulativo de China desplazó el capital manufacturero estadounidense y debilitó la capacidad de influencia estadounidense sobre los gobernantes de Asia, África y América Latina. La descomunal transferencia de recursos estatales estadounidenses para las aventuras imperiales en el exterior, las bases militares y el sustento de clientes y aliados llevó a la decadencia en el interior.

El imperio estadounidense, que afronta con pasividad el desplazamiento que le imponen los rivales económicos en mercados esenciales y se ha entregado a guerras prolongadas e interminables que han vaciado sus arcas, atrajo a una cohorte de legisladores mediocres que carecían de una estrategia coherente para rectificar políticas y reconstruir el Estado al servicio de una actividad productiva capaz de «recuperar mercados». En cambio, las políticas de guerras indefinidas e insostenibles ha favorecido a un subgrupo especial de militaristas (sui generis): los sionistas norteamericanos. Ellos han capitalizado su infiltración en cargos estratégicos del Estado y aumentado su influencia en los medios de comunicación y en una inmensa red de «grupos de presión» organizados para reforzar la subordinación de Estados Unidos al impulso de Israel para la supremacía en Oriente Próximo.

El resultado ha sido el «desequilibrio» total del aparato imperial estadounidense: la acción militar estaba desengarzada de la construcción económica del imperio. Una casta superior muy influyente de militaristas y sionistas enjaezó el poderío militar estadounidense a un Estado económicamente marginal (Israel), en hostilidad perpetua con los 1.500 millones de habitantes del mundo musulmán. Los ideólogos y legisladores sionistas norteamericanos promovieron unas instituciones y legislación represivas y una propaganda ideológica islamófoba igualmente nociva, concebida para aterrorizar a la población estadounidense. Asimismo, la ideología islamófoba ha servido para justificar la guerra permanente en el sur de Asia y Oriente Próximo y los presupuestos militares desorbitados en una época de condiciones socioeconómicas muy deterioradas en el interior. Se han gastado centenares de miles de millones de dólares de forma improductiva bajo el epígrafe de «Seguridad Nacional» con los que se pretende hacer todo lo posible para reclutar, entrenar, entrampar y detener a musulmanes afroamericanos por «terroristas». Miles de agencias secretas con centenares de miles de funcionaros nacionales, estatales o locales han espiado a ciudadanos estadounidenses que en algún momento pudieron haber tratado de hablar o actuar para rectificar o reformar las políticas imperialistas económico-militares sionistas

Al final de la primera década del siglo XXI, el imperio estadounidense solo podía destruir adversarios (Iraq, Pakistán y Afganistán), provocar tensiones militares (península de Corea, Mar de China) y socavar las relaciones con socios comerciales potencialmente lucrativos (Irán, Venezuela). El autoritarismo galopante se fundió con el militarismo sionista quintacolumnista para fomentar la ideología islamófoba. La convergencia de mediocridades autoritarias, truhanes rampantes y quintacolumnistas tribales leales del régimen de Obama descartan cualquier cambio previsible en el signo de la decadencia imperial.

La creciente red económica global de China y el avance dinámico en tecnología aplicada puntera en todos los sectores, desde las energías alternativas hasta los trenes de alta velocidad, contrastan con un imperio estadounidense infestado de sionismo y militarismo.

Las exigencias que los norteamericanos imponen a los gobernantes paquistaníes clientes para que vacíen sus arcas en apoyo de las guerras islámicas estadounidenses en Afganistán y Pakistán contrastan con los 30.000 millones de dólares de inversión china en infraestructura, energía y energía eléctrica y en el incremento multimillonario del comercio.

Los 3.000 millones de dólares de ayuda militar estadounidense a Israel contrastan con las inversiones multimillonarias de China en acuerdos comerciales y petroleros con los iraníes. La financiación estadunidense de guerras contra países islámicos en el centro y el sur de Asia contrastan con la expansión del comercio y los acuerdos de inversiones de Turquía en la misma región. China ha sustituido a Estados Unidos como socio comercial clave en países destacados de Sudamérica, mientras que el desigual acuerdo estadounidense de «libre comercio» (NAFTA) empobrece a México. El comercio entre la Unión Europea y China supera al que la Unión Europea mantiene con Estados Unidos.

En África, Estados Unidos financia guerras en Somalia y el Cuerno de África, mientras que China firma acuerdos comerciales e inversiones multimillonarias construyendo infraestructuras africanas a cambio de acceso a materias primas. No cabe duda de que el futuro económico de África está cada vez más vinculado a China.

En cambio, el Imperio estadounidense está dando el abrazo de la muerte a un Estado militarista colonial insignificante (Israel), a los Estados fallidos de Yemen y Somalia, a los regímenes clientes estancados y corruptos de Jordania y Egipto y a los decadentes Estados petroleros absolutistas y recaudadores de Arabia Saudí y el Golfo Pérsico. Todos forman parte de una coalición atávica e improductiva tendente a conservar el poder mediante la supremacía militar. Pero los imperios del siglo XXI se construyen sobre los cimientos de economías productivas con redes globales vinculadas a socios comerciales dinámicos.

Reconociendo la primacía económica y las oportunidades mercantiles vinculadas a la participación en la red china global, los clientes estadounidenses antiguos o actuales, y hasta los gobernantes títeres, han empezado a apartarse de la sumisión a las órdenes estadounidenses. Por toda América Latina se han producido desplazamientos fundamentales de las relaciones económicas y las alineaciones políticas. Brasil, Venezuela, Bolivia y otros países apoyan el programa nuclear no militar de Irán para defenderse de la agresión de Washington encabezada por el sionismo. Varios países han desafiado a los legisladores estadounidenses-israelíes reconociendo al Estado palestino. El comercio con China supera al comercio con Estados Unidos en los países más grandes de la región.

Los regímenes títeres de Iraq, Afganistán y Pakistán han firmado acuerdos económicos importantes con China, Irán y Turquía aun cuando Estados Unidos vierta miles de millones para reafirmar su posición militar. Turquía, antiguo cliente militar del mando EE UU-OTAN amplía su propia búsqueda de hegemonía capitalista ensanchando los lazos económicos con Irán, el centro de Asia y el mundo árabe-musulmán y desafía a la hegemonía militar de Estados Unidos e Israel.

El Imperio estadounidense sigue conservando clientes importantes y casi un millar de bases militares por todo el planeta. Cuando los regímenes clientes y títeres declinan, Washington incrementa de 50 a 80 países el papel y el alcance de las actividades extraterritoriales de escuadrones de la muerte. La independencia creciente de regímenes del mundo en vías de desarrollo se alimenta especialmente de un cálculo económico: China ofrece mayores beneficios económicos y menos injerencias político-militares.

La red imperial de Washington se basa cada vez más en los lazos militares con aliados: Australia, Japón, Corea del Sur y Taiwán en el Lejano Oriente y Oceanía; la Unión Europea en Occidente; y unos rudimentos de Estados centro y sudamericanos en el Sur. Aun aquí, los aliados militares han dejado de ser dominios económicos: los principales mercados de las exportaciones de Australia y Nueva Zelanda se encuentran en Asia (China). El comercio entre China y la UE crece a ritmo exponencial. Japón, Corea del Sur y Taiwán están cada vez más unidas a China mediante el comercio y las inversiones… como Pakistán y la India.

Igualmente importante es que las nuevas redes regionales que excluyen a Estados Unidos estén creciendo en América Latina y Asia, forjando un potencial para nuevos bloques económicos.

En otras palabras, la red económica imperial estadounidense creada tras la Segunda Guerra Mundial y ampliada mediante el derrumbamiento de la URSS se encuentra en fase de decadencia, aun cuando las bases y los tratados militares sigan siendo una «plataforma» formidable para nuevas intervenciones militares.

Lo que está claro es que los beneficios militares, políticos e ideológicos de la construcción estadounidense de la red por todo el mundo tras el derrumbamiento de la URSS y las guerras post soviéticas no son sostenibles. Por el contrario, la sobredimensión del aparato ideológico, militar y de seguridad despierta expectativas económicas y reduce los recursos económicos derivados de la incapacidad de explotar oportunidades económicas o consolidar redes económicas. Estados Unidos financió «levantamientos populares» en Ucrania que desembocaron en regímenes clientes incapaces de fomentar el crecimiento. En el caso de Georgia, el régimen se comprometió en una guerra aventurera con Rusia que se ha traducido en pérdidas comerciales y territoriales. Es cuestión de tiempo que los vigentes regímenes clientes de Egipto, Jordania, Arabia Saudí, Filipinas y México afronten levantamientos importantes debido a los precarios cimientos de gobierno de unos mandatarios corruptos, inmovilistas y represores.

El proceso de decadencia del Imperio estadounidense es al mismo tiempo causa y consecuencia del reto planteado por potencias económicas emergentes que establecen núcleos de crecimiento y desarrollo alternativos. Las transformaciones en el seno de países de la periferia del imperio y el endeudamiento creciente y los déficit comerciales del «centro» del imperio están erosionándolo. La clase dirigente estadounidense actual, tanto en sus variantes financiera como militarista, no manifiestan voluntad ni interés por plantar cara a las causas de la decadencia. Más bien se refuerzan mutuamente: el sector financiero reduce los impuestos, lo que aumenta la deuda pública y saquea las arcas públicas. La casta militar esquilma las arcas en busca de guerras y destacamentos militares e incrementa el déficit comercial socavando conquistas comerciales y de inversión.

Publicado en: Invitados Etiquetado como: Las redes del imperio y la reordenación del poder mundial

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