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Invitados

Comer es verbo y no sustantivo

09/03/2011 by maestro Deja un comentario

 

 

 

“Entre 2010 y 2011, los precios de los alimentos han batido récords siete meses consecutivos (…) asimismo, los incrementos en los precios de los productos básicos se han convertido en un factor desestabilizador de la economía mundial, y que han provocado tensiones y disturbios en varios países en desarrollo y, más recientemente, en Argelia, Túnez y Egipto”. Así lo aseguraba el Parlamento Europeo en una resolución aprobada el 17 de febrero, añadiendo que “…los altos precios de los alimentos sumen a millones de personas en la inseguridad alimentaria y amenazan la seguridad alimentaria mundial a largo plazo”.[1]

 

 

Ante esta nueva y trágica crisis alimentaria, se repite una y otra vez que la causa principal del ascenso de los precios es un desequilibrio entre una menor oferta y una mayor demanda a nivel mundial, es decir, cada vez se requieren más cultivos y este año los rendimientos fueron peores. Pero, ya en un artículo anterior[2] indiqué que durante los años 2003-2004, la situación a nivel mundial en cuanto a la cantidad de alimentos básicos como los cereales había sido peor que desde 2007 hasta ahora. Contrariamente y tomando como referencia el “Índice para los Precios de los Alimentos” que calcula la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), los precios en 2003-2004 fueron un 50% inferiores en comparación con los de la crisis de 2008 y un 100% respecto a enero de 2011.

 

Por tanto, algo está manipulando y alterando los mercados y ese algo es la especulación que según el Parlamento Europeo es la culpable del 50% de los aumentos recientes. La propia FAO reconoce que sólo el 2% de los contratos de futuros termina con la entrega de la mercancía y la mayoría se negocian nuevamente, por eso “…este tipo de contratos -u obligaciones- atraen cada vez a un número creciente de especuladores financieros e inversores, ya que sus beneficios pueden ser más atractivos en relación a cómo se comportan los de acciones y bonos.”[3]

El problema no es de escasez o de una menor oferta de alimentos como se dice sin parar, sino de unos precios inflados por especuladores como constata la Eurocámara en una resolución anterior: “…en la actualidad el suministro total mundial de alimentos no es insuficiente (…) son más bien la inaccesibilidad de los mismos y sus elevados precios los factores que privan a muchas personas de la seguridad alimentaria.”[4]

 

Sin embargo la especulación, causante de los ascensos, no es propiamente la raíz del problema. Ésta se debería frenar, pero los precios de los alimentos seguirían sujetos a los vaivenes de la oferta y la demanda, en una época en la que crece el interés por los agrocombustibles y en la que grandes transnacionales controlan los diferentes eslabones de la cadena alimentaria. Es decir, mientras las naciones marginen su autosuficiencia y la panacea sea comprar alimentos básicos en el gran supermercado global, a la vez que se exportan a éste materias primas y cultivos exóticos (soja para forraje, algodón, plátanos, flores, piñas, café, maíz para bioetanol, etc.), la alimentación seguirá sujeta a la dinámica de un mercado manejado por ciertos pulpos que poco entienden de hambre.

 

No se dice con ello que se prescinda del mercado internacional, pero es vital su regularización y sobre todo que las naciones prioricen su soberanía alimentaria entendida como la facultad de los pueblos y los agricultores en decidir sus políticas agrarias para garantizar la seguridad alimentaria. En los tiempos que corren tal vez sea una herejía, pero curiosamente, en el mismo comunicado de prensa en el que la FAO hace poco anunciaba que los precios de los alimentos habían alcanzado un record histórico, un economista de dicha institución indicaba que “El único factor alentador hasta el momento proviene de un cierto número de países en los que -debido a las buenas cosechas- los precios domésticos de algunos alimentos básicos permanecen bajos comparados con los precios mundiales”.[5]

 

Dicho se otra manera, estos países podrán abastecerse de comida barata porque la cultivan ellos mismos y no tienen que adquirirla en los “reinos” de las multinacionales y los fondos de inversión. Pero muy a pesar del dato, la tendencia es más bien la contraria. La liberalización alienta la inversión y la deslocalización de la producción hacia los países del sur, cuyas tierras dejan de parir alimentos para transformarse en fincas donde brotan los agrocombustibles, los forrajes y los postres de las naciones pudientes. Estas tierras se concentran en acaudalados terratenientes o incluso inversionistas mientras el campesino es expulsado del campo. El resto de eslabones de la cadena alimentaría (semillas, intermediación, manufactura, etc.) se concentran en pocas manos que dictan las condiciones, monopolizan los mercados, encarecen los alimentos del consumidor y ahogan al agricultor hasta su claudicación. La agricultura y la alimentación como sustentos básicos desaparecen en favor de la visión mercantilista: el fin último no es garantizar comida ni trabajo, sino hacer un buen negocio caiga quién caiga.

 

Este modelo basado en la exportación al mercado internacional donde todo es susceptible de ser cotizado, comprado y vendido, no sólo es incoherente porque crea dependencia alimentaria del mercado exterior y sus precios, sino que además crea dependencia del petróleo por el transporte y porque la agricultura industrial necesita abundantes agroquímicos. Con las revueltas actuales en países como Libia, nuevamente el petróleo se encarece lo que agudizará la crisis en los alimentos como en 2008. Y si se añade que “cambio climático” y “cénit del petróleo” son cuestiones de actualidad, todavía resulta más surrealista encomendar nuestras calorías al oro negro.

 

El analgésico milagroso.

 

A mediados de febrero, el Banco Mundial comunicaba que debido al incremento en los precios de la comida, el número de hambrientos se estaba acercando a los 1000 millones, cuando los últimos datos de la FAO los cifraba en 925. Además 44 millones de personas están franqueado el umbral de la extrema pobreza porque sus débiles economías familiares han sido desestabilizadas por los montos elevados de la comida.[6]

 

La situación es gravísima pero los precios siguen elevados y en una economía globalizada, los últimos fenómenos climáticos locales -tormentas en África, heladas en México, sequías en China, etc.- se convierten en un mundial quebradero de cabeza. Pero ojo, no se trata de un problema de escasez, y los rugidos de 1000 millones de estómagos vacíos no son suficientes para que se de el golpe de mesa definitivo que ponga en su sitio al mercado y a los especuladores. Se han disparado eso sí, muchos fuegos de artificio en forma de buenas intenciones. En la reciente reunión del G-20 por ejemplo, se hablaba de una mayor transparencia en los mercados, limitación de la especulación, mejor información sobre los cultivos… en resumen, nada que no se haya oído antes y nada que no se haya quedado en nada, a pesar de que el 17 de febrero el Parlamento Europeo pidió al G-20 “…que se combatan a escala internacional los abusos y manipulaciones de los precios agrícolas, dado que representan un peligro potencial para la seguridad alimentaria mundial…” aparte de reclamar “…la adopción de medidas dirigidas a abordar la excesiva volatilidad de precios…”.[7]

 

Las propuestas a corto plazo puestas en marcha para atajar la situación están siendo tan injustas como infructuosas, porque se ha pretendido solucionar el desaguisado jugando en la cancha y acatando las reglas del juego del ente distorsionador (mercado) en lugar de enfrentando y frenando sus desvaríos. En esta dirección, por ejemplo la FAO ha reconocido que desde julio su principal objetivo ha sido “calmar a los mercados”.[8] Para ello el analgésico estrella empleado por este organismo ha consistido en engatusar a ciertos países que habían restringido sus exportaciones -de cereales sobre todo- para que las reanudaran rápidamente y así recuperar el flujo de la oferta que amansara los precios en el mercado internacional.

 

Hay que indicar que estos países exportadores cerraron sus fronteras, supuestamente para garantizar comida a sus ciudadanías, primero porque las cosechas no fueron buenas, segundo porque la mejor manera de no caer en la crisis de precios internacionales es con producciones nacionales. Pues bien, algo que como mínimo es normal y hasta legítimo, ha sido considerado por muchos como la principal causa de la crisis de precios de los alimentos, porque bajo la lógica del libre mercado se estaba manipulando la oferta mundial de esa mercancía llamada comida.

 

Pero mientras a estas naciones se les presiona para que retomen las exportaciones y no almacenen comida para sus poblaciones, nadie se atreve a poner en tela de juicio la barbaridad de millones de toneladas de maíz estadounidense que se destinan a bioetanol (el 14% del maíz mundial).[9] Y esto es así porque bajo el intocable prisma neoliberal que impera, los alimentos no tienen porque alimentar estómagos, sino que son mercancías que inexorablemente deben ser cotizadas en el mercado, en donde los pujadores condicionarán los precios porque el fin último es agrandar las ganancias y si éstas crecen con los coches, pues que sigan rugiendo los estómagos.

 

Pan para hoy y hambre para mañana.

 

Desde julio se pretende “calmar a los mercados” y el fracaso ha sido estrepitoso. La restauración de las exportaciones de alimentos no apagó el fuego que siguió expandiéndose ante las noticias de cosechas menores y ante fenómenos meteorológicos que añadían zozobra a la situación.

 

Se pidieron concesiones a los países exportadores que no aplacaron la crisis, y el 26 de enero, a la desesperada, la FAO lanzaba un informe[10] con recomendaciones para que se apretaran el cinturón en este caso las naciones importadoras, entre las que se encuentran mayoritariamente las pobres. El paquete de medidas se centraba fundamentalmente en un único punto: que los estados apliquen medidas económicas y comerciales para reducir el precio de los alimentos, como por ejemplo subvenciones directas, préstamos para la financiación de las importaciones, incentivos fiscales, reducción de impuestos como el IVA, reducción de los aranceles e impuestos a las importaciones de comida, insumos, maquinaría agrícola, etc. Algunas de estas recomendaciones -más cercanas a la filosofía del FMI o del Banco Mundial- fueron adoptadas durante la crisis de 2008 y algunos países las están aplicando ya. Guatemala por ejemplo, a inicios de febrero anunció la importación de maíz con arancel cero para hacer frente al alza de precios.[11]

 

Lógicamente estas medidas debilitarán las arcas de las naciones que dejarán de ingresar impuestos o directamente subvencionarán alimentos con fondos de los presupuestos, lo que afectará a medio y largo plazo la financiación de otros programas y servicios públicos. Para las naciones que puedan tener problemas con los presupuestos y la balanza de pagos, la FAO recomienda, lea bien, que recurran a los programas del Banco Mundial y el FMI, o lo que es lo mismo, que se endeuden más para sufragar las brutales ganancias que el mercado y sus especuladores están acumulando con el alza de precios.

 

Como se observa y como se ha repetido hasta la saciedad en este artículo, nadie le toca un pelo al ente distorsionador situado justamente entre los países que producen y compran comida, que son a los que se les pide sacrificio y que se adapten a los caprichos del mercado, incluso comprometiendo sus cuentas. Y las clases políticas de estos países, viendo las imágenes de Egipto o Libia, no se arriesgan a que la comida sea inaccesible y están bailando claqué al son que se les indica.

 

Mientras se esperan nuevos datos sobre los precios de la comida, la situación empieza a ser sumamente asfixiante y podría derivar en una crisis peor que la de 2008. Por eso sobra ya la verborrea grandilocuente y urgen soluciones reales y efectivas, porque para la humanidad comer es verbo y no un sustantivo pomposo y demagógico.

 

 


[1] http://www.europarl.europa.eu/RegData/seance_pleniere/textes_adoptes/provisoire/2011/02-17/0071/P7_TA-PROV%282011%290071_ES.pdf

[2] http://www.elparquedelashamacas.org/html/diosmercado.html

[3] FAO: “Los mercados de futuros necesitan algún tipo de regulación” Roma, 23 de junio de 2010.

[4] http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?pubRef=-//EP//TEXT+TA+P7-TA-2011-0006+0+DOC+XML+V0//ES&language=ES

[5] FAO: “Los precios mundiales de los alimentos alcanzan un nuevo récord histórico” Roma, 3 de febrero de 2011.

[6] http://www.europapress.es/epsocial/noticia-numero-personas-sufren-hambre-cronica-acerca-mil-millones-2011021614184.html

[7] http://www.europarl.europa.eu/RegData/seance_pleniere/textes_adoptes/provisoire/2011/02-17/0071/P7_TA-PROV%282011%290071_ES.pdf

[8] FAO: “Puntualización por el Director General de la FAO” Roma, 27 de enero de 2011.

[9] http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/20110110/agrocarburantes-como-donde/657156.shtml

[10] http://www.fao.org/fileadmin/user_upload/ISFP/ISFP_guide_web.pdf

[11] http://www.agroinformacion.com/noticias/23/industria/34103/guatemala-importara-maiz-y-harina-con-arancel-0-para-hacer-frente-alza-precio.aspx

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Volvió la vieja pandilla. Libia y el regreso del Imperialismo Humanitario

09/03/2011 by maestro Deja un comentario

Doce años después, es exactamente igual a Kosovo. Cientos de miles de iraquíes muertos, la OTAN en una posición dificilísima en Afganistán, y ¡no han aprendido nada! La guerra de Kosovo se hizo para parar un genocidio inexistente, la guerra de Afganistán para proteger a las mujeres (vayan y verifiquen la situación de ellas ahora), y la guerra de Irak para proteger a los kurdos. ¿Cuándo van a entender que todas las guerras se atribuyen justificaciones humanitarias? Hasta Hitler “protegía minorías” en Checoslovaquia y Polonia.

Por el otro lado, Robert Gates advierte que cualquier secretario de estado que le aconseje al presidente de EE.UU. a enviar tropas a Asia o África “debe ser examinado de la cabeza”. El Almirante McMullen también aconseja prudencia. La gran paradoja de nuestros tiempos es que los cuarteles de la paz estén en el Pentágono y el Departamento de Estado, mientras que el partido pro-guerra es una coalición de neoconservadores y liberales intervencionistas, incluyendo guerreros izquierdistas humanitarios, al igual que ecologistas, feministas o comunistas arrepentidos.

Entonces ahora, todos tenemos que consumir menos por el calentamiento global del planeta, pero las guerras de la OTAN son reciclables y el imperialismo se ha vuelto un desarrollo sostenible.

Por supuesto que EE.UU. va a ir o no a la guerra por razones totalmente independientes de los consejos ofrecidos por la izquierda pro-guerra. El petróleo no va a ser probablemente un factor decisivo porque cualquier nuevo gobierno libio tendrá que vender petróleo y Libia no tiene la influencia necesaria para tener un peso importante en el precio del petróleo. Claro que la inestabilidad de Libia genera especulación que por sí misma afecta los precios, pero eso es diferente. Los sionistas tienen probablemente dos ideas encontradas sobre Libia: odian a Khadafi, y les gustaría derrocarlo, como a Sadam, de la manera más humillante, pero no están seguros si les gustará la oposición (y por lo poco que sabemos, no les gustará).

El principal argumento pro-guerra es que si las cosas se hacen rápida y fácilmente, se rehabilitará la OTAN y la intervención humanitaria, cuya imagen quedó manchada por Irak y Afganistán. Una nueva Grenada o, al menos, un nuevo Kosovo, es exactamente lo que se necesita. Otra motivación para una intervención es la mejor manera de controlar a los rebeldes, al ir a “salvarlos” en su marcha por la victoria. Pero es improbable que funcione: Karzai en Afganistán, los nacionalistas kosovares, los chiítas en Irak y por supuesto Israel están muy felices de recibir la ayuda estadounidense, cuando la necesitan, pero después continúan con sus propios planes. Además, una ocupación militar completa de Libia después de su “liberación” será difícil de mantener, lo que por supuesto hace que la intervención sea menos atractiva desde el punto de vista de EE.UU.

Por el otro lado, si las cosas salen mal, será probablemente el principio del fin del imperio estadounidense, de ahí la prudencia de los funcionarios a cargo, cuya ocupación no es meramente escribir artículos para Le Monde o hablar contra dictadores frente a las cámaras.

Es difícil para un ciudadano cualquiera saber qué está pasando exactamente en Libia, porque los medios occidentales se han desacreditado completamente por su cobertura en Irak, Afganistán, Líbano y Palestina, y las fuentes alternativas no son siempre confiables. Eso no ha afectado por supuesto a la izquierda pro-guerra que está absolutamente convencida de que los peores informes sobre Khadafi son verdaderos, como hace doce años sobre Milosevic.

El rol negativo de la Corte Penal Internacional se ha hecho visible otra vez, aquí, como sucedió con el Tribunal Penal Internacional para Yugoeslavia, en el caso de Kosovo. Una de las razones por las que hubo derramamiento de sangre relativamente limitado en Túnez y Egipto era que había salidas posibles para Ben Alí y Mubarak. Pero la “justicia internacional” quiere asegurarse de que no haya salida posible para Khadafi, ni probablemente para la gente cercana a él, y con esto los incitan a una lucha hasta el fin.

Si “otro mundo es posible”, como repite la Izquierda Europea, luego, otro Occidente debería ser posible y la Izquierda Europea debería empezar a trabajar en ello. Las reuniones recientes de la Alianza Bolivariana pueden servir de ejemplo: La izquierda en América Latina quiere la paz y se oponen a la intervención de EE.UU. porque saben que ellos también están en la mira de EE.UU. y que sus procesos de transformación social requieren, sobretodo, de la paz y soberanía nacional. Por lo tanto, sugieren enviar una delegación internacional, posiblemente liderada por Jimmy Carter (al que nadie puede llamar marioneta de Khadafi), para comenzar un proceso de negociaciones entre el gobierno y los rebeldes. España ha expresado interés en la idea, pero por supuesto Sarkozy la ha rechazado. Esta propuesta puede sonar utópica pero no lo sería tanto si tuviera el respaldo de las Naciones Unidas, que de esta manera cumpliría con su misión -pero ello es imposible debido a la influencia de EE.UU. y Occidente. Sin embargo, no es tan imposible que ahora, o en algunas crisis futuras, una coalición no-intervencionista de naciones, incluyendo Rusia, China, países de América Latina y quizás otros, aúnen esfuerzos para construir alternativas confiables frente al intervencionismo occidental.

A diferencia de la izquierda de América Latina, la patética versión europea ha perdido todo sentido de lo que significa hacer política. No intenta proponer soluciones concretas a los problemas, y sólo es capaz de tomar posiciones morales, en particular la denuncia de dictadores y las violaciones de derechos humanos en tono grandilocuente. La izquierda social democrática sigue a la derecha con algunos años de retraso y no tiene ideas propias. La izquierda “radical” se las ingenia para denunciar a los gobiernos occidentales de todas las maneras posibles y al mismo tiempo pedir que esos mismos gobiernos intervengan alrededor del mundo para defender la democracia. Su falta de reflexión política los hace altamente vulnerables a las campañas de desinformación y a volverse aficionados pasivos de las guerras de EE.UU.-OTAN.

Esa izquierda no tiene un programa coherente y no sabrían qué hacer en el caso que un dios los coloque en el poder. En lugar de “apoyar” a Chávez y la Revolución Bolivariana, un reclamo sin significado que algunos adoran repetir, deberían aprender humildemente de ellos, y antes que nada, reaprender el significado de hacer política.

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Especulación financiera. El póker de los precios

09/03/2011 by maestro Deja un comentario

Un amigo economista me dijo que los precios de los alimentos subían porque en China aumentaba la demanda. Y aunque la lógica y muchos medios de comunicación, siempre que se refieren a precios, nos dicen que éstos se fijan por la ley de la oferta y la demanda en una especie de sabiduría del modelo de libre mercado, lo cierto es que cada vez menos cosas -como el aumento de la población mundial o el constante y rápido crecimiento de las economías emergentes- definen los términos de intercambio del acero, el azúcar, el cobre, el oro, la plata, los alimentos y otras mercancías.

Su compra-venta se negocia en una especie de gran sala de casino mundial, “mercados de commodities”, que siguen en expansión a pesar de la crisis económica que enfrentan los hasta hace poco llamados países ricos, pero hoy altamente endeudados. Estos mercados, haciendo uso de determinadas reglas pactadas para el efecto, se prestan de manera idónea para la especulación de quien sólo ve la manera más fácil de acumular todo el capital posible.

Realmente parece un juego de póker. Los “inversores” -o mejor dicho, especuladores-, partiendo de variables reales en los stocks de las mercancías que están en juego, empiezan a hacer apuestas sobre cómo estas variables van a influir en los precios futuros ,y sin necesidad de mostrar las cartas, pueden reemplazar el azar por especulación pura al mismo tiempo que también afectan los precios hoy. Pues cualquiera que haya estudiado contabilidad uno, sabe que los precios responden, además de al stock, al costo de reposición del bien y si la apuesta que gana, en el lugar donde se fijan los precios a futuro, es al alza, los precios subirán hoy. O al revés, si es a la baja, generando mucho dinero a quien se mueve mejor en la fluctuación de precios, o mejor aún dirigiéndola.

Siempre ganan porque las fichas no son las mercancías, objeto de la especulación, sino que lo que se transa son posiciones de mercado, una especie de cuotas representativas relacionadas con la variación de los precios. Y las ganancias con esta movida son mayores en muchos casos que las que se obtienen con la propia dinámica de la economía real. De ahí las burbujas que, al explotar, iban anunciando el inicio de la crisis global.

El Banco Mundial lo reconoce Según un reciente documento de la Red Latinoamericana sobre Deuda, Desarrollo y Derechos (Latindadd), www.latindadd.org, se da cuenta de que el propio Banco Mundial, en su informe Global Economic Prospects: Commodities at the Crossroads del 2009, sostiene que “las actividades de inversionistas financieros pudieran haber contribuido a las alzas de los precios también.

Tradicionalmente, aseguradores y especuladores han sido los principales jugadores en los mercados de futuros, pero en los últimos años, los fondos de inversión han devenido importantes jugadores también. Estos fondos pudieron haber influenciado indirectamente los precios de los commodities. Mientras tales compras no crean una real demanda por commodities, ellas podrían haber influenciado los precios, porque estos fondos son grandes comparados con sus contrapartes en el mercado físico y porque ellos se han expandido rápidamente”.

Era la primera vez que el Banco Mundial reconocía el impacto que tiene la especulación de los fondos de cobertura (hedge funds) y de inversión en los precios de los commodities. Ya no podía seguir tapando el sol con un dedo, pues los mercados de commodities, y los mercados de futuros y derivados de commodities, que estuvieron en constante y ascendente actividad desde el 2003, para mediados del 2008 mostraban en la mayoría de precios, records históricos, como da cuenta el informe de Latindadd. Sin embargo, después de la primera etapa de la crisis global (crisis financiera 2007-2008), se produce un desplome de la economía mundial porque la explosión de la burbuja inmobiliaria, la caída a pique de las bolsas, la quiebra de bancos de inversión como Lehman Brothers, y el peligro de quiebra de otros, produjeron un credit crunch (contracción del crédito) que afectó el comercio.

Luego devino un enorme rescate financiero por parte de los Estados de aquellos grandes jugadores del sistema que se quedaron con la bomba de las hipotecas infladas en las manos y que, hoy por hoy, en muchos casos, han devuelto el monto del rescate debido a nuevos juegos en el póker mundial que sólo estuvo parado algunos meses. Y he aquí una de las mayores trampas que se montaron en la discusión sobre la crisis global. Me refiero a que luego del terremoto financiero, los especuladores volvieron a apostar con metales preciosos (oro y plata), cobre, aluminio, acero, alimentos y azúcar, y volvieron a generarse niveles de ganancias parecidos a los anteriores a la crisis. Y ese indicador sirvió para decir que estábamos saliendo del hoyo, mientras las crisis fiscal, de empleo y bancaria se desarrollaban en Europa, Japón, Estados Unidos y otros países y regiones, y duran hasta hoy.

Al igual que el alza de los precios, afectan a todos. Y si bien es un tema espinoso, porque los países productores de estos commodities ven aumentar sus ingresos fiscales, bastará que revienten las burbujas nuevamente para que se den cuenta de que su apuesta nacional sobre la gran apuesta “financiera” era fallida. Porque debe quedar claro que sólo algunos apostadores pueden entrar en el juego.

Ni las trasnacionales de la gran minería son admitidas. Sólo el jet set de las finanzas globales entra en la sala: JP Morgan, Citigroup, Deutsche Bank, Golman Sachs y otros fondos de inversión, de cobertura y especuladores marca mayor. El poder político que deriva de tanta riqueza explica por qué hasta hoy no se logra torcerle el brazo a los grandes líderes de las finanzas mundiales, después de la creación de nuevas instituciones reguladoras en Europa o la famosa Ley Dood-Frank en Estados Unidos, ambas para poner límites a la especulación, rodeadas de muchos discursos dentro del G-20.

Especulación versus inversión El Banco Mundial reconoce en el informe citado que se encontró fuerte evidencia de que las posiciones de futuros de los inversores de Index Funds durante los años 2006-2008 afectaron los precios de la soya (pero no del maíz) y que entre enero del 2006 y febrero del 2008, la actividad de los fondos de inversión pudo haber empujado los precios del algodón un catorce por ciento más alto de lo que habrían estado.

Sólo durante de algunos meses del 2009, los precios de los commodities se rigieron por una especulación relacionada con la propia mercancía, como la retención de stocks ante la incertidumbre o la compra de más de lo necesario por la misma razón. Una vez restaurado a plenitud el juego, los precios siguieron la danza de la especulación a lo póker. Pero por más evidencia que haya de este juego, las instituciones financieras multilaterales y muchos representantes del poder político mundial defienden el rol de los mercados de commodities como para poner freno a los que piden reformas radicales y, en fin, cerrarles el casino a los especuladores. Por ejemplo, el Banco Mundial no se plantea determinar, luego de sus constataciones iniciales, en qué medida el propio diseño y organización de los mercados podría estar incentivando los comportamientos especulativos de los fondos. O la naturaleza propiamente especulativa de los mercados.

Para Jorge Trefogli, consultor de Latindadd, los fondos de inversión aparecen entonces, en la visión del Banco Mundial, como agentes individuales que actúan por iniciativa propia, cuando lo cierto es que lo hacen desde estructuras muy organizadas (los mercados) donde encuentran todas las facilidades para tener un impacto organizado en los precios. Menos aún, afirma Trefogli, se encuentra un enfoque sobre lo que podría significar una manipulación de los mercados por abusos de posiciones dominantes eventualmente cometidos por estos agentes, ni tampoco una reflexión sobre los peligros de confundir especulación con inversión.

El tema da para mucho. En especial para centrarse en cada uno de los commodities y en las regulaciones de sus respectivos mercados, pues si bien hay un marco común, existen particularidades que vale la pena divulgar para entender en detalle frente a qué estamos. Sobre todo cuando comienzan a subir los precios de los alimentos y en nuestros países la población piensa que es culpa del gobierno, y cuando no suben, mérito de él.

Pero en realidad los que deciden no necesitan hacer política activa en ningún lado, pues tienen empleados que hacen esa labor. Lo que no han medido es que en medio del espíritu revolucionario que domina hoy en el mundo, que surgió en los países árabes pero que alienta protestas en Wisconsin, por ejemplo, el seguir timbeando con los precios de los commodities puede convertirse en un búmeran.

 

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Los problemas de la economía ecológica

09/03/2011 by maestro Deja un comentario

Señalé que esta corriente arrastra deficiencias teóricas significativas que, de no ser superadas, impedirán llevar a cabo un estudio riguroso sobre las fuerzas económicas que ocasionan la degradación del medio ambiente. Debí añadir que tampoco podrá comprender los orígenes de la desigualdad social y la pobreza. La respuesta de Jordi Roca Jusmet confirma lo anterior y abre nuevas interrogantes sobre la relación entre la economía ecológica y la teoría neoclásica. Felizmente existe un espacio como SinPermiso para mantener este debate académico.

Es cierto que la economía ecológica (EE) dirige una crítica a la teoría neoclásica, como señala Roca Jusmet (RJ). El problema es que esa crítica tiende a ser superficial e incompleta. En algunos casos, revela desconocimiento sobre la teoría neoclásica. El hecho de que la EE sea un enfoque “en construcción y con muchos debates internos”, como señala RJ, no es excusa para mantener estos errores.

Daly afirma que el mercado resuelve bien el problema de la asignación de recursos, pero es incapaz de resolver dos problemas, la distribución y la escala macroeconómica de producción. Esta es una afirmación que se repite en sus trabajos: desde su artículo “Towards an Environmental Macroeconomics” (publicado en Land Economics de 1991), hasta el libro citado por JR Our Common Good. Daly señala que el criterio de eficiencia que utiliza la teoría económica (optimalidad en el sentido de Pareto) no corresponde al de la justicia, y en eso tiene razón. Donde se equivoca es al creer que la teoría neoclásica sí llega a demostrar que el mercado asigna los recursos de manera eficiente (aun en el sentido limitado de un óptimo de Pareto). Eso querría decir que la teoría neoclásica habría sido capaz de demostrar que las fuerzas del mercado efectivamente conducen al equilibrio general competitivo (el óptimo de Pareto es una de las propiedades del equilibrio).

La realidad es que la versión más refinada de la teoría neoclásica, la teoría de equilibrio general, nunca pudo demostrar que las fuerzas del mercado conducen a un vector de precios de equilibrio. Los teoremas de estabilidad de los años cincuenta debidos a Arrow, Block y Hurwicz (1959), el trabajo de Scarf (1962) y los teoremas de Sonnenschein-Mantel-Debreu (1974) deberían haber sido suficientes para dejar de creer que el problema de la teoría del mercado es que su criterio de eficiencia es defectuoso.

Desgraciadamente, la bancarrota en el plano científico de la teoría neoclásica coincidió con el triunfo ideológico de sus conclusiones infundadas. Por eso se sigue enseñando de manera incompleta en las universidades. Los pésimos resultados en materia de estabilidad del equilibrio, para no mencionar los mapeos utilizados en la demostración de existencia, se esconden y se les escamotean a los estudiantes en los cursos de microeconomía. En las universidades se enseña el comportamiento maximizador de consumidores y productores individuales, pero nunca se enseña el modelo completo por una sencilla razón: los únicos resultados que se podrían presentar son negativos. Eso hace que cada año salgan de las universidades generaciones de estudiantes que creen que en alguna parte existe una teoría que muestra cómo el mercado asigna eficientemente los recursos. La crítica incompleta de la EE sirve para afianzar esa creencia. Hace mal la EE en seguir manteniendo viva la idea de que en algún lugar existe una teoría que demuestra que el mercado permite alcanzar asignaciones eficientes (aún en el sentido defectuoso de un óptimo de Pareto).

Uno de los temas más problemáticos en la EE tiene que ver con la función de producción agregada. Desde Georgescu Roegen, la función de producción agregada utilizada en modelos de inspiración neoclásica ha sido criticada por no incorporar los recursos naturales o no tomar en cuenta la finitud de los recursos o ignorar la Segunda ley de la termodinámica. Un ejemplo de esto puede verse en Daly (1997), pero los lectores podrán encontrar múltiples referencias entre los seguidores de la EE. Es importante detenerse a examinar este punto.

Durante casi dos décadas, entre los años sesenta y principios de los ochenta, se desarrolló un acalorado debate sobre la teoría del capital. En el debate, la función de producción agregada ocupó un lugar central. Los principales críticos de la función de producción agregada estuvieron vinculados a la Universidad de Cambridge, Inglaterra, y fueron encabezados por Joan Robinson, Piero Sraffa, Luigi Pasinetti y Pierangelo Garegnani. Los defensores tuvieron su base en universidades en Cambridge, Massachussets, y estuvieron organizados alrededor de Paul Samuelson y Robert Solow. La crítica desde Inglaterra estuvo dirigida no sólo a las funciones de producción agregadas del tipo Solow, sino a cualquier esfuerzo por representar cantidades heterogéneas de bienes de capital como una cantidad de un solo “factor” llamado capital que fuera independiente de la distribución del ingreso y del movimiento en los precios relativos. La crítica abarcó el empleo de nociones como el período de producción promedio (introducido desde Böhm Bawerk y Wicksell), así como el uso de una medida en términos de valores monetarios para hablar del “capital” (como en las funciones de producción al estilo John Bates Clark, Wicksteed y sus seguidores).

El punto central de la crítica basada en los trabajos de Sraffa es que no es posible construir una medida del capital (entendido como colección de bienes de producción heterogéneos) que sea independiente de la distribución. Esto constituyó una crítica de grandes alcances para la teoría neoclásica en su versión marginalista. Si la productividad marginal del capital es lo que determina la parte del producto que corresponde al capital, para determinar dicha productividad marginal se requiere una medida del capital que sea independiente de la distribución. En un mundo de producción de mercancías por medio de mercancías, los precios están determinados por las condiciones tecnológicas de producción y por la distribución del producto. De este modo, en lugar de que la tasa de ganancia dependa de la cantidad de capital utilizado en la producción, es la cantidad de capital (medido en términos de valor) la que depende de la tasa de ganancia. La circularidad del razonamiento neoclásico fue descubierta y expuesta a la luz de una crítica demoledora.

La importancia del debate no debería haber pasado desapercibida. El mismo Samuelson admitió el veredicto, señalando que había que reconocerle a Sraffa el mérito de recordar a los nostálgicos de las parábolas y fábulas sobre la teoría del capital y las funciones de producción bien portadas que el mundo es más complicado de lo que parece. Extrañamente, Georgescu-Roegen se mantuvo silencioso en ese debate. No he encontrado ejemplos o citas en los que este autor utilice los términos de la controversia de los dos Cambridge sobre la teoría del capital en su crítica de la función de producción agregada.

En el debate que describe Daly (1997) entre Georgescu-Roegen y Solow-Stiglitz ninguno parece cuestionar la existencia misma del concepto de función de producción agregada. Todo el debate versa sobre si la mencionada función debería incluir o no una referencia a los recursos naturales como un argumento de la función y a las dificultades que habría que enfrentar en ese caso. Al ignorar toda referencia a la controversia sobre la teoría del capital, la EE parece zozobrar en el mundo de las parábolas a las que se refirió Samuelson y que hoy sigue contaminando el mundo académico.

JR señala que más bien habría que abandonar cualquier uso de dicho tipo de función teniendo en cuenta “los problemas de definir la cantidad de capital a nivel agregado”. Se equivoca: el problema no es representar la cantidad de capital a nivel agregado. Los valores monetarios o los precios de los bienes de producción serían suficientes para agregar. La verdadera dificultad es que en esa versión de la teoría neoclásica los precios dependen de la distribución. Es decir, no existe una “medida del capital” que sea independiente del estado en el que se encuentran las variables de la distribución. La conclusión es clara: no existe una función de producción agregada neoclásica.

Quizás el problema original proviene de la visión de Georgescu Roegen sobre la multicitada función de producción. Hay que recordar que, a pesar de su nombre,  la función de producción no tiene por objeto analizar las condiciones físicas bajo las cuales se lleva a cabo la producción. El objeto es demostrar que el ingreso de cada “factor” de la producción es igual a su producto marginal. El propio Georgescu-Roegen reconoce que el origen de la función de producción está en la obra de Wicksteed, The Co-ordination of the Laws of Distribution (publicada originalmente en 1894). Un corolario es que la combinación de estos “factores” de producción depende de sus precios relativos. Sale sobrando insistir en el extraordinario contenido ideológico de un proyecto analítico con estas características. Señalar que el defecto de la función de producción agregada es que ignora el papel de los recursos naturales constituye una crítica débil y desatinada. Lo que habría que resaltar es que la función de producción es un concepto indeterminado.

Las cosas se complican aún más para la EE. Ya hemos visto que esta corriente del pensamiento económico critica el empleo de la función de producción agregada. También hemos observado bajo qué términos pensamos que se trata de una crítica mal fundamentada. Desgraciadamente hay más malas noticias para la EE. En la teoría de equilibrio general no se utiliza una función de producción agregada. No hay capital y no existe “la” tasa de ganancia. En  este contexto, ¿qué resta de la crítica de la EE a la teoría neoclásica? La verdad es que no queda nada, pues el objeto clave de su crítica a la teoría neoclásica no existe en la teoría de equilibrio general. Como dice Frank Hahn, con enemigos como éstos, la teoría del equilibrio general no tiene de qué preocuparse.

No soy yo quien va a defender la teoría de equilibrio general. Esta es una construcción plagada de problemas conceptuales de gran importancia. Lo principal es que nunca alcanzó los objetivos que se le encomendaron y eso es algo que la EE sigue ignorando. Por eso señalo e insisto: mientras la economía ecológica no desarrolle una crítica integral y profunda de la teoría neoclásica, no podrá alejarse de esa forma de pensar, ni podrá entender las fuerzas económicas que destruyen el medio ambiente y generan desigualdad.

Hay otro terreno en el que la EE se mantiene en la oscuridad: se trata de la teoría macroeconómica. Pareciera que su visión de la teoría macroeconómica se reduce a los modelos de crecimiento (donde aparecen las funciones de producción agregadas) o al uso del modelo IS-LM de la síntesis neoclásica. En este último caso, los autores de la EE que utilizan el modelo IS-LM (Daly y Farley no son los únicos) parecen ignorar casi todo sobre dicha construcción. No parecen estar conscientes de que al usar el modelo IS-LM se adopta una visión según la cual una economía capitalista siempre puede alcanzar el equilibrio, a menos que se lo impidan algunas “fricciones”. En lugar de pensar al capitalismo como fuente de inestabilidades peligrosas, el IS-LM lo concibe como un sistema estable y autorregulado, por lo menos en el largo plazo. De ahí que el modelo permita siempre “alcanzar resultados keynesianos”, es decir, equilibrio con desempleo. Esto tiene profundas implicaciones para el análisis de las crisis de las economías capitalistas.

El problema del modelo IS-LM no es sólo que tenga simplificaciones, como señala JR. Al final de cuentas, todos los modelos las tienen. El problema central de ese modelo es que de acuerdo con sus ecuaciones y relaciones funcionales, el capitalismo es un sistema que se mantiene en equilibrio y con uso pleno de los recursos, salvo cuando se ve afectado por fricciones, sobre todo en el mercado laboral. Todo eso, por supuesto, desempeña un papel ideológico determinante, incluso en los debates actuales sobre política macroeconómica.

Pero bástele a cada día su propio afán. En la próxima entrega de Sinpermiso examinaremos, de manera más general, las relaciones de la EE con la teoría macroeconómica, la moneda y el problema del crecimiento económico.

Alejandro Nadal es miembro del Consejo Editorial de SinPermiso. Acaba de publicar un importante e internacionalmente aclamado libro de teoría macroeconómica en la editorial londinense Zed Books: Rethinking Macroeconomics for Sustainability (Londres, 2011).

 
Referencias:

Daly, H. (1997):”Georgescu-Roegen versus Solow/Stiglitz”, Ecological Economics, 22 [261-266].

      —   y John B. Cobb (1994):For the Common Good. Redirecting the Economy Toward Community, the Environment and a Sustainable Future. Boston: Beacon Press.

      —   y Joshua Farley (2004):Ecological Economics. Principles and Applications. Washington: Island Press.

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3992

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Sin las mujeres no hay revolución

09/03/2011 by maestro Deja un comentario

En estos momentos de crisis económica, las mujeres estamos sufriendo los efectos de los recortes sociales más profundos en muchos años. La reforma laboral, la reforma de las pensiones y los recortes en los presupuestos de los servicios sociales (sanidad, educación, etc.) afectan doblemente a la mujer, que de por sí está en una posición de precariedad superior a la del hombre. Encargadas de los cuidados de los niños y ancianos y obligadas a trabajar por menos salario, las mujeres sufrimos una doble cadena dentro del sistema capitalista: la explotación y la opresión.

Pero las mujeres hemos estado también a lo largo de la historia a la cabeza de las luchas sociales y democráticas. El 8 de marzo es un día de visibilización de la lucha por la liberación de las mujeres. Pero cada día, de manera ‘invisible’, las mujeres luchamos para conseguir nuestra emancipación. Ya sea dentro de los sindicatos o grupos políticos, dentro de los colectivos feministas o con la lucha diaria de trabajar y llegar a fin de mes, las mujeres tenemos un papel activo esencial en la transformación social.

En las últimas semanas hemos visto en repetidas ocasiones imágenes de mujeres durante las revoluciones árabes: Túnez, Egipto, Argelia, etc. En primera línea de batalla, bien en la Plaza Tahrir o en la Plaza de Primero de Mayo, las mujeres han acudido en masa a las protestas para derrocar a los regímenes autoritarios que han dominado sus países en las últimas décadas. Ellas son de esos países a los que el mundo occidental quiere invadir para liberarlas. Pero no se cansan de decir que las únicas que se liberarán son ellas mismas.

Aunque hay infinitos ejemplos en los que las mujeres han luchado en las revoluciones democráticas y sociales, su imagen es siempre silenciada y su historia eliminada, al servicio del pensamiento sexista y de un sistema económico que necesita tener a las mujeres en un segundo plano. Aún así, a lo largo de la historia, las mujeres se han levantado una y otra vez para gritar que ellas no son el segundo sexo.

Pasó en la Revolución Rusa de 1917, cuando miles de mujeres participaron en la lucha por la libertad y el socialismo. Los avances en los derechos fueron rápidos y los más adelantados en la época: derecho al divorcio, anticonceptivos, igual salario, socialización de los cuidados, etc. Aunque la experiencia fue corta debido al aislamiento de la revolución y la contrarrevolución llevada a cabo por la burocracia estalinista, la experiencia creó un precedente.

El lema ya clásico “sin las mujeres no habrá revolución” se ha ido repitiendo en diferentes ocasiones en las que la lucha por los derechos sociales de la clase trabajadora ha ido de la mano de la lucha por la liberación de la mujer. Durante la II República, las mujeres también consiguieron una serie de derechos que situaban a la democracia del Estado español como una de las más inclusivas de la época. Y durante la Revolución Española, las mujeres tuvieron un papel clave en la consecución de los derechos sociales.

En los momentos en los que los pueblos se han levantado en contra de la tiranía y el capitalismo, nosotras hemos sido protagonistas de los movimientos de emancipación. Sin embargo, en nuestra sociedad sigue dominando la imagen de la mujer pasiva. ¿Cuántas revoluciones más harán falta para eliminar este estereotipo?

Ahora, con las revoluciones árabes, se vuelve a poner sobre la mesa la participación de las mujeres en la revoluciones. Nosotras también queremos igualdad, libertad y no tenemos miedo. Durante una revuelta social nuestra participación es fundamental para que los avances no se queden sólo en el plano formal, sino que haya un cuestionamiento profundo de los roles atribuidos a las mujeres y una ruptura de los mismos. Contamos con varios ejemplos históricos en los que hemos visto que cuando las mujeres participamos en las revoluciones, la lucha codo a codo con nuestros compañeros de clase hace crecer la conciencia. Sin embargo, esto no es un proceso automático. Por esta razón, nuestra participación en las revueltas es fundamental para conseguir nuestra liberación.

Recientemente, hemos visto también como millones de mujeres han salido a la calle en Italia para protestar contra la cultura machista promovida por Berlusconi. “Si no es ahora, ¿cuándo?”, gritaban las compañeras italianas. Aquí, en el Estado español, también tenemos miles de razones para salir a la calle. Cada ataque del gobierno a los derechos conquistados por la clase trabajadora es un ataque a nuestros derechos como mujeres. Y si a esto le sumamos el genocidio contra las mujeres por la violencia machista, la pregunta de las compañeras italianas es nuestra también. Este 8 de marzo salimos todas a la calle para luchar, pero al día siguiente no volveremos a casa.

Angie Gago es militante de En lluita / En lucha   http://enlucha.org/site/?q=node/15793

 

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“El socialismo puede funcionar con un sentido humanitario”, afirma Sean Penn

09/03/2011 by maestro Deja un comentario

“Yo pude ver con mis propios ojos la participación activa de Venezuela y el presidente Chávez, sacando a estas personas en un momento en que sufrían dolores innarrables”, manifestó Penn en entrevista concedida a teleSUR.

“Vine a hablar de nuevos proyectos y también porque quería darle personalmente las gracias a él (presidente Chávez) y al país, por su puesto”, por la colaboración con el pueblo haitiano, señaló el actor estadounidense.

El jefe de Estado de Venezuela y su pueblo “dieron una serie de medicamentos que nuestra organización ha distribuido a hospitales y clínicas” de Haití, “justamente en el momento en que ninguno de estos medicamentos estaba disponible, y que se hicieron una serie de amputaciones sin ningún tipo de medicamentos o con muy poco medicamento contra el dolor y cuando hablo de pocos medicamentos contra el dolor es que ni siquiera a veces había aspirinas”.

“Con este donativo humanitario, distribuido al país (Haití), fue como nació una interacción constante” con el Gobierno de Venezuela, agregó Penn.

Por otro lado, explicó que habló con Chávez de variosnuevos proyectos para “remover todos los escombros, también proyectos de vivienda, la creación de tecnologías verdes y distintas colaboraciones” con Haití.

Indicó que estos proyectos se llevarán a cabo el próximo año.

Por otro lado, señaló que muchas personas “se han beneficiado de la acción humanitaria de Venezuela, y se puede ver que el socialismo puede funcionar desde el punto de vista humanitario”.

El director estadounidense expresó su admiración por el Presidente venezolano, quien ha luchado “porque lleguemos a tener un mundo más equitativo”.

“Va a llegar el momento en que, poco a poco, se verá la revelación en cuanto a cuál es el mejor sistema que puede funcionar realmente en el mundo”, dijo Penn.

“Lo acabamos de ver recientemente en el Medio Oriente, donde hubo un gran legado central de la parte estratégica, entonces el principio es la parte estratégica, no importa lo que queramos controlar, ahora nos damos cuenta que ahora no sólo es la estrategia, sino escuchar al pueblo y obligar a los demás a que se les escuche”, resaltó.

Sean Penn llegó a Venezuela acompañado por el productor cinematográfico del Circuito Hollywood, Fernando Sulichin, y el guionista y codirector del Centro de Investigación en Economía y Política, Mark Weisbrot.

En noviembre de 2009, Chávez y Penn sostuvieron un encuentro y antes, en octubre de 2008, visitaron un complejo petrolero en el oriente del territorio venezolano.

En 2007, Penn visitó a Venezuela y en esa oportunidad el actor y director estadounidense expresó su simpatía por la política progresista del Gobierno venezolano.

(Tomado de TelesurTV)

Ver video: http://www.youtube.com/watch?v=sNJ-qeyKffE&feature=player_embedded

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Danza macabra de cinismo

27/02/2011 by maestro Deja un comentario

Mientras los precios de los alimentos se triplican, las fortunas inmobiliarias y los tesoros de la minoría aristocrática se elevan a millones de millones de dólares.

El mundo arábigo, de cultura y creencia mayoritariamente musulmana, se ha visto humillado adicionalmente por la imposición a sangre y fuego de un Estado que no fue capaz de cumplir las obligaciones elementales que le dieron origen, a partir del orden colonial existente hasta fines de la Segunda Guerra Mundial, en virtud del cual las potencias victoriosas crearon la ONU e impusieron el comercio y la economía mundiales.

Gracias a la traición de Sadat en Camp David el Estado árabe palestino no ha podido existir, pese a los acuerdos de la ONU de noviembre de 1947, e Israel se convirtió en una fuerte potencia nuclear aliada a Estados Unidos y la OTAN.

El Complejo Militar Industrial de Estados Unidos suministró decenas de miles de millones de dólares cada año a Israel  y a los propios estados árabes sometidos y humillados por éste.

El genio ha salido de la botella y la OTAN no sabe cómo controlarlo.

Van a tratar de sacarle el máximo provecho a los lamentables sucesos de Libia. Nadie sería capaz de saber en este momento lo que allí está ocurriendo. Todas las cifras y versiones, hasta las más inverosímiles, han sido divulgadas por el imperio a través de los medios masivos, sembrando el caos y la desinformación.

Es evidente que dentro de Libia se desarrolla una guerra civil. ¿Por qué y cómo se desató la misma? ¿Quiénes pagarán las consecuencias? La agencia Reuters, haciéndose eco del criterio de un conocido banco de Japón, el Nomura, expresó que el precio del petróleo podría sobrepasar cualquier límite:

“‘Si Libia y Argelia suspenden la producción petrolera, los precios podrían llegar a un máximo por encima de 220 dólares por barril y la capacidad ociosa de la OPEP sería reducida a 2,1 millones de barriles por día, similar a los niveles vistos durante la guerra del Golfo y cuando los valores tocaron los 147 dólares por barril en el 2008′, aseveró el banco en una nota.”

¿Quiénes podrían pagar hoy ese precio? ¿Cuáles serían las consecuencias en medio de la crisis alimentaria?

Los líderes principales de la OTAN están exaltados. El Primer Ministro británico, David Cameron, informó ANSA, “…admitió en un discurso en Kuwait que los países occidentales se equivocaron en apoyar gobiernos no democráticos en el mundo árabe.” Se le debe felicitar por la franqueza.

Su colega francés Nicolás Sarkozy declaró: “La prolongada represión brutal y sangrienta de la población civil libia es repugnante”.

El canciller italiano Franco Frattini declaró “‘creíble’ la cifra de mil muertos en Trípoli […] ‘la cifra trágica será un baño de sangre’.”

Hillary Clinton declaró: “…el ‘baño de sangre’ es ‘completamente inaceptable’ y ‘tiene que parar’…”

Ban Ki-moon habló: “‘Es absolutamente inaceptable el uso de la violencia que hay en el país’.”

“…’el Consejo de Seguridad actuará de acuerdo a lo que decida la comunidad internacional’.”

“‘Estamos considerando una serie de opciones’.”

Lo que Ban Ki-moon espera realmente es que Obama diga la última palabra.

El Presidente de Estados Unidos habló en la tarde de este miércoles y expresó que la Secretaria de Estado saldría para Europa a fin de acordar con sus aliados de la OTAN las medidas a tomar. En su cara se apreciaba la oportunidad de lidiar con el senador de la extrema derecha de los republicanos John McCain; el senador pro israelita de Connecticut, Joseph Lieberman y los líderes del Tea Party, para garantizar su postulación por el partido demócrata.

Los medios masivos del imperio han preparado el terreno para actuar. Nada tendría de extraño la intervención militar en Libia, con lo cual, además, garantizaría a Europa los casi dos millones de barriles diarios de petróleo ligero, si antes no ocurren sucesos que pongan fin a la jefatura o la vida de Gaddafi.

De cualquier forma, el papel de Obama es bastante complicado. ¿Cuál será la reacción del mundo árabe y musulmán si la sangre en ese país se derrama en abundancia con esa aventura? ¿Detendrá una intervención de la OTAN en Libia la ola revolucionaria desatada en Egipto?

En Iraq se derramó la sangre inocente de más de un millón de ciudadanos árabes, cuando el país fue invadido con falsos pretextos. ¡Misión cumplida! proclamó George W. Bush.

Nadie en el mundo estará nunca de acuerdo con la muerte de civiles indefensos en Libia o cualquier otra parte. Y me pregunto: ¿aplicarán Estados Unidos y la OTAN ese principio a los civiles indefensos que los aviones sin piloto yankis y los soldados de esa organización matan todos los días en Afganistán y Pakistán?

Es una danza macabra de cinismo.

Fidel Castro Ruz

Febrero 23 de 2011

 

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La comprensión de la historia de Chile a partir de la lucha de clases

27/02/2011 by maestro Deja un comentario

A sus 37 años, Marcelo Cornejo Vilches, profesor de Historia de enseñanza media, habitante y luchador social de la población San Luis de la comuna de Maipú, ya dedicó 10 años de su vida a escribir “Acumulación de Capital en Chile: crisis y desarrollo, últimos 40 años”.  El texto de casi 500 páginas, que prontamente publicará como “libro libre” y también en edición de papel, es un análisis apasionante, polémico y punzante respecto de las lecturas anteriores de orientación marxista de los más importantes intelectuales de Chile y América Latina.

Marcelo es moreno, sencillo, riguroso, obsesivo del estudio del devenir chileno y el marxismo sin mediaciones. En carne propia ha sufrido los dolores de un poblador y profesional empobrecido en Chile, y gatillado por la fiebre del conocimiento, el aprendizaje teórico y práctico de la lucha de clases en el país, ofrece la siguiente entrevista que procura sintetizar horas y horas de conversación (imposible de abarcar la magnitud de su investigación, altamente detallada y documentada) respecto de su obra imprescindible y que está dedicada a las mujeres y hombres que a diario combaten por cambiar la vida.

-¿Qué pretende el libro?

“Reposicionar la comprensión de la historia a partir de la lucha de clases. El problema central es: ¿cómo explicar que desde el siglo XIX y en el largo plazo se ha constatado una  tendencia a la caída de la tasa de ganancia, sin embargo a partir de la década de 1970, dentro de esa misma tendencia de largo aliento, se ha producido una coyuntura de alrededor de 25 años en que la tasa de ganancia tiende a repuntar en el corto plazo,  produciéndose un aumento de la masa y tasa de ganancia en relación a los salarios?, ¿cómo explicar la convergencia de tasas y masas de ganancias en una misma dirección?, ¿cómo explicar el aumento del consumo en un contexto de detrimento de la disminución de la masa de salarios en relación al capital?, ¿cómo explicar la intensificación de los procesos de concentración y centralización del capital y la disminución de las actividades subversivas de las clases explotadas y dominadas?, ¿cómo explicar la relación entre el fulmina
nte desarrollo tecnológico y el aumento de la explotación al trabajo humano y la depredación feroz sobre los recursos naturales?, ¿cómo explicar la centralización a niveles exorbitantes de grandes magnitudes de capitales monopólicos y oligopólicos y la continua insistencia de grandes sectores de población por lanzar incansablemente sus pequeños capitales bajo la forma de PYMES iniciativas micro-empresariales a una voracidad de mercados ya monopolizados y desnaturalizados?”

-¿Dónde encontraste las respuestas en tiempos en que la izquierda chilena escasea de una matriz política articulada y prima la nostalgia y la fragmentación?

“El único criterio con que se puede dar una explicación general a estas contradicciones, la dio Marx en “El Capital”: se trata de las fuerzas que contra-restan la caída en la tasa de ganancia. Una de esas fuerzas es la lucha de clases. Es cierto que no es lo mismo la tasa de ganancia y la masa de ganancia, no en vano es la tasa la que explica la feroz revolución tecnológica y su correlato de concentración y centralización de capitales vivida en los últimos años. Sin embargo, en términos matemáticos, de alguna parte sale el valor que permite se sostenga la revolución tecnológica, la centralización y la concentración de capitales, las siderales masas de ganancias y otros procesos anexos como el consumismo. Y esa fuente no es otra que la explotación (o súper explotación) del trabajo asalariado. En consecuencia, han sido los altos niveles de explotación salarial lo que explica la expansión del capitalismo chileno, amén de otra variable igualmente import
ante, a saber la explotación de los recursos naturales.”

SOBRE LA “BANCARROTA” DEL CAPITALISMO

-¿Crees, dadas las crisis actuales, que el capitalismo está “al borde del abismo”?

“Aquí cabe abordar críticamente un mito “apocalíptico” arraigado en algunas concepciones políticas ascéticas que pululan en algunos sectores revolucionarios y que dicen relación con la supuesta “venida” o “llegada” de la crisis final del capitalismo. No es posible afirmar la inminencia o existencia de la crisis final del sistema capitalista. Es más, ni siquiera es posible afirmar la muerte o desaparición de las contradicciones propias del capitalismo y la ley del valor aún bajo sistemas económicos sustentados por fuerzas político-sociales declaradas abiertamente anticapitalistas que ven con verdadero espanto y horror la existencia de la ley del valor, los precios, el mercado y la propiedad privada enmarcadas en la construcción del socialismo o en la toma del poder por parte de fuerzas políticas revolucionarias. Este modo de producción todavía muestra considerables márgenes de crecimiento de las fuerzas productivas. Prueba de ellos son los llamado
s BRICs. Si el capitalismo fue impulsado fuertemente por Europa en el siglo XIX y por Estados Unidos en el siglo XX, todo parece indicar que durante el presente siglo XXI, será esta zona económica la que servirá de motor dinamizador del capitalismo a nivel global. Los BRICs son los grandes receptores de IED y de flujos de capital, los grandes productores de energía, la gran despensa mundial de reservas naturales y agua, los grandes poseedores de una inmensa población mundial que aún vive en pleno desarrollo etapas transitorias de urbanización y modernización, y donde el capital ve con gran esperanza y aliento sus perspectivas de reproducción y ampliación.”

-¿Es inútil entonces,  todo esfuerzo histórico revolucionario?

“Al respecto, prefiero rescatar aquel juicio de Engel relativo a los orígenes del movimiento comunista europeo decimonónico “…si se seguía interpretando cada acontecimiento como un signo de la tormenta que se avecinaba y se mantenían vigentes los antiguos estatutos semiconspirativos, había que achacarlo a la tozudez de los viejos revolucionarios.” A diferencia de lo que cómoda y oportunistamente podrían concluir algunos apóstoles del entreguismo, yo creo que la respuesta en clave histórica a esta problemática está dada por procesos como las revoluciones europeas, la revolución rusa, la revolución china y los distintos esfuerzos revolucionarios latinoamericanos, en particular el proceso chileno; y es que a mayor desarrollo de las fuerzas productivas, mayor desarrollo de la lucha de clases, y viceversa.”

-El futuro depende de la lucha…

“En el caso de la clase asalariada y explotada, el hecho de saber capitalizar esta lucha de clases con saldo a favor dependerá esencialmente de la existencia, racionalidad, claridad, organización y capacidad de dirección de la llamada vanguardia política revolucionaria. Si esta organización revolucionaria no existe o no es capaz de hegemonizar ideológicamente a la sociedad para un proyecto de clases, eso no es responsabilidad de la historia, sino de las omisiones, errores o nivel de derrota de los propios trabajadores. Tampoco es posible acercar el fin de la tiranía del capital sobre los explotados, si estos mediante la lucha de clases no acicatean el desarrollo de las fuerzas productivas. Es decir, la lucha de clases no sólo produce el desarrollo de las fuerzas productivas sino que nos acerca a la libertad de los trabajadores respecto del capital. Lo anterior alcanza toda su significación bajo la tesis marxista donde es la historia la que pone las condiciones y el
ser humano quien protagoniza el cambio histórico. Si alguien que use el materialismo histórico como método de análisis llegase a incurrir falazmente en la conclusión de que mientras al capitalismo le queden fuerzas para crecer no tiene sentido luchar contra él, es porque, en definitiva, pretende acomodarse al alero del proyecto político hegemónico de la facción de turno de la clase burguesa.”

DICTADURA Y DEMOCRACIA

-De acuerdo a tu investigación, ¿en qué consiste la actual democracia? (que así al menos es denominada por estas tierras lo que existe en Chile).

“La evidencia indica que Estados Unidos, Europa, los BRICs, América Latina (Chile por ejemplo) tienen regímenes políticos ubicados en las antípodas de la democracia real y directa protagonizada por las clases sociales explotadas concientes en sí y para sí mimas . En su lugar, regímenes altamente autoritarios con democracias formales carentes de cualquier tipo de participación política real, sirven de marco institucional para el funcionamiento del gran capital en cualquiera de sus formas. En general, las sociedades actuales tienen reducida la democracia a una mera ilusión, o a una verdadera estafa como en el caso chileno. Cuando llega la situación de que la ciudadanía y los trabajadores rompen la ilusión y realmente toman conciencia de su poder constituyente, el capital acostumbra a adoptar dos fuertes medidas: por un lado decreta la guerra político-económica apoyado en las llamadas “clases medias” y, por la otra, destruye la economía mediante la especula
ción, la inflación y el retiro de significativas porciones de capital a zonas más seguras, amén del repertorio histórico del imperialismo y el colonialismo. Al respecto nuestra más cercana experiencia es el caso de la Unidad Popular. Por esta razón, el capital prefiere las democracias formales, ilusorias, los regímenes autoritarios y dictaduras, y en general sistemas políticos fundados en la ignorancia, el miedo y el consumismo. Es incompatible la verdadera democracia donde dominen los trabajadores con el régimen del capital, pues este siempre apuesta por la dictadura burguesa lo más perfectible posible.

EL MARXISMO

-Tu libro está fundado sobre las principales obras de Marx y Engels, intelectuales y luchadores denostados directa o indirectamente, empleando mil argumentos…

“A mi juicio, no cabe la menor duda que los estudios realizados por Marx y Engels sobre las leyes históricas de la economía política capitalista no sólo se han confirmado con espectacular dramatismo, sino que pese al empeño de dar por  muerta o transmutada a la lucha de clases, esta se ha intensificado de manera feroz. Es decir, la lucha de clases, ni ha desaparecido, ni se ha suavizado, ni se ha “invi-civilizado”. Por el contrario, se ha tornado más clara, más patente y más potente. De lo contrario, ¿qué sentido tiene incrementar a niveles sin precedente el dominio, represión y hegemonía sobre los explotados del mundo? ¿Qué sentido tendría para la burguesía sofisticar a niveles impensados sus técnicas y estrategias de dominación, si no es con el propósito de “engañar” y “distraer”  ideológicamente a los explotados frente a una lucha cada vez más intensa, nítida y enorme? ¿Qué sentido tendría para el sector de la burguesía triunfante e
xtenuarse en la perpetuación de la derrota política sufrida por los explotados del mundo a partir del año 1973?”

-Pero algunos señalan que la lucha de clases ha sido sustituida por cierto movimientismo social…

“Es absolutamente evidente la explosión de conflictos sociales con un marcado carácter subjetivo, pero ello no significa que este tipo de conflictos este reemplazando o desplazando a la lucha de clases. Mejor dicho, las explosiones de conflictos subjetivados se inscriben en la expansión de la lucha de clases, porque esta crece proporcionalmente a la expansión del capital, cuya base material fundamental es la contradicción con el factor trabajo complementado también con las tensiones de los recursos naturales. Si el capital prospera y se engrandece derribando y ampliando fronteras, la lucha de clases avanza y avanza ocupando, colonizando y creando nuevos y distintos campos de batalla, donde por cierto, la dimensión subjetiva es una de las órbitas en que opera. En este sentido, conviene precisar que un mayor incremento en la lucha de clases no es directamente proporcional a una mayor claridad o empuje político de los explotados. En tanto lucha, el capital ha logrado
en los últimos 35 años ganar batallas importantes, sometiendo y dominando a los explotados. Pero esto no quiere decir que el movimiento histórico ya no provenga del campo de la lucha de clases, o que el cambio histórico no vaya a ser protagonizado por los explotados, o que estos en su rol hayan sido reemplazado por la “ciudadanía”, “los rebeldes de siempre”, “los demócratas de verdad” o las “organizaciones sociales” sin dirección política o autónomas respecto de lo político. Creo que este tipo de tesis no sólo son especulaciones provenientes del aula académica sin ningún tipo de respaldo político práctico, sino que además exagera al elevar y  proyectar ciertas tendencias propias del momento histórico al nivel de caracterización y ley del movimiento histórico general del capitalismo.”

LA FORMA NEOLIBERAL DEL CAPITALISMO

-¿Cómo se impone el neoliberalismo en Chile?

“Ese proyecto político triunfante lo hizo porque siguió las leyes de la lucha de clases. Lograron acumular fuerza y poder. Implementaron su proyecto con una brutal y “antidemocrática” dictadura de clases (que nos pesa hasta hoy). Consiguieron hegemonizar ideológicamente a la sociedad. Conquistaron una gran mayoría social en torno a ideas muy simples y directas que se enquistaron hasta la actualidad en el sentido común de la sociedad en general y de nuestra clase en particular. Aquilataron una buena línea de retaguardia que les auxiliaría en momentos de desgaste. En definitiva, lograron lo que en el Manifiesto Comunista ya se exponía como criterio de una lucha de clases exitosa: la institucionalización de la violencia como definición última del proceso de cambio histórico. Claro que nosotros como explotados queríamos transformar y revolucionar la sociedad, pero en la lucha de clases nos presentamos divididos, sin una dirección política hegemónica, que ad
emás hizo gala de grandes dotes de indecisión para enfrentar la reacción violenta y brutal de las clases dominantes. No fuimos capaces de construir mayoría en torno a ideas simples y directas. Además de esta falta de homogeneidad ideológica, tampoco tuvimos consenso respecto al papel de la violencia y el sentido general del proceso.  Hoy a 35 años de aquella derrota, seguimos entrampados en la discusión que nos llevo al desastre aplastante del 73.”

LA MUNDIALIZACIÓN CAPITALISTA

-Desde, por lo menos hace más de dos décadas, se habla claramente de mundialización del capitalismo, ¿qué ha ocurrido con los trabajadores?

“Con la globalización de la economía mundial, disminuye la participación de las remuneraciones en el PIB. El promedio de los países muestra una disminución de la participación de las remuneraciones en el PIB de 42,3 % en 1970 a 34,2% en 2004. Una disminución de 8,1 puntos porcentuales que en términos globales significa una reducción cercana al 20% de la participación de las remuneraciones en el PIB. Esta disminución de 8,1 puntos porcentuales que es captada por los excedentes operacionales (ganancias más la depreciación del capital) aumenta de 57,7% en 1970 a 65,8% en 2004. Una mayor atención a los antecedentes expuestos nos permite observar además una situación muy contradictoria respecto a la agricultura. Mientras que esta concentra al 50% de la población mundial, no produce más del 5% del PIB mundial. Es decir, la acumulación de capital en el mundo depende de una gran masa de pobres asociados al mundo rural. No obstante, en el mundo desarrollado sólo
un 4% depende de la agricultura. En cuanto a la industrialización, se observa que esta participa de un tercio del PIB mundial, mientras que los servicios, participan de un 60% del PIB mundial. Empero, la mayor flexibilidad laboral en los servicios permite convertir a este sector en parte consustancial al proceso de producción y circulación del producto creado en el sector industrial. Lo anterior refuerza la existencia de una enorme masa de asalariados precarizados susceptibles de ser súper explotados, multiplicando por esta vía la plusvalía y el valor.  En los dos siglos (XIX y XX) en los que el capitalismo se ha desarrollado como modo de producción mundial y hegemónico, la población se multiplicó por cuatro creciendo a una tasa anual acumulativa del 1,4% (frente al 0,5 de 1820-1900; y al 0,3 de 1500-1820); mientras que el PIB mundial se multiplicó por 18, a una tasa anual del 3%. Por su parte el comercio mundial se multiplicó por 30. Esto implica que hay suficie
nte riqueza para repartir entre toda la humanidad; sin embargo, el sistema funciona sobre la base del empobrecimiento de la mayoría versus el enriquecimiento de la minoría. De este modo el reparto del crecimiento arroja que más de mil millones de personas vivan con menos de un dólar al día. O, dicho de otro modo, el 15% de la población disfruta del 80% de la renta mundial, mientras que el 80% de la población sólo disfruta del 15% de la renta mundial. Peor aún, un 36% de la población mundial se debe repartir un 3% del producto mundial.”

CHILE

-Resumidamente, ¿cómo se ha desarrollado el capitalismo en el país?

“El capitalismo en Chile se ha desenvuelto en medio de un constante tira y afloja entre clases antagónicas y entre facciones rivales del capital. Llevado esto al plano histórico, presenciamos en el período previo al neoliberalismo una especie de crisis de identidad, en tanto las clases dominantes del capitalismo local no se hayan homogeneizado totalmente respecto de la dirección que debería seguir el desarrollo económico social. Esto significa que la economía política y la política económica del capitalismo criollo se hayan desenvuelto en una espiral de contradicciones cuya expresión es el permanente zigzagueo.”

-¿Se resolvió esa “crisis de identidad” de la clase dominante?

“Se terminó la crisis de identidad en la que se batió el capitalismo local hasta la crisis de 1982. En adelante, los antiguos complejos políticos que frenaban la acumulación del capital, fueron diluidos y clausurados por el desembarco masivo y duradero del capital mundial. Lo anterior puede verificarse en la imponente homogeneidad ideológica de la clase dominante, así como en los niveles dantescos que ha alcanzado la acumulación de capitales en la economía chilena. En este mismo sentido, el exterminio y ahogo de las PYMES viene a ser el síntoma de esta feroz acumulación de capital.   El resto de las facciones del capital han quedado reducidas a la impotencia, limitándose a escoger una línea de sobrevivencia y acoplamiento, en la medida de lo posible, al diseño impuesto por el capital mundial. En consecuencia, el problema histórico del desarrollo capitalista chileno puede asumir la característica propia de una crisis en tanto exista una especie de bifurcación
en la direccionalidad del sistema. Esta idea podemos plantearla a modo de hipótesis en los siguientes términos: al parecer la acumulación capitalista chilena ha estado marcada por una especie de crisis de direccionalidad entre, por una parte, una alternativa de desarrollo autonomizador y “productivista” y, por otra parte, una alternativa liberal “financiero-comercial”, lo que podría reflejarse en las largas pugnas por imprimirle a las políticas económicas tal o cuál direccionalidad. De hecho esto podría explicar los constantes zigzagueos de las políticas económicas.”

-¿De qué manera se alcanzó “el mando único”?

“Si se observa el capitalismo desde el punto de vista del proceso específico de acumulación capitalista podría afirmar que, desde sus inicios (segunda mitad del siglo XIX), el capitalismo chileno no creó una demanda interna por medios de producción, sino que más bien, apareció sometido al comercio de importación de dichos bienes, monopolizado por las casas comerciales de importación-exportación. La importación de bienes de capital  generaría  una  fuerte  dependencia  por  la disponibilidad de divisas extranjeras. El capital financiero, poseedor de dichas divisas, determinaría así el monto de la inversión general en la industria. De este modo se generaría una estructura productiva donde la industrialización dependía de la dinámica y fuerza del sector exportador de productos agrícolas y mineros (salitre).

Durante el período industrializador del siglo XX previo al golpe de Estado de 1973, la estrechez del mercado interno y la falta de acumulación de capitales proveniente del tipo de estructura económica nacional, estaba indisolublemente ligado al carácter de las relaciones de producción en el campo. El inquilinaje y el latifundio eran un obstáculo para el proceso económico en la medida que no permitiera aumentar la demanda para el mercado interno, clave para explicar la falta de capitalización y productividad agrícola y la inflación. El origen histórico de esta situación esta registrada en la historia de Chile desde el momento en que los primeros gobiernos “desarrollistas” se comprometen a modernizar la estructura económica en la ciudad dejando intactas las bases materiales del poder de la oligarquía terrateniente. Tanto la DC como la Izquierda, comprendieron que la crisis del país no podía ser sorteada sino mediante una intensa batería de cambios estructur
ales, entre los que destacaban la reforma agraria, la modificación en la relación con el capital extranjero, particularmente en la Gran Minería del Cobre, el papel más protagónico del Estado en la resolución de la crisis social y la ampliación del mercado interno y de la acumulación interna de capitales para dar un nuevo impulso a la industrialización. El problema era entender en qué sentido se orientarían dichas reformas: hacia el socialismo, o bien, hacia un modelo de capitalismo a la europea.  Todavía no figuraba, ni era consensuada, la salida que se impondría más tarde: un capitalismo ultra liberal al estilo anglosajón. Junto a los crecientes problemas derivados del estancamiento económico nacional, durante la década del sesenta el problema de la dependencia económico, política y financiera se hizo más patente, toda vez que se entendía que tanto el origen de los problemas del sistema capitalista como las dificultades de modernización del mismo eran
originadas por el imperialismo y la dominación que el capital financiero internacional ejercían sobre el país. En este marco no quedaba más que implementar profundas reformas estructurales.”

-¿Y  el período de la Unidad Popular?

“Hacia fines de los años sesenta el mundo ve con asombro el experimento político chileno. Asume la presidencia don Salvador Allende, quién está convencido de poder manejar la crisis capitalista chilena, además de crear las bases para una transición pacífica y electoral al socialismo. Pero en Chile, esta crisis tenía sus propias particularidades y determinó el desenlace fatal del gobierno del Presidente Allende.

En general había consenso en torno a algunos diagnósticos de la crisis capitalista chilena. En primer lugar, la estructura de tenencia de la tierra de carácter latifundista impedía expandir el mercado interno. Dicho de otro modo, el terrateniente se esmeraba por concentrar la propiedad de la tierra con el fin de que, en el contexto de aumento de la demanda por productos agrícolas por parte de la creciente población urbana, el precio de los productos agrícolas subiera, beneficiando así a los terratenientes, quienes sin necesidad de invertir en expandir la capacidad productiva de su fundo veía como aumentaban fácilmente sus ingresos. Además los terratenientes se enriquecían en la medida que la demanda por suelos aumentaba, alzando el precio o renta de la tierra. Este tipo de comportamiento obligaba a los gobierno a importar productos agrícolas desde Argentina con el fin de bajar los precios. Ciertamente que este gasto innecesario de divisas debilitaba el presupuest
o aumentando su déficit. Pero en el campo había otra característica que frenaba a la economía. El tipo de trabajador preferido por los terratenientes eran los peones e inquilinos. En cuanto a los primeros, eran trabajadores esporádicos contratados en tiempos de cosechas y recibían un salario en especies (porotos y pan). En cambio a los inquilinos se les pagaba con “regalías”, vale decir, el patrón les pasaba una casa, animales y tierra a cambio de su trabajo. Este tipo de relaciones sociales no permitía a los campesinos demandar productos elaborados por la industria de la ciudad. Esta situación explica la estrechez del mercado interno que impedía a las fábricas expandirse. Otro factor que se agrega  a este cuadro es el acelerado crecimiento demográfico, que se expresa en la migración de población desde el campo hacia la ciudad con el fin de buscar mejores expectativas de vida.  Pero el estancamiento económico no generaba trabajo por lo que esta enorme pob
lación flotante se asentó en los márgenes de la ciudad y de los ríos. Nacían las “poblaciones callampas” y las tomas de terrenos que dieron origen a muchas poblaciones y comunas actuales. La marginalidad urbana agudizó los problemas sociales de la ciudad  por la falta de casas, trabajo, agua, luz, salud, educación y medios de transporte. El siguiente factor que desequilibraba a la economía era la posición y relación del país con el comercio capitalista mundial. Por un lado, se registraba un deterioro permanente de los términos de intercambio, máxime cuando Chile dependía de la exportación de materias primas, uno de cuyos principales productos era el cobre. La caída del precio de este producto frente al ascenso de los precios de las manufacturas importadas agudizaba la falta de recursos por parte del Estado para poder sostener el gasto fiscal. Por otro lado, la dependencia de Chile respecto a los flujos de préstamos y capital internacional, reforzaba la a
usencia de desarrollo tecnológico y productivo autónomo. Esta dependencia económica  a su vez era política, porque la clase dominante chilena comprometida con el imperialismo reproducía las condiciones impuestas desde los centros de dirección del capitalismo mundial. Tanto la estructura de tenencia de la tierra como la dependencia económica y política detonaba un tercer problema: el déficit fiscal. Desde 1939 que el Presidente Pedro Aguirre Cerda creó la CORFO (Corporación de Fomento Fabril), el Estado había intervenido resueltamente en la economía, fijando precios, financiando la inversión, asegurando derechos sociales a los trabajadores, cobrando aranceles, etc. Pero el aumento del gasto generó un cada vez más grave déficit fiscal. Este déficit se agudizó con el ascenso de la lucha de clases. En la medida en que el Estado no era capaz de satisfacer las demandas de los distintos grupos y clases sociales se comenzó a endurecer la espiral inflacionaria. La
inflación en Chile se agudizó en la década del 50 y tenía como principal origen el estancamiento económico, el déficit fiscal y la estructura de tenencia de la tierra. Además, tanto el comportamiento de la industria destinada al mercado interno, como el gasto fiscal estaban determinados por la existencia de divisas y estas, a su vez, estaban determinadas por el ritmo y características del comercio exportador, de la capacidad para acceder a créditos internacionales y de la recaudación de tributos por medio de impuestos y aranceles.”

-¿Qué se podía hacer ante la crisis capitalista?

“Por un lado, la reforma agraria fue diseñada para convertir en pequeños empresarios agrícolas a los trabajadores del campo. La competencia entre ellos haría aumentar la productividad y la oferta, los precios caerían, la inflación se controlaría y disminuiría el déficit fiscal. Además esta reforma convertiría en asalariados a los peones e inquilinos, estos consumirían en el mercado y la industria mercado internista reactivaría su crecimiento.  Por otro lado, la chilenización del cobre y posterior nacionalización aumentaría los recursos del Estado para financiar el gasto fiscal, lo que a su vez posibilitaría que este siguiera financiando la inversión y las demandas sociales de los trabajadores. Sin embargo, a la luz de las tendencias de la economía mundial quedaban algunas preguntas: ¿en que momento el Estado se abriría al libre mercado mundial cuyas fuerzas pugnaban para derribar los controles estatales a la producción, comercio y finanzas?, ¿en qué
momento el Estado se desentendería de sus mínimas garantías sociales a los trabajadores?, ¿en qué momento el Estado abandonaría al empresariado nacionalista y corporativista dependiente de la subvención pública para el desarrollo de la industria nacional sustitutiva de importaciones?. Sólo unos muy pocos miembros de la alta e internacionalizada burguesía financiero comercial se dieron cuenta de este cuadro. La gran mayoría de los burgueses o empresarios optaron por seguir adelante con el desarrollo industrial orientado al mercado interno con apoyo estatal.  A su vez, las fuerzas políticas conservadoras optaron por defender el latifundio bajo el esquema de defensa de la propiedad privada. Por su parte en el centro político defendieron las reformas al capitalismo sustitutivo de importaciones en el marco de la integración latinoamericana cuya agregación de mercados expandiría la demanda e incentivaría el crecimiento industrial y productivo. Por último la UP se
la jugó por distribuir la riqueza a los sectores populares, de trabajadores y marginales mediante la constitución de un área de propiedad social construida en base a la expropiación de las grandes empresas, la nacionalización de las riquezas básicas y la estatización de la banca. Sin embargo, no quiso alterar el modelo de reproducción capitalista centrado en la industria sustitutiva de importaciones basada en el mercado interno con la intervención y protección estatal.

Con la UP la respuesta pareció abrir un camino hacia un socialismo sui generis. La nacionalización del cobre, la reforma agraria y el área de propiedad social, buscaron hacer algo de justicia social, pero también avanzaron en la creación de una base de capitalización suficiente para acometer una profunda modernización económica del país. Sin embargo, el golpe de Estado terminó con la primera de las tareas. En adelante los neoliberales aprovecharon las reformas estructurales ya practicadas durante los gobiernos de la DC y la UP para potenciar la base material de un capitalismo sin ningún tipo de ataduras políticas ni complejos sociales o morales.”

-¿Qué aspectos concluyes del curso de estos hechos?

“Al parecer, el hecho de acentuar el carácter de clase de un proyecto de desarrollo influye notablemente en la orientación y ritmos de las políticas económico sociales, mientras que su formulación en términos “populistas” (es decir opacando o encubriendo el carácter de clase de las políticas), genera mayor incertidumbre y demoras innecesarias que terminan por abortar el desenvolvimiento de dicho proyecto. La diferencia entre una concepción y otra estriba en el grado de acentuación o encubrimiento del carácter de clase de las políticas de desarrollo. Declarar abiertamente el carácter de clases del proyecto en un contexto de crisis económica implica necesariamente alterar las bases de la institucionalidad  “democrática”. Es decir  necesariamente se debería optar por un régimen político dictatorial, sea de corte reaccionario o revolucionario, esto último independiente de los eufemismos con los cuales se presente la dictadura. En este sentido, la prá
ctica histórica de los neoliberales parece confirmar que en tiempos de crisis, a mayor carácter de clase de las políticas económicas, menor libertad política para las clases sociales antagónicas. Este es un problema de carácter histórico, sobre todo si se considera que durante la UP (que fue el período histórico en que se vivieron los mayores grados de libertad), pese a la crisis económica, una parte del Gobierno prefirió insistir en su enfoque “nacional-democrático” y “popular” (no de clases) de los problemas económicos. La consecuencia ya la sabemos: las clases explotadoras aprovecharon el tiempo y el espacio para preparar una reacción de ferocidad inusitada. La vía chilena al socialismo de la UP se enmarcó en un enfoque teórico singular: por una parte siguió fiel a las políticas populistas distributivas del frente popular, y por otro lado, siguió fiel a la idea de dar un fuerte impulso al desarrollo del capitalismo bajo una sólida dirección
estatal, como preludio a la transición al socialismo. Por último, realizó grandes reformas estructurales, que ciertamente acercaban al país al socialismo y lo hacía entrar en contradicción con el tipo de instituciones económicas propiciadas por el capitalismo subdesarrollado y en crisis. Pese a todo, la UP prefirió conservar su antigua visión “pluriclasista” y “pluripartidista” de su programa. En consecuencia, el enfoque “populista” de los problemas económicos también es parte de los pensadores marxistas desde el momento en que pretenden hacerse cargo de un Estado que asume como rol central la sustitución parcial de la burguesía industrial en las tareas de acumulación y reproducción del capital bajo el concepto de querer implementar un proyecto de desarrollo nacional que se mostrara como representante de los intereses del conjunto de las clases sociales (que en el caso de los marxista y de la UP excluía a la oligarquía y a los grandes monopolios)
y no solamente de los intereses del proletariado o el campesinado. Este enfoque nos podría llevar a plantear que en cierta manera la crisis de la UP se originó en la dualidad ideológica subyacente entre la representación de los intereses nacionales de casi todas las clases sociales o sólo la representación de los intereses de las clases explotadas (campesinado y proletariado). El romper con el molde estatal que representaba no sólo “a casi todas las clases” sino que a “todas”, incluyendo a la oligarquía y a los grandes monopolios, generó una crisis en el propio Estado, que difícilmente el gobierno de la UP podría haber solucionado. Esto último pesará gravemente durante la UP como factor explicativo de su autolimitación en el accionar y falta de una estrategia de clases frente a un enemigo tan hipócrita, cruel e implacable como lo era la alianza entre imperialismo-oligarquía-fascismo.”

-¿Cuáles fueron las condiciones de la imposición del neoliberalismo capitalista?

“La llegada del neoliberalismo, como proyecto hegemónico de la oligarquía ligada al mercado mundial, requirió en primer lugar deshacerse de todas las cadenas ideológicas, institucionales y morales que le ataban al Estado desarrollista e industrialista. Y lo hizo de manera feroz, violenta, instaurando el terror revolucionario propio de una dictadura burguesa, con un proyecto ideológico homogéneo capaz de hegemonizar a la sociedad. Sus ejes discursivos basados en el anti-intervencionismo estatal, la crítica a la política democrática y el anticomunismo, cimentaron la plataforma política básica para implementar el proyecto neoliberal: la disciplina social conseguida con un gobierno autoritario y represivo. Pero además, el proyecto neoliberal se presentó como el camino auténtico del desarrollo capitalista, pretensión que envolvía la inevitabilidad del sistema capitalista. Se instaló así una idolatría al mercado y una fobia a todo cuanto de economía estatal ol
iera. Era la primera vez que se proponía que un capitalismo liberal, con funcionamiento del mercado y plena prioridad de la iniciativa privada, era capaz de alcanzar el desarrollo y el crecimiento. Pero todo esto estaba determinado por un contexto internacional bastante favorable a las ideas liberalizadoras. De hecho, el agotamiento de las políticas sustituidoras en los países del Cono Sur de América (y su correspondiente pérdida de legitimidad en Chile), el cambio de rumbo del capitalismo mundial (con el consiguiente retroceso de los Estados Benefactores y las políticas keynesianas), y las corrientes epistemológicas neopositivistas que ponían el énfasis en el automatismo de las decisiones más que la ordenación racional de las cosas, cimentaron la opción neoliberal chilena; opción que se autoproclamó como “revolucionaria” en medios de importantes éxitos estadísticos y financieros (1976-1981).”

-Hubo un choque con la vieja derecha…

“Lo que puede llamarse como la derecha de aquel entonces estaba más aferrada al proyecto nacional corporativista de corte gremialista, estatista y de compromiso social que al proyecto neoliberal. De hecho, el proyecto neoliberal como tal, recién vino a irrumpir transcurridos ya dos años desde el golpe de Estado. Por otro lado, este nunca fue expresión de la derecha, sino expresión de un sector de la burguesía exitosa en su acumulación de hegemonía, a saber el capital financiero internacional ligado a la explotación de materias primas, donde no sólo estuvieron  ausente los referentes políticos de derecha, sino que además sus representantes esencialmente pertenecían a una camada nueva, expresión de la convergencia de técnicos de alto nivel provenientes del mundo académico con filiación de distinta índole, entre los que cabe destacar como fuente, a los sectores liberales minoritarios descontentos existentes tanto en la democracia cristiana, como en la llamada
derecha. En este sentido, creo que el problema no residía en la emergencia de posturas radicales o gradualistas, sino más bien, en la ausencia por parte de la clase social explotada de la claridad ideológica suficiente para levantar un proyecto político hegemónico y con vocación de poder que a su vez recogiera la evidencia histórica de que finalmente el proceso se saldaría violentamente.

LA VIOLENCIA COMO MOTOR ECONÓMICO

-¿Qué papel ha jugado la violencia de clase en esta historia?

“Las últimas décadas en Chile han significado la aceleración e intensificación de la máquina productora de violencia. Pero a la vez, un análisis a la economía obliga a encontrar signos de intensificación y aceleración de la acumulación de capital. Estas dos tendencias nos ilustran una verdad sencilla, pero deliberadamente ignorada: existe una relación directa entre mayor violencia y mayor acumulación de capital.   Por cierto que no se trata de violencia ejercida por la clase dominada o explotada, sino de la violencia que ejercen las distintas facciones y grupos de la clase dominante a través de un complejo y sofisticado sistema de dominación. Sus instrumentos ya nos son conocidos: marcos legales antisociales y clasistas, ejércitos, policías, medios de incomunicación masiva (cadenas empresariales de televisión, cadenas empresariales de radio, periódicos de grandes consorcios), publicidad, sistemas educacionales segregadores, organismos de seguridad públic
os, ideología, aparatos armados de carácter público y privado, técnicas de control mental de masas, droga y más droga diseminada entre las poblaciones, tráfico de armas, entre otras joyas.”

-¿Cuáles son  las modificaciones económicas centrales?

“Los cambios económicos han logrado que el país se integre plenamente a los mercados globalizados. Esto supone un gran desarrollo de las telecomunicaciones necesarias para una mayor movilidad de factores productivos y mercancías las que, por estar determinadas por las fluctuaciones de la oferta y la demanda, exigen ser transportadas rápidamente de un lugar a otro acorde con la nueva lógica empresarial centrada en la obtención de la máxima ganancia a corto plazo.”

-¿Y para los trabajadores?

“Los  cambios económicos tienen un directo impacto en la mano de obra: se pasa del “fordismo” (es decir, gran cantidad de trabajadores agrupados en fábricas durante jornadas de trabajo fijas y contratos bien definidos en una larga cadena de montaje) al “neotaylorismo” (es decir, empleados subcontratados, desperdigados en pequeñas empresas subcontratadas que ofrecen sus servicios a otras mayores, con trabajadores sin contrato, recibiendo honorarios según lo que vendan o produzcan). Este cambio exige la flexibilización laboral, dejando al trabajador en una situación de soledad e indefensión frente al capital. Lo anterior va a significar la pérdida de derechos sociales en un contexto de trabajos flexibles o part-time. Así, en esta lógica de flexibilización laboral, se obligará al asalariado a auto explotarse, aumentando por esta vía la súper explotación.

-¿Y las organizaciones sociales históricas?

“Desde el punto de vista social, esta nueva manera de organizar la mano de obra implicará la crisis de las antiguas grandes organizaciones sociales. Estas carecen de una acción continua y permanente en el tiempo. Existen como un gran cascarón vacío, que ocasionalmente se llenan cuando la efervescencia y movilización de masas intensifica sus ritmos. Sin embargo, pronto vuelven a quedar vacías, una vez que la movilización social ha entrado en una fase de reflujo. Este es el caso de la CUT, por ejemplo. A su vez, la acción de masas tiende a un tipo de discontinuidad permanente. Tras ascender y provocar un fuerte impacto en las grandes estructuras, rápidamente pasa a un estado de retroceso, desarticulándose las organizaciones que surgen en el momento de alza. Es el caso, por ejemplo, de la llamada “revolución pingüina” de 2006. Un examen más detallado a estos hechos sociales, permite identificar una gran proliferación de colectivos cuyo rol es promover la acci
ón social. Sin embargo su estabilidad y continuidad en el tiempo es limitada y efímera. No obstante lo anterior, la movilización social adquiere altos grados de radicalidad. Esta se da fundamentalmente en el mundo del trabajo subcontratado ligado a la producción o elaboración de materias primas, y también, en los trabajadores ligados a la prestación de servicios públicos. También se observa radicalidad en la acción social proveniente de sectores que se resisten a la expansión de las fronteras del capitalismo, tal es el caso por ejemplo de los usuarios del transporte o el de los pueblos originarios. De todos modos, la carencia de una organización política hegemónica, con un mínimo de homogeneidad ideológica, así como la ausencia de un proyecto político creíble, explican el tipo de comportamiento de las organizaciones sociales. Empero, esta crisis es distinta al apogeo que tienen las grandes estructuras del capital, cuya articulación es la única forma de i
ntegración de los explotados a la sociedad. Dicho de otro modo, las grandes estructuras comerciales, financieras, y mercantiles en general, vinieron a ocupar el espacio de las otrora poderosas organizaciones sociales de masas. Por lo tanto la dialéctica del proceso permite debilitar las grandes estructuras de la clase explotada y fortalecer las grandes estructuras del capital, que incluso llegan a niveles de cierta obesidad. Para tal efecto en su lugar se instala, como ideología triunfal, una lógica de cálculo costo-beneficio y de sobrevivencia individual, la que descansa a su vez sobre mayores tasas de explotación. Por lo tanto, el individuo percibe que su vínculo con la sociedad deja de ser la política y pasa a ser el consumo facilitado por la tarjeta de crédito. Y esto es así porque el gran desarrollo tecnológico del capitalismo implica una cantidad infinita de productos lanzados al mercado, las que deben ser consumidos muy rápidamente. Aquí la publicidad cum
ple un rol muy importante pues a través de ella se genera una insaciable sed: el consumismo. Es la cultura del despilfarro que destruye la concepción del trabajo como medio para satisfacer necesidades. En esta perspectiva, toda organización social que no pretenda mayores niveles de productividad y consumo de la mano de obra estará condenada a vivir en un estado de permanente anemia social. Es lo que ocurre por ejemplo con la familia y otras antiguas organizaciones sociales.”

-¿Y políticamente?
“Desde el punto de vista político, el fortalecimiento de las estructuras del capital, la crisis de las grandes organizaciones sociales, la agudización de las contradicciones capital-trabajo, la crisis de identidades sociales no capitalistas y la constitución del mercado como único espacio que valoriza al individuo a costa de su atomización, desvinculación social, desintegración orgánica y dispersión, hacen que sea la dimensión mercantil la que guíe a la sociedad en un sentido de reproducción y encubrimiento de las condiciones de explotación. Esto último a través de la fabricación de entelequias (ficciones, ilusiones, fantasías) que reemplazan las posibles construcciones ideológicas no capitalistas propias de la clase social explotada. Lo anterior permite que el poder político se cristalice en manos de los aparatos que garantizan la reproducción del capital. A partir de aquí, el vacío ideológico generado por la crisis de los antiguos proyectos polític
os clasistas de liberación, comienza a ser llenado por una nueva carga ideológica, más cercana a la sumisión y resignación.  El resultado es un individualismo antisocial, con grandes cargas de frustración, pero a la vez con grandes dosis de mansedumbre. Esta falta de  ideología, proyecto e identidad de clase es reemplazada por la necesidad de aferrarse a muletas que permitan escapar momentáneamente o hacer más llevaderas las condiciones materiales de existencia, súper explotación y precarización. Es en este contexto en que a la enajenación laboral le seguirá la alienación social, para lo cual la sociedad capitalista ha creado ingentes recursos: adicciones a la televisión, la cerveza, el fútbol, la moda, la apariencia física, la realidad virtual en el ciberespacio, las drogas, los alucinógenos, el alcohol. Sin embargo para el capital estos medios de alienación, si bien es cierto contribuyen a crear mayores condiciones de explotación y dominación, tambié
n generan “dolores de cabeza”: delincuencia, conatos de violencia inorgánica en eventos masivos, desidia, indisciplina, enfermedades mentales crónicas, baja calidad operaria en el trabajo, analfabetismo funcional, y en general todos aquellos fenómenos fomentados por el sistema pero que a la vez son condenados y lamentados largamente en los medios de desinformación e incomunicación masiva.
-Tú eres profesor…

“La escuela es un lugar donde la violencia que engendra el sistema de dominación se vive cuerpo a cuerpo. Sabido es que la educación es distinta para las elites que para los pobres. Por ejemplo, mientras a las elites se les enseña a mandar, a los pobres se les enseña a obedecer. Todo esto es materializado con los distintos índices que el propio sistema tiene para medir la calidad de la educación (y que ha mostrado la tendencia ha agudizar la distancia entre ambos tipos de educación). Como sea, el tipo de enseñanza de los asalariados y sectores populares genera seres sedientos de dominación: sea el alumno que se conforma con lo que existe, o el alumno que no ve en la escuela más que una pérdida de tiempo, pero que a su vez, sirve para ensayar las técnicas que el propio sistema le ha enseñado: egoísmo, deslealtad, competencia salvaje, obediencia, etc. También valga para el profesor, que no ve en la escuela más que la forma de ganarse el pan y si es posible arr
eglar su vida de acuerdo a los estándares que el propio mercado impone, no importando ni la suerte ni el destino del alumno.”

-Pero está también la violencia en su forma más irreductible y concentrada en el Estado…

“El capital, consecuente con su mayor estructuración, produce un tipo de violencia orgánica, centralizada y fuertemente direccionada por componentes institucionales e ideológicos. Es este el tipo de violencia que entra a operar cuando el capital dominante se ve amenazado o desafiado por plataformas de clase opuestos.  Además de anular la capacidad de lucha de los enemigos de clase, la violencia orgánica del capital es usada para exterminar o eliminar físicamente dicha amenaza.

Mediante la función represora, las Fuerzas Armadas han mostrado su verdadero carácter de clase, oculto tras los bonitos desfiles de fiestas patrias. En cada uno de los incontables golpes de Estado de Chile y América Latina se contó con el protagonismo indiscutido de los militares y las Fuerzas Armadas en conjunto.  Los militares en América Latina han sido formados como instrumentos de clase de las oligarquías para protección estatal de sus intereses. Pero además de esta función los militares han servido como agentes para modernizar y transformar a la sociedad desde arriba, es decir desde el Estado. Este proceso ha sido llamado modernización capitalista autoritaria, excluyente y funcional a la cadena del capital. El carácter de clase de las fuerzas armadas queda de manifiesto en el origen de sus oficialidades: terratenientes, grandes comerciantes, connotados hijos de familias con profesiones liberales, empresarios de minas, industrias y banqueros, hijos de la alta y
mediana burocracia estatal. El desarrollo del capitalismo en Chile y los procesos de modernización que acarreo se hicieron sin modificar las estructuras sociales, ni de propiedad. La modernidad se asentó sobre la base tradicional que heredó el pasado colonial: sin reforma agraria, sin mayor desarrollo del mercado interno, sin desarrollo de industrias de mayor complejidad tecnológica, con estructuras y relaciones sociales precapitalistas insertadas en un circuito comercial mundial plenamente capitalista. Fue esta la manera en que las relaciones de dependencia funcionalizaron las estructuras nacionales con los intereses del capital metropolitano. En ellas se cristalizan las relaciones de poder de las facciones de clase del bloque dominante.

Febrero 25 de 2011

Publicado en: Invitados Etiquetado como: La comprensión de la historia de Chile a partir de la lucha de clases

Las armas del juicio

27/02/2011 by maestro Deja un comentario

Cuando nuestros seres queridos se apartan de nosotros, por razón de un viaje o sencillamente para ir al sitio de la tarea cotidiana, junto con el beso de despedida, antes que decir “te amo”, decimos “cuídate”. Es la palabra que más escuché antes de viajar, en boca de los que quiero y me quieren.

Los diarios, los noticieros, los libros y hasta las películas nos cuentan sin fatiga que la muerte es cada vez menos natural y más provocada por la misma especie que durante siglos ha creado obras maravillosas para atrasarla, detenerla, evitarla antes de tiempo.

La culpa de nuestros miedos nace de un absurdo: la Humanidad, al mismo tiempo que se deslumbra a sí misma con maravillosos inventos, entre ellos algunos que ya superan a la imaginación misma, crea a una velocidad y con intensidad superior armas mortíferas como aquellas que hicieron decir a Albert Einstein que si bien no se sabe con cuáles se hará la III Guerra Mundial, sí es un hecho que la IV será con palos y piedras. Hoy podemos corregir al genial físico: ni polvo quedará porque el riesgo de muerte es ya para toda especie viva. A ese punto nos hemos llevado con la irracionalidad de gastar más en armas que en alimentos, más en guerras que en expediciones solidarias.

Hasta en las Naciones Unidas, ese conjunto que pudo y no ha sabido ser el templo mundial de la paz que merecían las víctimas y los combatientes contra el nazifascismo tras las II Guerra Mundial, mientras se emiten cientos de advertencias y críticas a la producción de armamentos, prevalece la tiranía de un Consejo de Seguridad donde cinco potencias siguen reuniéndose para decidir qué castigos merece el resto. Y casi siempre esos consisten en nuevas guerras.

No es un secreto tampoco que es de algunas de esas potencias de donde salen por cientos de miles, otros tipos de armas que el mercado pone al alcance de cualquiera, desestabilizando sociedades enteras, donde ya no causa asombro leer que un niño mate a sus padres o a sus compañeros de clase o que una fiesta juvenil termine en una masacre provocada por sicarios del crimen organizado. En América Latina esas armas son la primera causa de muertes civiles.

Como si la imaginación tuviera un límite cuando se trata de construir la paz, lo que Naciones Unidas se inventó para garantizarla es también un ejército. Y los famosos enviados por la Paz son líderes políticos que ejercieron el poder haciendo o apoyando guerras. Hasta el Premio Nobel ha perdido credibilidad y respeto por la cantidad de guerreristas laureados.

Haití, extremo de los extremos del infierno en que se ha convertido el mundo empujado por las armas y las guerras, sufre un terremoto y Estados Unidos va a apoyarla con diez mil hombres armados hasta los dientes, los que van a sumarse a otros tan armados como ellos, a pesar de sus cascos azules y su supuesta misión humanitaria.

Frente a ese horror que confirman los escalofriantes datos de que asciende a un billón de dólares el gasto militar mundial cada año, las mujeres y los hombres con cierto grado de conciencia de la gravedad de los hechos, pensamos ¿qué hacer? ¿qué hago?

Como periodista que hace casi 30 años sigo de cerca los acontecimientos políticos, no puede dejar de espantarme el modo en que nuestra profesión ha sido y es cómplice de ese permanente cerco a la paz.

Desde los tiempos de William Randolph Hearts y su famoso telegrama al dibujante enviado a Cuba por su diario, para que con su obra le ayudara a construir a Estados Unidos los pretextos para la entrada en la guerra de Cuba contra España, que dio nacimiento al imperio norteamericano, los medios de comunicación suelen garantizar la primera baja de todas las guerras: la verdad.

Basta ver a qué naciones demonizan los grandes conglomerados mediáticos para saber por dónde se aproximan las próximas guerras.

Como si una línea editorial universal única los guiara, en todos los idiomas y en todos los soportes, comienzan a emitirse mensajes que caminan en el sentido de la próxima conflagración. Qué importa si en unos años o en unos meses, a veces hasta en unas semanas, nos enteraremos – ayer por los documentos desclasificados de una Universidad norteamericana y hoy por el espectacular Wikileaks de la era internet- que muchas de las noticias que justificaron una invasión eran falsas o fueron convenientemente manipuladas.

Si murió un millón de personas, si se destruyó totalmente un país y se agravaron a nivel planetario todas las crisis: alimentaria, ambiental, energética…la relación de esos desenlaces con las mentiras originales será raramente establecida.

Nos enseñarán nuevas palabras como efectos colaterales, con lo cual las mayorías entontecidas por la avalancha de informaciones de muerte cotidiana no pasarán de lamentarlo, si acaso criticarlo y al final sentir que es demasiado tarde y ya no hay nada que hacer. Cada uno se encerrará en su espacio a seguir viendo las noticias con horror pero al mismo tiempo con una cierta alegría egoísta porque hasta su cueva moderna no han llegado los tiros, allí no ha corrido su sangre…todavía.

Hace 120 años, en un ensayo que se considera medular en su impresionante obra escrita en solo 42 años de vida, José Martí, periodista, escritor y Apóstol de la independencia de Cuba, advertía:

Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el Cielo, que van por el aire dormidos engullendo mundos. Lo que quede de aldea en América ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra.*

En esa frase se inspiró Fidel Castro para nombrar la batalla de las ideas de la que se declaró soldado cuando, separado de la actividad pública como jefe de Estado por razones de salud, comenzó a escribir alertas para el mundo desde lo que llama sus “Reflexiones”.

Quiero recordar que se trata del mismo líder político que demostró que con muy pocos recursos materiales, se podían salvar miles, millones de seres humanos, si en lugar de soldados, los países bajo crisis humanitarias recibían médicos. Y mandó los que Cuba había formado durante años en una política educacional sorprendente y única para una nación del Tercer Mundo. Y no solo a Haití, donde permanecen hace más de una década y son amados y defendidos por el pueblo, sino a naciones de cuya existencia casi nadie conocía, en África, Asia, América Latina.

Fidel, quien también creó la Escuela Latinoamericana de Medicina -que forma miles médicos de todas las geografías y sin embargo no tiene un Nobel de la Paz que sí le han dado a los que envían soldados al Tercer Mundo- con la especial habilidad que le otorgan los años vividos al servicio de una causa justa cercada por un imperio, demuestra con sus cada vez más frecuentes Reflexiones que los medios no tienen que ser necesariamente el combustible de los conflictos.

Si se les sigue y se les interpreta con inteligencia y sensibilidad, también pueden ser un termómetro eficaz para detectar por qué caminos se nos vienen encima las crisis y las guerras que generan las crisis.

Infatigable lector, genial político en cuanto los hay, no se somete a las noticias, no se deja adormecer por su fatídico espíritu de hecho ya acontecido, sino que las somete a ellas al análisis previsor, bajo otro principio martiano que afirma que “gobernar es prever” y avisa, sacude conciencias y quizás un día se acepte que con sus alertas ha detenido más de una guerra.

El pasado año, cuando todas las armas apuntaban a Irán y Corea del Norte, Fidel, con una persistencia que sus adversarios han querido ridiculizar sin éxito, destapó las cartas de los guerreristas y pintó los escenarios posibles de desarrollarse esos conflictos en una era en que bastarían las 100 bombas nucleares que poseen apenas dos países como India y Pakistán, para provocar que toda la humanidad pierda de vista al Sol por ocho años y se produzca un espantoso invierno nuclear.

Y no olvidó recordarnos que, aun bajo el manto del secretismo estratégico de las potencias, se conoce ya que suman más de 20 000 las armas de ese tipo disponibles en el mundo.

No veremos en los medios que durante más de 50 años lo han demonizado, un reconocimiento público al mérito de las advertencias del líder histórico de la Isla, pero nadie podrá negar que solo él relacionó noticias aparentemente desconectadas, con los números de la actualidad y los hechos del pasado para concluir que la especie se encamina aceleradamente hacia el suicidio colectivo, guiada por la fiebre de la guerra, cuyo germen es, desde siempre, la ganancia, el dinero, por encima de cualquier otra consideración, incluso la de la vida.

Él sabe y lo ha repetido muchas veces, que la Humanidad estará en la pre historia, mientras practique la guerra como solución a sus crisis y hace solo unos días, aprovechando la celebración de un evento cultural en La Habana, invitó a intelectuales de América Latina, Norteamérica y Europa a movilizar conciencias ante el riesgo cada vez más inminente de que el fin de la especie humana está próximo como consecuencia de la irracionalidad del actual orden internacional.

Piedad Córdoba, gran luchadora por la paz de nuestra región, a quien entrevisté hace poco, me decía que parece un milagro la recuperación que ha experimentado la salud de Fidel Castro. “Dios nos ha dado una nueva oportunidad para que lo escuchemos, porque ya en el mundo no quedan políticos como él, con su capacidad para ver y alertar los peligros”, me dijo la Negra, esa mujer, también demonizada, escarnecida, amenazada ella y su familia, humillada sin razón, por empeñarse en hacer que la paz regrese a su país, enlutado por medio siglo de guerra.

Pero, volviendo a Fidel Castro y a sus Reflexiones sobre los más graves peligros de nuestra época, quisiera afirmar que como periodista lo que me deslumbra y alienta es que alguien de su dimensión intelectual y política, con el alcance que el prestigio que su vida le otorga a sus palabras, le esté dando por fin, a la humilde obra que nuestro oficio genera, un uso noble y salvador.

En las antípodas de aquel zar de la prensa que puso ese maravilloso instrumento de comunicación de masas al servicio de una guerra, abriendo así una historia de complicidades y mentiras que en esta época ha alcanzado cotas de locura; Fidel Castro lee diariamente cientos de notas y comentarios de la prensa de todo el mundo con la misma meticulosa precisión con que un médico revisa a un paciente en terapia intensiva: la ausculta, la relaciona y nos enseña las verdades ocultas en sus líneas, con el solo propósito de ponerla al servicio de la misma causa que lo inspira a enviar médicos donde otros envían soldados: salvar la especie, salvar la vida.

Para hacerlo, le ha bastado con empuñar las armas del juicio, esas que, como decía José Martí, vencen a las otras, aun en las condiciones de colosal producción armamentista, que ha convertido al planeta de nuestros días en un lugar de miedo.

 

* “Nuestra América”, El Partido Liberal, México, 30 de enero de 1891. En: JOSÉ MARTÍ. Obras Completas. Tomo 6. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1975, pp. 15-23.|

Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2011/02/25/las-armas-del-juicio/

 

Publicado en: Invitados Etiquetado como: Las armas del juicio

MERCOSUR o muerte

27/02/2011 by maestro Deja un comentario

“Un pensador que concibe la dialéctica de la historia haciendo de la periferia un centro”. Estos elogios recogen la enorme valía intelectual del elogiado, a quien se considera uno de los visionarios que concibieron el Mercado Común del Sur (MERCOSUR). En su “Homenaje a Carlos Quijano” (2001), AMF explica que América Latina (AL) tuvo tres ebulliciones totalizadoras. La primera entre 1520 y 1560, aproximadamente, en la que debido a la fundación de villas y ciudades, España, sin que olvidemos genocidios y etnocidios, logra que todas las partes de AL entren en relación, luego de estar dispersas durante milenios. Los imperios Inca y Azteca no sabían de la existencia uno del otro.

La segunda ebullición general estalla en 1808 y se prolonga hasta 1830. En ese lapso, Bolívar fracasa en el intento de unificar AL en el Congreso Anfictiónico de Panamá. Así se forman Estados parroquiales (la expresión es de Toynbee), que viven de espaldas entre sí, con la mirada en las metrópolis. La afirmación de cada uno residía en la exclusión del vecino. La tercera ebullición (la ebullición fundante), con la que aparece en la arena internacional la política sudamericana, emerge con el MERCOSUR, el 26-03-91. Se trata, dice Jorge Abelardo Ramos (JAR), del hecho histórico más importante de la época, ya que desde las guerras de la independencia no había pasado nada más trascendente. 

El geopolítico Mario Travassos sostuvo que a Brasil sólo debía importarle América del Sur, ya que, añadió, más arriba es área norteamericana. Sin embargo, un MERCOSUR fuerte reintegrará a México, Centro América y al Caribe a la Patria Grande. AMF advierte que Brasil sólo no puede generar la unidad de Sudamérica por sus diferencias culturales. Argentina carece de la fuerza para hacerlo. Perón decía que la integración Brasilia-Buenos Aires viabilizará esa unidad. Methol puntualiza que las relaciones de Brasil con sus débiles vecinos lo impulsan a desarrollar conductas imperiales. La alianza de Brasil con Bolivia, Uruguay o Paraguay se asemeja a una anexión. Es el abrazo del oso, añadiríamos nosotros. Los bolivianos sufrimos en carne propia esta realidad. El propio Perón buscó un entendimiento aduanero con Chile, a fin de negociar la integración económica con Brasil en mejores condiciones.

El debate clave reside en saber si el MERCOSUR podrá avanzar mientras los ingleses acentúan su presencia en el Atlántico Sur y Argentina permite que transnacionales euro-norteamericanas controlen sus recursos estratégicos, como minería, petróleo, Banca, bosques y tierras patagónicas, y otorgue al Reino Unido la condición de socio privilegiado. Carlos Menem firmó el MERCOSUR, pero sumió en el olvido a los héroes de Malvinas. AMF señalaba, con pleno realismo, que el camino opuesto al MERCOSUR reside en convertir a la América Morena, en mayor o menor grado, en colonias similares a Puerto Rico, aunque más pobres y desamparadas. El MERCOSUR es la culminación de esfuerzos antecedidos por CEPAL, ALALC, URUPABOL, Tratado de la Cuenca del Plata, Parlamento Latinoamericano y Pacto Andino.

De las entrañas del MERCOSUR surge la Unión Sudamericana (UNASUR), el 2008, la que tiene aún mayores proyecciones debido a que puede abarcar desde lo militar hasta lo cultural. En manos de las actuales generaciones de latinoamericanos está el elegir entre MERCOR o muerte. La primera opción implica a mediano plazo la conformación de la Nación Continente de América Latina. La segunda, resignarse a que Sudamérica se convierte en nuevos Puerto Rico.

 

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Don Juan

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