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Invitados

“La doctrina del shock”, de M. Winterbottom. La cara más siniestra del libre mercado

07/06/2011 by maestro Deja un comentario

Desde que Naomi Klein escribiera en el 2.002 “No Logo”, un intento por descubrir las prácticas de las multinacionales y su influencia en la sociedad, se ha convertido en una de las voces más respetadas y cualificadas en cuanto a denunciar el verdadero rostro del sistema capitalista. Es precisamente su último libro, “La Doctrina del Shock: el auge del capitalismo”, el que Michael Winterbotom, junto a Mat Whitecross, ha elegido para adaptarlo al cine.

El cineasta británico ha abarcado un sin fin de temáticas y modalidades a lo largo de una carrera que peca de irregular. Lo que es indudable es que en cada proyecto elegido siempre ha tenido muy claro a donde quería llegar y a materializarlo sin complejos. Esta nueva película es buena muestra en este aspecto.

“La doctrina del shock”, nombre del documental, va directa al meollo del libro y por medio de imágenes escenifica su tesis sin ambages ni medias tintas: la economía de libre mercado para imponerse en muchos momentos, sobre todo en los que encuentra oposición, no duda en crear una gran crisis y/o conflicto que genere caos como excusa para poder instaurarse. Para hacer llegar al espectador dicha hipótesis, el cineasta utilizará una voz en off narradora (el actor Kieran O’Brien), imágenes de archivo (históricas, declaraciones, conferencias…) y el uso de la música para incrementar el sentimiento que en ese momento se trate de transmitir.

En un primer momento se nos explica los estudios y pruebas que se hicieron, en reuniones con las agencias de inteligencia de los diferentes países, sobre los efectos de la privación sensorial (restringir los diferentes sentidos del individuo hasta dejarlo en una situación fácilmente controlable) en las personas. Estos métodos, adoptados por la CIA , son la metáfora de la forma en que el capitalismo más salvaje se instaura en una sociedad concreta. Milton Friedman, economista y pope del libre mercado, es la figura que articula toda la película debido la aparición de su sombra y la de sus “Chicago boys” (integrantes de su escuela económica de Chicago) en casi todos las prácticas de este tipo.

El film es menos exhaustivo tanto en explicaciones como en casos concretos que el libro, aun así, se detiene en algunos procesos políticos muy clarificadores. Se nos explica que aunque habitualmente se suelen considerar los casos de Estados Unidos o Gran Bretaña como los iniciadores del capitalismo más radical, sus primeras manifestaciones, mucho más oscuras y por lo tanto más dadas a ser olvidadas, son las dictaduras en Latinoamérica, concretamente las de Argentina y Chile, la primera una versión mejorada de la segunda. Todo se iniciará con la intrusión en las universidades del país (Chile) del pensamiento Friedman, becando a multitud de economistas para conocer sus tesis y de vuelta a su país de origen poner en acción las enseñanzas. A partir de ahí, la llegada de las dictaduras, de los centros de tortura y el miedo generalizado, es el ambiente ideal para construir un sistema privatizador y donde la esfera pública desaparece casi por completo, a cambio del incremento del paro, bajada de salarios y desigualdades flagrantes.

Tras utilizar Latinoamérica como centro de experimentación el sistema se debe ajustar a lugares con democracias formales. Así en los casos de Reagan o Thatcher hay que limar el mecanismo y serán otros los pretextos que se utilicen para crear el caos en las sociedades. El caso de la “dama de hierro”, en el que las huelgas le acechaban y la opinión pública se le echaba encima, recurrió al factor patriótico por medio de una guerra, tan desproporcionada como la de las Islas Malvinas, pero una guerra nacional al fin y al cabo. Sumado a la derrota de los sindicatos ya se puede poner en práctica una privatización masiva.

La caída del muro de Berlín y con él el bloque comunista crea un nuevo escenario del que el sistema neoliberal debe sacar provecho. Tal y como ilustra Klein en las imágenes de una de sus conferencias, la idea de que el capitalismo traerá la libertad y la justicia es un cuento de hadas. Focalizado en el caso de Boris Yeltsin, pero válido para los países del este, se muestra como la entrada de las tesis de Friedman sólo consiguen quedarse tras varias crisis, revueltas y la desintegración de la Unión Soviética. De ese absoluto caos reinante los beneficiarios son la nueva oligarquía recién nacida.

La última parte del documental hará mención a las invasiones de Afganistán e Irak. Aquí, es más claro si cabe el método en que se lleva a la práctica la instauración de un régimen capitalista, la guerra y el estado de terror que se crea, incluido torturas y detenciones ilegales, son métodos inefables para destruir todo lo anterior y construir un nuevo imperio, con la presencia, cómo no, de las multinacionales. A eso hay que añadirle además el nuevo mercado de la “seguridad”, hasta ahora casi inexistente, como consecuencia de los atentados del 11-S.

En definitiva las tesis de Klein, tanto en libro como las expresadas en la película, lo que persiguen es avisar de los métodos que los estados utilizan para instaurar el libre mercado y sus consiguientes privatizaciones y de paso poner en guardia a la sociedad civil, más todavía en tiempos de crisis como los que vivimos. Valga como ejemplo el que utiliza el documental, casi en forma de epílogo, de una de las últimas recomendaciones escritas por Friedman a raíz del devastador huracán en Nueva Orleans. Entendía el economista que esa destrucción que había afectado a la mayoría de las escuelas podía ser el inicio de un nuevo sistema educativo. Evidentemente se refería a uno privado.

 

Fuente: http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article25685

 

Publicado en: Invitados Etiquetado como: Kepa Arbizu, Tercera Información

Unas mil millones de toneladas de alimentos son desperdiciadas cada año

13/05/2011 by maestro Deja un comentario

y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), reveló que aproximadamente mil millones de toneladas de alimentos son desechadas anualmente.

Un tercio de los alimentos producidos para el consumo de las personas son tirados a la basura, sin embargo al desarrollar políticas públicas específicas, los Estados pueden aprovechar ese potencial alimentario para erradicar los problemas de hambre e inseguridad alimentaria.

Los más grandes retos los presenta la industria del empacado a nivel mundial, por lo que los resultados de la investigación serán presentados en el festival “¡Ahorra Comida!” que se llevará a cabo en Alemania el 16 y el 17 de mayo del presente año y al que asistirán empresarios de ese sector.

La comida que desperdician los ocho países más ricos en el mundo, 222 millones de toneladas, podría ayudar a alimentar a la población en precariedad en África Subsahariana, zona que requiere de aproximadamente 230 millones de toneladas de alimentos para enfrentar con éxito sus problemas de hambre.

La cantidad de alimentos que se pierde es similar a la producción mundial de cereales; las frutas, las hortalizas, las raíces y los tubérculos, son los alimentos con la tasa más alta de desaprovechamiento, destaca la publicación.

El informe distingue entre perdidas de alimentos y desperdicio; las pérdidas – pueden darse en la fase de producción, recolección, post-cosecha o procesado, que son más elevadas en los países en desarrollo, debido a la precariedad de las infraestructuras, el bajo nivel tecnológico y la falta de inversiones en los sistemas de producción alimentaria.

El desperdicio de alimentos es un problema mayor en los países industrializados, en la mayoría de los casos provocado tanto por los minoristas como por los consumidores, que arrojan alimentos perfectamente comestibles a la basura.

El detalle durante la venta es otro tema preocupante para la FAO, ya que se desperdician grandes cantidades de alimentos debido a las normas de calidad que dan excesiva importancia a la apariencia; las encuestas indican que los consumidores están dispuestos a comprar productos que no cumplan las exigencias de apariencia siempre que sean inocuos y tengan buen sabor.

Cambios en la actitud de las y los consumidores

Las transnacionales y los grandes supermercados animan a comprar con frecuencia productos que no son necesarios; las promociones del tipo “Pague 2 y lleve 3”, como las que implementa Walmart, induce a la bastedad y al desperdicio en los hogares.

Los consumidores no consiguen planificar de forma adecuada sus compras de alimentos, ello significa que a menudo se deshacen de alimentos antes de la fecha de caducidad, la cual es marcada por las empresas antes de lo previsto.

La educación en las escuelas y la adopción de políticas públicas son posibles puntos de partida para cambiar la actitud de las y los consumidores, quienes deberían aprender que tirar los alimentos innecesariamente es algo inaceptable, enfatiza la publicación.

También habría que concienciarles sobre la disponibilidad limitada de recursos naturales, ya que resulta más eficaz reducir las pérdidas de alimentos que incrementar la producción para alimentar a la creciente población mundial, concluye el informe elaborado por SIK y la FAO.

http://www.argenpress.info/2011/05/unas-mil-millones-de-toneladas-de.html

 

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La solución Sur-Sur

02/05/2011 by maestro Deja un comentario

Este organismo, creado en los años setenta a instancias de América Latina para apoyar a los países en desarrollo, sostiene que “el proceso de ajuste en las principales economías avanzadas será prolongado” y si no cambian las políticas actuales, “existe el peligro de que el crecimiento sea lento, el desempleo alto y los bolsones de pobreza cada vez mayores” en los países ricos, mientras que “en los países más vulnerables del Sur, la crisis económica se agrava por la inseguridad alimentaria y energética y el cambio climático”.

El informe dice que “la economía mundial está seriamente desequilibrada debido a que en los últimos treinta años, la globalización financiera ha distorsionado la evolución de la economía real, provocó una serie de ciclos de auge y caída y alimentó la distribución de la renta más inequitativa que se registra en la era moderna”.

Mientras tanto, el sólido desempeño económico de Brasil, China e India, que fueron menos afectados por la crisis mundial que la mayoría de las economías avanzadas, ha alimentado las especulaciones de que el Sur pueda impulsar el crecimiento mundial e imponer “una nueva agenda global en torno al comercio, la inversión extranjera y la ayuda”.

China, por ejemplo, está saliendo de la crisis como el mayor tenedor de bonos del gobierno de Estados Unidos y controla el veintinueve por ciento de las reservas mundiales.

Kanaga Raja, el editor del boletín South-North Development Monitor (SUNS) dirigido a los diplomáticos con sede en Ginebra, observa que simultáneamente a la publicakción de este informe, los mandatarios de los países BRICS (el grupo compuesto por Brasil, Rusia, India, China y ahora también Sudáfrica) se reunieron en la ciudad china de Sanya y expresaron en un comunicado conjunto que quieren desplazar a la divisa de Estados Unidos de su lugar privilegiado de moneda de reserva mundial. Los cuatro presidentes y la presidenta (de Brasil) temen que sus ahorros se desvaloricen junto con el dólar y por eso “apoyamos la reforma del sistema monetario internacional, con un sistema de moneda de reserva internacional que proporcione estabilidad y la seguridad”.

Esta reforma no es para mañana, ya que implica un nuevo consenso financiero mundial, así que mientras tanto los BRICS acordaron dejar de utilizar el dólar en el comercio entre ellos y comenzar a concederse créditos mutuos en monedas locales, con un mecanismo no muy diferente al conocido como SUCRE en el área andina.

“El comercio Sur-Sur creció entre 1996 y 2009 cincuenta por ciento más rápido que el comercio Norte-Sur, revela la UNCTAD, y ahora representa el veinte por ciento del comercio mundial. La inversión directa Sur-Sur ha crecido un veinte por ciento anual en ese período, aunque desde una base baja, y ahora representa el diez por ciento del total de los flujos de inversión extranjera”.

Este rápido crecimiento en el Sur cambia la distribución de la riqueza mundial, pero el cuadro dista de ser de color rosa. La mayoría de los países más pobres, oficialmente llamados “menos adelantados”, han crecido más lentamente que los BRICS. A pesar de la expansión de Brasil, la participación de América Latina en la economía mundial se ha mantenido sin cambios desde la década de 1970 y dentro de muchos de los países que crecen rápidamente ha habido un deterioro importante en la distribución del ingreso, incluso en China, por lo que la pobreza no se ha reducido tanto como debiera.

“Una agenda de cooperación realista Sur-Sur puede contribuir a reequilibrar la economía mundial a dos niveles”, sostiene la UNCTAD. En primer lugar, puede apoyar acuerdos multilaterales para canalizar a usos productivos recursos que actualmente están atrapados en los circuitos financieros especulativos. En segundo lugar, puede promover relaciones de comercio mundial equitativas, que ayuden a los países en desarrollo a escapar de las trampas de la pobreza”.

Las Naciones Unidas advierten que esta nueva capacidad del Sur como locomotora de la economía mundial no debería “desviar la atención de la responsabilidad de los países avanzados”, ya que “no cabe duda de que la crisis actual se debe a un entorno financiero y de especulación originados en el Norte, con reglas a menudo impuestas a los países reticentes del Sur a través de asesoramiento equivocado y condicionalidad de la ayuda”.

Pero mientras se reclama al Norte que se haga responsable por los daños causados por la crisis, e incluso por el daño colateral de algunas de sus políticas anticrisis, la UNCTAD anota el enorme potencial que tendría “reciclar en el Sur los excedentes del Sur” mediante bancos regionales de desarrollo y otros recursos innovadores.

Para ello se necesitan decisiones políticas osadas. “Es una tarea que requiere más que la determinación individual. El éxito depende de un liderazgo firme e iniciativas colectivas bien focalizadas”.

* Director del Instituto del Tercer Mundo (ITeM).

 

 

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América Latina y el Caribe debe ser una región de integración, democracia y desarrollo sostenible

01/05/2011 by maestro Deja un comentario

En algunos de nuestros países las condiciones a las que se enfrentan los/as trabajadores/as no distan mucho de las que originaron las acciones de los Mártires de Chicago.

Jornadas extenuantes de trabajo, míseros salarios, inseguridad e insalubridad en los lugares de trabajo, ausencia de negociación colectiva, persecución sindical, millones de niños y niñas dedicados/as a actividades laborales, mujeres trabajadoras discriminadas y violentadas en sus trabajos. Esos son solo algunos de los elementos presentes en el mundo del trabajo de hoy para millones de seres humanos en nuestra región. La globalización capitalista, a pesar de los avances tecnológicos y científicos, no ha resuelto la esencia del modelo de explotación que lo sustenta y por el contrario lo agudiza. 

Por otro lado, la crisis que afecta al mundo desde mediados de 2008 no da señales de ser superada y por el contrario sigue afectando a la mayoría de los/as trabajadores/as en el mundo. En el momento en que algunos centros de poder comenzaron a hablar de superación de la crisis, esta se hace resistente en la mayoría de los países europeos y EE.UU. Los/as trabajadores/as de Grecia, Irlanda y Portugal sufren las consecuencias de la aplicación de medidas de ajustes draconianos, propios de lo que en América Latina vivimos desde los años 80 y bien entrados los 2000. Las recetas son las mismas, desempleo, recortes salariales, disminución del aparato estatal, recortes en la seguridad social y en los servicios sociales en general, afectando a los sectores más vulnerables y profundizando las desigualdades. El llamado “Consenso de Frankfurt” remite a las condiciones que deberán someterse estos países, así como España y otros, para satisfacer la orientación de los grandes centros de poder financiero de Europa y el mundo. 

En Estados Unidos la ofensiva antisindical de la mayoría Republicana en el Congreso y en varias gobernaciones de la Nación, ha expuesto lo más reaccionario y conservador del pensamiento y la política de ese país, que pretende culpar a los/as trabajadores/as, los migrantes y los más necesitados, por la crisis que hoy vive la sociedad estadounidense. Las medidas que vienen siendo adoptadas en los Estados gobernados por los republicanos pretenden eliminar a los/as trabajadores/as del sector público, reducir servicios sociales y ampliar la edad de jubilación, entre otras medidas. 

En América Latina a pesar de que la crisis tuvo efectos menos devastadores, la mejora en los índices de crecimiento y recuperación de la estabilidad macroeconómica no se corresponden con mejoras en los salarios y en general con la generación de empleos decentes. La inequidad como característica estructural de la región nos sigue señalando que tenemos mucha más riqueza concentrada en pocas manos y más pobreza. Salvo contadas excepciones, en la mayoría de los países los salarios siguen estando por debajo de los índices de inflación y costo de vida. 

No podríamos dejar de mencionar que persisten situaciones de violencia antisindical en Colombia; en Guatemala con varios sindicalistas asesinados y persistente impunidad y en Honduras en el contexto de una actuación cada vez más represiva del gobierno ilegítimo de ese país. 

En este primero de mayo la clase trabajadora de las Américas tendrá que incluir en sus consignas el fin a la guerra desatada en Libia contra el régimen de Muhamar Gadafi, con la intervención de la OTAN, que no da señales de ser resuelta militarmente. Se impone la búsqueda de una salida negociada al conflicto, poniendo los intereses del pueblo libio por encima de la pretensión de las potencias occidentales y de los intereses corporativos que están ocultos tras el pretendido ataque al régimen autoritario de Gadafi. Igualmente que en la convulsionada región de Medio Oriente y norte de África se asegure un proceso soberano y autónomo de los países que hoy buscan una alternativa a los regímenes de opresión allí establecidos.

América Latina y el Caribe debe ser una región de integración, democracia y desarrollo sostenible en beneficio de los pueblos. Por tal razón saludamos la consolidación de los procesos de integración como la ALBA y la UNASUR, escenarios que perfilan espacios alternativos para favorecer la plena realización de los derechos de todos los hombres y mujeres de nuestros países. Saludamos la próxima constitución de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), como un espacio posible de unidad dentro de la diversidad económica, política, social y cultural de nuestra región.

 

Publicado en: Invitados

La igualdad, la democracia y los incontables de la historia

28/04/2011 by maestro Deja un comentario

Supone interpelar lo que de la democracia se pone en juego cuando la inquietud gira alrededor de la suma de los muchos en un sistema de cuentas que suele eludir la aritmética de los iguales en nombre de una naturalización de la desigualdad. Pero lo hace también asumiendo la diferencia y la diversidad como proliferación de multiplicidades en el interior de los iguales y nunca como negación homogeneizadora, abriendo, de ese modo, el puente de ida y vuelta entre la igualdad y la libertad, esa extraña pareja que se ha llevado tan mal a lo largo y ancho de la historia, pero de cuya intercambiabilidad depende el destino de la propia democracia.

 

Vemos de qué manera la democracia es un espacio de litigio, pero también descubrimos su núcleo libertario en consonancia con la exigencia que la marca desde los orígenes y que se relaciona con la parte de los que no tienen parte en la suma de los bienes materiales y simbólicos, en ese plus que desestructura lo establecido, que desfonda lo que se ofrece como acabado y que se muestra como proliferación de formas abiertas. La democracia desplegada a lo largo de la historia no ha dejado de mutar y de buscar, una y otra vez, formas capaces de expresar lo inexpresable de su modo incompleto de ser. Su potencia recreadora se corresponde con el rebasamiento de los límites, con ese más allá de la ley que, sin embargo, no ha dejado de constituir uno de sus focos conflictivos allí donde los dominadores de cada época buscan cerrar el proceso de regeneramiento y de reinvención que permanentemente sacude a la vida democrática.

Pensar la democracia como lo ya establecido, cerrarla y acorralarla en el interior de fronteras definidas de una vez y para siempre ha constituido la contrautopía del poder. Los incontables han sido los portadores del ensueño igualitario que se guarda en la promesa originaria de la invención democrática (asumiendo, en su travesía por la historia, las diversas características de los ciudadanos no propietarios de la antigua Atenas, de la plebe romana, de los siervos de la Edad Media, de los pobres y miserables de los primeros tiempos del capitalismo, de las muchedumbres revolucionarias emergidas de lo más profundo del Tercer Estado, de los proletarios de una época dominada por la industria, de las masas desarrapadas y anónimas de las vastas regiones coloniales y semicoloniales, de los parias y de los explotados de todos los tiempos, de las multitudes de ayer y de hoy que siguen mostrando que algo no funciona en la aritmética de la democracia allí donde hay una parte, la mayoritaria, que se queda fuera de la suma).

Esos incontables que han atravesado, bajo diversas metamorfosis, el tiempo de la explotación y la desigualdad, constituyen lo irrepresentado del orden republicano, el lugar de los que no tienen lugar, el nombre de los que carecen de nombre porque son arrojados al anonimato de lo inconmensurable. El discurso del poder, su trama ideológica más decisiva ha buscado, desde siempre, invisibilizarlos o, cuando no lo ha logrado, expulsarlos de la decisión racional arrojándolos a los márgenes de la barbarie. Han sido, y siguen siendo, los bárbaros, los negros de la historia, la fuerza del instinto que amenaza quebrarle el espinazo a la ley de la República llevando a la sociedad a un tiempo sin tiempo de la noche civilizatoria.

Son el espanto y lo espectral de una memoria que insiste con recordarnos la violencia que se guarda en lo más profundo e íntimo de las multitudes. Es desde ese miedo a la anarquía, a la locura del desorden de los muchos, al rebasamiento de los controles que se fue montando el contradiscurso neoconservador de las últimas décadas del siglo XX; un discurso que ha buscado desactivar la tradición de las rebeldías y de las insubordinaciones de aquellos que, al moverse como masa compacta y diversa, arremeten contra la estructura del sistema. Miedo, entonces, al regreso del sujeto activo y consciente de sus demandas y de su fuerza (aunque, y eso ya lo sabemos, no se trate de un sujeto unívoco ni signado por el “sentido” de la historia articulado con la verdad esencial de su destinación), de aquel que cuestiona con su sola presencia en la escena pública la transformación de la política en administración, en la acción contable de los gerentes que se dedican a gestionar, bajo distintas formas de ingeniería social, aquello que llamamos “la sociedad”.

Por eso, bajo el nombre de democracia se dicen cosas muy disímiles. Para unos es el cierre del horizonte imprevisible de la era de las revoluciones y la llegada al puerto seguro de la economía mundial de mercado enhebrada con la forma liberal-republicana como quintaesencia del ideal democrático. Para otros es, como siempre, un desafío sin garantías, una apertura permanente del horizonte de la inteligibilidad para aventurarse por nuevas regiones de la acción y del sueño transformador. Para los primeros, la historia ya está sellada. Para los segundos, el tiempo de esa misma historia sigue sin realizarse allí donde la promesa de la redención continúa dibujándose como proyecto inconcluso. Para unos, la democracia es sinónimo de orden y seguridad, es decir, mutación republicana que debe ocuparse incansablemente de custodiar las amenazas que ponen en riesgo su legitimidad. Para los otros, el movimiento, la subversión, la conmoción y lo inesperado constituyen la fuerza vital de la democracia que es vivida no como perfección sino como confusión.

2 Girando nuestra perspectiva hacia América latina (hasta ahora el centro de la resistencia contra las políticas neoliberales, resistencia que en estos meses calientes se despliega también en gran parte de los países árabes señalando la radical puesta en cuestión de un dispositivo de dominación que durante décadas sostuvo y fue cómplice de los mismos regímenes a los que ahora crítica y denuncia) podemos descubrir rasgos semejantes entre nuestros progresistas capaces de denunciar la envergadura explotadora y corrosiva del capitalismo mientras rechazan, con indignación neopuritana, la aparición de movimientos de raíz popular que, con sus desprolijidades y sus impurezas ideológicas, cuestionan en sus prácticas reales al sistema aunque todavía no lo hagan de ese modo “radical” tan caro al purismo de nuestros progresistas (quizá lo hacen del único modo que lo pueden hacer después de décadas de reconstruir pacientemente el daño producido por una cuantiosa derrota histórica que no dejó intocadas las ideas popular-emancipatorias).

El dominio de la ideología de un capitalismo posproductivo traía como una de sus consecuencias fundamentales un doble vaciamiento: de la política como lenguaje del conflicto y del sujeto social capaz de encarnar la disputa por la igualdad. Lo que resultó intolerable de la irrupción kirchnerista fue su a deshora, la absoluta anacronía de su presencia en un tiempo de clausura en el que sólo podía ser reconocido el pueblo como objeto de estudio de historiadores y antropólogos, de sociólogos y psicólogos pero ya no como sujeto del cambio histórico. En ese retorno de lo inesperado, en esa vuelta de tuerca de lo ausente, radica el escándalo de lo que en otro lugar he llamado “el nombre de Kirchner”. El litigio que atraviesa la vida democrática, invisibilizado pacientemente por los dispositivos ideológico-culturales del sistema, se ha vuelto a hacer presente recobrando, en parte y bajo nuevas perspectivas e invenciones, lo que desde siempre se guarda en la memoria de las multitudes y que, bajo determinadas circunstancias, vuelve a emerger para reintegrar la parte de los incontables en la suma de la distribución.

Un progresismo que terminó por reducir la democracia a su variante republicana e, incluso, redujo la propia idea de república a su forma más estanca y conservadora. Un progresismo que después de “recuperarse” de la borrachera revolucionaria transformó dramáticamente su mirada del mundo y de la historia hasta arrojar al tacho de los desperdicios aquellas ideas y aquellas luchas que tanto lo habían conmovido en un pasado no tan lejano pero que, ahora y bajo las seducciones de la sociedad global de mercado, habían mutado en testimonio del horror totalitario, en desvarío homicida (acoplado a las interpretaciones liberal-conservadoras de la historia moderna, nuestros progresistas aceptan la homologación, propuesta por esa ideología, entre movimientos revolucionarios, cuya matriz originaria la constituyó la Revolución Francesa, y las diversas formas del totalitarismo). Para muchos progresistas de la era neoliberal significó instalarse en la comodidad de sus profesiones académicas y/o liberales (como se decía antes) desde las cuales fueron destejiendo los telares tejidos en una etapa de la historia cerrada por la llegada de un realismo adulto. Seguridad y tranquilidad que fueron convirtiéndose en rasgos de carácter, en afirmación de una nueva sensibilidad a contramano de una memoria que les recordaba las épocas del sobresalto. Si el precio a pagar era el de la lucha por la igualdad, lo pagarían. Si la consecuencia era destituir lo que otrora fue el reconocimiento del papel de las multitudes en las grandes gestas transformadoras, lo harían justificando teóricamente la decisión al convertir a esas mismas masas populares, antes garantes de la libertad y el cambio histórico, en fuerzas ciegas y manipulables, en aluviones pasivos de multitudes dirigidas por líderes populistas o, peor todavía, en masas telemáticas absolutamente vaciadas de toda conciencia.

Para los progresistas, arrojados con cuerpo y alma a las aguas puras del ideal republicano-liberal, la genealogía de las resistencias populares encontraban su legitimación sólo y en cuanto habían contribuido a la realización histórica de la democracia (restringida de acuerdo con esa matriz de “orden y progreso” portada por las clases dirigentes), pero se volvían sospechosas allí donde habían rebasado los límites permitidos y habían mezclado de forma alocada los distintos condimentos de la vida social. En nuestra actualidad, esas mezclas asumen los rasgos del “maldito populismo”, la destilación más degradada, así lo leen, de las tradiciones populares que abandonando su antigua matriz emancipatoria (clausurada de una vez y para siempre de acuerdo con las pautas ilustradas) se lanzaron, en tanto multitudes ciegas, a los brazos de dictadorzuelos bizarros o de aventureros inimputables capaces de travestir los ideales revolucionarios, de utilizar sus memorias más encendidas y venerables, para desquiciar la vida republicana, vaciar la democracia y enriquecer sus arcas privadas. Para los progresistas se trata de la llegada de los impostores que han logrado imponer un lenguaje de la impostura manipulando a su antojo los deseos de unas masas atrasadas que no han podido salir, todavía, del tutelaje y del clientelismo.

Sin siquiera sonrojarse eligen el partido de los dueños de la riqueza y del poder real para enfrentarse a los “usurpadores de las tradiciones libertarias”. Algunos de ellos, autodesignados como custodios de la verdadera tradición revolucionaria o nacional-popular, no dudan en aliarse con las derechas a la hora de buscar la destitución de gobiernos caracterizados como impostores y falseadores de la memoria popular. Incapaces de leer las complejidades de esta etapa de la historia, y más incapaces para descubrir las impurezas de la lucha política, salen al ruedo afirmando su condición de “verdaderos exponentes de las ideas revolucionarias” y denunciando a los gobiernos que en la actualidad sudamericana, con sus idas y vueltas, con sus logros y sus errores, han reabierto el surco de la historia emancipatoria, como los enemigos a derrotar, como portadores de una peste que infecta a los pueblos. Aquello que dicen de los Kirchner en Argentina, también lo dicen, los respectivos “puritanos”, de Evo Morales en Bolivia o de Correa en Ecuador. Ni Chávez ni Lula, que también han contribuido, con sus peculiaridades, a la riqueza de este momento latinoamericano, escapan a estas caracterizaciones.

Pero también –los progresistas que se han vuelto liberalrepublicanos–, en la continuidad de su profundo rechazo de lo que otrora fueron los ideales de la revolución, asumen, como propia, la mirada prejuiciosa de las clases ricas respecto de la emergencia de movimientos populares que buscan, bajo nuevas experiencias y nuevos lenguajes que se enhebran con sus historias, avanzar en sumar a los que no participan de la distribución. Un doble rechazo atraviesa su visión: de la idea de igualdad como centro nuclear del litigio democrático (de una igualdad que apunta a lo que no se reparte de lo material y de lo simbólico) y de la potencia regeneradora de vida colectiva que se guarda en el interior de la reconstitución del pueblo. Sin siquiera percatarse de ello han adquirido los prejuicios que antes de ayer repudiaban. Para ellas el fin de la era de las revoluciones, su inevitable crepúsculo, no significa la imperiosa necesidad de buscar nuevas maneras de resistir a la injusticia y de avanzar hacia el sueño de otra sociedad, sino la asunción, lisa y llana, de un fin de la historia entendido como llegada, nos guste o no, al puerto del mercado global y de su socia inevitable, la democracia liberal. Lo demás es violencia, populismo, desorden y autoritarismo.

* Doctor en Filosofía, profesor de las universidades de Buenos Aires y de Córdoba.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-167075-2011-04-27.html

 

Publicado en: Invitados

¿Cuándo perderá el dólar su valor hegemónico?

28/04/2011 by maestro Deja un comentario

 

El dólar sigue siendo la moneda preferida para mantener reservas internacionales, pero su importancia ha ido declinando. Según el Banco de Pagos Internacionales, entre 2001 y 2007 las reservas oficiales de divisas que los bancos centrales del mundo mantuvieron en dólares pasaron de 71.5 a 64.1 por ciento. Para 2010 ese porcentaje era de 61.3 por ciento. Es decir, la mayor parte de esa reducción se produjo antes de la crisis y estuvo ligada a la emergencia del euro y otras monedas como candidatos fuertes a competir con el dólar.

Entre 2001 y 2007 el porcentaje de transacciones de divisas en las que participó el dólar pasó de 90 a 85.6 por ciento. Es decir, antes de que estallara la crisis global el dólar perdió algo de importancia en las transacciones en divisas. En contraste, entre 2007 y 2010 la participación del dólar en esas transacciones disminuyó apenas medio punto porcentual. Es decir, aunque a la baja, en el mercado mundial de divisas el dólar mantiene su hegemonía.

Es cierto que la debacle económica también afectó al euro. Pero si la unión monetaria es capaz de superar el temporal, en unos pocos años la moneda común europea podría consolidarse, recuperar su valor y, sobre todo, su credibilidad. Ciertamente su sistema financiero está en condiciones de satisfacer la demanda de liquidez de la economía mundial. Por supuesto, todo esto requiere que efectivamente la Unión Europea pueda llevar a cabo las transformaciones estructurales que se necesitan en el plano de la política macroeconómica.

Algunas proyecciones del Fondo Monetario Internacional indican que en 2016 Estados Unidos dejará de ser la economía más grande del mundo y será superada por la de la República Popular China. En términos de la paridad de poder de compra la economía china pasará de 11.2 a 19 billones (castellanos) de dólares entre 2011 y 2016, mientras la estadunidense pasará de 15.2 a 18.8 billones en el mismo periodo.

Muchos piensan que, en ese caso, el renminbi podría convertirse en la nueva moneda de reserva internacional. No necesariamente. El tamaño de una economía es siempre objeto de debate. La paridad de poder de compra no es el mejor indicador porque los precios de los bienes no comerciables pueden distorsionar la medida. Para jerarquizar por tamaños a las economías del mundo, es preferible utilizar el PIB a precios corrientes. Claro, aquí también juega un papel importante el tipo de cambio utilizado. Pero en el caso de las economías de China y Estados Unidos, casi con cualquier paridad plausible la segunda seguirá siendo la más grande del mundo en 2016.

Aún cuando la economía china se convierta en la más grande del mundo, eso no es suficiente para que su moneda sea la divisa de referencia internacional. Para ello se requiere que existan los mecanismos que permitan tener acceso al renminbi en cantidades suficientes para satisfacer las necesidades de liquidez de la economía mundial. Una posibilidad sería que China mantuviera de manera sistemática un déficit en su cuenta corriente, por ejemplo, aumentando el consumo. Eso se ve difícil: hoy el consumo agregado en China ronda el 35 por ciento del PIB, lo que quiere decir que falta mucho para que esa variable pueda contribuir a mantener un déficit en cuenta corriente. Parece que el superávit chino seguirá siendo parte integral del paisaje económico internacional por varios años.

Otra posibilidad es que China termine por abrir completamente sus mercados financieros para que cualquier extranjero pueda adquirir títulos denominados en renminbi en cantidades importantes. Pero para ello será necesario un paquete de reformas en el sistema bancario y no bancario que hoy por hoy la administración en Beijing se resiste a impulsar.

Para Estados Unidos, la pérdida del poder del dólar es un proceso contradictorio. Poder financiar su déficit en cuenta corriente con su propia moneda le otorga una prerrogativa extraordinaria. Pero si ese país deja esa cómoda posición tendría que crecer más, generar más empleo y mantener su nivel de endeudamiento bajo control. Eso no le vendría mal (y a sus vecinos, como México, tampoco). Es cierto que el centro de poder financiero en Estados Unidos no está dispuesto a perder sus privilegios tan fácilmente. Pero llegará el día en que nadie le pida su opinión para diversificar las divisas en las que mantiene sus reservas.

La reforma del sistema monetario mundial no será un proceso fácil. Pero por lo menos queda claro que la idea de mantener una moneda mundial que descanse sobre el déficit astronómico de Estados Unidos no es la mejor opción.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2011/04/27/index.php?section=opinion&article=029a1eco

 

 

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Vientos de cambio en el mundo árabe y más allá

17/04/2011 by maestro Deja un comentario

Fue entonces que pronunció lo que ha venido a llamarse el discurso de los vientos de cambio. Vale la pena recordar sus palabras. Vientos de cambio soplan por todo el continente, y nos guste o no, el crecimiento de una conciencia nacional es un hecho político. Debemos aceptarla como un hecho político, y nuestras políticas nacionales deben tomarla en cuenta.

El primer ministro de Sudáfrica, Hendrik Verwoerd, no apreció esas palabras y rechazó sus premisas y su consejo. El año 1960 vino a ser conocido como el año de África, porque 16 colonias se transformaron en estados independientes. De hecho, el discurso de Macmillan reconocía la cuestión de que en esos estados de la mitad sur del continente había grupos significativos de colonos blancos (y con mucha frecuencia grandes recursos minerales), que se oponían a la idea misma de que hubiera un sufragio universal puesto que los africanos negros constituirían la abrumadora mayoría de votantes.

Macmillan no era ni de lejos un radical. Explicó sus razonamientos en términos de ganarse a la población de Asia y África para el bando occidental en la guerra fría. Su discurso fue significativo en tanto fue un signo de que los dirigentes de Gran Bretaña (y por consiguiente los de Estados Unidos) consideraban que la causa de la dominación blanca en las elecciones era un asunto perdido que podría arrastrar a todo Occidente. Los vientos siguieron soplando, y en un país tras otro ganó la mayoría africana, hasta que en 1994 Sudáfrica misma sucumbió al sufragio universal y eligió a Nelson Mandela como presidente. En el proceso, sin embargo, los intereses económicos de Gran Bretaña y Estados Unidos se conservaron más o menos.

Hay dos lecciones que pueden extraerse de esto. Una es que los vientos de cambio son muy fuertes y probablemente es imposible resistirlos. La segunda es que una vez que los vientos barren los símbolos de la tiranía, no hay certeza de lo que habrá de seguir. Una vez que caen los símbolos, todo mundo los denuncia en retrospectiva. Pero todo el mundo busca también que se preserven sus propios intereses en las nuevas estructuras que emerjan.

La segunda revuelta árabe que comenzó en Túnez y Egipto ahora abarca a más y más países, y no hay duda de que más símbolos de la tiranía caerán o concederán modificaciones importantes a sus estructuras estatales internas. ¿Pero quién retendrá el poder? En Túnez y Egipto ya vemos una situación en que los nuevos primeros ministros eran figuras clave en el régimen previo. Y el ejército en ambos países parece decirle a los manifestantes que dejen de protestar. En ambos países, hay exiliados que han regresado a casa a asumir puestos, y buscan continuar y expandir lazos con los mismos países de Europa occidental y Norteamérica que apoyaban a los regímenes previos. Es cierto que las fuerzas populares contratacaron, y por lo menos pudieron forzar la renuncia del primer ministro.

En plena Revolución Francesa, Danton aconsejaba: audacia, más audacia, la audacia siempre. Un buen consejo tal vez, pero Danton fue guillotinado no mucho tiempo después. Y quienes lo guillotinaron fueron a su vez guillotinados. Después de gobernar Napoleón, vino la restauración, y luego 1848, y luego la Comuna de París. Para 1989, en el bicentenario, virtualmente todo mundo estaba en favor de la Revolución Francesa, pero uno podría preguntarse con toda razón si la trinidad de la Revolución Francesa –libertad, igualdad, fraternidad– se ha cumplido en los hechos.

Hay algunas cuestiones que son diferentes ahora. Los vientos de cambio son ahora en verdad mundiales. Por el momento su epicentro es el mundo árabe, y los vientos siguen soplando con ferocidad ahí. Sin duda, la geopolítica de la región no volverá a ser la misma nunca. Los lugares clave en los cuales fijar la vista son Arabia Saudita y Palestina. Si la monarquía saudita es sometida a serios desafíos –y es probable que eso ocurra– ningún régimen del mundo árabe se sentirá seguro. Y si los vientos de cambio conducen a que las dos principales fuerzas políticas en Palestina se den la mano, tal vez aun Israel tenga la necesidad de adaptar sus nuevas realidades, le guste o no, para tomar en cuenta la conciencia nacional palestina –parafraseando a Harold Macmillan.

Sobra decir que Estados Unidos y Europa occidental están haciendo todo lo que está a su alcance para canalizar, limitar o dirigir los vientos de cambio. Pero su poderío no era el que solían tener. Y los vientos de cambio soplan en sus mismos territorios. Ése es el modo de los vientos. Su dirección e impulso no son constantes y por tanto no son predecibles. Esta vez los vientos son muy fuertes. Puede ya no ser fácil canalizarlos, limitarlos o dirigirlos.

Traducción: Ramón Vera Herrera

© Immanuel Wallerstein

 

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Cese al fuego o ruina

14/04/2011 by maestro Deja un comentario

 

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

El ex ministro de exteriores libio y actual desertor a Gran Bretaña, Musa Kusa es un partidario incondicional de la reunión de Qatar y trata de convencer a los “rebeldes” del Consejo Nacional Interino (INC, por sus siglas en inglés) de que la única solución posible por el momento implica que el coronel Muamar Gadafi se mantenga en el poder.

Es también, por coincidencia, exactamente lo que dice el mediator, Turquía. No es una maravilla que los “rebeldes” y sus patrocinadores –la briosa pareja anglo-francesa liberadora de árabes del presidente Nicolas Sarkozy y del primer ministro David Cameron – están furiosos, e intrigados.

El jefe de la misión de la Unión Africana (UA) a Libia, el presidente sudafricano Jacob Zuma – cuyo país es el único miembro del grupo BRICS que apoyó la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (Brasil, Rusia, India y China se abstuvieron) – estaba convencido de que Gadafi había apoyado el mapa de ruta de la UA, que comenzaba por un cese al fuego. Pero no ha habido cese al fuego hasta ahora. El muro de desconfianza entre Gadafi y el tándem rebeldes/OTAN ha alcanzado proporciones himalayescas. El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, subraya permanentemente que Gadafi “no cumple sus promesas”. Gadafi no está bastante loco como para dejar de combatir mientras la OTAN siga bombardeando.

En cuanto a EE.UU., la secretaria de Estado Hillary Clinton –quien junto a sus amazonas: la enviada ante la ONU, Susan Rice, y la asistente del Consejo Nacional de Seguridad, Samantha Power, impusieron esta lamentable aventura a la renuente Casa Blanca – también subrayan ahora un cese al fuego (pero siempre que incluya un “cambio de régimen”).

Es bastante útil comparar el enfoque de la UA –desarrollado por Sudáfrica, Uganda, Mali, Mauritania y Congo-Brazzaville– con el de la OTAN. Una vez que haya un cese al fuego respetado por ambas partes, vendrá el establecimiento de corredores humanitarios; civiles, gente del país y extranjeros (especialmente trabajadores migrantes africanos) pueden ser protegidos; y podrá comenzar un diálogo político nacional, que represente “las legítimas aspiraciones de democracia del pueblo libio”.

El INC no está en condiciones de dictar sus condiciones a Gadafi. Existe ciertamente un riesgo de que se llegue a un cese al fuego después del actual impasse, que cristalice la balcanización de Libia – este y oeste. Pero parece que virtualmente ningún libio desea apoyar esa posibilidad. La UA se muestra simplemente pragmática. Libia –junto con Argelia, Egipto, Nigeria y Sudáfrica– financia un 75% del presupuesto de la UA.

Gadafi es amigo de la mayoría de los 53 miembros de la UA: Mauritania, Mali y Congo-Brazzaville, se beneficiaron considerablemente de grandes inversiones libias (en los hechos, no menos de 31 países africanos lo hicieron).

Además, los mediadores son africanos – no neocoloniales europeos. Zuma de Sudáfrica, sería el primer en repudiar visceralmente una Libia dominada por anglo-franceses. Hubo amplias sospechas sobre los motivos de Zuma cuando Sudáfrica votó por la resolución 1973 de la ONU. En todo caso, el hecho es que ahora Zuma dice que los cuatro principales BRICS más Alemania decían antes del voto: esta resolución redactada por los anglo-franceses es ilimitada. Y abre la puerta para que Occidente deponga a cualquier líder africano que se le ocurra, cuandoquiera lo desee.

El presidente ugandés, Yoweri Museveni, también ha sido esencial en esta mediación. Considera a Gadafi un verdadero nacionalista – y como la mayoría de sus pares africanos, para no mencionar al Medio Oriente y al Movimiento No-Alineado (NAM) en el mundo en desarrollo, favorece a nacionalistas en comparación con títeres extranjeros al estilo del INC.

Valores comunitarios

La mediación de la UA destruye finalmente el mito de que sea la “comunidad internacional” la que lucha contra el mismo viejo “cruel dictador” satanizado en Libia. A menos que uno considere que la “comunidad internacional” está formada por siete miembros de los 28 miembros de la OTAN (Francia, Gran Bretaña, Bélgica, Dinamarca, Noruega, Canadá y EE.UU.) más esos dos parangones de la democracia en el Golfo Pérsico, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos (EAU).

Un “Cambio de régimen” (que no forma parte de la resolución de la ONU) cuenta con apoyo; pero sólo en Washington, Londres, París and Bengasi.

Ahora comparemos el realismo de la posición de la UA –similar a la de Turquía– con la patética trifulca entre los anglo franceses y la OTAN. Londres y París quieren que la OTAN siga adelante con su demencial campaña de bombardeo – como si las bombas de la OTAN pudieran ser programadas para solo diezmar a libios favorables a Gadafi.

Viniendo de dos enanos políticos como el secretario de exteriores británico, Willian Hague y el ministro de exteriores francés Alain Juppe, no es ninguna sorpresa. Por su parte el brigadier general de la OTAN, Mark van Uhm, trató de intervenir en Bruselas, advirtiendo –correctamente– que las fuerzas de Gadafi se adaptaron a los ataques aéreos favoreciendo “tácticas de pegue y corra por columnas motorizadas de camionetas a fin de desgastar psicológicamente a las fuerzas de oposición en lugar de ganar terreno”.

De modo que la OTAN reconoce que no puede causar choque y pavor al enemigo sin provocar un genocidio. Y los adultos en el cuadro son los africanos – que han presentado una fase final plausible. Sólo París, Roma y Doha han reconocido al INC como gobierno libio de facto (no puedo resistir la comparación con que sólo Arabia Saudí, Pakistán y los EAU reconocen a los talibanes).

Es significativo que Washington ha sido por lo menos más realista. Ahora depende de que los “rebeldes” infestados por la CIA, cargados de oportunistas, marginalmente vinculados a al-Qaida, y a sus patrocinadores anglo franceses, despierten y huelan el café arábigo.

Pepe Escobar es autor de “Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War” (Nimble Books, 2007) y “Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge”. Su último libro es “Obama does Globalistan” (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con él en: [email protected].

Copyright 2011 Pepe Escobar

(Copyright 2011 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.)

 

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Un mensaje a la juventud

14/04/2011 by maestro Deja un comentario

Desde 1968 hasta hoy los jóvenes revelan ser una nueva categoría en la historia universal. Es cierto que con anterioridad, en varios países de América Latina y del mundo, los jóvenes ya habían hecho acto de presencia, como ocurrió con la famosa reforma universitaria a la que en Córdoba, Argentina, convocaron los estudiantes. Es cierto también que muchos héroes de la historia universal, desde la antigüedad, han sido jóvenes; pero se distinguían como héroes, no como un protagonista genérico de la historia. En cambio, desde 1968, en París, en Chicago, en México, y hoy en el Magreb y los países árabes, los movimientos de la juventud están a la vanguardia de la lucha por otro mundo posible. Están contra la guerra, están contra las discriminaciones raciales, están contra los simulacros de democracia o de socialismo que en realidad son dictaduras de ricos y poderosos apoyados en las fuerzas de seguridad a su servicio, legitimados por la “clase política” de fingida elección popular o de partido, y hoy serviles ante las grandes potencias cuyos máximos dirigentes asumen abiertamente la mentalidad y la criminalidad colonialista ,–que desde ayer asumieron contra Vietnam, contra Cuba, contra los afro-americanos, — y que ahora cada día que pasa, manifiestan orgullosos, contra los países y los pueblos de la periferia, y también contra la inmensa mayoría de los jóvenes del mundo entero, de los jóvenes de las poblaciones marginadas y excluidas, de las clases medias depauperadas, de los hijos de los trabajadores des-regulados, de los hijos de los técnicos y profesionales que no tienen educación, ni empleo, ni esperanza de tenerlos, ni futuro que perder.

 

Por esas causas aparece la juventud rebelde desde los años sesenta. Y también porque desde los años sesenta se empiezan a aplicar las primeras políticas neoliberales hoy en auge; las políticas que le quitan el futuro a la juventud, y que enriquecen más que nunca al gran capital. Porque desde los años sesenta se toman medidas de reducción de los servicios públicos y sociales que hoy dejan sin escuela, sin trabajo y sin futuro a la inmensa mayoría de la humanidad, en particular a los jóvenes y a los niños que son el futuro de la humanidad… Y porque desde entonces el discurso oficial muestra más y más su falsedad, su falta de respeto a la palabra, su falta de respeto a las personas, su falta de respeto a la moral pública, su inmensa capacidad de mentir, su maquiavélica capacidad de convertir la realidad en escenarios de falsas luchas en las que se enfrentan unos pueblos contra otros, unas culturas contra otras, unos jóvenes contra otros, para que pueblos, culturas y jóvenes se destruyan entre sí, a reserva de destruirlos también con campañas de odios raciales, de odios religiosos, y con todo tipo de narcóticos y de armas que les venden a trasmano y que permiten a quienes los producen y distribuyen hacer inmensos negocios a costa incluso de su propia juventud, hoy principal consumidora del mundo.

Por donde se vea las víctimas preferidas son los jóvenes, y como los jóvenes son quienes más resisten, son también a quienes más enajenan, a quienes más destruyen, con el escapismo de las drogas, y con bandas transnacionales de narcotraficantes que los reclutan por las buenas o por las malas al tiempo que los enfrentan con sus propias comunidades, con las comunidades a las que antes defendían, así les hacen perder el sentido de la vida y el sentido de la lucha contra la opresión, contra la explotación y la exclusión, y los reclutan para juegos de guerra en que luchan como pandillas de mafiosos por pequeños territorios a cuyos vecinos les venden “seguridad”, en vez de luchar al lado de sus pueblos y de su gente por ese otro mundo posible, que hoy corresponde a un programa de acción y de creación más rico que cualquiera de los anteriores en los valores que defiende y que apuntan a otra libertad, a otra justicia, a otra democracia que se construyan desde abajo y con los de abajo y de las que los campesinos mayas zapatistas son los pioneros, con muchos otros pueblos de América y del mundo, que traen para el mundo un proyecto de paz y de libertad, de justicia y de democracia, y a los que ciega y criminalmente se contesta con ataques y asedios, con intentos de corrupción y cooptación, como si sus luchas no fueran la más segura forma de defender la vida en la tierra y ese “buen vivir sin el mal vivir de nadie” que reclaman los indios de los Andes.

Tal vez algunos piensen que exagero, cuando todo lo que digo está basado en investigaciones y trabajos sobre los problemas de la juventud y de los pobres de la tierra, y sobre la forma en que los atacan, desorientan y enajenan quienes les temen y quienes en la llamada “sociedad del conocimiento” imponen las políticas educativas del desconocimiento; quienes en nombre de la libertad del mercado imponen la desregulación y el desempleo de los trabajadores, quienes en la educación imponen los criterios de la privatización del conocimiento y de la transformación de los educandos en meros instrumentos o robots que les permitan disminuir riesgos y optimizar utilidades y riquezas.

Tal vez algunos piensen que me estoy saliendo del tema, porque en realidad supongan que debo hablar nada más de la educación, pero de la educación estoy hablando. Y pienso que como jóvenes estudiantes de esta u otra institución escolar, –o como simples jóvenes ustedes, y nosotros como profesores no tan jóvenes o muy viejos–, tenemos que plantearnos la educación del carácter, de la voluntad y la moral de lucha como la base de cualquier educación.

A mi memoria vienen las cartas del Lord Chesterfield a su hijo en que le enseña cómo guardar el control de sí mismo hasta en los momentos más difíciles, y le trasmite varios pensamientos sobre el arte de vivir, pensar y luchar. Y también a mi memoria viene aquélla reflexión de un líder de la independencia de un país asiático que dijo: “Debemos tener músculos de hierro y nervios de acero”. Y me acerco al sureste mexicano, y recuerdo el discurso de una comandante zapatista que con su voz dulce y su tono cantado y firme, en una gran asamblea de la selva lacandona nos dijo: “Lo primero para conocer es perder el miedo”.

Y, bueno, pues ya que estoy en la Lacandona, donde hago mis estudios post-doctorales desde 1994 en que me invitó a acompañarlo en su caminar por los derechos de los pueblos indios, ese grande obispo que recientemente falleció y que se nombraba don Samuel Ruiz, y donde me hice adherente zapatista, y donde he aprendido más de lo que ustedes puedan imaginar… donde aprendí a oír más, a dialogar más, a pensar y actuar más; donde aprendí a vincular conocimientos y saberes del aula y del campo, a entender desde abajo y a la izquierda que “el corazón tiene razones que la razón no comprende” y que se manifiestan muchas veces en formas no verbales sino de solidaridad y de apoyo mutuo, y donde advertí cómo seguimos siendo un país incompleto y que no se reconoce a sí mismo porque no reconoce al indio, y no se da cuenta de la grandeza del indio y de México, de la dignidad y la identidad de los pueblos originales, y de la imposibilidad de que México sea una avanzada del mundo mientras no se entienda que el proyecto zapatista de emancipación no es sólo un proyecto de emancipación para los indios de México o de América, sino un proyecto de emancipación y sobrevivencia para todos los seres humanos que quieran con la vida hacer real la libertad.

Bueno, pues algo de eso aprendí y tiene que ver con otros conocimientos que llevo aprendiendo desde hace ya varias décadas, unos sobre las nuevas ciencias de la complejidad y las tecnociencias, y otros sobre las humanidades y las formas en que desde el siglo XVIII se vinculan las luchas por la cultura, por la independencia, por la justicia y el socialismo, por la democracia y la libertad.

Y en eso estaba cuando me recordaron que hace cuarenta años fui a Naucalpan a inaugurar el proyecto de bachillerato del CCH, y me hicieron pensar en un mensaje que quiero rasmitirles para terminar un texto que empieza a ser demasiado largo.

Estoy seguro, en primer término, que la educación propia y de los demás es una lucha actual por el aprender a aprender a pensar, a leer y escribir, a razonar, a recordar, a experimentar y practicar, lo que implica un desarrollo del pensamiento crítico, reflexivo y creador, un amor a la lectura de la poesía y la narrativa, un acercamiento a las ciencias de la historia y de la sociedad, un conocimiento de las matemáticas como lenguaje para razonar y hacer ciencias, un conocimiento de las ciencias experimentales y de la práctica de las utopías, así como una práctica de los oficios manuales y de los juegos y deportes, tareas que no son abrumadoras cuando se emprende el aprendizaje como una actividad vital que no se deja y que se sabe combinar con el trabajo, la lucha y la fiesta en el aprendizaje de una cultura general y en el dominio de algunas especialidades y oficios en que se adentra y ejercita uno más, si no quiere uno reducirse a ser ni un sabelotodo ni un especialista eficiente pero inculto.

Estoy seguro por otra parte que en estos cuarenta años las innovaciones de las ciencias y las tecno-ciencias nos obligan a actualizar muchos de nuestros conocimientos y a seguir aprendiendo a aprender, a lo que también estamos obligados si queremos descubrir, con nuestro propio saber y entender, los nuevos y ricos proyectos de la emancipación humana por los que debemos luchar sin cejar, a sabiendas de que como maestros tenemos que preparar a la juventud para entender el mundo y para cambiarlo, y como estudiantes también.

Estoy seguro que los profesores y estudiantes del CCH y de nuestra Universidad magnifica sabremos cumplir con nuestro deber.

Gracias.

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Estados Unidos: Hambre

05/04/2011 by maestro Deja un comentario

En Estados Unidos se permite -sin que sea escándalo nacional- que los niños no tengan lo suficiente para comer. El programa nacional de televisión de CBS News 60 Minutes mostró recientemente las caras y las historias de familias sin techo, cuyos hijos hablaron de lo que sienten cuando no comen lo suficiente. Más de 16 millones de menores de edad viven en la pobreza -2 millones más que antes de la crisis económica que estalló en 2007- y se registra que es el desplome de la clase media más rápido ocurrido jamás desde que el gobierno empezó a medirlos hace medio siglo, informa CBS News.

¿Qué se siente tener hambre?, les pregunta el corresponsal a niños de una primaria en Florida. “Es difícil. No puedes dormir. Uno sólo espera, se duerme como por cinco minutos y se despierta de nuevo. Le duele el estómago y piensa: ‘no puedo dormir, voy a intentar dormir, voy a intentar dormir’, pero no puede porque le duele el estómago. Y es porque no tiene alimento en él”, responde un niño.

Muchas familias cuentan a CBS que jamás se imaginaron quedarse sin casa o sin suficiente alimento para sus hijos, ya que gozaban de una vida de clase media. Con la crisis, todo se esfumó.

Parte del reportaje de CBS se realizó en la misma zona que se proclama “el lugar más feliz del mundo”, o sea, los condados alrededor de Disney World, en Orlando, Florida. Ahí CBS detectó unos 67 moteles que alojan a más de 500 niños sin techo. Ahí, cerca en las escuelas del condado de Seminole, mil estudiantes perdieron recientemente han perdido sus viviendas. El gobierno aloja a miles de familias sin techo en moteles por todo el país durante periodos. CBS advierte que “la generación del motel en Estados Unidos está creciendo rápidamente”.

Un 16.6 por ciento de los estadunidenses -o sea, más de uno de cada seis- sufrieron “inseguridad alimenticia” en algún momento de 2009, según las cifras más recientes del censo analizadas por Feeding America, la organización más grande del país dedicada a apoyar a los afectados por esta situación, en su informe reciente Map the Meal Gap (http://feedingamerica.org/). De hecho, esta organización informa que hoy día ofrece sus servicios de apoyo a 37 millones de estadunidenses, entre ellos 14 millones de niños, un incremento de 46 por ciento comparado con 2006.

Hasta en la capital del país más poderoso del mundo hay cada vez más hambre. En la zona metropolitana de Washington y condados colindantes más de 400 mil residentes sufrieron periodos de hambre durante la recesión, según el informe reciente de Feeding America y su análisis por el Washington Post. Millones más en cada parte del país, tanto zonas ricas como marginadas, también registraron cifras crecientes de hambre. “La mayoría quedarían sorprendidos al saber las dimensiones del hambre en sus comunidades. La gente tiende a pensar que el hambre se padece ‘allá’ en algún otro lugar pero no aquí mismo, no en mi traspatio. Pero este informe demuestra que no es cierto: el hambre está por todas partes de nuestra nación ahora mismo”, comentó Vicki Escarra, directora de Feeding America, al Washington Post.

 

“Ha habido momentos en los que no he comido para que mis hijos tengan más que comer. Soy adulta, lo puedo hacer. Puedo beber agua o comerme un pedazo de pan. Pero uno no quiere que sus hijos lleguen a decir ‘mamá, tengo hambre’ una hora después de que han comido”, dijo al Post Anita Emerson, madre soltera de 46 años. Estas historias se repiten a lo largo del país.

¿Y cuál es la respuesta del gobierno? Proponer reducir la asistencia alimentaria a los necesitados, promover más recortes al gasto social y reducir impuestos a los ingresos de los millonarios.

Mark Bittman, crítico de gastronomía del New York Times, anunció el lunes pasado que se sumaba a un ayuno de una semana con unas 4 mil personas por todo el país, cuyo propósito es llamar la atención pública sobre propuestas del Congreso de reducir severamente los programas de asistencia para los pobres y para los que padecen hambre en este país. “Estos recortes supuestamente para reducir el déficit -apenas serían una ranura- causarán en verdad que más personas mueran de hambre, vayan a la cama con hambre o vivan más miserablemente que ahora. Y la propuesta de ley incrementará el gasto en defensa”, explicó. Esto, dijo, ante varias ironías: en 2010, las ganancias empresariales crecieron a la tasa más rápida desde 1950, mientras se estableció un récord en el número de personas que dependen de la asistencia federal para comer. Agregó que los 400 estadunidenses más ricos tienen más riqueza que la mitad de los hogares del país combinados, mientras 45 por ciento de los estadunidenses gastan un tercio de sus ingresos en alimento y aun así no les alcanza, y uno de cada cuatro niños duerme con hambre en este país, por lo menos por periodos.

Bittman afirma: “necesitamos juntarnos e insistir en que nuestros recursos colectivos sean utilizados para el bienestar colectivo, no para los mil, ni para el millón de estadunidenses más ricos, sino para la vasta mayoría de nosotros en Estados Unidos y, de hecho, para los ciudadanos del mundo que tienen dificultades para satisfacer sus necesidades. O para alimentar a sus hijos”.

Pero, al parecer, el hambre no está entre las prioridades de las cúpulas políticas o económicas de este país. Aparentemente, la “inseguridad alimentaria” no es asunto que se considere de “seguridad nacional”.

*Corresponsal de La Jornada en EEUU

Fuente: http://www.surysur.net/?q=node/16195

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