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Invitados

Cinismo genocida (Segunda parte y final)

14/11/2011 by maestro Deja un comentario

En virtud de los tratados START y SORT, sobre reducción de armas ofensivas suscritos entre las dos grandes potencias nucleares, el número de estas se redujo a varios miles.

En el 2010 se firmó un nuevo Tratado de este tipo entre ambas potencias.

Desde entonces los mayores esfuerzos se consagraron al perfeccionamiento de los medios de dirección, alcance, precisión y engaño de la defensa adversaria. Inmensas cifras se invierten en la esfera militar.

Muy pocos en el mundo, salvo contados pensadores y científicos, se percatan y advierten que bastaría el estallido de 100 armas nucleares estratégicas para poner fin a la existencia humana en el planeta. La inmensa mayoría tendría un fin tan inexorable como horrible a consecuencia del Invierno Nuclear que se generaría.

El número de países que poseen armas nucleares en este momento se eleva a ocho, cinco de ellos son miembros del Consejo de Seguridad: Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, y China. India y Pakistán, adquirieron el carácter de países poseedores de armas nucleares en 1974 y 1998 respectivamente. Los siete mencionados reconocen ese carácter.

Israel, en cambio, nunca ha reconocido su carácter de país nuclear. Se calcula sin embargo que posee entre 200 y 500 armas de ese tipo, sin darse por aludido cuando el mundo se inquieta por los gravísimos problemas que traería el estallido de una guerra en la región donde se produce gran parte de la energía que mueve la industria y la agricultura del planeta.

Gracias a la posesión de las armas de destrucción masiva es que Israel ha podido desempeñar su papel como instrumento del imperialismo y el colonialismo en esa región del Medio Oriente.

No se trata del derecho legítimo del pueblo israelita a vivir y trabajar en paz y libertad, se trata precisamente del derecho de los demás pueblos de la región a la libertad y a la paz.

Mientras Israel creaba aceleradamente un arsenal nuclear, atacó y destruyó, en 1981, el reactor nuclear iraquí en Osirak. Hizo exactamente lo mismo con el reactor sirio en Dayr az-Zawr en el año 2007, un hecho del que extrañamente la opinión mundial no fue informada. Las Naciones Unidas y la OIEA conocían perfectamente lo ocurrido. Tales acciones contaban con el apoyo de Estados Unidos y la Alianza Atlántica.

Nada tiene de extraño que las más altas autoridades de Israel proclamen ahora su intención de hacer lo mismo con Irán. Ese país, inmensamente rico en petróleo y gas, había sido víctima de las conspiraciones de Gran Bretaña y Estados Unidos, cuyas empresas petroleras saqueaban sus recursos. Sus fuerzas armadas fueron equipadas con el armamento más moderno de la industria bélica de Estados Unidos.

El Sha Reza Pahlevi también aspiraba a dotarse de armas nucleares. Nadie atacaba sus centros de investigación. La guerra de Israel era contra los musulmanes árabes. Los de Irán no, porque se habían convertido en un baluarte de la OTAN que apuntaba al corazón de la URSS.

Las masas de esa nación, profundamente religiosas, bajo la dirección del Ayatolá Khomeini, desafiando el poder de aquellas armas, desalojaron al Sha del trono y desarmaron a uno de los ejércitos mejor equipados del mundo sin disparar un tiro.

Por su capacidad de lucha, el número de habitantes y la extensión del país, una agresión a Irán, no guarda similitud con las aventuras bélicas de Israel en Irak y Siria. Una sangrienta guerra se desataría inevitablemente. Sobre eso no debe haber duda alguna.

Israel dispone de un elevado número de armas nucleares y la capacidad de hacerlas llegar a cualquier punto de Europa, Asia, África y Oceanía. Me pregunto: ¿Tiene la OIEA derecho moral a sancionar y asfixiar a un país si intenta hacer en su propia defensa lo que Israel hizo en el corazón del Oriente Medio?

Pienso realmente que ningún país del mundo debe poseer armas nucleares, y que esa energía debe ponerse al servicio de la especie humana. Sin ese espíritu de cooperación la humanidad marcha inexorablemente hacia su propia destrucción. Entre los propios ciudadanos de Israel, un pueblo sin duda laborioso e inteligente, muchos no estarán de acuerdo con esa disparatada y absurda política que los lleva también al desastre total.

¿De qué se habla hoy en el mundo sobre la situación económica?

Las agencias internacionales de noticias informan que “El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y su par chino, Hu Jintao, presentaron agendas comerciales divergentes […] resaltando las crecientes tensiones entre las dos mayores economías del mundo.”

“Obama usó su discurso ?afirma Reuters? para amenazar con sanciones económicas a China a menos que comience a ‘jugar según las reglas’…”. Tales reglas son sin duda, los intereses de Estados Unidos.

Obama ?afirma la agencia? está embarcado en la batalla por la reelección el año próximo y sus opositores republicanos lo acusan de no ser lo suficientemente severo con China.

Las noticias publicadas el jueves y viernes reflejaban mucho mejor las realidades que estamos viviendo.

AP, la agencia de Estados Unidos mejor informada comunicó: “El líder supremo iraní advirtió a Estados Unidos e Israel que la respuesta de Irán será enérgica si sus archienemigos lanzan un ataque militar a Irán…”

La agencia noticiosa alemana informó que China había declarado que como siempre creía que el diálogo y la cooperación era la única forma de aproximación activa para resolver el problema.

Rusia se opuso igualmente a las medidas punitivas contra Irán.

Alemania rechazó la opción militar pero se mostró partidaria de fuertes sanciones contra Irán.

El Reino Unido y Francia abogan por fuertes y enérgicas sanciones.

La Federación Rusa aseguró que hará todo lo posible por evitar una operación militar contra Irán y criticó el informe de la OIEA.

“‘Una operación militar contra Irán puede conllevar unas consecuencias muy graves y Rusia tendrá que poner todo de su parte para aplacar los ánimos’, afirmó Kontantín Kosachov, jefe del comité de Exteriores de la Duma” y criticó según EFElas afirmaciones por parte de Estados Unidos, Francia e Israel del posible uso de la fuerza y que el lanzamiento de una operación militar contra Irán está cada vez más cerca.

El editor de la revista estadounidense EIR, Edward Spannaus declaró que el ataque contra Irán terminará en la III Guerra Mundial.

El propio Secretario de Defensa de Estados Unidos, después de viajar a Israel hace unos días, reconoció que no pudo obtener del gobierno israelita un compromiso de consultar previamente con Estados Unidos un ataque contra Irán. A esos extremos se ha llegado.

El Subsecretario de Asuntos Políticos y Militares de Estados Unidos develó crudamente los oscuros propósitos del imperio:

“Israel y Estados Unidos se embarcarán en las maniobras conjuntas ‘más importante’ y ‘de mayor trascendencia’ de la historia de los aliados, ha declarado el sábado Anrew Shapiro, subsecretario de Asuntos Políticos y Militares de Estados Unidos”.

“…en el […] Instituto Washington para la Política del Cercano Oriente, Shapiro anunció que participarán en las maniobras más de 5.000 efectivos de las fuerzas armadas estadounidenses e israelíes y simulará la defensa de misiles balísticos de Israel”.

“‘La tecnología israelí está resultando esencial para mejorar nuestra seguridad nacional y proteger a nuestras tropas’, agregó…”

Shapiro destacó el apoyo del Gobierno de Obama a Israel a pesar de los comentarios del viernes por parte de un alto funcionario estadounidense que expresó su preocupación de que Israel no avisase a Estados Unidos antes de llevar a cabo una acción militar contra las instalaciones nucleares de Irán.

Nuestra relación con la seguridad de Israel es más amplia, más profunda y más intensa que nunca antes.

“‘Apoyamos a Israel porque es en nuestro interés nacional hacerlo’ […] Es la pura fuerza militar de Israel lo que disuade a los posibles agresores y ayuda a fomentar la paz y la estabilidad.”

Hoy 13 de noviembre la embajadora norteamericana en la ONU, Susan Rice dijo a la cadena BBC que la posibilidad de una intervención militar en Irán no solo no está fuera de la mesa, sino que es una opción real que está creciendo por culpa del comportamiento Iraní.

Insistió en que la administración norteamericana está llegando a la conclusión de que será necesario acabar con el actual régimen de Irán para evitar que este cree un arsenal nuclear. Soy una convencida de que el cambio de régimen va a ser nuestra única opción aquí, reconoció Rice.

No hace falta una palabra más.

Noviembre 13 de 2011

8 y 17 p.m.

Publicado en: Invitados

HAY ALTERNATIVAS. PROLOGÓ

05/11/2011 by maestro Deja un comentario

Prologó 
En 1978 el presidente del sindicato más poderoso de Estados Unidos, Douglas Fraser, de la federación de los trabajadores de la industria del automóvil United Auto Workers (UAW) condenó a los “dirigentes de la comunidad empresarial” por haber “escogido seguir en tal país la vía de la guerra de clases (class war) unilateral, una guerra de clases en contra de la clase trabajadora, de los desempleados, de los pobres, de las minorías, de los jóvenes y de los ancianos, e incluso de los sectores de las clases medias de nuestra sociedad”. Fraser también los condenó por haber “roto y descartado el frágil pacto no escrito entre el mundo empresarial y el mundo del trabajo, que había existido previamente durante el periodo de crecimiento y progreso” en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial conocido comúnmente como la “edad dorada” del capitalismo (de Estado).

El reconocimiento de la realidad por parte de Fraser fue acertado aunque tardío. Lo cierto es que los dirigentes empresariales y sus asociados en otros sectores de las élites dominantes estaban constantemente dedicados a una siempre presente guerra de clases, que se convirtió en unilateral, sólo en una dirección, cuando sus víctimas abandonaron tal lucha. Mientras Fraser se lamentaba el conflicto de clases se iba recrudeciendo, y desde entonces ha ido alcanzando unos enormes niveles de crueldad y salvajismo en Estados Unidos que, al ser el país más rico y poderoso del mundo y con mayor poder hegemónico desde la Segunda Guerra Mundial, se ha convertido en una ilustración significativa de una tendencia global.

Durante los últimos treinta años el crecimiento económico ha continuado −aunque no al nivel de la “edad dorada”−, pero para la gran mayoría de la población la renta disponible ha permanecido estancada mientras que la riqueza se ha ido concentrando, a un nivel abrumador, en una facción del 1 por ciento de la población, la mayoría de los ejecutivos de las grandes corporaciones, de empresas financieras y de alto riesgo, y sus asociados. Este fenómeno se ha ido repitiendo de una manera u otra a nivel mundial. China, por ejemplo, tiene una de las desigualdades más acentuadas del mundo.

Se habla mucho, hoy en día, de que por el hecho de que “Estados Unidos esté en declive” hay un cambio en las relaciones de poder a nivel global. Esto es parcialmente cierto, aunque no significa que otros poderes no puedan asumir el rol y la supremacía que ahora tiene Estados Unidos.

El mundo se está convirtiendo así en un lugar más diverso en algunos aspectos, pero más uniforme en otros. Pero en todos ellos existe un cambio real de poder: hay un desplazamiento del poder del pueblo trabajador de las distintas partes del mundo hacia una enorme concentración de poder y riqueza. La literatura económica del mundo empresarial y las consultorías a los inversores súper ricos señalan que el sistema mundial se está dividiendo en dos bloques: la plutocracia, un grupo muy importante, con enormes riquezas, y el resto, en una sociedad global en la cual el crecimiento −que en una gran parte es destructivo y está muy desperdiciado− beneficia a una minoría de personas extraordinariamente ricas, que dirigen el consumo de tales recursos. Y por otra parte existen los “no ricos”, la enorme mayoría, referida en ocasiones como el “precariado” global, la fuerza laboral que vive de manera precaria, entre la que se incluye mil millones de personas que casi no alcanzan a sobrevivir.

Estos desarrollos no se deben a leyes de la naturaleza o a leyes económicas o a otras fuerzas impersonales, sino al resultado de decisiones específicas dentro de estructuras institucionales que los favorecen. Esto continuará, a no ser que estas decisiones y planes se reviertan mediante acción y movilizaciones populares con compromisos dedicados a programas que abarquen desde remedios factibles a corto plazo hasta otras propuestas a más largo plazo que cuestionen la autoridad ilegítima y las instituciones opresivas entre las que reside el poder. Es importante, por lo tanto, acentuar que hay alternativas.

Las movilizaciones del 15M son una ilustración inspiradora que muestra qué es lo que puede y debe hacerse para no continuar la marcha que nos está llevando a un abismo, a un mundo que debería horrorizar a todas las personas decentes, que será incluso más opresivo que la realidad existente hoy en día.

 

NOAM CHOMSKY Boston, agosto 2011

Publicado en: Invitados Etiquetado como: HAY ALTERNATIVAS, Noam Chomsky.

HAY ALTERNATIVAS. Propuestas para crear empleo y bienestar en España.

05/11/2011 by maestro Deja un comentario

NOTA DE LOS AUTORES

Hace un par de meses, la Editorial Aguilar, mostró su interés por  publicar
nuestro libro HAY ALTERNATIVAS. Propuestas para crear empleo y bienestar en
España, que nos prologó Noam Chomsky.

Cuando ya se había concretado como fecha de publicación el libro el 19  de
octubre y se  había comenzado su promoción en la web de Aguilar y en
librerías, los editores nos  comunicaron que la empresa deseaba retrasarla sin
otra explicación de por medio, lo que  nos obligó lamentablemente a desestimar
su publicación en esa editorial. Se confirmaba  así lo difícil que resulta
difundir en España, en los  momentos en que son más necesarias  que nunca
-como ahora en periodo pre-electoral-, ideas alternativas al pensamiento único
que predomina en el debate político y social.

Para solventar esta situación hemos optado por ofrecer nuestra obra
gratuitamente en formato pdf a través de la red y en una nueva edición impresa
en Ediciones Sequitur que,  con la colaboración de ATTAC España, se ha
arriesgado a publicar rápidamente este libro  que estará  en librerías al
precio de 10 euros a partir del 31de octubre.

Tenemos la firme convicción de que solo haciendo que la ciudadanía  sepa lo
que de verdad está sucediendo en nuestra economía y divulgando las
alternativas que existen a esta aguda crisis del capitalismo podremos salir de
ella con más empleo y bienestar social, como demostramos en este libro.

Por eso llamamos a divulgar esta versión en pdf, a estudiarla y  difundir sus
propuestas y pedimos a todos los lectores que se conviertan ellos y ellas
mismas en distribuidores del libro una vez que se encuentre impreso.

Contra la censura de los grandes oligopolios y el pensamiento único  que
imponen los poderes económicos, financieros y mediáticos defendamos la
pluralidad y la libertad de  pensamiento conociendo y difundiendo el
pensamiento crítico.

Puedes descargar el libro gratuitamente aquí o en

Web de Vicenç Navarro
Web de Alberto Garzón
Web de ATTAC España
Web de Editorial Sequitur

Nota de IDP: La editorial Aguilar forma parte, junto con Alfaguara,  Altea, El
País-Aguilar, Santillana y Taurus, entre otras, del Grupo Santillana,
perteneciente, a su vez, al holding PRISA. Los accionistas mayoritarios de
PRISA, la familia Polanco (35,016% de las acciones) y, desde mediados del año
pasado, un fondo de inversión norteamericano, la Liberty Acquisition Holdings
Corp.(57,7% de las acciones). Este  hedge fund agrupa a más de 70 grandes
inversores, entre los que figuran GLG, Taurus, Glenhill, Millenium, T Rowe
Price, First Eagle,Soros Fund, Fortress, Teachers Advisors, Canada Pension
Plan y los bancos Citigroup, Credit Suisse, Deutsche Bank y Morgan Stanley.

Os pedimos a tod@s vuestra colaboración para demostrar a quienes han intentado
silenciar este texto que su tiempo se está terminando: difundid todo lo
posible el pdf.

La ocultación de alternativas en los falsimedia convencionales es ya más que
indignante. La ciudadanía toda tiene que luchar para que algún día se les
puedan exigir responsabilidades. El silencio o la manipulación están tratando
de tapar estafas, saqueos, asesinatos… Cuando lo que se ocultan son crímenes,
el silencio también es criminal. Los medios de desinformación se han
convertido hace ya tiempo en cómplices de la  barbarie.

Publicado en: Invitados Etiquetado como: bienestar, empleo, España, Noam Chomsky., prologó, Propuestas

La Cumbre del euro, las tribulaciones de la elite político-bancaria y una carcajada pérfida

04/11/2011 by maestro Deja un comentario

Vino precedida y sucedida de reuniones y reunioncillas a puerta cerrada, en petit comité, o unter vier Augen. Precedida de conciliábulos de Merkel con Sarkozy, de Merkel con Sarkozy, Barroso y Van Rompuy, de Merkel, Sarkozy y Barroso con Charles Dallara (el jefe supremo de los banqueros, director del Instituto de Finanzas Internacionales, IIF). Sucedida, en España, del encuentro de Elena Salgado, la dama de la insulsez soñolienta, con un selecto grupo de grandes empresarios, banqueros y economistas del PP y del PSOE. Ni prensa, ni parlamentos, ni sindicatos, ni organizaciones sociales fueron siquiera consultados. Ni siquiera los gobiernos de los países miembros. Todo cábalas, pues. Hasta el anciano Delors, el otrora prior de la UE, tuvo que conformarse con conjeturas. Nada halagüeñas, por cierto: en una entrevista para la Deustche Welle, críticó “el método de póker” de Merkozy y admitió que “no se sabe a ciencia cierta como funcionará eso”.

Ahora, apenas cinco días después, ya se sabe: muy mal. Papandreu, que por lo visto no quiere pasar a la historia como un Zapatero cualquiera, tiró ayer la toalla: se propone –ya veremos si le dejan— convocar un referéndum para que el pueblo griego decida directa y democráticamente sobre las recetas para Grecia de la Cumbre. Los mercados de valores descuentan ya hoy (1 de noviembre) como negativa la respuesta del pueblo griego: se han desplomado al unísono, en Europa y en ultramar. Indignación en Alemania. Rabia contenida de Sarkozy. Estupor en EEUU. Perplejidad en Beijing. Mal disimulado desconcierto de Barroso. En España, que tan mal parada salió de la Cumbre –impuso a la banca privada española recapitalizaciones por una cifra de 26 millones de euros, el mayor monto tras Grecia—, las reacciones a la decisión de Papandreu se han distribuido entre nuestros mandamases políticos ni más ni menos que como era de esperar. Con las habituales emanaciones mistagógicas del entorno de Rajoy y Montoro, un posible ministro del área económica en el futuro gobierno del PP. Con las alharacas intempestivas de la extrema derecha mediática madrileña y sus ridículos peritos en saña sectaria. Con la gárrula demagogia populista improvisada en el entorno del candidato Rubalcaba, al que aún no se le ha quitado la cara de tonto desde la inopinada contrarreforma constitucional express con que le sorprendió Zapatero el pasado agosto. Y, claro, con las alicaídas botaratadas de mal estudiante de Don José Blanco, el apicarado portavoz del agónico Gobierno actual. Vendrán más. A ver.

A todo eso hemos asistido hoy, sólo cinco días después de la dichosa Cumbre.

Los planes griegos de la Cumbre

Lo que el común de los mortales sabe de los planes griegos de la Cumbre viene del lacónico comunicado final de la misma. Se habría acordado elevar la quita de la deuda soberana griega del 21% al 50%, aunque dicha quita tendría lugar de manera “voluntaria” por parte de la banca privada. Se habría decidido también elevar reglamentariamente el capital principal de la banca europea al 9%, siguiendo unos cálculos de valoración del riesgo de la deuda soberana en los mercados, cuando menos, aleatorios. Y se habría resuelto convertir el neonato Fondo Europeo de Estabilización Financiera (FEEF) en un mecanismo de garantía de los bonos de la deuda soberana, paralelo a los mercados CDS –los opacos e irregulados mercados de derivados financieros de impagos crediticios— y con capacidad para intervenir en los mercados secundarios de la deuda, facilitando al mismo tiempo la recapitalización de la banca europea. Todo ello con una ampliación de sus 440.000 millones de capital hasta 1 billón de euros, merced –se dijo, aunque ya parece desmentido a día de hoy— a la participación de Japón, China, Brasil y otros países “emergentes”. En este marco de acuerdo pretendidamente global de lo que podríamos denominar el II Pacto del Euro, Grecia recibiría finalmente el tercer tramo de la ayuda prometida desde el mes de julio y la promesa de otra inyección de 100.000 millones de euros en los próximos años que le permitan mantener en funcionamiento su economía.

Como es harto sabido, el peligro inminente de la bancarrota griega es lo que motivó la convocatoria de la Cumbre. Conocemos por una filtración del Financial Times el documento de análisis de la situación helena elaborado por el BCE. No puede ser más claro: Grecia ha quebrado, sin o con las quitas sucesivas de su deuda, y en el mejor de los escenarios, no saldrá de la profunda recesión a que ha sido arrojada (y que ya ha supuesto una caída de su PIB del 25%, ¡equivalente a la sufrida en los dos primeros años de la II Guerra Mundial!) no antes de 2020.

La política de austeridad dictada por la incompetente troika UE-BCE-FMI ha venido a sumar a un pésimo diagnóstico un verdadero ensañamiento terapéutico con el pueblo griego. Ahora se supone que Grecia deberá equilibrar una deuda actual –tras la comprometida quita del 50%— que monta el 120% del PIB. Pero ese 120% del PIB, merced a la recesión profunda inducida por las medidas de austeridad fiscal, volverá a crecer, según la estimación del propio BCE, hasta 160% de su PIB. El proceso de “devaluación interna” que eso trae consigo, prosigue el informe filtrado al Financial Times, situará el paro por encima del 18%, lo que provocará con certeza la emigración del sector económicamente más activo de la población. En este escenario “positivo”, dice el informe, Grecia podría volver a financiarse en el mercado financiero privado en unos diez años, y eso suponiendo que su estructura bancaria actual –que posee el 20% de los bonos soberanos— continúe recibiendo la ayuda del BCE, que la mantiene con vida a pesar de su quiebra técnica, a la espera de ser nacionalizados y recapitalizados sus bancos.

No hacía falta haber leído las noticias de lo que ha sido la huelga general del 19 y 20 de octubre pasados en Grecia, ni del recibimiento otorgado, a su vuelta, la delegación gubernamental que ha asistido a la Cumbre de la UE, para darse cuenta de que este plan de la UE era insostenible desde el punto de vista político y social. Papandreu no ha hecho sino reconocer finalmente esa obvia realidad, cuando se ha allanado a convocar un referéndum. Las encuestas improvisadas esta tarde dan más de un 60% de la población griega contraria a la “solución” ofrecida por la Cumbre de la UE.

El Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, lejos de corregir, agrava el problema del mal diseño institucional de la Eurozona

Más estupefaciente aún, si cabe, que su irrealismo político-social resulta el que el mensaje propiamente económico de esa Cumbre, que debía ofrecer la solución económica “definitiva” al problema de la deuda soberana –como antes las de marzo y julio—, era sobre poco más o menos el que sigue: no hay tal solución; con todo y con eso, la eurozona mantendrá como sea a Grecia, persuadida de que de ello depende la propia supervivencia del euro. Los mercados especulativos no podían esperar mensaje más goloso.

Fue este núcleo duro del mensaje lo que disparó al alza los mercados de valores en todo el mundo el jueves y el viernes de la semana pasada, la mejor, en términos bursátiles, de los dos últimos años. Especialmente significativa fue la retirada de dinero de los bonos “refugio” de Alemania y EE UU, y su colocación en los fondos de riesgo por valor de 48.000 millones de dólares.

Pero la realidad del bucle depresivo de la crisis de la deuda soberana de los países europeos, combinada con el ensañamiento terapéutico de las políticas de austeridad fiscal, volvió a hacerse presente en veinticuatro horas: el bono italiano a 10 años regresó al 6,2% y el español, al 5,45%, a pesar de la significativa caída de las tasas de los bonos griegos y portugueses. Eso ocurrió el viernes. Papandreu todavía no había abierto la caja de los truenos democráticos.

¿Por qué las dudas sucedieron inmediatamente a la euforia.?¿Qué quería decir exactamente el comunicado cuando hablaba de una “quita voluntaria” de la deuda griega por parte de la banca privada? Lo único que salió a la luz fue la escena en la que el director ejecutivo del Instituto Internacional de Finanzas –la patronal bancaria mundial—, Charles Dallara fue informado por los lideres europeos, el BCE y el FMI de que la “voluntariedad” era la única solución viable políticamente. Parece que la señora Merkel le hizo a Dallara una oferta que no podía ser rechazada. O tomaba esa quita “voluntaria” –con dos meses por delante para la negociación técnica de la misma—, o lo que venía inexorablemente era una bancarrota real en cadena a corto plazo, lo que significaría la abrupta interrupción de los beneficios dimanantes de la deuda griega que, aun si rebajados ahora en un 50%, son buenos beneficios. con recapitalización de las pérdidas a precios interbancarios subvencionados. Quedarían así apalancados beneficios y capitales principales de los bancos privados.

A pesar del estigma de figurar en segundo lugar tras la banca griega en cuanto al monto requerido de recapitalización, la banca española sacó pecho, asegurando que los 26.000 millones de euros a levantar los conseguiría con márgenes relativamente cómodos porque, entre otras razones, en nada le afectaba la quita griega, teniendo, como sigue teniendo, elevados niveles de beneficio, más aún tras el apalancamiento de las deudas española y portuguesa. Parece obvio que la principal victima de este incoado proceso de recapitalización no serán los bancos privados, sino la llamada economía “real”, las familias y las pequeñas y medianas empresas, sin circuitos propios de financiación: por cada mil millones que, a consecuencia de la recapitalización, quedan inmovilizados, se retiran del crédito 10 mil millones, lo que significa una contracción de más de un cuarto de billón de euros, nada menos, pues, que dos puntos y medio del PIB, y por ende, más de medio millón de puestos de trabajo.

¿Hay más víctimas? Desde luego. La ministra Salgado ha aceptado en la Cumbre que sea el FEEF la entidad que en el futuro ayude a la compra de deuda pública española, y no el BCE –la única institución europea con capacidad para crear, de la nada e ilimitadamente, euros—. Eso significa que en el futuro las compras de deuda pública española no saldrán gratis, lo que obligará –en 2012 hay que refinanciar unos 300 mil millones de euros de deuda– a “ajustes estructurales” brutales, inimaginables hasta hoy..

Con ser éste un problema que afecta de modo muy grave a España, la “solución” del FEEF decidida en la cumbre, va mucho más allá, y afecta negativamente de lleno al conjunto de la Eurozona. Revela por lo magnífico lo que tantas veces se ha venido diciendo desde estas páginas de SinPermiso: los mandamases europeos parecen incapaces de reconocer que el problema central de la Eurozona es un problema de diseño institucional, el diseño de una unión monetaria sin autoridad fiscal central –sin Tesoro—, que impide que el BCE pueda actuar como un Banco Central normal (como la Reserva federal, como el Banco de Inglaterra, como el Banco de Japón), es decir, como prestamista de último recurso. La creación del FEEF no acerca, sino que aleja a la Eurozona del rediseño institucional normalizador, que sería un Tesoro capaz de emitir eurobonos y un BCE plenamente habilitado para comprar deuda pública y actuar como prestamista de última instancia. Diríase que el FEEF está concebido, no como un instituto capaz de lidiar eficazmente con el problema de la deuda soberana europea, sino como un mecanismo indirecto pronto a asegurar las políticas de ajuste y austeridad a través de la banca privada, porque se duda de la capacidad de disciplina fiscal de los gobiernos ante la conflictividad social que se espera. Esta es una de las lecciones de las contabilidades fiscales dobles de Grecia e Italia.

Desde su creación hace ya meses, el FEEF sigue siendo una entidad mas virtual que real: 40 personas alojadas en un piso de la sede del Bundesbank en Francfort, que ni siquiera cuenta todavía con una red informática propia. Y se supone que semejante institución debe ser el último garante de la estabilidad de la deuda soberana de los países europeos y, en definitiva, del euro. Desde mayo del 2010, la divergencia de recetas frente a la crisis de la deuda de Merkel y Sarkozy se ha concretado en el FEEF. Su lento aprovisionamiento de fondos, sometido a las decisiones, y en algunos casos caprichos, de los parlamentos nacionales de los 27 estados miembros, han llevado a Grecia directamente al abismo. El Banco Central Europeo ha tenido que intervenir, en contra de su reglamento, adquiriendo bonos de la deuda de los países mas afectados en los mercados secundarios por un volumen de 173.500 millones de euros. Nunca ha tenido mejor ejemplo el proverbial caso del bombero pirómano: el BCE prestaba sin limite a los bancos privados europeos al 1%, que a su vez represtaban, o actuaban directamente en los mercados de bonos, obteniendo rentabilidades de entre el 4% y el 20%, que a su vez revendían con enormes sobreganancias al BCE. Esta ha sido la formula neoliberal de “comunitarización” de la deuda a favor de las oligarquías financieras rentistas.

Este circuito especulativo –derivado de la incapacidad de reconocer el problema del deficiente diseño institucional de la Eurozona— es el que ha acabado siendo inadmisible políticamente para el parlamento de la República Federal de Alemania, principal contribuyente fiscal del BCE. Con su exigencia de una aprobación previa de los acuerdos de la Cumbre de la UE, el parlamento alemán rechaza cualquier apalancamiento de la deuda soberana en el BCE y finalmente en el presupuesto alemán. Lo que ha hecho Merkel es imponer esta decisión al resto de Europa y, especialmente, a Sarkozy. Por esta extraña vía, el euro queda expuesto a ser un matrimonio monetario sostenido exclusivamente, no en la economía real de Alemania, sino en el mecanismo virtual de cédulas de seguro de un FEEF financiado en buena parte fuera de la zona euro. En vez de asegurar unos beneficios especulativos extraordinarios con la compra de bonos de las deudas soberanas de rentabilidad más alta vía BCE, el mensaje de la Alemania de Merkel es que se “desapalanca” en la medida de lo posible, porque no confía en las políticas neoliberales de austeridad fiscal que impone a los países periféricos, y que mantiene un margen de maniobra para, en caso de una crisis terminal del euro, poder recuperar con el menor daño posible su propia moneda nacional, tal vez una zona Deutsche Mark que incluya a Austria y Holanda. Son en definitiva el peso de las economías reales y los asimétricos ritmos de desarrollo de la crisis los que acaso expliquen la diferencia de orientación estratégica de Merkel y Sarkozy y su cálculo del riesgo que implica el euro para sus economías nacionales. En una cosa llevaba razón Sarkozy, que ha perdido la partida: fiarlo todo al FEEF, abandonando la perspectiva de un BCE plenamente reconstituido como prestamista de último recurso, significa poner a la deuda pública de Francia y de la propia Alemania en riesgo de ataque especulativo. (Véase, en esta misma entrega de SinPermiso, el soberbio análisis al respecto de Marshall Auerback.)

Desde hoy, el BCE está dirigido por el italiano Draghi, un antiguo ejecutivo del Goldman Sachs, el banco privado norteamericano que ayudó técnicamente en su día al gobierno conservador griego a falsificar fraudulentamente la contabilidad nacional pública para asegurar la entrada de Grecia en el euro, origen de los presentes males de la Eurozona. El círculo, pues, se cierra, y bien irónicamente.

¿Podrá Draghi mantenerse en los márgenes de la crisis de la deuda soberana y concentrarse en la lucha contra la inflación que, en la fantasía neoliberal de los mandamases europeos, amenaza con acompañar a la recesión de una parte importante de la eurozona? Con toda seguridad, las insuficiencias y aun las contradicciones del FEEF –cuyo Presidente Regling ha viajado ya sin mucho éxito a Pekin y Tokio para pedir la ayuda que no encuentra en la UE— le obligarán a intervenir una y otra vez. (Hoy mismo parece que lo ha hecho, tan masiva como infructuosamente: la prima de riesgo española se disparó hasta 380 puntos, la italiana, hasta 430.)

Este fue el segundo mensaje de la Cumbre, relacionado con Italia. Si Grecia no puede quebrar porque arrastraría al euro y a la UE, mucho menos un país como Italia, cuyo problema de deuda se concentra en la anomia fiscal del estado y cuya riqueza neta se calcula cuatro veces superior al volumen de su deuda. La autonomía institucional del BCE volverá a jugar, en situaciones de crisis como la vivida en mayo de 2010 o en agosto de 2011, como el mecanismo de intervención en nombre de la estabilidad del euro por encima de las propias decisiones de los estados miembros. Pero ese margen de maniobra, sin la reconfiguración institucional de la Eurozona, sin el reconocimiento pleno del BCE como prestamista de último recurso, sin un Tesoro europeo, se irá agotando.

Y una carcajada pérfida

La necia cerrazón dogmática neoliberal de una casta de mandamases europeos cristalizada durante decenios en un ambiente horro de todo careo democrático con los pueblos, y expuesta, en cambio, también durante decenios, a todo tipo de presiones y cabildeos granempresariales y bancarios, hace inverosímil la esperanza de que pueda poner proa siquiera a la solución del problema de la pésima arquitectura institucional de las finanzas europeas. Ese verdadero pecado original de una Unión Monetaria construida por unas elites tan sesgadas tecnocráticamente como ajenas a la racionalidad macroeconómica más elemental no lo pueden corregir esas mismas elites. Sólo se podría corregir con una verdadera revolución democrática de los pueblos europeos.

Voltaire, el gran crítico del despotismo europeo de su época, dejó en Diccionario filosófico esta simpática alabanza –de todo punto política— de la carcajada pérfida:

“La risa sarcástica, perfidum ridens (…) es la alegría que nos causa la humillación de los demás. Perseguimos con risa burlona y maliciosa al que prometiéndonos maravillas, no hace mas que tonterías; eso es silbar más que reír. Nuestro orgullo entonces se burla de la arrogancia necia de los demás.”

Eso nos queda, por ahora. Una miríada de mediáticos buscavidas intelectuales vienen criticando la algazara y el combativo buen humor de los “indignados” alzados ya en medio mundo por su supuesta “falta de programa” o por su incapacidad de “vertebrarse políticamente”. La acusación nos parece de todo punto falsa. Pero aunque así fuera, convendría recordar que en el derrocamiento del antiguo régimen fueron parte también, acaso sin mucho programa y sin mucha vertebración, las carcajadas pérfidas de la sátira de Voltaire o de los caprichos asnales de Goya.

En una situación extrañamente parecida a la nuestra, Gramsci –desde una cárcel fascista—recomendó también el sarcasmo como arma de combate contra unas clases dominantes corrompidas por una arrogancia asnal:

“En el caso de la acción histórico-política, el elemento estilístico adecuado, la aproximación característica de quien quiere distanciarse y comprender, es el ‘sarcasmo apasionado’. (…) Hay que considerar el sarcasmo como una expresión que pone de relieve las contradicciones de un período de transición; se busca mantener el contacto con las expresiones subalternas humanas de las viejas concepciones, y al propio tiempo, se acentúa la distancia con las de las clases dominantes y dirigentes, esperando que las nuevas concepciones, con el decantamiento operado por el desarrollo histórico, dominen hasta conquistar la fuerza de las ‘creencias populares’. Esas concepciones ya están sólidamente adquiridas por quienes hacen el sarcasmo, pero han de ser expresadas y divulgadas en actitud ‘polémica’; si no, serían un ‘utopía’, porque parecerían ‘arbitrariedades” o de un individuo o de una camarilla.”

En eso parecen estar ahora los “indignados” del mundo –los que van en serio, queremos decir—, no en la arbitrariedad utópica de camarilla, sino persiguiendo con risa burlona y maliciosa a estas señoras y a estos señores tan serios que, prometiéndonos maravillas, no hacen más que tonterías. ¡Nosotros somos el 99%!

Antoni Domènech es el editor de SinPermiso. Gustavo Buster es miembro del Comité de Redacción de SinPermiso.

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Grecia. Cuando la democracia entra por la puerta, el mercado salta por la ventana

02/11/2011 by maestro Deja un comentario

Y, sin embargo, más le hubiera valido comerse su retórica rimbombante a la vista del caos que se acaba de instalar en los mercados como consecuencia de que el primer ministro del gobierno griego, Yorgos Papandreu, ha hecho lo que no le quedaba más remedio que hacer a la vista de los acuerdos de esa cumbre y de la presión popular que mantienen los ciudadanos griegos en las calles.

En efecto, en esa cumbre se llegó, entre otros, al acuerdo de aprobar un plan de rescate para la más que quebrada economía griega por valor de 100 mil millones de euros. Era el segundo plan de rescate para Grecia y esta vez, para garantizarse que las cosas se hacían al gusto y ritmo de la troika (BCE, Comisión Europea y FMI) y con el único fin de garantizarse la sostenibilidad del pago de la deuda, ésta exigía que Grecia aceptara una supervisión permanente de la Unión Europea sobre las cuentas helenas o, lo que viene a ser lo mismo, que pusiera a su democracia en estado de excepción, desprendiéndose de su soberanía en materia fiscal y presupuestaria y quedando condicionadas sus decisiones a la aprobación previa de la delegación de la Unión Europea.

Esto, a su vez, iba acompañado de un programa de suspensión de pagos de parte de su deuda que era más una propuesta abierta, lanzada al aire y sin aceptación por parte ni de acreedores ni de deudores, que un acuerdo cerrado en sí mismo. En principio, se proponía que los acreedores de los bonos griegos aceptaran una quita de hasta el 50% de su valor. La propuesta griega era ofrecer a los acreedores bonos a 30 años, a un tipo de interés del 6% y por un monto equivalente al 35% de la deuda en cartera y el 15% restante se produciría en un pago en metálico al cancelar la deuda viva.

Sin embargo, el primer ministro griego dio el lunes un giro a la situación cuando anunció la convocatoria de un referéndum para que el pueblo decidiera si aceptaba o no el acuerdo alcanzado tras la Eurocumbre y, con ello, asumió la ofensiva en un escenario en el que ya ha comenzado a sentir las presiones de Merkel y Sarkozy urgiéndolo a que se atenga a razones y lo desconvoque.

Y es que, por un lado, se encuentra la crisis política que esa decisión genera en el marco de la Eurozona, en donde la economía que se supone que debía aceptar sin rechistar las condiciones para su rescate ha promovido lo que ha sido considerado, desde las altas instancias del gobierno europeo –esto es, Alemania-, como un acto de insolencia al trasladar la decisión última sobre la aceptación del acuerdo a la ciudadanía.

La irritación y las declaraciones que avergonzarían a cualquier persona con un mínimo sentido de lo que significa la democracia se han sucedido por doquier: desde Alemania, Bruederle planteaba que Grecia se estaba desmarcando de lo acordado y que, en caso de insolvencia e incumplimiento de los acuerdos, se cerraría el grifo del dinero; desde Finlandia, las declaraciones eran similares: lo asimilan a un referéndum implícito y amenazan con que si no se acomete el ajuste comprometido, se cortarán las ayudas; el presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, y el del Consejo Europeo, Van Rompuy, han hecho una declaración conjunta instando a Grecia a que honre sus compromisos porque, dicen, están convencidos que el programa de ajuste acordado es lo mejor para Grecia; en España, el ministro José Blanco ha declarado que el referéndum griego no es una buena decisión para Europa (no sabemos si le parece una buena decisión para los griegos);

Todas esas presiones no son más que la expresión de la incomodidad que la decisión del primer ministro griego ha generado en el resto de gobernantes europeos que ahora ven cómo el contexto de la aplicación en sus países de los planes de ajuste puede dar un giro inesperado. Si los griegos van a poder ejercer su derecho a decidir efectivamente si están dispuestos a sufrir más recortes sobre sus niveles de vida y bienestar, nada impide, más bien al contrario, que el resto de ciudadanos europeos comiencen a demandar lo mismo.

La decisión de Papandreu abre, en este sentido, la caja de Pandora de la reivindicación del derecho de cualquier ciudadano a poder decidir sobre todo aquello que afecta a su vida, máxime cuando incide negativamente sobre ella. Y, al mismo tiempo, demuestra que la resistencia popular en las calles, que las huelgas generales, que las manifestaciones, que la interrupción y el saboteo de actos públicos sigue siendo, no sólo la única opción legítima para expresar la voluntad popular cuando la democracia ha quedado reducida al mero acto de la votación el día de las elecciones, sino también la única válida para forzar a un gobierno a que atienda a los intereses de sus ciudadanos.

No es de extrañar que los gobiernos del resto de la Eurozona estén tan nerviosos: Grecia nos está enseñando el camino por el que debemos transitar todos.

Y, por otro lado, se encuentra la crisis que el anuncio Papandreu ha provocado en unos mercados que hace apenas unos días, tras el anuncio de los resultados de la cumbre, se las prometían relativamente felices.

El anuncio del referéndum ha provocado el derrumbe de las Bolsas de toda Europa de las que han tirado hacia abajo con especial intensidad las cotizaciones de los bancos; la subida de la prima de riesgo de Italia hasta los umbrales en los que se suele producir el rescate y también de la de España y éstas sólo han podido ser controladas a través de la compra de bonos soberanos de esos dos países por parte del Banco Central Europeo, contraviniendo, una vez más el Tratado de la Unión y sus Estatutos; y, finalmente, también se ha producido la caída de la cotización del euro.

La sensación no puede ser más angustiosa. Pero es que no hay razones para menos porque la precaria estabilidad del sistema financiero mundial depende en estos momentos de Grecia o, más concretamente, de los griegos, a pesar de que los medios económicos y hasta las agencias de calificación tratan de concentrar los efectos de la decisión griega exclusivamente en ese país, advirtiendo de que el referéndum puede conducir a su quiebra e, incluso, a su salida del euro, como ha afirmado la agencia calificadora Fitch.

Sin embargo, la cosa no es tan simple y las repercusiones se extenderían como olas concéntricas mucho más allá de Grecia.

En efecto, si los griegos decidieran no aprobar el plan de ajuste y, con él, el 50% de la quita sobre su deuda, la quiebra del país sería casi instantánea si, efectivamente, la Eurozona dejara de prestarle ayuda financiera. Sin embargo, Grecia juega, en ese sentido con ventaja porque sabe que eso es altamente improbable. ¿Por qué?

Pues porque desde el momento en el que se declarara la quiebra griega los bancos franceses y alemanes, principales tenedores de los más de 26 mil millones de deuda griega en circulación, estarían, si no en quiebra muy próximos a la misma, es decir, deberían ser intervenidos y recapitalizados a cuenta de los presupuestos de sus respectivos países (adviértase que, curiosamente, sus gobernantes han sido los dos primeros en llamar al orden a Papandreu).

Pero ahí no acaba todo. Esos bancos, al comprar la deuda soberana griega adquirieron también seguros para cubrirse del riesgo de quiebra (los famosos CDS) y los principales vendedores de esos CDS son, mire usted por dónde, bancos y empresas aseguradoras norteamericanas. La conclusión es clara: la quiebra griega no sólo provocaría la quiebra de los bancos europeos que poseen su deuda sino también pondría en grandes dificultades a los bancos norteamericanos que vendieron seguros para proteger a los compradores de dicha deuda. El riesgo sistémico se extiende ahora a la inversa de como ocurrió con las hipotecas basura que llegaron desde Estados Unidos contaminando el balance de los bancos europeos. Ante este panorama, no es de extrañar que los mercados se hayan comenzado a desplomar y el nerviosismo, cuando no el pánico, sea la sensación dominante.

Y ese pánico debería aún profundizarse más porque pudiera acabar ocurriendo que Grecia haga válida esa expresión popular que dice que cuando uno le debe seis mil euros a un banco tiene un problema, pero que cuando le debe seis mil millones el problema lo tiene el banco. Si finalmente el referéndum se celebra y el pueblo griego rechaza el plan de ajuste y la quita sobre la deuda, la tensión que se generará en los mercados será tan elevada que el poder de negociación podría reequilibrarse y facilitar la búsqueda de un reparto más proporcionado de los costes de la crisis entre deudores y acreedores.

Nuevamente, en esto Grecia también nos está enseñando el camino: nos está diciendo que cuando la democracia entra por la puerta, podemos hacer saltar por la ventana a los mercados. 

Alberto Montero Soler ([email protected] ) es profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga y presidente de la Fundación CEPS. Puedes leer otros textos suyos en su blog La Otra Economía.

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La historia de amor del Pentágono y la Primavera Árabe

02/11/2011 by maestro Deja un comentario

La contrarrevolución árabe es más fuerte que nunca – encabezada por la Casa de Saud y sus acólitos monárquicos del Consejo de la Contrarrevolución del Golfo (CCG), conocido oficialmente como Consejo de Cooperación del Golfo. Y su más precioso aliado es el Pentágono.

The New York Times lo oficializó al distribuir la propaganda correspondiente de la Casa Blanca y el Pentágono. Si se considera que al NYT le cuesta presentarse como icono de la credibilidad desde esos meses en 2002/2003 cuando su primera plana pregonaba mentiras categóricas sobre las armas nucleares de Iraq y / o sus vínculos carnales con al Qaida, habrá que traducir las falacias.

La ulterior militarización del contrarrevolucionario Golfo Pérsico –especialmente a través de más soldados en el terreno en Kuwait, y más barcos de guerra– es presentada como reacción ante “un colapso de la seguridad en Iraq o un enfrentamiento militar con Irán”.

Nótese que las dos cosas son meras vanas ilusiones. Las fuentes marciales del NYT insisten: “la retirada [de Iraq] podría causar inestabilidad”. El hecho es que el gobierno de Nuri al-Maliki en Bagdad efectivamente puso de patitas en la calle a los estadounidenses (el Pentágono quería por lo menos 20.000 soldados estadounidenses en el terreno después de fines de 2011).

De ahí la necesidad de actualizar la neolengua del Comando Central del Pentágono (CENTCOM), así como el Plan B, una grandiosa nueva “arquitectura de la seguridad” para el Golfo Pérsico atestada de material aéreo y naval e incluso defensa de misiles pregonada como una anodina “huella post Iraq en la región”.

En cuanto a “la amenaza de un Irán beligerante”, intereses muy precisos –sectores del complejo industrial-militar, el partido republicano en su conjunto, el lobby de Israel, la mayor parte de los medios corporativos– han estado exhortando durante años a que se haga un ataque contra Irán.

El general Karl R Horst, jefe del estado mayor de CENTCOM, es un gran fanático del “compromiso para mejorar la capacidad y la habilidad de los socios” (traducción: lo que nosotros decimos, vale). Presentó el aumento del poder de fuego en el Golfo Pérsico ante el NYT como una suave estrategia al estilo Hollywoodense “de vuelta al futuro”, concentrada en “despliegues más pequeños pero altamente capaces y el entrenamiento de cooperaciones con los militares de la región”.

Traducción: muchas fuerzas especiales, muchos drones armamentizados y una inflación de esas “cooperaciones” que gustan tanto al Pentágono y a la OTAN. Es presentado como “medios más eficientes para desplegar fuerzas y maximizar la cooperación con socios regionales”; o la mejor manera de “expandir relaciones de seguridad”, especialmente cuando habrá “una aguda disminución de la cantidad de analistas de la inteligencia asignados a la región” (traducción: que los ‘cabezas de turbante’ hagan el trabajo duro).

También ayuda que Qatar y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) hayan demostrado su amor ilimitado por la OTAN en la guerra de Libia (Mientras Bahréin y los EAU tienen soldados en el terreno en Afganistán). Esa disposición árabe de complacer a los amos va un paso más allá de la cantinela estándar: “EE.UU. no abandonará sus compromisos en el Golfo Pérsico”.

Para resumirlo todo; hay que ver que el CCG es un anexo de facto de la OTAN.

Tras la ‘seguridad de la arquitectura’

Allá lejos en Tayikistán –donde estaba examinando la no proliferación de la Primavera Árabe en Asia Central– la secretaria de Estado, Hillary Clinton, alentó lo que fue filtrado posteriormente al NYT como una “fuerte presencia continua” en toda la región que “debe ser liberada de interferencia extranjera para continuar en un camino hacia la democracia”.

¿Significa esto que la mayor militarización del Golfo Pérsico es una reacción ante la interferencia estadounidense/saudí que impide la democracia? No puede ser así; alguien tiene que reescribir el guión.

Todo este escenario era previsible desde el momento en que Washington llegó a un acuerdo con Riad para consolidar la contrarrevolución árabe; nos conseguís una votación de la Liga Árabe para poder eliminar a Muamar Gadafi, y os damos mano libre para hacer lo que queráis en el Golfo Pérsico (Vea: “Revelado el acuerdo entre EE.UU. y Arabia Saudí, Rebelión, 2 de abril de 2011)

Esto llevó a la invasión de Bahréin por la Casa de Saud; a que Qatar entrenara a rebeldes de la OTAN en su propio territorio mientras enviaba a fuerzas especiales qataríes a Libia; y ahora a una “alianza de seguridad multilateral más fuerte” entre el CCG y el Pentágono.

Para senadores estadounidenses perdidos en el espacio, que pregonan que la retirada de EE.UU. de Iraq será interpretada como “una victoria estratégica por nuestros enemigos en Medio Oriente”, todo es normal. Pero otra cosa es ver que el NYT sea suficientemente ingenuo –o que básicamente trata a sus lectores como si fueran idiotas– cuando se traga la línea propagandística saudí de que Irán es “la amenaza más preocupante” para todos los miembros del CCG “así como para el propio Iraq”. Es como si el periódico fuera publicado en Riad.

En realidad, la política exterior del gobierno de Barack Obama en Medio Oriente parece ser dictada en Riad. Basta con prestar atención a los medios corporativos de EE.UU. que se deshacen por besar el borde de la túnica del nuevo príncipe heredero en la Casa de Saud, el príncipe Nayef bin Abdul Aziz. Nayef, de 78 años, apoyado por el no va más del medievalismo y de las fuerzas contrarrevolucionarias que maldicen esta Primavera Árabe, es esencialmente el inquisidor jefe de la Casa de Saud. Desde 1975 ha dirigido el aparato de seguridad en el Ministerio del Interior que, junto a la Guardia Nacional entrenada por EE.UU., fiel al feble rey Abdullah, de 87 años, son los organismos mejor armados en Arabia Saudí.

Nayef es el Darth Vader de una fuerza militar de 130.000 hombres, toda la policía nacional y local, aduanas, inmigración, guardacostas, guardas fronterizos y la temida policía religiosa. La reacción de su ministerio a la Primavera Árabe ha sido una represión ininterrumpida. Cualquiera del que se llegue a sospechar que trata de iniciar una manifestación política, ni hablar de un movimiento, es arrestado; eso incluye a jóvenes que suban vídeos en YouTube.

Hay por lo menos 20.000 presos políticos en las cárceles saudíes. Desde abril, es ilegal “amenazar la seguridad nacional” o “insultar al Islam”; Nayef fue responsable por la vaguedad de la nueva ley y todo lo que implica. Cualquiera que trate de Ocupar Riad u Ocupar Jeddah será decapitado.

Sin embargo, para sus innumerables admiradores en Washington, que contemplan radiantes su currículo de 36 años de contraterror, Nayef es un “pragmático conservador”. Es su denominación oficial desde que fue revelada por un cable de 2009 de WikiLeaks procedente del Departamento de Estado.

No es sorprendente que adoren a Nayef en Washington. Su Santísima Trinidad son Washington-Riad unidos por la cadera; su odio contra Irán y los chiíes en general (incluso chiíes saudíes); y su compromiso con la guerra contra el terror contra al Qaida.

Nadie habla de su odio visceral contra los derechos de las mujeres, o de su odio visceral contra todo lo que sea democrático; es cuando es útil la etiqueta de “social conservador”. Al comienzo de la Primavera Árabe, Nayef desestimó a los tunecinos como “básicamente franceses”, y a los residentes de El Cairo como “urbanitas sospechosos”. Los únicos verdaderos árabes eran saudíes; la democracia, como la ven (o como la Casa de Saud la ve para ellos), es para mariquitas.

En la política interna de la Casa de Saud, el reino de la intriga palaciega de machos del desierto que gustan de teñir de negro sus bigotes, los máximos oponentes de Nayef no son sus hermanos, los poderosos siete Sudayri, que ahora son cinco (después de la muerte del rey Fahd y recientemente del príncipe Sultan), llamados por la tribu de su madre Hassa, la esposa favorita de Ibn Saud.

A pesar de todo la gerontocracia es el nombre del juego: las condiciones de salud de los hermanos Bandar, Musaid y Mishaal son atroces. En cuanto al hermano Salman, gobernador de Riad, le gusta posar como periodista, como propietario del periódicoAsharq al-Awsat.

Los principales oponentes de Nayef son los sobrinos de Ibn Saud, comenzando por el astuto ex embajador en Washington Bandar bin Sultan, también conocido como Bandar Bush; el príncipe Talal, padre del multimillonario príncipe al-Waleed; el viceministro de defensa

Khaled bin Sultan; y el príncipe Turki al-Faisal, ex jefe de inteligencia en los años ochenta y ex amigo a Osama bin Laden.

Ninguno de ellos constituirá una amenaza para Nayef; lo que importa en la Casa de Saud es la supervivencia de la dinastía. Mientras el rey Abdullah se prepara para encontrar a su creador, el Pentágono no podría encontrar un socio regional más confiable: el Gran Inquisidor Nayef.

La OTAN pronto regirá sobre todo el Mediterráneo como su propio lago. AFRICOM se implanta cada vez más profundo en África. CENTCOM gobierna el Golfo Pérsico remolcando al CCG. La democracia es para mariquitas; no hay negocio como el negocio de la “arquitectura de la seguridad”.

Pepe Escobar es autor de “Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War ” (Nimble Books, 2007) y “ Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge ”. Su último libro es “ Obama does Globalistan ” (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con él en: [email protected] .

(Copyright 2011 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.)

Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/MK02Ak01.html

 

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La rebelión de las élites

02/11/2011 by maestro Deja un comentario

Cuando terminó la II Guerra Mundial, el mundo se partió en dos. La fotografía mostraba dos bandos, el capitalista y el comunista, cuyo juego de fuerzas definiría la política internacional de las siguientes décadas. Sin embargo, dentro del primer bloque se fue generando otra división más desigual: los que tenían mucho dinero y los que tenían bastante menos. El desarrollo económico capitalista avanzaba viento en popa, sobre todo en Estados Unidos, pero el incómodo enemigo socialista no era el único frente abierto. Las revueltas sociales de finales de los sesenta amenazaron el dominio de las élites, que comprobaron cómo el sueño de estabilidad política y crecimiento económico eterno ni funcionaba, ni contentaba a todos.

“En ese momento, comenzó a gestarse un bloque de poder económico-financiero dispuesto a frenar cualquier proceso de democratización que pudiera afectar sus intereses. Con el fin del mundo bipolar, ha logrado colonizar partidos, parlamentos y tribunales. Además de hacerse, claro, con el poder mediático necesario para controlar el relato de lo ocurrido”, explica a Público Gerardo Pisarello, profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Barcelona y autor de Un largo termidor (Trotta), un ensayo que analiza el progresivo vaciamiento de elementos democráticos en las constituciones a partir de la posguerra.

El mercado capitalista, en algunos países, había generado riqueza, pero la máquina se atrancaba cuando a la ciudadanía se le ocurría levantar la voz con demandas sociales garantizadas en las constituciones de sus países. ¿La solución? Con el beneplácito del poder político, ajustar el engranaje constitucional, liberando espacio para las finanzas y recortando derechos a los ciudadanos.

Rockefeller mueve los hilos

Uno de los implicados en esta ofensiva contra el constitucionalismo democrático tiene un nombre fácilmente reconocible: David Rockefeller. En 1975, la Comisión Trilateral, una organización internacional fundada por el magnate, emitió un informe alertando que la democracia se encontraba en una encrucijada. ¿Se refería a la pujanza de partidos de ideología fascista? ¿O quizás al fantasma del anarquismo? Nada de eso: según el escrito, determinados regímenes políticos estaban perdiendo legitimidad por la sobrecarga de demandas políticas y sociales que recibían por parte de la ciudadanía. Es decir, la democracia estaba en una encrucijada porque los ciudadanos protestaban mucho. Así es como, según escribe Pisarello, se consiguió “atenuar el alcance del principio democrático, reduciéndolo a la participación esporádica en elecciones más o menos competitivas”, con el objetivo de no condicionar en exceso “el libre funcionamiento del mercado capitalista”.

La llegada al poder de Margaret Thatcher y Ronald Reagan tras la crisis económica de los setenta allanó el camino a la Constitución mixta neoliberal, que “consiste en una reconfiguración de las relaciones de poder que lo concentra en pocas manos, política y económicamente”, analiza Pisarello. “Es un régimen mixto porque conviven en él elementos oligárquicos y democráticos. Lo que ocurre es que el elemento democrático, participativo, es desplazado hasta volverse marginal e inofensivo. Los antiguos griegos no se engañaron y llamaron a esta forma de gobierno oligarquía isonómica. Un régimen controlado por minorías económicas que tolera algunas libertades públicas”, añade.

Volvamos ahora al presente. La fotografía, en esta ocasión, muestra a miles de personas reclamando en la calle “democracia real”. “No somos antisistema, el sistema es antinosotros”, denuncian. “No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”, gritan. De nuevo, el contexto es de crisis y, de nuevo, las decisiones políticas están acompañadas de un mensaje, “No hay otra alternativa”, el mismo que popularizó Thatcher en los ochenta.

Y en el interior del Parlamento, un Gobierno socialista, el de Zapatero, aprueba una reforma exprés de la Constitución para limitar el déficit público: “Es el sueño del neoliberalismo”, corrobora Pisarello, “ya que genera una fuerte presión para la reducción del gasto social. Pero la gran banca ha exigido más: consagrar la prioridad absoluta’ de pago a los acreedores de deuda pública. Esta cláusula no tiene parangón en ninguna otra constitución del mundo. Exige destinar lo que las administraciones ingresen a pagar, ante todo, a los acreedores externos. No hace falta ser un premio Nobel para advertir que esto profundizará los recortes y las privatizaciones. Por eso tantas prisas y tanto empeño en evitar un referéndum con debate previo”.

La rebelión de las élites

La reforma de septiembre de la Constitución Española es el último paso de un proceso iniciado en los setenta (denominado por el historiador Christopher Lasch como La rebelión de las élites), que vivió su máximo apogeo en la década siguiente y que se consolidó durante la globalización de finales de siglo XX.

La carta magna que mejor ejemplifica este trayecto es la portuguesa: aprobada un año después de la Revolución de los claveles de 1974, comprometía al país con “la transformación en una sociedad sin clases” y estipulaba que el objetivo del estado democrático era “asegurar la transformación hacia el socialismo”. Seis años después, se produjo una reformulación del texto eliminando estas señas de identidad y amoldándose al nuevo capitalismo que venía de Europa. En 1989, año de la caída del Muro de Berlín, la excepción social de la constitución portuguesa se abría definitivamente a los imperativos del “mercado común europeo”.

En el caso de la Carta Magna Española de 1978, Pisarello opina que está “a medio camino entre dos épocas”. “Contiene elementos socialmente avanzados, vinculados a la lucha antifranquista, que se han cumplido poco. Y otros que casan bien con el clima neoliberal que comenzaba a gestarse: la opción por la economía de mercado, el reconocimiento debilitado de los derechos sociales y una marcada desconfianza frente a los mecanismos de participación popular directa”, corrobora.

La izquierda desarmada

Ninguno de los gobiernos de izquierdas de la Europa de los ochenta logró frenar la liberalización de los mercados financieros. Ni siquiera el de François Miterrand en Francia, que fue el que con más ahínco intentó resistir el embate neoliberal. “Llegó al gobierno con un programa ambicioso de reformas, pero acabó capitulando ante los mercados”, explica Pisarello.

La globalización y la integración europea de los noventa sellaron el triunfo de La rebelión de las élites. El Tratado de Maastricht de 1992 fue un elemento clave en la nueva arquitectura económica, ya que “acabó de ceñir un corsé neoliberal que condicionaría los desarrollos constitucionales de los años posteriores”.

Según Gerardo Pisarello, el Tratado de Maastricht impuso severos criterios de convergencia económica que “eran un acicate para la reducción del gasto social y la contención de los salarios, a la vez que un aliciente, como se demostraría luego, para la especulación financiera”.

Las consecuencias de esta ofensiva se viven en la actualidad en su mayor crudeza. “La socialdemocracia no ha querido ni ha sabido oponerse al capitalismo globalizado. Es más, en muchos casos lo ha impulsado con entusiasmo, cavando así su propia tumba. Esto explica la migración de mucha gente de izquierdas, sobre todo jóvenes, a la abstención o a otras fuerzas políticas. Y también la aparición de un peligroso populismo de extrema derecha”, sostiene Pisarello.

En Un largo termidor, el ensayista también saca a la luz los personajes y las ideas que a la larga han provocado este deterioro democrático de los textos constitucionales. Como por ejemplo el jurista y economista austriaco Friedrich Hayek, autor de The Constitution Of Liberty, el libro que un día enarboló Margaret Thatcher en la Cámara de los Comunes para justificar sus políticas proclamando “esto es en lo que creemos”.

Hayek, figura a la que también recurre en sus discursos la popular María Dolores de Cospedal, era discípulo del ultraliberal Von Mises, que alabó la política de Mussolini por su defensa de la propiedad privada. En algunos pasajes de su obra, el austriaco menospreció la Declaración Universal de los Derechos Humanos al estar escrita “en la jerga característica de los dirigentes sindicalistas” y criticó las constituciones sociales al favorecer una “democracia ilimitada”.

La contrarrevolución de Hayek, eficazmente conseguida tal y como está demostrando la historia, apuntaba a colocar el “orden espontáneo” del mercado a resguardo de las urnas y combatir la “idea atávica de la justicia distributiva”.

Un mundo liberticida

Junto a Hayek y Von Mises, Pisarello recuerda a economistas como James M. Buchanan y Milton Friedman: “Presumen de ilustrados y se reclaman herederos de Kant, Locke o Adam Smith, pero estos pensadores se horrorizarían si oyeran sus soflamas. Algunos neoliberales, de hecho, mantuvieron relaciones con dictaduras claramente liberticidas. Friedman fue el maestro de los economistas de Pinochet. Y Von Mises, un admirador de los fascistas austriacos de los años treinta”.

El mejor y más perverso colofón a este proceso lo puso, otra vez, la Dama de hierro. Cuando al final de su mandato le preguntaron por su mayor éxito político, no lo dudó un instante: “Anthony Blair”.

Fuente: http://www.publico.es/culturas/404231/la-rebelion-de-las-elites

 

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Redes Sociales, Blogs y Lucha por el Poder

31/10/2011 by maestro Deja un comentario

La humanidad históricamente se ha configurado desde redes sociales globales, la condición de internacionalización que supuso la fase mercantilista del capitalismo así lo exigía.

Y si hablamos de movimientos de activistas también el siglo XVllI, XIX y XX, vieron la aparición de redes, de internacionales de movimientos obreros y revolucionarios.

Hay, sin embargo, tres elementos nuevos relacionados con la incidencia del nuevo concepto de redes sociales:

– Uno, es la existencia de Internet y su configuración como una esfera que pone en contacto a millones de personas en tiempo real, asistimos a la configuración de un nuevo soporte tecnológico de la interactividad humana y a una acelerada transformación del sentido del espacio y el tiempo.

– Dos, la internet, a pesar de los intentos de limitación y monopolio por parte de las trasnacionales y de las cadenas jurídicas del capital expresadas en los derechos de autor, ha supuesto la configuración de una biblioteca infinita que ha modificado el sentido del saber y el conocimiento, supone una nueva textualidad llamada hipertexto en la que se fija el conocimiento, el cual es la síntesis y superación de la textualidad escritural y audiovisual que primaron en ciclos anteriores.

Las redes sociales han significado un nuevo instrumento para la acción política desde abajo, desde el margen, hoy existen las «ciberturbas», “… En noviembre de 2005, la policía francesa confesaba su impotencia para contener la revuelta de los arrabales aduciendo la velocidad a la que los revoltosos adquirían técnicas y experiencias de verdadera «guerrilla urbana»” .

Algunos han sobrevalorado este fenómeno y apuntan a la aparición de un nuevo y misterioso sujeto colectivo. Howard Rheingold lo llamó las «multitudes inteligentes».

¿Pero son las redes sociales la plataforma para el disenso, para la revolución?. Diversos hechos nos vienen a contestar que existen grandes dificultades:

– Uno, es la interferencia que hizo Faceboock en las convocatorias a las movilizaciones estudiantiles de lucha contra la privatización de la educación en Inglaterra, sacando autoritariamente del sistema a miles de convocantes a la marcha.

– Dos, Los hechos de Egipto el 28 de enero de 2011 muestran la potestad del poder para desconectar la interactividad crítica. El servicio de telefonía celular fue cortado, las señales de televisión vía satélite se atascaron y el acceso a internet fue bloqueado para casi toda la población.

– Tres, la investigación de Yahoo sobre Twiter viene a mostrarnos como de 200.000.000 de usuarios, solo 20.000 movilizan la producción de contenidos.

– Cuatro, “Los únicos usuarios que realmente interactúan en Twitter son los blogueros”. Sin embargo, el panorama global de los blogs no es muy alentador. De acuerdo con la firma Technorati, hay entre siete y diez millones de estos sitios en la red, pero sólo entre 50.000 y 100.000 generan todo el tráfico. Mientras que el blog es una bitácora multimedia, el twiter es mucho más dinámico.

De la ilusión de redes sociales de arquitectura distribuida, llegamos a la realidad de redes centralizadas, que permiten una interactividad descentralizada siempre y cuando los contenidos sean validados desde el poder.

El poder desconecta, el poder centraliza; pero también intenta criminalizar. Frente a la significativa esfera de lucha y resistencia que se configura en Internet, éste pretende posicionar como compatibles las palabras libertad y seguridad. Según la secretaria de estado norteamericana Hillary Clinton “solo la una, puede hacer posible a la otra. Sin seguridad, la libertad es frágil. Sin libertad, la seguridad es opresiva. El reto es encontrar la medida de seguridad adecuada, suficiente para permitir nuestras libertades, pero no tanta, o tan poca, como para ponerlos en peligro”.

El binomio seguridad-libertad, enmascara su ofensiva de criminalización y represión hacia lo tipificado por ellos como terrorista, pero son ellos quienes se reservan la potestad de calificar que es o no terrorista. Ante la inexistencia de un marco jurídico internacional que tipifique que entendemos por terrorismo, éste queda reducido a un epíteto macartista utilizado por la parcialidad política del imperio para contrarrestar la creciente ola de movilización, resistencia e interactividad en clave libertaria que discurre por todo internet.

En conclusión, tras toda arquitectura informacional se esconde una estructura de poder. Es cierto que la tecnología, en especial la de comunicaciones, genera las condiciones de cambios en la estructura de poder. Pero en qué dirección?

Podríamos contestar que en la dirección que los actores sociales señalen desde su capacidad de apropiarse del saber hacer, colocaría a las redes sociales como espacios de disputa hegemónica. Todo esto requiere:

• Entender que Internet dejó de ser una gran “biblioteca” pasando a ser un espacio de interacción para compartir conocimientos y vivencias.

• Lograr la apropiación de las herramientas sociales existentes en internet estudiando y caracterizando a las personas que están en ella y creando redes por actividades específicas. Si solo se hace un uso instrumental de la red y nuestra actuación no tiene una intencionalidad política, se diluirá el objetivo de convertirla en un espacio de disputa del poder hegemónico.

• Crear redes sociales virtuales con asiento en un tejido social real y un gran conector de atracción, especialmente dirigido a un público objetivo que aun no usa las redes existentes.

Falta mucho por hacer; pero el crecimiento de este espacio de lucha dependerá de nuestra creatividad para usar estas herramientas en manos del poder, para debilitar el poder.

Jesse Chacón. Director www.gisxxi.org

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Movilizaciones globales

30/10/2011 by maestro Deja un comentario

… anónimas la mayoría, que por primera vez, en algunos casos, salieron a la calle a mostrar su rechazo al poder de la banca, el capital financiero y las trasnacionales. Sin duda han existido otros motivos, pero en líneas generales ese ha sido el punto de unión que las identifica.

La actual crisis se expresa por el poder desmedido acumulado por los centros de decisión financiera. Poder que es proporcional a la pérdida de autonomía de la política. La balanza desde hace muchos años se ha desequilibrado en favor de los mercados. Las propuestas del G-20, lanzadas el mismo 15 de octubre, de seguir desregulando, se convierten en más de lo mismo. En otras palabras, apagar el fuego con gasolina. Los banqueros son perseverantes, y mientras queden leyes reguladoras seguirán buscando su derogación, en pro de legitimar inversiones especulativas de riesgo sin considerar las repercusiones sociales ni políticas, aunque ello suponga un suicidio en el medio plazo. La avaricia es el sino del capitalismo y no su excepción. Quienes hoy deciden no están dispuestos a retroceder ni un milímetro. Y la clase política prisionera de los mercados, tampoco reacciona. En este contexto, el panorama se vuelve gris y la atmósfera espesa. No hay quien tenga voluntad de poner el cascabel al gato o lo que es lo mismo meter en vereda a los especuladores, banqueros, empresarios y políticos corruptos. La política con mayúsculas, se bate en retirada. Postrados ante los amos de las finanzas, quienes practican la política chatarra prefieren arrodillarse y bajar la cabeza, convirtiendo el proceso de toma de decisiones en un complemento desde el cual garantizar el itinerario diseñado por las grandes corporaciones y sus magnates a fin de agrandar la brecha entre ricos y pobres. El costo es tremendo, no sólo se degrada la política al tiempo se produce una oligarquización del poder. Cómplices, sicarios, comparsas, títeres o meretrices, aplíquese el adjetivo que mejor convenga, la clase política se ha transformado en el problema y no en la solución. Descrédito, mediocridad, inoperancia, arrogancia, egos desmesurados, son algunos de los nuevos rasgos distintivos de las elites del capitalismo global.

Sin duda, cuando en Madrid, este 15 de octubre, medio millón de personas gritaban al unísono ¡que no, que no, que no nos representan!, estaban señalando su desafección a la clase política de arriba, tanto de derecha como de la llamada izquierda parlamentaria e institucional. Esta frase se coreó hasta la saciedad en todas las ciudades de España donde el movimiento 15-M convocó a la ciudadanía con el fin de rechazar las políticas económicas y la falta de consonancia entre las demandas sociales y las decisiones a contrapelo de los gobiernos. Esta demostración de fuerza y unidad hace abrigar esperanzas, pero señala sus límites. Resultaba curioso ver como esta consigna era voceada por todos los presentes, entre los cuales se hallaban militantes del PSOE, Izquierda Unida, progresistas, anticapitalistas, ecologistas e inclusive alguno que otro votante de la derecha.

Al concluir la manifestación el grueso de los asistentes abandonaba la plaza y volvía a sus hogares teniendo claro que en las elecciones legislativas del 20 de noviembre votará a su opción de siempre, se llame PSOE, UPyD o IU. Dos partidos y una coalición que han tenido representación parlamentaria en la actual legislatura, y salvo IU, en ocasiones contadas, las otras formaciones han seguido, a pies juntillas, los designios del FMI, el BM y las directrices del Banco Central Europeo.

¿Por qué entonces decidían gritar ¡que no, que no, que no nos representan!? ¿Hacia dónde apuntaba el blanco de sus críticas? Si la respuesta es un rechazo a los partidos, la corrupción y un sistema de representación bipartidista distorsionado, es un comportamiento esquizofrénico. No tiene sentido votar al PSOE y avalar la consigna, y no lo duden, había muchos votantes del PSOE en la manifestación y ninguno de ellos cambiará su intención de voto.

Este es el dilema que arrastra el 15-M, suma voluntades, moviliza y genera un halo de esperanza, al tiempo que optimismo, lo cual no es poco. Pero insuficiente. Hacer política supone amén de ejercer la crítica, disputar espacios existentes y crear otros alternativos. No basta salir a la calle y romper el estado de somnolencia, aquel en el cual se encontraba España antes del despertar alegre del 15-M. Indignarse es un punto de partida no de llegada.

No se trata de explicar este déficit organizativo, poniendo el acento en la heterogénea composición del 15-M, lo difícil de consensuar un programa, que lo tiene, o en los intentos de manipulación de unos y otros. En principio la heterogeneidad no se ha mostrado como una rémora, tampoco como una virtud. En su interior conviven parados, jóvenes, desahuciados, estudiantes, jubilados, amas de casa, intelectuales, profesionales y militantes sindicales y políticos. Pero es su escasa incidencia política en las instituciones reales del poder y su rechazo a utilizarlas para revertir la situación, donde radica su talón de Aquiles. Quien no tiene empleo no puede vivir esperanzado el advenimiento de la revolución. Tampoco lo hace quien es desalojado de su vivienda con su familia y se queda en la calle. No es posible refugiarse en la indignación.

El 15-M ha obtenido un gran logro, hacer visible el malestar global y poner en el orden del día el rechazo ciudadano a la práctica corrupta del poder económico y político. Pero no puede dejar de lado las esperanzas depositadas en su capacidad para ser un punto de inflexión en la crisis de la izquierda y la construcción de proyectos alternativos anticapitalistas. Pero tal vez no haya sido ese el objetivo de los indignados y el 15-M. Hoy, sin embargo se convierte en una necesidad si se quiere avanzar. Será por esta razón, que tras la manifestación del 15 de octubre, miembros de 15-M convocasen una asamblea en Sol para plantearse ¿y ahora qué? La pregunta sigue en el aire.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2011/10/29/opinion/026a1mun

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La globalización de la disidencia, de la “Primavera Árabe” a la ocupación en Wall Street

28/10/2011 by maestro Deja un comentario

Asmaa Mahfouz, de 25 años, integraba el Movimiento 6 de abril junto a otros miles de jóvenes que participaban en debates en Internet acerca del futuro de su país. El movimiento se creó en 2008 para expresar la solidaridad de los jóvenes con los trabajadores de la ciudad industrial egipcia de Mahalla. Más adelante, en diciembre de 2010, el joven tunecino Mohamed Bouazizi se inmoló para protestar contra el sentimiento de desesperanza de su generación. Su muerte provocó el levantamiento en Túnez que derrocó al dictador que estuvo en el poder durante años, Zine el-Abidine Ben Ali.

Protestas similares se extendieron a Egipto, donde al menos cuatro hombres intentaron inmolarse. Uno de ellos, Ahmed Hashem el-Sayed, de Alejandría, falleció. Asmaa Mahfouz, indignada ante lo sucedido, publicó un video en Internet en el que miraba directamente a la cámara. Tenía la cabeza cubierta, pero mostraba su rostro. Se identificó con nombre y apellido y convocó a la gente a que se sumara a una congregación en la Plaza Tahrir el 25 de enero. En el video declaró: “Filmo este video para darles un simple mensaje: Vamos a marchar hacia la Plaza Tahrir el 25 de enero. Si aún nos queda honor y queremos vivir con dignidad en esta tierra, tenemos que marchar el 25 de enero. Iremos allí a exigir nuestros derechos humanos fundamentales. Ni siquiera hablamos de derechos políticos. Simplemente queremos que se respeten nuestros derechos humanos y nada más. Todo este gobierno es corrupto. El presidente es corrupto, las fuerzas de seguridad son corruptas. Estas personas que se inmolaron no tenían miedo de morir sino que temían a las fuerzas de seguridad. ¿No es increíble?”

Nueve meses más tarde, Asmaa Mahfouz se encontraba dando un discurso en el campamento de ‘Ocupemos Wall Street’ en Nueva York. El lunes por la noche, parada en las escalinatas frente a la multitud, no ocultaba su gran sonrisa mientras miraba el mar de rostros. Cuando terminó de hablar le pregunté de dónde sacaba la fuerza. Me respondió en inglés, con su humildad característica: “Cuando vi que un millón de personas se acercó a la Plaza Tahrir no podía creerlo. Y ahora creo que no tengo miedo, no soy más valiente que otros. Vi a mis compañeros egipcios enfrentarse a la policía cuando trataron de echarnos; ellos murieron por todos nosotros. Así que ellos son los verdaderos valientes y fuertes. Vi gente morir delante de mí porque querían protegerme y proteger a los demás. Ellos fueron los más valientes”.

Le pregunté cómo se sentía de estar en Estados Unidos, un país que había apoyado durante tanto tiempo al régimen de Mubarak en Egipto. Respondió: “Si bien le dieron dinero, poder y apoyo al régimen de Mubarak, nuestro pueblo, el pueblo egipcio, pudo vencer todo eso, pudo contra el poder estadounidense. El poder lo tiene el pueblo y no las balas ni las bombas ni el dinero estadounidense, nada de eso. El poder es de la gente. Por eso estoy aquí, para solidarizarme y apoyar a los manifestantes del movimiento Ocupemos Wall Street, para decirles ‘el poder es de la gente’, y ‘sigan así que finalmente vencerán’”.

La revolución egipcia ha tenido consecuencias para Asmaa. El pasado mes de agosto fue arrestada por las Fuerzas Armadas egipcias. Mientras mi colega Sharif Abdel Kouddous informaba desde El Cairo, Asmaa publicó dos polémicos mensajes en tweeter que provocaron su arresto por parte del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, el gobierno militar que ha estado al frente de Egipto desde el derrocamiento de Mubarak.

Su arresto provocó reacciones a nivel mundial. Grupos tan disímiles como la Hermandad Musulmana y Amnistía Internacional lo condenaron. Fue puesta en libertad pero, como Sharif advirtió en el momento, Asmaa fue solo una de los 12.000 civiles arrestados desde que comenzó la revolución egipcia.

El mismo tipo de arrestos está sucediendo ahora en Estados Unidos, en muchas de las protestas que tienen lugar en todo el país. Mientras Asmaa se preparaba para regresar a Egipto, cientos de policías antidisturbios arremetían contra el campamento de Occupy Oakland, donde dispararon balas de goma y lanzaron gases lacrimógenos. La Universidad de Nuevo México está amenazando con desalojar el campamento que se montó en su predio y que fue denominado “(Un)occupy Albuquerque” (Desocupar Albuquerque) para enfatizar que se trata de territorio indígena ocupado.

Asmaa Mahfouz es actualmente candidata al Parlamento egipcio y quizá algún día, afirma, lance su candidatura a la presidencia. Cuando le pregunté que le diría al Presidente Barack Obama, quien pronunció su discurso dirigido al mundo musulmán desde El Cairo, respondió: “Usted le prometió a la gente que sería el cambio y que ‘sí, podemos’. Entonces estamos aquí, y desde la ocupación en Wall Street le decimos lo mismo: ‘sí, podemos’. Podemos lograr la libertad; podemos obtener nuestra libertad incluso de usted”.

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2011 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, [email protected]

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 350 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

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LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
byjuan

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