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Invitados

Declina la influencia de Occidente

06/02/2011 by maestro Deja un comentario

La onda de choque fue puesta en movimiento por el dramático levantamiento en Túnez que derrocó a un dictador apoyado por Occidente, con reverberaciones sobre todo en Egipto, donde los manifestantes avasallaron a la policía de un dictador brutal.

Algunos observadores compararon los sucesos con el derrumbe de los dominios rusos en 1989, pero hay importantes diferencias.

Algo crucial es que no existe un Mijail Gorbachov entre las grandes potencias que apoyan a los dictadores árabes. Más bien, Washington y sus aliados mantienen el principio bien establecido de que la democracia es aceptable sólo en la medida en que se conforme a objetivos estratégicos y económicos: magnífica en territorio enemigo (hasta cierto punto), pero no en nuestro patio trasero, a menos que, por favor, se pueda domesticar de forma apropiada.

Una comparación con 1989 tiene cierta validez: Rumania, donde Washington mantuvo su apoyo a Nicolae Ceausescu, el más despiadado de los dictadores europeos, hasta que la alianza se volvió insostenible. Luego Washington encomió su derrocamiento cuando se borró el pasado.

Es una pauta típica: Ferdinando Marcos, Jean-Claude Duvalier, Chun Doo Hwan, Suharto y muchos otros gánsteres útiles. Puede estar en marcha en el caso de Hosni Mubarak, junto con esfuerzos de rutina para asegurarse de que el régimen sucesor no se desviará mucho de la senda aprobada.

La esperanza actual parece residir en el general Omar Suleiman, leal a Mubarak y recién nombrado vicepresidente de Egipto. Suleiman, quien durante mucho tiempo encabezó los servicios de inteligencia, es despreciado por el pueblo rebelde casi tanto como el propio dictador.

Un refrán común entre los eruditos es que el temor al Islam radical requiere una oposición (renuente) a la democracia sobre terrenos pragmáticos. Si bien no carece de méritos, la formulación induce a error. La amenaza general siempre ha sido la independencia. En el mundo árabe, Estados Unidos y sus aliados han apoyado con regularidad a los islamistas radicales, a veces para prevenir la amenaza de un nacionalismo secular.

Un ejemplo conocido es Arabia Saudí, centro ideológico del Islam radical (y del terrorismo islámico). Otro en una larga lista es Zia ul-Haq, favorito del ex presidente Ronald Reagan y el más brutal de los dictadores paquistaníes, quien llevó a cabo un programa de islamización radical (con financiamiento saudí).

El argumento tradicional que se esgrime dentro y fuera del mundo árabe es que no pasa nada, todo está bajo control, señala Marwan Muasher, ex funcionario jordano y actual director de investigación sobre Medio Oriente de la Fundación Carnegie. Con esa línea de pensamiento, las fuerzas consolidadas arguyen que los opositores y forasteros que demandan reformas exageran las condiciones en el terreno.

Por tanto, el pueblo sale sobrando. La doctrina se remonta muy atrás y se generaliza en el mundo entero, incluido el territorio nacional estadounidense. En caso de perturbación pueden ser necesarios cambios de táctica, pero siempre con la vista en recuperar el control.

El vibrante movimiento democrático de Túnez se dirigió contra un Estado policial con poca libertad de expresión o asociación y graves problemas de derechos humanos, encabezado por un dictador cuya familia era odiada por su venalidad. Tal fue la evaluación del embajador estadunidense Robert Godec en un cable de julio de 2009, filtrado por Wikileaks.

Por tanto, para algunos observadores los “documentos (de Wikileaks) deben crear un cómodo sentimiento entre el público estadunidense de que los funcionarios no están dormidos en el puesto”, es decir, que los cables apuntalan de tal manera las políticas estadunidenses, que es casi como si Obama mismo los estuviera filtrando (o eso escribe Jacob Heilbrunn en The National Interest.)

Estados Unidos debe dar una medalla a Assange, señala un encabezado del Financial Times. El jefe de analistas de política exterior, Gideon Rachman, escribe que la política exterior estadunidense se traza de forma ética, inteligente y pragmática y que la postura adoptada en público por Estados Unidos sobre un tema dado es por lo regular también la postura mantenida en privado.

Según este punto de vista, Wikileaks socava a los teóricos de la conspiración que cuestionan los nobles motivos que Washington proclama con regularidad.

El cable de Godec apoya estos juicios, por lo menos si no miramos más allá. Si lo hacemos, como reporta el analista político Stephen Zunes en Foreign Policy in Focus, descubrimos que, con la información de Godec en mano, Washington proporcionó 12 millones de dólares en ayuda militar a Túnez. En realidad, Túnez fue uno de sólo cinco beneficiarios extranjeros: Israel (de rutina); Egipto y Jordania, dictaduras de Medio Oriente, y Colombia, que desde hace tiempo tiene el peor historial de derechos humanos y recibe la mayor ayuda militar estadunidense en el hemisferio.

La prueba A de Heilbrunn es el apoyo árabe a las políticas estadounidenses dirigidas contra Irán, según se revela en los cables filtrados. Rachman también se sirve de este ejemplo, como hicieron los medios en general, para elogiar estas alentadoras revelaciones. Las reacciones ilustran cuán profundo es el desprecio por la democracia entre ciertas mentes cultivadas.

Lo que no se menciona es lo que piensa la población… lo cual se descubre con facilidad. Según encuestas dadas a conocer en agosto pasado por la Institución Brookings, algunos árabes están de acuerdo con Washington y con los comentaristas occidentales en que Irán es una amenaza: 10 por ciento. En contraste, consideran que Estados Unidos e Israel son las mayores amenazas (77 y 88 por ciento, respectivamente).

La opinión árabe es tan hostil a las políticas de Washington que una mayoría (57 por ciento) piensa que la seguridad regional mejoraría si Irán tuviera armas nucleares. Aun así, no pasa nada, todo está bajo control (como Marwan Muasher describe la fantasía prevaleciente). Los dictadores nos apoyan; podemos olvidarnos de sus súbditos… a menos que rompan sus cadenas, en cuyo caso hay que ajustar la política.

Otras filtraciones parecen dar sustento también a los juicios entusiastas sobre la nobleza de Washington. En julio de 2009 Hugo Llorens, embajador de Estados Unidos en Honduras, informó a Washington sobre una investigación de la embajada relativa a “aspectos legales y constitucionales en torno a la remoción forzada del presidente Manuel Mel Zelaya el 28 de junio”.

La embajada concluyó que no hay duda de que los militares, la Suprema Corte y el Congreso Nacional conspiraron el 28 de junio en lo que representó un golpe ilegal y anticonstitucional contra el Poder Ejecutivo. Muy admirable, excepto que el presidente Obama procedió a romper con casi toda América Latina y Europa al apoyar al régimen golpista y dispensar las atrocidades posteriores.

Quizá las revelaciones más sorprendentes de Wikileaks tienen que ver con Pakistán, revisadas por el analista en política exterior Fred Branfman en Truthdig.

Los cables revelan que la embajada estadounidense está bien consciente de que la guerra de Washington en Afganistán y Pakistán no sólo intensifica el rampante sentimiento antiestadounidense, sino que también crea el riesgo de desestabilizar el Estado paquistaní e incluso plantea la amenaza de la pesadilla final: las armas nucleares podrían caer en manos de terroristas islámicos.

Una vez más, las revelaciones deben crear un sentimiento tranquilizador de que los funcionarios no están dormidos en el puesto (en palabras de Heilbrun), en tanto Washington marcha inexorablemente hacia el desastre.

———————————-

* El libro más reciente de Noam Chomsky, en coautoría con Ilan Pappe, es Gaza en crisis. Chomsky es profesor emérito de lingüística y filosofía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Cambridge, Mass.

© 2011 Noam Chomsky, distribuido por The New York Times Syndicate

Traducción: Jorge Anaya

 

Publicado en: Invitados Etiquetado como: Declina la influencia de Occidente

Presuntas revoluciones y síntomas aparentes

06/02/2011 by maestro Deja un comentario

si se articula desde los medios de izquierda o alternativos suena a prudencia proverbial y a curarse en salud, si proviene de los “falsimedia” neoliberales o conservadores es justo adivinar que, en el fondo, lo quieren así: una algarabía consentida para desfogue y válvula de escape de las miserias y frustraciones que padecen los pueblos y brindarles la sensación, por un instante, de haber resuelto ellos mismos su condición de esclavos. Falsa ilusión.

Tal como hoy se encuentra maniatado el planeta por las tramas bélico-financieras y su geopolítica perfectamente “engrasada” y eficiente por mor de la ubicuidad de los medios tecnológicos al uso, es impensable e “intolerable” una movilización de características tan masivas como las que estamos contemplando si estas anidaran en su seno algún cariz revolucionario, con cierta organización y atendiendo a alguna consigna coherente que supusiese cierto tipo de establecimiento de un poder popular (o proletario) en el día después. Y aun menos factible si ese “movimiento” de masas se hubiese dado por “combustión espontánea”, pues en tal caso fácil resultaría disuadir, comprar o sofocar por derribo y desengaño al grueso de los individuos, sencillamente soliviantados pero prestos a capitular, en último extremo, por puro aburrimiento.

No es, por tanto, paranoide concluir, pruebas a parte, que detrás de estos “tsunamis” una vez más se halla la mano negra, o mejor de “colores” de los servicios secretos imperialistas. Otra “revolución” verde o naranja que está diseñada para conformar a la opinión pública y a los pueblos azuzados por estos, en la creencia de que habrían conquistado una cima de poder “democrático” y de esta forma tan recurrente, vieja e hipócrita acallar a las masas con aquel conocido truco de la “representatividad” y la “transparencia” institucional. Es decir, la famosa legitimación de los partidos burgueses y la consiguiente conculcación y represión de las opciones de izquierda genuina, más el exterminio de las tendencias revolucionarias.

Un perverso ejercicio de cinismo que desde el fin de la llamada II Guerra Mundial ha proporcionado expléndidos dividendos a la burguesía, a fuerza de repetir con maquiavelismo, aquello de “o nosotros o el abismo”. El abismo, sí, al que estarían dispuestos, con mortíferas e inmorales armas, a llevar a la humanidad entera en el supuesto caso que sus privilegios se encontraran seriamente en peligro de extinción.

¿No es realmente sospechoso leer en los titulares de la prensa más recalcitrante y amarilla las mejores soflamas por la “insurrección” y caída de los antiguos regímenes que hasta hoy ellos mismos sostenían? ¿O, sencillamente, el “boss” ha decidido que debe hacer un maquillaje a sus títeres para aparecer como “libertador” de viejos criminales, haciendo creer que los sustitutos, esta vez sí, serán “hombres de bien”?

¿Y en el caso preciso de Egipto?¿quién podría creerse que el estado sionista de Israel y sus halcones tolerarían de brazos cruzados la puesta en peligro de la sellada frontera del Sinaí con Gaza? ¿Un suicidio para con sus intereses y una victoria del pueblo palestino?

El estado judio y sus valedores (USA, UE) están siendo a un tiempo el policía y el atrincherado, una equidistancia tan esperpéntica demuestra la intención última de las recientes “grescas”: un simulacro, con muertos incluidos, para “mejorar” el “reality show” retransmitido en vivo y en directo (como sus guerras) para consumo parasitario del público en el circo (un triple salto mortal y el trapecista ¡indemne!).

El capital y sus gestores beneficiarios necesitan ahora como nunca un mundo falsamente auto satisfecho, con una presunta “libertad” y unos presuntos “derechos” para con un pueblo que silenciado de esta forma “comulgara” impotente con los próximos “ajustes” económicos, los más inhumanos y descabellados que las sociedades hayan experimentado en sus carnes nunca.

Y claro que sería deseable que todo este “desorden” se ordenara en pos de la liberación real de los pueblos oprimidos, empero estas revueltas serían eficaces para el proletariado solo si existe una mínima estructura de soporte marxista revolucionaria que las dotase de sentido y de práctica.

Y ahora lo que debería preocupar es que estas escaramuzas sionista-imperialistas lo que en el fondo pretendieran fuese crear un clima favorable de “revuelta” para contagio en Cuba, Venezuela, Irán o RDP de Corea y el derribo “popular” de estos u otros regímenes que “estorban” para la colonización del planeta en su totalidad y tener también la excusa perfecta para futuras “intervenciones quirúrgicas” aprovechando el “río revuelto” y la confusión de los índices de opinión.

Parafraseando al comandante Fidel: de todo lo dicho anteriormente, “ojalá me equivoque”…

Publicado en: Invitados Etiquetado como: Robert de Mombeltrán

“El problema más grave del periodismo es su crisis de identidad”

06/02/2011 by maestro Deja un comentario

No puede uno evitar conmoverse cuando tiene delante la fotografía de una mujer que se lanza desconsolada sobre los restos mortales del que había sido su compañero sentimental. Un hombre al que esperó durante días, meses, quizá años, y del que solo tiene ahora un puñado de huesos y un montón de recuerdos. Se llama Erica Patricia Agudelo y su pareja era Elías Fuentes, desaparecido y posteriormente ajusticiado, una víctima más del devastador conflicto colombiano. La cámara registra el momento en el que recibe el certificado de identificación de Elías, cuando lo llora delante de su tumba y cuando los familiares del fallecido dibujan su silueta en un papel con una leyenda que reza: “Aunque nos arrebataron tu vida tu recuerdo permanece intacto en nuestra memoria”.

El fotoperiodista Gervasio Sánchez (Córdoba, 1959) ganador del premio Ortega y Gasset de periodismo en la categoría de fotografía viajó por primera vez a Colombia para cubrir las elecciones presidenciales que le dieron el triunfo a César Gaviria en 1990. Llegó en medio de una sangrienta campaña electoral que se había cobrado la vida de cuatro candidatos presidenciales. Seis años atrás, había comenzado su carrera como periodista independiente especializado en conflictos armados. Trabajando como camarero de lunes a domingo en las playas de Tarragona consiguió ahorrar dinero y se montó a un avión con rumbo a Guatemala. Quería vivir, de primera mano, las historias que había leído y que hablaban de miles de desapariciones forzosas a causa de la guerra. Chile, Argentina, Irak, buena parte de África, Perú, 

El Salvador y Bosnia-Herzegovina, entre otros, han sido algunos de sus destinos como enviado especial. Sánchez ha captado con su cámara el horror de la guerra. El dolor. La muerte. Y  siempre persisten en su cabeza los relatos de las personas que pasan años tras la huella de un ser querido que les fue arrebatado y de cuya existencia no saben nada. Mujeres como Erica, o como las viudas de Bosnia-Herzegovina, o como tantas familias en Chile y Argentina. Fruto de aquella obsesión es Desaparecidos, un trabajo que le ha llevado más de una década y ha abarcado diez países. Son 255 fotografías que pueden verse en el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC) hasta el 5 de junio; el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) hasta el 1 de mayo y la Casa Encendida de Obra Social Caja Madrid hasta el 20 de marzo. “Tengo amigos en Colombia que me decían que allí no había desaparecidos..Y fíjate, a día de hoy hay más de 55.000 familias que han dado testimonio de desapariciones forzosas”, suelta Gervasio mientras me señala algunas de las fotos de la exposición que se acaba de inaugurar en la Casa Encendida de Madrid. Lleva una mañana frenética. Media docena de entrevistas y dos teléfonos móviles que no paran de sonar. Aún así,  se lo toma con calma. Está acostumbrado. Comenzamos hablando de la guerra y acabamos haciéndolo sobre nuestro oficio. “Nada ni nadie puede justificar que se haga algo que destruya los principios básicos del periodismo. Ni siquiera una hipoteca, la familia o los hijos. Me importa un carajo. El periodismo es sagrado, no se puede violar. Es importante decirlo”.  Gervasio Sánchez en esencia. ¿A alguien le sorprende?

 

-Dijo usted una vez que desde pequeño le da miedo la muerte. ¿Cómo ha conseguido enfrentarse a ella de manera tan descarada?

En realidad me daba miedo la muerte cuando era pequeño. Pero luego he pasado a su lado tantas veces…

-¿Se acaba uno acostumbrando?
No. Lo que sí es cierto es que con el paso de los años -y no es que  me haya acostumbrado- la veo con más naturalidad. Y  más en la guerra. Yo siempre digo que los muertos son el menor problema de la guerra, porque los entierras y están en el recuerdo de los familiares y ya no son un problema. Los heridos, los que sufren estrés postraumático, los que se quedan bloqueados para siempre, los que sobreviven en medio del caos, creo que para ellos todo eso es peor que la muerte.

-A veces es tan natural que en algunas sociedades es una forma de vida el estar al borde de la muerte…
De Colombia, por ejemplo, se ha llegado a hablar incluso de la cultura de la muerte. Lo que pasa es que a veces se hace mucha filosofía y mucho exhibicionismo con el dolor ajeno. No creo que la sociedad colombiana sea más violenta que la española. Aquí hubo una guerra civil y cuando se desmoronó todo la gente hizo auténticas atrocidades. Yo recuerdo cuando íbamos a México a descansar de la guerra en Centroamérica y era un lugar muy tranquilo y ahora hay más muertos que en Colombia. Y más brutalidad. ¿Es que de repente los mexicanos se han vuelto más violentos? Simplemente lo que ocurre es que cuando en un país se desintegran los principios básicos de convivencia, desaparecen los equilibrios que permiten a una sociedad vivir en paz. Los que matan en México, los que mataron en Colombia y en la guerra civil española eran como nosotros, no somos tan diferentes. He visto como el conflicto convierte a personas normales en criminales.

-¿Cómo consigue no cruzar la frontera del exhibicionismo y el morbo?
Se trata de mostrar el drama de la guerra con imágenes que puedan obligar a reflexionar. Fotos de cadáveres decapitados o destrozados por las bombas no sirven para mucho. En cualquier trabajo tienes que saber seleccionar lo que captas sin renunciar a contar lo que está pasando. Cuando yo empecé a cubrir las guerras, en los 80, fotografiaba lo evidente, los muertos. Pero lo importante es saber qué pasa con los vivos, cómo aguantan, cómo se defienden de la violencia, qué pasa en las calles. Eso tiene más repercusión que mostrar fotos de muertos. Y es una de las razones por las que me metí en este proyecto.

-El trabajo más duro al que se ha enfrentado en su vida profesional.
Desde que era un joven estudiante de periodismo en Barcelona empecé a tomar contacto con el tema de los desaparecidos. Cada verano trabajaba de camarero en una playa de Tarragona para pagarme los estudios y para irme de un lado a otro. El primer reportaje que hice en Chile fue en el 86, justo después del atentado contra Pinochet. Y en el 88 ya hice uno sobre desaparecidos.

-Inicialmente España no estaba incluida en el proyecto…
Es que yo he trabajado siempre en el extranjero y vuelvo a España para descansar y preparar el siguiente viaje. Pero en 2008 una periodista de Efe me dijo que le parecía una excusa que no incluyera a  mi propio país y le empecé a dar vueltas al asunto. Comencé a contactar con gente y recopilé mucha información. Estoy escandalizado con la falta de interés de la clase política por solucionar el problema de los desaparecidos en España y por hacernos creer que aquí hubo una transición modélica. Ahora he comenzado un proyecto sobre los desaparecidos en España.

-No siempre sus trabajos son bien vistos en algunos países. En su blog, por ejemplo, le llueven las críticas cuando se refiere a Colombia.
Durante la época de Uribe los colombianos han hecho lo mismo que Israel cuando hay críticas. Pero nadie me va a dar lecciones sobre ese país. Llevo 20 años trabajando allí y me divierte mucho cada vez que escribo sobre Colombia y aparece esta pandilla porque tengo la seguridad de que Uribe irá a la cárcel. Lo dije de Fujimori. Y en el 87, cuando escribí sobre la Caravana de la muerte en Chile, aseguré que este caso salpicaría algún día a Pinochet. Y así fue.

–Imposible no entrar en el debate sobre la crisis del periodismo.
Lo veo clarísimo. Lo digo por activa y por pasiva. Estamos obsesionados con la crisis económica del periodismo; hay miles sin trabajo, mucha gente mal pagada…Pero en los 80 nadie me dijo vete a Guatemala, me tuve que buscar yo la vida. Precariedad laboral ha habido siempre, eso es evidente. Y hay una mala planificación en las universidades, muchos chicos han escogido la carrera sin tener verdadero interés, y luego están los gabinetes de prensa, que en mi opinión no tienen nada que ver con el periodismo.

-¿Hacia dónde va entonces?
El problema no es la crisis económica porque se trata de algo coyuntural y cíclico. El problema más grave es la crisis de identidad que se gesta, al menos en España, cuando más dinero se gana con los medios de comunicación. Cuando las multinacionales españolas como los grandes bancos, Endesa, Telefónica, Repsol, El Corte Inglés, entre otros, ponen más dinero sobre la mesa publicitaria y exigen que no se investiguen sus finanzas, que no se entre en políticas laborales; no quieren que sus publicidades vayan acompañadas de reportajes duros. El grupo Prisa, por ejemplo. No se habla de todo el dinero que ha dilapidado por una mala gestión. Solo de que van a cortar, a cerrar medios que podían haberse mantenido solamente con lo que El País, la Ser y Santillana han ganado. Entonces esa crisis de identidad es lo grave. Hemos perdido la confianza del público. Si no investigamos, si hacemos coberturas de mierda, entrevistas pactadas, si tocamos solamente la corrupción del partido opositor y no la del amigo. El País nunca habla de la corrupción del PSOE y El Mundo nunca de la del PP salvo excepciones. Y la gente se da cuenta y cada vez está más cabreada con los periodistas, a los que identifican con personas vinculadas al poder en vez de personas que lo vigilan.

-Ha citado usted muchas veces las palabras de Kapuscinski en el sentido de que el periodismo debe ser incómodo para el poder. Impertinente.
El problema está cuando se produce la fusión, cuando desembarcan poderes extraños al periodismo y lo que se exige a los medios es que ganen más dinero y para eso tienes que tener más publicidad, quitar páginas de reportajes y todo lo que sea conflictivo. Con lo cual el periodismo va cayendo de nivel. Y hoy en día te encuentras a personas en sitios claves con muy baja calidad. Gente fácilmente manejable que cuando se les ordena que no toquen un tema obedecen.

-Al menos usted es una rara avis que tiene la facultad de poder ser crítico y decir en voz alta lo que piensa…
Siempre he hablado claro. He puesto a parir a la clase política española y he dicho que está repleta de cobardes porque en 35 años de democracia no han sido capaces de abordar un proyecto serio en relación con la Guerra Civil. No me voy a cortar nunca y voy a decir lo que pienso y si a alguien no le gusta que no lo escuche.

-Después de todo lo que ha visto, ¿tiene confianza en el ser humano?
He visto lo mejor y he visto lo peor, con lo cual la balanza acaba siendo equilibrada. He visto a personas haciéndose ricas gracias al dolor ajeno, vendiendo armas…las situaciones más brutales. Y también he visto personas que mueren por no matar. Que se defienden de la brutalidad con dignidad. Si solo viera lo peor sería insostenible.

Fuente original: www.portal.ajintem.com

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A los Tiranos del Mundo

04/02/2011 by maestro Deja un comentario

Y en Honduras cuando las brevas envenenadas, corruptas y putrefactas, estén maduras, caerán por su peso con un ligero soplo del viento del pueblo como han caído en Túnez y caerá hoy o mañana en Egipto, el Faraón de opereta bufa, Hosni  Mubarak. Toda ignominia tiene un fin y el estercolero de la historia más pronto o tarde siempre se los acaba tragando:

“A los Tiranos del Mundo”
Esperad, no dejéis que la primavera, la claridad del cielo y el brillo de la luz de la mañana os engañen… Porque la oscuridad, el estruendo de los truenos y el soplo del viento avanzan hacia vosotros desde el horizonte. Tened cuidado porque hay fuego bajo las cenizas…
Abul-Qasim al-Shabi 

Con un abrazo solidario a todos los compañeros/as, amigos/as, hermanos/as, de Egipto y Honduras, de Túnez y Yemen, de Marruecos y Argelia, de Jordania y Palestina, de Irak y Afganistán… de Haiti y México, de Perú y Colombia, de toda Latinoamérica y …        

Olivier Herrera Marín
Poetas de la Tierra y Amigos de la Poesía
PRESIDENTE
[email protected]
www.poetasdelatierra.org

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La revuelta árabe. De Túnez a Egipto, un viento de libertad

30/01/2011 by maestro Deja un comentario

Traducido para Rebelión por Caty R. El presidente de la Comisión de Asuntos Extranjeros de la Asamblea, miembro del Partido Nacional Demócrata (PND) en el poder, ha hecho un llamamiento al presidente a «reformas sin precedentes» para evitar «una revolución». Mustafá Al-Fekki, en sus declaraciones en Al-Yazira el 28 de enero, añadió: «La opción de la seguridad sola no es suficiente y el presidente es el único que puede hacer que paren los sucesos». Las informaciones dan cuenta de la confraternización entre policías y manifestantes. ¿Estas primeras fisuras anuncian fracturas más importantes? ¿Qué hará el ejército, el pilar del poder?

Es imposible responder mientras este 28 de enero, por cuarto día consecutivo, decenas de miles de egipcios se manifiestan en El Cairo, Alejandría, Suez y en las grandes ciudades del país. Por todas partes se enfrentan a la policía y el poder ha tomado medidas excepcionales para aislar a este país de 80 millones de habitantes del resto del mundo –el corte de Internet es una «primicia mundial», titulaba un despacho de la agencia France Presse (AF)-. Sin embargo las imágenes, transmitidas por teléfono móvil o por las cadenas vía satélite, impiden la cuarentena del país.

Al mismo tiempo en Jordania y Yemen miles de personas salen a la calle y llaman a seguir el ejemplo de Túnez. En cada caso, el contexto es particular: tensiones entre el norte y el sur en Yemen; fricciones entre Jordanos «de pura cepa» y palestinos; la cuestión de los coptos en Egipto, etcétera. Pero, al mismo tiempo, la explosión nace de la misma acumulación de problemas, de frustraciones, de aspiraciones comunes al conjunto de la región.

En primer lugar la permanencia de regímenes autoritarios que nunca rinden cuentas a sus ciudadanos. Si existe (o más bien existía) una «excepcionalidad árabe», obviamente es ésta: esos regímenes han vivido una longevidad sin precedentes, y hasta la gran oleada de democratización que arrastró a Europa del Este, África o América Latina se ha estrellado en el muro de las dictaduras de Oriente Próximo y el Magreb: Mubarak es presidente desde 1982, M. Alí Abdalá Saleh dirige Yemen desde 1978 y, en Amán, Abdalá II sucedió en 1999 a su padre, que a su vez accedió al poder en 1952. Por no hablar de Siria, donde Bachar Al-Assad sustituyó a su padre, que había tomado el poder en 1970; de Marruecos donde el rey Mohamed VI sucedió en 1999 a su padre, quien había reinado desde 1961; de Libia, donde Gadafi castiga desde 1969 y prepara a su hijo para que le suceda. En cuanto a Ben Alí, presidía Túnez a su antojo desde 1989.

En cualquier caso, sean cuales sean las condiciones de cada país, en todos se violan los derechos individuales, políticos y de expresión. Los moukhabarat, la policía secreta egipcia, reafirman su omnipotencia y no es nada raro en Egipto, y en otros lugares, que se maltrate, torture y asesine a las personas detenidas. La publicación por parte de WikiLeaks de los telegramas enviados desde la embajada de Estados Unidos en El Cairo confirman lo que todo el mundo sabía (incluido Nicolas Sarkozy), pero que no impedía a unos y otros agasajar a ese fiel aliado de Occidente denunciando al mismo tiempo los mismos comportamientos en Irán («Egypte-Iran deux poids, deux mesures», Nouvelles d’Orient, 27 de noviembre de 2010). Esta arbitrariedad absoluta, que también se manifiesta en la vida diaria y pone a los ciudadanos a merced de las fuerzas del orden, alimenta una revolución que expresa por todas partes las ansias de dignidad.

Todos esos regímenes no sólo han acaparado el poder político, sino que además se han impuesto en el ámbito económico actuando a menudo como auténticos depredadores de las riquezas nacionales, como en el caso de Túnez. Los Estados que nacieron de las independencias, que en general garantizaban a sus ciudadanos una protección mínima, cierta cobertura social o acceso a la enseñanza, se han desintegrado frente a las embestidas de la corrupción y la globalización. Incluso el acceso a la universidad que antaño, en Egipto, abría la puerta para acceder a la función pública, ya no ofrece posibilidades a una juventud cada vez más frustrada que tiene que ver cómo se pavonean «los nuevos ricos».

En los años 70, el boom del petróleo ofrecía una salida a muchos, que emigraron al Golfo, pero esta región ya no es capaz de absorber los flujos crecientes de parados. Las cifras de crecimiento fijadas por los campeones del liberalismo económico, Egipto, Túnez o Jordania, a menudo son objetos de informes elogiosos de las organizaciones financieras internacionales –que no consiguen enmascarar la creciente pobreza-. Desde hace varios años los movimientos sociales se han afianzado en Egipto -grèves ouvrières, luttes paysannes, manifestaciones en los barrios periféricos de las grandes ciudades, etc.– así como en Túnez (Gafsa), Jordania o Yemen. Pero hasta ahora nunca se había expresado abierta y masivamente la voluntad de cambios políticos. El ejemplo tunecino ha reventado los cerrojos.

También se puede señalar que la lucha contra Israel, que ofrecía a menudo a los regímenes de Oriente Próximo un argumento para mantener su control –en nombre de la unidad contra el enemigo sionista-, ya no parece suficiente. Egipto y Jordania firmaron acuerdos de paz con Israel, y el conjunto del mundo árabe parece totalmente incapaz de reaccionar a la aniquilación sistemática de los palestinos. Que nadie se llame a engaño: un editorialista estadounidense, Robert Kaplan, remarcó en The New York Times (24 de enero) que «no son los demócratas, sino los autócratas como Sadat o el rey Hussein quienes firmaron la paz con Israel. Un autócrata sólidamente instalado puede hacer concesiones más fácilmente que un dirigente débil salido de las urnas (…)». Y en un llamamiento a los dirigentes estadounidenses a apoyar a los «autócratas» árabes se preguntaba «¿Realmente queremos que las grandes manifestaciones callejeras minen el poder de los dirigentes ilustrados como el rey Abdalá de Jordania?».

¿Y ahora? Cualquier pronóstico sobre Egipto es aventurado y nadie puede prever cómo seguirán los acontecimientos. ¿Qué harán los Hermanos Musulmanes, muy reticentes a entrar en un enfrentamiento con el poder y que finalmente han decidido unirse al movimiento? Mohammed El Baradei, el ex secretario general de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), ¿será capaz de federar a las diversas oposiciones? En cualquier caso la revolución tunecina ha abierto una puerta y ha enviado, como cantaba Jean Ferrat, «un viento de libertad más allá de las fronteras, a los pueblos extranjeros, que da vértigo…»

Fuente: http://www.monde-diplomatique.fr/carnet/2011-01-28-Egypte

 

Publicado en: Invitados Etiquetado como: La revuelta árabeDe Túnez a Egipto, un viento de libertad

Obstinación y contrarrevolución. Segunda semana del pueblo tunecino

28/01/2011 by maestro Deja un comentario

– ¿Sabes por qué quiero que se vaya? Porque no quiere irse. Si no quiere irse es que oculta algo. Si oculta algo, no puede ser algo bueno. Y si oculta algo malo, tiene que irse.

Doce horas después sabremos que Mohamed Ghanoushi sigue en su puesto. El nuevo gobierno de transición, del que han salido todos los antiguos miembros del RCD, incluido Friaa, el odiado ministro del Interior, mantiene en cualquier caso al presidente y al primer ministro.

Pero todavía no lo sabemos. El día en que el pueblo tunecino cumple su segunda semana de vida no nos despierta el helicóptero militar sino el repiqueteo nutrido de la lluvia. Con el corazón encogido, pensamos en colchones y mantas empapados de agua y en cuerpos ateridos de frío. La Qasba, la casa del pueblo, de pronto se ha quedado sin techo.

– La revolución no es la capital -nos dice el periodista Fahem Boukadous. -La Qasba es sólo una de las muchas expresiones de protesta; un símbolo, sin duda, porque concita la atención de los medios, pero la revolución empezó en las regiones y allí sigue muy activa. Ayer se manifestaron 80.000 personas en Sfax y hoy la ciudad ha quedado paralizada por una huelga general. En Gafsa, en Sidi Bousid, en Tela hay concentraciones y protestas.

Fahem Boukadous está contento. Es un hombre feliz. Liberado el día 19 de enero, cinco días después de la huida del dictador, ha salido a la calle en un Túnez volteado por la revolución. Llevaba seis meses en prisión, pero no era la primera vez que sufría los rigores de la dictadura. En 1999, tras pasar por las cámaras de tortura del ministerio del Interior, fue condenado a tres años de cárcel, de los que cumplió 19 meses antes de ser indultado por una “gracia” presidencial. Persecución, clandestinidad, incansable combatividad, Fahem nació en Regueb, pertenece al Partido Comunista Obrero de Túnez, dirigido por Hama Hamami, y gran parte de su actividad política ha estado centrada en el periodismo militante. Fue el primero que, en 1998, denunció las actividades mafiosas de las cinco familias que dominaban el país. En 2003, instalado en Gafsa, se convirtió en corresponsal de Al-Badil y tres años más tarde en responsable de la emisión tunecina de Al-Hiwar-TV, un canal vía satélite. En 2008, cuando estallan las revueltas en la cuenca minera de Gafsa, ensayo general de la actual revolución, este medio precario, pero inalcanzable para el gobierno, se convierte en el centro radial de las imágenes de las protestas. Fahem Boukadous, desde esa posición privilegiada, catalizó el malestar de los jóvenes de la región, proporcionándoles un medio de expresión y convirtiéndose por tanto en una amenaza para la dictadura.

– Es lo que yo he llamado “medios populares” -dice. – Cientos de jóvenes, a los que parientes emigrados habían regalado una cámara, se convirtieron en periodistas. Yo sólo tenía que reunir esas imágenes y hacerlas circular.

Las revueltas de la cuenca minera, de las que sólo se ocupó Al-Hiwar-TV, pusieron a prueba un régimen dentro del cual había ya fisuras y forcejeos. En junio de 2008, tras meses de protestas, Ben Alí decidió extirpar de raíz el movimiento. Redeyev fue tomada por 4.000 policías que asaltaron y saquearon las casas, rompieron los muebles, pegaron a las mujeres. Hubo dos muertos. La ciudad, en un anticipo de lo que ocurriría dos años después en todo el país, fue parcialmente ocupada por el ejército.

– En Redeyev el movimiento estuvo dirigido por sindicalistas y militantes, pero en los otros pueblos de la cuenca minera fueron los propios jóvenes los que se organizaron y coordinaron las protestas.

En enero de 2010, en un juicio que duró cinco minutos, Fahem Boukadous fue condenado a 4 años. Tras negarse a pedir perdón al dictador y pasar por el hospital, de donde la policía trata de llevárselo dos veces, ingresa finalmente en prisión el 15 de julio de 2010. Allí escribe sin parar; prepara un libro sobre las revueltas de Gafsa. Entra en contacto con los presos comunes y trata de formarlos políticamente, lo que provoca la intervención del director del penal. Gracias a la solidaridad de uno de los médicos, recibe informaciones de la muerte de Mohamed Bouazizi y de las reacciones populares que desencadena, cuya velocísima expansión aún le maravilla.

Sobre la relación que existe entre las revuelta de 2008 y la revolución de 2011, Fahem Boukadus insiste en tres puntos:

El primero es la lección de resistencia de los habitantes de Redeyev y de toda la cuenca minera, que se acumula en la memoria colectiva del país.

El segundo es la participación en el movimiento de 2008 de los diplomados en paro, una de las fuerzas hoy protagonistas en el proceso revolucionario.

El tercero es la importancia de los “medios populares”. Al-Hiwar-TV y los CD caseros han sido sustituidos por Facebook, a través del cual se ha roto la mordaza de la censura.

– ¿Por qué el movimiento de Redeyev fue derrotado y el de Sidi Bousid, en cambio, se extendió de ciudad en ciudad hasta alcanzar la capital? Ese es precisamente el elemento de contingencia que ningún análisis histórico puede adelantar o explicar.

Fahem Boukadous no cree que haya habido ninguna intervención de EEUU para facilitar la caída del dictador. La revolución ha cogido con el pie cambiado a las grandes potencias y si naturalmente ahora maniobran en busca de “estabilidad”, está seguro de que no podrán detener el proceso de cambios.

– El régimen sigue ahí, no sólo dentro de la policía y el aparato del Estado sino también en los medios de comunicación y en Internet -dice. – Hay que aprovechar el momento para crear nuevos medios y nuevos formatos. También hay que establecer una coalición entre periodistas tunecinos y extranjeros porque necesitamos experiencia y formación.

Hay que ir a los pueblos, dice Fahem, y es verdad. No obsesionarse con la Qasba, y es verdad. Pero la Qasba tiene estos días un poder de absorción casi alucinógeno. No puede haber una plaza más hermosa en todo el mundo ni una situación más anómala. Tampoco una emoción extra-corporal más fluida ni imprevisible. Porque ocurre hoy que la lluvia, en lugar de dispersar a la gente, la ha multiplicado, como si fuesen de hierba y no de carne. Tan grande es la multitud que durante unas horas el ejército cierra los accesos y sólo podemos entrar con el conjuro del periodismo. Pocos minutos antes de nuestra llegada -nos cuenta Aisa, el hermano de Che Guevara- un alto funcionario del ministerio de Defensa, rodeado de soldados, se ha dirigido a los concentrados a través de un altavoz, asegurándoles que ya se habían tomado medidas para proporcionar trabajo a todo el mundo y rogándoles que abandonasen la plaza. La respuesta unánime ha sido un vocerío de “degage”, “degage”, “degage”. Lo que ocurre como excepción es un milagro; pero lo que ocurre una vez más contra todas las previsiones también lo es. Hay algo casi sobrenatural ya en esta obstinación que ignora el frío, las provocaciones, las agresiones, y que se mantiene tranquila, festiva, gritona, por quinto día consecutivo. Aisa teme una intervención del ejército para desalojarlos, pero lo cierto es que el ambiente ha cambiado de nuevo y la electricidad del día anterior se ha extinguido bajo el aguacero.

A Salem Hiyri, hombre de Nabeul de 60 años, tuvieron que hospitalizarlo tras las agresiones de los sicarios armados que sembraron el terror la noche anterior. Hoy está sereno y determinado:

– Tienen la policía, el dinero, el poder, pero nosotros tenemos la fuerza del pueblo y nuestra cultura superior.

El hecho de estar todos juntos reúne los razonamientos y singulariza las conductas.

Un grupito ha iniciado una huelga al mismo tiempo de hambre y de silencio.

Otro exhibe carteles de solidaridad con el pueblo egipcio, que imita al tunecino en El Cairo y en Ismaeliya, y eso hasta el punto de utilizar (como vemos luego en la televisión de un café) sus mismas consignas: “degage” y “as-shaab iuridu isqt al hukuma” (“el pueblo quiere derrocar al gobierno”).

Cuando la lluvia arrecia se tiende un enorme techo de plástico sobre las miles de cabezas, porque la plaza del pueblo es, como los coches de lujo, descapotable.

Tariq y Maki, dos estudiantes de informática que viven en Túnez capital, se sienten orgullosísimos cuando les decimos que el pueblo tunecino está mucho más desarrollado que el español o el italiano. Y se burlan con ingenio de la pretensión del gobierno de que los bárbaros civilizadores congregados en la plaza “vuelvan al trabajo”.

– ¡Pero si están en paro! Hay que agradecerles lo que hacen. Los otros trabajan y ellos se rebelan. Eso se llama división del trabajo.

Pero lo que más nos impresiona hoy es Hodé, una mujer pequeña, flaca, nerviosa, que no deja de hablar mimando con manitas elocuentes la historia de la batalla eterna contra la injusticia. Tiene 38 años, limpia casas y gana 150 dinares al mes (75 euros). Separada del marido, se ocupa ella sola de un hijo de 8 años al que ha dejado en casa de unas vecinas para poder pasar la noche en la Qasba. Se ha subido a un poyete para no estar por debajo de nosotros y se expresa con una precisión de cuchilla, con la pasión de una enamorada. Sus ojos relampaguean con la pureza fanática de los personajes de Dostoievsky. Cuenta una larga historia de humillaciones y no se siente humillada; de dolores y no pide compasión; de ignorancia y reclama su derecho a hablar y a que la escuchen. No cabe duda, al oírla, de que su hijo está bien protegido entre sus manos. Y, como tantos de los que se encuentran en esta plaza, no conoce ni una palabra de francés.

– Soy una ciudadana -¡una ciudadana!- lo mismo que tú. No he leído ni estudiado, pero tengo cerebro y ojos y sé contar lo que pienso y lo que veo. Quiero derecho, no dinero. Quiero mis derechos. No tengo miedo de nada ni de nadie; no me doblego ante ningún ser humano y los ministros son seres humanos como yo. Es a nosotros, y no a los ministros, a los que tenéis que escuchar los periodistas. Porque ellos sólo tienen palabras, que son falsas, mientras que nosotros tenemos el cerebro y los ojos. ¿Está claro?

Clarísimo. Los valientes tunecinos han demostrado estos días que su bandera es una llama y su himno una Marsellesa. Esta mujer demuestra que el despreciado dialecto tunecino es una lengua. Y ha llegado quizás la hora de devolverle su dignidad junto a la de sus hablantes.

Fahem Boukadous, que había anticipado los cambios en el gobierno anunciados por Ghanoushi esta noche, se equivocaba sin embargo al garantizar el rechazo de la UGGT al nuevo gabinete. No participa de él, pero le reconoce legitimidad. Sin duda esa decisión voltea nuevamente la situación. La potencia de la UGTT ha permitido en estos días mantener la presión sobre el gobierno mediante huelgas y concentraciones; ahora este acuerdo aisla las protestas populares y las vuelve vulnerables. Como escribía Fathi Chamkhi a media tarde: “si esta nueva versión del Gobierno de Unidad Nacional se acepta mañana, se podría decir que el tira y afloje que dura desde el 15 de enero entre el campo revolucionario y el de la contrarrevolución, ha sido momentáneamente ganado por este último”. Es exactamente lo que ha ocurrido.

Los tunecinos empujaron y empujaron y Ben Alí los llamó “terroristas”. Y empujaron y empujaron y Ben Alí prometió retirarse en 2014. Y empujaron y empujaron y Ben Alí prometió elecciones en seis meses y levantó la censura. Y empujaron y empujaron y Ben Alí huyó del país. Y empujaron y empujaron y tumbaron el primer gobierno de coalición. ¿Seguirán empujando los tunecinos ahora que saben que empujar y empujar no es inútil?

Tras el anuncio del nuevo gobierno por televisión, llamamos a nuestros amigos en la Qasba para conocer su reacción. Tras un instante de alegría y luego de desconcierto, nos dicen, se ha restablecido la normalidad; es decir, la obstinación. No hace falta que lo digan. A través del teléfono nos llegan los gritos: “degage”, “degage”, “degage”.

Mañana será el primer día del nuevo gobierno y el decimoquinto del pueblo tunecino.

 

Publicado en: Invitados Etiquetado como: Obstinación y contrarrevolución. Segunda semana del pueblo tunecino

IDENTIDAD LATINOAMERICANA. Entrevista a Eduardo Galeano por Ataulfo Tobar

26/01/2011 by maestro Deja un comentario

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Publicado en: Invitados

Comercio e inversiones de China. Latinoamérica menos dependiente de Estados Unidos

25/01/2011 by maestro Deja un comentario

Cuestión fundamental para debilitar el control político-económico ejercido por Washington ha sido el surgimiento, a partir de finales de la década de 1990, de gobiernos que han enarbolado los principios de independencia y soberanía en sus transacciones comerciales.

También ha sido de importancia capital los convenios e inversiones que han llevado a cabo en el área, los gobiernos de Brasil, desde la llegada de Luiz Inacio Lula da Silva en 2001 y el de Hugo Chávez en Venezuela, este último mediante la venta de petróleo subsidiado a numerosos países en momentos en que el crudo alcanza precios inalcanzables para esas economías.

Pero en esta ocasión solo analizaré la incursión del gigante asiático en el hemisferio sur de América.

Si en 2000 el comercio chino-Latinoamérica-Caribe solo alcanzaba los 10 000 millones de dólares, para el 2008 la cifra subió a los 140 000 millones de dólares.

Pese a la grave crisis mundial iniciada en Estados Unidos en 2008, el intercambio no sufrió mucho al cerrar 2009 con 143 300 millones.

En 2010 la situación fue superada con creces al incrementarse en 68 % con respecto al año precedente y ubicarse en alrededor de 240 000 millones de dólares.

China ha multiplicado en estos 10 años sus inversiones en esta región sobre todo en los sectores de la minería, hidrocarburos, energía, siderurgia, comunicaciones y ferroviarias.

En la actualidad, la República Popular China está presente en la inmensa mayoría de los países del área, muy diferente a 1959 cuando solo fue reconocida por la triunfante Revolución cubana.

Con esta nación caribeña el intercambio comercial se acerca a los 2 000 millones de dólares anuales y China pasó a ser uno de los principales socios comerciales de la Isla.

Las visitas económicas de funcionarios chinos ya se han hecho familiares en toda América Latina y el Caribe.

Brasil, por la inmensidad de su territorio y potencial económico ha concentrado más del 50 % de las inversiones de la nación asiática en esta región, según se conoció en un reciente foro efectuado en Beijing.

Variados son los programas que tienen lugar entre estos dos gigantes económicos como el financiamiento por 10 000 millones de dólares a la petrolera Petrobrás para nuevas inversiones; la participación china en yacimientos del norte de Brasil y los ubicados en aguas profundas de los estados de Pará y de Maranhao; o los 1 200 millones entregados a la compañía Vale, primera productora mundial de hierro, para fabricar 12 embarcaciones de gran porte destinadas al transporte del mineral hacia China.

La empresa brasileña EBX y la china Wuhan Iron and Steel, invirtieron 5.000 millones de dólares para la construcción conjunta de una siderurgia. También se adelantan los planes para la línea de trenes de alta velocidad Río de Janeiro-Sao Paulo.

Con Argentina firmó un contrato por 10 000 millones de dólares para la construcción del tren rápido Buenos Aires- Córdoba; invirtió 1 000 millones de dólares para la construcción de una planta de agroquímicos, una central térmica y un puerto comercial en la sureña provincia de Tierra del fuego.

La soja se convirtió en la fuente fundamental de exportaciones argentinas hacia China, principal comprador de ese alimento y sus derivados.

Beijing entregó a la República Bolivariana de Venezuela un crédito por 20 000 millones de dólares para financiar 19 proyectos de desarrollo. Con la nación asiática, Caracas ha firmado más de un centenar de acuerdos en todas las esferas de la economía, comunicaciones y las ciencias.

En este 2011, la República Bolivariana exportará hacia Beijing 600 000 barriles de petróleo diario y se espera que en los próximos dos años la cifra exceda el millón. También la empresa CNPC laborará con su par PDVSA en la extracción de crudo en la franja del Orinoco.

La mitad de las exportaciones chilenas a Asia salen con destino a China por cerca de 10 000 millones de dólares, cifra que casi triplica sus envíos a Estados Unidos, evaluados en 3 600 millones.

Esta nación sudamericana exporta mayormente cobre y otros minerales hacia China y ante el indetenible auge del comercio, la Dirección de Promoción de Exportaciones ProChile decidió reducir oficinas en Estados Unidos (Atlanta) para abril sendas en Beijing y Cantón.

Mientras tanto, Perú ha impulsado en el último período su intercambio con el gigante asiático al que le vende numerosos productos como plomo, cobre, harina de pescado, molibdeno, estaño, frutas, maderas, químicos textiles y confecciones.

También se ha convertido en un receptor de capitales provenientes de ese país del lejano oriente, con más de 1 500 millones de dólares invertidos, mayormente en el sector de la minería.

Colombia con la llegada del presidente Juan Manuel Santos ha incrementado esas relaciones y solo en el segundo semestre de 2010 el intercambio creció en 500 %. Colombia vende a la nación asiática productos tradicionales y no tradicionales, mientras adquiere numerosas mercancías de ese lejano mercado.

Con Ecuador y Bolivia se desarrollan intercambios y colaboraciones principalmente en las esferas de los hidrocarburos y la minería.

Pero un hecho importante es que en los convenios firmados con Beijing se enfatiza además el desarrollo social en las comunidades para beneficio de los habitantes.

La amplia incursión de China en Latinoamérica ha permitido a esos países amainar la profunda crisis económica mundial, contar con nuevas fuentes de inversiones para el desarrollo y diversificar sus mercados.

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La Revolución en Túnez, partera de la prensa libre. Una imagen sobre la esperanza

20/01/2011 by maestro Deja un comentario

En el país las cosas no fueron muy diferentes, el ministerio de Propaganda controlaba y censuraba todos los medios de comunicación. Fahem Boukadous, un periodista que trabajaba para una televisión vía satélite, fue condenado a cuatro años de cárcel acusado de “asociación criminal” y de difundir información que atentaba contra el orden público.

La prensa libre nunca existió en Túnez. Hasta ahora.

Un día después de la cobarde huida del dictador Zine El Abidine Ben Alí la Asociación de Periodistas de Túnez convocó una asamblea para decidir el futuro de la profesión. El veterano Baouri lo explicó así: “Sólo nos queda ser libres. Si ahora no lo hacemos, si ahora no vencemos el miedo y asumimos la responsabilidad de informar, la revolución morirá”. En la misma línea se expresó Abdrauf Bahi: “Ahora nos toca a nosotros. Debemos acabar esta revolución. El pueblo nos ha dado una responsabilidad histórica y le debemos la información que necesita. Nadie debe volver a decirnos sobre qué escribir”. Bahi propuso además ocupar los medios propiedad de la familia Ben Alí y socializarlos.

La prensa local ha estado ausente de la revuelta. Al Yazira ha sido la cadena más vista y Facebook el gran medio de comunicación alternativo. Los medios de comunicación tunecinos se han desacreditado aún más, si eso era posible, durante estos días. Mientras el pueblo armado con banderas y consignas se batía en las calles contra las balas de la dictadura, la televisión del Estado emitía fútbol o documentales sobre pesca y animales.

El martes el principal periódico del país, el boletín del régimen, La Presse, defensor de la dictadura hasta la asfixia [1], publicaba un editorial que bajo el título de “La hora de la verdad” lamentaban los años en que los periodistas habían estado “afectados por un balbuceo teñido de alusiones de sumisión a los patrocinadores de la censura sistemática, la desinformación, el optimismo petulante…”. Pero ahora que, “de pronto, el país se sobresalta, se despierta, se levanta, reivindica su derecho a la supervivencia. En concreto: ¡su derecho a la dignidad!”, tanto la redacción como los servicios administrativos y técnicos de La Presse decidieron en asamblea “poner en práctica la libertad de prensa a fin de romper la conspiración de silencio, para salvar la vida de nuestros jóvenes y la dignidad de nuestro pueblo, para que podamos completar el ejercicio de nuestra profesión, nuestro deber con las exigencias de nuestro cometido: la búsqueda de la verdad, la objetividad en el enfoque periodístico, la libertad de expresión y el respeto absoluto a la ética profesional”.

Para ello, los trabajadores de La Presse y Assahafa (otro periódico del mismo grupo editorial) decidieron por unanimidad, con los medios con los que pudieran contar y a la espera de nombrar a un nuevo equipo directivo, erigirse en “periodistas libres dedicados a esta emergencia [nacional]: dar cuenta de la inquietud social, política y cultural que ocupa a todo el país y a todos sus integrantes. Es éste un servicio periodístico en beneficio de nuestra sociedad, estamos decididos a garantizar sus experiencias, aspiraciones e inquietudes junto a todas sus demandas reales. Vamos a defenderlo dentro del estricto respeto a la libertad de elección y a la diversidad de todas las sensibilidades políticas y culturales”.

La libertad de prensa, hasta hace unos días desconocida e impensable en el país, ha sido concebida gracias a la integridad y la capacidad de lucha de todo un pueblo. No ha hecho falta el dictamen de las instituciones, pues la voluntad revolucionaria gobierna en las calles. Es sólo un paso más en el camino hacia la verdadera democracia que ha decidido iniciar el nuevo Túnez.

Nota:

[1] Durante años La Presse destinó, todos y cada uno de los días, un espacio de su portada a exaltar al tirano. Tan perenne como la cabecera del diario era la sempiterna foto de Ben Alí y su crónica donde se relataba su última inauguración, visita, discurso, recepción, valoración, propuesta… El archivo gráfico del periódico debe de estar rebosante de millones de instantáneas inéditas del dictador. Ahora, ni al peso hay quien las quiera.

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La Tunisie : une Révolution

14/01/2011 by maestro Deja un comentario

Le Président Ben Ali a quitté le pays (alors qu’il devrait être jugé impérativement, lui et ses acolytes) et le premier ministre a momentanément pris les rennes du pays. C’est une première étape et, à la croisée des chemins, les enjeux restent sensibles et particulièrement dangereux. Tout est encore possible : une tentative de gagner du temps, de manipuler les revendications populaires (avec un faux nouvel ancien gouvernement) ou encore une orientation influencée par des forces intérieures ou étrangères. La vigilance s’impose, la lucidité et surtout le refus de la naïveté et de certains expédients très – trop – rapides. La révolution civile et informelle a révélé une force extraordinaire mais cette force du contre-pouvoir peut aussi s’avérer une faiblesse face aux courants politiques qui pourraient utiliser le texte de la Constitution, les relations politiques internationales ou simplement utiliser le temps de l’apaisement pour redistribuer les cartes (il faudra également suivre attentivement l’évolution de l’attitude de l’armée). On pourrait leur offrir d’apparentes libertés, sans le dictateur, mais un nouveau quadrillage de la vie politique tunisienne. Il faut saluer cette première victoire tout en sachant que rien n’est gagné encore.

Le peuple de Tunisie est descendu dans la rue et, dans la non violence, a dit « Non ! » parce qu’il était l’heure que la dictature cessât. Il faut le saluer, le respecter et s’engager encore et encore à ses côtés. Sans fléchir. Il faudra faire attention à toutes ces « nouvelles » voix de « soutien » qui hier était silencieuses avec Ben Ali et qui vont se présenter aujourd’hui comme des « démocrates » sans passé. Il faudra, de la même façon, faire le compte des complicités individuelles et internationales qui aimeraient, à l’heure de la résistance pacifique victorieuse, faire oublier leurs trahisons, leurs mensonges et leurs hypocrisies. D’aucuns ont sacrifié leur vie, d’autres ont été torturés ou ont vécu l’exil et la désolation : c’est avec eux qu’il faut être et s’engager. Leurs sacrifices, leurs souffrances et leurs larmes ne furent pas en vain. Une belle leçon, un moment historique : le peuple a eu raison de son dictateur. Il faut encore qu’il ait raison de son système et de ses valets et complices.

 

A l’heure de cette incroyable révolution, pacifique, digne et populaire, des images d’un rêve possible traversent notre esprit et nos espérances : que les peuples arabes, soumis aux dictatures, se lèvent enfin et, avec la même détermination populaire et non violente, résistent aux autocrates et libèrent leur pays. Enfin ! Quel bel exemple : un soulèvement du peuple et du cœur. Si seulement les peuples avaient la force de cet exemple, de cette écoute et de cette résistance non-violente et révolutionnaire. Le sens historique de la libération.

 

 

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Don Juan
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Este podcast tiene la intención de reproducir interpretaciones personales de algunos clásicos de la poesía universal. Entiendo, al igual que Octavio Paz, que la poesía es una actividad emocional revolucionaria, un ejercicio espiritual, un medio de liberación interior y una búsqueda de transfiguración. Adonis, Ali Ahmad Said y Octavio paz son mis favoritos. Dos clásicos modernos.

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byjuan

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