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Invitados

Se publican las 25 noticias más censuradas en 2013-2014

12/10/2014 by maestro Deja un comentario

Ernesto Carmona/
Mapocho Press/

La noticia más importante y más censurada durante el año académico 2013-2014 del hemisferio norte ha sido la terrible amenaza para la vida marina, la cadena alimentaria y la sobrevivencia de la especie humana que trae consigo la acidificación creciente de los océanos provocada por el aumento de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) generadas por la “civilización capitalista”.

Las 25 noticias más censuradas por la gran prensa de Estados unidos se dieron a conocer esta semana en el anuario Censored 2015, que publica el Proyecto Censurado de California desde hace 38 años, en
colaboración con la Universidad Sonoma State y actualmente, con decenas de universidades comprometidas con este trabajo por la libertad real de información.

Éstas fueron las top ten, o sea, las 10 noticias más importantes censuradas:

* El aumento veloz de la acidificación de los océanos pone en peligro la vida marina.

* Los gobiernos que más se benefician con ayuda de EEUU practican la tortura.

* La gran prensa ignoró denuncia de WikiLeaks sobre el Tratado Trans-Pacífico (TTP).

* Corporaciones proveedoras de Internet amenazan su neutralidad.

* Banqueros de Wall Street tienen apoyo pese a sus crímenes mayores.

* Estado profundo: “Gobierno sin referencias al consentimiento del gobernado”.

* FBI ignoró plan de asesinato contra líderes Occupy mientras la NSA y el gran capital daban golpes bajos a los disidentes.

* Grandes medios ignoran conexión entre excesos del clima y
calentamiento global.

* Hipocresía mediática de EEUU en la cobertura de la crisis de Ucrania.

* OMS suprime informe sobre cánceres y defectos de nacimiento en Irak.

1.- El aumento veloz de la acidificación de los océanos pone en peligro la vida marina

Es archi-sabido que el uso de combustibles fósiles -como carbón, petróleo y gas natural- libera dióxido de carbono (CO2) en el aire. Pero es menos sabido que el 25% de ese dióxido de carbón -más de 9 mil millones de toneladas al año- es absorbido por los océanos. Craig Welch invitó, en el Seattle Times, “a imaginarse a cada habitante de la tierra sacudiendo sobre el mar un trozo de CO2 tan grande como una pelota de bowling. Esto es lo que cada día le hacemos a los océanos”. Como informaron Welch y otros, el CO2 cambia la química de los océanos más rápido que en cualquier otro momento de la historia humana, con consecuencias potencialmente devastadoras, tanto para la vida marina como para la gente que depende de la industria pesquera mundial como fuentes vital de proteína y sustento.

2.- Los gobiernos que más se benefician con ayuda de EEUU practican la tortura

Las diez naciones seleccionadas para recibir el grueso de la ayuda extranjera de EEUU en el ejercicio económico 2014 practican todas la tortura y son responsables de los mayores abusos contra los derechos humanos, según reporta Daniel Wickham en Left Foot Forward.

Wickham llegó a esta conclusión al analizar una combinación de cifras de ayuda extranjera proyectadas, en un informe de enero 2013, por el Servicio de Investigación del Congreso y cruzó esa información con hallazgos de torturas divulgados independientemente por Amnesty International (AI), Human Rights Watch (HRW) y otras organizaciones de derechos humanos con reconocimiento internacional, en particular de EEUU, que suele utilizarlas como coadyuvantes de su política exterior agresiva y discriminatoria.

3.- La gran prensa ignoró denuncia de WikiLeaks sobre el Tratado Trans-Pacífico (TTP)

WikiLeaks publicó el 13 de noviembre de 2013 una sección del acuerdo comercial conocido como Tratado Trans-Pacífico, Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Cooperación Económica, o TPP (por su sigla en inglés). En la superficie, el tratado habla de facilitar el comercio entre Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Estados Unidos y Vietnam. Sin embargo, hay varias luces rojas que emperifollan este acuerdo que se negocia en secreto.

El acuerdo afectará a 800 millones de personas y a un tercio de todo el comercio mundial, pero apenas 3 personas de cada nación signataria tienen acceso al documento completo. Entre tanto, 600 “consejeros corporativos,” que representan el “gran negocio petrólero” (big oil), corporaciones farmacéuticas y del entretenimiento, están involucrados en la redacción y las negociaciones secretas del TPP.

4.- Corporaciones proveedoras de Internet amenazan su neutralidad

Cuando el anuario Censored 2015 entraba en prensa, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) reveló públicamente su propuesta de nuevas reglas para el tráfico en Internet. Por 3 votos contra 2, la FCC abrió una ventana de cuatro meses para comentarios públicos formales sobre cuán estrictas deberían ser aquellas reglas, y galvanizó la atención de los grandes medios corporativos de
información sobre la cuestión de la neutralidad neta.

Por contraste, durante meses previos a este desarrollo, periodistas independientes como Paul Ausick (Wall St.,), Cole Stangler (In These Times) y Jennifer Yeh (FreePress) estuvieron liderando el esfuerzo por informar al público sobre el esperado enfrentamiento entre la neutralidad neta y las murallas de esta batalla.

En septiembre de 2013, la corte de apelaciones federal de Washington DC comenzó un caso crucial presentado por el mega grupo comunicacional y proveedor de Internet Verizon Communications Inc., que desafía a la autoridad FCC a regular a los proveedores del servicio y amenaza a los usuarios. Los resultados de este duelo aún no se definen.

5.- Banqueros de Wall Street tienen apoyo pese a sus crímenes mayores

Una historia que atravesó una década llegó a un final infortunado y nada sorprendente. Tres ex banqueros de General Electric -Dominick Carollo, Steven Goldberg y Peter Grimm– fueron condenados en 2012 por remates fraudulentos de obligaciones municipales, esencialmente por robar fondos de proyectos destinados a construir escuelas públicas, hospitales, bibliotecas y clínicas para ancianos en prácticamente cada estado estadounidense.

Sin embargo, en noviembre de 2013, aquellas acusaciones fueron invertidas por un tecnicismo: A los acusadores federales les tomó tanto tiempo construir el caso masivo que se agotó el plazo legal. Como lo hizo notar un abogado de la defensa, los tres hombres fueron liberados de la prisión justo a tiempo para estar en sus casas en la cena de Acción de Gracias. Y el mundo sigue rodando, Wall Street incluida.

6.- Estado profundo: “Gobierno sin referencias al consentimiento del gobernado”

No es ningún secreto que los ciudadanos están condenando al gobierno de Estados Unidos por su falta de transparencia, de responsabilidad y de representación constitutiva honesta. En un reporte para Moyers & Company -publicado porBillmoyers.com-, Mike Lofgren, miembro del personal del Congreso durante 28 años, especializado en seguridad nacional, abordó la aplicación del “estado profundo” que orquesta agendas privadas controladas de manera no democrática, mientras los medios corporativos distraen la atención del público centrándose en la política partidaria tradicional de Washington.

Lofgren afirmó que, aunque el estado profundo no sea “ni omnisciente ni invencible”, está “implacablemente bien atrincherado” en la “asociación híbrida de elementos del gobierno con las cúpulas del nivel más superior de las finanzas y de la industria, con capacidad para gobernar con eficacia a Estados Unidos sin referencias al consentimiento del gobernado”.
7.- FBI ignoró plan de asesinato contra líderes Occupy mientras la NSA y el gran capital daban golpes bajos a los disidentes

En octubre de 2011, cuando el movimiento Occupy llegó a Houston, los manifestantes fueron objeto de vigilancia local y federal, con infiltración de agentes provocadores y asaltos de la policía. Meses después, un documento obtenido en diciembre de 2012 en la oficina en Houston del FBI, reportado por Dave Lindorff, muestra que la agencia conocía un diagrama para asesinar líderes del movimiento Occupy y no hizo absolutamente nada.

El documento fue desclasificado legalmente en Washington por Partnership for Civil Justice Fund, que lo solicitó invocando la Ley de Libertad de Información (FOIA, según su sigla en inglés), pero fue liberado con tachaduras. Aún así algo se lee: Un identificado [SUPRIMIDO] planeó en octubre armar ataques de francotiradores contra manifestantes (sic) en Houston, Texas, si se considera necesario. Un identificado [SUPRIMIDO] había recibido inteligencia indicando que los manifestantes en Nueva York y Seattle planean protestas similares en Houston, Dallas, San Antonio y Austin, Texas. [SUPRIMIDO] planea reunir información de inteligencia en contra los líderes de los grupos de protesta y obtener fotografías, y luego formular un plan para matar a los líderes, suprimiéndolos vía rifles de francotirador.

Lindorff reportó -en junio de 2013- que el FBI conocía la identidad de quién o quiénes planearon los ataques con francotirador, pero no había desclasificado ningún nombre.

Paul Bresson, jefe de la oficina de prensa del FBI, explicó: “Los documentos FOIA [Free of Information Act] a que Ud. hace referencia fueron redactados en varios lugares con arreglo a la FOIA y a las leyes de privacidad que rigen la divulgación de dicha información, por tanto no soy capaz de ayudar a llenar los espacios en blanco… [S]i el FBI estaba al tanto de información creíble y específica implicando un plan de asesinato, la policía habría respondido con una acción apropiada”.

8.- Grandes medios ignoran conexión entre excesos del clima y calentamiento global

Mientras el clima extremo llega a ser cada vez más común, recibe una parte justa de la cobertura informativa en las noticias. Pero a menudo estos informes fallan en ofrecer cualquier mención a la conexión entre el cambio de clima y los eventos y de extremo mal tiempo.

Peter Hart reportó para Extra! que las noticias nocturnas cubren los eventos extremos del tiempo tan inusuales y de interés general, pero generalmente omiten la explicación del cambio de clima como causa subyacente.

Un estudio del observatorio mediático Fairness and Accuracy in Reporting (FAIR) encontró que en 2013 los eventos extremos del tiempo dieron lugar a 450 segmentos de noticias, donde solamente 16 mencionaron el cambio de clima. En cuanto a noticiarios estelares específicos, el Evening News de CBS utilizó solamente expresiones como “calentamiento del planeta” y “gases de efecto invernadero” en 2 de 114 informes sobre eventos meteorológicos extremos.

9.- Hipocresía mediática de EEUU en la cobertura de la crisis de Ucrania

La ocupación rusa de Crimea condujo a los grandes medios
corporativos y a funcionarios gubernamentales a pedir una respuesta severa de EEUU. El Secretario de Estado John Kerry declamó la intervención rusa como “acto del siglo XIX en el siglo XXI”. Según Robert Parry, de Consortium News, los críticos de Rusia en EEUU parecieron olvidar el historial propio de su país en derrocamientos de gobiernos democráticos, incluyendo la invasión ilegal de Iraq, que Kerry apoyó.

Los medios corporativos tampoco pueden reconocer que Putin ordenó la ocupación de Kiev después que un golpe conducido, por lo menos en parte, por los neo-nazi, en condiciones discutibles menos criminales que la invasión de EEUU de Iraq, que Washington legitimó con acusaciones falsas.

“Si Putin está violando el derecho internacional enviando tropas rusas a Crimea después que un golpe violento, encabezado por las milicias neonazis, expulsara al presidente democráticamente elegido de Ucrania -escribió Parry-, entonces ¿por qué el gobierno de EEUU no ha llevado al Tribunal Penal Internacional a George W . Bush, Dick Cheney y, de hecho, a John Kerry por su invasión a Irak, de lejos más criminal?”

10.- OMS suprime informe sobre cánceres y defectos de nacimiento en Irak

En contradicción con su propio mandato, la Organización Mundial de la Salud (OMS) continúa suprimiendo pruebas destapadas en Iraq sobre los efectos del uso militar estadounidense de uranio empobrecido y otras armas que no sólo mataron a muchos civiles sino también causaron una epidemia de defectos de nacimiento y otros graves problemas de salud pública. Al rechazar la difusión de este informe, originalmente destinado al gran público, la OMS oculta la responsabilidad del gobierno de EEUU y, a la vez, protege eficazmente a sus fuerzas militares causantes de esta catástrofe de salud pública.

Un informe del Ministerio de Sanidad de Irak y de la OMS, que reporta cánceres y defectos de nacimiento, debió ser entregado al conocimiento público en noviembre de 2012, pero los funcionarios han retrasado indefinidamente la difusión del informe. A esta fecha, [13/09/2014] Denis Halliday escribió en Global Research que el reporte de la OMS permanece “clasificado”. Según la OMS, se ha retrasado la liberación del informe porque su análisis necesita ser evaluado por un “equipo de científicos independientes”.

El informe de Halliday comparó el caso irakí con la herencia de problemas de salud derivados del uso del Agente Orange por las tropas de EEUU en Vietnam. Mientras tanto, la realidad es que “Irak está envenenado”, escribió la doctora en medicina Mozhgan Savabieasfahani en ZNet.

¿Qué es el Proyecto Censurado?

Proyecto Censurado es el más antiguo observatorio de vigilancia de noticias censuradas por los grandes medios de Estados Unidos. Lo inició en 1976 el sociólogo Carl Jensen, académico de la Universidad Sonoma State, de California, al concluir que los grandes medios estaban ocultando a sus usuarios demasiada información relevante sobre el entramado del episodio Watergate, el caso de espionaje político que provocó la caída del presidente de EEUU Richard Nixon.

Al jubilarse Jensen, en 1996 asumió la dirección del Proyecto Censurado su colega Peter Phillips, quien lo condujo hasta 2010. Desde 2010, Phillips preside el Project Censored y su matriz actual, la Media Freedom Foundation, que patrocina el proyecto de investigación transformado hoy en un programa académico para estudiantes que cursan sociología y periodismo en EEUU.

Actualmente, la dirección del Proyecto recae -desde 2010- en el académico Mickey Huff, secundado por su colega Andy Lee Roth.

Esta iniciativa de 38 años surgió de las aulas universitarias de ciencias sociales -no de periodismo-, aunque su objeto de estudio son los grandes medios, pero en este año académico 2014-2015 comenzaron a incorporarse profesores y estudiantes de periodismo, por ejemplo en la Universidad Europea de Madrid (UEM). Proyecto Censurado produce y publica Censored, un anuario cuyo primer capítulo contiene las 25 noticias más importantes que el grueso público jamás conocerá en los noticiarios de la noche, ni leerá en los grandes matutinos, por la parcialidad y autocensura que hoy caracterizan a los grandes medios de todo el mundo. Este volumen anual de más de 500 páginas, desde 1994 está a cargo de la editorial Seven Stories, de Nueva York.

Convertido ahora en un proyecto nacional de investigación de medios, las noticias de cada año son seleccionadas por casi 300 estudiantes y docentes de una veintena de universidades entre cientos de
informaciones que nunca verán la luz pública. Las 25 “noticias más censuradas” surgen de un proceso riguroso de selección a cargo de un jurado nacional e internacional, integrado entre muchos otros, por figuras como Noam Chomsky.

Cada historia periodística se presenta en detalle, junto con actualizaciones de los periodistas de investigación que las dieron a conocer. Además de las 25 historias seleccionadas, los capítulos adicionales del libro profundizan en temas de actualidad sobre los grandes medios. La sección Análisis de Medios proporciona
actualizaciones anuales de lo que el Proyecto Censurado llama Junk Food News (Noticias Basura), Noticias Abuso y Déjà Vu de la Censura.

También se dan a conocer algunos signos de esperanza, principalmente respecto al fortalecimiento y crecimiento de los medios de
comunicación alternativos. El anuario da conocer el estado de la parcialidad de los grandes medios y ofrece una cobertura alternativa de todo el orbe.

En la sección Emergencia por la Verdad, académicos y periodistas dan una mirada crítica al imperio militar-industrial-mediático de EEUU/OTAN. Y en la sección Proyecto Censurado Internacional se describe el significado a lo largo y ancho del mundo de la lucha por la democracia en los medios de información. Se genera un debate en estrecha colaboración con la veintena de universidades afiliadas al Proyecto Censurado, en EEUU y resto del mundo, sí como medios de comunicación alternativos de todo el orbe.

Favorito perenne de los libreros, académicos y lectores de todo el mundo, el anuario Censored es una de las señales más fuertes del deseo colectivo por noticias verdaderas, una necesidad sentida por los ciudadanos que ya no confían en la visión del mundo que retratan los grandes medios.

El actual director del Proyecto Censurado, Mickey Huff, también ocupa un sillón en el Consejo de Directores de la Fundación por la Libertad de los Medios (Media Freedom Foundation, MFF), que hoy alberga al Project Censored, presidida por el Dr. Peter Phillips, primer sucesor de Carlo Jensen en la dirección del Proyecto. Phillips y Huff animan todos los viernes el Programa Mañana Mixta, Project Censored Show, que se transmite desde Berkeley, California, por KPFA Pacifica Radio.

Huff, profesor de ciencias sociales e historia en la universidad Diablo Valley College, ha estado a cargo de las últimas cuatro ediciones anuales de la serie Censored. También es co-director del departamento de Historia de la Universidad Diablo Valleyy, además, es músico y compositor por más de 20 años.

Andy Lee Roth, Ph.D., es director asociado del Proyecto Censurado, ha participado en la coedición de las últimas ediciones del anuario Censored, contribuye con textos originales de investigación sobre la cobertura de guerra de los grandes medios corporativos y sobre medio ambiente, además de participar ocasionalmente en el programa Mañana Mixta del Proyecto Censurado por radio Pacífica. También enseña sociología en Sonoma State University.

*) Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno, jurado
internacional de Proyecto Censurado.

Publicado en: Invitados

Proyectos y tensiones en la integración de América Latina

08/10/2014 by maestro Deja un comentario

Federico Larsen/
Rebelión/

En los últimos años se multiplicaron los esfuerzos para generar una mayor integración entre los pueblos, los gobiernos y las economías de América Latina. La coordinación y construcción de alternativa por parte de los movimientos sociales del continente, a través de las cumbres de los pueblos que acompañan a los grandes encuentros intergubernamentales, o las brigadas internacionalistas, es hoy un elemento de gran envergadura en la región.

Varios gobiernos han comenzado a darle entidad y fomentar el desarrollo de esta nueva “diplomacia de los pueblos”, aunque aún falte mucho trabajo para hacerse en ese sentido. Sin embargo, la irrupción de fuerzas populares en el escenario diplomático y económico de América Latina ha logrado fuertes transformaciones en los últimos 10 años.

La cancha parece estar ya marcada por los acontecimientos que en la última década dieron vida a la actual estructura de poder en América Latina. Tras el fracaso del proyecto neoliberal, representado por el rechazo al ALCA en 2005, se abrieron las puertas para la formación de una nueva institucionalidad regional que rompiera con la tradición sumisa de los gobiernos suramericanos frente a las grandes potencias. De allí la creación de Unasur y Celac, como ámbitos de integración que promueven nuevas lógicas de discusión acerca del futuro de la región.

Pero este proceso no está exento de disputas para establecer el camino a seguir. Se pueden resumir aquí tres grandes propuestas al respecto: la de los países del ALBA, con Venezuela a la cabeza; la de la Alianza del Pacífico, como bloque ligado a las viejas lógicas neoliberales; y un tercer bloque neodesarrollista encarnado por los países fundadores del Mercosur, Argentina, Brasil y Uruguay principalmente.

La muerte de Chávez, el sensible cambio de rumbo de la Revolución Ciudadana de Ecuador y los ataques constantes contra los gobiernos revolucionarios de los países del ALBA, lograron debilitar de alguna manera esta posición, que propone un nuevo acuerdo regional de construcción del socialismo del siglo XXI sobre base solidaria, desligada de las lógicas de acumulación que imperaron en el continente en las últimas décadas. Imprescindible para entender esta perspectiva es el concepto de Buen Vivir, basado en un desarrollo humano que incluya la relación con la naturaleza como factor de crecimiento, y no desde una perspectiva meramente instrumental.

Este debilitamiento trajo como consecuencia un mayor acercamiento de este bloque al que es protagonizado por los gobiernos progresistas del Cono Sur. La incorporación de Venezuela al Mercosur, sumado a la intención de hacer lo mismo explicitada por Bolivia y Ecuador, conforman un panorama de crecimiento en sentido progresista de un bloque cada vez más grande. Lo que une hoy a estas dos almas de la política latinoamericana es, entre otras cosas, la oposición a los ataques del capitalismo financiero especulativo. El caso de los fondos buitre en Argentina, el impulso del Observatorio sobre Transnacionales por parte de Ecuador y los ataques sufridos por el gobierno de Morales por parte del capital concentrado estimularon en los últimos meses el fortalecimiento del frente común con nuevas iniciativas.

Paradigmático es el caso del gobierno de Correa en este sentido. Desde sus primeros pasos impulsó la discusión por la creación de una nueva estructura financiera latinoamericana, que modifique el paradigma especulador dominante en las finanzas regionales, poniendo límites a la expansión del capital, dando a los estados y a las organizaciones regionales roles cada vez más importantes en la economía. Pero la propuesta quedó olvidada. Sólo los países del ALBA avanzaron en formas de integración económica basadas en lógicas cooperativas, como el establecimiento del SUCRE como forma de compensación de inversiones reciprocas o el impulso a Petrocaribe.

El resto continuó impulsando el modelo agroexportador y extractivista a ultranza hasta que los equilibrios internacionales los obligaron a pensar en nuevas alternativas. La crisis del sistema unipolar mundial llevó a los denominados BRICS a proponer nuevas estructuras
financieras alternativas al FMI y el Banco Mundial, acordes con las necesidades de los países de América Latina, que reflotaron la iniciativa del Banco del Sur -dejada prácticamente sin aire desde hacía años por Argentina y Brasil- para estimular la cooperación con nuevas potencias emergentes.

En ese sentido se inscriben iniciativas como el recién confirmado nacimiento de Centro de Solución de Controversias en Materia de Inversiones de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), una cachetada a la arrogancia del CIADI, dependiente del Banco Mundial, cuestionado por fallar permanentemente a favor de las empresas transnacionales y contra los Estados latinoamericanos.

El paradigma neoliberal que encontraba su estructura en la OEA, el Banco Mundial y el FMI -todas hegemonizadas por los Estados Unidos-, se fue cayendo entonces tras las iniciativas de los gobiernos latinoamericanos para fomentar instituciones alternativas, como la CELAC, Unasur, el Fondo de los BRICS o el Banco del Sur. Un proceso largo que no está exento a tensiones inclusive internas.

La matriz política de los mismos países promotores del nuevo paradigma es muy diferente. Mientras gobiernos como Venezuela o Bolivia basan su desarrollo en la transición a nuevas formas de convivencia y producción en la sociedad -cristalizadas en sus respectivas reformas constitucionales- otorgando a la construcción desde las bases de poder popular real y concreto, otros como Brasil o Argentina continúan sosteniendo los mismos principios de acumulación capitalista buscando corregir ciertas desigualdades dadas por una desigual distribución de la renta.

Son todas estas variables las que protagonizan la discusión política latinoamericana en los últimos años. Y que influyen, a grandes rasgos, en los comicios que cierran en octubre el largo calendario electoral de 2014 para América Latina. El neoliberalismo encarnado en los gobiernos de la Alianza del Pacifico, siguen sumando espacio a partir de la pronta incorporación de nuevos gobiernos centramericanos, como Panamá y Costa Rica, una reedición fragmentada del ALCA que hoy intenta penetrar en Brasil de la mano del nuevo conservadurismo.

Un escenario que, en el plano regional, podría demorar las ya débiles aspiraciones de un nuevo rumbo para el continente.

Federico Larsen. Periodista y docente, conductor de L’Ombelico del Mondo, en Radionauta FM de La Plata y periodista internacional de Miradas al Sur y Notas, y medios internacionales.

Publicado en: Invitados

Venezuela, una contrarevolución “sui géneris”

08/10/2014 by maestro Deja un comentario

Guillermo Hernández/
Política Crítica/

DEMOCRACIA: La conflictividad generada y la exposición mediática del conflicto venezolano crean una percepción, por parte de la población que se informa a través de medios generalistas, de insoportable inestabilidad continuada en el tiempo. No obstante, existen argumentos que apoyan la tesis de que, actualmente en Venezuela, se está realizando un intento contrarrevolucionario por parte de la oposición y los poderes fácticos.

Revolución y contrarrevolución

El título de este artículo hace referencia a la obra de la socióloga chilena Marta Harnecker, Venezuela una revolución ‘sui géneris’. En ella, la autora destaca cómo los acontecimientos ocurridos en Venezuela con la llegada del chavismo se alejan de los estudios clásicos sobre la revolución. Los estudios realizados tanto por el precursor Montesquieu como por Marx o Weber; pero también en autores como Arendt o Skocpol e incluso el racionalismo individualista de Taylor destacan cómo los movimientos revolucionarios tienden a generar nuevas instituciones que acaben con el sistema anterior, formando uno nuevo que cambia la relación de fuerzas en un contexto determinado. Otro elemento fundamental de las revoluciones es que tienden a desligarse de los actores que la impulsan, por lo que los objetivos al comienzo de una revolución, en ningún caso, concuerdan con el resultado de las mismas. Es este último argumento el que hace que Harnecker califique como sui géneris la revolución bolivariana.

Algunos sucesos desde la llegada de Hugo Chávez al poder en Venezuela, en 1999, pueden relacionarse con actos contrarrevolucionarios. La actual situación conflictual tiene símiles con movimientos
contrarrevolucionarios y reaccionarios –más que con la generación de un sistema nuevo, de nuevas estructuras de poder–. La oposición en Venezuela quiere volver a un sistema similar al que había antes de la llegada del chavismo, es decir, al pacto de punto fijo, al Ancien Regimevenezolano, el turnismo (ambos términos utilizados por R. Gott, 2005) entre los socialdemócratas de Acción Democrática (AD) y el partido demócrata-cristiano Copei.

Si se realiza un análisis político serio, una parte de la oposición organizada en la Mesa de la Unidad Democrática está fomentando una contrarrevolución sui géneris, al igual que hiciera la Iglesia Católica con la Contrarreforma ante la reforma (revolución)
protestante de Lutero y Calvino; o las monarquías absolutas lanzando las hordas de los Cien mil hijos de San Luis para acabar con el trienio liberal en España. En el caso de Venezuela, nadie de la oposición actual quiere generar un sistema radicalmente distinto, tan solo quieren volver al sistema anterior al chavismo, donde la oligarquía venezolana y los poderes fácticos nacionales e
internacionales, con especial relevancia de los EEUU, acaparaban todo poder, marginando a los que menos tienen.

Chávez y el cambio de régimen político

Hay diferencias esenciales entre la revolución bolivariana encabezada por Hugo Rafael Chávez Frías y las reacciones de la oposición en 2002 y en la actualidad.

Antes de la llegada del denominado chavismo, nos encontramos en un contexto de decadencia y descomposición del denominado como Ancien Regime. Éste estuvo caracterizado por el pacto de punto fijo, en el cual, desde 1958 hasta 1999, año en el que Chávez entra en el poder por vía democrática, hay una alternancia en el poder entre Acción Democrática y el Copei. Esta alternancia no es capaz de dar respuesta a las necesidades de la mayoría de venezolanos, sobre todo en las capas más bajas de la sociedad que viven en ranchitos, en los que los niveles de pobreza llegan al nivel de miseria.

El punto más álgido de descontento llega con la rebelión conocida como el caracazo. En 1989, el pueblo se levanta contra el puntofijismo, en el que el desencadenante será un paquete de medidas neoliberales tomadas por Carlos Andrés Pérez, de AD, “recomendadas” por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Estos acontecimientos terminarán con una dura represión por parte del Gobierno a los manifestantes, con cientos de civiles muertos. Este hecho marcará a Chávez, como él mismo dijo. <> (Bilbao, 2002: 19). Pese a que el movimiento militar bolivariano ya estaba en marcha, este hecho en particular fue un gran impulso y una gran fuente de convencimiento de que el movimiento podría llegar a tener un apoyo mayoritario por parte de la sociedad, del pueblo venezolano.

El fallido golpe de estado de 1992, según Flavia Freidenberg, tenía un 60% de respaldo popular, pero no sólo eso, sino que Rafael Caldera, principal dirigente de la oposición, el Copei, terminó justificando el alzamiento militar. <> (Garrido, 2009: 26). Será precisamente este dirigente, quien, en el cargo de jefe del Estado en 1994, tras sólo dos años del golpe militar, terminó indultando a Chávez. Pero ya era demasiado tarde para el puntofijismo tras más de cuarenta años de turnismo. La situación era de desplome del sistema político
venezolano. <> (Garrido, 2009: 38).

Una vez Chávez llega al poder por la vía democrática en 1999, el nuevo régimen se dotará de una nueva constitución, acabando con el régimen anterior y comenzando un proceso lento pero continuado de
empoderamiento popular. Esto, claramente, no gustaría a las antiguas esferas del poder. Con toda la oligarquía social, financiera y política en evidente oposición al Chavismo, en sus primeros años, hasta 2002, tuvieron lugar diversos intentos de acabar la revolución bolivariana. Según Richard Gott, se produjeron lo que califica como tres intentos de golpes de estado: el militar, la huelga patronal y el golpe económico. El chavismo sale adelante ante los graves intentos de desestabilización y conflictividad social.

Hoy, sin Chávez, vuelve el enésimo intento de volver al sistema anterior, un intento contrarrevolucionario que se basa, como en 2002, en la manipulación informativa, en el desabastecimiento por parte de la oligarquía (golpe económico) y en la violencia social contra un Gobierno democráticamente elegido, a través de 19 elecciones desde 1999, incluido el referéndum revocatorio de 2004.

Líderes de la contrarrevolución

Para analizar movimientos que puedan ser calificados como
revolucionarios o contrarrevolucionarios, es de gran utilidad el estudio de los líderes que la encabezan. Los líderes encarnan las características y valores en los que se basan los movimientos. Así, mientras las figuras de Hugo Chávez y Nicolás Maduro han sido ampliamente estudiadas, las de la oposición, como son Henrique Capriles o Leopoldo López, aún no han generado la bibliografía académica similar a la de los anteriores.

Como predecesores a estas dos figuras opositoras, destacan otras dos como son Irene Sáez (Polo Patriótico) y Pedro Carmona. Irene Sáez, antigua Miss Universo, se caracterizaba por su falta de inteligencia, percibida por una mayoría de venezolanos, y por ser una opción de última hora de una oposición desnortada y derrotada antes de las elecciones, en las que perdió por más de 12 puntos de diferencia. Pedro Carmona, también conocido como Pedro el Breve, presidente de la patronal venezolana, fue presidente de la República durante los dos días que duró el golpe de Estado de 2002. La presidencia de Carmona fue rápidamente reconocida por los Gobiernos estadounidense y español.

En tanto Henrique Capriles, de familia adinerada y relacionada con los medios de comunicación venezolanos, es abogado por la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, y gobernador del estado de Miranda. Perdedor en las elecciones presidenciales de 2012 y 2013, también participó en el golpe de estado de 2002. <<119 días pasó en prisión por entrar ilegalmente en la embajada de Cuba en Venezuela en el ataque a la legación durante el golpe de Estado contra Chávez de 2002>>. Pese a su carácter más moderado, tras perder las elecciones de 2012 por estrecho margen, no duda en acusar al Gobierno de fraude electoral. Esta estrategia provocó una situación en la que <>. Estas acciones generaron una violencia que Venezuela no sufría desde los incidentes de 2002. Al menos diez muertos del bando chavista, así como la destrucción de numerosas infraestructuras vinculadas a la asistencia social de los más pobres.

Por otra parte, Leopoldo López, la cabeza visible de los últimos acontecimientos, es un <>. Educado en Harvard, es un personaje de buen vestir y de imagen impecable, lo que ejemplifica su falta de representatividad respecto al venezolano medio, que se erige como alternativa a Capriles. López pertenece a una élite marginal –por su número, no por su poder– que se educa en las mejores universidades de EEUU y que vacaciona en Miami;
simultáneamente exige libertad para su pueblo. Su discurso neoliberal extremista y sus probadas relaciones con el expresidente colombiano Álvaro Uribe le posicionan como líder de derechas de este nuevo intento contrarrevolucionario.

En Europa y, especialmente en España, la asimetría comunicacional y de medios hace que una posición a favor de la revolución bolivariana sea casi insostenible, y el posicionamiento es inevitable en los medios. Esta asimetría genera una necesidad explicativa por parte de la persona u organización afín que no necesita el detractor. La posición contraria nace como “justa” antes de comenzar cualquier discusión y los medios utilizados para derrocar la revolución bolivariana están justificados de por sí. Así, no será necesaria una contrarrevolución violenta y que genere resultados no previstos/previsibles por las élites de la oposición. Esta contrarrevolución venezolana está siendo y seguirá siendo sui géneris, al igual que lo fue la revolución. Las dudas recaen ahora en si el resto de estados con gobiernos de izquierda en América Latina dejarán caer a Venezuela en manos de la oligarquía y los poderes fácticos; y más aún, si lo permitirá la población o se movilizará como en 2002.

MÁS INFORMACIÓN:

HARNECKER, Marta. “Venezuela, una revolución sui géneris”, en El Viejo Topo. España: 2004.

BILBAO, Luis. Chávez y la revolución bolivariana: conversaciones con Luis Bilbao. Santiago de Chile: Aún Creemos en los Sueños S.A., 2002.

FREIDENBERG, Flavia. La tentación populista: una vía al poder en América Latina. Madrid: ed. Síntesis, 2007.

GARRIDO, Vicente. Venezuela y la revolución bolivariana. Madrid: UNED, 2009.

GOTT, Richard. Hugo Chávez y la revolución bolivariana. Madrid: Verso, 2005.

Fuente: http://politicacritica.com/2014/10/06/venezuela-una-contrarevolucion-sui-generis/

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¿Cómo leer los resultados electorales en Brasil?

08/10/2014 by maestro Deja un comentario

José Fortique/

El fantasma del neoliberalismo vuelve a recorrer los predios de la política en América Latina. Con un eje de países formando la Alianza del Pacífico se ha logrado revitalizar la tendencia conservadora que durante la década del 90 hizo estragos en la región. El freno a está avanzada en más de una década lo representó una alternativa variopinta de las izquierdas, que lograron conectar los movimientos sociales con el ejercicio de gobernabilidad; aunque el instrumento utilizado fue la vieja democracia liberal en su forma representativa.

Las trabas del PT en Brasil son evidentes, ante la presión de sectores internos y externos que pretenden virar hacia un modelo más liberal, con la excusa de la democracia de mercado en detrimento de la construcción de la democracia directa. Las contradicciones entre la burocracia y los sectores excluidos, se visualizan en demandas como la de los pueblos indígenas desplazados por el agronegocio o campesinos empobrecidos; sin tierras que aún aspiran ser incluidos en la gestión de Rousseff. En Brasil, luego de conocerse los resultados de la primera vuelta por las presidenciales 2014, la balanza se inclina con un saldo positivo para la actual presidenta y, en forma curiosa revela como las encuestas de opinión son una herramienta para la especulación mediática con la proyección de liderazgos efervescentes.

La caída estrepitosa de Marina Silva ratifica el orden bipolar que se estableció con el triunfo de Lula hace 12 años: el Partido de los Trabajadores vs el retorno del PSDB. La tesis de la tercera vía que fue alentada con una marketing político surgido de la tragedia de Eduardo Campos, sucumbió producto de la incoherencia política, que a diferencia de Aécio Neves perdió terreno progresivamente. Silva no representó ninguna alternativa al PT sino una reproducción desordenada del programa de gobierno de la derecha, con medidas efectistas para recortar el gasto público mientras prometía sostener los programas sociales.

La sombra de las movilizaciones de calle que hicieron vitrina en el mundial de fútbol, auguraban una baja en la popularidad de Rousseff con un impacto directo en las presidenciales, la historia del domingo volvió a repetir el escenario de la segunda vuelta con el PT a la cabeza. Silva no logró convertirse en el “outsider” promocionado por los medios, queda con una capacidad limitada de gestionar la base electoral del PSB para la segunda vuelta. Según los números arrojados por el organismo electoral Rousseff perdió puntos con referencia al 2010, mientras que el candidato de la derecha se habría recuperado frente a Marina Silva sin un crecimiento sustancial en comparación a su antecesor José Serra.

Con Lula en el escenario en forma activa, el PT tiene la tarea de reconectar a una parte del electorado que se encuentra desencantado con la gestión de Rousseff. El 26 de octubre se vuelven a medir los dos modelos que han gobernado a Brasil en las últimas décadas. Neves con una agenda neoliberal podría restarle importancia al MERCOSUR de cara a la Alianza del Pacífico y enfocarse en la negociación con EEUU; reducir la participación de Brasil en el orden multipolar con el BRICS; en lo interno una tendencia al recorte del gasto público y una descentralización del Estado.

Los programas sociales impulsados por Lula representan un ejemplo de distribución de la renta con impacto directo en la reducción de la pobreza. Programas como Hambre Cero o Bolsa Familia, se han convertido en el escudo del PT para captar el apoyo del electorado más vulnerable económicamente. En lo internacional la posición de Brasil bajo el PT, contribuyó al avance de la integración regional, aunque el
estancamiento del MERCOSUR es un terreno fértil para que la derecha brasileña haya fijado la meta de transmutarlo en la Alianza del Pacífico. Nos encontramos en una carrera compleja por la reelección de Rousseff que tendrá impacto geopolítico en la región, en una encrucijada donde los límites de la izquierda por superar el asistencialismo hacen necesario plantear una transformación profunda de la gestión, para promover una alternativa irreversible contra la retrogradación.

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¿Montevideo, la capital latinoamericana del yuan?

08/10/2014 by maestro Deja un comentario

Ariel Noyola Rodríguez/

El cierre de los canales de crédito internacional (credit crunch), como efecto de quiebras bancarias masivas en Estados Unidos, luego del desplome de Lehman Brothers en septiembre de 2008, llevó a los inversionistas, en un primer momento, a buscar refugio en el dólar, la moneda hegemónica del sistema monetario internacional. Ello precipitó la caída de las monedas nacionales en relación a la divisa
estadounidense y disminuyó los saldos superavitarios de las cuentas corriente de las economías de la periferia observados a partir de 2002. Los flujos de mercancías de origen primario (materias primas) y secundario (manufacturas y productos industriales) se vinieron abajo, afectados sobre todo por la reducción de los precios, más que por la disminución del volumen exportado. De otro lado, la resistencia del Congreso estadounidense ha mantenido congelada la implementación de los acuerdos alcanzados por el grupo de los 20 (G-20) para reformar el sistema de representación del Fondo Monetario Internacional (FMI), actualmente bajo la dominación aplastante del grupo de los 7 (G-7). Por esa razón, China se orienta cada vez más a utilizar su moneda para de un lado, reducir los efectos negativos del derecho de señoreaje del dólar sobre los flujos globales de capital y de otro lado, construir de manera progresiva, un sistema monetario multipolar.

Para ello, el gobierno chino puso en marcha un plan global con tres estrategias clave. En primer lugar, ha impulsado la firma de swaps cambiarios bilaterales (permutas de cobertura de divisas) con otros bancos centrales. El objetivo consiste en proteger los flujos de comercio e inversión mediante la provisión de moneda extranjera a los sectores público y privado. Así, desde 2009 China ha concretado la firma de swaps cambiarios bilaterales con más de veinte bancos centrales. Fuera del continente asiático, destacan los acuerdos con el Banco de Inglaterra por 32 mil 600 millones de dólares y el Banco Central Europeo (BCE) por 57 mil millones de dólares. Rusia e India también firmarán los propios, ambos países integrantes del BRICS (acrónimo de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). En cuanto a América Latina, cuyo comercio con China creció 18 por ciento anualmente durante la última década, Brasil y Argentina cuentan ya con swaps cambiarios por 30 mil y 11 mil millones de dólares
respectivamente. Así, la diplomacia del Banco Popular de China ha creado un mercado global del yuan en rápido crecimiento que suma ya más de 4 billones (castellanos) de dólares. En segundo lugar, a través de la Plataforma de Negociación de Divisas (CFETS, por sus siglas en inglés), Pekín ha establecido en los dos últimos años centros de liquidación directa en el exterior para facilitar el uso del yuan. Las ventajas de tales proyectos incluyen cruzar de manera directa las divisas, reducir los costos de conversión, facilitar el uso de las monedas nacionales en los acuerdos bilaterales y finalmente, promover la cooperación financiera y económica.

Bajo este esquema piloto, el ringgit malayo, el rublo ruso, el yen japonés, el dólar australiano, el dólar neozelandés, y más
recientemente, la libra esterlina y el euro, realizan operaciones en directo con la “moneda del pueblo” (renminbi). Y en tercer lugar, a través del Programa Chino de Inversores Institucionales Extranjeros Calificados en Renminbi (RQFII, por sus siglas en inglés), que permite a las empresas de las ciudades elegidas por China (Londres, París y Fráncfort en la Unión Europea, y Hong Kong, Singapur, Seúl y Taiwán en el continente asiático hasta ahora) invertir en los mercados valores y adquirir activos financieros denominados en yuanes, mediante cuotas adjudicadas por el regulador bursátil. No hay duda de que el empuje principal de China para avanzar en la internacionalización de su moneda radica en su fuerza comercial. China es hoy el primer exportador mundial de mercancías y el segundo mayor importador. Previsiblemente, la mitad del comercio exterior de China será facturado en yuanes en un plazo no mayor a quince años. Asimismo, se perfila como el primer socio comercial de América Latina en los próximos años y desplaza de modo gradual la posición económica de Estados Unidos en diversas zonas. En este sentido, todo parece indicar que la relación entre ambas regiones dará un salto cualitativo a través del impulso al renminbi en el plano regional.

Recientemente, se llevó a cabo la VIII Cumbre China-Latinoamérica y el Caribe en la ciudad de Changsha bajo el auspicio del Banco
Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Popular de China, el Consejo Chino para la Promoción del Comercio Internacional y el gobierno de la provincia de Hunan. El encuentro logró reunir a centenares de ejecutivos de empresas y funcionarios de alto nivel a fin de discutir los términos de la relación económica.
Sorpresivamente, el ministro de Economía y Finanzas de Uruguay, Mario Bergara, manifestó su interés de convertir a Montevideo en la primera capital latinoamericana especializada en el comercio en yuanes. Para llegar a ser la capital del yuan en América Latina, Montevideo deberá profundizar la cooperación bilateral en materia financiera con China a la brevedad, ya sea mediante la firma de un swap cambiario bilateral, el comienzo de los trámites correspondientes para emitir bonos denominados en yuanes (los famosos bonos “Dim Sum”), realizar inversiones transfronterizas mediante el programa RQFII, o bien convertirse en centro de liquidación directa tal y como ya lo han hecho varias ciudades europeas y asiáticas. En suma, aunque el yuan todavía tiene un largo camino por recorrer antes de convertirse en moneda de reserva, avanza de manera acelerada y América Latina podría ejercer, a través de Uruguay, un papel protagónico en dicho esfuerzo.

Ariel Noyola Rodríguez es Miembro del Observatorio Económico de América Latina del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Columnista de la revista Contralínea (México) y colaborador de la Red Voltaire (Francia).

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Obama, el Nobel de la Paz que bombardeó 7 países en menos de 6 años de presidencia

24/09/2014 by maestro Deja un comentario

Los bombardeos de las posiciones del Estado Islámico (EI) en Siria, convierten a este país en el último que ataca EE.UU. en menos de seis años. Más de 120 personas han muerto este martes en los ataques lanzandos por EE.UU. y sus aliados en territorio sirio. Al menos ocho de las víctimas mortales eran civiles, según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos. Sin embargo, su número podría crecer, ya que los ataques prosiguen y, teniendo en cuenta la experiencia de otras campañas militares de EE.UU., podrían prolongarse durante años.

Afganistán (2001-hasta hoy día)

Afganistán fue el primer país que EE.UU. atacó en el siglo XXI, después del ataque terrorista del 11 de septiembre y la negativa de los Talibán a entregar al líder de Al Qaeda, Osama bin Laden. Decenas de miles de personas fueron víctimas de este largo conflicto, mientras que EE.UU. perdió 2.200 militares y más de 20.000 resultaron heridos. Retirar las tropas fue una de las principales promesas electorales que Obama no ha logrado cumplir hasta el momento. La retirada empezó en junio de 2011 y se prevé que termine a finales del año en curso, aunque los ataques aéreos continúan y siguen cobrándose vidas de civiles.

Yemen (2002-hasta hoy día)

En octubre de 2002, 17 marines estadounidenses murieron en un ataque suicida perpetrado por Al Qaeda contra el destructor USS Cole en el Puerto de Adén. Dos años después, el 30 de septiembre de 2002, EE.UU. lanzó bombardeos contra posiciones de Al Qaeda en Yemen, tras recibir el consentimiento del Gobierno del país. Aquel día un avión no tripulado de la CÍA asesinó al clérigo estadounidense-yemení Anwar al-Awlaki, presunto miembro de Al Qaeda, en lo que supuso el primer ataque con un dron realizado por EE.UU. fuera de Afganistán. Unos días después fue abatido del mismo modo Qaed Salim Sinan al-Harethi, al que EE.UU. consideraba responsable del ataque al USS Cole. Con la llegada de Obama al poder los ataques estadounidenses en Yemen incluso se intensificaron, cobrándose la vida de muchos civiles. Según un informe de la ONG Human Rights Watch, en total fueron seis los ataques con drones realizados a partir de 2009, con un resultado de 82 víctimas mortales (de las que 57 eran civiles).

Irak (2003-2011)

En febrero de 2003, el entonces secretario norteamericano de Estado, Colin Powell, se dirigió a la ONU afirmando que Sadam Husein poseía armas de destrucción masiva. Aunque la información luego fue desmentida, entre otros por el propio Powell, sirvió como pretexto para que EE.UU. invadiera Irak en marzo del mismo año, derrocando a Husein tres semanas después. Más allá del ingente número de víctimas mortales que causó esta intervención, las consecuencias de esta guerra siguen hoy patentes, como lo demuestra la ofensiva del Estado Islámico, cuyas raíces, al fin y acabo, se hunden en esta invasión, que abrió paso al terrorismo sunita dentro de Irak. A partir de este verano el Gobierno de Obama reanudó los ataque aéreos contra Irak para combatir al EI.

Pakistán (2004-hasta ahora)

Los ataques con drones sobre territorio paquistaní empezaron cuando aún era presidente George Bush, pero alcanzaron su máxima intensidad con Barack Obama. Según la ONG ‘Bureau of Investigative Journalism’, EE.UU. lanzó 390 ataques con drones en Pakistán a partir de 2004, de los que 339 tuvieron lugar a raíz de la llegada al poder de Obama. Los ataques se cobraron la vida de 4.000 personas, de las que al menos mil eran civiles. “El uso de drones no solamente es violencia contra nuestra integridad regional, sino que también perjudica nuestros esfuerzos para eliminar al terrorismo en nuestro país”, resaltó el primer ministro de Pakistán, Nawaz Sharif, durante su encuentro con Obama en octubre de 2013.

Somalia (2007-hasta hoy día)

En enero de 2007 EE.UU., apoyado por el entonces presidente somalí, Abdullahi Yusuf Ahmed, lanzó ataques aéreos contra los líderes de Al Qaeda en este país, responsables ante Washington de los ataques contra las embajadas de EE.UU. en Kenia y Tanzania, que se cobraron más de 200 vidas. Ataques ocasionales se siguen registrando hoy día, aunque no son frecuentes.

¿Qué pasó en Libia?

Pese a que la mayoría de los bombardeos en Libia contra Muamar Gadafi fueron realizados por militares europeos y de la OTAN, fue
precisamente EE.UU. quien los inspiró y apoyó, participando en las primeras operaciones militares. En marzo de 2011 Obama, de hecho, lanzó un ultimatum a Gadafi, obligándolo a detener sus tropas, que luchaban contra los rebeldes, y a establecer el abastecimiento de agua, gas y electricidad en todas las zonas del país. “Si Gadafi no cumple con estas condiciones, la comunidad internacional impondrá consecuencias y la resolución será forzada por la acción militar”, dijo Obama. Según documentos filtrados por ‘The Wall Street Journal’, la CIA participó activamente en la búsqueda de Gadafi tras su huida. Tres años después de la muerte de Gadafi la situación en Libia no solamente no se ha estabilizado, sino que el caos político sigue en aumento.

Texto completo en:
http://actualidad.rt.com/actualidad/view/141269-obama-nobel-paz-bombardear-paises

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Los disidentes son los ciudadanos héroes de Israel

21/09/2014 by maestro Deja un comentario

Avraham Burg /
Haaretz /

El debate sobre la desobediencia y sus límites, y acerca de la democracia y sus límites, se reduce, entre nosotros, a la esfera militar exclusivamente. Eso es un error./

Nunca debemos, nunca, rendirnos. Uno no puede rendirse incluso cuando pareciera que las fuerzas del mal están reuniendo fuerza y ​​ poder, y las fuerzas del bien están, avergonzadas, en retirada. No siempre es necesaria una fuerza hercúlea enorme para derrotar a la bien engrasada máquina poderosa. A veces todo lo que necesita es el coraje de unos pocos individuos como el de que los graduados de la Unidad 8200.

La discusión acerca de la carta que publicaron va mucho más allá del acto mismo. Toca dos lugares muy sensibles en Israel: el lugar del ejército, y el de la conciencia en nuestras vidas. La conclusión, a partir de ahora, es que el ejército ocupa un lugar en nuestras vidas que es demasiado grande, incluso total, mientras que casi no queda espacio aquí para la conciencia. Es por eso que la desobediencia de las tropas de inteligencia y vigilancia aporta algo hacia un equilibrio diferente en la ecuación de la vida de los israelíes: menos militarismo y más conciencia.

Estoy a favor de la desobediencia, en la derecha y en la izquierda, por razones de moralidad y conciencia. Esto es porque una sociedad que no tiene capacidad para contener la conciencia del individuo, está condenada a convertirse en una sociedad sin conciencia en absoluto. Que los gobiernos de Israel entiendan que hay un límite a la ficción conocida como el consentimiento y que no se puede estirar. Por esta razón, aun cuando la coalición y la oposición se unen en la condena radical de su valiente acto civil, yo deseo sumar mi apoyo a ellos y a su carta.

Cada país se justifica para mantener un ejército defensivo, y las unidades de información son una parte inseparable de este acto militar. Las mismas personas que firmaron la carta merecen crédito por frustrar muchos complots, y muchas vidas se han salvado gracias a estos camaradas soldados. Pero, como era de esperar y como es bien sabido, no todo en el reino de la oscuridad es legítimo. Parece que la situación en la que están obligados a trabajar, se ha convertido en absolutamente intolerable, que les obliga a levantarse y actuar.

Un soldado que sirve en el área de inteligencia, como cualquier ciudadano que se preocupa por el futuro de su comunidad y su lugar, tiene que participar en las operaciones defensivas. Pero ningún gobierno puede hacer uso cínico o ignorar la voluntad de estos ciudadanos que sacrifican sus vidas para evitar la toma de decisiones nacionales dolorosas. O peor aún, esconderse detrás del ejército y sus tropas para cometer actos políticos que se ejecutan totalmente en contra del bien de los ciudadanos.

Las líneas son claras: la defensa de la vida y protegiendo lo que es vital y existencial, ¡sí! ¡Y nada más allá de eso, de ninguna manera!

Aquí en Israel, nos encanta aferrarnos a la idea de que “el ejército israelí es el ejército más moral en la tierra”. No tengo ni idea de cuál era el grupo de control o de cómo se compara la moral de los ejércitos. Para mí, es una declaración hueca porque el ejército es sólo una herramienta. No es un tratado ético, una política o una ideología. El ejército no es más que un arma en manos de los dirigentes políticos.

Los problemas en el ejército israelí no son las desviaciones embarazosas que llaman nuestra atención, en ocasiones, ni siquiera la transición que nos ocurrió a todos nosotros: pasar de ser un ejército defensivo a uno de ocupación. El ejército no puede ser el más moral del mundo cuando la política que guía es absolutamente inmoral. El problema no es con los soldados o sus oficiales al mando. El problema es el liderazgo político que les da sus órdenes.

¿Hay alguien aquí que está dispuesto a ponerse de pie y declarar que la política de Israel es la más moral del mundo? Esto es dudoso. Mientras existan alternativas disponibles a la ocupación y la opresión, y son rechazadas, no hay justificación alguna para participar en un acto que constituye un crimen contra la paz, en la opresión de un pueblo para nada. Por lo tanto, el acto de desobediencia civil, es un acto legítimo que busca, mediante la adopción de la responsabilidad personal, transmitir el mensaje que es fuerte y claro: Hay un límite para el engaño y también debe haber un límite para los gobiernos maliciosos que han sido tomado por las fuerzas de ocupación y los asentamientos.

El debate sobre la desobediencia y sus límites, y acerca de la democracia y sus límites, se reduce, entre nosotros, a la esfera militar exclusivamente. Eso es un error. Es un error poner toda la carga de la responsabilidad moral sobre los hombros de los hombres y mujeres jóvenes que sólo han comenzado su vida como ciudadanos de Israel. La desobediencia debe ser mucho más amplia. Permitan que los jueces de los tribunales militares desobedezcan. Permitan que los empleados jerárquicos y y de menores categorías desobedezcan. Deje que los maestros, los trabajadores sanitarios, carteros y trabajadores portuarios desobedezcan. Cada persona puede desobedecer un poco donde quiera que esté. Pueden retrasar la decisión, detener la acción de ir presos, dejen que el público sepa de la injusticia que a él o a ella se les pide que se comprometan.

Cuanto más israelíes, como individuos o en grupos, se nieguen a seguir en la ignorancia, la apatía y la euforia de la injusticia de la ocupación, mejor será para nosotros, porque el que desobedece es el mejor y más moral tipo de ciudadano en cualquier sociedad.

Anna Quangel, la afligida madre en la novela de Hans Fallada “Cada hombre muere solo”, se pregunta si una postal de protesta será suficiente. Su marido, Otto, espera que sus tarjetas postales den a la gente la idea de escribir otras similares, por lo que al final habrá decenas y cientos de personas sentadas y escribiendo, inundando Berlín con postales y así poner fin a la guerra. Pero en otro lugar en la misma dolorosa valiente y universal novela, se hace la pregunta: “¿Y de verdad creo que va a traer resultados? Eres una pequeña rama y este maldita gran máquina sangrienta… ”

“En primer lugar, no somos un pequeño grupito, como usted señala. Todo alemán decente, y todavía hay dos o tres millones de ellos, harán causa común con nosotros. Lo único que necesitan es superar su miedo. Por el momento, el miedo al futuro que los nazis están creando es aún menor que su miedo al presente. Pero eso va a cambiar en poco tiempo… ”

Fuente: http://www.haaretz.com/opinion/.premium-1.615958

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La izquierda y Podemos ante el estado y su democracia

02/06/2014 by Vitalio Deja un comentario

Luke Stobart /
La Hiedra /

¿Por qué en la actual coyuntura importa tanto el proyecto electoral de Podemos? ¿Por qué el 15M representó un antes y un después tanto en el plano político como en el social? ¿Cuál es la relación entre el desapego popular a los partidos y la hegemonía neoliberal? ¿Intervenir en las instituciones es la clave para echar atrás el neoliberalismo? Si no, ¿debemos intentar entrar en ellas? El autor, activista de Podemos, empieza a contestar estas y otras preguntas.

Podemos: ¿un giro reformista?

En los últimos dos años han surgido con fuerza procesos variados que combinan raíces en el 15M y otras redes de activistas con la presentación de candidaturas electorales y/o propuestas de cambios del orden constitucional. Entre estos procesos encontramos la CUP y el Procés Constituent en Catalunya, Amaiur en Euskal Herria, Alternativa Galega de Esquerda y varios proyectos municipales. El proyecto que más impacto ha tenido en la dimensión estatal es Podemos, en cuyas primarias participaron 33.000 personas y que ya tiene funcionando más de 300 “círculos” locales. En este análisis me centraré en esta organización, pero mucho de lo que se comenta también es aplicable a otros proyectos.

Desde sectores más combativos se han hecho muchas críticas a Podemos y, especialmente, a sus impulsores más conocidos. Algunos de los reproches (a veces en forma de lo que Santiago Alba ha llamado “condena preventiva”, basada en la supuesta inevitabilidad de la traición por todo proyecto electoral [1]) se basan en una lectura superficial de esta nueva propuesta y de la coyuntura actual. Por ejemplo, se centran en oponer las luchas en las plazas de 2011 (la revolución) a la participación en la “política institucional” (el reformismo) [2]. Lo que se ha llamado el “nuevo reformismo” [3] sería, dicen, fruto de la bajada de la lucha y el desánimo entre los y las activistas, representando un giro a la derecha.

Es cierto que existe frustración por los limitados cambios obtenidos tras tres años de movilizaciones históricas (la increíble PAH, las Mareas, la huelga general europea, la lucha de las y los docentes baleares y el 15M que impulsó este ciclo de lucha), pero no debemos exagerar la cuestión. En los últimos seis meses las protestas vecinales y laborales se han radicalizado y en algunos casos han ganado (en Burgos el vecindario del barrio de Gamonal, en Madrid los y las trabajadoras de limpieza que impidieron 1.500 despidos y la Marea Blanca que paró la privatización de 6 hospitales). El 22M fue la manifestación más grande desde hace muchos años y estuvo promovida por sindicatos combativos y movimientos sociales al margen del PSOE y las burocracias sindicales, lo que representa un avance en la contestación de clase a los recortes. La concienciación popular sigue avanzando, con una bajada del apoyo a los partidos y las instituciones
(monarquía, modelo territorial, la Unión Europea y la misma
constitución) [4].

A veces activistas de estos nuevos proyectos han vinculado la motivación de su puesta en marcha con retrocesos en la movilización social [5]. Pero más voces han destacado como origen principal el choque entre el avance de movimientos como la PAH, que ha podido presentar una ILP en el Congreso con un millón y medio de firmas y que disfruta de un apoyo social enorme, y el bloqueo institucional a sus reivindicaciones. Santiago Alba Rico desarrolla bastante esta idea, argumentando que en la situación actual conviven dos elementos cruciales:

Un bipartidismo de izquierdas incapaz de representar el malestar social existente y el de un malestar social existente que […] es incapaz de representarse vías no institucionales […] de transformación del sistema. […] Nos hallamos en una encrucijada en la que el bipartidismo de izquierdas no puede conquistar ni el poder ni la calle y en el que el malestar de la gente, que está ya en las plazas, podría transformarse no en un motor de cambio sino en gasolina para el fascismo [6].

Volveremos luego sobre la cuestión de la consciencia popular, pero comentar que me parece que Alba Rico dibuja bien la necesidad de crear movimientos políticos según la lógica de la lucha social. Con esta idea en mente, Podemos y los demás proyectos mencionados deben verse como una continuación y una maduración del 15M, no una ruptura con éste. Una debilidad del 15M fue que se abstuvo de cuestiones de poder, dejando éste en manos de los “profesionales”. Ahora el movimiento quiere arrebatarles este papel. Independientemente de si se ha encontrado la vía para hacerlo o no, este cambio de voluntad es bienvenido.

También es una gran ventaja que Podemos surja después de la
experiencia del 15M. El rasgo más decisivo de este importantísimo movimiento social no fue su oposición a los recortes (aunque ésta estuvo bastante presente en las plazas), sino el rechazo a la política tal y como se entiende generalmente. Este rechazo, dirigido
principalmente hacia los grandes partidos pero también de manera menos taxativa al resto de la izquierda, se expresó en el lema “no nos representan” y en la prohibición en las plazas de todas las
organizaciones políticas y sus banderas. Este cambio de conciencia (que algunos activistas hemos resumido de manera imperfecta como “anti-politics” [7]) ya es un fenómeno internacional en el periodo del neoliberalismo maduro en que la adopción del proyecto neoliberal por parte de la socialdemocracia (empezando aquí con el gobierno privatizador y precarizador de Felipe González) ha vaciado de contenido a “la democracia”. La aceleración de este divorcio con la política bajo la “austeridad obligatoria” y el consiguiente aumento del autoritarismo y racismo gubernamental ha creado el campo fértil a nivel internacional para que surjan toda una serie de nuevos movimientos críticos de todo color político: el racismo
anti-institucional de UKIP en Gran Bretaña, las ocupaciones de espacios urbanos desde Wall Street hasta Turquía, el antipartidismo del magnífico movimiento estudiantil en Chile o el éxito electoral del contradictorio Movimiento Cinco Estrellas en Italia, entre otros. Estos movimientos son, en algunos casos, polos necesariamente opuestos, pero todos se alimentan del rechazo a la “política oficial”.

La máscara democrática

Para entender mejor tanto las oportunidades como los peligros de este cambio histórico, merece aclarar qué es exactamente “la democracia” en que opera “la política”. La “democracia” o democracia parlamentaria es un sistema que las clases, los géneros y las “etnias” subordinadas han tenido que luchar ferozmente para conseguir o poder participar, como ocurrió en los años 60 y 70. Pero el hecho de que hace tan poco el capitalismo podía vivir sin democracia nos debería advertir de lo poco esencial que es ésta para el mismo. Bajo la crisis europea la troika ha conseguido sustituir mandatarios elegidos en las urnas por “tecnócratas”. Estas decisiones seguramente habrían despertado mucha más protesta si no existiera tanto rechazo hacia los políticos depuestos.

La democracia es preferible a la dictadura porque nos permite organizarnos más fácilmente y nos facilita algunas herramientas para corregir las injusticias, pero no representa el gobierno del pueblo por el pueblo -en este aspecto el anarquismo tiene razón. Políticos que se oponían al sufragio popular o la extensión del sufragio pronto encontraron que el sistema podría servir para contener o canalizar la protesta (algo que, bajo la presión de las calles, descubrieron Adolfo Suárez y otros “demócratas conversos”). Para el 1% normalmente no cuesta mucho mantener la política a su lado (a veces por medio del lobby empresarial), pero ante gobiernos que se salen del “juego” aplica las tácticas que critica cuando las usamos la izquierda: el boicot o la huelga. En Alemania, bajo Schröder, empresarios amenazaron con dejar de financiar al partido gobernante en protesta por las políticas redistributivas del ministro Lafontaine hasta forzar su dimisión. El gobierno de Mitterrand en Francia (a partir de 1981) y de Wilson en Gran Bretaña (1964) abandonaron programas sociales debido a las presiones de representantes del capital. Actualmente, en Venezuela y Argentina, pero también en Chile hace cuatro décadas bajo el gobierno de Allende (1970-73), los empresarios han hecho campañas de sabotaje económico (como la paralizante huelga de empresas del transporte por carretera en Chile).

Las presiones extraparlamentarias también surgen desde dentro del estado, que nunca es un instrumento “neutral”. Como analizó Ralph Miliband, quienes administran el estado (altos funcionarios, mandos militares, jueces…) suelen venir de unas pocas redes familiares y escolares de élite [8]. También, igual que la minoría de mandos que provienen de otras capas sociales, tienen una relación conflictiva con sus subordinados, animada por sus funciones (de controlar el gasto, aumentar las detenciones…) y por sus altos salarios, y acaban viéndose como una casta aparte dentro del estado. La mayoría del funcionariado ocupa una posición de clase distinta, pero está formado para obedecer -bajo la amenaza de despido o incluso arresto (militar).

La democracia representativa absorbe el conflicto de clase de manera más imperceptible. La mejor explicación la ofreció Antonio Gramsci, escribiendo desde la cárcel bajo Mussolini. Según este marxista, el estado es una “destilación” de las relaciones sociales capitalistas pero con intereses “separados de y opuestos a los de la sociedad civil en que se funda” [9]. Su hegemonía (y la de la clase burguesa que representa) está garantizado normalmente por medio de “envolver a la sociedad civil para reconfigurar e incorporar la resistencia desde abajo” [10]. Concretamente, por medio de las mesas de negociación, la financiación pública de proyectos, etc., las democracias cooptan y domestican las protestas de las clases subalternas. Parece al contrario, pero los estados también determinan bastante los procesos que afectan al capital privado (desregularizando mercados
monopolistas, determinando los derechos de propiedad,…). En otras palabras, en el capitalismo el estado es el máximo organizador de la sociedad a pesar de todo el discurso para reducir este papel (pensado con el propósito de justificar los recortes y las privatizaciones).

La naturaleza de clase del estado se esconde no solo por el éxito propagandístico de “la democracia”, sino también por la separación estado-sociedad civil -división que solo se produjo con la victoria histórica de la burguesía. Como escribía Barker, el capitalismo se basa en la competencia entre capitalistas rivales y el estado actúa de “árbitro” entre ellos. Esta función requiere cierta neutralidad y hace más complicada la participación directa en los gobiernos por parte de los capitalistas, lo que hace que normalmente los políticos sean de otras clases sociales (por ejemplo la clase media urbana). El efecto es que las instituciones acaban teniendo la apariencia de una mayor autonomía con respeto a la economía que en sociedades de clase anteriores, lo cual ayuda a entender la atracción popular del reformismo.

La alianza estado-capital se afianza gracias a la competencia internacional (económica, entre empresas de distintos países, y político-militar, entre los estados que protegen a estas empresas). Quienes gestionan el estado y las empresas comparten interés por acumular el capital privado y público. Cuanta más acumulación, más crecimiento y más impuestos, y por tanto aumenta la influencia de “la nación” (y de sus empresas) a nivel internacional. Hasta cierto punto el estado nación une los intereses rivales y cortoplacistas de las empresas “nacionales” para poder llevar a cabo los proyectos geoestratégicos (imperiales, etc.).

Toda esta visión es muy diferente a la que defiende Iñigo Errejón, colaborador de la Tuerka, en un artículo recientemente publicado en la página web de En Lucha. Errejón efectivamente argumenta que no hay diferencia entre el estado y la sociedad civil:

“Por estado, es claro, entiendo no sólo las administraciones públicas, sino el conjunto de dispositivos y esferas que cohesionan un orden dado y su equilibrio de fuerzas más o menos congelado, el sentido instituido y aseguran la reproducción social. Estado en sentido ‘ampliado’ a la cultura, la sociedad civil, etc.”.

A consecuencia de este análisis, Errejón concluye: “[n]o hay ‘afueras’ del estado” [11].

En parte este politólogo lo dice por oponerse a idea de que existan o puedan existir espacios totalmente libres de la influencia de las instituciones y el capital (o un “edénico espacio de lo social, virgen e inmaculado” [12]), oposición más que comprensible. Pero ya hemos comentado que el estado y la sociedad (civil) son esferas distintas donde una (el estado) domina sobre la otra (la sociedad civil). El orden estatal puede surgir del equilibrio de fuerzas (sociales) pero también se plasma en una serie de instituciones reales basadas en relaciones sociales capitalistas. Por tanto no podrá ser simplemente usado por un proyecto anticapitalista. Más cuestionable aún es su idea de que el estado nos protege (o nos debería proteger) contra la violencia del sistema:

[E]l estado es lo más ‘público’ que hay, las únicas instancias donde la violencia de los de arriba está sometida (o podría estarlo) a reglas siquiera sea formales [13].

Pero las reglas estatales no han frenado a la clase dirigente (fuera y dentro del estado) cuando esta clase se siente amenazada. Como ejemplos tenemos los golpes militares violentos contra el gobierno de Allende, contra la presidencia de Zelaya en Honduras en 2009 y contra muchos más gobiernos de izquierdas o antiimperialistas. En Venezuela en 2002 un intento de golpe fracasó pero principalmente por una sublevación de centenares de miles de seguidores pobres de Chávez que luego se extendió al ejército. Frente a todos estos asaltos, las normas, las leyes y las constituciones no sirvieron de nada. Solo sirvió la movilización. Es importante que Podemos y los nuevos movimientos políticos aprendan de estas experiencias.

Cambio histórico, oportunidad histórica

La creciente percepción de la clase política como problema responde a transformaciones reales en la economía política. El interesantísimo libro Hipótesis Democracia de Emmanuel Rodríguez defiende que el actual periodo es de “gobierno puro de la economía”, donde se han rescatado bancos con una suma mayor al PIB de Francia y Alemania juntas y se impone a los pueblos de la periferia el pago de los intereses de la deuda (una fuente clave para que la banca sanee sus cuentas). Así, se crea un gran sufrimiento social además de debilitar el consumo y el crecimiento (frenando así la salida de la crisis). A esta contradicción económica añade otra de naturaleza política: la austeridad se administra fundamentalmente no por los estados tradicionales sino por aparatos políticos creados por la
“naturalización de las relaciones de fuerza económica” (la UE, y podríamos añadir el FMI). Esto debilita más a la política porque obvia

[…] lo elemental: la función de los aparatos estatales para convertir esas relaciones de fuerza y la violencia que generan en formas de autoridad reconocidas y legítimas […] en consenso. De este modo, en el momento en el que las formas de acumulación […] quiebran, la sociedad ‘desnuda’ […] se enfrenta al ‘mercado’ de una forma descarnada y cruel […] Por eso, el neoliberalismo […] sólo es eficaz en términos políticos mientras es capaz de mantener la esperanza y la ilusión del progreso económico [14].

Creo que el análisis de Rodríguez, primando el papel del mercado, subestima el papel en la crisis europea del conflicto de intereses y de poder desigual de los diferentes estados miembros de la UE. Aun así, se puede apoyar su conclusión de que estamos ante un ciclo político-económico vicioso y que en este ciclo subyace el declive secular de una socialdemocracia asimilada y sumisa a las
prescripciones neoliberales. Prosigue:

Tanto es así que lo más probable es que [la socialdemocracia] acepte antes su sacrificio, como ya ha ocurrido en Grecia y España, a que asuma la tarea de un cambio de dudoso rumbo que finalmente acabará por ponerla a merced de la radicalización democrática. [15]

Así quedaría “[d]estruida la ilusión reformista”, dejándonos solamente con la alternativa entre el “neopopulismo autoritario” o “un cambio radical” [16].

Podemos añadir aquí, no obstante, otro motivo para la absorción de la socialdemocracia (que Rodríguez explícitamente rechaza): la caída de la rentabilidad del capital desde los años 70, fenómeno que sólo ha sido temporalmente compensada por una serie de burbujas especulativas (creando con ellas nuevos peligros y desastres económicos y sociales). A nivel mundial, la socialdemocracia sólo ha aumentado el bienestar de la mayoría durante las décadas de la expansión de posguerra, cuando eran posibles las reformas socioeconómicas sin hacer peligrar la acumulación exitosa del capital.

Aunque la caída de la socialdemocracia es más que una tendencia puntual (tal y como ha reconocido algún comentarista socialdemócrata [17]), sería precipitado tratarla de “terminal”. Tenemos, como aviso de la complacencia, el retorno del peronismo después del “argentinazo” de 2001, en el que protestas masivas derrocaron una serie de presidentes bajo el lema “¡que se vayan todos!”. Bajo el presidente Menem, el peronismo había ejecutado privatizaciones masivas y había fijado el valor de su moneda al del dólar, ayudando a hundir la economía. Muchos y muchas pensaban que la influencia del partido sería superada por la de la calle. Pero el movimiento social no creó un proyecto político y, sin mucha extensión de la lucha al mundo del trabajo (donde la lucha tiene más poder transformador y donde es más fácil crear un contrapoder), el pueblo acabó reeligiendo un gobierno peronista. Cuando el nuevo gobierno de Kirchner decidió dejar de pagar la deuda del país, facilitando la recuperación económica, su partido pudo dividir la protesta y retomar la iniciativa.

Aun así, es importante reconocer la profundidad de la crisis del social-liberalismo [18] para calcular bien cómo responder
políticamente a la misma. Esta crisis no viene sólo por su gestión de la crisis sino por un proceso más a largo plazo de desapego con la política institucional. Elizabeth Humphrys y Tadeusz Tietze aplican las ideas de Gramsci para explicar este cambio mundial. Según afirman, bajo el capitalismo existe una

[…] separación aparente entre la economía […] y la política […] descansando en la igualdad superficial entre ciudadanos/as […]. Esto crea la apariencia de representación que enmascara las relaciones de dominio. Es precisamente esta apariencia la que se está rompiendo ahora […] De manera clave [el] desapego no lo causa una clase política menos ‘representativa’ de su base social que en una época previa; más bien, su falta de base social hace más evidente el papel real de la clase política en representar los intereses del estado dentro de la sociedad civil. [19]

El déficit de legitimidad democrática de la UE descrito por Rodríguez contribuye a la percepción de una autonomía reducida de la política, y ha sido un factor positivo en los movimientos de protesta en el Estado español y Grecia. Pero, como analiza Thanasis Kampagiannis, también ha abierto una puerta para la extrema derecha nacionalista que podría ganar uno de cada tres escaños en las elecciones europeas de mayo. Esta deriva peligrosísima subraya la urgencia de que los nuevos movimientos ciudadanos adopten la oposición al euro, basándose en argumentos sociales y no xenófobos [20].

Otro mecanismo por el que se refuerza la visión “antipolítica” es la tendencia progresiva hacia el gobierno directo por los capitalistas. Como ejemplos tenemos a Berlusconi, el magnate de medios, y su sustituto Monti, consejero de Goldman Sachs; al reciente presidente chileno Piñera, que es empresario y el cuarto hombre más rico de su país; o los varios consejeros de multinacionales de hidrocarburos representados en el diabólico ejecutivo de George W. Bush. La interpenetración creciente entre el poder económico y el político rompe una de las funciones de la democracia burguesa, que es separar las dos esferas, y seguramente haya contribuido a la erosión de la credibilidad del último, especialmente cuando se toman decisiones a favor de los sectores económicos relacionados (como ocurrió con la invasión de Irak o en muchísimos casos bajo Berlusconi).

Como consecuencia de esta evolución de la política, gran parte de la población ya no cree en el actual régimen constitucional. Esta transformación de miradas está conduciendo a crisis territoriales y la radicalización y politización de las luchas sociales [21]. Abre la puerta a la extensión de las ideas anticapitalistas, pero sería ingenuo pensar que el declive de la socialdemocracia conducirá rápidamente a la adopción masiva de las ideas revolucionarias. La experiencia en América Latina y, más recientemente, en otros países del sur de Europa ha sido del avance de nuevos proyectos esencialmente reformistas de izquierdas -aunque renovados- (el Partido de Izquierda de Mélenchon en Francia, Syriza en Grecia -ahora el partido más popular del país). La atracción que despierta este tipo de formación en parte se basa en la urgencia de la crisis social y el deseo de una transformación política rápida, pero también se fundamenta en la realidad de la consciencia bajo el capitalismo.

Las raíces del reformismo

El análisis hasta aquí se podría malinterpretar como una defensa de la abstención electoral y el desinterés por la política “oficial”. Nada más lejos de la realidad. Relacionarse con la política reformista se hace crucial por varias razones.

Primero está la cuestión de la consciencia de las clases subordinadas al capital (y en especial la trabajadora). Alba Rico apuesta por el proyecto de Podemos con el siguiente argumento:

La iniciativa […] se inscribe en este doble realismo: el de una izquierda limitada por su oportunismo o su pureza y el de un malestar social que se moviliza con fuerza en la calle, pero que busca una gestión institucional que derrote y sustituya a la de ‘los que no les representan’ […] Si hubiera una firme conciencia de clases […] y un potente movimiento de masas, […] si al menos la gente tuviera muy claro el horizonte de ruptura con el capitalismo que exigen las circunstancias, Podemos sería un atentado a la unidad y un obstáculo para el triunfo revolucionario [22].

Existe el peligro de leer este argumento táctico en clave pesimista, entendiendo que la consciencia revolucionaria no pueda surgir del conflicto de clase. Existen demasiados ejemplos históricos que desmienten esta idea (entre ellos, la revolución social en Catalunya y Aragón en 1936). Pero lo importante de la cita es el reconocimiento del desfase entre el nivel de malestar (y de movilización) y la falta de creencia en un cambio político no parlamentario. En parte, esta falta se debe a la constante propaganda sobre “la democracia”, pero esto es solo parte de la cuestión.

Otra parte es que las experiencias vitales de las clases “subalternas” suelen estar marcadas por la impotencia. Es especialmente así para la clase trabajadora, que a diferencia a la “burguesía” y la “pequeña burguesía” no tiene control ninguno sobre lo que produce, cuánto produce, etc. El impacto psicológico producido, que Marx llamó “alienación” (o falta de control), no termina al final de la jornada y afecta a la manera en que interactuamos con el mundo. La relación entre la alienación y la explotación que sufrimos anima a que busquemos mejorar nuestros salarios y condiciones laborales (y los “salarios sociales” que representan las prestaciones sociales, etc.) pero también a que deleguemos el papel de conseguirlo a otros. En el plano político, este papel lo desempeñan los políticos profesionales (normalmente encantados de canalizar las protestas por vías de provecho personal) y, en lo social, los y las sindicalistas
profesionales. La separación práctica entre la lucha “económica” (sindical) y la “política”, división fomentada por el sistema democrático, también refuerza la visión y práctica reformistas, pues autolimita la lucha desde abajo y con ello frena los procesos de concienciación sobre el potencial político de esta lucha. Pero estas dependencias y separaciones artificiales empiezan a erosionarse cuando participamos en protestas -especialmente en huelgas- y se descubre el poder colectivo. Las múltiples contradicciones del capitalismo hacen inevitables tales conflictos.

La realidad contradictoria entre la experiencia de la explotación y de la alienación, ayudada por los muchos instrumentos de dominio ideológico del 1%, fomenta que la mayoría de las clases subordinadas desarrollen una “doble consciencia” (la descripción gramsciana de la combinación de ideas progresistas e ideas conservadoras). Esta visión más “materialista” de las ideas ayuda a entender mejor la conciencia que la noción popular y algo elitista de que simplemente “les lavan el cerebro”. Afortunadamente las ideas de la mayoría de la clase trabajadora incluyen elementos progresistas además de conservadores y si encontramos los mecanismos para promover las ideas más solidarias, críticas, etc., podemos hacer que la minoría consciente se convierta en mayoría.

Esto pasa por involucrar a más gente en campañas y luchas, pero también por la intervención en campañas electorales. Debido al papel de la hegemonía en el capitalismo tardío (a diferencia, por ejemplo, de la Rusia prerrevolucionaria de Lenin, cuando el estado gobernaba más con la represión y el miedo), hacer una radical transformación hoy requiere que el movimiento pelee por estar en las instituciones, los medios de comunicación, el mundo académico y los sindicatos
burocratizados (allí donde no existan sindicatos combativos de peso). Este enfoque fue una aportación original de Gramsci, quien nunca dejó de ser el revolucionario de las ocupaciones de fábricas en Turín pero que aprendió (después de la derrota de éstas a manos de la política burguesa y fascista) que la lucha por el poder popular también pasa por una lucha contrahegemónica amplia.

Conclusión

La importancia de la lucha política y la realidad contradictoria de la consciencia popular bajo el capitalismo hace esencial saber
relacionarse con el reformismo (especialmente el de los nuevos movimientos que quieren romper con la izquierda tradicional y que representan un giro hacia la izquierda).

Ya que Podemos surge de los contextos del desapego con la política institucional y de la experiencia democratizadora del 15M (movimiento en el que ha participado la mayoría de la base de Podemos), tiene el potencial para ser una herramienta a favor de la lucha social y en contra de la política institucional (como han podido hacer las y los diputados de la CUP en Catalunya con mucho éxito). Aunque parece que no habrá diferencias programáticas enormes entre Podemos e IU, hay diferencias esenciales entre ambos: mientras IU basa su estrategia y su organización en lo que nos permitirían hacer las instituciones, Podemos empieza con la hoja en blanco y con la visión (al menos mayoritaria) de no acabar como “un partido”. También esta última formación tiene un su seno un sector anticapitalista sustancial, que es un aspecto importante. Por estas razones, es de suma importancia que participemos las y los anticapitalistas en Podemos (o en la CUP en su territorio) y que intentemos llevar allí las campañas en que estamos participando.

También es esencial la participación de las personas más rupturistas por la manera de iniciar Podemos (de prisa para “llegar a las Europeas”, lanzado el proyecto desde arriba aprovechando el perfil público de Pablo Iglesias) y por la poca experiencia, en general, de su base joven. Las y los anticapitalistas podemos poner nuestro grano de arena para que este nuevo proyecto consiga resistir la capacidad neutralizadora del estado y los viejos vicios oportunistas de la política de masas (cosa que no será nada automática). Esta ayuda sólo se da participando de manera constructiva desde dentro, buscando sinergias con activistas sociales dentro y fuera de la organización y evitando la crítica fácil y destructiva. Sólo así podemos contribuir a demostrar que “otra política es posible” y que esta política se crea desde abajo y más fuera que dentro de las instituciones.

Notas:

1 Alba Rico, S., 2014: “Podemos, sí, ¿pero queremos?”, Cuarto Poder, 22 enero: http://bit.ly/1i6tyXU.

2 Ver, por ejemplo: Taibo, C., 2014: “Sobre Podemos”. Rebelión, 21 enero: http://bit.ly/1jtLqJ5.

3 No es fácil definir políticamente a Podemos y es problemático el uso del término “reformismo” sin matizaciones ni adjetivos por las connotaciones frecuentemente negativas que tiene la etiqueta. Algunos de los impulsores de Podemos defienden una estrategia política que se asemeja mucho al reformismo de izquierdas de Syriza en Grecia o de algunos gobiernos latinoamericanos, pero aun aquí es importante distinguir entre este tipo de reformismo y el de la socialdemocracia tradicional. Para mí Podemos todavía es un proyecto híbrido
caracterizado más por su relación con el 15M que por otra cosa.

4 Ver Stobart, L., 2014a: “Whatever happened to the Indignados? 2: Regime crisis”. Left-flank, 24 marzo: http://bit.ly/1muFq7W. 5 Un ejemplo es esta entrevista a Xavier Doménech: “El Proceso
Constituyente como idea es el espacio donde se puede intentar pasar a la resistencia a la ofensiva”. La Hiedra, nº 8: http://bit.ly/QqFiJi.

6 Alba Rico. Ibid.

7 El término fue aplicado al 15M por vez primera por la bloguera y el bloguero australianos Elizabeth Humphrys y Tadeusz Tietze. La traducción sería “antipolítica”, pero el término en inglés deja más claro que no se está refiriendo a todas las ideas políticas (en cuyo caso la palabra en inglés sería “antipolitical”). Para una explicación (en inglés) ver: Stobart. L., 2014b “Whatever happened to the Indignados? 1: Radical struggle”. Leftflank, 17 marzo:
http://bit.ly/1njFJTi.

8 Ralph Miliband era un conocido marxista británico. Su hijo (Ed) es el actual líder del Partido Laborista (¡!).

9 Thomas. P. “Gramsci and the political”. Radical Philosophy, nº 153: http://bit.ly/1i2cMZb. La “sociedad civil” se refiere a toda la sociedad salvo el estado.

10 Gramsci, A., 1971: “Political Parties in Periods of Organic Crisis” en Hoare, Q. y Nowell Smith, G. (eds.): Selections from the Prison Notebooks. Londres: Lawrence and Wishart.

11 Errejón, I., 2014: “Pugnar y avanzar. El papel del estado en el cambio social”. En Lucha, 31 marzo: http://bit.ly/1mreinL.

12 Ibid.

13 Ibid.

14 Rodríguez, E., 2013: Hipótesis Democracia. Madrid: Traficantes de Sueños, pp. 64-5.

15 Ibid. p. 73.

16 Ibid, p. 74.

17 Gil Robles, E., 2012: “El declive del ciclo socialdemócrata”. El País. 21 mayo: http://bit.ly/1mremEc.

18 Nombre que se utiliza para describir a la socialdemocracia convertida al neoliberalismo.

19 Humphrys, L. y Tietze, T., 2013: “Antipolitics: elephant in the room”. Left Flank, 31 octubre: http://bit.ly/1pmuQCf.

20 Kampiaganis, T., 2014. “The ‘Brown Revolution’ of the European Far Right”. Left Flank, 12 enero: http://bit.ly/1jtPUPV.

21 Stobart, L.; 2014ª, op. cit.

22 Alba Rico, S., op. cit.

Luke Stobart es activista de Podemos y de En lucha / En lluita

Fuente: http://lahiedra.info/la-izquierda-ante-el-estado-y-su-democracia/

Publicado en: Invitados

“La guerra en Ucrania es la última aportación del ‘Imperio del Caos’ a la crisis”

05/05/2014 by maestro 1 comentario

Entrevista con Rafael Poch-de-Feliu, periodista internacional /

Enric Llopis /

Estados Unidos-Unión Europea y Rusia se amenazan con una política de sanciones económicas. ¿Es el anticipo de una nueva “guerra fría” o son demasiados los intereses económicos cruzados?

Primero una puntualización: Estados Unidos, la Unión Europea y Rusia no “se amenazan”. Son los dos primeros los que amenazan e imponen sanciones a Rusia, que promete responder si sobrepasan cierto límite. En este conflicto es importante comprender quien tiene la iniciativa. Todo esto no empezó con la anexión rusa de Crimea tras un referéndum apoyado por la inmensa mayoría de la población. En segundo lugar: el hegemonismo de Estados Unidos, es decir la doctrina de que todo el planeta es su zona de influencia, hace que la defensa de los intereses rusos en la misma frontera inmediata de Rusia, en lo que
históricamente es su propia tierra, sea visto como desafío. Respecto a la interrelación económica: La historia sugiere que la tupida red de intereses económicos y financieros interrelacionados nunca impidió la guerra. Esa red ya se mencionaba para descartar como quimera el estallido de una guerra en Europa en el verano de 1913, así que hay que estar extremadamente alerta en estas situaciones que empiezan como bravuconadas…

En lo que respecta a la guerra fría, la simple realidad es que nunca terminó. En la tensión bipolar, el “comunismo” solo era el envoltorio ideológico-justificativo de la lucha contra todos aquellos países que afirmaban una conducta autónoma en el mundo, independiente o no alineada con el bloque occidental, es decir la tríada formada por Estados Unidos, las potencias europeas y Japón. Por eso, esa presión ha continuado después de la caída del comunismo. Hoy los escenarios de una gran guerra pueden vislumbrarse en la tensión entre diversos “imperios” y poderes emergentes; Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, por un lado, y China, Rusia, y otros Brics, en diversas combinaciones. El motivo es el de siempre, la lucha por los recursos escasos y menguantes, el desarrollo desigual, el hegemonismo y el imperialismo, es decir el dominio de unas naciones o grupos de naciones sobre otras. No quiero decir que la guerra sea inevitable. Simplemente se constata que históricamente ha sido el desenlace de muchas crisis y competencias como las ahora vividas por esta orquesta de “imperios combatientes” bajo la batuta del Imperio del Caos occidental, que es el más responsable del atolladero hacia el que se dirige la humanidad.

-¿Qué bloque consideras que es el que dispone de mayor potencial o, dicho de otro modo, es menos dependiente a la hora de entablar un conflicto?

Por más que comprenda el desagrado y la antipatía que los regímenes de países como Rusia o China puedan provocar en el público, tengo muy pocas dudas acerca de que la política exterior de esos dos países es mucho menos agresiva y mucho más cooperativa y razonable que la del Imperio del Caos. Salvo raras situaciones (la agresión China a Vietnam, y hasta cierto punto -por sus considerables atenuantes- la aventura soviética en Afganistán), en Pekín y Moscú predomina una actitud mucho más defensiva que ofensiva: solo atacarían si se les acorrala o invade. Mucho de esa actitud tiene que ver con la intensa experiencia de agresiones bélicas vividas por ambos países. Todo eso es completamente diferente en la tradición europea que Estados Unidos prosiguió con gran energía hasta nuestros días. Hay que decir que en la guerra fría, ni las bombas A y H, ni el bombardero o submarino estratégico (es decir capaz de portarlas y lanzarlas a miles de kilómetros), ni el misil intercontinental, ni la multiplicidad de cabezas nucleares en un misil, ni la doctrina del primer golpe, ni la militarización del espacio, ni tantas otras cosas, fueron iniciativa de la URSS. Moscú siempre llegó a todas esas locuras como respuesta a la tecnología de su adversario. Ahora pasa lo mismo con el avión invisible o con los drones… En el caso de China este aspecto es aún más evidente y merece una explicación específica.

China tiene casi el mismo arsenal nuclear que tenía en los años ochenta (equivalente al potencial del Reino Unido y sin gran preocupación por su modernización) y es el único país que mantiene una promesa en su doctrina de no usar nunca esas armas si no es atacada. Más allá de la leyenda que venden los medios de comunicación, la respuesta china al creciente cerco militar del que está siendo objeto es claramente defensiva: anular los satélites del adversario para cegar su armada.

En enero de 2007 asistí a un evento extraordinario: China destruyó uno de sus propios satélites de comunicaciones con un misil. La explosión incrementó en un 10% el tráfico de fragmentos acumulados en el espacio. Casi sesenta años de exploración espacial han creado una enorme presencia de cacharrería en el espacio. Por el peligro que esa basura espacial representa para la navegación orbital (a la
extraordinaria velocidad que circula, el más pequeño fragmento se convierte en un arma cinética capaz de atravesar el material más duro al impactar) en Estados Unidos hay un instituto exclusivamente dedicado a su seguimiento. Con aquella explosión, que tuvo una interpretación muy confusa, China lanzó el meridiano mensaje de que puede anular la potencia de fuego de Estados Unidos, cuyo talón de Aquiles es su dependencia en la tecnología, concentrándose en anular recursos informáticos y espaciales. Sin recursos orbitales de posicionamiento global (gps) no hay bombas inteligentes, la gran armada imperial quedaría cegada y necesitaría exponerse a riesgos, complicando el habitual escenario de guerras sin riesgo para el agresor…

Es verdad que China depende cada vez más de materias primas y recursos lejanos, pero el hecho es que al día de hoy su ejército no es adecuado para aventuras exteriores ni está orientado para ello. Y el ejército chino está claramente subordinado a la esfera política, cosa mucho más discutible si hablamos del complejo militar-industrial y de lo que el Pentágono representa en el sistema de EE.UU.

Lo que estamos viendo ahora en el Mar de China, en la disputa territorial con Japón, etc., se parece mucho a lo que ocurre en Ucrania: tanto Rusia como China están diciendo que no piensan conformarse a ser avasallados en sus fronteras más inmediatas, con la expansión de la OTAN en un caso y el aumento de la presencia militar americana y japonesa en su barbas en el otro, en ambos casos con despliegue de un cinturón de misiles (el llamado “escudo”) cuya naturaleza es claramente ofensiva porque está destinado a anular recursos estratégicos. Estas “líneas rojas” no son “expansionismo”, como afirma la propaganda, sino reacciones a una presión militar en aumento. Esta es la dialéctica de “imperios combatientes” en la que nos estamos metiendo. Una vez más: hay que comprender de donde parte la iniciativa para estos conflictos.

-La configuración de un eje Rusia-China, bien definido, opuesto al bloque Estados Unidos-UE, ¿es todavía una ilusión geopolítica por la mezcla de intereses o puede convertirse en realidad?

La crisis de Ucrania ofrece una buena atalaya para responder a esto. Desde Estados Unidos y desde la Unión Europea se habla ahora mucho de castigar a Rusia en el ámbito energético. Moscú genera el grueso de su ingreso nacional exportando gas y petróleo. Alemania depende en un 30% de su suministro del gas ruso y otros países europeos aún más, así que cortemos esa dependencia para asfixiar a Rusia, se dice. Espoleada por la histeria polaca y la geopolítica americana -ambas estrechamente coordinadas- en Bruselas esta tesis se ha ido abriendo paso. El problema es que el resultado obliga a Moscú a profundizar sus intercambios energéticos con Asia, lanzando nuevas ofertas a China, Japón y Corea del Sur. La relación de Rusia y China es complicada y contiene mucha desconfianza por ambas partes, pero la complementaridad es obvia: por un lado a Rusia la echan de Europa, por el otro China constata los problemas de su suministro energético por rutas marítimas controladas por la armada del imperio adversario. Un suministro terrestre y estable desde Rusia está cargado de sentido tanto para Moscú como para Pekín. Sin embargo, en buena lógica Rusia prefiere abrir y diversificar su oferta de energía hacia todo el Oriente, incluyendo a Corea del Sur y Japón. Pero estos dos países son aliados de Estados Unidos y Washington los presiona para no desarrollar ese vector. El problema es que con ello Washington contribuye a forjar una fuerte relación energética de Rusia exclusivamente con China, lo que significa cimentar un bloque… Estas son tendencias muy contradictorias que hay que observar.

China nunca ha querido suscribir la lógica de los bloques y Rusia sale de la agotadora experiencia histórica del mundo bipolar en la que sacrificó el bienestar y desarrollo social de su población al mantenimiento del pulso militar con un adversario mucho más poderoso y agresivo que ella. Pero la lógica de poder y dominio del Imperio del Caos empuja hacia este tipo de irracionalidades. Sería mucho mejor que se abriera paso un orden internacional basado en el consenso multipolar – arbitrado por una ONU reformada y más representativa de la correlación de fuerzas global- enfocado a la resolución de los retos del siglo (calentamiento global, recursos, sobrepoblación, desigualdad…), pero por desgracia la humanidad persevera en su prehistoria y la estupidez de la formación de nuevos bloques enfrentados es lo que se está abriendo paso.

-En algún artículo has recogido la acuñación “kaganato”, del analista Pepe Escobar. ¿Podrías resumir su sentido y decir si la compartes como categoría de análisis?

Me gustó ese concepto que Pepe Escobar utilizó como simple recurso periodístico para Ucrania por varias razones. La vicesecretaria de Estado norteamericana Victora Nuland que se ocupa de la política para Europa del Este-la del célebre “Fuck the EU”- está casada con Robert Kagan, un famoso “estratega” neocon de la quimérica administración Bush. Esa señora diseñó el fiasco ucraniano desde el mismo recetario ideológico de su marido. El resultado fue la gran cagada. Por eso lo del “kaganato” me gusta también por razones fonéticas. Últimamente la política exterior de Estados Unidos va de una cagada criminal a otra -¿cómo definir la intervención en Afganistán o lo de Irak, y lo de Libia y lo de Siria…? – así que lo de Kiev, el kaganato de Kiev, llevar al poder a un gobierno que rompe el equilibrio y el consenso tradicional de Ucrania y provoca el inicio de una guerra civil para integrar el país en la OTAN, es el último capítulo de una larga serie. Suena hasta gracioso, pero es muy dramático: el siglo XXI,
simplemente, no puede con tanta irresponsabilidad.

-Respecto a la intervención liderada por Putin en Crimea y el rol desempeñado en el conflicto ucraniano, ¿ha servido para legitimar su figura política ante la población rusa? ¿Observas elementos de proyección exterior para resolver conflictos internos en Rusia?

Toda política exterior tiene repercusiones interiores, en la imagen de firmeza y éxito de sus líderes, etc., ese aspecto existe en el caso que nos ocupa, pero no en la forma en que se sugiere en Occidente: Putin buscando laureles guerreros para consolidarse. Formulemos la pregunta a la inversa: ¿Qué habría pasado si Putin no hubiera hecho nada? Media Ucrania, incluidos diez millones de rusos y otros muchos millones de ucranianos que no ven a Rusia como adversario, es decir la mayoría del país, habría quedado metida en un régimen sometido a toda una serie de opciones ajenas, desde el ingreso en la OTAN (rechazado por la mayoría de los ucranianos en todas las encuestas de los últimos veinte años), hasta la terapia de choque neoliberal y las recetas económicas europeas a la medida de las grandes empresas occidentales. En algunos años, las bases de la flota rusa en Crimea habrían pasado a ser ocupadas por Estados Unidos, sobre eso hay pocas dudas. En ese contexto ¿cómo habría quedado Putin? Para cualquiera que sepa un poco de historia rusa el resultado es obvio: Putin habría sido el tercer factor del retroceso ruso. La diferencia es que si con Gorbachov se perdió una zona, digamos, “imperial exterior”, lo que no estuvo mal porque el imperio corrompe al imperialista, y con Yeltsin una buena parte del “imperio interior”, lo que con una buena administración tampoco tenía por qué ser tan negativo como fue, este retroceso habría sido en tierra ancestral rusa: toda Rusia y media Ucrania lo habría vivido como una catástrofe nacional. Así que en Ucrania Putin se juega su supervivencia. Pero todo esto -y este es el punto fundamental- no lo ha desencadenado Putin ni Rusia, como sugieren nuestros periódicos y nuestros expertos (hay que ver siempre quién paga los “centros de estudios estratégicos” donde trabajan tales expertos), sino que ha sido el último movimiento de un proceso de 20 años arrinconando a Rusia, prosiguiendo la guerra fría tras su final e ignorando los intereses más básicos de Moscú. En lugar de respetar el espíritu del documento que puso punto final a la confrontación Este/Oeste, la Carta de París para una Nueva Europa de noviembre de 1990, la OTAN, un bloque militar contra Rusia, continuó con más de lo mismo. Aquel documento, así como los “pactos entre caballeros” que Gorbachov alcanzó en el contexto de la reunificación alemana, prometían una “seguridad continental integrada” en la que la seguridad de unos países no se realizaría a costa de la seguridad de otros. En lugar de eso hemos tenido expansión de la OTAN hacia el Este, el favorecimiento de la implosión -en lugar de la conciliación- de Yugoslavia, el único espacio no alineado que quedaba en Europa tras el fin de la guerra fría, el escudo antimisiles, la retirada del acuerdo antimisiles (ABM), la quimera del escudo antimisiles, la integración en la OTAN de las ex repúblicas soviéticas y al final el asunto del kaganato de Kiev. Después de veinte años metiéndole el dedo en el ojo, el oso ruso ha dado un zarpazo y todo le acusan de “imperial”. Solo los necios ajenos a las realidades de veinte años de política antirrusa en Europa pueden sorprenderse de esa reacción.

-Analistas europeos y estadounidenses hablan a menudo de las ambiciones euroasiáticas de Putin. ¿Son acusaciones propagandísticas? ¿A qué se refieren?

Putin quiere integrar económica y políticamente su entorno inmediato. El sentido de la operación es muy claro: crear un mercado de más de 200 millones capaz de figurar en el mundo de una forma independiente. El problema de esta integración es el poco atractivo social y popular que tiene el régimen de capitalismo oligárquico ruso (versión local de lo que tenemos en Europa, pero más bruto). Con su actual régimen Rusia no es atractiva para las poblaciones de su entorno. Ese es su gran talón de Aquiles porque condena a que la integración sea una operación de elites sin verdadero gancho popular. Tal como están poniéndose las cosas la situación de la Unión Europea, cada vez más autoritaria y antisocial, va por el mismo camino…En cualquier caso, el calificativo “ambición”, es exactamente igual de aplicable a la Unión Europea. Ahí está esa nueva Alemania que levanta cabeza a la par con las ínfulas neoimperiales de la UE y que está desmontando pieza por pieza el muy sentido y más que razonable antibelicismo de la sociedad alemana…

-¿Qué rol desempeñan actualmente la extrema derecha y el nazismo en Ucrania? ¿Puede decirse, sin temor a simplificaciones, que han sido directamente apoyados, incluso financiados por Estados Unidos y la Unión Europea?

Los grupos de extrema derecha fueron la fuerza de choque del movimiento popular civil que arrancó en el Maidán de Kíev con apoyo occidental. Esos grupos formaron el grueso de la fuerza paramilitar que primero complicó e impidió que la protesta fuera disuelta por los antidisturbios y luego hizo posible el cambio de régimen auspiciado por Estados Unidos y la UE, derrocando a un presidente electo, corrupto y desprestigiado, y colocando en su lugar a otro gobierno oligárquico, prooccidental y con gran influencia de la extrema derecha. Por lo menos una quincena del centenar de muertos registrados en Kiev en enero y febrero fueron policías, algunos de ellos a manos de elementos armados de extrema derecha.

El nacionalismo de extrema derecha de esos grupos con una considerable tradición y base social en Ucrania Occidental, en la región de Galitzia, pero muy rechazados en el resto del país siempre fue, históricamente, apoyado por Occidente. Desde los años veinte las organizaciones de choque del nacionalismo ucraniano en Galitzia (la UVO fundada en 1920, la OUN en 1929) estuvieron a sueldo del Abwehr, el espionaje militar alemán, que las orientaba al principio contra Polonia y luego contra la URSS, según su conveniencia. La historia del nacionalismo ucraniano en Galitzia es compleja en sus circunstancias, pero su colaboracionismo con los nazis es un hecho, pese a que en algún momento también lucharon contra ellos (además de contra la Armia Krajowa polaca y, sobre todo, contra el NKVD de Stalin y el ejército soviético). Concluida la guerra, el Ejército Insurgente Ucraniano de Stefan Bandera (UPA, fundado en 1943 durante la ocupación nazi), se convirtió en un instrumento de la CIA que estuvo armando y lanzando paracaidistas sobre Ucrania en acciones de sabotaje hasta bien entrados los años cincuenta. El cuartel general del UPA estuvo en Munich, donde en 1959 el KGB logró asesinar a Bandera… En términos generales podemos decir que hoy esa tradición continúa: Dos meses antes del inicio del Maidán, Polonia formó a un grupo de 86 activistas del grupo neonazi “Pravy Sektor”, camuflados como estudiantes, en una instalación policial, según reveló recientemente la revista polaca Nie. El National Endowment for Democracy (NED), en la órbita de la CIA, ha financiado estos últimos años 65 proyectos en Ucrania. La propia señora Nuland explicó a principios de año que Estados Unidos se había gastado 5000 millones de dólares para promocionar el cambio de régimen en Kiev. Alemania invitó en febrero a la plana mayor de la oposición polaca a la Conferencia de Seguridad de Munich, el cónclave atlantista en el que sus ministros anunciaron una política exterior más activa con un intervencionismo militar exterior sin complejos… Es mucho lo que no sabemos, incluido en materia de los francotiradores que el 20 de febrero, víspera del cambio de régimen, masacraron a policías y manifestantes en Kiev, pero la tendencia general de la actuación occidental y del apoyo a esos elementos ha sido clara.

Lo que estamos viendo estos días es un verdadero espectáculo: aquellos ministros y primeros ministros de Polonia, Estados Unidos, Alemania y los países bálticos que en 47 ocasiones hicieron acto de presencia en el Maidán animando a los rebeldes contra un gobierno electo (“el mundo libre está con ustedes”, resumió el senador McCain) y condenando la violencia de los antidisturbios, son los mismos que aplauden ahora la “operación antiterrorista” contra los que no aceptan al nuevo gobierno atlantista y se rebelan o protestan en el Este y Sur de Ucrania. El gobierno anterior fue criticado y amenazado por usar la fuerza antidisturbios, pero estos están usando al ejército. El mismo viernes 2 de mayo en que en Odesa morían abrasadas y asfixiadas más de 40 personas, incluidas mujeres y un diputado, en el incendio de un edificio a manos de los partidarios del gobierno de Kíev, Obama y Merkel amenazaban a Putin con más sanciones sin decir nada al respecto, mientras los medios de comunicación occidentales miraban hacia otro lado, sin evocar apenas el suceso o informando de que el edificio (en el que se habían refugiado activistas de la oposición después de que su cercano campamento hubiera sido arrasado) “se incendió”. Estoy convencido de que ambos bandos (en marzo conocí personalmente a sus actores en las calles de Odesa) son por igual capaces de tal barbaridad. Aquí no se trata de hacer juicios morales contra uno u otro bando, sino del derecho a una información decente. Creo que a partir de ahora este tipo de indecencias va a ser crónica en nuestros medios de comunicación…

-En algún artículo has comentado que la anexión de Crimea puede ser, a pesar de lo que pudiera indicar un análisis superficial, compleja y despertar recelos entre poblaciones y gobiernos (para entendernos) “rusófilos”. ¿A qué te refieres?

Es un hecho de que, al día de hoy, en las regiones ucranianas más rusófilas y hostiles al nuevo gobierno proocidental de Kíev, domina el deseo de mantener Ucrania unida y cierto desagrado hacia la anexión militar de Crimea por parte de Rusia. Ese sentir, unido al hecho de que el régimen ruso carezca de todo elemento alternativo en lo social y popular, así como al deseo absolutamente mayoritario de paz y de rechazo a la violencia, crea un ambiente delicado para Rusia. Si la anexión de Crimea fue una partida de ajedrez rápida e incruenta que contaba con el apoyo del grueso de la población de la península, lo que se está librando ahora en Ucrania sur-oriental es un juego más lento, a largo plazo y con mucho más riesgo. La base social de la protesta rebelde en el Este de Ucrania y su programa política (federalismo, referéndums, proclamación de “repúblicas populares”, secesionismo…) es algo que aún se está cociendo. La situación es mucho más incierta y abierta que la que hubo en Crimea. Las grandes guerras comienzan muchas veces con pequeñas escaramuzas y “operaciones antiterroristas” como las que se observan estos días en la región de Donetsk, Lugansk o Járkov. En otras regiones como las costeras de Odesa y Nikolaievsk, hubo menos actividad rebelde entre otras cosas porque en marzo y abril se detuvo a los cabecillas prorusos, pero pese a la intensa propaganda sectaria de los medios de comunicación ucranianos (que no se diferencian en nada de los rusos) y a la moderación que domina por ejemplo en Odesa, la situación puede cambiar radicalmente con barbaridades como las del viernes 2 de mayo, obligando a tomar partido y sumarse a la bronca -hoy minoritaria- a unos y otros.

Hoy, una invasión militar rusa del este y sur de Ucrania es
impensable. La población no la apoyaría. Sin embargo, a medio y largo plazo la situación puede cambiar de forma radical, dependiendo del nivel de torpeza y violencia que muestre el gobierno de Kiev en su intento de recuperar por la fuerza el control de las regiones rebeldes (donde la presencia de la inteligencia militar rusa -GRU- es evidente), en lugar de negociar y comprender que no se puede gobernar Ucrania contra Rusia y pretender que haya estabilidad en la mitad rusófila del país. Otro factor de cambio del sentir popular es la terapia de choque que el gobierno de Kiev quiere aplicar, de acuerdo con la receta europea y del FMI. Cuando los jubilados tengan que dedicar toda su menguada pensión a pagar la cuenta de la calefacción, y las empresas y fábricas se cierren en aras de una racionalidad cuyo norte es hacer lugar a la empresa occidental, el rechazo a una invasión militar rusa puede mudarse en un clamor a su favor. Moscú no desea tal invasión del Sur y del Este de Ucrania, entre otras cosas porque supondría la aparición de movimientos armados antirrusos en toda la zona, pero, por razón de esa volatilidad, al mismo tiempo debe prepararse para tal eventualidad. Eso es precisamente lo que ha dicho Putin. El escenario máximo es empalmar territorialmente la región de Pridniestrovia, en Moldavia, con el resto de Rusia, anexionándose todo el sur y el este de Ucrania, desde Odesa hasta Jarkov, lo que históricamente se conoce como “Nueva Rusia” o “Pequeña Rusia”. Eso convertiría a la Ucrania independiente en un estado continental geopolíticamente irrelevante y resolvería por completo la posición geoestratégica de Rusia en la región. Como digo, hoy tal escenario es impensable para Moscú. Que suceda o no depende de la actitud de Estados Unidos y de la Unión Europea. Tengo la impresión de que Estados Unidos quiere que Putin invada militarmente el sur-este para crearle un Afganistán en casa. Es el tipo de locuras criminales que hemos visto practicar en Irak, Libia, Siria y tantos otros lugares, así que no hay que extrañarse por ello. Si en Bruselas y Washington hubiera buena voluntad, la energía se concentraría en tres aspectos: garantizar la autonomía y los derechos de la población de Ucrania sur oriental, por lo menos la mitad del país, renunciar a plantear el vínculo político-económico entre Ucrania y Occidente como algo incompatible con los vínculos político-económicos de ese país con Rusia (ese era el problema de la Asociación Oriental diseñada por la Unión Europea), y desde luego garantizar la neutralidad y el no alineamiento militar contra Rusia de Ucrania, es decir que ese país nunca entre en la OTAN. De momento no veo ningún indicio en esa dirección. Estados Unidos y la OTAN refuerzan su presencia militar en el Este de Europa, Francia apenas está en este asunto, Alemania ha enviado una misión de espías militares de su Bundeswehr camuflados como “observadores de la OSCE” (que, naturalmente, fueron detenidos durante una semana, señal inequívoca de Moscú a Berlín) y Polonia pide sangre y mano dura… Así, jugando con fuego ha comenzado el incendio.

-El conflicto entre grandes bloques (pro-Occidentales y pro-rusos), ¿se reproduce y concreta también en las repúblicas exsoviéticas del Asia Central? ¿Puedes delimitar, a grandes rasgos, los dos bandos, si los hay?

El verdadero efecto que la respuesta rusa en Ucrania tiene en el espacio postsoviético es otro: tanto en Bielorrusia como en Kazajstán se recela de cualquier política anexionista de Moscú. Gran parte de la población de Kazajstán es rusa y ambos países pueden temer por su soberanía e integridad territorial. Rusia debe ser muy cauta y cuidadosa en su relación con ellos. Lukashenko ya ha mostrado claramente su desagrado. En Asia Central actúa el factor de China y de la Organización de Seguridad y Cooperación de Shanghai, por lo que Occidente tiene allí menos posibilidades de intervención y
desestabilización.

-Polonia, Países bálticos, República Checa…¿Qué papel desempeña la Europa Central y del Este en este tablero global?

Son los vasallos de la geopolítica americana en Europa. De todos ellos, Polonia es el más beligerante en Ucrania. Es un país que solo presenta su historia de sufrimiento y maltrato de parte de Rusia, ocultando su papel imperial y sus ambiciones en Ucrania. Vista desde Rusia, Ucrania y Bielorrusia, la historia de Polonia tiene lecturas y memorias muy diferentes a la de Katyn y el reparto del país. Hay que recordar, por ejemplo, el programa de Pilsudski de recrear en los años veinte la gran Polonia “de mar a mar” (del Báltico al Negro), o que en vísperas de la segunda guerra mundial Polonia y la Alemania nazi pactaron la desmembración de Checoslovaquía antes del pacto
Molotov-Ribbentrop… Gracias a su histeria antirusa, Polonia es hoy un país importante en la UE. La tensión hacia el Este y su entusiasta servidumbre hacia Washington, otorga peso a Varsovia en la UE. Estados Unidos saca un buen partido de todos esos países comprensiblemente recelosos del oso ruso. No es casualidad que en la prevista visita de Obama a Europa en junio, la primera escala vaya a ser Varsovia. Por lo demás, la Europa Central y del Este es fundamentalmente un patio trasero de las grandes empresas occidentales, especialmente alemanas, y una especie de espacio colonial interior de la UE: mano de obra barata y apoyos políticos a un proyecto europeo involutivo y militarista.

-Por último, ¿Cómo evalúas la acción de los medios informativos europeos y estadounidenses respecto al “polvorín” ucraniano? ¿Consideras que han sido “militantes”? Si es así, ¿Has observado excepciones?

En lo que respecta a la prensa alemana, que es la que más sigo por residir en Berlín, la actitud ha sido la habitual: toda la
responsabilidad es de Rusia, especialmente de su diabólico presidente ex agente del KGB. No existen los veinte años ignorando los intereses de seguridad de Rusia, en los que Moscu ha ido proponiendo
alternativas siempre ignoradas por los medios de comunicación y por tanto desconocidas por el público, y domina la petición de respuestas enérgicas para solucionar la situación, etc. Repasar los titulares de la prensa de esta semana sobre la intervención militar de Kíev contra los rebeldes del Este o sobre la masacre de Odesa, es lamentable. Los medios de comunicación azuzan el belicismo. En Alemania el hecho de que la patronal y la industria no quieran problemas innecesarios que comprometan sus negocios en Rusia, introduce algunas contradicciones y moderaciones en esa línea. Respecto a la opinión pública europea, aún está francamente dormida. Puede que haya algún malestar por la situación socio-económica, pero desde luego ni siquiera en la izquierda hay una verdadera conciencia de las claras tendencias neoimperiales que hay en la UE ni de la necesidad de oponerse a ellas. Junto con el rechazo a la involución social, el no a la guerra debería ser el conductor central de la campaña ciudadana para las elecciones europeas.

Publicado en: Invitados

Obama: espionaje y delincuencia digital. Bancarrota moral del gobierno de EE.UU.

16/04/2014 by maestro Deja un comentario

Editorial de La Jornada. La Jornada

De acuerdo con informes difundidos ayer por The New York Times, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, autorizó a la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) que sacara ventaja del descubrimiento de fallas de seguridad en un programa para servidores de Internet que podrían revelar las claves personales de decenas de millones de usuarios y que, en vez de dar aviso a los desarrolladores de ese sistema y al público en general, los
aprovechara para espiar a un número indeterminado de personas, empresas y gobiernos.

La falla mencionada, conocida como Heartbleed (corazón sangrante) y dada a conocer apenas la semana pasada, permite el robo de información cifrada almacenada en servidores, como nombres y contraseñas de cuentas de Facebook, Gmail, Instagram, Google, Yahoo, Dropbox, Soundcloud y otros servicios de redes sociales, de intercambio de imágenes, de música y blogs.

En la catarata de revelaciones sobre las actividades de vigilancia furtiva -e ilegal, según las legislaciones de muchos países- puesta en práctica por el gobierno de Estados Unidos, ésta es la primera que involucra directamente al mandatario de ese país; antes de ella, Obama ha podido argumentar que no conocía los detalles de los vastos dispositivos de espionaje desarrollados por la NSA que se han dado a conocer desde junio del año pasado, cuando el ex contratista de esa dependencia Edward Snowden los filtró al público. En consecuencia, el huésped de la Casa Blanca se ve colocado en una situación mucho más frágil por cuanto, de confirmarse el señalamiento, sus coartadas en el tema del espionaje masivo se vendrían abajo.

Una implicación mucho más grave de la información difundida ayer por The New York Times es que el gobierno de Washington, en su afán de obtener en forma ilícita información confidencial de individuos, corporaciones e instituciones oficiales, pudo haber dejado
desprotegidos a los usuarios de Internet de todo el mundo frente a las actividades de delincuentes cibernéticos que han venido aprovechando la falla de seguridad en los servidores que utilizan OpenSSL para defraudar, extorsionar, suplantar identidades, obtener información para cometer secuestros y otro sinfín de ilegalidades.

En esta perspectiva, resulta grotesco el pretexto urdido por el gobierno estadunidense para justificar sus acciones de espionaje con base en una pretendida preocupación por la seguridad nacional cuando, para llevar a cabo esa vigilancia furtiva, se desentiende de procurar la seguridad a secas de sus ciudadanos, de sus empresas e incluso de sus propias dependencias de gobierno.

Lo que ha venido haciendo Washington, en suma, a juzgar por la información comentada, es aprovechar la misma zona oscura de los errores de programación y los mismos métodos que utiliza la
criminalidad cibernética para atacar a sus víctimas, y ello retrata de manera preocupante, pero fiel, la bancarrota moral a que se ha ido dirigiendo el poder público estadunidense bajo la presidencia de Barack Obama.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2014/04/14/opinion/002a1edi

Publicado en: Invitados

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