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La deuda mundial es una bomba

21/02/2021 by Vitalio Deja un comentario

Por: Federico Kucher

Países, corporaciones y empresas aumentaron su endeudamiento a niveles record

El endeudamiento global se incrementó el año pasado en forma impresionante hasta los 281 billones de dólares (355 por ciento del PIB global). En los últimos diez años el monto de la deuda mundial subió en 88 billones de dólares y de esa cifra 24 billones se registraron sólo en doce meses de la pandemia.

Los gobiernos explicaron más de la mitad de la nueva deuda emitida en 2020: cerca de 12 billones de dólares. La pandemia continúa provocando un impacto notable en la organización de las economías avanzadas y emergentes pero los primeros resultados de los planes de vacunación parecen indicar que en pocos meses el mundo recuperará cierta tranquilidad sanitaria.

Los economistas, inversores y analistas de distintas disciplinas empiezan a tener dos tareas importantes. La primera es intentar adelantar los cambios estructurales que llegarán a partir de la pospandemia. El nuevo patrón de consumo, el impacto de la tecnología en el mercado laboral y la transformación de los centros urbanos serán claves en los próximos años.

La segunda tarea es medir los desequilibrios que deja la crisis sanitaria. En este punto el Instituto Internacional de Finanzas (IIF) publicó recientemente un documento interesante para evaluar uno de los principales desafíos económicos: la deuda global.

El endeudamiento del mundo aumentó el año pasado en forma impresionante hasta los 281 billones de dólares (355 por ciento del PIB global). Para entender la dimensión de estas cifras puede mencionarse que en los últimos diez años el monto de la deuda mundial subió en 88 billones de dólares y de esa cifra 24 billones se registraron el año pasado.

Los gobiernos explicaron más de la mitad de la nueva deuda emitida en 2020 (cerca de 12 billones de dólares) aunque también hubo un incremento notable de las colocaciones de empresas, entidades financieras y de los préstamos para los hogares.

Los países europeos lideraron el aumento de la deuda en términos del Producto Interno Bruto de sus economías. Principalmente Francia, España, Grecia e Inglaterra registraron un salto en el endeudamiento cercano a 40 puntos porcentuales.

En las economías emergentes Sudáfrica e India registraron los mayores aumentos en los ratios de deuda pública, mientras que Perú y Rusia anotaron las mayores subas de la deuda corporativa. Un dato interesante es que gran parte de las nuevas colocaciones se hicieron en monedas locales (con lo que se evitó la emisión de bonos en moneda extranjera).

En total los gobiernos registraron en 2020 una deuda equivalente al 105 por ciento del PIB mundial. La cifra era del 88 por ciento en 2019. Para 2021 se estima que la deuda de los países volverá a subir en 10 billones de dólares (cifra similar a la del año pasado).

El documento del IIF marca que las señales de estabilización en la relación la deuda sobre Producto de los gobiernos por el momento son débiles. En particular el problema recaerá en 2021 en las economías de menores recursos y sin acceso a las vacunas.

Los países no desarrollados se encuentran expuestos a nuevas tensiones económicas que moderen el rebote de este año o incluso generen nuevas recesiones. La situación es diametralmente opuesta para las potencias maduras. Se espera que en el segundo semestre se consolide la recuperación de los mercados internos.

En el informe del Instituto Internacional de Finanzas aparece –además de las dificultades para los países pobre- otro problema en puerta: la zombificación corporativa. Es decir empresas que se mantuvieron en pie gracias a políticas extraordinarias de crédito barato que pueden terminarse y ocasionar una ola de quiebras y defaults corporativos.

El descenso en el número de empresas que se declaran en concurso de acreedores, según el análisis del IIF, fue extraordinario en muchos países, en especial en los europeos. Pero la contracara es que un retiro de las medidas de estímulo de los gobiernos podría implicar un salto en el cierre de empresas y una ola de mora en los créditos.

Es una encrucijada porque si se retira el financiamiento barato existe la posibilidad de ocasionar un problema sistémico (por el impacto de la mora crediticia sobre el sistema financiero), pero si no se retira las empresas sin viabilidad de negocios continuarán existiendo gracias a una acumulación de deuda cada vez mayor sin posibilidades de repago.

Publicado en: Economía, titular2

Chile, Daniel Jadue y el antisemitismo «a la carta» del Centro Simon Wiesenthal

14/02/2021 by Vitalio Deja un comentario

Por: Maurice Lemoine 

Fuentes: Mémoires des luttes

¡Un aumento de 4 pesos (30 céntimos de euro) en el precio del billete de metro! Esto es, en una versión simplificada, lo que provoca la explosión social, en Santiago de Chile, el 18 de octubre de 2019. Si ampliamos el análisis, deducimos que la revuelta se debe a la política neoliberal del presidente Sebastián Piñera y también a la desconexión de las «élites» y de la clase política ante una cotidianidad insoportable para muy amplios sectores de la población. En una semana, Chile se incendia (en el sentido figurado de la palabra). El 25 de octubre, en la capital Santiago, 1,2 millones de personas marchan por las calles de la icónica Plaza Italia, rebautizada como Plaza de la Dignidad. Una mezcla de ceguera obtusa y terquedad en el error, el gobierno no se toma en serio el movimiento. La huelga general del 4 de noviembre vuelve a poner la mirada en la cara de los agujeros. Esta vez, Chile está en llamas (literalmente). Liderada por los carabineros, la represión cae encima. Feroz, desproporcionada. A mediados de enero de 2020 habrá (al menos) 27 muertos, 3.650 heridos (incluidas 405 víctimas de lesiones oculares), 22.000 detenciones. Se trata de la mayor rebelión social desde las “protestas” de 1983-1985 contra la dictadura del general Augusto Pinochet [1]. Entre dos manifestaciones, y más que en otros lugares, en los ayuntamientos autoconvocados, se discute mucho sobre la necesidad de transformar el modelo político y económico. Surge una demanda: la sustitución de la Constitución votada en 1980, en medio de una dictadura (1973-1990), bajo estado de sitio y bajo el control de los Chicago Boys [2]. Esta camisa de fuerza limita severamente la acción del Estado en salud, educación, pensiones, seguridad social, gestión del agua (por nombrar solo estos sectores), que se dejan en manos de la actividad privada. Puesto en dificultad por la escala de una rebelión que no logra controlar, el gobierno debe rendirse a regañadientes. El 15 de noviembre de 2019 finaliza una sesión maratónica del Congreso con el anuncio de un «Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución». El proceso de referéndum se llevará a cabo el 25 de octubre de 2020. Se harán dos preguntas a los chilenos: 1) ¿quieres una nueva constitución? 2) si es así, ¿quiere que esta Constitución sea redactada por una Convención mixta (compuesta por un 50% de parlamentarios y un 50% de ciudadanos) o por una Convención Constitucional (compuesta solo por ciudadanos)? El 25 de octubre inflige un desaire a Piñera ya la derecha que apoyó el «rechazo» para la redacción de una nueva constitución. El «apruebo» («yo apruebo») obtuvo el 78,27% de los votos. Para gran disgusto de los parlamentarios, todas las tendencias combinadas, que la habían convertido en su opción preferida, una Convención mixta (que los habría incluido automáticamente por la mitad) fue rechazada enérgicamente (21% de los votos) a favor de una Convención Constitucional (79 %) [3]. Sobre una base paritaria -tantos hombres como mujeres-, y con diecisiete escaños reservados para los pueblos indígenas (mapuche, aymara, rapanui, quechua, etc.), la elección de los 155 constituyentes se realizará el 11 de abril de 2021, mediante la aplicación el sistema utilizado para la elección de diputados (proporcional, en 28 circunscripciones de tres a ocho representantes) [4]. Una vez redactado, el nuevo texto fundamental será sometido a plebiscito de ratificación, con voto obligatorio, en 2022.

« Adios, general ! », canta la multitud jubilosa en la noche de la derrota de los conservadores, cantando uno de los himnos de la oposición a Pinochet …

“¡Un punto de inflexión histórico! «» ¡La papeleta más importante desde el fin de la dictadura! «¡Chile tendrá una constitución escrita por los ciudadanos!» «… De hecho, fue una victoria incuestionable. Pero … En una inspección más detallada, el panorama no es tan entusiamante como parece. El acuerdo del 15 de noviembre, tanto Chile Vamos, la coalición de derecha pro-Piñera, como la supuesta oposición –centristas de la ex Concertación (Partido Socialista, Democracia Cristiana) y la coalición de centroizquierda denominada Frente Amplio– han cimentado el proceso para que no se les escape. Solo el Partido Comunista y el Partido Humanista no se prestaron al juego.

Después de haber defendido (derecha) o haber aceptado (centro izquierda) el sistema ultraliberal cuando gobernaba, esta clase política, a espaldas de los ciudadanos ha, en efecto, impuesto una camisa de fuerza que impide cualquier cambio radical en la ley fundamental. Primero, dejando de lado el concepto de Asamblea Constituyente (por definición soberana y capaz de elaborar su propio reglamento) en favor de una Convención Constitucional (que no puede asumir funciones no previstas por la Constitución vigente). Esta limitación permitió desde un principio descartar cualquier cuestionamiento de temas tan fundamentales como los tratados internacionales, por definición neoliberales, ratificados por Chile. Por otro lado, se requerirá un quórum de dos tercios de la Convención (en lugar de una mayoría simple) para la aprobación de los artículos que integran el nuevo texto constitucional. Un derecho de veto asegurado para la derecha conservadora, que desde 1990 siempre ha obtenido un número de escaños por encima de este umbral, en todas las elecciones. Para la elección de los constituyentes, estos partidos políticos hegemónicos desde el final de la dictadura están autorizados a presentar sus listas, individualmente o en alianza con otras formaciones. Por su parte, la sociedad politizada, que los desafía y rechaza, entra en combate sin estructuras, sin financiación, en orden disperso. Según el sitio de análisis político y pronóstico electoral Tresquintos [5], incluyendo los bloques tradicionales y los independientes del movimiento social, se presentan setenta y nueve listas en todo el país (sin mencionar las más de 2.200 personas que lo hacen de manera individual. ). De ahí a suponer que la tan esperada Convención estará compuesta principalmente por miembros de partidos tradicionales, por definición mejor organizados, solo hay un paso [6]. Independientemente de que tal bloqueo de la voluntad popular pueda provocar, en el corto o mediano plazo, reacciones nuevas y violentas de los actores sociales frustrados, la derecha, en este campo, ha anotado un punto. Entre el próximo 11 de abril (elección de constituyentes) y una fecha aún indefinida de 2022 (referéndum destinado a aprobar la nueva Constitución), el 21 de noviembre de 2021 tendrá lugar otra gran consulta: la elección presidencial. Consecuencia de la gigantesca ola de protestas y del desprestigio del aparato político, un recién llegado crea problemas, en las urnas, a Joaquín Lavín (UDI; ministro durante el primer mandato de Piñera) y a otros presuntos candidatos: el comunista Daniel Jadue.

Daniel Jadue

Miembro del comité central del PC, Jadue es, desde el 6 de diciembre de 2012, alcalde de Recoleta (150.000 habitantes), uno de los treinta y siete municipios que conforman el Gran Santiago. Fue en esta ciudad donde, el 15 de octubre de 2015, él estableció la primera farmacia popular del país. En este Chile de capitalismo rey, tres grandes cadenas controlan el 90% del mercado: Cruz Verde, asociada a la mexicana Femsa; Farmacias Ahumada, subsidiarias de American Walgreens; y el Salcobrand chileno. Como resultado de esta concentración, el precio de los remedios es superior a los que se practican en Europa, Estados Unidos y otros países de la región (en 1995 y 2008, los tres pulpos en cuestión fueron condenados por colusión). Al comprar a un organismo estatal que provee el sistema público de salud – el Centro Nacional de Abastecimiento (Cenabast) -, negociar directamente con laboratorios e importar medicamentos del exterior, la Farmacia Popular Ricardo Silva Soto de Recoleta reduce inmediatamente los precios del 30% al 50%. Sobre la base de este éxito, pronto imitado por más de ciento cincuenta “municipios” (incluyendo a los de derecha), Jadue amplió la iniciativa creando una “Óptica Popular” (abril de 2016), una “Inmobiliaria Popular” (enero de 2018) , una “Librería Popular” (enero de 2019), una “Tienda de Discos Popular” (RecoMúsica; abril de 2019) así como una “Universidad Abierta” (noviembre de 2018). Alabado por la gente de Recoleta, este laboratorio de políticas públicas no pasa desapercibido. Más allá de la modesta influencia del PC, la notoriedad de Jadue creció. Hasta situarlo en lo más alto de las encuestas. Desencadenando muecas de incredulidad: ¿un «rojo» en La Moneda (el palacio presidencial)? ¿En un país donde el ejército derrocó al socialista Salvador Allende y donde el anticomunismo sigue siendo extremadamente fuerte? Interrogado sobre los posibles efectos de una campaña sobre este tema para romper sus posibilidades de éxito, Jadue responde: “Todo lo que venga del poder hoy será rechazado. Cualquier campaña que venga del poder y la dominación, la ultraderecha, la derecha e incluso sectores de la Concertación para intentar convencer a la gente de lo que es bueno … bueno … la gente ya no confía en ninguno de ellos. El otro día José Miguel Insulza [PS] declaró que yo no le agradaba como candidato: varias personas respondieron que si me encontraba de su agrado, ¡no gozaría de la confianza de nadie dentro de la población [7]! » Ex-ministro (de 1994 a 2005) del demócrata cristiano Eduardo Frei, luego del centrista (a menudo llamado “socialista”) Ricardo Lagos, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) de 2005 a 2015, senador desde 2018, Insulza no es el único que se preocupa. La clase dominante pasa a la acción. Con un artículo del diario de derecha La Tercera como detonante, Jadue se ve envuelto en un escándalo conocido como “Luminarias Led”. Durante un llamado a licitación, una empresa, Itelecom, cometió irregularidades en unos 20 municipios del país. Pero da la casualidad de que renovó el alumbrado público de Recoleta. En consecuencia, el Ministerio Público pone en marcha un procedimiento con el pretexto de que «todos los precios de Itelecom tienen un origen irregular y que, en el caso de Recoleta, un funcionario pudo haber estado involucrado en el esquema que organizó la empresa para ganar legalmente las subastas (…)». Siendo algo el «puede haber», otra acusación complementa la primera: Itelcom donó 50 millones de pesos (56.000 euros) a la Corporación Cultural de Recoleta para la organización de un evento musical de tres días, el Festival Mundial de Música, Artes Danza (Womad). ¿Soborno, corrupción, retrocomisión? «Me parece absolutamente razonable que una empresa que obtiene ganancias en un municipio como Recoleta, un municipio con recursos limitados, quiera devolver el favor con una donación completamente legal», reaccionó públicamente Jadue el 10 de enero. De todos modos, la prensa abordó su caso con cierto entusiasmo. Como el caso no avanzaba lo suficientemente rápido para su agrado, tres diputados de Chile Vamos se dirigieron el 25 de enero al III Tribunal de Garantías de Santiago para presentar una denuncia contra el alcalde de Recoleta, insistiendo en su complicidad en el caso. Luminarias y preguntando al público fiscal para arrojar luz sobre su participación. El propósito de la ofensiva es claro y tiene un nombre: «lawfare» [8]. Esta estrategia legal y mediática dirigida a instrumentalizar políticamente la justicia para destruir la imagen de un oponente político ya se ha vivido en Luis Inácio Lula da Silva en Brasil, Cristina Fernández de Kirchner en Argentina y Rafael Correa en Ecuador, por nombrar solo algunos de ellos. Una gran coincidencia: al mismo tiempo estalla una bomba que hace aún más ruido y cuyas ondas se propagan al exterior.

El 29 de diciembre de 2020, desde Los Ángeles (California), el famoso Centro Simon Wiesenthal (CSW) anunció que había colocado a Jadue en el «Top 10 de los peores antisemitas de 2020». “Jadue, miembro del Partido Comunista, es una figura nacional y se le menciona como un futuro presidente potencial. Al utilizar fondos municipales para financiar actividades pro-BDS [boicot, desinversión, sanciones] y anti-Israel, el alcalde Jadue ataca a la comunidad judía con una calumnia perniciosa que recuerda a los Protocolos de los Sabios de Sión ”, especifica, sin entrar en detalles, el expediente de la acusación.

Creado en 1977, con sede en Los Ángeles y oficinas en Nueva York, Chicago, Miami, Toronto, París, Buenos Aires y Jerusalén, el CSW se ha ganado el respeto en el pasado por su caza de criminales de guerra nazis, en fuga o en el exilio. Sin embargo, en los últimos años, sus blancos naturales tendiendo a desaparecer, superados por su edad cada día un poco más canónica, el Centro, con el pretexto de «luchar contra el odio y el racismo», parece haberse fijado un nuevo objetivo: desacreditar a las personas u organizaciones críticas con el gobierno israelí, presentadas someramente como antisemitas. Algún tiempo antes, de hecho, tras declaraciones muy partidistas de líderes de la comunidad judía chilena sobre el conflicto palestino-israelí, Jadue había reaccionado: «Es un insulto que el Estado de Israel, a través de sus agentes aquí, en Chile, quiera importar el conflicto (…) Los líderes de la comunidad judía de Chile actúan en nombre del Estado de Israel (…) Deben definir si son ciudadanos chilenos.” La polémica crece, Jadue, entrevistado por el diario El Mercurio (8 de noviembre de 2020), «agravará» su caso: «Me llevo muy bien con los judíos; con los sionistas tengo algunos problemas. » Un gran clásico, en general, como lo atestiguó en Francia en diciembre de 2019 una llamada de 127 intelectuales judíos a diputados franceses: «No apoyen la propuesta de resolución que equipare el antisionismo con el antisemitismo» [9]. Pero que adquiere una resonancia muy particular en el contexto chileno. Con entre 15.000 y 20.000 judíos entre su población, Chile también alberga la mayor comunidad de origen palestino fuera del mundo árabe, con más de 350.000 miembros. Pertenecientes a minorías cristianas de Beit Jala, Belén, Beit Sahour, Beit Safafa, estos comenzaron a llegar durante la brutal dominación del Imperio Otomano a principios del siglo XX. Otros siguieron mucho más tarde, después de la anexión de Jerusalén en 1967 o las Intifadas de los años 80 y 90. De un extremo a otro de la escala social, todos han dejado su huella. Los Hirmas, Said, Yarur, Sumar dominan una poderosa industria textil; la familia Said también está al frente de los centros comerciales Parque Arauco; el Banco de Crédito e Inversión, uno de los más grandes del país, fue creado en 1937 por iniciativa de Juan Yarur Lolas; etc … Del lado de la clase trabajadora, el club de fútbol Deportivo Palestino fue fundado en 1920. Profesional desde 1951, ganó el campeonato chileno en 1955 y 1978, la Copa en 1975 y 1977. Es el único equipo en el mundo que usa camiseta en los colores – blanco, verde y rojo – de la bandera palestina. En enero de 2014, su nuevo atuendo causó revuelo: en la parte de atrás de las camisetas, los números «1» habían sido reemplazados por el mapa de Palestina antes de 1948 (y la creación del Estado de Israel) [10].

Deportivo Palestino, 2014

A medida que se desarrollan los acontecimientos, en una u otra dirección, el Medio Oriente invade regularmente a Chile. A principios de agosto de 2014, mientras la Operación «Margen Protector» martirizaba Gaza, diez mil manifestantes con la «keffiyeh» en el cuello y los hombros, ondeando cientos de banderas palestinas, se manifestaron en Santiago para pedir a la presidenta Michelle Bachelet que cortara las relaciones diplomáticas con Israel. Tratando de quedar bien con todos, el gobierno anunciará el envío de 150.000 dólares y medicinas a las agencias de la ONU que atienden a los refugiados palestinos. En diciembre de 2018, bajo Piñera, cambio de tendencia. A raíz de las denuncias de Shai Agosin Weisz, presidente de la comunidad judía chilena (y de la comunidad chilena en Israel), sobre la decisión del municipio de Valdivia de prohibir que sus servicios firmen contratos con cualquier empresa relacionada con Israel, el Contralor Nacional de Chile hace ilegal boicotear ese país por parte de los municipios. El propio Jadue es nieto de inmigrantes palestinos que llegaron a Recoleta a mediados del siglo XX. Muy comprometido, fue presidente de la Unión General de Estudiantes Palestinos y coordinador de la Organización Juvenil Palestina de América Latina y el Caribe. No fue hasta 1993, un día después de la firma de los Acuerdos de Oslo, que se incorporó oficialmente al Partido Comunista de Chile. “Me llevo muy bien con los judíos; con los sionistas tengo ciertos problemas ”, tuvo la desgracia de declarar… Al día siguiente, el actual presidente de la Comunidad Judía, Gerardo Gorodicher, reaccionó vigorosamente:“ Una vez más, el señor Daniel Jadue hace declaraciones ofensivas contra los judíos comunidad en Chile, camuflando su antisemitismo bajo la apariencia de antisionismo. En otros países, un candidato que hiciera tales declaraciones ni siquiera estaría en las urnas, sería eliminado por los propios partidos políticos. » Es especialmente la presencia de Jadue en la cima de las encuestas de opinión lo que le ha ganado el interés de la CSW, admite sin ningún bochorno el rabino chileno Abraham Cooper: «La razón por la que este individuo está en el ‘Top 10’ es que pudo ser el próximo presidente. Alguien que viene en una plataforma diciendo que la comunidad judía es una fuerza subversiva, que podría apuñalar a su propio país por la espalda mientras sirve a otro estado … Ya sabemos lo que hicieron los nazis con estas cosas [11] … «Y En caso de que la campaña de desprestigio local no sea suficiente para «matar simbólicamente» a este candidato de izquierda, Cooper agrega: «Esto debe dar alarma no solo en Chile, sino también en la administración de Joe Biden, al embajador que debe enviar, la persona a cargo de la OEA, el secretario de Estado (…) Chile es un país importante para los estadounidenses, para los Estados Unidos, esperamos que la presentación de este informe cause preocupación en la comunidad internacional. » Cooper no dice, sin embargo, si será necesario bombardear La Moneda, como en 1973, si Jadue fuera elegido jefe de Estado. Así, el comunista chileno se suma a ilustres predecesores, comenzando por el venezolano Hugo Chávez. Recuerde …

El 6 de enero de 2009, en solidaridad con los palestinos, expulsó al embajador de Tel Aviv, Shlomo Cohen. Desde el 27 de diciembre, la Operación Plomo Fundido lanzada por el ejército israelí contra Gaza ha dejado (hasta ese momento) 1.038 muertos y más de 4.850 heridos, entre ellos muchos niños, mujeres y ancianos. Chávez se entusiasma, habla de una política «genocida», cree que la masacre es competencia de la Corte Penal Internacional (CPI). (La CPI acaba – febrero 2021 -, de abrir una investigación por crímenes de guerra de Israel contra los palestinos. Acción legal inmediatamente calificada de antisemita por Netanyahu. NDT) «Es una decisión brutal, que no es del mérito de Venezuela y su pueblo, y que refleja las alianzas concluidas por los líderes venezolanos con los islamistas y los terroristas», reaccionó al día siguiente el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel, al anunciar, en represalia, la expulsión del encargado de negocios venezolano en Tel Aviv. A partir de entonces, la ofensiva global contra el chavismo tomó un nuevo giro. En julio, de gira por varios países de América Latina, el canciller israelí Avigdor Lieberman denuncia la existencia de células terroristas en La Guajira, una península seca y árida compartida entre Venezuela y Colombia. Un ex portero de club nocturno, líder ultranacionalista de extrema derecha, este hombre barbudo de voz ronca se ha hecho particularmente conocido por su moderación. Género: “Los árabes israelíes que están en contra nuestra merecen ser decapitados con un hacha. O, «propongo transportar a los prisioneros palestinos en autobús al Mar Muerto para ahogarlos». Con un pedigrí tan respetable, es difícil no retransmitirlo en su lapidación del líder venezolano. En diciembre de 2010, el Centro Simon Wiesenthal hizo entonces una erupción muy notoria al pedir a la OEA que investigara un «acuerdo secreto» entre Irán y Venezuela para instalar en ese país «una infraestructura nuclear de Teherán». El 24 de diciembre de 2005, el CSW ya había truncado y manipulado a sabiendas un discurso navideño de Chávez para adjuntar la mancha de «antisemitismo» a su nombre. El Centro aprovechó la oportunidad para invitar a los gobiernos de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, así como a la presidencia del Mercosur (Mercado Común del Sur) a “congelar el proceso de incorporación de Venezuela en este bloque hasta que Chávez emita una disculpa pública por sus declaraciones antisemitas. » Desde Caracas, el presidente de la Confederación de Asociaciones Judías de Venezuela, Fred Pressner, protestó enérgicamente, explicando que Chávez no era un antisemita. «Usted ha interferido con nuestro estatus político, nuestra seguridad y nuestro bienestar como comunidad», dijo públicamente al CSW. Actuó unilateralmente, sin consultarnos, sobre temas que no conoce y no comprende. Tanto la Abogacía Judía Global de Nueva York como el Congreso Judío de los Estados Unidos apoyaron esta opinión. A pesar de estos desafíos, la acusación del CSW permitió al subperiodista francés Jean Hebert Armengaud publicar una de las obras maestras de su desastrosa carrera, bajo el título «Le credo antisemita de Hugo Chávez», el 9 de enero de 2006, en el diario Liberación. Tal profesionalidad merece una recompensa, Armengaud se convertiría más tarde en editor en jefe de uno de los publicación insignia del grupo Le Monde, Courrier International [12]. En su carta de diciembre de 2010 a la OEA, basada en una investigación particularmente exhaustiva, un artículo en el diario alemán Die Welt! -, el director de Relaciones Internacionales del CSW, Shimon Samuels, saca la “calumnia” de alarma: “El hecho de que Irán tenga un programa nuclear, el matrimonio entre la riqueza en uranio de Venezuela y la instalación en este país de los más cohetes sofisticados, con un alcance de 1.500 kilómetros, le dan poder a Irán en este continente contra aquellos que no están de acuerdo con su programa de desarrollo de armas nucleares. Muchos coinciden en que hay que actuar o enfrentar una situación similar a la Crisis de los Misiles en Cuba de 1962 (…) en la que el mundo casi estuvo al borde de la guerra termonuclear. » La misma historia, inevitablemente, con amigos en Washington.

En abril, el Departamento de Estado ya publicó un informe del Pentágono que daba «detalles» de las actividades iraníes en Venezuela (y América Latina). Si bien especifica que, hasta este momento, «los terroristas apoyados por Irán llevaron a cabo pocos ataques en la región» (¡lo que significa ninguno!), los servicios de inteligencia estadounidenses afirman que las operaciones de estos criminales en la zona «posiblemente podrían amenazar los intereses estadounidenses en el caso de un conflicto causado por la energía nuclear iraní «. No importa la naturaleza grotesca de las afirmaciones infundadas de la teoría de la conspiración. Lo importante es moldear la opinión internacional. De formatearla. No necesita saber que Venezuela, a pesar de su asociación económica con Teherán, fue uno de los primeros países en repudiar a Mahmoud Ahmadinejad cuando dijo que quería «borrar a Israel del mapa». Viniendo de Holanda a través de la isla caribeña de Curazao, los abuelos de Nicolás Maduro Moros eran judíos sefardíes, tanto del lado de Maduro como del lado de los Moros. Se convirtieron al catolicismo en el continente americano. Esto es lo que Maduro, quien asumió la presidencia tras la muerte de Chávez, deberá recordarle el 5 de mayo de 2013 al director del Congreso Judío Latinoamericano, Claudio Epelman, quien lo acusa de antisemitismo por negarse a elogiar al criminal del Primer Ministro. política israelí Benyamin Netanyahu. Afortunadamente para Washington y el CSW, queda, por torpedear la revolución bolivariana, un objetivo perfecto: Tarek El Aissami. Aunque nacido en Venezuela en 1974, este diputado, varias veces viceministro y ministro, actual ministro de Petróleo, tiene como padre Zaidan El Amin El Aissami, un inmigrante druso [13] de ideología baazista procedente de Jebel Druze en Siria. Es más, es un fastidio para la oposición venezolana. ¡Pan bendecido! Cuando el 4 de enero de 2017 Maduro nombró a Tarek vicepresidente de la República Bolivariana, el CSW, en la persona de Shimon Samuels, se manifestó de inmediato: aunque Aissami fue «presentado como druso», estaba «estrechamente asociado con los chiítas». Irán, la organización terrorista Hezbollah y la familia del presidente sirio Bashar al-Assad, a quien aparentemente recibió en Caracas. La mención del presidente sirio se refiere a una visita que realizó a fines de junio de 2010 a Venezuela durante una gira que también lo llevó a Cuba, Brasil y Argentina (en un momento en el que Washington y París, por el motivo de alentarlo a distanciarse de Irán, había decidido sacarlo de su condición de paria). En cuanto a «aparentemente», no sabremos más … He aquí entonces, siete años después, vicepresidente de El Aissami. «Su nombramiento garantiza que Irán continúe teniendo acceso al caos terrorista en América Latina», dice Shimon Samuels. El representante del CSW en América Latina, Ariel Gelblung, resumió el punto: “No solo está involucrado en el narcotráfico y tiene conexiones con el movimiento terrorista colombiano FARC [alegaciones que emanan de Washington], sino que Aissami también ha heredado el odio de Chávez hacia Israel y los judíos, y ahora puede poner en movimiento el antisemitismo de Maduro, amenazando aún más la vida de los judíos en Venezuela ”[14]. Lo único que queda, para el CSW, es finalizar la agresión: «Su nombre aparece entre los intermediarios en las negociaciones entre Irán y Argentina en la estrategia de Teherán encaminada a camuflar la responsabilidad iraní en el atentado al Centro Judío de Buenos Aires en 1994». Aquí está Tarek El Aissami definitivamente vestido para la década. En algún tiempo (26 de marzo de 2020), por si acaso, la administración de Donald Trump ofrecerá $ 10 millones a cualquiera que lo capture (y $ 15 millones por la cabeza de Maduro) [15].

Cristina Fernández de Kirchner no estaba en el poder (ni tampoco su esposo Néstor Kirchner) cuando Argentina, al final de la Segunda Guerra Mundial, servía de refugio seguro para cientos de criminales nazis. Tampoco presidía el país cuando, el 18 de julio de 1994, en Buenos Aires, un atentado con bomba contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), claramente antisemita, dejó 84 muertos y 230 heridos. En cambio, sí ocupó la Casa Rosada (sede del poder ejecutivo) cuando, dieciséis años después, el 6 de diciembre de 2010, Argentina notificó que reconocía a Palestina. Las discusiones entre israelíes y palestinos estaban entonces (y como siempre) en un callejón sin salida y Tel Aviv había anunciado la reanudación de la colonización en Cisjordania. En un país donde, con unas 300.000 personas, vive la segunda comunidad judía más grande de América, después de la de Estados Unidos, la tragedia de la AMIA, nunca reivindicada, nunca aclarada, sigue siendo una herida abierta. Desde el principio, se sospechó un rastro cercano al oriente medio. A cargo de este expediente envenenado en 2004 por el presidente de centroizquierda Néstor Kirchner, el fiscal Alberto Nisman, acusa formalmente, en 2006, a «las máximas autoridades de la República Islámica de Irán, que acusaron a Hezbollah de llevar a cabo el atentado». Cristina Kirchner llegó al poder en 2007. Perteneciente como su difunto esposo (fallecido en octubre de 2010) a la ola “rosa-roja”, que transformó a América Latina y puso histérico a Washington, lo mantendría hasta 2015, año en el que se encuentra sí mismo en … el muy infame «Top 10 del antisemitismo» elaborado por el CSW. El anuncio fue hecho en el Turnberry Jewish Center en Aventura, Florida, por el rabino Abraham Cooper, en presencia de la cubanoamericana Ileana Ros-Lehtinen. Elegida por el Partido Republicano para la Cámara de Representantes de Estados Unidos, esta última ha construido toda su carrera sobre el odio de la izquierda en general y de Cuba (de los Castro) y de Venezuela (de Chávez-Maduro) en particular [16]. Cristina Kirchner, ¿antisemita? Fue ella quien, el 13 de agosto de 2008, durante una visita de Chávez a Buenos Aires, organizó un encuentro entre él y Ronald Lauder, presidente del Congreso Judío Mundial (WJC), y Jack Terpins, presidente del Congreso Judío-latinoamericano. También presente en el encuentro, el embajador argentino en Estados Unidos, Héctor Timerman, de fe judía, informó sobre el encuentro: “Chávez declaró que desea unir sus esfuerzos a los del presidente Lula de Brasil y de la presidenta Cristina Kirchner para para lograr la erradicación total del antisemitismo en América Latina (…) Es un gesto que da testimonio del liderazgo y las opiniones del presidente Chávez sobre la necesidad de acabar con todo tipo de discriminación en nuestra región [17]. » En 2015, los mismos Kirchner y Timerman, que se había convertido en ministro de Relaciones Exteriores, se vieron ridiculizados por el Centro Wiesenthal. El fiscal Nisman los acusa de confabularse con Irán por firmar un pacto con Teherán en 2013 que levantó los cargos contra sospechosos iraníes a cambio de petróleo barato. Afirmando que los dos países investigarían conjuntamente, ¿no preveía el memorando la audiencia en Irán de los sospechosos en cuestión, mientras que Argentina ha estado exigiendo su extradición desde 2007 para juzgarlos en Buenos Aires? Es más, denuncia Nisman, el gobierno ha levantado las órdenes de detención internacionales emitidas contra los delincuentes por Interpol. El CSW se desata contra Timerman: «Él se auto-aisló irrevocablemente de AMIA (…) Con este acto personal, rechazó su educación, sus valores y su destino judío – incluido el entierro en un cementerio judío – y aparentemente abandonó las víctimas argentinas de esta agresión patrocinada por Teherán [18]. » El regreso de un derecho revanchista al poder en la persona de Mauricio Macri coincide con múltiples acusaciones de «guerra jurídica» contra Cristina Kirchner. Muy publicitados, los concernientes a la AMIA y la «colusión con Irán» dan un giro de novela negra cuando, el 18 de enero de 2015, pocas horas antes de presentar su acusación contra Kirchner al Congreso, Nisman es encontrado muerto en su domicilio, una bala en la cabeza, con una pistola calibre 22 al costado que le había sido adquirida, a petición suya, por uno de sus allegados. ¿Suicidio o asesinato? Aún sin resolver hasta el día de hoy, el drama da lugar a toda especulación. Los ojos «interesados» se vuelven hacia «el que se beneficia del crimen». Con los dedos extendidos, las dos principales instituciones judías, la AMIA y la Amistad Argentina-Israel (DAIA), han tomado partido durante mucho tiempo y en voz alta. Excepto que… Difícilmente son representativos. De los 300.000 argentinos de origen judío, el 80% no tiene absolutamente ninguna conexión con las llamadas instituciones comunitarias que dicen hablar en su nombre. La veintena de dirigentes de la DAIA son elegidos únicamente por un colegio de 150 personas, en el que no hay una figura destacada. Contra toda evidencia, la organización se presenta como la voz política (y particularmente conservadora) de la «comunidad», en un país que ha iluminado, a lo largo de su historia, las figuras de los judíos comprometidos en las luchas políticas y sociales – los Marcos Osatinsky, Juan Gelman, Bernardo Verbitsky, Raúl Kossoy, Moisés Lebensohn, Elías Seman, Horacio Verbitsky y muchos otros, a quienes la izquierda del Río de la Plata conoce perfectamente …

En un ambiente nocivo, la denuncia del fiscal desaparecido contra Kirchner siguió su curso. A principios de diciembre de 2017, el juez federal Claudio Bonadio pidió que el ex presidente, que desde entonces se había convertido en senador, fuera retirado de su inmunidad y ordenó su detención por «traición», así como la de Timerman y varios otros altos funcionarios. El Centro Wiesenthal felicita a la justicia argentina: «Este anuncio, considera Shimon Samuels, redime la reputación del fiscal Nisman, quien fue asesinado la mañana en que iba a exponer este encubrimiento ante el Congreso … un asesinato designado por Kirchner como un ‘suicidio’! «… ¿De qué estamos hablando exactamente? ¿Un pacto «Kirchner-Timerman» para encubrir a altos líderes iraníes? Contra el consejo de la oposición, por supuesto, este memorando fue aprobado en ese momento por ambas cámaras del parlamento argentino. Según el ex presidente, solo se pretendía avanzar en la investigación, ya que Irán se niega a extraditar a sus nacionales. Sin embargo, el parlamento iraní nunca lo ha ratificado y nunca ha entrado en vigor. Se afirmó que el acuerdo se firmó para promover el comercio: granos argentinos por petróleo iraní. Esta transacción nunca se llevó a cabo, sabiendo además que, por exceso de azufre, el petróleo iraní no puede procesarse en Argentina [19]. También se alegó que el pacto resultó en el levantamiento de las órdenes de arresto de «alerta roja» de Interpol contra los iraníes. No pasó nada como esto. “Ni Héctor Timerman ni nadie en el gobierno argentino ha pedido jamás el retiro o suspensión de los avisos rojos de Interpol”, dijo el secretario general de esta organización policial, el estadounidense Ronald Noble. He tuiteado reiteradamente para refutar las conclusiones erróneas y sesgadas que da el juez Bonadio en su acta de acusación y para criticar los informes falsos y engañosos [del diario de derecha] Clarín sobre los avisos rojos (…) Héctor Timerman, un devoto e inocente servidor público, falleció [de cáncer, 30 de diciembre de 2018] sin haber tenido la oportunidad de limpiar su nombre [20]. » A fines de abril de 2019, reconociendo la instrumentalización del caso, los dirigentes de AMIA solicitaron a la DAIA que detuviera su proceso judicial contra Kirchner: «Al renunciar a esta demanda contra el expresidente, además de que reparará un grave error de En la administración anterior, la DAIA comenzará a distanciarse de un caso que divide a la mayoría de los argentinos, división que ciertamente no nos representa (…) En otras palabras, la pregunta no es si el memorando es un delito o no, sino que el caso se refiere a una división política en la que la fiscalía juega a favor de Cambiemos [coalición de derecha que apoya a Macri] [21].» Habla no màs … Cuando, veinte días después, Kirchner anunció que se postulaba para la vicepresidencia del país en las próximas elecciones generales, el Centro Wisenthal reaccionó con fuerza en un comunicado acusándola de ser» un apoyo probado de Irán y Hezbollah en Sudamerica «. Según las últimas hipótesis, el fiscal Nisman fue manipulado para llevarlo a sus conclusiones por uno de sus informantes clave, un hombre fuerte de la inteligencia argentina durante más de cuatro décadas, Antonio Jaime Stiuso. Despedido por Cristina Kirchner en 2014, al mismo tiempo que disolvía este organismo, el carácter sulfuroso habría generado un fuerte resentimiento. En todo caso, esto es lo que sugiere un documental del británico Justin Webster, emitido a principios de enero de 2020 en Netflix, en exclusiva para Argentina y titulado El Fiscal, el presidente y el espía. Para completar los seis episodios de una hora de duración de este documento, el autor se reunió con decenas de testigos, entre ellos el actual presidente Alberto Fernández -de quien Cristina Kirchner es vicepresidenta-, investigadores, miembros de los servicios secretos. Argentinos, CIA de Estados Unidos y Agentes del FBI. Uno de estos funcionarios del FBI, que participó en la investigación, cree que se hizo todo lo posible para llegar a «una conclusión predeterminada», que acomoda más a Israel y Estados Unidos. [22]. En agosto de 2014, sin haber mencionado ni pronunciado nunca los equivalentes españoles (¡o aymaras!) De los horrores antisemitas: “cometas”, “youtres”, “judíos”, “cosmopolitismo”, etc. – ni haber amenazado o insultado a miembros de esta comunidad, el presidente boliviano Evo Morales también se ha visto condenado al ostracismo por los acusados. ¿Qué crimen había cometido? Lo mismo que las otras víctimas del CSW. En medio de la Operación Margen Protector – 1.500 civiles palestinos muertos en Gaza – calificó a Israel de «estado terrorista» y -una medida abominable- anunció que sería necesaria una visa para los nacionales de este país que deseen visitar Bolivia. «La retórica agresiva de Morales contra Israel no es nada nuevo, y esta escalada no es una sorpresa», dijo Shimon Samuels. Se siente cómodo con violadores de derechos humanos y tiranos en serie como Hamas, el dictador sirio Bashar Al Assad o el ex presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad. » Los proyectos reales del CSW no son en absoluto impenetrables. Cuando su director para Latinoamérica, Ariel Gelblung, comenta el caso del chileno Jadue, declara: “El hecho de que esté entre los diez se debe a razones casi similares a las que nos llevaron el año pasado a considerar a Jeremy Corbyn como el persona más antisemita del mundo [23]. » No nos detendremos aquí sobre el caso del británico, pues es bien conocido por los europeos. Se le puede elogiar o culpar por ciertos puntos de su política – por ejemplo, su ambigüedad y sus movimientos sobre el tema del Brexit – pero, líder del Partido Laborista (y por lo tanto de la oposición) desde 2015, Corbyn ha liderado el Partido Laborista a un nivel no alcanzado desde los inicios del blaireísmo durante las elecciones generales de 2017.

En el extremo izquierdo, y a pesar del impulso ascendente que estaba impulsando, las facciones más conservadoras de su partido lo impugnaron ferozmente. Sin resultados en la base. Entonces, el ataque principal fue en otro terreno. Su firme apoyo a la causa palestina y los supuestos abusos de algunos activistas de su partido le valieron a Corbyn la ya tradicional acusación de antisemitismo [24]. La suposición fue implícitamente aceptada por los medios de comunicación que, sin necesariamente encontrarlo culpable, pero sin despejarlo tampoco, difundieron ampliamente la información. Argumentos controvertidos y feroces alusiones empañaron la campaña previa a las elecciones generales de 2019. A menos de tres semanas de las elecciones generales, el rabino jefe del Reino Unido, Ephraim Mirvis, habló personalmente en The Times sobre el caso Corbyn: El modo en que la dirección [del Partido Laborista], ha abordado el racismo antijudío es incompatible con los valores británicos de los que estamos tan orgullosos: los de la dignidad y el respeto por todos (…) Cuando llegue el 12 de diciembre, les pido a todos en el mundo que voten en conciencia. No lo dude, el alma misma de nuestra nación está en juego ”. El daño causado por esta campaña jugó un papel importante en el colapso del Partido Laborista en el escrutinio de 2019, con el primer ministro conservador Boris Johnson ganando con una gran mayoría. Izquierdista, internacionalista, alterglobalista, solidario de Palestina… Daniel Jadue tiene su lugar en el centro del objetivo del CSW. Incluso se atrevió a cuestionar a la expresidenta chilena Michelle Bachelet en julio de 2019 cuando, desde la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, que ella preside, hizo público un informe devastador y completamente desprovistro de objetividad sobre Venezuela [25]. ¿Y si Jadue hiciera de su país una “Chilezuela”? Insoportable para el CSW, la derecha chilena y Washington (que cada día ve desmoronarse un poco más el Grupo de Lima) [26]. En 2018, en Santiago, los ejércitos de Israel y Chile firmaron, a través del Mayor General Yaacov Barak y el General chileno Ricardo Martínez, nuevos acuerdos de cooperación en materia de formación y adiestramiento militar, mando y métodos de adiestramiento [27]. Esta es una relación muy antigua … Entre 1975 y 1988, Israel ya vendía a Chile, sin escrúpulos, en medio de la dictadura de Pinochet, sistemas de radar, misiles aire-aire, equipos navales y aeronáuticos y antimisiles. sistemas. ¿Condenar tal actitud, como lo estamos haciendo aquí, es antisemitismo? Como todas las formas de racismo, el antisemitismo, cualquiera que sea su forma u origen, debe combatirse con el mayor vigor. Sin embargo, lo peor que le puede pasar a esta lucha es que se explote en beneficio de objetivos infinitamente menos nobles, a riesgo de socavarla, debilitarla y deslegitimarla. Esto es exactamente lo que hace el Centro Simon Wiesenthal. Camuflada detrás de la pantalla de la “Organización No Gubernamental” (ONG), es en efecto una organización paragubernamental que denigra y difama a cualquiera que se oponga a la política de Israel hacia los palestinos y la aceleración de la colonización de Cisjordania, bajo el liderazgo de Benyamin Netanyahu. Esta política es condenada por el derecho internacional, no solo por la izquierda latinoamericana (o incluso de otras partes). En un informe publicado el 12 de enero de 2021, una de las organizaciones judías de derechos humanos más antiguas de Israel, B’Tselem, afirma que «Israel mantiene un régimen de apartheid entre el río Jordán y el Mediterráneo». En julio de 2020, uno de los juristas israelíes más famosos, el abogado Michael Sfard, había publicado, para la ONG de derechos humanos Yesh Din, un dictamen jurídico detallado en el que también concluía que ‘una situación de apartheid en los territorios de Cisjordania’. Como el muy respetable chileno Daniel Jadue en 2020, ¿aparecerán los judíos israelíes Michel Sfard y Hagai El-Ad, el director ejecutivo de B’Tselem, en el «Top 10 de los peores antisemitas» en 2021?

Artículo publicado en francés en Mémoires des luttes.

[1] El 6 de noviembre de 1984, Pinochet deberá declarar el estado de sitio en todo el territorio chileno.

[2] Un grupo de economistas chilenos formado en la década de 1970 en la Universidad de Chicago por el ultraliberal Milton Friedman (Premio Nobel de Economía en 1976).

[3] A pesar del contexto vinculado a la pandemia de Covid-19, la asistencia fue superior al 50%.

[4] Las elecciones regionales y municipales tendrán lugar el mismo día.

[5] https://tresquintos.cl/

[6] Sin embargo, cabe señalar que el Partido Comunista y ciertos sectores del Frente ampliado se están uniendo para presentar listas conjuntas. Leer: https://www.les2rives.info/alliance_entre_le_parti_communiste_chilien

[7] https://interferencia.cl/articulos/daniel-jadue-estuvimos-con-la-tesis-de-crear-un-frente-amplio-durante-25-anos-pero-no-hubo

[8] Contracción de law (derecho, ley) y de warfare (guerra, combate).

[9] Le Monde, París, 2 diciembre 2019.

[10] En última instancia, la camiseta solo se exhibirá tres veces, y la Federación Chilena de Fútbol la prohibirá debido a su «naturaleza discriminatoria».

[11] https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/chile/2020/12/29/alcalde-daniel-jadue-es-denunciado-entre-los-10-mayores-antisemitas-de-2020-segun-centro-wiesenthal.shtml

[12] Leer Henri Maler, Renaud Lambert, «Periodismo de imputación: Chávez acusado de antisemitismo», Acrimed, París, 11 enero 2006 – https://www.acrimed.org/Le-journalisme-d-imputation-Chavez-accuse-d-antisemitisme

[13] También presente en el sur del Líbano e Israel (en Galilea), los drusos profesan una religión musulmana heterodoxa cercana al ismailismo.

[14] https://fr.timesofisrael.com/le-nouveau-vice-president-du-venezuela-accuse-dantisemitisme-et-de-liens-avec-le-hezbollah/

[15] https://www.medelu.org/Maduro-mort-ou-vif

[16] «Apruebo la posibilidad de ver a alguien asesinar a Fidel Castro», dijo la política republicana en marzo de 2006 en una entrevista para el documental británico 638 Ways to Kill Castro.

[17] https://venezuelanalysis.com/news/3716

[18] https://blogs.timesofisrael.com/argentine-foreign-minister-hector-timerman-is-no-theodor-herzl/

[19] Raúl Kollmann, « Renuncia a la denuncia », Pagina12, Buenos Aires, 1er febrero 2019.

[20] http://www.agenciapacourondo.com.ar/politica/el-exsecretario-de-interpol-volvio-desacreditar-la-investigacion-por-el-memorandum-con-iran

[21] Raúl Kollmann, « Renuncia a la denuncia », op cit.

[22] https://www.rfi.fr/fr/am%C3%A9riques/20200118-argentine-services-secrets-ombre-mort-procureur-nisman-affaire-kirchner

[23] http://www.nuevopoder.cl/centro-simon-wiesenthal-explica-asignacion-de-antisemitismo-a-jadue/

[24] Aaron Bastani, “¿Es el Partido Laborista realmente un hito antisemita? «, Le Monde diplomatique, París, junio 2019.

[25] https://www.medelu.org/Venezuela-Contes-et-mecomptes-de-curieux-defenseurs-des-droits-humains

[26] Organismo informal integrado por países continentales (Brasil, Colombia, Chile, Canadá, etc.) que, bajo las órdenes de Washington, buscan derrocar al gobierno venezolano.

[27] https://venesol.org/2019/12/03/chili-armes-israeliennes/

Traducción del francès: J.C. Cartagena

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Una votación clave en términos geopolíticos Elecciones en Ecuador: progresismo o neoliberalismo

07/02/2021 by Vitalio Deja un comentario

Por: Marco Teruggi

El candidato del correísmo, Andrés Arauz, llega como favorito a las presidenciales. Disputan el segundo lugar el banquero Guillermo Lasso y el referente indigenista Yaku Pérez.
Desde Quito.Ecuador vota este domingo en una elección presidencial y legislativa determinante. En este país andino, costeño y amazónico, situado entre Colombia y Perú, paradigmático de este tiempo político, se juega una de las piezas del tablero continental, en la cual puede ganar el progresismo o profundizarse un neoliberalismo en una de las épocas más complejas e inciertas de nuestro tiempo.
El país llega exhausto luego de cuatro años de de Lenin Moreno, un caso modelo de traición política. El actual presidente, que fue vicepresidente de Rafael Correa del 2007 al 2013, persiguió a quienes lo llevaron al gobierno, cambió radicalmente de política económica interna y de política exterior. Asumió bajo una proyecto progresista y latinoamericano, giró a un neoliberalismo con alineamiento irrestricto con Washington.

Moreno ya representa, en lo personal, el pasado. Su perspectiva política quedó sepultada durante el levantamiento indígena y popular en octubre del 2019 y, luego, por la falta de respuesta ante la pandemia y su reflejo, ya habitual, de esconderse -literalmente- ante la crisis. Pero Moreno nunca fue una apuesta estratégica, sino una pieza de transición que ya cumplió su papel, con un elevado impacto económico, institucional y geopolítico.

Su continuidad es Guillermo Lasso, cuyo programa económico fue implementado bajo Moreno. Lasso es banquero, neoliberal, con cuentas offshore, derrotado en las urnas en el 2013 y 2017. Por el momento el candidato aparece como segundo en la mayoría de las encuestas -un lugar disputado con Yaku Pérez, candidato del partido Pachakutik- y su aspiración es llegar al ballotage, que sería en abril, para intentar armar un frente anti-correista.

Se trata de una elección bajo fuertes sospechas, algo que atraviesa las conversaciones con quienes han venido a Quito para las elecciones. Las irregularidades del Consejo Nacional Electoral (CNE) han sido muchas desde el inicio, como impedir la inscripción de Correa a la vicepresidencia en fórmula con Andrés Arauz, suspender el registro de la lista electoral bajo la cual la revolución ciudadana se había presentado en la última elección, o dejar en vilo la elección de candidatos al parlamento andino para el domingo.

El CNE ha sido cuestionado por diferentes fuerzas políticas. Su falta de transparencia, parcialidad, forma parte de un proceso de degradación institucional que ocurrió en años del gobierno de Moreno. La aplicación del lawfare, con utilización de diferentes poderes -con epicentro en el judicial- para acusar, perseguir, descabezar, ha dado lugar a una institucionalidad que, ante la contienda del domingo, muestra su poca credibilidad, así como su rol político.

Existen, en ese marco, hipótesis sobre posible cartas y maniobras de última hora para modificar la voluntad popular, construir escenarios de incertidumbre o crisis que impacten sobre el resultado final. Un contexto que recuerda al que sucedió en Bolivia en octubre del 2020, que logró ser anulado debido a la amplitud de la victoria de Luis Arce con 55,1 por ciento de votos y más de 25 puntos de diferencia sobre el segundo. Por eso, en este caso también, parte de lo decisivo del domingo será la amplitud o no del resultado.

Parte de las sospechas también están dadas por el reciente viaje que realizó Moreno a Washington, donde, junto a la ex ministra de Gobierno, María Paula Romo -recordada por su rol en la represión de octubre del 2019- se reunió con funcionarios determinantes para la política latinoamericana, como Juan González, director para el Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional, Luis Almagro, secretario de la Organización de Estados Americanos, Marco Rubio, nombrado en 2020 titular del Comité de Inteligencia del Senado.

Una de las traducciones de esa reunión fue el redoble de ataques mediáticos contra la campaña de Arauz. La apuesta de Washington para Ecuador es mantener la continuidad neoliberal-subordinada construida bajo Moreno y, en consecuencia, su candidato actual es Lasso o quien pueda enfrentar al correismo, que representaría el regreso de una política latinoamericana, abierta al escenario geopolítico, particularmente en materia de inversiones, en un contexto de fuertes disputas.

Las urnas abrirán a las siete de la mañana y cerrarán a las cinco de la tarde el domingo, momento en el cual podrían aparecer especulaciones u operaciones políticas. Por el momento el cuadro ha sido de calma en las calles, con poca presencia de la campaña en las calles de Quito, una ciudad que enfrenta la recesión y la segunda ola de pandemia con el recuerdo traumático de la primera, por lo sucedido en Guayaquil, cuando los hospitales colapsaron y aparecieron muertos en las casas y en las calles.

Sin embargo, la elección está en boca de la mayoría, en las conversaciones al subirse a un taxi, tomar un café. Las respuestas sobre preferencias electorales son heterogéneas y, a veces, esquivas, en un contexto político que ha estado marcado por persecuciones políticas dirigidas desde el gobierno. Por eso, entre otras de las variables, existe la del voto oculto, es decir el de quienes no expresan abiertamente a quien votarán el domingo, un voto que, se estima, podría ir a la candidatura de Arauz.

 

El resultado del domingo impactará sobre el país y sus perspectivas para los próximos años. Es mucho lo que está en juego para América Latina, algo que puede verse en los apoyos dados por Alberto Fernández y Pepe Mujica a la candidatura de Arauz, por ejemplo, o quienes han venido a Quito para esto días que forman parte de una disputa continental.

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Los falsos marxismos

31/01/2021 by Vitalio Deja un comentario

Por: Frank García Hernández 

En 1965, durante la fundación del nuevo Partido Comunista* nacido con la Revolución Cubana, Fidel Castro insistía en que no se podía concebir al marxismo como “una doctrina religiosa, con su Roma, su Papa y su Concilio Ecuménico”.

Para entonces, Leonid Brezhnev gobernaba la Unión Soviética. Tras su llegada al poder en 1964 había paralizado las reformas de apertura dirigidas por quien le precediese y protegiera, Nikita  Jruschov. Brezhnev depuso a su antiguo mentor mediante de un golpe palaciego, instaurando una línea política que se ha dado en llamar neoestalinismo. Aunque sin llegar a los extremos de Josif Stalin, sí se restauró una fuerte censura, la intolerancia política y el culto a los dirigentes, los cuales, desde el poder, perdieron todo contacto con la juventud y los problemas de la sociedad en general.

Otra de las principales características de Brezhnev fue intentar controlar aún más los partidos comunistas del mundo, enfrentar a las disidencias del marxismo-leninismo (ya habían roto con la Unión Soviética, Yugoslavia en 1948, Albania en 1961 y China en 1962) y principalmente, establecer la llamada política de coexistencia pacífica con el imperialismo estadounidense. Por tanto, las guerrillas latinoamericanas no tenían cabida en el modelo brezhneviano, como tampoco el socialismo revolucionario que construía la Cuba guiada por Fidel Castro.

Uno de los momentos de mayor tensión entre Cuba y la Unión Soviética se vivió en 1967. Para las actividades por el 50 aniversario de la Revolución de Octubre, La Habana envió a Moscú una delegación encabezada solamente por el Ministro de Salud. El 7 de noviembre, día en que se conmemora el triunfo revolucionario ruso, en el periódico del Partido Comunista de Cuba, Granma, apareció un gran  titular el cual decía: “los bolcheviques de hoy son los guerrilleros venezolanos”.

Para expandir la hegemonía ideológica de Moscú -tratando de suprimir todo cuestionamiento revolucionario-, Brezhnev reforzó la idea ya establecida de que el marxismo-leninismo emanado de la Unión Soviética era el único y verdadero, descalificando así al resto de las tendencias comunistas. Al mismo tiempo, en contraste con el socialismo de la Europa oriental, el cual había llegado en los tanques del Ejército Rojo -que regresarían a Hungría en 1956 y a Checoslovaquia en 1968-, la clase trabajadora cubana sí construía su propia Revolución. Por tanto, era lógico que desarrollara sus propias interpretaciones del marxismo.

Los manuales de filosofía soviéticos eran, según el Che Guevara unos “ladrillos”. Estos devinieron en incuestionables evangelios donde Marx aparecía como un Dios del cual Lenin era su único profeta, Moscú hacía función de Vaticano y el Buró Político del Partido Comunista soviético jugaba un rol de Concilio Ecuménico, donde el secretario general de turno era el Sumo Pontífice. Durante la segunda mitad de los años sesenta, Fidel Castro recurría una y otra vez a esta metáfora, llegando a decir en el Congreso Cultural de La Habana (1968) que algunos marxismos se comportaban “como una iglesia seudorrevolucionaria”.

“Estas son las paradojas de la historia. ¿Cómo cuando vemos a sectores del clero devenir en fuerzas revolucionarias vamos a resignarnos a ver sectores del marxismo deviniendo en fuerzas eclesiásticas? Esperamos, desde luego, que por afirmar estas cosas no se nos aplique el procedimiento de la ‘Excomunión’  y, desde luego, tampoco el de la ‘Santa Inquisición”, anunciaba Fidel ante la incorporación de curas a las luchas de liberación latinoamericanas, en claro contraste contra el inmovilismo de los partidos comunistas prosoviéticos.

Cuba era entonces el centro de la Revolución mundial. Desde la isla, los movimientos de liberación nacional africanos, latinoamericanos, árabes y asiático recibían un apoyo real; ya fuera reconciliando facciones enfrentadas como sucedió con el caso salvadoreño, entrenando guerrillas para derrocar regímenes dictatoriales, o enviando tropas y asesoramiento militar a Angola, Etiopía, entre otros países

Sin embargo, los marxismos enfrentados al dogmatismo soviético –esquematismo que llegaba a todos los partidos comunistas alineados con Moscú- sobrepasaban los límites de La Habana. No solo habían nacido y consolidado diversas tendencias políticas como los trotskismos, maoísmos y guevarismos, o Estados socialistas de encontradas posiciones entre ellos. Después de la Segunda Guerra Mundial emergieron también importantes teóricos marxistas, críticos con la Unión Soviética, como fueron los casos de Ernest Mandel, Nikos Poulantzas, Jaques Derrida, Felix Guattari o Cornelius Castoriadis.

Aunque como Mandel, muchos de estos intelectuales críticos con la Unión Soviética fueron bien cercanos a la Revolución cubana y otros procesos similares, algunos de ellos, tras la caída del Muro de Berlín terminarían torciendo hacia la socialdemocracia -y en ocasiones un poco más allá-. Sin embargo, negar hoy que en su momento realizaron importantes aportes al marxismo, es caer en un dogmatismo muy similar al profesado por Brezhnev y compañía.

América Latina, tras el triunfo de la Revolución cubana, crearía su propio cuerpo de teóricos marxistas, los cuales rompían todos los esquematismos europeos, destacando los sociólogos e historiadores Darcy Ribeiro, Florestan Fernandes, Rui Mauro Marini, Pablo González Casanova, Antonio García Noa, Tomás Amadeo Vasconi o Martha Harnecker. A su vez, en la misma Habana, se constituía el núcleo teórico del Departamento de Filosofía y su herética publicación Pensamiento Crítico (1966-1971), encabezada por el intelectual revolucionario, Fernando Martínez Heredia.

Mientras tanto, en el mundo anglosajón –el cual por diferentes motivos Estados Unidos nos lo ha limitado- aparecían Eric Hobsbawn, Edward. P. Thompson, el Grupo de Septiembre y su marxismo analítico, Allan Woods, Tariq Alí y Alex Callinicos.

Paradójicamente, tras la desaparición de la Unión Soviética -y durante su proceso de disolución el cual podemos distinguir con mayor claridad entre 1989 y 1991-, los marxismos crecieron aún más. Tenían ante sí lo que para muchos había sido impensable: el gran Estado socialista fundado en 1917, al cual muchos miraban como el Vaticano del marxismo-leninismo, había desaparecido. Pero no heroicamente producto de una guerra mundial con el imperialismo, sino disuelto por la deformada casta burocrática del Partido Comunista que lo dirigía.

El consiguiente retroceso de las fuerzas revolucionarias  durante la década de los años 90 del pasado siglo, hizo que los teóricos marxistas reconfiguraran sus análisis. De esta manera, en América Latina (re) nacían Rosa Luxemburgo, José Carlos Mariátegui, Antonio Gramsci y León Trotski, a la vez que se recuperaba el pensamiento de Che Guevara.

Las prácticas políticas también se transformaron radicalmente. Una organización civil como el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra lograba mucho más que todos los partidos comunistas brasileños (ya fuera el fundado por Prestes o Joao Amazonas), cuestionando con su praxis la efectividad de la vía armada. A su vez, en México, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional demostraba que las organizaciones revolucionarias clandestinas, más que ir del campo a la ciudad, debían ir de la montaña a la sociedad civil, construyendo el socialismo con todes y desde abajo y no por un método de ordeno-mando.

Con el empezar de las Revoluciones de la minorías, los partidos marxistas latinoamericanos -los cuales se constituían, reconstituían y para no perder la tradición, también se fragmentaban-, finalmente comprendieron que la clase trabajadora no era una masa homogénea y sí una clase social formada por múltiples sectores sociales. De este modo, las organizaciones anticapitalistas se percataron que, si no se asumían como parte de las luchas ecologistas, raciales,  y pro derechos LGTBIQ+ -en vez de entenderlas como una “sección del Partido”-, no se podía construir la tan preconizada emancipación total del ser humano. A su vez, los feminismos revolucionarios se expandieron en organización, cobrando una fuerza e independencia nunca antes visto. Pero, además, las lideresas trascendieron las reformas de la mujer y, lo una vez excepcional, se transformó en constante, el movimiento anticapitalista latinoamericano comenzó a ser dirigido también por mujeres. La comandanta Ramona, Gladys Marín, Bertha Cáceres, Milagros Salas, Camila Vallejo y Romina del Pla son solo parte de los ejemplos que hablan de una nueva época.

Ante tamañas transformaciones -no pocas veces inesperadas y trabajosas de asimilar para las organizaciones herederas del neostalinismo- las interpretaciones de los marxismos crecieron aún más: Naomi Klein desarrolló la Teoría del shock, Eric Toussaint relanzó la importancia de combatir contra la deuda externa, el sociólogo brasileño Michael Löwy (re) formuló el ecosocialismo y Slavoj Zizek cruzó a Marx con Freud y Emir Kosturica.

Es lógico que el escenario continúe complejizándose. Nadie que tenga una clara interpretación de Marx puede esperar un futuro con procesos sociales simples. Esto es la lucha de clases y por tanto, desde los marxismos nacerán cada vez más nuevas interpretaciones de las realidades sociales.

Esta diversidad es algo lógico. Solamente en una mentalidad dogmática se puede concebir que exista un marxismo puro, el cual por su mera existencia excluya y califique de “revisionista” a toda variante crítica y cuestionadora de lo establecido. De hecho, quien pretenda construirse un pensamiento revolucionario solamente con El Manifiesto Comunista, corre el riesgo de degenerar en una mentalidad de consignas y sin capacidad de análisis.

Si hay un texto a partir del cual puede comprenderse la anatomía del capitalismo y por tanto, tener un sólido punto de partida, ese sería el volumen primero de El Capital. Sin embargo, Marx lo escribió en 1867. Para entonces, Cuba, el único país socialista de América Latina, ni siquiera había iniciado su primera guerra de independencia.

“El marxismo no es una propiedad privada que se inscribe en un registro”, decía Fidel Castro cuando fundaba el Partido Comunista de Cuba el 3 de octubre de 1965 y en 1968 recordaba que “no puede haber nada más antimarxista que el dogma, no puede haber nada más antimarxista que la petrificación de las ideas”.

La crisis del capitalismo, acelerada por la globalización de la pandemia que hoy vivimos, golpea con más fuerza en el llamado Tercer Mundo. América Latina, por su tradición de lucha, sus movimientos sociales organizados durante décadas y con importantes sectores de su clase trabajadora politizados, está llamada a jugar un papel fundamental en el triunfo de la Revolución socialista mundial.

Sin embargo, para lograr que la Revolución se concrete, al menos de manera regional, es necesario que nuestras herramientas de pensamiento se adecúen a las nuevas realidades de lucha. Una de las mejores maneras de hacerlo es ir en búsqueda de nuevos análisis. Los mejores de ellos, por lo general, están desde donde se lanzan las críticas más incómodas. A su vez, creer que en estos otros instrumentos teóricos se encontrará la respuesta a todo problema, es tan dogmático como rechazar incorporarlos. Incluso, en ciertas ocasiones, pensadores revolucionarios que ya han fallecido y sus ideas han sido relegadas, resultan tan novedosos y útiles como la más reciente de las teorías – y no son solamente Marx y Lenin-. No existen los falsos marxismos, pero sí es falso que existe un marxismo puro, único, incuestionable.

*El primer partido comunista cubano nació en 1925. Tras el triunfo de la Revolución en 1959,  el Movimiento 26 de Julio, junto al Directorio 13 de Marzo y el Partido Socialista Popular, los cuales conformaban el Gobierno, crearon las Organizaciones Revolucionarias Integradas (1961), la cual en 1962 pasó a ser el Partido Unido de la Revolución Socialista Cubana (Pursc), para  finalmente, constituirse el Partido Comunista de Cuba el 3 de octubre de 1965.

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Armas cibernéticas, espionaje y resistencia cultural

25/01/2021 by Vitalio Deja un comentario

Por: Polo Castellanos 

En un extenso documento revelado por Julian Assange y el equipo de Wikileaks publicado en el 2017 en su página https://wikileaks.org, llamado Vault 7, se exponen de manera extensa las herramientas digitales de espionaje que utiliza la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Se trata de un compendio llamado Year Zero que abarca todo un arsenal de malware catalogados como “armas cibernéticas” contra software, programas y dispositivos de las compañías que controlan el monopolio tecnológico de la comunicación digital y el ciberespacio, desde dispositivos móviles hasta redes sociales como Facebook, WhatsApp, Instagram, Telegram, etcétera. También se incluyen televisiones de última generación que son utilizadas para el espionaje a nivel global dentro de toda esta parafernalia patológica que tienen los gringos como “policía mundial” en complicidad con naciones tradicionalmente colonialistas. El orden imperialista a todo lo que da y en el que las “ficciones” planteadas en 1984 de George Orwell, Un mundo feliz de Aldous Huxley o Farenheith451 de Ray Bradbury son un paseo por un campo de flores y algodón de azúcar comparado con la abominable realidad que ya estamos viviendo.

Armas cibernéticas creadas por el Centro de Inteligencia Cibernética (CCI) de la CIA y utilizadas por los sistemas de inteligencia y policía cibernéticas aliadas en todo el planeta o diseñadas en coordinación con agencias de inteligencia en otras naciones, incluso para espiarse entre ellas mismas. Por ejemplo, el ataque a las televisiones inteligentes de Samsung, coordinado con el MI5 de Reino Unido, usa un arma llamada Weeping Angel que invade el televisor y que lo mantiene prendido, aunque el usuario crea que esta apagado. De esta manera el aparato graba todo lo que se escuche a su alrededor y manda las grabaciones a los servidores de la CIA a través de internet. Y así, también iPhone, Android o cualquier dispositivo que tenga micrófono o cámara es vigilado por alguna de estas armas.

Nadie se salva y se vuelve un objetivo quien tenga un teléfono inteligente, una computadora con cámara y micrófono o sin estos, una televisión o viva en una zona de las llamadas Smart City (en México hay varias y una de ellas está en Atlixco, Puebla) que tienen conexión abierta a internet y cámaras de vigilancia. Incluso, quien carece de estos dispositivos no escapa a los sistemas de radar y vigilancia de las cámaras del Gran Hermano y del “pequeño hermano”, en el caso de México hablando en términos locales, como el Centro Nacional de Inteligencia, la Sección Segunda (S2) militar, FGR, la Policía Cibernética, entre otras que se coordinan con los servicios de inteligencia gringos. Recordemos que la CIA está metida hasta en los frijoles en nuestro país y tiene oficinas en Paseo de la Reforma junto a la DEA, el FBI y hasta doce agencias civiles y militares con distintos niveles de discrecionalidad (Ver Jorge A. Medellín, EMEEQUIS, 12/11/2019).

Los servicios de inteligencia en realidad no necesitan de hacer un gran esfuerzo, basta con que la megalomanía que en general tienen los seres humanos de publicar sus pensamientos y gustos o con emojis sus sentimientos, selfies de lugares y fotos hasta de moscas en la sopa del restaurante en el que se encuentran comiendo en tiempo real, haga lo suyo y es más que suficiente para entrar en la red de vigilancia.

En las redes sociales “el que nada debe nada teme” es una verdad a medias ya que la información está abierta, la gente misma la publicó y cualquiera puede sacar un perfil de conductas, ideología, religión, salud, trabajo, condición social, estudios, lugares que frecuenta, geografías y hasta sicológico de cualquier persona con solo mirar su página de Facebook y con esa información en manos criminales puede haber tragedias, extorsiones, asesinatos, secuestros, etcétera. En el manejo de datos bancarios por ejemplo es frecuente la extorsión o el robo cibernético. Encima, entre las múltiples necesidades que ha desarrollado el ser humano en los últimos 20 años, como coleccionar y competir por ver quién tiene más “amigos” en el FB o más vistos y likes o se vuelve top trending, está el tema de que a lo mejor uno de esos nuevos “amigos” tiene alguna conexión “extraña” con el narco, con el crimen organizado, con movimientos sociales o algún terrorista en potencia, lo que convierte al usuario en un objetivo para ser investigado, pero, no solamente esa persona sino todo su circulo o su red, es decir, se forma una red dentro de la red. Cuántas veces no se ha estado en el lugar equivocado con la gente equivocada.

Así que porque nos angustian las políticas de privacidad de WhatsApp o de las redes sociales, solo hay que ser cautelosos con la información personal y sobre todo romper con estos controles que hacen de la ciencia ficción una realidad, esto es posible recuperando nuestra humanidad, nuestra esencia de seres humanos, volvamos a reunirnos, a hablarnos frente a frente, a sentirnos, tocarnos, abrazarnos, hablémonos al oído, escuchémonos bailemos, cantemos, hagamos arte, seamos irreverentes, eso escapa a la vigilancia y más aún, es la forma de resistencia más recalcitrante para los sistemas de control, por eso entre los grandes objetivos de los servicios de inteligencia se encuentra la cultura. Utilicemos sus propias armas en su contra dejándolas de usar como ellos quieren. Acabemos con la adicción tecnológica y reventemos el sistema.

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Entrevista a Juan Manuel Aragüés Estragués sobre Marx y marxismo (I) “Hay un gesto en Marx del que todavía no hemos sido capaces de extraer toda su potencia filosófica”

17/01/2021 by Vitalio Deja un comentario

Por: Salvador López Arnal 

 

Juan Manuel Aragüés Estragués es profesor titular de Filosofía en la Universidad de Zaragoza. Ha publicado diversas obras sobre Karl Marx, Jean Paul Sartre (al que también ha traducido), Gilles Deleuze y diversos aspectos de la filosofía contemporánea. Su último libro publicado: De idiotas a koinotas. Para una política de la multitud (Madrid: Arena Libros, 2020).

¿Quién fue Karl Marx? ¿Un filósofo destacado, un gran economista crítico, un agudo historiador, un incisivo periodista pane lucrando, un revolucionario socialista, un dirigente político, un devorador de libros, el iniciador de una nueva tradición de pensamiento político-filosófico?

Todo eso, sin ninguna duda, y podríamos seguir añadiendo caracterizaciones que quizá pudieran resumirse en el perfil de un espíritu crítico empeñado en el conocimiento y transformación de la realidad. Marx es consciente de la tremenda complejidad de la realidad y, por ello, entiende la necesidad de múltiples herramientas y estrategias para aproximarse a ella. Su faceta periodística, por ejemplo, debe ser entendida, sin duda, desde una perspectiva económica, pane lucrando, como bien dices, pero es, sobre todo, al menos desde mi punto de vista, un modo de difundir sus ideas a un público más amplio. Es la vía de salida de sus investigaciones en otros ámbitos, como la historia, la economía o la filosofía. Pero, en todo caso, todos los perfiles de Marx se amalgaman en una vocación última que es transformar el mundo.

Uno de tus trabajos sobre el compañero de Jenny von Westphalen lleva por título: “El dispositivo Karl Marx”. ¿Dispositivo Marx? ¿Qué tipo de dispositivo es Marx?

Al utilizar el concepto de dispositivo intento, sobre todo, huir de la hagiografía que ha sido tan del uso en ciertos sectores que se califican como marxistas. Cuando una tradición coagula en estatuas o textos canónicos, muere. Hay un magnífico cuento de Cortázar en el que se cuenta la historia de los seguidores de una famosa actriz que, cuando decide retirarse, recopilan todas sus películas, eligen las escenas que les parecen mejores y con ellas componen lo que entienden es la obra perfecta de su actriz favorita. El problema viene cuando ella anuncia su regreso a los escenarios.  Ellos, claro está, deciden matarla, única opción para que no estropee la obra acabada. Creo que esto, en parte, sucedió con la ortodoxia marxista. No me interesa tanto la reivindicación de una persona, por genial y admirable que sea, cuanto de un modo de afrontar el análisis de la realidad. Ese es el sentido en el que utilizo el concepto de dispositivo. Marx designa, más que una biografía y una obra, una estrategia de pensamiento, una lógica, que se caracteriza, como ya he dicho, por su complejidad y, también, por la constante revisión de las propias conclusiones, lejos de todo dogmatismo. Esto es lo que garantiza la actualidad de Marx y lo que permite que siga siendo una herramienta de primerísimo orden desde una perspectiva filosófica y política.

Complejidad, dices, ¿qué hay que entender aquí por complejidad?

Fundamentalmente en el sentido de evitar el monocausalismo y la unidireccionalidad en la explicación de los procesos. Marx concede especial relevancia a lo económico, es cierto, pero también se preocupa de precisar que la economía no lo explica todo, sino que hay múltiples causas que explican el acontecer de lo real. El materialismo debe huir, como bien apunta Jesús Ibáñez, del paradigma de la simplicidad porque una realidad compleja exige explicaciones complejas.

En el subtítulo de ese mismo libro que he citado hablas de lógica materialista. ¿Cuándo una lógica es materialista? ¿Qué tipo de lógica es esa?

Lo que me interesa subrayar con esa idea de lógica materialista es que es posible desentrañar, entre los múltiples, y a veces contradictorios, Marx de la tradición filosófica, una línea de coherencia materialista que nos permite señalar un Marx entre otros, un Marx desembarazado de las excrecencias idealistas que, en ocasiones, jalonan su discurso. En Marx hay una constante y soterrada lucha contra la tradición idealista en la que se forja su pensamiento, de la que Hegel es la figura más destacable. Como joven hegeliano, su primer gesto es volverse hacia la filosofía materialista de la antigüedad, a Demócrito y Epicuro, para redactar su tesis doctoral. Me parece un signo verdaderamente relevante. Los primeros años 40 son momentos de marcar distancias con la tradición idealista. Pero, a pesar de ello, en el pensamiento de Marx siguen apareciendo, en diferentes momentos, gestos impregnados de idealismo (determinismo, teleología, mecanicismo).  No podía ser de otro modo, Marx es hijo de su época, crece en una tradición histórica en la que el etapismo y el finalismo están muy presentes: la ilustración escocesa, Comte, el propio Hegel.  Entiendo que esos residuos idealistas pueden, y deben, ser encapsulados y tratados como lo que son, inercias de una tradición para, de ese modo, hacer aparecer un Marx plenamente materialista. Por eso le concedo tanta importancia a su ateísmo, un ateísmo que él mismo se encarga de acotar cuando, al principio de su Introducción a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel, dice aquello de que en Alemania la crítica de la religión está terminada.  Marx entiende que es preciso hacer filosofía, y por lo tanto política, desde el ateísmo, desde la inmanencia, sin que eso presuponga centrarse, como hacen los otros jóvenes hegelianos, en la crítica de la religión. Y esa apuesta por la inmanencia es la que es preciso rastrear a lo largo y ancho de su filosofía. Con Marx, el materialismo, que siempre había constituido una corriente subterránea, como decía Althusser, asciende a la superficie para ya no dejarla. Con Marx, la lógica materialista, aquella que consiste en, otra vez Althusser, no contarse cuentos, no inventarse mundos, como dirá Nietzsche, comienza a confrontar cara a cara con la lógica idealista que había dominado el pensamiento desde que las alucinaciones del platonismo, una teología vergonzante, se hicieron hegemónicas.

Un Marx plenamente materialista sería, pues, un Marx ateo, un Marx que no cuenta cuentos, que hace filosofía desde la inmanencia, no desde mundos platonizados. ¿Es eso?

Sin duda. Marx y Platón representan tradiciones enfrentadas, fundamentalmente en lo ontológico, pero también, y mucho, en lo político.  Pero quiero precisar que el ateísmo de Marx es ontológico, no político.  Como explica maravillosamente en ese texto tan hermoso que es la Introducción a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel, no se trata de acabar con la religión por decreto, coercitivamente, sino creando un mundo en el que el consuelo de la religión no sea preciso. La crítica del cielo debe convertirse, escribe, en crítica de la tierra, la crítica de la religión, en crítica de la política. Hay en Marx una actitud que yo calificaría de delicada hacia la religión, me atrevería a decir que le reconoce incluso una función social, la de consolar al que sufre.  Sin embargo, ese consuelo tiene una dimensión desmovilizadora que es la que preocupa a Marx y que es la que realmente él critica. De ahí su consideración de la misma como el ‘opio del pueblo’.

Sugieres, especialmente para los que quieren leer a Marx con Marx, de prestar mayor atención a los gestos que a los contenidos de sus obras. ¿A qué gestos haces referencia?

Te pondré un ejemplo. Para mí hay un gesto en Marx del que todavía no hemos sido capaces de extraer toda su potencia filosófica y es cuando dice, en la segunda tesis sobre Feuerbach, que buscar la verdad en la teoría es pura escolástica, que la única verdad se encuentra en la práctica. Ese planteamiento de Marx me parece una ruptura radical con la tradición filosófica, una ruptura a cuya altura no hemos sabido estar, pues nos hemos empecinado en continuar concediendo el privilegio a la teoría y en seguir pensando en verdades abstractas, en esencias. En esa coherencia materialista de la que hablo, Marx traslada esta reflexión a uno de los temas fundamentales de la política, el del sujeto revolucionario y nos dice, ¡eh, cuidado!, que el sujeto no posee una esencia, no seamos idealistas, no queramos definir el sujeto en abstracto, vayamos a las prácticas; el sujeto lo constituye todo aquel que se implica en una lucha, independientemente de su pretendida esencia. Por eso nos dice que la lucha de clases es anterior a las clases, planteamiento que cortocircuita la lógica idealista (para que haya lucha de clases primero debería haber clases) e instaura una lógica materialista (la práctica dibuja los perfiles del sujeto). Si nos cobijáramos en Marx, haríamos desaparecer algunos de los estupores que en ocasiones nos asaltan: ¿cómo es posible que la clase trabajadora vote a la derecha?, ¿por qué hay mujeres que no se implican con la defensa de sus derechos? Marx nos enseña que no se trata de esencias, del ser-obrero o del ser-mujer, sino de prácticas (si me dejas meter a Deleuze, diría devenires).

Te dejo, por supuesto. Devenires pues.

¿Acaso los dirigentes políticos de la izquierda revolucionaria han tenido origen obrero? ¿Ello les ha incapacitado para ser tomados como componentes del movimiento obrero? En absoluto, porque han encarnado una práctica y un discurso. No se trata de analizar dónde has nacido o dónde trabajas, sino cuál es tu práctica. Desde mi punto de vista, este gesto de Marx abre enormes posibilidades a la hora de enfocar la política contemporánea, a la hora de construir un sujeto con una práctica que se aleje de los sectarismos que nos han caracterizado. Fíjate que hemos tenido una polémica que, por resumirla, venía a decir que las políticas de la identidad habían hecho olvidar el sano obrerismo de la tradición de la izquierda y que había que volver a él. De ese modo, lejos de salir del problema, idealista, de la identidad, de las esencias, se abogaba por una identidad, la obrera, a la que toda  lucha debe ser sometida. Aunque la propuesta parecía que confrontaba con las políticas de la identidad, en realidad se mantenía dentro de ellas. Contradictoriamente, el sujeto más potente que hemos tenido en la calle ha sido el del feminismo, no el obrero. Pero no hemos sabido articular sobre él un discurso que cobijara el conjunto de problemáticas que asolan a nuestras sociedades. Y nos encontramos con que su potencia se diluye en disputas teóricas de carácter esencialista para ver quién recoge la bandera y se la apropia. ¿Te suena?

Me suena.

Lo mismo que ha venido haciendo la izquierda toda su vida. El concepto de identidad, con su poso idealista, debe ser sustituido por la práctica de lo común, creo que ahí está la solución y que esa, la de la práctica, es una de las expresiones de la lógica materialista.

¿Práctica de lo común?

En efecto. Más que en sesudos documentos, en prolijas disquisiciones teóricas, donde debemos encontrarnos es en prácticas que expresen los intereses de la mayoría social. El 15-M fue, en parte, una expresión de esto. Mucha gente que nunca se había movilizado y que, ante la exigencias de definirse teóricamente quizá se calificara como apolítica, incluso de derechas, salió a la calle a manifestar su hartazgo, a decir, y lo expresó conscientemente a la manera de Nietzsche,un gran no a partir del cual es preciso imaginar una nueva realidad,un nuevo sentido común.  Insisto en que uno de los cortes que produce Marx es en su reivindicación de la práctica como geografía de la verdad, como lugar donde se aquilata lo que es y no es. Y, en nuestra vocación materialista y revolucionaria, esa práctica ha de ser una práctica de lo común.

Y no importa, ya que hablabas antes de feminismo, que una parte de ese feminismo no sea socialista ni tenga mucha simpatía por las tradiciones obreras.

¡Pues claro que importa! Para ser precisos, debiéramos hablar de feminismos. Y, ciertamente, hay feminismos que poco aportan para una lucha de lo común. Algunos porque carecen de esa orientación crítica a la que tú aludes, otros porque manifiestan una dimensión sectaria, identitaria, que imposibilita una política de lo común.  Pero eso no obsta para que el feminismo, en el que predomina una dimensión antagonista, sea en estos momentos una punta de lanza en las luchas emancipatorias. Aunque, creo, y espero equivocarme, que está dejando pasar una oportunidad histórica.

La obra de Marx, como la de otros clásicos, ¿está superada por el tiempo y los nuevos conocimientos?

Haré un previo. Siempre me ha hecho mucha gracia cuando alguien dice que Marx está superado, pero luego no lo plantean con Platón o Kant. Esa pregunta, evidentemente no lo digo por ti, es una, una más, de la estrategia de arrinconamiento, de desprestigio, y pone de manifiesto precisamente lo contrario: que como Marx todavía nos sigue diciendo cosas puede ser peligroso. Porque si fuéramos a las escuelas a mostrar la génesis del capitalismo tal como la analizó Marx, mostrándolo como el resultado de un inmenso robo de la propiedad colectiva, eso resultaría muy incómodo para quienes nos quieren hacer creer que la propiedad es efecto del esfuerzo subjetivo y no de un robo organizado.

Pero entrando a lo que preguntas, eso depende de cómo queramos abordar a Marx. Si nos empeñamos en sacralizarlo, conseguimos el efecto contrario al deseado, pues al coagular sus textos, le desembarazamos de su mayor efectividad, que reside en ajustarse al momento histórico concreto. Marx escribió para una forma de capitalismo concreta, la que él vivió, el capitalismo fabril del XIX, aunque anticipó, de manera enormemente lúcida, algunas derivas posteriores, que tienen que ver con la subsunción real del trabajo en el capital como consecuencia de la mecanización de la producción. No podemos hacer como si la sociedad no hubiera cambiado y seguir repitiendo los análisis concretos de Marx. Le estaríamos haciendo un flaco favor al propio Marx que subraya que su teoría debe ser aplicada a lugares concretos y momentos específicos.  Recuerdo su polémica con sus seguidores rusos, que querían aplicar los planteamientos de El Capital en Rusia. Y Marx les escribe, enfadadísimo, diciéndoles que no han entendido nada.

Por eso vuelvo a insistir en los gestos más que en la literalidad de los textos. Y, a pesar de ello, muchísimos textos de Marx son extraordinariamente actuales, hasta el punto de que nos proporcionan herramientas para una reflexión filosófica plenamente contemporánea. Me atrevo a decir que Marx es mucho más actual que muchos de sus intérpretes, sobre todo de aquellos que lo alejan de la tradición materialista y lo vinculan con el idealismo.

¿Nos puedes dar algunos nombres de estos (malos) intérpretes?

Yo distinguiría entre malos intérpretes, por un lado, y  contaminaciones inconvenientes por otro.  Los malos intérpretes son los eclesiales, los que convirtieron el marxismo en una especie de religión con sus santos y apóstoles, con sus textos sagrados (y sus textos prohibidos también, curiosamente, textos de Marx) que había que recitar como si de jaculatorias se tratase. Me refiero, en este caso, al marxismo más oficialista, el de los Garaudy, Kanapa o Politzer en Francia, y, sobre todo, de Stalin.

En cuanto a las contaminaciones inconvenientes son aquellas que intentan leer el marxismo desde la tradición idealista y lo acercan a Platón, como hace Badiou, o a Sócrates y Kant, como hace Fernández Liria. De estas últimas no digo que sean malas interpretaciones, porque suelen hacer pie en los textos de Marx con bastante rigor, sino que privilegian aspectos del texto marxiano que lo alejan ontológicamente del materialismo y políticamente del anticapitalismo.  Hacer de Marx un ilustrado es una opción, pero una opción que privilegia las inercias de una tradición dominante frente a la originalidad del texto de Marx.

Más allá de anticipaciones, entiendo que para ti El Capital es un análisis de una forma de capitalismo concreta, la que él vivió, no del capitalismo en general.

Claro. Eso lo deja muy claro en sus cartas y artículos. Es un análisis del capitalismo más desarrollado del momento. Por ello vuelvo a insistir en los gestos, pues desde ellos hay que analizar las derivas del capitalismo que Marx no pudo analizar.

Tomemos un descanso si te parece.

Me parece.

Fuente: El Viejo Topo, diciembre de 2020.

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Imperio y la decadencia de las formas

10/01/2021 by Vitalio Deja un comentario

Por: Cristóbal León Campos

 

La validación por el Congreso estadounidense del triunfo en la elección presidencial de Joe Biden sobre Donald Trump, aconteció en medio de una serie de expresiones violentas que demuestran la decadencia del imperio y el acercamiento del fin de un ciclo de dominación capitalista, la ruptura de las formas convencionales observada en la manifestación y toma del Capitolio por grupos neofascistas partidarios del mandatario saliente, es en sí, la desvalorización moral de la democracia liberal que por siglos se ha pregonado como la única y verdadera.

Trump viene a ser la representación burda del ocaso apresurado del imperio reflejado en las prácticas que justamente Estados Unidos promueve en el mundo para poner o quitar gobiernos según sus intereses, el intento de autogolpe, aunque torpe, se suma a la pérdida de hegemonía global y a la crisis sanitaria-económica que golpea las “entrañas del monstruo” como lo definiera José Martí.

El discurso de supremacía blanca que durante su mandato caracterizó a Trump, aceleró la proliferación abierta de hordas racistas-fascistas que ya se habían manifestado en diferentes momentos, como por ejemplo, durante las protestas del movimiento Black Lives Matter, las muestras de agresividad desbordadas y en muchos sentidos hasta toleradas por la policía estadounidense, se suman al descontrol político que continuamente mostró la administración aún vigente hasta el próximo 20 de enero cuando Biden tome posesión del gobierno. La farsa histórica de la que habló Carlos Marx se repitió, pero ahora en Washington, frente al mundo que como si se tratará de una serie televisiva fue siguiendo los acontecimientos hasta la rectificación del presidente exhortando a sus seguidores a mantener la paz después de que él fuera quien convocará al no reconocimiento de su derrota, y, posteriormente, una vez ratificado el resultado electoral dijera que habrá una “transición en orden”.

Trump se marchará derrotado y desprestigiado en su totalidad, aunque aún habrá que ver su injerencia futura en la política republicana, que ha sido relegada también del Senado al llevarse los demócratas la mayoría representativa en esa institución, sin embargo, lo más relevante es que en el fondo de esta disputa, se pudo ver de manera palpable la lucha interburguesa por el control del imperio y el domino de los monopolios que le posibilitan ejercer sus políticas injerencistas en América Latina y el mundo. Al fin, como también advirtiera Martí; “no augura, sino certifica, el que observa cómo en los Estados Unidos, en vez de apretarse las causas de unión, se aflojan; en vez de resolverse los problemas de la humanidad, se reproducen”.

Los más importante está aún porvenir, el nuevo periodo de gobierno del imperio afrontará su aguda crisis social interna y la pérdida de su hegemonía global, el avance de otras potencias como China y Rusia, así como, el fortalecimiento de proyectos sociales y socialistas como los de Cuba y Venezuela que han superado las afrontas y agresiones ejercidas por ambas fracciones políticas estadounidenses, será la vara que mida el fin de una era que deseamos no regrese jamás por todo el daño causado a la humanidad. Biden buscará retomar las formas acostumbradas y rehacer el poder imperialista, pues, aunque decadente, el imperio sigue existiendo y nuevamente en el pueblo estadounidense y del mundo estará la posibilidad de cerrar para siempre este ciclo y comenzar uno nuevo, sin imperio lacerantes por el bien de la humanidad.

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La propiedad intelectual farmacéutica y su amenaza para la salud pública

01/01/2021 by Vitalio Deja un comentario

Por: Jorge Luis Díaz, Álvaro Arador 

 

La gran pandemia de nuestro siglo ha provocado una crisis de salud pública sin precedentes, evidenciando radicalmente problemas estructurales inherentes a la sociedad capitalista.[1]
Una de sus muchas consecuencias es que discursos y reivindicaciones hasta el momento minoritarias hayan llegado con fuerza al debate público. Defensores del ecosocialismo como Rob Wallace, Andreas Malm o Mike Davis,  han ganado visibilidad a través de publicaciones o actualizaciones de sus escritos, reafirmando la relación entre las pandemias que acosan a la humanidad en los últimos años y el sistema de producción global capitalista.[2]

Otra de estas luchas, a la que antaño apenas dábamos espacio en la agenda pública, es la lucha por el acceso justo a la innovación farmacéutica, especialmente a medicamentos y vacunas. Actualmente nos encontramos en un momento crucial, en el que varias vacunas están a punto de empezar a utilizarse. El Reino Unido se convirtió en el primer país en autorizar la vacuna de Pfizer / BioNTech, y también el primero en empezar a vacunar. A pesar de ello, aún queda mucho trabajo por hacer antes del previsible control de la pandemia mediante la vacunación.

Mascarillas, respiradores, pruebas de detección, fármacos como Remdesivir o vacunas que aún se hallan en fase III se han convertido en mercancías de especulación rápida, y cabe esperar que así siga, como mínimo, hasta alcanzar la preciada inmunidad colectiva. El afán por asegurar el suministro de vacunas ha empujado a los países ricos a acaparar más del 50% de las compras anticipadas de las vacunas no autorizadas, y según la organización británica Global Justice Now, el 80% de las vacunas que podrá elaborar Pfizer para el año 2021 están comprometidas para países ricos, cuando estos estados solo representan el 14% de la población mundial. Recientemente la OPS ha denunciado que, para los países latinoamericanos, la vacunación del 20% de su población supondría cuadruplicar el presupuesto actual en vacunas, mientras que vacunar al 100% de la población conllevaría un gasto 12 veces mayor. El egoísmo y la competitividad que caracterizan el sistema han quedado al descubierto.

Por su parte, la Unión Europea ha pasado de un “nacionalismo de un solo país” en la primera ola, a un “nacionalismo europeo”, comprando millones de dosis de vacunas a través de contratos opacos, condenando a los países empobrecidos a listas de espera y problemas de desabastecimiento graves.

Salud pública y acceso a medicamentos en la era de las patentes

David Harvey acuñó el concepto ‘acumulación por desposesión’ para denominar el proceso de mercantilización de bienes comunes que los adeptos a la teoría neoliberal promocionan desde finales del siglo XX. Por supuesto, el conocimiento científico médico, que por definición es un recurso que por su naturaleza indivisible e inmaterial, y cuya replicación y distribución forma parte claramente del interés público, sufrió su propio proceso de privatización en los años 1980. Coincidiendo con el auge del neoliberalismo, se multiplicaron a lo largo del mundo las leyes relacionadas con los derechos de propiedad intelectual. Daniel Bensaïd, recuperando a James Boyle, llamó a este proceso “los nuevos cercamientos”, comparándolo con las expropiaciones de los bienes comunales durante la acumulación originaria del capital.[3]

Quizá la más famosa, y la que más impacto tuvo para la industria farmacéutica, sea la ley Bayh-Dole (1980), que autorizó a instituciones financiadas con fondos públicos a patentar sus investigaciones, algo prohibido previamente, con lo que el contribuyente se movilizaba económicamente dos veces: como contribuyente y como inversor.[4]

Este proceso de privatización de la propiedad intelectual cristaliza a nivel internacional con las sucesivas rondas del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), que terminan con el Acuerdo de Marrakech de 1994. Este acuerdo significó la conversión del GATT, fundado en 1947, en la Organización Mundial de Comercio (OMC), nacida el 1 de enero de 1995. Supuso una reforma radical del sistema global de intercambio, con una consecuente liberalización enmarcada en el proceso de  globalización. La creación de la OMC supuso también una profundización de la desigualdad Norte-Sur global, ya que leyes que beneficiaban a los países ricos tuvieron que ser aceptadas por los países más desfavorecidos como requisito para poder participar en la OMC.

En este mismo acuerdo se incluye el anexo 1C, o Acuerdo sobre los aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio (ADPIC), que desarrolla los pilares fundamentales de la propiedad intelectual, incluidas las patentes farmacéuticas. En este anexo se especifica qué se puede patentar y qué no, los derechos que confiere una patente a su titular, la duración de la exclusividad de producción, comercialización y distribución de la innovación patentada (el plazo de vigencia de la patente), y también las normas jurídicas que regulan el incumplimiento de patente.

Es importante recordar que este anexo fue una imposición de EE UU, Japón y algunos países europeos, que presionaron para incluir todas las propuestas del Comité de Propiedad Industrial de los EE UU, integrado entre otras por las empresas Dupont, General Motors, IBM, Merck, Monsanto, Pfizer, y Johnson & Johnson.[5] Las normas del derecho internacional en materia de propiedad intelectual fueron redactadas según los intereses de estas grandes multinacionales, provocando una redistribución de riqueza y poder hacia ellas. En cuanto a medicamentos y vacunas se refiere, supone una derrota histórica de la salud pública en detrimento del derecho al acceso a medicamentos.

Recientemente conocíamos como los mismos países que crearon este sistema se han puesto una vez más del lado de las farmacéuticas, negándose a liberar los derechos de propiedad de las vacunas y medicamentos contra el virus.[6] La historia se repite y pierden las de siempre.

La propiedad intelectual como herramienta de acumulación de capital

Gracias a los cambios en el sistema de patentes, la industria farmacéutica prospera significativamente, siendo en la actualidad una de las industrias más rentables,[7] con márgenes de beneficio que superan el 30%. La evolución de las leyes internacionales de propiedad intelectual, especialmente las relacionadas con las patentes, son responsables de la progresiva pérdida de las salvaguardas que antaño garantizaban una alianza mutuamente beneficiosa entre la industria farmacéutica y la sociedad. Vamos a analizar una por una las fallas más graves del sistema:

Financiación pública y beneficio privado

La ley Bayh-Dole abrió el camino a la privatización de los beneficios del conocimiento científico, un proceso que no ha dejado de crecer desde entonces. A pesar de que una gran parte de la inversión necesaria para crear nuevos medicamentos o vacunas proviene del sector público, ya sea en Universidades o Centros de Investigación, éstas suelen salir al mercado a precios muy altos, debido a la falta de competencia que provoca la exclusividad del derecho de patente.

Esta situación se ha repetido durante la pandemia. Se han producido enormes esfuerzos e inyecciones de dinero público en investigación y desarrollo (más de 4000 millones de euros), y aún así las vacunas no saldrán al mercado a precio de coste, ni siquiera las desarrolladas con 100% de financiación pública como la vacuna de Moderna. Sólo AstraZeneca se ha comprometido a comercializar su vacuna a 3 o 4 euros la dosis, afirmando que ese es el coste de fabricación. Como explicaremos más adelante, el coste real de fabricación es secreto, por lo que no sabemos si este es un precio justo.

Mercado oligopólico: grandes beneficios y escasez de innovación

El derecho de patente otorga la exclusividad de desarrollo, producción y comercialización del invento durante al menos 20 años. La mayoría de medicamentos, vacunas, o principios activos, están protegidos por lo que se conoce como arquitectura de patentes: no se patenta solamente el producto final, sino todos los procesos y modificaciones moleculares que utilizan para su desarrollo, por lo que al final un medicamento está protegido por decenas o cientos de patentes. Esto impide el desarrollo de genéricos a precios reducidos durante muchos más años. Un ejemplo claro de oligopolio es el mercado de las vacunas, en el que el 80% se concentra en tan sólo 4 empresas: Sanofi, Merck, Pfizer y GlaxoSmithKline (GSK).

La gran rentabilidad que esta exclusividad supone, no se ha traducido en un mayor gasto en innovación por parte de la industria farmacéutica. De hecho, apenas han dedicado parte de sus ganancias al desarrollo de moléculas innovadoras. En los últimos años se han especializado en desarrollar y vender medicamentos muy parecidos a moléculas antiguas, los llamados fármacos yo-también.[8] Estos medicamentos no suponen un beneficio terapéutico, pero son patentables, por lo que se utilizan para darle más vida a los oligopolios. Esto provoca una inflación constante de los precios de los nuevos fármacos, sean o no mejores que sus predecesores. Según un estudio alemán, publicado en la prestigiosa British Medical Journal, más del 50% de los fármacos y moléculas comercializados en Alemania entre el 2011 y el 2017 eran copias que no aportan ningún beneficio clínico.[9] La industria farmacéutica de hoy en día dedica gran parte de su facturación a campañas publicitarias para promocionar el uso de los fármacos yo-también.

En países como la India, con leyes de patentes más avanzadas, este tipo de moléculas no son patentables, ya que existe la obligación de demostrar un beneficio cuantificable de la innovación.

Lanzamiento secuencial, falta de transparencia y desabastecimientos

Las cadenas de producción globalizadas, basadas en procesos de deslocalización, y utilizadas como mecanismo de aumento de la explotación, provocan desabastecimientos en países vulnerabilizados, ya que la industria farmacéutica tiene una política de ventas conocida como lanzamiento secuencial: sus productos llegan primero a los mercados más dispuestos a pagar por ellos. Esto hace que las existencias puedan acabarse antes de llegar a los países más empobrecidos. Los precios son negociados primero en países con gran capacidad de gasto, como Estados Unidos, garantizando un precio de partida muy alto, para después negociar secuencialmente país por país. La pandemia no ha sido una excepción, y el ejemplo más claro son las declaraciones de Paul Hudson, CEO de Sanofi, que en mayo afirmaba que, si conseguían la vacuna, su primer receptor sería EEUU gracias al dinero invertido por Trump en investigación.

Además, los Estados firman con las empresas acuerdos de confidencialidad muy estrictos, por lo que resulta muy difícil saber cuánto están pagando realmente competidores estatales cercanos por los mismos productos. Esta situación provoca un desequilibrio a favor de la industria farmacéutica, que gana mucho poder de negociación, y conlleva una especulación al alza de los precios. Esta falta de transparencia, amparada en el secreto comercial y tolerada por los Estados, no sólo causa un aumento de los precios, sino que hace más difícil la tarea de obtener evidencia científica sólida sobre los nuevos fármacos. Esto reduce la capacidad de las Administraciones y organismos públicos de tomar decisiones informadas y provoca que la industria se beneficie de grandes operaciones que podríamos llamar directamente estafas, como fue el caso del Tamiflu (Oseltamivir) en 2009-2010, un fármaco contra la gripe A. El Estado español gastó 333 millones de euros y posteriormente se demostró completamente ineficaz.

Rentabilidad por encima de la salud pública

La actual agenda de investigación de la Big Pharma responde únicamente al beneficio privado. Esto provoca situaciones nefastas, como que la inversión en medicamentos para la disfunción eréctil supere con creces a la inversión en nuevos antibióticos o antivirales.

Además, la financiación pública se ha rendido a los intereses de las empresas, por lo que áreas de investigación que no resultan rentables simplemente no se financian. A pesar de los ejemplos recientes de epidemias y pandemias como el SARS, el MERS, el H1N1, el Ébola o el Zika, la investigación en enfermedades víricas y bacterianas no era considerada, hasta la pandemia actual, un área rentable para la industria, por lo que inmediatamente superados esos brotes de enfermedades emergentes se detuvo en seco su investigación.

Es particularmente sangrante el caso del Ébola, cuya vacuna se descubrió en 1999, pero al no ser rentable nunca fue desarrollada. Cuando la pandemia asoló el continente africano, era demasiado tarde.[10] Otro ejemplo es FAV-Afrique de Sanofi, retirado del mercado en 2010. Era el antídoto más potente contra las mordeduras de serpiente, un problema de salud pública en muchos países africanos. La pobreza de estos países hizo que no fuese rentable su comercialización, a pesar de afectar gravemente a más de medio millón de personas al año.

La consecuencia más evidente: precios abusivos

No sólo la falta de rentabilidad condiciona la investigación y el desarrollo, sino que la fijación de precios en las fases de comercialización está profundamente afectada por el sistema de patentes. A partir de la fundación de la OMC en 1995 y la aplicación mundial de las leyes de propiedad intelectual, los precios que los Estados pagan por los fármacos no han dejado de crecer, y han provocado crisis de salud pública en varias partes del mundo. Ejemplos claros son el VIH/SIDA en África, la hepatitis C en Brasil (caso que también afectó directamente al Estado Español), o la Insulina en EEUU.

Lejos de lo que podría parecer, estos precios abusivos también afectan de forma directa a los países más favorecidos por el sistema. En el Estado Español, la llegada de medicamentos muy caros, como los anti-cancerígenos de nueva generación, han provocado que se dispare en los últimos años el gasto en productos farmacéuticos y sanitarios del Sistema Nacional de Salud. El gasto ha aumentado de 2014 a 2019 un total de 4727 millones de euros, un 25% más (de 18.888 millones a 23.615 millones).[11]

Este fenómeno de fijación de precios basado en los oligopolios farmacéuticos provoca escasez y desabastecimientos en el Sur global, y supone una amenaza para los sistemas públicos de salud en los países del Norte, que podrían estar invirtiendo este dinero en reforzar la atención primaria o las estructuras de salud pública.

Conclusiones: acabar con un sistema nefasto

La carrera por la vacuna para la Covid-19 ha puesto de manifiesto que necesitamos una industria farmacéutica que vele por el interés público. Las patentes se idearon para proteger a los inventores y evitar la competencia desleal a través de estrategias de ingeniería inversa, pero en los últimos años hemos presenciado un viraje hacia un uso fraudulento de las mismas en medicina. Como hemos visto, nuestra estructura legal permite patentar casi cualquier cosa, condenando a las arcas públicas a invertir indefinidamente una parte cuantiosa del presupuesto público en medicamentos que apenas aportan innovaciones significativas respecto a sus predecesores. Los gobiernos deben ser una herramienta que evite los abusos de la industria farmacéutica, velando siempre por los intereses del pueblo y por garantizar su derecho a la salud. Para ello, es fundamental cambiar las reglas del juego.

En primer lugar, acabar con los secretos comerciales y la falta de transparencia, obligando a la industria a hacer públicos todos los datos de los ensayos clínicos, y no sólo presentarlos a las agencias reguladoras o a los altos cargos estatales. También debe existir transparencia en los costes de la investigación, y en los precios que pagan los Estados por los medicamentos y vacunas, además de los criterios de coste-efectividad tenidos en cuenta para aceptar la financiación y la compra.

Debemos caminar hacia un escenario de eliminación del sistema de patentes, sustituyéndolo por fórmulas de colaboración y de creación colectiva de valor público, que aseguren el acceso a la innovación con precios justos a todas las capas de la población.

La innovación debe seguir criterios de salud pública por encima de criterios de rentabilidad. Para asegurarse de que esto ocurra, necesitamos herramientas estatales de desarrollo de esta innovación, por lo que será fundamental una gran inversión pública en investigación, y la creación de una industria farmacéutica nacional, además de explorar fórmulas de gobernanza europeas y mundiales.

Así como la desafección por la política tiene sus causas en que el poder está cada vez más alejado de las instituciones públicas, y más cercano a las multinacionales y al capital, la reticencia vacunal y el movimiento antivacunas beben de la constatación de que el sistema que las produce es un sistema podrido, y que la ciencia y la tecnología han sido profundamente privatizadas y mercantilizadas.

En definitiva, la única forma de asegurarnos que tenemos un sistema de innovación y desarrollo justo y equitativo, que consiga que los logros de la ciencia pasen a beneficiar a todas y todos, es aumentar el control estatal frente a las lógicas empresariales, y democratizar todos los eslabones de la cadena. Esto sólo será posible desmantelando completamente el sistema actual.

Jorge Luis Díaz es MIR de salud pública y máster en salud pública. Álvaro Arador es sociólogo y máster en salud pública.

Notas:

[1] https://www.anticapitalistas.org/textos-de-combate/la-crisis-sanitaria-de-la-covid-19-una-perspectiva-anticapitalista/

[2] https://www.elsaltodiario.com/coronavirus/entrevista-rob-wallace-grandes-granjas-grandes-gripes

[3]  El dominio público contra la privatización del mundo. Daniel Bensaïd. Viento Sur. http://danielbensaid.org/El-dominio-publico-contra-la-privatizacion-del-mundo?lang=fr

[4] Reconsidering the Bayh-Dole Act and the Current University Invention Ownership Model: https://kenney.faculty.ucdavis.edu/wp-content/uploads/sites/332/2018/03/reconsidering-the-Bayh-Dole-Act-and-the.pdf

[5] Bergel S, Bertomeu MJ. Medicamentos esenciales, patentes y licencias obligatorias: Doha no es la respuesta. Enrahonar. An International Journal of Theoretical and Practical Reason. 2020.

[6] https://www.elsaltodiario.com/coronavirus/espana-paises-ricos-patentes-covid-farmaceuticas-compra-vacunas

[7] Salvaguardas, deriva institucional e industrias farmacéuticas. Abel Jaime Novoa Jurado; Juan Gérvas Camacho; Carlos Ponte Mittelbrunn. (2014).

[8] Derechos de propiedad intelectual e innovación. Benjamin Coriat y Fabienne Orsi. CEPN-IIDE, UMR CNRS 7115, Université Paris 13. 2007

[9] New drugs: where did we go wrong and what can we do better? https://www.bmj.com/content/366/bmj.l4340

[10] https://www.elconfidencial.com/tecnologia/ciencia/2017-06-18/rino-rappuoli-vacunas-antivacunas-tosferina_1399987/

[11] https://www.diariofarma.com/2020/04/14/el-gasto-en-productos-farmaceuticos-y-sanitarios-del-sns-en-2019-alcanzo-los-23-616-millones-un-45-mas#:~:text=El%20gasto%20p%C3%BAblico%20en%20medicamentos,5%25%20con%20respecto%20a%202018.

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Bolivia: La dimensión de nuestra victoria, desde la perspectiva externa

26/12/2020 by Vitalio Deja un comentario

Por: Carlos Echazú Cortéz/ 

Una vez pasada nuestra euforia del triunfo electoral del 18 de octubre, se hace necesario evaluar la verdadera dimensión de este. Hemos tenido la posibilidad de evaluar el alcance de ese triunfo, desde la perspectiva interna, pues se ha echado por tierra la tesis de la derecha en torno a que el 70% del electorado estaba contra el Movimiento Al Socialismo (MAS). Consiguientemente, decían ellos, que si bien el MAS podría obtener la mayor votación en una primera vuelta, pues en la segunda, las «fuerzas democráticas» concentrarían su votación sobre el candidato mejor posicionado frente al MAS y lo derrotarían.

Como sabemos, el triunfo del MAS fue tan grande que no hubo necesidad de ir a un balotaje puesto que su votación alcanzó el 55.10%. Consiguientemente se develó que ni siquiera todas las fuerzas conservadoras unidas hubieran podido vencer al MAS. Todo esto implica consecuencias muy grandes, obviamente. Sobre todo, cae la tesis de una atroz dictadura que oprimía al pueblo. De otro modo, el pueblo no hubiera votado masivamente por el partido del «dictador». También cayó la tesis del fraude de las elecciones del 2019, y eso deberá tener consecuencias políticas, pero ese es un tema que nos llevaría la discusión por otro lado.

Ahora bien, resulta importante, como segundo paso en esa evaluación de la dimensión de la victoria, valorarla desde la perspectiva externa. Eso implica una comparación de la victoria del 18 de octubre, con los resultados electorales en toda la región, veamos:

1) En Chile, Sebastián Piñera ganó en las elecciones de 2017 con el 36.6 % en primera vuelta y con el 54.5 % en segunda vuelta. Es decir, ni siquiera en segunda vuelta, Piñera pudo superar el 55.1 % que Luis Arce alcanzó en primera vuelta, ya ni hablar de lo lejos que se encuentra la votación de Piñera en la primera ronda. Por otro lado, la participación electoral en las elecciones chilenas aquel año apenas alcanzó al 46.7% en primera vuelta y 49% en segunda, muy lejos del 88.4% de las elecciones en Bolivia.

2) En Brasil, Jair Bolsonaro ganó las elecciones de 2018 con el 46% en primera vuelta y con el 55.13 % en segunda vuelta. Solo en segunda vuelta, donde la votación se concentra en los dos candidatos más votados, Bolsonaro alcanzó el porcentaje de Luis Arce, mientras que su votación en la primera ronda estaba muy por debajo de la de este. Por otro lado, si bien la participación electoral en el Brasil en 2018 fue relativamente alta, vale decir, 79.6 % en 1ra vuelta y 78.7 en 2da, esta se encuentra considerablemente por debajo de la participación en las elecciones en Bolivia en 2020.

3) El último presidente electo por el voto popular en el Perú fue Pedro Pablo Kuczynsky, pues Viscarra accedió al mando por sucesión, mientras que Merino y Sagasti fueron designados por el Congreso. Ahora bien, en las elecciones de 2016, Kuczynsky obtuvo el segundo lugar en primera vuelta con el 21% frente a Keiko Fujimori, que obtuvo el 39.8 %. En segunda vuelta, ganó Kuczynsky con el 50.12%, frente al 49.8% de Fujimori. Los porcentajes obtenidos por Fujimori en primera vuelta y por Kuczynsky en segunda, se encuentran significativamente por debajo de los 55.1% de Arce. La participación electoral en esas elecciones fueron altas, pues alcanzan al 81.8% en 1ra vuelta y 80% en 2da. Pese a eso, están bastante por debajo de la participación del electorado en Bolivia.

4) En el Paraguay, Mario Abdo Benítez ganó las elecciones de 2018 con el 46.46 %. Dado que en el sistema electoral paraguayo no está estipulada la segunda vuelta, Benítez se alzó con la victoria con ese resultado que, como se puede apreciar, sin ser un porcentaje bajo para una primera vuelta, es significativamente inferior al de Luís Arce en Bolivia. En cuanto a la participación electoral, esta se alcanzó al 61.4%, más de 20 puntos porcentuales por debajo de la boliviana.

5) En Uruguay, Luís Lacalle Pou obtuvo en las elecciones de 2019 el 28.62% frente a los 39% de Daniel Martínez en primera vuelta. En segunda vuelta logró vencerlo con el 50.7 %. Ni el resultado de Martínez en primera vuelta, ni el de Lacalle Pou en segunda, se comparan a los de Arce en primera vuelta. Es el único país de la región en el que la participación electoral fue ligeramente superior a la boliviana, pues alcanzó al 90.1%, tanto en primera como en segunda vuelta.

6) En Argentina, Alberto Fernández ganó las elecciones de 2019 con el 48.24 % en primera vuelta. Esos resultados son considerados muy altos, puesto que si bien existe segunda vuelta en el sistema electoral argentino, esta no es necesaria si es que uno de los contendientes sobrepasa el 45 % de los votos, proclamándose vencedor. La participación electoral alcanzó al 81.3 %, siendo bastante elevada. Así pues, esos resultados son considerados elevadísimos en Argentina, pese a eso son inferiores a los alcanzados por Arce en Bolivia.

7) En Ecuador, Lenín Moreno ganó las elecciones de 2017 con el 39.3% en primera vuelta y con el 51.1% en segunda vuelta. Ni siquiera en segunda vuelta pudo Moreno alcanzar el porcentaje de Arce en Bolivia. La participación electoral fue elevada, alcanzando al 81.6% en primera vuelta y 82.9 % en segunda, cerca de la boliviana, pero de todas maneras inferior a esta.

8) En Colombia, Iván Duque ganó las elecciones en 2018 con 39.4 % en primera vuelta y con 56.4% en segunda vuelta. De este modo, si bien Duque obtuvo un porcentaje superior al de Arce, en segunda vuelta, su votación en primera vuelta es claramente inferior. Además la participación electoral en las elecciones de 2018 en Colombia fueron de las más bajas en la región, alcanzando solamente al 54.2 % en primera vuelta y 53.9 en segunda.
9) Finalmente, en Venezuela Nicolás Maduro ganó las elecciones de 2018 con el 67.8%. La participación electoral fue, sin embargo, bastante baja dado que, por el boicot de la derecha, solo alcanzó al 46%. Aquí se puede ver que si bien la votación de Maduro es bastante mayor a la de Arce, la participación electoral fue bastante menor.

Todas estas cifras nos ayudan a comprender la dimensión de la victoria electoral de Luis Arce y del MAS en las elecciones del 18 de octubre. Por un lado, se trata de unas elecciones en las que la participación electoral fue de las más elevadas, únicamente superadas levemente por las del Uruguay, y por otro, es el triunfo electoral en primera vuelta más significativo, después del de Maduro en Venezuela. Hay argumentos pues para afirmar que, el triunfo de Luis Arce sería envidiable para casi todos los presidentes de la región. La legitimidad que emerge de esta comparación es enorme.

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La relevancia de Gandhi en tiempos de crisis globales

20/12/2020 by Vitalio Deja un comentario

Por: Ashish Kothari

 

Cuando llega el 2 de octubre los líderes políticos, religiosos y de los negocios en India y otros lugares recuerdan al Mahatma Gandhi, cantan sus alabanzas y juran vivir según los ideales que él apoyaba. Un día después, o quizás esa misma noche, se le deja atrás tan rápidamente como fue recordado esa mañana. Peor aún, vuelven a asesinarlo a él y a los ideales de no violencia, autodependencia y bienestar universal por los que vivió y murió. Y sin embargo, vale la pena preguntarse: ¿en este mes de su 151 aniversario, sigue teniendo relevancia en un mundo cada vez más desgarrado por conflictos y crisis de todo tipo?

De manera interesante, en los últimos años parece haberse reavivado la atención por su vida, ideas y acciones. Varios movimientos locales y globales están aplicando principios como la desobediencia civil y la no violencia, con el reconocimiento explícito e implícito de su inspiración en Gandhi. Otros recuerdan su visión clarividente sobre los impactos ecológicos del ‘desarrollo’ sin restricciones. Pero está también la atención adversa sobre él por algunos de los movimientos antiracistas que recuerdan los puntos de vista racistas que parecía haber apoyado en sus primeros años como activista en Sudáfrica. Y en India se ha convertido en un símbolo cínicamente conveniente de los programas preferidos del gobierno sobre limpieza y, más recientemente, autodependencia; ¡aunque algunas personas animadas implícitamente por el actual régimen hipernacionalista celebran incluso a su asesino Nathuram Godse como un patriota!

Sea lo que sea lo que uno piense sobre la naturaleza en contraste del interés recientemente revivido por su figura, no hay duda de la relevancia de Gandhi en las luchas e iniciativas diarias de gentes de todo el mundo. Directa o indirectamente, sus ideas de swaraj, satyagraha, sarvodaya y ahimsa están vivas, y se han vuelto aún más importantes en un mundo desgarrado por desigualdades crecientes, devastación ecológica y formas antiguas y nuevas de privación de las necesidades básicas para más de dos miles de millones de personas.

Satyagraha: decirle la verdad al poder

Múltiples crisis globales preexistentes se han exacerbado con la pandemia del covid 19 y todavía más por las respuestas de los estados ante ella. En muchos países, el gobierno la ha utilizado como excusa para incrementar las tendencias autoritarias, entre las que se incluye la vigilancia de los ciudadanos en nombre de la seguridad. Además, se ha utilizado como una oportunidad para la toma de decisiones que van abiertamente contra los trabajadores y contra el medio ambiente, sabiendo que la capacidad de disentir se ha reducido mucho entre poblaciones que se supone no deben aventurarse en las calles. Es aquí donde la idea gandhiana de satyagraha, de decir la verdad al poder de forma no violenta, es tan importante.

De muchas maneras diferentes, Gandhi practicaba satyagraha, resistiéndose al poder colonial o a la marginación de los musulmanes en una sociedad con mayoría hindú. Es también interesante que lo usó como un medio para conseguir una base ética para la transformación. Por ejemplo, cuando desconvocó el movimiento nacional de no cooperación contra el dominio colonial como señal de expiación por un incidente en el que miembros del movimiento quemaron una comisaría y mataron a varios policías. Esto está estrechamente relacionado con su constante insistencia en la ahimsa o no violencia, especialmente relevante tanto en la resistencia a las fuerzas de opresión como a no albergar sentimientos de venganza violenta.

Nelson Mandela estuvo inspirado por este llamamiento a un proceso de ‘verdad y reconciliación’ que permitió una transición pacífica para salir del apartheid en Sudáfrica, en lugar de un periodo de actos de venganza sangrienta contra los colonos blancos (que hubiera sido totalmente comprensible dados los horrores del apartheid). Otro discípulo de este enfoque, Martin Luther King, es uno de los predecesores del actual movimiento antiracista en los EEUU, incluida la última rebelión por George Floyd, que es explícitamente no violenta. (Como comentario al margen es interesante que la conexión más explícita con Gandhi parece ser la demanda entre algunos elementos del movimiento antiracista de derribar sus estatuas para protestar por lo que es visto como una actitud racista por su parte cuando estuvo en Sudáfrica, un punto de vista que ha sido matizado por diversos especialistas en Gandhi, incluso profundizando en el periodismo del movimiento negro de ese periodo).

Entre otros que han recogido el enfoque de satyagraha se incluye Extinction Rebellion, un movimiento global de ruptura no violenta que llama la atención sobre la devastación masiva del planeta y de la vida humana por la crisis climática causada por el sistema político y económico dominante. En India, jóvenes de todo el país convocaron una satyagraha el 25 de agosto para protestar por el intento descarado por parte del gobierno de debilitar la legislación que obliga a una valoración del impacto medioambiental de los proyectos de desarrollo. Muchos movimientos de base de resistencia en India han tenido una inspiración similar. El Movimiento Chipko en el Himalaya, organizado por antiguos gandhianos, intentó salvar los bosques de la tala por parte de la industria en los años 70. Como uno de los movimientos medioambientales y de protección de los medios de bida más icónico del mundo, ha inspirado iniciativas similares para salvar bosques en los EEUU y otros lugares. El Narmada Bachao Andolan contra megapantanos en India central ha sido explicitamente no violento, y ha inspriado a movimientos similares en otras partes del mundo. El movimiento global por la paz, la desnuclearización y el desarmeo tiene un legado similar. Esto incluye la Carta de las Naciones Unidas y el multilateralismo, en el que negociadores indios influenciados directamente por Gandhi tuvieron un papel importante.

Sarvodaya: elevar el bienestar colectivo de todos

Para Gandhi, sin embargo, la satyagraha era solo una caja de herramientas de enfoques para conseguir justicia. Viajando a lo largo y ancho del país, comprendió que los niveles abismales de privación y marginación, nacidos de una historia intensamente colonial y feudal, debían ser abordados. No solo se tenía que decir la verdad al poder, sino también dirigirse hacia una acción fundamentada hacia la sarvodaya, la elevación de todos de una manera justa, o como dijo Gandhi en Young India, no «la fórmula utilitaria del mayor bien para el mayor número (sino) … el mayor bien para todos». Esto se podía conseguir mediante nirman, o reconstrucción. Él mismo, y alguno se sus seguidores o consejeros, como el economista JC Kumarappa, inspiraron varios experimentos en generación de medios de vida locales dignos y autodependencia, siendo el hilado de tejido khadi un símbolo crucial.

En la actualidad, diversas iniciativas para conseguir medios de vida dignos y la autodependencia se han inspirado en enfoques gandhianos de una ‘economía no violenta’. El trabajador gandhiano (y conocida personalidad teatral) Prasanna, inició Charaka, una cooperativa de khadi gestionada por mujeres que ha proporcionado medios de vida dignos a 200 mujeres a la vez que promocionaba el trabajo a mano, la autodependencia, y la producción con sensibilidad medioambiental. Ha aparecido recientemente en las noticias (septiembre-octubre de 2020) al ejercer la satyagraha denunciando el impago de cuotas por parte del gobierno, por lo que tuvieron que cerrar durante un mes. No lo han hecho mediante la típica protesta callejera, sino limpiando públicamente las oficinas de la administración local, distribuyendo ropa a los pobres y otros métodos para ‘cambiar el corazón’ de aquellos en el poder.

Elango R., un sarpanch [jefe de la administración local] dalit cerca de Chennai, combina explícitamente los principios gandhianos y marxistas y el anticastismo del icono dalit Babasaheb Ambedkar (quien encabezó el comité para la redacción de la Consitución de India) en su intento de transformar la aldea de Kuthambakkam, donde vive, para dar más dignidad y seguridad de medios de vida a familias dalit. Él ha abogado por una ‘economía en red’ en la que grupos de unas 20 aldeas puedan ser autosuficientes respecto a sus necesidades básicas. Una idea puesta en marcha de una manera algo diferente por otra trabajadora social de inspiración gandhiana, Ela Bhatt, con su idea de una autodependencia ‘en un radio de 100 millas‘. Todas estas ideas son cada vez más discutidas en una India afectada por el covid, mientras las historias de respuesta comunitaria durante el periodo de confinamiento muestran que donde hay comida y autodependencia de medios de vida, hay la máxima resiliencia.

Por todo el mundo hay ejemplos extraordinarios de alternativas constructivas al actual sistema dominante: agricultura sostenible y holística, soberanía comunitaria sobre agua/energía/alimentación y conservación de la naturaleza, solidaridad y economía del compartir, ocupación obrera de instalaciones productivas, recursos y conocimientos comunes, gobernanza local, salud comunitaria y aprendizaje alternativo, fomento de la paz intercomunitaria, reafirmación de la diversidad cultural, pluralismo sexual y de género, y muchas más (véase por ejemplo Vikalp Sangam para cientos de ejemplos de India; para otros lugares, véase Democracia Ecológica Radical. La mayor parte de ellos no tienen necesariamente una inspiración directa en Gandhi, pero el clima de sus ideas y prácticas es probable que haya influido en muchas de ellas, como por ejemplo en los movimientos campesinos de anna swaraj (soberanía alimentaria).

El principio de sarvodaya, y el concepto relacionado de fideicomiso (trusteeship) que defendía Gandhi, puede llevarnos a un cambio radical de foco sobre lo común en lugar de sobre la propiedad privada. En 2013, el gram sabha (asamblea de aldea) de Mendha-Lekha (distrito de Gadchiroli, Maharashtra), tomó la decisión histórica de convertir toda su tierra agrícola privada en tierras comunes de la aldea. Para darle respaldo legal usaron la prácticamente olvidada Ley Gramdan [literalmente ‘donación de tierra’], que fue inspirada por el discípulo de Gandhi Vinoba Bhave.

Gandhi ha sido criticado (quizá de manera justa) por no ser explícitamente anticapitalista, como por ejemplo con sus súplicas a los empresarios industriales para que adoptasen la idea de fideicomiso. Pero también dijo:

«Todo el mundo debería poder conseguir trabajo suficiente como para permitirle llegar a fin de mes. Y este ideal solo se puede conseguir de manera universal si los medios de producción de las necesidades elementales de la vida permanecen bajo control de las masas. Deberían estar disponibles libremente para todos, como deberían estarlo el aire y el agua de Dios. No deberían convertirse en un vehículo de tráfico para la explotación de otros. Su monopolización por cualquier país, nación o grupo de personas sería injusta.»

Esto indica que estaba claramente en contra de que un puñado de individuos (o incluso el estado) poseyese o controlase los medios de producción, como también contra la concentración de riqueza en las manos de unos pocos. Defendía también un enfoque más oriental para conseguir «un socialismo más verdadero y un comunismo más verdadero que el que el mundo haya soñado hasta ahora». Recientemente se han presentado una serie de propuestas para la distribución radical de la riqueza desde la horriblemente perversa concentración a la que se enfrenta hoy el mundo mediante los impuestos, la abolición de la herencia e incluso de la propiedad privada, y otros medios. Estos se pueden ver como medios para conseguir la sarvodaya.

También en el sector de la salud se ven ecos del foco fuertemente articulado de Gandhi sobre la autocuración, sobre facilitar los poderes naturales del cuerpo, sobre el uso de tratamientos con hierbas, etc. en los numerosísimos centros ayurvédicos y de naturopatía por toda India. El Instituto Nacional de Naturopatía radicado en Pune ha construido su extenso programa y alcance según el enfoque de Gandhi sobre la salud. En tiempos de covid, la necesidad de tener cuerpos sanos para estimular la imunidad usando estos enfoques, para una recuperación más rápida y más plena ha sido ampliamente demostrada. Como también la necesidad de ser autodependiente para las necesidades personales en lugar de la debilitante dependencia de hoy de los ‘profesionales’. Un enfoque defendido con fuerza por el brillante académico Ivan Illich, quien estuvo influenciado por el economista gandhiano JC Kumarappa.

Swaraj: verdadera democracia

Para Gandhi, la máxima expresión de autodependencia era swaraj, traducido de manera bastante inadecuada como autogobierno. Swaraj tiene en realidad un enfoque profundamente democrático y ético que avergüenza a las democracias liberales de hoy, incorporando la libertad y la autonomía pero con responsabilidad hacia la libertad y autonomía de otros, posible únicamente si uno también vive la ética de la autocontención en lugar del loco consumismo promovido por la economía de hoy.

Esta idea de una democracia directa, radical, tiene que ser un eje central de la respuesta a las crisis globales. La mayor parte de los movimientos progresistas políticos y sociales se han orientado a la ‘toma del estado’, a intentar reemplazar los partidos políticos retrógrados por progresistas y hacer que el estado sea responsable. Aunque esto es necesario mientras el estado exista, no supone en lo fundamental un desafío a la naturaleza del estado, o, de hecho, a si es necesario que exista un estado centralizado o no. Ni se ha planteado un desafío adecuado a la centralidad del estado-nación en nuestras vidas, a pesar de los enormes fracasos de esta estructura al abordar tanto problemas internos de su población como asuntos globales (siendo el clima un ejemplo espectacularmente escalofriante). Diversas formas de anarquía, marxistas o gandhianas, han sido básicamente relegadas a los márgenes.

En India, el gobierno solo ha dado algunos pasos titubeantes hacia la democracia directa, y se ha movido muy lejos del ideal de autodependencia para las comunidades (o el país en su conjunto). Las enmiendas constitucionales 73 y 74 prometieron la descentralización del poder de toma de decisiones a aldeas y centros urbanos, pero lo restringieron gravemente al no proporcionar financiación y traspaso de competencias legales. En cualquier caso, su aplicación ha sido, en el mejor de los casos, vacilante. El proceso de Kerala de planificación a nivel de aldea y la iniciativa de comunalización de Nagaland en la que una parte de los fondos del estado (para educación, salud, electricidad, carreteras) van directamente a los consejos de aldea, son ejemplos de estados que se han acercado a las intenciones de la Enmienda 73. Pero incluso ellas han tenido fallos o no es han mantenido el tiempo suficiente.

Para Gandhi swaraj se tiene que construir de abajo arriba, desde la aldea hacia afuera a lo largo del paisaje en lo que él denominaba ‘círculos oceánicos’. Por toda India, diversos individuos que formaron parte del movimiento juvenil del activista gandhiano Jayaprakash Narayan, Chhatra Yuva Sangharsh Vahini, han trabajado con comunidades de aldea para crear autodependencia local en áreas como el agua y la alimentación, y para luchar por la toma de decisiones basada en los gram sabha (asambleas de aldea). En la India central y del este, adivasis y otras comunidades locales han intentado diversos grados de autogobierno. Como declaró hace tres décadas Mendha Lekha (citado más arriba) ‘nosotros elegimos el gobierno en Delhi, pero en nuestra aldea nosotros somos el gobierno’. Unas 90 aldeas en esa misma parte de India han formado una Maha Gramsabha (federación de asambleas de aldea) con una orientación similar.

Paralelos cercanos a estos son las luchas por la autodeterminación de pueblos indígenas y otras comunidades locales en muchas partes del mundo, incluido el derecho a aceptar o rechazar cualquier propuesta externa para un proyecto en sus territorios. Los zapatistas en México y el movimiento kurdo en Asia occidental han conseguido una democracia radical de este tipo a una escala relativamente grande. Muchos otros pueblos en América Latina han proclamado y conseguido el reconocimiento de una plena autodeterminación, y movimientos que reclaman soberanía territorial para las Primeras Naciones en la Isla Tortuga (Canadá / EEUU) y Australia tienen una base similar. Muchas de ellas emanan de cosmologías indígenas que están próximas (aunque la mayoría de manera inconsciente) con los principios gandhianos de swaraj, sarvodaya y satyagraha… y pueden incluso ir más allá en su inmersión completa en la naturaleza.

Se puede plantear por tanto una extensión de swaraj y sarvodaya para abarcar toda la vida, una ‘eco-swaraj‘ o ‘prakritik (natural) swaraj‘, o una democracia ecológica radical. Una avalancha de resoluciones judiciales y legales y demandas de ciudadanos y comunidades en muchas partes del mundo han proclamado que la naturaleza (o algunos de sus elementos, como ríos y montañas) tienen un derecho intrínseco, similar al de una ‘persona jurídica’. Aunque formuladas a menudo dentro del discurso formal occidental y por tanto con tendencia a tener serias limitaciones, estas pueden estar alineadas con visiones del mundo indígenas que reconocen que todos los aspectos de la naturaleza tienen su propio espíritu, que merece tanto respeto como el de los humanos. Viene a la mente el comentario de Gandhi de que el valor de una civilización se puede medir por cómo trata a los animales.

Estas perspectivas han surgido también desde dentro del ‘vientre de la bestia’, por así decir. Movimientos basados en enfoques ecofeministas, por ejemplo, destacan con fuerza la necesidad de acabar con un dominio milenario de una mitad de la humanidad sobre la otra mitad, sanando simultáneamente la ‘brecha metabólica’ entre los humanos y el resto de la naturaleza. Los retos a patrones insostenibles de producción y consumo, incluida la creciente demanda de decrecimiento radical de las economías llamadas ‘desarrolladas’, tendrían una clara relación con la perspectiva gandhiana de autocontención inherente a swaraj, y su crítica mordaz al industrialismo como explotador tanto de la naturaleza como de los humanos.

Es importante destacar que los movimientos de base de resistencia y las alternativas no están atrapados necesariamente en un campo ideológico u otro. Esto es más la preocupación de académicos y activistas profesionales. Más bien, estos movimientos consciente o inconscientemente toman prestado de diversas figuras inspiradoras de la historia, incluidos aquellos en su propio pasado que lucharon por la justicia. Ni habría que presionarlos para una única ‘alternativa’ homogénea para todo el mundo. Una integración continua de tales legados diversos, y el entretejido de un pluriverso de visiones del mundo y prácticas, es lo que nos guiará para dejar atrás un mundo desgarrado por las crisis.

Publicado en: Global, titular2

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Este podcast tiene la intención de reproducir interpretaciones personales de algunos clásicos de la poesía universal. Entiendo, al igual que Octavio Paz, que la poesía es una actividad emocional revolucionaria, un ejercicio espiritual, un medio de liberación interior y una búsqueda de transfiguración. Adonis, Ali Ahmad Said y Octavio paz son mis favoritos. Dos clásicos modernos.

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