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Invitados

Plantean creación de nuevo bloque latinoamericano

24/02/2010 by maestro Deja un comentario

 

PLAYA DEL CARMEN, México (AP) – América Latina y el Caribe se acerca a la aprobación de una nueva entidad que agrupe a todos los países de la región y comience a funcionar formalmente hacia el 2011, informaron el domingo sus cancilleres.

Los ministros concluyeron el domingo un encuentro ministerial previo a la denominada Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe, convocada para lunes y martes por el Grupo de Río, durante la cual se espera que los mandatarios den luz verde a la conformación de un grupo que por primera vez reúna al más alto nivel a todos los países de la región para discutir y tomar decisiones en asuntos como la defensa regional.

El canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, informó a periodistas que aunque se avanzó hacia la creación de esa nueva entidad, aún falta por determinar el nombre específico.

“Lo que sí está claro es que sea ‘de Estados Latinoamericanos y del Caribe’, (aunque) la pregunta es si es organización, unión o comunidad”, dijo el jefe de la diplomacia ecuatoriana. “Lo mas importante es que va a ser el más alto foro político de discusión de los países de América Latina”.

En caso de que los mandatarios aprueben el nuevo grupo, aún quedará pendiente decidir los estatutos, las funciones específicas y si sería encabezado por un secretario general o presidente.

Patiño dijo que la idea es que hacia julio del 2011, durante una cumbre sobre integración prevista a realizarse en Venezuela, se aprueben los estatutos para que empiece a funcionar.

Mientras, el canciller venezolano Nicolás Maduro consideró que esa organización permitiría “ir articulando la unión de nuestro continente, la unión verdadera, donde puedan convivir durante algún tiempo los distintos mecanismos” existentes en el hemisferio.

Dijo a periodistas que el grupo está pensado para nutrirse de la experiencia de mecanismos como el Grupo de Río, el Mercosur o el Unasur.

Los presidentes de la región comenzaron a llegar el domingo a Playa del Carmen, al sur del balneario turístico de Cancún, donde por la noche asistirían a una cena ofrecida por el presidente Felipe Calderón, anfitrión de la cumbre.

La cumbre de la unidad fue precedida el domingo por un encuentro presidencial de México con los países de la Comunidad del Caribe (Caricom) y a la que asistió René Preval, presidente de Haití, país devastado por un terremoto el 12 de enero.

A su arribo al país, Preval agradeció al pueblo de México su solidaridad y apoyo luego del movimiento telúrico.

“Quiero decir de todo corazón, quiero transmitir el agradecimiento al pueblo mexicano”, dijo el mandatario a su llegada tras bajar de un avión del gobierno de México. “No tengo palabras para reconocer, agradecer a todos aquellos mexicanos que se entregaron con su apoyo al pueblo de Haití”.

El terremoto dejó más de 200.000 fallecidos y a unas 1,2 millones de personas sin techo, sobre todo en la capital Puerto Príncipe.

El mundo se volcó con apoyo al pueblo haitiano, incluido México, que además de ayuda en especie envió personal para ayudar en las labores de búsqueda y rescate de sobrevivientes.

Publicado en: Invitados Etiquetado como: Latinoamérica, Plantean creación de nuevo bloque latinoamericano

China-Estados Unidos. El Dalai Lama y Obama, encuentro entre dos Premios Nóbel de la mentira

11/02/2010 by maestro Deja un comentario

Ya es oficial. El presidente Obama recibirá próximamente al Dalai Lama en la Casa Blanca. Era inevitable el encuentro entre estas dos almas gemelas. Con 20 años de intervalo (1989 y 2009), los dos obtuvieron el Premio Nóbel de la Paz, y los dos lo obtuvieron ad maiorem Dei gloriam [1], o, para ser más exactos, para la mayor gloria de la «nación elegida» de Dios. 1980 fue el año en que Estados Unidos, después de haber ganado la guerra fría, se preparaba para desmantelar la Unión Soviética, Yugoslavia y –al menos eso creían en Washington– también China.

En tales circunstancias, la corona de campeón de la paz no podía ser otorgada a otro que no fuera aquel monje intrigante que, respaldado y financiado desde hacia ya 30 años por la CIA, podía ayudar a arrebatarle a China la cuarta parte de su territorio (el Gran Tibet). En 2009, la situación había cambiado de forma radical. Los dirigentes de Pekín habían logrado evitar la tragedia que se estaba cocinando para China.

En vez de volver a las terribles décadas de la China oprimida, humillada y condenada en masa a morir de hambre, de la «China crucificada» que mencionan los historiadores, este país –cuya población es la quinta parte de la población mundial– había registrado un prodigioso desarrollo, mientras que se hacían cada vez más evidentes el descrédito y la decadencia de la superpotencia que en 1989 creyó tener el mundo en sus manos. En las condiciones de 2009, el Premio Nóbel de la Paz coronaba a aquel que, gracias a su habilidad oratoria y a su capacidad para presentarse a sí mismo como un hombre nuevo que venía “de abajo”, estaba llamado redorar en algo el imperialismo estadounidense.

En realidad, el verdadero significado está a la vista de todos. No hay una región del mundo que no haya conocido un recrudecimiento del militarismo y de la política belicista estadounidenses. Una flota, equipada para neutralizar la posible respuesta de Irán a los bombardeos indiscriminados que Israel viene preparando frenéticamente gracias al armamento proporcionado con Estados Unidos, ha sido enviada al Golfo Arábigo-Pérsico.

En América Latina, después de promover y apoyar el golpe de Estado en Honduras, Obama está instalando 7 bases militares en Colombia, reactiva la presencia de la 4ª Flota estadounidense, explota la catástrofe humanitaria en Haití (cuya gravedad es además resultado de la dominación neocolonial que Estados Unidos ha venido ejerciendo durante 2 siglos) para implementar una ocupación masiva de ese país, con un despliegue de fuerzas militares que constituye además una evidente advertencia para las demás naciones latinoamericanas.

En África, valiéndose del pretexto de la «lucha contra el terrorismo», Estados Unidos refuerza su dispositivo militar, cuando su verdadero objetivo es en realidad obstaculizar la obtención de los recursos energéticos y de las materias primas que China necesita, para poder estrangularla después en el momento oportuno. En la propia Europa, Obama no ha renunciado en lo absoluto a la expansión de la OTAN hacia el este ni a las maniobras tendientes a debilitar a Rusia. Las concesiones son solamente de carácter formal y no tienen más objetivo que aislar lo más posible a China, el país que pudiera cuestionar la hegemonía planetaria de Washington.

En efecto, es en Asia donde más claramente se manifiesta el carácter agresivo de la nueva presidencia estadounidense. No sólo se trata de la extensión de la guerra de Afganistán al territorio de Pakistán, mediante un uso de los aviones sin piloto (y de los consiguientes «daños colaterales») sensiblemente más acentuado que en la época de la administración de Bush Jr. Lo más significativo es lo que está sucediendo con Taiwán.

La situación había mejorada sensiblemente, los contactos e intercambios entre la China continental y Taiwán se habían restablecido y se estaban desarrollando, también se habían restablecido las relaciones entre el Partido Comunista Chino y el Kuomindang. Con la nueva venta de armas, Obama trata de alcanzar un objetivo bien definido: si no se logra desmantelar el gran país asiático, por lo menos hay que impedir la reunificación pacífica.

Y es en este preciso momento que un viejo conocido de la política del containment y del desmantelamiento de China anuncia su próxima llegada a Washington. Incluso antes de poner un pie en territorio estadounidense, el Dalai Lama bendice por control remoto al mercader de la guerra que actualmente ocupa la Casa Blanca. Pero, ¿no es acaso el Dalai Lama un símbolo universal de la no violencia? Permítanme abordar esa refinada manipulación a través de un capítulo de mi libro La no violencia. La historia más allá del mito (Laterza, Bari-Roma. NdT.), que saldrá a la venta el 4 de marzo próximo. Me limitaré, por el momento, a anticipar un solo aspecto de la cuestión. Varios libros entre cuyos autores o coautores se encuentran ex funcionarios de la CIA revelan una verdad que nunca podemos perder de vista: la no violencia es una «pantalla» (screen) que inventaron los servicios secretos estadounidenses mayoritariamente inmersos en la «guerra psicológica».

Esa «pantalla» ha permitido fabricado alrededor de Su Santidad una aureola sagrada cuando la realidad es que, desde que huyó de China en 1959, el Dalai Lama nunca ha cesado de promover en el Tibet una revuelta armada, alimentada por los enormes recursos financieros de la poderosa máquina organizativa y multimediática de Estados Unidos y por el gigantesco arsenal de ese mismo país, revuelta que a pesar de todo ha fracasado porque no ha encontrado apoyo entre la población tibetana.

Se trataba de una revuelta armada –señalan también los ex funcionarios de la CIA– que ha permitido a Estados Unidos acumular valiosas experiencias para las guerras en Indochina, o sea –observo yo– para las guerras coloniales, catalogadas como las más bárbaras del siglo 20. Y ahora se anuncia un encuentro entre el Dalai Lama y Obama.

Era de esperar. Este encuentro entre los dos Premios Nóbel de la mentira será probablemente amistoso, como corresponde a un encuentro entre dos personalidades vinculadas entre sí por afinidades electivas. Pero lo cierto es que no augura nada bueno para la causa de la paz.

Nota:

[1] Expresión latina y divisa de la Compañía de Jesús. Su traducción literal sería «A la mayor gloria de Dios».

Domenico Losurdo. Filósofo e historiador comunista, profesor en la universidad de Urbino (Italia). Última obra publicada en francés: “Nietzsche philosophe réactionnaire: Pour une biographie politique”.

Fuente: http://www.voltairenet.org/article163936.html

Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la traducción al francés de Marie-Ange Patrizio.

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¿Avanzamos o retrocedemos?

10/02/2010 by maestro Deja un comentario

 “El poder de un hombre es la debilidad de otro” Charles Wright Mills  

¿Hay progreso en la historia humana? La respuesta depende de qué entendamos por progreso. La tendencia casi inmediata en nuestra cotidianeidad marcada por un sesgo economicista es concebirlo como “mejoramiento”, como “superación”, de suyo ligado al ámbito material. En general, sin embargo, esta reflexión no nos la planteamos en términos subjetivos: ¿se progresa espiritualmente?, ¿hay progreso cultural? La ética, ¿progresa? ¿Se mejora la calidad de lo humano?

Observada la historia en su faceta material, desde el hombre de las cavernas hasta nuestros días, es más que obvio que se ha registrado progreso, un progreso enorme, monumental. Al menos en lo técnico. La duda se abre en el otro ámbito, en lo más propiamente humano: ¿ha habido progreso en este sentido?

La pregunta puede ser capciosa: ¿en qué sentido estamos “mejor” moralmente hablando: ahora o en la época de los faraones? ¿Se goza más ahora que hace cuatro mil años? ¿Nos respetamos más ahora? ¿Es mejor buscar el respeto entre todos como se pretende en la actualidad, o es mejor el derecho de pernada, un régimen aristocrático o un sistema de castas? Aunque en principio parezca absurdo plantearse estas cosas, su elucidación puede conducirnos a un verdadero progreso, genuino y sostenible para la totalidad de seres humanos, sin discriminaciones.

En principio podríamos estar tentados de decir que, aunque muy lentamente, la humanidad va progresando en términos éticos. Hoy, distintamente a la antigüedad clásica de tantos pueblos, ya no se practican sacrificios humanos; hoy contamos con leyes que protegen, cada vez más, la vida y su calidad. Se legisla el aborto y la eutanasia. Hoy la tendencia es buscar repartir los beneficios del progreso material entre todos, y no reservarlos para la familia real, el sacerdote supremo o el brujo de la tribu. El machismo, aunque aún se practica día a día, comienza a ser puesto en la picota. Y otro tanto sucede con el racismo, aunque como práctica social concreta siga existiendo. Todo lo cual, entonces, nos puede hacer llegar a la conclusión que, sin dudas, hay progreso social.

Arribados a este punto, es necesario puntualizar un par de consideraciones fuertes, que sin dudas no pueden agotarse en este pequeño trabajo, y que llaman a su profundización: por un lado es siempre muy relativo (¿precario quizá?, siempre en condiciones de retroceder) el “avance” que se da en la condición humana, en su esfera ética. Los “progresos” espirituales son de una naturaleza radicalmente diversa a aquellos otros del orden material. Podemos estar absolutamente seguros que no volveremos –siguiendo un presunto camino evolutivo del progreso técnico– a las cavernas y a las hachas neolíticas; pero no podemos estar tan seguros que se ha afianzado de una vez y para siempre la cultura de la no violencia, la tolerancia y la convivencia pacífica entre todos los seres humanos. Una rápida mirada a la coyuntura mundial nos lo recuerda de modo feroz.

¿Cómo explicar, si no, que en la Rusia post soviética, y en ese experimento tan singular que es la China socialista con economía de mercado, los otrora cuadros comunistas se tornen tan rápida y fácilmente despiadados capitalistas explotadores? Toda la fascinante tecnología que hemos desarrollado en milenios y nos llevó, entre otras cosas, a la energía atómica, no impidió que se lanzaran bombas nucleares sobre población civil no combatiente con una crueldad que puede empalidecer ante cualquier “primitiva” civilización del pasado. Esto, sólo por poner algún ejemplo. O para abundar algo en esta línea: la tecnología que permite el espectacular mundo moderno, con vehículos que surcan la faz del planeta a velocidades siempre crecientes, lleva al mismo tiempo a una catástrofe medioambiental de proporciones dantescas, ocasionada en muy buena medida por los motores que impulsan a esos vehículos. Progreso, valga decir, que nos va dejando paulatinamente sin agua dulce para continuar la vida. ¿Puede decirse seriamente que hay “progreso” social si un habitante término medio de un país ¿desarrollado? como Estados Unidos consume un promedio de 100 litros diarios de agua mientras que un habitante del África negra sólo tiene acceso a un litro? ¿Cuál es el “progreso” humano en que asienta ese monumental absurdo? Porque lo peor de todo es que a ese blanco término medio que riega su jardín 3 veces por semana y lava sin cesar sus varios vehículos, no le interesa la sed de un semejante africano; es más: ni siquiera está enterado de ello. La tecnología, definitivamente, no tiene la culpa de esta locura en juego. La lectura serena y objetiva del estado del mundo nos fuerza a reflexionar sobre todo esto: ¿avanzamos o retrocedemos en términos éticos?

El poder sigue siendo el eje que mueve las sociedades; poder que se articula con el afán de lucro, que no es sino la contracara de la idea de propiedad privada, todas ellas absolutas creaciones humanas.

Justamente como la sed de poder no se ha extinguido, el trágico disparate en curso en la actualidad, con los halcones fundamentalistas manejando la hiperpotencia mundial, nos puede llevar de nuevo a las cavernas y al período neolítico (la guerra nuclear generalizada, aunque ya no exista la Unión Soviética, no es una fantasía de ciencia ficción; sigue siendo una posibilidad y podría estar a la vuelta de la esquina). Y en tal caso no sería la “evolución” técnica la que nos devolvería a ese estadio sino –una vez más– nuestra dificultad para progresar en lo moral. Salvando las formas económicas, ¿es muy distinta en términos éticos una empresa petrolera o fabricante de armas de los Estados Unidos actual comparada con un faraón egipcio, por ejemplo? ¿Y qué diferencia en esencia a estas empresas “legales” de un cartel del narcotráfico? “Es delito robar un banco, pero más delito aún es fundarlo”, decía sarcásticamente Bertolt Brecht. Las guerras –cíclicas, obstinadamente repetitivas– nos recuerdan de manera dramática estos desgarrones de nuestra mortal y evanescente condición: progresa la técnica, pero lo ético sigue siendo la asignatura pendiente. Hablamos cada vez más de derechos humanos y de respeto a la vida, pero en las guerras se sigue premiando como héroe de la patria a quien más enemigos mate. ¿Cómo entender eso?

Más allá de esta primera consideración –de un talante pesimista seguramente– cabe un segundo comentario, no menos importante que el anterior, y con el cual se relaciona: aunque lento, tortuoso, plagado de dificultades, casi con valor de conclusión podemos decir entonces que efectivamente ha habido progreso social. Repitámoslo: hoy no se quema vivo a nadie por hereje; se pueden quemar libros, pero eso no es lo mismo. Hoy, aunque estamos aún lejísimos de alcanzarla, el tema de la justicia –económica, social, de género, étnica– es ya un patrimonio de la agenda de discusión de toda la humanidad; hoy ya no existe el derecho de pernada, en más de algún lugar no se penaliza la homosexualidad y las leyes –ya universalizadas– fijan prestaciones laborales (aunque el capitalismo salvaje de estos años recién pasados está intentando borrar esos avances sociales).

En esta línea de pensamiento se inscribe una cantidad, bastante grande por cierto, de temas referidos a lo socio-cultural, que son incuestionables avances, mejoras, progresos en lo humano. La lista podría ser extensa, pero a los fines de mencionar algunos de los puntos más relevantes, podríamos decir que ahí entran todos los pasos que conciernen a la dignificación humana. No con la misma intensidad en todos los rincones del planeta, pero en el transcurso de los últimos siglos, con la modernidad que trajo una visión científica de la realidad, los derechos humanos hicieron su entrada triunfal en la historia. Hoy por hoy son ya una conquista irrenunciable. Ya nadie puede matar por capricho a un esclavo, porque hoy ya se ha superado ese “primitivismo” de la esclavitud. Aunque hay que aclarar, no obstante, que la Organización Internacional del Trabajo ha denunciado que pese a nuestro “progreso” en materia laboral persisten cerca de 30 millones de trabajadores esclavizados en este inicio de milenio, en muchos casos produciendo las maravillas tecnológicas que se consumen alegremente en lugares donde la vida es alegre y próspera y nadie piensa en esclavos.

El siglo XX, luego de mostrar hasta dónde es posible llevar el hambre de poder de los humanos con la Segunda Guerra Mundial (tendencia de los varones, valga precisar, que son quienes realmente lo ejercen), dio como resultado el establecimiento de gestos muy importantes para asegurar esa dignidad de la que hablábamos arriba: se constituyó el sistema de Naciones Unidas y se fijó la Declaración Universal de Derechos Humanos. Pero la historia de estos últimos sesenta años mostró que, más allá de una buena intención, esas instancias no resolvieron definitivamente problemas históricos de las sociedades; ahora que vemos naufragar esos tibios intentos luego de las “guerras preventivas” que impulsa Washington (incluido el actual mandatario, curiosamente Premio Nobel de la Paz, quien nos tentaría llevar a decir que ahora “los negros tomaron el poder”, pero que, bien pensado, sabemos no es tan así), ahora, entonces, no podemos menos que afirmar que “estamos retrocediendo” en esos recientes avances. Esta, entonces, diría que es la segunda aseveración fuerte: si ha habido progreso en lo cultural, ahora lo estamos perdiendo. O, dicho de otro modo, hay una tensión perpetua en la que se avanza y retrocede en un balance siempre inestable.

Lo que en el curso de los últimos dos siglos fueron avances en la esfera social, desde la caída de la Unión Soviética (primer y más sostenido experimento socialista de la historia), han venido cayendo sistemáticamente. Hasta incluso en el mismo seno de las Naciones Unidas se perdieron conquistas laborales, aunque suene paradójico (en general el personal trabaja ahora por contratos puntuales, sin prestaciones laborales, precarizados). Si allí sucede eso, ya no digamos cuál es el grado de avasallamiento de los derechos de los trabajadores a escala global. Caído el muro de Berlín, el capital se siente dueño absoluto del mundo; en estos pocos años se han perdido conquistas sindicales históricas, se retrocedió en organización político-sindical, se desmovilizaron actitudes contestatarias; en otros términos: creció lo que podríamos llamar “la cultura light”, la sobrevivencia no crítica, el “amansamiento” colectivo. Es decir: se criminalizó la protesta como nunca antes. ¡Trabaje y no proteste, consuma y no piense!, pasó a ser la consigna universal.

Lo curioso, o complejo –¿trágico quizá?, ¿patético?– en todo este problemático y enmarañado ámbito del progreso humano es que mientras por un lado nos alejamos de los prejuicios más estereotipados y se comienzan a tolerar, por ejemplo, matrimonios homosexuales o que un afrodescendiente llegue al sillón presidencial en el racista país que hoy hace las veces de potencia principal, al mismo tiempo ese mismo país (no el presidente, claro, sino los que tienen el poder decisorio final: blancos multimillonarios que manejan corporaciones multinacionales) diseña planes geoestratégicos que irrespetan las nociones elementales de derechos humanos modernos, permitiéndose invadir cuando quieren y en nombre de lo que quieren. Sin dudas que todo esto es contradictorio, complejo, difícil de entender. Avanzamos y retrocedemos al mismo tiempo.

Con las estrategias imperiales en curso mantenidas por Washington se han perdido importantes avances en relación al respeto y al entendimiento entre seres humanos, aunque se haya dado el importante paso de permitirse superar un racismo histórico que llevó a linchar negros hasta hace apenas unos años. ¿Avanzamos o retrocedemos entonces? Quizá haya grupos de poder que ya están concibiendo –¿quizá implementando?– estrategias para instalarse en otros planetas, condenando a quienes se queden en esta maltrecha Tierra a sobrevivir como puedan… si es que pueden. Con lo que –una vez más– la edad de las cavernas y las hachas de piedra no se ven tan lejanas, metafórica y literalmente.

En definitiva, decidir en términos académicos, en nombre de alguna pureza semántica, si avanzamos o retrocedemos moralmente, puede ser intrascendente. Si miramos la historia de la especie humana, hay avances; pero eso si hacemos una mirada de muy largo alcance, de siglos, o de milenios. Lo importante es hacer algo para que las relaciones humanas sean menos oprobiosas aquí y ahora. Y en eso, sin dudas, queda muchísimo por hacer.

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Un PORTAVIONES llamado Haití

02/02/2010 by maestro Deja un comentario

La reacción de Estados Unidos de militarizar la parte haitiana de la isla luego del devastador terremoto del 12 de enero, debería enmarcarse dentro del contexto generado a raíz de la crisis financiera y económica y el ascenso de Barack Obama a la presidencia. Las tendencias de fondo ya estaban presentes pero la crisis las ha acelerado de modo que han ganado visibilidad. Se trata de la primera intervención de envergadura de la IV Flota, restablecida poco tiempo atrás.

Con la crisis haitiana, la militarización de la relaciones entre Estados Unidos y América Latina avanza un paso más, como parte de la militarización de toda la política exterior de Washington. De ese modo, la superpotencia en declive intenta retardar el proceso que la convertirá en una potencia entre otras seis o siete en el mundo. La intervención es tan desembozada, que el periódico oficialista chino Diario del Pueblo (21 de enero) se pregunta si Estados Unidos pretende incorporar a Haití como un estado más de la unión.

El diario chino recoge un análisis de la prestigiosa revista Time, donde se asegura que “Haití ya se ha convertido en el 51º estado de los Estados Unidos, y aún cuando no lo sea es por lo menos su patio trasero”. En efecto, en apenas una semana el Pentágono había movilizado hacia la isla un portaaviones, 33 aviones de socorro y numerosas naves de guerra además de 11 mil soldados. La MINUSTAH, misión de la ONU para la estabilización de Haití, tiene apenas 7 mil soldados. Según Folha de Sao Paulo (20 de enero) Estados Unidos desplazó a Brasil de su lugar de dirección de la intervención militar en la isla, ya que en pocas semanas tendrá “doce veces más militares que Brasil en Haití”, llegando hasta los 16 mil efectivos.

El mismo Diario del Pueblo, en un artículo sobre el “efecto estadounidense” en el Caribe, asegura que la intervención militar de ese país en Haití tendrá influencia en su estrategia en el Caribe y en América Latina donde mantiene una importante confrontación con Cuba y Venezuela. Esa región es, en la lectura de Beijing, “la puerta de su patio trasero”, a la que busca “controlar estrechamente” para “continuar alargando el radio de su influencia hacia el sur”.

Todo esto no es demasiado nuevo. Lo importante es que se inscribe en una escalada que se inició con el golpe militar en Honduras y con los acuerdos con Colombia para la utilización de siete bases en ese país. Si a eso se le suma el uso de las cuatro bases que el presidente de Panamá Ricardo Martinelli cedió a Washington en octubre, y las ya existentes en Aruba y Curaçao (islas próximas a Venezuela pertenecientes a Holanda), existen un total de trece bases rodeando el proceso bolivariano. Ahora, además, consigue un enorme portaaviones en el medio del Caribe.

Según Ignacio Ramonet, en Le Monde Diplomatique de enero, “todo anuncia una agresión inminente”. No parece ese por cierto el escenario más probable, aunque sí pueden concluirse dos cuestiones: que Estados Unidos optó por el militarismo para paliar su declive y que necesita del petróleo de Colombia, Ecuador y sobre todo de Venezuela para afianzar su situación hegemónica o, por lo menos, hacer más lento el declive. Sin embargo las cosas no son tan simples.

Para el mensuario francés, “la clave está en Caracas”. Sí y no. Sí porque, en efecto, el 15% de las importaciones de petróleo de Estados Unidos provienen de Colombia, Venezuela y Ecuador, porcentaje que iguala la cantidad importada de Oriente Medio. Además, Venezuela va camino de convertirse en la mayor reserva de crudo del planeta luego que se certifiquen las reservas de la Faja del Orinoco descubiertas recientemente. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, serían el doble de las de Arabia Saudí. Todo esto sería suficiente para que Washington deseara, como desea, sustituir a Hugo Chávez al frente del proceso bolivariano.

A mi modo de ver, el problema central para la hegemonía estadounidense en el “patio trasero” es Brasil. El petróleo bajo tierra es una riqueza importante. Pero hay que extraerlo y transportarlo, lo que demanda inversiones, o sea estabilidad política. Brasil es ya una potencia global, el segundo de los países del BRIC (Brasil, Rusia, India, China) en importancia detrás de China. De los diez mayores bancos del mundo, tres son brasileños (y cinco chinos), pero ya ninguno procede de Estados Unidos ni de Inglaterra. Brasil tiene las sextas reservas de uranio del mundo (cuando sólo el 25% de su territorio ha sido investigado) y estará entre las cinco mayores reservas de petróleo cuando se termine la prospección en la cuenca de Santos. Las multinacionales brasileñas figuran entre las mayores del mundo: Vale do Rio Doce es la segunda minera y la primera en mineral de hierro; Petrobras es la cuarta petrolera del mundo y la quinta empresa global por su valor de mercado; Embraer es la tercera aeronáutica detrás solo de Boeing y Airbus; JBS Friboi es el primer frigorífico de carne vacuna del mundo; Braskem es la octava petroquímica del planeta. Y se podría seguir largo rato.

A diferencia de China, Brasil es autosuficiente en materia de energía y será un gran exportador. Su mayor vulnerabilidad, la militar, está en vías de ser superada gracias a la asociación estratégica con Francia: en la década que acaba de comenzar, Brasil fabricará aviones caza de última generación, helicópteros de combate y submarinos ya que Francia le transferirá las tecnologías necesarias. Hacia 2020, si no antes, será la quinta economía del planeta. Y todo eso sucede en las narices de Estados Unidos.

Allí Brasil ya controla buena parte del Producto Bruto Interno de Bolivia, Paraguay y Uruguay, tiene una presencia muy firme en Argentina, de la que es un socio estratégico, así como en Ecuador y Perú, que le facilitan la salida al Pacífico. Ahí está el hueso más duro para la IV Flota. Véase que el Pentágono ha diseñado para Brasil la misma estrategia que le aplica a China: generarle conflictos en sus fronteras para impedirle despegar. Corea del Norte, Afganistán y Pakistán, además de la desestabilización de la provincia de mayoría musulmana de Xinjiang.

En Sudamérica, un rosario de instalaciones militares del Comando Sur rodea Brasil por la región andina y el sur. La tenaza se cierra con el conflicto Colombia-Venezuela y Colombia-Ecuador. Ahora contará con el portaaviones haitiano, desplazando de esa isla la importante presencia brasileña al frente de la MINUSTAH. Es una estrategia de hierro, fríamente calculada y rápidamente ejecutada.

El problema que enfrentan las naciones y los pueblos de la región, es que las catástrofes naturales serán la moneda corriente en las próximas décadas. Esto es apenas el comienzo. La IV Flota será la porción militar más experimentada y mejor preparada para intervenciones “humanitarias” en situaciones de emergencia. Haití no será la excepción sino el primer capítulo de una nueva serie pautada por el posicionamiento militar en toda la región. Dicho de otro modo: los latinoamericanos estamos en serio peligro, y es hora de que vayamos tomando nota.

 

Publicado en: Invitados Etiquetado como: Raúl Zibechi, Un PORTAVIONES llamado Haití

Una invasión humanitaria

26/01/2010 by maestro Deja un comentario

El devastador terremoto que arrasó con Haití se ha presentado ante la opinión pública mundial como la única causa de la espantosa situación de ese desolado trozo de isla ubicada en el Mar Caribe. El país entero está destruido, toda su infraestructura desaparecida, precipitando a su pueblo a un abismo de pobreza y desesperación. Sin embargo, más allá de los demoledores efectos del movimiento telúrico, pareciera que se intenta reescribir la historia de Haití y su pasado colonial: a sólo diez días del cataclismo, el mundo asiste impávido a una brutal militarización de la ayuda a la isla caribeña. La operación humanitaria corre serios riesgos de degenerar en una invasión humanitaria.

De manera subrepticia, la ausencia total de un gobierno en funciones se utilizó para legitimar, a partir de motivos humanitarios, el envío de una poderosa fuerza militar, que ha asumido de facto diversas funciones gubernamentales. Los principales actores de la misión estadounidense de ayuda son el Departamento de Estado, el Departamento de Defensa y la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), a la que se le ha encomendado también canalizar la ayuda alimentaria que distribuye el Programa Alimentario Mundial.

Sin embargo, el componente militar de la misión estadounidense tiende a eclipsar las funciones civiles de socorrer a una población desesperada y empobrecida. No son las agencias gubernamentales civiles, como Fema o Usaid quienes están dirigiendo la operación humanitaria global, sino el Pentágono. Y la decisión de llevarla a cabo ha recaído en el Comando Sur de Estados Unidos, según señala el canadiense Michel Chossudovsky de la ONG.

Global Research. A diferencia de los equipos de rescate y ayuda enviados por varios grupos y organizaciones civiles, el mandato humanitario del ejército de Estados Unidos no está claramente definido.

Es llamativo que en un país completamente arrasado se indique que los saqueos constituyen una de las principales amenazas por lo que la primera ayuda en llegar ha sido la de tropas armadas de la 82 División Aerotransportada que entre otras especialidades interviene como fuerza antidisturbios y antimotines. Algunos analistas señalan que la ayuda estadounidense a Haití está empezando a parecerse peligrosamente a la lenta y desorganizada ayuda del gobierno de George W. Bush a la ciudad de Nueva Orleans cuando fue devastada por el huracán Katrina en 2005. En aquella oportunidad, el presidente Bush se hizo célebre por el mutismo y desapego que mantuvo cuando se rompieron los diques en Louisiana. A manera de contraste, pocas horas después del terremoto de Haití el presidente Obama prometió hacer todo lo posible para ayudar a los sobrevivientes del desastre. Aunque la retórica de Washington ha sido muy diferente en las dos catástrofes, el resultado ha sido bastante parecido. En ambos casos, muy poca ayuda llegó en el momento en que más se necesitaba -es decir-, cuando las personas atrapadas bajo los edificios derrumbados todavía estaban vivas. Pero muchos equipos de rescate llegaron demasiado tarde.

Se han difundido las llamadas telefónicas entre los presidentes Barack Obama y René Préval, pero no se ha brindado información indicando que los dos gobiernos estuvieran negociando la entrada y despliegue de tropas estadounidenses sobre suelo haitiano. Haití ha sufrido una larga y trágica secuencia de intervenciones y ocupaciones militares estadounidenses que datan de principios del siglo XX. A lo largo de su historia, el intervencionismo estadounidense ha contribuido en un grado equivalente al del terremoto a la destrucción de la economía nacional haitiana y al empobrecimiento de su población. Es vergonzoso escuchar a ciertos periodistas de cadenas internacionales que se han abalanzado a Haití tras el terremoto dar explicaciones mistificadoras e incluso racistas sobre la razón por la que los haitianos son tan pobres, viven en la miseria con servicios sanitarios mínimos, escaso abastecimiento eléctrico, insuficiente agua potable y caminos intransitables. Esa realidad no es obra de la naturaleza o de una maldición del vudú haitiano. Las potencias coloniales jamás perdonaran a los haitianos haber organizado una exitosa rebelión de esclavos contra los franceses propietarios de las plantaciones. Los marines estadounidenses ocuparon el país desde 1915 hasta 1934. Entre 1957 y 1986 los Estados Unidos apoyaron a los dictadores Papa Doc y Baby Doc, con la excusa de impedir que pudieran ser sustituidos por un régimen favorable a la vecina Cuba.

Si Haití es hoy un Estado fallido gobernado en parte por la ONU, las acciones estadounidenses de los últimos años tienen mucho que ver con ello.

En 1994, la última vez que las tropas de Estados Unidos desembarcaron en Haití, fui testigo de cómo la población local destrozó sistemáticamente las comisarías de policía, llevándose la madera, las cañerías e incluso extrayendo los clavos de las paredes. Los norteamericanos venían a reponer en el gobierno al sacerdote Salesiano Jean Bertrand Aristide a quien habían contribuido a deponer en 1991 y al que volvieron a derrocar en 2004 en una operación que fue un anticipo del golpe hondureño de 2009.

La experiencia de la ayuda humanitaria estadounidense no augura nada bueno para los haitianos. Basta mirar lo que ocurre en Afganistán y en Irak. En Kabul y Bagdad es sorprendente lo poco que han conseguido los costosos esfuerzos de las agencias de ayuda de Estados Unidos. “El despilfarro de la ayuda está por las nubes”, admitió un ex director del Banco Mundial en Afganistán. “Se está produciendo un saqueo en toda regla, en su mayoría por parte de empresas privadas. Es un escándalo”. Consultores extranjeros en Kabul cobran frecuentemente entre 250.000 y 500.000 dólares al año en un país donde el 43% de la población sobrevive con menos de un dólar diario.
Algo semejante está por ocurrir ahora en Haití.

Un chiste haitiano dice que cuando un ministro de ese país se lleva el 15% del dinero de la ayuda se llama “corrupción”, y cuando una ONG o una agencia de ayuda se lleva el 50% se llama “gastos generales”.

La única manera de ayudar a Haití es colaborar para que los haitianos tengan un Estado legítimo que funcione y satisfaga las necesidades de su pueblo. El ejército estadounidense, la burocracia de la ONU o las ONG extranjeras nunca van a hacer eso ni en Haití ni en ningún otro lugar del mundo.
De niño, me entusiasmaban las películas sobre los piratas, y tardé muchos años en darme cuenta de que esos piratas, en gran medida, realizaban sus fechorías en el Mar Caribe. Eran, unos, conquistadores; otros, piratas, corsarios, filibusteros, bucaneros: esclavistas todos. Estos personajes fueron los hacedores de la encantadora civilización occidental. Y sus hazañas y fechorías se realizaban en las aguas del Mar Caribe.

 

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¿Y si fuera cierto que EE.UU. creó el terremoto de Haití?

20/01/2010 by maestro Deja un comentario

La Flota Rusa del Norte indica que el sismo que devastó Haití fue el claro resultado de una prueba de la Marina estadounidense, que por medio de una de sus armas de terremotos han elaborado un diagrama de sucesión lineal respecto de los terremotos denunciados que casualmente se produjeron a la misma profundidad en Venezuela y Honduras. Aunque parezca ciencia-ficción, no deja de preocupar este informe difundido por la agencia Argos.

La Flota del Norte ha estado monitoreando los movimientos y las actividades navales de Estados Unidos en el Caribe desde 2008, cuando los estadounidenses anunciaron su intención de restablecer la Cuarta Flota que había sido disuelta en 1950, a lo que Rusia respondió un año después con el envío de una flota encabezada por el crucero nuclear Pedro el Grande, y comenzando sus primeros ejercicios en esta región desde finales de la Guerra Fría.

Desde finales de la década de 1971/80 Estados Unidos ha “avanzado enormemente” el estado de sus armas de terremotos y, según estos informes, ahora emplea dispositivos que usan una tecnología de pulso, plasma y sónico electromagnético Tesla junto con “bombas de ondas de choque”.

El informe compara además la experimentación de la Marina estadounidense con dos de estas armas de terremotos la semana pasada, cuando una prueba en el Pacífico causó un terremoto de magnitud 6.5, azotando el área alrededor de la ciudad de Eureka, en California, sin causar muertes, pero con su prueba en el Caribe causó la muerte de al menos 140.000 inocentes.

Según indica el rinforme, es “más que probable” que la Marina estadounidense haya tenido “conocimiento total” del catastrófico daño que esta prueba de terremoto podría tener potencialmente sobre Haití, por lo que había pre-posicionado a su comandante delegado del Comando del Sur, el General P.K. Keen, en la isla para supervisar las labores de ayuda si fuesen necesarias.

En cuanto al resultado final de las pruebas de estas armas por parte de Estados Unidos, advierte el informe, está el plan de los Estados Unidos de la destrucción de Irán a través de una serie de terremotos diseñados para derrocar al régimen Islámico.

Según el informe mencionado, el sistema experimentado por los Estados Unidos (proyecto HAARP) permitiría además crear anomalías climatológicas para provocar inundaciones, sequías y huracanes. De acuerdo a otro informe coincidente, se tienen datos para establecer que el terremoto en Sichuan, China, el 12 de mayo de 2008 con una magnitud de 7.8 Richter, fue creado también por la radiofrecuencia del HAARP.

Al existir una correlación entre la actividad sísmica y la ionósfera, mediante el control de la radiofrecuencia inducida por hipocampos, en el marco de HAARP, se concluye que:

1. Los terremotos en los que la profundidad es linealmente idéntica en la misma falla, se producen por proyección lineal de frecuencias inducidas.

2. La configuración de satélites permite generar proyecciones concentradas de frecuencias en puntos determinados (Hipocampos).

3- Se ha elaborado un diagrama de sucesión lineal respecto de los terremotos denunciados en que casualmente se produjeron todos a la misma profundidad: Venezuela el 8 de Enero 2010, profundidad 10 kms.; Honduras el 11 de Enero 2010, profundidad 10 kms.; Haití el 12 de Enero 2010, profundidad 10 kms. El resto de las réplicas tuvieron profundidades de alrededor de 10 kms.

Luego del terremoto, el Pentágono dijo que el buque hospital USNS Confort, que se encontraba anclado en Baltimore, llamó a su tripulación para partir hacia Haití, aunque podrían transcurrir varios días hasta la llegada del buque.

El almirante de la Armada. Mike Mullen, jefe de Estado Mayor Conjunto, dijo que el Ejército de Estados Unidos trabajaba preparando la respuesta de emergencia a este desastre. Fraser, del Comando Sur (SOUTHCOM), dijo que barcos cútter de la Guardia Costera de Estados Unidos y buques de la Armada en la región se enviaron también para ofrecer ayuda aunque tienen suministros de alivio y de helicópteros limitados.

El súper portaviones USS Carl Vinson enviado de la base naval de Norfolk, Virginia, con una dotación completa de aviones y helicópteros llegó a Haití a primeras horas de la tarde del 14 de enero, añadió Fraser. Otros grupos adicionales de helicópteros se unirían al Vinson, declaró. La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, vinvulada a departamento de inteligencia y espionaje), ya operaba en Haití antes del sismo.

El presidente Obama fue informado del terremoto a las 5:52 de la tarde del 12 de enero y solicitó a su personal que se asegure de que los empleados de la embajada estén a salvo y que comiencen los preparativos para proporcionar la ayuda humanitaria que sea necesaria. De acuerdo al reporte ruso, el Departamento de Estado, USAID y el Comando Sur de los Estados Unidos comenzaron su trabajo de “invasión humanitaria” al enviar al menos 10.000 soldados y contratistas, para controlar, ahora en lugar de la ONU, el territorio haitiano luego del devastador “terremoto experimental” .

Guerra de quinta dimensión

Raúl Bracho, en Kaos en la red, señala que “El Niño, engendro culpado de todo desorden climático, nació en un pesebre que se ubica en Alaska. Se le amamanta con teteros de dólares, con los más sesudos científicos secuestrados y “parchados”. Todo creado por satélites gringos. Hace más de dos años vengo alertando sobre la guerra de quinta generación: la guerra climática. Sequías, tsunamis, inundaciones, lluvias interminables y sismos. Toda una tecnología al servicio de la destrucción y el sometimiento usando las fuerzas de la naturaleza”.

Algunos de esos científicos son sometidos bajo amenaza de muerte por un “parche” que se les implanta luego de ser secuestrados, por el Pentágono y en definitiva, por el incipiente imperialismo climático, que al dominar con la tecnología los fenómenos de la naturaleza, se sirve de ellos como armas para someternos.

Quizá aun estamos en períodos de prueba. La puntería y la puntualidad son las fallas a corregir. El final del imperialismo se hace imprevisible, el irrespeto hasta al mismo planeta, la arrogancia que les hace sentirse dueños de todo, de ríos, nubes, polvo, veranos, inviernos, son el arsenal con el que producir tragedias que de seguro no llevarán la firma del comando sur, por ahora.

La guerra de quinta dimensión, se basa en el avance para dominar las fuerzas climáticas y en el control satelital de todas las comunicaciones, es el mundo profetizado por Orwell en 1984, cada vez más innecesarias las invasiones, los soldados: los vehículos no tripulados harán el trabajo sucio, los soldaditos yanquis no tendrán que verter su sangre.

¿A dónde apuntaban estos sismos que se sucedieron en Haití? ¿Cuándo estarán listos para el gran terremoto en Venezuela? ¿Antes de las elecciones legislativas? Pecar de ingenuos será imperdonable.

¿Estamos seguros de lo que se trama en las siete bases de Colombia? ¿Los vuelos que invaden nuestro espacio aéreo desde Aruba y Curazao no serán una distracción? ¿Cómo quedará el comandante Chávez si luego de un desastre sísmico se atreviera a culpar al imperio? ¿Quién le creería? Estamos en aquel famoso siglo XXI, si bien para nosotros es la marcha decidida hacia el socialismo, para el imperio nefasto no es más que su desesperado deseo de permanencia y dominación.

Aquí les adjunto una información sobre las operaciones de la base de Haarp en Alaska: Desde que el proyecto científico-militar Haarp, en 1993, instalara su bases en ese estado se han venido sucediendo desastres en todo el planeta. Unos de los sucesos más terribles y evidentes son los terremotos. Desde años atrás, prácticamente todos los sismos de China y en las fallas del resto del planeta aparecen a una profundidad de ¡¡10 kilómetros!! ¿Cómo es posible?

El terremoto que ha acaecido en Haití el pasado 12 de enero de 2010, tiene todas las papeletas para que haya sido programado y ejecutado por las “brillantes” mentes de Haarp. ¿Te imaginas a qué profundidad se han producido los más de 30 terremotos que se han producido en Haití en dos días? Acertaste: ¡¡10 kilómetros!!, concluye Bracho.

* Nota de red: La noticia a la cual se hace referencia, se puede leer en: http://www.resumenlatinoamericano.org/index.php?option=com_content&task=view&id=1674&Itemid=49〈=es

 

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Alimentos, no tropas: fin de la ocupación militar estadounidense

20/01/2010 by maestro Deja un comentario

Según las noticias recibidas, el Pentágono tiene el control absoluto del aeropuerto de Puerto Príncipe y es responsable del control de todo el tráfico aéreo. Cada vez hay más informaciones de que las organizaciones de ayuda han acusado al ejército estadounidense de “Centrar sus esfuerzos en instalar sus tropas y sacar a sus ciudadanos” [1].

Bajo el pretexto de detener el supuesto saqueo, Estados Unidos ha obligado al gobierno del presidente René Preval a aprobar medidas de urgencia para delegar el control de la seguridad en el Pentágono.

La presencia militar estadounidense ha aumentado desde los 3.500 soldados de la 82º División aérea y los 2.200 marines hasta un número estimado en 10.000 tropas. Resulta indignante que el pueblo haitiano se vea obligado a soportar condiciones aún más duras para que Estados Unidos pueda expandir su ocupación militar.

Según Jarry Emmanuel, responsable de la logística aérea de la Organización World Food, ” […] Hay un tráfico diario de 200 vuelos, lo que supone una cantidad increíble para un país como Haití, pero la mayoría de esos vuelos son del ejército estadounidense. Su prioridad es controlar el país, la nuestra alimentarlo.”

El 16 de enero se le denegó el permiso para aterrizar a un avión de Médicos sin Fronteras, que llevaba material médico. Después de que los vuelos de Cruz Roja fueran sistemáticamente desviados, la organización prefirió intentar entrar con camiones a través de la República Dominicana. Los periódicos han informado de que Francia, Brasil e Italia, junto con las mayores organizaciones de ayuda, estaban tan preocupados por el desvío de sus barcos que han presentado quejas formales. Los vuelos argentinos, peruanos y mexicanos que transportaban equipos humanos y material de ayuda fueron igualmente obligaron a regresar. Asimismo, se ha negado el aterrizaje a la Misión de ayuda de urgencia de la comunidad caribeña, Caricom.

Alain Joyandet, secretario de Estado para la cooperación del gobierno francés, declaró a los periodistas que había presentado una queja contra Estados Unidos por la toma del aeropuerto de Puerto Príncipe: “He presentado una protesta oficial contra Estados Unidos en la embajada estadounidense”, afirmó en el aeropuerto haitiano, después de que un avión francés, que portaba material médico, fuera obligado a regresar [2]. Después de que fueran rechazados dos aviones de ayuda franceses, Didier Le Bret, embajador francés en Haití, afirmó que el aeropuerto de Puerto Príncipe se ha convertido “[…] no en un aeropuerto para la comunidad internacional, sino en un anexo de Washington.” [3].

El 17 de enero, Hugo Chávez, presidente de Venezuela, afirmó que Estados Unidos está utilizando el terremoto de Haití como pretexto para ocupar el devastado país y ofreció enviar gasóleo. Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, declaró que Estados Unidos se ha aprovechado del terremoto en Haití para desplegar sus tropas en el país.

Todo el mundo repite que Haití es el país más pobre y menos desarrollado del hemisferio, y es cierto, pero es debido a que el país ha sido ocupado una y otra vez por las fuerzas militares estadounidenses, motivo por el cual este despliegue de tropas estadounidenses en Haití resulta tan vejatorio. Éste, al igual que los producidos en el pasado, no ayudará a Haití.

Desde 1804, cuando se produjo con éxito la primera revolución de esclavos en la historia contra los colonialistas franceses, hasta la actualidad, Washington ha impuesto continuamente sanciones, pagos de la deuda e intervenciones militares en un intento de acabar con la independencia haitiana. Estados Unidos ocupó el país desde 1915 hasta 1934 y en los últimos 20 años, ahora lo hace otra vez.

En 2004, el presidente Jean-Bertrand Aristide, un presidente democráticamente elegido por el 90 por ciento de la población, fue derrocado en un golpe de estado planificado por Washington y apoyado por las tropas de Francia y Canadá. Hoy Estados Unidos impide el regreso del presidente Aristide a Haití desde Sudáfrica, donde está exiliado. Estados Unidos ha ocupado Haití bajo mando de Naciones Unidas. Seis años de ocupación de Naciones Unidas no ha hecho nada para desarrollar Haití o para mejorar su infraestructura. Por el contrario, ha provocado mayor pobreza y hambre junto con una deuda insostenible.

Es un momento importante para hacer frente a todas las formas de ocupación militar estadounidense de Haití. El movimiento de los pueblos debe exigir que el aeropuerto de Haití se utilice para los vuelos que llevan ayuda médica de urgencia, comida y agua, no tropas de Estados Unidos.

Tu mensaje a los dirigentes estadounidenses, a los medios de comunicación internacionales y a los responsables de Naciones Unidas es un paso importante para apelar a la ayuda internacional y mostrar al mundo la oposición internacional a la continuada ocupación estadounidense de Haití.

Envía un mensaje al presidente Obama, a los ex presidentes Clinton y Bush: “El pueblo de Haití necesita alimentos, agua y ayuda médica, no una ocupación militar”.

Firma la petición en http://iacenter.org/haitipetition/

Notas:

1.- New York Times, 17 de enero de 2010.

2.- AFP, 17 de enero de 2010.

3.- The Guardian, 17 de enero de 2010

Fuente: http://www.iacenter.org/haiti/haiti-011910/

*Paloma Valverde es miembro de la Campaña Estatal contra la Ocupación y por la Soberanía de Iraq (CEOSI, www.iraqsolidaridad.org)

 

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Estrategia del caos para una invasión

20/01/2010 by maestro Deja un comentario

 De paso, serviría para escarmentar al principal intermediario de la actual ocupación, Brasil, que a pesar de los buenos servicios prestados en Haití no se ha portado de la misma forma en relación al reciente golpe de Estado en Honduras.

Lo que hemos observado hasta el momento parece corroborar la tesis de que se está preparando una nueva ocupación militar, no humanitaria. Varios elementos lo indican como: fricciones con los actuales ocupantes, la Misión de Paz (MINUSTAH) de la ONU, especialmente con Brasil, que tiene el mando militar; entorpecimiento de la ayuda humanitaria y fomento de una situación de caos; y una campaña mediática consistente en la creación de una imagen de caos y violencia, que justificaría una ocupación ante la opinión pública. Como veremos abajo, todos esos componentes parecen estar presentes.

Hay motivos para sospechar que se está permitiendo deliberadamente el deterioro de la situación humanitaria en Haití. Por ejemplo la reconocida descoordinación en las tareas de rescate, ampliamente difundida por los medios. En teoría, correspondería a la ONU dirigir tales tareas, pero al parecer ésta ha sido desautorizada por los Estados Unidos, que ocupó desde primera hora uno de los puntos claves para la coordinación de las tareas de rescate, el aeropuerto. Sin el liderazgo de la ONU, y con un Estado haitiano “fallido” o, en lenguaje menos Orwelliano, quebrado de forma premeditada, no queda nadie que pueda dirigir las tareas de rescate eficientemente. Ciertamente tampoco las ONGs, que han venido recibiendo fondos internacionales para ejercer muchas de las funciones que deberían corresponder al gobierno haitiano. A las ONGs no se les puede exigir las mismas responsabilidades que a un gobierno, un hecho tal vez muy conveniente en estos momentos.

Otro elemento es la escasa prisa en el envío de ayudas por parte de EEUU, en contraste con la rapidez demostrada en a movilización militar. Incluso la distante China parece haberse adelantado a los Estados Unidos en el envío de auxilio. Así, el teniente general retirado del ejército estadounidense, Russell Honoré, que participó en las tareas de rescate tras el huracán Katrina en 2005, declaraba acerca de la situación de Haití tras el terremoto: “pienso que eso ya hemos aprendido durante el Katrina, llevemos agua y alimentos y comencemos a evacuar a la gente… Pienso que deberíamos haber comenzado con más premura” (1). Por ejemplo, mientras las fuerzas armadas de EEUU parecen haber sido movilizadas con bastante rapidez, un buque hospital de la marina se está preparando con más parsimonia: “es un buque lento, algo viejo, tardará una semana en llegar una vez que lo hayamos puesto a punto”, aclara un portavoz del Pentágono (2). Quizá no puedan hacer nada mejor con el viejo buque, pero deberían existir otros medios para acelerar las ayudas. Por ejemplo, se podría seguir la sugerencia algo herética de Lawrence Korb, ex secretario asistente de Defensa de EEUU, de aprovechar los conocimientos de los cubanos en las tareas de rescate: “debemos pararnos y pensar que nuestro vecino Cuba cuenta con algunos de los mejores médicos del mundo… Deberíamos tratar de trasladarlos allí en en nuestros vuelos “(3).

Todo eso nos deja la impresión que, en el mejor de los casos, las tareas de rescate no son una prioridad para el gobierno de EEUU, al contrario de las puramente militares, como el envío de “3500 soldados de la 82 División Aerotransportada de Fort Bragg”, cuya misión “no está clara”, según el Christian Science Monitor (2). Pero quizá quede más clara con esta explicación del portavoz del Departamento de Estado de EEUU Philip Crowley: “Nosotros no estamos adueñándonos de Haití. Estamos ayudando a estabilizar el país. Estamos ayudando en el suministro de material y socorro para salvar vidas, y vamos a permanecer allí a largo plazo para ayudar a reconstruir Haití.” (3) Y también las palabras posteriores de la secretaria de Estado Hillary Clinton, asegurando que las fuerzas norteamericanas se quedarían en Haití “hoy, mañana, y previsiblemente en el futuro”.

Las fricciones diplomáticas con otros países, especialmente Brasil, que está al mando de las tropas de la ONU en Haití, no tardaron en manifestarse, lo que parece indicar también que la “misión” norteamericana en Haití va mucho más allá de lo puramente humanitario. Hasta hoy Brasil había cumplido diligentemente con el papel que le fue designado en Haití. Sus tropas se dedicaban a controlar y, en ocasiones, aterrorizar a la población haitiana, especialmente a los más pobres, de una forma que ya habían perfeccionado en las favelas de Brasil. Como informa en una entrevista el periodista Kim Ives, de Haiti Liberté, la presunta misión de la paz de la ONU en Haití, liderada por brasileños, “es extremadamente mal vista [por la población haitiana]. La gente está harta y cansada de que se estén gastando millones en ella, de observar como los muchachos se la pasan dando vueltas por todas partes dentro de tanques gigantescos y apuntándoles con los fusiles. Y es que, como sabes, esta es una fuerza cuya misión es la de someter al país” (4).

Cabe esperar que los EEUU entrarían en conflicto con Brasil si la intención del primero es la de asumir un papel militar en Haití. El conflicto no tardó en producirse. En palabras del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, el 14 de enero, “sería absolutamente deseable que todas esas fuerzas estuvieran coordinadas por el comandante de la MINUSTAH allí” (3). Pero los EEUU no aceptaron esta propuesta. Funcionarios del gobierno de EEUU han indicado que sus fuerzas “coordinarán” sus acciones con la dirección de la MINUSTAH, y nada más: “Vamos a actuar bajo comando de los EEUU en apoyo a una misión de la ONU en nombre del gobierno y del pueblo haitiano”, declara Crowley (3).

Como esa “coordinación” está funcionando se puede deducir de la reacción del ministro de defensa de Brasil, Nelson Jobim, criticando el control “unilateral” de EEUU sobre el aeropuerto de Puerto Príncipe, que según él se tomó sin que otros países fueran consultados, y que estaría entorpeciendo el aterrizaje de aviones de la FAB (Fuerza Aérea Brasileña) cargados de personal y mantenimientos (5). Como indica el diario brasileño Folha de São Paulo, esa situación “ha causado un pequeño problema diplomático entre Brasil y EEUU. Además de entorpecer el aterrizaje de los aviones de la FAB, los brasileños se quejan de que el control norteamericano habría impedido el acceso de la MINUSTAH (Misión de paz de la ONU en el Haití, liderada por brasileños) al local [el aeropuerto]” (5).

A pesar de declaraciones posteriores de Hillary Clinton a Jobim, asegurando que “las fuerzas norteamericanas van a cumplir funciones esencialmente humanitarias, sin interferir en la seguridad pública del país” (6), el hecho es que tales funciones “humanitarias” estarán comandados “no por agencias civiles del gobierno… sino por el Pentágono” , a través de SOUTHCOM (Comando Sur de los Estados Unidos), cuya misión es la de “conducir operaciones militares y promocionar la cooperación en seguridad para lograr los objetivos estratégicos de los Estados Unidos”, como señala Michel Chossudovsky, del Global Research, (7).

Otro elemento importante es la aparente instrumentalización de un supuesto estado de caos en Haití, al que también podría contribuir la quizás premeditada descoordinación en la distribución de la ayuda humanitaria. El objetivo aquí sería el de crear una imagen de caos y violencia que justifique la invasión ante la opinión pública, y para eso hay que contar con la colaboración estrecha de los grandes medios de información. Al menos los medios más afines al gobierno norteamericano parecen no haber perdido tiempo en este sentido. Desde el primer momento han tratado de dramatizar la situación, por ejemplo a través de la difusión de rumores de ráfagas de supuestos tiroteos, que nadie más en Puerto Príncipe parece haber oído, o de la formación de nuevas bandas criminales. Así, ya un par de días después del terremoto podíamos leer, en un artículo intitulado “¿Tomarán las bandas criminales el control del caos haitiano?”, las siguientes ominosas palabras: “cuando la oscuridad cubrió la ciudad de Puerto Príncipe, asolada por el terremoto, moradores informaron que habían oído tiros. Eso difícilmente constituía una sorpresa: en Haití, durante las emergencias – naturales o políticas – tiros pueden ser tan omnipresentes por la noche como el ladrido de los perros, con bandas armadas adueñándose de las calles” (8). El hecho de que nadie parece haber oído esos tiros ni visto tales pandillas adueñándose de las calles, puede indicar que la intención aquí es la de crear una falsa imagen de caos que haga más aceptable para la opinión pública una eventual invasión y ocupación del país.

La mayor parte de los medios machacan ahora con imágenes de caos y violencia. Pero hay excepciones. Así, como explica el coordinador del Canadian Haiti Action Network, Roger Annis, refiriéndose a un reportaje de la BBC que no muestra nada de esa supuesta violencia, este “contrasta fuertemente con las advertencias de saqueo y violencia que llena las ondas de canales de noticias tales como la CNN”, y que “están siendo reproducidas por el secretario de Defensa de EEUU Robert Gates” (9). Indagado por los medios acerca del motivo por el cual no se estaban lanzando provisiones desde el aire, Gates contesta que “me parece que lanzamientos desde el aire simplemente van a provocar disturbios”, que por lo visto Gates considera peor que la falta de provisiones.

Lo más macabro de todo esto es que las ayudas podrían no estar llegando a los damnificados debido a una intención deliberada de provocar ese mismo estado de caos y violencia que parece no existir hasta el momento. Según Roger Annis “está creciendo la evidencia acerca de una negligencia monstruosa hacia el pueblo haitiano tras el catastrófico terremoto de 3 días atrás. A medida que provisiones médicas vitales, alimentos, substancias químicas para purificación del agua y vehículos se están amontonando en el aeropuerto de Puerto Príncipe, y que los medios están informando de un esfuerzo internacional masivo para suministrar ayuda de emergencia, los moradores de la ciudad destrozada se preguntan cuándo podrán ver algún tipo de ayuda” (9).

El reportero de la BBC Andy Gallaguer declara también que anduvo por todas las partes de la capital durante el viernes, 15 de enero, y que “no observó nada más que cortesía de parte de los haitianos que encontró. En todas partes fue llevado por los moradores a ver lo que había sucedido en sus vecindarios, sus casas y sus vidas. Y entonces preguntaban: ¿dónde están las ayudas?” (9) A la declaración del secretario de defensa norteamericano que motivos de “seguridad” estarían impidiendo la distribución de ayuda, Gallaguer contesta que “yo no estoy viendo nada de eso” (9). Sobre la situación en el aeropuerto, informa que “hay una gran cantidad de material en el suelo y mucha gente allí. Yo no sé qué problemas hay con la entrega” (9). Igualmente, según palabras de un observador local, “los agentes de los medios están buscando historias de haitianos desesperados que estén actuando de forma histérica. Cuando en realidad lo más común es verlos actuar de forma sosegada, mientras que la comunidad internacional, la élite y los políticos están desquiciados con ese tema, y ninguno parece tener la mínima idea de lo que está pasando” (9)

No solamente no hay planes de transportar a médicos cubanos a la isla, sino que la ocupación del aeropuerto se dio inmediatamente después de la llegada de 30 médicos cubanos para reunirse con los cerca de 300 que ya estaban en la isla desde hace más de un año. Y muchos sospechan que algo podría tener que ver con la ocupación del aeropuerto. Trinidad & Tobago Express, por ejemplo, informa que “una misión de ayuda emergencia de la Comunidad Caribeña [Caricom] a Haití, incluyendo a jefes de gobierno y funcionarios técnicos de relieve, no pudo obtener permiso este viernes para aterrizar en el aeropuerto de ese país devastado, ahora bajo control de los Estados Unidos.” Además, “indagado acerca de si las dificultades encontradas por la misión de Caricom podrían estar relacionadas con informes de que las autoridades norteamericanas no estarían ansiosas en facilitar el aterrizaje de naves procedentes de Cuba y Venezuela, el primer ministro Golding [de Jamaica] contestó que ‘solamente espero que no haya ninguna verdad en ese tipo de pensamiento inmaduro, a luz de la espantosa extensión de la tragedia de Haití’…” (10).

El siguiente testimonio del director del Ciné Institute de Jacmel, David Belle, también contradice radicalmente la imagen de caos y violencia difundida por los medios. “Me han contado que muchos medios informativos norteamericanos pintan Haití como un polvorín a punto de explotar. Me han dicho que los reportajes principales de los grandes medios solo hablan de violencia y caos. Nada hay más lejos de la realidad… Ni una sola vez he sido testigo de un solo acto de agresión o violencia. Al contrario, hemos visto a vecinos ayudando a vecinos y amigos ayudando a amigos y extraños. Hemos visto a vecinos excavando en los escombros con las manos desnudas para encontrar a supervivientes. Hemos visto a curanderos tradicionales tratando a los heridos; hemos visto ceremonias solemnes ante entierros colectivos, y a moradores esperando pacientemente, bajo un sol abrasador, con nada más que unas pocas pertenencias que les quedaron. Una ciudad mutilada de dos millones de seres esperando ayuda, medicina, alimento y agua. La mayoría no ha recibido nada. Haití puede enorgullecerse de sus sobrevivientes. Su dignidad y decencia frente a esta tragedia son en sí mismas asombrosas”. (11)

Todos esos elementos justifican la sospecha de que está en marcha una macabra estrategia del caos para justificar una invasión y ocupación que por lo visto nada tendrá de humanitaria.

(1) “Pentagon defends response time of Haiti aid efforts”, Christian Science Monitor, 15 de enero de 2010. http://www.csmonitor.com/USA/Military/2010/0115/Pentagon- defends-response-time-of-Haiti-aid-efforts (sitio consultado el 16 de enero de 2010).

(2) “Why is it taking so long for Pentagon aid to reach Haiti?”, Christian Science Monitor, 14 de enero de 2010. http://www.csmonitor.com/USA/Military/2010/0 114 /Why-is-it-taking-so -long-for-Pentagon-aid-to-reach-Haiti (sitio consultado el 16 de enero de 2010).

(3) “Marines to aid Haitian earthquake relief. But who’s in command?, Christian Science Monitor, 14 de enero de 2010. http://www.csmonitor.com/USA/Military/ 2010/0114/Marines-to-aid-Haitian-earthquake-relief.- But-who-s-in- command (sitio consultado el 16 de enero de 2010).

(4) Kim Ives, transcripción de entrevista ofrecida a Democracy Now, 13 de enero de 2010. http://i3.democracynow.org/2010/1/13/haiti_devastated_b y_largest_ earthquake_in  (sitio consultado el 16 de enero de 2010).

(5) “EUA enviarão 10 mil soldados para Haiti; Brasil critica controle americano do aeroporto”, Folha de São Paulo, 16 de enero de 2010. http://www1.folha.u ol.com.br/f olha/mundo/ ult94u680243.shtml (sitio consultado el 16 de enero de 2010).

(6) “Após tensão com EUA, cinco aviões da FAB com suprimentos e equipes chegam ao Haiti”, Folha de São Paulo, 16 de enero de 2010. http://www1.fo lh a.uol.com.br/folha/mundo/ult94u 680260.shtml (sitio consultado el 16 de enero de 2010).

(7) Michail Chossudovsky, “The Militarization of Emergency Aid to Haiti: Is it a Humanitarian Operation or an Invasion?”, Global Research, 15 de ener o de 2010. http://www.glob alresearch.ca/index.php?conte xt=va& aid=17000 (sitio consult ado el 16 de enero de 2010).

(8) “Will Criminal Gangs Take Control in Haiti’s Chaos?”, Time, 14 de enero de 2010. http://www.time. co m/time/specials/packag  es/article/0,28804,1953379_19534 94_1953819,00.html?cnn=y es&hpt=T2 (sitio consultado el 16 de enero de 2010).

(9) Roger Annis, “Where is the aid in Haiti?”, 16 de enero de 2010. http://canadahaitiaction.ca/?p=1055 ( sitio consultado el 16 de enero de 2010).

(10)Robert Singh, “CARICOM BLOCKED… as US takes control of airport”, Trinidad  & Tobago Express, 17 de enero de 2010. http:// www.trinidadexpress.c om/index .pl/article_ news?id=161583443(sitio consultado el 17 de enero de 2010).

(11) “El director del Ciné Institute de Jacmel, David Belle, informa desde Puerto Príncipe”, 17 de enero de 2010. http://www.cineinstitute.com/ news/2010/01/17/cine-institute-direct o r-david-belle-reports-fr om-port-au-prince/ (sitio consultado el 17 de enero de 2010).

 

 

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Fidel y Haití, vigencia de una alerta 12 años atrás

20/01/2010 by maestro Deja un comentario

El líder cubano Fidel Castro alertó 12 años atrás que sobre Haití se cernía un permanente huracán, aludió al calamitoso estado sanitario y económico de ese país, y propuso un programa de ayuda conjunta con médicos cubanos y aportes financieros de otras naciones, que aún aguarda por oídos receptivos.

En su discurso de clausura del V Congreso de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), el 28 de septiembre de 1998, al analizar la situación que afrontaba Haití tras el embate de un huracán, Fidel fue claro al exponer:

“Partiendo de la premisa de que el gobierno y el pueblo de Haití aceptarían gustosos una importante y vital ayuda en ese campo, proponemos que si un país como Canadá, que tiene estrechas relaciones con Haití, o un país como Francia, que tiene estrechas relaciones históricas y culturales con Haití, o los países de la Comunidad Económica Europea, que están integrándose y ya tienen el euro, o Japón, ponen los medicamentos, nosotros estamos dispuestos a poner los médicos para ese programa, todos los médicos que hagan falta, aunque haya que enviar una graduación completa o el equivalente.”

En años posteriores la hermana nación afrontaría otros graves embates de la naturaleza, hasta el más reciente terremoto que ha causado un desastre de proporciones inimaginables.

Situaciones dramáticas no le han faltado a los haitianos para conmover la sensibilidad humana en naciones poderosas, que cuentan con recursos abundantes, las que con ínfimo aporte podrían contribuir a que cada año no mueran los 25 mil niños haitianos que perecen por causas prevenibles.

Fidel recordaba que en Haití diariamente fallece tanta gente por ausencia de atención sanitaria y otras calamidades sociales, como la que un ciclón aniquila en su paso por allí.

“Un programa de salud –esto lo hemos hablado nosotros con algunos dirigentes políticos que han visitado nuestro país– podría salvar a 15 mil de esos niños, y en un cálculo muy conservador, otras 10 mil vidas más de niños entre 5 y 15 años y de jóvenes y adultos pueden salvarse sin grandes gastos”, subrayaba Fidel, y a seguidas preguntaba:

“¿Por qué a partir de esta amarga experiencia, de este daño que sufre ese país, que nos viene a recordar la larga tragedia de ese pueblo, no se le ayuda en ese campo?”

Aunque en aquella ocasión no hubo respuesta de los grandes y poderosos, la pequeña y bloqueada isla caribeña envió sus médicos, enfermeros y paramédicos para librar la titánica batalla y allí los sorprendió ahora, junto al pueblo haitiano, el terrible terremoto y ahí permanecen.

Desde hace años la contribución activa del personal médico y otros técnicos cubanos de la salud ha sido permanente en Haití, con brigadas que han afrontado todas las dificultades in situ, bajo huracanes y en tiempos normales, y que hoy no dejan de laborar incansablemente para salvar vidas de entre los escombros.

Y en otro orden de temas, Fidel precisaba en 1998:

“Haití no necesita soldados, no necesita invasiones de soldados; lo que necesita Haití son invasiones de médicos para empezar, lo que necesita Haití, además, son invasiones de millones de dólares para su desarrollo. Eso no lo tenemos nosotros, pero lo tienen de sobra los organismos internacionales: lo tiene el Banco Mundial, lo tienen las otras instituciones y lo tiene Occidente, con capacidad suficiente para dar un ejemplo de humanidad.

“Ese es el país que se encuentra entre los más pobres del mundo y es el más pobre de América Latina, sin discusión: poco espacio, tierra erosionada, montañas desforestadas, zonas pesqueras agotadas”.

Ahora que un gran terremoto ha vuelto a poner al pueblo haitiano en los cintillos de toda la prensa mundial, esta redescubre como novedad la miseria, el desempleo, el atraso en general que prevalece allí. Es buena ocasión para que en la conciencia mundial, Haití deje de significar solo estadísticas fatales y se convierta en ocupación real de la humanidad.

En el actual minuto de tragedia, las palabras del máximo líder de la Revolución cubana hace 12 años, vuelven a adquirir plena vigencia para recordar que Haití no necesita limosnas, sino atención permanente y eficaz de la comunidad de naciones desarrolladas, campo en el que Cuba es ejemplo de referencia.

 

Publicado en: Invitados Etiquetado como: Fidel y Haití, Roberto Pérez Betancourt, vigencia de una alerta 12 años atrás

MARINES TOMAN RUINAS DEL PALACIO DE GOBIERNO EN HAITÍ

20/01/2010 by maestro Deja un comentario

EL GOBIERNO HAITIANO ESTÁ BAJO CONTROL YANQUI Y LA ÚNICA AUTORIDAD ES LA DE LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRICA

Al menos una decena de helicópteros de la aviación de Estados Unidos tomaron los terrenos del palacio presidencial de Haití, que quedó devastado tras el terremoto de magnitud 7,3 a escala de Richter, y cientos de soldados salieron de las naves con equipos de combate de alto nivel.
Unos 50 paracaidistas de la 82 División Aerotransportada llegaron en al menos cuatro helicópteros para custodiar ese palacio.
Los haitianos que se encontraban por el lugar rechazaron la operación y consideraron una afrenta a la soberanía de su país.
“No he visto a los estadounidenses repartiendo agua y comida en las calles pero ahora vienen al palacio”, presidencial, dijo Wilson Guillaume uno de los tantos que viven en el campo de refugiados montado en la plaza Campo de Marte, frente a ese edificio.

El despliegue militar de EE.UU. en todo el país caribeño ha sido de aproximadamente 11 mil soldados desde que ocurrió el terremoto, así como también dos mil 200 marines con equipo pesado para prestar la ayuda humanitaria que necesitan las miles de víctimas afectadas por el potente terremoto.
Debido a la fuerte tensión y desesperación que comenzaron a manifestar los haitianos por la falta de alimentos y agua potable, el presidente de ese país, René Préval, dijo que los soldados estadounidenses ayudarán a la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití Minustah, a mantener el orden en las calles.

Según el Gobierno de Barack Obama, la enorme presencia de soldados estadounidenses en la devastada nación se debe presuntamente al pedido que hizo Préval a Estados Unidos, a las Naciones Unidas y a los socios internacionales de aumentar la seguridad en este país.

“El presidente Preval nos pidió desde el principio que fuéramos y que lleváramos toda la asistencia posible. Que lleváramos a gente que tuviera la capacidad de hacer bien el trabajo y que no necesitara dos o tres días o una semana para hacerlo”, dijo el responsable adjunto de la embajada de EE.UU. en Haití, David Lindwall.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, dijo que su país no jugaría un rol de policía, aunque que “se defenderá y tiene el derecho de defender a inocentes haitianos y a miembros de la comunidad internacional si algo ocurre”.
Otro funcionario militar estadounidense dijo que la violencia era aislada y no estaba impidiendo la misión de ayuda humanitaria.

Este lunes, tropas estadounidenses custodiaron la entrega de ayuda, que comenzó a arribar de manera más regular al campo de aviación controlado por Estados Unidos. Los efectivos militares arrojaron desde el aire miles de paquetes con alimentos y agua para quienes aguardaban en campamentos improvisados.
Varios países del mundo han rechazado el trabajo de EE.UU. en Haití tras el sismo y la forma como intenta controlar las operaciones de salvamento y donaciones.
El secretario de Estado de Cooperación francés, Alain Joyandet, señaló este lunes que la Organización de Naciones Unidas ONU, debe tomar una decisión y precisar el papel de Estados Unidos en la ayuda humanitaria a Haití, país que quedó devastado consecuencia del terremoto del pasado martes

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ONU, aprobó este martes el envío de tres mil 500 militares y policías para restablecer el orden y garantizar la seguridad del pueblo haitiano, afectado por el terremoto de magnitud 7,3 a escala de Richter, que devastó a la nación caribeña el pasado martes.
A petición del secretario general del organismo, Ban Ki Moon, este nuevo despliegue de los llamados “cascos azules” servirá para proteger la distribución de alimentos y agua potable que han estado escaso en Haití y que han generado tensión y desesperación entre los residentes.

La enviada especial de teleSUR en Haití, Madelein García informó que cientos de comercios estaban siendo saqueados por haitianos para poder alimentarse. “La policía disparaba al aire y la gente estaba asustada, salían corriendo”, comentó.
Asimismo, señaló que fuentes oficiales de la Policía haitiana dijeron que “no puede permitir la anarquía, pero la gente está tratando de sobrevivir del caos la gente no tiene alimentación, no tienen ropa, están viviendo a la intemperie, viviendo en las plazas públicas. Estamos tratando de controlar, hemos sido víctimas también, pero no podemos permitir ni el saqueo, ni el robo”.

La Secretaría de Estado de Haití informó que la inseguridad está presente en la nación, debido a que la cárcel de Puerto Príncipe quedó destruida consecuencia del sismo.
Alrededor de tres mil delincuentes de alta peligrosidad están en las calles. “Son muy peligrosos y esto rebasa los cuerpos de seguridad” apuntó la Secretaria.
Por este motivo, el Gobierno de Haití pidió la ayuda a Estados Unidos y a las Naciones Unidas, para que presten ayuda en la seguridad del país.

El presidente de turno del Consejo de Seguridad de la ONU, el embajador chino Zhang Yesui dijo al término de su votación que “este envío contribuirá al mantenimiento de la paz y apoyará los esfuerzos para ayudar a la recuperación de Haití”.
Durante este lunes, el secretario general de la ONU, Ban Ki moon había pedido que se considerara el envío de más fuerzas militares de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití Minustah, para reforzar la seguridad en la nación caribeña y mejorar la distribución de ayuda humanitaria, cuya distribución no ha sido eficaz por falta de coordinación.

La Minustah fue ordenada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y se inició en el año 2004, después de la intervención militar conjunta de EEUU, Francia y Chile que derrocó al Presidente Jean Bertrand Aristide.

El contingente se compone de aproximadamente 7 mil efectivos militares, la mayoría latinoamericanos provenientes de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Guatemala, Paraguay, Perú y Uruguay, además de Benin, Canadá, Croacia, EE.UU., Filipinas, Francia, Jordania, Malasia, Marruecos, Nepal, Sri Lanka, y Yemen.

La Minustah ha sido cuestionada por algunos sectores en Haití por la violencia que ha generado en barrios pobres de la capital como Cité Soleil, donde se han registrado enfrentamientos que han derivado en la muerte de civiles.
Miles de haitianos huyen del infierno. Una semana después del seísmo, Puerto Príncipe sigue sumida en el caos y muchos afectados han comenzado a huir de la capital. Lo hacen andando, en los escasos “tap tap”, como llaman aquí a los autobuses, y vehículos que encuentran.
Ante la escasa ayuda distribuida en la ciudad y la creciente violencia que se palpa en las calles de Puerto Príncipe, miles haitianos han decidido regresar al campo. Muchos vivían allí y emigraron a la ciudad. Ahora, sin hogar, regresan a la casa de sus familiares después de haber pasado una semana durmiendo en la calle o en un parque. Es la primera migración masiva tras el seísmo.
Familias enteras se amontonan en los autobuses para sufrir recorridos de hasta seis horas, cargados con las escasas pertenencias que han logrado salvar. Según la emisora local Radio Metropole, las tarifas de los autobuses se han duplicado estos días.
“Se han vuelto extremadamente caras”, declaró un usuario. “No es culpa mía, el precio del carburante se ha duplicado”, le respondió un conductor. “Huyen a miles, nunca había visto una estampida como ésta, ni siquiera en Navidad”, afirmó otro conductor.
El éxodo, sin embargo, se produce por ahora dentro de la fronteras de Haití. Aunque muchos haitianos se proponían pasar a la República Dominicana, cuyos hospitales han acogido a centenares de haitianos que resultaron heridos por el seísmo, la frontera está cerrada.
Tampoco huyen a EEUU. Para evitar la emigración vecina a EEUU, los estadounidenses han habilitado una grabación del embajadorde Haití en Washington, Raymond Alcide Joseph, para que sus compatriotas desistan de partir en patera desde la costa norte de la isla.
En ella, el diplomático aconseja a sus compatriotas que no emigren por mar porque es peligroso y, además, si los americanos los atrapan los devolverán.

El seísmo de Haití, considerado por Naciones Unidas como el peor desastre de su historia, fragiliza aún más la vulnerabilidad de los niños que ya eran víctimas, antes del terremoto, de condiciones difíciles a causa de la descomposición de las familias, de la violencia doméstica o de la orfandad a causa del SIDA.
“Tememos que, tras la catástrofe, los miles de niños que vagabundean por las calles de Puerto Príncipe puedan ser víctimas de las redes de traficantes y que se reproduzcan situaciones como la del secuestro de 103 niños en Chad en 2007”, comentó la portavoz del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia UNICEF, Véronique Taveau.

Según la portavoz, esta institución vigila la situación muy de cerca y está muy preocupada por la cuestión. Ya se han denunciado numerosos casos de abusos y de violencias sexuales contra menores y la organización ha desplegado a equipos especialmente formados para prevenir este tipo de situaciones.
Los niños de Haití luchan desde hace años para sobrevivir. De acuerdo con cifras de UNICEF 3,8 millones de infantes se encontraban en 2009 en una situación de extrema vulnerabilidad ya que, debido a la pobreza, habían entrado en un engranaje de privaciones y malos tratos.
Naciones Unidas estima que entre los dos millones de víctimas del seísmo el 48% tienen menos de 18 años. “Por el momento no podemos avanzar cifras pero la situación es preocupante ya que hemos visto a muchos niños errando por las calles, perdidos y hambrientos que necesitan urgentemente asistencia y apoyo psicológico”, declaró Taveau.
“En estos momentos la cuestión de los niños abandonados es prioritaria para UNICEF. Tenemos sobre el terreno a equipos especialmente formados que están identificando a los niños, porque es muy importante darles un nombre saber quienes son y de donde vienen”, señaló la representante de la organización que se ocupa de la infancia.
“Estamos trabajando con la ONG Save the Children, con el Comité Internacional de la Cruz Roja CICR y con la radio de la MINUSTAH, que ya ha empezado a emitir, para intentar encontrar a los familiares de muchos niños que se encuentran abandonados a su suerte”, explicó.

Por otro lado, algunas ONG, como Proyecto Solidario, van a concentrar sus esfuerzos en la infancia. Su proyecto se basa en construir dos albergues para alojar, en cada uno, a 100 niños y niñas menores de 12 años de los que han quedado huérfanos en Puerto Príncipe, en el barrio Cite Soleil, y en la ciudad de Jacmel.
En ese hogar escuela taller los niños recibirán alojamiento, alimentación, educación y atención médico sicológica para ayudarlos a superar el trauma y reemprender sus vidas.
“Sabemos que numerosas familias de todo el mundo, probablemente también españolas, han manifestado su interés para adoptar a niños de Haití pero nosotros privilegiamos, en el caso de una urgencia como la que se vive allí, la reunificación de las familias o la posibilidad de que los menores puedan crecer con un pariente cercano”, observó.

Interrogada sobre las cuatro familias españolas que ya habían adoptado a niños haitianos pero que debido al terremoto no han podido ir a recogerlos, Taveau consideró que este caso es diferente y que corresponde al gobierno de Haití continuar con el procedimiento de adopción para entregar a los niños a sus familias de adopción.
En Haití sólo la mitad de los niños tenía acceso a la enseñanza primaria y la mayoría abandonaban sus estudios. Debido al seísmo no hay colegios y UNICEF va a instalar sobre el terreno dos tiendas de campaña de unos 100 m2 que servirán de centro de acogida para los niños donde serán atendidos y tendrán asistencia sicológica.
“Vamos a enviar material recreativo para niños y adolescentes para intentar recrear cuanto antes un contexto de normalidad ya que se trata de un grupo de la población extremamente vulnerable que sufría de malnutrición crónica y que se refugiaban a menudo en la prostitución para obtener comida. Intentaremos que esta situación no se degrade”, concluyó.

El Fondo de la ONU para la Infancia Unicef, alertó este lunes de la situación que viven muchos niños sobrevivientes del terremoto, cuya identificación es difícil por la falta de datos o de familiares, si es que no han muerto, y el trauma sicológico que deberán afrontar.
Mediante un comunicado fechado en Puerto Príncipe, miembros de Unicef relatan el caso una niña de dos años y un niño de siete que se encuentran en uno de los hospitales habilitados por la Misión de Paz de la ONU, sin heridas físicas, pero con los que no se sabe qué hacer.

La pequeña padece parálisis cerebral y llegó al hospital deshidratada y en estado de choque. “Está tumbada en la camilla, llorando y sola, no tiene heridas graves y se podría ir a casa, pero nadie sabe cómo se llama ni por dónde empezar a buscar a su familia. Sólo tiene un papel a sus pies que dice niña”, relatan los miembros de Unicef.

En el mismo hospital se encuentra Sean, de siete años, que llegó gritando al hospital con unos pocos arañazos y estuvo 12 horas en posición fetal. Según Unicef, las enfermeras han dicho que el pequeño ha contado que sus padres están muertos.

Los médicos no les quieren dar el alta sin saber quién se encargará de ellos, señala la organización humanitaria, que está intentando establecer dos refugios para niños como Sean y la “niña”, en los que se les pueda atender mientras se busca a sus familias.

Unicef destaca que puede haber cientos, posiblemente miles, de niños en la misma situación en Puerto Príncipe, vagando por las calles o en los hospitales, sin agua, sin comida y sin protección contra la violencia y el abuso.
El Comité de los Derechos del Niño de la ONU advirtió contra los “secuestros” bajo la “cobertura de adopción” en Haití y manifestó su preocupación “por los miles de niños separados de su familia”, en un comunicado publicado en Ginebra.
Países como Estados Unidos, Holanda y Francia dijeron que temen por la vida de los niños haitianos en curso de adopción.
“Alarmado por las recientes informaciones que dan cuenta de saqueos y violencias”, el comité reclamó “medidas eficaces para proteger a los niños contra todas las formas de violencia y explotación, incluida la violencia sexual y los secuestros bajo cobertura de adopción”.
“Un número importante de niños fueron heridos y necesitan atención médica urgente”, señaló el comunicado del Comité de los Derechos del Niño de la ONU, actualmente reunido en Ginebra.
Durante la distribución de alimentos, hay que “garantizar que la alimentación llegue a los que más la necesitan y no sólo a los que están en mejores condiciones para recibirla, es decir a los adultos”, insistió el comité.

Países como Estados Unidos, Holanda y Francia dijeron que temen por la vida de los niños haitianos en curso de adopción.
Holanda, que el domingo repatrió a seis niños haitianos adoptados, envió el lunes un avión para buscar 109 niños en curso de adopción por familias holandesas, incluido nueve que todavía no tienen familia adoptiva.
Por su parte, Estados Unidos dijo que iba a acelerar los procedimientos para sacar a los niños cuyo expediente de adopción ya está completo.
En Francia, un colectivo de familias que esperan poder adoptar en Haití presentaron una petición con más de 12.000 firmas reclamando la repatriación de urgencia de los niños.

Infierno se escribe con ‘H’, titula, titula su crónica Isabel Espiño, enviada de el periódico EL MUNDO de España, que dice lo siguiente:

Las escuelas y los supermercados estaban llenos. Todavía no había caído la noche sobre Haití cuando la tierra se abrió. Un terremoto de 7 grados en la escala Richter volvía a poner al país más pobre de América Latina en el mapa. “Todo comenzó a temblar, la gente gritaba, y las casas comenzaron a derrumbarse… Es un caos total”, contaba una periodista desde la isla caribeña.
Han pasado siete días desde entonces y ésa sigue siendo la mejor definición de la situación en Haití. Caos. Muchos cadáveres siguen acumulados en las calles mientras miles han sido arrojados a fosas comunes, y el acceso a la ayuda continúa siendo más que insuficiente. Tras el drama que ha dejado el desastre natural, ahora son los saqueos y los primeros brotes de violencia los que mantienen a Haití sumido en el caos.

Día 1 (miércoles)

Miles de personas han pasado la noche al raso después de que la tierra temblase. Una, dos, hasta trece veces rugió la falla de Enriquillo (entre las réplicas, se registraron tres de considerable magnitud). El terremoto no ha distinguido de clase, credo ni condición. Han muerto ministros, pobres, el arzobispo de Haití, estudiantes, funcionarios de Naciones Unidas… Centenares de edificios de la capital, Puerto Príncipe a sólo 15 kilómetros del epicentro, se derrumbaron. El Palacio Nacional sede del Gobierno de Haití, la sede del Parlamento, la catedral de Puerto Príncipe, colegios, el único hotel de lujo del país y barrios enteros cayeron como un castillo de naipes.
El número de muertos es incierto. Más de 100.000, apunta el primer ministro, Jean Max Beltreeve; docenas de miles, calcula la OEA. Un baile de cifras que no alcanza a reflejar el drama que se vive en Puerto Príncipe: cadáveres amontonados en las aceras, supervivientes que vagan aún en estado de shock entre los escombros…
Las grandes potencias prometen su apoyo y decenas de ONG empiezan a facilitar sus números de cuenta. Pero la distribución de la ayuda no será fácil. Las vías de acceso y las telecomunicaciones se han visto sumamente afectadas, el aeropuerto ha sido cerrado y la misión de la ONU quien en estos casos se encarga de coordinar las tareas, sufre su propio drama en Puerto Príncipe.

Día 2 (jueves)

Puerto Príncipe huele a muerte. La capital del país caribeño se ha convertido en una inmensa morgue en la que los vivos duermen entre cadáveres y su principal avenida, en un gigantesco campamento de refugiados. Los equipos de rescate no llegan y los haitianos se han lanzado a tratar de rescatar a supervivientes retirando cascotes con sus propias manos. “Sólo sabemos que hay muchísima gente desaparecida y que se ha empezado a trabajar muy tarde”, relata Fernando Prados, uno de los médicos del Samur desplazados a Haití.
La ayuda ha comenzado a llegar a la ex colonia francesa después de que se reabriese el aeropuerto, aunque ni las luces de pista ni la torre de control están operativas y los aviones deben aterrizar a ojo, sólo durante el día, pero las cajas permanecen acumuladas en el aeródromo, a la espera de que se organice su distribución. El gobierno de René Preval sigue desaparecido y Washington se implica a fondo en la gestión de Haití ante el colapso del Ejecutivo nacional: Obama anuncia el envío de 100 millones de dólares en ayuda y 5.500 soldados.
Pese a la solidaridad internacional, la desesperación cunde entre los haitianos: algunos han levantado barricadas con cadáveres en protesta por el retraso en la llegada de ayuda. “Está muriendo demasiada gente, necesitamos la ayuda internacional, no hay servicios de emergencias, ni alimentos, ni teléfono, ni agua, no tenemos nada”, implora un haitiano… 48 horas después del seísmo.

Día 3 (viernes)

Los cadáveres siguen acumulados en las calles de la capital, aunque los servicios de rescate internacionales comienzan a trabajar. La imagen de uno de sus “logros” da la vuelta al mundo: el bombero español Óscar Vega sale de los escombros con el pequeño Radjeson, de dos años, en brazos.
Los heridos atestan los hospitales, faltos de lo más básico. Naciones Unidas reconoce que, de hecho, la ayuda sólo ha llegado a 8.000 damnificados. Ante la falta de ayuda, algunos haitianos se lanzan a saquear las ruinas de los comercios en busca de algo que llevarse a la boca. Aunque las bandas comienzan a hacer acto de presencia, según Naciones Unidas “hasta el momento, la situación de seguridad se mantiene estable”.
El Ministerio de Asuntos Exteriores confirma las primeras víctimas españolas: María Jesús Plaza e Yves Batroni, un matrimonio que residía en Torrejón de Ardoz.

Día 4 (sábado)

La cifra de muertos sigue creciendo. Según las autoridades haitianas y las organizaciones internacionales, podría superar las 200.000 víctimas. Naciones Unidas habla ya del “mayor desastre en la memoria de la ONU”. Pese a las protestas de muchos afectados, el primer ministro Beltreeve ha ordenado enterrar a muchas víctimas 40.000, según el presidente Preval, en fosas comunes para evitar epidemias. Esta estrategia dificulta aún más saber a ciencia cierta cuántos han perecido en Haití.
Preval recibe a la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, en el aeropuerto de Puerto Príncipe. La imagen es una metáfora del vacío de autoridad que reina en Haití tras el seísmo: la única autoridad reinante hasta la fecha es el Ejército norteamericano, que ha tomado el control del aeropuerto. “Sin un gobierno nacional que funcione y el de la capital inexistente y la ONU no tomando el control, es difícil que las ayudas fluyan”, explicaba un delegado colombiano.
Haití es un país sin Estado. Ante el desgobierno, la mayor parte de la ayuda sólo se han hecho esporádicas distribuciones sigue en los hangares del aeropuerto y los primeros saqueos han comenzado.
Los primeros españoles repatriados desde Haití llegan a Madrid.

Día 5 (domingo)

El milagro parece posible en el infierno. Cinco días después de la tragedia, los servicios de salvamento rescatan al menos a seis personas vivas bajo los escombros. Pero el ánimo reinante en Puerto Príncipe es la desesperanza: miles de personas siguen sin techo ni comida y los saqueos,hasta ahora sin violencia, hancomenzado a cobrarse sus primeras víctimas: dos saqueadores han muerto a tiros y otro hombre, acusado de robo, ha sido linchado por la turba. El caos obliga a decretar el estado de emergencia hasta finales de enero.
El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki moon, pisa porprimera vez la isla tras el desastre. Casi una semana después de la tragedia, Ban pide a la vicepresidenta española María Teresa Fernández de la Vega también de visita en Haití, que la Unión Europea organice una misión a Haití para la asistencia humanitaria.
Reina la confusión sobre la funcionaria de la UE desaparecida, la española Pilar Juárez, que se encontraba en una reunión en el edificio de la ONU cuando se produjo el seísmo: aunque en la madrugada del domingo se anunció que se había encontrado su cadáver, a última hora del día el Ministerio de Asuntos Exteriores anuncia que el cuerpo no es de la funcionaria.

Día 6 (lunes)

Crece la desesperación y la tensión en las calles de Puerto Príncipe. Los saqueadores se enfrentan a pedradas en el centro de la ciudad, los helicópteros lanzan la ayuda sin llegar a aterrizar, mientras a las puertas del aeropuerto las fuerzas internacionales tratan de contener a las decenas de haitianos desesperados que piden ayuda y un trabajo. Fuentes de inteligencia occidentales temen que el país caribeño entre en una espiral de violencia, se rumorea incluso que los partidarios de Aristide están reorganizándose para provocar disturbios.
La tensión también se palpa entre las potencias occidentales por el control de la situación. Francia critica a EEUU por monopolizar la ayuda en Haití, “Se trata de ayudar Haití, pero no de ocupar Haití”, dice el secretario de Estado de Cooperación galo, mientras los marines desembarcan en la isla. Brasil, al mando de la misión de Naciones Unidas en Haití, ha advertido de que no cederá el mando de las fuerzas de la ONU en el país y ha respondido al llamamiento de Ban Ki moon, que ha pedido otros 3.500 cascos azules ofreciéndose a duplicar sus efectivos en el país.

Día 7 (martes)

Se cumple una semana del seísmo. Las esperanzas de encontrar supervivientes bajo los escombros disminuyen, aunque todavía no se ha dado la orden de que cesen las tareas de rescate. La distribución de la ayuda avanza y muchos haitianos confían en que mejore tras la llegada de los marines, ya 11.000 sobre el terreno. Sin embargo, miles de personas han comenzado a huir de la capital en los escasos vehículos que tienen algo de combustible.
Los equipos de rescate hallan el cuerpo de Rosa Crespo, la policía española desaparecida tras el seísmo. Es la tercera víctima mortal española.
Estados Unidos ya ha ido ocupando los principales edificios y ruinas estatales. Poco le importa al imperio el pueblo haitiano, los heridos, las víctimas del terremoto y los sobrevivientes. A los europeos y norteamericanos les interesa adoptar niños, mientras que les lanzan paquetes con comida y agua desde el aire, para no arriesgarse a ser asaltados o contaminados.
Las imágenes de la televisión conmueven a los pueblos y la gente envía su ayuda, ¿pero a donde irá a parar esa ayuda realmente? ¿Cuánto de ese dinero y de la ayuda material recibirá el verdadero pueblo haitiano?
Todo un gigantesco aparato de lucro con la desgracia ajena se pone en marcha inmediatamente, sin escrúpulos ni controles están listos, para la comercialización de niños, y del uso de la solidaridad en beneficio propio.

EL GOBIERNO HAITIANO ESTÁ BAJO CONTROL Y LA ÚNICA AUTORIDAD ES LA DE LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRICA.

 

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