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Invitados

Los Chalecos Amarillos continúan sus protestas contra las políticas de Macron

06/05/2019 by Vitalio Deja un comentario


Fuente: Terc3ra

Por vigésimo quinto sábado consecutivo los “chalecos amarillos” protestaron en toda Francia para denunciar la política del Gobierno de Emmanuel Macron.

Movilización de los chalecos amarillos / AFP

Los ‘chalecos amarillos’ se han dado cita en París para la 25 ronda de protestas desde que comenzara el movimiento.

La manifestación de este sábado llega días después de la marcha del Primero de Mayo, en la que se registraron varios choques con la Policía en la capital francesa que se saldaron con varios heridos y más de 300 detenciones.

Los «chalecos amarillos«, numerosos en las marchas sindicales del 1 de mayo que el miércoles congregaron a entre 150.000 y 300.000 personas en Francia, buscan este sábado, el 25º consecutivo, dar un nuevo impulso a la movilización.

A las reivindicaciones sobre el poder adquisitivo y mayor justicia social, los manifestantes suman en esta ocasión la denuncia por el desmantelamiento del servicio público de salud. Los “chalecos amarillos” tienen dificultades para pagar los cuidados médicos y defienden la sanidad pública.

La represión policial también está de actualidad. Desde el 17 de noviembre pasado, la policía ha efectuado más de 14 000 disparos de balas de goma contra los “chalecos amarillos”, y según las cifras del Ministerio del Interior, ha habido más de 2200 heridos.

Para este 25º sábado, varios cientos de personas dijeron que participarían en los distintos actos organizados en toda Francia, anunciados en Facebook.

Este sábado, la policía prolongó su orden de prohibición de manifestarse en los Campos Elíseos, y en un perímetro que incluye la Asamblea Nacional, el Palacio del Elíseo y el sector de la catedral de Notre Dame, destrozada en parte por un incendio a mediados de abril.

Publicado en: Invitados

Jair Bolsonaro promueve que los alumnos filmen a los docentes que expresen ideas de izquierda

06/05/2019 by Vitalio Deja un comentario


Fuente: Terc3ra

La última de las medidas planteadas por el presidente ultraderechista del país latinoamericano parte de la premisa de que los estudiantes delaten a los profesores por motivos ideológicos.

Bolsonaro denunciando los “contenidos subversivos” de un libro educativo infantil / FSP

La guerra cultural bolsonarista acaba de adquirir una nueva dimensión, esta vez, en las aulas, con un llamamiento oficial a los alumnos para que delaten a los maestros “desobedientes”. La propuesta oficial para el alumnado es que filmen a los docentes en caso de que haya sospechas de que están promoviendo ideas de izquierda. Ya antes de asumir como presidente de Brasil, el recién electo Jair Bolsonaro había prometido eliminar el supuesto “adoctrinamiento marxista y de género” de las escuelas brasileñas. Una de sus propuestas entonces fue la prohibición del uso de la palabra “género” y de la expresión “orientación sexual” en cualquier establecimiento educativo. Todas estas ideas estaban incluidas en una reaccionaria ley de persecución y censura a los docentes de todo el país.

«Los maestros deben enseñar y no adoctrinar», escribió esta semana Bolsonaro reafirmando su postura a favor de la censura y la persecución cuando compartió un video filmado en clase por un estudiante que acusó a su maestra de criticar al presidente de extrema derecha.

El hijo del primer mandatario brasilero, Carlos Bolsonaro, también tuiteó por estos días en esa misma línea: compartió un video hecho por estudiantes con el comentario de que “grabar en las escuelas es un acto de legítima defensa contra los depredadores ideológicos disfrazados de maestros».

La iniciativa de filmar a los docentes tiene sus orígenes en la agrupación “Schools without Party” (“Escuelas sin partidos”, conocida por su acrónimo en portugués, ESP), un movimiento de ultraderecha fundado en 2004, que se encuentra de parabienes con la llegada de Bolsonaro al poder. Miguel, Nagib, fundador del ESP, argumenta que el sistema educativo de su país está dominado por “izquierdistas que diseñan sus clases con el objetivo ganar votos para los partidos progresistas”.

La aprobación por parte de Bolsonaro de ese mensaje se produce en medio de una creciente batalla por la educación en Brasil y en el contexto de un abrupto recorte del presupuesto de tres universidades públicas importantes en un 30%. La medida estuvo motivada en parte por supuestas quejas sobre actividades partidarias en el campus.

No es la primera vez que este Gobierno, el que apunta a incorporar el creacionismo, en lugar de la Teoría de la Evolución de Darwin, en la currícula de las escuelas públicas y a reescribir la historia al punto de negar la dictadura- pide a los alumnos que denuncien a sus maestros por los contenidos de sus clases. A pocos días de ser electo, Bolsonaro se mostró partidario de que los alumnos filmen a los profesores, tal como lo había aconsejado una diputada de su partido para combatir el llamado adoctrinamiento escolar. “Vamos a filmar lo que sucede en las aulas de clase y vamos a divulgarlo. Padres, adultos, hombres de bien tienen el derecho de saber lo que esos ‘profesores’ (entrecomilló la palabra con gestos) andan haciendo en las aulas. Entren en contacto con nosotros”, exhortó en aquel momento el presidente.

El supuesto adoctrinamiento político y la posibilidad de que la perspectiva de género se incorpore como parte de las materias son dos de las grandes obsesiones de Bolsonaro. Por eso una de sus propuestas para este año, que ya fue parte de su plataforma de campaña, es la de ampliar la educación a distancia, es decir, a través de clases grabadas, que reducen al mínimo posible la interacción entre alumnos y docentes. Desde esta óptica, al restringir el contacto, la “proliferación de ideas de izquierda” y, en términos vaticanos, la “ideología de género” quedaría reducida a su mínima expresión y también sometida a vigilancia.

La historia es un tema especialmente controvertido para el presidente de Brasil, ferviente negacionista, que sostiene que los 21 años de gobierno militar de su país no constituyeron una dictadura. Bolsonaro es también uno de los más fervientes defensores de la hipótesis de que los africanos y afrodescendientes de Brasil fueron responsables de su propia esclavitud, y no los colonizadores portugueses.

El presidente de Brasil también ha atacado con insistencia a Paulo Freire, prestigioso educador de reconocimiento mundial por sus programas de alfabetización. La semana pasada expresó su apoyo a una iniciativa que busca despojar a Freire de su título post-mortem de patrono de la educación brasilera.

Publicado en: Invitados

El “brexit” redistribuye las cartas: Un imperio europeo en vías de colapso

06/05/2019 by Vitalio Deja un comentario

Por: Wolfgang Streeck

Por primera vez desde el Acta Única en 1986, fuerzas políticas conservadoras y nacionalistas poderosas no proponen abandonar Europa, sino someterla a su proyecto. Este desafío se añade al del brexit y agrava las tensiones en el seno de un conjunto dominado por una Alemania sin proyecto.

¿Qué es la Unión Europea? El concepto más cercano que viene a la cabeza es el de imperio liberal, o mejor aún, neoliberal: un bloque estructurado jerárquicamente y compuesto por Estados nominalmente soberanos cuya estabilidad se conserva gracias a una distribución del poder de un centro hacia una periferia.

En el centro se encuentra una Alemania que intenta, con mayor o menor éxito, ocultarse dentro del núcleo duro de Europa (Kerneuropa) que forma con Francia. No quiere que se le considere como aquello que los británicos denominaban una “unificadora del continente”, a pesar de que, en realidad, es el caso. El hecho de que se esconda detrás de Francia constituye para esta última una fuente de poder.

Como los demás países imperiales, comenzando por Estados Unidos, Alemania se percibe –y quiere que los demás la perciban– como una potencia hegemónica benévola, que difunde entre sus vecinos una sensatez universal y virtudes morales (…)

Publicado en: Invitados

China al asalto de Europa

29/04/2019 by Vitalio Deja un comentario

https://youtu.be/5T_q3EJ8EOA

China ha llegado a un acuerdo comercial con Italia y es el primer país del G7 en adherirse a la nueva Ruta de la Seda. Este acuerdo no ha sentado nada bien a Donald Trump y desde Estados Unidos ya lo han calificado de “opaco”. Tampoco ha gustado en Bruselas, la Comisión Europea (CE) ha calificado al país asiático como “competidor sistémico”. En total son 29 acuerdos que los italianos valoran en 20 000 millones pero quizás sea más importante la parte logística pues se da acceso a China a los puertos de Trieste y Génova. Hay toda una nueva Guerra Fría comercial pero esta vez es entre Estados Unidos y China.

Publicado en: Invitados

Bolivia: La mentalidad política colonizada en Bolivia y América Latina

29/04/2019 by Vitalio Deja un comentario


Por: Eduardo Paz Radan

Varios hechos notables de las últimas semanas en Bolivia y América Latina han desnudado la mentalidad colonizada y la enajenación política de varios gobernantes, políticos, medios de comunicación e intelectuales a través de una serie de manifestaciones públicas o decisiones estatales que muestran los alcances de la fuerza que tiene el pensamiento alejado de las necesidades y los requerimientos tanto de los pueblos como de las naciones.

En Bolivia, la carta enviada por varios parlamentarios y dirigentes de las llamadas plataformas ciudadanas al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que ejerza acciones, presiones, intervenciones en la vida política electoral y democrática del país muestra cómo representantes legislativos pueden enajenar la soberanía nacional y su propia dignidad para ponerse en manos del representante máximo del poder imperial. Por supuesto, los sectores más conservadores del parlamento norteamericano han hecho conocer una resolución impugnando la candidatura presidencial de Evo Morales.

Esta actitud ha sido respaldada por varios medios de comunicación de propiedad empresarial y de intelectuales que, al margen de la noción de Patria, consideran que el poder externo debe imponerse en Bolivia. Es altamente probable que la “carta”, la “resolución” del legislativo estadounidense, como las “noticias” de prensa y de redes mediáticas pretendan servir como argumento posterior a las elecciones de octubre de 2019 para impugnar los resultados electorales e intentar desestabilizar una nueva gestión del Movimiento Al Socialismo (MAS) y de los movimientos populares, incluida la Central Obrera Boliviana (COB).

Por otra parte, varios presidentes de los países de la región nuevamente han mostrado su faceta cipaya en el denominado Grupo de Lima y en la Organización de Estados Americanos (OEA) al someterse a los dictados del vicepresidente norteamericano Mike Pompeo, quien determinó una nueva escalada de presión sobre el gobierno democrático y bolivariano de Venezuela para desestabilizarlo e intervenirlo militarmente después de su rotundo fracaso al intentar imponer al fantoche de Juan Guaidó.

A ese juego se someten Sebastián Piñera de Chile, Iván Duque de Colombia, Jair Bolsonaro de Brasil, Lenin Moreno de Ecuador o Mauricio Macri de Argentina. En el caso de Piñera y Duque, estos se han convertido en los alfiles de Trump al impulsar el llamado Foro Progreso de América del Sur (PROSUR) como instancia de coordinación conservadora en la región.

En el caso de Bolsonaro y Macri, estos han decidido abandonar el proyecto más importante de la integración latinoamericana liberadora y nacionalista como es la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) en tanto que Moreno ha determinado expropiar la sede de UNASUR en el Ecuador, abriendo las puertas a una nueva ola neoliberal de los llamados Acuerdos de Libre Comercio impulsados por Washington. Sin embargo, los pueblos, movimientos sociales y populares y organizaciones políticas de izquierda y antiimperialistas mantienen la resistencia a estos gobiernos que ya están en crisis internas muy profundas, como los casos de Argentina, Ecuador, Perú o Colombia.

La guerra contra la colonización mental, iniciada por los héroes de la primera independencia y por el impulso del proyecto bolivariano de Hugo Chavez, Lula Da Silva o Evo Morales está presente y, sin duda, las batallas políticas, ideológicas, intelectuales y teóricas estarán presentes en América Latina y el Caribe.

* Eduardo Paz Rada es Sociólogo boliviano y docente de la UMSA. Escribe en publicaciones de Bolivia y América Latina.

Publicado en: Invitados

¿Quién perdió a los árabes? Relaciones regionales con Palestina

29/04/2019 by Vitalio Deja un comentario


Por: Nadine Naber, Sherene Seikaly, Ibrahin Fraihat, y Lubna Qutanmi

Introducción: Nadine Naber 

Durante décadas el análisis político progresista ha criticado a los Estados árabes por abandonar la lucha de liberación palestina. Según este análisis, aunque los gobiernos árabes suelen declarar su solidaridad con los palestinos sus actos conllevan complicidad con el colonialismo de asentamiento israelí –desde la cooperación política y económica con Israel pasando por convertir a los palestinos en chivo expiatorio, y por reprimir toda solidaridad con la liberación palestina en el interior de sus Estados–, y utilizan la cuestión palestina para reforzar su legitimidad.

La recopilación de opiniones que presentamos ahonda en esta crítica y ofrece perspectivas matizadas sobre si los Estados árabes han abandonado o comprometido la causa palestina y en qué medida. Los autores sitúan la cuestión en el contexto transnacional del imperialismo estadounidense y las realidades conexas de la fragmentación árabe y palestina. Sus perspectivas sugieren nuevos interrogantes sobre la relación entre el nacionalismo árabe dirigido por el Estado y la derecha global, las relaciones israelo-estadounidenses, y la normalización de la clase política palestina con Israel.

Dado que los cambios que se han producido en la región han dado lugar a la intensificación de la normalización con Israel y a la cooptación cada vez más vehemente de dirigentes palestinos, urge más que nunca oponerse a la fragmentación que alientan Estados Unidos e Israel dentro de los Estados árabes y entre ellos. Con este fin, los autores reclaman a los lectores repensar nuevas vías para la solidaridad árabo-palestina.

Sherene Seikaly nos insta a “volver a la idea de Palestina para fortalecerla en el próximo combate”. Ibrahim Fraihat nos recuerda que los palestinos tienen aliados en los pueblos de los Estados del Golfo, y Lubna Qutami insiste en que “no hay división entre palestinos y árabes sino entre las aspiraciones revolucionarias de los pueblos y los intereses de quienes se apropian del poder político”.

Sherene Seikaly

Para comprender la realidad de la actual soledad palestina ante la brutalidad de la geopolítica podemos retroceder a las fortunas y falacias del nacionalismo árabe dirigido por el Estado. Las últimas deformaciones de esta falacia deben situarse en la consolidación de la derecha global. Atacar a los palestinos, desposeerlos e hipotecar sus futuros se ha convertido en un ritual de iniciación: hazlo y serás bienvenido a las filas de quienes practican triunfantes la xenofobia, el racismo, el sexismo y la estupidez.

Aquí es determinante el romance entre Donald Trump, Narendra Modi y Jair Bolsonaro. Más decisiva aún es la participación del Estado árabe en los festejos machistas por el aplastamiento de los palestinos. El presidente egipcio Abdel Fatah el Sisi y el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed Bin Salman, dan muestra de sus credenciales cuando intimidan a los palestinos que hoy, más que nunca, simbolizan la figura del extranjero exhausto y desposeído. Cualquier observador ocasional de la historia sabe que los Estados árabes rara vez se han preocupado por Palestina y por los palestinos. Sin embargo, desde 1948, el fino velo retórico del panarabismo protegió discursivamente a los palestinos de un ataque contra la idea misma de Palestina. Hoy, la derecha global y sus manipuladores árabes han despojado a los palestinos de ese último reducto y lo que intentan a toda costa es matar la idea misma de Palestina.

La idea de Palestina fue una de las falsas promesas del Estado árabe moderno. La actuación desesperada y dispar de los árabes en la guerra de 1948 movilizó a aquel fatídico grupo de jóvenes oficiales egipcios. Esos hombres, junto con sus homólogos de Damasco y Bagdad, se convertirían en la vanguardia de un futuro revolucionario nunca realizado. Prometieron un futuro de igualdad económica, política y social alimentado por el anticolonialismo, el tercermundismo y el socialismo. Desde las orillas del Mediterráneo, del Nilo y del Tigris hasta el oasis de Guta, esos militares, los padres fundadores, destruirían la promesa anticolonial que habían proclamado.

En su lugar cimentaron un autoritarismo resistente que encarceló al mismo pueblo al que el nacionalismo árabe se había comprometido a liberar. Si uno se hubiera detenido a buscar entre los maltrechos fragmentos de las promesas revolucionarias habría hallado la idea de Palestina. La fraternidad autoritaria del mundo árabe la desentrerraría como una defensa de todos los imperativos con los que no lograron cumplir. Los padres militares fundadores se sirvieron de Palestina para probar que seguían creyendo en lo que habían prometido a unos súbditos indignados por su pura hipocresía: la idea de Palestina simbolizaba la libertad y el anticolonialismo.

La fraternidad autoritaria de hoy en día ha acabado con los valientes y fallidos esfuerzos de los revolucionarios árabes para reivindicar el futuro y difiere además de la de los padres militares de antaño. Esta de ahora encuentra complacencia en la cohorte de líderes internacionales que quieren aniquilar a sus opositores y esperan impunidad internacional. No se ven obligados a defender la libertad de boquilla. La libertad es la antítesis de lo que tienen previsto en el presente y para el futuro, e intentarán acabar con ella.

Por eso ya no aparece en la retórica de los Estados árabes la idea de Palestina. Puede que lo lamentemos. Tiene consecuencias nefastas para la consolidación de la Nakba en que se ha convertido la realidad palestina actualmente. Seamos claros: el futuro es sombrío. Pero tal vez podamos retomar como han hecho tantos radicales en el mundo árabe y en otros sitios la lucha por la libertad, y volver a la idea de Palestina para fortalecerla ante el próximo combate. Mientras lo hacemos, una pregunta devastadora nos ronda: ¿habrá perdido Palestina sólo a los Estados árabes o también a sus pueblos?

Ibrahim Fraihat

Se han producido una serie de acontecimientos que sugieren el auge de relaciones entre Israel y varios Estados del Golfo especialmente desde la llegada de Donald Trump al poder. Comenzó con las reuniones en 2015 del ex general saudí Anwar Eshki con ex funcionarios israelíes como Dore Gold, y con la posterior visita divulgada de Eshki a Tel Aviv. Hace poco Omán recibió al primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu en visita oficial, Emiratos Árabes Unidos recibió a la Ministra de Deportes y Cultura israelí Miri Regev, Bahrein participó en una carrera ciclista en Jerusalén el Día de la Nakba, y Qatar recibió a un equipo de gimnasia israelí y celebró con el himno nacional de Israel que uno de sus atletas ganase la competición. Sólo Kuwait parece haberse opuesto firmemente a cualquier forma de relación con Tel Aviv.

Aunque se prevén más encuentros en un futuro próximo, que se vaya a desarrollar una relación sostenible y a largo plazo entre Israel y los Estados del Golfo está lejos de la realidad. Cuando los Estados del Golfo se den cuenta de que lo único que consiguen con esa relación es legitimar internacionalmente a Israel y deslegitimarse a sí mismos ante sus poblaciones nacionales puede que vuelvan a sus posiciones iniciales. Lo cual sería una buena noticia para los palestinos porque podrían beneficiarse de las relaciones con los Estados del Golfo sin la interferencia israelí.

La primera razón por la que la relación del Golfo con Israel está condenada es que no cuenta con el apoyo de sus ciudadanos y ciudadanas y, por lo tanto, sigue restringida a los funcionarios gubernamentales de ambas partes. Ni un solo país del Golfo la apoya a nivel popular. Al contrario, hay figuras públicas próximas a sus gobiernos que han expresado abiertamente su indignación ante las relaciones con Tel Aviv.

Se podría argumentar con razón que aunque los egipcios y egipcias nunca se han normalizado con Israel las relaciones gubernamentales egipcio-israelíes se han seguido manteniendo, pero es que la frontera de Egipto con Israel hace que el conflicto sea fundamental para la seguridad nacional egipcia. No es el caso del Golfo, cuyos gobiernos generalmente perciben que lo que afecta a su seguridad nacional son los acontecimientos con Irán y no con Palestina.

Además, la emergente alianza entre Estados Unidos, el Golfo e Israel no se asienta en una asociación igualitaria –en términos de derechos, obligaciones y beneficios– sino en la manipulación y la explotación. Los beneficios de Israel y de la administración Trump son reales mientras que los de los Estados del Golfo son promesas o intuiciones. Hasta ahora Estados Unidos se ha beneficiado de importantes ventas de armamento al Golfo, y ha abandonado sus obligaciones en el marco del acuerdo internacional sobre la congelación del programa nuclear iraní (JCPOA , en sus siglas en inglés) a pesar de que Irán ha seguido manteniendo su compromiso. Por su parte, Israel ha obtenido ventajas inéditas en la cuestión Palestina, como el traslado de la embajada de Estados Unidos a Jerusalén y los recortes de Trump de la ayuda estadounidense a la UNRWA. Asimismo está consiguiendo que se quiebre el histórico boicot árabe a Israel considerado desde siempre como una reserva estratégica palestina.

En contraste, el único beneficio de los Estados del Golfo es la percepción de que en algún momento la alianza [estadounidense-israelí-Golfo] eliminará la amenaza iraní. Pero se trata de un objetivo cuestionable. En primer lugar, Estados Unidos e Israel no ven incentivo alguno para arriesgarse a nuevos enfrentamientos con Irán una vez que se materialicen sus beneficios. Y lo que es más importante, no les interesa a largo plazo eliminar por completo la amenaza iraní porque la utilizan para manipular a las petromonarquías. La amenaza permite a Estados Unidos, por ejemplo, seguir siendo el único proveedor de seguridad a los regímenes árabes del Golfo. El mantenimiento de la amenaza es aún más importante para Israel, que históricamente ha exprimido el compromiso estadounidense con la superioridad militar de Israel en la región para que Estados Unidos le siga suministrando tecnología avanzada. La “amenaza iraní” es el mecanismo que garantiza el suministro continuo de fondos y tecnología militar de Washington a Tel Aviv.

Los Estados árabes del Golfo que se apresuran a edificar las relaciones con Israel están falsamente convencidos de que el camino hacia el corazón y la mente de Trump pasa por Tel Aviv. No es más que un mito que Israel exagera con eficacia especialmente ante esos países. Los Estados árabes del Golfo deben tomar conciencia de que prestan servicios indispensables a Washington en bastas materias como petróleo, antiterrorismo y bases militares, y por lo tanto no necesitan que nadie les dé acceso a la Casa Blanca.

Pero es que además la relación no tendrá éxito simplemente porque ya se intentó antes y fracasó. En 1995 Qatar abrió una oficina comercial de Israel para acabar descubriendo que no le aportaba más que una pesada carga. La cerró en en 2009 y ordenó a sus funcionarios que abandonaran el país.

La relación Golfo árabe-Israel está condenada también porque va en contra de los intereses de los propios Estados árabes. Un Israel normalizado en Oriente Próximo competirá económicamente con las ciudades como Dubai. Para Arabia Saudí la normalización no sólo deslegitimará su posición de liderazgo en el mundo musulmán sino que provocará que los medios de comunicación iraníes denuncien las relaciones de Riad con Israel, lo que dará a Irán preponderancia ideológica.

Finalmente, esa alianza no tiene anclaje institucional y el único poder que la mantiene unida es el de Trump mientras esté en el cargo. Si las elecciones de 2020 llevan a un presidente demócrata a la Casa Blanca se derrumbará todo el proyecto de “enfrentarse a Irán” y las partes volverán a sus posiciones originales. Pero Washington y Tel Aviv mantendrán los beneficios reales obtenidos mientras los Estados del Golfo se quedarán con las manos vacías. Habrán perdido las cartas que una vez tuvieron para jugar un papel influyente en la política regional.

A pesar de este giro de los acontecimientos los palestinos no deberían abandonar a los Estados árabes del Golfo porque eso beneficia al gobierno israelí. Los Estados árabes del Golfo tienen la oportunidad de volver a respaldar más sólidamente los derechos palestinos, así como de jugar un papel más eficaz en la política regional. Además, los palestinos cuentan con aliados en el Golfo: la gente común de sus países que jamás ha aceptado la normalización con Israel. Y son ciertos sectores de los regímenes del Golfo y no los sistemas estatales en su conjunto quienes están detrás de la colaboración con Israel. Por tanto, a los palestinos les conviene mantener relaciones tanto diplomáticas como con los actores de la sociedad civil del Golfo para asegurarse de no perder un actor clave en su lucha contra Israel.

Lubna Qutami

La trascendencia de los cambios producidos en la región árabe desde los levantamientos de 2011 ha planteado cuestiones decisivas sobre la relación entre la inconclusa lucha anticolonial y descolonizadora en Palestina y las aspiraciones de libertad, justicia y de acabar con los regímenes totalitarios que tienen las poblaciones árabes. Conforme los regímenes árabes reeditan una nueva y quizás más ofensiva alianza de normalización política, diplomática, militar y económica con el Estado de Israel vuelven a traicionar los anhelos populares de un cambio sustancial en sus propios países. Por lo tanto, la humillación de los palestinos y de los árabes por parte de los regímenes políticos, que actúan como guardianes del orden, va en paralelo.

La historia de los regímenes títeres no es nueva en el Sur global, y ciertamente no lo es en la región árabe. Durante al menos 40 años varios países árabes han actuado en interés de las potencias hegemónicas mundiales y no en interés de sus propios pueblos. En el caso de Jordania y Egipto, esa decisión cristalizó en tratados de paz con Israel que pusieron fin a las perspectivas de confrontación directa con el Estado israelí. Pero la cesión a la hegemonía regional sionista se produjo también de otras maneras y también en países que no mantenían relaciones diplomáticas formales con Israel.

Lamentablemente, la clase política palestina cuya dirección contó en otro tiempo con miembros que explícitamente criticaban a los regímenes árabes, se ha aliado oficialmente a ellos desde los Acuerdos de Oslo de 1993, pero especialmente desde 2007, cuando la cooperación en materia de seguridad entre palestinos e israelíes se intensificó de forma inédita. Aunque 2011 brindó una oportunidad extraordinaria para llevar al primer plano la liberación palestina como parte de una nueva fase de la historia árabe, a los palestinos, lamentablemente, les sorprendió mal preparados para aprovechar el momento, en parte por la fragmentación interna de la vida política palestina que se intensificó en 2006 cuando Hamás ganó las elecciones parlamentarias. Desde entonces, la división entre Fatah y Hamás ha encallecido la fractura palestina, ha debilitado a los palestinos en el panorama regional, ha dificultado la recuperación de una visión y un programa político coherentes, y ha situado los intereses de las facciones y las lealtades geopolíticas y globales por encima del proyecto de liberación nacional.

La paradoja hoy en día es que justo cuando las iniciativas internacionales para promover el Boicot, la Desinversión y las Sanciones (BDS) a Israel son más eficaces, los palestinos siguen sepultados por la coacción de las relaciones con israelíes y estadounidenses e incapacitados desde el punto de vista geopolítico mientras los regímenes árabes intensifican su normalización con el Estado israelí. La dimensión árabe de la lucha nacional palestina debe entenderse en el contexto de la división entre los que están en el poder y los que lo desafían.

En primer lugar, hay que entender la precariedad de la condición colonial palestina. El pueblo palestino habita en una ontología de la Nakba en la que la vida, la tierra, las instituciones políticas, la visión y el desarrollo de estrategias de los palestinos están sistemáticamente diezmados por el asedio, el exilio y la aniquilación que atraviesa las múltiples fases de su lucha y los lugares físicos de su resistencia.

Para los revolucionarios palestinos de los años cincuenta y sesenta que fundaron los partidos políticos y más tarde el movimiento de los fedaye, la viabilidad y la necesidad de iniciar sus operaciones políticas estando en el exilio significó formular su identidad y sus estrategias nacionales de manera interdependiente con actores regionales e internacionales. Esta formulación interdependiente de la lucha nacional palestina dirigida sobre todo por la OLP tras la guerra de 1967, significó que los palestinos contaran con un considerable apoyo de actores estatales y no estatales regionales e internacionales, pero también que fueran vulnerables a los caprichos de las re-configuraciones regionales y mundiales del poder. Con cada transformación regional y global, los palestinos se han visto forzados a empezar de nuevo sin poder capitalizar su acerbo material y político en un contexto de múltiples éxodos (desde Jordania, Líbano, Chipre, Túnez, Kuwait y, más recientemente, Iraq y Siria).

Al intentar resolver esta precariedad, la corriente de pensamiento y poder político dominante dentro de la OLP, anclada esencialmente en la dirección de Al Fatah, se tomó las cuestiones de la autodeterminación, la independencia y la identidad de los palestinos literalmente, de tal manera que tomó decisiones pragmáticas en su búsqueda de un Estado sin prestar atención a las trampas de la condición del Estado y a sus subsiguientes disposiciones institucionales. Cada decisión vino

determinada por el pragmatismo más que por el marco, la ideología, los principios y una estrategia premeditada para mantener o incluso conseguir una confrontación directa entre los regímenes árabes e Israel. Después de 1974 este pragmatismo nacionalista se convirtió en el motor definitivo de la estrategia en detrimento de los principios revolucionarios de interrumpir y des-normalizar la permanencia e influencia de un Israel sionista en toda la región.

Aunque la OLP todavía no había abandonado la guerra de guerrillas y la resistencia armada como métodos para adquirir poder, se hizo cada vez más vulnerable en la región como resultado de la profundización de las relaciones entre los regímenes árabes e Israel y Estados Unidos. Durante su estancia en Líbano y tras su exilio a Túnez en 1982, la OLP comenzó a depender de la diplomacia internacional como principal estrategia para la creación de un Estado. Los Estados árabes tuvieron que cooperar con la OLP para recaudar impuestos entre los palestinos que vivían dentro de sus fronteras, y mantuvieron cierta ambivalencia a la hora de negociar acuerdos abiertos con Israel en aras de mantener la credibilidad entre sus poblaciones. Pero la cooperación se volvió simbólica y transaccional en lugar de seguir arraigada en un modelo de lucha conjunta para hacer frente al expansionismo sionista.

A principios de la década de 1990, la OLP había sobrevivido a múltiples fases de derrota, éxodo y pérdida en varios lugares de la región. Tras una primera Intifada sorprendentemente exitosa, los israelíes se vieron finalmente obligados a negociar con la OLP. El pueblo palestino vio cómo la caída de la Unión Soviética, la impotencia de las naciones árabes, la [primera] guerra del Golfo y la salida subsiguiente de unos 250.000 palestinos de Kuwait como consecuencia de que la OLP apoyara a Sadam Husein, limitaron la capacidad de los dirigentes de mantener su lucha de resistencia estando en el exilio.

El camino hacia los Acuerdos de Oslo, que marcaron la capitulación y la normalización oficial palestina con Israel, comenzó mucho antes de 1993 y se vio profundamente influenciado tanto por la precariedad derivada de la ontología de la Nakba como por el giro desesperado hacia un pragmatismo nacionalizado como forma de superar la merma de poder de la dirección palestina y su permanencia en el exilio. En esas condiciones, los dirigentes políticos palestinos tomaron decisiones perjudiciales para su pueblo y adoptaron posiciones pragmáticas pero indignas cuando se trataba de apoyar los derechos y la dignidad de sus hermanos y hermanas árabes.

Por todo ello, haríamos bien en cuestionar la afirmación ampliamente aceptada de que los árabes abandonaron Palestina y a los palestinos. Más bien, la dirección palestina debería asumir la responsabilidad que le corresponde por aquello sobre lo que sí tuvo control en el contexto de la ocupación colonial y la desposesión, aunque valga decir que no fue mucho. Los regímenes árabes y el establishment político palestino operaron en tándem para nacionalizar la causa palestina y neutralizar a los países árabes en la confrontación con Israel. Al final, no existe división entre palestinos y árabes sino entre las aspiraciones revolucionarias de los pueblos y los intereses de quienes se apropian del poder político.

Autoras*

Nadine Naber, miembro de Al Shabaka, es profesora asociada del Programa de Estudios de Género y de la Mujer y del Programa de Estudios Asiáticos Internacionales. Directora fundadora del Centro Cultural Árabe-Estadounidense de la Universidad de Illinois en Chicago, Nadine es autora de Arab America: Gender, Cultural Politics, and Activism (NYU Press, 2012). Es co-editora de los libros Race and Arab Americans (Syracuse University Press, 2008); Arab and Arab American Feminisms, ganador del Arab American Book Award 2012 (Syracuse University Press, 2010); y The Color of Violence (South End Press, 2006). Ha trabajado con grupos como el Equipo de Defensa Rasmea Odeh, USACBI, AROC, e INCITE y Women of Color against Violence. Actualmente es miembro del consejo editorial del Journal of Palestine Studies, del Critical Ethnic Studies Journal, y de las publicaciones de la Universidad de Nebraska y de la University of Washington Press.

Sherene Seikaly, miembro de Al Shabaka, es profesora asociada de Historia en la Universidad de California, Santa Bárbara. Es editora del Arab Studies Journal, cofundadora y co-editora de Jadaliyya e-zine, y miembro del consejo editorial del Journal of Palestine Studies. Su obra Men of Capital: Scarcity and Economy in Mandate Palestine (Stanford University Press, 2016) explora cómo los sectores capitalistas palestinos y los funcionarios coloniales británicos utilizaron la economía para moldear el territorio, el nacionalismo, el hogar y los cuerpos. Ha publicado en revistas académicas como International Journal of Middle East Studies y Journal of Middle East Women’s Studies, así como en las webs de Jadaliyya, Mada Masr y 7iber.

Ibrahim Fraihat, miembro de Al Shabaka, es profesor de Resolución de Conflictos Internacionales en el Instituto de Estudios de Posgrado de Doha, y becario en la Universidad de Georgetown. Anteriormente ha sido miembro visitante de la Institución Brookings, y profesor en la Universidad George Washington y en a Universidad George Mason. Su último libro es Unfinished Revolutions: Yemen, Libya and Tunisia after the Arab Spring (Yale University Press, 2016). Ha recibido el Premio de Alumnos Distinguidos de la Universidad George Mason (2014).

Lubna Qutami, miembro de Al Shabaka, es doctoranda en el Departamento de Estudios Étnicos de la Universidad de California, en Riverside. Qutami también fue Directora del Centro Cultural y Comunitario Árabe (ACCC) en San Francisco, así como fundadora, miembro y ex coordinadora general internacional del Movimiento Juvenil Palestino (PYM). Fuente: https://al-shabaka.org/roundtables/who-lost-the-arabs-regional-relations-with-palestine/

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Caracas, ciudad que da pelea

29/04/2019 by Vitalio Deja un comentario

Por: Marco Teruggii

Caracas, ciudad que da pelea

Guaidó promete la “fase definitiva de la operación libertad”. ¿Se trata de ganar tiempo o de la puerta a un nuevo escenario?

Caen las primeras lluvias sobre Caracas luego de meses de sequía. La ciudad se detiene de a ratos, vuelve a ponerse en movimiento con el regreso del sol. Pronto vendrán los aguaceros de mayo, los palos de agua, el cielo desfondado. “Lluvia tropical es un chorro poderoso de agua con un poquito de aire”, escribió Vladimir Maiakovski cuando se encontró ante la primera lluvia del trópico. Comienza el invierno sin frío que ensordece al golpear sobre las casas de los barrios, rebalsa los llanos, crea esteros, refugios bajo techos de palma, conversaciones largas con cafés, cuentos y preguntas que son tantas como países hay en Venezuela. 

Lo único seguro parece a veces que luego de la sequía vendrá la lluvia, otra vez el sol, y siempre habrá calor. Lo demás tiene niveles fuertes de incertidumbre. Ha sido así desde que llegué en el 2013: cada año fue anunciado como el más difícil. El 2019 no fue la excepción, y desde enero hasta este final de abril parece haber transcurrido más de un año. Algunas fechas ayudan a ordenar el tiempo: tres meses desde la autoproclamación de Juan Guaidó, dos desde el intento de ingresar por la fuerza a territorio venezolano a través de Colombia. La política se convirtió en lluvia tropical, con poquito de aire.

En este final de abril ya no estamos como en los días donde parecía que nos acercábamos a un posible quiebre. El país ha recobrado una tranquilidad de superficie. Caracas tiene forma de cotidianos, los de una ciudad caribe, golpeada por la situación económica, acostumbrada a pelear. No se vive una situación a punto de un estallido, de alzamiento para exigir que Guaidó sea presidente. Nunca fue tan grande la distancia entre las calles y las declaraciones internacionales, las redes sociales, lo que sucede en lo visible y lo que se mueve en profundidades.   

Un nuevo asalto está en preparación. ¿Cuáles serán sus formas? Esa es la pregunta principal. En seis años de vida en Venezuela he visto a la derecha desplegar estructuras paramilitares con acciones contra cuarteles y zonas populares, realizar saboteos, asesinatos de dirigentes chavistas, de personas inocentes para aumentar la cantidad de muertos y sacarle rédito político, intentar un atentado contra el presidente Nicolás Maduro. Es mucho, vendrá más.

Contestar a la pregunta es indagar en las declaraciones y movimientos de quienes están al frente del plan contra Venezuela: Donald Trump, el sector de neoconservadores encargados de las operaciones, y las estructuras del Estado profundo norteamericano que ha mantenido una línea invariante contra el chavismo. Es necesario saber dónde estuvo y qué dijo el jefe del Comando Sur, Craig Faller, el secretario de Estado, Mike Pompeo, o el enviado especial para el caso Venezuela, Elliot Abrams.

Por el momento sostienen diferentes posibilidades en simultáneo: plantear que la opción militar es posible y no sería con intervención de marines sino con ciberataques, bloqueo naval, ejército mercenario, afirmar que una intervención es aún prematura, sostener que la salida podría ser electoral con participación del Partido Socialista Unido de Venezuela sin Nicolás Maduro. En cuanto a la narrativa del conflicto han escalado hasta plantear que Venezuela es el territorio de operaciones de Rusia, China, Cuba, Irán, Hezbolá, y el Ejército de Liberación Nacional. Es un asunto prioritario en un contexto de disputas geopolíticas en escalada.

Cada día puede traer nuevas declaraciones, amenazas, y acciones. La dinámica tiene una lógica: asalto, medición de resultados, nuevas maniobras, narrativas, nuevo asalto. Estamos en el momento de maniobras, con ataques económicos, sanciones a dirigentes, acciones en organismos internacionales, en la antesala de la próxima gran fecha anunciada por Guaidó para este 1 de mayo. Según sus declaraciones será la “fase definitiva de la operación libertad”. ¿Se tratará de una nueva manera de ganar tiempo o la puerta de inicio de un nuevo escenario? Aún no se sabe. No depende de él sino de quienes dirigen, financian, planifican, enfrentados al hecho que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana no se ha quebrado y Guaidó no logra masificar sus convocatorias.

Por el momento continúa la ambición norteamericana de lograr un desenlace rápido. Aunque, como dijo William Brownfield, quien fue embajador en Venezuela, al desglosar las posibles formas de intervención: “espera la solución rápida, pero prepárate para la solución de largo plazo”. El largo plazo es la economía, los efectos de los ataques en escalada que conforman un bloqueo. El canciller venezolano Jorge Arreaza presentó la denuncia en la Organización de Naciones Unidas el día miércoles 25 de abril. Allí planteó, entre otras cosas, las vías a través de las cuales se asfixia al país, y cómo existen actualmente, por ejemplo, cinco mil millones de euros retenidos/robados al Estado venezolano en instituciones como Citibank, Novo Bank, Banco de Inglaterra, North Capital Bank, entre otros. 

Venezuela es un campo de acción inédito, una demostración de estrategias actuales norteamericanas, sus zonas de impunidad para avanzar, los contrapesos de otras potencias en un cuadro de disputas abiertas, la capacidad del chavismo para enfrentar la violencia de los asaltos. Existe un espejo: muestra aquello que puede tener que enfrentar un proceso político latinoamericano que sea declarado como enemigo por Estados Unidos. No se vive la excepción sino la fase más avanzada del intento de derrocamiento. 

La próxima fecha anunciada es el 1º de mayo. El chavismo, como cada año, movilizará. La ciudad, el país lo saben bajo la tranquilidad aparente. Siempre se está ante la posibilidad de un acontecimiento que acelere, cambie el tiempo y la potencia del enfrentamiento, busque el quiebre. Mientras tanto la época de lluvia se abre paso, la certeza de la alternancia entre el sol y los aguaceros, los chorros de agua donde solo queda un poquito de aire.

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Espana: Con el alma en vilo: Análisis de las elecciones generales del 28A

29/04/2019 by Vitalio Deja un comentario

Por: Daniel Bernabé

No sé si recuerdan que a finales de los noventa el grupo británico Radiohead lanzó el ya clásico Ok Computer, un disco en el que la distopía alcanzaba aquel presente llenándolo de críticas al malestar posmoderno y la globalización. Para promocionar una de sus canciones, No alarms, se grabó un vídeo donde se veía la cabeza del líder de la banda, Thom Yorke, metida en una urna de cristal. Mientras que el tema avanzaba el agua empezaba a llenar aquella urna, sintiendo el espectador una terrible sensación de ahogo que, justo en las estrofas finales, se liberaba al desaparecer el agua súbitamente y permitir a Yorke poder volver a respirar en una especie de reencuentro con la vida. Bien, el resumen de las las elecciones generales del 28AA en España podría ser este, sobre todo después de esperarse una fulgurante y decisiva entrada de la ultraderecha que al final no lo fue tanto.

Otro resumen se pudo dar al final de la jornada, cuando Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, partido ganador de las elecciones –España no es un sistema presidencialista, aunque parezca haberse olvidado– salió a celebrar su victoria a las puertas de Ferraz. Los simpatizantes y afiliados allí congregados, además de mostrar su júbilo, le mandaron un mensaje claro al líder socialista: mientras que aplaudían la comparecencia de Garzón e Iglesias, líderes de la coalición de izquierdas Unidas Podemos, gritaban “con Rivera no”, en alusión al jefe de Ciudadanos, de centro-derecha neoliberal, ya que serán necesarios pactos para la formación de Gobierno. Hoy, sumándose a los editoriales de The Economist y Wall Street Journal, Ana Patricia Botín, presidenta del Banco Santander, ya ha dejado claras sus simpatías por el pacto socioliberal. ¿Quién tirará más de la cuerda, los poderes económicos o las bases de los partidos de izquierda?

Daniel Bernabé, escritor y periodista.
“Aunque el pacto restauracionista [PSOE y Ciudadanos] será la apuesta del Ibex 35, los grandes medios y las estructuras profundas del Estado, tanto Rivera como Sánchez lo tendrán difícil si no quieren decepcionar a sus votantes”.Daniel Bernabé, escritor y periodista.

Los pactos de gobernabilidad, además de estar fuertemente influidos por esta variable, también lo estarán por las inminentes elecciones autonómicas y municipales que sucederán en apenas un mes. Aunque el pacto restauracionista será la apuesta del Ibex 35, los grandes medios y las estructuras profundas del Estado, tanto Rivera como Sánchez lo tendrán difícil si no quieren decepcionar a sus votantes. El poder político descentralizado es mucho y muy efectivo y ambos partidos necesitan obtener un resultado que confirme sus resultados alcistas de las generales. El pacto de izquierdas, por otro lado, resulta algo más difícil al requerir la presencia de más actores. A PSOE y Unidas Podemos, con sus aliados catalanes de En Comú Podem, se les tendría que sumar el Partido Nacionalista Vasco, de tendencia demócrata cristiana, y los valencianos de Compromís. Logrando la abstención de los independentistas catalanes y vascos, al menos en segunda vuelta cuando sólo se requiere una mayoría simple, el gobierno sería posible.

En todo caso es digna de destacar la trayectoria política de Pedro Sánchez. El madrileño, de 47 años, llegó al poder al desbancar al conservador Rajoy tras una moción de censura por los casos de corrupción en los que se vio envuelto el Partido Popular, por lo que aun siendo un presidente legítimo necesitaba el soporte moral de ganar una elecciones. Sin embargo su ascensión al poder no ha estado exenta de sobresaltos, en especial en lo que se conoció como “el golpe de Ferraz”, cuando parte de la dirección más conservadora de su partido unida al poder económico y mediático, como él mismo reconoció en una entrevista, le hicieron dimitir de su cargo de Secretario General del PSOE en octubre de 2016. Cuando todo el mundo daba por acabada su carrera política, dimitió de su condición de diputado y se embarcó en una misión aparentemente suicida para recobrar su cargo. Tras recorrerse media España sin apenas medios consiguió volver a ganar las primarias socialistas en mayo de 2017 con más del 50% de apoyos de las bases de su partido.

Siguiendo con la izquierda, Unidas Podemoslogró una de esas derrotas dulces que la aritmética política te puede otorgar, ya que con menos diputados tendrán una mayor influencia si consiguen trazar la alianza con el PSOE y el resto de actores. Convendría, de todos modos, detenerse en esa pérdida de escaños para entender que aunque han pasado de 71 diputados a 35 las causas son varias. En primer lugar el bloque principal del anterior grupo parlamentario, conformado por Podemos, IU y Equo, tan sólo se ha dejado algo más de cien mil votos respecto a la cita de 2016, lo que equivale a diez diputados menos. Parte del problema ha venido por su socios gallegos de En Marea y los valencianos Compromís, que al decidir concurrir solos se han quedado sin representación o han bajado de nueve diputados a uno, respectivamente.

Daniel Bernabé, escritor y periodista.
“Si algo ha ganado Unidas Podemos es que, además de poder aumentar su influencia, tendrá que lidiar con menos componendas al reducir significativamente sus fricciones internas”.Daniel Bernabé, escritor y periodista.

Si comentábamos que los últimos años para Pedro Sánchez no fueron fáciles, los últimos meses para Pablo Iglesias fueron un auténtico calvario. Acusado por sus detractores de haber tomado un perfil cesarista dentro del partido, además del asunto del famoso chalet, a Podemos se le fue prácticamente la mitad de sus cuadros dirigentes con la escisión de la corriente errejonista del pasado enero, la enésima maniobra para desbancarlo de la dirección pasadas las elecciones, que dio una imagen de división muy poco recomendable en periodos electorales. Si algo ha ganado Unidas Podemos es que, además de poder aumentar su influencia, tendrá que lidiar con menos componendas al reducir significativamente sus fricciones internas con los errejonistas y demás confluencias del anterior grupo parlamentario. Una vez más, Podemos, Izquierda Unida –con el regreso del Secretario General del Partido Comunista al Congreso– más los ecologistas de Equo, tendrán la oportunidad de, o bien tener tareas de gobierno en el país –algo inédito en democracia– o ser una oposición de izquierdas, si no decisiva, sí relevantee.

Otro de los grandes protagonistas de la noche, en negativo, fue el Partido Popular y su dirigente Pablo Casado, que decidió encaminar su organización hacia una radicalización de derechas en un proyecto del que posiblemente él haya sido su figura tan sólo ejecutora, pero que tenía tras de sí a Aznar, ese Macbeth que no acaba de superar las jornadas posteriores al atentado del 11 de marzo de 2004 y que ha sido pieza clave del proyecto de involución reaccionaria. Aunque son segunda fuerza parlamentaria han visto reducida su representación de 137 a 66 escaños, rompiendo todos los suelos posibles y quedándose a un paso de ser adelantados por Ciudadanos, lo que les busca no sólo un problema de influencia política, sino también de financiación.

El Partido Popular es una organización cuyo mayor pegamento, más allá de unas líneas ideológicas muy difusas, ha sido el dinero, el que procedía de su mediación, no siempre legal como se demostró judicialmente, entre los intereses privados y el poder público. Va a ser difícil contentar a tantas corrientes y familias con unos ingresos mermados, y aunque lo habitual sería que sus acaudalados contactos en las finanzas cuidaran de ellos, la gente que maneja este campo nunca invierte en una apuesta que va a la baja. El aznarismo no va a dejarse torcer el brazo fácilmente –tendrán la coartada de las dos elecciones perdidas por Rajoy antes de su victoria en 2011– pero habrá sectores, encabezados entre bambalinas por Soraya Sáenz de Santamaría, que intentarán retomar la senda centrista del partido.

Ciudadanos, como espejo de Podemos, ha obtenido una victoria amarga, una que le ha permitido recabar un millón de votos más y pasar de 32 a 57 diputados, pero que si no consigue llegar a un pacto de gobierno con el PSOE, algo que ha negado por activa y por pasiva Albert Rivera, le condenará a la intrascendencia parlamentaria. Y esta puede ser una de las claves, el ver si su líder decía medias verdades tácticamente o, imbuido por el rojigualdismo, se creía sinceramente la sarta de exageraciones que en el mitin reaccionario de Colón se dijeron contra Sánchez. Si es la primera opción los que le sacaron del matraz respetarán su mandato, si es la segunda alguien se encargará de destapar algún escándalo para quitarle de enmedio y poner a Inés Arrimadas en su lugar. Es lo que tiene nacer hipotecado, que incluso la sinceridad ideológica se paga cara.

Daniel Bernabé, escritor y periodista.
“Estas han sido unas elecciones donde España ha golpeado a los que han decidido hablar por toda ella, reduciendo el país a la versión más derechista del mismo”.Daniel Bernabé, escritor y periodista.

Por último los ultraderechistas de Vox perdieron tanto como ganaron. Sus exageradas perspectivas de crecimiento, alentadas por algunos grupos de comunicación –unos dicen que para alimentar la participación a favor del PSOE, otros que por una descarada afinidad en la nostalgia franquista– ha dejado una mueca de decepción entre sus seguidores. Sin embargo la izquierda haría mal en darles por muertos o minusvalorar sus más de dos millones y medio de votos. Aunque sus apoyos han venido en su mayoría de la clase media alta, ex-votantes del PP, en algunas zonas obreras de las periferias urbanas han obtenido porcentajes en torno al diez por ciento, lo que destapa que sí han conseguido movilizar a abstencionistas desposeídos por lo neoliberal. Aunque paradójicamente su programa económico se inclina sin reparos por esta forma de desestructuración de lo público, han canalizado cierto descontento que, si el Gobierno de la izquierda zozobra en sus tareas y su propio mensaje vira al estilo italiano, puede traer más de un susto.

Estas han sido unas elecciones donde España ha golpeado a los que han decidido hablar por toda ella, reduciendo el país a la versión más derechista del mismo. Queda por ver cuál puede ser la postura de los independentistas de Bildu y ERC, ya que ambos han obtenido muy buenos resultados, para resolver los problemas territoriales de un Estado que no puede postergar más definir cuál va a ser su modelo de descentralización.

Estas han sido unas elecciones donde las líneas de clase han vuelto a hacer su reaparición, con discursos más arrojados por parte de la izquierda, lo que no ha significado abandonar otras vertientes de conflicto, como el feminismo, sino buscar un discurso que agregue a un sujeto político mayor. La izquierda ha salvado los muebles en esta ocasión, pero su dubitativo discurso nacional, su atomización identitaria y sus peleas internas, si no son corregidas, les pueden llevar a que el electorado no perdone de nuevo estos errores. Iglesias y Garzón son dos buenas piezas en campaña, uno con su estilo más duro y directo, el otro con su particular retórica pedagógica, pero no van a poder intentar siempre una remontada de último minuto.

Daniel Bernabé, escritor y periodista.
“El PSOE ha resurgido de nuevo de las cenizas, cerrando definitivamente la dura crisis de legitimidad del sistema, las amenazas de pasokización y el descrédito generacional”.Daniel Bernabé, escritor y periodista.

Estas han sido unas elecciones donde la derecha tradicional, uno de los baluartes históricos del régimen político de 1978, se ha hundido, donde un partido tan cambiante como Ciudadanos se ha quedado a un paso de encabezar un bloque al que sus simpatizantes no saben si pertenecen del todo, donde la ultraderecha ha conseguido introducir sus ideas en el imaginario colectivo aunque haya sido frenada al grito de “No pasarán”.

Estas han sido unas elecciones donde el PSOE, principal sustento de la democracia liberal en España, por tanto de sus libertades pero también de su orden económico capitalista, ha resurgido de nuevo de las cenizas, cerrando definitivamente la dura crisis de legitimidad del sistema, las amenazas de pasokización y el descrédito generacional. Qué lejos han quedado ya aquellos gritos que en el 15M les comparaban a los populares, qué cerca su oportunidad de desmentirlos o volver a confirmarlos.

Estas han sido unas elecciones que han evitado un nuevo “bienio negro” que no se sabe a qué consecuencias desastrosas hubiera conducido a este país, pero que quizás ha puesto la piedra angular para unos cuantos años, décadas quizá, de estabilidad del reinado de Felipe VI, trasunto de un poder verdadero que nunca se somete a los designios de los votantes.

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Supervivencia ideológica: Destruir el califato solo ha transformado al Estado Islámico

29/04/2019 by Vitalio Deja un comentario

Por: Alberto Rodriguez García

Por mucho que a algunos les pudiese encantar, la máxima de Goebbels de que una mentira repetida cien veces se convierte en realidad, en la vida real y fuera de la propaganda rara vez sucede.

Desde diciembre de 2018, Donald Trumpp ha anunciado hasta 15 veces la derrota del Estado Islámico, pero la realidad es que el grupo terrorista sigue activo. Muy activo. De hecho, la mala gestión de los ‘últimos días del califato’, hace que todavía miles de prisioneros estén en campos de refugiados y no se puedan procesar debidamente. Lo único que se ha destruido son las estructuras que conformaban el califato en Siria e Irak. Acabar con su institucionalización del terror siempre es positivo, y ha sido un duro golpe para la organización, pero es insuficiente.

Los últimos acontecimientos han hecho recular al presidente norteamericano, cambiar su discurso y matizar sus palabras. Ahora considera que no es buena idea afirmar que se ha derrotado a ISIS. Recientemente explicó que al anunciar la victoria se refería únicamente a la expansión territorial del grupo terrorista, aunque sigue siendo parcialmente falso ya que en África y regiones de Asia ISIS tiene presencia estable.

Alberto Rodríguez García, periodista especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo.
“El problema de menospreciar al Estado Islámico es que pueden volver. El grupo no era fuerte y letal por el califato. El califato solo era el resultado de su efectividad como grupo terrorista”.Alberto Rodríguez García, periodista especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo.

El domingo 21 de abril las calles de Sri Lanka se llenaron de sangre durante la pascua. Una de las familias más ricas del país organizó y cometió un salvaje atentado contra iglesias y hoteles en el que acabaron con la vida de más de 300 personas. El país no vivía un atentado tan letal desde la masacre de 1990 en la que los Tigres de Liberación del Eelam Tamil asesinaron a más de 600 policías.

El multi-atentado del Domingo de Resurrección lo reivindicóó poco después el Estado Islámico y su filial Jama’at at-Tawhid al-Wataniyah, surgida en 2016. Simultáneamente a los atentados de Sri Lanka, en Arabia Saudí, intentaban atacar una sede de la inteligencia, aunque fracasaron.

Estos no han sido los únicos atentados del Estado Islámico desde la destrucción del ‘califato’. Solo en las dos primeras semanas de abril reivindicaron más de 100 operaciones.

Lejos de actuar entre las sombras todavía se permiten exaltar su salvajismo con videos de ‘razias’ en hogares de iraquíes a los que ejecutan en mitad del desierto, reivindican orgullosos sus atentados y continúan con degollamientos escenificados como el de un soldado de la Alianza Africana que combate a Boko Haram enNigeriael pasado 25 de abril. Es precisamente en África donde el Estado Islámico está creciendo. El 19 de abril anunciaron su primer atentado en la República Democrática del Congo coincidiendo con el anuncio de su nueva región o ‘wilayah’ en África Central.

Además de la matanza de Sri Lanka y el intento de atentado en Arabia Saudí, esta semana ISIS ha anunciado atentados contra al-Qaeda en al-Humeida (Yemen), contra fuerzas kurdas pro-EE.UU. del norte de Siria y contra el Ejército Sirio, asesinando a 35 soldados en una serie de ataques durante 48 horas en el desierto. De hecho, el ataque contra soldados del ejército sirio entre Palmira y Deir Ezzor es la mayor operación militar del grupo terrorista desde su derrota en Baghouz el 23 de marzo.

Sin el califato, ISIS está debilitado pero no derrotado

El problema de menospreciar al Estado Islámico es que pueden volver. El grupo no era fuerte y letal por el califato. El califato solo era el resultado de su efectividad como grupo terrorista. Hay mucho humo propagandístico entorno al origen de la organización. Los hechos son que surgen en 2003 como insurgencia islamista en Irak ante la invasión estadounidense. Más tarde viajan a Siria, y viéndose fuertes, deciden emprender un camino por libre rompiendo con al-Qaeda y declarando el califato en 2014.

Es decir, lo que vemos es que ISIS entre 2003 y 2014, sin ser una organización tan grande como la que llegó a ser, sin controlar territorio estable y siendo una simple insurgencia, llegó a convertirse en el grupo terrorista más fuerte y mejor establecido del momento. Ahora, simplemente ha vuelto a sus orígenes. Aunque debilitado, no podemos decir que esté derrotado. Cabe recordar que en 2010 había quienes daban al grupo en Irak por muerto.

Alberto Rodríguez García, periodista especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo.
“Ha pasado un mes del fin del califato, pero la sensación es de que no ha cambiado nada: Siguen teniendo poder y capacidad de persuasión”.Alberto Rodríguez García, periodista especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo.

Su Ministerio de Medios no se ha podido destruir. Es una estructura global cuya actividad se basa en lanzar propaganda, subir la moral de los radicales, provocar el terror, desestabilizar al enemigo y captar nuevos combatientes. Aunque mucho menos efectivo, sigue funcionando. No hay día que no saquen comunicados, difundan videos y anuncien operaciones. Cada día. Constantemente.

Ha pasado un mes del fin del califato, pero la sensación es de que no ha cambiado nada. Por ejemplo en Siria la conexión con tribus locales se mantiene, e incluso en campos de refugiados las mujeres hacen lo que quieren. Hay miles de niños, que pueden ser futuros terroristas si no se los trata psicológicamente a tiempo… y no se los está tratando. Siguen teniendo poder y capacidad de persuasión.

Un grupo terrorista global

En Irak es una insurgencia terrorista establecida principalmente en Diyala y Anbar según sus últimas operaciones. En febrero realizaron su primer atentado en Mosul tras perder la que fue su capital, asesinando a 2 personas e hiriendo a 24. Parece que el grupo se está reagrupando en el país.

En Siria realizan operaciones de guerrilla en el desierto de Homs contra el ejército sirio y esporádicamente activan células durmientes para realizar ataques suicidas en el norte.

Bandera del Estado Islámico en un edificio en Raqqa, Siria, 18 de octubre de 2017. / Erik De Castro / Reuters

Boko Haram (ISWAP) en Nigeria es la filial de ISIS más activa en la que todavía se considera la Provincia de África Occidental del Estado Islámico. Es el grupo terrorista dominante, y ha operado sin problema contra bases militares y poblados. Principalmente están en la región del Lago Chad. En julio de 2018 la estimación de combatientes era de 3.500. El número es suficiente para mantener a Boko Haram como la organización terrorista más letal del mundo.

En Egipto se han asentado como insurgencia en la península del Sinaí. En febrero asesinaron a tres policías en una zona turística del Cairo con un suicida. Ocasionalmente el ejército egipcio se ve forzado a lanzar campañas para eliminar células terroristas. A principios de abril asesinaron a varios civiles y policías en otro atentado en una localidad en el Sinaí. El terrorista rondaba los 15 años, por lo que vemos que el adoctrinamiento de niños por parte del grupo le da sus frutos.

La sección afgana de ISIS está muy debilitada. Aunque hay probada actividad en toda la región de Khorasan, los Talibán y al-Qaeda son la fuerza hegemónica, y no dejan establecerse al grupo de Baghdadi que años atrás era aliado. Los miembros de ISIS en Khorasan limitan su presencia a la región de Nangarhar, aunque este mes han asesinado a un oficial de la guardia presidencial en Kabul.

Alberto Rodríguez García, periodista especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo.
“El peligro del Estado Islámico es que no sobrevivían gracias al califato, sino a la ideología: Es la evolución de ideas y grupos que ya existían antes, y mientras no se gane la batalla intelectual, su terror seguirá siendo parte de nuestro mundo”.Alberto Rodríguez García, periodista especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo.

En regiones con menos importancia para la agrupación como Congo terminan de llegar y en Libia están debilitados gracias a las operaciones de Khalifa Haftar, aunque siguen organizando asaltos sorpresa a hogares de soldados para asesinarlos del mismo modo que hacen en Irak.

En Filipinas todavía se sienten los resultados de la violenta batalla por Marawi, aunque la operatividad del grupo se ha visto fuertemente afectada. Se esconden en aldeas cerca de Mindano y en la jungla, intentando integrarse en grupos separatistas islamistas. Así han logrado que algunos grupos se afilien al Estado Islámico. Para 2016 unos 30 grupos del Sudeste Asiático mostraron su lealtad al califato.

En Europa la policía y los servicios de inteligencia se dedican a monitorear y suprimir la amenaza de potenciales radicales dispuestos a actuar o en proceso de adoctrinamiento. Los retornados y el perfil bajo de algunos sujetos, sin embargo, complican la labor.

El peligro del Estado Islámico es que no sobrevivían gracias al califato, sino a la ideología. ISIS es la evolución de ideas y grupos que ya existían antes, y mientras no se gane la batalla intelectual, su terror seguirá siendo parte de nuestro mundo.

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Espana: Reforma de la Constitución o cloaca y ruptura

29/04/2019 by Vitalio Deja un comentario

Por: Domingo Sanz

Dos frases comentadas para la madrugada del 29 de abril.

“Las dificultades dominadas son oportunidades ganadas”, o Winston Churchill hablando de supervivientes como Pedro Sánchez.

“Cada oportunidad implica una obligación”, o John D. Rockefeller advirtiendo que las victorias obligan a cualquier líder que se encuentre en una situación como la de Pedro Sánchez. Bien sabía el millonario que el desgaste que supone gobernar hace muy difícil repetir el éxito y, quizás por convicciones como esta, los USA supieron implantar normas como la limitación de mandatos.

Vayamos con los hechos en forma de preguntas que en las noches de recuento electoral se han de construir con números. Nos fijaremos en sumatorios parciales de las cifras del 28 de abril que, en su conjunto, representan la política que la sociedad española ha elegido.

¿Ha servido la multiplicación de la oferta política derechista para movilizar a votantes que antes no acudían a las urnas?

La respuesta es que, en 2016, PP y Ciudadanos sumaron 11.029.954 y en 2019 los cuatro de derechas, PP + Ciudadanos + Vox + Navarra Suma, han conseguido 11.268.952, lo que significa un incremento del 1,02%.

¿Porqué no ha ocurrido lo mismo que en Andalucía?

Se amontonan las preguntas. Hay otra que tampoco es inocente.

¿Han pagado los independentistas sus errores y derrotas en el camino hacia la república catalana?

La respuesta es NO, porque la suma de ERC y JpCat (antes CDC) ha pasado de 1.111.133 en 2016 a 1.509.128 en 2019, con un incremento del 35,8%.

Este resultado es aún más preocupante para el españolismo autoritario porque, en el País Vasco, el tándem formado por PNV más EH Bildu ha pasado de 470.307 votos en 2016 a 653.467 en 2019, lo que significa un incremento del 38,9%.

En conjunto, estos partidos han pasado de 25 escaños a 39, con un incremento del 56%. Podrán ser necesarios o no para una investidura, pero ignorar su significado es suicida. Además, en las europeas, autonómicas y municipales del 26 de mayo su victoria puede ser aún más importante.

En resumen, las candidaturas independentistas han crecido 35 veces más que las españolistas en las urnas generales del 28 de abril.

Además, la apuesta por el diálogo político como procedimiento para resolver los conflictos ha recibido un apoyo del 57% de todo el electorado, demoledor frente al 43% de los tres de la Plaza de Colón y su programa único de “155 desde el primer consejo de ministros” y que se pudran en la cárcel todos los presos políticos, título este que, por cierto, y como los lazos amarillos, volverá a TV3 tras las campañas electorales, en medio de la alegría que implica que el final de una injusticia coincida con el triunfo electoral.

Si consigue la investidura, Pedro Sánchez dispondrá de margen de maniobra para una geometría variable que le permitiría gobernar.

Pero en la situación actual fracasará un gobierno dedicado solo a la gestión mientras, entre otras cosas, los jueces encabronan más el conflicto catalán. Al mismo tiempo, la oposición de derechas solo desestabilizará pues Vox presionará también desde el Congreso, es decir, con mucha más audiencia y fuerza que hasta ahora. Salvo que el PP entre en crisis total y Cs y Vox actúen para hacerse con sus suculentos despojos, es probable que sigan una política similar a la oposición que hizo Rajoy entre 2004 y 2008.

Por eso, creo que Sánchez debería romper el bloqueo político presente y proclamarse dispuesto a convocar y liderar la reforma constitucional. Y debería hacerlo inmediatamente, incluso aunque habrá un cierto paréntesis hasta las urnas del 26 de mayo, para demostrar que ha comprendido el mensaje y que se sube a la voluntad de cambio que ha ganado las elecciones.

Evidentemente, 123 diputados no son muchos, pero los 122 senadores socialistas contra solo 58 de la derecha constituyen un apoyo muy importante a la hora de anunciar un cambio para profundizar en las libertades y el progreso.

Y regresando a la obligación que implican las oportunidades, Sánchez debería tener en cuenta que no es probable que se repita una debacle de la derecha españolista como la que ha dejado a esos tres partidos con 149 diputados.

Cuando en la noche del triunfo Pedro ha dicho que la sociedad española “ha ganado el futuro y ha perdido el pasado”, ¿se refería al pasado pre constitucional o al pasado de ahora mismo, tan insostenible?

Mientras, y desde la misma calle Ferraz, a las cero horas del 29 de abril, cientos de socialistas no paraban de gritar a Sánchez que “con Rivera no”.

De no atreverse Sánchez al reto de una reforma constitucional de calado, de tal manera que la política se escriba de nuevo con mayúsculas y haga entrar en pánico a los que llevan 40 años convirtiendo las leyes en trampas a su favor, las cloacas seguirán funcionando y la independencia de Catalunya terminará siendo una necesidad inevitable.

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PODCASTS DE DON JUAN

Don Juan
Don Juan

Este podcast tiene la intención de reproducir interpretaciones personales de algunos clásicos de la poesía universal. Entiendo, al igual que Octavio Paz, que la poesía es una actividad emocional revolucionaria, un ejercicio espiritual, un medio de liberación interior y una búsqueda de transfiguración. Adonis, Ali Ahmad Said y Octavio paz son mis favoritos. Dos clásicos modernos.

LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
byjuan

Este poema, como tantos otros, tiene que ver con los límites de la vida. Es un poema profundo y desconcertante, pero como todos en los poemas de Adonis nunca sabemos a dónde nos lleva sus impresionantes versos, es como no saber en qué puerto este barco llegará anclar.

LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
06/03/2024
juan
LAS OCHO, un poema de Lorca
26/12/2023
juan
RAIZ DE HOMBRE de Octavio Paz
03/11/2023
juan
NIDO de García Lorca
15/10/2023
juan
TIERRA SIN RETORNO
02/10/2023
juan
MADRUGADA de Octavio Paz
25/09/2023
juan
SILENCIO de octavio paz
14/09/2023
juan
EL HUERTO DE LA PETENERA de Lorca
28/08/2023
juan
DESPEDIDA de Lorca
18/08/2023
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LAS ESTRELLAS de Adonis
04/08/2023
juan
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