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Mandela e Israel

14/12/2013 by Deja un comentario

Por: Thierry Meyssan

Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).

Ante el fallecimiento de Mandela, los occidentales están emitiendo más expresiones de tristeza que los propios africanos. Su ruidoso duelo es una forma de tratar de compensar hoy la práctica de la ideología colonial que tanto han defendido y los crímenes a los que dio lugar. Pero resulta incomprensible que en medio de esa gran ola de homenajes nadie mencione el hecho que aún subsiste en nuestros días un Estado racista, históricamente basado –al igual que la Sudáfrica del apartheid– en la visión del mundo de Cecil Rhodes, el teórico del «imperialismo germánico». El ejemplo de Mandela sigue siendo válido y todavía existe lugar para continuar su lucha.

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11 de abril de 1975, Jerusalén, residencia del primer ministro de Israel. De izquierda a derecha aparecen Eschel Roodie, director sudafricano de Propaganda; Yitzhak Rabin, primer ministro de Israel; Henrik van den Bergh, director de los servicios secretos sudafricanos, y Shimon Peres, ministro de Defensa de Israel.

La obra de Nelson Mandela se celebra en todo el mundo, en ocasión de su deceso. Pero, ¿de qué sirve su ejemplo si aceptamos hoy que se mantenga en un Estado –Israel– la ideología racial que Mandela logró derrotar en Sudáfrica?

El sionismo no es un fruto del judaísmo, que durante mucho tiempo se opuso a esa ideología. El sionismo es un proyecto imperialista nacido de la ideología puritana británica. En el siglo XVII, Lord Cromwell derrocó la monarquía inglesa y proclamó la República. Instauró una sociedad igualitaria y quiso extender al máximo el poderío de su país. Para lograrlo esperaba establecer una alianza con la diáspora judía, que se convertiría entonces en la vanguardia del imperialismo británico. Con ese objetivo autorizó el regreso de los judíos a Inglaterra, de donde habían sido expulsados hacía 400 años, y anunció su intención de crear un Estado judío, Israel. Pero murió sin haber logrado que los judíos se unieran a su proyecto.

El Imperio británico nunca dejó desde entonces de cortejar a la diáspora judía proponiéndole la creación de un Estado judío. Así lo hizo Benjamin Disraeli, primer ministro de la reina Victoria, en ocasión de la conferencia de Berlín, en 1884. Las cosas cambiaron con el teórico del imperialismo británico, el «muy honorable» Cecil Rhodes –fundador de la De Beers Mining Company [que llegó a controlar el 90% de las ventas de diamante a nivel mundial] y de Rhodesia–, quien finalmente encontró en Theodor Herzl el cabildero que necesitaba. Cecil Rhodes y Theodor Herzl intercambiaron una abundante correspondencia, cuya publicación fue prohibida por orden de la Corona británica al cumplirse el centenario de la muerte de Rhodes. Para ellos, el mundo tenía que hallarse bajo el dominio de la «raza germánica» –o sea, también según ellos, además de los alemanes, los británicos, incluyendo a los irlandeses, los estadounidenses y canadienses, los australianos y neozelandeses y los sudafricanos– y esa raza tenía que extender su imperio conquistando nuevas tierras con ayuda de los judíos.

Theodor Herzl no sólo logró convencer a la diáspora de unirse a ese proyecto sino que invirtió la opinión de su comunidad mediante la manipulación de sus mitos bíblicos. El Estado judío no estaría en una tierra virgen, en Uganda o en Argentina, sino en Palestina y con Jerusalén como capital. De manera que el actual Estado de Israel es al mismo tiempo hijo del imperialismo y del judaísmo.

Desde el momento mismo de su proclamación unilateral, Israel se vuelve hacia Sudáfrica y Rhodesia, los dos únicos Estados que se identifican –como el propio Israel– con el colonialismo de Rhodes. Poco importa que los afrikaneers hayan sido partidarios del nazismo, lo importante es que tienen la misma visión del mundo que los sionistas. Aunque no fue hasta 1976 que el primer ministro John Vorster hizo su viaje oficial a la Palestina ocupada, ya en 1953 la Asamblea General de la ONU condenaba «la alianza entre el racismo sudafricano y el sionismo». Ambos Estados mantuvieron una estrecha colaboración, tanto en materia de manipulación de los medios de difusión occidentales como en el uso del transporte como medio de evadir los embargos, y también con vista a la obtención de la bomba atómica.

El ejemplo de Nelson Mandela demuestra que es posible liberarse de ese tipo de ideología y alcanzar la paz civil. Israel es hoy en día el único heredero mundial del imperialismo según la versión de Cecil Rhodes. Para alcanzar la paz civil, israelíes y palestinos tendrán que encontrar su propio De Klerk y también su Mandela.

Publicado en: Global

[Documental]: Mandela y Cuba

08/12/2013 by Deja un comentario

Por: Estela Bravo y Ernesto Mario Bravo

 

Mandela y Fidel

Documental dirigido en 2013 por Estela Bravo y Ernesto Mario Bravo. Mandela visitó Cuba en 1991, un año después de ser liberado de la prisión, y conoció por primera vez a Fidel Castro. Éste fue el comienzo de una estrecha amistad.

En 1995 Mandela diría que “los cubanos vinieron a nuestra región como doctores, maestros, soldados, expertos agrícolas, pero nunca como colonizadores. Compartieron las mismas trincheras en la lucha contra el colonialismo, subdesarrollo y el “apartheid”… Jamás olvidaremos este incomparable ejemplo de desinteresado internacionalismo”. Es un buen recordatorio para quienes ayer y todavía hoy hablan de la “invasión” cubana a Angola.

 

 

Publicado en: Global

Nuevo fracaso israelo-saudita en los alrededores de Damasco

08/12/2013 by maestro Deja un comentario

Por: Pierre Khalaf

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Fracasan intentos israelo-sauditas de desbloquear la Ghouta

El último intento desesperado de romper el asedio que el Ejército Árabe Sirio ha impuesto a la Ghouta oriental, al este de Damasco, es una operación montada de cabo a rabo por sauditas, estadounidenses e israelíes.

Miles de mercenarios sirios y extranjeros, provenientes principalmente de Jordania, se lanzaron a la ofensiva el 22 de noviembre. Su objetivo era recuperar la estratégica localidad de Oteiba –30 kilómetros al sudeste de la capital siria– que albergó el cuartel general de los rebeldes armados en la provincia de Damasco.

Según diversas fuentes, la ofensiva fue planificada por el puesto de mando común saudito-israelo-estadounidense instalado en Jordania, donde los mercenarios recibieron entrenamiento con instructores de la CIA, además del financiamiento garantizado por los petrodólares de los sauditas.

Gracias al uso de fotos satelitales, la columna penetró después en Siria a través de varias pistas que atraviesan el desierto. Mientras la columna se acercaba a la Ghouta oriental [La Ghouta es el cinturón agrícola que rodea la capital siria. NdlR.], los israelíes emprendieron una importante operación destinada a interferir las telecomunicaciones de las tropas del Ejército Árabe Sirio que defienden la región. Las unidades sirias se encontraron así sin contacto con su mando e incluso tuvieron graves problemas para comunicarse entre sí. Fue en ese momento cuando los mercenarios desataron el ataque mientras que los rebeldes cercados en la Ghouta oriental trataban, al mismo tiempo, de romper el cerco.

En total, unos 5 000 hombres se lanzaron al asalto de las posiciones del Ejército Árabe Sirio para tratar de romper el cerco en la Ghouta oriental. A pesar de su número, del armamento pesado proporcionado por Arabia Saudita y del respaldo logístico garantizado por los israelíes, los rebeldes sólo pudieron tomar algunas posiciones y puntos de control del ejército en 5 o 6 localidades, y eso con un costo de más de 300 muertos, cerca de la tercera parte de los cuales no son sirios.

Después de lograr estabilizar la línea del frente, el ejército regular sirio y el Ejército de Defensa Nacional [Milicia popular recientemente creada por el Estado sirio. NdlR.] lanzaron una contraofensiva para recuperar el terreno perdido e impedir que los mercenarios pudieran consolidar sus posiciones en los lugares donde habían logrado penetrar. A pesar de otras 2 ofensivas al principio de la semana, los rebeldes no lograron mejorar su situación.

Los expertos de todas las partes confirman el fracaso de esta «ofensiva israelo-saudita», cuyo objetivo militar era reconquistar la localidad de Oteiba. En el plano político, este ataque es una tentativa desesperada de los sauditas por mejorar la incómoda situación de sus agentes y colaboradores encargados de representar a la llamada oposición siria en la conferencia Ginebra 2, el 22 de enero de 2014.

Según fuentes bien informadas, Estados Unidos ha dado a los sauditas un plazo de 2 meses para que traten, por enésima vez, de modificar la correlación de fuerzas en el terreno. Histéricos, los sauditas ya ni siquiera disimulan su participación directa en la guerra contra Siria. Fuentes confiables afirman que son miles los extremistas sauditas que están combatiendo en las filas de los rebeldes. Muchos de ellos son miembros de al-Qaeda que estaban encarcelados en Arabia Saudita y que fueron liberados con la condición de que se fueran a luchar en Siria para «instaurar el califato islámico». Las mismas fuentes estiman en 300 la cantidad de sauditas muertos en las filas de los rebeldes, mientras que varias decenas fueron capturados por el Ejército Árabe Sirio.

En las dos últimas semanas también murieron numerosos sauditas en los combates registrados en la región de Qalamoun, en la frontera con el Líbano, donde el Ejército Árabe Sirio ha tomado las ciudades de Qara y de Deir Attiya, al igual que gran parte de la ciudad de Nabak. Entre los muertos sauditas estaba el llamado Mutlak al-Mutlak, hijo de un oficial de la guardia real saudita.

Hechos

  • Los enfrentamientos se reanudaron el sábado en Trípoli [norte del Líbano] entre los barrios rivales de Bal el-Tebbané y Jabal Mohsen. Se reportaron intensos tiroteos entre ambos barrios. El ejército [libanés] desplegó numerosas fuerzas y respondió el fuego apuntando a los lugares de donde provenían los disparos. Según la Agencia Nacional de Información (ANI, agencia oficial), varias balas perdidas alcanzaron la calle Azmi, concurrida arteria de Trípoli. Al menos 14 personas murieron en los combates y una treintena resultaron heridas.
  • El diario Al-Joumhouria reporta informes sobre una intensa campaña de reclutamiento en el campamento de Ain el-Heloué, adonde llegaron hace una semana 70 miembros de los movimientos takfiristas. Según los mismos informes, el ex cantante Fadel Charker estaría en ese campamento mientras que el jeque Ahmad al-Assir parece haber salido de allí hace alrededor de un mes hacia la región fronteriza siria de Qalamoun.
  • El diario Al-Akhbar reporta que el multimillonario mexicano de origen libanés Carlos Slim se reunió el jueves con un grupo de eminentes hombres de negocios israelíes y con el jefe del Estado de Israel, quien se hallaba de visita en México. Durante el encuentro, Slim expresó gran interés sobre las posibilidades de inversiones en Israel.
  • Citando un informe publicado por el ministerio del Interior de Turquía, el diario Zaman indica que unos 500 ciudadanos turcos cruzaron la frontera siria para combatir contra el régimen del presidente Bachar al-Assad en las filas de los grupos rebeldes extremistas del Frente al-Nusra y del Emirato Islámico en Irak y el Levante (EIIL), vinculados ambos a al-Qaeda. «Algunos recibieron entrenamiento en campamentos de al-Qaeda en Afganistán y Pakistán», agrega el informe. El ministerio registró además las muertes de 13 turcos que combatían junto a los miembros del Frente al-Nusra y de otros 75 ciudadanos turcos en Siria.
  • La comisión líbano-iraní clausuró sus actividades, que se desarrollaron durante 2 días en Beirut. En esta ocasión, el embajador iraní Ghadanfar Rokon Abadi se reunió, encabezando una delegación, con el ministro de Energía y Agua Gebran Bassil. «Hay dos proyectos en marcha», indicó el señor Bassil, quien reconoció que la ejecución de ambos proyectos se ha visto retrasada «debido a las sanciones internacionales contra Irán» y a la demora a veces «provocada» por las partes libanesas. El primer proyecto es el aprovisionamiento de electricidad desde Irán «a precios preferenciales» para el Líbano. El segundo proyecto es la construcción de represas hidráulicas. Ese proyecto de gran envergadura, financiado por Irán, sería realizado localmente por una empresa iraní seleccionada mediante un proceso de licitación. En 2012 se firmó en Teherán un memorándum de entendimiento en el que se estipula que Irán abastecerá el Líbano, Siria e Irak en electricidad –1 000 megawatts para Irak y entre 200 y 300 megawatts para Siria y el Líbano.

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La abdicación de Irán

08/12/2013 by maestro Deja un comentario

Por: Thierry Meyssan

Mientras los medios de prensa aplauden el acuerdo anunciado entre Irán y los 5+1, Thierry Meyssan –amigo personal de Mahmud Ahmadinejad– ve en ese arreglo una abdicación del nuevo gobierno iraní. Señala que es absurdo que traten de hacernos creer que las partes han disipado un simple malentendido que subsistió durante 8 años por culpa del presidente Ahmadinejad. La realidad es que Irán ha renunciado a su investigación nuclear y que ha comenzado a desmantelarla… y sin recibir nada a cambio, fuera de una promesa de levantamiento progresivo de un sistema de sanciones que de todas maneras es ilegítimo. En pocas palabras, Irán se ha rendido.

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El presidente-jeque Hassan Rohani anuncia a los iraníes el acuerdo implementado en Ginebra

La firma del acuerdo sobre el programa nuclear iraní, el 24 de noviembre de 2013 en Ginebra, ha sido saludada en el mundo entero –con excepción de Israel– como el fin de unquid pro quo. Todos los firmantes han tratado de convencernos de que, sin los pronunciamientos excesivos del ex presidente Mahmud Ahmadinejad, las partes hubiesen podido llegar mucho antes al actual arreglo.

O sea, que se destruyó el comercio internacional de Irán y que estuvimos al borde de la guerra simplemente… ¡porque las partes no se habían dado cuenta de que estaban de acuerdo!

La realidad, por supuesto, es muy diferente. Los occidentales mantuvieron sus exigencias pero Irán sí renunció a las suyas. Es cierto que el texto firmado en Ginebra es de carácter transitorio. Pero Irán renuncia en él a la construcción de la central de Arak, a su uranio ya enriquecido al 20% y a la técnica de enriquecimiento  [1].

En 2005, la elección del presidente Ahmadinejad dio un nuevo impulso a la Revolución iniciada por el ayatola Khomeiny. Contrariamente a sus predecesores, los presidentes Rafsandjani (1989-1997) y Khatami (1997-2005), Ahmadinejad no era simplemente favorable a una política de independencia nacional sino que era un antiimperialista de la estirpe del pensador de la Revolución iraní, Ali Shariati. En pocos años, Ahmadinejad convirtió Irán en una potencia científica e industrial. Desarrolló la investigación nuclear con vista a la creación de un tipo de central adaptado a las posibilidades del Tercer Mundo y que fuese capaz de aportar a la Humanidad la verdadera independencia energética, liberándola del uso del carbón, del gas y del petróleo.

Jamás se destacará lo suficiente la oposición entre los partidos iraníes. Rafsandjani y Khatami son clérigos. Ahmadinejad es un Guardián de la Revolución. Durante la agresión iraquí fueron los Guardianes de la Revolución quienes salvaron el país, arriesgando para ello sus vidas, mientras que los clérigos recurrían a todo tipo de trucos para evitar que sus propios hijos tuviesen que ir a la guerra. La clase clerical dispone de bienes inmensos, el propio Rafsandajni es el hombre más rico de Irán, mientras que los Guardianes de la Revolución son gente de pueblo y practican un modo de vida realmente espartano. Occidente no se equivocó durante 8 años al ver en Ahmadinejad un adversario. Lo que verdaderamente nunca correspondió a la realidad fue el calificativo de «hombre de los mollahs» que se le aplicaba en Occidente a ese líder, tan místico como anticlerical.

En respuesta a las aspiraciones revolucionarias de Ahmadinejad, los occidentales comenzaron a sembrar la duda sobre la naturaleza del programa nuclear iraní  [2] y utilizaron la ONU para prohibir que Irán enriqueciera su propio uranio, del que tiene gigantescas reservas  [3]. Impedían así que Irán utilizara sus propios recursos naturales y lo obligaban a la vez a vender ese precioso mineral a bajo precio. Impusieron, tanto en el Consejo de Seguridad de la ONU como de manera unilateral, una serie de sanciones sin precedente histórico para estrangular así la República Islámica. Iniciaron además una campaña de propaganda que presentaba a Ahmadinejad como un loco peligroso. Y finalmente organizaron, en 2009 y con la colaboración de Rafsandjani y de Khatami, un intento de revolución de color  [4].

Todos recordamos aún la falsa traducción de uno de los discursos de Ahmadinejad con la que se nos trataba de hacer creer que el entonces presidente iraní quería exterminar a los israelíes –la agencia Reuters afirmó incluso que había dicho que había que borrar Israel del mapa  [5]. Muchos recuerdan también la manipulación occidental sobre el verdadero sentido del Congreso sobre el Holocausto realizado en Teherán, encuentro que tenía como objetivo mostrar que los occidentales han destruido la espiritualidad de sus propias sociedades y que la han reemplazado por una especie de nueva religión que gira alrededor de ese hecho histórico. La manipulación occidental consistía en hacer creer que, a pesar de la presencia de varios rabinos en aquel congreso, se trataba de una celebración del negacionismo. Y ni siquiera entraremos a mencionar aquí las múltiples afirmaciones de que Ahmadinejad discriminaba a los judíos  [6].

El equipo de trabajo de Rohani representa simultáneamente los intereses de los clérigos y los de la burguesía de Teherán y de Ispahán. Su objetivo es la prosperidad económica y no le interesa la lucha antiimperialista. La promesa de levantamiento progresivo de las sanciones le permite alcanzar un vasto respaldo popular en la medida en que los iraníes ven –por el momento– el acuerdo como una victoria que debe garantizarles un aumento de su nivel de vida.

Los occidentales, mientras tanto, siguen en pos del mismo objetivo. El plan de ataque del presidente George W. Bush preveía destruir Afganistán, destruir después Irak y, posteriormente, destruir de forma simultánea Libia y Siria (a través del Líbano) así como la destrucción, también simultánea, de Sudán y Somalia, antes de terminar por Irán. Desde el punto de vista de los occidentales, las sanciones impuestas a Teherán con un pretexto más que dudoso eran simplemente un medio de debilitar el país. Para ellos, la rendición del jeque Rohani es comparable a la de Muammar el-Kadhafi ya que el nuevo presidente de Irán abandona el programa nuclear y se somete a todas las exigencias de Washington con tal de evitar la guerra. Pero, al igual que en el caso de Kadhafi, estas concesiones de Rohani serán utilizadas más tarde contra su país.

Muammar el-Kadhafi creyó erróneamente que el belicismo estadounidense en su contra se debía a sus convicciones políticas. Pero el único factor que determinó la decisión de George W. Bush fue de orden geopolítico. En 2010, Libia se había convertido en un aliado de Washington en el marco de la «guerra contra el terrorismo» e incluso había abierto su mercado interno a las transnacionales estadounidenses. Pero eso no impidió que la Yamahiriya fuera calificada de «dictadura» ni que fuese finalmente arrasada por los bombardeos de la OTAN. De la misma manera, convertirse ahora en aliado de Estados Unidos no pondrá Irán al abrigo de la guerra.

Durante los 4 próximos años Irán abandonará el sueño de Shariati y de Khomeiny para concentrarse en sus intereses estatales. Se apartará del mundo árabe para dedicarse hacer negocios con los Estados miembros de la Organización de Cooperación Económica –Turquía, Irán y los demás países del Asia Central. Reducirá paulatinamente su respaldo militar y financiero a Siria, al Hezbollah y a la causa palestina. Y cuando Teherán haya disuelto por sí mismo su línea exterior de defensa, Washington entrará nuevamente en conflicto con Irán.

 
       

[1] “Nuclear deal between Iran and six world powers (full text)”, Voltaire Network, 24 de noviembre de 2013.

[2] «Propaganda: Cogida en falta, CNN pide excusas a Irán», por Ossama Lotfy, Red Voltaire, 21 de enero de 2006.

[3] «¿Quién le teme al programa nuclear civil iraní?», por Thierry Meyssan,Red Voltaire, 9 de julio de 2010.

[4] «La CIA y el laboratorio iraní», «¿Por qué tendría yo que repudiar la voluntad de los iraníes?», «La “revolución de color” fracasa en Irán», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 19, 24 y 26 de junio de 2009; «Las elecciones iraníes: el timo del robo electoral», por James Petras, Red Voltaire, 21 de junio de 2009; «Aclamado Rafsandjani a grito de “¡Muerte a Rusia! ¡Muerte a China!”», Red Voltaire, 21 de julio de 2009.

[5] «Reuters participa en una campaña de propaganda contra Irán»,Red Voltaire, 20 de noviembre de 2005.

[6] «Irán: los gobiernos de la coalición fabrican noticias falsas», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 4 de junio de 2006.

Publicado en: Global

Francois Hollande, un sionista de siempre

01/12/2013 by maestro Deja un comentario

Por: Thierry Meyssan

Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).

 

Francois Hollande ganó la elección presidencial en Francia a base de ambigüedad. Pero basta con releer sus discursos para comprobar su inquebrantable respaldo al Estado de Israel. El cambio que anunció a sus electores no se ha producido. Lo que se ha visto, por el contrario, es una continuidad con la política de su predecesor. Lo mínimo que puede decirse es que Francia ha abandonado su política de independencia para ponerse del lado de Estados Unidos y del último Estado colonial.

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El presidente francés Francois Hollande (al fondo) agasajado por el presidente israelí Shimon Peres y el primer ministro Benyamin Netanyahu el 18 de noviembre de 2013.

Algunos comentaristas han explicado la posición de Francia en las negociaciones 5+1 con Irán como el resultado de un compromiso con Arabia Saudita o incluso haciendo referencia al sionismo del ministro francés de Relaciones Exteriores Laurent Fabius. Eso equivale a ignorar el profundo cambio de la política de Francia en el Medio Oriente en los últimos 9 años.

Todo comenzó en 2004, con la ruptura entre Jacques Chirac y Bachar al-Assad. El presidente sirio había prometido a su homólogo francés que favorecería a la petrolera francesa Total en el marco de una licitación. Pero la proposición francesa que llegó a Damasco era tan desventajosa para Siria que el presidente Assad la rechazó. Furioso, Jacques Chirac rompió con Siria y presentó la resolución 1559 al Consejo de Seguridad de la ONU.

Más tarde, los franceses eligieron presidente a Nicolas Sarkozy sin saber que este personaje había crecido a la sombra de uno de los principales jefes de la CIA, Frank Wisner Jr. Además de ser un producto estadounidense, Nicolas Sarkozy se había dado cuenta de que tenía ancestros judíos y había cultivado sus relaciones israelíes. Su política exterior la dictaba Washington. Pero como en aquel entonces no había diferencias entre la política exterior de Israel y la de Estados Unidos, lo que se veía era que Nicolas Sarkozy se alineaba con ambos países.

Francois Hollande fue durante 10 años secretario general de su partido, precisamente gracias a su mediocridad. Como no dirigía ninguna corriente política ni estaba demasiado vinculado a ningún líder, podía ocuparse de la casa manteniendo un equilibrio entre los aspirantes a la presidencia. Se esmeró en no tener opiniones personales, en mantenerse lo más invisible posible. Así que durante su campaña electoral en la carrera por la presidencia de Francia, todo el mundo creyó que era un hombre moderado que sabría rodearse de personalidades con experiencia. Sus electores son los primeros engañados.

El verdadero Francois Hollande sólo pudo verse a su llegada a la presidencia de la República Francesa. Experto en cuestiones de política interna, el hombre no sabe gran cosa en materia de relaciones internacionales. Las convicciones que Hollande expresa en este último campo son las de ilustres personalidades socialistas.

Fue así como, en su investidura como presidente de Francia, invocó a Jules Ferry, teórico de la colonización. En el diarioLe Figaro, su amigo el presidente israelí Shimon Peres comparó a Hollande con León Blum y con Guy Mollet –otros dos presidentes de Francia. El primero, León Blum, quiso adelantársele en 1936 al Reino Unido proponiendo la creación del Estado de Israel en el actual Líbano, territorio que entonces se hallaba bajo mandato francés. Por su parte, Guy Mollet trató de apoderarse del Canal de Suez en 1956, con ayuda del ejército israelí.

En sus 10 años a la cabeza del Partido Socialista francés, Francois Hollande limitó sus intervenciones sobre temas del Medio Oriente. Veamos algunas de ellas:
• En el 2000, en momentos en que el sur del Líbano se encuentra bajo la ocupación israelí, Hollande prepara con Bertrand Delanoe –actualmente alcalde de París– el viaje del entonces primer ministro francés Lionel Jospin a Palestina. Su discurso incluye una condena contra el Hezbollah, al que presenta como una organización terrorista.
• En 2001 exige la renuncia del experto en geopolítica Pascal Boniface por haber criticado en una nota interna el ciego respaldo del Partido Socialista francés a Israel.
• En 2004 escribe al Consejo Superior Audiovisual para cuestionar la autorización de transmisión concedida a Al-Manar, la televisión satelital del Hezbollah. Hollande seguirá presionando a ese órgano estatal francés, que finalmente decide censurar la televisión de la Resistencia libanesa.
• En 2005 se reúne a puertas cerradas con el Consejo Representativo de las Instituciones Judías de Francia [CRIF, siglas en francés]. Según el acta de la reunión, Hollande expresa su respaldo a Ariel Sharon y critica duramente la política gaullista hacia el mundo árabe. Según el documento del CRIF, Hollande declara: «Existe desde hace mucho tiempo una tendencia, lo que se denomina como la política árabe de Francia, y no se puede permitir que una administración tenga ideología. Hay un problema de reclutamiento en el ministerio de Relaciones Exteriores y en la ENA [1] y habría que reorganizar ese reclutamiento.»
• En 2006 arremete contra el presidente iraní Ahmadinejad, quien había invitado a Teherán un grupo de rabinos y de historiadores entre los que se hallan algunos negacionistas. Hollande finge ignorar el sentido real del encuentro, cuyo objetivo es mostrar que los europeos han adoptado el Holocausto como religión en lugar de su propia cultura cristiana. Hollande llega a afirmar que el presidente iraní niega a los israelíes el derecho a existir como personas y que incluso está preparando la continuación del Holocausto.
• También en 2006, Hollande reclama la liberación del soldado israelí Gilad Shalit, reclamo que justifica invocando la doble nacionalidad israelo-francesa de Shalit y pasando por alto que el joven fue hecho prisionero mientras servía en las filas de un ejército de ocupación en guerra contra la Autoridad Palestina, igualmente considerada como aliada de Francia.
• En 2010, Hollande publica en el diario Le Monde, con Bertrand Delanoe y Bernard-Henry Levy, una tribuna en la que se opone al boicot contra los productos israelíes, medida que califica de castigo colectivo impuesto a los israelíes que trabajan a favor de la paz con los palestinos, un razonamiento al que nunca recurrió cuando se produjo una campaña similar contra Sudáfrica, en tiempos del apartheid.

En resumen, antes del acercamiento entre Francia y Arabia Saudita, e incluso antes de ser presidente, Francois Hollande ya había expresado su respaldo al Estado colonial israelí. Y también había condenado el Eje de la Resistencia (Irán, Siria, Hezbollah). Por lo tanto, lo que en realidad se produjo fue un movimiento inverso a lo que se nos dice: con la aplicación del Pacto del USS Quincy, fue Arabia Saudita la que se acercó a Francia debido a su política proisraelí.

La política del Partido Socialista en general y de Francois Hollande en particular tiene sus raíces en el colonialismo del siglo XIX, que tuvo en Jules Ferry un portavoz y un promotor en Theodor Herzl. Hoy en día, los sionistas del Partido Socialista francés se han reagrupado, por iniciativa del ex patrón del FMI Dominique Strauss-Kahn, en el discreto y poderoso Círculo León Blum… cuyo presidente honorario, Jean-Marc Ayrault, fue nombrado primer ministro por el presidente Hollande.

Publicado en: Global

Saboteando las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán

01/12/2013 by Deja un comentario

Por: James Petras

 

Profesor emérito de Sociología en la Universidad Binghamton de Nueva York. Último libro publicado: The Arab Revolt and the Imperialist Counter Attack (La revuelta árabe y el contra ataque imperialista), ediciones Clarity Press, 2011.

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu intervino desde Tel Aviv condenando toda posibilidad de que se llegara a un acuerdo entre el grupo 5+1 e Irán. Empeñado en sabotear las negociaciones de Ginebra sobre el proyecto nuclear iraní, el gobierno de Israel movilizó a sus poderosos representantes en Estados Unidos, quienes movilizaron a su vez a los congresistas y periodistas que tienen en su nómina. El profesor Jaime Petras describe los medios que Israel ha venido utilizando para imponer sus propios objetivos al Congreso y al poder ejecutivo de Estados Unidos desde hace medio siglo.

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“Los grupos que desarrollan políticas a favor de Israel, como el AIPAC, trabajan con financiamiento ilimitado para desviar la política de Estados Unidos en la región (del Medior Oriente)“.
Jack Straw, Diputado laborista y ex ministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido.

“Estados Unidos debería lanzar una bomba atómica en Irán para incitar ese país a poner fin a su programa nuclear“.
Sheldon Adelson, principal donante del Partido Republicano y gran recaudador de fondos para los Comités de Acción Política pro Israel, discurso pronunciado en la Universidad Yeshiva, de Nueva York, 22 de octubre de 2013.

La diferencia entre la guerra y la paz con Irán reside en las políticas que adopten la Casa Blanca y el Congreso de Estados Unidos. Las propuestas de paz del recientemente electo presidente de Irán Hassan Rohani fueron acogidas favorablemente en todo el mundo, excepto en Israel y entre sus acólitos sionistas en Estados Unidos y Europa.

La primera sesión de la negociación se desarrolló sin recriminaciones y dio lugar a una evaluación optimista por ambas partes. Precisamente ante esa respuesta inicial favorable, el gobierno israelí intensificó su guerra de propaganda contra Irán. Sus agentes en el Congreso estadounidense, en los medios de comunicación y en el seno del ejecutivo están ahora movilizados en función de socavar el proceso de paz. Lo que está en juego es la capacidad de Israel para emprender guerras a través de las fuerzas armadas de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN contra cualquier gobierno que desafíe la supremacía militar de Israel en el Medio Oriente o que se oponga a la anexión violenta de los territorios palestinos y sus posibilidades de atacar impunemente a cualquier adversario.

Para entender lo que está en juego en las negociaciones de paz tenemos que tratar imaginar las consecuencias que tendría su fracaso: bajo la presión de Israel, Estados Unidos se declara listo a activar sus fuerzas armadas –concretamente, se trataría de golpes con misiles y de una campaña de bombardeos contra 76 millones de iraníes con vistas a destruir su gobierno y su economía. Teherán podría responder a la agresión con ataques contra las bases militares de Estados Unidos en la región y las instalaciones petrolíferas del Golfo, lo cual desencadenaría una crisis mundial. Eso es lo que quiere Israel.

Comenzaremos analizando el contexto de supremacía militar de Israel en el Medio Oriente. Examinaremos después el increíble poder de influencia de Israel sobre el proceso político estadounidense y cómo logra hoy moldear el proceso de negociación, deteniéndonos para ello especialmente en su poder sobre el Congreso de Estados Unidos.

El contexto de la supremacía militar de Israel en el Medio Oriente

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Israel ha bombardeado, invadido y ocupado más Estados del Medio Oriente y África que cualquier otra potencia colonial anterior, con excepción de Estados Unidos. En su lista de víctimas están Palestina, Siria, Líbano, Egipto, Irak, Jordania, Sudán y Yemen. Si incluimos los países en los que Israel ha cometido ataques y asesinatos terroristas casi clandestinos, la lista se amplía considerablemente hasta llegar a una docena de países de Europa y Asia, incluyendo los propios Estados Unidos.

La proyección de la fuerza militar de Israel y su capacidad para librar a su antojo guerras ofensivas se corresponde con una impunidad casi total. A pesar de sus reiteradas violaciones del derecho internacional, incluidos sus crímenes de guerra, Israel nunca ha sido condenado por ningún tribunal internacional ni ha sido sometido a sanciones económicas porque Washington utiliza [a favor de Tel Aviv] su derecho al veto en el Consejo de Seguridad de la ONU así como la presión de sus aliados de la OTAN y la Unión Europea.

La supremacía militar de Israel no está vinculada a su propio desarrollo técnico e industrial como con las transferencias y el simple robo de la tecnología del armamento nuclear, químico y biológico de Estados Unidos [1]. En Estados Unidos y Francia los sionistas han desempeñado un papel estratégico en el robo y la transferencia ilegal a Israel de tecnología nuclear y componentes de armas, según una investigación realizada por el ex director de la CIA Richard Helms.

Israel mantiene enormes cantidades de armas nucleares, químicas y biológicas cuyo acceso niega a los inspectores internacionales y no se ha visto obligado a cumplir el Tratado de No Proliferación Nuclear porque Estados Unidos se encarga de intervenir a su favor en el plano diplomático. Bajo la presión de la «Configuración de poder sionista» (CPS), el gobierno de Estados Unidos ha bloqueado toda acción que pudiese limitar la producción de armas de destrucción masiva por parte de Israel. En realidad, Estados Unidos incluso sigue proporcionando a Israel –en violación del derecho internacional– armas estratégicas de destrucción masiva para que Tel Aviv las utilice contra los países vecinos.

La ayuda militar estadounidense y la transferencia de tecnología a Israel superó durante el último medio siglo los 100 000 millones. La intervención diplomática y militar de Estados Unidos en la guerra de 1973 resultó crucial para salvar a Israel de la derrota. La negativa del presidente de Estados Unidos Lyndon Johnson a defender el USS Liberty en 1967, cuando ese navío de inteligencia –que no portaba armas– fue bombardeado y regado con napalm por buques de guerra y aviones de combate israelíes en aguas internacionales, fue para Israel una tremenda victoria gracias a los consejeros sionistas de Johnson. La impunidad de que goza Israel, incluso cuando mata soldados estadounidenses, ha dejado a Tel Aviv en entera libertad para emprender guerras de agresión y sojuzgar a sus vecinos, cometer actos de terrorismo y asesinar a sus adversarios por todo el mundo sin temor a represalias.

La indiscutible superioridad militar de Israel ha llegado a convertir a varios de sus vecinos en colaboradores y prácticamente clientes: Egipto y Jordania han sido de hecho sus aliados, junto con las monarquías del Golfo, al ayudar Israel a reprimir los movimientos nacionalistas y propalestinos de la región.

El factor más decisivo en el florecimiento y la consolidación del poder de Israel en el Medio Oriente no han sido sus proezas militares sino el alcance y la influencia política que ejerce a través de sus agentes en Estados Unidos. Las guerras de Washington contra Irak y Libia y su actual respaldo a los mercenarios en Siria han destruido los tres principales oponentes nacionalistas laicos que se obstaculizaban las ambiciones hegemónicas Israel.

A medida que Israel acumula más poderío en la región, extendiendo su colonización de los territorios palestinos, su mirada se vuelve hacia el este para destruir el último obstáculo que se opone a sus políticas coloniales: Irán.

Desde hace al menos dos décadas, Israel ha solicitado a sus agentes en el extranjero la destrucción del gobierno iraní mediante la desestabilización de su sociedad, el asesinato de sus científicos, bombardeando sus instalaciones militares y laboratorios y estrangulando su economía.

Cuando la CPS logró –en 2003– empujar Estados Unidos a la guerra contra Irak –donde se arrasó literalmente la sociedad secular compleja de ese país y matando más de un millón de iraquíes–, el nuevo objetivo pasó a ser la destrucción del Líbano (el Hezbollah) y del gobierno laico de Siria para aislar Irán y preparar el ataque. Miles de civiles libaneses fueron asesinados en 2006 pero el ataque de Israel al Líbano falló, a pesar del apoyo del gobierno de Estados Unidos y de la intensísima campaña de propaganda. Histérico por el fracaso y para «compensar» su derrota ante el Hezbollah y «levantar la moral», Israel invadió y destruyó en 2008-2009 gran parte de Gaza, la mayor prisión a cielo abierto del mundo.

Al no disponer de la capacidad militar necesaria para atacar Irán por su cuenta, Israel orientó a sus agentes hacia la manipulación del gobierno de Estados Unidos con vistas a iniciar una guerra contra Teherán. Los líderes militaristas de Tel Aviv movilizaron sus recursos políticos a través de todo el territorio de Estados Unidos para que trabajen a favor de la destrucción de Irán, el último adversario realmente temible para la supremacía israelí en el Medio Oriente.

La estrategia de Israel y el CPS está diseñada para abrir el camino a una confrontación de Estados Unidos mediante el uso de sus agentes en el ejecutivo [estadounidense] y recurriendo también al soborno y al control que ejercen sobre el Congreso de Estados Unidos. El control del CRPS sobre los medios masivos de difusión de comunicación favorece su campaña de propaganda. ElNew York Times y el Washington Post publican a diario artículos y editoriales que promueven la agenda de guerra de Israel. El CPS utiliza el Departamento de Estado para forzar otros países de la OTAN a que también se enfrenten con Irán.

La guerra a través de intermediarios de Israel contra Irán: presión política estadounidense, sanciones económicas y amenazas militares

Si Israel tuviese que contar únicamente con sus propios medios, la «guerra» israelí contra Irán no iría mucho más allá del sabotaje cibernético, de los asesinatos periódicos de científicos iraníes a través de los agentes a sueldo que tiene Tel Aviv dentro de diversos grupos terroristas y de los incesantes discursos de políticos israelíes y del montón de sumisos que le siguen la corriente. Fuera de Israel, esa campaña ha tenido poco impacto en la opinión pública. La «guerra» de Israel contra contra Irán depende única y exclusivamente de su capacidad para manipular la política estadounidense a través de sus agentes locales, de los grupos que controlan el Congreso y mediante las nominaciones de funcionarios que ocupan puestos fundamentales en los Departamentos del Tesoro, de Comercio y de Justicia y como «consejeros» en asuntos del Medio Oriente. Israel no puede organizar [por sí solo] una campaña de sanciones eficaces contra Irán. Eso sólo puede hacerlo Estados Unidos. El predominio de Israel en el Medio Oriente proviene enteramente de su capacidad para movilizar a sus apoderados en Estados Unidos, individuos que a su vez tienen como misión la de garantizar la sumisión total de los representantes electos a los intereses de Israel –especialmente en todo lo que tenga que ver con los adversarios regionales de Israel.

Colocados en puestos estratégicos, los personajes que tienen la «doble ciudadanía americano-israelí» han utilizado su ciudadanía estadounidense para hacerse de puestos de alta responsabilidad dentro del gobierno, directamente vinculados con las políticas que tienen que ver con Israel. Como israelíes, sus actividades siguen los preceptos de Tel Aviv. En la administración Bush (2001-2008) esos altos funcionarios «ante todo israelíes» controlaron el Pentágono (Paul Wolfowitz y Douglas Feith), la política de seguridad para el Medio Oriente (Martin Indyk y Dennis Ross), la oficina del vicepresidente de Estados Unidos (“Scooter” Libby), el Departamento del Tesoro (Stuart Levey) y el Departamento de Seguridad de la Patria (Michael Chertoff). En la administración Obama los «ante todo israelíes» incluyen a Dennis Ross, Rahm Emanuel, David Cohen, el secretario del Tesoro “Jake la serpiente” Lew, el secretario de Comercio Penny Pritzker y Michael Froman como representante para el comercio, entre otros.

El poder a través de intermediarios que Israel ejerce dentro del poder ejecutivo estadounidense es comparable a su control sobre el Congreso. Contrariamente a lo que afirman algunos críticos, Israel no es ni un «aliado» ni tampoco un «cliente» de Estados Unidos. El último medio siglo está lleno de pruebas sobre la clara asimetría de esa relación. Gracias al poder de sus agentes dentro del Congreso estadounidense, Israel ha recibido de Estados Unidos más de 100 000 millones durante los últimos 30 años, o sea más de 3 000 millones de dólares al año. El Pentágono ha transferido a Israel la tecnología militar más avanzada y se ha implicado en varias guerras por cuenta de Israel. El Tesoro estadounidense ha impuesto sanciones que bloquean inversiones potencialmente muy lucrativas en el Medio Oriente (en Irán, Irak y Siria) privando así al sector agrícola de Estados Unidos, a su industria y sus compañías de petróleo de ingresos ascendentes a 500 000 millones de dólares. La Casa Blanca sacrificó las vidas de 4 400 soldados estadounidenses en la guerra contra Irak –guerra promovida por los apoderados de Israel a pedido de los dirigentes de Israel. El Departamento de Estado ha rechazado relaciones amistosas y estables con más 1 500 millones de musulmanes para respaldar la colonia ilegal de un poco más de medio millón de colonos judíos que ocupan militarmente la tierra palestina en Cisjordania y Jerusalén.

La cuestión estratégica que se plantea consiste en saber cómo y por qué se mantiene desde hace tanto tiempo esta relación unilateral entre Estados Unidos e Israel a pesar de tratarse de una relación tan evidentemente contraria a tantos intereses estratégicos de Estados Unidos e incluso a su propia élite. La interrogante más urgente e inmediata es ¿cómo influye esta relación históricamente desequilibrada en las sanciones de Estados Unidos contra Irán y las negociaciones nucleares?

Irán y las negociaciones de paz

No cabe duda de que el presidente de Irán recientemente electo y su ministro de Relaciones Exteriores están dispuestos a negociar el fin de las hostilidades con Estados Unidos haciendo importantes concesiones que garanticen el uso pacífico de la energía nuclear. Han declarado que están abiertos a la reducción o incluso a poner fin a la producción de uranio altamente enriquecido, a la reducción del número de centrífugas e incluso a permitir inspecciones intrusivas no anunciadas, entre otras propuestas prometedoras. Como parte de los acuerdos iniciales, el gobierno iraní propone una hoja de ruta con objetivos finales. La Alta Representante de la Unión Europea para las Relaciones Exteriores, Catherine Ashton, emitió comentarios favorables sobre la reunión inicial.

El gobierno de Estados Unidos emitió señales contradictorias luego de las invitaciones iraníes y la reunión de apertura. Algunos comentarios individuales son prudentemente positivos y otros son menos alentadores y más rígidos. Los sionistas de la administración, como el secretario del Tesoro Jack “Jake” Lew, insisten en que se mantengan las sanciones hasta que Irán cumpla con todas las exigencias estadounidenses (léase israelíes). El Congreso de Estados Unidos, comprado y controlado por la CPS, rechaza las prometedoras y flexibles aperturas iraníes, insistiendo en «opciones» militares o en el total desmantelamiento del programa nuclear legal y pacífico de Irán, pero en realidad se trata de posiciones de la CPS diseñadas para sabotear las negociaciones. Con ese propósito, el Congreso ha adoptado nuevas sanciones económicas aún más fuertes para estrangular la economía petrolera de Irán.

Cómo los Comités de Acción Política de Israel controlan el Congreso de EEUU y preparan la guerra contra Irán

La Configuración del Poder Sionista (CPS) utiliza su poder financiero para dictar la política del Congreso estadounidense sobre el Medio Oriente y para asegurarse de que la Cámara de Representantes y el Senado no se aparten ni un ápice de servir de intereses de Israel. El instrumento sionista que se utiliza para sobornar a los congresistas en Estados Unidos son los Comités de Acción Política (PAC).

Gracias a una decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos tomada en 2010, los súper PACs vinculados a Israel dedican grandes sumas de dinero a lograr la elección o la destrucción de candidatos. Los PACs trabajan para Israel. Mientras los fondos no vayan directamente al candidato, estos súper PACs no están obligados a revelar las sumas que gastan ni cómo las gastan.

Los estimados más conservadores de los fondos directos e indirectos que vinculan a la CPS con los parlamentarios estadounidenses se elevan a cerca de 100 millones de dólares en los últimos 30 años. La CPS dirige por lo general esos fondos hacia el poder legislativo y en particular hacia los miembros de los comités del Congreso que tienen que ver con el Medio Oriente. No resulta sorprendente ver que los mayores receptores de dinero del CPS en el Congreso estadounidense sean precisamente los que han promovido activamente las políticas de línea dura de Israel. En otros países del mundo esa compra de votos entre los miembros del poder legislativo sería considerada como un soborno flagrante y los implicados –tanto quienes reciben los pagos como quienes pagan– serían enviados a los tribunales y se expondrían a ir a la cárcel. Pero en Estados Unidos la compra y venta de políticos es llamada «cabildeo» [En inglés «lobbyng»] y es totalmente legal y pública. La rama legislativa del gobierno estadounidense ha llegado a parecerse a un prostíbulo caro o una a subasta de esclavos blancos –con la característica de que en ella se juega con las vidas de miles de ciudadanos.

La CPS ha comprado la sumisión a gran escala de congresistas y senadores: de los 435 miembros de la Cámara de Representantes 219 han recibido pagos de la CPS a cambio de sus votos a favor del Estado de Israel. La corrupción es mucho mayor aún entre los 100 senadores ya que 94 de ellos han aceptado dinero del PAC y del súper PAC como pago por su lealtad a Israel. La CPS distribuye dinero tanto entre los republicanos como entre los demócratas, garantizando así votos increíbles en estos tiempos de bloqueos congresionales, con votaciones casi unánimes (por parte de los parlamentarios de ambos partidos) a favor del «Estado judío», incluso a favor de sus crímenes de guerra, como el bombardeo contra Gaza y el Líbano, sin contar los más de 3 000 millones de dólares provenientes del bolsillo del contribuyente estadounidense que van a parar a los cofres de Tel Aviv. Al menos 50 senadores estadounidenses han cobrado cada uno entre 100 000 dólares y un millón en dinero proveniente del CPS durante las últimas décadas. Y a cambio han votado más de 100 000 millones de dólares en subvenciones destinadas a Israel… además de otros «servicios y pagos». Los miembros de la Cámara de Representantes son más baratos: 25 de ellos han recibido entre 238 000 y 50 000 dólares mientras que el resto se conformaba con migajas. Independientemente del monto percibido, el resultado es siempre el mismo: los miembros del Congreso estadounidense recitan el texto que les entregan sus mentores sionistas de los PACs, los súper PACs y del AIPAC, respaldan todas las guerras de Israel en el Medio Oriente y promueven la agresividad estadounidense en nombre de Israel.

Los legisladores más locuaces e influyentes son los que obtienen la mayor tajada del soborno sionista. El senador Mark Kirk (¡Bombas sobre Teherán!) encabeza la lista de los más golosos con 925 000 dólares en pagos del CPS. Le sigue John McCain (¡Bombas sobre Damasco!) con 771 000 dólares mientras que los senadores Mitch Connell, Carl Levin, Robert Menendez, Richard Durban y otros sionistófilos tampoco se cohíben cuando se trata de pasar el cepillo entre los repartidores de dinero de los PAC proisraelíes. En La Florida, la congresista Ileana Ros-Lehtinen encabeza la lista con 238 000 dólares como pago de sus posiciones 100% proisraelíes y por ser más belicista aún que el propio Netanyahu. Eric Cantor recibió por su parte 209 000 dólares por defender las «guerras de Israel» a costa de vidas estadounidenses al cortar los pagos de la Seguridad Social a los estadounidenses de edad avanzada para aumentar la ayuda militar a Tel Aviv. El representante de las minorías Whip Steny Hoyer consiguió 144 000 dólares por haber encaminado nuevamente hacia Israel a los pocos demócratas que vacilaban en favorecer al Estado hebreo. Y el líder de la mayoría John Boehner recibió 130 000 dólares por hacer lo mismo entre los republicanos.

La CPS ha dedicado también enormes sumas de dinero a castigar y destruir a una docena de legisladores disidentes que se opusieron a las guerras de Israel y a sus violaciones de los derechos humanos. La CPS invirtió millones en campañas individuales, no sólo en financiamiento de candidatos opositores que habían prometido lealtad a Israel sino también en campañas de difamación contra los que critican a Israel. Esas campañas fueron orquestadas en los más oscuros lugares de Estados Unidos, sobre todo en distritos de población afroamericana, donde serian absolutamente nulos los intereses sionistas locales y carecerían de toda influencia.

No existe nada parecido a los PACs, a los súper PACs, a los líderes partidistas o de organizaciones cívicas que sea capaz de contrarrestar el poder de la quinta columna de Israel. Según los documentos que ha recopilado el valiente investigador Grant Smith, del IRMEP, cuando se trata de Israel, el Departamento de Justicia se niega categóricamente –al menos desde 1963– a aplicar las leyes federales que estipulan la apertura de procedimientos penales contra los ciudadanos estadounidenses que trabajen en secreto para un Estado extranjero. Sin embargo, a través de la llamada «Anti-Defamation League», la CPS ha presionado exitosamente al Departamento de Justicia, al FBI y la NSA para que se investigue y se lleve a los tribunales a ciudadanos patriotas y respetuosos de la ley que han criticado el robo de tierras palestinas y denunciado los sobornos sionistas que corrompen el sistema político estadounidense.

La «prensa respetable», igualmente parcializada y corrupta, hace posible la corrupción y la degradación de la democracia en Estados Unidos. El crítico de los medios de difusión Steve Lendman subrayó en su investigación para el New York Times el vínculo directo que existe entre Israel y los medios de comunicación. Los principales periodistas [presentados como] «justos y equilibrados» que informan sobre Israel tienen fuertes lazos familiares y políticos con ese país y sus artículos no son otra cosa que propaganda. El reportero del Times Ethan Bronner, cuyo hijo sirvió en las fuerzas armadas de Israel, es desde hace tiempo un apologista del Estado sionista. Isabel Kershner, también reportera del Times, cuyos «escritos» parecen venir directamente del ministerio israelí de Relaciones Exteriores de Israel, está casada con Hirsh Goodman, asesor del régimen de Netanyahu sobre «asuntos de seguridad». El jefe de la corresponsalía del Times en Jerusalén, Jodi Rudoren, vive cómodamente en el hogar ancestral de una familia palestina desposeída de esa antigua ciudad.

La inquebrantable postura proisraelí del Times garantiza una cobertura política y la necesaria justificación a los políticos corruptos de Estados Unidos cuando estos hacen sonar los tambores de guerra en nombre de Israel. No es de extrañar que el New York Times, al igual que el Washington Post, esté profundamente comprometido en denigrar y denunciar las actuales negociaciones entre Estados Unidos e Irán. Ambos diarios dedican amplios espacios a la retórica unilateral de los políticos israelíes y de sus repetidores estadounidenses, mientras excluyen sistemáticamente las opiniones más racionales de experimentados ex diplomáticos estadounidenses, de jefes militares cansados de la guerra y de representantes del mundo de los negocios y de los sectores universitarios estadounidenses.

Para entender la hostilidad del Congreso hacia las negociaciones nucleares con Irán y sus esfuerzos tendientes a hacerlas fracasar a través de la imposición de nuevas sanciones ridículas, es importante ir a la fuente misma del problema, o sea las declaraciones de los principales políticos israelíes, quienes marcan a sus acólitos estadounidenses el camino a seguir.

A finales de octubre de 2013, el ex jefe de de la inteligencia militar israelí Amos Yadlin declaró que había que elegir entre «La bomba o el bombardeo», mensaje que de inmediato repitieron los 52 presidentes de las principales organizaciones judías estadounidenses [2]. El 22 de octubre de 2013, el ministro de Inteligencia de Israel Yuval Steinitz llamó a la adopción de nuevas sanciones contra Irán e insistió en que Estados Unidos debe utilizarlas como instrumento de presión para que Irán acepte renunciar por completo a la energía nuclear con fines pacíficos y a su programa de enriquecimiento de uranio. El ministro de Defensa Moshe Yaalon afirmó que «Israel no aceptará ningún acuerdo que permita a Irán enriquecer uranio». La posición de Israel consiste en amenazar con la guerra –a través de Estados Unidos– si Irán no pone fin de inmediato a su programa nuclear. Esto es lo que define la posición de todos los grandes PACs, de los súper PACs y del AIPAC, que a su vez dictan los discursos que pronuncian sus asalariados en el Congreso estadounidense. Por lo tanto, el Congreso de Estados Unidos aprueba sanciones económicas aún más extremas contra Irán para sabotear las actuales negociaciones.

Los que más vociferan son los que se han beneficiado con los mayores sobornos: el senador Mark Kirk (925 379 dólares), autor de un proyecto de ley anterior sobre las sanciones, exige que Irán abandone la totalidad de su programa nuclear y balístico (sic) y declaró que el Senado estadounidense «debe avanzar de inmediato con una nueva serie de sanciones económicas contra todos los ingresos y reservas que aún le quedan a Irán» [3]. La Cámara de Representantes ya aprobó un proyecto de ley que limita drásticamente a Irán la posibilidad de vender su principal producto de exportación, el petróleo. ¡Y nuevamente la CPS de Israel es el eje de un Congreso que trata de imponer al pueblo estadounidense la agenda guerrerista de Israel! A finales de octubre de 2013, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu «cocinó» durante 7 horas al secretario de Estado John Kerry hasta que este último le prometió cobardemente que promovería la agenda de Israel a favor del desmantelamiento del programa de enriquecimiento nuclear de Irán.

Para contrarrestar la campaña promovida por los lacayos de Israel en el Congreso estadounidense en contra de la economía petrolera de Irán, Teherán ha ofrecido generosos contratos a las compañías petroleras de la Unión Europea [4] y de Estados Unidos. Incluso se está procediendo al levantamiento de medidas proteccionistas. Bajo las nuevas condiciones, las compañías extranjeras tienen derecho a escoger las zonas que desean explotar o pueden participar en proyectos iraníes. Irán espera atraer como mínimo 100 000 millones de dólares en inversiones en los próximos 3 años. Ese estable país cuenta con las mayores reservas de gas del mundo y sus reservas de petróleo ocupan el 4º lugar a nivel mundial. Debido a las actuales sanciones estadounidenses –dictadas por Israel– la producción cayó de 3,5 millones de barriles diarios en 2011 a 2,58 millones de barriles diarios en 2013. Está por ver si las transnacionales estadounidenses y europeas serán capaces de desafiar el control de la CPS sobre la política de sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea. Hasta el momento, la CPS ha predominado en ese sentido y ha marginado a las compañías petroleras recurriendo para ello al chantaje, a la amenaza y las presiones contra quienes trazan las políticas estadounidenses, alejando así eficazmente a las empresas estadounidenses del lucrativo mercado iraní.

Conclusión

Mientras tratan de negociar con Irán, Estados Unidos y los otros 5 países enfrentan enormes obstáculos ante el poder de Israel en el Congreso estadounidense. Durante las últimas décadas, los agentes de Israel han comprado la lealtad de la mayoría de los congresistas, amaestrándolos para que obedezcan con la mayor sumisión a la menor señal de los guerreristas de Tel Aviv.

Ese «eje de la guerra» ha perjudicado gravemente al mundo entero, causando la muerte de millones de víctimas de las guerras estadounidenses en el Medio Oriente, en el sudoeste de Asia y el norte de África. La evidente corrupción y la ampliamente reconocida quiebra del sistema legislativo estadounidense son resultado de su sometimiento a una potencia extranjera. Lo que queda de Washington es un Estado vasallo y degradado que se ha ganado el desprecio de sus propios ciudadanos. Si el Congreso controlado por la CPS nuevamente impone su voluntad y logra destruir las negociaciones entre Estados Unidos e Irán con nuevas disposiciones belicistas, nosotros –el pueblo estadounidense– tendremos que pagar un altísimo precio en vidas y dinero.

Es este el momento de actuar. Es hora de levantarse y de denunciar el papel de los PACs israelíes, de los súper PACs y de las 52 principales organizaciones judías estadounidenses cuya misión consiste en sobornar al Congreso y convertir a «nuestros» representantes electos en lacayos al servicio de las guerras de Israel.

Es significativo el silencio de nuestros críticos más reconocidos –sólo unos pocos medios alternativos han denunciado el control que Israel ejerce sobre el Congreso estadounidense. La evidencia está a la vista y al alcance de todos. Los crímenes son irrefutables. El pueblo estadounidense necesita verdaderos líderes políticos con el coraje suficiente para arrancar de raíz la corrupción, acabar con los corruptores y obligar a quienes fueron electos para representarnos en la Cámara de Representantes y en el Senado a que defiendan los intereses del pueblo de Estados Unidos.

       

[1] Grant Smith, “Ten Explosive US Government Secrets of Israel”, (Diez secretos explosivos del gobierno de Estados Unidos que posee Israel), IRMEP.

[2] Daily Alert, 24 de octubre de 2013.

[3] Financial Times, 10/10/13, p.6

[4] Financial Times, 29/10/2013, p.1.

Publicado en: Global

España: No a la impunidad franquista

01/12/2013 by maestro Deja un comentario

Verdad, justicia, reparación

Manifestación en Leganés por el cese del comisario Reglero. De la policía política franquista a comisario de Leganes. Domingo 1 de diciembre de 2013 a las 12 h. Leganés Central-Plaza de España

El franquismo fue un sistema criminal hasta el último momento. El final de la dictadura vino acompañado por la represión policial y judicial de hombres y mujeres que, desde el movimiento obrero y otros movimientos sociales, luchaban en la calle y en la clandestinidad por las libertades democráticas, y por derechos sociales y laborales que hoy están siendo amenazados y arrebatados.

Vergonzosamente, nadie ha pagado por esos crímenes. Los pactos alcanzados durante la “Transición” (como la Ley de Amnistía) no tocaron el aparato de un Estado lleno de represores y torturadores al servicio de una dictadura criminal.

La conocida como “Querella Argentina”, que numerosas víctimas de la dictadura franquista han promovido, ha conducido a la orden internacional de detención contra cuatro conocidos torturadores de la Brigada Político-Social, la policía política del franquismo: Jesús Muñecas Aguilar, Celso Galván Abascal, José Ignacio Giralte González y José Antonio González Pacheco, alias “Billy el Niño”.

Gracias al desarrollo de esta querella, sabemos que otros muchos, como Jesús González Reglero (actualmente comisario jefe de la Policía Nacional en Leganés) participaron en la Brigada Político-Social (BPS), caracterizada por perseguir y torturar salvajemente a todos aquellos que luchaban por las libertades durante el franquismo.

Se trata de delitos, que son hechos atroces contra la Humanidad, que no prescriben y que deberían ser perseguidos por el Estado español, de acuerdo con la legislación internacional.

Exigimos el cese inmediato de Jesús González Reglero como comisario jefe de la comisaría de Leganés del Cuerpo Nacional de Policía. No podemos tolerar que miembros activos del aparato represivo y torturador del régimen franquista ocupen cargos de responsabilidad relacionados con el cumplimiento y el respeto a los derechos y libertades fundamentales.

Denunciamos y repudiamos la presencia en el aparato del Estado, aún a día de hoy, de individuos que se caracterizaron por pisotear las libertades y derechos más básicos de las personas. Esta presencia sigue teniendo consecuencias: la más cercana en el tiempo la represión salvaje sufrida durante una protesta vecinal pacífica en el pregón de las fiestas de San Nicasio (Leganés), que se saldó con numerosas personas heridas y tres detenidas.

No se puede hablar de democracia plenamente cuando los responsables de estos hechos gozan aún hoy en día de total impunidad. Recordamos al Estado español que está obligado por el derecho internacional a colaborar con la justicia argentina, a la vez que condenamos que se haya olvidado de las víctimas durante 36 años.

ASAMBLEA POPULAR DE LEGANÉS-MOVIMIENTO 15M · ATENEO REPUBLICANO DE LEGANÉS · CGT · CNT-LEGANÉS · ASOCIACIÓN “LA COMUNA” PRESXS DEL FRANQUISMO · FORO POR LA MEMORIA DE LA COMUNIDAD DE MADRID · ASOCIACIÓN MADRES CONTRA LA REPRESIÓN · IZQUIERDA ANTICAPITALISTA-LEGANÉS · AGRUPACIÓN DE LEGANÉS DEL PCE · IU-LEGANÉS · PCPE-LEGANÉS

Publicado en: Global

Siria: La Verdad que está en juego

24/11/2013 by maestro Deja un comentario

Por: Thierry Meyssan

¿Qué ha estado sucediendo en Siria desde hace 3 años? Según los medios de difusión de los países de la OTAN y del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), el «régimen» está reprimiendo a sangre y fuego una revolución democrática. Pero esa versión está en contradicción con el actual respaldo al gobierno de Assad, un respaldo que hoy se estima –según las fuentes– entre el 60 y el 90% de la población. El hecho es que la OTAN y el CCG han perdido en Siria dos guerras: una guerra de 4ª generación y una “guerra sucia” similar a la desatada contra Nicaragua. Lo cierto es que son precisamente la OTAN y el CCG quienes organizaron y financiaron la muerte de 120 000 sirios.

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Una de las cosas que han decidirse durante la preparación de la conferencia Ginebra 2 es cómo va a escribirse la historia de Siria. Las potencias de la OTAN y las monarquías del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) pretenden imponer su propia versión de los hechos, lo cual les daría una importante ventaja al sentarse a la mesa de negociaciones. Eso explica la avalancha de artículos y reportajes recapitulativos que están apareciendo últimamente en la prensa occidental y en los medios del Golfo.

Los occidentales y el CCG afirman que la crisis siria es una prolongación de la «primavera árabe». Según ellos, el «régimen de Bachar» reprimió a sangre y fuego las aspiraciones democráticas de su pueblo. Y entonces la OTAN y el CCG tuvieron que intervenir en aras de proteger a la población civil.

La realidad es muy diferente. Estados Unidos había planificado la destrucción de Siria durante una reunión realizada en Camp David… el 15 de septiembre de 2001. Los preparativos comenzaron con la adopción de la Syria Accountability Act, el 12 de diciembre de 2003. Washington trató de precipitar la guerra contra Siria imponiendo, primeramente, la adopción de la resolución 1559 del Consejo de Seguridad de la ONU, asesinando después al ex primer ministro libanés Rafic Hariri y acusando directamente al presidente Assad de haber ordenado ese asesinato. Cuando ese escenario fracasó, Estados Unidos puso la guerra contra Siria en manos de Gran Bretaña y Francia, países que iniciaron sus propios preparativos con la firma del Tratado de Lancaster House, el 2 de noviembre de 2010. Pero la señal de inicio de las operaciones contra Siria la dio Estados Unidos, desde El Cairo, a principios de febrero de 2011.

De febrero de 2011 a julio de 2012:
guerra de 4ª generación

A partir de esa fecha y a lo largo de 15 meses, la OTAN y el CCG desataron contra Siria una guerra de 4ª generación, enteramente basada en el dominio que ejercen sobre los grandes medios de difusión. Hicieron creer al mundo, incluyendo a los propios sirios, que el país entero se había sublevado, cuando en realidad las manifestaciones más importantes no pasaron de 5 000 personas. Utilizando francotiradores y comandos también hicieron creer que existía una sangrienta represión. Sin embargo, en marzo-abril de 2012, después de la caída del Emirato Islámico de Baba Amro, Nicolas Sarkozy se veía obligado a negociar la retirada de Francia; en mayo los sirios comenzaban a dudar de la veracidad de los reportajes de Al-Jazeera y en junio de 2011 Washington aceptaba su derrota en el marco de la conferencia de Ginebra.

Durante ese periodo, los combatientes eran fundamentalmente takfiristas sirios –3 000 de ellos cayeron prisioneros en Baba Amro– o profesionales extranjeros, sobre todo los miembros libios de al-Qaeda bajo las órdenes de Abdelhakim Belhaj. Juntos, esos elementos conformaban el Ejército Sirio Libre, bajo la dirección de oficiales británicos y franceses y con asistencia logística de Turquía.

De julio de 2012 a agosto de 2013:
la guerra nicaragüense

La elección de Francois Hollande como presidente de Francia y la nominación del sionista Laurent Fabius como ministro de Relaciones Exteriores de ese país reactivaron la guerra contra Siria. Con el apoyo de la CIA del general David Petraeus y basándose en la “experiencia” del embajador estadounidense en Siria, Robert S. Ford –ex asistente de John Negroponte en tiempos de la «guerra sucia» de Estados Unidos contra Nicaragua–, Francia dio entonces la señal de inicio de una nueva guerra contra Siria, ahora al estilo de la desarrollada contra la Nicaragua sandinista a mediados de los años 1980. Y la señal fue la reunión de los «Amigos de Siria» organizada en París el 6 de julio de 2012. Sólo 2 semanas después, un atentado de gran envergadura decapitaba las fuerzas armadas y de seguridad de Siria al acabar con las vidas de los principales miembros del Consejo Nacional de Seguridad. De inmediato, 40 000 yihadistas extranjeros, con el apoyo de algunos miles de sirios y bajo las órdenes de oficiales franceses y británicos, se lanzaban al asalto de Damasco. Aquel fue el momento de la verdad. Los sirios, hasta entonces muy pasivos, ayudaron a su ejército en la defensa de la capital y el invasor fue rechazado. Vino después un año de guerra cruel y sangrienta que causó más de 100 000 muertos.

Durante esa etapa, Estados Unidos se mantuvo al margen, permitiendo que sus aliados se ocuparan de hacer el trabajo en el terreno. Como máximo, Washington trató de presionar a Qatar y Arabia Saudita para limitar la presencia de yihadistas y favorecer la de los mercenarios laicos. Se abrieron centros de reclutamiento en Túnez y Afganistán y se organizaron puentes aéreos desde Libia y Yemen para el traslado de decenas de miles de yihadistas que venían a morir en Siria. Al igual que en Nicaragua, hubo sirios que los apoyaron. Pero esos sirios se destinaron más bien al control de las «zonas liberadas» que al combate frontal contra el ejército regular.

De agosto de 2013 a este momento:
el fracaso de la OTAN

Ante su nuevo fracaso, las potencias de la OTAN y el CCG trataron de sortear el obstáculo que representan los vetos de Rusia y China en el Consejo de Seguridad de la ONU. Organizaron para ello un crimen que iban a revestir de un enorme alcance simbólico para justificar así una intervención internacional destinada a proteger a la población civil. Así podían terminar bombardeando el país, como ya lo hicieron en Libia.

El ataque químico de la Ghoutta, perpetrado el 21 de agosto de 2013, fue organizado por la OTAN. Las armas químicas llegaron a la periferia de Damasco provenientes de un cuartel turco y los medios de difusión ya utilizados anteriormente para promover la guerra fueron nuevamente movilizados para dar a aquel incidente más realce que a todo lo ya ocurrido hasta aquel momento.

Pero, ante el despliegue imprevisto de la flota rusa a lo largo de la costa siria, el Pentágono se habría visto obligado a concretar el ataque desde el Mar Rojo, o sea sobrevolando Jordania y Arabia Saudita, lo cual habría implicado a sus aliados en la guerra. Después de renunciar a implicarse en un conflicto regional, la diplomacia estadounidense se esfuerza ahora por preparar la realización de la conferencia Ginebra 2.

Ginebra 2

La conferencia Ginebra 2, que probablemente tendrá lugar a finales de enero de 2014, vendría a poner fin a 3 años de guerra. Según la versión de los hechos que logre imponerse, Siria habrá atravesado una guerra civil o habrá salido victoriosa de una agresión extranjera.

Pero, en realidad, son los dirigentes occidentales y los emiratos del Golfo los responsables de la guerra y los culpables de la muerte de 120 000 sirios y de decenas de miles de yihadistas.

Publicado en: Global

El diario “El País” y Genghis Khan

24/11/2013 by maestro Deja un comentario

Fuente : Rebelión

¿Te despierta curiosidad este titular? Pues para aclararte tendrás que a conocer un poco mejor a Aleksander Boyd, el nuevo gurú para asuntos venezolanos de El País.

Esta es la reseña que publicó Calvin Tuckner en The Guardian sobre él [1]:

«Explica Aleksander Boyd, el representante de facto en Londres de la oposición venezolana en Reino Unido: “Mi estatus de terrorista proviene de las opiniones vertidas en esta página con respecto a lo que considero una solución para lidiar con criminales como Hugo Chávez, por ejemplo, la violencia”.

Una muestra del tipo de violencia que Boyd tiene en mente se pudo leer en su página Web. En marzo de 2004 escribió: “Desearía ser Genghis Khan, desearía haberme comido a mi hermanastro… De esta forma la escoria de esta tierra, también conocida como Hugo Chávez y sus seguidores, no podrían molestarme. Es decir, serían extremadamente cuidadosos de no amenazar mis derechos. Los intentos de conquista liderados por mí no encontrarían nada más que una rendición total debido al simple miedo que mi presencia causaría.”

Boyd continúa en una línea similar: “Desearía ser el Khan y ordenar a mis hordas que los capturaran y les vertieran plata derretida en los ojos… Desearía poder decapitar a Lina Ron y a Diosdado Cabello [dos políticos venezolanos] en plazas públicas. Desearía poder torturar por el resto de su existencia al Vicepresidente José Vicente Rangel… Desearía poder volar sobre las barriadas de Caracas lanzando los cuerpos de los criminales que han destruido a mi país… Sólo las prácticas barbáricas los neutralizarán, de la misma forma en que lo hizo Khan. Desearía ser él.”

No es un exabrupto aislado. Durante los últimos cuatro años Aleksander Boyd ha promovido consistentemente el terrorismo contra el gobierno electo de Venezuela y sus partidarios. En marzo de 2005 declaró: “Abogar por la violencia sí; he mencionado un varias ocasiones que en mi opinión es la única solución que queda para lidiar con Chávez.”

Boyd no es tímido a la hora de nombrar a aquellos a quienes describe como “la escoria de esta tierra.” En agosto de 2005 publicó una lista de militares en servicio activo bajo el título “Traidores venezolanos”, junto a las ominosas palabras “Hagamos que estos hombres paguen”.» [2]

(The Guardian, 1 de septiembre de 2007).

Pues bien, desde el pasado octubre el mismísimo Alexander “Boyd-Khan” es el encargado de aleccionar a los lectores del diario de Prisa, que cada 10 ó 15 días publica religiosamente sus sectáreas disquisiciones. ¿Con qué objeto? Prepararnos para la próxima campaña de desestabilización y, posiblemente, de violencia que promueve el entorno de Henrique Capriles con motivo de las elecciones municipales que tendrán lugar el próximo 8 de diciembre.

El guión de la oposición (una vez más) es bastante previsible. En primer lugar, antes de las elecciones, se transmite a nivel nacional e internacional que el país está inmerso en el caos y la zozobra. En segundo lugar, los comicios se plantean como un gran plebiscito contra el gobierno de Nicolás Maduro. En tercer lugar, sea cual sea el resultado electoral, se lleva (o al menos se intenta llevar) la agitación a las calles con el propósito de que el gobierno pierda el control y caiga. Es una réplica de la intentona del pasado abril de 2013. En roman paladino: agitar la violencia y, si cuela y hay muertos suficientes, probar con alguna variante de golpe de estado “suave” que pueda recibir las bendiciones de la comunidad internacional y de la opinión pública de países como España.

Así que el fichaje de un radical de extrema derecha no nos sorprende. Pero ¿tenía que ser Aleksander Boyd? ¿No había otro criptofascista menos descalificable? ¿”Verter plata derretida en los ojos”? ¿No se le habrá ido la mano a Javier Moreno fichando al loco de Boyd?

Peor todavía: ¿y si Boyd, este prestigioso emisario internacional de la derecha venezolana, no está tan loco? ¿Y si no es más que la expresión sincera del odio profundo que campa a sus anchas entre las filas de Capriles y en las columnas de El País?

Despedir periodistas y reclutar admiradores de Genghis Khan… ¿Cuál será la próxima innovación del buque insignia de Cebrián? ¿Subcontratar la distribución del diario a una plaga de langostas?

Notas

[1] El artículo completo está disponible en http://www.theguardian.com/commenti…

[2] La traducción está tomada de http://quienesalekboyd.wordpress.com/

Ante esta revelación de The Guardian el afectado, Aleksander Boyd presentó una queja ante la Press Complaints Commission (Comisión de Quejas de la Prensa) que fue desestimada.

Publicado en: Global

El fascismo del siglo XXI

24/11/2013 by maestro Deja un comentario

Por: Carlo Frabetti. Escritor matematico

El capitalismo, al identificar el éxito con el poder y riquezas, exacerba la competencia hasta extremos que resultan desestructurantes para el individuo y autodestructivos para la especie. Para la lógica capitalista, que es matriz del fascismo, triunfar es estar por encima de los demás y tener más que los demás (en lugar de ser más con los demás).

Si hubiera que definir el fascismo en pocas palabras (en dos palabras, que es la definición mínima, pues una sola palabra no sería una definición sino un sinónimo), cabría decir que un fascista es un burgués asustado.

Tal vez parezca una definición muy amplia, que situaría el número de fascistas, solo en el Estado español, en el orden de los millones; pero puesto que el capitalismo es la matriz del fascismo y el fascismo es la última ratio del capitalismo, cualquier persona que asuma las normas y valores del sistema se convertirá en un fascista en potencia, cuando no en acto.

Y si el fascista es un burgués asustado, ¿qué es lo que lo asusta? En principio, la inseguridad, la posibilidad de perder sus privilegios de clase, su mezquino «bienestar»; pero este miedo, -y esta es una de sus características más definitorias y definitivas- se materializa en un Gran Enemigo, un enemigo interno o externo en el que se ve la causa de todos los males y al que hay que destruir a toda costa. Un enemigo perverso con el que no se puede dialogar ni negociar, un enemigo homologable con el mal absoluto, es decir, demoníaco.

En el caso concreto del fascismo español, ese enemigo demoníaco fue durante cuatro décadas el comunismo (y pronto volverá a serlo). Tras la farsa de la «transición democrática» y la domesticación del comunismo institucional, el papel de demonio se transfirió a la violencia disidente (lo que el poder llama «terrorismo»), y muy concretamente a ETA. Pero tras la práctica desaparición de la «amenaza terrorista», lo que el poder llama «extrema izquierda» (es decir, la izquierda real) pronto recuperará sus cuernos diabólicos.

Pero el fascismo -la burguesía asustada- no se conforma con inventarse un Gran Enemigo a la medida de su cobardía, sino que ve amenazas por todas partes, en todo lo diferente; todo lo que pone en cuestión las normas y valores en que se basa su ficticia seguridad le provoca un miedo irracional y exasperante, una auténtica fobia patológica. Por eso el fascista es xenófobo, racista y sexista; por eso es dogmático, violento y autoritario, tanto en un sentido activo como pasivo: quiere imponerse por la fuerza, pero también quiere someterse a una autoridad indiscutible; como señaló Erich Fromm, el miedo del fascista es en gran medida miedo a la libertad (tanto a la libertad ajena como a la propia

¿Y dónde están los fascistas del siglo XXI? ¿Quiénes son? Al oír, hoy, la palabra fascismo, tendemos a pensar en organizaciones de extrema derecha e individuos fácilmente reconocibles por sus signos externos: cruces gamadas, banderas preconstitucionales, consignas xenófobas… Pero, sin minimizar la gravedad de estas expresiones, el verdadero problema hay que verlo en el profundo arraigo del fascismo en todos los estamentos y niveles de nuestra sociedad; un arraigo tan profundo que, de alguna manera y en alguna medida, afecta a la gran mayoría de la población y se manifiesta en conductas y actitudes que tendemos a considerar «normales». Entre los rasgos más arraigados y preocupantes de esta generalizada fascistización, cabe destacar los siguientes: el dogmatismo, la competitividad exacerbada, el machismo, el racismo y la xenofobia, el puritanismo y el carnivorismo.

Dogmatismo: La palabra «dogma» remite directamente a la religión, y tendemos a considerar que quienes no acatan la doctrina y la autoridad de la Iglesia, o de cualquier otra institución religiosa, se libran del dogmatismo; pero, lamentablemente, no es así. Toda creencia inamovible, toda convicción inasequible a la discusión o la crítica, toda verdad que se tiene por absoluta supone, en última instancia, una forma de dogmatismo. Y solo la ciencia -y no siempre- es plenamente coherente con la noción de que no hay verdades absolutas y definitivas, sino únicamente interpretaciones provi- sionales más o menos eficaces. Por eso Marx y Engels propugnaron un socialismo científico, y por ende libre de dogmas. Y por eso tenemos que seguir trabajando para lograr que el marxismo deje de ser, como lo es para muchos izquierdistas, una doctrina en lugar de una herramienta.

Competitividad: Como en los demás animales gregarios, la conducta del ser humano con sus semejantes -es decir, su conducta social- se mueve a lo largo del eje colaboración-competencia.

Los lobos colaboran para cazar y luego se disputan el mejor bocado; pero la colaboración siempre prevalece sobre la competencia, y las peleas entre lobos rara vez tienen un desenlace fatal (decía Hobbes, citando a Plauto, que el hombre es un lobo para el hombre; ojalá fuera cierto). Pero el capitalismo, al identificar el éxito con la acumulación de poder y riquezas, exacerba la competencia hasta extremos que resultan desestructurantes para el individuo y autodestructivos para la especie. Para la lógica capitalista, que es la matriz del fascismo, triunfar es estar por encima de los demás y tener más que los demás (en lugar de ser más con los demás).

Machismo: Patriarcado, capitalismo y fascismo son inseparables y se generan (y re-generan sin cesar) mutuamente. Gracias a las luchas, a menudo heroicas, y al trabajo teórico del feminismo -la principal fuerza transformadora del siglo XX y lo que va del XXI- la situación ha cambiado mucho en las últimas décadas; pero el machismo sigue siendo una de las mayores lacras, si no la mayor, de casi todas las sociedades. El miedo a lo diferente, a lo ajeno, a lo otro, que es una de las características básicas del fascismo, llega al extremo, en el fascista varón (y la mayoría de los fascistas son varones), de incluir en su rechazo irracional la irreductible otredad de lo femenino. Pero aunque solo los fascistas declarados suelan ser conspicuamente machistas, no nos engañemos: todos los varones (y no pocas mujeres) lo somos en alguna medida.

Racismo: En una de las dependencias del Memorial del Holocausto de Jerusalén hay dos puertas de salida con sendos rótulos; en uno pone «Personas sin prejuicios raciales» y en el otro «Personas con prejuicios raciales». Naturalmente, todos intentan salir por la primera puerta; pero no pueden hacerlo, pues está cerrada con llave. Y si alguien le pregunta a los empleados del museo por qué está cerrada esa puerta, le contestan: «Porque las personas sin prejuicios raciales no existen». Valga en este caso lo dicho sobre el machismo: en las últimas décadas se ha avanzado mucho en la lucha contra el racismo y la xenofobia; pero, de alguna manera y en alguna medida, el recelo ante lo étnica y culturalmente distinto sigue vivo en la inmensa mayoría de la gente.

Puritanismo: En el puritanismo confluyen el miedo a lo diferente (y una forma de ser diferente es no acatar la moral sexual cristiano-burguesa), el autoritarismo represor y el machismo. El machismo, sí, pues el puritanismo expresa, ante todo y sobre todo, el miedo a la libertad sexual de las mujeres y el deseo de reprimirla. Y una forma de puritanismo especialmente preocupante, en la medida en que afecta incluso a algunos sectores de la izquierda, es la criminalización de la prostitución y las consiguientes medidas o propuestas abolicionistas. La prostitución es una lacra social, como lo son (aunque de distinta manera), el alcoholismo, el tabaquismo u otras drogodependencias; pero la criminalización y el abolicionismo repre- sivo, tanto respecto a la prostitución como a las drogas, son puro fascismo.

Carnivorismo: El carnivorismo, perfecta metáfora (o metonimia) del capitalismo depredador y de la sociedad de consumo, es una aberración ética, dietética, económica, ecológica y sanitaria, y por ende política. Producir un kilo de proteína animal supone el gasto -el despilfarro- de hasta diez kilos de proteína vegetal, con lo que también se decuplica el consumo de agua y de energía. Decía Isaac Bashevis Singer (que sufrió en carne propia los rigores del nazismo) que con respecto a los animales todos somos nazis. Y mientras no superemos esta forma resistente y ampliamente generalizada de fascismo interespecífico, no podremos transformar radicalmente la sociedad. El socialismo no puede ser dogmático, ni violento, ni machista, ni racista, ni puritano, y tampoco puede ser consumista, ni carnívoro, ni especista.

Aclararé que no estoy diciendo que todos los carnívoros, los aficionados al fútbol o los que consumen más de lo necesario (que en los países ricos somos la inmensa mayoría) sean fascistas. Sencillamente, hay conductas y actitudes que tienden a perpetuar el orden establecido y otras que tienden a transformar la sociedad. Y en este sentido, como decía Sartre, todos somos medio cómplices y medio víctimas del sistema (aunque no hay que entender lo de medio y medio en el sentido literal del cincuenta por ciento: algunas personas son muy cómplices y muy poco víctimas, y viceversa).

Y aunque no estéis de acuerdo con algunos de mis argumentos, espero que sí lo estéis sobre la necesidad de que la izquierda reflexione a fondo sobre estas y otras cuestiones básicas, incluyendo una autocrítica sistemática y rigurosa. Solo así podremos derrotar al omnipresente fascismo del siglo XXI y controlar al pequeño fascista que llevamos dentro.

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