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Global

Los archivos revelan el plan secreto de Israel de alejar a los refugiados árabes

05/01/2014 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Rebelión


El mes pasado marcó el 50 aniversario del asesinato del presidente de EE.UU. John F. Kennedy. En medio de la avalancha de artículos sobre el impacto traumático del evento en la sociedad estadounidense, se dedicó un modesto lugar a las relaciones entre Israel y EE.UU. durante la presidencia de Kennedy -sobre todo en relación con los temores de Washington sobre el proyecto nuclear de Israel-. Poco o nada se ha escrito acerca de la profunda ansiedad que reinaba en Israel en el inicio del mandato de Kennedy, debido a la iniciativa del presidente de resolver el problema de los refugiados palestinos.

Al término de la primera reunión entre el primer ministro David Ben-Gurion y el presidente Kennedy, que se celebró en Nueva York en el otoño de 1961, ya no había ninguna duda en el lado israelí de que la Casa Blanca estaba trabajando en una nueva iniciativa sobre la refugiados árabes a la que llamaron del “triple enfoque”. A Ben-Gurion no le gustaba (por decirlo suavemente) la idea presentada por el presidente, que abogó para que algunos de los refugiados se establecieran en los Estados árabes, otros en el extranjero y algunos regresaran a Israel. Sin embargo, a deferencia del presidente, el líder israelí no rechazó la idea de plano.

Desde el final de los combates de la Guerra de la Independencia en 1948, la cuestión de qué sería de los 650.000 a 700.000 refugiados que habían abandonado sus hogares y propiedades dentro de las fronteras de Israel, se había convertido en una piedra de molino alrededor del cuello del país. Algunos de los refugiados habían huido, a otros los empujarondos a salir y también estaban los expulsados. Según una estimación, la propiedad dejada por los refugiados incluye más de cuatro millones de dunams de tierra (un millón de acres), 73.000 propiedades construidas y 8.000 tiendas y oficinas.

Refugiados palestinos que abandonan un pueblo cerca de Haifa, junio de 1948. Foto: Corbis

Algunos líderes del estado naciente habían sido testigos del “vaciamiento” de sus habitantes árabes del país -y de esta manera habilitaron el establecimiento de un estado que posee una mayoría judía- como el mayor logro del movimiento sionista, que permitió la creación del Estado judío como tal. En concordancia, ya a mediados de 1948, mientras estallaban los combates, Israel estableció una política según la cual no se permitiría en ningún caso el regreso de los refugiados a su territorio. Jerusalén trató de perpetuar el statu quo demográfico junto con el statu quo geográfico, que se creó por sobre cese de las hostilidades y con la firma de los acuerdos de armisticio.

En diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 194 (III), que establece, en el artículo 11, que “a los refugiados que deseen regresar a sus hogares y vivir en paz con sus vecinos se les debe permitir hacerlo en la fecha más rápida posible”. A raíz de esto, Israel estuvo bajo una fuerte presión para repatriar a algunos de los refugiados.

La cuestión de los refugiados se elevó cada año durante las deliberaciones de la Asamblea General y en las conferencias internacionales. Se destaca en este sentido la Conferencia de Lausana, en mayo 1949, que se convocó para avanzar en una solución al conflicto de Oriente Medio. Durante la conferencia, Israel fue objeto de una gran presión por parte de Washington, con Harry Truman en la presidencia que envío un mensaje con palabras fuertes en el que sostuvo que la negativa de Israel a aceptar el retorno de los refugiados pone la paz en peligro e ignora las resoluciones de la ONU.

En Lausana, Israel declaró su voluntad de tomar el control de la Franja de Gaza, bajo la impresión errónea de que sólo 150.000 refugiados vivían allí. Después, resultó que la población de la Franja de Gaza en ese momento era entre 150.000 y 200.000 refugiados además de 80.000 residentes permanentes. A medida que aumentaba la presión, Israel declaró que, bajo ciertas condiciones, estaría dispuesto a aceptar hasta 100.000 refugiados. Sin embargo, los estados árabes rechazaron esta oferta e Israel se retractó en julio de 1950.

La presión internacional sobre Israel se desvaneció a principios de 1950, como los esfuerzos de la comunidad internacional para encontrar una solución para el problema de los refugiados se volvieron más hacia las posibilidades económicas regionales y la integración de la mayoría de los refugiados en los países árabes. Aún así, la idea de que algunos de los refugiados puedan regresa a Israel seguía siendo un elemento central de cualquier solución propuesta.

EL AUGE DE LA AYUDA

En el verano de 1961, el cielo de Jerusalén se oscureció cuando se supo que el gobierno de Kennedy estaba decidido a encontrar una solución para los cerca de un millón de refugiados que fueron hacinados en campos de Siria y el norte del Líbano, en lña ribera occidental del Jordán y la Franja de Gaza. en el sur. (El número exacto de refugiados, y la cuestión de quién debe ser clasificado como un refugiado, siguió siendo un tema constante de controversia). Sería un error, sin embargo, pensar que el catalizador para la nueva iniciativa de Washington era la miserable y lastimosa condición de los refugiados, el conflicto de Oriente Medio o la Guerra Fría. Era, de hecho, el Congreso que puso la iniciativa en marcha a instancias del Departamento de Estado para encontrar una solución para el problema.

Lo qué provocó que el Congreso se viera envuelto a participar fue la cantidad creciente de la ayuda proporcionada por la Agencia de Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina, en forma de alimentos, educación y salud – y el hecho de que el contribuyente estadounidense financiara el 70 por ciento del presupuesto de la UNRWA. Israel entendió ampliamente la complejidad de la política estadounidense, mucho más, de hecho, de lo que entiende la evolución de los campos de refugiados adyacentes a sus fronteras. Así entendió Jerusalén que el problema de los refugiados iba desapareciendo poco a poco, o, como señaló Ben-Gurion, “Los árabes de Israel están fuera de juego” y “la resolución de 29 de noviembre está muerta” en referencia a la partición de Palestina por parte de la Asamblea General Resolución del 29 de noviembre de 1947. Sin embargo, al final de la década de 1950, la pelota comenzó a rodar en la dirección opuesta.

No sólo los refugiados no desaparecieron, tampoco su ambición de regresar a su patria se desvaneció con el agregado del surgimiento entre ellos de un proceso acelerado de la identidad nacional. Su deseo de regresar a sus antiguos hogares se hizo más intenso, a la par de la institucionalización política de ese deseo. Israel fracasó en discernir la aparición del proceso, aunque a su embajador en Roma, Eliyahu Sasson, emitió una advertencia sobre el tema en un mensaje al ministro de Relaciones Exteriores Golda Meir a finales de 1961. El tiempo estaba trabajando en contra de Israel, escribió, y dentro de unos años los refugiados establecerán un organismo oficial para que los represente y hable en su nombre, al llevar adelante una política similar a la de los rebeldes en Argelia.

Golda Meir, 1972. Comparó la situación de los refugiados árabes con Argelia. Foto Moshe Milner / GPO

Jerusalén fue perturbada por la nueva iniciativa de la administración Kennedy y se preocupó por la próxima 16ª sesión de la Asamblea General, en particular a la luz del hecho de que Israel había sufrido un revés el año anterior en las deliberaciones de la Asamblea General sobre la cuestión de los refugiados. “La existencia palestina” fue rescatada desde los recovecos del olvido, pero el Ministerio de Relaciones Exteriores inicialmente pensó – erróneamente – que se refería a los “derechos que les asisten a los refugiados a su propiedad”.

Los estados árabes y musulmanes presentaron una resolución que invocaba la designación de un custodio para proteger los derechos de propiedad de los refugiados. Ahmad Shukeiri, el primer presidente de la Organización para la Liberación de Palestina – apodado por Meir “el salvaje” – tuvo el permiso, por primera vez, para dirigirse a la Asamblea General en nombre de los refugiados. A medida que estos acontecimientos se desarrollaban, la preocupación creció en Jerusalén acerca de que esta vez Israel tendría que “pagar” con la moneda de los refugiados, a los que no tendría más remedio que aceptar. La pregunta principal era: ¿Cuántos refugiados podría Israel aceptar sin poner en riesgo su supervivencia y existencia como un estado judío?

Apareciendo en una reunión de la Comisión de Asuntos Exteriores y Defensa de la Knesset en junio de 1961, Golda Meir dijo que Israel había pedido aceptar a los refugiados de edad avanzada. Meir señaló que la minoría árabe del país ya constituía el 10 por ciento de la población de Israel, y volvió a preguntar a cuántos refugiados tendrían que permitirles regresar antes que la situación se asemejara a la de Argelia.

El personal superior del Ministerio de Relaciones Exteriores también consideró la cuestión del precio a pagar, en una serie de reuniones clasificadas como altamente secretas. El director general del ministerio, el Dr. Haim Yahil, pensó que la admisión de 30.000 a 40.000 refugiados en un período de tres o cuatro años no representaría un riesgo excesivo. Otros expresaron su desacuerdo. Algunos de los participantes afirmaron que una minoría árabe que constituye el 25 por ciento de la población era un censo con el cual Israel podría vivir, pero otros argumentaron que se trataba de un porcentaje peligrosamente alto.

En julio de 1961, el gobierno llevó a cabo dos debates acerca de cómo Israel podría presentar su posición en la Asamblea General. Dado que la política del statu quo no estaba en el orden del día, a excepción de la voluntad expresa de hacer algunas concesiones tácticas, los ministros discutirán el “precio” con el cual Israel podría vivir.

El ministro del Interior Yosef Burg, que gustaba de resumir las cosas con ocurrencias concisas, dijo: “El regreso de los árabes no sólo es una bomba atómica, sino una bomba anatómica”. En tanto, el ministro de Finanzas Levi Eshkol –en un alarde de mayor seriedad- preguntó qué constituía una decisiva mayoría judía: ¿el 51, 61 o 71 por ciento? Dijo que el último número sin duda constituía una mayoría decisiva. Ben-Gurion dijo que si habría 600.000 árabes en Israel, serían la mayoría dentro de dos generaciones. (En ese momento, la población de Israel se situó en 3,1 millones, incluidos 252.000 árabes). No se tomaron decisiones formales.

FOMENTAR LA EMIGRACIÓN

Como la idea de que Israel, bajo presión internacional, debería tener para permitir que algunos refugiados regresaran, en Jerusalén comenzaron a buscar soluciones demográficos para “equilibrar” esta perspectiva. A partir de la premisa de que la tasa de natalidad entre los refugiados y entre los árabes que permanecieron en Israel fue mayor que entre los judíos, la pregunta que los legisladores se hicieron era cómo iba a ser posible reducir el número de la población árabe del país.

En medio de la Guerra de la Independencia, cuando más de 400.000 árabes del entonces naciente Israel ya se habían convertido en refugiados, se estableció un “comité de transferencia” es decir, que se ocupara a la transferencia de la población – con un mandato del gobierno para recomendar políticas sobre el tema de los refugiados.

Yosef Weitz, un funcionario del Fondo Nacional Judío que había sido la fuerza impulsora detrás de la creación del Comité, fue nombrado su presidente. Una de sus recomendaciones fue que el abandono de los árabes de sus hogares debe ser considerado como un hecho consumado e irrevocable y que Israel debe apoyar su establecimiento en otro lugar. El comité también recomendó que los árabes que habían permanecido en el país deben ser animados a emigrar y que el Estado debe comprar la tierra de los árabes que estaban dispuestos a irse. Además, las aldeas árabes deben ser destruidas y a los árabes se debe impedir trabajar la tierra, incluida la prohibición de la cosecha de los cultivos campo cultivables así como la recolección de la aceituna- esto a raíz de los intentos de los refugiados de regresar hacia Israel, a las aldeas y campos que habían dejado atrás.

En secreto, en los niveles más altos en Jerusalén se dieron cuenta de que no habría más remedio que el retorno de algunos de los refugiados. Con esto en mente, el comité de Weitz decretó que el número de árabes en Israel no debería superar el 15 por ciento de la población total. Las recomendaciones, presentadas en forma escrita, no se adoptaron en una resolución formal del gobierno. Sin embargo, tuvieron el efecto de reforzar la opinión del gobierno de que Israel tenía que ser firme en su esfuerzo por mantener el statu quo demográfico.

Ben-Gurion y su asesor en asuntos árabes, Yehoshua Palmon, participaron en algunas de las reuniones del Comité, en las que se discutieron formas de alentar la a los países árabes para que abandonen el proyecto. En junio de 1950 el comandante del Comando Sur de Infantería de las Fuerzas de Defensa de Israel, Moshe Dayan dijo: “Los 170.000 árabes que permanecen en el país deben ser tratados como si su destino aún no ha sido sellado. Espero que, en los próximos años, otra posibilidad podría surgir para implementar una transferencia de esos árabes de la Tierra de Israel”.

En la primera década de existencia del país, los líderes del partido gobernante Mapai (el predecesor del Laborismo) y su socio de coalición Ahdut Avodá, junto con los oficiales de alto rango del Gobierno Militar (los ciudadanos árabes de Israel estuvieron bajo el gobierno militar hasta el año 1966 ), creían que al menos algunos árabes locales arribarían a las “conclusiones correctas” a partir del resultado de la Guerra de la Independencia, y considerarían emigrar por su propia voluntad. En 1950, Palmon escribió al ministro de Relaciones Exteriores Moshe Sharett que la mayoría de los árabes acaudalados aspiraba a salir si ellos también podrían disponer de sus activos. Entre ellos, los cristianos habrían por optar por cambiar a Líbano, señaló, mientras que los musulmanes optarían por Egipto. Palmon confirmó que había examinado las posibilidades de un intercambio de bienes entre los árabes de Israel y los judíos de Egipto y el Líbano. Su conclusión fue que sería posible llegar a un acuerdo en este sentido.

Por su parte, el ministro de Defensa, Pinhas Lavon se refirió a la migración entre los árabes del país, en una charla que dio en noviembre de 1953. Para la población judía, dijo, “este es un asunto de vital importancia, incluso si no vemos la emigración como una solución a la cuestión de fondo. Tenemos que recordar que la tasa de crecimiento natural entre los árabes es de aproximadamente 6.000 niños por año, y la emigración podría resolver ese problema”.

El plan más amplio y completo, que involucraba la transferencia de miles de árabes cristianos de Galilea a Argentina y Brasil, tenía el nombre en clave secreta de “Operación Yohanan”, llamado así por Yohanan de Gush Halav (Juan de Giscala), un líder de la revuelta judía contra los romanos en la primera guerra de los judíos contra los romananos. El plan fue ideado en el más absoluto secreto en las reuniones a puerta cerrada en la Oficina del Primer Ministro y el Ministerio de Relaciones Exteriores, con la ayuda de Weitz. Documentos de la Cancillería de la década de 1950 muestran que en realidad era Sharett, conocido por sus opiniones moderadas, quien alentó el plan, a pesar de que estaba preocupado por la respuesta de la Iglesia, cuando se hizo evidente que una gran parte de los que se iban ​​ eran cristianos.

En marzo de 1952, Weitz remitía al Ministerio de Relaciones Exteriores un informe detallado sobre el reasentamiento de árabes cristianos de la Alta Galilea en la Argentina y Brasil. El informe señaló que las autoridades argentinas apoyaban la migración de los agricultores al el país. Agregó que 35 familias de la aldea Jish (Gush Halav ) en la Galilea, habían mostrado interés en el plan. La propuesta general incluye la creación de una sociedad por acciones en manos de no-judíos con financiación inicial proveniente del Fondo Nacional Judío de la Argentina. Sharett añadió que, en caso de necesidad, el proyecto podría ser presentado como una iniciativa de la comunidad árabe de Israel, similar a la migración de los cristianos maronitas del Líbano, que entonces estaba en marcha. Si llegara a descubrirse la operación, el ministro de Relaciones Exteriores dejó en claro, cualquier conexión con el gobierno debía ser negada con vehemencia.

En noviembre de 1952, Sharett informó Weitz que el primer ministro había autorizado la operación Yohanan. Agregó que los detalles del plan se deben mantener en estricta confidencialidad. En cualquier caso, el proyecto fue cancelado a principios de 1953, al parecer porque las autoridades argentinas se opusieron. El departamento de Oriente Medio en el Ministerio de Relaciones Exteriores se refirió al tema del reasentamiento de los refugiados fuera de Israel desde el día en que el departamento fue creado. Su misión era encontrar lugares en los que los refugiados podrían resolverse, recaudar fondos y obtener apoyo internacional para la solución de los refugiados en el extranjero.

En la primavera de 1950, el director del departamento de instituciones internacionales de la Cancillería, Yehezkel Gordon, sugirió que Israel considere la solución de asentar los refugiados árabes en Somalia y Libia, en reemplazo de los 17.000 o 18.000 judíos que habían emigrado a Israel desde Cirenaica y Trípoli. La idea fue particularmente atractiva porque a los judíos que abandonaron Libia no se les había permitido trasplantar sus propiedades.

Después de que Libia se independizó, en enero de 1952, Moshe Sasson, del Ministerio de Relaciones Exteriores, presentó una propuesta secreta para asentar a los árabes de Israel – tanto los refugiados como los que habían permanecido en el país – en Libia, con las propiedades de los judíos libios que debían ser recuperadas en el marco del intercambio. En junio de 1955, Weitz viajó desde Paris a Túnez y Argelia con el fin de examinar la posibilidad de asentar a los árabes de Israel y los refugiados árabes allí, paralela a la inmigración a Israel de los judíos de esos países.

Palmon estuvo involucrado en un intento por parte de Israel de la compra de alrededor de 100.000 dunams (25.000 acres ) de tierra en la región de Ras al-Akhdar en Libia, con el fin de asentar a los refugiados allí. El plan salió mal cuando se filtró a los medios de comunicación y el gobernante libio estuvo bajo presión masiva para no permitir el asentamiento de los refugiados allí. En 1956-1957, otro plan fue ideado para adquirir fincas cerca de Trípoli y traer a un grupo de 50 a 70 familias de refugiados. Con nombre en código “Uri”, el plan iba a ser llevado a cabo por una empresa de desarrollo y de la construcción que se registraría en Suiza, con sus acciones en poder de un banco suizo. El elaborado plan fue cancelado después de que, también, se filtró a la prensa.

Palmon también fue enviado a París para entrevistarse con el presidente de Siria, Adib Shishakli (que gobernó en 1953-1954), sobre la posibilidad de reasentar a los refugiados en los países árabes. Sin embargo, ninguna disposición concreta surgió de estas conversaciones. En 1955, Sharett examinó la posibilidad de que Brasil admitiera 100.000 refugiados. Él también miró la posible adquisición de tierras en Chipre a un precio bajísimo, con la intención de cambiarlas por bienes en Israel de los árabes que desearan emigrar.

En septiembre de 1959, otro plan fue ideado, con nombre en código “Theo”, para asentar a 2.000 familias refugiadas en Libia y emplearles a través de una empresa de desarrollo comercial. Se estimaba que serían necesarios 11,5 millones dólares (en los términos de la época) para ejecutar este programa. Los términos del plan aseguraban que la presencia de los refugiados no sería una carga para la economía libia y no reduciría los ingresos de los trabajadores locales. Además, por cada profesional externo, se emplearían tres trabajadores locales.

En la primera mitad de la década de 1960, el Ministerio de Relaciones Exteriores siguió examinando planes para alentar la emigración de los refugiados árabes de Oriente Medio a Europa, especialmente a Francia y Alemania. Una opción que se consideró era encontrarles puestos de trabajo en Alemania, que tenía para entonces una gran necesidad de mano de obra. Durante 1962, los funcionarios israelíes examinaron la posibilidad de encontrar empleo para los trabajadores refugiados palestinos en Alemania, Austria y Suiza. Las comprobaciones iniciales hechas para este plan, conocido como “Operación Trabajador”, y la correspondencia en cuestión, se mantuvieron totalmente en secreto. Sin embargo, tanto la canciller Meir y su director general, Yahil, se opusieron a estas ideas. Meir estaba preocupada de que Alemania se vería inundado de refugiados árabes, y, en todo caso, todo el esquema resultó infructuoso.

En febrero de 1966, se examinó también la posibilidad de asentamiento de refugiados de Jordania en Francia.

Los esfuerzos de Israel para encontrar lugares en el extranjero en el que se asentaran los refugiados árabes continuaron incluso después de la Guerra de los Seis Días de 1967. Al final, sin embargo, estos esfuerzos fracasaron, al igual que las ideas y propuestas planteadas por otros, entre ellos el presidente sirio Husni al-Zaim, y el primer ministro iraquí, Nuri al-Said en 1949. Sharett, por su parte, se opuso a la propuesta del líder iraquí para el intercambio de los refugiados a cambio de 140.000 judios iraquíes. Sharett y otros estaban preocupados por las demandas que podrían presentar los judíos iraquíes exigiendo una compensación por sus propiedades, como otras comunidades judías en los países árabes estaban haciendo. La cuestión de los refugiados fue así entrelazada con la cuestión de la propiedad de los inmigrantes judíos a Israel desde los países árabes.

’CONVERSACIONES SILENCIOSAS’

A finales de 1961, a raíz de la iniciativa del Presidente Kennedy, el Dr. Joseph Johnson, de la Fundación Carnegie, fue nombrado como representante especial para abordar el problema y para trabajar con las partes involucradas para llegar a una solución. El plan que ideó – distribuir cuestionarios a los refugiados palestinos y permitir que aquellos que deseaban regresar a Israel, a reserva de las consideraciones de seguridad – agitó temores profundos en Jerusalén.

Meir, que estaba horrorizada por la idea, ejerció toda la influencia disponible en Washington con el fin de asegurar que el plan acabara en una muerte rápida.

El “pago” que se le requeriría a Israel a cambio de dejar de lado el plan se hizo evidente en las discusiones de alto secreto – conocidas como las ’conversaciones silenciosas ’- celebradas entre Jerusalén y Washington en 1962-63. Durante las mismas, Israel expresó su disposición a absorber hasta el 10 por ciento de los refugiados como parte de una solución global. En ese momento, la población de refugiados se establecía en aproximadamente 1.100.000 almas. Pero esta iniciativa también quedó en el camino, porque los Estados Unidos no fueron capaces de obtener el acuerdo de los estados árabes para una solución global.

Entre 1948 y 1967, Israel vio el problema de los refugiados a través del prisma de Washington. Los refugiados aparecían en la agenda de Jerusalén, cuando los Estados Unidos creían que se debían tomar medidas o elaborar un nuevo plan ideado para resolver el problema. En ausencia de presión externa, la política de status-quo prevaleció.

El hecho de que la “brújula política” de los tomadores de decisiones de Jerusalén señalaban repetidamente a Washington y Nueva York, como las fuentes que dictaban su política sobre los refugiados, explica en buena medida la falta de atención por parte de Israel a los acontecimientos sociales y políticos que acontecían en los campos de refugiados en la frontera hasta 1967. Considerando que los avances de seguridad y militares en los campamentos, tales como la fundación de Fatah y el establecimiento de unidades armadas, fueron seguidos de cerca en Israel, los procesos por los cuales los refugiados se consolidaron políticamente era de poco o ningún interés. Por lo tanto, mientras el problema de los refugiados evolucionaba gradualmente de una cuestión humanitaria a una cuestión nacional palestina, Israel se vio reaccionando a los eventos.

Bajo presión estadounidense, Israel desplegó cierta disposición de absorber un número considerable de refugiados en tres ocasiones, incluso si al hacerlo cruzaría la “línea del 15 por ciento” – es decir, el acuerdo de 1949 para absorber 150.000 refugiados que viven en la Franja de Gaza (junto con el territorio de la Franja ), una propuesta para admitir 100.000 refugiados ese mismo año, y el acuerdo de tomar un 10 por ciento de los refugiados en el marco de las conversaciones silenciosas”.

Israel estaba dispuesto a aceptar a los refugiados en un momento en que su situación demográfica y geoestratégica era mucho peor de lo que es hoy. En la medida en que uno puede aprender de la experiencia pasada, se puede decir que la voluntad de tomar un pequeño número simbólico de refugiados sobre la base de criterios determinados por los israelíes – como la edad, itinerarios y situación familiar (UNRWA ahora cuenta cinco millones de refugiados registrados, dispersos en 58 campamentos) – podía haber dado una respuesta simbólica e importante a la demanda de “retorno”, que sigue siendo la base de la ética de los refugiados palestinos. Israel reconocería por lo tanto su participación moral en la creación del problema.

El establecimiento de un Estado palestino junto a Israel como parte de una solución global tendrá la ventaja frente a la demanda de cambio, ya que es ilógico que una gran proporción de los refugiados exija volver a este país en lugar de establecerse en su nuevo estado. En retrospectiva, el esfuerzo por mantener el statu quo no benefició a Israel (como lo demuestra la guerra de Yom Kippur, la primera intifada y otros acontecimientos). Es poco probable que este panorama cambie en el futuro.

El doctor Arik Ariel, abogado, es profesor en inteligencia y política y en el derecho y la política en el Colegio Emek Yezreel . El artículo se basa en su tesis doctoral en la Universidad de Haifa.

Publicado en: Global

¿Por qué ocultar la verdad sobre el apartheid?

01/01/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por: Fidel Castro Ruz

 

Durante algo más de una semana, numerosas personalidades y representantes de los Estados que en su momento clasificaron a los luchadores sudafricanos antiapartheid como terribles terroristas se esforzaron por hacer olvidar aquellas posiciones emitiendo ruidosas muestras de dolor por el deceso de Nelson Mandela. Desde La Habana, el ex presidente cubano Fidel Castro plantea oportunamente una pregunta que muchos preferirán no oír.

Quizás el imperio creyó que nuestro pueblo no haría honor a su palabra cuando, en días inciertos del pasado siglo, afirmamos que incluso si la URSS desaparecía Cuba seguiría luchando.

La Segunda Guerra Mundial estalló cuando, el 1º de septiembre de 1939, el nazi-fascismo invadió Polonia y cayó como un rayo sobre el pueblo heroico de la URSS, que aportó 27 millones de vidas para preservar a la humanidad de aquella brutal matanza que puso fin a la vida de más de 50 millones de personas.

La guerra es, por otro lado, la única actividad a lo largo de la historia que el género humano nunca ha sido capaz de evitar; lo que llevó a Einstein a responder que no sabía cómo sería la Tercera Guerra Mundial, pero que la Cuarta sería con palos y piedras.

Sumados los medios que poseen, las dos más poderosas potencias, Estados Unidos y Rusia, disponen de más de 20 000 —veinte mil— ojivas nucleares. La humanidad debiera conocer bien que, tres días después de la asunción de John F. Kennedy a la presidencia de su país, el 20 de enero de 1961, un bombarderoB-52 de Estados Unidos, en vuelo de rutina, que transportaba dos bombas atómicas con una capacidad destructiva 260 veces superior a la utilizada en Hiroshima, sufrió un accidente que precipitó el aparato a tierra. En tales casos, equipos automáticos sofisticados aplican medidas que impiden el estallido de las bombas. La primera cayó a tierra sin riesgo alguno. En cuanto a la segunda, de los 4 mecanismos, 3 fallaron, y el cuarto, en estado crítico, apenas funcionó. La bomba por puro azar no estalló.

Ningún acontecimiento presente o pasado que yo recuerde o que haya oído mencionar impactó tanto a la opinión pública mundial como la muerte de Mandela, y no por sus riquezas, sino por la calidad humana y la nobleza de sus sentimientos e ideas.

A lo largo de la historia, hasta hace apenas un siglo y medio y antes de que las máquinas y robots, a un costo mínimo de energías, se ocuparan de nuestras modestas tareas, no existía ninguno de los fenómenos que hoy conmueven a la humanidad y rigen inexorablemente a cada una de las personas: hombres o mujeres, niños y ancianos, jóvenes y adultos, agricultores y obreros fabriles, manuales o intelectuales. La tendencia dominante es la de instalarse en las ciudades, donde la creación de empleos, transporte y condiciones elementales de vida, demandan enormes inversiones en detrimento de la producción alimentaria y otras formas de vida más razonables.

Tres potencias han hecho descender artefactos en la Luna de nuestro planeta. El mismo día en que Nelson Mandela, envuelto en la bandera de su patria, fue inhumado en el patio de la humilde casa donde nació hace 95 años, un módulo sofisticado de la República Popular China descendía en un espacio iluminado de nuestra Luna. La coincidencia de ambos hechos fue absolutamente casual.

Millones de científicos investigan materias y radiaciones en la Tierra y el espacio; por ellos se conoce que Titán, una de las lunas de Saturno, acumuló 40 —cuarenta— veces más petróleo que el existente en nuestro planeta cuando comenzó la explotación de este hace, apenas 125 años, y al ritmo actual de consumo durará apenas un siglo más.

Acogida de Nelson Mandela a Fidel Castro en Durban, el 2 de septiembre de 1998, momentos antes de la apertura de la XIIa Cumbre del Movimiento de Países No Alineados.

Los fraternales sentimientos de hermandad profunda entre el pueblo cubano y la patria de Nelson Mandela nacieron de un hecho que ni siquiera ha sido mencionado, y del cual no habíamos dicho una palabra a lo largo de muchos años; Mandela, porque era un apóstol de la paz y no deseaba lastimar a nadie. Cuba, porque jamás realizó acción alguna en busca de gloria o prestigio.

Cuando la Revolución triunfó en Cuba fuimos solidarios con las colonias portuguesas en África, desde los primeros años; los movimientos de liberación en ese continente ponían en jaque al colonialismo y el imperialismo, luego de la Segunda Guerra Mundial y la liberación de la República Popular China —el país más poblado del mundo—, tras el triunfo glorioso de la Revolución Socialista Rusa.

Las revoluciones sociales conmovían los cimientos del viejo orden. Los pobladores del planeta, en 1960, alcanzaban ya los 3 mil millones de habitantes. Parejamente creció el poder de las grandes empresas transnacionales, casi todas en manos de Estados Unidos, cuya moneda, apoyada en el monopolio del oro y la industria intacta por la lejanía de los frentes de batalla, se hizo dueña de la economía mundial. Richard Nixon derogó unilateralmente el respaldo de su moneda en oro y las empresas de su país se apoderaron de los principales recursos y materias primas del planeta, comprándolos con papeles.

Hasta aquí no hay nada que no se conozca.

Pero, ¿por qué se pretende ocultar que el régimen del Apartheid, que tanto hizo sufrir al África e indignó a la inmensa mayoría de las naciones del mundo, era fruto de la Europa colonial y que fue convertido en potencia nuclear por Estados Unidos e Israel, lo cual Cuba, un país que apoyaba las colonias portuguesas en África que luchaban por su independencia, condenó abiertamente?

Nuestro pueblo, que había sido cedido por España a Estados Unidos tras una heroica guerra de independencia de más de 30 años, nunca se resignó al régimen esclavista que le impusieron durante casi 500 años.

De Namibia, ocupada por Sudáfrica, partieron en 1975 las tropas racistas apoyadas por tanques ligeros con cañones de 90 milímetros que penetraron en Angola por más de mil kilómetros hasta alcanzar las proximidades de Luanda, donde un Batallón de Tropas Especiales cubanas —enviadas por aire— y varias tripulaciones también cubanas de tanques soviéticos que estaban allí sin personal, lograron contenerlas. Eso ocurrió en noviembre de 1975, 13 años antes de la batalla de Cuito Cuanavale.

Ya dije que nada hacíamos en busca de prestigio o beneficio alguno. Pero constituye un hecho muy real que Mandela fue un hombre íntegro, revolucionario profundo y radicalmente socialista, que con gran estoicismo soportó 27 años de encarcelamiento solitario. Yo no dejaba de admirar su honradez, su modestia y su enorme mérito.

Cuba cumplía sus deberes internacionalistas rigurosamente. Defendía puntos claves y entrenaba cada año a miles de combatientes angolanos en el manejo de las armas. La URSS suministraba el armamento. Sin embargo, en aquella época la idea del asesor principal por parte de los suministradores del material militar nosotros no la compartíamos. Miles de angolanos jóvenes y saludables ingresaban constantemente en las unidades de su incipiente ejército. El asesor principal no era, sin embargo, un Zhúkov, Rokossovski, Malinovsky u otros muchos que llenaron de gloria la estrategia militar soviética. Su idea obsesiva era enviar brigadas angolanas con las mejores armas al territorio donde supuestamente residía el gobierno tribal de Savimbi, un mercenario al servicio de Estados Unidos y Sudáfrica, que era como enviar las fuerzas que combatían en Stalingrado a la frontera de la España falangista que había enviado más de cien mil soldados a luchar contra la URSS. Ese año se estaba produciendo una operación de ese tipo.

El enemigo avanzaba tras las fuerzas de varias brigadas angolanas, golpeadas en las proximidades del objetivo adonde eran enviadas, a 1 500 kilómetros aproximadamente de Luanda. De allí venían, perseguidas por las fuerzas sudafricanas, en dirección a Cuito Cuanavale, antigua base militar de la OTAN, a unos 100 kilómetros de la 1ª Brigada de Tanques cubana.

En ese instante crítico, el Presidente de Angola solicitó el apoyo de las tropas cubanas. El Jefe de nuestras fuerzas en el Sur, general Leopoldo Cintra Frías, nos comunicó la solicitud, algo que solía ser habitual. Nuestra respuesta firme fue que prestaríamos ese apoyo si todas las fuerzas y medios angolanos de ese frente se subordinaban al mando cubano en el Sur de Angola. Todo el mundo comprendía que nuestra solicitud era un requisito para convertir la antigua base en el campo ideal para golpear a las fuerzas racistas de Sudáfrica.

En menos de 24 horas llegó de Angola la respuesta positiva.

Se decidió el envío inmediato de una brigada de tanques cubana hacia ese punto. Varias más estaban en la misma línea hacia el Oeste. El obstáculo principal era el fango y la humedad de la tierra en época de lluvia, y había que revisar el terreno metro a metro en busca de minas antipersonales. A Cuito, fue enviado igualmente el personal para operar los tanques sin tripulación y los cañones que carecían de ellas.

La base estaba separada del territorio que se ubica al Este por el caudaloso y rápido río Cuito, sobre el que se sostenía un sólido puente. El ejército racista lo atacaba desesperadamente y un avión teleguiado repleto de explosivos logró impactar el puente e inutilizarlo. A los tanques angolanos en retirada que podían moverse se les cruzó por un punto más al Norte. Los tanques que no estaban en condiciones adecuadas fueron enterrados, con sus armas apuntando hacia el Este; una densa faja de minas antipersonales y antitanques convirtió la línea en una mortal trampa al otro lado del río. Cuando las fuerzas racistas reiniciaron el avance y chocaron contra aquella muralla, todas las piezas de artillería y los tanques de las brigadas revolucionarias disparaban desde sus puntos de ubicación en la zona de Cuito.

Un papel especial se reservó para los cazas Mig-23 que, a velocidad cercana a mil kilómetros por hora y a 100 —cien— metros de altura, eran capaces de distinguir si el personal artillero era negro o blanco y disparaban incesantemente contra ellos.

Cuando el enemigo desgastado e inmovilizado inició la retirada, las fuerzas revolucionarias se prepararon para los combates finales.

Numerosas brigadas angolanas y cubanas se movieron a ritmo rápido y a distancia adecuada hacia el Oeste, donde estaban las únicas vías amplias por donde siempre los sudafricanos iniciaban sus acciones contra Angola. El aeropuerto sin embargo estaba aproximadamente a 300 —trescientos— kilómetros de la frontera con Namibia, ocupada totalmente por el ejército del Apartheid.

Mientras las tropas se reorganizaban y reequipaban, se decidió con toda urgencia construir una pista de aterrizaje para los Mig-23. Nuestros pilotos estaban utilizando el equipamiento aéreo entregado por la URSS a Angola, cuyos pilotos no habían dispuesto del tiempo necesario para su adecuada instrucción. Varios aviones estaban inmovilizados a causa de bajas que a veces eran ocasionadas por nuestros propios artilleros u operadores de medios antiaéreos. Los sudafricanos ocupaban todavía una parte de la carretera principal que conduce desde el borde de la meseta angolana a Namibia. En los puentes sobre el caudaloso río Cunene, entre el Sur de Angola y el Norte de Namibia, comenzaron en ese lapso con el jueguito de sus disparos con cañones de 140 milímetros que le daba a sus proyectiles un alcance cercano a los 40 kilómetros.

El problema principal radicaba en el hecho de que los racistas sudafricanos poseían, según nuestros cálculos, entre 10 y 12 armas nucleares. Habían realizado pruebas incluso en los mares o en las áreas congeladas del Sur. El presidente [estadounidense] Ronald Reagan lo había autorizado, y entre los equipos entregados por Israel estaba el dispositivo necesario para hacer estallar la carga nuclear. Nuestra respuesta fue organizar el personal en grupos de combate de no más de 1 000 —mil— hombres, que debían marchar de noche en una amplia extensión de terreno y dotados de carros de combate antiaéreo.

Las armas nucleares de Sudáfrica, según informes fidedignos, no podían ser cargadas por aviones Mirage, necesitaban bombarderos pesados tipo Canberra. Pero en cualquier caso la defensa antiaérea de nuestras fuerzas disponía de numerosos tipos de cohetes que podían golpear y destruir objetivos aéreos incluso a decenas de kilómetros de nuestras tropas.

Adicionalmente, una presa de 80 millones de metros cúbicos de agua situada en territorio angolano había sido ocupada y minada por combatientes cubanos y angolanos. La voladura de aquella presa hubiese sido equivalente a varias armas nucleares.

No obstante, una hidroeléctrica que usaba las fuertes corrientes del río Cunene, antes de llegar a la frontera con Namibia, estaba siendo utilizada por un destacamento del ejército sudafricano.

Cuando en el nuevo teatro de operaciones los racistas comenzaron a disparar con los cañones de 140 milímetros, los Mig-23 golpearon fuertemente aquel destacamento de soldados blancos y los sobrevivientes abandonaron el lugar dejando incluso algunos carteles críticos contra su propio mando. Tal era la situación cuando las fuerzas cubanas y angolanas avanzaban hacia las líneas enemigas.

Supe que Katiuska Blanco, autora de varios relatos históricos, junto a otros periodistas y reporteros gráficos, estaban allí. La situación era tensa pero nadie perdió la calma.

Fue entonces cuando llegaron noticias de que el enemigo estaba dispuesto a negociar. Se había logrado poner fin a la aventura imperialista y racista en un continente que en 30 años tendrá una población superior a la de China e India juntas.

El papel de la delegación de Cuba, con motivo del fallecimiento de nuestro hermano y amigo Nelson Mandela, será inolvidable.

Felicito al compañero Raúl por su brillante desempeño y, en especial, por la firmeza y dignidad cuando con gesto amable pero firme saludó al Presidente de Estados Unidos y le dijo en inglés: «Señor Presidente, yo soy Castro.»

Cuando mi propia salud puso límite a mi capacidad física, no vacilé ni un minuto en expresar mi criterio sobre quien a mi juicio podía asumir la responsabilidad. Una vida es un minuto en la historia de los pueblos, y pienso que quien asuma hoy tal responsabilidad requiere la experiencia y autoridad necesaria para optar ante un número creciente, casi infinito, de variantes.

El imperialismo siempre reservará varias cartas para doblegar a nuestra isla aunque tenga que despoblarla, privándola de hombres y mujeres jóvenes, ofreciéndole migajas de los bienes y recursos naturales que saquea al mundo.

Que hablen ahora los voceros del imperio sobre cómo y por qué surgió el Apartheid.

Publicado en: Global

Las drogas y la máquina de guerra de Estados Unidos

01/01/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por: Maxime Chaix

 

El ex diplomático canadiense Peter Dale Scott aprovecha su jubilación para estudiar detalladamente el Sistema de Estados Unidos y sigue describiéndolo en sus libros. En esta entrevista responde a nuestro colaborador Maxime Chaix, traductor de sus trabajos al idioma francés.

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Peter Dale Scott es doctor en Ciencias Políticas, profesor emérito de Literatura Inglesa de la Universidad de California (Berkeley), poeta y ex diplomático canadiense. Su primer libro traducido al francés, The Road to 9/11, fue publicado en septiembre de 2010 por Demi-Lune bajo el título La Route vers le Nouveau Désordre Mondial [El Camino hacia el Nuevo Desorden Mundial] y le valió los elogios del general de la fuerza aérea francesa Bernard Norlain en el número 738 de la Revue Défense Nationale (marzo de 2011). Su más reciente libro, La Machine de guerre américaine [la Máquina de Guerra de Estados Unidos], fue publicado en francés por Éditions Demi-Lune en octubre de 2012 y también fue recomendado por el general Norlain en el número 757 de laRevue Défense Nationale (febrero de 2013).

Maxime Chaix: En su último libro, La Machine de guerre américaine, usted estudia profundamente lo que usted llama la «conexión narcótica global». ¿Puede aclararnos esa noción?

Peter Dale Scott: Permítame, ante todo, definir lo que yo entiendo por «conexión narcótica». Las drogas no entran en Estados Unidos por arte de magia. Importantes cargamentos de droga son enviados a veces a ese país con el consentimiento y/o la complicidad directa de la CIA. Le voy a poner un ejemplo que yo mismo cito en La Machine de guerre américaine. En ese libro yo menciono al general Ramón Guillén Dávila, director de una unidad antidroga creada por la CIA en Venezuela, quien fue inculpado en Miami por haber introducido clandestinamente una tonelada de cocaína en Estados Unidos. Según el New York Times, «la CIA, a pesar de las objeciones de la Drug Enforcement Administration [DEA], aprobó el envío de al menos una tonelada de cocaína pura al aeropuerto internacional de Miami [,] para obtener información sobre los cárteles colombianos de la droga». En total, según el Wall Street Journal, el general Guillén posiblemente envió ilegalmente más de 22 toneladas de droga a Estados Unidos. Sin embargo, las autoridades estadounidenses nunca solicitaron a Venezuela la extradición de Guillén. Incluso, en 2007, cuando [Guillén] fue arrestado en su país por haber planificado un intento de asesinato contra [el presidente] Hugo Chávez, el acta de acusación contra ese individuo todavía estaba sellada en Miami. Lo cual no es sorprendente, sabiendo que se trataba de un aliado de la CIA.

Pero la conexión narcótica de la CIA no se limita a Estados Unidos y Venezuela sino que, desde los tiempos de la postguerra, ha ido extendiéndose progresivamente a través del mundo. En efecto, Estados Unidos ha tratado de ejercer su influencia en ciertas partes del mundo pero, siendo una democracia, no podía enviar el US Army a esas regiones. Así que desarrolló ejércitos de apoyo (proxy armies) financiados por los traficantes de droga locales. Ese modus operandi se convirtió poco a poco en una regla general. Ese es uno de los principales temas de mi libro La Machine de guerre américaine. En ese libro yo estudio específicamente la operación Paper, que comenzó en 1950 con la utilización por parte de la CIA del ejército del KMT en Birmania, [fuerza] que organizaba el tráfico de droga en la región. Cuando resultó que aquel ejército era totalmente ineficaz, la CIA desarrolló su propia fuerza en Tailandia (bajo el nombre de PARU). El oficial de inteligencia a cargo de esa fuerza reconoció que el PARU financiaba sus operaciones con importantes cantidades de droga.

Al restablecer el tráfico de droga en el sudeste asiático, el KMT –como ejército de apoyo– fue el preludio de lo que se convertiría en una costumbre de la CIA: colaborar en secreto con grupos financiados a través de la droga para hacer la guerra, como sucedió en Indochina y en el Mar de China meridional durante los años 1950, 60 y 70, en Afganistán y en Centroamérica en los años 1980, en Colombia en los años 1990, y nuevamente en Afganistán en 2001. Los responsables son nuevamente los mismos sectores de la CIA, o sea los equipos encargados de organizar las operaciones clandestinas. Se puede observar como desde la época de la postguerra sus agentes, financiados con las ganancias que reportan esas operaciones con narcóticos, se mueven de continente en continente repitiendo el mismo esquema. Por eso es que podemos hablar de «conexión narcótica global».

Maxime Chaix: En La Machine de guerre américaine, usted señala además que la producción de droga se desarrolla bruscamente en los lugares donde Estados Unidos interviene con su ejército y/o sus servicios de inteligencia y que esa producción disminuye cuando terminan esas intervenciones. En Afganistán, en momentos en que la OTAN está retirando paulatinamente sus tropas, ¿piensa usted que la producción disminuirá cuando termine la retirada?

Peter Dale Scott: En el caso de Afganistán es interesante ver que durante los años 1970, a medida que el tráfico de droga disminuía en el sudeste asiático, la zona fronteriza pakistano-afgana se convertía poco a poco en punto central del tráfico internacional de opio. Finalmente, en 1980, la CIA se implicó de manera indirecta, pero masiva, contra la URSS en la guerra de Afganistán. Por cierto, Zbigniew Brzezinski se jactó ante Carter de haber organizado el Vietnam de los soviéticos. Pero también desató una epidemia de heroína en Estados Unidos. Antes de 1979 sólo entraban a ese país muy pequeñas cantidades de opio proveniente del Creciente de Oro. Pero en un solo año, el 60% de la heroína que entraba en Estados Unidos provenía de esa región, según las estadísticas oficiales.

Como yo mismo recuerdo en La Machine de guerre américaine, los costos sociales de aquella guerra alimentada por la droga aún siguen afectándonos. Por ejemplo, sólo en Pakistán existen hoy, al parecer, 5 millones de heroinómanos. Sin embargo, en 2001, Estados Unidos reactivó, con ayuda de los traficantes, sus intentos de imponer un proceso de edificación nacional a un cuasi-Estado que cuenta no menos de una docena de grupos étnicos importantes que hablan diferentes lenguas. En esa época, estaba perfectamente claro que la intención de Estados Unidos era utilizar a los traficantes de droga para posicionarse en el terreno en Afganistán. En 2001, la CIA creó su propia coalición para luchar contra los talibanes reclutando –e incluso importando– traficantes de droga que ya había tenido como aliados en los años 1980. Como en Laos –en 1959– y en Afganistán –en 1980–, la intervención estadounidense fue una bendición para los cárteles internacionales de la droga. Con la agravación del caos en las zonas rurales afganas y el aumento del tráfico aéreo, la producción se multiplicó por más de 2 pasando de 3 276 toneladas en el año 2000 (y sobre todo de las 185 toneladas producidas en 2001, año en que los talibanes prohibieron la producción de opio) a 8 200 toneladas en 2007.

Hoy en día es imposible determinar cómo evolucionará la producción de droga en Afganistán. Pero si Estados Unidos y la OTAN se limitan a retirarse dejando el caos tras de sí, todo el mundo sufrirá las consecuencias –con excepción de los traficantes de droga, que se aprovecharían entonces del desorden para [desarrollar] sus actividades ilícitas. Sería por lo tanto indispensable establecer una colaboración entre Afganistán y todos los países vecinos, incluyendo China y Rusia (que puede ser considerada una nación vecina debido a sus fronteras con los Estados del Asia Central). El Consejo Internacional sobre la Seguridad y el Desarrollo (ICOS) ha sugerido comprar y transformar el opio afgano para utilizarlo con fines médicos en los países del Tercer Mundo, que lo necesitan con gran urgencia. Pero Washington se opone a esa medida, difícil de poner en práctica sin un sistema de preservación del orden eficaz y sólido. En todo caso, tenemos que dirigirnos hacia una solución multilateral en la que se incluya Irán, país muy afectado por el tráfico de droga proveniente de Afganistán. Se trata además del país más activo en la lucha contra la exportación de estupefacientes afganos y el que más pérdidas humanas está sufriendo por causa de ese tráfico. Por consiguiente, habría que reconocer a Irán como un aliado fundamental en la lucha contra esa plaga. Pero, por numerosas razones, ese país es considerado como un enemigo en el mundo occidental.

Maxime Chaix: En su último libro, La Machine de guerre américaine, usted demuestra que una parte importante de los ingresos narcóticos [de la droga] alimenta el sistema bancario internacional, incluyendo los bancos de Estados Unidos, creando así una verdadera «narconomía». En ese contexto, ¿qué cree usted del caso HSBC?

Peter Dale Scott: Primeramente, el escándalo de lavado de dinero del HSBC nos lleva a pensar que la manipulación de ingresos narcóticos por parte de ese banco pudo contribuir al financiamiento del terrorismo –como ya había revelado una subcomisión del Senado en julio de 2012. Además, un nuevo informe senatorial ha estimado que «cada año, entre 300 000 millones y un millón de millones de dólares de origen criminal son lavados por los bancos a través del mundo y la mitad de esos fondos transitan por los bandos estadounidenses». En ese contexto, las autoridades gubernamentales nos explican que no se desmantelará HSBC porque es demasiado importante en la arquitectura financiera occidental. Hay que recordar que Antonio María Costa, el director de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Crimen (ONUDC), recordó que en 2008 «los miles de millones de narcodólares impidieron el hundimiento del sistema en el peor momento de la crisis [financiera] global».

Así que el HSBC se puso de acuerdo con el Departamento [estadounidense] de Justicia para pagar una multa de unos 1 920 millones de dólares, con lo cual evitará ser objeto de acciones penales. El gobierno de Estados Unidos nos da a entender de esa manera que nadie será condenado por esos crímenes porque, como ya señalé anteriormente, ese banco es parte integrante del sistema. Eso es una confesión fundamental. En realidad, todos los grandes bancos de importancia sistémica –no sólo el HSBC– han reconocido haber creado filiales (los privates banks) concebidas especialmente para el lavado de dinero sucio. Algunos han pagado fuertes multas, habitualmente mucho menos importantes que las ganancias generadas por el lavado de dinero. Y mientras dure esa impunidad, el sistema seguirá funcionando de esa manera.

Es un verdadero escándalo. Piense usted en un individuo cualquiera arrestado con unos cuantos gramos de cocaína en el bolsillo. Lo más probable es que vaya a la cárcel. Pero el banco HSBC puede haber lavado unos 7 000 millones de dólares de ingresos narcóticos a través de su filial mexicana sin que nadie vaya a la cárcel.

En realidad, la droga es uno de los principales factores que sostienen el dólar, lo cual explica el uso de la expresión «narconomía». Los 3 productos que más se intercambian en el comercio internacional son, en primer lugar, el petróleo seguido por las armas y después la droga. Esos 3 elementos están interconectados y alimentan los bancos de la misma manera. Es por eso que el sistema bancario global absorbe la mayoría del dinero de la droga. Así que en La Machine de guerre américaineyo estudio de qué manera una parte de esos ingresos narcóticos financia ciertas operaciones clandestinas estadounidenses. Y analizo además las consecuencias que se derivan.

Maxime Chaix: Hace 10 años, la administración Bush emprendía la guerra contra Irak, sin el aval del Consejo de Seguridad de la ONU. ¿Qué balance hace usted de ese conflicto, sobre todo en relación con sus costos humanos y financieros?

Peter Dale Scott: En mi opinión, ha habido dos grandes desastres en la política exterior reciente de Estados Unidos: la guerra de Vietnam, que no era necesaria, y la guerra de Irak, que lo era menos todavía. El objetivo aparente de esa guerra era instaurar la democracia en ese país, lo cual era una verdadera ilusión. Es el pueblo iraquí quien tiene que determinar si está hoy en mejor situación que antes de esa guerra, pero yo dudo que su respuesta sea afirmativa si se le consulta al respecto.

En cuanto a los costos humanos y financieros, ese conflicto fue un desastre, tanto para Irak como para Estados Unidos. Pero el ex vicepresidente Dick Cheney acaba de declarar en un documental que él haría lo mismo [que antes] «al minuto». Sin embargo, el Financial Times estimó recientemente que los contratistas habían firmado con el gobierno de Estados Unidos contratos por más de 138 000 millones de dólares en el marco de la reconstrucción de Irak. Sólo la empresa KBR, filial de Halliburton –firma que dirigía el propio Dick Cheney antes de convertirse en vicepresidente [de Estados Unidos]– firmó desde 2003 una serie de contratos federales por al menos 39 500 millones de dólares. Recordemos también que a finales del año 2000 –un año antes del 11 de septiembre– Dick Cheney y Donald Rumsfeld firmaron juntos un importante estudio elaborado por el PNAC (el grupo de presión neoconservador conocido como Proyecto para el Nuevo Siglo Americano). Aquel estudio, titulado «Reconstruir las Defensas de América» (Rebuilding America’s Defenses), reclamaba sobre todo un fuerte aumento del presupuesto de Defensa, el derrocamiento de Sadam Husein en Irak y mantener tropas estadounidenses en la región del Golfo Pérsico, incluso después de la caída del dictador iraquí. A pesar de los costos humanos y financieros de esa guerra, ciertas empresas privadas sacaron cuantiosas ganancias de ese conflicto, como yo mismo analizo en mi libro La Machine de guerre américaine. Para terminar, cuando se ven las gravísimas tensiones que hoy existen en el Medio Oriente entre los chiitas, respaldados por Irán, y los sunnitas, que cuentan con el apoyo de Arabia Saudita y Qatar, tenemos que recordar que la guerra contra Irak tuvo un impacto muy desestabilizador en toda esa región…

Maxime Chaix: Precisamente, ¿cuál es su punto de vista sobre la situación en Siria y las posibles soluciones?

Peter Dale Scott: Dado lo complejo de la situación no existe una respuesta simple sobre lo que habría que hacer en Siria, al menos a nivel local. Sin embargo, como ex diplomático, estoy convencido de que necesitamos un consenso entre las grandes potencias. Rusia sigue insistiendo en la necesidad de remitirse a los acuerdos de Ginebra. No es ese el caso de Estados Unidos, que efectivamente fue en Libia más allá del mandato concedido por el Consejo de Seguridad [de la ONU] y que está violando un consenso potencial en Siria. No es ese el camino a seguir ya que, en mi opinión, es necesario un consenso internacional. Si no, es posible que la guerra a través de intermediarios entre chiitas y sunnitas en el Medio Oriente acabe por arrastrar a Arabia Saudita e Irán a participar directamente en el conflicto sirio. Habría entonces un riesgo de guerra entre Estados Unidos y Rusia. Así estalló la Primera Guerra Mundial, desencadenada por un acontecimiento local en Bosnia. Y la Segunda Guerra Mundial comenzó con una guerra por intermediarios en España, donde Rusia y Alemania se enfrentaban indirectamente. Tenemos y podemos evitar que se repita ese tipo de tragedia.

Maxime Chaix: ¿Pero no piensa usted que, por el contrario, Estados Unidos está tratando hoy de ponerse de acuerdo con Rusia, esencialmente a través de la diplomacia de John Kerry?

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Peter Dale Scott: Para responder a esa pregunta, permítame hacer una analogía en el Afganistán y en el Asia Central de los años 1990, después de la retirada soviética. El problema recurrente en Estados Unidos es que resulta difícil lograr un consenso en el seno del gobierno porque existe una multitud de agencias que a veces tienen objetivos antagónicos. Lo cual se traduce en la imposibilidad de obtener una política unificada y coherente. Eso es precisamente lo que pudimos observar en Afganistán en 1990. El Departamento de Estado quería llegar obligatoriamente a un acuerdo con Rusia. Pero la CIA seguía trabajando con sus aliados narcóticos y/o yihadistas en Afganistán. En aquella época Strobe Talbott –un amigo muy cercano del presidente Clinton, a quien representaba con mucha influencia dentro del Departamento de Estado– declaró con toda razón que Estados Unidos tenía que llegar a un arreglo con Rusia en Asia Central, en vez de considerar esa región como un «gran tablero» donde manipular los acontecimientos para obtener ventajas (para retomar el concepto de Zbigniew Brzezinski). Pero, al mismo tiempo, la CIA y el Pentágono estaban haciendo acuerdos secretos con Uzbekistán, [acuerdos] que neutralizaron totalmente lo que Strobe Talbott estaba tratando de hacer. Yo dudo que hayan desaparecido hoy en día ese tipo de divisiones internas en el seno del aparato diplomático y de seguridad de Estados Unidos.

En todo caso, desde 1992, la doctrina de Wolfowitz que aplicaron los neoconservadores de la administración Bush a partir de 2001 llama a la dominación global y unilateral de Estados Unidos. Paralelamente, elementos más moderados del Departamento de Estado tratan de negociar soluciones pacificas a los diferentes conflictos en el marco de la ONU. Pero es imposible negociar la paz a la vez que se exhorta a dominar el mundo a través de la fuerza militar. Desgraciadamente, los halcones intransigentes se imponen más a menudo, por la simple razón de que disponen de presupuestos más elevados –los presupuestos que alimentan La Máquina de guerra estadounidense. Así que si usted logra compromisos diplomáticos, esos halcones tendrán menos presupuesto, lo cual explica por qué son las peores soluciones las que tienen tendencia a prevalecer en la política exterior de Estados Unidos. Y eso es precisamente lo que pudiera impedir un consenso diplomático entre Estados Unidos y Rusia en el caso del conflicto sirio.

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Las drogas y la máquina de guerra de Estados Unidos

29/12/2013 by Deja un comentario

Por: Maxime Chaix

El ex diplomático canadiense Peter Dale Scott aprovecha su jubilación para estudiar detalladamente el Sistema de Estados Unidos y sigue describiéndolo en sus libros. En esta entrevista responde a nuestro colaborador Maxime Chaix, traductor de sus trabajos al idioma francés.

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Peter Dale Scott es doctor en Ciencias Políticas, profesor emérito de Literatura Inglesa de la Universidad de California (Berkeley), poeta y ex diplomático canadiense. Su primer libro traducido al francés, The Road to 9/11, fue publicado en septiembre de 2010 por Demi-Lune bajo el título La Route vers le Nouveau Désordre Mondial [El Camino hacia el Nuevo Desorden Mundial] y le valió los elogios del general de la fuerza aérea francesa Bernard Norlain en el número 738 de la Revue Défense Nationale (marzo de 2011). Su más reciente libro, La Machine de guerre américaine [la Máquina de Guerra de Estados Unidos], fue publicado en francés por Éditions Demi-Lune en octubre de 2012 y también fue recomendado por el general Norlain en el número 757 de laRevue Défense Nationale (febrero de 2013).

Maxime Chaix: En su último libro, La Machine de guerre américaine, usted estudia profundamente lo que usted llama la «conexión narcótica global». ¿Puede aclararnos esa noción?

Peter Dale Scott: Permítame, ante todo, definir lo que yo entiendo por «conexión narcótica». Las drogas no entran en Estados Unidos por arte de magia. Importantes cargamentos de droga son enviados a veces a ese país con el consentimiento y/o la complicidad directa de la CIA. Le voy a poner un ejemplo que yo mismo cito en La Machine de guerre américaine. En ese libro yo menciono al general Ramón Guillén Dávila, director de una unidad antidroga creada por la CIA en Venezuela, quien fue inculpado en Miami por haber introducido clandestinamente una tonelada de cocaína en Estados Unidos. Según el New York Times, «la CIA, a pesar de las objeciones de la Drug Enforcement Administration [DEA], aprobó el envío de al menos una tonelada de cocaína pura al aeropuerto internacional de Miami [,] para obtener información sobre los cárteles colombianos de la droga». En total, según el Wall Street Journal, el general Guillén posiblemente envió ilegalmente más de 22 toneladas de droga a Estados Unidos. Sin embargo, las autoridades estadounidenses nunca solicitaron a Venezuela la extradición de Guillén. Incluso, en 2007, cuando [Guillén] fue arrestado en su país por haber planificado un intento de asesinato contra [el presidente] Hugo Chávez, el acta de acusación contra ese individuo todavía estaba sellada en Miami. Lo cual no es sorprendente, sabiendo que se trataba de un aliado de la CIA.

Pero la conexión narcótica de la CIA no se limita a Estados Unidos y Venezuela sino que, desde los tiempos de la postguerra, ha ido extendiéndose progresivamente a través del mundo. En efecto, Estados Unidos ha tratado de ejercer su influencia en ciertas partes del mundo pero, siendo una democracia, no podía enviar el US Army a esas regiones. Así que desarrolló ejércitos de apoyo (proxy armies) financiados por los traficantes de droga locales. Ese modus operandi se convirtió poco a poco en una regla general. Ese es uno de los principales temas de mi libro La Machine de guerre américaine. En ese libro yo estudio específicamente la operación Paper, que comenzó en 1950 con la utilización por parte de la CIA del ejército del KMT en Birmania, [fuerza] que organizaba el tráfico de droga en la región. Cuando resultó que aquel ejército era totalmente ineficaz, la CIA desarrolló su propia fuerza en Tailandia (bajo el nombre de PARU). El oficial de inteligencia a cargo de esa fuerza reconoció que el PARU financiaba sus operaciones con importantes cantidades de droga.

Al restablecer el tráfico de droga en el sudeste asiático, el KMT –como ejército de apoyo– fue el preludio de lo que se convertiría en una costumbre de la CIA: colaborar en secreto con grupos financiados a través de la droga para hacer la guerra, como sucedió en Indochina y en el Mar de China meridional durante los años 1950, 60 y 70, en Afganistán y en Centroamérica en los años 1980, en Colombia en los años 1990, y nuevamente en Afganistán en 2001. Los responsables son nuevamente los mismos sectores de la CIA, o sea los equipos encargados de organizar las operaciones clandestinas. Se puede observar como desde la época de la postguerra sus agentes, financiados con las ganancias que reportan esas operaciones con narcóticos, se mueven de continente en continente repitiendo el mismo esquema. Por eso es que podemos hablar de «conexión narcótica global».

Maxime Chaix: En La Machine de guerre américaine, usted señala además que la producción de droga se desarrolla bruscamente en los lugares donde Estados Unidos interviene con su ejército y/o sus servicios de inteligencia y que esa producción disminuye cuando terminan esas intervenciones. En Afganistán, en momentos en que la OTAN está retirando paulatinamente sus tropas, ¿piensa usted que la producción disminuirá cuando termine la retirada?

Peter Dale Scott: En el caso de Afganistán es interesante ver que durante los años 1970, a medida que el tráfico de droga disminuía en el sudeste asiático, la zona fronteriza pakistano-afgana se convertía poco a poco en punto central del tráfico internacional de opio. Finalmente, en 1980, la CIA se implicó de manera indirecta, pero masiva, contra la URSS en la guerra de Afganistán. Por cierto, Zbigniew Brzezinski se jactó ante Carter de haber organizado el Vietnam de los soviéticos. Pero también desató una epidemia de heroína en Estados Unidos. Antes de 1979 sólo entraban a ese país muy pequeñas cantidades de opio proveniente del Creciente de Oro. Pero en un solo año, el 60% de la heroína que entraba en Estados Unidos provenía de esa región, según las estadísticas oficiales.

Como yo mismo recuerdo en La Machine de guerre américaine, los costos sociales de aquella guerra alimentada por la droga aún siguen afectándonos. Por ejemplo, sólo en Pakistán existen hoy, al parecer, 5 millones de heroinómanos. Sin embargo, en 2001, Estados Unidos reactivó, con ayuda de los traficantes, sus intentos de imponer un proceso de edificación nacional a un cuasi-Estado que cuenta no menos de una docena de grupos étnicos importantes que hablan diferentes lenguas. En esa época, estaba perfectamente claro que la intención de Estados Unidos era utilizar a los traficantes de droga para posicionarse en el terreno en Afganistán. En 2001, la CIA creó su propia coalición para luchar contra los talibanes reclutando –e incluso importando– traficantes de droga que ya había tenido como aliados en los años 1980. Como en Laos –en 1959– y en Afganistán –en 1980–, la intervención estadounidense fue una bendición para los cárteles internacionales de la droga. Con la agravación del caos en las zonas rurales afganas y el aumento del tráfico aéreo, la producción se multiplicó por más de 2 pasando de 3 276 toneladas en el año 2000 (y sobre todo de las 185 toneladas producidas en 2001, año en que los talibanes prohibieron la producción de opio) a 8 200 toneladas en 2007.

Hoy en día es imposible determinar cómo evolucionará la producción de droga en Afganistán. Pero si Estados Unidos y la OTAN se limitan a retirarse dejando el caos tras de sí, todo el mundo sufrirá las consecuencias –con excepción de los traficantes de droga, que se aprovecharían entonces del desorden para [desarrollar] sus actividades ilícitas. Sería por lo tanto indispensable establecer una colaboración entre Afganistán y todos los países vecinos, incluyendo China y Rusia (que puede ser considerada una nación vecina debido a sus fronteras con los Estados del Asia Central). El Consejo Internacional sobre la Seguridad y el Desarrollo (ICOS) ha sugerido comprar y transformar el opio afgano para utilizarlo con fines médicos en los países del Tercer Mundo, que lo necesitan con gran urgencia. Pero Washington se opone a esa medida, difícil de poner en práctica sin un sistema de preservación del orden eficaz y sólido. En todo caso, tenemos que dirigirnos hacia una solución multilateral en la que se incluya Irán, país muy afectado por el tráfico de droga proveniente de Afganistán. Se trata además del país más activo en la lucha contra la exportación de estupefacientes afganos y el que más pérdidas humanas está sufriendo por causa de ese tráfico. Por consiguiente, habría que reconocer a Irán como un aliado fundamental en la lucha contra esa plaga. Pero, por numerosas razones, ese país es considerado como un enemigo en el mundo occidental.

Maxime Chaix: En su último libro, La Machine de guerre américaine, usted demuestra que una parte importante de los ingresos narcóticos [de la droga] alimenta el sistema bancario internacional, incluyendo los bancos de Estados Unidos, creando así una verdadera «narconomía». En ese contexto, ¿qué cree usted del caso HSBC?

Peter Dale Scott: Primeramente, el escándalo de lavado de dinero del HSBC nos lleva a pensar que la manipulación de ingresos narcóticos por parte de ese banco pudo contribuir al financiamiento del terrorismo –como ya había revelado una subcomisión del Senado en julio de 2012. Además, un nuevo informe senatorial ha estimado que «cada año, entre 300 000 millones y un millón de millones de dólares de origen criminal son lavados por los bancos a través del mundo y la mitad de esos fondos transitan por los bandos estadounidenses». En ese contexto, las autoridades gubernamentales nos explican que no se desmantelará HSBC porque es demasiado importante en la arquitectura financiera occidental. Hay que recordar que Antonio María Costa, el director de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Crimen (ONUDC), recordó que en 2008 «los miles de millones de narcodólares impidieron el hundimiento del sistema en el peor momento de la crisis [financiera] global».

Así que el HSBC se puso de acuerdo con el Departamento [estadounidense] de Justicia para pagar una multa de unos 1 920 millones de dólares, con lo cual evitará ser objeto de acciones penales. El gobierno de Estados Unidos nos da a entender de esa manera que nadie será condenado por esos crímenes porque, como ya señalé anteriormente, ese banco es parte integrante del sistema. Eso es una confesión fundamental. En realidad, todos los grandes bancos de importancia sistémica –no sólo el HSBC– han reconocido haber creado filiales (los privates banks) concebidas especialmente para el lavado de dinero sucio. Algunos han pagado fuertes multas, habitualmente mucho menos importantes que las ganancias generadas por el lavado de dinero. Y mientras dure esa impunidad, el sistema seguirá funcionando de esa manera.

Es un verdadero escándalo. Piense usted en un individuo cualquiera arrestado con unos cuantos gramos de cocaína en el bolsillo. Lo más probable es que vaya a la cárcel. Pero el banco HSBC puede haber lavado unos 7 000 millones de dólares de ingresos narcóticos a través de su filial mexicana sin que nadie vaya a la cárcel.

En realidad, la droga es uno de los principales factores que sostienen el dólar, lo cual explica el uso de la expresión «narconomía». Los 3 productos que más se intercambian en el comercio internacional son, en primer lugar, el petróleo seguido por las armas y después la droga. Esos 3 elementos están interconectados y alimentan los bancos de la misma manera. Es por eso que el sistema bancario global absorbe la mayoría del dinero de la droga. Así que en La Machine de guerre américaineyo estudio de qué manera una parte de esos ingresos narcóticos financia ciertas operaciones clandestinas estadounidenses. Y analizo además las consecuencias que se derivan.

Maxime Chaix: Hace 10 años, la administración Bush emprendía la guerra contra Irak, sin el aval del Consejo de Seguridad de la ONU. ¿Qué balance hace usted de ese conflicto, sobre todo en relación con sus costos humanos y financieros?

Peter Dale Scott: En mi opinión, ha habido dos grandes desastres en la política exterior reciente de Estados Unidos: la guerra de Vietnam, que no era necesaria, y la guerra de Irak, que lo era menos todavía. El objetivo aparente de esa guerra era instaurar la democracia en ese país, lo cual era una verdadera ilusión. Es el pueblo iraquí quien tiene que determinar si está hoy en mejor situación que antes de esa guerra, pero yo dudo que su respuesta sea afirmativa si se le consulta al respecto.

En cuanto a los costos humanos y financieros, ese conflicto fue un desastre, tanto para Irak como para Estados Unidos. Pero el ex vicepresidente Dick Cheney acaba de declarar en un documental que él haría lo mismo [que antes] «al minuto». Sin embargo, el Financial Times estimó recientemente que los contratistas habían firmado con el gobierno de Estados Unidos contratos por más de 138 000 millones de dólares en el marco de la reconstrucción de Irak. Sólo la empresa KBR, filial de Halliburton –firma que dirigía el propio Dick Cheney antes de convertirse en vicepresidente [de Estados Unidos]– firmó desde 2003 una serie de contratos federales por al menos 39 500 millones de dólares. Recordemos también que a finales del año 2000 –un año antes del 11 de septiembre– Dick Cheney y Donald Rumsfeld firmaron juntos un importante estudio elaborado por el PNAC (el grupo de presión neoconservador conocido como Proyecto para el Nuevo Siglo Americano). Aquel estudio, titulado «Reconstruir las Defensas de América» (Rebuilding America’s Defenses), reclamaba sobre todo un fuerte aumento del presupuesto de Defensa, el derrocamiento de Sadam Husein en Irak y mantener tropas estadounidenses en la región del Golfo Pérsico, incluso después de la caída del dictador iraquí. A pesar de los costos humanos y financieros de esa guerra, ciertas empresas privadas sacaron cuantiosas ganancias de ese conflicto, como yo mismo analizo en mi libro La Machine de guerre américaine. Para terminar, cuando se ven las gravísimas tensiones que hoy existen en el Medio Oriente entre los chiitas, respaldados por Irán, y los sunnitas, que cuentan con el apoyo de Arabia Saudita y Qatar, tenemos que recordar que la guerra contra Irak tuvo un impacto muy desestabilizador en toda esa región…

Maxime Chaix: Precisamente, ¿cuál es su punto de vista sobre la situación en Siria y las posibles soluciones?

Peter Dale Scott: Dado lo complejo de la situación no existe una respuesta simple sobre lo que habría que hacer en Siria, al menos a nivel local. Sin embargo, como ex diplomático, estoy convencido de que necesitamos un consenso entre las grandes potencias. Rusia sigue insistiendo en la necesidad de remitirse a los acuerdos de Ginebra. No es ese el caso de Estados Unidos, que efectivamente fue en Libia más allá del mandato concedido por el Consejo de Seguridad [de la ONU] y que está violando un consenso potencial en Siria. No es ese el camino a seguir ya que, en mi opinión, es necesario un consenso internacional. Si no, es posible que la guerra a través de intermediarios entre chiitas y sunnitas en el Medio Oriente acabe por arrastrar a Arabia Saudita e Irán a participar directamente en el conflicto sirio. Habría entonces un riesgo de guerra entre Estados Unidos y Rusia. Así estalló la Primera Guerra Mundial, desencadenada por un acontecimiento local en Bosnia. Y la Segunda Guerra Mundial comenzó con una guerra por intermediarios en España, donde Rusia y Alemania se enfrentaban indirectamente. Tenemos y podemos evitar que se repita ese tipo de tragedia.

Maxime Chaix: ¿Pero no piensa usted que, por el contrario, Estados Unidos está tratando hoy de ponerse de acuerdo con Rusia, esencialmente a través de la diplomacia de John Kerry?

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Peter Dale Scott: Para responder a esa pregunta, permítame hacer una analogía en el Afganistán y en el Asia Central de los años 1990, después de la retirada soviética. El problema recurrente en Estados Unidos es que resulta difícil lograr un consenso en el seno del gobierno porque existe una multitud de agencias que a veces tienen objetivos antagónicos. Lo cual se traduce en la imposibilidad de obtener una política unificada y coherente. Eso es precisamente lo que pudimos observar en Afganistán en 1990. El Departamento de Estado quería llegar obligatoriamente a un acuerdo con Rusia. Pero la CIA seguía trabajando con sus aliados narcóticos y/o yihadistas en Afganistán. En aquella época Strobe Talbott –un amigo muy cercano del presidente Clinton, a quien representaba con mucha influencia dentro del Departamento de Estado– declaró con toda razón que Estados Unidos tenía que llegar a un arreglo con Rusia en Asia Central, en vez de considerar esa región como un «gran tablero» donde manipular los acontecimientos para obtener ventajas (para retomar el concepto de Zbigniew Brzezinski). Pero, al mismo tiempo, la CIA y el Pentágono estaban haciendo acuerdos secretos con Uzbekistán, [acuerdos] que neutralizaron totalmente lo que Strobe Talbott estaba tratando de hacer. Yo dudo que hayan desaparecido hoy en día ese tipo de divisiones internas en el seno del aparato diplomático y de seguridad de Estados Unidos.

En todo caso, desde 1992, la doctrina de Wolfowitz que aplicaron los neoconservadores de la administración Bush a partir de 2001 llama a la dominación global y unilateral de Estados Unidos. Paralelamente, elementos más moderados del Departamento de Estado tratan de negociar soluciones pacificas a los diferentes conflictos en el marco de la ONU. Pero es imposible negociar la paz a la vez que se exhorta a dominar el mundo a través de la fuerza militar. Desgraciadamente, los halcones intransigentes se imponen más a menudo, por la simple razón de que disponen de presupuestos más elevados –los presupuestos que alimentan La Máquina de guerra estadounidense. Así que si usted logra compromisos diplomáticos, esos halcones tendrán menos presupuesto, lo cual explica por qué son las peores soluciones las que tienen tendencia a prevalecer en la política exterior de Estados Unidos. Y eso es precisamente lo que pudiera impedir un consenso diplomático entre Estados Unidos y Rusia en el caso del conflicto sirio.

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¿Por qué ocultar la verdad sobre el apartheid?

29/12/2013 by Deja un comentario

Por: Fidel Castro Ruz

Durante algo más de una semana, numerosas personalidades y representantes de los Estados que en su momento clasificaron a los luchadores sudafricanos antiapartheid como terribles terroristas se esforzaron por hacer olvidar aquellas posiciones emitiendo ruidosas muestras de dolor por el deceso de Nelson Mandela. Desde La Habana, el ex presidente cubano Fidel Castro plantea oportunamente una pregunta que muchos preferirán no oír.

Quizás el imperio creyó que nuestro pueblo no haría honor a su palabra cuando, en días inciertos del pasado siglo, afirmamos que incluso si la URSS desaparecía Cuba seguiría luchando.

La Segunda Guerra Mundial estalló cuando, el 1º de septiembre de 1939, el nazi-fascismo invadió Polonia y cayó como un rayo sobre el pueblo heroico de la URSS, que aportó 27 millones de vidas para preservar a la humanidad de aquella brutal matanza que puso fin a la vida de más de 50 millones de personas.

La guerra es, por otro lado, la única actividad a lo largo de la historia que el género humano nunca ha sido capaz de evitar; lo que llevó a Einstein a responder que no sabía cómo sería la Tercera Guerra Mundial, pero que la Cuarta sería con palos y piedras.

Sumados los medios que poseen, las dos más poderosas potencias, Estados Unidos y Rusia, disponen de más de 20 000 —veinte mil— ojivas nucleares. La humanidad debiera conocer bien que, tres días después de la asunción de John F. Kennedy a la presidencia de su país, el 20 de enero de 1961, un bombarderoB-52 de Estados Unidos, en vuelo de rutina, que transportaba dos bombas atómicas con una capacidad destructiva 260 veces superior a la utilizada en Hiroshima, sufrió un accidente que precipitó el aparato a tierra. En tales casos, equipos automáticos sofisticados aplican medidas que impiden el estallido de las bombas. La primera cayó a tierra sin riesgo alguno. En cuanto a la segunda, de los 4 mecanismos, 3 fallaron, y el cuarto, en estado crítico, apenas funcionó. La bomba por puro azar no estalló.

Ningún acontecimiento presente o pasado que yo recuerde o que haya oído mencionar impactó tanto a la opinión pública mundial como la muerte de Mandela, y no por sus riquezas, sino por la calidad humana y la nobleza de sus sentimientos e ideas.

A lo largo de la historia, hasta hace apenas un siglo y medio y antes de que las máquinas y robots, a un costo mínimo de energías, se ocuparan de nuestras modestas tareas, no existía ninguno de los fenómenos que hoy conmueven a la humanidad y rigen inexorablemente a cada una de las personas: hombres o mujeres, niños y ancianos, jóvenes y adultos, agricultores y obreros fabriles, manuales o intelectuales. La tendencia dominante es la de instalarse en las ciudades, donde la creación de empleos, transporte y condiciones elementales de vida, demandan enormes inversiones en detrimento de la producción alimentaria y otras formas de vida más razonables.

Tres potencias han hecho descender artefactos en la Luna de nuestro planeta. El mismo día en que Nelson Mandela, envuelto en la bandera de su patria, fue inhumado en el patio de la humilde casa donde nació hace 95 años, un módulo sofisticado de la República Popular China descendía en un espacio iluminado de nuestra Luna. La coincidencia de ambos hechos fue absolutamente casual.

Millones de científicos investigan materias y radiaciones en la Tierra y el espacio; por ellos se conoce que Titán, una de las lunas de Saturno, acumuló 40 —cuarenta— veces más petróleo que el existente en nuestro planeta cuando comenzó la explotación de este hace, apenas 125 años, y al ritmo actual de consumo durará apenas un siglo más.

Acogida de Nelson Mandela a Fidel Castro en Durban, el 2 de septiembre de 1998, momentos antes de la apertura de la XIIa Cumbre del Movimiento de Países No Alineados.

Los fraternales sentimientos de hermandad profunda entre el pueblo cubano y la patria de Nelson Mandela nacieron de un hecho que ni siquiera ha sido mencionado, y del cual no habíamos dicho una palabra a lo largo de muchos años; Mandela, porque era un apóstol de la paz y no deseaba lastimar a nadie. Cuba, porque jamás realizó acción alguna en busca de gloria o prestigio.

Cuando la Revolución triunfó en Cuba fuimos solidarios con las colonias portuguesas en África, desde los primeros años; los movimientos de liberación en ese continente ponían en jaque al colonialismo y el imperialismo, luego de la Segunda Guerra Mundial y la liberación de la República Popular China —el país más poblado del mundo—, tras el triunfo glorioso de la Revolución Socialista Rusa.

Las revoluciones sociales conmovían los cimientos del viejo orden. Los pobladores del planeta, en 1960, alcanzaban ya los 3 mil millones de habitantes. Parejamente creció el poder de las grandes empresas transnacionales, casi todas en manos de Estados Unidos, cuya moneda, apoyada en el monopolio del oro y la industria intacta por la lejanía de los frentes de batalla, se hizo dueña de la economía mundial. Richard Nixon derogó unilateralmente el respaldo de su moneda en oro y las empresas de su país se apoderaron de los principales recursos y materias primas del planeta, comprándolos con papeles.

Hasta aquí no hay nada que no se conozca.

Pero, ¿por qué se pretende ocultar que el régimen del Apartheid, que tanto hizo sufrir al África e indignó a la inmensa mayoría de las naciones del mundo, era fruto de la Europa colonial y que fue convertido en potencia nuclear por Estados Unidos e Israel, lo cual Cuba, un país que apoyaba las colonias portuguesas en África que luchaban por su independencia, condenó abiertamente?

Nuestro pueblo, que había sido cedido por España a Estados Unidos tras una heroica guerra de independencia de más de 30 años, nunca se resignó al régimen esclavista que le impusieron durante casi 500 años.

De Namibia, ocupada por Sudáfrica, partieron en 1975 las tropas racistas apoyadas por tanques ligeros con cañones de 90 milímetros que penetraron en Angola por más de mil kilómetros hasta alcanzar las proximidades de Luanda, donde un Batallón de Tropas Especiales cubanas —enviadas por aire— y varias tripulaciones también cubanas de tanques soviéticos que estaban allí sin personal, lograron contenerlas. Eso ocurrió en noviembre de 1975, 13 años antes de la batalla de Cuito Cuanavale.

Ya dije que nada hacíamos en busca de prestigio o beneficio alguno. Pero constituye un hecho muy real que Mandela fue un hombre íntegro, revolucionario profundo y radicalmente socialista, que con gran estoicismo soportó 27 años de encarcelamiento solitario. Yo no dejaba de admirar su honradez, su modestia y su enorme mérito.

Cuba cumplía sus deberes internacionalistas rigurosamente. Defendía puntos claves y entrenaba cada año a miles de combatientes angolanos en el manejo de las armas. La URSS suministraba el armamento. Sin embargo, en aquella época la idea del asesor principal por parte de los suministradores del material militar nosotros no la compartíamos. Miles de angolanos jóvenes y saludables ingresaban constantemente en las unidades de su incipiente ejército. El asesor principal no era, sin embargo, un Zhúkov, Rokossovski, Malinovsky u otros muchos que llenaron de gloria la estrategia militar soviética. Su idea obsesiva era enviar brigadas angolanas con las mejores armas al territorio donde supuestamente residía el gobierno tribal de Savimbi, un mercenario al servicio de Estados Unidos y Sudáfrica, que era como enviar las fuerzas que combatían en Stalingrado a la frontera de la España falangista que había enviado más de cien mil soldados a luchar contra la URSS. Ese año se estaba produciendo una operación de ese tipo.

El enemigo avanzaba tras las fuerzas de varias brigadas angolanas, golpeadas en las proximidades del objetivo adonde eran enviadas, a 1 500 kilómetros aproximadamente de Luanda. De allí venían, perseguidas por las fuerzas sudafricanas, en dirección a Cuito Cuanavale, antigua base militar de la OTAN, a unos 100 kilómetros de la 1ª Brigada de Tanques cubana.

En ese instante crítico, el Presidente de Angola solicitó el apoyo de las tropas cubanas. El Jefe de nuestras fuerzas en el Sur, general Leopoldo Cintra Frías, nos comunicó la solicitud, algo que solía ser habitual. Nuestra respuesta firme fue que prestaríamos ese apoyo si todas las fuerzas y medios angolanos de ese frente se subordinaban al mando cubano en el Sur de Angola. Todo el mundo comprendía que nuestra solicitud era un requisito para convertir la antigua base en el campo ideal para golpear a las fuerzas racistas de Sudáfrica.

En menos de 24 horas llegó de Angola la respuesta positiva.

Se decidió el envío inmediato de una brigada de tanques cubana hacia ese punto. Varias más estaban en la misma línea hacia el Oeste. El obstáculo principal era el fango y la humedad de la tierra en época de lluvia, y había que revisar el terreno metro a metro en busca de minas antipersonales. A Cuito, fue enviado igualmente el personal para operar los tanques sin tripulación y los cañones que carecían de ellas.

La base estaba separada del territorio que se ubica al Este por el caudaloso y rápido río Cuito, sobre el que se sostenía un sólido puente. El ejército racista lo atacaba desesperadamente y un avión teleguiado repleto de explosivos logró impactar el puente e inutilizarlo. A los tanques angolanos en retirada que podían moverse se les cruzó por un punto más al Norte. Los tanques que no estaban en condiciones adecuadas fueron enterrados, con sus armas apuntando hacia el Este; una densa faja de minas antipersonales y antitanques convirtió la línea en una mortal trampa al otro lado del río. Cuando las fuerzas racistas reiniciaron el avance y chocaron contra aquella muralla, todas las piezas de artillería y los tanques de las brigadas revolucionarias disparaban desde sus puntos de ubicación en la zona de Cuito.

Un papel especial se reservó para los cazas Mig-23 que, a velocidad cercana a mil kilómetros por hora y a 100 —cien— metros de altura, eran capaces de distinguir si el personal artillero era negro o blanco y disparaban incesantemente contra ellos.

Cuando el enemigo desgastado e inmovilizado inició la retirada, las fuerzas revolucionarias se prepararon para los combates finales.

Numerosas brigadas angolanas y cubanas se movieron a ritmo rápido y a distancia adecuada hacia el Oeste, donde estaban las únicas vías amplias por donde siempre los sudafricanos iniciaban sus acciones contra Angola. El aeropuerto sin embargo estaba aproximadamente a 300 —trescientos— kilómetros de la frontera con Namibia, ocupada totalmente por el ejército del Apartheid.

Mientras las tropas se reorganizaban y reequipaban, se decidió con toda urgencia construir una pista de aterrizaje para los Mig-23. Nuestros pilotos estaban utilizando el equipamiento aéreo entregado por la URSS a Angola, cuyos pilotos no habían dispuesto del tiempo necesario para su adecuada instrucción. Varios aviones estaban inmovilizados a causa de bajas que a veces eran ocasionadas por nuestros propios artilleros u operadores de medios antiaéreos. Los sudafricanos ocupaban todavía una parte de la carretera principal que conduce desde el borde de la meseta angolana a Namibia. En los puentes sobre el caudaloso río Cunene, entre el Sur de Angola y el Norte de Namibia, comenzaron en ese lapso con el jueguito de sus disparos con cañones de 140 milímetros que le daba a sus proyectiles un alcance cercano a los 40 kilómetros.

El problema principal radicaba en el hecho de que los racistas sudafricanos poseían, según nuestros cálculos, entre 10 y 12 armas nucleares. Habían realizado pruebas incluso en los mares o en las áreas congeladas del Sur. El presidente [estadounidense] Ronald Reagan lo había autorizado, y entre los equipos entregados por Israel estaba el dispositivo necesario para hacer estallar la carga nuclear. Nuestra respuesta fue organizar el personal en grupos de combate de no más de 1 000 —mil— hombres, que debían marchar de noche en una amplia extensión de terreno y dotados de carros de combate antiaéreo.

Las armas nucleares de Sudáfrica, según informes fidedignos, no podían ser cargadas por aviones Mirage, necesitaban bombarderos pesados tipo Canberra. Pero en cualquier caso la defensa antiaérea de nuestras fuerzas disponía de numerosos tipos de cohetes que podían golpear y destruir objetivos aéreos incluso a decenas de kilómetros de nuestras tropas.

Adicionalmente, una presa de 80 millones de metros cúbicos de agua situada en territorio angolano había sido ocupada y minada por combatientes cubanos y angolanos. La voladura de aquella presa hubiese sido equivalente a varias armas nucleares.

No obstante, una hidroeléctrica que usaba las fuertes corrientes del río Cunene, antes de llegar a la frontera con Namibia, estaba siendo utilizada por un destacamento del ejército sudafricano.

Cuando en el nuevo teatro de operaciones los racistas comenzaron a disparar con los cañones de 140 milímetros, los Mig-23 golpearon fuertemente aquel destacamento de soldados blancos y los sobrevivientes abandonaron el lugar dejando incluso algunos carteles críticos contra su propio mando. Tal era la situación cuando las fuerzas cubanas y angolanas avanzaban hacia las líneas enemigas.

Supe que Katiuska Blanco, autora de varios relatos históricos, junto a otros periodistas y reporteros gráficos, estaban allí. La situación era tensa pero nadie perdió la calma.

Fue entonces cuando llegaron noticias de que el enemigo estaba dispuesto a negociar. Se había logrado poner fin a la aventura imperialista y racista en un continente que en 30 años tendrá una población superior a la de China e India juntas.

El papel de la delegación de Cuba, con motivo del fallecimiento de nuestro hermano y amigo Nelson Mandela, será inolvidable.

Felicito al compañero Raúl por su brillante desempeño y, en especial, por la firmeza y dignidad cuando con gesto amable pero firme saludó al Presidente de Estados Unidos y le dijo en inglés: «Señor Presidente, yo soy Castro.»

Cuando mi propia salud puso límite a mi capacidad física, no vacilé ni un minuto en expresar mi criterio sobre quien a mi juicio podía asumir la responsabilidad. Una vida es un minuto en la historia de los pueblos, y pienso que quien asuma hoy tal responsabilidad requiere la experiencia y autoridad necesaria para optar ante un número creciente, casi infinito, de variantes.

El imperialismo siempre reservará varias cartas para doblegar a nuestra isla aunque tenga que despoblarla, privándola de hombres y mujeres jóvenes, ofreciéndole migajas de los bienes y recursos naturales que saquea al mundo.

Que hablen ahora los voceros del imperio sobre cómo y por qué surgió el Apartheid.

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Obama viola la Carta de Derechos del pueblo estadounidense

23/12/2013 by Deja un comentario

Por: Amy Goodman

 

El Presidente Barack Obama proclamó el 15 de diciembre el “Día de la Carta de Derechos”, y destacó que las diez primeras enmiendas a la Constitución de Estados Unidos son “la base de la libertad estadounidense, ya que garantizan nuestros derechos fundamentales, desde la libertad de expresión, de reunión y de practicar nuestra fe de la manera que elijamos, hasta las protecciones que garantizan la justicia en virtud de la ley”, afirmó. Al día siguiente, el Juez de Distrito de Estados Unidos Richard J. Leon calificó las políticas de vigilancia de Obama de “casi orwellianas” en un fallo que determinó que la recopilación masiva de metadatos de llamadas telefónicas de estadounidenses por parte de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) probablemente sea inconstitucional. Como si eso no fuera suficiente, el propio grupo de trabajo nombrado por el Presidente para estudiar el tema, el Grupo de Revisión sobre Inteligencia y Tecnologías de Comunicaciones, entregó su informe, que fue publicado por la Casa Blanca esta semana y contiene 46 recomendaciones de cambios.

Uno de los asesores del panel, Sascha Meinrath, del Open Technology Institute, se mostró escéptico. Meinrath me dijo: “He expresado públicamente mi preocupación con respecto a la independencia de este grupo. Soy uno de los 47 expertos en tecnología que envió una carta al Presidente para decirle ‘un panel de revisión tecnológica debe estar integrado por personas con pericia tecnológica’. Lamentablemente, mi comentario no fue tenido en cuenta. También me preocupaba mucho que este panel de cinco miembros esté enteramente compuesto por personas que forman parte de la comunidad de inteligencia y funcionarios del gobierno. No creo que sea posible realizar una revisión realmente independiente de la vigilancia cuando hay tanta gente vinculada directamente a las instituciones que la llevan adelante. Y creo que esto es aún peor debido a que el panel de revisión funciona bajo la órbita de James Clapper, bajo la órbita de la misma institución que debería estar siendo supervisada en forma independiente”.

El ex subdirector de la CIA, Michael Morrell, preside el panel, que depende de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional, dirigida por James Clapper. Es de público conocimiento que Clapper mintió en una audiencia del Senado sobre este tema. Cuando el senador demócrata de Oregon, Ron Wyden, le preguntó si la NSA recopiló los registros telefónicos de millones o de cientos de millones de estadounidenses, Clapper respondió: “No espiamos a nadie, salvo para fines legítimos de inteligencia extranjera y siempre trabajamos dentro del marco legal. Ahora, es verdad que en ocasiones hemos cometido errores, algunos graves, pero ellos se deben generalmente a errores humanos o problemas técnicos. Y cuando detectamos errores, los hemos informado y corregido”. Tras las filtraciones de Snowden, Clapper reconoció a NBC News que su respuesta fue la forma “menos mentirosa” de decir “no”.

El fallo del juez Leon está relacionado con tan solo uno de varios casos presentados después de las filtraciones realizadas por el ex contratista de la NSA Edward Snowden en el mes de junio, acerca del amplio sistema de vigilancia mundial que recopila los datos personales de millones de personas. Otra demanda iniciada en Nueva York por la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) contra Clapper, pretende terminar en forma definitiva con la vigilancia masiva y que se eliminen todos los datos recopilados hasta el momento.

Anthony Romero, director ejecutivo de la ACLU, dijo que Edward Snowden es un “patriota”, y destacó: “Al haber denunciado la actividad ilegal del Gobierno, que fue aprobada y mantenida en secreto durante años por los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, Snowden asumió un enorme riesgo personal en favor del bien público. Él solo reabrió el debate mundial acerca del alcance y la naturaleza de la vigilancia del Gobierno en relación con nuestros derechos fundamentales como individuos”.

El secretario de prensa de Obama, Jay Carney, reiteró esta semana la postura inflexible de la Casa Blanca con respecto a la acusación contra Snowden: “No ha habido un cambio de postura. Ha sido acusado de filtrar información clasificada. Afronta cargos de haber cometido delitos aquí. Debería ser enviado de regreso a Estados Unidos, donde será sometido al debido proceso, con las protecciones correspondientes en virtud de nuestro sistema de justicia, de las que esperamos que haga uso. Y obviamente estamos presionando a Rusia y a otros países con respecto a este tema”.

Tras medio año de vivir en Rusia, donde se le otorgó asilo temporal por un año, Edward Snowden escribió una carta pública esta semana a la población de Brasil, con la esperanza de obtener asilo permanente allí. En la carta, Snowden escribió: “Hace seis meses salí de las sombras de la Agencia de Seguridad Nacional del Gobierno de Estados Unidos para pararme delante de la cámara de un periodista…con los ojos abiertos, sabiendo que la decisión me costaría mi familia, mi hogar y pondría mi vida en peligro. Me motivó la creencia de que los ciudadanos del mundo merecen entender el sistema en el que viven”. Y añade: “Mi mayor temor era que nadie escuchara mi advertencia. Nunca estuve tan contento de haberme equivocado tanto”, afirmó.

El mundo sigue escuchando a Edward Snowden. Como también dice en la carta abierta: “La cultura de la vigilancia mundial indiscriminada, expuesta a debates públicos y a investigaciones reales en cada continente, se está desmoronando”. Una encuesta reciente sugiere que al menos un 55% de las personas consultadas considera que Snowden es una persona que reveló informaciones importantes. A pesar de las encuestas, la presentadora de noticias de CNN Brooke Baldwin preguntó acerca de la posibilidad de otorgarle amnistía a Snowden: “La última pregunta: si Edward Snowden regresara aquí, y mucha gente está en desacuerdo con eso, pero si regresara aquí y se le otorgara amnistía, ¿qué vendría a hacer aquí? Porque realmente mucha gente lo odia”.

Adoptada el 15 de diciembre de 1791, la Carta de Derechos incluye las primeras diez enmiendas a la Constitución. Al elogiarla y referirse a “nuestros derechos fundamentales”, el Presidente Obama no mencionó la Cuarta Enmienda, que dice:

“El derecho de los habitantes de que ellos, sus domicilios, documentos o efectos no se sometan a inspecciones e incautaciones arbitrarias será inviolable, y no se expedirán al efecto órdenes judiciales a menos que se basen en una causa probable o juramento y, en particular, que describan el lugar que deba ser inspeccionado y las personas o cosas objeto de detención o incautación”.

Quizá el Presidente Obama, que fue profesor de derecho constitucional, debería volver a leer esa enmienda.

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La creencia neoliberal

23/12/2013 by Deja un comentario

Por: MANUEL GARÍ

 

“Los tipos de ahora no son financieros sino alquimistas, muy a menudo charlatanes”. (Amparo Estrada y otros,Qué hacemos con la política económica)

1. El grado de decisión con el que los capitalistas y sus economistas, abogados, políticos, publicistas y capataces toman decisiones que llevan a la miseria a millones de seres humanos no es mera consecuencia de su avaricia sino que requiere unas relaciones sociales que lo permitan, un ordenamiento jurídico que lo ampare y un cuadro de pensamiento que lo justifique. ¿Hay avaricia?: sí. ¿Hay corrupción?: sí. Pero ambas se pueden dar y desbocar porque el sistema económico las sustenta y alienta. Y ese sistema requiere de un corpus de ideas y valores que lo legitime, al menos ante los ojos del propio 1%, y del 9% que se beneficia como servidor y fiel guardián, y, si es posible, engañe al mayor número de personas del restante 90% de la sociedad.

2. Ese compendio de ideas es lo que explica que un ministro austeritario y autoritario como el de Hacienda español siga haciendo negocios privados millonarios a través del lobby Equipo Económico, antes Montoro y asociados, desde la atalaya pública. Esa ideología justifica que los emolumentos y bonus de los miembros de los consejos de administración de bancos y multinacionales crezcan en progresión aritmética mientras en sus empresas se producen rebajas salariales y despidos en progresión geométrica. Ese corpus ideológico explica también el grado y fortaleza del blindaje retrospectivo que el PP tiene sobre los orígenes de la crisis o más concretamente sobre la gravedad con la que la crisis ha golpeado al Estado español precisamente por el debilitamiento programado del tejido económico español. No habrá suficientes bardos en el país para glosar la capacidad de previsión y anticipación del presidente Aznar quien decretó la burbuja inmobiliaria al convertir todo el territorio en suelo urbanizable, potenció con anabolizantes el crecimiento de los medios de comunicación de la derecha, aniquiló la posibilidad de una banca pública a partir de las cajas, fomentó un sistema energético dependiente del exterior y un sistema eléctrico mafioso que agudiza la pobreza y socava el tejido industrial.

4. Lo terrible de la situación no es solo el expolio en marcha, encubierto por el discurso de la colaboración público-privada que sirve de coartada para las privatizaciones masivas y el reparto de las prebendas de la piñata entre los conmilitones y familiares, sino que, además, muy pocas voces se alzan en contra. Tampoco se debate la posible ilegalidad de las actividades confiscatorias. Y si resultan conformes a ley casi nadie duda de su legitimidad. Ni siquiera se cuestiona decididamente la ética y estética de esas actuaciones de los gobernantes y de las élites económicas.

El capitalismo como religión peculiar

5. El corpus de ideas y valores capitalista adopta la forma de una religión cuyo dios, trascendente a los avatares de cada uno de los avaros, es el propio capital que incesantemente tiene que obtener más y más rendimientos a través de la producción generalizada de mercancías (artefactos). En la fase actual del capitalismo, el neoliberalismo basado en la globalización y financiarización, configura una secta digna de disección y cuya mercancía por excelencia es el dinero.

6. La religión capitalista aplica un método reduccionista al analizar la realidad exclusivamente bajo el prisma economicista. Es más, ha impulsado una auténtica colonización del conjunto de saberes por la economía o mejor dicho, lo que las escuelas de negocio entienden por economía. Economía que reducida al ratio coste/beneficio en términos monetarios y tiene como única meta maximizar el beneficio del capital y punto.

7. Es una religión que anula de entrada toda disidencia: no hay alternativa y, para ello, no solo emplea la calumnia o la mentira, la manipulación de los hechos o el silenciamiento de otras voces. Es una creencia que necesita del miedo de la población para someterla a sus dictados, por eso fomenta el terror con anuncios apocalípticos o simplemente con el látigo y la fusta. Para impulsar los planes del austericidio se necesita una organización sólida en guerra con la sociedad y unos ejecutantes vacunados frente al sentimiento elemental de solidaridad con el resto de individuos de la propia especie. Eso es, en el caso español, el PP. Partido que es a la vez curia beneficiaria de la nueva religión y sujeto político llamado a cubrir el papel de inquisidor del austericidio y, justo es reconocerlo, que la derecha española ha logrado generar un grupo altamente sectario respecto a terceros y sin piedad respecto a los débiles. Su talante queda perfectamente reflejado en las palabras de Ortega (1935) al que la FAES intenta recuperar sin éxito: “Bajo esta idea de que el pensar opuesto al nuestro es una falsificación, se inician las lucha políticas de la época contemporánea.”

8. El pasado 12 de septiembre Vicenç Navarro (2013) desde la columna “Dominio Público” planteó: “Hoy, la religión dominante (…) no es la religión cristiana, sino un sistema de creencias que tiene su propia ideología y narrativa, con popes y sacerdotes, altamente promovidas en los medios, que en gran manera están financiados o son altamente dependientes de una fuerza no divina, sino humana, centrado en el grupo de presión político y mediático más importante del mundo occidental: el capital financiero, en el cual la banca juega el papel central”.

9. Por su parte Francisco Pereña en un artículo que verá la luz el próximo febrero en Atopos, se plantea la naturaleza del capitalismo desde las dimensiones filosófica y ética formulando la cuestión: “¿Cabe hoy una política moral, o una ética política, que no sea anticapitalista?”. Profundiza en la cuestión de la naturaleza de la religión capitalista y extiende tal carácter a todas las fases del modo de producción capitalista porque “el capitalismo no es un mero sistema de explotación económica. Es una religión peculiar que, como veremos, destruye toda esperanza, es un modo de vida reducido a la insensibilidad y, por tanto, a la devitalización.” El autor afirma que el capitalismo se ve a sí mismo indemne al paso del tiempo pues es un estado de cosas sin tiempo y sin más proyecto que su propia reproducción. Pero, en tal caso, a diferencia de la religión cristiana basada en la idea mesiánica de la salvación, el capitalismo se propone como un estado de cosas, idea estática tan querida del neoliberalismo: “las cosas son como son”. Es por tanto un proyecto sin esperanza, mera religión de culto, puro utilitarismo reducido a un ritual mercantil, incapaz de detectar y sentir el dolor que ha provocado en los seres humanos. No tiene mala conciencia, pero más importante, el autor considera que el culto capitalista es culpabilizador (¡de sus propias víctimas!).

10. Un grado extremo de esta actitud es la que mantiene Rajoy y su gobierno: tenéis crisis porque vivisteis por encima de vuestras posibilidades. Una manifestación despiadada del ordoliberalismo germánico es considerar que la austeridad impuesta es consecuencia de ese “buen vivir” sureño que llevó al déficit fiscal y al endeudamiento (apalancamiento enriquecedor de bancos alemanes que lo fomentaron, por cierto). En definitiva la obligación de pagar la deuda para asegurar que los acreedores tienen preferencia tiene también esa otra dimensión de expiar por los excesos del pasado. Pagar la deuda es purgar por la propia culpa.

El rosario de mantras, postulados y paradigmas neoliberales

11. La consecuencia de ese enfoque es que al analizar la realidad (y su moralidad) lo principal no es el razonamiento, ni siquiera los datos, sino la repetición de un rosario de afirmaciones simplistas indemostradas e indemostrables sin cuestionarse jamás si los hechos de partida y las consecuencias de las decisiones corroboran lo que se afirma. Para ello el debate económico debe ser presentado como meramente técnico, sin relación con la política, exento de ideología, ajeno a intereses particulares y, en definitiva, desvinculado de cualquier referencia a las relaciones sociales. Con ello no existe modo de producción capitalista, se ningunea la existencia de unas relaciones de producción y se obvia el conflicto de clases.

12. La primera consecuencia, como plantea Jacques Gouverneur (2011), es que la teoría económica dominante neoliberal “niega el papel preminente del trabajo y la realidad del plustrabajo (…) constata los distintos tipos de ingresos (…) pero se rehúsa a ver que la única fuente de todos los ingresos es el trabajo presente de los productores de mercancías (…) y apoya la idea de que la “ganancia” es la fuente de la inversión y la inversión crea el empleo”.

13. La segunda consecuencia es concebir la acción política no como esfuerzo colectivo democrático a favor de la mayoría sino como garante de la realización de la ganancia del capital y de la desregulación de los mercados. Los fundamentos ideológicos del pensamiento económico neoliberal a la hora de atacar la intervención pública favorable del avance en los derechos sociales son descritos perfectamente por Albert O. Hirschman (1991) mediante las tesis de la perversidad, la futilidad y el riesgo sobre las que me baso para las siguientes reflexiones.

14. Tesis de la perversidad: toda actuación política deliberada para mejorar la situación social, económica y política, empeorará la situación de partida. Por nuestra parte podríamos añadir que por ello solo se impulsan las actuaciones que como la reforma laboral o el rescate bancario van en sentido contrario a la mejora. Recuerden el argumento de Rajoy de que no se puede ir en contra de lo hecho por su gobierno porque “los problemas se agravarán”.

15. Tesis de la futilidad: las reformas socioeconómicas son inútiles porque la economía y la sociedad se rigen por leyes inmutables. Laissez faire, pero mientras tanto, añado yo, las reformas, en una mera petición de principio o de profecía autocumplida, deben ir en el sentido de esas leyes inmutables para que efectivamente puedan aflorar y funcionar sin trabas “políticas”. En eso se basa el reiterado latiguillo de Rajoy, “no hay otra solución” o el “no hay alternativa”.

16. Tesis del riesgo: El coste de cualquier mejora social es mayor que lo conseguido pues el riesgo de desestabilizar los logros (¿de quién, cabe preguntarse?) es muy alto. Y, de nuevo, conviene citar al inefable Rajoy “no podemos poner en riesgo lo hasta ahora conseguido”.

17. La irracional racionalidad económica capitalista tiene, en opinión de José Moisés Martín Carretero (2012), cinco postulados en el momento presente que constituyen, añado, un conjunto de axiomas no necesitados de demostración. Una relectura personal de los mismos sería:

Postulado 1. Los modelos estocásticos de equilibrio general dinámico, conocidos como DSGE por sus siglas inglesas, son una herramienta de análisis y previsión muy útiles en manos de los bancos centrales pese a que han fallado estrepitosamente en la presente crisis financiera.

Postulado 2. Hay que mantener la propuesta del inflation targeting por lo que la inflación debe ser inferior al 2%, pese a que este axioma ordoliberal, que Mario Draghi asocia a la contención de precios, está contribuyendo a la prolongación de la recesión.

Postulado 3. El instrumento clave de gestión de las inversiones es la combinación de la hipótesis de los mercados financieros eficientes y del modelo de fijación de precios para los activos financieros Capital Asset Pricing Model(CAPM) que parte de dos falacias: todos disponen de toda la información necesaria, todos actúan con la misma racionalidad.

Postulado 4. Los agentes económicos adoptan sus decisiones en relación con las decisiones del conjunto de actores que globalmente son lógicas, acertadas y basadas en mero cálculo económico ajeno a las decisiones políticas, lo que conforma el axioma de las expectativas racionales, cuyo mejor desmentido es el propio funcionamiento de los mercados financieros frente a la crisis de las deudas en la UE.

Postulado 5. Si el Estado impulsa la demanda de bienes y servicios mediante un mayor gasto e inversión públicos, a corto plazo se dará una recuperación económica que pronto desaparecerá por la rigidez a medio y largo plazo de la curva de oferta agregada. Ello es lo que explica la aversión de los neoliberales españoles al diseño de un modelo productivo desde la esfera política, pues solo confían en las decisiones de los inversores privados. En un artículo anterior hace dos meses critiqué la falsedad de esta postura y al mismo me remito.

18. Pero, para la vulgata, agitación y manipulación se lanzan mantras que debiliten la resistencia de las gentes. En su elaboración participan varios think tanks como Fedea, financiado por el Banco de Santander y Repsol, y uno de cuyos mensajes más recurrente, a la par que falso de toda falsedad, es que la presión fiscal española y concretamente el impuesto de sociedades son más elevados que en la UE.

Mantra 1. La plena libertad de los mercados financieros aporta plena eficiencia a la asignación de recursos productivos.

Mantra 2. El déficit fiscal no puede superar el 3% (fuente: Tratados europeos dixit) y la deuda el 90% del PIB (fuente: Harvard University).

Mantra 3. Hay que proteger los beneficios del capital, sociedades anónimas y grandes rentas y fortunas para que inviertan y creen puestos de trabajo. Ergo, la bajada de impuestos favorece la actividad económica y permitirá aumentar los ingresos fiscales del Estado.

Mantra 4. Bajar los salarios crea empleo. Michel Husson en las declaraciones a Público el pasado 27 de agosto, es contundente: “La idea de bajar los salarios para crear empleo nunca ha funcionado y es una estafa”

19. Volvamos a la realidad, el reciente informe de la OCDE tras la aplicación de las recetas de la Troika señala que España es uno de los países de esa organización donde más ha caído la renta disponible de las familias, concretamente un 5% entre 2007 y 2011 –lo que hace suponer que en 2013 el dato será peor– y en el que la desigualdad creció un 6%, siendo la media de esa organización un 1,2%. Esa es la esperanza que nos ofrece la religión capitalista.

20/12/2013

Manuel Garí forma parte de la Redacción de VIENTO SUR

Referencias

Gouverneur, J., La economía capitalista, Maia ediciones, Madrid, 2011

Hirschmann, A. O., Retóricas de la Intransigencia, Fondo de Cultura Económica, 1991

Martín Carretero, J.M., “Desmontando la política de la intransigencia” en Fabra Ultray, J. (coord.), No es economía, es ideología. Deusto Centro de Libros PAPF, S.L.U., Barcelona, 2012.

Navarro, Vicenç, 2013. “La religión neoliberal” en la sección “Dominio Público”, Público, 12-11-2013

Ortega y Gasset, José (1935). “No ser hombre de partido. Partidismo e ideología” en Ideas y creencias. EditorialAustral, Madrid, 1964.

Pereña, Francisco. “La religión capitalista y el infierno” en Atopos, revista de salud mental, nº 15, 2014 (en prensa)

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¿Dónde se han metido los «revolucionarios» sirios?

23/12/2013 by Deja un comentario

Por: Thierry Meyssan

Se acerca el momento de la conferencia Ginebra 2 y los organizadores estadounidenses ya no tienen ninguna marioneta disponible para hacer el papel de revolucionarios sirios. La brusca desaparición del Ejército Sirio Libre demuestra a quienes creyeron en tal cosa que aquello nunca pasó de ser una ficción. Nunca existió la supuesta revolución popular en Siria, sino una agresión externa orquestada a golpe de mercenarios y de miles de millones de dólares.

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El 29 de noviembre de 2011 una delegación del Ejército Sirio Libre proclama su fidelidad al Consejo Nacional Sirio. Teóricamente, la oposición disponía a partir de entonces de una rama militar y de una rama política. En la vida real, tanto el Ejército Sirio Libre como el Consejo Nacional Sirio son dos ficciones inventadas por la OTAN. Ambas se componen únicamente de mercenarios y en realidad no tienen existencia propia en el terreno.

Los organizadores de la conferencia de paz Ginebra 2 están buscando con urgencia un representante para la oposición siria armada. Según los occidentales, el conflicto sirio se desarrolla entre una dictadura abominable y su propio pueblo. Pero los grupos armados que están destruyendo Siria –desde el Frente Islámico, que afirma que sus miembros son principalmente sirios, hasta al-Qaeda– están recurriendo oficialmente al uso de combatientes extranjeros. Invitarlos a Ginebra 2 sería por lo tanto reconocer que nunca hubo en Siria una revolución sino que se trató de una agresión externa.

Hace varias semanas todavía nos decían que el Ejército Sirio Libre (ESL) disponía de 40 000 hombres. Pero hoy resulta que el ESL ha desaparecido. Su cuartel general histórico fue atacado por otros mercenarios, sus arsenales fueron saqueados y su jefe histórico, el general Selim Idriss, huyó a Turquía para acabar refugiándose en Qatar.

En el momento de su formación, el 29 de julio de 2011, el ESL decía haberse fijado un único objetivo: el derrocamiento del presidente Bachar al-Assad. Nunca llegó a precisar si luchaba por un régimen laico o por un régimen islámico. Nunca tomó posiciones políticas en materia de justicia, de educación, de cultura, de economía, de trabajo, de medio ambiente, etc. Nunca formuló el menor esbozo de algo que se pareciera a un programa político.

Nos decían que el ESL se componía de soldados que habían desertado del Ejército Árabe Sirio. Y es cierto que hubo deserciones durante el segundo semestre de 2011, pero su número total nunca fue más allá del 4%, cifra que resulta despreciable a escala de todo un país.

El hecho es que el ESL no necesitaba programa político porque tenía una bandera, la de la colonización francesa. Utilizada en tiempos del mandato de Francia sobre el territorio de la actual Siria y mantenida durante los primeros años de supuesta independencia, la bandera de la franja verde simbolizaba el acuerdo Sykes-Picot, documento en el que Siria era ampliamente mutilada y dividida en Estados étnico-confesionales. Las tres estrellas de esa bandera representan un Estado druso, un Estado alauita y un Estado cristiano. Los sirios conocen perfectamente esa funesta bandera, que incluso puede verse en la oficina de un personaje sirio que colabora con la ocupación francesa en una conocida novela de televisión.

El primer líder del ESL, el coronel Riad al-Assad, desapareció en el basurero de la historia. Fue seleccionado únicamente porque su apellido, que en árabe se escribe de otra manera, se pronuncia en los diferentes idiomas europeos exactamente igual que el del presidente Bachar al-Assad. La única diferencia entre los dos hombres, desde el punto de vista de las monarquías del Golfo, consistía en que el coronel era sunnita mientras que el presidente es alauita.

El Ejército Sirio Libre es en realidad un invento franco-británico, como antes lo fueron en Libia los «revolucionarios de Bengazi», quienes «escogieron» como bandera la del rey Idriss I, colaborador de los ocupantes ingleses.

Brazo armado de la OTAN en Siria, destinado a tomar el palacio presidencial cuando la alianza atlántica bombardeara el país, el ESL se vio zarandeado por los planes sucesivos y los también sucesivos fracasos de los occidentales y del Consejo de Cooperación del Golfo. Presentado durante una segunda fase como el brazo armado de un Consejo Político en el exilio, el ESL nunca reconoció en realidad ningún tipo de autoridad a aquel consejo y obedeció únicamente a sus empleadores franco-británicos. El ESL fue en realidad el brazo armado de los servicios secretos de esos empleadores, mientras que la Coalición Nacional Siria les servía de brazo político. En definitiva, fue únicamente con la ayuda directa de la OTAN que el ESL pudo registrar algún que otro éxito, fundamentalmente con el respaldo del ejército de Turquía, que incluso lo albergaba en sus propias bases.

Creado en el marco de una guerra de 4ª generación, el ESL no supo adaptarse a la segunda guerra de Siria –la guerra sucia al estilo de la que Estados Unidos desató en el pasado contra la Revolución sandinista nicaragüense.

La primera guerra (desde el momento de la reunión de la OTAN en El Cairo, en febrero de 2011, hasta la conferencia de Ginebra realizada en junio de 2012) fue un montaje mediático destinado a deslegitimar el gobierno sirio para que el país cayera como una fruta madura en las manos de la OTAN. Los ejecutores de las acciones armadas eran diferentes grupúsculos que recibían órdenes directas de la alianza atlántica. Se trataba ante todo de dar una apariencia de realidad a las mentiras mediáticas y de crear la impresión de que existía realmente una revuelta generalizada. Como señalan las teorías de William Lind y Martin Van Creveld, el ESL sólo era una etiqueta utilizada para designar a todos esos diferentes grupúsculos, pero no tenía su propia estructura jerárquica.

La segunda guerra (desde la reunión de los «Amigos de Siria» celebrada en París en julio de 2012 hasta la conferencia Ginebra 2, prevista para enero de 2014) es, por el contrario, una guerra de desgaste cuyo objetivo es desangrar el país hasta que se rinda. Para poder desempeñar su papel, el ESL habría tenido que convertirse en un ejército de verdad, con una verdadera jerarquía y una disciplina interna, cosas que nunca ha logrado concretar.

Sintiendo que se aproximaba su final, a raíz del acercamiento entre Turquía e Irán, el ESL había anunciado su posible participación en Ginebra 2, aunque ponía condiciones completamente irrealistas. Los mercenarios a sueldo de Arabia Saudita se han encargado en definitiva de poner fin a aquella ficción de la OTAN. Y ahora sale relucir la verdad en todo su esplendor: nunca hubo una revolución en Siria.

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Algunos hechos que precipitaron la caída de Estados Unidos como máxima potencia imperialista de occidente

14/12/2013 by Deja un comentario

Por: ENRIQUE MUÑOZ GAMARRA 

Sociólogo peruano, especialista en geopolítica y análisis internacional. Autor del libro: “Coyuntura Histórica. Estructura Multipolar y Ascenso del Fascismo en Estados Unidos”. 

Estados Unidos, incluso, empieza a peder su poderío militar

Casi es muy seguro que en este periodo “catorce días que estremecieron el mundo (21 DE AGOSTO AL 03 DE SEPTIEMBRE DE 2013)” habría habido una serie de reuniones secretas entre China y el bloque europeo

 2013 ha sido definitivamente un año histórico. En nada ensombrece esta situación la intentona fascista en Ucrania. Ha marcado con fuego la caída de Estados Unidos como máxima potencia imperialista de occidente. Naturalmente esto es motivo de alegría para quienes, como nosotros, luchamos por un mundo mejor. Cierto, lo veníamos anunciando desde 2008. Y, vemos, que se cumplió a cabalidad. Algo así como: “Guau, llegamos, vimos y murió”.

En principio el edificio unipolar ha venido diluyéndose casi desde cuando se impuso, exactamente, desde finales de la última década del siglo XX (1995-1999). Esto es a raíz de los remezones que empezaron a sentir sus experimentos en el sudeste asiático (tigres asiáticos). Sabíamos que se había impuesto en 1991, tras la caída de la Ex URSS. Entonces su vigencia fue tan fugaz. Luego, con la gran crisis económica de 2008 su situación estaba complicada. En 2010 se hizo aún más aguda. A finales de ese mismo año soportó la ruptura de la alianza estratégica sino-estadounidense en lo económico y desapareció en ese mismo momento (2010) vapuleado por la gran crisis económica y enterrada para siempre con la reacción político-militar de Rusia y China a finales de 2011. Y, desde entonces sabemos que la estructura multipolar estaba en pleno proceso. Luego, esto se vio fortalecido, aún más, en el primer semestre de 2013 con la derrota de la línea militar de desgaste del ejército agresor estadounidense en Siria, del que emergió un importante equilibrio de fuerzas en el mundo. Una situación que el grupo de poder de Washington no soporto y trato de romperla el 03 de septiembre de 2013 al disparar dos misiles balísticos contra Damasco. Pero fueron tan milimétricas las defensas antiaéreas de Rusia y Siria que obligaron inmediatamente a este grupo criminal a desistir de sus infames propósitos. Ahora China, Estados Unidos y Rusia están equiparadas militarmente (equilibrio de fuerzas), pero, eso sí, comprometidas en una carrera armamentística nunca vista en la historia humana. En eso debemos estar muy claros.

Y, sobre esta base, algunos hechos que precipitaron la caída de Estados Unidos de su máximo pedestal:

Primero: la reunión de los BRICS el 05 de septiembre de 2013 en Ekaterimburgo (Rusia). Fue una reunión de emergencia y paralela al conclave de los G-20 que estuvo en agenda entre esos días por el asunto sirio. Exactamente se efectúo tras el lanzamiento de los dos misiles balístico estadunidense contra Damasco desde la base militar de la OTAN ubicada en Rotta (España). De hecho fue una reunión de extremado valor histórico que luego marcaría pauta en los asuntos internacionales. Allí estuvieron presentes los máximos líderes de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (BRICS) y donde lo más importante fue la ratificación de la fundación de un banco de desarrollo conjunto con un capital inicial de cien mil millones de dólares. De hecho, un certero puntillazo en la columna vertebral del FMI y el Banco Mundial.

Pero en el contexto de esta reunión hubo una serie de hechos que luego, como hemos dicho más arriba, marcaron pauta en los próximos acontecimientos internacionales. Casi es muy seguro que en este periodo “catorce días que estremecieron el mundo (21 DE AGOSTO AL 03 DE SEPTIEMBRE DE 2013)” habría habido una serie de reuniones secretas entre China y el bloque europeo (que Edward Snowden por supuesto fue incapaz de detectar) por las nuevas configuraciones mundiales al que estaba conduciendo el ascenso económico capitalista chino y al que se habría plegado este bloque (europeo). Y, previendo esta situación, que por cierto no fue ninguna coincidencia, Washington anunció desesperadamente la inmediata materialización del “Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y los Estados Unidos”, cuya primera ronda de negociaciones celebraron aceleradamente el 06 de septiembre de 2013. Lo certero de esta información lo vamos a ver más abajo. Entonces esto habría ocasionado el aislamiento de Estados Unidos respecto al puntillazo que iba dar a Damasco con sus misiles balísticos. Particularmente fue muy importante el alejamiento de Gran Bretaña, que luego, a mi parecer, fue decisivo en la inoperancia de Estados Unidos el 03 de septiembre de 2013. Aquí solo acentuemos como debe ser los fuertes nexos de las burguesías financieras estadounidenses y británicas. Fue una alianza súper estratégica que sostenía a occidente. Y, justamente eso se rompió entre esos días. No sabemos sus consecuencias posteriores, pero en ese momento (septiembre de 2013), fue determinante.  Recuerdo que el 25 de septiembre de 2013 en “Cronología fatal: desmoronamiento de occidente tras derribo de sus dos misiles balísticos y consolidación del sistema multipolar” decía, citando a Rusia Today, lo siguiente:

“29 de agosto de 2013: Empieza el aislamiento de Estados Unidos. Sus más cercanos aliados empiezan a abandonarlo. Al parecer ya estaban enterados de la intensión estadounidense del ataque con misiles balísticos. “07:10 GMT: El primer ministro de Nueva Zelanda, John Key, insistió hoy en la importancia de que cualquier intervención en Siria por el empleo de armas químicas contra la población sea con el mandato de la ONU, aunque opinó que una acción militar está justificada por razones morales”.

“Del 30 y del 31 de agosto, también del 01 y 02 de septiembre de 2013 no dispongo de información. El tiempo es mi peor enemigo. Las noticias internacionales están corriendo aceleradamente. La desinformación de las prensas occidentales es monstruosa. Hay que darse un tiempo para aclarar esas malas informaciones”.

“Y, el 06 de septiembre de 2013, en plena clausura del G-20 los grupos de poder mundial estaban en plena cisma, rompiendo, a partir de ahí, el precario consenso que aún los unía desde la efervescencia guerrerista del pentágono contra Siria (más de dos años). Prácticamente allí se estaba iniciando una nueva fase en la coyuntura histórica que se vive desde el 2008:”

“En efecto, el viernes 06 de septiembre por la tarde se hizo realidad el cisma que hemos hablado más arriba. El presidente ruso, Vladimir Putin, informó en una larga conferencia de prensa, la polarización de los ahí reunidos, entre los partidarios de una acción armada contra Siria y los defensores de la legalidad internacional y el respeto a la ONU. “Ayer, dijo, estuvimos discutiendo el tema desde la cena hasta la 1:30 de la mañana. A favor de una acción armada se manifestaron Estados Unidos, Arabia Saudita, Turquía, y Canadá. Ángela Merkel aseveró Putin, fue muy cauta, y aseguró que Alemania no participará directamente en las hostilidades (Como se observa en esta relación de los países que querían el inicio de las hostilidades contra Siria no estaba Gran Bretaña). En contra de la acción armada, afirmó, se expresaron categóricamente: Rusia, China, Brasil, Sudáfrica, Argentina, y los dos países de mayor población musulmana en el mundo, Indonesia e India, además del Secretario General de la ONU y aunque no estuvo presente, afirmó Putin, todos conocen el pronunciamiento del Papa” (1).

Segundo: el acuerdo financiero de China con la Unión Europea para una mayor liquidez del Renminbi en la zona euro, que entre otras, promovería el uso exterior del yuan. Cierto este acuerdo fue firmado entre el Banco Popular de China (BPC) y el Banco Central Europeo (BCE) el 09 de octubre de 2013. En concreto está referido a un importante canje de moneda por valor de 350.000 millones de yuanes (45.000 millones de euros), lo que supone un gran paso en el impulso del uso internacional del yuan. Sin olvidar que el 01 de octubre de 2013 China firmó un acuerdo similar (canje de moneda) con Indonesia por un valor de 100.000 millones de yuanes, además, con Hungría y Albania en septiembre de este mismo año (2013). El apunte es el siguiente: “Dicho acuerdo tiene una vigencia de tres años y se puede extender con la aprobación de ambas partes, se dice. Los dos bancos centrales comenzaron la negociación sobre un canje de moneda a principios de este año. El gobernador del BPC, Zhou Xiaochuan, y el presidente del BCE, Mario Draghi, llegaron a un acuerdo durante la reunión regular del Banco de Pagos Internacionales celebrada en septiembre” (2).

Pero, en lo esencial, hay que ser claros en cuanto al origen de estos acuerdos. Hubo razones poderosas para ello. Indudablemente. Solo demos una hojeada a lo que ocurría en el ámbito financiero internacional a inicios del presente año (2013): En efecto, Estados Unidos y Japón querían hundir el Euro al depreciar sus respectivas divisas. Cierto, el círculo de poder de Washington (gran burguesía financiera) fue muy claro a este respecto que no escatimaba esfuerzos incluso en hundir a sus propios aliados históricos. Veamos la siguiente nota: “El continuo fortalecimiento que la moneda única ha vivido en los últimos meses, especialmente a partir del verano, cuando alcanzó un cambio de 1,20 respecto al dólar, se está convirtiendo en una amenaza para la competitividad europea, más aún para las perspectivas de crecimiento de las economías más débiles, como la española. Desde noviembre, el euro ha alcanzado máximos -el viernes marcó 1,37 dólares- y se ha revalorizado sustancialmente respecto a la divisa de Estados Unidos…La explicación de esa trayectoria ascendente no solo hay que buscarla en la relativa calma que ha invadido Europa tras la tormenta de deuda soberana, sino también, y especialmente, en las políticas monetarias de EEUU y Japón, dirigidas a provocar la depreciación de sus respectivas divisas…La Europa del euro no dispone de la misma flexibilidad que Washington o Tokio para tomar decisiones de política monetaria. Han sido las estrategias adoptadas por el Banco de Japón, en forma de compra de activos, y de la Reserva Federal (Fed) estadounidense, a través de inyecciones de liquidez y de una política de tipos de interés cercanos a cero, las responsables del creciente flujo de dinero hacia el euro” (3).

Tercero: también el acuerdo financiero de China con Gran Bretaña que fue anunciado en Pekín el 15 de octubre de 2013 por el ministro de Finanzas británico, George Osborne, que, entre otras, apuntaba a asegurar que Londres sea el principal destino de la inversión china y así permitir a las instituciones de Londres invertir directamente en yuanes en China, con un máximo inicial de 80.000 millones de yuanes (9.600 millones de euros) sin tener que pasar por Hong Kong. En cambio para China viene a ser un fomento a la circulación del yuan fuera de sus fronteras con el objetivo de favorecer los intercambios y convertir a medio plazo a su moneda en una de las grandes divisas mundiales. Es parte de la reforma más emblemática de zona de libre comercio puesta en marcha en septiembre en Shanghái, que permitirá, por primera vez, comprar y vender esta divisa sin restricciones.

El apunte es el siguiente: “De acuerdo con una publicación de la agencia de noticias Ansa, el plan también relaja las restricciones a bancos chinos con sede en Gran Bretaña para que inyecten más dinero en el país europeo. El ministro británico Osborne señaló que el objetivo es asegurar que Londres sea el principal destino de la inversión china. A la gira comercial británica por China también viajaron el alcalde de Londres, Boris Johnson; el ministro para el Comercio, el lord Stephen Green, el ministro de la City de Londres, el lord Paul Deighton, y el ministro para Ciencia e Innovación, David Willetts. El gobierno chino fijó el ambicioso objetivo de incrementar las inversiones directas en el exterior a un ritmo del 17 por ciento anual hasta 2015, para superar en esa fecha los 150.000 millones de dólares anuales. A fin de 2012, el total acumulado de participaciones chinas en el exterior representaba unos 531.900 millones de dólares” (4).

Y, cuarto: el acuerdo firmado el 24 de noviembre de 2013 por seis meses entre los integrantes del Consejo de Seguridad de la ONU (China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia), más Alemania, con Irán, que obliga a este último país (Irán) a rebajar a la mitad la producción de su uranio enriquecido al 20 por ciento, suspender todo impulso a los reactores de Fordow y Araki y aceptar la supervisión de la Agencia Internacional de Energía Atómica. Y para Estados Unidos el desbloqueo de los fondos de Teherán en el exterior, suspensión de las sanciones sobre la industria automotriz y a los servicios aéreos. Pero, en general, el solo hecho de haberse llegado a un acuerdo de este tipo indica, ya de por sí, la debilidad estratégica de Washington y el triunfo de la diplomacia iraní.

Y, el epilogo de estos hechos, es el siguiente:

El 20 de noviembre de 2013 el Banco Popular Chino (PBC) habría declarado que China estaba dejando de acumular dólares. Antes el 14 de ese mismo mes hubo un llamamiento en Rusia, exactamente, del diputado del Partido Liberal Demócrata de Rusia, Mijaíl Degtiariov, en el sentido de prohibir la circulación y ahorro de dólares en Rusia.

El 23 de noviembre China estableció una Zona de identificación de defensa antiaérea. Un derecho inalienable de este país y muy claro para su dirigencia. Veamos: “Según dijo recientemente el presidente chino, Xi Jinping: ya es hora de que China se convierta en un país que establece las reglas, en vez de seguir las reglas de otros” (5).

Luego el 30 de noviembre de 2013 se daba cuenta desde “Rusia Today” que Corea Socialista (RPDC) había reanudado la construcción de su segunda base de misiles. El apunte es el siguiente: “Corea del Norte habría reanudado, después de estar casi un año detenidos, los trabajos de construcción en su base de lanzamiento de cohetes Tonghae, situada en el noreste del país”. Continua la nota: “El reinicio de las labores de construcción en las nuevas instalaciones de Tonghae indican que Corea del Norte sigue empeñada en contar con dos puntos de lanzamiento [la otra es la base de Sohae]”, indicaron los expertos” (6).

Y, finalmente, tras el acuerdo iraní (citado más arriba) Teherán estaba a la espera de misiones comerciales, sobre todo, de occidente, que se agolpaban en procura de sellar negocios petrolíferos con este país. La voracidad de las transnacionales petroleras occidentales es muy fuerte. Queda en el vacío la supuesta revolución energética blandida por Washington. !Qué gas ni que petróleo de esquisto! Todo es falso y pura especulación. El apunte dice lo siguiente: “Las trasnacionales petroleras occidentales se frotan las manos para participar en la explotación de los pletóricos yacimientos gaseros de Irán: desde la francesa Total (en el inmenso campo de Fardo) hasta las anglosajonas (en el extenso campo del sur de Pars). Existe suficiente gas iraní para invitar a empresas petroleras foráneas como la italiana ENI y la noruega Statoil. La teocracia chiíta contempla construir plantas eléctricas para las que hacen cola las empresas alemanas y sudcoreanas. Agrega Zvi Barel que también Arabia Saudita desea irrumpir en los magnos negocios con Irán y concluye metafóricamente que minas perversas sembradas en el camino pueden descarrilar los grandes negocios por venir. (7).

Impresionante el cambio.

NOTAS:

1.- “Cronología fatal: Desmoronamiento de Occidente tras derribo de sus dos misiles balísticos y consolidación del sistema multipolar”. Autor: Enrique Muñoz Gamarra. Nota publicada el 25 septiembre de 2013, en: Agencia Internacional Los pueblos Hablan.

2.- “China y UE acuerdan canje de moneda por 45.000 millones de euros”. Nota publicada el 10 de octubre de 2013, en: Spanish. xinhuanet. Com)

3.- “El fortalecimiento de la moneda única y el riesgo de otra guerra de divisas”. Autor: editotian cinco días. Nota publicada el 08 de febrero de 2013, en: Crisis del XXI.

4.- “REINO UNIDO Y CHINA FIRMAN HISTORICO ACUERDO FINANCIERO”. Nota publicada el 15 de octubre de 2013, en: noticias.terra.com.ar

5.- “En Pekín, VP de EEUU recibe dura respuesta a sus pretensiones”. Nota publicada el 07 de diciembre de 2013, en: Contrainjerencia.

6.- “Corea del Norte habría reanudado la construcción de su segunda base de misiles”. Nota publicada el 30 de noviembre de 2013, en: Rusia Today.

7.- “La reconversión de Turquía y su reconciliación con Irán”. Autor: Alfredo Jalife-Rahme. Nota publicada el 04 de diciembre de 2013 en: Blog de Alfredo Jalife-Rahme.

Publicado en: Global

Los que están de duelo por Mandela

14/12/2013 by Deja un comentario

Por: Manlio Dinucci

Geógrafo y politólogo. Últimas obras publicadas:Geocommunity Ed. Zanichelli 2013 ; Geografia del ventunesimo secolo, Zanichelli 2010 ;Escalation. Anatomia della guerra infinita, Ed. DeriveApprodi 2005.

Más que a la lucha contra el apartheid, Nelson Mandela dedicó su vida a la reconciliación nacional. El homenaje que, en ocasión de su deceso, acaban de rendirle los mismos Estados que lucharon contra él en vida fue por lo tanto una nueva victoria para este líder. Pero los intentos de esos Estados por reescribir la historia negando lo que realmente sucedió en tiempos del apartheid no puede menos que sembrar la duda sobre la sinceridad de sus expresiones de duelo.

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En primera fila del homenaje organizado por el deceso de Nelson Mandela, símbolo de la lucha contra el apartheid, pudimos ver al presidente y a los dos ex presidentes de Estados Unidos así como al primer ministro de Gran Bretaña, o sea a los representantes de los Estados que más apoyaron al régimen del apartheid, sobre todo durante la presidencia de Ronald Reagan –que consideraba terrorista a la organización antiapartheid de Mandela– y bajo el gobierno de Margareth Thatcher.

David Cameron –quien, como primer ministro británico, expresa hoy una «extraordinaria tristeza por la desaparición del héroe de la lucha contra el apartheid»– viajó a Sudáfrica en 1989, cuando Mandela se hallaba aún en la cárcel y siendo el propio Cameron un líder en pleno ascenso entre los conservadores británicos. Y aquel viaje de David Cameron a Sudáfrica fue organizado y financiado nada más y nada menos que por la Strategy Network International, un poderoso grupo de presión y cabildeo que se oponía a las sanciones contra el régimen del apartheid.

El demócrata Bill Clinton, a quien vimos en Sudáfrica deplorando la muerte de «un verdadero amigo» trató por todos los medios –cuando era presidente de Estados Unidos– de impedir que Mandela –quien ya en 1994 había sido electo presidente de Sudáfrica– viajara en 1997 a Libia –entonces sometida a un embargo– y también trató de impedir que Mandela invitara a Kadhafi a viajar a Sudáfrica en 1999. Mandela respondió entonces:

«Ningún país puede pretender ser el policía del mundo y ningún Estado puede imponer a otro lo que tiene que hacer. Los que ayer fueron amigos de nuestros enemigos tienen hoy el descaro de decirme que no visite a mi hermano Kadhafi. [Quieren] obligarnos a dar la espalda a la Libia que nos ayudó a obtener la democracia.»

El republicano George W. Bush, a quien también vimos en Sudáfrica en ocasión del homenaje final a Mandela, «gran combatiente por la libertad», fue –como presidente de Estados Unidos– el artífice de la creación del AfriCom, instrumento militar y político de una nueva colonización del África.

El presidente demócrata Barack Obama, quien repitiera durante el homenaje que «no puedo imaginarme mi vida sin el ejemplo de Mandela», es el mismo que destruyó mediante la guerra la Libia que había ayudado a Mandela en los momentos más difíciles, es el mismo Obama que hoy está potenciando el AfriCom para incluir la mayor cantidad posible de países en la órbita de Washington, apoyándose para ello en las élites militares africanas, a las que el Pentágono recluta ofreciéndoles entrenamiento, armas y dólares.

En el funeral de Mandela también vimos a Hillary Clinton, quien como secretaria de Estado y aspirante a la presidencia estuvo particularmente activa en la «promoción del crecimiento económico» de África. Al igual que David Cameron, que Angela Merkel y otros más, Hillary Clinton visitó varios países africanos –como Sudáfrica– acompañada por los ejecutivos de las más grandes transnacionales. Y son esas mismas transnacionales las que acaparan la mitad del petróleo de Nigeria –por un valor de más de 30 000 millones de dólares anuales– dejando a más de la mitad de la población de ese país africano por debajo del umbral de pobreza. También son esas transnacionales las que acaparan tierras fértiles en África, expulsando de ellas a sus pobladores, lo cual se traduce en un aumento de la pobreza y el hambre.

El presidente francés Francois Hollande ordenó poner las banderas a media asta en señal de duelo y antes de irse a Sudáfrica elogió a Mandela en la reunión que sostuvo en París con 40 líderes africanos. Allí anunció que, además de enviar nuevamente tropas a África, Francia entrenará 20 000 soldados africanos al año. Y resurgen así las antiguas tropas coloniales.

Esos «africanos y otros grandes líderes» de Occidente fueron vistos en los funerales de Mandela, exhibiendo vía satélite y para todo el planeta su dolor por la desaparición del hombre que dedicó su vida a la lucha contra el colonialismo y contra el apartheid, cuando ellos en realidad tratan de imponer a África un nuevo colonialismo y un nuevo gran apartheid.

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