• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal

TINKU

La información independiente sobre América latina

  • Facebook
  • Facebook
  • Twitter
  • AmericaLatina
    • Invitados
    • Colombia
      • Gustavo Petro
    • Peru
    • Uruguay
    • Bolivia
    • Chile
    • Argentina
    • Venezuela
    • Ecuador
    • América Central
    • Mentes del Sur
  • Global
  • Cultural
  • Nosotros
    • CONTACTENOS
    • DONAR
  • ARCHIVO
  • COMENTARIOS
  • Mentes del Sur
    • Enrique Dussel
    • Rafael Bautista
    • Walter Mignolo
    • Boaventura de Sousa S.
    • Silvia Rivera Cusicanqui
    • Anibal Quijano
    • Álvaro García Linera
    • Eduardo Galeano

Global

La guerra contra Siria y la ilusión de los compromisos

16/02/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por: Ghaleb Kandil, Pierre Khalaf

JPEG - 21.2 KB

 

Algunos medios políticos piensan que Rusia y Estados Unidos se han puesto de acuerdo sobre una serie de compromisos en la región y que todo lo que sucede en Siria –en el plano político y en el plano militar– es parte de un guión destinado a implementar esos arreglos.

La realidad es que la relaciones internacionales atraviesan actualmente un periodo de transición en la que deben perfilarse los nuevos equilibrios surgidos gracias a la resistencia del Estado sirio ante la agresión colonial dirigida por Estados Unidos. Es evidente que se está construyendo la era de la postdominación unilateral de Washington. Pero las reglas de la nueva guerra fría no están aún totalmente definidas. El reconocimiento por parte de Estados Unidos del fin de su hegemonía unilateral se acompaña de los continuos intentos de Washington por influir en las nuevas ecuaciones y equilibrios a medida que van surgiendo.

En ese marco se inscriben las presiones y la injerencia de Estados Unidos y en general de Occidente en el patio trasero de Rusia. La crisis en Ucrania es la mejor ilustración de esa actitud, al igual que la continuación de la asociación entre Estados Unidos y Arabia Saudita con vista a prolongar el baño de sangre en Siria, con la esperanza de modificar así en su propio beneficio la correlación de fuerzas que debe dar lugar al naciente compromiso político.

Esas son realidades que se perciben en Ginebra 2, donde los estadounidenses negociaron –de forma indirecta– con la delegación oficial siria a través de una delegación «opositora» montada por el embajador de Estados Unidos en Damasco, Robert S. Ford. En ese mismo marco se inscribe la decisión de mantener a Irán al margen de Ginebra 2, lo cual fue un mensaje dirigido a Rusia, de una manera digna de los tiempos de la hegemonía unilateral, a través del secretario general de la ONU. La reforma de esta última organización y la instauración de un reequilibrio de la correlación de fuerzas en su seno son, por cierto, condiciones indispensables para el establecimiento de un mundo multipolar.

En este periodo de transición se mantiene la confrontación sobre la elaboración de las nuevas correlaciones de fuerza entre las potencias y la situación en Siria refleja las nuevas realidades internacionales. Así que el hecho de creer en la existencia de supuestos arreglos internacionales y en la seriedad de Estados Unidos en materia de lucha contra el terrorismo es una ilusión. Y lo peor de todo es que esa ilusión puede falsear los cálculos y producir análisis erróneos.

Fue Estados Unidos quien llevó a Siria el terrorismo de al-Qaeda, con la cooperación del régimen saudita, de Turquía y de Qatar. Fue Washington quien albergó y encubó la Hermandad Musulmana… y sigue haciéndolo aún a sabiendas de que esa cofradía promueve el pensamiento takfirista y el terrorismo en el mundo musulmán.

La negativa de Estados Unidos a reconocer la lucha contra el terrorismo como una prioridad en Siria, lo cual fue un reclamo de la delegación oficial siria en Ginebra 2, equivale a una confesión de Washington de que su decisión no es otra que utilizar el terrorismo para seguir desangrando al Estado sirio. Los argumentos que presentó Barack Obama en su entrevista al New Yorker, para explicar las razones de su apoyo al Frente Islámico, son la mejor demostración de esa realidad. Obama calificó a los combatientes de esa organización terrorista de «yihadistas», llamando a no meterlos en el mismo saco que al-Qaeda. Ese Frente Islámico es un producto puramente americano-saudita, activo únicamente dentro de Siria y, según afirma la revista estadounidense Foreign Policy en un artículo publicado hace unos días, no constituye una amenaza terrorista. Foreign Policy hasta cubre de elogios al jefe de las Brigadas Shrar al-Cham, Abu Khaled “el Sirio”, tratando incluso de restar importancia a las palabras de este terrorista en homenaje a Osama ben Laden.

La próxima etapa se caracterizará por un recrudecimiento de los combates en el terreno y por la continuación del respaldo de Estados Unidos, Arabia Saudita, Qatar, Gran Bretaña y Francia a los movimientos extremistas. A pesar de la última maniobra verbal de Recep Tayyeb Erdogan durante su reciente visita a Teherán, que no se vio acompañada de ninguna medida concreta en el terreno, Turquía también mantendrá su respaldo a los terroristas.

La administración Obama ha reconocido el fracaso de su apuesta por la destrucción del Estado sirio, disfrazada de «cambio de régimen». Su nueva estrategia consiste en tratar de establecer líneas de demarcación entre el Ejército Árabe Sirio y los rebeldes, mediante un respaldo masivo en armas, dinero y refuerzos en hombres y en asesoría técnica. En Washington se habla abiertamente en algunos medios de dividir Siria, separando del Estado central las provincias de Idlib, Alepo, Rakka, Deir Ezoor y Hassaka. Otros proyectos hablan de dividir Siria en 3 regiones: la primera estaría bajo el control del Estado central y su ejército, la segunda controlada por los grupos armados y la tercera por los kurdos.

Así que el Ejército Árabe Sirio está batiéndose por preservar la unidad de Siria y su independencia. Los estadounidenses y sus agentes acabarán descubriendo que todos sus planes no pasan de ser simples espejismos porque, al estar en juego su unidad y su independencia, el pueblo sirio y su ejército están dispuestos a hacer los sacrificios que sean necesarios.

Hechos

  • Un atentado suicida estremeció el sábado en la noche la ciudad [libanesa] de Hermel con un saldo de 3 muertos –además del kamikaze– y 28 heridos. El ministro del Interior Marwan Charbel afirmó que el atentado fue perpetrado por un kamikaze con un vehículo modelo Cherokee. El atentado se produjo en la estación de gasolina al-Aytame, a la entrada de la ciudad, no lejos del orfelinato al-Mabarrate. La dirección de la escuela anunció que ningún alumno resultó herido en la explosión. Según testigos, el kamikaze hizo estallar el vehículo dentro de la gasolinera, donde había pedido que le llenaran el tanque. Una fuente de seguridad indicó que la explosión provocó un enorme incendio que dificultó la llegada de socorro. Varias personalidades políticas condenaron el ataque. El primer ministro designado, Tammam Salam, calificó el atentado de «cobarde acto terrorista» llamando a los habitantes de la región a la calma y la solidaridad y asegurando que los responsables de ese acto serán arrestados y juzgados. El primer ministro dimitente Najib Mikati también condenó el atentado, renovando su llamado a la unidad «para proteger el país». El jefe del Partido Socialista Progresista (PSP), Walid Joumblatt, alertó contra el terrorismo que amenaza el Líbano. «Hemos entrado en un periodo de terrorismo ambulante a causa de la guerra en Siria y del conflicto en la región», afirmó el líder druso. También advirtió sobre nuevos atentados «sobre todo porque varios coches-bomba han podido penetrar en el barrio sur de Beirut, en Hermel y en Trípoli». Es la segunda vez en menos de un mes que la ciudad de Hermel es blanco de un atentado. El Frente al-Nusra en Líbano, grupúsculo vinculado a al-Qaeda, reclamó la autoría del atentado del sábado en la noche a través de su cuenta en Twitter. Ese mismo grupo ya se había atribuido anteriormente la explosión de otro coche-bomba que mató a 3 personas el 16 de enero [de 2014] en la misma ciudad.
  • El diario [libanés] Ad-Diyar reporta que el comandante en jefe del Ejército Libanés, general Jean Kahwagi, viajó a Riad a la cabeza de una delegación de oficiales de alto rango para una serie de entrevistas vinculadas a la entrega de armas de Francia al ejército por valor de 3 000 millones de dólares donados por Arabia Saudita.
  • La justicia francesa suspendió el viernes una decisión de la alcaldía comunista de Bagnolet que proclamó Ciudadano de Honor [de esa localidad parisina] al militante libanés Georges Ibrahim Abdallah, condenado a cadena perpetua en Francia. En respuesta a una solicitud de la prefectura, el tribunal administrativo de Montreuil (Seine-Saint-Denis) ordenó de inmediato la suspensión de la decisión de la alcaldía. El 11 de diciembre de 2013, el alcalde comunista de Bagnolet, Marc Everbecq, otorgó el título de Ciudadano de Honor a Georges Ibrahim Abdallah, siguiendo así el ejemplo de otras 2 alcaldías comunistas de la región francesa de Pas-de-Calais.

Publicado en: Global

Conversación entre la secretaria de Estado adjunta y el embajador de Estados Unidos en Ucrania

09/02/2014 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Oriental Review

La aparición en YouTube de una conversación interceptada entre la responsable del Departamento de Estado para asuntos europeos Victoria Nuland y el embajador de Estados Unidos en Ucrania ha provocado un conflicto entre Washington y la Unión Europea. Pero eso no es lo fundamental. La conversación demuestra que a Estados Unidos no le importan las consignas de los manifestantes de la plaza Maidan sobre la inclusión de Ucrania en la Unión Europea. Lo que quiere Estados Unidos es un cambio de régimen, poner a su propio peón en el poder y seguir extiendo los desórdenes.

JPEG - 25.2 KB
Victoria Nuland y el embajador de Estados Unidos en Ucrania, Geoffrey R. Pyatt, llegan a la plaza Maidan para expresar el respaldo de Washington a los manifestantes antigubernamentales.

La Red Voltaire ofrece a sus lectores la traducción íntegra de una conversación telefónica entre Victoria Nuland, responsable de asuntos europeos en el Departamento de Estado, y el embajador de Estados Unidos en Ucrania, Geoffrey R. Pyatt.

La conversación, que parece haber sido interceptada entre el 22 y el 25 de enero de 2014, apareció misteriosamente en YouTube suscitando primeramente un desmentido del Departamento de Estado. Al cobrar importancia el escándalo, a raíz de un artículo publicado en el Kyiv Post, Victoria Nuland presentó sus excusas a la Unión Europea, sugiriendo a la vez que la intercepción podría ser cosa de los servicios secretos rusos, a los que acusó de haber violado una conversación privada –acusación sorprendente viniendo de una representante del país que espía casi todas las comunicaciones a nivel mundial.

Victoria Nuland es una diplomática neoconservadora. Su esposo es el historiador Robert Kagan. Bajo la administración de George W. Bush, la señora Nuland fue la principal consejera en política exterior del vicepresidente Dick Cheney, hasta que Bush Jr. la nombró embajadora ante la OTAN. Durante el primer mandato presidencial de Barack Obama, Hillary Clinton la nombró portavoz del Departamento de Estado. En 2013, el actual secretario de Estado John Kerry la puso a cargo de los asuntos europeos y actualmente dirige las operaciones de desestabilización contra Ucrania.

En esta conversación, la señora Nuland imparte, con un lenguaje bastante grosero, una serie de instrucciones sobre la respuesta a la proposición del presidente ucraniano Viktor Yanukovich de permitir que la oposición formara un nuevo gobierno. Según la señora Nuland, hay que poner en el poder al opositor Arseny Yatseniuk, mantener fuera del juego al ex boxeador Vitali Klichko y apartar al líder nazi Oleg Tiagnibok, quien está convirtiéndose en un personaje muy incómodo.

Nos enteramos de paso de que el ex diplomático estadounidense Jeffrey Feltman, actual secretario general adjunto de la ONU, es quien reparte a su antojo los puestos en el seno de la organización internacional y de que está utilizando las Naciones Unidas para dar un barniz legal a las acciones secretas de Estados Unidos. En el caso de Ucrania, lo hace nombrando como representante de la ONU al neerlandés Robert Serry, ex responsable de «operaciones» de la OTAN.

En definitiva, las cosas no funcionaron como se había previsto y la oposición ucraniana no llegó a formar gobierno.

Victoria Nuland: ¿Qué piensa usted?

Geoffrey R. Pyatt: Pienso que estamos en la jugada. El peón Klichko es evidentemente el electrón complicado en esto, en particular el hecho que lo hayan anunciado como viceprimer ministro. Usted vio mis notas sobre los problemas del matrimonio en este momento, así que estamos tratando de obtener una lectura muy rápida para ver si está en el equipo. Pero pienso que el razonamiento de usted sobre él, lo que usted tendrá que decirle –creo que es el próximo contacto telefónico que usted quiere organizar– es exactamente lo que usted hizo con Yats[apodo de Yatseniuk]. Me alegra que usted lo haya puesto donde debe estar (…) Él encaja en el escenario y me alegra mucho que haya dicho lo que dijo.

Victoria Nuland: Bien. Yo no creo que Klitsch [apodo por Klichko] deba estar en el gobierno. No creo que sea necesario. No creo que sea buena idea.

Geoffrey R. Pyatt: Sí. Quiero decir… supongo… En cuanto a no ponerlo en el gobierno, yo lo dejaría fuera para que haga su trabajo político. Lo único que hago es reflexionar en cómo decantar las opciones que permitan avanzar. Tenemos que mantener juntos a los demócratas moderados. El problema va a ser con Tiagnibok y sus muchachos. Y, usted sabe, estoy seguro de que eso entra en los cálculos de Yanukovich.

Victoria Nuland: Yo creo que Yats es el hombre. Tiene experiencia en la economía y tiene experiencia en gobernar. Él es el hombre. ¿Sabe?, lo que él necesita es a Klitsch y Tiagnibok fuera del juego, va a tener que hablar con ellos 4 veces por semana. Usted sabe, lo que yo creo es que si entra Klichko, va a estar a ese nivel, trabajando para Yats… eso no va a funcionar…

Geoffrey R. Pyatt: Sí… sí… creo que es cierto. Ok, está bien. ¿Usted quiere que organicemos una llamada con él como próximo paso?

Victoria Nuland: Mi idea sobre la llamada que usted me dice es que los tres grandes hagan su propia reunión y que Yats les proponga en ese contexto, ya usted sabe, una conversación «3+1» o «3+2», si usted participa. ¿Es eso lo que usted tiene en mente?

Geoffrey R. Pyatt: No. Creo que eso es lo que él propuso pero, conociendo la dinámica interna del grupo cuando Klichko era el perro fuerte, él va a aparecerse en cualquier reunión y seguramente que ya está hablando con sus muchachos en este momento. Así que yo pienso que si usted se dirige a él directamente, eso ayudaría al manejo de personalidades entre los tres. Eso también le daría a usted la posibilidad de actuar rápidamente en todo esto y nos permitirá estar detrás antes de que se sienten y de que él explique por qué no está de acuerdo.

Victoria Nuland: Ok. Bueno. Eso me gusta. ¿Por qué no se pone usted en contacto con él para ver de qué quiere hablar antes o después?

Geoffrey R. Pyatt: Ok, lo haré. Gracias.

Victoria Nuland: Oh… No recuerdo si se lo dije a usted o si sólo le dije esto a Washington. Cuando hablé con Jeff Feltman esta mañana, él tenía un nuevo nombre para el tipo de la ONU: Robert Serry. Ya le escribí a usted sobre esto esta mañana.

Geoffrey R. Pyatt: Sí, eso vi.

Victoria Nuland: Ok. Él logró hoy, a la vez de Serry y de Ban Ki-moon, que Serry venga el lunes o el martes.

Geoffrey R. Pyatt: Ok…

Victoria Nuland: Eso sería formidable. Creo que eso ayudaría a hacer cuajar el proyecto y a obtener la ayuda de la ONU para hacerlo cuajar y, ¿sabe usted? ¡que le den por el culo a la Unión Europea!

Geoffrey R. Pyatt: No… exactamente. Y creo que tenemos que hacer algo para mantenerlo de nuestro lado, porque puede estar usted segura de que si empieza a tomar altura los rusos van a trabajar entre bastidores para tratar de torpedearlo. Y, repito, el hecho que esté allá afuera en este momento… todavía sigo tratando de entender por qué Yanukovich (…) eso. Por lo pronto, se está desarrollando una reunión de una corriente del Partido de las Regiones y estoy seguro de que hay una discusión muy animada sobre ese tema en el seno de ese grupo en este momento. Pero de todas maneras podemos lograr que la tortilla caiga del lado correcto si actuamos rápidamente. Así que déjeme trabajar a Klichko y si usted puede por lo menos mantener… Creo que sólo tendríamos que tratar de encontrar alguien con una personalidad internacional que venga y ayude a concretar nuestro proyecto. El otro problema es cómo acercarse a Yanukovich pero mañana hablaremos de eso a medida que veamos cómo van saliendo las cosas.

Victoria Nuland: En cuanto a eso, cuando escribí la nota, Sullivan [Jacob Sullivan, quien fue consejero del vicepresidente Joe Biden, es uno de los negociadores del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos. NdR.] me respondió de manera muy formal diciéndome que para eso necesito a Biden y yo dije que probablemente mañana, para empujar y para ultimar detalles. Así que Biden está dispuesto.

Geoffrey R. Pyatt: Ok. Perfecto. Gracias

Publicado en: Global

Pánico ante la deflación mundial

09/02/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por: Immanuel Wallerstein

No hace mucho tiempo, los expertos y los inversionistas vieron los “mercado emergentes” –un eufemismo para China, India, Brasil y algunos otros– como como quienes podrían rescatar la economía-mundo. Éstos eran los que sostendrían el crecimiento, y por tanto la acumulación del capital, cuando Estados Unidos, la Unión Europea y Japón fallaran en su previo y tradicional papel de pilares del sistema capitalista mundial.

Por eso impacta cuando, en las dos pasadas semanas, el Wall Street Journal (WSJ), Main Street, el Financial Times (FT), Bloomberg, el New York Times (NYT) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) hacen sonar la alarma ante el “colapso” de esos mismos mercados emergentes, preocupándose en particular de una deflación que podría ser “contagiosa”. A mí me suena como pánico apenas contenido.

Primero, una palabra respecto de la deflación. Un mercado “en calma” es uno donde los precios nominales no bajan, y sólo trepan hacia arriba lentamente. Esto posibilita a vendedores y compradores predecir con razonable con- fianza qué decisiones son óptimas para ellos. Los mercados mundiales no han estado en calma, en este sentido, por algún tiempo. Muchos analistas fijan la fecha del inicio de la decadencia de esa calma desde el viraje de los mercados hipotecarios en Estados Unidos, ocurrido en 2008. Por mi parte, yo veo que el inicio de la decadencia de esa calma ocurrió en el periodo entre 1967 y 1973, y ha continuado desde entonces.

El mercado no está en calma si existe una deflación significativa o una inflación significativa. Éstas son realmente lo mismo en términos de su impacto sobre las cifras del empleo reales y por tanto sobre la demanda efectiva de producción de todo tipo. Cuando el empleo mundial real baja por una o por otra razón, existe sufrimiento agudo, real, para la vasta mayoría de la población mundial, y un vasto incremento en la incertidumbre, que tiende a paralizar la ulterior inversión productiva, lo que conduce a más sufrimiento y más parálisis. Es un círculo vicioso.

No hay duda de que algunos grandes capitalistas logran sacar provecho de la situación mediante sagaces manipulaciones financieras que implican especulación. Su problema es que apuestan fuerte –sea por preciar masivamente sus activos o por bancarrota. Sin embargo, por lo menos estos manipuladores tienen oportunidad de ganar masivamente. Es bastante seguro que la mayoría de la población mundial perderá, a veces masivamente.

¿Qué hay de los reportes de pánico? Michael Arnold en el WSJ se pregunta, “¿Empujarán las liquidaciones a que los bancos centrales de los mercados emergentes suban las tasas?” Él afirma que el alboroto fue ocasionado por “cifras de crecimiento decepcionantes” para China y la devaluación de la divisa de Argentina. Arnold se preocupa en particular por India e Indonesia, que tienen “una gran carga de deuda y una pesada dependencia hacia los préstamos del exterior”, por lo que se movilizan para frenar la inflación. Menciona a Turquía como otra zona de problemas.

Hal M. Bundrick en Main St enfatiza el contagio. Cita tanto los cambios en la política monetaria estadunidense como las preocupaciones en torno a la economía china, más los disturbios políticos en Turquía, Argentina y Ucrania, como promotores de la “aceleración de la decadencia”. Cita a un banquero ruso en torno a la caída del rublo y en relación a una atmósfera “cercana al pánico”. Dice que este pánico está “cruzando de los mercados emergentes a los desarrollados en términos de sensibilidades”.

Gavyn Davies en el FT intitula su nota, “¿Será que el mundo emergente descarrile la recuperación global?” Dice que las divisas emergentes han estado en “caída libre”. También ve la desaceleración china como el punto clave, en particular por su impacto sobre las “economías abastecedoras” (es decir, los países que venden productos primarios a China), especialmente Brasil, Rusia y Sudáfrica. Afirma que “el dolor de una burbuja crediticia” no es sólo problema de China, sino el de Turquía, India e Indonesia. Si la baja en el crecimiento chino se profundiza, esto amenazaría con convertirse en “una renovada recesión global”. Tras terminar con una nota ligeramente optimista, de inmediato se retracta de lo anterior diciendo que sus simulaciones (la base de su ligero optimismo) se basan en viejas tendencias que tal vez no se sostengan más.

Ralph Atkins en FT habla del “espectro de la deflación”. La deflación, aun cuando sea positiva en el corto plazo, “es definitivamente negativa para los capitales accionarios” en el más largo plazo. Su preocupación parece ser la zona del euro. Habiendo citado las razones de otros para verle el lado más brillante, termina diciendo “el espectro de la deflación usó su capa de invisibilidad”.

Y nada menos que Christine Lagarde, la directora general del FMI, dijo a figuras del establishment reunidas en el Foro Económico Mundial en Davos que hay una amenaza mundial a los mercados en tanto Estados Unidos recorte su estímulo en efectivo. Hay un “nuevo riesgo en el horizonte que necesitamos vigilar de cerca”. Y cita los “efectos de derrame… en los mercados emergentes”.

Esa misma semana, Bloomberg hizo un editorial que comenzó: “Las economías de los mercados emergentes tuvieron una semana brutal”. Ellos vieron a los mercados emergentes demasiado atados al dólar estadunidense y por tanto “concretamente sensibles a las fluctuaciones –reales o imaginadas– en la política monetaria estadunidense”.

Así que le predican a la Reserva Federal estadunidense para que no “apriete demasiado pronto” y predeciblemente le predican a los países emergentes para que “mejoren sus políticas”.

Y nada menos, Landon Thomas del NYT nos informa que el nuevo slogan de moda en Wall Street, que reemplaza a BRICS es “los Cinco Frágiles”. Esta lista incluye a tres miembros de BRICS (Brasil, India, Sudáfrica) más Turquía e Indonesia. Deja fuera a China y a Rusia, cuyos pesos geopolíticos parecen contar fuertemente en las escalas.

Todo mundo parece proferir buenos consejos, seguros de que de algún modo se paliará la situación. Pocos parecen preparados a admitir que la demanda global efectiva es el real problema. Pero uno siente que, por debajo de la superficie, todos entienden esto. Es por eso que entran en pánico, porque entonces, todo su énfasis en el “crecimiento” –una fe cardinal– queda socavado. En ese caso, la crisis se vuelve algo que no es cíclico, sino estructural, para lo cual uno debe responder no con paliativos, sino inventando un nuevo sistema. Esta es la famosa bifurcación en la que sólo hay dos posibles resultados –uno mejor y uno peor que el actual sistema existente, uno en el que todos estamos implicados como jugadores.

Traducción: Ramón Vera Herrera
© Immanuel Wallerstein

Publicado en: Global

Un par de apuntes sobre las protestas en Ucrania y el papel en ellas de la ultraderecha

09/02/2014 by Vitalio Deja un comentario


Fuente: Hablando República

Ante el tratamiento informativo de las protestas que están teniendo lugar en Ucrania merece la pena explicar, con algo más de detalle que el proporcionado por los grandes medios de comunicación, algunas de las imágenes que habitualmente llegan desde allí para que el lector pueda analizar estos sucesos desde un punto de vista más amplio que el simplista “movilizaciones ciudadanas”, haciendo hincapié en la notable presencia en las mismas, si no incluso en el liderazgo, de grupos de extrema derecha.

Es interesante, al observar las impactantes imágenes de la plaza de la Independencia de Kiev repleta de manifestantes, hacer un breve repaso de las banderas que allí se agitan: una gran cantidad de ellas tienen relación con grupos de ultraderecha. Sirvan de ejemplo las banderas rojinegras que aparecen en gran número en estas manifestaciones y que pueden observarse en prácticamente cualquier imagen difundida por televisión. Pues bien, es preciso aclarar que estas banderas no son, ni mucho menos, símbolos anarquistas sino que, originalmente emblema del Ejército Insurgente Ucraniano, son ahora utilizadas por los grupos nacionalistas ucranianos. Cabe recordar que el Ejército Insurgente Ucraniano fue una guerrilla nacionalista que comenzó luchando contra la ocupación alemana durante la II Guerra Mundial y terminó haciéndolo contra los partisanos soviéticos y el Ejército Rojo al término de la contienda; esta guerrilla perpetró, entre otras, la masacre de 80.000 polacos considerada actualmente un acto de genocidio.

Miembros del partido Svoboda portan emblemas habitualmente visibles en las movilizaciones contra el actual gobierno

Destaca la masiva presencia de militantes y hasta diputados del partido de extrema derecha Svoboda (“Libertad”), de corte racista y homófobo, que han conseguido un hueco no sólo en las movilizaciones contra el gobierno sinotambién en las instituciones ucranianas de las regiones más occidentales (precisamente en las que se están produciendo las protestas). Este partido, por dar un ejemplo que resulte más cercano, mantiene relaciones con grupos fascistas españoles como el Movimiento Social Republicano (MSR).

Primer anagrama de Svoboda (de 1991 a 2003) idéntico al utilizado por varios grupos neonazis europeos

De hecho, y pese a utilizar las manifestaciones pro-europeas para ganar visibilidad y votos, el propio Parlamento Europeo redactó en 2012 una resolución en la que mostraba su preocupación “por el aumento del sentimiento nacionalista en Ucrania, expresado en el apoyo a Svoboda”, recalcando que “las actitudes racistas, antisemitas y xenófobas van contra los valores y principios de la Unión Europea”.

El grupo neonazi español MSR se reúne con Svoboda

Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto, preocupa el desconocimiento general de la opinión pública española a este respecto, bombardeada por la información sesgada (cuando no directamente falsa) de los grandes grupos de comunicación que denominan a estas protestas como “manifestaciones ciudadanas” o incluso “Revolución Azul”, como lo han bautizado algunos medios.

Si el hecho de derribar una estatua de Lenin, entre gritos de “¡Gracias a Dios!” y con la presencia de un sacerdote que bendijese el martillo con que se golpeaba la cabeza del revolucionario ruso, no daba pistas de los tintes que tomaban estas protestas, puede que sí lo hagan los símbolos que portan algunos de los manifestantes que encabezan las marchas y lideran los enfrentamientos con la policía:

Manifestantes con bates, piedras y cadenas portando brazaletes con la runa germánica usada por los nazis y numerosos grupos fascistas actuales, incluido el partido Svoboda
Manifestantes, portando la cruz céltica que caracteriza a grupos neonazis, queman una bandera de la URSS
Nótese la cruz céltica dibujada en el escudo y los números 14 y 88, referencias al nazismo y a la figura de Hitler

No obstante, los medios de comunicación se encargan de que esta información no llegue a sus lectores y, como El País en su edición en papel, muestran la imagen desde una perspectiva que oculta la simbología fascista, añadiendo pies de foto y textos (más cercanos al editorial que a la noticia) en que se habla de “régimen ucraniano”, “resistencia de los ciudadanos” o simplemente “choques con la policía” seguidos, hasta hace unos días, por dramáticas narraciones bajo titulares como “Batalla campal” o “Reina la violencia”… haciendo referencia a Burgos.

¿Significa la anterior reflexión una defensa a ultranza de todas y cada una de las decisiones que ha tomado el actual gobierno de Ucrania en sus últimos años de gestión? El lector comprenderá que no tiene por qué, y que, de producirse, las violaciones de derechos humanos son condenables en ambas partes, pero advertirá la necesidad de estar precavido ante la notable presencia de grupos fascistas y de denunciar el benevolente trato informativo que, debido a los intereses que hay en juego, reciben estos individuos.

Publicado en: Global

“EE.UU. debe aplicar la ‘Teoría del Loco’ para contener a China”

09/02/2014 by Vitalio Deja un comentario

Los esfuerzos de Washington para evitar antagonismos con China permiten a Pekín tomar una postura más agresiva para sondear qué ventajas puede sacar de la situación, cuya rectificación queda a cargo de Estados Unidos.

Esta es la hipótesis que defienden los analistas políticos Elbridge Colby y Ely Ratner en su artículo en la revista ‘Foreign Policy’. Los autores subrayan la necesidad de “disuadir a China de creer que puede recurrir a la coerción económica, militar y diplomática para resolver desacuerdos internacionales sin esperar una respuesta seria”.

China debe entender que sus esfuerzos de revolver el avispero pueden incurrir en costos y conflictos que trata de evitar

Para poner un ejemplo, los analistas recuerdan al expresidente John Kennedy, “cuya excesiva preocupación por la estabilidad y relaciones  cordiales” con la Unión Soviética, “dejó las manos libres a Nikita Jruschov, llevando a la Crisis de los Misiles“.

Sostienen que igualmente ahora China está desestabilizando la situación en el mar de China Meridional y el de China del Este, “estando segura de que EE.UU. tomará medidas prudentes para prevenir que la situación quede fuera de control”.

Los politólogos recomiendan que el Gobierno inyecte un grado saludable de riesgo en los cálculos que hace Pekín para darle a entender que China tiene menos capacidades de las que cree para controlar la escalada.

“China debe entender que sus esfuerzos de revolver el avispero pueden incurrir en costos y conflictos que trata de evitar”, resaltan los analistas.

Teoría del Loco

Recuerdan también la Teoría del Loco del expresidente Richard Nixon, que intentaba persuadir a otros países de que era una persona irracional y volátil para que los adversarios temieran una respuesta imprevisible de EE.UU. y evitaran provocaciones.

“El principal obstáculo a que se adopte tal enfoque hacia China hoy es la reputación de Obama como alguien absolutamente contrario a ese tipo de locura. Es conocido como una persona tranquila que toma decisiones bien pensadas”, comentó Zacjary Keck, un analista político de The Diplomat.

El Gobierno de Obama podría colaborar con sus homólogos de Tokio para presentar al primer ministro Shinzo Abe como irracional y propenso a desafiar a EE.UU., en particular en las relaciones con China

Dado que desempeñar el papel de un ‘loco’ sería poco convincente por parte de Obama, Keck propone dos escenarios y ambos suponen la participación de una tercera parte.

Primero, el Gobierno de Obama puede fingir la falta de un control rígido sobre sus militares para crear la percepción de que los militares de EE.UU. en el Pacífico podrían desatar un conflicto en respuesta a las provocaciones de China sin la aprobación presidencial.

“La otra opción, más plausible, es hacer pasar por ‘loco’ a uno de los aliados de EE.UU.”, dijo.

“El Gobierno de Obama podría colaborar con sus homólogos de Tokio para presentar al primer ministro, Shinzo Abe, como irracional y propenso a desafiar a EE.UU., en particular en las relaciones con China”, subrayó el analista.

Al mismo tiempo, sostuvo, EE.UU. podría seguir afirmando que, a pesar de que no puede controlar a Abe, es muy probable que sus obligaciones bajo el tratado militar le obliguen a intervenir en caso de conflicto entre China y Japón.

Las bases para las últimas dos medidas ya están creadas, dada la visita en diciembre pasado de Abe al santuario de Yasukuni que provocó protestas de varios países asiáticos.

En el santuario se rinde homenaje a los guerreros japoneses, algunos de los cuales son considerados crueles criminales de guerra por sus actos durante la invasión japonesa de China y de otros países de Asia Oriental.

Además EE.UU. varias veces ha afirmado que las islas Senkaku, cuya  soberanía se disputan Japón y China, están bajo la protección de un tratado de defensa y seguridad entre Japón y EE.UU., y lo ha hecho en medio de la escalada de tensión por el asunto.

Publicado en: Global

Sharon: pacifista, héroe… y carnicero

12/01/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por:   ROBERT FISK

 

Cualquier otro líder de Medio Oriente que sobreviviera ocho años en coma habría sido tema favorito de todos los cartonistas del mundo. Hafez Assad habría aparecido en su lecho de muerte, ordenando a su hijo cometer masacres; Jomeini habría sido dibujado exigiendo más ejecuciones mientras su vida se prolongaba hasta el infinito. Pero en torno a Ariel Sharon –el carnicero de Sabra y Chatila para casi todo palestino– se ha tendido un silencio casi sagrado.

Maldecido en vida como asesino por muchos soldados israelíes, así como por el mundo árabe –que ha sido bastante eficaz en masacrar a su propio pueblo en años recientes–, Sharon fue respetado en sus ocho años de muerte virtual: ningún cartón sacrílego dañó su reputación, y sin duda recibirá el funeral de héroe y pacifista.

Así recomponemos la historia. Con qué rapidez los sicofantes periodistas de Washington retocaron la imagen de este hombre brutal. Luego de enviar a la milicia libanesa consentida de su ejército a los campos de refugiados de Sabra y Chatila, en 1982, donde fueron masacrados hasta mil 700 palestinos, una pesquisa realizada por el propio Israel anunció que Sharon tenía responsabilidad personal por ese baño de sangre.
Fue él quien condujo la catastrófica invasión israelí de Líbano tres meses antes, contando a su primer ministro la mentira de que sus fuerzas sólo avanzarían unos kilómetros más allá de la frontera, y luego puso sitio a Beirut, al costo de unas 17 mil vidas. Pero al reascender con lentitud en la peligrosa escalera política israelí, resurgió como primer ministro, retirando los asentamientos judíos de la franja de Gaza y por tanto, en palabras de su vocero, poniendo en formaldehido cualquier esperanza de un Estado palestino.

Para el tiempo de su muerte política y mental, en 2006, Sharon –con ayuda de los crímenes de lesa humanidad de 2001 en Estados Unidos y su exitosa pero mendaz afirmación de que Arafat había respaldado a Bin Laden– se había convertido nada menos que en pacifista, mientras Arafat, quien hizo más concesiones a las demandas israelíes que cualquier otro dirigente palestino, era retratado como superterrorista.

El mundo olvidó que Sharon se opuso al tratado de paz de 1979 con Egipto, votó contra una retirada del sur de Líbano en 1985, se opuso a la participación israelí en la conferencia de paz de 1991 en Madrid y al voto del pleno de la Knesset a favor de los acuerdos de Oslo de 1993, se abstuvo en una votación por la paz con Jordania en año siguiente y votó contra el acuerdo de Hebrón en 1997. También condenó el método de retiro de Israel de Líbano en 2000 y para 2002 había construido 34 nuevas colonias judías ilegales en tierra árabe.

¡Vaya un pacifista! Cuando un piloto israelí bombardeó un conjunto de departamentos en Gaza, matando a ocho niños junto con el mando de Hamas que era su objetivo, Sharon describió la operación como un gran éxito, y los estadunidenses callaron, porque él se las ingenió para imbuir en sus aliados occidentales la extraña noción de que el conflicto palestino-israelí era parte de la monstruosa batalla de George W. Bush contra el terror mundial, de que Arafat era un Bin Laden y que la última guerra colonial del planeta era parte del enfrentamiento cósmico del extremismo religioso.

La pasmosa –en otras circunstancias, hilarante– respuesta política a la conducta de Sharon fue la afirmación de Bush de que el israelí era un hombre de paz. Cuando llegó a primer ministro, los perfiles en los medios no destacaban la crueldad de Sharon, sino su pragmatismo, evocando una y otra vez que era conocido como El Buldózer.
Y, desde luego, años después de la muerte de Sharon entrarán buldózeres de verdad a limpiar terreno árabe para más colonias judías, y así asegurarán que nunca de los nuncas habrá un Estado palestino.

Publicado en: Global

Emergen de las sombras los Snowden de los años 70 que denunciaron al FBI

12/01/2014 by Vitalio Deja un comentario


Por: Mark Mazzetti

Cometer un crimen perfecto es mucho más fácil cuando no hay nadie que vigile. Por eso, una noche de hace casi 43 años, mientras Muhammad Ali y Joe Frazier se aporreaban durante 15 asaltos en una pelea por el título mundial, retransmitida a millones de espectadores de todo el mundo, unos jóvenes agarraron una ganzúa y una barra de hierro, entraron en una oficina del Federal Bureau of Investigation (FBI) a las afueras de Filadelfia y se llevaron prácticamente todos los documentos que había allí.

Nunca los capturaron, y los documentos hurtados que enviaron por correo de forma anónima a varios periódicos fueron la primera gota de lo que iba a convertirse en una lluvia de revelaciones sobre las extensas actividades de espionaje y guerra sucia del FBI contra grupos que se oponían a la guerra en Vietnam.

El robo cometido en Media, Pensilvania, el 8 de marzo de 1971, tiene resonancias históricas que llegan hasta hoy, después de que las informaciones dadas a conocer por el excontratista de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) Edward J. Snowden hayan vuelto a dar una imagen nada favorable de las actividades de inteligencia del Gobierno y hayan abierto un debate nacional sobre los límites de las operaciones de vigilancia del Ejecutivo norteamericano. Hasta ahora, los ladrones se habían mantenido en silencio sobre sus respectivos papeles en la operación. Se conformaban con saber que sus acciones dieron el primer golpe importante a una institución que había acumulado un poder y un prestigio inmensos durante el largo mandato de J. Edgar Hoover como director. John and Bonnie Raines early in their marriage.

“Cuando se hablaba con alguien de fuera del movimiento pacifista sobre lo que estaba haciendo el FBI, nadie podía creérselo”, dice Keith Forsyth, que por fin ha decidido reconocer su participación. “No había más que una forma de convencer a la gente de que era verdad, y era obtener los documentos escritos de su puño y letra”.

A estas alturas, ya no es posible juzgar por lo sucedido aquella noche a Forsyth, de 63 años, ni a otros miembros del grupo, y ellos han aceptado ser entrevistados antes de que se publique esta semana el libro escrito por una de las primeras periodistas que recibió los documentos robados. Betty Medsger, antigua redactora de The Washington Post, ha pasado años examinando el voluminoso expediente del FBI. sobre el caso y ha convencido a cinco de los ocho hombres y mujeres que participaron en el robo para que rompan su silencio.

A diferencia de Snowden, que descargó cientos de miles de archivos digitales de la NSA. en discos duros, los pacifistas utilizaron métodos del siglo XX: estudiaron la oficina del FBI durante meses, se pusieron guantes para meter los papeles en maletas y colocaron las maletas en los coches preparados para la huida. Al terminar, se dispersaron. Algunos siguieron comprometidos en la lucha contra la guerra, mientras que otros, como John y Bonnie Raines, decidieron que el peligroso robo iba a ser su último acto de protesta contra la Guerra de Vietnam y otras acciones del gobierno y que querían cambiar de vida.

“No necesitábamos llamar la atención, porque habíamos hecho lo que había que hacer”, dice Raines, hoy de 80 años, que había dispuesto con su esposa que otros familiares criaran a los tres hijos en caso de que les enviaran a la cárcel. “Los sesenta ya habían quedado atrás. No teníamos por qué aferrarnos a lo que habíamos hecho entonces”. Keith Forsyth, a principios de 1970, fue el lock-picker designado entre los ocho ladrones. Cuando se dio cuenta de que no podía abrir la cerradura de la puerta principal del FBI oficina, rompió a través de una entrada lateral. Foto: The New York Times

Un plan meticuloso

El robo fue idea de William C. Davidon, catedrático de física en Haverford College y un personaje fijo en todas las protestas contra la guerra en Filadelfia, que, a principios de los setenta, era un foco candente del movimiento pacifista. Davidon se sentía frustrado por el hecho de que años y años de manifestaciones organizadas no parecían haber surtido un gran efecto.

En el verano de 1970, meses después de que el presidente Richard M. Nixon anunciara que Estados Unidos había invadido Camboya, Davidon empezó a formar un equipo con varios activistas cuyo compromiso y cuya discreción le inspiraban confianza.

El grupo –en un principio nueve, antes de que se retirase un miembro– llegó a la conclusión de que sería demasiado arriesgado tratar de entrar en las oficinas del FBI. en el centro de Filadelfia, donde las medidas de seguridad eran estrictas. De modo que se decidieron por una oficina más pequeña en Media, en un edificio de apartamentos situado enfrente de los juzgados del condado.

La decisión también tenía sus riesgos: nadie sabía con seguridad si una oficina tan pequeña iba a tener documentos sobre las operaciones de vigilancia de los manifestantes contra la guerra, ni si saltaría alguna alarma en cuanto abrieran la puerta.

El grupo pasó meses vigilando el edificio, pasando por delante a todas horas del día y de la noche, aprendiéndose de memoria las costumbres de sus residentes.

“Sabíamos cuándo volvían a casa del trabajo, cuándo apagaban la luz, cuándo se acostaban, cuándo se despertaban por la mañana”, dice Raines, que era profesor de religión en Temple University por aquel entonces. “Estábamos bastante seguros de conocer las actividades nocturnas en el edificio y alrededor de él”.

Pero cuando el grupo se quedó tranquilo fue cuando Bonnie Raines entró en la oficina y pudieron convencerse de que no tenía sistema de seguridad. Varias semanas antes del robo, Raines visitó la oficina haciéndose pasar por una alumna de Swarthmore College interesada en las oportunidades de empleo para las mujeres en el FBI.

El robo en sí se desarrolló sin ningún problema, salvo cuando Forsyth, el designado para forzar la cerradura, descubrió que el FBI había instalado en la puerta prevista un cierre que le era imposible abrir y tuvo que entrar por otra. El cierre de esta segunda puerta era un cerrojo sobre el picaporte que rompió con la barra de hierro.

Después de meter los documentos en maletas, los jóvenes se subieron a los coches que tenían preparados y se reunieron en una granja para examinar lo que habían robado. Sintieron gran alivio al descubrir que la mayor parte consistía en sólidas pruebas de que el FBI estaba espiando a grupos políticos. Decidieron identificarse como la Comisión Ciudadana para Investigar al FBI y empezaron a enviar documentos escogidos a varios periodistas. Dos semanas después del robo, Betty Medsger escribió el primer artículo basado en los documentos, después de que el gobierno de Nixon intentara sin éxito que el Post los devolviera.

Otros medios que también habían recibido papeles, entre ellos The New York Times, siguieron con sus propias informaciones. El F.B.I. oficina de campo en Media, Pensilvania, de la que los ladrones robaron archivos que mostraban el alcance de la vigilancia de la oficina de política groups.BETTY Medsger

El artículo de Medsger citaba el documento quizá más perjudicial de todos, un memorándum de 1970 que permitía atisbar la obsesión de Hoover por cazar a los revolucionarios. En él se instaba a los agentes a intensificar sus interrogatorios de activistas antibélicos y miembros de grupos estudiantiles disidentes.

“Reforzará la paranoia endémica de esos círculos y convencerá aún más a todo el mundo de que hay un agente del FBI detrás de cada buzón”, decía el mensaje del cuartel general del F.B.I. Otro papel, firmado por el propio Hoover, revelaba una extensa operación de vigilancia de grupos estudiantiles negros en los campus universitarios.

Ahora bien, el documento que más habría ayudado a controlar las operaciones de vigilancia interna del FBI era una nota interna, con fecha de 1968, que contenía una palabra misteriosa: Cointelpro.

Ni los ladrones ni los reporteros que recibieron los documentos entendían el significado del término, y hubo que esperar a años más tarde, cuando el periodista de NBC News Carl Stern obtuvo más expedientes del FBI gracias a las obligaciones marcadas por la Ley de Libertad de Información, para que se perfilara qué era Cointelpro, abreviatura de Counterintelligence Program.

Desde 1956, el FBI llevaba a cabo un programa exhaustivo de espionaje de líderes de los derechos civiles, organizadores políticos y presuntos comunistas, y había intentado sembrar la desconfianza entre los distintos grupos de disidentes. Entre la siniestra lista de revelaciones se encontraba una carta con la que los agentes del F.B.I. habían querido chantajear al reverendo Martin Luther King Jr., al que amenazaban con denunciar sus aventuras extramatrimoniales si no se suicidaba.

“No era solo que espiaran a ciudadanos estadounidenses”, dice Loch K. Johnson, catedrático de asuntos públicos e internacionales en la Universidad de Georgia, que entonces era ayudante del senador demócrata por Idaho Frank Church. “El propósito de Cointelpro era destruir vidas y arruinar reputaciones”.

La investigación llevada a cabo por el senador Church a mediados de los setenta puso permitió saber más sobre la extensión de los delitos cometidos por el FBI, y desembocó en una mayor vigilancia por parte del Congreso de las actividades del FBI y otros servicios de inteligencia. El informe final del Comité Church sobre las operaciones de vigilancia interna era muy directo. “Demasiados organismos oficiales han espiado a demasiada gente, y se ha reunido demasiada información”, decía.

Cuando el comité publicó su informe, Hoover ya había muerto y el imperio que había construido en el F.B.I. estaba desmantelándose. Los 200 agentes que había asignado al caso del robo en Media volvieron casi con las manos vacías, y el FBI cerró el caso el 11 de marzo de 1976, tres días después de que prescribiera el delito de robo.

Michael P. Kortan, portavoz del F.B.I., dice que “varios acontecimientos de esa era, incluido el robo en Media, contribuyeron a cambiar los métodos del F.B.I. para identificar y abordar las amenzas internas contra la seguridad y a que el Departamento de Justicia emprendiera una reforma de las políticas y los métodos del F.B.I., y creara unas directrices de investigación”.

Según el libro de Medsger, The Burglary: The Discovery of J. Edgar Hoover’s Secret FBI (El robo: el descubrimiento del FBI secreto de J. Edgar Hoover), solo uno de los ladrones figuraba en la lista definitiva de sospechosos que se manejó antes de dar el caso por cerrado. Después, huyeron a una casa de campo, cerca de Pottstown, Pensilvania, donde pasaron 10 días clasificación a través de la documents.BETTY Medsger

Una retirada silenciosa

Los ocho asaltantes de la oficina apenas se comunicaron durante la investigación del FBI y no volvieron a verse jamás en grupo.

Davidon murió a finales del año pasado de Parkinson. Tenía pensado hablar públicamente sobre su papel en el robo, pero otros tres ladrones, en cambio, han preferido mantenerse en el anonimato.

Entre los que sí han revelado sus nombres —Forsyth, los Raines y un hombre llamado Bob Williamson—, existe cierta preocupación por cómo se va a valorar su decisión. John y Bonnie Raines dicen que sienten cierta afinidad con Edward Snowden, cuyas revelaciones sobre el espionaje de la NSA. les parecen un final digno de sus propios descubrimientos de hace tanto tiempo.

Saben que algunas personas les criticarán por haber participado en algo así, que, si les hubieran capturado y condenado, habrían podido estar separados de sus hijos durante años. Pero insisten en que nunca se habrían unido al grupo de ladrones si no hubieran estado convencidos de que iban a librarse de la cárcel.

“Parece como si hubiéramos sido increíblemente osados”, dice Raines. “Pero no había ni una sola persona en Washington —senadores, congresistas, ni siquiera el presidente— que se atreviera a pedir cuentas a J. Edgar Hoover”.

“Teníamos muy claro —concluye— que, si no lo hacíamos nosotros, nadie más lo iba a hacer”.

PORTAFOLIO

John y Bonnie Raines al principio de su matrimonio
Doc: JPEG
Peso: 16.1 KB
Res: 380×285 px

Foto de Keith Forsyth, a principios de 1970. El fue el designado (…)
Doc: JPEG
Peso: 55.3 KB
Res: 580×533 px

Un bosquejo del FBI de “la estudiante de la universidad” que había (…)
Doc: JPEG
Peso: 24.2 KB
Res: 298×380 px

La Oficina del FBI en Media, Pensilvania, asaltada por los (…)
Doc: JPEG
Peso: 55.5 KB
Res: 580×385 px

Después, huyeron a esta casa de campo, cerca de Pottstown, (…)
Doc: JPEG
Peso: 80 KB
Res: 580×390 px

 

Publicado en: Global

El funesto imperio mundial de las corporaciones

05/01/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por: Leonardo Boff

 

Los buenos deseos de un año feliz son rituales. No pasan de ser simples deseos, pues no consiguen cambiar el curso del mundo donde los superpoderosos siguen su estrategia de dominación global. Sobre esto necesitamos pensar y hasta rezar, pues las consecuencias económicas, sociales, culturales, espirituales y para el futuro de la especie y de la naturaleza pueden ser nefastas.

Muchos como J. Stiglitz y P. Krugman esperaban que el legado de la crisis de 2008 sería un gran debate sobre qué tipo de sociedad queremos construir. Se equivocaron de medio a medio. La discusión no se dio. Al contrario, la lógica que provocó la crisis ha sido retomada con más furor. Richard Wilkinson, uno de los mayores especialistas sobre el tema desigualdad, estuvo más atento y dijo hace ya tiempo en una entrevista al periódico Die Zeit de Alemania: “la pregunta fundamental es ésta: ¿queremos o no queremos realmente vivir según el principio de que el más fuerte se apropia de casi todo y el más débil se queda atrás?

Los super-ricos y super-poderosos decidieron que quieren vivir según el principio darwinista del más fuerte, y que los mas débiles se aguanten. Pero comenta Wilkinson: «creo que todos tenemos necesidad de mayor cooperación y reciprocidad, pues la personas desean una mayor igualdad social». Este deseo es negado intencionadamente por esos epulones.

Por lo general, la lógica capitalista es feroz: una empresa se come a otra (eufemísticamente se dice que se fusionaron). Cuando se llega a un punto en que sólo quedan algunas grandes, cambian de lógica: en vez de guerrear, hacen entre sí una alianza de lobos y se comportan mutuamente como corderos. Así articuladas detentan más poder, acumulan con más seguridad para sí y para sus accionistas, sin tener en cuenta para nada el bien de la sociedad.

La influencia política y económica que ejercen sobre los gobiernos, la mayoría de ellos mucho más débiles que ellas, es extremadamente coercitiva, interfiriendo en el precio de las commodities, en la reducción de las inversiones sociales, en la salud, educación, transporte y seguridad. Los miles de personas que ocupan las calles en el mundo y en Brasil intuyeron esa dominación de un nuevo tipo de imperio, cuyo lema es: «la avaricia es buena» (greed is good) y «devoremos lo que podamos devorar».

Hay excelentes estudios sobre la dominación del mundo por parte de las grandes corporaciones multilaterales. Es conocido el de David Korten Cuando las corporaciones rigen el mundo (When the Corporations rule the World) . Pero hacía falta un estudio de síntesis, y éste ha sido realizado por la Escuela Politécnica Federal Suiza (ETH), en Zurich, en 2011, que se cuenta entre los más respetados centros de investigación, compitiendo con el MIT. El documento ha implicado a grandes nombres, es corto, no más de 10 páginas, y otras 26 sobre su metodología, para mostrar la total transparencia de los resultados. Ha sido resumido por el Prof. de economía de la PUC-SP Ladislau Dowbor en su página web (http://dowbor.org). Nos basamos en él.

De entre los 30 millones de corporaciones existentes, el ETH seleccionó 43 mil para estudiar mejor su lógica de funcionamiento. El esquema simplificado se articula así: hay un pequeño núcleo financiero central que tiene dos lados: de un lado están las corporaciones que componen el núcleo y del otro, aquellas que son controladas por él. Tal articulación crea una red de control corporativo global. Ese pequeño núcleo (core) constituye una super-entidad (super entity). De él emanan los controles en red, lo que facilita la reducción de los costos, la protección de los riesgos, el aumento de la confianza y, lo que es principal, la definición de las líneas de la economía global que deben ser fortalecidas y dónde.

Ese pequeño núcleo, fundamentalmente de grandes bancos, detenta la mayor parte de las participaciones en las otras corporaciones. La cúpula controla el 80% de toda la red de corporaciones. Son apenas 737 actores, presentes en 147 grandes empresas. Ahí están el Deutsche Bank, el J.P. Morgan Chase, el UBS, el Santander, el Goldman Sachs, el BNP Paribas (entre otros muchos). Al final menos del 1% de las empresas controla el 40% de toda red.

Este dato nos permite entender ahora la indignación de los Occupies y de otros que acusan al 1% de las empresas de hacer lo que quieren con los recursos procedentes del sudor del 99% de la población. Ellos no trabajan ni producen nada. Solamente hacen más dinero con el dinero lanzado en el mercado de la especulación.

Fue esta absurda voracidad de acumular ilimitadamente la que gestó la crisis sistémica de 2008. Esta lógica profundiza cada vez más la desigualdad y hace más difícil la salida de la crisis. ¿Cuánto de inhumanidad aguanta el estómago de los pueblos? Todo tiene su límite y la economía no lo es todo. Pero ahora nos es dado ver las entrañas del monstruo. Como dice Dowbor: «La verdad es que hemos ignorado al elefante que está en el centro de la sala». Está rompiendo todo, los cristales, la vajilla y pisoteando a las personas. ¿Pero hasta cuándo? El sentido ético mundial nos asegura que una sociedad no puede subsistir por mucho tiempo asentada sobre la sobreexplotación, la mentira y la antivida.

Publicado en: Global

Sudáfrica después de Mandela

05/01/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por:  Immanuel Wallerstein

 

 

El ícono ha muerto. ¿Que viva qué? En diciembre, el mundo compartió la increíble celebración del funeral de Nelson Mandela. Las elegías fueron interminables. Más jefes de Estado, pasados y presentes, que en ningún otro funeral en la historia, vinieron a rendirle homenaje. Sin duda hubo algunas voces disidentes entre los comentaristas, pero realmente muy pocas. No hay duda de que hubo también un poco de hipocresía en la celebración, pero también hubo expresiones de pesar genuino y aprecio real por una persona extraordinaria. Fue la última hurra por quien los sudafricanos llamaban Tata Madiba.

Pero ahora qué sigue. La realidad de Sudáfrica es una en la que no importa qué papel jugó Mandela en la lucha contra el apartheid, luego en la (re)construcción de una nación y posteriormente en el traspaso del poder político a otros: no puede ya jugar estos roles nunca más. Sudáfrica está ahora sola, para bien o para mal –sin la gracia especial que le brinda un ícono viviente. ¿Cuáles son sus conflictos actuales y su actual posición geopolítica? ¿Y qué podemos esperar que ocurra en los 10 o 20 años próximos?

Lo primero que puede ocurrir es que continúe la decadencia, tal vez rápida, de la organización de Mandela, el Congreso Nacional Africano (CNA). El CNA fue una fuerza conducente en la lucha contra el apartheid (aunque no la única). Pese a todos los enormes pronósticos contrarios, el CNA ganó la batalla política. Logró su exigencia primordial: un sistema político basado en una persona, un voto. En la primera elección basada en el sufragio universal en Sudáfrica, Mandela fue electo presidente en 1994 y el CNA ganó más de dos tercios de los escaños en la legislatura. Repitió su demostración electoral en las dos subsecuentes elecciones presidenciales, la de Thabo Mbeki y la de Jacob Zuma, así como en casi todas las elecciones regionales y locales.
No obstante, está visiblemente en decadencia. ¿Por qué? La primera explicación es que todos los movimientos de liberación nacional que logran el poder tras una lucha prolongada tienen un periodo inicial de enorme respaldo electoral al que le sigue una decadencia que con frecuencia es drástica. Esto ocurre por tres razones: 1. Las expectativas populares de que se logren mejoras enormes, sobre todo en la esfera económica, no se cumplen. De hecho, en muchos modos la situación empeora para gran cantidad de personas. 2. Al mismo tiempo, hay una gran corrupción entre los funcionarios electos y otros favorecidos por ellos, y ocurre una lucha interna siempre creciente entre los dirigentes principales en pos de los despojos del cargo saliente. 3. A como van los tiempos, hay más y más votantes que están demasiado jóvenes para tener un recuerdo vivo de cómo se vivía en el régimen previo.

En el caso de Sudáfrica, los problemas genéricos a todos los movimientos de liberación nacional se conjuntan con una historia política nacional. El CNA ha estado vinculado a una alianza política tripartita junto al Partido Comunista Sudafricano y el Congreso de Sindicatos Sudafricanos (SACP y Cosatu, respectivamente, por sus siglas en inglés). Ambas organizaciones se han visto afectadas por la decadencia del Congreso Nacional Africano.
El SACP ha jugado por largo tiempo un papel político que va más allá de su potencial fuerza electoral. Esto ha hecho que esté muy cerca del CNA por el obvio temor de que cualquier fractura signifique un desastre electoral que los vuelva políticamente irrelevantes. Algunos miembros del SACP, o ex-miembros de éste, están ahora entre los proponentes principales de una orientación neoliberal del gobierno. Otros han remodelado sus aspiraciones socialistas como perspectiva de muy largo plazo.

A diferencia del SACP, el Cosatu cuenta con una base numérica significativa. Pero el Cosatu es una federación de sindicatos cuyos intereses varían y cuyos líderes tienen análisis divergentes de la situación política actual. La versión resumida de los debates internos del Cosatu es que algunos de los grandes sindicatos están listos para romper con el CNA y adherirse activamente a otras afiliaciones políticas. Otros llaman, precisamente, a la política opuesta. Esto divide a los sindicatos, entre ellos y al interior de cada uno. El Cosatu se encuentra en el momento álgido de un viraje importante, que probablemente implicará una división organizativa. De ocurrir esto, es bastante incierto que los sindicatos continúen siendo actores importante en el escenario sudafricano en la década venidera.

Finalmente, el CNA mismo está en gran escisión. Ha habido otras fracturas antes de ésta, pero ninguna parecía tener un efecto en lo electoral. Esta vez, es probable que la escisión tenga consecuencias más serias. Hay dos grietas básicas al interior del CNA. Una es étnica, entre los dirigentes enraizados a uno u otro de los dos más grandes grupos –los xhosa y los zulúes. La segunda tiene que ver con la apuesta más grande de Sudáfrica, lo que le dio fama mundial: el carácter no racial del régimen. Hay ahora una facción grande que está llamando a rechazar el así llamado arcoiris y a afirmar la precedencia de los africanistas. El punto candente es la redistribución de derechos agrarios, que en gran medida sigue en las manos de los granjeros blancos.

Además de los conflictos internos, Sudáfrica ha estado jugando un papel relativamente importante en el escenario mundial y su actividad geopolítica se ha vuelto objeto de crítica creciente.

Sudáfrica es uno de los cinco miembros del grupo conocido como BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) y es el más pequeño y económicamente débil de los cinco. Hay mucho debate en Sudáfrica acerca del grado en que este vínculo le permite a los otros, en especial a China, sacar ventaja de Sudáfrica.

Sudáfrica es, al mismo tiempo, el peso completo en el continente africano, y su ejército ha jugado un papel activo en mantener la paz en varios estados africanos. La cuestión planteada es la siguiente: ¿es esto subimperialismo o imperialismo directo que refleja los intereses económicos de Sudáfrica, o es más bien la expresión virtuosa de una autonomía y solidaridad regionales?

Finalmente, como en otras muchas partes del mundo, hay un desempleo creciente y masivo. Y como en otras muchas partes del mundo, la reacción política ha sido una xenofobia creciente, que conduce a ataques contra los mozambicanos y otros que han emigrado en busca de mejoramiento económico.

De muchas formas, Sudáfrica es un polvorín a punto de explotar. Sin embargo, en el lado positivo tiene la Constitución más progresista del mundo (siempre y cuando sus previsiones sean respetadas). Sigue gozando de una de las arenas de debate político más vivas y abiertas. Y tiene un número impresionante de movimientos sociales construidos desde abajo.

Dentro de 10 años es probable que Sudáfrica se mire muy diferente. La cuestión es: ¿Se mirará mejor o peor?

Publicado en: Global

¿Por qué se mantiene la hostilidad contra Rusia?

05/01/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por: Karl Müller

 

Basta con mantenerse un poco al tanto de lo que nos dicen los grandes medios de prensa para enterarse rápidamente de que, aunque ya no es soviético ni proclama la dictadura del proletariado, el oso ruso sigue siendo casi tan malévolo y peligroso como en tiempos de la Unión Soviética. ¿Es esto una realidad o es más bien una imagen que alguien quiere inculcar en nuestras mentes? En el artículo que hoy reproducimos, Karl Muller se interroga sobre el por qué de esta campaña.

Hay quien afirma que la situación internacional se ha hecho menos tensa en los últimos meses. Se evitó la guerra entre Estados Unidos, sus aliados y Siria. También se produjo un acuerdo con Irán. Estados Unidos, que durante los 20 últimos años emprendió junto a «Occidente» una serie de guerras contrarias a las normas del derecho internacional, se ve hoy tan debilitado que ya no parece hallarse en condiciones de embarcarse en nuevas guerras de gran envergadura. Por otro lado, los aliados de Estados Unidos, en primer lugar los demás Estados miembros de la OTAN, que en su mayoría son también miembros de la Unión Europea, tampoco estarían en condiciones de emprender guerras sin Estados Unidos.

Pero se pierde de vista fácilmente que Washington ha desplazado sus objetivos agresivos hacia la región del Pacífico y que los Estados miembros de la Unión Europea (¿bajo la dirección de Alemania?) –con el pretexto del asunto de la NSA– van a tener que hacer el papel de peones de Washington en el Medio Oriente y en África.

Los numerosos informes sobre la «tensión» en Asia, ahora entre China y Japón, persiguen 2 objetivos diferentes. Por un lado, pueden servir de propaganda contra China. Y van a constituir al mismo tiempo una llamada de alerta para «demostrar» a los europeos la importancia de la presencia estadounidense en el Pacífico así como, y es este el objetivo fundamental, de la preparación de una guerra contra China.

No se habla, al menos no se hace públicamente, de la política de la Unión Europea, fundamentalmente de Alemania, hacia Europa oriental y Rusia. No se menciona ese tema porque los Estados miembros de la OTAN y la Unión Europea se fijaron como meta –desde 1990-1991, o sea a partir de la desaparición del Pacto de Varsovia y de la Unión Soviética y a pesar de lo prometido al gobierno soviético de entonces– «apropiarse» del este incorporando cada vez más Estados de Europa oriental a la alianza atlántica para debilitar a Rusia y someterla poco a poco. Las pruebas de todas esas maniobras están a nuestra disposición en el libro El gran tablero de ajedrez. América y el resto del mundo, publicado en 1997 y cuyo autor es Zbigniev Brzezinski, consejero personal de varios presidentes de estadounidenses.

Durante los años 1990 pareció que todo iba sucediendo conforme a lo previsto con el presidente ruso Boris Yeltsin. Rusia se hundía cada vez más en un caos que abarcaba todos los aspectos de la vida del país y se hallaba al borde de la bancarrota, tanto en el plano político y económico como en el plano social. En su libro La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre, publicado en 2007, Naomi Klein demuestra con lujo de detalles cómo se trató de poner de rodillas la economía rusa para sojuzgar el país, principalmente para apoderarse de sus materias primas, a través de «consejos» estadounidenses y de la falsa teoría de las bondades de un capitalismo sin freno, pero bajo control de los intereses financieros de Estados Unidos.

En 1999, la guerra de la OTAN contra Yugoslavia marcó un viraje. Se hizo entonces completamente imposible no percibir el hecho que la definición estadounidense de «un nuevo orden mundial» presentaba todas las características del imperialismo tendiente a someter el mundo a la «única potencia mundial». En el 2000, y con la llegada de un nuevo presidente, el nuevo gobierno ruso se esforzó en cambiar de rumbo contrarrestando progresivamente el control estadounidense sobre la economía y las riquezas de Rusia, y también sobre la sociedad y la política del país –proyecto altamente delicado y complejo debido a las grandes dificultades existentes.

Si se comparan con la situación que existía en el 2000, son notables los progresos alcanzados por Rusia hasta el año 2010: el producto social se multiplicó por 2, el comercio exterior se multiplicó por 4, las deudas con el extranjero se redujeron a la sexta parte de su valor inicial, los salarios se multiplicaron por 2,5 (descontando la inflación), las rentas se multiplicaron por 3, la tasa de pobreza se redujo a la mitad, el desempleo pasó del 10 al 7%, el número de nacimientos aumentó en un 40%, los decesos disminuyeron en un 10%, los decesos de bebés descendieron en un 30%, la esperanza de vida aumentó en 5 años, los crímenes disminuyeron en un 10%, el número de asesinatos bajó en un 50% y el de suicidios en un 40%, las intoxicaciones por consumo de bebidas alcohólicas cayeron en más del 60%.

Lo que se ha dado en llamar «Occidente» no se apresuró a contribuir a nada de lo anterior. Fue más bien todo lo contrario, los medios utilizados para desgastar a Rusia se hicieron cada vez menos visibles pero mucho más pérfidos. Y quien se atrevía a enfrentar abiertamente esos intentos aconsejando la adopción de contramedidas, como las que el gobierno ruso ha venido aplicando desde hace años, era muy mal visto en Occidente.

Los principales medios de difusión occidentales han desempeñado y siguen desempeñando actualmente un papel cada vez más equívoco en la campaña contra Rusia. Mientras que la política de la Unión Europea, sobre todo la de Alemania, sigue dos cursos paralelos, debido a las necesidades económicas, y trata de conjugar la retórica antirrusa con el mantenimiento de relaciones económicas ventajosas, no sucede lo mismo con los medios de prensa, a los que se deja «rienda suelta».

Contrariamente a lo que hacen en el caso de China, país cortejado debido a sus resultados económicos (y a la importancia de su mercado), los medios occidentales divulgan –únicamente y de forma permanente– cuanto elemento negativo se les ocurre sobre Rusia. Y esa campaña es tan intensa que el lector-espectador que se informa únicamente a través de esos medios tiene que acabar pensando mal de ese país. Los aspectos negativos que difunden cubren todos los sectores de la vida con la evidente intención de hacer resurgir la mayoría de los viejos prejuicios sobre Rusia.

Todo eso sucede a pesar de la constante acción del gobierno ruso que, a lo largo de los 13 últimos años y hasta este momento, ha venido proponiendo una amplia cooperación con todos los países y en beneficio de todas las partes.

No es por amor al pueblo ucraniano sino en el marco de un proyecto geoestratégico que la Unión Europea trata desde hace años de alejar a Ucrania de Rusia para atraerla hacia la propia UE. Hoy sabemos que la «revolución naranja» de 2004 en realidad fue una operación de lo que hoy se ha dado en llamar «smart power», operación realizada en coordinación con la Unión Europea y en contra de Rusia. Aquel intento de golpe de Estado no tuvo éxito y aún hoy en día los proyectos de la Unión Europea siguen sin arrojar el resultado esperado. Era de esperar, por lo tanto, que la Unión Europea se apresurara ahora ha tratar de esconder su nuevo fracaso acusando a Moscú de amenazar y chantajear al gobierno ucraniano.

Lo que ponen especial cuidado en no decirnos es que el gobierno ruso había propuesto un acuerdo que habría beneficiado tanto a Ucrania como a la Unión Europea y la propia Rusia, proposición que fue rechazada por la Unión Europea.

Por otro lado, el presidente ruso Vladimir Putin se entrevistó recientemente en Roma con el papa Francisco durante 35 minutos. Contrariamente a lo que afirmaron los grandes medios de prensa, los órganos del Vaticano estimaron que el encuentro se desarrolló en una atmósfera «cordial». El presidente ruso no visitó al papa como dirigente religioso de la iglesia ortodoxa rusa sino en su calidad de jefe de Estado. Y lo cierto es que, como jefe de Estado, Putin siempre ha subrayado la importancia de los valores en la promoción del progreso y en el desarrollo de su país, al igual que en el campo de la política internacional.

Contrariamente a lo que sucede en Occidente, donde se promociona un modelo de política utilitarista y materialista, el gobierno ruso parece apoyarse en una concepción basada en los fundamentos de la iglesia cristiana, o sea que considera al hombre y el mundo como centro de su acción.

¿En qué país de Occidente podemos encontrar eso todavía? ¿Qué gobierno occidental proclama todavía ese concepto en provecho de la familia, de la religión y de la Nación y para el mayor beneficio de los pueblos y del progreso? ¿Quién se preocupa en Occidente por el hecho que, a falta de vínculos estables con «el otro», el florecimiento de la personalidad se disuelve en la superficialidad y en la indiferencia si hay falta de respaldo y pérdida de identidad? Es por lo tanto de suponer que el papa y el presidente ruso se entendieron a la perfección en cuanto al diagnóstico sobre el estado de Occidente y sus falsas teorías y también en lo tocante al camino a seguir para remediar esos errores.

No pretendemos afirmar que en Rusia la familia está intacta, que todo el mundo vive según los preceptos de la religión y que la nación rusa ofrece a la población todo el respaldo necesario. Pero en la medida en que se reconoce que queda aún mucho camino por recorrer, es posible mantenerse a la expectativa e incluso tender una mano amiga y dispuesta a ayudar, en la medida en que dicha ayuda pueda ser deseada. Quienes buscan destruir la familia, la religión y la Nación harán precisamente lo contrario.

Pero tenemos que tener conciencia de que esta última manera de actuar no será la que aporte más paz al mundo sino más bien todo lo contrario: la política de “disolvencia” es causa de conflictos. ¿Estamos dispuestos a pagar ese precio? ¿Eso es lo que quieren los pueblos?

Tuvimos recientemente la oportunidad de comprobar hasta qué punto llegaron a caldearse los ánimos en Alemania en ocasión de una reunión, celebrada en Leipzig el 23 de noviembre [de 2013], sobre el tema «Por el futuro de la familia. ¿Hacia la supresión de los pueblos de europeos?» Un grupo de manifestantes violentos arremetió brutalmente contra aquella conferencia, principalmente contra los participantes miembros del Parlamento ruso. Las fuerzas de policía presentes en el lugar permitieron los desmanes por un buen rato. Hubo un tiempo en que solíamos ser gente acogedora y respetábamos a los demás, así como también respetábamos las opiniones divergentes. ¿Seguimos siendo así hoy en día?

Publicado en: Global

  • « Ir a la página anterior
  • Ir a la página 1
  • Páginas intermedias omitidas …
  • Ir a la página 234
  • Ir a la página 235
  • Ir a la página 236
  • Ir a la página 237
  • Ir a la página 238
  • Páginas intermedias omitidas …
  • Ir a la página 248
  • Ir a la página siguiente »

Barra lateral principal

Suscribete en nuestra lista

PODCASTS DE DON JUAN

Don Juan
Don Juan

Este podcast tiene la intención de reproducir interpretaciones personales de algunos clásicos de la poesía universal. Entiendo, al igual que Octavio Paz, que la poesía es una actividad emocional revolucionaria, un ejercicio espiritual, un medio de liberación interior y una búsqueda de transfiguración. Adonis, Ali Ahmad Said y Octavio paz son mis favoritos. Dos clásicos modernos.

LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
byjuan

Este poema, como tantos otros, tiene que ver con los límites de la vida. Es un poema profundo y desconcertante, pero como todos en los poemas de Adonis nunca sabemos a dónde nos lleva sus impresionantes versos, es como no saber en qué puerto este barco llegará anclar.

LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
06/03/2024
juan
LAS OCHO, un poema de Lorca
26/12/2023
juan
RAIZ DE HOMBRE de Octavio Paz
03/11/2023
juan
NIDO de García Lorca
15/10/2023
juan
TIERRA SIN RETORNO
02/10/2023
juan
MADRUGADA de Octavio Paz
25/09/2023
juan
SILENCIO de octavio paz
14/09/2023
juan
EL HUERTO DE LA PETENERA de Lorca
28/08/2023
juan
DESPEDIDA de Lorca
18/08/2023
juan
LAS ESTRELLAS de Adonis
04/08/2023
juan
Search Results placeholder

Manu Chao – Clandestino (Full Album)

https://youtu.be/DOs5lmxDo74?si=yuHyqvCMGtTjtSKC

Los artículos se publican con el permiso de los autores a través de una licencia de Creative Commons

Ontiveros

[Crítica] «Digger»: Que digan la verdad

Jeffrey Archer muere a los 86 años entre sesiones de escritura

FEROZ AT∆QUE SAUDÍ VS YEMEN. PAKISTÁN Y TURQUÍA ENTRAN DE LLENO. I$RAEL VA X 1RÁN

Spam bloqueado

283.635 mensajes de spam bloqueados por Akismet

webmaster ©ontiveros

Utilizamos cookies para asegurar una mejor experiencia en nuestra página. Al utilizar nuestras páginas, aceptas el uso que hacemos de las cookies.