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Global

Una Copa del Mundo para las corporaciones

15/06/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por: Marta Molina

 

La FIFA juega sucio en Brasil mientras los brasileños se preguntan ¿Para quién es esta Copa?

 

Después de 64 años de la primera vez que organizaron una copa mundial de futbol, hoy empieza en São Paulo la Copa 2014 que concluirá el 13 de julio en Río de Janeiro. Un mes de fútbol para el que los ciudadanos brasileños han pagado ya un precio muy alto, nada que ver con los 10 billones de reales que se embolsarán los organizadores de la FIFA (Fédération Internationale de Football Association, con sede en Suiza), el mismo valor que las dos últimas copas del mundo juntas.

En Brasil, siempre hay lugar para el fútbol. Donde sea. En la calle, en la playa, en canchas improvisadas. A quien le gusta este deporte lo juega descalzo, con deportivas, en estadios, formando parte de un equipo o entre amigos como lo hiciera alguna vez Pelé, Ronaldo, Ronaldiño o Neymar. No es casual ver porterías en los lugares más inhóspitos, en el campo, en la ciudad, en la selva, en aldeas indígenas o en favelas. La mayoría de brasileños han jugado un partido o lo han visto en directo en grandes estadios, en la televisión o sentados en la plaza de su barrio. Pero a medida que el deporte se ha convertido en industria y se ha hecho de élites ha ido desapareciendo aquel juego lúdico y colectivo, la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí.

Con el balón ya en centro de la cancha a día de hoy país conocido como el gigante latinoamericano celebrará el Mundial de fútbol 2014, un mega evento creado por la FIFA que será el privilegio de pocos y el dolor de cabeza de muchos. De hecho, la parte de los dolores de cabeza, ya ha comenzado y varios movimientos sociales históricos en el país se han unido en forma de Comités Populares – en 11 de las 12 ciudades brasileñas que albergarán alguno de los partidos- para identificar los legados que ya está dejando esta Copa, incluso antes de empezar. Exigen que no se continúen violando los derechos humanos de los ciudadanos a costa de un descomunal evento del que pocos podrán participar.

Entre los legados que ha dejado esta Copa murieron 8 personas durante la construcción de los nuevos estadios y 3 en otros estadios; 250 mil personas fueron desalojadas de sus casas, comerciantes y artistas independientes no podrán trabajar, aumentó la explotación sexual de mujeres, niños y adolescentes y la violencia contra los indigentes. Además, varios espacios públicos fueron cedidos sin concesiones a empresas privadas.

A todos estos legados se les suman la elitización del acceso a los estadios de fútbol, inversiones millonarias en armamento para la policía, leyes de excepción que sirven para criminalizar la protesta y una enorme y cuestionable deuda que deberán pagar los ciudadanos brasileños.

Danilo Cajazeira es corinthiano –hincha del Corinthians Paulista, el “Timão” (equipazo)- y apasionado por el fútbol. Juega en un equipo amateur, el Autonomus F.C y es parte del Comité Popular de la Copa en São Paulo. Nos cuenta de forma muy clara lo que está pasando en su país: “Si tu padre invita a alguien a tu casa y el invitado dice: voy a tu casa pero saca a tu hijo de su cuarto, construye una oficina para mí, en la nevera sólo puedes tener la bebida y la comida de la marca que yo quiera, tu abuela se tendrá que ir porque no me gusta, vas a tener que contratar seguridad para que pueda estar ahí, vas a tener que desalojar a tus vecinos para construir un estacionamiento para mis carros y tu hija de 14 años va a tener que danzar semidesnuda durante toda la visita. Esto es exactamente lo que está pasando aquí”, comenta Danilo indignado para hacernos entender que el gobierno brasileño invitó a la FIFA para realizar una Copa en Brasil imponiendo sus condiciones al país y a sus ciudadanos. Brasil aceptó y quien está pagando las consecuencias es el pueblo.

Según Danilo y los Comités Populares, las reglas del juego impuestas no son justas. ¿Copa para quién?, se preguntan. La respuesta: “la Copa no es para la gente. Es para las corporaciones, para las constructoras, para los turistas, pero no para el pueblo brasileño.

“Copa sem povo, to na rua de novo”

“Copa sin pueblo, salgo a la calle de nuevo”, este es uno de los lemas de los Comités Populares que llevan ya 3 años funcionando, organizando manifestaciones en la calle, “Copas Rebeldes” –partidos de fútbol entre movimientos sociales – y actividades de denuncia púbica como la que tendrá lugar el próximo día 10 paralelamente al Congreso de la FIFA en São Paulo que reunirá 209 federaciones afiliadas a la entidad. Para ese día el Comité se reunirá con todos los colectivos afectados por la realización de esta Copa y los movimientos sociales históricos que no han parado de movilizarse hasta hoy por demandas de vivienda, transporte digno y derecho a la ciudad.

En 2007, en el año en que Brasil estaba en pleno crecimiento económico, salió su nombre para recibir la Copa del Mundo 2014. Por ese entonces se estaban celebrando los juegos Panamericanos en Río de Janeiro. “Esta fue una de las primeras experiencias para ver qué tan excluyente es un mega evento como este y de los resquicios que dejan antes, durante y después en los territorios”, comenta Vanessa Santos, miembro del Coité Popular da Copa de São Paulo.

En efecto, los Panamericanos sirvieron como ensayo para ver lo que podría ocurrir con un mega evento como el Mundial: gente desalojada, trabajadores ambulantes fuera, mujeres traficadas explotadas sexualmente. Además, el complejo que se construyó especialmente para estos juegos, hoy día, está abandonado.

¿Quién pierde con la celebración de este mega evento?

“¿Qué diferencia hay si el Mundial se celebra en mi ciudad si yo no puedo ir a la cancha, ir a las fiestas que lo retransmitirán en directo y además, mi vida empeora?” se pregunta Danilo quien insiste en que las ciudades ya son excluyentes, represoras y están militarizadas, pero con esta Copa todo esto incrementa.

Desalojos, militarización de la policía y represión son 3 de los factores centrales de denuncia de este movimiento de movimientos aglutinados en los Comités.

“Por culpa de la Copa varias personas están siendo desalojadas de forma violenta, con el uso de la fuerza y de forma indigna de la calle y llevadas para albergues que son verdaderos campos de concentración”, comenta Vanessa Santos, miembro del Comité Popular de la Copa en São Paulo.

Según Vanessa, hace 7 años, cuando Brasil fue “escogido” para tener esta Copa deberían haber empezado a crearse políticas públicas tanto por el tema de explotación sexual como por el tráfico de personas. Eso no pasó y ya tenemos denuncias sobre el augmento del número de prostíbulos alrededor de los estadios y de mujeres prostitutas siendo amenazadas por la policía que les dice que tendrán que salir de la calle para dejar el “espacio limpio” de cara a los turistas”.

La Copa no es el problema en sí, comenta Danilo, sino un momento en que todos los problemas de la ciudad están siendo agravados. “La lucha no empezó en 2013 y no va a terminar en 2014. Es un momento de visibilización y articulación para que cuando se vaya la Copa, la lucha, siga.”

De hecho, el origen de los Comités Populares son los movimientos que desde hace años luchan por una vivienda digna. Ellos fueron los que empezaron a aglutinarlos en 2010 y 2011. Luego, se fueron agregando otros movimientos de trabajadores ambulantes, por el derecho de las mujeres, estudiantes, colectivos autónomos, anarquistas, movimientos de catadores de material reciclable, movimientos de calle. Para todos ellos, lo que hace la Copa es empeorar, incrementar y colocar de forma más agresiva un proyecto de ciudad segregador, excluyente, privado, un balcón de negocios donde las corporaciones vienen para comprar y vender el espacio y la gente se queda cada vez más fuera de todo, les arrebatan el derecho a la ciudad.

A todo esto le tendríamos que sumar que por lo menos 242 familias brasileñas no tienen acceso a electricidad –960 mil personas según el Ministerio de Energía entendemos que toda esta parte de la población repartida por el país difícilmente participará de la Copa del Mundo más cara de la historia con un costo oficial previsto de 25’7 billones de reales según el Portal da Transparencia.

Un balón millonario

Cuando un país recibe un mega evento como este, junto viene un paquete de cosas que hay que aceptar sí o sí. Entre ellas las leyes de excepción que están dentro de la llamada “Ley general de la Copa” aprobada hace 2 semanas por la ultima instancia en el Tribunal Superior de Brasil. Sin esta Ley, no hay Copa. Una ley que permite la creación de zonas de exclusión de 2 km alrededor de los Estadios en espacios públicos (un cerco militar) y la excepción de impuestos (alrededor de 10 billones de reales) para garantizar que FIFA y las corporaciones patrocinadoras gocen sus lucros.

Además, según nos cuenta Danilo, desde 2013 el Estado está intimando a activistas y organizadores de movimientos históricos. “La policía va directamente a las casas de personas que están organizando protestas, a casa de sus madres, de parientes para detenerlos preventivamente y así para evitar que hagan algo durante la Copa”.

El discurso oficial, comenta, es que van a detener sólo a vándalos pero en la práctica van a casa de gente que está involucrada con movimientos sociales desde hace mucho tiempo. “Parece que hemos vuelto a la época de la dictadura.”

La Ley General de la Copa crea nuevos tribunales que están alrededor de las canchas y si cometes un crimen que va en contra de esta Ley puedes ser juzgado en este “tribunal de excepción” con penas altas y sin el derecho a una defensa amplia -buscar testimonios y derecho a defensa-.

La inversión de un billón y medio de reales en seguridad es uno de los gastos de la Copa que más impresiona y es la FIFA quien está creando las reglas del juego con la “Lei Geral da Copa”. de 2012

Durante un mes Brasil será un territorio donde sus leyes propias dejan de existir y todo el mundo debe obedecer las reglas de la FIFA. “Estamos donando, ni siquiera alquilando nuestro territorio para la FIFA durante un mes”, asegura Danilo.

Pero en realidad será más de un mes, pues la Ley general de la Copa, que entró en vigor en 2012 estará vigente no sólo durante el mes de la Copa sino hasta el 31 de diciembre de 2014, curiosamente hasta después las elecciones brasileñas que se celebrarán en octubre del presente año.

“Además, van a aprovechar este período de la Copa para decidir y votar muchas cosas, por ejemplo la PEC 215 ley que modifica el modo de demarcación de tierra indígena cuya aprobación los perjudicaría aún más”, comenta Vanessa.

Usurpación del territorio y de la cultura popular

Los Comités Populares denuncian la forma como la FIFA, las corporaciones y los patrocinadores de la Copa se están apropiando de la cultura popular y del territorio brasileño para generar lucro a sus corporaciones.

Las grandes constructoras ganan cada vez más dinero mientras las poblaciones más vulnerables queden cada vez más en situación de miseria. Y exclusión bajo el mito de querer hacer “ciudades seguras”.

Cuando se impone un Mundial en un país se mueve mucho dinero entre las élites empresariales y políticas, de partidos. No olvidemos que las constructoras civiles, financian todas las campañas políticas de todos los partidos, por lo tanto, todos los partidos políticos ganan con eso en pleno año electoral.

Se trata de un evento perfecto para que los grupos económicos del país puedan ganar dinero explotando una ocasión popular y es “el país del fútbol” el que está mostrando al mundo que lo que era una pasión popular es cada vez una mafia de menos personas “que utilizan la pasión de verdad de la gente para ganar mucho dinero.”, comenta Danilo.

Gastos públicos en negocios privados

Por un lado, Brasil invirtió, como dijimos, un billón y medio de reales en seguridad pública. Los gastos privados para la construcción de los estadios representan menos del 1% de todas las obras. El resto, aun cuando se trata de empresas privadas que están construyendo los estadios, lo están haciendo con préstamos del Banco Nacional de Desarrollo (BNDES).

Por ejemplo, todo el estadio de Corinthians fue construido con dinero del poder público, del BNDS o a través de inyecciones fiscales. “Lo que dicen es que se va a pagar de vuelta”, comenta Danilo, hincha de este equipo desde niño, “pero, el estadio de Corinthians tiene que funcionar a toda capacidad durante 7 años para pagarlo de vuelta con entradas a un precio alto”. Los que hicieron la cuenta dicen que son necesarios 1.146 años para pagar el préstamo sólo con la entrada.

Los Comités populares se quejan de que se gaste en esto y no se invierta en tener mejor transporte público o viviendas dignas sino para crear ciudades mucho más excluyentes. Las obras de movilidad planeadas para la Copa van a quedar a medias. Sólo un 20% fueron completadas y 1/3 fueron canceladas. Además, un 20% son obras destinadas a reformas de los aeropuertos que no es transporte público.

La elitización del deporte nacional

 Hubo un momento en Brasil en que en el fútbol también tenía lugar la política. Durante la dictadura, por ejemplo, las hinchadas en las tribunas de los estadios desplegaban las primeras pancartas en contra del régimen. El fútbol era popular, participativo, para todos. A mediados de los 90 esto fue cambiando y el fútbol se fue haciendo elitista en todas sus esferas tanto en las hinchadas como en el juego. Cada vez había menos jugadores que tenían una condición social de origen pobre. La Copa viene para terminar de completar este proceso, es una disculpa institucional perfecta para terminar de hacer lo que se hace desde los 90 que es sacar a los pobres de los estadios y poner a los ricos (08:14)

“La Copa de la FIFA no es una copa para todos, es una copa para los ricos y las corporaciones”, cometa Danilo. “Y lo mismo pasa en China, en Yemen, Arabia Saudita o Brasil, siempre van a hacer un circo en donde habrá entradas muy caras y los hinchas no tendrán nada que ver con los hinchas de toda la vida…”

Además, la FIFA, detrás de una estructura de fundación sin fines lucrativos, hay un montón de pequeña empresas –ligadas a los dirigentes de FIFA- que son usadas para lavar dinero y que están dando mucho dinero a todos los dirigentes de la FIFA. Es un golpe muy viejo del capitalismo este tipo de estrategia para lavar dinero.

La jugada está en la calle

La rabia y la indignación de no participar en esta Copa y las cantidades astronómicas de dinero que va a ir a los bolsillos de las corporaciones hizo que la gente se organizara en las calles aprovechando el auge de movimientos populares que luchan históricamente por un transporte público o por una vivienda digna y que en junio del año pasado tuvieron un apogeo también histórico.

Es un momento nuevo el que se vive en Brasil en el que por primera vez la gente se junta en la calle con una demanda única: el derecho a la ciudad, con espacio para la gente y no para las corporaciones.

En el ambiente de las movilizaciones contra la Copa en Brasil se respira la desesperanza en los partidos políticos –en año electoral- y en los sindicatos y se percibe un gran esfuerzo en la auto organización y en la creación de otras maneras de hacer política.

“Exigimos que el gobierno pare de violar derechos y que hagan una reparación de daños para la gente que tuvo sus derechos violados. Para muchos de ellos es tarde. Por ejemplo, los 9 operarios que murieron en la construcción de los estadios.”, comenta Danilo.

La lucha contra esta copa es una lucha contra la privatización del espacio público, contra la violación de derechos, una lucha por recuperar la autonomía sobre un territorio que se está vendiendo a costa de vidas. Es una lucha para recuperar la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí.

Marta Molina Periodista Independiente

Publicado en: Global

Países del G77 + China dicen en Bolivia NO a la Injerencia de Estados Unidos

15/06/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por: Kaos

 

En un encuentro previo a la cumbre del G77+China, los mandatarios y representantes de los países que integran el grupo rechazaron el intervencionismo del poder imperial en Venezuela y el asedio contra el presidente constitucional, Nicolás Maduro.

TELESUR

Mandatarios y representantes de los países que integran la Cumbre del Grupo de los 77+China (G77+China) que se realiza durante este fin de semana en Santa Cruz, Bolivia, rechazaron el intervencionismo del poder imperial en Venezuela y el asedio contra el presidente constitucional, Nicolás Maduro.

El presidente de Cuba, Raúl Castro, destacó este sábado la necesidad de brindar apoyo y solidaridad a Venezuela frente a los ataques imperialistas para garantizar la unidad e independencia suramericana.

“Defendiendo a Venezuela, defendemos a Bolivia y toda América, porque es el borde delantero de nuestra independencia, libertad y dignidad. Sería un golpe frenar el proceso de verdadera integración en marcha donde participan nuestras naciones y cuyo punto culminante es la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac)”, expresó durante su intervención en el encuentro con movimientos sociales, previo a la Cumbre.

Asimismo, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, señaló que América Latina rechaza el asedio de la derecha venezolana que, aliada con la ultraderecha internacional, mantiene “contra el presidente legítimo Nicolás Maduro como parte de sus estrategias de división y desestabilización”.

“Toda América Latina está con nuestra querida Venezuela, Nicolás. Los apoyamos en esta lucha por la soberanía”, dijo Correa, quien destacó que sólo unidos a nivel latinoamericano y mundial los pobres de esta tierra “podemos hacer escuchar la voz y cambiar un orden imperial”.

Venezuela exige paz

 

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, denunció que el imperio norteamericano conspira en Venezuela para sembrar la violencia y justificar así una intervención contra el país, con el objetivo de apoderarse de las reservas de petróleo ubicadas en la Faja Petrolífera del Orinoco, que acumula la mayor cantidad de crudo del mundo, por lo que el pueblo rechaza el intervencionismo y exige su derecho a vivir en paz.

“Traemos al G77+China la verdad de Venezuela, la voz genuina del pueblo que repudia el intervencionismo y exige respeto al derecho a la paz, a la soberanía, a la democracia y a la vida de nuestro pueblo”, sostuvo Maduro.

A su vez, expresó que estas acciones son una nueva forma de colonialismo en el siglo XXI que ya ha sido probada en naciones como Libia y Siria.

Nuevo orden mundial para vivir en paz

 

El vicepresidente de Irán, Eshaq Jahangiri, sostuvo que uno de los retos de la cumbre del G77+China es establecer “un nuevo orden mundial que nos permita vivir en paz y en bienestar”.

Durante el acto con los movimientos sociales, Jahangiri dijo que los pueblos de las 133 naciones que integran este grupo deben estar dispuestos a hacer un doble esfuerzo para alcanzar la meta de vivir en paz, con seguridad y bienestar.

De igual forma, el presidente de Bolivia, Evo Morales, dijo que esta cumbre permitirá que los países que conforman el grupo puedan establecer nuevas políticas a favor de un nuevo orden mundial que estén al servicio de los pueblos del mundo.

Hizo un llamado a sumar esfuerzos para defender a aquellas naciones que se encuentra amenazadas por el imperialismo, entre ellas, mencionó a Venezuela, que está siendo sometida a intentos de golpe de Estados y campañas desestabilizadoras fraguadas desde Estados Unidos en cooperación con la derecha venezolana.

“El señor (Barack) Obama sigue agrediendo Venezuela, pero el presidente Nicolás Maduro no está solo, está el pueblo y estamos los países hermanos, que cuando nos provocan, nos unimos para defender nuestros recursos naturales, nuestra soberanía y nuestra dignidad, en esta lucha contra el colonialismo”, expresó el mandatario boliviano.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, pronunció un discurso en el Encuentro Plurinacional por la Integración de los Pueblos que organizó Bolivia, previo a la inauguración de la Cumbre del G77+China, donde denunció los intentos de la derecha regional y los Estados Unidos de neocolonizar a América Latina.

“Se toman instancias históricas; ahí está la CIDH (Corte Interamericana de Derechos Humanos), esto debe ser discutido sin miedo; con su sede en Washington, y ellos no han ratificado el Pacto de San José. Washington paga para controlarlo y eso tiene un nombre: neocolonialismo y eso en nuestra región es inaceptable. O ratifican el pacto o la sede de esa organización debe mudarse a un país latinoamericano que lo ratifique”, afirmó.

Correa, evidenció que el Gobierno de EE.UU. son los primeros financistas de la CIDH y que éstos pagan para poder controlar ese instrumento, lo que considera una expresión del neocolonialismo.

Ante una multitud concentrada en el estadio de fútbol Ramón Tahuichi Aguilera, ubicado en Santa Cruz de la Sierra, el jefe de Estado ecuatoriano rechazó los intentos de controlar a los gobiernos progresistas en la región, e indicó que “en nuestra América del siglo XXI eso es inaceptable.

“Cuando Ecuador, Venezuela o Bolivia denuncian esto dicen que estamos atentando contra el sistema de derechos humanos. Basta de este neocolonialismo, basta de este intento neoliberal”, enfatizó Correa mientras miles de asistentes aplaudían.

Por otra parte, Correa se mostró indignado de que la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA) se encuentre en Estados Unidos, país que mantiene un bloqueo económico y comercial contra Cuba.

“Alguien me puede justificar como la OEA puede tener sede en el país criminal que mantiene el bloqueo contra Cuba”, agregó.

Finalizó mostrando esperanza en los nuevos mecanismos de integración latinoamericana, a la vez que alertó sobre intentos de otros mecanismos de corte neoliberales.

“Por eso tanta esperanza en la Celac, Unasur, el Alba, pero atentos contra otros intentos de integración basados en la supremacía del capital sobre los seres humanos.

Mandatarios latinoamericanos participan este sábado en el Encuentro Plurinacional por la Integración de los Pueblos que organizó Bolivia. Como anfitrión se encuentra el presidente boliviano, Evo Morales, con la presencia de sus homólogos Nicolás Maduro (Venezuela), Rafael Correa (Ecuador), Daniel Ortega (Nicaragua), Raúl Castro (Cuba) y Salvador Sánchez Cerén (El Salvador).

CONTRAINJERECIA

El Presidente de Cuba, Raúl Castro Ruz, llamó este sábado a construir la Patria Grande y defender la unidad de los latinoamericanos y caribeños.

Durante su intervención en el Encuentro Plurinacional y Social de Integración de los Pueblos, una cita que forma parte de la Cumbre G77+China, Raúl afirmó que Venezuela merece el más resuelto apoyo de la región frente a las agresiones que sufre en estos momentos.

El imperialismo y las oligarquías que no pudieron con el presidente Hugo Chávez, consideran que ahora es tiempo de derrocar la Revolución Bolivariana utilizando métodos de guerra no convencionales, añadió el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba.

“Defendiendo a Venezuela defendemos a Bolivia y a toda nuestra América”, dijo y añadió que ese país constituye “el borde delantero de la defensa de nuestra independencia, libertad y dignidad”.

“Sería un duro golpe si se frena el proceso de verdadera integración en marcha, cuyo punto culminante es la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC)”, apuntó.

Raúl destacó también los profundos avances que ha materializado el Gobierno del presidente Evo Morales, quien funge este fin de semana como anfitrión de la Cumbre Extraordinaria del G-77+China, el más numeroso de los grupos de la Organización de las Naciones Unidas y que cumple medio siglo de vida.

“Bolivia nacionalizó hidrocarburos y los puso al servicio de las bolivianas y bolivianos. Acabó con la exclusión y la explotación de las mayoritarias comunidades indígenas y campesinas del país”, afirmó el presidente cubano.

Resaltó también la redistribución de la riqueza nacional en beneficio de todo el pueblo, en especial de los sectores más vulnerables, y la reducción de la pobreza extrema en un 20%.

Raúl enumeró las decenas de clínicas integrales y centros oftalmológicos que se han construido en la última década que ahora dan servicios de salud al pueblo humilde de Bolivia.

“Se han brindado millones de consultas médicas en el programa Mi Salud y más de 600 mil bolivianos recuperaron la vista”, refirió.

El presidente cubano concluyó sus palabras recordando que un día como hoy hubiera cumplido 86 años el Comandante Ernesto Che Guevara, y utilizó una de sus más reconocidas frases: “Hasta la Victoria Siempre”.

En el inicio de la reunión social estaban presentes el presidente ecuatoriano, Rafael Correa; el venezolano, Nicolás Maduro, así como el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, entre otros jefes de delegaciones.

La cita que se lleva a cabo al estadio Tahuichi Aguilera de esta ciudad boliviana reúne también a destacadas personalidades de la política y las artes, representantes de los movimientos sociales bolivianos, además de la guatemalteca Rigoberta Menchú, Premio Nobel de La Paz.

Publicado en: Global

El ejército iraquí huye de las ciudades sunitas

15/06/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por : PATRICK COCKBURN

Irak se rompe en pedazos. Los kurdos tomaron el norte de la ciudad petrolera de Kirkuk, que durante mucho tiempo reclamaron como su capital. Milicianos fundamentalistas sunitas juran que capturarán Bagdad y todas las ciudades chiítas al sur de la capital. El gobierno sunita que controlaba las ciudades de esta comunidad en el centro y norte de Irak se evapora y su ejército de 900 mil hombres se desintegra. Aviones del gobierno han disparado misiles contra posiciones de los rebeldes en Mosul, capturada desde el pasado lunes por el grupo Estado Islámico de Irak y Levante (conocido como Isil), pero por lo demás, el ejército iraquí no da señales de preparar un contraataque.

Los nueve años de dominio chiíta sobre Irak, establecido después de que Estados Unidos, Gran Bretaña y otros aliados derrocaron al presidente Saddam Hussein, podría estar llegando a su fin. Los chiítas podrían conservar el control de la capital y de las provincias de población m

ayoritariamente chiíta, pero tendrán enorme dificultad en restablecer su autoridad sobre las localidades sunitas de las cuales ha huido el ejército iraquí.

Es improbable que los kurdos devuelvan el control sobre Kirkuk. “Toda Kirkuk ha caído en manos de los pershmerga (soldados kurdos), aseguró el vocero de estas fuerzas, Jabbar Yawar quien agregó: ya no hay ejército iraquí en Kirkuk.

La más probable intervención extranjera vendrá de Irán y no de Estados Unidos. El presidente iraní Hassan Rohani afirmó este jueves que Teherán actuará para combatir la violencia y terrorismo del Isil. La república islámica emergió como la potencia más influyente sobre Bagdad tras la invasión estadunidense de 2003. Irak es para Irán aún más importante que Siria, como Estado con mayoría chiíta.

Irán, de hecho, estará profundamente alarmado ante el posible surgimiento de un proto Estado fanáticamente sunita y hostil a los chiítas en el este de Irak y oeste de Siria.

Abu Mohamed Adnani, el vocero del Isil, aseveró este jueves que los chiítas, que son 60 por ciento de la población iraquí, son personas en desgracia y los acusó de politeístas.

Los chiítas de Irak bien pueden llegar a la conclusión de que su ejército falló y que tendrán que confiar nuevamente en milicias como la del Ejército del Mehdi, que fue responsable de las matanzas de sunitas ocurridas entre 2005 y 2006. En ese tiempo, Bagdad quedó casi sin sunitas, y los actos contra esa comunidad musulmana no han sido olvidados ni perdonados por estados sunitas como Arabia Saudita, que ha esperado mucho tiempo que se revierta el dominio chiíta en Irak.

En Mosul, el Isil se ha cuidado de no amenazar a la población, que es sunita, al oeste de la ribera del río Tigris. Existen grandes barrios kurdos al este de la ciudad. Los refugiados han encontrado trabas del gobierno regional kurdo para entrar a esas zonas. Toda persona que quiera cruzar es estrictamente revisada en los puestos de control y se prohíbe la entrada a hombres que vienen solos, por la sospecha de que sean insurgentes.

Dentro de Mosul, personas entrevistadas por The Independent dicen estar atemorizadas. Una mujer narró cómo una gasolinera fue hecha estallar por saqueadores a pesar de que hombres del Isil trataron de protegerla. Agregó que sus dos hermanos regresaron de hacer un trabajo y yo estaba horrorizada de que pudieran haberlos fotografiado, que sus nombres se conocieran y que vayan a ser castigados si las fuerzas iraquíes derrotadas regresan.

El motivo por el que muchas personas huyen de Mosul, o bien, les aterra un posible contraataque exitoso del gobierno, es el hecho de que toda la población sunita es susceptible de ser considerada simpatizante del Isil, independientemente de sus simpatías reales, y ser objeto de represalias.

El Isil quiere demostrar que es capaz de mantener Mosul bajo control y el suministro de electricidad ha mejorado a seis horas al día desde que salió de ahí el ejército iraquí. El vocero del Isil, Abu Mohamed Adnani, le ha ordenado a los combatientes victoriosos no molestar a quienes no los estén molestando. Sin embargo, otras proclamas anuncian una aplicación plena del credo fundamentalista del Isil.

Los kurdos toman ventaja del caos en el gobierno de Bagdad y toman territorios a lo largo de su línea de tiro, que es desde el noroeste de la capital iraquí hasta la frontera siria en el oeste de Mosul. En este momento, los kurdos han avanzado hacia el establecimiento de un Estado independiente, si bien no queda claro qué tanto están dispuestos a comprometer a sus tropas para rescatar al gobierno iraquí.

La intervención iraní probablemente consista en un refuerzo masivo de las milicias chiítas, pero para el primer ministro iraquí, Nuri Maliki, será difícil revertir las derrotas de esta semana.

Publicado en: Global

Cuando el árbol del “antiextractivismo” no deja ver el bosque

08/06/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por: Federico Fuentes

 

 

La reciente avalancha de campañas de alto perfil contra proyectos de extracción de materias primas ha abierto una importante y novedosa dinámica en los vastos procesos de cambio que se dan en América del Sur. La comprensión de su naturaleza y significación es decisiva para aprehender las complejidades inherentes al cambio social y mejorar la construcción de solidaridad con las luchas populares.

Muchas de las campañas que apuntan específicamente hacia la minería, la industria del petróleo, los agronegocios o la tala de bosques tienen aspectos que les son comunes. Han puesto en alerta a la población acerca de una variedad de temas medioambientales como la escasez de agua potable, la conservación de los bosques y el uso sostenible del suelo.

En algunos casos, particularmente en Ecuador y Bolivia, estas campañas han tenido influencia en debates ya existentes sobre cuestiones como el cambio climático, los derechos de la Madre Tierra y los modelos alternativos de desarrollo necesarios para conseguir cambios radicales.

Otro aspecto común ha sido el papel central desempeñado por las comunidades indígenas del ámbito rural. Esto se debe no solo al hecho de que estos emprendimientos extractivistas se desarrollan en sus territorios sino también al papel destacado que los movimientos indígenas han tenido en el ambientalismo a escala global.

Como resultado de ello, temas como la autonomía de los pueblos originarios y el derecho a la consulta previa sobre las tierras ancestrales antes de la puesta en marcha de proyectos extractivos se han entrecruzado con debates acerca de la extracción de recursos y el medio ambiente.

Esto es particularmente cierto en Ecuador y Bolivia, donde los pueblos originarios constituyen una minoría considerable de la población, o incluso son mayoritarios. En esos países, los conceptos indígenas como el del “Buen vivir”* y la “Pachamama”* se han convertido en algo corriente en el discurso público e incluso han sido incorporados a las nuevas constituciones, que proporcionan un marco para las sociedades nuevas que esos movimientos sociales están tratando de construir.

Otro aspecto común es que las mencionadas campañas pueden encontrarse casi en cualquier país de América del Sur, independientemente de que esté gobernado por la derecha neoliberal, como Colombia, o por un izquierdista descendiente de un pueblo originario, como es el caso de Bolivia.

¿Una nueva política?

A partir de este panorama, algunos representantes de la izquierda han concluido que América del Sur está viviendo un nuevo ciclo de protestas populares caracterizadas por un conflicto entre gobiernos partidarios del extractivismo y comunidades que están contra esa política.

Por ejemplo, el editor de Upside Down World, Benjamin Dangl, dice que estas campañas son el resultado de “conflictos más amplios entre las políticas extractivistas de países conducidos por gobiernos izquierdistas… y las políticas de la Pachamama, y la forma en que los movimientos indígenas se resisten al extractivismo en defensa de sus derechos, sus tierras y el medioambiente”.

La socióloga argentina Maristella Svampa avanza en esta idea diciendo que la emergencia de un nuevo modelo de dominación capitalista en América del Sur es el responsable de este nuevo ciclo de protestas.

Svampa dice que mientras que antes los movimientos sociales luchaban contra gobiernos neoliberales seguidores del Consenso de Washington, el problema de hoy son los gobiernos “neoextractivistas” que adhieren al “Consenso de las Materias Primas” ( commodities ).

Ella aclara que la palabra “consenso” se refiere a un nuevo “orden político-ideológico” que se sostiene por el espectacular crecimiento de los precios de las materias primas que ha llevado a una expansión de las industrias extractivas y producido beneficios extraordinarios en términos de crecimiento económico y reservas estatales de divisas.

Sin embargo, Svampa señala que este “cambio en el modo de la acumulación [capitalista]” ha producido nuevas formas de inequidad y conflicto. El resultado es “un sesgo eco-territorial” en las luchas populares, que ahora se centran en cuestiones como la tierra, el medio ambiente y los modelos de desarrollo.

El periodista uruguayo Raúl Zibechi sostiene que estas campañas “señalan el nacimiento de un nuevo ciclo de luchas que darán vida a nuevos movimientos antisistema, quizá más radicalmente anticapitalistas en tanto cuestionen cierto desarrollismo y hagan suyo el concepto del Buen Vivir* como principio ético y punto de referencia de su acción política.

Aunque la terminología es diferente, es evidente el trasfondo popular de ambas posiciones.

En este contexto, Dangl concluye que los activistas de la solidaridad no ignorarán este conflicto y en cambio se centrarán en la promoción de esos “espacios de disenso y debate en los movimientos por el medio ambiente protagonizados por indígenas y campesinos”.

Nadie de los que participan en los movimientos de solidaridad está en desacuerdo con la necesidad de ser solidario con aquellos que luchan contra el impacto negativo de las industrias extractivas. Sin embargo, un movimiento solidario que limite su visión de las políticas en América de Sur al estrecho prisma de “estractivismo vs. antiextarctivismo” podría terminar tirando piedras sobre su propio tejado.

Extractivismo

Las industrias extractivas existen en todos los países sudamericanos. Sin embargo, los que están preocupados por el extractivismo a menudo no tienen en cuenta que la razón de esta existencia está en la historia misma de la dominación imperialista del continente. Los gobiernos progresistas heredaron economías con una profunda dependencia de la exportación de materias primas dado que éste es el papel que durante siglos los países coloniales e imperialistas asignaron a América. Por lo tanto, la superación del extractivismo está íntimamente ligada con la superación del control imperialista de las economías latinoamericanas.

Cualquier campaña contra el extractivismo en América del Sur que se pretenda genuina, sobre todo las que emprendan los activistas solidarios en los países imperialistas, deben comenzar por señalar con el dedo a los verdaderos responsables del extractivismo en América del Sur: los gobiernos imperialistas y sus empresas transnacionales.

La etiqueta de “extractivista” también oculta las diferencias existentes entre los gobiernos que están en la puja de las empresas transnacionales en los países imperialistas y los gobiernos de los pueblos que están tratando de utilizar sus recursos nacionales para romper la dependencia imperialista y mejorar el nivel de vida de la mayoría de su población.

Este último es el caso de la estrategia puesta en marcha por el gobierno boliviano con el apoyo activo de la población. A partir de la nacionalización de las reservas de gas en 2006, el estado boliviano captura más del 80 por ciento de los beneficios generados por este sector extractivo. Esta riqueza reciente ha hecho posible que desde 2005 se multiplicara por siete la inversión social y productiva del gobierno.

Los resultados de esta política son evidentes en la disminución del nivel de pobreza (del 60,6% en 2005 al 43,4 en 2012) y la enorme expansión del acceso a los servicios básicos (salud, educación, suministro de agua potable y electricidad, etc.).

El proceso de industrialización iniciado por el gobierno también significa que para finales de 2014 el país no solo será capaz de satisfacer sus necesidades de gasolina y gas natural sino también podrá exportar gas. La distribución de la renta del gas hacia otros sectores de la producción ha hecho que el crecimiento del sector manufacturero hay superado al de la minería y los hidrocarburos.

Estos avances en el procesamiento nacional de las materias primas y la diversificación de la economía son apenas algunos ejemplos de la forma en que el gobierno de Bolivia está tratando de superar una historia de extractivismo en detrimento del país. Según Benjamin Kohl, son pasos dados en la dirección de un “aflojamiento general del control transnacional” del estado y la economía de Bolivia.

Hay debates en curso sobre el éxito alcanzado por los gobiernos izquierdistas de países como Bolivia, Venezuela y Ecuador en la consecución de sus metas establecidas, y sobre los problemas en el intento de desarrollar un modelo que continúa dependiendo de las industrias extractivas.

Sin embargo, la definición del marco del debate entre quienes defienden el extractivismo y quienes se oponen a él ignora el hecho de que prácticamente nadie propone cerrar todas las industrias extractivas, sobre todo a la luz del devastador impacto que podría tener en los pueblos y economías de América del Sur.

Incluso, algunas de las críticas más agudas del extractivismo en América latina, como la del uruguayo Eduardo Gudyñas y el intelectual radical boliviano Raúl Prada, reconocen la necesidad de diferenciar lo que ellos llaman extractivismo “predatorio”, “sensato” e “indispensable”.

Es verdad que la mayor parte de los movimientos contra proyectos extractivos específicos tampoco proponen poner fin a toda industria extractiva y que en el interior de las comunidades locales involucradas en esas campañas convive una variedad de puntos de vista.

Un ejemplo es la compleja situación existente en Ecuador en torno a la propuesta de realizar perforaciones petrolíferas en el Parque Nacional de Yasuni. Mientras que grupos ambientalistas, colectivos de jóvenes de las ciudades y algunos grupos indígenas han desarrollado una importante campaña en contra de la propuesta, algunas comunidades originarias han expresado su apoyo al proyecto.

La organización indígena más importante de Ecuador, CONAIE, no se sumó al reciente pedido de un referéndum sobre la cuestión debido a los diferentes puntos de vista en su interior. El presidente de CONAIE, Humberto Cholango, explicó lo que pasaba: “Tenemos dificultades internas. Se deben a que CONAIE es una organización muy grande y diversa. En la región amazónica hay muchos grupos que dicen ‘nosotros somos los dueños de la tierra y no queremos que se explote’. Estas posiciones existen. Tenemos que escuchar esas voces”.

Algo parecido sucedió en los yacimientos de minerales de Mallku Khota. Mientras que algunos observadores extranjeros y algunas ONG vieron allí un ejemplo de comunidades indígenas que cuestionaban el programa de minería del gobierno boliviano, la realidad era algo diferente. En la campaña, las preocupaciones ambientalistas parecían lo más importante; sin embargo, los manifestantes no estaban motivados por el antiextractivismo. La motivación principal era su extrema pobreza y las oportunidades económicas que algunos veían que podían extraerse de la mina si ésta era manejada por las comunidades locales. Esta era la razón por la que los manifestantes pedían que la empresa transnacional abandonara el proyecto y fuera reemplazada por una cooperativa local; según decía Damián Colque, “mallku” (jefe) de la federación indígena del lugar: “Nosotros queremos ser campesinos mineros”.

El debate es mucho más complejo que un sencillo “por” o “contra” la industria extractiva. Con mucha frecuencia, incluso aquellos que tratan de reducir el debate a uno que involucra a gobiernos extractivistas y movimientos indígenas que están contra el extractivismo ignoran la existencia de esta diversidad de puntos de vista.

Antiextractivismo

Es importante distinguir entre campañas legítimas contra proyectos extractivos específicos y aquellos que intentan aprovechar esas campañas para hacer avanzar su propia agenda de reivindicaciones.

Un buen ejemplo de esto fue el conflicto que se produjo a partir de la propuesta de ferrocarril que iba a atravesar el Territorio Indígena y el Parque Nacional Isidoro Secure (TIPNIS) en Bolivia. Nuevamente, algunos observadores se apresuraron a asignar un sesgo antiextractivista a la protesta e iniciaron una campaña contra cualquier trazado ferroviario. Sin embargo, las comunidades originarias implicadas en la protesta solo se oponían al trazado propuesto.

Aparte de las comunidades que estaban de acuerdo con el proyecto original, quedó claramente en evidencia que entre las comunidades había algunas que querían que el ferrocarril cruzara la Amazonia sin atravesar el TIPNIS mientras que otras querían que su trazado discurriera cerca de sus poblados de modo de tener acceso a él. Incluso, el principal portavoz, Fernando Vargas, expresó claramente en varias ocasiones que ellos nunca se habían opuesto al ferrocarril en sí sino al trazado propuesto, que preveía pasar cruzando el TIPNIS.

Este es solo un ejemplo de clara discrepancia entre las demandas de los que protestan y las que intentan hacer avanzar su propia agenda antiextractivista.

El “antiextractivismo” también ha sido utilizado por alternativas contrarias al ambientalismo que se pretenden respetuosas del medio ambiente, particularmente cuando los críticos radicales del extractivismo no presentan ninguna propuesta sobre cómo satisfacer las necesidades populares.

Un ejemplo de esto es la promoción de esquemas compensatorios de la producción de CO2. Estos planes pagan a comunidades del Hemisferio Sur para proteger ciertas zonas forestales para “compensar” la polución por CO2 provocadas por empresas del Hemisferio Norte. A pedido de ciertas ONG, los activistas del TIPNIS impulsaron una demanda para que las comunidades indígenas pudieran recibir fondos de proyectos de Reducción de Emisiones por la Deforestación y la Degradación de la Selva (REDD, por sus siglas en inglés).

Numerosos grupos indígenas y ambientalistas han denunciado estos esquemas por ser equivalentes a la privatización de la selva. Sirven para consolidar la desigualdad existente entre los países industrializados e imperialistas y los que dependen de la exportación y la industria extractiva, sin promover ninguna reducción significativa de las prácticas que producen la polución.

Otras alternativas propuestas incluyen la instalación de empresas locales que se ocupen de actividades como el ecoturismo, la explotación maderera sostenible y la minería en pequeña escala, como una manera de crear capitales para satisfacer necesidades locales. Hasta ahora, ninguno de estos proyectos de negocios ha erradicado la pobreza; antes bien, han contribuido a una integración mayor de las comunidades rurales del lugar en el mercadocapitalista.

Otra alternativa “antixtractivistas” consiste en la entrega de la propiedad de recursos naturales a las comunidades locales. Esto les daría el control de lo que pasa en relación con la riqueza nacional. Junto con la enorme desigualdad que esta modalidad puede generar entre las diversas regiones, la experiencia muestra que una política como esta no necesariamente cierra el paso al avance de las empresas transnacionales ni de los gobiernos capaces de cooptar a las comunidades originarias en sus proyectos.

Solidaridad

Algo que es común a esas iniciativas es que ninguna de ellas es una alternativa viable para la vasta mayoría de la población, compuesta en su mayor parte por indígenas y antiguos campesinos que, como resultado de factores sociales, económicos y medioambientales, se ven forzados a abandonar sus tierras y a desplazarse a las ciudades.

Estas personas, que se pueden contar por millones, se enfrentan también con las secuelas derivadas de las industrias extractivas: el cambio climático y la degradación medioambiental.

Sus anhelos y luchas pueden tomar diferentes formas, pero de ningún modo carecen de legitimidad. Ya que todas ellas hablan de un “sesgo ecoterritorial” en la lucha de los pueblos; la mayor parte de las protestas en América del Sur siguen estando centradas en el acceso a los servicios básicos, las infraestructuras y las condiciones laborales. Estos “espacios de disenso y debate” merecen ser respetados y ampliados ya que en países como Bolivia son también un componente vital en la lucha por el cambio.

Después de que algunos gobiernos neoliberales fueran derrotados y se aprobaran nuevas constituciones en países como Bolivia y Ecuador, se han abierto importantes debates que han abarcado a toda la sociedad sobre cómo hacer realidad nociones novedosas como la del Buen Vivir*, los derechos de la Pachamama y la autonomía de los pueblos originarios sin dejar de tener en cuenta al mismo tiempo las necesidades del desarrollo de los pueblos.

En relación con estos temas, se han expresado puntos de vista diferentes entre y dentro de los movimientos sociales. No obstante, todos ellos dirigidos contra el impacto de devastación social, económica y medioambiental de la explotación imperialista y acompañando la lucha por una vida mejor.

Un punto de vista que en América del Sur cierre los ojos ante esta realidad y solo vea gobiernos extractivistas y comunidades rurales antiextractivistas es injusto con las luchas de la mayoría. En lugar de amplificar las voces de quienes han estado en la vanguardia de las recientes rebeliones, tiende a silenciarlas.

Además se corre el riesgo de que en el intento de salvar algunos árboles termine destruyéndose todo el bosque.

La contraposición estrecha extractivismo vs. antiextractivismo ha sido utilizada para fomentar la división entre los movimientos sociales, debilitando así la unidad necesaria para alcanzar un cambio radical.

Hay mucha evidencia que muestra que gobiernos y ONG extranjeros han estado trabajando para agudizar –en vez de resolver– tensiones entre movimientos sociales de distintas regiones. A esas fuerzas les complace la promoción del antiextractivismo si les es útil para derribar gobiernos populares y evitar los cambios.

Sin embargo, en lugar de denunciar esto, algunos activistas hacen lo posible para que los movimientos sociales tomen una posición en detrimento de la otra.

Por ejemplo, Bret Gustafson admite que en Bolivia, “un país marcado por una profunda pobreza en el que se ha hecho del gas una cuestión de salvación nacional, existe una pequeña oposición popular a la extracción de gas natural”. Esto le lleva a concluir que, para los activistas de la solidaridad, la posibilidad de construir lazos solidarios está limitada a tender una mano “a los marginales urbanos, particularmente los jóvenes, a los campesinos y a las comunidades afectadas por el extractivismo”.

Da la impresión de que la mayor parte de los bolivianos que son víctimas de una economía nacional dependiente de la extracción de un recurso pero no comparten los puntos de vista antiextractivistas de Gustafson no son merecedores de ayuda.

Rechazar la limitada política del antiextractivismo no significa que los activistas solidarios no puedan apoyar a aquellos que luchan contra el impacto de las industrias extractivas.

Una tarea importante que podemos asumir es la introducción en nuestros países de algunos debates decisivos que están teniendo lugar en América del Sur. La solidaridad efectiva requiere explicar el contexto dentro del cual se dan esos debates, tanto en los países sudamericanos como entre estos países y el imperialismo.

Esto también requiere explicar con precisión las diferentes posiciones existentes entre diferentes movimientos sociales y las variaciones de estas posturas en relación con los gobiernos progresistas. Podemos hacer esto al mismo tiempo que reconozcamos que son ellos los que en última instancia pueden resolver sus diferencias.

Mientras tanto, deberíamos continuar oponiéndonos a la intromisión de los gobiernos imperialistas y las empresa transnacionales; de este modo nos aseguramos de que los movimientos sociales de esos países sudamericanos puedan resolver sus problemas libres de interferencia extranjeras.

Debemos recordar también que los cambios radicales necesitan de la construcción de movimientos sociales con la fuerza suficiente como para implementar cambios y al mismo tiempo resistir los inevitables ataques de las elites locales y los gobiernos imperialistas. Dado que la batalla por un mundo mejor es esencialmente global, es improbable que un país en solitario esté en condiciones de resolver por sí mismo todos sus problemas.

Los intentos de “mostrar” la distancia que hay entre la retórica anticapitalista de algunos gobiernos izquierdistas y la realidad de la extracción de recursos ya en curso evitan este punto crítico. Cualquier posibilidad que puedan tener los países de América del Sur de superar su papel de exportadores de materias primas depende de la creación de un nuevo orden global, y el comienzo de esto pasa por la reestructuración de las relaciones hemisféricas.

Precisamente, es esto lo que ha tratado de hacer el gobierno de Bolivia. No solo ha denunciado el capitalismo y el imperialismo en las cumbres mundiales, sino que también ha puesto en marcha iniciativas concretas, como la Cumbre de los Pueblos sobre el Cambio Climático, en Cochabamba, que en 2010 reunió a más de 30.000 personas de todo el mundo con el propósito de discutir y desarrollar políticas radicales para hacer frente al desastre ecológico.

Los activistas de la solidaridad deberían emplear menos tiempo en obsesionarse con la distancia entre retórica y realidad –siempre presente en toda lucha por la liberación que está en curso– y dedicar más tiempo a explicar por qué, en tanto exista el capitalismo, los procesos de cambio continuarán enfrentándose con tremendos obstáculos y peligros.

Reenfoquemos nuestro punto de vista en el enorme desafío con que nos enfrentamos todos. Esto quiere decir reconocer que, como dicen Nicole Frabicant y Kathryn Hicks, “solo un levantamiento popular en una escala sin precedentes hará que los países del Norte del mundo se responsabilicen seriamente del resto del planeta Tierra y pongan freno a las fuerzas coercitivas que constriñen a países como Bolivia.

Federico Fuentes, en coautoría con Roger Burbach y Michael Fox, escribió Latin America’s Turbulent Transitions: The Future of 21st Century Socialism y es colaborador regular de la revista Green Left Weekly, en la que apareció por primera una versión más breve de este artículo.

Publicado en: Global

El juego geopolítico ruso-chino

08/06/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por: Immanuel Wallerstein

Los gobiernos, los políticos y los medios en el mundo occidental parecen incapaces de entender los juegos geopolíticos que juegue alguien situado en cualquier otra parte. Sus análisis en torno al nuevo acuerdo proclamado por Rusia y China son un pasmoso ejemplo de esto.
El 16 de mayo, Rusia y China anunciaron que habían firmado un tratado de amistad que durará por siempre, pero que no es una alianza militar. Simultáneamente anunciaron uno sobre gas, en el que ambos países construirán un gasoducto para exportar gas ruso a China. China prestará a Rusia el dinero para que pueda construir su parte del gasoducto. Parece que Gazprom (principal productor de gas y petróleo en Rusia) hizo algunas concesiones en el precio a China, punto que había estado deteniendo el acuerdo por algún tiempo.

Si uno lee los medios del 15 de mayo, están llenos de artículos que explican por qué un acuerdo así sería poco probable. Al día siguiente, cuando sin embargo se concretó el acuerdo, los gobiernos de Occidente, los políticos y los medios se dividieron entre quienes pensaron que era una victoria geopolítica del presidente ruso Vladimir Putin (y lo deploraron) y aquellos que argumentaron que esto no haría mucha diferencia geopolítica.

Es bastante claro, a partir de las discusiones y los votos en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas durante los últimos años, que Rusia y China comparten una aversión por las varias propuestas puestas a consideración por Estados Unidos (y con frecuencia secundadas por varios países europeos) para autorizar el involucramiento directo en la lucha civil en Ucrania y en los múltiples conflictos en Medio Oriente (lo que abriría en última instancia el camino a un involucramiento militar).

Las sanciones unilaterales que Estados Unidos impuso a Rusia debido a su presunto comportamiento en Ucrania y la amenaza de más sanciones sin duda han apresurado el deseo de Rusia por encontrar salidas adicionales para su gas y petróleo. Y esto, a su vez, condujo a hablar mucho de una revivida Guerra Fría entre Rusia y Estados Unidos. Pero ¿es esto en realidad el punto central del nuevo acuerdo de Rusia y China?
A mí me parece que ambos países están realmente interesados en una restructuración diferente de las alianzas entre los Estados. Lo que Rusia busca en realidad es un acuerdo con Alemania. Y lo que China realmente busca es un acuerdo con Estados Unidos. Y su táctica es anunciar esta alianza para siempre entre ellos.

Alemania claramente está dividida acerca de la perspectiva de incluir a Rusia en una esfera europea. La ventaja de Alemania en un arreglo así sería consolidar su base de consumidores en Rusia para su producción, garantizar sus necesidades energéticas e incorporar la fuerza militar rusa a su planeación global de largo plazo. Dado que esto haría inevitable la creación de una Europa post-OTAN, existe oposición a la idea no sólo en Alemania, sino por supuesto en Polonia y en los Estados bálticos. Desde el punto de vista de Rusia, el objetivo del tratado de amistad Rusia-China es fortalecer la posición de aquellos en Alemania favorables a trabajar con Rusia.

China, por otra parte, está fundamentalmente interesada en domar a Estados Unidos y reducir su papel en Asia oriental, pero dicho esto quiere reforzar, no debilitar, sus vínculos con Estados Unidos. China busca invertir en Estados Unidos a tasas de ganga y piensa que ahora es la oportunidad. Quiere que Estados Unidos acepte su emergencia como potencia regional dominante en Asia oriental y sudoriental. Y quiere que Estados Unidos utilice su influencia para evitar que Japón y Corea del Sur se conviertan en potencias nucleares.

Por supuesto que lo que China quiere no está en consonancia con el lenguaje ideológico que prevalece en Estados Unidos. Sin embargo, parece haber dentro de Estados Unidos un respaldo callado para una evolución de las alianzas, especialmente al interior de las principales estructuras corporativas. Justo como Rusia quiere utilizar el tratado de amistad para dar aliento a que ciertos grupos en Alemania se muevan en la dirección que les parece más útil, así China busca hacer lo mismo en Estados Unidos.

¿Funcionarán estos juegos geopolíticos? Posiblemente, pero no hay la certeza, para nada. No obstante, desde la perspectiva de Rusia y China, tienen todo qué ganar y muy poco qué perder con esta táctica. La cuestión real es cómo evolucionará en el futuro cercano el debate interno en Alemania y en Estados Unidos. Y en cuanto al argumento de que el mundo está regresando a la Guerra Fría entre Estados Unidos y Rusia, piensen que este argumento es sólo la contratáctica de aquellos que entienden el juego que están jugando Rusia y China e intentan contrarrestarlo.

Publicado en: Global

El Pueblo de Siria ha hablado

08/06/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por: Thierry Meyssan

 

La elección presidencial siria ha sorprendido tanto a los sirios como a sus aliados y sus enemigos. La consulta, que los presentes en el terreno califican unánimemente de sincera, se concretó con la participación del 73,42% de los electores, a pesar de que algunos no tuvieron la posibilidad de acudir a las urnas debido a la ocupación de los mercenarios extranjeros sobre una parte del país. El presidente saliente, Bachar al-Assad, obtuvo el 88,7% de los sufragios y fue reelecto por 7 años.

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Hace ya varios meses que los 11 Estados miembros del Grupo de Londres (antes denominado como los «Amigos de Siria», cuando contaba 114 países) venían denunciando la elección presidencial siria del 3 de junio como una «farsa». Según esos 11 Estados, resultaría grotesco realizar una elección presidencial en un país que está viviendo una «guerra civil» y, por otro lado, el presidente saliente Bachar al-Assad es para ellos un tirano que tortura a montones de gente y bombardea a su propio pueblo, lo cual lo convierte en un gobernante ilegítimo. También según esos 11 Estados, la única manea de poner fin a una guerra que ya arroja un balance de «al menos 160 000 muertos sirios» sería instaurar un «órgano de transición» designado no por los sirios sino por esos 11 Estados.

Así que los grandes medios de prensa de los países miembros de la OTAN y del Consejo de Cooperación del Golfo ya tenían previsto de antemano ignorar lo que el secretario de Estado John Kerry acaba de calificar de «no elección». Sin embargo, como el voto anticipado de los sirios residentes en el exterior ya había dado lugar a verdaderas manifestaciones multitudinarias de sirios deseosos de votar en Líbano y en Jordania, se hizo evidente que la casi totalidad de los sirios del interior también iban a querer votar. Y los grandes medios de prensa se vieron obligados a enviar in extremis sus equipos a Siria para cubrir la elección presidencial.

Hasta aquel momento, lo que decían los medios –con excepción de la Red Voltaire– era que los sirios residentes en el exterior estaban en contra de la República Árabe Siria y que si se hallaban en el extranjero era porque habían huido de su país para escapar a la «represión política».

Lo sucedido en Beirut y en Amman durante el escrutinio adelantado demostró que, en realidad, la gran mayoría huyeron de los crímenes que cometen los mercenarios extranjeros que están atacando Siria. Tan sorprendido como el propio embajador de Siria en Líbano, el ministro libanés del Interior incluso llegó a denunciar la presencia en territorio libanés de sirios que se hacen pasar refugiados pero que en realidad respaldan al gobierno de Damasco, declaración que equivale a ignorar la agresión exterior desatada contra Siria desde hace 3 años y la destrucción de las casas de esos sirios por parte de más de 250 000 mercenarios extranjeros.

La República Árabe Siria se esforzó por aplicar concienzudamente las normas occidentales de la democracia. El Parlamento sirio adoptó un nuevo Código Electoral que establece los derechos de todos los candidatos en materia de propaganda electoral, tanto en lo tocante al acceso de los candidatos a la televisión y la prensa escrita como en lo concerniente a la cantidad de escoltas encargados de garantizar la seguridad de cada uno de esos candidatos en la actual situación de guerra.

Al adoptar la Constitución del 26 de febrero de 2012, la República Árabe Siria abandonó el sistema de partido único para adoptar el multipartidismo y tuvo por consiguiente 2 años para concretar la formación de numerosos partidos y poner en práctica el debate político público.

La República Árabe Siria, que desde noviembre de 2011 está aceptando la presencia de periodistas occidentales, aprendió en 2 años y medio a satisfacer las exigencias profesionales de los reporteros. Incluso se establecieron poco a poco contactos positivos con muchos de ellos, principalmente a partir de la realización de la conferencia internacional Ginebra 2. Así que más de 360 medios de la prensa extranjera se acreditaron para cubrir la elección presidencial siria, con la mayor libertad para circular por todo el país, a pesar de la guerra.

Los argumentos políticos

Según el Grupo de Londres no es concebible que se organice una elección en un país en guerra. No podemos olvidar que esos mismos países acaban de dar su aval a las elecciones presidenciales organizadas en Afganistán y en Ucrania.

En Afganistán, la primera vuelta de la elección presidencial se efectuó el 5 de abril bajo la vigilancia de las tropas de la OTAN. Un elector afgano de cada 3 ha huido del país, pero tenía la posibilidad de votar desde el extranjero. Según los países miembros del Grupo de Londres, para ser electo en la primera vuelta había que obtener el 50% de los votos válidos (el 14 de junio habrá una segunda vuelta). En ese caso, dado el hecho que la tasa de abstención registrada en la elección afgana fue del 67%, el nuevo presidente de Afganistán habría sido electo por sólo un 16,5% de los electores.

En Ucrania, los golpistas de Kiev anunciaron –el 25 de mayo– una tasa de participación del 60%. Pero no contabilizaron a los electores de Crimea, aunque afirman que esa región sigue siendo parte de Ucrania. El presidente electo, Petro Porochenko, obtuvo el 54% de los sufragios. Sin embargo, al relacionar esa cifra con la cantidad de electores registrados en todo el territorio que el régimen de Kiev reivindica, resulta que sólo un 27% de los electores apoyó al señor Porochenko.

Pero no debe sorprendernos que los países del Grupo de Londres sean tan poco exigentes. Basta con recordar que en la más reciente elección para el Parlamento Europeo, el pasado 25 de mayo, el por ciento de participación fue particularmente bajo (13% en el caso de la República Checa). Lo cual no impidió que esa elección sin participación de los electores fuese considerada «democrática» (sic).

El belicoso papel de la prensa atlantista en 2011-2012

La agresión contra Siria se inició, en 2011, como una guerra de 4ª generación. Ello quiere decir que la OTAN esperaba derrocar el Estado sirio, pero no mediante una guerra convencional sino convenciendo al pueblo sirio de que era inútil defender sus instituciones. Los grandes medios de prensa internacionales –como las televisiones Al-Arabiya, Al-Jazeera, BBC, CNN,France24, Sky–, trabajando bajo la coordinación de la OTAN, tenían que hacer creer a los sirios y al mundo que en Siria estaba produciéndose una «revolución» y que el derrocamiento de su gobierno era simplemente inevitable. La guerra habría tenido que culminar, a inicios de 2012, con una operación mediática en la que falsos canales de televisión transmitirían en las frecuencias de la verdadera televisión siria para hacer creer a la población que el presidente Assad había huido y que se había instaurado un «gobierno de transición». Pero la operación fue descubierta y denunciada a tiempo. En junio de 2012, Rusia y Estados Unidos llegaron a un acuerdo que preveía la paz para Siria y un reparto de la región entre ambas potencias.

Sin embargo, Francia, Israel y la oposición demócrata interna en la administración Obama (la señora Hillary Clinton y los generales David Petraeus y James Stavridis) reactivaron la guerra contra Siria dándole otras características. El nuevo objetivo era atacar Siria recurriendo a fuerzas no estatales, según el modelo aplicado a mediados de los años 1980 contra el gobierno sandinista de Nicaragua, donde las bandas de Contras sembraron la muerte y la destrucción.

Durante esa segunda fase de la guerra contra Siria, los medios de prensa atlantistas y los de las monarquías del Golfo se obstinaron en seguir describiendo una revolución imaginaria que se enfrentaba a una cruel dictadura, a pesar de que la opinión pública siria estaba cada vez más decididamente del lado del gobierno. El resultado de ello es que, al iniciarse la campaña con vista a la elección presidencial siria, esos medios seguían repitiendo una narración completamente diferente de la situación real, narración que variaba por demás en función de que el medio en cuestión estuviese situado en un país de la OTAN, en un país miembro del Consejo de Cooperación del Golfo o en otra parte del mundo.

Entonces, ¿cómo iban a enfocar los medios atlantistas la elección presidencial siria?

La estrategia de escarnio que los medios atlantistas aplicaron en 2014

Durante los días que precedieron el escrutinio recurrieron a varios argumentos para tratar de desacreditar el proceso electoral

• «El resultado se sabe de antemano», repetían. En efecto, no había dudas de que el presidente saliente Bachar al-Assad resultaría reelecto para un tercer mandato de 7 años. La afirmación daba por sentado que el escrutinio no sería honesto.

Pero, si los europeos se tomaran el trabajo de hacer comparaciones totalmente pertinentes, se darían cuenta de que la actual situación en Siria recuerda la que vivió Europa a finales de la Segunda Guerra Mundial. El 26 de agosto de 1944, el presidente del Gobierno Provisional de la República Francesa (GPRF) creado en Argel unos días antes del desembarco en Normandía, general Charles De Gaulle, recorría en París los Campos Elíseos escoltado por una enorme multitud. Y no hubo elección alguna. La legitimidad del general De Gaulle era indiscutible porque había sido la primera personalidad francesa en rechazar de plano la colaboración con el III Reich en 1940 y proclamar la Resistencia contra la ocupación alemana. Los franceses veían en De Gaulle al hombre que había sabido enfrentarse a la fatalidad y conducirlos a la victoria. Exactamente de esa misma manera, los sirios ven hoy en Bachar al-Assad al hombre que ha sabido oponerse a la recolonización de su país y llevarlos a la victoria.

• «Los otros dos candidatos sólo están para dar más relevancia [a Assad]», afirman los medios atlantistas sugiriendo así que el país sigue en la época del partido único y que la elección es un simple montaje.

Olvidan que lo que caracteriza al multipartidismo es precisamente que el elector pueda votar por el candidato que mejor le parece. En todo el mundo se organizan innumerables elecciones en las que los electores no se sienten identificados con ninguno de los candidatos y siempre les queda la posibilidad de optar por la abstención, si consideran que el sistema está viciado; o de votar en blanco, si quieren expresar su apoyo a las instituciones sin pronunciarse por ningún candidato; o de votar por algún candidato marginal para reducir el resultado del candidato principal, en lo que se conoce como «voto de protesta».

Todo lo anterior nos lleva a concluir que, antes de entrar a analizar los resultados de los candidatos, lo más importante es el nivel de participación en la elección. En el caso de la Siria en guerra, donde una parte del territorio está actualmente bajo la ocupación de al menos unos 90 000 mercenarios extranjeros, y a pesar del llamado de la Coalición Nacional de la oposición exterior a boicotear la consulta, resulta que el 73,42% de los electores acudió a las urnas. Para hacer una comparación rápida esa tasa de participación es mucho más alta que las registradas en Francia en todas las elecciones para el Parlamento Europeo (desde 1979). Es también mucho más alta que las registradas en todas las elecciones legislativas francesas (desde 1986). Pero es menos alta que el 80,34% de participación de los electores franceses en la última elección presidencial. La diferencia, evidentemente, es que en Francia no hay guerra.

• «El país está ampliamente destruido y se mantienen los bombardeos», aseguran los medios atlantistas. O sea, para la gente la elección no sería más que una cuestión secundaria ante la omnipresente realidad de la guerra. Abundando en ese sentido, la AFP asegura que el gobierno sirio sólo controla un 40% del territorio nacional, donde vive el 60% de la población siria.

El hecho que la participación registrada es superior al 60% indica que las cifras de la AFP son imaginarias. Las zonas bajo control del Ejército Árabe Sirio son mucho más amplias desde que sus fuerzas reconquistaron el litoral. Los mercenarios aún están presentes a lo largo de la frontera con Turquía y en bolsones dispersos. En el distrito de Damasco, que cuenta 18 000 km², los Contras sólo controlan 75 km² pero la AFP afirma que todo el distrito está en manos de los «revolucionarios». Además, en ciertas zonas que no cuentan con presencia del Ejército Árabe Sirio se mantiene, a pesar de ello, la presencia de los funcionarios del Estado sirio. En ese caso se encuentran las zonas donde la población kurda garantiza su propia seguridad mientras sigue reconociendo las autoridades de la República Árabe Siria. Y no está de más recordar que la mayor parte del territorio sirio es un desierto inhabitable e inhabitado. Cualquiera puede afirmar que lo controla, pero cada vez que los Contras tratan de atravesarlo caen bajo el fuego de la aviación siria.

Por otro lado, mostrar imágenes de devastación en la ciudad de Homs no quiere decir que el gobierno sirio «bombardea a su propio pueblo». Si nos remitimos nuevamente al ejemplo de la Segunda Guerra Mundial veremos que son imágenes comparables a las de Stalingrado porque los Contras recurren a los métodos de los nazis, como el de los «huecos de rata». Para no exponerse al fuego de las fuerzas sirias, los francotiradores extranjeros abren huecos en las paredes de las casas para poder pasar de un edificio a otro sin tener que salir a la calle.

Finalmente, al bombardear las posiciones enemigas, el Ejército Árabe Sirio puede llegar a provocar víctimas civiles, exactamente como sucedió cuando los Aliados bombardearon las ciudades francesas de Lisieux, Vire, Le Havre, Tilly, Villers-Bocage, Saint-Lô, Caen, y otras más durante el desembarco en Normandía. Cuando conversamos hoy en día sobre las acciones bélicas de los Aliados a nadie se le ocurre acusarlos de haber matado deliberadamente 20 000 franceses.

Consecuencias de la elección presidencial siria

Para sorpresa de todos, la participación fue masiva en todos los lugares donde era posible votar, incluso en las zonas pobladas por los kurdos, a pesar de que los medios atlantistas se hicieron eco de incesantes llamados al boicot dirigidos a la población kurda.

Todo lo anterior permite llegar a las siguientes conclusiones:

 Las acusaciones de dictadura y de torturas son imaginarias.
En ningún país del mundo se ha visto que un pueblo vote por un dictador que lo oprime. En Alemania, el partido nazi nunca llegó a obtener más de un 43,9% de los sufragios (en marzo de 1933) y suprimió inmediatamente las elecciones pluralistas.
Los sirios que viven en Siria saben lo que pasa en el país mucho mejor que los miembros de la Coalición Nacional de la oposición externa, quienes en su mayoría viven en el extranjero desde hace al menos 20 años. Los sirios que viven en Siria ya no creen la narrativa estadounidense sobre el inicio de los acontecimientos (la historia de los niños supuestamente torturados por la policía en Deraa) y nunca creyeron la reciente fábula sobre las 10 000 personas torturadas y dejadas morir de hambre en las cárceles del «régimen».

 La Coalición Nacional Siria no representa al pueblo sirio
La Coalición Nacional, órgano creado por los servicios de inteligencia franceses y actualmente controlado por Arabia Saudita después de haber estado bajo control de Qatar, ha sido reconocida por el Grupo de Londres como «único representante del pueblo sirio». A pesar de su llamado a boicotear la elección presidencial, la abstención sólo alcanzó un 26,58% de los electores inscritos, cifra que parecer corresponder ante todo a la cantidad de electores que no pudieron votar a causa de la ocupación de una parte del territorio por parte de los Contras.
Incluso resulta difícil imaginar cómo podría el pueblo sirio simpatizar con un grupo de gente que se identifica con la bandera de las franjas verde, blanca y negra y de las tres estrellas, que es precisamente la bandera de la colonización francesa impuesta a los sirios entre las dos guerras mundiales.

 Los colaboradores de las potencias están desacreditados
Miembros de la Coalición Nacional han explicado en debates televisivos que la falta de un líder capaz de rivalizar con Bachar al-Assad es culpa de la dictadura que, según ellos, ahoga el país desde hace años. Sin embargo, como hemos podido comprobar, en Siria no hay dictadura en estos momentos.
Volviendo a la comparación con la Segunda Guerra Mundial, la ausencia de rival ante Charles De Gaulle en 1944 no significaba que el general había impuesto una dictadura a los franceses sino que los políticos franceses se habían desprestigiado al colaborar con los nazis. Y es por eso que ninguno de los personajes que han participado en la Coalición Nacional puede esperar hoy desempeñar un papel político en el futuro de Siria.

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Cumbre G-77 en Bolivia Su norte tiene que ser el Sur

02/06/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por: Patricio Montecinos

Cuando los venideros días 14 y 15 de junio se celebre en la ciudad boliviana de Santa Cruz la Cumbre del G-77, en ocasión del 50 aniversario de esa organización integrada por los llamados países en desarrollo, sus máximos dignatarios deberán promover la unidad y la solidaridad, y concientizar, como nunca antes, que hoy su norte tiene que ser el Sur.

Ese excelente eslogan que identifica a la prestigiosa televisora latinoamericana Telesur, fundada por el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez y líder indiscutible de la Patria Grande, es la clave principal para desafiar los graves problemas que los regímenes de Estados Unidos y de Europa les han ocasionado durante muchos años a los pueblos más desposeídos.

Desde constantes injerencias, agresiones de todo tipo, guerras impuestas y planes de subversión, hasta el saqueo sin límites de las riquezas de las naciones subdesarrolladas y la destrucción de Madre Tierra, figuran entre los males causados por esas potencias occidentales que han ejercido su poder universal, aunque ahora con menor predominio.

El Grupo de los 77, actualmente conformado por 133 Estados miembros más China, se estableció el 15 de junio de 1964, y a partir de entonces es considerada la mayor organización intergubernamental, que promueve la cooperación Sur-Sur y sus intereses económicos colectivos, al tiempo de articularlos en el Sistema de las Naciones Unidas (ONU).

Los países que lo conforman representan dos tercios de los que integran la ONU, casi el 60 % de la población de nuestro planeta, por lo que está llamado a desempeñar un rol protagónico en una nueva coyuntura internacional, en la que han surgido potencias emergentes en el Sur, mientras se abren las puertas hacia el fin del fracasado y nocivo mundo unipolar.

Bolivia asumió la presidencia anual del 6-77 el pasado 8 de enero, luego de ser elegida en noviembre de 2013, y tiene a su cargo la preparación del conclave cimero que celebrará el medio siglo de su existencia, en el cual se abordarán temas candentes y urgentes que tiene ante sí la humanidad.

Esa nación sudamericana, con el liderazgo del mandatario Evo Morales, es ejemplo hoy de lo que pueden hacer los gobiernos en beneficio de sus poblaciones, de la integración y la cooperación regional e interregional.

Bolivia, hasta hace pocos años uno de los países más pobres, emprende un proceso revolucionario de Cambio que no solo ha elevado sus índices económicos, sino que la riqueza ha sido repartida, reduciéndose así la pobreza y el hambre, mientras sus ciudadanos se benefician cada vez más de derechos humanos fundamentales como la salud, la educación y el deporte, gracias a la colaboración desinteresada entre naciones amigas de Sur.

Eso era impensable bajo los otroras regímenes neoliberales de turno bolivianos, todos a las ordenes de Washington y de grandes empresas europeas que saqueaban sus prolíferos recursos naturales.

El presidente Morales ha demostrado además que sin Estados Unidos se puede combatir el narcotráfico, y de una forma más efectiva, al tiempo de que el capitalismo salvaje propugnado por el imperialismo norteamericano y sus aliados es un narcótico que debe desparecer, porque incluso demuele a sus propios inventores y defensores.

La cita del G-77 en la ciudad boliviana de San Cruz está llamada a pasar a la historia como la que estableció para siempre en esta nueva era que el Sur tiene que tener su norte en el Sur, unido, independiente y soberano.

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El G77 y la descolonización de la geopolítica

02/06/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por:  Rafael Bautista S.

ALAI AMLATINA, 31/05/2014.- Las recientes crisis en Ucrania y Siria manifiestan la compleja transición hacia un mundo sin centro hegemónico único; lo que se está denominando el “incipiente mundo multipolar” (las áreas en disputa manifiestan esta tónica). El siglo XXI amanece con un nuevo mundo emergente que ya no presupone, ni cultural ni civilizatoriamente, la hegemonía occidental. El “gran relato” neoliberal del “fin de la historia” se hizo pedazos el 11 de septiembre de 2001 y su última cruzada, llamada el “choque de civilizaciones”, es derrotada en Siria y Ucrania. Es decir, el fenómeno de la colonización, consustancial al mundo moderno, empieza a desmoronarse en el nuevo siglo. Incluso las nuevas potencias emergentes, si optaran por asegurarse áreas de influencia, ya no podrían hacerlo según las prerrogativas que adoptaron las potencias occidentales cuando se repartieron el África y el Oriente. La sobrevivencia de un mundo multipolar pende del siguiente detalle: los términos en que se expresen las alianzas geopolíticas sólo podrían cimentarse en una cooperación mutua y estratégica y ya no en exclusivas relaciones de dominación.

Las últimas bravuconadas que Occidente despliega bélicamente no hacen sino mostrarnos su decadencia profunda. Ya no pudo invadir Siria, y eso le está costando, no sólo credibilidad sino, sobre todo, la desconfianza en su capacidad militar. Incluso podría decirse que el 3 de septiembre de 2013 se evitó la tercera guerra mundial, cuando el sistema de defensa aéreo ruso S300-PS, desde la base de Tartus, en Siria, intercepta y destruye misiles tomahowks (lanzados desde la base gringa de Rota, en la bahía de Cádiz), que tenían como destino Damasco. Desde entonces queda demostrado que los rusos han recuperado su importancia militar; lo cual equilibra un mundo que había sido capturado por USA (según Ehud Barack, exministro de asuntos militares de Israel, eso debilita a USA en todo el mundo). Desde el triunfo de Rusia ante Georgia, por Osetia del Sur, el 2008, puede decirse que la geopolítica del siglo XX ha sido dislocada en favor de una nueva reconfiguración planetaria.

En Ucrania termina de rematarse la cosa, puesto que la injerencia occidental, comandada por USA, no hace sino, para su propia desgracia, acercar aún más a China y Rusia, lo cual significa, en lo venidero, el viraje definitivo de la economía mundial hacia el Oriente. El último acuerdo monumental entre Rusia y China (cuyo comercio bilateral alcanzará, para el 2020, los 200.000 millones de dólares), no sólo ratifica la hegemonía de una Eurasia oriental, en torno a la restauración comercial de la “ruta de la seda”, sino hasta posibilita que China se expanda hacia Occidente (los más que probables ejercicios militares conjuntos entre Rusia y China en pleno Mar Negro). Ni USA ni Europa tienen la musculatura, ni económica ni militar, para hacer valer sus sanciones económicas a una Rusia que, aliada de China, ya no tiene necesidad de supeditarse a un Occidente en plena decadencia.

El mundo y su cartografía geopolítica, tal cual había sido concebida por las potencias occidentales, desde el siglo XIX, está feneciendo. Esto quiere decir que la disposición centro-periferia, pertinente al mundo moderno, ya no tiene sentido. Como tampoco tiene sentido, frente a la crisis climática y energética, un sistema económico que sólo sabe administrar el despojo sistemático de vida (humanidad y naturaleza) en favor de los fetiches del mundo moderno: el capital y el mercado. La crisis es civilizatoria y sólo puede ser comprendida, en su verdadera magnitud, desde una perspectiva multidimensional.

Esto quiere decir que, tampoco las ciencias modernas, en su crisis epistemológica, estarían a la altura de dar razón de la crisis. Si todas parten de los mitos y prejuicios modernos, ¿cómo podrían auscultar una crisis que la originan estos mismos mitos y prejuicios? La crisis actual manifiesta una rebelión de los límites mismos de un mundo que es finito; pero la ciencia moderna, la economía capitalista y el mismo paradigma del desarrollo, suponen recursos de aprovechamiento infinitos como presupuesto de un progreso también infinito.

Este presupuesto da origen a la sociedad moderna. Pero es un presupuesto falso, porque los recursos no son infinitos. Ni la naturaleza ni el trabajo humano pueden garantizar un progreso sin fin. Un crecimiento sin límites es una pura ilusión trascendental. Por eso el mundo moderno se halla en la peor de sus encrucijadas; pues si su economía se basa en el crecimiento económico, este crecimiento supone el aprovechamiento desmedido de energía fósil. Sin energía se hace imposible crecer. Crecer para el primer mundo significa aumentar su consumo de energía; pero si añadimos a esto que el mito moderno de los países ricos es crecer indefinidamente, fieles al modelo de desarrollo y progreso infinito, resulta que su propia forma de vida, basada en el crecimiento infinito, ya no puede sostenerse. Entonces, lo que se vislumbra, como consecuencia de esta crisis, es el colapso cultural y civilizatorio de la modernidad occidental. No siendo ya el primer mundo dueño de la energía del planeta (desde el 2003, cuando British Petroleum confirma el fracaso de la guerra de Irak), ya no puede subvencionar su desarrollo con la miseria que genera su economía en el resto del planeta.

La crisis financiera se vincula también a la crisis energética, que es la otra cara de la rebelión de los límites ante las pretensiones ilimitadas de un crecimiento sin fin. Este crecimiento es ya insostenible ante la evidencia del agotamiento paulatino de los recursos energéticos. Lo cual hace más vulnerable la estabilidad a futuro de un dólar que, sin petróleo, no tiene nada que lo sostenga (a no ser sus bombas nucleares). El primer mundo requiere cada vez más energía para crecer económicamente, pero si ya no dispone de energía barata y abundante, todo su complejo industrial y tecnológico se estanca. Entra en crisis. Tanto su producción como su consumo ya no pueden sostenerse. La crisis manifiesta aquello. La crisis climática es la rebelión de los límites: el mundo es finito.

Por eso el mito de la globalización encierra una aporía insoluble: si el mundo es uno, entonces no es infinito. El sistema-mundo-moderno-occidental choca entonces con la fuente de donde emana todo lo que hace posible la vida: la naturaleza es única, lo cual no quiere decir que sea infinita. Única quiere decir vulnerable. Su finitud es constatación de su condición de sujeto. Por eso no puede no tener derechos. Si la vida procede de ella es porque es Madre. Por eso le decimos PachaMama. La extracción indiscriminada que se hace de sus componentes vitales, en torno a una acumulación excesiva de ganancias, hace imposible que pueda reponer lo que se le ha quitado: la sobre-explotación de un recurso conduce a la destrucción paulatina de todo su contexto vital. A esto llamamos extractivismo, prototípico del capitalismo.

La curva geofísica de Hubbert fue diseñada para mostrarnos que todo elemento depletable, como el petróleo, alcanza una cúspide en su explotación, para nunca más superar aquello. Según el World Energy Outlook (informe anual de la Agencia Internacional de Energía del 2010) esta cúspide a nivel mundial ya se habría alcanzado el 2006. Y, si es cierto que la cúspide de todos los hidrocarburos, además del uranio, se daría el 2018, entonces se hace imprescindible una transformación en la base energética; pero los países ricos no responden de modo sensato a esta realidad sino que apuestan por un peligro aún mayor: los agrocombustibles.

Pareciera que los países ricos, al no encontrar salida a su crisis, optan por meterse más en ella. Pues esta supuesta solución a la crisis energética supondría un holocausto alimenticio a nivel global (la subida de los precios de granos y alimentos corrobora una tendencia de carácter especulativo que aprovecha ufano el capital financiero).

La pelea energética es ahorita la tónica de los dislocamientos geopolíticos. Para el imperio es imprescindible la combinación dólar-petróleo. Sin petróleo no puede sostener su infraestructura bélica planetaria. Si tiene el petróleo tiene el control. Entonces la situación en Ucrania y Siria nos lleva también a reflexionar acerca de la amenaza sistemática que ejercen los poderes fácticos en Venezuela. Necesitan del petróleo venezolano para equilibrar su poder ante estas nuevas derrotas en Ucrania y Siria.

USA persigue su soberanía energética recapturando a Latinoamérica. Por eso el TLCAN con México reaviva la “Doctrina Monroe”, por eso lo que sucede en Venezuela forma parte de su estrategia geopolítica ante el ascenso de China y Rusia; las bases militares gringas de Colombia y Perú ya no apuntan sólo a Venezuela sino también a Brasil. No sólo el Orinoco sino el Amazonas son áreas geoestratégicas para restaurar un mundo unipolar (parece que Brasil, aun siendo parte de los BRICS, no se ha anoticiado de esto).

Esta lectura nos sirve para diagnosticar, establecer y determinar el contexto epocal que subyace a la celebración de la “50 reunión cumbre del G77”. Esta cumbre que se realizará en Bolivia es inédita, pues si en sus inicios el G77 sólo coordinaba programas de cooperación en materia de comercio y desarrollo para una mejor integración en el mercado mundial, la nueva reconfiguración geopolítica y geoeconómica actual, sienta las bases para hacer de este grupo un contrapeso a la hegemonía –en decadencia– de los países ricos.

No sólo Bolivia, sino el ALBA y hasta el MERCOSUR, tienen la mejor oportunidad de liderar una transición con perspectiva mundial. Por eso la necesidad de contar, en la actualidad, con una perspectiva geopolítica ya no sólo coyuntural sino acorde con este proceso de transición planetaria. Politizar la cumbre G77 es fundamental para que nuestros países sitúen a nuestra región en el nuevo centro de gravedad de la transición civilizatoria del siglo XXI. Por eso el “vivir bien” y la “descolonización” ya no pueden diluirse en la pura retórica sino consolidarse como el discurso pertinente a un mundo en transición civilizatoria.

El G77 nace dentro del paradigma del desarrollo y en un mundo repartido entre dos potencias. Con la imposición de un mundo unipolar, el grupo no tenía más carácter que el exclusivamente declarativo. Pero con la decadencia del mundo unipolar y el ascenso de los BRICS, nuevos márgenes de acción se presentan para este tipo de grupos (también es el caso de los “no alineados”), pues los mismos organismos internacionales (pertinentes a la hegemonía gringa) se hallan seriamente cuestionados; entonces, ante el declive de unos y el ascenso de otros, el G77 se halla en condiciones nunca antes experimentadas, pues el mundo moderno atraviesa, por vez primera, la ausencia del poder hegemónico occidental, pero a su vez, también se encuentra en medio de una crisis civilizatoria que amenaza a la supervivencia propia del planeta.

En ese contexto, la reunión en Bolivia podría despertar una conciencia global de un necesario cambio de paradigma frente a la decadencia del capitalismo. Sólo una mancomunidad de esfuerzos de los países pobres podría augurar nuevas vías que puedan apostar las economías periféricas, con el fin de desprenderse definitivamente de las prerrogativas de los países ricos (ahora en crisis profundas) y proponerse despegues económicos que ya no busquen una integración subordinada al capital y al mercado globales sino de una reconstrucción de sus propias economías. Este periodo de transición hacia un nuevo sistema económico mundial durará por lo menos un siglo; no se sabe qué adviene pero la economía no puede continuar con las prerrogativas propias del modelo de producción, consumo y acumulación actual.

El ascenso de las potencias emergentes no sólo reequilibran el poder global sino que hace posible descentrar la economía y la política globales. La disposición centro-periferia es lo que ya no puede mantenerse; con el ascenso de los BRICS se reivindican culturas y civilizaciones que el mundo moderno las consideró arcaicas y superadas del todo. India y China vuelven a tener la importancia global anterior a la modernidad. Por eso no es raro que una buena parte de la literatura gringa hable del “choque de civilizaciones”. Occidente se siente amenazada por el despertar de las civilizaciones que supuso atrasadas, lo cual no hace sino desmentir su presunta superioridad civilizatoria.

Para este año China será la primera economía mundial y para el 2020 China superará en lo tecnológico, económico, científico, educativo, etc., a la suma conjunta de Europa y USA. Solo en el índice PISA, que mide el nivel educativo en el mundo, de los 10 primeros puestos, 7 son países asiáticos (hasta Vietnam está por encima de USA). Es decir, la decadencia del primer mundo es ya una cuestión de hecho.

En ese contexto, el primer mundo ya no es más modelo civilizatorio. Y la economía que patrocinó por cinco siglos ya no es más sostenible. Energéticamente el mundo ya no puede seguir el modelo de consumo occidental; a lo cual hay que añadir que las potencias emergentes no son autosuficientes y ya no pueden hablar en los términos colonialistas que lo hacían Europa y USA. La colonización ya no sería posible de reeditarse en el siglo XXI.

Esto quiere decir que, un mundo multipolar, permite pensar una situación mucho más rica y compleja: la ceropolaridad. Este concepto es novedoso en la geopolítica y quiere describir un mundo sin hegemonías concentradas. Pues tampoco las nuevas potencias emergentes, pueden decidir todo sin contar con los afectados; esto significa que ninguna potencia puede ejercer, de modo único, su influencia sobre todos los acontecimientos.

Cuando los poderes hegemónicos retroceden en algo, las soberanías nacionales, aunque mínimas, despiertan a nuevas apuestas; y si estas apuestas se generalizan, entonces tenemos una coyuntura como la actual: un “cambio de época”. Una nueva disposición geopolítica planetaria con ya no un solo centro abre márgenes de acción para los países pobres. Pero estos, de modo aislado, no podrían superar su situación. Sólo la cooperación y las alianzas estratégicas podrían enfrentar, de modo más plausible, la arremetida de los países ricos.

Estas alianzas no pueden prescindir de los BRICS. China recupera el pacífico como centro de la economía global y eso supone también que los flujos comerciales se des-occidentalicen. Junto a la India establecen una nueva geografía de la economía mundial. Por primera vez, después de 500 años, América aparece otra vez al extremo oriente del oriente, mostrando el verdadero sentido y dirección de la civilización humana. Occidente nunca fue la culminación del desarrollo de la civilización humana. Las implicaciones de este tipo de recambios van a tener sus repercusiones hasta en lo cultural

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Aliarse a los BRICS no tendría que significar avalar, o peor, remedar su modelo de crecimiento económico. Pero en una nueva cartografía geopolítica y un nuevo mapa institucional global, nuestros países podrían demandar, en condiciones más favorables, una transformación del modelo productivo y de consumo que ha originado el capitalismo. Por eso necesitamos reafirmar la creación de una nueva arquitectura financiera global. Se dice que nadie, en el contexto global, es independiente del todo; se es independiente en la medida en que se conoce y se aprovecha, en beneficio propio, el grado de dependencia que se tiene.

Una transformación del modelo productivo supone una nueva arquitectura financiera y ésta presupone un nuevo marco jurídico del derecho, nacional e internacional, que le devuelva la soberanía a los pueblos. Cuestionar todo aquello supone también advertir que no es un modelo de desarrollo lo que ha entrado en crisis sino el propio desarrollo; el afán de control y dominio de la naturaleza, reducida a objeto a disposición, es lo que ya no puede sostenerse. La propia concepción que de naturaleza tiene el capitalismo y la modernidad, es lo que hace insostenible todo sistema económico. Por eso, la defensa de “derechos de la Madre tierra”, el “vivir bien”, la “descolonización”, se constituyen en criterios epocales que sostienen una toma de conciencia global; esto es lo que establece, en nuestro caso, un liderazgo nunca antes imaginado y que nos abriría la posibilidad de establecer una agenda mundial.

Los desafíos son grandes, por ejemplo, desafiar al mismo mercado global supone la promoción de sistemas de producción locales y tecnologías ancestrales o la recuperación de economías campesinas comunitarias como base de la soberanía alimentaria. Sólo aquello podría remediar, en un 50%, la emisión de gases de efecto invernadero (que provoca las gran agroindustria). La autosuficiencia alimentaria es parte de la consolidación de alternativas en la economía e, inevitablemente, de la revalorización de las culturas antes despreciadas.

El nivel de agresión y destrucción del proceso de producción capitalista, destaca una invariable en su propia lógica: destruir para producir. En ese sentido, la decadencia del capitalismo arrastra al mundo y a la vida en su conjunto. Las implicancias a futuro de esta decadencia es la que obliga al mundo a proponerse nuevas alternativas. Por eso la respuesta no puede provenir del primer mundo, pues la apuesta de éste es únicamente alterar el rumbo que está adquiriendo el mundo multipolar e impedir definitivamente su consolidación.

En Ucrania, la opción occidental consiste en restaurar el orden hegemónico unipolar; pues la sobrevivencia de Europa misma se encuentra en entredicho. La dependencia del gas ruso le aleja de la esfera gringa y le convierte en una semi-colonia energética de una economía cuyo centro se hace cada vez más oriental. Los dislocamientos geopolíticos de este nuevo siglo hacen resurgir a la región euroasiática como lugar estratégico para controlar y dominar al mundo. Para Occidente es vital recuperar esa zona, pues sus estrategas consideran que Ucrania es la entrada a Eurasia, donde vive el 75% de la población mundial y donde se hallan ¾ partes de toda la energía conocida. Capturando a Ucrania se trata de impedir que la economía se orientalice, pues si Rusia se acerca a China (y a India), Occidente deja de tener la importancia que una vez tuvo y su economía no podría ya reponer su predominio (por eso hasta Alemania juega doble, pues también se acerca a China y Rusia, aunque no renuncia a su pertenencia occidental).

El G77 no puede desatender este nuevo contexto que está alterando por completo el tablero geopolítico mundial. En medio de un incipiente mundo multipolar, la visión que se tenga no puede reducirse a lo meramente local. En un mismo mundo compartido, todo tiene relación con todo. Una nueva lectura del relacionamiento internacional pasa por una actualización geopolítica de un mundo en transición. La narrativa actual es geopolítica, pero no una geopolítica provinciano-imperial sino una geopolítica verdaderamente mundial.

Esto nos posibilita advertir también el carácter ideológico, unilateral y hasta plagado de un provincianismo cultural de los marcos teórico-conceptuales de las relaciones internacionales y la diplomacia, como disciplinas sociales. Estas disciplinas tienen una reducida perspectiva europeo-norteamericana, que justifica un excepcionalismo inadmisible hoy en día. La decisiva dependencia que tienen estas disciplinas de la política exterior norteamericana, delata también una profunda ignorancia de otros mundos culturales y civilizatorios que no pueden ser reducidos a la mirada occidental.

Esto nos lleva a advertir que, si el mundo que viene será multipolar, nuestra geopolítica deberá también, acorde con ese nuevo mundo, tener una visión multidimensional de implicancias globales, o sea, deberemos aprender a ver el mundo desde una perspectiva propia. Si los chinos, hindúes, iraníes y rusos, propician think tanks propios, con perspectivas geopolíticas radicalmente distintas a las de europeos y gringos, no menos debemos realizar en este lado del mundo. El asunto, en definitiva es, o producimos una perspectiva propia de lo que sucede en el mundo o nos contentamos con la perspectiva usual, que es la occidental. De una determinada narración se deduce una determinada posición. Si la narración es la decadente, la moderno-occidental, entonces lo que se deduce es la defensa de los intereses y los valores moderno-occidentales.

El mundo es lo que se interpreta de éste. O descubres el mundo o te lo encubren. La política exterior de nuestros países ha estado siempre constituida a partir de los marcos teórico-conceptuales de la narración geopolítica imperial. Desprenderse de aquello supone producir una nueva narración geopolítica que de nacimiento a un nuevo tipo de relaciones internacionales. Lo usual en teoría de las relaciones internacionales ha sido siempre la lectura abstracta, descontextualizada, sin historia, usando conceptos meramente formales, que ordenaban un pasivo reacomodo a las situaciones impuestas. La geopolítica parecía patrimonio del centro, por eso hasta la izquierda ingenua entendía ésta como una disciplina imperial (sumidos en la lectura hacia adentro olvidaban a menudo el mundo real en el cual se encontraban).

Las lecturas hegemónico-imperiales están en crisis, develando el provincianismo de la visión del centro ante un mundo de ascensos civilizatorios que no logran comprender. Occidente nunca conoció al mundo, por eso mira atónito el ascenso de las potencias emergentes y descubre que no tiene otra cosa que la fuerza bruta para imponerse. El afamado historiador de la Universidad de Yale, Paul Kennedy, sostiene que los asuntos internacionales no andan bien en el mundo político y social y que incluso estarían comenzando a desmoronarse, tanto institucional como discursivamente. Pero este desmoronamiento lo ve como un atentado al “mundo libre”, es decir, no es capaz de ver que se trata del desmoronamiento cultural-civilizatorio de la propia hegemonía occidental, es decir, el llamado “mundo libre”.

La conclusión que este tipo de personajes –muy influyentes en ámbitos de poder– presenta, es que el mundo está desquiciado. Esa visión delata a un centro que ya no sabe leer un nuevo mundo emergente. Para Charles Hill, legendario funcionario del Departamento de Estado, el antiguo orden conocido como el siglo norteamericano, que era parte de la era moderna, parece estar apagándose. Su diagnóstico es revelador, pues señala que la era que viene “ya no será moderna”; pero lo que constituiría una esperanza para el resto del mundo pobre, él lo ve como “nada agradable”.

Por supuesto, desde el imperio no es nada agradable perder su preeminencia; por eso hace bien David Brooks (columnista del New York Times) en señalar que el orden moderno al cual se refiere Hill, es un sistema de Estados que encarnan los dos grandes vicios de las relaciones internacionales: el deseo de dominio expansivo y de eliminación de la diversidad. De ello se puede colegir que las mismas relaciones internacionales no fueron nunca concebidas para un mundo multipolar no occidental. Para el imperio, la geopolítica ha sido la defensa exclusiva de sus intereses, a los cuales llama sus valores. Un mundo multipolar y policéntrico es algo inconcebible para la geopolítica imperial, pero una necesidad a ser pensada en la geopolítica de nuestros países. Por eso tiene sentido hablar de una descolonización de la geopolítica.

La transición civilizatoria no puede ser ciega. Advertir el sentido potencial de una nueva reconfiguración planetaria, sin hegemonía única, permite diseñar una nueva fisonomía global más acorde a una realidad diversa y plural. Por eso la visión provinciana de la geopolítica imperial ya no sirve para interpretar el sentido de la transición. La narrativa geopolítica deberá recuperar las historias negadas y los horizontes culturales olvidados. Si el G77, y Bolivia y los países del ALBA, están a la altura de liderar la transición civilizatoria, lo que lógicamente debería acontecer es la posibilidad de fundar, en el mediano plazo, una nueva “Liga de las Naciones” (como reconocimiento además a sus verdaderos inspiradores: la liga indígena Iroquesa).

Si todas las instituciones mundiales ya no cuentan con legitimidad, pues todas ellas responden a la disposición centro-periferia, prototípica de la hegemonía moderno-occidental, la propia ONU debería desaparecer y dar lugar a una nueva y más democrática organización. El G77 contiene la mayor concentración de países miembros de la ONU, por tanto, su legitimidad es considerable. Un nuevo mundo en ciernes no puede amanecer con instituciones arcaicas.

La Paz, Bolivia, 30 de mayo de 2014

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El acuerdo Rusia-China marca el fin de la era Americana. Un nuevo viejo mundo

02/06/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por: Pablo Heraklio

Los Estados tienen sus intereses, porque responden a los deseos de las personas que los controlan. Da igual que digan velar por nuestra seguridad, salud o educación. Su propósito siempre será tergiversado por los que quieren usarlo para su propio beneficio. Recursos, dinero, propiedades, impunidad y privilegios. Para estas personas los pueblos son Rebaños, la granja humana. Siempre que haya necesidades insatisfechas habrá disputas, siempre que haya injusticia habrá conflicto, siempre que haya abusos habrá inconformidad. En el fondo subyace una estructura piramidal de obediencia basada en la violencia y la coerción.

1- Rusia a la cabeza de producción mundial de petróleo

 

En un mercado mundial que alcanza una producción superior a los 80 millones de barriles de crudo diarios (concrétamente, 89’3 millones en el año 2012), las economías de Arabia Saudí, Estados Unidos y Rusia lideran el ranking mundial de producción petrolífera, con unas cifras de suministro diario superiores a los 10 millones de barriles de crudo, cada uno. elcaptor.com 2013

2- China a la cabeza del comercio mundial

Según los últimos cálculos hechos por el Programa de Comparación Internacional (ICP), auspiciado por el Banco Mundial, China está a punto de superar a EEUU como la mayor economía del mundo este año, desplazando a EEUU de un puesto que ha mantenido desde 1872.elfinanciero.com2014

3- China a la cabeza de las exportaciones mundiales

El Top 10 de los países que más exportaron a lo largo de 2013, basado en datos del Banco Mundial y de UnComtrade sobre sus actividades económicas, se encuentra liderado por el gran gigante asiático: China. El volumen de sus exportaciones asciende a la escalofriante cantidad de 1,770,000 millones de dólares. Sus principales productos exportados son maquinaria eléctrica, ropa, textiles, hierro y acero, equipos ópticos y médicos, juguetes y armas.bidgrouponeconsultora.wordpress.com 2013

4- China y Rusia se alían

El histórico acuerdo a largo plazo para el suministro de gas ruso a China estuvo preparándose durante 10 años y está listo en un 98%, según declaró Anatoli Yanovski, viceministro de Energía de Rusia. Yanovski añadió que ya solo faltan las firmas de los dos países. RT 2014 La cooperación entre Rusia y China ha alcanzado su nivel más alto, según el presidente ruso Vladimir Putin ha declarado en una entrevista ante los medios de comunicación chinos en vísperas de su visita a Shanghai, donde se espera que sea firmado un paquete de acuerdos entre ambas naciones.RT 2014

Una de las primeras consecuencias:

5- USA pierde socios: el eje Berlín-Pekin

 

A diferencia de Alemania y Rusia, la prensa china ha otorgado mucho vuelo a la “nueva ruta de la seda”: un proyecto de primer orden de Pekín que lo conecta geoeconómicamente con Berlín y Moscú, pero que, a mi juicio, tiene un transcendental trasfondo geopolítico (’emsnews’, 30/3/14). Durante su visita al emblemático puerto alemán de Duisburgo –el mayor puerto interno del mundo en la región siderúrgica y comercial del Ruhr, además de ser la encrucijada de transporte y logística de Europa–, el mandarín chino Xi Jinping exhortó a construir el cinturón económico de la ruta de seda.LaHaine

6- Pérdida del patrón Dólar: “China, Rusia y sus bancos más grandes se pagarán solo con sus monedas”

Beijing, agencias- El Banco de China, uno de los cuatro mayores bancos estatales del país, y el VTB, el segundo grupo bancario más grande de Rusia, han firmado este martes un acuerdo que incluye realizar los pagos mutuos en sus divisas nacionales. yometiroalmonte.es

7- USA causante de su propia caída

La situación adversa para USA pudo ser subsanable hasta la desregularización bancaria en 1999, cuando el presidente GW Bush derogó la ley Glass-Steagall del 33, por la cuál se eliminaban las barreras entre la banca comercial y de inversión. Fue aplicada en todo el entorno económico Americano. Impuso su doctrina ultraliberal en prácticamente todo el mundo. USA aumentaba su capacidad de inversión, amenazando con comprar al mundo y generaba beneficios exponenciales.

Pero como todos sabemos la medicina tuvo un efectos secundarios, dos consecuencias claves para la economía actual:
 la economía de casino, en que los prestamos para el comercio se emplean en operaciones especulativas, acelerando la descomposición industrial, y aumentando el paro y las desigualdades económicas.
 y aceleró la relocalización industrial lo cuál despojó a USA de su tejido productivo trasladándolo a China.

USA no puede acambiar su sistema bancario y revertir la situación porque supondría revisar las cuentas y caer en una nueva crisis, como sucedió con las deudas subprime en 2006, la cuál crearía nichos vacíos para Rusia y China.

USA no puede cambiar su sistema productivo y repatriar las industrias porque supondría unos costes inasumibles.

USA SE VA A PIQUE EN CUESTIÓN DE 10 AÑOS.

Bye bye Miss American Pie!Estados Unidos es un Gigante que caerá y hará ruido.

EL NUEVO MUNDO ES MUCHO MÁS PARECIDO AL VIEJO

Rusia o China no son mejores como Estados ni menos imperialistas que el Americano.

La nueva Rusia es una oligarquía mafiosa a la vieja usanza regida por los tycons, los Amos del hampa que se hicieron con los monopolios de la antígua URSS: traficantes, ex-generales del ejército rojo, burócratas arribistas, donde Vladimir Putin, al frente de Gazprom gracias a su título nobiliario de presidente y director de la KGB, es el primero de todos. Su actual sistema implica la exclusión social y ha creado una de las zonas con mayores diferencias sociales del mundo. China es un reino de sátrapas ladinos rodeados de un halo de santidad. Hipócritas que se pasan el día dando ejemplo como curas mientras mientras disfrutan del beneficio de la rapiña al estilo occidental: yates, limusinas, mansiones. Han creado un hermético círculo interno semidivino dentro Comité Central del Partido Comunista más allá del bien y del mal, cuya doble moral de entrega al trabajo y enriquecimiento personal conduce a la represión más absoluta, a la esclavitud y a la sumisión del pueblo.

LOS ESTADOS CONTRA EL PUEBLO, EL PUEBLO CONTRA LOS ESTADOS

Los Estados tienen sus intereses, porque responden a los deseos de las personas que los controlan. Da igual que digan velar por nuestra seguridad, salud o educación. Su propósito siempre será tergiversado por los que quieren usarlo para su propio beneficio. Recursos, dinero, propiedades, impunidad y privilegios. Para estas personas los pueblos son Rebaños, la granja humana. Siempre que haya necesidades insatisfechas habrá disputas, siempre que haya injusticia habrá conflicto, siempre que haya abusos habrá inconformidad. En el fondo subyace una estructura piramidal de obediencia basada en la violencia y la coerción.

Los pueblos lo forman personas que se juntan para alcanzar metas que por sí solos no podrían. Los pueblos están vivos, y responden a los deseos y necesidades de sus habitantes. La tendencia gregaria de los pueblos es a compensar los desequilibrios naturales de forma satisfactoria para cada uno de sus miembros.

Los Pueblos tiene sus intereses, que están al margen de las personas que quieren controlarlos. Los Pueblos no pueden dejar su futuro en manos de quienes quieren doblegarlos y aprovecharse. Los paisanos deben cohesionarse, unirse, colaborar y sobre todo participar en su devenir si no quiere verse sometido por sus miembros más violentos, y dominantes.

La única forma de ser pueblo es participar, pero no sirve cualquier forma, sola la participación activa y entre iguales, la Soberanía Personal y las Solidaridad verdadera.

¡Municipios Libres, Federación y Autogestión!

Publicado en: Global

Imperio sin estrategia militar

02/06/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por: Thierry Meyssan

El presidente Barack Obama acaba de explicar su doctrina estratégica. En su discurso de West Point, el presidente reafirmó la supremacía militar de Estados Unidos, cuando en realidad ese país se ve hoy técnicamente sobrepasado, tanto por Rusia como por China. Sabiéndose incapaz de enfrentar a Moscú, Washington prefiere pasar por alto la pérdida de Crimea y concentrarse en el enemigo que le ha servido de comodín desde hace más de una década: el terrorismo. Así que el presidente Obama acaba de anunciar un amplio programa de lucha contra el terrorismo, cuando numerosos campamentos de al-Qaeda se hallan precisamente en suelo de países ocupados por la OTAN, e incluso de países que son miembros de ese bloque militar. Para terminar, Obama reiteró su respaldo a la «oposición siria» y prometió que no dejará de prestarle ayuda… cuando logre obtener la aprobación del Congreso.

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Menos en los discursos del presidente Obama, Estados Unidos ha dejado de ser una «nación indispensable».

El 28 de mayo de 2014, el presidente Barack Obama pronunció un importante discurso en el que expuso los detalles de su doctrina estratégica, durante la entrega de diplomas a los graduados de la Academia Militar de West Point [1].

Sin que fuese una sorpresa para nadie, el presidente hizo notar que ha cumplido su promesa de repatriar las tropas desplegadas en Afganistán e Irak y que además logró eliminar a Osama ben Laden. Pero el balance que trató de presentar como positivo en realidad dista mucho de serlo. Las tropas estadounidenses están regresando de Afganistán totalmente extenuadas y de Irak tuvieron que salir huyendo para evitar ser expulsadas por la resistencia popular. El costo exorbitante de esas dos campañas –más de 1 000 millardos de dólares [2]– ha impedido al Pentágono acometer la renovación de su arsenal. Y la muerte de ben Laden no pasa de ser un cuento para entretener a los niños: Osama ben Laden nunca tuvo nada que ver los atentados del 11 de septiembre de 2001, incluso estaba muerto –de muerte natural, por cierto– y enterrado desde diciembre de 2001, hecho del que dio fe el MI6 británico [3].

Después de todo, resulta admirable la capacidad estadounidense para seguir repitiendo incansablemente una realidad imaginaria y ampliamente desmentida con pruebas sólidas. Como también es asombrosa la tozudez de la prensa atlantista que sigue ciegamente esa versión.

En su discurso, el presidente Obama describió su propio país como «una nación indispensable», según él la más poderosa del mundo tanto en el plano militar como económicamente.

Pero eso tampoco es cierto. Sólo unos pocos días antes, el 14 de mayo, el general Martin Dempsey –jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos– había reconocido ante el Consejo del Atlántico Norte que las fuerzas armadas estadounidenses se verán definitivamente sobrepasadas de aquí a 10 años si no emprenden de inmediato un gigantesco esfuerzo de actualización [4], esfuerzo que resultará particularmente difícil en el actual contexto de restricciones presupuestarias.

Resulta, en efecto, que las tecnologías militares de avanzada de Rusia y China están ahora muy por delante de las estadounidenses. Y ya es demasiado tarde para recuperar ese retraso. La apariencia de superioridad de Estados Unidos se mantiene únicamente porque las tropas de ese país son las únicas que están desplegadas por todo el mundo y sólo es real en algunos teatros de operaciones. Pero no lo es frente a Rusia ni frente a China, que saldrían vencedoras en caso de guerra mundial.

Y en el plano económico, la mayoría de los bienes de consumo que se consumen en Estados Unidos se fabrican en China.

Basándose en toda esa leyenda, que el Washington Postcalifica de «imagen fantasmagórica» –a pesar de que ese diario sólo señala una relativa debilidad militar de Estados Unidos [5]–, el presidente Obama anunció que su país no vacilará en intervenir en el extranjero cuando sus intereses directos se hallen en peligro. Pero precisó que recurrirá a la formación de coaliciones internacionales para ocuparse de los problemas más lejanos. Y afirmó que, contrariamente a la época de la guerra fría, Rusia ya no representa un peligro inminente y que el principal adversario es el terrorismo.

Así que no importa que Crimea se haya reintegrado a la Federación Rusa. Washington no luchará contra lo que, sin embargo, sigue presentando como una «anexión» gravemente violatoria del derecho internacional, llegando incluso a comparar al presidente ruso Vladimir Putin con Hitler.

Lo más importante del discurso del presidente Obama es que, al cabo de 13 años de «guerra contra el terrorismo», Washington dice haber eliminado el grupo de fanáticos que componían la dirección internacional de al-Qaeda, aunque ahora se halla ante un problema más grave: la proliferación de grupos afiliados a al-Qaeda que han surgido en casi todas las regiones del mundo.

Esta «guerra sin fin» tiene una gran ventaja: justifica cualquier cosa. Estados Unidos, que desde 2001 dice hallarse en posición de «legítima defensa», se da el lujo de violar la soberanía de los demás países secuestrando o bombardeando en tierra extranjera a quien mejor le parece y cuando le viene en ganas. Para continuar esa guerra, el presidente Obama ha anunciado la creación de un «Fondo de Asociación Contra el Terrorismo» que debe contar con 5 000 millones de dólares. El objetivo de ese fondo será garantizar la formación de los servicios de seguridad de los Estados aliados.

Pero ¿quién puede creer en ese programa? Hoy en día, los terroristas se entrenan en varios campamentos permanentes de al-Qaeda, que se hallan en el desierto de Libia, país ocupado por la OTAN. Y existen otros 3 campamentos de al-Qaeda en Sanliurfa, Osmaniye y Karaman, en el territorio de Turquía, país miembro de la OTAN [6].

Los sirios recuerdan las confesiones, transmitidas por televisión, del emir del Frente al-Nusra (afiliado a al-Qaeda) que garantizó el transporte de misiles cargados con sustancias químicas desde una base militar turca hasta la Ghouta de Damasco. Según este individuo, no sólo las armas químicas le fueron entregadas por un ejército miembro de la OTAN sino que además se le ordenó utilizarlas «bajo bandera falsa» para justificar un bombardeo estadounidense contra Siria [7].

Trece años después de los atentados del 11 de septiembre, ¿quién puede creer aún que al-Qaeda sea el enemigo número 1 de la «nación indispensable», cuando el propio Barack Obama describía en 2013 a los individuos afiliados a al-Qaeda como «menos capacitados» que la “casa matriz”? En efecto, en un discurso pronunciado en la Universidad Nacional de Defensa el 23 de mayo de 2013, este mismo presidente Obama relativizaba entonces el peligro terrorista y afirmaba que Estados Unidos ya no debía verlo como una prioridad [8].

En cuanto a Siria, el presidente Obama declaró en West Point que «hay que ayudar al pueblo sirio a resistir ante el dictador que bombardea y mata de hambre a su pueblo» (sic). Es por eso que Washington ayudará «a los que luchan por el derecho de todos los sirios a construir su propio futuro» (Léase: No ayudar a los sirios que votan por sí mismos para elegir su propio presidente sino únicamente a los sirios que están dispuestos a colaborar con un gobierno colonial designado por la OTAN.).

En todo caso, ¿por qué habría que intervenir solo en Siria? Porque «la guerra civil siria se propaga más allá de las fronteras de ese país, la capacidad de los grupos extremistas aguerridos para arremeter contra nosotros sólo puede acrecentarse». En otras palabras, después de haber incendiado Siria, Estados Unidos se siente amenazado por el fuego que él mismo inició.

«Intensificaremos nuestros esfuerzos por apoyar a los vecinos de Siria –Jordania y Líbano, Turquía e Irak– afectados por el problema de los refugiados. Trabajaré con el Congreso para aumentar el apoyo a los elementos de la oposición siria que constituyen la mejor alternativa ante los terroristas y ante un dictador brutal. Además, seguiremos colaborando con nuestros amigos y aliados en Europa y en el mundo árabe en la búsqueda de una solución política a esta crisis y velando por que esos países, y no sólo Estados Unidos, asuman una parte justa de las medidas de respaldo al pueblo sirio», prosiguió el presidente Obama.

En otras palabras, la Casa Blanca está discutiendo con el Congreso sobre la manera de respaldar las ambiciones personales de los miembros de la Coalición Nacional. Según la prensa, Washington podría organizar el entrenamiento militar de los combatientes en los países que tienen fronteras con Siria y proporcionarles armas más eficaces. Pero hay varios problemas:
 Si Washington se pone a entrenar y armar colaboradores sirios tendrá que admitir que antes no lo hizo a gran escala y que recurrió principalmente a… mercenarios extranjeros vinculados a al-Qaeda.
 Si 250 000 mercenarios yihadistas no lograron acabar con el Estado sirio en 3 años, ¿cómo podrían hacerlo unos cuantos miles de colaboradores al servicio de la colonización occidental?
 ¿Por qué los Estados limítrofes con Siria, ya implicados actualmente en una gran guerra secreta contra ese país, aceptarían entrar en una guerra abierta contra Siria, con todos los riesgos que eso implicaría para ellos?
 ¿Qué armas aún más sofisticadas podría proporcionarse a esos colaboradores del colonialismo sin que estos puedan utilizarlas algún día contra otros blancos, específicamente en contra de la supremacía aérea de Israel?
 Y, finalmente aunque no menos importante, sabiendo que todo eso viene discutiéndose desde hace 3 años, ¿qué nuevo elemento de juicio permitiría encontrar hoy una respuesta adecuada?

En el discurso de Obama lo que habla es la voz de la impotencia. Obama se jacta de haber retirado sus tropas de Afganistán y de Irak y de haber asesinado un fantasma que desde hace 10 años existía únicamente en los casetes de video de Al-Jazeera. Anuncia que combatirá el terrorismo que él mismo protege en todas partes. Declara que aportará un respaldo más eficaz a la «oposición siria», pero inmediatamente le pasa la “papa caliente” al Congreso –que no quiso que ordenara los bombardeos contra Siria durante la crisis de las armas químicas– y lo hace a sabiendas de que los congresistas limitarán ese respaldo.

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Los nuevos graduados de la academia militar de West Point no ovacionaron al presidente Obama.

Este discurso no es otra cosa que un balbuceo destinado a salvar las apariencias para ocultar una decadencia que ya se hace irreversible. Menos de una cuarta parte de los 1 064 nuevos graduados de Academia Militar de West Point aplaudieron al presidente Obama mientras que la mayoría se mantenía indiferente. El Imperio agoniza lentamente.

Thierry Meyssan

Fuente
Al-Watan (Siria)

       

[1] «Discurso de Barack Obama en la Academia Militar de West Point», por Barack Obama, Red Voltaire, 28 de mayo de 2014.

[2] 1 millardo = 1 000 millones

[3] «Reflexiones sobre el anuncio oficial de la muerte de Osama Ben Laden», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 9 de mayo de 2011.

[4] «La ecuación “2, 2, 2, 1” del Pentágono reconoce a Rusia y China como pesos pesados», por Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada (México),Red Voltaire, 27 de mayo de 2014.

[5] “President Obama’s foreign policy is based on fantasy”, editorial de la redacción del Washington Post, 2 de marzo de 2014.

[6] “Israeli general says al Qaeda’s Syria fighters set up in Turkey”, por Dan Williams, Reuters, 29 de enero de 2014. «Carta abierta de los europeos atrapados tras la cortina de hierro israelo-estadounidense», por Hassan Hamadé, Red Voltaire, 24 de mayo de 2014.

[7] En la jerga de los servicios de inteligencia las llamadas operaciones «bajo bandera falsa», en inglés «false flag», son operaciones organizadas de manera tal que su realización pueda ser atribuida al adversario para desacreditarlo y justificar posibles represalias. NdlR.

[8] «Barack Obama habla sobre el futuro de la lucha contra el terrorismo», por Barack Obama, Red Voltaire, 23 de mayo de 2013.

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