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Global

Derribo del avión de Malasia: ¿el objetivo era asesinar a Putin?

10/08/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por: ALFREDO JALIFE-RAHME

Se les desploma su quimérico caso a los mendaces propagandistas anglosajones que sin evidencias habían indiciado al presidente ruso Vlady Putin de ser el autor del criminal derribo del avión de Malaysia Airlines cuando, al parecer, él era a quien quisieron asesinar los neonazis (literal) del gobierno de Ucrania, que confundieron su avión.
Russia Today había publicado, inmediatamente después de la tragedia, la versión de que el objetivo verdadero era el avión de Vlady Putin, quien regresaba de su gira triunfal por Latinoamérica (http://goo.gl/xkbUcZ).
Por prudencia extrema, no descargué la versión de Russia Today, que dejé en el tintero, sobre los dos aviones que volaron cerca: el Boeing-777 derribado de Malasia y el IL-96 del presidente ruso con enorme parecido tricolor: rojo, blanco y azul.
Sale a colación un proverbio árabe sobre la clandestina mentalidad criminal de algunos sectores que navegan con máscara angelical: matar a alguien para luego encabezar su entierro.

Aun en los avernos existen grados de malignidad, como ilustró el genial florentino Dante, cuando nuestras peores expectativas escatológicas suelen ser superadas por el ilimitado grado de maldad a la que han llegado las caóticas relaciones internacionales en el centenario de la Primera Guerra Mundial.

El galardonado investigador estadunidense Robert Parry ahora vuelve a la carga y, después de haber filtrado que el ejército de Ucrania había derribado el fatídico avión, comenta que “algunos analistas de Estados Unidos piensan que Putin, cuyo avión volaba cerca, pudo haber sido el objetivo de los ucranios de línea dura que derribaron erróneamente el avión (http://goo.gl/P2jvjM)”. ¡Súper uf!

El célebre Robert Parry detonó el pestilente escándalo del Irán- contras y ahora emitió la huérfana hipótesis contraria a la grotesca cuan masiva cacofonía propagandística anglosajona que exorcizó a Vlady Putin (http://goo.gl/n8jlpe).
Afirma que en caso de ser verdadera, la dirección de la investigación en el derribo del 17 de julio ha virado dramáticamente de los alegatos iniciales del gobierno de Estados Unidos de que los rebeldes orientales ucranios, usando una batería antiaérea provista por Rusia, fueron responsables de haber derribado el avión matando a 298 personas a bordo y cuya consecuencia fue la histeria antirrusa del gobierno de Obama, que orilló a los europeos a sancionar a Moscú y desembocó en una incipiente guerra comercial.
Ni existió misil ruso ni los rebeldes poseían tales misiles letales, por lo que los analistas de Estados Unidos plantean un escenario distinto, en el que la línea dura del gobierno de Ucrania –¿cuál será su indetectable línea suave?–, en colusión con elementos de la fuerza aérea, puedieron haber intentado emboscar el avión de Putin, pero en su lugar derribaron el avión malasio. ¡Y retumba en su centro la Tierra!
Dos cazabombarderos del gobierno de Kiev acompañaron al avión derribado, que fue obligado extrañamente a cambiar su ruta por la torre de control.
Según Robert Parry, los dos cazabombarderos de la fuerza aérea de Ucrania pudieron haber liquidado al avión malasio golpeado por el misil lanzado por el ejército de Ucrania en la parte oriental.
Las implicadas autoridades de Ucrania contaban con pocos minutos para detectar el avión de Putin y es plausible que los atacantes tomaron una decisión precipitada para derribar antes de darse cuenta de que habían cometido un trágico error.
¿Un error a esas alturas? ¿Quién sopló el mapa de ruta del avión de Putin sobre Ucrania oriental? ¿Quien conmutó las rutas tanto del avión ruso como del avión malasio?
El deseo de los extremistas de Ucrania de asesinar a Putin está plasmado en intercepciones telefónicas y en datos de espionaje, y Robert Parry da mucho crédito a las amenazas de muerte contra Putin de la ex premier Yulia Tymoshenko y, sobre todo, de su aliado: el banquero oligarca Iho Kolomoyskyi (con una fortuna de 6 mil 500 milllones de dólares, quien ostenta la triple nacionalidad ucrania, israelí y chipriota), que literalmente compró la gubernatura de la región suroriental de Dnipropetrovsk, no muy lejos del lugar donde fue derribado el avión.
La biografía crapulosa del banquero Kolomoyskyi (http://www.alfredojalife.com/?p=1280 ) no es nada edificante y se desprende de las investigaciones que es uno de los principales sospechosos de haber teledirigido el derribo del avión malasio.
Las amenazas de muerte contra Putin de la dupla Tymoshenko/Kolomoyskyi son estudiadas como posible motivo del ataque al avión malasio, asevera Robert Parry.

En paralelo al fallido asesinato de Putin, otra línea de investigación en Estados Unidos apunta a que los militares de Ucrania derribaron el avión de pasajeros simplemente (sic) para crear una provocación que pudo haber sido volteada contra los rebeldes y Rusia.

El viejo zorro caribeño Fidel Castro nunca se fue con la finta y sin titubeos señaló la culpabilidad de Ucrania en el derribo del avión, en coincidencia con el inicio del infanticidio de palestinos por la potencia nuclear Israel.
Robert Parry se inclina más por la hipótesis del asesinato de Putin, lo cual hubiera desencadenado represalias nucleares de Rusia y la invasión de Ucrania, con una alta probabilidad de una confrontación con Estados Unidos.

La imperturbabilidad de Putin es proverbial: a diferencia del locuaz Obama, actúa más de lo que vocifera. Dejó pasar tres semanas de exorcismos en las portadas de las revistas anglosajonas ( Time, Newsweek y The Economist) que, más que con Hitler, lo compararon con Mefistófeles.

Esta semana The Economist se quedó sin portada rusófoba –que consagró insulsamente al negocio del sexo–, mientras el mundo retuvo su respiración por la proximidad de una tercera guerra mundial por escalada y en cascada global.
Ahora Obama puede partir de vacaciones por dos semanas, mientras las bolsas regresan a las cotizaciones triunfales y Robert Parry se refocila con sus notables filtraciones que subtienden a una desescalada en Ucrania.
Como excepcional judoka cinta negra, Putin resbaló el diluvio de golpes occidentales y con un solo revire magistral pasó a la contraofensiva tanto con la extensión del asilo a Snowden por tres años como con sus demoledoras sanciones alimentarias a Europa y Estados Unidos, que pusieron puerilmente el grito en el cielo.

Esta semana se escenificó la extraña cuan súbita dimisión del jefe de seguridad nacional de Ucrania, el anterior líder nazi (literal) Andrij Parubiy.
¿Habrá sido ya desenmascarado Andrij Parubiy por los servicios de inteligencia de Estados Unidos?
La contumaz cuan mendaz prensa anglosajona en el caso del avión malasio se degradó hasta el noveno círculo de los avernos dantescos al padecer el “síndrome Mamá Rosa”: defender la indefendible criminalidad mediante el control orwelliano de sus multimedia carentes de sindéresis y sin contraste dialécticamente antitético y que sólo sirven los intereses plutocráticos neoliberales de sus dueños al precio de aniquilar la verdad ética y estéticamente luminosa, ya no se diga de colocar irresponsablemente al planeta al borde de una guerra nuclear.

Publicado en: Global

Latinoamérica muestra su desaprobación a Israel

03/08/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por: Florencia Valdés

En lenguaje diplomático, varios países latinoamericanos le han dado una bofetada a Israel. Chile, El Salvador, Perú , Brasil y Ecuador llamaron a consultas a sus embajadores en el Estado hebreo. El gobierno uruguayo contempla tomar las mismas medidas. Bolivia puso a Israel en una categoría de Estado terrorista. A Israel le ha caído como balde de agua fría y ha acusado a los países latinoamericanos de animar las acciones del Hamas. Para los observadores se trata, claro está, de mostrar su desaprobación ante los más de 1.300 palestinos muertos en más de tres semanas de la ofensiva de Israel en Gaza, y de afianzar una visión independiente de la diplomacia mundial.

Entrevistados: Pr. Eduardo Gamarra, experto en Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional de Florida, entrevistado por Raphaël Morán, y Gilberto Aranda, experto en Política Internacional del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile.

Publicado en: Global

La historia cambió de rumbo; el Norte (España) aprende Del Sur (Latinoamérica)

03/08/2014 by Vitalio Deja un comentario

“Los aprendizajes de las luchas de los frentes antineoliberales de Venezuela, Bolivia y Ecuador  en un nuevo contrahegemónico movimiento político en España, PODEMOS”

Por:  Anibal Garzón

El reconocido sociólogo peruano, Anibal Quijano, define en su concepto de “colonialidad” que a pesar de proclamarse la descolonización de los países de América Latina durante el siglo XIX jamás esa región ha tenido una independencia en su totalidad ya que sigue sujeta a un patrón global eurocentrista bajo el capitalismo. Esta “colonialidad del poder” ha sido complementada por lo que el filósofo colombiano Sergio Castro Gómez llamó “colonialidad del saber”, y agregando lo que Walter Mignolo etiquetó la “colonialidad del ser”. El primero es como Occidente sigue dictando cuál es el conocimiento legítimo, por ejemplo la ciencia moderna por encima de técnicas indígenas ancestrales, y el segundo cómo se jerarquiza una sociedad según las clases sociales, las etnias, el género, o la forma de implementar el modelo de familia mediante el patriarcalismo y la heterosexualidad. Por lo tanto el Sur sigue dominado actualmente por el Norte no solo en las relaciones económicas, políticas y militares, sino también por reproducir las estructuras sociales y los valores culturales.

A todo esto la pregunta que surge es si simplemente, de manera unidireccional, el Norte impone la dominación al Sur o existen otros mecanismos contrarios enviados del Sur hacia el Norte. Posiblemente no se den con imposición como hace la colonialidad del Norte al Sur, pero el Sur sigue enseñando nuevas estrategias al Norte para hacer frente a ciertas problemáticas. Y en este caso no hablamos de ejemplificaciones como el asunto nutritivo y demográfico de exportarse de Latinoamérica a Europa, en el siglo XVI, la riqueza nutritiva de la patata, sino que discutimos de política. Política del siglo XXI.

Actualmente Europa, y en especial los llamados despectivamente países PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España), sufre una crisis económica desde 2008 proveniente de la crisis subprime de Estados Unidos. Este efecto, que produjo un crecimiento del número de desempleados y paralelamente una reducción de fondos públicos, hizo generar un crecimiento porcentual del déficit fiscal de los Estados y ha llevado, como incorrecta solución, a la ejecución del endurecimiento de políticas neoliberales con la privatización de servicios públicos para reducir finalmente el endeudamiento público. Con la reducción del gasto público, incentivado por la Troika (Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo y Comisión Europea) finalmente la brecha de la desigualdad ha crecido, siendo España el segundo país más desigual de la Unión Europea según el informe “Gobernar para las Elites” de Intermón Oxfam[1].

Las consecuencias del endurecimiento de las políticas neoliberales sobre cualquier país podían ser previamente conocidas por las elites españolas si en este caso hubiesen analizado contradiciendo la colonialidad, es decir, que un país del norte como España en lugar de simplemente aprovecharse del momento de privatizaciones (inserción de transnacionales españolas en mercados latinoamericanos, como BBVA, Banco Santander, Telefónica, Endesa,…) bajo la implementación de modelos neoliberales en América Latina a finales de los 80 con el Consenso de Washington como “solución” a la crisis de la deuda, aprendiese de los impactos sociales y políticos de estas directrices en los países del sur. El problema era que ese país históricamente colonialista del norte, España, nunca pensase que los impactos neoliberales serían del mismo calibre como en un país colonizado latinoamericano del sur. Parece ser que más allá de las élites no todos los españoles obviaron la posibilidad de aprender de los efectos del neoliberalismo en América Latina para estar atentos a las acciones sociales y políticas en España.

Venezuela, Bolivia y Ecuador enseñan a España

En América Latina con la instauración del proyecto neoliberal y sus impactos de crecimiento de los Coeficientes Gini (dato de la desigualdad económica utilizado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo), nacieron y se multiplicaron las protestas sociales, los cuales culminaron en cambios políticos en alguno de los Estados.

En Venezuela, tras la acción espontánea de una protesta social y saqueos de las clases más desfavorecidas en 1989 contra las consecuencias de empobrecimiento por la liberación económica del gobierno de Carlos Andrés Pérez se tuvo como respuesta una represión militar con el resultado de más de 3000 muertos. Suceso histórico llamado Caracazo. Este elevado conflicto social  entre neoliberalismo y antineoliberalismo se transformó en un conflicto político tras la insurrección cívica militar liderada por el militar Hugo Chávez en 1992. El mismo militar que finalmente fue absuelto por presión popular y ganó las elecciones presidenciales de 1998 poniendo fin al neoliberalismo.

Un proceso similar vivió Bolivia. La instauración de un modelo neoliberal con la aprobación del Decreto Supremo 21060 en 1985 generó una relocalización de miles de mineros y un efecto migratorio de zonas rurales y de comunidades indígenas a la periferia de las grandes ciudades, produciéndose efectos como el creciente novedoso municipio El Alto a orillas de la ciudad de La Paz. El aumento de la desigualdad aceleró el crecimiento de organizaciones sociales antineoliberales como el Movimiento Al Socialismo (MAS) liderado por el indígena Evo Morales, pero la represión de la Guerra del Agua en 2000 y, sobre todo, la Guerra del Gas en 2003, con más de 64 muertos por la represión de militares bolivianos contra los manifestantes que se oponían a la exportación barata de gas a Estados Unidos mediante costas chilenas y protestaban por la nacionalización del recurso natural, conllevó al nombramiento del nuevo Presidente Evo Morales y la anulación del 21060 con el nuevo Decreto 871.

Ecuador en lo referente a la instauración de políticas neoliberales tuvo un proceso semejante a Bolivia y Venezuela, pero, incluso, su horizonte de cumplimiento de directrices externas y dependencia del Norte fue todavía más radical al sustituir la circulación de su moneda nacional, el Sucre, por la unidad monetaria imperial, el dólar, en 1999. Una crisis financiera, monetaria y fiscal, acabó desatando una fuerte crisis política con el crecimiento de un gran movimiento social, cívico, indígena y sobre todo antineoliberal, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE). A diferencia de Bolivia y Venezuela, en lugar de transformarse la CONAIE de actor directo de resistencia a conductor político, su papel fue siempre de presión a gobiernos inestables, aceptando y posteriormente expulsando a 3 presidentes en 7 años; Gustavo Noboa (2000 a 2003), Lucio Gutiérrez (2003 a 2005), y Alfredo Palacio (2005 a 2006). Finalmente el cuarto Presidente fue Rafael Correa, un exministro y economista académico, que a pesar de sus divergencias con la CONAIE siempre ha existido cierto respeto entre el gobierno democrático, su nueva organización política Alianza País y el movimiento social ya que la misma CONAIE fue un actor esencial que defendió a Correa en el intento derechista de un Golpe de Estado en septiembre de 2010[2].

Tres experiencias latinoamericanas que en el siglo XXI sus pueblos dijeron democráticamente NO a las directrices neoliberales impuestas por el Norte, pero, aún así, la geopolítica de la colonialidad del Norte con la vanguardia del imperio de Estados Unidos, en vínculo con sectores conservadores de las burguesías latinoamericanas, no aceptaron estos procesos de revoluciones democráticas con sus respectivas asambleas constituyentes y llevaron a cabo intentos de golpe de Estado. Al igual que en Ecuador en 2010, como hemos señalado, sucedió en Venezuela en 2002 y en Bolivia en 2008. Golpes que fracasaron gracias a los movimientos sociales y algunas de las posiciones democráticas de sectores militares.

España, aún siendo a priori país del Norte ha sufrido un proceso similar a América Latina. Como bien señala Inmanuel Wallerstein en su tesis de Sistema Mundo, la globalización capitalista divide a los Estados en países centrales o potencias económicas, países semiperiféricos, y Estados periféricos. España es un Estado semiperiférico donde al igual que impone su colonialidad del poder sobre Estados más débiles, principalmente los de América Latina reproduciendo la colonización histórica, también España sufre a la vez la colonialidad del poder de potencias occidentales, principalmente Estados Unidos y el motor alemán como pilar de la Unión Europea. Al igual que América Latina sufrió el Consenso de Washington impuesto por Estados Unidos, España sufre las mismas recetas insertadas por la Troika. Estas recetas han generado una supresión del histórico Estado del Bienestar provocando un aumento de la desigualdad, aumentando la pauperización de las clases medias españolas.

Una explosión social como en los países de América Latina, no del mismo calibre pero si con lectura semejante, surgió como una respuesta al descontento creciente de la crisis económica y los planes de ajuste estructural, el mediático movimiento 15-M. Miles de ciudadanos y ciudadanas, un movimientos transversal con trabajadores, desempleados, estudiantes, amas y amos de casa,… salieron por las calles de Madrid, y posteriormente por todo el Estado Español, expresando su indignación. Un movimiento de protesta que tuvo resonancia en los medios de comunicación de todo el mundo ya que representó, junto al Ocuppy Wall Street, un ejemplo de malestar social en lo conocido como país del Norte. Ya no solo algunos de los llamados países subdesarrollados, el Sur, decían No al modelo neoliberal, sino también una gran masa social de países del Norte, como se representó en España, iniciaban un jaque a ese sistema.

Posiblemente gran parte de los indignados del 15-M no eran conscientes de que su experiencia de movilización social de tendencia antineoliberal era una reiteración de lo que sucedió en algunos países del sur como los bolivarianas venezolanos, los masistas de Bolivia o los de la CONAIE en Ecuador. Los que si fueron sensatos de la aceleración de las luchas sociales por el deterioro de las condiciones objetivas, crisis económica y política, fue una “élite” intelectual que tenía previas experiencias en terreno y análisis científico de lo sucedido en América Latina. Estos intelectuales del norte aprendieron del sur para poder leer su mismo norte. Y más allá de bolivarianismos, del MAS y la CONAIE con Alianza país, nació en España PODEMOS en un momento transcendental gracias a la inspiración de ciertos intelectuales “latinoamericanistas”[3].

En España las manifestaciones del 15-M no padecieron 3000 muertos como el Caracazo en Venezuela, o 65 asesinados por militares como en la Guerra del Gas en Bolivia, o no se consiguió hacer dimitir a 3 presidentes como en Ecuador, pero a pesar de ser experiencias diferentes todas mantuvieron unos principios esenciales; convertirse durante un largo tiempo el 15-M en el suceso principal de la política nacional, tener un amplio espacio mediático con su cobertura internacional, y sobre todo quedar marcado ese movimiento en la conciencia social.  PODEMOS no tenía líderes sociales como Evo Morales, o militares populares como Hugo Chávez, pero supo que el rol de actor intelectual también vendía en las clases populares, estrategia más parecida a la que  llevó a cabo el académico prestigioso Correa. Otra táctica aprendida de otro país, Bolivia, fue hacer el máximo uso personalista de los medios de comunicación del sistema para crear una imagen de líder en la opinión pública. No fue el caso de Evo Morales, pero si de su Vicepresidente Álvaro García Linera, el mismo que fue llamado por el líder boliviano a que le acompañase como número dos a las elecciones presidenciales de 2005 porque se había convertido en un famoso tertuliano crítico que se había ganado prestigio en la opinión pública con sus apariciones permanentes en debates televisivos. Concretamente, esta estrategia de Evo Morales que corroboró la importancia del liderazgo intelectual mediático fue aprendida seguramente por el mismo Pablo Iglesias, líder de PODEMOS, cuando estuvo presente como observador electoral en las elecciones bolivianas de 2006, y por ello era de prevenir la esencialidad de su papel en los programas de televisión como La TUERKA, HISPAN TV, y posteriormente en cadenas de la SEXTA y la CUATRO. Sin estos medios de comunicación masivos, principalmente audiovisuales, no hubiese existido jamás la imagen de Pablo Iglesias, al igual que tampoco en Bolivia la de García linera.

América Latina está más cerca de nuestra realidad de lo que nos pensamos, y ya no es la Madre Patria el eje central de las cosmovisiones latinas, aunque prevalezca el castellano como lengua oficial, sino posiblemente hoy sea Abya Ayala. Y por ello, para entender pero no para copiar, lo qué sucede actualmente en España y lo que puede suceder (Norte), es evidente conocer lo que se vivió en los procesos latinoamericanos (Sur); desde la llegada al poder de una multitud, las contradicciones de clase en el modelo neoliberal, las divergencias y convergencias entre nueva élite política y la masa social, los procesos de Asamblea Constituyente, los intentos de Golpes de Estados, o las Injerencias imperiales,… Entender la América Latina posneoliberal es necesario para entender y construir nuestro destino.

[1] https://www.diagonalperiodico.net/global/21481-gobierno-para-elites-convierte-espana-segundo-pais-mas-desigual-europa.html

[2] http://old.kaosenlared.net/noticia/ecuador-conaie-rechaza-intento-golpe-estado-contra-correa

[3]Uno de los pensadores y estrategas de PODEMOS, el jefe de campaña Iñigo Errejón, apuntó en un artículo en el Le Monde Diplomatique la importancia de los procesos posneoliberales de América Latina en la conformación de PODEMOS http://www.monde-diplomatique.es/?url=articulo/0000856412872168186811102294251000/?articulo=8c640f81-5ccc-4723-911e-71e45da1deca

Publicado en: Global

De ratas y de ratones: dos cuentos muy otros

03/08/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por: MACIEK WISNIEWSKI

Sobre el poder seductivo del fascismo (y su retorno), la novela Spiewaj ogrody (2014) –título tomado de un poema de Rainer Maria Rilke– del escritor polaco Pawel Huelle, ambientada en Danzig/Wolne Miasto Gdansk de los años 30, narra la historia de un compositor que trabaja en una inconclusa –y ficticia– ópera de Wagner: El cazador de ratas de Hamelín, la vieja leyenda –documentada por los hermanos Grimm– sobre un flautista que al no recibir su recompensa por sacar las ratas de la ciudad se venga seduciendo con su música y desapareciendo a los niños inocentes. Sirve de fondo para retratar el mundo a punto de sumergirse en llamas y hablar, entre otros temas, de cuestiones morales alrededor de Wagner, su propio antisemitismo y el (ab)uso de su obra por los nazis. Hitler, que hizo de Bayreuth su segunda casa, se sentía como uno de los héroes wagnerianos que se sacrificaban por el bien del pueblo teutón. En realidad era como aquel cazador de ratas de la ópera apócrifa que sedujo a los alemanes prometiendo liberarlos de la crisis y otras desgracias de Weimar. Pero muchos se dejaron seducir con ganas.

El veterano periodista John Pilger, analizando la cobertura orwelliana que los medios le dan a las guerras imperiales de Obama, sucesos en Ucrania o Gaza, apunta que estas manipulaciones se parecen a los tiempos del auge del fascismo; y recuerda su plática con Leni Riefenstahl, la propagandista nazi, diciendo que sus mensajes no obedecían las órdenes de arriba, sino el vacío sumiso en la sociedad alemana (Counterpunch, 11-13/7/14). Hoy el fascismo sigue seduciendo: con una melodía más suave y a través de otros canales, pero calando en el mismo vacío. El principal motivo es la seguridad. El espionaje masivo, según el historiador Norman Pollack, se volvió un erastz del campo de concentración; su vínculo con la política de contraterrorismo pretende sofocar cualquier cambio democrático y social. Históricamente una herramienta del capitalismo para estabilizarse en tiempos de crisis y conservar la estructura de poder/riqueza, el fascismo reina en Europa (vide: las recientes elecciones europeas), en Estados Unidos (siendo Obama un “campeón liberal del fascismo american-style” según Pollack, véase: Counterpunch, 11 y 20-22/6/14), pero también en… Israel.

Ya desde la guerra de 1967 muchos advertían que con la ocupación de territorios palestinos los judíos internalizarían las prácticas y valores de sus verdugos, convirtiendo a Israel en un Estado fascista. Lo vemos perfectamente a la luz de la (siguiente) atrocidad en Gaza. Hay enfermedad en mi casa. Es fascismo y racismo, dice Yonatan Shapira, ex militar israelí disidente ( Democracy Now!, 24/7/14). También el filósofo italiano Gianni Vattimo dijo: Israel es un estado nazi y fascista, peor que Hitler (Página/12, 27/7/14). ¿Provocación o un agudo análisis de la realidad? Ya desde hace tiempo Uri Avnery, el viejo activista israelí, denuncia elementos y tendencias fascistas en Israel, que se volvió… la Meca de los racistas del mundo. El peregrinaje al Estado judío es objetivo de cada fascista esperanzado, escribía (Gush Shalom, 17/12/11), apuntando a la extraña alianza entre Israel y la ultraderecha antisemita/nazi, que lo considera el principal bastión contra el islam (algo analizado por Slavoj Zizek en The year of dreaming dangerously, 2012, pp. 36-38). Lo único bueno es que a diferencia de los años 30, el que no tiene ninguna culpa es… Wagner. Es más: gracias a Daniel Barenboim, el judío-argentino con nacionalidad palestina, su música sirve como fórmula para el acercamiento árabe-israelí. La melodía seductora del fascismo ya no la tocan hoy las orquestas, sino los medios.

Sobre la utopía sociopolítica (y la necesidad de recuperarla), el último cuento de Franz Kafka fue Josefina la cantora, o el pueblo de los ratones (1924), sobre una ratoncita cuyo canto, aunque no era nada especial (más bien parecía un chillido), tenía un poder cautivador. Al parecer simple, pero leído con una clave política como lo hizo Zizek ( Living in the end times, 2010, pp. 365-370), revela un potencial inesperado: la voz de Josefina importa no por sus valores, sino porque sirve de mediador y vehículo para la afirmación colectiva del sufrido pueblo de los ratones, una metáfora –se puede añadir– de cualquier comunidad precaria: no de casualidad Art Spiegelman en su cómic sobre el Holocausto ( Maus, 1991) retrató a los judíos como ratones y los nazis como gatos (y los polacos como… cerdos). Citando a Fredric Jameson, que también interpretó este cuento, Zizek subraya que los demás ratones no necesitaban a Josefina para dirigirlos, sino para revelar su esencia y garantizar su igualdad.

En este sentido la historia de Kafka se vislumbra como la visión de una sociedad comunista igualitaria y una necesaria utopía sociopolítica. Hoy, sin embargo –apunta Zizek–, vivimos en los tiempos en que la naturalización ideológica capitalista alcanzó un nivel sin precedentes: pocos se atreven a soñar sobre las alternativas posibles; mientras la incontestada hegemonía del capitalismo, lejos de demostrar que las utopías quedaron atrás, está sostenida por su propia ideología, las utopías alternativas fueron exorcizadas por la utopía en poder que se presenta como realismo pragmático ( First as tragedy, then as farce, 2009, p. 77). Hoy la utopía ya no es imaginar el mundo sin capitalismo, sino… intentar arreglarlo. Thomas Piketty describe su propuesta del impuesto global al capital (80 por ciento) como un ideal utópico –¡sic!– (Capital in the twenty-first century, 2014, p. 515). Bien le contestó Zizek: pensar que el modo de producción capitalista se quedará intacto con una medida así es realmente… utópico ( Birkbeck Institute, 22/5/14). Pero la utopía gatopardista según la cual es posible obtener un cambio (distributivo) dentro del capitalismo para que todo quede igual, no es la que necesitamos. Las desigualdades sociales no son fallas arreglables con medidas pragmáticas, sino necesarios productos y sostenes del sistema. Más bien habría que recuperar la verdadera noción de la utopía, pensar en otra sociedad radicalmente igualitaria y retornar a la idea comunista, también un antídoto al fascismo.
* Periodista polaco

Publicado en: Global

ALEXANDRE KATEB, POLITOLOGO DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS POLITICOS DE PARIS “El europeo sigue a EE.UU. como oveja”

03/08/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por: Eduardo Febbro

 

Ya no es un sueño. El largo túnel del colonialismo occidental sobre los destinos del mundo se resquebraja con el avance en el siglo XXI. Las fallas del sistema internacional de seguridad, la inoperancia de las Naciones Unidas, la ineptitud y la parcialidad de los organismos de crédito internacionales, FMI y Banco Mundial, el papel destructor de las agencias de calificación, el inmovilismo ante la crisis ecológica y energética, la política de Estados Unidos, país capaz de legalizar la tortura y la usura bancaria internacional, el lacayismo de la Unión Europea, la profundización sin salida de conflictos espantosos como el israelo-palestino, la desigualdad en el comercio internacional y la aparición de nuevas potencias esbozan un horizonte muy distinto al que se intuyó apenas comenzó el siglo. Estamos en otro mundo, un mundo intermedio: los antiguos diseños derivados de la victoria de los aliados en la Segunda Guerra Mundial y la reformulación que siguió al fin de la Guerra Fría ya no funcionan. A la par de las crisis y las desigualdades, los nuevos actores que se mueven fuera de la esfera occidental se organizan para crear zonas de intercambio y racionalidad muy distintas. El último pilar puesto en este edificio se llama Brics. Este grupo compuesto por Brasil, Rusia, India, China y Africa del Sur creó hace unas semanas un Banco de Desa-rrollo para los países emergentes. Se trata de una alternativa al FMI y al Banco Mundial y una línea para romper con la hegemonía de las instituciones de Bretton Woods. En julio de 1944, 44 países se reunieron en un hotel de la localidad norteamericana de Bretton Woods y delinearon un modelo de relaciones comerciales y financieras que, hoy, carece de toda validez. El politólogo francés Alexandre Kateb, profesor en el Instituto de Estudios Políticos de París, anticipó estas transformaciones en su libro Las nuevas potencias mundiales: por qué los BRICS cambian el mundo.

En esta entrevista con Página/12, el profesor Kateb analiza el tramo final de este modelo occidental en crisis, pronostica el surgimiento de una organización de naciones emergentes, al tiempo que ubica la crisis actual entre Rusia y Occidente bajo la influencia del gigantesco desplazamiento geopolítico que se está produciendo.

–Los Brics y otras voces sueltas ya no se limitan a la mera denuncia retórica sobre la perversión y el agotamiento del sistema. Han pasado a la acción y, aunque sea naciente, con ello esbozan un nuevo orden mundial donde Occidente ya no está más en el centro del paradigma.

–Hay una nueva línea que se está formando. Por un lado, tenemos un bloque occidental que está a la defensiva. Estados Unidos renunció poco a poco a asumir un liderazgo mundial, al tiempo que la Unión Europea es un objeto geopolítico no identificado. La Unión Europea no sabe lo que quiere, no sabe pensar su lugar en las relaciones internacionales. Por otro lado, tenemos esas potencias emergentes, o incluso ya emergidas hoy, como la China, segunda potencia económica mundial, y un conjunto de otros países que no aceptan este imperialismo norteamericano-europeo. Ese conjunto de países empieza a tener la fuerza económica necesaria para organizar una fuerza alternativa del mundo.
–En ese eje entran, desde luego, los Brics.

–Sí, por supuesto, pero va más allá. Los países miembros del Brics tienen la vocación de ampliarse y podríamos asistir al surgimiento de una organización de naciones emergentes. En esa organización entrarían muchos países emergentes, los que hoy son miembros del G-20, como la Argentina, Indonesia o Turquía. Esos países rehúsan hoy alinearse detrás de las posiciones norteamericanas y europeas en torno de cuestiones internacionales, sean geopolíticas, de seguridad, sea la reforma de las instituciones como la ONU o Bretton Woods, o en torno de conflictos que no tienen solución, como el israelo-palestino. La cuestión bancaria se plantea igualmente. Hoy hay bancos europeos y norteamericanos que cuentan con mucha liquidez pero que rehúsan prestar a los países en desarrollo o a los emergentes. Esa es la razón por la cual se está creando el banco de los Brics. Se trata de impulsar una alternativa a ese orden monetario y económico que está bloqueado y que ha dejado de reflejar las relaciones de fuerza reales.

–Esa idea de un banco alternativo es, con el Banco del Sur en discusión en América del Sur, la única contrapropuesta concreta que existe en el mundo.

–Efectivamente. El banco de los Brics es una primera etapa. A pesar de todo el escepticismo que los analistas occidentales proyectan, ese banco del Brics tendrá una eficacia real en el escenario internacional. También tenemos el Fondo Monetario de los Brics, que se creó al mismo tiempo. Esto es tanto más interesante cuanto que podrá respaldar a los países en crisis que tienen necesidades importantes. En vez de dirigirse al FMI o a los Estados Unidos se podrá recurrir al fondo de los Brics. Por consiguiente, es la primera vez en la historia que tenemos una organización económica alimentada por países no occidentales que se presentan como una alternativa a los bancos norteamericanos y occidentales. Lo que queda por resolver es el tema del dólar en el sistema internacional. En cuanto los chinos empiecen a convertir su moneda y a dejarla circular libremente, especialmente en los otros países del Sur, allí tendremos una alternativa decisiva. Ya no dependeremos más del dólar. El caso de la Argentina con los fondos buitre se debe en parte porque se usa el dólar para los préstamos.

–De alguna manera, las muchas formas del colonialismo occidental están llegando a un final de ciclo.

–Sí. En todo caso, el orden internacional occidental que se constituyó en los siglos XIX y XX, luego de la victoria de Estados Unidos en 1945, no representa más el mundo en el cual vivimos. Estados Unidos dejó de asumir cualquier forma de liderazgo internacional. Cuando hubo un enemigo identificado, los Estados Unidos fueron hasta el final y lograron unificar a todos los países que se oponían a ese enemigo, concretamente la URSS. Pero cuando ese enemigo desapareció, el enemigo alternativo que Estados Unidos trató de crear, o sea Al Qaida, no era lo suficientemente movilizador. Todo el mundo se dio cuenta de que se trataba de un fantasma.

–¿Las enormes inversiones que China hizo en la Argentina se inscriben para usted en esa construcción de un nuevo orden de alianzas?

–Sí. Cuando se sabe que las reservas de la Argentina alcanzan hoy 25 mil millones de dólares y que la China invirtió 11 mil millones, vemos cómo nos dirigimos hacia una consolidación de las relaciones entre China y Argentina. Detrás también están Brasil y el Mercosur. Estamos entonces en una fase de acercamiento entre estos países, la China, la India y Rusia con las consiguientes cooperaciones tecnológicas que estos acercamientos acarrean. Rusia, por ejemplo, ya no puede utilizar las tecnologías occidentales para desarrollar su sector energético. Por eso pienso que se dirigirá hacia la Argentina, Brasil y los demás países del Brics. Cuando esto ocurra, entraremos en otra fase. Ya tenemos la fase financiera con el banco de los Brics y luego vendrá la fase tecnológica con un esfuerzo de desarrollo tecnológico conjunto que ya no será más dependiente de los sistemas occidentales. Rusia ya desarrolló su propio sistema de pagos para reemplazar a Visa y MasterCard y está haciendo lo mismo con los sistemas de localización por satélite. Con Internet está ocurriendo lo mismo.

–Esto nos trae a la crisis entre Rusia y las potencias occidentales a propósito de Ucrania. ¿Se trata de un juego de amenazas o hay verdaderamente una ruptura?

–No, hay una ruptura. El dossier de Ucrania nos muestra que Estados Unidos y el mundo occidental no pueden tolerar la reconstitución de un polo de potencia que englobaría a las antiguas repúblicas de la URSS. Ucrania es el eje de ese proyecto. Si se saca a Ucrania de ese plan, entonces todo reposaría únicamente sobre Rusia. Pero, con Ucrania incluida, nos encontramos ante una verdadera fuerza. Cabe recordar que ya en la época soviética Ucrania representaba el 50 por ciento de las capacidades industriales de la URSS. Lo que está en juego es un intento de Rusia por volverse una verdadera potencia regional y otro intento paralelo por parte de Estados Unidos para impedir que eso ocurra. Y, por supuesto, los europeos siguen a Estados Unidos como ovejas porque son incapaces de pensar por sí mismos. Los europeos, en vez de convertir a Rusia en un puente entre Asia y Europa, están empujando a Rusia hacia Asia. A pesar de su debilidad, Rusia, gracias a la inteligencia de su diplomacia, consigue resultados muy interesantes.

–¿Se podría decir que Europa cometió con Rusia el mismo error que Estados Unidos cometió con América latina?

–Sí, es cierto, vemos el mismo error. Y es tanto más impactante cuanto que, después de la Guerra Fría, el pacto consistió en que Rusia renunciara a su imperio a cambio de su integración en el espacio europeo, o sea, la misma prosperidad, el mismo desarrollo tecnológico que en Occidente. Rusia cumplió con su parte del contrato, pero los europeos no cumplieron con la suya, carecieron totalmente de visión.
–Los europeos provocaron miserablemente a Putin en Ucrania y ahora la crisis se vuelve contra ellos como un boomerang.

–Así es. Ucrania representa el fracaso de la ambición de la Unión Europea para integrar países que estaban dispuestos a hacerlo. Todo se ha vuelto inútil y retórico. Entre lo que Europa dice y lo que da hay realmente un abismo. Europa promete decenas de miles de millones pero, al final, no hay nada. Estados Unidos hizo lo mismo después de la caída del comunismo. Prometió y prometió, pero dejó a Ucrania en un estado de marasmo absoluto. Bruselas no ayudará a Ucrania. Es pura retórica. Putin tiene muchas cartas para mover. Putin es como un jugador de ajedrez que piensa los movimientos con mucha anticipación. Su principal problema es que, a veces, quiere ir demasiado rápido. Las sanciones que Estados Unidos y la Unión Europea adoptaron contra Rusia lo van a perjudicar, desde luego. Pero Putin profundizará sus ambiciones estratégicas al mismo tiempo que volverá a la mesa de negociaciones con los europeos.

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Las anteojeras de la derecha liberal

26/07/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por:  Ariel Goldstein
Hace una semana Mario Vargas Llosa comparó la derrota de Brasil con una supuesta decadencia. Pero obvió los logros sociales y económicos del gobierno de Dilma Rousseff.

El reciente artículo del Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa en La Nación (“La caída de Brasil, espejo de un país en apuros”, 15-07-2014), es una fiel expresión de los prejuicios y los límites con que los exponentes de la derecha liberal-conservadora analizan los procesos políticos de nuestra región. Incluso contradiciendo su propia mirada de años anteriores, donde señalaba la existencia de una izquierda herbívora (Brasil, Uruguay y Chile), frente una izquierda carnívora (Venezuela, Bolivia y Ecuador), interpretación por lo menos simplista y desestimada por varios investigadores serios, esta vez Vargas Llosa arremete por igual contra el proceso político brasileño.

Aclaremos que no se trata esta de una respuesta al gran escritor peruano en tanto tal, terreno en el cual no sería prudente contraponer mis argumentos a los suyos, sino a sus reflexiones en tanto intelectual público y analista político.

Vargas Llosa traza una analogía entre la situación futbolística de Brasil, con las derrotas acumuladas, y la situación política de aquel país, señalando que estos reveses serían una “manifestación en el ámbito deportivo de un fenómeno que, desde hace algún tiempo, representa a todo Brasil: vivir una ficción que es brutalmente desmentida por una realidad profunda”. La analogía entre futbol y política es aquí forzada y modelada de acuerdo a sus pretensiones, pero no se corresponde, considerando el éxito a nivel internacional que resultó finalmente la organización de la Copa del Mundo, con un 83% de los visitantes aprobando la organización de la Copa según un estudio de Datafolha (de lo cual, por supuesto, no aparece ninguna alusión).

Señala al gobierno de Lula como el gobierno que “sembró, con sus políticas mercantilistas y corruptas, las semillas de la catástrofe”. Cierto es que Brasil no experimenta su mejor momento económico, pero tampoco el mundo, sacudido por los efectos de la crisis internacional. Y mientras en otros países latinoamericanos los vaivenes económicos han significado una alta inflación, en Brasil esto se ha mantenido en niveles mínimos, entre el 6% anual.

Vargas Llosa marca que “El endeudamiento que financiaba los costosos programas sociales era, a menudo, una cortina de humo para tráficos delictuosos”. Más allá de que durante el gobierno de Lula hayan estallado acusaciones de corrupción -expresivas por otra parte de la naturaleza del sistema político brasileño- eso no debería impedirnos de apreciar programas como el Bolsa Familia, que cambiaron seguramente la vida de millones de personas, generando como prueban numerosos estudios, una mayor autonomía para las amas de casa, una reactivación del consumo y el mercado interno en un ciclo virtuoso, así como asegurando una mínima alimentación en ámbitos del nordeste donde la miseria extrema era una fatalidad cotidiana.

Entendiendo al gobierno de Lula como “una peligrosa alianza de populismo con mercantilismo”, el autor prosigue señalando que Brasil “ha vivido una mentira que irán pagando sus hijos y sus nietos, cuando tengan que empezar a reedificar desde las raíces una sociedad a la que aquellas políticas hundieron todavía más en el subdesarrollo”. En una sociedad históricamente muy desigual, gobernada por una élite de príncipes ilustrados, Lula encarnó la pretensión de ascenso de los de abajo, que se sintieron identificados con su figura como pocas veces antes, no solo porque lo sentían “uno más de ellos”, sino porque esa identificación iba acompañada de un cambio en sus condiciones de vida, mayores posibilidades de consumo y de derechos sociales. Así, Vargas Llosa, despreciando los programas sociales y sus efectos -no es para nada inocente esta asociación entre políticas sociales y corrupción que el autor postula como natural-, termina siendo funcional a aquellos sectores acomodados de la sociedad brasileña que creen que los aeropuertos allí han perdido su glamour, porque ahora sectores anteriormente desprovistos pueden acceder a viajes en avión.

Finalmente, el novelista peruano critica la política externa brasileña por haber sostenido una orientación de alineamiento con otros gobiernos latinoamericanos. Evidentemente, a Vargas Llosa y otros exponentes de esta línea de pensamiento, les incomoda que Brasil haya decidido no preocuparse únicamente por el lucro comercial de sus empresas, sino también por proyectarse en el mundo de forma conjunta con el resto de nuestra región.

Por lo visto, para los exponentes de la derecha liberal-conservadora, los prejuicios muchas veces suelen ser un buen atajo para proporcionar explicaciones respecto de aquello que incomoda y se prefiere no comprender.

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Periodista: EE.UU. tiene pruebas de que el MH17 fue derribado por el Ejército de Ucrania

26/07/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por: RT actualidad

EE.UU. tiene a su disposición imágenes de satélite que prueban que fue el Ejército de Ucrania el que derribó el Boeing 777 de Malaysia Airlines (MH17), asegura el exreportero de AP Robert Parry, haciendo referencia a sus fuentes en Inteligencia.

“Según me ha dicho una fuente, que en el pasado ya ha suministrado información precisa sobre asuntos similares, las agencias de inteligencia de EE.UU. en realidad tienen imágenes detalladas de satélite de la probable batería de misiles que lanzó el misil fatal, y la batería parece estar bajo control de las tropas gubernamentales de Ucrania vestidos con lo que parecen ser uniformes ucranianos”, escribió Parry en un artículo para el portal consortiumnews.com.

En opinión de su fuente, la CIA no descartó por completo la posibilidad de que los efectivos fueran miembros de las autodefensas con un uniforme similar, pero en su evaluación inicial dijeron que se trataba de soldados ucranianos. Un detalle más: imaginaron que los soldados involucrados eran indisciplinados y posiblemente estaban borrachos, ya que las imágenes mostraban algo que se parecía a botellas de cerveza dispersas en el lugar.

Días después Parry prosiguió con otra publicación, siempre en consortiumnews.com. Esta vez, para comentar la ‘excusa’ aireada por oficiales estadounidenses para explicar el uniforme militar, de que el misil habría sido lanzado por un desertor ucraniano. “Aquí hay otra explicación obvia que la comunidad estadounidense de inteligencia parece no querer aceptar: que el misil pudo ser lanzado por alguien que trabaja para los militares ucranianos. En otras palabras, es posible que estemos viendo ahora un nuevo caso, cuando el Gobierno de EE.UU. ‘esté direccionando la inteligencia’ alrededor de un resultado político deseado, como ocurrió en el período previo a la Guerra de Irak”, opina el periodista.

Desde su punto de vista, lo que la Administración de Obama y la mayoría de los principales medios de comunicación hacen respecto al conflicto ucraniano “es un ejemplo más de la guerra informativa” destinada a “presentar mal al adversario independientemente de las evidencias existentes” y “marginar cualquier disidencia a una conclusión deseada”. “Ese era exactamente el ‘pensamiento en grupo’ que llevó a EE.UU. a la desastrosa invasión de Irak. Parece que de allí muy pocas lecciones, si es que hubo algunas, fueron aprendidas”, insiste Parry.

El Boeing 777 de Malaysia Airlines con 298 personas a bordo cayó el pasado 17 de julio en el sureste de Ucrania. Todos los pasajeros y los tripulantes fallecieron. Como causa más probable del siniestro se baraja el derribo. Tanto el Gobierno ucraniano como las autodefensas se niegan a asumir la responsabilidad por lo ocurrido. Washington, a su vez, en numerosas ocasiones ha imputado la tragedia a Rusia, pero sin presentar alguna evidencia definitiva. En su rueda de prensa de este 26 de julio, el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, admitió que EE.UU. usa las redes sociales como principal fuente de información en la investigación de la tragedia del MH17.



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Extendiendo la guerra del gas en el Levante

26/07/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por: Thierry Meyssan

 

Después de 3 años de guerra contra Siria, los «occidentales» extienden deliberadamente su ofensiva a Irak y también a Palestina. Tras las aparentes contradicciones políticas entre partidos religiosos y partidos laicos, fuertes intereses económicos constituyen la verdadera explicación de esta estrategia. En el Levante, son muchos los grupos que han cambiado repetidamente de bando. Pero no debemos perder de vista que los yacimientos de gas siguen en los mismos lugares.

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Como toda guerra implica la formación de una coalición, es muy natural que persiga múltiples objetivos ya que debe satisfacer los intereses particulares de cada miembro de la coalición.

Desde ese punto de vista, los combates que actualmente sacuden Palestina, Siria e Irak tienen como común denominador el hecho que los dirige un bloque que Estados Unidos ha organizado en contra de los pueblos que se le resisten y también que trata de concretar su plan de rediseño del «Medio Oriente ampliado» (Great Middle East) y de modificar el mercado mundial de la energía.

Sobre este último punto, dos cosas pueden cambiar: el trazado de los gasoductos y oleoductos y la explotación de nuevos yacimientos [1].

La guerra por el control de los pipelines en Irak

Desde el inicio de la guerra contra Siria, la OTAN ha estado tratando de cortar la vía de abastecimiento Teherán-Damasco (NIORDC, INPC) para favorecer corredores de circulación que permitan llevar hacia la costa siria tanto el gas de Qatar (ExxonMobil) como el de Arabia Saudita (Aramco) [2].

Un paso decisivo se concretó con la ofensiva emprendida en Irak por el Emirato Islámico, que dividió el territorio iraquí casi de arriba abajo dejando a Irán de un lado y del otro a Siria, Líbano y Palestina [3].

Este visible objetivo determina quién venderá su gas en Europa y, en dependencia del volumen del abastecimiento, a qué precio podrá venderlo. Eso basta para explicar la implicación de los 3 principales exportadores de gas (Rusia, Qatar e Irán) en esta guerra.

La guerra por la conquista del gas sirio

La OTAN ha agregado un segundo objetivo: el control de las reservas de gas del Levante y su posterior explotación. Todo el mundo sabe desde hace décadas que el sur del Mediterráneo encierra grandes yacimientos de gas natural –localizados en las aguas territoriales de Egipto, Israel, Palestina, Líbano, Siria, Turquía y Chipre. Pero sólo los «occidentales» sabían desde 2003 cómo estaban repartidos esos yacimientos y cómo se extendían bajo la plataforma continental.

Como reveló en aquel momento el profesor Imad Fawzi Shuebi [4], una compañía noruega llamada Ansis realizó legalmente en Siria un trabajo de medición del país en cooperación con la compañía petrolera nacional. Ansis trabajó también con otra compañía –igualmente noruega– llamada Sagex. Ambas compañías noruegas sobornaron a un responsable de los servicios secretos, realizaron secretamente una serie de investigaciones tridimensionales y descubrieron la increíble importancia de las reservas sirias de gas, que resultaron ser incluso más grandes que las de Qatar.

Posteriormente, Ansis pasó a ser propiedad de Veritas SSGT, una compañía franco-estadounidense con sede en Londres. Los datos que había recogido fueron revelados de inmediato a los gobiernos de Francia, Estados Unidos, Reino Unido e Israel, que rápidamente establecieron una alianza para destruir Siria y robar el gas de ese país.

En 2010, Estados Unidos confió a Francia y al Reino Unido la tarea de recolonizar Siria. París y Londres formaron entonces una coalición que designaron con el nombre de «Amigos de Siria». Esta coalición conformó un «Grupo de Trabajo para la Reconstrucción Económica y el Desarrollo» que se reunió, en mayo de 2013, en los Emiratos Árabes Unidos, bajo la presidencia de Alemania [5]. Unos 60 países se repartieron entonces el pastel que todavía no habían conquistado. Por supuesto, la mayoría de los países participantes en aquel encuentro ignoraban lo que habían descubierto las compañías Ansis y Sagex. El Consejo Nacional Sirio estaba representado en aquel grupo de trabajo por Osama al-Kadi, ex responsable en British Gas de la aplicación de las estrategias militares al mercado de la energía.

No fue hasta el verano de 2013 que el gobierno sirio tuvo conocimiento de los descubrimientos de la Ansis y la Sogex, lo cual le permitió comprender cómo había logrado Washington montar la coalición que estaba tratando de acabar con el Estado sirio. A partir de aquel momento, el presidente sirio Bachar al-Assad ha firmado varios contratos con empresas rusas con vistas a la futura explotación del gas sirio.

El gas en Israel, en Palestina y en Líbano

Por su parte, British Gas exploraba las reservas palestinas. Pero Israel se oponía al inicio de su explotación por temor a que los palestinos utilizaran los ingresos para comprar armas.

En julio de 2007, el nuevo enviado especial del Cuarteto (ONU, Unión Europea, Rusia, Estados Unidos) Tony Blair negoció un acuerdo entre palestinos e israelíes, acuerdo que debía permitir la explotación de los yacimientos Marine-1 y Marine-2, en las aguas territoriales de Gaza. El entonces primer ministro de la Autoridad Palestina, Salam Fayyad, aceptó que British Gas depositara los ingresos de la Autoridad Palestina en una cuenta bancaria bajo control de Londres y Washington para garantizar que esos fondos se destinaran al desarrollo económico.

En aquella época, el ex jefe del estado mayor de las fuerzas armadas israelíes, general Moshe Ya’alon, publicaba en el sitio web del Jerusalem Center for Public Affairs un estruendoso artículo donde observaba que el acuerdo negociado por Tony Blair no resolvía el problema ya que, en definitiva, el Hamas acabaría teniendo acceso a una parte de aquel dinero mientras estuviese en el poder en Gaza. El general Ya’alon concluía que la única manera de garantizar que los ingresos del gas palestino no financiaran la Resistencia sería emprender «una operación militar global para arrancar de raíz el Hamas de Gaza» [6].

En octubre de 2010 las cosas se complicaron aún más cuando Noble Energy Inc. descubrió un mega yacimiento de gas offshore, el Leviathan, que abarca parte de las aguas territoriales israelíes y libanesas. El Leviathan venía a agregarse al yacimiento Tamar, descubierto en 2001 por British Gas en aguas israelíes [7].

El Líbano, por iniciativa del Hezbollah, presentó de inmediato el caso a la ONU e hizo valer sus derechos de explotación. Pero, ignorando las protestas libanesas, Israel comenzó a explotar unilateralmente el gas de los bolsones que abarcaban las aguas de ambos países.

La guerra por el gas palestino

La actual ofensiva de Israel contra la franja de Gaza tiene varios objetivos. En primer lugar, el Mossad organizó el anuncio del secuestro y asesinato de 3 jóvenes israelíes para impedir que el parlamento adoptara una ley que prohibiría la liberación de «terroristas» [8]. Y posteriormente, el general Moshe Ya’alon, hoy ministro de Defensa, utilizó ese pretexto para desatar una ofensiva contra el Hamas, aplicando así su análisis de 2007 [9].

El nuevo presidente de Egipto, general Abdel Fattah al-Sissi, contrató como consejero a Tony Blair, quien sin embargo no ha creído necesario renunciar a sus funciones como representante del Cuarteto [10]. Prosiguiendo la defensa de los intereses de British Gas, Blair sugirió entonces una «iniciativa de paz» totalmente inaceptable para los palestinos, iniciativa naturalmente rechazada por los palestinos pero aceptada por Israel. Es evidente que el objetivo de esa maniobra es proporcionar al ejército israelí la oportunidad de «arrancar de raíz el Hamas de Gaza». Y no es casual que el salario que recibe Tony Blair como consejero del presidente egipcio no proceda del presupuesto egipcio sino de las arcas de los Emiratos Árabes Unidos.

Como de costumbre, Irán y Siria han aportado su respaldo a la Resistencia palestina (la Yihad Islámica y el Hamas), demostrando así a Tel Aviv que pueden hacerle pagar en Palestina el daño que Israel les ha hecho en Irak a través del Emirato Islámico y del clan kurdo de los Barzani.

Lo único que permite llegar a una comprensión correcta de los acontecimientos es su lectura bajo el ángulo de los intereses en materia de control de las fuentes de energía ya que –desde el punto de vista político– no es de interés para Israel destruir el Hamas, movimiento a cuya creación contribuyó para debilitar a al-Fatah. Tampoco es interés de Siria ayudar el Hamas a resistir, tratándose de un movimiento que se alió con la OTAN y que ha enviado yihadistas a luchar contra el Estado sirio. La fase de la «primavera árabe», destinada a poner la Hermandad Musulmana en el poder en todos los países árabes, ha quedado atrás y no debemos olvidar que el Hamas no es otra cosa que la rama palestina de esa cofradía.

En definitiva, el imperialismo anglosajón actúa siempre en función de las ambiciones económicas que él mismo impone sin importarle las lógicas políticas locales. Lo que define de forma realmente duradera las fuerzas que conforman la dinámica del mundo árabe no es la diferencia entre partidos religiosos y laicos sino el hecho de estar en el bando de quienes colaboran con el imperialismo o en el bando de quienes han optado por la resistencia.

Thierry Meyssan

Fuente
Al-Watan (Siria)

       

[1] «La guerra en Siria: ¿una guerra por la energía?», por Alexandre Latsa,RIA Novosti / Red Voltaire, 19 de septiembre de 2013.

[2] «Yihadismo e industria petrolera», por Thierry Meyssan, Al-Watan /Red Voltaire, 23 de junio de 2014.

[3] Ese objetivo no es nuevo. Ver: «Siria: la OTAN apunta al gasoducto» y «Siria: la carrera por el oro negro», por Manlio Dinucci, Il Manifesto /Red Voltaire, 13 de octubre de 2012 y 2 de abril de 2013.

[4] Syrie: 10 ans de résistance, emisión de televisión en 6 capítulos, concebida y producida por Thierry Meyssan, transmitida por la televisión satelital siria en junio de 2014. La versión disponible a través de internet está enteramente en francés o subtitulada en francés, exceptuando algunas intervenciones del general estadounidense Wesley Clark, del analista mexicano Alfredo Jalife y del general ruso Leonid Ivashov. Por otra parte, el profesor Shueibi ya había ofrecido un esbozo de la cuestión, antes de tener información sobre los descubrimientos de las compañías Ansis y Sagex, en el trabajo titulado «Siria, centro de la guerra del gas en el Medio Oriente», por Imad Fawzi Shueibi, Red Voltaire, 13 de mayo de 2012.

[5] «Les “Amis de la Syrie” se partagent l’économie syrienne avant de l’avoir conquise», por German Foreign Policy, Horizons et débats / Réseau Voltaire, 14 de junio de 2012.

[6] «Does the Prospective Purchase of British Gas from Gaza Threaten Israel’s National Security?», por el teniente general (retirado) Moshe Yaalon, Jerusalem Center for Public Affairs, 19 de octubre de 2007. «Ya’alon: British Gas natural gas deal in Gaza will finance terror», por Avi Bar-Eli, Haaretz.

[7] «¿Se modifican las cartas geopolíticas en la cuenca del Levante e Israel?», por F. William Engdahl, Red Voltaire, 3 de junio de 2012.

[8] «El jefe del Mossad había vaticinado el secuestro de los tres jóvenes israelíes», por Gerhard Wisnewski, Red Voltaire, 11 de julio de 2014.

[9] «IDF’s Gaza assault is to control Palestinian gas, avert Israeli energy crisis», por Nafeez Ahmad, The Guardian, 9 de julio de 2014. «Gaza: el gas en la mirilla», por Manlio Dinucci, Il Manifesto/Red Voltaire, 18 de julio de 2014.

[10] «Tony Blair será consejero económico del presidente egipcio al-Sissi»,Red Voltaire, 3 de julio de 2014.

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¿Por qué los gobiernos occidentales no se solidarizan con el pueblo palestino?

26/07/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por:  Rafa Narbona

Al igual que los argelinos que luchaban contra Francia por su independencia, los palestinos solo disponen de su coraje para evitar su desaparición como pueblo. Indudablemente, todos somos culpables del genocidio que se está cometiendo ante nuestros ojos…

Mientras Israel extermina a hombres, mujeres y niños en la Franja de Gaza, invocando su derecho a garantizar su seguridad, Estados Unidos y la UE contemplan la matanza con indiferencia, limitándose –en el mejor de los casos- a esbozar tímidas objeciones. Al margen de las cuestiones energéticas y geoestratégicas, nadie quiere proporcionar argumentos que permitan lanzar la temida acusación de antisemitismo. Los niños palestinos mueren carbonizados, mutilados o agujereados porque Israel quiere explotar los yacimientos de gas situados en las aguas territoriales de Gaza y porque existe una inequívoca voluntad de forzar una segunda Nakbao emigración forzosa, semejante a la de 1948, que expulsó de sus hogares a casi un millón de palestinos. No es una exageración hablar de genocidio o limpieza étnica. Israel sigue los pasos de Estados Unidos, que aplicó el mismo procedimiento con los pueblos nativos americanos. Los pueblos nativos americanos son en realidad las primeras naciones de un continente diezmado por el colonialismo europeo, pero en la actualidad sobreviven en reservas, sin la posibilidad de constituir un gobierno que refleje su identidad cultural. Sus derechos se extinguen en el humillante fidecomiso de sus propias tierras en calidad de gestores y administradores. Israel ni siquiera reconoce a los palestinos como pueblo, pues estima que solo son árabes, población hostil e incompatible con el proyecto de recuperar algún día las fronteras del Antiguo Testamento.

LA PASIVIDAD DE EUROPA Y ESTADOS UNIDOS ANTE LA SHOAH

La UE y Estados Unidos no quieren acusar a Israel de genocidio y crímenes de guerra, pues la Shoah se ha convertido en una imbatible coartada, que se explota con vergonzoso cinismo. Casi todos los pueblos ocupados por el Reich alemán durante la Segunda Guerra Mundial colaboraron en la deportación de sus ciudadanos de origen judío, sin ignorar su terrible destino. El infame gobierno de Vichy se plegó a las exigencias de los nazis con auténtico fervor antisemita, movilizando a miles de policías para deportar a 74.000 conciudadanos judíos. 42.000 acabaron en Auschwitz. Solo 811 regresaron a Francia. En cambio, cuando el 1 de octubre de 1943 Adolf Hitler ordenó la deportación de los judíos daneses, el movimiento de resistencia y un gran número de ciudadanos anónimos se movilizaron para trasladar a la neutral Suecia a 8.000 judíos. Gracias a esta audaz maniobra y a las gestiones diplomáticas de las autoridades, solo perdieron la vida 102 judíos daneses, de acuerdo con los datos del Yad Vashem. El antisemitismo es un viejo prejuicio cristiano que en los años 30 gozaba de excelente salud en Europa y Estados Unidos. Joseph Kennedy, William Randolph Hearst y Henry Ford -que sería condecorado por los nazis con la Gran Cruz de la Orden Suprema del Águila Alemana, la distinción más alta que podía recibir un extranjero- nunca ocultaron su odio hacia los judíos y aprovecharon su poder para influir en la opinión pública norteamericana, ensalzando las dictaduras de Hitler y Mussolini. Walt Disney se movió en la misma línea y el gobierno de Franklin Delano Roosevelt restó importancia a la Shoah, pese a conocer perfectamente lo que sucedía. No quería perder el voto judío, pero tampoco el de los evangélicos y los irlandeses católicos, notorios antisemitas. Cuando en 1943, Jan Karski, representante del gobierno polaco en el exilio y testigo presencial de la matanza de judíos en el gueto de Varsovia y el campo de tránsito de Izbica, se entrevistó con Roosevelt para informarle del genocidio, el presidente le contestó con evasivas y desvió la conversación hacia la hípica, una de sus pasiones, preguntándole por las características de los caballos europeos. Ni siquiera se planteó bombardear las vías ferroviarias utilizadas por los nazis para deportar a millones de judíos. En esas fechas, los judíos norteamericanos sufrían discriminación laboral y se limitaba su acceso a colegios y universidades. Después del bombardeo de Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, muchos jóvenes judíos se alistaron en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Algunos ya habían luchado contra el fascismo en España como voluntarios de las Brigadas Internacionales. Los gentiles con un título universitario se convertían automáticamente en oficiales, pero ese criterio no se aplicaba con los judíos y, además, se les prohibía incorporarse a los servicios de inteligencia o la Fuerza Aérea, virulentamente antisemita. Si querían alistarse en los marines, les exigían una explicación. Si manifestaban que deseaban frenar el avance del fascismo, chocaban con un muro de incomprensión, pues los oficiales esperaban escuchar a los reclutas que su intención era “matar japos”. Aunque 550.000 judíos americanos lucharon en los campos de batalla europeos, soportaron el mismo desprecio que los afroamericanos, lo cual explica que años más tarde muchos judíos apoyaran la campaña por los derechos civiles encabezada por Martin Luther King. La prensa estadounidense no mostró mucha preocupación por la suerte de los judíos europeos. Incluso The New York Times, cuyos dueños (Ochs y Sulzberger) eran de procedencia judía, relegó a la página doce el informe de la historiadora Déborah Lipstadt sobre la deportación de 400.000 judíos húngaros a Auschwitz II (Birkenau), donde les esperaban las cámaras de gas y los crematorios. Cuando se produjo el levantamiento del gueto de Varsovia, el diario habló de patriotas polacos y no de Resistencia judía. El New York Herald Tribune, el Washington Post y Los Angeles Times obraron del mismo modo. Solo en la primavera de 1944, la Fuerza Aérea accedió a bombardear el complejo industrial de Auschwitz III (Monowitz), pero el ataque no incluyó las cámaras de gas ni las vías de tren que transportaban a los seleccionados para recibir “tratamiento especial”. Esta vergonzosa maniobra insinúa que las vidas de los deportados se consideraban menos importantes que la destrucción de las fábricas de munición.

LA COMPLICIDAD DE EUROPA Y ESTADOS UNIDOS EN EL GENOCIDIO DE GAZA

La historia se repite con los palestinos, que en las últimas semanas están soportando en la Franja de Gaza un violento ataque militar del Tzahal. No se puede hablar de guerra, pues los palestinos carecen de un ejército regular y las milicias de Hamás poseen un arsenal ridículo, con escasa capacidad de infligir bajas. Sarah Woznick, enfermera norteamericana de Médicos Sin Fronteras, ha trabajado seis meses en la Franja de Gaza y acaba de abandonar el lugar, pues los ataques israelíes por tierra, mar y aire no discriminan entre civiles, personal sanitario y milicianos de Hamás. “No hemos podido desarrollar parte de nuestras labores médicas por falta de seguridad. […] Los palestinos sufren mucho, sobre todo los niños. Cada vez que había un ataque los niños se agarraban a las piernas de los padres, intentando protegerse. […] Aparte de los que mueren y los que resultan heridos, los niños de Gaza están sufriendo mucho psicológicamente. […] Un niño llegó con quemaduras en todo el cuerpo, con 100 pedazos de metralla incrustados”. Cuando le preguntan si los milicianos de Hamás se parapetan en los hospitales, según afirma el gobierno y la prensa israelíes para justificar sus bombardeos sobre escuelas y centros médicos, Woznick afirma que no conoce ningún caso ni ha escuchado ningún testimonio en ese sentido. Es un acto de cinismo afirmar que el Tzahal actúa con criterios selectivos, pues sus avisos para abandonar los edificios convertidos en blancos militares solo proporcionan a la población civil un ridículo margen de tiempo que no excede los cinco minutos. La Franja de Gaza está compuesta por 385 kilómetros cuadrados limitados al Mar Mediterráneo, Egipto –que ha recuperado su papel de aliado de Israel y Estados Unidos- y las fronteras israelíes. Apenas hay donde esconderse. “Te metas donde te metas te van a bombardear. Gaza es una ratonera, pero ¿adónde podemos ir?”, exclaman los palestinos.

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU ha aprobado una resolución que condena a Israel por su ofensiva militar y ha creado una comisión para investigar los crímenes y las violaciones del derecho internacional. Solo se ha opuesto Estados Unidos, que ha calificado la resolución de “destructiva”, y 17 países –entre los que se encuentran Alemania, Francia, Reino Unido y España- se han abstenido. Israel ha ironizado sobre la resolución, afirmando que solo es “una farsa”. Navi Pially, Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, ha afirmado que hay indicios de crímenes de guerra en la Operación Margen Protector, que de momento le ha costado la vida a 735 palestinos y ha provocado graves heridas en casi 5.000. El 85% son civiles. Al menos, 175 eran niños y más de un centenar mujeres. Ya hay 110.000 desplazados que han huido de sus hogares y, según Save the Children, cada hora muere un niño palestino. Israel ha bombardeado once escuelas, un pozo de agua que abastecía a 1.500 personas, un hospital, una escuela de Naciones Unidas en Beit Janún y un almacén gestionado por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en Oriente Próximo (UNRWA). Navi Pially ha recordado que desde el 12 de junio Israel ha detenido a más de 1.200 palestinos en Cisjordania y Jerusalén Este, sin presentar cargos. Simplemente, ha realizado una detención administrativa que puede prolongarse indefinidamente, sin aportar pruebas incriminatorias. Estos hechos solo pueden calificarse de secuestro. Israel disfruta de una escandalosa impunidad. Solo eso explica que Tizpi Livni, Ministra de Justicia, haya declarado al diario Yediot Aharonot: “¡Venid a buscarme!”, burlándose de la orden –ya revocada- de un tribunal británico, exigiendo su detención para interrogarla por crímenes de guerra en la Franja de Gaza durante la Operación Plomo Fundido (2008-2009). En esa época, Livni –antigua agente del Mossad– ocupaba los cargos de primera viceministra y ministra de Asuntos Exteriores. Hasta ahora el Tzahal ha sufrido 35 bajas. Es un número insignificante que refleja la asimetría de los contendientes, pero que triplica la cifra de 10 caídos durante la Operación Plomo Fundido, cuando 1.400 palestinos perdieron la vida bajo el fuego israelí. El Presidente Barack Obama ha lamentado la muerte de civiles, pero ha defendido el derecho de Israel a protegerse. En un alarde de cinismo, ha aprobado una ayuda de 47 millones de dólares para reconstruir Gaza, mientras continúan fluyendo ingentes cantidades de dinero para mantener en funcionamiento la maquinaría militar israelí.

ISLAMOFOBIA Y EL RESURGIR DEL IMPERIALISMO NORTEAMERICANO

Uno de los crímenes del Tzahal que debería perdurar en la memoria colectiva es el asesinato de un joven palestino desarmado, que fue abatido y rematado ante las cámaras por francotiradores israelíes, mientras buscaba a sus familiares entre los escombros. ¿No es una triste repetición de los disparos del Hauptsturmführer SS Amon Göth desde el balcón de su residencia en el campo de concentración de Plaszow en la Polonia ocupada por la Alemania nazi? ¿Cómo es posible que los países occidentales toleren y no condenen esta masacre? Evidentemente no es tan solo por su subordinación a Estados Unidos ni por el miedo a ser acusados de antisemitas. No es solo por los yacimientos de gas en las aguas territoriales de Gaza, sino también por la profunda islamofobia que se ha propagado en el mundo desde el 11-S, un brutal atentado sin esclarecer que proporcionó la excusa perfecta a Estados Unidos para intervenir en Oriente Medio y proseguir sus planes para reordenar una zona de vital importancia en el suministro de combustibles fósiles. La islamofobia presupone que el Islam es una religión primitiva, irracional, cruel, racista, violenta y sexista. Los deleznables artículos de Michel Houellebecq, Oriana Fallaci y Antonio Elorza, mandarín del diario El País, han contribuido a fomentar esa visión, cuando lo cierto es que tanto en El Corán como en la Biblia hay frases igualmente inaceptables para la sensibilidad contemporánea, así como invitaciones a la compasión, el perdón y la tolerancia. Estados Unidos combatió el panarabismo de inspiración socialista en los años de la Guerra Fría y financió el fundamentalismo islámico, no menos dañino que el fundamentalismo cristiano, aliándose con Arabia Saudí, donde reina el wahabismo, una de las versiones más radicales del Islam. La desintegración de la Unión Soviética le dejó durante un tiempo sin el enemigo que justificaba sus desorbitados gastos militares, pero el 11-S restableció el clima de confrontación que sirve de coartada a su agresivo imperialismo. El Islam se ha convertido en el mejor comodín de la diplomacia norteamericana. Por un lado, se fomenta en la opinión pública el odio a los regímenes musulmanes, minimizando el impacto que causa la muerte de civiles palestinos, afganos o iraquíes en operaciones militares de la OTAN, Israel o Estados Unidos en solitario. Por otro, se promueve la constitución de un califato islámico en Siria e Irak que prepararía la batalla final contra Irán, la llave que permitiría controlar las repúblicas caucásicas limítrofes con Rusia, estrechando el cerco contra el oso ruso, su principal rival. La prestigiosa politóloga iraní Nazanín Armanian no alberga dudas sobre las intenciones de Estados Unidos. En mayo de 2014 Armanian publicaba en su blog Punto y seguido el artículo “La ofensiva simultánea del intrépido Obama contra Rusia y China”, donde afirma: “Ni en sus mejores años de imperialista Washington se había atrevido a actuar como un suicida: mientras planea un enfrentamiento directo con Rusia en Ucrania, Barack Obama visita a sus aliados asiáticos ─Japón, Corea del Sur, Malasia y Filipinas─, en el marco de su política del Regreso a Asia, para contener el avance de China en el mundo. […] El Pentágono planea  aumentar  las operaciones de vigilancia cerca de China, desplegar cazabombarderos y usar misiles para destruir la infraestructura militar del enemigo y enviar un portaaviones al Estrecho de Taiwán.  […] La línea roja autoimpuesta por Moscú de que consideraría el ataque a los ciudadanos rusos en Ucrania como un ataque a la propia Rusia,  puede convertirse en una trampa mortal para Putin. Es justo lo que busca Washington: involucrarle en una larga guerra de desgaste en Ucrania para así tumbar su economía, dañar su peso en las relaciones internacionales (ahora que se había convertido en mediadora de los conflictos como el de Irán y de Siria), parar el proceso de la mejora de sus relaciones con los Estados exsoviéticos, privar  a la Vieja Europa de un sólido socio comercial (y venderle su excedente de gas de esquisto), obligarla a participar en las sanciones económicas contra Moscú e incluso entrar en guerra contra su proveedor de gas, y ¿cómo no?  dar un nuevo protagonismo a la OTAN. El Pentágono va a desplegar más paracaidistas en Polonia, Estonia, Letonia y Lituania,  enviará un  buque de guerra al Mar Negro y en unos meses realizará la maniobra Operación Trident con Ucrania”. Armanian señala que Estados Unidos refuerza su estrategia política con atentados terroristas para desestabilizar a sus adversarios y cita la masacre de Odessa y el atentado en la estación de tren de Xinjiang, la región musulmana de China fronteriza con Afganistán y Pakistán. En ambos casos, los hechos coincidieron con la presencia en Ucrania de John Brennan, ex director de la CIA, y Joe Biden, vicepresidente de los Estados Unidos. No hay que estrujar mucho la imaginación para descubrir que Washington intenta forzar una intervención militar de Rusia. El atentado en Xinjiang se produjo poco después de la gira de Obama por Asia. Esta vez se trataba de desestabilizar una región fronteriza con países controlados por Estados Unidos. Armanian también ha señalado que el secuestro y asesinato de tres jóvenes israelíes en la Cisjordania ocupada solo favorecía a los intereses israelíes y ha cuestionado la existencia de Al Qaeda y la misteriosa ejecución de Osama Bin Laden, al que llama “el Fantasma”. Me he permitido citar a Armanian con tanta extensión por su enorme calidad como analista y porque sus hipótesis sobre operaciones de bandera falsa y terrorismo financiado por Estados Unidos tal vez resultan más creíbles que mis especulaciones. Hace poco, alguien me recriminó que atribuyera al Mossad el secuestro y presunto asesinato de los tres jóvenes judíos en la Cisjordania ocupada, asegurándome que un judío jamás atentaría contra la vida de otro, olvidando que en el atentado contra el Hotel Rey David cometido por el Irgún el 22 de julio de 1946 murieron 17 judíos. En esas fechas, dirigía el Irgún Menájem Beguín, futuro Primer Ministro de Israel y Premio Nobel de la Paz en 1978.

EL ANTISEMITISMO COMO CORTINA DE HUMO

Mientras escribo este artículo habrán muerto más palestinos y tal vez algún soldado del Tzahal. Hace unos días, Marcos Ricardo Barnatán, judío sefardita nacido en Buenos Aires, visitó mi página en Facebook y calificó de repugnate mi artículo “¿Por qué el Estado de Israel asesina a niños palestinos?”. Buscando algunas de sus declaraciones, descubrí la siguiente perla: “¿España antisemita? Claro que sí: llevó aquí 45 años y he oído todos los eructos antisemitas que se pueda imaginar”. No sé si sufro alucinaciones visuales, pero en su foto de perfil posa con una pulsera con los colores de la bandera española y el escudo constitucional al fondo. Me cuesta trabajo entender esta paradoja, pero le remito a las conocidas palabras de Norman Finkelstein, judío norteamericano hijo de una superviviente de Auschwitz y Majdanek: “No existe nada más despreciable que usar el sufrimiento y el martirio de las víctimas del nazismo para intentar justificar la tortura, la brutalidad, la demolición de hogares que Israel comete diariamente contra los palestinos”. Dicho de otro modo: no hay excusas para justificar el martirio del pueblo palestino, que se produce por una mezcla de colonialismo, racismo e inconfesables intereses económicos y geoestratégicos. Para finalizar añadiré que los países occidentales no se solidarizan con el pueblo palestino porque los intelectuales, los artistas y los escritores hace mucho que renunciaron a cualquier forma de compromiso, más preocupados por los premios y homenajes que por el sufrimiento de sus semejantes. Al igual que los argelinos que luchaban contra Francia por su independencia, los palestinos solo disponen de su coraje para evitar su desaparición como pueblo. Indudablemente, todos somos culpables del genocidio que se está cometiendo ante nuestros ojos. Escribir un artículo no nos descarga de esa responsabilidad.

Publicado en: Global

Gaza es hoy el gueto más grande del mundo

26/07/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por: Maya Wind

Maya creció en Jerusalén durante la segunda Intifada en una familia típicamente judío-israelí. Le enseñaron que vivía en un Estado que se defendía de los ataques permanente de un enemigo malvado llamado Palestina. A sus quince años, sin embargo, conoció a una de estas personas: una niña que se veía como ella. Le contó cómo su padre había sido sacado de su casa en mitad de la noche por el ejército isrelí y cómo nunca volvió a verlo. Después su familia sería informada de que el hombre murió de una enfermedad en alguna prisión. Esta historia cambió para siempre a Maya, quien en 2008 estuvo días detenida por negarse a hacer el servicio militar obligatorio.

Estudió en Estados Unidos y realiza su posgrado en Sociología y Antropología en la Universidad de Nueva York. Allí también participa de la organización Jewish Voice for Peace, una organización de Shministim, que reúne a objetores de conciencia y personas judías que trabajan por la paz en Oriente Medio. Maya se encuentra hoy en Jerusalén por el verano –en Estados Unidos–, donde realiza “tours políticos”. Ahí una persona mayor, que vivió la segregación en Norteamérica le contó cómo el trato de Israel a Palestina se parecía a su experiencia: “creían que las personas de color eran peligrosas y no podían confiar en ellas, no se podía vivir con ellas. Los judíos en general no confían en personas no judías, pero particularmente con palestinos. Y hay una sensación de que no se puede vivir con ellos ni confiar en ellos. No tienen los mismos derechos que nosotros”, dice Maya.

¿Cómo está todo por allá ahora que se inició la ofensiva terrestre?

Está mal, se ha ido intensificando. En nuestra comunidad de activistas estamos muy preocupados por esto. El primer soldado que murió el viernes, fue por fuego amigo. Pero es una mala señal, porque en Israel cualquier persona muerta de nuestro lado, ya sea por fuego amigo o por otra razón, sólo sirve para avivar el odio y la voluntad de continuar con esta operación. Por eso nos preocupa. Y claro, acabamos de bombardear un hospital en Gaza, también.

¿Cómo fue crecer durante la segunda Intifada?

Creo que es una buena pregunta, porque lo que estamos viendo hoy en Israel es básicamente la primera vez, desde la segunda Intifada, donde todos en el país de pronto están sintiendo el precio de la ocupación. Porque la mayoría de los soldados israelíes no sirven en territorio ocupado. Solo el 20% lo hace. Así que aun cuando todo está muy cerca, la mayoría de los israelíes no tienen contacto. Puedes vivir tu vida muy fácilmente en la mayor parte de Israel sin tener ninguna idea de lo que es vivir bajo ocupación. No lo ves, no lo escuchas. La segunda Intifada fue diferente porque tuvimos bombardeos, especialmente en Jerusalén. Fue el principal objetivo de los bombardeos. Era un tiempo aterrador, y yo nunca había conocido palestinos, aún cuando Jerusalén tiene un 45% de palestinos.

¿Como cuáles?

Por supuesto era muy racista, y pensaba “nos están atacando sin razón”. Y hoy día, en esta operación escuchas lo mismo en Israel. Los israelíes, en nuestras mentes, siempre vamos a ser las víctimas. Empezó con el antisemitismo, después con el Holocausto y ahora, “nuevamente estamos siendo atacados porque somos judíos, y porque los palestinos no nos quieren aquí”. No hay absolutamente ninguna contextualización en los discursos masivos, ya sea en textos escolares o en los medios, sobre lo que está pasando, de lo que hicimos en 1948 y antes para desplazar a los palestinos. Hay una narrativa de la historia sobre una contienda que le permite a Israel sentarse y decir “oh, somos las víctimas porque nos han disparado un par de cohetes”. Y no hay un contexto más amplio sobre lo que está pasando y quién está realmente en el poder.

¿Qué decían en esa época?

Cuando era niña, en la segunda Intifada, pensaba que estábamos en una guerra de dos bandos iguales. La primera vez que entré en territorio ocupado quedé muy impactada de ver lo que el ejército israelí hace realmente ahí. Estaba completamente impactada porque me di cuenta de que nosotros éramos los que llevábamos las riendas del asunto. Desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo es controlado por nuestro ejército y nuestro gobierno. Y los palestinos están bajo nuestro control. Y nunca lo había pensado de esa forma. Y la mayoría de los israelitas todavía no lo ven así.

¿Por qué decidiste ir a las villas palestinas? ¿Cómo fue eso?

Fue casi por coincidencia. Cuando tenía 15 años conocí a una niña palestina que me contó una historia terrible. Su padre había sido sacado de su casa por el ejército israelí en medio de la noche y llevado a prisión. Nunca más lo vio y a la familia le informaron que había muerto en la cárcel por una enfermedad. Y para mí esta historia fue muy impactante porque sonaba tan surreal. ¿Nuestro ejército? ¿Esta gente buena? ¿Esta gente que conozco, mis amigos, mis familiares? Gente que sabía que estaba en las filas. Sonaba muy oscuro. Sonaba como una dictadura: entrando a casas en medio de la noche, secuestrando, sonaba muy raro. Y ustedes han escuchado estas cosas, han tenido muchas dictaduras en Latinoamérica, pero yo nunca había escuchado de algo así. No se parecía a nada que yo conociera, se suponía que éramos un ejército de defensa, que nos defendíamos, que no hacíamos estas cosas. Y eso me produjo curiosidad, porque me puse a pensar: “¿Qué pasa si esta historia es cierta?” Así que decidí ir y verlo por mí misma. Y conocí a muchos israelitas que van normalmente, que son activistas. Y conocí a los palestinos con mis propios ojos y eso me cambió para siempre.

¿Cómo era tu familia? Cómo reaccionaron?

Crecí en un hogar típico israelí, casi todos en Israel son cercanos al sionismo. En Israel no sabemos exactamente qué es el sionismo, pero sabemos que somos sionistas. No hay una opción de no serlo. Pero mi familia cercana por supuesto que estaba muy consternada, ahora han avanzado mucho, pero al principio no lo aceptaban. Porque todos sirven en el ejército y es casi una cosa social. Todos van y sirven a su país: hombres y mujeres. Es visto como un deber y un honor y todos lo hacen. Así que es muy difícil justificarte por ser crítica de eso. Se ponen muy a la defensiva, porque todos participan y a la gente no le gusta escuchar críticas hacia los militares, porque se sienten identificados fuertemente con ellos, porque ellos también estuvieron ahí. Así que eso hace que las conversaciones, el debate político sea aún más difícil. No es racional, es muy personalista.

Seguramente tuviste amigos que hicieron el servicio militar o que son militares. ¿Cómo fue para ellos tu cambio de visión?

No tengo casi ningún amigo del colegio. Mis amigos ya no me hablan, me veían y me siguen viendo como una traidora. La gente no lo acepta. Piensan que ellos están haciendo este sacrificio por su país y que yo me creo demasiado buena para hacerlo. Los enojó mucho.

Por participar en protestas pacíficas la prensa te ha catalogado de “partidaria de Hamas”y a nosotros nos llega mucha información de diferentes medios, ¿crees que podemos confiar en lo que escuchamos de la prensa israelí, del ejército o del gobierno?

No. Absolutamente no. La principal razón para esto es que no hay separación entre el ejército y la prensa. Así que lo que pasa es que hay una fuerte censura militar. Cualquier medio masivo, incluso un blog en internet es censurado por el ejército. Así que no tenemos prensa independiente en Israel. No puedes confiar absolutamente nada de lo que diga la prensa israelí. Y puedo decírtelo por experiencia propia. Cuando voy a territorio ocupado, y voy a protestas y veo cosas con mis propios ojos, vuelvo a mi casa y leo cómo lo cubrió la prensa israelita y no tiene absolutamente ninguna relación con lo que sucedió. La prensa está al servicio de los militares. No hay ninguna separación entre el gobierno y el ejército y la prensa en Israel. Es un gran problema.

Entonces cuando escuchamos que el gobierno o el ejército en realidad estaban atacando a un miembro de Hamas o algo así y por casualidad matan civiles, no es información confiable.

Completamente. Y por muchas razones. La primera es que Israel usualmente usa bombas de mil o 2 mil libras (bombas tontas). Así que cuando lanzas una bomba de mil libras en uno de los lugares más poblados del mundo, sabes que no solo vas a matar a una o dos personas que estás intentando matar. Por definición sabes que otros civiles serán heridos. Es el lugar más poblado en el mundo. Y hay un cerco en Gaza, así que la gente que quiere salir de Gaza necesita un pasaporte. El único gobierno que tiene permitido darles cualquier tipo de documentación es el gobierno de Israel. Y Egipto está colaborando con el gobierno de Estados Unidos y de Israel para bloquear las fronteras. Controlamos el mar, el aire y controlamos todas las fronteras. Así que una persona en Gaza no tiene adónde ir. Está atrapada ahí en una amplia prisión mientras les tiramos diez bombas sobre sus cabezas. Por supuesto que la gente va a morir. Y eso es algo que saben, y lo hacen de todas formas.

¿Incluso cuando dicen que son accidentes?

Es irónico que digan que no era su intención o que el objetivo era Hamas para darle legitimidad a estas acciones, pero no tienen ninguna legitimidad porque saben que van a herir a civiles. Otra cosa es que cuando Hamas u otros grupos le disparan cohetes a Israel, no olvidemos que el Ministerio de Defensa, de donde se ordena el lanzamiento de los drones y quienes toman las decisiones de lo que pasa en Gaza, está en el centro de Tel Aviv. Así que si dicen que disparan a Gaza porque el objetivo es Hamas, entonces también es legítimo disparar a Tel Aviv para derribar las bases militares. En todo Israel hay bases militares y casi todos los israelitas son soldados, esto no es así para los palestinos. Hay civiles en ese lado. En Israel todos los adultos han pasado por el ejército, somos participantes activos de lo que sucede en Gaza.

En el avance por tierra murió un bebé de dos años. Y, como dijiste, Israel es uno de los países que gastan más dinero en armamento o en el ejército. Parece raro que no tengan la tecnología para no cometer estos supuestos errores.

Es que no sé si exista esa tecnología cuando vas contra una población civil. Gaza tiene 2.8 millones de personas en una tierra muy angosta. No hay ninguna forma de que ataquen esa área tan poblada y sólo maten gente de Hamas. Israel decidió que el de Hamas no es un gobierno legítimo. Del mismo modo, los palestinos podrían decidir que el de Israel no es un gobierno legítimo y decir que todo el que sea general de ejército puede ser bombardeado porque no están de acuerdo con ellos. Así que estamos matando oficiales de Hamas como si tuviéramos el derecho de hacerlo. Ni siquiera es sobre matar civiles, creo que no es para nada legítimo que Israel intente matar oficiales de Hamas.
Alguna gente compara esto con el Holocausto. Se cuestionan cómo un pueblo que vivió ese tipo de persecución puede hacerle esto a otro pueblo. ¿Te parece una comparación justa?

Absolutamente. Gaza es, de muchas formas, un gueto. Según la ONU el 95% del agua en Gaza no es potable. Y eso es lo que beben, no es sanitario. Israel está a cargo de decidir qué medicamentos entran a Gaza, qué comida, qué agua. Todo lo que llega a Gaza es controlado por Israel. Es el gueto más grande del mundo, absolutamente. Y es irónico que gente que sufrió tanta persecución no vea un sentido de humanidad en los palestinos.

Tanto Israel como Palestina reclaman un derecho histórico sobre las tierras; y hasta hace poco judíos y árabes vivían en paz. ¿Cuándo cambió eso?

Todo se echó a perder con el sionismo. Antes de eso había una pequeña comunidad judía en Palestina, y vivían con ellos en una comunidad. Se casaban con ellos, vivían en paz. Y cuando las colonias británicas se apoderaron del Imperio Otomano, tanto palestinos como judíos resistieron la ocupación británica. Resistieron juntos para defender la tierra que les pertenecía. Y lo que pasó con el sionismo es que trajo a mucha gente de Europa, sobrevivientes del Holocausto, pero en vez de inmigrar a un país, vinieron a destruir a los palestinos porque querían una mayoría judía. Y hasta hoy vivimos las consecuencias de esa injusticia inicial. Nadie debería pasar por lo que pasaron los judíos en el Holocausto, incluyendo a los palestinos.

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Este podcast tiene la intención de reproducir interpretaciones personales de algunos clásicos de la poesía universal. Entiendo, al igual que Octavio Paz, que la poesía es una actividad emocional revolucionaria, un ejercicio espiritual, un medio de liberación interior y una búsqueda de transfiguración. Adonis, Ali Ahmad Said y Octavio paz son mis favoritos. Dos clásicos modernos.

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