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Peru

“Perú y su movilización continua pero fragmentada”

22/11/2011 by maestro Deja un comentario

El pasado 5 de junio de 2011 el candidato Ollanta Humala sale vencedor en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de la República del Perú, aupado por una alianza (Gana Perú) articulada en torno al Partido Nacionalista Peruano que reúne apoyos desde el Partido Comunista y el Partido Socialista hasta de Mario Vargas Llosa, e incluso durante la segunda vuelta del ex presidente Alejandro Toledo.

En un escenario de intensa, pero muy fragmentada, movilización –según la Defensoría del Pueblo existen a día de hoy 154 conflictos sociales activos y 64 latentes, la mayoría de ellos de carácter medioambiental1– Ollanta Humala accede a la Presidencia de la República con muchas expectativas creadas en los sectores populares. El ex militar de izquierdas se enfrenta a un país con un legado político nefasto, consecuencia de la aplicación del modelo neoliberal implantado por Fujimori durante los años 90’, caracterizado por la corrupción estructural de las élites políticas, un control férreo y casi absoluto de los medios de comunicación por parte de la oligarquía peruana, desigualdades sociales, e inseguridad ciudadana generalizada.

En una breve entrevista con Manolo Monereo, miembro de la fundación CEPS y experto en el contexto nacional de Perú, pretendo señalar sucintamente algunas claves para la comprensión del proceso político que vive actualmente Perú, intentando insertarlo en el viraje hacia la izquierda que vive la región latinoamericana.

Héctor Meleiro – ¿Podría explicar brevemente las características más importantes del sistema político y de partidos peruano?

Manolo Monereo – Para entender este país hay que entender al menos tres cosas:

En primer lugar, este país tuvo una de las izquierdas más importantes, en un momento la más importante, de toda América Latina. Una izquierda política unida que como mínimo tenía un programa de socialismo, que superaba más del 20% y que tenía un partido de centro izquierda ligado a la internacional socialista que es el APRA. En este país cuando llegó Alan García a su primer gobierno, la izquierda –entendiendo por ello también al APRA en aquel momento- tenía un apoyo de cerca del 70% en todo el país. Por lo tanto Perú es un país que ha tenido una izquierda y un movimiento social muy fuerte.

En segundo lugar, en este país en un momento dado la izquierda desarrolló una estrategia político-militar, articulada en torno al Sendero Luminoso, que en un principio tuvo un apoyo social muy fuerte que luego fue perdiendo.

En tercer lugar, aquí hubo un golpe de estado donde los núcleos fuertes del Poder, siempre monitoreados por la embajada estadounidense, desplegaron una guerra contrainsurgente, con elementos claros de guerra civil, con la que fue destrozado Sendero Luminoso; y con la que se impuso una política neoliberal a sangre y fuego hasta en cierto punto más destructiva que las dictaduras argentina, uruguaya o incuso chilena. Aquí hubo víctimas de lo que se llama el conflicto interno con cifras que llegan hasta las 100.000 personas.

Entonces, esas tres cuestiones aquí son muy importantes para entender el escenario peruano. Se puede decir que aquí la derecha económica, política y militar ganó una guerra contrainsurgente y marcó toda una trayectoria política, es decir que aquí se aplicó el neoliberalismo como lo que realmente es: una doctrina contrarrevolucionaria de masas, y se aplicó coherentemente. Eso hizo, entre otras muchas cosas, que desaparecieran los partidos políticos de masas, en general, y los partidos de izquierda, en particular. Y que todo e imaginario político de la izquierda desapareciera del sentido común de las masas en este país. Porque se ligó indefectiblemente palabras como socialismo, hoz y martillo, internacional o izquierda, a Sendero Luminoso y a su estrategia armada. Eso hace que este país tenga hoy un mapa político muy fragmentado, con partidos políticos con muy poca base social y militante, y donde la clave de bóveda es la siguiente: cómo mandan los que no se presentan a las elecciones. ¿Y como mandan los que no se presentan a las elecciones? Pues comprando a la clase política. Los políticos tienen muy poca o nula representatividad, y al tener muy poca base social y depender de una financiación externa al partido provoca que exista un mecanismo perverso en la que la clase económicamente dominante controla a la clase política para a su vez capturar el estado y ponerlo a su servicio, y esa es la matriz de poder que actualmente domina el país. Es una relación estrecha entre clase política, clase económicamente dominante y aparato del estado que articula la política desde Fujimori hasta ahora. Y la única novedad que emerge en este escenario es la irrupción de una nueva fuerza política, que es el Partido Nacionalista Peruano, que como ellos dicen no son ni de izquierdas ni de derechas, sino que son de los de abajo, y que tiene como misión en la práctica crear un nuevo mapa político en el país y un nuevo sistema de partidos; y es este uno de los principales desafíos del actual gobierno.

H.M – ¿Cuál has sido el legado de Fujimori en el sistema político y en la sociedad peruana?

M.M – Te puedo decir que ha cambiado el país. Ha cambiado la relación entre economía y sociedad, entre política y sociedad, ha roto todas las viejas identidades, ha liquidado el imaginario político de la izquierda y ha desarrollado una contrarrevolución de masas. A partir de este razonamiento hay tres elementos a tener en cuenta: el primero es el marco geopolítico, en segundo lugar el surgimiento del nacionalismo como una fuerza antisistémica que es combatido ferozmente por los poderes dominantes, y el tercero es que Ollanta esta vez que consigue el poder lo hace acusado de “blanquearse”, de moderarse, y él lo hace abiertamente apostando por una mayor ambigüedad ideológica y programática, mimetizando lo que se llama el modelo brasileño, y es esto último lo que según los analistas políticos le ha llevado al poder.

H.M. – Como ya sabemos el pasado 5 de junio de 2011 las elecciones dan por ganador a Ollanta Humala. ¿En qué contexto social se da esta victoria?¿Y cuál es su significado para la izquierda latinoamericana?

M.M. – En mi opinión, Perú vive una movilización continua y permanente, pero es una movilización local, absolutamente fragmentada, difusa e ideológicamente confusa. Es decir que detrás de una movilización puede darse que esté detrás la izquierda, el centro y la derecha; casi siempre con reivindicaciones justas pero poco claras. Se puede decir que ésta es una característica propia de este país. Yo lo defino de la siguiente manera: este país vive una continua crisis de legitimidad del sistema político que nunca acaba de ser una crisis de régimen. Aquí, a diferencia del contexto boliviano, venezolano o incluso del ecuatoriano donde las crisis del sistema político acabaron conduciendo a crisis del régimen generando procesos constituyentes, el contexto político se asemeja más al de Uruguay, Chile o Argentina. Es decir que existe una clara crisis de legitimidad, pero el movimiento social no es capaz de convertirla en una crisis del régimen político. No es que no exista movimiento social –porque sino no se explica el 30% de apoyo a Ollanta en la primera vuelta, ni su victoria en la segunda- es que no es capaz de unificar demandas, de articularse a nivel nacional y traducirse en fuerza política.

H.M – Siendo ambos países andinos y con un alto porcentaje de población de origen amerindio, ¿puede usted enumerar y explicar algunas de las continuidades y discontinuidades entre el proceso político boliviano y el peruano?

M.M – La primera, y fundamental para mí, es la diferencia histórica. Bolivia hizo la primera revolución “en serio”, después de la mejicana, en América Latina (1953); y desde muchos puntos de vista la más radical, incluso más radical que la cubana. Hasta esa revolución los indígenas, osea la mayoría de la población, no tenían ni siquiera el derecho al voto. Esa diferencia histórica y sobretodo su proyección en el imaginario colectivo es fundamental para comprender de manera comparativa ambos procesos.

La segunda diferencia tiene que ver con lo indígena. En Bolivia el elemento indio se ha organizado, ha generado identidades colectivas que son muy influyentes en el campo político; eso no ha ocurrido en Perú. Fundamentalmente por los procesos políticos y de urbanización que ha vivido este país –sobre todo con esto que se llama la Gran Lima donde se encuentra el 38% de la población- se puede decir que el elemento indio se ha difuminado, no juega políticamente, o al menos no con tanto peso como en Bolivia, porque aquí lo indígena no marca la política, aunque si le da un sesgo.

Luego hay una tercera diferencia que es que las políticas neoliberales, en vez de generar grandes resistencias como en Bolivia, han tenido efectos muy fuertes sobre las capas populares, despolitizándolas y acabando con cualquier imaginario rebelde.

H.M. – ¿Qué ha cambiado desde la llegada de Ollanta Humala a la presidencia y qué posibilidades de cambio reales existen actualmente en el país?

M.M. – Bueno, hay que tener en cuenta que Ollanta solo lleva 100 días. En mi opinión, la primera cosa que ha cambiado es el mapa geopolítico; es decir, que por primera vez América Latina es un territorio en disputa, donde existen líneas de fractura que marcan la política. Es evidente que el primer resultado es que no ha ganado Keiko Fujimori, es decir que no ha ganado la línea política del Pacto del Pacífico, la más cercana a los sectores “entreguistas” al capital internacional y a la administración norteamericana. Eso es lo primero que ha conseguido Ollanta Humala.

En segundo lugar, lo que llamamos estructura de oportunidad política ha cambiado favorablemente para los movimientos sociales. Es decir que se puede considerar que el gobierno de Ollanta establece más oportunidades para la movilización social, ya que por una parte acompañará a algunas reivindicaciones y por otra la represión será claramente más clamada.

H.M – La alianza Gana Perú es muy amplia, habiendo recibido apoyos desde el Partido Comunista y el Socialista, hasta del ex presidente Alejandro Toledo y de Mario Vargas Llosa. ¿Cree que la heterogeneidad de este bloque supone un freno para posibles transformaciones sociales?

M.M. – Sin lugar a dudas. Ollanta sabe que ha ganado gracias a que ha tranquilizado a parte de los sectores de la derecha política y la oligarquía económica moderando su discurso y su programa. Parte de la derecha y el centro político peruano actúa, como se dice aquí, como una “escopeta de dos cañones”, es decir actúa aparentemente dialogando con Ollanta, y a la vez atacándole y conspirando contra él. La derecha no se fia de Ollanta, sabe que es peligroso y que el modelo que está implementando es un modelo que para ellos puede tener muchos problemas. El modelo que está aplicando Ollanta es lo que yo llamo el modelo brasileño corregido, que es: la economía para la derecha, la política social para la izquierda, y yo me encargo de la policía y los militares –que es lo que está haciendo él. Ollanta está haciendo una verdadera purga -que a mí me parece positiva- en los aparatos policiales y militares, jubilando a viejos generales y cargos intermedios con el fin de eliminar la corrupción públicamente conocida en los resortes del poder. Sin embargo, este modelo parte de dos supuestos, uno es el crecimiento económico, ya que sin él es imposible implementar este modelo, y el segundo es la resolución pacífica de la conflictividad social; ambos supuestos interrelacionados. Ese es el verdadero reto de Ollanta: compaginar el crecimiento económico e inversión privada, que es el la fuente del dinero con el que se implementan políticas de redistribución, con la reestructuración del sector minero, que es el origen de gran parte de los conflictos socio-ambientales abiertos en el país.

H.M. – ¿Cree que lo que usted ha llamado el modelo brasileño corregido afirma o desmiente la teoría de las Dos izquierdas en América Latina, una más radical y otra más reformista?

M.M. – Yo creo que eso siempre ha sido una barbaridad, el típico producto de satanizar a una parte de la izquierda latinoamericana. Yo creo que no hay dos izquierdas, lo que hay son diferentes contextos sociales que en función de la radicalidad de los movimientos sociales en cada país producen determinadas correlaciones de fuerza.

H.M. – Hace poco han salido los datos de una encuesta nacional que dice que el principal problema percibido por los peruanos es el de la corrupción política, por delante de la inseguridad ciudadana, la pobreza y el paro. De hecho los casos de corrupción llegan no solo a aproximadamente el 30% de los congresistas sino que salpican al mismo Vicepresidente Omar Chehade. ¿Puede explicar brevemente el caso Chehade?¿Cuál es su opinión al respecto de este problema?

M.M. – En cuanto al caso Chehade, parece ser que el vicepresidente convoca una reunión con altos cargos de la policía con el fin de intervenir sobre la empresa azucarera Andahuasi, actualmente en litigio entre diferente grupo empresarial y gestionada temporalmente por los propios trabajadores gracias a una orden judicial. Los reúne para beneficiar a una de las empresas en litigio, el grupo Wong, planteando el desalojo de los trabajadores y la entrega del negocio a la mencionada empresa. Entonces el general de la policía, que en ese momento estaba siendo cesado por Ollanta Humala, filtra esa reunión a la prensa y a partir de ahí la Fiscalía inicia una investigación al igual que la Comisión de Ética del Congreso. Ollanta Humala le pide al vicepresidente que “dé un paso al costado”, sin embargo éste le desobedece, pero es cesado por el Congreso. Por lo tanto su figura, pase lo que pase, está más que liquidada. Sin duda este caso le está pasando factura al Presidente Ollanta Humala.

Ahora, existen varias maneras de abordar el problema de la corrupción, una es fijarse en los corruptos exclusivamente, y la otra es fijarse en los corruptos y en los corruptores. Aquí nunca aparecen los corruptores. En mi opinión, la corrupción política, tanto aquí como en España, es la consecuencia estructural del modelo neoliberal, si no se tiene eso en cuenta no hay nada que solucionar. El problema es lo que he mencionado antes: cómo mandan los que no se presentan a las elecciones. Todo esto es consecuencia, en parte, de la debilidad de los partidos políticos, de la imposibilidad de imponer disciplina dentro del partido, y del sistema de listas abiertas o voto preferencial que establece que los que se postulan dentro de una lista se tienen que pagar sus propias campañas electorales. Esto significa que para ser político tienes o que tener dinero o que te financien. Conclusión: este sistema tiene como consecuencia el control absoluto de la clase política por parte de la clase económicamente dominante.

Nota:

1 Datos de la web de la Defensoría del Pueblo del Perú: http://www.defensoria.gob.pe/conflictos-sociales/home.php

Manolo Monereo es miembro de la fundación CEPS.

Héctor Meleiro es militante del Colectivo Universitario Contrapoder y de la plataforma Juventud Sin Futuro.

Publicado en: Peru

PERU. EL DIFICIL CAMINO HA COMENZADO

13/11/2011 by maestro Deja un comentario

 
Un Paro preventivo de 24 horas en la región de Cajamarca, oponiéndose al proyecto de la minera Yanacocha -el Proyecto La Conga- orientado a la explotación de recursos naturales; violentos enfrentamientos en la zona de la Cordillera Blanca, en Huaraz; una esforzada huelga de los trabajadores de Cerro Verde, en Arequipa; un Paro de 8 días en el Trapecio Andino que generó graves disturbios en Andahuaylas; un duro choque en la selva de Madre de Dios -frente al Estado brasileño del ACRE- combatiendo la explotación informal del oro; y otros conflictos menores, han hecho que se aviven las tensiones sociales en el Perú y que queden en evidencias las precariedades de un Estado que no es capaz de mucho. Y es que, en verdad, el difícil camino ha comenzado.
 
Las cosas se han tornado más complejas porque la crisis en la cúpula del Poder, surgida a partir de las denuncias formuladas contra el segundo Vicepresidente de la República, Omar Chehade, no solamente que no ha llegado a su fin, sino que amenaza agravarse como consecuencia de los procedimientos de “investigación” que ciertas comisiones parlamentarias promueven en contra del cuestionado, en una instancia en la que el Partido del Gobierno no tiene mayoría. En ellas el Vicepresidente -hoy con Licencia formal- podría ser despojado de su inmunidad parlamentaria, sometido a investigaciones judiciales y, finalmente, desaforado del Poder Legislativo, en lo que constituirá un extremo imprevisto de un asunto de dudoso contenido.
 
El tema de La Conga, en Cajamarca, es, quizá el más claro de todos los que asoman hoy en el escenario. Las comunidades del sector y la población, se oponen mayoritariamente a un proyecto minero que captará el agua de la región a cambio de supuesto bienestar y niveles de bonanza, ofrecidos a poblaciones secularmente abandonadas.
 
La desconfianza ciudadana respecto a este proyecto es lógica, y deriva de dos razones de fondo: la contaminación que genera en las aguas y el ambiente la explotación minera; y el hecho que las zonas más pobres y más desoladas en el Perú son precisamente las más ricas en oro, plata y otros recursos. Las empresas extraen el mineral, y dejan en los cerros inmensos forados. En los hechos se ha confirmado largamente la idea de que la minería en el Perú no trae riqueza, sino pobreza extrema, por lo menos a las poblaciones que sufren la extracción de ella. Puesto en la disyuntiva, el pueblo ha optado por el agua, en lugar del oro.
 
La población de Cajamarca hizo un Paro preventivo de 24 horas el miércoles 9 del presente y la acción fue masivamente acatada. No se registraron, sin embargo, significativos actos de violencia tanto porque la ciudadanía actuó a la altura de sus demandas como porque las autoridades instruyeron a las fuerzas policiales de un modo racional y sensato. En Huaraz, en cambio, los pobladores demandaron el fin de las actividades de Antamina, el consorcio  que impera en la zona y allí sí la convulsión registró más altos decibeles.  
 
La derecha no asume el papel de espectadora en estos conflictos. Exige que el gobierno “respete el proyecto y la inversión de la minera” e “imponga la ley con mano dura”; que “ponga fin a la protesta minera”. En otras palabras que, como antaño, recurra a la fuerza bruta para doblegar la resistencia de la gente.
 
Es claro que el gobierno no muestra ningún interés por obrar así. Desde un inicio apostó por el diálogo y buscó acuerdos para hacer más solvente el proyecto. Incluso con ese ánimo, tres ministros visitaron Cajamarca y otros Andahuaylas para conversaciones con las entidades representativas del lugar. Las tratativas arrojaron precarios acuerdos y resultados poco convincentes. 
 
Ahora, el gobierno está entre alternativas polares: o ratifica los convenios con las mineras, o los cancela. Esa, es la cuestión.
 
En el Trapecio Andino la cosa es más compleja. En Andahuaylas -una de las regiones más pobres del Perú- lleva 8 días la acción  decretada por agricultores de la Junta de Usuarios de Regadíos de las provincias de Chincheros y Andahuaylas. Paralización de actividades comerciales y bloqueo de carreteras, constituyen el signo distintivo de la medida. Y aunque hoy mismo  se suspendió el Paro por 15 días, ayer la violencia llegó a su punto más alto y faltó poco para que dejara una estela de muerte. 38 heridos -algunos de gravedad- fue el saldo de disturbios que rebasaron todo cálculo. Aún persiste allí el descontento.
 
En Arequipa, los mineros de Cerro Verde libran una dura y heroica lucha por legítimas demandas de orden salarial y condiciones de trabajo, que la empresa se niega a atender. Allí, lo más grave, si embargo, no radica en la intransigencia patronal ciertamente esperable, sino en la intolerable desidia de las autoridades de trabajo -local y nacional- que, por temor o complicidad, simplemente han dejado que el conflicto llegue a mayores sin acuerdo a la vista. Los trabajadores, encadenados en la Plaza de Armas de la ciudad, demandan legítima justicia.
 
En Madre de Dios la situación resulta trasparente. El gobierno ha emprendido una difícil lucha contra la minería informal que extrae el oro de las aguas de los ríos y que depreda la naturaleza. Numerosas dragas instaladas ilegalmente han sido ya puestas fuera de actividad y sus propietarios sometidos al imperio de la ley. En los últimos meses la situación se tornó ingobernable porque los mineros informales incursionaron en zonas que constituyen reservas naturales protegidas por la UNESCO y son patrimonio de la humanidad; pero, además, porque se denunció un gigantesco tráfico de personas, rubro en el que destacó el ejercicio ilegal de la prostitución y el tráfico de menores entre los 12 y los 17 años para este fin. Hay, sin duda, ricos personajes ligados a estas actividades. Entre los sospechosos de enriquecimiento por estas operaciones se encuentra el congresista de Madre de Dios, representante, precisamente de la bancada gubernamental que ya hizo el anuncio formal de no protegerlo.
 
En cuanto a la “crisis” en la cúpula del Poder, la derecha presiona al Presidente Humala para que “haga valer su autoridad” y“destituya” al señor Omar Chehade. Algunos sostienen, incluso, que seria “inaudito” que el Presidente tolere a un Vicepresidente cuestionado como éste. Olvidan, por cierto, que el Presidente García toleró por cinco años a un Vicepresidente mucho más cuestionado -el almirante Giampietri- acusado por la matanza de los Penales, en junio de 1986. Y protegió, además, a todos sus “operadores” que se entendieron con Fortunato Canaan, un lobysta internacionalmente conocido, en la suite del Hotel Country y que hoy andan por la calle como Pedro en su casa.
 
El Presidente Humala,  en una reciente rueda de prensa, sugirió a su Segundo Vicepresidente que “dé un paso al costado”.Esto, los medios lo interpretaron como un úkase que obligaba al destinatario a una renuncia inmediata. Pero éste, optó por una salida intermedia: Pidió licencia en su cargo. Sin reparar mucho en sus propias palabras, ciertos medios de comunicación -y algunos voceros del APRA y de la Mafia- sostienen que esa acción -el pedido de Licencia- es “ilegal” porque la vice presidencia es una ficción. No existe. Es, apenas, una suplencia. Y asoma tan solo cuando el titular de la Plaza se retira del puesto. Si esa apreciación fuera correcta, tampoco cabría pedirle que renuncie, por cuanto no podría “renunciar” a una función que “no existe”. En el extremo del ridículo, se ha dicho que el 2do Vicepresidente “no tiene razón de ser” porque “en Estados Unidos, no existe ese cargo”.
 
Estos temas inducen a reflexionar sobre un asunto de fondo: ¿Es lógico que aviven las tensiones sociales en un país que inicia cambios y cuando la derecha ataca vigorosamente las posiciones más avanzadas? La respuesta, es que si. Las encuestas, por lo demás, aseveran que el 73% de las personas juzgan legítimas las demandas de la población. La profundización de un proceso implica entonces la agudización de la lucha de clases y obliga a cada quien a tomar una posición ante temas cardinales. La paz -esa paz de cementerios, que tanto gusta a las fuerzas más reaccionarias- desaparece porque la gente se une, se organiza, toma conciencia y lucha por sus derechos. Y crea -con esa lucha- las condiciones para que el proceso avance. Esa, es una ley del desarrollo social, que no puede ser ni ignorada y desconocida. No hay que asustarse, entonces. Simplemente actuar con responsabilidad y con firmeza. Y buscar los acuerdos indispensables para superar escollos, y seguir adelante. Soluciones audaces, son las que se requieren. Porque esto, recién comienza.
 
Si se agravan las tensiones sociales es porque ésta no es una sociedad muerta, sino un cuerpo vivo que exige atención a sus requerimientos básicos. No hay que olvidarlo (fin)

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PERU: CIEN DIAS DEL GOBIERNO DE HUMALA

05/11/2011 by maestro Deja un comentario

Como se recuerda, en efecto, fue un 5 junio cuando, ante el espanto de la derecha, las ánforas dieron la victoria al candidato de Gana Perú y confirmaron la derrota del reducto neoliberal esta vez defendido por Keiko Fujimori.
En ese entonces la prédica mafiosa pronosticó una catástrofe nacional: la caída de la Bolsa de Valores, la quiebra de las inversiones, la fuga de capitales, la inflación galopante, la destrucción del aparato productivo, el retorno del terror,  y muchas otras calamidades que habrían de caer sobre los hombros de los peruanos que habían tenido “la osadía” de consagrar la victoria de un candidato empeñado en promover el cambio social.
Nada de lo augurado, sucedió. El Perú pudo registrar el conjunto de maldiciones que echara contra el pueblo la Mafia envilecida. Pero pudo también darse cuenta que se trataba simplemente de palabras, de profecías siniestras que carecían de sustento.
Hoy, en efecto, la vida de los peruanos se desarrolla con tranquilidad básica en tanto que la estima ciudadana por el Jefe del Estado -cuyo gobierno afronta a una campaña demoledora de los medios adversos- se mantiene por encima del 65% de adhesiones. La economía sigue su curso y las expectativas  de la reacción se han dado con un palmo de narices sin llamar la atención del mundo.
Al llegar a los cien días de gestión gubernativa, diversos analistas, dirigentes sociales y políticos y distintas personalidades de los más variados ámbitos, han dado sus opiniones. En lo fundamental, ellas coinciden en consideran que el gobierno se maneja con cautela y ejecutoria responsable, aunque -unos y otros- han registrado insuficiencias de diverso tipo. Curiosamente, tanto la Sociedad Nacional de Industrias -lo más rancio de la oligarquía local- como la Central Sindical más poderosa -la CGTP- han coincidido en su apreciación del momento y han tenido elogios para el rumbo del gobierno en funciones.
¿Qué ha podido unir, esta vez, al agua y al aceite? ¿Alguien podría suponer una suerte de coincidencia básica entre la organización patronal y la estructura histórica de los asalariados? ¿En qué se basa este sorprendente punto de convergencia que coloca al gobierno, y en particular al Presidente de la República por encima de la crítica cotidiana?
Hay que reconocer, en primer lugar, que la derecha tiene motivos de contento: nadie le ha cortado el cuello, como ella esperaba que ocurriera al día siguiente de la victoria del humalismo; o más tarde, a poco que asumiera su mandato el Presidente hoy en funciones.
Por eso, mientras organiza sus escuadrones de combate y envía a sus áulicos a que ladren contra los funcionarios del Estado en todos los niveles, la Derecha suspira, anhelando que se prolongue su tiempo de supervivencia hasta que – finalmente- concluya su gestión este gobierno y las aguas – como ellos dicen- “vuelvan a su nivel”. En la otra orilla, los trabajadores no perciben aún en toda su dimensión el complejo cuadro que se perfila en el escenario. Perciben cambios, pero no los juzgan con criterio de futuro, sino como el resultado de acciones puntuales que responden tan sólo a los retos de hoy. Ni uno ni otro ven, entonces, una confrontación global en el escenario..
Hay que considerar que el nuevo gobierno tiene aún muy recortada su capacidad operativa. Muchos de los funcionarios de la administración pública, fueron tomados por el gobierno de García entre enero y junio de este año, mediante la modalidad de “contrato a plazo fijo”. Y esa situación se prolongará hasta el próximo 31 de diciembre, fecha en la que finalmente podrán ser removidos de sus cargos. Igualmente, el gobierno de García hizo muchas adquisiciones con el propósito de favorecer a sus clientes y allegados. Así, llenó, por ejemplo, los depósitos del arroz que hoy se pudre en los almacenes del Estado sin tener la red elemental de distribución del producto. En dichas adquisiciones, el gobierno anterior dispuso de numerosas partidas, por lo que dejó exhaustas las arcas públicas en distintas áreas. Con presupuestos agotados, no es mucho lo que se puede hacer en beneficio de la ciudadanía.
De todos modos bien puede decirse que hay cuatro áreas –las principales- en las que se perciben cambios que auguran algo más en la perspectiva. Veamos.
Si los trabajadores de los grandes almacenes Ripley hubieran hecho su huelga  demandando el reconocimiento del sindicato, la admisión del Pliego y la dación de aumentos salariales durante el gobierno de García, simplemente los habrían despedido a todos sin pena ni gloria. Pero la situación es hoy diferente: triunfaron en su lucha, les reconocieron el sindicato, les admitieron el Pliego y debieron otorgarles aumentos salariales.
¿Qué faltó para que la victoria de los trabajadores fuera completa? Que la Vanguardia Obrera hubiera procesado, en horas, la organización sindical de los trabajadores de las otras empresas similares, como Saga Falabella, Tottus, Metro, Wong, Plaza Vea u otras.  Lo que ocurrió, sin embargo, confirma la idea que el trato que el gobierno da a los trabajadores, es esencialmente distinto hoy. Y esa es una primera señal.
Una segunda tiene que ver con los temas de inclusión y de explotación de reservas y recursos. Están en marcha los programas sociales más importantes. Pero, además, el gobierno incluye a la población en las decisiones referidas a los apremiantes temas de la inversión. Lo ocurrido en Cajamarca con la empresa Yanacocha y su proyecto La Conga refleja eso de cuerpo entero. Se acabaron los tiempos en los que primaba la voracidad de los capitalistas empeñados en apoderarse de las riquezas nacionales de cualquier modo. Ahora, tendrán que someterse a nuevas reglas y, sobre todo, a mecanismos creados para proteger la soberanía nacional y los derechos de las poblaciones.
Pero hay un tercer elemento significativo: la lucha contra la corrupción. Ella, ha sido el centro de los discursos presidenciales referidos al tema. Y no ha hecho concesiones aún en el caso en el que las denuncias hayan tocado a parlamentarios, o incluso, ministros del gobierno. Diferencias notable, por cierto, en relación a las administraciones anteriores: Fujimori, Toledo y García tuvieron siempre la misma debilidad: amparar y proteger a los ladrones de cuello y corbata, con tal que les sirvieran. Aunque no se le ha probado realmente nada -salvo soberbia desmedida- Omar Chehade se ha visto en la necesidad de enfrentar virtualmente solo a sus adversarios que lo  han colocado contra la pared con acusaciones variadas. 
Y un cuarto elemento clave tiene que ver con la política exterior. Con acierto, la Cancillería ha colocado en el centro de sus preocupaciones su relación integradora con pueblos y países de América Latina, ha hablado sin prejuicios en torno a Venezuela y ha tenido el tino de extender la mano al gobierno de Cuba que en tan difíciles circunstancias siempre se solidarizó con los peruanos.
Pero, además, la Cancillería ha abierto el abanico de las relaciones internacionales dejando sin habla a la derecha al asegurar que Estados Unidos no constituye hoy nuestro prioritario centro de interés. El mundo -dijo el Ministro Roncagliolo- es ahora multipolar. Y tan importante como Estados Unidos, es ahora la Unión Europea, China, La India, la Unión  Africana o América del Sur. Tan categórica afirmación produjo soponcio en los predios de Yanquilandia, pero responde a la más estricta verdad. El discurso de Humala en la reciente cumbre de Asunción, marcará por cierto un hito en materia de nuestra política exterior, pero también en la definición del rol y el papel del Estado en la vida nacional. . Estos cuatro elementos confirman la idea de que, en estos cien días, el Perú ha comenzado a cambiar. Quienes quieren realmente que este cambio avance, no deben sentarse a esperar qué hace el gobierno, sino hacer desde ahora lo que el país requiere a gritos: unidad, organización y conciencia.

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PERU: HUMALA EN ASCENSO

13/09/2011 by maestro Deja un comentario

No se atreve a diseñar una estrategia de confrontación para  detener el proceso de afirmación y avance del gobierno de Ollanta Humala.

Y es que la situación no se le presenta fácil a la clase dominante. Perdió las elecciones municipales en octubre pasado en Lima, que hoy cuenta con una administración edil de corte progresista. Y perdió los comicios nacionales de abril y junio de este año, con lo cual el país abrió la puerta a cambios notables en el escenario nacional. Ambos hechos tienen una particularidad: mostraron el rechazo mayoritario de la población a un modelo de dominación implementado desde hace más de veinte años por las fuerzas ligadas al capital financiero y demandaron un cambio de política que permitiera forjar una sociedad más justa y más humana.

En este marco, fue que la derecha quedó sin juego. Ella no tiene cómo ofrecer una sociedad más justa y más humana, ni puede aceptar “cambios” en el modelo de dominación que, finalmente, apunten a un objetivo distinto al diseñado por el Fondo Monetario y sus acólitos. Debilitada, entonces, no atina a actuar. Teme quedar más aislada de lo que está, en un país ciertamente convulso en el que asoman modificaciones insoslayables; y se asusta ante la posibilidad de “despertar al león” que supone anida en el pecho del Presidente Humala, y desbarrancarse a un abismo que le intimida.

No dice, entonces, lo que piensa, y ni hace lo que quiere. Oculta intenciones y disfraza acciones con la idea de “ganar tiempo”, esperando -quizá- que “errores” del gobierno” le devuelvan el hálito; o que “cambios” en el escenario exterior acudan en su auxilio. Por ahora, simplemente dice medias verdades con lo que se arriesga a que se le enrostre, diciéndole que miente dos veces si dice la otra mitad.

En realidad lo que la Clase Dominante quiere, es derribar a cualquier precio al Presidente Humala. No le perdonan ahora –ni se lo perdonarán nunca- que la venciera en comicios sucesivos, que la dejara en minoría en la estructura del Estado y en ridículo ante la opinión pública internacional por haber perdido una contienda que juzgaba segura y anteladamente ganada.

Sacarlo del gobierno sería una forma práctica de escarmentarlo, pero además, de hacer saber al país que nadie se juega con ellos ni pone en riesgo su primacía política; que nadie los descalifica ante los ojos de las masas, ni deteriora su imagen, como ha ocurrido en la campaña pasada. Sería esa una manera -además- de advertir a la ciudadanía que eso, no habrá de ocurrir en el futuro, que nunca nadie podrá poner en riesgo su capacidad de dominio. Entonces se podría cumplir la fatal profecía de Gonzalo Rose, quien alude al dios de los impíos: Deguella –dice- “al que intente / cazurro / transformar al Perú” .

Hoy, la reacción sugiere ese proceso, pero no se atreve a plantearlo de manera directa porque sabe que no tiene fuerza, ni autoridad, para hacerlo. Lo esconde; y diseña otra política, más sutil, pero no menos peligrosa: corroer la base del gobierno y desorientar a las fuerzas que lo secundan. Enfila en cambio sus baterías contra aquellos que juzga son “el eslabón más débil de la cadena” porque están situados en puntos neurálgicos del acontecer cotidiano. Contra ellos arremete con fuerza.

Uno de sus blancos preferidos es, por cierto, el Canciller de la República, el sociólogo Rafael Roncagliolo a quien acusa -en primer lugar- de “no ser diplomático”, es decir, de no haberse insertado en el servicio oficial, ni desempeñado como “un cuadro” de Torre Tagle. Pero también lo juzga “improvisado”, y hasta “bohemio”. Nada de eso es cierto  pero apunta a descalificar su función como un paso para desacreditar la nueva política exterior peruana, que hoy no mira a Washington con el embeleso de vestal enamorada, sino a sus hermanos, los otros pueblos de América Latina, que luchan por sus mismos ideales y objetivos.

Otro de sus blancos es Ricardo Soberón -Jefe de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (DEVIDA)- al que cuestiona por diseñar una política antidrogas, distinta a la impuesta por Washington en las últimas décadas. El tema de fondo es el trato a los cultivadores de la hoja de coca. A ellos – dice la reacción- simplemente hay que eliminarlos, como si eso fuera posible.

Objetivamente esa propuesta –erradicar los cultivos de la hoja de coca por la fuerza.- no solamente que no ha dado resultado alguno sino que, por el contrario, ha incrementado su cultivo al extremo que hoy el Perú ocupa en primer lugar en la materia. Eso significa que ha crecido el número de hectáreas dedicadas al cultivo de la hoja de coca, pero que también se ha incrementado la producción de Pasta Básica de Cocaína, la comercialización ilegal de la misma, y su consumo. Esa realidad, es la que pretenden ocultar tras una ofensiva de agravios y denuestos contra los nuevos funcionarios del sector. En verdad, es la Mafia de la Coca, la que apuntala la campaña contra Soberón porque sabe que ahora se le acaba el “negocio”.

El tema es clave porque ingentes sumas de dinero se mueven en torno a ella. Grandes Mafias en el Perú y en otros países accionan inmensos recursos y se valen de los resortes del Poder, para preservar privilegios de una clase envilecida y en derrota. Por ahora, esos privilegios subsisten protegidos incluso por las estructuras del gobierno de los Estados Unidos. La tristemente célebre DEA ocupa en la materia un lugar de privilegio. Y sus vehículos y aviones sirven para fines distintos a los proclamados, del mismo modo que, en el pasado, el avión presidencial sirvió en nuestro país para objetivos más bien ligados al narcotráfico, y no a la lucha contra él.

También la campaña se orienta contra el Ministerio del Interior, sin personificar por ahora al ministro del ramo, al que no conocen y ante quien no tienen cargo alguno. Lo que buscan en el área, es minar su base asegurando que el Perú tiene uno de los mayores índices de violencia en la región. Esto –que es cierto, sin duda- constituye otro de los males heredados de las administraciones pasadas  desde donde la pérdida de valores se generalizara de manera tan amplia, que el delito se convirtió en práctica rentable.

El gobierno del Presidente Humala, sin embargo, parece no tener una idea clara de estos hechos. No tiene tampoco una percepción que le facilite las cosas y lo ayude a diferenciar con nitidez amigos de enemigos. Reacciona con lentitud, y cautela, dejando vacíos que bien pueden ser ocupados por adversarios históricos de nuestro pueblo. Lo curioso es que esta actitud, no le resta fuerza. Las encuestas de hoy le dan un 70% de aceptación ciudadana, que sube al 78% en el sur, al 75% en el centro y el 71% en el norte y oriente.

En este marco, el país se ve afectado también por la crisis global de la economía, que no es sino el desmadre de la dominación capitalista. Tampoco, en torno al tema, hay una clara visión de los hechos. Y porque eso es así, las autoridades siguen creyendo en algunas de las “recetas” de antaño: para evitar la caída del dólar, hay que salir a comprar dólares al mercado. Es decir, hay que salvar la moneda yanqui, para que no se devalúe. No es esa, por cierto, la manera de enfrentar los retos que nos agobian. La economía peruana no está blindada contra la crisis, pero  tampoco puede subsidiar la crisis de otros.

La ofensiva de la reacción no detiene el proceso peruano ni lo afecta decisivamente. Una prueba concluyente de ellos ha sido la promulgación de la Ley  de Consulta Previa, para respetar los derechos de las poblaciones originarias y la demanda presidencial para que el dispositivo se use adecuadamente. También el categórico respaldo presidencial al titular de DEVIDA y el apoyo claro al Canciller en funciones. No ceder, pareciera ser una práctica acertada.

La reciente visita de un alto funcionario del gobierno de los Estados Unidos, está enmarcada en este juego. La administración yanqui vino a advertirnos aquí que “nos permitirá todo”, incluso hablar de la “inclusión”. Todo, con tal que no se afecten sus intereses. Mr. William Burns fue muy claro en la materia.

En el Perú, la estrategia del enemigo no rinde frutos. Pero constatarlo, no basta. Hay que actuar para avanzar, porque la historia no aconseja detenerse. El significativo ascenso de Humala en la estima ciudadana, es un aliciente en la lucha. (fin)

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¿SUEÑOS DE OPIO…?

13/09/2011 by maestro Deja un comentario

“Deambulé por las calles inmerso en el sueño, sin tocar la tierra que recorrían mis pies, pero en algún punto del delirio comenzó la pesadilla, reaccione y no me había movido en mucho tiempo, mis acciones no correspondían con mis sentimientos, mis ideales y todo por lo que había luchado, no existía una continuidad en mi espacio y tiempo, el éxtasis se acabo, solo quedaban ruinas de mi ser, mis manos destruyeron todo a su paso mientras soñaba, nada tenia coherencia…” Descripción de los sueños de un opiómano ¿Sucederá así…? Se pregunta Aldo Mariátegui -el director del diario “Correo”-  en su columna editorial correspondiente al pasado 31 de agosto  cuando intenta imaginar lo que -supone- podría suceder en Cuba más adelante. A partir de tan melifluo interrogante, el periodista de marras sugiere un escenario propio de sus elucubraciones, a partir de “las muertes casi seguidas de Fidel Castro por una embolia y del presidente venezolano por cáncer”. A partir de allí -asume- se derivará un torrente de acontecimientos que irán desde  “una pequeña protesta en Matanzas” hasta el envío a la isla de “fuerzas de paz” -como Irak o en Libia- por parte de los Estados Unidos con el apoyo de Canadá y México y el aval de la Unión Europea. En el camino, todo lo imaginable: represión militar en las ciudades cubanas contra los “manifestantes desafectos”, choque entre soldados y “militares insurrectos”, “serios incidentes” en distintas poblaciones de la isla, llegada a Cuba de “flotillas” procedentes de Miami, deserciones de pilotos de la aviación cubana y “caída” -¡cómo no!- del régimen socialista de Cuba. Bien podría decirse, recogiendo lo que el mismo columnista afirma se trata apenas de “política ficción”,  y no de verdaderos sueños de opio, caracterizados -según opinan los expertos- por el verdadero y absoluto abandono de la realidad y por el comienzo de una etapa de alucinaciones que carecen de sustento y que responden más bien a motivaciones inconscientes  de personalidades frustradas y/o sentimientos negativos que inducen a la huida violenta del contexto concreto. ¡Quién lo sabe! Lo que sí se sabe de quienes así actúan, es lo que Antonio Machado decía de ellos: “Mala gente que camina / y va apestando la tierra”. Podríamos no responderle al periodista en mención, habida cuenta que se trata apenas de una especulación sui géneris mediante la cual busca traspolar acontecimientos ocurridos en otros escenarios para construir un real-imaginario que satisfaga sus propias -más íntimas- motivaciones. Pero es claro que el tema en sí merece un comentario, a modo de reflexión referida a la realidad latinoamericana, pero también al modo cómo determinados medios de comunicación procuran “recrear” los hechos para acomodarlos a su antojo y satisfacer de ese modo sus apetitos sirviendo -al unísono- los intereses del Gran Capital. Han transcurrido más de 50 años de Revolución Cubana. En todos estos años ¿alguien ha visto la foto de una manifestación disuelta en Cuba por la fuerza de las armas? ¿Alguien ha podido mostrar una fotografía de un “rochabús” en La Habana disolviendo manifestaciones de rechazo al socialismo? ¿Alguna vez se ha podido ver escenas de “policía anti motines”, de manifestaciones disueltas con el uso de gases lacrimógenos o similares, o de soldados dispersando multitudes en las calles de la capital cubana o en otras ciudades de la isla? ¿Alguien ha sustentado una denuncia seria y demostrable en torno a apaleamientos callejeros a trabajadores o estudiantes en lucha en Cuba socialista? ¿Alguno por casualidad ha sido testigo de la crueldad que muestran las “autoridades policiales” de nuestros países cuando intervienen un barrio, una vivienda o una persona en busca de cualquier cosa? En Cuba hay –y trabajan ostentosamente- corresponsales de prensa de todas las agencias importantes del planeta, incluida las norteamericanas ¿Por qué ellas no reportan las “manifestaciones de descontentos y sí, por ejemplo, la Marcha del Pueblo Combatiente a favor del socialismo, de Cuba y de los 5? Preguntamos esto porque vivimos  en países en los que escenas macabras constituyen el pan del día en nuestro continente. En Chile de Pinochet -y aún en el de hoy- ¿cuántas veces los carabineros disuelven por la fuerza las manifestaciones estudiantiles y obreras? En la Argentina de Videla cuántos casos se denunciaron de ejecuciones extrajudiciales, tortura institucionalizada, centros clandestinos de reclusión? ¿Y en Paraguay, o en Bolivia de los regímenes de fuerza, o en el Brasil de los militares de la Escuela Superior de Guerra? ¿Esa no era, por ventura, la información vedada de cada día? En el Perú -nuestra herida patria- ¿acaso no acaba de denunciarse que 191 personas fueron asesinadas por “las fuerzas del orden” en los disturbios sociales ocurridos durante el gobierno “democrático” del señor Alan García? Y eso, si no tomamos en cuenta las decenas de miles de víctimas registradas “en los años de la violencia”, que convirtieron en “hermanos de sangre” a los gobiernos de Belaúnde, García y Alberto Fujimori?. ¿No se sabe a ciencia cierta que durante “el régimen de pacificación” del señor Alvaro Uribe en Colombia se registraron más asesinatos de sindicalistas en los últimos diez años que en toda América Latina junta, o que en Honduras bajo el gobierno impuesto luego del Golpe de Estado que derrocara al Presidente Zelaya, han sido asesinados ya casi 50 líderes de organizaciones campesinas de la resistencia, y que la “Guardia Nacional” disuelve a tiros todas las manifestaciones de protesta? ¿Dice algo en torno a estos hechos la “prensa grande” de la que se solaza en formar parte el editorialista del cual nos ocupamos? Ciertamente que no. Para ellos, lo que existe es otra cosa: la “agitación sindical”, “el desborde social”, “las infundadas demandas de las poblaciones indígenas”. Y, como contrapartida natural a ellas, la “defensa del orden”, “las medidas precautelatorias”, “el control social”. No entienden en absoluto lo que es una Revolución. Tampoco la idea de que el socialismo implica la participación ciudadana en todos los niveles de gestión. Menos entenderán tampoco por qué los pueblos no se venden ni traicionan su conciencia para dar gusto a sus seculares opresores. El pueblo de Cuba fue históricamente imbatible y lo seguirá siendo, sin ninguna duda a despecho de los escribientes serviles del Imperio. En Irak, como en Libia -es bueno que se recuerde- no hubo nunca una Revolución Social. Hubo procesos antiimperialistas larvados o frustrados que se expresaron en la insurgencia de caudillos o núcleos radicales que tomaron el Poder en circunstancias  fortuitas y buscaron caminos contradictorios sin encarar el drama de sus propios pueblos. Eso generó la distancia que separó tradicionalmente a gobernantes de gobernados, y que, finalmente, se confirmó en el aislamiento en el que quedaron las autoridades hoy derrocadas. Pero incluso, independientemente de ello, hay que considerar el hecho que los regímenes de corte patriótico que en su momento lideraron los hoy caudillos vencidos, sufrieron no sólo el efecto de una agresión económica y financiera brutal, sino también el ataque militar de la OTAN que se inmiscuyó sin tapuj9 alguno en los asuntos internos de países soberanos sin respetar en absoluto las normas del Derecho Internacional ni los principios de la convivencia mundial. La  No Intervención y la no injerencia en los asuntos internos de otros Estados quedó como vulgar letra muerta para las acciones punitivas y humillantes que libraron los grandes monopolios empeñados en apoderarse del petróleo Iraquí o Libio a cualquier precio, para salvar sus  intereses y perpetuar su sistema de oprobio y dominio sobre pueblos y naciones. El pueblo de Cuba no podría “alzarse” contra su Revolución sin traicionarse a sí mismo. Y ni el ejército norteamericano -ni la OTAN- podrían impunemente atacar a Cuba, donde todos recuerdan a Antonio Maceo: “el que ose atacar Cuba sólo podrá recoger el polvo de su suelo anegado en sangre, sino perece en el intento”. Atacar a Cuba puede ser, en efecto, el sueño de los Imperialistas y sus lacayos en todos los confines del planeta. Pero uno y otros deben estar seguros también que atacar a Cuba es herir al mundo. Y que nadie -en ningún rincón del planeta- habrá de pasar este hecho criminal como una acción ordinaria. Allí también acabará la paz y la seguridad de los agresores y de sus plumíferos en todos los países de la tierra. Los presuntos sueños de opio de los “periodistas” a su servicio habrán de servir como graznido de cuervos, pero jamás como aliento de libertades ni defensa de los derechos de los pueblos (fin)

 

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PERU. LA TAREA RECIEN EMPIEZA

17/08/2011 by maestro Deja un comentario

La frase bien puede aplicarse al proceso peruano. Uno, o unos cuantos nombramientos hechos recientemente por el gobierno del Presidente Humala, han remecido más el escenario nacional que todo el rumbo del proceso que tiene lugar en el país.

Es bueno que se recuerde, por cierto, que la noche del 28 de julio, en la Plaza Mayor de Lima el nuevo mandatario dijo que como era Presidente por primera vez y carecía de experiencia, seguramente cometería errores. “Señálenmelos”, aseguró  “y yo los corregiré”. Claro que el asunto no es tan fácil. En materia de nombramientos de funcionarios, casi siempre las opiniones están divididas. Por lo demás, el pueblo no tiene sólo una boca, sino muchas. Y no todas coinciden cuando afirman algo. No suele registrarse entonces unanimidad de opiniones en torno a qué hechos pueden ser considerados “aciertos” o “errores”.

En el caso hay que recordar al general De Gaulle, quien aseguraba que no era posible gobernar Francia, un país con 246 clases distintas de queso. Humala podría decir que le resulta más complicado el Perú, con 3,200 variedades de papa. Pero, como sabe, para todo hay límites.

Y es que algunos nombramientos han causado real malestar. La errática designación del abogado Roy Gates, por ejemplo, ha sido recibida con escepticismo y aún con desconfianza por diversos segmentos de opinión. Y es que se trata de alguien que tiene en su haber diversos casos discutibles: fue abogado de  Rómulo León Alegría, el ex parlamentario aprista vinculado al negocio de las concesiones petroleras y las interceptaciones telefónicas. Pero, además, del señor Cataño, el socio de Lourdes Flores Nano -la lideresa de Unidad Nacional- ligado al narcotráfico. Y de los hermanos Sánchez Paredes, involucrados en la misma causa. El Presidente del Consejo de Ministros ha asegurado que el doctor Roy Gates “no es un delincuente”. Y es posible que tenga la razón. Pero las cosas pueden verse a partir de otra óptica: la mujer del César no sólo debe ser honesta. Debe, también parecerlo. Y ese es un requisito que debe mostrar quien desempeñará funciones como Asesor Pr
esidencial en materia jurídica. Para el caso, no basta ser honrado.

Es curioso: algunos han mostrado su desencanto a partir de este nombramiento o algún otro parecido. En verdad, pareciera que hubiesen buscado un motivo para “tomar distancia”. Y decir luego que “desde el comienzo, ellos advirtieron”. Pose cómoda, sin duda, que algunas veces da rédito y pocas veces cobra. En unas semanas más, muchos no se acordarán de quiénes objetaron tal, o cual, designación. Otros, en cambio, han actuado en el tema con  una ligereza ejemplar. Si los nombramientos de un día no les gustaron, mostraron su desacuerdo y hasta su distanciamiento inmediato del nuevo régimen. Y si los del día siguiente les favorecieron aunque fuera sólo en apariencia, entonces aplaudieron a dos manos las designaciones y ratificaron “su fe inquebrantable” en el proceso que se inicia. Y es que cada quien habla de la feria, de acuerdo a cómo le va en ella.

Es bueno que se recuerde que, sobre todo en materia política, no es importante el cargo que se tiene, sino la función que se cumple, vale decir, la tarea que se hace. Hay personas -siempre ha habido, y siempre habrá- que tienen cargos muy altos y no hacen -ni valen- nada. Y otros que no tienen nombramiento alguno, pero sí trabajan con empeño y decisión para que esto avance. Dicho de otro modo, no es lo más importante quién es ministro o director de algo; sino las tareas que se habrán de desarrollar a partir de las iniciativas del gobierno en cada una de las áreas de gestión gubernativa. Y eso pasa mucho más por la voluntad de quien conduce el proceso y por el apoyo de masas que encuentra una, u otra, decisión.

Hoy el Perú vive una etapa de grandes -y graves- definiciones. Y eso, lo sabe de memoria la derecha más reaccionaria. Por eso la prensa a su servicio toma puntualmente cada uno de los casos que puede explotar, para pretender desacreditar al gobierno mostrándolo como “una administración improvisada” que “está haciendo experimentos en las funciones de gobierno”. Y es claro que quienes lideran la campaña que sostiene esa idea, son los viejos capitostes de la política tradicional, eso que sí tienen experiencia y que saben cómo se manejan los resortes del Estado. Ellos lo hicieron ya bastante tiempo y se enriquecieron a su gusto, o se cobijaron a la sombra de poderosos que hoy ponen la mano en el fuego por ellos.

Es el caso, por ejemplo, de Fernando Rospigliosi, quien fuera ministro del Interior en el gobierno del Presidente Toledo y quien debió abandonar su puesto como consecuencia de los desatinos que consumó en la crisis social de Arequipa el año 2003. En la circunstancia, obró de manera tan inepta, que fue censurado por el Congreso de la República. Muchos recuerdan que fue el único titular de portafolio que llegó a ese extremo: su incapacidad lo tornó simplemente indefendible. Con esa carta de presentación bien podría considerársele poco apto para juzgar a los funcionarios o ministros de hoy; pero ocurre que, en el último tiempo, se le pusieron en evidencia otras “cualidades” y, por ellas, asoma ahora casi como un notable analista político que escribe en diarios de circulación nacional y pasea, sin desenfado, sus opiniones por varios canales de la tele. Se trata –sí, se sabe- de un “consejero” rentado de la embajada de los Estados Unidos en el Perú, que t
iene acceso a las mas variadas fuentes de información y a diversos medios de expresión. Tiene -como se dice- “carta libre” para decir, y hacer, lo que le plazca.

No es el único caso. El director de un diario de circulación nacional -el “maléategui”, le dicen- tiene a su cargo una batalla frontal contra el Presidente del Ecuador Rafael Correa y a partir de ella contra el canciller peruano Rafael Roncaglioso. En ese marco, se da el lujo de promover campañas insulsas de descrédito contra el nuevo gobierno, seguro como está que nada le habrá de pasar.

Estos medios se valen de las mentiras más aviesas. Dicen, por ejemplo, que “la inversión minera trae progreso y desarrollo”. Si eso fuera cierto, poblaciones como Cerro de Pasco, La Oroya o Huancavelica, serían  prósperas y progresistas. Pero eso no es así. Son las más pobres y abandonadas del Perú y, probablemente, de América Latina. Allí, la contaminación ambiental sube por encima del 80% y la desnutrición infantil se ubica más allá del 65%. Leyendo a personajes como estos, se puede incluso, dudar de la teoría de Darwin, que asegura que el hombre desciende del mono. Estos parecen descender más bien de las cucarachas o aún de especímenes menores en la escala zoológica. En todo caso, las razones que ponen en uso parecieran de cloaca.

A diferencia de García, que lucía una locuacidad desenfrenada, el Presidente Humala es más bien parco. Prefiere las acciones, más que  los discursos. Y ese es un rasgo que tampoco entusiasma a los adversarios del proceso que se inicia, acostumbrados como estaban de bañarse cotidianamente en un mar de palabras y en una retórica insulsa.

En el fondo, es claro que lo que la derecha busca es descalificar a cualquier precio al gobierno de Humala. Y por eso enfila sus baterías contra todos los blancos que tiene a mano. Para neutralizar tal propósito, no bastará tener aciertos, sino también corregir errores, limpiar la maleza y despejar la ruta.

En este marco, las encuestas lucen favorables para el cambio. En la más reciente consulta, el 62% de los peruanos aprueban al gobierno de Humala. El 71% juzga positivo su mensaje con motivo de la asunción del mando, y el 61% lo considera satisfactorio. El 90% de los peruanos esperan que el Perú mejore en los próximos cinco años y más del 60% dice estar seguro que Ollanta Humala hará un buen gobierno.

Hace algunos días, don Luís Delfín Pérez Osorio, un valioso luchador latinoamericano, nos decía entusiasmado que los peruanos teníamos por fin ahora la posibilidad de comenzar a demoler, después de 500 años, el Virreinato del Perú. Y por cierto que tiene razón. La tarea, recién empieza (fin)

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PERU. SEÑALES DE AVANCE Y ATENTADO SOSPECHOSO

12/08/2011 by maestro Deja un comentario

….al tiempo que se ha registrado en Lima un atentado más que sospechoso y que casi costara la vida a una niña de 9 años. Estos hechos han marcado la atención ciudadana en la semana, y han abierto una perspectiva compleja en la etapa que se inicia.

Instalado en medio de gran solemnidad, el Presidente Ollanta Humala debió enfrentar desde el inicio la intolerancia activa de la Mafia Fujimorista que distorsiona el escenario nacional y alienta prácticas golpistas de viejo cuño.  Las intenciones de este segmento de la oposición se perfilaron a partir de la actividad de la bancada parlamentaria de “Fuerza 2011”, liderada en la circunstancia por Marta Chávez Cossio, quien pasó 40 de los 50 minutos del mensaje del Jefe del Estado vociferando contra la nueva administración. Hoy, persiste en considerar que Humala no es Presidente de la República y llama por tanto sin muchos requiebros a un Golpe de Estado que “devuelva la confianza a los peruanos”, es decir, que vaya a mantener intocada la sacrosanta Constitución de 1993, impuesta por la dictadura de entonces.

Obrando con agilidad y destreza, el nuevo gobierno ha salido al paso de esta ofensiva procurando demostrar su voluntad de gestión. Para este efecto, ha esbozado señales inconfundibles: Veamos.

A diferencia de los políticos tradicionales, los representantes del nuevo régimen toman acciones concretas para que la población sepa que las promesas electorales en verdad se cumplen. Carlos Herrera Descalzi, titular del Portafolio de minería anunció que el impuesto a las sobreganancias mineras -uno de los compromisos más formales de Gana Perú- se aplicará antes de fin de año. Este impuesto, que no tendrá carácter retroactivo, funcionará desde el 2011 y le permitirá al Estado elevar sus ingresos por la explotación de los recursos mineros para asegurar al mismo tiempo el cumplimiento de los programas sociales en marcha. Ellos -como la Pensión 65, el reajuste del salario mínimo y las propuestas en materia de educación y salud- también entrarán en vigencia este año de modo que la ciudadanía podrá tener una prueba concreta de que el gobierno ejecuta sus proyectos.

El cuadro comparativo de las utilidades obtenidas por las principales empresas mineras que operan en nuestro país muestra que cada una de ellas ha duplicado y aún triplicado sus ingresos en los dos últimos años, sin que eso haya redundado en beneficio alguno para el Perú. Consorcios de significativa importancia  como la BHP Billiton, la Tech, Newmont, Freport, Xstrata, Barrick y Southern, han obtenido ganancias excepcionales con motivo del alza de los precios de los metales en el mercado mundial; pero también por la sobre explotación de nuestros recursos. Dichas empresas han multiplicado sus operaciones y han extraído oro, plata, cobre y otros minerales, contaminando severamente el agua de los ríos, el medio ambiente y afectando la vida de las personas. Gracias a ese accionar, por ejemplo, la localidad de La Oroya, situada a apenas 3 horas  de Lima y ubicada por encima de los 3,800 metros de altura sobre el nivel del mar; tiene el 96% de la contaminación ambiental,
como consecuencia de ello, el 97% de los niños menores de 14 años que allí viven tienen ya los pulmones severamente afectados por el plomo.

El segundo mensaje claro tiene que ver con la política exterior. A partir de la gestión del titular del sector, Rafael Roncagliolo, la política  internacional del Perú mirará de manera preferente a la región y su mercado natural será el creado a la sombra de UNASUR. Esto implicará, por un lado, una toma de distancia frente a las grandes potencias -como Estados Unidos- pero también un acercamiento a los países vecinos que desarrollan procesos de cambio y  combaten la pobreza  con energía. Fortalecer la relación con Brasil, Argentina, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Paraguay y los países de América Central y el Caribe -incluyendo Nicaragua, El Salvador y   Cuba- será por cierto un signo claro en la nueva política exterior del Perú. Integración y solidaridad en el área andina y latinoamericana serán las banderas de nuestro nuevo rumbo en el empeño por construir un  modelo de unidad continental para hacer frente a las presiones del Imperio.

Un tercer mensaje ha sido dictado desde el Congreso Nacional. La mayoría parlamentaria, construida por Gana Perú con el apoyo de otras bancadas, resolvió sancionar con 120 días hábiles de suspensión parlamentara a  Martha Chávez Cossio, principal protagonista de los deplorables acontecimientos del 28 de julio. Esta medida, más que “asustar” a la Chávez, se orienta a advertir a la oposición que el gobierno se le respeta; y que no se tolerará en el futuro provocaciones de ninguna índole. Como se sabe, Gana Perú cuenta solamente con 47 congresistas de un total de 130. Pero ya logró elegir a la Mesa Directiva de la Cámara -liderada por Daniel Abugattas- con 93 y sin rival alguno y obtuvo 73 votos a favor de la sanción contra la Chávez, pese a los aullidos de una oposición fragmentada y dispersa. Aunque los medios de comunicación al servicio de la Mafia han intentado desnaturalizar los hechos presentando a la sancionada como víctima, lo real es que el 69% d
e los peruanos condenaron en su momento la actitud de esta parlamentaria que no encontró eco ni en su propia bancada.

Los tres pasos anunciados por la administración Humala, confirman la idea de que el Perú avanzará por el carril izquierdo de la carretera latinoamericana

Y fue en este nivel de la confrontación que se produjo, la tarde del jueves 4 de agosto un atentado en extremo sospechoso. Desde dos automóviles no identificados, personas fuertemente armadas atacaron un vehículo del congresista Renzo Reggiardo en el que circunstancialmente se encontraban su esposa y su hija. Los agresores lograron herir a la niña que pudo, sin embargo, salvar su vida, y huyeron al ser repelidos por la seguridad del parlamentario, cuyo coche registró finalmente 9 perforaciones de bala.

¿Qué pretendían los extraños atacantes que operaron en una solitaria calle del distrito de San Borja al caer la tarde el jueves pasado? ¿Matar al congresista? ¿Apoderarse del vehículo y robarlo? ¿Secuestrar a la esposa del atacado o a su hija? ¿Intimidar a la ciudadanía con este atentado demencial?

Por lo pronto, la agresión se produjo cuando el parlamentario no se hallaba en el vehículo sino en el interior de una oficina particular en la que trabajaba. Eran la esposa y la hija las que lo esperaban en la honda 4×4 agredida.  Esta unidad móvil quedó con 9 impactos de bala, lo que permite suponer que no era llevársela, lo que tramaban los atacantes, que podrían haber intentado apoderarse del vehículo sin hacer uso de armas de fuego. La eventualidad de un secuestro es también remota dado que a la esposa le arrancaron su cartera y a la hija le dispararon en el tórax. Si la intención hubiese sido apoderarse de esas personas, no habrían actuado de ese modo. Daría la impresión que el móvil, fue otro: agravar al extremo el clima de violencia presentado ante los ojos del gobierno un hecho consumado: la agresión criminal contra un Padre de la Patria. Eso podría facilitar la adopción de medidas extremas que pintaran de negro la gestión oficial.

El congresista Reggiardo fue, en el parlamento cesante, miembro de la bancada parlamentaria del fujimorismo aunque se alejó de ella  en la última etapa del gobierno de García. Hoy, reelecto en una coalición distinta, integra una nueva bancada: Coalición Parlamentaria, con representantes del APRA y un disidente de Perú Posible ¿Habría alguien interesado en acallarlo o en castigarlo por su conducta pública? ¿Cuál sería esa fuerza?

Estas incógnitas habrán de despejarse en la medida que se investigue seriamente, y sin prejuicios, el hecho consumado. Lo que se deduzca de la investigación podrá hacer luz tanto sobre las motivaciones, como sobre la identidad de los autores del ataque. Una insuficiente indagación podría concluir adjudicando al acontecimiento una connotación delictiva ordinaria, improbable por cierto. En todo caso, el tema está planteado. Hay en el Perú -los hubo también antes- quienes buscan crear un clima de violencia generalizado, de intimidación colectiva y de desgobierno y caos; que les permita clamar por la instauración de un orden vertical y arbitrario en extremo, de corte fascista. Forzar a las autoridades a reprimir con salvajismo cualquier expresión delictiva, sería un paso en tal sentido. Y busca jugar dos posibilidades: o el gobierno se aviene a esa política, o se le acusa de incapaz y se busca reemplazarlo por otro que sí se muestre presto a ello.

Lo sensato, entonces, es investigar seriamente lo ocurrido. Capturar a los autores reales del ataque y descubrir a quienes operaron tras el mismo. Será esa la única manera de desmontar operaciones de este signo (fin)

(*) Del Colectivo de Dirección de Nuestra Bandera / http://nuestrabandera.lamula.pe

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PERU. MORAL Y LUCES

25/07/2011 by maestro Deja un comentario

…. la mañana del 15 de febrero de 1819 ante el Congreso de Angostura, seis meses antes de la decisiva batalla de Boyacá  que abriera la puerta a la Independencia de Colombia. “Moral y Luces son nuestras primeras necesidades”, dijo el Padre de Nuestra América aludiendo a los requerimientos esenciales de nuestras naciones en los más duros años de la lucha emancipadora, hace dos siglos.

En efecto, Moral y Luces requerirá ahora en nuestro tiempo, el gobierno del Presidente Ollanta Humala, que asumirá sus funciones del 28 de julio próximo.

Moral, para conducir con honradez y pulcritud los asuntos del Estado no permitiendo negocios turbios, entendimientos malsanos ni trapacerías inmundas; como las consumadas en nuestro país por administraciones anteriores, para escarnio de los peruanos. Y luces para comprender la realidad, actuar con inteligencia y perspicacia encontrando en cada instante del proceso que se inicia las iniciativas más probas y más convenientes para el manejo de su política en beneficio de los más necesitados.

En algo más de cinco días, en efecto, nuevas autoridades iniciarán una gestión de gobierno construida con un vigoroso y multitudinario esfuerzo que alcanzara su mayor dimensión en los comicios pasados del 5 de junio. En ellos, el pueblo optó por el cambio, y recusó formas y métodos de gestión vinculados al pasado y ligados a los intereses del Gran Capital y a la Clase Dominante.

Un clima de singular expectativa se vive en nuestra patria. La población confía en lo que habrá de ocurrir aunque no faltan quienes tempranamente dan muestras de desazón y desánimo. Y es que, en realidad, más allá de las palabras, no confiaron nunca,  ni creyeron en la posibilidad -inédita en la vida peruana- de lo que hoy esta viviendo la patria.

Por eso muestran desaliento ante el menor contraste. Y se dejan influir por los medios de comunicación al servicio de enemigo que explota con astucia todos los resquicios de la desconfianza y de la duda. Si el Presidente Humala informa que confirmará en sus funciones como Director del Banco Central al economista Julio Velarde, se les cae el alma a los pies y afirman que “ya se produjo el temido viraje a la derecha”. Si en el nuevo Consejo de Ministros -no importa quienes más estén- aparece el nombre de Miguel Castilla Rubio, actual Vice Ministro del sector, aseguran escépticos “está confirmado que esto es el continuismo”. Quisieran ellos un gobierno puro, sin mancha alguna, monoclasista, hecho a imagen y semejanza de sus propios, ingenuos e infantiles sueños.

Los adversarios del proceso que se inicia alientan ello. Aplauden la designación de algunos titulares de portafolios también como una manera de asegurar que esas “son sus cartas” en el gobierno que se inicia. Usan la visita del embajador de Chile a Rafael Roncagliolo, para sugerir que este es “pro chileno”; y publican declaraciones de los representantes del empresariado para significar la complacencia que les produce una u otra designación. En el extremo, el Presidente García, cual verdadero Rey Midas invertido (es decir, al revés) toca y saluda al nuevo Consejo de Ministros para desprestigiarlo ante los ojos de la ciudadanía.

La realidad, sin embargo, es bastante más rica que todo eso. El gobierno de Humala no es el resultado de la victoria de una sola fuerza hercúlea, poderosa e imbatible, sólida, cohesionada, unida y segura.  Es la consecuencia de un triunfo difícil, complejo, arrancado a mordiscos a las fuerzas más reaccionarias. Y que ha sido posible también porque ha debido construirse a partir de alianzas y acercamientos políticos entre segmentos distintos que convergieron en una coyuntura concreta, cuando se trataba de cerrar el paso a la mafia fujimorista que tuviera engrilletada a la nación por una década, y que aspiraba a recuperar su rol de carcelera de todo el pueblo.

Que a la cabeza de ese movimiento haya estado esta vez una fuerza progresista en lugar de los clásicos sectores intermedios, oportunistas y conciliadores del pasado; es lo nuevo en el periodo que se inicia. Pero implica, por cierto, un conjunto de responsabilidades que resulta indispensable apreciar en toda su magnitud.

Por eso, en las condiciones de hoy carece de importancia realmente el nombre de los titulares de los portafolios que habrán de operar a partir del 28 de julio. Es poco relevante el que el titular de un determinado ministerio  esté más, o menos, comprometido con el cambio. Lo que verdaderamente importa, es que funcionen aquí dos elementos:

Un liderazgo claro, definido y coherente que le diga la verdad al pueblo y que confié en él. Y una fuerza social y de base firmemente unida, que muestre madurez, esté organizada y tenga conciencia de sus deberes y responsabilidades. Será esa la fuerza el pueblo, herramienta decisiva para la victoria.

Lo primero, ciertamente lo garantiza Ollanta Humala. De él depende, además, la orientación política del proceso que se inicia, y que será un factor decisivo en el tiempo que comienza. Por lo pronto, ya dio muestra fehaciente de su habilidad para hacer frente a las dificultades y retos;  voluntad, para sumar fuerza; tino, para no arriesgar sin motivo; y decisión para tomar la iniciativa en la lucha. Cada paso que ha dado ha constituido una verdadera lección de habilidad estratégica de quien sabe que la política -a la inversa de lo que decía Carl Von Clausewitz- es también la continuación del arte de la guerra por otros medios. Lo secunda en ese esfuerzo el más alto núcleo del gobierno en el que observar objetivamente, pero también depositar en él responsable confianza

Y lo segundo, es tarea nuestra. De los ciudadanos de a pie, de los pobladores de todo el país: obreros, campesinos, jóvenes, viejos, hombres y mujeres, que tenemos el histórico deber de reivindicar la patria haciendo un supremo esfuerzo de coraje y patriotismo. Organizados en lo que sea posible: partidos, sindicatos, colegios profesionales, comités vecinales, instituciones sociales, entes de cultura y otros; tenemos que aportar asumiendo nuestras responsabilidades. Y dar combate sin tregua al enemigo.

Todos aquellos que se proclamaron revolucionarios en el pasado, que gritaron a viva voz su fe en el socialismo y su confianza en la clase obrera y en las masas trabajadoras; tienen hoy una prueba de honor, y de fuego, que les permitirá comprobar en los hechos la autenticidad de sus proclamas. Porque ahora sí llegó en el Perú la hora de las masas.

En este marco se sitúa la dinámica del proceso. Este debe marchar por su propia naturaleza. Porque nació para seguir adelante. Porque lleva en su sangre el signo del cambio y el progreso. Porque contiene los elementos de su propio desarrollo: el fermento, la convulsión social, la protesta ciudadana. Porque es la manera de forjar el Perú de Juan Santos Atahualpa y Tupac Amaru, de Mariano Melgar y Zela, de José Olaya y María Parado de Bellido, de Miguel Grau y Bolognesi, de Mariátegui y Basadre, de Arguedas u Javier Heraud.

Con Simón Bolívar habremos también que decir ahora “Por el engaño se nos ha dominado más que por la fuerza; y por el vicio se nos ha degradado más bien que por la superstición. La esclavitud es la hija de las tinieblas; un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción; la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia, de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad; la traición por el patriotismo; la venganza por la justicia”.

Son esos, en efecto, los retos que tendremos que combatir y enfrentar sin vacilaciones, procurando afirmar un proceso que solamente se inicia, y que marchará no donde nosotros queramos, sino donde quiera el pueblo.

Hay quienes, muy subjetivamente y con candorosa inocencia, nos llaman a “llevar al pueblo hacia el socialismo”. Olvidan que el pueblo no es una mesnada. Y que nadie podrá llevarlo a ninguna parte. Irá por su propia voluntad cuando se convenza, a partir de su propia experiencia y de sus luchas, que el socialismo es el camino del futuro. En ese entonces, no lo llevaremos. Nos llevará a él. Por ahora, nuestra tarea es construir su unidad, ayudar a su organización, participar en sus combates de clase.

Sin subjetivismo, ni ilusiones vanas, pero con profunda confianza en su capacidad de lucha, confirmada ciertamente por la historia; debemos colocarnos, con modestia y humildad, en la primera fila de las responsabilidades.  (fin)

Publicado en: Peru Etiquetado como: PERU. MORAL Y LUCES

PERU: LOS PERDEDORES NO DESCANSAN

25/07/2011 by maestro Deja un comentario

 Otros pensaban que recurriría a acciones extremas para hacer sentir su incomodidad ante la elección del Presidente Humala. Ambas apreciaciones resultaron equívocas. Ni está derrotada, ni recurrirá a acciones extremas en el corto plazo. Está vivita y coleando. Y buscará crear condiciones para  retomar la ofensiva, desestabilizar el país, aislar y desprestigiar al gobierno que se inicia y abrir paso a un nuevo derrotero que le permita recuperar posiciones. Los perdedores, no descansan. Por ahora, ha optado por un prudente repliegue en materia de política pública. Ello implica esconder sus intenciones, camuflarlas cautelosamente para que no alarmen a nadie ni despierten sospecha. Saben que aún no les ha llegado el momento de actuar, y que les será mejor minar el suelo, para hacerlo explotar después.

Como una manera de unir a sus efectivos en un solo propósito, los perdedores  ha iniciado una campaña abierta y agresiva contra la alcaldesa de Lima, Susana Villarán, quien los venciera en octubre pasado e instaurara a partir del 1 de enero de este año una administración más bien progresista en la capital; y ha  desatado una tormenta apocalíptica en torno a la entrevista de Alexis Humala -dirigente del Partido Nacionalista- con el canciller ruso ocurrida recientemente. Veamos punto a punto ambos temas.

¿Qué le enrostran a la titular del municipio limeño? Ineficiencia. Dicen que no es capaz de hacer cosas. Y que se pierde en conflictos menores, en lugar de resolver problemas. Claro que “los problemas” a los que aluden son aquellos que la señora Villarán heredó, y que Luis Castañeda Lossio -la carta de ellos en materia edil-  no pudo resolver pese a que tuvo casi diez años el gobierno de Lima. La violencia, el caos vehicular, la falta de abastecimiento, la crisis de los mercados, la tugurización de las viviendas, no son asuntos que salieron a la palestra en los últimos meses. Son retos que tienen barba, y que fueron agravándose sistemáticamente en los últimos años precisamente por la inopia de las autoridades a cargo de la gestión municipal.

El alcalde Castañeda -recordemos- se dedico a “hacer obras” de carácter ornamental -como el jardín de las aguas- pero no emprendió ninguna tarea social orientada a aliviar la situación de pobreza y desamparo de los vecinos de Lima. Por eso hoy se reconoce entre dientes que en nuestra ciudad hay casi un millón de pobres extremos, tres cuartas partes de los cuales viven en condiciones de franca mendicidad. 800 mil mendigo ¿es poco? Debiera señalarse, en honor a la verdad, que ninguna administración edil de Lima estaría en capacidad de resolver ninguno de los problemas planteados, en seis meses de gestión. Pero además, ninguna, tampoco podría hacerlo sin el respaldo y la ayuda sostenida del gobierno central.

En este caso la gestión de Susana Villarán  no solamente que no ha contado con el apoyo de las autoridades nacionales, sino que ha sufrido el sistemático sabotaje de estas y la campaña corrosiva y disolvente de la gran prensa al servicio de la derecha más reaccionaria. El propio Presidente de la República se ha puesto a la cabeza de esta acción demoledora que “los medios” han alentado a su gusto, y la ha acosado sistemáticamente como lo prueban dos ejemplos muy claros: la llamada “inauguración” del Tren Eléctrico, servicio que será formalmente lanzado el 11 de julio pero que no comenzará a operar sino en septiembre, cuando gobierne el país el Presidente Humala; y la colocación de lo que el ingenio popular ha dado en llamar “el Cristo del gordo vago”, parodia ridícula del célebre Cristo del Corcovado en la bahía de Río de Janeiro, instalado sin la opinión del municipio de Lima para alentar las posiciones más oscurantistas de un segmento de la so
 ciedad peruana.

El “Viva Cristo Rey”, lanzado desde el pie de esta estatua por el Presidente García hace algunos días, ha sido recordado como el antecedente del grito de los clérigos franquistas al calor de la insurgencia Franco contra la República Española en 1936. Por si fuera poco -y como en los años de las Brujas de Salem- el cesante Jefe del Estado ha calificado de “anticristos” a los que objetaron su “obra” por una u otra razón.

Por lo demás, a la ceremonia formal, y a la lectura de densos párrafos bíblicos -“El Sermón de la Montaña”- se ha sumado un mensaje de corte mesiánico que busca dividir a los peruanos entre “creyentes” y “ateos”, atribuyendo esta condición, ciertamente, a la devota alcaldesa de Lima, reconocida por sus  antiguos vínculos eclesiales. Ni al Presidente García ni a la jerarquía eclesiástica de hoy, le preocupa mentir, en una circunstancia en la que lo que pretende es quebrar la adhesión capitalina a una autoridad que recién empieza, sembrando al mismo tiempo odiosidades de orden religioso y confesional.

El otro asunto tiene que ver con la ira de ciertos medios, desatada a raíz de la entrevista de Alexis Humala con el canciller ruso Serguei Lavrov ocurrida recientemente y en la que participara también Alexander Medvedev, hombre fuerte de la poderosa empresa Gazprom. En torno al tema se ha hecho una tempestad en un vaso de agua.

Gazprom no es una empresa privada, sino un consorcio controlado por el Estado,  que cuenta con 415 mil puestos de trabajo y cuyas ventas se elevan por encima de los 31 mil millones de dólares. Su valor en el mercado, supera los 270 mil millones de dólares. Tiene bajo su gestión el 15% de la producción mundial de gas, y mantiene relaciones operativas con diversas empresas estatales de América Latina, como Petrobras, Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Argentina, y la empresa estatal venezolana. Y Alexis Humala no es un desconocido para las autoridades de Moscú. Estudió allí varios años y mantiene por cierto, vínculos altos con funcionarios del Estado Ruso que seguramente están interesados en conocer por vía directa la coyuntura política del Perú y la potencial receptividad que podría encontrar una propuesta comercial gasífera en nuestro país.

Es posible, en ese marco, que Alexis Humala no haya solicitado por cuenta propia ese encuentro, sino que él se haya producido por interés mutuo o incluso por voluntad de los dueños de casa. Después de todo, Hugo Loharte -acompañante de Alexis en la cita- fue durante varios años “Agregado científico” de la embajada peruana en Moscú.  Es de suponer que tuviera también altos vínculos en la administración rusa de hoy ¿Y eso, es malo per sé? ¿O es que creen los que hicieron los negociados con voraces consorcios como Discovery Petróleum, que todos los tratos con empresas extranjeras son símbolo y expresión de corrupción? Sólo así se explicaría que ahora especulen -como lo hacen- con los temas más diversos, desde la afinidad familiar entre Alexis y Ollanta Humala, la representatividad del primero para “negociar” gas peruano o pesca, los “convenios” que estarían en marcha, las “comisiones” que se podrían derivar de esa tratativa; hasta quién p
 agó los gastos del pasaje a la supuesta “delegación peruana” y cual fue “la representación del menor de los Humala en este asunto.

Pergeñar hipótesis, y de esas hipótesis extraer conclusiones, ha sido el oficio al que se han dedicado en estos días los “medios”  en el Perú. Así, ya lo hallaron culpable, lo juzgaron y lo condenaron a prisión por diversos delitos: “falsedad genérica”, “usurpación de autoridad”, “uso indebido de recursos del Estado” y otros. Ahora ¿quién podrá defenderlo? No es, por cierto, el Canciller peruano el que debe responder por estos temas que seguramente le lucen escritos en sanscrito. Es mejor que se escuche la versión de los participantes en el encuentro “denunciado” -que no se hizo en la suitte de un hotel- y que se sepa, además, la versión de la “parte rusa” en la materia ya que, al margen de concepciones ideológicas -a las que abiertamente ha renunciado- tiene intereses nacionales. Todo el resto, es cháchara aviesa orientada a sorprender a tontos y confundir incautos.

Felizmente que Alexis no habló del otorgamiento de becas de estudio para jóvenes peruanos en Rusia, porque si eso hubiese ocurrido, la Valenzuela o Rafael Rey habrían asegurado que a los becados les harían trasplante de médula para convertirlos en “rojos”, aunque Medvedev y los suyos no lo sean. ¡Algo les habrá quedado!

Los derrotados, al unísono con los medios, enrostran a Alexis Humala haber conversado sobre temas que podrían haber sido abordados por cualquier peruano en cualquier confín de la tierra: gas, pesca, comercio exterior, relaciones entre pares. Si Keiko hubiese sido electa presidenta y Kenyi hubiera visitado Japón, los mismos medios hablarían hasta por los codos de las “promesas de ayuda” del gobierno nipón a nuestra economía ¿no es así?

Que la derecha está a la ofensiva, es algo que nadie duda. Lo importante, será que el movimiento popular -a pie firme- le responda. No es haciendo concesiones a la reacción como se afirma un proceso. Es haciéndole frente a los retos del enemigo y diciendo la verdad al pueblo, como debe actuar un gobierno que busque salidas racionales a la crisis de hoy. Los perdedores, no tienen remedio.

Publicado en: Peru Etiquetado como: Gustavo Espinoza M, PERU: LOS PERDEDORES NO DESCANSAN

PERU. EL COMANDANTE EN UN CAMPO MINADO

28/06/2011 by maestro Deja un comentario

En una ceremonia pública, el 23 del presente, el Jurado Nacional de Elecciones entregó su reconocimiento legal como Mandatario Electo al Comandante Ollanta Humala Tasso, vencedor de la contienda ocurrida el pasado 5 de junio. La ceremonia fue ocasión para que el líder de Gana Perú reafirmara su compromiso con el país y su voluntad de cambiar para bien la vida nacional, encarando con seriedad los graves problemas que nos agobian.

Ocurre, sin embargo, que ha de asumir el mando de la nación en un momento crucial, cuando a los males endémicos que todos conocemos, se suman acontecimientos dramáticos que golpean duramente el escenario y han dejado ya una dolorosa estela de destrucción y muerte. Lo de Puno, lo confirma.

Cuando el Presidente García, en julio del 2006 asumió funciones de gobierno, se registraban alrededor de 80 conflictos sociales. Hoy, superan los 270. Alguien podría asegurar entonces que simplemente se multiplicaron por tres y algo más. Pero la cosa es peor: tocaron el hueso de nuestra sociedad después de haber corroído la carne entera. Y es que expresaron no solamente desavenencias entre peruanos, sino contradicciones profundas de un proceso del cual nos había hablado  Mariategui en su tiempo. Y es que el Perú es, apenas, una nación en proceso de formación.

Ya desde 1928 advertía el Amauta una sociedad desarticulada y compuesta por diversas vertientes que no se complementaban, sino más bien se enfrentaban y confrontaban en un mismo escenario: el territorio del Estado Peruano, sin atinar a integrar realmente una nación. “Conquistadores y Conquistados”, decían algunos no sin un claro sesgo de ironía. En su tiempo, esa realidad dio lugar a algunos desvaríos. Y hasta hubo quienes pretendieron expresarlos sustentando la idea de construir “las Repúblicas Soviéticas Quechuas y Aymaras”, esperpento que, en su tiempo fuera sustentado por Eudocio Rabines, un agente infiltrado en el PC de aquellos años y desenmascarado más tarde.

Ha pasado el tiempo, desde entonces, pero los problemas que dieron origen a esa manera de ver las cosas, no han sido resueltos. Es más. Ni siquiera, han sido encarados. Por el contrario, la clase dominante se empeñó por fortalecer el dominio oligárquico a partir de una República realmente aristocrática en la que predominó el linaje y el apellido, en lugar de la capacidad y la integración.

Si la experiencia velasquista de 1968 fue un grito estentóreo de los humildes, éste fue ahogado prontamente por el trípode de la dominación vigente: El Poder Imperial, la oligarquía tradicional y los estamentos políticos que la representaron, y que se empeñaron en construir y perpetuar gobiernos al servicio de los explotadores. Como los males de un país no duran eternamente, ni estos tienen cuerpo que los resista, hoy ha asomado otra vez la crisis, pero en términos más dramáticos, aunque dialécticamente, más esperanzadores.

La punta del Iceberg asomó con fuerza en abril del año 2009 cuando se iniciaron los conflictos entre el Estado y las poblaciones originarias por los temas de la amazonía. Fueron los artículos del Presidente García publicados en un diario local bajo el título de “El Perro del Hortelano” los que encendieron la pradera. Y es que tras ellos se escondía una voluntad siniestra: lotizar la selva para entregarla a consorcios foráneos a fin que extrajeran de ella petróleo y minerales y bio diversidad. Los pobladores -peyorativamente llamados “nativos”- se alzaron contra la iniciativa y comenzó la brega.

El 5 de junio del 2009 se produjo “el baguazo”. Las Comisiones investigadoras del tema determinaron después que los hechos ocurrieron por la actitud del gobierno. Ministros del Gobierno de García -como Mereces Araóz y la entonces titular del Interior Mercedes Cabanillas- jugaron un papel nefasto en la circunstancia y quedaron señaladas ante la historia como verdaderas responsables del horror que vivieron allí policías y civiles enfrentados en una pugna incalificable que dejó una secueala de 24 policias muertos y 9 civiles fallecidos.

Hay quienes aseguran que el número de civiles que perecieron en esa circunstancia, fue significativamente mayor que la cifra oficial; y que muchos cuerpos fueron echados por los acantilados de la zona al fondo de los caudalosos ríos de la selva. Alienta la idea de que algo de eso pudo haber ocurrido, el hecho que un oficial de policía también “desapareció” sin dejar rastro. Hay quienes aseguran que él quiso evitar la matanza de los campesinos, y por eso fue victimado.

Las disposiciones referidas a la amazonía fueron -unas- formalmente derogadas; pero otras, mantienen vigencia aunque no han sido aplicadas- Es de esperar que no lo sean ahora, cuando el país comienza a cambiar. Pero el caldero no se circunscribe a la amazonía. Hoy la región altiplánica -vale decir el corazón del sur andino- se ha alzado masivamente en rechazo a las concesiones que el gobierno de García hizo en beneficio de empresas extranjeras. Otra vez el tema del petróleo asomó en la primera línea.

Los habitantes de la zona aymara -el sur del departamento- se oponen tenazmente a esta acción oficial. Y lo hacen, por una doble razón: ellos son agricultores a los cuales la explotación petrolera simplemente arruinaría, y tienen la certeza de que las aguas del lago más alto del mundo -el Titicaca- afrontan un grave peligro de contaminación. Para otorgar las concesiones que hoy se cuestionan, el gobierno de García no hizo la menor consulta a la población. Aplicó el “ordeno y mando” en su variante más elemental, y con ímpetu casi virreinal. Y cuando se iniciaron las protestas ciudadanas, sólo atinó la región bajo el control de las autoridades policiales, en lo que constituyó un intento de apagar con combustible el incendio que asomaba.

Y los de la zona norte del departamento -la zona quechua- libran desde hace diez años una dura lucha contra la contaminación de las aguas del río Ramis por responsabilidad de las Mineras informales. En todo este tiempo, no les han hecho caso.

Hoy, la crisis se agravó en extremo. Después de los hechos más graves, el gobierno tuvo que dar su brazo a torcer y derogó la concesión referida a la mina Santa Ana, pero los otros temas, continúan. Solo que las confrontaciones mayores deberán enfrentadas no por el señor García, sino por el mandatario que iniciará su gestión en julio próximo.  Un pastel envenenado suele decirse cuando alguien entrega a otro lo que no es capaz de resolver, y que estallará pronto.

En Puno, el viernes 24, se registraron seis muertos y más de 35 heridos. Y ocurrió porque 300 pobladores de la provincia de Azángaro intentaron tomar el aeropuerto Inca Manco Cápac de la ciudad de Juliaca, en desesperada  protesta, pero fueron repelidos por efectivos de la Policía Nacional y el ejército. Según parece, hay también víctimas de la institución policial

Pero además de Puno, está planteado el tema de las Universidades. En Huancavelica -el Trapecio Andino- por ley se creó una Universidad de Provincia -la Autónoma de Tayacaja-, pero como no tenía ni locales ni recursos, las autoridades optaron por lo más idiota: resolvieron que tomara los locales y el presupuesto de una Universidad que ya existe, y está en funciones en la capital del mismo departamento. Las protestas dejaron ya tres muertos -uno de ellos, un chico de 14 años- a más de decenas de locales incendiados, destruidos y saqueados por una multitud enardecida. Lejos de entender la ira ciudadana, el gobierno achacó la responsabilidad de los hechos a los pobladores.

Sólo después del sangriento desenlace, el gobierno resolvió adoptar “medidas de emergencia”. Y dispuso que la recién creada institución de Tayacaja tuviese sus propios locales y recursos. La muerte de inocentes obligó al régimen a desandar la ruta. Pero el tema de los estudiantes se extendió a otra ciudad del interior, la comercial Huancayo, capital del departamento de Junín y principal nudo de la región central del país. Miles de jóvenes se enfrenaron con palos y piedras a policías que defendieron con bombas y balas a autoridades cuestionadas. La Asamblea Nacional de Rectores dio la razón a los denunciantes: destituyó al Rector y a sus vice rectores e intervino la Universidad.

Hoy cabe preguntarse si no estaremos frente a un escenario preparado para recibir al nuevo gobernante. No olvidemos que el señor García dijo en su momento que él “haría todo” para “impedir que Humala fuese Presidente”. ¿Estará cumpliendo. Sus carcajadas de ayer, y que recogen los diarios de hoy sustentan la idea. En todo caso, está claro que, más allá de sus deseos personales y su voluntad confirmada, el Comandante Humala  tendrá que atravesar un campo minado para llegar al gobierno. (fin)

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