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Peru

ROMPIERON CON LIBIA… ¿Y POR QUE NO CON ISRAEL, O CON ESTADOS UNIDOS…?

27/02/2011 by maestro Deja un comentario

A comienzo de semana, el gobierno peruano sorprendió a todos. Un escueto anuncio de la Cancillería notificó la decisión del Presidente García de romper relaciones diplomáticas con Libia como consecuencia de los trágicos hechos de violencia acontecidos en ese país del norte de Africa. Hasta este momento, el Perú ha sido el único país del mundo que ha tomado esta decisión. Todos los demás, han deplorado los hechos y han expresado de una u otra manera su voluntad de cooperar para ayudar al pueblo Libio a superar la crisis que lo agobia.

¿Qué impulsó al señor García a adoptar esta decisión absolutamente unilateral, que ningún otro gobierno de la faz de la tierra ha seguido y que pone en serio riesgo incluso la realización en Lima de la III Cumbre de América del Sur y los países árabes que debió realizarse en marzo y fue pospuesta tentativamente para abril?

Si nos atenemos a la versión oficial, debemos suponer que el gobierno peruano tuvo una abrupta crisis de conciencia, que es ahora extremadamente riguroso y sensible -el más sensible del mundo- en materia de Derechos Humanos.

Pero si confrontamos esta declaración con la realidad, entonces los ojos se nos ponen cuadrados. Porque lo que dice el titular de Torre Tagle en la nota a la que aludimos, no tiene nada ver con la política real que ha seguido el gobierno de García no solo en el plano interno, sino también externo.

Porque eso de bombardear desde aviones a poblaciones indefensas, lo hizo el señor García en Ayacucho en la segunda parte de la década de los 80 del siglo pasado. Y volvió a hacerlo este año, el 2009, más precisamente, cuando quiso ahogar en sangre y gases la protesta de las tribunas amazónicas en los días del Baguazo.

Pero cuando ocurrió eso,  el señor García justificó la represión brutal desatada en contra las poblaciones. Y no le pareció en absoluto que ella afectara los derechos humanos de nadie. Al contrario -aseguró con desparpajo- “es la manera de asegurar la gobernabilidad en la región”.

Escopeta de dos cañones le llaman a eso, pero también hipocresía de clase. Luz en la calle y candil en la casa, decían nuestras abuelas. Pero la gente la recuerda. Y no le cree al mandatario que cayó a la más baja estima en la opinión ciudadana en el último fin de semana.

Libia, es ciertamente un país importante por su ubicación geográfica, y su situación costera; por su localización al costado de Egipto, su alta producción petrolera, pero además por sus antecedentes históricos.

A ellos se ha referido recientemente el director de un diario capitalino, que ha recordado con nostalgia los años de la administración de Italo Balbo en la zona. Y también,  del catastrófico general Graziani, que despertó el rechazo más firme de toda la población nativa, en los años previos a la Segunda Guerra Mundial.

En estos melancólicos recuerdos de sus bienqueridos años coloniales, subyace por cierto su nostalgia por el fascismo. Por lo menos, así puede deducirse si se toma en cuenta que ambos -Balbo y Graziani- fueron los gonfaloneros de Mussolini en un territorio extraño, al que había invadido y ocupado sin derecho alguno y que pretendía anexar a la Italia de entonces para eterna memoria.

Pero el tema hoy, es otro. ¿Por qué  García ataca a Libia? ¿Y por qué se olvida de Israel? ¿O de los Estados Unidos? A eso, no se refiere por supuesto el gobierno, ni la derecha peruana. Ni siquiera el director del diario aludido.

Recordemos. Israel tiene una larga historia  de acciones contra los derechos humanos tanto del pueblo palestino, como de los pueblos árabes. ¿O es que se han olvidado de las alturas del Golán, o de Cisjordania y Gaza? ¿O de los campos de concentración ideados para las poblaciones nativas en los territorios ocupados por Israel?

La Organización de Naciones Unidas y sus estructuras especializadas tienen un inmenso y documentado acopio de violaciones de los derechos humanos consumadas por el régimen sionista de Tel Aviv. ¿Por qué no protesta ante ellas al gobierno del señor García?

Pero la cosa es aún más neta si hablamos de los Estados Unidos. Hoy mismo, mientras escribimos estas páginas, ¿Cuántas personas han muerto ya en Irak desde la agresión militar yanqui consumada contra ese país haciendo uso de pruebas falsas referidas a arsenales de armas nucleares que no existieron nunca?  ¿Y cuantas más murieron en Afganistán, desde octubre del 2001, es decir hace exactamente hace diez años?

Sólo sin contamos el numero de soldados norteamericanos caídos en ese escenario de guerra, podríamos hablar de miles. Pero si nos referimos a pobladores irakíes o afganos, tendríamos que aludir a decenas, cuando no a centenares de miles para aludir a cantidades aproximadas.

Si miramos objetivamente las cosas, podremos encontrar dos verdades que sobresalen en el escenario nor – africano de estos días. Una tiene que ver con los inmensos yacimientos petrolíferos de Libia, y que anhela tener en sus manos la Casa Blanca.

Si el ansia por el oro negro llevó al señor Bush y a los halcones del Pentágono a promover la guerra en el Asia Centra, ¿qué puede esperar la población del norte africano en la materia? El señor Obama tiene la misma angurria de sus predecesores porque no se trata de una exigencia personal, sino de un requerimiento básico para su industria de guerra, pilar esencial para su economía, hoy en profunda crisis.

Por eso no acaba con la Guerra despiadada en la región, y tampoco con sus deformaciones “colaterales” más perversas: la base militar de Guantánamo convertida en centro clandestino de reclusión, y las prisiones irakíes donde se han demostrado hasta la saciedad subsisten las más atroces violaciones de los derechos humanos.

¿Alguien ha escuchado aquí, o en cualquier lugar del mundo una protesta, una sola, o aunque sea una queja del señor Alan García en torno a estos temas?

Y la otra verdad, tiene que ver con la caída de los regímenes pro yanquis en la región, abatidos, sí, por la insurgencia legítima de sus poblaciones. El gobierno del señor El Abidini Ben Ali, en Túnez, estuvo descaradamente al servicio del Imperio en la línea de Arabia Saudita y sus Monarcas. Cayó abatido por la repulsa popular que abrió camino a un proceso que aún no culmina.

En Egipto, por lo demás, Mubarak fue durante décadas el rostro del Imperio en la región. Siguió a pie juntillas las orientaciones de Sadat,  quien torciera el cuello al proceso patriótico y antiimperialista de los años del coronel Nasser; pactó luego con Israel los acuerdos de Camp David, y se puso al servicio de Washington para todo lo que fuera aplacar el sentimiento nacional y patriótico de los habitantes del norte africano.

Pues bien, el señor Mubarak también cayó y Washington no pudo hacer absolutamente nada por salvarlo. Y ahora, quiere la venganza. Si busca derrocar a Gadafi es para volver a colocar el “score” en términos de empate. Una por otra, parece decir la Casa Blanca.

Y eso explica la campaña mundial y las presiones que se hacen hoy en todas partes contra el régimen de Gadafi. De por medio, además de una dictadura sangrienta, está la aviesa mano de la CIA.

Y ¿por qué la oculta el señor García? Es que nuestro mandatario busca usar la crisis Libia para su propia cosecha, para consumo interno. Procura, así, identificar al señor Gadafi con el Presidente Chávez. Y luego de satanizar hasta la extenuación al Presidente Venezolano, subrayar su ligazón inexistente con Ollanta Humala, para presentarlo como “coludidos” entre sí.

Y es que el señor García, no da puntada sin nudo. (fin)

Publicado en: Peru Etiquetado como: O CON ESTADOS UNIDOS…?, ROMPIERON CON LIBIA… ¿Y POR QUE NO CON ISRAEL

JOSE MARIA ARGUEDAS, HOY Y SIEMPRE

25/01/2011 by maestro Deja un comentario

El 18 de enero del presente el Perú entero celebró el centenario de José María Arguedas, una de las más grandes figuras de la literatura americana.

Nacido en 1911 en Andahuaylas, un entonces olvidado rincón del país enclavado en el Trapecio Andino; tuvo una vida compleja y azarosa, pero extraordinariamente rica en producción intelectual y creación artística. Su muerte -por mano propia- ocurrida en diciembre de 1969 dejó un inmenso vacío en nuestra cultura y privó  a los peruanos de un aporte muy rico al pensamiento nacional.

Arguedas fue antropólogo y etnólogo; docente universitario; folklorista, escritor, poeta y músico. Y vivió entrañablemente los retos de la peruanidad entendida como la asimilación profunda de la cultura originaria, enriquecida por el acervo del aporte externo. El, como Mariátegui no llegó a la comprensión, al entendimiento del valor y el sentido de lo indígena por el camino de la erudición libresca, la intuición estética, o la especulación teórica; sino por su propia experiencia de vida.

Como se sabe, su padre -un Juez de Paz- optó por sacarlo de su lugar de nacimiento para insertarlo en otra localidad de la serranía -San Juan de Lucanas- donde vivió los años de su infancia acogido tiernamente por familias lugareñas que lo criaron a su modo trasmitiéndole los elementos más definidos de la cultura nativa.

Ya adolescente estudió en la Gran Unidad Escolar San Luis Gonzaga, de Ica, y luego ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde afirmó en su mayor dimensión su verdadera vocación intelectual.

Algunos han asegurado que en esa época, cuando tenía algo más de veinte años, se vinculó al Partido Comunista entonces naciente, pero que se apartó de él porque hubo quienes le enrostraron un acendrado “indigenismo”. Aunque no hay nada documentado en la materia, es posible que eso haya ocurrido. Entre 1930 y 1935, a la muerte de Mariátegui, se apoderó transitoriamente del núcleo dirigente del Partido en ese entonces, una fuerte deformación estrecha y sectaria que consideró a los intelectuales como “deformaciones de la cultura burguesa” y “traidores en potencia”.  Fue, por cierto, ése el aporte de Eudocio Rabines a las concepciones partidarias.

Fue, sin embargo, muy corto ese periodo. Y la vida confirma que después de él, en 1937, Arguedas seguía militando en las vertientes más avanzadas del movimiento estudiantil universitario.

Integró, en efecto, el Grupo Rojo Vanguardia, que en 1937 respondió aguerridamente a la provocación del régimen de entonces -el Mariscal Oscar R. Benavides- echando a la pileta del Patio de Derecho de la Universidad de San Marcos, al general Camarotta, el oficial italiano que había llegado al país enviado por Mussolini para “reorganizar” la policía peruana.

Como se recuerda, por lo menos dos de quienes participaron en esa acción, cayeron luego en manos de la policía: Manuel Moreno Jimeno y José María Arguedas. Y un tercero -Genaro Carnero Checa- pudo huir del país para preservar su libertad.

Los detenidos fueron flagelados bestialmente por la policía de entonces y recluidos en el Cuartel más siniestro de la época: “El Sexto”, donde sufrieron execrables vejámenes. Precisamente “El Sexto” se denominó una de las primeras obras de Arguedas, que marcó un hito para los jóvenes de entonces y de posteriores generaciones.

Quienes sufrieron en carne vida esas afrentas no perseveraron en la vida militante al salir de la cárcel. Pero mantuvieron -en ambos casos y hasta el fin- sus convicciones esenciales y una norma de conducta política que aún constituye un ejemplo de firmeza y consecuencia.

De la pluma de Arguedas salieron diversas obras. “La agonía de Rasu Ñiti”, “Agua”, “Yawar Fiesta”, “Warma Kuyay”, “Diamantes y pedernales”, “los ríos profundos”, “todas las sangres” y “el Zorro de Arriba y el Zorro de Abajo”

En todas ellas al autor mostró lo mismo: un conocimiento verdadero de la realidad, un profundo amor por el Perú, una ternura extrema y una visión solidaria que lo convirtió en figura emblemática para los más necesitados, los oprimidos, los excluidos y los marginados.

Una buena parte de su obra despertó polémica. Sus críticos, le enrostraron injustamente una visión pesimista y negativa de la realidad. Se le achacó el pretender “volver al pasado” por su empeñoso culto al pensamiento indígena y en el extremo, Mario Vargas Llosa calificó su visión como una “utopía arcaica”.

Ninguna de esas apreciaciones puede ser hoy considerada justa. Arguedas no pretendió retrotraer la historia, sino consolidar la conciencia nacional. No buscó restaurar el dominio inca, sino afirmar el aporte nativo a la cultura peruana. No quiso negar lo avanzado, sino orientarlo para que supiera recoger la simiente verdadera. Y es que para él, como para Mariátegui, el ideal no fue el Perú colonial, ni el Perú incaico, sino un Perú integral.

Por eso se dice que su obra más trascendente fue “Todas las sangres”, una novela muy rica en descripciones, imágenes, belleza expresiva y dominio de la realidad. En ella, todos sus personajes representan un solo mensaje: el surgimiento y desarrollo de una conciencia nacional ligada a los grandes valores de la especie humana. Nada lo que en sus páginas fluye puede ser considerado distante y contrario al amor, la solidaridad y la comprensión. Por el contrario, todo su mensaje trasunta una generosidad sin límite y una ternura excepcional.

Es cierto que eso no ha sido considerado por las autoridades peruanas. El Presidente García desestimó el pedido hecho desde distintos segmentos de la sociedad civil para que el 2011 sea considerado “Año del centenario de José María Arguedas”. No debiere sorprender el hecho. Históricamente hubo distancia siempre entre el escritor andahuaylino, y el Partido de Haya de la Torre. Y los apristas suelen guardar y acumular rencores.

 Como una mofa cruel a la memoria de Arguedas, García resolvió rendir homenaje más bien a Hiram Bingham, el controvertido “descubridor” de la ciudadela de Macchupicchu. Repudiando el hecho, Pilar Roca, especialista en temas de antropología, aseguró: “Bingham, antropólogo de la universidad de Yale no descubrió Machupicchu pues siempre estuvo allí y su emplazamiento era conocido por las familias Recharte y Álvarez, por ser propietarios o conductores de los predios que se situaban dentro de sistema fluvial del río Urubamba. Con ayuda del Estado Peruano, la Universidad de Yale y la National Geografic, el explorador yanqui inició los estudios arqueológicos y de investigación que terminaron de limpiar la ciudadela utilizando el subterfugio de dedicarlos a la ciencia y logrando el aval del gobierno peruano para su virtual saqueo. Las piezas fueron trasladadas a la Universidad de Yale, en condición de préstamo, pero quedaron ilícitamente retenidas en  dicha sede por más de  100 años”.

Contrariando la decisión del gobierno central, y en un gesto inusitado, 8 gobiernos regionales resolvieron denominar al año que se inicia con el nombre de este escritor emblemático del Perú de hoy y de siempre (fin)

(*) Del Colectivo de Dirección de Nuestra Bandera / http://nuestrabandera.lamula.pe

Publicado en: Peru Etiquetado como: Por GUSTAVO ESPINOZA M. (*)

La izquierda en el Perú de hoy

14/01/2011 by maestro Deja un comentario

Los llamados “partidos tradicionales de la Izquierda”, al decir de Rolando Breña vocero calificado y Secretario General de “Patria Roja”, “afrontan un duro proceso de extinción y no constituyen sino membretes que cobijan a unos pocos”.

Ollanta Humala, que acaba de recibir el respaldo formal de varios de estos colectivos partidistas, es el candidato más atractivo del campo popular, Tiene una imagen progresista, un programa más avanzado que sus competidores y un discurso en cierto modo radical; pero él mismo, no se define de Izquierda. Su definición se limita al espectro del nacionalismo. Interrogado por eso a través de los medios, dice sin rubor alguno: “yo, no soy de izquierda”. Y es que busca congregar en torno a él, a todos los que tienen una mirada patriótica y un afán liberador en la coyuntura.

Pero no siempre luce coherente y confiable. Ocasionalmente, suele afirmar que “admira a Velasco Alvarado”, pero asegura que él no habría hecho lo mismo que los generales del 68 y que ahora tampoco repetiría la historia. Podría decir que lo admira del mismo modo como admiraría a un televisor de pantalla gigante o a un oso panda. Si ninguna identificación razonable.

Para Humala, en efecto, el escenario social no se divide en “izquierdas” y “derechas”. Esa es una antigualla, asegura. Y afirma que no renunciará al TLC suscrito con los Estados Unidos a espaldas de los intereses nacionales, no nacionalizará empresas en manos de capital foráneo, no afectará las utilidades de los consorcios mineros, no seguirá los “pasos de Chávez”, ni tomara medidas que afecten la inversión.

No obstante, algunos de los partidos de la “izquierda oficial” proclaman la adhesión a su candidatura, como si no tuvieran la menor conciencia de ello.

Recientemente -y usando el nombre de “Unidad de Izquierdas”- ellos suscribieron una declaración en la que afirman su voluntad de “construir una patria libre y socialista en el largo plazo”; y a continuación pactaron un acuerdo electoral con el Partido Nacionalista comprometiéndose a respaldar a Ollanta Humala.

Al recibir el “compromiso” de Apoyo a su candidatura, fue claro, y muy aplaudido por los activistas de base que allí se encontraban. Sobre todo, cuando aseguró que ese compromiso, lo asumía “sin condiciones, y sin cupos parlamentarios”.

Esa no parece ser la actitud de otros que buscan ocupar plazas fuertes en su proyecto parlamentario. Y sueñan ya con “mantener una bancada parlamentaria de Gana Perú durante el mandato congresal para impulsar las bases programáticas comunes…” asegurando adicionalmente repudiar el transfuguismo “en nuestra función parlamentaria”. De hecho, la creen tener.

Aunque hoy lo esbozan sibilinamente, este apetito electoral podrá apreciarse aún de modo más claro y transparente en los próximos días, hasta el 16 de febrero, fecha límite para el cierre de la inscripción de listas parlamentarias. Allí conoceremos el verdadero sentido de las palabras.

El Movimiento Nueva Izquierda –y con él, el Partido Comunista del Perù “Patria Roja”- no forma parte de la coalición que hoy se suma a Ollanta Humala. Probablemente resuelva hacerlo después pero, por ahora, restaña las heridas que le dejara su fracasado vínculo con Fuerza Social. Pero las otras fuerzas de esa vertiente, sí optaron por respaldar al candidato de la olla.

Siendo Ollanta Humala, la carta más fuerte del escenario, hay adicionalmente tres fórmulas presidenciales más que se disputarán el favor del segmento progresista de la sociedad peruana. Manuel Rodríguez Cuadros, de Fuerza Social; José Antonio Ñique de la Puente, del Partido Fonavista y Ricardo Noriega Salaverry, que busca con los votos hacer realidad lo que el MRTA quiso hacer con las armas. Ninguna de ellas, objetivamente, capta el interés del electorado.

En la perspectiva, será necesario hacer un análisis más profundo de la situación creada, y hablar de Humala en blanco y negro, para optar ante él una definición más concreta. Pero ella deberá hacerse a partir de tener conciencia plena que el Comandante puede tener méritos claros, pero que no le alcanzan para ganar una adhesión sin condiciones. Ellas, por cierto, deben estar muy lejos de retribuciones de orden electoral o subalterno.

Si la Izquierda lo apoya -y en las condiciones concretas no tiene mucha opción- debiera tener conciencia plena de las limitaciones de esa candidatura, las que el propio Humala tiene, y las que le crea un escenario adverso cargado de retórica maccartista.

El nacionalismo, en países como el nuestro -dependientes y subdesarrollados- entraña una voluntad antiimperialista, pero ella no puede llenarse de retórica, como ocurrió en su momento con el “nacionalismo aprista” de los años 30. Y es bueno que eso se recuerde porque un poco que está de moda “reivindicar” el “mensaje de Haya” contraponiéndolo al accionar de García.

Desde esa óptica “nacionalista”, en efecto, se buscó calificar a Mariátegui como “extranjerizante”. Y al socialismo como “una planta exótica”.

Quizá por eso los “izquierdistas” de hoy hablan del socialismo como un fenómeno “a largo plazo”. Y por eso esa “sola, grande y sencilla palabra”, al decir de Mariátegui, no aparece por ningún lado en el “programa común” suscrito entre estos partidos y el conglomerado de Ollanta Humala.

El socialismo puede ser, sin duda, una realidad “a largo plazo”. Pero la lucha por él, se inició en el Perú hace muchos años, y está hoy en pleno desarrollo. Se afirma en la experiencia de los pueblos y en las tareas concretas que fluyen de un movimiento que se expresa a lo largo y ancho del territorio nacional. Y concita, por eso, el odio extremo de los fariseos y de los renegados, a más del temor de clase de los explotadores de siempre. Hay que luchar por él, cada día.

Respaldar el programa de Ollanta puede contribuir a la victoria de un proyecto popular, pero eso no es suficiente. Hay que asegurar que ese proyecto tenga una perspectiva clara. Ese propósito, exige luchar desde el corazón del pueblo, por una bandera que es inabdicable e irrenunciable: el socialismo.

Publicado en: Peru Etiquetado como: Gustavo Espinoza M, La izquierda en el Perú de hoy

EL APRA. UNA BOLSA DE GATOS

09/01/2011 by maestro Deja un comentario

Hay quienes aseguran que el Partido Aprista es la más antigua de las organizaciones políticas todavía vigentes. Y es que, en efecto, su origen se remonta al 7 de mayo de 1924 en México, cuando Haya de la Torre -entonces deportado por Leguía- le entregó la bandera “de una nueva cruzada”, según palabras de Luís Alberto Sánchez; a Vasconcelos, una de las figuras más exitosas de aquellos tiempos en el país azteca.

En esa circunstancia, Haya diría “No solo queremos a nuestra América unida, sino a nuestra América justa. Sabemos bien que nuestro destino como raza y como grupo social, no pude fraccionarse: formamos un gran pueblo, significamos un gran problema, constituimos una vasta esperanza…”


Por palabras y discursos como estos, Haya fue ponderado como un orador sin tregua, y su Partido como una fuerza de cambio social capaz de alentar profundas mutaciones en la sociedad continental.

No todos tuvieron esa percepción. Julio Antonio Mella, casi desde un inicio se do cuenta de los artificios verbales del líder peruano, y poco después Rodney Arismendi -en su magistral trabajo titulado “La filosofía marxista y el señor Haya de la Torre”- puso en evidencia la precariedad de los planteamientos ideológicos y políticos de quien años más tarde sería considerado como “el conservador que el Perú necesita”.

Es bueno echar una mirada a este escenario un poco para darse cuenta que, en verdad, ni el APRA fue nunca un Partido Revolucionario, ni Haya de la Torre -su caudillo- la versión peruana de un Sandino, o de un Emiliano Zapata

Y también, por cierto, para entender la naturaleza de las confrontaciones que hoy remecen a la organización política que de manera tan controversial dirige en los hechos el Presidente García.

Desde los primeros años de existencia activa -es decir desde los inicios de los años 30- se conocieron documentos que mostraron la relación existe entre el caudillo aprista y los funcionarios de la embajada de los Estados Unidos en Lima. Pero también casi desde un inicio se supo de una orientación política destinada a preservar la riqueza y los privilegios de los poderosos y los intereses del Gran Imperio.

Quizá el punto alto en la materia, fue el conocido discurso de 1945, en el que se llamaba “a no quitar la riqueza al que la tiene, sino a crear riqueza para quien no la tiene”.

Y es que más precisamente a partir de 1945 el APRA habló con claridad de sus propósitos y se empeño en buscar acuerdo con la clase dominante haciendo méritos al mismo tiempo ante la Casa Blanca. Ese fue, en esencia, el mensaje de “30 Años de aprismo” y “Excombatientes y desocupados” dos libros que mostraron los perfiles de una política profundamente anti comunista y antiobrera.

Fue ella la que sirvió de escuela a las “nuevas generaciones” de apristas que nunca quisieron entenderse con el movimiento popular y las fuerzas más avanzadas, sino que miraron con avidez el Poder. Y Haya fue, por cierto, el diseñador esencial de ese derrotero.

Por eso hacen mal quienes creen que la descomposición actual del Partido Aprista se puede atribuir solamente a sus hombres de hoy, y que ella comenzó con la gestión de García. Es verdad que en el plano personal -si de honradez se tratara- Haya dio conocidas muestras de austeridad, pero también  es verdad que él y los suyos sirvieron a los ricos con diligente entusiasmo

Alan García y el núcleo fundamental del APRA de hoy, recogieron una pesada herencia de los que les antecedieron. Y hoy no hacen sino hacer honor a ella, sólo que en nuevas condiciones y en distintos escenarios. Desde el Poder, pueden actuar con la impunidad de la que no gozaron en el pasado remoto.

Y en eso radica -quizá- la diferencia entre “los de ayer” y “los de hoy”, que tienen acceso a lo que otros no conocieron. Por eso puede decirse que las diferencias de antes, eran “ideológicas” y que éstas, son más bien “contables”.

Y por eso puede asegurarse que hoy el APRA no es propiamente un Partido. Es una Mafia en la que, distintas facciones, se disputan cuotas y espacios a dentelladas. Viven prendidos de una misma ubre y buscan perpetuar privilegios alcanzados a la sombra de un Poder que usufructuaron a espaldas de los intereses nacionales.

Hay, sin duda núcleos de apristas que no están coludidos con esas mafias ni contaminados por ellas. Pero aún quienes desde esa opción reclaman una ubicación más avanzada y progresista, arrastran deformaciones y prejuicios que hacen más difícil su ascenso a una legítima vertiente popular.

Para diferenciar campos en ese partido no tendría que hacerse un quirúrgico corte vertical, sino otro horizontal. Y luego una depuración porque también abajo existe pus.

En el cuadro general, el núcleo principal de la dirigencia aprista, pese a sus pequeñas diferencias y menudas contradicciones, representa  lo mismo. Y sólo pequeños segmentos liderados por una saludable “Vanguardia Aprista” y otros, presentan una resistencia abierta a la política de claudicación de su Partido y denuncian la corrupción galopante que envuelve a la estructura, pueden tomar distancia de ellos.

Si los primeros se acercan -o se alejan- de Mercedes Aráoz, la candidata presidencial de García, eso hay que atribuirlo no a distintas percepciones de orden ideológico o político. Ni siquiera a miradas más claras -o más oscuras- del escenario social; sino tan sólo a cálculos ligados a intereses de orden personal o partidista, completamente ajenos a las necesidades populares.

El estancamiento de la candidatura presidencial de la “Mechita” se explica precisamente porque la ciudadanía percibe ya más claramente esta realidad. Y porque ha visto, en vivo y en directo, los mecanismos de descomposición moral que el APRA ha puesto en marcha para multiplicar la riqueza de sus dirigentes, y que se ha evidenciado además, en el caso del general Octavio Salazar, quien de ministro del Interior de García, ha pasado a la condición de candidato de la Mafia Fujimorista para una ubicación parlamentaria en La Libertad.

La Araóz piensa que asumiendo una actitud “dura” y vetando la inclusión de personajes controvertidos como Del Castillos en la lista parlamentaria para los comicios de abril, abrirá las compuertas a un aluvión de adhesiones. Pero no es así.

Para mostrar un rostro limpio, tendría que echar a muchos comprometidos con turbios desaguisados, y que hoy baten palmas por ella. Y aún eso sería insuficiente, porque ella misma está comprometida en actos sumamente graves, como lo ocurrido en Bagua y en el manejo sesgado del portafolio de economía, que administró al servicio del Imperio y sus sirvientes.

Ya ha corrido demasiada agua bajo los puentes para que la gente se deje engañar tan fácilmente. Hoy, todos perciben que el APRA es apenas una bolsa de gatos, Y que su porvenir, es tan negro como la  oscura conciencia de sus dirigentes (fin)

Publicado en: Peru Etiquetado como: EL APRA. UNA BOLSA DE GATOS

EL CUADRO ELECTORAL PERUANO

19/12/2010 by maestro Deja un comentario

Una derecha fraccionada en diversos segmentos y una izquierda dividida habrán de tentar ubicaciones en los comicios de abril del año 2011, buscando ganar la voluntad de los peruanos, cada vez más agobiados por la crisis y confundidos por los mensajes triunfalistas de un modelo perverso que se basa en la exclusión y en la violencia.

Luego del 11 de diciembre, cuando se venció el plazo para inscribir las alianzas electorales que habrán de requerir el voto ciudadano, quedaron registradas cuatro confluencias.

1.- Alianza Solidaridad Nacional, integrada por Solidaridad Nacional, de Luis Castañeda; Unión por el Perú, de los congresistas Vega Antonio y Aldo Estrada
Cambio 90, de Renzo Reggiardo (ex fujimorista)

Hoy su candidato presidencial aun encabeza las encuestas, pero registra una sensible pérdida de  aceptación ciudadana. Denuncias muy graves de corrupción, como las derivadas de la construcción de El Metropolitano y la empresa de servicios Comunicore se proyectan en el escenario y amenazan con hacer polvo sus posibilidades electorales.

Si en un inicio, fue “el favorito” confeso de García, hoy incluso el mandatario marca distancia de su candidatura, comprometido -como está- con Mercedes Araoz, la “Mechita” de sus amores, electorales y de gobierno.

Castañeda representa a una derecha rancia, seudo aristocrática y corrupta que hizo fortuna a la sombra del poder y que hoy lo administra en beneficio de pequeñas camarillas.

2.- Alianza Perú Posible, integrada por Perú Posible, de Alejandro Toledo; Somos Perú, de Fernando Andrade y Acción Popular

Fuerzas y Partidos de capas medias, que pretenden representar un segmento emergente de la sociedad peruana, con capacidad de gestión y experiencia de gobierno.

Tanto Perú Posible como Acción Popular ejercieron en su momento la conducción del estado e impulsaron una política de “dejar hacer y dejar pasar” situándose, sin mayor escrúpulo, a la sombra del Imperio. Toledo, en lo personal, es un incondicional de la política norteamericana, y aunque haga alardes de cierto “populismo” no podrá disimular el servilismo que lo arrodilla ante el “modelo” yanqui.

3.- Alianza para el Gran Cambio, con Pedro Pablo Kuczynski, integrada por Partido Popular Cristiano, de Lourdes Flores; Alianza para el Progreso, de César Acuña, reelecto alcalde de Trujillo; Restauración Nacional, del Pastor Evangélico Lay y Partido Humanista, de Yehude Simon.

Su candidato presidencial, PPK, ciudadano norteamericano y alto funcionario de gobiernos anteriores -Belaúnde y Toledo- representa hoy una amalgama -”sancochado”, de llaman- de fuerzas empeñadas en embellecer la explotación y la entrega de los recursos naturales al Gran Capital.

Suma la venganza de Lourdes Flores, las ambiciones desmedidas de un alcalde provinciano con fortuna de origen sospechoso, fundamentalismo mesiánico de un Pastor Protestante y la desvergüenza de un ex caudillo de la ultraizquierda  convertido en panegirista de García y áulico del Poder Financiero.

4.- Alianza Fuerza Social, de Manuel Rodríguez Cuadros,  integrada por el Partido de Susana Villarán, el Movimiento Nueva Izquierda (MNI- Patria Roja) y al que se han sumado movimientos más pequeños como Tierra y Libertad, del padre Marco Arana, quien carece de inscripción electoral.

En ese cuadro, resolvieron por lo pronto competir en solitario, y sin alianzas el Partido Aprista Peruano con Mercedes Araoz; el Partido Nacionalista Peruano, con Ollanta Humala y Fuerza 2011, con Keiko Fujimori. Adicionalmente, el Partido Fonavista del Perú -separado de Fuerza Social- optó por proclamar en Ayacucho -y ante un escenario de 120 personas- la candidatura presidencial de Alberto Pizango, el líder amazónico de destacada actuación en los sucesos de Bagua. Era la cereza que faltaba en la división del campo popular.

Este paso, de concretarse, aumentará la dispersión y generará una mayor desorientación en algunos sectores, hoy ciertamente marginados y excluidos de la sociedad peruana.

En las circunstancias actuales se están conociendo ya la “Planchas” presidenciales de los diversos candidatos. Aunque no se tienen todas -eso se sabrá en los próximos días-, cabe anotar que Keiko Fujimori ha “cerrado” su entorno al construir una fórmula con Rafael Rey y Jaime Yoshiyama.

Si alguien pensó que Keiko podría ser “distinta” a su padre, se equivocó de medio a medio.

El núcleo conductor del fujimorismo es ciertamente digno del más importante reo en cárcel de la Mafia que saqueara el país en el escenario reciente y que justificara todos sus crímenes y latrocinios con el manido pretexto de la “lucha contra el terrorismo y por la pacificación”.

También se ha conocido la fórmula presidencial de Ollanta Humala, integrada por el congresista nacionalista Marisol Espinoza y el ex Procurador en la lucha contra la Corrupción en la administración de Toledo, Omar Chehade.

Esta propuesta muestra que Humala busca afirmar el papel de su propio Partido encumbrando a una de sus más destacadas figuras, una congresista respetable; y combatir la corrupción en todos sus niveles, considerándola  un cáncer que devora a la sociedad peruana.

La fórmula, sin embargo, demuestra que Ollanta no afirma su base social -los trabajadores- ni su acercamiento a las fuerzas progresistas.

Aunque la Federación de Construcción Civil y la CGTP -a más de algunas fuerzas políticas- proclamaron la integración de Mario Huamán a “una fórmula presidencial de cambio” el hecho no se concretó, y difícilmente se podrá variar ese rumbo en la integración de la lista parlamentaria, sometida desde un inicio a las más diversas presiones.

Ollanta Humala, en un gesto que subraya su voluntad integradora, asumió un cambio de nombre en su organización -ahora se llamará “Gana Perú”- y agradeció la adhesión de  “fuerzas progresistas y de izquierda” con las que selló un pacto.

Ese gesto implica una mano tendida al electorado más avanzado, pero no una concesión a quienes representan formalmente a estos partidos o movimientos de tan insignificante presencia en el escenario electoral.

Y no podría ser de otro modo, habida cuenta la experiencia del pasado y el desprestigio en el que han caído quienes proclaman la unidad y construyen la división en procura de alcanzar ubicaciones de orden personal o partidista, usando en unos casos el serrucho y en otros la adulación y el servilismo.

En las próximas horas tendremos noticias respecto a la evolución de este cuadro, que sin embargo, no harán sino confirmar las líneas que hoy se perfilan y que nos hacen mirar con preocupación el futuro post electoral de nuestra patria. (fin)

(*) Del Colectivo de Dirección de Nuestra Bandera / http://nuestrabandera.lamula.pe

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PERU. El AQUELARRE QUE NECESITA LA DERECHA

06/12/2010 by maestro Deja un comentario

Dentro de pocos días, el sábado 11 de diciembre, se habrá despejado una buena parte del escenario electoral: hasta esa fecha será posible inscribir las alianzas políticas y electorales que habrán de competir en los comicios del 10 de abril próximo.

Y eso es importante porque si algo caracteriza la coyuntura actual, es la dispersión de fuerzas y la atomización de movimientos que cada día entienden que solos, no habrán de ir a ninguna parte.

Requieren acuerdos elementales que les permitan a unos y otros no sólo ampliar su radio de acción, sino también embellecer su imagen. Y es que ahora también la reacción busca perpetuar su dominio a cualquier precio.

La división de las fuerzas que actúan en el país afecta por igual a la izquierda, a la derecha o al centro. Pareciera que una poderosa carga explosiva hubiera caído sobre nuestro suelo y hubiese hecho añicos cualquier posibilidad de concertación política.

Curiosamente, sin embargo, todos los que tienen realmente en sus manos la posibilidad de avanzar en el camino de la unidad, la proclaman como su más caro objetivo. Pero los pasos que dan, conforma pasan horas y días, los alejan de él como si fuera un engendro al que hay que temer.

En ese marco se superponen las candidaturas. Y cada quien busca representar un espacio aunque es consciente que no podrá lograr nada en las condiciones en las que camina hoy.

La legislación electoral favorece las tendencias centrífugas: Nadie espera ganar el 10 de abril, pero todos creen poder reunir el número de votos suficiente para disputar una segunda vuelta que les permita alzarse con la victoria en la primera semana de junio. Esa es una de las razones de la dispersión.

La otra hay que encontrarla en motivaciones más recónditas: nadie quiere fortalecer a otro porque aspira a ser él, y nadie más que él quien se alce una victoria como si fuera ésta el resultado de un mágico cubileteo. A trasluz, se divisan también bajas pasiones: envidias, rencores, celos de aldea.

Todo eso, suma. Y confunde a un electorado que no sabe aun por quien ha de votar. Las encuestas de opinión aseguran hoy que más del 50% de los peruanos todavía no han definido su opción.

Hace algunos meses el escenario asomaba mucho más definido: la derecha había arribado a una suerte de acuerdo de consenso: marcharía para asegurar el municipio de Lima para Lourdes Flores, de Unidad Nacional, y la Jefactura del Estado para Luis Castañeda Lossio, de Solidaridad.

Pero las cosas no salieron como estaban previstas: Lourdes Flores fue vencida en la contienda de octubre pasado y la dama ahora está convencida que una parte de la culpa de su derrota, la tiene Castañeda.

El ex burgomaestre de Lima, en efecto, se mostró como suele decirse “retrechero” para apoyar la candidatura edil de Lourdes. Hizo declaraciones ambiguas y amorfas; aunque en última instancia, precisó su opción. Eso ocurrió muy tarde: ya los dados estaban tirados sobre la mesa.

Hay quienes aseguran que la venganza es un plato frío. Y Lourdes Flores dejó que pasaran algunas semanas, y finalmente alcanzó un desquite temerario: levantó la candidatura de Pedro Pablo Kuczynski tejiendo una alianza ciertamente enrevesada: un Pastor Protestante, un alcalde de oscuros antecedentes, un “converso” procedente de la Izquierda. Y ella misma. Todos, bajo el membrete de un candidato que tiene la pechera sucia.

PPK, en efecto, es un ciudadano norteamericano que siendo alto funcionario del Estado en una ocasión fugó del país en la maletera de un coche para no dar cara a la justicia, requerido como estaba por acciones en provecho de empresas yanquis y en detrimento de la soberanía nacional. Pero esa fue sólo una de las suyas. Tiene muchas más

PPK forma parte de ese estrecho segmento de funcionarios favoritos del Imperio que caen en extremo empalagosos a las grandes mayorías entre otras razones porque piensan en inglés. Sus discursos son lentos, porque ellos mismos deben traducirlos al castellano antes de pronunciarlos. Sánchez de Lozada, el boliviano, fue un exponente. El otro, ex Kuczynski.

No irá lejos, sin embargo, porque no tienen imagen, fuerza, ni ideas. Tampoco estructura nacional que lo ampare. Es la suma de algunos liliputienses de la política criolla que se juntan porque no quieren que sea Castañeda el que los represente. La traviesa mano de Lulú, se divisa, por cierto.

De todos modos, asestará un golpe serio al mudo de la “Solidaridad”, que también quedará en el camino. No resistirá ese embate, pero tampoco el que se le viene, cuando Susana Villarán, desde el municipio capitalino, ejecute las auditorías que ha prometido, y salten los latrocinios de Comunicore, y otros.

Mercedes Araoz, oficialmente “independiente” pero seriamente comprometida con el Presidente García, busca ganar para si el mismo electorado. Y tendría que hacerlo porque el APRA como tal, no le garantiza sino un ínfimo respaldo.

García piensa que él puede “jugarse” como el Presidente Lula en los pasados comicios brasileños. Su obcecación no le permite percibir que el mandatario brasileño contaba con casi un 80% de aceptación ciudadana, en tanto que él apenas si bordea los 30 puntos.

Aun así, incuba la ilusión de “endosar” esos 30, a su “Mechita”; para que pase a la segunda vuelta, a ver qué ocurre.

Keiko Fujimori es otra historia. Representa a segmentos de la ultraderecha, pero es más que eso: es la Mafia corrupta y asesina del pasado reciente. Y aspira a volver con una infinita sed de venganza. Su elección -si ocurriera- sería el peor baldón para los peruanos de toda condición y la amenaza más grande para todos los que se enfrentaron y denunciaron las truhanerías del chinito de la yuca.

Ella afronta problemas en su propio entorno, porque como se sabe, también en las Mafias hay ambiciones, y faltan los escrúpulos. Por eso, su imagen se ha debilitado, pero puede crecer otra vez. No aspira a ganar, sino a pasar a la segunda vuelta. Y su sueño, sería enfrentar allí a Ollanta Humala, porque podría vencerlo. El APRA y la derecha, tapándose la nariz ante el olor a mugre y con las botas puestas para no percibir la sangre que pisen, cerrarían filas tras su imagen sin pensarlo dos veces.

En ese fangoso escenario asoma la figura de Alejandro Toledo. Hoy, sube en las encuestas porque la gente lo ve como menos pernicioso. No es asesino, ni ladrón. Es, apenas, bohemio y frívolo, aunque tiene en su pasivo la condición de “amigo de Bush” y apasionado hombre de los yanquis. En la perspectiva, se apuntala con fuerza, y podría ganar -si pasara a la segunda vuelta- porque en definitiva, tiene menos resistencia que los otros.

Para definir su candidato la derecha no podrá convocar un evento unitario que ponga fin a sus diferencias. Tendrá que recurrir a una cita extrema entre escobas y sombreros. En ella, tal vez el Tío Sam decida, como ya ocurriera en el pasado.

Lo malo es que, mientras eso es así en esa orilla; en la otra, en la izquierda; aún las aguas bajan turbias. (fin)

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PERU. LA HORA DE LA UNIDAD

24/10/2010 by maestro Deja un comentario

 En algunos casos, esta unidad fue el resultado natural de un proceso de concertación de voluntades. En otros, fue impuesta por las circunstancias y por la tenacidad de – desde una óptica democrática y progresista- decidieron enfrentar juntos al modelo neo liberal y a la mafia que buscaba recuperar posiciones. Pero en todos los casos, la unidad afirmó un camino de victoria que debe consolidare en el marco de la contienda presidencial y parlamentaria que se avecina. Las elecciones del 2011 no tendrán lugar “el próximo año”. Ocurrirán apenas dentro de unos meses, el 10 de abril. Están, entonces, “a la vuelta de la esquina”. El tiempo apremia para enfrentarlas. Se requieren urgentes decisiones, pero ellas deben concretar la voluntad unitaria que ha cobrado una vez más, fuerza en el corazón de nuestro pueblo”


Y es que así es, en efecto, nada se gana con la dispersión, los prejuicios y las excomuniones mutuas. Hay que unir a todas las fuerzas y los movimientos que confluyen en un objetivo superior. No debemos fraccionarnos por apetitos personales, ni por deformaciones de corte electoral.
Es bueno que todos seamos conscientes que nadie es individualmente depositario -ni propietario- de la voluntad ciudadana. Los votos obtenidos en Lima o en el interior del país, no pertenecen a nadie en particular, ni son propiedad de candidato alguno. En todo caso, pertenecen a los electores, que pueden confirmarlos, o modificarlos, en la consulta que se avecina. Que nadie juegue entonces, a partir de la soberbia, con posiciones hegemónicas.
Decimos todo esto porque estamos en una nueva etapa en la que la tarea de la unidad del movimiento popular asoma como un requerimiento esencial. Y eso explica la convocatoria que hacen hoy algunas organizaciones de la Izquierda Peruana en el empeño por abordar el tema.
No hay que esperar mucho de eventos como el de ahora. En circunstancias como ésta, es previsible, solamente, que ellos confirmen la voluntad de todos y las decisión de “marchar juntos” en una amplia concertación social y política.
Pero la unidad, es el postre de la cena. Por eso todos la reclaman, y todos la esperan. Es una pera en dulce. El problema es otro: cómo se asegura que sea no solamente sabrosa, sino también nutritiva.
Hay en nuestro país muchos candidatos dispuestos a preparar el postre para engullírselo después. Cada uno se considera la vitamina que lo hace mejor, o el azúcar que supone que le falta al panqueque.
Por eso no se puede abordar, a partir de personas. Hay que concertar voluntad y afinar programas.
Después de todo, para definir ubicaciones, aún hay que esperar algunos plazos. Las candidaturas presidenciales se pueden inscribir hasta el 10 de enero. Y las listas parlamentarias, hasta el 10 de febrero. Hoy se dará el pitazo inicial, pero el partido tiene todavía un desarrollo por delante.
El Partido Nacionalista, de Ollanta Humala, ha tenido el acierto de publicar recientemente un programa unitario. En lo fundamental, es apropiado. Pero habrá que ver cómo se aplica. Y, para eso, hay que ser gobierno.
Fuerza Social es, en este escenario, una entelequia curiosa. Se proclama de Izquierda, cuando Ollanta elude esa caracterización para decirse simplemente “nacionalista”.  Pero no oculta su rechazo a Cuba, su condena a Venezuela, sus reservas ante el proceso boliviano, su distancia de los movimientos nacional liberadores de nuestro continente.
Que asuma esa caracterización desde el municipio de Lima, es ciertamente muy malo, pero en última instancia no es decisivo: la municipalidad no tiene política exterior. Pero la presidencia de la República, si.
¿Se imaginan en el Perú un gobierno “de izquierda” que esté contra Cuba, Venezuela, Bolivia y el Movimiento liberador de América Latina? En nuestro continente pensarían que estamos locos si a eso, le llamáramos “de izquierda”.
Un punto esencial del programa debe incluir entonces el respeto escrupuloso  a la libre determinación de los pueblos y a la no injerencia en los asuntos internos de otros Estados.
Esa formulación podría sonar a antigualla, pero no es así. Y es que se equivocan quienes  aún creen que en el Perú estamos en el año 2010.
En verdad, estamos en los últimos años de la década de los cincuenta del siglo pasado, cuando era un delito viajar a Cuba, levantar una bandera roja o leer con los alumnos un texto de Mariategui en las aulas de un colegio. También, claro, hacer una huelga, bloquear una pista, oponerse a las pillerías del gran capital, decirle “corrupto” al señor García.
¿No lo creen? Pues sepan que hace muy poco tiempo expulsaron de la Universidad César Vallejo a 13 profesores porque leyeron con sus alumnos, en aula, un texto de Vallejo. Las autoridades, consideraron el hecho un “acto subversivo”.
El tema de las candidaturas presidenciales no debe impedir la unidad. Sería bueno, por ejemplo, que en su momento se decidiera que los tres o cuatro pre- candidatos voceados, declinen sus aspiraciones y acepten, con humildad y modestia, ser ungidos tan solo como candidatos al  Congreso de la República.  A todos ellos, les haría mucho bien pasar una temporada en ese infierno. Estarían, además, como en vitrina. Y la gente podría ver cómo son, que piensan, cómo actúan. Y es que ahora hay quienes creen que Ollanta Humala es rojo, tiene cuernos, cola, y bota fuego por la boca. Así lo pinta la reacción.
Buscar otra candidatura de consenso, no sería malo. Y si ella recayera en una mujer, sería mejor. Es bueno que ésta, sea también la hora de las mujeres en América Latina.
En cuanto a los dirigentes de los Partidos de la Izquierda, hay que procurar que no se convierten en una rémora para el proceso. Que se dediquen a reconstruir sus Partidos, y no que aspiren a cargos de representación ciudadana. Para eso hay destacadas figuras de la vida peruana que tienen mérito y calidad suficientes, que no fueron parlamentarios nunca, y que podrían poner muy en alto la bandera de la izquierda.
La unidad, entonces, es un reto. Pero hay que construirla a partir de sacrificios.  Ella exige renuncias, deposiciones y entrega. Y es deber de todos, forjarla con modesta sencillez, y con grandeza. (fin)

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PERU: LA DAGA DE LA LEY

02/10/2010 by maestro Deja un comentario

Como resultado de la disposición penal  fueron condenados a 25 años de prisión, el asesor de Inteligencia del gobierno de entonces Vladimiro Montesinos Torres; el ex Comandante General del Ejército Nicolás Hermoza Ríos; el entonces Jefe del Servicio Nacional de Inteligencia Julio Salazar Monroe; el Jefe de Inteligencia del Ejército, general Juan Rivero Lazo y los mayores Santiago Martín Rivas y Carlos Pichilingue.
La sentencia alcanzó con penas menores a otros integrantes del destacamento operativo del SIN, responsable de diversos crímenes: la matanza de Barrios Altos, en noviembre de 1991; el secuestro y ejecución de 9 estudiantes y un profesor de La Cantuta; el asesinato de pobladores en El Santa; la ejecución del periodista Pedro Yauri; y otros hechos del mismo signo.
El fallo reconoció dos elementos relevantes: el que los servicios de inteligencia del Estado fueron usados para la comisión de asesinatos; y que las victimas -en todos los casos- fueron personas inocentes de los delitos que les fueran adjudicados.
De ese modo quedó confirmada en su mayor dimensión la verdad que levantaran los familiares de los ejecutados, señalando que el terrorismo de Estado, puesto en práctica por el gobierno de Alberto Fujimori, fue el responsable de la comisión de alevosos crímenes que han pasado al recuerdo de los peruanos como delitos de lesa humanidad.
La sentencia judicial puso a los acusados ante un hecho inesperado. Ellos, incubaron recientemente la ilusión de alcanzar su libertad gracias a la dación del Decreto Supremo 1097, una suerte de amnistía forzada que el régimen del Presidente García  ideó para sustraerlos de la acción de la justicia.
La indignada respuesta ciudadana no se hizo esperar, y el citado dispositivo fue dejado sin efecto antes de entrar en vigencia.
Hay que reconocer, por cierto, que el puntillazo final, se lo dio una letal carta del escritor Mario Vargas Llosa, renunciado a funciones delegadas por el Ejecutivo en protesta por esa infeliz propuesta que liberaba de responsabilidad a todos quienes estaban en víspera de ser condenados por estos crímenes.
El juicio, que se inició hace cuatro años, fue suspendido por largas temporadas. Conoció, en efecto, diversas maniobras dilatorias planteadas por la Defensa de los acusados, que buscó diferir las sentencias para argüir luego el presunto vencimiento de los plazos judiciales ordinarios previstos por ley. No obstante, la firmeza del tribunal y el manejo diestro que éste hizo del tema en cuestión, permitió que se dictara una sentencia enteramente ajustada a la Ley.
¿Será esta una sanción definitiva? Lo primero que hay que señalar es que la Pena ha sido apelada por los afectados. Ella subirá a la Sala Plena de la Corte Suprema para su ratificación o cambio. Y mientras eso ocurra, es previsible que nuevos artilugios se muevan para dar la m ano a los condenados de hoy.
En el complicado escenario judicial peruano, éste y otros recursos planteados incluso ante el Tribunal Constitucional pretenderán mantener abierta la causa a fin de impedir que la sentencia quede, como suele decirse consentida y ejecutoriada, es decir, con vigencia plena.
Siendo esta una causa eminentemente política, el accionar de estos recursos tendrá asidero mientras subsista el gobierno el Presidente García, quien expresó en distintas ocasiones su voluntad de hacer una suerte de “borrón y cuenta nueva” en relación a estos delitos por cuanto él también afronta acusaciones similares que podrían ser accionadas en cualquier momento.
Los crímenes del Comando Rodrigo Franco -que fueran denunciados en su momento por una comisión parlamentaria- están a la espera de ser ventilados, y los responsables de ellos tendrán -tarde o temprano- que responder ante la ley.
Pero también el resultado electoral del 2011 influirá en el tema. Una victoria de la reacción, podría favorecer a los sentenciados más adelante.
Hay que subrayar que la decisión del Tribunal peruano no tiene que ver solamente con la naturaleza de los delitos cometidos. Tampoco exclusivamente con la probidad de los jueces que tuvieron en sus manos la causa. Fue también resultado del infatigable trabajo de los familiares de las víctimas, y del esforzado empeño de los organismos defensores de los Derechos Humanos, que nunca bajaron la guardia en la materia.
Como el caso no ha concluido, cabe sólo continuar en la batalla. No se trata exclusivamente de lograr que esta sentencia quede “en firme”, sino que otros casos -aun pendientes- sean también abordados con el mismo criterio. La impunidad no puede afirmarse en democracia. La daga de la ley debe brillar con filo propio (fin) 

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EL MIEDO DE LA REACCION

29/09/2010 by maestro Deja un comentario

Y no lo tuvo, en efecto, hasta que, a partir de octubre de 1968 el proceso antiimperialista de Velasco Alvarado puso en jaque sus tradicionales reductos, y abrió las compuertas a un proceso de transformaciones profundas que, sin embargo, no llegó a cuajar ni a concretarse por debilidades que no es del caso analizar aquí.
Hay que reconocer, sin embargo, que ese miedo no concluyó con la caída de Velasco. Se extiende hasta hoy.
Sólo eso explica el tipo de campaña que la reacción está haciendo cuando ve peligrar su cuota de Poder, puesta a consulta en los comicios próximos del 3 de octubre.
Lo que se disputa, no es mucho. En todo, caso, no es mucho lo que está en juego en Lima, donde se ha concentrado el embrollo electoral que ha trastornado a los grupos más representativos del pensamiento conservador.
Se trata de elegir al gobierno municipal, que en todos los países no pasa de ser sino una administración local de poca resonancia.
Ocurre, sin embargo que, en la circunstancia concreta, en Lima el Alcalde de la ciudad  ha pasado a ser, al mismo tiempo, Presidente del Gobierno Regional de Lima Metropolitana. Y eso sí constituye un peldaño de significativa trascendencia.
Por eso es que la Mafia del pasado, los medios de comunicación a su servicio, los partidos de la derecha y hasta altos funcionarios del Estado incluyendo al Presidente de la República y el actual burgomaestre capitalino, han cerrado filas en torno a la candidatura de Lourdes Flores, la lideresa del Partido Popular Cristiano.
No les importa mucho ella, por cierto. Lo que les interesa, es que sea derrotada -a cualquier precio y de cualquier modo- Susana Villarán, la candidata de Fuerza Social, que ha surgido como una suerte de expresión contestataria en un escenario en el que la reacción está acostumbrada a decir todo y a hacer todo, sin resistencia alguna.
Hay quienes han visto en el nivel de aceptación que ha logrado alcanzar la señora Villarán, una suerte de “recuperación de la izquierda”. Pero eso, no  necesariamente es así.
Podría ser si consideráramos solamente el hecho que tras esa candidatura ha sido posible alcanzar una confluencia significativa de fuerzas avanzadas. Pero no hay que perder de vista que esta elección no implica una definición ideológica, sino política, y más precisamente, electoral.
Se trata, en efecto, de un acuerdo de fuerzas que tienen diferencias marcadas en distintos aspectos de la vida peruana e internacional, pero que han creído indispensable ponerse de acuerdo en una suerte de pacto de punto fijo_ devolver el sentido de la dignidad al pueblo para que sea dueño de su propia voluntad, y no actúe en función de los intereses de una clase dominante envilecida y en derrota.
Ese es el sentido básico del acuerdo que dio forma a la candidatura de la señora Villarán, y que ha sacado de quicio a la reacción.
En el fondo, la derecha peruana no tolera que el pueblo piense por su cuenta, decida por su voluntad y actué con criterio propio. Le acomoda mucho más la situación anterior en la que los cenáculos de Poder actuaban a la sombra repartiendo privilegios y prebendas.
Para mantener esa situación, es que ha desatado hoy una campaña que, finalmente, no hace sino confirmar un hecho: el pánico les cala los huesos.
Si nos atuviéramos al sentido de la propaganda oficial, podríamos imaginar un escenario distinto. Ver, por ejemplo, a la candidata de Fuerza Social con una sonrisa feroz -a lo Lenin- mirando a sus adversarios colocados ya ante un Paredón imaginario. Y podríamos suponer a las unidades armadas de un supuesto “ejército rojo” tomando por asalto los cuarteles de invierno de los explotadores en las playas mas exclusivas, al sur de Lima.
Pero eso solo existe en la febril -y demencial- imaginación de Aldo Mariátegui, de un neo nazi de polendas, como Fernando Altuve; o de la propia Lourdes Flores, sedienta de poder y de dinero; que mastican el anticomunismo más primitivo sin reparar siquiera en la dimensión de las mentiras que sostienen.
Las señora Villarán, una aguerrida luchadora por la ecología y los derechos humanos, jugó un papel significativo en el combate al régimen fujimorista del pasado. Y se hizo de prestigio y autoridad en base a dos elementos: su trayectoria personal, y su modo un vivir sencillo y sin afeites.
Sus concepciones, democráticas y progresistas, registran sin embargo, notables ambigüedades y contradicciones. La izquierda, ha dejado de lado ellas para valorar lo que considera ahora principal: derrotar a quienes gobiernan en nombre del pueblo protegiendo con descaro los intereses de los poderosos.
Para votar por Susana Villarán, en este contexto, no se necesita ser revolucionario, maximalista, bolchevique o fidelista. Basta sólo tener una cuota de dignidad y de coraje elemental, y darse cuenta que el otro camino -el trillado derrotero de la reacción- es apenas más de la miseria acumulada, la desvergüenza convertida en norma y el desenfreno en el saqueo de la hacienda pública.Del resultado de los comicios del 3 de octubre dependerá en mucho el escenario posterior, y la perspectiva de un cambio en el marco de las elecciones nacionales de abril del 2011.
Por lo pronto, lo importante es constatar que, por primera vez desde la desaparición de Izquierda Unida, el movimiento popular encuentra una ruta de esperanza (fin) 

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EMBROLLO ELECTORAL EN LIMA

20/09/2010 by maestro Deja un comentario

Y es que nada asoma más divertido, iconoclasta y variado que el escenario político peruano sobre todo en una circunstancia como la actual, cuando nos encontramos en la puerta de un proceso político de significativa importancia en la que están en juego tanto los gobiernos de las 22 regiones nacionales como los municipios y gobiernos locales en toda la República.

En Lima, sin embargo, se ha generado el más complejo embrollo electoral. Veamos.

Hay que considerar -para entenderlo- que los comicios próximos del 3 de octubre de este año, se complementarán en abril del 2011, cuando la ciudadanía proceda a elegir a un nuevo Congreso y a las nuevas autoridades del Poder Ejecutivo: al Jefe del Estado.

Este bienio entonces, será rico en novedades políticas. Por lo menos, se admite que el Perú podría cambiar a toda su jerarquía formal, si esa fuera realmente la voluntad ciudadana.

Pero ocurre que no es solo la “voluntad ciudadana” la que decide en la circunstancia. Hay factores adicionales de enorme “peso político” que orientan -o desorientan- al electorado, y un Poder Mediático que influye decisivamente en el escenario nacional.

Y este Poder Mediático tiene que ver con ingentes sumas de dinero, pero también con fuerzas que desde hace muchos años tienen en sus manos resortes decisivos para la conducción del Estado.

Así, la sociedad peruana como la de otros varios países de la región, sufre el efecto de fenómenos vinculados a la historia, la economía, el proceso social, la educación y el desarrollo.

Harto divertido, en este contexto, resulta entonces el proceso municipal de la ciudad capital, donde el Alcalde cumple una doble función: es la figura edil más importante para el manejo de la ciudad, pero al mismo es el Presidente del Gobierno Regional de Lima Metropolitana en una circunstancia en la que el peso de la descentralización tiene un papel de significativa trascendencia.

En un comienzo, para la alcaldía de Lima asomaron dos figuras destacadas y otras menores. Al inicio, en efecto, Lourdes Flores y Alex Kouri -juntos- captaban casi el 80% de las preferencias electorales válidamente expresadas, en tanto que el 20% restante se subdividía entre ocho candidatos menores.

La polarización contribuyó a esbozar una diferenciación maniquea. Lourdes Flores -se dijo- representa la decencia y la democracia, en tanto que Alex Kouri simboliza la Mafia del pasado que cabalga empeñada en volver.

Un conjunto de denuncias vinculadas a desaguisados de Kouri y su entorno, terminó por desestabilizarlo hasta que, finalmente, si candidatura fue dejada de lado por una impecable decisión de la Corte Electoral. El candidato, en efecto, no residía en la circunscripción a la que buscaba representar. El recurso presentado en tal sentido, resultó letal. Y Lourdes Flores quedó, como se dice, “solita en pampa”.

Ocurre sin embargo que esta figura del Partido Popular Cristiano tiene sus bemoles. Y ellos, hoy se han confirmado. Una serie sucesiva de errores cometidos por ella misma terminó por catapultar a una personalidad distinta: Susana Villarán, directamente vinculada a la defensa de los Derechos Humanos tiene hoy la primera opción de victoria en la capital.

Hay quienes aseguran que Lourdes Flores posee una extraña y errática manera de comportarse. Si compitiera sola en comicios ideales y fuera por eso la única candidata, perdería. Y es que parece simplemente incapaz de ganar una contienda. Ella se derrota a sí misma,

Hace un par de semanas, cuando comenzó su caída en vértigo en las encuestas, pidió desesperada ayuda al más veterano de los políticos peruanos: Luis Bedoya Reyes, quien casi frisa los 90 años, y  que en su tiempo fue alcalde de Lima y fundador del Partido Popular Cristiano. Hoy, virtualmente retiro de la política activa, funge como una suerte de “gurú” de la práctica más conservadora en el país.

Bedoya -temerariamente- administró a Lourdes sabios consejos: “muéstrate como eres”, le dijo, “no finjas”, “sé auténtica”, “trasparente”, añadió. Y Lourdes, dócilmente acató las recomendaciones del sabio. Se mostró tal como era.  Así, pocos días después aparecieron “audios” que mostraron prolijamente cómo era realmente, sin maquillaje ni afeites.

Herida por encuestas que la situaban ya en un segundo lugar en las preferencias electorales, anunció su intención de buscar al representante de la Empresa “Apoyo” para exigirle que “mueva las cifras” que arrojaban la consulta, para aparecer primera en ellas.

Pero la propuesta vino adornada de un torrente de imprecaciones de carga mayor. Ellas mostraban un enorme desprecio a la actividad planteada: “me interesa un comino esta elección, es lo que menos me importa en mi vida. Nunca me ha importado menos una elección que esta… mañana renuncio a esta candidatura, me interesa una porquería… a mi qué me importa esta alcaldía. Ahorita me voy, chau…¡Métanse la alcaldía al poto!”, se le escuchó decir a través de una grabación presentada por un programa político local.

Pero eso no fue todo. Adicionalmente, se mostraron “audios” que confirmaban vínculos entre Lourdes Flores y dos empresas foráneas -una brasileña y otra española- conocidas ambas por uso de recursos ilegales para alcanzar licitaciones y beneficios. La conexión, a través de un lobista aprista, nos recordó a su antecesor más inmediato, Rómulo León Alegría, aún preso por actividades similares que desestabilizaron a Jorge del Castillo y echaron abajo a su gabinete el año pasado.

Independientemente que el origen de estas grabaciones deba investigarse, la gente se pregunta acerca de sus contenidos. Nadie ha podido negar la autenticidad de lo mostrado. Y el parapeto se ha detenido en considerar que se ha tratado de “conversaciones privadas”.

En otras palabras, que un candidato puede decir en privado que le importa una higa un proceso que -en público- considera trascendente y decisivo. Es, por cierto, la doble moral de la clase dominante, que se muestra en notable dimensión.

Faltan apenas dos semanas para los comicios del 3 de octubre, pero muy difícilmente los limeños ungirán como su alcaldesa a quien se ha dirigido de manera  tan irrespetuosa y procaz en la circunstancia descrita.

Por lo pronto, la intención electoral favorece hoy a Susana Villarán, de Fuerza Social, apoyada por diversos grupos de izquierda y progresistas.

Su previsible victoria, sin embargo, ha movido los conchos al fascismo local, sus portavoces y sus medios. Ellos han puesto en marcha una campaña maccartista que no se veía en el Perú desde hace más de cuarenta años.

El 3 de octubre, en Lima, podrá ocurrir el primer milagro del siglo XXI. El último del siglo pasado aconteció en noviembre de 1983, cuando la ciudadanía ungió a Alfonso Barrantes, de la Izquierda Unida, como Alcalde capitalino. 

De ese modo, el embrollo electoral de Lima llegará a su fin. (fin)

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Don Juan
Don Juan

Este podcast tiene la intención de reproducir interpretaciones personales de algunos clásicos de la poesía universal. Entiendo, al igual que Octavio Paz, que la poesía es una actividad emocional revolucionaria, un ejercicio espiritual, un medio de liberación interior y una búsqueda de transfiguración. Adonis, Ali Ahmad Said y Octavio paz son mis favoritos. Dos clásicos modernos.

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Este poema, como tantos otros, tiene que ver con los límites de la vida. Es un poema profundo y desconcertante, pero como todos en los poemas de Adonis nunca sabemos a dónde nos lleva sus impresionantes versos, es como no saber en qué puerto este barco llegará anclar.

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