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Peru

Las propuestas sociales y promesas de cambio de Ollanta Humala en Perú. Cuando hay que explicar lo obvio

07/06/2011 by maestro Deja un comentario

…. el excandidato conservador Pedro Pablo Kuczynski, más conocido en el país como PPK, que quedó el tercero durante la primera vuelta, se prodigaba por los estudios televisivos como analista político haciéndose la siguiente pregunta: cómo puede ser que un país con altos niveles de crecimiento y sin inflación vote a un candidato como Ollanta Humala.

De hecho, la victoria de Humala, con sus propuestas sociales y sus promesas de cambio, son fácilmente explicables en un contexto económico donde se crece y no aumentan los precios justamente porque el crecimiento no sirve para un desarrollo homogéneo del país. Parece que un sector nada desdeñable de la élite peruana, esencialmente limeña, justamente aquella que maneja la mayor parte de los medios de comunicación, no acaba de abrir los ojos ante lo obvio. El crecimiento no lo es todo, seguramente ni siquiera lo más importante, en una sociedad que está cansada de diferencias, y que quiere apostar frente a todo por un gobierno de cambio.

Los medios de comunicación peruanos han realizado durante las últimas semanas una de las campañas más sucias que se pueden recordar, pero que son la base de un sistema donde los medios, como se enorgullecen de afirmar, ponen y quitan presidentes. El voto antiollanta proviene de una estrategia de acoso y derribo que se retrotrae a aquellas elecciones, hace ahora cinco años, que perdió frente al “mal menor” Alan García. Todavía el mismo domingo de las elecciones, periódicos como Peru21 pedían en portada no saltar al vacío, con unas zapatillas a punto de lanzarse en un acto suicida. En Arequipa, donde Humala ha obtenido dos tercios de los votos, los ciudadanos quemaban periódicos en la plaza mientras celebraban desde temprano lo que sólo podría haberse evitado con un fraude masivo: la victoria del candidato de Gana Perú. A pesar de la campaña desesperada para que los peruanos voten por el miedo, lo han hecho por el cambio. Así están las cosas en una sociedad en la que las circunstancias sociales se han unido a una envidiable madurez en la elección de sus gobernantes.

La noche de las elecciones centenares de personas se reunieron en la plaza 2 de mayo, en el centro de Lima, para escuchar el mensaje de victoria de Ollanta. No es casualidad que esta plaza limeña albergue la sede de la Confederación General de Trabajadores de Perú, así como el monumento a la liberación de los españoles. Entre las parejas bailando al son de la música andina, alzando banderas arcoíris, comiendo en los puestos callejeros y celebrando la victoria, un par de cómicos espontáneos levantaban un cartel con el mensaje que resume el otro elemento en la explicación de la victoria humalista: Fujimoris nunca más. Y es que cabe recordar que la contrincante en la batalla electoral era ni más ni menos que la hija del dictador Fujimori, Keiko, que escondía en lo que podía su apellido paterno en un intento esquizofrénico de que nadie se acordara de sus orígenes al mismo tiempo que enarbolaba los supuestos logros paternos como razón para pedir el voto. Durante la última semana se dio a conocer que doscientas mil mujeres habían sido forzosamente esterilizadas durante el gobierno fujimorista. No cabe ninguna duda de que el voto antiollanta se fue convirtiendo, poco a poco, en un voto antifujimori, primando la ciudadanía peruana el cambio al retroceso. Hasta Vargas Llosa, poco conocido por sus veleidades izquierdistas, pidió firmemente el voto contra Fujimori; es decir, el voto por Ollanta.

La izquierda tradicional, la nueva izquierda, intelectuales, organizaciones ciudadanas, y un sector liberal antifujimorista convergió en la victoria de Ollanta Humala. Un amplio frente social que tiene por delante un trabajo titánico: iniciar un cambio visible en el país a favor de un mejor desarrollo que mantenga el crecimiento económico experimentado durante los últimos años. Los técnicos humalistas hablan de reforma fiscal y de lucha contra la corrupción y contra la evasión de impuestos como las principales armas para conseguir los recursos necesarios. También, en algunos casos –cierto es que en menos, desde que la propuesta fue satanizada por la ahora oposición-, de una nueva Constitución, uno de los pivotes del programa de gobierno propuesto por Gana Perú. Cabe recordar que Perú y Chile son los únicos países sudamericanos que mantienen constituciones de la dictadura, sin apenas modificaciones.

El 28 de julio de 2011 tendrá lugar la toma de posesión del actualmente presidente electo. Se inicia desde entonces una carrera de obstáculos para satisfacer en un nivel aceptable el alto grado de expectativas creadas en torno a las posibilidades de cambio en el Perú. Si esto no ocurre, quizás el propio Humala se vea superado por las circunstancias. Pero todo este proceso tiene una vertiente didáctica no menos obvia que cabe destacar: la que hace que haya que explicar a personas como PPK, y a una parte importante de las clases altas y medias peruanas, que eso es lo que tiene finalmente el voto valiente: que se convierte en una elección democrática; y que, en definitiva, es la voluntad de una mayoría que ha decidido, quizás, saltar al vacío, porque lo que les espera no podría ser peor que lo que tenían con los pies en tierra firme.

Rubén Martínez Dalmau. Profesor de Derecho Constitucional. Universitat de València. Fundación CEPS

Publicado en: Peru Etiquetado como: Las propuestas sociales y promesas de cambio de Ollanta Humala en Perú. Cuando hay que explicar lo obvio, Rubén Martínez Dalmau

Humala promete al pueblo peruano crecimiento con inclusión social

07/06/2011 by maestro Deja un comentario

..que su Gobierno se centrará en promover el crecimiento económico con inclusión social en la nación suramericana.

En la Plaza 2 de Mayo de la ciudad de Lima, la capital peruana, Humala ofreció un discurso ante miles de sus seguidores, en celebración por el triunfo de su candidatura en la segunda vuelta electoral de Perú.

Según resultados publicados por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) en su página de Internet, con 87,621 por ciento de las actas escrutadas, el candidato por el partido Gana Perú obtuvo 50.903 por ciento de los sufragios, mientras que su rival, la aspirante por Fuerza 2011, Keiko Fujimori, logró 49.097 por ciento.

“Esta noche renuevo mi compromisio con el pueblo peruano de crecimiento económico con inclusión social. Comenzaremos a trabajar para ello el próximo 28 de julio”, dijo Humala ante sus seguidores en la plaza limeña.

“Hoy vemos que los resultados que han dado nos hacen ver que hemos llegado con éxito al fin de una campaña electoral y que hemos ganado las elecciones nacionales del Perú, con lo que podremos formar un gobierno de conertación”, acotó.

Como parte de las acciones que emprenderá al asumir la Presidencia de Perú, Humala mencionó que su Gobierno impulsará la integración latinoamericana, “buscaremos la integración con todos los países de la región”.

Asimismo, precisó que su administración ejecutará “políticas reales que solucionen los problemas de Perú en las áreas de salud, educación, infraestructura de seguridad y sin darle cuartel a los corruptos”.

Detalló que convocará a los mejores cuadros técnicos e intelectuales, para formar un gobierno con amplias bases, “ en el que nadie se sienta excluido y todos se sientan reporesentados”.

Prometió que Perú, bajo su mandato, tendrá una economía abierta y de mercado, con base en el fortalecimiento del mercado interno.

“Vamos a hacer una transformación de la agricultura, de la industria, para que se generen más empleos, para que haya más plata en la nación”, planteó Humala.

Por otro lado, Fujimori también se pronunció por la noche y dio por perdidas las elecciones al abandonar el hotel donde pasó gran parte de la jornada para retirarse a su casa.

La aspirante presidencial peruana se dirigió a sus simpatizantes, y pese a que algunos todavía coreaban “sí se puede”, asumió implícitamente su derrota al decirles que el hecho de haber conseguido casi la mitad del apoyo y confianza era motivo para ella de “gran alegría y satisfacción”.

El triunfo de Humala fue felicitado por presidentes extranjeros como el chileno Sebastián Piñera y personajes como el ex presidente peruano Alejandro Toledo y el escritor Mario Vargas Llosa.

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CONCERTAR EL CAMBIO

07/06/2011 by maestro Deja un comentario

… elegir una candidatura que ha propuesto un gobierno de cambio y de concertación democrática: dos grandes logros por los cuales estamos muy pero muy contentos. Hay que decirlo con emoción: Saltamos en una pata de alegría, ¡yeeehhhh!, ¡hip hip raa!! ¡Kausachum Peru!
Lo que deja la campaña
Gana Perú ha sido enfático, en toda la segunda vuelta y en las declaraciones de voceros y del propio Ollanta, en la propuesta de un gobierno de concertación nacional por el cambio. Nos parece un enfoque correcto, y para lograrlo el principal obstáculo es una derecha política, grupos de poder monopólicos y un sector social de clase A, que tienen un comportamiento intolerante, antidemocrático y chantajista.
Hemos visto esa actitud antidemocrática en la campaña, donde no han dejado de violar reglas electorales hasta el mismo día de las elecciones, haciendo propaganda mediante llamadas telefónicas mentirosas y con el propio esposo de la candidata Keiko Fujimori, el norteamericano Mark Villanella, violando la ley al mostrar su voto ante cámaras, delito electoral que esperamos sea sancionado, porque en el Perú todos somos iguales ante la ley y nadie está por encima de ella.
Hemos visto esa postura chantajista anoche, donde los perdedores pretendían imponer su agenda y sus propuestas, desde PPK hasta Jaime de Althaus, Aldo M. y Rafael Rey, insistiendo en que rápidamente se deje de lado toda pretensión de cambio en la política económica bajo la amenaza de una fuga de capitales.
La presión desde los economistas neoliberales, vinculados a los grandes capitales, es abierta. PPK pasó de hacer campaña por Keiko a pedir abiertamente un ministro de economía de su gusto, e igual hicieron Meche Araoz y Patricia Teullet. Los capitales especulativos hacen caer la Bolsa de valores más de 10% este lunes 6 de junio, e inmediatamente después Luis Felipe Arizmendi, un financista que el 2006 dirigió el plan de gobierno de Lourdes Flores, da declaraciones chantajistas y antidemocráticas, indicando que la responsabilidad de mayores caídas es de Humala si nombra a un ministro de economía que proponga estrategias alternativas.
Medios de comunicación que se parcializaron abiertamente en la campaña llegando al extremo de engañar sistemáticamente a la población, ahora se irrogan el derecho de presionar a los ganadores para que apliquen las políticas que proponían los perdedores y que a sus intereses económicos les resultan favorables.
Es ese sector y esa actitud, repetimos, intolerante, antidemocrática y chantajista, la que frena la inclusión social y la democratización que el país necesita, y a quienes no dejaremos de señalar y de llamar a la reflexión democrática y al cambio.
El cambio: sin prisa pero sin pausa
En este contexto, no hay que olvidar que ganamos la segunda vuelta, pero que la primera vuelta arrojó resultados que demandan la concertación para el cambio. Eso ha significado que varias de las propuestas originales de Gana Perú, que en su momento llamaron “La Gran Transformación”, hayan sido dejadas de lado o reducidas en su alcance. Si creemos en un cambio en democracia, en el respeto al orden constitucional, eso era necesario.
Hay que ser claros, sin embargo, en que a pesar de las dificultades en concertar con una derecha antidemocrática y con grupos de poder económicos acostumbrados a ser el poder fáctico, el cambio debe venir. Debemos ser pacientes y tolerantes respecto de la magnitud y profundidad de los cambios, que no podrán ser en lo inmediato todo lo que quisiéramos. Pero debemos ser claros en exigir que no podemos tampoco permitir que el chantaje nos detenga, que el cambio debe venir YA, que la corrupción no debe seguir más y que la inclusión social  debe dar un salto adelante. Eso es lo que el pueblo ha elegido, y en democracia eso es lo que debe suceder, sin prisa pero sin pausa.
Más allá de la redistribución económica
La agenda del cambio es amplia. La campaña electoral se ha centrado en las medidas de redistribución e inclusión social que esperamos empiecen pronto – pensión 65, Cuna Más, impuesto a las sobreganancias mineras, gas para los peruanos -. Eso está muy bien. Pero queremos insistir en que la agenda del cambio es más amplia.
En el tema económico, no solo se trata de redistribuir, sino también de cambiar el modelo primario-exportador, esta primacía de las industrias extractivas en nuestra estructura económica. Es necesario promoviendo actividades que generan más empleo, valor agregado y cambio tecnológico, con un mejor equilibrio entre el mercado externo y el mercado interno, fortaleciendo este último y la infraestructura necesaria para integrar al país. La minería y el petróleo deben ser regulados en defensa del verdadero interés público, ordenando el territorio, impidiendo la contaminación y el deterioro ambiental, asegurando y respetando la consulta previa a los pueblos.
En el terreno social, siendo la redistribución y la lucha contra la pobreza importantes, quienes han estado social y culturalmente dominados y subordinados durante siglos, quieren antes que nada reconocimiento. Ser escuchados. Que haya respeto por su idioma y su cultura. Que su voluntad sea considerada cuando se van a aprobar leyes que los afectan o se va a explotar los recursos naturales de su territorio.
Tampoco podemos seguir olvidando el tema ambiental. El cambio climático afectará seriamente a nuestro país, y debemos prepararnos para ello. La contaminación ambiental causa miles de muertes al año y pérdidas del orden del 5% del PBI. Nuestras aguas y nuestros suelos se están agotando.  No podemos seguir así.
Finalmente, tal vez lo más importante, hay una agenda ética y moral, que pasa por el respeto y defensa irrestricta de los derechos humanos y por el combate sin cuartel contra la corrupción y el delito.
Pedro Francke
www.pfrancke.blogspot.com
www.bajolalupa.org

Publicado en: Peru

PERU: LEGÍTIMA VICTORIA POPULAR

07/06/2011 by maestro Deja un comentario

Las manifestaciones de cierre de campaña en la capital de la república fueron, en efecto, un termómetro de lo que se avizoraba. Pero los hechos ocurridos en los días siguientes no hicieron más que reafirmar una tendencia que se hacía indetenible: el crecimiento de la intención de voto en provecho del líder de Gana Perú y un descenso claro en los estimados de aceptación de Keiko Fujimori. Eso explicó por cierto el sentido de la ofensiva de la derecha en las últimas 48 horas del proceso.

Las denuncias de Roger Noriega -sin sustento alguno-, la ofensiva mediática de los canales de la Tele y de la prensa grande, el reparto masivo de volantes fraguados en los que un sonriente Ollanta aparecía prometiendo establecer el socialismo en el Perú en connivencia con Hugo Chávez, y las llamadas telefónicas en unos casos imitando su voz y en otros –por el contrario- denunciando su supeditación del proceso bolivariano de Venezuela; no fueron sino coletazos de ahogado en una circunstancia en la que el voluntad del electorado estaba ya virtualmente definida.

Por ella el domingo 5 a partir de las cuatro de la tarde, las plazas públicas de todo el país fueron una fiesta, en tanto que en las pantallas de los medios asoman los rostros adustos y sepulcrales de los voceros de la Mafia, el periodista “Maleátegui” y sus iguales, que no atinan ni a entender, ni a explicar lo ocurrido.

Algunos de ellos, hoy por la mañana han optado por comentar la derrota del Partido Socialista en Portugal como el acontecimiento mas importante, y subrayar la demostración de “madurez” del pueblo lusitano que dio su confianza a la variante más derechista de la social democracia europea. Y es que la victoria electoral del representante de “Gana Perú”, los dejó sin resuello y resultó simplemente espectacular.

En algunos circunscripciones del país, como Puno, Arequipa, Cusco, Madre de Dios, Apurímac, Tacna, Ayacucho, Huancavelica, Junín, Huánuco y otras, obtuvo casi un 70% de aceptación ciudadana y aún hasta más; en tanto que perdió sólo en la capital y en tres capitales de la costa norte del Perú, donde su mensaje fue, por cierto, insuficientemente difundido.

¿Qué puede esperar el país y la ciudadanía en los próximos días luego de esta significativa jornada?  De los derrotados, es poco lo que podrá esperarse.

Si durante la campaña la derecha no ha mostrado un comportamiento inteligente, no es previsible que haga ostentación de esa virtud en el periodo que se inicia. Como ayer, mañana la torpeza y la insensibilidad serán sus expresiones más definidas. Y ella obnubilará su entendimiento. No atinará, entonces a entender siquiera el por qué de su derrota. Procurara, sin embargo, mover sus resortes para alterar el mercado y hacer que cunda un pánico financiero muy transitorio.

Tampoco tendrá suerte, porque los grandes empresarios del Perú y del exterior saben que no pueden precipitar una crisis ni dar un salto al vació. Más cautelosos, buscarán afirmar su ubicación a la sombra del Imperio antes de actuar. Y luego darán pasos tentativos en el empeño de quebrar la consistencia de Humala y sus colaboradores más inmediatos. Es de esperar que, para ese efecto, usen -como antes- desde promesas, hasta amenazas.

¿Conseguirán algo con esa actitud? Lo previsible, es que no. El movimiento de Humala ya tiene la consistencia suficiente como para resistir a pie firme las presiones y desestimar los apretones de mano y las halagadoras  sonrisas de los funcionarios de los organismos financieros internacionales. Con confianza, su líder ha abierto un potencial de lucha capaz de no dejarse embabucar, y de resistir también los embates del enemigo de clase.

La lucha entonces se  centrará en la composición de los órganos de gestión del nuevo Poder Ejecutivo. Y en las orientaciones que se establecerán como políticas en las próximas semanas. También allí se impondrá el buen sentido, de modo que la administración electa,   estará en condiciones de asentarse sin grandes resistencias.

Por lo pronto, la derecha presionará obsesivamente por obtener concesiones. Desde el primer instante, en efecto, sus voceros más definidos -políticos y periodistas- han demandado al flamante mandatario peruano “garantías” y “seguridades”. Para ellos, consistirán en la designación de un ministro de economía afín al Fondo Monetario, que garantice la “continuidad” de un modelo que hace agua por todos los lados.

En esa misma línea, exigen ya que el nuevo Primer Ministro sea un “moderado” que cuente con su beneplácito. En otras palabras, esperan ganar, mediante las presiones, lo que perdieron en las ánforas.

El “argumento” del que se valen, es simple: la victoria de Humala es “muy estrecha” razón por la cual debe “tender puentes” para “conciliar” con los derrotados.

Claro que si la cosa hubiera sido al revés, ninguna “conciliación” se habría planteado. Y el argumento  habría sido otro: la democracia, es la democracia, y el que ganó, aunque fuera por un voto, ganó. Le corresponderá, entonces, gobernar”.

La victoria de Humala, por lo demás, no es tan “estrecha”. En realidad, llega a cinco puntos de diferencia, lo que equivale a alrededor de medio millón de votos. Y pudo haber sido mayor si no hubiese encontrado la malévola agresividad de sus opositores.

La pelea de fondo se iniciará después del 28 de julio, cuando asuma la gestión gubernativa el nuevo régimen. Allí se iniciará la implementación de sus medidas, pero también asomará la conducta del movimiento popular y de las fuerzas más avanzadas y progresistas de la sociedad. Se avizora, en ese terreno, la batalla principal. Y ella exigirá valentía, consecuencia y firmeza, además de clara inteligencia.

No hay que perder de vista el hecho que la principal debilidad del gobierno que iniciará su gestión está relacionada con la débil estructura del movimiento popular.

El Partido Nacionalista tiene aun precaria consistencia. Y sus aliados, una influencia muy relativa. Lo que falta en el país es organización, conciencia y educación política. Los últimos veinte años en los que determinados segmentos de la izquierda oficial abandonaron el escenario, pasan hoy la factura. Hay que pagar su precio y remontar esa carga.

Un síntoma de esa realidad explica por cierto la votación de Keiko Fujimori. Después de todo, los peruanos debiéramos sentir vergüenza por el hecho que la abanderada de la Mafia alcance más del 45% de los votos. Es solo, obnubila el prestigio del Perú en el mundo.

El ritmo del proceso será ciertamente impuesto por la naturaleza de la confrontación que asome en el escenario. Pero la tarea principal, en la circunstancia, será ayudar lealmente al Presidente Humala a ejercer su función, sin exigirle más de lo que realmente esté en posibilidad de hacer. Una participación activa en las tareas del momento, sin sectarismo y sin hegemonismo alguno, una conducta acrisolada y una amplitud indispensable serán herramientas de victoria.

Eso permitirá, no sólo consolidar el poder que hoy se alcanza, sino también afirmar un rumbo continental que haga honor a nuestras antiguas tradiciones y extender la mano solidaria a los procesos similares que hoy reflejan la voluntad de lucha de los pueblos de América Latina.

El que el próximo 5 de julio se extienda la partida de nacimiento de la Comunidad de Naciones de América Latina y el Caribe -la OEA sin Estados Unidos ni Canadá- es un hecho provisor en las puertas del bi centenario de la Independencia de nuestros países.

Contra los augurios de la reacción, los peruanos nos disponemos a marchar, sumando fuerza al lado de nuestros hermanos, compartiendo historia y esperanza. (fin)

Publicado en: Peru Etiquetado como: PERU: LEGÍTIMA VICTORIA POPULAR

PERU. AD NAUSEAM

20/05/2011 by maestro Deja un comentario

En otras palabras, produce náusea. Y eso es lo que ocurre en el escenario peruano en la medida que se avecina el 5 de junio, fecha en la que se dirimirá la contienda electoral 2011.

La ofensiva de los medios de prensa, que se orienta a convencer a los peruanos que el pasado no existió nunca, y que en los años de Fujimori la vida fue bella; no cesa. Por el contrario, se incrementa al extremo que confunde a personas incautas, a jóvenes que no piensan o a muchachas que creen en la “necesidad” que una mujer gobierne el país, sin importar quién sea.

Como consecuencia de ella -es posible- algunas encuestadoras registran porcentajes que benefician a la Fujimori , aunque otras se resisten a entrar en ese juego peligroso, aún a riesgo de su supervivencia. Porque es claro que la presión de la Mafia es de tal magnitud que varios  periodistas han sido despedidos, o forzados a irse, por el simple hecho de no sumarse a la troupe Keikista que hoy busca mostrarse angelical ofertando 200 mil puestos de trabajo, sin precisar por cierto si esos serán empleos eventuales, o en Servis, o si podrán ser considerados “empleos decentes” por la OIT , habida cuenta que Fujimori despidió a mas de un millón de trabajadores en la década del oprobio.

Entre noticias que se muestran a cada instante y programas o espacios políticos “contratados” que llegan a nuestros hogares por la pantalla chica, las ondas del díal, o la prensa impresa, y sin ver las necrológicas ofrendas florales enviadas al diario “ La Primera ”; hay que descubrir algunos entretelones para comprender el sentido de las cosas en el Perú de nuestro tiempo. Veamos:

En Satipo -una población precaria de la selva central- decenas de personas vieron ingresar numerosos vehículos que integraban una caravana festiva a la cabeza de la cual asomaba -con vestido típico de la región- la candidata del fujimorismo. Entre sorprendidos, absortos e indignados, silbaron un poco, gritaron expresiones de rechazo o buscaron retirarse para no ser confundidas con un pequeño grupo de adherentes. De pronto, una piedra voló por los aires e impactó en una de las unidades móviles.

El hecho, casi rutinario en los conflictos electorales peruanos, sirvió en bandeja de plata para que en la capital los medios denunciaran “la agresión sufrida por Keiko Fujimori a manos de una turba humalista”. Hecha la investigación del caso se pudo precisar que la piedra -sólo una- fue lanzada por Fredy Peña, trabajador del municipio local y colaborador personal y directo del actual alcalde fujimorista César Merea. Poco antes, el lanzador de la piedra y los empleados del municipio habían sudado literalmente la gota gorda levantado el estrado desde el cual hablaría Keiko. El hecho, entonces, fue un montaje destinado a victimar a la candidata y generar una tormenta propagandística que presente a Humala como pendenciero y violentista. Una perla en el océano de ataques contra el candidato de Gana Perú, que sigue siendo el terror de la derecha más reaccionaria, y de la Mafia.

Unos días antes un colectivo juvenil se instalo ante un canal de la televisión para protestar por los sesgados programas políticos que pretendían sorprender a la ciudadanía. Cuando ya se retiraba del escenario de la acción, asomó uno de los responsables de esa campaña, el periodista Jaime de Althaus, quien trepó raudamente a su vehículo, como en tocata y fuga. Los jóvenes le expresaron su repudio y no faltó quien hiciera sonar con las manos el capot del coche. La imagen -captada por las Cámaras de Seguridad de la Televisora- se proyectó decenas de veces como una manera de mostrar “el salvajismo” de los agresores, por cierto también “humalistas”. En honor a la verdad, Althaus, nunca fue agredido. Los periodistas agredidos -pagaron con la vida- fueron otros: Melisa Alfaro, Pedro Yauri, Luis Morales. No los olvidemos.

Lo que ocurre es que en calles y plazas, en ciudades y aldeas, en las tres regiones naturales y en todos los medios geográficos así como en las distintas alturas, desde la costa hasta la puna; hay millones de peruanos sencillamente indignados por la desfachatez de la Mafia que  busca auparse nuevamente en el Poder haciendo ostentación de una riqueza sin límite y una desvergüenza que no tiene igual.  Lo confirma Roque Benavides, el boyante propietario de la mima Orcopampa cuando dice consternado que todos sus obreros, a 4,000 metros de altura, votaron por Humala.

Hay quienes “no se explican” el por qué de estas “reacciones”. Pero ellas son agua de malvas en relación a lo que la gente realmente siente. ¿Se han preguntado, en efecto, los medios qué pasaría si la candorosa  Keiko apareciera  frente a las 295 mil mujeres que hizo esterilizar durante el gobierno de su padre? O ¿cómo saldría de un encuentro con los hijos, las hijas, las viudas o los padres de los miles de asesinados bajo el régimen fujimorista?

Un exponente de la prensa venezolana -enemigo del gobierno de su país por cierto, razón por la que tiene carta libre para opinar en el Perú- dijo recientemente que cuando gobernó Alberto Fujimori, Keiko era “apenas una niña”. La ignorancia, no es delito, pero no genera verdad. Esa “niña” era ya la Primera Dama de la Nación y tenía a su cargo la implementación de los Programas Sociales en boga. Recordemos su presencia en las llamadas “ferias de salud reproductiva”  y el impulso que ella misma dio a los “programas estatales de control de la natalidad”, y que, aplicados en las pampas de Anta, en las montañas andinas de Huaytará, o en la serranía de Piura o La Libertad ; generaron la esterilización masiva de madres indígenas. Hoy en las redes de sociales, asoman los áulicos de la Mafia asegurando, sin vergüenza alguna, que esos programas eran de “asistencia” para impedir que las madres pobres tuvieran más hijos a los que no podrían dar de comer ¡Qué generosos!

En todas partes, y en ese marco, la náusea, o el hastío da lugar a reacciones que resultan aprovechadas con un mismo propósito: desacreditar al representante de Gana Perú. Y las cosas, no solo se producen aquí. También vienen desde afuera. Las inagotables “computadoras” de Reyes -destruidas por el fuego Uribista en el 2008- aún producen acrisolada documentación. La más reciente “demuestra” que Ollanta recibió dinero de Chávez. En algunas semanas más, las computadoras de bin Laden -incautadas recientemente por la CIA en Pakistán- reportarán otras “evidencias” en torno a la materia. Nos mostrarán una carta de Chávez diciendo que, felizmente, en el Perú, ganará Ollanta; y entonces Fritz Dubois, vocero del Instituto Peruano de Economía y Director de Perú 21 editorializará comentando el tema porque la alegría no lo dejará escribir a Aldo, el de Correo.

A eso hay que sumar temas con los que se busca confundir al electorado. Ollanta presentó antes hace algunos meses un Programa de Gobierno. Luego le hizo precisiones en un mensaje que dirigió al país antes de la primera vuelta. Y hoy, le formula ajustes y reajustes para hacerlo mas viable.  Pero eso, que es absolutamente racional y comprensible, es presentado como la expresión de los andares y desandares de un candidato que “no sabe lo que quiere”, o que “cambia de programas” para engañar al pueblo. Y es que en materia de Programas de Gobierno, la Keiko es virgen. No tiene ninguno.

Es útil recordar entonces que en esto de “programas de gobierno”, Fujimori fue un campeón. Tampoco presentó alguno cuando postuló en 1990. Su programa fue el “anti-schock”.  Cuando Vargas Llosa -en el recordado debate del Sheraton- aseguró que cerraría las empresas públicas, el chinito de la yuca dijo que él no haría eso; cuando el escritor aseguró que despediría empleados públicos, su contrincante aseguró que no despediría a nadie; cuando el joven esposo de la Tía Julia afirmó que “sinceraría los precios”, don Alberto dijo que con él, no subirían los precios. Ese fue su “programa”, que le duró hasta la asunción del mando, porque diez días después su ministro de economía aplicó el Schock de Vargas Llosa con bacalao incluido.  Y a propósito, acaba de asegurarse que García no cumplió tampoco “las políticas de gobierno” del Acuerdo Nacional.

¿Pueden estos mismos -en este contexto- pontificar en torno a la defensa de los programas de gobierno? ¿Con qué cara?  ¿Y quieren así que la gente les crea? ¿Y podrá creer la gente en una propuesta electoral en la que todos los que asoman en ella como voceros, congresistas, funcionarios y hasta posibles ministros; han integrado -todos ellos- los equipos de gobierno de Alberto Fujimori? Podríamos revisar uno a uno y descubriríamos que en la nómina, sólo faltan los que están presos, o los que se han fugado de la justicia. Los demás, están toditos. Y están libres no porque fueran inocentes, sino porque el gobierno de García se mostró tan complaciente con ellos como se muestra hoy con Keiko. Y les dio todas las facilidades para evadir la acción de la justicia. En cualquier otra circunstancia, estarían presos. García hoy hace un ridículo tan extremo que hasta el cómico norteamericano Stephan Colbert se ríe de él a mandíbula batiente. Eso no le impide, por elogiar a Keiko y condenar “la violencia” del otro candidato. Y a propósito de violencia, en junio se cumplirán 25 años de la matanza de los Penales, que aún permanece impune. Alan lo recuerda.

Perú ad nauseaum, a la orden del día (fin)

Publicado en: Peru

El Perú del día después

17/04/2011 by maestro Deja un comentario

…. ese cuco populista que hoy se cambió de ropa para presentarse como un buen socialdemócrata que sólo quiere redistribuir mejor el ingreso pero ya no cambiar el modelo económico? Aunque aún no lo decidió, el Nobel de Literatura admitió que lo está pensando y aclaró que jamás votaría por el retoño del presidiario Fujimori, la joven Keiko. Y no solamente Vargas Llosa deberá decidir entre estos dos candidatos que dejaron fuera a las tres variantes de la burguesía, los pitucos y el establishment peruanos. Paradójicamente, quienes van a enfrentarse en junio en el balotaje no son percibidos como antagónicos por muchos de los electores de extracción popular, muchos de los cuales han alterado entre ambos sus preferencias.

Ahora ambos candidatos deben convencer de que cambiarán y no cambiarán las cosas al mismo tiempo, para así conseguir el voto de los descontentos y de los satisfechos con el “milagro peruano”. Un milagro que los economistas fundamentan con cifras de crecimiento, reducción de la pobreza, etc. etc. y los raperos desafían con simple “Dicen que el Perú avanzó, pero eso fracasó…”. Como ha escrito Gio Infante en su blog, no es el voto de los ignorantes sino el voto de los ignorados el que ganó la semana pasada y puso patas arriba el sistema político peruano. Más que un voto contra la modernidad -como sostienen algunos liberales- parece mucho un voto contra una modernidad para pocos que excluyó a las grandes mayorías. Y no se trata solo de un tema económico: como recuerda la historiadora Cecilia Méndez, fueron varios los agravios del presidente Alan García al Perú indígena y plebeyo que cuestiona el modelo minerodependiente y concentrado de desarrollo. Y sus veleidades de entrar al Primer Mundo, un deseo que compartió con Carlos Menem, que encabezó otro milagro económico más al sur. “Yo creo que el voto a Humala no es sólo un ‘voto negativo’ o de ‘protesta’. Puede leerse también como un voto positivo, de quien exige un derecho; el derecho a la dignidad, una exigencia de respeto. Ya lo dijo Julio Cotler: en Brasil los índices de desigualdad económica son muchísimo mayores que en el Perú. Pero Lula sale con 80% aprobación ¿Porque? Quizá porque Lula es un político con visión de país y a capaz de dar a sus ciudadanos un sentido de autoestima”. Alan, al parecer, no. “Podría decirse que tal vez ambas candidaturas -Humala y Keiko- sean asociadas por buena parte de sus electores con una mayor presencia del Estado en los asuntos públicos a diferencia de las candidaturas que representaban el status quo”, dice el analista Farid Kahhat.

Toledo evalúa el voto a Humala, Kuczynski a Keiko. Pero en un país sin partidos esos apoyos funcionarían más como una suerte de efecto tranquilizador sobre los candidatos (“si Toledo lo apoya, la fe democrática de Humala debe haber aumentado” o cosas por el estilo) que como un traspase efectivo de los votos. Pese a los pronósticos ultrapesimistas, la ventaja de que la elección se haya dado así es que se desvaneció la gran operación político/mediática que consistía en presentar la segunda vuelta como democracia vs. dictadura, alentando todo tipo de fantasmas. Humala quiere cobrarle más a las mineras, ¿eso sería un gran acto de estatización económica? No parece. Dicen que se exacerbó el racismo: en un país donde el racismo era basura bajo la alfombra quizás ello tenga efectos benéficos, dejar de mentirse a sí mismos y ver el Perú real.

Así resume Kahhat la inconsistente posición de las elites peruanas: “En 1985 los ignorantes eran aquellos que votaban por Alan García; en 2006 los ignorantes eran aquellos que no votaban por Alan García. En 1990, los ignorantes eran aquellos que votaban por Fujimori; ahora son aquellos que no votan por Fujimori. En 1990, Mario Vargas Llosa era el redentor del país, hoy es el tonto útil de Humala (candidato por antonomasia de los ignorantes). En 1990, algunos partidarios del derrotado candidato Vargas Llosa clamaban al cielo por un golpe de Estado que previniera el salto al abismo representado por Alberto Fujimori. En 1992, esas mismas gentes aplaudían a rabiar el golpe de Estado perpetrado por Alberto Fujimori. Fiel a su tradición, ahora algunos de ellos lanzan una página de Facebook intitulada ‘Golpe de Estado si gana Humala’”.

www.paginasiete.bo

 

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PERU, CON DUDAS, PERO SIN VACILACIONES

16/04/2011 by maestro Deja un comentario

lo que no podemos en ninguna circunstancia, es vacilar en la definición referida al voto por su candidatura el próximo 5 de junio. Y es que tenemos la certeza que su contrincante simboliza lo más nefasto que ha conocido el Perú por lo menos en sus últimos sesenta años.
Ahora es posible aseverarlo con certeza. Han pasado ya casi ocho días de las elecciones celebradas en 10 de abril. Al 97% de los cómputos oficiales, Ollanta Humala afirma su victoria con 31.7% sobre Keiko Fujimori que logró alcanzar el 23.5%.
Múltiples interpretaciones  se han expuesto en torno a los rasgos principales de la votación pasada. Hay que decir, solamente, que ella reflejó una voluntad orientada a rechazar los signos imperantes de la política oficial, y transitar por otros derroteros.
Impresionante resultó la votación alcanzada por Humala en gran parte del país: 52.5% en Huancavelica,  y 46.5% en Apurimac, localidades ambas situadas en el corazón mismo del Trapecio Andino, la región más olvidada y deprimida del país; 62.2% en Puno, la capital del altiplano y cuna de la milenaria cultura aymara. 50.6%  en Madre de Dios, en la selva sur de nuestra patria; 56.8% en el Cusco, la emblemática capital del antiguo Imperio de los Incas; 55.8 en  Ayacucho, martirizada en los más duros años del terrorismo y la violencia; 53.3% en Arequipa, la heroica. 52.2% en Tacna, la ciudad cautiva; más los porcentajes de otras localidades del país, le otorgan a Gana Perú casi cinco millones de votos, cifra no lograda antes en primera vuelta por candidato alguno; y se impone en 17 de las 23 regiones existentes.
No todo está dicho, sin embargo. El 5 de junio será preciso afirmar la victoria derrotando al reducto de la Mafia, liderado por la hija de Alberto Fujimori, condenado a 25 años de cárcel por delitos infamantes de lesa humanidad.
Es bueno subrayar esto, porque de un tiempo a esta parte los “medios de comunicación” se han esforzado en hablar de Fujimori como un “sentenciado”, pero no han aludido ni al carácter de la sentencia, ni a los delitos que la explican. En verdad, Alberto Fujimori no es propiamente un “sentenciado”, sino un condenado, por delitos que él mismo admitió -en su momento- como ciertos.
Y este es un segundo asuntos del debate. Porque hay quienes sostienen que el juicio “fue sesgado”, movido por “el espíritu de venganza”, alentado “por intereses políticos”. Nada de eso es cierto. No sólo porque el juicio fue impecable, sino por que – además, y sin presión alguna- el acusado admitió ante el tribunal sus culpas y reconoció sus delitos.
Eso es absolutamente claro, como es clara también la actitud de su hija Keiko en aquellos años, y después, en los que se esforzó por exculpar a su padre, negar la verdad sin sustento alguno, tapar el sol con un dedo y justificar a raja tabla sus alevosos crímenes. Como ya se ha dicho, en su mitin de cierra de campaña KF elevó a su padre al nivel de un prócer de la nación  atribuyéndole virtudes y bondades. Esto despertó la preocupación de muchos, incluyendo la influyente revista “Caretas” y el escritor Mario Vargas Llosa.
Humala podría, en una determinada circunstancia, perder una elección en segunda vuelta ante Alejandro Toledo. Eso, sería malo. Podría perder, ante Pedro Pablo Kuzcynski. Eso, sería peor. Pero ante Keiko Fujimori simplemente no puede perder. Esa no sería una derrota de Gana Perú ni de su candidato. Sería una catástrofe para el país, un hecho denigrante para los peruanos, un afrenta intolerable al sentido común, a la ética y la justicia.
Dicho en otras palabras, los peruanos no tenemos alternativa. La victoria el 5 de junio, es la única opción que el país tiene ante sus ojos. Pero es bueno, para afirmarla, desarrollar algunos conceptos.
El primero, y quizá el más importante, tiene que ver con las “concesiones” que los voceros de la clase dominante buscan imponerle a Humala para considerarlo un “demócrata”.
Le exigen, por cierto, que renuncie a su Plan de Gobierno, que abjure de sus promesas electorales, que se comprometa a “no cambiar la Constitución” por ninguna vía, que acepte el “modelo neo liberal tal como es” y que no “introduzca modificaciones en la política económica”. En otras palabras, que garantice solemnemente que será más de lo mismo.
Ese tipo de demandas y el debate procesado en torno a ellas, puede conducir al engaño a algunos y al escepticismo a otros. Personas sensatas y de buen criterio pueden preguntarse entre absortas y sorprendidas qué quedará de Humala después de estas “concesiones”. Y sospechan que ellas serán una renuncia al respaldo electoral recibido por Gana Perú en la primera vuelta.
Hay que decir que, lamentablemente, Humala no ganó en primera vuelta. Obtuvo una votación más alta que sus competidores, pero su propuesta -la contenida en su programa- fue respaldada por algo más del 30% del electorado. No podría negarse, entonces, a introducir cambios que le permitan, en una segunda vuelta, ganar a más de la mitad de los votantes. Eso, es absolutamente legítimo, pero además, indispensable.
En política -lo sabemos desde que tenemos uso de razón- hay pactos y compromisos, avances y retrocesos, andares y desandares. Y todos ellos tienen que ver con la correlación real que las fuerzas que actúan en la sociedad. No caen del cielo. No hay que olvidar la copla del verso español de antigua data en el que poeta de burla de los que piensan que la salvación de una causa, está en manos divinas: “Vinieron los sarracenos / y nos molieron a palos / porque Dios está con los malos / cuando son más que los buenos”. Y es así. El tema de las definiciones concretas tiene que ver con quién es capaz de ganar la voluntad mayoritaria de la población. Quién pesa más en la arena social y cuenta con la fuerza más organizada y significativa.
Porque -además- la experiencia ha demostrado que no se puede hacer nada contra la voluntad mayoritaria de la población. Ni siquiera, liberarla. Para cualquier, cambio, avance o transformación social -por elemental que sea- será indispensable contar con el apoyo popular que debe expresare ni antes, ni después, sino en el momento mismo de las definiciones.
Un candidato puesto en la coyuntura en la que se encuentra hoy el personero de Gana Perú podría darse el lujo de decir entonces que él estaría dispuesto a suscribir cualquier documento, menos uno: el que diga “me comprometo a traicionar a mi pueblo”.
El segundo gran tema tiene que ver con la Unidad y la Participación Ciudadana. Podría considerarse comprensible, aunque no deseable, que en la primera vuelta incluso gente de izquierda organizada políticamente o sin partido, optara por pretender viciar su voto, o votar en blanco. Pero en esta segunda vuelta, eso no podrá ocurrir bajo ninguna circunstancia. Un voto que se niegue a Humala por prejucio, desconfianza o exagerada pulcritud; será, objetivamente, un voto que favorecerá a los planes de Mafia presta a abandonar las cárceles para treparse al gobierno. La unidad, entonces, constituye un imperativo insoslayable.
Y en materia de participación, es bueno que se tenga conciencia que no será Ollanta Humala quien derrote a Keiko Fujimori.
Sin menoscabar en lo más mínimo el papel que habrán de desempeñar los trabajadores en esa confrontación, hay que decir que quien debe derrotar a Keiko Fujimori, en la coyuntura actual, es la mujer peruana. Porque ningún segmento de la sociedad fue más pérfidamente ultrajado en el país en los últimos años del siglo pasado, que ella. Fue sometida a esterilización forzada, víctima de los tratos y prácticas crueles, inhumanas y degradantes que expresaron también en la misma esposa del mandatario depuesto, pero se extendieron a millones de mujeres sobre todo en la región andina de nuestro país. Que ahora KF quiera presentarse como “abanderada” de la mujer peruana, es un escarnio que ninguna puede tolerar.
Y el otro segmento llamado a jugar un rol decisivo en esta batalla, es el de los jóvenes. Fueron los jóvenes los que combatieron, y se enfrentaron, al régimen fujimorista en los años 80. Fueron ellos los que salieron a la calle, lavaron la bandera en las plazas públicas, depositaron la basura en la puerta de las casas de los personeros del régimen, crearon el Muro de la Vergüenza, denunciaron las atrocidades del periodo. Ahora están llamados a repetir la hazaña.
En su hora más cruda, el Perú hará honor a su historia, y a su leyenda. Con dudas -puede ser- pero sin vacilaciones
(*) Del Colectivo de Dirección de Nuestra Bandera / http://nuestrabandera.lamula.pe

 

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Entrevista realizada al líder de la rebelión indígena peruana en marzo de 2004 ¿Quién es Antauro Humala?

03/04/2011 by maestro Deja un comentario

….. y logró reunir datos sobre este hombre que hoy se ha convertido en noticia en Perú. De firmes convicciones nacionalistas, solidario con los indígenas de su país, polémico en sus comentarios y acérrimo enemigo de la oligarquia, el fujimorismo y el actual presidente Toledo, Humala impresiona como un militar cansado de que las armas de la institución apunten siempre al pueblo. Estas son sus opiniones.
Algo nuevo se mueve en Perú. Por un lado, el resurgir de la rebeldía campesina protagonizada por la gigantesca marcha hacia Lima de miles de cocaleros, exigiendo al gobierno de Alejandro Toledo que dé marcha atrás en su idea de erradicar los cultivos de coca, y por el otro, se hace cada vez más visible el crecimiento del Movimiento Nacionalista Peruano (MNP) y del carisma del líder de esa organización, el Mayor (r) Antauro Humala. ¿Quién es este hombre que recoge adhesiones en los sectores más pobres de las zonas urbanas y también cuenta con el apoyo de las franjas mayoritarias del indigenismo peruano? Nada menos que aquel militar que en octubre del 2000 se levantó en armas, junto a su hermano, el teniente coronel Ollanta Humala, contra Alberto Fujimori, cuya gestión agonizaba en medio de un escándalo de corrupción.

 

En ese momento, los hermanos Humala recorrieron buena parte de las sierras de la zona sur del país, rebelando pueblos para terminar reuniendo a su alrededor a casi 600 reservistas. Después de varios días de resistencia fueron apresados, pero después de la caída de Fujimori, el presidente interino Valentín Paniagua los rehabilitó. Ollanta volvió al ejército y hoy es agregado militar en la embajada peruana en París, y Antauro se volcó de pleno a la carrera política, demostrando que su discurso, tan llano y agresivo “como habla nuestro pueblo”, ha ido consiguiendo muchos adeptos. Amigo de los indígenas ecuatorianos de la CONAIE, pero también de Evo Morales y Felipe Quispe, en Bolivia, “me considero hermano de ideas de Hugo Chávez”, dice y admirador de “la lucha nacionalista de la Revolución Cubana”, Humala ha ido construyendo una organización que se define como antiimperialista, etnocacerista (ver recuadro) y enemiga acérrima de la oligarquía peruana y del actual presidente Alejandro Toledo.

Los militantes del MNP recorren las barriadas obreras y más golpeadas por el hambre y suelen trabajar en tareas de alfabetización y “concientización política sobre los males que aquejan a América Latina”. Son los reservistas de Humala, vestidos con ropa militar de fajina (como cuando siguieron a su jefe en el “levantamiento heroico”), y muy al contrario de lo que ocurre con los generales de Toledo, la gente los recibe con abrazos y ovaciones. Allí precisamente, entre esa gente “golpeada por el liberalismo”, al decir de Humala, es que “está creciendo la nueva Revolución que dará vuelta las viejas y caducas estructuras del Perú”.

Sus enemigos sobre todo las campañas mediáticas que éstos vehiculizan- acusan al ex Mayor de “no respetar las reglas de juego mínimas para una convivencia pacífica”. Sin embargo, Humala le dijo que “no es la gente la que me ve así, sino los politiqueros y periodistas a sueldo de éstos. Son una minoría extraterrestre que existe en el Congreso y en muchos ministerios, hacen bien en estar preocupados. Yo los desprecio como lo hace el 90% de la población”.

A Humala no le gusta que le hablen de “democracia” ya que sostiene que lo que se conoce con ese nombre en Perú, es una verdadera “timocracia”, un “gobierno de los timadores o en todo caso democracia prostituida”. Para el líder nacionalista, “en mi país hay que dar un giro total en su política económica y obviamente eso no lo va a hacer Toledo porque se trata de un gobierno hipotecado a los intereses extranjeros, vale decir a la Carta de Intención del FMI, o sea al neoliberalismo”.

En cuanto a qué puede ocurrir con las elecciones planteadas para el 2006 (ya hay algunos rumores de que Toledo estaría dispuesto a adelantarlas), el jefe nacionalista no cree que sea una solución mover el calendario. “Si se adelantan competirían los mismos de siempre que ahora están sentados en el Congreso. Eso sería cambiar mocos por babas”, señaló. Para su Movimiento, la salida se vislumbra a través de una Asamblea Constituyente, donde estén representadas todas las fuerzas vivas: Reservistas, cocaleros, SUTEP, jubilados, Construcción Civil, asociaciones de despedidos, gremios agrarios, sindicatos obreros. Algo así como una suerte de Estados Generales de la Francia Revolucionaria, con rodamientos de cabezas inclusive.

El tema de resolver “la crisis de corrupción y entrega del patrimonio nacional” por vía expeditiva “si hay que fusilar a unos cuantos generales no nos debe temblar el pulso”-, es otro aspecto con el que Humala pone nerviosos a sus oponentes. “Parece que muchos no han leído la Constitución vigente ni las pasadas. En todas ellas dice pena de muerte para quienes cometen delitos graves contra el país. También lo estipulan los códigos militares de todos los ejércitos del mundo. Acá simplemente prostituyen los términos: democracia es equivalente a elecciones, alfabetizar a castellanizar, religión a catolicismo y pena de muerte a asesinato”.

LAS FRONTERAS SON VERTICALES

El Movimiento Nacionalista Peruano encara con mirada polémica aspectos claves que hacen a la soberanía y a ciertas debilidades que los países del continente tienen frente a los patrones coloniales. Así es que Humala viene afirmando en sus charlas públicas y ahora lo repite en este entrevista un particular concepto sobre las fronteras, “eso afirma- de lo que tanto le gusta hablar a los militares”

Sobre el particular, el ex Mayor nacionalista dice: “Según el criterio importado de la doctrina de la Escuela de las Américas, las fronteras son simplemente horizontales. Y eso es un error, ya que las fronteras, a nuestro entender, son verticales, puesto que el espacio aéreo es también territorio peruano, por donde van las líneas aéreas extranjeras o las ondas que permiten que veamos televisión. Todo eso circula por territorio patrio y se da la paradoja de que los grandes empresarios privados que tergiversan la información, utilizan ese territorio nacional en forma injusta y violatoria de nuestros derechos. El suelo es también parte importante de la Nación, el agro no puede estar en manos extranjeras, el oro, la plata, el zinc, son nuestros. El mar es también parte de la Patria y no podemos privatizarlo permitiendo a barcos extranjeros que se lleven todas nuestras riquezas.

Por allí hay que arrancar la visión para definir el nuevo rol de las Fuerzas Armadas del continente. Tenemos que tener presente y yo siempre se los digo a mis compatriotas en el Perú, de que arranquemos de la premisa y en esto obviamente excluyo hoy a Cuba y a Venezuela- de que seguimos siendo colonia.

Voy a ser más polémico aún: en el caso peruano, boliviano y ecuatoriano, que son pueblos étnicamente hermanos, la gesta de emancipación de 1821, que proclamó la independencia de esos países, fue un acto de liberación sí, pero para los sectores criollos y minoritarios. Los cholos de los tres países siguieron siendo tributarios de las castas blancas y los de origen africano continuaron siendo esclavos. Era una independencia virtual, un separatismo criollo de los españoles, pero para nosotros, los que estamos al lado de los pueblos originarios, la colonia ha cambiado de amo. La relación de sumisión que ayer teníamos con Madrid hoy se da con Washington”

“Contra toda esta hipocresía nos hemos levantado en el Perú”, dice y enseguida añade a manera de conclusión: “Una persona agoniza en horas o días; un gobierno lo hace en semanas o meses (Fujimori demoró casi un año); y una República en años o décadas. Así son los procesos históricos. Toledo ya es cadáver, el Gobierno agoniza, pero la Republiqueta Criolla aún da coletazos, por más herida que esté. Por algo no lleva a cuestas, a manera de “banderillas”, 14 constituciones con olor a gas lacrimógeno”.

EL ETNO-CACERISMO DE HUMALA

Como el mismo Antauro Humala lo explicó en ocasión del histórico levantamiento que protagonizó contra Fujimori y Wladimir Montesinos, su movimiento nacionalista reivindica la doctrina etno-cacerista. Etno porque viene de etnia, teniendo en cuenta que en Perú pero lo mismo se da en Bolivia y Ecuador- la población mayoritaria es indígena. De allí la estrecha relación de Humala con movimientos como el que llevan adelante Felipe Quispe con la población aymara en el territorio boliviano al que desconocen como propio.

En el caso de Perú, para los etno-caceristas pesa mucho la tradición cultural incaica y anteponen la lucha indígena por sus reivindicaciones por encima incluso de la lucha de clases.

Andrés Avelino Cáceres fue un Mariscal que como tantos otros caudillos del continente se puso al frente de un ejército de indígenas y guerrilleros para luchar contra los oligarcas de adentro y los conspiradores que venían del exterior. En 1879 llevó adelante la conducción de su ejército con Chile, que intentaba instalar un protectorado en suelo peruano. Lo particular de este jefe militar que luego fue proclamado Presidente- era que todas las instrucciones de formación y disciplina se inspiraban en la cultura de los jefes Incas, así como las voces de mando se formulaban en quechua, rechazando de plano toda “infiltración del lenguaje centro-europeo”, como predominaba en los ejércitos de esa época.

Humala recoge estos principios y se planta con sus seguidores contra toda intromisión occidental y reivindica una especie de socialismo indígena que si bien coincide con el movimiento de rebeldía bolivariana que atraviesa el continente, se distancia de ciertos conceptos que esgrime un sector de la izquierda continental que ignora el peso de los pueblos originarios en el quehacer nacional.

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OLLANTA: ¿TERREMOTO Y TSUNAMI JUNTOS?

01/04/2011 by maestro Deja un comentario

.. tsunamis juntos. probablemente influida, y aterrada, por los estragos de la tragedia nipona, ve en el candidato presidencial de Gana Perú una amenaza mayor que la explosión de la central nuclear de Fukushima y grita desesperadamente pidiendo el auxilio del mundo.

No de otro modo puede interpretarse lo que ocurre aquí: bastó que el domingo por la noche las principales encuestadoras dieran sus reportes ubicando al Comandante en el primer lugar de las preferencias electorales con un 23.1%, para que a primera hora del día siguiente se anunciara el más singular de los cataclismos financieros:

Cayó la bolsa de valores, se disparó el precio del dólar, cundió el pánico en los mercados, subió el precio de los artículos de primera necesidad, el costo de los alimentos voló por los aires, se retrajo la inversión externa, asomó en el escenario el peligro de la más desbocada inflación. Fue ese, a partir de allí el coro ululante de la radio, la televisión y la prensa de la Clase Dominante.

Pareciera entonces que hubiesen caído sobre los peruanos las maldiciones del infierno y que el diluvio universal hubiese quedado convertido en una inundación de pacotilla, comparado a lo que se vendría después de contar los votos de la jornada electoral que se avecina.

Todos los segmentos de la derecha tradicional dispararon fuego graneado a partir del lunes 28 de marzo con el propósito de intimidar al electorado a fin que “se arrepienta”, y no cometa “el increíble error” de votar por Ollanta Humala.

En forma paralela la derecha se lamentó por la dispersión de su electorado, dividido hoy como está en cuatro opciones que compiten entre si; contrariando el optimismo que antes la llevara a asegurar que ese escenario le era altamente favorable porque le permitía “escoger en democracia” la alternativa más justa para el efecto de la “afirmación del proceso”

Y es que, en efecto, en el plano electoral las cosas marcharon por un carril distinto al originalmente previsto: la cantada división de la izquierda, se convirtió en unidad; y el pluralismo de la derecha, en dispersión. Hoy Ollanta corre virtualmente solo, enfrentado a Toledo, Castañeda, Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski los cuatro equinos del Imperio.

Con maniobras sutiles -aunque en su momento costosas, y hasta injustas- en su momento Ollanta Humala se dio maña para dejar en el camino a sus competidores reales en el campo popular.

Alberto Pizango, el Padre Arana y hasta el Movimiento Nueva Izquierda -el MNI- debieron abandonar la carrera electoral pagando un alto precio por ambiciones desmedidas, o cálculos mal hechos. Después -y más recientemente- Manuel Rodríguez Cuadros -el candidato negado de Susana Villarán- abandonó la contienda. Así, Humala quedó sólo en el bolo galopando por fuera mientras sus adversarios se mordían con fiereza.

Hoy, en los predios de la Clase Dominante surgen voces urgiendo a los representantes de sus intereses que “depongan sus ambiciones” y se unan. Incluso, no han faltado quienes solicitaran la renuncia de unos, en beneficio de otros, para “cerrarle el paso” al candidato “anti-sistema”. Lo malo -para ellos- es que ese camino luce inviable. Cuando a cada uno de los cuatro gonfaloneros de la reacción les plantearon el tema de la renuncia, dijeron estar de acuerdo, con una sola condición: que renuncien los demás.

Esa fue la versión de Toledo, Castañeda, la Keiko y Kuczynski que no encontró más camino que marchar presto a la sede de la embajada USA en Lima para dejar allí su Pasaporte yanqui en señal de repudio de la nacionalidad que juró asumir hace algunos años y que sin duda guarda celosamente en su corazón.

Más desesperados que todos, los voceros del influyente y poderoso Grupo “El Comercio”, pusieron las páginas de sus publicaciones a disposición de la artillería pesada del anti humalismo. Y así salió una nueva versión de la Apocalipsis made in Perú.

En el extremo, el director del diario Correo, después de proclamar un “Día Negro” para el Perú, resolvió apuntalar a dos de los candidatos de la derecha para que ambos derroten a Humala en la primera vuelta y compitan entre si en la segunda. Fracasará en toda la línea, sin duda.

Vale la pena, sin embargo, señalar que esta desesperación ha puesto en evidencia algo que se sospechaba desde antes, pero en torno a la cual no existía certeza: la derecha está dispuesta a votar incluso por la Mafia Fujimorista con tal de cerrarle el paso al cambio.

“Lobo disfrazado de cordero” le han dicho en todos los tonos al candidato de Gana Perú, exigiéndole un requisito mínimo: que maldiga a Hugo Chávez. Sino, es porque “sigue siendo el mismo”.

Poner al Presidente de Venezuela en el centro del debate nacional es uno de los sueños más caros de la reacción. Con marcada ironía, un caricaturista local asegura que hay quienes están dispuestos a otorgar el Premio Pulitzer al periodista que le haga decir: “Hugo Chávez es un dictador” al candidato Ollanta Humala.

El líder de Gana Perú ha tomado, por cierto, distancia de Caracas. Y en más de una ocasión se ha esforzado en precisar que su camino “es distinto” al camino de Chávez. Pero nada de eso luce suficiente. Le exigen que condene al mandatario venezolano. Y si lo hace, dirán que miente, para engañar al electorado.

Lo real es que el escenario electoral peruano ya dio un vuelco. Se afirmó la demanda popular que clama por el cambio de un “modelo” que agobia a los peruanos desde hace más de dos décadas y que solo ha incrementado el hambre y la miseria de millones.

¿Qué hay peruanos que hoy viven mejor antes? ¡Sin duda!. Incluso, mucho mejor que antes. Pero esos, son la minoría de la sociedad. El núcleo privilegiado que habita a la sombra del Poder y que busca perpetuar su dominio a cualquier precio. La mayoría de los peruanos no vive mejor, sino peor que antes. Porque a la miseria que lo agobia, se suma la incertidumbre, la inseguridad y el miedo.

Mientras la primera, es producto del neo liberalismo impuesto por el Fondo Monetario bajo el ala de Alberto Fujimori, los otros son el derivado social de una crisis que no tiene remedio en el marco de la sociedad actual. Y eso es lo que se ha demostrado -le guste o no a la derecha peruana- en Bolivia, Ecuador, Venezuela y Nicaragua, para no hablar de Cuba, a fin de no espantar más a nuestros adversarios hoy al borde del soponcio

Ollanta Humala se esmera en asegurar que no busca salir del capitalismo. “La política económica que me comprometo a implementar respetará nuestros compromisos internacionales, independientemente de las opiniones que nos provocó en su momento tal o cual de esos acuerdos y tratados. Desde el momento en que los mismos fueron firmados, ellos no pueden ser unilateralmente cuestionados o revisados, salvo cuando cláusulas específicas así lo autoricen o cuando una flagrante ilegalidad precedió a su adopción”, dijo  respondiendo la campaña desatada contra su candidatura, al mismo tiempo que reiteró su compromiso con la llamada “libertad de prensa” y con el “pluralismo” que le reclaman. Pero tampoco le creen.

Es mucho, por cierto, lo que está en juego en el Perú de hoy. Y eso, no interesa solamente a los peruanos. También al concierto internacional. Sobre todo ahora cuando el señor García busca suscribir un inconsulto “acuerdo” con las administraciones de Santiago, Bogotá, San José y Ciudad de México, construyendo un “eje” de dominación continental ciertamente supeditado al mandato yanqui.

No solo la suerte de los peruanos se juega el 10 de abril. También la de una región del mundo que busca afirmar un camino solidario que le ayude a enfrentar los retos de nuestro tiempo.

La unidad que se demanda, para esta lucha, no debe ser solo la unidad nuestra. Debe ser también la unidad de los hombres y mujeres de nuestro continente enfrentados a los mismos retos y empeñados en las mismas tareas. (fin)

Publicado en: Peru

Compromiso de Ollanta Humala con el Pueblo Peruano

01/04/2011 by maestro Deja un comentario

Se trata de una decisión importante y difícil. Importante porque el voto de las peruanas y peruanos podrá permitir abrir un nuevo capítulo en la construcción de un Perú democrático, pluralista y menos desigual. Difícil, porque es normal que la decisión de los ciudadanos sea precedida de una reflexión sobre nuestra situación actual y los caminos que se presentan como propuestas electorales. En los últimos años hubo importantes cambios en la situación económica de América Latina y del Perú. El comercio internacional y el crecimiento económico vivido por grandes economías emergentes, como China, India, Brasil y Rusia permitieron que a pesar de la crisis que golpeó duramente a los países más desarrollados, los países productores de materias primas tuviesen un crecimiento muy importante basado en los altos precios de las materias primas. Esto benefició mucho nuestra economía que crece a ritmos pocas veces alcanzados en nuestra historia reciente.

Este crecimiento es positivo, genera riqueza y establece una base nueva para comenzar a resolver de una vez los graves problemas y los grandes desafíos que tenemos los peruanos.

Por un lado, ¿cómo consolidar este crecimiento basado en los altos precios de las materias primas, para que no esté sujeto exclusivamente a los vaivenes del mercado internacional, con sus altas y bajas? Por otro lado, ¿cómo utilizar esta coyuntura para que la riqueza generada revierta en mejoras para nues- tros ciudadanos y ciudadanas?

Ambos aspectos, en verdad, requieren una política unificada desdoblada en propuestas de políticas públicas direccionadas a diversificar nuestra economía, para incorporar mayor valor agregado a los pro- ductos que producimos y vendemos.

Pero esto solo es posible si nuestro mercado interno desarrolla una capacidad mayor de ampliar su consumo y si nuestra productividad nos permite estar en mejores condiciones de enfrentar la competen- cia extranjera, tanto en el mercado internacional, como en nuestro propio territorio.

Esto supone sustentar la inversión privada, nacional y extranjera, en una verdadera revolución de la educación, formadora de profesionales altamente cualificados y en inversión en tecnología e innovación.

Desde este punto de vista también, la cuestión de la inclusión social que tiene como fundamento la educación de calidad, es un instrumento no solo de justicia para nuestro sufrido pueblo, sino también una palanca para nuestro crecimiento económico.

Esta inclusión social implica que el Estado sirva como promotor no solo del crecimiento, sino también del progreso social. Priorizando educación y salud, mejorando las condiciones de trabajo y de estudio de la población. Invirtiendo en infraestructura, en escuelas, en postas médicas, en Cunas y mejorando el salario básico. Un Estado que utiliza sus recursos para ayudar a regularizar la informalidad, que ofrece crédito ventajoso para los pequeños y medianos empresarios y que facilita el espíritu emprendedor del peruano que desea abrir su negocio y prosperar.

Nuestro gran desafío es realizar esta gran transformación de manera gradual y persistente para que no se acompañe de presiones desestabilizadoras de nuestros equilibrios presupuestarios y macroeconó- micos.

Esto exige comenzar por restablecer los principios de la ética pública combatiendo la corrupción y el despilfarro del dinero público.

Según Contraloría de la República, en palabras del Contralor Khoury, nuestro Estado pierde entre 10% y 15% de su presupuesto de bienes, servicios y construcciones por malos manejos de los funcionarios, sobrevaloraciones y corrupción. Es decir, para este año la “filtración” del gasto público por corrupción podría alcanzar los 5,000 mil millones de soles.

Lo mismo podemos decir sobre la evasión tributaria, la coima y otras modalidades ilegales. Para no mencionar el propio costo para la sociedad del crecimiento de la criminalidad y la violencia.

La gran transformación que me propongo es la de no tolerar esa gangrena y re-direccionar esos recur sos para implementar y cumplir con los compromisos que asumo con los electores.

La política económica que me comprometo a implementar respetará nuestros compromisos inter- nacionales, independientemente de las opiniones que nos provocó en su momento tal o cual de esos acuerdos y tratados. Desde el momento en que los mismos fueron firmados, ellos no pueden ser unila- teralmente cuestionados o revisados, salvo cuando clausulas especificas así lo autoricen o cuando una flagrante ilegalidad presidio a su adopción.

Pero de igual manera que en nuestros litigios territoriales recurrimos y aceptamos el Tribunal de La Haya para resolver estos problemas, será siempre en los marcos legales y constitucionales, nacionales o internacionales, que procederemos en los eventuales cuestionamientos que puedan surgir.

Igualmente en relación al conjunto de contratos, obras en marcha y marcos legales y regulatorios. Res- petaremos los mismos y procederemos a concluirlos, pues no hay mayor desperdicio de recursos públi- cos que obras abandonadas. Lo que si haremos es fiscalizar con rigor y eliminar los sobreprecios gene- rados por la permisividad con la corrupción. Obras sobrevaluadas no serán admitidas en mi gobierno y contratos lesivos para el pueblo peruano no prosperaran.

Las agencias internacionales de evaluación de riesgo ya han integrado en sus análisis nuestra pos- tura responsable, pero en algunas oficinas continúan destilando inseguridad especulando con réditos electorales y probablemente también pecuniarios, indiferentes al daño que le hacen al Perú y a nuestra estabilidad. Muestran así que poco les importa la situación de nuestras finanzas y de nuestro crecimiento económico, en el afán de alcanzar sus intereses.

La especulación no debe prosperar y todos debemos actuar con responsabilidad y espíritu patriótico, anteponiendo los intereses de la nación, a las disputas partidarias.

La existencia de un Banco Central independiente presupone, precisamente, que la demagogia política no puede influenciar las decisiones de nuestra autoridad monetaria, que sabrá defender nuestra estabili- dad y Reservas financieras contra estos pescadores de aguas turbias.

Esto continuará siendo así en mi gobierno, reforzando la autonomía de acción del BCR y también la independencia del poder legislativo y judicial, garantías del equilibrio institucional de nuestra democracia.

Reafirmo aquí ante todos que el principio de la no reelección será garantizado, pues estoy convencido que fundamenta nuestra democracia y es inherente a ella. Las tentativas de cuestionar este principio ya fueron suficientemente dañinas y contundentes para que los peruanos rechacemos firmemente cual- quier cuestionamiento a este precepto constitucional. Si el pueblo peruano con su voto me otorga la opor- tunidad de presidir los destinos de nuestra nación, será por 5 años, sin un día más.

Consolidar la democracia implica reforzar y garantizar la libertad de prensa y de opinión como un principio inalienable. Los medios de comunicación tienen que ser conscientes de la responsabilidad que tienen en la lucha por la libertad y por conquistar definitivamente una democracia para todos en este país. Pero esta lucha es de todos nosotros.

Soy un defensor de la libertad de expresión, de información y de prensa. Por lo tanto, me comprometo, como siempre ha sido, a respetarla y a defenderla.

Las sociedades democráticas, se fundamentan en el pluralismo. Ese pluralismo que es bastante extendido y rico en nuestro país, supone la existencia -y yo diría la convivencia- de diferentes puntos de vista.

Los hombres y las mujeres son diversos, cultural, social, económica y políticamente. Piensan distinto.

La democracia será más fuerte en la medida en que esa diversidad, que es también un derecho, esté reconocida por todos y garantizada para todos.

Lo contrario sería una sociedad monocorde y un poder que se escucha a sí mismo.

Por otro lado, toda sociedad democrática se fundamenta en un ciudadano bien informado. La infor- mación que recibe este ciudadano es de fundamental importancia porque le sirve para reflexionar, para formarse una opinión y contribuir así a la creación de una opinión pública autónoma capaz de incidir en la marcha del país y en los procesos políticos.

Por eso la libertad de prensa es indesligable de la libertad de información.

En el mundo del Siglo XXI los recursos energéticos tendrán cada día una importancia estratégica ma- yor. Es por eso que nuestra política energética deberá incidir en cambios en la matriz energética que nos orienten hacia la producción y consumo de energías más limpias que nos lleven al desarrollo sustentable para ofrecer un mejor planeta a nuestros hijos.

El gas de Camisea es un insumo energético de la más alta importancia que nos permitirá un mayor abastecimiento de fuentes internas y, a la vez, sustituirá al petróleo caro importado en las industrias y en las centrales eléctricas. Proponemos también una masificación del consumo del gas natural, como en Colombia y Argentina, para llevarlo a los hogares y a centenares de miles de automovilistas y taxistas que pagarán 50% menos que los precios actuales de la gasolina.

Por ese motivo, es indispensable que se cumpla con la legislación vigente, que establece claramente la obligatoriedad del abastecimiento del mercado interno. Así, la exportación del gas solo podrá llevarse a cabo una vez que se haya cumplido con esta condición. Como gobernante, mi primera responsabilidad será garantizar el abastecimiento y la seguridad energética de los peruanos, respetando la ley vigente. Es eso lo que nos proponemos.

En el Perú, los precios de los combustibles están entre los más altos de toda la Región debido a dos factores. Primero, a la excesiva carga de impuestos que recae sobre los combustibles, la que debemos dis- minuir progresivamente. Segundo, porque las leyes vigentes establecen que los precios en el Perú deben ser equivalentes a los que se pagan en EEUU, cuando es ampliamente conocido que en EEUU los costos de la industria petrolera son mayores que en el Perú.

La puesta en marcha de estas dos políticas reducirá sustantivamente el precio de los combustibles y, también, del balón de GLP, lo que repercutirá favorablemente en la economía de la mayoría de la pobla- ción peruana.

Merece también mención especial nuestro compromiso en materia tributaria, pues pretendemos que el Congreso debata una reforma que simplifique nuestro sistema impositivo, reduzca la carga tributaria que pesa sobre la mayoría de la población y establezca una repartición más justa del esfuerzo contri- butivo de todos. Apoyamos la reducción del IGV pero pensamos que es posible disminuir aún más este impuesto que penaliza el consumo de los más pobres.

Al mismo tiempo nos parece adecuado que las sobre ganancias mineras tengan mayor participación en el esfuerzo nacional en pro de la educación y de las inversiones que el Estado debe realizar para con- solidar nuestro crecimiento con justicia social. Evidentemente que esta contribución extraordinaria de las empresas mineras resulta de la magnitud alcanzada por sus sobre ganancias y serán mantenidas en cuanto duren las mismas.

Diversos cálculos sitúan esa cantidad entre US$ 1,000 a 2,500 millones anuales, lo que representa una cantidad importante y significativa de la cual una parte puede y debe destinarse a educación, salud y obras sociales.

Pero sé que en materia tributaria es necesario reformas progresivas y negociadas para permitir que los diferentes actores sociales tengan horizontes claros y plazos adecuados de adaptación. En este caso el apuro es enemigo de la eficiencia y la justicia. Procederemos con calma, escuchando los diferentes seg- mentos y debatiendo democráticamente en el parlamento. Nada será hecho fuera de los instrumentos democráticos, legales, de consulta, discusión y decisión.

Donde sí tenemos urgencia es en la deuda social con los adultos mayores. En los primeros cien días de mi gobierno estaré encaminando la implementación del programa Pensión 65, creando una jubilación universal y solidaria para aquellos trabajadores peruanos que no han cotizado para asegurar una vejez menos sufrida. Al igual que en otros países, como Brasil, Argentina o Bolivia, Pensión 65 permitirá un ali- vio a esta situación dramática. En nuestro gobierno esperamos que el beneficio ampare paulatinamente a todas las mujeres y hombres mayores de 65 años.

La diferencia entre los candidatos pueden ser resumida a una constatación: mis principales adversa- rios tuvieron oportunidad de hacer lo que ahora prometen, pero no lo han hecho. La desigualdad social, los bajos salarios, las dificultades para los jóvenes, la situación de nuestros ancianos y las pocas oportunidades de progresar en la vida fueron las marcas que dejaron, a pesar del crecimiento económico y las oportunidades que esto genera para una verdadera justicia social. A esta incapacidad de conducir nuestra sociedad para mayor bienestar para todos, le agregaron la sucesión de escándalos, corrupción y destrucción de valores éticos en la conducción de los asuntos públicos, por lo cual el continuismo que re- presentan equivale a un verdadero retroceso y a la persistencia de la mediocridad de nuestro desarrollo.

Mi intención es la de un cambio de verdad, priorizando el interés nacional y el bienestar de nuestro pueblo por encima de motivaciones mezquinas, arribismo y falta de voluntad política.

Pero este cambio será el producto de un verdadero pacto nacional de los sectores productivos y las fuerzas generadoras de nuestra riqueza, que pasaran a contar con un gobierno comprometido con el desarrollo sustentable y que considera la disminución de la desigualdad un instrumento promotor del crecimiento. Es lo que denominamos una economía nacional de mercado, donde el Estado está al servicio del interés nacional y no de tal o cual grupo económico.

Sé que todo no es posible y que lo posible exigirá un trabajo arduo para ser alcanzado. Pero tengo fe en Dios y en la capacidad creativa de nuestro pueblo. Es él, con su trabajo y su esfuerzo cotidiano que asegura nuestro crecimiento. Son los trabajadores, los agricultores, los campesinos, los empresarios, los profesionales – y también los millones de peruanos que viven en el exterior que contribuyen para con sus familias aquí – son estas mujeres y hombres anónimos, en la costa, la sierra y en la selva, que sustentan con su arduo esfuerzo la buena situación económica que vivimos hoy y que exige que el crecimiento re- vierta en progreso social y oportunidades para todos.

Es pensando en ellos y para ellos que creo llegada la hora de decir que un Perú más justo, menos desigual y más humano, es posible. Los convoco a la unión en favor del cambio que Perú reclama.

Quiero asumir este compromiso públicamente y por escrito con mi país y mi pueblo. Sé el valor de la palabra empeñada y afirmo ante todos que será cumplida.

 

Publicado en: Peru Etiquetado como: Compromiso de Ollanta Humala con el Pueblo Peruano

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