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Vitalio

El año en que Brasil rompió con Estados Unidos

05/01/2014 by Vitalio Deja un comentario

CUANDO DILMA PARECIA ENCAMINARSE HACIA UN PACTO DE SUBORDINACION RELATIVA, APARECIO SNOWDEN

Por:  Darío Pignotti

Fue el año diplomático menos pensado. El 31 de mayo de 2013, cuando el vicepresidente norteamericano, Joe Biden, desembarcó en Brasilia para definir la letra chica de los acuerdos a ser firmados durante la cumbre entre Dilma Rousseff y Barack Obama, nadie, posiblemente ni la presidenta, imaginaba cuál sería el descenlace de esa aproximación a Washington, sin precedentes en once años de gobiernos del Partido de los Trabajadores.

“No hay obstáculo que no pueda ser superado por nuestros países… estamos ansiosos por recibirla (a Dilma) en octubre en Washington”, aseguraba Joe Biden al dejar el Palacio del Planalto con su sonrisa invicta.

Es inusual que Dilma reciba a vicepresidentes en su despacho y si lo hace es para cumplir algún protocolo rápido: el haberle concedido 90 minutos de su tiempo al número dos de la Casa Blanca alimentó especulaciones fundamentadas sobre el tamaño de los pactos que se estaban gestando. Portavoces anónimos del gobierno, posiblemente alguna fuente militar interesada, dejaron trascender que luego de la conversación con el emisario de Obama, la presidenta había resuelto comprar 36 cazas F-18 Super Hornet fabricados por Boeing, una de las empresas que forman el complejo industrial militar norteamericano, cuyo poderío gigantesco creció aún más desde la declaración de guerra al terror anunciada en 2001 por George Walker Bush, luego de los atentados contra las Torres Gemelas neoyorquinas.

La sonrisa, ahora victoriosa, de Joe Biden al estrechar la mano del siempre contenido canciller Antonio Patriota sellaba el momento más regresivo de la política externa brasileña desde 2003, con el virtual derrumbe de la posición “altiva” ante la Casa Blanca mantenida bajo el mandato de Luiz Inácio Lula da Silva, secundado por su ministro de Exteriores Celso Amorim y el asesor especial Marco Aurélio García, una troika que se completaba con Samuel Pinheiro Guimaraes, el “enfant terrible” de Itamaraty, a quien le cupo la tarea de revisar planes de estudio y sistemas de admisión en la inexpugnable estructura del Servicio Exterior.

Autor de libros a menudo citados por Hugo Chávez, Pinheiro Guimaraes había sido condenado al ostracismo por el ex presidente Fernando Henrique Cardoso en los ’90, como escarmiento por haber denunciado el Area de Libre Comercio de las Américas.

Dilma, conocida por sus posiciones nacionalistas de izquierda, no parecía totalmente convencida con el acercamiento abusivo a Estados Unidos, enhebrado desde 2011 por su canciller Antonio Patriota. A fin de establecer comparaciones, podríamos situar a Patriota en las antípodas de Amorim y Pinheiro Guimarães: diplomático sumiso a los poderes establecidos en Itamaraty, muy bien relacionado en Washington, donde se desempeñó como embajador, y uno de los brasileños predilectos de la ex secretaria de Estado Hillary Clinton, que suele nombrarlo como “mi amigo Antonio”. Afecto que es recíproco.

Rousseff suele pronunciarse a través de gestos y con frecuencia su cara parecía la de una mujer obligada a calzar zapatos dos números menores a los de su horma cada vez que aparecía en público junto a Patriota, eso especialmente luego de la incompetencia con que éste actuó frente al golpe que derrocó al ex mandatario paraguayo Fernando Lugo, en junio de 2012.
En rigor, Patriota fue algo así como el canciller de una nota sola, la de

Washington, a despecho de la agenda sudamericana, en la que luego de la gafe paraguaya de 2012 ocurrió el escándalo con Bolivia en agosto de 2013, cuando los responsables de la embajada brasileña facilitaron la fuga de un dirigente opositor acusado de desestabilizar al presidente Evo Morales.
Esa asimetría diplomática a favor de Estados Unidos era lo deseado por las facciones del Palacio Itamaraty (Cancillería) nostálgicas del mandato de Fernando Henrique Cardoso, que debieron soportar con disgusto la heterodoxia y el latinoamericanismo que imperaron durante los 8 años de Lula-Amorim-García.

Lo cierto es que en agosto de 2014, la política externa de Dilma, siguiendo los postulados de la vieja guardia de Itamaraty, era criticada por lo bajo en el PT mientras parecía encaminarse hacia un pacto de subordinación relativa con Washington, a ser rubricado en la visita de Estado a la Casa Blanca prevista para el 23 de octubre.

Fue entonces, entre julio y septiembre, que se conocieron cientos de documentos obtenidos por el ex analista de la NSA Edward Snowden, revelando que bajo el pretexto de dar caza a terroristas imaginarios, esa agencia instaló una central de operaciones clandestinas en Brasilia desde la cual fueron violadas las comunicaciones de Dilma y robados datos, probablemente sensibles, de la petrolera estatal Petrobras.

Ofendida por la violación de la “soberanía nacional” perpetrada por Estados Unidos, Rousseff solicitó una reunión urgente con Obama, en la que éste no pudo brindarle las explicaciones exigidas al tiempo que admitió ser impotente frente al poder de la comunidad de informaciones, prima hermana del complejo industrial militar.

La fracasada conversación con Obama y, en menor medida, la caída de Patriota, hechos ocurridos en el lapso de un mes, certificaron la defunción de la política externa inaugurada en 2011, y señalaron el reencuentro con varias de las tesis acuñadas desde 2003.

A partir de ese corte, inesperado y drástico, Dilma asumió en septiembre del año pasado el comando de las relaciones exteriores, desplegando una batería de movimientos convergentes. Suspendió la visita de Estado a Washington pese a los esfuerzos en contrario realizados por el sonriente Joe Biden y el secretario de Estado John Kerry, también enviado a Brasilia para reparar los daños causados por el dossier Snowden.

Propuso y obtuvo el acuerdo de los países del Mercosur para elaborar de una estrategia conjunta contra el espionaje electrónico, iniciativa que posteriormente formuló, con algunas modificaciones, ante la Asamblea de Naciones Unidas, que el mes pasado la aprobó con el apoyo conjunto de los países emergentes y varias potencias como Alemania, a pesar de las reservas iniciales de Angela Merkel.

Poco después de asumir, el nuevo canciller, Luiz Alberto Figueireido, emprendió en septiembre una gira por varios países en la que calificó al espionaje norteamericano como “inaceptable” y “violatorio de los derechos humanos”. Un simple análisis contrafactual autoriza suponer que si Dilma hubiera realizado la tan anunciada visita a Washington, probablemente las petroleras norteamericanas habrían sido fuertes candidatas en la subasta del megapozo Libra, con 15.000 millones de barriles, y los aviones Super Hornet de la Boeing podrían haber sido escogidos por la Fuerza Aérea para modernizar su flota de guerra.

Como se sabe, ninguna petrolera estadounidense se inscribió para disputar el yacimiento de Libra, en la licitación ganada en octubre por un consorcio encabezado por Petrobras asociada a dos compañías chinas, una francesa y una anglo-holandesa. Y en diciembre, el ahora ministro de Defensa, el diplomático de carrera Celso Amorim, siguiendo instrucciones del Planalto, finalmente optó por comprar 36 cazabombarderos Gripen NG, de fabricación sueca, desechando los norteamericanos F-18, que antes del data-gate parecían imbatibles.

Fueron dos medidas de Estado que trascienden lo coyuntural, en las que se materializa un giro ventajoso para la autonomía nacional y antipático para grupos hegemónicos de las industrias petrolera y militar, lo cual genera resonancias en las grandes empresas mediáticas.

Quien repase la línea editorial de la CNN, The Economist o The Financial Times advertirá cómo ha mutando el tratamiento dado a Rousseff. Dejó de ser aquella estadista de 2011 para tornarse una presidenta “intervencionista y contraria al libre juego de las fuerzas del mercado”, un modelo inconveniente para los demás países latinoamericanos, a los que se recomienda, desde esas usinas de opinión global, desechar el ejemplo de Brasil y seguir el aplicado en México por el presidente Enrique Peña Nieto.

Publicado en: AmericaLatina

Uruguay: Aprender de las hormigas

05/01/2014 by Vitalio Deja un comentario

 

Por:  SERGIO RAMÍREZ

En sus tiempos de tupamaro, aquel treintañero registrado en las fichas policiales como José Alberto Mujica Cordano, se entregó a la vida clandestina para buscar cómo cambiar el mundo desde las catacumbas. Participó en acciones guerrilleras espectaculares, resultó herido de ocho balazos en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, salía de la cárcel y lo volvían a meter, logró fugarse dos veces, y sus años en prisión vinieron a ser 15 en total. La dictadura militar lo declaró rehén dentro de la cárcel, de modo que en cualquier momento podía ser ejecutado en represalia por lo que sus compañeros hicieran en la calle.

Lo encerraron en un pozo subterráneo, donde apenas tenía espacio para moverse, tan aislado del mundo que era fácil perder el sentido del tiempo y la realidad. A veces podía leer fragmentos de periódicos de los que le daban para ir al excusado, y entonces atisbaba, como a través de una rendija, algo de la vida que bullía afuera, aunque se tratara de anuncios clasificados o una cartelera de cine. Su única compañía eran unas ranitas a las que daba de comer miguitas de pan. Y allí descubrió que las hormigas gritan. Si uno tiene la constancia y la paciencia de llevárselas al oído, es capaz de escucharlas. Para esos experimentos tenía todo el tiempo del mundo, y también para tratar de fijar en la memoria fragmentos de libros leídos años atrás.

En la novela El conde de Montecristo, de Alejandro Dumas, Edmundo Dantés sufre en las mazmorras subterráneas una suerte parecida, y cuando al fin logra la libertad, ya en sus manos el tesoro que lo hará rico y poderoso, su dedicación sagrada es la venganza. Arruinar y afligir a quienes lo habían enviado a prisión. Y entonces aprende que el desquite es una pasión que nunca se sacia. En las novelas, donde se vive un mundo de posibilidades infinitas, el escritor sabe que el camino de la venganza está lleno de atractivos para el lector, que siempre quiere ver a los malvados castigados a cualquier precio, y que la justicia triunfe aunque sea de manera inicua. En la vida hay otras escogencias que son las que al final perduran porque tienen sustancia ética, y es esa la sustancia de la que están hechos los verdaderos estadistas.

Cuando un viejo guerrillero, un día encarcelado y humillado, llega al despacho presidencial porque ha sido electo por el voto popular, debe saber que la venganza sólo puede ser un estorbo para gobernar por encima de las pasiones, las propias y las ajenas, así que el primer paso es desterrarlas, la primera de ellas el sentimiento de venganza. Es lo que ocurrió con Nelson Mandela y lo que ocurre con José Mujica, el presidente de Uruguay. Y si nos quedamos en la vecindad, allí está la antigua guerrillera Dilma Rousseff, la presidenta de Brasil, encarcelada y torturada, y Michelle Bachelet, que vuelve a la presidencia de Chile, su padre asesinado por la dictadura de Pinochet.

La venganza personal desde una alta posición de poder, en contra de quienes un día encarcelaron, vejaron y torturaron al que ahora manda, es un acto que se coloca lejos de la perspectiva de un estadista obligado a ver el todo de la sociedad, y el futuro de esa sociedad, y resulta a la postre en un acto mezquino. Pero la venganza tiene un campo de acción más amplio y peligroso. La venganza de clases, resultado del odio de clases, que a su vez resulta de la lucha de clases.

Mujica declara sin tapujos que cuando empuñó las armas lo hizo porque luchaba por una sociedad sin clases, por establecer en Uruguay la dictadura del proletariado. Hoy, sentado en la silla presidencial, menos cómoda que el taburete en su casa de Rincón del Cerro, donde vive como el modesto finquero que siempre fue, declara también, igualmente sin tapujos, que no cree en ninguna clase de dictadura, ni siquiera en la vieja y obsoleta dictadura del proletariado.

La venganza no es más que uno de los aspectos de la personalidad de Edmundo Dantés. Destella como una joya maligna con resplandores de justicia, pero en el alma del personaje se hace acompañar de la soberbia del poder, del orgullo y de la arbitrariedad. Si soy rico, si soy poderoso, y antes me humillaron y encarcelaron, mi única manera de tener paz es hacer justicia por mi propia mano, viene a ser la lección de este prisionero al que tomamos como héroe porque sacia nuestro propio apetito de venganza.

Nuestros caudillos latinoamericanos, de la vieja y de la nueva cosecha, parecen haber sido mejores lectores de El conde de Montecristo que de El espíritu de las leyes, de Montesquieu, pues fueron y han sido capaces de establecer la arbitrariedad como sistema; un sistema que destruye las instituciones porque parte de la voluntad personal y no del interés de la nación. El poder que satisface los instintos, y no los ideales.

Pero hay algo de por medio que conviene no descuidar. La dictadura militar en Uruguay rompió la tradición institucional, firmemente asentada en una cultura cívica que a su vez se fundamentaba en un sistema escolar de alta calidad. Una vez que se restableció la democracia, las instituciones estaban allí y sólo hacía falta echarlas a andar de nuevo. De modo que Mujica es hijo de esa tradición que hoy sirve para cimentar sus ideas de cambio y renovación en busca de convertir su país en una nación moderna y equitativa. Un socialista íntimamente cercano a la democracia y lejano a los eslóganes.

La cárcel y las salas de torturas no son necesariamente purificadoras. Un prisionero puede llegar a ser estadista, como José Mujica lo ha demostrado, pero tiene que haber aprendido a entender lo que le dicen las hormigas y las ranitas en lo hondo del pozo. Jamás malinterpretarlas, o malversar sus voces. En eso consiste, en verdad, la sabiduría.

Masatepe, diciembre 2013.

Publicado en: Uruguay

Los archivos revelan el plan secreto de Israel de alejar a los refugiados árabes

05/01/2014 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Rebelión


El mes pasado marcó el 50 aniversario del asesinato del presidente de EE.UU. John F. Kennedy. En medio de la avalancha de artículos sobre el impacto traumático del evento en la sociedad estadounidense, se dedicó un modesto lugar a las relaciones entre Israel y EE.UU. durante la presidencia de Kennedy -sobre todo en relación con los temores de Washington sobre el proyecto nuclear de Israel-. Poco o nada se ha escrito acerca de la profunda ansiedad que reinaba en Israel en el inicio del mandato de Kennedy, debido a la iniciativa del presidente de resolver el problema de los refugiados palestinos.

Al término de la primera reunión entre el primer ministro David Ben-Gurion y el presidente Kennedy, que se celebró en Nueva York en el otoño de 1961, ya no había ninguna duda en el lado israelí de que la Casa Blanca estaba trabajando en una nueva iniciativa sobre la refugiados árabes a la que llamaron del “triple enfoque”. A Ben-Gurion no le gustaba (por decirlo suavemente) la idea presentada por el presidente, que abogó para que algunos de los refugiados se establecieran en los Estados árabes, otros en el extranjero y algunos regresaran a Israel. Sin embargo, a deferencia del presidente, el líder israelí no rechazó la idea de plano.

Desde el final de los combates de la Guerra de la Independencia en 1948, la cuestión de qué sería de los 650.000 a 700.000 refugiados que habían abandonado sus hogares y propiedades dentro de las fronteras de Israel, se había convertido en una piedra de molino alrededor del cuello del país. Algunos de los refugiados habían huido, a otros los empujarondos a salir y también estaban los expulsados. Según una estimación, la propiedad dejada por los refugiados incluye más de cuatro millones de dunams de tierra (un millón de acres), 73.000 propiedades construidas y 8.000 tiendas y oficinas.

Refugiados palestinos que abandonan un pueblo cerca de Haifa, junio de 1948. Foto: Corbis

Algunos líderes del estado naciente habían sido testigos del “vaciamiento” de sus habitantes árabes del país -y de esta manera habilitaron el establecimiento de un estado que posee una mayoría judía- como el mayor logro del movimiento sionista, que permitió la creación del Estado judío como tal. En concordancia, ya a mediados de 1948, mientras estallaban los combates, Israel estableció una política según la cual no se permitiría en ningún caso el regreso de los refugiados a su territorio. Jerusalén trató de perpetuar el statu quo demográfico junto con el statu quo geográfico, que se creó por sobre cese de las hostilidades y con la firma de los acuerdos de armisticio.

En diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 194 (III), que establece, en el artículo 11, que “a los refugiados que deseen regresar a sus hogares y vivir en paz con sus vecinos se les debe permitir hacerlo en la fecha más rápida posible”. A raíz de esto, Israel estuvo bajo una fuerte presión para repatriar a algunos de los refugiados.

La cuestión de los refugiados se elevó cada año durante las deliberaciones de la Asamblea General y en las conferencias internacionales. Se destaca en este sentido la Conferencia de Lausana, en mayo 1949, que se convocó para avanzar en una solución al conflicto de Oriente Medio. Durante la conferencia, Israel fue objeto de una gran presión por parte de Washington, con Harry Truman en la presidencia que envío un mensaje con palabras fuertes en el que sostuvo que la negativa de Israel a aceptar el retorno de los refugiados pone la paz en peligro e ignora las resoluciones de la ONU.

En Lausana, Israel declaró su voluntad de tomar el control de la Franja de Gaza, bajo la impresión errónea de que sólo 150.000 refugiados vivían allí. Después, resultó que la población de la Franja de Gaza en ese momento era entre 150.000 y 200.000 refugiados además de 80.000 residentes permanentes. A medida que aumentaba la presión, Israel declaró que, bajo ciertas condiciones, estaría dispuesto a aceptar hasta 100.000 refugiados. Sin embargo, los estados árabes rechazaron esta oferta e Israel se retractó en julio de 1950.

La presión internacional sobre Israel se desvaneció a principios de 1950, como los esfuerzos de la comunidad internacional para encontrar una solución para el problema de los refugiados se volvieron más hacia las posibilidades económicas regionales y la integración de la mayoría de los refugiados en los países árabes. Aún así, la idea de que algunos de los refugiados puedan regresa a Israel seguía siendo un elemento central de cualquier solución propuesta.

EL AUGE DE LA AYUDA

En el verano de 1961, el cielo de Jerusalén se oscureció cuando se supo que el gobierno de Kennedy estaba decidido a encontrar una solución para los cerca de un millón de refugiados que fueron hacinados en campos de Siria y el norte del Líbano, en lña ribera occidental del Jordán y la Franja de Gaza. en el sur. (El número exacto de refugiados, y la cuestión de quién debe ser clasificado como un refugiado, siguió siendo un tema constante de controversia). Sería un error, sin embargo, pensar que el catalizador para la nueva iniciativa de Washington era la miserable y lastimosa condición de los refugiados, el conflicto de Oriente Medio o la Guerra Fría. Era, de hecho, el Congreso que puso la iniciativa en marcha a instancias del Departamento de Estado para encontrar una solución para el problema.

Lo qué provocó que el Congreso se viera envuelto a participar fue la cantidad creciente de la ayuda proporcionada por la Agencia de Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina, en forma de alimentos, educación y salud – y el hecho de que el contribuyente estadounidense financiara el 70 por ciento del presupuesto de la UNRWA. Israel entendió ampliamente la complejidad de la política estadounidense, mucho más, de hecho, de lo que entiende la evolución de los campos de refugiados adyacentes a sus fronteras. Así entendió Jerusalén que el problema de los refugiados iba desapareciendo poco a poco, o, como señaló Ben-Gurion, “Los árabes de Israel están fuera de juego” y “la resolución de 29 de noviembre está muerta” en referencia a la partición de Palestina por parte de la Asamblea General Resolución del 29 de noviembre de 1947. Sin embargo, al final de la década de 1950, la pelota comenzó a rodar en la dirección opuesta.

No sólo los refugiados no desaparecieron, tampoco su ambición de regresar a su patria se desvaneció con el agregado del surgimiento entre ellos de un proceso acelerado de la identidad nacional. Su deseo de regresar a sus antiguos hogares se hizo más intenso, a la par de la institucionalización política de ese deseo. Israel fracasó en discernir la aparición del proceso, aunque a su embajador en Roma, Eliyahu Sasson, emitió una advertencia sobre el tema en un mensaje al ministro de Relaciones Exteriores Golda Meir a finales de 1961. El tiempo estaba trabajando en contra de Israel, escribió, y dentro de unos años los refugiados establecerán un organismo oficial para que los represente y hable en su nombre, al llevar adelante una política similar a la de los rebeldes en Argelia.

Golda Meir, 1972. Comparó la situación de los refugiados árabes con Argelia. Foto Moshe Milner / GPO

Jerusalén fue perturbada por la nueva iniciativa de la administración Kennedy y se preocupó por la próxima 16ª sesión de la Asamblea General, en particular a la luz del hecho de que Israel había sufrido un revés el año anterior en las deliberaciones de la Asamblea General sobre la cuestión de los refugiados. “La existencia palestina” fue rescatada desde los recovecos del olvido, pero el Ministerio de Relaciones Exteriores inicialmente pensó – erróneamente – que se refería a los “derechos que les asisten a los refugiados a su propiedad”.

Los estados árabes y musulmanes presentaron una resolución que invocaba la designación de un custodio para proteger los derechos de propiedad de los refugiados. Ahmad Shukeiri, el primer presidente de la Organización para la Liberación de Palestina – apodado por Meir “el salvaje” – tuvo el permiso, por primera vez, para dirigirse a la Asamblea General en nombre de los refugiados. A medida que estos acontecimientos se desarrollaban, la preocupación creció en Jerusalén acerca de que esta vez Israel tendría que “pagar” con la moneda de los refugiados, a los que no tendría más remedio que aceptar. La pregunta principal era: ¿Cuántos refugiados podría Israel aceptar sin poner en riesgo su supervivencia y existencia como un estado judío?

Apareciendo en una reunión de la Comisión de Asuntos Exteriores y Defensa de la Knesset en junio de 1961, Golda Meir dijo que Israel había pedido aceptar a los refugiados de edad avanzada. Meir señaló que la minoría árabe del país ya constituía el 10 por ciento de la población de Israel, y volvió a preguntar a cuántos refugiados tendrían que permitirles regresar antes que la situación se asemejara a la de Argelia.

El personal superior del Ministerio de Relaciones Exteriores también consideró la cuestión del precio a pagar, en una serie de reuniones clasificadas como altamente secretas. El director general del ministerio, el Dr. Haim Yahil, pensó que la admisión de 30.000 a 40.000 refugiados en un período de tres o cuatro años no representaría un riesgo excesivo. Otros expresaron su desacuerdo. Algunos de los participantes afirmaron que una minoría árabe que constituye el 25 por ciento de la población era un censo con el cual Israel podría vivir, pero otros argumentaron que se trataba de un porcentaje peligrosamente alto.

En julio de 1961, el gobierno llevó a cabo dos debates acerca de cómo Israel podría presentar su posición en la Asamblea General. Dado que la política del statu quo no estaba en el orden del día, a excepción de la voluntad expresa de hacer algunas concesiones tácticas, los ministros discutirán el “precio” con el cual Israel podría vivir.

El ministro del Interior Yosef Burg, que gustaba de resumir las cosas con ocurrencias concisas, dijo: “El regreso de los árabes no sólo es una bomba atómica, sino una bomba anatómica”. En tanto, el ministro de Finanzas Levi Eshkol –en un alarde de mayor seriedad- preguntó qué constituía una decisiva mayoría judía: ¿el 51, 61 o 71 por ciento? Dijo que el último número sin duda constituía una mayoría decisiva. Ben-Gurion dijo que si habría 600.000 árabes en Israel, serían la mayoría dentro de dos generaciones. (En ese momento, la población de Israel se situó en 3,1 millones, incluidos 252.000 árabes). No se tomaron decisiones formales.

FOMENTAR LA EMIGRACIÓN

Como la idea de que Israel, bajo presión internacional, debería tener para permitir que algunos refugiados regresaran, en Jerusalén comenzaron a buscar soluciones demográficos para “equilibrar” esta perspectiva. A partir de la premisa de que la tasa de natalidad entre los refugiados y entre los árabes que permanecieron en Israel fue mayor que entre los judíos, la pregunta que los legisladores se hicieron era cómo iba a ser posible reducir el número de la población árabe del país.

En medio de la Guerra de la Independencia, cuando más de 400.000 árabes del entonces naciente Israel ya se habían convertido en refugiados, se estableció un “comité de transferencia” es decir, que se ocupara a la transferencia de la población – con un mandato del gobierno para recomendar políticas sobre el tema de los refugiados.

Yosef Weitz, un funcionario del Fondo Nacional Judío que había sido la fuerza impulsora detrás de la creación del Comité, fue nombrado su presidente. Una de sus recomendaciones fue que el abandono de los árabes de sus hogares debe ser considerado como un hecho consumado e irrevocable y que Israel debe apoyar su establecimiento en otro lugar. El comité también recomendó que los árabes que habían permanecido en el país deben ser animados a emigrar y que el Estado debe comprar la tierra de los árabes que estaban dispuestos a irse. Además, las aldeas árabes deben ser destruidas y a los árabes se debe impedir trabajar la tierra, incluida la prohibición de la cosecha de los cultivos campo cultivables así como la recolección de la aceituna- esto a raíz de los intentos de los refugiados de regresar hacia Israel, a las aldeas y campos que habían dejado atrás.

En secreto, en los niveles más altos en Jerusalén se dieron cuenta de que no habría más remedio que el retorno de algunos de los refugiados. Con esto en mente, el comité de Weitz decretó que el número de árabes en Israel no debería superar el 15 por ciento de la población total. Las recomendaciones, presentadas en forma escrita, no se adoptaron en una resolución formal del gobierno. Sin embargo, tuvieron el efecto de reforzar la opinión del gobierno de que Israel tenía que ser firme en su esfuerzo por mantener el statu quo demográfico.

Ben-Gurion y su asesor en asuntos árabes, Yehoshua Palmon, participaron en algunas de las reuniones del Comité, en las que se discutieron formas de alentar la a los países árabes para que abandonen el proyecto. En junio de 1950 el comandante del Comando Sur de Infantería de las Fuerzas de Defensa de Israel, Moshe Dayan dijo: “Los 170.000 árabes que permanecen en el país deben ser tratados como si su destino aún no ha sido sellado. Espero que, en los próximos años, otra posibilidad podría surgir para implementar una transferencia de esos árabes de la Tierra de Israel”.

En la primera década de existencia del país, los líderes del partido gobernante Mapai (el predecesor del Laborismo) y su socio de coalición Ahdut Avodá, junto con los oficiales de alto rango del Gobierno Militar (los ciudadanos árabes de Israel estuvieron bajo el gobierno militar hasta el año 1966 ), creían que al menos algunos árabes locales arribarían a las “conclusiones correctas” a partir del resultado de la Guerra de la Independencia, y considerarían emigrar por su propia voluntad. En 1950, Palmon escribió al ministro de Relaciones Exteriores Moshe Sharett que la mayoría de los árabes acaudalados aspiraba a salir si ellos también podrían disponer de sus activos. Entre ellos, los cristianos habrían por optar por cambiar a Líbano, señaló, mientras que los musulmanes optarían por Egipto. Palmon confirmó que había examinado las posibilidades de un intercambio de bienes entre los árabes de Israel y los judíos de Egipto y el Líbano. Su conclusión fue que sería posible llegar a un acuerdo en este sentido.

Por su parte, el ministro de Defensa, Pinhas Lavon se refirió a la migración entre los árabes del país, en una charla que dio en noviembre de 1953. Para la población judía, dijo, “este es un asunto de vital importancia, incluso si no vemos la emigración como una solución a la cuestión de fondo. Tenemos que recordar que la tasa de crecimiento natural entre los árabes es de aproximadamente 6.000 niños por año, y la emigración podría resolver ese problema”.

El plan más amplio y completo, que involucraba la transferencia de miles de árabes cristianos de Galilea a Argentina y Brasil, tenía el nombre en clave secreta de “Operación Yohanan”, llamado así por Yohanan de Gush Halav (Juan de Giscala), un líder de la revuelta judía contra los romanos en la primera guerra de los judíos contra los romananos. El plan fue ideado en el más absoluto secreto en las reuniones a puerta cerrada en la Oficina del Primer Ministro y el Ministerio de Relaciones Exteriores, con la ayuda de Weitz. Documentos de la Cancillería de la década de 1950 muestran que en realidad era Sharett, conocido por sus opiniones moderadas, quien alentó el plan, a pesar de que estaba preocupado por la respuesta de la Iglesia, cuando se hizo evidente que una gran parte de los que se iban ​​ eran cristianos.

En marzo de 1952, Weitz remitía al Ministerio de Relaciones Exteriores un informe detallado sobre el reasentamiento de árabes cristianos de la Alta Galilea en la Argentina y Brasil. El informe señaló que las autoridades argentinas apoyaban la migración de los agricultores al el país. Agregó que 35 familias de la aldea Jish (Gush Halav ) en la Galilea, habían mostrado interés en el plan. La propuesta general incluye la creación de una sociedad por acciones en manos de no-judíos con financiación inicial proveniente del Fondo Nacional Judío de la Argentina. Sharett añadió que, en caso de necesidad, el proyecto podría ser presentado como una iniciativa de la comunidad árabe de Israel, similar a la migración de los cristianos maronitas del Líbano, que entonces estaba en marcha. Si llegara a descubrirse la operación, el ministro de Relaciones Exteriores dejó en claro, cualquier conexión con el gobierno debía ser negada con vehemencia.

En noviembre de 1952, Sharett informó Weitz que el primer ministro había autorizado la operación Yohanan. Agregó que los detalles del plan se deben mantener en estricta confidencialidad. En cualquier caso, el proyecto fue cancelado a principios de 1953, al parecer porque las autoridades argentinas se opusieron. El departamento de Oriente Medio en el Ministerio de Relaciones Exteriores se refirió al tema del reasentamiento de los refugiados fuera de Israel desde el día en que el departamento fue creado. Su misión era encontrar lugares en los que los refugiados podrían resolverse, recaudar fondos y obtener apoyo internacional para la solución de los refugiados en el extranjero.

En la primavera de 1950, el director del departamento de instituciones internacionales de la Cancillería, Yehezkel Gordon, sugirió que Israel considere la solución de asentar los refugiados árabes en Somalia y Libia, en reemplazo de los 17.000 o 18.000 judíos que habían emigrado a Israel desde Cirenaica y Trípoli. La idea fue particularmente atractiva porque a los judíos que abandonaron Libia no se les había permitido trasplantar sus propiedades.

Después de que Libia se independizó, en enero de 1952, Moshe Sasson, del Ministerio de Relaciones Exteriores, presentó una propuesta secreta para asentar a los árabes de Israel – tanto los refugiados como los que habían permanecido en el país – en Libia, con las propiedades de los judíos libios que debían ser recuperadas en el marco del intercambio. En junio de 1955, Weitz viajó desde Paris a Túnez y Argelia con el fin de examinar la posibilidad de asentar a los árabes de Israel y los refugiados árabes allí, paralela a la inmigración a Israel de los judíos de esos países.

Palmon estuvo involucrado en un intento por parte de Israel de la compra de alrededor de 100.000 dunams (25.000 acres ) de tierra en la región de Ras al-Akhdar en Libia, con el fin de asentar a los refugiados allí. El plan salió mal cuando se filtró a los medios de comunicación y el gobernante libio estuvo bajo presión masiva para no permitir el asentamiento de los refugiados allí. En 1956-1957, otro plan fue ideado para adquirir fincas cerca de Trípoli y traer a un grupo de 50 a 70 familias de refugiados. Con nombre en código “Uri”, el plan iba a ser llevado a cabo por una empresa de desarrollo y de la construcción que se registraría en Suiza, con sus acciones en poder de un banco suizo. El elaborado plan fue cancelado después de que, también, se filtró a la prensa.

Palmon también fue enviado a París para entrevistarse con el presidente de Siria, Adib Shishakli (que gobernó en 1953-1954), sobre la posibilidad de reasentar a los refugiados en los países árabes. Sin embargo, ninguna disposición concreta surgió de estas conversaciones. En 1955, Sharett examinó la posibilidad de que Brasil admitiera 100.000 refugiados. Él también miró la posible adquisición de tierras en Chipre a un precio bajísimo, con la intención de cambiarlas por bienes en Israel de los árabes que desearan emigrar.

En septiembre de 1959, otro plan fue ideado, con nombre en código “Theo”, para asentar a 2.000 familias refugiadas en Libia y emplearles a través de una empresa de desarrollo comercial. Se estimaba que serían necesarios 11,5 millones dólares (en los términos de la época) para ejecutar este programa. Los términos del plan aseguraban que la presencia de los refugiados no sería una carga para la economía libia y no reduciría los ingresos de los trabajadores locales. Además, por cada profesional externo, se emplearían tres trabajadores locales.

En la primera mitad de la década de 1960, el Ministerio de Relaciones Exteriores siguió examinando planes para alentar la emigración de los refugiados árabes de Oriente Medio a Europa, especialmente a Francia y Alemania. Una opción que se consideró era encontrarles puestos de trabajo en Alemania, que tenía para entonces una gran necesidad de mano de obra. Durante 1962, los funcionarios israelíes examinaron la posibilidad de encontrar empleo para los trabajadores refugiados palestinos en Alemania, Austria y Suiza. Las comprobaciones iniciales hechas para este plan, conocido como “Operación Trabajador”, y la correspondencia en cuestión, se mantuvieron totalmente en secreto. Sin embargo, tanto la canciller Meir y su director general, Yahil, se opusieron a estas ideas. Meir estaba preocupada de que Alemania se vería inundado de refugiados árabes, y, en todo caso, todo el esquema resultó infructuoso.

En febrero de 1966, se examinó también la posibilidad de asentamiento de refugiados de Jordania en Francia.

Los esfuerzos de Israel para encontrar lugares en el extranjero en el que se asentaran los refugiados árabes continuaron incluso después de la Guerra de los Seis Días de 1967. Al final, sin embargo, estos esfuerzos fracasaron, al igual que las ideas y propuestas planteadas por otros, entre ellos el presidente sirio Husni al-Zaim, y el primer ministro iraquí, Nuri al-Said en 1949. Sharett, por su parte, se opuso a la propuesta del líder iraquí para el intercambio de los refugiados a cambio de 140.000 judios iraquíes. Sharett y otros estaban preocupados por las demandas que podrían presentar los judíos iraquíes exigiendo una compensación por sus propiedades, como otras comunidades judías en los países árabes estaban haciendo. La cuestión de los refugiados fue así entrelazada con la cuestión de la propiedad de los inmigrantes judíos a Israel desde los países árabes.

’CONVERSACIONES SILENCIOSAS’

A finales de 1961, a raíz de la iniciativa del Presidente Kennedy, el Dr. Joseph Johnson, de la Fundación Carnegie, fue nombrado como representante especial para abordar el problema y para trabajar con las partes involucradas para llegar a una solución. El plan que ideó – distribuir cuestionarios a los refugiados palestinos y permitir que aquellos que deseaban regresar a Israel, a reserva de las consideraciones de seguridad – agitó temores profundos en Jerusalén.

Meir, que estaba horrorizada por la idea, ejerció toda la influencia disponible en Washington con el fin de asegurar que el plan acabara en una muerte rápida.

El “pago” que se le requeriría a Israel a cambio de dejar de lado el plan se hizo evidente en las discusiones de alto secreto – conocidas como las ’conversaciones silenciosas ’- celebradas entre Jerusalén y Washington en 1962-63. Durante las mismas, Israel expresó su disposición a absorber hasta el 10 por ciento de los refugiados como parte de una solución global. En ese momento, la población de refugiados se establecía en aproximadamente 1.100.000 almas. Pero esta iniciativa también quedó en el camino, porque los Estados Unidos no fueron capaces de obtener el acuerdo de los estados árabes para una solución global.

Entre 1948 y 1967, Israel vio el problema de los refugiados a través del prisma de Washington. Los refugiados aparecían en la agenda de Jerusalén, cuando los Estados Unidos creían que se debían tomar medidas o elaborar un nuevo plan ideado para resolver el problema. En ausencia de presión externa, la política de status-quo prevaleció.

El hecho de que la “brújula política” de los tomadores de decisiones de Jerusalén señalaban repetidamente a Washington y Nueva York, como las fuentes que dictaban su política sobre los refugiados, explica en buena medida la falta de atención por parte de Israel a los acontecimientos sociales y políticos que acontecían en los campos de refugiados en la frontera hasta 1967. Considerando que los avances de seguridad y militares en los campamentos, tales como la fundación de Fatah y el establecimiento de unidades armadas, fueron seguidos de cerca en Israel, los procesos por los cuales los refugiados se consolidaron políticamente era de poco o ningún interés. Por lo tanto, mientras el problema de los refugiados evolucionaba gradualmente de una cuestión humanitaria a una cuestión nacional palestina, Israel se vio reaccionando a los eventos.

Bajo presión estadounidense, Israel desplegó cierta disposición de absorber un número considerable de refugiados en tres ocasiones, incluso si al hacerlo cruzaría la “línea del 15 por ciento” – es decir, el acuerdo de 1949 para absorber 150.000 refugiados que viven en la Franja de Gaza (junto con el territorio de la Franja ), una propuesta para admitir 100.000 refugiados ese mismo año, y el acuerdo de tomar un 10 por ciento de los refugiados en el marco de las conversaciones silenciosas”.

Israel estaba dispuesto a aceptar a los refugiados en un momento en que su situación demográfica y geoestratégica era mucho peor de lo que es hoy. En la medida en que uno puede aprender de la experiencia pasada, se puede decir que la voluntad de tomar un pequeño número simbólico de refugiados sobre la base de criterios determinados por los israelíes – como la edad, itinerarios y situación familiar (UNRWA ahora cuenta cinco millones de refugiados registrados, dispersos en 58 campamentos) – podía haber dado una respuesta simbólica e importante a la demanda de “retorno”, que sigue siendo la base de la ética de los refugiados palestinos. Israel reconocería por lo tanto su participación moral en la creación del problema.

El establecimiento de un Estado palestino junto a Israel como parte de una solución global tendrá la ventaja frente a la demanda de cambio, ya que es ilógico que una gran proporción de los refugiados exija volver a este país en lugar de establecerse en su nuevo estado. En retrospectiva, el esfuerzo por mantener el statu quo no benefició a Israel (como lo demuestra la guerra de Yom Kippur, la primera intifada y otros acontecimientos). Es poco probable que este panorama cambie en el futuro.

El doctor Arik Ariel, abogado, es profesor en inteligencia y política y en el derecho y la política en el Colegio Emek Yezreel . El artículo se basa en su tesis doctoral en la Universidad de Haifa.

Publicado en: Global

Uruguay ofrece salida a mar aParaguay y Bolivia

01/01/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por: OtrAmérica

 

Uruguay irrumpe con una propuesta de integración que ofrece la salida al mar a los únicos dos países de la región que no la tienen: Bolivia y Paraguay. La oferta viene aparejada de otras iniciativas que podrían levantar controversia.

En el escenario regional de América del Sur, históricamente se han mantenido posiciones que distancian a los países vecinos. En ese contexto, Uruguay irrumpe con una propuesta de integración que ofrece la salida al mar a los únicos dos países de la región que no la tienen: Bolivia y Paraguay. La oferta viene aparejada de otras iniciativas que podrían levantar controversia.

Cierto revuelo ha generado la convicción manifestada por el presidente uruguayo, José “Pepe” Mujica, de ofrecer salida al mar a los países de América del Sur que no cuentan con ella. En 2010, a poco de asumir el poder, había declarado que Uruguay ofrecería esa alternativa, este año lo ha reafirmado.

Según se informó, la licitación para la ejecución del proyecto no pasaría de 2014 y la construcción debería iniciarse antes de que Mujica deje el poder en marzo de 2015, luego de que Dilma Ruseff señalara que Brasil está dispuesto a co-financiar los cerca de mil millones de dólares que se supone podría costar implementarlo.

La propuesta de Mujica de la construcción del Puerto de Aguas Profundas en Rocha -cercano a la frontera con Brasil-, está aparejada con la voluntad de generar procesos de integración entre los países latinoamericanos y fortalecer el Mercosur, lo cual pasa por facilitar a aquellos que se mantienen sin salida al mar, como Bolivia y Paraguay, con un puerto que facilite la exportación e importación vía marítima. Ese es el lado positivo.

Pero por otro lado, la implementación sería parte de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA – http://www.iirsa.org/), que ha despertado la oposición de diversas organizaciones ambientalistas y pueblos originarios, dado que contempla la creación de carreteras que arrasarían con parte de la Amazonía, y la zona del Tipnis en Bolivia.

El periodista uruguayo Raúl Zibechi, se ha referido al tema en una entrevista con OtrAmérica (http://otramerica.com/personajes/raul-zibechi-la-mirada-provocadora-la-mirada-desde-abajo/2626), en la cual manifestó que este “es un periodo de expansión capitalista interno en Brasil, muy potente, que tiene a la Amazonía como uno de sus ejes”. Y se contempla la construcción de carreteras, hidrovías, varias decenas de represas en ríos caudalosos, lo cual afecta a los llamados pueblos originarios. “Es parte de ese proceso de avasallamiento de los pueblos tradicionales por parte de este neodesarrollismo brasileño que no es solo hacia afuera, sino sobre todo hacia adentro, porque la Amazonía es una frontera a conquistar”, señala el periodista.

La oferta de Mujica llega en un año en el cual Bolivia decidió acudir a la Corte Internacional de La Haya para demandar al Estado de Chile para lograr la salida al mar que perdió en la Guerra del Pacífico en 1879, y cuando Perú hizo lo propio por un diferendo marítimo con el país austral, cuyo resultado se debe conocer muy pronto.

El ministro de Transporte y Obras Públicas del Uruguay, Enrique Pintado, se entrevistó hace unos días con su homólogo paraguayo, Ramón Jiménez,  y lo mismo haría con representantes del Gobierno de Evo Morales, para concretar la participación de ambos países en la utilización del futuro gran puerto, en el cual también tendrían participación Argentina y Brasil.

Según ha expresado el mandatario del Uruguay, el proyecto pasa por que haya voluntad de ayuda recíproca entre los países sudamericanos y promover así la integración en el campo económico, y avanzar en la cultura de integración que requiere la Región para enfrentar el escenario mundial que se viene en los próximos años, ante un mundo que actúa en alianzas. Mucho se ha dicho de la necesidad de que los vecinos se fortalezcan para potenciar la economía y el bienestar al interior de las naciones.

Pero esa lógica que en apariencia se opone a los poderosos en el terreno global, en el fondo se somete a la agenda de crecimiento que imponen el desarrollismo y el crecimiento económico con los mismos indicadores. Se contrapone esa oposición ante los países “desarrollados”, con la política que se aplica hacia el interior de los países a la hora de pensar en la aplicación de los mega proyectos.

Mujica declaró sobre el proyecto que “integrar significa construir infraestructura que nos integre, ofrecerle con generosidad a la región la existencia de algún puerto que hasta pudiera ser en el mejor de los casos propiedad de los gobiernos regionales”, en su programa de radio hace unos meses, en un gesto que además señaló como una manera de fortalecer a los miembros del Mercado Común del Sur (Mercosur), que integran Argentina, Brasil, Paraguay , Uruguay y Venezuela, y que tiene como países asociados a Chile, Colombia, Perú, Ecuador, y Bolivia, y como países observadores a Nueva Zelanda y México.

El mandatario uruguayo agregó que facilitar la salida al mar de Paraguay “con su madera, sus minerales, su soja -monocultivo en el ojo de las críticas desde hace años en la Región- hacia el (Océano) Atlántico desde nuestro país, y que lo propio pueda hacer Bolivia, significa desarrollo para la región y un trabajo logístico de mano de obra para Uruguay“. El gesto no se ha interpretado como mera solidaridad, sino como una visión para avanzar en fortalecer a la región de manera competitiva, también, en el mediano plazo, potenciando la economía que cada vez es menos centrada en las fronteras de cada país.

Concretar con acciones como la de la salida mediante el puerto de la integración del bloque del Mercosur le servirá a los uruguayos para obtener energía. Mujica habría llegado a un acuerdo con Evo Morales para importar gas.

“Integración significa tener vías de aporte energético cuando las papas queman, de un lado hacia otro(…) Significa encontrar caminos para compartir el gas de la región de forma razonable, luchar para que los puertos no vivan en guerra sino que se complementen en todo lo posible”, dijo Mujica.

En materia energética, el mandatario puso el dedo en la llaga, dado que permitiría enfrentar las situaciones de déficit que sufren varias naciones en la Región. Como es el caso chileno, cuyas demandas de energía han puesto en una encrucijada las propuestas para su generación versus el impacto ambiental que generan termoeléctricas e hidroeléctricas en sus territorios.

Pero aún está por verse la manera en que se va a resolver el tema de la infraestructura que requeriría un puerto como el de Rocha, y de qué forma los gobiernos de la Región acatarán acuerdos internacionales de respeto a las comunidades directamente afectadas, como es el caso del 169 de la OIT, que obliga a una consulta previa con los pueblos originarios antes de realizar megaproyectos en sus territorios.

Publicado en: AmericaLatina

Convocatoria II Cumbre Cerro Ñielol 2014, por la autodeterminación Mapuche

01/01/2014 by Vitalio Deja un comentario

 Por: PACMA

cerro Ñielol

Continuación de la Primera Cumbre Sobre Autogobierno MAPUCHE, Cumplimiento y Aplicación de los Tratados y la Desmilitarización efectuada el día 16 de enero 2013, en el Cerro Ñielol, IX región, Temuco-Chile.

El Pacto Mapuche por la Autodeterminación PACMA, convocamos a  la SEGUNDA CUMBRE CERRO ÑIELOL 2014 POR LA AUTODETERMINACION MAPUCHE. Dicho evento es la continuación de la  Primera Cumbre Sobre Autogobierno MAPUCHE, Cumplimiento y Aplicación de los Tratados y la Desmilitarización efectuada el  día 16 de enero 2013, en el Cerro Ñielol, IX región, Temuco-Chile.

En la Primera Cumbre los Mapuche participantes anunciamos públicamente que comenzaríamos a transitar por un proceso de Autodeterminación al amparo del derecho internacional el cual establece: “Los Pueblos Indígenas tienen derecho a la Libre determinación. En virtud de ese derecho determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural”.

En aquella oportunidad manifestamos los siguientes asuntos: I.- Nuestra firme voluntad de diálogo con el Estado chileno, sociedad civil, partidos políticos y organismos de derechos humanos, entre otros; II.-  Los Mapuche participantes y adherentes a la Primera Cumbre, anunciamos que, a partir de ese momento transitaríamos por la conformación de un Autogobierno Mapuche; III.- Se reafirmó la plena vigencia de los Tratados-Parlamentos Mapuche; IV.- Se reafirmó que el derecho al territorio Mapuche tiene plena relación con los fundamentos del artículo 28 de la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas; V.- Un eventual reconocimiento constitucional debe incluir el derecho a  la Libre determinación y el reconocimiento a los Tratados-Parlamentos Mapuche. ; VI.-, La Pacificación de la Araucanía constituyó un acto de lesa humanidad, por tanto, se debe reparar e indemnizar al Pueblo Mapuche por el daño causado; VII.-. Se exhortó al Estado Chileno y sus autoridades a pedir perdón por el daño moral, cultural, espiritual, material, intelectual y patrimonial causado al Pueblo Mapuche y al mismo tiempo reparar e indemnizar;   VIII.- En cuanto a la militarización del territorio mapuche, se manifestó el más enérgico rechazo a lo que consideramos una nueva ocupación militar.

En esta Segunda Cumbre por la Autodeterminación Mapuche a efectuarse el día 16 de enero 2014, hemos tomado la decisión de presentar al Pueblo Mapuche, al Pueblo Chileno y al país,  las bases y fundamentos de un Estatuto para la Autodeterminación Mapuche. Dicho Estatuto estipulará la potestad, facultad, competencias y funcionamiento orgánico del Autogobierno Mapuche.

Los acontecimientos y aumento de las tensiones en la región y la falta de medidas apropiadas para establecer una solución integral en las relaciones institucionales entre Mapuche y no Mapuche, hemos decidido realizar la Segunda Cumbre por la Autodeterminación para abordar todas y cada una de estas situaciones cruciales de naturaleza histórica, en un Estatuto de Autodeterminación Mapuche al amparo del derecho internacional, fundado en el derecho a la Libre determinación, el derecho al territorio y sus recursos, el reconocimiento y aplicación de los Tratados Mapuche y el ejercicio al derecho al consentimiento previo libre e informado.

A más de un siglo de convivencia entre Mapuche y no Mapuche, relaciones que se derivan de las acciones y hechos coercitivos efectuados por la denominada Pacificación de la Araucanía, el EstadoChileno, el Parlamento y la sociedad Chilena en general no han sido capaces de rectificar y subsanar la desprotección jurídico e institucional con el Pueblo Mapuche y sus derechos,  el despojo territorial sistemático, la discriminación, la exclusión social y la negación de la cultura Mapuche en todas su formas. Esta situación nos empuja a desplegar todos nuestros esfuerzos  y capacidades para materializar al más breve plazo el derecho a la autodeterminación Mapuche.

Convocamos a todos los Mapuche interesados alrededor del derecho a la autodeterminación a participar activamente en el dialogo interno entre Mapuche el día lunes 06 de enero 2014, a efectuarse en la ciudad de Temuco, oportunidad en que abordaremos todas las cuestiones  que conciernen al Estatuto de Autodeterminación Mapuche que presentaremos en la Segunda Cumbre. Dicha convocatoria comprende a las autoridades ancestrales y sus comunidades, profesionales, jóvenes, mujeres, artistas, y quienes se encuentran en el exterior, entre otros.

El día 16 de enero 2014, la Segunda Cumbre por la Autodeterminación Mapuche tendrá dos momentos. El primero, un dialogo interno entre Mapuche oportunidad en que se presentará formalmente el Estatuto de Autodeterminación Mapuche y en segundo lugar,  un dialogo con la sociedad chilena, momento en que se le entregará a cada uno de los participantes dicho Estatuto.

Con el objeto a que las autoridades del país tomen conocimiento de la ruta por la autodeterminación Mapuche y la presentación del Estatuto,  invitaremos formalmente al presidente de la republica Sebastián Piñera y a la presidenta electa señora Michelle Bachelet.

 PACTO MAPUCHE POR LA AUTODETERMINACIÓN- PACMA

  Wallmapuche, Walung Kuyen, Temuco, Chile  22 de Diciembre 2013.

Publicado en: Chile

Ecuador le hizo faquiu a EEUU por el retiro de ‘ayuda’

01/01/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por: Modesto Emilio Guerrero

El gobierno ecuatoriano no aceptó someterse a las condiciones que intentaba imponer Estados Unidos ante las posiciones independientes ecuatorianas en su política exterior.

América latina amaneció esta semana con la noticia de que Estados Unidos había retirado 2,5 millones de dólares al gobierno de Ecuador, de un total de 30 millones previstos para cinco años, de lo que denomina “ayuda exterior”. Ecuador le respondió de la única manera merecida: métanselo por donde mejor les quepa.
Aunque una frase de ese calibre sólo es imaginable en el verbo irreverente del intempestivo Hugo Chávez, para los efectos, es lo mismo, aun en la modosa formalidad andina del presidente Rafael Correa, quien prefirió ofrecerle a Estados Unidos la misma cantidad, pero para que firmen el Protocolo de Kioto.
“El gobierno ecuatoriano se compromete a dar una cooperación a los EE.UU. de $ 2,5 millones si es que ratifican el Protocolo de Kyoto. Kioto por Copenhague, con los dos millones pueden hacer lo que quieran.”
El concepto “ayuda exterior” se convirtió en una institución oficiosa de la diplomacia mundial desde 1951, cuando las recién creadas Naciones Unidas comprendieron que podía servir para dos o tres cosas. Prever y contener conflictos sociales, corromper gobiernos débiles o sumisos para obligarlos a sujetarse a multinacionales y organismos financieros, y presionar cambios en las conductas políticas de líderes, regímenes y Estados, respecto de las potencias que ofrecen la fulana ayuda. Cumple la misma función que el Ciadi o el FMI, pero con máscara de altruismo.
La lógica imperialista de esa ayuda explica por qué una masa gigante de capital superior a los 70 mil millones de dólares recibidos en cuatro décadas por decenas de países pobres, no haya servido para el “desarrollo”, sino para lo contrario: el sometimiento nacional.
No cuesta mucho comprender que 2,5 millones de dólares es una miseria en términos de capacidad financiera para un Estado, pero para un pequeño país como Ecuador, aun siendo petrolero, esa suma le puede servir para mitigar algunos gastos sociales.
La presión mayor no es financiera, sino política. El asunto no son los 2,5 millones, sino la condición que contienen esos dólares.
Ecuador no aceptó someterse a la orden imperial. Ni en la trampa del Acuerdo de Copenhague, ni ante Londres por Julian Assange, o por Snowden al que ofreció asilo, ni frente el Comando Sur, al que le devolvió la base militar que tenía en Manta, o por las presiones para que Ecuador se aleje del ALBA y se integre, como lo hizo Ollanta Humala, a la Alianza del Pacífico. La misma conducta tuvo con el Ciadi, del que se retiró, o contra la Chevron cuando la denunció y demandó.
Entonces la castigan. 2,5 millones en realidad es una palmadita de advertencia a ver si cambia de conducta. Casi 80 países tampoco firmaron y no fueron castigados. El problema no es la ayuda, es que el gobierno de Ecuador es independiente.
Un castigo similar aplicaron a los países de la ONU que aprobaron la admisión de Palestina en ese organismo en 2010, y a Venezuela, Argentina, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, en 2011, cuando el republicano Connie Mack argumentó en la Cámara de Representantes que se les retiraran 50 millones de dólares destinados a “ayuda exterior”, porque “estos países claramente se han alineado para ir en contra de los ideales de libertad, seguridad y prosperidad”, sostenidos por EE.UU.
El mismo carácter imperial del castigo a Ecuador por independiente convirtió en premio la ayuda externa recibida por la dictadura de Mubarak en Egipto, cuando Washington le condonó 7 mil millones de dólares de deuda por haberse colocado a su lado en la Guerra del Golfo contra Irak.
Uno de los casos más escandalosos de uso extorsivo de la “ayuda exterior” a favor de la economía imperialista lo ejerció Inglaterra en 1986, cuando forzó a India a recibir 21 helicópteros buscadores de petróleo de la compañía Westland, como parte de su “ayuda externa”. Londres salvó a la compañía de la quiebra. Poco después la India tuvo que revenderlos a otra empresa británica como chatarra.
Israel, considerado uno de los 25 países más poderosos del planeta, recibe la mayor proporción de ayuda por habitante, sólo por mantenerse como pieza geopolítica de EE.UU. en Medio Oriente.
Desde mediados de la década de los ’80, el impulso neoliberal privatizó la “ayuda externa”.
La especialista española Patricia Estévez calcula que por cada dólar de “ayuda exterior”, los bancos se quedan otros tres en pagos de intereses de la deuda externa del Tercer Mundo. Según el informe ActionAid International, sólo el 40% contiene en algo la pobreza, el resto se aplica a privatizaciones y liberalización comercial. Esas son las condiciones.
Ecuador es apenas un caso más de extorsión imperial, que podría ser contrarrestada desde el Banco del Sur o el Banco del ALBA, o los dos juntos. De hecho, PetroCaribe, el banco del ALBA, la Misión Milagros y la ayuda especial a Haití, promovidas por el gobierno bolivariano, beneficiaron a muchos países desde 2005, incluso del Medio Oriente como Palestina, con alrededor de 12 mil millones de dólares de cooperación o canje, sin una sola condición de dominación.

Publicado en: Ecuador

EZLN: Cuando los muertos callan en voz alta (Rebobinar 1)

01/01/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por: SCI Marcos

Los criminales de la clase política mexicana que han mal gobernado estas tierras seguirán siendo, para quienes padecieron sus desmanes, criminales impunes. No importa cuántas líneas se paguen en los medios ídem; ni cuánto se gaste en espectaculares en las calles, en la prensa escrita…

(En el que se reflexiona sobre l@s ausentes, las biografías, narra el primer encuentro de Durito con el Gato-Perro, y habla de otros asuntos que no vienen al caso, o cosa, según irá dictando la posdata impertinente)

Noviembre-Diciembre del 2013.

Me parece que hemos confundido mucho esta cuestión de la Vida y la
Muerte.  Me parece que lo que llaman mi sombra aquí en la tierra es mi
sustancia auténtica.  Me parece que, al mirar las cosas espirituales, somos
demasiado como ostras que observan el sol a través del agua y piensan que
la densa agua es la más fina de las atmósferas.  Me parece que mi cuerpo
no es más que las heces de mi mejor ser.  De hecho, que se lleve mi cuerpo
quien quiera, que se lo lleve, digo: no es yo.

Herman Melville “Moby Dick”.

  Desde hace un buen de tiempo que sostengo que la mayoría de las biografías no son más que una mentira documentada, y a veces, no siempre, bien redactada.  El biógrafo promedio tiene una convicción previa y el margen de tolerancia es muy reducido, cuando no inexistente.   Con esa convicción comienza a hurgar en el rompecabezas de una vida que le es ajena (por eso su interés en hacer la biografía), y va recolectando las piezas falsas que le permitan documentar su convicción propia, no la vida reseñada.

  Lo cierto es que acaso podríamos conocer con certeza fecha y lugar de nacimiento, y, en algunos casos, fecha y lugar de defunción.  Fuera de eso, la mayoría de las biografías deberían de estar en el rubro de “historias noveladas” o “ciencia ficción”.

  ¿Qué es lo que queda entonces de una vida?  Poco o mucho, decimos nosotros.

  Poco o mucho, dependiendo de la memoria.

O, más bien, de los fragmentos que en la memoria colectiva imprimió esa vida.

  Si esto no vale para biógrafos y editores, poco importa para el común de la gente.  Suele suceder que lo que realmente importa no aparece en los medios de comunicación, ni se puede medir en encuestas.

  Ergo, de una persona ausente sólo tenemos piezas arbitrarias del complejo rompecabezas hecho de jirones, rasgados y tendencias que se conocen como “vida”.

  Así que, con este inicio confuso, permítaseme levantar algunas de esas piezas fragmentadas para abrazar y abrazarnos por el paso que hoy nos falta y necesitamos…

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  Un concierto en el silencio mexicano.  Don Juan Chávez Alonso, purépecha, zapatista y mexicano, hace un ademán como quitándose un insecto molesto.  Es su respuesta a la disculpa que le doy por uno de mis torpes exabruptos.  Estamos en territorio Cucapá, en mitad de un terreno arenoso.  En esas coordenadas geográficas y cuando en el calendario se señala la Sexta 2006 en el Noroeste de México, en la gran tienda de campaña que le sirve de hospedaje, Don Juan toma la guitarra y pregunta si queremos escuchar algo que compuso.  Apenas afina e inicia un concierto que, sin letra alguna, narra el alzamiento zapatista desde el primero de enero de 1994 hasta la presencia de la Comandanta Ramona en la formación del Congreso Nacional Indígena.

  Un silencio luego, como si fuera una nota más.

Un silencio en el que callaban en voz alta nuestros muertos.

-*-

  También en el noreste mexicano, la locura sangrienta del Poder pinta de absurdos aún impunes el calendario de abajo.  5 de junio del 2009.  La codicia y el despotismo gubernamentales han prendido fuego a una guardería para infantes.  Las víctimas mortales, 49 niños y niñas, son las bajas colaterales cuando se destruyen archivos comprometedores.  Al absurdo de que los padres sepulten a los hijos, le sigue el de una justicia débil y corrupta: los responsables no reciben una orden de aprehensión, sino puestos en el gabinete del criminal que, bajo el azul de Acción Nacional, tratará de ocultar el baño de sangre en el que sumió al país entero.

  Donde los biógrafos cierran sus apuntes “porque unos pocos años de vida no son rentables”, la historia de abajo abre su cuaderno de otros absurdos: con su injusta ausencia, estos infantes han parido otros hombres y mujeres.  Sus padres y madres levantan desde entonces la demanda de la justicia más grande: la de que la injusticia no se repita.

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  “El problema con la vida es que al final te mata“, había dicho Durito, cuyas fantasiosas historias caballerescas tanto divertían a la Chapis.  Aunque ella habría preguntado, con esa impertinente mezcla de ingenuidad y sinceridad que desconcertaba a quienes no la conocían, “¿y por qué un problema?“.  Don Durito de La Lacandona, escarabajo de origen y de oficio andante caballero, habría evitado polemizar con ella, puesto que, según un supuesto reglamento de la caballería andante, no se debe contradecir a una dama, (sobre todo si la dama en cuestión tiene buenas influencias “muy arriba”, agregaba Durito que sabía que la Chapis era religiosa, monja, hermana, o como quieran ustedes llamar a las mujeres que hacen de la fe, su vida y profesión).

La Chapis no nos conocía. Quiero decir, no como quien nos mira desde fuera y sobre nosotros escribe, habla… o mal habla (ya ven ustedes cómo son pasajeras las modas).  La Chapis era con nosotros. Y lo era tiempo antes de que un escarabajo impertinente se apersonara en las montañas del sureste mexicano para declararse andante caballero.

Y tal vez por ser en nosotros era que a la Chapis no parecía inquietarle tanto eso de vida y muerte.  Como esa actitud tan nuestra, de los neozapatistas, en que todo se invierte y no es la muerte la que preocupa y ocupa, sino la vida.

Pero la Chapis no sólo era en nosotros.  Es claro que fuimos sólo una parte de su andar.  Y si ahora les cuento algo de ella no es para dar apuntes para su biografía, sino para decirles lo que acá sentimos.  Porque la historia de esta creyente, su historia con nosotros, es de las que hacen dudar a los fanáticos ateos.

¿”La religión es el opio de los pueblos”?  No sé.  Lo que sí sé es que la explicación más brillante que he escuchado sobre la destrucción y despoblamiento que la globalización neoliberal opera en un territorio la dio, no un teórico marxista-leninista-ateísta-y-algunos-istas-más, sino… un párroco cristiano, católico, apostólico y romano, adherente a la Sexta, y desterrado por el alto clero (“por pensar mucho”, me dijo como pidiendo disculpas) a uno de los desiertos geográficos del altiplano mexicano.

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  Creo (tal vez me equivoque, no sería la primera vez y, seguro, no será la última), que mucha gente, si no es que toda, que se acercó a lo que se conoce como neozapatismo, lo hizo buscando respuestas a preguntas hechas en las historias personales de cada quien, según su calendario y geografía.  Y que tardaron sólo lo indispensable para encontrar la contestación.  Cuando se dieron cuenta de que la respuesta era el monosílabo más problemático de la historia, voltearon hacia otro lado y hacia allá se echaron a andar. No importa cuánto digan y se digan que siguen estando acá: se fueron.  Unas personas más rápido que otras.  Y la mayoría de ellas no nos miran, o lo hacen con la misma distancia y desdén intelectual que el que enarbolaron calendarios antes de que amaneciera el enero de 1994.

Creo haberlo dicho antes, en alguna otra misiva, no estoy seguro.  Pero como quiera digo, o repito aquí, que ese peligroso monosílabo es “tú“.  Así, con minúsculas, porque esa respuesta era y es íntima a cada quien.  Y cada cual la toma con el terror respectivo.

Porque la lucha es colectiva, pero la decisión de luchar es individual, personal, íntima, como lo es la de seguir o claudicar.

¿Digo que las pocas personas que se quedaron (y no me refiero a la geografía sino al corazón) no han encontrado esa respuesta?  No.  Lo que trato de decir es que la Chapis no vino buscando esa respuesta a su personal pregunta.  Ella ya conocía la respuesta y había hecho de ese “tú” su camino y meta: su ser creyente y consecuente.

Muchas otras, muchos otros como ella, pero diferentes, se habían ya respondido en otros calendarios y geografías.  Ateos y creyentes.  Hombres, mujeres y otroas de todos los calendarios.  Son ésos, ésas,ésoas, que siempre, vivos o muertos, se colocan frente al Poder, no como víctimas, sino para desafiarlo con la múltiple bandera de la izquierda de abajo.  Son nuestras compañeras, compañeros ycompañeroas… aunque en la mayoría de los casos ni ell@s ni nosotros lo sepamos… todavía.

Porque la rebeldía, amigos y enemigos, no es patrimonio exclusivo de los neozapatistas.  Lo es de la humanidad.  Y eso es algo que hay que celebrar.  En todas partes, todos los días y a todas horas.  Porque la rebeldía es también una celebración.

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  No son pocos ni débiles los puentes que, desde todos los rincones del planeta Tierra, se han tendido hasta estos suelos y cielos.  A veces con miradas, a veces con palabras, siempre con nuestra lucha, los hemos cruzado para abrazar a eso otro que resiste y lucha.

Tal vez de eso y no de otra cosa se trata lo de “ser compañeros”: de cruzar puentes.

Como en este abrazo hecho letras para las hermanas de la Chapis que, como nosotros, la echan de menos y, como nosotras, la necesitan.

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“La impunidad, querido Matías, es algo que sólo la justicia
puede otorgar; es la Justicia ejerciendo la injusticia”.

Tomás Segovia, en “Cartas Cabales”.

Ya antes he dicho que, según mi humilde opinión, cada quien es el héroe o la heroína de su propia historia individual.  Y que en la sedante autocomplacencia de narrar “ésta es mi historia personal”, se editan hechos y deshechos, se inventan las fantasías más increíbles, y el narrar anécdotas se parece demasiado al hacer cuentas del avaro que roba lo ajeno.

El ancestral afán de trascender a la muerte propia encuentra en las biografías el sustituto al elixir de la eterna juventud.  Claro, también en la descendencia.  Pero la biografía es, por decirlo de alguna forma, “más perfecta”.  No se trata de alguien que se parece, es el “yo” alargado en el tiempo gracias a la “magia” de la biografía.

Acude el biógrafo de arriba a documentos de la época, tal vez a testimonios de familiares, amigos o compañer@s de la vida cuya muerte se apropia.  Los “documentos” tienen la misma certeza que los pronósticos meteorológicos, y los testimonios obvian la delgada separación entre el “yo creo que…” y el “yo sé que…”.  Y entonces la “veracidad” de la biografía se mide por la cantidad de notas de pie de página.  Para las biografías vale lo mismo que para las facturas de gasto en “imagen” gubernamental: mientras más voluminosas, más ciertas.

En la actualidad, con el internet, los tuiters, los feisbuc y equivalentes, los mitos biográficos redondean sus falacias y, voilá, se reconstruye la historia de una vida, o fragmentos de ella, que poco o nada tienen que ver con la historia real.  Pero no importa, porque la biografía está publicada, impresa, circula, es leída, citada, recitada… como la mentira.

Cheque usted en las modernas fuentes documentales de las biografías futuras, es decir, Wikipedia y losblogs, Facebook y los “perfiles” respectivos.  Ahora compare con la realidad:

¿No le dan escalofríos al darse cuenta de que, tal vez, en el futuro…

Carlos Salinas de Gortari será “el visionario que entendió que vender a una Nación era, además de un negocio familiar (claro, entendiendo como familia a la sanguínea y a la política), un acto de patriotismo moderno”, y no el líder de una banda de traidores (no se hagan, ahí andan en la oposición “madura y responsable” vari@s de quienes apoyaron la reforma al artículo 27 constitucional, el parteaguas de la claudicación del Estado Nacional en México);

Ernesto Zedillo Ponce de León no será el “hombre de Estado” que llevó a toda una Nación de una crisis a otra peor (además de ser uno de los autores intelectuales, junto con Emilio Chuayffet y Mario Renán Castillo, de la masacre de Acteal), sino que llevó “las riendas del país” con un singular sentido del humor… para terminar siendo lo que siempre fue: un empleado de segunda en una multinacional;

Vicente Fox será la muestra de que el puesto de presidente de una república y de una filial refresquera es intercambiable… y que ambos puestos pueden ser ocupados por inútiles;

Felipe Calderón Hinojosa será un “presidente valiente” (para que otros murieran) y no un psicópata que se robó el arma (la presidencia) para sus juegos de guerra… y que terminó siendo lo que siempre fue: un empleado de segunda en una multinacional;

Enrique Peña Nieto será un presidente culto e inteligente (“bueno, es ignorante y tonto pero hábil”, es el nuevo perfil que se le construye en los corrillos de analistas políticos), y no un analfabeto funcional (ni modo, como dice el proverbio popular: “lo que natura no da, Monex no lo compra”)…?

Ah, las biografías.  No pocas veces son auto biografías, aunque sean los descendientes (o los compinches) quienes las promueven y así adornan su árbol genealógico.

Los criminales de la clase política mexicana que han mal gobernado estas tierras seguirán siendo, para quienes padecieron sus desmanes, criminales impunes.  No importa cuántas líneas se paguen en los medios ídem; ni cuánto se gaste en espectaculares en las calles, en la prensa escrita, en radio y televisión.  De los Díaz (Porfirio y Gustavo) a los Calderón y Peña, de los Castellanos y Sabines a los Albores y Velasco, sólo media el balconeo (vía redes sociales, porque en los medios de paga siguen siendo “personas responsables y maduras”) de la ridícula frivolidad de los “juniors”.

Pero el mundo es redondo y en el continuo sube y baja de la política de arriba, se puede pasar, en poco tiempo, de la portada del “Hola”, al “SE BUSCA: CRIMINAL PELIGROSO”; de la francachela del diciembre del TLC, a la cruda del alzamiento zapatista; del “hombre del año”, a la “huelga de hambre” con agua embotellada de marca “chic” (ni modo mi buen, hasta para las protestas hay clases sociales); del aplauso por los chistes malos, al filicidio putativo por concretarse; del nepotismo y la corrupción adornados con ocurrencias, a la investigación por ligas con el narcotráfico; de los trajes militares talla extra grande, al exilio temeroso y manchado de sangre; de la francachela del diciembre entreguista a…

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  Con todo esto y lo que sigue, ¿digo que no hay que escribir-leer biografías?  No, pero lo que hace que ande la vieja rueda de la historia son los colectivos, no los individuos… o individuas.  La historiografía se nutre de individualidades; la historia aprende de pueblos.

¿Digo que no hay que escribir-estudiar historia?  No, pero lo que sí digo es que es mejor hacerla de la única forma que se hace, es decir, con otros y organizados.

Porque la rebeldía, amigos y enemigos, cuando es individual es bella.  Pero cuando es colectiva y organizada es terrible y maravillosa.  La primera es materia de biografías, la segunda es la que hace historia.

-*-

 Y no con palabras abrazamos a nuestros compañeros y compañeras zapatistas, ateos y creyentes,

a los que de noche se cargaron a la espalda la mochila y la historia,

a los que tomaron con las manos el relámpago y el trueno,

      a los que se calzaron las botas sin futuro,

         a los que se cubrieron el rostro y el nombre,

            a los que, sin esperar nada a cambio, en la larga noche murieron

                 para que otros, todos, todas, en una mañana por venir aún,

                      puedan ver el día como hay que hacerlo,

                          es decir, de frente, de pie y con la mirada y el corazón erguidos.

Para ellos ni biografías ni museos.

Para ellos nuestra memoria y rebeldía.

Para ellos nuestro grito:

¡libertad! ¡Libertad! ¡LIBERTAD!

Vale. Salud y que nuestros pasos sean tan grandes como nuestros muertos.

El SupMarcos.

P.D. DE INSTRUCCIONES OBVIAS.- Ahora sí, sea tan amable de leer, en calendario inverso, desde Rebobinar 1 hasta el 3, y tal vez así encuentre al gato-perro y algunas dudas se aclaren.  Y sí, tenga la seguridad de que surgirán más preguntas.

P.D. QUE ATIENDE, SOLÍCITA, A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DE PAGA.- ¡Ah! Conmovedor el esfuerzo de los contras en los medios de paga para tratar de dar argumentos a los pocos lectores-escuchas-videntes contras que les quedan.  Pero, generoso por la época navideña, aquí les mando algunos tips para que usen de material periodístico:

.- Si las condiciones de las comunidades indígenas zapatistas están igual que hace 20 años y nada se ha avanzado en su nivel de vida, ¿Por qué el EZLN –como lo hizo en 1994 con la prensa de paga- se “abre” con la escuelita para que la gente de abajo vea y conozca directamente, SIN INTERMEDIARIOS, lo que hay acá?

Y ya puesto en “modo interrogante”, ¿por qué en el mismo período se redujo, también exponencialmente, el número de lectores-escuchas-videntes de los medios de comunicación de paga? Pst, pst, pueden responder que no tienen menos lectores-escuchas-videntes –eso reduciría la publicidad y el chayote-, que lo que pasa es que ahora son más “selectivos”.

.- Ustedes preguntan “¿Qué ha hecho el EZLN por las comunidades indígenas? Y nosotros estamos respondiendo con el testimonio directo de decenas de miles de nuestros compañeros y compañeras.

Ahora ustedes, los dueños y accionistas, directores y jefes, respondan:

¿Qué han hecho ustedes, en estos 20 años, por los trabajadores de los medios, uno de los sectores más golpeados por el crimen prohijado y alentado por el régimen a quien tanto adoran?  ¿Qué han hecho por los periodistas, las periodistas amenazadas, secuestradas y asesinadas? ¿Y por su familiares?  ¿Qué han hecho para mejorar las condiciones de vida de sus trabajadores?  ¿Les han aumentado el salario para que tengan una vida digna y no tengan que vender su palabra o su silencio frente a la realidad?  ¿Han creado las condiciones para que se retiren, después de años de laborar para ustedes, dignamente?  ¿Les han dado seguridad en el empleo?  Quiero decir, ¿el empleo de un reportero o reportera ya no depende del humor del jefe de redacción o de los “favores”, sexuales o de otro tipo, que se les demandan a todos los géneros?

¿Qué han hecho para que el ser trabajador de los medios sea un orgullo que no cueste la pérdida de la libertad o la vida al ser honesto?

¿Pueden decir que su trabajo es más respetado por gobernantes y gobernados que hace 20 años?

¿Qué han hecho contra la censura impuesta o tolerada?  ¿Pueden decir que sus lectores-escuchas-televidentes están mejor informados que hace 20 años?  ¿Pueden decir que tienen más credibilidad que hace 20 años?  ¿Pueden decir que sobreviven gracias a sus lectores-escuchas-videntes y no por la publicidad, mayoritariamente gubernamental?

Ahí les responden a sus trabajadores y lectores-escuchas-videntes, así como nosotros les respondemos a nuestros compañeros y compañeras.

Oh, vamos, no estén tristes.  No somos los únicos que hemos escapado a su papel de juez y verdugo, suplicando su absolución y recibiendo siempre su condena.  Está también, por ejemplo, la realidad.

Vale de nueve, o, mejor, de sesenta y nueve.

El Sup diciéndose que es mejor un pulgar abajo que un dedo medio arriba.

Es territorio zapatista, es Chiapas, es México, es Latinoamérica, es la Tierra.  Y es diciembre del 2013, hace frío como hace 20 años, y, como entonces, hoy una bandera nos cobija: la de la rebeldía.

Publicado en: América Central

Servicios de inteligencia de EEUU planean derrocar a Rafael Correa

01/01/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por: Nil Nikandrov

 

Rafael Correa es uno de esos presidentes latinoamericanos que los círculos dirigentes de Estados Unidos consideran incontrolables, por ende, especialmente peligrosos. Con el objeto de deshacerse de tales políticos, Washington emplea un nutrido arsenal de recursos tales como interferencia en los procesos electorales y hasta la eliminación física. Después de la extraña muerte de Hugo Chávez, quien encabezó la resistencia en América Latina contra el Imperio, es Correa a quien se le percibe de manera creciente como su sucesor, el líder de las “fuerzas populares” del continente.

Al centro de las actividades de política exterior de Correa, está el fortalecimiento de las organizaciones regionales de América Latina –dentro de las cuales no hay representantes norteamericanos—la comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, CELAC; la Unión de Naciones Suramericanas, UNASUR; la Alianza Bolivariana de América, ALBA y otras.

Correa siempre apoyó las iniciativas de Chávez las cuales lograron reducir la dependencia de la región del Imperio, la anulación de la Doctrina Monroe en el Hemisferio Occidental y desarrollar las relaciones de los países latinoamericanos con otros centros de poder. A este respecto, Ecuador está dando el ejemplo al establecer una colaboración de carácter general con China y Rusia en las áreas políticas, económicas y militares. La presencia norteamericana en el país está disminuyendo y el gobierno de Obama está tratando de quebrar esta tendencia. El Presidente Correa ha sido señalado como el primer culpable por el deterioro de las relaciones Ecuador-Estados Unidos.

Fue Correa quien inició la campaña internacional contra la corporación Chevron. La Corte Internacional de La Haya eximió a la compañía del pago de multas multimillonarias en dólares por la contaminación de la cuenca del Río Amazonas en territorio ecuatoriano. El Presidente Correa no estuvo de acuerdo con semejante injustificada y humillante decisión. El Presidente visitó la zona del desastre ecológico y mostró a los periodistas de la televisión sus manos cubiertas de petróleo que fue dejado en el sitio de anterior extracción, señalando “Este es el resultado de una compañía que utiliza tecnología obsoleta.” Correa instó a los consumidores no adquirir productos Chevron. Un tribunal ecuatoriano acogió una demanda presentada por una comunidad indígena que vive en el área del desastre ecológico para procesar y obligar a la compañía a pagar 19 mil millones de dólares por concepto de daños y perjuicios causados al ambiente y a la salud de la población. Haciendo uso de su amplia experiencia luchando contra este tipo de demandas, Chevron consiguió un dictamen a su favor de parte de la Corte Internacional de Arbitraje de La Haya. No obstante, Correa no se ha rendido y aseguró el apoyo de UNASUR y del ALBA y ha apelado a la comunidad internacional para que brinde su solidaridad con Ecuador. Actualmente Chevron no cuenta con bienes en Ecuador pero la demanda de Ecuador podría ser atendida en Argentina, Brasil y Canadá lo cual significa graves consecuencias financieras para la compañía.

El gobierno de Obama ha decidido proteger los intereses de Chevron a cualquier costo y ese es uno de los factores que está movilizando al espionaje norteamericano hacia una solución radical del “problema Correa.”

Por otra parte, el Presidente de Ecuador está dificultando el desarrollo de la Alianza del Pacífico, uno de los proyectos geopolíticos neoliberales de Washington que incluye a México, Colombia, Perú y Chile.

La alianza fue creada con objeto de neutralizar al bloque del ALBA y la condición de miembro de Ecuador en esta última no compagina de ningún modo con los intereses de Estados Unidos en la región Asia Pacífico.

El espionaje al presidente de Ecuador por parte de Estados Unidos se ha incrementado notoriamente.

La intervención de las conversaciones telefónicas de Correa y de las comunicaciones de su círculo interno, de sus agentes de seguridad y de su anillo de seguridad permite a los norteamericanos seguir la pista de los movimientos del presidente y lugares de eventos, listas de participantes y esquemas de seguridad. El monitoreo constante suministra abundante material para la identificación de puntos vulnerables en la organización de su seguridad. Hace poco, durante su acostumbrado discurso de los sábados, Correa le mencionó a los ecuatorianos la sospechosa concentración de personal militar en la embajada de Estados Unidos en Quito. “Todas las embajadas cuentan con sus agregados militares”, dijo Correa, “pero por lo general no más de uno.”

¡Pero aquí tienen más de cincuenta! Correa ordenó a su Ministro de Relaciones Exteriores, Ricardo Patiño, “verifique esta información.” Semejante situación no puede ser (la gran cantidad de personal militar). “Esto debe restituirse a su nivel normal.”

El Presidente también exigió que se investigue un incidente que se dio en la frontera de Ecuador y Colombia cuando un helicóptero ecuatoriano con varios militares norteamericanos a bordo fue tiroteado.

La preocupación de Correa es comprensible. La base militar norteamericana de Manta fue cerrada el año 2009 pero los asesores militares del Pentágono y los agentes de inteligencia norteamericanos realizan operaciones en territorio ecuatoriano sin ninguna limitación.

La intensificación del espionaje y las actividades subversivas de la inteligencia norteamericana en Ecuador resultan obvias. De acuerdo con informaciones obtenidas por expertos cubanos publicadas en el portal Contrainjerencia.com solo el personal de la CIA se duplicó durante el período 2012-2013 en la estación de Ecuador. Docenas de nuevos agentes llegaron al país. Ellos operan no solo a partir del territorio de la embajada de Estados Unidos en Quito ¡Lugar que cuenta por lo menos con cien diplomáticos! Pero también emplean el Consulado en la ciudad de Guayaquil. Con el objeto de hacer más espacio para el aumento del ya numeroso personal de inteligencia en esta estratégicamente importante ciudad puerto, el Departamento de Estado tuvo que construir un nuevo edificio consular que según una agencia de inteligencia amiga de Ecuador alberga el equipo electrónico de la NSA. El consulado está encabezado por David Lindwall, quien llegó al país luego de una gira por Irak como Consejero de Asuntos Político Militares. Lindwall también se ha desempeñado como Consejero Político en las embajadas en Bogotá, Managua, Tegucigalpa, Asunción y otras capitales latinoamericanas. Un somero análisis de los telegramas que llevan su firma lleva a la conclusión que Lindwall es un experimentado funcionario de carrera de la CIA bien versado en asuntos latinoamericanos y que ha sido enviado al Ecuador para resolver problemas sumamente delicados.

El Presidente Correa a menudo ha catalogado a Estados Unidos como una “potencia arrogante” que trata de imponerle al mundo su visión de “los valores democráticos universales” y darle a otros “lecciones de moral y buen comportamiento”. El presidente constantemente señala que Estados Unidos tiene uno de los sistemas electorales más imperfectos del mundo lo cual permite que los perdedores ganen. Correa considera que los intentos de la Agencia para el Desarrollo Internacional USAID de imponer a la fuerza patrones norteamericanos de democracia en Ecuador y otros países, como si se tratara de colonias que hay que regañar. Hace poco, comentando sobre el fin del financiamiento por parte de la USAID de varios proyectos en el país por la cantidad de 32 millones de dólares, Correa ofreció a Washington, de manera sarcástica, la misma cantidad para contribuir al mejoramiento de la democracia norteamericana.

La USAID se va de Ecuador pero las operaciones de la inteligencia norteamericana para desestabilizar el país continúan. Según todos los indicios, se producirán nuevos ataques en relación con los planes de Correa para reducir el tamaño de las fuerzas armadas y trasladar parte del personal militar a las instituciones policiales. Disidentes del ejército de manera anónima ya están haciendo declaraciones hostiles respecto de Correa y sus intentos de “tomar el puesto de Chávez en el continente.” Este texto directamente indica qué fuerzas se encuentran detrás de la campaña que se está orquestando contra Correa.

Durante la rebelión policial de septiembre del 2010 el presidente de Ecuador fue cogido en el fuego cruzado de franco tiradores y por muy poco escapó a la muerte. ¿No estará la inteligencia norteamericana preparando algo similar para el futuro cercano? Después de todo, luego de las bombas de las Torres Gemelas en Nueva York el 2001 a las agencias de inteligencia les han dado carta blanca para eliminar a aquellos que consideran enemigos de Estados Unidos. Nadie se ha opuesto a esa decisión.

Publicado en: AmericaLatina

¿Por qué ocultar la verdad sobre el apartheid?

01/01/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por: Fidel Castro Ruz

 

Durante algo más de una semana, numerosas personalidades y representantes de los Estados que en su momento clasificaron a los luchadores sudafricanos antiapartheid como terribles terroristas se esforzaron por hacer olvidar aquellas posiciones emitiendo ruidosas muestras de dolor por el deceso de Nelson Mandela. Desde La Habana, el ex presidente cubano Fidel Castro plantea oportunamente una pregunta que muchos preferirán no oír.

Quizás el imperio creyó que nuestro pueblo no haría honor a su palabra cuando, en días inciertos del pasado siglo, afirmamos que incluso si la URSS desaparecía Cuba seguiría luchando.

La Segunda Guerra Mundial estalló cuando, el 1º de septiembre de 1939, el nazi-fascismo invadió Polonia y cayó como un rayo sobre el pueblo heroico de la URSS, que aportó 27 millones de vidas para preservar a la humanidad de aquella brutal matanza que puso fin a la vida de más de 50 millones de personas.

La guerra es, por otro lado, la única actividad a lo largo de la historia que el género humano nunca ha sido capaz de evitar; lo que llevó a Einstein a responder que no sabía cómo sería la Tercera Guerra Mundial, pero que la Cuarta sería con palos y piedras.

Sumados los medios que poseen, las dos más poderosas potencias, Estados Unidos y Rusia, disponen de más de 20 000 —veinte mil— ojivas nucleares. La humanidad debiera conocer bien que, tres días después de la asunción de John F. Kennedy a la presidencia de su país, el 20 de enero de 1961, un bombarderoB-52 de Estados Unidos, en vuelo de rutina, que transportaba dos bombas atómicas con una capacidad destructiva 260 veces superior a la utilizada en Hiroshima, sufrió un accidente que precipitó el aparato a tierra. En tales casos, equipos automáticos sofisticados aplican medidas que impiden el estallido de las bombas. La primera cayó a tierra sin riesgo alguno. En cuanto a la segunda, de los 4 mecanismos, 3 fallaron, y el cuarto, en estado crítico, apenas funcionó. La bomba por puro azar no estalló.

Ningún acontecimiento presente o pasado que yo recuerde o que haya oído mencionar impactó tanto a la opinión pública mundial como la muerte de Mandela, y no por sus riquezas, sino por la calidad humana y la nobleza de sus sentimientos e ideas.

A lo largo de la historia, hasta hace apenas un siglo y medio y antes de que las máquinas y robots, a un costo mínimo de energías, se ocuparan de nuestras modestas tareas, no existía ninguno de los fenómenos que hoy conmueven a la humanidad y rigen inexorablemente a cada una de las personas: hombres o mujeres, niños y ancianos, jóvenes y adultos, agricultores y obreros fabriles, manuales o intelectuales. La tendencia dominante es la de instalarse en las ciudades, donde la creación de empleos, transporte y condiciones elementales de vida, demandan enormes inversiones en detrimento de la producción alimentaria y otras formas de vida más razonables.

Tres potencias han hecho descender artefactos en la Luna de nuestro planeta. El mismo día en que Nelson Mandela, envuelto en la bandera de su patria, fue inhumado en el patio de la humilde casa donde nació hace 95 años, un módulo sofisticado de la República Popular China descendía en un espacio iluminado de nuestra Luna. La coincidencia de ambos hechos fue absolutamente casual.

Millones de científicos investigan materias y radiaciones en la Tierra y el espacio; por ellos se conoce que Titán, una de las lunas de Saturno, acumuló 40 —cuarenta— veces más petróleo que el existente en nuestro planeta cuando comenzó la explotación de este hace, apenas 125 años, y al ritmo actual de consumo durará apenas un siglo más.

Acogida de Nelson Mandela a Fidel Castro en Durban, el 2 de septiembre de 1998, momentos antes de la apertura de la XIIa Cumbre del Movimiento de Países No Alineados.

Los fraternales sentimientos de hermandad profunda entre el pueblo cubano y la patria de Nelson Mandela nacieron de un hecho que ni siquiera ha sido mencionado, y del cual no habíamos dicho una palabra a lo largo de muchos años; Mandela, porque era un apóstol de la paz y no deseaba lastimar a nadie. Cuba, porque jamás realizó acción alguna en busca de gloria o prestigio.

Cuando la Revolución triunfó en Cuba fuimos solidarios con las colonias portuguesas en África, desde los primeros años; los movimientos de liberación en ese continente ponían en jaque al colonialismo y el imperialismo, luego de la Segunda Guerra Mundial y la liberación de la República Popular China —el país más poblado del mundo—, tras el triunfo glorioso de la Revolución Socialista Rusa.

Las revoluciones sociales conmovían los cimientos del viejo orden. Los pobladores del planeta, en 1960, alcanzaban ya los 3 mil millones de habitantes. Parejamente creció el poder de las grandes empresas transnacionales, casi todas en manos de Estados Unidos, cuya moneda, apoyada en el monopolio del oro y la industria intacta por la lejanía de los frentes de batalla, se hizo dueña de la economía mundial. Richard Nixon derogó unilateralmente el respaldo de su moneda en oro y las empresas de su país se apoderaron de los principales recursos y materias primas del planeta, comprándolos con papeles.

Hasta aquí no hay nada que no se conozca.

Pero, ¿por qué se pretende ocultar que el régimen del Apartheid, que tanto hizo sufrir al África e indignó a la inmensa mayoría de las naciones del mundo, era fruto de la Europa colonial y que fue convertido en potencia nuclear por Estados Unidos e Israel, lo cual Cuba, un país que apoyaba las colonias portuguesas en África que luchaban por su independencia, condenó abiertamente?

Nuestro pueblo, que había sido cedido por España a Estados Unidos tras una heroica guerra de independencia de más de 30 años, nunca se resignó al régimen esclavista que le impusieron durante casi 500 años.

De Namibia, ocupada por Sudáfrica, partieron en 1975 las tropas racistas apoyadas por tanques ligeros con cañones de 90 milímetros que penetraron en Angola por más de mil kilómetros hasta alcanzar las proximidades de Luanda, donde un Batallón de Tropas Especiales cubanas —enviadas por aire— y varias tripulaciones también cubanas de tanques soviéticos que estaban allí sin personal, lograron contenerlas. Eso ocurrió en noviembre de 1975, 13 años antes de la batalla de Cuito Cuanavale.

Ya dije que nada hacíamos en busca de prestigio o beneficio alguno. Pero constituye un hecho muy real que Mandela fue un hombre íntegro, revolucionario profundo y radicalmente socialista, que con gran estoicismo soportó 27 años de encarcelamiento solitario. Yo no dejaba de admirar su honradez, su modestia y su enorme mérito.

Cuba cumplía sus deberes internacionalistas rigurosamente. Defendía puntos claves y entrenaba cada año a miles de combatientes angolanos en el manejo de las armas. La URSS suministraba el armamento. Sin embargo, en aquella época la idea del asesor principal por parte de los suministradores del material militar nosotros no la compartíamos. Miles de angolanos jóvenes y saludables ingresaban constantemente en las unidades de su incipiente ejército. El asesor principal no era, sin embargo, un Zhúkov, Rokossovski, Malinovsky u otros muchos que llenaron de gloria la estrategia militar soviética. Su idea obsesiva era enviar brigadas angolanas con las mejores armas al territorio donde supuestamente residía el gobierno tribal de Savimbi, un mercenario al servicio de Estados Unidos y Sudáfrica, que era como enviar las fuerzas que combatían en Stalingrado a la frontera de la España falangista que había enviado más de cien mil soldados a luchar contra la URSS. Ese año se estaba produciendo una operación de ese tipo.

El enemigo avanzaba tras las fuerzas de varias brigadas angolanas, golpeadas en las proximidades del objetivo adonde eran enviadas, a 1 500 kilómetros aproximadamente de Luanda. De allí venían, perseguidas por las fuerzas sudafricanas, en dirección a Cuito Cuanavale, antigua base militar de la OTAN, a unos 100 kilómetros de la 1ª Brigada de Tanques cubana.

En ese instante crítico, el Presidente de Angola solicitó el apoyo de las tropas cubanas. El Jefe de nuestras fuerzas en el Sur, general Leopoldo Cintra Frías, nos comunicó la solicitud, algo que solía ser habitual. Nuestra respuesta firme fue que prestaríamos ese apoyo si todas las fuerzas y medios angolanos de ese frente se subordinaban al mando cubano en el Sur de Angola. Todo el mundo comprendía que nuestra solicitud era un requisito para convertir la antigua base en el campo ideal para golpear a las fuerzas racistas de Sudáfrica.

En menos de 24 horas llegó de Angola la respuesta positiva.

Se decidió el envío inmediato de una brigada de tanques cubana hacia ese punto. Varias más estaban en la misma línea hacia el Oeste. El obstáculo principal era el fango y la humedad de la tierra en época de lluvia, y había que revisar el terreno metro a metro en busca de minas antipersonales. A Cuito, fue enviado igualmente el personal para operar los tanques sin tripulación y los cañones que carecían de ellas.

La base estaba separada del territorio que se ubica al Este por el caudaloso y rápido río Cuito, sobre el que se sostenía un sólido puente. El ejército racista lo atacaba desesperadamente y un avión teleguiado repleto de explosivos logró impactar el puente e inutilizarlo. A los tanques angolanos en retirada que podían moverse se les cruzó por un punto más al Norte. Los tanques que no estaban en condiciones adecuadas fueron enterrados, con sus armas apuntando hacia el Este; una densa faja de minas antipersonales y antitanques convirtió la línea en una mortal trampa al otro lado del río. Cuando las fuerzas racistas reiniciaron el avance y chocaron contra aquella muralla, todas las piezas de artillería y los tanques de las brigadas revolucionarias disparaban desde sus puntos de ubicación en la zona de Cuito.

Un papel especial se reservó para los cazas Mig-23 que, a velocidad cercana a mil kilómetros por hora y a 100 —cien— metros de altura, eran capaces de distinguir si el personal artillero era negro o blanco y disparaban incesantemente contra ellos.

Cuando el enemigo desgastado e inmovilizado inició la retirada, las fuerzas revolucionarias se prepararon para los combates finales.

Numerosas brigadas angolanas y cubanas se movieron a ritmo rápido y a distancia adecuada hacia el Oeste, donde estaban las únicas vías amplias por donde siempre los sudafricanos iniciaban sus acciones contra Angola. El aeropuerto sin embargo estaba aproximadamente a 300 —trescientos— kilómetros de la frontera con Namibia, ocupada totalmente por el ejército del Apartheid.

Mientras las tropas se reorganizaban y reequipaban, se decidió con toda urgencia construir una pista de aterrizaje para los Mig-23. Nuestros pilotos estaban utilizando el equipamiento aéreo entregado por la URSS a Angola, cuyos pilotos no habían dispuesto del tiempo necesario para su adecuada instrucción. Varios aviones estaban inmovilizados a causa de bajas que a veces eran ocasionadas por nuestros propios artilleros u operadores de medios antiaéreos. Los sudafricanos ocupaban todavía una parte de la carretera principal que conduce desde el borde de la meseta angolana a Namibia. En los puentes sobre el caudaloso río Cunene, entre el Sur de Angola y el Norte de Namibia, comenzaron en ese lapso con el jueguito de sus disparos con cañones de 140 milímetros que le daba a sus proyectiles un alcance cercano a los 40 kilómetros.

El problema principal radicaba en el hecho de que los racistas sudafricanos poseían, según nuestros cálculos, entre 10 y 12 armas nucleares. Habían realizado pruebas incluso en los mares o en las áreas congeladas del Sur. El presidente [estadounidense] Ronald Reagan lo había autorizado, y entre los equipos entregados por Israel estaba el dispositivo necesario para hacer estallar la carga nuclear. Nuestra respuesta fue organizar el personal en grupos de combate de no más de 1 000 —mil— hombres, que debían marchar de noche en una amplia extensión de terreno y dotados de carros de combate antiaéreo.

Las armas nucleares de Sudáfrica, según informes fidedignos, no podían ser cargadas por aviones Mirage, necesitaban bombarderos pesados tipo Canberra. Pero en cualquier caso la defensa antiaérea de nuestras fuerzas disponía de numerosos tipos de cohetes que podían golpear y destruir objetivos aéreos incluso a decenas de kilómetros de nuestras tropas.

Adicionalmente, una presa de 80 millones de metros cúbicos de agua situada en territorio angolano había sido ocupada y minada por combatientes cubanos y angolanos. La voladura de aquella presa hubiese sido equivalente a varias armas nucleares.

No obstante, una hidroeléctrica que usaba las fuertes corrientes del río Cunene, antes de llegar a la frontera con Namibia, estaba siendo utilizada por un destacamento del ejército sudafricano.

Cuando en el nuevo teatro de operaciones los racistas comenzaron a disparar con los cañones de 140 milímetros, los Mig-23 golpearon fuertemente aquel destacamento de soldados blancos y los sobrevivientes abandonaron el lugar dejando incluso algunos carteles críticos contra su propio mando. Tal era la situación cuando las fuerzas cubanas y angolanas avanzaban hacia las líneas enemigas.

Supe que Katiuska Blanco, autora de varios relatos históricos, junto a otros periodistas y reporteros gráficos, estaban allí. La situación era tensa pero nadie perdió la calma.

Fue entonces cuando llegaron noticias de que el enemigo estaba dispuesto a negociar. Se había logrado poner fin a la aventura imperialista y racista en un continente que en 30 años tendrá una población superior a la de China e India juntas.

El papel de la delegación de Cuba, con motivo del fallecimiento de nuestro hermano y amigo Nelson Mandela, será inolvidable.

Felicito al compañero Raúl por su brillante desempeño y, en especial, por la firmeza y dignidad cuando con gesto amable pero firme saludó al Presidente de Estados Unidos y le dijo en inglés: «Señor Presidente, yo soy Castro.»

Cuando mi propia salud puso límite a mi capacidad física, no vacilé ni un minuto en expresar mi criterio sobre quien a mi juicio podía asumir la responsabilidad. Una vida es un minuto en la historia de los pueblos, y pienso que quien asuma hoy tal responsabilidad requiere la experiencia y autoridad necesaria para optar ante un número creciente, casi infinito, de variantes.

El imperialismo siempre reservará varias cartas para doblegar a nuestra isla aunque tenga que despoblarla, privándola de hombres y mujeres jóvenes, ofreciéndole migajas de los bienes y recursos naturales que saquea al mundo.

Que hablen ahora los voceros del imperio sobre cómo y por qué surgió el Apartheid.

Publicado en: Global

Las drogas y la máquina de guerra de Estados Unidos

01/01/2014 by Vitalio Deja un comentario

Por: Maxime Chaix

 

El ex diplomático canadiense Peter Dale Scott aprovecha su jubilación para estudiar detalladamente el Sistema de Estados Unidos y sigue describiéndolo en sus libros. En esta entrevista responde a nuestro colaborador Maxime Chaix, traductor de sus trabajos al idioma francés.

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Peter Dale Scott es doctor en Ciencias Políticas, profesor emérito de Literatura Inglesa de la Universidad de California (Berkeley), poeta y ex diplomático canadiense. Su primer libro traducido al francés, The Road to 9/11, fue publicado en septiembre de 2010 por Demi-Lune bajo el título La Route vers le Nouveau Désordre Mondial [El Camino hacia el Nuevo Desorden Mundial] y le valió los elogios del general de la fuerza aérea francesa Bernard Norlain en el número 738 de la Revue Défense Nationale (marzo de 2011). Su más reciente libro, La Machine de guerre américaine [la Máquina de Guerra de Estados Unidos], fue publicado en francés por Éditions Demi-Lune en octubre de 2012 y también fue recomendado por el general Norlain en el número 757 de laRevue Défense Nationale (febrero de 2013).

Maxime Chaix: En su último libro, La Machine de guerre américaine, usted estudia profundamente lo que usted llama la «conexión narcótica global». ¿Puede aclararnos esa noción?

Peter Dale Scott: Permítame, ante todo, definir lo que yo entiendo por «conexión narcótica». Las drogas no entran en Estados Unidos por arte de magia. Importantes cargamentos de droga son enviados a veces a ese país con el consentimiento y/o la complicidad directa de la CIA. Le voy a poner un ejemplo que yo mismo cito en La Machine de guerre américaine. En ese libro yo menciono al general Ramón Guillén Dávila, director de una unidad antidroga creada por la CIA en Venezuela, quien fue inculpado en Miami por haber introducido clandestinamente una tonelada de cocaína en Estados Unidos. Según el New York Times, «la CIA, a pesar de las objeciones de la Drug Enforcement Administration [DEA], aprobó el envío de al menos una tonelada de cocaína pura al aeropuerto internacional de Miami [,] para obtener información sobre los cárteles colombianos de la droga». En total, según el Wall Street Journal, el general Guillén posiblemente envió ilegalmente más de 22 toneladas de droga a Estados Unidos. Sin embargo, las autoridades estadounidenses nunca solicitaron a Venezuela la extradición de Guillén. Incluso, en 2007, cuando [Guillén] fue arrestado en su país por haber planificado un intento de asesinato contra [el presidente] Hugo Chávez, el acta de acusación contra ese individuo todavía estaba sellada en Miami. Lo cual no es sorprendente, sabiendo que se trataba de un aliado de la CIA.

Pero la conexión narcótica de la CIA no se limita a Estados Unidos y Venezuela sino que, desde los tiempos de la postguerra, ha ido extendiéndose progresivamente a través del mundo. En efecto, Estados Unidos ha tratado de ejercer su influencia en ciertas partes del mundo pero, siendo una democracia, no podía enviar el US Army a esas regiones. Así que desarrolló ejércitos de apoyo (proxy armies) financiados por los traficantes de droga locales. Ese modus operandi se convirtió poco a poco en una regla general. Ese es uno de los principales temas de mi libro La Machine de guerre américaine. En ese libro yo estudio específicamente la operación Paper, que comenzó en 1950 con la utilización por parte de la CIA del ejército del KMT en Birmania, [fuerza] que organizaba el tráfico de droga en la región. Cuando resultó que aquel ejército era totalmente ineficaz, la CIA desarrolló su propia fuerza en Tailandia (bajo el nombre de PARU). El oficial de inteligencia a cargo de esa fuerza reconoció que el PARU financiaba sus operaciones con importantes cantidades de droga.

Al restablecer el tráfico de droga en el sudeste asiático, el KMT –como ejército de apoyo– fue el preludio de lo que se convertiría en una costumbre de la CIA: colaborar en secreto con grupos financiados a través de la droga para hacer la guerra, como sucedió en Indochina y en el Mar de China meridional durante los años 1950, 60 y 70, en Afganistán y en Centroamérica en los años 1980, en Colombia en los años 1990, y nuevamente en Afganistán en 2001. Los responsables son nuevamente los mismos sectores de la CIA, o sea los equipos encargados de organizar las operaciones clandestinas. Se puede observar como desde la época de la postguerra sus agentes, financiados con las ganancias que reportan esas operaciones con narcóticos, se mueven de continente en continente repitiendo el mismo esquema. Por eso es que podemos hablar de «conexión narcótica global».

Maxime Chaix: En La Machine de guerre américaine, usted señala además que la producción de droga se desarrolla bruscamente en los lugares donde Estados Unidos interviene con su ejército y/o sus servicios de inteligencia y que esa producción disminuye cuando terminan esas intervenciones. En Afganistán, en momentos en que la OTAN está retirando paulatinamente sus tropas, ¿piensa usted que la producción disminuirá cuando termine la retirada?

Peter Dale Scott: En el caso de Afganistán es interesante ver que durante los años 1970, a medida que el tráfico de droga disminuía en el sudeste asiático, la zona fronteriza pakistano-afgana se convertía poco a poco en punto central del tráfico internacional de opio. Finalmente, en 1980, la CIA se implicó de manera indirecta, pero masiva, contra la URSS en la guerra de Afganistán. Por cierto, Zbigniew Brzezinski se jactó ante Carter de haber organizado el Vietnam de los soviéticos. Pero también desató una epidemia de heroína en Estados Unidos. Antes de 1979 sólo entraban a ese país muy pequeñas cantidades de opio proveniente del Creciente de Oro. Pero en un solo año, el 60% de la heroína que entraba en Estados Unidos provenía de esa región, según las estadísticas oficiales.

Como yo mismo recuerdo en La Machine de guerre américaine, los costos sociales de aquella guerra alimentada por la droga aún siguen afectándonos. Por ejemplo, sólo en Pakistán existen hoy, al parecer, 5 millones de heroinómanos. Sin embargo, en 2001, Estados Unidos reactivó, con ayuda de los traficantes, sus intentos de imponer un proceso de edificación nacional a un cuasi-Estado que cuenta no menos de una docena de grupos étnicos importantes que hablan diferentes lenguas. En esa época, estaba perfectamente claro que la intención de Estados Unidos era utilizar a los traficantes de droga para posicionarse en el terreno en Afganistán. En 2001, la CIA creó su propia coalición para luchar contra los talibanes reclutando –e incluso importando– traficantes de droga que ya había tenido como aliados en los años 1980. Como en Laos –en 1959– y en Afganistán –en 1980–, la intervención estadounidense fue una bendición para los cárteles internacionales de la droga. Con la agravación del caos en las zonas rurales afganas y el aumento del tráfico aéreo, la producción se multiplicó por más de 2 pasando de 3 276 toneladas en el año 2000 (y sobre todo de las 185 toneladas producidas en 2001, año en que los talibanes prohibieron la producción de opio) a 8 200 toneladas en 2007.

Hoy en día es imposible determinar cómo evolucionará la producción de droga en Afganistán. Pero si Estados Unidos y la OTAN se limitan a retirarse dejando el caos tras de sí, todo el mundo sufrirá las consecuencias –con excepción de los traficantes de droga, que se aprovecharían entonces del desorden para [desarrollar] sus actividades ilícitas. Sería por lo tanto indispensable establecer una colaboración entre Afganistán y todos los países vecinos, incluyendo China y Rusia (que puede ser considerada una nación vecina debido a sus fronteras con los Estados del Asia Central). El Consejo Internacional sobre la Seguridad y el Desarrollo (ICOS) ha sugerido comprar y transformar el opio afgano para utilizarlo con fines médicos en los países del Tercer Mundo, que lo necesitan con gran urgencia. Pero Washington se opone a esa medida, difícil de poner en práctica sin un sistema de preservación del orden eficaz y sólido. En todo caso, tenemos que dirigirnos hacia una solución multilateral en la que se incluya Irán, país muy afectado por el tráfico de droga proveniente de Afganistán. Se trata además del país más activo en la lucha contra la exportación de estupefacientes afganos y el que más pérdidas humanas está sufriendo por causa de ese tráfico. Por consiguiente, habría que reconocer a Irán como un aliado fundamental en la lucha contra esa plaga. Pero, por numerosas razones, ese país es considerado como un enemigo en el mundo occidental.

Maxime Chaix: En su último libro, La Machine de guerre américaine, usted demuestra que una parte importante de los ingresos narcóticos [de la droga] alimenta el sistema bancario internacional, incluyendo los bancos de Estados Unidos, creando así una verdadera «narconomía». En ese contexto, ¿qué cree usted del caso HSBC?

Peter Dale Scott: Primeramente, el escándalo de lavado de dinero del HSBC nos lleva a pensar que la manipulación de ingresos narcóticos por parte de ese banco pudo contribuir al financiamiento del terrorismo –como ya había revelado una subcomisión del Senado en julio de 2012. Además, un nuevo informe senatorial ha estimado que «cada año, entre 300 000 millones y un millón de millones de dólares de origen criminal son lavados por los bancos a través del mundo y la mitad de esos fondos transitan por los bandos estadounidenses». En ese contexto, las autoridades gubernamentales nos explican que no se desmantelará HSBC porque es demasiado importante en la arquitectura financiera occidental. Hay que recordar que Antonio María Costa, el director de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Crimen (ONUDC), recordó que en 2008 «los miles de millones de narcodólares impidieron el hundimiento del sistema en el peor momento de la crisis [financiera] global».

Así que el HSBC se puso de acuerdo con el Departamento [estadounidense] de Justicia para pagar una multa de unos 1 920 millones de dólares, con lo cual evitará ser objeto de acciones penales. El gobierno de Estados Unidos nos da a entender de esa manera que nadie será condenado por esos crímenes porque, como ya señalé anteriormente, ese banco es parte integrante del sistema. Eso es una confesión fundamental. En realidad, todos los grandes bancos de importancia sistémica –no sólo el HSBC– han reconocido haber creado filiales (los privates banks) concebidas especialmente para el lavado de dinero sucio. Algunos han pagado fuertes multas, habitualmente mucho menos importantes que las ganancias generadas por el lavado de dinero. Y mientras dure esa impunidad, el sistema seguirá funcionando de esa manera.

Es un verdadero escándalo. Piense usted en un individuo cualquiera arrestado con unos cuantos gramos de cocaína en el bolsillo. Lo más probable es que vaya a la cárcel. Pero el banco HSBC puede haber lavado unos 7 000 millones de dólares de ingresos narcóticos a través de su filial mexicana sin que nadie vaya a la cárcel.

En realidad, la droga es uno de los principales factores que sostienen el dólar, lo cual explica el uso de la expresión «narconomía». Los 3 productos que más se intercambian en el comercio internacional son, en primer lugar, el petróleo seguido por las armas y después la droga. Esos 3 elementos están interconectados y alimentan los bancos de la misma manera. Es por eso que el sistema bancario global absorbe la mayoría del dinero de la droga. Así que en La Machine de guerre américaineyo estudio de qué manera una parte de esos ingresos narcóticos financia ciertas operaciones clandestinas estadounidenses. Y analizo además las consecuencias que se derivan.

Maxime Chaix: Hace 10 años, la administración Bush emprendía la guerra contra Irak, sin el aval del Consejo de Seguridad de la ONU. ¿Qué balance hace usted de ese conflicto, sobre todo en relación con sus costos humanos y financieros?

Peter Dale Scott: En mi opinión, ha habido dos grandes desastres en la política exterior reciente de Estados Unidos: la guerra de Vietnam, que no era necesaria, y la guerra de Irak, que lo era menos todavía. El objetivo aparente de esa guerra era instaurar la democracia en ese país, lo cual era una verdadera ilusión. Es el pueblo iraquí quien tiene que determinar si está hoy en mejor situación que antes de esa guerra, pero yo dudo que su respuesta sea afirmativa si se le consulta al respecto.

En cuanto a los costos humanos y financieros, ese conflicto fue un desastre, tanto para Irak como para Estados Unidos. Pero el ex vicepresidente Dick Cheney acaba de declarar en un documental que él haría lo mismo [que antes] «al minuto». Sin embargo, el Financial Times estimó recientemente que los contratistas habían firmado con el gobierno de Estados Unidos contratos por más de 138 000 millones de dólares en el marco de la reconstrucción de Irak. Sólo la empresa KBR, filial de Halliburton –firma que dirigía el propio Dick Cheney antes de convertirse en vicepresidente [de Estados Unidos]– firmó desde 2003 una serie de contratos federales por al menos 39 500 millones de dólares. Recordemos también que a finales del año 2000 –un año antes del 11 de septiembre– Dick Cheney y Donald Rumsfeld firmaron juntos un importante estudio elaborado por el PNAC (el grupo de presión neoconservador conocido como Proyecto para el Nuevo Siglo Americano). Aquel estudio, titulado «Reconstruir las Defensas de América» (Rebuilding America’s Defenses), reclamaba sobre todo un fuerte aumento del presupuesto de Defensa, el derrocamiento de Sadam Husein en Irak y mantener tropas estadounidenses en la región del Golfo Pérsico, incluso después de la caída del dictador iraquí. A pesar de los costos humanos y financieros de esa guerra, ciertas empresas privadas sacaron cuantiosas ganancias de ese conflicto, como yo mismo analizo en mi libro La Machine de guerre américaine. Para terminar, cuando se ven las gravísimas tensiones que hoy existen en el Medio Oriente entre los chiitas, respaldados por Irán, y los sunnitas, que cuentan con el apoyo de Arabia Saudita y Qatar, tenemos que recordar que la guerra contra Irak tuvo un impacto muy desestabilizador en toda esa región…

Maxime Chaix: Precisamente, ¿cuál es su punto de vista sobre la situación en Siria y las posibles soluciones?

Peter Dale Scott: Dado lo complejo de la situación no existe una respuesta simple sobre lo que habría que hacer en Siria, al menos a nivel local. Sin embargo, como ex diplomático, estoy convencido de que necesitamos un consenso entre las grandes potencias. Rusia sigue insistiendo en la necesidad de remitirse a los acuerdos de Ginebra. No es ese el caso de Estados Unidos, que efectivamente fue en Libia más allá del mandato concedido por el Consejo de Seguridad [de la ONU] y que está violando un consenso potencial en Siria. No es ese el camino a seguir ya que, en mi opinión, es necesario un consenso internacional. Si no, es posible que la guerra a través de intermediarios entre chiitas y sunnitas en el Medio Oriente acabe por arrastrar a Arabia Saudita e Irán a participar directamente en el conflicto sirio. Habría entonces un riesgo de guerra entre Estados Unidos y Rusia. Así estalló la Primera Guerra Mundial, desencadenada por un acontecimiento local en Bosnia. Y la Segunda Guerra Mundial comenzó con una guerra por intermediarios en España, donde Rusia y Alemania se enfrentaban indirectamente. Tenemos y podemos evitar que se repita ese tipo de tragedia.

Maxime Chaix: ¿Pero no piensa usted que, por el contrario, Estados Unidos está tratando hoy de ponerse de acuerdo con Rusia, esencialmente a través de la diplomacia de John Kerry?

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Peter Dale Scott: Para responder a esa pregunta, permítame hacer una analogía en el Afganistán y en el Asia Central de los años 1990, después de la retirada soviética. El problema recurrente en Estados Unidos es que resulta difícil lograr un consenso en el seno del gobierno porque existe una multitud de agencias que a veces tienen objetivos antagónicos. Lo cual se traduce en la imposibilidad de obtener una política unificada y coherente. Eso es precisamente lo que pudimos observar en Afganistán en 1990. El Departamento de Estado quería llegar obligatoriamente a un acuerdo con Rusia. Pero la CIA seguía trabajando con sus aliados narcóticos y/o yihadistas en Afganistán. En aquella época Strobe Talbott –un amigo muy cercano del presidente Clinton, a quien representaba con mucha influencia dentro del Departamento de Estado– declaró con toda razón que Estados Unidos tenía que llegar a un arreglo con Rusia en Asia Central, en vez de considerar esa región como un «gran tablero» donde manipular los acontecimientos para obtener ventajas (para retomar el concepto de Zbigniew Brzezinski). Pero, al mismo tiempo, la CIA y el Pentágono estaban haciendo acuerdos secretos con Uzbekistán, [acuerdos] que neutralizaron totalmente lo que Strobe Talbott estaba tratando de hacer. Yo dudo que hayan desaparecido hoy en día ese tipo de divisiones internas en el seno del aparato diplomático y de seguridad de Estados Unidos.

En todo caso, desde 1992, la doctrina de Wolfowitz que aplicaron los neoconservadores de la administración Bush a partir de 2001 llama a la dominación global y unilateral de Estados Unidos. Paralelamente, elementos más moderados del Departamento de Estado tratan de negociar soluciones pacificas a los diferentes conflictos en el marco de la ONU. Pero es imposible negociar la paz a la vez que se exhorta a dominar el mundo a través de la fuerza militar. Desgraciadamente, los halcones intransigentes se imponen más a menudo, por la simple razón de que disponen de presupuestos más elevados –los presupuestos que alimentan La Máquina de guerra estadounidense. Así que si usted logra compromisos diplomáticos, esos halcones tendrán menos presupuesto, lo cual explica por qué son las peores soluciones las que tienen tendencia a prevalecer en la política exterior de Estados Unidos. Y eso es precisamente lo que pudiera impedir un consenso diplomático entre Estados Unidos y Rusia en el caso del conflicto sirio.

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