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Global

La política de las bombas: al por mayor, al por menor e improvisadas

09/10/2016 by Vitalio Deja un comentario

Por: James Petras

Las guerras al por mayor provocan guerras al por menor. Las bombas en naciones extranjeras nos traen bombas en casa. Las invasiones y las ocupaciones provocan indignación y represalias. La respuesta no es hacer a los otros lo que no quieres que te hagan a ti.

Introducción

En la actualidad, las bombas, en casa o en el extranjero, son un elemento definitorio fundamental de la política en Estados Unidos, la Unión Europea y grupos e individuos islamistas radicales. La escala y alcance de la política de bombardeos varía en función de quien la practica. Los Estados practican “bombardeos al por mayor”, campañas de uso de bombas a gran escala y largo plazo cuyo objetivo es destruir gobiernos o movimientos enemigos. Los “bombardeos al por menor” son practicados por grupos o individuos que participan en atentados esporádicos y a pequeña escala para provocar el miedo y conseguir resultados simbólicos.

Además de los atentados y bombardeos planificados, hay atentados improvisados que cometen individuos perturbados que participan en ataques suicidas sin ningún trasfondo político ni propósito coherente.

Este artículo se centrará en la naturaleza del uso de bombas “al por mayor” y “al por menor”, su frecuencia, consecuencias políticas e impacto a largo plazo sobre el poder político global.

Los bombardeos como sucesos cotidianos

Estados Unidos y la Unión Europea son los más destacados practicantes del “bombardeo al por mayor” del mundo. Utilizan ataques en serie contra múltiples países sin declararles la guerra ni introducir en el territorio tropas terrestres de su propio país. Están especializados en ataques indiscriminados sobre población civil desarmada: mujeres, niños, ancianos y hombres no combatientes. Es decir, utilizan los “bombardeos al por mayor” para desatar el terror cotidiano en las sociedades.

Los EE.UU. y la U.E. practican la “guerra total” desde los cielos, sin perdonar ningún ámbito de la vida civil cotidiana. Bombardean barrios, mercados, infraestructuras vitales, fábricas, escuelas y centros sanitarios. Las consecuencias de sus bombardeos diarios y “normales” es la eliminación total de las propias estructuras necesarias para la existencia civil, provocando la desposesión masiva y la migración forzosa de millones de personas que buscan su seguridad.

No es sorprendente que los refugiados busquen refugio en los países que han destruido sus medios normales de existencia. Los bombardeos al por mayor de EE.UU-UE no caen sobre sus propias ciudades, por lo que millones de desposeídos intentan desesperadamente encontrar un hueco en ellas.

Las políticas de bombardeos masivos han surgido porque las guerras prolongadas sobre el terreno en los países que están en su punto de mira provocan una fuerte oposición interna de los ciudadanos que se niegan a aceptar bajas de soldados de EE.UU. o la U.E. Los bombardeos masivos provocan mucha menos oposición interna porque el que bombardea sufre menos bajas.

Pero estos bombardeos aéreos masivos, a la vez que reducen el riesgo de bajas nacionales, aumentan y profundizan la hostilidad en el extranjero. La salida masiva de refugiados hacia los centros de población estadounidenses y europeos permite la entrada de combatientes violentos que trasladarán a casa de sus invasores sus propias versiones de las estrategias de guerra total.

La resistencia civil solía enfrentarse a los soldados enemigos, ya fueran invasores imperiales o mercenarios yihadistas. Sus ataques eran fundamentalmente contra el ejército. Pero enfrentados a las políticas a largo plazo de bombardeos masivos, la oposición civil resulta ineficaz. Cuando disminuye la “oposición civil”, surgen las tropas combatientes etno-religiosas.

Los islamistas se han hecho cargo de la resistencia, adaptando sus tácticas a la política imperial de la guerra total.

La guerra de atentados al por menor

Al carecer de fuerza aérea, los terroristas islamistas practican guerras sobre el terreno para contrarrestar las guerras aéreas imperiales. Su respuesta a la guerra con drones son las bombas improvisadas de fabricación casera que matan a miles de civiles. Sus víctimas pueden ser decapitadas mediante espadas en lugar de serlo mediante misiles controlados por ordenador. Capturan a la población hostil, cometen pillaje, torturan y saquean en vez de bombardear desde lejos, para desposeer y empujar al exilio.

Los “terroristas al por menor” suelen estar descentralizados y ser captados en otros países. Son atentados son primitivos e indiscriminados. Pero, al igual que los bombardeos al por mayor, sus objetivos son los centros de población y su intención es provocar el pánico y la desesperación entre la población civil.

Los “terroristas islamistas al por menor” pretenden ampliar el alcance de sus acciones atacando los países que practican “terrorismo al por mayor”: EE.UU. y la U.E. Estos atentados son un arma de propaganda y no constituyen ninguna amenaza para los objetivos militares estratégicos imperiales pero ponen al descubierto la vulnerabilidad de la población civil de sus enemigos.

Aunque los bombardeos imperiales y los atentados islamistas han estado en guerra mutua, también pueden ser aliados de conveniencia. Podemos pensar en varios casos recientes que lo ilustran.

La campaña de bombardeos implementada por EE.UU. y la U.E. contra Libia, Yemen y Siria actuó en conjunto con mercenarios islamistas in situ. Los “bombardeos al por mayor” devastaron la infraestructura y las instalaciones militares de los gobiernos de Siria y Libia para apoyar a las tropas islamistas que avanzaban sobre el terreno. Es decir, los “bombardeos al por mayor” no bastan por sí solos para provocar el buscado “cambio de régimen”, por lo que recurren a los “atentados terroristas al por menor” y los “cortacabezas yihadistas” para avanzar en sus objetivos locales y regionales.

El ejemplo reciente más descarado de la convergencia de bombardeos masivos imperialistas en apoyo de terroristas islamistas al por menor fue el ataque del 17 de septiembre de 2016 a instalaciones militares sirias en el que murieron o fueron heridos cerca de doscientos soldados sirios que habían participado en combates contra terroristas del Estado Islámico (ISIS). Aunque Washington declaró que el bombardeo aéreo -que duró horas- contra soldados del gobierno sirio fue un “error”, este permitió a los terroristas yihadistas lanzar una ofensiva y apoderarse de la base militar. Al actuar como apoyo aéreo para el ISIS, el Pentágono cerró cualquier posibilidad de negociar la paz y saboteó el frágil alto el fuego. Fue una gran victoria de la política de bombardeos permanentes y “cambio de régimen” de Washington.

Al mismo tiempo que EE.UU. lanzaba su propaganda y su bombardeo al por mayor contra el gobierno sirio, en Estados Unidos surgió una campaña improvisada de “atentados al por menor”, ¡en Manhattan y Nueva Jersey! La última serie de atentados con bomba al por menor en Estados Unidos provocó tres docenas de heridos, la mayoría leves, mientras que el brutal bombardeo al por mayor del gobierno EE.UU. mató a 62 soldados sirios e hirió a muchos más. El impacto y las consecuencias políticas de los bombardeos al por mayor y por menor en ambas regiones fueron muy significativos. Estados Unidos no tenía más derecho a lanzar un ataque aéreo contra las tropas del gobierno sirio que participaban en la defensa de su país del que tenía el terrorista al por menor residente en EE.UU. (un afgano-estadounidense) en colocar bombas improvisadas en ciudades estadounidenses. Ambas acciones fueron ilegales.

Consecuencias políticas de la guerra de bombas

El ataque coordinado de Estados Unidos-ISIS de soldados sirios ha sentado las bases para la guerra total. Las conversaciones de paz fueron violentamente saboteadas por la Administración Obama. Siria y Rusia se enfrentan ahora a las fuerzas combinadas de ISIS, Turquía y EE.UU. sin esperanzas de una solución negociada. La batalla por el control de Alepo crecerá en intensidad. Los negociadores rusos no han sido capaces de hacer cumplir a sus cínicos “aliados” estadounidenses su compromiso en la tan cacareada “guerra contra el terror”. No les queda otra alternativa que continuar suministrando apoyo aéreo a sus aliados del gobierno sirio. Estados Unidos ha aceptado la invasión turca de Siria, traicionando tanto a sus aliados kurdos como a algunos elementos de sus socios del ISIS.  Los bombardeos siguen siendo la principal solución de Washington para Oriente Próximo.

La última campaña de terror al por menor en Estados Unidos ha tenido las consecuencias previstas: unos medios de comunicación lanzados a una campaña frenética para sembrar el miedo. La cara del “enemigo” (un joven afgano-estadounidense cuyo propio padre había intentado entregar al FBI sus conexiones yihadistas) está continuamente presente en 100 millones de pantallas de televisión. A la campaña electoral se le hace la boca agua anticipándose a la guerra contra el terror que emprenderá quienquiera que gane la presidencia. El debate político se centra en el miedo ciego en lugar de hacerlo en propuestas económicas concretas.

Los inmigrantes, los musulmanes y los terroristas reemplazan a los evasores de impuestos de Wall Street, los usureros y los especuladores en el papel de villanos de un país atrapado en crisis económicas y sociales. Las políticas económicas que han creado inseguridad y miseria masivas se ven empañadas por la retórica militarista.

El militarismo, la guerra y los bombardeos masivos reemplazan a los avances graduales de las relaciones productivas y pacíficas con Cuba e Irán.

El uso generalizado de bombardeos como estrategia y modo de vida afecta a la política interior y a la exterior… aunque la inmensa mayoría de los votantes estadounidenses busquen alternativas, empleo, vivienda y educación e intenten vivir sin miedo y sin amenazas.

Las guerras al por mayor provocan guerras al por menor. Las bombas en naciones extranjeras nos traen bombas en casa. Las invasiones y las ocupaciones provocan indignación y represalias. La respuesta no es hacer a los otros lo que no quieres que te hagan a ti.

Publicado en: Global

United Fucking Kingdom

09/10/2016 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Iniciativa Debate

Theresa May

                  Iñigo Sáenz de Ugarte | El Diario | 6 octubre 2016

¿Hay algo peor que la ministra de Interior plantee que las empresas de su país tengan que entregar una lista de sus trabajadores que hayan nacido en un país que no es el Reino Unido? ¿Hay algo peor que la medida se haya pensado con la intención de avergonzar a esas empresas en público como si hubieran preferido contratar a esos extranjeros en vez de a británicos? ¿Hay algo peor que esa propuesta parta de una ministra que hizo campaña a favor de la permanencia del país en la UE y que ahora cree que debe hacer méritos ante la corriente xenófoba que se ha extendido en su partido?

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Sí, hay algo mucho peor que eso. Y es que esas medidas, recibidas con un completo rechazo en la mayoría de los medios de comunicación, en el mundo de la empresa y en Twitter, tengan el apoyo de la opinión pública, al menos según una encuesta.

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Un 59% de los encuestados está muy o bastante a favor de la propuesta. Ese apoyo no corresponde a los votantes de un solo partido. Es evidente en el caso de los euroescépticos de UKIP (86%) y los conservadores (73%). Pero también tiene ventaja entre los laboristas (51%-32%) y los liberales demócratas (48%-37%). No es algo que deba sorprendernos.

Aceptemos que no es extraño que una persona prefiera que le vaya mejor a un compatriota que a un extranjero. Eso no le convierte en un xenófobo. Pero este debate no se produce en el vacío. No es una propuesta inesperada que haya sorprendido a la opinión pública. Forma parte de un debate que se prolonga desde hace muchos años en Reino Unido, una de cuyas consecuencias se pudo apreciar en el reciente referéndum del Brexit.

Para justificar el porcentaje de apoyo al Brexit entre votantes laboristas en el centro y norte de Inglaterra, muchos recurrieron a argumentos relacionados con cosas muy reales. La pérdida de puestos de trabajo en zonas industriales, la facilidad con la que cuentan las empresas para despedir a los trabajadores, la precarización de los sueldos bajos en el sector servicios, los contratos de cero horas, la caída de la inversión pública en infraestructuras… Todos esos elementos tienen que ver con decisiones tomadas por los sucesivos Gobiernos británicos que, como sabemos, tienen su sede central en Londres. Ninguno estaba radicado en Bruselas.

En lo que sí coincidían los votantes de Brexit era en destacar que la inmigración era uno de los principales factores en condicionar su voto. Tampoco en este caso se trataba de una postura sorprendente o que hubiera salido de ninguna parte. Formaba parte de un discurso sostenido por políticos y medios de comunicación, y no sólo la prensa tabloide, que durante muchísimo tiempo han sostenido que uno de sus principales problemas económicos era el alto número de trabajadores que venían de fuera, en especial de otros países de la Unión Europea.

Por si es necesario destacar algo de lo que se ha hablado en innumerables ocasiones, hablamos de trabajadores que pagan sus impuestos, que trabajan con frecuencia en empleos que la población local desdeña y que son usuarios de los servicios públicos (sanidad o educación, principalmente) en mucha menor medida que los británicos de origen.

La reacción contraria a la medida obligó a la ministra Amber Rudd a echarse atrás de lo anunciado entre grandes aplausos en el congreso anual de los tories. Era sólo una de las medidas que iban a estudiar, dijo después. No es algo que esté ya decidido. Quizá se vio alarmada por la oposición radical planteada por los empresarios, O por la idea, muy extendida en Twitter, de que el país no puede caer ya más bajo.

“Tenemos ciudadanos de la UE en la construcción, unos 250.000 en el sector de la hostelería, en la agricultura, en nuestras universidades, el 30% de los profesores e investigadores de nuestras principales universidades son extranjeros. El NHS (sanidad pública) sufriría un colapso (sin ellos). 130.000 personas de la UE trabajan en el NHS y el sector de los cuidados, y esta es la forma en que los tratamos. Esto es un absoluto error. Es increíble”. Palabras de Lord Bilimoria, empresario británico de origen indio y miembro de la Cámara de los Lores.

Ya sé que la palabra populismo ha perdido todo valor en el debate público por su uso indiscriminado contra cualquiera que ose cuestionar el sistema político. Pero en Reino Unido no hay nuevos partidos nacionales que hayan desafiado el statu quo. da la impresión de que allí pueden usarlas con más convicción para atacar a los políticos. Y por eso, muchos analistas han coincidido en destacar el crudo populismo del discurso de la primera ministra, Theresa May, en el congreso tory.

Hábilmente, May intentó arrebatar a los laboristas, más preocupados últimamente por sus querellas internas, la bandera de la denuncia de la desigualdad, de los privilegios de los que están arriba, para distinguirse del mando vagamente aristocrático de los Cameron y Osborne.

Vamos a dejar a un lado la sospecha de que May no va a cambiar el sistema económico que Thatcher y Blair impusieron desde los años 80. Fijémonos en estas palabras; “Si usted es una de esas personas que han perdido su empleo, que se queda a trabajar más allá de su contrato a tiempo parcial, que sufrió una reducción del sueldo mientras subían las facturas del hogar, o, y sé que mucha gente no le gusta admitir esto, es alguien que se ha quedado sin trabajo o con un sueldo más bajo a causa de la inmigración no cualificada, la vida simplemente no es justa”.

May no explicó en detalle la ridícula propuesta de Rudd sobre la lista del personal extranjero, pero no desaprovechó la oportunidad para acusar a los inmigrantes a los que se les deja con los peores empleos de ser los responsables de que otros británicos se queden sin trabajo o con sueldos miserables. Es la clásica forma en que los de arriba –porque no creo que una primera ministra pueda negar que forma parte de la élite– intentan conseguir que los de abajo se enfrenten a los que tienen aún más abajo para que terminen acusándoles de ser ellos los responsables de sus penurias.

May se presentó ante el congreso de los tories con el objetivo de presentar a su partido como el auténtico defensor de la clase trabajadora. Lo que parece es que pretende inocular en esas personas la xenofobia y una guerra clasista contra los que tienen la piel más oscura o nacieron al otro lado del Canal de La Mancha. ¿Para qué necesitas un partido ultraderechista si los conservadores levantan gustosos todas sus banderas?

Británicos, ¿en qué coño os habéis convertido?

Publicado en: Global

“No hay ningún plan para mover a los refugiados de Grecia”

09/10/2016 by Vitalio Deja un comentario

Por: Patricia Manrique

Cuatro activistas y refugiados cuentan su experiencia desde Tesalónica.

            
            Tiendas de la ONU en el campo de refugiados de Idomeni el pasado mes de marzo. / OLMO CALVO

Vicente Carro y Joana Vidal, españoles, y Elissar Abo y Bassem Alturki, refugiados sirios, se encontraron en Idomeni y hoy comparten los problemas de una dura vida cotidiana en Tesalónica, mano a mano, acompañándose.

¿Cómo se vive en los campos?

Joana Vidal: Hay campos al aire libre, con tiendas en zonas verdes, donde se da comida y ropa, pero es muy deficitario todo. La comida es monótona y escasa, no se da apenas verduras y fruta, y depende de las pequeñas ONG. Luego están los campamentos nuevos, en naves industriales como Oreokastro, Kalochori o Softex, que están fatal. Las personas que están allí viven dentro de la nave, tienda con tienda, 24 horas en un espacio donde resuena el ruido, y es agotador. Hay muchos mosquitos, la comida es muy mala, está todo sucio, y fuera hay un poco de cemento, donde juegan los niños.

Vicente Carro: Las condiciones han mejorado en temas que parecen menores, pero influyen mucho en las condiciones de vida: han puesto neveras, aparatos para los mosquitos, ventiladores, corriente eléctrica en las tiendas, etc. Pero así no se puede vivir.

Desde que desalojaron Idomeni, lo que buscaban y han conseguido es tener a los refugiados muy escondidos, como en guetos

¿Quiénes trabajáis allí?

J.V.: Hay gente de muchos países colaborando, pequeñas ONG y voluntarios independientes. Yo vengo de Help es Help y conocí a Vicente en Idomeni. Cuando llegué a Tesalónica estaba trabajando con Conductors Solidaris de Barcelona, en transportes, y como se fueron, ahora conduzco yo. También había unas chicas de Himaya, que aloja familias en pisos. Vicente conduce la furgoneta que ha dejado Balloona Matata… Hemos mediado para la escolarización de los niños, porque no les aceptaban, pero, con la ayuda de una voluntaria griega, al fin se están arreglando los papeles y van a empezar a ir al colegio.

V.C.: Se ha ido creando una red de trabajo en la que participan también los refugiados, y hay pisos alquilados por voluntarios independientes por todas partes, en los que hay que repartir ropa y comida. En esta red también hay gente griega, por ejemplo, del movimiento okupa en contacto con la pequeña ONG Mikrópolis, porque los edificios okupados, donde había refugiados, los han desalojado. Han realojado a gente en casas de familias griegas y ahora están alquilando pisos.

V.C.: El Gobierno griego supervisa a través de los militares y la policía. Psicólogos o asistentes sociales no hay ni uno. La asistencia sanitaria está mal cubierta porque la sanidad griega es mala, a los hospitales les falta de todo. En Softex murió una mujer porque la ambulancia no llegó a tiempo. Hay una organización española, Rowing Together, que ha estado asistiendo a la gente en Softex, pero es una sola ambulancia con cuatro médicos especializados en ginecología, y otras pequeñas organizaciones médicas trabajan en los campamentos. Finalmente, la Cruz Roja suiza ha empezado a atender a algunos, pero es muy escaso todo y está en manos de la sociedad civil.

¿Qué se hace a lo largo del día? Los niños ahora irán al cole, ¿y los adultos?

V.C.: Nada, vegetar. Algunos cam­pamentos están cerca de núcleos de población y pueden pasear, recargar el teléfono… Pero muchos campamentos están metidos en polígonos industriales donde ni siquiera hay un trozo de campo por el que caminar. Hay otros que, aunque estén alejados, por lo menos tienen aire alrededor. Hay de todo. Ventajas no tiene ninguno.

¿Os parece que los campos son transitorios o creéis que se va a quedar así la cosa?

V.C.: Esto se va a quedar así sin duda. Hace 15 días, el Gobierno griego publicó las listas de las entrevistas [para gestionar la solicitud de asilo] que, en muchos casos, son las primeras. Sólo han hecho la primera a los que estaban en Idomeni y consiguieron hacer la famosa llamada de Sky­pe. Supuestamente, tras las entrevistas tendrían que ir a Atenas para salir del país, siempre que haya algún otro que admita que pidan asilo. Las últimas entrevistas se han programado para marzo o abril, por lo que van a tener que vivir en estas condiciones hasta entonces. La entrevista parece burocrática, para esperar a ver qué pasa: no hay un plan de mover a la gente.

Elissar Abo: Me hicieron hace dos días la entrevista, en Alexandrópolis, a 300 kilómetros de aquí, casi en la frontera con Turquía. Me sentí fatal, duró siete horas y lloré mucho: vi que no les interesaba dónde quiero ir, a Alemania, donde está mi marido. Me preguntaron sobre mi pasado, sobre política… Y me han dicho que la próxima entrevista también será para hablar de mi vida en Siria… Te quitan la esperanza de que esto acabe pronto.

¿Se ha notado el tratado UE-Turquía?

V.C.: No, que yo sepa. Desde aquellas que se hicieron desde Moria, aquí no se ha vuelto a saber de deportaciones. Hay mucha gente que se ha vuelto a Siria, a Turquía… y otra que ha pasado a Europa de manera ilegal, a través de las mafias, con amigos, etc. Hay quien dice que se está mejor en Turquía, que los campamentos están mejor y que al menos se puede trabajar, aunque sea en negro. Aquí trabajar nada, la economía griega es un desastre.

¿Cómo describirías el trabajo de vuestra red?

V.C.: Lo describiría con un ejemplo. Ayer fuimos a mover a través de Mikrópolis a una familia de Softex a un piso alquilado por una familia griega. El padre ve una caja de Acnur y una manta de Cruz Roja y me pregunta: “¿Esta gente ayuda?”. Y les contesto que dan migajillas. Es la sociedad civil, más en concreto las organizaciones pequeñas, quienes están moviendo esto. Y lo que se hace no es caridad con migajas, como están haciendo las grandes organizaciones, es compartir su vida y la solución del problema. Esta gente está en una situación psicológica terrible y hay que estar con ellos, acompañando, compartiendo.

No se trata de, por ejemplo, entretener a los niños; hace falta involucrar a las familias, porque en todos los campamentos hay maestras y maestros, ingenieros, mecánicos… Balloona Matata montó un taller de carpintería en el que la gente se hace muebles con palets, y compraron diez máquinas de coser para un taller de costura en el que hombres y mujeres se arreglan la ropa que llega. Ésa es la idea para mí.

¿Qué podemos hacer desde aquí?

J.V.: Hacer visible lo que está pasando, porque desde que desalojaron Idomeni, lo que querían y están consiguiendo es tenerlos muy escondidos, como en guetos.

V.C.: Hacen falta voluntarias que vengan con tiempo y recursos económicos para cubrir muchas necesidades. Los contenedores que se envíen tienen que ser de cosas concretas, como neveras de camping. Hace falta comida y vehículos, asistencia psicológica, sanitaria, dentistas… Para ello, se puede contactar con Himaya, Galdakaoko Boluntarioen, Acción Planetaria, Conductors Solidaris de Catalunya, Balloona Matata…

E.A.: Es importante que salgáis a las calles, claro. Pero en lugar de ayudar, sería mejor que se parase la guerra en Siria, y podamos volver. Si entre todos los países consiguen parar la guerra en Siria, volveremos allí seguro.

Bassem Alturki: Quiero que la gente de Europa sepa que los refugiados en Grecia estamos muy mal. Y si no quieren refugiados, que paren el problema en Siria. Y que sepan que los árabes no somos peligrosos.

Atrapados en Grecia

Elissar es siria y tiene 30 años. Cuenta temblando que la casa de su familia fue destruida por un bombardeo y a su padre le disparó el Daesh y quedó afectado en el corazón. Ella, que vivía en Dubái, fue a por ellos y se los llevó a Turquía, donde siguen. Ya no podía volver a Dubái porque su visado había caducado, y decidió hacer con su hermana y su hija de 18 meses el peligroso viaje a Grecia en un bote precario.

Llegó en febrero y vivió en Idomeni, donde conoció a Vicente cuando hacía de traductora en el hospital para otros refugiados. Trabajó en la Yellow Tend, una tienda de campaña de voluntarios, montada por Bomberos en Acción de Zamora y apoyada por muchos independientes, que hacía atención médica, y luego en el Baby Hammam, otra tienda para bañar a los niños y niñas.

Cuando cerraron Idomeni, la llevaron al campamento militarizado de Softex –”malísimo”, dice… y ya ha visto unos cuantos–, pero hoy vive en un piso con Vicente. Hace poco le han hecho la entrevista que era su esperanza, pero tras ella sus expectativas han caído, está inquieta y preocupada.

“Creo que la gente europea no tiene problema con que vayamos, pero los gobiernos sí. Y tengo miedo de que esto se haga largo, porque en la entrevista me dijeron que, si se me agotaba el permiso temporal griego, me lo renovarían”. Mientras espera, forma parte de la red de voluntarias independientes que se hacen cargo de lo que Europa olvida, de la vida de miles de personas, de todas las que pueden.

Bassen Alturki es electricista. Vivía en un pueblo cerca de Alepo con su mujer, profesora de inglés, y sus cuatro hijos.

Alepo estaba asediada, el Daesh cortó la carretera y no podía entrar nada. Marchó a Turquía, pero no tenía trabajo, y decidieron correr el riesgo para llegar a Grecia, pero encontraron la frontera cerrada. “Me da igual dónde ir, pero quiero paz. Quiero trabajar, que mis hijos puedan ir al colegio, una vida nueva”, explica.

Tras vivir en varios campos en condiciones infrahumanas, donde ayudaba en lo que podía, hoy vive en un piso en Tesalónica mientras espera la entrevista. Sus padres siguen en Damasco: “Para salir de Siria tienes que gastar mucho dinero en las mafias y no pude sacar a mi padre y mi madre”.

Publicado en: Global

Siria: Extensión del conflicto

09/10/2016 by Vitalio Deja un comentario

Por: Thierry Meyssan

Thierry Meyssan sigue pasando revista a la guerra que opone el bando de Washington y sus aliados al resto del mundo. Egipto ya se incorporó al conflicto. Israel atacó Siria. Ignorando las protestas de Bagdad, Turquía mantiene tropas en Irak. Y nos dirigimos hacia un quinto veto ruso-chino en el Consejo de Seguridad de la ONU, esta vez contra el proyecto de resolución de Francia.

 
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 El ministro de Defensa de Rusia, Serguei Choigu, presentó un balance de las acciones militares rusas en Siria. En un año, señaló, «liberaron 586 localidades y más de 12 000 kilómetros cuadrados de territorio, eliminaron alrededor de 35 000 terroristas, entre los que se hallaban más de 2 700 personas provenientes de Rusia y de los países de la CEI». El ministro ruso comparó esos resultados a los de Estados Unidos, país que dice luchar contra los terroristas cuando en realidad los apoya en contra de la República Árabe Siria.

 Por su parte, la Duma (el parlamento ruso) aprobó por unanimidad el acuerdo ruso-sirio que autoriza el despliegue por tiempo ilimitado de la aviación rusa en la base siria de Hmeimim. Ese acuerdo, firmado secretamente en agosto de 2015, fue presentado a la Duma como medio de hacer pública la posición rusa. La Duma precisó que la presencia militar rusa en el Levante es indispensable para la lucha contra el terrorismo.

 Al mismo tiempo se iniciaron los mayores ejercicios militares ruso-egipcios desde la época de Gamal Abdel Nasser. El estado mayor ruso indicó que esas maniobras permitirán coordinar acciones entre las fuerzas armadas de Rusia y Egipto en el marco de la lucha contra los yihadistas, principalmente en el desierto. Rusia oficializó así su despliegue militar en ese país, además de Siria y Yemen, aunque por el momento su presencia en Yemen sigue sin ser oficial.

 Varios generales estadounidenses han resaltado que la situación nunca había sido tan grave desde la época de la guerra de Corea. Según ellos, un enfrentamiento entre Estados Unidos y Rusia sería breve, pero de envergadura nunca vista anteriormente en la Historia. El general Mark A. Milley, jefe del estado mayor de las fuerzas terrestres de Estados Unidos, afirmó que las fuerzas navales y las fuerzas aéreas de ambos países se neutralizarían mutuamente y que los combates más encarnizados serían precisamente batallas terrestres. En recientes declaraciones, el embajador Charles W. Freeman Jr. advirtió contra toda veleidad de recurrir a la fuerza entre dos países que han logrado hasta ahora evitar la guerra nuclear.

 El PKK, o sea los kurdos de Turquía, aprovechó la situación para ocupar la localidad de Yarablus, en el norte de Siria. Mientras tanto, Turquía rechazaba la protesta de Irak contra la presencia militar turca en territorio iraquí. Ankara se niega a retirar sus soldados del territorio iraquí y subraya que Irak, donde hay presencia militar de una treintena de países, sólo denuncia la presencia militar turca.

 Muy importante es el hecho que, considerando que al estar demasiado inmersos en su propio enfrentamiento Washington y Moscú no tratarían de intervenir, el ejército israelí atacó la zona adyacente a las alturas de Golán ocupado.

En agosto de 2014, Tel Aviv se las arregló para que los cascos azules de la Fuerza de Naciones Unidas de Observación de la Separación (FNUOS) fueran expulsados de la línea de demarcación del Golán y los reemplazó con yihadistas de al-Qaeda. El primer ministro israelí Benyamin Netanyahu incluso se retrató con algunos de los 500 yihadistas heridos que recibieron atención médica en el Ziv Medical Center de Israel. En junio de 2016, Netanyahu declaraba públicamente que nunca devolverá el Golán a Siria. Considerando que el primer ministro israelí había ido demasiado lejos, Estados Unidos y Rusia se pusieron de acuerdo sobre la redacción de un proyecto de resolución que intimaba Israel a cesar su apoyo a los terroristas y a permitir el regreso de los soldados de la ONU. Esa resolución, que debía haber sido presentada al Consejo de Seguridad en agosto, no sobrevivió a la deterioración de las relaciones entre Moscú y Washington.

La artillería israelí cañoneó el lado sirio durante toda la tarde y la aviación de Israel disparó también contra el territorio sirio desde el espacio aéreo israelí. Los yihadistas operaron con apoyo aéreo de Israel.

Si Israel y los yihadistas lograran abrir un corredor entre la zona desmilitarizada siria y la región libanesa conocida como las granjas de Shebaa, tendrían la posibilidad de extender la guerra al sur del Líbano. Los pobladores kurdos de esa zona, fieles al príncipe Talal Arslan a la República Árabe Siria, se hallarían entonces en peligro de ser exterminados por los yihadistas.

 En el plano diplomático, Estados Unidos exigió una investigación por «crímenes de guerra» sobre la ofensiva sirio-rusa contra los yihadistas que ocupan varios barrios en el este de Alepo. El representante del secretario general de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, propuso garantizar el paso seguro de los grupos armados si estos deciden salir del este de Alepo hacia Idlib, para poner fin a los combates y salvar a los civiles. Pero Francia rechazó ese compromiso, sugerido en nombre de Washington por el director de Asuntos Políticos de la ONU, el estadounidense Jeffrey Feltman.

Después de consultar con Israel, Francia decidió no incorporar a su proyecto de resolución las enmiendas que su ministro de Exteriores, Jean-Marc Ayrault, había negociado con su homólogo ruso, Sergei Lavrov, y presentar ese proyecto este sábado en el Consejo de Seguridad de la ONU. El ministro francés de Exteriores viajará a Nueva York para defender personalmente el proyecto de resolución de Francia ante el Consejo de Seguridad.

El proyecto francés pretende prohibir todo bombardeo artillero o aéreo contra el este de Alepo y prohibir que cualquier aeronave militar sobrevuele la ciudad. Rusia confirmó de inmediato que recurrirá al veto. Aunque aún se desconoce la posición de China es muy posible que veamos este sábado el quinto veto de Moscú y Pekín contra las iniciativas de la OTAN en relación con Siria. Siria se convertiría entonces en el principal tema de fricción internacional desde la Segunda Guerra Mundial. Esta situación de estancamiento podría poner en peligro el futuro de las Naciones Unidas.

Publicado en: Global

Robert De Niro sobre Donald Trump: “Me gustaría darle un puñetazo en la cara”

09/10/2016 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: InfoLibre

  • El actor califica de “descaradamente estúpido” al candidato republicano a la Casa Blanca en un vídeo para la campaña Vote Your Future, que tiene como objetivo de incentivar el voto ciudadano.
  • El vídeo fue considerado partidista debido a los comentarios de De Niro y finalmente no se incluyó en la campaña

                                             

El actor ganador de dos premios Oscar Robert De Niro E.P.

Robert De Niro atacó duramente al candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, en un vídeo para incentivar el voto en la ciudadanía. El intérprete no dudó en calificar a Trump como “un cerdo”, “un perro” y “descaradamente estúpido”, además de decir que le “encantaría darle un puñetazo”.

El actor comentó: “¿Él [Trump] habla de cómo le gustaría pegarle a la gente en la cara? Bueno, pues me gustaría a mí darle un puñetazo en su cara”. Además de considerar que se trata de “una vergüenza para el país”.

Según Europa Press, las declaraciones del actor se pudieron ver durante el programa de Megyn Kelly en Fox News Channel. El vídeo fue producido por Anonymous Content, que estuvo realizando una serie de entrevistas cortas a celebridades para la campaña Vote Your Future, que busca incentivar el voto entre la ciudadanía.

Sin embargo, los comentarios del actor contra Trump supusieron dejar fuera el vídeo por ser “partidista”. Tom McCarthy, director de Spotlight y encargado de realizar el vídeo, le preguntó a De Niro qué era lo que le importaba sobre este tema.

Ante esa pregunta el actor de El cazador, Uno de los nuestros oLa misión responde que le preocupa su país y que acabe “siendo dirigido” por Donald Trump. El ganador del Oscar por Toro salvaje y El Padrino: Parte II recalca que hay que pensar en el futuro de Estados Unidos. Ya en agosto, De Niro habló sobre él durante el Festival de Sarajevo y lo tildó de “loco, ridículo” y estar “completamente desquiciado” y lo comparó con su personaje en Taxi Driver.


No es el primero en cargar contra Trump

Robert De Niro no ha sido la única figura pública en estar contra la candidatura del republicano Donald Trump. Recientemente el reparto de la serie Empire pidió el voto para la demócrataHillary Clinton. Durante el vídeo, los actores Bryshere Gray, Trai Byers, Jussie Smollett, Tasha Smith, Grace Byers y las nominadas al Oscar Taraji P. Henson y Gabourey Sidibe piden su voto para Clinton, a lo que se suma el director de cine Lee Daniels.

En el vídeo, los actores recuerdan los casos de violencia racial, así como las personas que se sacrificaron por lograr sus derechos, como también la Obamacare y consideran que con Trump las cosas no pueden ir a mejor. El reparto de la mítica ficción El ala oeste de la Casa Blanca, también apoyó públicamente a Clinton.

Otras celebridades como Madonna, Katy Perry o Julianne Moore anunciaron también su apoyo por la candidata demócrata. George Clooney y Leonardo DiCaprio organizaron eventos para recaudar fondos a favor de la candidatura de de Hillary Clinton. Durante su nominación oficial, Clinton contó con el apoyo de actrices como Meryl Streep, Elizabeth Banks, Sarah Silverman, Lena Dunham o America Ferrera y Eva Longoria, que muestran que la comunidad latina está de su lado.

 

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La cifra de muertos por el huracán ‘Matthew’ en Haití se dispara hasta los 842

09/10/2016 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: InfoLibre

  • Oxfam Intermón y Acción contra el Hambre temen que se agrave la crisis humanitaria e instan a la comunidad internacional a movilizarse para paliar la situación
  • Algunas previsiones apuntan que el huracán podría golpear al Estado de Florida en dos ocasiones

Al menos 842 personas murieron en Haití como consecuencia del paso del huracán Matthew, según un nuevo balance que no deja de aumentar a medida que los equipos de rescate fueron accediendo a los lugares más remotos afectados por la tormenta.

La última actualización fue proporcionada por fuentes de Protección Civil y autoridades locales a la agencia Reuters. Las autoridades calculan que más de 60.000 personas se refugiaron en los lugares habilitados ante el paso de la tormenta.

Las ONG Oxfam Intermón y Acción contra el Hambre temen que se agrave la crisis humanitaria provocada por el huracán Matthewen Haití e instaron a la comunidad internacional a movilizarse para paliar la situación, que podría empeorar a medida que pasan las horas.

Según las organizaciones, es de vital importancia garantizar elabastecimiento de agua potable y la distribución de productos sanitarios básicos a las comunidades más afectadas por el efecto meteorológico para evitar la propagación de enfermedades como el cólera.

Las labores de búsqueda de Protección Civil se prolongaron en la isla, donde se teme que el balance de fallecidos y afectados aumente. Según datos oficiales, sólo en los distritos del Sur y Grand Anse se registraron unas 29.000 casas fuertemente afectadas. En el suroeste del país se han producido grandes inundaciones.

“Tememos que las cifras aumenten considerablemente a medida que los equipos de emergencia avanzan. Lo que más urge en este momento es proporcionar agua potable para evitar enfermedades, así como entregar alimentos y materiales de construcción”, indicó el director de los programas de Oxfam Intermón en Haití, Jean Claude Fignole.

Obama declara el estado de emergencia en Carolina del Sur

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, declaró este jueves el estado de emergencia en el estado de Carolina del Sur, después de haber hecho lo propio en Florida, a donde se espera que llegue el huracán Matthew esta misma madrugada (hora española), según informó ABC News.

La declaración del estado de emergencia autoriza al departamento de Seguridad Nacional y a la Agencia Federal de Gestión de Emergencias a coordinar sus esfuerzos con el objetivo deproteger vidas humanas y propiedades, así como de tratar de aliviar el sufrimiento provocado por la tormenta.

Obama mantuvo una conversación telefónica con los gobernadores de ambos estados, de cara a la llegada del huracán a suelo estadounidense, con vientos de hasta 225 kilómetros por hora. La Casa Blanca informó de que Obama se ha comprometido a suministrar los recursos federales necesarios para ayudar a los estados afectados a responder a la situación.

La declaración del estado de emergencia permitirá al Departamento de Seguridad Nacional y a la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA) coordinar la ayuda para las zonas que previsiblemente se verán afectadas por Matthew. En concreto, faculta al FEMA para “identificar, movilizar y proporcionar a discreción los equipos y recursos necesarios paraaliviar el impacto de la emergencia“, según explicó la Casa Blanca a través de un comunicado.

Obama ya alertó el miércoles de que, aunque el huracán no llegará con toda la fuerza a Estados Unidos tras su paso por las islas caribeñas, “vamos a ver fuertes vientos tropicales” que “pueden tener un efecto devastador”. Los habitantes de Florida han comenzado a evacuar las zonas costeras por recomendación de los servicios de emergencias, lo que ha provocado importantes atascos en las carreteras que conducen fuera del estado norteamericano.

Aquellos que optaron por quedarse han hecho acopio de provisiones, vaciando con ello las estanterías de los supermercados, y han reforzado sus casas con tablones de madera en puertas y ventanas, de acuerdo con la prensa local.

Matthew se ha cobrado la vida de más de 260 personas en el Caribe. La mayoría se han registrado en Haití, mientras que otras cuatro personas han fallecido en República Dominicana.

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375 científicos advierten sobre la amenaza inminente del calentamiento global

02/10/2016 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Iniciativa Debate

                                                                    

375 de los científicos más prominentes en la materia, incluyendo 30 premios Nobel, advierten sobre la inacción política ante el calentamiento global en su pronunciamiento del 20 de septiembre 2016.

El calentamiento global es consecuencia de la actividad humana. No es una creencia, ni una teoría; no es un fraude o una conspiración. Es una realidad física.

El consumo de combustibles fósiles motorizó la revolución industrial. Pero también provocó aumentos en la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, provocando cambios significativos en el clima del planeta.

Las huellas del calentamiento global son visibles por todas partes: aumenta el nivel del mar, se calientan los océanos, se calienta la atmósfera y la superficie terrestre, se derriten las capas de hielo en el Ártico, en la Antártida, en los glaciares; se alteran los patrones de las lluvias, se acidifican los océanos, se propagan enfermedades, se extinguen especies, se amenaza el suministro de agua y alimentos a la población mundial.

El cambio climático provocado por la actividad humana no es algo alejado de nuestras experiencias diarias, afectando sólo lugares remotos. Es algo presente, aquí y ahora, en nuestro país, en nuestras comunidades. Es posiblemente la mayor amenaza actual para la humanidad, erosionando nuestra habilidad para construir un mejor futuro.

La ciencia del calentamiento global es conocida desde hace más de un siglo. Las evidencias, cada vez más fuertes, claras y contundentes, condujeron a todos los gobiernos del mundo a suscribir elAcuerdo de París en diciembre 2015. Participaron todos los países, a pesar de sus pronunciadas diferencias en sistemas de gobierno, en intereses nacionales, en responsabilidad por las emisiones acumuladas, en vulnerabilidad ante las crecientes consecuencias de los cambios climáticos en gestación. Los líderes de 193 países reconocieron que el calentamiento global es una amenaza real para las generaciones presentes y futuras de todo el planeta.

Las evidencias son incuestionables. Ningún científico con reputación las disputa. Es simplemente la verdad.

Sin embargo, a pesar del Acuerdo de París, corremos el riesgo de cruzar puntos sin retorno, como alteraciones en la circulación oceánica, la pérdida de enormes masas de hielo y la extinción de especies. Tales riesgos provocarían modificaciones dramáticas durante miles de años. No debemos asumir los riesgos de cruzar estos límites.

En la campaña presidencial de los Estados Unidos se vociferan dudas sobre el calentamiento global, o se insinúa que es sólo un proceso natural, o se afirma que el calentamiento global es un fraude. Estos señalamientos son falsos.

No son señalamientos nuevos. Se presentan en cada elección. Para el partido republicano es una condición electoral. Es realmente lamentable que el partido de Abraham Lincoln, el presidente que inició la Academia Nacional de las Ciencias, sea ahora cuestionado por la Academia Nacional de las Ciencias de hoy. Es igualmente lamentable que el partido de Richard Nixon, quien estableció laAgencia de Protección Ambiental, trate ahora de eliminarla. Más lamentable aún es que el partido que presume promover una visión fiscalmente conservadora, con su insostenible posición sobre el calentamiento global provoque costos económicos y sociales muchos más altos para todos los ciudadanos.

Los científicos hemos advertido por décadas sobre los peligros del calentamiento global para todo el mundo. Vemos como tales predicciones se han venido corroborando. Ya no hay científicos de reputación en desacuerdo sobre los factores fundamentales que modifican el clima.

A pesar de este progreso, no faltan quienes pretendan conducirnos al pasado, quienes se ciegan ante las contundentes evidencias científicas. Para aquellos ciudadanos que voten por políticos que niegan la ciencia, que arremeten contra los científicos en lugar de arremeter contra las causas del calentamiento global, su legado será el calentamiento global que pudieron haber contribuido a evitar.

¿Qué le dirán a sus hijos?

Firmado por:

Benjamin D. Santer, Member, National Academy of Sciences, Kerry A. Emanuel, Massachusetts Institute of Technology, George B. Field, Harvard University, Ray Weymann, Carnegie Institution for Science Emeritus, Peter C. Agre, Johns Hopkina Malaria Research Institute, Bruce Alberts, University of California San Francisco, Thomas D. Albright, The Salk institute for Biological Studies, Richard M. Amasino, University of Wisconsin-Madison, Jim Anderson, Harvard University, Phillip W. Anderson, Princeton University, Roger Angel, University of Arizona, Luc E. Anselin, University of Chicago. Fred Anson, California Institute of Technology. David Arnett, Univerity of Arizona. Mary T. Kalin Arroyo, University of Chile. Greg Asner, Carnegie Institution for Science. Sir Michael Atiyah, University of Edinburgh. Tanya M. Atwater, University of California Santa Barbara. Francisco J. Ayala, University of California Irvine. George Backus, University of California San Diego. Neta Bahcall, Princeton University. Steven Balbus, University of Oxford. David Baltimore, California Institute of Technology. Allen Bard, University of Texas. Sir David Baulcombe, University of Cambridge. Adriaan Bax, Member, National Academy of Sciences. Barry J. Beaty, Colorado State University. Michael Bender, Princeton University. Charles L. Bennett, Johns Hopkins University. Michael V.L. Bennett, Albert Einstein College of Medicine. Jeffrey L. Bennetzen, University of Georgia. John Bercaw, California Institute of Technology. May R. Berenbaum, University of Illinois at Urbana-Champaign. Howard Berg, Harvard University. Robert Bergman, University of California Berkeley. Jacques E. Blamont, Centre National d’ Etudes Spatiales. Roger Blandford, Stanford University. Michael R Botchan, University of California Berkeley. Ed A. Boyle, Massachusetts Institute of Technology. Daniel Branton, Member, National Academy of Sciences. Winslow Briggs, Carnegie Institution for Science. Steven P. Briggs, University of California San Diego. Wallace Broecker, Columbia University. Axel T. Brunger, Stanford University. Douglas W. Burbank, University of California Santa Barbara. E. Margaret Burbidge, University of California San Diego Emerita. John Cairns, Virginia Polytechnic Institute and State University. Mark A. Cane, Columbia University. Claude Canizares, Massachusetts Institute of Technology. Marian Carlson, Columbia University. John Carlson, Yale University. Stephen Carpenter, University of Wisconsin-Madison. Sean B. Carroll, University of Wisconsin-Madison. Emily A. Carter, Princeton University. Katherine Cashman, University of Bristol. Juan Carlos Castilla, Pontificia Universidad Católica de Chile. Anny Cazenave, Centre National d’Etudes Spatiales. Thure E. Cerling, University of Utah.Sylvia T. Ceyer, Massachusetts Institute of Technology. Martin Chalfie, Columbia University. F. Stuart Chapin, University of Alaska. Roger Chevalier, University of Virginia. Steven Chu, Stanford University. Ralph Cicerone, Professor Emeritus, University of California. David E. Clapham, Harvard Medical School. George Clark, Massachusetts Institute of Technology. Michael T. Clegg, University of California Irvine. Claude Cohen-Tannoudji, Laboratoire Kastler Brossel. Jonathan J. Cole, Cary Institute of Ecosystem Studies. Rita R. Colwell, University of Maryland. Karen S. Cook, Stanford University. Richard M. Cowling, Nelson Mandela Metropolitan University. James Cronin, University of Chicago. Paul J. Crutzen, Max Planck Institute for Chemistry. Roy Curtiss III, University of Florida. Gretchen Daily, Stanford University. G. Brent Dalrymple, Oregon State University. Sir Partha Dasgupta, University of Cambridge. Earl W. Davie, University of Washington. Russ E. Davis, University of California San Diego. Marc Davis, University of California Berkeley. Ruth DeFries, Columbia University. Edward F. DeLong, University of Hawaii Manoa. David L. Denlinger, Ohio State University. George Denton, University of Maine. Donald DePaolo, Univerity of California Berkeley. Bob Dickinson, University of Texas. Rodolfo Dirzo, Stanford University. Michael J. Donoghue, Yale University. Russell F. Doolittle, University of California San Diego. Dennis A. Dougherty, California Institute of Technology. John E. Dowling, Harvard University. Bruce Draine, Princeton University. Alan Dressler, Carnegie Institution for Science. Thomas Dunne, University of California Santa Barbara. Joseph R. Ecker, Member, National Academy of Sciences. R. Lawrence Edwards, University of Minnesota. Paul Ehrlich, Stanford University. John M. Eiler, California Institute of Technology. David Eisenberg, University of California Los Angeles. Richard Eisenberg, University of Rochester. W. Gary Ernst, Stanford University. Mark Estelle, University of California San Diego. James A. Estes, University of California Santa Cruz. Paul Falkowski, Rutgers University. Nina V. Fedoroff, Pennsylvania State University Emerita. Juli Feigon, University of California Los Angeles. Joseph Felsenstein, University of Washington. Alex Filippenko, University of California Berkeley. Gerald D. Fischbach, Simons Foundation, Chief Scientist. Edmond H. Fischer, University of Washington. Donald Forsyth, Brown University. Stewart Fotheringham, Arizona State University. Wendy Freedman, University of Chicago. Katherine H. Freeman, Pennsylvania State University. Perry Allen Frey, University of Wisconsin-Madison. Margaret T. Fuller, Stanford University. Douglas J. Futuyma, Stony Brook University. Fred H. Gage, Salk Institute for Biological Research. Chris Garrett, University of Victoria. Neil Gehrels, Member, National Academy of Sciences. Reinhard Genzel, Max-Planck-Institut für Extraterrestrische Physik. Howard Georgi, Harvard University. Charles Gilbert, The Rockefeller University. Sheldon Glashow, Boston University. Roy Glauber, Harvard University. Alexander N. Glazer, University of California Berkeley. Peter H. Gleick, Pacific Institute. Stephen P. Goff, Columbia University. Robert B. Goldberg, University of California Los Angeles. Peter Goldreich, Institute for Advanced Study, Princeton. Michael Goodchild, University of California Santa Barbara.Richard Goody, Harvard University. Fred Gould, North Carolina State University. Harry Gray, California Institute of Technology. Paul Greengard, Rockefeller University. Diane E. Griffin, Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health. David Gross, University of California Santa Barbara. Charles G. Gross, Princeton University. Carol A. Gross, University of California San Francisco. Timothy Grove, Massachusetts Institute of Technology. Robert H. Grubbs, California Institute of Technology. Jim Gunn, Princeton University. Sarah Hake, Agricultural Research Service. Alexander Halliday, University of Oxford. Jim Hansen, Columbia University. Susan Hanson, Clark University. Stanley Hart, Woods Hole Oceanographic Institution. Daniel L. Hartl, Harvard University. Dennis Hartmann, University of Washington. Robert Haselkorn, The University of Chicago. Alan Hastings, University of California Davis. Robert M. Hauser, University of Wisconsin-Madison. Stephen Hawking, Cambridge University. Wick C. Haxton, Univerity of California Berkeley. John Hayes, Woods Hole Oceanographic Institution. Martha P. Haynes, Cornell University. Timothy Heckman, Johns Hopkins University. Carl Heiles, University of California Berkeley. Lars Hernquist, Harvard University. Dudley Herschbach, Harvard University. John G. Hildebrand, University of Arizona. David M. Hillis, University of Texas. Sarah Hobbie, University of Minnesota. Bert Hoelldobler, Arizona State University. Paul F. Hoffman, University of Victoria. Albrecht W. Hofmann, Max Planck Institute for Chemistry. Sir Brian Hoskins, Imperial College London & University of Reading. Andre T. Jagendorf, Cornell University. Daniel H. Janzen, University of Pennsylvania. J.R. Jokipii, University of Arizona. Tom Jordan, University of Southern California. Jean Jouzel, Laboratoire des Sciences du Climate et de l’Environnement. William A. Jury, University of California Riverside. H. Ronald Kaback, University of California Los Angeles. Thomas Kailath, Stanford University. Peter M. Kareiva, University of California Los Angeles. David Karl, University of Hawaii. Harvey Karten, Professor Emeritus, University of California San Diego. Guinevere Kauffmann, Max Planck Institute for Astrophysics. Steve A. Kay, University of Southern California. Paul Kay, International Computer Science Institute. Peter Kelemen, Columbia University. Kenneth Kellermann, National Radio Astronomy Observatory. Donald Kennedy, Stanford University. Charles Kennel, University of California San Diego. Robert C. Kennicutt, Cambridge University. Wolfgang Ketterle, Massachusetts Institute of Technology. Margaret Kidwell, University of Arizona. Susan W. Kieffer, University of Illinois at Urbana-Champaign. Peter S. Kim, Stanford University. Patrick V. Kirch, University of California Berkeley. Margaret Kivelson, University of California Los Angeles. Daniel Kleppner, Massachusetts Institute of Technology. Catherine L. Kling, Iowa State University. Judith P. Klinman, University of California Berkeley. Eric I. Knudsen, Stanford University School of Medicine. Brian Koblika, Stanford University School of Medicine. M.A.R. Koehl, Univerity of California Berkeley. David Kohlstedt, University of Minnesota. Sir Hans Kornberg, Boston University. John Krebs, University of Oxford. Shrinivas Kulkarni, California Institute of Technology. J. Clark Lagarias, University of California Davis. Kurt Lambeck, Australian National University. Eric Lambin, Stanford University. Arthur Landy, Brown University. Charles H. Langmuir, Harvard University. Brian A. Larkins, University of Nebraska, Lincoln. John H. Law, University of Arizona Emeritus. Sir John Lawton, Former Chief Executive, UK Natural Environment Research Council. Yuan Lee, Academica Sinica Taiwan. Richard E. Lenski, Michigan State University. Simon Levin, Princeton University. Michael Levitt, Stanford University School of Medicine. Gene E. Likens, Cary Institute of Ecosystem Studies. Laszlo Lorand, Feinberg Medical School Northwestern University Emeritus. C. Owen Lovejoy, Kent State University. Jane Lubchenco, Oregon State University. Jonathan I. Lunine, Cornell University. Michael Lynch, Indiana University. Akin Mabogunje, Foundation for Development and Environmental Initiatives. Trudy Mackay, North Carolina State University. Anthony P. Mahowald, University of Chicago. Syukuro Manabe, Princeton University. Joyce Marcus, University of Michigan. Rudolph A. Marcus, California Institute of Technology. Douglas S. Massey, Princeton University. Pamela A. Matson, Stanford University. Rowena G. Matthews, University of Michigan Emerita. Michel G. Mayor, University of Geneva. Bonnie J. McCay, Rutgers University. Richard McCray, University of Colorado. Bruce S. McEwen, Rockefeller University. Fred McLafferty, Cornell University. Jim McWilliams, University of California Los Angeles. Jerrold Meinwald, Cornell University. Jerry M. Melillo, Marine Biological Laboratory, Woods Hole. Henry J. Melosh, Purdue University. Sabeeha Merchant, University of California Los Angeles. Joachim Messing, Rutgers University. Mario Molina, University of California San Diego. Harold Mooney, Stanford University. Peter B. Moore, Yale University. James M. Moran, Member, National Academy of Sciences. Nancy Moran, University of Texas. M. Granger Morgan, Carnegie Mellon University. Ellen S. Mosley-Thompson, Ohio State University. Walter Munk, University of California San Diego. Royce Murray, Univeristy of North Carolina. Sidney Nagel, University of Chicago. Ramesh Narayan, Harvard University. Jeremy Nathans, Johns Hopkins University School of Medicine. Eugene W. Nester, University of Washington. William T. Newsome, Stanford University. Richard P. Novick, New York University School of Medicine. Paul E. Olsen, Columbia University. Peter Olson, Johns Hopkins University. Neil D. Opdyke, University of Florida. Jeremiah Ostriker, Columbia University. Sarah Otto, University of British Columbia. Sir Ronald Oxburgh, Cambridge University. Stephen Pacala, Member, National Academy of Sciences. Norman R. Pace, University of Colorado. Richard D. Palmiter, University of Washington School of Medicine. Stephen Palumbi, Stanford University. Joseph Pedlosky, Woods Hole Oceanographic Institution. Jim Peebles, Princeton University. Gordon Pettengill, Massachusetts Institute of Technology. S. George Philander, Princeton University. William Phillips, Member, National Academy of Sciences Dolores R. Piperno, Member, National Academy of Sciences Terry Plank, Columbia University William H. Press, University of TexasFrank Press, Member, National Academy of SciencesGeorge W. Preston, Carnegie Institution for SciencePeter H. Raven, Missouri Botanical GardenMaureen E. Raymo, Columbia UniversityMartin Rees, Cambridge UniversityPeter Rhines, University of WashingtonFrank Richter, University of ChicagoRobert E. Ricklefs, University of MissouriLynn M. Riddiford, University of WashingtonGeorge Rieke, University of ArizonaMarcia Rieke, University of ArizonaAdam Riess, Johns Hopkins UniversityMorton Roberts, National Radio Astronomy ObservatoryGene E. Robinson, University of Illinois at Urbana-ChampaignA. Kimball Romney, University of California IrvineMichael Rosbash, Brandeis UniversityMal Ruderman, Columbia UniversityRoberta L. Rudnick, University of California Santa BarbaraGary Ruvkun, Massachusetts General HospitalRoald Sagdeev, University of MarylandPedro A. Sanchez, Columbia UniversityDavid Sandwell, University of California San DiegoJoshua R. Sanes, Harvard UniversityDaniel L. Schacter, Harvard UniversityPaul Schechter, Massachusetts Institute of TechnologyRandy W. Schekman, University of California BerkeleyHans Joachim Schellnhuber, Potsdam Institute for Climate Impact ResearchDavid W. Schindler, University of AlbertaBill Schlesinger, Cary Institute of Ecosystem StudiesJohanna Schmitt, University of California DavisRobert J. Scholes, University of the WitswatersrandJulian Schroeder, University of California San DiegoGerald Schubert, Universty of California Los AngelesMatthew P. Scott, President, Carnegie Institution for ScienceSara Seager, Massachusetts Institute of TechnologyRonald R. Sederoff, North Carolina State UniversityJeff Severinghaus, University of California San DiegoIrwin Shapiro, Harvard UniversityCarla J. Shatz, Stanford UniversityPeter Shearer, University of California San DiegoFrank Shu, University of California San DiegoKerry Sieh, Nanyang Technological UniversityJames Simons, Chairman, Simons FoundationNorman H. Sleep, Stanford UniversitySusan Solomon, Massachusetts Institute of TechnologyPamela S. Soltis, University of FloridaAlfred Sommer, Johns Hopkins Bloomberg School of Public HealthDavid Spergel, Princeton UniversityNicholas C. Spitzer, University of California San DiegoCharles Steidel, California Institute of TechnologyThomas A. Steitz, Yale UniversityEdward Stolper, California Institute of TechnologyHoward A. Stone, Princeton UniversityJoan E. Strassmann, Washington University, St. LouisTimothy Swager, Massachusetts Institute of TechnologyLynn R. Sykes, Columbia University EmeritusHarvey Tananbaum, Member, National Academy of SciencesJoseph Taylor, Princeton UniversitySaul A. Teukolsky, Cornell UniversityDavid Hurst Thomas, American Museum of Natural HistoryLonnie Thompson, Ohio State UniversityKip Thorne, Member, National Academy of SciencesJames M. Tiedje, Michigan State UniversityAlar Toomre, Massachusetts Institute of technologyScott Tremaine, Institute for Advanced StudySusan Trumbore, Max Planck Institute for BiogeochemistryJames Tumlinson, Pennsylvania State UniversityMonica G. Turner, University of Wisconsin-MadisonAnthony Tyson, University of California DavisJoan Selverstone, Valentine University of California Los AngelesJames L. Van Etten, University of NebraskaMartha Vaughan, Member, National Academy of SciencesInder Verma, The Salk institute for Biological StudiesGeorge Veronis, Yale UniversityPeter H. von Hippel, University of OregonGerhard Wagner, Harvard Medical SchoolDavid B. Wake, University of California BerkeleyDavid Walker, Columbia UniversityJohn M. Wallace, University of WashingtonE. Bruce Watson, Member, National Academy of SciencesSteven Weinberg, University of TexasRainer Weiss, Massachusetts Institute of TechnologyWilliam J. Welch, University of California BerkeleyMary Jane West-Eberhard, Smithsonian Tropical Research Institute EmeritaSimon D.M. White, Max Planck Institute for AstrophysicsTorsten N. Wiesel, President Emeritus, The Rockefeller UniversityEdward O. Wilson, Harvard UniversityRobert W. Wilson, Member, National Academy of SciencesDavid Wineland, Member, National Academy of SciencesSteven Wofsy, Harvard UniversityJulian Wolpert, Princeton UniversityJohn Wood, Member, National Academy of SciencesGeorge M. Woodwell, Woods Hole Research CenterStanford E. Woosley, University of California Santa CruzCarl Wunsch, Massachusetts Institute of TechnologyKeith Yamamoto, University of California San FranciscoMartin Yanofsky, University of California San DiegoTilahun Yilma, University of California DavisWilliam Young, University of California San DiegoMary Lou Zoback, Stanford UniversityMaria T. Zuber, Massachusetts Institute of Technology.

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Software libre: una fuente abierta en favor de lo público

02/10/2016 by Vitalio Deja un comentario

Por: Genoveva López, Carlos Saavedra Bajo

Son buenos tiempos para la tecnología abierta. En las últimas décadas, varios ayuntamientos se han pasando al software libre, y eso está generando un cierto auge en el sector. La Administración ahorra costes y fomenta la creación de empresas locales

                                                                               

 

En la Ley de Contratos del Sector Público del año 2007 se establece que, cuando la Administración contrata, debe garantizar la “publicidad y transparencia de los procedimientos, y no discriminación e igualdad de trato entre los candidatos”, y asegurar “una eficiente utilización de los fondos destinados a la contratación de servicios mediante la selección de la oferta económicamente más ventajosa”. Asimismo, en la reciente Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local se pretende, entre otras cosas, racionalizar la gestión de ésta “de acuerdo con los principios de eficiencia, estabilidad y sostenibilidad financiera”.

El criterio precio tiene, pues, un peso importante en la selección de ofertas. Además, la Administración Pública debería garantizar el acceso a la información en formatos accesibles, sin favorecer la iniciativa privada. La gestión de la Res Pública debe ser eso, pública.

Uno de los grandes gastos de las Administraciones Públicas, ya sean locales, autonómicas o estatales, son las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), gasto que analiza el Informe REINA.

Empresas privadas

En este sector, el Estado tiene como práctica habitual el contratar servicios con empresas privadas, de manera que permite el tratamiento y la acumulación de datos por parte de éstas. En el último REINA del año 2015, con datos referentes a 2014, se puede observar que los principales gastos se concentran siempre en las mismas empresas: IBM, Hewlett-Packard, Indra o El Corte Inglés.
Un estudio cifra los ahorros derivados del uso de software libre en 114.000 millones de euros al año como mínimo

Por ejemplo, los gastos de software y servicios informáticos ascendieron en el año 2014 a casi 613 millones de euros; las inversiones en sistema multiusuario, entre mainframes (grandes computadoras que procesan gran cantidad de datos) y servidores, a más de 32 millones de euros, y los gastos en servicios informáticos a casi 476 millones de euros.

Empresas como ISDEFE o Indra, relacionadas con la industria armamentística y los sistemas de seguridad fronteriza, son las grandes ganadoras en la tajada informática que da servicio a la Administración. Indra alcanzó contratos por valor de más de 50 millones de euros en software y servicios informáticos. ISDEFE, 19 millones tan sólo en servicios. Hewlett-Packard, una de las mayores productoras de armamento a nivel mundial según el Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), una de las instituciones más reconocidas sobre armamento tiene copado el 33% de los servidores de la Administración Pública.

Otro de los datos que llama la atención son las grandes sumas que consigue El Corte Inglés gracias a este tipo de servicios. En el año 2014, consiguió contratos de servidores por dos millones de euros. La entidad que preside Dimas Gimeno ha extendido su modelo de negocio desde la venta de equipos informáticos a otro tipo de servicios, como el mantenimiento y soporte de los mismos, e incluso el desarrollo de aplicaciones. Esta actividad supone ya la mitad de los beneficios de la entidad en su papel de suministrador de la Administración del Estado, con 12,5 millones de euros anuales.

El 35% del código de las aplicaciones es software libre rutilizado. / MediaLab Prado

Sorprende que en 2014, en torno al 70% de las contrataciones no fue mediante procedimiento abierto y, por lo tanto, se incumplió la ley antes mencionada. Asimismo, cuesta creer que dichas empresas oferten de manera más barata que Linux, el software libre por excelencia y cuyo código fuente puede ser utilizado, modificado y distribuido de forma libre, como su nombre indica.

Tecnología abierta

Pero parece que la Administración Pública empieza a reaccionar ante el monopolio tecnológico de las grandes empresas. Aunque Windows está presente en el 95% de los equipos, no ocurre lo mismo con los ordenadores que cumplen el papel más determinante en la red informática. Así, en el año 2014, el 43% de los mainframesnuevos instalados fueron Linux. Lo mismo ocurrió con el 26% de los servidores.
Los gastos de la Administración en TIC se concentran siempre en las mismas empresas: IBM, HP, Indra…
Esta cantidad de servidores representa un dato importante si tenemos en cuenta que hace apenas unos años era impensable hablar de software libre en la Administración Pública. Sólo destacaban proyectos puntuales en ámbitos concretos, como puede ser el de la Educación, y gracias a algunas regiones pioneras como Extremadura, Galicia o Castilla y León. De ahí, hemos pasado a unaexplosión de tecnología con fuentes abiertas.

“Todo comienza en 2009, con el software que la Administración emplea para llegar al ciudadano, la administración electrónica, y ahora con la llegada del cloud computing, la virtualización, donde casi todas las tecnologías que se han implementado ahí son abiertas”, asegura Manuel Velardo, responsable del Centro de Excelencia de Software de Fuentes Abiertas (CENATIC), de red.es.

Por ejemplo, en el cloud computing, los dos estándares que existen, OpenStack y OpenNebula, son de código abierto, pero en su desarrollo también participan grandes multinacionales como Microsoft, IBM u Oracle, que luego ofrecen a sus clientes versiones de pago de esos productos libres y abiertos, sin poder determinar qué pesa más en la balanza, si el aporte que realizan en el desarrollo del software libre o el beneficio que obtienen con su venta.

Los números salen

Y es que al hablar de software libre hay que ir mucho más allá de Linux y LibreOffice, que, a pesar de su crecimiento, aún no han logrado convertirse en estándar en el puesto de trabajo del funcionariado español. “Hay muchas razones para apostar por el software libre, pero sobre todo está la calidad del producto: es imbatible”, afirma Velardo.

Otra de las razones indiscutibles es el ahorro que supone el empleo de tecnología con fuentes abiertas para las Administraciones Públicas, que alcanza los 450.000 millones de euros anuales en el contexto de la UE, ya sea para desarrollar aplicaciones o para implantar soluciones existentes basadas en código abierto. Además, existen estudios que afirman que “aproximadamente el 35% del código fuente de las aplicaciones informáticas es software libre reutilizado, independientemente de la licencia que lleve el producto final”.

Son muchas las plazas conquistadas por el software libre, aunque lejos de ser una decisión adoptada desde las altas esferas de la Administración (no existe la figura de jefe de Informática como sí lo hay en la Casa Blanca o en el Ministerio de Hacienda) el proceso casi siempre responde a una misma secuencia: alguien en una concejalía, delegación o departamento, con cierto conocimiento técnico y potestad presupuestaria, decide dar el paso adelante y enfrentarse a la inercia instalada del software privativo. “Sobre todo cuesta al modificar el sistema operativo del puesto de trabajo del funcionario, porque te enfrentas a miles de ellos al interferir en sus dinámicas. La palabra migración es el gran tabú del jefe de Informática. Entonces, hay que estar muy convencido para poder demostrar que, en un plazo de cinco años, se va a conseguir un ahorro considerable, y así dar el paso, sea o no tecnología libre”, sostiene Velardo.

Este paso hacia las fuentes abiertas se está dando en ayuntamientos como el de Zaragoza, donde los pliegos de condiciones ya obligan a que los equipos tengandrivers para Linux y se adquieren sin sistema operativo predeterminado. “A partir del segundo año ya se empieza a ver el ahorro de costes, que son cada vez mayores dependiendo de la duración de las licencias del software propietario”, señala Jesús González, responsable de Sistemas y Redes del Consistorio zaragozano. González cuenta a este medio que, tras la migración al software libre, Microsoft realizó una auditoría, fruto de la cual el Ayuntamiento tuvo que abonar cerca de 100.000 euros al detectar la empresa software utilizado sin licencia.

La Administración puede emplear software de dos maneras: porque lo produzca ella, con desarrollos a medida, o por la implantación de paquetes ya existentes. Es en el primer caso, a la hora de desarrollar software controlando los concursos públicos, donde se puede generar un ahorro importante. No sólo al principio, ya que la migración va a costar menos, sino también por la sostenibilidad del desarrollo, porque se trabaja con soluciones que otros ya están empleando y manteniendo.

Ahorros

El estudio del CENATIC, Impacto de la reutilización del software de fuentes abiertas en la economía, ya cifraba los ahorros en 114.000 millones de euros al año como mínimo, gracias al impacto de los ahorros directos, la reducción de la tasa de fracaso de los proyectos y la mejora de los costes de mantenimiento de códigos, que equivale al 30% del mercado global de software y servicios. Además, “el efecto de reinvertir estos ahorros de forma interna en TIC crea un efecto adicional de segundo orden en términos de productividad y de mejora de la eficiencia de al menos 342.000 millones de euros al año, lo cual constituye decididamente una contribución no marginal a la economía europea”, concluía el estudio.

No hay que olvidar que es en la creación y desarrollo de tecnología libre donde se posibilita la creación de una tecnología y una industria propia como sucede en otros países como Estados Unidos, el gran mercado del software y las patentes. Como en otros muchos sectores, esa conciencia de desarrollar un producto propio no está tan presente en el Estado español, por lo que el camino que queda para convertir España en un país productor de tecnología de fuentes abiertas y dejar de ser simples usuarios es todavía demasiado largo.

Las 10 ventajas del software libre

Más que ahorro económico

Por Mariola Olcina

Carlos González Calderón y Oriol Ferran i Riera, periodistas especializados en la materia, explican las ventajas del uso del
software libre en el sector público, a partir de las recomendaciones del CENATIC y el Ministerio de Administraciones Públicas (MAP). Aquí trecopilamos algunas de ellas:

1. Datos personales confidenciales
La Administración Pública dispone y trabaja con datos sensibles de la ciudadanía. Poder acceder al código de un sistema de información que trabaja con este tipo de datos permite resolver con mayor agilidad los posibles problemas de vulnerabilidad.

2. Garantiza la perdurabilidad de las aplicaciones
En la misma línea, el software de fuentes abiertas ofrece transparencia sobre el funcionamiento de los programas, favoreciendo que siempre se pueda retomar el desarrollo de las aplicaciones.

3. Optimiza de inversión pública
Es mucho más barato económicamente afrontar una instalación o actualización masiva de estándares abiertos que privativos.

4. Fomenta la innovación tecnológica 
Las comunidades de software contribuyen a la formación de profesiones en nuevas tecnologías y estimulan que cualquier administración, empresa, institución u organismo pueda beneficiarse de los avances y las innovaciones introducidas.

5. Favorece la interoperabilidad entre sistemas
Los estándares abiertos permiten poder trabajar con distintos sistemas, y esto facilita a la Administración implementar servicios electrónicos y asegurar la accesibilidad de la ciudadanía.

6. Permite una independencia tecnológica
No depender de las decisiones de los grandes fabricantes de software permite a la Administración ser ella quien decida si se realizan migraciones o actualizaciones del sistema, sin tener que someterse a necesidades impuestas.

7. Evita los perjuicios de la propiedad intelectual en el software
La gestión de los derechos de autor con la filosofía del software libre muestra que es posible una defensa legítima de estos derechos sin caer en el dañino sistema de patentes que impera en Estados Unidos y que favorece los oligopolios del sector.

8. Apoyo técnico 
Los servicios de mantenimiento no tienen por qué ser prestados exclusivamente por una única empresa, sino que la prestación
técnica puede diversificarse entre más actores y ofertas.

9. Protección de modalidades lingüísticas
Al tener acceso al código fuente de los programas, permite la traducción de una aplicación a otros idiomas, respetando la
diversidad cultural de cada territorio.

10. Estabilidad
La posibilidad de analizar el código fuente de forma pública permite optimizar la calidad de las aplicaciones de software libre en base a las necesidades de la Administración.

 

Publicado en: Global

La globalización perjudica seriamente la salud

02/10/2016 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Diagonal

                                                                                                        CRISIS DEL CAPITALISMO

                                                                               
                                                            Imagen de una fábrica publicada por la Embajada de Etiopía en Bruselas para promover la llegada de nuevas empresas textiles al país.

 

¿Cuáles son los efectos de la industrialización sobre la población de países en desarrollo? El empeoramiento de su salud y un salario incluso menor. Éstas son las principales conclusiones de un estudio realizado por dos economistas de las universidades de Oxford y Chicago, Chris Blattman y Stefan Dercon. Los dos economistas lanzaron un estudio que ha consistido en hacer seguimiento, durante trece meses, a trabajadores recién contratados por cinco compañías en Etiopía, país que actualmente vive un intenso proceso de industrialización, entre los años 2010 y 2013.

Del seguimiento de los cerca de mil trabajadoras –un 80% mujeres y el 20% restante hombres; la mayoría de ellos de 22 años de edad–, los dos economistas destacan que, en contra de la teoría con la que partían, por la que se encontrarían con un sistema laboral que permitiera el acceso a empleo de larga duración y seguridad, los y las jóvenes usaban los trabajos industriales de baja cualificación más como una ‘red de seguridad’ que como un trabajo a largo plazo. “Más preocupante, esta seguridad industrial parece venir con serios riesgos para la salud”, subraya el informe. “Hasta las temporadas más cortas en la industria resultan en aumentos significativos de problemas serios de salud un año después”, continúa el informe.

A nivel adquisitivo, el estudio de Blattman y Dercon no muestra evidencias de primas salariales industriales en las cinco empresas estudiadas. “Una comparación simple sugiere que los salarios de los trabajos industriales parecen ser casi un 25% más bajos que en los trabajos informales”. Además, también apunta que, aunque los ingresos en el trabajo industrial parecen menos volátiles en los periodos cortos, como una semana, los ingresos en el sector industrial no fueron necesariamente más estables en el horizonte que va del mes al año de trabajo”.

El informe señala que un tercio de los trabajadores sobre los que se hizo seguimiento abandonaron el trabajo en el sector industrial en el primer mes, y hasta un 77% durante el año que comprendió el estudio. “Las empresas informaron de que se han encontraron con el mayor nivel de rotación no deseada, pero generalmente fueron capaces de llenar los puestos de trabajo con otros trabajadores de baja cualificación ya que, dado su estilo de producción, estos trabajadores no requerían de formación. Las empresas se mostraron reacias a aumentar los salarios en orden de reducir la rotación”, apunta el estudio.

Los trabajos ofrecidos a los mil trabajadores analizados eran de 45 a 50 horas semanales, cinco o seis días a la semana. El salario era de entre 1 y 1,5 dólares por día de trabajo, según los tipos de cambio de divisas de 2010. Algunas empresas ofrecían beneficios adicionales, como atención sanitaria en el lugar de trabajo o transporte. A pesar de que había un buen mantenimiento de los lugares de trabajo, los riesgos para la salud eran comunes, especialmente por aire contaminado o falta de agua.

Publicado en: Global

Confirmaciones en Siria

02/10/2016 by Vitalio Deja un comentario

Por: Thierry Meyssan

Caen las máscaras al cabo de 5 años de guerra en Siria. La publicación del texto del acuerdo ruso-estadounidense revela las intenciones secretas de los Dos Grandes: Washington quiere cortar la «Ruta de la Seda», Moscú aspira a acabar con los yihadistas. El fracaso de este acuerdo y los debates del Consejo de Seguridad de la ONU demuestran además el carácter surrealista de la retórica del presidente Obama: en 5 años, Barack Obama no logró conformar nada que se pareciera a un grupo de oposición «moderada» y no estuvo por tanto en condiciones de alinear a sus famosos «moderados», contrariamente a lo que tendría que haber hecho para cumplir con los términos del acuerdo. En otras palabras, Estados Unidos no está en condiciones de cumplir el acuerdo que firmó.

                                                                                     JPEG - 42.5 KB

El fracaso del acuerdo ruso estadounidense del 9 de septiembre de 2016 y los subsiguientes debates registrados en el Consejo de Seguridad de la ONU permiten confirmar varias hipótesis.

 El objetivo estratégico actual de Estados Unidos en Siria es, en efecto, cortar la «ruta de la seda». Al prepararla durante años y poner en el poder al presidente Xi Jinping en mayo de 2013, China adoptó la restauración de ese histórico eje de comunicación como su principal objetivo. Sin embargo, al haberse convertido China en el principal productor mundial, Xi Jinping planeó ampliar la «Ruta de la Seda» de la Antigüedad agregándole una «nueva ruta de la seda», pasando por Siberia y Europa Oriental hasta llegar a la Unión Europea.

Lógicamente, Estados Unidos organiza actualmente dos guerras a través de intermediarios: una en el Levante y otra en Ucrania. Al crear el caos en Siria y en el Donbass, el objetivo no es cumplir las cínicas teorías de Leo Strauss sino sólo cortar los dos trayectos de la ruta de la seda.

De manera nada sorprendente, el presidente ucraniano Petro Porochenko viajó a Nueva York para participar en el Consejo de Seguridad de la ONU y respaldar a la delegación de Estados Unidos que acusó a Rusia de haber bombardeado un convoy humanitario sirio.

 Por otra parte, el acuerdo ruso-estadounidense estipulaba que Estados Unidos separaría a los grupos armados «moderados» de los «extremistas», ya que esos «moderados» participarían –junto a los Dos Grandes y el Ejército Árabe Sirio– en la neutralización de los «extremistas», y que finalmente se crearía un gobierno de unión nacional en Damasco, bajo la presidencia de Bachar al-Assad. Ese gobierno de unión nacional integraría a representantes de los «moderados» que hubiesen participado en la batalla final contra los «extremistas».

Pero nada se hizo en ese sentido. El compromiso del secretario de Estado John Kerry no pasó de ser un piadoso deseo. Washington no encontró los combatientes que necesitaba para que hicieran el papel de «moderados». Porque el hecho es que todos sus «moderados» en realidad son «extremistas». Así que no tuvo más salida que aprovechar el incidente –o probablemente organizarlo– del convoy humanitario quemado para escapar a sus contradiciones. La retórica del presidente Obama –quien dice respaldar a sirios que luchan por la democracia contra un régimen que los reprime– no corresponde a la realidad. En 2013, el presidente ruso Vladimir Putin tenía toda la razón del mundo al observar con ironía que los occidentales consideraban «moderados» a los caníbales del Ejército Sirio Libre que se filmaban comiéndose el hígado de sus enemigos.

 Para terminar, el contenido del acuerdo ruso-estadounidense pone de manifiesto el hecho que el objetivo de Rusia es liquidar en Siria a los yihadistas que se preparan para atacarla en el Cáucaso. La solución negociada resultaba ideal para Moscú: ponía fin a los sufrimientos de su aliado sirio, abría una vía de comunicación para su aliado chino y le garantizaba poder acabar con el yihadismo internacional. Pero, Moscú acaba de comprobar que, desde los tiempos de la primera guerra de Afganistán, el yihadismo fue un arma estadounidense que ahora se vuelve contra su amo y que Washington no piensa abandonarla.

Por supuesto, los nuevos yihadistas no tienen conciencia de ello, pero es imposible que los que vienen luchando, con ayuda estadounidense, desde hace 38 años no sepan que sólo son una fuerza de tareas del Pentágono.

Publicado en: Global

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Don Juan

Este podcast tiene la intención de reproducir interpretaciones personales de algunos clásicos de la poesía universal. Entiendo, al igual que Octavio Paz, que la poesía es una actividad emocional revolucionaria, un ejercicio espiritual, un medio de liberación interior y una búsqueda de transfiguración. Adonis, Ali Ahmad Said y Octavio paz son mis favoritos. Dos clásicos modernos.

LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
byjuan

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