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Global

En busca del chivo expiatorio

23/10/2016 by Vitalio Deja un comentario

Por: Thierry Meyssan

Alemania, Francia, Rusia y Ucrania trataron en Berlín de desbloquear los conflictos que tienen lugar en Ucrania y Siria. Sin embargo, desde un punto de vista ruso, esos bloqueos sólo existen porque el objetivo de Estados Unidos no es la defensa de la democracia que tanto proclama Washington sino impedir el desarrollo de Rusia y China cerrándoles las “rutas de la seda”. Al disponer de ya evidente superioridad en materia de guerra convencional, Moscú hizo todo lo posible por conectar el Medio Oriente con el este de Europa. Y lo logró concediendo la prolongación de la tregua en Siria a cambio del cese del bloqueo de la aplicación de los acuerdos de Minsk. Mientras tanto, Washington sigue tratando de hacer recaer su propia culpabilidad sobre alguno de sus aliados. Al no lograrlo con Turquía, la CIA se vuelve ahora hacia Arabia Saudita.

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El conflicto que enfrenta a Estados Unidos con Rusia y China se desarrolla en dos frentes: por un lado, Washington busca un chivo expiatorio para hacerlo responsable de la guerra contra Siria, mientras que Moscú –que ya vinculó la cuestión siria con el tema yemenita– trata de agregarles el tema de Ucrania.

Washington busca un chivo expiatorio

Para salir de esta situación con la frente alta, Estados Unidos tiene que atribuir la responsabilidad de sus crímenes a alguno de sus aliados. Y tiene 3 posibilidades: endilgarle la culpa a Turquía, a Arabia Saudita o a las dos juntas. Turquía está presente en Siria y en Ucrania, pero no en Yemen; mientras que Arabia Saudita está presente en Siria y Yemen, pero no en Ucrania.

Turquía

Disponemos ahora de información verificada sobre lo que realmente sucedió en Turquía el pasado 15 de julio, y esa información nos obliga a revisar nuestro juicio inicial.

En primer lugar, era evidente que poner la dirección de las hordas yihadistas en manos de Turquía después del atentado que sacó del juego al príncipe saudita Bandar ben Sultán no podia traer otra cosa que problemas. En efecto, Bandar era un intermediario obediente, pero Erdogan seguía su propia estrategia, tendiente a la creación de un 17º imperio turco-mongol, lo cual lo llevaría a utilizar los yihadistas en misiones diferentes a lo previsto en Washington.

Además, Estados Unidos no podía dejar de castigar al presidente turco Erdogan por acercar su país a Rusia en el plano económico, a pesar de ser Turquía un país miembro de la OTAN.

En fin, en plena crisis alrededor del poder mundial, el presidente turco Erdogan se convertía en chivo expiatorio ideal para salir de la crisis siria.

Desde un punto de vista estadounidense, el problema no es Turquía, indispensable como aliado regional, ni el MIT (los servicios secretos turcos) de Hakan Fidan, quien organiza el movimiento yihadista en todo el mundo, sino Recep Tayyip Erdogan.

Por consiguiente, la National Endowment for Democracy (NED) trató primeramente, en agosto de 2013, de llevar a cabo una revolución de color organizando manifestaciones en el parque Gezi de Estambul. Esa operación fracasó o Washington cambió de idea.

Se decidió entonces derrocar a los islamistas del AKP a través de las urnas. La CIA organizó la transformación del HDP en un verdadero partido de las minorías y preparó a la vez una alianza entre esa formación política turca y los socialistas del CHP. El HDP adoptó un programa muy abierto de defensa de las minorías étnicas (los kurdos) y de las minorías sociales (feministas y homosexuales) e incluyó el tema ecológico. El CHP fue reorganizado, tanto para disimular el hecho que los alevitas [1] estaban excesivamente representados en el seno de ese partido como para promover la candidatura del ex presidente de la Corte Suprema. Pero, aunque el AKP perdió las elecciones en julio de 2015, no fue posible concretar la alianza entre el CHP y el HDP. Así que hubo que realizar nuevas elecciones legislativas en noviembre de 2015, elecciones que Recep Tayyip Erdogan “arregló” descaradamente.

Washington decidió entonces proceder a la eliminación física de Erdogan. Entre noviembre de 2015 y julio de 2016 hubo 3 intentos de asesinato contra Erdogan. Contrariamente a lo que se dijo, la operación del 15 de julio de 2016, no era una intentona golpista sino una operación para liquidar solamente al presidente turco. La CIA había utilizado los vínculos industriales y militares turco-estadounidenses para reclutar dentro de la fuerza aérea turca un pequeño equipo que se encargaría de eliminar al presidente durante sus vacaciones. Pero ese equipo fue traicionado por varios oficiales islamistas (estos últimos constituyen casi un 25% de las fuerzas armadas turcas) y el presidente fue advertido una hora antes de la llegada del comando que iba a “encargarse” de él. Erdogan fue trasladado a Estambul, bajo la protección de militares leales a su régimen. Conscientes de las previsibles consecuencias de su fracaso, los conspiradores iniciaron un golpe de Estado sin preparación previa y en momentos en que todavía existía una intensa circulación de personas en Estambul. Por supuesto, fracasaron. El objetivo de la subsiguiente represión no era sólo arrestar a los autores del intento de asesinato, ni tampoco a los militares que se unieron al golpe de Estado improvisado sino más bien a todos los pro-estadounidenses: primeramente, a los laicos kemalistas y luego a los islamistas seguidores de Fethullah Gulen. En total, más de 70 000 personas fueron puestas bajo investigación y hasta hubo que liberar presos comunes para tener dónde encarcelar a los pro-estadounidenses.

La manía de grandeza del presidente Erdogan y su aparatoso Palacio Blanco, su manipulación de las elecciones y la represión que ha desatado contra todo el que no esté totalmente de acuerdo con él lo convierten en chivo expiatorio ideal de los errores cometidos en Siria. Sin embargo, el hecho que haya logrado sobrevivir a una revolución de color y 4 intentos de asesinato hace pensar que no será posible sacarlo del juego rápidamente

Arabia saudita

Para Estados Unidos, Arabia Saudita es tan indispensable como Turquía, por 3 razones: primeramente, por sus reservas de petróleo, de volumen y calidad excepcionales –aunque lo que le interesa a Washington ya no es consumir ese petróleo sino sólo controlar su venta–; por los enormes volúmenes de dinero que maneja el reino (pero sus ingresos han sufrido una caída del 70%) y que permitían financiar operaciones secretas sin control del Congreso estadounidense; y, finalmente, por el control que ejerce sobre las fuentes del yihadismo. En efecto, desde 1962 y la creación de la Liga Islamista Mundial, Riad financia, por cuenta de la CIA, la Hermandad Musulmana y la cofradía de los Naqchbandis, las dos cofradías de donde provienen todos los cuadros yihadistas del mundo.

Pero el carácter anacrónico de Arabia Saudita, propiedad privada de una familia de príncipes que nada tiene que ver con los principios comúnmente reconocidos de la libertad de expresión y la libertad religiosa, exige cambios radicales.

Debido a ello, la CIA organizó, en enero de 2015, la sucesión del rey Abdallah. La noche misma del fallecimiento del soberano, la mayoría de los incapaces fueron apartados de sus cargos y el país fue enteramente reorganizado siguiendo un plan previo. En este momento, el poder se halla repartido entre tres clanes principales: el rey Salman (y su querido hijo el príncipe Mohamed), el hijo del príncipe Nayef (el otro príncipe Mohamed) y el hijo del difunto rey (el príncipe Mutaib, comandante de la Guardia Nacional).

En la práctica, el rey Salman –de 81 años– permite que su hijo, el dinámico príncipe Mohamed –de 31 años– gobierne por él. Y este príncipe Mohamed incrementó la injerencia saudita en Siria, luego emprendió la guerra contra Yemen. En el plano interno, ha iniciado un amplio programa de reformas económicas y de carácter societal enmarcadas en su llamada «Visión para 2030».

Pero los resultados se hacen esperar. El reino saudita se ha empantanado en Siria y en Yemen y esta última guerra incluso le está costando más caro de lo que esperaba debido a las incursiones de los hutis en territorio saudita y las derrotas que han logrado infligir al ejército de Riad. En el plano económico, las reservas petroleras están llegando a su fin y la derrota en Yemen impide a los sauditas la explotación de lo que se ha dado en llamar el «la Cuarta Parte Vacía», o sea la región que abarca parte de los dos países. Cierto es que la caída de los precios del petróleo ha permitido a Arabia Saudita eliminar a varios de sus competidores, pero también ha agotado el Tesoro del reino, que ahora se ve obligado a buscar préstamos en los mercados internacionales.

Arabia Saudita nunca ha sido tan poderosa y a la vez tan frágil. La represión política alcanzó su apogeo con la decapitación del jefe de la oposición, el jeque Al-Nimr. La rebelión va más allá de la minoría chiita y se extiende también a las provincias sunnitas del oeste. En el plano internacional, la coalición árabe es ciertamente impresionante, pero hace agua por todas partes desde que Egipto se retiró de ella. El público acercamiento de Arabia Saudita a Israel en contra de Irán escandaliza al mundo árabe y musulmán. Más que ser una alianza más, el acercamiento entre Riad y Tel Aviv demuestra el pánico que embarga a la familia real, hoy objeto del odio de todos.

Visto desde Washington, ha llegado el momento de escoger a los elementos que sería conveniente salvar en Arabia Saudita y deshacerse de los demás. La simple lógica indicaría un regreso la anterior repartición del poder entre el clan de los Sudairis –pero sin el príncipe Mohamed ben Salman, quien ya demostró su incapacidad– y los Chammar –la tribu del difunto rey Abdallah.

Tanto para Washington como para los súbditos sauditas, lo mejor sería que falleciera el rey Salman. Su hijo Mohamed se vería entonces apartado del poder, que iría a manos del otro príncipe Mohamed (el hijo de Nayef), mientras que el príncipe Mutaib se mantendría en el puesto que actualmente ocupa, a la cabeza de la Guardia Nacional.

En Arabia Saudita, al igual que en Turquía y en otros países aliados de Estados Unidos, la CIA trata de mantener las cosas como están. Y para ello se limita a organizar por debajo de la mesa intentos de cambios de dirigentes, pero sin tocar las estructuras. El carácter puramente cosmético de esas modificaciones facilita que su trabajo se mantenga en la sombra.

Moscú trata de negociar juntos el Medio Oriente y Ucrania

Rusia logró establecer una conexión entre los campos de batalla de Siria y Yemen. Su despliegue militar en el Levante es público desde hace un año, pero también está presente desde hace 3 meses –de manera no oficial– en Yemen, donde participa activamente en los combates. Al negociar simultáneamente el alto al fuego en Alepo y otro alto al fuego en Yemen, Rusia obligó a Estados Unidos a vincular ambos teatros de operaciones. En esos dos países, las fuerzas rusas muestran su superioridad en materia de guerra convencional ante los aliados de Washington, evitando la confrontación directa con el Pentágono. Con esa finta, Moscú evita tener que implicarse en Irak, a pesar de sus antecedentes históricos en ese tercer país.

Sin embargo, la disputa entre los Dos Grandes se origina fundamentalmente en el corte de las dos rutas de la seda, primero en Siria y después en Ucrania. Lógicamente, Moscú trata por eso de vincular los dos asuntos en sus negociaciones con Washington. Esto resulta muy lógico, sobre todo teniendo en cuenta que la propia CIA ya creó un vínculo entre los dos campos de batalla a través de Turquía.

Al viajar a Berlín, el 19 de octubre, el presidente ruso Vladimir Putin y su ministro de Exteriores Serguei Lavrov tenían intenciones de convencer a Alemania y Francia, fuera de la presencia de Estados Unidos, de vincular estos temas. Así que extendieron la tregua en Siria a cambio del cese del bloqueo de los acuerdos de Minsk por parte de Ucrania, un trato que no dejará de irritar a Washington, que hará todo lo que esté en sus manos para sabotearlo.

Por supuesto, al final Berlín y Paris acabarán alineándose detrás de su amo otaniano. Pero, desde el punto de vista de Moscú más vale un conflicto congelado que una derrota –tanto en Ucrania como en Transnistria, por ejemplo. Además, todo lo que afecte la unidad de la OTAN acerca el fin de la supremacía estadounidense.

Publicado en: Global

Rusofobia

23/10/2016 by Vitalio Deja un comentario

Por: Mijaíl Leóntiev

 

 

Miembro permanente del Club Izborsk, desde 2002 miembro del partido Rusia Unida, periodista y publicista, presentador del programa informativo y analítico Odnako y redactor general de la revistaOdnako, vicepresidente y director del departamento de información y publicidad de la corporación Rosneft.

                                           

La incapacidad de Estados Unidos para cumplir sus compromisos en Siria provocó de forma natural la explosión de la retórica antirusa en Europa: Rusia debe responder por todo lo que no cometió en Siria.

“Algunos grupos antimilitaristas no experimentan la debida sensación de horror. Pero yo sí quisiera ver manifestaciones ante la embajada rusa. ¿Dónde está ahora la coalición “¡Detengamos la guerra!” ¿Dónde está? Y ahora estoy convencido de que es asunto del gobierno encabezarla”, expresó el jefe de la cancillería británica Boris Johnson.

“¡Oh, si la reina fuese hombre, una buena paliza les hubiese dado a esos rusos! Si Inglaterra llegase a besarle los pies a Rusia, la reina no participará en ese acto.”
Reina Victoria, 1877.

He aquí el respeto británico a la tradición. Y la tradición política más arraigada es la rusofobia británica con sus 200 años. En aquellos tiempos, en vísperas de la Guerra Ruso-Turca, ellos culparon a Rusia de que los turcos mataran búlgaros. La típica provocación rusa. ¿Y nosotros qué? En 200 años ya deberíamos habernos acostumbrado.

Podría pensarse qué tiene que hacer en esto el presidente más grande en toda la historia de la República Francesa Francois Hollande. Este prominente político incluso ha puesto en duda la conveniencia del encuentro con Putin:

“Yo mismo me pregunto: ¿será útil? ¿Hace falta? ¿Podemos hacer algo más para obligarlo a detener lo que comete conjuntamente con el régimen sirio?”

Conjuntamente con el régimen sirio, Rusia es hoy por hoy el único Estado que lucha en Siria contra los terroristas, organizadores de los sangrientos actos de terrorismo perpetrados en París y Niza. Aún no se ha olvidado que entonces Hollande murmuró algo sobre emprender acciones conjuntas con Rusia. Pero los murmullos duraron hasta el primer grito de Washington.

Recuérdese que es precisamente Francia la que se encuentra en los orígenes del llamado Ejército Libre Sirio (ELS), fabricado de grupos de Al-Qaeda, reclutados por todo el Medio Oriente y financiados con el dinero de Qatar y de Arabia Saudita incluso antes del inicio de la guerra en Siria. Fue precisamente Francia quien declaró legítimo el Consejo Nacional Sirio, electo por nadie y que a nadie representa. Pero declaró al gobierno legítimo de Siria, un régimen sanguinario al que hay que derrocar. Recordemos que fue precisamente Francia la que por dos veces inició la guerra en su ex colonia de Siria: en 2012 en Homs, cuando envió miles de combatientes del ELS; y la segunda vez hoy.

“Inicialmente Francia, en el marco de la política de la dirección de Estados Unidos de mantenimiento del liderazgo mundial, decidió comenzar la guerra contra Libia y Siria. Posteriormente, cuando se alcanzó un acuerdo general de paz y redistribución de las funciones en el Medio Oriente entre Estados Unidos y Rusia, el 30 de junio de 2012 en Ginebra, Francia no aceptó ese acuerdo. El país emprendió medidas que llevaran a la reanudación de la guerra. Y eso sucedió”, comenta el periodista y politólogo francés Thierry Meyssan.

Si de los anteriores políticos franceses aún se podía sospechar de cierto juego independiente, incluso financiado por el dinero qatarí, es indiscutible que monsieur Hollande está libre de ese tipo de sospechas. Es más que cierto que él no sabe lo que hace, y es que saber no forma parte de sus obligaciones. Solo le toca cumplir órdenes.

Publicado en: Global

Trabajadores y trabajadoras italianas protestan contra precarización laboral en Italia

23/10/2016 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Terc3ra

Los sindicatos paralizan Italia con una huelga este viernes, a poco más de un mes del referendo en Italia sobre la reforma constitucional y las medidas económicas.

                                      

Trabajadores de la administración pública, del transporte terrestre y aéreo y de escuelas y hospitales en Italia realizan este viernes una huelga contra la política económica del Gobierno.La huelga fue convocada “para protestar contra las políticas económicas del gobierno dictadas por la Unión Europea” y “en defensa de la Constitución y a favor del No en el referendo”, refiere un comunicado sindical.

>>Chilenos marchan por tercera vez contra el sistema de pensiones

La protesta, convocada por los sindicatos de base, fue también proclamada para llamar a votar “No” a la reformas constitucionales promovidas por el primer ministro Matteo Renzi en el referendo del próximo 4 de diciembre.

Los trabajadores buscan “fortalecer el empleo y las políticas sociales en frontal oposición con las políticas empresariales de privatización y precarización laboral de los gobiernos de los últimos decenios, incluido el de Renzi”.

En las principales ciudades, especialmente en Roma, la protesta causó caos, el cierre de estaciones de metro y carreteras, la ralentización de las corridas de trenes y de ferrys que conectan el continente con las islas y no hubo clases en algunas escuelas.

Asimismo, en Milán y Roma hubo manifestaciones de estudiantes y sindicalistas para llamar a votar “No” en el referendo en el que los italianos se pronunciarán sobre las reformas constitucionales de Renzi que, entre otras cosas, limitan los poderes del Senado y ponen fin al llamado “bicameralismo perfecto”.

>>Trabajadores bancarios brasileños podrían finalizar huelga

Contra las refomas del primer ministro diversas organizaciones convocaron a otra manifestación para este sábado, que fue proclamado como el “No Renzi day”.

Inicialmente el primer ministro había dicho que renunciaría en caso de que ganara el “No” en la consulta, pero últimamente ha declarado que en caso de que ello suceda “no será un cataclismo”.

Publicado en: Global

La ONU acusa de crímenes “de proporciones históricas” a todos los bandos de la guerra siria

23/10/2016 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: InfoLibre

  • El alto comisio
  • nado para los Derechos Humanos habla de “un fracaso absoluto” de la comunidad internacional y culpa directamente al Consejo de Seguridad de la ONU de la situación
  • Describe el conflicto como “de terceros países, alimentado por cínicos intereses nacionales e internacionales”

 

El alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Raad al Husein. EUROPA PRESS

El alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Raad al Husein, calificó este viernes la guerra en Siria como un “crimen de proporciones históricas”donde hombres, mujeres y niños están siendo víctimas de “crímenes de guerra”, y potencialmente “contra la humanidad”, en lo que se trata de “un fracaso absoluto” de la comunidad internacional, con el Consejo de Seguridad de la ONU a la cabeza, a la hora de intentar aliviar el conflicto.

“Alepo era una ciudad de belleza y civismo milenarios. Ahora es directamente un matadero”, declaró Al Husein, que puso a la ciudad –escenarrio, desde hace meses, de una guerra de desgaste en la que el Ejército sirio y Rusia bombardean diariamente sectores rebeldes en el este de la ciudad– de ejemplo de una situación que se está repitiendo en otras 17 localidades donde todas las partes en conflicto son culpables de “crímenes contra la humanidad”.

El alto comisionado de Naciones Unidos describió sin ambages cómo decenas de miles de personas han sido ejecutadas, detenidas y torturadas durante una guerra que, más bien, se trata en realidad “un conflicto de terceros países, alimentado por cínicos intereses nacionales e internacionales” en el que no existe el más mínimo respeto por el Derecho Internacional, y cada día es escenario de “nuevos mínimos rastreros de atrocidades”.

“Están atacando deliberadamente hospitales, escuelas, mercados, depósitos de agua y panaderías. Alepo se ha convertido en un núcleo de miedo y de dolor, donde cada dia son desenterrados los cuerpos sin vida de niños y de mujeres embarazadas”, manifestó Al Husein.

Crímenes de guerra

El Consejo de Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha documentado “violaciones del derecho humanitario por parte de todos los bandos en Alepo”. Los grupos de oposición siguen disparando proyectiles contra los civiles en los sectores occidentales de la ciudad, bajo control del Gobierno, mientras las fuerzas afines a Damasco siguen efectuandoataques aéreos indiscriminados, causantes de la abrumadora mayoría de las víctimas civiles.

“No solo están violando cada norma del derecho humanitario internacional. Están generando un coste que pagarán nuestros hijos y futuras generaciones“, denunció Al Husein.

“Han provocado un conflicto que ha acabado enquistado en unaola de extremismo y ataques terroristas en todo el mundo”, añadió en su descripción de “un conjunto de violaciones que constituyen crímenes de guerra, que podrían tratarse de crímenes contra la humanidad si al final se descubriera que han sido cometidos de manera consciente y sistemática”.

Responsabilidad internacional

El alto comisionado para los Derechos Humanos dedicó durísimas palabras no solo a los estados miembros que forman parte de su propio comité, sino también a la Asamblea General de la ONU y a su principal órgano ejecutivo, el Consejo de Seguridad. Todos ellos han convertido a la Comisión para la Investigación de Crímenes contra los Derechos Humanos en Siria en “un peón del rencor político”.

“La responsabilidad de detener la crisis siria es potestad principal del Consejo de Seguridad. Principal, pero no exclusiva, así quees posible que la Asamblea General pueda haber tenido culpa“, indicó Al Husein, incapaz de hallar “ventaja hipotética” alguna en el juego político internacional capaz de justificar “semejante horror”.

“Los miembros del comité tienen que poner fin a sus desacuerdos políticos. Los miembros del Consejo de Seguridad tienen que actuar como una sola entidad. Hay que paralizar inmediatamente los envíos de armamento a las partes involucradas en el conflicto y hay que remitir esta situación al Tribunal Penal Internacional para que todas las partes involucradas sepan que serán responsabilizadas de todos los crímenes que hayan cometido, sin protección alguna”, avisó.

En lo que a Alepo se refiere, y para terminar, el diplomático ha repetido una vez más que se declare un “alto el fuego inmediato, prolongado y que abarque a todas las partespara capacitar la entrada, incondicional e imparcial, de ayuda humanitaria”.

Publicado en: Global

Las «sanciones económicas» o la guerra de cuello blanco

16/10/2016 by Vitalio Deja un comentario

Por: Thierry Meyssan

Con las «sanciones económicas», Estados Unidos y la Unión Europea iniciaron una guerra sin disparos ni explosiones contra Siria, Irán y Rusia. Esas sanciones mataron a más de un millón de iraquíes en los años 1990, sin provocar por ello ningún tipo de reacción de parte de la opinión pública occidental. Esta guerra silenciosa se implementa minuciosamente contra los Estados que no aceptan someterse al orden mundial unipolar.

 
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En el pasado, la estrategia de las guerras convencionales incluía el asedio impuesto a una ciudad o un Estado. Se trataba de aislar al enemigo, de impedirle utilizar sus recursos y hambrearlo como medio de vencerlo. En Europa, la Iglesia católica llegó a condenar firmemente esa forma de guerra calificándola de criminal ya que comienza matando a los civiles, antes de afectar a los beligerantes.

Hoy en día, las guerras convencionales incluyen una etapa de «sanciones económicas», cuyo objetivo es exactamente el mismo. De 1990 a 2003, las sanciones decretadas contra Irak por el Consejo de Seguridad de la ONU mataron a más de un millón de civiles. Aquellas sanciones fueron, de hecho, una guerra a través de banqueros, impuesta en nombre de la instancia mundial que supuestamente tendría que promover la paz.

Es probable que algunos de los Estados que votaron a favor de aquellas sanciones no percibieran en aquel momento su envergadura ni sus consecuencias. Cierto es que cuando algunos miembros del Consejo de Seguridad solicitaron el levantamiento de dichas sanciones, Estados Unidos y el Reino Unido se negaron de plano, lo cual hace recaer sobre esos países la responsabilidad por el millón de muertes de civiles en Irak.

Después de despedir a numerosos altos funcionarios internacionales que participaron en la masacre del millón de civiles iraquíes, la ONU reflexionó sobre la manera de lograr que las sanciones fuesen más eficaces en relación con los objetivos anunciados. O sea, cómo garantizar que afectaran solamente a los dirigentes políticos y militares, sin afectar a los civiles. Se habló entonces de «sanciones selectivas». Sin embargo, a pesar de numerosas investigaciones sobre ese tema, no se han aplicado nunca contra un Estado sanciones que sólo afecten a sus dirigentes sin afectar a la población.

Los efectos de esas sanciones dependen de cómo interpretan los gobiernos los textos que definen dichas sanciones. Por ejemplo, gran parte de los textos mencionan sanciones que afectan los productos que pueden ser de doble uso –civil y militar–, lo cual deja amplio margen a la interpretación. Es posible prohibir la exportación de un fusil de caza hacia un Estado en particular por tratarse de un objeto que puede ser utilizado tanto para cazar como para la guerra. Pero una botella de agua puede destinarse tanto a una madre que amamanta a su bebé como a un soldado. Por consiguiente, los mismos textos pueden conducir –según las circunstancias políticas y la evolución de la voluntad de los gobiernos que los aplican– a resultados extremadamente diferentes.

La situación se complica aún más debido a que a las sanciones legalmente adoptadas en el Consejo de Seguridad de la ONU se agregan las sanciones ilegales que decretan Estados Unidos y la Unión Europea. O sea, los Estados y las instituciones intergubernamentales están legalmente en su derecho de negarse a comerciar con otros Estados, pero no tienen derecho a imponer sanciones unilaterales sin entrar en guerra.

El término «sanciones» sugiere que el Estado objeto de esas medidas ha cometido un crimen por el cual ha sido jugado y finalmente condenado. Es ese el caso cuando se trata de sanciones decretadas por el Consejo de Seguridad de la ONU, pero no con las sanciones que Estados Unidos y la Unión Europea imponen unilateralmente. En este último caso se trata pura y simplemente de actos de guerra.

Desde los tiempos de su guerra contra los británicos, en 1812, Washington dispone de una instancia, la Office of Foreign Assets Control (la OFAC, Oficina de Control de Activos Extranjeros), a cargo de esta “guerra con corbata”.

Actualmente, los principales Estados víctimas de sanciones no están sancionados por decisión de la ONU sino única y exclusivamente por decisión de Estados Unidos y de la Unión Europea. Esos Estados son Siria, Irán y Rusia, o sea precisamente los tres países que luchan contra los yihadistas, que a su vez cuentan con el respaldo de las potencias occidentales.

La mayor parte de esas sanciones han sido adoptadas sin relación directa con la guerra contra Siria.
 Las sanciones contra Damasco están vinculadas principalmente al apoyo de Siria al Hezbollah libanés y al asilo concedido en otra época al Hamas palestino (aunque desde aquel entonces el Hamas se pasó al bando de la Hermandad Musulmana y lucha contra Damasco).
 Las sanciones contra Irán fueron adoptadas supuestamente contra su programa nuclear militar, a pesar de que aquel programa fue cancelado por el ayatola Khomeiny… hace 30 años. Esas sanciones aún se mantienen, a pesar de la firma del Acuerdo 5+1, destinado a resolver un problema inexistente.
 Las sanciones contra Rusia castigan el regreso de Crimea a la Federación Rusa, que tuvo lugar luego de que la población de Crimea rechazara el golpe de Estado nazi en Kiev, calificado por la OTAN de «revolución democrática».

Las sanciones actuales más duras son las adoptadas contra Siria. Un informe redactado por el Buró del Coordinador de Naciones Unidas en Siria, financiado por la Confederación Helvética y publicado hace 4 meses, observa que la interpretación que Estados Unidos y la Unión Europea hacen de los textos priva a la mayoría de los sirios de ciertos cuidados médicos y de productos alimenticios: numerosos recursos médicos están prohibidos porque son considerados de doble uso y las sanciones impiden a Siria el pago de importaciones de alimentos a través del sistema bancario internacional.

Aunque la situación de los sirios no es tan catastrófica como lo fue la situación de los iraquíes en los años 1990, Siria está enfrentando una guerra que le imponen Estados Unidos y la Unión Europea, que a su vez están utilizando medios financieros y económicos exclusivamente contra la población que vive bajo la protección de la República Árabe Siria. Y el objetivo es matarla.

Publicado en: Global

Washington y Paris reanudan la propaganda contra el «régimen de Bachar»

16/10/2016 by Vitalio Deja un comentario

Por: Thierry Meyssan

Los Tribunales de Nuremberg y de Tokio permitieron a los Aliados exponer los crímenes que las potencias del Eje habían perpetrado durante la Segunda Guerra Mundial y, al mismo tiempo, justificar el precio de su propia victoria y su dominación sobre el mundo. Bajo ese mismo esquema, Washington creyó poder juzgar y condenar a 120 dirigentes sirios, incluyendo al presidente Bachar al-Assad, para justificar su propia guerra y el derrocamiento de la República Árabe Siria. No tenía más que inventar los crímenes…

 
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                                           Jean-Marc Ayrault et Sergey Lavrov

En abril de 2012 –o sea, después de la retirada francesa de la guerra (que habría de reanudarse en julio) y antes del acuerdo del 30 de junio, en Ginebra, entre rusos y estadounidenses– los «Amigos de Siria» tenían decidido juzgar al presidente sirio Bachar al-Assad ante una instancia internacional. Lo que pretendían era montar –con carácter retroactivo– el guión de la Pax Americana, cuando ya existían como precedentes el asesinato de Slobodan Milosevic en su celda de La Haya, el ahorcamiento de Sadam Husein y el linchamiento de Muammar el-Kadhafi.

Para alcanzar ese objetivo, Estados Unidos creó en La Haya una asociación: el Syria Justice and Accountability Center (SJAC). Durante 2 años, varios juristas acumularon testimonios sobre «las torturas que practica el régimen».

La oficina del Departamento de Estado a cargo de «la Justicia Global», en aquel momento bajo la dirección del embajador Stephen Rapp, recurrió entonces a Arabia Saudita, Qatar y Turquía para que financiaran un «Tribunal Especial de la ONU para Siria», según el modelo del «Tribunal Especial de la ONU para el Líbano». Es importante recordar que este último, a pesar de su nombre, no es un tribunal en el verdadero sentido de la palabra ya que fue creado por dos responsables ejecutivos –el secretario general de la ONU y el primer ministro libanés– sin haber obtenido nunca un aval del Consejo de Seguridad de la ONU, ni del Parlamento libanés. El nuevo seudo tribunal podía así saltarse las reglas del derecho y condenar al presidente sirio sin necesidad de pruebas.

El principio de los tribunales creados para el Líbano y Siria es cosa de Jeffrey Feltman –ex embajador de Estados Unidos en Beirut, posteriormente subsecretario de Estado a cargo del Medio Oriente y actual director de Asuntos Políticos en la ONU. A su paso por Beirut, Jeffrey Feltman había creado el Tribunal para el Líbano después de haber organizado él mismo el asesinato del ex primer ministro libanés Rafic Hariri, para juzgar y condenar a los presidentes del Líbano, Emile Lahoud, y de Siria, Bachar al-Assad, a quienes esperaba atribuir ese asesinato. Según un documento interno de su oficina –documento que hemos podido consultar– la OTAN tenía previsto, después del derrocamiento de la República Árabe Siria, juzgar y condenar a 120 dirigentes sirios, 80 de los cuales ya figuraban en las listas de personalidades sirias sometidas a las sanciones de Estados Unidos y/o de la Unión Europea.

El 20 de enero de 2014, o sea 2 días antes del inicio de las negociaciones denominadas Ginebra 2, la firma londinense de abogados Carter-Ruck acusaba a Siria de haber torturado y asesinado más de 11 000 personas durante el transcurso de la guerra. Esa firma publicaba entonces un informe donde 3 juristas internacionales autentificaban 55 000 fotos supuestamente tomadas por un fotógrafo militar sirio que había desertado. Aunque la credibilidad de 2 de los 3 juristas ha sido ampliamente cuestionada debido a su probada parcialidad en casos anteriores, pese al hecho que el tercero de los 3 juristas fue encargado por la CIA de crear el Syria Justice and Accountability Center (SJAC) y a pesar de los desmentidos de Siria, el jefe de la diplomacia estadounidense John Kerry no vaciló en citar el informe en la apertura de la conferencia Ginebra 2.

El 31 de julio de 2014, la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos oía el testimonio del fotógrafo sirio. Este personaje mostró sólo 10 de las 55 000 fotos de su colección y, para colmo, esas 10 fotos habían sido voluntariamente pixeladas de tal manera que es imposible identificar a las víctimas.

A pesar de todo lo anterior, Francia presentó un proyecto de resolución que pretendía poner en manos de la Corte Penal Internacional los crímenes supuestamente cometidos en Siria, proyecto que se estrelló contra los vetos de Rusia y China, el 22 de septiembre de 2014. Por su parte, el Departamento de Estado consideraba que el material acumulado –a pesar de ser extremadamente voluminoso– no tenía mucho más valor que los falsos testimonios recogidos por el Tribunal Internacional para el Líbano y suspendía las subvenciones destinadas a la preparación del “Núremberg” sirio.

Pero el mismo Departamento de Estado subvencionó recientemente el Center for Victims of Torture de Minnesota no sólo por el conjunto de su acción sino también por su ayuda a las «víctimas del régimen»… si las encuentra. Por supuesto, no se mencionan las 80 000 personas secuestradas por Estados Unidos y torturadas por la US Navy en la base naval estadounidense de Guantánamo y en barcos –también estadounidenses– convertidos en prisiones secretas en aguas internacionales bajo los dos mandatos del ex presidente George W. Bush.

El Departamento de Estado también apoyó la exposición presentada por Qatar en la sede de la ONU, en Nueva York, posteriormente en el Museo del Holocausto de Washington y finalmente en Roma, la semana pasada, a partir de las fotos de la firma Carter-Ruck. Claro, nadie habla de mostrar las 55 000 fotografías y la exposición sólo muestra las mismas 10 fotos pixeladas acompañadas de imágenes de la guerra. Mientras tanto, el legislador proisraelí Eliot Engel (ya conocido como autor de la Syrian Accountability Act) presentaba en el Congreso de Estados Unidos el proyecto de ley H.R. 5732, destinado à reforzar las sanciones contra Siria.

                                           

El 6 de octubre de 2016, Holanda (país con militares ilegalmente desplegados en Siria) organizó en su embajada en Washington una reunión para reactivar el Syria Justice and Accountability Center (SJAC) y financiar el proyecto de creación del Tribunal para Siria. Alemania, Bélgica, Dinamarca, Italia, Noruega, el Reino Unido, Suecia, Suiza y, por supuesto, Estados Unidos anunciaron que contribuirán al financiamiento. El costo del proyecto no debe costar más que unos cuantos millones de dólares al año.

Washington ya tiene claro que la República Árabe Siria no va a desmoronarse y que no será posible juzgar y condenar sin pruebas al presidente Bachar al-Assad. Toda la farsa forma parte del trabajo de acondicionamiento de los occidentales, «defensores del Bien ante los crueles sirios».

Francia, que ha actuado sucesivamente como vocero de los intereses turcos, más tarde de los intereses qataríes, luego de los intereses sauditas y ahora de los intereses de Israel, no tiene intenciones de renunciar. París sigue empeñado en querer juzgar a los 120 dirigentes sirios –ya condenados en el papel– ante la Corte Penal Internacional pero… en ausencia.

El 10 de octubre, el ministro francés de Exteriores, Jean-Marc Ayrault, anunció haber pedido a un grupo de juristas que busquen la manera de implicar a la Corte Penal Internacional, a pesar de la previsible oposición del Consejo de Seguridad de la ONU.

Parece que Washington se prepara para aceptar el fin del mundo unipolar. En ese caso, las acusaciones más aterradoras y absurdas contra Siria serán utilizadas para empañar la imagen del bando ruso.

Documentos:
 “A Report into the credibility of certain evidence with regard to Torture and Execution of Persons Incarcerated by the current Syrian regime“, Carter-Ruck, 20 de enero de 2014.
 «Report sulla attendibilità delle “Foto di Caesar” che si paventa saranno esposte in mostra al Senato della Repubblica italiana», Sibialiria, marzo de 2016.
 “The Caesar Photo Fraud that Undermined Syrian Negotiations”, Rick Sterling, marzo de 2016.

Publicado en: Global

Washington no combate a Daesh, sólo lo mueve

16/10/2016 by Vitalio Deja un comentario

Por: Hasan Nasrallah

(Secretario general de Hezbollah.)

Washington ha emitido últimamente numerosas declaraciones contra el Emirato Islámico (Daesh), aunque sin asestarle el menor golpe en el terreno. Pero sí bombardeó a las fuerzas de la República Árabe Siria que luchaban contra la organización terrorista. Basta localizar al Emirato Islámico en un mapa y observar su desplazamiento para entender la estrategia de Estados Unidos.

Durante la ceremonia de conmemoración del martirio del profeta Hussein (Ashura), el secretario general del Hezbollah libanés, Hassan Nasrallah, pronunció un discurso. Presentamos fragmentos de esa intervención.

                                         

 

A través del acuerdo ruso-estadounidense, Siria se hallaba ante una oportunidad de poner fin a la lucha y de retomar la vía política.

Pero rápidamente, los estadounidenses se retiraron del acuerdo porque contenía cláusulas que estipulaban, entre otras cosas, separar al Frente al-Nusra de los demás grupos armados en Siria, definir sus regiones y posteriormente poner las posiciones del Frente al-Nusra y las de Daesh bajo el fuego común de estadounidenses y rusos.

Esta gran decisión de luchar contra esos dos grupos constituía un preludio para iniciar una solución política en Siria entre el gobierno y las demás facciones de la oposición.

Los estadounidenses se retiraron de ese acuerdo, lo bloquearon e incluso interrumpieron los contactos políticos. Lo hicieron simplemente porque descubrieron… francamente, estoy entre los que se asombraron al ver el acuerdo. ¿Es posible que los estadounidense hayan aceptado esto?

En todo caso, esto significa que había desacuerdos dentro de la administración estadounidense o que descubrieron después que es imposible separar al Frente al-Nusra de los demás grupos armados, sobre todo en Idlib y en Alepo, porque entre el Frente al-Nusra y gran parte de esos grupos existe una relación estructural.

O quizás se dieron cuenta de que el hecho de aislar a al-Nusra, de golpearlo y erradicarlo debilitaría a todos los demás grupos armados y que estos serían después incapaces de ayudar a Estados Unidos a realizar sus objetivos y a imponer sus condiciones en Siria.

Fue por eso que los estadounidenses se retiraron del acuerdo.

En cuanto a Daesh, los estadounidenses actúan a favor de un proyecto y eso es lo que la señora Clinton acaba de mencionar claramente estos últimos días. Ese proyecto es concentrar, o sea reunir a Daesh en una región determinada, en el este de Siria.

En segundo lugar, en las batallas de Faluya y de al-Anbar –para que ustedes lo sepan– Estados Unidos dejó vía libre a los miembros de Daesh para que escaparan y se fueran a Siria, lo cual hicieron sin que los aviones estadounidenses trataran de atacarlos, bombardearlos o capturarlos. En vez de eso, los enviaban a Siria.

Ahora, con los preparativos para las operaciones en Mosul, los hermanos iraquíes deben prestar atención a eso.

Existe también una intención de dejarles vía libre a los miembros de Daesh para que salgan de Mosul y se concentren en la región este [de Siria] en Raqqa y en Deir ez-Zor. Prueba de ello es que los estadounidenses se han retirado de la batalla en Raqqa.

Hace dos años que no dejan de repetir “Mosul y Raqqa”, “Mosul y Raqqa”. Pero ahora está claro que [los estadounidenses] han abandonado la batalla de Raqqa y que se concentran en la batalla de Mosul.

Otro indicio son los ataques de la aviación estadounidense contra las posiciones del ejército sirio en Deir ez-Zor. No fue un error sino un acto premeditado cuyo objetivo era golpear las posiciones del ejército sirio para provocar la caída del aeropuerto de Deir ez-Zor y que el resto de la ciudad quedara por completo en manos de Daesh, porque Estados Unidos quiere que Daesh controle toda la región de Raqqa y de Deir ez-Zor hasta la frontera [iraquí] y hasta la ciudad de al-Sukhma, al lado de Palmira. Luego explicaré por qué.

En cuanto a la presencia de Daesh en el norte de Alepo, ya no es importante para los estadounidenses. Estados Unidos ha dejado el norte de Alepo a sus aliados turcos y a los grupos armados que colaboran con el ejército turco.

¿Qué quieren lograr los estadounidenses? Quieren “concentrar” a Daesh en el este, “barrerlo” de Irak y “concentrarlo” en Siria. En la región [siria] de Idlib y de Alepo, defienden, protegen y permiten el abastecimiento en fondos y armas del Frente al-Nusra, que forma parte de al-Qaeda, grupo implicado en los atentados del 11 de septiembre [de 2001] que según ellos costaron la vida a 3 000 estadounidenses.

¿Por qué toda esta generosidad de Estados Unidos hacia al-Nusra y Daesh? Simplemente porque su periodo de instrumentalización no ha terminado aún. Porque no ha terminado de utilizarlos en Siria.

Hay objetivos estadounidenses en Siria e igualmente objetivos israelíes. Daesh y al-Nusra están siendo utilizados, lo sepan o no, para alcanzar y servir esos objetivos. Todos recuerdan que en el momento del anuncio del acuerdo ruso-estadounidense, o al menos de algunas de sus cláusulas, estipulando que habría un proyecto común ruso-estadounidense para golpear a Daesh y al-Nusra en Siria, los primeros en protestar fueron los israelíes.

Lo dijeron abiertamente: “Ustedes, los estadounidenses, ¿qué están haciendo? Si ustedes atacan a Daesh y al-Nusra en Siria, ¡nos dejan solos a nosotros!”

Usaron esta misma expresión. “Eso significa que ustedes [Estados Unidos] dejan a Israel solo en la región frente a Siria, el ejército sirio, el Hezbollah y los grupos de la resistencia.” Los israelíes protestaron y empujaron a sus grupos de presión en Estados Unidos a actuar.

Así que, desgraciadamente, la etapa de instrumentalización [de Daesh y al-Nusra] no ha llegado a su fin.

Publicado en: Global

Afganistán, ocupación duradera

16/10/2016 by Vitalio Deja un comentario

Por: Manlio Dinucci

A pesar de las ya numerosísimas pruebas que demuestran que Estados Unidos y el Reino Unido planearon la guerra contra Afganistán desde la ruptura en Berlín de las negociaciones con los talibanes –en julio de 2001– aún prevalece la versión que invoca los atentados del 11 de septiembre como justificación de esa guerra. Una guerra cuyo objetivo oficial era el derrocamiento del emirato que los mismos Estados Unidos habían instalado en Afganistán. Esa guerra continúa hoy en día, desde hace 15 años.

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El 15º aniversario de los atentados del 11 de septiembre ocupó durante varios días las primeras páginas de los periódicos. Hubo, en cambio, un silencio total de los medios sobre el 15º aniversario de la guerra contra Afganistán, iniciada el 7 de octubre de 2001 con la operación «Enduring Freedom», o sea «Libertad Duradera».

Motivo oficial de la operación: perseguir a Osama ben Laden, organizador [designado] de los atentados del 11 de septiembre y supuestamente escondido en una cueva afgana bajo la protección de los talibanes.

En realidad, como finalmente acabó por saberse, todo el plan de invasión de Afganistán ya estaba sobre el buró del entonces presidente George W. Bush antes del 11 de septiembre. Sus objetivos estratégicos podían además distinguirse claramente en el informe Quadriennal Defense Review, cuyo texto divulgó el Pentágono el 30 de septiembre de 2001, una semana antes del inicio de la guerra contra Afganistán.

El 10 de octubre de 2001, nosotros publicamos las partes fundamentales de ese documento en el diario [italiano]Il Manifesto. Quince años después, su lectura, a la luz de los acontecimientos de los últimos tiempos, resulta especialmente interesante:

«Estados Unidos, que como potencia mundial tiene importantes intereses geopolíticos en el mundo entero, debe impedir que otros dominen áreas cruciales, particularmente Europa, el noreste asiático, el litoral del Asia oriental, el Medio Oriente y el sudeste asiático. Asia, en particular, está emergiendo como una región de posible rivalidad militar a gran escala. Es posible que aparezca en esa región un rival militar con una formidable base en recursos. Nuestras fuerzas armadas deben conservar la capacidad de imponer la voluntad de Estados Unidos a cualquier adversario, incluso a`Estados y entidades no estatales, cambiando el régimen de un Estado opositor u ocupando un territorio extranjero hasta que se alcancen los objetivos estratégicos estadounidenses.»

Lo anterior expresa de manera totalmente transparente las verdaderas razones de la guerra en Afganistán.

Durante el periodo anterior a los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 pudieron verse en Asia fuertes señales de acercamiento entre China y Rusia. Ese acercamiento se concreta, el 17 de julio de 2001, con la firma del Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amigable, definido como «piedra angular» de las relaciones entre esos dos países.

Washington ve el acercamiento entre China y Rusia como un desafío a sus intereses en Asia, en un momento crítico en que Estados Unidos trata de ocupar el vacío que el derrumbe de la URSS había dejado en Asia Central, área de primera importancia tanto por su posición geoestratégica en relación con Rusia y China como por sus reservas de petróleo y gas natural en los límites del Mar Caspio.

Y Afganistán es una posición clave para el control de esa área. Eso explica el enorme despliegue de fuerzas de Estados Unidos y la OTAN en Afganistán, en una guerra que –según un estimado por defecto del Watson Institute (de la Brown University de Estados Unidos)– ha arrojado hasta ahora más de 170 000 muertos y 180 000 heridos graves y el gasto oficial –contabilizando únicamente los gastos estadounidenses– de unos 830 000 millones de dólares (más de 40 veces el PIB de Afganistán), además de enormes gastos no registrados.

En estos 15 años, las operaciones militares en Libia, Irak, Siria y en otros países han costado oficialmente, contabilizando sólo las operaciones militares en el terreno, alrededor de 3 700 millardos [1] de dólares. Pero los “gastos colaterales” futuros, principalmente en términos de asistencia médica a los veteranos estadounidenses de esas guerras, elevan la suma a 4 800 millardos.

En la operación de la OTAN en Afganistán, bajo el mando de Estados Unidos, hoy rebautizada con la denominación «Apoyo Resuelto», se mantiene la participación de Italia con un contingente desplegado en las regiones afganas de Kabul y Herat. Oficiales italianos son enviados además a Tampa (en la Florida, Estados Unidos) para servir en el mando estadounidense de la operación y también a Bahréin, como personal de enlace con las fuerzas de Estados Unidos.

En el marco de esa misma estrategia, Italia está implicada actualmente en 27 «misiones» que hoy tienen lugar en 19 países.

Publicado en: Global

Putin: “EEUU espía a todo el mundo. No es una novedad”

16/10/2016 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: InfoLibre

  • El presidente ruso aseguró que las agencias estadounidenses vigilan tanto a sus hipotéticos adversarios como a sus aliados
  • Putin señaló que la novedad está en que es la primera vez que los estadounidenses reconocen “a un nivel tan alto” que practican el espionaje

 

                                              

                                              El presidente ruso, Vladimir Putin EFE.

El presidente ruso, Vladimir Putin, denunció que “Estados Unidos espía a todos. No es una novedad” y señaló que Washington invierte sumas enormes en cibervigilancia,según publica Europa Press.

“Es un secreto a voces. Hay testimonios de sobra. Gastan en ello miles de millones de dólares”, apuntó este domingo Putin, que se encuentra en Goa, India, para participar en la cumbre de países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

Putin recordó que la CIA, la NSA y otras agencias estadounidenses vigilan tanto a los hipotéticos adversarios como a los aliados, incluidos los más próximos.

“No hay ninguna novedad aquí, salvo que es la primera vez que Estados Unidos reconoce a un nivel tan alto que lo practicay, segundo, llega a amenazar en cierto grado, lo que no se corresponde por supuesto con las normas del trato internacional. Será porque están algo nerviosos”, apostilló.

Putin se refirió también a las recientes declaraciones del vicepresidente estadounidense, Joe Biden, quien insinuó una posible represalia contra Rusia por su presunta implicación en ciberataques contra Estados Unidos: “Cabe esperar cualquier cosa de nuestros amigos estadounidenses”.

El mandatario ruso insistió en que Rusia no tiene ninguna intención de influir en la campaña electoral norteamericana. “Quiero tranquilizar a todos, incluidos nuestros socios estadounidenses: no planeamos influir en la campaña electoral de Estados Unidos”, apuntó, según recoge la agencia de noticias Sputnik.

Para Putin, “la respuesta es muy sencilla. No sabemos qué pasará después de las elecciones presidenciales”, apostilló el mandatario ruso.

En cualquier caso, Putin expresó su esperanza en que las relaciones con Estados Unidos mejoren una vez se superen las elecciones presidenciales del 8 de noviembre.

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“Ultimátum de Putin”: ¿Qué hay detrás de la suspensión del acuerdo sobre el plutonio con EE.UU.?

09/10/2016 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: RT

Rusia ha ofrecido a EE.UU. un ultimátum: cumplir sus amenazas y comenzar una guerra nuclear o “aceptar el hecho de que el mundo ya no es unipolar y empezar a integrarse en el nuevo formato”.

Sputnik

Rusia suspendió este miércoles la cooperación con Washington en materia de investigaciones nucleares y energéticas debido a la “aparición de una amenaza a la estabilidad estratégica como resultado de las acciones hostiles de EE.UU. hacia Rusia, como también por la incapacidad de EE.UU. de cumplir con los compromisos asumidos sobre la destrucción del plutonio de uso militar excesivo”.

¿Está relacionada esta suspensión con la decisión de EE.UU. de romper los lazos con Rusia en Siria? Si Rusia sabía que EE.UU. no cumple con su parte del trato, ¿por qué solo reacciona ahora? En un nuevo artículo para RIA Novosti, el analista Rostislav Íshchenko explica estas y otras preguntas surgidas al conocerse la noticia.

Ultimátum

El analista considera que, para “comprender la magnitud de lo ocurrido” es necesario tener en cuenta que el presidente ruso, Vladimir Putin, no solo ha suspendido la cooperación con Washington, sino también ha anunciado la posibilidad de reanudarla con ciertas condiciones:

  • cancelación de todas las sanciones estadounidenses contra Rusia;
  • pago de una indemnización por los daños sufridos por Rusia a causa de las sanciones y las contrasanciones;
  • eliminación de la ‘ley Magnitsky’;
  • reducción de la presencia militar estadounidense en Europa del Este;
  • abandono de la política de confrontación con Moscú.

Para el autor del artículo, solo hay una palabra adecuada para definir la esencia de los requisitos de Putin: “Ultimátum”.

Según subraya el experto, la última vez que a Washington se le dio un ultimátum fue en 1861 en relación con el incidente del barco de guerra británico HMS Trent, e incluso entonces, en condiciones muy difíciles para EE.UU., Washington solo aceptó una parte de los requisitos impuestos por el Reino Unido.

Reuters

Entretanto, lo que exige Putin ahora no es solo una disculpa y la liberación de un par de detenidos: lo que exige es “cambiar toda la política estadounidense, e incluso compensar a Rusia las pérdidas sufridas por las acciones aprobadas oficialmente por EE.UU.”, destaca Íshchenko, quien opina que “se trata una exigencia de rendición total e incondicional en una guerra híbrida, que Washington no cree haber perdido”.

“En los últimos cien años nadie ha podido imaginar que era posible hablar así con Washington”, añade el analista.

¿Qué hay detrás del ultimátum?

La primera conclusión que hace el analista es que “Putin ha humillado intencional y deliberadamente a EE.UU.”, demostrando que se puede hablar con Washington “en un tono aún más duro que Washington solía hablar con el resto del mundo”.

Sputnik

¿Por qué lo ha hecho? Según Íshchenko, desde hace tiempo EE.UU. ha estado tratando de intimidar a Rusia “de manera informal” con un conflicto nuclear, mientras que Moscú ha dado a entender que está preparada para este escenario y no va a retirarse.

Últimamente, estas amenazas “han llegado a un punto extremadamente peligroso”, en el que cualquier detalle “puede provocar un ‘Armagedón nuclear”, asevera el analista.

Moscú ha tomado la iniciativa, prosigue, pero, en vez de amenazar a EE.UU. con una guerra, le ha mostrado la posibilidad de dar “una respuesta política y económica dura”, capaz de “hacer pedazos la economía y el sistema financiero en Washington”.

Andrew KellyReuters

Además, Rusia “ha socavado seriamente el prestigio internacional de EE.UU.”, demostrando al mundo que se puede golpear a Washington con sus propias armas.

EE.UU., ante una elección muy difícil

En opinión del experto, Rusia ha ofrecido a EE.UU. una elección: o hacer realidad sus amenazas y comenzar una guerra nuclear o “aceptar el hecho de que el mundo ya no es unipolar y empezar a integrarse en el nuevo formato”.

Al final, puede llegar el momento en que incluso el estatus de uno de los centros del mundo multipolar ya no estará disponible para Washington, predice el analista explicando que “no solo los africanos, asiáticos y latinoamericanos, sino también los europeos con mucho gusto tomarán venganza del exhegemón por las humillaciones del pasado”.

El experto concluye que, sea cual sea la respuesta de EE.UU. al ultimátum de Putin, “la realidad geopolítica ya no será la misma”: a EE.UU. “le han lanzado públicamente el guante, y no se ha atrevido a recogerlo inmediatamente”.

Publicado en: Global

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Don Juan
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Este podcast tiene la intención de reproducir interpretaciones personales de algunos clásicos de la poesía universal. Entiendo, al igual que Octavio Paz, que la poesía es una actividad emocional revolucionaria, un ejercicio espiritual, un medio de liberación interior y una búsqueda de transfiguración. Adonis, Ali Ahmad Said y Octavio paz son mis favoritos. Dos clásicos modernos.

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