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Global

Omán, la revuelta olvidada

21/04/2013 by Deja un comentario

LUIZA TOSCANA

Desde hace dos años, el Sultanato de Omán, país de tres millones de habitantes situado en el sudeste de la Península Arábiga, conoce también un proceso de movilización tan poderoso como inédito. Este es un análisis en perspectiva de estos acontecimientos, que se inscriben plenamente en el proceso general de las “revoluciones árabes”.

Tres días después de la huida de Ben Alí de Túnez, los jóvenes de Omán salían a la calle y defendían las reivindicaciones que iban a convertirse en las de todos sus pares árabes: justicia social y democracia, aunque sin reclamar la partida del Sultán Qabus, el más antiguo dirigente de la región, puesto que reina como dueño absoluto desde hace más de cuarenta años.

El 17 de enero de 2011, durante la “marcha verde” en Mascate, los manifestantes marcaban la tónica que se mantendría durante dos años: “¿Dónde está el petróleo, dónde está el gas?”, gritaban, y denunciaban a los ministros corruptos. Las manifestaciones se producían simultáneamente en distintos lugares, con reivindicaciones referentes al empleo, los salarios y las libertades.

La función pública se movilizó a partir del mes de marzo; a su vez, empleados de los medios, de los transportes aéreos, de la telefonía, de correos, de los bancos, de la salud, de las finanzas, de la electricidad o de los transportes escolares exigían subidas salariales, mejores condiciones de trabajo o la dimisión de los responsables corruptos. Luego vino el turno de los obreros de las sociedades públicas petroleras y gasísticas. A éstos se sumaron los estudiantes, que se manifestaban de forma dispersa: facultad de Ciencias Técnicas, de Ciencias Aplicadas, Universidad de Sohar.

El gobierno satisfizo algunas de las reivindicaciones de los funcionarios, pero los parados y el movimiento democrático permanecieron en la calle. Los parados levantaron tiendas y ocuparon plazas en varias ciudades, manteniéndose en ellas hasta abril. Comenzó entonces la represión del movimiento, que en Dhofar se mantuvo hasta el verano. Le siguió un ciclo de manifestaciones semanales, los viernes, por el empleo y la liberación de las personas detenidas. En Salalah, capital de Dhofar, se denunciaba la corrupción y se pedía la independencia de la justicia, el estado de derecho, la separación de poderes y la soberanía popular. El mes de ramadán y la represión supusieron el fracaso de las manifestaciones semanales, pero no el de la movilización, que volvía a reproducirse en Aman Air, entre los maestros, los parados y los estudiantes. Debido a la represión, a finales de 2011 las manifestaciones por las libertades democráticas ocupaban un primer plano en la actualidad del país.

Las luchas, del sector público al privado

El año 2012 comenzó co luchas en varios frentes: estudiantes de secundaria irritados por la publicación de tasas anormalmente bajas de aprobados en los exámenes, alumnas de enfermería, médicos de la función pública o personal de Oman Air…. Pero 2012 fue sobre todo el año de la movilización en el sector privado. Se inició con manifestaciones de los trabajadores extranjeros (un habitante de cada seis): trabajadores indios de la construcción, indios bangladeshíes o pakistaníes que construían de la nueva terminal del aeropuerto de Mascata. En varias ocasiones, miles de trabajadores hicieron huelga o protagonizaron largas marchas para exigir salarios impagados.

Luego, en mayo, vino el turno de los obreros del petróleo, que hicieron huelga durante varios días. Empleados por las contratas de Petroleum Development Oman, exigieron subidas de salario, primas de peligrosidad, de carestía de la vida, reducción del tiempo de trabajo, reordenación de los horarios estivales, igualdad con el sector privado en materia de jubilaciones. El conflicto tuvo repercusiones en otros sectores, que despedían y amenazaban con deslocalizar sus actividades. No sindicados, los trabajadores del petróleo han constituido comités para representarles ante las sociedades, algunas de las cuales son extranjeras.

Militantes de la sociedad civil se han solidarizado con los trabajadores del petróleo y han organizado concentraciones y visitas a los huelguistas. La represión ha sido inmediata, dando lugar a detenciones y procesos judiciales que han jalonado el final de 2012 y el comienzo de 2013.

Los jóvenes omaníes se han movilizado ante la embajada de Bahrein, donde han realizado una larga sentada de solidaridad y organizado varias iniciativas de apoyo a la revolución siria. La ecología constituye el último frente abierto por el movimiento de protesta: durante varios días, las poblaciones de Ghadhfan, situada entre el puerto y la zona industrial de Sohar, han mantenido una sentada para protestar contra una polución del aire que ha provocado casos de cáncer y fallecimientos.

El régimen suelta lastre y reprime

Frente a este movimiento, el gobierno ha cedido en ciertos puntos, concediendo subidas salariales, becas para estudiantes, subsidios de desempleo, creando puestos en la función pública. contemplando la creación de una nueva universidad para absorber a la gente que viene de secundaria, tomando medidas para facilitar el reclutamiento de los parados en el ejército. No logra sin embargo frenar el paro. Ha procedido a varias remodelaciones ministeriales frente a las denuncias de corrupción e innovado algunas leyes para responder a las aspiraciones democráticas: un decreto real amplía las prerrogativas del consejo consultivo, elegido por sufragio universal directo, a la proposición, la enmienda y la aprobación de la legislación. En 2011, entraron en él una mujer y tres miembros de la oposición. El 22 de diciembre de 2012 tuvieron lugar las primeras elecciones municipales. Las funciones de las municipalidades hacen de ellas órganos de estudio y de propuesta, pero no de decisión.

Para enfrentarse a las denuncias sobre endeudamiento de las familias, el gobierno ha prometido crear viviendas, bancos islámicos y ayudas familiares. A comienzos de 2013 se ha anunciado la creación de una sociedad nacional de ferrocarriles, que se supone va a crear nuevos empleos. Si bien la puesta en pie de las municipalidades se hace en la línea de una colaboración con el sector privado, el conjunto de medidas adoptadas para reducir el paro es contradictorio con la carrera de privatizaciones en marcha desde hace algunos años en el sultanato, y deja flotando dudas sobre su continuidad.

La represión se ha ido combinando con estas medidas. El poder consideraba que desde la primavera de 2011 había respondido a las reivindicaciones y que, por tanto, cualquier movilización era injustificada. La represión ha provocado dos muertos en las manifestaciones, centenares de encarcelados, ha dado lugar a la promulgación de decretos liberticidas, con su cortejo de cierres de páginas web, de detenciones o despidos de periodistas, hackeo de páginas de Facebook, proceso al diario Azzamn, o juicios a militantes de la sociedad civil acusados de delitos “de lesa majestad”.

En las empresas la represión se ha dejado en manos de la patronal. La adopción de medidas que se suponía que mejoraban la condición obrera y las libertades sindicales, tras la conferencia de la OIT de Ginebra de 2012, apenas oculta la represión a quienes “infringen la legislación del trabajo”. Decenas de miles de personas, indios, pakistaníes o sin papeles, han sido detenidas y expulsadas.

“El pueblo quiere la reforma del régimen”

La inmensidad del país y la ausencia de organización previa explican la espontaneidad, la simultaneidad y la fragmentación de las iniciativas, compensadas por la tendencia a la autoorganización, la coordinación y las discusiones en los foros sociales. Los movimientos se animan unos a otros, pero no dan lugar a solidaridades generalizadas. Los trabajadores extranjeros en lucha permanecen aislados. Los contactos con los movimientos revolucionarios de los demás países árabes son raros.

Los manifestantes exigen reformas, pero no la salida o la caída del régimen. “El pueblo quiere la reforma del régimen” sigue siendo el eslogan esencial. En Mascate, donde se concentran las instituciones, así como en Salalah, la segunda ciudad del país, las consignas se concentran sobre ese punto pero en Sohar, puerto industrial, el movimiento ha tomado desde el principio la forma de una revuelta social. Son poco frecuentes las consignas referentes a la política económica de Oman, salvo algunas parciales: destinar el pescado al mercado local, nacionalizar la empresa anglo-holandesa Shell. Las reivindicaciones cuestionan globalmente la naturaleza del estado, que ha podido aprovecharse del ascenso de los precios del petróleo bruto para responder a las reivindicaciones de los manifestantes sin tocar lo esencial: la parte consagrada a los gastos militares. Pues con el 11,4% del PIB dedicado a ellos, Omán sigue estando a la cabeza del palmarés mundial, muy por delante de Israel.

Los movimientos ocupan la calle: asambleas generales públicas, manifestaciones, ocupaciones de plazas diurnas y nocturnas, campamentos, todo ello grabado y compartido en internet. El carácter mixto (participación de mujeres y hombres) es evidente, en particular en las luchas de la función pública (salud, transportes aéreos, etc.), pero no en las tiendas de campaña. La entrada en la lucha de las familias de los presos contribuye a feminizarla más aún.

El movimiento de protesta permanece aislado del resto del mundo, que manifiesta en el mejor de los casos sorpresa (“¡incluso en Omán!”) con una expresión entre divertida y desdeñosa. No se desarrolla ninguna solidaridad con las manifestaciones, parados, estudiantes, huelguistas o trabajadores. Solo las organizaciones regionales e internacionales de derechos humanos o de defensa de la información protestan cuando se producen muertes, arrestos y procesos a quienes protestan y contribuyen a hacer circular un mínimo de información.

El régimen goza de la protección de sus semejantes. El Consejo de Cooperación del Golfo, del que es miembro, anuncia ayudas financieras. Hillary Clinton y John McCain han acudido a un país que sigue siendo una base militar, y que como centinela avanzado del estrecho de Ormuz, por donde pasa lo esencial de la producción petrolera, tiene que evitar todo cambio o incertidumbre sobre el futuro.

Publicado en: Global

¿Por qué Estados Unidos necesita una guerra a gran escala?

21/04/2013 by Deja un comentario

Por Víctor Burbaki

Por el momento nos encontramos en medio de una turbulenta fase del ciclo evolutivo global que comenzó en la década de los 80 y se cree que terminará a mediados del siglo XXI. En este proceso Estados Unidos claramente perderá su condición de superpotencia.

Las estimaciones ofrecidas por expertos de la Academia de Ciencias de Rusia indican que el actual período de grave inestabilidad debería terminar aproximadamente en 2017-2019 con una crisis. La crisis no será tan profunda como las del 2008-2009 ó 2011-2012 y marcará la transición hacia una economía construida sobre la base de nuevas tecnologías. La recuperación económica durante el 2016-2020 implicará serios cambios en el equilibrio mundial de poder y graves conflictos político-militares involucrando a los pesos pesados mundiales y a los países en desarrollo. Los epicentros de los conflictos estarán ubicado en el Medio Oriente y en Asia Central post soviética.

El siglo de dominación político-militar global y de supremacía económica de EEUU parece estar a punto de concluir. EEUU no pasó la prueba de la unipolaridad y, desangrado por los permanentes conflictos en el Medio Oriente, carece en la actualidad de los recursos que se requieren para retener el liderazgo global.

La multipolaridad implica una distribución mucho más justa de la riqueza en todo el mundo y una profunda transformación de las instituciones internacionales como la ONU, FMI, el Banco Mundial, etc. En la actualidad, el consenso de Washington parece irreversiblemente muerto y la agenda global debe estar encabezada por la tarea de construir una economía con niveles de incertidumbre mucho menores, unas normas financieras más estrictas y una mayor justicia en la distribución de los ingresos y beneficios económicos.

Los centros del desarrollo económico están derivando desde Occidente –que cuenta con la revolución industrial entre sus principales logros—hacia el continente asiático. China y la India deben prepararse para una carrera económica sin precedentes en este proceso en el contexto de una mayor competencia entre las economías que emplean el capitalismo de Estado y los modelos tradicionales de democracia. China y la India, los países más poblados del mundo, definirán el sentido y el ritmo del desarrollo en el futuro, pero la principal batalla por la supremacía global se definirá entre EEUU y China estando en juego la elección del modelo post industrial y socio-económico del siglo XXI.

La pregunta que surge en este contexto es ¿cómo reaccionará Estados Unidos frente a la transición?

Hay que tener en cuenta que cualquier estrategia de EEUU parte de la premisa que la pérdida de la supremacía mundial es inaceptable para el país. El vínculo entre el liderazgo y la prosperidad del siglo XXI es un axioma para las elites de EUU, independientemente de los detalles políticos.

Los modelos matemáticos de la dinámica geopolítica global llegan a la conclusión que una victoria a gran escala, en una guerra llevada a cabo por medios convencionales, sería la única opción para que los EEUU revirtieran el rápido colapso de su status geopolítico.

Es un secreto a voces que, en ocasiones, los métodos no militares de empujar a los rivales fuera del escenario –como en el caso de la Unión Soviética—también funcionan y las tecnologías correspondientes están permanentemente siendo perfeccionadas en Estados Unidos. Por otro lado, hasta ahora países como China o Irán se demuestran evidentemente inmunes a la manipulación externa. Si la actual dinámica geopolítica persiste, el cambio en el liderazgo global se podría esperar para el 2025 y la única manera que Estados Unidos puede hacer descarrilar el proceso sería desatando una guerra a gran escala.

El país que enfrenta una inminente pérdida de liderazgo no tiene otra opción que golpear primero y eso es lo que Washington ha estado haciendo los últimos quince años. La táctica específica de EEUU es elegir como blanco no a un país candidato alternativo para la supremacía geopolítica, sino a países que parecen propicios en el momento. Al atacar a Yugoslavia, Afganistán e Irak, Estados Unidos trató de manejar problemas regionales relativamente menores o puramente económicos, pero una caza mayor claramente requeriría de un blanco más significativo. Los analistas militares sostienen que Irán, Siria y los grupos Shiíes, tales como el Hezbolá en Líbano enfrentarían el mayor peligro de ser golpeados en nombre de una nueva redistribución global.

Es un hecho que la redistribución está en marcha. La primavera árabe producida y manejada por Washington creó las condiciones apropiadas para unir al mundo musulmán dentro de un único califato. El plan de EEUU es que esta nueva formación ayudará a la menguada superpotencia a mantener su control sobre los recursos energéticos clave en el mundo y proteger sus intereses en Asia y África. Sin duda, el reto que hace que EEUU recurra a este nuevo tipo de arreglo es el creciente poderío de China.

Deshacerse de Irán y Siria, que interfieren en el camino de la dominación global de EEUU, sería el próximo paso natural de Washington. Los intentos por derribar al régimen iraní por medio de incitar los disturbios civiles fracasaron estrepitosamente y los analistas militares sospechan que un escenario intervencionista parecido a aquellos implementados para lidiar con Irak y Afganistán es lo que eventualmente le espera a Irán. El plan tiene serias posibilidades de materializarse aunque hoy en día hasta el retiro de Irak y Afganistán plantea a Estados Unidos considerables problemas.

La implementación del proyecto Gran Oriente Medio junto con causar un sensible daño a la posición de Rusia y China –sería el premio mayor que Estados Unidos espera ganar al plantear una guerra a gran escala. Este designio fue ampliamente conocido en Estados Unidos luego de la publicación en el Armed Forces Journal del famoso mapa de Peters. La motivación que asomaba detrás del artificio es la de forzar a Rusia y China a salir de la región mediterránea y del Medio Oriente, cerrarle el paso a Rusia en el Cáucaso Sur y Asia Central y desconectar a China de sus más importantes proveedores energéticos.

La materialización del plan Gran Oriente Medio podría arruinar las perspectivas rusas de un desarrollo pacífico y estable ya que un Cáucaso Sur controlado por Estados Unidos sería inestable y estaría proyectando ondas de choque a través del Cáucaso Norte. Dado que, obviamente, la agitación sería detonada por las fuerzas del fundamentalismo musulmán, las regiones de mayoría musulmana de Rusia serían con seguridad afectadas.

EEUU es incapaz de sostener el Consenso de Washington por más tiempo confiando en instrumentos políticos y económicos. Jemin Jibao, de China, pintó el cuadro con toda claridad cuando escribió que EEUU se convirtió en un parásito global que imprime ilimitadas cantidades de dólares, los exporta para pagar sus importaciones y de ese modo comprar el lujoso nivel de vida de los estadounidenses, mediante el robo al resto del mundo. El primer ministro ruso [Putin] expresó una opinión similar durante su visita a China el 17 de noviembre de 2011.

Por el momento China está presionado fuertemente para limitar la esfera de circulación del dólar. La porción de la divisa estadounidense en las reservas de China está disminuyendo y en el mes de abril de 2011 el Banco Central de China anunció un plan para salir por completo del dólar norteamericano en las transacciones internacionales. Obviamente, el golpe a la dominación del dólar norteamericano no quedará sin respuesta. Del mismo modo, Irán está tratando de reducir la porción de dólares en sus transacciones: una bolsa petrolera iraní abierta el mes de julio del 2011 acepta sólo euros o la divisa iraní en sus transacciones. Irán y China están negociando el suministro de productos chinos a cambio de petróleo iraní que, entre otras cosas, haría posible dirigir el intercambio comercial eludiendo las sanciones impuestas contra Irán. El líder iraní sostuvo que el volumen comercial con China debería alcanzar la suma de 100.000 millones de dólares y que esto dejaría sin sentido los planes estadounidenses de aislar a Irán.

Los esfuerzos de EEUU por socavar la estabilidad en el Oriente Medio pueden en parte atribuirse a reconocer que la reconstrucción de las devastadas infraestructuras de la región necesitarán de masivas inyecciones de dólares, cosa que produciría una revitalización de la economía estadounidense. En el 2011 la estrategia de EEUU para preservar su liderazgo mundial comenzó a traducirse en políticas basadas en su poderío [militar] ya que Washington considera imprescindible el movimiento de dólares, incluso su depreciación, como una de las posibles soluciones al problema de la crisis. Una guerra a gran escala podría en realidad servir a este propósito. En consecuencia, el ganador podría imponer sus propias condiciones al resto del mundo, como se hizo cuando se implantó el sistema de Bretton Woods el año 1944. Y Washington está dispuesto a una guerra de este tipo para continuar dirigiendo el mundo.

¿Puede Irán, con el apoyo necesario, poner fin a la expansión universal de EEUU? Esta cuestión se abordará en otro artículo.

Publicado en: Global

ENTREVISTA CON DAVID HARVEY El neoliberalismo como “proyecto de clase”

14/04/2013 by Deja un comentario

ELASA BOULET

En esta entrevista, David Harvey retoma el análisis de la crisis del capitalismo, entendida como crisis del “proyecto de clase” que es el neoliberalismo. Evoca asimismo las transformaciones de la clase obrera, la situación en Europa y en EE UU, el papel que pueden desempeñar los intelectuales críticos, y defiende la necesidad de construir una visión utópica si se desea cambiar el mundo. David Harvey es geógrafo y profesor investigador de la City University de Nueva York. Sus escritos abordan en particular la dinámica reciente del capitalismo y la urbanización desde una perspectiva marxista.]

Pregunta – Usted ha teorizado la adopción del neoliberalismo como una transición del fordismo a un régimen de acumulación flexible /1. ¿Cree que la crisis económica que estalló en 2008 demuestra el fracaso de este modo de acumulación flexible?

David Harvey – Esto depende de la manera en que se define el modelo de acumulación flexible. Si se concibe el modelo para revitalizar el capitalismo en su conjunto, yo diría que sí, pero que ya fracasó desde el principio. Si el modelo se diseñó para concentrar y aumentar el poder de la clase capitalista, y en particular de determinadas franjas de la clase capitalista, ha sido todo un éxito. El crackde 2008 no fue sin duda un acontecimiento especial si se contemplan todos los cracks que han tenido lugar desde 1997: el de Asia oriental y sudoriental en 1998, los de Sudamérica en 2001. Todo ese periodo se caracterizó por breves etapas de crecimientos interrumpidas por otros tantos cracks, pero es indiscutible que estos cracks desempeñaron una función muy importante en la consolidación de una riqueza y poder cada vez mayores en fracciones cada vez más pequeñas de la clase capitalista. Creo que 2008 marcó simplemente un paso más en esta vía hacia la concentración de riqueza y poder. Por mi parte, comprendo el neoliberalismo ante todo como un proyecto de clase, de consolidación y de refuerzo de la dominación. Creo que 2008 no marcó el final de todo esto, una crisis de este proyecto de clase, sino un paso más.

Pero se podría decir que el liberalismo también era un proyecto de clase. ¿Cuál es entonces la diferencia entre el liberalismo y el neoliberalismo?

Creo que la diferencia radica en el hecho de que el proyecto de clase que se planteó a finales de la década de 1960 y comenzó a cristalizar realmente a mediados de la de 1970 estaba mucho más centalizado, en la medida en que el poder se había desplazado significativamente a favor del sector financiero. Este último se convirtió en cierto modo en el agente principal. No ocurrió lo mismo con el liberalismo. En la época del liberalismo se entendía que el sector financiero debía facilitar la actividad productiva y su función era más la de un lubricante que la de un motor del proceso de acumulación. Creo que el neoliberalismo se caracteriza en mayor medida por lo que llamo la acumulación por desposesión que no por las formas clásicas de acumulación por expansión, por crecimiento, formas clásicas que en determinados periodos no estaban en contradicción con la idea del aumento del nivel de vida de los trabajadores. En muchas partes del mundo, el aumento del nivel de vida de los trabajadores en las décadas de 1960 y 1970 pudo producirse en una época en que las tasas de acumulación eran muy altas. Era un periodo en que los poderes financieros eran significativos, pero no predominantes. Después surgió esta economía caracterizada mucho más por la desposesión, a partir de los años setenta.

En esta evolución hacia el neoliberalismo, ¿cómo interpreta por un lado el papel de las finanzas y por otro el de la globalización?

Ambas cosas están íntimamente ligadas. La moneda es lo que llamo la “forma mariposa” del capital, que puede volar a donde le dé la gana. Las mercancías son una especie de “forma oruga” del capital: se desplazan, pero lo hacen más bien lentamente. La producción tiende a fijar la “forma crisálida” del capital. Al otorgar más poder a las finanzas, se refuerza la “forma mariposa” del capital, que tiene la capacidad de trasladarse casi a donde le plazca. Creo que ha habido un proceso deliberado de refuerzo de la “forma mariposa” del capital, de modo que ha podido posarse en territorios donde, por ejemplo, el coste de la mano de obra es muy bajo, donde los impuestos son muy bajos. Así, los traslados resultan más fáciles, con el resultado de que esto ha permitido rebajar los salarios de los trabajadores en las antiguas zonas industriales del norte de América, de Europa, etc. Asistimos por tanto a una desindustrialización de los centros de producción clásicos. Esta desindustrialización se nutre del desplazamiento de los puestos de trabajo a otros lugares y hacía falta algo que la facilitara; ese algo fue la financiarización.

Parece que asistimos a una mercantilización creciente de “bienes inmateriales” como las ideas (con el fuerte aumento del número de patentes), la educación, la cultura, así como a una mercantilización de la naturaleza (títulos financieros sobre los genes, la lluvia, etc.). ¿Cómo interpreta esta tendencia?¿Qué papel desempeña en esta crisis del capitalismo?

Producimos una cantidad cada vez mayor de plusvalía. Desde hace muchos años existe ya un verdadero problema para encontrar lugares en los que colocar este capital. Lo que ha sucedido en los últimos 30 o 40 años es que el capital se ha interesado mucho más por el aumento del valor de los activos y por la especulación en torno al valor de los activos. Sin embargo, en este proceso se interesa cada vez más por la rentas, como hemos visto en particular con respecto a la propiedad inmobiliaria, la renta de la tierra, los precios del suelo. Y, desde luego, por los derechos de propiedad intelectual. De golpe se ha producido una explosión de lo que se llama el sector rentista de la economía capitalista. El sector rentista siempre ha sido muy importante, por ejemplo: todo indica que en los siglos XVIII y XIX el dinero que ganaban las clases superiores con el arrendamiento y la apropriación de tierras era más cuantioso que el que sacaban del sector manufacturero. Así que el sector rentista siempre ha sido importante, en particular en la construcción de las ciudades. Y está claro que sigue siéndolo; en determinadas áreas avanzadas del mundo capitalista, los rendimientos de la propiedad de tierras y de activos son muy altos, y la propiedad intelectual es una nueva forma de propiedad, que siempre ha estado presente de alguna manera, pero que ahora ha cobrado mucha importancia. Y si uno puede ganar dinero por el mero hecho de ser propietario de patentes, si uno puede obtener buenos rendimientos del capital sin necesidad de emplear a ningún trabajador, ¿por qué iba a molestarse en producir? Así que pienso que en el curso de los últimos 30 a 40 años ha habido numerosos signos de que estaba construyéndose un potente sector rentista, con ingresos procedentes de las rentas de toda clase de fuentes: tierra, propiedad de recursos, propiedad de derechos de distinta naturaleza, entre ellos, por supuesto, los derechos de propiedad intelectual. Este sector en su conjunto es ahora mucho más significativo en la actividad capitalista y además no emplea a muchos trabajadores.

Usted ha elaborado el concepto de acumulación por desposesión, que ha suscitado numerosos debates. En ocasiones se ha considerado que es demasiado amplio. ¿Qué conclusiones teóricas y políticas extrae de estos debates?

Creo que en cierto modo era un argumento muy general y que existen diversas clases de desposesión. Algunos han preguntado, por ejemplo, si acaso lo que ocurre en el proceso de producción no es una desposesión del excedente que producen los trabajadores. Es una forma de desposesión, pero no se presta atención a las distintas formas de desposesión que se producen en otros ámbitos, en la circulación del capital. Esto es lo que yo quería formular teóricamente al analizar el circuito del capital. Cuando contemplamos el circuito del capital, vemos que está el circuito de las mercancías, el circuito de la moneda, el circuito de la producción, todo ello está en el segundo tomo del Capital. Estos distintos circuitos están integrados entre sí, pero cada uno tiene su agente: el circuito de la moneda tiene el sector financiero, el circuito de la producción tiene el sector industrial, el circuito de las mercancías tiene el sector comercial. Entonces la cuestión que se plantea es la siguiente: ¿de qué manera estas esferas distintas reivindican el excedente y cómo se apropian efectivamente de él? Mi tesis es que el sector financiero y el circuito de las mercancías operan según un principio de acumulación por desposesión, porque lo que hacen es utilizar su control sobre las mercancías o su control sobre la moneda para detraer una tasa, una tasa que arrebatan a los trabajadores. Por tanto, en cierto modo la burguesía puede recuperar a través de los banqueros y los financieros todo lo que puede conceder en el ámbito de la producción.

Analicemos la cuestión de saber dónde se realiza la plusvalía por oposición a dónde se produce. Marx explica que se crea en la producción, cosa que no pongo en duda en absoluto. Con lo que no estoy de acuerdo es con la suposición de que por crearse en la producción, también se realiza en la producción. De hecho, es posible que tan solo una parte muy pequeña de la plusvalía se realice en la producción. Si contemplamos el ejemplo que ya he utilizado y que es el de [la cadena de supermercados] Wall Mart, que es una organización comercial capitalista, veremos que obtiene elevadísimas tasas de beneficio sobre la base de la subcontratación a productores chinos, que a su vez obtienen unas tasas de beneficio muy bajas. Se trata por tanto de una relación de acumulación por desposesión.

Podemos ir todavía más lejos con la cuestión que ya he planteado de saber cómo el capitalismo adquiere activos y luego trata de valorizar esos activos. Pues bien, a menudo los roban a los miembros de otras clases. Hay algo así como seis millones de viviendas en EE UU que han sido desahuciadas, es decir, seis millones de familias que han perdido su hogar. ¿Qué ocurre con esas viviendas? De momento tienen un precio muy bajo. Han sido adquiridas por grandes grupos capitalistas que las mantienen durante dos o tres años, a la espera de que el mercado se recupere, y entonces se llenan los bolsillos. Viviendas recuperadas al precio de, pongamos, 200.000 dólares por unidad se venderán entonces a 300.000 o 400.000 dólares cada una, siempre que el mercado se relance. Se trata de una actividad especulativa, es lo que llamo acumulación por desposesión. También existen formas de atraco directo cuando se suprimen las pensiones de jubilación, se recortan los derechos a la sanidad, o cuando un bien gratuito producido hasta ahora por el Estado se vuelve oneroso, como por ejemplo la universidad o la educación en general. Yo pude gozar de una educación gratuita en Gran Bretaña, pero ahora los que estudian tienen que pagar. En EE UU, el coste de la educación aumenta cada vez más, los estudiantes se endeudan y ya existe una enorme deuda estudiantil. Esto también es una economía de desposesión.

Lo que deduzco de todo esto es que las formas que adopta la desposesión son muy variadas, y como término general resulta probablemente demasiado ambiguo decir tan solo que “es una economía de desposesión”. Debemos estar más atentos a las formas de desposesión que se producen y dónde se producen. Creo que es buena idea desarrollar una comprensión más sofisticada de las distintas formas que puede adoptar la desposesión, esto es lo que concluyo de los debates. Pero no quiero en modo alguno replantear la idea de que constituye una parte muy importante de la estructura de la exploitación en una economía capitalista.

Y políticamente, ¿qué conclusión saca usted de estos debates en torno al concepto de desposesión?

Desde el punto de vista político, lo que deduzco es la idea de la resistencia a la acumulación por desposesión, que hay mucha resistencia, en todas partes, y que esas formas de lucha forman parte de la dinámica general de la lucha de clases. Esto desplaza el centro de atención de la organización y de la teorización política, alejándolo que lo que a menudo ha sido el centro de atención exclusivo de determinadas organizaciones de izquierda, a saber, la fábrica, para trasladarlo, por ejemplo, a la ciudad. Si contemplamos las estructuras de la explotación en y alrededor de una ciudad, veremos la explotación rentista, la explotación comercial. De este modo empezamos a tener una noción muy distinta de lo que es la política de resistencia a la acumulación capitalista una vez se integran todas estas demás formas de explotación en el paisaje.

En un artículo publicado en Counterpunch en 2009, usted escribió que la clase obrera no siempre está, y no lo está en todos los países, en condiciones de situarse en la vanguardia de la lucha social y política. ¿Puede desarrollar esta idea?

Hay dos maneras de verlo. Podría decir que la clase obrera, tal como ha sido definida tradicionalmente, no está en condiciones de estar en la vanguardia, que en ciertos casos los movimientos sociales o políticos han estado en la vanguardia. Si examinamos fenómenos como la revuelta zapatista, veremos que no fue una revuelta de la clase obrera, sino una revuelta campesina. Era también una revuelta contra la acumulación por desposesión, y lo mismo ocurre, por ejemplo, con respecto a las guerras del agua en Bolivia, en Cochabamba, donde también se trataba de una lucha contra la acumulación por desposesión. Y las luchas en El Alto, donde una ciudad entera se rebela y destruye el poder de la presidencia y abre la vía de acceso al poder de Evo Morales. Estos movimientos revolucionarios han sido muy fuertes y potentes, y no se basaron en una clase obrera tradicional.

Lo que quiero decir es que si analizamos las dinámicas de la urbanización y nos planteamos la cuestión de “¿quién produce la ciudad, quién reproduce la ciudad?”, y si decimos que todos los que producen y reproducen la ciudad forman parte de la clase obrera urbana, entonces esta abarca mucho más que los trabajadores fabriles para incluir al personal doméstico, a los taxistas, por lo que tenemos una concepción diferente de la clase obrera. Estoy a favor de cambiar nuestra concepción de quién constituye la clase obrera y de qué tipos de puesto de trabajo son cruciales. Hemos visto ejemplos, he mencionado El Alto, la gran fuerza que tenían sus habitantes para bloquear totalmente la ciudad, lo que de hecho es una huelga general, una huelga en el espacio urbano. Pienso que las huelgas de transportes son muy eficaces; en Francia, por ejemplo, ha habido huelgas muy importantes en los transportes, en la década de 1990 y en la de 2000. Se puede paralizar una ciudad, y paralizar una ciudad es un tipo de instrumento muy eficaz en la lucha de clases. Y no son únicamente los trabajadores de las fábricas quienes van a hacerlo, hace falta que sea la ciudad entera la que secunde esta acción. Por tanto, o bien decimos que la clase obrera está aquí y aquellos son otros movimientos sociales, o bien cambiamos nuestra concepción de la clase obrera. Pienso que es preferible cambiar nuestra concepción de la clase obrera.

¿Cómo interpreta usted la crisis de la Unión Europea? Parece que estamos asistiendo a un proceso de radicalización neoliberal, justo en el momento en que surgen relaciones neocoloniales entre el centro de Europa y la periferia, en particular con la crisis de la deuda griega.

Me parece que hay que analizar la crisis de la UE en términos de clase. No cabe duda alguna de que la creación del euro, por ejemplo, fue una operación muy ventajosa para la clase capitalista, y en particular para las fracciones de la clase capitalista que se hallaban en los sectores más avanzados, en los países más avanzados de la Unión. Tenemos por tanto un ámbito geográfico desigual en el que se produce una unificación, que resulta muy ventajosa para Alemania en particular, aunque no solo para Alemania. Alemania ha ganado mucho con la creación del euro, y cuando se examina lo ocurrido con las economías del sur de Europa en general, y de Grecia en particular… No diré que los griegos no hayan causado por sí mismos algunos de los desastres al llevar a cabo toda clase de engaños contables, etc., pero por otro lado Grecia se ha convertido en un mercado maravilloso para Alemania, que ha podido explotarla al amparo de sus superiores capacidades productivas y de organización. Alemania, en efecto, ha podido aplicar una política de acumulación por desposesión a través de Grecia y reducir la capacidad productiva de Grecia. Y cuando han surgido los problemas, está claro que no había ninguna obligación por parte de ningún miembro de la Unión de ayudar a otro miembro. A partir de entonces se produjo un desarrollo geográfico desigual de la crisis, que se abate sobre las poblaciones y los territorios más vulnerables.

Un caso análogo en EE UU sería el del Estado de California, que ha conocido dificultades notables, pero que no ha corrido la misma suerte que Grecia porque el gobierno federal ha tenido que pagar el Medicare etc., mientras que con respecto a Grecia no existe esta obligación. Asistimos entonces a circunstancias extraordinarias en que la gente se hunde en una penuria total en Grecia, en muchos aspectos a causa de la política de austeridad impuesta por los poderes de la clase capitalista, cuyos intereses principales están concentrados en Alemania y el norte de Europa. Me parece que esta geografía desigual no cambiará a corto plazo. Tampoco percibo ningún cambio de política, por lo que creo que este va a ser un problema duradero para Europa, que no necesariamente se resolverá con la salida del euro de los países del sur. Por tanto, se trata de una especie de dilema permanente que a mi juicio solo podrá resolverse mediante una completa federalización de la base social de la economía, mediante una colectivización de los derechos de pensión y este tipo de cosas, cosa que políticamente es imposible, no creo que nadie votaría por eso.

¿Cree que en estos momentos asistimos a un viraje de tipo keynesiano en EE UU? ¿Es posible que el gobierno de Obama se aleje del neoliberalismo y aplique políticas más keynesianas?

EE UU nunca ha sido puramente neoliberal, sino bastante keynesiano hasta ahora. Ha sido neoliberal de palabra, particularmente en aspectos como el salario social y la protección social, etc., pero jamás ha sido estricto con respecto a la financiación por el déficit. El déficit de George Bush II financió dos guerras, reducciones de impuestos para los ricos y un enorme programa social de acceso a los medicamentos que fue muy bemneficioso para las compañías farmacéuticas. Ronald Reagan, que es una de las figuras asociadas al neoliberalismo, era de hecho un keynesiano en materia de defensa y financió el pulso con la URSS a través de la deuda pública. EE UU siempre ha sido un caso particular: su retórica sobre el sector público siempre ha sido muy neoliberal, pero sus prácticas siempre han sido parcialmente keynesianas.

Lo que resulta interesante en la coyuntura actual es que el Partido Republicano, que de hecho compartió bajo George Bush este enfoque de tipo keynesiano para hacer la guerra, cuando perdió el poder decidió llevar de verdad hasta el extremo la política de austeridad. Así trata de impedir la posibilidad de un programa ligeramente expansionista, vagamente keynesiano, que preconiza el gobierno de Obama desde el principio. Pienso que están pisando terreno resbaladizo, pues no controlan más que la Cámara de Representantes, y si se puede demostrar a los estadounidenses que lo que impide la recuperación de EE UU es la manera en que el Partido Republicano actúa en la Cámara de Representantes, y entonces asistimos en las elecciones de 2014 a la transferencia del poder a los Demócratas, el Partido Republicano estará acabado. Claro que también es posible que esto no suceda, se trata de una situación muy compleja. Creo que hay miembros del Partido Republicano que se dan cuenta de que se hallan en terreno resbaladizo y que intentan cambiar, aunque sin mucho éxito de momento.

Hasta ahora nunca se ha dudado en EE UU en emplear prácticas keunesianas, en particular la financiación por el déficit, y en ser antikeynesianos en materia de programas sociales, de protección social, y resueltamente antikeynesianos cuando se trata de otorgar más poder a las organizaciones e instituciones de la clase obrera. El neoliberalismo de EE UU siempre ha sido sospechoso, su pragmatismo le ha llevado siempre a hacer lo que beneficia a las clases superiores, y ha sido limitado por este criterio. No creo que esto vaya a cambiar gran cosa, aunque pienso que en este momento el gobierno de Obama tiene muy claro que la tasa de crecimiento de EE UU es muy baja y que existe la posibilidad de una segunda recesión. Este gobierno, si tuviera las manos libres, apostaría por prácticas expansionistas, hasta cierto punto incluso por prácticas expansionistas que implicaran otorgar más poder a las organizaciones e instituciones de la clase obrera. Creo que la idea de una política ligera y parcialmente keynesiana bajo el gobierno de Obama ya se ha planteado y aceptado, pero no será refrendada por la Cámara de Representantes controlada por los Republicanos, a menos que estos últimos comprendan que esto les llevará a un desastre electoral si la gente percibe que ellos son el obstáculo. Está por ver cómo evolucionan las cosas.

A su juicio, ¿cuál puede y debe ser el papel de los intelectuales o universitarios críticos?

Hay dos cosas. Lo que ocurre en el mundo universitario forma parte, desde luego, de la lucha de clases, es la lucha de clases en el ámbito de las ideas. Por tanto, una cosa que me gustaría que hiciéramos todos es luchar en el mundo universitario por diferentes tipos de producción de saberes, de reproducción de saberes. Los que están fuera de la universidad piensan a menudo que esta es una torre de marfil, pero no es así, la universidad es un terreno de lucha bastante encarnizada. Durante un tiempo estuve tratando de mantener abiertos los espacios en el interior de la universidad en los que pudieran desarrollarse cosas como las que centraban mi trabajo, y es muy duro cuando se hace frente a las presiones de la transformación neoliberal y administrativa de las universidades. Es un poco como los trabajadores de una fábrica siderúrgica, hay que organizarse en el seno de la universidad, y eso lleva mucho tiempo.

Pero creo que también tenemos la obligación de tomar ciertas cosas sobre las que reflexionamos y presentarlas de manera que sean comprensibles para un público amplio, pensando en cómo la gente puede leer esto y extraer sus propias conclusiones. No creo que los universitarios conozcamos mejor el mundo que cualquier otra persona. Mi opinión es que cuando trabajo con organizaciones sociales, estas saben qué es lo que quieren y lo hacen mejor que yo, y no es mi tarea decirles qué tienen que hacer, eso ni se me ocurriría. Pero cuando tal vez yo puedo ser útil es cuando quieren saber cómo lo que están haciendo se relaciona con lo que ocurre en el capitalismo, cuál es la relación entre lo que hacen y la lucha anticapitalista. Si quieren reflexionar sobre esta relación, podemos sentarnos juntos y tratar de comprender lo que hacen en relación con prácticas y cuestiones más amplias. Creo que en el mundo universitario tratamos de desarrollar este panorama de cómo funciona la economía, o cómo se aplica la política, y a veces esto es útil para las organizaciones políticas y los movimientos sociales. Así que creo que es preciso mantener abiertos los espacios en el interior del mundo universitario para trabajos progresistas y estrechar lazos con organizaciones sociales para aprender de ellas y que ellas aprendan de nosotros en el proceso de lucha política.

Sin embargo, con las tendencias a la privatización de la educación, en particular de la enseñanza superior, parece más difícil mantener este espacio y esos debates en el seno de la universidad.

Así es. Todos estamos siendo atacados, inclusive en la universidad. Y por supuesto, si contemplamos el proceso de trabajo en el mundo académico, en EE UU ahora la mayor parte de la enseñanza corre a cargo de empleados que no tienen un contrato fijo y que viven en unas condiciones económicas muy precarias. Este es otro campo de batalla en relación con las condiciones de vida de las personas empleadas en las universidades. No es una situación fácil, pero ¿qué se puede hacer? Hay que organizarse y luchar, como en todas partes.

¿Cuál es su visión personal de una sociedad comunista/2, si “comunista” es la palabra adecuada?

Hay varias maneras de construir una visión utópica. Creo que siempre existe la necesidad de tener en mente una visión utópica, de una manera u otra, un lugar al que deseamos llegar, aunque al final no lleguemos, en cierto sentido no importa mucho si se llega o no. Si se tiene una visión, tratando de cambiar las cosas, estas se mueven en una dirección u otra. No tengo un esquema fijo, he escrito uno en el apéndice a un libro que se titula Spaces of hope, una especie de descripción utópica de una sociedad construida durante un periodo de 20 años. Y creo que necesitamos un modo de construcción por la negación. Si se comprenden los aspectos del capitalismo que no nos gustan, ¿qué rechazaríamos, cómo sería una sociedad que ya no funcionara sobre la base del valor de cambio, sino sobre la base del valor de uso, qué formas de coordinación de la división social del trabajo se crearían, cómo se implementaría para asegurar que el abastecimiento de cada uno en valor de uso fuera suficiente, que no se produjeran bloqueos completos ni rupturas, ni penurias? Son cuestiones muy pragmáticas.

Es posible por tanto trabajar sobre esta clase de ideas, construir por negación: no queremos hacer esto coordinándonos a través del mercado, queremos hacerlo de una manera distinta, a través de los trabajadores asociados en colaboración, los trabajadores asociados que organizan la división social del trabajo de manera que todo el mundo tenga lo que necesita. Con la informática tenemos la posibilidad de coordinar los inputs y outputs/3 de un modo distinto. Algunas fábricas recuperadas en Argentina funcionan ahora en red gracias a los ordenadores y organizan los flujos de inputs y outputs de manera que comienzan a coordinarse entre sí, pero no se trata de una planificación centralizada, es algo que se organiza en red, sin ningún planificador central. Creo que con las tecnologías que tenemos ahora existen nuevas posibilidades de plantear estas cuestiones de un modo distinto y que podemos construir una visión utópica en la que los trabajadores asociados controlen los medios de producción, se organicen y tomen sus propias decisiones en cada unidad productiva, pudiendo coordinarse entre sí, comunicarse entre sí para responder a las necesidades de todos y todas.

Notas:

1/ La acumulación flexible designa el fenómeno de la “flexibilización” del trabajo desde la década de 1970: la subcontratación, la jornada parcial, la producción “justo a tiempo”, las actividades informales se han convertido en elementos cruciales del procedo de producción. Esta “flexibilización” (o dicho de otro modo, precarización) no se implanta del mismo modo en todas partes y es más importante en los “países emergentes”. Corresponde a una transformación de la gestión de las empresas, centrada cada vez más en un funcionamiento de mercado (subcontratación de actividades, asegurando rentas importantes a los accionistas) en detrimento de una gestión “interna” de la empresa.

2/ En inglés “socialist”.

3/ Términos que designan lo que “entra” (inputs) en el proceso de producción (materias primas, fuerza de trabajo) y lo que “sale” (outputs : productos, mercancías).

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Madrid: Decenas de miles de personas participan en la marcha por la III República

14/04/2013 by Deja un comentario

por Kaos. Tercera República

Domingo, 14 de Abril de 2013 13:59

En el 82º Aniversario de la II República, las manifestaciones por la III República son multitudinarias en pleno desgaste de la Monarquía. Asiste una delegación del Partido de la Izquierda Europea, encabezada por Maite Mola, y otros partidos de izquierda como el griego Syriza.

 

Convocada por una veintena de colectivos, la manifestación por la III República transcurre mucho más multitudinaria que otros años, en ambiente festivo y entre proclamas de “Abajo una Alteza con tantas bajezas”, “España mañana será republicana”, “Esta bandera es la verdadera” o “El próximo parado, el jefe del Estado”. También se han hecho referencias al ‘caso Nóos’, con gritos como “Urdangarin, Urdangarin, a trabajar al Burger King”

Y es que esta tradicional jornada reivindicativa de los republicanxs llega en pleno desgaste de la Monarquíapor los escándalos de Urdangarin, la imputación de la Infanta Cristina, la irrupción de la princesa Corinna, la herencia suiza del Rey o sus problema de salud.

La marcha fue convocada por la Junta Estatal Republicana (JER), que agrupa a más de 50 organizaciones con ideales republicanos y entre las que destaca Izquierda Unida (IU), coincidiendo con el 82 aniversario de la proclamación de la II República. La manifestación que ha comenzado pasadas las 12:30 horas en la Plaza de Cibeles de la capital culminará en la Puerta del Sol. En esta ocasión el lema elegido por los organizadores es “Abajo el régimen monárquico, por la III república. Contra la impunidad del franquismo, no al pago de la deuda”.

Un mar de banderas republicanas ondeando y cánticos de “España mañana será republicana” han marcado el inicio de la manifestación en la que, además de la notable respuesta ciudadana, se puede observar una importante presencia de representantes políticos. Izquierda Unida ha acudido a la cita con una amplia delegación encabezada por su coordinador federal, Cayo Lara, y una pancarta propia con el lema “Por un nuevo proyecto de país: III República”.

Además de Izquierda Unida, entre los partidos y organizaciones convocantes que integran el grupo coordinador de la marcha en Madrid y de los más de cien actos que tendrán lugar en toda España se encuentran el PCE, Izquierda Republicana, Unidad Cívica Por la República o Foro por la Memoria.

Asimismo, a la manifestación que está teniendo lugar en la capital también asiste una delegación del Partido de la Izquierda Europea, encabezada por su vicepresidente Maite Mola, y en la que están representados otros partidos de izquierda de países europeos como el griego Syriza o el alemán Die Linke. La marcha también ha recibido el apoyo de las Juventudes Socialistas

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El regreso de los muertos vivientes

14/04/2013 by Deja un comentario

por Pepe Escobar

Los evangelistas israelíes a favor de una guerra contra Irán están todavía de moda y sus mentirosas recetas propagandísticas todavía seducen a muchos neoconservadores y demócratas en los Estados Unidos y Occidente europeo. La mentira para justificar una guerra contra Irán puede todavía funcionar, como fue en su época el falaz pretexto de la bomba atómica de Saddam Hussein para invadir Irak. Pero habría que analizar más de cerca el impacto mediático de la mentira —y no la supuesta bomba— para neutralizarla como “arma de destrucción masiva” de control del pensamiento y sentimiento de los verdaderos intereses de los pueblos pacíficos del mundo, tal como nos advirtió el sabio maestro José Saramago.

En septiembre de 2012 ante la Asamblea General de la ONU, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, siguió lanzando mentiras sin verguenza.

Al tío Marx nunca se le ocurrió que la historia se repetiría como una doble tragedia después de haber sido una farsa para comenzar. Examinemos el caso del que se trata. Ante todo, echemos una mirada al artículo de opinión del Wall Street Journal de septiembre de 2002, en los histéricos preparativos de la invasión de Irak.

Título: «El caso a favor del derrocamiento de Sadam». Autor:Benjamin “Bibi” Netanyahu, entonces aspirante al gobierno israelí.

Lo dice todo: “un dictador que expande rápidamente su arsenal de armas biológicas y químicas” y “que trata febrilmente de adquirir armas nucleares”; el paralelo entre Sadam e Hitler; el retrato de Israel (una potencia nuclear de facto) como víctima indefensa del “terror” palestino; la afirmación de que Sadam podría producir combustible nuclear “en centrífugas del tamaño de máquinas de lavar que pueden ocultarse por todo el país, e Iraq es un país muy grande”; la agitación a favor de un ataque preventivo unilateral; y la conclusión inevitable de que “nada dará resultado salvo el desmantelamiento de su régimen”.

Avancemos rápidamente más de 10 años a esta semana en Israel. La escena: conferencia de prensa del primer ministro israelí Bibi Netanyahu y del visitante, el presidente de EE.UU. Barack Obama. Cualquiera que lo viera en vivo en al-Jazeera, de Medio Oriente al Este de Asia, tiene que haber pensado que estaba viendo un Regreso al futuro geopolítico y, francamente, Michael J. Fox por lo menos tenía encanto.

Esta vez no hay encanto que valga; fue más bien un escalofriante Regreso de los muertos vivientes de cuello y corbata. Bibi y Obama se esforzaron por subrayar que el lazo entre EE.UU. e Israel es “eterno”. En realidad Bibi prefirió destacar que las armas nucleares (inexistentes) de Irán plantean una amenaza existencial para Israel. Repitió, una y otra vez, que Obama es inflexible: Israel tiene derecho a hacer lo que quiera para defenderse, su seguridad no es responsabilidad de nadie más, ni siquiera de Washington.

Obama, por su parte, subrayó otra vez que la política oficial de Washington hacia Irán no es de contención, sino impedir que Irán adquiera un arma nuclear. Subrayó que la “ventana de oportunidad” se está achicando; y, por supuesto, que todas las opciones están sobre la mesa.

La idea de que el presidente de EE.UU. (POTUS) ignore intencionalmente el veredicto sobre Irán de su propia sopa de letras de agencias de inteligencia podrá tomar por sorpresa a un mundo racional. Pero no se trata de realidad; se parece más bien a un reality de mala calidad.

Sueña, sueña, sueño húmedo de colono

Los que gobiernan Israel –a pesar de la avalancha de desmentidos de los medios corporativos infestados de neoconservadores de EE.UU.– fueron absolutamente esenciales en toda la operación de enardecimiento para la Guerra de Irak; Ariel Sharon alardeó entonces de que la coordinación estratégica entre Israel y EE.UU. había alcanzado “dimensiones sin precedentes”.

Bibi fue solo era uno de tantos entonces –como detalla Jim Lobe aquí – citando palabras sabias de Bibi suministradas a un Congreso de EE.UU. mal informado hasta la inconsciencia en 2002.

Cada “funcionario israelí” de entonces elucubraba sin aliento que Sadam estaba solo a meses de conseguir un arma nuclear. La mayor parte de la “inteligencia” sobre las armas de destrucción masiva presentada al Congreso y fielmente pregonada por los medios corporativos fue filtrada, si no enteramente amañada, por los servicios de inteligencia israelíes, debidamente detallado, entre otros, por Shlomo Brom en su estudio An Intelligence Failure, publicado por el Centro Jaffee de Estudios Estratégicos de la Universidad de Tel Aviv en noviembre de 2003.

Por supuesto no importó que los inspectores de la ONU no encontrasen pruebas de un programa de armamento nuclear. Por supuesto no importó que el yerno de Sadam, Hussein Kamel, quien había desertado a Jordania en 1995, dijeran con precisión a los inspectores de la ONU que no había habido ningún arma de destrucción masiva desde 1991.

Ahora es una doble tragedia, y de nuevo una doble farsa. Hasta los nepalíes que construyen brillantes torres en Dubai saben que la histeria de “Bombardead Irán” es la táctica de Tel Aviv para distraer del tema de la implacable confiscación de tierras/limpieza étnica a cámara lenta en Palestina y consecuentemente la imposibilidad total, de facto, de una solución de dos Estados.

Aquí, Jonathan Cook detalla concisamente la configuración política francamente temible de Israel después de las últimas elecciones. La web israelí Ynet ha informado de que los colonos israelíes no dejan de aclamar al nuevo gabinete. Traducción: el último clavo en el ataúd del ya muerto y enterrado “proceso de paz”.

De modo que ahora tenemos una moderna parábola geopolítica que intrigaría a Esopo. Bibli insulta en público a POTUS. Apoya desvergonzadamente a Mitt Romney (¿quién se acuerda?) en las elecciones presidenciales de EE.UU. Ataca el “proceso de paz” con una andanada de “hechos en el terreno” creados con misiles Hellfire (con considerable “daño colateral” palestino). Insiste en su único mensaje: Bombardead, bombardead, bombardead, Irán. Y entonces POTUS, en teoría el poderoso Doble 0 Bama con una licencia (lista) para matar pero que realmente se comporta como un turista accidental, aterriza en Israel con su lista para matar entre las piernas, para refocilarse en la gloria de Bibi.

No es sorprendente que el rabioso tropel neoconservador/israelí ante todo/bombardead Irán esté encandato. Hace diez años su mantra fue “Los hombres de verdad van a Teherán”. La pregunta ahora es si POTUS tendrá los cojones necesarios para hacerlos ceder.

 

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Cinco canciones para Margaret Thatcher

08/04/2013 by Deja un comentario

 

Hoy da mucho reparo recordarlas, pero para cualquier seguidor de la música pop durante los últimos 30 años es a su vez inevitable: demasiadas canciones han hablado de ella, cuando no ha sido para criticarla, para anunciar o desear su propia muerte.

Margaret Thatcher ha fallecido a los 87 años tras sufrir un infarto cerebral. Aunque no fuera precisamente para bien, pocas veces la cultura pop ha centrado tantísimas letras en un personaje político. Las canciones que de una forma u otra trataron sobre Thatcher se cuentan por decenas. Nosotros nos centramos en cinco de ellas, ninguna de las cuales, por cierto, es de Iron Maiden.

1.-’Margaret on the Guillotine’ de Morrissey: Morrissey habló tantísimo de Margaret Thatcher que al final sus declaraciones rozaban casi el colegueo. Incluida en ‘Viva Hate’ (1988), su primer disco en solitario, aquel que incluía maravillas como ‘Suedehead’ y ‘Everyday Is Like Sunday’, la canción describía la muerte de Margaret como “un sueño maravilloso”. “¿Cuándo morirás? Haz el sueño realidad”, afirmaba con rotundidad.

2.-’Breadline Britain’ de Communards: Aparte de hacer hits HI-NRG, los Communards, desde la misma elección de su nombre, fueron un grupo muy político. Años antes de que Richard Coles decidiera hacerse sacerdote, el grupo escribió numerosas canciones en las que hablaban sobre las desigualdades sociales. Una de ellas era ‘Breadline Britain’, dedicada abiertamente a Thatcher. Entre otras cosas, su letra decía que “el fascismo entonaba una nueva danza”, que “los enfermos no tendrán ni una oportunidad” y que “privatizarán hasta a tu madre”.

http://www.youtube.com/watch?v=oVuAzzImYTM

3.-’Black Boys On Mopeds’ de Sinéad O’Connor: Una de las canciones más evidentes sobre la política la entonó Sinéad O’Connor, que se atrevía a arrancar así este tema incluido en su disco más vendido, ‘I Do Not Want What I Haven’t Got’ (1990): “Margaret Thatcher en la tele / Impresionada por las muertes de Pekín / Es extraño que se ofendiera / cuando las mismas órdenes han salido de su mano”. Las muertes en Pekín se referían a las protestas de la Plaza de Tian’anmen en 1989.

4.-’The Day That Thatcher Dies’ de Hefner: Otros que fueron a la yugular fueron Hefner, que arrancaban esta canción de ‘We Love The City’ indicando: “Nos reiremos el día que Thatcher muera, aunque sabemos que no está bien / Bailaremos y cantaremos toda la noche”.

5.-’Tramp The Dirt Down’ de Elvis Costello: Casi en el mismo año que Morrissey y Sinéad, como consecuencia lógicamente de su mandato, que se produjo durante todos los años 80, Elvis Costello incluyó en ‘Spike’ (1989) este tema que arriesgaba: “Cuando Inglaterra era la puta del mundo, Margaret era su señora”.

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Cómo derechizar a un izquierdista

08/04/2013 by Deja un comentario

¿Es lo mismo ser de izquierdas que ser izquierdista? Frei Betto reflexiona sobre la facilidad con la que un izquierdista se convierte a la derecha.

Se trata, como dijo Lenin, de una “enfermedad infantil del comunismo”.

Por Frei Betto

Ser de izquierda es, desde que esa clasificación surgió con la Revolución Francesa, optar por los pobres, indignarse ante la exclusión social, inconformarse con toda forma de injusticia o, como decía Bobbio, considerar una aberración la desigualdad social.
Ser de derechas es tolerar injusticias, considerar los imperativos del mercado por encima de los derechos humanos, encarar la pobreza como tacha incurable, creer que existen personas y pueblos intrínsecamente superiores a los demás.
Ser izquierdista -patología diagnosticada por Lenin como ‘enfermedad infantil del comunismo’- es quedar enfrentado al poder burgués hasta llegar a formar parte del mismo. El izquierdista es un fundamentalista en su propia causa. Encarna todos los esquemas religiosos propios de los fundamentalistas de la fe. Se llena la boca con dogmas y venera a un líder. Si el líder estornuda, él aplaude; si llora, él se entristece; si cambia de opinión, él rápidamente analiza la coyuntura para tratar de demostrar que en la actual correlación de fuerzas…
El izquierdista adora las categorías académicas de la izquierda, pero se iguala al general Figueiredo en un punto: no soporta el tufo del pueblo. Para él, pueblo es ese sustantivo abstracto que sólo le parece concreto a la hora de acumular votos. Entonces el izquierdista se acerca a los pobres, no porque le preocupe su situación sino con el único propósito de acarrear votos para sí o/y para su camarilla. Pasadas las elecciones, adiós que te vi y ¡hasta la contienda siguiente!
Como el izquierdista no tiene principios, sino intereses, nada hay más fácil que derechizarlo. Dele un buen empleo. Pero que no sea trabajo, eso que obliga al común de los mortales a ganar el pan con sangre, sudor y lágrimas. Tiene que ser uno de esos empleos donde pagan buen salario y otorgan más derechos que deberes exigen. Sobre todo si se trata del ámbito público. Aunque podría ser también en la iniciativa privada. Lo importante es que el izquierdista sienta que le corresponde un significativo aumento de su bolsa particular. Así sucede cuando es elegido o nombrado para una función pública o asume un cargo de jefe en una empresa particular. De inmediato baja la guardia. No hace autocrítica. Sencillamente el olor del dinero, combinado con la función del poder, produce la irresistible alquimia capaz de hacer torcer el brazo al más retórico de los revolucionarios.
Buen salario, funciones de jefe, regalías, he ahí los ingredientes capaces de embriagar a un izquierdista en su itinerario rumbo a la derecha vergonzante, la que actúa como tal pero sin asumirla. Después el izquierdista cambia de amistades y de caprichos. Cambia el aguardiente por el vino importado, la cerveza por el güisqui escocés, el apartamento por el condominio cerrado, las rondas en el bar por las recepciones y las fiestas suntuosas.
Si lo busca un compañero de los viejos tiempos, despista, no atiende, delega el caso en la secretaria, y con disimulo se queja del ‘molestón’. Ahora todos sus pasos se mueven, con quirúrgica precisión, por la senda hacia el poder. Le encanta alternar con gente importante: empresarios, riquillos, latifundistas. Se hace querer con regalos y obsequios. Su mayor desgracia sería volver a lo que era, desprovisto de halagos y carantoñas, ciudadano común en lucha por la sobrevivencia. ¡Adiós ideales, utopías, sueños! Viva el pragmatismo, la política de resultados, la connivencia, las triquiñuelas realizadas con mano experta (aunque sobre la marcha sucedan percances. En este caso el izquierdista cuenta con la rápida ayuda de sus pares: el silencio obsequioso, el hacer como que no sucedió nada, hoy por ti, mañana por mí…).
Me acordé de esta caracterización porque, hace unos días, encontré en una reunión a un antiguo compañero de los movimientos populares, cómplice en la lucha contra la dictadura. Me preguntó si yo todavía andaba con esa ‘gente de la periferia’. Y pontificó: “Qué estupidez que te hayas salido del gobierno. Allí hubieras podido hacer más por ese pueblo”. Me dieron ganas de reír delante de dicho compañero que, antes, hubiera hecho al Che Guevara sentirse un pequeño burgués, de tan grande como era su fervor revolucionario. Me contuve para no ser indelicado con dicho ridículo personaje, de cabellos engominados, traje fino, zapatos como para calzar ángeles. Sólo le respondí: “Me volví reaccionario, fiel a mis antiguos principios. Prefiero correr el riesgo de equivocarme con los pobres que tener la pretensión de acertar sin ellos”. Contrapunto

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Una filtración destapa miles de cuentas en paraísos fiscales

08/04/2013 by Deja un comentario

Recibida de Más Voces

Una investigación de 15 meses realizada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), con sede en Washington, ha destapado la identidad de miles de multimillonarios que esconden sus fortunas en paraísos fiscales, entre los que figura la baronesa española Carmen Thyssen-Bornemisza. La web del ICIJ ha presentado un adelanto de la investigación, que se ha metido en el impenetrable mundo de los paraísos fiscales tras acceder a unos 2,5 millones de archivos digitales, fundamentalmente de las Islas Vírgenes Británicas, las Islas Cook y otros “escondites” en alta mar. La investigación indaga en los movimientos de unas 120.000 empresas y fideicomisos extraterritoriales y cerca de 130.000 personas, entre ellas multimillonarios de Europa del Este e Indonesia, ejecutivos de empresas rusas, médicos estadounidenses y traficantes de armas. Los documentos analizados muestran “cómo el secreto financiero extraterritorial se ha extendido agresivamente en todo el mundo, permitiendo a los ricos y a los bien conectados evadir impuestos y alimentando la corrupción y los problemas económicos en los países ricos y pobres por igual”, según el ICIJ. El tamaño total de los archivos es “160 veces mayor” al de la filtración por parte de Wikileaks en 2010 de documentos del Departamento de Estado de EE UU, según la organización. Para analizar toda la información se ha contado con 86 periodistas de 46 países y con la colaboración de medios como los británicos The Guardian y la BBC, el diario francés Le Monde y el estadounidense The Washington Post. En el adelanto de la investigación publicado por ICIJ aparece la baronesa Thyssen, “quien usa una compañía en las Islas Cook para comprar obras de arte en casas de subastas como Sotheby’s y Christie’s”. También se menciona a Jean-Jacques Augier, que fue cotesorero de la campaña electoral del actual mandatario francés, François Hollande, al presidente azerbaiyano, Ilham Alíyev, y a multimillonarios indonesios con vínculos con el fallecido dictador Suharto. Además, figuran personas y empresas vinculadas al caso Magnitsky, un escándalo de fraude fiscal que derivó en la prohibición de la adopción de niños rusos por parte de familias de Estados Unidos y tensó las relaciones entre ambos países. Los detalles de la investigación se irán publicando paulatinamente hasta el próximo 15 de abril mientras continúa la revisión de muchos de los documentos obtenidos, según adelantó el ICIJ. Otros de los millonarios comprometidos por esta revelación son María Imelda Marcos Manotoc, gobernadora provincial filipina e hija mayor del dictador Ferdinand Marcos e Imelda Marcos, o la mujer del viceprimer ministro ruso Igor Shuvalov, Olga, que ha negado las acusaciones de malversación en paraísos fiscales. Tony Merchant, abogado y esposo de una senadora canadiense, tiene un depósito de 800.000 dólares en un trust. Según The Guardian, se estima que el complejo de islas pueda albergar entre 20 y 32 billones de dólares –entre 15 y 25 billones de euros– pertenecientes a fortunas que en algunos casos han llegado a permanecer ocultas hasta casi 30 años, desde que las entidades que las protegen empezaron a tomar relieve. La mayor parte del material filtrado, que aglutina dos millones de emails y otros documentos, procede de las Islas Vírgenes británicas.

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Violencia sionista: Israel estaría forzando la creación de una “Tercera Intifada”

08/04/2013 by Deja un comentario

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Miles de personas salieron a las calles de Cisjordania el jueves para asistir a los funerales de un preso palestino fallecido en la cárcel y dos adolescentes que murieron por disparos del Ejército israelí en uno de los peores hechos de violencia en años en el territorio ocupado por el Estado judío. El descontento social estalló el martes por la muerte del general de la policía palestina, Maysara Abu Hamdeya, un prisionero de 64 años que cumplía una sentencia a cadena perpetua en una cárcel israelí y padecía cáncer. Funcionarios palestinos acusaron a Israel de no prestarle el tratamiento médico necesario. Desde entonces, los palestinos han salido a las calles para protestar. Los dos jóvenes muertos en la noche del miércoles, Amer Nassar, de 17 años, y Naji Belbisi, de 18 años, formaban parte de un grupo que había lanzado piedras contra un puesto de control del Ejército israelí cerca de la ciudad de Tulkarem, en el marco de las protestas por la muerte del preso fallecido el martes en una cárcel israelí. En respuesta, los soldados abrieron fuego y los mataron. El presidente palestino, Mahmoud Abbas, acusó a Israel de estar provocando una “tercera Intifada” en los territorios palestinos con el uso “excesivo de la fuerza” contra quienes protestan en solidaridad con los presos palestinos. “Si a Israel le preocupara la seguridad, no habría utilizado esa fuerza excesiva contra los manifestantes”, dijo Abbas ante delegados de su partido Al Fatah en Ramallah. La situación es delicada en Cisjordania, donde este jueves se produjeron nuevos disturbios durante las manifestaciones que acompañaron los funerales de las tres personas. Los manifestantes comenzaron a lanzar piedras contra soldados israelíes, a lo que los militares respondieron con gases lacrimógenos y balas de acero revestidas de goma. Según fuentes palestinas, hubo varios heridos. Mientras, en la Franja de Gaza, palestinos volvieron a disparar un cohete casero contra territorio israelí. El proyectil cayó en un campo abierto cerca de la ciudad de Eshkol sin causar víctimas ni daños materiales. Israel lanzó los primeros ataques aéreos contra la Franja de Gaza desde la tregua pactada en noviembre pasado. La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios dijo que en lo que va de año las fuerzas israelíes han matado a 9 palestinos, la mayoría de ellos en enfrentamientos en Cisjordania, comparado con 3 en el mismo período del 2012. Además, hay que recordar que desde hace años el régimen israelí mantiene un férreo bloqueo contra Gaza, impidiendo a los ciudadanos de la zona ejercer sus principales derechos, entre ellos el derecho al trabajo, la salud, la educación y la libertad de circulación. Y precisamente a Gaza, en Palestina, llegó el martes una delegación proveniente del Estado español organizada por la Asociación UNADIKUM de solidaridad con Palestina. Esta delegación está formada por Eurodiputados, parlamentarios españoles de Izquierda Unida, y representantes de movimientos sociales. Este grupo, tiene previsto reunirse con todas las facciones palestinas de la Franja de Gaza, incluyendo la OLP y HAMAS. Escucha las declaraciones desde Gaza de Manuel Pineda, activista miembro de la Asociación UNADIKUM.

Publicado en: Global

“En el Mundo Árabe lo que se está produciendo es una especie de gigantesco ‘Caracazo’”

08/04/2013 by Deja un comentario

Entrevista con Santiago Alba Rico

Hemos tenido un agradable encuentro con el conocido investigador Santiago Alba Rico, filósofo y experto en temas del Mundo Árabe, quien ha visitado varias veces Venezuela y ha hecho parte de la Red de Intelectuales y Artistas En Defensa de la Humanidad. Con él, conversamos sobre el recientemente finalizado Foro Social Mundial de Túnez, sus incidencias en las luchas de los pueblos árabes, sobre cuáles son las claves para entender la dinámica del Mundo Árabe desde América Latina, y en los posibles escenarios para el futuro próximo de esta zona caliente del planeta.

-P: Luego de finalizado el Foro Social Mundial de Túnez 2013, ¿qué saldo hemos obtenido del mismo tanto a nivel general, como para los países árabes, y en especial para Túnez?

-SAR: En general, yo no había estado en un FSM, y lo que me ha llamado la atención negativamente es un exceso de promiscuidad. El hecho de que aquí estaban representadas no solamente las causas perdidas, sino también las causas de que esas causas perdidas pierdan siempre. Según una cifra que daba Samir Amin, en este FSM habrían estado representados solamente el 25%, que serían movimientos sociales, y el resto sería organizaciones no gubernamentales cuya financiación es cuando menos sospechosa. Por lo tanto ha habido un exceso de promiscuidad entre movimientos sociales y enemigos de los movimientos sociales por un lado, y por otro lado también, como reflejo de lo que son las contradicciones dentro del marco de las revoluciones árabes, presencias también difíciles de justificar: junto a los saharauis, que reivindicaban su derecho a la autodeterminación, una delegación clarísimamente montada por el gobierno monárquico de Mohamed VI de Marruecos, tratando de, por un lado, controlar a esa delegación, y por el otro de boicotearla. Lo mismo respecto a la cuestión siria: era muy doloroso el ver banderas pro-Bashar Al-Assad, en un FSM donde al menos lo mínimo debe ser el reconocimiento del derecho de los pueblos a la autodeterminación, cosa que está impidiendo Bashar Al-Assad.

Junto a esto, debo decir que hay aspectos positivos, que tienen que ver sobre todo con Túnez, y con el hecho de que el FSM se haya celebrado en ese país. Después de las revoluciones árabes, que como sabemos comenzaron aquí, el conceder el protagonismo a Túnez es una manera de dar un empujón a los propios movimientos sociales locales y a la izquierda que se está intentando reorganizar frente a, tanto la derecha islamista, como a la derecha laica. También el FSM ha tenido una vertiente interesante, que es si se quiere, de pedagogía visual: ver a miles de personas procedentes de otros países, que se los haya tenido que tragar el gobierno de Nahdha, que es un gobierno muy conservador, muy ceñido a la identidad islámica, me parece que ha tenido un efecto visualmente muy pedagógico, junto a ese otro efecto energético, vitamínico para los movimientos sociales y para esa izquierda, que entre otras cosas, ha conseguido salir de un aislamiento de décadas como consecuencia de la dictadura, para afirmar su dimensión internacional.

Por lo tanto lo más importante del FSM yo creo que es lo que ocurre entre bastidores, en los pasillos, todos los contactos entre movimientos y organizaciones, entre individuos, y digamos que todas estas conspiraciones laterales, que no se reflejan directamente en los talleres, pero que son las que dejan un poso, un sedimento que puede servir para futuras movilizaciones y para coordinas acciones comunes.

-P: Más allá de la articulación entre movimientos y grupos organizados, ¿piensas que este FSM pudo tocar las realidades de la gente común, de los trabajadores, de los estudiantes? ¿Piensas que pudo haber logrado algún efecto relevante para el pueblo tunecino?

-SAR: Sí, pero hay que también inmediatamente relativizar ese efecto. Primero hay que recordar que el FSM se ha celebrado en la capital de Túnez, que ya en sí mismo es un espejismo que impide muchas veces valorar lo que está ocurriendo en el resto del país, recordando además que la Revolución Tunecina no empieza en la capital, sino en las zonas más desfavorecidas y más castigadas por el paro y la miseria; y al mismo tiempo también hay que recordar que hay frenos y límites casi que de clase, que hace que el FSM no haya llegado a toda la gente de la capital: el hecho que haya que pagar por entrar al FSM, aunque sea poco, 5 dinares diarios, para un tunecino es una cantidad estimable. Hay por lo tanto una selección de clase y regional ―se dejan fuera a las regiones y se deja fuera un sector social. Dicho esto, yo creo que en cualquier caso, en una sociedad que está viviendo un momento depresivo tras el entusiasmo revolucionario, con una militancia con un bajo perfil de cultura política, para un sector potencialmente comprometido, yo creo que ha sido una inyección de fuerza y de conocimiento.

-P: Han sido conocidas las polémicas y debates que se han originado a partir de tus artículos sobre los conflictos en Medio Oriente y Norte de África, en los cuales problematizas directa o indirectamente, las posturas de algunos analistas que han apoyado o justificado a algunos de los regímenes de estos países en crisis. Has sido crítico de la posición que mantuvo el presidente Chávez respecto a Gaddafi, y también respecto al apoyo al gobierno de Al-Assad en el conflicto sirio. ¿Cuáles son las claves, el núcleo de estas polémicas?, ¿qué crees que no se está entendiendo en estos análisis del Mundo Árabe que has criticado?

-SAR: Yo diría que desde ciertos sectores de la izquierda latinoamericana, que en estos momentos tienen poder grande para determinar también la posición de ciertos sectores de la izquierda europea, se ha incurrido por razones ideológicas en eso que Luciano Canfora llama la “retórica de la complejidad”, y a veces hay que dejar a un lado esa retórica de la complejidad para fijarse en lo más simple, en lo que más se asemeja a lo que nosotros mismo vivimos. Ha habido una tentación de pronto de alejarse de todas estas revoluciones que incomodaban en términos geoestratégicos a los gobiernos progresistas latinoamericanos, reproduciendo todos los clichés y estereotipos sobre el mundo árabe, que cuando se trata de aplicarlos sobre América Latina, muy lógicamente rechazamos.

Hemos visto hablar de nuevo de “eso es muy complejo”, tribus, sectarismos religiosos, islamofobia ―marcadísima y creciente desde la izquierda―, cuando aquí yo creo que el asunto es muy sencillo, y es desde donde hay que partir, para luego introducir la complejidad. Yo siempre utilizo este ejemplo, me parece eficaz para explicarlo, por ejemplo en Venezuela: en el Mundo Árabe lo que se está produciendo es una especie de gigantesco «Caracazo». Esta zona del mundo lleva muchos años de retraso respecto de América Latina, en términos de acumulación de conciencia, de articulación con movimientos sociales y de resistencias, pero hace 15 años en Venezuela nadie podía esperar que 15 años después se estuviese en este punto, con todas las reservas y críticas que se puedan hacer. Este es un enorme y gigantesco «Caracazo» al que hay que dar tiempo, porque como digo, se va con un cierto retraso, por una razón sencilla, porque mientras que la Guerra Fría en América Latina acabó hace 20 años, en el Mundo Árabe está terminando ahora. Esto es un poco el deshielo de la Guerra Fría, por primera vez la irrupción de unos pueblos a los que se les ha mantenido completamente al margen de la gestión de sus territorios y de sus recursos, con una formación política escasa, y además en un territorio en el que precisamente por todos esos factores, el islamismo militante, el islamismo político, tiene un predicamento fuerte.

Pero en todo caso hay que entenderlo así, lo que ha llevado a los pueblos árabes a revelarse contra dictaduras de décadas, es lo mismo que llevó a los venezolanos a salir a la calle en el “Caracazo” del 89, a las “Guerras del agua” en Bolivia, o a otros pueblos de América Latina. Es una combinación de miseria material y miseria vital, y esa combinación después de muchos años ha llevado a unas revueltas populares que no fueron, ni puestas en marcha, ni gestionadas directa e inmediatamente por ninguna fuerza política organizada.

Yo creo que eso es lo primero que hay que decir, lo que nos une, lo que une a América Latina y al Mundo Árabe, que son muchísimas cosas, en términos de agresión imperialista, en términos de oligarquías que gestionan grandes recursos minerales o naturales en beneficio de una minoría, y en términos también de represión política feroz. Hay que pensar en todas las dictaduras de América Latina en los años 50, 60 y 70, hasta bien entrados los 80 en algunos sitios, y eso es un poco lo que se ha vivido aquí. Por lo tanto es absurdo interpretar lo que está ocurriendo en el Mundo Árabe con esos esquemas de Guerra Fría ya perimidos o caducos, o por otro lado, con los clichés islamofóbicos que tanto hemos denunciado cuando se trataba de América Latina ―se decía que Latinoamérica era incapaz por razones antropológicas o culturales de comprender lo que era la democracia, que eran pueblos irreductiblemente marcados por el cesarismo y el caudillismo. Pues creo que desde América Latina, por una combinación de distancia e ignorancia, y de aplicación de esquemas geoestratégicos de la Guerra Fría, se ha dejado a un lado lo más sencillo que es lo que los une a esta zona del mundo, para enredarse en esa retórica de la complejidad, dejando a un lado a los pueblos que se están pronunciando por primera vez en cinco décadas.

-P: Entonces, ¿cuál es el papel que está jugando el imperialismo, las fuerzas externas, Estados Unidos, OTAN, entre otros, en estos conflictos en la región árabe?

-SAR: Si partimos de lo que une a todos los países árabes, nos encontramos con esta combinación de miseria vital y miseria material, con autoritarismos o despotismo muy semejantes en todas partes, independientemente de que estemos hablando de teocracias como en el golfo, o de presuntas repúblicas como es el caso de Túnez, o de Siria ―el caso de Siria repúblicas hereditarias para colmo. Todas compartían estos rasgos comunes, miseria vital y miseria material, como resultado de la intervención del neoliberalismo, de la privatización, del capital financiero, la concentración corrupta de los recursos en pocas manos, y todo iba acompañado de una represión política feroz. Eso es lo que les une.

¿Qué es los que les separa? Sobre todo desde el momento en que se desatan estas revueltas, pues yo creo que es precisamente la intervención imperialista. Cuando hablamos ahora de especificidades, tenemos que juzgarlas a la luz de los distintos modelos de intervención que el imperialismo posee, en todas sus vertientes. Veo un poco absurdo, y a veces no se comprende bien de América Latina, cuyo vecino del norte está tan presente que parece que no hay otras fuerzas, y eso puede llevar incluso a buscar aliados en Irán, o en Rusia, que son aliados no naturales de procesos progresistas emancipatorios. En todo caso, lo que marca las especificidades de todos estos países es el distinto tipo de intervención imperialista.

Digamos por ejemplo, Túnez es un país pequeño, sin mucha importancia geoestratégica en términos de recursos naturales, pero simbólicamente fundamental. Es una especie de laboratorio para los distintos imperialismos. Estados Unidos queda más lejos de Túnez que la Unión Europea, que Francia, que ha sido la potencia colonial, o que Qatar, o que la propia Arabia Saudí. Hay muchas fuerzas, todas ellas interesadas en que el experimento tunecino triunfe de manera limitada. Algunas veces lo he alertado, no lo descarto, pero yo creo que en principio los intereses de los imperialismos, de las potencias neocoloniales, está más bien en que este experimento triunfe, que haya una transición democrática ejemplar que siente las bases de un nuevo modelo de gestión de la zona, que pasa obviamente por negociar con los sectores islamistas que previamente se habían perseguido.

Todas estas dictaduras, la dictadura tunecina se justificaba y se legitimaba como perseguidora y represora de los movimientos islamistas. Bueno, ahora hay que negociar con ellos, lo que demuestra en cualquier caso que no ha habido ninguna conspiración detrás, que han sido los pueblos que se han puesto en marcha, y como obviamente los imperialistas siempre están mejor preparados que nosotros para intervenir, y tienen siempre un plan B, un plan C y un plan D, pues han aplicado el plan D, que no es probablemente el que más les hubiese gustado, pero que en cualquier caso es necesario aplicar para seguir defendiendo sus intereses.

En ese sentido, creo que Túnez se puede permitir ir más lejos que otros países que juegan un papel central en términos geoestratégicos, por ejemplo Egipto. En Egipto vemos el papel que cumple el ejército, que es la columna vertebral, y que recibe la mayor ayuda de Estados Unidos, si exceptuamos la que recibe Israel, por lo que los límites de los procesos populares van a estar constantemente chocando con ese ejército, que de alguna manera sigue teniendo la sartén por el mango, lo que no quiere decir que esos movimientos populares estén descartados o definitivamente derrotados, porque vemos hasta que punto continúan.

Por otro lado, Libia era un país que se podía intervenir militarmente, sin invasión, pero con bombardeos aéreos porque Gaddafi estaba completamente aislado del resto del Mundo Árabe, desde hacía muchos años nadie lo apoyaba. De hecho Libia entre la izquierda árabe no planteó ningún problema, todo el mundo estuvo a favor con la revolución libia, y condenaron obviamente los bombardeos de la OTAN, pero no se generó ninguna tensión dentro de la izquierda tunecina o egipcia, que son los dos países fronterizos. Y Libia hoy es un país donde hay una tensión fuerte permanente entre un Estado que no acaba de controlar todo el territorio, y unas milicias armadas que no quieren dejar las armas sin estar seguros de que van a recibir parte del pastel en el reparto de las riquezas petroleras. Pero probablemente, al contrario de lo que se piensa, Libia no se precipita hacia un caos a la afgana, porque también hay muchos intereses, por ejemplo de Qatar, en que eso más o menos funcione.

Cuando nos ocupamos de Siria, nos encontramos con una situación más complicada. Siria se levanta por las mismas razones que Túnez, y además es curioso que sea el levantamiento popular que más se parece al de este país, porque no surge en las grandes ciudades, surge en Deera, surge en las zonas rurales más castigadas por las políticas económicas del último decenio de Bashar Al-Assad, de retirada de subvenciones a la agricultura, de aumento de precios, privatizaciones, etc.; lo único que ocurre es que Siria cumple un papel geoestratégico que no cumple Túnez, y por lo tanto en seguida ha desencadenado una caja de los truenos, en términos geopolíticos, con intervención de todas las partes. Y yo diría que no con dos bloques muy claramente definidos, como en la Guerra Fría, sino que dentro de cada bloque, cada potencia tiene sus propios intereses. Los intereses, al contrario de lo que se pretende, de Qatar y de Arabia Saudí, no son los mismos. Arabia Saudí, está financiando en estos momentos a los yihadistas, a los salafistas más extremos, próximos a Al Qaeda, porque sobre todo lo que no quiere es que haya una revolución democrática en Arabia Saudí, y sus enemigos dentro de Arabia Saudí son los hermanos musulmanes. Qatar está más bien financiando a los hermanos musulmanes. Y luego tenemos a Rusia e Irán, que están mucho más activos dentro de Siria que los Estados Unidos o la Unión Europea, que se muestran muy cautelosos porque en razón de los intereses de Israel, quieren más bien provocar un colapso lento y controlado del régimen de Bashar Al-Assad que ha garantizado la estabilidad en la zona durante muchos años. Entonces, hay que pasar de la simplicidad, que nos obliga a decir que hay muchos puntos en común entre América Latina y el Mundo Árabe, en términos sociales, en términos de demandas populares; a la complejidad, que es introducida por los distintos modelos de intervención geoestratégica en una zona con grandes recursos naturales, y donde hay luchas de décadas por apoderarse de territorios decisivos en el marco geoestratégico del imperialismo.

-P: Más allá de la dimensión de los gobiernos y los partidos políticos de corte religioso, ¿qué papel puede jugar el islam en estas movilizaciones populares en el Mundo Árabe?

-SAR: Yo empezaría diciendo algo muy provocativo, y es que Chávez ha citado muchas más veces a Cristo que a Marx en sus discursos. Hay que entender que al igual que el pueblo venezolano es mayoritariamente cristiano, y además con distintas formas de expresión ―en cualquier caso lo es de una manera sincera―, y tiene ese referente también en la cabeza, el Mundo Árabe en su mayoría es musulmán, aunque hay minorías cristianas, pero se reconoce a sí mismo en términos de identidad religiosa, y no en términos de identidad de clase o ideológica.

En esta zona del mundo durante décadas, mientras Estados Unidos permitía que Arabia Saudí aprovechase el dinero del petróleo para difundir y expandir la versión más retrógrada, reaccionaria, puritana y fanática del islam, este wahabismo que hasta hace pocos años, hasta que Estados Unidos y Arabia Saudí llegaron a un acuerdo en el 45, era una minoría sectaria que todo el islam rechazaba; mientras Estados Unidos permitía esto, las potencias occidentales no han dejado de perseguir el islam político como si fuera el que impedía los progresos del Mundo Árabe, tanto en términos económicos como políticos. Han apoyado dictaduras, golpes de estado y guerras civiles contra el islam político, y hoy nos encontramos aquí.

Yo con algunos otros investigadores a los que respeto, como Gilbert Achcar, insisto en que no se debe cometer el error, ahora que hablan los pueblos, de hacer lo que se hizo en el año 91 en Argelia. Eso ha retrasado la derrota del islamismo político por lo menos 20 años. Yo creo sinceramente, y basta juzgar a través de las revoluciones árabes que no se han hecho ni en nombre del laicismo, ni en nombre del islam, que las posiciones islamistas radicales son minoritarias en el mundo árabe, y creo en cualquier caso que la única manera de superar el islam político es dejarlo gobernar, si así lo desean los pueblos árabes cuando se les permita expresarse democráticamente. En Túnez mismo estamos viendo cómo obtuvieron el 40% de los votos en las primeras elecciones, y hoy, año y medio después, han perdido muchísimo apoyo y se han desgastado mucho. El islam político no tiene alternativa, no tiene respuestas a las verdaderas demandas de estos pueblos, por las que se han rebelado, que son demandas sociales, económicas y políticas.

Por lo tanto, creo que es inevitable el paso por el islam. Si no lo integramos y luego lo vencemos una vez integrado, estamos condenados a vivir un eterno día de la marmota, en el que precisamente por impedirle gobernar las potencias occidentales -rechazadas instintivamente- esas fuerzas pueden volver a tener un predicamento y una influencia entre los sectores más jóvenes, que en realidad ahora no tienen. Por lo tanto digo, la única manera de superar el islam es pasar por él. Los atajos violentos han conducido a guerras civiles y a dictaduras feroces que han tenido un altísimo coste, no sólo para las poblaciones, sino también para la izquierda, que se ha visto un poco fuera del contexto político, inhabilitada a consecuencia de todas estas políticas anti-islamistas que han conducido a dictaduras de las que las propias izquierdas han sido víctimas, tanto en las dictaduras más pro-occidentales, teocráticas o republicanas; como en las dictaduras panarabistas de países como Siria, o antes Irak, o el propio Egipto de Nasser, que ante el autoritarismo, acabó convirtiendo en objeto de persecución a las propias izquierdas.

-P: ¿Cómo se visualiza el futuro próximo en esta zona caliente que es el Mundo Árabe? ¿Qué importancia tiene lo que ocurra en esta región del mundo en el desenlace de la crisis sistémica global?

-SAR: Respondiendo a la primera pregunta, es necesario recordar que tanto en América Latina como en Europa, todos los procesos de despertar de los pueblos han llevado mucho tiempo. Si pensamos en Europa, la Revolución Francesa se hizo en 1789, y dos siglos y poco más tarde, no podemos tampoco jactarnos de nuestros grandes logros democráticos. Decía antes, el tiempo que llevó pasar del “Caracazo” a este bloque anti-hegemónico que se está construyendo con dificultades en América Latina contra el imperialismo. Yo creo que hay que conceder tiempo al Mundo Árabe, y el hecho de esperar que en dos años, como a veces se hace desde la izquierda, en países donde no había una izquierda organizada, ni movimientos sociales, ni demasiada cultura política, se introduzcan cambios estructurales frente a esa presión antiimperialista feroz, es demandar a los pueblos árabes más de los que nos hemos demandado a nosotros mismos.

Por lo tanto falta tiempo. Yo siempre he hablado de 15 ó 20 años. ¿Qué va a ocurrir en esos 15 ó 20 años? No sabemos a qué resultado se va a llegar, lo que sí sabemos es que de entrada va a haber violencia, va a haber conflictos muy duros, podemos asistir a procesos como el sirio, en el que hay enfrentamientos civiles con intervención de fuerzas exteriores, y con violencia y muerte. Estoy seguro que estos próximos 15 ó 20 años no van a ser fáciles para el Mundo Árabe, y además no se a donde van a llevarnos. Pueden ser derrotados estos pueblos que empiezan ahora a despertarse. Pero respecto de cómo se vivía antes en el Mundo Árabe, yo creo que es necesario decir que en estos momentos hay una posibilidad que antes no existía. Que ese deshielo desde una zona del mundo petrificada, congelada, precisamente porque por primera vez introduce un factor con el que nadie contaba, que son los pueblos, no podemos tampoco descartar que esos pueblos, con trabajo, a mediano plazo, consigan algunos logros.

Para valorar lo que puede ocurrir hay que afirmar al mismo tiempo estos dos polos: un polo muy fuerte que no va a dejar de intervenir, que está muy bien organizado pero que está en un momento también de debilidad como consecuencia de esa crisis global de la que hablaremos ahora ―son las distintas formas de imperialismo, las distintas potencias que intervienen en la zona―; y por el otro lado, unos pueblos que por primera vez se han puesto en marcha, que han conquistado muy pocas cosas pero que no están dispuestos a cederlas porque han sufrido mucho. Del choque entre esas dos fuerzas no podemos saber que surgirá, si una derrota total, o una victoria parcial. Lo que sabemos es que esa lucha en los próximos años va a prolongarse, y junto a violencia, conflicto y muerte, vamos a ver también el proceso de acumulación de conciencia y de articulación de movimientos sociales y populares, que hasta ahora no existían en el Mundo Árabe.

Respecto a la segunda pregunta, y por eso también mis críticas a Chávez, y en general a los gobiernos latinoamericanos, cuyos proyectos desde luego apoyo, desde aquí, desde Túnez. Porque la posición de Chávez, y de vuestros gobiernos, el propio gobierno de Cuba, en un perfil más bajo, o de Ecuador, o de Bolivia, o de Nicaragua, no solamente ha introducido efectos negativos, incluso en términos de impedir la solidaridad de la izquierda mundial respecto de estos procesos, sino también es criticable por los efectos positivos que podía haber introducido y que no ha introducido. Yo a lo largo de estos análisis que he hecho, he creído insistir mucho en que América Latina y el Mundo Árabe están más unidos que separados, son dos zonas con los mismos problemas socio-económicos y con un nivel de agresión imperialista muy semejante. Por lo tanto, un apoyo explícito de América Latina a las revoluciones árabes podía haber introducido efectos de acercamiento entre esos dos polos, con un resultado a medio plazo infinitamente más positivo del que puede tener el hecho de que Venezuela, por ejemplo, se apoye en Irán. Ese efecto positivo no introducido tiene que ver justamente con la lucha contra el capitalismo global, en un momento de crisis del que puede surgir lo mejor y lo peor; en el que en cualquier caso, como es una crisis estructural y global que afecta no solamente a la economía, es decir, a la acumulación de beneficios de las clases que gestionan la economía global, sino que también es una crisis ecológica, y es una crisis ética, y es una crisis de solidaridad también entre los pueblos, yo creo que el Mundo Árabe y América Latina juntos, podían haber ofrecido una resistencia mayor de la que van a ofrecer por separado.

Sin embargo, a nivel mediterráneo, sí se ha comprendido entre los partidos de izquierda, los movimientos sociales, que hay una dimensión regional de aproximación, que por ejemplo, lo que une a Túnez y a España es mucho más de lo que une a España con Alemania, o con Suecia, en todos los sentidos. Que la crisis está afectando por igual, y homogeneizando zonas al norte y al sur del mediterráneo, que parecían separadas por modelos tanto políticos como económicos insondables, y que por lo tanto la lucha debe ser común. La prueba de que eso se ha entendido es que los movimientos por ejemplo de “indignados” en España, tienen como referente claro, incluso en la Puerta del Sol, lo que ha ocurrido en Tahrir en Egipto, lo que ha ocurrido en Túnez, y eso además vuelve de rebote al propio Túnez y a Tahrir. Creo que lo que ocurra en el Mundo Árabe, y si se entiende así desde la izquierda mundial, puede servir para armar alternativas frente a un modelo cuyo fracaso vemos tan claramente hoy, como vimos hace 20 años el fracaso del socialismo realmente existente.

* Emiliano Teran Mantovani es sociólogo de la Universidad Central de Venezuela, investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, y hace parte del equipo promotor del Foro Social Mundial Temático Venezuela.

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