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Global

La carrera armamentista de alta tecnología

08/06/2015 by Vitalio Deja un comentario

Por: Manlio Dinucci

 

Desde la Segunda Guerra Mundial –con excepción, quizás, del periodo que va de 1991 a 1995– Estados Unidos pretende mantener a toda costa su ventaja sobre los demás países en materia de armamento. Se trata, principalmente, de su capacidad de producción y de la concepción de armamento nuevo. Durante la guerra fría, Washington justificaba la carrera armamentista –provocada de hecho por Estados Unidos– invocando la necesidad de adelantarse al «peligro soviético». Pero hoy sigue favoreciendo la carrera armamentista, a pesar de la desaparición de la «amenaza roja».

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El Minuteman III es un misil balístico intercontinental, capaz de alcanzar Moscú o Pekín desde el territorio continental estadounidense. Se compone de 3 etapas y está dotado de miniojivas nucleares y de sistemas de contramedidas para tratar de evitar ser abatido por la defensa enemiga. Su poder es 20 veces superior al de la bomba atómica utilizada por Estados Unidos contra la ciudad japonesa de Hiroshima.

El desfile militar organizado en Roma el 2 de junio para celebrar la República Italiana, cuya Constitución rechaza la guerra [1], esconde su fachada retórica una realidad cada vez más dramática: la aceleración de la carrera armamentista de alta tecnología, en la que Italia está implicada a través de la OTAN. Una carrera dirigida, en todos los aspectos, por Estados Unidos.

Hace una semana, el «Mando del Ataque Global» lanzó desde California un misil intercontinental Minuteman III, alcanzado con una ojiva experimental un atolón en el Océano Pacífico, a 8 000 kilómetros de distancia. Con ese tipo de ensayo, el Mando verifica «la fiabilidad» de los 450 Minuteman III, listos para ser lanzados con sus ojivas nucleares. El Congreso de Estados Unidos ha asignado más de 200 000 millones de dólares (parte de unos 1 000 millardos [1 millardo = 1 000 millones] previstos en 10 años) para reforzar las fuerzas nucleares con 12 nuevos submarinos de ataque (a razón de 7 000 millones cada uno, el primero ya está en construcción), equipados cada uno con 200 ojivas nucleares, y con más bombarderos estratégicos (550 millones cada uno), armados con 20 ojivas nucleares cada uno.

El US Army está experimentando con armas laser capaces de derribar objetivos en vuelo, de neutralizar los visores y de cegar a los soldados enemigos. La US Navy ya instaló un cañón laser en el navío USS Ponce, precisando que «todavía hay que utilizarlo en combate real». Y la US Air Force anuncia que a partir de 2022 instalará armas laser en sus cazabombarderos.

También existe un fuerte desarrollo en el sector de los drones [aviones teledirigidos] y los robots de guerra. Mientras se modernizan los drones (el Global Hawk ya acumula más de 150 000 horas de vuelo), también se experimenta con otros artefactos voladores completamente robotizados, como el X-47B que ya realizó su primer reaprovisionamiento automático de carburante en vuelo. El secretario estadounidense a cargo de la US Navy incluso anuncia que el avión de combate F-35C, concebido para su uso en portaviones, «será probablemente el último con un piloto a bordo». En 2016 también se harán ensayos con un robot submarino que, lanzado desde un submarino tripulado, sería capaz de detectar y seguir automáticamente los navíos enemigos.

De la guerra robotizada a la guerra espacial no hay mucho trecho. El 20 de mayo de 2015 despegó, en su cuarta misión secreta, el X-37B, un mini-transbordador robótico de la US Air Force ya puesto a prueba en el espacio durante 4 años. El general Greaves, nuevo jefe del Comando Espacial, ha declarado que Estados Unidos «recurrirá a todos los medios para mantener la supremacía en el espacio».

Tras las huellas de Estados Unidos también participan en esa carrera armamentista los principales países europeos de la OTAN. Hace 10 días, los ministros de Defensa de Francia, Alemania e Italia firmaron el memorándum de entendimiento para el desarrollo de un aparato volador robótico de guerra. Israel participa en la carrera con nuevos drones y armas nucleares, armamento que podrá seguir desarrollando ya que la proposición árabe de realizar en 2016 una conferencia con vista a la creación de una zona libre de armas nucleares fue bloqueada en la ONU por Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña.

Rusia, China y otros países que se hallan en el colimador estratégico de Estados Unidos y la OTAN están reaccionando ante esa escalada. Rusia está desarrollando el Sarmat, un nuevo tipo de misil balístico intercontinental cuyas ojivas nucleares maniobran en el momento del reingreso en la atmósfera para esquivar los misiles interceptores del «escudo» estadounidense, y el submarino clase Borey, extremadamente silencioso, armado con 200 artefactos nucleares. China también está construyendo misiles y submarinos similares y, según el mando estadounidense, incluso está experimentando con armas espaciales antisatélites para cegar los sistemas de ataque estadounidenses.

Pero los medios de prensa no mencionan absolutamente nada de todo eso, mientras que apuntan sus proyectores hacia los niños que, durante el desfile militar del 2 de junio, festejan con sombrillas tricolores, no por la paz, como les dijeron ese día, sino por la guerra que les espera.

Fuente
Il Manifesto (Italia)

[1] Según el Artículo 11 de la Constitución de la República Italiana:

«Italia repudia la guerra como instrumento de ataque a la libertad de los demás pueblos y como medio de solución de las controversias internacionales; acepta, en condiciones de reciprocidad con los demás Estados, las limitaciones de soberanía necesarias para un ordenamiento que garantice la paz y la justicia entre las naciones; promueve y favorece las organizaciones internacionales que persigan ese objetivo […]»

Publicado en: Global

La previsible derrota de Francia en el Medio Oriente

08/06/2015 by Vitalio Deja un comentario

Por: Thierry Meyssan

 

Ante la proximidad de la firma del acuerdo entre Washington y Teherán, Thierry Meyssan describe y analiza la política del presidente francés Francois Hollande en el Medio Oriente, caracterizada por su respaldo a las monarquías del Golfo y al apartheid israelí. Y muestra como esa política, que contradice los valores de la República Francesa y sus intereses como Nación, está única y exclusivamente al servicio de unos pocos individuos y del grupo social que estos representan.

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El 6 de julio de 2012, el criminal de guerra Abu Saleh (a la extrema derecha, de frente, con camisa azul), quien había dirigido en Siria el emirato islámico instaurado en Baba Amro, ordenando allí el degollamiento público de más de 150 personas, aparecía públicamente en París… como invitado especial del presidente Francois Hollande.

Electo en mayo de 2012 para ocupar la presidencia de la República Francesa, Francois Hollande ha impuesto a su país una orientación completamente nueva en materia de política exterior. El hecho que el propio Francois Hollande se presentara como un hombre de izquierda ocultó a sus conciudadanos que ese alto funcionario daba la espalda a los intereses de la Nación, a su historia y su cultura, y que ponía el Estado al servicio de un grupúsculo de miembros neoconservadores de la gran burguesía.

El cambio de la primavera de 2012

 Después de haber ofrecido, durante su campaña electoral, una apariencia de hombre abierto a todos los puntos de vista, que se rodeaba de varios grupos de reflexión con opiniones diversas, Francois Hollande se quitó la máscara en cuanto asumió la presidencia, el 15 de mayo de 2012. Lo hizo al evocar en su discurso de investidura la figura de Jules Ferry. Afirmó sutilmente que rendía homenaje al fundador de la escuela laica y obligatoria y no al teórico socialista de la colonización. Sin embargo, para Ferry el objetivo del laicismo no era garantizar la libertad de conciencia sino alejar a los niños de la iglesia católica para educarlos como carne de cañón de sus expediciones coloniales.

 El 6 de julio de ese mismo año, Hollande reunía en París una coalición de Estados autoproclamados «Amigos de Siria» para sabotear el acuerdo de Ginebra y reanudar la guerra contra Siria. Simbólicamente, saludó a los «demócratas» (sic) del Consejo Nacional Sirio, organización títere creada por Qatar con miembros de la Hermandad Musulmana. Y se pavoneó junto al criminal de guerra Abu Saleh, quien había dirigido en Siria el emirato islámico que los «demócratas» crearon en Baba Amro, donde este Abu Saleh ordenó la decapitación de 150 de sus compatriotas. En esa ocasión, y ante tan distinguido personaje, Hollande pronunció un discurso, escrito en inglés por sus mentores y traducido al francés para que él lo leyera como nuevo presidente de Francia.

 Después, el 22 de julio, Hollande afirmó solemnemente que Francia reconocía los crímenes cometidos contra los judíos por el gobierno ilegítimo de Philippe Petain. En otras palabras, el alto funcionario Hollande planteaba la superioridad del Estado Francés sobre la República [1].

En aquel momento escribí que Francois Hollande, adoptando la posición de sucesor de Philippe Petain, ponía Francia al servicio de los poderosos del momento y reasumía la política colonial [2]. Pensando que mi situación de exiliado político me había hecho perder el sentido de la medida, muchos decidieron ignorar lo que en aquel momento les parecía una exageración.

Así que me sentí aliviado cuando leí el último libro del demógrafo Emmanuel Todd, Qui est Charlie? [En español, “¿Quién es Charlie?”], quien analiza cómo y por qué el electorado actual del Partido Socialista es el heredero de los «mariscalistas» [3]. Siempre he sentido gran admiración por este intelectual, que ha logrado mostrar el impacto inconsciente de los sistemas familiares sobre la historia. Siendo estudiante de Ciencias Políticas, leí con verdadera fruición su tesis, donde mostraba que la división del mundo durante la guerra fría correspondía en realidad a las estructuras familiares de los pueblos. Ilustrando su explicación con el uso de mapas, Emmanuel Todd observa que el electorado del Partido Socialista, hoy ampliamente descristianizado, ha perdido sus puntos de referencia y se repliega sobre sí mismo. Este demógrafo ya había analizado anteriormente la adhesión de la clase dirigente al culto del euro o sea a la ley del más fuerte en el espacio europeo. Y concluye que el Partido Socialista ha vendido Francia al extranjero, con la aprobación de un electorado de privilegiados.

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Reunión entre Jacques Audibert, Francois Hollande y el general Benoit Puga en la sede de la presidencia de la República.

El equipo de Francois Hollande

El cambio de política exterior implementado por el presidente de la República se basa en un análisis simple: al tener menos necesidad del petróleo proveniente del Golfo, Estados Unidos ha anunciado su intención de trasladar su dispositivo militar hacia el Extremo Oriente. Respaldando a Washington –al estilo de un Tony Blair– en la escena internacional, Francois Hollande espera ocupar el lugar que los estadounidenses dejan vacante en el Golfo y obtener así dinero fácil.

Con toda lógica, Qatar –o sea, Exxon-Mobil, la firma de los Rockefeller– financió generosamente la campaña electoral de Francois Hollande [4]. Fue Laurent Fabius quien negoció ese financiamiento –ilegal según las leyes de Francia. En reconocimiento a ese papel de negociador, Hollande, ya electo presidente de la República, nombró a Fabius ministro de Relaciones Exteriores, a pesar de la vieja rivalidad que existe entre ellos.

La danza del vientre de Francois Hollande ante sus generosos mecenas del Golfo se acompaña de su acentuado apoyo al Estado de Israel. Es necesario recordar aquí que el presidente Charles De Gaulle rompió con ese Estado colonial, en 1967, declarando que, aunque Francia se había aliado con Israel para controlar el canal de Suez y luchar contra la independencia de Argelia, ya no podía mantener aquella alianza después de renunciar a su imperio. El presidente Hollande prefirió, al contrario, proclamar en hebreo, a su llegada al aeropuerto de Tel Aviv, en noviembre de 2013: «Tamid echa-er raver chel Israel, soy amigo de ustedes y lo seré por siempre» [5].

Para concretar su viraje, el presidente Hollande creó un equipo alrededor de dos personalidades de extrema derecha: el general Benoit Puga, jefe de su estado mayor privado, y su consejero diplomático Jacques Audibert.

El general Benoit Puga es un veterano de «la colonial» (la infantería de marina). Cristiano lefebvrista [6], el general Puga no oculta su admiración por el ex arzobispo de Dakar y su odio hacia la Revolución Francesa. En el tiempo que le dejaban libre las misas en Saint Nicolas-du-Chardonnet, dirigió las Operaciones Especiales y la Inteligencia Militar. Fue Nicolas Sarkozy quien lo puso a la cabeza del estado mayor particular del presidente y Hollande lo mantuvo en ese cargo, hecho sin precedente tratándose de esa función.

Para retratar a Jacques Audibert basta con citar a sus ex colaboradores, que a menudo lo describen como un «americano con pasaporte francés» ya que su devoción por el imperialismo estadounidense y el colonialismo israelí es mucho más grande que su respeto por la República Francesa. Audibert desempeñó un papel central en el bloqueo durante años de las negociaciones del grupo 5+1 con Irán. Esperaba convertirse en representante permanente de Francia en la ONU, pero finalmente el presidente Hollande lo incluyó en su equipo de trabajo.

Como director de Asuntos Políticos en el ministerio de Relaciones Exteriores, Jacques Audibert eliminó sistemáticamente a los diplomáticos conocedores del mundo árabe, comenzando por los más competentes. Los más prestigiosos fueron enviados a Latinoamérica. El objetivo era complacer a la colonia israelí eliminando todo apoyo a los palestinos en el seno de la diplomacia francesa. Pero también se trataba de poner fin a siglos de «política árabe de Francia» abandonando a los aliados tradicionales y acercándose a los multimillonarios del Golfo, a pesar de sus regímenes dictatoriales y de su fanatismo religioso.

Por muy sorprendente que pueda parecer, esa evolución corresponde a lo que Francois Hollande ya había anunciado hace años. El 30 de noviembre de 2005, al ser recibido por el Consejo Representativo de las Instituciones Judías de Francia (CRIF), Hollande había declarado, según consta en el acta de la sesión:

«Hay una tendencia que se remonta a tiempos atrás, lo que se conoce como política árabe de Francia, y es inadmisible que una administración tenga una ideología. Hay un problema de reclutamiento en el ministerio de Relaciones Exteriores y en la Escuela Nacional de Administración y ese reclutamiento debería reorganizarse» [7].

El verdadero pensamiento de Hollande

Francois Hollande expresó su verdadero pensamiento al referirse a la Resistencia francesa contra la Alemania nazi. Definió ese concepto durante la reciente ceremonia de entrada al Panteón de los restos de cuatro grandes figuras de la Resistencia francesa, el 27 de mayo de 2015, excluyendo de su homenaje a los comunistas.

La Resistencia francesa contra la Alemania nazi ha sido fuente de inspiración de Estados y movimientos políticos y armados que actualmente dicen “no” a la ocupación de su tierra y rechazan un régimen de apartheid. En homenaje a sus predecesores franceses, esos Estados y movimientos han definido su alianza como «el Eje de la Resistencia».

Pero Francois Hollande niega a los palestinos el derecho a la resistencia y, como en tiempos del armisticio de Petain ante la Alemania nazi, los convida a «negociar» (sic). Presionó a la Unión Europea hasta lograr que esta clasificara al Hezbollah como «terrorista» –exactamente como Philippe Petain, quien hizo condenar a muerte a Charles De Gaulle por «terrorismo» [8]–, emprendió la guerra contra los sirios e impuso un bloqueo económico a los iraníes.

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Después del presidente israelí Shimon Peres –quien participó por videoconferencia–, Francois Hollande ha sido el segundo jefe de Estado no musulmán invitado a una reunión del Consejo de Cooperación del Golfo.

Francois Hollande y
los dictadores du Golfo

Durante los 3 últimos años Francia gozó del respaldo de Hillary Clinton y del general David Petraeus en Estados Unidos, de Exxon-Mobile y de su Estado privado –Qatar– así como del apoyo de la familia Saud y del Estado que lleva el nombre de dicha familia: Arabia Saudita.

Así pudo Francia emprender una segunda guerra contra Siria e Irak desplazando hacia allí decenas de miles de mercenarios provenientes del mundo entero, incluyendo varios miles de franceses. Francia tiene, por consiguiente, una responsabilidad primordial en los cientos de miles de muertes que han enlutado el Levante. Por supuesto, todo eso se ha hecho en nombre de la ayuda humanitaria a poblaciones martirizadas.

Oficialmente, esa política todavía no ha dado sus frutos. Siria sigue en guerra y explotar su gas es imposible, aunque los «Amigos de Siria» (sic) ya se lo repartieron en junio de 2012 [9]. En todo caso,
 Francia recibió de Arabia Saudita un pedido ascendente a 3 000 millones de dólares en armamento para el ejército libanés. Riad agradece así a los libaneses por no haber grabado la confesión de Majed el-Majed, el agente de enlace entre Arabia Saudita y al-Qaeda, a la vez que retribuye a los franceses por la continuación de la guerra contra Siria [10].
 Francia ha vendido a Qatar 24 aviones de combate Rafale por 6 300 millones de euros.

Pero Francia no se beneficiará con esos megacontratos:
 los israelíes ya opusieron su veto a la entrega al Líbano de armamento que pueda ser utilizado para enfrentar las agresiones de Tel Aviv. Así que Francia fue autorizada a entregar solamente uniformes, vehículos de servicio y armas cortas por valor de 700 millones de dólares. Los 2 300 millones de dólares restantes no serán otra cosa que armamento obsoleto fabricado en la antigua Alemania del este.
 Qatar compró a Francia los aviones de combate Rafalepero exigió a cambio que el gobierno francés obligue a la compañía aérea Air France a ceder a Qatar Airways varios de sus vuelos más ventajosos en términos de ganancias.

Pero, incluso si esos contratos hubiesen sido completamente honestos, nunca remplazarían las ganancias de los contratos que la obstinación de Jacques Audibert ha hecho perder a todas las empresas francesas que trabajaban con Irán, como Peugeot y Total, ni las ganancias perdidas por el ensañamiento del general Benoit Puga, empeñado en destruir todas las fábricas francesas instaladas en Siria.

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El 30 de junio de 2015, a pesar de la oposición de Benyamin Netanyahu y de Francois Hollande y de sus múltiples intentos de torpedearlos, John Kerry y Mohammad Javad Zarif podrían proceder a la firma de un acuerdo multilateral sobre el programa nuclear iraní y de un acuerdo bilateral irano-estadounidense de cese del fuego regional.

El acuerdo entre Washington y Teherán

A pesar de todos los esfuerzos del equipo del presidente Hollande, y en particular de Jacques Audibert, el acuerdo negociado entre Estados Unidos e Irán debería acabar firmándose el 30 de junio de 2015. Para conocer las consecuencias de ese acuerdo, basta con ver mis artículos anteriores [11]. Ya en este momento es evidente que los dos grandes perdedores serán el pueblo palestino y Francia. El pueblo palestino porque nadie defenderá su derecho inalienable al regreso a su tierra. Francia porque ha asociado su nombre a 3 años de injusticia y de masacres en esta región.

El pasado 2 de junio, el secretario de Estado adjunto, Antony Blinken, viajó a París para copresidir –a nombre de John Kerry– una reunión de los 22 países miembros de la coalición internacional contra el Emirato Islámico. Contrariamente a lo que afirma la prensa francesa, el objetivo de la reunión no era organizar la respuesta militar a la caída de Ramadi, en Irak, y de Palmira, en Siria: el Pentágono no necesita reunir a sus aliados para decidir qué hacer. El verdadero objetivo era que el ministro francés de Relaciones Exteriores, Laurent Fabius, tuviera que tragarse su oposición al acuerdo entre Irán y Estados Unidos aceptándolo públicamente. Lo cual tuvo que hacer.

La firma del acuerdo estaba en peligro debido a la caída de Palmira, que corta la «ruta de la seda», o sea la vía de comunicación terrestre de Irán con Siria y con el Hezbollah [12]. Si Palmira quedara en manos de los yihadistas (o sea, de los mercenarios que luchan contra el «Eje de la Resistencia» [13]), Teherán no podría transportar su gas y exportarlo hacia Europa, lo cual anularía su interés por llegar a un acuerdo con Washington.

Por lo tanto, el secretario de Estado adjunto Antony Blinken hizo saber a los presentes que había autorizado el «Eje de la Resistencia» a llevar tropas frescas a Siria para derrotar el Emirato Islámico. Se trata de 10 000 Guardianes de la Revolución, que reforzarán el Ejército Árabe Sirio antes del 30 de junio. Hasta ahora, los sirios se defendían solos, contando únicamente con ayuda del Hezbollah libanés y del PKK turco pero sin tropas rusas ni iraníes y sin milicias iraquíes.

Antony Blinken también informó a los presentes en París que Estados Unidos acordó con Rusia la realización de una conferencia de paz sobre Siria, bajo los auspicios de la ONU, en Kazajstán. Obligó al ministro francés de Relaciones Exteriores Laurent Fabius a firmar una declaración final aceptando el principio de un gobierno sirio designado por «consentimiento mutuo» entre la coalición actualmente en el poder (BAAS y PSNS [Partido Socialista Nacionalista de Siria]) y las diferentes formaciones de la oposición siria, tanto las de París como las que residen en Damasco.

Después de sufrir el tirón de orejas, Fabius se tragó su sempiterno «Bachar tiene que irse», admitió que Assad va a cumplir el mandato presidencial que su pueblo le otorgó –ampliamente– a través de las urnas. Lo más que se atrevió a decir el ministro francés de Relaciones Exteriores es que «el señor Bachar no será el futuro de Siria».

En 3 semanas, el rey se quedará desnudo. Al firmar su acuerdo, Washington y Teherán reducirán a polvo los cálculos de Francois Hollande, del neoconservador Jacques Audibert y del neofascista Benoit Puga.

[1] El autor se refiere a la denominación oficial del régimen de Vichy, encabezado por Philippe Petain. En efecto, el régimen colaboracionista de Petain sustituyó la República Francesa por el Estado Francés. Nota del Traductor.

[2] «Francia según Francois Hollande», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 31 de julio de 2012.

[3] La mayoría de los franceses que apoyaron el armisticio que el mariscal Petain había firmado con la Alemania nazi no eran fascistas sino «Maréchalistes», en español «mariscalistas». Traumatizados por la carnicería que habían vivido durante la Primera Guerra Mundial, se refugiaban tras la autoridad del «vencedor de Verdún» para justificar su propia negativa a jugarse la vida combatiendo contra el invasor nazi.

[4] «Francois Hollande negoció con el emir de Qatar», Red Voltaire, 7 de mayo de 2012.

[5] «Déclaration de François Hollande à son arrivée à l’aéroport de Tel-Aviv», por Francois Hollande, Réseau Voltaire, 17 de noviembre de 2013.

[6] En Francia, se llama “lefebvristas” a los partidarios del arzobispo espiritano francés Marcel-Francois Lefebvre (1905-1991), obispo de Dakar de 1948 a 1962, conocido por su integrismo y su abierta oposición a las reformas de la Iglesia católica adoptadas en el Concilio Vaticano II. Consagró, sin autorizacion de Roma, cuatro obispos designados por él entre los miembros de su congregación y fue excomulgado por el papa Juan Pablo II. Nota de la Redacción.

[7] «Francia: el Partido Socialista se compromete a eliminar los diplomáticos proárabes», por Ossama Lotfy, Red Voltaire, 11 de enero de 2006.

[8] «Para la Unión Europea, la Resistencia libanesa es terrorismo»,Red Voltaire, 22 de julio de 2013.

[9] «Les “Amis de la Syrie” se partagent l’économie syrienne avant de l’avoir conquise», por German Foreign Policy, Horizons et débats (Suiza),Réseau Voltaire, 14 de junio de 2012.

[10] «Silencio y traición por 3 000 millones de dólares», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 16 de enero de 2014.

[11] Principalmente, «¿Cómo será el Medio Oriente después del acuerdo entre Washington y Teherán?», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 18 de mayo de 2015.

[12] «La caída de Palmira altera el equilibrio geopolítico en el Levante», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 25 de mayo de 2015.

[13] «Los yihadistas al servicio del imperialismo», por Thierry Meyssan,Red Voltaire, 1º de junio de 2015.

Publicado en: Global

Extraña alianza Arabia Saudí-Israel contra Irán

08/06/2015 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Terc3ra

Aunque era en realidad un secreto a voces para muchos, se anunció abiertamente el jueves que los regímenes de Arabia Saudí e Israel tratan de aliarse contra la República Islámica de Irán.

 

Estos tratos fueron dados a conocer por Anwar Majed Eshki, general retirado saudí y exasesor del príncipe Bandar bin Sultan (exembajador saudí en EE.UU.), y Dore Gold, exembajador israelí ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en el Consejo de Relaciones Exteriores en Washington en un evento think-tank (laboratorio de ideas)poco habitual en el que nadie pudo hacer preguntas.

Eshki y Gold informaron que desde comienzos de 2014, los representantes árabes e israelíes han tenido al menos cinco reuniones secretas en La India, Italia y la República Checa en las que hablaron de su “enemigo común”, Irán.

Arabia Saudí y el régimen de Israel reconocieron “la creciente influencia” del país persa en la región de Oriente Medio, por tanto, decidieron acercarse a pesar de que se enfrentan por la cuestión palestina y Riad no reconoce de ninguna manera la existencia de Israel como un estado.

“Hemos descubierto que tenemos los mismos problemas, los mismos desafíos y a veces las mismas respuestas”, declaró Shimon Shapira, exgeneral israelí retirado y experto en el Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá), a Bloomberg.

“Nuestra posición hoy en día en esta etapa no significa que hemos resuelto todas las diferencias que hemos compartido durante los últimos años (…) Pero nuestra esperanza es que seamos capaces de abordar(las) plenamente en los próximos años”, manifestó Gold.

Sin embargo, esta extraña alianza no se hará realidad hasta que el régimen de Tel Aviv acepte a Palestina como un Estado independiente, tal como insiste todo el mundo, frente a lo que se resiste el primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu.

Una de las curiosidades es que Gold es la misma persona que publicó en 2003 su libro llamadoHatred’s Kingdom (Reino de odio), en el que explica cómo Arabia Saudí apoya el nuevo terrorismo global y el extremismo.

                                                                             Delegación iraní (izquierda) se reúne con la de EE.UU. (derecha) en el marco de diálogos Irán-G5+1 en Ginebra.

De cualquier modo, no es una coincidencia que el anuncio de esta cooperación se dio a conocer en momentos en que Irán y el Grupo 5+1 tienen como plazo casi 25 días para llegar a un acuerdo global sobre el programa de energía nuclear iraní.

Los dos aliados cercanos a Washington no apoyan de ningún modo las conversaciones que se están llevando a cabo entre Teherán y el Sexteto (EE.UU., Rusia, China, el Reino Unido, Francia y Alemania) mientras la Casa Blanca no pudo calmarlos ni tampoco ofreciéndolos armas

Publicado en: Global

El partido de Erdogan gana con las elecciones en Turquía y los kurdos obtienen representación

08/06/2015 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: infolibre

  • El AKP del presidente Erdogan no logra la mayoría suficiente para impulsar los cambios constitucionales a los que aspira
  • Un responsable del AKP admite que el partido podría verse obligado a formar Gobierno en minoría y no se descarta la convocatoria de elecciones anticipadas

 

Simpatizantes del partido prokurdo HDP celebran la entrada en el Parlamento turco tras las elecciones de este 7 de junio. EFE

El islamista Partido Justicia y Desarrollo (AKP) del presidenteRecep Tayyip Erdogan ganó este domingo las elecciones legislativas turcas con un 40,8% de los votos y el partido prokurdo Partido de la Democracia del Pueblo (HDP) conseguirá representación parlamentaria al superar el 10% mínimo fijado por la legislación electoral, según datos ofrecidos por la cadena CNN Turk correspondientes a cerca del cien por cien del escrutinio.

Erdogan no tendrá la mayoría suficiente para impulsar los cambios constitucionales a los que aspira para dotar de mayores competencias a la Presidencia. Además, supondrán un espaldarazo político para las reivindicaciones de la minoría kurda. De hecho, el AKP pierde su mayoría absoluta 13 años después de su llegada al poder, en 2002. Aunque sigue siendo el partido más fuerte del país, no llega ni de lejos al poder absoluto de los últimos años, cuando disponía de casi el 60% de los escaños.

La formación de Erdogan baja ocho puntos porcentuales, una sangría explicable por el izquierdista y prokurdo HDP, que al superar el umbral del 10% entra por primera vez en el Parlamento como partido con lista única. Hasta ahora, sólo tenía representación parlamentaria a través de candidatos independientes. El HDP logra un histórico porcentaje, cercano al 13%, gracias no sólo al voto masivo de la población kurda del sureste sino también al apoyo de un importante sector de la izquierda en toda Turquía.

El AKP se impone al Partido Republicano del Pueblo(CHP), que ha obtenido el 25,14% de los votos; al Partido de Acción Nacionalista (MHP, 16,44%) y al HDP prokurdo (12,84 %), según los datos parciales difundidos por CNN Turk. Estos serían los cuatro partidos que habrían superado el mínimo del 10% fijado por la legislación turca para obtener representación parlamentaria. La participación fue del 86,25%.

El AKP, con sus 259 actas, se quedaría a 17 escaños de la mayoría absoluta, considerado por los analistas y la prensa turca como un gran fracaso para este partido y también para su fundador y actual presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, quien esperaba incluso obtener más de 330 diputados.

Un responsable del AKP explicó, en declaraciones a la agencia de noticias Reuters, que con estos resultados el partido podría verse obligado a formar Gobierno en minoría y no se descarta la convocatoria de elecciones anticipadas.

“Tenemos previsto un Gobierno en minoría y elecciones anticipadas“, dijo la fuente en declaraciones bajo condición de anonimato a Reuters, recogidas por Europa Press.

Los casi 80 diputados del éxito

Un responsable del Partido de la Democracia del Pueblo (HDP), prokurdo, Sirri Sürreyya Önder, había pronosticado que la formación obtendría unos 80 representantes en el Parlamento de Turquía. Y no erró demasiado: el AKP se hace con 259 escaños, mientras que el CHP tendrá en la nueva Cámara 131 diputados, el MHP 82 y el HDP 78, según calcula la agencia semipública Anadolu.

“Estamos muy contentos de que vayamos a entrar en el Parlamento con 80 diputados”, había afirmado Önder, diputado por Estambul, en declaraciones al diario Hurriyet publicados en su edición electrónica.

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La nueva geopolítica del petróleo

01/06/2015 by Vitalio Deja un comentario

Por: Ignacio Ramonet

¿En qué contexto general se está dibujando la nueva geopolítica del petróleo? El país hegemónico, Estados Unidos, considera a China como la única potencia contemporánea capaz, a medio plazo (en la segunda mitad del siglo XXI), de rivalizar con él y de amenazar su hegemonía solitaria a nivel mundial. Por ello, Washington instauró secretamente, desde principio de los años 2000, una “desconfianza estratégica” con respecto a Pekín.

El presidente Barack Obama decidió reorientar la política exterior norteamericana considerando como criterio principal este parámetro. Estados Unidos no quiere encontrarse de nuevo en la humillante situación de la Guerra Fría (1948-1989), cuando tuvo que compartir su hegemonía mundial con otra “superpotencia”, la Unión Soviética. Los consejeros de Obama formulan esta teoría de la siguiente manera: “Un sólo planeta, una sola superpotencia”.

En consecuencia, Washington no deja de incrementar sus fuerzas y sus bases militares en Asia Oriental para intentar “contener” a China. Pekín constata ya el bloqueo de su capacidad de expansión marítima por los múltiples “conflictos de los islotes” con Corea del Sur, Taiwán, Japón, Vietnam, Filipinas… Y por la poderosa presencia de la VIIª flota de Estados Unidos. Paralelamente, la diplomacia norteamericana refuerza sus relaciones con todos los Estados que poseen fronteras terrestres con China (exceptuando a Rusia). Lo que explica el reciente y espectacular acercamiento de Washington con Vietnam y con Birmania.

Esta política prioritaria de atención hacia el Extremo Oriente y de contención de China sólo es posible si Estados Unidos logra poder alejarse de Oriente Próximo. En este escenario estratégico, Washington interviene tradicionalmente en tres ámbitos. En primer lugar, en el ámbito militar: Washington se encuentra inmerso en varios conflictos, especialmente en Afganistán contra los talibanes y en Irak-Siria contra la Organización del Estado Islámico. En segundo lugar, en el ámbito de la diplomacia, en particular con la República Islámica de Irán, con el objetivo de limitar su expansión ideológica e impedir el acceso de Teherán a la fuerza nuclear. Y, en tercer lugar, en el ámbito de la solidaridad, especialmente con respecto a Israel, para quien Estados Unidos sigue siendo una especie de “protector en última instancia”.

Esta “sobreimplicación” directa de Washington en la región (particularmente después de la Guerra del Golfo en 1991) ha mostrado los “límites de la potencia norteamericana”, que no ha podido ganar realmente ninguno de los conflictos en los cuales se ha implicado fuertemente (Irak, Afganistán). Conflictos que han tenido, para las arcas de Washington, un coste astronómico con consecuencias desastrosas incluso para el sistema financiero internacional.

Actualmente, Washington tiene claro que Estados Unidos no puede realizar simultáneamente dos grandes guerras de alcance mundial. Por lo tanto, la alternativa es la siguiente: o Estados Unidos continúa implicándose en el “pantanal” de Oriente Próximo en conflictos típicos del siglo XIX; o se concentra en la urgente contención de China, cuyo fulgurante impulso podría anunciar a medio plazo la decadencia de Estados Unidos.

La decisión de Barack Obama es obvia: debe hacer frente al segundo reto, pues éste será decisivo para el futuro de Estados Unidos en el siglo XXI. En consecuencia, este país debe retirarse progresivamente –pero imperativamente– de Oriente Próximo.

Aquí se plantea una pregunta: ¿por qué Estados Unidos se ha implicado tanto en Oriente Próximo, hasta el punto de descuidar al resto del mundo, desde el fin de la Guerra Fría? Para esta pregunta, la repuesta puede limitarse a una palabra: petróleo.

Desde que Estados Unidos dejó de ser autosuficiente en lo que al petróleo se refiere, a finales de los años 1940, el control de las principales zonas de producción de hidrocarburos se convirtió en una “obsesión estratégica” norteamericana. Lo cual explica parcialmente la “diplomacia de los golpes de Estado” de Washington, especialmente en Oriente Medio y en América Latina.

En Oriente Próximo, en los años 1950, a medida que el viejo Imperio Británico se retiraba y quedaba reducido a su archipiélago inicial, el Imperio estadounidense lo reemplazaba mientras colocaba a la cabeza de los países de esas regiones a sus “hombres”, sobre todo en Arabia Saudí y en Irán, principales productores de petróleo del mundo, junto con Venezuela, ya bajo control estadounidense en la época.

Hasta hace poco, la dependencia de Washington respecto al petróleo y al gas de Oriente Próximo le impidió considerar la posibilidad de retirarse de la región. ¿Qué ha cambiado entonces para que Estados Unidos piense ahora en retirarse de Oriente Próximo? El petróleo y el gas de esquisto, cuya producción por el método llamado “fracking” aumentó significativamente a comienzos de los años 2000. Eso modificó todos los parámetros. La explotación de ese tipo de hidrocarburos (cuyo coste es más elevado que el del petróleo “tradicional”) fue favorecida por el importante aumento del precio de los hidrocarburos que, en promedio, superaron los 100 dólares por barril entre 2010 y 2013.

Actualmente, Estados Unidos ha recuperado la autosuficiencia energética e incluso está convirtiéndose otra vez en un importante exportador de hidrocarburos. Por lo tanto, ya puede por fin considerar la posibilidad de retirarse de Oriente Próximo, con la condición de cauterizar rápidamente varias heridas que, en algunos casos, datan de más de un siglo.

Por esa razón, Obama retiró casi la totalidad de las tropas norteamericanas de Irak y de Afganistán. Estados Unidos participó muy discretamente en los bombardeos de Libia y se negó a intervenir contra las autoridades de Damasco, en Siria. Por otra parte, Washington busca a marchas forzadas un acuerdo con Teherán sobre el tema nuclear y presiona a Israel para que su gobierno progrese urgentemente hacia un acuerdo con los palestinos. En todos estos temas se percibe el deseo de Washington de cerrar los frentes en Oriente Próximo para pasar a otra cuestión (China) y olvidar así las pesadillas de Oriente Próximo.

Todo esto se desarrollaba perfectamente mientras los precios del petróleo seguían altos, cerca de 100 dólares el barril. El precio de explotación del barril de petróleo de esquisto es de aproximadamente 60 dólares, lo que deja a los productores un margen considerable (entre 30 y 40 dólares el barril).

Aquí es donde Arabia Saudí ha decidido intervenir. Riad se opone a que Estados Unidos se retire de Oriente Próximo. Sobre todo si Washington establece antes un acuerdo sobre el tema nuclear con Teherán, lo que los saudíes consideran demasiado favorable a Irán. Además, según la monarquía wahabita, expondría a los saudíes, y a los suníes en general, a convertirse en víctimas de lo que llaman “el expansionismo chií”. Hay que tener presente que los principales yacimientos de hidrocarburos saudíes se encuentran en zonas de población chií.

Considerando que dispone de las segundas reservas mundiales de petróleo, Arabia Saudí decidió usar el petróleo para sabotear la estrategia norteamericana. Oponiéndose a las consignas de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Riad decidió, contra toda lógica comercial aparente, aumentar considerablemente su producción y hacer de ese modo bajar los precios del petróleo, inundando el mercado de petróleo barato. La estrategia dio rápidamente resultados. En poco tiempo, los precios del petróleo bajaron un 50%. El precio del barril descendió a 40 dólares (antes de subir ligeramente hasta aproximadamente 55-60 dólares actualmente).

Esta política asestó un duro golpe al “fracking”. La mayoría de los grandes productores estadounidenses de gas de esquisto están actualmente en crisis, endeudados y corren el riesgo de quebrar (lo que implica una amenaza para el sistema bancario norteamericano que, generosamente, había ofrecido abundantes créditos a los neopetroleros). A 40 dólares el barril, el esquisto ya no resulta rentable. Ni las excavaciones profundas “off shore”. Numerosas compañías petroleras importantes ya han anunciado que cesan sus explotaciones en alta mar porque no son rentables, provocando la pérdida de decenas de miles de empleos.

Una vez más, el petróleo es menos abundante. Y los precios suben ligeramente. Pero las reservas de Arabia Saudí son suficientemente importantes para que Riad regule el flujo y ajuste su producción de manera que permita un ligero aumento del precio (hasta 60 dólares aproximadamente) pero sin que se lleguen a superar los límites que permitirían reanudar la producción mediante el “fracking” y en los yacimientos marítimos a gran profundidad. De este modo, Riad se ha convertido en el árbitro absoluto en materia de precio del petróleo (parámetro decisivo para las economías de decenas de países entre los cuales figuran Argelia, Venezuela, Nigeria, México, Indonesia, etc.).

Estas nuevas circunstancias obligan a Barack Obama a reconsiderar sus planes. La crisis del “fracking” podría representar el fin de la autosuficiencia de energía fósil en Estados Unidos. Y, por lo tanto, la vuelta a la dependencia de Oriente Próximo (y también de Venezuela, por ejemplo). Por ahora, Riad parece haber ganado su apuesta. ¿Hasta cuándo?

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Vietnam ¿Memoria o conmemoración del olvido?

01/06/2015 by Vitalio Deja un comentario

Por: Silvina M. Romano

Las notas de colegas y las publicaciones por parte de diversos medios sobre el 40 aniversario de la victoria del pueblo vietnamita frente a las fuerzas estadounidenses (o, según la visión del establishment estadounidense, la captura de Saigón por parte de las fuerzas comunistas), me llevan a compartir algunas ideas para contribuir a la memoria de lo ocurrido en Vietnam.

A principios de los ’70, Noam Chomsky aseguraba que el gobierno estadounidense (articulado con intelectuales, Hollywood, los medios masivos) se encargaría de diluir la estrepitosa derrota de las Fuerzas Armadas estadounidenses en Vietnam y calificaría como “deslices” o “errores” las estrategias que llevaron a la destrucción de buena parte del territorio vietnamita, el asesinato de millones de sus habitantes y la muerte de miles de soldados estadounidenses; o bien que sería reivindicada como “sacrificio” por salvar al mundo oprimido por las fuerzas comunistas. [2]

Se cumplen 50 años del comienzo del despliegue masivo de tropas estadounidenses en Vietnam (que en 1965 pasaron de 75.000 a 125.000) y parece que la predicción de Chomsky se acerca bastante a la realidad actual. El gobierno de Obama ha lanzado un programa de conmemoración de Vietnam (ley 110-181, sec 598, National Defense Authorization Act de 2008) que se extenderá hasta el 2025. El objetivo del programa es homenajear a los excombatientes y sus familias. Para ello, entre otras actividades, se ha generado un espacio virtual en el Departamento de Defensa, que incluye una “nueva” línea de tiempo sobre los acontecimientos en Vietnam, dirigida especialmente a estudiantes, profesores y público en general. [3]

Echando un vistazo a esta “nueva línea del tiempo”, más bien pareciese una línea de la desmemoria (repudiada incluso por intelectuales, militantes y ex combatientes estadounidenses) [4] , pues se mencionan “de pasada” o no se hace referencia alguna a cuestiones tan relevantes como las siguientes:

1) El costo que tuvo la intervención estadounidense para los vietnamitas. Entre 1961 y 1971 los EEUU derramaron 73.000.000 litros de agentes químicos en Vietnam Central y Vietnam del Sur, para defoliar la vegetación de las selvas; el Sur de Vietnam fue el blanco de un bombardeo que alcanzó los 4.000.000 de toneladas a lo largo del conflicto; el total de vietnamitas muertos entre 1955 y 1984 ascendió a 3.800.000 personas. Este número no considera a las víctimas del agente naranja, que por sus efectos hasta la actualidad, resulta un crimen de guerra muy difícil de ser superado.

2) Los movimientos sociales que se forjaron en Estados Unidos o se consolidaron en contra de la guerra, y que también reivindicaron las cuestiones de clase y de raza que se vinculaban con la invasión a Vietnam, entre los que encontramos agrupaciones como: el Comité para la Coordinación de Estudiantes no Violentos; los Estudiantes por una Sociedad Democrática; el Movimiento para la Libertad de Expresión, la Conferencia Sureña de Liderazgo Cristiano (en la que se encontraba Martin Luther King); la Asociación de Veteranos de Vietnam en contra de la Guerra.

3) Las marchas multitudinarias, protagonizadas principalmente por estudiantes, las diversas acciones contra la guerra (y la represión por parte del gobierno). Entre las más emblemáticas, encontramos la del 15 de mayo de 1966, cuando 10.000 personas reclamaron el fin de la guerra en la puerta de la Casa Blanca y en el Monumento a Washington; el 14 de enero de 1967 se reunieron entre 20 y 30 mil personas en el Golden Gate para repudiar la guerra; el 7 de marzo de 1967, Luther King lideró una marcha de 5.000 personas en contra de la guerra en Illinois; el 26 de mayo de 1968 1 millón de estudiantes de preparatoria y colegios secundarios boicotearon el dictado de clases en oposición a la guerra; el 15 de octubre de 1969 miles de trabajadores estadounidenses pararon para unirse a marchas locales en contra de la guerra; el 4 de mayo de 1970 los estudiantes en Kent protestaron contra la invasión de Camboya, siendo cuatro de ellos asesinados.

4) La persecución y asesinato de líderes y agrupaciones que se opusieron a la guerra a manos del Cointelpro, programa clandestino del FBI destinado a desarticular y aniquilar movimientos, agrupaciones y líderes que demostraran una organización significativa y efectiva, en particular, aquellos que habían logrado alcance nacional en sus protestas contra el orden vigente.

5) Las mentiras del gobierno al pueblo estadounidense, claramente expuestas en los Papeles del Pentágono, documentos que fueron relegados al pasado y prácticamente condenados al olvido. Si bien en su momento generaron un gran impacto, que contribuyó a la posterior caída de Nixon, con los años son pocos los que han leído el contenido de esta documentación.

6) No se hace referencia a la victoria del pueblo de Vietnam. Se mencionan las sucesivas derrotas de las Fuerzas Armadas estadounidenses y los planes de evacuación; el 30 de abril de 1975, según la línea de tiempo: “Termina la guerra de Vietnam al caer Saigón en manos de los comunistas”. Esto es repetido en medios como CNN, que en su biblioteca, donde aparecen los “Datos sobre la guerra de Vietnam”, en 1975 fue “La caída de Saigón” y en la línea del tiempo enunciada sólo aparecen las Fuerzas Armadas estadounidenses, no se menciona al pueblo vietnamita. [5] Aparentemente, Saigón se cayó sola.

Lo anterior no son asuntos “cosméticos” sino que tienen incidencia a día de hoy en el pueblo vietnamita y marcaron a fuego a la sociedad estadounidense, dejando bien claro que la elite del poder buscaría impedir (a sangre y fuego si es necesario) el desafío a la autoridad representado por las masas en la calle. La represión es parte de la democracia estadounidense y se visibiliza especialmente en momentos de crisis, tal vez como el que estemos presenciando en la actualidad, con la exacerbación del racismo y la militarización de la policía.

Recientemente, en una encuesta sobre Vietnam a estudiantes de nivel medio, la mayoría respondió de modo tal que daba cuenta del apabullante desconocimiento sobre la guerra. La intervención estadounidense se calificaba de “positiva”, aunque se desconociesen las razones de la misma. Así, el síndrome Vietnam, se ha transformado hoy en “el olvido” de la guerra, más que en la repulsión a las intervenciones militares. [6]

Ante este panorama, ¿qué saben las nuevas generaciones en América Latina sobre Vietnam que fue fundamental para insuflar esperanza a los movimientos revolucionarios? ¿Cuánto se sabe del modo en que se aplicaron en regiones y países del continente, tácticas practicadas en Vietnam como la defoliación con Napalm y las Aldeas Modelo (caso de Guatemala en los ’80)?

Parece vital recuperar mínimamente una historia diferente a la que se ha esparcido con películas de Hollywood, muy exitosas por cierto, para tergiversar los hechos y que, si bien se trata de ficciones, resultan del financiamiento del gobierno-sector privado estadounidense al ámbito de “la cultura”, con el objetivo de ganar “los corazones y las mentes” a favor de su modo de hacer las cosas en el exterior (y en su propio territorio). Como afirma Ángel Guerra en La Jornada, “tenemos una deuda con Vietnam” [7] , no podemos olvidar las estrategias del imperialismo para garantizar la guerra perpetua, sin importar costos humanos, materiales y ambientales. Debemos volver a preguntarnos: ¿Cómo comenzó la intervención de Estados Unidos en Vietnam? ¿Qué reivindicaba el pueblo Vietnamita? ¿Cómo y en qué momento se “legaliza” la invasión de Vietnam?

Notas

[1] Dra. en Ciencia Política; Lic. en Historia y Lic. en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Contacto: [email protected]

[2] Chomsky, Noam, Towards a new Cold War, New York, The New Press, 2003 .

[3] Ver: http://www.vietnamwar50th.com/timeline/

[4] Vietnam Peace Commemoration Committee, October, 3, 2014, ver: http://www.ipetitions.com/petition/vpcc

[5] Ver: http://edition.cnn.com/2013/07/01/world/vietnam-war-fast-facts/

[6] Kuznick, Peter, “The United States of Amnesia: The Dangers of Forgetting or Sanitizing the U.S. Invasion of Vietnam” Nanzan Review of American studies, Vol 36 2014, pp. 123-128

[7] Ver: http://www.jornada.unam.mx/2015/05/14/mundo/020a1mun

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Soldados de EEUU violaron a niñas en Colombia y grabaron abusos

01/06/2015 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: La Terc3ra

Al menos 53 menores de edad colombianas fueron violadas años atrás por soldados y contratistas de EEUU, quienes grabaron los abusos y vendieron los videos como material pornográfico, según denuncia el “Informe de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas”.

 

Este estudio de 809 páginas, publicado en febrero pasado, fue encargado a 12 expertos, seis seleccionados por el Gobierno y otros seis por las Farc, en el marco de los diálogos de paz que llevan a cabo en La Habana desde noviembre de 2012.

En el apartado elaborado por Renán Vega Cantor, profesor titular del departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Pedagógica Nacional, se recogen esos abusos que fueron cometidos en Melgar y Girardot, próximas a la base militar de Tolemaida, la más importante de Colombia.

En esas dos poblaciones, 53 menores fueron abusadas por soldados y contratistas norteamericanos en territorio colombiano durante la ejecución del Plan Colombia, entre 2003 y 2007, “quienes además filmaron y vendieron las cintas como material pornográfico”, siempre según el informe de Vega.

También en Melgar, un contratista y un sargento de Estados Unidos, cuyo nombre no facilita, violaron a una niña de 12 años en el 2007, agrega el informe, que no detalla las fechas en las que ocurrieron los otros abusos.

Vega asegura que hay “abundante información sobre la violencia sexual, en total impunidad” que cometieron los estadounidenses en Colombia, que califica como “imperialismo sexual” y considera que “forma parte de un comportamiento sexista y discriminatorio”.

“Esta impunidad es posible “gracias a los acuerdos bilaterales y a la inmunidad diplomática de los funcionarios de Estados Unidos”, según el profesor universitario.

“Tanto por las actividades que realizan (los estadounidenses), como por su estatus de inmunidad, contribuyen a la inseguridad de la población en zonas de conflicto, pero también en otras áreas en las que se concentran y están en contacto con la población civil”, concluye Vega.

El docente también destaca que más allá de esos ataques sexuales directos, “son frecuentes las violaciones y agresiones sexuales por parte del Ejército colombiano” tal y como refleja en una entrevista con un oficial de inteligencia de la Marina que recoge en el informe.

“Yo infiltré (en la guerrilla) a una pelada con un GPS así de grande (apuntando al mouse de un computador) en su vagina”, dijo el oficial citado en el informe. El profesor de la Universidad Pedagógica Nacional también menciona que se han producido “otros casos graves que involucran a soldados y mercenarios” e incluyen “homicidios, narcotráfico y venta de armamento a paramilitares”.

Esta información forma parte del apartado “La dimensión internacional del conflicto social y armado en Colombia: injerencia de los Estados Unidos, contrainsurgencia y terrorismo de Estado”.

En él, Vega -quien contó con total libertad tanto para elegir el tema a tratar como en su redacción- hace un análisis del papel de los Estados Unidos en el conflicto armado de Colombia durante los últimos cincuenta años.

El texto inicia la documentación sobre las relaciones entre ambos países desde el momento mismo de la independencia de Colombia de España y hace un recorrido histórico durante el periodo de la Guerra Fría que marcó la segunda mitad del siglo XX.

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Washington y Moscú acuerdan abrir nuevo proceso de paz en Siria

01/06/2015 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Red Voltaire

Después del encuentro del secretario de Estado John Kerry con su homólogo ruso Serguei Lavrov en Sochi, el 12 de mayo de 2015; del viaje del 18 de mayo a Moscú de Daniel Rubinstein, enviado especial estadounidense para Siria, y de una conferencia telefónica realizada el 21 de mayo, Estados Unidos y Rusia han llegado a un acuerdo para abrir un nuevo proceso de paz en Siria.

Este acuerdo se produce a proposición de Washington y a pesar del acentuado enfriamiento de las relaciones diplomáticas estadounidenses con Moscú que venía registrándose desde hace meses.

Washington y Moscú han decidido proseguir su cooperación sobre la eliminación de las armas químicas en Siria (ambas partes saben perfectamente que Israel y Egipto son los únicos países que aún poseen ese tipo de armamento en la región).

Las dos partes parecen haberse puesto de acuerdo en que el presidente sirio Bachar al-Assad cumplirá su mandato presidencial (de 7 años). Las negociaciones del proceso de paz serían sobre la composición de su gobierno.

La oposición siria está representada en las instancias internacionales por la Coalición Nacional (pro-Qatar) que ha boicoteado las consultas de paz recientemente organizadas por Rusia. Los demás partidos políticos de oposición no actúan actualmente en conjunto.

También se ha decidido conformar otras 2 nuevas instancias en las que se insertaría esta última parte de la oposición:
 una Oposición Nacional Siria (independiente) cuya creación tendría lugar los días 8 y 9 de junio, en El Cairo, Egipto,
 y una coordinación apadrinada por Arabia Saudita, que vería la luz en junio o julio, en Riad.

Estos 3 grupos de oposición y el gobierno sirio serán invitados a una conferencia de paz a celebrarse este verano en Kazajstán, Estado musulmán y aliado de Rusia.

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Los yihadistas al servicio del imperialismo

01/06/2015 by Vitalio Deja un comentario

Por: Thierry Meyssan

Los gobiernos occidentales ya ni siquiera tratan de esconder el uso de yihadistas. ¿Ejemplos? La OTAN derrocó a Kadhafi utilizando a al-Qaeda como fuerza terrestre; Israel sacó a los “cascos azules” del Golán y los reemplazó por los hombres de al-Nusra; la coalición internacional contra el Emirato Islámico permitió que los yihadistas tomaran Palmira para perjudicar al gobierno de Siria. Es fácil entender los intereses de las potencias occidentales, pero resulta menos evidente entender por qué y de qué manera los yihadistas prestan servicio al Tío Sam en nombre del Corán.

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El jeque Yussuf al-Qaradawi, gurú de la Hermandad Musulmana y predicador estelar del Corán en la televisión qatarí Al-Jazeera, bendice a los yihadistas que operan en Siria e Irak y afirma, muy seriamente, que si Mahoma viviese, hoy sería aliado de la OTAN.

A menudo nos preguntamos cómo se las arreglan el Pentágono y la CIA para manipular a millones de musulmanes y lograr que luchen por los intereses del Tío Sam. Si bien es cierto que algunos líderes son agentes pagados, también es verdad que la mayoría de los yihadistas creen que luchan y mueren por ir al paraíso. La respuesta es extremadamente simple: partiendo de la retórica de la Hermandad Musulmana es posible apartarse de la realidad humana y enviarlos a matar a cualquiera, como agitando un trapo rojo ante un toro.

Oficialmente, el Emirato Islámico se separó de al-Qaeda y no reconoce la autoridad de Ayman al-Zawahiri. Sin embargo, en muchos lugares, como en la región siria de Qalamun, es imposible diferenciar a los seguidores del Emirato Islámico de los de al-Qaeda: los mismos yihadistas utilizan simultáneamente las dos etiquetas.

Por supuesto, siempre habrá quien responda que todo no pasa de ser una diferencia de orden personal surgida simplemente porque Abu Bakr al-Baghdadi quiere ser jefe en lugar del jefe. Pero el hecho es que el Emirato Islámico y al-Qaeda, aunque utilizan retóricas muy diferentes, recurren exactamente a las mismas prácticas.

Tienen en común las consignas de la Hermandad Musulmana: «Nuestra Constitución es el Corán», «La solución es el islam». La vida piadosa se hace así extremadamente simple. No importa que el Creador nos haya hecho inteligentes, invariablemente y sin importar las circunstancias, hay que aplicar la palabra divina como si fuésemos máquinas. Y si la situación no aparece en El Libro… la solución es destruirlo todo. Por supuesto, los resultados de esa forma de actuar son catastróficos y esas organizaciones han sido incapaces de instaurar en ningún lugar nada que se parezca al inicio de la sociedad perfecta que dicen desear.

La diferencia reside en la historia de ambos grupos:
 Desde 1979 hasta 1995, o sea desde la operación de la CIA en Afganistán hasta la Conferencia Árabe Popular e Islámica de Khartum, los mercenarios de Osama ben Laden luchaban contra la Unión Soviética con ayuda pública de Estados Unidos.
 Desde 1995 hasta 2011, o sea desde la Conferencia de Khartum hasta la operación «Tridente de Neptuno», al-Qaeda exponía una retórica contra «los judíos y los cruzados» mientras seguía luchando contra Rusia en Yugoslavia y Chechenia.
 Y a partir de 2011, o sea desde la «primavera árabe», al-Qaeda ha apoyado a la OTAN, en Libia, y a Israel, en la frontera del Golán ocupado.

Pero la opinión pública occidental no ha seguido esa evolución. Está convencida del peligro de un mítico expansionismo ruso, se obstina en atribuir a los yihadistas los atentados del 11 de septiembre, no ve la realidad sobre lo sucedido en Libia y en la frontera del Golán ocupado por Israel y se aferra por ello a la errónea idea que presenta a al-Qaeda como una organización terrorista antiimperialista. Los árabes, mientras tanto, no se basan en los hechos sino que eligen –según los casos– la realidad o la propaganda occidental para inventarse así una narración romántica sobre al-Qaeda.

El Emirato Islámico, por su parte, se aleja del Corán y se acerca a los neoconservadores. Asegura que los principales enemigos son… otros musulmanes: los chiitas y sus aliados. Prefiere olvidar la época de la guerra en Bosnia, donde la Legión Árabe de ben Laden gozaba del respaldo simultaneo de Estados Unidos, Arabia Saudita e Irán. Pero, ¿quiénes son los aliados de los chiitas? La República Árabe Siria (Estado laico) y la Yihad Islámica palestina (sunnita). En otras palabras, el Emirato Islámico lucha prioritariamente contra el Eje de la Resistencia, que se opone al imperialismo. De hecho, el Emirato Islámico asume su papel como aliado objetivo de Estados Unidos y de Israel en el «Medio Oriente ampliado», aunque dice ser –teóricamente– enemigo de ambos.

La maleabilidad de ambas organizaciones reside en su ideología de base, que es la de la Hermandad Musulmana. Por eso resulta lógico el hecho que casi todos los jefes yihadistas han sido miembros en algún momento de alguna rama de la Hermandad Musulmana. Por eso es también totalmente lógico el hecho que la CIA ha respaldado no sólo la Hermandad Musulmana egipcia, desde que esta fue recibida en la Casa Blanca por el presidente Eisenhower –en 1955–, sino también todas sus ramas extranjeras y todos sus grupos disidentes. En definitiva, el califato que soñaba Hassan el-Bana, el mismo que dicen querer Ayman al-Zawahiri y Abu Bakr al-Baghdadi, no busca volver a la Edad de Oro del Islam sino instaurar el reino del oscurantismo.

Así lo confirmó, el ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Laurent Fabius, en 2012 –o sea antes de la escisión entre al-Qaeda y el Emirato Islámico– cuando declaraba: «En el terreno, ¡están haciendo un buen trabajo!»

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El Estado profundo estadounidense

24/05/2015 by Vitalio Deja un comentario

Por: Peter Dale Scott

Peter Dale Scott, ex diplomático canadiense y profesor de inglés en la Universidad de California, es poeta, escritor e investigador. Sus principales libros de poesía son los tres volúmenes de su trilogía:Seculum: Coming to Jakarta: A Poem About Terror (1989),Listening to the Candle: A Poem on Impulse (1992), y Minding the Darkness: A Poem for the Year 2000. Además ha publicado:Crossing Borders: Selected Shorter Poems (1994). En noviembre de 2002 recibió el Premio Lannan de Poesía. Como orador contra la guerra durante las guerras de Vietnam y del Golfo, fue co-fundador del Programa de Estudios de la Paz y de Conflictos en UC Berkeley, y de la Coalición sobre Asesinatos Políticos (COPA). Su poesía ha tratado tanto su experiencia como su investigación. Su investigación más reciente se ha concentrado en las operaciones clandestinas de USA, su impacto en la democracia en casa y en el extranjero, y sus relaciones con el asesinato de John F. Kennedy y el narcotráfico global. El crítico de poesía Robert Hass escribió (Agni, 31/32, p. 335) «que Coming to Jakarta es el poema político más importante que haya aparecido en el idioma inglés desde hace mucho tiempo».

 

Desde los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 hemos venido alertando a nuestros lectores sobre la existencia en Estados Unidos de un «Estado profundo», independiente de la Casa Blanca e incluso capaz de imponer su voluntad al ejecutivo. Se trata, a nuestro modo de ver, de una noción indispensable para la comprensión de la política estadounidense. La existencia de este «Estado profundo», oficialmente reconocida por la Casa Blanca, contradice la independencia misma del poder ejecutivo estadounidense. El profesor Peter Dale Scott –quien viene estudiándolo desde hace largos años– ha sacado a la luz la actividad del «Estado profundo» en 4 acontecimientos fundamentales. A ese tema ha dedicado un libro, que acaba de salir a la venta (en francés), y también este artículo donde retoma algunos de los argumentos que expone en ese volumen.

Las instalaciones de superficie de la ciudad-bunker de Mount Weather

Hace ya cierto tiempo que vengo analizando la Historia de Estados Unidos a la luz de lo que yo llamo los «acontecimientos profundos estructurales» (APE), como el asesinato del presidente Kennedy, el caso Watergate, el escándalo Irán-Contras (o Irángate) y el 11 de septiembre de 2001. Son hechos que desde el principio parecen rodeados de misterio. Por otro lado, implican sistemáticamente la realización de actos criminales o violentos y forman parte de los procesos clandestinos de los servicios de inteligencia. Por último, la consecuencia de esos hechos es que extienden la parte secreta del Estado y posteriormente dan lugar a todo tipo de disimulaciones sistemáticas en los grandes medios de prensa y en los archivos internos del gobierno [1].

A medida que profundizaba en el estudio de esos hechos, noté que compartían muchos puntos comunes. Eso refuerza la posibilidad de que esos hechos no sean resultado de intrusiones externas y fortuitas en la Historia de Estados Unidos sino más bien fruto de un proceso endémico y que provengan de una fuente común [2].

Existe, por ejemplo, un factor común entre el asesinato de Kennedy, el Watergate, el escándalo Irángate y el 11 de septiembre. Ese factor común es la implicación, entre bastidores, de individuos que participaron en el plan más secreto e importante de Estados Unidos para el manejo de situaciones de crisis.

Desde los años 1950, ese plan se conoce como programa de «Continuidad del Gobierno» (Continuity of Government o COG), más comúnmente designado en el Pentágono como «Proyecto Juicio Final». Como supervisores de la planificación altamente confidencial de la COG, un restringido número de sus planificadores lograron alcanzar altas responsabilidades. Ejemplo de ello son Donald Rumsfeld y Dick Cheney. Otros individuos, a quienes también mencionaré en este artículo, operaron en niveles inferiores de la red secreta de comunicaciones de ese programa.

Yo veo ese círculo de planificadores de la COG como uno de los numerosos elementos de lo que he optado por llamar el «Estado profundo estadounidense». También pertenecen a este Estado profundo agencias como la CIA y la NSA [3] y empresas privadas como Booz Allen Hamilton, que absorben –como contratistas– más de la mitad del presupuesto de los servicios de inteligencia estadounidenses [4]. Este Estado profundo incluye, finalmente, los poderosos bancos y otras multinacionales, cuyos intereses y opiniones están ampliamente representados dentro de la CIA y la NSA. Más que un elemento entre otros dentro de ese sistema de gobierno oculto, el grupo de planificación de la COG es particularmente específico ya que dispone del control exclusivo de un canal de comunicaciones que escapa al control del gobierno. Esa red puede penetrar hasta lo más profundo de la estructura social de Estados Unidos y manipularla o perturbarla de forma duradera. Estos temas aparecen analizados más detalladamente en mi libro, publicado en mayo de 2015, L’État profond américain.

La planificación de la COG fue autorizada inicialmente por los presidentes Truman y Eisenhower como preparación preventiva ante las consecuencias que podía tener un ataque atómico devastador que lograse decapitar el gobierno estadounidense. Por consiguiente, el grupo a cargo del desarrollo de la COG se planteó la adopción de medidas extremas, que incluyen lo que el periodista Alfonso Chardy llamó en 1987 la «suspensión de la Constitución» [5]. Sin embargo, en el caso del escándalo Irán-Contras (o Irángate), su red secreta de comunicaciones –que debía activarse sólo en caso de decapitación catastrófica del Estado– en realidad fue utilizada para burlar un embargo oficial sobre las ventas de armas a Irán, embargo que estaba en vigor desde 1979. El objetivo del presente artículo es estudiar la posibilidad de que esa red confidencial haya sido utilizada, no en función de sus objetivos supuestos sino de manera igualmente maliciosa, en noviembre de 1963, en el asesinato del presidente Kennedy.

Existe una abundante documentación sobre el uso ilícito de ese sistema alternativo de comunicaciones durante el caso Irán-Contras. El teniente coronel Oliver North supervisó las ventas de armas a Irán utilizando sus prerrogativas como oficial del Consejo de Seguridad Nacional a cargo de la planificación de la COG, bajo la cobertura de un Buró de Programación Nacional, supervisado a su vez por el entonces vicepresidente George Bush padre [6]. De esa manera, North y sus superiores podían utilizar la red de crisis de la COG, entonces designada comoFlashboard, para organizar las ventas de armas a Irán, ya que era necesario ocultarlas no sólo al público sino también a otros sectores de la burocracia de Washington. Por consiguiente, cuando North enviaba a la embajada de Estados Unidos en Lisboa instrucciones urgentes sobre aquellas entregas de armas –órdenes que violaban directamente el embargo que prohibía dichas ventas– lo hacía utilizando el sistema Flashboardpara evitar que lo supiesen el embajador y otros funcionarios hostiles.

El ejemplo documentado del caso Irán-Contras me permite aclarar tanto lo que pienso de quienes utilizaron la red de la COG como lo que no pienso sobre ellos. En primer lugar, no creo que un solo «equipo secreto» –para retomar la expresión del ex oficial del Pentágono L. Fletcher Prouty– haya utilizado durante décadas el sistema de la COG para manipular el gobierno de Estados Unidos desde el exterior. No existe, en el caso Irán-Contras, prueba alguna de que los superiores de North estuviesen al tanto de lo que hacía el teniente coronel. La única excepción era el director de la CIA, William Casey, y probablemente también lo sabía el entonces vicepresidente George Bush padre.

El hecho es que, en el caso Irán-Contras, un círculo muy restringido de altos responsables tenía acceso a una red secreta de alto nivel no sujeta a la supervisión gubernamental y la utilizó para poner en marcha un programa que contradecía la política oficial del Estado federal. Los miembros de ese círculo cedieron a la tentación de utilizar esa red altamente segura, que había sido concebida con otros fines. En mi libro La Route vers le nouveau désordre mondial [En español, “El camino hacia el nuevo desorden mundial”] explico que ese sistema fue utilizado nuevamente el 11 de septiembre de 2001 en función de la aplicación de las órdenes cruciales sobre las cuales la Comisión investigadora de esos acontecimientos no pudo encontrar ningún archivo [7]. No sabemos si ese dispositivo fue utilizado entonces para alcanzar objetivos ilícitos, como efectivamente sucedió en el caso Irán-Contras.

Lo cierto es que el programa de la red de crisis de la COG sobrevivió al despido de Oliver North por parte del presidente Reagan –en 1986–, como consecuencia del escándalo Irángate. En efecto, el desarrollo secreto de esa red prosiguió durante décadas. Se financió con varios miles de millones de dólares y un equipo, entre cuyos miembros se contaban Dick Cheney y Donald Rumsfeld, la supervisó entre 1982 y el año 2000.

Es importante subrayar que la participación de Dick Cheney y Donald Rumsfeld en ese comité se prolongó bajo 3 presidentes –Reagan, Bush padre y Bill Clinton– aunque ninguno de los dos ocupó funciones gubernamentales bajo la administración Clinton. Esa continuidad fue fundamental para un círculo tan secreto que existe muy poca documentación de archivo sobre sus actividades. Los planes de la COG fueron aplicados oficialmente por primera vez el 11 de septiembre de 2001, por parte del vicepresidente Cheney y del secretario de Defensa Rumsfeld –precisamente los dos hombres que los habían desarrollado a lo largo de 20 años. [8]

Estuviesen o no al tanto de lo que sucedía en el momento del caso Irán-Contras, lo cierto es que Cheney y Rumsfeld formaban parte del comité de planificación de la COG precisamente mientras North utilizaba esa red para vender armas a Irán. Aunque no existe un vínculo tan evidente como este entre el desarrollo de ese programa y el Watergate, salta a la vista la implicación de varios elementos de la COG.

En efecto, James McCord, uno de los “plomeros” del Watergate, era miembro de una pequeña unidad de la reserva de la US Air Force en Washington, unidad que dependía del Buró de Preparación de Urgencia (Office of Emergence Preparedness, OEP). La misión de aquella unidad consistía en «elaborar una lista de extremistas y tomar medidas de crisis (…) en periodo de conflicto armado» [9]. La unidad de McCord era parte del Programa de Seguridad de la Información en Tiempo de Guerra (Wartime Information Security Program, WISP). Estaba encargada de activar «los planes de urgencia para imponer la censura de prensa, del correo y de todas las telecomunicaciones (incluyendo las del gobierno), [así como la] detención preventiva de los civiles que representen “riesgos en materia de seguridad” internándolos en “campamentos” militares» [10]. Además, John Dean –quien fue probablemente el personaje central del Watergate– había participado en actividades secretas de la COG cuando fungía como adjunto del secretario de Justicia [11].

En el caso del asesinato del presidente Kennedy, me gustaría concentrarme en 2 individuos que trabajaron para la red de comunicaciones del Buró de Planificación de Urgencia (Office of Emergency Planning, OEP), rebautizado en 1968 como «Buró de Preparación de Urgencia» (la estructura de la que dependía James McCord). En 1982, volvió a cambiar de nombre y se convirtió en el «Buró de Programación Nacional» (National Program Office, NPO), donde Oliver North actuaba como el oficial especial del Consejo de Seguridad Nacional [12].

El primero de esos dos individuos es Winston Lawson. El día del asesinato de Kennedy, en Dallas, Winston Lawson era el “explorador” del Servicio Secreto [13] encargado de controlar –desde el auto que encabezaba la caravana presidencial– los canales de radio de su agencia activados en dicho convoy.

El otro individuo es Jack Crichton, un oficial de la reserva de la Inteligencia Militar. Junto al subdirector del Departamento de Policía de Dallas (DPD), George Lumpkin, este Jack Crichton seleccionó al intérprete de idioma ruso utilizado en el primer interrogatorio de Marina Oswald por la policía de Dallas. Marina Oswald era la esposa rusa de Lee Harvey Oswald, designado como presunto asesino del presidente Kennedy. Como veremos, las declaraciones de Marina Oswald en ese interrogatorio conducido por la policía de Dallas fueron falsificadas [14].

Lawson se ganó las críticas de los investigadores sobre el asesinato de Kennedy tanto por su extraña manera de actuar, antes y después de ese hecho, como por sus falsas declaraciones posteriores, realizadas algunas bajo juramento. Por ejemplo, después del asesinato, Lawson informó que varias motocicletas de la policía debían ser inicialmente desplegadas «a los lados derecho e izquierdo del automóvil del presidente» [15]. Sin embargo, en la mañana del 22 de noviembre, las órdenes iniciales fueron modificadas [16] de tal manera que las motocicletas rodaban «sólo detrás del vehículo presidencial» –como el propio Lawson afirmó ante la Comisión Warren [17]. El capitán Lawrence, funcionario de la policía de Dallas, declaró como testigo que las escoltas motorizadas que debían posicionarse a los lados del automóvil de Kennedy fueron redesplegadas detrás del vehículo por orden de Lawson [18]. Aquel cambio en el emplazamiento de la escolta motorizada dejó al presidente más expuesto a un posible fuego cruzado.

En la madrugada del 22 de noviembre, hallándose en el aeropuerto Love Field de Dallas, Lawson instaló en el vehículo que encabezaría la caravana presidencial la base del dispositivo de radio, cuyas frecuencias utilizaron todos los agentes del Servicio Secreto que operaban en el cortejo presidencial. Manejado por la Agencia de Comunicaciones de la Casa Blanca (White House Communications Agency, WHCA), ese canal de radio fue utilizado para tomar decisiones claves antes y después del asesinato de Kennedy. Sin embargo, contrariamente a los canales 1 y 2 del Departamento de Policía de Dallas, sus archivos nunca fueron entregados a la Comisión Warren ni a ninguna otra investigación posterior. Si la WHCA mantuvo en secreto esa grabación no fue porque careciese de importancia sino porque contenía informaciones extremadamente importantes.

Esta Agencia de Comunicaciones de la Casa Blanca (WHCA) se jacta en su sitio web de haber sido «un actor fundamental en la documentación del asesinato de Kennedy» [19]. Pero resulta difícil entender para quién se hizo esa compilación de archivos y por qué la Comisión Warren, el HSCA (House Select Committee on Assassinations) y el ARRB (Assassinations Records Review Board) no pudieron tener acceso a ella –lo cual es injustificable [20]

Como han escrito varios autores, la grabación de la WHCA contiene la «clave» del misterio nunca resuelto sobre quién fue el desconocido que, después de los disparos que abatieron al presidente Kennedy, redirigió el cortejo presidencial hacia el hospital Parkland. La importancia de esa orden aparentemente simple –sobre la cual existen muchos testimonios contradictorios– salta a la vista cuando leemos en la retranscripción de la comunicación radial de la policía de Dallas las insistentes órdenes de «cortar toda la circulación para la ambulancia que se dirige a Parkland código 3» [21]. Pero aquel vehículo no tenía nada que ver con el asesinato del presidente, que todavía no había sido anunciado en la radio del Departamento de Policía de Dallas. En realidad, aquella ambulancia había sido movilizada, 10 minutos antes de los disparos contra Kennedy, para socorrer a alguien que supuestamente se hallaba frente al Depósito de Libros Escolares de Texas (TSBD) y de quien se creía que había sufrido un ataque de epilepsia [22].

Lawson dijo después al Servicio Secreto que había oído a través de la radio «que [el cortejo] tenía que ir al hospital más próximo». También escribió que había «pedido al oficial Curry que se asegurara de que se avisara al hospital» y de que el «vehículo que encabezaba [el cortejo] ayud[ara] las motos a escoltar al presidente hasta (…) Parkland» [23]. Dicho de otra manera, después de haber oído algo en la transmisión de la WHCA, Lawson hizo que la limusina del presidente siguiera el itinerario ya abierto para el supuesto epiléptico. (En su testimonio, muy preciso, ante la Comisión Warren, Lawson no da ninguna información sobre el hecho que aquel itinerario se había abierto con anterioridad. Por el contrario, declaró que el cortejo tenía que «detener autos, [que sus miembros] sacaban [las] manos por las ventanillas y hacían sonar sirenas y cláxones para abrirse paso» [24].

El canal de radio de la WHCA que utilizaron Lawson y sus colegas estaba en contacto directo con la base de esa misma agencia en Mount Weather, Virginia. Se trataba de la instalación militar de la red de la COG. Desde ese lugar, las comunicaciones del Servicio Secreto se retransmitían a la Casa Blanca a través de los «numerosos sistemas de comunicaciones que conectan Mount Weather con la Casa Blanca y con “Raven Rock” –el “Pentágono subterráneo” situado 100 kilómetros al norte de Washington– al igual que con prácticamente cada unidad del US Army desplegada a través del mundo» [25].

Jack Crichton, el jefe de la 488ª unidad de reserva de la Inteligencia Militar en Dallas, también era parte de esa red de la COG dirigida desde la base de Mount Weather. Crichton estaba en aquel entonces a cargo de la inteligencia en el seno de la Protección Civil de Dallas, que tenía su base en un Centro de Operaciones de Crisis subterráneo (Operating Emergency Center, OEC). Como informó Russ Baker, «dado que debía permitir garantizar la “Continuidad del Gobierno [COG] en caso de ataque, [el OEC] había sido completamente equipado con material de comunicaciones» [26]. Hoy en día, todo recuerdan con hilaridad aquel programa, que aconsejaba a los niños meter la cabeza debajo de sus mesas en caso de ataque nuclear [27]. Pero en 1963, la protección civil era una de las responsabilidades de crisis confiadas al Buró de Planificación de Urgencia (OEP). Y es por esa razón que Jack Crichton y el agente Lawson del Servicio Secreto podían estar en contacto directo con la red de comunicaciones de urgencia del OEP, con sede en Mount Weather.

Jack Crichton resulta muy interesante ya que, junto al subdirector del Departamento de Policía de Dallas George Lumpkin, fue quien designó al intérprete –proveniente de la comunidad de rusos de derecha– para interrogar a Marina Oswald (Lumpkin era también oficial miembro de la 488ª unidad de reserva de la Inteligencia Militar). El intérprete designado fue Ilya Mamantov, quien tradujo las declaraciones de Marina Oswald durante su primer interrogatorio –el 22 de noviembre– en el Departamento de Policía de Dallas. Las declaraciones atribuidas a Marina Oswald en aquel primer interrogatorio fueron utilizadas rápidamente para respaldar lo que yo llamo «el relato primario», donde se afirmaba que Rusia y/o Cuba estaban detrás del asesinato de Kennedy. Aún hoy, ciertas fuentes de la CIA todavía sostienen esas acusaciones.

Como resumió el FBI, la versión que dio Mamantov del testimonio de Marina Oswald vinculó a Lee Harvey Oswald con un arma que había adquirido en la URSS:

«Marina Oswald indicó que Lee Harvey Oswald poseía un fusil que había utilizado en Rusia alrededor de un año antes. En el garaje [de la casa de Ruth Paine,] ella vio lo que presumió fuera la misma arma en una sábana (…) Marina Oswald declaró que, el 22 de noviembre, le mostraron un fusil en el Departamento de Policía de Dallas (…) Afirmó que era de color oscuro como el que ella había visto, pero que no recordaba su tamaño.» [28].

Esos detalles tan específicos –según los cuales Marina había declarado haber visto un fusil oscuro y sin mira telescópica– fueron confirmados en una declaración bajo juramento, firmada por la interesada y por Mamantov [29] y recogida por el oficial del Departamento de Policía de Dallas B.L. Senkel [30]. Fueron nuevamente corroborados por Ruth Paine, quien había asistido a la entrevista con Mamantov [31]. Fueron igualmente confirmados la noche siguiente al término de un nuevo interrogatorio a Marina Oswald, realizado por el Servicio Secreto y traducido por Peter Gregory –muy amigo de Mamantov. Pero una transcripción de esa entrevista revela que la fuente de aquellos detalles no fue Marina Oswald sino el propio Gregory:

«(P): “¿Qué arma era? ¿Un fusil o una pistola? Simplemente, ¿qué tipo de arma era? ¿Puede ella responder a esta pregunta?”
(R) “Era un arma.”
El señor Gregory le preguntó: “¿Puede usted describirla?”
OBSERVACIÓN: [Marina Oswald:] “No puedo describirla porque para mí todos los fusiles se parecen.”
Traducción de Gregory: “Dice que no puede describirla. Era una especie de fusil oscuro, como cualquier otro fusil corriente…”
[Marina,] en ruso: “Tenía una prominencia (o un abultamiento pero nunca vi la mira a través [de la sábana].”
Traducción de Gregory: “Dice que había un abultamiento pero que no había mira –no tenía mira para apuntar.”» [32].

No sólo debemos concluir de esto que Gregory falsificó el testimonio de Marina («todos los fusiles se parecen») sino que su amigo Mamantov hizo lo mismo. Ante la Comisión Warren, Mamantov afirmó después, no menos de 7 veces, que Marina había utilizado la palabra «oscuro» para describir aquel fusil.

En Dallas, otros testigos declararon que el arma de Oswald no tenía mira telescópica hasta que el mismo Oswald encargó a Dial Ryder, un armero de esa ciudad, que le instalara una. El Informe Warren refutó de manera elaborada esa afirmación, a pesar de que había sido corroborada, y sus autores concluyeron que «la autenticidad de la factura de reparación» utilizada para probar esto «suscitaba serias dudas» [33].

Ese punto en específico nos permite deducir lo que la Comisión Warren no quería ver: los indicios de un complot tendiente a deformar los testimonios de Marina y, potencialmente, a asimilar el arma de Lee Harvey Oswald a un fusil oscuro y sin mira telescópica que tenía en la URSS. El hecho que Mamantov deformara así las palabras de Marina nos lleva a preguntarnos por qué Jack Crichton y el subdirector del Departamento de Policía de Dallas George Lumpkin –oficiales ambos de la 488ª unidad de reserva de la Inteligencia Militar– designaron a este individuo como intérprete de Marina. Esa preocupación se refuerza ante el hecho que B.L. Senkel, el oficial del Departamento de Policía de Dallas que recogió bajo juramento el testimonio de Marina, tenía como pareja al policía F.P. Turner. Fue este último quien obtuvo la controvertida factura de reparación del fusil [34], y Senkel y él mismo habían pasado la mayor parte del 22 de noviembre con el subdirector Lumpkin. En efecto, Senkel y Turner acompañaban al subdirector Lumpkin en el vehículo de mando del cortejo presidencial mientras Lumpkin se comunicaba con Winston Lawson, quien se hallaba en el vehículo que encabezaba la caravana, rodando detrás de ellos.

Todo ello me hace pensar que, en los actos de Crichton y Lawson –de quienes ya sabemos que eran parte de la red de comunicaciones de crisis de la COG en Dallas–, podemos notar un conjunto de comportamientos sospechosos que implican a Lumpkin y a otros sectores, o lo que podríamos calificar como comportamientos de conspiradores. Esos repetidos intentos de implicar a Oswald en un «relato primario» que acusaba a la URSS de estar detrás del asesinato de Kennedy me llevan a proponer una hipótesis sobre la cual no dispongo de prueba ni de explicación alternativa: es posible que alguien, a través de la red de la Agencia de Comunicaciones de la Casa Blanca (WHCA), haya sido la fuente que describía un sospechoso exactamente con las mismas características físicas erróneas (178 centímetros de estatura y 75 kilogramos de peso) que aparecían en los expedientes del FBI y de la CIA sobre Lee Harvey Oswald. Esta descripción física errónea constituye un elemento importante pero no se ha explicado nunca.

Hay que subrayar que no se conoce ninguna otra fuente que haya atribuido a Oswald tales características físicas, muy precisas, después del asesinato de Kennedy. Por ejemplo, cuando fue arrestado e inculpado en Dallas –el mismo día del asesinato– la policía lo fichó como un individuo de 1 metro 75 centímetros y 59 kilogramos de peso en el registro que acompaña sus huellas digitales [35]. La primera referencia a 1 metro 78 centímetros de estatura y 75 kilogramos de peso provenía de su madre Marguerite, quien lo describió así al agente del FBI John Fain, en mayo de 1960, cuando su hijo residía en Rusia [36].

Después de los disparos contra Kennedy, el oficial del Departamento de Policía de Dallas que dio aquella descripción errónea a través del canal de radio de la policía fue el inspector Herbert Sawyer, quien supuestamente oyó esa descripción frente el Depósito de Libros Escolares de Texas pero fue incapaz de identificar ni describir al testigo fuente de tal descripción [37]. Los autores del Informe Warren afirmaron categóricamente que esa fuente era Howard Brennan [38]. Según ellos, en la tarde del 22 de noviembre, Brennan «identificó a Oswald durante la sesión de identificación como la persona que más se parecía [al tirador] de la ventana. Pero declaró que no podía identificarlo formalmente» [39]. Existen, sin embargo, muchas razones para dudar de esas acusaciones, empezando por las contradicciones que aparecen en los testimonios del propio Brennan –como cuenta Anthony Summers en su libroConspiracy, pp.109-10. Por otro lado, el experto Ian Griggs afirmó con argumentos sólidos que Brennan nunca vio a Oswald aquella noche en la sala de identificación del Departamento de Policía de Dallas (Archivos de la policía sitúan a Oswald en 3 sesiones de identificación el 22 de noviembre, lo cual corroboran varios testimonios. Pero no podemos encontrar pruebas de que Brennan haya participado en ninguna de ellas) [40].

Existe otra razón concreta para dudar que Brennan fuese realmente la fuente de aquella identificación. En efecto, el propio Brennan declaró después, ante la Comisión Warren, que él mismo había visto al sospechoso en el Depósito de Libros Escolares de Texas «de pie y apoyándose en el reborde de la ventana de la izquierda [en el quinto piso del edificio]». Al pedírsele que describiera lo que había visto de aquel individuo, Brennan respondió: «Probablemente pude observarlo de cuerpo entero, desde las caderas. Pero mientras estaba disparando, [me parece haberlo visto] por encima de la cintura.» [41].

Este descuido en las palabras de Brennan llama la atención sobre el problema fundamental que plantea esta descripción: Es difícil concebir que alguien pueda estimar la talla y peso de un hombre que sólo estaba parcialmente visible en una ventana del quinto piso. Por consiguiente, tenemos razones objetivas para pensar que esa descripción pudo venir de otra fuente y no de Brennan. Sabiendo que esos detalles corporales sólo corresponden con los que aparecen en los expedientes del FBI y de la CIA sobre Oswald, parece justificado pensar que esa fuente desconocida se basó en expedientes secretos del gobierno.

El 22 de noviembre, como pudimos comprobar, se produjo una interacción entre los canales [de radio] de la Agencia de Comunicaciones de la Casa Blanca (WHCA) y del Departamento de Policía de Dallas gracias al dispositivo portátil de la WHCA que Lawson había instalado en el vehículo que encabezaba el cortejo presidencial [42]. A través de la radio de la policía, ese vehículo estaba en contacto con el vehículo-piloto, que iba delante y donde viajaba el subdirector del Departamento de Policía de Dallas Lumpkin –oficial de la 488ª unidad de reserva de la Inteligencia Militar [43]. Paralelamente, como ya hemos visto, aquel dispositivo de la WHCA estaba en contacto con el centro neurálgico de la COG, en Mount Weather, Virginia. Y esta base disponía de los sistemas de comunicación confidenciales capaces de transmitir información proveniente de los expedientes secretos de inteligencia sin que ningún otro sector del gobierno fuese alertado de ello.

Abramos ahora un instructivo paréntesis sobre el contexto del asesinato del presidente Kennedy. Hoy está claramente comprobado que, en 1963, Kennedy estaba tan inquieto ante «la amenaza de una traición de la extrema derecha» que convenció al realizador hollywoodense John Frankenheimer «de adaptar al cine [la novela] Siete días de mayo» [44]. En Siete días de mayo, «un carismático oficial superior, el general de la fuerza aérea de Estados Unidos James Mattoon Scott, tiene intenciones de organizar un golpe de Estado. (…) Según su plan, una unidad combatiente secreta del US Army llamada ECOMCON (Emergency COMmunications CONtrol) toma[ría] el control de las redes de telefonía, radio y televisión, mientras que los elementos sediciosos dirig[irían] el ejército, los medios [de prensa] y sus estaciones en el Congreso desde “Mount Thunder” (una base de la COG inspirada en la de Mount Weather)».

Es también de público conocimiento que, en 1963, el presidente Kennedy había causado gran descontento entre la derecha del tablero político, en gran parte debido a su voluntad cada vez más evidente de acercamiento a la Unión Soviética. El complot que se describe en la novela Siete días de mayo y en su adaptación cinematográfica refleja las inquietudes de los liberales ante generales como Edwin Walker, quien había dimitido en 1961 después de que Kennedy criticara su activismo político en el seno del ejército de Estados Unidos. Walker había divulgado entre sus soldados documentos de la extremadamente conservadora John Birch Society y les había dado instrucciones para que votaran por determinados candidatos de derecha [45]. Pero podemos suponer que Kennedy no tenía pruebas concretas sobre un golpe de Estado fomentado desde Mount Weather. De haberlas tenido, es poco probable que se hubiese conformado con estimular el rodaje de un largometraje de ficción.

Es importante señalar que, a pesar de que los elementos de la COG como la base de Mount Weather estuviesen vinculados al Pentágono, el correspondiente «gobierno de la sombra» no estaba en lo más mínimo bajo control del ejército. Al contrario, el presidente Eisenhower se había asegurado de que la dirección del ejército fuera diversa y elitista, de manera que entre sus planificadores se encontraran algunos de los principales jefes de empresas de Estados Unidos –como el presidente de CBS Frank Stanton [46]. Por lo que se sabe sobre la conducción de la COG durante las décadas posteriores a la elección de Ronald Reagan, en 1981, ese «gobierno de la sombra» todavía incluía varios presidentes de transnacionales, como Donald Rumsfeld y Dick Cheney, así como 3 ex directores de la CIA: Richard Helms, James Schlesinger y George Bush padre [47].

En 1987, Alfonso Chardy escribió que ese «casi gobierno paralelo», que permitió a Oliver North dirigir las operaciones clandestinas del caso Irán-Contras, también había desarrollado «un plan de urgencia secreto [,] que proponía la suspensión de la Constitución, transfiriendo el control de Estados Unidos a la FEMA» [48]. Ese mismo año, North fue interrogado sobre esa acusación durante las audiencias parlamentarias sobre el Irángate; pero Daniel Inouye, el senador que presidía aquella Comisión del Congreso, le impidió responder esa pregunta en sesión pública.

Más tarde, después de haber investigado sobre el poderoso grupo de planificación de la COG, la CNN lo calificó de «gobierno oculto [basado en Estados Unidos y] del que ustedes no saben nada» [49]. El periodista y autor James Mann subrayó su continuidad militarista, que no se modificó en nada durante las alternancias presidenciales en la Casa Blanca:

«Cheney y Rumsfeld eran, en cierta medida, elementos del dispositivo de seguridad nacional permanente pero enmascarado de Estados Unidos, que vive en un mundo donde los presidentes se suceden pero donde su país se mantiene en guerra perpetua.» [50].

Yendo mucho más lejos, el reportero Andrew Cockburn citó una fuente del Pentágono para demostrar que durante la presidencia de Clinton un grupo de planificadores de la COG se componía, por primera vez, «casi exclusivamente de halcones republicanos». Según la fuente de Cockburn, de muy alto nivel, «“se podría hablar de un gobierno secreto a la espera su turno. La administración Clinton se mantuvo extraordinariamente indiferente a eso, [no tenían] idea alguna de lo que allí sucedía”» [51].

La descripción que aquel alto responsable del Pentágono hacía de los planificadores de la COG como «un gobierno secreto que esperaba su turno» durante la presidencia de Clinton –equipo del que todavía formaban parte Cheney y Rumsfeld– está muy cercana a la definición de una «facción» o de una «camarilla» (o sea, de un grupo unido por un pacto secreto para provocar un cambio o derrocar un gobierno). Durante la presidencia de Jimmy Carter pudo observarse una situación similar. En aquel momento, varios de los futuros protagonistas del Irángate –como George Bush padre y el ex oficial de la CIA Theodore Shackley– se vincularon con jefes de servicios secretos extranjeros en lo que se ha dado en llamar el Safari Club. Su objetivo común era «colaborar fuera de la supervisión del Congreso y de la agencia con [el embajador de Estados Unidos en Irán y ex director de la CIA Richard] Helms, así como con sus hombres más leales» [52]. Esa red comenzó a apoyar fuerzas de guerrillas en África –como la UNITA de Jonas Savimbi en Angola–, sabiendo que aquellas operaciones no contarían con apoyo de la CIA, encabezada sucesivamente por William Colby y Stansfield Turner bajo la administración Carter [53].

Algunas figuras claves del Safari Club –como el jefe de la inteligencia exterior de Francia (SDECE) Alexandre de Marenches– colaboraron con el director de la CIA William Cassey, George Bush padre y Theodore Shackley en lo que se ha dado en llamar la «contrasorpresa republicana» de octubre de 1980, cuyo objetivo era impedir la reelección de Jimmy Carter. Aquel plan consistía en hacer fracasar los intentos de la Casa Blanca por repatriar los rehenes de la embajada de Estados Unidos en Teherán antes de la elección presidencial negociando, entre los republicanos y los iraníes, un acuerdo favorable para ambas partes. Finalmente, los rehenes fueron liberados sólo horas después de la investidura del presidente Reagan, el 20 de enero de 1981 [54].

Aquel golpe bajo de los republicanos fue el tercer acontecimiento profundo estructural en la Historia reciente de Estados Unidos, después del asesinato del presidente Kennedy y del Watergate, pero antes del Irangate y del 11 de septiembre. Aquellos contactos ilícitos con Irán fueron iniciados en 1980 por lo que podríamos llamar el «grupo de la contrasorpresa de octubre» que acabamos de describir. Para retomar un término utilizado por Alfonso Chardy, aquella fue la «génesis» de las ventas de armas del Irán-Contras, que fueron supervisadas por los planificadores de la COG/Mount Weather entre 1984 y 1986 [55].

En una importante entrevista con el periodista de investigación Robert Parry, el oficial retirado de la CIA Miles Copeland afirmó que una «CIA dentro de la CIA» había inspirado aquel golpe bajo de 1980 porque había «llegado a la conclusión de que Carter tenía que salir de la presidencia por el bien del país», según los términos del propio Copeland [56]. Copeland declaró abiertamente a Robert Parry que él mismo compartía la opinión de que Jimmy Carter «representaba un gran peligro para la nación». Y el ex agente del Mossad Ari Ben-Menashe declaró a Parry que el propio Copeland en realidad era el «instigador» del acuerdo «armas por rehenes» adoptado en 1980 y que él había «negociado la cooperación de los republicanos con Israel» [57]. Finalmente, Copeland y su cliente Adnan Khashoggi, de quien era consejero, contribuyeron a iniciar las ventas de armas a Irán de 1984-1985 –con ayuda de Theodore Shackley.

Sin embargo, al igual que Fletcher Knebel, quien en su libroSiete días de mayo subestimó la preeminencia militar de la COG en la administración de Mount Weather, Copeland pudo haberse equivocado sobre la exclusividad del papel de la CIA en el grupo de la contrasorpresa de octubre. En mi libroLa Route vers le nouveau désordre mondial, yo sugerí que esa red de la CIA estaba vinculada al «Proyecto Alfa», que trabajaba entonces con David Rockefeller y el Chase Manhattan Bank sobre los temas vinculados a Irán. En aquella época, aquel desconocido círculo estaba bajo la supervisión de John J. McCloy, un personaje clave del establishmenten Washington [58].

Concluiré este artículo citando nuevamente a James Mann, según quien la administración de la COG en Mount Weather era para Estados Unidos un «dispositivo de seguridad nacional permanente pero disimulado (…) en un mundo donde los presidentes se suceden pero donde su país está en guerra perpetua.» [59]. Como hemos analizado, ese liderazgo oculto estaba garantizado por una red de ex cuadros de la CIA y de dirigentes civiles. Así que invito a mis lectores a plantearse la posibilidad de que ciertos elementos de ese círculo hayan podido constituir un «gobierno secreto a la espera de su turno», no sólo durante las presidencias de Clinton –en los años 1990– o de Carter –en 1980– sino también durante la administración Kennedy, en noviembre de 1963.

[1] Peter Dale Scott, L’État profond américain: la finance, le pétrole et la guerre perpétuelle [En español, “El Estado profundo estadounidense: la finanza, el petróleo y la guerra perpetua] (Éditions Demi-Lune, Plogastel-Saint-Germain, 2015), p.1.

[2] Una relación exhaustiva de las anomalías cuya existencia podemos comprobar tanto en el asesinato de John F. Kennedy como en los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 aparece en el libro de Peter Dale Scott, The War Conspiracy: JFK, 9/11, and the Deep Politics of War (Skyhorse, New York, 2013), pp.341-96.

[3] La NSA o National Security Agency (Agencia de Seguridad Nacional), es el órgano de la inteligencia estadounidense a cargo de la intercepción y escucha ilegales de las comunicaciones, incluyendo las redes internacionales de comunicaciones, actividades encubiertas reveladas en 2013 por el contratista estadounidense Edward Snowden, hoy refugiado en Rusia. Nota de la Red Voltaire.

[4] Tim Shorrock, Spies for Hire (Simon & Schuster, Nueva York, 2008), p.6.

[5] Alfonso Chardy, “Reagan Aides and the Secret Government”,Miami Herald, 5 de julio de 1987: «Algunos de los principales consejeros del presidente Reagan manejaron lo que era prácticamente un gobierno paralelo fuera de las agencias y ministerios tradicionales del gabinete, y lo hicieron desde el inicio de la administración Reagan, según las conclusiones de los investigadores del Congreso y de la administración.»

[6] Al interrogar a Oliver North, el jurista de la comisión investigadora sobre el escándalo Irán-Contras, Arthur Liman, le «hizo repetir (…) que esa maniobra destinada a desviar la atención había sido idea de[l director de la CIA William] Casey» (Arthur Liman, Lawyer: A Life of Counsel and Controversy, Public Affairs, Nueva York (1998), p.341).

[7] James Bamford, A Pretext for War: 9/11, Iraq, and the Abuse of America’s Intelligence Agencies (Doubleday, Nueva York, 2004), p.72.

[8] Peter Dale Scott, La Route vers le nouveau désordre mondial: 50 ans d’ambitions secrètes des États-Unis (Éditions Demi-Lune, París, 2010), pp, 294-6, pp.301-14.

[9] Bob Woodward y Carl Bernstein, All the President’s Men (Simon and Schuster, Nueva York, 1974), p.23.

[10] Bob Woodward y Carl Bernstein, All the President’s Men (Simon and Schuster, Nueva York, 1974), p.23.

[11] John Dean, Worse Than Watergate: The Secret Presidency of George W. Bush (Little Brown, Nueva York, 2004), p.120. Asimismo, Howard Baker –el republicano más importante de la Comisión investigadora del Senado sobre el Watergate en 1973– fue integrado después a la dirigencia secreta de la COG (CNN Special Assignment, 17 de noviembre de 1991).

[12] James Mann, Rise of the Vulcans: The History of Bush’s War Cabinet(Viking, Nueva York, 2004), p.142.

[13] El Servicio Secreto de Estados Unidos, (US Secret Service) es la agencia a cargo, fundamentalmente, de garantizar la protección física del presidente de Estados Unidos así como de los principales funcionarios y personalidades de ese país. Dependió del Departamento del Tesoro hasta 2003, año en que pasó a formar parte del Departamento de Seguridad de la Patria (Homeland Security) creado bajo la administración de George W. Bush después de los hechos del 11 de septiembre de 2001. NdlRV.

[14] Audiencias de la Commisión Warren, Volumen 9, p.106 (o 9 ACW p.106); Peter Dale Scott, Deep Politics and the Death of JFK (University of California Press, Berkeley y Los Angeles, 1966), pp.275-6; Russ Baker,Family of Secrets: The Bush Dynasty, the Powerful Forces That Put It in the White House, and What Their Influence Means for America (Bloomsbury Press, Nueva York, 2009), pp.119-22.

[15] 17 ACW p.605 (ou 17 ACW p.605).

[16] 3 ACW p.244.

[17] 4 ACW p.338; cf. 21 ACW pp.768-70.

[18] 7 ACW pp.580-1; cf. 18 ACW p.809, 21 ACW p.571.

[19] «White House Communications Agency», Signal Corps Regimental History,.

[20] En los años 1990, WHCA proporcionó al ARRB varios testimonios sobre las comunicaciones del 22 de noviembre de 1963 entre Dallas y Washington (Expedientes de la WHCA, NARA #172-10001-10002 en NARA #172-10000-10008). El ARRB también trató de que la WHCA le entregara las cintas originales no alteradas de las conversaciones desde el avión presidencial (Air Force One) durante el regreso de Dallas, también correspondientes al 22 de noviembre de 1963 (Varias versiones editadas y condensadas de esas cintas han estado disponibles desde los años 1970 en la biblioteca Lyndon Baines Johnson, en Austin, Texas.). Pero ese intento fue infructuoso: «Las numerosas solicitudes escritas y orales del Comité de Estudios a la Agencia de Comunicaciones de la Casa Blanca (WHCA) fueron infructuosas. La WHCA no fue capaz de mostrar ni un solo archivo que aclarase el origen de las cintas editadas» Ver Assassinations Records Review Board: Final Report, capítulo 6, parte 1, p.116.

[21] 17 ACW p.395.

[22] 17 ACW pp.394-95, p.23; ACW p.841; 17 ACW p.368, p.395; Scott,Deep Politics and the Death of JFK, pp.273-4, p.278. El supuesto epiléptico abandonó la ambulancia en cuanto llegó al hospital Parkland (Comisión Warren, documento n°1245, pp.6-10).

[23] 17 ACW p.632; cf. 21 ACW p.580. Testimonio del agente especial [del Servicio Secreto] Winston E. Lawson, 17 ACW p.632; Scott, Deep Politics and the Death of JFK, p.278.

[24] 4 ACW p.354

[25] Richard Pollock, «The Mysterious Mountain», The Progressive, marzo de 1976; cf. “Mount Weather’s ‘Government-in-Waiting’”.

[26] Russ Baker, Family of Secrets, p.121.

[27] Dee Garrison, Bracing for Armageddon: Why Civil Defense Never Worked (Oxford University Press, Nueva York, 2006), p.46.

[28] 24 ACW p.219.

[29] 24 ACW p.249.

[30] 3 ACW p.82.

[31] Comisión Warren, pieza acusatoria n°1778, 23 ACW pp.383-4.

[32] Comisión Warren, pieza acusatoria n°1778, 23 ACW pp.383-4.

[33] Informe Warren, p.317 (o RW p.317).

[34] 24 ACW p.328.

[35] Ficha de huellas dactilares de Lee Harvey Oswald, 17 ACW p.308. El peso corporal máximo de Oswald fue 68 kilogramos cuando salió del Cuerpo de Marines, en 1959 (19 ACW p.584, p.595).

[36] Informe del FBI redactado por el agente especial Fain, 12 de mayo de 1960, 17 ACW p.706. En ese mismo informe, Marguerite nombró al padre de Oswald como «Edward Lee Oswald», pero su verdadero nombre era Robert Edward Lee Oswald (RW pp.669-70).

[37] Testimonio del inspector Herbert Sawyer, 6 ACW pp.321-2: «No recuerdo si era un hombre blanco o si era joven o viejo.» Cf. Cinta grabada del canal 2 de la policía de Dallas a las 12 horas y 25 minutos (23ACW p.916).

[38] RW p.5.

[39] RW p.145.

[40] Ian Griggs, «Did Howard Leslie Brennan Really Attend an Identification Lineup? ».

[41] 3 ACW p.144.

[42] Testimonio de Winston Lawson (Secret Service), 17 ACW p.630: «Pregunté al oficial Curry por el lugar de estacionamiento del vehículo de cabecera [que se hallaba en el aeropuerto Love Field de Dallas] e instalé [en el vehículo] una radio portátil de la WHCA que [seguidamente] comprobé.»

[43] «El vehículo de cabecera estaba en contacto (…) con el vehículo-piloto a través de la radio de la policía, y con la limusina presidencial gracias a los radios portátiles del Servicio Secreto.» Pamela McElwain-Brown, “The Presidential Lincoln Continental SS-100-X”, Dealey Plaza Echo, Vol.3, n°2, p.23 (radio de la policía); Scott, Deep Politics and the Death of JFK, pp.272-5 (Lumpkin).

[44] David Talbot, Brothers: The Hidden History of the Kennedy Years (Free Press, Nueva York, 2007), p.148.

[45] Jonathan M. Schoenwald, A Time for Choosing: The Rise of Modern American Conservatism (Oxford University Press, Nueva York, 2001), pp.100-2.

[46] Hope Yen, «Eisenhower Letters Reveal Doomsday Plan: Citizens Tapped to Take Over in Case of Attack », AP, 21 de marzo de 2004.

[47] Ver, por ejemplo Mann, Rise of the Vulcans, pp.138-40 (Cheney y Rumsfeld); CNN Special Assignment, 17 de noviembre de 1991 (Helms).

[48] Al interrogar a Oliver North, el jurista de la Comisión Investigadora sobre el Irán-Contras, Arthur Liman, le «hizo repetir (…) que esa maniobra de distracción era una idea [del director de la CIA William] Casey» (Arthur Liman, Lawyer: A Life of Counsel and Controversy [Public Affairs, Nueva York, 1998], p.341). Cf. The “October Surprise” Allegations and the Circumstances Surrounding the Release of the American Hostages Held in Iran: Report of the Special Counsel to Senator Terry Sanford and Senator James M. Jeffords of the Committee on Foreign Relations, Senado de Estados Unidos, Volumen 4, p.33 («grupo de la contrasorpresa de octubre»).

[49] CNN Special Assignment, 17 de noviembre de 1991.

[50] Mann, Rise of the Vulcans, p.145.

[51] Andrew Cockburn, Rumsfeld: His Rise, Fall, and Catastrophic Legacy(Scribner, Nueva York, 2007), p.88.

[52] Joseph J. Trento, Prelude to Terror: The Rogue CIA and the Legacy of America’s Private Intelligence Network (Carroll & Graf, Nueva York, 2005), p.61.

[53] Piero Gleijeses, Visions of Freedom: Havana, Washington, Pretoria and the Struggle for Southern Africa, 1976-1991 (The University of North Carolina Press, Chapel Hill, 2013), pp.66-8; Elaine Windrich, «The Laboratory of Hate: The Role of Clandestine Radio in the Angolan War»,International Journal of Cultural Studies 3(2), 2000.

[54] Alfonso Chardy, «Reagan Aides and the Secret Government», Miami Herald, 5 de julio de 1987: «Bajo la dirección de Richard Allen –el consejero en política exterior del equipo de campaña [de Reagan]–, aquel grupo se creó porque [los republicanos temían] que Carter lograse sacar del sombrero una “sorpresa de octubre”, como un acuerdo de último minuto para que los rehenes fuesen liberados antes de la elección del 4 de noviembre [de 1980]. Una de las primeras gestiones del grupo fue organizar un encuentro con un hombre que decía representar a Irán, que proponía liberar a los rehenes [después de la elección de] Reagan. Allen –[su] principal consejero (…) en materia de seguridad nacional– y otro asistente de campaña llamado Laurence Silberman revelaron en abril [pasado] ese encuentro al Miami Herald. Afirmaron que McFarlane, quien era por entonces uno de los adjuntos en la Comisión senatorial sobre las fuerzas armadas, lo organizó y participó en el. Este último [McFarlane] se convirtió después en consejero de Seguridad Nacional de Reagan y tuvo un papel central en el escándalo Irán-Contras. Allen y Silberman aseguraron haber rechazado la oferta de liberar a los rehenes [después de la elección de] Reagan. (El iraní en cuestión era Hushang Lavi. Después de su muerte, Robert Parry pudo confirmar, gracias a la agenda del difunto, que aquel encuentro había tenido lugar.)

[55] Alfonso Chardy, «Reagan Aides and the Secret Government»,Miami Herald, 5 de julio de 1987.

[56] «America’s False History Allows the Powerful to Commit Crimes Without Consequence», entrevista de Robert Parry por Mark Karlin,Truth Out, 15 de enero de 2013.

[57] Robert Parry, Trick or Treason: The October Surprise Mystery (Sheridan Square Press, Nueva York, 1993), p.175.

[58] Scott, La Route vers le nouveau désordre mondial, pp.124-7, p.132-3. Un personaje clave del «Proyecto Alfa» fue Archibald Roosevelt, un jubilado de la CIA y amigo de Copeland, quien en 1980 era enemigo de Carter y empleado del Chase Manhattan Bank.

[59] Mann, Rise of the Vulcans, p.145.

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