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Global

Justicia Transnacional: La historia invisible del Estado tunecino

27/11/2016 by Vitalio Deja un comentario

Por: Sadri Khari

 

Los días 17 y 18 de noviembre tenían lugar las primeras audiencias públicas de las víctimas de los crímenes cometidos por el Estado tunecino entre 1955 y 2013.

“¡Ahora puedo perdonarte!”.

Hubiera querido encontrar una escapatoria. Hacer una broma despiadada. Dura. Mordaz. Tener el valor para ironizar. Reír por no llorar, pero reír al fin y al cabo. Burlarme de la gente que utiliza cada dos por tres la palabra «desgarrador». Tanto para hablar de un niño que está llorando por haber perdido su pelota como para comentar el testimonio de un mártir de la violencia policial. Creía que podía reírme de todo. Incluso de lo peor. Estaba profundamente equivocado. He llegado a mi límite.

Hubiera querido ofrecer un análisis de lo que ha ocurrido, hablar de la constitución de la Instancia Verdad y Dignidad (IVD)1, de las ambigüedades del proceso denominado como justicia transicional, de sus pormenores y circunstancias, de sus límites pasados, presentes y futuros; desmenuzar los discursos, las posturas, las maniobras, criticar a unos, denunciar a otros y absolver a unos pocos elegidos, arrinconados, incómodamente para ellos, entre unos y otros. Creía que podía objetivarlo todo. Incluso lo peor. Pues bien, sencillamente, estaba equivocado una vez más.

Escuché los testimonios de las víctimas del Estado que cobran sentidos distintos cuando son colectivos o, por el contrario, individuales. Sus padecimientos no son indecibles, sino incomentables (¡Dios mío, protege sus testimonios de los estudiosos!). Sólo tengo ganas de decirles: sois mis hermanos, sois mis hermanas…

Todos ya habíamos leído, visto u oído testimonios aún más terribles. Hemos dicho “es horrible” y hemos regresado a nuestras vidas. Todos sabíamos que “nuestro” Estado no era inocente. Conocíamos la pesadilla que le esperaba a cualquiera que tuviera la desgracia de ser su víctima, ya fuera por razones políticas o por delitos de derecho común. Nos resignábamos. Indiferentes. O acostumbrados. Sin embargo, desde el inicio de las audiciones públicas de la IVD estamos como aturdidos. Sihem Ben Sedrine [la presidenta de la IVD] ha ganado la apuesta, y mejor así. Los testimonios que hemos escuchado nos han sumergido en un estado de estupor doloroso y positivo. Hemos descubierto con pavor lo que ya sabíamos. Y digo positivo porque la emoción que nos ha invadido no se compone solamente de piedad o compasión. Se mezcla con la ira y la indignación. Y a veces con un sano desprecio hacia los funcionarios de la dictadura.

Cuando vemos en la televisión escenas de masacres, o escuchamos testimonios en los que las víctimas relatan sus sufrimientos, torturas o humillaciones, padecemos habitualmente una suerte de asco que sofoca progresivamente un sentimiento de resignación impotente. El estupor que ahora sentimos es distinto. Está repleto de rechazo, de política. Nos vincula de nuevo con el sentimiento colectivo que animaba la revolución. Las víctimas han declarado; con frecuencia han descrito detalladamente y han revivido ante nosotros el mal que les hicieron. Tanto las palabras que pronunciaron como las lágrimas que derramaron han sido al mismo tiempo el relato de sus penas y el juicio de todo un sistema. No se trata del juicio de la violencia en sí ni el de la inhumanidad o el de cualquier otro concepto metafísico cadavérico, sino el de un régimen político muy concreto. No hemos escuchado la historia de los dramas personales, sino la historia invisible del Estado tunecino; de ese Estado que todavía pervive bajo nuevas formas. Las víctimas de la injusticia no nos han hablado de un pasado que sería bueno conservar en la memoria, sino de un presente del que sólo son las víctimas del ayer y de un cercano anteayer.

Hay quienes hacen un llamamiento a la clemencia, pero ¿cómo perdonar a un culpable mientras continúa como si nada con su obra maléfica? Tanto desde una perspectiva humana, moral o política, el “perdón” es actualmente un sinsentido. Desde el punto de vista de una política traída por el soplo de la revolución y no por el aliento nauseabundo de los hombres del antiguo régimen, la “reconciliación” es una aberración. Todo esto es lo que hemos oído durante las audiciones públicas organizadas por la IVD, y éste no es el menor de sus méritos. ¡Que se arrepientan los que han rechazado, boicoteado o saboteado la IVD!

1 La Instancia Verdad y Dignidad (IVD) nace el 15 de diciembre de 2013 con el fin de llevar a cabo un proceso de justicia transicional y juzgar los crímenes cometidos por el Estado tunecino desde el 1 de diciembre de 1955 hasta el 31 de diciembre de 2013. Las audiencias públicas de la IVD tuvieron lugar los pasados días 17 y 18 de noviembre. [N.d.T.]

* Sadri Khiari es miembro fundador del Consejo Nacional para las Libertades en Túnez (CNLT) y de ATTAC Túnez. Cofundador en Francia del Partido de los Indígenas de la República (PIR). Sadri es también autor de numerosos artículos y obras sobre Túnez. El último libro de Sadri Khiari es Malcolm X. Estratega de la dignidad negra,publicado en 2015 en la editorial Artefakte.

* Traducido para Diagonal por Rosa Carazo y Francisco Fernández Caparrós.

Publicado en: Global

La Organización de Cooperación de Shanghái encabeza la gran transformación de Eurasia

27/11/2016 by Vitalio Deja un comentario

Por: Ariel Noyola Rodríguez

La Organización de Cooperación de Shanghái está en camino de pasar de la cooperación en materia de seguridad y defensa, a sumar esfuerzos en los ámbitos económico y financiero. Durante su 15ª cumbre, realizada a principios de noviembre, el primer ministro de China propuso a los miembros de este grupo la creación de un área de libre comercio y un banco regional de desarrollo, lo cual elevaría la influencia de Pekín y Moscú en una región que, según uno los principales geoestrategas estadounidenses, terminará por definir el futuro de la hegemonía global.

 
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Zbigniew Brzezinski, quien fuera consejero de seguridad nacional del presidente James Carter, sostuvo en 1997, en su libro El gran tablero: la supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos (The Grand Chessboard: American Primacy and Its Geostrategic Imperatives), que una de las condiciones para que Estados Unidos conservara su hegemonía mundial consistía en impedir, a toda costa, el surgimiento de una potencia desafiante en Eurasia. Hoy en día, Washington no solamente ha perdido el control sobre esa parte del mundo sino que China está encabezando, junto con Rusia, la construcción de un gran circuito económico y financiero entre todos los países de la región.

Los medios de comunicación occidentales, en su mayoría, ocultaron que a principios de noviembre el primer ministro de China, Li Keqiang, realizó una gira por varios países de Asia central. Li aterrizó en la ciudad de Bishkek (Kirguistán), donde participó en la 15ª Cumbre de Jefes de Gobierno de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) [1]. La OCS, que cubre 300 millones de kilómetros cuadrados (aproximadamente el 60% de toda la superficia de Eurasia) y es el hogar de una cuarta parte de la población mundial, está compuesta actualmente por China, Rusia, Kazajastán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán. La India y Pakistán se encuentran en proceso de incorporación que, previsiblemente, será concluido en la cumbre de Astaná, a realizarse en junio de 2017 [2].

Aunque en un principio fue concebida bajo una perspectiva militar y de seguridad, en estos momentos la OCS incluye también la cooperación en los rubros económico y financiero. Justamente cuando el comercio internacional registra su peor desempeño desde que estalló la crisis financiera de 2008 [3], para los países que conforman la OCS se ha vuelto una imperiosa necesidad estrechar sus vínculos, tanto en términos comerciales, como de inversión. Para enfrentar la desaceleración económica mundial, es urgente que los países emergentes fortalezcan las relaciones Sur-Sur (entre países de la periferia), con vistas a reducir su dependencia de las naciones industrializadas, hoy hundidas en el estancamiento.

La propuesta del primer ministro de China de establecer un área de libre comercio («free trade area») entre los miembros de la OCS apunta, precisamente, hacia la integración horizontal de las cadenas productivas de la región euroasiática [4]. En un momento en el que China está acelerando la reorientación de su economía hacia el mercado interno para, de este modo, disminuir el predominio de las inversiones masivas y el comercio exterior en su patrón de crecimiento, para el resto de países que conforman la OCS es un asunto de primer orden buscar dar el salto hacia la producción de mercancías de alto valor agregado.

Por otro lado, considero que la OCS debe explorar la posibilidad de sumar esfuerzos con otros proyectos de integración que en la actualidad intentan consolidarse. La eliminación de barreras arancelarias bien puede permitir a los países de la OCS aumentar los flujos de comercio y de inversión de forma sustantiva con aquellos bloques regionales que están conformados por las economías emergentes; por ejemplo, la Unión Económica Euroasiática (UEE, integrada por Rusia, Bielorrusia, Kazajastán, Armenia y Kirguistán) o incluso la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN, por sus siglas en inglés).

Es fundamental, en paralelo, que las estrategias de integración económica regional impulsadas por la OCS y la UEE busquen establecer, cuanto antes, alianzas con las zonas de libre comercio que China está impulsando en el Continente asiático, es decir, encontrar puntos de convergencia, verbigracia, con el Acuerdo Económico Comprensivo Regional (RCEP, por sus siglas en inglés). A mi modo de ver, el protagonismo de China en los flujos del comercio mundial proporciona enormes beneficios a los países localizados en Eurasia. Sin embargo, no se trata solamente de vender mercancías en uno de los mercados más dinámicos del mundo sino, también, de adquirir bienes a precios mucho más bajos.

Adicionalmente, cabe destacar que a lo largo del encuentro con sus homólogos de la OCS, Li puso sobre la mesa de negociaciones la propuesta de poner en funcionamiento un banco regional de desarrollo así como un fondo especial de crédito, instrumentos que, a su juicio, serán capaces de responder a las necesidades de financiamiento de la región euroasiática [5]. Si se materializan, estas instituciones se sumarían a las entidades financieras lideradas por China, y que se han puesto en marcha durante los años recientes: el nuevo banco de desarrollo de los BRICS (acrónimo de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (AIIB, por sus siglas en inglés).

Es importante tomar en cuenta que todas estas iniciativas tienen entre sus principales objetivos canalizar el ahorro de los países emergentes hacia el financiamiento de la iniciativa económica y geopolítica más ambiciosa formulada por China en los últimos tiempos: “Un cinturón, una ruta” (One Belt, One Road), una inmensa red de transporte que conectará a los países del Este, Sur y Sudeste de Asia con el Medio Oriente y el Norte de África, atravesando el continente europeo [6].

La República Popular China confirma, una vez más, que la integración económica del continente asiático es una de sus prioridades estratégicas. Aun cuando el Gobierno de Barack Obama lanzó la “doctrina del pivote” en el año 2011 –una estrategia de defensa que tuvo por misión contener el ascenso de China como súper potencia–, los líderes de Pekín han logrado, de forma por demás exitosa, consolidar su liderazgo regional.

Ahora, todo indica que la advertencia que hizo Brzezinski hace ya casi dos décadas, se ha convertido en una dolorosa realidad para Estados Unidos: la OCS, apoyada de forma preponderante tanto por China, como por Rusia, encabeza la gran transformación de Eurasia…

Ariel Noyola Rodríguez

[1] «SCO prime ministers’ meeting gives strong boost to regional economic, security cooperation», China Daily, 5 de noviembre de 2016.

[2] «India, Pakistan may get new status at Shanghai Cooperation Organization in 2017 — diplomat», TASS, 10 de noviembre de 2016.

[3] «World Trade Set for Slowest Yearly Growth Since Global Financial Crisis», Paul Hannon & William Mauldin, The Wall Street Journal, 27 de septiembre de 2016.

[4] «China Suggests Free Trade Zone For the SCO», Catherine Putz, The Diplomat, 4 de noviembre de 2016.

[5] «China proposes SCO development bank», The Nation (Pakistan), 23 de octubre de 2016.

[6] «The rise of the Eurasian silk road», Dan Steinbock, China Daily, 8 de noviembre de 2016.

Publicado en: Global

Michael T. Flynn y el islam

27/11/2016 by Vitalio Deja un comentario

Por: Thierry Meyssan

El general Michael T. Flynn, próximo consejero estadounidense para la Seguridad Nacional, fue en un tiempo ensalzado como uno de los oficiales de inteligencia más brillantes de su generación, pero hoy se le tilda de islamófobo y torturador. Entre el apogeo de su gloria y esta oleada de críticas, el general Flynn se enfrentó al presidente Barack Obama y finalmente se unió al candidato Donald Trump.

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El general Flynn estuvo, en 2015, entre los invitados extranjeros al aniversario de la televisión internacional Russia Today. Su particapación en esa celebración fue violentamente criticada desde la Casa Blanca, que ve en ese medio de prensa un “órgano de propaganda de Vladimir Putin” (sic).

Con una enorme dosis de mala fe, la prensa clintonmaníaca describe al general Michael Flynn, seleccionado por el presidente electo de Estados Unidos Donald Trump para el cargo de consejero de seguridad nacional, como un islamófobo y partidario de la tortura. ¿Cuál es la realidad?

Michael T. Flynn es un católico de origen irlandés apegado a la estabilidad de su familia. Muy deportivo, practica tanto deportes de equipo como deportes individuales, pero prefiere los deportes de movimiento –como el waterpolo y el surf– a los de fuerza.

Considerado uno de los oficiales de inteligencia más brillantes de su generación –dirigió la DIA (Defense Intelligence Agency, o sea la agencia de inteligencia del Pentágono) desde julio de 2012 hasta agosto de 2014–, el general Flynn cuestionó les métodos de trabajo del servicio que dirigía. Para él, el uso sistemático de equipamiento sofisticado en la labor de espionaje no puede aportar la calidad que garantiza la labor de inteligencia humana [1] y la tendencia a presentar informes en forma de ponencia bien ilustrada no permite reflejar correctamente las situaciones complejas. Estima que más vale un análisis escrito que la exhibición de lindas presentaciones y fotos. Y, para terminar, la calidad del trabajo de inteligencia depende de su confrontación con el de otros analistas. Contrariamente a la práctica habitual en las agencias estadounidenses es por tanto la cooperación, y el intercambio, con los otros servicios del país y con los de las naciones aliadas. Se trata, como podemos ver, de posiciones finalmente muy clásicas, pero que en total contradicción con los hábitos de su país.

En lo tocante al yihadismo, tema sobre el que se concentra desde hace unos 15 años, Flynn ha llegado a la conclusión de que, aunque utiliza la terminología religiosa y cita el Corán, el islamismo no tiene nada que ver con una religión y que es única y exclusivamente una ideología política. Algo más perturbador, aunque no deja de ser cierto, es que afirma que el apoyo que los yihadistas encuentran en una parte de la población musulmana tiene sus raíces en el propio islam. Aunque no ha tomado posición sobre la religión musulmana, Flynn se las arregló para incluir al profesor Gabriel Sawma en el equipo de Trump. Este profesor de origen libanés es autor de un libro sobre los orígenes siriacos del Corán, trabajo que lo ha llevado a una interpretación muy tolerante del islam.

El enfrentamiento de Michael Flynn con Hillary Clinton y Barack Obama se produjo en agosto de 2012, al darse a conocer una nota secreta sobre los yihadistas en el Levante. En la parte desclasificada del documento, Flynn observaba que los yihadistas estaban en guerra contra la República Árabe Siria y que contaban con apoyo en las poblaciones tribales que viven entre Siria e Irak, circunstancia que podía llevarlos a crear un emirato en el noreste de Siria, lo cual correspondería a los intereses estratégicos de sus padrinos: Arabia Saudita, Qatar y Turquía. Flynn explicó que había escrito esa nota –justo después de que Francia reactivara la guerra contra Siria– para tratar de oponerse al respaldo de la administración Obama a la creación del Emirato Islámico (Daesh).

En cuanto a la tortura, Flynn ha explicado repetidamente que sus declaraciones no deben interpretarse como un estímulo a la generalización. Si combate a los yihadistas porque torturan y matan, es importante que estos sepan que él no piensa abandonar a sus propios compañeros de armas que han recurrido a la tortura y que no vacilará en torturar y matar él también de ser necesario. Pero no es esa su intención y, de hecho, en Afganistán intervino contra esa práctica.

[1] Se refiere al HUMINT o Human Intelligence, término utilizado para designar la información de inteligencia recogida y/o proporcionada por fuentes humanas. Nota del Traductor.

Publicado en: Global

Dirigentes de todo el mundo ofrecen sus condolencias a Cuba

27/11/2016 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: InfoLibre

  • Evo Morales, Nicolás Maduro, Enrique Peña Nieto, Rafael Correa, Vladimir Putin, Mijail Gorvachov, François Hollande y Mahmud Abás daron el pésame al pueblo cubano tras el fallecimiento del expresidente Fidel Castro
  • Todos reconocieron al dirigente cubano como una figura imprescindible del siglo XX

Nicolás Maduro y Fidel Castro en la visita del presidente venezolano a la isla

E.P.

El expresidente de Cuba y líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, falleció este viernes a los 90 años. Castro gobernó en la isla desde 1959 hasta 2008, después de que la revolución triunfara con la expulsión de Fulgencio Batista del poder.

Las muestras de condolencia y reconocimiento a la figura del dirigente cubano se sucedieron a lo largo del día y fueron recogidas por Europa Press.

“Duele mucho la partida del Comandante Fidel”, fueron las palabras de Evo Morales acerca del que fuera uno de sus más estrechos aliados. “Nos deja el legado de luchar por la integración de los pueblos del mundo”, añadió.

Maduro, tras hablar con el presidente Raúl Castro, hermano de Fidel, para transmitir “la solidaridad y amor al Pueblo de Cuba”, vinculó el liderazgo de Castro a la experiencia de Venezuela, bajo el mando del presidente Hugo Chavez. “A todos los Revolucionarios del Mundo nos toca seguir con su legado y su bandera de independencia, de socialismo, de patria humana… hizo historia junto a los pueblos del mundo para señalar un camino de dignidad… Historia grande con los principios de Bolívar y Martí”, señaló.

Enrique Peña Nieto aseguró que el dirigente cubano fue un “referente emblemático del siglo XX” y que fue “un amigo de México, promotor de una relación bilateral basada en el respeto, el diálogo y la solidaridad”.

“Se fue un grande. Murió Fidel”, escribió Rafael Correa, presidente ecuatoriano, a través de su cuenta oficial de Twitter. “¡Viva Cuba! ¡Viva América Latina!”, concluyó.

Vladimir Putin afirmó que Castro era “un verdadero y fiel amigo de Rusia” y no escatimó en elogios al asegurar que representó “los elevados ideales a los que debería aspirar un político, ciudadano y patriota, absolutamente convencido de una causa a la que dedicó su vida entera”.

Por su parte, Mijail Gorvachov también consideró a Fidel Castro como “un amigo hasta el final” y lamentó el daño que causó a la isla la disolución de la antigua URSS. “Fidel plantó cara y fortaleció a su país durante los momentos más crueles del bloqueo americano”, pero guió a su país  “por el camino del desarrollo independiente”, aseveró el expresidente soviético.

Desde Francia, François Hollande, describió al expresidente cubano como “figura del siglo XX” y representante de las luces y de las sombras de la Revolución en la isla: “Fue el receptáculo de la Revolución Cubana, tanto de las esperanzas que suscitó como de la desilusión que acabó generando”. También reconoció que supo representar “el orgullo de los cubanos en su rechazo a la dominación externa”.

El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás,  recordó que Cuba fue el único país latinoamericano que votó en contra de la partición de Palestina en 1947, y “desde ese momento se convirtió en un campeón para cada liberación nacional en los movimientos mundiales”.

Publicado en: Global

Muere el líder de la revolución cubana, Fidel Castro, a los 90 años

27/11/2016 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: InfoLibre

  • Los restos mortales del que fuera líder de la revolución cubana serán incinerados este sábado
  • Su última aparición pública se produjo el pasado 14 de agosto, con motivo de su 90º cumpleaños

 

Fidel Castro, durante un discurso pronunciado en la Plaza de la Revolución de La Habana en el año 2006.

El expresidente de Cuba y líder de la revolución cubana, Fidel Castro, ha muerto este viernes a los 90 años, según ha confirmado su hermano y actual presidente, Raúl Castro, en una alocución publicada en la televisión cubana.

“Querido pueblo de Cuba: con profundo dolor comparezco para informar a nuestro pueblo, a los amigos de nuestra América y del mundo de que hoy, 25 de noviembre del 2016, a las 10.29 horas de la noche, falleció el comandante en jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz”, ha anunciado.

“En cumplimiento de la voluntad expresa del compañero Fidel, sus restos serán cremados en las primeras horas de mañana, sábado 26″, ha continuado.

Asimismo, ha señalado que la comisión que organizará los funerales dará más información detallada sobre “el homenaje póstumo que se le tributará al fundador de la Revolución Cubana”. “¡Hasta la victoria siempre!”, ha finalizado.

Castro, que cumplió los 90 años el pasado mes de agosto, gobernó en la isla desde 1959, después de que la revolución triunfara con la expulsión de Fulgencio Batista del poder. En 2008 se retiró, dejando al mando del Gobierno del país a su hermano, debido a una enfermedad de la que nunca se ofrecieron detalles.

Su última aparición en público fue, precisamente, con motivo de su cumpleaños, el pasado 14 de agosto.

Publicado en: Global

La Corte Penal Internacional acusa a EEUU de crímenes de guerra

20/11/2016 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Iniciativa Debate

Las torturas y malos tratos en los que participaron la CIA y el Ejército sucedieron en campos secretos de detención en Afganistán entre los años 2003 y 2014.

La Corte Penal Internacional acusa a EEUU de crímenes de guerra
Un helicóptero del Ejército de EEUU sobrevuela las montañas de Kandahar, en Afganistán. DEPARTAMENTO DE DEFENSA DE EEUU

 

La Corte Penal Internacional de La Haya (CPI) sostiene que existen razones sólidas para creer que las fuerzas militares de Estados Unidos podrían haber cometido crímenes de guerra en Afganistán. En un informe publicado en las últimas horas, los fiscales de la CPI apuntan que “la información disponible supone una base razonable para creer que, durante los interrogatorios de los detenidos (…) miembros de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y de la CIA recurrieron a técnicas que equivalen a crímenes de guerra” en campos secretos de detención.

Según la CPI, era la CIA la que gestionaba estos lugares. Los crímenes de guerra tuvieron lugar “principalmente durante el periodo 2003-2004” aunque “en algunos casos continuaron hasta el 31 de diciembre de 2014”, es decir, que incluyen el periodo de la presidencia de Barack Obama.  El documento especifica que “miembros de las Fuerzas Armadas parecen haber sometido al menos a 61 detenidos a torturas” durante una década, y que oficiales de la CIA podrían haber torturado a otros 27 detenidos tanto en Afganistán como en Polonia, Rumanía y Lituania.

Los fiscales afirman que “estos presuntos crímenes no fueron abusos de unos pocos individuos”, sino que “parecen haber sido cometidos como parte de técnicas de interrogatorio aprobadas en un intento por extraer ‘datos de Inteligencia’ a los detenidos”.

“La oficina considera que hay una base razonable para creer que estos presuntos crímenes fueron cometidos en aplicación de una política o políticas destinadas a sonsacar información a través del uso de técnicas de interrogatorio que incluían métodos crueles o violentos que apoyarían los objetivos de Estados Unidos en el conflicto en Afganistán”, añade el informe.

La fiscalía de la CPI subraya que también tiene razones fundadas para creer que los talibanes y sus aliados, pertenecientes a la llamada red Haqqani, habrían cometido igualmente “crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra”. Estas muertes  habrían sido llevadas a cabo “por el Gobierno afgano, en particular por la Agencia de Inteligencia y la Policía Nacional Afgana”.

La oficina de la Fiscalía afirma que decidirá de forma inminente llevar a cabo una investigación completa sobre el asunto afgano y que según los resultados podrían presentar cargos contra individuales e incluso emitir órdenes de arresto.

Publicado en: Global

Donald Trump y el reinado de la incertidumbre

20/11/2016 by Vitalio Deja un comentario

Por: Decio Machado

Donald Trump en la silla de la Casa Blanca es la imagen que ha puesto al mundo en vilo. Este análisis de Decio Machado indaga en las repercusiones que la elección del magnate estadounidense provoca en las relaciones internacionales y en el orden mundial construido por el imperio norteamericano y sus aliados durante las últimas décadas, después de la Segunda Guerra Mundial.

             
             El muro de Donald Trump. / Eduardo Luzzatti

El pasado 8 de noviembre, Donald Trump fue designado el 45º presidente de Estados Unidos. Inmersos aún en la resaca electoral y utilizando términos médicos, chorros de tinta corren por doquier en un mundo que quedó impactado por una especie de síndrome de estrés postraumático a escala global.

Si algo define el momento político actual es la incertidumbre respecto de las consecuencias que tendrá la elección de Trump como jefe de Estado y de Gobierno de los Estados Unidos.

Error estratégico de los análisis políticos

Durante toda la campaña electoral se posicionó hasta la saciedad la idea de que en esta contienda electoral tendría un especial protagonismo el voto de las minorías étnicas.

Sin embargo, las minorías –como su propio nombre indica– son minorías y el 72% de la población estadounidense es, utilizando terminología sajona, White Anglo-Saxon Protestant (un apelativo no muy apropiado, teniendo en cuenta que los católicos ocupan un tercio del porcentaje de población blanca). Este indicador coincide con el electorado votante en estas últimas elecciones (70% de los votantes fueron electorado blanco) y es en este target en el cual el discurso de Trump tuvo mayor aceptación.

Con independencia de lo anterior y pese a las constantes alusiones xenófobas del discurso trumpiano, comparativamente la candidatura de Trump recibió en esta ocasiónmás apoyos latinos de los que había recibido el candidato republicano Mitt Romney en las elecciones que perdió frente a Barack Obama, en 2012.

Según la encuestadora Latino Decisions, la minoría más numerosa del país aumentó su participación en al menos dos millones en relación con 2012, lo que significó que aunque Romney obtuviese en las elecciones anteriores un 23% de apoyo electoral latino y Trump en la actual tan sólo el 18%, el computo general favoreciera al reciente electo presidente.

Pero además de lo anterior, hemos de sumar el voto sorpresa que devino de la población femenina. Aunque las mujeres afroamericanas y latinas votaran masivamente a Hillary Clinton (94% y 68% respectivamente), fueron las mujeres blancas –con mayor incidencia electoral– las que impulsaron la victoria de Trump, votando el 53% de éstas por un candidato marcadamente misógino.

El discurso de Trump estuvo dirigido al 49% de la población que compone la clase media trabajadora del país, que son quienes más han sufrido la crisis económica y que comienzan a tener claro que el sistema en el que viven ha sido diseñado pensando sólo en favorecer a sus élites.

A pesar de que Obama abandone el Despacho Oval de la Casa Blanca con unos índices de valoración personal muy elevados, lo cierto es que tras los ocho años de su gobierno, los ingresos de los hogares medios estadounidenses han menguado, fenómeno que ya venía heredado de los años de mandato de George W. Bush. La esperanza media de vida (mayor indicador existente de desigualdad) de la clase trabajadora blanca en Estados Unidos viene descendiendo desde principios de siglo, duplicándose durante la última generación dicho indicador entre las élites del 1% y los ciudadanos con menor capacidad adquisitiva del país.

Es por ello que el discurso de Trump consiguió calar en la ciudadanía blanca estadounidense, de forma mayoritaria (53%) en los mayores de 45 años. Este dato no es baladí, teniendo en cuenta el proceso de envejecimiento que sufre este target poblacional en la actualidad, y que hizo que la Oficina del Censo de Estados Unidos pronosticara unos años atrás que los blancos dejarán de ser la mayoría de la población a partir del año 2043.

Es este sector el que entendió que la candidatura de Donald Trump representaba, más allá de sus estrambóticas apariciones públicas, la mejor defensa del sistema tradicional y patriarcal en el que se educaron y la mejor opción posible para asegurar el American way of life en el que se criaron, pretendiendo así recuperar el bienestar perdido durante las últimas décadas.

Por otro lado, la candidatura de Hillary Clinton estuvo lejos de conectar con las y los jóvenes que en su momento habían apoyado el “Yes we can” de Barack Obama, en 2008. Ni gozaba de su gran carisma ni de su oratoria, tampoco de un discurso social sólido dada su identificación con los poderes fácticos de Wall Street, y mucho menos de la credibilidad y sonrisa perfecta del hoy presidente saliente.

En todo caso, la elección de Obama en 2008 ya había significado un aviso de demanda de cambio por parte de la sociedad estadounidense y que en esta ocasión el Partido Demócrata no supo interpretar, articulando un claro complot bajo presión de las élites económicas contra lo más aproximado que tenía a eso: su precandidato presidencial Bernie Sanders.

Impacto de la elección de Trump en la política exterior

Aunque el eje programático de Donald Trump durante su campaña presidencial estuvo centrado en la política interna, “Estados Unidos primero”, sus referencias al mundo exterior se basaron en proponer un giro proteccionista en materia comercial, todo ello sin abordar de forma coherente la agenda diplomática estadounidense.

Interpretando entre claroscuros, la propuesta de Trump se sitúa a medio camino entre el nacionalismo y el aislacionismo. Propone una transformación total y absoluta de la política exterior de Estados Unidos, aunque su discurso se caracteriza por la ausencia de detalles. Mantiene la tesis de cambiar las formas de relación que han caracterizado la política exterior estadounidense durante las últimas décadas respecto de Asia, Europa, Oriente Medio y Rusia, comenzando por plantear un acercamiento respecto de este último país.

El primer impacto que esto podría tener se daría en la política establecida desde Washington en relación con el conflicto sirio. Trump elogió a Bashar el Assad durante la campaña electoral, y es muy posible que busque una alianza con el gobierno sirio y Vladimir Putin bajo el objetivo de destruir militarmente al Estado Islámico.

Trump ya propuso en 2015 prohibir la entrada de los musulmanes en Estados Unidos, para posteriormente indicar la necesidad de un “escrutinio externo” mediante “tests ideológicos” que permitan seleccionar qué migrantes tienen acceso al país. De igual manera y en esa misma línea, el multimillonario también manifestó su rechazo a la admisión de refugiados sirios bajo el argumento de que podrían ser terroristas islámicos.

En el marco de contradicciones que caracterizan sus propuestas electorales en materia de relaciones internacionales, Trump se desmarcó claramente de la política internacional auspiciada por parte del último presidente republicano, el inefable George W. Bush, indicando que “al contrario que otros candidatos a la presidencia, la guerra y la agresión no son mi primer instinto. Una superpotencia sabe que la cautela y la contención son señales de fortaleza”.

Sin embargo, esta declaración se contradice con las que emitió en 2002, cuando, consultado sobre si estaba de acuerdo con la entonces inminente invasión de Iraq, contestó: “Sí, creo que sí. Ojalá se hubiera hecho de forma correcta la primera vez”, en referencia a la primera guerra del Golfo, en 1991.

En este mismo sentido, durante el período de campaña, Trump manifestó que contaba con un plan secreto para acabar con el Estado Islámico en 100 días, dejando entrever su voluntad de incluso desplazar a los mandos militares destinados en Oriente Medio que no sean lo suficiente enérgicos en sus estrategias contra los yihadistas.

Fue el presidente egipcio Abdulfatah Al-Sisi el único mandatario con el que Trump se reunió en Nueva York durante la Asamblea General de Naciones Unidas el pasado septiembre, y el primer mandatario de otro país con el que habló telefónicamente tras su victoria electoral.

Donald Trump considera a Egipto como un socio clave en su estrategia frente al Estado Islámico y ha llegado a alabar públicamente al actual mandatario egipcio por haber “tomado el control” de su país tras el golpe de Estado que protagonizó contra el presidente islamista Mohamed Mursi, en 2013, y haber apaciguado las revueltas de la “primavera árabe” egipcia.

En relación con Oriente Medio, es también importante destacar el hecho de que una de las primeras autoridades extranjeras en recibir una llamada de Donald Trump haya sido el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, quien a su vez no dudó en manifestar su entusiasmo por la elección del magnate republicano. Con Trump en la Casa Blanca se pueden complicar mucho las demandas palestinas. De hecho, el nuevo líder estadounidense ya anunció su voluntad de trasladar la embajada de Estados Unidos desde Tel Aviv a Al-Quds (Jerusalén), lo que implicaría un reconocimiento de este lugar como la capital del Estado de Israel y una violación de las resoluciones internacionales del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Para terminar con lo concerniente a Oriente Medio, el país que se manifiesta más preocupado por el cambio político estadounidense es Irán, pues Trump ha manifestado su voluntad de cancelar el acuerdo nuclear alcanzado entre este país y la comunidad internacional el pasado año.

Mediante dicho acuerdo se establecieron las pautas para garantizar la naturaleza pacífica del programa nuclear iraní a cambio del levantamiento progresivo de sanciones económicas. Toda la comunidad internacional, incluidos en ésta los más acérrimos enemigos de esta república islámica –Israel y Arabia Saudita– reconocen que Irán ha respetado hasta ahora los términos del llamado Acuerdo de Viena. Trump define a este trato como “el peor acuerdo jamás negociado”, demostrando sus complicidades con el grupo de presión judío estadounidense AIPAC (American Israel Public Affairs Committee) –lobby sionista que tiene como principal eje de intervención el Congreso de los Estados Unidos y la Casa Blanca-.

La prioridad principal de AIPAC en este momento es, textualmente, “desmantelar el desastroso acuerdo con Irán, una catástrofe para Israel y Oriente Medio”. Es un hecho que figuras como Newt Gringrich (ex líder republicano en el Congreso), John Bolton (ex embajador en Naciones Unidas) o Bob Corker (presidente de la comisión de Relaciones Exteriores del Senado), que son las personalidades que más suenan en este momento como futuros secretarios de Estado en el futuro gobierno de Trump, están claramente vinculados con este lobby sionista.

Otro de los cambios importantes que se atisban respecto de la política militar estadounidense tiene que ver con las declaraciones de Trump sobre Europa. “Estados Unidos tiene que estar preparado para dejar que esos países se defiendan a ellos mismos”, aseveró el recién elegido presidente en abril del presente año. Esto podría implicar una colaboración menos activa con alianzas militares intergubernamentales como la OTAN, y en el marco de las nuevas alianzas con Rusia una revisión de las estrategias de injerencia norteamericanas en el conflicto ucraniano.

A su vez y en el plano comercial, Donald Trump se comprometió a romper o renegociar pactos como el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA) y combatir lo que él denomina prácticas comerciales injustas de China, imponiendo aranceles punitivos a los productos asiáticos.

Ya en 1987 Trump descalificó duramente a Japón mediante un anuncio de una página entera en el diario The New York Times que él mismo financió, mientras que en la actualidad el mensaje viene a ser el mismo cambiando Japón por China. Diversos economistas estadounidenses consideran que esto podría implicarle al país volver a la recesión económica, pues estarían amenazadas las cadenas de suministro norteamericano con bajo costo de mano de obra de las que se valen muchas empresas estadounidenses.

De igual manera, se pondría en cuestión a las compañías que dependen de las importaciones chinas, así como firmas de agrobusiness y otras corporaciones de Estados Unidos para las que China se ha convertido en un mercado estratégico de gran proyección. En definitiva, se pondría en riesgo el ya magro crecimiento estadounidense.

“Nunca volveremos a someter a este país, a este pueblo, a los cantos de sirena del globalismo”, indicaba Trump durante su campaña electoral y se reafirmaba diciendo, “la nación-estado sigue siendo el fundamento de la felicidad y de la armonía, soy escéptico al respecto de las uniones internacionales que nos atan y que nos destruyen, y no permitiré que Estados Unidos entre nunca en ningún acuerdo que reduzca nuestra capacidad de decidir en nuestros propios asuntos”. Toda una declaración antiglobalización del próximo presidente estadounidense.

Trump y América Latina

Otra de las consecuencias de la elección presidencial estadounidense tiene que ver con el nuevo marco de relaciones que se establecerá con América Latina. A pesar de que Trump no le dio importancia a la región, hay dos anuncios claros: la polémica propuesta de construir una ampliación del muro ya existente en la frontera con México y la voluntad de “dar marcha atrás” a las medidas de normalización en las relaciones diplomáticas con Cuba impulsadas desde la administración Obama.

Las lógicas restrictivas frente al fenómeno migratorio tendrían un impacto muy importante en las economías regionales, pues éstas reciben anualmente en torno a unos 65.000 millones de dólares por remesas de sus migrantes. Según declaraciones de Donald Trump en su primera aparición televisiva tras su triunfo electoral, su intención es expulsar entre dos y tres millones de migrantes que según él tienen “antecedentes penales”.

De ser así, el impacto será fuerte especialmente para las economías de países centroamericanos, como Guatemala, que mantiene cierto equilibrio macroeconómico gracias a los 7.000 millones de dólares que reciben cada año de sus migrantes.

Respecto de México, el discurso trumpiano genera un fuerte impacto en el sector empresarial y encubre un notable desconocimiento sobre el valor económico para Estados Unidos de esta relación bilateral.

De darse un retroceso en las relaciones económicas entre México y Estados Unidos, el país latino degradaría su perfil crediticio –hoy calificado en “BBB” con perspectiva estable– y ralentizaría aún más su magros pronósticos de crecimiento económico.

Las propuestas proteccionistas de Trump durante la campaña electoral podrían conllevar un gravamen del 35% sobre los productos mexicanos (el 80% de las exportaciones mexicanas tiene como destino su vecino del norte), la reducción del ingreso por remesas (2% del PIB de México) y la parálisis de la industria maquiladora que se ubica en la frontera entre ambos países.

Sobre la involución de las lógicas de normalización en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, la propuesta de Trump responde a las presiones ejercidas por parte de los partidarios de una política dura hacia Cuba, insertados en el Partido Republicano.

La isla caribeña ha vivido durante más de cinco décadas sin necesidad del coloso del Norte, si bien es cierto que en la actualidad y con el debilitamiento del gobierno bolivariano de Venezuela, la economía cubana corre serios riesgos.

Los beneficios de normalizar relaciones con Estados Unidos son claros para la isla, y basta señalar como ejemplo que, a pesar del estancamiento económico mundial, entre enero y junio del presente año Cuba ha recibido un 15% más de turistas internacionales que en el mismo período del año anterior, lo que se tradujo en una inyección de dinero de 1.200 millones de dólares en la economía cubana. De los 2,15 millones de turistas que visitaron la isla durante este primer semestre, algo más del 15% llegaron desde Estados Unidos.

Para el resto de la región, la elección de Trump posiblemente signifique la tendencia a profundizar las relaciones comerciales y económicas con la zona Asía-Pacífico. Voluntades como la del actual gobierno argentino de firmar un TLC con Estados Unidos seguramente quedarán bloqueadas, y el acceso de los productos latinoamericanos al mercado estadounidense probablemente va a decrecer notablemente.

En el plano de lo político quizás Colombia pierda apoyo para la futura implementación de la agenda devenida del acuerdo con las FARC, la cual en buena medida depende de la cooperación de Washington e incluye apoyo a la política antinarcóticos, justicia y garantías de no extradición. La ayuda prometida por Obama para el proceso de paz y el posconflicto fue de 450 millones de dólares. El país suramericano tan solo tiene asegurado el presupuesto ya aprobado para el año 2017.

Trump no ha hecho ni una sola referencia durante la campaña electoral a Venezuela ni a ningún otro de los países autodefinidos como del “Socialismo del Siglo XXI”. Sorprendentemente el subcontinente carece de importancia geopolítica y comercial para el Donald Trump presidente, pero no para su holding empresarial.

Si bien América Latina no es el principal centro de operaciones comerciales de Trump Organization, el holding que agrupa a las empresas de Donald Trump, lo cierto es que mantiene con la región algunas relaciones económicas altamente beneficiosas.

En la Ciudad de Panamá se levantan 70 pisos en el Trump Ocean Club Internacional Hotel and Tower, precisamente la primera inversión del magnate estadounidense fuera de las fronteras de su país en 2011.

Desde entonces hasta hoy se desarrollaron otras inversiones inmobiliarias en la región, mediante un proceso relativamente reciente de internacionalización de esta corporación empresarial. La última de ellas ha sido la construcción del Trump Hotel Rio, situado en la elitista playa de Barra de Tijuca, que fue inaugurado para las Olimpiadas de Río de Janeiro en julio de 2016.

El mundo, en un mar de dudas

Según Edgar Morin, padre de las ciencias complejas, “la política es el arte de lo incierto, lo que nos lleva a un principio de incertidumbre política generalizada”. Nunca esta cita del filósofo y sociólogo francés de origen sefardí tomó tanta vigencia como en la actualidad.

Trump asegura que “el mundo debe saber que no vamos al extranjero a buscar enemigos; al contrario, siempre nos alegra que los viejos enemigos se vuelvan nuestros amigos y que los viejos amigos se conviertan en aliados”, agregando a esto que, “eso queremos: traer paz al mundo”. Pero al mismo tiempo indica que “Estados Unidos será fuerte de nuevo; Estados Unidos será grandioso de nuevo; este país será amigo de nuevo”.

La elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos se inscribe en el “reinado de la incertidumbre”, pero al mismo tiempo se expresa en un rechazo creciente al establishment que representaba Hillary Clinton y significa una ruptura con las lógicas devenidas durante más de setenta años de liderazgo global de Estados Unidos.

A nivel interno, las primeras víctimas de estas elecciones son las élites políticas tanto del Partido Demócrata como del Partido Republicano. La política estadounidense sufrirá una reconversión. ¿Hacia donde? Está por ver.

En todo caso, Trump asumirá el cargo como el presidente con más poder de los últimos años en Estados Unidos, dominando los republicanos las dos cámaras legislativas pero tras haberse impuesto además sobre el statu quo político conservador y su emporio mediático. Haber designado como compañero de fórmula a Mike Pence le da además un fuerte apoyo entre los simpatizantes evangélicos del país, pese a que su visión económica esté muy lejana de la ortodoxia económica republicana.

En el ámbito de la política internacional, las actuales posiciones de Trump le llevan irremediablemente a un enfrentamiento por igual con las visiones clásicas de republicanos y demócratas. Romper con la idea de que Estados Unidos es el “responsable” de mantener el orden y la “libertad” mundial lo enfrentará con los aliados más cercanos a Washington, así como con el complejo militar-industrial y determinadas élites de Wall Street y sus corporaciones instaladas a lo largo y ancho del planeta.

Pero también el sistema goza de mecanismos de presión sobre el magnate norteamericano, el primer round lo veremos unas semanas antes de su investidura. Por esas fechas tendrá lugar el juicio que debe enfrentar la Universidad Trump frente a una denuncia colectiva y al que le seguirán otras 70 demandas pendientes contra diferentes empresas de su corporación.

Lo cierto es que sentar a este atípico multimillonario en el sillón presidencial de la Casa Blanca significa destapar la caja de Pandora, planteando múltiples conflictos de intereses internos y externos a los que antes nunca se había enfrentado Estados Unidos.

El código de reglas de la política estadounidense está en el cubo de la basura, y esto no es más que la consecuencia derivada del declive del último imperio mundial, lo que pone en marcha una lógica de desafíos a los poderes establecidos al que no se había asistido durante la implementación del sistema post Segunda Guerra Mundial.

Volviendo a Morin, estamos obligados a “aprender a enfrentar la incertidumbre puesto que vivimos una época cambiante donde los valores son ambivalentes, donde todo está ligado”.

Publicado en: Global

Patrick Cockburn: “El Estado Islámico es hijo de la guerra”

20/11/2016 by Vitalio Deja un comentario

Por: Gladys Martinez López

                                  ESPECIALISTA EN ORIENTE PRÓXIMO Y CORRESPONSAL PARA ‘THE INDEPENDENT’

Hablamos con este periodista sobre el caos en Siria y la situación en la zona.

El periodista, durante la entrevista en la Casa Árabe de Madrid. /  Álvaro Minguito

Patrick Cockburn (Cork, 1950), especialista en Oriente Próximo y corresponsal para The Independent, acaba de publicar La era de la yihad. El Estado Islámico y la guerra por Oriente Medio(Capitán Swing).

¿Cómo la guerra y ocupación de Iraq ayudaron al nacimiento del Estado Islámico (EI)?

Crearon el caos. El EI es hijo de la guerra, es un movimiento religioso, pero es también una máquina de guerra, y la gente que lo integra ha estado luchando durante años. Y es efectivo, porque la ideo­­logía y experiencia militar van juntas. Su gran oportunidad fue, primero, cuando la invasión estadounidense destruyó el Estado iraquí. Y tuvo su segunda oportunidad cuando la guerra de Siria empezó en 2011. Recuerdo políticos iraquíes en aquella época decirme que si la guerra en Siria seguía adelante se reiniciaría una guerra civil sectaria en Iraq entre suníes y chiíes.

¿En qué situación se encuentra ahora el EI? ¿Hay posibilidades de derrotarlo?

No hay duda de que el EI se está debilitando, ha perdido mucho terreno, ciudades, casi ha sido destruido en Iraq, ha perdido Tikrit, Ramadi, Faluya… Mosul es la única gran ciudad que conserva todavía, pero está siendo atacada. En Siria ha perdido Palmira y otros lugares. ¿Será destruido? Creo que el Estado Islámico como Estado, como una administración que controla una gran zona, probablemente será destruido, porque tiene muchos enemigos, aunque muy desunidos, desde Estados Unidos a Turquía, pasando por el Gobierno iraquí, los kurdos iraquíes, los kurdos sirios, el Gobierno sirio… Pero el EI como movimiento es mucho más difícil de destruir. Tiene muchísimos seguidores. Y también es muy hábil, no creo que luche hasta el último hombre en Mosul, porque no lo hicieron antes en lugares como Ramadi o Faluya; lucharon un tiempo y después se retiraron.

Tras el 11S, estaba claro ya en aquella época que el atentado venía de un solo país, Arabia Saudí

Usted ha escrito sobre el distinto tratamiento mediático de dos situaciones parecidas: las de las ciudades de Alepo y Mosul. La primera, asediada por Rusia y el Ejército sirio; la segunda, por EE UU y el Ejército iraquí…

Si “nuestros chicos” son los que atacan, entonces no sabremos realmente lo que está pasando en la ciudad. No sólo ocurre con Mosul. También Ramadi, que era una ciudad de 350.000 habitantes en el oeste de Iraq, el último año fue fuertemente bombardeada por los estadounidenses y la artillería iraquí y fue destruida al 80%. Pero se habló muy poco de ello en los medios internacionales.

Pero si miras al este de Alepo, hay una atención internacional e indignación tremenda. No digo que no debería haber indignación, pero no deberíamos sentirla sólo cuando ocurre a gente que supuestamente está en el lado occidental. Puedes decir lo mismo del bombardeo saudí sobre Yemen: recientemente bombardearon un funeral y mataron a 160 personas, pero en el bombardeo de Yemen la logística es manejada por los estadounidenses.

El EI está recibiendo financiación desde Estados aliados de EE UU como Arabia Saudí y Qatar, sin que el Gobierno de Obama y Hillary Clinton hayan dicho nada. ¿Por qué?

Hay dos razones. Una es que es muy difícil probar cómo se mueve ese dinero. Mi opinión es que sí, que los financian, quizá no como gobiernos, pero en lugares como Arabia Saudí no hay grandes diferencias entre gobiernos e individuos como los príncipes.

Es una pregunta más general. Tras el 11S, estaba claro ya en aquella época que el atentado venía de un solo país, Arabia Saudí: 15 de los 19 secuestradores eran saudíes, Osama Bin Laden era saudí, una investigación estadounidense mostró que el dinero usado venía de Arabia Saudí, pero los EE UU –y esto se aplica también a Francia, Gran Bretaña, España– no querían enfrentarse con sus tradicionales aliados en la zona: Arabia Saudí, Qatar, Turquía… o Pakistán, que era el principal apoyo de los talibanes. Así es que simulaban estar lanzando la guerra contra el terrorismo y persiguiendo a Al-Qaeda pero no querían ofender a los saudíes o los paquistaníes… Esto es imposible. Y la consecuencia fue obviamente esta guerra contra el terror completamente fracasada. En la época del 11S, Al-Qaeda era un movimiento muy pequeño. Al-Qaeda hoy en Siria tiene bastante poder. No siguieron el rastro del dinero porque no querían identificar a Arabia Saudí y a los demás con movimientos extremistas como el EI, Al Qaeda o Al-Nusra.

La guerra en Siria es mucho más que una guerra civil. Todas las grandes potencias están cumpliendo un papel en ella. ¿Qué se está jugando?

El problema es que no se trata de un solo juego. Hay muchos juegos. Los saudíes y los qata­ríes, que son rivales y apoyan diferentes grupos, quieren derrocar a Assad y que haya un gobierno islamista; los turcos quieren algo parecido. EE UU y los europeos occidentales quieren que Assad se vaya pero también que se vaya el EI, no quieren creer que haya que elegir entre el islamismo extremista y Assad, quieren creer que hay una especie de oposición moderada armada, pero nadie puede encontrarlos. David Cameron, el ex primer ministro británico, dijo que había 70.000 luchadores moderados, pero nadie sabe dónde están. Así es que quedan Assad o la oposición armada, principalmente yihadistas salafistas.

El pueblo siempre pierde…

Eso es verdad. No hay futuro mientras la guerra siga. Me parece que lo más importante es que hay 200.000 personas en las cárceles gubernamentales y habría que encontrar una manera de sacarlas; que hay entre cinco y seis millones de refugiados y lo más importante debería ser que puedan volver a sus hogares. Eso es más importante que deshacerse de Assad, algo que no va a pasar en cualquier caso.

¿Cuál es el papel de los kurdos?

Es diferente en el norte de Iraq que en Siria. Lo más sorprendente fueron los kurdos sirios al sur de la frontera turca. Después de 2012, cuando el Ejército sirio se retiró, crearon un Estado de facto que rápidamente construyó un potente Ejército paramilitar. Y pudieron hacerlo porque de hecho eran la rama siria del PKK, del Partido Democrático de los Trabajadores en Turquía, así es que tenían comandos y organizadores experimentados, y los recursos para construir esa especie de gran enclave en el noreste de Siria.

Es diferente en Iraq, con distintos movimientos de independencia: el Partido Democrático del Kurdistán dirigido por Masud Barzani, la Unión Patriótica del Kurdistán antes dirigida por Jalal Talabani. En cierto sentido la situación es una oportunidad para ellos. En Iraq los kurdos expandieron su área un 40%, pero también están preocupados porque saben que dependen en gran medida del apoyo internacional, y en particular del apoyo estadounidense, pero este apoyo sólo durará mientras los kurdos sean el aliado local contra el EI. Si éste es derrotado, los kurdos en Iraq y Siria probablemente ya no tendrán el apoyo de EE UU, así es que son vulnerables a un contraataque de Turquía o del Gobierno de Damasco o de Bagdad.

Si ‘nuestros chicos’ son los que atacan una ciudad, no sabremos realmente lo que está pasando en ella

En el Kurdistán sirio están experimentando el confederalismo democrático…

Sí, pero es muy difícil hacer esto en tiempo de guerra, porque no son particularmente populares entre la población local. La razón es que quieren reclutar a los jóvenes como soldados y las familias no quieren que sus hijos vayan a las fuerzas armadas porque los pueden matar. Ambos tienen razón. Si estás intentando sacar adelante un Estado en medio de una guerra necesitas reclutar soldados, pero puedes entender la resistencia local. Dicen que tienen esas instituciones democráticas, pero la verdad es que es un Estado dominado con bastante rigidez. En un estado de guerra se tiende a funcionar de una manera autoritaria.

¿No es Siria el escenario de una pequeña guerra fría entre Estados Unidos y Rusia?

Quizá una gran guerra fría. Estuvieron tratando de organizar un alto el fuego juntos pero fracasaron. Ahora en cierta medida son aliados, en cierta medida son rivales, y su rivalidad parece estar creciendo. El problema de Siria es que hay seis o siete crisis diferentes en una: fue un levantamiento popular contra un dictador pero rápidamente se convirtió en un levantamiento sectario de los árabes suníes contra las minorías, los cristianos, los alauitas, los drusos, los kurdos e incluso los suníes seculares. Es muy difícil desenredar los distintos elementos de esta crisis. Son los chiíes contra los suníes, pero también Irán contra Arabia Saudí, los árabes contra los kurdos, los kurdos contra los turcos, una guerra fría entre Rusia y EE UU…

No se está hablando de Israel en todo esto. ¿Está aprovechándose de la situación?

En cierta medida se benefician por eso, porque no son el foco de atención. Los Estados con los que han estado enfrentados como Siria están rotos o desintegrados. Por otro lado, a largo plazo pueden tener dificultades porque están viviendo en medio de una situación de anarquía, en la que cualquier cosa puede pasar, porque quién sabe quién será el próximo grupo que gobernará Siria. En cierta medida salen beneficiados, pero por otro lado el futuro es más difícil de predecir.

¿Cómo está afectando la situación en Oriente Medio al mundo?

Es un foco de diferentes crisis y hay una creciente crisis internacional entre Rusia y EE UU, pero también lo que está ocurriendo en Siria afecta lo que ocurre en Europa, porque provoca atentados terroristas en Francia y Bruselas y olas de inmigrantes que afectan las políticas en Alemania, Francia y probablemente al Brexit.

Y no hay signos de que la cosa vaya a mejorar. Las guerras empiezan pero no acaban, hay siete guerras entre Pakistán, el sur de Asia, Oriente Medio, el Norte de África. Hay grandes insurgencias en el sudeste de Turquía y otras partes. Esto crea caos, y las organizaciones del estilo de Al-Qaeda se benefician del caos.

Publicado en: Global

Alemania y Francia dejan claro su apoyo al acuerdo nuclear con Irán

20/11/2016 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Terc3ra

Alemania dijo el miércoles que hará todos los esfuerzos posibles para el mantenimiento y cumplimiento del acuerdo nuclear entre Irán y el Grupo 5+1, suscrito por Irán y el Grupo 5+1 (cinco potencias permanentes del Consejo de Seguridad más Alemania).

“Pueden estar seguros que buscaremos convencer a la nueva administración estadounidense de que lo que acordamos hace un año y medio y que ha sido implementado desde entonces, en palabras y acciones, debe permanecer y es, desde nuestro punto de vista, la política correcta”, dijo un portavoz del Ministerio, citado por Reuters.

Francia comparte este punto de vista y ha dejado claro su apoyo al acuerdo nuclear con Irán durante una reunión entre el ministro de Exteriores francés, Jean-Marc Ayrault, y el viceministro iraní para Temas Europeos, Mayid Tajt-e Ravanchi. Ambas partes expresaron su pleno compromiso con el contenido del acuerdo, llamado Plan de Acción Global Conjunta (JCPOA, en sus siglas en inglés).

Los países europeos han reaccionado con fuerza ante los nuevos intentos de los grupos y figuras sionistas en EEUU, que siguen intentando cancelar el mismo mediante presiones ahora que la Administración Obama está a punto de abandonar el poder.

El presidente francés, François Hollande, ha señalado que duda de que la Administración Trump pueda cancelar el acuerdo o intentar renegociarlo, algo que Irán claramente no aceptaría.

Irán ha señalado, sin embargo, que no está preocupado por tal escenario. En un discurso el miércoles, el Líder de la Revolución Islámica, Ayatolá Sayyed Ali Jamenei, dijo que Irán está preparado para “cualquier eventualidad”.

Francia e Irán han firmado recientemente varios acuerdos bilaterales, incluyendo uno que da la compañía francesa Total la capacidad de invertir en el desarrollo del sector del gas natural de Irán.

Publicado en: Global

Terroristas reprimen y amenazan a civiles en ciudad siria de Alepo

20/11/2016 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Terc3ra

Los grupos terroristas reprimen y amenazan a la población civil en Alepo, según noticias divulgadas hoy en Damasco y que citan a reporteros en esa ciudad, 350 kilómetros al norte de la capital.

Una primera manifestación, de más de 300 personas, fue tiroteada po los extremistas con un saldo de 17 muertos, numerosos heridos y la detención de una docena, indicaron las fuentes.

Testimonios conocidos aquí señalaron que los terroristas situaron francotiradores y postas para impedir a cualquier persona abandonar los barrios orientales de Alepo, donde aún permanecen cerca de 80 mil personas.

De manera anónima y para evitar represiones, diversos ciudadanos utilizan las redes sociales para transmitir las informaciones que ubican a los elementos extremistas armados en puntos de acceso a los corredores humanitarios establecidos y evitar que se utilicen.

Los grupos terroristas, agrupados en un llamado Ejército de la Conquista, incluyen al movimiento Nour al Din al Zenki, Jahbat al Nusra y Ahrar al Sham y se niegan a aceptar cualquier tregua e incluso el acceso de ayuda humanitaria, puntualizaron.

Publicado en: Global

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byjuan

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