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Global

ONU acepta resolución sobre desarme nuclear propuesta por Irán

29/10/2017 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: TeleSur 

 

La Comisión de Desarme y Seguridad Internacional de Naciones Unidas aprobó el documento que pide a las potencias nucleares el cumplimiento del Tratado de No Proliferación (TNP) nuclear.

 

La Organización de Naciones Unidas (ONU) aprobó la resolución propuesta por el Gobierno iraní sobre el desarme nuclear en el mundo.

La Comisión de Desarme y Seguridad Internacional de la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU) aprobó el dictamen con 112 votos a favor, 44 en contra y 15 abstenciones.

Teherán, Irán. Fuente: Unmultimedia.org

A pesar de la oposición de Estados Unidos, Israel, Francia y Reino Unido, el documento fue ratificado por la mayoría de los países miembros del ente internacional. La resolución pide el cumplimiento de los compromiso de las potencias nucleares respecto al Tratado de No Proliferación (TNP) nuclear.

El embajador de Irán ante la ONU, Qolamali Joshru, exigió el jueves el desarme de los países poseedores de armas nucleares y advirtió de la amenaza que representan para el planeta.

La República Islámica de Irán critica a las potencias mundiales, entre ellas EE.UU., por negarse a eliminar las armas nucleares.

Irán criticó también que Israel se niegue a adherirse al TNP, las autoridades israelíes no informan sobre su programa de armas nucleares ni siquiera admiten su existencia.

Un correo electrónico filtrado dio a conocer que Israel posee 200 ojivas nucleares.

Publicado en: Global

Grecia: De cómo Tsipras y Varoufakis pasaron olímpicamente del programa de Syriza

22/10/2017 by Vitalio Deja un comentario

Por: Èric Toussaint

Según Yanis Varoufakis, su colaboración con Alexis Tsipras y su alter ego, Nikos Pappas, se remonta a 2011, y se amplía progresivamente a partir de 2013, para incluir a Yanis Dragasakis, nombrado viceprimer ministro en 2015. Hay una constante en las relaciones entre Varoufakis y Tsipras: el primero abogaba, con constancia, por modificar la línea seguida por Syriza. Varoufakis afirmaba que Tsipras, Pappas y Dragasakis querían, claramente, adoptar una orientación política diferente, mucho más moderada, de la que había decidido su partido.

El relato de Varoufakis tiene su aspecto picante. Mediante su testimonio, vemos cómo, en dos etapas muy importantes, se tomaron decisiones a espaldas de Syriza y en detrimento de los principios democráticos más elementales.

Varoufakis se atribuye el papel central y, efectivamente, ejerció su influencia sobre la línea adoptada por el trío Tsipras-Pappas-Dragasakis. También es cierto que Tsipras y Pappas buscaron entablar, por fuera de Syriza, relaciones más o menos estrechas con personas e instituciones, con el fin de poner en práctica una política que se alejaría progresivamente de la línea propia de Syriza. Varoufakis no era la única persona contactada por ellos, pero, en un determinado momento, Tsipras y Pappas consideraron que era el hombre adecuado para negociar con las instituciones europeas y el FMI.

Comienzos de 2011, los primeros contactos de Varoufakis con Tsipras y Pappas

Varoufakis describe su primer encuentro con Alexis Tsipras y Nikos Pappas a comienzos de 2011. Pappas le había citado en un pequeño hotel restaurante próximo al local de Syriza.

“Cuando llegué al hotel, Alexis y Pappas ya estaban pidiendo su comida. Alexis tenía una voz cálida, una sonrisa sincera y me dio la mano como a un amigo. Pappas tenía una mirada más luminosa y una voz más alta. (…) Era evidente que tenía toda la atención del joven príncipe y que él mismo le servía a la vez de guía, de freno y de acicate, una impresión que, a lo largo de los tumultuosos años que vendrían, la tuve siempre: dos jóvenes hombres de la misma edad pero de temperamentos diferentes, que actuaban y pensaban como un solo hombre [1]”.

Varoufakis explica que Tsipras dudaba sobre la orientación política a tomar ante una salida eventual del euro. “Desde 2011, Syriza estaba desgarrada por las divisiones internas frente al problema: ¿Era necesario sostener oficialmente el Grexit (abandonar la zona euro, pero no necesariamente la Unión Europea)? Encontraba la actitud de Alexis, frente a esa cuestión, a la vez arrogante e inmadura. Su objetivo era dominar las tendencias rivales en el seno del partido más que hacerse una opinión clara y personal del problema. A juzgar por las miradas cómplices que Pappas me dirigía, era evidente que compartía mi punto de vista. Contaba conmigo para ayudarle a impedir que el líder del partido jugara con la idea del Grexit”.

“Hice lo mejor que pude para impresionar a Alexis y convencerle de que tener como objetivo el Grexit era un error tan grave como el de no prepararse en absoluto para el mismo. Reproché a Syriza que se comprometiera a la ligera (…).”

Tsipras presentó a Varoufakis la idea de amenazar a los dirigentes europeos con una salida de Grecia de la zona euro, en el caso de que rechazaran el cuestionamiento de la política de los memorandos. Varoufakis le respondió que evitaría salir de la zona euro ya que, mediante la negociación, era posible obtener una solución favorable para Grecia como una nueva reestructuración de su deuda.

Tsipras replicó que algunos economistas renombrados, como Paul Krugman, afirmaban que a Grecia le iría mucho mejor fuera del euro.

Varoufakis prosigue su relato: “Le respondí que iría mucho mejor si nunca hubiera entrado en la zona euro, pero no entrar era una cosa, y otra muy diferente, salir. (…) Para persuadirlo de que abandonara ese ‘razonamiento perezoso’, le planteé el escenario de lo que nos esperaba en caso de Grexit. Contrariamente a Argentina, que renunció a la paridad peso-dólar, Grecia no tenía ni monedas ni billetes en circulación”. Para convencerle, Varoufakis hizo observar a Tsipras que “crear una nueva moneda demanda meses”.

En realidad, ese argumento que ha sido utilizado muchas veces por Varoufakis, y otros oponentes a la salida del euro, no era sólido. Efectivamente, era posible adoptar una nueva moneda y utilizar los billetes de euro después de hacerlos estampillar. Los distribuidores automáticos de los bancos habrían entregado billetes de euro que, previamente, habrían sido sellados. Es precisamente lo que economista estadounidense James Galbraith había explicado en una carta a su amigo Varoufakis en julio de 2015[2].

En realidad, lo que deseaba Varoufakis era convencer a Tsipras de que era posible permanecer en la zona euro aunque se rompiera con la política antisocial aplicada hasta ese momento: “Exigiremos una renegociación que implicará un new deal para Grecia, que nos permitirá tener una economía social viable en el seno de la zona euro; si la UE y el FMI rechazan esa negociación, no aceptaremos nunca más el más mínimo préstamo envenenado pagado por los contribuyentes europeos. Y si replican echándonos del euro, lo que tendría un gran coste para ellos y para nosotros, dejadles elegir la política de la catástrofe”.

Para Varoufakis, por lo tanto, no era necesario preparar la salida de la zona euro y si un día se tuviera que hacer, sería la peor de las soluciones.

Varoufakis continúa:

“Pappas afirmaba con su cabeza con entusiasmo, pero Alexis tenía la mente en otro sitio, hasta que le obligué a salir del silencio. Su respuesta me confirmó que estaba más preocupado por las relaciones de fuerza en el seno de Syriza que presto a tomar el toro por los cuernos en el caso de un Grexit. No me dejé impresionar. Nuestra reunión terminaba y, a pesar del riesgo de parecer condescendiente, le di un consejo benévolo, no solicitado, que no tenía nada que ver y que habría podido ofenderlo:

–Alexis, si quieres ser primer ministro, es necesario que aprendas inglés. Haz cursos, es esencial”.

Cuando Varoufakis volvió a su casa, su esposa Danae le preguntó cómo le había ido la cita, y él respondió: “El tipo es simpático, pero no creo que tenga la talla necesaria”.

Varoufakis, la auditoría de la deuda y la suspensión de pagos

En su relato de los acontecimientos del año 2011, Varoufakis no menciona en ningún momento la importante iniciativa de la auditoría ciudadana de la deuda, en la que se negó a participar.

La posición del CADTM comenzó a ser conocida en Grecia a partir de 2010. Varias entrevistas fueron publicadas en la prensa griega. Por ejemplo, la revista griega Epikaira publicó una larga entrevista que me hizo Leonidas Vatikiotis, periodista y militante político de extrema izquierda muy activo [3]. En ella expliqué las causas de la explosión de la deuda pública griega y por qué la experiencia de Ecuador podría ser una fuente de inspiración para Grecia en la concepción de una auditoría y de una suspensión del pago de la deuda. Como conclusión a la pregunta ¿Qué debe hacer Grecia?, respondí: “Se debería constituir rápidamente una comisión de auditoría con personalidades prestigiosas y experimentadas. Mi consejo es categórico: ¡Abrid los libros de la contabilidad! Debéis examinar todos los contratos del Estado con total transparencia y en presencia de la sociedad civil (…) y descubrid qué parte de la deuda es fruto de la corrupción, y en consecuencia ilegal y odiosa, según la doctrina internacional, y denunciadla [4]”.

Por su lado, el economista Costas Lapavitsas, en varios artículos profusamente difundidos en Grecia, defendía también activamente la necesidad de crear una comisión de auditoría [5]. En uno de ellos, afirmaba: “La Comisión internacional de auditoría podría tener el papel de catalizador contribuyendo a la transparencia de la investigación. Esa comisión internacional, compuesta por expertos de la auditoría de las finanzas públicas, de economistas, de sindicalistas, de representantes de los movimientos sociales, deberá ser totalmente independiente de los partidos políticos. Se deberá respaldar en las numerosas organizaciones que permitirán movilizar a amplios sectores sociales. Es así como comenzará a ser una realidad la participación popular necesaria frente a la cuestión de la deuda [6]”.

El 9 de enero de 2011, el tercer diario de mayor tirada (en ese momento), Ethnos tis Kyriakis, me hizo una entrevista y la tituló “No es normal reembolsar las deudas que son ilegítimas. Los pueblos de Europa tienen también el derecho de controlar a sus acreedores [7]”.  El diario explicaba que “el trabajo del Comité en Ecuador fue recientemente mencionado en el Parlamento griego por la diputada Sofía Sakorafa”.

Efectivamente, en diciembre de 2010, la diputada Sofía Sakorafa había intervenido en el Parlamento griego para afirmar que era necesaria una Comisión de auditoría de la deuda, inspirada por lo que había pasado en Ecuador. El Parlamento, en ese entonces dominado por el PASOK y Nueva Democracia, no tenía ningún interés en investigar la deuda, y esa propuesta fue, por lo tanto, rechazada. Sin embargo, el combate fue librado en otros terrenos, fuera de los profesionales de la política. En marzo de 2011, fue lanzado el comité griego para la auditoría de la deuda (ELE), resultante de los grandes esfuerzos de convergencia entre personas que apenas o nada se conocían algunas semanas antes. El proceso de creación fue catalizado por la amplitud de la crisis en Grecia. Para lanzar ese comité, Costas Lapavitsas difundió un llamamiento internacional, apoyado por el CADTM, que tuvo gran resonancia.

Costas Lapavitsas me consultó sobre el contenido del llamamiento internacional de solidaridad con la constitución del comité, y yo hice algunas enmiendas. Después de eso, comenzamos a buscar apoyos entre las personalidades susceptibles de ayudarnos a aumentar el eco y la credibilidad de esa iniciativa. Me encargué de recoger un máximo de firmas de personalidades internacionales a favor de la instauración del comité de auditoría. Conocía desde hacía años a varias como Noam Chomsky, con el que estoy en contacto para abordar el tema de la deuda desde 1998, Jean Ziegler (Suiza), en ese momento relator especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación, el escritor, director de cine e historiador Tariq Ali (Reino Unido), así como a numerosos economistas.

En mi búsqueda de firmas, sufrí solo un rechazo, el de James Galbraith. Debatimos desde hace varios años en las conferencias sobre globalizaciónfinanciera, donde nos hemos encontrado. Más tarde, recibí una parte de la explicación de ese rechazo. James Galbraith, como él mismo lo confirmó en un libro publicado en 2016, había apoyado a Yorgos Papandreu, el primer ministro que introdujo el primer memorando en mayo de 2010. Galbraith criticaba ese memorando, pero aceptaba el relato de Papandreu a propósito de la crisis, como lo indica la introducción que escribió para su libro Welcome to the Poisoned Chalice. The destruction of Greece and the future of Europe, publicado en 2016 [8].

La segunda razón que llevó a James Galbraith a no firmar ese llamamiento fue el consejo que le dio Yanis Varoufakis. Éste explicó públicamente en 2011 por qué se había negado a firmarlo. Declaró que Galbraith lo había contactado para preguntarle si se debía apuntarse y que él le recomendó que no lo firmara. Ese rechazo de Varoufakis permite comprender mejor su actitud distante con respecto al Comité para la Verdad sobre la Deuda Griega cuando fue ministro de Finanzas en el primer Gobierno de Alexis Tsipras en 2015 [9].

En una larga carta pública publicada en la primavera de 2011, Yanis Varoufakis justificó su rechazo a apoyar la creación del comité ciudadano de auditoría (ELE). Declaró que si Grecia suspendía el pago de la deuda, debería salir de la zona euro y se encontraría de golpe en la edad neolítica (¡sic!). Varoufakis explicaba, además, que las personas que habían tomado esa iniciativa eran muy simpáticas y bien intencionadas y que, en principio, él era favorable a una auditoría pero que, en las circunstancias en las que se encontraba Grecia, no era oportuna [10].

El documental Debtocracy, difundido a partir de abril 2011, permitió que la propuesta de auditoría ciudadana de la deuda y la necesidad de la anulación de su parte ilegítima y odiosa tuvieran una gran repercusión [11]. Los periodistas Aris Chatzistefanou y Katerina Kitidi, que realizaron este documental con la colaboración del también periodista Leonidas Vatikiotis, me asociaron de forma activa al contenido desde comienzos de febrero de 2011, y aceptaron mi propuesta de filmar una parte del documental en Dakar con ocasión del Foro Social Mundial, que se celebró del 6 al 11 de febrero de 2011. La película se terminó en un tiempo récord y comenzó a circular por internet. En Grecia, fue descargada por más de un millón y medio de personas durante seis semanas de esa primavera. Para una población de 10 millones, era una proporción importante, teniendo en cuenta, además, que ninguna cadena de TV la difundió en ese momento.

Entre las personalidades griegas que firmaron el llamamiento en 2011, estaba Euclides Tsakalotos (nombrado ministro de Finanzas del Gobierno de Alexis Tsipras en reemplazo de Yanis Varoufakis, en julio de 2015; luego mantuvo ese ministerio en el segundo Gobierno de Tsipras que comenzó en septiembre de 2015), Panagiotis Lafazanis (uno de los principales dirigentes de la Plataforma de Izquierda dentro de Syriza, ministro de Energía en el Gobierno de Tsipras entre enero de 2015 y el 16 de julio de 2015; fundador y líder de Unidad Popular, organización creada a fines de agosto de 2015 por el sector que abandonó Syriza al oponerse al tercer memorando), Nadia Valavani (también miembro de la Plataforma de izquierda, viceministra de Finanzas del 27 de enero al 15 de julio de 2015, y también miembro de Unidad Popular), Sofía Sakorafa (elegida eurodiputada por Syriza en mayo de 2014, y con escaño como independiente desde septiembre de 2015 al estar en desacuerdo con la capitulación), Georges Katrougalos (viceministro de la Reforma administrativa desde enero de 2015 hasta julio de 2015, nombrado seguidamente ministro de Trabajo a partir de agosto de 2015, continuando con las mismas funciones en el marco del segundo Gobierno de Alexis Tsipras. A partir de noviembre de 2016, ocupa la función de viceministro de Relaciones Exteriores), Notis Maria (elegido eurodiputado en mayo de 2014 en la lista del partido soberanista de derecha ANEL, y con escaño como independiente desde enero de 2015).

Varoufakis no menciona tampoco a la conferencia internacional celebrada en Atenas en marzo de 2011, organizada por Synaspismos (el principal componente de Syriza, presidido por Alexis Tsipras) y por el Partido de la Izquierda Europea, en la que, sin embargo, el propio Varoufakis había participado.

Unas palabras sobre esa conferencia. Tuvo lugar, como ya he dicho, a comienzos de marzo de 2011 en Atenas. Yo fui invitado a intervenir por Synaspismos, corriente principal de Syriza, y por el partido de la Izquierda Europea. Durante la conferencia intervinieron Alexis Tsipras, Yanis Varoufakis, Oskar Lafontaine (uno de los fundadores de Die Linke), Pierre Laurent (dirigente del PCF y del Partido de la Izquierda Europea), Mariana Mortagua del Bloco de Esquerda de Portugal, Euclides Tsakalotos (que fue sucesor de Varoufakis, cuando éste renunció, en el Ministerio de Finanzas), Yanis Dragasakis, viceprimer ministro en el primer y segundo Gobierno de Tsipras, yo mismo y otros invitados.

En esa conferencia, hablé sobre las causas de la crisis, la importancia vital de reducir radicalmente la deuda mediante medidas de anulación ligadas a la realización de una auditoría de la deuda con participación ciudadana [12]. Varoufakis presentó lo que llamó una modesta proposición, que retomó durante la primera fase de las negociaciones con los acreedores en febrero de 2015, o sea, cuatro años más tarde. Hubo entre 600 y 700 ponentes y varias de las comunicaciones, entre las cuales la de Tsipras, Varoufakis y la mía fueron reunidas en un libro publicado en inglés por el Instituto Nikos Poulanzas con el título The Political Economy of Public Debt and Austerity in the EU[13].

Si menciono esta conferencia, es para indicar que, en esa época, era evidente introducir en su programa una intervención sobre la necesidad de una auditoría de la deuda, tema que fue totalmente evitado por Varoufakis, tanto en la línea política que defendió como en el relato de lo que había pasado en 2011.

La conferencia internacional de apoyo a la auditoría ciudadana de la deuda griega que se celebró en Atenas en mayo de 2011 tuvo indudablemente un gran éxito, con la asistencia de cerca de 3.000 personas durante los tres días que duró el evento. El CADTM formaba parte del grupo de organizaciones que había convocado esa reunión. Durante esa conferencia, coordiné el primer panel de discusión en el que participaron especialmente Nadia Valavani[14], que luego fue viceministra de Finanzas del primer Gobierno de Tsipras, y Leonidas Vatikiotis. El CADTM había contribuido, junto a los organizadores griegos y a otros movimientos no griegos, a convencer a un número significativo de organizaciones de Europa para que apoyaran la conferencia y aprobaran colectivamente la Declaración de la Conferencia de Atenas sobre la deuda y la austeridad, que conserva total vigencia.

Durante una discusión que tuve con Varoufakis el 9 de noviembre de 2016 en Atenas [15], le pregunté por qué no había apoyado la iniciativa de la auditoría ciudadana de la deuda a partir de 2011. Me respondió que esa iniciativa no era buena ya que cuestionaba la legitimidad y la legalidad de la deuda. Según él, no había lugar para cuestionar la legalidad o la legitimidad de la deuda griega.

El exministro de Finanzas adoptó la posición del economista terco que solamente ve la deuda en términos de sostenibilidad financiera y de acceso a las fuentes de financiación. No había entendido en absoluto la importancia de una auditoría ciudadana. Mientras que en su libro insiste en la importancia del movimiento de ocupación de las plazas que tuvo lugar entre junio y julio de 2011 en Grecia, no captó el eco que la iniciativa de auditoría ciudadana había tenido en ese potente movimiento.

Por lo tanto, fui testigo directo del rechazo de Varoufakis a sostener la auditoría ciudadana en 2011, y constaté su capacidad para convencer a James Galbraith de que no firmara el llamamiento internacional que habíamos lanzado con Costas Lapavitsas. Después de leer atentamente el libro de Varoufakis, estoy convencido de que intervino activamente para convencer a Tsipras, al menos a partir de mayo-junio de 2012, de abandonar el apoyo a la auditoría de la deuda y a la reivindicación de la suspensión de pagos de la deuda durante la realización de la misma.

En el seno de la dirección de Syriza y de los consejeros económicos de Tsipras, había varias personas clave que también eran opuestas a la auditoría de la deuda y a la suspensión de pagos. Yanis Dragasakis, uno de los responsables de Syriza en materia económica (nombrado viceprimer ministro en los gobiernos de Tsipras I y II), tampoco era favorable, como le había declarado a Yorgos Mitralias, cuando éste había intentado convencerlo en 2010 para apoyar el proyecto de la creación de una comisión de auditoría. Georges Stathakis, del equipo de economistas que rodeaba a Tsipras, por su lado, había declarado a la prensa en 2013 que no había ningún motivo para poner sobre el tapete la cuestión de la deuda odiosa, ya que no representaba más que el 5% de la deuda total. Stathakis fue ministro de Economía en el primer Gobierno de Tsipras y durante un año en el segundo. Luego fue nombrado, en septiembre de 2016, ministro de Energía y de Medio Ambiente.

Fines de 2011, fortalecimiento de la colaboración de Varoufakis con Tsipras y Pappas

A finales de 2011, Pappas contactó nuevamente con Varoufakis para tener otra reunión. “Esta segunda cita, como todas las que siguieron, me sorprendió gratamente: Alexis se había transformado. Terminaron las complacencias, las luchas internas en Syriza que lo obsesionaban y la ligereza con respecto al Grexit. Había hecho sus deberes (…). Incluso me anunció, con orgullo, que había contratado un profesor de inglés y que progresaba. (…) La ventaja más evidente de esas discusiones fue la clarificación y la puesta a punto de nuestro objetivo común”.

2012, Varoufakis ayuda a Tsipras a tener eco entre los demócratas de Estados Unidos

Varoufakis, que en ese momento trabajaba en Estados Unidos, intentó abrirle las puertas de los ámbitos demócratas a Tsipras. El economista explica que su estadía en Texas “[le] permitió también construir un puente entre Washington y [sus] nuevos amigos de Syriza, que no eran aliados naturales de Estados Unidos”. Y explica: “Como había posibilidades de que un Gobierno de Syriza provocara un enfrentamiento violento con Alemania, con la Comisión Europea y con el BCE, lo último que necesitaban Alexis y Pappas era encontrarse frente a una administración estadounidense hostil. Desde 2012 hasta 2015, gracias a la ayuda de James Galbraith y a su red, hice todo lo posible para convencer a los líderes de opinión estadounidenses y al Gobierno de Obama de que no tenían nada que temer de un eventual Gobierno de Syriza, cuya prioridad sería liberar a Grecia de una deuda aplastante”.

Varoufakis, contra el programa electoral de Syriza de mayo-junio de 2012

Varoufakis resume su posición:

“Quería que Syriza presentara un programa simple, progresista, proeuropeo, coherente y no populista, un cimiento sobre el que se pudiera construir la imagen de un gobierno creíble, que negociaría otro plan con la UE y el FMI. Alexis y Pappas se inclinaban hacia un programa político diferente, que optimizaba los votos electorales a corto plazo, a costa (según mi opinión) de una coherencia lógica a largo plazo. En 2012, cuando descubrí la parte de política económica del manifiesto electoral de Syriza, estaba realmente tan irritado que no me comprometí completamente. Al día siguiente, un periodista de televisión griego me pidió que comentara ese manifiesto. Le dije que tenía tendencia a apoyar a Syriza, pero que no los votaría si no podía modificar el programa económico”.

¿Qué contenía el programa electoral de Syriza que irritaba tanto a Varoufakis?

El programa de Syriza de 40 puntos, para las elecciones del 6 de mayo de 2012, era claramente radical. El primer punto hacía referencia a la deuda y su título era el siguiente: Auditoría de la deuda pública, renegociación de los intereses a pagar y suspensión de los pagos hasta que se consolide el crecimiento económico y la creación de empleo. Entre otras propuestas, se puede resaltar, junto a una serie de medidas de urgencia para hacer frente a la crisis humanitaria: el aumento del impuesto sobre la renta hasta el 75% para todas aquellas superiores a 500.000 euros anuales; el aumento del impuesto a las grandes empresas; la abolición de los privilegios financieros de la Iglesia y de los armadores; la drástica reducción de los gastos militares; el aumento del salario mínimo con el fin de llevar el nivel de vida al de antes del memorando de 2010 (o sea, 750 euros por mes); la utilización de los edificios del Gobierno, de los bancos y de la Iglesia para los sin techo; la nacionalización de los bancos; la nacionalización de las empresas públicas privatizadas en sectores estratégicos para el crecimiento del país; medidas para restaurar los derechos de los trabajadores y mejorarlos; la adopción de reformas constitucionales para garantizar la separación de la Iglesia del Estado; la realización de referéndum sobre los tratados y otros acuerdos con Europa; la abolición de los privilegios de los diputados; la supresión de la inmunidad de los ministros y la autorización de los tribunales para iniciar procesos contra los miembros del Gobierno; medidas de protección para los refugiados y migrantes; el aumento de la financiación de la salud pública para que alcance la media europea (6%, frente al 3% griego); la gratuidad de los tratamientos realizados por la sanidad pública nacional; la nacionalización de los hospitales privados; la eliminación del sector privado en el sistema nacional de salud; la retirada de las tropas griegas de Afganistán y los Balcanes; la abolición de la cooperación militar con Israel; el apoyo a la creación de un Estado palestino según las fronteras de 1967; la negociación de un acuerdo estable con Turquía; y last but not least: el cierre de todas las bases extranjeras en Grecia y la retirada de la OTAN.

Con ese programa Syriza, que agregaba la idea de “ningún sacrificio por el euro”, cómo sus votos se multiplicaban por cuatro entre 2009 y mayo de 2012, pasando del 4% al 16%.

El programa de Syriza de 2012 es realmente interesante y útil, ya que contiene las principales medidas a poner efectivamente en práctica.

No obstante, había algunos puntos débiles:

– No existía una jerarquización de los 40 puntos, pese a que se debería priorizar lo que un Gobierno ha de hacer primero —digamos en los primeros 100 ó 200 días—. El programa no se presentó de manera operativa, a pesar de que es importante presentar una hoja de ruta precisando cómo se prevé realizar los objetivos fijados. En este caso, es tan importante presentar un plan A como un plan B. El plan A es el primero que se aplicará y el plan B es un recurso si varios obstáculos impidieran la realización del plan A. Ejemplo: el plan A propone una reducción muy importante de la deuda mediante un acuerdo consensuado con los acreedores (lo que proponía el programa de Tesalónica adoptado en 2014). Si los acreedores del país rechazaran esa reducción de la deuda, se trataría de decir, en grandes líneas, qué haría el Gobierno en ese caso, en el marco de un plan B (por ejemplo: suspensión del pago de la deuda, auditoría de la deuda con participación ciudadana, medidas destinadas al repudio de la deuda…).

– Se afirmaba la necesidad de reformas constitucionales, pero sin decir si era necesario o no convocar elecciones generales para elegir una asamblea constituyente. Sin embargo, es muy importante pronunciarse sobre la manera de llevar a cabo esas reformas constitucionales. No es en absoluto lo mismo encontrarse con una mayoría calificada al interior del recién constituido parlamento, que comenzar una gestión abierta a toda la sociedad y hacer una convocatoria a una asamblea constituyente.

Las elecciones de mayo de 2012 en Grecia no permitieron a ningún partido obtener la mayoría, y no hubo ninguna coalición de partidos que pudiera constituir un Gobierno. Esa situación condujo a un nuevo proceso electoral un mes más tarde. Entre las dos elecciones, Tsipras avanzó cinco propuestas concretas para comenzar las negociaciones con los partidos opuestos a la Troika (salvo Amanecer Dorado que, aunque opuesto al memorando, fue excluido):

1. La abolición de todas las medidas antisociales (incluidas las reducciones de salarios y de pensiones);

2. La abolición de todas las medidas que redujeron los derechos de los trabajadores en materia de protección y de negociación;

3. La abolición inmediata de la inmunidad de los parlamentarios y la reforma del sistema electoral;

4. Una auditoría de los bancos griegos;

5. La constitución de una comisión internacional de auditoría de la deuda junto a la suspensión del pago de la deuda hasta el fin de los trabajos de esa comisión.

Y en esas elecciones, Syriza obtuvo el 26,5% de los votos con esa línea política radical que cuestionaba Varoufakis.

A pesar del desacuerdo con Varoufakis con el programa de Syriza de 2012, Tsipras y Pappas le piden que redacte un programa de gobierno

Entre esas dos elecciones, Varoufakis fue nuevamente contactado por Pappas y hubo otro encuentro con Tsipras. Pappas le dice: “¡Te das cuenta, si ganamos serás tú el que lleve las negociaciones con la UE y el FMI!”.

Pappas le pide a Varoufakis que prepare un documento donde explique las grandes líneas de la mejor estrategia de negociación en el caso de que Syriza ganase las elecciones del 17 de junio, tres semanas más tarde.

Varoufakis se puso a trabajar esa misma noche y desarrolló la idea de que el capital de los bancos griegos debería pasar bajo control europeo.

Según Varoufakis, convenía transformar a “los contribuyentes europeos en propietarios de los bancos griegos: de hecho, los bancos ya no estarían bajo la responsabilidad del Estado, sino sostenidos por el pueblo europeo; y con la demanda a las instituciones europeas de gestionarlos en nombre de ese pueblo. Sería la única manera de restaurar la confianza en los bancos”. Como está indicado en la primera parte de esta serie, al proponer a la UE la transferencia de las acciones de los bancos del país en manos de los poderes públicos griegos, Varoufakis daba otro dramático paso hacia el abandono completo de la soberanía.

Según el exministro de Finanzas, eso facilitaría la reestructuración de la deuda pública y agregaba una segunda propuesta: “En segundo lugar, cualquier reembolso de la deuda a la UE y al FMI debería someterse a una condición: que la recuperación del país sea mínimamente comprobable. Es la única manera que permite que la economía nacional vuelva a funcionar”.

Es importante precisar que para Varoufakis la suspensión del pago de la deuda propuesto anteriormente, formaba parte de la negociación. Esa suspensión debía estar autorizada por los acreedores y no constituir un acto soberano. Varoufakis continúa con la evocación de su quimera: “Si se habían activado por consenso, esas dos palancas de reestructuración anunciarían una nueva era: la Unión Europea y el FMI ya no serían como Ebenezer Scrooge, el avaro de El Cuento de Navidad, de Dickens. Serían verdaderos socios. Comprometidos en promover el restablecimiento de Grecia, sin el que sus préstamos de rescate estarían, de cualquier forma, ampliamente recortados”. En lugar de suspender unilateralmente el pago de la deuda, Varoufakis proponía rechazar cualquier crédito nuevo: “Si estáis preparados para proponer condiciones razonables y sensatas, pero rechazando nuevos préstamos (…), la UE y el FMI aceptarían sentarse alrededor de una mesa con vosotros —un rechazo les costaría muy caro financiera y políticamente—”.

Tsipras tenía dudas frente a la propuesta de Varoufakis concerniente a los bancos griegos.

– ¿Quieres que anuncie que dejamos los bancos griegos en manos de extranjeros? ¿Cómo quieres que le venda eso a Syriza?, le preguntó Tsipras durante un encuentro posterior a una reunión del comité central.

– Es exactamente lo que debes hacer (…).

“Alexis comprendió. Lo que no quiere decir que la idea le gustara. Tanto más cuando el comité central de Syriza se inclinaba naturalmente por la nacionalización de los bancos”.

Tsipras objetó, de todas maneras, que “un Gobierno que no tuviera ningún poder sobre los bancos comerciales que operan en Grecia, no podría jamás poner en marcha una política industrial ni un plan de desarrollo y de reconstrucción. ¿Cómo hacer que se traguen semejante propuesta en el comité central?”.

Varoufakis, viendo que Tsipras “le había marcado un gol”, le replicó: “Como somos verdaderos internacionalistas y verdaderos europeos progresistas, le arrancaremos los bancos en quiebra a los griegos corruptos para confiárselos a los europeos comunes, a los ciudadanos que inyectan su dinero en esos bancos”.

Los contactos descritos por Varoufakis tuvieron lugar después de las elecciones generales que se celebraron el 6 de mayo de 2012.

Vista la imposibilidad de constituir un Gobierno, se convocaron nuevas elecciones para el 17 de junio de 2012.

Varoufakis explica que cuando se enteró del discurso de Tsipras del 24 de mayo en el que detallaba la política económica de Syriza, se dio cuenta del abismo que separaba lo que se proponía de lo que, concretamente, se podía poner en marcha en la zona euro. “En la hora siguiente, envié un mail cáustico a Alexis y Pappas señalando todos los defectos de construcción de sus promesas (…)”.

Tsipras comienza un cambio hacia la derecha que lo acerca un poco más a Varoufakis, después de las elecciones de mayo-junio de 2012

Ahora, aporto mi contribución al relato de Varoufakis, de acuerdo al contacto directo que tuve con Tsipras en octubre de 2012.

En el espacio de algunos meses, el compromiso de llevar a cabo una auditoría concreta de la deuda y suspender el pago durante su realización fue desapareciendo progresivamente del discurso de Tsipras y de otros dirigentes de Syriza. Todo se hizo con discreción. La quinta medida propuesta por Tsipras en mayo de 2012 fue reemplazada por la propuesta de reunir una conferencia europea para, especialmente, reducir la deuda griega.

Durante una entrevista con Tsipras en octubre de 2012, mis dudas sobre su cambio de orientación fueron confirmadas. Dos días antes, The Wall Street Journal había publicado las notas secretas de la reunión del FMI del 9 de mayo de 2010 que indicaban explícitamente que una decena de miembros de la dirección del FMI (de 24 miembros) estaba en contra del memorando, ya que asumían que no iba a funcionar, puesto que era un rescate de los bancos franceses y alemanes y no un plan de ayuda a Grecia (Véase Documentos secretos del FMI sobre Grecia con los comentarios de Eric Toussaint (CADTM)). Se lo dije a Tsipras y a su asesor económico: “Tenéis un argumento fuertísimo para luchar contra el FMI, porque si se tiene la prueba de que el FMI sabía que su programa fracasaría y sabía que la deuda no era sostenible, tenemos el material que nos permite llevar adelante la campaña sobre la ilegitimidad y la ilegalidad de la deuda”. Tsipras me respondió: “Pero, escucha…. El FMI se distancia de la Comisión Europea”. Me di cuenta de que se le había metido en la cabeza que el FMI podría ser un aliado de Syriza en caso de que éste accediera al Gobierno.

También le dije a Tsipras que había constatado que ya no hablaba de las cinco propuestas que había avanzado como prioritarias después de las elecciones de 2012, y que la cuestión de la auditoría de la deuda ya no era prioritaria. Me respondió, sin ninguna convicción, que mantenía esas cinco propuestas y que no era necesario preocuparse por eso.

Al día siguiente, el 6 de octubre de 2012, Alexis Tsipras y yo dimos una conferencia pública ante 3.000 personas durante el primer festival de la juventud de Syriza. Me di cuenta de que mi discurso, que insistía en la necesidad de adoptar una orientación radical a escala europea, no le gustaba (Véase este video).

Estoy convencido que fue después de las elecciones de mayo-junio de 2012 cuando Tsipras y Pappas optaron realmente por apostar por Varoufakis para que formara parte de un gobierno. Hasta ese momento, lo trataban para obtener ideas y luego reflexionar ambos sobre la forma de emanciparse de las decisiones de Syriza.

Varoufakis vuelve sobre su colaboración con Tsipras y Pappas a comienzos de 2013

En su libro Varoufakis cuenta que redactó el discurso que Tsipras pronunció en la Brookings Institution, un think tank con sede en Washington, bastante próximo a los demócratas. Varoufakis resume el discurso en dos puntos: en primer lugar, Syriza era un partido proeuropeo que haría todo lo posible para que Grecia permaneciera en la zona euro. Pero para permanecer en la zona euro y que ésta sobreviva, hacía falta un nuevo plan cuya prioridad absoluta era la reestructuración de la deuda, seguida de reformas que socavarían el control de la oligarquía griega sobre la economía. En segundo lugar, Estados Unidos no tenía nada que temer de la política económica o extranjera de un eventual Gobierno de Syriza.

Esa orientación política defendida por Varoufakis, y asumida por Tsipras, estaba claramente en oposición al programa de Syriza que prometía la salida de Grecia de la OTAN.

Varoufakis se encuentra con el equipo de economistas de Syriza en mayo de 2013

En mayo de 2013, en Atenas, Varoufakis conoció al equipo de economistas de Tsipras: “Además de Pappas y Dragasakis, ministro de Finanzas [del Gobierno en la sombra de Syriza], estaba formado por otros dos diputados de Syriza que conocía y que estimaba mucho: Euclides Tsakalotos, colega y amigo de la Universidad de Atenas, y Georges Stathakis, profesor de Economía de la Universidad de Creta”.

En esa reunión, les explicó la propuesta de programa que Tsipras le había pedido.

“Estaban todos alterados, lo que demostraba que había tenido éxito en disuadir a Alexis de centrarse en el Grexit y de blandirlo como una amenaza. Perdí muchos amigos de la izquierda, en sentido amplio, y de Syriza, que jamás me perdonaron haber contribuido a excluir el Grexit de los objetivos de Syriza. Por el contrario, el entorno cercano de los economistas de Alexis tenía en mente encontrar una solución viable en el seno de la zona euro”.

¿Una nueva conferencia de Londres? La esperanza de una cooperación internacional frente a una acción soberana unilateral

Retomo un testimonio personal que tiene que ver con la segunda reunión de trabajo que tuve con Tsipras. Se celebró en Atenas a finales de octubre de 2013, en su despacho de diputado en el recinto del Parlamento griego.

Una de las iniciativas que deseaba emprender Tsipras era la convocatoria de una gran conferencia internacional sobre la reducción de la deuda en Atenas en marzo de 2014. Tsipras, bajo la presión de Sofia Sakorafa, diputada de Syriza desde 2012, me contactó de nuevo en octubre de 2013 y me pidió que contribuyese a la celebración de esa conferencia convenciendo a una serie de personalidades internacionales para que respondieran afirmativamente a la invitación. Confeccioné una lista de participantes y la discutí con Alexis Tsipras, Sofia Sakorafa y Dimitri Vitsas, secretario general de Syriza en ese momento. Había propuesto que se invitara a personalidades como Rafael Correa, Diego Borja (exdirector del Banco Central de Ecuador), Joseph Stiglitz, Noam Chomsky, Susan George, David Graeber, Naomi Klein, así como a miembros de la comisión de auditoría ecuatoriana que habían trabajado conmigo en 2007 y 2008. Me di cuenta de que, de la lista propuesta, Rafael Correa no le interesaba para nada. Tsipras quería al expresidente de Brasil, Lula, y a la presidenta de Argentina, Cristina Fernández. Para Tsipras, Ecuador era demasiado radical. Y, por supuesto, quería a Joseph Stiglitz y a James Galbraith, totalmente justificado. Sin embargo, en su cabeza, todo eso no era para constituir una comisión de auditoría, sino para convocar a los Estados  miembros de la UE a una conferencia europea sobre la deuda, a imagen y semejanza del acuerdo de Londres de 1953, cuando los vencedores de la segunda guerra mundial concedieron una reducción de deuda muy importante a Alemania del Oeste. Le dije que no había ninguna posibilidad de que se pudiera realizar. Como dirigente de Syriza, tenía toda la legitimidad para avanzar ese plan A, pero era impensable que Draghi, Hollande, Merkel o Rajoy lo consintieran. Le dije que era necesario un plan B en el que debía haber una comisión de auditoría de la deuda. También lo declaré ante la prensa griega. Aquí tengo un extracto de una entrevista que me hicieron y que publicó El diario de los editores, próximo a Syriza. El periodista me preguntó qué pensaba de la conferencia europea sobre la deuda que proponía Alexis Tsipras, basándose en la conferencia de Londres de 1953, y le respondí: “Se trata, por supuesto, de una demanda legítima (…) pero no podréis convencer a los gobiernos de las principales economías europeas y a las instituciones de la UE a hacerla. Mi consejo es el siguiente: la última década nos ha mostrado que podemos llegar a soluciones equitativas aplicando actos soberanos unilaterales. Es necesario desobedecer a los acreedores que reclaman el pago de una deuda ilegítima e imponen políticas que violan los derechos humanos fundamentales, que incluyen los derechos económicos y sociales de las poblaciones. Pienso que Grecia tiene argumentos sólidos para actuar ya mismo, para formar un Gobierno, apoyado por la ciudadanía, que exploraría las posibilidades en esa dirección. Un Gobierno popular y de izquierdas podría organizar un comité de auditoría de la deuda con una amplia participación ciudadana, que permitiría determinar qué parte de la deuda es ilegal y odiosa, suspendería unilateralmente los pagos y repudiaría luego la deuda identificada como ilegítima, odiosa y/o ilegal [16]”.

Finalmente, Tsipras me propuso preparar con él y con Pierre Laurent, presidente en ese momento del Partido de la Izquierda Europea, una conferencia europea en la que uno de los temas fuera la deuda. Se debería realizar en Atenas en marzo de 2014. No se pudo concretar porque durante una reunión celebrada en Madrid en diciembre de 2013, el Partido de la Izquierda Europea decidió convocar una conferencia en Bruselas, en lugar de Atenas, en la primavera de 2014. En esa conferencia de Bruselas, que tuvo muy poca repercusión, estuvieron presentes entre otros Alexis Tsipras, Pierre Laurent, Gabi Zimmer (miembro de Die Linke y presidente del grupo parlamentario de la GUE/NGL en el Parlamento europeo) y Willy Meyer, eurodiputado de IU. Yo participé como conferenciante en un panel con Euclides Tsakalotos, que se convertiría en ministro de Finanzas de Alexis Tsipras a partir de julio de 2015. Me di cuenta en ese mismo momento de que este no era en absoluto favorable a un plan B que contemplara la deuda, los bancos, la fiscalidad. El plan de Tsakalotos era negociar a cualquier precio con las instituciones europeas para obtener una reducción de la austeridad sin recurrir a la suspensión de pagos de la deuda ni a la auditoría. Durante esa conferencia, reiteré mi argumento a favor de un plan B, que debía incluir la auditoría y la suspensión del pago de la deuda.

La discusión sobre la necesidad de un plan B no proviene de 2015, puesto que se remonta claramente a 2013-2014. El núcleo dirigente alrededor de Tsipras decidió excluir la preparación de un plan B y se aferró a un plan A irrealizable.

Volvamos al relato presentado por Varoufakis. Algunos días después del encuentro que tuve con Tsipras a fines de octubre de 2013 en Atenas, éste viajó a Texas a un seminario organizado por Varoufakis y su amigo y colega James Galbraith.

Noviembre de 2013, Varoufakis organiza la visita de Tsipras a la Universidad Lyndon B. Johnson, en Austin, Texas

“En noviembre de 2013, James Galbraith y yo organizamos un coloquio de dos días en la Universidad de Texas sobre el tema ‘¿Puede salvarse la zona euro?’ Alexis, Pappas y Stathakis eran muy esperados y debían intervenir. El objetivo era presentar a los tres dirigentes de Syriza a algunas figuras de las élites europeas y estadounidenses, dirigentes de sindicatos, universitarios y periodistas.

En el curso del coloquio, Pappas y Alexis asistieron a un debate particularmente acalorado entre Heiner Flassbeck, un economista alemán de izquierda, exministro de Finanzas del Gobierno de Schroeder, y yo. Flassbeck afirmaba que era imposible liberar a Grecia de su prisión por deudas si se la mantenía en la zona euro. Un gobierno de Syriza debía apuntar al Grexit, decía, y en todo caso, esa era la mejor amenaza que se le podía hacer a los acreedores. Ese era  también el punto de vista de la Plataforma de izquierda, uno de las corrientes de Syriza, que contaba entre sus miembros a un tercio del comité central del partido. Ese día, en Austin, tuve la convicción de que Alexis no estaba de acuerdo con ese análisis; si alguien amenazaba al país con el Grexit, debía ser la Troika y no Syriza”.

Junio de 2014, nuevo encuentro con el equipo de economistas de Tsipras

“Volví a Grecia para las vacaciones de verano en junio de 2014, y me encontré con Alexis y su pequeña banda de economistas para prevenirles de una nueva amenaza que se perfilaba”. Varoufakis explica que los puso en guardia contra la acción que el BCE preveía hacer a partir de comienzos de 2015: cerrar el grifo de la liquidez a los bancos de algunos países de la zona euro y sólo abrirlo para una liquidez de urgencia. Y eso apuntaba especialmente a Grecia.

“Dos días más tarde, tuve una nueva cita con Alexis y Pappas.

– ¿Te das cuenta de que eres el único que puede supervisar la puesta en marcha de la estrategia que propones?, me preguntó Pappas, –¿Estás preparado?”.

Varoufakis continúa: “Una semana más tarde, Wassily Kafouros, un amigo que había conocido cuando era estudiante en Inglaterra, sembró nuevamente dudas en mi espíritu. Según él, yo era la última persona en ignorar que Dragasakis era extremadamente próximo a los banqueros.

– ¿Qué pruebas tienes, Wassily?

– No tengo pruebas, pero eso se sabe. Se le conoce por mantener excelentes relaciones con los banqueros, desde su paso por el partido.

– Pensaba que era una acusación infundada”.

Varoufakis demostraba claramente su desconocimiento de Syriza y de sus dirigentes. Efectivamente, Dragasakis había mantenido desde hacía años estrechas relaciones con los banqueros. El propio Dragasakis había sido administrador de un banco comercial mediano. De alguna manera, era el puente entre Tsipras y los banqueros. Syriza, era una formación nueva y, por lo tanto, con líderes políticos que tenían relativamente poco arraigo en las esferas del Estado –contrariamente al PASOK, cuya historia está ligada a la República y a la gestión de los asuntos de Estado–. Antes de enero de 2015, entre los dirigentes de Syriza no había nadie que hubiera ocupado una función dentro del Estado. Así que Dragasakis fue el único que había sido ministro en un momento dado, durante algunos meses en 1989, en un gobierno de coalición entre la derecha de Nueva Democracia y el Partido Comunista (KKE) del que Dragasakis formaba parte. Este hombre, que se oponía claramente a que se tocaran los intereses de los bancos privados griegos, también se oponía a la auditoría de la deuda y a una suspensión de pagos, siendo favorable al mantenimiento de Grecia dentro de la zona euro.

Agosto de 2014, las dudas sobre Dragasakis y la voluntad de cambiar el programa de Syriza

En agosto de 2014, Varoufakis acaba compartiendo sus dudas sobre Dragasakis.

“–Escucha, Alexis, oí decir que Dragasakis mantiene estrechas relaciones con los bancos. Y, en forma más general, que hará como que encuentra una salida, mientras que lo que busca es mantener el statu quo.

No me respondió de inmediato. Miró a lo lejos hacia el Peloponeso antes de volverse hacia mí y soltarme:

– No, no lo pienso. Es bueno.

Me quedé desconcertado por su laconismo. ¿Sería porque también tenía dudas pero prefería creer en la probidad de un camarada de más edad? ¿Era una manera de ignorar el problema? Todavía hoy no lo sé. En ese momento me dijo que yo no tenía elección: de todas maneras, yo tendría un papel esencial en las negociaciones[17]”.

Varoufakis confirma que Tsipras podía contar con él, pero plantea una condición: quiere poder intervenir en la elaboración del programa económico de Syriza antes de las elecciones. Tsipras acepta.

Varoufakis contra el programa de Tesalónica de septiembre de 2014

“Un mes más tarde, estaba en Austin cuando escuché en las noticias que Alexis había presentado las grandes líneas de la política económica de Syriza en un discurso en Tesalónica. Sorprendido, me procuré el texto y lo leí. Me invadió una ola de náusea y de indignación”. Varoufakis hizo una declaración pública para criticar duramente el programa y esperaba que eso pusiera fin a su colaboración con Tsipras.

Pero se produjo un giro imprevisto: Pappas le telefoneó, alegre como un pajarito como si nada pasara, para proponerle un nuevo encuentro. Varoufakis expresó su sorpresa y Pappas le respondió: “Espera, eso no cambia nada. El Programa de Tesalónica fue un grito de guerra para reunir a nuestras tropas. Nada más que eso. Contamos contigo para dar forma al verdadero programa económico de Syriza”. Varoufakis consintió, bajo esas condiciones, continuar la colaboración y terminaría por aceptar convertirse en ministro de Finanzas. Así explica que en la reunión durante la cual dio su consentimiento, se produjo el siguiente intercambio:

“Como sabéis, tengo serias reservas sobre el Programa de Tesalónica. Incluso tengo muy poco respeto por ese programa. Ya que ha sido presentado al pueblo griego como vuestra profesión de fe económica, no veo cómo podría, con toda honestidad, aceptar la responsabilidad de ponerlo en marcha desde mi cargo de ministro de Finanzas.

Pappas tomó al vuelo la ocasión para decirme y repetirme que en ningún caso yo debía considerar ese programa como una obligación.

– Tú ni siquiera eres miembro de Syriza.

– De acuerdo, ¿esperáis que lo sea cuando acepte el cargo?

– No, de ninguna manera, intervino Alexis, cuya respuesta fue muy estudiada.

– No quiero que seas miembro de Syriza. No quiero que sufras por las tomas de decisión colectivas, largas y alambicadas del partido”.

Conclusión

Varoufakis era un electrón libre, sin influencia en Syriza (no era miembro del partido). Tsipras consideraba que podría, en caso de necesidad, pedirle la dimisión sin provocar grandes revuelos en el partido. El perfil de Varoufakis correspondía al casting definido por Tsipras y Pappas: economista universitario, brillante, buen comunicador, manejando la provocación y la conciliación con una sonrisa, que domina perfectamente el inglés.

Alexis Tsipras decidió funcionar en petit comité, a espaldas de su propio partido, más que poner en práctica una línea política decidida de manera colectiva en el seno de Syriza y aprobada democráticamente por la población griega. Nombrar a Yanis Varoufakis ministro de Finanzas y recomendarle no ser miembro de Syriza correspondía a una lógica de gobernanza tecnocrática según la cual la responsabilidad de Varoufakis no podría comprometerse ni ante Syriza ni ante los electores griegos, sino únicamente ante Alexis Tsipras y su pequeño círculo. Es evidente que la falta de participación popular y de mecanismos democráticos en la elaboración de la orientación política iba en contra de la necesidad, para un Gobierno de izquierda, de llamar a la movilización popular con el fin de poner en práctica el programa político radical bajo el que se eligió el Gobierno. El recordatorio de los acontecimientos que se sucedieron entre 2011 y fines de 2014 es indispensable para comprender lo que pasó después de la victoria electoral de Syriza en enero de 2015.

Fin.

——————

Éric Toussaint es portavoz de la red internacional del Comité para la abolición de las deudas ilegítimas (CADTM), que contribuyó a fundar. También es miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia. Entre abril y noviembre del 2015 fue coordinador científico de la Comisión de la Verdad sobre la Deuda Pública griega, puesta en marcha por la presidenta del Parlamento griego, entre febrero y octubre del 2015, Zoe Konstantopoulou.

Traducción de Griselda Pinero.

Este artículo se publicó en la página web del CADTM (Comité para la abolición de las deudas ilegítimas).

Notas:

1. Yanis Varoufakis, Adults in the Room, Bodley Head, Londres, 2017, cap. 3, p. 57. Todas las citas provienen de los capítulos 3 y 4.

2. Véase el texto de esta carta en el libro de James K. Galbraith, Welcome to the Poisoned Chalice: The Destruction of Greece and the Future of Europe, Yale University Press, New Haven y Londres, 2016.

3. Cinco años más tarde, Leonidas Vatikiotis formaba parte del Comité para la verdad sobre la deuda griega

4.  ¡Abrid los libros de contabilidad de la deuda pública!

5. En enero de 2015, Costas Lapavitsas fue elegido diputado en el Parlamento griego por la lista de Syriza. Debido a la capitulación, contribuyó a fundar Unidad Popular.

6. Artículo publicado el 5 de diciembre de 2010 en el diario Eleftherotypia.

7. En 2011, Ethnos tis Kyriakis, de centro izquierda, era el tercer diario griego de acuerdo a la tirada (100.000 ejemplares). Aquí pueden leer la versión en francés de la entrevista.

8. James K. Galbraith, Welcome to the Poisoned Chalice. The destruction of Greece and the future of Europe, Yale University Press, New Haven, 2016. Véase este extracto de la introducción: “Cuando Georges Papandreu fue elegido primer ministro, en octubre de 2009, fui invitado a hacerle una visita, para asesorarlo y (sobre todo) ofrecerle mi apoyo moral. Durante esos encuentros, mi papel fue limitado. Papandreu había hecho campaña promoviendo un programa de protección social y crecimiento económico que la crisis financiera y de la deuda hicieron fracasar rápidamente. Desde mayo de 2010, fue obligado a aceptar un plan de austeridad, en contrapartida de un préstamo colosal, para evitar el desplome del sistema bancario griego, fuertemente expuesto por sus inversiones en deudas de un Estado insolvente”. Esta última frase presenta un relato que no corresponde a la realidad. El sistema bancario griego no estaba amenazado de derrumbe debido a su exposición a las deudas públicas griegas y el Estado griego no se había vuelto insolvente. Los bancos griegos estaban particularmente amenazados por el estallido de la burbuja del crédito privado que los mismos bancos habían contribuido a generar, con los bancos franceses y alemanes. Si los bancos griegos se desplomaban, eso habría causado grandes pérdidas a los bancos franceses, alemanes y griegos. En lugar de la opción elegida por Papandreu, las autoridades europeas y el FMI, se tendría que haber impuesto pérdidas a los bancos extranjeros, socializar el sector bancario en Grecia y reducir radicalmente la deuda pública griega. Dicho esto, a pesar de las críticas que le dirijo por la manera en la que James Galbraith presenta lo que pasó en 2010, recomiendo la lectura de su libro, ya que contiene unas informaciones muy interesantes.

9. En el libro  ¿Y los pobres sufren lo que deben?¿Cómo hemos llegado hasta aquí y por qué es necesario un plan B para Europa?, publicado en 2016, Yanis Varoufakis no hace ninguna mención al Comité para la verdad sobre la deuda griega. Tampoco menciona la acción de la presidenta del Parlamento griego, Zoé Konstantopoulou.

10. Véase en griego ΣχόλιαΓιάνης Βαρουφάκης Debtocracy: Γιατί δεν συνυπέγραψα, publicado el 11de abril de 2011. En ese largo texto, Varoufakis da su opinión crítica sobre el documental Debtocracy en el que es entrevistado.

11. A propósito de Debtocracy, este artículo: Dette: les Grecs et la Debtocracy,  publicado el 13 de julio de 2011. En el documental aparecen a Yanis Varoufakis, Costas Lapavitsas y a mí. En castellano se encuentra en Youtube.

12. Véase mi presentación: Éric Toussaint, Greece: Symbol of Illegitimate Debt, publicado el 12 de marzo de 2011. Las principales propuestas que sobresalen de mi conferencia están explicadas en este texto: Eric Toussaint,Ocho propuestas urgentes para otra Europa, publicado el 4 de abril de 2011.

13. Elena Papadopoulou y Gabriel Sakellaridis (eds.), The Political Economy of Public Debt and Austerity in the EU, Nissos Publications, Atenas, 2012, 290 p., ISBN: 9-789609-535465. La mayoría de los nombres clave de Syriza aparecen como autores de algún capítulo.

14. Nadia Valavani es una personalidad pública griega, respetada por su coraje en la lucha contra la dictadura de los coroneles (1967-1974), encarcelada y duramente reprimida por el ejército.

15. Daniel Munevar también participó en esta discusión. Formó parte del equipo de consejeros de Varoufakis cuando éste era ministro de Finanzas.

16. Véase: “El llamamiento de Alexis Tsipras a una Conferencia Internacional sobre la deuda es legítimo”.

17. Yanis Varoufakis, opus cit., capítulo 4, p. 85. Las citas que siguen provienen también del capítulo 4.

Publicado en: Global

Una nueva doctrina del shock: en un mundo en crisis, todavía puede vencer la moralidad

22/10/2017 by Vitalio Deja un comentario

Por: Naomi Klein

Vivimos tiempos aterradores. Desde jefes de Estado que tuitean amenazas nucleares, a regiones enteras arrasadas por desastres naturales, pasando por miles de migrantes que se ahogan en las costas de Europa y por  partidos abiertamente racistas que avanzan electoralmente: pareciera que hay muchas razones para ser pesimistas sobre nuestro futuro.

Por poner un ejemplo, el Caribe y el sur de Estados Unidos se encuentran  en medio de una temporada de huracanes sin precedentes y son golpeados por tormenta tras tormenta. Puerto Rico –arrasado por Irma y luego por María–  no tiene electricidad y la situación podría extenderse durante meses. Además, sus sistemas de agua corriente y de comunicación se han visto muy afectados. Sin embargo, igual que sucedió tras el huracán Katrina, el gobierno brilla por su ausencia. Donald Trump está demasiado ocupado intentando que echen a los atletas que se atreven a hacer visible la violencia racial. Todavía no se ha anunciado ningún paquete de ayudas federales a Puerto Rico. Y los buitres ya sobrevuelan la isla: la prensa sugiere que la única forma que tiene Puerto Rico de volver a tener electricidad es vendiendo las empresas de servicio eléctrico.

Éste es el fenómeno que yo llamo Doctrina del Shock: el aprovechamiento de crisis desgarradoras para introducir políticas que destruyen los recursos públicos y enriquecen aún más a una pequeña élite. Hemos visto este círculo repetirse una y otra vez: después de la crisis financiera del 2008 y ahora en el Reino Unido, donde los conservadores planean aprovechar el Brexit para lograr que se aprueben desastrosos acuerdos corporativos sin debate alguno.

Vivimos en una época en la que es imposible separar una crisis de las otras. Todas son parte de un mismo proceso en el que se refuerzan y se profundizan, igual que una bestia de muchas cabezas que se arrastra por el suelo. Podríamos pensar de la misma manera sobre el actual presidente de Estados Unidos. Es difícil definirlo con pocas palabras. ¿Habéis visto esa cosa horrible que está tapando las cloacas de Londres, el llamado “fatberg”? Trump es el equivalente político de eso. Una mezcla de todo lo que es nocivo en la cultura, la economía y la política, todo junto en una masa auto-adhesiva. Y ahora nos damos cuenta de que es muy difícil deshacernos de ella.

Sin embargo, los momentos de crisis no tiene por qué seguir siempre el camino de la Doctrina del Shock: no tienen por qué convertirse en oportunidades para que los más ricos acumulen aún más. También pueden ser momentos en los que encontremos lo mejor de nosotros mismos.

Todos vimos qué pasó después del incendio de la torre Grenfell. Cuando los responsables hicieron mutis por el foro, la comunidad se unió, se cuidó entre sí, organizaron donaciones y protegieron tanto a los supervivientes como a los fallecidos. Y esto continúa, a 100 días del incendio, cuando –escandalosamente– sólo unos pocos supervivientes han sido realojados.

Y esto no sólo sucede a nivel de las bases: tenemos muchos y enorgullecedores antecedentes de crisis que provocaron transformaciones progresistas en toda la sociedad. Pensemos en los triunfos de los trabajadores para lograr viviendas sociales tras la Primera Guerra Mundial, o la instauración de la Sanidad Pública tras la Segunda Guerra Mundial. Esto debería recordarnos que los momentos de profundas crisis no tienen por qué derribarnos: también pueden ser un empujón para avanzar.

Tenemos que imaginar un mundo mejor
Pero estos triunfos transformadores nunca llegan con sólo resistir o decirle “No” a la última atrocidad. Para ganar en un momento de crisis, también necesitamos un audaz y vanguardista “Sí”: un proyecto sobre cómo reconstruir y responder a las causas subyacentes. Y ese proyecto debe ser convincente, creíble y, sobre todo, cautivante. Tenemos que ayudar a que la población, recelosa y agotada, se pueda imaginar en un mundo mejor.

En los últimos meses, el Partido Laborista nos ha demostrado que existe otro camino. Un camino que habla el idioma de la decencia y la justicia, que nombra a los verdaderos responsables de este desastre, aunque sean muy poderosos. Un camino que no le teme a algunas ideas que nos habían dicho que habían desaparecido, como la distribución de la riqueza y la nacionalización de los servicios públicos elementales. Gracias a la valentía del laborismo, ahora sabemos que ésta no es sólo una estrategia moral. Es una estrategia ganadora. Moviliza a las bases y activa a sectores de la población que hacía años que habían dejado de participar en elecciones.

Las últimas elecciones también demostraron otra cosa: que los partidos políticos no tienen que tenerle miedo a la creatividad y a la independencia de los movimientos sociales, y los movimientos sociales tienen mucho por ganar al involucrarse en la política partidaria. Esto es muy importante, porque los partidos políticos tienden a ser bastante controladores, y los movimientos sociales de base cuidan mucho su independencia. Pero  la relación entre el laborismo y Momentumdemuestra que es posible combinar lo mejor de ambos mundos y generar una fuerza más potente y más veloz que lo que podrían lograr los partidos o movimientos por separado.

Lo que sucedió aquí en Reino Unido es parte de un fenómeno global. Lo vimos durante la histórica campaña de Bernie Sanders en las primarias estadounidenses, alimentada por una Generación Y que sabe que la política de centro no le ofrece ningún futuro. Vimos algo parecido en España, con el todavía joven partido Podemos, que se construyó desde el primer día con el poder de los movimientos de masas. Estas campañas electorales ganaron fuerza rápidamente y estuvieron cerca de llegar al poder, más cerca que cualquier otro programa político realmente transformador en Europa o América del Norte que yo haya visto. Pero no fue suficiente. Así que en este período entre elecciones, tenemos que pensar en cómo asegurarnos totalmente de que, la próxima vez, todos nuestros movimientos lleguen a la meta.

En nuestros países, podemos y debemos hacer más por hacer visible la relación entre la injusticia económica, la injusticia racial y la injusticia de género. Debemos hacer visible la conexión entre la macroeconomía –que trata a las personas como un recurso descartable– y la economía medioambiental en la que la industria de extracción trata a los recursos naturales también como si fueran de usar y tirar.

Debemos mostrar que se puede pasar de esta economía de usar y tirar a una sociedad basada en los principios del cuidado: cuidado del planeta y de nosotros mismos. Una sociedad donde se respete y se valore el trabajo de los cuidadores y de los que protegen a la tierra y el agua. Un mundo donde no se permita que nadie ni ningún sitio sea descartado, ya sea mediante viviendas sociales que son trampas mortales o por huracanes que arrasan islas enteras.

Luchar contra el cambio climático es una oportunidad única para construir una economía más justa y más democrática. Podemos y debemos diseñar un sistema en el que aquellos que contaminan paguen gran parte del costo de dejar los combustibles fósiles. Y, en países ricos como el Reino Unido y Estados Unidos, necesitamos leyes migratorias y financiación internacional que reflejen cuánto le debemos al sur del mundo, dado el papel que tuvimos históricamente en desestabilizar las economías y el medio ambiente de los países más pobres, y dada la enorme riqueza que obtuvimos de estos países a través de la esclavitud de sus ciudadanos.

Cuanto más ambicioso, coherente y holístico sea el Partido Laborista en pintar un cuadro del mundo transformado, más creíble será un gobierno laborista.

En todo el mundo, la izquierda tiene el imperativo moral de ganar. Hay mucho en juego y queda muy poco tiempo como para conformarnos con menos.

Este texto es parte del discurso pronunciado por Naomi Klein en el congreso del Partido Laborista.

Publicado en: Global

¿Hay que tomar en serio la política de Estados Unidos contra Irán?

22/10/2017 by Vitalio Deja un comentario

Por: Thierry Meyssan

 

El Departamento de Estado y el presidente Trump han proferido contra el Hezbollah e Irán una serie de imprecaciones que hacen temer una ruptura del acuerdo 5+1. Pero Thierry Meyssan estima que, si bien es posible lo peor, es mucho más probable que Washington esté montando una falsa disputa para manipular más fácilmente a sus aliados israelíes y sauditas.

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Antes del discurso del presidente de Estados Unidos sobre Irán, el Departamento de Estado sostuvo en un encuentro con la prensa que el Hezbollah exporta el terrorismo a través del mundo por cuenta de Teherán [1]. Uniendo la palabra a la acción, el Departamento de Estado anunció una recompensa por el arresto de dos comandantes del Hezbollah. Pero, ¡oh sorpresa!, no dijo ni una palabra de las victorias del Hezbollah sobre los yihadistas, ni de los 800 millones de dólares que el Guía de la Revolución iraní, Alí Khamenei, acaba de ofrecer a la resistencia libanesa [2].

Posteriormente, al hacer uso de la palabra, el presidente Donald Trump insultó profusamente el legado del imam Rulah Khomeiny así como a los Guardianes de la Revolución y al Guía [3]. Trump se hizo además eco de todo tipo de viejas acusaciones, de las que incluso ya había sido exonerado el Hezbollah desde hace tiempo, y sentó las bases para acusarlo de estimular el resurgimiento de al-Qaeda.

Antes de que el presidente terminara su intervención, el`precio del petróleo había subido en 85 cents el barril ya que el mercado apostó a un cese de las inversiones petroleras iraníes. Durante las siguientes horas, todos los países occidentales y Rusia dijeron deplorar la agresividad de Donald Trump, mientras que Israel y Arabia Saudita la aplaudían.

Sin embargo, las únicas decisiones que anunciaron el presidente Trump y el Departamento de Estado fueron la recompensa mencionada anteriormente y la “decertificación” del acuerdo 5+1 ante el Congreso de Estados Unidos [4] –esta última no es una decisión vinculada a las relaciones internacionales sino solamente un tema de política interna estadounidense.

Pero el acuerdo del 14 de julio de 2015 fue adoptado por el Consejo de Seguridad de la ONU y sólo ese órgano internacional puede echarlo abajo. Por supuesto, todos los diplomáticos saben que tras ese acuerdo multilateral, Estados Unidos e Irán adoptaron un protocolo bilateral secreto que determina sus papeles respectivos en el Medio Oriente ampliado. En el momento en que escribo estas líneas, nadie puede decir si el presidente Trump ha cuestionado o no ese protocolo. Por consiguiente, todas las reacciones ante su discurso del 13 de octubre y ante los anuncios del Departamento de Estado son puro teatro.

Las clases dirigentes de Estados Unidos e Irán se han apasionado siempre sobre el tema de las relaciones mutuas. Ya en el momento de la Revolución iraní de 1979, la administración Carter estaba tan profundamente dividida que el secretario de Estado Cyrus Vance y el consejero de seguridad nacional Zbigniew Brzezinski se enfrentaron entre sí y amenazaron –los dos– con dimitir si el presidente no seguía su consejo. Finalmente se impuso la opinión de Brzezinski, quien tuvo que disfrazar de toma de «rehenes» lo que en realidad fue la detención de los espías que trabajaban en la embajada de Estados Unidos en Teherán y se ridiculizó con el fracaso de su intento de liberarlos [5]. A partir de aquel incidente, las relaciones de Washington con Teherán siempre han sido una sucesión de mentiras mediáticas sin relación con la realidad.

Desde el punto de vista iraní, el Reino Unido y Estados Unidos son depredadores y mentirosos que colonizaron y explotaron Irán y que hoy siguen aplastando a otros Estados que aún no se han rebelado. Es por eso que los iraníes acostumbran a designar al Reino Unido como el «Satán pequeño» y a Estados Unidos como el «Gran Satán». Según el ayatola Alí Khamenei, cada hombre digno de serlo tiene el deber de luchar contra las perversas maniobras de esos dos países. Por otro lado, no todo es obligatoriamente malo entre los anglosajones y no hay razones para dejar de hacer negocios con ellos.

Durante la administración de Bush hijo, el vicepresidente Dick Cheney estuvo todo el tiempo conspirando con Londres y Tel Aviv para atacar a Teherán. Creó para ello el secretísimo Iran Syria Policy and Operations Group (Grupo de Política y Operaciones en Irán y Siria), alrededor de su hija Liz Cheney, y de un hombre experimentado en materia de operaciones secretas: Elliott Abrams. Y se planteó sucesivamente la posibilidad de bombardear Irán con armas nucleares y de respaldar un ataque aéreo israelí contra ese país desde aeropuertos alquilados a Georgia. Pero sucedió exactamente lo contrario: el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad y el jefe del estado mayor conjunto estadounidense, el almirante Mike Mullen, se reunieron en secreto el 2 de marzo de 2008, en Bagdad. Al derrocar a los talibanes afganos y al presidente iraquí Saddam Hussein, Estados Unidos eliminó a los enemigos de Irán y favoreció la influencia regional de ese país.

Bajo la administración Obama, la Casa Blanca trató de derrocar al presidente Ahmadineyad organizando la revolución de color de 2009. Tratando de sacar enseñanzas de fracasos anteriores, se puso en contacto con los opositores reunidos alrededor del ex presidente iraní Hachemi Rafsandjani. En 1983-1986, cuando el Consejo de Seguridad Nacional organizó la operación Irán-Contras, el coronel Oliver North y el sempiterno Elliott Abrams habían recurrido a un diputado iraní, el jeque Hassan Rohani, quien los puso en contacto con el hodjatoleslam Rafsandjani. Fue precisamente con estos personajes iraníes que la administracon Obama comenzó a conversar, en Omán, en marzo de 2013. Y gracias a una pirueta política, el candidato respaldado por el presidente Ahmadinejad no fue autorizado a presentarse a la elección presidencial que el jeque Rohani ganó 5 meses más tarde. Desde su llegada a la presidencia, Rohani comenzó a negociar oficialmente el acuerdo 5+1, que él mismo había concebido durante las negociaciones secretas en Omán.

Donald Trump, por su parte, mantuvo un discurso violentamente anti-iraní a lo largo de su campaña electoral. Su primer consejero de seguridad nacional, el general Michael Flynn, mantenía una posición similar. A pesar de ello, desde su llegada a la Casa Blanca, en enero de 2017, Trump ha ido eliminando uno a uno todos sus consejeros anti-iraníes –con excepción de Mike Pompeo, el actual director de la CIA. Por el contrario, sus 3 principales colaboradores –su director de gabinete, general John Kelly; el secretario de Defensa, general James Mattis; y el secretario de Estado, Rex Tillerson– son pro-iraníes.

Resulta por cierto interesante observar que, en el momento de la nominación del secretario de Estado, la prensa favorable a Obama anunciaba como una certeza que el puesto quedaría en manos de… Elliott Abrams. El presidente tuvo un largo encuentro con él, lo interrogó sobre sus relaciones con el jeque Rohani, lo acompañó hasta la puerta… y nombró a Tillerson.

Pudiera ser que el presidente Trump echara abajo el acuerdo irano-estadounidense en una jugada irreflexiva y, lo que sería mucho más grave, que arremetiera contra los Guardianes de la Revolución. Pero es mucho más probable que, una vez más, todo sea una comedia para apaciguar a sus aliados israelíes y sauditas. No podemos olvidar que Donald Trump no es un profesional de la política sino un promotor inmobiliario y que actúa como tal. Trump cosechó su éxito profesional sembrando el pánico con declaraciones excesivas y observando las reacciones que esas declaraciones provocaban entre sus adversarios y socios.

Para saber cuál de esas dos hipótesis es la correcta, tendremos que esperar por las sanciones contra los Guardianes de la Revolución. Veremos entonces si son realmente serias o si no van más allá de la manera de actuar que caracteriza a Trump y de la farsa tradicional de Estados Unidos frente a Irán.

      

[1] «Point de presse sur les mesures prises par les États-Unis pour lutter contre le Hezbollah», por Nathan Sales, Réseau Voltaire, 10 de octubre de 2017. Ver también el artículo de Tom Bossert en el diario francés Le Monde: «Les États-Unis continueront à isoler l’Iran et son allié le Hezbollah».

[2] «El Guía Supremo iraní distribuyó en 2016 más de mil millones de USD en todo el mundo», Red Voltaire, 24 de septiembre de 2017.

[3] “Remarks by Donald Trump on Iran Strategy”, Voltaire Network, 13 de octubre de 2017.

[4] «Nouvelle stratégie du président Donald Trump concernant l’Iran», Nota de síntesis de la Casa Blanca, Réseau Voltaire, 13 de octubre de 2017.

[5] El hecho es que nunca hubo «rehenes» en la embajada de Estados Unidos en Teherán sino espías arrestados en flagrante delito en la embajada. Por cierto, a pesar de todas sus declaraciones al respecto, Washington nunca exigió reparaciones por ese incidente.

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ONU condena ataque en el que murieron 58 policías en Egipto

22/10/2017 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: TeleSur

El Hasm es considerado por el gobierno egipcio una división armada de los Hermanos Musulmanes, pero el grupo islamista niega relación alguna.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas rechazó el ataque terrorista perpetrado el pasado viernes en Bahariya, Egipto y en el cual han muerto al menos 58 policías.

El ataque se realizó durante un asalto a un inmueble utilizado supuestamente por miembros de la milicia islamista Hasm.

“El terrorismo en todas sus formas y manifestaciones constituye una de las amenazas más graves a la paz y la seguridad internacionales”, destacó el Consejo de Seguridad de la ONU en un comunicado.

“Cualquier acto de terrorismo es criminal e injustificable, independientemente de su motivación”, agregó.

Además, expresaron su más sentido pésame a los familiares de las víctimas y al Gobierno de Egipto, también expresaron el deseo de una pronta recuperación de los heridos.

También resaltaron la necesidad de presentar ante la justicia a los organizadores, patrocinadores y ejecutores de este tipo de atentados, a la vez que instó a todos los Estados a cooperar con el gobierno de Egipto y otras autoridades relevantes en este sentido.

En el lugar donde se realizó la operación se escondían supuestamente ocho miembros de Hasm.

El Hasm, es un grupo terrorista que ha participado en varios atentados contra jueces y policías en El Cairo y zonas aledañas.

Al intentar huir tras el primer tiroteo los sospechosos se enfrentaron con un segundo grupo de refuerzo que estaban llegando a la zona.

El Hasm es considerado por el gobierno egipcio una división armada de los Hermanos Musulmanes, pero el grupo islamista niega relación alguna.

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El salmón contracorriente Bill Mitchell: “Si fuera español exigiría que nos sacaran del euro”

15/10/2017 by Vitalio Deja un comentario

El economista  australiano visita a España para presentar su nuevo libro, ‘Reclamar el Estado’.

William Mitchell Economista Entrevista 1

                                                                                                                                     William Mitchell Economista Entrevista 1
                                                                                                                                       El economista australiano Bill Mitchel.

William Mitchell (1952) es un economista heterodoxo australiano, principal proponente de la Teoría Monetaria Moderna. Es profesor en la Universidad de Newcastle y director del Centro de Empleo y Equidad (CofFEE), una organización de investigación sin ánimo de lucro cuyo enfoque se centra en las políticas que pueden restaurar el pleno empleo y lograr una economía que “brinde resultados equitativos para todos”.

En su libro de 2015, La distopía del euro, presentaba “una historia crítica y un análisis desde la perspectiva de la teoría monetaria moderna de la crisis económica europea que comenzó en 2009”. Actualmente está realizando un viaje por varias ciudades europeas para presentar su último libro, Reclamar el Estado.

En 2015 publicaste La distopía del euro, donde analizabas los orígenes históricos y teóricos de la moneda única ¿Cómo fue ese proceso hacia la distopía? 
En los años setenta el monetarismo y las extrañas ideas de Milton Friedman llegaron a Europa y se instalaron incluso en el ministerio de finanzas francés. El impulsor del actual diseño del euro, Jaques Delors, se convirtió también en monetarista. El informe Delors que finalmente guió la implantación de la UEM [Unión Económica y Monetaria] instauró, siguiendo el mantra neoliberal que propugnaba entonces el FMI, la completa liberalización de los movimientos de capitales. Fue un auténtico fraude puesto que se abandonaron las ideas de informes previos como el Werner [1970] y el MacDougall [1977]. Estos documentos subrayaban lo equivocado de carecer de una hacienda común y de un parlamento federal con poderes impositivos en una unión económica.

Luego, al inicio de los 2000, Alemania y Francia entraron en sendas recesiones por las que fueron las primeras naciones en violar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento que ellas mismas habían instalado como pilar del euro. El supuesto periodo de estabilidad subsiguiente gestó la crisis del euro gracias a la política de tipos de interés que el BCE aplicó para favorecer a Alemania y la dura deflación salarial interior en la que este país se embarcó. Así se cebaron las burbujas inmobiliarias en Irlanda y España.

El BCE ha asumido así el papel de autoridad fiscal y de régimen opresivo que ha castigado severamente países como Grecia, Portugal y España sin legitimidad democrática

Como el sistema no estaba diseñado para soportar el estrés acabó colapsando y la única razón por la que sobrevive hasta hoy es porque el BCE incumplió el Tratado de Maastricht. Aunque el banco ha asegurado que solo está gestionando la liquidez lo que están haciendo es financiar déficits. Ha asumido así el papel de, por un lado, autoridad fiscal sin legitimidad democrática y, por otro, parte del régimen opresivo que ha castigado severamente países como Grecia, Portugal y España. La razón de que no se adoptara el informe Werner en su momento es la misma que explica la crisis actual: la UE está compuesta por países no dispuestos a cooperar conjuntamente.

Ahora parece que la zona euro está más o menos tranquila. De hecho, en España los indicadores económicos sugieren cierta recuperación ¿a qué crees que se debe? 
La UE ha tolerado que España presentase un déficit que violaba el 3% debido al periodo electoral en que surgió la amenaza de un gobierno socialista (o peor, con Podemos). Entonces en Bruselas olvidaron las reglas de déficit y dejaron de exigir austeridad aquí. Por tanto, la razón por la que España tiene crecimiento es porque la Eurozona está violando sus propias reglas y tan pronto como vuelvan a imponer austeridad y a aplicar los mecanismos del Pacto el Crecimiento y Estabilidad desaparecerá. El caso español no nos dice nada sobre la viabilidad de la eurozona, de hecho, nos dice justo lo contrario, que la Eurozona es disfuncional y que solo se mantiene haciendo caso omiso de sus reglas.

No se han solucionado ninguno de los problemas: la unión bancaria es una farsa, como también lo es el plan Juncker de infraestructuras. Las contradicciones fundamentales están todavía sin solucionar y ante un cambio de ciclo económico el sistema volverá a colapsar. La cuestión es ¿cuánto tiempo se puede violar las propias reglas sin agotar toda la credibilidad del proyecto?

En 2015 propusiste que lo mejor sería una disolución pactada del euro ¿Sigues pensando que es la mejor opción?
Así es, sería precisa una convención europea para negociar cuestiones como las moratorias de deudas. Es mejor una disolución multilateral que una salida unilateral, tanto más cuanto que ésta implicaría ganadores y perdedores, teniendo todas las posibilidades de perder los países más débiles. En cambio, con una disolución multilateral, los países débiles podrían aglutinar fuerzas y forzar un proceso más civilizado. Sin embargo, como esto es muy díficil que ocurra, la segunda mejor opción es la salida unilateral.

¿Salida unilateral y vuelta a la peseta?
Por supuesto, si yo fuera español, estaría manifestándome delante del Congreso exigiendo que nos sacaran del euro.

Estás en España presentando tu nuevo libro en colaboración con Thomas Fazi, Reclaiming the State, en el que defendéis recuperar la soberanía nacional. ¿Qué hay de la idea de que en un mundo globalizado los Estados nación ya no son relevantes?
En el libro [Thomas Fazi y yo] sostenemos la tesis de que a partir de la década de 1970 la izquierda había llegado a asumir la tesis errónea de que la globalización había vaciado a los Estados de su poder. Podríamos decir que la derecha convenció a la izquierda de que el Estado era irrelevante, pero ellos sabían que era muy poderoso y, de hecho, se lanzaron a cooptarlo y utilizarlo para sus propios intereses. De hecho, todos los aspectos trascendentales de la transición neoliberal se han realizado desde el Estado: la desregulación del mercado de trabajo, la liberalización de los mercados de capital, la abolición de los controles de cambio, las privatizaciones, los tratados de libre comercio, etc.

Todos los aspectos trascendentales de la transición neoliberal se han realizado desde el Estado: la desregulación del mercado de trabajo, la liberalización de los mercados de capital, las privatizaciones, los tratados de libre comercio

La agenda neoliberal funciona privatizando las ganancias y socializando las pérdidas. Cuando las cosas se ponen difíciles son los Estados los que utilizan sus prerrogativas para pagar la factura y transferirla a la ciudadanía. Pero, si eso se puede hacer en favor de los ricos, nosotros también podemos utilizar el Estado para un proceso inverso: negándonos a que los acuerdos de libre comercio contengan cláusulas sobre tribunales de arbitraje, nacionalizando las infraestructuras que han sido privatizadas, etc. Irónicamente, la única que no entiende esto es la izquierda.

¿Qué medidas tendría que adoptar un gobierno de izquierdas? ¿Nos podrías hablar de vuestras propuestas?
Para los países que están en el euro yo propondría abandonarlo y a ser posible con un domingo por la noche [Risas]. Pero, para todos los países en general, lo primero que hay que hacer es reorientar el propósito del Estado. En palabras de Jeremy Corbyn, este debe ser puesto al servicio de “los muchos y no de los pocos”. La cuestión relevante no es cómo la riqueza crea ricos, sino cómo la riqueza crea pobres. Los efectos nocivos de esta era de neoliberalismo se han dejado sentir en la consolidación del desempleo, subempleo y precariedad masivos, en el retraimiento de los salarios y en los ataques a las condiciones de trabajo. Pero el Estado tiene que velar por la dignidad del trabajo. En este sentido, propongo un programa de empleo garantizado y un salario mínimo incondicional y socialmente inclusivo.

También es necesario reformar el sistema financiero para eliminar todos los productos financieros que no benefician la actividad productiva. Un mero 2% de las transacciones financieras benefician a la economía real, el resto son jugadas de casino que van en detrimento del bienestar social. Tenemos que obligar a los bancos a que sean verdaderamente bancos y no salas de juegos. Debemos también contemplar la nacionalización de la banca o, en todo caso, la creación de un fuerte sector bancario público. Igualmente, los fondos de pensiones tendrían que ser nacionalizados. Se debería contar con un parque de viviendas pública con alquileres asumibles y de buena calidad.

El sector público debe volver a tener una activa política industrial, en concreto, desarrollando las energías renovables. Asimismo, servicios básicos como el agua o la electricidad tienen que ser nacionalizados. En el libro pueden encontrarse muchas más propuestas, hemos puesto decenas.

Una pregunta que encontraréis polémica pero que, en el contexto de ascenso de la ultraderecha, hay que aclarar: ¿Tiene algo que ver vuestro llamamiento a la soberanía nacional con el nacionalismo? ¿No hay una contradicción para la izquierda entre la defensa de la soberanía nacional y el internacionalismo?
Los Estados nación son fundamentales para que haya internacionalismo: es decir, que un grupo de Estados se agrupe para un bien mayor. En caso contrario, lo que tenemos es “supranacionalismo”, que es lo que tenemos en Europa, donde las decisiones se toman a un nivel superior, pero sin ningún control democrático desde abajo.

Hay una mentalidad de guerra fría donde se ensalza el “internacionalismo” sin cuestionarse qué quiere decir en términos prácticos. Si queremos un área monetaria óptima, ¿quién decide qué moneda vamos a emitir?, ¿qué banco central supervisará el sistema? ¿cómo va a funcional el Tesoro federal? Si nadie lo decide, entonces estamos ante un área monetaria disfuncional, que es precisamente lo que observamos en Europa.

Hay un anhelo popular legítimo de mayor soberanía nacional, pero hasta ahora las fuerzas que mejor han sabido formularlo han sido los populistas reaccionarios de derechas

Una de las razones por las que la izquierda se ha aferrado al internacionalismo es porque la izquierda rechaza tajantemente la xenofobia, el fascismo y el nacionalismo, que es precisamente con lo que nos encontramos ahora. Reclamar el Estado nación no tiene nada que ver ni con la xenofobia, ni el fascismo. Hay un anhelo popular legítimo de mayor soberanía nacional, pero hasta ahora las fuerzas que mejor han sabido formularlo han sido los populistas reaccionarios de derechas. La gente anhela controlar sus vidas. Esto lo han utilizado las campañas del Brexit y de Trump.

Es uno de los fundadores de la Teoría Monetaria Moderna [TMM], teoría que busca explicar el verdadero funcionamiento del sistema monetario ¿Qué supone en la práctica?
Para la TMM, un estado que emite moneda propia carece de restricciones financieras. Mediante la emisión de moneda un gobierno puede comprar cualquier bien de la economía incluyendo trabajo ocioso. La conclusión que se extrae de ello es que, si se deja al sector privado la toma de decisiones en el gasto, el Estado se priva de los instrumentos para eliminar una situación de desempleo masivo. Lo que implica que sea cual sea la tasa de desempleo, esta es escogida por el gobierno, no por el mercado. Si todo el mundo entendiera esto, entonces los gobernantes no podrían desentenderse de la responsabilidad que le atañe ante tasas de paro de un 25%.

Las monedas que ahora utilizamos no tienen valor intrínseco, el público las demanda sencillamente porque el Estado exige el pago de impuestos en estas monedas. A su vez, obtenemos estas monedas del Estado, porque tiene precisamente el monopolio de su emisión. Esto significa que los impuestos no son los que financian el gasto público, ya que en realidad el gasto público es anterior a los impuestos. No podemos conseguir moneda para pagar los impuestos si antes el Estado no ha gastado. Por tanto, si los gobiernos pueden crear dinero ex nihilo, entonces no necesitan endeudarse para gastar. Así que la dinámica de los gastos y los impuestos es muy diferente a la que nos quiere hacer creer la economía convencional.

¿Qué pasa entonces con los archinombrados déficits?
Desde el punto de vista de contabilidad nacional de una economía cerrada, los déficits públicos son de la misma cuantía que la acumulación de activos financieros en el sector privado. Y a la inversa los superávits públicos son de la misma cuantía que la desacumulación de activos financieros en el sector privado.

En la mayoría de los países, los Estados tienen que tener déficits públicos. No se puede decir nada sobre cuál es el nivel óptimo del déficit público, en algunas ocasiones, un déficit del 10% será bueno y en otras un 2% será malo. Los déficits públicos son el mecanismo necesario para compensar las insuficiencias de gasto (o los excesos de ahorro) en el sector privado. Si ese exceso de ahorro no retorna a la economía, esta se deslizará a la recesión. La única forma de obtener superávits continuados es succionando la riqueza del sector privado. La austeridad obliga destruye la riqueza del sector privado, que se ve empujado a acumular más y más deuda.

Los defensores de la TMM también proponen un plan de empleo garantizado como medio para alcanzar el pleno empleo. ¿A qué se debe esta relación entre la TMM y el empleo garantizado?
Desde el punto de vista empírico, uno de los problemas del keynesianismo fue el de la curva de Phillips: es decir, la constatación de que había una relación inversa entre el desempleo y la inflación y que para alcanzar una baja tasa de aquél era preciso tolerar una mayor tasa de esta última. La respuesta de la TMM a cómo reducir el desempleo sin causar inflación fue el plan de empleo garantizado.

Si un Estado lanza un programa de gasto ambicioso y compra los bienes que necesita a precios de mercado, entonces las ofertas públicas compiten con las privadas por los bienes disponibles en la economía y se corre el riesgo de generar inflación. No obstante, si el sector privado no quiere adquirir el exceso de fuerza de trabajo existente en el mercado, el gobierno sí puede hacerlo si pone en marcha un programa de empleo garantizado. Como el trabajo desempleado no tiene propiamente un precio, el Estado no está compitiendo por unos recursos escasos, con lo cual no se generaría mayor inflación. El precio por el que el Estado compra la fuerza de trabajo desempleado se convierte así en el salario mínimo. Estamos creando una reserva de estabilización de empleo sin generar inflación, pues insisto que estamos comprando fuerza de trabajo que actualmente no tiene precio, ya que carece de ocupación. Este programa es mucho más justo y eficiente que aumentar el desempleo para hacer bajar la inflación, que es la política favorecida por la ortodoxia.

¿Por qué no te convence la renta básica? ¿No podrían combinarse renta básica y empleo garantizado?
El problema que le veo a la renta básica es que me parece resignarse a la idea neoliberal de que el Estado no puede alcanzar el pleno empleo. Estamos aceptando la cosmovisión neoliberal de que no puede existir pleno empleo con puestos de calidad. También creo que la gente necesita el trabajo tanto o más que la renta. El trabajo nos da una identidad social, autoestima, confianza en nosotros mismos y nos hace conocer a otras personas. Mientas lo que dice la renta básica es: “Mira, aquí tienes una cantidad de dinero, tómala y déjanos en paz”. En otras palabras, la renta básica concibe a la humanidad como unidades de consumo carentes de vínculos sociales. Una crítica final es que la renta básica tiene que ver con la inflación. Como veíamos el empleo garantizado compra fuerza de trabajo que no está empleada y no genera inflación. Por el contrario, la renta básica da unas rentas a la población por lo que, cuando la economía empezara a calentarse, la única manera que tendría el Estado de reducir la inflación sería aumentar el desempleo.

El problema que le veo a la renta básica es que me supone aceptar la cosmovisión neoliberal de que no puede existir pleno empleo con puestos de calidad

De acuerdo, la renta básica y el empleo garantizado podrían ser complementarios, no lo discuto. Pero en nuestra sociedad, donde el trabajo es un valor y la gente no debe recibir limosnas, el empleo garantizado permite abrir un debate sobre qué es trabajo productivo; nos permite redefinir la gama de trabajos que sean útiles a la sociedad y beneficiosos para el medio ambiente. La renta básica por el contrario no amplía ningún horizonte.

Para terminar ¿podrías sugerirnos soluciones al grave problema del desempleo en España?
El primer paso es recuperar la soberanía monetaria y abandonar el euro. Pero, por supuesto sólo es un primer paso en la lucha contra el neoliberalismo. El PP ya sabemos lo que es, pero en el fondo el PSOE también es neoliberal. Por lo tanto, los movimientos sociales deben permanecer vigilantes.

El umbral de 3% de déficit que contempla el Pacto de Estabilidad y Crecimiento debe ser utilizado al máximo, pero insisto en que no es suficiente. Realmente, para España fue una desgracia entrar en el euro. Por supuesto, comprendo que no es fácil salirse. Además, comprendo también que para los países del sur de Europa, que habían estado sometido a horribles dictaduras, el euro aparecía como un símbolo de pertenencia a la Europa democrática y, por tanto, una tabla de salvación contra un pasado tenebroso. Pero, por otra parte, dudo mucho que un regreso a la moneda nacional pueda acarrear una vuelta a dictaduras militares. Hay un relevo generacional y los fantasmas del pasado se están desvaneciendo.

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Estados Unidos en la Unesco: 40 años de amenazas y castigos

15/10/2017 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: El Salto

 

La retirada de Estados Unidos e Israel de la Unesco, después de la última resolución de este organismo de la ONU relativa a Palestina, es uno más en una larga lista de castigos estadounidenses.

Casa Blanca

                                                               El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, junto al presidente estadounidense, Donald Trump, en octubre de 2017.

En la tarde del 12 de octubre, el Gobierno de Estados Unidos anunciaba su abandono de la Unesco, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. El motivo alegado es el “continuo sesgo antiisraelí” de este ente de la ONU, y la decisión se hará efectiva el 31 de octubre de 2018, aunque el país ha pedido permanecer en la organización como observador. Horas después, Israel anunciaba que seguirá los mismos pasos que su protector.

La directora general de la Unesco, Irina Bokova, deploraba la decisión de los Estados Unidos, afirmando, entre otras cosas: “Estoy convencida de que el trabajo de la UNESCO para promover la alfabetización y la educación de calidad responde a las preocupaciones del pueblo estadounidense”.

El episodio que ha precipitado una decisión ya previsible en un prolongado contexto de desavenencias fue la decisión en julio pasado, por 12 votos a favor, tres en contra y seis abstenciones, de declarar el casco viejo de la ciudad palestina de Hebrón como patrimonio de la humanidad, lo que levantó la ira de Israel. “Israel no volverá a colaborar con la Unesco siempre y cuando siga siendo un órgano meramente político y parcial”, dijo en aquel momento Naftali Bennet, el ministro israelí de Educación. En Hebrón viven 200.000 palestinos bajo ocupación y sometidos a fuertes restricciones de movimiento y a constantes violaciones de derechos, mientras el Ejército protege a varios centenares de colonos israelíes asentados en el casco antiguo.

Previamente, el 13 de octubre de 2016, el Consejo Ejecutivo de la Unesco aprobó, por 24 votos a favor, seis en contra y 26 abstenciones, una resolución en la que reclamaba de Israel, “la potencia ocupante”, la protección del patrimonio cultural palestino en Jerusalén Este y en la que, entre otras cosas, deploraba los constantes ataques contra las personas y lugares históricos como la mezquita de Al-Aqsa. Esa resolución provocó una inmediata suspensión de la colaboración de Israel con el organismo de la ONU.

Sin embargo, ya en aquel momento las relaciones se hallaban muy deterioradas desde hacía al menos cinco años. En 2011, la Unesco aceptó a Palestina como miembro de la organización tras una votación con 107 países a favor y 14 en contra. La respuesta inmediata de los Estados Unidos fue la suspensión de sus aportaciones económicas a la organización, que suponía el 22% del total, lo cual supuso un varapalo económico para la Unesco. Siguiendo los pasos de Estados Unidos, Israel también suspendió sus aportaciones a la organización para la educación de la ONU. Dos años después de dejar de pagar, Estados Unidos e Israel perdieron su derecho a voto en la organización.

Israel ha estado anteriormente en el centro de las crisis entre Estados Unidos y la Unesco. Ya en 1974, los Estados Unidos suspendieron sus contribuciones económicas a la Unesco después de que la organización excluyera a Israel de un grupo de trabajo regional por alterar “los rasgos históricos de Jerusalén” durante unas excavaciones arqueológicas. Dos años después, Israel fue readmitida y los Estados Unidos reanudaron sus pagos en 1977.

Tan solo seis años después, la Administración de Reagan abandonó de nuevo la organización afirmando que la “Unesco ha politizado casi todos los temas que trata. Ha exhibido hostilidad hacia una sociedad libre, especialmente el libre mercado y la prensa libre, y ha demostrado una descontrolada expansión presupuestaria”. Fue en 2003, paradójicamente bajo el Gobierno de George W. Bush, cuando los Estados Unidos decidieron reintegrarse en la organización.

Según la revista Time, puede haber otros motivos por los que los Estados Unidos no ven a la Unesco como “crucial para su política exterior”, como su pérdida progresiva de poder en la organización a lo largo de los años. De ser una organización fundamentalmente occidental formada por 37 países en 1945, la Unesco pasó a integrar en los primeros años ochenta a 160 países, en su mayoría nuevos Estados descolonizados de África y Asia, cuyos intereses y políticas estaban a menudo muy alejados de los estadounidenses.

Según el corresponsal diplomático de la BBC, Jonathan Marcus, “la Unesco es un objetivo fácil para el presidente estadounidense, Donald Trump, porque es un organismo multilateral con objetivos educativos y de desarrollo, como la promoción de la educación sexual, la alfabetización y la igualdad de las mujeres”. Los objetivos de la organización, creada tras la Segunda Guerra Mundial, son “contribuir a la construcción de la paz, la erradicación de la pobreza, el desarrollo sostenible y el diálogo intercultural a través de la educación, las ciencias, la cultura, la comunicación y la información”, además de la “educación para todos” o el “aprendizaje para toda la vida”.

LOS CASTIGOS A LA UNESCO

1956: la República de Sudáfrica, dominada por un régimen de apartheid, se retiró de la Unesco al considerar que la organización “interfería” en los “problemas raciales” del país. En gran medida, esta retirada se debió a las declaraciones y publicaciones de la Unesco sobre la “cuestión racial” y el racismo. Sudáfrica no se reintegró en la Unesco hasta 1994, tras el fin del régimen de apartheid y con Nelson Mandela como presidente.
1974: Estados Unidos suspende sus pagos a la Unesco después de que Israel fuera excluido de un grupo de trabajo.

1983: Estados Unidos abandona la Unesco después de acusarla de estar “politizada” y de ser cercana a la URSS. No volvería hasta 2003.

1985: retirada de Gran Bretaña después de acusar a la Unesco de estar “gravemente politizada” y por “haber sido usada para atacar esos valores que estaba designada para levantar”.

2011: Estados Unidos e Israel suspenden su financiación a la organización después de que Palestina sea admitida como Estado miembro de la organización.

2016: Japón suspendió su financiación a la Unesco después de que el organismo incluyese documentos sobre la Masacre de Nankín de 1937 en su programa “Memoria del Mundo”.

2017: Estados Unidos e Israel anuncian su retirada como miembros de la Unesco debido a su última resolución sobre Palestina.

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¿Apretará Estados Unidos el botón nuclear?

15/10/2017 by Vitalio Deja un comentario

Por: Dimitri Konstantakopoulos

 

En este artículo, Dimitris Konstantakopoulos pasa en revista una serie de informaciones muy importantes sobre la crisis entre Estados Unidos y Corea del Norte. El autor las interpreta en función de su propia posición, favorable al presidente Obama y hostil a su sucesor Donald Trump. Aunque no compartimos su análisis sobre la sociedad estadounidense y la vida política en Estados Unidos, sí estamos de acuerdo en que existe un grupo belicista favorable a un conflicto nuclear en la península de Corea. Publicamos este punto de vista porque nos parece muy útil en el actual debate.

 

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Durante los últimos días no hemos oído las horribles amenazas habituales y sin precedente contra Corea del Norte.

¿Será que nos dirigimos hacia alguna forma de apaciguamiento de las tensiones? ¿O es la calma que precede a la tempestad?

Este martes 10 de octubre, día de fiesta nacional en Corea del Norte, ese país celebra el aniversario de la fundación del Partido del Trabajo, actualmente en el poder.

No podemos saber cómo planean celebrar este día los dirigentes norcoreanos. Habid cuenta de que el régimen necesita mantener y fortalecer la moral de toda una nación ante una amenaza directa de exterminio proveniente del jefe de Estado más poderoso del planeta y teniendo también en cuenta el uso que se hace de los símbolos en el Oriente, no podemos excluir la posibilidad de que Corea del Norte haga una nueva e impresionante demostración de sus capacidades nucleares y/o de sus misiles.

Tampoco podemos saber con certeza lo que hará la otra parte –Estados Unidos– para responder a tal acción. Pero también hay gente que goza de influencia sobre el entorno de Trump y que tiene intenciones de efectuar un ataque nuclear contra Corea y esa gente podría ver una nueva demostración [norcoreana] de poderío como una oportunidad para hacerlo.

División en el seno del gobierno estadounidense

Usted dirá que lo que acabamos de mencionar son sólo especulaciones e hipótesis. Cierto. Pero ahora tenemos algunos hechos que parecen indicar la existencia, en la Casa Blanca y en el gobierno, de un grupo que busca conscientemente la guerra –una guerra que sólo puede ser nuclear– con Corea del Norte.

1- Mientras se encontraba en China, el secretario de Estado Tillerson declaró que había un diálogo en marcha con Corea del Norte. Según algunos analistas, se hizo esa declaración porque efectivamente había un diálogo, pero las continuas declaraciones de Trump socavaron la credibilidad de quienes supuestamente hablan en nombre del gobierno de Estados Unidos. Tillerson habló entonces de las conversaciones para garantizar a los norcoreanos que quienes conversan con ellos lo hacen verdaderamente a nombre de Washington.

2- Interfiriendo de manera malsana, el presidente de Estados Unidos ridiculizó en Twitter a su secretario de Estado diciéndole que se ahorrara las conversaciones porque no conducían a ninguna parte. ¿Y quién va a tomar en serio al jefe de una diplomacia desautorizado por su propio presidente? La Casa Blanca, a través de su vocero, confirma poco después que el presidente ya no quiere más diálogo con Corea por el momento. ¿Por qué actúa Trump de esa manera o por qué lo hacen actuar así las fuerzas que lo controlan y lo manipulan si no es para torpedear todo esfuerzo de distensión pacífica y para hacer que el camino de la guerra sea «el único posible»?

3- Al regresar a Washington, Tillerson se prepara para dimitir. Finalmente, lo convencen –según dicen, quien lo convence es el vicepresidente Pence– de que no renuncie y da una conferencia de prensa para anunciar que se mantiene en el cargo y que apoya al presidente.

4- El secretario de Defensa Mattis, a quien también llaman «Mad Dog», se ha destacado hasta ahora en lo que parece una especie de competencia con su presidente en la formulacion de amenazas de genocidio contra Corea. Pero ahora aparece y declara que apoya una solucion a través del diálogo y que respalda a Tillerson. Es evidente que sus declaraciones no estaban dirigidas a Corea del Norte sino al «Partido de la Guerra», en la Casa Blanca o cercano a ella.

5- El ex «General» de Trump, ideólogo de la derecha nacionalista, Steve Banon, al salir del equipo presidencia y en controversia con el yerno del presidente, Jared Kushner, dijo que no tiene sentido ninguna solucion militar sobre Corea porque Pyongyang ya tiene los medios necesarios para responder. Es evidente que Banon no habría hecho esa declaración si el tema no hubiese en discusion en el seno del restringido equipo en el poder.

6- La CIA organiza un… seminario público sobre Corea, donde explica que el líder norcoreano no está loco, al contrario de lo que dice el presidente.

Todo eso tiene una sola explicación. Existe un centro de poder, con gran influencia sobre el presidente de Estados Unidos, que está planeando una guerra nuclear. Y parece que el Pentágono, el Departamento de Estado y la CIA, se oponen a ello.

Dicho sea de paso, si todo eso hubiese sucedido en el periodo anterior al Totalitarismo, esas cosas estarían en los titulares de todos los periódicos en el mundo entero. Pero, si usted mira las ediciones dominicales de hoy, podrá comprobar que no escriben absolutamente nada. Ahora, la información de todo el planeta parece depender de un grupo muy restringido que tiene la capacidad de determinar cuándo y cómo se habla de Grecia y cuándo hay que olvidarla, o cuándo hablaremos de España y cuándo la olvidaremos, cuándo y cómo hablaremos de Venezuela, etc.

La humanidad entera habla hoy –y no es sorprendente– de la violencia que sufrieron los catalanes. Pero nadie sabe que el pasado verano, en uno de los peores crímenes de guerra en toda la historia de la humanidad, un porciento considerable de la población de Mosul –la segunda ciudad más poblada de Irak– fue sepultado vivo bajo las ruinas de esa ciudad.

En la era de internet, con televisiones que transmiten vía satélite y todo lo que se pueda imaginar, la ignorancia comienza a alcanzar niveles dignos de la Edad Media, creando las bases del embrutecimiento de toda la humanidad, antes de que le suceda lo que tiene que suceder.

Guerras por error y
guerras intencionales

El diario chino Global Times –que pertenece al Diario del Pueblo, voz oficial del Partido Comunista en el poder, publicó el 10 de agosto un editorial explicando cómo la crisis coreana pudiera llegar a exigir de las partes más capacidades de las que poseen, lo cual puede desembocar en una catástrofe.

Lo que el artículo no tenía en cuenta era la posibilidad de que exista en el campo occidental un “Alcibíades” que trata de crear condiciones que hagan inevitable una guerra nuclear. Al analizar la guerra del Peloponeso, el historiador ateniense Tucídides cuenta cómo tomaron los atenienses la desastrosa decisión de emprender la campaña de Sicilia.

La proposición de organizar una campaña en Sicilia vino del ambicioso general Alcibíades y sus amigos. La mayoría de los venerables generales atenienses y de los políticos más respetados estaba en contra. Cuando comenzó la asamblea que tomaría la decisión final, Alcibíades estaba en minoría. Pero era una minoría muy decidida, de las que acababan escribiendo la Historia, desde Alejandro Magno hasta Lenin. Los otros eran más, pero menos decididos y no se opusieron directamente a los planes de Alcibíades, sino que se quejaron por la gran cantidad de navíos y hombres que se requerían y la cantidad de dinero que exigiría aquella expedición. A fin de cuentas, los atenienses, cansados de sus quejas y su táctica de bloqueo del debate, acabaron decidiendo poner a disposición de los generales los hombres, los navíos y el dinero que creían necesarios. Los atenienses iniciaron la campaña de Sicilia y aquella campaña puso fin a la gloria de Atenas.

El “Alcibíades” moderno se esconde y debe permanecer en la sombra. Representa a una minoría muy pequeña. Sus ideas son tan peligrosas y repulsivas que es imposible mostrarlas como programa político. Está por tanto obligado a recurrir sistemáticamente a mentiras, engaños y conspiraciones. Tiene que crear una confusión enorme y ya lo hizo para provocar una docena de guerras devastadoras en Medio Oriente y África. Es muy probable que sea él quien ha orquestado todo este «Trump super show» y convencido a mucha gente en Estados Unidos y en el extranjero de que este payaso puede ser un «combatiente contra la globalización y el establishment».

“Alcibíades” ya nos dijo lo que quiere, desde hace 2 décadas, a través de los neoconservadores y de los grupos de reflexión como el «Nuevo Siglo Americano», etc., lo que se convirtió en la doctrina oficial de Estados Unidos con el discurso del presidente Bush contra el «Eje del Mal». El programa consiste en destruir los regímenes árabes de base, Irán y Corea del Norte (En lo tocante a Irán y Corea del Norte, hay que señalar que ese plan sólo puede concretarse mediante el uso de armas nucleares. Las armas convencionales no parecen suficiente.).

Después de los árabes, los iraníes y Corea del Norte les tocará el turno, evidentemente, a Rusia y China. Con sus ataques en el Medio Oriente y la península de Corea, el Imperio cerca y amenaza a esas dos potencias. En conjunto, esta idea es simplemente un plan tendiente a la conquista del mundo entero, neutralizando de una u otra manera a toda entidad lo suficientemente independiente y fuerte como para oponer resistencia.

(Esta es una de las principales razones por las que la señora Nuland se implicó el año pasado, con otros representantes del Imperio, en resolver la cuestión chipriota, debido a la guerra que están preparando contra Irán y para la cual necesitan el control total de Chipre, por lo que obligaron a Anastasiadis y Kotzias a ir corriendo a Suiza. Y menos mal que Alá salvó a Erdogan del golpe de Estado del año pasado, esté último dejó tranquilo a Chipre, por el momento, debido a la actual coyuntura. A no ser que sea usted de los que convencieron a los medios y las redes sociales de que quien salvó a Chipre fue… ¡Kotzias!)

Obama no echó atrás ese plan. Pero trató de oponerse a algunas de sus manifestaciones más peligrosas, como una guerra contra Siria e Irán. Después de su salida de la Casa Blanca y bajo la presidencia de Trump, volvió ese proyecto y bajo formas más peligrosas y extremistas.

Los medios que el bando de la guerra utiliza para controlar y manipular a Trump son una cuestión interesante pero no consideramos que sea necesario analizarla en este artículo. Teniendo en cuenta todo lo que dijo Bannon sobre Corea del Norte y su salida del círculo de Trump, así como las posiciones de Tillerson y Mattis, Jared Kushner y sus amigos parecen ser, utilizando el método de resolución por el absurdo, los principales personajes que promueven la agenda de la guerra por cuenta del «partido de la guerra», con Stephen Miller en un papel igualmente importante. No parece haber otro candidato. La esposa de Jared e hijo de Donald Trump, Ivanka, fue, hay que recordarlo, quien empujó al ataque con misiles del año pasado contra Siria.

Pero, incluso si usted no está de acuerdo con todo esto, lo que realmente importa son los hechos y no nuestra opinión sobre Trump y la gente que lo rodea. Los hechos mismos aportan pruebas suficientes de que una nueva forma, más amplia, nuclear, extremista y más peligrosa del mismo programa neoconservador posterior a la guerra fría favorable a la conquista del mundo ha sido puesta en marcha por el actual gobierno de Estados Unidos.

Por supuesto, un ataque nuclear contra Corea del Norte será una catástrofe ecológica y económica de envergadura mundial y podría conducir a una guerra nuclear entre Estados Unidos y China, como subrayó el editorial del Global Times el 10 de agosto. Una nueva guerra, y más grande, contra Irán sería también una terrible aventura. Por otro lado, si el Imperio vacila ante esas dificultades se verá probablemente obligado a aceptar una especie de «mundo multipolar» y a dimitir, pasivamente, ante el surgimiento de China. ¿Estará dispuesto a ello?

Las pequeñas minorías no sólo tienen éxito gracias a un mayor talento estratégico, a más decisión, a conspiraciones, etc. En general, representan también una gran visión, una gran idea. Puede ser una idea progresista y positiva, pero también puede ser reaccionaria y devastadora, como en este momento.

La tragedia es que la humanidad carece hoy de grandes visiones, con excepción de esos planes que van a destruirla.

Por nuestra parte, esperamos que no suceda nada de lo descrito anteriormente, ni el 10 de octubre ni después. El hecho que tales proyectos encuentran oposición en el seno del gobierno de Estados Unidos es bastante positivo. Pero esa resistencia no podrá, por sí sola, poner fin definitivamente al proceso que conduce a la guerra.

Para que tales escenarios no se materialicen, hay que movilizar a los pueblos del mundo entero, China y Rusia deben enviar los mensajes necesarios y firmes a Washington, más que tratar de apaciguarlo imponiendo sanciones contra Corea. Debe mantenerse a toda costa la unidad de las víctimas potenciales de la agresión estadounidense.

Desgraciadamente, las condiciones políticas actuales facilitan grandemente el inicio de una guerra nuclear. De 1945 a 2003 hemos visto enormes movimientos anti-guerra, anti-nucleares y pacifistas contra el imperialismo. Ya no hay nada de eso hoy en día. Ni siquiera ha existido ninguna reacción notable ante las increíbles amenazas de genocidio que el presidente de Estados Unidos enunció personalmente desde la tribuna de la ONU.

Si esta situación se mantiene, si la política no detiene la guerra, la destrucción, de una u otra manera y en algún momento, será inevitable.

      

Este artículo ya se había publicado cuando el célebre periodista estadounidense Robert Perry, el hombre cuyas revelaciones provocaron el escándalo Irán-Contras, subrayó en un artículo la gran influencia del primer ministro israelí Benyamin Netanyahu sobre el presidente Trump.

Publicado en: Global

La estrategia militar de la nueva Turquía

15/10/2017 by Vitalio Deja un comentario

Por: Thierry Meyssan

 

El ejército turco ha concebido una estrategia militar similar a las muñecas rusas. Las operaciones militares que acaba de iniciar tienen como objetivo oficial luchar contra los yihadistas. Pero su verdadero fin es impedir la creación de nuevos Estados: Rojava y el Kurdistán. Tras esas operaciones se esconde la posible realización del Juramento Nacional de 1920 –la conquista del noreste de Grecia, de todo Chipre, del norte de Siria y del norte de Irak– en aplicación del irredentismo públicamente reivindicado por el presidente turco Recep Tayyip Erdogan.

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Rompiendo con la doctrina Davutoglu de “cero problema con los vecinos”, ya abandonada de hecho –lo cual lo llevó a revocar a Davutoglu como primer ministro–, el presidente Erdogan definió los nuevos objetivos de su país en un discurso pronunciado, el 15 de octubre de 2016, en la universidad que lleva su nombre.

La operación del 8 de octubre de 2017

Como resultado de un acuerdo entre Rusia y Turquía, concluido durante las últimas negociones de Astaná, el ejército turco penetró en la gobernación de Idlib, violando la soberanía de Siria, para combatir allí a los yihadistas.

El ejército turco estima que hay diferencias entre:
 los sirios turcomanos que Turquía reagrupó bajo la bandera del antiguo Ejército Sirio Libre, a los que ahora pretende utilizar como fuerza de apoyo en la región,
 los yihadistas que aceptan continuar su lucha en el sudeste asiático y tendrían que ser trasladados a esa parte del mundo por los servicios secretos turcos (MIT),
 todas las demás fuerzas, que tendrían que ser eliminadas.

El ejército turco ya ocupa, por otra parte, la localidad siria de al-Bab, también en flagrante violación de la soberanía siria.

La presencia turca en Idlib bloquea el acceso de Rojava al Mediterráneo. Su presencia en al-Bab le posibilita partir rápidamente Rojava en dos y aplastar ese seudo Estado kurdo.

La operación conjunta del 12 de octubre de 2017

Turquía, Irán e Irak han acordado ahogar la pretensión de independencia del seudo Kurdistán. El clan Barzani e Israel han ido ganando terreno gracias a los conflictos y la guerra. En 15 años, el territorio que los Barzani e Israel administran bajo la denominación de «Kurdistán iraquí», quintuplicó su extensión en detrimento de las poblaciones autóctonas, árabes y cristianas. El 25 de septiembre de 2017, el clan Barzani e Israel organizaron un referéndum de independencia. Como resultado de un escrutinio ampliamente “arreglado”, sobre todo en las zonas cristianas, el “sí” se impuso con el 92% de los votos. En medio de una fiesta popular, la familia Barzani, agitando banderas kurdas e israelíes, anunció que el proceso hacia la independencia era irreversible. La revista Kurds-Israel reveló que Tel Aviv y el clan Barzani, que gobierna en Erbil, pactaron el traslado de 200 000 ciudadanos israelíes al «Kurdistán» en cuanto se proclame la independencia. El ejército israelí pretende instalar rápidamente allí misiles que amenazarían simultáneamente Siria e Irán.

El oleoducto que conecta el seudo Kurdistán con el puerto turco de Ceyhan será cerrado por el operador estatal turco BOTAS, propietario del mismo, lo cual cortará los ingresos que los Barzani obtienen del petróleo. La compañía francesa Total es actualmente el principal socio del clan Barzani en la explotación del petróleo kurdo, que se vende en la Unión Europea, Ucrania e Israel, cubriendo casi todo el consumo de esos 3 clientes.

Turquía e Irán cerrarán sus cielos al tráfico aéreo desde y hacia el seudo Kurdistán. Debido a la guerra, el espacio aéreo sirio no es utilizable para la mayoría de los vuelos civiles. Los vuelos desde y hacia Erbil, capital del Kurdistán iraquí, tendrán que pasar obligatoriamente por… Bagdad.

Todos los puestos fronterizos entre Turquía e Irán, por un lado, y el seudo-Kurdistán del otro se cerrarán, cortando así los ingresos aduanales del posible nuevo Estado. Para mantener los intercambios comerciales entre Turquía e Irak, se abrirá una nueva vía a lo largo de la frontera de Irak con Siria, lo cual permitirá conectar Ankara con Bagdad. El ejército iraquí desplegará 13 000 hombres para garantizar la seguridad de esa ruta, a lo largo de la cual se iniciará de inmediato la construcción de un nuevo oleoducto.

Esa ruta cortará la comunicación entre el seudo Kurdistán y Rojava.

El ejército turco ya ocupa Bachiqa, en el seudo Kurdistán, desde 2015, en violación de la soberanía de Irak.

A la familia Barzani se le enviará un ultimátum intimándola a renunciar a la independencia, el 1º de noviembre a más tardar. En caso de respuesta negativa, el ejército turco ya está preparándose para entrar en guerra contra el seudo Kurdistán. Las tropas turcas atraparían Erbil en una tenaza, simultáneamente desde la frontera turca y desde la nueva ruta protegida por el ejército iraquí.

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En 1920, el fundador de la República de Turquía, Mustafá Kemal Ataturk, redacta el Juramento Nacional con el que se opone a los vencedores de la Primera Guerra Mundial y reivindica la anexión de nuevos territorios poblados por mayorías o minorías musulmanas.

Los objetivos de la Nueva Turquía

Tres meses después del intento de asesinato y el fallido golpe de Estado de julio de 2016, el presidente Recep Tayyip Erdogan pronunciaba un discurso en la inauguración de la universidad que lleva su nombre (RTEU).

Erdogan hacía en ese discurso un esbozo de las ambiciones de la República de Turquía, desde su creación, y de las ambiciones de su nuevo régimen. Haciendo explícitamente referencia al «Juramento Nacional» (Misak-i Milli) que el Parlamento Otomano aprobó el 12 de febrero de 1920, Erdogan justificaba su irredentismo. Ese juramento, que marca el paso del Imperio Otomano a la República Turca, reclama los territorios del noreste de Grecia (Tracia occidental y el archipiélago del Dodecaneso), todo Chipre, el norte de Siria (incluyendo Idlib, Alepo y Hassakeh) y el norte de Irak (incluyendo Mosul).

Lo único que Francia concedió a Turquía, en 1939, fue Hatay (Siria). París quería con ello que Ankara le quitara de encima el problema de los cristianos ortodoxos, cuyo patriarcado tiene su sede en Antioquía.

Después de haber enumerado uno a uno todos esos territorios, el presidente Erdogan también los reivindicó [1].

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan es el único jefe de Estado de un país desarrollado que cuestiona el orden internacional y que reclama públicamente nuevos territorios, incluso por la fuerza.

      

[1] “’We Are Present in the History of Mosul”, Presidency of the Republic of Turkey, 15 de octubre de 2016.

Publicado en: Global

Irán advierte que puede abandonar el acuerdo nuclear si EE.UU. vuelve a imponerle sanciones

15/10/2017 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: RT

 

Donald Trump había anunciado que no va a certificar el histórico acuerdo nuclear firmado en el 2015 entre Teherán y el Grupo 5+1 de potencias mundiales.

                                                                                       

El ministro de Exteriores de Irán, Mohammad Javad Zarif, ha anunciado que Teherán considerará la posibilidad de retirarse del Plan Integral de Acción Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés), en caso de que EE.UU. trate de restablecer las sanciones contra la República Islámica que fueron levantadas con la firma del histórico acuerdo nuclear firmado en el 2015, informa la agencia Bloomberg.

“Si Irán siente en cualquier momento que las acciones tomadas por la otra parte (Washington), relacionadas con el levantamiento de sanciones, no son suficientes para la República Islámica, entonces estudiaremos una serie de opciones y una de ellas será la salida del acuerdo nuclear”, dijo Zarif.

Este 13 de octubre, el presidente estadounidense Donald Trump anunció que no certificará el JCPOA suscrito entre Teherán y el Grupo 5+1 (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU -EE.UU., Rusia, China, Francia, el Reino Unido- y Alemania), y prometió que Washington impondrá nuevas sanciones contra el país persa.

                                                                                                     
                                                                                                   Revelan quién es la “voz interna” de Trump que alentó a cambiar su enfoque sobre Irán

 

“Nadie más confiará en EE.UU.”

Pero el ministro de Exteriores iraní, ha advertido que si la nación norteamericana vuelve a imponer sanciones contra Teherán, particularmente en sectores vitales de la economía iraní como el petrolero y la aviación, la República Islámica estará “en su pleno derecho” de retirarse de ese pacto.

En otra entrevista concedida a la CBS News, Zarif dijo que la decisión de Trump de no certificar el JCPOA no ha hecho más que dañar la credibilidad de EE.UU. “Nadie más confiará en que alguna Administración estadounidense se comprometa a respetar una negociación a largo plazo, porque de ahora en adelante la duración de todo compromiso con cualquier Administración de EE.UU. sería solo por el resto del mandato de su presidente”, aseveró el jefe de la diplomacia iraní.

Aunque en esa entrevista, el ministro aseguró que Irán no se retirará del pacto, ya que el apoyo de la mayoría de las partes firmantes permitirá que el trabajo siga adelante. De hecho, Rusia, China, Francia, el Reino Unido, Alemania y la Unión Europea respaldan el JCPOA y han aclarado que los términos de ese acuerdo no pueden ser renegociados o anulados por un solo país, debido a que el histórico convenio nuclear iraní no es bilateral.

  • Además el Departamento de Tesoro de EE.UU. incluyó a los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, la organización militar estatal más grande del país, en su lista de sanciones por su “apoyo al terrorismo”.
  • La decisión de Donald Trump de no certificar el Plan Integral de Acción Conjunto, significa que el Congreso de EE.UU. dispone de 60 días para decidir si se vuelven a imponer sanciones a Irán, suspendidas tras la firma del acuerdo nuclear.

Publicado en: Global

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Don Juan

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