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Global

Crean nuevo grupo armado para atacar al Ejército sirio en Alepo

16/06/2018 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: HispanTv

En Siria se ha formado un nuevo grupo armado, compuesto por 2000 terroristas y afiliado al denominado Ejército Libre de Siria (ELS), para asaltar Alepo.

                                                                          

La agrupación antigubernamental se llama Kataeb Al-Mayd y está vinculada a las milicias del ELS, apoyadas por Turquía, anunciaron el martes fuentes locales en la provincia noroccidental siria de Alepo.

Las milicias de Kataeb Al-Mayd se encargan de realizar e intensificar ofensivas contra las posiciones del Ejército sirio en Alepo y volver a capturar esa estratégica provincia.

El comandante militar del grupo es Abdul Karim al-Jassem, alias Abu Laser, mientras que Ahmed Fatouh es quien comanda la banda y maneja sus actividades, según las fuentes.

El Ejército sirio está llevando a cabo operaciones a gran escala contra las posiciones de los grupos ‘rebeldes’ y terroristas como el Frente Al-Nusra (redenominado frente Fath Al-Sham), vinculado a Al-Qaeda, en Alepo.

                                                             

Apoyadas por las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia, las tropas sirias también, han movilizado tropas para dirigirse hacia zonas parcialmente controladas por los grupos armados en provincias noroccidentales del país como Idlib y Alepo, fronterizas con Turquía.

Kataeb Al-Mayd, al igual que el Ejército Libre de Siria, y cientos de otros grupos ‘rebeldes’, apoyados por los países occidentales como EE.UU., tienen como objetivo principal derrocar al Gobierno de Bashar al-Asad, y fomentar en cambio de “régimen” en el país árabe.

El Ejecutivo sirio, que está en vías de acabar definitivamente con los grupos terroristas y rebeldes gracias a la ayuda de sus aliados, ha denunciado en reiteradas veces el apoyo financiero del Occidente a las bandas armadas y las milicias ‘rebeldes’.

Damasco además, se queja de la presencia militar de EE.UU. y sus aliados europeos en su territorio que han entorpecido e impedido la lucha antiterrorista, llegando a apoyar a los extremistas y generando un elevado número de víctimas civiles.

Publicado en: Global

La megacorrupción del Partido Popular español y la defenestración de Mariano Rajoy

16/06/2018 by Vitalio Deja un comentario

Por: Alfredo Jalife-Rahme

A pesar de lo que todos creen fuera de España, la caída del gobierno de Mariano Rajoy no es consecuencia de su política sino de la corrupción generalizada de su partido. El Reino de España se halla hoy en la situación que Italia y Francia vivieron en los años 1990. Una vez más, los hechos contradicen la retórica occidental demostrando que la corrupción no es un mal típico de las ex colonias sino de las antiguas potencias coloniales.

 

                                                                                           JPEG - 31.2 KB
José María Aznar (primer ministro de España de 1996 a 2004) y Mariano Rajoy (en el cargo desde 2011) son responsables de la generalización de la corrupción en el reino y de la extensión de ese mal en sus ex colonias.

Antecedentes: Llevo 11 años analizando la legendaria megacorrupción del Partido Popular español (PP) y sus premiados blanqueadores literarios, tanto en España como en sus ex colonias de Latinoamérica.

El neoliberalismo del PP español, en la fase aciaga del fiscalista José María Aznar, estuvo íntimamente vinculado a Israel, con el Partido Likud, y al binomio Texas-Florida, con el Partido Republicano de los Bush [1].

Rodrigo Rato, segundo de a bordo del PP bajo Aznar, huyó del «Titanic financiero del Fondo Monetario Internacional (FMI)» [2] que expuso sus vínculos delincuenciales con el Banco Santander. Más tarde, Rodrigo Rato, ya ex director del FMI, fue «enjuiciado por lavado» de dinero [3].

La aznarización de la petrolera-gasera Repsol provocó un «desastre en Sudamérica» y una «ganga en México» [4], a lo cual siguió el «colapso inmobiliario aznarista» [5].

El neoliberalismo trasnacional español incubó el «derrumbe delictivo de Antonio Solá, estratega del PP» [6].

Como cereza del putrefacto pastel, «los “papeles de Panamá” de Vargas Llosa, gran aliado literario del PP», expusieron el blanqueo neoliberal imperfecto en los paraísos fiscales [7], sin contar los escandalosos y dolosos «Paradise Papers» [8].

Hechos: Por primera vez en la historia de España, Mariano Rajoy fue defenestrado por una moción de censura presentada al Parlamento por su rival, Pedro Sánchez, quien con sólo 84 escaños del total de 350 consiguió atraer los votos de los nacionalistas vascos y los separatistas catalanes.

Pedro Sánchez –madrileño y economista proeuropeo de 46 años, que promete mejorar las relaciones con Cataluña y quitar las trabas sociales de Rajoy– fue entronizado apretadamente como nuevo jefe del gobierno español con 188 votos a favor, 169 en contra y una abstención, lo cual presagia un frágil gobierno de corta duración y elecciones adelantadas.

La noticia no es que cayera Rajoy –abogado «registrador catastral» de 63 años y uno de los políticos de mayor duración en Europa– ni que saliera mancillado su PP, que opera más bien como un cártel financierista, sino que tardó demasiado en sucumbir.

La basura ya no cabía debajo del tapete de lujo y había desbordado el edificio entero. Ya no cabían los putrefactos cadáveres en el clóset del fétido edificio del PP, convertido en un cementerio nacional.

Quizá la mejor frase que profirió en su vida el Rajoy jefe de gobierno haya sido que «entregar el petróleo a extranjeros es de un país de quinta categoría» [9], lo cual no aplicó al colonizado “México neoliberal itamita” [10].

La gota que derramó su alberca de megacorrupción fue el «caso Gürtel» que, según la BBC, «es la mayor trama de corrupción de la España democrática» con su «red de empresas que conseguían contratos de todo tipo de administraciones gobernadas por el PP en diversas partes de España», a cambio de «sobornos para los cargos públicos responsables de decidir sobre esos contratos, que incluso servían para financiar actos de campaña y otras gestiones», de acuerdo a la justicia española [11].

El portal Plural expone la serie de «muertes (ya van 6 hasta ayer [sábado 2 de junio]), suicidios y accidentes» derivados del caso Gürtel [12], traducción en alemán del apellido Correa, del empresario Francisco, y cuya investigación fue iniciada por la Fiscalía Anticorrupción.

The New York Times comenta que Rajoy fue decapitado, no por su incapacidad para resolver el conflicto catalán, sino por un «añejo problema que ha plagado la política española: la corrupción».

Así las cosas, el PP «se convirtió en el primer grupo político español en ser sentenciado por operar fondos de soborno (slush funds)», lo cual obliga a Luis Bárcenas, anterior tesorero de Rajoy, a pagar una multa y a su encarcelamiento por 33 años.

El «caso Bárcenas», derivación del caso Gürtel, quien contaba con una contabilidad subterránea (sin declarar) del PP con recepción de donativos ilegales de constructoras (sic) y entrega de dinero negro a los dirigentes.

Según el New York Times, «la Corte Nacional de España sentenció a otros 28 empresarios y políticos con más de 300 años de cárcel en sentencias combinadas por haberse beneficiado de un esquema de sobornos a cambio de contratos» [13].

De proclividad eurófoba debido a sus nexos con el euro-nihilista George Soros, el New York Times da vuelo al «caos» en el «corazón europeo» cuando la asunción de Pedro Sánchez se gestaba «el mismo día del retorno del nuevo gobierno antiestablishment en Italia, mientras Gran Bretaña abandona la Unión Europea, Polonia y Hungría ceden terreno en materia de democracia y Estados Unidos libra una guerra comercial contra sus aliados europeos».

A diferencia de Italia [14], hasta ahora en España –de sus 4 partidos principales (PP, Ciudadanos, PSOE y Podemos) que liquidaron su bipartidismo tradicional– nadie pone en tela de juicio su permanencia en la eurozona, donde es la cuarta economía, ni tampoco existe patente xenofobia contra la migración.

Conclusión: Solía decir Suetonio que «la corrupción de los mejores es lo peor». ¿A qué equivaldrá, entonces, la corrupción de los peores y su kakistocracia?

Existe un proverbio árabe sobre quienes vociferan contra la corrupción desde su propia inmoralidad: «quien tenga la casa de vidrio no debe arrojar piedras». Y es ese el caso del PSOE (Partido Socialista Obrero Español), hoy sucesor del mefítico PP.

El portal Libremercado expone la «hipocresía» del nuevo jefe de gobierno Pedro Sánchez cuando el «PSOE acumula cientos de casos de corrupción» [15].

En la corrupción del PSOE, partido travesti neoliberal, también también están implicados el ex jefe de gobierno Felipe González (¡durante 14 años!) [16] y a Rodríguez Zapatero.

Es tan desvergonzado Felipe González que llega a pretender que la corrupción en España es «un descuido generalizado» [17]. ¡Pues se pasan de descuidados! ¿Y quién será el capacitado para velar por los fondos públicos y no pervertir las instituciones?

Debido a los vasos comunicantes de los libres flujos de capitales del modelo neoliberal financierista y a la desregulación en sus paraísos fiscales piratas, la metastásica megacorrupción española impacta a sus viejas colonias en Latinoamérica, como es el caso específico del “México neoliberal itamita”: desde sus trasnacionales bancarias, como el Banco Santander [18] con su literato fascista [19] de Televisa en su seno [20], constructoras como la pestilente OHL [21], Repsol (donde presuntamente se despachó con la cuchara grande [el ex presidente mexicano] Felipe Calderón), Telefónica (donde operó el filosionista Chicago Boy Francisco Gil Díaz) etcétera.

Lo peor de todo, en medio de la contagiosa epidemia transnacional de megacorrupción proveniente de España, es que sus políticos y sus aliados «literarios» en Latinoamérica todavía se atreven a querer dar lecciones de moral a sus ex colonias.

      

[1] «La “internacional neoconservadora”: Likudistán, Texastán y Aznarstán», Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada, 24 de junio de 2017.

[2] «Las ratas abandonan el Titanic financiero: el aznarista Rato huye del FMI», Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada, 1º de julio de 2007.

[3] «Rodrigo Rato, ex director del FMI y segundo de Aznar, enjuiciado por lavado», Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada, 24 de abril de 2015.

[4] «Aznarización de Repsol: desastre en Sudamérica y ganga en México», Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada, 26 de diciembre de 2007.

[5] «Colapso inmobiliario de la España aznarista», Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada, 9 de abril de 2008.

[6] «Derrumbe delictivo de Antonio Solá, “estratega” del Partido Popular español en América Latina», Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada, 28 de diciembre de 2014.

[7] Mario Vargas Llosa, escritor peruano convertido en súbdito español, ha recibido numerosos premios, entre ellos el premio Nobel de Literatura en 2010. También recibió el Premio de Jerusalén de manos del ex primer ministro israelí Ehud Olmert, condenado a 16 meses de cárcel por corrupción en Israel. Vargas Llosa también obtuvo el premio Irving Kristol del American Enterprise Institute (AEI). Importante accionista de la empresa Talome, Vargas Llosa parece haber acumulado fondos en al menos 4 paraísos fiscales: las Islas Vírgenes británicas, Panamá, Chipre y Luxemburgo.

[8] “The ‘Paradise Papers’ and the Long Twilight Struggle Against Offshore Secrecy”, International Consortium of Investigative Journalists, 27 de diciembre de 2017.

[9] «“Entregar el petróleo a extranjeros es de un país de quinta”: presidente español Rajoy, del Partido Popular», Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada, 7 de agosto de 2013.

[10] El término itamita es una referencia al grupo de presión surgido del Instituto Tecnológico Autónomo Mexicano (ITAM), de donde provienen los dirigentes de compañías mexicanas como Pemex, CFE, Cofece, Consar, Condusef, CNB, Nafin, Banobras e Infonavit.

[11] “España: cómo y por qué cayeron Mariano Rajoy y su gobierno en una histórica moción de censura”, BBC, 1º de junio de 2018.

[12] «Álvaro Lapuerta, otra víctima Gürtel’: muertes, suicidios y accidentes», Plural, 2 de junio de 2018.

[13] “Spain’s Prime Minister, Mariano Rajoy, Is Ousted in No-Confidence Vote”, Raphael Minder, The New York Times, 1º de junio de 2018.

[14] «Golpe del FMI al gobierno italiano “antisistema”: “palazzo contra piazza y pizza”», Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada, 3 de mayo de 2018.

[15] «La hipocresía de Pedro Sánchez: el PSOE acumula cientos de casos de corrupción», Diego Sánchez de la Cruz, Libremercado, 1º de junio de 2018.

[16] «Casos de corrupción del Gobierno de Felipe González Márquez (1982-1996)», La Voz Periodística, 2013.

[17] «Felipe González cree que la corrupción en España es “un descuido generalizado”», El Boletín, 13 de febrero de 2018.

[18] Sobre las extraordinarias ganancias del banco español Santander en México y el papel activo del ya mencionado escritor Mario Vargas Llosa, ver «Mario Vargas Llosa, el súbdito de la Corona Española», Augustin Caso, SDP Noticias.com, 4 de marzo de 2018.

[19] Desde 1990, Mario Vargas Llosa interviene en la política mexicana y actualmente está haciendo todo lo posible por socavar la campaña del popular candidato Andrés Manuel López Obrador, favorito para la elección presidencial del 1º de julio.

[20] “Board of Directors”, Televisa, y Consejo de Administración, Santander.

[21] «Corrupción de OHL financia a Aznar y al “FAES”», Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada, 10 de mayo de 2015.

Publicado en: Global

China amenaza a EEUU con anular acuerdos comerciales bilaterales

16/06/2018 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: HispanTv

China ha amenazado que romperá con los acuerdos comerciales alcanzados con EEUU, si Washington pone en marcha nueva guerra tarifaria contra Pekín.

                                                                                      

El presidente de EE.UU., Donald Trump, que pretende castigar a China por aplicar políticas acusadas de reforzar su propio desarrollo tecnológico y económico a expensas de las empresas estadounidenses, ha amenazado con aumentar hasta 150 mil millones de dólares aranceles sobre los bienes chinos. La Casa Blanca publicará mañana (viernes) una lista de productos chinos por valor de 50 000 millones de dólares, expuestos a arancel de 25 %.

Pekín, por su parte, amenazó que dará por nulo los acuerdos alcanzados a principios de este mes de junio por el jefe negociador chino, Liu He, y el secretario de Comercio estadounidense, Wilbur Ross, si Washington sigue adelante con su guerra tarifaria.

En tal contexto, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Geng Shuang, ha reiterado este jueves que “hemos dejado claro que si EE.UU. lanza sanciones comerciales, incluyendo la imposición de tarifas, los acuerdos alcanzados por ambas partes sobre intercambios comerciales y económicos (…) Solo quiero repetir hoy este punto”.

Los economistas advierten de que Pekín seguirá insistiendo en mantener sus políticas relacionadas con el desarrollo tecnológico, un hecho que provoca la ira de la Casa Blanca.

El presidente chino, Xi Jinping, rechazó el domingo las políticas comerciales “egoístas y poco previsoras” de EE.UU. y llamó a la construcción de una “economía global abierta”.

Pekín, además, advierte a la parte estadounidense de que no abra la caja de Pandora ni desencadene una serie de prácticas proteccionistas en el mundo, ya que, de ser así, Washington tendría que probar de su propia medicina.

Las amenazas recíprocas han sido casi diarias entre Pekín y Washington.  En abril, China demandó formalmente a Estados Unidos ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) por las “medidas arancelarias sobre productos chinos” que considera aplicar la Casa Blanca.

Publicado en: Global

Israel quiere a Palestina muerta

10/06/2018 by Vitalio Deja un comentario

 

https://www.youtube.com/watch?v=kmv-Pv7KCNs

 

El pasado 6 de diciembre, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconocía la ciudad de Al-Quds (Jerusalén) como capital de Israel y anunciaba el traslado de su embajada desde Tel Aviv. Así, Estados Unidos se convierte en el único país del mundo en seguir la estrategia de anexión de Israel, el bloqueo a Gaza y sus políticas de apartheid. La reacción por parte del pueblo palestino no se hizo esperar y se realizaron masivas protestas que fueron duramente reprimidas por los soldados israelíes. Las marchas de decenas de miles de palestinos se han cobrado la vida de más de un centenar de manifestantes y han causado más de 10 000 heridos por disparos de los soldados. El balance de víctimas no tiene precedentes desde la guerra de 2014 en Gaza. Por su parte la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha acordado una investigación por la muerte de manifestantes en la Franja de Gaza.

Publicado en: Global

EEUU: “El Gobierno y las empresas se han aprovechado de nuestra ignorancia, pero eso está llegando a su fin”

10/06/2018 by Vitalio Deja un comentario

Por: Ewen MacAskill y Alex Hern

Entrevista con Edward Snowden, quien realizó la mayor filtración de documentos secretos de la historia de EE.UU.

Cinco años después de la histórica filtración de datos de la NSA, Edward Snowden hace un balance de lo conseguido en la lucha contra la vigilancia masiva por el Estado y los servicios de inteligencia. “La gente dice que no ha cambiado nada, que todavía hay vigilancia masiva. Pero los cambios no se miden así. Mira la situación previa a 2013 y mira todo lo que ha pasado. Todo ha cambiado.”

Edward Snowden en una entrevista con la agencia japonesa Kyodo en Moscú en mayo de 2017, KYODO.

Cinco años después de la mayor filtración de documentos secretos de la historia, Edward Snowden no se arrepiente de nada. Estados Unidos lo tiene en la lista de personas más buscadas. Vive exiliado en Rusia. Sin embargo, se siente satisfecho con la forma en que sus revelaciones sobre vigilancia masiva han sacudido a gobiernos, agencias de inteligencia y las mayores empresas de internet.

En una entrevista telefónica con motivo del aniversario del día en que The Guardain publicó la noticia por primera vez, Snowden recuerda aquel día en que su mundo –y el de muchos otros en el planeta– cambió para siempre. Se fue a dormir en un hotel en Hong Kong y, cuando se despertó, la noticia de que la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) había estado absorbiendo los datos de millones de móviles estadounidenses llevaba horas en los titulares.

Snowden supo en ese momento que su vida que conocía había acabado. “Me dio miedo, pero a la vez fue liberador”, señala. “Tenía la sensación de que era algo definitivo. Ya no había vuelta atrás”.

¿Qué ha pasado en los últimos cinco años? Snowden es uno de los fugitivos más famosos del mundo, se ha filmado con su historia un documental ganador de un Oscar, una película de Hollywood y se han escrito al menos una docena de libros. Los gobiernos de Estados Unidos y Reino Unido, a causa de sus revelaciones, han sido llevados a los tribunales para cambiar las leyes de vigilancia. Ambos países han tenido que aprobar nuevas leyes. Las empresas de internet, gracias a la reacción popular en torno a la privacidad, han hecho que el cifrado sea algo generalizado.

Snowden, evaluando los cambios, afirma que algunos activistas por la privacidad se han mostrado decepcionados con la forma en que se dieron los acontecimientos, pero él no está de acuerdo con eso. “La gente dice que no ha cambiado nada, que todavía hay vigilancia masiva. Pero así no es como se miden los cambios. Mira la situación previa a 2013 y mira todo lo que ha pasado. Todo ha cambiado”.

Según él, el cambio más importante ha sido la conciencia pública: “El Gobierno y el sector empresarial se han aprovechado de nuestra ignorancia. Pero ahora lo sabemos. La gente es consciente. La gente sigue sin tener poder para detenerlo, pero lo estamos intentando. Las revelaciones han hecho que la lucha sea más de equilibrada”, explica.

Snowden asegura que no se arrepiente de nada. “Si quisiera estar a salvo, no me habría ido de Hawái” (donde había sido destinado cuando trabajaba para la NSA, antes de marcharse a Hong Kong).

Su propia vida está marcada por la incertidumbre, quizá ahora más que nunca, dice. Su asilo en Rusia depende de un cambio de opinión del gobierno de Putin, y las agencias de inteligencia estadounidense y británica no le han perdonado. Para ellas, el asunto está más candente que nunca. Dicen que su traición les ha perjudicado a un nivel que el público no llega a comprender.

Esto se reflejó en una inusual declaración de Jeremy Fleming, director de la agencia de vigilancia británica GCHO que, junto con la estadounidense NSA, fue el principal objetivo de la filtración. Respondiendo a una pregunta de The Guardian por el aniversario de la filtración, Fleming alega que la misión de GCHQ era mantener Reino Unido a salvo: “Lo que hizo Edward Snowden hace cinco años fue ilegal y puso en peligro nuestra capacidad de proteger Reino Unido, provocando un daño real e innecesario a la seguridad del país y a nuestros aliados. Debería pagar por lo que hizo”.

El peligro de lo no publicadoLa furia de la comunidad de inteligencia en Estados Unidos y Reino Unido no es sólo por lo que se ha publicado –que representa poco más del 1% de los documentos– sino también por lo que no se ha publicado. Explican que han tenido que trabajar suponiendo que toda la información a la que tuvo acceso Snowden ha sido comprometida y la han tenido que desechar.

Las agencias tuvieron otro trabajo más. Al haber tenido que desechar tanta información, tuvieron que desarrollar e instalar nuevos y mejores sistemas, más rápido de lo planeado. Otro cambio llegó en el área de transparencia. Antes de Snowden, las preguntas de la prensa a la GCHQ se encontraban con respuestas de “sin comentarios”, mientras que ahora tienen más voluntad de colaborar. El hecho de que Fleming haya respondido con una declaración demuestra ese cambio.

En su declaración, Fleming expresa su compromiso con la transparencia, pero deja claro que eso no es mérito de Snowden, porque el cambio es anterior a 2013. “Es importante que sigamos siendo tan abiertos como podamos y estoy comprometido con los cambios que hemos comenzado hace más de una década para lograr mayor transparencia”.

Otras personas de los servicios de inteligencia, especialmente en Estados Unidos, admiten a regañadientes que fue por Snowden por lo que comenzaron a debatir sobre dónde se debía trazar la línea que separa la vigilancia de la privacidad. El exdirector adjunto de la NSA, Richard Ledgett, cuando se jubiló el año pasado, afirmó que el Gobierno debería haber hecho pública la información de que poseía una gran cantidad de datos telefónicos.

Manifestación a favor de Snowden frente al Congreso de EEUU en Washington en octubre de 2013.

Manifestación contra el espionaje por la NSA y a favor de Snowden frente al Congreso de EEUU en Washington en octubre de 2013. SCOTT APPLEWHITE / AP.

El exdirector de la GCHQ, David Omand, está de acuerdo con la afirmación de Fleming sobre el daño causado, pero admite que Snowden ha contribuido a que se introduzca legislación nueva. “Ahora tenemos un marco legal mejor y más transparente para la recolección de datos de inteligencia. Por supuesto que esto habría sucedido de todas formas, pero indudablemente sus acciones aceleraron el proceso”, señaló Omand.

El Congreso estadounidense aprobó la Freedom Act en 2015, que limita la recogida masiva de datos telefónicos. Un año más tarde, el Parlamento británico aprobó la polémica Investigatory Powers Act (Ley de Poderes de Investigación).

Ross Anderson, un importante académico especializado en seguridad informática y privacidad, cree que las revelaciones de Snowden fueron un momento trascendental. “Las revelaciones de Snowden fueron uno de esos momentos luminosos que cambian la forma en que la gente ve las cosas”, explica Anderson, profesor de Ingeniería de Seguridad en el laboratorio informático de la Universidad de Cambridge. “Quizá no cambiaron mucho en Reino Unido por nuestra cultura de idolatrar a James Bond y todo lo que hace. Pero en el resto del mundo hizo que la gente comprendiera realmente que la vigilancia es un asunto serio”.

Los legisladores y gran parte de los medios de comunicación británicos no se han comprometido al mismo nivel que sus colegas en otros países europeos, en Estados Unidos, América Latina, Asia y Australia. Entre las excepciones está el diputado liberal demócrata Julian Huppert, que presionó por este tema hasta que perdió su escaño en las elecciones de 2015. “Las revelaciones de Snowden fueron un golpe tremendo, pero han hecho que logremos mayor transparencia en algunas de las agencias sobre su trabajo”, sostiene.

“El contraataque acaba de comenzar”Una de las revelaciones que más impacto tuvo fue sobre el nivel de colaboración entre las agencias de inteligencia y las empresas de internet. En 2013, las empresas estadounidenses aventajaban a la UE en las negociaciones sobre protección de datos. Las filtraciones de Snowden cayeron como una bomba en medio de las negociaciones y la ley de protección de datos que se aplicó el mes pasado es una consecuencia de ello.

Uno de los efectos más visibles de las revelaciones de Snowden fue la pequeña señal amarilla que comenzó a aparecer en el servicio de mensajería WhatsApp en abril de 2016: “Los mensajes y llamadas en este chat ahora están protegidos con cifrado de extremo a extremo”.

Antes de Snowden, este cifrado lo usaba poca gente. “Si pudiera regresar a 2013”, explica Jillian York, directora del departamento internacional por la libertad de expresión del grupo por los derechos digitales de la Fundación Electronic Frontier, “yo quizá en mi teléfono tendría TextSecure, la versión previa de la comunicación cifrada de la aplicación Signal. Tendría otra herramienta de cifrado de correo electrónico, PGP, pero no la usaría nadie”. La única gran excepción era el iMessage de Apple, que ha estado cifrado de extremo a extremo desde su lanzamiento en 2011.

Los desarrolladores en las grandes empresas tecnológicas, escandalizados por las revelaciones de Snowden, comenzaron a ponerse en acción. Algunos, como los de WhatsApp, aplicación que fue comprada por Facebook un año después de que salieran a la luz las filtraciones, implementaron su propio cifrado. Otros, como Alex Stamos, de Yahoo, dimitieron antes que apoyar más espionaje (Stamos es ahora director de seguridad de Facebook, pero ha anunciado que saldrá pronto de la compañía).

“Sin Snowden”, cuenta York. “no creo que Signal hubiera conseguido financiación. No creo que Facebook hubiera conseguido a Alex Stamos, porque se habría quedado en Yahoo. Estas pequeñas acciones provocaron acciones mayores. No es que estas empresas de pronto dijeran ‘nos importa la privacidad’. Creo que no tuvieron otra opción”.

Otros cambios en el sector tecnológico demuestran que la influencia de Snowden ha sido limitada en muchos aspectos. El ascenso del ” altavoz inteligente”, ejemplificado en el Echo de Amazon, ha dejado perplejos a muchos activistas defensores de la privacidad. ¿Por qué, sólo unos años después de un escándalo mundial sobre vigilancia a manos del Gobierno, la gente acepta instalar en sus hogares micrófonos que permanecen siempre encendidos?

“El reciente dilema de privacidad que representa instalar un aparato que puede literalmente oír todo lo que dices es una escalofriante innovación en la era de las cosas conectadas a internet”, escribió el año pasado Adam Clark Estes, de Gizmodo.

Hacia el fin de la entrevista, Snowden recuerda uno de sus primeros alias, Cincinnatus, en homenaje al romano que regresó a su granja tras servir a la sociedad. Snowden explica que él también siente que, una vez cumplido su rol, se ha retirado a una vida tranquila, pasando el tiempo desarrollando herramientas para ayudar al periodismo a proteger sus fuentes. “Creo que nunca me había sentido tan realizado”, afirma.

Sin embargo, aclara que no celebrará el aniversario como un triunfo. Todavía queda mucho por hacer. “El contraataque acaba de comenzar”, asegura Snowden. “Los gobiernos y las empresas llevan mucho tiempo en este juego y nosotros acabamos de comenzar”.

Publicado en: Global

Juan Manuel Santos a Correa: “No han querido entender qué tipo de relación tendremos con la OTAN”

10/06/2018 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: RT
En esta nueva edición de ‘Conversando con Correa’, el expresidente de Ecuador dialoga con Juan Manuel Santos, presidente en funciones de Colombia y ganador del Premio Nobel de la Paz en 2016. La conversación entre ambos profundiza, precisamente, en el asunto de la paz en América Latina y se detiene en diferentes aspectos de la compleja gobernabilidad de la región.
                                 

Juan Manuel Santos ocupa en funciones la presidencia de Colombia hasta que los próximos comicios determinen quién le sustituirá. La charla con Rafael Correa comienza con un reconocimiento de los méritos logrados por el Ejecutivo de Santos en el proceso de paz emprendido con las llamadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que culminó en la firma del Acuerdo para la Terminación Definitiva del Conflicto en Bogotá el 24 de noviembre de 2016 y resultó determinante para que el mandatario colombiano fuese galardonado ese mismo año con el Premio Nobel de la Paz.

Sin embargo, Correa señala que los problemas en la frontera con Ecuador persisten en forma de narcotráfico, violencia y organizaciones criminales activas. “Hemos avanzado muchísimo hacia ese objetivo de que [América Latina] sea una zona totalmente en paz”, responde Santos, explicando que, “en el caso colombiano, el acuerdo con las FARC fue un paso muy importante, porque las FARC eran el grupo alzado en armas más grande, más antiguo y más poderoso de la región”.

“Estamos adquiriendo control territorial en la parte colombiana de la frontera con Ecuador, y eso no se hace de un día para otro”Juan Manuel Santos, presidente de Colombia

Para el mandatario colombiano “el hecho de que en las últimas elecciones el antiguo comandante de las FARC, alias ‘Timochenko’, hoy jefe del partido de las FARC, un partido político debidamente registrado, vote por primera vez en su vida, después de haberse desarmado… eso lo dice todo”.

Problemas persistentes en la frontera con Ecuador

“Lo determinante fue la voluntad política de tu Gobierno”, repuso Correa. “Pero continúa el problema”, señala también el expresidente ecuatoriano, recordando que en estos procesos de paz “siempre hay una fracción que rehúsa a desmovilizarse y normalmente deriva en crimen común, narcotráfico, secuestro, extorsión… y esto es lo que está sucediendo en la frontera colombo-ecuatoriana”.

Santos reconoce que esa frontera, “del lado de Colombia, siempre ha sido un corredor estratégico del narcotráfico, en el que el Estado colombiano estuvo ausente durante décadas” y que ahora está asolada por la “disputa entre los diferentes grupos que quedaron dedicados al narcotráfico”.

Cuando Correa pregunta “cómo solucionar la ausencia del Estado en esa zona”, Santos responde que su Gobierno está “adquiriendo control territorial” y remarca que eso “no se hace de un día para otro” y explica la existencia de un dispositivo policial de 11.000 efectivos que se mantiene en la zona para combatir el crimen y transmitir seguridad a la población. Santos considera, en este asunto, “muy importante que las comunidades sientan que la presencia del Estado les va a llegar”.

¿Colombia colaborando con la OTAN?

El exmandatario ecuatoriano plantea a su interlocutor, a continuación, una pregunta que él mismo define como “un poco delicada”. Se trata de “cómo explicarle al mundo un Premio Nobel de la Paz que quiere integrarse a la OTAN“.

“Algunos han querido decir que vamos a utilizar la OTAN para atacar a algún país, pero eso no está dentro de nuestro acuerdo de cooperación”Juan Manuel Santos, presidente de Colombia

“Muchos no han querido entender qué tipo de relación estamos estableciendo con la OTAN”, respondió Santos, quien a continuación explicó que Colombia no va a ser miembro de la OTAN, sino que va a asociarse con la Alianza en una categoría llamada ‘socio global’. “Eso significa que Colombia puede tener acceso a las mejores prácticas en las compras militares, en las que existe muchísima corrupción“.

“Algunos han querido decir que vamos a utilizar la OTAN para atacar a algún país –continúa Santos– pero eso no está dentro de nuestro acuerdo de cooperación”. El presidente de Colombia insiste a ese respecto en que “ni siquiera se trata de llevar la OTAN a América Latina”, sino de hacer que el Ejército de su país asimile ciertas “buenas prácticas” como la participación en “misiones de paz en otras partes del mundo”. Por lo demás, Santos ha querido aclarar que la colaboración que Colombia quiere establecer con la OTAN no les obliga “bajo ninguna circunstancia a participar en ningún tipo de operación militar“.

El combate contra la pobreza

La conversación toma un rumbo sensiblemente diferente cuando Correa plantea “por qué no buscar la forma de comprar menos armamento en lugar de buscar la mejor forma de comprar más armamento”, o dicho de otra manera, por qué no intentar “desarmar América Latina“.

“Logramos bajar la pobreza en Colombia más que cualquier otro país en América latina”Juan Manuel Santos, presidente de Colombia

Santos responde explicando que Colombia “lleva tres años en los que el presupuesto de Educación está bien por encima del presupuesto de Defensa y Seguridad, y esa diferencia se está ampliando”. El mandatario colombiano aseguró que su país está “dándole prioridad a la inversión social: “Por eso logramos bajar la pobreza en Colombia más que cualquier otro país en América latina, y sobre todo la desigualdad”, afirma.

Durante este encuentro, Rafael Correa y Juan Manuel Santos profundizan también en otras cuestiones de actualidad y de gran interés, un diálogo que podrán ver en el video del programa que les ofrecemos aquí en su totalidad.

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México y Estado Unidos: ¿Guerra comercial?

10/06/2018 by Vitalio Deja un comentario

 

Por: Javier Buenrostro

 

El 31 de mayo pasado Donald Trump decidió que impondría aranceles al acero y al aluminio proveniente de sus principales socios comerciales: la Unión Europea, Canadá y México. La disputa comercial que había comenzado con China y otros países ahora se extiende a países con los que Estados Unidos había mantenido lazos comerciales y políticos bastantes amistosos, lo que genera una incertidumbre internacional y hace más ríspidas las relaciones internacionales.

Las reacciones no se hicieron esperar. Emmanuel Macron, presidente de Francia, y Justin Trudeau, primer ministro canadiense, afirmaron que serían educados pero firmes con Washington e impusieron aranceles a varios productos estadounidenses. Macron considera que las diferencias son temporales, insinuando que se deben a las posturas de Trump, y ha calificado los aranceles estadounidenses como ilegales. Incluso ha dicho que esta nueva ola de proteccionismo es similar al nacionalismo económico de la década de 1930 y que eventualmente desencadenó la Segunda Guerra Mundial. Todo esto en vísperas de la reunión del G7 que se llevará a cabo en Canadá y que pondrá frente a frente al presidente estadounidense con sus homólogos de los países más poderosos, incluyendo a Macron y Trudeau por supuesto.

Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University
En pleno siglo XXI el reto mundial es lidiar con un país con amplio poderío militar y económico pero conducido por un megalómano narcisistaJavier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University

México, por su parte, se encuentra en medio de la renegociación del Tratado de Libre Comercio (TLCAN) con Estados Unidos. Una negociación que se ha extendido durante meses y que no ha terminado de cristalizarse por las condiciones tan ventajosas que Estados Unidos pretende obtener en varios rubros y que pretenden establecer un acuerdo diferenciado con Canadá y México, quienes se niegan acuerdos por separado y buscan que estos se realicen en negociaciones tripartitas. Además, con la proximidad de las elecciones mexicanas es prácticamente imposible que se llegue a un acuerdo comercial antes de los comicios, por lo que México ha decido responder a Estados Unidos de forma similar a lo hecho por la Unión Europea o Canadá.

Pancarta del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) / Henry Romero / Reuters

Hace un par de días el Gobierno de México decidió imponer cuotas arancelarias de entre el 15% y el 25% a productos estadounidenses como la carne de cerdo, manzanas, arándanos, papas, queso, whisky y por supuesto acero y materiales utilizados en la construcción como láminas, chapas, varillas, tubos y alambrón. En un principio, las cuotas arancelarias extras a la Unión Europea, Canadá y México no representan grandes volúmenes monetarios, pero hacen temer una escalada de las respuestas en estas disputas que eventualmente conduzca a una guerra comercial. Lo mismo que se teme que pueda pasar entre Estados Unidos y China.

Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University
Una guerra comercial no le conviene a nadie. Ni a China, ni a la Unión Europea, ni a Canadá ni a México y por supuesto que no le conviene a Estados UnidosJavier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University

En toda esta narrativa hay un problema muy específico y concreto: Donald Trump. El presidente estadounidense está muy lejos de manejarse como un mandatario responsable y demócrata, mucho menos es capaz de ejercer un liderazgo mundial como ya lo han señalado en Francia o Canadá. El propio The New York Times menciona que el problema con Trump es que no se conduce como un presidente sino que se percibe a sí mismo como un rey. El rey de los Estados Unidos y casi por extensión como un monarca universal. En pleno siglo XXI el reto mundial es lidiar con un país con amplio poderío militar y económico pero conducido por un megalómano narcisista.

Un trabajador en una fábrica de acero en Huamantla, en el estado mexicano de Tlaxcala el 11 de octubre de 2013. / Tomas Bravo / Reuters

¿Qué hacer ante esto? Bueno, las primeras acciones y respuestas comerciales de China, la Unión Europea, Canadá y México ya se han hecho sentir de manera respetuosa pero firme. El pueblo estadounidense debe darse cuenta que las decisiones de Trump los perjudican en primer lugar a ellos mismos, ya que pone en predicamentos casi 3 millones de empleos, dicho esto por el presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos. A nivel empresarial e industrial Estados Unidos es deficitario en acero y lo que produce no le alcanza para satisfacer su demanda interna, que es de 106 millones de toneladas. En 2017, importó 34 millones de toneladas de acero, de las cuales casi 60% provinieron de cinco países: Canadá, Brasil, Corea del Sur, México y Rusia, según datos del Departamento de Comercio de Estados Unidos.

En cuanto a los aranceles impuestos por el Gobierno mexicano, afectan principalmente a estados republicanos como Texas y Arizona, que son lugares donde Trump triunfó y donde han mostrado una gran receptividad a sus discursos. De hecho, la medida no protege a productores nacionales (como lo hace Trump) sino que más bien es una medida política que busca minar la base de apoyo del presidente estadounidense. Si Trump no entiende, esperemos que sus electores lo hagan, pareciera ser el mensaje.

Javier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University
Los tiempos actuales no son los años de posguerra que permitieron que Estados Unidos se convirtiera tanto en el banco como en el gendarme mundialJavier Buenrostro, historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México y McGill University

La postura de México ha sido muy clara: mantener acuerdos trilaterales (Canadá, Estados Unidos y México) y no binacionales como lo prefiere Trump y no ceder en puntos clave como la forma en que se resolverían las disputas comerciales o el sector automotriz y el campo. En esto parecen coincidir el actual Gobierno mexicano y los asesores económicos del candidato opositor Andrés Manuel López Obrador, quien lidera por 20 puntos todas las encuestas presidenciales. Según algunos de sus asesores, López Obrador prefiere no tener TLCAN que llegar a un acuerdo que sea abiertamente perjudicial para México.

Es obvio que estas tensiones afectan a México que ha visto como se deprecia el peso frente al dólar alrededor de un 15% en esta primera mitad del año. Una eventual salida del TLCAN le podría costar a México alrededor de 2 puntos del producto interno bruto (PIB). Pero estos costos iniciales pueden paliarse con nuevos acuerdos comerciales, sobre todo con la región del Pacífico, que será la de mayor flujo comercial en el siglo XXI.

Una guerra comercial no le conviene a nadie. Ni a China, ni a la Unión Europea, ni a Canadá ni a México y por supuesto que no le conviene a Estados Unidos. Los tiempos actuales no son los años de posguerra que permitieron que Estados Unidos se convirtiera tanto en el banco como en el gendarme mundial. Hoy es un mundo multipolar, donde si bien es cierto que Estados Unidos es un actor muy importante, se encuentra lejos de ser el único que pueda imponer sus reglas a placer. Con respeto pero siempre con dignidad y firmeza México debe defender sus intereses y diversificar sus alianzas políticas y comerciales que le permitan construir una relación más equitativa con su vecino del norte.

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Libia según la ONU y la dura realidad

10/06/2018 by Vitalio Deja un comentario

Por: Thierry Meyssan

A pesar de la buena voluntad de algunos participantes, la conferencia de París sobre Libia no tuvo los efectos esperados en ese país. Para Thierry Meyssan eso es consecuencia del doble discurso de la OTAN y de la ONU, que dicen querer estabilizar Libia cuando en realidad las acciones de las dos organizaciones siguen el plan del almirante estadounidense Cebrowski para la destrucción de los Estados de los países atacados. La farsa de París estaba marcada por un profundo desconocimiento de las particularidades de la sociedad libia.

 

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El 29 de mayo de 2018 tiene lugar la conferencia de prensa final de la cumbre de París sobre Libia. De izquierda a derecha, el presidente del Gobierno Libio de Unión Nacional (designado por la ONU) Fayez al-Sarraj, el presidente de Francia Emmanuel Macron y el libanés Ghassan Salamé, funcionario de la ONU. Estos tres personajes, carentes legitimidad electiva en Libia, pretenden decidir el futuro del pueblo libio.

Desde que la OTAN destruyó la Yamahiriya Árabe Libia, en 2011, la situación en Libia se ha deteriorado gravemente: el PIB ha caído a la mitad y sectores enteros de la población están viviendo en la miseria, es imposible circular en el país y reina una inseguridad generalizada. Durante los últimos años, dos terceras partes de la población ha huido al extranjero, al menos temporalmente.

Aceptando implícitamente la intervención ilegal de la OTAN como un hecho consumado, las Naciones Unidas tratan ahora de estabilizar Libia.

Intentos de pacificación

La ONU está présente en el país a traves de la MANUL (Misión de Apoyo las Naciones Unidas en Libia), un órgano exclusivamente político. El verdadero carácter de esa instancia se vio claramente desde que se creó. Su primer director, Ian Martin, ex director de Amnistía Internacional, organizó el traslado de 1 500 yihadistas de al-Qaeda, como «refugiados», de Libia hacia Turquía para formar el denominado «Ejército Sirio Libre». Aunque la MANUL está supuestamente bajo la dirección de Ghassan Salamé [1], en realidad depende directamente del director de Asuntos Políticos de la ONU, que no es otro que el estadounidense Jeffrey Feltman. Este último, ex asistente de Hillary Clinton en el Departamento de Estado estadounidense, es uno de los principales ejecutores del plan Cebrowski-Barnett para la destrucción de los Estados y sociedades en los países del «Medio Oriente ampliado» [2]. Fue precisamente Jeffrey Feltman quien supervisó en el plano diplomático las agresiones contra Libia y Siria [3].

La ONU parte de la idea que el desorden actual en Libia es consecuencia de la «guerra civil» de 2011 entre el régimen de Muammar el-Kadhafi y su oposición. Pero, en el momento de la intervención de la OTAN, esa oposición se componía solamente de los yihadistas de al-Qaeda y la tribu de los misurata. Como ex miembro del último gobierno de la Yamahiriya Árabe Libia, yo mismo soy testigo de que la agresión de la OTAN no respondía a la existencia de un conflicto entre libios sino a una estrategia regional a largo plazo para todo el conjunto del Medio Oriente ampliado o Gran Medio Oriente.

Ante los magros resultados que obtuvieron en las elecciones legislativas de 2014, los islamistas que habían librado los combates terrestres por cuenta de la OTAN decidieron no reconocer la «Cámara de Representantes» basada en Tobruk y constituir, en Trípoli, su propia asamblea, que ahora llaman «Alto Consejo de Estado». Considerando que esas dos asambles rivales podían formar un sistema bicameral, Feltman puso a los dos grupos en condiciones de igualdad. Hubo contactos organizados en los Países Bajos y después se firmaron los acuerdos de Skhirat (Marruecos) pero sin aprobación de ninguna de las dos asambleas. Esos «acuerdos» instituyeron un «gobierno de unión nacional», designado por la ONU e inicialmente con sede en Túnez.

Para preparar la elaboración de una nueva Constitución y elecciones presidencial y legislativas, Francia –suplantando los esfuerzos de los Países Bajos y Egipto– organizó a fines de mayo una cumbre entre las personas que la ONU presenta como los cuatro principales líderes del país, encuentro que se realizó en presencia de representantes de los principales países implicados en el terreno. Esa iniciativa fue duramente criticada en Italia [4]. Públicamente, se habló de política, pero discretamente se trazaron los contornos de un Banco Central Libio único que se encargará de borrar el robo de los fondos soberanos por los miembros de la OTAN [5] y centralizará el dinero del petróleo. En todo caso, después de la firma de una declaración común y de los abrazos de rigor en tales circunstancias… la situación en el terreno empeoró bruscamente.

El presidente francés Emmanuel Macron actuó en función de su experiencia como banquero de negocios: reunió a los principales líderes libios seleccionados por la ONU, analizó con ellos cómo proteger sus intereses respectivos con vistas a crear un gobierno que todos reconozcan, verificó que las potencias extranjeras no sabotearan ese proceso y creyó que los libios aplaudirían esa solución. Pero no resolvió nada porque Libia es totalmente diferente a las sociedades occidentales.

Es evidente que Francia, que fue –con el Reino Unido– la punta de lanza de la OTAN contra Libia, está tratando de recuperar los dividendos de su intervención militar, que hasta ahora le han sido negados por sus aliados anglosajones.

Para entender lo que está sucediendo es necesario ver un poco de historia y analizar cómo viven los libios en función de su propia experiencia personal.

La Historia de Libia

Libia existe desde hace sólo 67 años. En el momento de la caída del fascismo y del fin de la Segunda Guerra Mundial, los británicos ocuparon parte de aquella colonia italiana (las regiones de Tripolitania y Cirenaica) mientras que los franceses ocupaban otra parte (la región de Fezzan) dividiéndola y vinculándola administrativamente a sus colonias de Argelia y Túnez.

Londres favoreció la aparición de una monarquía controlada desde Arabia Saudita, la dinastía de los Senussi, que reinó sobre el país al proclamarse la «independencia», en 1951. Esa dinastía wahabita mantuvo el nuevo Estado en un oscurantismo total mientras favorecía los intereses económicos y militares anglosajones.

La dinastía de los Senussi fue derrocada en 1969 por un grupo de oficiales que proclamó la verdadera independencia y sacó del país las fuerzas extranjeras. En el plano de la política interna, Muammar el-Kadhafi redactó, en 1975, el Libro Verde, un programa donde garantizaba a la población del desierto la realización de sus principales sueños. Por ejemplo, cada beduino soñaba tener su propia tienda para vivir y su camello (un medio de transporte). Kadhafi garantizó a cada familia un apartamento gratis y un automóvil. La Yamahiriya Árabe Libia también garantizó gratuitamente a los libios el agua [6], la educación y los servicios de salud [7]. La población nómada del desierto se sedentarizó progresivamente en la costa, pero los vínculos de cada familia con su tribu de origen siguieron siendo más importantes que las relaciones de vecindad. Se crearon instituciones nacionales inspiradas en las experiencias de los falansterios de los socialistas utópicos del siglo XIX. Esas instituciones instauraron una democracia directa que coexistía con las estructuras tribales antiguas. En ese marco, las decisiones importantes se presentaban primeramente en la Asamblea de Consulta de las tribus antes de someterse a deliberación en el Congreso General del Pueblo (Asamblea Nacional).

En el plano internacional, Muammar el-Kadhafi se dedicó a la solución del conflicto secular entre africanos árabes y africanos negros. Erradicó la esclavitud y utilizó gran parte de los ingresos provenientes del petróleo para contribuir al desarrollo de los países subsaharianos, principalmente de Mali. Su actividad incluso despertó a los países occidentales, que iniciaron entonces políticas de ayuda al desarrollo del continente africano.

Sin embargo, a pesar de los progresos alcanzados, 30 años de Yamahiriya no lograron convertir aquella Arabia Saudita africana en una sociedad laica moderna.

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El funcionario libanés de la ONU Ghassan Salamé y su jefe, el estadounidense Jeffrey Feltman.

El problema actual

Al destruir la Yamahiriya y desplegar nuevamente en Libia la bandera de la dinastía Senussi, la OTAN hizo retroceder el país a lo que había sido antes de 1969, un conjunto de tribus que vivían en el desierto sin relación con el resto del mundo. Ante la desaparición del Estado, la población se replegó hacia las estructuras societales tribales, sin jefe supremo. Volvieron a Libia la sharia, el racismo y el esclavismo. En esas condiciones, es inútil tratar de restablecer el orden desde arriba y se hace indispensable pacificar primero las relaciones entre las tribus. Sólo después de eso será posible plantearse la creación de instituciones democráticas. Hasta ese momento, la seguridad de cada cual dependerá de su pertenencia a una tribu. Para poder sobrevivir, los libios renunciarán hasta entonces a pensar de manera autónoma y actuarán siempre tomando como referencia su grupo tribal.

Resulta emblemática la represión que los habitantes de Misurata desataron contra los pobladores de Tawerga. Los misuratas (habitantes de Misurata) son los descendientes de los soldados turcos del ejército otomano mientras que los pobladores de Tawerga son descendientes de ex esclavos negros. En relación con Turquía, los misuratas participaron en el derrocamiento de la Yamahiriya y, en cuanto se impuso el estandarte de los Senussi, arremetieron con furor racista contra los libios negros atribuyéndoles todo tipo de crímenes. Se estima que al menos 30 000 pobladores de Tawerga se vieron obligados a huir de esa localidad libia.

Será evidentemente muy difícil que surja una personalidad comparable al asesinado Muammar el-Kadhafi y que obtenga, primeramente, el reconocimiento de las tribus y después la aceptación del Pueblo. Pero no es ese el objetivo de Jeffrey Feltman. Contrariamente a las declaraciones oficiales sobre una solución «inclusiva», o sea que integre todos los componentes de la sociedad libia, Feltman impuso, a través de los islamistas con quienes colaboró contra Kadhafi desde el Departamento de Estado estadounidense, una ley que prohíbe que las personas que sirvieron a la Yamahiriya puedan ejercer cargos públicos. La Cámara de Representantes se ha negado a aplicar ese texto, que sigue en vigor en Trípoli. Se trata de un dispositivo comparable al proceso de “desbaasificación” que el propio Feltman impuso en Irak, cuando participaba en la dirección de la «Autoridad Provisional de la Coalición». En ambos casos, las leyes de Feltman privan a esos países de la mayoría de sus élites, empujando estas últimas a la violencia o al exilio. Es evidente que, mientras dice trabajar por la paz, Feltman sigue adelante con los objetivos del plan Cebrowski.

A pesar de las apariencias, el problema de Libia no es la rivalidad entre líderes sino la ausencia de pacificación entre las tribus y la exclusión de los antiguos seguidores de Kadhafi. La solución no puede negociarse entre los cuatro líderes reunidos en París sino únicamente en el seno de la Cámara de Representantes de Tobruk y alrededor de esa estructura, cuya autoridad abarca ahora el 80% del territorio libio.

      

[1] Ghassan Salamé es un político y universitario libanés, padre de la periodista francesa Lea Salamé y de la directora de la Fundación Boghossian de Bélgica, Louma Salamé. Ghassan Salamé ha trabajado con el estadounidense Jeffrey Feltman en Irak pero no en Líbano.

[2] «El proyecto militar de Estados Unidos para el mundo», por Thierry Meyssan, Haïti Liberté (Haití), Red Voltaire, 22 de agosto de 2017.

[3] «Alemania y la ONU contra Siria», por Thierry Meyssan, Al-Watan(Siria), Red Voltaire, 28 de enero de 2016.

[4] En 2011, el primer ministro italiano Silvio Berlusconi protestó contra la intervención de la OTAN en Libia. Pero su propio parlamento se encargó rápidamente de traerlo de regreso al orden atlantista.

[5] «La rapiña del siglo: el asalto de los voluntarios a los fondos soberanos libios», por Manlio Dinucci, Il Manifesto (Italia), Red Voltaire, 22 de abril de 2011.

[6] A partir de 1991, Libia construyó el «Gran Río Artificial», una enorme red de explotación del manto acuífero de la Cuenca de Nubia, situado a gran profundidad. No existe en ningún lugar del mundo nada comparable a las proporciones gigantescas de ese sistema de explotación de la riqueza hídrica de Libia.

[7] A falta de numerosos hospitales en el país, la Yamahiriya Árabe Libia a menudo enviaba al extranjero los pacientes que necesitaban intervenciones quirúrgicas y corría con todos los gastos (viaje, alojamiento en el país receptor y costo de la atención médica recibida en el exterior).

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¿Guerra económica o «guerra absoluta»?

10/06/2018 by Vitalio Deja un comentario

Por: Jean-Claude Paye

Basándose en la Estrategia de Seguridad Nacional de Donald Trump, Jean-Claude Paye aborda nuevamente la articulación de las políticas económica y militar de la Casa Blanca. El autor analiza la oposición entre dos paradigmas económicos: uno de ellos promueve la globalización del capital y cuenta con el apoyo del Partido Demócrata, el otro opta por la industrialización de Estados Unidos y es el que Donald Trump está tratando de aplicar, con apoyo de un sector de los republicanos. El primer paradigma conlleva a eliminar todo obstáculo recurriendo a la guerra. El segundo utiliza la amenaza de guerra para reequilibrar los intercambios en función de un punto de vista nacional.

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En 2001, afirmando que se trataba de responder a los atentados del 11 de septiembre, el presidente George W. Bush inicia una «larga guerra» contra el «Medio Oriente ampliado». Esa guerra prosigue hoy –17 años después– en Siria y en Yemen. Su secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, teoriza el concepto de guerra total, principalmente aboliendo la distinción entre «civiles» y «militares».

En nuestro texto anterior, «Imperialismo contra ultramperialismo» [1], sosteníamos que, al desindustrializar el país, el superimperialismo estadounidense había debilitado el poderío de Estados Unidos como nación. El proyecto inicial de la administración Trump era proceder a una reconstrucción económica sobre una base proteccionista.

Dos bandos se enfrentan, el bando portador de una renovación económica de Estados Unidos y el que favorece una conflictualidad militar cada vez más abierta, opción que parece impulsada principalmente por el Partido Demócrata. La lucha entre los demócratas y la mayoría de los republicanos puede interpretarse entonces como un conflicto entre dos tendencias del capitalismo estadounidense, la tendencia portadora de la globalización del capital y la que predica una reactivación del desarrollo industrial en un país en declive económico.

Para la administración Trump es prioritario el restablecimiento de la competitividad de la economía estadounidense. La voluntad de esta administración de instalar un nuevo proteccionismo debe verse como un acto político, como una ruptura en el proceso de globalización del capital, o sea como una decisión de excepción, en el sentido que explicó Carl Schmitt: «es soberano quien decide la situación excepcional» [2]. En este caso, la decisión aparece como un intento de romper con la norma de la transnacionalización del capital, como un acto de restablecimiento de la soberanía nacional estadounidense ante la estructura imperial organizada alrededor de Estados Unidos.

Regreso de lo político

El intento de la administración Trump se plantea como una excepción ante la globalización del capitalismo. Se muestra como un intento de restablecer el predominio de lo político, por haber quedado demostrado que Estados Unidos ya no es la superpotencia económica y militar cuyos intereses se confunden con la internacionalización del capital.

El regreso de lo político se traduce primeramente en la voluntad de aplicar una política económica nacional, de fortalecer la actividad en territorio estadounidense gracias a una reforma fiscal destinada a reinstaurar los términos del intercambio entre Estados Unidos y sus competidores. Actualmente, esos términos se han degradado netamente en desfavor de Estados Unidos. El déficit comercial global de Estados Unidos llegó a 12,1% y se eleva a 566 000 millones de dólares. Al sustraer el excedente que el país obtiene en los servicios, para concentrarnos únicamente en los intercambios de bienes, el saldo negativo alcanza incluso 796 100 millones de dólares. Por supuesto, el déficit más impresionante se registra en el intercambio con China: en 2017 alcanzó el nivel record de 375 200 millones de dólares, sólo en bienes [3].

La lucha contra el déficit del comercio exterior sigue siendo un tema central en la política económica de la administración estadounidense.

Al haber rechazado el Congreso su reforma económica fundamental, la Border Adjusment Tax [4], que debía promover una reactivación económica mediante una política proteccionista, la administración trata de reequilibrar los intercambios caso por caso, mediante acciones bilaterales, presionando a sus diferentes socios económicos, principalmente a China, para que reduzcan sus exportaciones hacia Estados Unidos y aumenten sus importaciones de mercancías estadounidenses. Para lograrlo, acaban de realizarse importantes negociaciones. El 20 de mayo, Washington y Pekín anunciaron un acuerdo destinado a reducir significativamente el déficit comercial de Estados Unidos en relación con China [5]. La administración Trump reclamaba una reducción de 200 000 millones de dólares del excedente comercial chino y una fuerte reducción de los derechos de aduana. Trump había amenazado con imponer derechos de aduana por 150 000 millones de dólares a las importaciones de productos chinos y China tenía intenciones de responder gravando las exportaciones estadounidenses, principalmente la soya y el sector de la aeronáutica.

Oposición estratégica entre demócratas y republicanos

Globalmente, la oposición entre la mayoría del Partido Republicano y los demócratas reside en el antagonismo de dos visiones estratégicas diferentes, tanto en el plano económico como en el militar. Ambos aspectos están íntimamente vinculados.

Para la administración Trump la rectificación económica es un tema central. La cuestión militar se plantea en términos de respaldo a una política económica proteccionista, como momento táctico de una estrategia de desarrollo económico. Esta táctica consiste en desarrollar conflictos locales, destinados a frenar el desarrollo de las naciones competidoras, y a hacer fracasar proyectos globales contrarios a la estructura imperial estadounidense, como –por ejemplo– el de la Ruta de la Seda, una serie de “corredores” ferroviarios y marítimos que conectarían China con Europa, un proyecto que contaría con la participación de Rusia.

En esta táctica de la administración Trump, los niveles económico y militar están estrechamente vinculados, pero –al contrario de la posición de los demócratas– no se mezclan. La finalidad económica no se confunde con los medios militares desplegados. El redespliegue económico de la nación estadounidense es, en este caso, la condición que permite evitar, o al menos posponer, un conflicto global. La posibilidad de desencadenar una guerra total se convierte en un medio de presión destinado a imponer las nuevas condiciones estadounidenses de los términos del intercambio con los socios económicos. La alternativa que se ofrece a los competidores es permitir a Estados Unidos reconstituir sus capacidades ofensivas al nivel de las fuerzas productivas o verse implicado rápidamente en una guerra total.

La distinción, entre objetivos y medios, entre presente y futuro, desaparece en la acción de los demócratas. Esta mezcla los momentos estratégico y táctico. La fusión de esos dos aspectos es característica de la «guerra absoluta», de una guerra carente de todo control político, que obedece sólo a sus propias leyes, las del «ascenso a los extremos».

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El 18 de febrero de 1943, Josef Goebbels proclama la «guerra total», en el Palacio de Deportes de Berlín. Ante los reveses militares, como la derrota de Stalingrado, todas las fuerzas de la nación alemana, sin excepción alguna, deben ponerse en función de derrotar el bolchevismo, portador de la dictadura judía.

¿Hacia una guerra «absoluta»?

La capacidad del Partido Demócrata para bloquear un redespegue interno en Estados Unidos tiene por consecuencia que si Estados Unidos renuncia a desarrollarse le quedaría como único objetivo el de impedir por todos los medios –incluyendo la guerra– que sus competidores y adversarios puedan hacerlo. Sin embargo, el escenario ya no es el de las guerras limitadas de los tiempos de Bush o de Obama, o sea el de una agresión contra potencias medias ya debilitadas –como Irak– sino más bien el de la «guerra total», tal como la concibió el teórico alemán Carl Schmitt, o sea el de un conflicto que provoca una completa movilización de los recursos económicos y sociales del país, como los conflictos que abarcaron los periodos de 1914-1918 y de 1940-1945.

Pero la guerra total, debido a la existencia del arma nuclear, puede adquirir ahora una nueva dimensión, que corresponde a la noción –desarrollada por Clausewitz– de «guerra absoluta».

Según Clausewitz, la «guerra absoluta» es la guerra conforme a su concepto. Es la voluntad abstracta de destruir al enemigo, mientras que la «guerra real» [6] es la lucha en su realización concreta y su utilización limitada de la violencia. Clausewitz oponía esas dos nociones ya que el «ascenso a los extremos», característico de la guerra absoluta, no podía pasar de ser una idea abstracta, utilizada como referencia para evaluar las guerras concretas. En el marco de un conflicto nuclear, la guerra real se hace conforme a su concepto. La «guerra absoluta» abandona su estatus de abstracción normativa para convertirse en una realidad concreta.

De esa manera, como categoría de una sociedad capitalista desarrollada, la abstracción de la guerra absoluta funciona concretamente, se transforma en una «abstracción real» [7], o sea una abstracción que ya no pertenece sólo al proceso de pensamiento sino que resulta también del proceso real de la sociedad capitalista [8].

La «guerra absoluta» como «abstracción real»

Como señala el fenomenólogo marxista italiano Enzo Paci,

«la característica fundamental del capitalismo… reside en su tendencia a hacer existir categorías abstractas como categorías concretas» [9].

Es por eso que, en 1857, Marx ya escribía en sus Grundrisse(Elementos fundamentales para la crítica de la economía política) que

«las abstracciones más generales no nacen más que con el desarrollo concreto más rico».

Ese proceso de abstracción de lo real existe no sólo a través de las categorías de la «crítica de la economía política», tal y como las desarrolló Marx, como la de «trabajo abstracto» sino que trata sobre el conjunto de la evolución de la sociedad capitalista. La noción de «guerra absoluta» sale así, a través de las relaciones políticas y sociales contemporáneas, del terreno de la abstracción única del pensamiento para convertirse también en una categoría que adquiere una existencia real. Deja de tener sólo una función de horizonte teórico, como «concreción de pensamiento», para convertirse en un real concreto. La guerra absoluta deja de ser entonces un simple horizonte, un límite conceptual, para convertirse en un modo de existencia, en una forma posible, efectiva, de la hostilidad entre las naciones.

En un artículo de 1937, titulado «Enemigo total, guerra total y Estado total» [10], Carl Schmitt ya sugiere que las evoluciones técnicas y políticas contemporáneas identifiquen la realidad de la guerra con la idea misma de la hostilidad. Esa identificación conduce a un ascenso de los antagonismos y culmina en el «impulso hacia el extremo» de la violencia. Eso quiere decir implícitamente que la «guerra real» entra entonces en conformidad con su concepto, que la «guerra absoluta» sale de su estatus de abstracción normativa para concretarse bajo la forma de «guerra total».

En ese momento se invierte la relación entre la guerra y la política. La guerra deja de ser, como explicaba Clausewitz, caracterizando con ello su propia época histórica, la más alta forma de la política y su culminación momentánea. Al convertirse en guerra absoluta, la guerra total escapa a todo cálculo político y al control del Estado. Ya no se somete más que a su propia lógica, «obedece sólo a su propia gramática», la del impulso hacia los extremos [11]. O sea, después de iniciada, la guerra nuclear escapa al punto final que la decisión política pudiese ponerle, exactamente de la misma manera como la globalización del capital escapa al control del Estado nacional, de las organizaciones supranacionales y más generalmente a toda forma de regulación.

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Para Donald Trump, las fuerzas armadas de Estados Unidos no están ahí para acabar con los Estados que –por decisión propia o por necesidad– optan por no participar en la globalización del capital. Estima que están más bien para amenazar a cualquier potencia que frene la reindustrialización estadounidense.

¿De la «guerra contra el terrorismo»
a la «guerra absoluta»?

El 19 de enero de 2018, hablando en la Universidad Johns Hopkins, en Maryland, el secretario de Defensa de la administración Trump, James Mattis, reveló una nueva estrategia de defensa nacional basada en la posibilidad de un enfrentamiento militar directo entre Estados Unidos, Rusia y China [12]. Mattis señaló que se trataba de un cambio histórico en relación con la estragia en vigot desde hace más de 2 décadas, la estrategia de la guerra contra el terrorismo. Y precisó:

«La competencia entre las grandes potencias –no el terrorismo– es ahora el principal objetivo de la seguridad nacional estadounidense.»

Se entregó a la prensa un documento desclasificado de 11 páginas, donde se describe la Estrategia de Defensa Nacional en terminos generales [13]. Pero el Congreso recibió una versión confidencial, más larga, de ese documento, versión que incluye las proposiciones detalladas del Pentágono para un incremento masivo de los gastos militares [14]. La Casa Blanca pide un incremento de 54 000 millones de dólares para el presupuesto militar y lo justifica con el hecho que «hoy estamos en un periodo de atrofia estratégica, conscientes del hecho que nuestra ventaja militar competitiva se ha desgastado» [15]. El documento prosigue de la siguiente manera: «El poderío nuclear –la modernización de la fuerza de ataque nuclear implica el desarrollo de opciones capaces de contrarrestar las estrategias coercitivas de los competidores, basadas en la amenaza de recurrir a ataques estratégicos nucleares o no nucleares.»

Para la administración Trump ha terminado la postguerra fría. Han quedado atrás los tiempos en que Estados Unidos podía desplegar sus fuerzas cuando quería, intervenir como quería. «Actualmente, todos los sectores están en disputa: el cielo, la tierra, el mar, el espacio y el ciberespacio» [16].

«Guerra absoluta» o guerra económica

La posibilidad de una guerra de Estados Unidos contra Rusia y China, o sea del desencadenamiento de una guerra absoluta, es parte de las hipótesis estratégicas, tanto en la administración estadounidense como entre los analistas rusos y chinos. Esa facultad aparece como la matriz que subyace y hace legible la política exterior y las operaciones militares de esos países –por ejemplo, la extrema prudencia de Rusia, una contención que puede parecer indecisión o renuncia, en relación con las provocaciones estadounidenses en Siria. La dificultad de la posición rusa no procede tanto de sus propias divisiones internas, de la correlación de fuerzas entre la tendencia globalista y la tendencia nacionalista dentro de ese país, como de las divisiones internas existentes en Estados Unidos, una que es favorable a la guerra económica mientras que la otra puede llevar a la guerra nuclear. La articulación entre amenazas militares y nuevas negociaciones económicas son realmente dos aspectos de la nueva «política de defensa» estadounidense.

Sin embargo, Elibrige Colby, asistente del secretario de Defensa, ha afirmado que a pesar de que el discurso de Mattis subraya claramente la rivalidad con China y Rusia, la administración Trump quiere «seguir buscando zonas de cooperación con esas naciones». Colby decía:

«No se trata de una confrontación. Es una forma estratégica de reconocer la realidad de la competencia y la importancia del hecho que “las cercas correctas mantienen la amistad”.» [17].

Esa política, que predica el restablecimiento de fronteras, contradice frontalmente la visión imperial estadounidense. Muy bien resumida por el Washington Post, esa visión imperial plantea una alternativa: el mantenimiento de un Imperio estadounidense «garante de la paz mundial» o la guerra total.

Esta visión se opone al restablecimiento de hegemonías regionales, o sea al regreso a un mundo multipolar cuyo resultado –según dicen– «sería la próxima guerra mundial» [18].

Jean-Claude Paye
      

[1] «En Estados Unidos, imperialismo contra ultraimperialismo», por Jean-Claude Paye, Red Voltaire, 3 de junio de 2018.

[2] Carl Schmitt, Théologie politique I, trad J.-L. Schiegel, París, Gallimard, 1988, p. 16.

[3] «Les Etats-Unis de Donald Trump enregistrent leur plus gros déficit commercial depuis 2008 », Marie de Vergès, Le Monde économie, 7 de febrero de 2018.

[4] «En Estados Unidos, imperialismo contra ultraimperialismo», por Jean-Claude Paye, Red Voltaire, 3 de junio de 2018.

[5] «Washington et Pékin écartent pour l’heure une guerre commerciale», La Libre et AFP, 20 de mayo de 2018.

[6] Ver C. von Clausewitz, De la guerre, p. 66-67 y p. 671 y siguientes, y C. Schmitt, Totaler Feind, totaler Krieg, totaler Staat, p. 268: «Siempre hubo guerras totales, pero sólo existe un pensamiento de la guerra total desde Clausewitz, quien habla de “guerra abstracta” o de “guerra absoluta”.»

[7] Ver Emmanuel Tuschscherer, «Le décisionisme de Carl Schmitt: théorie et rhétorique de la guerre», Mots. Les langages du politique, publicado en internet el 9 de octubre de 2008.

[8] «Le fantasme de l’abstraction réelle» Alberto Toscano, Revue période, febrero de 2008.

[9] Enzo Paci, Il filosofo e la citta, Platone, Whitebread, Marx, ediciones Veca, Milán, Il Saggitario, 1979, pp. 160-161.

[10] C. Schmitt, «Totaler Feind, totaler Krieg, totaler Staat», in Positionen und Begriffe, Berlín, Duncker und Humblot, p. 268-273, ver la nota 1 in Emmanuel Tuschscherer, «Le décisionisme de Carl Schmitt: théorie et rhétorique de la guerre», op.cit., p. 15.

[11] Bernard Pénisson, Clausewitz un stratège pour le XXIe siècle?, conferencia en el Institut Jacques Cartier, 17 de noviembre de 2008.

[12] “Remarks by James Mattis on the National Defense Strategy”, por James Mattis, Voltaire Network, 19 de enero de 2018.

[13] Summary of the National Defense Strategy of The United State of America.

[14] National Defense Strategy of The United State of America, The President of The United States of America, 18 de diciembre de 2017. Ver nuestro análisis, «La estrategia militar de Donald Trump», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 26 de diciembre de 2017.

[15] Mara Karlin, «How to read the 2018 National Defense Strategy», Brookings, 21 de enero de 2018.

[16] Fyodor Lukyanov, «Trump’s defense strategy is perfect for Russia», The Washington Post, 23 de enero de 2018.

[17] Dan Lamothe, «Mattis unveils new strategy focused on Russia and China, takes Congress to task for budget impasse», The Washington Post, 19 de enero de 2018.

[18] «The next war. The growing danger of great-power conflict», The Economist, 25 de enero de 2018.

Publicado en: Global

Comienza la cumbre del G-7 en un estado de abierto conflicto entre los EEUU y el resto de miembros

10/06/2018 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: RT

La cumbre ha arrancado en medio de un clima hostil entre EE.UU. y el resto de países miembros del grupo. La retirada de Washington del acuerdo sobre el cambio climático, el compromiso nuclear iraní y la introducción de aranceles sobre las importaciones de acero y aluminio son algunos ejemplos del estado de conflicto que reina actualmente en el grupo.

Los mandatarios de los países miembros del G-7 en el comienzo de la cumbre / Reuters

Este viernes arrancó la cumbre del G-7 en la ciudad canadiense de La Malbaie (provincia de Quebec) con una marcada división en las posturas entre EE.UU. y los demás miembros: el Reino Unido, Alemania, Italia, Canadá, Francia y Japón.

Los líderes del G-7 pasaron el día buscando una fórmula que oculte la profunda grieta infligida a la alianza occidental, que se abrió después de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, impusiera aranceles a las importaciones de acero y aluminio de sus aliados estratégicos y antiguos socios económicos.

Tras un intercambio –previo a la cumbre– de amenazas verbales, avisos de contramedidas a las “acciones ilegales” de EE.UU. y los intentos de Trump de culpar a Francia y Canadá por ‘haber empezado primero’, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, describió la reunión con su homólogo estadounidense como “una discusión muy abierta y directa”.

“Siempre tuvimos este tipo de debate. Y creo que en el comercio, hay un camino crítico, hay una manera de progresar todos juntos”, expresó.

Por su parte, al concluir la reunión cara a cara con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, el presidente Trump aseguró que “progresaron mucho”. “Veremos cómo funciona todo, pero hemos progresado mucho”, aseguró el mandatario de EE.UU., sentado junto a Trudeau después de las conversaciones, que un funcionario, citado por AFP, describió como marcadas por “un fuerte desacuerdo”.

¿Por qué se alejan?

A finales de mayo, Canadá presentó una queja ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) por lo que considera la imposición “ilegal” de tarifas arancelarias al acero y el aluminio por parte de EE.UU. y también denunció esta cuestión amparándose el Capítulo 20 del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

La ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, indicó que “las tarifas unilaterales” fueron “impuestas bajo un falso pretexto de proteger la seguridad nacional de EE.UU.”, pero ya que Canadá no representa este tipo de amenaza se trata de “un acto ilegal, absolutamente injustificado”.

En las vísperas de la cumbre, la parte alemana declaró que las decisiones unilaterales de la administración Trump perjudican al Viejo Continente. El ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Heiko Maas, citó como asuntos problemáticos, causados por EE.UU. la retirada de Washington del acuerdo sobre el cambio climático, el compromiso nuclear iraní y la introducción de aranceles sobre las importaciones de acero y aluminio.

Y ahora… Rusia

La tensión ya existente en el ámbito económico se agravó debido a la declaración que el presidente Trump hizo el mismo día antes de llegar a la cumbre del G-7. “Rusia debería estar en esta reunión. ¿Por qué tenemos una reunión sin Rusia?”, preguntó Trump al agregar que va a recomendar que Moscú esté presente en la cumbre.

El mandatario de EE.UU. recibió apoyo en este sentido del nuevo primer ministro italiano Giuseppe Conte, quien en un mensaje de Twitter aseveró que “Rusia debería ser reintegrada en el G-8”. “Está en el interés de todos”, sostuvo el líder italiano.

Sin embargo, otros miembros del G-7 reaccionaron con frialdad a la propuesta de Trump. Así, el portavoz del primer ministro canadiense Justin Trudeau afirmó que Ottawa no ha cambiado su postura acerca de la exclusión de Rusia del G-7. Opinión similar fue expresada por la canciller alemana, Angela Merkel, quien señaló que el regreso al formato del G-8 ya no es posible.

Según ha indicado AFP, el “G-7 se divide en G-6 más Trump”. Así, desde Francia y Alemania afirman que podrían firmar la declaración final sin EE.UU.

Publicado en: Global

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