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Chile

El Chile virtual, el Chile real y sus mineros

16/10/2010 by maestro Deja un comentario

Traducido para Rebelión por Juan Vivanco

 

Los mineros, recordemos, están vivos de milagro, pero no han sido víctimas de milagro. El rescate ha sido un deber ineludible y un dividendo político para el gobierno en los días del bicentenario. Y en esta historia, los concesionarios (un eufemismo pinochetista que oculta la plena propiedad) de la mina permanecen en segundo plano, pero son los malos de la película, y el gobierno, que capitaliza mediáticamente, es su cómplice.

Bohn y Kemeny, antes de declararse en quiebra y por lo tanto insolventes, fueron sistemática y criminalmente negligentes con respecto a la seguridad de los mineros. Como casi todos los concesionarios de minas, Bohn y Kemeny también son culpables del «dolo eventual» de haber jugado con la vida de los mineros al pretender enriquecerse un poco más ahorrando sistemáticamente en su seguridad. Ahora que celebramos la salvación de los mineros, ¿podemos olvidar que sólo en San José ha habido 80 accidentes con muertos y heridos en diez años, sin que Bohn y Kemeny, «cegados por la codicia» según comentan muchos, invirtieran en seguridad? ¿Podemos olvidar que Chile, descrito por los medios como un país moderno y eficiente, sigue siendo el país donde los Bohn y Kemeny siempre encontrarán a unos desdichados dispuestos a jugarse la vida por 6 o 7 euros diarios, pues saben que las leyes y el gobierno están de parte del patrón?

No podemos olvidar que Chile, a partir del 11 de septiembre de 1975, es el alumno modelo de la desregulación radical del mundo del trabajo conocida como neoliberalismo, en virtud de la cual unos mineros como estos, cuyos nombres e historias conoce hoy todo el mundo, pero que apenas ganan 200 o 300 euros mensuales (otro detalle sobre el que se pasa de puntillas), si quieren mejorar su seguridad, tienen que enfrentarse a unos tiburones que viven en Seattle o Montreal, y no tanto en Los Condes o Vitacura, los barrios ricos de Santiago.

La verdad es que hoy más que nunca, cuando está en vigor el tratado de libre comercio con Estados Unidos firmado por los gobiernos de centroizquierda de la Concertación -que sitúa descaradamente el lucro por encima de la seguridad y la equidad-, el gobierno chileno, aunque quisiera, tiene las manos atadas si pretende obligar a los concesionarios a garantizar la seguridad de unas vidas carentes de valor.

En estas semanas hemos visto al ridículo ministro de Minería, Laurence Golborne, lloriqueando una y otra vez al borde de la mina. Esos lloriqueos le han valido en dos meses ser el miembro del ejecutivo más conocido. Pero a partir de mañana el ministro Golborne volverá a ser lo que era antes: el ejecutor material de los intereses de las concesionarias, alineado sistemáticamente contra los mineros en todos los conflictos laborales.

Qué buen país sería Chile si «el cobre fuese nuestro» como lo fue en la época de la Unidad Popular, el único momento en la historia del país en que los mineros tuvieron derecho a decidir sobre su seguridad y su trabajo. El único momento en que la riqueza del cobre no se la llevaban unas multinacionales rapaces y los mineros ganaban salarios dignos.

Convendría recordarles a los informadores de vuelo corto, que en dos meses nunca han mencionado estos detalles, un hecho nada casual: que después del 11 de septiembre, mientras la atención del mundo estaba centrada en el palacio de La Moneda en llamas y el estadio nacional transformado en campo de concentración, Augusto Pinochet encomendó al general Sergio Arellano Stark que rastreara palmo a palmo las minas del norte de Chile. El objetivo era capturar a los mineros que habían sido la columna vertebral de la Unidad Popular y que en aquella militancia, bajo las banderas del Partido Socialista, del Partido Comunista y del MIR, habían encontrado por primera vez dignidad, seguridad y unas relaciones de producción que no fueran inicuas.

Fue la «caravana de la muerte». Por lo menos 200 mineros, víctimas de los siniestros helicópteros que aterrizaban de repente en los poblados artificiales -donde todavía hoy los ingenieros extranjeros son los únicos que tienen derecho a un trozo de césped, mientras que para los trabajadores chilenos y sus familias sólo hay piedras-, siguen estando desaparecidos.

Tampoco fue un hecho casual que el principal reproche de Henry Kissinger, la eminencia gris del golpe, a Salvador Allende fuera, justamente, la nacionalización del cobre.

Todos los chilenos se han conmovido sinceramente, como el resto del mundo, por la suerte de esos 33 hombres insignificantes que desde hace siglos bajan a las entrañas de la tierra para arrancar la principal riqueza del país que acabará aprovechando a alguien de fuera. Un resto del mundo que no sabe situar el desierto de Atacama en el mapa, como tampoco sabe que debe dar las gracias a esos mineros cada vez que descuelga el teléfono y se comunica con una voz conocida al otro lado del hilo metálico. Pero en el mundo teledirigido, cientos de millones de telespectadores pueden pensar que con la inquietud que sintieron por esos 33 ya «han cumplido».

El país, bajo la mirada del gran hermano mundial, ha dado un gran ejemplo de solidaridad, orgullo, patriotismo y eficacia (tardía). Oro, más que cobre, para el presidente Sebastián Piñera y su gobierno que, en un trance difícil pero al mismo tiempo más limitado que el de Silvio Berlusconi después del terremoto de L’Aquila, ha tenido la más extraordinaria photo opportunity con que podía soñar.

Desde que se supo que los mineros estaban vivos, Piñera se trasladó a la boca de la mina, estrechó manos, prodigó sonrisas y palmaditas en la espalda, abrazó a hombres y mujeres con quienes nunca se habría tomado un café. Antes, durante los días interminables en que se pensaba que los mineros estaban muertos, no había hecho acto de presencia. Después, con los focos encendidos, capitalizó 15 puntos de aumento de popularidad en apenas 15 días. Moduló sus apariciones e incluso programó la liberación de los mineros de acuerdo con los horarios de máxima audiencia televisiva y sus propios compromisos internacionales. Ahora Chile volverá a estar en el cono de sombra de la información, con sus mineros humillados y su corte de los milagros. Y una vez más la televisión nos ha brindado un reality show para adormecer las conciencias.

 

 

Publicado en: Chile Etiquetado como: Chile, el Chile real y sus mineros, El Chile virtual

Mina San José: los resultados del capitalismo salvaje

16/10/2010 by maestro Deja un comentario

En primer lugar la falta de respeto por la vida y las condiciones laborales de los trabajadores, de empresarios cuya única meta es ganar dinero, sin invertir lo mínimo  necesario en seguridad, incluso después de haberse comprometido a ello.

 
Una legislación poco exigente, y falta de fiscalización, de las instituciones que se supone tienen el deber de hacerlo, pero no cuentan con personal ni presupuesto para cumplir su función.
 
La responsabilidad del Ministerio de Minería encabezado por Laurence Golborne, que ahora por haber aparecido al frente de las labores de rescate goza de su momento de gloria, pero que antes de la catástrofe frente a la solicitud de entrevista de dirigentes sindicales mineros, para dar cuenta de la inminencia de un accidente grave en la mina, se negó a recibirlos y el argumento que recibieron los trabajadores fue que “ellos (el ministerio) estaban para preocuparse de la creación de empleo no de la seguridad laboral”.
 
Y la corrupción de los funcionarios que otorgaron permisos de faenas que no eran aptas.
 
En Chile según cifras oficiales murieron a consecuencia de accidentes laborales, más de 150 trabajadores, solamente en el primer trimestre del año. Es urgente una legislación sobre seguridad laboral rigurosa, con control efectivo de los trabajadores y sus sindicatos. Necesitamos que se cumpla la fiscalización laboral, especialmente en faenas riesgosas, lo que como mínimo significa que los organismos que tienen la responsabilidad cuenten con la planta de funcionarios idóneos suficientes y presupuesto.
 
 Una de las cosas más impresionantes, fue la solidaridad, la entereza anímica, la capacidad de aguante físico y de organización de los trabajadores atrapados a 700 metros bajo el suelo. Demostró la tremenda capacidad práctica y de la clase obrera chilena. Tras 16 días, de permanecer sin contacto con el exterior, casi sin comida ni agua, con poca luz y a cerca de 30º grados de temperatura, lo primero que preguntaron los trabajadores fue si el resto de sus compañeros que estaban en la mina habían cuando ocurrió el derrumbe habían podido salir bien.
 
Demostrando su orgullo de clase trabajadora, uno de los 33 mineros rescatados Mario Sepúlveda declaró: “A los profesionales que hacen todo esto, publicidad, televisión, lo único que les pido yo en términos personales es que por favor no nos traten como artistas ni periodistas. Yo quiero que me sigan tratando como Mario Antonio Sepúlveda, trabajador, el minero”.
 
En medio de la enorme alegría que nos embarga al saber que estos mineros han sido rescatados. No nos olvidamos de los cerca de 300 trabajadores que han perdido su puesto de trabajo en la mina, y que como los empresarios no habían pagado sus cotizaciones de indemnización y de previsión privatizadas en Chile, corren el riesgo de quedar en la indefensión.  Además está el caso dramático del trabajador Gino Cortés, que en un accidente anterior había perdido una pierna, y según declaró todavía no recibía ninguna indemnización.
 
Piñera declaró que el mundo ha visto que en Chile hacemos las cosas bien. Incluso dejando de lado el sufrimiento de esta catástrofe, y midiéndolo solamente en dinero, como le gusta hacerlo a los empresarios. Se calcula que el rescate ha costado entre 4.5 y 5 millones de dólares, ese costo se hubiera evitado, si se hubieran implementado las normas de seguridad mínimas exigidas por la ley actual. Es difícil decir así que se hacen las cosas bien.
33 hombres sepultados vivos

El 5 de agosto, en la mina San José, cerca de la ciudad chilena de Copiapó, a 800 kilómetros al norte de la ciudad de Santiago, se produjo lo que para muchos era la crónica de un desastre esperado. El derrumbe de parte de los túneles del yacimiento dejó sepultados a 33 mineros que laboraban en ella. Mientras escribimos estas líneas una perforadora ha conseguido construir un túnel que ha llegado hasta los mineros, aunque aún debe ser ensanchado y asegurado en un terreno inestable para poder sacar a los hombres sepultados desde los 700 metros de profundidad donde se encuentran, lo que aún podría llevar mucho tiempo.

En cualquier caso los mineros sepultados bajo tierra en Chile, ya han superado todas las marcas en accidentes parecidos anteriores.

La minería en Chile es un sector que deja utilidades muy grandes a sus propietarios capitalistas y al estado. Se estima que la minería aporta el 47% de las exportaciones totales, y representa el 7% del PIB.

El accidente puso al descubierto la situación de inseguridad en la que trabajan los mineros en Chile. No existen leyes adecuadas para resguardar a los mineros, y cuando existen no se fiscaliza su cumplimiento. Esto es especialmente grave en las pequeñas y medianas empresas del sector, el estado no les ofrece protección ni vigila que se cumplan sus derechos. Así día a día, los trabajadores exponen sus vidas en los yacimientos para ganar el pan para sus familias. El primer semestre de 2010 se reportaron 31 trabajadores mineros fallecidos.

La cantidad de inspectores para asegurar la aplicación de leyes laborales y de seguridad en el trabajo es desproporcionadamente pequeña, cuando no sencillamente ridícula, para la cantidad de empresas que deben fiscalizar. Las multas además son pequeñas, y a menudo se da el caso de empresas que prefieren pagar la multa, sin cumplir las exigencias o recomendaciones del organismo fiscalizador. La Federación Minera de Chile exigió que “Las multas y sanciones deberían ser más drásticas, porque las empresas muchas veces prefieren pagar las multas, porque son irrisorias… Las suspensiones son muy escazas y son esporádicas porque después de un tiempo vuelven a reabrir, y con conocimiento de las autoridades.”

Los trabajadores del Servicio Nacional de Geología y Minería, han denunciado que año tras año han visto su presupuesto reducido, lo que en la práctica implica que no pueden cumplir la función de fiscalizar en terreno minas de difícil acceso y a veces a miles de metros de altura. El presidente de la Asociación de Funcionarios señaló que hay tres fiscalizadores de seguridad para 844 faenas en la zona. De hecho en todo el país, para 4.500, pequeñas y medianas, explotaciones mineras, hay solo 16 fiscalizadores.

Aún así, en la lógica desreguladora y de menor injerencia del estado que anima el gobierno de Sebastián Piñera, en su programa proponía transformar al principal organismo con funciones fiscalizadoras, la Dirección del Trabajo, en un organismo puramente mediador, y de consejería.

El drama de los 34 mineros enterrados ha sacado a la luz múltiples injusticias e inequidades que cometen habitualmente los empresarios en Chile, más allá de las responsabilidades francamente criminales. Los mineros se encontraron sin seguro de accidentes, ni de salud, debido a que la empresa no pagaba a las instituciones correspondientes el dinero destinado a asegurar casos de accidentes, de enfermedades, ni tampoco las cuotas correspondientes al fondo de pensiones, dinero que, sin embargo, descontaba a los trabajadores de sus salarios.

Los mineros, y las familias que de ellos dependen, no saben si cobrarán sus próximos salarios. La empresa propietaria de la mina, ha declarado que no cuenta con dinero para continuar pagándoles, y además que ellos no tienen como hacerse cargo de los millonarios costos de las labores de rescate, por lo que esperan que el estado se haga cargo.

Afortunadamente, la gran conmoción pública causada por el caso de los 34 mineros, les permitió que hasta ahora todas las instituciones de seguridad social, en Chile en su mayoría privadas, no hayan eludido la responsabilidad, y hasta ahora el gobierno se ha hecho cargo de las labores de rescate, con un costo millonario.

A pesar de sus condiciones desesperadas, de no contar con un refugio adecuado, con poca comida y agua, los mineros se organizaron con mucho profesionalismo y solidaridad desde el primer momento. Aprovecharon los conocimientos de los muchos años de oficio de la mayoría de ellos, así como la formación superior de varios, para mejorar en lo posible los recursos de un refugio que no contaba con las condiciones adecuadas para un derrumbe de esa envergadura. Mantuvieron la disciplina de grupo, aprovecharon las baterías de los vehículos y maquinaria que quedó abajo en la mina para contar con energía para iluminarse.

Racionaron la poca comida que había hasta el límite, comiendo una cucharada de pescado en lata cada 48 horas, por ejemplo. Bebieron el agua que tenían con igual cuidado, incluso acopiaron el agua que encontraron en los vehículos. Hasta diseñaron en trozos de papel un juego de dominó para entretenerse en las horas de tedio. Organizaron servicios religiosos diarios y en general una rutina de actividades para mantenerse ocupados. Siempre en la confianza que sus compañeros estarían buscándolos. Ello les permitió resistir la larga espera hasta que llegaron a ellos desde el exterior con una de las sondas, con las que se intentaba localizarlos y comprobar si estaban con vida y donde.

Sus familiares en la superficie presionaron todo lo que pudieron para impedir que se abandonaran las tareas de búsqueda y rescate, incluso cuando el gobierno comenzó a preparar a la opinión pública para aceptar el desenlace fatal. El ministro de minería declaró en un momento que las posibilidades de rescatar a los mineros eran muy pequeñas, de solo el 2%, después que una cuadrilla de mineros rescatistas casi pierde la vida al interior de la mina, debido a un nuevo derrumbe. Los mineros rescatistas salvaron sus vidas pero salieron frustrados y llorando comunicaron a las familias de los atrapados su fracaso. Aún así, en una muestra tremenda de solidaridad de clase y humana, al ver que no avanzaban las labores y que el gobierno comenzaba a vacilar sobre la conveniencia de seguir adelante con el esfuerzo de rescate. Varios mineros se ofrecieron voluntarios para continuar trabajando dentro de la mina para sacar a sus compañeros atrapados, asumiendo ellos toda la responsabilidad por el peligro que correrían.

Una mina que no debería haber estado funcionando

San José había sido cerrado previamente por orden de la autoridad del Servicio Nacional Geológico Minero (SERNAGEOMIN), es una mina en explotación por casi doscientos años, llena de galerías antiguas y con roca inestable. El 2003, el secretario del sindicato de la Compañía minera San Esteban, propietaria del yacimiento, había presentado a la justicia un recurso de protección para detener la explotación. Recurso judicial que nunca prosperó.

El año 2004 el desprendimiento de una roca provocó la defunción del obrero Javier Castillo. Fue después de esta muerte que se decretó la clausura temporal de la mina. En una mina vecina, propiedad de la misma compañía, murió el trabajador Pedro Gonzales en 2003, y Fernando Contreras en 2005.

No obstante, los propietarios garantizaron la seguridad y obtuvieron la reapertura, pero otro minero murió en 2007 y se decretó el cierre definitivo.

Sin embargo, a fines de mayo de 2008, la explotación obtuvo los permisos de SERNAGEOMIN y volvió a abrir. Supuestamente se habían llevado a cabo en su interior proyectos de ventilación, eléctricos y un estudio geomecanico, con sistemas de fortificación y monitoreo geotérmico. Además se suponía que la mina contaba con una ruta de evacuación de emergencia a través de un ducto de ventilación con escaleras.

A principios de 2010 falleció Manuel Villagran en otro accidente en la mina. Un mes antes del derrumbe que dejó a los 33 mineros sepultados, Gino Cortés sufrió la amputación de una pierna por la explosión de una muralla en la mina. La mina era reconocidamente de alto peligro.

Ahora sabemos además que para aumentar las ganancias los propietarios tomaron decisiones francamente criminales. Así en una mina con roca inestable, redujeron el número de vigas de apuntalamiento, aumentando los metros entre ellas. Incluso llegaron a ordenar su desmantelamiento cuando obstaculizaban el trabajo de maquinaria en las vetas de mineral. Cuando se produjo el derrumbe, lo primero que intentaron los mineros fue ascender por la escalera del ducto de ventilación, que supuestamente era la salida de emergencia con la que contaba la mina. Pero descubrieron que la escala solo existía en una parte del trayecto y debieron abortar el intento de salida. Más tarde todo el ducto colapsó y ya no hubo posibilidad de usarlo. Sin embargo, si la empresa minera hubiera contado con la salida de emergencia, los mineros hubieran salido todos a salvo en las primeras horas.

Pero ¿por qué trabajaban en esa mina tan peligrosa, mineros con tanta experiencia?

Lo que explica que los mineros se encontraran laborando en condiciones tan peligrosas, tremiendo ellos que pasara algo grave, y con las señales que enviaba la mina con sus bramidos y accidentes anteriores, es la situación de tremendo desempleo, que obliga a los trabajadores a aceptar trabajos de alto riesgo.

Cuando salgan de su largo encierro los trabajadores sepultados se encontraran sin trabajo, en una zona en que hay alto desempleo. Como resultado, del desastre en la mina San José, 300 mineros han quedado sin trabajo. Además, ante la emergencia SERNAGEOMIN, ha debido cerrar algunas faenas en iguales condiciones de peligro.

Ministerio de Minería: “No estamos para preocuparnos de la seguridad laboral si no del empleo”

El sindicato de la mina, trató que se obligara a los empresarios a tomar medidas de seguridad apropiadas, recurrieron incluso a los tribunales, sin éxito. La Confederación Minera a la que estaban afiliados, intentó incluso una entrevista con el ministro de minería. Este no los recibió, y el funcionario con el que pudieron hablar les dijo que el ministerio no estaba para preocuparse de seguridad laboral, sino para garantizar el empleo (léase las ganancias de los capitalistas)

El Show mediático de Piñera

Hace cerca de 70 días un grupo de luchadores mapuche presos en distintas cárceles del país comenzó una huelga de hambre, exigiendo que no se les aplicara la ley anti terrorista de la época de Pinochet, ni el doble juicio por tribunales militares y civiles. Casi por 50 días los medios de comunicación de masas, y el gobierno, ignoraron la huelga de hambre. Solamente a través de redes de comunicación alternativas, mayoritariamente por internet, la noticia se abrió camino. El caso dramático de los mineros, les sirvió inicialmente para desviar la atención de la gente en todo el país de este y otros problemas, por eso afortunadamente para los mineros, al contrario de lo que suele ocurrir con situaciones que perjudican la imagen de los empresarios, el caso de los 34 mineros sepultados al interior de la mina San José, recibió desde el comienzo amplia cobertura.

Cuando en la mañana del 22 de agosto, después de muchos intentos infructuosos, los trabajadores de la sonda comenzaron a oír golpeteos a 700 metros de profundidad desde el fondo de la mina, y luego al extraer el martillo percutor encontraron adherido un papel con la leyenda en rojo: “Estamos bien en el refugio los 33”, por primera vez tras 17 días de incertidumbre, supieron a ciencia cierta que sus colegas estaban con vida. Sin embargo, recibieron la instrucción de no contar nada a los familiares ni a la prensa, para reservar el momento mediático al presidente Piñera. Arriesgando sus puestos de trabajo, los operadores le contaron a los familiares que estaban desesperados esperando noticias, y la noticia se filtró a la prensa, varias horas antes del anuncio de Piñera, restándole algo de fuerza a su show mediático.

Los resultados del capitalismo salvaje

El yacimiento San José, a pesar de los múltiples avisos previos que dio la mina, incumplía reglamentos de seguridad, carecía de salida alternativa a la principal, y poseía un solo refugio con capacidad para solo 20 personas, más apto como refugio de incendio que de derrumbes.

El desastre en la mina San José es una muestra de lo que puede pasar cuando con un capitalismo salvaje y desregulado en la práctica, las empresas pueden privilegiar las ganancias sobre cualquier otra consideración, incluso el riesgo de la vida de los trabajadores. Ha dejado al descubierto la responsabilidad del estado que prioriza a las empresas, y al crecimiento económico, sobre las vidas de los mineros.

 

 

 

 

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Chile: Los 33 mineros también son africanos

10/10/2010 by maestro Deja un comentario

Mire cómo la dicha impensable de que 33 mineros hayan sobrevivido a un derrumbe de toneladas multiplicadas, es convertida por el mal gobierno en reality show, propaganda atosigante, sobreexposición y usura.

Vea usted, que mientras el endeudamiento aliena a millones, la explotación de los muchos se intensifica, la precarización del empleo es una de las maneras cardinales de mantener la tasa de ganancia del capital, la criminalización del descontento cae como un rayo de maldiciones sobre los mapuche y los libertarios y los trabajadores y los estudiantes, y se sostiene por la fuerza -que es armas y consenso y temor- un orden de las cosas inhumano y helado; aquí nos tienen pegados al televisor como si ese recorte a discreción y premeditado de un gesto de la realidad fuera toda la realidad.

Sepa que en este sitio -donde hubo hace menos de 40 años uno de los pueblos más organizados y atentos del planeta- ya ni sabe por qué la banca y el comercio es pura especulación y castigo cotidiano; ni sabe por qué un puñado de familias son el dueño de todo, en tanto se abarrota el territorio de mentiras negras, se oprime con saña, se destruyen los bosques a costa  del hogar mapuche, el agua salada y dulce tiene propietario, se detiene a los jóvenes por la gorra y el tatuaje, y el capital se reproduce y concentra por despojo y plusvalor.

Y, claro, la indignación social salta como neurosis individual. Nunca hubo más tristes científicamente contados, ni tanta farmacia por habitante, ni tanta desigualdad probada, a la vista o mal encubierta, ni una sociedad de clases loteada geográficamente, bajo el espejismo de las mercancías a plazo esclavo.

Mire usted en qué han convertido este paisito que se hunde en el polo sur, como cuchillo desdentado. Que todavía vivimos del poco cobre estatal que queda y cuya propiedad se muerde cada día a través de acciones bursátiles puestas en quién sabe dónde y se resuelven nuevas privatizaciones en la trastienda del Estado corporativo que manda como un solo y atroz castigo, mientras la salud es un privilegio y la educación es una cárcel y fábrica de trabajadores baratos, y la seguridad social un recuerdo de nuestros mayores.

Y mire cómo a los mandatados a cambiar la vida, las grandes mayorías que la sudan y padecen, los más puestos con cabeza y corazón, no terminan por reunirse de una vez para inestabilizar la paz de cementerios tan conveniente para la minoría que ordena el naipe sin báscula, y ni un paro nacional logramos convenir. Y no para hacer la revolución -que ese desafío en este paraíso del capitalismo mundial tiene para largo-, sino para del gateo ser capaces encumbrarnos y otear un futuro más allá de las cuentas y los cuentos.

Eso de la Concertación y la derecha, y sus matices invisibles, es cosa de grandes empresarios y politólogos que no sueltan el mango hasta caer deshechos al fondo de un cementerio privado y poco tiene que ver con el interés colectivo.

¿Y qué le voy a decir a mi hijo, tan chiquilín y abrumado por los ciberjuegos, la competencia bárbara desde prekinder, y la ignorancia y el temor que gobiernan las relaciones sociales? Ya le expliqué que dios no nos inventó, sino que nosotros inventamos a dios, y también que detrás de todas las cosas que no son naturales lo que existe es puro trabajo de seres humanos y no un misterio de las vitrinas, y que el egoísmo es mera brutalidad condensada y escasez de lóbulo frontal. ¿Pero qué  le dejaré además de mi ternura de fin de semana, mis dos mil marchas contra las injusticias, las barricadas de los 80 contra la tiranía y una pila de artículos y reportajes más una veintena de intentos de contribuir  a crear y luego concretar un proyecto macizo donde todos puedan caber y con la mira puesta en un horizonte donde  la propiedad privada sea sólo una pesadilla prehistórica? Ahora tendré que dedicarme, muy didácticamente, a contarle por qué ya el desarrollo de l
 as fuerzas productivas alcanzaría ahorita mismo para alimentar y ofrecer una vida decente a los 6 mil millones de contemporáneos que nos rodean, y que finalmente todos somos parientes de los primeros seres humanos que por obra de la evolución y el movimiento contradictorio e irrefrenable de la vida misma se les ocurrió nacer en África Central. Porque, en definitiva, todos somos africanos. También los 33 mineros de Copiapó.

Mire usted en qué han convertido este paisito que se hunde en el polo sur, como cuchillo desdentado. Las traiciones, la desconfianza y las utilidades más indecorosas son las maneras hegemónicas en las que se despierta el día en Chile cuando termina la primera década del nuevo milenio.

La semana entrante, con la feliz salida de los mineros enterrados, al mismo tiempo, seremos obligados al espanto multimediático del dolor utilizado matemáticamente por los pocos poderosos.

Sin embargo, la foto rugosa del Che que cuelga como hermano mayor en mi cabecera, todavía mantiene el ardor extraño de la rebeldía que no cede jamás. Más allá de todas las miserias y los desafíos colosales pendientes.

Octubre 9 de 2010 

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La sepultada clase obrera

08/09/2010 by maestro Deja un comentario

Los mensajes fluyen fragmentados, desordenados, abultados. Levantan imágenes y crean iconos, algunos saturados, otros opacados y oscurecidos. La tragedia minera, que el domingo 22 de agosto tuvo un primer gran hito, como un clímax en una estructura dramática, apunta a convertirse en un evento televisivo inédito: inaugura un nuevo género. Del informativo, la crónica, el reportaje, pasamos al reality show, al espectáculo modelado como realidad. Lo que observamos ahora es la realidad canalizada cual espectáculo.

No es que la realidad mediatizada diariamente no esté elaborada como espectáculo: es lo que vemos cada día en cualquier informativo de televisión. La diferencia es que asistimos a un nuevo formato: una tragedia emitida en directo bajo la lógica del espectáculo, que es también la del mercado. Un mensaje que en su flujo y circulación se hincha y crece, arrastrando, pero también creando, otros múltiples mensajes que a su vez se fragmentan en rumores, opiniones, declaraciones, evaluaciones, antecedentes, estadísticas o reflexiones. Una masa informativa que gira, se tuerce, sale de los medios y modela en el ciudadano una opinión, que es su pensamiento, ánimo o creencias. Los medios crean una percepción de la realidad que coloca en el centro del interés y comportamiento público este evento. Apasiona, moviliza, exalta las conductas. Millares gritaron de júbilo el domingo 22 de agosto y salieron a las calles a celebrar con banderas y accesorios carnavalescos frenta a la carencia de otras vías de expresión ciudadana ante tan singulares sucesos. Otros muchos viajaron hasta la mina como curiosos, turistas y oportunistas.
La tragedia ha tomado el ritmo y la lógica del espectáculo, con sus protagonistas y antagonistas, sus víctimas, sus causas y sus efectos. Una gran representación observada por millones de miradas que en su curso, en sus acciones y reacciones, forman una opinión pública, un clima ciudadano que puede ser ordenado, organizado y medido.
La mediatización de esta tragedia minera tiene elementos profundamente complejos, que van desde la ausencia inicial de los mineros a su extraña actual condición, una presencia oscura, opaca, imaginaria, pero también de clausura, reclusión, marginación y vulnerabilidad. Aquí hay sin duda más omisión que representación: de cierta manera en torno a ellos lo que hay son fragmentos, retazos, recuerdos, textos e imágenes recortadas.

En la ausencia de los malogrados protagonistas y en la patética carencia de interlocutores válidos de su actividad, gremio o clase, ha sido el gobierno quien les ha arrebatado el protagonismo. Ni ellos, ni los perdidos sindicatos, ni los familiares (más sacrificados que las propias víctimas) han podido instalarse como representantes o vicarios de los 33 mineros. Esta ausencia, esta debilidad, esta incapacidad de hablar y actuar le ha entregado al gobierno no sólo todas las acciones y decisiones, sino también las interpretaciones y opiniones. El gobierno ha tomado la palabra por los ausentes, por los “sin voz”, por los pobres. El presidente Sebastián Piñera se ha encargado de apuntar hacia los empresarios culpables de la tragedia, de clamar por la falta de seguridad laboral, en tanto sus ministros han advertido a la ciudadanía que no habrá “impunidad” ante las responsabilidades. La lógica del espectáculo de masas ha levantado nuevos héroes nacionales ante el clamor de la multitud.

La primera señal de vida de los mineros fue entonar la canción nacional de Chile y gritar ¡Ceacheí! Tal vez en otros tiempos y condiciones otros obreros hubieran cantado La Internacional. Esta reclusión, esta oscuridad, esta dependencia de la superficie es también una representación de una clase obrera inexistente como tal, que en su remedo se expresa como simple pobreza, como trabajadores vulnerables, fragmentados y mudos. Tal vez en otros tiempos un drama de esta naturaleza, cuyas causas son lo suficientemente directas, hubiesen estimulado a masivas protestas callejeras. El único que hoy protesta, en un evidente paternalismo, es el gobierno. El empresario Sebastián Piñera, levantado por los medios como la gran figura justiciera nacional, hará rodar las cabezas de aquellos malos empresarios y funcionarios corruptos. Sólo él decide qué hacer y cómo se hace.

El abultamiento de los mensajes en medio de la retórica del espectáculo permite también la filtración de otras miradas y discursos. Es posible que trascienda la inmediatez y se acumule como una realidad en la percepción ciudadana la inseguridad laboral, levantada por el propio presidente. Porque si hay inseguridad, hay también maltrato y abuso, condiciones percibidas a ambos lados de las pantallas de los medios de comunicación. Del mismo modo como el gobierno pasado pudo colocar el maltrato familiar y el machismo como estigmas sociales reconocidos por la ciudadanía, tal vez la mediatización de este evento por el gobierno coloque como lacras el maltrato y abuso en los trabajos. Sin una clase obrera activa, con nuestra historia social y sindical olvidada, la pregunta es, ¿por qué lo hace un presidente-empresario? ¿Cuál es el sentido y cuáles los límites del espectáculo?

(Publicado en “Punto Final” edición Nº 717, 3 de septiembre, 2010)

www.puntofinal.cl

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Ofensiva en contra del proceso bolivariano ¿Senadores o matones?

27/07/2010 by maestro Deja un comentario

Entre estos pájaros se cuentan los senadores Andrés Allamand Zavala (Renovación Nacional), Patricio Walker Prieto (Democracia Cristiana) y Fulvio Rossi Ciocca (que para desgracia del Partido Socialista es el actual presidente y sepulturero de esa organización). Los tres alegres compadres -que conforman un arco político que va de la derecha a la Concertación-, hallaron en la campaña contra Venezuela, bien aceitada con fondos de la NED (Fundación Nacional para la Democracia), caja pagadora del Departamento de Estado, una forma fácil de convertirse en cotidianos protagonistas de los medios de comunicación reaccionarios. El objetivo de esa guerra sucia es deslegitimar las elecciones parlamentarias del 26 de septiembre en Venezuela, que probablemente darán una nueva victoria al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). 

La ofensiva comunicacional no se realiza sólo en Chile. Se extiende por el continente a través de las páginas del GDA (Grupo de Diarios América), la cadena pro yanqui a la que pertenece El Mercurio. Sigue un libreto escrito -y financiado- por el gobierno de EE.UU. En Chile esta ofensiva contra una nación hermana, compañera solidaria en momentos de angustia y dolor de nuestro pueblo, ha logrado avances significativos. Iniciada por Allamand y Walker -que también dedican iguales esfuerzos a atacar a Cuba-, el fichaje del “socialista” Rossi ha permitido crear la imagen de que una mayoría de chilenos compartiría la tenebrosa operación urdida en Washington. Como elemento puntual se agita la negativa venezolana para aceptar que Walker y Allamand actúen como observadores “imparciales” de las próximas elecciones. Esa pretensión, expresada con una arrogancia de matones de barrio, no pasaría de ser un pésimo chiste si no buscara mofarse de la soberanía de un país que viene dando lecciones de democracia, que podrían inspirar las urgentes reformas constitucionales que faltan en varios países latinoamericanos, como Chile. Walker y Allamand viajaron en junio a Caracas y participaron en un seminario de la oposición. Hablaron hasta por los codos para aconsejar cómo derrotar a Chávez y, además, dieron numerosas entrevistas formulando duras críticas al gobierno venezolano. No conformes, a su regreso a Chile promovieron una declaración del Senado para descalificar al presidente Chávez y a la revolución bolivariana. Acto seguido -escalando la farsa- notificaron que en septiembre viajarían a Caracas como observadores -autodesignados como tales- del proceso que elegirá la nueva Asamblea Nacional. En esta etapa de la descarada provocación contra Venezuela -y en vista del éxito mercurial de la maniobra de Allamand y Walker- se subió al carro el adocenado senador Rossi. Este también -el ridículo suele ser contagioso- “amenazó” que se haría presente en Caracas como observador de las elecciones aunque no lo aceptaran las autoridades venezolanas. Desde luego lo que este trío busca es conseguir el clímax de la publicidad que les proporcionaría una expulsión de Venezuela por intentar atropellar la soberanía, la dignidad y las leyes del país. Ante esos destemplados anuncios, el Consejo Nacional Electoral (CNE) -que es uno de los cinco poderes de la institucionalidad venezolana creada por la Constitución de 1999-, declaró que no habilitaría como observadores a los senadores chilenos. El CNE -cuyos cinco rectores titulares y 10 suplentes son elegidos por diversos estamentos de la sociedad-, recordó que no rechaza la presencia de observadores internacionales imparciales; aun más, los promueve para mostrar que las elecciones se realizan con transparencia.

En los últimos doce procesos electorales venezolanos han participado más de tres mil observadores de todo el mundo, entre ellos representantes de los organismos electorales de América Latina, del Centro Carter, ONGs, etc. Todos han destacado lo ejemplar de los procedimientos electorales en ese país. En su declaración, el CNE recalca: “Venezuela tiene una sólida tradición en materia de acompañamiento internacional, a través del cual hemos mostrado la fortaleza, integridad y confiabilidad de nuestro sistema automatizado de votación”. Los miles de observadores que han concurrido a Venezuela “han podido comprobar que el sistema electoral venezolano es uno de los más seguros, auditables y transparentes del mundo”. Por otra parte, la Asamblea Nacional y la Cancillería venezolana retrucaron las declaraciones del Senado y la Cancillería chilena -arrastrada también al ridículo por el matonaje senatorial-. Es paradojal que los mencionados senadores exijan transparencia donde la hay en abundancia, e intenten imponer a un Estado soberano la participación de “observadores” -cuya actuación con seguridad formaría parte de una provocación mayor, como declarar viciadas las elecciones si la oposición sufre una derrota-. Pero igualmente resulta insólito que se atribuyan autoridad moral para dar lecciones de democracia. Allamand fue una creatura de Pinochet que le facilitó el camino que había iniciado como juvenil conspirador contra el gobierno democrático de Salvador Allende. Elegido por Sergio Onofre Jarpa, el viejo patriarca fascista, para encabezar a una derecha que seguiría las aguas del pinochetismo cuando la realidad obligara a los militares a dejar el poder, Allamand cumplió la tarea cuidándose de criticar explícitamente a Pinochet y mucho menos de denunciar las atrocidades de la dictadura, que hasta entonces había encubierto con su silencio. Tampoco podría decirse que el senador Allamand -frustrado canciller del actual gobierno- sea un paladín de la democracia y de la transparencia del sistema electoral, cuando él es hijo del sistema binominal sin el cual no sería senador. Una situación parecida es la que disfruta Rossi: aunque llegó tercero en las elecciones de 2009, gracias al binominal, pudo apropiarse de uno de los dos cupos senatoriales de su circunscripción. El senador Patricio Walker, por su parte, busca satisfacer un contumaz antiizquierdismo que, desgraciadamente, no es extraño en la Democracia Cristiana. Los factores de perturbación y sospecha sobre las elecciones en Venezuela que intentan crear estos tres senadores, calzan en los planes de una oposición visceralmente golpista que -sin renunciar a la violencia- pretende derrotar al presidente Chávez en septiembre y enseguida invocar la cláusula de revocación de su mandato que contempla la ultrademocrática Constitución bolivariana. 

El plan tiene visos de realidad porque en septiembre la oposición volverá a la Asamblea Nacional. Voluntariamente -en aras de un proyecto golpista- la oposición rehusó participar en la anterior elección de diciembre de 2005, denunciándola como fraudulenta. Los sondeos electorales dan por ganador con estrecho margen al PSUV en septiembre, mientras un tercio del electorado aún no decide su voto. Esto plantea un escenario muy tenso y delicado, en que la intervención política y financiera extranjera puede jugar un rol importante. La derecha, la DC y el PS pretenden desde Chile -arrastrados por Allamand, Walker y Rossi- facilitar ese turbio proyecto. Por eso no basta que Venezuela, en defensa de su soberanía, rechace intervenciones groseras y matonescas como la de estos senadores. También se hace necesario que la opinión pública de Chile imponga el respeto que merecen el hermano pueblo venezolano y su democracia.

(Editorial de Punto Final, edición Nº 714, 23 de julio, 2010)

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Conflicto Chile-Venezuela: La derecha chilena no puede dar lecciones de democracia

27/07/2010 by maestro Deja un comentario

Los militantes de la UDI y Renovación Nacional, junto a la mayoría de los dirigentes Demócrata Cristianos (salvo honrosas excepciones ), apoyaron y fueron parte de la dictadura, de eso no existe la menor duda y los dos primeros partidos todavía siguen defendiendo el legado de su patriarca. Tres de los últimos cinco presidentes, desde la supuesta vuelta a la democracia, Patricio Aylwin, Eduardo Frei y Sebastián Piñera, apoyaron la dictadura y todo lo que eso implico, como las torturas y asesinatos de miles de chilenos, pero hoy esos mismos personajes se declaran “buenos y genuinos demócratas”.

La actual constitución sigue siendo dictatorial

La constitución y el sistema electoral binominal chileno implican entre otras cosas, que el actual presidente de este país fuera elegido por menos del 30% de los chilenos con derecho a voto. Lo mismo ocurre con la mayoría de los senadores y diputados de esta gran democracia chilena, en un alto porcentaje los parlamentarios chilenos tienen una escasa representatividad, menor incluso al 30%, pero ellos están felices con esto y además piensan que pueden dar lecciones de democracia, mirando la realidad democrática del continente, nos puede llevar a decir “que en el continente de los ciegos, el tuerto es rey”

La derecha chilena es intrínsecamente anti-democrática

La derecha dura UDI-RN (100% pinochetista) y la derecha un poco menos dura, representada por la Concertación (50% pinochetista), la mayor parte de ese 50%, esta representado por la Democracia Cristiana. Ambos conglomerados de derecha están felices de “jugar” a la democracia con una Constitución total y absolutamente anti-democrática y por eso la han defendido durante los últimos veinte años y hora están jugando a la “alternancia en el poder”, estos cuatro años te toca a tí explotar y robar a los trabajadores y los próximos cuatro me toca a mí y finalmente todo queda en familia.

La derecha concertacionista es la peor

Cuando los trabajadores tienen claramente identificado a su enemigo, es mas fácil enfrentarlo, como fue el caso de Pinochet y ahora de un empresario llamado Sebastián Piñera. Pero en el caso de la Concertación la cosa se complica un poco, porque ellos dicen que son los defensores de los trabajadores y la democracia y mas encima te encuentras con dirigentes sindicales que son militantes de esos partidos, esto complica la identificación clara de tu enemigo y desarrollar una estrategia de defensa de tus intereses.

El rol del Partido Socialista (PS) y el Partido Por la Democracia (PPD)

El PS y el PPD vendiendo un perfil de izquierda y progresista, por años se han dedicado a blanquear a los Demócrata Cristianos, que fueron los principales golpistas contra Salvador Allende, porque la derecha más dura de ese tiempo no tenía la capacidad para hacerlo. Durante las últimas dos décadas la DC, el PS y el PPD se han dedicado a blanquear a la derecha más dura, diciendo que esta derecha, no es la misma derecha del año 1973, porque ahora la derecha es democrática. Finalmente todos juntos estos grandes demócratas quieren ir a dar lecciones de democracia a otros países del continente. Quizás tienen razones para desconfiar, porque en las elecciones internas del PS y PPD, ellas están llenas de trampas y acciones reñidas con la democracia, “el ladrón siempre piensa que todos lo son”.

El doble estándar de los conglomerados de derecha

La Constitución y las leyes chilenas son anti-democráticas, pero igual con la mayor de sus caras duras pretenden dar lecciones de democracia a otros países. Algo similar hicieron con los presos cubanos en huelga de hambre, rasgaron vestiduras por los detenidos en Cuba. Pero da la impresión que no saben que en Chile tenemos a los presos políticos mapuche en huelga de hambre y la violación sistemática de los derechos humanos de la Nación Mapuche, incluyendo la tortura y el asesinato de varios jóvenes activistas, todo esto es ocultado sistemáticamente por la prensa de estos grandes demócratas, pero en cambio tenemos grandes portadas de los diarios por la falta de democracia en Venezuela y de las protestas de los senadores chilenos, porque Chávez les recordó su pasado pinochetista, diciendo que este es un “lenguaje ofensivo e inapropiado”, como se le puede ocurrir al presidente venezolano decir que nuestros “honorables” senadores son “herederos del sanguinario dictador Pinochet”.

Sin lugar a dudas esta polémica debe ser el mejor chiste que nos cuenta este montón de zánganos que hoy están en el Parlamento chileno, junto con el hecho que acaban de descubrir que en Chile los pobres son más de los que ellos querían reconocer en sus estadísticas.

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La encuesta Casen y la impotencia del discurso

21/07/2010 by maestro Deja un comentario

La ramplonería en el análisis resultaría hasta cómica, si el telón de fondo no fuera la sombría y dramática realidad que padecen cotidianamente millones de compatriotas, 35 años después de la implantación a sangre y fuego de un modelo de desarrollo que prometía un inicial ajuste de cinturón para ingresar en breve en la senda del crecimiento ininterrumpido.

Pero 35 años después, el representante del sector político que instaló el modelo, a su vez instalado en el gobierno por una exigua mayoría electoral, no encontró mejor explicación al incremento en los índices de pobreza e indigencia, según el patrón de la encuesta Casen, que atribuirlo a “la debilidad en el crecimiento económico y en la capacidad de crear buenos empleos; el estancamiento en la calidad de la educación de nuestros niños y jóvenes; y el debilitamiento de las familias chilenas”.

Asombroso.

Si hay un rasgo que caracteriza a las huestes neoliberales, es que como los monos porfiados, siempre vuelven a la posición vertical.

Así, en el discurso mediante el cual asumió la misión de anunciar los resultados de la encuesta, que ciertamente no le correspondía, insistió en que la salida, tal como nos vienen repitiendo desde hace 35 años, no es otra que el crecimiento, a pesar del reconocimiento, en el párrafo anterior, del fracaso en el objetivo:

“El crecimiento es la principal fuente de creación de empleo, de buenos empleos y, además, la principal fuente de recursos para financiar los programas sociales que se requieren hoy día más que nunca”.

O sea, la teoría del chuteo acude en auxilio de la teoría del chorreo, como sucede cada vez que queda en evidencia su bancarrota.

Según un antiguo aforismo, los chantas lo son las 24 horas del día. Como fuere, nuestra primera autoridad no resistió la tentación de sacar ventaja en la pelea corta:

“Hemos visto cómo el gasto social se mal utiliza para financiar viajes a Europa en el Ministerio de Salud o para construir miles de viviendas que nadie quiere ocupar porque están mal construidas, o para simplemente caer en las garras de la corrupción, como los tribunales han demostrado, especialmente en la Región de Valparaíso”.

Sus correligionarios no le fueron en zaga a la hora de arrancar hacia delante, obtener provecho político de la monumental demostración del fracaso de un paradigma económico, y endosarle al rival las responsabilidades compartidas.

Para el ministro de Economía, Juan Andrés Fontaine, el problema se reduce a que “la red social construida por el gobierno de la Presidenta Bachelet tenía un tremendo agujero, por donde se colaron 330 mil personas que cayeron en la pobreza”.

Algunos de ellos, que no son economistas, adoptan ese discurso como si lo fueran. Así, el meollo del problema para el abogado y senador de Renovación Nacional, Alberto Espina, es que “los recursos de los programas sociales no llegaron a las familias más pobres de Chile”.

Su colega publicista y también senadora por el mismo partido, Lily Pérez, agrega circunspecta: “No se puso el foco del gasto fiscal donde se necesitaba”.

Patricio Melero no es senador, ni de RN, ni economista, sino diputado, ingeniero agrónomo y de la UDI, pero ello no le impide llegar a la misma conclusión:

“Entregar el país con nuevos 355 mil pobres, a pesar de gastarse un 35% del presupuesto en gasto social, es el peor fracaso de la Concertación y deja en entredicho las políticas públicas en la materia. Se requiere de una reestructuración a fondo, puesto que ha quedado en evidencia que la red de protección social es asistencialista y no cambia los niveles de vista en forma permanente”.

En la vereda del frente, el análisis no es mucho más fecundo o refinado.

Viene al caso recordar que durante el desarrollo de la crisis económica de 2007-2009, el discurso de la entonces coalición gobernante evolucionó desde el “desacople”, entendido como la independencia de la economía chilena respecto al ciclo de la economía mundial, hasta el “blindaje”, vale decir, las condiciones internas de la economía chilena para resistir el embate, una vez que se reconoció la inevitabilidad del contagio.

En una nueva demostración de la ubicuidad del discurso en la era neoliberal, la encuesta Casen puso en el centro del discurso concertacionista…la crisis económica de 2007-2009, como matriz explicativa del aumento de la pobreza medido por la encuesta Casen.

Así, para el senador Andrés Zaldívar, “durante el año 2008 y 2009 se produjo una crisis internacional que provocó un efecto social en Chile muy profundo y eso se tradujo en pobreza”.

Fulvio Rossi, también senador, fulminó: “cualquier economista sabe y entiende que una crisis como la que vivió Chile y el mundo en 2009 influyó en estos resultados”.

Según el diputado Carlos Montes, “el origen de los problemas es la crisis y eso sabíamos que sería así”.

La versión más extrema de la autocrítica concertacionista, es un documento firmado por Carlos Ominami, Guido Guirardi y Francisco Vidal, postaestandartes del denominado “progresismo”, en el que sostienen que “no era inevitable la pobreza aumentara”; que podrían haber “tenido políticas con mayor sentido social” y que cuando lo plantearon, “nos acusaron de díscolos, de que no teníamos una voluntad de respaldar las iniciativas que habían”.

En suma, el diagnóstico de la elite política que administra el modelo sobre el aumento de la pobreza, según la encuesta Casen, se reduce a la crisis económica de 2007-2009 (que resurgió con fuerza, por si no lo han notado, porque no lo dicen), al bajo crecimiento de la actividad económica y a las deficiencias de la focalización del gasto social.

En otras palabras, como cada vez que sucede cuando se trata de la pobreza, el debate se concentra en la manipulación de las consecuencias, mientras que unos y otros evaden las causas, asociadas inextricablemente a la naturaleza del modelo económico neoliberal vigente en Chile, del que esa misma elite se ufana en mostrarlo como “ejemplo para el mundo”.

Modelo incapaz de generar trabajo

Aunque en rigor son dos facetas del mismo problema, las causas de la no sólo persistente, sino creciente pobreza en Chile, pueden dividirse, grosso modo , entre aquellas de naturaleza sistémica y las que emanan del actual esquema político e institucional.

Entre las primeras, están las asociadas a la condición de modelo primario-exportador, cuya actividad principal, por lejos, se reduce a la exportación de recursos naturales, cuya renta, además, es incapaz de captar y retener.

Uno de los principales defectos de los modelos especializados en la exportación de recursos naturales, consiste en que son extremadamente poco intensivos en la oferta de trabajo.

Según el último Anuario Estadístico de la Corporación Chilena del Cobre, Cochilco, la minería metálica ofreció 38 mil 034 puestos de trabajo en 2009, de los cuales 31 mil 849 correspondieron a la minería del cobre, y 26 mil 653 a la Gran Minería del cobre.

Esto implica que la actividad económica que generó el 15,5% del producto, según el mismo anuario de Cochilco, y el 50,8% de las exportaciones, según el Informe de Comercio Internacional de la Dirección de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, en el año 2009, ofreció el 0,51% del empleo del total de la fuerza de trabajo, y o el 0,57%, si se considera sólo al número de ocupados, según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas, de diciembre de 2009.

Si se sigue la metodología de la encuesta de empleo del INE, la conclusión permanece inamovible.

En el último boletín de empleo, de junio de 2010, aparece que los 96 mil 370 empleos ofrecidos ese mes por el sector Minas y Canteras, representaron el 1,3% de la fuerza de trabajo, y el 1,4% de los ocupados.

Pero tampoco es un efecto de hoy. En la perspectiva del largo,plazo, el principal talón de Aquiles del modelo neoliberal es su incapacidad de generar empleo.

La media estadística de la desocupación en el período neoliberal, es decir, entre 1975 y 2009, con datos del documento Indicadores Económicos y Sociales de Chile 1960-2008 del Banco Central, y los boletines de empleo del INE de 2009, alcanza al 10,3%.

Fuga de capitales

La segunda deficiencia estructural de los modelos económicos especializados en la exportación de recursos naturales, consiste en que son incapaces de retener la renta que genera esa actividad, más aún en el caso de Chile, uno de los países con legislaciones más permisivas y desreguladas del mundo con los capitales externos.

No hay que ir muy lejos para demostrarlo: basta analizar la balanza de pagos de 2009, con datos del Banco Central.

Las exportaciones totales del país ascendieron a 53 mil 735,4 millones de dólares, y la de cobre a 26 mil 271,1 millones.

La cuenta Renta de la Inversión, donde se refleja la repatriación de utilidades de la gran minería del cobre, puesto que contrasta los retornos por inversiones de chilenos en el exterior y la salida de capitales por utilidades de extranjeros con inversiones en Chile, registra un déficit de 10 mil 305 millones de dólares.

Pero la partida que importa, para efectos de este análisis, es la renta proveniente de Inversión Directa. Esta indica que mientras las repatriación de capital, o sea, las utilidades de empresas chilenas en el exterior sumó 2 mil 814,9 millones de dólares, la exportación de capital, es decir las utilidades repatriadas por empresas extranjeras a sus países de origen, llegó a 14 mil 087,8 millones de dólares.

En otras palabras, en 2009 la inversión extranjera repatrió utilidades equivalentes al 26,2% de las exportaciones totales del país y al 53,6% de las exportaciones del cobre.

En 2008, la exportación de capitales fue de 17 mil 419 millones; de 22 mil millones 832,4 en 2007; 19 mil 913,4 millones en 2006, y 11 mil 416,3 millones en 2005.

Raya para la suma, durante el ciclo de altos precios del cobre, la inversión extranjera exportó 85 mil 668,9 millones de dólares, en circunstancias de que entre 1974 y 2009, invirtió en cobre 24 mil 548,9 millones, según cifras del anuario de Cochilco. A mayor abundamiento, sólo en 2007 amortizó casi el cien por ciento de la inversión.

Como anota el economista Hugo Fazio, citando un estudio de Cochilco, en el quinquenio 2005-2009, las empresas cupríferas que operan en Chile “obtuvieron un margen promedio neto de 46,7% entre las utilidades obtenidas y las ventas; en otras palabras, de cada dólar comercializado se quedaron con una suma muy cercana a la mitad. Es difícil encontrar a nivel global márgenes de ganancias tan elevados, excluyendo obviamente las operaciones ilícitas. Mientras tanto, los márgenes de los quince mayores consorcios mundiales en el sector fue en el mismo período de 22,9%, es decir 23,8 puntos porcentuales menos”.

Esto genera situaciones absurdas, lindantes con el surrealismo, como el patético espectáculo del debate sobre la pobreza a propósito de la encuesta Casen, en los mismos días en que el gobierno de Piñera maniobraba para otorgarles todavía más franquicias tributarias a las transnacionales mineras, con el resultado doblemente absurdo de que sus parlamentarios terminaron votando en contra del proyecto, porque los parlamentarios de la Concertación se negaron a aceptar el canje del aumento transitorio del impuesto específico a la minería por una extensión del régimen de invariabilidad tributaria.

Arbitro saquero

Entre las causas de la pobreza emanadas del esquema político e institucional, están las normas que regulan la relación capital trabajo.

Postular que Chile tiene una de las legislaciones laborales más desreguladas del mundo es insuficiente. En rigor se trata de la legislación que en mayor grado regula a favor del capital y contra el trabajo.

Entre los grandes mitos del neoliberalismo están a) que el precio del trabajo lo fija el mercado, y b) que el alza del mismo debe estar asociado al aumento de productividad.

Ambos argumentos son falsos, de falsedad absoluta.

Si fuera verdad que el precio del trabajo lo determina el mercado, los trabajadores deberían tener libertad para intervenir en la fijación de su precio, mediante derechos otrora reconocidos en Chile, como la sindicalización, la huelga y la negociación colectiva.

Ahí están las cifras para rebatirlo: la tasa de sindicalización bordea el 12%, los trabajadores que tienen acceso a la negociación colectiva no llegan al 10% y el número de huelgas y de trabajadores involucrados se mantiene extremadamente bajo (159 en 2008, último año del que se tiene registro, con 17.453 trabajadores involucrados y un promedio de 10,7 días de duración), por ninguna otra causa que su perfecta inutilidad; todas cifras oficiales, de la Dirección del Trabajo.

Y cada vez que se discute una reforma laboral que apunte al fortalecimiento de la capacidad de negociación de los trabajadores, es decir, el derecho a intervenir en la determinación del precio de la “mercancía” que ofrecen, ahí mismo afloran los campeones de la libertad para impedirla, con el argumento hipócrita de la captura de los trabajadores por los grupos de presión mejor organizados.

Tampoco es cierto que el insaciable empresariado chileno comparte el incremento de la productividad del trabajo.

Un estudio del economista Gonzalo Durán, para la División Estudios de la Dirección del Trabajo, muestra que en el período 2000-2007, el promedio de las utilidades de las empresas alcanzó un promedio de 15%, el promedio de inflación del período fue de 2,8%, y el reajuste real del exiguo porcentaje de trabajadores que tiene acceso a la negociación colectiva, sólo llegó al 0,76%.

En el caso de las 600 mayores empresas del país, precisamente aquellas donde se concentra la negociación colectiva, el promedio de ganancias se empinó al 43% en el mismo período, según el estudio del mismo autor.

Esto quiere decir, simplemente, que tanto las utilidades como el incremento de productividad del trabajo van a engrosar las faltriqueras del capital.

Otra manera de medir la asimetría de la relación capital trabajo, es la distribución funcional del ingreso.

En el trienio 971-73 la participación de los salarios en el producto llegó al 62,8% y la del capital, al 37,2%. Esa relación funcional del ingreso prácticamente se ha invertido.

Para el año 2006, la participación de los salarios en el producto bajó al 34,9% mientras la del capital remontó al 65,1%.

En suma, mientras Chile mantenga un modelo económico incapaz de generar empleo y de retener al menos en parte la renta generada por la exportación de recursos naturales, y una legislación que prohija una de las relaciones capital-trabajo más desiguales e injustas del mundo, el combate a la pobreza se reducirá a una retórica tan vacía como el debate en torno a la encuesta Casen, mientras que el único avance posible será la manera de medirla.

Si Piñera cree que va a derrotar la pobreza mediante el crecimiento, la inversión en educación, el fortalecimiento de la familia y el mejoramiento de los programas sociales, va a envejecer esperando, tal como vienen haciéndolo los pobres desde hace 35 años.

Así como no es posible cazar elefantes con un rifle de postones, tampoco se pueden resolver problemas estructurales con medidas que orbitan en la periferia.

La única forma para avanzar en términos reales en la lucha contra la pobreza, consiste en cambiar las orientaciones estratégicas del modelo, y apenas sea posible, el modelo mismo.

Trampas hasta para medir la pobreza

Resulta irritante observar como representantes de la Concertación y otros defensores del modelo se jactan de haber reducido la pobreza a un 13,7%, mientras todos se dan de puñaladas porque volvió a subir al 15,1%.

Es mentira que la pobreza alcance hoy al 15,1% de la población, como lo era que en 2006 alcanzara el 13,7%.

Esa afirmación es una autocomplaciente pirotecnia estadística, como sabe hasta un estudiante de primer año de economía.

La encuesta Casen utiliza una metodología que consiste en fijar la línea de pobreza en función de una canasta de alimentación básica mensual, a razón de 2.176 calorías por día.

La línea de la indigencia se establece con personas que residen en hogares cuyo ingreso percápita es inferior a este valor.

La línea de pobreza para las zonas urbanas se obtiene duplicando el valor de la Línea de Indigencia, en tanto que el de las zonas rurales se calcula incrementando en 75 % el presupuesto básico de alimentación estimado para estas zonas.

En la encuesta de 2006, la que generó la falsa imagen de que la pobreza se había reducido al 13,7%, el valor de la fue de 23 mil 549 pesos, por lo que la línea de la pobreza se situó en 47 mil 99 pesos.

En la encuesta de 2009, la línea de pobreza alcanzó a 64 mil 134 pesos.

De acuerdo con ese criterio, una persona que percibía un ingreso de 50 mil pesos en 2006 y 65 mil pesos en 2009, dejaba de ser pobre pobre para efectos estadísticos.

Eso es una mentira, y los que la propalan lo saben.

Con ese criterio, los trabajadores que perciben el sueldo mínimo serían poco menos que nuevos ricos, lo cual es un absurdo.

A todo lo más, la metodología de la encuesta Casen autoriza a decir que el pocentaje de personas que acceden a la canasta básica de alimentos, se movió de tal a tal cifra, entre una encuesta y otra.

Como señala acertadamente Marcel Claude en el informe de la Fundación Terram, Determinación del Nuevo Umbral de la Pobreza Para Chile: Una aproximación desde la Sustentabilidad,“los pobres son tan pobres en Chile que ni siquiera se les reconoce el derecho a ser reconocidos como tales. (…) Lo que se considera como pobreza en Chile, según la interpretación que se hace de la CASEN, es mucho más parecido a la extrema miseria, a la marginalidad total”.

En el trabajo mencionado, Claude propone un nuevo indicador para medir la pobreza, denominado Umbral de Satisfacción Mínimo, que además de la alimentación básica incluye gastos en vivienda y energía, equipamiento del hogar, vestuario y transporte, salud, cultura y recreación.

Dicho indicador establecía la línea de la pobreza en 125 mil 767 pesos mensuales por persona en el caso de una familia y de 121 mil 614 pesos para un adulto que vive solo. Si se cruza este indicador con la medición del ingreso por tramos de decil, se desprende que el 32,2% de los chilenos quedaba en 2006 por debajo esa línea de la pobreza.

Además, en este país de arrogantes, a los pobres se les hace trampa hasta en la forma de medirlos. Mientras el costo de los productos considerados por la encuesta subió un 36,2% entre 2006 y 2009, el IPC varió en un 14%.

Por último, el problema de la pobreza es inseparable de su opuesto: la insultante concentración de la riqueza y la intolerable desigualdad social.

Pero de eso sí que no se habla.

 

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Desempleo y estructura del empleo en Chile. Todo para unos, poco para todos

05/07/2010 by maestro Deja un comentario

La tasa de desempleo mensual, aumentó de 8,3% en abril, a 9,2% en mayo.

Pero más relevante que esas fluctuaciones, el reporte del INE permite una radiografía del empleo en el Chile neoliberal.

El boletín del INE atribuye el aumento del desempleo a “efectos estacionales” y y consecuencias del terremoto, especialmente en las regiones azotadas por aquel.

Los nuevos indicadores analíticos muestran un aumento de los ocupados a tiempo parcial y de aquellos que, estando ocupados, buscan un empleo. Asimismo, la tasa de presión laboral -suma de desocupados, iniciadores disponibles y ocupados que buscan otro empleo entre la fuerza de trabajo- se incrementó en 40 puntos base, alcanzado a 18,0%, “lo que reflejó la magnitud de la oferta de trabajo durante el último trimestre móvil”.

En buenas cuentas, el baile de los que sobran.

Un dato que habitualmente omiten los reportes de prensa: en el trimestre móvil marzo-mayo, el número de inactivos potencialmente activos alcanzó a 982 mil 70 personas, lo que representa el 12,8% de la fuerza de trabajo.

En esta categoría hay 120 mil 460 personas que no buscan trabajo por “razones de desaliento”, es decir, porque se cansaron de hacerlo; 47 mil 840 por razones estacionales; 134 mil 790 por razones personales temporales y 274 mil 520 por no tener deseo de trabajar, cifra íntimamente vinculada con los bajos niveles de ingreso de los trabajadores sin calificación.

Desocupación

El boletín del INE señala que la tasa de desocupación aumentó respecto al trimestre anterior debido a que los desocupados se incrementaron en 2,6%, mientras que la fuerza de trabajo sólo lo hizo en 0,3%, y el empleo en 0,1%.

El aumento de la desocupación se explica por el aumento de los cesantes, en 4,2%, puesto que la tasa de los que buscan trabajo por primera vez disminuyó en 8,5%.

En la desgregación por regiones, se tiene que la de mayor desempleo es la del Octava Región del Bío Bío, con 11%; seguida de la Quinta Región de Valparaíso, con 10,8% y la Tercera Región de Atacama, con 8,9%.

A la inversa, las regiones con menor desempleo oficial son la Undécima Región de Aysén, con 5,4%; la Primera Región de Tarapacá, con 5,9% y la Duodécima Región de Magallanes, con 6%.

Por ciudades, las de mayor desempleo son Talcahuano, con 15,5%; Viña del Mar, 13,4%; Valparaíso, 13,3%; Chillán, 13%; San Antonio, 12,6% y Lota, 11,9%.

Las de menor desempleo, según el reporte del INE, son San Fernando, 1,1%; Coihaique; 3,6% y Punta Arenas, 4,2%.

Ocupación por rama

Es interesante analizar la ocupación por rama de actividad, porque representa una especie de placa en negativo del actual modelo de desarrollo.

Por lejos, el sector Comercio (Comercio al por mayor y al por menor; reparación de vehículos automotores, motocicletas, efectos personales y enseres domésticos) es la actividad que ofrece mayor empleo: un millón 462 mil 130 personas.

A gran distancia lo sigue la Industria Manufacturera, otrora la que ofrecía mayor empleo, con 745 mil 330. Inmediatamente vienen Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, con 696 mil 310; Construcción con 560 mil 620, y Transporte, almacenamiento y comunicaciones, con 509 mil 160.

De alguna significación son también Enseñanza, con 487 mil 950; Servicio doméstico en hogares privados, con 485 mil 560; Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler, con 450 mil 440 y Administración pública y defensa; planes de seguridad social de afiliación obligatoria, con 402 mil 100.

En el extremo opuesto de la ecuación, los sectores más dinámicos de la economía, son los que ofrecen menos empleo:

Explotación de minas y canteras, con 196 mil 200 puestos de trabajo; Intermediación financiera, con 134 mil 520; Suministro de electricidad, gas y agua, con 55 mil 190 y Pesca, con 42 mil 520.

Pirámide de la desigualdad

El reporte del INE dibuja la pirámide social de Chile, caracterizada por la desigualdad.

La elite (Miembros del poder ejecutivo y de los cuerpos legislativos y personal directivo de la administración pública y de empresas ) mide 158 mil 180 personas.

La clase media comprende un millón 440 mil 840 personas (Profesionales científicos e intelectuales 693 mil 710 y Técnicos y profesionales de nivel medio 747.130). Si en este concepto se incluyen a los 607 mil 930 empleados de oficina, la clase media totalizaría dos millones 47 mil 970 personas.

La clase asalariada, o si se prefiere, trabajadora, alcanzó, en el trimestre móvil reportado, a cuatro millones 713 mil 280 personas; o cinco millones 320 410, si se incluye en este concepto a los 607 mil 930 empleados de oficina, que en buenas cuentas, también son asalariados y dependen sólo de su trabajo para la subsistencia.

La descomposición de este guarismo también es interesante, desde el punto de vista del análisis del actual modelo de desarrollo:

Trabajadores no calificados, un millón 782 mil 770 personas; Trabajadores de los servicios y vendedores de comercios y mercados, un millón 76 mil 340; Oficiales, operarios y artesanos de artes mecánicas y de otros oficios, 984 mil 510; Operadores de instalaciones y máquinas y montadores, 602 mil 220, y Agricultores y trabajadores calificados agropecuarios y pesqueros, 267 mil 440.

Este patrón de desigualdad también emerge en el análisis de ocupados por categoría de la ocupación.

Los empleadores alcanzan a 333 mil 70 personas; los trabajadores por cuenta propia al millón 374 mil 260 y los asalariados a cuatro millones 833 mil 230. Si a estos se le suman las 327 mil 530 personas del personal de servicio, se llega a una suma parecida a la de la categoría anterior.

Insatisfacción

Hay dos indicadores que muestran claramente la insatisfacción del chileno corriente con su trabajo, o con su remuneración.

Respecto del primero, los ocupados que buscaron otro empleo representaron 9,8% del total de ocupados, y sumaron 681.490 personas, lo que equivale a un incremento de 3,5%, o sea, 22.800 personas, respecto al trimestre anterior.

En cuanto a lo segundo, los ocupados que trabajan más de 45 horas efectivas a la semana representaron este trimestre un total de 31,1% del total de ocupados, lo que significa un aumento de 0,2 punto porcentual respecto del trimestre anterior, resultado influenciado por los aumentos de ocupados que trabajan 51 a 60 horas y 61 horas y más.

Esto ratifica el antecedente de que los chilenos están entre las poblaciones con mayor jornada laboral del mundo, dato directamente correlacionado con el bajo monto del ingreso por el trabajo.

Otra tendencia propia de este modelo, y que también aparece reflejado en el nivel estadístico, es la de la precarización del empleo.

El porcentaje de trabajadores con contrato definido, es decir, por obra, por faena, por contrato temporal o jornada parcial, llega a un 31%, versus un 69% con contrato indefinido, mientras que el porcentaje de trabajadores que declaran no tener contrato escrito, y no tener ninguna prestación social, llegó al 16,1%.

Del total de trabajadores con jornada parcial, el 55,9% declaró que es involuntario, contra un 44,1% que declaró hacerlo en forma voluntaria.

Este conjunto de datos es coherente con la caracterización del modelo neoliberal, abrumadoramente mayoria en los análisis críticos: todo para unos, poco para todos.

Publicado en: Chile Etiquetado como: Chile, Desempleo y estructura del empleo en Chile. Todo para unos, poco para todos

Chile: Sombras de la China

05/07/2010 by maestro Deja un comentario

La estrategia patronal para debilitar el movimiento fue como enfrentar un pájaro con un arma atómica. El abogado asesor de los propietarios de la empresa fue Álvaro Pizarro Maass, el mismo personaje que el presidente Sebastián Piñera nombró recientemente a través del Servicio Nacional de la Mujer (Sernam) para participar en la comisión gubernamental “Mujer, Trabajo y Maternidad”. Pizarro Maass también presta servicios antisindicales a  otras empresas. Es decir, Álvaro Pizarro Maass fue ubicado por Piñera en una instancia teórica y publicitariamente  creada para ayudar a las mujeres trabajadoras, y al mismo tiempo asesora a grandes propietarios para castigar salarial y laboralmente a obreras. Por su parte,  e
 l propio dueño de Guante, informó que la empresa vende 30 millones de dólares anuales, de los cuales 10 millones corresponden a utilidades. La suma de las demandas de los obreros que precipitaron la huelga, con suerte, arañaba un 2 % de las ganancias. Mientras los operarios de la fábrica de zapatos hacían ollas comunes bajo la lluvia, el empleador premiaba a los obreros que no participaban de la huelga con abundantes parrilladas de carne y una pantalla gigante para que vieran el Mundial de fútbol. De todos modos, y pese a las pretensiones atemorizantes del empresario, las mujeres, mucho más que los hombres, fueron las que mantuvieron las posiciones más firmes durante la paralización de faenas. Acaso porque conocen mejor que los varones lo que cuesta vivir. A fin de cuentas, son obreras y realizan las labores del hogar al mismo tiempo.
La lucha de los operarios de Guante, los efectos relativos de la huelga y el comportamiento sobreactuado del dueño y del propio gobierno con objetivos ejemplares, son el resumen paradigmático de la relación capital / trabajo en el Chile del Bicentenario. Una celebración alienante y sin sentido alguno para los sin herencia.

2. Un estudiante expulsado y 35 con matrícula condicional fue el resultado de la movilización de los alumnos del Liceo municipal Confederación Suiza. Los padres y los estudiantes bregan codo a codo por el fortalecimiento de una educación pública en caída vertical frente a la enseñanza particular subvencionada que actualmente supera la mitad de todo el sistema escolar chileno. Los profesores, en tanto, mantienen un silencio cómplice respecto de la política persecutoria contra los muchachos por parte de las autoridades del colegio, de la Municipalidad de Santiago y del Ministerio de Educación, dirigido por el próximo candidato a la presidencia de la derecha histórica, Joaquín Lavín -Opus Dei y ex colaborador de la dictadura pinochetista-. Incluso algunos docentes del establecimiento que se declaran de izquierda han dado la espalda a los alumnos, toda vez que los estudiantes jamás han dejado de apoyar irrestrictamente al gremio profesoral cada vez que han hecho
 paros para obtener reajustes y bonos. El terror a perder el trabajo muerde indecorosamente la ética, principios y comportamiento de un gremio que hasta hace unos años, todavía era la reserva histórica de Chile frente a la embestida privatizadora del lucro sobre la escolaridad pública.
En tanto, 10 estudiantes de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano fueron expulsados de esa casa de estudios por realizar una toma que duró menos de un minuto y que tenía como objeto demandar una enseñanza no regida por las leyes desiguales del mercado. La Universidad Academia de Humanismo Cristiano declara oficialmente que su misión es “proponer alternativas que contribuyan al establecimiento de una sociedad más justa que combine el compromiso con la tolerancia, con la capacidad de escuchar y aceptar distintas opiniones de manera igualitaria, respetando los derechos básicos de las personas, independiente de su género, raza, cultura, nivel social, actividad, credo o ideología. Nuestra Universidad, a través de su función docente, busca la formación integral de sus estudiantes y propicia en los profesionales que educa, una ética social que difiere de un patrón individualista y de beneficio personal”.  El Presidente del Directorio de la Universidad, y mi
 embro del Tribunal de Disciplina que sancionó a los jóvenes, es Claudio González Urbina, representante de la Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas (FASIC), ligada a la defensa de los derechos humanos. ¿Qué te pasó Claudio?

3. En misérrimos $ 172 mil pesos (314 dólares) quedó el salario mínimo, aprobado a la velocidad del rayo por el Congreso. Descontado el ahorro previsional obligatorio basado en el sistema de capitalización individual se deja el sueldo básico en $ 137 mil pesos (es decir, en 250 dólares, $ 4.500 pesos diarios / 8 dólares), en un país donde un solo pasaje del metro subterráneo para un viaje cuesta 1 dólar; el kilo de pan  2 dólares; un arriendo promedio bajo habitacional para una familia de 4 personas, 237 dólares; y la adición restringida de gas, electricidad y agua del mismo grupo familiar, 90 dólares mensuales. Los gastos de alimentación, salud, educación, seguridad social, vestuario y recreación multiplican los requerimientos salariales explosivamente. Como en Chile no existen derechos sociales garantizados, el salario es la síntesis que determina la calidad de vida de los trabajadores y las grandes mayorías nacionales. Las cifras de los trabajadores que
 remuneran el sueldo mínimo en Chile son opacas: van desde un 15 % a un 30 %. Como si fuera poco, el ingreso mínimo mensual que reciben los asalariados jóvenes menores de 18 años y mayores de 65 años, es de $ 100 pesos líquidos mensuales (182 dólares / 6 dólares diarios).
El salario mínimo “aumentó” en términos nominales un 4,2 %. Sin embargo, el 2009 el Índice de Precios al Consumidor (IPC) cayó un 1,4 % a causa de la recesión económica. El informe de política monetaria del Banco Central de junio señaló que, en números anualizados, el IPC llegará a diciembre a un 3,8 %. Es decir, el incremento real del salario mínimo se redujo a 0,4 %. Y esos pocos pesos reajustados  se devaluarán el próximo mes debido a la inflación. En una cantidad de familias no determinada por las instituciones estatales, el salario mínimo es, al mismo tiempo, el ingreso máximo de esa familia. Por otro lado, nuevamente las centrales sindicales callan, no convocan, colaboran.

4. Preocupados, y con razón, se encuentran los analistas del poder ante la crisis multidimensional del capitalismo que hoy daña estructuralmente el Estado de Bienestar en Europa y sus índices de crecimiento; y provoca una recesión a escala ya no sólo norteamericana (donde existe una tasa de desempleo histórica y una contracción económica vinculada dinámicamente, tanto  al déficit fiscal multimillonario originado por el salvataje  al capital financiero, como a los siderales gastos bélicos y la jibarización de la demanda y las importaciones de productos terminados y materias primas específicas). Naturalmente, la mundialización financiarizada de la economía no podía dejar fuera a China, provocar su enfriamiento y ralentización de motores. Los cerebros de la empresa de servicios financieros LarraínVial, auguraron que “China, mermando su dinámica, la demanda por materias primas sería marcada, escenario que tendría efecto en la industria minera.” El gigante
 asiático es el principal comprador de cobre y asociados de la producción de cobre en Chile. Y Chile, cuyo lugar en el mundo está determinado por el modo primario de exportación extractivista esencialmente del metal rojo, sufriría -y ya sufre- una baja de demanda que podría desmoronar los precios del cobre y, por tanto, los ingresos estatales y la actividad de la economía chilena en su conjunto. Asimismo, los productos de las grandes tiendas comerciales -retail- en un 70 % son de origen chino. Como el Banco Central de ese país anunció la flexibilización del yuan, lo más probable es que  los productos importados por Chile aumenten de precio. Al respecto, el gerente de Estudios de la Cámara de Comercio de Santiago, George Lever, indicó que “Las agresivas reducciones de los precios observados en los últimos años están llegando a su fin, debido a que China enfrenta no sólo presiones cambiarias, sino también laborales, que están incrementando sus costos d
 e producción.”
Irónicamente, las mercancías chinas podrían llegar a convertirse en un lujo en un Chile donde hasta hace pocos años, cualquier producto de origen oriental era mal mirado y catalogado de “vulgar”. Muchos chilenos, víctimas del arribismo triste que hace presa de un sector importante de la sociedad, cortaba con tijeras las etiquetas que decían Made in China. ¿Cómo se recompone aquello que se ha destruido completamente?

Julio de 2010

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LA NO CONSULTA A LAS VICTIMAS DE DD. HH EN CHILE. CARTA ABIERTA

04/07/2010 by maestro Deja un comentario

Que en los días de hoy, se habla mucho de un posible Indulto Bicentenario para el mes de Septiembre del 2010 y en el cual se incluiría a los represores de la Ex dictadura Militar, que tomo el poder el año 1973-90, tiempo en el cual quedaron miles y miles de victimas cuyos  derechos fueron sometidos por medio de la fuerza y dolor, causando miles de desaparecidos, torturados y presos políticos en todo nuestro País, los que  hoy aun piden Justicia, Verdad, y Reparación por los daños que se cometieron. Aún así, ellos han declarado  en forma unánime la no impunidad para los represores, menos cuando no se distingue ningún signo de arrepentimiento ni menos que pidan perdon por lo que hicieron y cometieron por parte de los que fueron victimarios de  las violaciones tan atroces en contra  de  los Derechos Humanos en nuestro Pais.

Como haci tambien despùes de 30 años el dar este paso de este anunciado Indulto se estaria demostrando que lo que se pretende realizar es ligitimar  el silencio del pasado de terror de un Gobierno Dictatorial  que existio,al echarle tierra para taparlo ,antes que enfrentarlo y solucionarlo y mas aun ante el clamor de las miles de victimas que estan vivas y tienen algo que decir .

Se dice que quien interpondría este Indulto Bicentenario es la Iglesia Católica, la cual prepara un Indulto Presidencial y donde la gran incógnita es si se incluirán o no militares involucrados y condenados por  los Derechos Humanos,  esta última propuesta se estaría gestando desde el 2008, a fin de buscar dar esta indulgencia por motivos de Humanidad a los represores que están privados de libertad; por lo cual nacen preguntas tales como: ¿ que pasa con los verdaderos protagonistas de estos hechos? ¿esas victimas que fueron vejadas  y transgredidas en lo referente a Derechos Humanos? Y, ¿ donde queda la Humanidad de los que fueron victimas de la represión? ¿Los que aún viven y tratan de sobrevivir?,  ¿en que momento la Iglesia Católica ha asistido o se ha preocupado de preguntarle a las victimas si estas han tenido una buena defensa o no? o tal vez   si las víctimas están de acuerdo o no con esta propuesta, ya que son ellas las que tendrían legítimamente al
 go que decir en un tema tan delicado y mas aún cuando son la parte interesada,  por lo tanto deberían ser consultadas y requeridas en cuanto a este  Indulto que se viene anunciando, y que obviamente afecta a las víctimas mucho mas que a los represores, ¿será que el Santo Padre que tanto pregona la paz y habla a favor de los Derechos Humanos en todos su conceptos para los fieles de la Iglesia, no se preguntara si ese Indulto deja de lado todas sus apreciaciones?.

Como tambien hacemos un llamado a la Iglesia Catolica que si esta dispuesta a ayudar,y tienen tanta voluntad de hacerlo tambien lo haga con los 27 mil presos Politicos que xisten en nuestro Pais, que viven en la pobresa y miseria ,y que haci como gestiona este posible Indulto,tambien lo haga con las victimas para que el Gobierno de turno encabezado por el Presidente Piñera entregue una justa y digna reparacion por todos los daños ocasionados y no como se a echo hasta hora en que estan recibiendo una pension miserable Austera y Simbolica de 130 mil pesos y que esta por debajo del minimo y que a duras penas les alcanza para sobrevivir y donde  muchos tienen que vivir en la pobreza mas absoluta.

Por otro lado, consideramos que al transgredir lo que de alguna forma la Justicia ya  ha sentenciado y fallado, se estaría contraviniendo y contraponiendo con lo que son las leyes terrenales donde el hombre o persona natural tienen  que respetar y acatar.  Es decir, la Constitución y las Leyes vigentes y en especial hacia los fallos de los Tribunales de Justicia, pues creemos que con la misma solidaridad que actúa la Iglesia Católica en favor de este posible indulto, también debería estar preocupada ha aplicar Humanidad para con las victimas que actualmente viven de una pensión miserable por debajo del mínimo, y  que a duras penas les alcanza para sobrevivir.  Por lo tanto también hacemos un llamado al Presidente Pinera a no incluir en estos indultos a los involucrados en violaciones a los Derechos Humanos, le recordamos sus propias palabras, respecto a que su gobierno respetaría y fomentaría los DD. HH. Creemos que esta seria una  de las acciones que debería asum
 ir, por mas que la Iglesia Católica a través de su representante quiera presentar esta atroz propuesta.

Por tanto rechazamos este indulto si incluye a los violadores de los DD.HH en Chile y reafirmamos no a la impunidad, creyendo firmemente que solo la justicia, la verdad y reparación podrán resarcir el daño ocasionado a las miles de miles  de victimas durante el período Gubernamental Militar.

Directiva de.

Agrupación Solidaria de Ex Presos Políticos y Torturados de Magallanes

LUIS TAPIA RUIS                  HECTOR RIVERAS ALARCON            VICTOR SUMARETT MONTENEGRO

   presidente                                      secretario                                              tesorero

JAIME PONCE LOAIZA                   JOSE COÑUE ALVAREZ             GERMAN GUERRERO ARTIAGA
       director                                               director                                         director

AMADOR MILLALONCO RUIS                                        ARCADIO BAHAMONDEZ  VERA
        director                                                                                    director

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Don Juan

Este podcast tiene la intención de reproducir interpretaciones personales de algunos clásicos de la poesía universal. Entiendo, al igual que Octavio Paz, que la poesía es una actividad emocional revolucionaria, un ejercicio espiritual, un medio de liberación interior y una búsqueda de transfiguración. Adonis, Ali Ahmad Said y Octavio paz son mis favoritos. Dos clásicos modernos.

LÍMITES de Adonis (Ali Ahmad Said)
byjuan

Este poema, como tantos otros, tiene que ver con los límites de la vida. Es un poema profundo y desconcertante, pero como todos en los poemas de Adonis nunca sabemos a dónde nos lleva sus impresionantes versos, es como no saber en qué puerto este barco llegará anclar.

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