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Global

China advierte que “tomará medidas necesarias” si EE.UU. perjudica su comercio

04/03/2018 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: Terc3ra

 

La advertencia de las autoridades chinas llega después de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, anunciara la imposición de aranceles sobre las importaciones de acero y aluminio.

El presidente chino Xi Jingping y Donald Trump el pasado 9 de noviembre / Thomas Peter / Reuters

Pekín “tomará las medidas necesarias” si Washington perjudica sus actividades comerciales, cita la agencia Reuters la declaración de este domingo del portavoz del Parlamento chino, Zhang Yesui.

No obstante, al mismo tiempo, Zhang ha agregado que China no quiere una guerra comercial con EE.UU.

La declaración de las autoridades chinas ha llegado después de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, anunciara el jueves la imposición de un arancel del 25% sobre las importaciones de acero y del 10% sobre las de aluminio para proteger los intereses de la industria estadounidense.

Más intereses que diferencias

El portavoz del Parlamento chino también afirmó que “las relaciones comerciales y económicas de EE.UU. y China son mutuamente ventajosas, han alcanzado tal nivel que el año pasado el intercambio comercial de los dos países llegó a los 580.000 millones de dólares, y es obvio que en este tipo de relaciones hay algunas diferencias”.

“En mi opinión, las controversias comerciales pueden ser resueltas con la apertura mutua de los mercados; es necesario trabajar conjuntamente en la búsqueda de soluciones aceptables para ambas partes mediante el diálogo y la negociación”, agregó.

Zhang Yesui también destacó que “China y EE.UU. tiene muchos más intereses en común que diferencias y la cooperación sigue siendo la única opción correcta para los dos países”.

Crítica mundial

Mientras tanto, las últimas medidas anunciadas por Trump sobre la imposición de unos duros aranceles para el acero y el aluminio han sacudido las bolsas y desencadenado una ola de crítica por todo el mundo.

Así, este viernes el Fondo Monetario Internacional también advirtió que pueden “causar daños no solo fuera del país, sino también a la economía estadounidense”, en especial a los sectores de la fabricación y la construcción, que son los principales usuarios de esos insumos, indicó un comunicado del portavoz del organismo internacional, Gerry Rice.

“La UE dará una respuesta firme y proporcional para defender nuestros intereses”, expresó también el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

“Las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar”

Donald Trump, a su vez, cree que “las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar”, según ha afirmado en su cuenta personal de Twitter. “Cuando un país (EE.UU.) pierde muchos miles de millones de dólares en comercio con prácticamente cada país con el que hace negocios, las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar”, ha escrito Trump. “Por ejemplo, cuando perdemos 100.000 millones de dólares con un país concreto y se hacen los graciosos, no comercies más, y ganamos a lo grande. ¡Es fácil!”, ha agregado el presidente.

En otro tuit el mandatario ha vuelto a insistir en que la medida va a favorecer a EE.UU. “Debemos proteger a nuestro país y a nuestros trabajadores. Nuestra industria de acero está en mala forma. ¡Si no tienes acero, no tienes un país!”, ha insistido Trump.

Publicado en: Global

Los socialdemócratas alemanes confirman su retorno al Gobierno con el respaldo del 66% de los simpatizantes

04/03/2018 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: InfoLibre

 

  • Se pone fin así a más de cinco meses de negociaciones para la creación del nuevo Ejecutivo
  • En esta ocasión, el resultado ha sido más ajustado que hace cuatro años por el desgaste y la emergencia de jóvenes líderes críticos

Los líderes del SPD alemán presentan, en rueda de prensa, los resultados de la consulta para reeditar la ‘gran coalición’.

El Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) ha anunciado oficialmente que la mayoría de sus bases han aprobado el retorno a una gran coalición de Gobierno con la canciller Angela Merkel, informa Europa Press.

Un 66% de los votantes han apostado por la renovación de la coalición que gobernó Alemania desde 2013 hasta 2017, según ha anunciado el partido este domingo.

Hace cuatro años, un 75.96% de los simpatizantes apostaron por la coalición de Gobierno con Merkel. En esta ocasión, el resultado ha sido más ajustado por el desgaste de los últimos cuatro años y la emergencia de jóvenes líderes del partido que han criticado duramente el resultado de la última etapa de Gobierno conjunto.

El líder en funciones del SPD, Olaf Scholz, ya ha comunicado el resultado tanto a la canciller como al presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, y confirmado el inicio de las tareas para formar el nuevo Ejecutivo, que espera contar entre sus carteras con tres hombres y tres mujeres del partido.

Reacción de Merkel

La canciller de Alemania, Angela Merkel, ha aplaudido el “claro resultado” del referéndum del Partido Socialdemócrata (SPD) para reanudar la gran coalición de Gobierno con la mandataria germana.

“Felicito al SPD por este claro resultado y espero con ansias una mayor cooperación en beneficio de nuestro país“, ha parafraseado a Merkel la cuenta oficial en Twitter de su partido Unión Demócrata Cristiana.

Publicado en: Global

Comienza la votación en las elecciones generales italianas con Berlusconi y la extrema derecha como favoritos

04/03/2018 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: InfoLibre

 

  • Alrededor de 50,7 millones de italianos tienen derecho a votar y las mesas permanecerán abiertas hasta las 23.00 de este domingo
  • Movimiento 5 Estrellas sería el partido en solitario que más votos obtiene, mientras que el actual partido de centroizquierda Partido Democrático sería tercero

Una activista de Femen se enfrenta a Berlusconi en una mesa electoral.

Los italianos han comenzado a votar este domingo en las elecciones generales y se espera que la coalición de partidos de centroderecha del ex primer ministro Silvio Berlusconi gane la mayoría de escaños, pero sin alcanzar la mayoría parlamentaria. Esta coaliación la conforma, además de Forza Italia de Berlusconi, el partido nacional ultraderechista Liga, Hermanos de Italia (FDI, por sus siglas en italiano), así como a Nosotros con Italia y la Unión de Centro.

Según Europa Press, las encuestas muestran al partido Movimiento 5 Estrellas como el partido en solitario que más votos obtiene, mientras el actual partido de centroizquierda Partido Democrático (PD) quedaría en tercer lugar.

El PD ha fallado en su tentativa de sacar provecho de la mejora económica que se ha producido en los últimos dos años en el país tras una de las peores recesiones económicas de Italia desde la Segunda Guerra Mundial.
Alrededor de 50,7 millones de italianos tienen derecho a votar y las mesas de votación permanecerán abiertas hasta las 23.00 (hora local) de este domingo.

Los medios locales publicarán las encuestas a pie de urna inmediatamente después, pero podrían pasar muchas horas hasta que se anuncie el resultado final.

Los líderes de los principales partidos ya han descartado la posibilidad de alcanzar acuerdos de coalición tras las elecciones con sus rivales. A pesar de que Italia cuenta con una larga tradición política de encontrar la salida a situaciones de estancamiento parlamentario, los mercados financieros se encuentran en estado de alerta ante el prospecto de los resultados electorales.

El actual primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, uno de los pesos pesados dentro del PD, advirtió este viernes de que la recuperación económica del país podría verse gravemente afectada por el subida al poder de los “populistas”.

El líder del PD y antiguo primer ministro, Matteo Renzí , declaró en una entrevista con la cadena de televisión RAI que “prefería estar en la oposición a aliarse con extremistas”.

Participación

El 19,37% del censo ha votado a las 12.00 horas en las elecciones, según datos oficiales del Ministerio del Interior correspondientes a 7.742 de los 7.958 municipios en los que se divide administrativamente el país.

En la última cita, correspondiente a 2013, la participación a las 12.00 era del 14,94%, aunque no se pueden comparar ambos datos ya que entonces se votó tanto el domingo como el lunes y ahora se ha introducido una nueva normativa electoral.

Publicado en: Global

Italia bajo la sombra de Berlusconi

25/02/2018 by Vitalio Deja un comentario

 

https://youtu.be/Txfd3MkBy4s

Italia celebrará elecciones generales el próximo 4 de marzo tras la disolución del Parlamento el pasado 28 de diciembre. De momento. Según las encuestas, la conservadora Forza Italia (FI), la xenófoba Liga Norte (LN) y la ultraconservadora Fratelli dItalia (FdI) parten con ventaja seguidas del M5S. Tras ellos, se situaría el gobernante Partido Democrático (PD). De cumplirse los pronósticos de las encuestas, en Italia podría darse un gobierno antieuropeo en sintonía con el auge del populismo nacionalista de derechas que parece domina Europa.

Publicado en: Global

Aunque el planeta lo sufra La máxima extracción posible

25/02/2018 by Vitalio Deja un comentario

Por: Michael T. Klare

 

La militarización de la política energética

Introducción de Tom Engelhardt

Pensemos al presidente Trump y su administración como una panda de ladrones. Por supuesto, hay un robo evidente: lo que en el fondo pretenden –como sucede con la recientemente aprobada ley de “reforma” tributaria– es robar al ciudadano de a pie y regalar un ahorro eterno a los ya pasmosamente ricos –entre ellos al propio presidente (posiblemente, hasta 15 millones de dólares por año) y a su yerno Jared Kusher (tal vez, hasta 12 millones de dólares por año). Según la Oficina del Presupuesto del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés), las reservas en metálico ya están empezando a caer más rápidamente que lo que se esperaba como consecuencia de la pérdida de recaudación asociada con esta ley, Y las modestas ganancias ofrecidas a los contribuyentes normales para ocultar un vasto aumento de la riqueza del 1 por ciento más rico desaparecerán en los próximos años veinte, mientras que los recortes impositivos que benefician a las corporaciones serán para siempre. 

Pensemos en esas acciones no como las de un insignificante ladronzuelo sino como un robo fundamental, ya que implican robar a un tiempo futuro para financiar a una plutocracia cada vez más rica del presente. Donald, en otras palabras, no solo está robándonos a nosotros sino a nuestros hijos y nietos. Y si esto es verdad respecto de su ley impositiva, mucho más lo es de su política energética, como hoy lo pone en negro sobre blanco Michael Klare, colaborador habitual de TomDispatch. Dada la adicción del presidente a los combustibles fósiles, su creencia de que liberar a la Gran Energía de todas las restricciones y regulaciones existentes es crucial para la futura dominación mundial de Estados Unidos –Klare nos informa– está incrustada en el núcleo de la Estrategia de la Seguridad Nacional recientemente dada a conocer por la administración. Dicho de otro modo, la explotación de los combustibles fósiles en América del Norte es oficialmente el meollo de la formulación de la política del presidente Trump y sus generales. 

Esto no solo es una cuestión de robar el futuro dinero de nuestros hijos y nietos; ni siquiera de la contaminación del medioambiente en el que ellos crecerán, como todos los estadounidenses que crecieron en los cincuenta del siglo pasado –como Donald Trump (o yo mismo)–. La cuestión es el robo de todo lo suyo, incluyendo la potencialidad de un entorno que alimentó a generación tras generación de niños en este planeta durante los miles de años de historia humana. Si el presidente y su equipo de negacionistas climáticos hacen lo suyo, es decir, la versión ‘combustibles fósiles’ de la “dominación” de la energía para gobernar nuestro mundo estadounidense –mientras cierran el camino a las energías alternativas–, habrán robado el futuro de todos para asegurar la comodidad de unos pocos seres humanos de hoy. Como parte de los que solo se puede considerar un insensato plan para calentar aún más el planeta, la política energética del presidente Trump será, sin duda alguna, no solo un robo, no solo el mayor deliro de este siglo, sino también un terricidio, es decir, la destrucción del propio planeta, un crimen de todos los siglos por venir. Tenga el lector eso en cuenta mientras lee la nota de Klare.

–ooOoo–

Cómo piensa Donald Trump utilizar los combustibles fósiles en la lucha por el dominio del mundo

De alguna manera, la nueva política energética de la era Trump es la más extraña del mundo. Todas las grandes potencias de la historia han tratado de tener a sus órdenes los recursos energéticos, no ser esclavos de ellos –la fuerza eólica, la hulla o el petróleo­–, para favorecer sus ambiciones hegemónicas. Lo que hace que la variante trumpiana –explotación irrestricta de las reservas de combustibles fósiles de Estados Unidos– sea única tiene que ver con el momento en que se aplica y la probable devastación que resultará, gracias no solo a la contaminación estilo años cincuenta del siglo pasado del aire, el agua y el entorno urbano sino la devastadora ayuda que dará a un planeta cada vez más recalentado.

El mes pasado, si el lector prestó atención al parloteo de la elite del poder en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, habrá oído mucha suficiencia sobre el inmenso progreso realizado en las energías renovables. “Mi gobierno ha proyectado una importante campaña”, dijo el primer ministro indio Narendra Modi en su discurso. “Para 2022, queremos generar 175 gigavatios con energías renovables; en los últimos tres años ya hemos conseguido generar 60, es decir, más o menos un tercio de nuestro objetivo.” Otros gobernantes del mundo también presumieron de haber logrado acelerar la construcción de instalaciones para utilizar la energía eólica y la solar. Solo un personaje importante osó expresarse contra la tendencia dominante: el secretario de Energía de Estados Unidos Rick Perry. Nuestro país, insistió, ha sido “bendecido con una sustancial capacidad para brindar a la población mundial una mejor calidad de vida mediante los combustibles fósiles”.

¿Una mejor calidad de vida mediante los combustibles fósiles? En esta cuestión, él y sus colegas de la administración Trump están hoy completamente solos en el planeta Tierra. En estos momentos, prácticamente todos los demás países han optado –ya sea participando en el acuerdo climático de París o con iniciativas como la puesta en marcha por India– por acelerar la transición de una economía basada en el carbón a otra fundada en las renovables.

Tal vez esto tenga una explicación: la deuda que Donald Trump tiene con los intereses de la corporación de los combustibles fósiles que le ayudaron a hacerse con la presidencia de EEUU. Por ejemplo, piense el lector en la reciente decisión de su secretario del Interior de habilitar gran parte de los litorales marinos del Atlántico y del Pacífico a la perforación en el mar (un viejo anhelo de la industria del petróleo y el gas natural) o las medidas de su administración para levantar las restricciones a la explotación de la hulla en tierras federales (un viejo anhelo de la industria carbonífera). Claramente, ambas medidas son en pago de algo. Aun así, hay mucho más que sumisión a los barones del crudo y la hulla escondido detrás de la política energética de Trump (y de los dichos de Perry), Desde la perspectiva de la Casa Blanca, Estados Unidos está metido en una importantísima lucha con naciones rivales por el poder en el mundo y, según se dice, la abundancia de combustibles fósiles le proporciona una ventaja decisiva. Cuantos más combustibles fósiles produzca y exporte EEUU, tanto mayor será su estatura en el sistema competitivo mundial; es por esto, precisamente, que la maximización de estos rasgos ya se ha convertido en la columna vertebral de la política de seguridad nacional del presidente Trump.

El presidente trazó su distópica visión del mundo (y la de los generales que él nombró para que se encarguen de lo que alguna vez se conoció como la “política internacional” estadounidense) en un discurso pronunciado un 18 de diciembre en el que anunciaba la publicación del documento sobre de la nueva Estrategia de la Seguridad Nacional (NSS, por sus siglas en inglés) de la administración. “Nos guste o no”, afirmó, “estamos insertos en una era de competición.” Estados Unidos se enfrenta a “regímenes maliciosos” como Irán y Corea del Norte y “potencias rivales, Rusia y China, que tratan de desafiar la influencia, los valores y la riqueza de EEUU”. En un mundo tan competitivo, agregó, “nos defenderemos solos; por nuestro país, lo haremos como nunca lo hemos hecho. Nuestros rivales son fuertes. Son tenaces y comprometidos con el largo plazo. Pero nosotros también”.

Para Trump y sus generales, estamos en un mundo que tiene que ver muy poco con el que tuvieron que vérselas las dos administraciones anteriores, un mundo en el que era raro que los conflictos entre las grandes potencias fueran el centro de la atención y la sociedad civil se mantenía mayormente al margen de la presiones de las interminables guerras de este país. Ellos creen que en estos momentos, con la amenaza de años de lucha por venir, Estados Unidos ya no puede permitirse separar “la patria” de las zonas de combate en el extranjero. “Para tener éxito”, acabó el presidente, “debemos integrar todas las dimensiones de nuestra fuerza como nación y competir con todos los instrumentos de los que dispone nuestro país.”

Es aquí, en la visión trumpiana del mundo, donde se sitúa la energía.

Dominación energética

Desde el inicio de su presidencia, Donald Trump dejó bien en claro que en EEUU la barata y abundante energía derivada de los combustibles fósiles iba a ser el factor crucial de su enfoque de movilización total para la competición global. En su punto de vista y el de sus consejeros, se trata del elemento decisivo esencial para asegurar la vitalidad económica de la nación, su fuerza militar y su peso geopolítico, sea cual sea el daño que se pueda ocasionar a la vida de los estadounidenses, al medioambiente de la Tierra o incluso al futuro de la vida humana en este planeta. Hoy, la explotación y la utilización política de los combustibles fósiles se sitúa en el corazón mismo de la definición trumpiana de la seguridad nacional, como la reciente publicación de la NSS lo pone con meridiana claridad.

“El acceso a las fuentes nacionales de energías limpias, factibles y confiables asegura un Estados Unidos próspero, seguro y potente durante las próximas décadas”, plantea. “la liberación de esas abundantes fuentes de energía –hulla, gas natural y nuclear– estimula la economía y construye los cimientos de un futuro crecimiento.”

Entonces, los cierto es que aunque –en las palabras– el documento menciona el papel de las energías renovables, nadie se tomaría eso demasiado en serio si, por ejemplo, se tiene en cuenta la reciente decisión presidencial de gravar con altos aranceles la importación de paneles fotovoltaicos, una medida que probablemente paralice la industria de las instalaciones solares. Lo que en el fondo realmente le interesa a Trump son esas reservas nacionales de combustibles fósiles. Solo utilizándolos para obtener supremacía o lo que él anuncia con bombos y platillos, no solo en cuanto a la “independencia energética” sino la total “dominación energética”, Estados Unidos puede evitar el quedar en deuda con algunas potencias extranjeras y de ese modo proteger su soberanía. Es por eso que él celebra un día sí y el otro también el éxito de la “revolución de los combustibles no convencionales”, el empleo de la tecnología del frackingpara extraer el crudo y el gas natural profundamente encerrados en las formaciones shale. Tal como él lo ve, la explotación al máximo de estos yacimientos hace que EEUU sea mucho menos dependiente de la importación de combustibles.

Además, la posibilidad de suministrar combustibles fósiles a otros países será una ventaja geopolítica, una realidad dolorosamente clara en los primeros años de este siglo cuando Rusia aprovechó su condición de principal proveedor de gas natural a Ucrania, Bielorusia y otras antiguas repúblicas socialistas para conseguir que le hicieran concesiones políticas. Donald Trump aprendió esa lección y la incorporó en sus planes estratégicos.

“Nuestro país ha sido bendecido con una energía extraordinariamente abundante”, declaró el pasado junio en un ‘Encuentro para liberar la energía de Estados Unidos’. “Somos uno de los principales productores de petróleo del mundo y el número 1 de gas natural. Con estos increíbles recursos, mi administración no solo buscará la independencia energética que EEUU ha estado anhelando durante tanto tiempo sino la dominación en el campo de la energía. Y seremos exportadores… Seremos preponderantes. Exportaremos la energía estadounidense a todo el mundo.”

Lograr la dominación energética

En cuestión de energía, ¿qué significa en la práctica una posición dominante? Para el presidente Trump y sus adláteres, significa sobre todo “quitar todo freno” a las posibilidades que brinda la abundancia energética mediante la eliminación de todas las limitaciones que regulan la explotación de las reservas nacionales de combustibles fósiles. Después de todo, Estados Unidos posee algunos de los mayores yacimientos de crudo, huya y gas natural del mundo; con la aplicación de todas las maravillas tecnológicas a su disposición puede extraer al máximo esas reservas para aumentar la potencia del país*.

“La verdad es que en nuestro país contamos con un suministro virtualmente ilimitado de energía”, declaró el presidente en junio del año pasado. Todo lo que impedía su explotación cuando él entró en el Despacho Oval, insistía, eran las normas medioambientales impuestas por la administración Obama. “No debemos tener obstáculos. Desde el mismo primer día en mi cargo, he estado tomando medidas a buen ritmo para suprimir esas normas y eliminar las barreras que dificultan la producción de la energía nacional.” Después mencionó su autorización para la construcción de los oleoductos de Keystone XL y Dakota Access, la cancelación de una moratoria en el arrendamiento de tierras federales para la minería de la hulla, la revocación de la medida de la administración Obama cuyo objetivo era impedir la emisión de metano en la extracción de gas natural en tierras federales y la reducción presupuestaria del plan Energías Limpias del anterior presidente, que (de haber sido puesto en marcha) habría exigido una drástica reducción de la utilización del carbón mineral. Y, con la reciente autorización de perforar en la prístina costa norte de Alaska en el Ártico, la cuestión es no parar jamás.

Estrechamente ligado con esas medidas ha sido el repudio presidencial de los acuerdos climáticos de París porque –según la visión trumpiana– también esos acuerdos eran un obstáculo en sus proyectos de “quitar todo freno” a la energía estadounidense en la búsqueda del poder internacional. Mediante el retiro de los acuerdos pretendía estar protegiendo la “soberanía” de Estados Unidos e iniciando, al mismo tiempo, el camino hacia una nueva forma de dominación energética de ámbito mundial. “Tenemos mucha más [energía] que lo que nunca creímos posible”, afirmó. “Estamos en una posición realmente determinante. ¿Y sabéis qué? No vamos a permitir que otro país nos quite la soberanía y nos diga qué debemos hacer y cómo debemos hacerlo. Esto no va a pasar.”

No importa que los acuerdos de París de ningún modo limiten la soberanía de EEUU. Solo obliga a que sus signatarios –en estos momentos, todos los países de la Tierra excepto Estados Unidos– dicten medidas para reducir sus emisiones de gases de invernadero con el objetivo de impedir que la temperatura global aumente más de 2º C respecto del nivel preindustrial (los científicos creen que este es el mayor incremento que el planeta puede absorber sin que se produzcan impactos verdaderamente catastróficos como un aumento del nivel del mar de tres metros). En tiempos de Obama, en el marco de su proyecto para alcanzar esta meta. Estados Unidos prometió, entre otras cosas, poner en marcha el Plan de Energía Limpias (CBP, por sus siglas en inglés) para reducir el consumo de hulla, Esto, por supuesto representaba un inaceptable impedimento para la política trumpiana de extraer todo lo extraíble.

El último paso de la estrategia presidencial para convertir a este país en un exportador importante implica facilitar el transporte de los combustibles fósiles a las zonas portuarias para su embarque hacia el extranjero. De este modo, él también transformará al gobierno en el mayor vendedor de esos combustibles (como ya lo es, por ejemplo, de las armas que produce EEUU). Para hacerlo, activará la aprobación de permisos de exportación de gas natural licuado (LNG, por sus siglas en inglés) e incluso de algún nuevo tipo de plantas de generación de electricidad –de “baja emisión”– alimentadas con carbón mineral. El departamento del Tesoro, reveló Trump en aquel encuentro de junio, “se ocupará de financiar las centrales eléctricas de alta eficiencia alimentadas con hulla que se construyan en el extranjero”. Además, sostuvo que “los ucranianos nos han dicho que necesitan millones y millones de toneladas [de carbón mineral] ahora mismo. Hay muchos otros lugares en los que también lo necesitan. Y nosotros queremos vendérselo, y a cualquiera que lo necesite en todo el mundo”. También anunció la aprobación de cada vez más exportación de LNG desde una nueva instalación en Lake Charles, Louisiana, y la construcción de un nuevo oleoducto hacia México para “aumentar más aún la exportación de energía estadounidense; el oleoducto pasará debajo del (de momento, solo proyectado) muro”.

Por lo general, esas acciones en materia energética han sido vistas como parte de una agenda a favor de la industria y en contra de los ambientalistas; ciertamente, lo son. No obstante, cada una de ellas es un aspecto más de una estrategia cada vez más militarizada de insertar la energía nacional en una lucha épica –al menos en la mente del presidente y sus consejeros– para conseguir que Estados Unidos se asegure la dominación del mundo..

Hacia dónde apunta todo esto

Durante su primer año en la presidencia, Tump ha conseguido muchos de sus objetivos de máxima extracción de combustibles fósiles. En estos momentos, con todos ellos excepcionalmente incluidos en la estrategia de la seguridad nacional de nuestro país, tenemos un conocimiento más claro de lo que está ocurriendo. Ante todo, junto con el aumento del presupuesto para las fuerzas armadas de Estados Unidos (y la “modernización” del arsenal nuclear del país), Donald Trump y sus generales han convertido a los combustibles fósiles en un ingrediente decisivo del crecimiento de nuestra seguridad nacional. En ese sentido, convertirán en obstáculo contra el interés nacional y –muy literalmente– la seguridad nacional de EEUU, cualquier cosa (o cualquier grupo) que se oponga a la extracción y explotación del petróleo, el carbón mineral y el gas natural.

En otras palabras, la expansión de la industria de los combustibles fósiles y su exportación se ha transformado en un aspecto importante de la política exterior y la política de seguridad de Estados Unidos. Por supuesto, esa expansión y la exportación asociada a ella implican un ingreso económico y aseguran algunos puestos de trabajo pero, desde el punto de vista del presidente, también potencian el perfil geopolítico del país ya que animan a los amigos y socios en el extranjero a confiar cada vez más en nosotros para resolver sus necesidades de energía en lugar de mirar hacia Rusia o Irán. “Como abastecedor cada vez más importante de recursos, tecnologías y servicios relacionados con la energía en el mundo”, declara la NSS sin una pizca de ironía, Estados Unidos ayudará a que sus aliados y socios sean cada vez más fuertes frente a quienes utilizan la energía para coaccionar.

En tanto la administración Trump avance en todo esto, sin duda será fundamental la construcción y el mantenimiento de infraestructura ligada a la energía –oleoductos, gasoductos y ferrocarriles que aseguren el transporte del crudo, el gas natural y la hulla desde el interior del país a las instalaciones de procesamiento y las de exportación en los puertos. Debido a que muchas de las grandes ciudades y centros poblados de la nación están en las costas del Atlántico, el Pacífico o el golfo de México y a que durante mucho tiempo el país ha dependido de la importación de buena parte del petróleo que consumía, un sector importante de la superestructura petrolera existente –refinerías, instalaciones de gas natural licuado, estaciones de bombeo y demás– ya está localizado a lo largo de las costas mencionadas. Aun así, gran parte del suministro de energía que Trump pretende explotar –los yacimientos no convencionales de Texas y North Dakota, las reservas de hulla de Nebraska– está situada en el interior del país. Para que su estrategia tenga éxito, esas zonas deben ser conectadas más eficazmente con las instalaciones portuarias mediante una formidable red de nuevos oleoductos y otras infraestructuras de transporte. Todo esto costará enormes sumas de dinero y propiciará grandes conflictos con los ambientalistas, los pueblos nativos, los agricultores, los propietarios y otras personas cuyas tierras y formas de vida serán degradadas gravemente cuando esas instalaciones empiecen a construirse; sin duda, todos ellos se resistirán.

Para Trump, el camino que tiene ante él es claro: hacer lo que haga falta para construir la infraestructura necesaria para entregar esos combustibles fósiles en el extranjero. No es sorprendente, entonces, que la Estrategia de la Seguridad Nacional declare: “Racionalizaremos el proceso de aprobación de las regulaciones federales referidas a la infraestructura energética desde los oleoductos a las terminales de exportación para el embarque de contenedores”. Seguramente, esto provocará numerosos conflictos con grupos ambientalistas y otros habitantes de lo que Naomi Klein (autora de Esto lo cambia todo) llama “Blockadia”** –lugares como la reserva de pueblos originarios de Standing Rock en North Dakota, donde miles de sioux y sus seguidores acamparon el año pasado en un finalmente fracasado intento de detener la construcción del oleoducto Dakota Access. Dada la insistencia de la administración en vincular la producción de combustibles con la seguridad de Estados Unidos, imaginamos que los intentos de manifestarse contra ella tropezarán con un áspero trato por parte de las agencias federales encargadas de hacer cumplir la ley.

Además, la construcción de esas instalaciones costarán mucho dinero; por eso es esperable que el presidente Trump incluya la construcción de oleoductos en la ley de modernización de las infraestructuras que envíe al Congreso, asegurándose así que los dólares del contribuyente financien el esfuerzo. Ciertamente, la inclusión de la construcción de oleoductos y otros equipamientos del rubro energético en cualquier futura iniciativa vinculada con las infraestructuras es ya un objetivo principal de los influyentes grupos como el Instituto Estadounidense del Petróleo (API, por sus siglas en inglés) y la Cámara de Comercio de EEUU (USCC, por sus siglas en inglés). La reconstrucción de carreteras y puentes está muy bien, dijo Thomas Donohue, presidente de la Cámara de Comercio, pero “… también estamos viviendo un resurgimiento energético y todavía no tenemos la infraestructura de lo sustente”. Como resultado de ello, agregó, debemos “construir los oleoductos necesarios para poner en el mercado nuestros abundantes recursos”. Dada la influencia que esos intereses corporativos tienen en la Casa Blanca y los legisladores republicanos, es razonable suponer que cualquier ley sobre la revitalización de la infraestructura estará, al menos en parte, centrado en la energía.

Y no olvidemos que para el presidente Trump, con su visión del mundo rigurosamente ligada a los combustibles fósiles, esto no es más que el comienzo. Las cuestiones que podrían ser vistas por otras personas como ambientales o inclusos conservacionistas del territorio serán vistas por él y su gente como otros tantos obstáculos para la seguridad y la grandeza de la nación. Asimismo, frente a lo que sin duda será una serie de potenciales desastres medioambientales sin precedentes, quienes se oponen al proyecto presidencial deberán cuestionar su visión del mundo y el papel que los combustibles fósiles desempeñarán en ella.

La venta de más combustibles fósiles a compradores del extranjero, mientras se intenta ahogar el desarrollo de las energías renovables (cediendo, de ese modo, a otros países esos sectores de la economía que crean puestos genuinos de trabajo) puede ser bueno para los gigantes corporativos del petróleo y la hulla, pero no hará amigos de Estados Unidos fuera de sus fronteras en un momento en el que el cambio climático está pasando a ser una preocupación cada día más grande para muchas personas en todo el mundo. Con prolongadas sequías, con tormentas y huracanes cada vez más fuertes y con letales olas de calor afectando a regiones cada vez más amplias del globo, con el nivel del mar aumentando sin cesar y con condiciones climáticas extremas convirtiéndose en lo normal, la necesidad de contener el cambio climático no hace más que crecer, como lo hace también la de energías renovables.

Donald Trump y su administración de negacionistas del cambio climático están –literalmete– viviendo en un siglo equivocado. Es posible que militarizar la política energética e instalar los combustibles fósiles en el centro de la política de la seguridad nacional en los tiempos que corren sea atrayente para ellos, pero es un enfoque obviamente condenado a la desgracia. Es, de hecho, la definición de lo anticuado.

Desgraciadamente, dadas las circunstancias del planeta Tierra en este momento, también amenaza ser una desgracia para todos nosotros. Cuanto más escrutamos el futuro, tanto más probable se puede prever que el liderazgo mundial recaiga sobre las espaldas de quienes puedan asegurar con efectividad y eficiencia el empleo de las energías renovables, no de las de quienes aportan los combustibles fósiles que envenenan el entorno y la atmósfera. Siendo así, nadie que aspire a ser una autoridad mundial debería decir en Davos ni en cualquier otro sitio que estamos bendecidos con “una sustancial capacidad para brindar a la población mundial una mejor calidad de vida mediante los combustibles fósiles”.

* Coincidentemente, mientras traducía esta nota (19·FEB·2018), el periódico español Público sacó una nota en la que informaba de que EEUU había conseguido ser el primer productor de crudo del mundo (http://www.publico.es/internacional/internacional-eeuu-asume-vitola-primer-productor-crudo-mundo.html). (N. del T.)

** Francisco Valdés Perezgazca describe ese país llamado Blockadia en http://www.milenio.com/firmas/francisco_valdes_perezgasga/Blockadia_18_423137690.html. (N. del T.)

Michael T. Klare, colaborador habitual de TomDispatch, es profesor de Paz y Seguridad Mundial en el Instituto Hampshire y autor de 14 libros, entre ellos el más reciente The Race for What’s Left. Una versión cinematográfica documental de su libro Blood and Oil está disponible en Media Education

Publicado en: Global

«El arte de la guerra» ¿Elecciones en Italia? La OTAN ya votó

25/02/2018 by Vitalio Deja un comentario

Por: Manlio Dinucci

 

La alternativa entre seguir en la Unión Europea o salir de ella se ha convertido en tema de debate en todas las elecciones de los Estados miembros de la UE. Pero, nadie se pregunta si habría que salir o no de la OTAN, a pesar de que ambas estructuras están íntimamente vinculadas y de que es completamente absurdo pronunciarse sobre la permanencia en una de ellas sin hablar de la otra.

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El ministro de Defensa británico, Gavin Williamson, y el secretario de Defensa estadounidense, James Mattis, durante el Consejo del Atlántico Norte realizado en Bruselas, el 15 de febrero de 2018.

Hay un partido que, aunque no se ve, está participando de hecho en las elecciones italianas. Es el NATO Party, o Partido de la OTAN, conformado por una mayoría transversal que apoya, explícitamente o por consentimiento tácito, la presencia de Italia en la Gran Alianza que se pliega a las órdenes de Estados Unidos.

Eso explica por qué, en plena campaña electoral italiana, los principales partidos han aceptado tácitamente los compromisos contraídos por el actual gobierno en la reunión de los ministros de Defensa de los 29 países miembros de la OTAN, realizada en Bruselas el 14 y el 15 de febrero de 2018.

Los ministros participaron primero en el Grupo de Planificación Nuclear de la OTAN, bajo la presidencia de Estados Unidos, Grupo cuyas decisiones son siempre secretas. Luego, después de reunirse como Consejo del Atlántico Norte, los ministros anunciaron, al cabo de sólo 2 horas, importantes decisiones –ya tomadas en otra parte– para «modernizar la estructura de mando de la OTAN, columna vertebral de la alianza».

Se instaura así un nuevo Mando Conjunto para el Atlántico, probablemente situado en Estados Unidos, para «proteger las líneas marítimas de comunicación entre Norteamérica y Europa». Como justificación, se inventa una historia de submarinos rusos que podrían hundir los barcos mercantes que cruzan el Atlántico.

Se instaura también un nuevo Mando Logístico, probablemente situado en Alemania, para «mejorar en Europa el movimiento de tropas y de equipamiento esenciales para la defensa». Se inventa para eso una historia sobre una OTAN obligada a defenderse de una Rusia agresiva, cuando en realidad es la OTAN la que sigue acumulando agresivamente tropas en las fronteras de Rusia. Pero ese cuento servirá para instaurar en Europa otros mandos de fuerzas terrestres para «mejorar la respuesta rápida de nuestras fuerzas».

También se prevé la creación de un nuevo Centro de Cíberoperaciones para «reforzar nuestras defensas», centro que estará situado cerca del cuartel general [de la OTAN] en Mons (Bélgica) y encabezado por el Comandante Supremo de las fuerzas aliadas en Europa –que siempre es un general estadounidense designado por el presidente de Estados Unidos.

Se confirmó además el compromiso de incrementar los gastos militares. En los 3 últimos años, los miembros europeos de la OTAN y Canadá aumentaron sus gastos militares en un total de 46 000 millones de dólares, pero eso es sólo un inicio. El objetivo es que todos dediquen al sector militar al menos un 2% de su PIB –Estados Unidos gasta un 4%– para tener «más dinero y por tanto más capacidades militares». Los países europeos que ya alcanzaron o sobrepasaron esa cuota son Grecia (2,32%), Estonia, Reino Unido, Rumania y Polonia.

El gasto militar de la Unión Europea, según se recordó en un encuentro con la representante de la UE Federica Mogherini, debe ser complementario con el de la OTAN. La ministra de Defensa de Italia, Roberta Pinotti, confirmó que «Italia, respetando el pedido estadounidense, ha comenzado a incrementar el gasto para la defensa» y que «seguiremos por ese camino que es el camino de la responsabilidad». Así que la ruta a seguir está trazada.

Pero de todo eso no se dice absolutamente en la campaña electoral italiana. Los principales partidos tienen posiciones diversas en cuanto a que Italia siga siendo miembro de la Unión Europea, pero en cuanto a ser miembro de la OTAN son prácticamente unánimes. Y eso falsea todo porque no se puede hablar de la Unión Europea ignorando el hecho que 21 de los 27 países miembros de la UE (después del Brexit) son también miembros de la OTAN, bloque militar bajo el mando de Estados Unidos.

No es posible ignorar las consecuencias políticas y militares –y también económicas, sociales y culturales– del hecho que la OTAN está convirtiendo Europa en un campo de batalla contra Rusia, presentando a este país como un enemigo amenazador, como el nuevo «Imperio del Mal» que ataca desde adentro a «la mayor democracia del mundo» con su ejército de trolls.

Publicado en: Global

La batalla de Damasco y de la Ghouta Oriental

25/02/2018 by Vitalio Deja un comentario

Por: Serge Marchand

 

La capital siria, Damasco, y el espacio rural al este de esa ciudad, la Ghouta Oriental, son teatro de cruentos combates entre los yihadistas de al-Qaeda –respaldados por el Reino Unido y Francia– y las fuerzas de la República Árabe Siria. Esta última está tratando de liberar a la población de 7 años de ocupación y de imposición de la sharia. Pero las potencias coloniales se oponen a esos esfuerzos.

La capital siria, Damasco, está siendo constantemente bombardeada, desde hace 6 años, por los elementos armados de al-Qaeda atrincherados en la Ghouta Oriental, en el cinturón verde de la ciudad. Estas imágenes muestran los estragos causados por un obús disparado desde la Ghouta Oriental. El proyectil cayó sobre una vivienda del barrio damasceno de Ruk el-Dinh, el 23 de febrero de 2018, donde mató a 3 personas y dejó 15 heridos.

Durante los 6 últimos años, el ministerio sirio de la Reconciliación ha firmado más de 1 000 acuerdos de pacificación a lo largo y ancho del país y decenas de miles de elementos armados se han acogido a las numerosas amnistías decretadas a su favor. Esas personas se han reincorporado a la sociedad siria, incluso convirtiéndose a veces en miembros de sus cuerpos armados. Los elementos armados que combatían en la Ghouta Occidental aceptaron los acuerdos y se acogieron a la amnistía, posibilidad que siguen rechazando los de la Ghouta Oriental.

En esa parte del cinturón verde de Damasco, bastante extensa, vivían antes de la guerra más de 400 000 personas. Según la ONU, hoy quedarían allí unas 367 000. Según el gobierno sirio, la cifra es mucho menor y no pasan de 250 000 personas.

La principal ciudad de esa región, Duma, con una reputación bastante negativa, era conocida antes de la guerra por sus burdeles y su alta concentración de delincuentes y criminales.

El hecho es que esa zona se encuentra hoy bajo control de al-Qaeda, representada allí por el grupo armado que se hace llamar Yesh al-Islam, o sea «Ejército del Islam», y que recibe orientaciones de miembros de las SAS (fuerzas especiales británicas) y de oficiales de la DGSE francesa (inteligencia para el exterior) desplegados en la zona bajo la fachada de la ONG Médicos Sin Fronteras. A la cabeza de Yesh al-Islam está la familia conocida como Alloush o Allouche, poseedora de importantes bienes en Londres.

Desde julio de 2012 hasta su muerte, a finales de 2015, Zahran Alloush anunciaba varias veces por semana que iba a tomar Damasco y que cuando lo hiciera ejecutaría –sin juicio– a todos los «infieles», que son, a su modo de ver, todas las personas que no sean sunnitas. Este individuo impuso la sharia a todos los habitantes de la zona bajo su control, en aplicación de los principios enunciados por el predicador wahabita Abd al-Aziz ibn Baz. Encerró en jaulas a los que cuestionaban su autoridad, ejecutó a gran cantidad de personas, como mi vecino –un simple agente inmobiliario que vivía en el apartamento situado directamente debajo del mío– quien fue degollado en público porque se negó a decir que «Assad es un perro».

Zahran Alloush, quien hasta su muerte fue el jefe de Yesh al-Islam –la franquicia local de al-Qaeda, recordémoslo nuevamente–, recibía armamento de Arabia Saudita a través de Jordania. Con ese armamento llegó a organizar un desfile militar –con tanques y todo–, montado y filmado por el MI6 británico [1].

Cuando el Ejército Árabe Sirio –el ejército regular de la República Árabe Siria– emplazó artillería en el monte Qassium, la montaña que domina la capital, y comenzó a bombardear desde allí las posiciones de Yesh al-Islam, Zahran Alloush puso prisioneros en los techos, utilizándolos como escudos humanos.

Después de la muerte de este individuo, su primo Mohamed Alloush tomó el mando de Yesh al-Islam, a principios de 2016. Este otro miembro de la familia Alloush ya se había hecho célebre lanzando homosexuales desde los techos. No está de más resaltar que Siria protege a los homosexuales, siendo por ello una excepción entre los países musulmanes actuales e incluso en relación con lo que aún sucedía, hace sólo 30 años, en los países occidentales [2].

Sin embargo, Mohamed Alloush fue entronizado como jefe de la delegación de la oposición en las negociaciones de Ginebra, donde exigió –y obtuvo– que los cuadros y esculturas que decoraban el hotel donde se alojó fuesen recubiertos con velos. En medio de aquellas conversaciones, desde la sala de negociaciones, envío por Twitter varios mensajes orientando a sus secuaces que se prepararan para matar a los soldados del «puerco».

Hace sólo unos meses que el Ejército Árabe Sirio “selló” completamente la Ghouta Oriental. Hasta entonces sus habitantes tuvieron la posibilidad de huir. La ONU y la Media Luna Roja tienen libre acceso al lado bajo control de la República. Pero no tienen acceso al otro lado, de donde los yihadistas permiten la salida sólo a sus seguidores para recibir atención médica. Si el Ejército Árabe Sirio registra minuciosamente los camiones cargados de víveres antes de permitir su entrada en la Ghouta es porque en múltiples ocasiones los convoyes de la ONU fueron utilizados para introducir allí armas destinadas a los yihadistas. Los convoyes no pasan sólo si la ONU se niega a permitir que sean verificados.

La Ghouta es una zona agrícola que rodea la capital siria. Cuando la ONU envía productos que no se cultivan allí, su distribución a la población queda en manos de los yihadistas y son ellos quienes imponen precios considerablemente más elevados que los de la capital –a veces 4 veces más altos. Sólo los pobladores que juran lealtad a los yihadistas reciben de estos el dinero que les permite comprar esos productos [enviados por la ONU]. Los pobladores de la Ghouta que se mantienen leales a Damasco están condenados al hambre, impuesta a ellos por los yihadistas.

Durante 6 años, los yihadistas han estado atacando constantemente Damasco desde la Ghouta. Son muy numerosos los damascenos que han muerto desde entonces bajo los cohetes y obuses disparados desde la Ghouta, sin que la comunidad internacional se dignara a expresar ningún tipo de condena. Poco a poco, localidades ocupadas por los yihadistas en la periferia de Damasco han sido liberadas, Daraya, Muadamiyeh al-Cham, Qudsaya y al-Hameh, en agosto de 2016, y después Yobar, Barzeh, Qabun y Tichrin, en febrero de 2017. Los acuerdos firmados entonces estipulaban que los elementos armados que no quisieran acogerse a la amnistía se trasladaran –en medios de transporte facilitados por el gobierno sirio– a Idlib, en el noroeste del país [3]. La única condición era que liberaran a los pobladores.

La República Árabe Siria acaba de decidir ahora liberar de los yihadistas la Ghouta Oriental. La artillería y la aviación bombardean las posiciones de los yihadistas, tratando de eliminarlos con la menor cantidad de víctimas posible entre los civiles. Durante esa campaña, la circulación de convoyes humanitarios es imposible.

Por su parte, los yihadistas de al-Qaeda siguen disparando obuses hacia la capital. Antes del inicio de la ofensiva bombardeaban principalmente la embajada de Irán, en el barrio residencial de Mezzeh; las sedes de la televisión nacional y del ministerio de Defensa, en la céntrica Plaza de los Omeyas; el Centro Cultural ruso, en pleno centro de la ciudad, y la embajada de Rusia. Ahora los obuses y cohetes de los yihadistas caen en cualquier lugar. Los damascenos y los millones de sirios que rechazan la imposición de la sharia y que han buscado por eso refugio en la capital, bajo la protección del gobierno de la República Árabe Siria, tratan nuevamente de sobrevivir. Más de la tercera parte de los habitantes de Damasco prefieren mantenerse encerrados en sus casas por temor a morir alcanzados en plena calle por el bombardeo de los yihadistas. La cuarta parte de los comercios se mantienen cerrados y los servicios públicos y administraciones estatales han tenido que reducir sus actividades.

El Reino Unido y Francia tratan de imponer un cese de las hostilidades de 30 días en la Ghouta. Esos dos países no esconden su respaldo a la familia Alloush ni su hostilidad a la República Árabe Siria en general y a su presidente, Bachar al-Assad, en particular. El Reino Unido y Francia se negaron a asistir a la conferencia de paz de Sochi, donde estuvo representado más del 90% de los sirios –sin la familia Allush [4].

Como medio de solución de un conflicto, la guerra simplifica primeramente los problemas de forma extrema y divide a los hombres en dos bandos –nunca en tres–, contrariamente a lo que pretenden hacer creer los representantes del Reino Unido y Francia. Por desgracia, una guerra se hace matando la mayor cantidad posible de enemigos y tratando a la vez de matar la menor cantidad de partidarios propios, en la medida de lo posible. En todas las guerras, los contrincantes se ven obligados a sacrificar cierto número de sus propios seguidores, sin eso no sería una guerra sino una simple operación de policía.

Cuando la coalición occidental bombardeó la ciudad iraquí de Mosul, el año pasado, para liquidar a unos miles de yihadistas que allí quedaban, mató muchos más civiles que combatientes –entre 9 000 y 11 000 civiles, según las fuentes. Los medios de prensa occidentales saludaron con entusiasmo aquella victoria. Hoy, esos mismos medios occidentales difunden incansablemente las imágenes de dos niñas de la Ghouta en medio de los bombardeos. Ninguno se pregunta quiénes son los familiares de esas dos niñas, ni cómo aprendieron inglés. Ninguno piensa en los demás niños que mueren en Damasco bajo los obuses de los yihadistas. Todos imploran que cese la masacre.

La proclamación de un alto al fuego no tendría ninguna consecuencia práctica. Porque al-Qaeda estaría excluido de ese cese de hostilidades, además de que lo rechazaría. Y la Ghouta Oriental está únicamente bajo control de al-Qaeda.

En esas condiciones, lo que cabe preguntarse es por qué el Reino Unido y Francia promueven la idea de un alto al fuego irrealizable. ¿Por qué Londres y París se empeñan en dar un respiro a al-Qaeda, en detrimento de los civiles a los que oprime?

      

[1] «El Reino Unido promociona a los yihadistas», Red Voltaire, 16 de mayo de 2016.

[2] «Daesh y los homosexuales», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 20 de junio de 2016.

[3] Arreglos similares ya se han aplicado anteriormente y han sido rigurosamente respetados por el gobierno sirio. Nota de la Redacción.

[4] «Consenso entre sirios en Sochi», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 6 de febrero de 2018.

Publicado en: Global

Las movilizaciones antifascistas y antirracistas protagonizan el fin de campaña en Italia

25/02/2018 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: InfoLibre

  • La campaña se vió enturbiada por el ataque de un filofascista que tiroteó indiscriminadamente a un grupo de africanos e hirió a seis de ellos en Macerata
  • En Milán la policía cargó contra manifestantes de izquierda que intentaban alcanzar una concentración de un grupo neofascista

La policía carga contra los manifestantes en Milán.

Las manifestaciones antirracistas y antifascistas marcaron el último fin de semana de la campaña electoral para los comicios legislativos del próximo 4 de marzo en Italia, informa Europa Press.

En Milán la policía cargó contra manifestantes de izquierda que intentaban alcanzar una concentración del grupo neofascista Casa Pound y también este sábado estudiantes se encaramaron a una estatua de Giuseppe Garibaldi, símbolo de la unificación italiana, para colgar una pancarta antifascista y exhibir antorchas. La policía intervino para desalojarles.

En Roma una multitudinaria manifestación contra el racismo transcurrió sin incidentes. En la misma particparon varios miembros del Gobierno de centro-izquierda, incluido el primer ministro, Paolo Gentiloni.

La campaña se vió enturbiada por el ataque de un filofascista que tiroteó indiscriminadamente a un grupo de africanos e hirió a seis de ellos en la localidad de Macerata.

Las últimas encuestas publicadas hace una semana –antes de que entrara en vigor el silencio obligatorio al respecto marcado por la legislación– daban como favorito a la formación de centro-derecha Forza Italia del exprimer ministro Silvio Berlusconi en alianza con el partido de ultraderecha Liga Norte, aunque la nueva ley electoral hace que el resultado sea incierto.

Este sábado, el líder de la Liga Norte, Matteo Salvini, protagonizó un mitin en Milán, en la plaza del Duomo. El líder ultraderechista fue recibido al grito de “Vamos, el 4 de marzo votaremos a la Liga”.

“Salvini es el hombre ideal para Italia (…). La prioridad es controlar las fronteras y ayudar a la economía”, afirmó uno de los asistentes al acto.

Publicado en: Global

Irán y Siria respetarán el alto el fuego excepto en “zonas a las afueras de Damasco”

25/02/2018 by Vitalio Deja un comentario

Fuente: InfoLibre

 

  • Cerca de la capital se encuentra Ghuta Oriental, zona asediada por el Ejército sirio y sus aliados, donde han muerto más de 500 personas en las últimas dos semanas y media de bombardeos
  • Desde la ONU aplauden la decisión, pero solicitan que el cese de hostilidades se vea inmediatamente acompañado por la intervención humanitaria

Un voluntario de los Cascos Blancos lleva a un niño herido después de los bombardeos en la rebelde Duma, Guta Oriental (Siria).

El jefe del Estado Mayor del Ejército de Irán, el general Mohammad Baqeri, anunció que su país respetará los términos del alto el fuego de 30 días en Siria excepto en la zona de combate a las afueras de la capital, Damasco, donde seguirá con sus operaciones conjuntas con el Gobierno sirio contra los rebeldes desplegados en la zona, informa Europa Press.

“Nos apegaremos a la resolución de cese del fuego y Siria también se adherirá, pero hay partes de los suburbios de Damasco, que están en manos de los terroristas y no están cubiertos por el alto el fuego”, declaró Buqari en comentarios recogidos por la agencia semioficial de noticias iraní Tasnim.

El general indicó que su prioridad es la de garantizar la seguridad de los habitantes de Damasco quienes, según las estimaciones del militar, están rodeados de más de un millar de posiciones de mortero.

En esta zona de los alrededores de Damasco se encuentra precisamente Ghuta Oriental, uno de los epicentros de los combates de las últimas semanas, asediado por el Ejército sirio y sus aliados. Allí, según estimaciones de ONG y observadores, murieron más de 500 personas en las últimas dos semanas y media de bombardeos.

La ONU, satisfecha con el anuncio

El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, y el subsecretario de asuntos humanitarios, Marc Lowcok, aplaudieron el acuerdo de alto el fuego en Siria resuelto ayer por el Consejo de Seguridad de la ONU, pero también solicitaron que el cese de hostilidades se vea inmediatamente acompañado por la intervención humanitaria.

“El secretario general subraya su expectativa de que la resolución se aplique y mantenga de manera inmediata, en particular para garantizar la entrega inmediata, segura, sin trabas y sostenida de la ayuda y los servicios humanitarios, la evacuación de los enfermos graves y los heridos y la mitigación del sufrimiento el pueblo sirio”, explica Guterres.

“La ONU está lista para hacer su parte”, añadió el secretario general, que “recuerda a todas las partes su obligación absoluta en virtud del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos de proteger a la población civil y la infraestructura civil en todo momento”.

“Pero las palabras ahora deben convertirse rápidamente en hechos: cualquier cese de hostilidades debe ser real. Los ataques deben terminar“, insistió Lowcock.

“Los civiles en Ghuta Oriental, en particular, deben recibir un respiro de los implacables ataques que, según los informes, han dejado cientos de muertos en los últimos días, y deben poder recibir la asistencia que necesitan de inmediato”, añadió Lowcock sobre la situación en la región, situada a las afueras de Damasco, y donde los bombardeos del Ejército sirio aceleraron las negociaciones del alto el fuego.

Publicado en: Global

Un año del ¿loco? Trump

19/02/2018 by Vitalio Deja un comentario

 

https://youtu.be/hw8i2IHwlAs

 

‘Fuego y Furia: dentro de la Casa Blanca’ es un libro publicado por el periodista Michael Wolff. Durante 18 meses recogió más de 200 testimonios de gente cercana al presidente Donald Trump. Todo gracias a Steve Bannon, el supremacista blanco ex asesor del actual mandatario estadounidense. En el libro se describe al presidente con una personalidad infantil, que no lee los informes, impulsivo, megalómano e inestable. “No procesaba la información en un sentido convencional. No leía nada (…) A menudo se mostraba confiado, pero igualmente se le veía paralizado, presa de sus peligrosas inseguridades. Respondía instintivamente, arremetiendo y actuando según sus tripas”. Unas semanas antes Trump respondía al líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, diciendo: “mi botón nuclear es mucho más grande y poderoso que el tuyo” – una respuesta infantil según todos los analistas.

Publicado en: Global

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Don Juan
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